[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
#81
Mis dedos cubren velozmente mis labios en cuanto veo, con los ojos muy abiertos, el golpe tan fuerte que ha recibido Uker nada más terminar el combate. Sin embargo, termino por retirarlos ligeramente al ver que sigue bien y sigue adelante con toda su voluntad. Mientras aquello sucede, escucho la pregunta de Kael algo lejos, tardando unos segundos de más en procesarla.

―¿Uhm? ―murmuré mientras volvía al presente, girando levemente el rostro para mirarlo en incógnita―. ¿Dices Sigurd?

Mis pupilas se desvían por un momento a Stroud. La pregunta llega de uno de los tipos serios y en presencia del otro. Si han visto la interacción, voy a tener que tener cuidado con la respuesta… ¡¿Por qué tengo que pensar tanto justamente hoy?!

―Me ha parecido interesante ―contesto volviendo las pupilas al combate, tratando de fingir indiferencia―. Me ha sorprendido que se acercara a mí, pero no parecía tener malas intenciones. No es que nadie pueda mostrarse hostil aquí.

Parece suficiente para calmar su curiosidad, al menos de momento. Su siguiente frase, sin embargo, me deja pensando. ¿Cuántos de los que hemos llegado aquí estamos actuando realmente de forma distinta…?

La voz de Shin me sobresalta, imprevista, y mis aguamarinas se giran para verlo. La sorpresa inicia un pequeño remolino de varias emociones en el pecho. ¿Incomodidad? ¿Alivio? Trato de ignorarlos como puedo. Parece eufórico, y no es para menos, teniendo en cuenta el resultado de las pruebas. Sonrío, pero mis orejas se agachan levemente y desvío la mirada de nuevo hacia el combate en cuanto se sienta a mi lado. ¿No había otro sitio…?

Pero, por supuesto, finjo que no ocurre nada, al menos hasta que escucho su pregunta seguida del elogio, ampliando por un instante la curva en mis labios al tiempo que no puedo evitar que mis orejas bajen un poquito más visiblemente.

―Gracias. Por orgullo habría preferido quedar fuera dejando una buena marca en algo que se me diera bien que quedar dentro sólo porque a otros les fue incluso peor que a mí en algo que ya se me da muy mal…, pero gracias que no quedé más abajo, mi equipo sigue dentro, y a mí me vale con eso. ―En cuanto a la otra cuestión, medito un par de segundos más, puesto que el barro de Jin tapa bastante los detalles de las vistas y los movimientos son tan rápidos que a menudo cuesta verlos―. Yo no sé quién vencerá, pero no creo que sea la chica, parece muy impulsiva… ―Y es que debido a un pequeño fallo había perdido una oportunidad. Aun así, tampoco es alguien a quien subestimar.

Por suerte, la conversación se desvió hacia Bertram mientras mis iris no se apartan de la arena. Así que, efectivamente, algo debió de haberle intentado hacer también a Akira. Escucho con atención, con curiosidad por la respuesta.

Ciertamente, Kael también lo ha hecho muy bien, y… ¡¿Qué?!

Mis aguamarinas se clavan directamente en los zafiros de Shin, sin comprender.

―¿Cómo que va a matarte? ¡¿Por qué?!

A estas alturas no me sorprende su indiferencia hacia la amenaza, pero a mí no me pareció tan violento cuando se me acercó. Sí, grande e impulsivo, y también gritón, pero ¿como para amenazar a alguien con quien además ha hecho equipo? No puede ser sólo por ser marine, porque yo también lo soy. ¿Qué habría pasado en ese cubículo?

Me cuesta imaginar que alguien intente ligar con una persona después de amenazar a otra de muerte… ¿Quizás era una broma que no se expresó bien…? Pero múltiples veces...


Kuroshiro
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
#82
Atributos Personaje

Comenzaba a sentir el alcohol en la sangre: Vibrante, mucho mejor de lo que esperaba, la emoción de los golpes, lograba que tensara ligeramente los hombros: Sin saber si realmente se trataba de eso o el hecho de presenciar que el Jin que conocía no era el mismo que había dejado en los blues, aunque la verdad es que yo tampoco era el mismo hombre que en los blues ¿Podría ser hipócrita reclamarle por el cambio? Por otro lado, el intercambio de golpes entre nuestra querida kuja y el hombre parecía haber tomado cierto protagonismo. —¡VAMOS RUNIN, CON FUERZA! ¡IMAGINA QUE ES RYOTA! — capaz y así le pegaba más fuerte.
 
Con las apuestas sobre la mesa y la nueva apuesta de nuestro querido patrocinador de alcohol, anotándola mentalmente mientras observaba una vez más lo que se desarrollaba frente a mis ojos, entre las palabras de mis acompañantes y nuevos conocidos. —¿Un pervertido? ¿Esa es la fama que ahora se carga? ¿Sabes? No creo que erres en mucho… pero es alguien bastante genial ¡Hasta podría decir que está a mi altura! JAJAJA ¿Me entiendes? — El rubor se hizo presente en mis mejillas, sin saber si se trataba de la honestidad de mis palabras o el efecto del alcohol.
 
Al escuchar los últimos berries sobre la mesa. Di un par de aplausos. —A ver caballeros tenemos una apuesta por victoria, una por desarme, sangre, nuestra mahana compañera pega primero… vamos, vamos ¿Debí traer una libreta? — La verdad es que aquella pelea robaba mi atención más allá de los berries, cuando Eros parecía querer combatir contra el tirador campeón ¿en un espacio tan reducido? El hombre estaba ebrio y por suerte la situación no llegaría a más. La mujer naranja… ¡Miyori! Había llegado, esta vez sin Hyakinthos. —Buenas, señorita Miyori, estamos en un momento decisivo ¿Me entiendes? ¿Qué opina de la pelea? — carraspeaba un poco intentando disimular la forma en la que arrastraba las palabras, notando que la copa ya se había vaciado para ese momento. —¿Carne de hipopótamo? No recuerdo que hayamos comprado recientemente, mucho menos traído. Iba a ir por más bebidas, podría revisar entre los puestos, te la debo, nos compartiste de un excelente vino. — Le comenté al mink, levantándome para acomodarme los lentes, señalando al mink. —Entonces… carne de hipopótamo ¿Qué más? ¡Aprovechen que estoy de buenas! — Pregunté al resto de los presentes, moviéndome un poco al escuchar las quejas de estar cubriendo la vista.
 
