[EVENTO CAMBIO ZONA] A la caza de los sueños; Parte 1
#61
Tras que algunos de los presentes se adentraran los seguí, no tenia intención de quedarme fuera y aun mucho menos de acabar aplastada entre tanta gente así que intente mantener cierta distancia mientras avanzaba buscando un lugar desde el que pudiera observar todo lo que sucedía sin perder de vista lo que me rodeaba. Mi mirada se detuvo junto a un mujer que se encontraba cerca de donde había decidido situarme y junto a otra joven que no recordaba haber visto antes. No las preste demasiado atención pues no tenia razon para hacerlo por lo que centre mi interés en el escenario que se alzaba al fondo.

No tardé demasiado en ver quién se escondía detrás de aquella convocatoria, el hombre que apareció tras la cortina parecía tener bastante más que decir de lo que su aspecto dejaba entrever, aunque lo que realmente captó mi atención fueron sus palabras. Permanecí en silencio mientras lo escuchaba y observaba, aunque no solo a el, si no también las reacciones de quienes me rodeaban ¿Una confederación pirata? Aquello era algo que nunca había escuchado y si… me parecía interesante. No era algo habitual que alguien propusiera algo así y mucho menos que consiguiera que aquellos que de normal acabarían enfrentados trabajaran por un mismo objetivo. Pero aun así algo en sus palabras si llamo mi atención y fueron sus 7 intentos fallidos al intentar cruzar la Grand Line. Ladee ligeramente la cabeza con una expresión pensativa, desde luego no parecía ser la mejor carta si pretendía convencer a todo el mundo de que lo siguiera, aunque su determinación era algo imposible de ignorar. Puede que no fuera el hombre más afortunado de aquellos mares pero si tenía claros sus objetivos. Cuando terminó de hablar mi mirada se desvió brevemente hacia Furia que continuaba acomodada alrededor de mi cuello, deslicé un dedo sobre su cabeza antes de volver a mirar al hombre del escenario. No sabía si aquella confederación llegaría a convertirse en algo importante, ni tampoco si sus integrantes conseguirían alcanzar el final del Grand Line pero había una cosa que tenía bastante clara y era que si quería seguir descubriendo el mundo, tarde o temprano tendría que cruzar hacia aquellos mares.

Me tome unos minutos para pensar, aquella era una oportunidad de hacerlo y quizás la única que tendría de intentar realizar aquella hazaña en mucho tiempo por lo que  no veía motivos para rechazarla - Bueno, supongo que no estaría mal probar algo diferente - Murmuré con una pequeña sonrisa para mí misma mas que para quienes me rodeaban. No pretendía jurar lealtad a nadie ni renunciar a mis propios objetivos, pero tampoco necesitaba hacerlo para aceptar una oportunidad como aquella. Al fin y al cabo, mi intención seguía siendo la misma de siempre que era conocer lugares nuevos, descubrir sus secretos y llenar las páginas de mi cuaderno así que sin dar un gran discurso asentí suavemente con la cabeza dando por aceptada aquella propuesta.

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[Imagen: velvet.jpg]
-Hablo-
"Pienso" Describo // Cronología
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#62
Atributos Personaje


Su absoluto plan maestro parecía ir sobre ruedas. Cuando el caos se entremezclaba con el caos era fácil, pero no todo iba a salir a pedir de boca, eso sería tener demasiada suerte, y eso aquí no lo quería el peliblanco, demasiado aburrido, demasiado fácil. Antes de que todo siguiese su curso normal, se presentaría la figura de un hombre que era varias veces Kai, como tres o cuatro, que se le plantaría en toda la cara. ¿Ya lo habían pillado? ¿Era aquella ya su sentencia de muerte? ¿Convertirían acaso su mandíbula en un par de castañuelas para marcar el ritmo? Mientras el resto se enfrascaba en sus cosas, la voz de un poeta muerto le llegó. Quiso tragar saliva, pero no llegó. Era fuerte si, pero un centenar de personas era algo que no podía manejar, todavía. Se hizo el distraído por un segundo, pero la sombra seguía sobre él. - ¿Qué no me la sé? Yo no tengo inflado los músculos, pero si el coco. Claro que me la sé, lo que pasa es que yo soy el de la percusión. Claro - Sus manos seguían creando ritmo al compás de los demás antes de que todos parasen más tarde. - Coño, si yo soy el.... - Empezó a intensificar el sonido de su improvisado instrumento, las púas metálicas llegaron a chirriar en algún punto y alguna chispa saltó, al mismo tiempo que hacía como si justamente dijese su nombre, pero solo fue puro movimiento labial. - ¡Vámonos ese Magnus! - Intentaría imitar el compromiso del resto de la banda, intentando empujar aquella conversación fuera de cualquier dominio y para eso un poco de ruido blanco, un poco Kai.

Una gota gorda cayó por su sien. ¿Era porque lo estaban comprometiendo? ¿Lo estaban localizando? ¿O simplemente porque intentar convertir un arma pesada como aquella en un instrumento requería bastante esfuerzo? ¿Igual la caminata? Nadie sabía realmente, solo el callejero sabía la bala que estaba esquivando. O eso esperaba.

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Esperaba mal por lo que se ve, porque una figura que rompía toda las leyes de la aerodinámica dando igual al ángulo al que se refiriese, se acercaría por la espalda, enmascarada por el sonido de una banda. El joven sintió el peso sobre su cabeza, el peso de dos buenas razones que hizo que se encuclillase ligeramente, casi shifteando por obligación.

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 - Ya está, hasta aquí llegué - 

Cruzó su mente, tendría que abandonar su misión autoimpuesta de infiltración. Y entonces llegó la voz, llegó la mirada de reojo que vio piel morena, pelo y curvas, llegó esa sensación de que lo envolviese algo duro y blando al mismo tiempo. El joven no dijo nada, tan solo dejó que aquella mujer, coneja, o lo que fuese, hablase y, por un momento, parecía apoyar la causa del luchador. ¿Por qué? ¿Le habían pillado realmente? La única realidad es que el cuello de Kai giró para observar y entonces pudo poner imagen a aquella sensación de blando y duro sobre su cuerpo. Cerró los ojos un instante, tomando aire y reuniendo cordura. - Sira Matcha, Sira Matcha, Sira Matcha… - Regurgitaba el aire, resoplando con tranquilidad y apuro al mismo tiempo, o eso intentaba. Aquella mujer no le podía hacer esas cosas, él no era ambidiestro como para llevar dos armas al mismo tiempo.


