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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Dunas Shura (zona central)]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2026 01:54:58 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[Sol y arena caramba [Mizuki] (+18)]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4017</link>
			<pubDate>Sun, 26 Jul 2026 08:01:06 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=547">Heras</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4017</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><img src="https://i.imgur.com/l7KK6sq.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: l7KK6sq.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sientes eso, como el frío comienza a ser completamente vencido. Los rayos aun no llegan y la temperatura va cambiando. Debe estar cerca, debe no faltar mucho. Aquella ventana se abre poco a poco por la brisa que sopla, no tiene seguro, tampoco están en el mejor estado. Se escucha su bisagra rechinar. Todo esta negro pues tengo mis ojos cerrados, pero estoy consiente de mi alrededor. Siento la buena tela de la sabana, es fresca, es cómoda. Me gusta bastante pues durante la noche mantuvo el frío lejos de mi y ahora que se siente el calor acercarse no se siente que se acumule en la cama. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi cuerpo no se mueve, no es que no quiera, es que no puedo. Siento su piel, no es el tacto usual, es distinto, con relieve, admito que me gusta mucho y por ello agradezco que no me deja moverme. Siento su respiración, es profunda, aún debe seguir en sueño. Mi cabello está suelto, esto no me gusta, bueno no se puede tener todo todo el tiempo. Siento el movimiento y tengo de cierta manera el temor de haberle despertado. Espero que no, aunque ciertamente, no me molestaría que se despertara por su cuenta ya siento mi brazo un poco entumecido después de estar ya tanto tiempo entrelazados como dos serpientes anidadas en una cama que se nota no estaba hecha para dos personas de nuestras dimensiones. </span></span></span></div>
<br />
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><img src="https://i.imgur.com/A7szISt.png" style="width: 200px; height: 217px; float: right; border-radius: 12px; margin: 10px 10px 10px;" /></span></span>El sol entra por la ventana luego de un rato, creo que me dormí, si, estoy seguro de que me quedé dormido un rato pues el reflejo incomoda mis ojos. Arrugó la cara pues no quería abrir los ojos y lentamente me vi obligado. Una habitación rústica, de piedra, sin muchos adornos, ni muchos muebles adentro. Es funcional pues nos mantiene protegidos de las arenas. La verdad no recuerdo del todo como llegamos, creo que el ron se me subió a la sangre y llegamos volando hasta aquí. Hablando de sangre creo que la sangre está fluyendo, no es que tenga una herida, pero si hubieran visto lo mismo que yo, quizá entenderían. </span></span></span><br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi mano, la del brazo entumecido acarició su espalda, aplicando la de la mano muerta, no la de la tripulación que después convirtió en valars, hablo de la técnica ancestral y mítica para hacer cercano a alguien que quieres cortejar. Mi clara intención de incentivar el contacto entre nosotros y sentir un poco la simulación del afecto. Acurrucarse con otra persona y compartir por un rato el calor corporal. Nadie tenía que saber que en ese momento me dejé llevar por la ilusión y me engañé para creer que este momento era un momento compartido. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Igual la realidad siempre es otra, aunque no la recuerdo bien del todo. Los ruidos en el exterior comenzaron, mercantes, comercio, gente agitada. Demonios tan bonito que lo estaba pasando hasta ahora. En mi cabeza se sentía como si me hubieran dado un golpe, creo que el licor está haciendo las consecuencias. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Escucho y noto como en la proximidad tu también estás despierta. </span></span></span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">— Buenos dias~~ — </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Musité, solo para tus oidos, que bueno, tienes esas escamas donde se supone parece que irían tus orejas, entonces yo pienso que por allí es que tu escuchas. Quiero disimular, pero alguien no quiere quedarse bajo la sábana y hace un relieve sobre la sabana. Parece que anoche no tuve suficiente. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Con el otro brazo acaricio tu rostro, seguido del cuello, sonrío y me mantengo paciente y busco pensar en témpanos de hielo para que no te lleves una impresión de mí ante… hey pero como es que… Abro los ojos sorprendido, miró a la habitación y veo toda nuestra ropa por la habitación y nuestras mal arrimadas en la única silla que tenemos. Bueno, si dos más dos son igual a pez entonces todo apunta que quizá nos alocamos un poco ayer. En mi mente las imágenes borrosas del patrón de escamas atigrado. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><br />
<img src="https://i.imgur.com/c91srH7.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: c91srH7.png]" class="mycode_img" /></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">¿Sería cierto? Mientras le acariciaba moví un poco la sábana que mi compañera tenía hasta los hombros. La agarré con la punta de los dedos queriendo ver y estar seguro, digo, algo recuerdo, pero no está de más echar una miradita, para recordar bien. ¿Cierto?</span></span></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><img src="https://i.imgur.com/l7KK6sq.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: l7KK6sq.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sientes eso, como el frío comienza a ser completamente vencido. Los rayos aun no llegan y la temperatura va cambiando. Debe estar cerca, debe no faltar mucho. Aquella ventana se abre poco a poco por la brisa que sopla, no tiene seguro, tampoco están en el mejor estado. Se escucha su bisagra rechinar. Todo esta negro pues tengo mis ojos cerrados, pero estoy consiente de mi alrededor. Siento la buena tela de la sabana, es fresca, es cómoda. Me gusta bastante pues durante la noche mantuvo el frío lejos de mi y ahora que se siente el calor acercarse no se siente que se acumule en la cama. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi cuerpo no se mueve, no es que no quiera, es que no puedo. Siento su piel, no es el tacto usual, es distinto, con relieve, admito que me gusta mucho y por ello agradezco que no me deja moverme. Siento su respiración, es profunda, aún debe seguir en sueño. Mi cabello está suelto, esto no me gusta, bueno no se puede tener todo todo el tiempo. Siento el movimiento y tengo de cierta manera el temor de haberle despertado. Espero que no, aunque ciertamente, no me molestaría que se despertara por su cuenta ya siento mi brazo un poco entumecido después de estar ya tanto tiempo entrelazados como dos serpientes anidadas en una cama que se nota no estaba hecha para dos personas de nuestras dimensiones. </span></span></span></div>
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<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><img src="https://i.imgur.com/A7szISt.png" style="width: 200px; height: 217px; float: right; border-radius: 12px; margin: 10px 10px 10px;" /></span></span>El sol entra por la ventana luego de un rato, creo que me dormí, si, estoy seguro de que me quedé dormido un rato pues el reflejo incomoda mis ojos. Arrugó la cara pues no quería abrir los ojos y lentamente me vi obligado. Una habitación rústica, de piedra, sin muchos adornos, ni muchos muebles adentro. Es funcional pues nos mantiene protegidos de las arenas. La verdad no recuerdo del todo como llegamos, creo que el ron se me subió a la sangre y llegamos volando hasta aquí. Hablando de sangre creo que la sangre está fluyendo, no es que tenga una herida, pero si hubieran visto lo mismo que yo, quizá entenderían. </span></span></span><br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi mano, la del brazo entumecido acarició su espalda, aplicando la de la mano muerta, no la de la tripulación que después convirtió en valars, hablo de la técnica ancestral y mítica para hacer cercano a alguien que quieres cortejar. Mi clara intención de incentivar el contacto entre nosotros y sentir un poco la simulación del afecto. Acurrucarse con otra persona y compartir por un rato el calor corporal. Nadie tenía que saber que en ese momento me dejé llevar por la ilusión y me engañé para creer que este momento era un momento compartido. </span></span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Igual la realidad siempre es otra, aunque no la recuerdo bien del todo. Los ruidos en el exterior comenzaron, mercantes, comercio, gente agitada. Demonios tan bonito que lo estaba pasando hasta ahora. En mi cabeza se sentía como si me hubieran dado un golpe, creo que el licor está haciendo las consecuencias. </span></span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Escucho y noto como en la proximidad tu también estás despierta. </span></span></span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">— Buenos dias~~ — </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Musité, solo para tus oidos, que bueno, tienes esas escamas donde se supone parece que irían tus orejas, entonces yo pienso que por allí es que tu escuchas. Quiero disimular, pero alguien no quiere quedarse bajo la sábana y hace un relieve sobre la sabana. Parece que anoche no tuve suficiente. </span></span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Con el otro brazo acaricio tu rostro, seguido del cuello, sonrío y me mantengo paciente y busco pensar en témpanos de hielo para que no te lleves una impresión de mí ante… hey pero como es que… Abro los ojos sorprendido, miró a la habitación y veo toda nuestra ropa por la habitación y nuestras mal arrimadas en la única silla que tenemos. Bueno, si dos más dos son igual a pez entonces todo apunta que quizá nos alocamos un poco ayer. En mi mente las imágenes borrosas del patrón de escamas atigrado. </span></span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><br />
<img src="https://i.imgur.com/c91srH7.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: c91srH7.png]" class="mycode_img" /></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">¿Sería cierto? Mientras le acariciaba moví un poco la sábana que mi compañera tenía hasta los hombros. La agarré con la punta de los dedos queriendo ver y estar seguro, digo, algo recuerdo, pero no está de más echar una miradita, para recordar bien. ¿Cierto?</span></span></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una mañana sin más [Pasado | Priv]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3729</link>
			<pubDate>Tue, 19 May 2026 15:01:48 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=694">Choi Hae-won</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3729</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">43 de verano, por la mañana</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Si tiene que pararse a pensar en todo lo que ha ocurrido en un lapso tan corto de tiempo, no podría dar crédito a la cantidad de información que aún le falta procesar. Sabe de antemano que muchas de las cosas que ha dejado atrás no podrían regresar, sin embargo, algo extremadamente importante se trajo consigo. <br />
<br />
O mejor dicho, alguien.<br />
<br />
Es por ese alguien que ahora suspira y sonríe. Se muere mil veces cada vez que lo ve, por lo atractivo que es y lo grandioso que luce cuando el mínimo reflejo del sol es capaz de alumbrar su rostro. Contempla a su persona favorita con la mirada de quien anhela la magia, abrazada a él mientras lo ve dormir. Tiene muchas ganas de gritar de emoción y, una vez que se lo permite en su mente, se siente como una bendita adolescente enamorada.<br />
<br />