 
 
Contrato confidencial: Tezca Norova
#83
El combate por fin dio comienzo, mientras Jin intentaba… ¿Qué centollos estaba haciendo? Con su brazo convertido en una masa informe de barro, parecía tener la intención de tragarse a Uker. Esto había pasado de no ser por la fugaz embestida del moreno gigante, que había pasado a la forma híbrida de lo que era evidentemente su fruta. —ª. Sí que es rápido, sí… —dije con cara de evidente sorpresa.

Su velocidad era demasiada para poder saber bien lo que pasaba, pero en cuanto el pirata llamado Ubbe llegó a donde estaba mi compañero de equipo, pude apreciar cómo intentaba agarrarlo. Por otro lado, la pirata Runnin tomó la iniciativa contra ese Uker que nos mandó a la mierda cuando terminó su prueba, no mentiré, me llenó de satisfacción ver cómo pegaban con esa fuerza que la chica demostró en la misma prueba. Uker salió despedido, provocando que Runin fallase su siguiente golpe. —¡Ja!, qué torpe —pensé mientras veía cómo le daba la oportunidad al espadachín de pasar a la contra y agarrar el ritmo. —Vamos a necesitar entrenar bastante, son duros estos piratas.

Mientras observaba el combate, intenté pensar en mis posibilidades. ¿Qué podría hacer yo si estuviese allí abajo? No había una respuesta exacta, pero viendo la velocidad y la agresividad con la que competían aquellos malhechores, lo más seguro es que me viese obligado a hacerme bolita para resistir sus veloces ataques. No me hacía gracia esa imagen, un heroico marine debía ser capaz de derrotar a los malhechores. Era cierto que, con mis habilidades, mi rol siempre sería el de proteger a los demás, poner el pecho por los débiles, pero contra enemigos como estos… ¿Podría proteger al inocente si aquel monstruo escamoso les atacaba frente a mis ojos? Era lento, demasiado lento, seguramente solo podría ver cómo cientos de niños eran masacrados por los piratas…

Yo, posiblemente, podría salir ileso en un enfrentamiento con gente de estas capacidades, pero ¿de qué me servía? Mi vida no era algo tan preciado para mí, no quería estar a salvo mientras veía cómo mis compañeros caían… Mientras divagaba en mis pensamientos, una idea se escapó de mi boca: —¿De esta manera podré rescatar a María de esos malvados piratas? —Mis compañeros pudieron escuchar mis palabras, aunque yo no fui siquiera consciente de que había caído en mi mal hábito de pensar en voz alta.

Sacudí mi cabeza, intentando alejarme de sentimentalismos, ya habría tiempo para pensar en el futuro, estaba aquí para disfrutar del espectáculo con mis amigos.

—¡VAMOS, JIN, PARTE A ESE MORENO EN DOS!—

Era una vergüenza que un marine de bien como yo apoyase así a un criminal, pero había una primera y última vez en la vida para todo. Lo importante era ganar, y en estos momentos dependía de aquel espadachín adicto al tabaco para lograrlo. —Oye chicos… ¿Quedan palomitas?

Cajita de tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
#84
Atributos Personaje

La mirada de aquel individuo conocido provisoriamente como Kiba Naruze estaba posada en la nada tras haberse sentado en las gradas, pues primero había necesitado un rato para terminar de recuperarse de aquella fiebre y pestilencia interna que había estado molestándole desde un rato antes de salir del cubículo número cuatro (4), la toalla de recuerdo seguía en su cuello tras un rato, acumulando aquella mucosidad que le hubiera complicado bastante respirar en caso de haber estado nadando o sumergido, por suerte la respiración desde su nariz seguía funcionando con normalidad y le ahorraba estornudos o dificultades para mantenerse en aquel lugar donde reposaba de momento.

A lo largo y ancho del concierto Kiba había ido recuperándose progresivamente de aquel malestar, pero el hecho de que fuera un recital le permitía disfrutar el momento incluso si mantenía los ojos cerrados para relajar uno de sus sentidos, no tenía dolor de cabeza pero tampoco se sentía una completa claridad de pensamiento o sentidos, así que disfrutó del recital en silencio, sintiendo solo los instrumentos y música. La primera persona en acompañar a Dona sería Miyori, la compañera de equipo de Kiba, así que el Gyojin abriría sus ojos para admirar no solo la interpretación de la artista con sus oídos sino también la pasión que la violinista pudiera expresar con sus gestos, movimientos y ademanes.

El primer paso del show fue realmente satisfactorio para Kiba, que para cuando quiso sonreír y aplaudir, se dio cuenta de que ya estaba de pie aplaudiendo con una risa extendida de lado a lado en su rostro, con cuan poco tiempo aquella chica se había ganado un lugar en su corazón, un suspiro dejó la boca del gyojin mientras daba una pasada con su toalla de recuerdo y terminaba de limpiar sus agallas solo para ser sorprendido por el estruendo de la persona que subiría al escenario tras Miyori. Un ritmo frenético lleno de energía desbordante que parecía contagiarse con más facilidad que la enfermedad que había estado aquejando al supuesto comerciante hasta hacia tan solo unos momentos.

Aquella guitarrista era reconocida por el luchador trajeado, era la mujer que se había convertido en una iguana para la prueba del coloso, antes había dejado una marca en la mente  del pelinegro pero tras escuchar como utilizaba la música para inspirar y hacer reverberar el mundo, realmente se había ganado un lugar permanente en las memorias del oji azul, definitivamente en algún momento de su estadía en Skypiea aprovecharía para acercársele y saludar cuanto menos. Para cuando el recital hubo terminado el gyojin estaba también totalmente recuperado, listo para disfrutar del espectáculo que serían los combates venideros, no podía esperar a ver cómo sería el desempeño de los miembros del Ragnarok o de aquel miembro de la sepultura una vez que subieran a la arena para luchar como un espectáculo más.

