Gaufrid y la Lanzacorazones [P.R.] [T3]
#1
Heart 
La isla es terriblemente peligrosa, llena de criaturas monstruosas y criaturas armadas con marfil veneno y huesos de armaduras. Pocos sobreviven y pocos son los recursos que puedes encontrar para sobrevivir de manera cómoda, los cazadores furtivos solían rondar con mucho descaro pues para pasar a este lado del mar se necesitaba una gran fuerza y determinación. Aunque a veces la codicia era suficiente y un poco… o mas bien mucho dinero. Esta vez, había un grupo armado que decidió vivir a expensas de los animales, un grupo peligroso que se dice luchaban con armas comunes, pero de maneras extrañas. Entre ellas estaba una especie de rumor entre los investigadores. Le llamaban el escorpión pues sus presas eran encontradas con muchas perforaciones, como si fueran ametralladas sin compasión. Sus víctimas principales arañas, aves majestuosas y exploradores desprevenidos. 
 
El día era caluroso pero no superaba la normalidad, llevando un par de botellas de agua era suficiente para no sufrir deshidratación, caminar con sigilo y cuidado sorteaba los demás peligros donde cada paso en falso podía hacer que terminaras como sándwich de carne de algún dino enojado, envenenado o con rabia. El camino al campamento era estrecho y protegido, rodeado por una ladera montañosa y al sur por un bosque frondoso y un rio detrás de aguas furiosas, sin embargo, no era importante pues esta era una zona segura. Petyr Crook llego al campamento. Su mirada calma, fría y secreta.
 
Cuando entro al campamento de novatos pidió hablar con el mejor cazador… uno de los cadetes mas novatos, un coimero hablo un poco con el y le apunto a un pelirrojo… —Él es el mejor cazador entre nosotros. Hable con el.— Poco tiempo después Petyr se persigno y basando sus dedos pulgar e índice en cruz lanzo una plegaria al cielo.
 
—Señor… Gaufrid… me han dicho… usted es uno de los mejores cazadores de toda la isla, se que estamos en una isla donde cada sombra es un peligro apabullante, pero que mas de dos personas digan que usted no es, debe serlo… tengo una urgencia, la recompensa es nula o al menos lo que podamos recuperar. De las garras de los crueles, le interesa?... … …— El señor de la espada, era un cazarrecompensas de una pequeña tripulación llamada la triple amargura, le conto detalles escuetos de su organización que básicamente escoltaba exploradores. Pero lo que lo traía ahí era parte de una misión fracasada. —… … … La misión que hemos fracasado tristemente es la escolta de nuestro cliente don… da igual… yace muerto en el claro del valle oculto que hemos encontrado.— El rostro de Petyr se volvió oscuro y sombrío… sus labios temblaron y sus dientes se apretaron ante el recuerdo crudo de sus compañeros… pero fue fuerte y no derramo una sola lagrima.
 
—El claro esta al sur, entrar a el es relativamente fácil, parece el lecho de un volcán activo. Si desea puedo llevarle ahora mismo… cuenta con una montura?... yo tengo transporte propio, de echo el mío y de mis camaradas caídos.— Dijo apretando el puño en su espada que parecía no se había desenfundado el día de hoy.
 
El terreno oculto era precisamente fácil de encontrar primero debía pasarse una frondosa maleza y llegar a una larga cueva subterránea para salir a una especie de valle claro y hermoso… con el aire enrarecido pero sin duda reconfortante… en el interior no parecía que hubiera grandes dinosaurios o al menos no que vivieran dentro activamente. Rastros… pocos. Alrededor del claro se alzaba una fila de algunos árboles que podían ocultar a una persona… pero… el aroma a sangre pronto golpearía las fosas nasales de quien entrase… ahí clavado en un árbol había a diez metros de la entrada. Un hombre con armadura la lanza de lado a lado lo mato de inmediato, Petyr instantáneamente se quebró. Quiso ir recuperar su cuerpo pero solo se ocultó detrás de uno de los árboles… hizo una seña a su acompañante para que se ocultase también —Ocúltese, estar bajo la luz dorada del sol, ese error cometimos cuando entramos sin precaución…— Dijo temblando apegado a la corteza intentando mirar hacia al frente…
 
Se alzaba frente a ellos un risco escarpado de casi 30 grados para terminar en una especie de camino superior donde se alzaban innumerables cuevas. Mirando a la derecha dos enormes árboles, a la izquierda otros dos y sostenida sobre ellos impresionantes telarañas de arañas gigantes que cazaban aves. Aves radiantes, doradas y plateadas que según rumores, chismes y tonterías decían que curaban miles de millones de males.
 
Un poco mas allá… dos lanzas en el suelo de aproximadamente un metro y medio clavadas a diferentes alturas. Una de ellas clavada en una roca. Una fuerza impresionante para lograr eso. Detrás de las rocas. Otro muerto, seguramente el cliente de la Triple Amargura. Pero Petyr tenia ojos solo para su compañero muerto.
 
Entonces una sombra se movió en la lejanía, una veloz y tan rápida que seguro tenías que estar mirando fijamente para darte cuenta que siquiera se movió alguien… ahí a aproximadamente 18 metros de la entrada. En la elevación. Que era… plumas salieron volando, como un tifón… era un pájaro?... un nativo?... por la mirada asustada de Petyr… un asesino.
 
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#2
Bertram, el joven cazador pelirrojo que abandonó su hogar y su oficio y pasión como cazador para unirse a la marina, se encuentra en una isla que es el sueño de la mayoría de cazadores que llegó a conocer, una isla insólita, con un enorme bosque repleto de todo tipo de criaturas de todas las formas y tamaños, desde pequeños roedores, pasando por primates, aves y llegando a los enormes y gigantescos lagartos conocidos como dinosaurios entre otras especies que probablemente solamente existen en esa isla que parece anclada en una era primitiva donde rige la ley del más fuerte, o más bien, del más apto a la hora de sobrevivir. Mientras en otras islas los bosques son lugares con sus peligros y complicaciones, en esta isla todo eso se potencia a extremos insospechados, siendo que no solo las amenazas son de mayor tamaño, ferocidad y peligro, sino que además es un lugar que no facilita precisamente el reabastecerse o prepararse para una incursión al bosque. Por ese mismo motivo son pocos los que se adentran en la jungla y solo los que tienen cierta experiencia en cacerías o en moverse por esos lugares es que se atreven a adentrarse en el bosque.

