[T1-Autonarrada] | Crónicas antiguas
#1
Reino de sorbet | Biblioteca 
Antes de las 10:00 A.M
Dia 50 de otoño año 16 

El aire del reino de Sorbet era sorprendentemente fresco y con un aroma afrutado, era un tanto más diferente, de lo que le habían llegado a contar de antaño, quizá era por la zona en donde el espadachín oriundo de Wano había decidido comenzar. Ahora tras aceptar de buena manera el clima que había sido designado por el destino, para esta isla del South Blue, cargado con un aroma tropical no tan caluroso, aunque había una diferencia entre cada una de las islas de esta área de los blues, cada isla mantenía su peculiar clima, otras un tanto más parecido y otras más caóticas. La llegada a esta zona había sido tranquila, Dharma iba con ropa relajada una camiseta negra ceñida a su cuerpo y unos pantalones deportivos de buena clase de color gris claro, un estilo un tanto mas relajado pues el día de hoy tenia que moverse un poco más ágil que de costumbre, hoy no era un monje ni un espadachín. Su arma la había decidido dejar en la habitación que había rentado, en una de las posadas variadas de esta zona, no había sido tan económico, pero tenia que disimular.

Si bien, aún no había un peligro latente sobre la “cabeza” de Dharma, tenía cuidado de no estropear esa ventaja por ahora, pues el día donde su rostro seria más que conocido cada vez estaba más cerca. Caminando a paso lento, vislumbrando las diferentes edificaciones de la ciudad, el pelinegro comenzó a guiarse de forma inteligente, leyendo los carteles y demás anuncios que había por la ciudad, con el propósito de encontrar una biblioteca muy especial. Los recuerdos le inundaban la mente, recordando las palabras de su abuelo, un viejo lobo de mar que ya había fallecido en un fatal incidente.

Flashback

Dormido, mejor dicho inconsciente tras una dura caída no prevista , Ezio, así era el nombre que sus padres habían elegido para él, este joven  no sabía donde se encontraba pero su mente recordaba aquellos días de niñez junto a su madre, apenas tenía 6 años , el cual desde esa pequeña edad , tenía sesiones de lectura y donde su madre le contaba historias de un gremio de Asesinos que en realidad eran buscadores de la paz , estos seres se dedicaban a dar equilibrio al mundo desde la oscuridad, ángeles o demonios , nadie sabía bien de que se trataba , estas historias sobre las hazañas de un asesino único que tenía la velocidad de un tigre, la fuerza de un león y que además podía moverse sobre los techos sigilosamente comparado con un águila, De ahí la icónica capucha que este llevaba,  una capucha de color blanca que al frente finalizaba en pico de águila , su madre le había descrito como era dicha vestimenta.

Y Ezio se la imaginaba tal cual, como un personaje fantástico, este hombre de nombre Altair era un asesino prodigio, un ser humano con habilidades únicas el cual se encargaba de luchar contra la injusticia y la justicia que se servía de manera egoísta, que no era un tanta neutral, en este mundo siempre han existido personas que ponen sus intereses antes de los que en verdad importan, antes de los desvalidos y olvidados. Altair era el líder de estos asesinos , era como un súper héroe y el pequeño Ezio, lo veía como un modelo a seguir, pues no solo su madre le dijo la forma en que Ezio se comportaba en batalla si no también su carácter  y esto pasaba cada noche durante muchos años , estas historias incentivaron a Ezio a querer ser como ese hombre mítico, haciendo que dentro de este pequeño miembro de la familia Zar la justicia y el placer por el bien se empezaran a formar de una manera realmente únicas , haciendo de este infante, un niño muy pensante aunque, un tanto hiperactivo.

