Lunas Gemelas [Entrenamiento- Presente Relativo]
#1
Día 15 de Otoño, Reino de Sakura, Isla de Drum
En el exterior del Royal Quiver, 22:30
Las noches en Drum solían ser mucho más tranquilas que en cualquier otra isla en la que Kibai había estado. Tal vez fuese por el frío, aunque en Roshwan, por mucho que las temperaturas fuesen gélidas, siempre podías encontrar a grupos de trabajadores de camino a al turno nocturno en una fábrica, o saliendo de las tabernas rumbo a casa después de haberse gastado parte de su jornal en la misma bebida que habían contruibuido a producir.

Pero Drum... Drum era mucho más silenciosa, cuya paz solamente se veía rota de vez en cuando por los quejidos de los cabos del brco y el silbar del viento. Aunque desde el interior de la villa cercana si se distinguían luces, en el puerto no había un solo farol. Cosa que hubiese sido un problema para sus compañeros humanos de División, pero aquella noche tenía algo especial. Los cielos estaban despejados después de la última nevada, pero ahora la luna llena resplandecía en el cielo, ilumando la isla casi como si fuese de día. Y eso les brindaba a Kibai y su compañero Moja, que se encontraba frente a él, de una oportunidad única.

Soltando todo el aire de sus pulmones, antes de abrir los ojos hacia el cielo. En el momento que sus pupilas se centraron en la Luna, una violenta sacudida recorrió su espina dorsal, a la vez que su boca se abría en un poderoso rugido. De manera automática, su Electro se activó, enviado chispazos a su alrededor mientras su pelaje se volvía blanco y comenzaba a resplandecer por si mismo. Al igual que aquella vez en Little Garden, su cuerpo se agrandó, y las telas de su ropa luchaban por no desgarrarse ante el tamaño aumentado de sus músculos. Un instinto feroz pareció querer adueñarse de su ser, pero Kibai ya no era un novato, y había aprendido a como controlar sus impulsos, al menos la mayor parte de las veces.

Dejando caer la vaina de Raimei a un lado para evitar cualquier tipo de infortunio durante el entrenamiento, Kibai echó mano de una vara larga y ligeramente curvada, de robusta madera de roble, diseñada y lastrada para imitar a la perfección el peso y el equilibrio de su fiel compañera.

Adoptando una posición de guardia, Kibai colocó una mano en su espalda, haciendo un gesto de saludo hacia Moja con el bokken de entrenamiento, antes de colocar la punta hacia el pecho de su compañero.

Esto va a ser emocionante, amigo mío!

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]
#2
La luna llena dominaba el cielo de Drum con una intensidad casi irreal, proyectando una luz plateada que hacía brillar la nieve como si el propio suelo reflejara el firmamento. Lejos del Royal Quiver, en una zona despejada donde el terreno se extendía en una llanura blanca interrumpida solo por algunas rocas cubiertas de hielo, Moja permanecía en silencio frente a Kibai. El viento nocturno agitaba suavemente su abrigo, y el aire frío parecía volverse más denso a cada segundo que pasaba bajo la presencia de dos minks que se disponían a liberar su naturaleza más primitiva, no con intención destructiva, sino con la disciplina de quienes buscaban perfeccionarse.

Cuando los ojos de Moja se alzaron hacia la luna, el cambio comenzó de inmediato. Su respiración se volvió más profunda, más lenta, mientras una energía antigua despertaba en cada fibra de su cuerpo. El pelaje oscuro empezó a aclararse hasta adoptar un blanco intenso que reflejaba la luz lunar con un brillo casi sobrenatural. Su melena creció y se expandió con volumen salvaje, agitándose suavemente con el viento como si respondiera a una corriente invisible. Los músculos de su torso se definieron con una precisión casi escultórica, tensándose bajo la piel mientras su cuerpo aumentaba de tamaño, imponiendo una presencia poderosa y difícil de ignorar.

Sus ojos se encendieron con un brillo rojo profundo, cargado de una ferocidad contenida que no nacía del descontrol, sino de la voluntad firme de mantener el dominio de sí mismo incluso bajo la influencia de su forma Sulong. La electricidad comenzó a recorrer su cuerpo en filamentos azulados que chisporroteaban de forma intermitente alrededor de sus brazos y hombros, extendiéndose brevemente hacia el suelo antes de disiparse. El Electro no estallaba de manera caótica; fluía con disciplina, concentrado en potenciar cada movimiento sin desperdiciar energía innecesaria.

