01-05-2026, 08:02 AM
⌈ Día 12 del año 15
Otoño
con Cill ⌋
Sin desconcentrarse en ningún momento y no permitiendo que una distracción la saque de su actividad actual se halla rodeada de naturaleza y un conjunto de palmeras con hojas verdes y repletas de vida, dichas hojas se movían con la brisa del viento mientras el sol de medio día golpeaba sobre su delicado rostro. La mujer vestida con nada más que una pieza de ropa interior compuesta por dos prendas cubriendo las zonas erógenas con su montón de ropa en su cercanía mientras su serpiente de confianza, Carmen, utiliza dicha ropa como una especie de nido para reposar. Un collar con un dije de corazón reposa en su cuello y una pulsera simple de color rojo acompaña su muñeca diestra mientras que con sus dedos sostenía un dardo, dicho dardo fue arrojado en una dirección recta después de un movimiento sutil de muñeca y su brazo que le permitió disparar el proyectil hacia una diana de tamaño mediano hecha de madera colocada sobre una de las palmeras. Dicha diana tenía unos dibujos circulares con espacios considerables que los separaban los unos de los otros; el objetivo de Shirohime era el centro perfecto de la diana cuyo destino estaba pintado con una cruz de color rojo. La mujer, ubicada a una distancia moderada de su objetivo tuvo un lanzamiento rápido pero por desgracia no perfecto todavía, producto de la falta de experiencia como tiradora, pero su sonrisa se marca de todas formas ya que el dardo se clavó con fuerza un poco más al exterior del centro, dentro del penúltimo círculo, cuyo resultado estaba bastante bien y era algo de lo que estaba orgullosa incluso si no fue lo que esperaba o deseaba desde el momento uno; por algo se empezaba y ese fue un comienzo bastante bueno para alguien como ella.
El sonido que produjo su serpiente amiga de tonos blancos fue unas felicitaciones sin la necesidad de que dijese palabra alguna, cuyo comportamiento ajeno provocó que la rubia se girase hacia su dirección y cerrase los ojos con sumo orgullo y una sonrisa cargada de soberbia. Con un calor dentro de su pecho y una felicidad genuina podía decir que su entrenamiento, o más bien el comienzo de su entrenamiento comenzó bien y su destreza a la hora de disparar a sus objetivos tenía el resultado suficiente para sus expectativas de hoy, ya que orgullosa y con ansias de superarse a sí misma; no se conformaría con tan poco como para decir que ese es el tope de su habilidad, al contrario, era solamente el comienzo de la montaña que escalaría hasta la cima sin dudar y de esa cima iría a otra más alta e imponente, luego subiría la dificultad y quien sabe hasta dónde puede llegar; Shirohime es ambiciosa y poco conformista con lo que puede hacer, esto podrá bastarle hoy... pero necesita ser mejor. No... debe ser mejor.
⌈ Dos horas antes... ⌋
— ¿Lo escuchaste? Dicen que apalearon a unos piratas el otro día. —la voz ronca de un hombre con cabellera poco prominente, rostro aplanado y una mirada intimidante sentado a una mesa de distancia de la mujer de cabello rubio se hace notar.
El local de techo bajo, con olor a alcohol y un suelo de madera, las paredes pintadas de negro y un cartel colgado en un rincón que hablaba con detalle acerca del menú y los precios del mismo. Shirohime, vestida con unas medias largas negras hasta los múslos, una falda de pliegues negra junto con una remera de tirantes rosada con las palabras "SWEETY" en un intenso color negro y unas zapatillas oscuras se halla esperando que una de las encargadas del local vaya a ofrecerle lo que compró para poder degustar; un plato que consistía en mariscos condimentados acompañado de una porción generosa de arroz, un poco de verduras y un generoso vaso de agua. Mientras su serpiente reposaba con comodidad en su cuello ella esperaba jugueteando con la mesa golpeando sutilmente con la punta de sus uñas y los ojos cerrados con el oído bien atento a su entorno; las charlas animadas de los hombres envueltos en el éxtasis producido por la consumición de alcohol y las risas se trataban del festín principal en su recolecta de información que no usaba para ningún fin en particular.