Es en esos momentos contados con las manos que baja la guardia, entretanto que sigue allí. Juraría que es capaz de mirarlo por horas enteras y no se aburriría porque verle dormir le trae una sensación real de paz y quietud. Lo ocurrido la noche anterior a esa fue un antes y un después para alguien como Hae-won. Jamás había pensado que se podría desear y anhelar tanto a una persona, como ella lo anhelaba a él.<br />
<br />
Y es que parece tonto. Cuando piensa en esos instantes sus mejillas se tiñen de rojo. Aún así, no puede evitar esbozar esa sonrisa de boba cuando se mueve apenas un poquito, para evitar despertarlo. Al tenerlo de frente, ella no se corta en apartar un pequeño mechón de cabello de su bonito rostro. Si bien Hae-won tiene un concepto elevado de sí misma, hay algo que Shin le ha hecho destacar, aunque haya sido una broma.<br />
<br />
Todos los miembros de su tripulación tienen una belleza que roza lo divino, a diferencia de ella. Su carácter afea gran parte de las virtudes que tiene, lo que le hace preguntarse por qué alguien como ese chico se fijó en ella, habiendo personas mejores. Sin embargo, eso no le impide admirar al chico que duerme a su lado. La ternura que le provoca —además de otras cosas que no son necesarias de detallar— es significativa y real.<br />
<br />
Quiere protegerlo a toda costa. Quiere hacerlo feliz. Quiere entregarle una certeza de futuro que pueda abrazar, aún si ella algún día se retira de su lado porque la muerte se la lleve.<br />
<br />
Por supuesto, lo conoce lo suficiente como para saber que ese comentario jamás debe ser dicho en su presencia, o va a ser difícil lidiar con las consecuencias de su psiquis… Porque a ella le pasaría lo mismo ante esa idea. ¡Bueno! Tal vez divaga demasiado. Más de lo que debería. La sonrisa dulce busca contener las ganas que tiene de besar su cuello —debido a que es más sencillo llegar allí por la distancia—, y despertarlo de su descanso.<br />
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">43 de verano, por la mañana</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Si tiene que pararse a pensar en todo lo que ha ocurrido en un lapso tan corto de tiempo, no podría dar crédito a la cantidad de información que aún le falta procesar. Sabe de antemano que muchas de las cosas que ha dejado atrás no podrían regresar, sin embargo, algo extremadamente importante se trajo consigo. <br />
<br />
O mejor dicho, alguien.<br />
<br />
Es por ese alguien que ahora suspira y sonríe. Se muere mil veces cada vez que lo ve, por lo atractivo que es y lo grandioso que luce cuando el mínimo reflejo del sol es capaz de alumbrar su rostro. Contempla a su persona favorita con la mirada de quien anhela la magia, abrazada a él mientras lo ve dormir. Tiene muchas ganas de gritar de emoción y, una vez que se lo permite en su mente, se siente como una bendita adolescente enamorada.<br />
<br />
Es en esos momentos contados con las manos que baja la guardia, entretanto que sigue allí. Juraría que es capaz de mirarlo por horas enteras y no se aburriría porque verle dormir le trae una sensación real de paz y quietud. Lo ocurrido la noche anterior a esa fue un antes y un después para alguien como Hae-won. Jamás había pensado que se podría desear y anhelar tanto a una persona, como ella lo anhelaba a él.<br />
<br />
Y es que parece tonto. Cuando piensa en esos instantes sus mejillas se tiñen de rojo. Aún así, no puede evitar esbozar esa sonrisa de boba cuando se mueve apenas un poquito, para evitar despertarlo. Al tenerlo de frente, ella no se corta en apartar un pequeño mechón de cabello de su bonito rostro. Si bien Hae-won tiene un concepto elevado de sí misma, hay algo que Shin le ha hecho destacar, aunque haya sido una broma.<br />
<br />
Todos los miembros de su tripulación tienen una belleza que roza lo divino, a diferencia de ella. Su carácter afea gran parte de las virtudes que tiene, lo que le hace preguntarse por qué alguien como ese chico se fijó en ella, habiendo personas mejores. Sin embargo, eso no le impide admirar al chico que duerme a su lado. La ternura que le provoca —además de otras cosas que no son necesarias de detallar— es significativa y real.<br />
<br />
Quiere protegerlo a toda costa. Quiere hacerlo feliz. Quiere entregarle una certeza de futuro que pueda abrazar, aún si ella algún día se retira de su lado porque la muerte se la lleve.<br />
<br />
Por supuesto, lo conoce lo suficiente como para saber que ese comentario jamás debe ser dicho en su presencia, o va a ser difícil lidiar con las consecuencias de su psiquis… Porque a ella le pasaría lo mismo ante esa idea. ¡Bueno! Tal vez divaga demasiado. Más de lo que debería. La sonrisa dulce busca contener las ganas que tiene de besar su cuello —debido a que es más sencillo llegar allí por la distancia—, y despertarlo de su descanso.<br />
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Elefantes azules en la habitación (Nyra y Dimitri)]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3671</link>
			<pubDate>Thu, 07 May 2026 03:12:48 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=717">Dimitri St. George</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3671</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 42 de verano.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">8:30 de la mañana.</div>
<br />
La mañana del cuarenta y dos de verano amanecí abrazado a Hae-won. Apenas habría dormido un par de horas. Después de toda la noche entregados el uno al otro, llegamos a caer rendidos en algún punto inexacto. Sé que lo normal habría sido no despertar hasta bien pasado el mediodía, pero dormir nunca había sido mi fuerte. Esa mañana no fue una excepción. No dejaba de pensar en todo lo que habíamos hablado. <br />
<br />
Allí, abrazado a su cintura y con la nariz hundida en la curvatura de su cuello, me embriagó una sensación agridulce. Pura nostalgia encubierta. Podría decir que no recordaba cuál había sido la última vez que había sentido ese extraño estado de paz, pero habría sido mentira. Podía recordarlo, pero no quería. La estreché con más fuerza. El perfume de Hae-won me arrancó una sonrisa. Y, a pesar de todo, necesité salir de la cama. <br />
<br />
Deposité un beso en su hombro antes de separarme. Busqué a tientas la ropa que habíamos dejado tirada por el suelo la noche anterior, calzoncillos y pantalones. Aproveché también para tirar el preservativo a la papelera. La ropa de Hae-won la doblé con cuidado para dejarla sobre la mesita auxiliar. La habitación olía a sudor, a nosotros, así que decidí abrir un poquito la ventana para que estuviera algo más ventilada cuando ella despertara. <br />
<br />
Supe que iba a ser uno de esos días malos cuando la punzada me atravesó el cráneo. Cerré los ojos, aferrado al alféizar para que la brisa matutina calmara el incipiente mareo. Ya no sabía cuánto de ello se debía a las migrañas y cuánto era culpa de ese hormigueo que llevaba acompañándome desde la noche anterior. Estar con Hae-won lo calmaba, pero repuntaba en cuanto pasaba un rato sin ella; sin esas caricias que me anclaban al presente. <br />
<br />
Decidí que algo de desayunar me ayudaría. Además, después de una noche tan intensa era probable que Hae-won despertara con el mismo hambre voraz que yo, por lo que decidí preparar también algo para ella. <br />
<br />
No debían ser más de las ocho y media de la mañana. Por eso me sorprendió que toda la casa oliera a guiso y supe inmediatamente a quién iba a encontrar en la cocina. Nyra estaba allí, liada con todos los ingredientes. Pude haber dicho algo, pero no lo hice. Me quedé un poco observando en silencio. Tampoco es que me molestase en ocultar mi presencia cuando me acerqué hasta ella para olisquear el agradable humito que desprendía la olla. <br />
<br />
—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Di la verdad, planeas engordarnos para después comernos</span> —reí—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">. ¿Quién hace un guiso de buena mañana?</span><br />
<br />
Acababa de darme cuenta de que estaba de mejor humor del que esperaba. En otra ocasión, tal vez me habría dado media vuelta para buscar un espacio tranquilo en el que poder leer. Sin embargo, me encontré sonriendo a Kuroshiro. Al darme cuenta, sentí el equivalente a un puñetazo en el estómago. Si la sonrisa no desapareció de inmediato fue por la costumbre a impostarla. Usé de excusa el ir a tomar algo de la nevera para darle la espalda. <br />
<br />
—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Oye, Nyra</span> —dije mientras sacaba algo de zumo y varias piezas de fruta—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">, ¿por qué lo hiciste? </span><br />
<br />
Dejé el desayuno en la isla de la cocina y, entonces sí, volví a buscar su mirada. Apoyé la espalda en la isla. Esa vez, no me molesté en ocultar la dureza de mi expresión. <br />
<br />
—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">¿Por qué te ofreciste para ser eliminada?</span> —susurré.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Nota</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Durante todo este tema, Dimitri tendría aplicado el estado mareo
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 42 de verano.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">8:30 de la mañana.</div>
<br />
La mañana del cuarenta y dos de verano amanecí abrazado a Hae-won. Apenas habría dormido un par de horas. Después de toda la noche entregados el uno al otro, llegamos a caer rendidos en algún punto inexacto. Sé que lo normal habría sido no despertar hasta bien pasado el mediodía, pero dormir nunca había sido mi fuerte. Esa mañana no fue una excepción. No dejaba de pensar en todo lo que habíamos hablado. <br />
<br />
Allí, abrazado a su cintura y con la nariz hundida en la curvatura de su cuello, me embriagó una sensación agridulce. Pura nostalgia encubierta. Podría decir que no recordaba cuál había sido la última vez que había sentido ese extraño estado de paz, pero habría sido mentira. Podía recordarlo, pero no quería. La estreché con más fuerza. El perfume de Hae-won me arrancó una sonrisa. Y, a pesar de todo, necesité salir de la cama. <br />
<br />
Deposité un beso en su hombro antes de separarme. Busqué a tientas la ropa que habíamos dejado tirada por el suelo la noche anterior, calzoncillos y pantalones. Aproveché también para tirar el preservativo a la papelera. La ropa de Hae-won la doblé con cuidado para dejarla sobre la mesita auxiliar. La habitación olía a sudor, a nosotros, así que decidí abrir un poquito la ventana para que estuviera algo más ventilada cuando ella despertara. <br />
<br />
Supe que iba a ser uno de esos días malos cuando la punzada me atravesó el cráneo. Cerré los ojos, aferrado al alféizar para que la brisa matutina calmara el incipiente mareo. Ya no sabía cuánto de ello se debía a las migrañas y cuánto era culpa de ese hormigueo que llevaba acompañándome desde la noche anterior. Estar con Hae-won lo calmaba, pero repuntaba en cuanto pasaba un rato sin ella; sin esas caricias que me anclaban al presente. <br />
<br />
Decidí que algo de desayunar me ayudaría. Además, después de una noche tan intensa era probable que Hae-won despertara con el mismo hambre voraz que yo, por lo que decidí preparar también algo para ella. <br />
<br />
No debían ser más de las ocho y media de la mañana. Por eso me sorprendió que toda la casa oliera a guiso y supe inmediatamente a quién iba a encontrar en la cocina. Nyra estaba allí, liada con todos los ingredientes. Pude haber dicho algo, pero no lo hice. Me quedé un poco observando en silencio. Tampoco es que me molestase en ocultar mi presencia cuando me acerqué hasta ella para olisquear el agradable humito que desprendía la olla. <br />
<br />
—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Di la verdad, planeas engordarnos para después comernos</span> —reí—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">. ¿Quién hace un guiso de buena mañana?</span><br />
