[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
Atributos Personaje



El solo hecho de que Eros hubiese preguntado para acercarse al corcel negro tras felicitarlos por su participación, dibujó una sonrisa en Ryota al ver que también era alguien que apreciaba a los animales. Mas no le contesto, tan solo observo con agrado, puesto que Tocho Morocho no era suyo. Era un compañero más de la tripulación, así que él sería el único con la potestad de permitir que le acariciaran.

La mano extendida de Eros fue olfateada con desconfianza en primera instancia, pero el haberse mantenido al margen, respetando la decisión del animal, le ayudó a que este último no lo viera como una amenaza. Tocho morocho permitió que le acariciara y de paso se acercó un poco al lugar donde Eros se encontraba, atrás de los puestos de los hanu mahana, para escarbar con su hocico en el lugar donde se escondía la mermelada que Miyori ofreció con anterioridad.

De dar con ella, comenzaría a lamer el frasco con agrado.



Ya estándo sentados Ryota y Runin.

La dulzura, cariño y cuidados con los que Runin le trató, confortaron su corazón. Allí, entre los placeres de la cercanía, Ryota sintió cómo las preocupaciones se desvanecían gracias a las acarameladas palabras de quien lo abrazaba contra ella.

El alcohol que fungió como un desencadenante de problemas, ahora funcionaba de otra manera, brindando al de ojos color miel una visión única difícil de ignorar. Por instantes, en medio del apoyo, la empatía y una complicidad única, lo que observo no fue una mujer, sino una diosa de la bondad.


Tan brillante que su sola presencia le cegaba, obligándolo a descender la mirada para resguardarla en medio de aquella superficie suave que podría hacer fuerte al guerrero más débil.

O al menos, eso hacía hasta que la mano de la diosa atrapó su nariz impidiéndole respirar con normalidad. Los ojos de Ryota se abrieron de par en par, llevando toda su atención a la mujer que lo apresaba. “¿Aburrirhsme?” Dijo como pudo al entender el argumento, ¿podría alguien aburrirse de tener dinero?

Tras el pequeño llamado de atención, su rostro fue tomado por ambas manos que lo elevaron un poco mas al rostro de la morena.

—No necesitas un deseo, solo pídenos algo y te ayudaremos a obtenerlo. —



“Shalve diosa Runin… mi alma ehs tuya… mataría porhs ti…”

Susurro embelesado por la brillante promesa que, de manera tan segura, la amazona realizaba.
 
Quizás no obtendría su casa construida en oro, pero contar con el dulce apoyo de la morena era un premio incluso más grande. Ryota sabía que Runin tenía razón, aún la tenía a ella y a sus nakamas, que avanzarían sin miedo al borde del filo por cumplir las absurdas ambiciones de su capitán.

Tan leales, fuertes y…

- Bro, cuidado, tienes una araña en el pie.  -


Hijos de p$”#%

El hormigueo en su pierna helo la sangre del pirata, obligándole a enderezar su espalda contra el respaldo de su asiento. No se movió, no hizo movimientos bruscos, tan solo se quedó estático aferrado a su asiento. “Vamohs… alguien… quien shea… aiuda…” Musitó entre dientes con esfuerzo, esperando que Runin o Barald pudiera ayudarle deshaciéndose de la araña que escalaba por su pierna.

No obstante, ninguno de los dos fue su héroe. Cardan, se adelantaría a todos para vestirse como héroe y dio un coletazo a la pequeña araña, lanzándola hacia alguna parte de la arena. “Shhh shhh” fue como un de nada en idioma serpentino que dio la piton blanco para volver a reptar sobre su ama y descansar cómoda en el regazo de la mujer.

“Fuuuuuu… lehs prometo que vi la muerhte ehsta vez…” Suspiró aliviado. “Grashias bro, te debo una…” Se relajo entonces en su asiento, justo a tiempo para escuchar la voz de Tezca, quien acababa de llegar.

La comida fue entregada con cuidado a cada uno de ellos. “Kekeke la comida gratihs ehs la mejor.” Dijo Ryota al enterarse que no había sido el rubio quien pagó. “Grashias, la verdad shi tenía algo de hambre…” Exclamó, con el paquete en manos junto al cubierto. Fue entonces que Tezca habló sobre la pelea que acontecía frente a todos. “Ehs verdad… la pelea…” Pensó, elevando el rostro para ver el motivo de su estadía en ese lugar.

“Ahora que lo mencionahs, dijo que lohs conocía cuando eshtabamohs en los cubículosh, también dijo que dijishte que erahs el capitán de la tripulashion kekeke eres un cabron.” Rio para sí mismo sin verse molesto en absoluto. “Kekeke pero sha te molehste musho, ashi que ehstamos a mano.” Dijo con agrado hacia el de mechones largos. “Ademahs, me trajiste una delishiosa comida, ashi que ehstamos a mano…” Sonrió antes de disponerse a abrir el envoltorio, pero en ese momento fue interrumpido por las palabras de Eros en los asientos a su espalda, donde se encontraban los sepulturas.

— ¡Teehehehehe! ¡Lo tocó! ¡Lo está tocando!



“No sholo lo eshta tocando, le ehsta dando una ver%$#%guiza… ah shu puta madre… esho le va a dar dejar trauma…”

Reacciono al combate tras las palabras de Eros, dejando escapar un tono cargado de sorpresa. Ryota no esperaba esa superioridad por parte del otro luchador; debía ser alguien incluso muchísimo más fuerte que el vikingo para que este último hubiese permitido que el de mechones blancos se presentara a la final. “Me pregunto si hubiera terminado igual… bueno, pensar en eso no tiene sentido porque no estoy peleando.” Resto interés a su pensamiento, para brindarlo a algo más importante.

Su comida.

Por lo que podía oler, se trataba de un clásico de la gastronomía del sur: salchipapa. Sin esperar más, Ryota abrió el recipiente para poder ver la exquisitez con la que Skypia los recibía.

Si se parecía a la que hacían en baterílla, debía ser tan deliciosa y llena de diferentes toppings que terminaría agradeciendo desde lo más profundo de su alma a Tezca y su novio.


Muchas papas pálidas, ensalada y una salchicha… una miserable salchicha en un mar de papas… ¿Acaso a eso podría llamársele salchipapas? ¿No sería más bien papas con una salchicha? ¿Les habrían visto la cara de genios a la pareja? O fielmente, ¿los pobres Skypianos creían en su pobre inocencia que eso era una salchipapa?



“Me pierdes, Skypiea, me pierdes…”

Agarró varias papas en su mano con total indignación, para luego meterlas a su boca. No desperdiciaría la comida, no obstante, le dolía en el corazón que eso en algún lugar del mundo fuera llamado una salchipapa.
Dejando de lado el robo a mano armada que le hicieron a Jin y a Tezca, una conocida canción comenzó a escucharse entre las gradas. El rostro de Ryota se giró para ver cómo la mujer de mechones cobrizos, iniciaba la melodía desplazándose por diferentes lugares para llevar la música y el júbilo a quienes vitoreaban la masacre que se estaba dando en el campo de batalla.



