[EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas
Las palabras de Omuyaga son las primeras que consiguen sacarlo de su eje, haciéndolo reflexionar sobre el discurso posterior al combate que dio el Emperador, aquel que quedó parcialmente silenciado por la adrenalina descendiendo ante la inesperada conclusión del encuentro y claro, la desilusión del resultado. "Kenbunshoku Haki", es el concepto clave, y la primera vez que lo escucha, motivo que llama al estudio por parte de una Kuroshiro que poco después los abandona, no sin antes preguntarle a Nanashi sobre el mink llamado Kibai, instantes utilizados por el propio rubio para ofrecerle un comentario breve, pero significativo viniendo desde la rectitud que aquel soldado le había demostrado.

—Deben tener cosas más importantes que anotar. —su primera respuesta. No es falsa humildad ni mucho menos una forma de restarle peso a lo que aquel joven Comandante intentó, y la sonrisa altanera en sus labios resulta en la confirmación de ello —Con el pasar del tiempo, me encargaré de que al menos por mi parte, eso se justifique mejor. —es su orgullo, claro que se trata de orgullo, no haber ganado sin ser derrotado es incluso peor que perder.

Aunque existe una diferencia tan clara como el agua.

En Kutsukku fue sorprendido, y brutalmente abatido. Aquí, su oponente utilizó habilidades que lo descolocaron, y aún así, siente que con unos pocos segundos más, podría haber ganado de manera absoluta, detalle que no escapa a su poderosa perspectiva autocrítica, al margen de las palabras sobre la ambición que Zarutsuki les brindó, algo que le hace repasar una y otra vez las decisiones que tomó desde el shock inicial hasta la eventual recuperación, lo que no tenía claro, por supuesto, es si el Emperador genuinamente había acertado.

Al menos, hasta reconocerlo con la más grande de sus sonrisas, echando a reír sin darle muchas más vueltas —Claro que tenía ambición. Una enorme. —sonríe, observando de reojo a sus compañeros —Para iluminar el mundo, primero tenía que traer la luz al cielo. —reconoce, volviendo a mirar en dirección al Shichibukai, quien había dado paso a dos entidades sumamente curiosas en el centro de la arena, la resolución final de los Juegos del Soberano, negocios, porque no podía ser de otra forma. Los datos sobre extracciones de frutas del diablo, la captura del poder y su posterior venta se quedan en la cabeza del albino, algo que lo obligaría a hablar con Omuyaga más tarde, cuando todo terminase.

Hasta entonces, lo dicho por aquel sujeto tan importante dominaba sus pensamientos, unos que esclarecía hacia el exterior —En parte, lo conseguí. Eso no voy a negarlo, Stroudy. —afirma, echándose hacia atrás, entendiendo que si Zarutsuki fue capaz de decir algo como eso, con una habilidad hasta ahora desconocida, es porque debía haber algo de verdad —Pero voy a hacer un poco más de ruido cuando sea pertinente, así lo recuerdan mejor. —piensa en más entrenamientos. Más disciplina. Más, en términos generales, siendo ese el instante donde el sueño de Kuraku Natta cobra vida hacia el resto del mundo, ese fulgor deslumbrante que late con fuerza en su corazón.

—Sólo debo eliminar la avaricia, ¿eh?

Susurra, casi que para sí mismo, y se dispone a presenciar los últimos compases de aquel día único, cediendo el protagonismo a quienes vuelven a bajar hacia la arena, en pos de entregarse a lo que esos sujetos prometían. No iba a resolver en unos minutos lo que las palabras de Zarutsuki le dejaron, y por eso, al menos durante un rato en donde el ruido es suficiente para evitar que piense demasiado, se dispone a disfrutar sin la responsabilidad de que debe volver a competir. Ahí lo atacan el hambre y la sed, con un rugido de su estómago que fue capaz de avergonzarlo frente a Kael y Nanashi, aunque incluso y si se lo preguntaban, Shin juraría que fue un habitante de Shandora.

Uno de esos que, desde sus planes tras la prueba de Céfiro, deseaba que no olvidasen su promesa. La de convertirse en el mejor marine de la historia.

Pocas personas entenderían el verdadero significado tras semejante objetivo.

Y así estaba bien.

Let there be light
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Atributos Personaje




Maki vio atentamente como Mandarina se sometía también al procedimiento del animal, este la golpeo sin contemplaciones… Maki apretó los dientes que crujieron bajo su furia. Casi… casi se llevo la mano a la katana. No conocía bien a la chica, pero si era amiga de su hermana y parecía haber conocido a Hyak como … marine?... Maki lo miro de pies a cabeza… y si… era un CP… espías de mierda que se infiltraban en las tripulaciones de delincuentes para atraparlos mas fácilmente a ellos o a otros… será… será… cierto? Maldito bastardo. Quizás tenía secretos con Uker, dirigió su mirada a él. O tal vez con otros marines. Maldita sea Maki se sentía traicionada sin razón y solo restregó los dientes de un lado a otro rechinándolos mientras veía desfallecer el cuerpo de Naranjotas.

La broma hizo que Maki se carcajeara… era una broma de kínder garden pero ella como si fuera su jefe que lanzo una broma se rio tan grandemente y… falsamente como pudo… —Solo… Se gentil… es importante para mí… … … por favor.— solo entonces Maki se aparto de entre ellos y su hermana. Ante su sugerencia Maki asintió, claro… claro que la cuidaría, claro que haría todo por ella. Si Merlot le pedía un brazo ella solo diría cual te agrada más, si le pedía su vida, solo le pediría cantar una ultima canción. Una que sirviera para demostrarle que estaba completamente comprometida con su seguridad.