Moja no rugió. Su transformación no estuvo acompañada por un estallido salvaje, sino por una presión silenciosa que parecía alterar el aire a su alrededor. La nieve bajo sus pies crujió levemente cuando ajustó su postura, flexionando las rodillas y alineando su cuerpo con precisión marcial. Cada músculo estaba preparado para responder de inmediato, cada gesto medido con una calma que contrastaba con la apariencia feroz que mostraba su forma.

La melena blanca se movía suavemente mientras su mirada roja permanecía fija en Kibai, evaluando la distancia, la posición del bokken y la estabilidad del terreno helado. La electricidad recorrió brevemente sus guanteletes de combate, dejando pequeños destellos que se extinguían antes de tocar la superficie nevada.

Avanzó un solo paso, dejando una huella profunda en la nieve compacta. El frío no parecía afectarle en absoluto; al contrario, el entorno parecía favorecer su concentración, como si la quietud de Drum ofreciera el escenario perfecto para un entrenamiento que exigía control absoluto sobre un poder que fácilmente podía volverse incontrolable.

Su voz salió grave, contenida, pero firme.

-Controlaremos la fuerza. No quiero que ninguno de los dos salga gravemente herido hoy.-

No adoptó una postura agresiva innecesaria. Simplemente elevó su guardia, dejando que el Electro recorriera sus brazos en pulsos breves y precisos, preparado para medir sus capacidades frente a un compañero que comprendía perfectamente el riesgo y el valor de aquel entrenamiento. El viento atravesó la llanura nevada, levantando pequeñas partículas de hielo que brillaron bajo la luna llena. Moja permaneció inmóvil durante un instante más. Esperando el primer movimiento.

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*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
#3
Kibai contempló como Moja entraba en Sulong enfrente de sus ojos. El pelaje negro se volvió de un blanco purísimo. Creció, alzándose hasta alcanzar unos centímetros más que él. El uniforme se le desgarró por la zona del pecho, dejando ver una masa de músculos cubbierta de chispas azules.

— "Nos van a tener zurciendo uniformes un condenado mes por esto..." pensó Kibai mientras Moja, ya totalmente transformado, fijaba la vista en él. Sin duda, el Sulong de su compañero era similar al del propio Kibai, pero a su vez, distinto. El pelaje de Kibai no brillaba con la puerza nacarada del de Moja, sino que más bien parecía resplandecer desde dentro, aunque sin perder los circulos negros originales.

— "Al fin y al cabo también somos diferentes sin el Sulong, por qué iba a cambiar con él..."

Su compañero se puso en guardia. Era obvio que tenía algo más de experiencia que Kibai en el uso de la técnica ancestral de los Mink, pero sabía que aunque fuese un entrenamiento, debería emplearse a fondo si quería hacer un buen papel. La rapidez de Moja era tremenda, y su fruta muy, muy complicada de lidiar.

— Está bien, no sea que Stroud le de por preocuparse. — rio con ganas mientras colocaba una mano en su espalda, con el bokken en posición de guardia. — Vamos pues!

Arrancando una ráfaga de nieve caída con el impulso, Kibai se lanzó contra Moja, confiando en la enorme potencia del Electro que recorría sus venas para cruzar la distancia que los separaba en una breve carrera. Estudiando la posición y la guardia de Moja, Kibai realizó un quiebro justo antes de llegar hasta él, girando sobre el pie derecho para propinar un talonazo horizontal contra el antebrazo izquierdo del mink, el más adelantado de la guardia de su compañero.

Con la misma inercia del giro, Kibai lanzó tres estocadas en una fulgurante sucesión, empleando el bokken como si fuese un estoque de esgrima, acertando con la punta de madera en el muslo izquierdo y el hombro derecho de Moja, antes de saltar por encima de él, trazando una pirueta en el aire para dar un suave capirotazo en la nuca de su compañero, cayendo con gracilidad a seis metros a su espalda.

—  Eh sargento, estoy aquí!

Sonriendo con sus agrandados colmillos, Kibai se dio un pequeño toque en la nariz con el pulgar, recuperando la pose de guardia.