Así el combate comenzó, lleno de acción y celeridad, golpes y cortes que iban así como otros que venían, Kiba no podía evitar dudar de cuál sería la conclusión final de aquel encuentro en la arena.
 
Jump the shark
-Voz femenina- ||-Voz masculina- ||-Piensa-
Código:
[b][color=purple]-Voz femenina-[/color][/b]
[b][color=darkred]-Voz masculina-[/color][/b]
[i][color=#38A0C2]-Piensa-[/color][/i]
#85
Kiyoshi toma su rifle con ambas manos ni bien Eros hace mención a una posible pelea. Ir con las manos desnudas a enfrentarlo es como si quisiera frenar tanques de guerra solo con su cuerpo. Se pone de pie. — ¿A quién le dices así, topo tonto? — Luego estira el cuello para ver por su costado y encontrarse con la cara de Varo, quien parece apoyar al capitán en este pleito en su contra. — Y tú tampoco lo ayudes, peludito, que nos diste cagadera a todos y tuve que darle de mi papel al tonto que llenó de pedos el baño. — Con esto último, se refiere a Ryota.

Gracias a la embriagues que presenta, la cual ya está en su punto cúlmine, no se siente intimidado ante la forma híbrida de Eros, la cual le permite ser más alto que él. De hecho, alza su rifle con toda la intención de dispararle. — No quedaste primero en la prueba, así que ya dejaste de tener opinión. Puedo volarte la cabeza. — Y parece que realmente lo hará, pero es el surgimiento de una muchacha lo que modifica todos los planes que se crearon de un momento a otro. — ¿Y esta random? Ah, la que compitió conmigo. — Lo impactante no es que ella llegue de la nada, pues consideremos que Kiyoshi desconoce que ella estaba al otro lado de la comunicación vía Den Den Mushi, sino la reacción de Eros. No es que regrese a la normalidad, sino que adopta su forma de topo, producto de un claro nerviosismo que lo ataca. — ¿Qué diablos…? — Asume que no le queda de otra bajar su arma.

Hasta ahora, el médico pensó que Eros y Jin eran amantes por el asunto de los pantalones que sucedió Arabasta. Pero hace unos momentos, cuando vio el peculiar comportamiento y cambio de opinión de Uker con Jin, llegó a la conclusión que la relación amorosa entre ellos, sacando a Eros de la ecuación. Pero si sigue pensando, y ve su forma tan rara de comportarse, el cambio, el nerviosismo, las palabras que distan tanto de las anteriores…

Empieza a sumar dos más dos. Luego, une conexiones. Acto seguido, mueve carteles mentales con los rostros de todos los involucrados. Todo esto ocurre a una velocidad impresionante, pues todo es mental. Desde fuera, nadie sabrá que Kiyoshi pensó tanto en un solo segundo. Al final, saca una conclusión y, como siempre, se apega a ella. En ese sentido, es bastante persistente y terco.

— Ya veo, ahora entiendo todo. — Veamos con qué saldrá, aunque ya se puede predecir con facilidad. — Así que esta chica de acá era tu amante, no Jin. Bueno, se ve mucho más decente que el tonto ese, así que supongo que está bien. Lo malo es que usa un arco, igual que el tonto que quiso atacar a Varo antes de la prueba. — Por si fuera poco, justo ocurre que Tezca, el rubio fanfarrón, menciona que Inuzuka Jin es un tipo genial.

No, no, narrador, seguro que estás leyendo mal. ¿Que Tezca dijo qué?
No, no. Efectivamente lo dijo.
No hay duda, el gordito era más piola.

— Oye, tonto de los pedos. — Interpela a Ryota. — Ese tipo es de tu tripulación, ¿no? Está diciendo tonterías, solo mentiras. ¿Cómo dice que Jin es genial? Creo que solo falta Varo de los nuestros que le dé una paliza. No queremos relacionarnos con mentirosos. Ya mucho tenemos con la depresión de Uker, el enamoramiento de Eros y la ludopatía de Varo. — Insultó a todos sus compañeros por igual, como debe de ser.

Ya todo dicho, vuelve a tomar asiento. La botella de vino ya está acabada, por lo que la deja en el piso, parada, ordenada. Luego buscará un basurero. Ya sus ojos pueden enfocarse nuevamente en la pelea, aunque, sinceramente, no ha pasado mucho. Uker pudo usar sus espadas en la morena más fuerte que Eros, lo que es un punto positivo para su compañero. En cuanto a Ubbe y Jin… Bueno, Kiyoshi sigue sin entender muy bien la nueva habilidad del Yakuza. — ¿Qué pasaría si le prendo fuego?

Lávense las manos
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
#86
Atributos Personaje



Si algo había quedado claro en medio de las múltiples interacciones que transcurrían sobre las gradas bañadas con luz del astro rey, era lo mal que Tezca elegía pareja. Eros no paraba de expresar, sin filtro alguno, las verdades sobre el molesto espadachín, quien parecía creerse más peligroso de lo que era.

No existía una forma amable de citar la conocida frase “Amiga, date cuenta…” pero, Ryota sabía que no era nadie para decirlo, así que tan solo se rió ante lo escuchado, disfrutando de la compañía de su tripulación y de sus pintorescos vecinos de asiento, quienes vitoreaban con furor apoyando a su nakama. Aunque, los comentarios denigrantes en contra de Jin no terminarían en eso, puesto que el capitán de los Sepultura cerró las distancias para ubicarse detrás de los Hanu Mahana en un área más elevada y llamar su atención.

Pese a la expresión de molestia en el rostro de Eros, las palabras con las que se dirigió a todos (salvo Jin) eran bastante agradables como para ser consideradas un insulto.

— ¡SI NO ME HUBIESEN HECHO TRAMPA, YO ESTARÍA ALLÍ! —

Pareció liberar un peso de su alma con aquel grito, y Ryota solo supo contestar con una ligera risa de agrado. “Kekeke sorry bro.” Eran piratas; claro que jugarían sucio si tenían la oportunidad. Además, por las mejillas sonrojadas y el repentino cambio de tema, volviendo a la conversación sobre el Haki, Ryota supo que aquello no era más que el producto de la honestidad dada por el licor.

