Archipiélago Sabaody - Manglar 0
Ya llevaban anclados unas dos semanas los Alas Negras en el inmenso y llamativo Archipiélago de Sabaody, dos semanas que habían pasado volando en un abrir y cerrar de ojos. A pesar de todos los contratiempos que había sufrido la banda, como la pérdida de su capitán y su barco, sentía que justamente, aquellos baches y obstáculos que se anteponían en su camino, los hacían más fuerte y los unía más que nunca. Garnet, después de tanto tiempo de penurias estaba realmente, feliz. Aparte de poder disfrutar plenamente de los suyos, por fin podía sentir la luz del astro rey en su piel después de una eternidad condenado a vivir en las penumbras de Isla Chika, además de disfrutar de su amada música gracias al presente que le había regalado su hermano Tobías. Y era gracias a aquella preciosidad, a su Sabertones, que tenía ganas de armar un jaleo de los buenos.
No era la primera vez que hacía caso omiso a las indicaciones de su capitana en funciones Triana en lo que respectaba a “pasar desapercibido”. Era algo inevitable para Garnet, si no era el centro de atención, si no sentía como su música y su nombre calaba en los corazones de sus oyentes, volvería a sufrir una depresión de caballo como por la que ya pasó. Era justamente por el tanto tiempo que pasó encerrado y sin tocar, que necesitaba darse más a conocer. Bajo ese pretexto, fue que el pelirrojo se equipó con sus mejoras galas, consistentes exclusivamente en un tanga azul celeste con una mano - con todos los dedos extendidos salvo el corazón y el anular - justo en el centro de su paquete y con las palabras “ROCK” y “ROLL” en rollo y con una tipografía llameante en la parte trasera, estando cada palabra situada en uno de los contorneados glúteos de Garnet. Como no podía ser de otra manera, el skypiean se colgó a Sabertones a sus espaldas y, sin más dilación, procedió a salir a la calle en busca de un buen ambiente en el que dar rienda suelta a su talento musical, encontrándose con un fresco mediodía otoñal. El sol brillaba en lo más alto del despejado cielo, bañando con su luz los seres y calles del manglar 0 de Sabaody..- Hmmm, ¿a dónde le tiro? ¿Debería probar en SaBARody? - Pensó en su primera opción para dar un buen concierto, tras lo cuál negó rotundamente con la cabeza. Sólo el estallido de las burbujas tan característico del archipiélago opacaban sus pensamientos.- Nanai… Allí ya me conoce bastante peña, hay que probar nuevos horizontes - Se reafirmó a sí mismo el músico, quedándose quieto y apartado de una calle poco transitada, pensando en cuál sería el mejor sitio para dar un buen concierto.- Igual la idea de otra bar no es mala… - Concluyó, ante la evidencia de que, a aquellas horas del día, la gente, recién acabada la jornada laboral de mañana, iba directa a tomarse una buena jarra de refrigerio cachondo para ahogar las penas del día.- ¡No se suelte más! Vamos en busca de otro bar, ¿es o no es? - Habló para nadie, poniéndose en marcha.
Tras minutos deambulando por las distintas calles y callejones del lugar, dio con una taberna que, a pesar de no ser tan llamativa como el local que había visitado en anteriores ocasiones, presentaba un bullicio, cuanto menos, notorio. Era un edificio con forma de prisma rectangular de tan solo una planta y construido a partir de madera. Con la puerta justo en el medio de la fachada, había un par de ventanas a cada lado de la misma. Desde la fachada exterior se podía escuchar el buen jaleo que había montado, que iba desde gente riendo hasta gritando enfurruñada.- Puejeje, este tinglao huele a escenario como que me llamo Garnet - Comentó con una sonrisa que inspiraba determinación mientras empezaba a encaminarse hacia la puerta del establecimiento. Nada más entrar al lugar notó como la atmósfera estaba tan cargada como la habitación de Triana lo estaba de humo cuando se hinchaba a fumar. Nada más entrar pudo apreciar que, todo el escándalo que había estado escuchando se debía, particularmente, a una pelea que estaban teniendo dos borrachos en el ala izquierda del local, pelea que estaba siendo observada por el resto y animada por el resto de clientes, salvo por el camarero - que estaba tras la barra - y un hombre bastante fornido y alopécico sentado en una mesa solitaria mientras bebía, justo en el ala opuesta dónde transcurría la pelea. Su sola presencia imponía en demasía, todo sea dicho.- Va a ser un público chungo… Meh, mejor para el menda. - Pensó con emoción ante el reto de encandilar a un grupo tan complicado como el que se le presentaba.
