[Pasado] No te necesito
#11
La joven rechazó su ofrecimiento, esperable. Se encogió de hombros y recogió la jarra que le había acercado, arrastrándola por la barra de nuevo hacia él. Sus dedos se resbalaban por el cristal frío, mojándose con las gotas que la cerveza había formado en el exterior. Le dio otro largo trago mientras la pelirroja hacía hincapié en el hecho de que estaban de servicio... bueno, esa sería su opinión. Para Daryl aquel momento era de pleno descanso y disfrute, apenas serían las cinco de la tarde y para él, ya no eran horas como para ponerse a pensar en el trabajo. Desde luego, la diferencias entre ambos en aquel aspecto si que era grande, en eso estaban de acuerdo los dos.

Por el rabillo del ojo podía darse cuenta de cómo algunos marines estúpidos y borrachos se fijaban en la pelirroja. No había que ser un lince para verlo, él no juzgaba las miradas instintivas, pues era una realidad que Irina destacaba por su belleza. Lo que sí le molestaba eran las connotaciones babosas que reflejaban algunos de ellos... Daryl no soportaba ese tipo de actitudes lascivas y denigrantes. Los músculos de su brazo empezaron a tensarse, algo que le pasaba cuando comenzaba a enfadarse. Sin embargo, decidió no darle demasiada importancia, centrarse en lo que le estaban diciendo antes de dar la impresión de que la estaba ignorando o algo parecido. Irina estaba leyendo su ficha. "Potencial desaprovechado", podría ser el resumen de su vida. Daryl le devolvió la mirada. Qué ojos tan impresionantes.

Escuchó todo lo que dijo mientras la miraba, todo en ella parecía ser hecho para hipnotizar a las personas. Su tono de voz, sus ojos, la seguridad con la que hablaba... "¿Suyo?", se quedó pensativo con aquellas últimas palabras, algo dentro de él se negaba a negarse. — ¿Y qué sacas tú al tenerme al mi? — ¿Quizás le interesaba su fuerza en combate? No quería juzgarla, pero con aquel aspecto tan delicado, pulcro y femenino, no daba la impresión de ser muy fuerte físicamente. Quizás aquello era una manera más de compenetrarse, quizás la idea del grupo era que él aportara la fuerza y ella el ingenio. Se terminó lo que le quedaba de cerveza de un trago, dejó la jarra sobre la barra y miró a su alrededor. — Tienes razón, mejor vámonos de aquí. — Dejó unos berries sobre la mesa, pagando ambas bebidas. No le estaba gustando nada el ambiente que se había formado alrededor de Irina, los hombres bebidos se desesperaban al ver mujeres guapas, que fueran marines no suponía una excepción. Sería mejor dirigirse a un lugar más privado.
  Responder
#12
Las miradas se clavaban en Irina, ella las notaba, al igual que Daryl, que comenzó a tensar los músculos al darse cuenta. Era protector, lo que Irina desconocía todavía es si era por ella o por el mero hecho de ser una mujer. Al barón medio suele parecerle buena idea hacer uso del patriarcal beneficio que da sobre una mujer mostrar que puedes defenderla. Irina chasqueó los labios. — Ahora mismo, nada. —  Movió delicadamente sus manos alrededor de su propio cuerpo, legando hasta el asiento, el cual tomó para dar un ligero saltito y levantarse. — Aún nada, pero ya llegará. Ahora mismo te supero en cualquier cualidad que tu creas pensar que tienes por encima de mí. No te culpo, eres uno hombre y juzgas por la apariencia, para más inri posees gustos muy mundanos, eso me dice que probablemente no me confundo al creer que has pensado lo que considero que has pensado. — El agente Daryl depositó su jarra en la mesa, ya vacía. Era un tipo grande, con una belleza agresiva y dura. El perfil de chico malo que suele engatusar a las niñasa/dolescentes. - Hubiera sido un famoso pirata solo por sus rasgos. - Pensó Irina mirando las facciones de Daryl. Había criminales que hasta grupos de fans tenían.