Entonces recordó la botella de líquido carmesí. Se giró para quitársela a Barald de las manos y dio un largo trago mientras volvía la mirada hacia Eros.

La explicación del Haki acompañó el amargo trago del vino tinto. Parecía ser una habilidad peculiar bastante interesante, aun más por la forma en que Eros la había descrito. “Un poder para hacer trampa…” Pensó el de ojos ambarinos tratando de imaginarlo. Sin lugar a dudas, entendió que era algo sobre lo que debería informarse aún más. “Bueno, Tez, quizás tu novio no sea tan malo…” Sonrió victorioso a su compañero tras descender el cristal de sus labios.

A continuación, las apuestas continuaron por la intromisión de Varo Ganchin, quien también se unió con jovialidad al juego planteado por Tezka y apostó una importante cifra por la victoria de su compañero Uker. “Me agrada esa actitud Varo kekeke, yo también me uno a esa apuesta, doy 10.000 a que gana Runin.” No tenía forma de saber lo que ocurriría; sin embargo, su adicción a las apuestas le impedían rechazar cualquiera que le propusieran, aunque eso significara salir de las gradas sin siquiera su ropa de vestir.

La placida charla en las gradas continuó con una nueva llamada de Eros, a la que Kiyoshi y Varo parecieron tener algo que decir. Ryota, que espiaba la conversación desde su asiento con el torso desviado hacia ellos, levantó el pulgar en afirmación cuando Varo indicó que trajera más vino. “Apoyo eso.” Expreso sonriente, para luego presenciar el enojo mostrado por Eros frente a la descortesía del peli negro.



“Waos, este parche se calentó…”

Dijo sorprendido por lo que parecía ser una posible pelea entre compañeros de tripulación, que incluso llegó a salpicarle. Las sagradas conversaciones en los baños eran secretas, además… extraoficialmente, ahora siendo el narrador quien habla, ¿cómo se acuerda de la voz de Ryota pero no del nombre de la tripulación? Para eso si usa la memoria el cabron, en fin, sigamos en la narración.

Por suerte, como una enviada por designios de lo divino, la mujer de hebras cobrizas llegó para calmar la escena. El cambio de Eros observado por Ryota fue del cielo a la tierra, de manera literal puesto que, de un gigantesco hombre topo a punto de pelearse contra su propio tirador, se convirtió en el pequeño topito que ya conocían y posteriormente volvió a su forma humana para actuar como un fino caballero con mejillas sonrosadas por la ebriedad.



“El fino arte de la doma clásica… esa chica debe ser un monstruo… peor que Runin incluso… yo mejor me presento, no vaya a ser de esas que quitan manos a lo loco…”

Fue el hilo de pensamientos que transcurrieron a la llegada de Miyori en el interior del castaño.



“Hola señorita novia de Eros, un placer me llamo Ryota.”

Antes que nada, la educación.

Las próximas palabras del de cabellos violáceos, tras su abrupto cambio de conducta, recordaron a Ryota lo más importante, Runin continuaba combatiendo.


Por un breve momento, el castaño volvió a centrar su atención en el combate. Con la mirada fija sobre la arena, aprecio el instante en que la morena realizó una impresionante acometida. En un abrir y cerrar de ojos, Runin recortó distancias para darle un contundente puñetazo a Uker en el rostro. “¡Eso!” Alabo la versatilidad de su inicio al golpear el suelo para generar un desplazamiento tan rápido producto del impacto.

No obstante, lo que vino después le sorprendió aún más…


Pocas veces eran las que mostraba su honestidad con expresiones, pero entendió bien el peligro que ahora se cernía sobre su compañera. Una vez el puño de la morena cortó el aire y su desplazamiento se vio obstruido por una mala comunicación, no tuvo que esperar mucho para ver la astucia del espadachín.

El puño libre del castaño se apretó enseñando las venas de su antebrazo, pues deseaba poder atravesar el estadio para romperle todos los dientes al de cabellos blancos de un solo golpe. No obstante, sabía que, de hacerlo, solo conseguiría humillar a la mujer de puños centelleantes.

Runin no necesitaba a alguien que la defendiera, de hecho, a ojos de Ryota era la mejor luchadora entre todos los presentes en la arena. Y no porque llenara su boca con vanaglorias personales por ser la más fuerte, la más resistente, la más veloz o la más precisa, sino porque entre todos ellos, era la única que no colocaba excusas para lanzarse a un combate en desventaja.

Ryota contaba con sus reflejos, Barald poseía sus espadas para defenderse y atacar desproporcionadamente, Tezca era capaz de anular cualquier daño por su naturaleza y Yuuki disparaba a distancia con sus armas, pero Runin, ella nunca necesito nada de eso, tampoco una genética prodigiosa como las del gigante que jugaba con barro, lo único que tenia eran esos puños centelleantes y los usaba frente a cualquier oponente sin anteponer lamentos si las cosas no salían a su propio beneficio. 

¿Quiénes son los mejores luchadores? ¿Quiénes se excusan para no combatir? ¿Quiénes necesitan todo dictaminado antes de que inicie la pelea y saber que ganarán? ¿O quiénes se lanzan al combate motivados por sus propios deseos de victoria?

Si le hacían esa pregunta a Ryota, él tenía una respuesta clara, siempre apostaría por quienes lo daban todo sin excusas por una posible derrota.



“¡VAMOS RUNIN! ¡ROMPELE LOS HUESOS A ESE BASTARDO! ¡NO TE ATREVAS A PERDER!”

Se puso de pie y gritó con todas sus fuerzas aun sabiendo que sería ahogado por los gritos de los cientos de espectadores. Aunque su corazón estallaba en angustia por el bienestar de quien amaba, le respetaba lo suficiente como luchadora para no dejarse llevar por sus propios miedos.