En un claro de ese bosque, gracias al trabajo de uno de los presentes, un pequeño grupo marine se encuentra descansando, cada uno a sus labores y el responsable de que hayan llegado a un claro es un arquero pelirrojo que se encuentra sentado en un lateral del campamento, comprobando su equipo y poniendo a punto su arco para que esté siempre en perfectas condiciones para cualquier cosa que pueda ocurrir. Sus movimientos calmados y medidos demuestran su experiencia, el cuidado que demuestra con su arma ejemplifica lo que debe hacer cualquier soldado o cazador que se precie, no descuidar ni el entrenamiento ni el mantenimiento del equipo, cualquiera que confíe ciegamente en que otro se encargará de que su arma y equipo esté en perfecto estado y no aprenda el mantenimiento básico como la limpieza, revisar si hay algún indicio de daños o alguna mella que requiera llevar a alguien que pueda repararlo en caso de que uno mismo no tenga las capacidades, está condenado a quedarse sin su arma en cualquier momento. Bertram, el contramaestre encargado de guiar a ese pequeño grupo de marines en una misión en el bosque, parece ser el único del lugar capacitado para moverse por el lugar, lo que le hace cuestionar la sensatez del hombre que organizó la misión, siendo que fue una casualidad que el pelirrojo se encontrara con ellos.

El joven arquero suspira mientras repasa ahora un mapa que improvisó a través de los días que pasó recolectando materiales y vagando por la isla. No sabe muy bien el objetivo de los marines, solo le pidieron que les guíe lo más cerca posible del volcán, por lo que el joven se encuentra planificando la ruta más eficiente y menos arriesgada para un grupo tan amplio, siendo que hasta entonces el resto deben descansar, prepararse y estudiar la zona circundante al campamento, además de pensar y armar sistemas de alarma por precaución. Mientras repasa el mapa, el joven escucha unos pasos acercarse, por lo que alza la vista para ver a un hombre en buena forma, postura firme de alguien acostumbrado a pelear, y con buena disciplina. El sujeto no se presenta, siendo que explica el motivo de su presencia en un campamento marine, al parecer busca ayuda para recuperar lo que queda de su equipo que pereció en una misión de escolta, fallando estrepitosamente con su trabajo. Bertram escucha en silencio hasta que pregunta si dispone de montura, y suspira antes de decir

-Mi montura no es apta para este clima, iré a pie o en su montura.-

El joven arquero acompaña al cazador a la zona donde se halla la entrada oculta, el lugar donde toda su misión se descarriló y perdió a su cliente y sus compañeros. La visión al llegar no es alentadora, tras un camino subterráneo llegan a un valle claro y hermoso, un lugar que uno no encuentra fácilmente por cualquier lugar, siendo una auténtica obra de arte de la naturaleza. Con un vistazo al lugar el joven arquero encuentra varias cosas que realmente destacan, las telarañas que parecen formarse en árboles a ambos lados del claro, siendo un lugar donde el joven disfrutaría de no ser por el intenso olor a sangre que llena el lugar, y la visión de un sujeto clavado en un árbol a unos 10 metros de la entrada, seguramente uno de los hombres del cazador. Ante la advertencia del hombre Bertram suspira y dice

-Ese fue su segundo error, el primero fue no investigar la zona antes de traer a vuestro cliente. Por eso es que los cazadores insisten en que la gente tenga cuidado al pensar que su trabajo es solo esconderse y disparar. Quédese quieto, investigaré la situación.-

El joven arquero observa la zona, aguzando la vista buscando cualquier indicio de la posición de lo que sea que provocó esa matanza si es que continua en ese lugar, pero viendo la ubicación, y lo que se observa, seguramente sea obra de cazadores furtivos que solo les interesa el beneficio económico de los animales, no son verdaderos cazadores que solo cazan para comer. El joven toma una piedra de un tamaño decente mientras observa las lanzas al otro lado del valle, una de ellas clavada con bastante fuerza en una roca, hasta que de pronto a lo lejos el joven marine ve una sombra moverse, demasiado veloz para distinguirla, pero se ven plumas volando, aunque por la expresión del acompañante del marine no se trata de un pájaro, probablemente sea el culpable de toda la masacre. Bertram aprieta con firmeza la piedra que tiene en la mano y la lanza con fuerza hacia el claro, manteniéndose oculto tras ello y observando con cuidado lo que ocurre en el momento que algo aparece en la zona, aunque idealmente vendría bien que alguien avanzara y fuera la distracción, pero como marine no pondrá a nadie en riesgo.

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#3
Los cotos de caza de reptiles era algo común en esta isla, llena de cazadores furtivos, y eso hacia que las pieles, escamas y otras cosas que los grandes reptiles se vendiera a precio de huevo. No era a un negocio rentable menos aun con tantos marines vigilando la zona y atrapando a cuanto cazador estuviera por esos lares sin permiso. Por ello quien rondaba esta zona era celosa y malvada, maquiavélica y brutal. Sus armas eran devastadoras y tenían una particular forma de atacar. Quien la sentía ya no vivía. Pues su velocidad era de rayo e imparable. Se decía que sus alas negras eran malvadas, malditas y nunca podrían ser atrapadas.

