Panko
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
29
73
26
12
23
38
54
33
0
50
18-01-2024, 03:43 PM
(Última modificación: 18-01-2024, 03:44 PM por Panko.)
Día 48 Otoño - Año 11 - Reino de Illisia
Panko había pasado la noche en una posada cercana a la base marine, conocía al dueño de esta desde que era un niño y el mismo le invitó a quedarse, ya que se había corrido la voz de lo ocurrido en la panadería de los Dipagnotta. Pese a tener cobijo y comida durante ese día, no probó bocado, y no pegó ojo en toda la noche. Era incapaz de procesar todo lo ocurrido, le dolía demasiado como para no pensar en otra cosa. Durante la noche en vela no tuvo más distracción que sus pensamientos, entre los cuales rememoraba momentos de su infancia con sus padres, su despedida antes de partir, e incluso los berrinches que pudiera haber tenido con ellos. < Papá... Mamá...> esas horas en velas estuvieron repletas de llantos y dolor.
Incluso llegó a imaginarse a los supuestos culpables del incendio y de como sus padres murieron entre las llamas.
Su convicción de detener cualquier acto similar seguía intacta, recordando lo que le dijeron los marines el día anterior:
"Muchacho, no podemos negarte alistarte, pero te voy a pedir que te lo pienses un poco... Lo que te ha ocurrido es algo inimaginable, y entiendo tu motivación, pero no es una decisión que debas tomar en caliente. Descansa esta noche, y si mañana sigues queriendo ser un marine, yo mismo te alistaré."
Panko no rechistó ante la negativa del marine, pues comprendía sus intenciones. Aun así, la convicción del chico de convertirse en justiciero y salvar a más familias de pasar por lo que estaba pasando él, seguía intacta tras esa noche en vela. Así que sin probar bocado del desayuno, pues no quería deber nada a nadie, aun sabiendo que no le cobrarían, se fue directo a la base marine.
Nada más cruzar la entrada, se encontró al mismo marine del día anterior, era un hombre de mediana edad, ciertamente fornido y con cara de pocos amigos. Aun así, se había preocupado por Panko durante el día anterior, así que no sería tan duro como aparentaba.
- Has venido. ¿Eso significa que tengo delante de mí a un nuevo recluta?
- Panko Dipagnotta, presente. - Alzó su mano derecha hacia su frente, intentando hacer un saludo como los que hacían usualmente los soldados.
Tras este "saludo" el fornido marine le acompaño hasta una sala donde le iban a hacer una pequeña entrevista, tras sentarse en una mesa, el marine cogió un formulario y una pluma para poder rellenarlo:
- Van a ser solo unas formalidades, chico, lo duro llegará más tarde;
¿Nombre?
Panko Dipagnotta
¿Edad?
26
¿Altura?
190
¿Peso?
90 o 100Kg creo
Bien, ¿qué te motiva a unirte a la marina?
Mi hogar, mi familia, fueron víctimas de unos piratas que atacaron nuestra panadería. Quiero evitar que más familias sufran lo mismo. Quiero proteger a la gente de las amenazas de esos criminales.
¿Tienes alguna experiencia previa en combate o entrenamiento militar?
No, esta será mi primera experiencia en ese campo. Soy Panadero. Pero creo que mi determinación y mi deseo de hacer el bien pueden ser tan valiosos como la experiencia previa.
Panadero, ¿eh? ¿Cómo crees que tu experiencia como panadero te ayudará en la marina?
Mi experiencia en la panadería me ha enseñado la importancia de la disciplina, la dedicación y la atención a los detalles. Además, he desarrollado habilidades de trabajo en equipo y resistencia a través de jornadas largas. Creo que esas habilidades pueden ser útiles en cualquier campo, incluido el militar.
Interesante. ¿Cómo te preparas para enfrentar los desafíos físicos y mentales del entrenamiento militar?
Estoy dispuesto a aprender y a esforzarme al máximo. Soy bastante duro de mollera, nada parará esta motivación.
Entendido. La marina es una institución seria y peligrosa. ¿Estás dispuesto a enfrentar situaciones potencialmente mortales?
Sí, lo estoy. Entiendo los riesgos y las responsabilidades que conlleva unirse a la marina. Quiero proteger a los inocentes y luchar por la justicia.
- El hombreton se levantó y miró con firmeza al chico.
Bueno, muchacho, te espera un duro camino - le tendió la mano a Panko - Bienvenido a la Marina.
¡Pido amablemente si a partir de este tema mi facción puede cambiar a la de marine, gracias!
Panko
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
29
73
26
12
23
38
54
33
0
50
19-01-2024, 02:29 PM
(Última modificación: 19-01-2024, 02:46 PM por Panko.
Razón: Añado info de karmas
)
Tras ese cuestionario y algunas formalidades más, le llevaron a lo que sería una especie de habitaciones con varias literas, donde le asignaron su cama, y le dieron su uniforme. Cuando se cambió y se lo puso, se dio cuenta realmente de lo que habia hecho. < Soy un Marine... Un soldado de la justicia > Se emocionó ligeramente y apretó el puño delante de su pecho. < Mamá, papá... no permitiré que nadie haga lo que os hicieron a vosotros, juro que protegeré a todo el mundo... > Recordó palabras de su madre de cuando era algo más pequeño;
"Panko, nunca tienes que hacerle daño a nadie, recuerda que quien hace daño a los demás, es igual de malo que cualquier bandido... tu corazón es puro, no dejes que la violencia lo manche"
Tras recordar las palabras de su madre, se miró los puños y se prometió que esos puños solo servirían para salvar y para hornear. Nunca le haría daño a nadie, tal y como su madre quería. < Esto trata de salvar gente y detener a otra, no tengo por qué hacerle daño a nadie, haré que estés orgullosa, mamá... >
[...]