El golpe, del gran Pawurs pareció matarla en el acto… la mente de Maki rugió y se volvió una tormenta, su velocidad no era humana, insana. Impropio de sus verdaderas capacidades… la niña dormida por el golpe no tocó el suelo y se aseguro de sentir su corazón latir, nada… que…
No no no… esto… espera… no, esto no puede ocurrir… la idea de incendiar toda la ciudad dorada y hacerla caer sobre el azul recorrió sus pensamientos… la ira comenzó a inundarla… a convertirse en un tifón de locura… mientras comenzaba a apretar con toda su fuerza el cuerpo de su Unnie… tanto que podía sentir sus huesos crujir bajo el desesperado abrazo… pero…

pum… 

pum… 

pum…


Su oído pegado al rostro de su hermana, claro que podía sentirla… sentía sus latidos. Y entonces casi sus ojos estallaron en amor y regocijo, Está viva. Está viva. Epa pero no la rompas idiota!!.. Cerro los ojos con fuerza mientras el gigantesco astrolopitecus simiesco hablaba una tontería de la fruta y demás cosas sin importancia. Nada importaba ahora. El monstruo escamado de Maki se movió en sus pensamientos, ¿Quizás quería salir? O separarse de Maki… No… una vez más reafirmaba que ella era la iguana y la iguana rara ella. Miro el rostro de su hermana en sus brazos y después como si pudiera sentir que él Mink podría arrebatarle aquello que era tan importante como su hermana, se medió oculto de su vista. Un ejercicio, claro infructuoso. Su fruta y la de Merlot podían ser un tesoro, una rareza, incluso algo que jamás volvería a encontrarse. Pero aquello que sostenía entre sus brazos respiraba. Eso era lo único que importaba.

Maki se levantó de las cuclillas que interceptaron la caída de María Merlot, la Joya del mar y con la mirada seria. Amenazante adelanto el dinero hacia él. —No quiero decíroslo, pero. Si no despierta o si le pasa algo… volveré a cobrar la garantía. Por ahora… ha sido un placer Grandes simiescales.— Dijo con una pequeña reverencia e intentando recordar si tenían un título y confundió senescales con simios la estúpida. Pronto… abandono la arena con un tesoro en sus brazos, pero no se fue del todo. Espero a Cherry el medico de los Valar, el sandwichero también parecía que se quitaría la increíble fruta que tenía no había llegado con empleados ni compañeros y parecía que una vez más el rosado estafador doctor de la muerte hacia negocios. Prestar plata no era rentable o sí. —Vienes Hyak?... o… esperas al Gigantón? Seguro alguien puede cuidar… espera creo que no tiene compañeros acá o si…— Espero un momento y cada segundo que pasaba. Apretaba más y más fuerte a su atún. Vio como cayo el marine que antes se había refugiado ante Maki cuando se reunión con ellos, mierda si no había visto como le pasaba lo mismo a ese cuervo en el pasado. Estaría preocupada.

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Cuando el gato saco sus bichos dio un salto pequeño hacia atrás. Para evitar algún accidente desafortunado… —Hey tonto… ten cuidado… Ven Cherry, vámonos ya.— Los ojos celosos de la quemada miraban en todas direcciones, estaban vulnerables y no le gustaba esa sensación. Para nada. No sabía qué demonios había ocurrido con aquella fruta. Tampoco sabía bien a ciencia cierta quién era realmente Pawurs, ni qué estaba tramando Hyak. Pero había una cosa que sí sabía. Nadie iba a volver a tocar a Merlot mientras ella siguiera respirando.

Mientras caminaba de vuelta a las gradas… hundía con dolor y felicidad su cabeza calva en las greñas rosas de la estúpida estúpida Maria Merlot. Captar su aroma fresco, juvenil y esquizofrénico era lo mejor y lo único que necesitaba su motor.

Play Me!
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El combate continuaba su rumbo y, a pesar de no poder observar con la mejor claridad, la euforia del público hacía estremecer el alma de aquel viejo pirata, que contemplaba los destellos desde lejos. Una nueva generación de monstruos que cambiarían la historia del mundo estaba casualmente reunida en lo alto del cielo; de ello no tenía la menor duda.

Poco después de la pregunta de Heras acerca de cómo lograban golpear al hombre de luz, Zarutsuki, el Emperador del Cielo, interrumpió aquel encuentro de una forma abrupta y brutal, con una presencia que generó un respeto inmediato por parte de Zhang.

El Emperador anunció entonces que terminaba aquel encuentro, pues la avaricia corrompía a los combatientes. ¿Cómo podría llegar a aquella conclusión? Sintió intriga por un instante, pero no le dedicó mucho tiempo a pensarlo.

—No importa cuán destructiva sea la fruta o qué tan intangible seas; si tu espíritu y emociones se quiebran o corrompen, pierdes la batalla —dijo en voz baja, volviendo a la conversación que había tenido con el gigante Heras. Tras un pequeño silencio, se anunciaron los ganadores de aquella competencia, y finalmente sentenciaron que el Equipo Número Dos era el vencedor.

