02-01-2026, 07:47 PM
Día 40 de invierno, Año 16
El día amanecía con normalidad para la época del año, así que bastante mal para mi, el frío era aterrador y las rondas de patrullaje eran en solitario, por lo que no tenía nadie con quien poder compartir mi sufrimiento. Esta vez me tocaba un recorrido por la cosa de la isla, lo que empeoraba la situación, el viento que soplaba desde el mar era aún más frío si cabe y calaba hasta los huesos. Pero nada de eso me impediría llevar a cabo mi deber tenía mucho que mejorar y seguir trabajando era mi manera de centrarme, las cosas habían estado tranquilas desde que ese maldito Diosdado desapareció de la isla, pero la humillación que había sufrido ante él me había hecho mella, no paraba de darle vueltas a como podría superar a aquel muro con el que choqué, pero no se me ocurría nada.
Salí del cuartel, no antes de que uno de mis superiores me informase de algo —Se han reportado avistamientos de Piratas en las aguas cercanas a la isla ¡Extrema las precauciones recluta!— A lo que respondí, con un saludo formal y completamente recto —¡Si, señor!— Este aviso encendió algo dentro de mi, de repente sentí como si el frío desapareciese y me dirigí al primer punto de mi patrullaje, el puerto, donde podría aprovechar para solicitar algo de información a los pescadores que navegan en estas aguas. El camino fue tranquilo, saludaba a la gente del pueblo por el camino, varios meses después de llegar al pueblo ya me había hecho familiar con los habitantes, Akira jugó un papel importante ya que era de aquí y al estar frecuentemente con él las personas confiaban más fácilmente en mi.
Una vez llegué al puerto me percaté de que los daños sufridos por losa actos vandálicos de hace varios meses ya habían sido reparados, no quedaban cristales rotos en las casas o botes incendiados, así que la actividad pesquera estaba tan activa como de costumbre. Lo primero que hice fue acercarme a un joven marinero que se encontraba remendando una red y le pregunté —Buenos días joven ¿Sabe algo de los avistamientos de piratas ocurridos en los últimos días?— El marinero puso toda su atención en mi, era un muchacho de pelo rubio y ojos castaños, con la piel bronceada por el sol y las manos desgastadas por su profesión, siempre era agradable ver a jóvenes experimentados dándolo todo en el trabajo. —Pue' ci mire usté'. Mis compa vieron aye' un barco con una bandera negra ¿Zabe? Yo no lo vi, despue' de to' estoy tol día aquí, coce que te coce, pero era por la zona del faro— Tardé un segundo en procesar lo que me había dicho, ya que no era familiar con el acento —Muchas gracias por su información. Si me disculpa— Me despedí con una ligera reverencia militar y puse rumbo al faro. Era parte del recorrido que me correspondía por mi ruta, así que no vi necesario buscar más información en el puerto.
Mientras iba de camino al faro por el paseo pegado a la playa, dos compañeros marines me pararon. Eran dos reclutas jóvenes que se acababan de alistar, el bueno de Mike Dos Santos Aveiro y el tímido Charlie de Assis Moreira. Mike era un tipo confiado, demasiado teniendo en cuenta sus habilidades, actuaba como si fuese el más fuerte del mundo pero en los entrenos apenas era capaz de seguir el ritmo, era un muchacho de 18 años, de pelo negro azabache, con una musculatura media y de metro setenta de altura, si tenía algo que resaltar de sus habilidades era su vista, un catalejo humano. Por otro lado estaba Charlie, también de 18 años, era prácticamente lo opuesto a Mike, un tipo robusto, algo pasado de peso, de metro noventa de altura y que, a pesar de lo que podía parecer por su apariencia, sobresalía por su estamina en los entrenamientos, sin embargo su naturaleza cohibida le impedía demostrar todo su potencial. —Al fin te pillamos Juan, *uff* *uff* Nos han mandado para aprender labores de patrullaje contigo. Dicen que estamos muy verdes y nos vendría bien aprender de ti— Charlie solo asintió medio escondido detrás de su amigo, a pesar de que no había forma de ocultar su cuerpo detrás del de Mike —Muy bien, ahora mismo estoy de camino al faro mientras vigilo la costa ya que hay avistamientos de piratas, recordad ¡Extremad precauciones!— Personalmente no tenía problema en cuidar de los nuevos, ya estaba acostumbrado a lidiar con jóvenes revoltosos y parecían buenos muchachos.
Mike y Charlie
Así pues, retomamos el camino al faro —Si encontramos a los piratas volveremos al cuartel para pedir refuerzos ¿Verdad?— Dejé un momento de silencio mientras pensaba una respuesta —Pues depende, no tenemos Den Den Mushi para llamar al cuartel, así que si la situación requiere que actuemos debemos hacerlo solos los tres— Charlie se quedó pálido con mi respuesta, por mi parte, no tenía intención alguna de mentirle, debía hacerse a la idea ya que era un escenario que podía suceder. —¡Alegra esa cara Charlie! Somos marines, debemos ver cada oportunidad de hacer el bien como algo placentero— Mike se impulsó de mi hombro para dar un salto y gritó —¡Eso eso! Vamos a darle una lección a esos piratas— Me agradaba la iniciativa de Mike, aunque me imaginaba que no podría respaldarlo con actos, pero bueno, ya mejoraría.