Tras enseñarle la base de la marina, se presentó ante el que sería su pelotón, y estuvo con ellos el resto del día, entrenando y haciendo rondas como haría cualquier otro marine.
Pasaron los días, y la tristeza iba desapareciendo de la mente de Panko, cada vez era más consciente de su situación y le era más fácil aceptar lo ocurrido. Los entrenamientos a los que se sometía los realizaba con bastante facilidad, sorprendiéndose incluso el mismo de su propia fuerza.
Se había integrado perfectamente al cuerpo y realizaba sus tareas como los demás, todo iba bastante bien, hasta el día en el que les tocó entrenamiento marítimo, donde tenían que realizar ciertos movimientos con el navío, y nadar varios metros en mar abierto, haciendo así un simulacro de hundimiento.
El problema llegó cuando a Panko le tocó nadar, pues en cuanto se zambulló al agua, esta le tragó como si de un bloque de piedra se tratase. Cuando los demás marines vieron que Panko se hundía y no salía a flote, se lanzaron al rescate del chico. Al salir del agua y volver a estar a flote en el barco, los demás marines hicieron ligeras burlas sobre que no sabía nadar, mientras Panko permanecía tumbado recuperándose.
- ¡Pero si me encanta nadar! No sé qué me ha pasado, simplemente no me podía mover, y me estaba debilitando mucho, como el pan mojado...
- Panko, extrañado por lo sucedido, se levantó del suelo como pudo y se acercó bastante exaltado el sargento del pelotón, el cual había resultado ser el mismo con el que habló antes de entrar al cuerpo y con el que le hizo la entrevista. Su nombre era Joel, y era alguien mínimamente reconocido en la base. - ¡¿ERES UN USUARIO CHICO?! - Los demás marines se quedaron parados por un momento, ya que nadie había pensado en esa posibilidad, pero por lo sucedido, no era algo tan descabellado. Panko se quedó parado por un momento. - ¿U-Un usuario...? - Puso cara de duda - ¿Usuario de qué? - ¿QUÉ SÍ TE HAS COMIDO UNA FRUTA DEL DIABLO? - El sargento, exasperado, le echó un cubo de agua encima rápidamente, para ver su reacción. Panko se sintió muy cansado de golpe, como debilitado. Se le notaba perfectamente en la cara. Era usuario de una fruta del diablo, y no lo sabía
Continuará...
Con este post, hago canon mi karma de:
• Alma pura: El personaje ha llevado su empatía a otro nivel. Su vida se debe al servicio altruista constante y le impide entablar un combate jamás. Si le atacan, solo podrá bloquear, esquivar o incluso huir.
Además utilizo mis karmas de:
Honesto: Te es imposible mentir. - No sabe que es usuario
Charlatán: En todos los posts donde tu personaje hable, deberá pronunciar al menos una frase de como mínimo diez palabras. Si en el post no dice nada, no es necesario.
Muletilla: Tu personaje tiene una palabra o expresión que repite con mucha frecuencia. Debe decirla al menos una vez en cada post donde el personaje hable.
Panko
Fuerza
Resistencia
Destreza
Precisión
Agilidad
Reflejos
Inteligencia
Voluntad
C. de Haki
C. de Akuma
29
73
26
12
23
38
54
33
0
50
Tras el descubrimiento de que Panko era un usuario de una fruta del diablo, todos se quedaron estupefactos. Incluso el propio Panko, que no tenía ni idea de lo que estaba pasando. El sargento Joel se lo llevó al interior del barco para poder hablar y comentar lo sucedido sin que los demás reclutas se distrajesen de sus entrenamientos.
- Señor, le juro que yo n- - Por tu cara ya sé que no lo sabías, muchacho - El sargento interrumpió al chico para continuar hablando. - Si eres un usuario de una fruta del diablo, tienes aún más potencial del que pensaba... Tenemos que descubrir de que se trata tu poder, chico. - Panko momentáneamente se asustó, pues no terminaba de creerse lo sucedido, pero en tan solo unos segundos, le dio la vuelta a sus pensamientos, lo aceptó pensando que se trataba de un regalo de despedida de sus padres. < Si sirve para proteger a más gente, seguro que se trata de mis padres, gracias a ellos seré más fuerte... >
- ¿No has notado nada raro en tu cuerpo últimamente? Algo que nos pueda dar una pista de tu poder.
En ese momento, Panko cayó en la cuenta de que desde que salió de viaje por el West Blue hacía ya unos meses se había notado mucho más fuerte; la mochila casi no le pesaba, anduvo decenas de kilómetros sin cansarse, podía coger cosas sin siquiera esfuerzo, etc. - Bueno, sí que me he notado más fuerte, pero pensaba que era gracias a la harina de fuerza que uso... - El sargento rio ligeramente por la inocencia del chico, pero tomó seriamente sus palabras.
- Entonces, cuando lleguemos a la base realizaremos algunas pruebas al respecto. - Panko, aún medio aturdido por lo sucedido, aceptó sin dudar - ¡Sí, señor! - dijo mientras realizaba el típico saludo de la armada.
Cuando el resto de reclutas terminó el entrenamiento acuático, pusieron rumbo de nuevo a la base, donde le esperaría su auténtico entrenamiento al panadero.
|