— Tardas, pero entras en razón. Es una cualidad que debemos pulir para que sea útil. — Irina se colocó por delante. A cada paso de su tacón salía una mirada nueva. Caminaba incluso sin querer llamar la atención, ni siquiera el sonido de sus tacones era muy fuerte. Era una tía peculiar. La puerta del local se abrió e Irina pasó por delante de Daryl, dejando la puerta abierta al salir. —  ¿Por qué crees que te han dejado a mi cargo? —  Le preguntó sin mirarlo siquiera. — Me interesa saber qué opinas, es una forma de conocerte. Te pediría que no acallaras las voces de tu interior. Es un rasgo muy masculino también, lo de “todo para mi” hasta que revienta dentro. Pero es un claro impedimento para que yo te conozca realmente, así que intenta no ser tan … Hombre. —  Volvió a sonreír tétricamente.

Irina no detuvo el paso mientras hablaba. Llegaron rápido al edificio del CDM. Si abreviabas Control de Misiones quedaba más alentador para los agentes. Aunque los Cp tenían un lugar especial en el subsuelo que pocos conocían. Llegaron hasta la puerta, donde Irina se detuvo, esperando a su compañero.
  Responder
#13
La negativa de la pelirroja le hizo resoplar, esperaba algo más interesante, eso o se estaba callando algo, ocultando algún motivo. Podía ser una posibilidad. La joven se levantó del asiento, acompañándole, no sin antes soltar unas cuantas perlitas por la boca. Sobre todo aquella frase final, ¿qué estaba insinuando? ¿Que a Daryl le gustaba? Parecía muy enfilada sobre el pensamiento de que como era un hombre, pensaba como todos los hombres y actuaba igual que todos los hombres. Y los hombres que estaban alrededor suya en aquel bar eran... — No sé cómo te piensas que soy, pero que te quede claro que el único parecido que guardamos estos salidos y yo es en el blanco de los ojos, nada más. — Se lo dijo de forma seria, sin vacilaciones ni miradas esquivas. En parte entendía que pensase de aquella forma, y por otra parte le ofendía.

Ambos comenzaron a caminar, en dirección opuesta a la que habían entrado. Irina iba en cabeza, por lo que pudo fijarse en su forma de caminar mientras salían del lugar, era una mujer tan extraña, tan recta. Pero cometía errores juzgando a la gente, se pensaba que todas las personas eran cortadas por un mismo patrón. En muchas ocasiones acertaría, pues existían personas muy simples y sin ningún tipo de misterio, pero confiar en que siempre sería así era un fallo. Mientras se dirigían al lugar, Irina le preguntó por cual creía él que sería la razón detrás de aquel emparejamiento tan repentino, no sin antes explicar que no debía guardarse las cosas dentro cuando hablaba con ella. Era injusto el hecho de que le pidiera obediencia y una completa exposición cuando no otorgaba nada a cambio, a él también le provocaba curiosidad la joven, también quería conocerla realmente, como había dicho. Quizás si se abriera un poco él... podría llegar a hacerlo ella también, quién sabe. — Hay muchas posibilidades. — Sí, se le ocurrían unas cuantas. — La primera es que como bien has dejado claro, tengo fama de ser un desastre, y tú pareces ser todo lo contrario. Podríamos complementarnos bien. Es la posibilidad más sensata, la que tiene más sentido. — Continuaron caminando. — La otra posibilidad, aunque más improbable, es que querían emparejarme con una mujer, la que sea, y te tocó a ti por ser la nueva. Por aquí bromean porque nunca me han visto con ninguna chica, dicen que soy maricón y cosas de esas. — Sonrió, burlándose de la situación, ¿quería que se abriera, no? Ya habían llegado a la puerta del edificio, donde Irina se quedó quieta, Daryl la miró con gesto despreocupado. — Obviamente me da igual lo que piensen unos simios. — Había tantas razones detrás del hecho de que Daryl no se acercara demasiado a las mujeres que exponerlas todas en una lista sería insufrible, pero desde luego no era por el hecho de que no le gustaran.
  Responder
#14
— Homosexualidad, sí, aquí indica que o tienes esa tendencia o la intentas ocultar. —  Dejó de mirar sus notas y las guardó en el bolsillo de la chaqueta. — No me importa lo que te lleves a la boca, no es de mi incumbencia. Pero en tus horas libres. —  Volvió a fijar sus ojos en él. Determinados. —  Mientras estés conmigo nada de sexo o cualquier otra tontería que te aleje de la misión. Un agente es una máquina perfecta que no se distrae. — Irina abrió la puerta, lo que se encontraron era una sala de "comedor" reformada para parecer una consulta. Por lo menos a simple vista es lo que le pareció. La Volkov entró y tomó unas escaleras que iban hacia abajo. Ni saludó ni miró a nadie.