—¿Qué clase de deseos pedirán estos hombres? —Zhang intentó observar a los ganadores, pero solo logró identificar al hombre con el que habían luchado aquella noche de luna llena. Y como si la historia estuviese condenada a repetirse, allí se encontraban esos dos.

Zhang se puso de pie. Su cuerpo comenzó a perder densidad, flotando levemente en el aire en una nube de escarcha, intentando ponerles un rostro a aquellos hermanos de los que tanto había escuchado hablar.

—Pawurs y Urususu — repitió luego de que Zarutsuki los anunciara. Eran los Minks que Dong había conocido aquella noche, los mismos que le habían arrebatado el poder de su fruta... Luego de eso, Dong había muerto semanas después, y Zhang siempre había asociado una cosa con la otra.

A pesar de ello, allí estaban frente a él, anunciando a todo dar que daría comienzo a una nueva ceremonia para retirar los demonios del cuerpo. Zhang se llevó la mano contra el pecho. Aunque ya era uno con su fruta, le fue inevitable pensar por un momento en dejársela arrebatar; pues al final, cosas tan pequeñas como nadar, o sentir el calor del sol, sentir el frio de la noche, o el dolor de un golpe, podrían ser más importantes que todo este poder.

Bajó la mirada, disipando la nieve a su alrededor. Fue entonces cuando observó que la señorita Bai, que se encontraba recostada junto a Heras, comenzaba a sufrir leves convulsiones. Aquello hizo que Zhang dejara a un lado aquella duda banal y se acercara a su capitana con toda la velocidad que sus viejos huesos le permitían.

Transformó sus manos en nieve, intentando aplicarle un poco de frío en la frente para que su cuerpo descansase. ¿Qué demonios tenía el trago del cielo? Las preguntas nublaron de nuevo la mente del burro, que recordó de golpe todas las extrañas circunstancias que los habían empujado hasta aquel torneo.

Tras observar que no se encontraba en peligro mortal, tomó la mano de Bai que se agitaba en el aire, apretándola con suavidad y calidez para intentar traerla de nuevo a la realidad y calmar sus pesadillas. Optó por buscar un lugar más adecuado para que pudiese respirar mejor.

—Joven Heras, es mejor que movamos a Bai a un lugar más despejado de la grada; el calor, el alcohol y el gentío pueden estarle afectando. ¿Podrías ayudarme a llevarla cerca de las escaleras? Voy a prepararle una pequeña infusión.

Buscó en su morral de cuero y sacó su inseparable termo, que milagrosamente aún conservaba el calor. Vertió un poco de té sobre unas hierbas relajantes que llevaba entre sus ropas. Transformando ligeramente su cuerpo en nieve, hizo que a su alrededor todo se sintiese más fresco. Aquella brisa helada despejó su propia mente de la cerveza que había bebido, centrando toda su preocupación en su compañera.

Zhang tomó un Den Den Mushi entre sus manos. Ya había pasado el torneo y la pequeña Mahou no había regresado, por lo que optó por dejarle un mensaje:

—Mahou, estamos cerca de las escaleras de la grada. Silencio fue a buscarte.

Sin más, continuó acompañando a su capitana. Observó a su alrededor cómo todos corrían y se movían con desesperación; incluso el marine respetuoso, Kibai, había optado por salir corriendo para quitarse los demonios de su cuerpo. Antes de que el leopardo desapareciera entre la multitud, Zhang le extendió su pipa humeante.

—Un poco de humo asienta los pensamientos antes de tomar decisiones apresuradas —ofreció, aunque el felino ya parecía decidido a marchar hacia la arena, y desaparecio entre la multitud. 

El ermitaño se giró entonces hacia el gigante de tela dorada, golpeando suavemente el suelo con su pezuña. 

—Hmmm... Míralos correr, joven Heras. El Emperador detiene la pelea por avaricia, y un segundo después, se les ofrece arrancarles sus poderes por dinero... y la avaricia vuelve a ganar. Dime, muchacho... —Zhang lo miró con su único ojo, profundo y sereno—. Si para obtener poder te exigieran sacrificar una parte de tu alma... ¿lo harías? ¿O te quedarás a terminar este té con un viejo burro y un ángel caído?- 

La Bitácora del Burro
Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
❄ La Calma del Vacío
฿ 226,000,000
?Nv.19 — Logia Yuki Yuki
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3477 + 0 = 3477
Energia: 3100 - 22 = 3078
Espiritu: 955 + 0 = 955
Maldita sea Enji, ni uno puede sentirse emocionado ya. Ni gritar en el barco, ni gritar en las gradas, ¿dónde iba a poder dar voces sino? Me gusta hablar alto, hablar fuerte, sobre todo cuando hay muchos estímulos, ¿por qué tiene que molestarle?—. Maldito amargado, todo te molesta, pues te voy a gritar al oído cuando estés durmiendo, ¡hijo de tu chicharrona madre! —me giré en dirección al capitán, que me estaba haciendo perder detalle de los nuevos figurantes en la arena para, como no, quejarse. Esta vez a mi también me aumentó el tamaño de mi cabeza figurativamente para contestarle sin ningún tipo de respeto por la jerarquía al torrezno quemao de Enji—. ¡Sí, quiero una, que aun no he bebido nada, bueno dos, que tengo dos manos, venga! —tome con gusto la jarra de Kibai, que no se quería tomar, y le agarré otra jarra bien fresquita al primer camarero que pasaba por allí.