— Aaah... —un suspiro sutil y producto del aburrimiento se presentó por la espera que ya se estaba demorando demasiado para su gusto, pero su compañera, repleta de energía no hizo otra cosa que sacar sutilmente su lengua y asentir ante una compañía inesperada que debió sentarse en la misma mesa que ella por la razón de que hoy era un día cargado de clientes y las camareras a cargo estaban yendo de un lado hacia otro. Mujeres vestidas con faldas cortas, remeras y delantales además de zapatos oscuros llevando entre sus manos bandejas de madera con los respectivos menúes destinados a los clientes de la mano del cocinero, un hombre ubicado más al fondo del barman, un caballero de mediana edad de contextura grande y mirada cansada, cabello con forma excéntrica y un tono de voz igual de cansado que su mirada.
Sus oídos se pusieron en alerta al escuchar las pisadas de una mujer de unos aparentes diecinueve años de edad con el respectivo uniforme de trabajo que depositó frente a sus ojos cerrados una bandeja de madera y un vaso de vidrio lleno de agua hasta el fondo.
— Disculpe por la demora. Espero que sea de su agrado. —, la voz suave y amable de la otra chica fue suficiente para que la rubia abriera sus ojos de manera repentina y sus pómulos se tornaran de un suave color rosado producto de una alegría sacada de una niña pequeña, su sonrisa se presentó y su serpiente respondió cabeceando con la cabeza de abajo hacia arriba con velocidad, — ¡Ru-ha! ¡Es fantástico, espléndido! ¡Esperaba con tantas ansias poder degustar de este delicioso platillo... aaaaah, qué hambre, juro que con la hambruna que tengo encima soy capaz de derribar a un león y comérmelo de a trocitos como un bocadillo de media mañana! ¡Nihahahahahaha! —, ignorante de lo que pudiera pasar al expresarse con tanta soltura la chica al soltar su excéntrica risa lo que hizo fue sostener con sus manos su aplanada barriga como si no pudiese contener más las risas que por dentro llevaba consigo. Su forma de expresarse, repleta de alegría y su sonrisa fue reemplazada con un rostro de completa curiosidad y duda al ver a una figura completamente desconocida sentada frente suyo que también debía esperar tal y como ella debió hacer con anterioridad.
— ¿Ru-ha? —. Su cara reflejaba confusión; no estaba segura de haberlo visto antes como para saber que estaría acompañada teniendo en cuenta que creía iba a comer sola hoy.
Otoño
con Cill ⌋
Sin desconcentrarse en ningún momento y no permitiendo que una distracción la saque de su actividad actual se halla rodeada de naturaleza y un conjunto de palmeras con hojas verdes y repletas de vida, dichas hojas se movían con la brisa del viento mientras el sol de medio día golpeaba sobre su delicado rostro. La mujer vestida con nada más que una pieza de ropa interior compuesta por dos prendas cubriendo las zonas erógenas con su montón de ropa en su cercanía mientras su serpiente de confianza, Carmen, utiliza dicha ropa como una especie de nido para reposar. Un collar con un dije de corazón reposa en su cuello y una pulsera simple de color rojo acompaña su muñeca diestra mientras que con sus dedos sostenía un dardo, dicho dardo fue arrojado en una dirección recta después de un movimiento sutil de muñeca y su brazo que le permitió disparar el proyectil hacia una diana de tamaño mediano hecha de madera colocada sobre una de las palmeras. Dicha diana tenía unos dibujos circulares con espacios considerables que los separaban los unos de los otros; el objetivo de Shirohime era el centro perfecto de la diana cuyo destino estaba pintado con una cruz de color rojo. La mujer, ubicada a una distancia moderada de su objetivo tuvo un lanzamiento rápido pero por desgracia no perfecto todavía, producto de la falta de experiencia como tiradora, pero su sonrisa se marca de todas formas ya que el dardo se clavó con fuerza un poco más al exterior del centro, dentro del penúltimo círculo, cuyo resultado estaba bastante bien y era algo de lo que estaba orgullosa incluso si no fue lo que esperaba o deseaba desde el momento uno; por algo se empezaba y ese fue un comienzo bastante bueno para alguien como ella.
