[PR-Entrenamiento] Desmadre en el Zoo
#1
Día 50 de Verano, Año 18
07:00 AM, en el Ford’s Transit.

OST
Me levanté tan temprano como contento, la llegada a esta planicie había sido algo ajetreada, pero algo como eso no podría hacer mella ni en el cangrejo conocido como Juan Sebastián ni en ninguno de mis confiables compañeros. Había un buen motivo para madrugar, como comandante de la recién ascendida división treinta, era mi deber asegurarme del correcto desarrollo de nuestros soldados de menor rango. Un grupo era tan fuerte como su eslabón más débil, por lo que haría todo lo que estuviese en mi mano por acompañar a mis camaradas en su desarrollo.

Lo primero que hice al levantarme fue vestirme con mi clásico uniforme de la Marina, terminando con ajustar bien la gorra que siempre llevaba con orgullo. Una vez vestido, salí de mi camarote, abriendo la puerta de madera con una poderosa patada. —¡Buenos días, con energía! —grité, sin ser consciente de si había alguien escuchando lo que decía. El día de hoy mi compañera de entrenamiento sería la soldado Nyra, una muchacha tan extrovertida como alegre. Tuve la oportunidad de conocerla durante los Juegos del Emperador, pero hasta ahora no había llegado a hablar tanto con ella, por lo que podría aprovechar esta oportunidad para conocerla más, no solo como persona, sino como marine.

Si algo había aprendido de los entrenamientos que había tenido hasta ahora, es que el combate saca al exterior la verdadera personalidad de las personas. La atención de Develio, la creatividad de Akira, el salvajismo de Enji, la diligencia de Kael… Había podido apreciar mejor las principales características de mis compañeros en un solo entrenamiento con cada uno de lo que habría podido haber hecho en mil conversaciones vacías. Habíamos acordado estar listos para las siete y cuarto, en la explanada situada justo a la vera de nuestro hermoso barco.

Llegué un poco antes que Nyra para poder observar el terreno con detenimiento, la explanada era amplia, nada notable que observar en al menos cincuenta metros hacia cada lado desde mi posición. El terreno estaba salpicado por algunas piedras de tamaño medio, lo suficientemente grandes como para estorbar al movimiento, pero no como para dificultar la visión. Si algo había que destacar, era la presencia de un par de charcos de barro que parecían ser bastante molestos. Era un escenario ideal para poner a prueba las habilidades de la alegre soldado, no solo tendría que demostrar sus capacidades de combate, también debería usar un buen posicionamiento si quería salir con la cabeza bien alta de este encuentro matutino.

Al poco tiempo de terminar la revisión del terreno, Nyra apareció. —¡Buenos días! —le grité a mi compañera, sacudiendo la pinza de lado a lado mientras ella se acercaba. Una vez terminó de llegar, le expliqué cómo sería la dinámica del entrenamiento. —No te preocupes por ganar o perder, estamos aquí para aprender. Puedes atacarme con todo lo que tengas, el entrenamiento terminará cuando uno de los dos no pueda más. —Mi expresión oscilaba entre la somnolencia de haber tenido que madrugar más de lo que estaba acostumbrado y la alegría de poder pasar rato con mi nueva compañera. Estaba seguro de que, aparte de aprender, lo pasaríamos bien, por lo que terminé la explicación matizando aquel punto que me parecía el más importante. —Y, sobre todo, ¡vamos a divertirnos! —Le dije mientras levantaba mi pulgar apuntando hacia ella.

Tras ello, di un salto bastante tosco para colocarme sobre la roca central, en la cual, comencé a mutar. Mi coraza rojiza dio paso a unas robustas escamas verdosas, mi rostro se alargó ligeramente, adoptando una especie de pico como boca, de mi mano izquierda y de mis pies emergieron gruesas garras amenazantes, mi tamaño aumentó de forma considerable y, por encima de todo, un titánico caparazón se alzó en mi espalda como si de una montaña se tratase. Con mis ojos puestos en Nyra, y una mirada que derrochaba confianza, di la señal para comenzar con el entrenamiento. —¡Cuando quieras!


Cajita de Tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
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#2
Una semana desde que entregamos a casi todos los Sepultura. Una semana desde que entregamos a los compañeros de Uker. Una semana que lleva él solo sin saber qué le ha ocurrido a sus amigos.

