P.A | Entrenamiento | Problemas en el paraíso
#1
Día 72 de verano, año 18
Reino Kamabakka – Mansión las Dulces Tentaciones
11:00AM




Un nuevo día iniciaba en la mansión de las Dulces Tentaciones, hogar de un excéntrico Okama adinerado que debía su fortuna a su increíble talento como sastre. Decenas, eran los habitantes que ansiaban obtener uno de sus hermosos vestidos con estilos atrevidos y vibrantes.

Su nombre era Julieta Madona, tan adinerada que tenía varios empleados en la mansión, quienes desde temprano trabajaban en la casa, atendiendo toda clase de caprichos de la talentosa modista.

Entre estos caprichos… un joven de cabellos castaños, mirada serena y de sueño pesado se levantaba en medio de una gigantesca cama de plumas de ganso. Sus ojos se abrieron cuando una de las empleadas (también Okama) abrió las cortinas, dejando que la luz inundara la habitación. “Señorito Ryota, el desayuno ya está servido.” Comentó con voz gruesa la figura femenina, acercándose hasta la cama.



“Oh, Muchas grashias Madison, erehs muy amable kekeke”

El cuarto estaba finamente adornado con muebles finos, pinturas llamativas, un gigantesco armario de cedro, un hermoso balcón que daba a la piscina de la mansión y donde se encontraba una mesa con varias charolas de plata cubiertas para alejar a los insectos. “No tiene que agradecer señorito Ryota, es un placer. Como lo ordeno tiene unos deliciosos homelets con jamón y queso, pie de arándanos, jugo de naranja fresco, goma de mascar con oro comestible, croissants de dulce de pistacho y un chocolate caliente. Por favor disfrútelo.” La empleada con bigote, agacho la cabeza para despedirse.

“Madison, creo que faltó algo…” replicó, bajando la mirada a las sábanas que cubrían su cuerpo.

“Es verdad, soy una despistada.” Con aprecio, la empleada se acercó para retirar las sábanas de plumas que cubrían a Ryota y lo tomó en brazos como si se tratara de una princesa, llevándolo hasta el asiento junto a la mesa del desayuno. 

Allí, Ryota se sentó sonriente con su pijama rosa de dos piezas, para disponerse a comer su apetitoso desayuno. “Ahhhhh, esto es vida… definitivamente no nací para ser pobre kekeke” Libero una descarada risa mientras se alimentaba con los peores modales que cualquier otro hubiera visto.

¿Cómo es que Miyamoto Ryota el novato pirata con una recompensa de 250 millones, habría terminado allí? Bueno, todo se resumía a que, durante uno de sus muchos paseos, salvó a quien creyó que era una hermosa chica de las garras de un gran ave rosa. Sin embargo, esa dama, era nada mas y nada menos que Julieta Madona, la afamada modista que, agradecida por haber sido salvada, vio en el oji ambarino al modelo perfecto de su siguiente colección de Verano.

Desde entonces pasaron tan solo dos días y Ryota se había convertido en un riquillo mimado. Tanto que se peleó con Tocho Morocho, haciendo que los empleados lo echaran por comerse uno de sus croissants, seguro que no buscaría venganza.



“Ryo-Boyyyyy, ¿Dónde está mi David de migel angelo?”

Las puertas de la habitación se abrieron de par en par, dando paso a Julieta Madona, una hermosa Okama de cabello rubio, labios gruesos, alta y ojos azules.



“Heeeyyy July como estas, estoy aquí en el balcón.”

Contesto con agrado, sacando de su boca un trozo de pie.

“Mirate Ryo-boy, eres adorable.” Sonrió Julieta al verlo alimentarse con tanto apremio, como si fuera un mendigo que no comía delicias hacia mucho tiempo.

“Kekeke gracias, hace mucho que no comía tan bien, en el barco ninguno de los bros sabe cocinar, así que hay que aprovechar cuando se puede.” Explico Ryota, terminando su desayuno para tomar una de las gomas de mascar y colocarla en su boca.

“Eso veo, pero no te preocupes Ryo-Boy puedes comer y estar aquí todo lo que quieras, ¿te hace falta dinero o ya te gastaste la mesada que te di ayer?” La mirada celeste de Julieta vio a su salvador de manera maternal, realmente se preocupaba por mimar y brindar al castaño de todo tipo de lujos, por lo agradecida que estaba. Además, los últimos días, fue el modelo perfecto para sus vestidos.



“Verás, ayer me gasté esos miles de berryes, es que me gusta apostar kekeke, ya me conoces, soy una bala perdida.”



“Ohhh Ryo-Boy que hare contigo, si eres una bala perdida jijiji.”

Si, es tal y como lo imaginan, Ryota estaba aprovechándose de la bondad del Okama al haberlo salvado por error y su plan era continuar haciéndolo, pues tan solo tenía que ponerse uno que otro vestido, posar para algunas fotos y prácticamente vivía la vida que se merecía.