Viendo que nadie del local paraba los pies a ninguno de los implicados en la pelea, Garnet interpretó que en aquel recinto cualquiera podría hacer lo que le viniera en gana así que, tras pedir una cerveza y bebérsela en la barra, sin prestar demasiado atención en la pelea - y, sorprendentemente sin que los demás se fijaran en el semidesnudo skypiean, al estar más centrados en la pelea - Garnet corrió hacia una de las mesas que había cerca de la entrada, una mesa que estuviera lo más centrada posible, y se subió a ella.- ¡QUÉ PASA PEÑA! ¡SOY YO! ¡EL GRAN GARNET MATLOCK! - Vociferó a unos decibelios tan altos que los borrachos cesaron su intercambio de puños y sus espectadores de mirarles, centrando todos su atención en el pelirrojo, incluyendo al solitario lobo calvo. Muchos de ellos empezaron a susurrar y hablar entre ellos, preguntándose que hacía un pavo en tanga subido en la mesa, o si eran alucinaciones suyas.- COMO VEO QUE YA HAY UN POCO DE JALEO AQUÍ… - Se llevó su diestra hacia Sabertones, sacando el instrumento inmediatamente y colocándoselo en posición de tocar.- ¿OS HACE CALDEAR UN POCO MÁS EL AMBIENTE CON MÚSICA O QUÉ? - Propuso, con una amplia sonrisa dibujada en su rostro, observando como todos los presentes permanecían en silencio y expectantes ante que era lo que iba a hacer el pelirrojo. Hasta que una voz cortó de raíz cualquier intento de seguir montando bulla.- ¿Puedes hacer el favor de no hacer tanto ruido con eso? Por favor, estoy intentando beber, gracias. - Comentó el alejado señor, mientras acababa de dar un sorbo a su bebida. Aquel hombre calvo, con completa calma y aparentemente amabilidad, invitó a Garnet a abandonar aquella idea de tocar un concierto en la taberna. Pero que alguien le dijera que era lo que debía hacer el pelirrojo, era algo que le irritaba considerablemente. Sin mediar palabra, y pareciendo completamente relajado, Garnet comenzó a guardar a Sabertones y a colgárselo en su espalda.
- ¿¡¿HUUUUUUUUUUUUUUH?!? - Estaba increíblemente enfadado, dando un salto de la mesa en la que estaba subido para aterrizar en el suelo del bar y dirigirse hacia él, quedando justo frente a su mesa y apoyando su mano derecha sobre esta.- ¿Cómo qué no hacer tanto ruido con “eso”, viejo? ¿Has llamado “eso” a la preciosidad que es mi Sabertones? ¿Huh? - Dijo, de forma amenazante y con un tono de voz que inspiraba agresividad al señor que, visto más de cerca, tenía su brazo izquierdo recubierto enteramente de metal, si es que no estaba hecho de metal. El sujeto seguía bebiendo con calma, hasta que el pelirrojo se acercó de más hacia su asiento.- No me hagas repetírtelo tres veces. Estoy intentando beber tranquilo. - Dijo sosegado, mirando fijamente hacia su vaso, dando otro sorbo a su refrigerio para anclar directamente sus pupilas en el skypiean.- Me estás aguando la bebida, por favor, lárgate. - Insistió, pareciendo como una especie de bomba de relojería que estaba a punto de explotar. Se le estaba acabando la paciencia al señor, y Garnet - como buen músico - era experto en tocar pero en tocar los cojones cuando se lo proponía.- Viejo, ¿no sabes con quién estás hablando o qué? - Espetó, saliendo en el proceso un perdigón de saliva que fue directo a parar en el vaso del individuo, no pasando desapercibido por él.- Estás hablando con el gran Garn. - Y antes de que tan siquiera pudiera terminar de formular la frase, el señor se levantó de su asiento, echando el líquido de su vaso en la cara del skypiean para, acto seguido, propinarle un puñetazo con su mano de metal en toda la jeta.
