BAÑO DE HUMILDAD [PRESENTE RELATIVO - ENT. HAKI ARMADURA]
#1
Manglar 27 - Día 37 - Otoño - Año 14 


Manglar... ¿Qué número? Ni si quiera me había fijado. Necesitaba tiempo, descanso. Las palabras que le había proferido a Kisuke necesitaban un reposo. Eran pesadas, duras y romas como un cuchillo desgastado, pero aún así, igual que ese mismo cuchillo eran capaces de hacer un gran daño si se les utilizaba con astucia, en mi contra y sobre mis puntos débiles. Los cuales sabía que tenía pero desconocía. 

Había puesto sobre mis hombros el peso de un sueño imposible. Un carburante que movería mi motor y me alimentaría a base de mi, y aún así... Estaba dispuesto a pagar el precio que aquello suponía. Sin dudarlo durante un puto segundo. 

- Ese nuevo ataque estará bien Churrita - Nicolás, siempre Nicolás. Poniendo una punta sobre las ies que son una ele impidiéndome entender de todo el contexto que leo - Desesperación. Humm. Buen nombre, siempre pones buenos nombres, sí -

- Tú crees... ¿Qué será posible? - Dije tranquilo, refiriéndome al objetivo de conquistar el mundo entero mientras observaba la vasta isla que se levantaba frente a mi. Defendida por miles, algunos de ellos capaces de matarme sin sudar, pues según tenía entendido y había oído de los lugareños, ese era el final del camino. Tras aquella isla esperaba lo desconocido, la cima del poder, el lugar que se supone como mío.  

- No imbécil, claro que no es posible. ¿Te crees Dios? - Torcí el gesto ante las palabras - Algo tendrá que matarte cabronazo, y supongo que una meta posible sería sencilla, la conseguirías ¿y luego qué? - Paro un momento - Otra vez vacío, debería darte otro acervo, debería darte más que destruir. Si te lo doy todo de primeras no tengo que trabajar dos veces, ¿entiendes? Por algo soy la mente maestra de esta nuestra curiosa relación - Iba insultarle, pero la idea se me escapó, como un pájaro de un gato. Lejos, dónde yo no llego.

Allí sentado sobre las inmensas raíces del manglar, observaba. Apoyado sobre mi Katana, la Hoja del Luto, abrazado a ella mientras deformaba mi mejilla por la presión del peso de mi cabeza. Yo era su fiel siervo y ella servía para mis deseos, alineados con los suyos, la verdad es que no era muy complicado, era una espada, ¿Qué cojones iba a querer si no era matar? 

Me sentía enfadado. La ira se arremolinaba en mi interior. Notaba martillear mi corazón, al humo doblegarse, a la espada ordenar. Y yo seguía allí sentado. Sin saber que camino tomar hacia la siguiente isla. Joder se suponía que después no había nada... ¿Hacía donde se dirige uno se no puede seguir hacia delante? ¿Cuál es el siguiente paso sin no es hacia el frente? 

Por lo visto, Korg se había saltado bastante islas, habíamos recorrido una corriente entera en la travesía sin parar en ningún lado y korg ¿No sabía nada? Una siestecita y plof. Para mi era mucho mejor, no perdería el tiempo en lugares débiles, dónde no habría nadie capaz de hacerme frente, sin embargo, sentía que me habían arrebatado parte de mi camino, debería haber sembrado discordia y ruina a mi paso y solo había conocido una isla tras las selva. Una misera isla de mis cojones humeantes y, para colmo, había destruido el cuartel de la marina que la defendía. Había enfrentado al poder superior del mundo y había obtenido una pequeña victoria ¿no era eso suficiente? Gruñí sobre mi apoyo en la espada. Necesitaba romper, partir. El zorro se había inmolado sobre el suelo que precedía al mar sobre el que descansaba mi barco. Aquel zorro se había escapado de mi control, nunca podría torturarle. Aun que esperaba que la idea de que nunca pudiera rescatar a su hija lo martirizase en el infierno al que él mismo se había enviado. Seguía furioso y ansioso a partes iguales, separé la cabeza de la espada y agarré su mango con fuerza, empuñándola, sintiendo la conexión que compartíamos, para marcharme y... 