El sonido que produjo su serpiente amiga de tonos blancos fue unas felicitaciones sin la necesidad de que dijese palabra alguna, cuyo comportamiento ajeno provocó que la rubia se girase hacia su dirección y cerrase los ojos con sumo orgullo y una sonrisa cargada de soberbia. Con un calor dentro de su pecho y una felicidad genuina podía decir que su entrenamiento, o más bien el comienzo de su entrenamiento comenzó bien y su destreza a la hora de disparar a sus objetivos tenía el resultado suficiente para sus expectativas de hoy, ya que orgullosa y con ansias de superarse a sí misma; no se conformaría con tan poco como para decir que ese es el tope de su habilidad, al contrario, era solamente el comienzo de la montaña que escalaría hasta la cima sin dudar y de esa cima iría a otra más alta e imponente, luego subiría la dificultad y quien sabe hasta dónde puede llegar; Shirohime es ambiciosa y poco conformista con lo que puede hacer, esto podrá bastarle hoy... pero necesita ser mejor. No... debe ser mejor.
⌈ Dos horas antes... ⌋
— ¿Lo escuchaste? Dicen que apalearon a unos piratas el otro día. —la voz ronca de un hombre con cabellera poco prominente, rostro aplanado y una mirada intimidante sentado a una mesa de distancia de la mujer de cabello rubio se hace notar.
El local de techo bajo, con olor a alcohol y un suelo de madera, las paredes pintadas de negro y un cartel colgado en un rincón que hablaba con detalle acerca del menú y los precios del mismo. Shirohime, vestida con unas medias largas negras hasta los múslos, una falda de pliegues negra junto con una remera de tirantes rosada con las palabras "SWEETY" en un intenso color negro y unas zapatillas oscuras se halla esperando que una de las encargadas del local vaya a ofrecerle lo que compró para poder degustar; un plato que consistía en mariscos condimentados acompañado de una porción generosa de arroz, un poco de verduras y un generoso vaso de agua. Mientras su serpiente reposaba con comodidad en su cuello ella esperaba jugueteando con la mesa golpeando sutilmente con la punta de sus uñas y los ojos cerrados con el oído bien atento a su entorno; las charlas animadas de los hombres envueltos en el éxtasis producido por la consumición de alcohol y las risas se trataban del festín principal en su recolecta de información que no usaba para ningún fin en particular.
— Aaah... —un suspiro sutil y producto del aburrimiento se presentó por la espera que ya se estaba demorando demasiado para su gusto, pero su compañera, repleta de energía no hizo otra cosa que sacar sutilmente su lengua y asentir ante una compañía inesperada que debió sentarse en la misma mesa que ella por la razón de que hoy era un día cargado de clientes y las camareras a cargo estaban yendo de un lado hacia otro. Mujeres vestidas con faldas cortas, remeras y delantales además de zapatos oscuros llevando entre sus manos bandejas de madera con los respectivos menúes destinados a los clientes de la mano del cocinero, un hombre ubicado más al fondo del barman, un caballero de mediana edad de contextura grande y mirada cansada, cabello con forma excéntrica y un tono de voz igual de cansado que su mirada.
Sus oídos se pusieron en alerta al escuchar las pisadas de una mujer de unos aparentes diecinueve años de edad con el respectivo uniforme de trabajo que depositó frente a sus ojos cerrados una bandeja de madera y un vaso de vidrio lleno de agua hasta el fondo.
— Disculpe por la demora. Espero que sea de su agrado. —, la voz suave y amable de la otra chica fue suficiente para que la rubia abriera sus ojos de manera repentina y sus pómulos se tornaran de un suave color rosado producto de una alegría sacada de una niña pequeña, su sonrisa se presentó y su serpiente respondió cabeceando con la cabeza de abajo hacia arriba con velocidad, — ¡Ru-ha! ¡Es fantástico, espléndido! ¡Esperaba con tantas ansias poder degustar de este delicioso platillo... aaaaah, qué hambre, juro que con la hambruna que tengo encima soy capaz de derribar a un león y comérmelo de a trocitos como un bocadillo de media mañana! ¡Nihahahahahaha! —, ignorante de lo que pudiera pasar al expresarse con tanta soltura la chica al soltar su excéntrica risa lo que hizo fue sostener con sus manos su aplanada barriga como si no pudiese contener más las risas que por dentro llevaba consigo. Su forma de expresarse, repleta de alegría y su sonrisa fue reemplazada con un rostro de completa curiosidad y duda al ver a una figura completamente desconocida sentada frente suyo que también debía esperar tal y como ella debió hacer con anterioridad.
— ¿Ru-ha? —. Su cara reflejaba confusión; no estaba segura de haberlo visto antes como para saber que estaría acompañada teniendo en cuenta que creía iba a comer sola hoy.
⌈ — Diálogo — ☪ “ Pensamiento ” ☪ Narración ⌋
Baúl de los recuerdos