<br />
Acababa de darme cuenta de que estaba de mejor humor del que esperaba. En otra ocasión, tal vez me habría dado media vuelta para buscar un espacio tranquilo en el que poder leer. Sin embargo, me encontré sonriendo a Kuroshiro. Al darme cuenta, sentí el equivalente a un puñetazo en el estómago. Si la sonrisa no desapareció de inmediato fue por la costumbre a impostarla. Usé de excusa el ir a tomar algo de la nevera para darle la espalda. <br />
<br />
—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Oye, Nyra</span> —dije mientras sacaba algo de zumo y varias piezas de fruta—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">, ¿por qué lo hiciste? </span><br />
<br />
Dejé el desayuno en la isla de la cocina y, entonces sí, volví a buscar su mirada. Apoyé la espalda en la isla. Esa vez, no me molesté en ocultar la dureza de mi expresión. <br />
<br />
—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">¿Por qué te ofreciste para ser eliminada?</span> —susurré.<br />
<br />
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					Durante todo este tema, Dimitri tendría aplicado el estado mareo
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Nutshell | Privado [Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3670</link>
			<pubDate>Thu, 07 May 2026 00:09:04 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=659">Hasegawa Shin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3670</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 62, Verano. Año 17. Dunas Shura.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hora: 16:55.</span></div>
<br />
Los días pasaban rápido cuando centraba su mente en objetivos concretos, a corto plazo. Shin había adoptado una rutina tan sagrada que caían memorias de su antigua vida, creciendo en el Reino de Sorbet, sus únicas preocupaciones pasaron a ser entrenar, mantener su Den Den Mushi cerca, listo para recibir alertas sobre misiones o cualquier contacto de marines con un rango superior, y repetir. <br />
<br />
Seguía siendo el mismo de siempre, sí, lleno de carisma y una despreocupación que le otorgaba la apariencia de alguien completamente seguro, pero en el fondo de su corazón, donde le permitía habitar a las emociones intrusivas, sabía que durante la última misión asignada no había sido suficiente. Ser vencido por aquel teniente de la marina, un wotan, no es que destruyó su ego, eso era algo imposible, pero le demostró que estaba equivocado al confiar ciegamente en una fortaleza sin pulir, sin cuidar hasta el más mínimo detalle, desde donde se sentiría en completo control de cada variable posible.<br />
<br />
Y falló. Si dependía de él, todos estarían muertos. No podía volver a permitirlo.<br />
<br />
Desde que se recuperó, con un recambio de uniforme gracias a los marines de Matsuri y se preparaba para avanzar a la siguiente isla junto con la División Setentaicinco, no dejó de entrenar. Mañana, mediodía, tarde y noche, repitiendo el proceso en el mismo lugar de siempre, cercano a la costa donde el Tempestad había sido destruido por el asombroso viaje del que sus compañeros hicieron gala tras haber sobrevivido. Entendió entonces que a eso se refería la Himari de su cabeza, si pudieron atravesar el famoso Reverse Mountain eran dignos de su confianza, aunque no por ello iba a dejar de preocuparse, o evitar ponerse al frente en primer lugar, antes de que los peligros pudiesen llegar a cualquiera de sus cuatro aliados.<br />
<br />
En el transcurso de los días, le informaron de su primer ascenso, uno que lo convertía en el superior de todos y por ende, líder provisional a nivel oficial de la división. Pasar de Soldado Raso a Sargento no fue un mérito que recibió con demasiada ilusión, pero ahí estaba la pequeña condecoración, insignificante si se trataba de llenar el vacío que su derrota aún le mantenía en el pecho. Seguía por inercia, con el mínimo esfuerzo posible desde lo mental, y aún rindiendo al máximo físicamente.<br />
<br />
Como una cáscara de nuez, increíblemente fuerte cuando se trata de intentar romperla, pero desmoronándose por completo ante la primera grieta.<br />
<br />
Esa ocasión no sería diferente. Shin no tenía demasiadas órdenes que dar en una isla prácticamente inhabitada, en donde los lugareños intentaban no salir para evitar cruzarse a nómadas o bestias salvajes y carroñeras, a pesar de que había acumulado los trofeos de algunos monstruos que intentaron acecharlo, derrotados con suma facilidad. Se mantenía en constante comunicación con el resto y estaba más que disponible a cualquier tipo de coordinación de emergencia, con su velocidad podía llegar a casi cualquier punto de la isla en tiempos absurdos, por eso mayormente estaba tranquilo, permitiéndole al grupo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">existir</span> al menos un rato sin presiones de ningún tipo. A veces la mejor guía, es no dar ninguna.<br />
<br />
Hasegawa se mantuvo entrenando, y adquirió el gusto a recoger trozos amplios de madera del Tempestad para probar sus habilidades de precisión, en la última tanda de la tarde preparó un amplio montículo de la susodicha, casi que armando un pequeño muro de dos metros y algunos tantos de ancho muy visibles desde la distancia, y lo hizo para seguir ejercitando el poder de su fruta entrada la noche, aunque tras una ducha se sintió renovado y así decidió volver tres horas antes de lo que le tocaba, con el sol en sus últimos momentos de vida, sin apresurarse a ocultarse, quedando ese mismo tiempo que adelantó su sesión. <br />
<br />
A penas y empezaba, acomodando sus cosas en un lateral, luciendo super fresco y vistiendo <a href="https://i.pinimg.com/736x/a0/c7/77/a0c77711cfdef3fbfe2e34c6531126e8.jpg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">un atuendo casual</a>, con prendas que lo protegían del sol y la arena, de momento el calor no lo presionaba, aún sentía el frescor de la ducha. Decidió quedarse únicamente con la camiseta ajustada negra y los pantalones holgados blancos, siendo el preciso instante donde estaba por empezar, con los rayos solares enmarcando su silueta y la madera a unos pocos metros de donde estaba. Pero una voz conocida, a su espalda, le hizo abrir los ojos con sorpresa, ubicado exactamente frente al pilar.<br />
<br />
No escuchó el momento en que apareció, no lo sintió vía olfato, la destreza de aquel hombre fue total, desplazándose en sigilo como le habían enseñado al propio Shin, un estilo que abandonó con el tiempo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/Kpfjj8sb/59a5fdaceed757a8b0c90b62ceb71548.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 59a5fdaceed757a8b0c90b62ceb71548.jpg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mira cuánto has crecido, hijo.</span></span></div>
<br />
Su voz rompió el aparente momento de paz y soledad que transitaba el menor de los Hasegawa presentes. Incluso sin darse la vuelta, los párpados del albino se abrieron en completo estado de shock. Al escuchar esa voz su primer impulso fue ponerse recto y prepararse para acatar órdenes, como lo hizo durante todos los años de su vida hasta abandonar Sorbet, pero por primera vez desde entonces consiguió resistir, dibujando una sonrisa en su rostro cuando por fin reunió las fuerzas para darse la vuelta y ver a la cara a ese hombre. A su padre. Un orgulloso marine de los tantos pertenecientes al clan, aunque no vestía su uniforme protocolar. <br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No me fastidies... casi no te reconozco con esos ropajes.</span></span> —simuló su shock bastante bien considerando lo mucho que le sorprendió la presencia de aquel sujeto. Descartó rápidamente la idea de qué hacía en el Grand Line porque se enteró que los Cabos Gemelos estaban abiertos hace tiempo, pero sí que le intrigó la presencia de un hombre como Ichiro yendo a buscarlo. La gente como él odiaba los reencuentros felices sin motivos de peso en mitad del cariño. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ahórrate el sermón y dime qué haces aquí. No tengo tiempo que perder.</span></span> —como muestra de su prisa, observó al montículo de madera bastante amplio a espaldas del contrario, y luego lo observó a los ojos nuevamente.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ah, así que sigues con esos modales tan pobres. Pensé que sería bien recibido, con una reverencia y preguntas sobre tu madre.</span></span> —solemne, se mantuvo estático, sin evadir el contacto visual. Rápidamente fue interrumpido antes de seguir hablando.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recorta el relleno, ya nos conocemos, viejo.</span></span> —con su rebeldía natural, la desgana externa que siempre enfatiza y una sonrisa orgullosa y presumida, se impone en la conversación. La única respuesta a semejante provocación que recibe por parte de su padre es un suspiro profundo, pareciendo silenciar pensamientos intrusivos que buscaban carcomerlo.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien. Al parecer, será la única forma de comunicarme contigo.</span></span> —sentencia, negando con la cabeza antes de retomar un contacto visual firme. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero perdiste tu oportunidad de hacer preguntas.</span></span> —el menor de los presentes arrugó la nariz durante un instante fugaz, gesto casi imperceptible. <br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Me enteré de tu ascenso reciente. También de lo que pasaste en Kutsukku. Es una pena que abandonaras el arte de la espada, invertimos recursos y tiempo en enseñártelo, ibas a llevar el estilo del clan Hasegawa a lo más alto.</span></span> —antes de ser interrumpido nuevamente, alza la mano. Ese sólo gesto enmudece el suficiente tiempo a Shin para que Ichiro siga su discurso. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero he decidido perdonarte, al final, sin importar cómo avances, lo harás con nuestro apellido.</span></span> —la firmeza no tambalea.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No obstante... considérate en deuda con el clan. Con ambos clanes, los Hiroshi sienten que rebajaron su honor por nada al colocarte nuestro apellido en vez de el de ellos, y como soy un buen padre, he decidido solucionarte ese problema antes de que comience a afectarte.</span></span> —entonces baja la mano, entendiendo que tiene la atención de su hijo. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vas a casarte. Está todo arreglado, tu esposa será Hiroshi Sakura, la segunda hija del segundo matrimonio entre los clanes Hasegawa y Hiroshi. Entiende que de esta decisión depende la estabilidad de ambas familias, y que por ende, no puedes negarte.</span></span> —ambas manos del hombre se cerraron, transformándose en puños.<br />
<br />