La gente del bar, que hasta entonces coreaban un acto de violencia como era una pelea entre dos borrachos, al ver en acción a ese hombre y que iba a empezar a dar rienda suelta a sus puños, comenzaron a huir despavoridos del lugar.- Buen golpe… - Musitó, limpiándose con su puño izquierdo el hilillo de sangre que empezó a salirle de la nariz.- Pero ahora verás lo que es bueno - Pensó, sonriendo con picardía mientras activaba su haki de observación, pudiendo notar la presencia de aquella persona y sintiendo que, ni mucho menos, era un “cualquiera”.- Tch, a ver que haces ante esto - Pensó, tras lo cual se tranformó en su forma híbrida, ganando casi un metro íntegro de altura además de corpulencia, llenando todo su cuerpo de pelaje de color ocre, sus dedos de afiladas garras y sobresaliendo sus dos colmillos como cuales mandobles. Inmediatamente después de finalizar la transformación, Garnet cerró su puño derecho entero salvo su dedo corazón, con el que dejó sobresaliendo su articulación interfalángica. Con la gran rapidez que le otorgaba el salvaje felino que residía en su interior, flexionó el brazo derecho para extenderlo de forma súbita hacia el mentón del hombre calvo.- Pueje, no hay manera de que puedas esquivar esto, viejo. - Cantaba victoria el músico, con su puño ya casi a punto de impactar en la impasible expresión del sujeto cuando, en un grácil movimiento - y casi sin mirar en la dirección de la que provenía el ataque - esquivó con soltura el puñetazo doblando su espalda hacia atrás.- ¡Y una polla! - Se quedó ojiplático al ver que su golpe pasaba por encima al hombre, sin llegar a conectarlo. Y ahí no acababan las acciones de ese fornido calvo.
Una vez que el brazo de Garnet pasó de largo completamente, con su mano artificial, el señor agarró dicha extremidad, para seguidamente incorporarse y, convirtiendo su puño en una suerte de metal negro mate, lo contrajo para impactar un demoledor golpe en el skypiean que fue directo a su cicatriz del abdomen.- ¿Qué cojones… Ha sido ese golpe..? - Se preguntaba a sí mismo, con los ojos en blanco y escupiendo sangre, mientras doblaba su cuerpo por la inercia del puñetazo, perdiendo inmediatamente su forma híbrida y volviendo a ser un simple y mero - pero sexy - skypiean. En ese momento, soltó el agarre que ejercía con su brazo robótico y pudo verlo nuevamente, pudo ver como la metálica extremidad se teñía otra vez de ese negro resplandeciente, aún sin formar parte de su cuerpo. Sin darle tiempo siquiera a reaccionar, ante el anterior golpe, su puño fue directo a su cabeza, haciendo que el caudal de sangre que brotaba por su nariz aumentara considerablemente. El impacto de ese puñetazo hizo que volará de espaldas un par de metros hacia atrás, cayendo de culo contra el suelo. Por suerte Sabertones no había sufrido rasguños.- Vaya toño que me ha metido… - Se lamentaba por el dolor que había recibido, irguiendo su tronco superior hacia delante, hacia dónde estaba posicionado el señor, quién estaba crujiéndose los nudillos de su diestra con la ayuda de su mano robótica, aún recubierta de ese color tan inusual.- Oye viejo, ¿qué coño ha sido eso? Eso que has hecho con los brazos. - Preguntó genuinamente, señalando su negruzco brazo mientras escupía un gapo ensangrentado hacia el suelo.- ¿Pegarte dos puñetazos dices? - Respondió con cierta chispa y jocosidad, cosa que hizo fruncir el ceño a Garnet y poner los ojos en blanco.- ¡No coño! ¡Lo de que se pongan de color negro, joder! ¿Es por una fruta del diablo? - Exclamó, alterado, aunque de forma cómica. Tras eso, el hombre se crujió el cuello moviéndolo hacia los lados.- Es haki. - Respondió de forma concisa y precisa, sin dar más rodeos.