“Mushica, amigosh, buena co… dejémoshlo en comida y show, no eshta tan mal haber venido a Skypiea”


Vestimenta

INFO
[Imagen: ELRAliP.png]
Le resultaba familiar de Eros. Comida dulce... ¿Serían las galletas con mermelada que estaba mencionando Miyori en ese momento? Quién sabe. —Claro, puede alimentarse más tarde, no es para que lo consuma inmediatamente. No se preocupe por ello, señrita Hoshino. Guárdeselo para cenar si quiere, o puede compartirlo con alguien si así lo desea. — Después de todo, había prometido invitar a quienes se encontrasen con Tezca, y eso incluía a todos los que parecían estar en el lugar en conjunto. —Espero que lo disfrute más tarde de todos modos. Puede quedarse la bolsa para que esté más cómoda al transportarlo y no se queme.

Una vez aclarado, prefirió contemplar el combate. Aquel hombre de luz con tanto ego parecía estar teniendo una derrota desastrosa. Podía ver la sangre en él... Mantuvo su Haki, los ojos fijos en el combate esta vez, olvidando por un momento que tenía el plato de salchipapas entre sus muslos, dejándolo por unos momentos, extendiendo su Kenbunshoku, en esta ocasión, en un radio de 300m. Buscó, con ello, entre los dos, si podía averiguar algo más allá de lo que conocía y, sin embargo, no era capaz de ver nada extraño, lejos de las auras de los dos individuos. El del Marine que parecía estar teniendo una derrota aplastante le recordó un poco a la de Eros, con la diferencia de la forma y un color distinto. La de Shin eran rayos que lo envolvían a su alrededor, en tonos morados y negros, con una forma irregular, probablemente por la derrota que pudiera estar padeciendo. Por el aura, podía apreciar que era algo más fuerte que el hombre águila, con poca diferencia, pero viendo el combate, estaba claro que estaba muy centrado en su estilo de combate solo y exclusivamente en su propio Akuma. Elevó su diestra, colocándola debajo de su mentón, atento al combate, pensativo.

“Si dependiera de mi Akuma, también estaría perdido. Tuve suerte en mi combate.”

¿Quién sabe si alguien más podría tener la capacidad de dañarlo de ese modo? Que hubiera vencido no significaba que todo debía ser dependiendo de algo concreto. Él mismo fue además testigo en su propia piel de la inutilidad que aquello podría suponer. Debía ser cauteloso, no confiarse en cualquiera... Ahora prestó atención al aura que irradiaba el hombre águila, o pájaro... No sabía del todo lo que era. Su aura, al igual que el Marine, tenía una forma eléctrica que envolvía su cuerpo con la fiereza y fortaleza que demostraba durante el combate. Pese a todo lo realizado, la ventaja estaba siendo para ese varón. Sus colores, entre un dorado y negro, parecían tasar a la perfección con el tamaño de ese hombre, como un guante. Ese pico debía doler. Solo ver cómo lo hacía contra el Marine le provocaba escalofríos. Además, era rápido, veloz, eficaz, brutal... Alguien que, de seguir con el clan Onizuka, podría haber sido interesante de integrar. Lo que tenía claro era que, si tenía que dar preferencias, esperaba que ese hombre águila fuera quien se llevara la victoria, era quien estaba dando un mayor entretenimiento.

Su concentración se rompió cuando el sonido de un violín llegó a sus oídos, apartando en ese instante la mano de su mentón y dirigiendo su mirada en dirección a donde salía la misma. Era Miyori, quien había, aparentemente, sacado un violín azul, elegante, y comenzaba a cantar de forma animada. Debía admitir que tenía una voz de lo más melodiosa. Fue cuando recordó su propia existencia, descendiendo la mirada hacia las salchipapas, viendo lo delicioso que se estaba viendo, no percatándose que estaba tan lleno de salsa picante. Su boca se le hacía agua. Tomó de nuevo el palillo, disfrutando del olor y, ahora, el delicioso sabor que envolvía el picante en su paladar. Irónicamente, no se había dado cuenta de la diferencia entre los dos que tenían Tezca y él en comparación al resto. Tenía una pinta excelente.


Volvió entonces la mirada hacia el contrario, masticando lo que había podido disfrutar en su paladar. Qué ironía que los dos que fueron a por la comida fueran quienes mejor fortuna en sus platos. Ventajas de adorar el picante, quizás.

“Esto está delicioso. Mereció la pena pedir el picante.”

Pasó la comida, buscando un pañuelo para pasarla a sus labios con su mano libre y evitar verse demasiado manchado. Descendió lentamente la mano, colocando sus hombros tras el asiento y con la mirada fija en el rubio.

—¿Entonces? ¿De qué dices que conoces a ese Marine, Tezca?

Prefería conocer mejor los detalles, saber qué diantres era a lo que se refería con “dejarlos ciegos a Barald y a él”. Y la única información que poseía era de aquella llamada por Den-Den Mushi que no había querido dar detalles. Fue cuando sus ojos fueron esta vez hacia Barald. Si Tezca no iba a soltar prenda, se lo tendría que preguntar a alguien más. Por el momento, le daría ese punto de ventaja, ya que en su caso también pareció perdonarle el dejar como sorpresa la adquisición de su nueva habilidad por su Akuma.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4394 + 0 = 4394
Energia: 3674 + 0 = 3674
Espiritu: 1297 - 258 = 1039
—No conozco muchas canciones. Pero algo animado, ese par no hace más que agarrarse —contesté a Miyori mientras señalaba a los combatientes de la arena.

La chica de cabellos anaranjados se había ofrecido a cantar tan pronto como yo había soltado mi comentario. Pensé en la suerte que había sido tener a una artista entre nosotros. Mi búsqueda del vino me había privado del concierto que se dió entre las fases de los juegos. Dirigí mi mirada al plato de comida que nos habían traído Jin y Tezcas. Había aceptado la comida casi sin percatarme. El vino, por si lado, lo rechacé. No solo por el hecho de no darle a Kiyoshi la satisfacción de corroborar que me llamase sucio borracho, sino porque las botellas habían sido transportadas en el interior de Jin. Sin duda, poseía una habilidad fascinante. Creí saber la fruta que había consumido, pero preferí guardarme la información hasta tener más detalles. Sin embargo, la comida si que parecía apetecible. Grasienta, sabrosa y, sobre todo, carente de barro. Todo lo que alguien a quién se le ha ido la mano con el alcohol necesita.

—Esto está buenísimo —dije con la boca llena. Los modales y el alcohol se resistían a compartir asiento en mi cabeza—. No es hipopótamo, pero no está nada mal. ¿De qué están echas, Tezca? —pregunté con una de las salchichas levantada al aire.