El suspenso corrompió por completo la paz del silencio. El rostro de Shin mostraba una sorpresa bastante clara, su cuerpo empezaba a emitir calor y creía estar a punto de perder el control, sin embargo, cortó todo de raíz y se dio la vuelta, dispuesto a seguir entrenando, colocando una sonrisa que le devolvía el manejo total de sus emociones y con la respuesta infinitamente clara.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Olvídalo. Dejé tus políticas de mierda hace mucho tiempo.</span></span> —las palabras fueron seguidas de una brisa desconcertante, el viento silbaba rellenando el silencio que ninguno de los dos rompía. Era una tensión tan fina, que entre el espacio que los separaba no cabía ni siquiera un suspiro, pero Ichiro no tardó mucho más en mostrar su templanza, aflojando los puños y retomando el control absoluto de sus emociones. Conocía el punto débil de Shin, cómo borrarle la sonrisa de un plumazo, y estaba dispuesto a concertar el matrimonio, incluso si se llevaba por delante el ego e individualidad de su primogénito.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Sabes...?</span></span> —el menor de los Hasegawa no tenía interés en seguir escuchando, realmente iba a prepararse para seguir entrenando, al menos hasta que cierta combinación de palabras llegaron a sus oídos. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tu novia, ¿cómo se llamaba esa chica...?</span></span> —el albino abrió los ojos como platos, sus respiración se cortó de golpe, y los dedos le temblaron en estado de alerta. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Himari.</span></span> —hacía tiempo que no escuchaba ese nombre en los labios de otra persona. Ese único sonido fue suficiente para ahogarlo, dejarlo a completa merced de las palabras contrarias. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pasaron varios años ya. Deberías plantearte el superarlo.</span></span> —exhaló aire, pesaba más que cualquier otra bocanada que haya tomado antes —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fuiste una deshonra por eso, y ahora que pareces tener una carrera prometedora tu nombre se está limpiando. Esta es una buena oportunidad.</span></span> —un pitido comenzó a sonar en la cabeza de Shin.<br />
<br />
No lo escuchaba con claridad. Cerró ambos puños, sus pies permanecían inquietos en el suelo, como si hablara el instinto, forzándolo a atacar, pero contenía los impulsos. Ya no era respeto, sino, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">miedo</span>, de lo que podía hacerle si seguía por esa línea. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comienzo a creer que lo mejor que nos pudo haber pasado, es que esa esclava muriese.</span></span> —en ese preciso instante, decidió que tuvo suficiente. Volteó su rostro, la mirada cerúlea del albino brillaba con fuerza, e hizo contacto visual directo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/HTj75HLt/6cea1311d4a432b22a7f70a7d9e1b5ea.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 6cea1311d4a432b22a7f70a7d9e1b5ea.jpg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Repite eso.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Los segundos se contaron con una lentitud desgarradora.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La esclava. Está mejor mue-</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pero no pudo seguir hablando.</span></div>
<br />
Un destello súbito, completamente dorado, apareció alrededor del marine, absorbiéndose hacia adentro. El efecto visual fue tan repentino que pareció desaparecer por un error del espacio, pero ninguno de los presentes llegaría a percibir lo que realmente sucedió. La velocidad fue tan alta que jugaba en otra liga, volteándose y recortando la distancia que lo separaba de Ichiro en menos que milésimas, dirigiendo un puñetazo en vuelto en luz a la altura de su pecho, al menos siendo lo último que vería aquel hombre, pues la trayectoria real de ese movimiento inició frente al rostro perplejo del mayor.<br />
<br />
De la nada, el montículo de madera a espaldas del contrario implosionó, como si un borrador omnipresente le hubiese caído encima. La diferencia, es que múltiples rayos de luz salieron disparados hacia todos lados en un radio de cinco metros, perfectamente calculados para no dañar a su progenitor, lo cual no evitó que a su rostro, lleno de una especie de miedo extraño, desconocimiento absoluto sobre el alcance de las velocidades actuales de Shin, se le añadiera un corte preciso y superficial en la mejilla de su lado derecho, haciéndolo sangrar muy levemente. El marine mantuvo la pose, y notando que el objetivo preparado con antelación había sido borrado con una explosión tan feroz, no pudo hacer otra cosa más que sonreír, sintiendo a su cuerpo descargarse completamente de la tensión, y que la expresión de su padre fue suficiente pago por aquella falta de respeto.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/S46xQPV0/cdc8d353-f48f-4b15-94d4-4e5ead98ee9d.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: cdc8d353-f48f-4b15-94d4-4e5ead98ee9d.png]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Muchas cosas cambiaron desde entonces, viejo. Podría matarte si no cuidas esa lengua.</span></span></div>
<br />
Tras sus palabras, el brillo comenzó a descender, hasta su eventual desaparición. El menor de los Hasegawa asentó una sonrisa levemente más pequeña en sus labios, y decidió darle la espalda de manera definitiva, no quería volver a ver ese rostro. Por su parte, Ichiro no podía dejarlo ahí, en un intento vago por retomar un dominio emocional perfecto, volvió a abrir la boca —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te has vuelto fuerte, hijo.</span></span> —titubeó, pero finalizó la frase, y aunque Shin se detuvo, no se giró, ni siquiera de perfil.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ichiro Hasegawa.</span></span> —interrumpió, sin mediar gestos, respeto ni mucho menos el rol político de su padre dentro de los clanes. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No uses esas palabras tan a la ligera.</span></span> —en aparente paz, volvió a retomar la caminata hacia sus cosas, dispuesto a guardarlas en su bolso y marcharse de allí. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Piérdete.</span></span> —una orden, prácticamente.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien.</span></span> —no había mucho más que hablar, y a pesar de todo, insiste. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tu esposa espera. Está en Matsuri, yo también te esperaré. Y por favor, no faltes.</span></span> —el chasqueo en la lengua de Shin fue a penas perceptible, pero tras escuchar que se alejaba, por fin pudo terminar de calmarse.<br />
<br />
A medida que el hombre tomaba distancia por el camino más visible, se terminó topando con una conocida del albino. Humink pequeña, de voluntad incansable y valores férreos, detalles que no parecían importarle a un Hiroshi completamente amargado por sentir que su dosis más alta de poder, que era controlar al prodigio de los Hasegawa, se había perdido para siempre. En su ironía hiriente, percatándose de que Nyra parecía acercarse a la zona donde estaba Shin, decidió hablarle. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oh, no me digas que ahora se mezcla con gente como tú...</span></span> —el desprecio era notorio —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No te recomendaría acercarte a él. Parece que está de mal humor.</span></span> —la sonrisa que le muestra a Kuroshiro prácticamente enseña los dientes, enalteciendo un impulso casi sádico en el fondo de su ser. Latente, depredador.<br />
<br />
Por su parte, en el campo de entrenamiento, y ante una brisa menos calurosa de lo que acostumbraba en Sabakun, Shin apoyó el bolso en una roca más alta que la altura del suelo, aún incapaz de voltear la mirada. Sus pensamientos estaban repletos de recuerdos sobre Himari, pero ninguno asociado a algún momento agradable. La veía morir, una y otra vez. Se veía recogiendo lo que quedaba de su cadáver tras volver al campo de batalla. Veía a quienes la enterraban. Los veía a los pocos que quedaban de su lado cuando le rindieron el merecido homenaje.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Y veía la sombra de su padre, creyendo que gracias a esa pérdida recuperaría el control.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">En días como ese, sus sueños latían con más fuerza.</span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Let there be light</span>
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					Uso la Pika.<br />
<br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Pika Pika No Mi</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Logia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>5</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Pika Pika no mi es una fruta del diablo tipo logia que permite al consumidor transformarse de manera total o parcial en luz.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La fruta Pika Pika no mi otorga a su consumidor un gran poder ofensivo y destructivo, además de las características comunes a todas las logias, esta fruta cuenta con la peculiaridad de utilizar su forma incorpórea para desplazarse a una velocidad mucho más elevada. El usuario no podrá dominar sus poderes básicos hasta alcanzar <strong>80 Puntos en Control de Akuma (CA),</strong> esto implica que cualquier contacto con su cuerpo acabará con este transformado en luz, ni si quiera será capaz de darle la mano a alguien sin transformarse. Una vez el usuario llegue a <strong>80 Puntos en Control de Akuma</strong>, el personaje adquirirá control de su cuerpo y será capaz de no transformarse con el contacto físico. Se podrán transformar extremidades o partes del cuerpo por un coste de <strong><font color=orange>25 de energía por turno</font></strong>. Con <strong>240 puntos en Control de Akuma</strong> el usuario la dominará por completo y podrá transformar parte de su cuerpo o su cuerpo entero por un coste de <strong><font color=orange>70 de energía</font></strong>. La velocidad de expansión de la luz es igual al <strong>150%</strong> del CA del usuario. Cualquier exposición directa con tu luz en un radio menor de 1 metro de ti, de forma pasiva, en transformaciones o intangibilidad, implicará el <strong><font color="darkyellow">efecto ceguera parcial</font></strong> durante dos turnos completos. Si es mayor de esa distancia no aplica ningún efecto.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>• 80 CA:</strong> El usuario puede transformar partes de su cuerpo por <strong><font color="orange">25 de energía</font></strong> y moverlas al 150% del Control de Akuma<br/>
<strong>•240 CA:</strong> El usuario puede transformarse parcial o totalmente por un coste de <strong><font color="orange">70 de energía</font></strong> y moverse al 150% del Control de Akuma.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'><br/>
• El usuario es inmune a todo tipo de daños físicos no imbuidos en haki.<br/>
• El usuario puede desprender partes de luz y controlarlas a distancia.<br/>
• El usuario aplica ceguera parcial en un área de 1 metro de radio entorno a él usando las capacidades de su fruta.<br/>
• El usuario recibe un +150 puntos naturales de bono añadidos a la velocidad de desplazamiento o movimiento usando su fruta.<br/>
• El usuario puede dispersar su luz o convertirse en esta, y desplazarla o desplazarse a una velocidad del 150% del Control de Akuma como base.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `Pika`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Pika</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Y la siguiente técnica.<br />
<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Ōgon Kyōmei (Resonancia Dorada)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Propio</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>110 CA</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>10 + 2.3 x CA</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>113 Energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Proporciona +8 de CA
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                1 turno
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario concentra frente a sí una esfera de luz pura de unos dos metros de diámetro, que lanza en línea recta hasta una distancia máxima de 15 metros. En ese momento, la esfera se expande repentinamente, provocando una explosión lumínica dorada de 10 metros de diámetro que daña a todo aquel que se encuentre en su área de efecto.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `kyoumei001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kyoumei001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />
<br />
Shin se mueve a una velocidad de: 540.<br />
<br />
Control de Akuma: 260%x150= 390 +150= 540.<br />
<br />
La velocidad de la técnica es 390.<br />
<br />
El daño es 626.<br />
<br />
Resto 183 de energía.