Aquella respuesta dejó completamente en fuera de juego a Garnet, ¿cómo que eso era haki? El conocía el haki, el sabía usarlo, pero no era capaz de hacer algo como aquello. ¿Es que había un tercer tipo de haki que desconocía? De un salto, el músico se volvió a incorporar y levantar.- ¿¿Cómo que haki?? Yo sé usar el Haki de Observación y el de Armadura y ninguno de esos dos hace algo así, ¿es o no es? - Declaró el pelirrojo, sin parar de señalar al hombretón, quién dejó de crujir tanto sus nudillos como su cuello y miró con cierto asombro al skypiean.- Así que sabes usarlo, ¿eh? - Acto seguido, el hombre se quedó pensativo. Ciertamente, no cualquiera era capaz de usar los dos tipos de hakis y, si a eso se le sumaba el hecho de que poseía la capacidad de transformarse en una criatura, cuanto menos, fuera de lo común, hacía que el hombre pensara que, el estrafalario skypiean que se mostraba ante él, no fuera alguien común. Sin embargo, que preguntara sobre el recubrimiento y endurecimiento del haki de armadura, hacía sospechar al fornido calvo que tan sólo conocía las bases.- Igual si… - Empezó a maquinar y tramar algo. No era la primera vez que enseñaba el haki a un desconocido a cambio de dinero y, ciertamente, el dinero no le vendría para nada mal. Si se ofrecía a enseñarselo y colaba, podría sacar una buena tajada de aquella situación. Como si se pusiera una máscara, pretendiendo ocultar la reciente frustración y ganas de apalizar al skypiean, el sujeto relajó su postura y sonrió.- Sabes usar los dos hakis, pero tan sólo las bases, ¿me equivoco? - Dedujo, cruzando los brazos, mientras Garnet le asentía con la cabeza. Era hora de jugar todas sus cartas.- La verdad, no sé quién eres ni a qué te dedicas, pero te aseguro que con sólo ese nivel, te van a devorar vivo, tal y como yo habría hecho contigo. - Siguió con una sonrisa algo maquiavélica en su rostro, buscando que Garnet cayera ante su provocación y trampa. El pelirrojo refunfuñó, ante las duras declaraciones del hombre, pero no pudo hacer nada porque, en el fondo, sabía que tenía razón. No sabía cómo pero, después de sentir todo el peso de esos dos puñetazos, aquella dureza limpia, tenía la necesidad de aprender ese haki, ¿los rivales a los que se enfrentaría de ahora en adelante tendrían esta clase de poder? ¿Ese super haki de armadura que acaba de sentir en sus pieles? Si era así, estaba claro que era imperativo categórico hacerse con esa habilidad.- Sí es como sueltas… - Aferraba sus puños con fuerza, al tener que pedirle lo que iba a pedir a continuación a la persona que tenía intención de apalizar.- Por favor, ¡enséñale al menda ese super haki de armadura! - Pidió al hombre, agachando levemente la cabeza en señal de respeto.- No sé… - Dijo dubitativo, adrede.- Enseñar el haki de armadura es algo complicado, hace falta tiempo y esfuerzo… - Se llevó su mano metálica a su mentón, acariciándolo como si estuviera planteándose que hacer.- El menda puede apoquinar dinero si hace falta, ¿es o no es? - Ofreció un pequeño trueque monetario a cambio de recibir las clases por parte de aquel desconocido. No lo hizo de puertas para fuera pero, el sujeto, sonrió internamente al ver que su trampa había surtido efecto. Estaba completamente metido e interesado en el haki y quería aprenderlo a cualquier costo.- Hmm, con algunos berries sí que me ayudarías y podría entrenarte. - Accedió a enseñar a Garnet, extendiendo su brazo derecho hacia el skypiean.- Me llamo Seiji, Seiji Ryoku - Apretó la mano del músico, una vez que hizo el ademán de saludarlo también.- Garnet, ¿verdad? - Preguntó, haciendo que el pelirrojo abriera los ojos como platos sorprendido.- ¡Para el carro, tronco! Sí que soy, ¿cómo te has coscado? ¿Es por el super haki de observación? - Se cuestionaba el pirata ante no recordar haber dado su nombre en ningún momento.- Ah, que va, lo gritaste a pleno pulmón cuando te subiste en la mesa, ¿recuerdas? - Aclaró, soltando la mano de su aprendiz y dirigiéndose hacia la salida de la taberna.- Ven, sígueme, iremos a otro lugar para enseñarme el haki de armamento. - Señaló con la cabeza la puerta de la taberna.- Okey makey, tronco, espero que no me lleves a ningún lado raro, ¿huh? - Y tras esas palabras, Garnet siguió los pasos de Seiji hacia dónde quiera que lo estaba llevando.