Cazadores de sombras, de aves y de sueños rotos rondaban por todos lados, pero nadie en este pequeño claro. Aparte de aves, mataba indiscriminadamente arañas. Cada una de ellas era atravesada por barras de acero de casi cincuenta kilos. Las grandes colonias en este claro estaban hambrientas y cada ve que detectaban alguien cerca de sus fauces inyectaban sus venenos, deseosas de comer y de infectar a los desgraciados que se descuidaban, La hermandad de la triple amargura eran tres hombres entrenados para cazar, pero no para enfrentarse a esto. Caído en el suelo, estaba uno, perdido en el bosque otro y el único y más experimentado de los tres había ido por ayuda. Una que esperaba fuera efectiva.

Sobre el camino superior donde las cuevas infestadas de arañas eran perfectas para ocultarse se movía apenas se le acercaba una araña, aunque era gigantesca, se movía con un aletear rasante plano y bajo. Era una sombra aliada del viento. Habían llegado en la montura de Petyr y apenas descabalgaron el hombre se agacho instintivamente.

Parecía ser experto… claro. Era un cazador, su misión era ser un cobarde valiente, es decir, desconfiar, analizar, estar caminando sobre seguro, era su prioridad sobrevivir y en cambio matar a los que le enfrente. Un portador de la muerte. Petyr sintió desdicha y desolación y cayo apretado contra el árbol, sentado en el suelo llego al suelo y se abrazó las piernas con resignación. —Si… no merezco vivir. Pero vengue a mi hermano… por favor.— Dijo mientras permanecía inmóvil al parecer destinado a morir ahí de pena y con el corazón roto en mil pedazos.

Cuando la piedra cae en el claro parece que solo perturba las arañas cercanas… de casi un metro de largo parecen huir de todo lo que cae… el silencio entona una canción desesperada en el vacío interminable de hojas y nada parece romperlo… el ambiente era amenazante y pesado. Quietud que entonces fue rota por una voz. Parecía venir de todos lados y de ninguno. —Cazador… cambia tu estúpido color de pelo, no te viene Darling… se supone que debes ser el sigilo, la oscuridad… la noche eterna. Tienes que ser como yo… Darling… jejeje…— La oscura aparición se movió rauda como un bólido al siguiente árbol y entonces se revelo… la criatura una bestia de casi tres metros de alto… oscura de cabellos albos y resplandecientes su sonrisa era amplia. En sus manos cargaba un par de lanzas. Ningún arma de fuego. El arma giro en sus manos lentamente al inicio… poco a poco mas y mas rápido… —Si vienes por presas, son todas mías, me ha costado mucho lidiar con las arañas como para también tener que lidiar contigo y otros imbéciles como estos… así que Darling, desaparece o te sacare el jugo rojo de las entrañas… que esto te sirva de advertencia Darling… HAAAAA— Grito finalmente mientras sus manos se volvieron rayos de poder tan feroces que seguro pareció un relámpago… no se detuvo, su inmensa agilidad era clave y en su carrera —HHHYYYYYAAAAA— Cada grito era un destello fulgurante que se lanzaba contra el cazador de cabellos carmesí. Cada una de ellas violentas y llenas de malicia. Aunque por el momento eran solo advertencias. Cuando su carrera le hizo llegar al siguiente árbol… sus alas comenzaron a tomar el viento y pareció rebotar en la corteza del árbol… siguió moviéndose, entre los cuatro arboles para ocultarse y siempre manteniéndose en movimiento siempre atenta a la bandera roja que acechaba con quitarle sus presas… aves… aves preciosas. Las lanzas si bien son pesadas, grandes de casi dos metros de alto, eran verdaderas balas de muerte… afortunadamente estas eran algo delgadas e impactaron en el cuerpo de su enemigo aparentemente como advertencias… si bien eran golpes certeros, el daño no era algo que le matarían de una vez. pero esta desgraciada mantenía cosas en secreto aún. —Soy Flora la cazadora de trofeos y no dejare que un pelele como tu me capture Darling, menos una basura sin experiencia como tu y esos tontos que ya están muertos.— Se burlo sin detenerse corriendo de árbol en árbol a una velocidad apabullante. Buscando siempre mantenerse entre los dos árboles que sostenían la gran telaraña sobre sus cabezas. En su equipo portaba dos espadas gigantescas para un hombre común y en cada mano una lanza... al moverse con velocidad por el campo es capaz de ir recuperando jabalinas que hay desperdigadas por todos lados.

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#4
El joven marine no es alguien tosco con la gente, no le agrada atacar, ni física ni verbalmente a la gente inocente, pero tampoco es alguien que endulza las palabras cuando es necesario enseñar a la gente sobre sus errores, más aún cuando dichos errores provocan la muerte de alguien. Su intención cuando hace eso no es hacer que alguien se sienta inferior o pierda la voluntad, es más bien evitar que siga cometiendo los mismos errores, y para ello aprendió a las malas que es mejor comentarlo de forma directa en lugar de endulzar las palabras o aliviar el impacto diluyendo la importancia del mensaje. Ambos usaron la montura de Petyr para mayor velocidad de movimiento, el tiempo parece ser importante, aunque también es un inconveniente de cara a prepararse, pues Bertram no sabe cómo es el entorno ni tampoco el tipo de peligros que le pueden esperar, contando tanto peligros naturales y propios de la isla como arañas, dinosaurios y otros depredadores, como humanos, trampas y cazadores furtivos faltos de escrúpulos.

