[Presente Absoluto] Aventura T1: No quiero mas rancho.
#1
¿Cómo había acabado todo el día encerrada entre 4 paredes? Me uní a la Marina para poder salir de la isla, encerrada en ese pequeño territorio, siempre con los mismos árboles,  la misma gente, sin poder alejarme de la orilla, había soñado con el momento de abandonar ese lugar miles de veces…  Y mírame ahora, ¡no creo que en su momento eso me pareciera una prisión, esto lo es! Rodeado de metal y humo, casi sin verde, más que en pequeñas zonas localizadas.

Cuándo me alisté esperaba ser designada a alguna unidad de combate, conociendo mundo, defendiendo a los inocentes, ilusa de mí, la vida de soldado raso no es lo que esperaba... He pasado los últimos años aprendiendo a defenderme y habilidades básicas de supervivencia esperando este momento ¿Y para qué? Cuando llegué iban necesitados de personal médico y todos mis sueños de aventura parecieron esfumarse. Mi vida se fue relegada a la rutina de limpiar, ayudar en la enfermería y entrenar, cada uno de los días de la semana. ¡Qué aburrimiento!

No todo era malo tampoco, estando ahí me enteraba de todo lo que sucedía en el cuartel, podía hablar con muchos soldados, todos tenían alguna historia interesante que contar, aunque no todos les apetecía compartirla. Aun así, echaba de menos el respirar aire libre, subir a lo alto de un árbol y observar todo lo que la vista le permitía. Lo más parecido que había tenido a una experiencia así era el ver un poco la ciudad por las ventanas de los pisos superiores cuando el tiempo lo permitía y el humo no nublaba todo alrededor. ¡Qué frustración!
Pero bueno, ya basta de lamentarse, hoy es un día emocionante, este es mi primer día libre en semanas, había que aprovecharlo.

-Por fin tengo tiempo de ir a ver la ciudad, desde que llegue a esta isla no he hecho más que trabajar.

Tenía clarísimo lo primero que quería hacer, hace unos días me habían hablado de una panadería en Ballywood Boulevard. ¡Se me hace la boca agua de solo pensar en la conversación!

-No puede ser para tanto. He de reconocer que solo por sus ingredientes seguro que está delicioso, pero tanto como decir que es el mejor que has probado nunca… Wow es mucho decir.

-Te lo juro, nunca había comido ninguno igual, no era ni húmedo ni seco. Al morderlo sientes un estallido de sabor firme y crujiente por fuera; suave y  tierno por dentro, las nueces estaban bien repartidas por toda la masa, confiriéndole un sabor intenso y tostado.

-Wow, no me digas eso por favor, desde que llegue aquí no he podido probar ni una triste nuez. Se me acabaron las reservas 3 días después de llegar, ya estoy harta de esa cosa insípida que nos dan cada día más parecido al rancho que a la comida.

Anduve sumida en mis pensamientos, intentando recordar la ubicación del lugar, recorriendo las calles de la ciudad hasta llegar a mi destino, el Boulevard. A partir de ahí no  tenía demasiado claro donde debía ir, ese lugar era más grande de lo esperado-
La zona mercantil era completamente distinta a la base, si no fuera por las volutas de humo que se divisaban a lo lejos procedente de las fábricas y el olor a metal que lo impregnaba todo, podría pensar que incluso estoy en otra isla.
El ambiente, rebosante de vida, era un continuo estallido de color, no le parecía tan gris como lo que había visto hasta ahora. Las innumerables fachadas, toldos y carteles armonizaban con las personas, combinando los colores vívidos que trae el verano, entremezclándose con el ambiente entre los colores que las decoraban.
La muchedumbre invadía la vía, casi pareciendo un océano humano, se veía algún que otro uniforme blanco de la marina por las calles. Saliendo de la librería me pareció ver salir a uno de los superiores, quizá fuera la ropa, pero su figura imponente se destacaba sobremanera, ¿Quién sería?
Seguí mi camino por esas transitadas calles, acurrucándome en el dulce bullicio de las conversaciones ajenas: un niño llorando porque quería un caramelo, una familia que acababa de llegar buscaba alojamiento, unas jóvenes comentando alegremente sobre una tienda de postres que acababa de abrir… ¡Buah me había estado muriendo de ganas de salir!

No me detuve hasta que el dulce, tentador, aromático y reconocible olor del pan llego hasta mí, parecía que estaba cerca de mi destino, me adentré en la calle de las panaderías hasta la entrada de un callejón como me dijo el soldado y ahí estaba: pequeño y escondido, un cartel del tamaño de una bala de cañón en forma de panecillo, colgando a unos palmos de la cabeza. Giré la esquina y fui hacia la única puerta que había. La puerta, de una madera blanca finamente tratada, destacaba contra el edificio de un color café que se perdía en la oscuridad de la calle, si no hubiera sido por las indicaciones, jamás hubieras pensado que ahí había nada.
Una campana tintineó ligeramente al abrir la puerta, el olor que ya se percibía fuera se intensificó, pudiendo reconocer el extasiante y tostado aroma de las nueces recién horneadas

-Buenos días- saludó una voz cálida- Soy Nastasia ¿En qué puedo ayudarla?