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 62, Verano. Año 17. Dunas Shura.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hora: 16:55.</span></div>
<br />
Los días pasaban rápido cuando centraba su mente en objetivos concretos, a corto plazo. Shin había adoptado una rutina tan sagrada que caían memorias de su antigua vida, creciendo en el Reino de Sorbet, sus únicas preocupaciones pasaron a ser entrenar, mantener su Den Den Mushi cerca, listo para recibir alertas sobre misiones o cualquier contacto de marines con un rango superior, y repetir. <br />
<br />
Seguía siendo el mismo de siempre, sí, lleno de carisma y una despreocupación que le otorgaba la apariencia de alguien completamente seguro, pero en el fondo de su corazón, donde le permitía habitar a las emociones intrusivas, sabía que durante la última misión asignada no había sido suficiente. Ser vencido por aquel teniente de la marina, un wotan, no es que destruyó su ego, eso era algo imposible, pero le demostró que estaba equivocado al confiar ciegamente en una fortaleza sin pulir, sin cuidar hasta el más mínimo detalle, desde donde se sentiría en completo control de cada variable posible.<br />
<br />
Y falló. Si dependía de él, todos estarían muertos. No podía volver a permitirlo.<br />
<br />
Desde que se recuperó, con un recambio de uniforme gracias a los marines de Matsuri y se preparaba para avanzar a la siguiente isla junto con la División Setentaicinco, no dejó de entrenar. Mañana, mediodía, tarde y noche, repitiendo el proceso en el mismo lugar de siempre, cercano a la costa donde el Tempestad había sido destruido por el asombroso viaje del que sus compañeros hicieron gala tras haber sobrevivido. Entendió entonces que a eso se refería la Himari de su cabeza, si pudieron atravesar el famoso Reverse Mountain eran dignos de su confianza, aunque no por ello iba a dejar de preocuparse, o evitar ponerse al frente en primer lugar, antes de que los peligros pudiesen llegar a cualquiera de sus cuatro aliados.<br />
<br />
En el transcurso de los días, le informaron de su primer ascenso, uno que lo convertía en el superior de todos y por ende, líder provisional a nivel oficial de la división. Pasar de Soldado Raso a Sargento no fue un mérito que recibió con demasiada ilusión, pero ahí estaba la pequeña condecoración, insignificante si se trataba de llenar el vacío que su derrota aún le mantenía en el pecho. Seguía por inercia, con el mínimo esfuerzo posible desde lo mental, y aún rindiendo al máximo físicamente.<br />
<br />
Como una cáscara de nuez, increíblemente fuerte cuando se trata de intentar romperla, pero desmoronándose por completo ante la primera grieta.<br />
<br />
Esa ocasión no sería diferente. Shin no tenía demasiadas órdenes que dar en una isla prácticamente inhabitada, en donde los lugareños intentaban no salir para evitar cruzarse a nómadas o bestias salvajes y carroñeras, a pesar de que había acumulado los trofeos de algunos monstruos que intentaron acecharlo, derrotados con suma facilidad. Se mantenía en constante comunicación con el resto y estaba más que disponible a cualquier tipo de coordinación de emergencia, con su velocidad podía llegar a casi cualquier punto de la isla en tiempos absurdos, por eso mayormente estaba tranquilo, permitiéndole al grupo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">existir</span> al menos un rato sin presiones de ningún tipo. A veces la mejor guía, es no dar ninguna.<br />
<br />
Hasegawa se mantuvo entrenando, y adquirió el gusto a recoger trozos amplios de madera del Tempestad para probar sus habilidades de precisión, en la última tanda de la tarde preparó un amplio montículo de la susodicha, casi que armando un pequeño muro de dos metros y algunos tantos de ancho muy visibles desde la distancia, y lo hizo para seguir ejercitando el poder de su fruta entrada la noche, aunque tras una ducha se sintió renovado y así decidió volver tres horas antes de lo que le tocaba, con el sol en sus últimos momentos de vida, sin apresurarse a ocultarse, quedando ese mismo tiempo que adelantó su sesión. <br />
<br />
A penas y empezaba, acomodando sus cosas en un lateral, luciendo super fresco y vistiendo <a href="https://i.pinimg.com/736x/a0/c7/77/a0c77711cfdef3fbfe2e34c6531126e8.jpg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">un atuendo casual</a>, con prendas que lo protegían del sol y la arena, de momento el calor no lo presionaba, aún sentía el frescor de la ducha. Decidió quedarse únicamente con la camiseta ajustada negra y los pantalones holgados blancos, siendo el preciso instante donde estaba por empezar, con los rayos solares enmarcando su silueta y la madera a unos pocos metros de donde estaba. Pero una voz conocida, a su espalda, le hizo abrir los ojos con sorpresa, ubicado exactamente frente al pilar.<br />
<br />
No escuchó el momento en que apareció, no lo sintió vía olfato, la destreza de aquel hombre fue total, desplazándose en sigilo como le habían enseñado al propio Shin, un estilo que abandonó con el tiempo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/Kpfjj8sb/59a5fdaceed757a8b0c90b62ceb71548.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 59a5fdaceed757a8b0c90b62ceb71548.jpg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mira cuánto has crecido, hijo.</span></span></div>
<br />
Su voz rompió el aparente momento de paz y soledad que transitaba el menor de los Hasegawa presentes. Incluso sin darse la vuelta, los párpados del albino se abrieron en completo estado de shock. Al escuchar esa voz su primer impulso fue ponerse recto y prepararse para acatar órdenes, como lo hizo durante todos los años de su vida hasta abandonar Sorbet, pero por primera vez desde entonces consiguió resistir, dibujando una sonrisa en su rostro cuando por fin reunió las fuerzas para darse la vuelta y ver a la cara a ese hombre. A su padre. Un orgulloso marine de los tantos pertenecientes al clan, aunque no vestía su uniforme protocolar. <br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No me fastidies... casi no te reconozco con esos ropajes.</span></span> —simuló su shock bastante bien considerando lo mucho que le sorprendió la presencia de aquel sujeto. Descartó rápidamente la idea de qué hacía en el Grand Line porque se enteró que los Cabos Gemelos estaban abiertos hace tiempo, pero sí que le intrigó la presencia de un hombre como Ichiro yendo a buscarlo. La gente como él odiaba los reencuentros felices sin motivos de peso en mitad del cariño. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ahórrate el sermón y dime qué haces aquí. No tengo tiempo que perder.</span></span> —como muestra de su prisa, observó al montículo de madera bastante amplio a espaldas del contrario, y luego lo observó a los ojos nuevamente.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ah, así que sigues con esos modales tan pobres. Pensé que sería bien recibido, con una reverencia y preguntas sobre tu madre.</span></span> —solemne, se mantuvo estático, sin evadir el contacto visual. Rápidamente fue interrumpido antes de seguir hablando.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recorta el relleno, ya nos conocemos, viejo.</span></span> —con su rebeldía natural, la desgana externa que siempre enfatiza y una sonrisa orgullosa y presumida, se impone en la conversación. La única respuesta a semejante provocación que recibe por parte de su padre es un suspiro profundo, pareciendo silenciar pensamientos intrusivos que buscaban carcomerlo.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien. Al parecer, será la única forma de comunicarme contigo.</span></span> —sentencia, negando con la cabeza antes de retomar un contacto visual firme. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero perdiste tu oportunidad de hacer preguntas.</span></span> —el menor de los presentes arrugó la nariz durante un instante fugaz, gesto casi imperceptible. <br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Me enteré de tu ascenso reciente. También de lo que pasaste en Kutsukku. Es una pena que abandonaras el arte de la espada, invertimos recursos y tiempo en enseñártelo, ibas a llevar el estilo del clan Hasegawa a lo más alto.</span></span> —antes de ser interrumpido nuevamente, alza la mano. Ese sólo gesto enmudece el suficiente tiempo a Shin para que Ichiro siga su discurso. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero he decidido perdonarte, al final, sin importar cómo avances, lo harás con nuestro apellido.</span></span> —la firmeza no tambalea.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No obstante... considérate en deuda con el clan. Con ambos clanes, los Hiroshi sienten que rebajaron su honor por nada al colocarte nuestro apellido en vez de el de ellos, y como soy un buen padre, he decidido solucionarte ese problema antes de que comience a afectarte.</span></span> —entonces baja la mano, entendiendo que tiene la atención de su hijo. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vas a casarte. Está todo arreglado, tu esposa será Hiroshi Sakura, la segunda hija del segundo matrimonio entre los clanes Hasegawa y Hiroshi. Entiende que de esta decisión depende la estabilidad de ambas familias, y que por ende, no puedes negarte.</span></span> —ambas manos del hombre se cerraron, transformándose en puños.<br />
<br />
El suspenso corrompió por completo la paz del silencio. El rostro de Shin mostraba una sorpresa bastante clara, su cuerpo empezaba a emitir calor y creía estar a punto de perder el control, sin embargo, cortó todo de raíz y se dio la vuelta, dispuesto a seguir entrenando, colocando una sonrisa que le devolvía el manejo total de sus emociones y con la respuesta infinitamente clara.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Olvídalo. Dejé tus políticas de mierda hace mucho tiempo.</span></span> —las palabras fueron seguidas de una brisa desconcertante, el viento silbaba rellenando el silencio que ninguno de los dos rompía. Era una tensión tan fina, que entre el espacio que los separaba no cabía ni siquiera un suspiro, pero Ichiro no tardó mucho más en mostrar su templanza, aflojando los puños y retomando el control absoluto de sus emociones. Conocía el punto débil de Shin, cómo borrarle la sonrisa de un plumazo, y estaba dispuesto a concertar el matrimonio, incluso si se llevaba por delante el ego e individualidad de su primogénito.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Sabes...?</span></span> —el menor de los Hasegawa no tenía interés en seguir escuchando, realmente iba a prepararse para seguir entrenando, al menos hasta que cierta combinación de palabras llegaron a sus oídos. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tu novia, ¿cómo se llamaba esa chica...?</span></span> —el albino abrió los ojos como platos, sus respiración se cortó de golpe, y los dedos le temblaron en estado de alerta. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Himari.</span></span> —hacía tiempo que no escuchaba ese nombre en los labios de otra persona. Ese único sonido fue suficiente para ahogarlo, dejarlo a completa merced de las palabras contrarias. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pasaron varios años ya. Deberías plantearte el superarlo.</span></span> —exhaló aire, pesaba más que cualquier otra bocanada que haya tomado antes —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fuiste una deshonra por eso, y ahora que pareces tener una carrera prometedora tu nombre se está limpiando. Esta es una buena oportunidad.</span></span> —un pitido comenzó a sonar en la cabeza de Shin.<br />