Info
[Imagen: ELRAliP.png]
  Responder
#2

Sol, playa y arena. ¿Qué más necesita para disfrutar una agradable mañana veraniega? No demasiado. La copa de vino frío entre sus dedos, las gafas sobre su cabeza, una silla de cuerpo entero que le permite reposar mientras los rayos solares acarician su cuerpo. Eso es vida. De vez en cuando ese tipo de solitarios momentos son los que permiten que su mente se mantenga a flote, relajarse, olvidarse de cualquier tensión, responsabilidad o estar al pendiente de sus amigos y mascotas. Incluso Cardan parece relajado bajo una sombrilla, dormitando sin vergüenza alguna.

La amazona bebe de su copa, suspira con evidente satisfacción mientras cierra los ojos, relame los labios con parsimonia. —Qué hermoso día soleado. —Sin embargo, las cosas buenas no duran para siempre. —Ay caray, se oscureció. —Abre uno de sus ojos antes de abrir el otro. —¿Qué haces aquí, Schwarzenegro? Hazte a un lado, me robas el sol. —Se acomoda volviendo a cerrar los ojos pero la sombra sigue sobre ella. —Tocho… —La advertencia se escucha en su voz, Runin frunce el entrecejo. —¡Morocho! —Se endereza volviendo a abrir los ojos. El caballo no se mueve, bufa, golpea el suelo con sus cascos, mueve la cabeza hacia una misma dirección. ¿Intenta decirle algo?

—Si, si, si quieres ir a pasear dile a Barald, cariño,  solo no maten a nadie o roben hasta que nos vayamos de la isla. —Mueve la cabeza del caballo a un lado con la diestra desocupada, el animal se niega a moverse. —¿Qué te pasa? —No contento con ello golpea la mano izquierda de Runin provocando que la copa de vino cayese al suelo. —Hijo de toda tu puta caballa madre, ¿quieres morir? —El caballo vuelve a apuntar hacia atrás, decidido, valiente. Sus mascotas en ocasiones son estúpidas pero no a ese nivel a menos que tengan una buena raz…



—¿Qué mierda hizo Ryota ahora?

La paz es reemplazada por un sonoro suspiro cuando el animal intenta dibujar en la arena. ¿Quién diablos le enseña a hacer esas cosas? Un círculo, unos palitos simulando un cuerpo… ¡Una falda! ¡UNA FALDA! El caballo no debe intentar dibujar más, oh no, no, no, no. Porque la fémina ha dejado la silla atrás para correr a buscar un cambio de ropa. Lo siguiente que Cardan sabe es que su dueña cabalga a Tocho Morocho con cara de estar combatiendo al mismo diablo o estarse transformando en uno. Sin importarle vuelve a dormir bajo la sombrilla.



—Sssssss Sssssss
“Allá entre blancos.”


La playa queda atrás, el barco, los bosques. El reino se alza frente a la oscura mirada de la amazona. ¿Dónde? ¿Dónde está? Tocho carga con la morena, guía el camino, relincha intentando explicarse, Runin se inventa una historia creyendo que le entiende. Mientras más cerca están, más relincha el equino, más mueve la cabeza dirigiendo el camino, más late el corazón de la amazona quien, con el ceño fruncido y la respiración fuerte activa su kenbun. ¿Dónde? ¿Dónde está esa aura que tanto conoce?

Cien metros se extiende su habilidad cuando la amazona suelta las riendas y de un salto queda de pie sobre el corcel en movimiento. El viento golpea su rostro, algunos okamas la ven creyendo que habrá algún evento de cabalgata, incluso aplauden esperando a los demás participantes. ¡Eh! No hay tiempo para inflar el pecho. No cuando una hermosa mansión parecida a un castillo se abre ante sus ojos, no cuando al fin detecta esa presencia tan conocida, la mirada asciende, no está solo, hay otra aura junto a él. —Así que tenías razón, Tocho. ¡Buen caballo! YIJAAAAAAA —Respira profundo, es hora de la verdad.



—RYOTAAAAAAAAAAA

Como un eco en medio de la tormenta, así se escucha la voz de la fémina, suficiente para querer hacer temblar a sus enemigos. —Ya sabes qué hacer, Tocho, ¡Formación B! —El caballo relincha, aumenta la velocidad hasta llegar a una zona llena de mesas enormes con elegantes vajillas donde hace desastres cuando estas caen al suelo. Runin se impulsa en un salto vertical con toda la intención de llegar al borde balcón de la tercera planta del singular castillo rosa. Tocho Morocho se desvía para ingresar por una de las puertas, seguro de saber cómo llegar a la habitación.


Ajá, ve su aura. Ahí está. Y pronto consigue verlo directamente, cuando la mirada de la fémina se asoma entre los barrotes del balcón que miden metro y medio hacia arriba. Sus manos se aferran al cemento mientras asciende con una lentitud inquietante, como si de la mismísima niña del Aro se tratase, hasta conseguir subir por completo.



—Ding, Dong, cabrón.

