T1 - LANZAMIENTO DE CUCHILLOS
#1
La isla Roshwan, conocida por su frío invernal en cualquier momento del año, incluso en verano. Aunque en esta época las nevadas son más raras y poco probables, el frío invernal del clima invade a toda la población por igual. Es por eso qué, durante siglos los lugareños residentes del lugar han encontrado una manera para combatirlo: darle a la bebida. 

La Plaza Vodka, lugar de numerosas cantinas y dónde se emplazan también unas cuantas de destilerías de gran renombre, hoy como es habitual se ve abarrotada por competidores experimentados. 

¿La competición que se va a llevar a cabo? En la taberna de "El último paga" semanalmente se celebra una competición que es tradición para los lugareños, una competición en el que las leyendas de la Plaza Vodka se empiezan a forjar... Una competición de beber hasta que seas el último en caer inconsciente. 

"El último paga" es una enorme taberna de dos plantas, sus dimensiones abarcan los 100 metros cuadrados y su suelo es de robustas baldosas de pizarra, todas sus mesas son de madera tallada que ha sido reforzada por el frío de la tundra, y sus dos barras, una en la plantas superior y otra en la inferior son de una madera negra que parece casi podrida. Nada más entrar a a mano derecha, en las escaleras de subida hacia la segunda planta - lugar dónde se lleva a cabo la competición - Salomón recibe a los participantes. 

- ¡HOMBRE! Pero Stoikof si pensé que seguías en coma desde la última competición, pasa, pasa. ¿Putin? Pero que haces aquí buen hombre, ¿no te han dicho tus hijas que no te presentes más? Yo no me hago responsable ¿eh? ¡Pero a quién tenemos aquí! El mismísimo campeón Gargantus, ¿con ganas de mantener vigente el título eh? -

Uno a uno iba saludando a los participantes, los cuales le respondían mientras subían las escaleras y se iban sentando en sus sitios de competición. 

La competición se llevaba a cabo en una mesa que hacía la forma de una U, dónde los participantes se sentaban todos frente al jurado, quienes les observaban y descalificaban si veían que o bien iban a caer inconscientes de un momento para otro o iban a vomitar a su compañero de al lado. 

- ¿Tú? A ti no te he visto nunca - Le dijo Salomón a un nuevo parroquiano, este no era otro que el marine Stroud Redgrave, el cuál se había personado a la competición - Mira a ver y ten cuidado que esto no es para debiluchos chavalote - Dijo mientras le daba una fuerte palmada en la espalda y la hacía pasar con los demás para que no se hiciera cola - Te sientas en tu sitio y sin cositas raras que me conozco a los nuevos - le dijo mientras no le apartaba la mirada, para después volver a la cola - ¡PERO BUENO! ¡Cristofh! Cuánto tiempo viejo amigo, ¿ya ha parido Josefhin? la última vez que la vi estaba más gorda que un búfalo, como no te vengan trillizos la tienes que poner a dieta. ¡Fíjate la mismísima Dolores! Que guapa estás hija, ten cuidado hoy, que la última vez hiciste que Sarbe se divorciara, que pasas unas cuantas rondas y te empieza a picar que no veas eee  - 

Y así, Salomón fue recibiendo uno a uno a todos los participantes del día, hasta que los asientos se llenaron y tuvo que empezar a negar la entrada a los que se quedaron sin sitio en la cola. Una vez las 50 sillas de la mesa en la forma de U se llenaron y todos los participantes estaban en su sito, dio paso a presentar al jurado delante de ellos.


- ¡BUENAS TARDES! ¡DÍAS O NOCHES! ¡Bienvenidos una vez más a la competición más esperada de toda la Plaza Vodka! - Dijo mientras se refería a todos los participantes - Hoy os enfrentaréis en rondas de 7 jarras por turno, tenéis 2 minutos para terminarlas, el que no sea capaz será descalificado al momento, como ya sabéis me acompañan Antonio Migrañas y Sara Ampión para ver si hacéis trampas, tiráis el producto, vais a vomitar y esas cosas... No me rallo más. Mucha suerte y al lío. Una vez todos tengáis vuestras siete jarras de cerveza empezamos - finalizo mientras los camareros empezaban a servir las jarras a todos los participantes. Una vez todos las tuvieron dio un sonoro golpe en la mesa y empezó la competición. 