Uker no era un oponente fácil, lo sabía, pero en ese momento no le importaban bandos, equipos o el favor de un rey. Solo existía la preocupación por ella y sus deseos porque supiera que aun a la distancia de las gradas, estaba apoyándola con todas sus fuerzas.


Dicho eso, volvió a sentarse, bebiendo más de la botella de licor para tratar de calmarse.

Su grito coincidió con el de Varo Ganchin, ambos, al igual que todos los presentes, deseaban que ganaran sus respectivos compañeros. O al menos eso creía Ryota que podría imaginar por qué las lealtades del rubio estaban divididas.

Hablando de Tezca, Kiyoshi llamó a Ryota, que continuaba dando pequeños sorbos a la botella. La cabeza del pirata se levantó entonces sobre su asiento para ver las gradas a su espalda, donde se posaban los sepultura. “Sí, se llama Tezca y el tipo ese Jin es su novio.” Comento sereno, porque no iba a defender al tipo que lo veía mal sin aparente razón.



“Bueno, a ojos de Tezca quizás ese tipo es genial, es el embrujo maléfico del amor, te obliga a ser un poco ciego en ocasiones.”

La mirada de Ryota se desvió entonces a Eros y luego a Miyori, esperando que con eso Kiyoshi entendiera a lo que se refería. Al igual que Eros reaccionaba de esa forma frente a la señorita, Tezca era envuelto por la reluciente presencia de la persona que amaba.

“Además, Kiyoshi, todos tenemos nombres, úsalos por favor, él es Barald, él es Tocho Morocho, ese otro es Cardan, yo soy Ryota  y el gordis es…” Abrió los ojos con una expresión de sorpresa como si tratase de recordar el nombre. Fue entonces cuando se percató de que jamás se le había preguntado. De inmediato levanto la cabeza e inclino el torso hacia donde se encontraba el chico de barriga amplia. “Bro, ¿cómo te llamas?”



“Cáspita, vaya incuria hemos tenido en ello Capitanillo, ha de saberse que estoy desmesuradamente agradecido por el cobijo y cuidado que me habéis dado amiguillos míos, deseo fervientemente que la adlatere Runin pueda ganar su soberbio encuentro para agazajarnos todos en una culmine comparsa con todos estos piltrafillas y amiguillos suyos. Mi nombre es…”

Vestimenta

INFO
[Imagen: ELRAliP.png]
#87

[Imagen: wp1W0Ev.jpeg]

El estado de ebriedad del capitán hacía que muchas sensaciones en simultáneo se estuvieran registrando en su cuerpo como una suerte de corrientes eléctricas que recorrían sus nervios y alimentaban información de cada persona. Miyori a su lado, su aroma, las palabras de Varo, la efusividad de Tezca para decir aberraciones sobre Inuzuka Jin, la violencia de Kiyoshi. Los espectadores, el combate frente a sí. Todos los estímulos del mundo llevaban a un galope de su mente.

Inhaló, y exhaló procesando todo cuan rápido se lo permitía la ebriedad. Era extenuante, la simple idea de estar en la mítica ciudad dorada de Shandora rodeado de viejos amigos, nuevos amigos, buenos amigos. Socializar, definitivamente, era algo abrumador.

Abrumado. Entonces recordó

Baterilla - 7 de Otoño del Año 16

Era su cumpleaños. El muchacho estaba sentado frente al postre de la cena, una porción de pastel que había comprado tras el último rito fúnebre al que había asistido el día anterior. Era un agasajo para celebrar su cumpleaños ¿Pero qué podía celebrar? Las tumbas habían sido exhumadas, él no había podido cuidarlas, él vivía en una casa vacía, él estaba en una habitación silenciosa con luces tenues. Suspiró mirando hacia las sillas a sus lados, allí estaban sus amigos imaginarios, aquellos que le hacían compañía en las noches de guardia.

Pero sabía que estaba solo. Probó una porción del pastel, y lo que más le molesto es que estaba verdaderamente bueno.

Y no tenía con quien compartirlo.

[Imagen: KisxxNq.jpeg]

Mordió su labio inferior meditativo, entonces se levantó tomando sus llaves. Con papel y tinta anotó palabras en un papel que clavaría al salir de su hogar usando las herramientas de su cinturón.

“Funeraria Focalor.

Cerrada permanentemente.

Me hice a la mar.”

Ese día Eros dispuso, que nunca más pasaría un año de su vida permitiendo que su mundo sean cuatro paredes. Permitiendo que su mundo esté en silencio. Y sin poder compartir la dicha de vivir.

Sí, lo recordaba muy bien.

Inspiró con profundidad antes de levantarse, quien era, de dónde venía, qué quería.

Ante todo él sabía perfectamente bien lo que no quería. Quizás era un inconformista, pero era el capitán de una banda de inconformistas que le habían enseñado a creer en las personas, en sí mismo, y en la búsqueda de los inconformistas por la libertad.

Acomodó su garganta para que se le prestara atención, y extendió la diestra hacia Varo con una mirada atenta.

— Nada de comernos un hipopótamo o algo exótico que después les sentará mal al estomago, veamos las peleas que faltan embriagandonos más y sin apostar o decirle a otra tripulación que nos traiga comida —Exclamó en defensa de todos los animales exóticos del mundo, y dirigió sus ojos ambarinos hacia Kiyoshi pues para él también había. — Y tú… Hic… y yo. Nada de pelearnos, ambos estamos igual de descalificados. Llevemos la fiesta en paz, que vamos a quedar como unos tontos en frente de los Hanu Mahana… Y nada de adjudicar relaciones a terceros —Entonces su mirada se dirigió a aquella tripulación.

[Imagen: nL2WRJ6.png]

Realizó una reverencia gentil con la diestra sobre el pecho y asintió con la cabeza. — Creo que ya me presenté antes pero déjenme reformularla, las primeras impresiones no son lo mío. Mi nombre es Eros Focalor de Baterilla, capitán de los piratas de la Sepultura. Me toca marcar el rumbo, así que respondo por los objetivos, sueños y batallas de mi banda. Es un placer Piratas Hanu Mahana —Nuevamente asintió con la cabeza saludando al capitán de aquella tripulación como un igual, para entonces suspirar tomando asiento.