 - Bueno, bueno, bueno... Pero que mira lo que tenemos por aquí - Una voz desde la copa del árbol me sacó de una bestial y sorpresiva patada de mis pensamientos - Me preguntaba qué o quién estaba mandando esa oleada de presencia asesina y mortal - La voz parecía afable - Y mira tú por donde, me encuentro a ni más ni menos que a Ashura - A la vez que hablaba levanté la vista, buscando la procedencia de la misma, pera la voz se perdía entre las hojas de los árboles, parecía ¿moverse? - Já. Deberías controlar tus emociones chico, o podrías llamar la atención de cosas como yo - Una rama se partió y de un colérico y poderoso movimiento, el árbol se combó hacia dentro para llenar el vació del aire que había generado aquella monstruosidad al moverse.

- ¿Chico? - Contesté mientras me le levantaba de mi posición y veía una nube de polvo generada por la terrible colisión que dejaba entrever una figura. Ni si quiera entendía lo que había pasado. La nube de polvo se dispersó. Ante mi, un hombre semicalvo, con el corte de pelo de un monje, pero sin cuidar ni lo mas mínimo los arreglos, y vestido con un mono de colores azules  y toques de color rojizos se erguía. Sus rostro era duro como las tierras yermas y aunque no parecía muy mayor si que era verdad que aquella calva, curiosamente parecida a la Korg, le hacía parecer entrado en años. 

Un golpe secó partió el silencio. El árbol, que se había combado por el vacío del movimiento, recuperó su posición natural y una súbita lluvia de hojas cayó sobre mi mientras trababa la mirada con aquel hombre de manera regia y beligerante. Termine de erguirme y me puse en guardia amenazante.

- ¿Te crees muy poderoso eh? Bueno, viendo la fama que te has forjado, es comprensible - Pronuncio mientras cruzaba los brazos, uno tenía un brillo metálico. Tenía una prótesis - Mmm... Veamos - Una hoja de las que caían del árbol nublo por tan poco tiempo mi visión que nunca me hubiera dado cuenta de que lo había echo si no fuera porque aquel hombre desapareció. Medio segundo después mis ojos lo encontraron. En mi flanco derecho, sobre mi. Se había acercado tanto que noté su respiración. Lanzó un golpe con el brazo metálico, ni si quiera pude reaccionar. Como de costumbre el golpe me traspasó. Voló sobre mi mentón deformándolo a su paso, convirtiéndolo en hileras de humo y la onda expansiva del golpe me hizo perder la forma por un segundo, como cuando el zorro explotó, después de un latido volví a formarme completamente. Ni si quiera había podido reaccionar. No había sido capaz de seguirle, no había podido evitar el golpe. Por primera vez desde que había nacido me habían superado. Aún así, seguía siendo intocable. Me preparé para responder. Agarré con fuerza la espada y le lancé un corte. Lo desvió con la palma de la mano, el corté pasó al lado de su sien, cortó un poco los pelos ralos del aquel hombre. Y con un saltó rapidísimo se alejó de mi.

- Churrita ¡CHURRITA! - Dijo Nicolás nervioso - ¡ESTE TÍO..! - 

- Fiuuu - Cortó a Nicolás con un silbido. Mientras observaba su mechón caer haciendo leves giros en zigzag sobre el aire, la ráfaga que generó al moverse y alejarse de mi disipó el mechón segundos más tarde - Buenas manos, chico - Apreté los dientes ¿Cómo que chico? - No tienes miedo ¿verdad? - Mi cuerpo llamó a las últimas volutas de humo que había perdido y con una fina hilera se formó mi mentón, componiéndome del todo - Así sois los logias - El hombre levantó sus manos con las palmas hacia arriba asistiendo el movimiento con un encogimiento de hombros - Os creéis intocables... Hasta que llegáis al nuevo mundo y todos los hijos de puta que hay sueltos por allí tienen haki, después morís uno a uno porque tenéis la percepción de la realidad alteradísima, porque pensáis que sois invencibles cuando la única realidad es que sois imbéciles, no invencibles - Llevó su mano de acero al mentón - ¿Me preguntó como llegan tantas frutas logias al Grand Line? Supongo, que evitando a las bestias del haki que hay sueltas por el nuevo mundo. A los elementos como el tuyo - Dijo mientras con un leve movimiento de cabeza me apuntaba - Les encanta sentirse superiores - No estaba entendiendo una puta mierda de lo que me estaba contando. Ladee un poco la cabeza. 