—¿Dónde está Kibai, por cierto? —sabía que la cerveza era suya porque no quito la oreja de ninguna conversación ajena a mi, así que lo busqué entre las gradas y estaba junto a aquel tipo que habían presentado como Jin—. ¿Qué hace? —¿le estaba pidiendo dinero? Banco Goldreich… Interesante. Una Mickey herramienta que nos ayudará más tarde.

De pronto otro personaje entró en escena, una cosa rara que parecía gorda, pero a la vez no, que tenía tentáculos y unos morros enormes, pelo largo y liso, y con muchos abalorios—. Juan, tu prima —señalé con descaro a aquel señor que se hacía llamar Cariños Carlos—. La gente aquí es muy rara, todos estos tipos cambian las vidas de la gente sin despeinarse, ¿no? Esta… O este… ¿Qué hará? —y escuché con atención.

—Poseo la capacidad de alterar sus cuerpos para que se vean como ustedes siempre han deseado, ¿Siempre te sentiste mujer?, ¿Acaso te identificas como hombre? ¿Naciste en la raza equivocada? Eso no importa, pues yo, la grande, el único, la inigualable ¡CARIÑOS CARLOS!.... PUEDO HACER TU DESEO REALIDAD —oye que gracioso, ¿no? Justo de algo parecido estuve hablando con Masami antes de que vinieramos a estas islas flotantes.

—¡¡Tchakikikiyah, qué divertido, Masami, atenta a esto!! —si podía cambiarme de sexo una vez, seguro que podía hacerlo cinco. Y aunque las tablas de precio me pillaron un poco descolocado, el querer hacer la gracia y que mi división se riera un rato, me hizo acercarme corriendo a aquel prestamista de pelo negro y piel bien cuidada a base de cremas y mascarillas faciales. Todo un genio. Salté de golpe y corrí en su dirección.

—Buenas, señor Jin, prestamista del Banco Goldreich, he puesto la oreja cuando hablabas con mi compañero Kibai, necesito 10 millones de berries ya mismo para eso que dice el pulpo negro ese que está en mitad de la arena, ya verás que gracioso, ¡¡tchakikikiyah!! —acto seguido le entreché la mano, para a continuación señalar a Enji de entre las gradas—. Me manda mi capitán, Saint Vangelis Enji, seguro que lo conoce, el famoso tenryuubito que fue clave en la desarticulación de los esclavistas de Kutsukku, allí abajo en el mar del sur... Como usted entenderá, viene de una familia noble de mucho, MUCHO dinero, y está dispuesto a cubrir el pago junto con sus intereses pertinentes. ¡Oh, capitán, mi capitán! ¡Qué bueno es! ¡Siempre se preocupa y mira por el bien de los suyos! —carraspeé un segundo—. Bueno que, ¿trato? —y agité levemente la mano que aún tenía extendida a Jin para que cerrara el acuerdo de manera exitosa. Tal vez no me aprobaba la petición y le exigiría a Enji acercarse y firmar, pero tal vez al hablar yo en su nombre y como un mandado, tuviera éxito. A fin de cuentas, un tenryuubito genera más confianza que un simple soldadito marinero. Aunque si no colaba, me tocaría poner el préstamo a mi nombre.



Info.

—Hablo —. ”Pienso”
Atributos Personaje

No fue hasta que apareció aquella rubia que me vi ligeramente más interesado, tenía un aspecto peculiar ¿Era una mink? Con unos labios prominentes y pechos bastante grandes ¿Podría ser algo parecido a una regente de aquel sitio? Todos los que habían hablado con anterioridad parecían igual de importantes. Mi mirada volvió hacia el personaje cuando comenzó a ofrecer sus servicios, escuchando cada palabra con una paciencia cada vez más limitada. Al llegar a la parte de "puedo hacer tu deseo realidad", simplemente ladeé ligeramente la cabeza. 
 
¿Deseos? Ja. Como si mis deseos tan siquiera podrían verse desde aquí.
 
“ Poseo la capacidad de alterar sus cuerpos para que se vean como ustedes siempre han deseado, ¿Siempre te sentiste mujer?…” Ahí dejé de escuchar, wowowo, rebobinen ¿Puede este ser cambiar de sexo a la gente? Con aquel pensamiento me olvidaba del invasor sucio que estaba sobre uno de mis golems.
 
Hey. Eso era… interesante ¿Cambio de sexo? Una sonrisa se había propuesto curiosa e interesada sobre mi rostro ¿Cómo es que solo podía verle ventajas a eso? Miré a mi capitán y yo sabía que el podía notar en mi la propia impulsividad de lo que estaba a punto de hacer. —Mis queridos amigos… Tengo una idea pero no tengo el dinero y el barco está lejos…¿Me entiendes? — Ahí fue cuando volteé buscando a mi novio, sonriendo ligeramente, parecía estaee haciendo negocios así que era el momento adecuado —En realidad tengo… 2 ideas, ahora vuelvo, capaz con un poco más de… sensualidad. — Les guiñé, levantándome y desapareciendo los golems sin importarme el trabajdor, su culpa, para que se sube.  Entonces me acersqué, caminando por las gradas hasta llegar al pelinegro
 
Hablando con un marine, de verdad ¿A cuantos marines conocía? Uno ya eran demasiados, la sonrisa de mi rostro se había arrugado un poco, esperando pacientemente a que el hombre terminara de hacer sus negocios con el perro del gobierno para poder hablar. —Hola, bomboncito, tu confiable y adorable novio necesita un favor… Prestame 10 millones, nada grave, simplemente… hay algo que me interesa. Oh, deberías saberlo ¿verdad? Tomaré la oferta de la madame en el podio y me cambiaré el sexo ¿Podemos discutirlo más tarde? No pretendo molestar en tus negocios con… los perros. Prometo ser un buen pirata y regresarte el dinero, al final del dia este en un negocio más ¿Cerramos el trato? ¿Necesitas que firme algo? ¿Tal vez un beso como seguro? — Los negocios y el romance nunca se llevaban pero siempre había disfrutado de andar por esa peligrosa línea, bailando de un lado a otro.
 