Pero no solo estaba disfrutando de mi comida. Algo llenaba aún más mi interior. La manera en la que Miyori cantaba mientras tocaba aquel instrumento era de lo más satisfactorio. Su voz parecía bailar con las notas que salían de su violín. La canción era alegre, pero también emotiva. Cuando quise darme cuenta, mi pie seguía el compás a la vez que mi cabeza rebotaba de un lado al otro al son de la sintonía. Supe al instante, que aquel estribillo se instalaría en mi mente para siempre, como las deidades de mis lecturas. Sin duda, Apolo habría bendecido a aquella mujer.

—Yo-hohoho, Yo-hoho-ho. Yo-hohoho, Yo-hoho-ho —me sorprendí acompañando por lo bajo el final de su intervención —. Una canción preciosa señorita Miyori. Es usted una artista.

Devolví mi mirada hacia la arena. Los dos combatientes seguían en el suelo. Uno sobre el otro. Intentando golpearse. Sin duda, era un combate menos espectacular que el que nos había dejado ver Uker. Y parecía que nuestro compañero estaba de suerte, pues el participante de su equipo se mantenía sobre el marine. Parecía tener el control de la batalla. Tenía la iniciativa, y sostenía a su rival por el cuello. Además...

—Es cierto! Lo tiene agarrado! Lo está tocando! —dije sorprendido—. ¿Como es eso posible? Él... El no debería poder tocarle.

La imagen me sacó de mis pensamientos. Ya había visto las habilidades de la Pika Pika no mi antes. Sabía que era imposible tocar a Rosse si no quería. Si lo deseaba, su cuerpo era totalmente intangible. Nuestros dedos atravesaban su cuerpo como lo harían con un haz de luz que se cuela por la ventana. Y sin embargo, ese hombre mantenía al marine por el cuello. Solo conocía la existencia de una fruta que otorgase esa habilidad, pero entre sus capacidades no estaba la de permitir al usuario transformarse en un águila. ¿Será que aún existían más poderes que desconocía? 

Me sentí abrumado por mi falta de poder. No obstante, me sentí animado por la cantidad de cosas que aún me quedaban por descubrir.



Antología
Emme's Codes

Aún con el pie sobre la barandilla para un mejor anclaje, Kibai continuaba agitando su abrigo de lado a lado, contento porque había conseguido inflamar las pasiones de los marines, los cuales salvo el capitán Enji y el comandante Juan parecían haber estado algo alicaídos para un momento tan importante como era la final. Con renovado esfuerzo, el mink refrescó brevemente sus cuerdas vocales con un trago de agua de su cantimplora, antes de tomar aliento y entonar un nuevo cántico.

Esa Marina alé!
No te rindas porqué!
Yo por ti el mar siempre surcareeee!
Lolololoooo loloooo lolooooo
lolololooooo loloooo lololoooooo
Esa Marina alé!
No te rindas porqué!
Yo por ti el mar siempre surcareeee!

Mientras se dejaba la voz en su entonada, a Kibai le costaba percibir bien el combate que tenía delante de sus ojos debido a la rapidez de ambos contrincantes, de modo que, ni corto ni perezoso, soltó un fuerte rugido y activó el Electro, convirtiendo de nuevo el mundo en un lugar con aristas más definidas y colores más vivaces. Con la nueva percepción que le daba la electricidad corriendo por su sistema, el mink enfocó la vista en los combatientes. Bartolomeow, el cual parecía haber consumido algún tipo de Akuma no mi que le permitía transformarse en un ave, había logrado poner las manos encima a Shin, el cual hasta ese punto había parecido intocable. Arrugando el entrecejo, Kibai centró sus ojos en el las manos del Bucaneer. Habría tal vez traído agua de mar desde el Mar Azul? El mink recordaba como en los Cabos Gemelos al parecer varios usarios habían sufrido problemas al estar empapados de agua marina. Sin embargo, el rival de Shin también era un usuario, así que aquella teoría no parecía demasiado factible.

— Esto tengo que investigarlo más detenidamente una vez que los Juegos hayan acabado... — Pensó para si el mink mientras continuaba agitando su abrigo de lado a lado.

Desde otro punto de la grada, cerca de dónde se encontraban los Piratas Sepultura, la misma joven de cabello naranja que había tocado en el concierto antes de las fases finales y que lo había saludado al terminar parecía haber decicido que a la Marina se le había acabado el monopolio de los cánticos en las gradas, pues tomó su violín y comenzó a entonar una muy agradable melodía a la vez que ella, junto con algunos más iniciaban una canción bastante popular que Kibai recordaba haber oído en alguna ocasión anterior. Quizás si la situación fuese otra distinta, el mink hubiese estado encantado de acercarse y disfrutar de la tonada tranquilamente, incluso seguramente hubiese acompañado la canción, pero hoy no era ese día.

Apretando los dientes, Kibai extendió la mano libre hacia su derecha, invocando un enjambre de avispas que se elevaron al cielo y formaron el Kanji de JUSTICIA sobre su cabeza.

— Capitán!! — gritó exclamando hacia el capitán Vangelis que seguía con Juan sobre su cabeza. — Los piratas tratan de contraatacar nuestro cántico!

Con renovado brío, siguiendo el propio ejemplo del marine desnudo que volvió a cantar a pleno pulmón, el mink transmitió la corriente del Electro a través de su abrigo, de tal modo que soltase un aluvión de chispas azules con cada sacudida que Kibai daba a la prenda mientras de su garganta surgía una nueva canción.

Daaaale, dale la marinaa

Saaca al pirata de su cubiiil!

Pues los Juegos del Soberano

Los va a ganar nuestro Shiiin

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3496 + 0 = 3496
Energia: 3460 - 280 = 3180
Espiritu: 970 + 0 = 970
Narrador / María Merlot



¿No es así, mi hermosa joya marina?

— Si, absolutamente sí. Algodón de Azúcar es el mejor médico que existe en todo el planeta azul y la persona más maravillosa de todo el ancho y amplio mar — respondió mirándolo con evidente cariño y admiración en sus grandes ojos ámbar.

Las palabras de Hyakinthos actuaban como manegtismo para su atención, todo lo demás quedaba a ultimo plano. ¿No quería otro cabello trenzado con el suyo? El argumento tenía toda la razón, de por si su precioso cabello rosado era más que suficiente para cualquier cosa, hasta para ser un tinte patentado por la mestiza y que usaba sin falta todos los días para ocultar las raíces celestes de su cabecita.

— ¿Flores? ¡Me encanta! Siempre tienes las mejores ideas. Si montas un negocio de lo que sea, yo te ayudo, lo prometo, será ganar/ganar — coincidió pensando que algunas preciosas flores en el cabello del masculino lo harían ver más etéreo.

Avancemos, seguro que en el mercado podremos ver ángeles que nos quiten de la mente la imagen de este hombre.

— No necesito ángeles, Algodón de Azúcar, si estas tu para limpiar mis pupilas de semejante visión. Aunque ese bastón, muy curioso. El Ángel de la entrada también tenía uno ¿Será algo de este sitio? ¿Debería comprar muchos bastones de recuerdo? — indicó entre sonrisas, tener como compañía al hombre que ostentaba toda su fidelidad y amor, volvía cualquier momento una experiencia religiosa.