Todos los participantes empezaron a beber al unísono, la carrera por ver quién aguantaba mejor el alcohol había empezado. 


información del narrador
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#2
Stroud llegó a la célebre plaza Vodka, un lugar del que había oído hablar hasta en el último rincón del último tugurio de Roshwan: parecía ser toda una meca para los bebedores, lo que, en aquel gélido reino, representaba un nicho de mercado enorme. El joven Redgrave venía de Spider Miles: él mismo había convivido con un padre alcohólico, y no es que los habituales del vicio y el tugurio fuesen pocos allí, pero Roshwan parecía estar completamente a otro nivel. Desde que había llegado, había reparado en la abundancia de estos locales, que se repartían por doquier por cada calle y callejón del reino. La necesidad de calentarse, la proliferación del licor barato y la predilección por los espacios interiores hacían fácil optar por irse a empinar el codo. Para él, naturalmente, ir allí no era una cuestión de vicio; decían las malas lenguas que aquel era el lugar al que ir si uno necesitaba contactos en Roshwan. Familiarizarse con el entorno era importante, pero aún lo era más familiarizarse con sus fondos más bajos, y Stroud no era ajeno a aquello. Esa misma tarde había salido para visitar la célebre plaza y ver qué se cocía por allí. El último paga fue, evidentemente, el primer lugar en llamar su atención. Como si fuese a haber un espectáculo, como si hubiera venido el circo a la ciudad, montones de gente se arremolinaban alrededor del enorme establecimiento, con filas de personas entrando con mayor o menor respeto por los turnos.

No es que fuera hubiese pasado frío, pero el ambiente en el interior era extrañamente acogedor: en el aire se mezclaban, en una mezcla inesperadamente placentera, el aroma de las especias, el olor casi agrio de la madera en mal estado, el del barniz reciente, el del tabaco, el del licor y el del serrín con el que, presumiblemente, se limpiaban los frecuentes vómitos de los parroquianos. La taberna bullía, con gente por todas partes y aún más gente intentando acceder a la segunda planta. Se quitó la gorra, naturalmente, como correspondía en el interior de un establecimiento ilustre, y observó a su alrededor. No detectó ningún otro Marine entre el gentío; al menos, no a simple vista. Sus ojos negros fueron a parar en el cartel que parecía explicar el motivo de aquel bullicio extraordinario: una competición de beber. Stroud alzó una ceja. Sabía que aquel no era su fuerte, y que podía acabar en problemas, pero también que había mucho que ganar en aquel lugar. Un par de contactos, una charla, llamar la atención de la persona adecuada, y podría obtener alguna información jugosa. En el peor de los casos, se lo pasaría bien y acabaría durmiendo detrás de un barril en la trastienda. Dejó el par de berries sobre el mostrador y se acercó a las escaleras, donde el afable Salomón le dio la bienvenida, no sin cierta suspicacia. "¿Cómo que para debiluchos...?", pensó para sí, aunque no dijo nada. Asintió con la cabeza educadamente y subió por las escaleras; como recién llegado, no era quién para recriminarle nada al tabernero. Los peldaños iban crujiendo progresivamente a medida que Stroud los subía, y el Marine percibió cómo el bullicio crecía cuanto más se acercaba a la temida segunda planta del local.

Se sentó a la mesa en u, contemplando a los participantes sentados a su lado con curiosidad, mientras esperaba a que le sirviesen las siete imponentes jarras de cerveza, que se fueron acumulando frente a él como un monstruo al que le iban saliendo cabezas. Tragó saliva observándolas, agradeciendo tener cierta corpulencia con la que poder hacer frente a aquello. No parecían de la mejor calidad, aunque estaba seguro de haber probado cosas bastante peores. Reparó en que en la estancia se había hecho un silencio con la llegada de las cervezas, algo casi litúrgico, como si tanto participantes como jurado y público mostrasen su reverencia ante la llegada del preciado líquido. Cada jarra retumbaba sobre la madera.

En el momento en que la competición comenzó, los músculos de Stroud se tensaron, y levantó la primera jarra, y luego otra, y luego otra. Aquello le estaba resultando más fácil de lo que había imaginado, pero sabía que no debía subestimar al enemigo etílico. La cerveza iba bajando por su gaznate como una cascada continua. La primera jarra fue la más torpe, y, para la segunda, había empezado a observar e imitar a sus contrincantes, simplemente abriendo el buche y dejando que bajase todo en un continuo río ámbar. Las jarras continuaron cayendo una detrás de otra, mientras Stroud contenía los enormes eructos que empezaban a generarse en su tracto digestivo. Fue solo al final de la primera ronda que, casi al unísono con los demás, como un coro de sapos, dejó escapar un sonoro eructo, de esos que suenan casi con textura. Era un buen comienzo.