Porque la vida es injusta, en el fondo no creía que fuera verdad pero ahí está después de desaparecer durante dos días. ¡Inaudito! La mirada de la amazona casi puede atravesar la cabeza de Ryota. Parece muy cómodo en ese lugar. El balcón debe medir al menos 8 metros de largo por 4 de profundidad, incluso tiene plantas a los costados, cojines en el suelo y una mesa para el desayuno. —Soporté vientos despiadados, infernales desiertos, escalé hasta el último maldito cuarto de la maldita torre más alta, ¿y qué encuentro? —Por alguna razón mientras habla sus manos ya se están moviendo, colocándose sus siempre confiables guantes de combate.

—A mi querido capitán vestido de forma dudosa junto a otra… —¿Eh? Hace nada la ha detectado. ¿Dónde se fue la mujer? ¿En el interior de la habitación? Se ve espacioso, al menos unos 10 x 8 metros cuadrados. Se está centrando demasiado en el aura de Ryota debido al inminente enfado.

De repente Runin empieza a sonreír de manera inquietante, casi desquiciada.



—Qué linda habitación, Ryota. ¿Con quién mierda la estás compartiendo?

Vestimenta

BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6422 + 0 = 6422
Energia: 5834 + 0 = 5834
Espiritu: 1825 - 100 = 1725
#3

De forma abrupta y rompiendo al completo la plácida conversación que mantenían los dos individuos sobre el balcón de la torre más alta, la temible voz de un monstruo rugió en las cercanías llamándoles. 



“Suena como Runin…”

Pensó tan solo una fracción de segundo y en ese momento, Ryota sintió el verdadero terror.



“¡Ahhhhi es Runin!”

“¿La chica de la que me hablaste?” Preguntó Julieta algo asustada por los ruidos que se escucharon en las plantas inferiores. “Quizá se vaya…”

“No, no lo hará.” Ryota supo en ese momento que su vida corría peligro, ya que si la morena lo veía allí, acompañado de un Okama, con pijama y un cuarto lleno de ropa femenina, no escucharía de razones y una lluvia de golpes iniciaría.

Así que tan solo vio un curso de acción válido. “Perdóname, July…” Sin decir más, tomó la mano de la rubia y ella se sonrojó, para acto seguido levantarse de la silla lanzándola por los aires lo más lejos que su fuerza le permitiera de la mansión rogando en su interior porque no muriera por la caída.

Y es que el castaño creía que era preferible hacer eso a ver cómo Runin le mataba por malinterpretar la situación. “¡Madison, rápido, bro, esconde la ropa!” Exclamo, asustado, viendo a la Dama domo en shock por lo que acababa de pasar. “Vamos, Madison, July estará bien, pero si esa lo…” No pudo terminar sus palabras antes de que el sonido del tacto chocando contra los barandales junto a él resonara.


Se giro a verle, el mismísimo diablo acababa de emerger de los infiernos para llevarse su alma y sin esperar a que lo hiciera, la Dama domo se adentro en el cuarto para hacer lo que le habían pedido, no le pagaban para meterse en riñas de piratas.

—Ding, Dong, cabrón.-



“Heeey mi amor… ¿Qué haces aquí?”

Trato de actuar con naturalidad; si preguntaba algo, debía mentir, dar la mejor interpretación de su vida, para mantenerla. “No idiota, tiene Haki, seguro lo está usando… carajo, porque existe una habildiad como esa…” Hablo a sus adentros, maldiciendo lo horrible que era una habilidad como esa.

“Chocolatito de fresa, no debiste tomarte las molestias kekeke tan solo estoy aquí ayudando al dueño de la mansión…” Fue en ese momento cuando hubo mención de otra persona, quizás la morena vio algo desde abajo o mantenía activa aquella habilidad extrasensorial, pensó Ryota. “¿Compartirla? Kekeke ¿de qué hablas? No estoy compartiendo el cuarto con nadie.” Contesto, alegre porque en esta ocasión fuera una verdad.

“Quizá te refieres a Madison, la dama del domo de la mansión. Está limpiando en estos momentos el interior del cuarto Kekeke” se colocó en medio de la puerta y Runin, impidiendo que ella pudiera mirar más allá de él. No quería que malinterpretara la ropa femenina que de seguro recogía la empleada.

Tal vez por la cercanía, Runin notara un pequeño ápice de labial en los labios del cataño, debido a las fotografías del día anterior, o incluso que portaba bajo su pijama un sosten que se asomaba por la parte abierta de su pecho donde también se apreciaba su colgante en forma de ancla. “Pero, cuéntame, cariño, ¿qué haces aquí? ¿Cómo supiste donde estaba?” La sonrisa del castaño se esforzó por mantenerse y desviar la conversación a un terreno más pacífico. “¿Comiste algo para el viaje, encanto? Ya sabes cómo te pones cuando no desayunas kekeke”

Info
[Imagen: ELRAliP.png]
  Responder
#4
Sospechoso.

Sos-pe-cho-so.

“¿Mi amor?”



—Yo te hago la misma pregunta.