Estuvieron caminando durante algunos minutos cuando llegaron a un descampado de sección cuadrangular de 10 metros de lado, cerca de los astilleros, en el que parecían estar realizándose algunas obras. La zona estaba enteramente desolado, no habiendo ni un ápice de alma salvo el maestro y su aprendiz. Justamente por las horas que eran, los que trabajaban allí debían estar comiendo o descansando.- Muy bien, este sitio será un buen lugar. - Se cruzó de brazos Seiji, mirando fijamente a Garnet.- Lo primero de todo, dime todo lo que sepas del haki de armamento. - Ordenó el maestro improvisado del skypiean, haciendo que este mirara por unos instantes hacia el cielo pensativo.- El haki de armadura… - Empezó a ordenar todos sus pensamientos y conocimientos sobre la habilidad que le enseñó su colegui Triana en isla Chika para dar la mejor respuesta posible.- Hace que puedas recubrir cualquier parte de tu cuerpo con tu propia alma, espíritu, aura… Como quieras llamarlo, y usarlo para poder tocar y golpear cosas que de normal no harías, ¿es o no es? - Respondió el pelirrojo, causando que Seiji asintiera con los ojos cerrad.- Definitivamente es… - Aprobó la respuesta de Garnet, abriendo los ojos y descruzando los ojos.- La dinámica del haki de armadura de siguiente nivel no deja de ser la misma - Explicó mientras extendía su brazo derecho.- Imbuyes con tu aura la zona que desees - Activó el nivel básico de haki de armadura en primer lugar.- Y luego lo único que tienes que hacer es fortalecer dicha aura para hacer que se materialice y endurezca como si fuera, propiamente, una armadura… - Prosiguió, momento en el que llevó ese recubrimiento al siguiente nivel, volviéndose su brazo negro como el azabache.- Haciendo que tus golpes una potencia considerable, además de adquirir una defensa mucho mayor a la que tendrías de manera natural - Añadió, dando varios puñetazos al aire, para acompañar el gesto a la explicación, hasta que paró y miró con seriedad al skypiean.- ¿Lo has entendido? - Preguntó, recibiendo una afirmación por parte del pelirrojo.- ¡Sí es, tronco! - Exclamó con entusiasmo, esperando a las indicaciones que le daba el maestro, quién se volvió a cruzar de brazos.- Muy bien, la clave está en fortalecer tu aura a un nivel superior y, como aprendiendo se hace a base tortas… - Recubrió, en ese entonces, su brazo metálico con haki, también.- No pararé de golpearte en la misma zona, una y otra vez, hasta que consigas sacar el haki de armadura, ¿entendido? - Explicó el ejercicio, descruzando ambos brazos y preparándose para golpear. Garnet asintió, algo dubitativo de sólo pensar si sería capaz de aguantar tantos impactos como los que había recibido anteriormente.- Muy bien, voy a darte puñetazos en el pecho, así que ni se te ocurra taparte o te golpearé en toda la cicatriz. - Informó al skypiean quién, al saber en que zona iba a recibir la somantada de palos, cubrió sus pectorales de la armadura invisible que le proveía la base del Bosushoku Haki.- Ahora solo queda endurecer las titis, ¿es o no es? - Justo en ese entonces, vino el primer golpe, directo a su pecho tal y como prometió Seiji, haciendo que Garnet perdiera la concentración y casi flaquearan sus piernas.- ¿Cómo pega tan duro este pavo? - Se quejaba internamente, nada más encadenó el segundo golpe. Los impactos eran sencillamente devastadores, cada puñetazo era, enteramente, igual de potente que una bola de demolición.- ¿Eso es todo lo que puedes hacer y ofrecer, Garnet Matlock? - Preguntó, con sorna, sin parar de propinar puñetazos contra el esternón del músico, quién intentaba con todas sus fuerzas no desfallecer ante el aluvión de ataques de Seiji.- Ufff… Nanai… Podría estar… Todo el día… ¿Es o no es? - Respondió, a duras penas, intentando mantener el haki de armadura básico. No podía permitirse caer, no si quería ser más fuerte e impedir que los innumerables obstáculos y perligros que seguirían apareciendo en el camino supusieran un problema para la gente a la que quería. Debía encontrar la forma de fortalecer su aura, tal y como le había dicho su maestro, pero ni le había explicado el cómo, ni parecía ser el tipo de persona que se pararía a dar una clase teórica detallada al respecto. Era probable que hasta, aquel tipo, se estuviera divirtiendo a costa de darle una paliza a Garnet, igual hasta se estaba aprovechando de él.- Nani Garnet… No puedes dudar ahora mismo… - No era momento de pensar de más, tenía que poner toda su concentración en el ahora, y vaya que si lo iba a hacer.