Volviendo al instante en el que la murga se detuvo al son de las órdenes de un pelirrojo y el acercamiento de una mujer en ropa interior que le hizo tener que mentar a Sira Matcha de nuevo, todo se intensificaba. En el exterior de aquel fondeadero parecía que la tormenta se quería formar, adquirir esa fuerza de la naturaleza imparable. Los cascos de los barcos allí fuera cantaban como castañuelas, el mar los acompañaba con un siseo sin cesar como el de unos platillos y los pasos de la carrera hacia el interior de la gruta marcaba el tempo.

Kai no se iba a quedar atrás, iba a seguir a la banda del patio hacia el interior de la cueva donde todos se habían metido. Su posición iría yendo poco a poco cada vez más a la delantera de aquel grupo, pero quedándose cerca de la periferia, hasta el punto en el que terminaría detrás del portento físico de orejas de conejo, el otro portento físico, el que le había hablado en primera instancia, lo había perdido de vista, aunque si alzaba la mirada por encima de las cabezas lo podría ver perfectamente. Allí habían dos sujetos, cerca de las paredes, uno a cada lado, que bien podían haber sido cualquiera de los que había antes en la anterior sala, pero uno de ellos parecía coordinar la entrada de la gente a la gruta, no solo con palabras si no también con gestos. Su mirada se cruzaba con otra persona, la gran mujer lunarian que se encontraba al otro lado de la cueva y que miró por la curiosidad de saber a qué le prestaba tanta atención el chaval con heterocromía.

Se quedó mirando atento a la cueva, a las personas que estaban allí, a sus alrededores, a los charcos de agua a los pies de las personas, cambiando el foco indiscriminadamente hasta que algo lo hizo focalizar. La figura de un hombre de pelo blanco y parche en el ojo que saldría detrás de una cortina en lo que parecería un escenario al fondo de aquella cueva secundaria. - ¿Y este? - Le faltaba la pata de palo para parecerse a las historias que contaban como cuento a los niños pequeños, aunque la botella si que la llevaba en la mano. - Putas y borrachos - Mentó al mismo tiempo que eructaba, reforzando aquella primera frase que había soltado nada más entrar al fondeadero. Entonces comenzó a hablar rodeado de un dramatismo digno de un bardo. Poesía burda acompañada de drama, a la que el joven no daría importancia hasta que dijeron aquellas dos palabras. Dos palabras que hicieron que regurgitase de nuevo, pero no era aire esta vez, era un asco y odio que provenía desde lo más profundo de sus entrañas.

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 - ¡Que le jodan a los putos perros del Gobierno Mundial! ¡Ahí se mueran! - 
Vociferó desde su posición, desde el fondo de la sala, con rabia, con ímpetu, con ahínco. Sus palabras salieron al mismo tiempo que las de aquel hombre, no con la intención de cortarlo, si no con la de reforzar su rechazo contra el gobierno. El puño de Kai se aferró al kanabo tras sus palabras y sacó la lengua, mordiéndola ligeramente, como si quisiese pegarle a cualquier agente del gobierno que se le cruzase delante.


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El resto de las palabras de Erastus volvieron a ser una poesía barata, intentando calentar los corazones de los allí presentes ofreciéndoles una alianza improvisada para cruzar hacia el Grand Line. Para Kai las palabras sonaban diferentes. - Este tio ha fracasado siete veces y quiere que la octava le hagamos de cebo, jej - Una sonrisa pilla se dibujaría en su cara. Pese a que sabía el trasfondo de sus palabras, al menos en su imaginación, era demasiado jugoso. Ir al Grand Line y si tenía suerte podía reventar la cabeza de algún pijo en traje mientras se volvía más fuerte. - Puta, que ofertón - Asentía desde detrás de la coneja, ligeramente hacia a un lado de esta para ver el escenario, y entonces aceptó con el martilleo de la punta de su kanabo que estaba usando como bastón.

La cosa se ponía interesante.

cositas V2
Leyenda de una Leyenda
- Narro -
- Hablo -
- Pienso - 
- *Burp* Eructo -
- *Fhiii* Pedo Ninja - 
- *FWRA* Pedo Pesado - 
[Imagen: Chat-GPT-Image-2-ago-2026-17-55-55.png]
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#63
La saeta del Reino de Samba había llegado de los primeros al punto donde habría de esperar a la llegada de este autoproclamado futuro rey de los piratas, ésto hacía que su tripulación tuviese un lugar casi privilegiado en cuanto a cercanía de quien llegaría tardando no mucho más. Era un hombre mayor, parecía manejarse con soltura entre ellos y tenía los cojones suficientes para convocar a cuanto infeliz quisiera alzar la bandera de la libertad… Como ellos.

Era grande, había unos cinco metros hasta Berachiah, y a esa distancia se veía imponente por su porte… aunque se lo veía tan humano como Mika ¿Era acaso de la misma raza que ella? No lo sabía, se encontraba ignorante de muchas cosas. Tiró su flequillo hacia atrás, Puchero pareció asustarse cuando el hombre comenzó a echar a casi todos los curiosos y a los que, como decían en Samba, no les diese el cuero. Road por su parte se mantuvo impávido con la mirada de sus ojos celestes como el cielo fijos sobre el hombre, parecía hablar desde la experiencia y si bien no podía decir si estaba siendo honesto a la hora de decretar lo que decretaba, su discurso distaba de alguien que intentaba impresionar a otros.

— ¡Si Che! ¡CUENTA CON QUE LOS HIJOS DE LA LIBERTAD SEREMOS UN PILAR FUNDAMENTAL EN ENCARGARNOS QUE TU OCTAVO INTENTO SEA EL ÚLTIMO VIEJO FEO! ¡Nye he he he he!

Road no esperó que el hombre terminase de hablar antes de aceptar, de hecho interrumpiendo a todos los que empezaban a hablar para dar sus veredictos y formas. Parecía confiado, creído de que serían capaces, porque lo cierto era que nunca habían fallado en nada de lo que se habían propuesto.

Conocían el hambre, conocían el ansia de aventura, y la idea de volverse una alianza de piratas era parte de cumplir ese sueño de su infancia. Mika, Hanma y Vesper expresaron sus opiniones. Vesper lo apoyaba, Hanma quería bardo y Mika por su parte había decidido que seguirían adelante para aportar su peso. Los Hijos de la Libertad no eran puro pico después de todo.