El joven marine no es alguien de naturaleza violenta y propenso a atacar directamente, prefiere arrestar y encarcelar a los criminales o disuadir a la gente de cometer errores irreparables, pero eso no significa que pueden hacer lo que quieran que él será un bonachón que mirará a otro lado o dejará que se burlen de él abiertamente sin consecuencias, y más si se enfrenta a cazadores sin escrúpulos que no dudan en matar a otros únicamente por mantener su lugar de cacería o para poder seguir cazando de forma indiscriminada y sin un mínimo de control arriesgando con provocar no solo la extinción de una especie, sino un desequilibrio en el ambiente que puede llegar a ser letal. El hombre que le pidió ayuda parece estar en un estado de depresión por las palabras de Bertram, quien se rasca tras la cabeza diciendo

-No diga estupideces, morir no hará que su hermano vuelva, ni borrará lo ocurrido. Sigue adelante, vive y ayuda a otros, honra la memoria de tu hermano y aprende de tus errores para evitar desgracias, y enseña a otros para que ellos no cometan el mismo error, sir.-

Tras esas palabras el ambiente se mantiene en completo silencio, casi molesto y peligroso, cómo cuando un depredador se prepara para lanzarse al ataque, o la calma antes de una terrible tempestad. Y de pronto el silencio se rompe, una voz que parece venir de todos lados, pero de ninguno al mismo tiempo empieza a hablar, un tono engreído, palabras ofensivas como buscando provocar al marine a actuar impulsivamente dejándose llevar por la rabia y no pensando en las consecuencias, por fortuna como un cazador sabe controlar su temperamento, y al mismo tiempo ya tiene su arco en mano, listo para defenderse o atacar, aunque no tiene aún todo lo que realmente le gustaría para poder pelear abiertamente, además de estar ella en una posición ventajosa. Sin embargo, el propio ambiente le da un punto de apoyo al arquero, y la arrogancia que demuestra la mujer puede ser algo que le de una ventaja al marine si sabe aprovecharlo, así cómo lo hizo con el tal Guh Lipa en su momento.

No es la primera vez que se enfrenta a un enemigo de ese estilo, un enemigo que se cree superior y que no se calla, por lo que tiene tiempo a hacer sus propias acciones en lo que ella habla sin parar, por lo que mientras la lunarian habla, reconociendo su raza de cuando peleó junto a Fyodor, el joven arquero no lo duda un solo instante y salta hacia atrás un total de dos metros mientras lanza dos flechas consecutivas, pero no directamente a ella, sino que apunta concretamente a las ramas de cara árbol que sostienen la telaraña. Al atacar las ramas las rompe, causando que la telaraña entera caiga sobre la mujer que se encuentra bajo ellas hablando tan arrogante y tranquilamente pensando que el arquero no tiene nada que hacer contra ella. El marine, al ver la forma en la que mueve las lanzas en sus manos y sus palabras sabe que la mujer está tramando algo, y más bien al ver que son idénticas a la lanza que tiene al hombre clavado en el árbol sabe que ella es la causante de eso y por ello es que no se queda quieto durante su verborrea. Tras eso el marine corre hacia otro lado, manteniendo siempre la vista en la mujer, colocándose tras una roca antes de decir

-Eres la típica cazadora descerebrada que no comprende realmente lo delicado que es el trabajo. Solo ves la emoción o el dinero que da la caza, no te preocupas por saber cuándo detenerte, no tienes consideración con otros cazadores ni respetas la vida ajena, no eres más que una asesina que se escuda diciendo que es una cazadora, sir.-

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#5
Era confiada, malvada y cruel, no le importaba matar para proteger su patrimonio pues tenía muchas cosas que comprar, adornos que lucir y armas nuevas que comprar para portar. Había pensado que los venenos eran una buena basa para comprar, pensó en usar cosas explosivas en sus puntas, pensó en lanzar redes al disparar sus lanzas. Pero eso costaba demasiado y las armas que portaba ya eran demasiado caras.
 
Con el pasar de los años había convertido este sitio en un lugar ideal para cazar y durante todo ese tiempo se había enemistado con las arañas, tanto que generaciones de ellas siempre deseaban atacarla para inyectarle veneno y fundir sus huesos. Pero ellas eran lentas y Flora demasiado rápida y mortal para ellas, de echo el campo podía verse plagado de arañas por todos lados, tanto arriba en el camino donde rondaba Flora como en el suelo mas bajo donde estaban los intrusos.
 
Petyr escucho las palabras del cazador y se levanto de su posición. Agarro fuertemente su espada y decidió aceptar su destino… —Tienes razón, honor o muerte, pero no soy un Sir.— Le respondió, pensando que la palabra que decía siempre el cazador era una especie de título honorifico, pero era algo que se le salía sin querer o por costumbre quizás. Las palabras de la enemiga de todo lo vivo le causaron ira, pavor, una amalgama de sensaciones… miro al cazador y asintió con la cabeza para desaparecer en una de las cuevas… los chillidos de arañas comenzaron a chillar ante su paso… y varias le siguieron en busca de un almuerzo fácil.
 
Las palabras de la Lunarian parece que eran grandilocuentes, pero vacías en contenido, solo amenazas y grandeza que no tenía claramente, claro se sentía superior por que nunca se había enfrentado a un cazador de verdad y todos huían de ella apenas aparecía y era por cierto una cazadora notable. Pero solo contra quienes eran más débiles que ella, esta vez, se enfrentaba a un cazador de curtido. Pero se sentía confiada… —HE?... jejeje Adonde apuntas estupid…. Eeeee aaaaaaaa que mier….— Se interrumpió al ver que desde arriba comenzó a caer lo que parecían ser kilos y kilos de telarañas acumuladas… sobre ella… las arañas escaparon despavoridas y ella comenzó a lanzar alaridos inconexos de venganza, muerte y arrepentimiento… todos al mismo tiempo.
 
—HAAAAAAAYYYY ayúdame!!! Cazador… cazador… las arañas, vienen las arañas… Ayúdame!!! No seas malito DArLinG!!!— La lucha de la Lunarian por quitarse las telarañas de los arboles era infructuosa y poco a poco las arañas comenzaron a caer desde las ramas, sus fauces eran gigantescas y se dice que su veneno era mortal. Tanto que solo bastaba una mordida para matar a un elefante. Poco a poco, mas y mas se reunieron y finalmente comprendieron que su gran enemiga estaba a su merced…
 
La mente de la Lunarian comenzaba a nublarse, a irse a negro, sentía que iba a morir y sentía que solo le quedaba llorar por su vida.
 