Contrato confidencial: Tezca Norova
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3112 + 0 = 3112
Energia: 2245 + 18 = 2263
Espiritu: 736 + 0 = 736
Bertram permanece calmado junto a Masami, su postura erguida, su cuerpo recto y su mirada atenta a lo que ocurre a su alrededor como una costumbre heredada de sus años de cazador y, sobre todo, como precaución para proteger a su compañero, quien confió en él para cuidar de él en caso de que pasara algo al perder su akuma. De normal ya es alguien protector con los suyos y con aquellos que depositan su confianza en él, pero si encima esa persona está en una situación delicada que lo hacen estar completamente indefenso el joven pelirrojo se vuelve alguien que no perdona, y prefiere anular las amenazas de un flechazo antes de preguntar el motivo o sus objetivos. Tras el anuncio de los dos sujetos que dicen ser primos pero se parecen tanto como Juan y Bertram, llegan varios de los participantes en los juegos a retirarse sus akumas y otros a cuidar de ellos. La primera en pasar por el proceso es Miyori, quien va acompañada del espadachin que ganó el pase del equipo del arquero a la final, Bertram permanece en una postura totalmente neutral, esperando a que llegara el turno de Masami, sobre todo después de pasarle el dinero al hombre que le iba a cobrar.

Tras lo que parece ser un simple toque en el cuerpo de Masami, el joven marine se queda inconsciente y el encargado de sacarle la akuma toma el dinero pagado por el marine, en la bolsa de cuero que el arquero le entregó antes. Al estar ya todo solucionado Bertram, que estaba atento a todo, se adelanta a la caída del joven Masami y lo toma en brazos de forma cuidada antes de que cayera al suelo, para cargarlo como cargaría a su hermana perdida, y como la cargaba en el pasado cuando no podía moverse, sosteniendo cuidadosamente sus piernas con el brazo derecho y apoyando su cabeza en su brazo izquierdo, dando a su cuerpo una postura totalmente natural y saludable para que no sufra más daños de los que puede tener como efecto secundario del proceso de extracción de la akuma. El joven marine se retira en silencio, su cuerpo aguantando el peso de su compañero, sus pasos controlados, las distancias exactamente medidas y calculadas acorde al peso cargado, a como se mueve su cuerpo con ellos y como eso afecta al que está inconsciente en sus brazos, pues lo último que quiere ahora es ser quien le cause aún más problemas al joven marine que confió en él para acompañarle. Mientras se retira puede seguir escuchando ligeramente lo que ocurre a su espalda, resultando en que al parecer el grandullón de su equipo también se retirará la akuma por alguna razón.

Bertram continua su camino, cuidando de no golpear a Masami contra nada ni nadie, prefiriendo la calma a la velocidad, buscando regresar junto a Juan y compañía. El joven se nota raro sin poder rascarse tras la oreja, pero en estos momentos no tiene forma de hacerlo por lo que tiene que vivir con ello, aunque no es nada del otro mundo, solo es un gesto que hace por impulso pero que a veces es capaz de controlar. El joven sube a las gradas con calma, viendo exactamente donde están sus compañeros de la marina y se acerca justo en el momento en el que Akira menciona algo relativo a la prima de Juan, algo que sorprende al pelirrojo que mira a la arena y ve una nueva persona allí, quien empieza a hablar indicando que puede cambiar el aspecto de las personas, cambiando su sexo e incluso su raza. Bertram se aproxima y deja a Masami descansando en un lado de las gradas, manteniendo su cabeza elevada mientras con cuidado y algo de complicación se retira la chaqueta y la coloca bajo su cabeza, enrollada a modo de almohada. Tras eso mira a los demás marines y ve como Akira se retira corriendo, volviendo la mirada hacia Juan y Enji dice

-Bueno señores, estamos de regreso aunque Masami está ahora mismo en un profundo sueño sir. Vi a Akira largarse corriendo a algún lado, ¿es seguro decir que tiene algún interés en lo que ofrece la nueva persona de la arena?-

El joven ahora con las manos libres no puede evitar rascarse la cabeza y mirar a Juan y decir

-¿Al final alguno probó el hidromiel que os dejé antes de acompañar a Masami sir?



El Carcaj de información

berchanpandared



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Jin mantenía su sonrisa maliciosa, de oreja a oreja, mientras el Mink felino terminaba de aceptar los términos. Podía percibir su aura todavía con claridad, pero no se vio en absoluto amedrentado, fingió desconcer lo que veía y le dejó rellenar el contrato.

—Claro, el Banco Goldreich le da la bienvenida para lo que quiera y/o necesite.