¿Intenta despistarla? ¿Darle por su lado? El nuevo apodo resuena. En cualquier ocasión, aquel deje de dulzura y mimos podría provocar sonrisas cómplices en el rostro de la morena. Esta vez no es el caso. ¿Cómo podría serlo cuando el balcón huele al desayuno recién preparado, a peonías recién cortadas y a perfume de mujer, danzando entre los cojines y filtrándose hasta el interior de aquella habitación que, a ojos de la amazona, parece cada vez más sospechosa?

—¿Madison? —Runin busca estirar el cuello para observar en el interior del dormitorio, una lástima que el castaño se atreva a plantarse frente a ella, ganándose la inminente elevación del mentón de la fémina, los labios apretados empiezan a crear una fina línea de disconformidad, la mirada se entorna, los hombros se tensan durante unos segundos, incluso parece un poco más alta que antes, no sólo producto de los zapatos que usa. Los brazos se cruzan, Ryota parece decir algo pero Runin está demasiado ocupada, más cuando nota algo específico en él.

—¿Eso es lápiz labial? —¡Lápiz labial! La molestia anterior empieza a generar que los hombros tiemblen, se contiene, vamos, se puede contener de vez en cuando, un poquito, solo un poqui… —¿Usas brasier? —¿Un nuevo fetiche? ¡Un nuevo fetiche que no la involucra!

“Maldito desgraciado.”



Aún si intenta defenderse tras excusas no logrará deshacerse de la expresión de la morena.

Mira cómo te mira Runin

—¿Qué? ¿No me quieres ver aquí? —La comisura de los labios se extiende, los orbes chocolate brillan con intensidad, se pega un poco más hacia él, suspicaz. —No lo sé, cariño, quizá, solo quizá un buen amigo decidió avisarme que te escapaste para jugar a los labiales y a los brasieres por ahí, ya sabes, por aquí. —El entrecejo vuelve a fruncirse con ligeresa. —Y que detectase a alguien a tu lado hace nada. Alguien que no tiene la misma aura que ese tal Madison.

Le observa con fijeza, demasiada.



—¿Muy loco, no?

Ni corta ni perezosa se mueve hacia el costado derecho de él con rapidez, queriendo pasar al interior de la habitación. —¡Sé que hay alguien aquí, mentiroso! ¡Hey! ¿Tú eres Madison? ¡¿Dónde está la tipa con la que Ryota estaba?! —No puede ser la de bigote, claro que no. —¡Hazte a un lado! —Le grita al castaño, lista para buscar a la susodicha.

¡Nadie le es infiel a Runin Kitay y vive para contarlo!

¡Eso es seguro!


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6422 + 0 = 6422
Energia: 5834 + 0 = 5834
Espiritu: 1725 - 15 = 1710
#5
Ost

“¿Yo? Eh, cumplo una… una misión…”

Se vio obligado a responder, tratando de ocultar su nerviosismo bajo una verdad a medias que buscaba no encender las alarmas en el extraño sexto sentido de Runin.

Fue una lástima que tan solo bastara un breve vistazo de la morena al castaño para darse cuenta de los pequeños detalles que este último había dejado de lado. “Ahh… ¿labial?” Elevo su diestra para tocar sus labios y ver en la punta de sus dedos el leve color rojizo.



“Ah, no, no no, no, es, es Kool-ade ¿quieres un poco? Tiene mucha vitamina C y riboflamina ”

Apunto a la mesa del desayuno, esperando que la amazona creyera que se trataba del afamado polvo rojizo sabor a cereza que endulzaba las bebidas. Sin embargo, surgió una nueva pregunta: la del brasier.

“Ah, ah no, ¿esto?” Llevo sus manos al pecho, revelando un poco más de este para mostrar el sostén negro que llevaba, debía improvisar. “Esto, es, es, es...” Busco desesperadamente un motivo creíble. “Un nuevo bolso para llevar armas, están coquetos, puedes guardar dos guantes aquí y sacarlos cuando los necesites.” Hizo ademan de guardarse algo en el sostén, como si las palabras que salieran de sus labios tuvieran sentido.

Tras eso, Ryota trató de buscar el motivo por el que Runin lo habría encontrado y se enteró de la cruda verdad. Con una mirada inquisitiva por parte de su amada, solo pudo guardar silencio cuando le hizo mención a un amigo quien parecía haber sido el culpable de que ahora estuviera en esa peligrosa situación.
El castaño no tuvo que pensar mucho antes de imaginar al culpable, cuatro patas, herraduras, silla de montar.



“Maldito soplón… voy a vengarme de esta Tocho…”

Pese a sus deseos de venganza, no pudo darse el lujo de expresarlos con su voz ni de mostrar una expresión sospechosa a su contraria.



“Keke si… muy loco, ya sabes, hay muchos bros envidiosos por a…”

No pudo terminar sus vocablos antes de que Runin tratara de adelantarlo por la derecha para ingresar a la habitación. Dio todo de sí para adelantarse a ella, interponiéndose de nuevo para evitar su ingreso. “Cariño, nadie está aquí, ¡cariño, nadie esta aquí!” Protestó en voz alta junto a ella cuando forcejearon en la puerta y Runin comenzó a gritarle a la pobre Madison en el interior de la suite.