Puchero comenzó a hacer ruidos guturales de mono, estaba de acuerdo también.



¡Dame unas palmas!
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#64
Los de primera fila son los primeros en morir, al menos así era en su mente, pero no estaba esperando que sus fuertes compañeros fueran a perecer sin más, por lo que aceptó la orden de Mika y la siguió hasta quedar frente a toda la multitud. ¿Quienes eran esos extraños que los habían recibido? ¿Quién era ese albino que se encontraba frente a ellos? Parecía casi tan alto como Hanma, aunque le costaba calcular su altura al verlo sentado.

¿Y los otros dos? ¿Guardaespaldas? Si era así, y las cosas se salían de control, no era buena idea darles la espalda, y mucho menos quedar tan alejados de la entrada a la gruta.

Afuera llovía como si el mundo se fuese a terminar, la cantidad de agua que caía del cielo no era normal. La cueva donde estuvieron dejaba entrar el agua por su gran abertura, y ahora simplemente se habían metido aún más profundo, por lo que si todo comenzaba a inundarse tendrían menos posibilidades de escapar.

¿Los habían reunido en ese lugar con esas intenciones? Necesitaría más información para asegurarlo, pero existía la posibilidad de que algo salga mal y una batalla comience, y no quería mantenerse en ese espacio por mucho más tiempo del necesario.

[Imagen: vXNHRJT.jpeg]
- No diría que esa es mi mayor preocupación, grandote -

El discurso comenzó, con palabras asombrosas y que buscaban atraparlos. Odio hacia la marina, hacia los cobardes que no soporten el viaje, hacia quien quiera seguir órdenes. No le sonaban exactamente a las palabras de un capitán, pero lo cierto es que la única referencia que tenía era su amiga pelirrosa. Aceptó que había intentado cruzar al Grand Line también, siete veces para ser exactos, y en todas la marina pudo evitarlo. Lo había intentado las veces suficientes para ser algo preocupante, al menos a ojos de la ley, consiguiendo escapar de esta, asumió Pucca, entonces…

¿Cómo es que ya no se había formado una fama?

Escapar de la marina no era poca cosa, su wanted debería haber aparecido simplemente por romper la ley, y aún así nunca lo había visto. Comenzaba a pensar que no eran más que patrañas, mentiras para atraer soldados que lucharan por él. Si era así tendría sentido reunir a tantas personas, y aún más sentido tenía simplemente dejar que los cobardes o los que consideraban buena a la marina se fueran, serían fichas que no estarían dispuestas a pelear en un inicio.

Una confederación pirata, como si algo así fuera posible con mentes tan egoístas y retorcidas.

Aún así, su tripulación fue la primera en hablar. El grandote expuso bien su punto, pues la única diferencia que podrían encontrar sería la cantidad de números, y eso incluso no estaba claro, pero Mika tomó la palabra rápidamente, diciendo a todos los presentes que los Hijos de la Libertad apoyaban este extraño proyecto.

Sacó otro cigarrillo y lo encendió mientras dejaba que el resto de personas aceptaran o no la propuesta dada por el grandote. Los escuchó, soltó el humo que había reunido y luego volvió su mirada a quien los tenía a todos reunidos aquí, levantó su mano,  al mismo tiempo lo hizo su voz - Dime, Goldtooth… -. Se asomó desde detrás de Mika, alzando su mano para darle a entender al anciano que ella estaba hablando. - ¿Planeas usarnos de carnada? -.

Fue directa, sin vueltas, pero sin amenazas. - Dices que tuviste 7 intentos por pasar al Grand Line, y que los 7 fueron frustrados. Aún así, no vi ningún cartel de recompensa con tu cara o nombre, ni escuché a ningún marine mencionar a un pirata escurridizo -. Por suerte estaba en primera fila junto a sus compañeros, así no tenía que gritarle. - No estoy en contra del plan de abrumar las defensas de la marina con números, pero asumo que muchos aquí estarían más que contentos de seguirte si saben que van a ser usados como cebo para que tú pases desapercibido -. Se quitó el cigarrillo de la boca y soltó humo en cuanto terminó de hablar, esperando una respuesta, o una falta de esta. - Mis compañeros decidieron apoyarte, somos lo suficientemente fuertes como para poder pasar al Grand Line incluso sin toda esta banda de extraños, por lo que ayudarte tampoco suena descabellado. Simplemente me gusta tener razón, así que, dime… ¿La tengo? -.

[Imagen: hpATYMm.jpeg]

 Apuntó al hombre con su dedo índice y sonrió, como si tuviese una dulzura natural, pero que en ese contexto no podía significar otra cosa más que un reto hacia el anciano, un reto a confesar sus posibles mentiras, o a aceptar que claramente no había un gran plan en mente.

Intuición
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#65
Cuando quise darme cuenta éramos uno más. Un chaval joven que honestamente tenía la misma mala pinta que todos los demás de mi grupo y no desentonaba nada.
Debido a que nos habíamos apartado para evaluar mejor la situación, todos los presentes fueron pasando frente a nosotros por decenas dirigiéndose hacia la apertura que se había generado. Algunos más motivados que otros, y unos pocos con un exceso de confianza digno de los más ignorantes. Para empezar, ¿por qué tendríamos que entrar en un agujero que se acababa de generar en la pared? Y también ¿para qué? Lo más normal y lo más sensato era, si acaso satisfacer tu curiosidad mirando, pero no entrando de buenas a primeras sin saber lo que pasaba o lo que había ahí dentro. Daba igual si alguien pensaba que teníamos miedo o alguna estupidez así, simplemente era más fácil robarle a la gente por la espalda.
Asentí ante la incorporación de nuestro nuevo y desentonado amigo y mascota — Hmmm-hmm — sin dar mayor comunicación mientras pasaban una chica morena con mechones blancos, un hombre enorme con cuernos, una trucha azul, un chico con alas negras, una bola de grasa enorme, y una tipa con un flequillo hecho como si se recortase el pelo poniéndose un cazo en la cabeza y que portaba un bate con púas consigo, se acercó cruzando la mirada conmigo, comenzando a dirigirme unas palabras pero en cuanto dijo "Dime" mis ojos captaron por el lateral una belleza digna de mis sueños premonitorios, y antes que que pudiera decir nada más, la palma de mi mano entera tocó directamente su rostro cerrándole la boca — ¡Cállate guarra! — dije, sin tan siquiera mirarla y cortando su frase, pasando de largo para apreciar mejor a la mujer pelinaranja que amenazaba con destruirme la vida sólo con su presencia.