Dio una nueva calada, contemplando con calma cómo rellenaba la hoja de papel hasta que, al fin, el hombre terminó de firmar. Sus ojos fueron al papel, dejando caer el cigarrillo al suelo, apagándolo con la suela de su zapato y leyendo detenidamente que los datos coincidieran con lo dicho. A continuación, le entregó una copia y una hoja donde salían las sucursales del propio Banco Goldreich. —No es el único, se lo garantizo. — Respondió calmadamente, guardando el contrato en el bolsillo de su traje, sin dejar de prestar atención al Mink. —Por ahora, efectivamente, es suficiente. El protocolo lo proseguiremos en otro momento, yo mismo seré quien disponga del Den-Den Mushi Visual, no es necesario que se preocupe por eso.

A continuación, elevó ambas de sus manos al frente con las palmas hacia abajo, juntas, dejando que su Akuma dejara entrever, en un inicio, algo pequeño, oscuro, que lentamente fue descendiendo, cubriendo parte de sus manos, algo de un tono marrón, hasta que comenzaró a verse un saco con el símbolo de Berries en ellos. Qué bueno había sido preparar con antelación varios sacos de distintos tamaños. Habían sido varias horas de labor con esa cantidad, pero suficiente con ese momento. El barro se absorvió en el propio cuerpo de Jin, dejando así el saco intacto, sin sucidedad y en perfecto estado, extendiéndolo hacia el Mink.

—Cuatro millones exactos. Puede contarlos si así lo desea y verificarlo.

Abrió y cerró la mano, todavía habituándose un poco a que su mano volviera a su estado natural, prestando atención a las palabras de Nyra, a quien le ofreció una mirada amable. —Lo bueno es que salí sin un solo rasguño como ve. Aún así, es usted muy amable, señorita Nyra. — Tenía un positivismo de lo más llamativo. A saber si existirían otros capaces de aprovecharse de esa bondad. No le disgustaba esa mujer a diferencia de Uker, al menos ella era algo más distinta. Aún así, contemplando mejor su aura, sintió cierta irregularidad. ¿Seguía nerviosa? ¿Por qué? Eso era extraño. Cierto era que se había presentado para Kibai, pero ese nerviosismo había estado persistiendo desde que estuvieron en el cubículo con Juan y Stroud. Acomodó una mano sobre el hombro de la muchacha, calmado y tranquilo, antes de volver a hablar. —Si algo le preocupa... — Descendió ligeramente su rostro, de forma que sus labios terminaron en el oído de la Mink, procurando que solo ella lo escuchara. —Puede contarme más tarde qué le preocupa...

Se apartó, pronto, para volver la mirada una vez más a Kibai, con un movimiento de asentimiento de cabeza. Anotó entonces los dígitos del Den-Den Mushi que le entregaba. —Gracias, así podré contactar con usted para terminar lo acordado. Mucha suerte allí fuera. — Elevó la mano, sacudiéndola de un lado a otro para así despedirse tanto de Kibai como de Nyra, quienes ya caminaban hasta la arena. Una vez solo, buscó en otro de los bolsillos, esta vez en el lado opuesto del abrigo, un bloc de notas pequeño que abrió y revisó todo lo que tenía. Tal y como se le había indicado, pretendía tomar nota de todo lo que entregaba, las órdenes debían ser seguidas y tenía que seguir demostrando que esa confianza que le habían ofrecido no era en vano. Anotó el nombre de Kibai, la cantidad, la hora en la que se encontraba, la fecha y el Den-Den Mushi que le acababa de entregar. Revisó una vez más, antes de volver a mirar el pasillo por el que los dos individuos habían desaparecido y cerró el cuaderno con calma, volviendo a guardarlo en el bolsillo. Más tarde, cuando saliera de los juegos, se encargaría de llamar a su Jefe para darle la buena noticia. Al menos había logrado una misión cumplida, estaba orgulloso de su trabajo.

Pretendió volver de camino para encontrarse con Tezca, habiendo escuchado de fondo una voz que parecía buscar algo más. Lo vio desde el lugar en el que se encontraba. ¿Un cambio de sexo? ¿Incluso de raza? ¿Realmente se refería a eso? Nah, estaba bien tal y como estaba. ¿Quién querría cambiar cuando él ya estaba más que cómodo en su estado? Pudo ver venir a Akira a sus espaldas gracias a su Kenbunshoku, aunque no esperó que llegara de un salto. Elevó sus cejas con sorpresa, viendo que un nuevo Marine se presentaba frente a él. Su sonrisa se ensanchó, de oreja a oreja. ¿10Millones? Oh, eso estaba saliendo increíblemente bien. Extendió su mano cuando vio que planeaba estrechársela, haciendo lo mismo.

—Por supuesto, señor Marine. No me supone ningún problema prestarle esos 10 Millones.

Regresó calmadamente la mano en el bolsillo interior de su abrigo, retirando un segundo formulario, exactamente igual que el contrario. —No sé si escuchó las condiciones, si es necesario dígamelo y se lo repetiré. Sin embargo, debe tener en cuenta que nuestros intereses incrementan desde el Banco Goldreich. Aquí no tenemos una sede, y hacerlo sin una resulta complejo. Espero que sepa comprenderlo. — Le extendió el formulario y la pluma buscando con la mirada la persona de la que hablaba. Mira, qué casualidad, el propio Enji. —Me parece un trato excelente, por supuesto. No olvide que tiene que proporcionar su nombre, apellidos y División en la que esté. En caso de querer ponerlo a nombre de su Capitán Saint Vagelis Enji, puede hacerlo con su nombre si tiene la información e identificación correctas. Se quedará con una copia del formulario y otro donde puede encontrar nuestras sedes para la información extra que requiera. — Parece que, por el momento, antes de ver a Tezca, tendría que esperar un poco más. ¿Acaso era malo? No demasiado, por ahora iba a aprovechar esos negocios al máximo. Esperó pacientemente a que Akira realizara el relleno de formulario, sacando de nuevo su bloc de notas, haciendo las cuentas de las tasas, arrancando la hoja y pasándosela a él.