— Que nuestro Electro brille hasta nuestro hogar, y que nuestras familias sonrían mirando hacia el Este!
La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2637 + 0 = 2637
Energia: 2481 - 984 = 1497
Espiritu: 805 + 0 = 805
#4
La distancia entre ambos se redujo en un instante, y aun con la percepción amplificada por el Sulong, Moja no consiguió anticipar completamente la velocidad inicial de Kibai. El desplazamiento del mink leopardo fue limpio, directo, sin vacilación alguna, y el quiebro final alteró la línea de ataque lo suficiente como para romper la lectura previa de su guardia. El talonazo impactó con precisión en su antebrazo izquierdo, generando una vibración seca que recorrió su brazo hasta el hombro, obligando a su postura a abrirse ligeramente durante una fracción de segundo que resultó decisiva.

Las tres estocadas llegaron en una sucesión demasiado rápida para ser evitadas por completo. La punta del bokken golpeó primero el muslo izquierdo, provocando una contracción involuntaria del músculo bajo la descarga de Electro que ambos liberaban, seguida por el impacto en el hombro derecho que desplazó ligeramente su eje de equilibrio. El capirotazo final en la nuca no causó daño real, pero confirmó que había sido superado en aquel primer intercambio. La nieve levantada por el movimiento tardío de su reacción terminó de evidenciar que sus reflejos aún no estaban completamente sincronizados con la intensidad de su forma Sulong.

Moja giró sobre sí mismo con un movimiento controlado, dejando que el impulso residual estabilizara su postura en lugar de oponerse bruscamente a él. El Electro recorrió su cuerpo en pulsos breves, intensificando la respuesta muscular mientras su mirada roja volvía a fijarse en Kibai, ahora situado a su espalda. No mostró frustración ni prisa; simplemente aceptó el resultado del intercambio inicial como información valiosa.
Elevó ambos brazos con un gesto fluido.

Las flechas vectoriales surgieron desde sus manos como prolongaciones de su intención, dos líneas geométricas puras que avanzaron con velocidad controlada hasta una distancia calculada con precisión. El Aro Aro Cross tomó forma en el aire cuando ambas trayectorias se cruzaron en el punto donde Kibai había recuperado su guardia, convergiendo en un único punto diseñado para obligarlo a reaccionar de inmediato y romper su ritmo ofensivo.

Sin detener el flujo de energía, Moja generó ocho flechas adicionales que flotaron brevemente a su alrededor, alineándose con su desplazamiento como si anticiparan cada uno de sus movimientos. El Electro chisporroteó con mayor intensidad al impulsarse hacia delante, sincronizando su avance con la trayectoria de los vectores, que se desplazaron en una formación convergente dirigida al hombro izquierdo de Kibai.

El ataque no era caótico; cada flecha estaba posicionada para limitar las opciones de evasión sin comprometer la seguridad del entrenamiento.

Aprovechando el instante en que las trayectorias convergían, Moja cerró la distancia con un paso firme sobre la nieve compacta y ejecutó dos golpes consecutivos con el guante izquierdo, dirigidos al costado derecho de Kibai. Los impactos no buscaban derribar, sino medir la resistencia de su compañero bajo la presión combinada de ataque físico y vectorial.

El Electro recorrió su brazo en el momento del contacto, disipándose en chispas breves que iluminaron la nieve bajo sus pies. Moja mantuvo la guardia alta tras la secuencia, preparado para continuar el intercambio sin romper el control que ambos habían decidido mantener desde el inicio del entrenamiento.

Información
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2785 - 408 = 2377
Energia: 2873 - 1074 = 1799
Espiritu: 634 + 0 = 634
#5
Kibai entrecerró los ojos al ver como Moja empezaba a activar su Akuma no Mi y múltiples flechas se generaban desde su cuerpo. Respirando profundamente, se preparó para lo que se le venía, recordando en la medida de lo posible las veces que había visto pelear a Moja en Little Garden, así como el breve enfrentamiento amistoso que ambos habían tenido antes de cruzar al Grand Line. El mink sonrió brevemente obnubilado por los recuerdos.

En aquella ocasión, ni siquiera había sido capaz de ver ninguno de los ataques de su compañero. Todos habían sido como un borrón instantáneo antes de que sus ataques lo golpeasen.

Ahora, las cosas habían cambiado.

Cuando las flechas del Aro Aro Cross de Moja cruzaron la distancia que los separaba buscando su cuerpo, Kibai agradeció en suma manera los reflejos aumentados que le proporcionaba su transformación. Los dos proyectiles se coordinaban con los seis restantes que salían a continuación, y el propio Moja venía detrás, listo para golpearle.

—  "No." —  pensó Kibai. —  "Yo no voy a ser el único que no ha mejorado aquí..."

Soltando un resoplido, el mink no se quedó a esperar, sino que se lanzó hacia delante, aprovechando que la técnica de su compañero confluía en un punto final para aumentar la capacidad de daño y perforación, pero también unificaba el lugar a defender.