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#6
Por un lado el cazador dice no ser un sir, y acto seguido se adentra en una de las cuevas, algo que el arquero no hubiera hecho y le hubiera impedido hacer si no fuera por el hecho de queno es astuto ignorar a alguien que claramente te ha amenazado y darle la espalda. Al marine solo le queda rezar para que el tal Petyr salga con vida de la cueva para poder ayudar a futuras generaciones sobre sus errores y cómo planear una cacería de forma correcta.  El joven pelirrojo, con un astuto movimiento, una gran capacidad de observación y un instinto cazador que se mantiene intacto tras tantos años usando sus conocimientos para rastrear y capturar criminales, logra reconocer las amenazas con cierta facilidad y anticipación, siendo capaz de sobrellevar ataques que de otra manera sería incapaz de evitar, como por ejemplo las dos lanzas que se estrellaron en el suelo al lado del marine antes de que la Lunarian se viera atrapada por las telarañas gracias al veloz movimiento y el ágil pensamiento del arquero. La tal Flora parece ser que no se enfrentó a un verdadero cazador en un terreno donde los cazadores tienen ventaja, pues su forma de actuar prepotente y arrogante mientras no es consciente de que tiene una trampa letal sobre ella que un arquero puede aprovechar denota que está demasiado acostumbrada a cazadores inferiores o poco audaces. Además, su forma de cazar no es que sea precisamente mala, pero no es la ideal pues puede provocar un grave desequilibrio en el entorno y hacer que los animales la vean como una amenaza.

Las palabras grandilocuentes de la cazadora fueron precisamente su condena, y cuando intenta burlarse del arquero preguntando donde apunta es que se percata, demasiado tarde, de la idea del joven marine tras sus disparos, inmovilizarla y eliminar su mayor ventaja. Ahora con su enemiga inmóvil tiene una mayor ventaja y la posibilidad de lograr arrestarla sin tener que matarla, siendo lo que prefiere si es posible. El joven toma su arco con firmeza y empieza a caminar con calma, ojos atentos a su entorno en todo momento, escuchando como la lunarian empieza a lanzar gritos de venganza, muerte y arrepentimiento en una vorágine apenas comprensible, pero lo preocupante no es eso, es el hecho de que de los árboles empiezan a aparecer varias arañas de gran tamaño, con enormes fauces seguramente queriendo saber qué deshizo su telaraña o qué está pasando en su territorio, mientras que otras arañas parecen huir despavoridas.

En ese momento el arquero se percata de que las arañas se fijan en la cazadora, pero algo en su interior le dice que ni las arañas ni la mujer son la verdadera amenaza del lugar, casi como si se percatara de que había algo oculto observando y esperando para aparecer y atacar. La lunarian viendo que su vida corre peligro empieza a suplicar al cazador por su ayuda, parece no haberse fijado en que no es un simple cazador sino también un marine,  pero el joven Bertram no puede evitarlo, por mucho que ella misma le haya atacado y probablemente sea la que mató a las personas que se encuentran ahí muertas, no puede simplemente dejarla morir de una forma tan humillante y seguramente dolorosa. El pelirrojo se rasca tras la cabeza mientras dice

-Maldita sea, ¿por qué he de ser así, sir?-

El joven arquero toma dos flechas y ataca a una de las arañas, con una flecha cargada de su elemento rayo buscando aturdirla momentáneamente, mientras la otra la usa para rasgar la telaraña atrapando a la lunarian para, con algo de suerte y honor por parte de la mujer, poder lidiar con las arañas sin muchos daños y dice

-Espero tengas un mínimo de dignidad y honor y me ayudes a arreglar el estropicio que has hecho, sir. Si huyes de aquí demostrarás ser una cobarde.-

El joven se mantiene alejado de las arañas, si bien podría acercarse y posiblemente si pudiera verlas venir no sabe si su cuerpo tendrá la agilidad suficiente para evitar el ataque. Una vez termine con el problema tomará las flechas que puedan seguir siendo útiles para reutilizarlas, sino simplemente comprará más. Por suerte el joven puede aprovechar su precisión y su capacidad de actuar desde lejos para mantener una distancia de unos 15m tranquilamente en lo que las criaturas deciden acercarse si no se centran en la lunarian, quien con suerte será liberada con la flecha del marine.

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#7
Flora se sentía presa del pánico, las arañas se metían en su mente, las patas, incontables patas, y fauces venenosas poco a poco tímidas, sea cercaban y tanteaban el terreno, eran bestias, pero no tontas, muchas veces Flora las atraía y con sus lanzas las mataba, años de matarlas, años de mantenerlas a raya a ellas de destruirlas y a sus más grandes prospectos. Sus madres, Flora había luchado un par de veces con las criaturas, pero nunca había podido matarlas, sabia que pronto podrían convertirse en unas criaturas de temer. Pero mientras pudiera quitarles a los pájaros mas exóticos, a ella no le competía controlarlas más allá de matar a las que le estorbaban.
 
Debajo de la telaraña, pesada, llena de pegamento hacia que sus plumas se volvieran inútiles y que le estorbasen más que otra cosa. Como si tuviera un montón de ropa encima apretándole y dejándole inmovilizada. Las venenosas fauces de las criaturas se cerraban acercándose para probar su oscura carne. Las Suplicas parecen surtir efecto, su rostro agradecido… compasivo, blando y tierno, pero su mente maquiavélica pensaba en una sola cosa… MATAR… MATAR SIN COMPASION…
 
La flecha pasa rasante por su cabeza, pero. Lo suficiente como para liberarla, la señora de alas oscuras, guardiana de la maldad de este claro se puso de inmediato en acción, tomo con un rostro reluciente, una sonrisa amplia y con gran habilidad dos lanzas y tan rápido como lo hizo contra el marine, dos arañas cayeron hechas pedazos. —Huir?... quiero matarlas… matarlas a todas, estas basuras se reproducen como las moscas que se comen. Solo sus presas son importantes… Vamos… ayúdame a acabar con ellas… matemos unas cuantas y retrocederán las malditas!!— La muchacha desenvaino las espadas, grandes y afiladas, tan grandes como un hombre… y como si fuera una danza coreografiada destruyo a dos más que ya se le abalanzaban encima. En una mescolanza de patadas tan poderosas que estas se reventaban al instante.
 