Tras sus palabras, absorto por su cuerpo solté lo primero que me vino a la mente — No soy un perro pero GUAU nena, bonitas piernas ¿a qué hora abren? — dije pegándola un repaso de arriba a abajo con los ojos, apreciando su esculpido cuerpo y las formas del mismo en su atuendo veraniego. Yo había soñado con mujeres así, pero esto era excesivo hasta para eso. Y ante su pregunta de si yo era el rey de los piratas, respondí con la mejor de mis sonrisas e inclinándome un poco hacia ella — Yo por ti puedo ser lo que quieras — añadí, antes de que las interacciones entre ella y el resto de mis acompañantes se dieran lugar. Me daban igual el gigante, el lagarto gordo, la del bate de antes o que Magnus estuviera ligando con un tipo con parche. La pelinaranja del paraguas estaba a dos palabras de obligarme a volver a las caravanas y abandonar mi aventura en el mar antes de que comenzase... Por suerte se marchó para regalarle un plano desde atrás a mis ojos y permitirme poder centrarme de nuevo en esto, viendo sin prestarles ni la mitad de atención que a ese super culao.
Pero fue suficiente para ver que todos adentro de aquella cueva estaban siendo recibidos por varias personas.
— ¿Os imagináis que ahora nos damos la vuelta y les saqueamos los barcos a absolutamente todos? — pregunté a mis compañeros — ¡Wajajajajaja! Pues ganas no me faltan... — añadí dudando un poco mirando en dirección a los barcos y frotándome las manos — Pero prefiero que entremos y nos enteremos un poco de qué va esta movida — y con un gesto de cabeza indiqué a todos que, ahora si, podríamos entrar en la gruta.
Liderazgo, control de mi grupo y mi gente, control del terreno, creación de oportunidades... y sobre todo que ahora nosotros hacíamos un tapón en la parte de atrás y estábamos literalmente acorralando a esa gente. Si optábamos por iniciar una matanza ahora mismo, no se iba a escapar ni uno. Pero no estábamos aquí para eso, así que tendríamos que aferrarnos a la idea original.


Una vez dentro, yo iba a la cabeza de todo mi grupo, y pudimos apreciar a un hombre a la izquierda, y a una mujer con alas negras a la derecha. Ambos negros de piel. Sólo por dar el dato.
Su presencia no parecía desviarse mucho más que la de la función de recepción y asistencia de los presentes, así que no les presté especial atención. El chaval - porque era joven - llevaba consigo un rifle y la mujer - significativamente más mayor - tenía consigo cinco pedazo de metros de tía estirada y engreída.
Por suerte el alma de la fiesta no se hizo de rogar, y al fondo, un tipo aun más alto que ella, aun más mayor y con peor aspecto de lejos, ya que además de los harapos y la mala presencia, le faltaba un ojo o eso delataba su parche negro.
— ¿Todo por este? — pregunté a Krave que estaba a mi lado, y presté atención a todo lo que comenzaba a decir, escuchando con atención su discurso. Hablaba con aires y metáforas vacías. Quería cruzar al Grand Line y había fracasado siete veces en total por la Marina, y quería hacerlo logrando una liga de piratas con todos los presentes. Prometía una asociación equitativa pero eso en los piratas no existía, y los muy imbéciles aquí presentes se lo estaban creyendo y estaban colaborando con él diciéndole que si, que estarían encantados de chuparle la polla en cualquier momento sólo para rascar con las uñas un poco de la roña que lleva por encima la fama que ansían. Me giré para mirar a mis cinco amigos — Me quedan claras tres cosas — dije a mis compañeros en un tono en el que sólo nosotros nos podríamos escuchar — La primera es que este tío es un inútil. Fallar siete veces en llegar al Grand Line es de ser un completo pelagambas. La segunda es que es un ignorante si piensa que en su octavo intento va a poder hacer lo que nadie más ha conseguido. Y la tercera es que nos quiere usar de carnaza a todos para tener mas probabilidades de sobrevivir — volví a mirar en su dirección y aprecié sonriendo divertido cómo continuaban los discursos y las muestras grandilocuentes de egos.


— ¿Y POR QUÉ ME ALIARÍA PARA CRUZAR EL GRAND LINE CON UN INÚTIL QUE FALLÓ SIETE VECES EN INTENTAR CRUZARLO? —

Pregunté, cuando todos dejaron de hablar y tuve un hueco, gritando a pleno pulmón mi pregunta. Estaba completamente quieto, parado al frente de mi grupo mirando en su dirección y con las dos manos en los bolsillos.
— Realmente el único que saca beneficio de esto, eres tú. Si has fallado siete veces, vas a fallar ocho, doce, o veinte... las que te aguante lo que te queda de cuerpo... y nos necesitas a nosotros para ayudarte a conseguirlo. No hay más — repliqué, estático, mirando hacia su único ojo — Quien te quiera apoyar que sepa que serán tu muleta, no tus iguales. Nosotros cruzaremos por nuestra cuenta, y a la primera — finalicé, sonriendo, recibiendo el griterío y el jaleo de la horda detrás de mi que respaldaban mis palabras y la determinación que nos unía.





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#66
39 de otoño, año 18
Isla Kutsukku
Por la mañana



♔

Seraphim sabia que no se podían quedar eternamente sobre el hombro del gigantón por muy seguras que estuvieran allí arriba, pero... ¿Bajarse? ¿Ella? ¿Por qué TENDRÍA que renunciar a una posición tan privilegiada? Desde el hombro del gigante podía observar por encima de muchas cabezas, y aunque jamás lo admitiría en voz alta, aquella altura le proporcionaba una sensación de seguridad ante esa cobardía que ella tiene interior e intenta ocultar. El único inconveniente era que su transporte tenía la molesta costumbre de moverse sin consultarle absolutamente nada, y que podían ser aplastadas por accidente si no se sujeta con fuerza.

— Aaaaagh, aqui no se puede estar. ¡ALEX, TE MUEVES MÁS QUE LA COMPRESA DE UNA COJA! Tssssk… no puedo estar cómoda asi…—Replicó en un tono ofendido, llevándose una mano al pecho con una dignidad exagerada.— Ademáaaaas~ ¿Quién querría hacerle daño a una criatura tan adorable, preciosa E irremplazable como yo? Tendrían que estar completamente locos.