“No, no, ay, ¡el señorito Ryota no estaba con ninguna mujer!” gritó Madyson asustada, tomando la ultima prenda de la habitación. “¡Solo estoy trabajando por favor no me golpee señora!” La pobre criada salió corriendo de la habitación dejando la puerta abierta con lágrimas en sus ojos.

“¿Lo ves? Nadie está aquí…” Protestó el de ojos color ámbar, haciéndose a un lado, pues con la salida de Madyson entendió que ya no había ningún rastro de las prendas comprometedoras.

Saber eso le dio cierto grado de poder… 

“Revisa debajo, ¡revisa debajo de la cama si no me crees!” Exclamo indignado, apuntando a la cama y acompañando a Runin para que viera que no guardaba a ninguna mujerzuela escondida allí. “¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Revisa!” Apuntaba con la certeza de quien sabe que no encontraría nada. “Es más, ¡te desafío a entrar en el baño!.” Camino en dirección al baño, abriendo la puerta para que la joven pudiera ver el interior del mismo.

“¿Lo ves? Nadie en el baño, nadie está en el baño ¿lo ves?, te dije que nadie había aquí… ¿okey?” Camino dándole la espalda hasta el medio de la habitación. “Escucha, amor, tienes que terminar esto…” Giro enfadado para verla. “No hay amor, si no hay confianza.” Continúo actuando una falsa molestia por el escandalo que acababan de protagonizar.



“No amor, no, escucha, si no hay confianza… no tenemos nada…”

Inquirió aún molesto. “Mira, sé que es raro que este en esta mansión, pero créeme que no es nada de lo que piensas.” Dijo, mientras recortaba distancias entre ambos, para tomarle delicadamente las manos.



“Es decir, solo tengo ojos para ti encanto.”

Fue en ese momento cuando Tocho Morocho apareció en la puerta de la suite, con Julieta Madona siendo empujada por el vengativo animal. “¡Meru Meru Meru!”



“¡Ryota tu caballo comenzo a atacarme de la nada! ¿¡Que le pasa!?”

Forcejeaba el Okama con la bestia, al mismo tiempo que Ryota soltó las manos de Runin.



“No, amor, no es lo que tú crees… es un macho…”

En ese momento, la vida de Ryota, comenzó a pasar frente a sus ojos.

Info
[Imagen: ELRAliP.png]
  Responder
#6
OST

“Misión”

Que alguien le traiga a Runin su certificado de nacimiento porque Ryota cree que ella nació ayer.

Aún así ¿De dónde saca tantas incoherencias juntas? ¿Tantas respuestas a cuestiones donde claramente aparece la palabra “culpable” en su frente? Esconde algo, la morena lo puede intuir, ni siquiera le hace falta analizar el aura del castaño para ello, no, es como un libro abierto. ¡Demasiadas señales que no se pueden obviar!

¿Kool-aid?

“Ajá, y mi nombre es “pobre”.”

¿Nuevo bolso?

“y me apellido “ilusa”.”

La recelosa mirada chocolate no abandona las expresiones del nervioso castaño hasta que la decisión domina sus acciones, buscando pruebas contra aquel que osa intentar mentirle en la cara. ¿Dónde está? Ryota grita. Madison grita. Runin se enerva aún más. El rastro repleto de lágrimas le sabe a nada cuando el mayordomo abandona las instalaciones. ¿Cuál es la palabra que busca su mente? Cómplice. Si, Madison debe saber algo. ¿Debería ir tras sus pasos? Quizá lo haga.

Lástima que la idea termina cuando empieza debido a la intervención del navegante de los Hanu Mahana. ¿De repente no se ve más relajado? Incluso confiado en sus vocablos. La morena entorna los ojos. “Me huele a meollo.” ¿O está exagerando? ¡No, no lo está!



—¡Claro que voy a revisar debajo de la cama! ¡Sé que vi a alguien por su aura!

Recrimina, a grandes pasos llega a la cama para agacharse, nada, no hay nada. Ni a los alrededores. —No me quieras ver la cara de tonta ¡Sé que hay alguien! —Incluso entra al baño, nada, nada de nada. ¿Le habrá fallado el haki? ¿Necesitará muchísimo más entrenamiento? Frunce los labios, no quiere creer haberse equivocado aunque una parte de sí le ruega que si, que se haya confundido, que el castaño no ha hecho nada malo además de ser raro y llevar sostén.

Sus pasos resuenan siguiendo al ajeno, una espinita le molesta, algo que no concuerda pero a falta de pruebas no hace más que escuchar. La repentina molestia de Ryota provoca que sus pasos se detengan, los labios crean una línea muda, atenta. ¿Cómo han llegado a esta situación? ¡¿Cómo?! —Si, mi amor. ¡Lo que pasa es que Tocho me dijo y-! —Confianza, la palabra mágica, incluso se siente culpable cuando Ryota empieza a hablar sobre ella.