¿Tan interesado estas en la trenza que te prometió mi bella sirena?

La interrogante de Hyakinthos la hizo confundir, fue cuando miró en su dirección que observó al Perfecto Marine Pelirrojo. ¿La había seguido? ¿Quería las trenzas? ¡Pero ella no se sentía lista para hacerle las trenzas! Le estaba pasando similar al peluche, le gustaba más la idealización que tenía de sus encuentros… porque si la realidad no coincidía se sentiría defraudada; en su imaginación nunca lo había tocado, menos lo haría teniéndolo frente a frente. La mirada ámbar paso del pelirrojo a los anillos en sus dedos.

¿Por qué no lo trenzas a él primero, Merlot?

La mirada se levanto hacia Hyakinthos, que anteponía su comida al marine. El ceño de la sirena se frunció levemente sin perder su belleza… ¡JAMAS INTERPONDRÍA A NADIE ANTE NINGUNA NECESIDAD DEL PELIRROSADO! Ni siquiera a su esposo de mentiras. ¿Acaso Bertram Gaufrid quería matar de inanición a su amado médico? ¿Era una especie de condena no violenta de un marine contra un pirata? ¡No iba a permitirlo! Mientras ella viviera nadie haría nunca daño al masculino de delicada belleza.

Él la arrastro hacia un sitio, le pidió ser discreta pero ella quería golpear al perfecto marine por meterse entre la comida y Hyakinthos. La advertencia susurrada la hizo temblar, paso de la molestia al desconcierto para finalizar algo confundida. Lo único que sabía realmente, la verdad absoluta de su existía, es que Hyakinthos era el dueño de su vida, y si le advertía sobre alguien… entonces, se mantendría al margen.

Ven, siéntate aquí…Mi sirena te atenderá.

Esa oración la hizo tener un deja vu. ¿Cuántas veces las escuchó mientras estuvo con los Piratas del Abismo? El estomago se le revolvió, sintió nauseas… ¿Algodón de Azúcar quería que ella copulará con el perfecto marine pelirrojo? No tenía problemas, y él era agradable a la vista, además se trataba de su esposo de mentiras. Lo que le desagrado, y por un momento perturbó, fue que viniera de ÉL. Negó con la cabeza, espantando esa sensación, su querido médico jamás la trataría como un trozo de carne, él era la persona sobre la faz de la tierra, y el mar, que más se preocupaba por ella.

Descuida, nadie le tocará un solo pelo en mi presencia sir, y cuando os reunáis verás que no hice nada en su contra.

Los grillos y cebras en la cabeza de la mestiza, ese día revoloteaban con hiperactividad y esquizofrenia. Las palabras del pelirrojo la hicieron recordar su pasado juntos. Dos momentos dónde de una u otra forma sus destinos se entrelazaron de manera curiosa. La primera en aquel foso del averno dónde casi se muere dos veces: la primera por un primo gyojin dorado, la segunda por la enemistad de Jensen Valentine, este ultimo quizás él nunca lo supiera, y lo que desencadeno su improvisado matrimonio.

— ¡Bertram Gaufrid! Ven, te haré unas clinejas muy perfectas, justas y correctas, exactamente igual a ti — lo llamó con una suave sonrisa mientras veía a su nakama ir a hacer sus cosas, odiaba separarse de él pero ahora tenía la compañía del pelirrojo — … cabello largo, muy largo… te queda bien, aunque también te queda bien el otro estilo — comenzó a hablar pero sin tocarlo aún, no quería romper la barrera invisible de la realidad — … es muy rojo ¿Sabes? Es mi color favorito luego del rosado… — musitó la mestiza un pequeño secreto a voces, porque ese color le traía buenos y agradables recuerdos de su querido padre cangrejo, de sus jugosas manzanas.

Con un largo suspiro, estiró las manos tocando por primera vez al marine, soltando su coleta, sintiendo lo bien cuidado que tenía aquella melena de fuego por un momento se quedó en silencio pensando en que hacer… ¡Eureka! Mantendría su moño pero en una trenza, haciendo que varias se unieran a este. En uno de los momentos de trenzarlo, tuvo la imperiosa necesidad de cobrar por sus servicios… a diferencia de los demás, él tendría que pagar… porque era especial, con su particular agilidad, y más como una pirata tramposa que otra cosa, tomo su tanto y corto un pequeño mecho escarlata, lo escondió rápidamente en su bolsita, esa que tenia atada a su muslo izquierdo — ¡No te muevas! — lo reprendió solo para que no volteara a ver su acto criminal, su atentado contra la marina. ¿Qué haría con ese mechón? Era su secreto. Luego se saco el anillo en su dedo pulgar, y lo uso como decoración en una de la trenzas. Cuando termino se sentó a su lado, de lejos viendo a sus nakamas en la multitud — … se parece mucho a antes, solo que aquí las personas son felices… allá… allá las personas, creo que no sobrevivieron. Es confuso y borroso para mí, Bertram Gaufrid — musitó recordando el muelle lleno de miles, sino cientos, de individuos que querían ir a dónde los llevaran esos barcos —… he cumplido mi palabra, te he escrito durante todo este tiempo, aunque no sé si te han llegado. Te puedo resumir: Un gatito moteado, intento de asesinato por marines malvados a mi Unnie y Bonita, atrapados en una isla con lagartijas gigantes, conocí al gigante amigo del Príncipe Einar, nos hicimos amigos, un gigante casi mata a mi Unnie, fueron momentos difíciles para mi… pero luego salve a unos dinos con mi amigo gigante, Fantasma, Bonita y mi Hermano se quedaron en esa isla horrible — omitió la parte de que dos de ellos muertos, sonrió — … luego llegamos a un sitio muy frio, habían muchos Rasmussen. ¿Cómo esta Raasmussen? Ahí pasaron más cosas, y hasta nos volvimos padres… adopte a 70 niños, algunos de ellos se quedaron en ese reino con el gigante pelirrojo, otros estaban en el reino arenoso con unos amigos que hicimos ahí… ¿Me pasarás la manutención de nuestros hijos de mentiras, Bertram Gaufrid? — bromeó girando su cabeza para quedar frente a él, sonriéndole con travesura — … seguro has tenido perfectas aventuras como el perfecto marine pelirrojo que eres… — asumió porque todo lo que había visto de él la llevaba a asumir su pacifica y muy normal vida, una como la que ella siempre deseo y nunca tendría —… ¡Wabi Sabi! — le susurró acercándose, un termino que aprendió entre sus libros y le recordaba a él, o más bien a lo que ella imaginaba podía faltarle en su vida — … ¿Sabes que significa? Yo sí pero creo que decirte la respuesta es aburrido… descúbrelo por ti mismo, y quizás, solo quizás, puedas ver la vida como yo la veo, y entender lo inentendible… y los matices que nos rodean… tu y yo, no somos tan diferentes… aunque todo sea una mentira alocada… — se levantó, viendo como en la distancia lo que sea que hablaban Maki y Hyakinthos se terminaba, como el tiempo entre ella y el marine — … hace mucho tiempo hice algo pensando en ti, lo tienes en tu cabeza… imaginó lo que veras cuando te quites las trenzas… — la mirada viajo al anillo tejido entre sus mechones escarlatas — … me tengo que ir… — se posicionó para quedar frente a él, se inclinó para que los ojos ámbar quedaran sobre los rojizos —… y aunque no sea mucho, y aunque sea peor por venir de una terrible pirata, en mi corazón tienes un lugar especial… por favor, mantente siempre justo y correcto, aunque si debes no serlo, tampoco te juzgaré… ¡Wabi Sabi! — exclamó con alegría al final dándole un golpecito a la nariz.