Fin del flashback

Continuando su andar, entre las calles “elegantes” y bien trazadas de este reino, se movía con soltura, confiado de su gran porte, algunos le miraban admirando su físico, otros con algo de temor mejor pasan de largo, situación que para el espadachín no era algo que le importara demasiado. Acomodaba los músculos de su espalda como de costumbre buscando esa soltura en su cuerpo, al igual que movía su cuello un poco de lado a lado, preparándose para lo que pudiera ocurrir.  Mientras recordaba las palabras de su abuelo, hablando sobre aquel libro “Las crónicas de Altair”, parecía una historia ficticia, de ficción, pero conforme pasaron los años y el crecía, las cosas parecían un poco diferentes. No es un libro cualquiera, sino una crónica sobre el origen y el destino de los Hasha-shin los asesinos, la élite de la vieja guardia que servía a la “luz”. Un credo más allá del gobierno mundial, más allá de los piratas y los revolucionarios.
| "Escucha bien, Ezio" | comento al joven y aun adolescente en ese entonces, con un brillo en los ojos. | Hay copias del Libro de las crónicas de Altair que son... especiales. Contienen, notas a pie de página de otros coleccionistas… por decirlo así, que tienen acceso a información que alguien o algo querían evitar se supiera| En un tono más serio y con dejos de incomodidad por no haber conseguido hacer algo más en su época. | Y esas copias, muchacho, te las encuentras en lugares que no quieren ser encontrados. |

Suspirando un poco tras recordar de forma breve aquellos momentos que sin pensarlo significarían más conforme el tiempo avanzo, ahora todo era muy diferente incluso el mismo Dharma lo era. | “En mi mente aun retumban las palabras de aquel anciano, si bien nunca fui tan cercano a mi familia, la forma en que ellos dejaron este mundo fue algo que aún tengo que descubrir, quien o que lo hizo “| Decía para si mismo dentro de su mente, palabras que el solo podía escuchar. Dharma ahora tenía toda la intención de indagar más sobre este libro que era conocido como un libro común, un cuento más. La información que logro reunir en un mercado negro hace un par de años sobre cosas esotéricas, místicas y cuentos sin mas profundidad, pero que alguien más dijera algo sobre ese libro significaba que no todo era una ilusión de un anciano o un cuento de niños.

Un edificio grande no tanto como lo eran los teatros o algunos museos que afianzaban la intención de mostrar un reino opulento, pero si un edificio bastante agradable de forma arquitectónica, de color blanquecino y algunas figuras representativas de la ciudad alrededor de este mismo. Quizá parte de la realeza o demás iconos de este lugar. Aunque Dharma realmente era un estudioso, no era su especialidad como tal las dinastías de los reinos.  Pero en esta biblioteca de gran tamaño, podía encontrar lo que buscaba o quien podría tener información al respecto, que le pudiera ayudar de manera real a encontrar una de las copias del libro que el necesitaba, la copia que le permitiría entender a que se refería Altair con aquellos frutos del diablo de poderes mas allá de la imaginación. Con la misma calma que había andado por las diversas calles de este reino, el pelinegro de ojos verdosos se acerco a aquel edificio de enigmática sensación.

El visitante y erudito por gusto, tenía el nombre de su contacto, tenía que ser precavido, por lo tanto entro como si fuese cualquier otro visitante, como si fuese un joven estudiante en un día tranquilo, su ropa no era tan ostentosa como la de otros que circulaban por ahí, pero tampoco eran harapos, el contacto que me llevó a la Biblioteca de Plata fue un hombre de apariencia un tanto avejentada, pero que sus arrugas denotaban sabiduría y conocimiento el hombre anciano era llamado Ciro, que  tenía una tienda de cartografía en esa ciudad, vendía mapas del mundo y también otras cosas interesantes. El cartógrafo me conto a quien debía dirigirse Dharma dentro de la biblioteca, tenía que buscar a un hombre de poco pelo y apariencia casi más vieja que él, decía el cartógrafo a modo de broma, le otorgo una clave al espadachín erudito. "Pregunta por la manzana dorada”.