La lunarian poco a poco comenzaba a sentir los estragos de moverse tanto y tan rápido, de lanzar cosas a velocidad crucero de reventar patas, corazas y ojos dispersando tripas por doquier… Flora entonces al ser liberada se sentía renovada emocionada… pero ser liberada por un humano no le caía en gracia. Que le venciera así tan fácil. Menos. Pero… primero arañas, después humanos, y finalmente vender partes de aves. Su plan simple y efectivo.
 
Comenzó a sobrevolar nuevamente el campo de batalla y manteniendo a rango al marine tomaba las lanzas ocultas en la espesura y volvía a ejecutar su combinación macabra de muerte, dos lanzas hacia las arañas mas lejanas y patadas a las dos mas avezadas y valientes… quedando solo dos arañas, las mas grandes de ellas. Se lanzaron contra Flora con sus fauces en un minuto que ya había agotado su explosivo combustible las mordidas poderosas penetraron su piel y ella chillo con ira mientras intentaba apartarla, las segunda se lanzaba contra el marine con una velocidad desconocida, pero tan rápido que quizás nadie podría con ella. Sus fauces. Flora entonces noto que ambas tenían largos hilos de sus culos hinchados, por ello con sus ultimas fuerzas giro una nueva lanza en los dos hilos restantes y con una potencia inusual lanzo su jabalina la cual salió disparada contra las rocas de abajo. Ene le proceso las arañas fueron destruidas. Reventadas al llegar a su destino con la jabalina.
 
—Bien… ahora… vete. Agradezco que me salves del peligro en que me metiste, pero entiende que este es MI terreno de caza, debo protegerlo, es mi fuente de ingreso, así que ahora vete de aquí mono estúpido o no tendré compasión contigo. Al principio de su discurso desenvaino sus espadas de dos manos. Aunque había aun muchas lanzas por el suelo esparcidas, ocultas y otras metidas en el cuerpo de arañas, las mas valientes de ellas, pues las demás despavoridas escaparon con su agilidad extraña. Flora camino hacia el marine apuntando con una espada y con la otra agarrada a contra empuñadura. Frente a frente, atenta a los movimientos de su “Salvador/enemigo”.

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#8
El joven arquero es una persona de buen corazón, amable y honesta, por lo que raramente mata a sus adversarios si puede evitarlo, y tampoco es de los que deja a los demás a morir si puede evitarlo. Cuando era cazador vio a mucha gente cobarde abandonar compañeros u otros cazadores abandonados en una situación delicada por salvarse el pellejo, dejándolos a morir cuando de haberles ayudado ambos podrían haber salido con vida. El joven es consciente que no todas las personas son agradecidas, honorables y honradas, algunas solo ven sus intereses y su ego, por lo que por mucho que deban su vida a alguien ignorarán ese hecho y lo máximo que harán es dejarte irte del lugar sin atacarte, eso si aceptas su oferta al inicio y no sigues tu propio camino, aunque vaya en contra de lo que ellos quieran. Debido a eso es que el marine decide, en contra de lo que puede ser sensato teniendo en cuenta lo poco que sabe de la mujer alada, decide librarse de una de las arañas y al mismo tiempo liberar a la mujer con una de sus flechas a pesar del riesgo que ello conlleva.

El joven marine se resguarda a tiempo de ver cómo, nada más notar como la flecha libera sus alas al deshacerse de las telarañas, aprovecha su enorme velocidad y fuerza lanza dos lanzas para librarse de dos arañas antes de desenvainar sus espadas y responder a las palabras del pelirrojo diciendo que lo que quiere es matar a las arañas, diciendo que se reproducen como las moscas que se comen. Al parecer tiene experiencia lidiando con ellas, pues menciona con total confianza que al matar unas cuantas las demás huirán despavoridas.

-Ciertamente parece tener algo de conocimiento propio de un cazador, siendo que es habitual que los animales en general, pero sobre todo los que cazan en grupo, al ver a varios de sus congéneres morir a manos de un enemigo escapar por instinto de preservación. Sigo sin estar de acuerdo con su forma de cazar y con el hecho que haya matado a gente inocente por sus presas, pero no voy a negar totalmente sus conocimientos.-

Mientras piensa eso el joven marine ve como la cazadora vuelve a moverse a toda velocidad por el claro acabando con las arañas restantes con bastante facilidad, demostrando cómo ha logrado establecer esa zona cómo su coto de caza personal hasta el punto que las propias arañas parecían evitarla hasta que la vieron completamente indefensa.  Mientras la cazadora se mueve por la zona el arquero observa todo el lugar, tratando de mantenerla en su campo de visión, pero al mismo tiempo observando con suma atención toda la zona, especialmente las cuevas. No hay un motivo evidente para que el marine se fije tanto en las cuevas, pero algo en su interior le dice que hay algo más en el lugar, cómo si una criatura o un peligro permaneciera oculto, un peligro del que tal vez ni Flora sea consciente o capaz de deshacerse. En el momento que ella parece perder el tremendo impulso de velocidad, una de las arañas la muerde, y aún así ella logra terminar de aniquilar a las arañas que quedan, incluyendo a la que se lanzaba a por el marine. Con un grito de ira acaba con las dos últimas arañas aprovechando su propia telaraña y una de las lanzas.