Entonces, comenzó su avance hacia dónde se encontraban sus nakamas: Maki D. Zennin y Hyakinthos. Bertram la siguió, imaginó que cumpliendo con la palabra que le hizo al pelirrosado. Mientras tanto un estallido de luz provenía del estadio, vio a su médico prestarle atención. ¿¡Betelguese!? ¡Cierto! Su Campeón EL MACHO y su Estrella, estaban peleando la final, debía ir a apoyarlos a ambos.

Merlot… ¿Qué hay de ti?

— … estoy bien, si. Es mi amigo, aunque le salga bilis por decirlo… pero si llegará a hacerte algo a ti o a mi Unnie, no dudaría en arrancar cada precioso cabello pelirrojo de su cabeza — respondió con dulzura, lo que no correspondía a sus palabras — … ¿El águila híbrida es EL MACHO? — enfocó mejor su mirada, podía ver sus trenzas y el cabello anaranjado y rosado en su cabello — ¿Creen que nos lleve a volar? ¡Malvavisco! ¿Por qué lo estruja? — estaba confundida por el avance del combate y la situación de Shin. Se acercó hasta la baranda — ¡NO DAÑES SU CARAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA NI SUS PARTES BLANDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS! — gritó con diversión a EL MACHO, aunque el hermoso malvavisco saliera de esa arena con peores cicatrices que las de su Unnie, y sin pelo, le seguiría pareciendo etéreo y enigmático — ¿Unnie? Siento que no te he visto desde hace tanto tiempo que ya veo desde aquí crecimiento de cabello en tu calva cabeza. ¡No te quedarás alopécica! — le sonrió con mucho cariño, solo estaba tomándola del pelo que no tenía.



ESQUIZO ESQUIZO MERLOT
Karma Fanático: Hyakinthos. 
[Imagen: mmocheja.png]
Si que estaba borracha, se había bebido desde que empezó el evento casi 12 cervezas de medio litro, tenia resistencia al alcohol, pero la falta de aire en las alturas si que le había dado fuerte… solo… solo quería fumar algo e irse a dormir una temporada. —Sera un placer que me protejas ahora… quizás después te lo pague cazando a un par de delincuentes para que los vendas… dios… que mareo. No creo que tengas algo para eso en tu bolsito de drogas no? deliciosas drogas. Cuando salgamos de esto me drogare muy fuerte.— Declaró como si fuera algo muy bien pensado.
 
Cuando el ave la cago quiso destruir el coliseo a puñetazos. Pero el medico se burlo y se rio tanto y tan genuinamente que Maki se rio de su mala fortuna tan alto como él pero volvió un segundo más atrás… —Voy a matar a ese pájaro.— fue cuando alguien cerca de ella le siguió el juego… —Vamos señorita, es un pájaro.— Acoto mientras alzo la vista para comprobar que se marchaba. Un ave con un característico plumaje blanco marrón y una estela en la cola, como una mancha rojiza. —Exactamente. Ese hijo de la empollada no tendrá abogados.— Dijo renunciando a la lógica e intentando que funcionaran sus poderes de acuchillar con la vista. Luego del incordio, ella sobre su corcel rosa se encaminaron a buscar a su hermana, ahí de detuvieron vieron el combate y Maki planeo asaltar a Barto para que le contase como tocar a esos “tontos sin sustancia”
 
Un poco borracha, un poco con desdén, ve como pasa todo frente a ella… —Heeeyy…. Si si… tu eres ese tipo que andaba con el cartel en la trusa… ¿no?... me caes bien, cuida a mi hermana cuando me muero ¿Ok? Jejejje…. No confió en los marines que la rondan… Y si alguno intenta llevársela… le rompes la nariz. Si no puedes, me llamas. Si no puedes llamarme, corre. Y si no puedes correr… bueno, entonces muere con dignidad ha, pero tampoco dejes que la venda este zopenco que no sabe que es amiga y no mercancía.— Le sonrió sonrojada por el alcohol olvidando que el también era un maldito Marine de la marina que marineaba con otros marines. Cuando se fue, se apoyo sobre el cuerpo de Hyak de nuevo con el codo sobre el hombro de el y con la palma en el mentón a caballito —Sabes Mer… deberías tirártelo fuerte… por que no vas a invitarlo a cenar… pero hey… nada de carne ¿Vale? Quizás algunas verduras al vapor o berenjenas con queso al horno que rico.— Dijo sonriendo y pensando en comer algo más.
 
—Mer, oye Mer y tu también escucha Cherry, saben que cuando fui al baño vi algo muy loco, un jodido tiburón de tierra… también deberían decirle que venga a cenar… pero que no nos cene, somos amigos no comida. Se veía elegante, hermoso y gallardo. Seguro tiene historias hermosas que contar de como le mordió el culo a algún tonto jajajajaaj pero ahora que lo pienso, es un tiburón de tierra, técnicamente no debería vivir en el mar?… así que debe ser un tiburón muy comprometido con su carrera— menciono emocionada por la idea de cenar con algunos amigos en el Royal Flush.
 
Esta vez Cherry se portaba como un verdadero novio con Maki o eso sentía la calva borracha, le llevo, se preocupó, le limpio del desastre, le compro cosas, la llevo a caballito, era un sueño de hombre. Pero el tenia también un sueño, uno muy poderoso, un sueño gei… aunque aclarándose la mente, Maki y el no eran compatibles, a ella le gustaban tan o mas borrachos que ella, que sean auténticos y que no jueguen al galán. Que sean chicos lindos era lo de menos, amaba que demostraran su amor y bueno que sean malos malosos. Pensó brevemente en su juventud, en sus días en la marina y en lo mucho que se divertía con su hermana Maki. Era una tonta sin talento, pero si que se esforzaba por alcanzarla… le abrazo fuertemente —Gracias por apartar a esos desconocidos, no conocía esa faceta protectora de tu parte Cherry…— Dijo mientras le agarro la cara con sus manos a cada lado y le dio un gran jugoso y amoroso beso en la mejilla.
 