Off

Resumen
#3
Dados


estado ebrio


La cervezas cayeron como si el mundo fuera un lugar en el que no tenían lugar. 

- ¡SE ACABÓ! - Grito Salomón enérgico - Quieto todo el mundo me cago en la mar - Y todos pararon a la vez, algunos eructaban otros suspiraban, otros estaba lechuga como un fresco. Salomón se giró para hablar con Migrañas y Ampión. El ruido residual de la taberna no permitía escuchar lo que estaban hablando. Salmón se pego una pequeña pasada rápida por la mesa en u y vio los vasos sin terminar y con una mirada estricta asintió una vez finalizó la pasada, con un leve suspiro volvió a dónde se encontraba el jurado. 

- Esto es terrible... Hacía tiempo que no veía caer a tantos en la primera ronda... Aunque si que es verdad que hoy son 7 y era muy poco tiempo. Bueno como fuera... - Empezó a enumerar a los 24 participantes que habían perdido en primera ronda, sin pronunciar el nombre de Stroud, pues había pasado la primera ronda sin problema aparente.

Con un gesto de sus mano los camareros empezaron de nuevo a servir la segunda ronda de otras 7 jarras, esa vez con más velocidad que la anterior dado que eran  muchos menos comensales. 

A los lados de Stroud uno de los participantes había perdido, pero a su mano derecha se encontraba nada más ni nada menos que Gargantus, el ganador de la edición pasada. Era un hombre alto y fornido, sus brazos parecían dos yunques y su espalda era tan ancha que podrías planchar un camisa, sin embargo sus piernas eran flacas y delgaduchas, una barba de candado cerraba su mentón cuadrad y sus ojos de azul cielo descansaban debajo de una mata de pela afro. Gargantus era un tipo de lo más peculiar sí. 

- Por el frío de mis pelotas, chico - dijo refiriéndose al rubio - Hubiera apostado mi chaqueta de los domingos a que caías en primera ronda - prosiguió mientras apoyaba su antebrazo derecho en la barra - ¿Tú no eres de por aquí verdad? No te había visto ni una sola vez - Dio un repaso con la mirada al joven marine - Da igual a ver si aguantas esta, con la velocidad a la que vamos no te das cuenta de lo que pasa hasta que cae en el pozo JEJE - 

Todos los que habían pasado hablaban despreocupados unos con otros, mientras que los que habían perdido se quedaban por el lugar merodeando para ver finalizar la competición. 

Salomón no tardo mucho en callar todo el revuelo que se estaba formando. 

- Señores por favor - dijo de manera imperioso - vamos a dar comienzo a la ronda dos, preparen sus gaznates y estómagos por que estoy empieza ya a dar vueltas - 

- Suerte muchacho - Dijo Gargantus mientras agarraba 4 jarras, dos con cada mano - la vas a necesitar - y entonces con la rodilla derecha propino un rodillazo a la mesa haciendo que todas las jarras de Stroud tambaleasen. Parecía intentar que las jarras cayeran pero su débiles piernas no consiguieron el efecto que deseaba, pero era un buen aviso para que Stroud estuviera atento a su oponentes.
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#4
El súbito vocerío de Salomón sobresaltó momentáneamente a Stroud, que dio un pequeño respingo justo cuando se estaba acomodando en la silla. Observó cómo el tabernero se paseaba por la estancia y discutía los detalles de la competición con sus dos secuaces, al tiempo que iban pasando los camareros y empezaban a recoger los vasos y jarras, vacíos o no. El público cuchicheaba, y fue consciente de que algunas miradas se posaban sobre él. Echó un ojo a su alrededor, viendo el panorama: a su derecha, el enorme Gargantus no había tenido problema en acabarse las siete cervezas en los veinte primeros segundos. Un auténtico monstruo en lo suyo. Mientras Salomón recitaba los 24 participantes caídos, Stroud permaneció en expectante silencio, suspirando aliviado al terminar y darse cuenta de que seguía en la competición. Antes de que pudiera fijarse en él, el tipo a su izquierda fue descalificado, levantándose de mala gana y largándose hecho un basilisco.