<br />
No lo escuchaba con claridad. Cerró ambos puños, sus pies permanecían inquietos en el suelo, como si hablara el instinto, forzándolo a atacar, pero contenía los impulsos. Ya no era respeto, sino, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">miedo</span>, de lo que podía hacerle si seguía por esa línea. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comienzo a creer que lo mejor que nos pudo haber pasado, es que esa esclava muriese.</span></span> —en ese preciso instante, decidió que tuvo suficiente. Volteó su rostro, la mirada cerúlea del albino brillaba con fuerza, e hizo contacto visual directo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/HTj75HLt/6cea1311d4a432b22a7f70a7d9e1b5ea.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 6cea1311d4a432b22a7f70a7d9e1b5ea.jpg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Repite eso.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Los segundos se contaron con una lentitud desgarradora.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La esclava. Está mejor mue-</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pero no pudo seguir hablando.</span></div>
<br />
Un destello súbito, completamente dorado, apareció alrededor del marine, absorbiéndose hacia adentro. El efecto visual fue tan repentino que pareció desaparecer por un error del espacio, pero ninguno de los presentes llegaría a percibir lo que realmente sucedió. La velocidad fue tan alta que jugaba en otra liga, volteándose y recortando la distancia que lo separaba de Ichiro en menos que milésimas, dirigiendo un puñetazo en vuelto en luz a la altura de su pecho, al menos siendo lo último que vería aquel hombre, pues la trayectoria real de ese movimiento inició frente al rostro perplejo del mayor.<br />
<br />
De la nada, el montículo de madera a espaldas del contrario implosionó, como si un borrador omnipresente le hubiese caído encima. La diferencia, es que múltiples rayos de luz salieron disparados hacia todos lados en un radio de cinco metros, perfectamente calculados para no dañar a su progenitor, lo cual no evitó que a su rostro, lleno de una especie de miedo extraño, desconocimiento absoluto sobre el alcance de las velocidades actuales de Shin, se le añadiera un corte preciso y superficial en la mejilla de su lado derecho, haciéndolo sangrar muy levemente. El marine mantuvo la pose, y notando que el objetivo preparado con antelación había sido borrado con una explosión tan feroz, no pudo hacer otra cosa más que sonreír, sintiendo a su cuerpo descargarse completamente de la tensión, y que la expresión de su padre fue suficiente pago por aquella falta de respeto.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/S46xQPV0/cdc8d353-f48f-4b15-94d4-4e5ead98ee9d.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: cdc8d353-f48f-4b15-94d4-4e5ead98ee9d.png]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Muchas cosas cambiaron desde entonces, viejo. Podría matarte si no cuidas esa lengua.</span></span></div>
<br />
Tras sus palabras, el brillo comenzó a descender, hasta su eventual desaparición. El menor de los Hasegawa asentó una sonrisa levemente más pequeña en sus labios, y decidió darle la espalda de manera definitiva, no quería volver a ver ese rostro. Por su parte, Ichiro no podía dejarlo ahí, en un intento vago por retomar un dominio emocional perfecto, volvió a abrir la boca —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te has vuelto fuerte, hijo.</span></span> —titubeó, pero finalizó la frase, y aunque Shin se detuvo, no se giró, ni siquiera de perfil.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ichiro Hasegawa.</span></span> —interrumpió, sin mediar gestos, respeto ni mucho menos el rol político de su padre dentro de los clanes. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No uses esas palabras tan a la ligera.</span></span> —en aparente paz, volvió a retomar la caminata hacia sus cosas, dispuesto a guardarlas en su bolso y marcharse de allí. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Piérdete.</span></span> —una orden, prácticamente.<br />
<br />
—<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien.</span></span> —no había mucho más que hablar, y a pesar de todo, insiste. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tu esposa espera. Está en Matsuri, yo también te esperaré. Y por favor, no faltes.</span></span> —el chasqueo en la lengua de Shin fue a penas perceptible, pero tras escuchar que se alejaba, por fin pudo terminar de calmarse.<br />
<br />
A medida que el hombre tomaba distancia por el camino más visible, se terminó topando con una conocida del albino. Humink pequeña, de voluntad incansable y valores férreos, detalles que no parecían importarle a un Hiroshi completamente amargado por sentir que su dosis más alta de poder, que era controlar al prodigio de los Hasegawa, se había perdido para siempre. En su ironía hiriente, percatándose de que Nyra parecía acercarse a la zona donde estaba Shin, decidió hablarle. —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oh, no me digas que ahora se mezcla con gente como tú...</span></span> —el desprecio era notorio —<span style="color: slategray;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No te recomendaría acercarte a él. Parece que está de mal humor.</span></span> —la sonrisa que le muestra a Kuroshiro prácticamente enseña los dientes, enalteciendo un impulso casi sádico en el fondo de su ser. Latente, depredador.<br />
<br />
Por su parte, en el campo de entrenamiento, y ante una brisa menos calurosa de lo que acostumbraba en Sabakun, Shin apoyó el bolso en una roca más alta que la altura del suelo, aún incapaz de voltear la mirada. Sus pensamientos estaban repletos de recuerdos sobre Himari, pero ninguno asociado a algún momento agradable. La veía morir, una y otra vez. Se veía recogiendo lo que quedaba de su cadáver tras volver al campo de batalla. Veía a quienes la enterraban. Los veía a los pocos que quedaban de su lado cuando le rindieron el merecido homenaje.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Y veía la sombra de su padre, creyendo que gracias a esa pérdida recuperaría el control.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">En días como ese, sus sueños latían con más fuerza.</span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Let there be light</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Uso la Pika.<br />
<br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Pika Pika No Mi</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Logia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>5</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Pika Pika no mi es una fruta del diablo tipo logia que permite al consumidor transformarse de manera total o parcial en luz.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La fruta Pika Pika no mi otorga a su consumidor un gran poder ofensivo y destructivo, además de las características comunes a todas las logias, esta fruta cuenta con la peculiaridad de utilizar su forma incorpórea para desplazarse a una velocidad mucho más elevada. El usuario no podrá dominar sus poderes básicos hasta alcanzar <strong>80 Puntos en Control de Akuma (CA),</strong> esto implica que cualquier contacto con su cuerpo acabará con este transformado en luz, ni si quiera será capaz de darle la mano a alguien sin transformarse. Una vez el usuario llegue a <strong>80 Puntos en Control de Akuma</strong>, el personaje adquirirá control de su cuerpo y será capaz de no transformarse con el contacto físico. Se podrán transformar extremidades o partes del cuerpo por un coste de <strong><font color=orange>25 de energía por turno</font></strong>. Con <strong>240 puntos en Control de Akuma</strong> el usuario la dominará por completo y podrá transformar parte de su cuerpo o su cuerpo entero por un coste de <strong><font color=orange>70 de energía</font></strong>. La velocidad de expansión de la luz es igual al <strong>150%</strong> del CA del usuario. Cualquier exposición directa con tu luz en un radio menor de 1 metro de ti, de forma pasiva, en transformaciones o intangibilidad, implicará el <strong><font color="darkyellow">efecto ceguera parcial</font></strong> durante dos turnos completos. Si es mayor de esa distancia no aplica ningún efecto.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>• 80 CA:</strong> El usuario puede transformar partes de su cuerpo por <strong><font color="orange">25 de energía</font></strong> y moverlas al 150% del Control de Akuma<br/>
<strong>•240 CA:</strong> El usuario puede transformarse parcial o totalmente por un coste de <strong><font color="orange">70 de energía</font></strong> y moverse al 150% del Control de Akuma.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'><br/>
• El usuario es inmune a todo tipo de daños físicos no imbuidos en haki.<br/>
• El usuario puede desprender partes de luz y controlarlas a distancia.<br/>
• El usuario aplica ceguera parcial en un área de 1 metro de radio entorno a él usando las capacidades de su fruta.<br/>
• El usuario recibe un +150 puntos naturales de bono añadidos a la velocidad de desplazamiento o movimiento usando su fruta.<br/>
• El usuario puede dispersar su luz o convertirse en esta, y desplazarla o desplazarse a una velocidad del 150% del Control de Akuma como base.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `Pika`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Pika</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Y la siguiente técnica.<br />
<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Ōgon Kyōmei (Resonancia Dorada)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Propio</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>110 CA</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>10 + 2.3 x CA</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>113 Energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Proporciona +8 de CA
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                1 turno
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario concentra frente a sí una esfera de luz pura de unos dos metros de diámetro, que lanza en línea recta hasta una distancia máxima de 15 metros. En ese momento, la esfera se expande repentinamente, provocando una explosión lumínica dorada de 10 metros de diámetro que daña a todo aquel que se encuentre en su área de efecto.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `kyoumei001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kyoumei001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />
<br />
Shin se mueve a una velocidad de: 540.<br />
<br />
Control de Akuma: 260%x150= 390 +150= 540.<br />
<br />
La velocidad de la técnica es 390.<br />
<br />
El daño es 626.<br />
<br />
Resto 183 de energía.