La sonrisita presumida de la angelito pirata duró unos segundos hasta que una idea bastante menos agradable le cruzó la cabeza: si alguien atacaba al gigante, ella también saldría perjudicada. Mucho. Demasiado. Su mirada descendió brevemente hacia el suelo desde el hombro del grandullón y sus dedos se aferraron al pelo de él que tenía más cerca, disimulando aquel gesto con una tos fingida. No pensaba reconocer que su advertencia interna; mucho menos iba a permitir que su compañera creyera que tenía miedo. Aun así, se prometió no hacer ningún movimiento innecesario y bajar con lentitud deslizándose desde su pelo hasta el suelo si Alex se dejaba. OBVIO QUE ELLA no iba a tirarse.

Este ángel no vuela, solo es mensajera de su propia palabra divina; o más bien cantada.
Cuando por fin centró su atención en el motivo de aquella reunión central Seraphim ladeó la cabeza, observando al hombre que se había presentado como Goldtooth y escuchando su propuesta. ¿Una confederación pirata? ¿Conquistar el Grand Line? Hostia puta, esas cosas son palabras mayores.
El sujeto sabía cómo llamar la atención, y la idea de reunir a tantas tripulaciones bajo un mismo propósito sonaba a pedazo de salseo que le podían traer a la marina.

Seraphim arrugó la nariz mientras se había alejado tres pasos de sus compañeros, lo suficiente para que Alex no la pisara si avanzaba pero no tanto como para no estar lejos de ellos; vamo, que si huía pensaba ponerse bajo la pierna de su compañero de equipo como cobertura.
Escuchando el discurso fingió que era parte de esa panda de vándalos, intentando quedarse con las caras de los que tuviera cerca pero sin saber bien quién es quién o qué estaba pasando al no ser muy de leer periodicos ni nada; si la realidad es que ella esta en la marina por obligación y no por vocación. Ella no destaca entre los suyos, pero si alguna vez llegaba a destacar quería que fuese por ser como la estrella principal; la voz que todos recordarían y la figura a la que los demás mirarían con admiración.

Aun así, Sera no podía negar que el discurso tenía fuerza. Si aquel hombre había fracasado seguía empeñado en alcanzar su objetivo, quizá no fuera tan idiota como parecía a primera vista. La muchacha se inclinó un poco hacia el lado donde estuviera Nyssa y, en voz baja, le dijo:

— Ara, ara ~ Tenemos buenos especímenes por ahí…—murmuró para su compañera mientras sonreía de lado.— Aunque eso de que todos seamos iguales habrá que revisarlo, ¿no crees, compi?

Seraphim esperó a ver que tenía que decir la morena con la que le habían emparejado, pues sabía que con Alex no podían hablar por el momento; no hasta que él los entendiera a ellos, ya que ella no quería aprender un idioma tan vulgar.

—Eh, escúchame bien. —Le vuelve a hablar a Nyssa con un tono más bajo que antes, mirando hacia el frente mientras dice eso mientras se acerca a ella para permanecer segura a su lado; su cobardía hace que quiera estar siempre al lado de alguien al sentirse tan frágil y pequeña.— Nosotras vamos a permanecer en guardia, ¿entendido? Y si vemos al grandullón hacer algo, que se apañe él que mide lo mismo que una montaña. Nosotras a recopilar información. —Hizo una pausa, alzando un dedo como si quisiera darselas de lista (como el meme con las gafas y el dedo indice alzado); aunque su otra mano estaba temblando.— A-Asi que ve tu primero y yo te sigo, ¿si? Si quieres acercarte, nos acercamos.

Y con esa, Seraphim ahora se enganchó a Nyssa… quiera o no quiera. Ahora Nyssa tendrá a una enana peliazul como sombra.


Una diva es valiente poderosaaaa~
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[Imagen: rVchtSO.png]

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Hablo ❥ Narro ❥ Pienso
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#67
Magnus miró al pelirrojo que había decidido meterse en su conversación. Bajó la mano con la que ofrecía el papel y lo repasó de arriba abajo, a ver si encontraba en qué parte había dado a entender que había para él.
—El poema se lo voy a escribir a tu madre, pero para compensarle el disgusto de haber tenido un hijo tan retarded.
Volvió a tenderle el papel a Kagura, recuperando el gesto amable. No iba a permitir que un tonto le estropease una presentación que, en su opinión, estaba siendo impecable.

—Estos niños de mierda me van a matar de un disgusto.

Magnus asintió mientras el chavalito con malas pintas le explicaba cuál era su rol en aquella banda gitana. Con el jaleo que había no terminó de entender el nombre que le había dicho el Kai, pero tampoco pareció importarle. Uno a veces hace este tipo de preguntas por educación.
—Muy bien, primo, muy bien. Pues que eches buena tarde.
Le dedicó un gesto satisfecho con la cabeza, fingiendo haber entendido su nombre.

Entonces Vixen reconoció la calidad del piropo que acababa de echarle Magnus y este se llevó una mano al pecho, preparado para recibir los elogios de la coneja.
—Sabía que acabarías apreciando-

El movimiento de la mano de la coneja le hizo interrumpirse. No podía permitir que tremenda señorita llevase las riendas de la relación. Vixen no era la más lista de Wanga, así que estaba intentando palmear el trasero de Magnus sin saltar, que mide más de cinco metros. En reacción a esto, Magnus esquivó el golpe, se puso a un lado y, agachado, le dio una palmada en el culo.

—No voy a volver a lavarme esta mano jamás. ¡Gurororo! —Dijo Magnus siempre se miraba la mano.
[Imagen: CY29AIh.png]

Se reunió de nuevo con los demás miembros de su tripulación, justo a tiempo para escuchar la propuesta de Taito sobre robar los barcos de los demás piratas. Magnus estaba bastante interesado en este tema.

Todos los dueños de estos barcos estaban entrando voluntariamente en un agujero mientras dejaban sus pertenencias sin vigilancia fuera. Hasta daba un poco de pena no aprovecharlo.

Pero Taito prefirió entrar a escuchar lo que tuviesen que decir los artífices de esta reunión.
—Pues lo de los barcos sonaba de puta madre, no te voy a mentir.