—Claro que no me quedare calva boba jajaja solo… Es temporal. Mi cabello está tomando unas vacaciones después de todo lo que le hiciste pasar, ahora todo crecerá como debe y si te acercas a mi cabello otra vez… bueno… elijamos algo juntas te parece?— Sonrió amenazante a sus comentarios, la amaba con locura pero jamás lo diría, aunque poco a poco caía en los encantos de La joya del mar. La más hermosa aparición sobre la tierra. —Mira eso Mer… cuando me pegaste con ese Karate tuyo… sentí que me molías algo por dentro… no será que también tu excéntrico karate esta ligado a ese poder del Sandwichero? O las águilas tienen el poder de pegarle a la luz?— Dijo justo cuando María gritó que no le pegaran al sucio marine. ֫—Dios como cambia de bando es… es una zorra… jejeje… no Hyak?— Dijo revolviéndole el pelo al rosaseo.
 
Entonces algo comenzó a sonar, una canción, una melodía, un violín… Maki, su expresión cambio, el combate detrás, y entonces la vio, La chica mandarina, tocando como si fuera una diosa de la música, Maki palmeo el hombro de Cherry para bajarse lentamente, movía todo su cuerpo pero su cabeza inmóvil, sus ojos clavados a la presentación de la muchacha, sus oídos deleitados en un mar de sensaciones, en una cruzada por encontrar la alegoría exacta que le hacia sentir en este momento pero final y tempranamente supo que no había palabras para sentir aquello que resonaba en el coliseo, un espectáculo tan puro e inocente que… que… mierda. ¿Una lagrima? Pero… pero… demonios era una música alegre, porque por que le hacía sentir tan melancólica, por que le perforaba el corazón cada nota. Maki no entendió qué demonios estaba pasando, SI!! Era una canción alegre, entonces, ¿por qué dolía? No sabía responderlo. Cerró los ojos intentando apartar el dolor y por alguna razón recordó demasiados lugares. Demasiados rostros. Demasiadas despedidas. Qué mierda.
 
No quería recordar eso. No quería recordar a la estúpida Maki.
 
Era que había más tonadas entretejidas entre las notas de la hábil violinista… no se acercó, tuvo miedo de caer en las garras e su cruenta y perfecta interpretación… se sintió… sola, en la oscuridad con y cerrando los ojos podía ver como cada acorde se volvía una ola bañando cada playa que había visitado, un sentimiento hermoso y delicado que nacía de las manos delicadas, resplandecientes de una chica que solamente simpatizo con ellas y que por azares del destino de dos gemelas se encontraron. —La quiero con nosotras.— Hyakinthos quizá creyó que hablaba de contratarla, Maki ni siquiera sabía qué quería decir, solo sabía que no quería que aquella canción terminara —Págale lo que quiera… lo que pida maldición.— Murmuró——Y si no quiere dinero, dale comida. Si no quiere comida… dale un barco.— Se quedó unos segundos en silencio.
 
—Quiero volver a escucharla.— Hermana… su hermana habitaron sus pensamientos nuevamente.
 
Play Me!
[Imagen: Maki_NNM.gif]
[Imagen: mikiocheja.png]
Está ebrio, cansado y enojado. El ruido no cesa, es más, se intensifica. La cabeza parece que se le va a partir. Debería seguir bebiendo, pero su botella se acabó. Tampoco debe pedir más, causará una mala impresión entre tanto desconocido. De pronto, sin darse cuenta por estar concentrado en la pelea que yace en la arena, el sector en donde se ubicaron se llenó la gente. Es entre medio de ese tumulto que decide ponerse de pie y retirarse, sin decirle nada a nadie. Debería alzar demasiado la voz para hacerse notar entre tanta música y alegría. Por si fuese poco, Kiyoshi no es el tipo más alegre del mundo, por lo que combatir el ambiente no es uno de sus fuertes.

En silencio, y nuevamente con su querido rifle situado en la espalda, se retira. Pasa por los costados de varios oriundos de la isla, sube escaleras entre las gradas para poder llegar hasta lo más arriba posible, en donde normalmente debe haber un pasillo paralelo a todos los asientos. Sin embargo, este recorrido no es sencillo para él. Debido a su estado actual, tambalea en cada paso que da, teniendo que sujetarse de barandas o paredes que encuentra, incluso debiendo tocar hombros de otros seres con tal de que le sirvan de soporte. Normalmente no establecería contacto al desconocer sus normas de higiene, pero es mejor que caer y hacer el ridículo frente a otros.

Mientras se mueve, varios lo reconocen como el triunfador de una de las pruebas. Incluso se lleva una que otra felicitación, aunque ignora todas. No es de los que les guste estar en medio de multitudes, tampoco recibir demasiados halagos. Para él, es tan simple como hacer su trabajo, ya sea como médico o tirador. Acepta que le gustó ser el centro de atención en ese momento, recibir aplausos y lucirse frente a compañeros y desconocidos. Pero el instante de emoción ya pasó. Las luces para él se apagaron y la vida normal continúa.

No se aleja demasiado de la ubicación de los suyos, pues necesita tenerlos medianamente vistos en caso de que deban reunirse para irse de este lugar cuando todo finalice. Eso sí, parándose detrás de la última fila de gradas, quedándose de pie, encuentra un sitio más calmado. Puede respirar y pensar mejor las cosas. No se siente agobiado con tanta compañía como estaba siendo en su sitio anterior. Si fuese por él, el resto de tontos no se hubiera acercado tanto. Además, con el alcohol dentro de su cuerpo asciendo de las suyas, prefiere un lugar más calmado. Claro, como si la tranquilidad existiese en esta arena de eventos. Todos observan y apoyan a los peleadores que protagonizan el espectáculo en el centro de todo.

Desde su nueva ubicación, Kiyoshi sigue con los ojos puestos en la pelea. Más que para aprender algo, porque por el tipo de combatientes que son los finalistas, distan mucho del estilo del médico, lo hace con la intención de distraerse y que todo suceda más rápido. Ya no es que quiera volver a su barco para limpiar, sino para tomar algo que le permita regresar a la normalidad y quizás tirarse en su cama para descansar, dormir y olvidarse de todo un poco. Han pasado muchas cosas en muy poco tiempo desde que zarparon desde Jaya, incluyendo ese ascenso hasta la isla del cielo que muy poca importancia le están dando. Fue algo realmente impactante e imposible de olvidar. Para un tipo con una memoria privilegiada como Kiyoshi, ese suceso estará en su mente hasta que el destino decida que llegó su momento irse al reino de los muertos.