Estaba nervioso, hablar frente a otros cuando no tenía tanta cercanía siempre lo ponía nervioso, pero se había sacado del pecho todo lo que quería enmendar. O casi todo.

Cuando el combate parecía fluctuar en espacio tiempo, precisamente antes de lo que podría ser el momento decisivo de la contienda sus ojos no se separaron de la arena cuando decidió darle un cierre al concepto que había logrado hilar.

— Somos algo efusivos, Kiyoshi es la persona más honesta que conozco pero tiende a insultar a otros sin darse cuenta aunque no le gusta cuando otros insultan. Varo es de hecho muy sensible, pero se deja llevar con todas nuestras ideas por impulsivas que sean, yo soy el que tiende a actuar por impulso y Uker que está peleando… El es la voz de la razón, y el que nos pone comida en frente, es muy fácil desactivar discusiones con buena comida frente a uno —Cuando habló de sus amigos su rostro se iluminó esbozando una sonrisa leve en la porcelana inexpresiva de su tez. Normalmente se estaría disculpando por ellos pero en ese momento solo podía presentarlos con orgullo.

[Imagen: DSGx1cj.png]

No se podía arrepentir de haber llegado hasta donde estaba, de haber conocido a quienes había conocido, de ser quien era.

Verdaderamente estaban lejos de Baterilla.


Ataud
[Imagen: xNGUFie.png]
#88
De hombre a semi topo, de semi topo a topo completo, y de topo completo nuevamente a hombre.
Ese era Eros Focalor.

SIn proponérmelo, terminé siendo la embajadora de la paz, aquello que parecía el comienzo de un enfrentamiento se calmó en cuanto me recibieron entre los suyos, Los Juanita Marina, que no poco después descubrí su verdadero nombre, y los tripulantes de Eros, Los Sepultureros.

Al menos me alegraba saber que las circunstancias que temía no eran como las había imaginado, no había señales de aquel desánimo que esperaba encontrar, de hecho, no encontré ninguna expresión triste sino todo lo contrario, solo una conducta cordial de su parte, invitándome incluso a quedarme un poco más.

Con gusto acepté y lo seguí hasta sentarme a su lado, dejando el estuche del violín sobre el respaldar de la grada, junto a mis piernas. — Muchas gracias por el ofrecimiento pero soy pésima con el alcohol… — respondí con una sonrisa gentil como algo nerviosa al rechazar al mink de rasgos de… ¿hurón?, creo, recuerdo… haberlo visto en la prueba de certeza, y ahora él me extendía la botella de vino para que yo pudiese servirme una copa — Me pongo ebria demasiado rápido

En ese momento sostenían una conversación peculiar sobre hipopótamos y el consumo de su carne, aquello me resultaba bastante extraño pero no soy una persona que acostumbre a cuestionar los gustos de los demás, cada quién con sus culturas. Fue entonces cuando Tezca me hizo una pregunta respecto a la pelea que se desarrollaba en la arena del estadio, lo que me llevó a dirigir la mirada hacia los competidores. — Es difícil seguirles el rastro con la velocidad que tienen en cada movimiento pero debo admitir que la joven Runin hasta el momento ha demostrado ser muy fuerte, al igual que los demás participantes, tiene sus propias cualidades, pero ella en particular me ha dejado bastante sorprendida.

Mi atención se vio atraída por las palabras de Kiyoshi quien parecía haber llegado a una conclusión propia y finalmente expresó una idea bastante peculiar… refiriéndose a mí como la amante de su capitán, junto a esa ocurrencia también se sumó un joven de cabello castaño llamado Ryota, quien directamente me identificó como la novia de Eros, por supuesto, semejante insinuación provocó que mi rostro entero adquiriera un intenso tono rojizo debido a la vergüenza.

— No es así, nosotros somos… — me detuve por un instante, incapaz de encontrar una respuesta adecuada, ¿Qué éramos realmente?, ¿amigos?, no estaba segura de poder llamarlo así, nos conocimos cuando yo era demasiado pequeña, hablamos una única vez… ¿Conocidos?, tampoco parecía correcto, sabía que era un sepulturero que ahora era un pirata… pero había mucho más que desconocía de él. — Es complicado, bueno no... Es larga historia.

— ¿Qué tiene de malo usar arco? — pregunté mientras observaba mi arma, sin comprender del todo cuál era el defecto o la razón por la que me asociaban con el chico que había quedado en segundo lugar en la prueba de certeza, después de unos segundos, dirigí mi atención hacia el chico burbujas con una sonrisa amable de mi parte. — Por cierto, felicidades por haber quedado en primer lugar en la prueba de certeza, lo hiciste genial.

La pelea en la arena estaba cada vez más encendida, a cada segundo que pasaba, nuevas y grandiosas habilidades eran reveladas ante mis ojos, y me parecía increíble observar cómo ambas tripulaciones animaban con fervor a sus compañeros desde aquel lugar. Tanto Tezca como Ryota apoyaban a quienes parecían ser sus parejas, y aquel sentimiento me resultaba admirable. Sus palabras estaban llenas de confianza, una confianza absoluta nacida de reconocer realmente las capacidades de la persona que amaban.

La respuesta del joven castaño ante el cuestionamiento de Kiyoshi pronto me hizo pensar en la verdad que se escondía detrás de sus palabras, “El embrujo del amor puede llegar a volvernos un poco ciegos”, no puedo decir que lo comprendo por completo pues ese sentimiento nunca ha florecido en mí, pero sí puedo estar de acuerdo con sus palabras por que he visto cómo otras personas actúan bajo los efectos de ese extraño embrujo, cómo cambia su manera de pensar y cómo sus decisiones son guiadas por aquello que sienten.

— Supongo que cuando alguien significa mucho para ti, es difícil verlo igual que los demás, quizás no es que uno sea ciego… simplemente se aprende a mirar algo que otros no pueden ver. — Sonreí tenuemente mientras me encontraba perdida recordando los días del ayer junto a mi familia, en Baterilla, en la música. — Afortunados los embrujados. — Asentí con la cabeza mientras miraba ahora a Tezca y Ryota quienes no mostraban pudor alguno para alentar a sus compañeros, sus parejas.