Lo siguió hacia la gruta mientras le daba unas caladas al cigarro, visiblemente decepcionado.
Se quedó cerca de Taito, detrás de él y un par de pasos a la izquierda. Al fondo había un escenario con una bandera y un señor diciendo nosequé sobre ir todos de la manita al Grand Line.

Magnus prestó atención al principio. El hombre tenía presencia, eso había que dárselo.
Empezó a echarlos de allí siguiendo un razonamiento un poco enrevesado. Magnus frunció el ceño, molesto por haberles hecho ir hasta allí para nada.

OST


Dio una calada tranquilamente a su cigarro mirando al techo de la gruta. Pensó en el papel que le había ofrecido a la pelinaranja. ¿Habría escrito bien el número? No estaba seguro, pues lo había escrito con prisa. Sería una putada que aquella señorita llamase buscando una cena con el gran Magnus Brand y terminase hablando con un panadero.

Podía pasar.

También podía ocurrir que el panadero aprovechase la oportunidad. Hay que ser desalmado. ¿Cómo podría un panadero hacer algo así?

La voz del viejo continuaba resonando por la gruta mientras Magnus intentaba recordar si había escrito bien su número en aquel dichoso papel. 

Cuando Taito alzó la voz, volvió la cabeza hacia él.

Lo escuchó explicar que el viejo había fracasado siete veces, que pretendía utilizarlos para conseguir cruzar y que ellos lo harían por su cuenta.
Magnus asintió despacio.
"Su polla ahí", pensó.
Menos mal que el capitán había hecho un buen resumen. Se había distraído un momento y, según parece, durante ese momento habían pasado siete desgracias, o algo así.
 
Se acomodó junto a él, sacó el cigarro de la boca y miró hacia el escenario.
—Eso ni lo dudes, redhead motherfucker. A la primera, y sin que ninguno de estos inútiles tenga que llevarnos de la manita. ¿Te imaginas aguantar al borracho ese durante meses de viaje? Yo creo que lo acabaría matando.

Off
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#68
Mi intención era encontrar algún camino que me permitiera acercarme al cabecilla de aquella tripulación pirata, pero sus palabras terminaron tomando por sorpresa, provocando que mis mejillas adquirieran un intenso tono rojizo casi al instante. ¿A qué hora abre qué...? ¡¿Pero qué clase de pregunta era esa?!... Ciertamente, aquel sujeto que tenía delante de mí resultaba mucho más peligroso que cualquier hombre que hubiera conocido hasta entonces. Quizás se debía a su desmedido libido o a la escasa prudencia con la que soltaba semejantes barbaridades sin siquiera pestañear. ¿Acaso era lo que llamaban un macho alfa? ¡Porque, si no me alejaba pronto, terminaría desmayándome allí mismo! Su mirada dorada parecía devorarme sin el menor disimulo, y yo, incapaz de encontrar una respuesta apropiada, solo podía preguntarme...¿Cómo demonios alguien podía tener tanta confianza?. No hacía falta ser adivina para imaginar lo que aquella cabecita estaba maquinando.

Pero debía mantener mi mente en calma y no ceder ante las reacciones que me llevaran a dar un paso en falso, cuando sugirió que podía ser cualquier cosa que yo quisiera, mi espíritu de travesura se encendió como una vela, sonriendo juguetonamente le correspondi el juego de palabras —Bueno…tomare su palabra, para el futuro…Rey tetorro...— continuando con mi interacción con los demas tripulante, al ver que la doncella del casco se desmayo, no mentire que me sorprendi un poco pero mi accion fue interrumpida cuando note que la coneja sexy le comenzaron a brillar los ojos como niña en una jugueteria. 


¿Hola? — No había que ser hombre para lanzar piropos con semejante descaros, aquella mujer coneja de pronto comenzó con un ritual de ¿apareamiento?, sintiéndome totalmente confundida por sus acciones y sus palabras...vaya que boquita..., cuando sus manos fueron a pasar a mi delantera, sus manos se balanceaban descaradamente por toda la zona, elevando mis dotes femeninos para hacerlas rebotar de una forma tan vulgar, totalmente confundidad y helada ante esos movimientos bélicos, me limite a observar sus manos y a escuchar sus palabras, ¿Le estaba hablando a mis tetas?, pensé en ese momento pero al saber que mi feminidad estaba siendo lastimada por otra mujer y no por un tetoro azabache Sé que estas leyendo esto con una sonrisa...gozate...., despues de sentir su beso en una de mis tetas... y de escuchar sus disculpas, fue entonces cuando mis manos fueron a parar a la misma delantera de aquella mujer morena.

Estas también están bien alimentadas, ¿Comiendo pura zanahoria consigo tetas así de firmes? — Sonreí de lado tras hacerle el mismo descaro,el clásico ojo por ojo, paja por paja,  pero en el momento que mi mirada pasó a sus orejas, todo se fue al carajo, sin pensarlo tanto tome su rostro y la coloque en medio de mis pechos mientras aprovechaba el momento para acariciar esas orejas tan felpudas, restregando mis logros en el rostro de aquella coneja sexy mientras yo me aprovechaba de manosearla —AWWWW qué orejitas tan lindas!!!....-- le mordí una como se lo solía hacer a mi coneja molly, sin embargo en ese instante tuve que recobrar la compostura y tomar sus hombros para alejarla de golpe —¡Perdona…me deje llevar!...amo los conejos...— alejándome para volver a mi papel de chica domadora y no domada, aclare mi garganta para volver finalmente despedirme no sin antes dar a conocer mis intenciones de visitar la cueva y luego regresar a ellos.

Tras indicarle a Jesse que nos retiráramos, finalmente me dispuse a continuar con nuestro recorrido cuando, de pronto, un minigigante se acercó a mí, desprendiendo el aura de todo un donjuán, a diferencia de los otros dos personajes, este parecía ser un auténtico caballero, pues cada palabra que salía de su boca resultaba tan elegante que, por un instante, llegué a sentirme una descarada por andar vestida con aquellos trapos menores. ¡¿Pero de dónde había salido semejante hombre?! Su nombre era Magnus Brand, uno que recordé con bastante facilidad. —Qué encantador… Un gusto conocerle, puto genio… Digo, ¡poeta!...o mejor dicho…— Observando sus inmensas tetorras, sonrei gustosa por la vista —Viejo teton… —corregí con una sonrisa totalmente seductora, aceptando gustosamente el papel que me extendía. Mientras Jesse tomaba la palabra para presentarse, no pude evitar sonreír para mis adentros ante las repentinas acciones de mi compañero. Era evidente que toda aquella situación le incomodaba, pero, por desgracia para él, debíamos continuar interpretando nuestros respectivos papeles.