- No hablo tu idioma, viejo decrepito - contesté iracundo mientras me preparaba para la ofensiva. 

- Pero, mira que mono - Dijo con una sonrisa y tono tan sátiro que hizo parecer aquellas palabras un látigo. Apoyando sus palmas sobre las piernas casi echándose a reír - El demonio de humo se enfada porque no entiende el mundo de los mayores - Tronó el cuello y su huesos chasquearon. Me preparé. Esta vez le engancharía, iba a quitarle esa superioridad a base de hostias - Entonces - Su rostro cambió y se ensombreció, sus gestos se volvieron duros, su sonrisa una delgada línea recta entre sus labios. Por un momento sentí miedo. Mis células quisieron evaporarse. Pero mi voluntad resistió - Hablaré en tu idioma - 

Después de eso solo vi un borrón. Tras él, Dolor. Sentí como mi nariz se partía, a mi cabeza embotarse y mi cuerpo chocó contra el tronco del árbol a mi espalda antes de que pudiera si quiera entender lo que había pasado. Para no morir presa de la presión y el choque me evaporé, fue un acto reflejo. El humo se esparció contra el tronco, aún así y casi incorpóreo, el golpe contra el tronco me hizo crear un astillamiento en el mismo árbol, recordando las mellas que genera a una explosión. Me formé tumbado en la raíces, apoyado sobre mi antebrazo mientras escupía sangre. No entendía lo que acaba de pasar. Los oídos me pitaban y el mundo se veía borroso y distorsionado. Observé como 3 hombres se acercaban a mi, mientras que a medida que pasaban los segundos se fusionaban en uno solo. 

- Voy a matarte hijo de - No pude acabar la frase, volví a toser sangre. Nunca en mi vida había recibido unos daños tan severos. Notaba como mi cuerpo quería escapar, como mi instinto me decía que huyera, pero yo... Yo no huyo. 

- ¿Aaah, sí? ¿Cómo? - Con pasos seguros se acercó a mi. Intenté incorporarme usando mi espada como apoyo, pero antes si quiera de que pudiera erguirme sobre mi costado sentí otro mazazo. Salí despedido agarrando mi espada, no sé cuantos metros fueron, di una, dos, tres, cuatro... Imposible había perdido la cuenta, ni si quiera sabía donde estaba el suelo y dónde estaba el cielo. Estaba dando vueltas de campana como un muñeco sin vida. La tierra me paró y levanté un surco enorme mientras mi cinética se frenaba. Me ardía el costado por dónde me había impactado. Me escaseaba el aire. 

- Ashura... - La voz se sentía débil, lejana. Sobre mis ojos se amontonaban lágrimas, me sentía mareado - Ashura - Repitió mi nombre, un escalofrío serpenteo por mi espalda y anido en mi cabeza en forma de dolor - Vamos chico - Otra vez. Chico. Empecé a incorporarme con dificultad - ¿De verdad creías que esto iba a ser así siempre? ¿Qué siempre ganarías por que no podían tocarte? - Conseguí erguirme, trastabillando, parecía que estaba borracho, miré al frente - Por aquí... - Dijo con un dejé en la voz de decepción. Me había levantado dejándole en mi espalda, estaba completamente desubicado. Entonces me giré. Me había mandado a volar a 50 metros del árbol dónde había estado, ahora él se sentaba en la raíz que yo había ostentando, con las piernas cruzadas, apoyaba el codo derecho en el cuádriceps mientras descansaba su mentón sobre el puño. Sus ojos se encontraron con los míos, parecían gritar que me arrodillase ante él, que sucumbiera  - No me creo que solo por ser un logia hayas llegado hasta aquí - El aire inundo mis pulmones, sangraba a regueros por la nariz y goteaba sobre la tierra que había levantado generando un espeso liquido marrón oscuro, casi negro. Mi costado ardía y sentía un dolor punzante que provenía de la zona donde había recibido el segundo golpe. No podía parar de jadear como si hubiera corrido dos maratones - Tiene que haber algo más, seguro, ¿Cómo si no un mierdas como tú iba a haber tumbado una base y sometido al usuario de la gura? -  Dio un saltó y bajo de la raíz - Venga, demuéstrame lo que sabes cachorro - Se acuclilló y tomó impulso. Salió despedido hacia mi levantando un gran trozo del suelo. 