Si yo estuviera en su lugar…

El huevo se estrelló contra el suelo, devolviéndome al presente. Suspiré. Enseguida me dispuse a limpiar.

Una vez arreglado el desastre, comencé a hacerme una tortilla con queso. ¿Estará siquiera comiendo bien…? ¡No, no, no!

Me doy un par de palmaditas en la cara, dejándome llevar por la sensación. Debo centrarme en el presente. Como mínimo, delante de los demás…

{*}

Había desayunado ligero un rato antes de oír el enérgico saludo de Juan, así que me fui de la cocina antes de que él llegara. No es que estuviera evitando a mi tripulación… creo… pero sabía que si pasaba demasiado tiempo con ellos se podrían dar cuenta de que algo me ocurría, así que prefería entrenar cada vez que tenía un rato libre entre rondas de vigilancia, exploración y demás.

Pero hoy no podría estar mucho tiempo sola, ya que Juan me iba a entrenar hoy. Realmente no puedo hacerlo siempre sola, especialmente siendo la más débil del grupo. No estoy ciega, es fácil darse cuenta… Me esfuerzo mucho, pero sigue asustándome la idea de que un día me destinen a una tripulación distinta por no dar la talla, y no es algo que pueda permitirme.

La pulsera me recordaba cada día esa promesa.

Tras haber dedicado un rato a inspeccionar los alrededores como excusa, al ver que el gyojin ya estaba allí, aparecí en la explanada con el uniforme de la Marina y una sonrisa en el rostro. Al menos durante un rato, como cada vez que coincidía con el grupo, procuraría mostrarme como solía hacerlo.

―¡Buenos días! ―saludé alegremente, asegurándome de mover la cola unas cuántas veces. Una vez explicó la dinámica, asentí. Por suerte, Juan parecía aún un poco somnoliento y quizás no notara así que mi energía estaba unos puntitos por debajo de lo habitual. O podría pensar que también yo tenía algo de sueño; es cierto que no estaba durmiendo lo mejor posible últimamente. Por esa razón, aunque escuché todo con las manos enlazadas en la espalda agarrando mis bos, me centré en su mensaje final: si vivía el presente, quizás podría incluso divertirme sin fingir mucho―. ¡Vale! ―sonreí.

Enseguida, mi compañero saltó sobre la roca central y comenzó a transformarse en tortuga. ¡Era la primera vez que lo veía adoptando esa forma delante de mí, transformación incluida! ¡Qué curioso!

A su señal, agarro con fuerza mis bos y me coloco en situación de combate.

―¡Recibido!

Acto seguido, me transformé en mi forma híbrida mientras corro: mi altura crece, mis zapatos desaparecen y mis pies, al igual que mis manos, se transformaban en afiladas garras al tiempo que todo mi cuerpo se cubría con pelo blanco, gris y negro y mi cola se cubre de anillas. Mi rostro también se alargó un poco, mi nariz cambió, mis dientes se convirtieron en colmillos y la zona de mis ojos se cubrió por lo que parecía un antifaz oscuro. Me había visto un montón de veces así en el espejo. ¡Casi parezco una mink!

Finalmente, doy un gran salto y, al caer, me aseguro de golpearlo con ambos bos, un golpe tras otro, procurando darle en los hombros. Así, si no se protegía a tiempo con el brazo, al menos no le daría en la cabeza.

Al terminar de caer, quedo en el suelo, por debajo de él, en el suelo ante la piedra.

Nyra Mink
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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#3
Kael se había levantado, como casi todos los días, más temprano que las primeras luces del alba. Su misión como soldado, agente, tesorero, archivista y gestor de la división 30 no le daban apenas tiempo para poder descansar, más aún tras los sucesos encontrados durante días anteriores. Gestionar el encarcelamiento de los miembros de la Sepultura había sido un desliz que no contempló, más aún cuando fue un pequeño incidente producido por querer entrenar con dos de los nuevos altos cargos que tenía en su división. Por fortuna, ni siquiera llegó a sentirse culpable por el suceso creyendo que los había puesto en peligro, sino todo lo contrario. Había tenido la oportunidad de grabar en vivo aquel acontecimiento gracias a su Den Den Mushi Visual, el cuál tenía intención de estudiar los movimientos y estrategias de combate de aquellos dos hombres, y acabó, no obstante, obteniendo una prueba irrefutable de que esos dos eran, en efecto, unas auténticas bestias de la marina capacitados para encerrar en un santiamén cualquier criminal que encontrasen en su camino al nuevo mundo.