— Si a mí me atrapasen así, ya estaría acabado. — Se pone en el lugar del joven marine, quien es atrapado por la fuerza física de su contendiente, compañero de Uker además. Él, como un tirador, queda atrapado bajo las garras directas del enemigo es igual a perder. Sin embargo, este día le ha permitido darse cuenta de algo. Como médico, pensaría que no tiene sentido que Eros, cuando se transforma en un minúsculo topo, sea capaz de competir en fuerza física con auténticos monstruos que se han visto. De hecho, ahí mismo entra la sorpresa de que la chica de los Mahana, quien se alzó con la victoria en aquella prueba sin poseer un físico que, a simple vista, destaque por fuerza destructiva. — Realmente hay tipos increíbles en este lugar. Siempre me sorprendió la fuerza de Eros, pero, aunque haya terminado en mala posición, fue capaz de aguantarle el ritmo en potencia a todos. — Para qué decir Varo Ganchin quien, tras activar su poder, enfermó a muchos de los presentes. Un médico tan preparado como Kiyoshi fue capaz de identificar algunos signos en las reacciones de los presentes.

Para finalizar, Uker pudo combatir y salir victorioso contra dos tipos que demostraron tener más fuerza que Eros. Para Kiyoshi, el cocinero es quien más destacó entre los integrantes de su tripulación. Y, en el fondo, le alegra mucho. Es el tipo que conoce desde hace más tiempo, siendo aquel que le presentó el mundo de la piratería. Aunque a veces lo ve cabizbajo, y él mismo le ha presentado dudas sobre el camino que debe seguir, que hoy haya demostrado al mundo de lo que es capaz es verdaderamente positivo. Se merecía triunfar en un escenario como este.

— Si gana el tonto grandulón, Uker también será declarado como vencedor de estos Juegos. Así que no pierdas, maldito tonto. — Por su compañero, los apoyos internos de Kiyoshi están con Bartolomew, quien parece llevar la ventaja por ahora, pero cuando has atravesado tantos peligros en este mar sabes que no puedes cantar victoria hasta que sea seguro. Bajar la guardia y celebrar antes tiempo puede obligarte a enfrentar cara a cara no solo la derrota, sino que la misma muerte. — Un tonto animal y un tonto tipo de luz. Lo de transformar el cuerpo es bastante curioso. ¿Sería yo capaz de transformarme en burbujas? — No, no puede, pero es lo que piensa en un momento de borrachera.

Lávense las manos
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
Atributos Personaje

No me encantaba la idea de hablar medianamente ebrio sobre la vez en la que ese gyojin pejelagarto hizo que viera a mis muertos, aunque parcialmente Jin podía conocer del tema que estaba hablando pues era algo que le había informado anteriormente, la historia completa era un poco más… peculiar y debía admitir que no me acordaba de parte de los detalles. La música envolvió el sitio por parte de aquella mujer, Miyori, en una suave melodía con la que alcé la copa en mi mano a su lado como agradecimiento ¿Bebida, comida y música? Así se trata  a Tezca Norova, escuché al mink, era bueno saber que le había gustado: Al menos ahora todos teníamos para acompañar el alcohol. —Mi tutor solía decir, amigo, que con la comida buena mejor no hay que preguntar, pero me parece que es res. Al menos me sabe a res ¿Me entiendes? —
 
Espera, esta melodía me parecía familiar ¿Baterilla persiguiéndome hasta Skypiea? ¿Es que los blues me extrañaban tanto? Desde mi asiento opté por seguirle el ritmo acompañando su melodiosa voz con la mía. — ♪ Cuando llegue a tempestad, vemos las olas bailar. Y al tronar el cielo, un tambor hace sonar. Tu aliento perderás, si los nervios te hacen mal. Piensa que, después de la lluvia, el sol saldrá ♪—Solo pude detenerme para darle otro trago a mi copa, admirando el sonido de su violín, hasta que un ebrio había hablado, un ebrio capitán.
 
“Ahora que lo mencionahs, dijo que lohs conocía cuando eshtabamohs en los cubículosh, también dijo que dijishte que erahs el capitán de la tripulashion kekeke eres un cabron.”  Ah, claro, seguro había dejado tan fuerte impresión en el marine que todavía me recordaba como el valiente y poderoso dios, capitán, protector y guerrero de los Hanu Mahana, cosas de la que solo una de esas era mentira. Encogí los hombros, inclinándome para que pudiera escucharme. —Entonces a la próxima no te desaparezcas, capi, no me des la oportunidad de mentir. — Y para mi, eso era lo más lindo que podía decirle en ese preciso momento. El delicioso aroma de la comida había invadido mi nariz, aunque al bajar la mirada al plato del capitán…
 
Volteé de inmediato a Jin con una expresión de molestia, regresando rápidamente a las salchipapas de Ryota antes de regresar con mi pareja. —¿Y cuanto pagamos por esto? ¡Runin! ¡Barald, hermano! ¿Las suyas vienen igual de miserables o el capi tuvo mala suerte? ¿Me entiendes? — No pude evitar dos segundos en abrir mi propio paquete, encontrándome con un panorama completamente distinto. —Olvídalo, fue mala suerte, esto se ve delicioso. — Fue ahí cuando le dí el primero bocado, sintiendo el picante con una sonrisa en el rostro, con la mano que sostenía el plato lo extendí a mi tripulación, los suficiente para que los tres miembros presentes pudieran tomar. —Tienen que probarlo, carajo, si saben hacer una buena salsa picante, super casera. — Esperé a que comieran si querían para regresar a mi propio comer, estaba a media mordida cuando la voz de Jin me interrumpió, una pequeña insistencia en el marine. —De cuando estábamos en el falso parque de diversiones, también lo secuestraron y a su compañero, estábamos ahí: Barald y yo dándolo todo como unos héroes, incluso aquellos marines decían: “OH, GRAN DIOS Y CAPITÁN MAHANA: SALVANOS DE ESTA TRAGEDIA CON TU FIEL ESPADACHIN” y yo les respondí “Perros del gobierno… Siempre he sabido sus debilidades pero un dios benevolente como yo debe hacer una buena obra de vez en cuando” y que le pego un golpe al pejelagarto, diciendole “TU REINADO DEL TERROR SE ACABO HOY, BESTIA INMUNDA” ¿Ves? Hasta alguien como yo hace el bien sin mirar a quien ¿Verdad, Barald, hermano querido mío? — Tal vez exageré apenas, guiñándole a Barald mientras esperaba que me leyera la mente: Solo era un increíble hombre intentando sorprender a su amado.
 
 
 
Contrato confidencial: Tezca Norova

Topo y Caballo.

Caballo y Topo.

Las amistades se forjan tras la curiosidad, el respeto y la aceptación. Incluso Cardan observa fascinado el intercambio de interacciones entre animal y hombre hasta que algo llama poderosamente su atención. El espectáculo personal representado por su mejor amiga y su impredecible capitán cautivan a la serpiente de blancas escamas, quien trata de no interrumpirlos, en especial ante la risa divertida y enternecedora que la morena exhala al escuchar las palabras del borracho navegante.

“Shalve diosa Runin… mi alma ehs tuya… mataría porhs ti…”

Pronuncia Ryota embelesado.

Runin se sonroja intentando controlar su sonrisa.

Cardan los observa como si estuviera leyendo su novela favorita en wattpad.



—¿Shhhh Shhhh?