— Me sorprende que creas que me han emparejado contigo porque quieren ponerse divertidos con el tema de que te gustan los miembros. —  Aguja de ironía. — Comprendo, has tenido malas experiencias, te habrán tomado mucho el pelo o algo, pero hay temas importantes donde la estupidez no entra. Si te han colocado a mi lado no es para ver si tu y yo tenemos un romance, es para que yo saque el máximo potencial de ti. Punto. —  Seguían bajando escaleras, un total de seis pisos. Al fin llegaron a un plano donde solo quedaba una puerta. La abrió

Dentro se podría ver una mesa de casi seis metros con un capitán de grupo y dos agentes acompañando, eso se repetía hasta nueve veces. Los únicos que no tenían "líder" de grupo eran Daryl e Irina.
  Responder
#15
La inmediata respuesta de Irina fue decir que eso estaba escrito en su informe. Daryl arqueó una ceja, mirándola con asombro e incredulidad a la vez. — ... ¿En serio pone eso? — Era imposible que algo tan personal y que tan poco tenía que ver con lo profesional estuviera escrito en un informe de trabajo oficial, ¿no? No pudo comprobarlo porque Irina guardó la libreta entre sus ropas, pero ya se quedó con la duda. Lo más probable es que la pelirroja estuviera aprovechándose de la información que acababa de darle para meterse con él, para inventarse alguna tontería. Continuó su discurso, diciendo que mientras trabajaba que no podía pensar en sexo, etc, siempre obsesionada con el trabajo. — ¿Por qué crees exactamente que dicen esas mentiras? Porque no me distraigo. No tienes nada que enseñarme. —

Irina abrió la puerta y ambos comenzaron a bajar unas escaleras, sin fijarse en nadie más. Seguía erre que erre con el tema, por la manera en la que hablaba y lo mencionaba parecía que intentaba burlarse también, unirse a la broma, quizás no sabía que ese tipo de provocaciones no surtían efecto contra él. Le daba demasiado igual lo que una chica que acababa de conocer pensara sobre él o sus gustos. — Por eso he dicho que era la opción menos probable. Aunque te advierto de una cosa. — Había muchos pisos que bajar, tenían tiempo para charlar un rato. — Mencionas todo el rato que nos han puesto juntos porque tú eres excelente y tienes que corregirme, sí, quizás sea así. Pero no olvides que esta gente del gobierno, por mucho que tus calificaciones y tu expediente sean excelentes, siempre te verán como una mujer: débil, errática, inferior. — Llegaron a la puerta, pero antes de que Irina la abriese, añadió. — Seguro que es frustrante... pero tranquila, tú dalo todo de ti. — Soltó con ironía, guiñándole un ojo.

La puerta se abrió y ambos pasaron a una sala con una larga mesa. Había nueve grupos, formados por agentes y capitanes. Sin embargo ellos estaban solos. Daryl dejó la espada contra la pared y fue a sentarse a uno de los extremos de la mesa, donde no había nadie cerca, esperando que su compañera hiciese lo mismo. No sabía muy bien de qué misión quería hablar Irina, él acababa de salir de una y tener que enredarse tan rápidamente en otra le daba una pereza terrible, así que dejaría que lo organizase ella, ya que tan bien se le daba.
  Responder
#16
¿Cómo podía alguien mentalmente sano aguantar a alguien como Daryl? Los hombres para Irina eran inaguantables, desde sus olores “naturales”, costumbres asquerosas, voces difíciles de aguantar, temperamento y un largo etcetera. Tan solo se quedó mirándolo mientras hablaba. Para qué responder. Entró a la sala y ella caminó lentamente hasta su asiento.