Esto había sucedió un día antes de que el pelinegro de apariencia física imponente se dirigiera hacia la biblioteca, ahora con un poco mas de luz sobre la situación, seguía sus pasos hacia las escalinatas de aquel edificio de gran edad, usualmente las bibliotecas cubren ese requisito, lo antiguo en cierra lo antiguo. El joven oriundo de Wano ahora desarmado, llegaba hasta las grandes puertas de madera, estas tenían un alto de casi 10 metros y al mismo tiempo servían para observar hacia dentro pues además de madera tenían partes de vidrio, lo que permitía ver hacia el interior sin mayor problema. Dharma decidió entrar, era aun temprano la mañana y su frescura le seguían acompañando, no pasaban de las 10:00 A.M. La puerta se abrió y dejo ver un mostrador muy amplio y grande en madera, detrás de ese una señora no tan mayor, pero que mostraba una mirada efusiva al ver a un joven como el pelinegro llegar a estas instalaciones un tanto “calmadas”.

| Bienvenido joven… | Dijo la mujer recorriendo con la mirada el cuerpo fortalecido y juvenil del visitante, con un tono entre amable y pícaro. | Buen día señorita, me podría decir ¿dónde puedo encontrar los libros de historia? | La mujer se ponía de pie de su asiento era una señora de un estilo un tanto colorido al vestir, pero también formal y elegante de cierta manera. | Que gusto ver a alguien tan juvenil con interés por la lectura… en estos tiempos pocos son los que vienen a la biblioteca mas grande del glorioso reino de Sorbet. | Con una mano estirada en dirección a la derecha la mujer seguía mirando lo más que podía el cuerpo del espadachín | Sigue a la derecha cariño y después ve hacia la izquierda y hasta el final encontraras un letrero con lo que buscas| Dharma sonrío con levedad y acerco una de sus manos al inmenso escritorio como si intentara acariciar a la señora, pero eso solo fue una intención controlada, no solía socializar mas allá de lo requerido y normalmente el no solía desentonar tanto con los lugares que podía visitar, era inteligente. Así que asintió con la cabeza a forma de agradecimiento. Un hombre de pocas palabras, el cual dejaba extasiando de sueños y deseos a la señora de unos 50 años.

Sus pasos se dirigieron hacia donde le habían indicado, sintiendo la mirada de la mujer, ignorando sus intenciones, el joven se movió entre las filas y los estantes de la biblioteca caminando hasta llegar al final del pasillo y moverse hacia la izquierda después otra vez hasta llegar al final de la biblioteca, era mucho mas grande de lo que imaginaba, tardo unos cuantos minutos en recorrer dicho pasillo, lleno de libros y libreros que se alzaban en lo alto, así como múltiples pisos. En su mano y aprovechando la distracción de la mujer había tomado unas llaves, no sabia si le iban a servir o no, pero no perdía nada en intentarlo. Sabia que lo que buscaba no era la sección de historia, sino el almacén secreto que se escondía por esa zona, dicho dato fue otorgado por el buen anciano Ciro.

Los ojos esmeraldas de este joven, se movían con agilidad para poder encontrar la entrada a donde quería ir.  | Bro… esto puede ser un poco extraño… un pirata robando una biblioteca jahjah… | Dijo para si mismo, mientras sus pies lo llevaban a una especie de pared con un solo punto negro, donde lógicamente podía entrar una llave. Dharma no solía confiar en nadie, pero dado que le dio dinero al viejo cartógrafo, era más una transacción que un favor. Con sus manos siempre tranquilas y seguras introdujo la llave que mas le parecía coincidir, una llave de color negro redonda en la punta, tras unos leves instantes de intentar introducirla se escucho un pequeño “click” que daba aviso de que las cosas habían salido bien. Una puerta corrediza de madera era eso. Sonrió con levedad y se introdujo al interior de este cuarto, mientras dejaba abierta la puerta, no importando lo demás, no tardaría mucho. Iba bajando unas escaleras no tan anchas, pero si de madera crujiente, mientras descendía el pasillo de las escaleras era iluminado con pequeños huecos de luz que se encontraban en las esquinas de aquel pasillo, menos mal había decidido venir de día, algo que hacia todo menos sospechoso.

