22-01-2024, 02:45 PM
Día 65, 14:31h, otoño, año 11
Ballywood Boulebard | Reino de Ballywood | West Blue
Me tiré un par de semanas en el hostal descansando. Aproveché para acicalar a mi gato Pelusa para que estuviera precioso. Le corté el pelo, se lo teñí de color morado (le voy cambiando los colores de vez en cuando), le alimenté correctamente y le di de comer alimentos la zona. Quiero mucho a mi pelusilla.
Se nos estaba quedando pequeña la habitación del hostal con lo que salimos a recorrer Ballywood Boulevard. Le puse la correa a Pelusa y fuimos a buscar comida callejera.
- Vamos, enano, a ver que encontramos por ahí - le dije mientras le señalaba a la puerta.
- Ru - contestó.
Tras pasear un rato por las calles, encontramos unos puestos de comida. Parecían kebaps de monstruo marino. "Messirve".
- Ey, amigo, le compro a su gato. Tiene mucha carne y quiero probar recetas nuevas - dijo una voz a mi espalda.
- Claro que sí, my friend. Se lo cambio por su madre, que me han dicho que también tiene buenas carnes y me quiero hacer una barbacoa - contesté sonriente y tendiéndole la mano para cerrar el trato.
El tipo no me tomó en serio y se marchó con un rostro entre asustado y asqueado. En fin, otra vez será.
- Tranquilo, enano, nunca te vendería si no fuese por una muy buena oferta JIIIIIAAAAAJAJAJA. - Pelusa me miraba incrédulo, básicamente porque no me entiende. Por eso puedo hacerle este tipo de bromas. JIIIIIAAAAAJAJAJA
Salimos del mercado y encontré una cafetería/bar/restaurante/karaoke llamado "El todo en uno". Hacia allí que fuimos. Además era Pet Friendly, brutal.
Al entrar me acerqué a una mesa. Me senté en la silla y Pelusa se puso en la silla de al lado que yo había sacado previamente. Llegó el camarero.
- ¿Qué desea, forastero?
- Una ración de gambas y un chocolate caliente, por favor.
- Mmmm, vale. - Escribió la comanda con cara extrañada -. ¿Algo más?
- Sí, una cerveza para el gato. En un cuenco, si me hace el favor, my friend.
Su cara volvió a extrañarse. Sin decir nada, partió a la cocina y escuché una carcajada de fondo. Me gustaba este sitio, el personal parecía tener buen humor.
El camarero trajo lo que había pedido. Pelusa comenzó a beber su cervecita fresquita de su cuenco. Yo cogí una de las gambas, la pelé y la mojé en el chocolate.
- ¡¡MIERDA!! - grité a la vez que golpeaba la mesa -. ¡¡NO ME PEDÍ UN KEBAB EN EL MERCADO!!
Lamenté profundamente no comprármelo. Y todo por culpa del tipo ese que me quería comprar a mi enano... en fin. Me comí la gamba con chocolate.