¡¡TSUKI NO HIKARI!!

Trazando un giro de muñeca con el bokken, Kibai deslizó la hoja de madera, desviando ambas flechas, que se clavaron con un ruido sordo a su izquierda. Pero aquello no había terminado. Las otras flechas de Moja se le venían encima, y el propio mink se abalanzaba hacia él.

Decidiendo sacrificar el mal menor, Kibai dejó que las flechas golpeasen su hombro izquierdo, notando como ocho aguijonazos, dolorosos pero soportables, por el momento, se hundían en su carne. Sin tiempo a poder quejarse, Kibai enfrentó el ataque directo de su compañero. Recordando las maniobras que habían funcionado tan bien contra el simio gigante al que se había enfrentado con el propio Moja en Little Garden, Kibai, interpuso la hoja entre su propio cuerpo y el puño izquierdo de su compañero, desviándolo a un lado haciendo revolotear su capa con la fuerza residual del golpe.

Con un alarido provocado a medias entre el dolor de su hombro y la energía que le aportaba el Sulong, Kibai descargó su puño izquierdo contra el rostro de Moja, imbuyendo todo el Electro que podía acumular en su mano, impactando directamente contra el pómulo derecho de su compañero.

Empleando la misma inercia del golpe, Kibai despegó del suelo, describiendo un salto con su cuerpo en horizontal por encima de Moja, dejando que su brazo derecho se cargase de la fuerza del giro.

¡¡GETSUI ZANGEKI!!

El mink notó como los dos golpes acertaban en la robusta espalda de su compañero, antes de aterrizar sobre la nieve usando su mano libre para frenar su impulso, finalizando a doce metros de Moja. Kibai apretó los dientes y miró su hombro izquierdo, dónde las punzadas producidas por las flechas de la Aro Aro no mi habian desgarrado la tela blanca, dejando salir el rojo brillante de la sangre a la luz de la luna llena.

—  "Mierda, Stroud me va a tener fregando la sangre del uniforme toda la mañana..."

Decidiendo que ese era un problema para el Kibai del futuro, recuperó su postura de guardia, aunque comenzaba a notar ya en su pecho y piernas los tremendos costes del Sulong.

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2637 - 40 = 2597
Energia: 1497 - 984 = 513
Espiritu: 805 + 0 = 805
#6
El impacto del puño de Kibai alcanzó el pómulo derecho de Moja con una fuerza contundente, concentrada además por la descarga de Electro que recorrió el brazo del mink leopardo en el instante del contacto. La chispa eléctrica estalló brevemente entre ambos, iluminando la nieve bajo sus pies con un destello azulado, mientras la cabeza de Moja giraba ligeramente por la inercia del golpe. El dolor no fue incapacitante, pero sí lo suficientemente intenso como para obligarlo a reajustar su postura de inmediato. Apenas tuvo tiempo de estabilizar su centro de gravedad cuando el siguiente ataque llegó desde un ángulo elevado.

Los dos impactos de Getsui Zangeki golpearon su espalda con una contundencia que hizo crujir la nieve bajo sus pies. El Electro de Kibai recorrió su cuerpo como una vibración profunda, provocando una contracción involuntaria de los músculos durante un instante crítico. Moja flexionó las rodillas de forma controlada para absorber la fuerza, evitando que el impulso lo hiciera avanzar de forma desordenada. El aire abandonó sus pulmones en un breve exhalar silencioso mientras el frío de Drum contrastaba con el calor eléctrico que aún recorría sus nervios.

No retrocedió.Su forma Sulong mantenía el control, y su mirada roja se fijó nuevamente en Kibai cuando éste tomó distancia. El breve intercambio había dejado claro que su compañero no solo había mejorado su velocidad, sino también su capacidad para aceptar daño calculado a cambio de posicionamiento ventajoso. Moja lo registró mentalmente sin permitir que el golpe recibido afectara su concentración.

La electricidad recorrió su cuerpo en pulsos cortos y precisos mientras ajustaba su postura.
Una de las flechas vectoriales aún presentes se alineó a su espalda, y Moja utilizó su dirección como punto de impulso. El vector lo proyectó hacia delante con una aceleración repentina, levantando una ráfaga de nieve bajo sus pies mientras acortaba la distancia que los separaba en una fracción de segundo.