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La excepción que confirma la regla [Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3654</link>
			<pubDate>Mon, 04 May 2026 17:24:21 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=704">Kael Omuyaga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3654</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 42 de Verano, Año 17</span></span></div>
<br />
Camina sin rumbo bajo la luz oscura de las estrellas. Aquella isla, lejos de poseer coloridos paisajes, verdes praderas o ciudades vivas y animadas, se muestra un inhóspito desierto en el que solo acecha el hambre, las temperaturas inclementes, y una soledad tan monumental que, hasta cierto punto, solo se puede ver invadida por presencias extremadamente hostiles a la espera de presas débiles que cazar, saquear y abandonar completamente a su suerte, solamente para dejarlos morir, uniéndose al ya enorme número de víctimas que, ya fuera por descuido o por completa ignorancia, terminan cobrándose el Grand Line.<br />
<br />
Incluso previos al paraíso en el cielo, este mundo es muy diferente a todo lo que ellos acostumbran. Es precisamente por eso que el descuido del "responsable" podría costarle caro.<br />
<br />
El uniforme lo llevó consigo en su salida de la casa, quizás por reflejo o costumbre, pero lo guardó allá donde nadie más que él puede llegar, olvidándose por completo del mismo, porque ni siquiera había pensado en él. En ese momento, con la luna alzada en el cielo, y algunas horas presentes de oscuridad que lo mantendrían lejos de toda responsabilidad, Kael salió del edificio en secreto con marcha felina. No imaginaba a ninguno de sus compañeros abrazando el profundo etéreo, pero necesita un momento de privacidad, y no se puede permitir generar inseguridad en sus compañeros.<br />
No cuando más lejos necesita estar...<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>lo que uno llega a sentir</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/t4pgERmXYnk" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe>
				</div>
			</div><br />
Su mente ha comenzado a derrumbarse, una pequeña mezcla de impotencia y alivio anuda su garganta e inunda su cabeza tras el despertar de su compañero. <br />
<br />
Tan solo han pasado dos días, pero finalmente tiene la capacidad de profundizar en lo sucedido. No se trata de analizar; no busca una forma de mejorar, ni tampoco una respuesta a lo que fue en aquel día una de sus peores misiones. En su mente, tan solo observa, rememora, y como un testigo ajeno, comprueba cada recuerdo.<br />
<br />
Hay demasiado...<br />
<br />
La disputa con su compañero conectó los primeros puntos. Nunca habían trabajado en equipo con su nueva división, y el paso de la estación primaveral hasta ese momento no les ha otorgado ni un solo espacio. Apenas ha tenido oportunidad de conocerlos, ¿y ya estaba dispuesto a ponerlos en riesgo? <br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dimitri St. George</span></span>:<br />
<br />
El primer contacto cercano con el más reciente de sus compañeros no fue solo una casualidad. Para Kael, una guardia no es más que una oportunidad para demostrar que la obediencia es la prima más requerida en este mundo. Es silencioso, educado, pero carente de emoción. Su único valor es el que le otorgan aquellos a los que mantienen a salvo con su mera presencia, pero no podría decir lo mismo de aquella vez. <br />
<br />
Quizás fuera su forma de ser natural, o quizás una mera casualidad, pero en aquella ocasión tuvo la oportunidad de conocerlo un poco. Pudo intuir de inmediato el interés genuino que tenía en Hae-Won. Incluso si sus palabras eran medidas, no buscaban ocultar su verdad. No tenía miedo de mostrar que tanto puede llegar a apreciar su personalidad, observar sus facciones, ni tampoco el regocijo de haberse reencontrado con ella tras largos años separados. <br />
<br />
En un hombre, eso no es una muestra de debilidad, sino el componente que le entrega la fortaleza para seguir adelante por más que el mundo le eleve hasta la montaña más alta, amenazando con tirarlo al abismo si no muestra una verdadera voluntad.<br />
<br />
Tiene motivos para seguir luchando, y los suyos son motivo de orgullo y de respeto.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Choi Hae-Won</span></span>:<br />
<br />
A diferencia del primero, la joven albina es, a sus ojos, la persona más misteriosa del grupo. Sus rasgos finos y delicados como una delgada capa de hielo no la convierten en alguien distante. Muestra una sintonía maternal, o tal vez como una hermana mayor, buscando mostrar ese sentido de protección gentil y preocupado sobre aquellos que más le importan.<br />
<br />
Reservada en palabras y con poca expresividad, le ofrece un pensamiento concreto: No se basa en promesas, ni tan poco ofrece palabras vacías al viento. Ella desea entregarse en acciones sin importar si son pequeñas y detalladas, mientras con cada una de ellas ofrezca lo que tal vez no sepa decir, pero que anhela expresar con la gentileza de un abrazo, o el descaro de una bofetada en remordimiento.  <br />
<br />
Sin duda, es la contraparte necesaria de alguien dispuesto a sacrificar incluso lo que no tiene en sus manos con tal de seguir adelante; una dama que ofrece la calma incluso en mitad de la tormenta, y la fuerza que sólo se extrae de la voluntad más fuerte. Entrenada para servir, pero decidida a sobreponerse.<br />
<br />
Para ellos, es solo una cuestión de tiempo...<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nyra Kuroshiro</span></span>:<br />
<br />
En todo el blanco de su mente, Kael olvida los rostros de aquellos que no son sino piezas de un mundo que no le ofrece su sitio. Cuando juegas en silencio, caminas en solitario sin llamar la atención, observando los datos que ofrece aquel inmenso tablero en cada paso que da, y reteniendo tan solo la información que puede considerarse útil, necesaria, o aquella que no puede ignorar por más que desee hacerlo. La única imperfección que posee es su humanidad, y eso le hace conocer la teoría que ha elaborado con los años, pero que no puede llevar a cabo sin cometer, al menos, algún error de vez en cuando. Una pequeña excepción que confirma la regla del juego.<br />
<br />
Nyra fue la primera a la que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">no pudo olvidar</span>.<br />
<br />
En la Marina, pocos son aquellos que entregan una ayuda sin pedir nada a cambio. No se trata de una petición, sino de un acto natural en los seres vivos que los mantiene en supervivencia. Tal vez se trata de una amistad, quizás de una conversación más informal, o puede que un cambio de turno para cubrir una necesidad personal, pero siempre hay algo que viene en cadena al conocer a una persona. Con ella, nunca tuvo un momento así.<br />
<br />
Sus iris de un profundo negro conectaron con los aguamarina en más de una ocasión durante su estancia conjunta en la misma base de la Marine, quizás cómplice, o tal vez educados, pero nunca entregándose para algo más. La falta de contacto no le hizo olvidar la gentileza de sus enseñanzas en la cocina, ni tampoco la energía que desbordaba por cada poro. Ninguna de sus características tenían nada de especial para él, porque nada de eso tenía utilidad en el mundo al que él busca pertenecer.<br />
<br />
Pero entonces…¿por qué? ¿Hay algún motivo por el que ella sea esa primera singularidad? <br />
<br />
No. No tiene ningún motivo en especial; no hay algo que le haga fijarse más en ella, ni tampoco la ve de una forma única ni sentimentalista. El rostro de la Humink es un recuerdo que guarda porque no es cómo los demás, y es capaz de hacerse notar incluso cuando está en completo silencio. <br />
<br />
Su única emoción viene cargada de ironía, porque el destino la ha puesto a su lado cuando las infinitas opciones apuntaban a que sus caminos no debían haberse vuelto a cruzar en primer lugar. <br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">“En un mar de infinitas posibilidades sin sentido, es lo irregular lo que termina entreteniendo a Dios”</span>.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<br />
Aquellos tres compañeros a los que aún tiene -por mucho- que conocer no son otra cosa sino una nueva prueba en su camino en el que solo camina de frente, sin luz que lo guíe ni más motivación que la que lo hizo emprender aquella senda para el resto de sus días. Tal vez sean un pequeño pasatiempo, un momento más que puede no percibir como hostil, y quizás pueda comenzar a entender algo nuevo.<br />
<br />
No…no es capaz de pensar que sea tan pobre la razón; no con tanta casualidad. Es imposible que se hayan reunido en su camino fragmentos que son capaces de hacerle sentir algo. <br />
<br />
Respeto por alguien con <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">motivos nobles</span> para luchar.<br />
<br />
Curiosidad por aquella que <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">el destino</span> parece hilado desde el principio al de <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">otra persona</span>.<br />
<br />
Agradecimiento por una persona a la que <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">encuentra distinta</span>, pero <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">no como una debilidad.</span><br />
<br />
…y sufrimiento por el que <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">es una debilidad</span> que lo haría entregar hasta <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">su última gota de aliento</span> y <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">fragmento de su alma</span>, pero que no tiene ni la más mínima capacidad de <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">proteger</span>.<br />
<br />
Cada uno de ellos tiene la capacidad de enseñarle, de manera directa o indirecta una lección distinta que ni siquiera es capaz de vaticinar, pero tan presentes y claros como el sol que asciende cada mañana en el cielo.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Y todo ese camino había llegado a su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">fin.</span></div>
<br />
Así pensó que acabaría todo. Creyó que cada posible promesa interna, cada posibilidad abierta ante sus ojos, cada paso que imaginó tener que avanzar, se habían desvanecido por completo el día que su amigo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">falleció</span>.<br />
<br />
El mundo le quitó el último apoyo que lo ancla al mundo de los mismos, ejerciendo así su sempiterna voluntad tan caprichosa y narcisista, sin que nadie pudiese resistirse ni objetar algo en contra.<br />
<br />
La dirección universal finalmente decidió dar un paso atrás, y otorgarle dicho momento tan solo como una advertencia de que son ellos los únicos que deciden lo más importante:<br />
<br />
Quién vive y quién muere, siempre terminará siendo en su juicio.<br />
<br />
La brisa helada del viento nocturno sólo refuerza una ausencia que cada pequeño instante se acerca hasta el núcleo de su fortaleza, y poco a poco, hace temblar los cimientos de alguien que no tiene forma alguna de reparar lo que ha desaparecido, lo que estuvo a punto de perder una vez más frente a sus ojos…<br />
<br />
Y sin saberlo lo lleva a lo más profundo del vacío al que jamás llegará a adentrarse.<br />
<br />
<span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Así que quizás</span><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">....sí que haya tomado una mala decisión.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 42 de Verano, Año 17</span></span></div>
<br />
Camina sin rumbo bajo la luz oscura de las estrellas. Aquella isla, lejos de poseer coloridos paisajes, verdes praderas o ciudades vivas y animadas, se muestra un inhóspito desierto en el que solo acecha el hambre, las temperaturas inclementes, y una soledad tan monumental que, hasta cierto punto, solo se puede ver invadida por presencias extremadamente hostiles a la espera de presas débiles que cazar, saquear y abandonar completamente a su suerte, solamente para dejarlos morir, uniéndose al ya enorme número de víctimas que, ya fuera por descuido o por completa ignorancia, terminan cobrándose el Grand Line.<br />
<br />
Incluso previos al paraíso en el cielo, este mundo es muy diferente a todo lo que ellos acostumbran. Es precisamente por eso que el descuido del "responsable" podría costarle caro.<br />
<br />