Siente sus manos enguantadas sobre la dulzura del roce ajeno, trata de relajarse, inclusos sus hombros caen durante un instante.



—Cariño, de verdad lo sien-

En buena hora que no termina de decir la frase porque, de repente, la formación B hace gala de uso. ¡Tocho Morocho llega al rescate! Y Ryota Miyamoto acaba de firmar su sentencia de muerte.

No es estúpida. El aura es la misma que ha sentido con anterioridad. Una vena se realza en el cuello de la amazona, los hombros se tensan, el agarre sobre las manos del castaño se afianzan con demasiada rudeza antes de soltarlo de golpe, de manera agresiva, retrocede al menos un metro para aclarar el panorama. Es ahí cuando toda la molestia y coraje termina por explotar.



—Fu…

Una risa grave escapa de los labios de la amazona. Se toca el hombro mientras gira el brazo derecho, este empieza a brillar iluminando la habitación. —Fufu… —gira el brazo por segunda vez, seguido de una tercera y una cuarta. La mirada caoba enfocada en el castaño, incluso parece brillar, no se oculta. Relame sus labios. Suelta el hombro de su agarre. —Fufufu… ¿Un macho, dices? Fu… —Un quinto giro de su brazo derecho, esta vez es rápido.

El sonido de sus botas de tacón se escucha fuerte cuando da un paso largo hacia el castaño, recortando la distancia. Al mismo tiempo, en un rápido movimiento, realiza una rotación completa de cadera, el puño derecho asciende en un arco diagonal.



—¡Qué asco!

¡¡¡Stellar Distorsion!!!

Grita sin pena ni gloria, buscando impactar de lleno contra la barbilla del castaño. ¡Le está siendo infiel con un okama! ¡¿Es que esa okama es más guapa que la morena?! ¡¿Le dá más que la morena?! La sola idea hace que su rostro se torne en colores rojos de completa ira.

—¡Así que aquí estabas siendome infiel con una okama! —Quiere saborear cada golpe, necesita saborear cada golpe. Es por ello que de repente retrocede en un salto horizontal de tres metros, quedando junto a la cama. ¡Donde pasaron la noche juntos! —Empieza a decirme qué quieres que diga tu epitafio, cariño. —El brazo derecho vuelve a girar otras cinco veces, sus zapatos suenan contra la superficie debido al juego de pies que realiza, manteniéndose en movimiento.



—¡Dame un razón para no romper todo este castillo, Ryota!
Contenido Oculto

Oh si, Runin solo puede pensar en moldear el edificio a base de puñetazos.

Primero Ryota, después el castillo.


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
  Responder
#7
Ost



“No, espera, ¿Por qué mueves ese brazo? Somos personas civili…”

Trato de calmar a la bestia, pero las palabras parecían no llegar a ella. Así que, movido por el nerviosismo, desvió el rostro para buscar la ayuda de la rubia, con el inocente pensamiento de que ella podría explicarle la naturaleza de su relación. “Vamos, July dile que…” Alcanzó a decir antes de que la morena arremetiera con intensidad, dibujando un arco con su puño que terminó impactando de manera violenta contra su mentón.

El rostro de Ryota salió despedido hacia el techo mientras el dolor recorría todo su cuerpo y el sabor metálico de la sangre se propagaba por su paladar.

Tocho Morocho rió triunfante, notando junto a July cómo la sangre liberó varias gotas que se propagaron en todas las direcciones. 



“¡Nadie te estaba siendo infiel!”

El grito del castaño se propagó por la habitación e inmediatamente después se disparó en dirección a Runin. “¡Buto Kaiten!” Girando su cuerpo en el aire para caer sobre su cabeza y continuar el recorrido de tres metros como una peonza humana que impactó de lleno contra el estómago de la morena lanzándola cinco metros en dirección contraria, provocando que su cuerpo atravesara tanto el armario como la pared consecuente.

Tras el impacto, Ryota volvió a posarse sobre sus pies activando su mantra en un radio de diez metros.



“Tocho, bro, saca de aquí a los Okamas… Runin va a tener una SR…”

Tanto el caballo como el hombre rubio a su lado se asustaron por lo que acabaron de escuchar. “¿Una súper rabiet?” Preguntó la rubia, haciendo que Ryota, quien se había movido hasta donde se encontraba su instrumento, asintiera con la cabeza. “Trataré de contenerla, pero no escuchará palabras ahora mismo.” Les indico, avanzando hacia el agujero creado por su técnica, y terminar cruzando a la habitación siguiente.

Del otro lado, Ryota ya cargaba a su espalda el instrumento. La habitación era un cuarto de modistería que cubría un área de 13 metros de largo por 10 metros de ancho. Justo en medio se veían tres maniquíes arreglados con finas costuras, dos  mesas de utensilios replegadas con diferentes materiales como tela, tijeras, agujas, alfileres y en el extremo derecho, al cuerpo del castaño, dos gigantescos armarios de 3 metros de alto, con posiblemente más herramientas.



“Bien, cariño, es hora de tener terapia de pareja a la antigua.”