Tenía su nombre. El de su costado tenía el de Daryl escrito. Uno de los mandos del Cp8 empezó a comentar lo que debían hacer. Les estaban dando misiones a todos, mencionando ciertos objetivos que conseguir. Esta era la cuarta reunión de este tipo que Irina estaba presente, aunque esta si que era la primera vez donde sería útil prácticamente y que no solo era oyente. Estaba algo nerviosa, pero no lo mostró.

Pasaron dos horas. Todos se levantaron del asiento y empezaron a salir. Allí tan solo se quedaron Daryl e Irina. — ¿Qué has sacado en claro? —  Cerró su libreta, la guardó en el interior de un bolsillo interior y se quedó tranquila, de piernas cruzadas, esperando la respuesta de su compañero. — Tenemos una misión lejos de aquí, no podemos fallar. Necesito saber que has sacado de la información. —  Parecía estar enfadada.
  Responder
#17
Ambos se sentaron, uno al lado del otro y la reunión comenzó. Pues si que estaba haciendo efecto la presencia de irina, más rápido aún de lo esperado... normalmente Daryl no acudía a ese tipo de reuniones a no ser que fueran algo obligatorio. Tener que aguantar dos horas de charla donde lo que le importaba duraba quizás quince minutos era un coñazo, un sinvivir, y sin embargo ahí estaba, arrastrado por ella. Si hubiese estado solo, ahora seguiría en el bar bebiendo tan tranquilamente... Bostezó un par de veces durante aquella soporífera reunión, no pudo evitarlo.

Duró dos horas, dos terroríficas horas. El resto de los agentes comenzaron a salir por la puerta, pero Irina no se levantó de su asiento, ni si quiera movió un músculo. Así que él tampoco se levantó. La observó cerrar su libretita, ¿tan importante le había parecido como para tomar notas? Daryl no se creía lo que veían sus ojos. No tardó en hacerle una especie de cuestionario, su tono de voz era medio agresivo, ¿se había enfadado por algo?

Daryl se rascó la nuca con gesto despreocupado. — Pues lo mismo que tú. La misión es en el Reino de Ballywood, en el barrio Boulevard... hay un grupo de piratas que se dedican a la extorsión para hacer crecer su propio negocio. Un estilo muy yakuza. — Se recolocó en la silla, había más detalles pero eso era lo más importante. — ¿Estás contenta? — Preguntó Daryl, girándose para mirarla a los ojos. Era curioso, realmente le apetecía contentarla, o mejor dicho, no quería tener que aguantar a una Irina enfadada.
  Responder
#18
Escuchó lo que Daryl tenía que decir. La parsimonia con que se tomaba todo lo que sucedía la irritaba. — Supongo que es suficiente. —  Contestaría, desligando el nudo que formaban sus piernas para después levantarse. — Tenemos cuatro horas hasta que llegue el barco que nos acerque al lugar mencionado. —  Comenzó a caminar hasta la puerta. —  Puedes irte al bar a beber, perder tiempo y dinero o ser productivo. — Espero hasta que Daryl estuviera cerca, momento donde alargaría un dedo, casi entrando en contacto con el. —  Yo estaré en el apartamento B-4, al sur de la isla. Nos veremos más tarde. —  Abrió la puerta y comenzó a caminar.

Una nueva misión, esta vez con compañero. Irina sentía la emoción subirle por los poros, aunque su imagen publica fuera la de la mujer de hielo, que nada le afectaba, la realidad es que si. Salió del edificio antes que Daryl y se alejó de este unos veinte metros, justo antes de dar el giro necesario para tomar camino hasta su habitación (vivía en una habitación alquilada) miró para atrás. Allí estaría Daryl saliendo.