Durante el avance, tres nuevas flechas vectoriales se generaron alrededor de su brazo derecho. El Aro aro Kuru-Rasen: Gungnir Gatling tomó forma en un patrón estable, las tres flechas girando alrededor de su antebrazo en trayectorias circulares constantes, alineándose progresivamente con la dirección del golpe que estaba preparando. El Electro recorrió los vectores como un pulso sincronizado, reforzando la estabilidad de la trayectoria. El puño derecho de Moja avanzó con precisión directa, concentrando la fuerza del movimiento en un único punto de impacto reforzado por la rotación constante de los vectores.

Simultáneamente, las siete flechas restantes se reorganizaron en su retaguardia, desplazándose en trayectorias convergentes diseñadas para rodear la línea de visión de Kibai. Los vectores no buscaban saturar el espacio sin control, sino cerrar ángulos de evasión, guiando la presión del ataque hacia el hombro derecho de su compañero.

El conjunto del movimiento fue limpio, coordinado, sin desperdicio de energía. El Electro chisporroteó brevemente en el aire mientras Moja mantenía la alineación de su cuerpo, preparado para ajustar la fuerza del impacto en función de la respuesta de Kibai, manteniendo el control necesario para que el entrenamiento continuara sin convertirse en un enfrentamiento desmedido bajo la intensa luz de la luna llena.

Información
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2377 - 545 = 1832
Energia: 1799 - 1043 = 756
Espiritu: 634 + 0 = 634
#7
El golpe súbito hizo salir volando por los aires a Kibai, apañándoselas de milagro para aterrizar sobre sus patas traseras a tres metros de Moja, que había empleado una de sus flechas para cruzar la distancia que los separaba de manera fulgurante. El mundo se volvió rojo mientras Kibai se examinaba el pectoral izquierdo, dónde las flechas que envolvían el puño de su compañero habían perforado tela, piel y músculo, y la sangre manaba por los tres agujeros de su camisa, discurriendo por la tela hasta oscurecer el pantalón azul. Casi como si no fuese con él, Kibai se llevó una mano a la herida, tiñendo sus propios dedos de rojo al posar la mano encima de los agujeros de flecha.

"Creo que sigue siendo demasiado lento muchacho" le dijo su vocecilla interna con el tono del oficial de cubierta del capitán Seijuru. "Pero crees que esto se ha terminado? La pelea sigue"


—  Es cierto. —  dijo Kibai en alto. Su voz le parecía provenir de otro lado, aunque a medida que hablaba sus sentidos se iban centrando de nuevo. —  Esto no ha terminado.

Bajando la cabeza, el mink soltó todo el aire de sus pulmones, relajando su postura, notando como la bestia de su interior volvía a su jaula. Poco a poco, notó como su tamaño volvía a la normalidad, y el mundo dejaba de tener aquel color tan particular que poseía mientras estaba bajo en influjo del Sulong. No obstante, mantuvo la tensión del Electro en cada fibra de su ser. Si pretendía hacer lo que pasaba por su mente, aún iba a necesitarlo.

Agarrando el bokken con fuerza, Kibai se incorporó, recuperando su postura, y chasqueó los dedos sonoramente. A su señal, las avispas que se habían alojado en la nuca de Moja respondieron al estímulo, calvando sus aguijones en la piel del mink, inoculando su veneno.

Al mismo tiempo, Kibai cambió el agarre del bokken a una sujeción inversa y se lanzó hacia delante, recorriendo la distancia que lo separaba de Moja en un santiamén. Apoyando una mano en el suelo, se impulsó hacia arriba, lanzando un corte vertical ascendente que impactó a lo largo del torso de Moja.

¡GEKKO NO ISSEN!

Sin detenerse a comprobar el efecto de su golpe, Kibai giró sobre si mismo, asestando dos patadas en una rápida sucesión, empleando la última para impulsarse de nuevo hacia atrás cayendo a seis metros de su compañero, resoplando pesadamente mientras la sangre de su herida salpicaba la nieve de alrededor con su impulso.

—  "Desde mi batalla contra Uosan no he tenido que emplearme tan a fondo" —  pensó mientras contenía un quejido de dolor apretando los dientes. —  "Pero que me aspen si no estoy disfrutando"

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2597 - 1169 = 1428
Energia: 513 - 300 = 213
Espiritu: 805 + 0 = 805
#8
El chasquido de los dedos de Kibai llegó apenas una fracción de segundo antes de que Moja percibiera el peligro real. El Sulong amplificaba sus sentidos, pero la señal había sido demasiado sutil, demasiado tardía para reaccionar a tiempo. El leve cosquilleo en la nuca se transformó en una punzada ardiente cuando los aguijones de las avispas se clavaron en su piel, liberando el veneno que comenzó a propagarse con rapidez por su sistema. El efecto no fue incapacitante de inmediato, pero sí lo suficientemente perturbador como para alterar brevemente su percepción del equilibrio.
 