Sisea cuestionando cosas que la humanidad no requiere entender. Es ahí, en medio de las miradas compartidas y el ruido general de la arena que sucede. Sus agudos ojos viperinos captan una sombra a los pies de quien considera su segunda o tercera persona favorita del mundo (porque le gusta venderse al mejor postor de comida y últimamente Ryota no le ha dado un buen pedazo de fruta para la cena). ¿Qué es eso que osa molestarlo? ¡¿Quién se atreve a romper la calma de aquel que tan feliz hace a su dueña?!

Inaudito.

Un coletazo cual veloz latigazo es ejecutado contra los pies del capitán de los Hanu Mahana. ¡No lo malentiendan! No le da al hombre sino a aquel ser que se atreve a romper la paz del castaño. La victoria llega cuando la araña vuela lejos de su posición, lo ha salvado. Como premio sube por las piernas de Runin para acurrucarse, cuidadoso de no asentarse mucho contra la herida de ella. Espera caricias que no demoran en llegar, la amazona le hace mimos arreglando su vestuario hasta que algo más llama la atención de la fémina y, claro, de él también.

¡Comida!

Comida, comida, comida.

Runin evita que Cardan abra el envase que contiene las papas, está ocupada escuchando al rubio quien les indica haber conocido con anterioridad al marine de la arena. —¿Mezclandose con perros del gobierno, cariño? A ustedes no se les puede dejar solos dos minutos seguidos que empiezan a deberle favores a los que nos intentan capturar, fufufufu. —Bromea hacia Barald y Tezca. Puede que Skypiea sea un lugar de cese al fuego, pero eso no significa que los marines dejen de ser marines o los piratas dejen de ser piratas. Los títulos de cada uno los catalogan como enemigos, aun si el interés por ese término pudiera llegar a ser nulo, al menos en su caso.

Las palabras de Ryota provocan otra risa en la morena. ¿Cómo que Tezca capitán? ”En serio, ni dos minutos.” Piensa en una negación resignada antes de centrar la mirada en el escenario. ¿Sería ella capaz de escapar de tan osado agarre? Frunce el entrecejo tratando de figurar la escena. Asiente repetidas veces, ahora la escena es más sencilla de contemplar, sin velocidades que escapan de su vista siente que puede entender lo que está sucediendo en la arena de combate.

Es ahí cuando la cabeza de Cardan choca contra sus dedos, buscando el contenido del envase. —Tranquilo, cariño, relájate, fufu. —El momento de la verdad llega. El envase es abierto, los alimentos brillan ante el hambre de aquel par… ¿Qué…?

¿Qué es ese espectáculo visual?

¿Qué es esa contextura hecha por los mismos dioses?

¡¿Cuánto fue la última vez que ambos pudieron ver una salchipapa de tan excelente calidad?!



—Arte Shhhhh

Serpiente y dama comen sin perder tiempo. Las palabras de Tezca provocan que levanten la cabeza en un gesto idéntico en el que levantan una ceja en total desacuerdo. —La ignorancia es peligrosa, ¿me entiendes? —Runin pronuncia la misma muletilla de Tezca a propósito. —Shhhhhhh, Shhhhhh… shhhhhh… —La amazona asiente. —Concuerdo, cariño, concuerdo completamente. —¿Entiende lo que dice? El sentimiento, quizá. La comida es la misma que Ryota, exactamente el mismo plato, solo que ella si aprecia la buena gastronomía de Skypiea.

La música de fondo solo provoca una sonrisa en la fémina de mirada chocolate, quien regresa a ver a la mujer que toca el violín con gracia única. Deja el plato de comida solo un momento para aplaudir, menea la cabeza un poco siguiendo la melodía, tararea en recuerdos que cruzan mares y vuelve a su plato porque Cardan es más tragón que emocional.

Es ahí cuando escucha la pregunta del hombre trajeado hacia el rubio de la tripulación. Uno, dos, tres segundos y la fémina expande los labios con una sonrisa.  —Eres peor que yo. —¿No es esa insistencia preludio de querer extraer información de manera “relajada”? Runin relame sus labios mientras los vocablos de Tezca inundan el ambiente.  —Y él es peor que todos nosotros juntos, fufufu. —La mirada vuelve hacia el combate, Cardan se ha comida la única salchicha, así que Runin no tiene más opción que fingir demencia, extender la mano hacia el plato de Ryota y acabar con la mitad de embutido que a él le queda.

—Hmm… hmmm cariño… ¿Si te agarro así crees que podrías zafarte de mi? A nuestra máxima capacidad. —Pregunta hacia el castaño sin malicia alguna, parece algo interesante a comprobar.  —Cardy, tampoco abuses. ¡Deja ese tomate! —Regaña a la serpiente en medio del ruido, si, después de haber peleado el apetito parece haberse abierto, no solo eso, también el sueño. ¿O perdió mucha sangre en la arena? Se despierta moviendo la cabeza de lado a lado. Después de todo ese espectáculo deberá correr a darse un baño y descansar.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1742 + 0 = 1742
Energia: 2239 + 40 = 2279
Espiritu: 1174 + 0 = 1174
Kiba seguía en las gradas, enfocando su atención ocular en el combate que se daba en la arena mientras comía distraídamente, no quería perderse de los detalles que pudieran servirle para enfrentarse a ninguno de los combatientes en caso de que fuera necesario en el futuro, después de todo, uno nunca sabe que le traerán los mares. Por lo que se veía a simple vista el tipo que se transformaba en luz, Shin Hasegawa, coincidía con la descripción de un oponente al cual Kazan había contado que se había enfrentado y tenido que huir en el pasado, los la mirada predatoria del hombre tiburón tigre intentaba ver o discernir alguna debilidad concreta.

El combate ya de por si era extraordinario al tratarse de un enfrentamiento entre dos usuarios de Akuma no Mi, Bartolomew poseía una fruta de transformación animal al igual que varios participantes de los juegos hasta donde había podido ver Kiba, mientras Hasegawa Shin podía transformarse en luz y desplazarse a velocidades extraordinarias. Y sin embargo por alguna razón aquel hombre águila había podido sujetarlo con sus garras, no parecía coincidir con el relato de Kazan pero cuanto menos demostraba al pelinegro que había mucho por aprender y oportunidades de enfrentar al temido oponente que cierto wotan tantas ganas había demostrado tener de volver a enfrentar.

El Gyojin observó atentamente como el picotazo del Buccaner había hecho manar la sangre, la hubiera podido oler incluso si hubieran estado en un lugar con menos olores abundantes y variopintos, por no mencionar que hasta fuera de la arena llegaba el perfume de Shin. Los ojos azules y negros de Kiba se abrieron enormemente al notar el enfoque que Bartolomew estaba logrando tener en el encuentro, una prueba de presas y sujeciones parecía ser lo más efectivo contra esa clase de enemigos escurridizos, Kiba lo había pensado pero verlo ejecutado daba otra perspectiva al respecto, especialmente cuando incluso con la “presa” sujeta el usuario de la luz logró producir un estallido bastante amenazante para la vista.
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