Kagura — Solté de pronto ante su pregunta,no iba a mentir con mi nombre pero si usaria una carta a mi favor, usaria uno de los tantos apodos que he escuchado por la calle —Pueden llamarme…Bombon asesino…– Besando suavemente el papel delante de aquel poeta, le guiñe un ojo a todos los presente para esta vez comenzar alejarme y guardar el papel entre mis tetas. Cuando estaba lo suficiemente lejos de todos ellos, comence a sentirme mareada de golpe, mi cabeza daba vueltas y mis mejillas estaban totalmente sonrojadas, sentia como la cara me ardia.


*¡¿Pero que carajos les pasa?!*
*¡Solo queria presentarme!…¡No que me comieran con la mirada...y con las manos!*
*¡¡Resiste…Kagura….resiste!!*

Tratando de caminar sin desmayarme por ese encuentro tan descarado, asi que le tome de un brazo a Jesse para caminar de forma pausada, pero a medida que avanzabamos me percate de dos identidades que invitaban a los presentes a proseguir al final de la cueva...¿porque?, por otra parte...uno de ellos tiro comentarios raros hacia una señora...como sea...seguramente no era para mi..., quedarse atras parecia ser una completa estupidez y ante los presentes que comenzaron a caminar, en ese instante saqué mi denden mushi para llamar a mi gigante que seguramente no se ha movido de la entrada —Arceo, avance avec précaution, fais attention où tu poses les pieds, la structure semble assez fragile ! Protège les filles et reste vigilant. Il y a deux agents qui semblent surveiller tous les pirates, alors ne baisse pas ta garde et, surtout, sois rusé. Nous ne voulons pas attirer plus d’attention que nécessaire — con aquellas indicaciones continue mi camino mientras observaba a Jesse de reojo, debia aferrarme a él para no dejarme llevar por mis emociones, algo me decia que ahora comenzaria la verdadera fiesta.

Al llegar al final del tunel, habia muchas personas mezcladas y todos los presentes parecían estar atentos al escenario que estaba siendo iluminado, observando a todos y escuchando las conversaciones ajenas, le indique a Jesse de acercarnos hacia el costado derecho, un poco mas adelante para quedarnos a unos diez metros del escenario, En donde un señor pronto comenzó a tomar palabras, tirando un discurso en donde su único objetivo era inyectar veneno en contra del gobierno, los marine y todo aquello que se ha proclamado como la verdadera justicia, mientras escuchaba cada palabra de Berachiah P. Erastus, mis brazos se cruzaron y ante sus ofensas, me mordí el labio para no contradecir aquel discurso tan mal intencionado, para alguien que ha dado su lealtad a la marina, todo aquello era una evidente invitación a subir al escenario y molerlo a golpe, sin embargo…ahi…con todas las ratas presentes, debía pretender que era una más. Habló sobre ser pendejo siete veces, pero en algo sí tenía razón…—El mundo va cambiar…¿He?--- sus palabras fueron el contexto de un discurso pasado que lo había olvidado hasta ahora…palabras que solía usar mi padre… cuando era parte de la marina y tenía un deber que cumplir. Deje que los demas celebrantes tomaran palabras, todos estaban eufóricos por aquel discurso pero dentro de mi crecia un fuego que a medida que guardaba silencio, sentia que me estaba consumiendo por la ira quizas…mi cuerpo estaba temblando por ello.

Tira de la tanga
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#69
La expectativa del gigante era alta, los dinosaurios… seres ancestrales que se decían habían habitado la tierra en tiempos inmemoriales, tiempos donde quizá ya existían los gigantes… pero no como se conocían ahora, los gigantes eran esos animales que conquistaron el agua, tierra y aire.
Cada uno con habilidades diferentes que hoy en día aun se suponen pero que realmente no se puede tomar como cien por ciento la verdad…

Ese era uno… ¿Cómo se llamaba esa especie? ¡AH claro!, lagartija-saurio… siiii

Pero pero pero… pero pero pero… kachaaan!

El chico regresaría la mano a esa oreja para tocarla y en ese momento la dulce voz de su dulcinea comenzó a vibrar sus tímpanos mediante aquel dispositivo caracoloso, el caracol blanco también hizo su aparición activándose mientras el negro lo veía raro, ¿se interferirían entre ellos? El tercero también miraba al cuarto… ¿Cuántos eran? Era cuestionablemente chistoso y era un panorama que solo Nysa podría apreciar.

La mirada del gigante se enfoco totalmente en las ordenes que recibio… ¡avanzar!, se grabó en su cabeza ¿estaba en peligro? El tono era tranquilo… pero quizá fingía para no revelar nada.

Volvió a observar a su alrededor, uno era el mas cercano… con cuidado se posiciono hacia la abertura de rocas y comenzó su andar tras el gran grupo de aquel pelirrojo, Fee-fi-fo-fum, avanzaba con aquellos trepidantes movimientos tras la multitud.

Al pasar el umbral y mantenerse ahí decidió quedarse a la derecha de la entrada, asomando su humanidad, si es que aún le considerasen humano…observo dentro, era cierto que se veía cuestionablemente más pequeño además de que era no se… ¿raro? Era como una ratonera, las personas se acumulaban adelante donde una persona parecía o pareció llevar un discurso o bueno… estaba de pie, a los lados había dos personas nuevas, Alex las miro y lo dedujo pensando, revisando en su memoria las caras de los ya presentes y mediante las palabras de su capitana, definitivamente eran nuevos ¿Quiénes eran?

Grabo en su memoria su vestimenta y rostro, de algo tendría que servir… ¿y dulcinea? El joven observo a una dama que estaba a lo lejos en ropas interiores… sus ojos se abrieron como platos era… Nostariel… se sonrojo un poco mientras para no parecer un sucio enfermo busco a su capitana… ahí estaba, en aquel lugar, al frente y para ninguna sorpresa… en ropa interior también.

El chico suspiraría llevándose la zurda al rostro, de verdad que era imposible esa dama… ¿Por qué tenia que hacer eso? Bueno, se ergio y espero en aquella abertura, aun guardando a Nisa y a Seraphim.