Desafortunadamente, a pesar de las agallas que mostraba el pelirrojo, las horas trascurrieron, pasando la hora de comer, y Garnet no había mostrado ningún síntoma de dominar el siguiente nivel del haki de armadura, ¿qué estaba haciendo mal? Suerte que contaba con la gran capacidad regenerativa que le dotaba su fruta del diablo porque, si no, habría desfallecido hace tiempo.- No sé que me sorprende más, si el no haber sacado aún el haki, o el no haber caído ante tal paliza. - Comentó Seiji, cansado, al no haber parado hasta ese mismo momento de atizar al pelirrojo.- Pueje… Cuento con… Bastante resistencia… Agh… - Definitivamente, estaba agotado. Todos los puñetazos que había recibido en el pecho se notaba hasta el punto de que estaba en carne viva y colorado. Nada que no pudiera solucionar la magnífica doctora de Triana. Sólo de pensar que tendría una excusa para que cuidara de él, hacía que a Garnet le dieran más ganas de seguir recibiendo hostias como panes.- El problema es que necesita alguna clase de estímulo para poder sacar esa dosis repentina de haki y fortalecer su aura… Con la resistencia y regeneración que tiene, recibir un puñetazo tras otro no le supone ninguna amenaza… - Reflexionó Seiji, momento en el que se le encendió una bombilla.- Oi, descansemos un poco… - Propuso el maestro de Garnet, adoptando una postura más relajada.- ¿Qué tal si tocas algo mientras descansamos? - Sugirió, señalando a su estrafalario instrumento.- Puede servirnos para reponer energías, ¿no crees? ´- Añadió, momento en el que, aún con todo el cansancio encima, el skypiean sonrió y asintió con la cabeza.- Si alguien le dice al menda que toque algo de música, puajá, no me puedo negar. - Y conforme fue a sacar a Sabertones de su espalda, para ponerla frente a su abdomen, Seiji esbozó una maliciosa sonrisa, yendo directo a toda velocidad, y con su brazo imbuido en haki, a darle un derechazo justo en el cuerpo de la guitarra.- ¡Hijo de puta! - Se irritó el pelirrojo al ver las intenciones del que consideraba su maestro, ¿es que se le había ido la perola? ¿Acaso quería destrozarle el instrumento que tanto le había costado a su gran amigo construir para él? Lo peor de todo es que, por su postura, al tener sus dos manos ocupadas sujetando a Sabertones, no podía hacer nada. No podía hacer nada para evitar que el golpe llegara hacia su bien preciado.- Mierda… - Maldijo Garnet una vez, viendo como el puñetazo estaba a dos escasos metros de impactar.- Mierda… - Reiteró, aferrando con fuerza ambas manos, y sintiendo un ardor en ellas, que amenazaban con extenderse más allá de su ser.- ¡MIERDAAAAA! - Acabó gritando, desatando, ante toda la voluntad de proteger su compañero de sueño, todo su haki, terminando por imbuir a Sabertones en un manto de color negro brillante que, al colisionar con el puño de Seiji, no sólo permaneció intacto si no que, de la propia dureza que había obtenido el instrumento de cuerda, hizo que el puño del fornido calvo retrocediera, como si se hubiera estampado contra un inexpugnable muro.