Info
[Imagen: ELRAliP.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5931 - 902 = 5029
Energia: 5724 - 75 = 5649
Espiritu: 1468 - 10 = 1458
#8

¿July? ¿Qué tanto tiene que decir la famosa July en esa situación? ¿Que le ha dado pase VIP con ropa incluida al castaño para que duerma en su castillo? ¿En su misma alcoba? La sola idea provoca que la amazona se enerve con vehemencia. La calma escapa por la ventana, el entendimiento se hace agua entre sus dedos, la absoluta verdad aparece frente a sus ojos teñidos en cólera. ¿Por qué? ¿Por qué Ryota ha decidido buscar placeres carnales en una rubia con regalo incluido?

¿Y por qué ha tenido que enterarse por medio de un caballo demasiado inteligente para su propio bien? Ah, pero esta solo es una colaboración del momento con Tocho Morocho, eso es obvio, porque si el corcel se ha enterado de aquello es porque acompañaba al castaño en sus andanzas. ¿Piedad? Runin Kitay no comprende tan término, no cuando la ira bulle y sus puños enguantados se sienten bien contra el rostro ajeno.

Se ha alejado lo suficiente para preparar su técnica. ¿Que el castaño no le ha sido infiel? Obviamente dejará de pelear para sentarse y charlar al respecto como las personas civilizadas que son. ¿No es así? ¡Claro… que no! Es por ello que, ni bien escucha los vocablos provenientes del navegante a modo de respuesta, los sentidos de la fémina se encienden y su cuerpo reacciona antes que su mente. El juego de pies previo a su ofensiva es un preludio para recortar la distancia que la separa de su oponente a una velocidad superior a la ejecutada por él.



—¡HEY, ESTRELLITA!

Es por ello qué, en el instante que lo escucha, la fémina grita el nombre de su técnica. Aún antes de que Ryota prepare del todo su ataque, la morena se abalanza hacia su contrincante sin vacilación aparente. Su diestra ejecuta un puñetazo diagonal descendente estilo sacacorcho, dirigiendo el golpe hacia el cuerpo invertido del castaño, en específico las piernas de este, provocando un choque entre ambas técnicas.

El impacto generado reverbera con claridad en los nudillos de la fémina, cierto cosquilleo reconocible acaricia cada parte de su ser. ¿Hacía cuánto no combatía contra alguien? Una sonrisa caótica aparece en los labios de Runin Kitay al darse cuenta que, durante un momento, ha logrado superar la acometida del contrario.

¿Satisfecha?

Nunca. No puede sentirse satisfecha luego de dar un golpe así, no cuando el coraje aún nubla su pensar, no cuando escucha los gritos de la famosa “July” en la puerta de la habitación. ¡Si sigue gritando histéricamente será la siguiente! Aún así se aleja del castaño hacia la entrada del balcón en un salto horizontal al ras del suelo, no como una forma de cobardía, ni siquiera de reposición, no le importa lo que se avecina por parte del castaño, lo que le importa es lo que hará contra él.



—Quisiste golpearme, cariño. ¿Primero me eres infiel y luego buscas pelear contra mi?

Cuestiona, con una sonrisa casi retorcida.



—Ven, Ryota… ¡Ven!
Contenido Oculto


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6422 + 0 = 6422
Energia: 5834 - 437 = 5397
Espiritu: 1710 - 15 = 1695
#9

La angustia plasmada en el rostro de Julieta fue el preludio de un furioso choque en medio de la habitación que hizo que el caballo la soltara y sonriera victorioso.

Ambos piratas chocaron sus técnicas, regalando a los espectadores una imagen digna de anécdota mientras medían sus fuerzas. “Meru meru meru…” Expresó el caballo con cierto tono arrogante al lado del Okama, quien, sin saber hablar cabañol, pudo entender la soberbia detrás de sus palabras. “Ella lo hará trizas”, fue lo que pensó; era a lo que se refería el caballo negro.

Y razón no le faltó.

“Carajo…” Pues casi al mismo tiempo, el poder ofensivo de la peonza humana se quebró, concediendo la victoria a la morena, cuyo puño dejó un fuerte dolor sobre las piernas del castaño. “hija de…” Un gesto herido se apodero del rostro de Ryota y al mismo tiempo en que su oponente marco distancia, este se impulsó con sus brazos para volver a reincorporarse sobre sus pies y, acto seguido dispararse con un salto hacia el armario de la habitación siguiendo con ambos ojos el desplazamiento que trazaba Runin.

La morena llegaría primero a su posición al haberse movido antes, mientras que Ryota aterrizaría en horizontal sobre el armario, apoyándose en este para dar un segundo impulso a toda velocidad en dirección a la fémina. “¡Buto!” Gritó el nombre de su técnica, al mismo tiempo que se precipitaba en picado con su técnica, chocando de lleno con un potente cabezazo contra el pecho derecho de la morena.



“¡Tú me golpeaste primero! ¡Y ya te dije que nadie te ha sido infiel! ¡Ese bro te mintió!”