Antes de que pudiera reajustar su postura, Kibai ya estaba en movimiento. El corte ascendente de Gekko no Issen atravesó su guardia con una velocidad que Moja no logró anticipar. El bokken recorrió su torso en una trayectoria limpia y precisa, haciendo que el impacto se sintiera como una sacudida contundente que recorrió su cuerpo desde el abdomen hasta el pecho. El gesto de dolor fue inevitable; sus músculos se tensaron de forma involuntaria mientras el Electro de Kibai se mezclaba brevemente con el suyo, generando una vibración que entorpeció su coordinación durante un instante crítico.
 
Su visión se desenfocó momentáneamente. El veneno, el impacto y la descarga eléctrica generaron una desorientación breve pero suficiente para impedirle reaccionar con la precisión habitual. Cuando intentó reajustar su guardia, las dos patadas ya estaban en camino. La primera golpeó su costado, desplazando ligeramente su eje de gravedad, y la segunda impactó con mayor fuerza, obligándolo a retroceder un paso sobre la nieve compacta mientras el aire abandonaba sus pulmones en un breve exhalar contenido.
 
Durante un instante, el mundo pareció ralentizarse. Moja inclinó levemente la cabeza, dejando que el dolor y la alteración sensorial se disiparan lo justo para recuperar el control. Su forma Sulong seguía activa, y el Electro recorrió su cuerpo en un pulso más intenso, forzando a sus músculos a responder con disciplina a pesar de la interferencia del veneno. No había lugar para vacilaciones prolongadas.
 
Se movió. Una flecha vectorial apareció tras él y Moja la utilizó como punto de impulso, proyectándose hacia delante con una aceleración repentina que levantó un arco de nieve bajo sus pies. La trayectoria fue frontal y evidente; pero la velocidad del impulso fue suficiente para posicionarse por debajo de la línea de guardia de Kibai, reduciendo el margen de reacción de su compañero.
 
El cierre de distancia fue inmediato. Sus guanteletes de combate se tensaron cuando lanzó dos puñetazos consecutivos dirigidos al estómago de Kibai, impactos firmes y controlados que buscaban comprimir el aire de su rival sin romper el equilibrio del entrenamiento. El Electro recorrió sus brazos en el momento del contacto, generando una descarga breve que reforzaba la contundencia del impacto.
 
Al mismo tiempo, desde su espalda surgieron las flechas vectoriales. Moja ejecutó doblemente el Aro aro Cross, proyectando cuatro flechas en total que se desplazaron en trayectorias sincronizadas y difíciles de detectar desde la posición frontal. Dos de ellas convergieron hacia la parte superior de la espalda de Kibai, cruzándose en el punto exacto donde las trayectorias coincidían, mientras el segundo par se dirigió hacia la zona lumbar, replicando el patrón de cruce con precisión geométrica.
 
El ataque no fue caótico, sino perfectamente coordinado con su posición corporal, aprovechando el ángulo muerto generado por su proximidad. Tras completar la secuencia, Moja no insistió en la presión inmediata. Flexionó las piernas y dio un salto hacia atrás, impulsándose sobre la nieve con un movimiento limpio que lo alejó aproximadamente diez metros de Kibai. Su postura volvió a estabilizarse en guardia alta, el pelaje blanco de su Sulong moviéndose suavemente con el viento nocturno mientras el Electro recorría su cuerpo en pulsos más controlados.
 
Su mirada roja permaneció fija en su compañero. El entrenamiento continuaba y aquello hizo que Moja soltara una leve sonrisa.
 
-Siempre es divertido luchar contra ti Kibai- dijo Moja elevando su voz lo justo para que lo escuchara se compañero.

Información
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1832 - 748 = 1084
Energia: 756 - 658 = 98
Espiritu: 634 + 0 = 634
#9
Cuando comprobó que Moja agitaba la cabeza, sorpendido por la acción de sus avispas, Kibai sonrió, orgulloso de sus pequeñas combatientes. Aunque comerse aquella extraña fruta de camino a los Cabos Gemelos le había privado del gran placer que le suponía nadar, lo cierto era que sus nuevas habilidades habían resultado ser sumamente útiles, y le habían salvado la vida en más de una ocasión.