Con el sigilo normal de una persona en una biblioteca tan inmensa recorrió los pasillos internos de esa zona, hasta llegar a donde había un logro en la puerta con una manzana dorada pintada en el vidrio de la puerta, justo como el anciano le había comentado quizá no con tanto detalle, pero al final si era tal cual. Así sin mas entro en una habitación de cristal y comenzó a ojear con la mirada diferentes libros que había ahí, no eran tantos. Uno era el que buscaba y sabía que aquí podría encontrarlo “Crónicas de Altair” la pasta del libro era diferente, así que lo tomo y lo reviso, este contenía notas extra en diferentes páginas, así como una instrucción única. De la bolsa de su pantalón saco un pergamino que traía desde su ciudad natal, uno que le entrego su padre antes de que Dharma desapareciera para siempre aquel día. Antes de que el mundo para el cambiara.  El contenido del pergamino palabras mas palabras menos era el inicio de una serie de reglas o directrices que hablaban sobre un credo, el credo de los asesinos y las bases para volverlo a forjar llegado el momento. Una organización mas allá del bien y el mal. 

Las primeras paginas de este libro son directas, Dharma las observa y las lee con atención:
  • -Nada es verdad todo está permitido
  • -Salvaguardar el equilibro del mundo
  • -Actuar en sigilo y no comprometer a la hermandad
  • -Trabajamos en las sombras para servir en la luz
  • -Mantener vuestra hoja alejada de los realmente inocentes
  • -Proteger los unos a los otros, no existe la traición
  • -Será alguien cuyo espíritu sea puro, digno de confianza y de alto sentido moral.
  • -Deberá anhelar con pureza el poder, pero no el poder de subyugar sino el que viene del deseo de vivir.
  • -Ha de ser una persona capaz de conmoverse con el dolor ajeno, pero será centrado para no actuar apresuradamente ante la presencia del sufrimiento.
  • -Debe tener el firme deseo de cumplir el precepto de proteger a las personas del dolor de la era, pero como una espada libre.
  • -El guerrero no será dominado por poderes externos, será libre, una espada justiciera que no sea controlada por intereses más allá de la verdadera justicia.
  • -Deberá anhelar con pureza el poder, pero no el poder de subyugar sino el que viene del deseo de vivir.
  • -El guerrero practicante no dudará, las dudas significan la muerte, y morir es inadmisible. El guerrero confiará en su propio juicio y moral, sus creencias y fortaleza mental no decaerán en medio del caos y el temor.
  • -El guerrero de la vía de la espada ha de saber que aquellos que caen bajo su espada son también seres humanos, esto debe ser atentamente observado, aun el villano tiene seres queridos, así pues, aunque la espada es el arma asesina ha de respetar el valor de la vida.

Estas reglas que se encuentran al principio del libro, hablan en realidad sobre lo que es un Asesino una persona principalmente sabia quien ha sido instruida en sabiduría más allá de lo que dictamine el mundo actual o las eras, siguiendo sus preceptos de moralidad, sin dejarse engañar por aquellas versiones del mundo que inducen al libertinaje y los placeres mundanos, un asesino con una mentalidad única y una habilidad prodigiosa en el manejo de las artes de lucha que domine , este credo maneja un arte de la espada único ,arte legendaria la cual ha sido oculta para unos pocos, también tiene más instrucciones y mucho mas detalles incluidos en el libro.

Tras comparar el libro con el pergamino que le había otorgado su padre, junto con las enseñanzas que había recibido en el monasterio donde vivió mas de 5 años, podía llegar a la conclusión primordial, el mundo esta desmarañado y alguien debe darle un rumbo ideal bajo preceptos que rijan de forma idónea el destino de todos los seres vivos. Dharma entonces tomo el libro entre sus grandes manos y lo ajusto, para así salir de este lugar a prisa, mientras los guardias de la biblioteca comenzaban a buscarlo entre los pasillos, dado que la señora recepcionista y bibliotecaria se percató de la falta de sus llaves, pero gracias al gran tamaño de la biblioteca el escapar de ahí fue relativamente sencillo.
#2
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Aventura Autonarrada: Completada
RECOMPENSAS:

— Puntos Mugiwara: 5

— Reputación: 15

— Berries: 10K

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