Sintió en ese momento que la paloma azul quería escapar…aquella zurda se lanzo contra su pequeña y delicada humanidad, la derecha de una vez atrapo a la otra… las bajo delicadamente al suelo del umbral, donde era cierto que habían llegado a escuchar las palabras del que adelante parecía dar un discurso… pero la realidad era que nada de eso tendría sentido para Alex, el chico observo a la dama, era como Arc… ¿la luna aun ardera para ella? Ella era una de esas… “un cuervo”.

Busco mirar atrás para observar a los rezagados y sobre todo… al dinosaurio.

Siente el BOOOM de este perreo intenso
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#70
39 de Otoño, Año 18 ❥ Kutsukku

Hey you, finally you get it
The world, ain't fair
Eat you, if you let it

─ ♚ ─

El sonido del animal sin garras ni dientes cerca del oído del juicio final fue claro para ella, era la voz de su capitana hablando en ese idioma que solo él podía entender. Nyx no se detuvo a intentar descifrar el idioma, sino, en el cambio que esas palabras podrían ocasionar en él. En la mandíbula apretada, en un ceño fruncido, en el reflejo exacto de la furia que ella sentía constantemente zumbándole bajo la piel.

El tiempo se fragmento en la espera de ese mensaje y bajo sus costillas, su corazón golpeó con la misma fuerza de esos grilletes que se cerraban en su garganta, como si esperase la violencia para saldar sus deudas.

Pero Alex, sencillamente, avanzo.

La vibración envolvió su cuerpo, recorriéndola desde los muslos hasta sus hombros como consecuencia de ese golpeteo sordo que el juicio final daba a cada paso. Aunque su capitana hubiese dado la orden de avanzar, aquello no significaba que debían bajar la guardia, porque hacerlo, sería un insulto a su propia inteligencia. El mar de sus ojos fue hacia aquel rostro de muñeca de porcelana que la acompañaba, le había pedido una indicación, una orden para disparar…

“No”

El pensamiento cruzó antes de que pudiese detenerlo y se clavó como un puñal, Seraphin había entrenado al igual que todos en los cuarteles de la marina, era capaz, tenía que serlo…porque la Archeron no estaba allí para criar, ninguno de ellos lo estaba. Y la duda se plantó en sus entrañas...¿la dejaría a su suerte?


“No”


El peso de los fantasmas que arrastraba a la espalda, le fracturaba el alma con esa crueldad silenciosa como para darse el lujo de dejarla caer. Por ello, sabía que no iba a dejarla a su suerte, la protegería como lo haría con el resto de sus compañeros, porque ese maldito instinto tenía la capacidad de doblegar su orgullo.

Y un error, podría significar la muerte.

Descartó sus opciones en ese tablero de lógica con rapidez, que Seraphin se posicionaba sobre el hombro del juicio final podría darle una ventaja táctica contra sus enemigos pero si no poseía la suficiente fuerza para sujetarse o si intentaban dañar a la montaña, sería una caída de veinticinco metros a la cual no iba a sobrevivir.

– En cuanto se detenga, bajamos – Aquello no fue una observación ni una sugerencia – Si no tienes la fuerza para sujetarte, la ventaja táctica se convertirá en tu tumba  – Murmuró, en esa afirmación seca y fría, cargada de la realidad en la cual se encontraban – No podremos acercarnos a ellos – agregó sin mirar a su alrededor, no hacía falta, la cantidad de personas que había avanzado hacia el interior de aquel agujero pestilente y los pocos rezagados que aún quedaba en la entrada avanzando como ellos, daba cuenta que a un gigante de veinticinco metros no le tendrían el espacio reservado al lado de su capitana y su compañero – Así que, no te apartes – susurró, ya que ella, antes, se había visto atraída por ese circo. El mar de sus ojos se deslizó hacia el semblante de la montaña y volvió a presionar su mano sobre ese hombro colosal, advertencia silenciosa en la cual le indicaba que cuidase de sí mismo, sabían que sería demasiado difícil coordinarse si las cosas se torcían.


A medida que se acercaban al agujero, el oro líquido transformado en fuego fatuo se iba desdibujando, señal inequívoca que los arrastraba a esa trampa. El sonido de las palabras rebotando en la piedra caliza era consumido por la tormenta que llevaban a la espalda, y, desde su posición, ingresando a esas penumbras, solo lograba distinguir las cabezas de los presentes hasta que la figura del hombre sobre la tarima llamó su atención en ese espacio semi circular.

El juicio final se detuvo a la entrada de ese circo que estaba agolpado hacia el escenario y cuando las botas de Nyx tocaron tierra, irguió los hombros con la elegancia del acero desenvainado. Su barbilla se alzó desafiante con ese orgullo gélido contra la penumbra y, en ese rostro de líneas finas y pecas dispersas, no había fascinación ni jolgorio, solo la desconfianza que exhibía como un arma a quien se detuviese a mirarla.

Sus manos, descansaron sobre las empuñaduras de sus katanas cuando cada una de esas palabras le llegó proyectada en la acústica de ese agujero mugriento, y la Archeron lo desmenuzo con precisión quirúrgica. No habían suficientes berries para pagarles a todos los presentes una campaña tan ambiciosa, y dudaría de la inteligencia de quien se comprará ese cuento vacío de inmediato. El hombre parado en la tarima se había tomado demasiadas molestias para llevarlos allí a escuchar un mísero discurso de sueños trucados por su propia ineptitud.

¿A qué jugaba?
¿Qué ganancia esperaba extraer de todas las cabecitas cotizadas al meterlos en esa ratonera?

– Nos quedaremos en esta posición hasta que este circo comience – Murmuró a respuesta sin dirigir su mirada hacia ella, necesitaba sus sentidos alerta y su compañera de división, tendría que hacer lo mismo – Y no lo dejaremos a él – sentenció y el veneno de su lengua de plata aguantó el golpe de repulsión que podría haberle dado unicamente por la situación en la que se encontraban.

No. Ella no iba a arriesgar a Alex, aún habían demasiadas variables en ese tablero que desconocia como para dejar al juicio final "apañarselas". El asco le subió por la garganta y quemó, los cobardes, eran algo dificil de digerir.

Y ella...
Y Nyx...

Conocía las ratoneras y ese agujero, solo tenía una entrada y salida aparente, y la salida, estaba precisamente a sus espaldas.


¿A que hora Scorn toca cover de Twisted Transistor?
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