Por fin llegamos al faro, pero antes de subir divisamos un barco en la distancia, mi vista no era tan aguda como para verlo, así que le di un toque en la espalda a Mike para que intentase fijarse él —¡Piratas! Son piratas, ese están montando en botes para desembarcar en la playa— Mis sospechas se hicieron realidad ¿Habíamos sido afortunados o desdichados? Solo el tiempo lo diría. Bajamos velozmente por el acantilado para llegar lo más rápidamente posible a la playa. El cielo, que por la mañana tenía algunas nubes sueltas, se cubrió por completo por nubes oscuras, era imposible saber si llovería o no, no era un clima que me desagradase.
Cuando llegamos a la costa nos encontramos de frente con los piratas, que acababan de desembarcar. Eran unos veinte, su capitán era la imagen clásica de un pirata, era tan obvio que parecía casi una caricatura. Un sombrero pirata, vestido con una chaqueta andrajosa que caía hasta el suelo, parche en el ojo izquierdo, una larga barba marrón que caía hasta el pecho. —Bom, bom… o que temos aqui? Uns meninos agentes da Marinha. Rendam-se, se não quiserem virar comida de peixe— Podía entender medianamente lo que trataba de decir, pero no iba a detenerme a hablar con unos sucios piratas asquerosos, así que cargué contra ellos sin más miramientos. Cuando su capitán vio como me acercaba velozmente, dio la orden de atacar —¡Matem esse caranguejo gigante e os percebes que vêm atrás dele, rapazes!— Charlie y Mike me siguieron de cerca aunque quedándose un poco atrás. Mientras corría cambie a mi forma híbrida y arremetí contra los hombres de ese pirata carioca usando el Kama Roll, avanzando por el medio del pelotón y abriéndome paso hacia su capitán que al ver mi habilidad dijo, con tono de sorpresa —¿Esse maldito é um usuário de habilidades?— Y cargó contra mi empuñando su espada. Mientras yo enfrentaba a su capitán dejé a mis compañeros lidiando con el resto de los tripulantes, yo acabé con varios de ellos y los dividí en dos grupos al atravesar por el medio, dejando uno para Mike y otro para Charlie. Ambos lucharon ferozmente contra sus adversarios, afortunadamente estos piratas no eran nada del otro mundo y podían apañárselas incluso en desventaja numérica.
No podía decirse lo mismo del capitán, era un diestro espadachín, que combinaba cortes con su sable que empuñaba en una mano con los disparos de su trabuco. La verdad es que este maldito me estaba dando más que problemas, afortunadamente, gracias al poder de la kame kame estaba pudiendo resistir sus ataques. Tenía un as bajo la manga para dar un golpe decisivo en la batalla, pero necesitaba acortar la distancia mientras el capitán tuerto bajaba la guardia. En mitad del combate dejé mi costado abierto a propósito, para incitar a mi enemigo a atacar con su sable de forma horizontal, el pirata mordió el cebo y justo antes de que su sable me cortase me agaché súbitamente mientras, impulsándome hacia adelante, me coloqué justo bajo su abdomen y le conecté un Crab Smash en el mentón, que le dejo fuera de combate en el acto.
Al terminar el combate me giré para ver como le había ido a mis compañeros. Ambos estaban vivos, pero Mike estaba notablemente herido —¡Charlie, ve rápido al cuartel, solicita que traigan un médico y agentes para llevarse a los piratas!— Charlie salió corriendo a una velocidad que costaba creer teniendo en cuenta su cuerpo y yo me quedé con Mike que me decía —Les hemos dado para el pelo eee. Aguante la Marina hostia— Los refuerzos llegaron luego de varios minutos y se llevaron a Mike, que debía ser sometido a una operación para intentar salvar su brazo. Charlie por su lado presentó su renuncia, esta experiencia le había hecho entender que no quería ser marine, jugarse la vida no era para él, estaba bien si lo que había que hacer era limpiar el cuartel, hacer ejercicio y esas cosas, pero el peligro no era lo suyo, por lo que me acabé enterando días más tarde, se hizo panadero, realmente era algo que le pegaba más.
Al volver al cuartel lo primero que hice fue ir a ver a Mike tras su operación, finalmente hubo que amputarle el brazo pero eso no rompió su optimismo, mientras hablábamos de lo sucedido y de lo que pasó con Charlie, me dijo —Tener un brazo no será un problema, solo necesito un implante y a darle caña de nuevo— Realmente me enseñó que una voluntad inquebrantable puede llevarte mucho más lejos que cualquier otra cosa.

![[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]](https://i.ibb.co/DX21hrt/Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg)