Sin embargo, el sosiego duró poco, y enseguida empezaron a pasar de nuevo los camareros, esta vez reponiendo las bebidas, que se empezaron a acumular nuevamente frente a cada participante. Se repetía el sonido de las jarras retumbando contra la mesa, que, como antes, pareció suscitar un silencio reverencial por parte de los presentes, que observaban con respeto cómo se iban sirviendo. Stroud se sorprendió cuando el mismísimo Gargantus se dirigió a él; era como estar en una audiencia con una leyenda local. "Acabo de llegar a la ciudad, estoy por aquí de paso" respondió, sus ojos negros clavándose en los de Gargantus. El tipo era grande, como también lo era Stroud, pero el hombre era mucho más ancho. "¡He pensado que esta sería una buena bienvenida, rodeándome de lo más florido de Roshwan!", afirmó, observando cómo se continuaba acumulando la cerveza delante de él.

Al poco, todos callaron ante las indicaciones de Salomón. Stroud se preguntó cómo de sencillo le resultaría callar a los parroquianos en cuestión de dos o tres rondas, cuando todos fuesen completamente bolinga. Antes de empezar a beber, levantó su jarra por un segundo hacia Gargantus, como ofreciéndole un brindis, y empezó a beber. Ignoró, al menos en apariencia, el rodillazo que el hombre propinó a la mesa, pero permaneció atento a sus movimientos, consciente de qué había sido aquello. Mientras bebía, observó a su alrededor; no solo asegurándose de que nadie más le fuese a hacer trampas, sino intentando cerciorarse de que nadie mirase. Naturalmente, la mayoría de ojos, incluidos los del jurado, estaban puestos en otros concursantes más polémicos: ¿quién iba a pensar que un campeón como Gargantus o un novato como él irían a hacer trampas?

En el momento en que pensó que menos sospechas podía levantar, y fingiendo permanecer completamente inmóvil mientras bebía, aprovechó la inercia del propio movimiento de Gargantus para repetir la estrategia del mismo. Mientras bebía con su mano izquierda, empleó su mano derecha para levantar ligeramente el tablón de la mesa justo cuando Gargantus apoyaba el codo para sujetar una de sus jarras, buscando disimuladamente que se le derramase. Al mismo tiempo que continuaba bebiendo, empezó a notar cómo él mismo empezaba a ir más mecedora de lo que había calculado inicialmente. Desde luego, aquel concurso no era su lugar, pero tal vez pudiese sacarle algo de provecho.

Resumen
#5
Dados


Ebrio


La competencia proseguía, los efectos del alcohol empezaban a notarse en todos los contendientes, de esta manera, algunos empezaban a mostrar mejillas enrojecidas, voces tomadas, hipos que sonaban de manera arrítmica y sonoros eructos que retumbaban contra las maderas.

- Bien se nota que ya estáis más acostumbrados mis muchachos - Gritó Salomón - en esta ronda seguís 19 de los 36 vigentes. Enhorabuena - abrió los brazos - A partir de ahora solo quedan los guerreros - 

Mientras recitaba todo esto algunos salían dando tumbos otros se aguantaban de manera estoica las ganas de vomitar y el aire se empezaba a notar más cargado debido al calor corporal. 

Gargantus, que no había ignorado las intenciones del marine le miró con una ceja levantada, como agradeciendo que no se amedrentara e intentara devolverle la jugada. 

- Me caes bien muchacho. Tienes dos pelotas bien puestas sí señor - Dijo mientras daba con la palma en la mesa - Pero te voy a ganar compañero, llevo viniendo aquí desde que mi padre fue arrestado por intentar robar en la Destilería de Whisky de 3 calles más abajo, si me cortas y bebes mi sangre, además de contraer alguna enfermedad JEJE -

De pronto, un revuelo empezó a llenar el ambiente, gritos e improperios asolaron la tranquilidad de la competición. 

- ¡TE HE DICHO QUE DOLORES ME TOCA HOY A MI! - 

- JAJAJA DECIRÁ ELLA - 

- Chicos que yo puedo con los dos - 

- Los cojones voy a entrar yo en caliente - 

- Con lo feo que eres da gracias que puedas entrar - 

- ¿QUÉ HAS DICHO PUTIN? - 

- Qué eres más feo que la suela una polla amputada. Eso he dicho -

- Señores ¡POR FAVOR! - Llamaba salomón a la cordura - Vamos a tener la fiesta en... -

Antes de que Salomón pudiera acabar la frase, el alcohol acabó con la paz. Un puñetazo, luego un empujón, la mesa en U tambaleó y un montón de jarras salieron despedidas rompiéndose en añicos. 