Al menos, él estaba convencido de ello.

Kael, desde esa misma tarde, había adquirido algo de respeto por el hombre que lideraba su división, y sin dudas entendió a la perfección por qué era él de entre todos quién comandaba esa división, independientemente de su apellido.

Escuchó la fuerte patada que le dió a la puerta de madera del barco, una señal que dejaba indicios de la temprana hora en la que se había levantado el comandante Gyojin.

"¿A esta hora?" Pensó para sí mismo, viéndose claramente sorprendido por la diligencia de su superior. El único de su división al que estaba convencido de darle ese voto de confianza era a Stroud, e incluso así, dudaba sobre los métodos de coronel entrando a un cuartel. Es por esa razón que cuando escuchó su grito al aire, le pareció por un momento un verdadero comandante de la Marina, un soldado que instaba a sus hombres a acudir al entrenamiento matutino. Por supuesto, él se había prestado a esa invitación, aunque con otra intención que difería bastante de la que el contrario podría llegar a tener en su cabeza. ¿Qué diría cualquier otro miembro de la división que no tuviera que acudir esa madrugada? Si por ejemplo estuviese en la piel del Comodoro, seguramente despertaría con mala saña. El comandante Sebastián, por supuesto, lo conocía cien millones de veces mejor que el azabache, por lo que podría estar perfectamente equivocado.

Especialmente con un hombre como él.

Juan lo conocía por su fortaleza como humano, pero...¿Qué pasaría si ese día decidía sorprenderlo? Tenía que poner aquello que llevaba rondando en su cabeza desde hacía meses atrás a prueba, honrar a los dos compañeros que se quedaron atrás para formar una familia, y que le cedieron su legado.

Además...sabe que también puede enseñarle un par de cosas a Nyra. Cómo su compañero de división y con una nueva misión entre manos, quizás pueda aprovechar esta oportunidad para dedicarle algo de su atención a la joven Humink e inculcarle algunas ideas que le pudiesen servir para aprender en la situación en la que se encuentra. Una en la que, por más que quiera creerlo y se autoconvenza de ello, no comprende en verdadera profundidad.

Porque ni siquiera él es completamente consciente tampoco.

Al bajar hasta el lugar en el que los había citado, mantuvo doce metros de distancia con respecto al de mayor rango, y diez con respecto a su compañera en dirección opuesta, dejándolos a los tres en un triángulo irregular de posicionamiento, con su curiosa mirada puesta en Kuroshiro, a quién Juan le había ofrecido la iniciativa para comenzar.

—No te cortes, Nyra. Juan resis...—Ni siquiera tuvo la oportunidad de terminar la frase antes de que la muchacha se lanzase directamente hacia la tortuga. Ambos usuarios de frutas que le permiten transformarse en un animal común. Los distintos tipos de frutas existentes le resultaban al joven "marine" una verdadera incógnita. ¿Qué patrón tenían? ¿Qué tan diferentes eran unas de otras? ¿Por qué unas te convierten en luz, otras en arcilla, otras en animal, y la de él en un laberinto corporal? ¿Qué tenían estas de especial?

Fuera lo que fuera, no era el momento de tener la mente en esos pensamientos.

—Nada mal. Manejas bien esos Bos, Nyra. ¿Les ves algún inconveniente?—Preguntó mientras se afianzaba los guanteletes de combate, preparándose para ver hasta que punto Juan les tenía preparados algo a los dos, observando discretamente la apariencia tan particular de su ahora mapacheada compañera.

De buena mañana
[Imagen: dF2OaZv.png]
otras firmas hermosas
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#4
OST
Nyra no tardó en comenzar su potente ofensiva. Sin dudar ni un segundo, se posicionó frente a mí, golpeándome en ambos hombros con una fuerza que superaba ampliamente cualquier expectativa que podía llegar a tener sobre la alegre soldado. —¡Guau! —dije con una expresión de satisfacción en mi rostro, ella era capaz de pegar con mucha más fuerza que yo mismo a pesar de la diferencia de rangos.