— ¡Intenta servir de algo, Daryl! — Todos los marines presentes se pararon a mirar a Irina y por consecuencia a Daryl. — ¡Recuerda que pese a ser un hombre, tener nulas capacidades de atención o tener mala fama, me tienes a mí como tu compañera, eso pocos pueden decirlo! — Levantó el brazo en señal de saludo. Después se fue, contenta.
  Responder
#19
Al parecer su respuesta la había dejado lo suficientemente satisfecha como para dar por finalizado aquel interrogatorio. Tampoco estaba contenta, pero parecía que había cambiado el tono de molesta por uno más relajado. Daryl lanzó un leve suspiro, como de alivio. Podría parecer que no, pero sus gestos y su rostro era bastante expresivo, se le notaba muy fácilmente el estado de ánimo en el que se encontraba. Se levantó, así que Daryl hizo lo mismo, agarrando su espada que la había dejado reposando contra la pared de la sala y colocándola en su espalda. Caminó hasta ella. En cuatro horas podría hacer muchas cosas, sí... ¿en qué gastaría ese tiempo? El Daryl de ayer no lo habría ni dudado, habría tirado en dirección al bar y se habría bebido unas cuantas cervezas, quizás habría hablado con alguien de temas intrascendentales... quién sabe. Pero ahora, tras lo que había hablado con Irina, se lo pensó dos veces. Ya no le apetecía tanto volver al bar. ¿Estaba la influencia de la pelirroja surtiendo efecto tan rápido? Entonces aprovechando la cercanía de los dos, Irina direccionó su dedo hacia él, sin llegar a tocarlo, aunque Daryl no pudo evitar retroceder ligeramente su cuerpo, era como un acto reflejo. "¿Por qué me dice dónde estará? ¿Acaso quiere que vaya con ella?" era extraño, le costaba leer sus intenciones, aún no la conocía lo suficiente, lo que le abrumaba un poco. — S-Sí, claro. — Es lo único que supo responder.

Comenzaron a salir, recorriendo el mismo camino que anduvieron hace un rato, pero a la inversa. Irina iba por delante, mientras él la observaba caminar en silencio. Ella fue la primera en salir, así que cuando él estaba aún cruzando por el umbral de la puerta, la mujer le llevaba ventaja, unos veinte metros en concreto. Desde aquella distancia, cuando parecía que iba a dirigirse a su apartamente y a separarse finalmente, la joven se giró hacia él y empezó a gritar. Todos los marines que estaban por allí se pararon para mirar a los dos, confundidos por el espectáculo que la pelirroja estaba montando. Se llevó la mano a la cara, avergonzado por ser el centro de atención, era una sensación que no le gustaba, además le estaba dejando en evidencia... Irina no podría darse cuenta debido a la distancia que les separaba, pero sobre sus mejillas se enrrojecieron ligeramente. Era extraño. El gesto de la pelirroja evidenciaba que estaba contenta, aquello le hizo sonreír, como si se lo hubiera contagiado. Levantó su brazo, imitando el saludo de Irina. — ¡Nos vemos luego! Ten cuidado. — Le dijo para despedirse. La observó durante unos segundos, cómo se marchaba y se iba alejando cada vez más hasta que finalmente la perdió de vista.

Suspiró. "Esta chica... va a terminar de volverme loco", pensó antes de comenzar a caminar. Pero no en dirección al bar. "Ser productivo, ¿eh?", se acordó de las palabras de Irina. Entonces empezó a dirigirse a las afueras de la base marine, donde se encontraba un pequeño jardin con césped y algunos árboles. Decidió que aquellas horas que quedaban para tomar el barco las pasaría entrenando, dando cortes al aire con su larga espada, blandiéndola y perfeccionando su movimiento. No lo admitiría, pero sintió algo especial cuando vio reflejada la alegría de Irina algo en su interior llegó a la conclusión de que... quería seguir viéndola así de contenta. Era mucho más agradable que cuando le trataba como un inútil. Una parte de él se encontraba motivada ante dicho descubrimiento. Ahora tenía un motivo y un aliciente para intentar seguir mejorando, para hacerse más fuerte.
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)