- EJEJEJEJEJE - Rio con fuerza Gargantus al lado de Stroud - Hacía tiempo ya - dijo mientras se cascaba los nudillos de ambas manos - Chico agárrate los machos y no dejes la cabeza quieta - avisó al marine mientras esquivaba un sillazo que iba directo a su cara - ¡QUE GANAS TE TENÍA BALATRO! ¡TE VOY A PONER EL PECHO EN LA ESPALDA! - y entonces con una fuerza sobrehumana arrancó una de las tablas de la mesa a la par que tiraba sus jarras y las del rubio. Con un movimiento descendente le pego un tablazo en todo el cogote a Balatro como si estuviera martilleando un clavo. 


La trifulca había comenzado mientras tanto Salomón buscaba de un lado para otro como acabar con aquel problema, los otros dos jurados salieron por patas y los 50 integrantes de la competición, Salomón y Stroud se vieron inmersos en una batalla campal se acababa de generar, había distintos focos de pelea, pero todos se juntaban en un caos en sintonía mientras la sangre, vasos y golpes sonaban de fondo como la música perfecta para aquella escena que se acababa de generar. 

Off
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#6
Música de ambientación

Stroud acababa de terminar su segunda ronda, y empezaba a notar los efectos del alcohol. A diferencia de aquellas bestias pardas que aún quedaban en pie, él no era ningún alcohólico, y se empezaba a volver evidente bastante pronto en la competición. Incluso bajo el color moreno adquirido trabajando en la cubierta del barco, se adivinaba en él un color rojo profundo que contrastaba con lo casi blanco de su pelo. Tenía esa sensación que tiene uno de que el mundo se tambalea ligeramente a su alrededor, aunque aún se sentía plenamente en control de la situación, o, al menos, tanto como de costumbre. Respiró hondo, colocando ambas manos sobre la mesa y permaneciendo inmóvil durante algunos segundos, en un esfuerzo por recuperar la compostura mientras los demás la perdían progresivamente. Arqueó las cejas cuando oyó las palabras de Salomón, ocasionalmente interrumpidas por el rugido de alguien a punto de vomitar por alguna esquina. "De acostumbrado nada... Así que solo quedamos 19... ¡19 guerreros al fin y al cabo!", musitó para sí, no sin un pequeño deje de orgullo en sus palabras. Por la sala empezaban a sucederse trabajadores cargando con sacos de serrín para lidiar con el inevitable resultado de la competición.

Se sorprendió, sin embargo, hacia lo relativamente amable de las palabras de Gargantus, que parecía incluso agradecido con él. De alguna manera, lo entendió (aunque no entendió, por más que lo intentó, eso de beberse su sangre). "No te preocupes, Gargantus, no tengo ninguna posibilidad de arrebatarte el título," dijo, tranquilizando al gigante. "Esta es simplemente una gran excusa para beber, ¿no te...-?"

En el momento en que pronunciaba aquellas palabras, su discurso fue cortado por una jarra volando directamente en dirección hacia su cabeza. Se agachó rápidamente, dejando que se estrellase contra la pared de detrás y se rompiese en mil pedazos. Las palabras de Gargantus no lo cogieron desprevenido, y se apartó de la mesa a la vez que el enorme tipo arrancaba un tablón de la misma. Stroud se halló entonces en un dilema: su sentido del orden y de la Justicia contra su pasión por un combate visceral y físico. Normalmente, hubiera estado equilibrado, o hubiese ganado la primera opción, pero la cerveza ingerida parecía añadir más leña al fuego de la segunda. Sintió cómo sus músculos se tensaban y se preparaban, le bullía la sangre. Exclamó: "¡Quieto todo el mundo! ¡Basta, en nombre de la Marina y del Gobierno Mundial! ¡Orden!". Como de costumbre, la interlocución fue extraña, debido a su incapacidad de modificar su tono de voz, incluso al gritar, lo que resultaba en que simplemente sonase como alguien hablando de forma normal, pero a quien se había puesto un megáfono de gran potencia.

