[T1 Autonarrada]| El sonido de la lluvia
#1
Día: 06 de Invierno -  Año 17
Lugar: Cuartel de la marina

El Sonido de la Lluvia
La lluvia comenzó antes del amanecer y se mantuvo cayendo sobre el puerto durante todo el día. Cuando Kyoshiro atravesó las calles húmedas que conducían al cuartel de la Marina, el cielo todavía conservaba ese tono oscuro y apagado previo a la mañana. Algunas lámparas permanecían encendidas junto a los muelles y la neblina cubría parcialmente los barcos anclados cerca de la costa. El aire olía a sal, madera mojada y humo proveniente de las cocinas del puerto.

Entró al edificio todavía húmedo por la lluvia, dejando pequeñas gotas sobre el suelo de madera mientras avanzaba hacia la oficina administrativa. El interior ya estaba lleno de actividad. Marines cruzaban constantemente los pasillos cargando cajas, informes o registros de patrullaje mientras varias conversaciones ocurrían al mismo tiempo entre escritorios saturados de documentos. A diferencia del monasterio donde había crecido, aquel lugar nunca parecía permanecer completamente en silencio.

Kyoshiro tomó asiento frente al escritorio que le habían asignado semanas atrás, junto a una ventana desde donde podía observarse parte del puerto. La tarea del día consistía en organizar correspondencia, revisar registros de suministros y clasificar documentos provenientes de distintas divisiones del cuartel. El trabajo era repetitivo, aunque extrañamente tranquilo bajo el sonido constante de la lluvia golpeando el techo.

Las primeras horas de la mañana avanzaron lentamente entre sellos oficiales, formularios y montones de carpetas que se acumulaban frente a él. Su atención se desviaba con facilidad hacia detalles pequeños e irrelevantes. A veces terminaba leyendo reportes completos simplemente porque mencionaban nombres de islas desconocidas. Otras veces permanecía observando el movimiento del puerto detrás de la ventana mientras imaginaba cómo serían los lugares descritos en los documentos. Había informes sobre rutas comerciales, desapariciones menores, daños provocados por tormentas y avistamientos de criaturas marinas cerca de ciertas costas del South Blue.


El mundo parecía mucho más grande de lo que había imaginado desde las montañas del Reino de Sorbet. Con el paso de la mañana el movimiento dentro del cuartel aumentó considerablemente. Varias patrullas regresaron debido al mal clima y nuevos reportes comenzaron a acumularse sobre los escritorios administrativos. Kyoshiro intentó mantener los documentos organizados siguiendo el sistema oficial de la Marina, aunque eventualmente terminó separándolos según patrones que solo parecían tener sentido para él. Algunos quedaron agrupados por tamaño, otros por color de tinta y otros simplemente porque le transmitían cierta sensación difícil de explicar.

Cerca del mediodía salió momentáneamente hacia la parte trasera del edificio para trasladar unas cajas vacías al almacén. La lluvia seguía cayendo con la misma intensidad tranquila de toda la mañana y el callejón detrás del cuartel permanecía prácticamente desierto. Fue allí donde encontró un pequeño gato anaranjado refugiado bajo una carreta cubierta por lonas húmedas. El animal temblaba por el frío y permanecía inmóvil observándolo desde la oscuridad. Kyoshiro terminó llevándolo consigo de regreso a la oficina sin pensarlo demasiado.

Durante el resto del día el gato permaneció dormido debajo del escritorio, envuelto en una manta vieja mientras el sonido de la lluvia seguía llenando el cuartel. Algunos marines parecieron notar su presencia en distintos momentos de la tarde, aunque nadie mostró demasiada energía para discutirlo realmente. El ambiente dentro de la oficina había comenzado a volverse más pesado conforme avanzaban las horas. El cansancio acumulado, el clima y la cantidad creciente de trabajo terminaron reduciendo el ruido constante de la mañana a conversaciones mucho más apagadas.

Kyoshiro continuó trabajando entre pilas de correspondencia y registros oficiales mientras el tiempo avanzaba lentamente detrás de los ventanales cubiertos por gotas de agua. Por momentos se distraía observando a los marines entrar empapados después de patrullas cortas en el puerto. Otras veces quedaba atrapado leyendo fragmentos de informes antiguos o revisando mapas de rutas marítimas incluidas dentro de ciertos documentos. Había algo casi hipnótico en pensar que todos aquellos papeles hablaban de lugares reales...Durante años enteros, el horizonte más lejano que había conocido había sido el cielo sobre las montañas del monasterio. Allí, en cambio, incluso los mapas más simples parecían extenderse mucho más allá de todo lo imaginable.

La tarde continuó avanzando acompañada por la lluvia constante y la luz grisácea que entraba desde el exterior. Eventualmente el puerto comenzó a iluminarse poco a poco conforme caía la noche. Las lámparas reflejadas sobre las calles mojadas daban al lugar una apariencia tranquila que contrastaba completamente con el movimiento caótico de las primeras horas del día. 

Dentro del cuartel, la actividad disminuyó gradualmente. Algunos marines abandonaron las oficinas para dirigirse a sus habitaciones mientras otros permanecían terminando reportes bajo la luz tenue de las lámparas. El sonido de pasos y conversaciones se volvió cada vez más lejano hasta que gran parte del edificio quedó sumido en una calma extraña.
Kyoshiro seguía sentado junto a la ventana revisando los últimos documentos pendientes. El gato dormía tranquilamente sobre sus piernas mientras él observaba el océano oscuro balanceándose detrás del puerto. Las gotas resbalaban lentamente sobre el cristal y el sonido de la tormenta llenaba el silencio restante de la oficina. Todo continuaba sintiéndose nuevo... El uniforme de la Marina... La rutina del cuartel... Las órdenes constantes... Incluso el océano seguía pareciéndole algo inmenso y difícil de comprender.

Sin embargo, ya no sentía aquella incomodidad inicial que había experimentado durante sus primeros días fuera del monasterio. Poco a poco comenzaba a aceptar que no necesitaba entender inmediatamente hacia dónde lo llevaría aquel camino. El simple hecho de avanzar, conocer personas nuevas y descubrir lugares distintos parecía suficiente por ahora.
Kyoshiro apoyó distraídamente el mentón sobre una mano mientras observaba las luces reflejadas sobre el agua...La lluvia continuaba cayendo sobre el South Blue.

Y por primera vez desde que abandonó el Reino de Sorbet, tuvo la sensación de que realmente había comenzado a formar parte del mundo exterior que tanto había deseado conocer.
[Imagen: Banner.png]
#2
✘
AVENTURA: 
INCOMPLETA


STAFF DE NAKAMA NO MI
EXPLICACION


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)