Exploté en humo, el aire se cargó y un cúpula se erigió frente a mi mientras yo me dejaba transformar en parte de ella. 

- Interesante - 

Solo vislumbre su silueta en su carga, pero sabía dónde iba a acabar. Pasó como un trueno frente a mi, hacia la posición en la que me había encontrado segundos antes. Sangrando y dolorido pero preparado para el lance, ejecuté un espadazo hacia su cuello. 

- ¡DOLOR! - Grité mientras el amplio espadazo corría atreves del humo y yo tomaba forma desde un punto de la cúpula a su espalda. Aquel hombre calvo clavó los pies en el suelo con un movimiento antinatural frenando en seco su salto, acto seguido giró a una velocidad sobre humana mientras que con el antebrazo biónico paraba el filo de mi espada sin complicaciones. Saltaron chispas debido a la violencia del golpe y el encuentro del metal contra el metal. Sin tiempo para pensar lanzó un gancho hacia mi que me lanzó despedido por el cielo despejando con la presión del golpe el humo. El golpe ni si quiera me alcanzó pero sentí una fuerza sobrecogedora lanzarme por los cielos, los daños fueron mucho menores, casi mínimos en comparación a los otros dos golpes, aún así, salí despedido 20 metros hacia el cielo, observando al hombre que volvía a cruzarse de brazos, invoqué al humo y mis piernas se perdieron entre hilos que me permitieron pararme en el cielo y volar guardando las distancias mientras me recuperaba y seguía perdiendo sangre por la nariz. 

- Jajaja así que eres de esos que grita los nombres ¡Qué épico! Nada mal, chico, nada mal - Por un momento parecía emocionado. Mantuve la distancia en el cielo - Supongo que algo tienes que tener porque aun que seas logia, la tuya, sin lugar a dudas es la menos destructiva de todas. ¿Has conseguido agarrar con tu humo a alguien? - Clavó la mirada en mi, que empezaba a prepararme para ser yo quien cargaba esta vez - Contesta - Sentí una presión en el pecho que me obligó a contestar. 

- No... - Susurré. ¿Acaso era posible? El humo es humo y ya está. Es una parte de mi como lo es mi pelo o mis brazos. Siempre estuvo conmigo, siempre siendo un soporte no un arma.

- Podrías - Dijo mientras separaba los brazos y levantaba el dedo índice tras chasquearlo. 

¿Podría? Eso sonaba a mito, un sueño.

- También podrías golpear a gente como tú - Sonrío - Como he echo yo - 

Espera. ¿No había utilizado un mazo mágico? ¿No disponía de un poder que se lo permitiera?

- Eso es lo más básico para el haki - Asintió para si como si fuera un erudito - Tocar lo intangible y hacer que lo intangible toque. También puedes sentir presencias, así es como te he encontrado yo. Pero... - Sopeso la idea un momento - Tu no pareces lo suficientemente inteligente como para conseguirlo. Una pena. -  Me sentía confuso - Es normal que estés confuso chico. Has pasado de ser un pez enorme en un estanque a ser una piraña en el océano. Y para ti, es mucho peor que para los otras frutas de tu tipo. Al final los demás pueden herir o tener poderes que rivalizarían con calamidades. Pero tú, solo eres un desecho de lo que sobra cuando ellos se exceden - Eso último había tocado hueso - Yo creo... - 

- ¡SUFICIENTE! - Bramé con fuerza desde el cielo. Entonces descarte el humo de mis piernas y empecé a descender por mi propio peso. Agarré las espada con fuerza ayudándome del impulso que me estaba dando la gravedad. El tipo me miró mientras descendía ensombreciendo el gesto. Esperé hasta que entro en mi área de efecto. Después - DESDEN - Lancé el tajo con una fuerza sorpresiva. Sin inmutarse, aquel hombre con un solo dedo, el índice que había levantado, paro mi hoja mientras descendía. 