En estos momentos me encontraba entre una doble amenaza. Por un lado estaba Nyra, quien había destrozado mis expectativas de forma sobrada con la potencia de sus golpes. Por el otro estaba Kael, si bien confiaba plenamente en mi capacidad para recibir sus golpes, sabía que no debía confiarme después de haber podido apreciar algo de su crecimiento en los últimos meses. Lo más sensato sería quedarme a la defensiva, pero esto era un entrenamiento, y yo era el comandante. Sería indigno quedarme hecho una bolita de tortuga mientras me daban una paliza.

Comprimí las extremidades superiores con todas mis fuerzas y me preparé para dar un golpe directo a Nyra. Mi ataque era extraño, era evidente para cualquiera que, sin moverme del sitio, no sería capaz de acertar un golpe a la distancia de la que me encontraba de la… ¿Mapache? ¿Desde cuándo era ella un mapache? El mar era sin dudas un lugar lleno de gente de lo más extraña. Mi puño completó su trayectoria, impactando en el aire de forma seca, había fallado… O eso era lo que parecía, porque un instante después, Nyra recibiría el impacto de una onda de aire con fuerza como para mandarla a volar doce metros. Tras el impacto, y con un aire relajado, me dirigí a la adorable mink enmascarada. —¡Ese ha sido un buen ataque, Nyra! —Y tras ello, puse mi atención en el marine de cabello azabache. Ya había peleado anteriormente contra Kael, era un tipo duro cuya capacidad de combate consistía en atacar cuerpo a cuerpo, bastante similar a mí mismo. Con eso en mente, salté en su dirección sin dudar ni un segundo.

Al caer justo delante de él, le conecté uno de mis golpes más poderosos, un puñetazo con mi mano izquierda y cargado con todas las enseñanzas de mi maestra en Skypiea, que se hundió en su rostro de forma sólida y certera, mandándolo cuatro metros volando en dirección opuesta a la roca central. Gracias a nuestro entrenamiento y a los resultados de las pruebas de los juegos, sabía que Kael era alguien resistente, por lo que no era necesario contenerme al golpearle.

—¡Ya vamos calentando, muchachos, seguid así! —Les dije a ambos en un intento de subir la moral durante el entrenamiento.

Cajita de Tortuga
[Imagen: Gemini-Generated-Image-j5xm8yj5xm8yj5xm.jpg]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6694 - 1121 = 5573
Energia: 5980 - 430 = 5550
Espiritu: 2110 + 0 = 2110
#5
El golpe impactó de lleno y, mientras caigo al suelo, mi cola se agita un par de veces por el elogio de Kael, aunque en ningún momento me volví a mirarlo, y la sorpresa de Juan. Envuelta en la adrenalina y expectación por su reacción, los pensamientos que habían estado nublando mi mente se despejan temporalmente y, por una vez desde hace tiempo, sólo existe el presente.

Me confunde un poco el ataque del gyojin, demasiado lejos para alcanzarme. Mantengo la guardia alta por las dudas, pero antes de darme cuenta ¡una ráfaga de aire me golpea y me echa hacia atrás! Un gritito se me escapa mientras retrocedo, más por la sopresa y experimentar la fuerza un aire tan repentino que por el daño real, y no puedo evitar pensar por un instante en que yo no habría durado nada contra los vientos de los Juegos del Soberano. No sólo no tenía ni idea de que Juan podía hacer eso, ¡sino que ahora me doy mucha más cuenta de hasta qué punto son resistentes los dos!

Los ojos se me cierran mientras cruzo mis bos ante mí por puro instinto, como si tratara de protegerme, mientras mis pies levantan una polvareda al tiempo que intento agacharme un poco para mantener el equilibrio sobre el suelo y procurar dejar de ser arrastrada lo antes posible. Para cuando me detengo, a pesar de las heridas se me escapa una risita al poder reaccionar al fin ante el halago de mi gran compañero tortuga.

Al observarlos de lejos, Juan estaba atacando a Kael. ¡¿A quién debería atacar yo?!

No me detengo a decidir, sino que echo a correr hacia ellos inmediatamente. O mejor dicho, hacia detrás del moreno. Aunque el gyojin le había ganado en Skypiea, sabía que mi compañero podía ser muy resistente, así que intentaría equilibrar mis ataques entre uno y otro.

Salto de inmediato sobre Kael desde atrás, dispuesta a golpearle en la espalda.

Nyra Mink
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2594 - 625 = 1969
Energia: 2527 - 543 = 1984
Espiritu: 1075 + 0 = 1075


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