—Aquí tiene toda la información que necesite. Gracias por confiar en el Banco Goldreich.

Fue entonces cuando escuchó y, de nuevo con su Kenbunshoku, vio venir al propio Tezca. ¿Quizás le había hecho esperar demasiado? Lo escuchó hablar, disculpándose brevemente con Akira para prestarle atención. —Cariño... Estoy un poco... Ocup... — Pero no tuvo tiempo de terminar la frase. Al contrario, ahora estaba total y completamente confuso. 

—Espera, ¿que vas a...? ¿En serio? 

Miró a Akira de reojo, carraspeando. No podía delante de clientes hacer "favoritismos", o podría resultar negativo para el negocio. Cerró los ojos, con calma y, de nuevo, retiró un nuevo formulario y otra pluma. Menos mal que siempre tenía de repuesto para ello. —Diez millones ahora mismo, pero tiene que firmar esto. El beso puede ser más tarde, no te preocupes. Pero sí quiero un último beso como tú siendo hombre.— Luego, se acercó a su oído, susurrándole algo en voz baja, de forma que solo el rubio lo escuchase. Algo que, por el momento, quedaría solo entre ellos dos y nadie más, terminando con un guiño, regresando la atención a ambos.

Cajita de Tabaco
[Imagen: bTjgVIr.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 4394 + 0 = 4394
Energia: 3674 + 0 = 3674
Espiritu: 1231 + 32 = 1263
Uker se mantuvo junto a Miyori todo el rato, también curioso de cómo funcionaba ese proceso. La llegada de los marines, pese a interrumpir una posible calma que se daba en su mente, no hizo más que eso. Incluso fue Nyra quien se acercó, discretamente saludando y dando ánimos a Miyori. Con él es otra historia, sus miradas se cruzan por un instante tan breve que nadie podría asegurar si se conocían o no.

Uker mantuvo su rostro tranquilo, apenas sonriendo en cuanto la humink siguió su camino. Si ella lo recordaba, tal vez deberían hablar, tal vez estaba dispuesta a capturarlo, tal vez no le importaba la lucha entre piratas y marines y simplemente quería ver a un conocido. Poco importaba ahora, él no podía darse el lujo de dejar que un marine consiguiera confianzas con él, y suponía fuertemente que ella tampoco podría demostrar relaciones así al ver como se había dirigido a Miyori.

Lo siguiente que pasó fue la cosa más extraña que vio en su vida (teniendo en cuenta que su capitán de tripulación es un topo que podía levantar 4 toneladas si quería hacerlo). Aquel que se aseguraba una y otra vez de que le dijeran “chamán” empezó su labor, y la primera en la fila parecía ser su prima.

Le puso su mano en el vientre, momento en el que Uker casi toma el mango de su katana. Un acto reflejo, si no se hubiese detenido tal vez los ángeles que cuidaban el lugar lo atacarían solo por mostrar una actitud hostil. Al no actuar, y solo observar, dejó libres sus manos, las cuales atraparon el cuerpo de la muchacha que cayó inconsciente en cuanto ese poder hizo efecto. Incluso si había escuchado al extraño sujeto decir que se dormiría, él mismo tuvo que asegurarse de que no estaba muerta midiendo su pulso.

¿Lo siguiente? Pagar. Observó con algo de confusión en cuanto le mencionaron el precio del servicio, pues él no tenía esa cantidad de dinero. Ya estaba pensando en llamar a la tripulación para que prestaran algo de dinero que sería devuelto luego, pero entonces recordó que llevaba consigo el instrumento de Miyori. Revisó en uno de los bolsillos, suponiendo que si su vestido no tenía bolsillos debería guardar el dinero en otro lado.

De forma milagrosa, la mujer si guardaba su dinero en donde él revisó, por lo que sacó la cantidad especificada y se la entregó al hechicero, sin mencionar esa palabra frente a él, claro está. En cuanto todo estuvo zanjado, levantó a Miyori en sus brazos y comenzó el camino de vuelta a las gradas, donde se encontraba su tripulación.

- Lo siento por eso, pero creo que no queda nada por hacer -. Llegó junto al grupo con la mujer en brazos, cargándola como si se tratase de una princesa. - Ahora solo debo llevarla a… -.

Se quedó quieto al mencionar eso, con su cabeza trabajando a mil por hora y su mirada perdida entre sus propios pensamientos. Ella no le había dado nombres de compañeros o de una tripulación, tampoco le había dicho a donde debería llevarla o a qué barco. ¿Y ahora qué iba a hacer él con una persona inconsciente? Tal vez podrían mantenerla por un tiempo en el Black Widow. Eros y ella parecían conocerse y el propio Uker no tenía problemas con dejarle su cuarto a la mujer y él dormir en la cubierta.