- ¿Es por esto verdad? - Dijo mientras se obligaba a hacer cada vez más fuerza con el dedo rivalizando con mi espada mientras la miraba - Es por que confías más en la espada que en tus poderes - La calibro contra su dedo mientras que medía su valía. Chasqueo dos veces la lengua mientras negaba con la cabeza ignorando lo que acababa de decir - ¡NO ME INTERRUMPAS! - 

Allí, en el aire, mantenido solo por el choque de mi espada y su dedo observé como sus ojos bullían en furia. Con un leve movimiento de muñeca movió el dedo índice abriendo mi guardia y obligándome a agarrar la espada con una mano por la fuerza con la que me la había empujado, para después, entrar entre mi defensa abierta con un movimiento elegante y preciso levantando su pierna derecha y colocando el pie en mi pecho. Sentí la presión del pie, que poco después me estampó contra el suelo. La onda de choque de mi cuerpo creo un cráter a nuestro alrededor, por un segundo pensé que iba a perder la consciencia, pero mis ojos volvieron en si. Esta vez había 5 hombres rodeándome, pero segundo a segundo se unieron todos en el cuerpo del medio. El tipo apoyó sus antebrazos sobre la rodilla de la pierna que tenía sobre mi pecho, aumentando la presión que sentía y haciéndome una presa contra el suelo. Volví a escupir sangre mientras sentía un ardor increíble en la espalda. El pecho, por otra parte, se sentía frío, parecía no dolerme. 

- Si yo hablo - Dijo mientras parecía obligarse a calmarse - Tú escuchas -  Pronunció clavando sus ojos en mi. Su mirada me atravesó como dos puñales mientras hacía el ademán de levantarme. Apreté los dientes obligándome a intentarlo pero el dolor que recorría todo mi tronco hizo que mis fuerzas fallaran - Agh - Suspiró - Si te mató aquí sería darme un tiro en mi propia pierna - Pronunció relajando un poco la fuerza de su postura - Eres el único que parece ser que entiende, aún que sea un poco, lo que es ser un pirata - Sopeso las diferentes posibilidades - Además... Mientras estés por ahí suelto llamarás la atención y yo podré seguir haciendo lo que me venga en gana - Dejó caer la cabeza con resignación - Apestas a sangre, que asco - 

Se impulsó con la pierna sobre mi pecho, sentí la presión del empuje sacaba todo el aire de mis pulmones. Me sentía mareado. Obligué al humo en mi espalda a concentrarse y explotar, el dolor me hizo ir lento. Pero volví a ponerme de pie, una vez más. Mientras mi tronco ardía y mi nariz no paraba de expulsar sangre, lo que hacía que me viera obligado a respirar por la boca, haciendo que resoplase como un toro malherido en el matadero. 

Aquel hombre tenía todo bajo control, le veía observarme tranquilo, parecía un depredador jugando con la comida. Con un doloroso movimiento le apunté con mi espada.

- ¡VAMOS JODEEER! - Grité con fuerza. Invitándole a seguir combatiendo. 

- Churrita ¡HUYE! - Me dijo Nicolás que ni si quiera había tenido tiempo para hablar. Me estaban haciendo papilla. 

Aunque quisiera no podría, aquel tipo era mucho más rápido y fuerte que yo. Desde el primer momento me estaba utilizando como un saco de boxeo. No había sido capaz de acertarle ningún golpe, mientras que él hacía conmigo lo que quería. 

Aquel viejo me invitó a pelear con la mano, un gesto que significa "Ven". Y yo, que con ser un idiota no es suficiente, me convertí en dos. 