Sin embargo, y pese al estruendo de su voz, Stroud no tuvo la suficiente paciencia como para dejar que los presentes se pensasen si acatar o no sus órdenes. Se encontraba ante un claro desacato a la autoridad. Era, a la vez, una inmejorable oportunidad para probar el golpe que había desarrollado últimamente: nada sutil, nada complicado. No tendría problema en ensañarse; a veces, imponer orden en nombre de la Justicia era crudo y desagradable. Se sujetó la mano derecha, arremangándose cuidadosamente y ciñéndose sus guantes, y exclamó: "¡Jawbreaker!"


Bélico
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 570 + 0 = 570
Energia: 536 - 72 = 464
Espiritu: 120 + 0 = 120
#7
El golpe del nuevo marine disuadió un grupo de los combatientes mientras que los dos más cercanos, al ver aquel poderoso uppercut temblaron y tambalearon ante el ímpetu del justiciero. 

Susurros, agarrones parados en seco que cómicamente dejaban posiciones de lo más extrañas... 3 de los grandes grupos de peleas habían sido aplacados. Pero aún así quedaban 2 grandes focos, Gargantus lideraba uno de ellos que como si fueren dos trenes e inamovible movimiento chocaba contra el otro único grupo en pie el de Putin. 

El fragor de la refriega había imposibilitado que estos dos grupos vieran la demostración de poder del rubio, por eso, era que seguían peleando, si no, estaba más que claro que el joven y prometedor marine habría puestos "Orden" como su tono de voz imperturbable había "gritado" con anterioridad. 

Solomon al ve aquel acto y viendo a Stroud como su único salvador posible se acercó a el mientras esquivaba sillas rotas, vaso y personas inconscientes. 

- Por favor chico - Dijo - Me van a destrozar el bar, ¿tú sabes lo caro que es pagar esto? Además que normalmente las bebidas de la competición corren de mi parte... Acaba esto ya - Dijo casi implorando por una salvación. 

Lo que se había convertido en una acto de celebración en la plaza Vodka había escalado hasta el punto de que un marine, que no sabía muy bien como ni por qué había acabado allí tenía que echar mano a los borrachos valientes que habían empezado aquella batalla campal. 

Mientras tanto los dos grupos restantes se enfrentaban, puñetazos, patadas, mordiscos, llaves y todo tipo de ofensivas se desplegaban torpemente por parte de los holgazanes y borrachos que mantenían la contienda viva, si Stroud era capaz de acabar con aquel foco, sería el fin de aquella penosa competición de golpes deprimentes y sobre todo inefectivos, pues fruto del alcohol que empezaba a absorber sus estómagos muchos de aquellos golpes daban al aire y hacían que lo que en un momento debería de generar pavor y terror se convirtiese en una pelea de niños.  


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#8
Stroud jadeó después de lanzar su Jawbreaker, tomándose unos segundos para recobrar la compostura y viendo cómo los presentes, o una parte de los mismos, empezaban a amedentrarse y a retroceder, aparentemente intimidados por su demostración hacía unos segundos. Se frotó los nudillos, magullados y algo ensangrentados. Tal vez se hubiera pasado un poco, pero había funcionado más o menos como había esperado que lo hiciese. Observó a su alrededor, analizando la situación. Gargantus parecía liderar a una pequeña parte de los sublevados restantes contra el tal Putin, al que el gigantón había llamado cosas inenarrables hacía escasos minutos.

Alzó una ceja cuando Salomón se aproximó a él, prestando atención a las palabras del tabernero entre el barullo. Le sorprendió la actitud de Salomón, a quien hubiera esperado más opuesto a tener un Marine por allí en medio, y más alegre ante el caos generado; al fin y al cabo, lo organizaba él mismo todas las semanas, no podría extrañarle, ¿no? ¡Aquello debía de ocurrir día sí y día también!

Alrededor de ambos, la batalla parecía crecer aunque el número de participantes se hubiera reducido significativamente tras la bravuconada de Stroud. Por los aires continuaban volando jarras, taburetes, ladrillos, ¡un gato!, tazas, picheles, sillas, patas de mesa, un despertador, una cabeza de ciervo como trofeo de caza... mientras se lanzaban toda clase de improperios que llenaban el ambiente. El público había empezado a observar la pelea casi como una parte más del espectáculo, algunos de ellos incluso animando a un grupo o a otro.