Después de algunas interacciones más, mi atención terminó regresando hacia el joven sepulturero, había permanecido demasiado callado, fue entonces cuando lo vi ponerse en pie, preparándose para hablar frente a ambos grupos sobre aquello que llevaba tiempo dando vueltas en su mente.

Comenzó defendiendo a los hipopótamos para luego dirigir sus palabras hacia su tripulante del rifle, reprendiendo ciertas actitudes y comportamientos. Yo permanecí en completo silencio, escuchándolo atentamente, mi mirada no se apartaba de él, observaba cómo poco a poco iba tejiendo y formando con sus palabras todos aquellos pensamientos que él había guardado desde mi llegada. Imponiendo el orden que supongo creyó se había perdido.

Al finalizar su presentación, volvió a sentarse, manteniendo la mirada fija en quienes entregaban todo de sí para ganar aquella semifinal, pero mis ojos azules no se apartaban de él, de aquel joven de cabello largo y azulado cuyo rostro sombrío contrastaba con la calidez de sus palabras, hablaba de sus compañeros con un orgullo sincero, con una confianza que solo alguien que realmente los valoraba podía demostrar.

¿Acaso eso no era un tipo de amor también?

— Eso es lo que hace que un grupo sea especial, no tienen que ser perfectos, solo tienen que cuidarse entre ustedes. — Bajé la mirada hacia el suelo aunque poco a poco mis ojos terminaron dirigiéndose nuevamente hacia la arena de combate, por un instante, recordé a mis antiguos compañeros de tripulación, la forma tan dolorosa en la que nos separamos y la soledad que llegó después de ellos.

Ese tipo de lazos todavía son algo que no conozco del todo pero creo que deben ser tan fuertes como los de una familia.
Son eternos.

— Ah… — en ese momento recordé los snacks que había comprado en el mercado de Shandora, me incliné un poco, buscando en el estuche de mi violín la bolsita de compras. — ¿Alguien quiere un poco de mermelada?, es de naranja.



Amphitrite Toca la Canción
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
#89
El volverle a ver para mi fue una alegría. Eso me dió bastante tranquilidad. Claro ahora no somos exactamente los mismos de aquella vez, de alguna manera ella me hizo sentir una conformidad sorprendente. Su compañía me daba calidez, la de ambos, era imposible no sentirme tranquilo pues eran personas calmadas y no saltaban de chispas. De la misma manera. Quería seguir la conversación de Bai con el nuevo amigo Sangolao, pero creo que hablan o muy rápido o yo soy muy lento. Mi cara está fija, mis ojos saltan de uno al otro buscando comprender, por mucho que lo intente. 


No quise expresar ningún descontento, Bai ciertamente no habla mi lengua y de eso lo recuerdo, como olvidar que casi me caso con ella sin saber que todo estaba siendo un malentendido. Mas mi sorpresa fue que se repetía la situación ya que ella me hablaba en una lengua que no conozco y había cervezas de por medio. Hasta parece un complot orquestado por parte de la mujer alada para emborracharme de nuevo. 


Mi cara de sorpresa imposible de ocultar, al entregarme una jarra toda para mi solo. Si así llueve que nunca escampe. Mire a ambos compañeros con una sonrisa agradable y como no entendía lo que me estaban diciendo, acepté la cerveza como si fuese mía. Lo que menos podía esperar es que esa cerveza fuera para otra persona si me la dieron en mis manos y me invitaron a sentarme en unos asientos más arriba. Les seguí, me dí un trago tambien, solo para calmar la sed y el antojo de la misma. Yo no podía darme el lujo de emborracharme y entregarme al descontrol. Qué imagen daría frente a los nuevos compañeros de gradas. 


En nuestros puestos podríamos ver el combate que estaba por dar inicio gracias a las palabras del sorprendente dirigente. Ese hombre tenía la capacidad de emocionarme y hacerme centrarme en lo que está por mostrarme. Ya antes lo había logrado y ahora lo hacía de nuevo. Al nombrar a los competidores. Que sorpresa, el señor Uker Rackam había vuelto a la competencia y de la misma manera ahora estaba preparado para pelear. Tambien estaba Runin, la ganadora de la prueba de fuerza, y con otro que estuvo en el podio todo de la misma prueba. El cuarto integrante no lo había detallado bien pero ahora mismo estaban más que preparados para luchar. 


—Es una pelea un poco desigual, ellos llevan armas y los otros van con manos desnudas. — Añadí, era un poco mi primera impresión, lo que menos imaginaba era el espectáculo que iban a dar esos gladiadores. Había mucha fanaticada en ambos equipos. Personalmente me gustaría mucho ver que ganen aquellos que no tienen armas. Mi vista está puesta en los movimientos que hacían y lo que me llamó la atención fueron las cualidades que ellos mostraban. 


—El puede hacer lo mismo que el chico arcilla — Con atención, mucha atención mucha atención me di cuenta que el hombre de lodo no es solo un cuerpo, parece tener la cualidad de convertirse, tambien les estorababa. Aun con lo agudo de mis ojos no era capaz de seguirle los movimientos el tipo genial. Tragué seco y pensé que el barro le molestaba para atraparlo. 


Luego estuvo ver como Runin recibía una dosis de hierro que le hizo pensarse su estadía contra Uker. Yo estaría igual, hasta peor, son un blanco muy grande y seguramente tendría más donde cortar con sus Katanas. — Vamos grandote, enseñame que se puede ganar a mano limpia. — No es que lo apoyara, era más un deseo. 


Más abajo, animada en las gradas vi a la guitarrista. — ¡EUH! ¡Calvita! ¡Lo hiciste excelente en el concierto! ¡Ven aquí y dame tu autografó!— Llamé por su atención, no estaba seguro de si ella me escucharía, el combate estaba tan intenso que seguirlo sería dificil. Aun así el hombre chocolate tenía mucho que demostrar. Yo tenía mucho que aprender. —Es un poco injusto, como podría enfrentarse a alguien que no se le puede golpear. — Espera un segundo, yo a mi lado tengo una persona que tambien tiene cualidades extraordinarias. — Señor Sangolao. ¿Digame, esos poderes que tiene él son como los suyos de ser como un muñeco de nieve? De casualidad. ¿Cómo los obtuvo? Yo me puedo convertir en gigante por que un día comí una fruta y conocí a un rubio que le pasó lo mismo pero se convertía en arcilla. — Aun recordaba esa cita que había tenido con Tezca en la que se quedó congelado en el restaurante. 