Libro de recetas
[Imagen: nxACuAB.png]
La sucursal bancaria improvisada en mitad de las gradas había dejado a todo lo que nos rodeaba en un segundísimo segundo plano. Yo, por mi parte, me mantenía atento a las indicaciones de Jin, que no se quitaba el cigarro de la boquina ni para hablar. Era calmado y tenía una sonrisa bastante profesional, incluso calculadora si analizamos de más, pero eso era lo que les enseñaban en el banco, ¿no? A sonar convincentes para que caigas en sus estafas, en esos intereses tan altos que te dejarían endeudado de por vida. Pero, ¿quién sería yo si no fuera el más despreocupado por el dinero? Todo me sirve. Y si gano poquito por ser todavía un recluta, pues habrá que hacer algo para ascender y ganar mas berries.

—Si, sí, lo que mejor consideres, yo lo firmo, no te preocupes… Pongo mi nombre… ”¿O firmo como si fuera Enji? Bueno no… Mejor no, por si acaso… No vaya a ser que me ponga veneno en la comida, que conociéndole…” —y entonces firmé las condiciones con mi nombre: Akira Raito, División 80. Eso sí, manteniendo como aval al capitán y firmando también con su nombre como segundo pagador: Saint Vangelis Enji, División 80. Si me iba a ganar un tipo de fama, no quería que esa fuera la de moroso—. ”Espero que no necesiten el dinero muy pronto” —acto seguido fue que empecé a leer las condiciones de los intereses fijos, estacionales y adicionales—. ”Ay mierda… Normal que tengan tanta pasta, menudas tasas… Bueno, problemas del futuro, ya está firmado así que no hay vuelta atrás”

El trato estaba cerrado, el prestamista del Goldreich satisfecho con su buen trabajo robándole a la gente lo poco que tenía a cambio de pedirle dinero por “verdadera necesidad”. Un placer, sin duda, hacer negocios con la Justicia, pensé mientras volvía a mirar al centro de la arena, viendo como todavía nadie se había dirigido al cariñoso de Carlos. Luego regresé a las condiciones, repitiéndolas en voz baja para que se me quedaran grabadas en mi mente. Tenía que ponerme una alarma para acordarme de dirigirme a los bancos a ir ingresando el dinero, y cuanto antes mejor, sino iban a lanzar al mar, y más ahora que tenía el poder de una fruta del diablo.

—¡¡Muchísimas gracias, buen hombre, vamos a ver con qué nos sorprende Cariños Carlos!! —le di a Jin un par de besos de emoción en ambas mejillas y varios por toda la cara, delante de aquel tipo Tezca ¿el bueno? ¿No era un gordito? Bueno, quería besos, pues ahí los tenía, que fueran de Tezca o no ya daba igual. Terminé de firmar con Jin, y luego tomé el dinero prestado para acto seguido dirigirme al centro de la arena, a hablar con aquel cefalópodo y negro gyojin.



Info.

—Hablo —. ”Pienso”
Atributos Personaje

Obviamente iba a estar confundido ¿Qué podía esperar? El hombre parecía concentrado en sus negocios pero yo tenía un acto impulsivo y una increíble idea que alcanzar. Miré de reojo al marine firmando documentos, un rubio guapo ¿Iba a cambiarse de raza o de sexo? Bueno, el perro sigue siendo perro ¿En que me metía? Ese no era mi asunto y en territorio neutro mucho menos, simplemente no iba a ser problemático en estos asuntos, sobretodo si involucraba a Jin.
 
“Espera, ¿que vas a...? ¿En serio? “ Rodé los ojos con una sonrisa en el rostro, guiñándole con cierta soltura: Así como el bail este no era el momento simplemente limitándome a un pequeño —Confía ¿Me entiendes? — Ahí fue cuando se me presentó el formulario y la pluma, por supuesto tomé ambos, dirigiendo mi mirada al hombre antes de bajarla al contrato. Ja. Yo era un experto en contratos ¿Lo había dicho antes? Me concentré en las clausulas, que era lo importante y si debí admitir una cosa… es que sabían golpear con las tasas de interés ¡Ni siquiera yo era tan sanguinario! Pero la urgencia y el momento… Eso era algo que debía admitir al igual: Sabían hacer buenos negocios.
 
Solté una pequeña risita, negando con la cabeza mientras firmaba con mi nombre en las líneas señaladas, escuchando las palabras de mi novio. —Si hay algo que me gustan son los negocios rapidos y al punto, por eso me pareces tan encantador… Ahora por el beso…— Me quedé en silencio cuando el susurro llegó a mi audición, oh… oh. Que… oportunidad. Iba a responder en cuestión cuando el marine con palpable emoción se había acercado al hombre y terminado por plantarle dos besotes a mi novio y resto más. Preferiría simular que solo fueron dos.
 
Me volteé con Jin, frunciendo ligeramente el ceño pero sin que la sonrisa se borrara. —No sabía que era parte de los tratos besarte, parece que me he perdido de mucho… Vaya, parece que ahora incluso dejas que los perros del gobierno te besen ¿y así quieres que te un beso? El dio dos, ya pagó mi cuota. — Nunca admitiría que estaba celoso, entregándole el contrato ya firmado y aceptado para recibir el dinero, posterior a ello tomé la mano del pelinegro para comenzar a caminar. —Sé un buen novio y compénsame. Ahora tienes que acompañarme. —
 
 
 
Contrato confidencial: Tezca Norova
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3112 + 0 = 3112
Energia: 2263 + 18 = 2281
Espiritu: 736 + 0 = 736


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