Asintió ante las palabras de Salomón. No sabía cómo aquello podía haberlo pillado por sorpresa, pero era evidente que aquel hombre estaba en un apuro y, diversiones aparte, Stroud era un Marine, ni más ni menos, así que estuvo encantado de acceder a su petición. "No se preocupe, señor Salomón, a ver qué se puede hacer," sentenció, volviendo a arremangarse y preparándose para hacer frente al grupo liderado por Putin. "¡BASTA! ¡QUIETOS TODOS YA, EN NOMBRE DE LA MARINA!", exclamó, mucho más alto que antes (aunque aún sin poder cambiar el tono de su voz, únicamente el volumen, de alguna forme), lanzándose a pegar trompazos aquí y allá y marcándose el objetivo de saltar todos los dientes posibles en el proceso.

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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 570 + 0 = 570
Energia: 464 - 100 = 364
Espiritu: 120 + 0 = 120
#9
- ¡Coño la bofia! - 

- ¡LA PASMA! - 

- ¡Un munipa! - 

La llamada en nombre de la marina de Stroud había generado semejante revuelo que hasta los que estaban en el suelo apaleados empezaron a levantarse y a correr, una manada de borrachos bajó por las escaleras a trompicones, algunos rodando otros como podían, pero el llamado de la marine era fuerte y allí, la jurisdicción por una pelea de bar podía meterte en el calabozo un par de días si te descuidabas, cosa que un padre de familia o alguien a quien no le sobrase el dinero no se podía permitir, pues dos días sin trabajar era casi la misma condena que perder una mano. 

En un abrir y cerrar de ojos el bar se desalojó y la trifulca se cerró de sopetón. Es así como dentro del bar solo quedaron Gargantus, Salomón y Stroud. 

- Tu estas loco muchacho JOJOJOJO - Rio Garganus a carcajadas, mientras se quitaba del brazo lo que parecía ser los restos de una silla como si no importase - Por los pelos de mis pelotas chico, no sabía que eras picoleto ¿Qué diablos haces aquí? - Dijo mientras no podía aguantarse las ganas de reír y se desinflaba un poco - Salomón ¿Qué diablos hace aquí un estirado marine? JOJOJOJO - La situación le resultaba tan cómica que tuvo que apoyarse sobre sus pequeñas piernas en comparación a su rostro - ¿Has visto como han salido por patas? - Recalcó mientras no paraba de reírse. 

- Diablos, un picoleto en el concurso... Extraño pero... Me cuadra. Por lo menos esto se ha terminado... Muchas gracias chavalote - Dijo Solomon mientras asentía y acompañaba con la palma de la mano tanto a Gargantus como a Stroud fuera del local - Si me permitís tengo que limpiar esta mierda - pronunció con hastío y dejadez - y tú tienes que salir de aquí o esta noche entre las perdidas materiales y monetarias que me generarías tendría que volarme la tapa de los seso - dijo con mucha tranquilidad, muy alejado del tono de broma, lo cual volvía aquella frase mucho más macabra de lo que en primera instancia parecería - Venga fuera, fuera - 

Tras echarlos del local, tanto Stroud como Gargantus se quedaron en la puerta del mismo, todavía había grupos de borrachos que salían disparados en cuanto veían a Stroud, pero la rencilla y el principal foco del problema había terminado. A Gargantus todavía le flojeaba la mandíbula y se le escapa una sonría que otra entre las comisuras de los labios.

- En nombre de la marina - imitó al joven - JOJOJOO que bueno muchacho, hacía mucho que no me reía así - Entonces se giró hacía él y le tendió la mano - Mi nombre es Gargantus y también soy un marine como... - La frase se quedó en el aire.

La sangré manchó las baldosas bajo los pies de Stroud y Gargantus, sobre la frente del mayor de ambos, del fornido que aún mantenía la sonrisa, una pequeña línea de sangre empezó a emerger, sobre la herida y casi habiendo atravesado el craneo por completo, un virote atravesaba la cabeza de Gargantus, tras unos leves segundo un chorro de sangre se disparó desde la frente, empapando por completo a Stroud, después de eso, el cuerpo de Gargantus cayó al suelo con un sonido seco. 