El marine escucha cómo ella le agradece salvarle del peligro, algo inesperado teniendo en cuenta el tratamiento que le dio nada más aparecer, pero no lo dirá en voz alta. Las palabras de la mujer son claras, quiere que el marine se vaya de allí siendo que aquél lugar es su fuente de ingreso, so zona de caza particular y encontrar un lugar donde puedas hacer que los ingresos sean constantes y elevados no es algo sencillo de lograr por lo que Bertram le entiende perfectamente. Pese a eso, no puede simplemente irse, debe al menos recuperar a los hombres que murieron en ese lugar y tratar de rescatar al otro que se adentró solo a la muerte. Bertram suspira y se rasca detrás de la cabeza antes de decir

-Entiendo que no quieras perder tu fuente de ingresos, pero como marine no puedo simplemente dejar dos muertos aquí tirados y marcharme, ignorando también al que se metió a las cuevas, sir. En otras circunstancias seguramente te llevaría conmigo, pero hay ciertos atenuantes en el momento.-

El contramaestre toma aire mirando al entorno con calma y sigue

-Primero está el hecho de que me gustaría llevar a los dos que murieron y tratar de salvar al que me trajo aquí, nada de eso realmente entorpece tu cacería. Pero lo que me preocupa es el hecho de que estoy acostumbrado a este tipo de entornos, conozco los sonidos y el ambiente de una cacería, y por algún motivo tengo cierta tendencia a notar sutilezas que otros ignoran, y ahora mismo todo indica que hay algo en la zona que es más peligroso que las arañas, no sé qué es, pero estoy seguro que no es algo que sea sencillo de vencer, por lo que no iniciaré una pelea que no veo sentido con eso en mente. Puedes quedarte o irte sabiendo esto, pero solo te pido que me permitas cumplir con mi deber como marine. Además, una de ellas te ha mordido, ¿estás segura que puedes simplemente ponerte a pelear o ignorar la ayuda que posiblemente necesites?-

El pelirrojo espera que ella acepte y no trata de atacarle, de hacerlo simplemente tomará los cuerpos de los fallecidos y los colocará en la montura antes de adentrarse en las cuevas a buscar al tal Petyr, de lo contrario puede que acabe en una batalla a tres bandas.

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#9
Petyr se perdió con locura en las cuevas, era el tipo de persona o mercenario que perdía la compostura en los momentos clave, no se sabía si era por furia o por quiebre mental, aun así, su rostro era serio y no parecía un loco, aunque actuaba como uno desde que entro en el claro de Flora la rompecorazones. Por su parte flora era cruel, malvada y algo tonta, como atacaba a distancia era muestra de que no era muy lista, pero si fuerte. Atacando antes de hablar.

La liberación le supo como una salvación… pero su corazón tenía algo amargo dentro, como humillación… un asqueroso humano le había liberado? Era mejor morir? No. no era tan fuerte su aversión a ellos o bueno a cualquiera que le salvase de las garras del olvido o le dote de ganancias en verdad pues lo que si movía a Flora era el dinero. Era más fuerte un fajo de berris que, bueno… cualquier cosa. Cuando la telaraña cedió, sus ojos se abrieron de par en par, mirando al muchacho mientras disparaba una flecha a una araña… Ella rápidamente se levantó, debajo de ella había lanzas y con gran maestría pago de inmediato el favor. Mientras surcaba el aire pensaba que quizás esa persona también tenia un gato y por primera vez dudo el matar… su gran amor, Cicilio, su gato, le esperaba en casa agitada, algo adolorida se tocó la mordida.

La mordida no era grave, pero si el veneno. Uno que paralizaba, quemaba y daba fiebre por varios días antes de matar por un paro cardiorrespiratorio, tenía dos días completos, suficiente para tomar el antídoto, beber suficiente agua y descansar. No pasa nada. aunque si, dolía de los mil demonios como un fuego metiéndose en sus venas intentando colarse en su mente, haciendo que tenga alucinaciones, delirios y fiebre, mucha fiebre. 

—JA…. No me interesa tu balanza del bien y el mal, esto es lo que hago para vivir y lamentablemente si intentan impedírmelo tendré que matarlos. Estas en el Grand Line muchacho… aquí es matar o morir. te recomiendo que tomes esto como una lección, no todos en la vida pagaran tu favor con otro favor. No como yo lo hago… no… no puedo dejaros que os llevéis a nadie. Tú puedes irte. Si… — Dijo girando sus espadas sobre su propio eje e interponiéndolas frente a si amenazante contra la bandera roja que representaba el cazador de la marina. Pero después escucho el crujido, uno grande y terrible, las cuevas retumbaron y desde el medio de dos cuevas apareció ella… Flora la conocía, pero estaba encerrada bajo tierra en las cuevas innumerables, Era conocida como Blacky, negra poderosa, venenosa como ella sola, el chirrido de sus mandíbulas resonó antes que la explosión de tierra. Esta se levanto sobre caso ocho metros y las piedras, maderas, lanzas salieron disparadas por doquier.

—PERO QUE MALDITO MAL TIMMING!!! Corre… es la maldita araña madre!!!— Grito la lunarian antes de levantar el vuelo, pero recibió un disparo… uno tan poderoso que Flora cayo rodando pro el suelo después de rebotar contra un árbol. Levantando gran cantidad de polvo. El árbol al ser golpeado ahuyento a las arañas en altura, a los bichos pululantes y a las aves que ahora con parte de la red caída podían escapar.  Flora al rebotar escupió sangre, la herida en su cuerpo se abrió más y comenzó a sentir los primeros síntomas. Era una lunarian pequeña, poco mas de los dos metros, pero aun así el potente veneno de las arañas podía con ella.

La criatura rugió poderosa con ganas de matar, con ganas de hacer picadillo a cualquiera que se le quitase su alimento y desde hace muchos días estaba recibiendo mucho, pero mucho menos. Ahora montando en ira al escuchar los chillidos de sus hijas muriendo a manos de Flora. El avance de la criatura era letal, avanzo casi 10 metros con cuatro de sus patas por delante, directo a Flora que apenas se recuperaba del ataque. Dio un salto tremendo y sus ojos rojos como rubies insuflados de poder notaron a otro ser… de cabellera roja como la sangre que tanto le agradaba consumir, aterrizo solo a un metro de Flora y con una fuerza descomunal, lanzo desde su cola una tela de araña. Esta tela al ser lanzada era tan veloz y pegajosa como una de las redes que habían atrapado a las aves mas grandes de Little Garden, los poderosos pterodáctilos.