—¿Te has enfrentado a alguien así? Es que parece que no pueden golpear al chico de barro, yo en su posición no podría enfrentarme a él.— Ya había expresado su sentimiento ahora tenía una duda. ¿Cómo pienso en enfrentar a alguien así? No había sido capaz de defenderse a sí mismo últimamente y le gustaría entrenar pero siempre era un desafío el combatir. Inusualmente lo tensa de la pelea y las emociones me la ponen bien prensada, lo bueno es que en las gradas en postura sentado se nota menos.


—Bai — Hice una clara pausa para llamar su atención y mire a quienes me rodeaban y volver mi atención al frente. —A ustedes, cualquiera, ¿Les gusta el combate?—  Me sentiría un poco mal de ser el único pacifico aquí, no estaba muy a favor de la violencia, pero aquí los vitoreaban por el espectáculo y su capacidad de herir a otros. Qué difícil situación, no podría mejorar si no peleaba, pero no quería pelear contra cualquiera.

Jackson cantado Chicago
[Imagen: from-Pix-AI-2058552647297991195.png]
#90
La situación en la arena no dejaba que desear. Uker había sido sacado del fango de Jin a golpes. Parecía que tanto el hombre de la fruta prehistórica, Ubbe, como la chica de los Hanu Mahana, Runin, habían hecho gala de su superioridad física. Sin embargo, Uker pareció recomponerse y ahora era Runin la que adolecía de un par de tajos que parecían haberle causado grandes daños. Jin permanecía en su forma intangible mientras su oponente lo intentaba golpear. La imagen de estos dos contrastaba con la del otro emparejamiento. En un lado, sangre y cortes violentos. En el otro, la imagen de un chico chapoteando en un charco. El poder que otorgan las frutas logia es increíble. La capacidad de convertir tu cuerpo en un elemento, evitando así los golpes de tus oponentes, sería algo muy molesto para enfrentarlos. Si tan solo existiera una manera de contrarrestar aquello...

>
Intenté recolocar mi sombrero. El ala frontal recuperó su altura normal, aunque visto desde el frente, mi sombrero había quedado claramente ladeado. Sentí la forma en la que Eros había vuelto a comportarse como un llamado de atención. No podía permitir que el resto de los allí presentes pensasen que yo era como cualquiera de los brutos que poblaba Jaya. No, debía mostrarles mis modales. Sin embargo, mi estado de embriaguez era evidente, por lo que decidí tomar esa actitud que tienen los chiquillos que se han tomado un par de copas a escondidas en una celebración familiar. No hablaría. Si no abría la boca, nadie notaría que estaba ebrio.

De tal manera, me limité a asentir con la mano en el ala de mi sombrero, con gesto de gratitud, cada vez que los allí presentes hacían mención hacia mi. Cuando Miyori rechazó la bebida, asentí. Cuando Texca se ofreció a comprar carne de hipopótamo, asentí. Cuando Kiyoshi me reprendió por haber infectado a todos, asentí. Y acto seguido, me arrepentí. ¿Lo habrá tomado como burla? La apuesta de Ryota, asentí. Kiyoshi llamándome ludópata, asentí. Dos veces. Tenía razón.

Mi plan estaba surtiendo efecto. O eso pensaba yo, pues la imagen que debía proyectar desde fuera no sería distinta de la de aquellos muñecos con un muelle en el cuello. Otro dato que no tuve en cuenta, es que alcohol y movimientos repetidos de cabeza no son muy amigos. Comencé a ver algo borroso. En un principio, alzando mis cejas y entornando algo los ojos bastaba. Pero como los allí presentes no cesaron en sus referencias hacia mi, mi visión se fue nublando aún más, llegando incluso a ver ahora a cuatro Tezcas, dos gordos con barba y dos de figura estilizada. Tuve que cerrar mi ojo derecho para reducir aquella duplicidad a la mitad. Dos Tezcas bastaban.

El capitán de los Hanu Mahana nos presentó a los distintos miembros que lo acompañaban. Todos de lo más variopinto, como ya nos había demostrado aquella tripulación. No supe si fue a causa del alcohol, pero empezaba a encontrarlos cómicos. A todos y cada uno de ellos, salvo al Tezcas gordo, el cual se dispuso a presentarse. 

—Al fin alguien con un vocabulario rico y cuidado. Me llena de orgullo conocer a vuesa merced, señor

Mi intento de reverencia supuso una perdida de compostura total, pues la subida se produjo con un balanceo poco elegante que a punto estuvo de llevarme al suelo.  Había surgido un tema de conversación. Uno en el que algunos formulaban la idea de que Miyori era la pareja sentimental de Eros. El repentino cambio de actitud del capitán aportaba más peso a ese lado de la balanza. La negativa de la chica revirtió la situación, pero sus dudas al definir lo que realmente eran, volvió a ponerla en equilibrio. Ese debate para mí era intrascendente. No así sus siguientes palabras.

—Eros, será que ella esté hablando de... —miré a mí capitán, con un ojo aún cerrado—. Sí, no cabe duda. Ella debe saber más acerca de eso. Afortunados... Embrujados... Aprender a mirar algo que otros no pueden ver... Eso es. Lo hemos encontrado, capitán. Ella debe estar hablando de...—mi efusividad contrastó con mi anterior pasividad. Alcé los brazos en un movimiento brusco de celebración, recolocando de manera fortuita mi sombrero. Y es que el alcohol te hace pensar que eres más elocuente—. Haki!

¿Sería ella la solución a aquel enigma que veníamos buscando desde hacia unas semanas?



Antología
Emme's Codes



Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 6 invitado(s)