Garnet, incrédulo, dirigió su mirada hacia Sabertones.- Pero… ¿Qué cojones? - Se preguntaba, mientras veía como el color negruzco desaparecía paulatinamente de la guitarra, ¿aquello era el haki? ¿Lo acababa de dominar? - No está mal, sólo te ha llevado tres horas, así que bien hecho. - Felicitó, con cierta ironía, mientras aplaudía.- Hijo de puta… - Refunfuñó el skypiean, apartando a Sabertones hasta dejarlo a sus espaldas para, seguidamente, apretar con fuerza sus dos puños. Aquella fortaleza que estaba depositando en sus dos extremidades hizo que, tal y como ocurrió anteriormente, Garnet imbuyera, sin ser plenamente consciente, ambos brazos de su haki de armadura, endureciéndolos y volviéndolos de ese tono oscuro que caracterizaba a aquella habilidad. Cuando fue directo a darle un puñetazo por la osadía que había tenido, por mucho que fuera su maestro, el pelirrojo se dio cuenta de que había vuelto a usar el haki, deteniendo su puño derecho cuando estaba a escasos centímetros del rostro de Seiji.- Relaja la raja… Que el menda lo ha vuelto a hacer… - Recapacitó, retirando su brazo y retrocediendo un par de pasos, observando sus dos resplandecientes manos.- La verdadera naturaleza de uno nace cuando sus intereses corren un gran riesgo, ¿no crees? - Se cruzó de brazos el hombre.- Ahora tienes que hacer tuyo lo que has sentido en el momento de usar el haki las dos veces pero, en lo que a mi respecta, lo tienes ya más que dominado. - Declaró Seiji, cuando Garnet dejó de mirar sus manos hasta que, después de coger una buena bocanada de aire, cerró los ojos durante un par de segundos, buscando concentrarse. Una vez que los abrió de sopetón, en esta ocasión, imbuyó todo su cuerpo de haki de armadura de manera instantánea, volviéndose, enteramente, alguien completamente de color negro.- ¡Oye pero que puto flipe esto! ¿Es o no es? - Exclamó, mirando cada parte de su propia cuerpo, acabando por estirar la parte delantera de su tanga para vislumbrar su mini-Garnet.- ¿Servirá el haki también para ponerla o qué? PUAJAJAJA - Aunque pudiera parecer una broma, lo preguntaba en serio notándose, justo después de formular aquella frase, considerablemente cansado.- Es increíble que puedas ponerte en modo “full haki”, sí, pero ten en cuenta también que consume muchísima más energía de tu espíritu mantenerlo. - Aclaró, con cierto asombro al ser capaz de hacer aquello nada más haber aprendido a usar el nivel intermedio del haki de armadura, llevándose su diestra a la parte trasera de su propio cuello.- Bueno, con esto, creo que ya es todo tuyo el haki de armadura, lo podemos dejar por aquí. - Dio por finalizado el entrenamiento, haciendo que el pelirrojo desactivara su haki.- ¡De puta madre viejo! ¿Cuánto te debe el menda? - Preguntó, rebuscando entre su tanga si tenía algún fajo de billetes para darle.- No te preocupes, aún no pienso cobrarte. - Aparentemente, negó el dinero del pirata.- ¿Huh? ¿¿Cómo que no?? - Ciertamente, el pirata estaba completamente confuso.- No es necesario aún porque, ¿sabes que también puedes mejorar tu haki de observación? - Apuntó con el índice de su diestra a su sien.- Creo que alguien como tú no podría dejar pasar esta oportunidad… - Buscó tentar a Garnet pues, del poco tiempo que le conocía, sabía cómo engatusarlo .- Así que ven a verme otro día, y allí ya me pagas lo que me debas por los dos entrenamientos, ¿te parece? - Rio, al saber que iba a poder ganar bastante dinero gracias a gastar, unas pocas horas de su vida, en golpear o en observar lo que hacía ese panoli. El pelirrojo le miró con determinación, ¿qué podría tener además una versión mejorada de algo tan útil como era el Kenbunshoku Haki? - PUAJAJJAJA, ¡cuenta con ello viejo! En unos días, cómo que me llamo Garnet Matlock, te buscaré y me enseñarás ese Super Haki de Observación, ¿es o no es? - Exclamó para, seguidamente, darse la media vuelta y emprender su camino hacia casa y darse un merecido descanso.- ¡Hasta que nos volvamos a oler, Seiji! - Se despidió, dándole la espalda a su maestro, y alejándose del pequeño y desamparado descampado en el que Garnet había aprendido a usar la versión mejorada del Busoshoku Haki. Hoy acababa el día, con la promesa de volver a ver a Seiji, y con la certeza de que ahora era un pelín más fuerte que el día anterior, pero no más que el que se avecinaba.
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