Una de sus patas se clavo sobre una de las alas de la lunarian mientras la telaraña volaba tan rápido que parecía que nadie podría verla. —HAAAAAARRRGGGG!!!— El ala de la Lunarian parecía herida pero no de gravedad, aun podía usarla pero moverse podría empeorar todo.

La tela de araña impacta en el cazador a una velocidad alucinante con un agarre potente. Jalándolo hacia si poco a poco… y con sus fauces impregnadas de veneno seria el fin del hombre de la marina. Tenia ocho patas… ocho golpes contundentes. Muchísimo daño por soportar. Sus patas delanteras se movieron al mismo tiempo del agarre de la telaraña y dos patas se adelantaron al Cazador que parecía atrapado, la tela era como una goma viscosa que inmovilizo su tren inferior y lo arrastro dos metros antes de jalarlo para darle con sus patas medias contundentes como porras y las delanteras bajaron como una cuchilla contra el atrapado pelirrojo.

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#10
Bertram es un marine que supuestamente debe arrestar sin importar qué a los criminales que se encuentre, y emplear todos los medios necesarios para ello, por cruel que pueda parecer. Sin embargo, su naturaleza está lejos de ese nivel de crueldad y lobotomía, obedece las órdenes y sigue las reglas, pero si puede arrestar sin tener que caer en dañar excesivamente a su objetivo y mucho menos matarlo si es que puede evitarlo. Muchos otros, al ver cómo la lunarian lo recibió, la hubieran dejado tirada bajo la telaraña atrapada e incapaz de moverse, diciendo que lo tiene merecido y que no merece que confíen en ella tras eso; pero para el pelirrojo una única decisión no te define en la mayoría de los casos, y siendo un cazador entiende el punto de vista de la chica alada sobre conservar su zona de caza, y más cuando ha logrado hacer que sea totalmente productiva y con un riesgo mínimo. A Bertram no le agrada que lo haga pudiendo afectar negativamente el ecosistema al impedir que las arañas puedan alimentarse de los pájaros, que son su principal fuente de alimentación en esa zona, pero sí entiende ese afán de conseguir su coto de caza perfecto.

Por su creencia en que la lunarian no es del tipo de personas que no se merece una segunda oportunidad es que decide liberarla de las telarañas que él mismo provocó que la atrapasen, siendo que fue su respuesta a su ataque para que la lunarian se tranquilizara y poder hablar con más calma sin riesgo de que la espadachín se lanzara a atacarle sin pararse a hablar. Eso cambió con la aparición de las arañas y el hecho que el cazador no es un asesino y siempre ayuda a la gente si puede, incluso llegó a salvar a una pirata de un pato que la quiso devorar porque a sus ojos la pobre no hizo nada terrible, simplemente acabó tomando el camino equivocado por circunstancias de la vida. Una vez el arquero libera a la lunarian, ambos unen fuerzas para librarse de las arañas que empiezan a atacarles haciendo que liberar a la mujer fuese la decisión correcta, pues de tener que pelear solo contra las arañas acabaría realmente agotado y expuesto a posibles peligros posteriores, cómo por ejemplo la araña madre, pues por el tamaño y la cantidad de las arañas allí presentes el cazador está seguro que no eran más que las crías.

Tras salvarla y lidiar con las arañas Flora empieza a hablar de algo que tiene razón, que no todos devolverían el favor queriendo darle una lección que el joven conoce perfectamente, no es un inocente confiado que cree que todo el mundo es igual y actuarán con honor o de manera agradecida sino que lo atacará igualmente o si es necesario lo usarán de sacrificio para salvar su pellejo. Pero precisamente en eso es que le ayuda la percepción natural del joven marine y sus años siendo cazador, así como su manía de fijarse en todos los detalles, fijando sus ojos especialmente en las pequeñas expresiones involuntarias, las cuales suelen delatar las verdaderas intenciones y la personalidad en la mayoría de los casos. El arquero está tratando de convencer a la lunarian que al menos le deje tomar a los muertos y tratar de salvar al superviviente, si sigue vivo después de correr al interior de las cuevas de manera impulsiva y sin tener en cuenta el peligro que realmente entraña el lugar. Sin embargo, la cazadora no parece estar dispuesta a dejarle llevarse a nadie, hasta que de pronto un sonido interrumpe todo, precediendo la aparición de lo que es el auténtico peligro de la zona, una enorme araña haciendo que las demás fuesen minúsculas en comparación.

Por la reacción de la lunarian es la madre y líder de las demás arañas, y pese a su tamaño se mueve a una velocidad tal que el pelirrojo no se da cuenta cuando se acercó a la lunarian ni cuando le disparó su telaraña haciéndola caer. Al mismo tiempo casi, la araña lanza una telaraña al marine antes de que pueda reaccionar o alejarse, atrapándolo desde su cintura dejando sus brazos libres por fortuna. Conforme el marine nota la telaraña atraparlo y la araña empezar a tirar de él no lo duda un solo segundo y lanza un fuerte grito -Zwillingsblitze- Al mismo tiempo que lanza dos flechas cargadas de electricidad directamente a las patas justo detrás de las delanteras de la araña, tras eso no duda y lanza una tercera flecha directamente a su abdomen, buscando provocarle aún más daños y evitar que pueda seguir tirando de él. Tras eso, y al notar que la araña ya no logra hacer fuerza para tirar de él, el marine toma una flecha y corta la telaraña con la punta de la misma liberándose de su agarre y colocándose de pie antes de alejarse de esa criatura con cuidado, manteniendo unos 15m de distancia a esa criatura y el arco continuamente apuntado hacia ella.


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