-Buenos días-Intente contener mi entusiasmo lo más que pude mientras acariciaba levemente mi cola- Wow Natalia es un nombre muy bonito, soy Datenshi, mira me habían hablado maravillas de su pan de nueces y he venido en cuanto he tenido ocasión.

-Ejem,Nastasia, así que el pan de nueces, eh, es una de nuestras especialidades, suele agotarse a primera hora, pero hoy estas de suerte, justo acabo de sacar una tanda del horno. ¿Te gustaría probar un pedazo?

-¡Wow! Eso estaría increíble, me muero por comer algo rico después de tanto tiempo,no sabes lo mal que lo he pasado Taser, estoy harta de comer rancho.
La joven sonrió cortésmente mientras me entregaba una generosa rebanada envuelta cuidadosamente en un paño. Tan buen punto como la tuve en mis manos le peque un mordisco.

-Wow. Sin duda es aún mejor a como me lo habían descrito- dije aún con la boca llena- El pan firme y crujiente por fuera encuentra la armonía perfecta con el interior suave y tierno, junto a las nueces perfectamente mezcladas, confiriendo un sabor intenso y tostado aunque insípido, le falta nuez, con un toque suavemente crujiente, aportando una calidez calmante y consoladora, como el sol durante una tarde de verano en un campo de trigo.

-Ja, ja, ja. Vaya, me alegra que te guste tanto. Es una receta familiar que ha pasado de generación en generación.
Me disponía a comprar uno de esos panes cuando un ruido llamó mi atención, estaba sucediendo algo fuera. Abrí la puerta sin pensármelo dos veces.
Al otro lado, un hombre, no parece demasiado alto, sobre el 1.70m había acorralado a un niño que sujetaba algo entre sus manos hasta el punto de tener los dedos blancos.

-Wow. Debería darte vergüenza un hombre fuerte como tú atracando a un niño. -Me acerqué lentamente cerrando la puerta tras de mí- ¿No tienes ni una pizca de vergüenza?

-Tú quédate ahí quieta, mocosa, no te acerques¿quién te crees que eres?

-¿Que diría tu madre si te viera?- Mostré el logo de la marina en mi uniforme, seguí moviéndome para intentar interponerme entre él y el niño- si no quieres recibir una paliza sería mejor que te fueras en silencio, no me gustaría hacer un desastre cascando un par de nueces delante de la criatura- señale al infante que se hallaba aterrorizando tras de mí.
El hombre vaciló, se quedó mirando la insignia pensativo y tras un silencio gruñó.

-No te pienses que esto quedara así mocoso.- Se alejó hacia el bullicio perdiéndolo de vista.
Me acerqué al chico aún tembloroso.

-¿Estás bien, necesitas algo?- le pregunté tocándole el hombro ligeramente, intentando reconfortarlo mientras con la otra amasaba levemente su propia cola.

-Oh, no necesito nada en absoluto, estoy bien gracias a usted- dijo entrecortadamente- si usted no hubiera llegado no sé qué habría pasado.

-¿Sabes que quería ese hombre? ¿Que llevas en la bolsa?

-Eh, no, nada mi bolsa supongo-agachó la cabeza abriendo el paquete y me lo mostró- nada, comida-me acerqué descubriendo un poco de fruta en un casi cuestionable estado, así como un pan por llamarlo de alguna manera. No podía dejarlo asi.

-Wow eso sin duda no tiene buena pinta- Le di unas monedas- Te daría más, pero si vas por ahí tintineando como una campanilla y gastando como si fuera agua de un día para otro dudo que tarden en robarte y quién sabe que más. Intenta comer algo decente, aunque sea el día de hoy los niños deberían tener el estómago lleno y no pasar miedo en las calles.

-Eh... Ah... Gracias señorita -cogió el dinero algo confundido y se fue directo al puesto de comida que había en la salida del callejón.

Era mi turno. Volví a entrar en la tienda. Volvió a sonar ese leve murmullo repiquetearte al entrar.

-Bueno, eso ha sido algo inesperado -Afirmé tranquilamente como si nada-¿Me podría llevar unos 10 de esos esponjosos y crujientes panes de nuez por favor?- se me hacía la boca agua.

-Sin duda tiene usted una vida ajetreada- los puso en un par de bolsas opacas.

-Wow más me gustaría,Nidia- tocaba inconscientemente la cola viendo como preparaban su pedido- este tipo de cosas no suelen pasarme.
Pagué la compra y me marché de aquel lugar para guardar el pan a buen recaudo. Tendría para un par de semanas.

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#2
Aventura Tier 1 Autonarrada Completada
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