Dijo sin detenerse mientras continuaba su ofensiva, pues una vez sus pies tocaron el suelo tras su ataque, se apoyó sobre ambas piernas para dibujar un arco ascendente con el puño derecho y propinar un fuerte golpe sobre el estómago de la morena.

El castaño sintió como si acabara de golpear concreto sólido, e incluso pudo percibir cómo ella ni se inmutó ante su golpe. Sin embargo, dio un solo paso hacia atrás en diagonal a ella y se plantó con la pierna izquierda delante de la derecha, subiendo la guardia a la altura del mentón.

Si iba a ser una pelea como lo estaba pidiendo la Morena, no iba a dejarle respirar, ni a correr, se plantarían uno a uno para arreglar sus diferencias tal como lo hacia el abuelo.

Info
[Imagen: ELRAliP.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5029 - 188 = 4841
Energia: 5649 - 35 = 5614
Espiritu: 1458 + 10 = 1468
#10

¿Cómo? ¿Cómo se atreve siquiera a pensar en atacarla? ¿Desde cuándo los pájaros se atreven a enfrentarse a las escopetas? ¿Quizá desde que el martín pescador eligió a la paloma en vez de a su enérgica guacamaya?

Si Runin aprieta un poco más los dientes, estos podrían terminar rechinando sin control. La respiración se le antoja tan cálida como pesada; el corazón le late desbocado y los labios le tiemblan de puro coraje. ¡No piensa permitir que la toque! ¡Que se atreva a herirla de más de una forma! El orgullo le bulle en el pecho; la confianza ciega en sí misma la estremece por completo.

Ni siquiera lo piensa; no puede hacerlo. Siente que su cabeza se ha convertido en una nube, tan solo atravesada por el instinto que tan bien la representa y por la necesidad de no perder el enfoque sobre aquella presencia, aún cuando sus ojos nada pueden ver. Su cuerpo reacciona por inercia al perderlo de vista, al entender que él no piensa detenerse, así como ella tampoco tiene planeado hacerlo. ¿Desde dónde saldrá? No importa. ¿Qué tan duro atacará? No le interesa.



—¡STAR SHIELD!

El cuerpo de la fémina se encorva, recogiendo brazos, piernas y espalda. La tensión de los músculos de sus extremidades se hace evidente al compactarse al punto de quedar convertida en nada más que una esfera humana. ¿Quiere atacar? Que lo haga. No le dará el gusto de verlo prevalecer, de intentar obtener una victoria cuando el error proviene de él. ¿No sería más fácil respirar a profundidad, mirarlo de frente y preguntar las cosas con calma mientras analiza su aura? Si, podría ser. Sin embargo… Hablamos de Runin Kitay.

La misma que bloquea ambos ataques del castaño sin siquiera pestañear. ¿Es su impresión o Ryota no está combatiendo con toda su fuerza? La parte racional de la mente de la amazona le indica que el castaño no desea transformarse en aquello que tan poco tolera; la emocional, que ha tomado las riendas del momento, le advierte que él la está menospreciando. ¿Qué? ¿Ryota no cree que Runin pueda soportar sus verdaderos golpes? Oh, sin duda la fémina ha encontrado un nuevo motivo para enfadarse. Eso es seguro.

Quizá por ello no le importa no observar bien a su oponente; tiene el haki para suplirlo y puede confiar, al menos, en la percepción de las presencias que se encuentran a su alrededor. Aun así, tanto la famosa July como Tocho apenas representan puntos irrelevantes, pues toda su concentración está puesta en aquel que tiene enfrente, el mismo que apenas se ha alejado algunos centímetros de ella. ¿Debería permanecer en esa posición?

OST

No.

El cuerpo vibra, las manos arden bajo los guantes y la respiración se entrecorta. Tras recibir ambas ofensivas, Runin se incorpora de inmediato, mientras lo hace gira el brazo izquierdo dos veces para después levantar la guardia. La pierna izquierda avanza con un sonoro y potente paso en oposición al movimiento del castaño, mientras la mano derecha se adelanta para aferrar la muñeca izquierda del ajeno, impidiéndole escapar de su alcance.



—¡SHOOTING STAR!

Es entonces cuando la fémina descarga un contundente puñetazo con el puño izquierdo que, lejos de dirigirse hacia el rostro del castaño, la trayectoria se se desvía al flexionar el codo, trazando un arco corto y ascendente hacia el costado derecho del castaño. Un potente gancho al hígado que resuena en la burda habitación convertida en poco más que un campo de batalla. ¿Detenerse? No puede. Incluso siente como si el sonido de un constante tamborileo retumbara en sus oídos. Presión.


—¿Cómo pudo haberme mentido si te encuentro con sostén, labial y pijama en la habitación de otra, cariño? ¿De otro? ¡¿De un macho?! —La diestra no deja de apretar la muñeca izquierda del ajeno. La izquierda vuelve a girar una cantidad insana de cinco veces. Esto no se ha terminado.

BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]
  Responder
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6422 + 0 = 6422
Energia: 5397 - 1389 = 4008
Espiritu: 1695 - 15 = 1680


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)