Allí en medio de la plaza Vodka, Gargantus fue asesinado frente a Stroud. ¿La causa de la muerte? Alguien, con arco... o ballesta había atravesado la cabeza del marine. Aunque Stroud buscase no encontraría a nadie, por mucho que quisiera aquel o aquella que había perpetuado el robo ya no se encontraba en la plaza Vodka. Su única pista... Un Virote con las iniciales G.F-A ¿Qué significaba aquello? Stroud podría buscar las respuestas o dejar que las fuerzas locales se encargasen de aquello pero eso... Eso solo dependía del joven marine. 

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#10
Stroud se incorporó ante el revuelo, soltando la solapa del pobre desgraciado con el que la había tomado, y dejándolo caer al suelo de madera con un sonido seco. Suspiró, colocándose correctamente los puños de las mangas, y se frotó los nudillos. Miró abajo, contemplando los goterones de sangre, cerveza y quién sabe qué más desperdigados a lo largo de su vestimenta. Pasó el dorso de la mano por su propia nariz, manchándolo de un poco de su propia sangre, descubriendo que él mismo había acabado recibiendo en la refriega. Sacudió la cabeza, mirando a su alrededor, viendo cómo la estancia se vaciaba a mayor velocidad.

Se frotó los nudillos, doloridos, caminando entre los hombres inconscientes y magullados, entre gemidos y quejidos, entre borrachos que hacían lo posible por levantarse, imposibilitados por una mezcla de mareo y crujidos que sus cuerpos no deberían estar produciendo. Procuró que sus botas no se manchasen mientras la madera crujía bajo sus suelas; se percató de cómo los charquitos de sangre aquí y allá empezaban a filtrarse por las rendijas del suelo. Esperó que aquello no fuese a formar un desmadre también en la planta de abajo, compadeciéndose de Salomón.

"En su defensa, Gargantus, Salomón tenía tan poca idea como tú," afirmó, haciendo un ademán con la cabeza hacia el tabernero. "Para ser honestos, había venido aquí como civil, no como Marine. Las cosas simplemente se han torcido más de la cuenta, ¡y qué le voy a hacer!" se excusó, frotándose los nudillos con fruición.

Salió del local junto con el gigantón, que parecía encontrar la situación absolutamente hilarante. "Yo... yo creo que no es para tanto, hombre," dijo, alzando una ceja ante el incesante carcajeo del hombre, pero empezó a reírse él también. La sonrisa, sin embargo, se le congeló cuando el virote atravesó la cabeza de su interlocutor repentinamente, helando el ambiente. Le llovió un chorro de sangre encima, empapándolo, y el hombre se desplomó. "¡Eh! ¡Gar...! ¡Gargantus!" exclamó, agachándose y comprobando el pulso del enorme hombre, que parecía haberse extinguido inmediatamente. Aquello disipó enseguida cualquier rastro de alcohol que quedase en su organismo, poniendo cada uno de sus sentidos en alerta máxima. Sus afilados ojos examinaron los alrededores en silencio, mientras aún sujetaba la cabeza inerte de Gargantus sobre sus manos, empapadas de rojo.

Silencio. Salvo un puñado de curiosos que empezaban a acercarse a comprobar lo sucedido, quien quiera fue hubiese sido el responsable de aquello se había esfumado con la misma rapidez con que había disparado aquel virote. Su entrenamiento, y más aún, su infancia en Spider Miles, lo habían acostumbrado a la capacidad de detectar sospechosos a su alrededor, una suerte de sexto sentido que rozaba la paranoia y que, sin embargo, lo había mantenido vivo durante los años más duros de su juventud. No vio ninguna silueta que despertase aquella alarma, ningún sospechoso corriendo entre callejones, ninguna figura borrosa tras una ventana poco iluminada. Nada.

Con la respiración disparada, se limpió la abundante sangre de la cara, ignorando a la pequeña muchedumbre que había venido a cotillear, y examinó el virote que sobresalía de la cabeza del pobre Gargantus. "G.F-A". Stroud entrecerró los ojos mientras lo leía, intentando pensar qué podía ser aquello. ¿Había mencionado que era Marine? Solo entonces, la información de los últimos segundos antes del incidente empezaba a asentarse en la mente de Stroud, mientras el joven Marine lo intentaba procesar. Se incorporó, sacando su Den Den Mushi y llamando al cuartel de la isla, dispuesto a informar de lo sucedido. Sin embargo, estaba decidido a investigar por su cuenta y llegar al fondo de aquel asunto. La muerte de Gargantus no quedaría enterrada entre los papeles de la mesa de un burócrata.

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