Notando como las fuerzas empezaban a fallarle, el mink relajó los músculos, dejando que las últimas chispas de Electro abandonasen su piel. De repente, el cansancio de todo el combate pareció asaltarle de golpe. El mundo a su alrededor, sin la percepción aumentada y la movilidad del Electro, parecía apagado y falto de vida. Había pasado tanto tiempo canalizandolo, que el volver a su estado normal se le hacía extraño.

Moja, enfrente de él, aún en forma Sulong, empleó una flecha vectorial para acelerar su embestida, convirtiéndose en un borrón que de nuevo Kibai no puedo ni ver, apareciendo delante de él, golpeándolo dos veces en el estómago, haciendo que el aire se le escapase de sus pulmones. La diferencia de tamaño era ahora notable, y los golpes de Moja calambraron el torso de Kibai, enviando corrientazo mucho menos placenteros que los de su propio Electro a traves de su pecho y abdomen. Apretando los dientes para sobreponerse al dolor, el mink captó por el rabillo del ojo como cuatro flechas vectoriales surgían a cada lado de Moja, buscando confluir en su espalda.

—  El Aro Aro Cross de nuevo...

Sin embargo, ya no tenía la energía del Electro, no podía moverse como de costumbre. Con una sombría resignación, Kibai decidió aceptar el mal menor a cambio de mantenerse en pie. Realizando un giro horizontal sobre su propio eje, hizo chocar a Raimei contra las dos flechas que amenazaban la parte superior de su espalda, desviándolas a un lado, dónde se incrustaron en el suelo levantando una oleada de nieve pulverizada. Sin embargo, apenas tuvo tiempo de alegrarse de su exito, pues un fuerte golpe en su secicón lumbar le indicó que el segundo Aro Aro Cross había impactado.

Kibai aterrizó de nuevo sobre sus piernas, balanceandose de lado a lado mientras la combinación del dolor de los golpes de Electro y el Aro Aro Cross convertían cada nueva respiraciónen un suplicio. Para mas inri, los tres agujeros de su pecho seguían sangrando, aunque la tensión de los músculos parecía haber contenido en un principio una profusión excesivamente preocupante.

Jadeando pesadamente en oleadas de vapor, Kibai enfocó de nuevo la vista en su rival, que se había posicionado de nuevo a diez metros de él.

—  Esto está siendo demasiado bueno, compañero. Confieso que por mi no terminaría nunca. Pero tengo que darte un consejo, si me lo permites...

Kibai levantó la mano libre en el aire, y la bajó con un nuevo chasquido de dedos que resonó intensamente en la noche de Drum.

—  Estás tan centrado en mi que te has olvidado de ellas!

Las avispas, agazapadas aún sobre la nuca de Moja tras haber inoculado su veneno, reaccionaron al sonido de Kibai, y, siguiendo el mensaje de su hermana que se les había unido en el anterior intercambio, clavaron de nuevo sus aguijones en la piel del mink, enviando una oleada de calor sofocante a través de sus venas.

Kibai no se quedó a esperar el resultado: aún sin el Electro, continuaba siendo un guerrero mink de Zou, y el espadachín de la División 60. Apretando los dientes para ignorar el dolor de su pecho, cruzó de un salto la distancia que lo separaba de Moja, trazando un nuevo giro en horizontal, combinando dos tajos ascendentes en forma de X sobre el pecho de Moja.

¡¡¡GETSUI ZANGEKI!!!

Aterrizando sobre sus pies, Kibai apoyó su otra mano sobre el pomo del bokken alineando la espada en horizontal, aputando justo al centro de la X que los golpes del Getsui Zangeki habían trazado en la piel de su adversario como una gigantesca diana. Con un alarido final, Kibai asestó una estocada apoyando todo su peso en la espada, golpeando con la punta redondeada justo en el plexo solar de Moja.

Retrocediendo apenas un paso, Kibai se apoyó en el Bokken, clavando la punta en la nieve.

—  Desde luego, amigo mío, que pena que se estén perdiendo esto, nos habrían ascendido solo por como hemos luchado esta noche! Si te empleas aunque solo sea la mitad de a fondo contra esa sanguijuela asquerosa de Wasow la próxima vez que nos encontremos, no vamos a tener ni para empezar!!