- Destino - Una columna de humo me tragó y avancé hacía el viejo mientras me arremolinaba como un tornado. Le lancé una gran sacudida de humo, la cual esperaba que pensará que era yo, era una simple finta y después emergí, impulsado como un cohete convirtiendo en mi elemento todo mi tren inferior, detrás de la columna que le había enviado - ¡DOLOR! - Pero, aquel hijo de puta ni se inmutó con el amago que le había lanzado, como si supiera en todo momento mis intenciones. Esquivó el ataque echándose un poco para atrás. Lancé después 2 tajos a sus piernas con una potencia desmedida, también los esquivó dando dos pasos hacia atrás. Giré la espada, apoyé la palma izquierda en el final del mango, la derecha en el agarré, empujé para empalarlo. El viejo, equilibró el cuerpo y con una fuerte palmada agarró el filo entre sus manos. 

- Veamos que puedes hacer sin esto - Dijo mientras con un giro seco de muñeca torció la espada obligándome a aflojar el agarre de la misma, después, agarró el filo sin cortarse y tiró de él con tanta violencia que arrancó la espada de mis manos sin que pudiera hacer nada, la lanzó al aire como si fuera un palo sin más y aprensando el dedo corazón con su pulgar, con el mismo movimiento que los críos hacen cuando juegan a las canicas, la golpeó mientras seguía en el aire. Con un tañido metálico que zumbo en mis oídos vi como la espada salió despedida mientras daba vueltas sin control en el aire. Clavándose a más de 20 metros de nosotros respecto a mi mano izquierda. La espada se clavo y dobló vibrando cada vez más rápido hasta que se estabilizo. Lo miré sorprendido - ¿Y ahora? -  

- ¡CORREEEEEEEE! - Gritó Nicolás. Pero antes de que pudiera moverme aquel tipo se abalanzó sobre mi con dos pasos rápidos. Asumí una posición de pelea, parecida a la guardia de boxeo. Lanzo un golpe, intenté bloquearlo con el antebrazo, pero me bajo la guardia con ese mismo puñetazo, sentí como mi brazo hormigueaba y se dormía. Acto seguido otro golpe, pero mi mano restante no fue capaz de seguirle. Solo tenía el humo, si tenía razón, usar mis poderes sería mi última salvación. Invoqué un puño de 5x5 metros, impactó contra él evaporándose al segundo, fue casi un acto reflejo como si mis poderes de alguna manera quisieran ayudarme, pero, aún así, y con el entorno lleno de un humo que incomodaba la visión encontró mi cara sin oposición, la cual por la dureza del golpe me propinó se giró, mientras salpicaba sangre de la nariz y ahora también por la boca. Entorné los ojos para mirarlo intentando mantener con todo mi esfuerzo la cabeza unida al cuello, por un momento pensé que me la arrancaría. 

- Vamos, sigue intentándolo - Dijo mientras emitía un tercer golpe, el cual intenté agarrar con un lazo de humo que emergía desde él suelo inútilmente, esta vez, me golpeo a en la boca del estómago y me hizo doblarme como un papel, escupiendo sangre por la boca - ¿Qué eres sin la espada? Chico - Apreté los dientes. Como odiaba que me llamasen así. Mientras seguía bajando por la potencia del golpe anterior aunó las dos manos por encima de mi espalda y me golpeó en la misma con ambas manos como si de un mazo se tratase. El aire volvió a faltarme, expulsé todo el que había en mis pulmones en una bocanada con humo y sangre. Sentía como poco a poco todas mis fuerzas huían de mi cuerpo, al menos ellas podrían escapar de aquel mortal encuentro. De la bocanada de humo que había soltado formé una espada de humo que voló y chocó contra su cuello evaporándose sin generar ningún daño, pero en respuesta y antes de que cayera al suelo me asesto un rodillazo en la garganta. No podía respirar. Mi conciencia se marchaba. Me erguí más por el último golpe que había recibido que por voluntad. Cargó su brazo biónico, vi salir de él unas chispas extrañas, como si aquel golpe no tuviera nada que ver con los anteriores, como si ese estuviera echo de otra pasta. Y tras aquel hombre vi a la muerte, alzándose como su sombra, con los brazos abalanzados ante mí, intentando agarrarme. 