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1428 - 850 = 578
Energia: 213 - 70 = 143
Espiritu: 805 + 0 = 805
#10
El chasquido de los dedos llegó un instante demasiado tarde para que Moja pudiera reaccionar. Las avispas, aún aferradas a su nuca desde el intercambio anterior, respondieron al estímulo con precisión implacable, hundiendo de nuevo sus aguijones en su piel. El veneno recorrió su organismo con una rapidez sofocante, extendiéndose como una ola de calor que contrastaba violentamente con el frío cortante de Drum. Durante un segundo, el mundo pareció comprimirse en una sensación densa y pesada que entorpeció su coordinación, obligándolo a tensar la mandíbula para no perder el control de su postura.

No tuvo tiempo de reajustarse. Kibai ya estaba en movimiento. El giro horizontal llegó con una velocidad que Moja no logró anticipar en su totalidad. Los dos cortes ascendentes de **Getsui Zangeki** impactaron en su pecho con una precisión limpia, formando una trayectoria en X que hizo que el pelaje blanco de su Sulong se agitara violentamente bajo el impacto. El dolor se manifestó como una presión contundente que recorrió su torso, obligándolo a retroceder medio paso mientras su respiración se volvía irregular durante un instante crítico.

La estocada final llegó inmediatamente después. El golpe directo al plexo solar hizo que el aire abandonara sus pulmones de forma abrupta, generando un breve vacío que nubló su percepción durante un segundo. La fuerza del impacto, combinada con el efecto residual del veneno y el desgaste del Sulong mantenido durante todo el combate, provocó una desorientación momentánea que lo obligó a inclinar levemente el torso hacia delante mientras intentaba recuperar el ritmo respiratorio.

Su visión rojiza tembló brevemente. El Electro chisporroteó de forma irregular a lo largo de su cuerpo, señal inequívoca de que su energía estaba alcanzando el límite de lo que podía sostener con disciplina. El Sulong comenzaba a exigir un precio mayor del que estaba dispuesto a pagar en un entrenamiento. Mantener aquella forma durante más tiempo no aportaría mejora real; solo desgaste innecesario.

Moja tomó la decisión sin vacilar. La tensión de su cuerpo comenzó a disiparse gradualmente mientras su tamaño regresaba a la normalidad. El pelaje blanco perdió su brillo intenso y volvió a su tono oscuro habitual, y la electricidad que recorría su piel se extinguió en pequeños destellos que se disiparon en el aire frío. La presión constante que había acompañado cada latido de su corazón durante el Sulong desapareció, dejando paso a una fatiga profunda que se manifestaba ahora con claridad.

Aun así, no permitió que el combate terminara sin un último intento. Una de las flechas vectoriales que aún flotaban a su alrededor se alineó brevemente tras su espalda, y Moja utilizó ese impulso adicional para lanzarse hacia delante con la velocidad restante que su cuerpo aún podía ofrecer. Su movimiento fue directo, decidido, concentrando las últimas reservas de energía en un único golpe dirigido al rostro de Kibai.

El puñetazo no alcanzó su objetivo. El agotamiento acumulado ralentizó apenas lo suficiente su ejecución como para que el golpe pasara rozando sin impactar. La inercia del movimiento, combinada con el desgaste del Sulong recientemente desactivado, provocó que su equilibrio cediera finalmente. Moja descendió a una rodilla sobre la nieve compacta, apoyando ambos guanteletes en el suelo helado mientras su respiración se volvía profunda y pesada.

Las flechas vectoriales restantes se desvanecieron lentamente a su alrededor, disipándose como líneas de energía que regresaban al silencio de la noche.

Durante unos segundos permaneció inmóvil, dejando que el aire frío llenara sus pulmones y estabilizara su pulso. Luego alzó la mirada hacia Kibai, sin rastro de frustración, únicamente con la serenidad firme de quien reconoce el valor del esfuerzo compartido.

-Wasow no escapará la próxima vez… pagará por sus crímenes.-

Su voz era grave, marcada por el cansancio, pero firme en su convicción. Moja apoyó una mano en la nieve para incorporarse parcialmente, aún recuperando el ritmo respiratorio.

-Este entrenamiento… era necesario. Gracias por ayudarme a dominar el Sulong sin perder el control.-

La tensión del combate se disipó poco a poco, sustituida por un silencio tranquilo bajo la luz de la luna llena, donde el vapor de sus respiraciones se mezclaba con el frío de Drum, testigo silencioso de un entrenamiento que había fortalecido algo más que su capacidad de combate.

Información
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1084 - 563 = 521
Energia: 98 - 74 = 24
Espiritu: 634 + 0 = 634


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