En un segundo, una visión lejana, mi pasado, algo muy escondido, recuerdos de épocas silenciadas. Un enorme Oni, mayor muy mayor. Sabía quién era pero me negaba aceptarlo.

- Ashura, chico - Decía aquel Oni anciano mientras apoyaba su mano en mi hombro - De la muerte no se huye, a la muerte se le enfrenta - 

- No me llames chico... - Exclamé con un hilo de voz, casi sin fuerza.

La visión se perdió en humo y de ese mismo humo surgió una enorme mano, más grande que yo, se creó frente a mi y puso la palma entre la muerte, aquel mortal golpe y yo. El viejo lanzó aquel puñetazo cargado y chispeante contra mi, pero sorpresivamente chocó contra la gran mano de humo que había creado. Sentí como el humo paraba el golpe, volviéndose tangible, pesado y contundente, algo encajó en mi interior, como si no hubiera entendido por completo mis poderes hasta ese momento. La mano estalló en una explosión de humo y yo observé al viejo. Que miraba su brazo biónico atónito. Luego me observó y me lanzó un mirada de aprobación. 

Caí al suelo exhausto, sin poder moverme, me desplomé después de aquel rodillazo. Ya no me quedaban fuerza, oía sus pasos acercase a mí, intenté levantarme pero me fui imposible. Estaba cayendo inconsciente. Mientras se acercaba le oía hablar a la par que los últimos hilos de mi consciencia se evaporaban. 

- ¿Ya? ¿Ahora que empiezas a entenderlo? - Parecían unas palabras más caprichosas que molestas - ¿Y tú eres uno de los supernovas? - Cada vez sonaba más lejano - Va, hubiera preferido a Yojim... - Entonces oscuridad. 

Desperté en el Niebla de Guerra. No podía mover ni un solo hueso, ni un solo músculo. Tenía la espalda apoyada en el mástil, mi espada tirada enfrente de mi. La observé e intente moverme, pero era imposible, mi cuerpo no me respondía. El humo me habló, después tuve un flashazo: una enorme mano de humo parando aquel golpe que hubiera acabado con mi vida. Con unas fuerzas mínimas y un dolor atroz que recorría mi cuerpo generé una mano de humo en el suelo del barco. La obligué a agarrar la espada, pero dudo, entonces volví a ordenárselo, cada segundo sin mi espada era peor que la muerte y aquella mano, aquella tormentosa mano echa de humo, compuesta de un elemento intangible, agarró la espada y la levantó en consecuencia de mis peticiones. Le pedí que me trajera la espada y con un pesaroso, débil, pero increíble movimiento si contábamos que aquella mano era de humo, me trajo la espada y la dejó en mi regazo. 

- HAr - Reí casi sin fuerza. 

- RAh - Rio Nicolás.  

El barco se meció violentamente. Observé como el hombre que me acababa de destruir se marchaba con un fuerte impulso hacia el interior de la isla, había estado observando, me había traído a mi barco a mi y mi espada. Y yo aunque hubiera querido no hubiera podido enfrentarme a él ¿Por qué me había perdonado la vida? ¿Cómo de lejos estaba de mi en la escala de poder? 

- Con qué Haki... - Dijo Nicolás - ¿HAKI? - Repitió - ¿Qué cojones es el haki? - No había tiempo para preguntas, estaba a punto de volver a perder la consciencia. 

- ¡BEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN! - Grité llamando al médico la tripulación mientras escupía sangre y babas y empapaba el suelo blanco del barco con mi sangre. Igual me habían perdonado la vida, pero después de aquel baño de humildad iba a tardar unos pocos días en volver a ser funcional del todo.

off rol
[Imagen: 51pnN8x.png]
#2
ENTRENAMIENTO: COMPLETADO
Puedes entrenar el primer nivel de Busoshoku (Añadido en la pestaña: Entrenar técnicas)
 

Busoshoku Haki (Base)

Busoshoku Haki
Especial
2 huecos
Información

Tu Busoshoku envuelve tu cuerpo o armas y te concede la capacidad de golpear de manera exitosa a los usuarios de frutas logias, ignorando así su intangibilidad pero sin anular sus poderes.


Código: busoshoku001


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)