El uniforme lo llevó consigo en su salida de la casa, quizás por reflejo o costumbre, pero lo guardó allá donde nadie más que él puede llegar, olvidándose por completo del mismo, porque ni siquiera había pensado en él. En ese momento, con la luna alzada en el cielo, y algunas horas presentes de oscuridad que lo mantendrían lejos de toda responsabilidad, Kael salió del edificio en secreto con marcha felina. No imaginaba a ninguno de sus compañeros abrazando el profundo etéreo, pero necesita un momento de privacidad, y no se puede permitir generar inseguridad en sus compañeros.<br />
No cuando más lejos necesita estar...<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>lo que uno llega a sentir</span>
					</div>
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				</div>
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					<iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/t4pgERmXYnk" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe>
				</div>
			</div><br />
Su mente ha comenzado a derrumbarse, una pequeña mezcla de impotencia y alivio anuda su garganta e inunda su cabeza tras el despertar de su compañero. <br />
<br />
Tan solo han pasado dos días, pero finalmente tiene la capacidad de profundizar en lo sucedido. No se trata de analizar; no busca una forma de mejorar, ni tampoco una respuesta a lo que fue en aquel día una de sus peores misiones. En su mente, tan solo observa, rememora, y como un testigo ajeno, comprueba cada recuerdo.<br />
<br />
Hay demasiado...<br />
<br />
La disputa con su compañero conectó los primeros puntos. Nunca habían trabajado en equipo con su nueva división, y el paso de la estación primaveral hasta ese momento no les ha otorgado ni un solo espacio. Apenas ha tenido oportunidad de conocerlos, ¿y ya estaba dispuesto a ponerlos en riesgo? <br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dimitri St. George</span></span>:<br />
<br />
El primer contacto cercano con el más reciente de sus compañeros no fue solo una casualidad. Para Kael, una guardia no es más que una oportunidad para demostrar que la obediencia es la prima más requerida en este mundo. Es silencioso, educado, pero carente de emoción. Su único valor es el que le otorgan aquellos a los que mantienen a salvo con su mera presencia, pero no podría decir lo mismo de aquella vez. <br />
<br />
Quizás fuera su forma de ser natural, o quizás una mera casualidad, pero en aquella ocasión tuvo la oportunidad de conocerlo un poco. Pudo intuir de inmediato el interés genuino que tenía en Hae-Won. Incluso si sus palabras eran medidas, no buscaban ocultar su verdad. No tenía miedo de mostrar que tanto puede llegar a apreciar su personalidad, observar sus facciones, ni tampoco el regocijo de haberse reencontrado con ella tras largos años separados. <br />
<br />
En un hombre, eso no es una muestra de debilidad, sino el componente que le entrega la fortaleza para seguir adelante por más que el mundo le eleve hasta la montaña más alta, amenazando con tirarlo al abismo si no muestra una verdadera voluntad.<br />
<br />
Tiene motivos para seguir luchando, y los suyos son motivo de orgullo y de respeto.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Choi Hae-Won</span></span>:<br />
<br />
A diferencia del primero, la joven albina es, a sus ojos, la persona más misteriosa del grupo. Sus rasgos finos y delicados como una delgada capa de hielo no la convierten en alguien distante. Muestra una sintonía maternal, o tal vez como una hermana mayor, buscando mostrar ese sentido de protección gentil y preocupado sobre aquellos que más le importan.<br />
<br />
Reservada en palabras y con poca expresividad, le ofrece un pensamiento concreto: No se basa en promesas, ni tan poco ofrece palabras vacías al viento. Ella desea entregarse en acciones sin importar si son pequeñas y detalladas, mientras con cada una de ellas ofrezca lo que tal vez no sepa decir, pero que anhela expresar con la gentileza de un abrazo, o el descaro de una bofetada en remordimiento.  <br />
<br />
Sin duda, es la contraparte necesaria de alguien dispuesto a sacrificar incluso lo que no tiene en sus manos con tal de seguir adelante; una dama que ofrece la calma incluso en mitad de la tormenta, y la fuerza que sólo se extrae de la voluntad más fuerte. Entrenada para servir, pero decidida a sobreponerse.<br />
<br />
Para ellos, es solo una cuestión de tiempo...<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nyra Kuroshiro</span></span>:<br />
<br />
En todo el blanco de su mente, Kael olvida los rostros de aquellos que no son sino piezas de un mundo que no le ofrece su sitio. Cuando juegas en silencio, caminas en solitario sin llamar la atención, observando los datos que ofrece aquel inmenso tablero en cada paso que da, y reteniendo tan solo la información que puede considerarse útil, necesaria, o aquella que no puede ignorar por más que desee hacerlo. La única imperfección que posee es su humanidad, y eso le hace conocer la teoría que ha elaborado con los años, pero que no puede llevar a cabo sin cometer, al menos, algún error de vez en cuando. Una pequeña excepción que confirma la regla del juego.<br />
<br />
Nyra fue la primera a la que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">no pudo olvidar</span>.<br />
<br />
En la Marina, pocos son aquellos que entregan una ayuda sin pedir nada a cambio. No se trata de una petición, sino de un acto natural en los seres vivos que los mantiene en supervivencia. Tal vez se trata de una amistad, quizás de una conversación más informal, o puede que un cambio de turno para cubrir una necesidad personal, pero siempre hay algo que viene en cadena al conocer a una persona. Con ella, nunca tuvo un momento así.<br />
<br />
Sus iris de un profundo negro conectaron con los aguamarina en más de una ocasión durante su estancia conjunta en la misma base de la Marine, quizás cómplice, o tal vez educados, pero nunca entregándose para algo más. La falta de contacto no le hizo olvidar la gentileza de sus enseñanzas en la cocina, ni tampoco la energía que desbordaba por cada poro. Ninguna de sus características tenían nada de especial para él, porque nada de eso tenía utilidad en el mundo al que él busca pertenecer.<br />
<br />
Pero entonces…¿por qué? ¿Hay algún motivo por el que ella sea esa primera singularidad? <br />
<br />
No. No tiene ningún motivo en especial; no hay algo que le haga fijarse más en ella, ni tampoco la ve de una forma única ni sentimentalista. El rostro de la Humink es un recuerdo que guarda porque no es cómo los demás, y es capaz de hacerse notar incluso cuando está en completo silencio. <br />
<br />
Su única emoción viene cargada de ironía, porque el destino la ha puesto a su lado cuando las infinitas opciones apuntaban a que sus caminos no debían haberse vuelto a cruzar en primer lugar. <br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">“En un mar de infinitas posibilidades sin sentido, es lo irregular lo que termina entreteniendo a Dios”</span>.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">----------------------------------------</div>
<br />
Aquellos tres compañeros a los que aún tiene -por mucho- que conocer no son otra cosa sino una nueva prueba en su camino en el que solo camina de frente, sin luz que lo guíe ni más motivación que la que lo hizo emprender aquella senda para el resto de sus días. Tal vez sean un pequeño pasatiempo, un momento más que puede no percibir como hostil, y quizás pueda comenzar a entender algo nuevo.<br />
<br />
No…no es capaz de pensar que sea tan pobre la razón; no con tanta casualidad. Es imposible que se hayan reunido en su camino fragmentos que son capaces de hacerle sentir algo. <br />
<br />
Respeto por alguien con <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">motivos nobles</span> para luchar.<br />
<br />
Curiosidad por aquella que <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">el destino</span> parece hilado desde el principio al de <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">otra persona</span>.<br />
<br />
Agradecimiento por una persona a la que <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">encuentra distinta</span>, pero <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">no como una debilidad.</span><br />
<br />
…y sufrimiento por el que <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">es una debilidad</span> que lo haría entregar hasta <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">su última gota de aliento</span> y <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">fragmento de su alma</span>, pero que no tiene ni la más mínima capacidad de <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">proteger</span>.<br />
<br />
Cada uno de ellos tiene la capacidad de enseñarle, de manera directa o indirecta una lección distinta que ni siquiera es capaz de vaticinar, pero tan presentes y claros como el sol que asciende cada mañana en el cielo.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Y todo ese camino había llegado a su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">fin.</span></div>
<br />
Así pensó que acabaría todo. Creyó que cada posible promesa interna, cada posibilidad abierta ante sus ojos, cada paso que imaginó tener que avanzar, se habían desvanecido por completo el día que su amigo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">falleció</span>.<br />
<br />
El mundo le quitó el último apoyo que lo ancla al mundo de los mismos, ejerciendo así su sempiterna voluntad tan caprichosa y narcisista, sin que nadie pudiese resistirse ni objetar algo en contra.<br />
<br />
La dirección universal finalmente decidió dar un paso atrás, y otorgarle dicho momento tan solo como una advertencia de que son ellos los únicos que deciden lo más importante:<br />
<br />
Quién vive y quién muere, siempre terminará siendo en su juicio.<br />
<br />
La brisa helada del viento nocturno sólo refuerza una ausencia que cada pequeño instante se acerca hasta el núcleo de su fortaleza, y poco a poco, hace temblar los cimientos de alguien que no tiene forma alguna de reparar lo que ha desaparecido, lo que estuvo a punto de perder una vez más frente a sus ojos…<br />
<br />
Y sin saberlo lo lleva a lo más profundo del vacío al que jamás llegará a adentrarse.<br />
<br />
<span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Así que quizás</span><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">....sí que haya tomado una mala decisión.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Campanas en la noche [Priv] [Pasado] [R16]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3643</link>
			<pubDate>Sat, 02 May 2026 15:49:46 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=694">Choi Hae-won</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3643</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">42 de Verano, por la madrugada.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Si Hae-won tuviera las alas para volar, hace mucho tiempo habría emprendido viajes inhóspitos y recolectaría miles de historias que se convertirían en refugios altos, esos que podrían aislarla de la verdad. El problema es su propia humanidad, su ser mundano y limitado. Refugiarse en libros para leer es una de esas ideas que podrían hacerle ilusión, mas la realidad indica que su presente es tan fuerte y grita con tanta insistencia, que anula sus propias capacidades de sumergirse en mundos ficticios. Es así como siente sus bloqueos de lectura cuando el estrés la invade, como ahora.<br />
<br />
Cuando se enfrentó a la consola de aquel cuarto, cubierta de basura y hostilidad, no tenía ni la más triste idea de qué hacer. Es inteligente y lo sabe, pero lo único que pudo recuperar de toda esa situación es que aquello estaba hecho para hacerla fallar. Ver a esas personas al borde de una muerte sin poder hacer nada más que presionar botones y discutir con criminales, hizo que sus propios cimientos empezaran a ceder. <br />
<br />
Aquello que tenía que ser derribado, se fortificó. Lo que debía quedar íntegro, se deshizo en sus manos. Y por eso, en medio de la tranquilidad de la noche, alejada de todo y mirando a la nada, simplemente observa el horizonte con un suspiro ahogado. Mate en mano y una clara sensación de incertidumbre, todo parece ir cuesta abajo y, a la vez, levantarse con la fuerza de una ola de tsunami. Ahora está limpia, ese hedor a basura quedó atrás, pero la insignificancia no se ha ido.<br />
<br />
Es en esos momentos donde el peso de todo lo que dejó atrás, en los Blues, empieza a ser más contundente y fuerte. La tumba de su maestro, las noticias de sus progenitores, los amigos pequeños que ha hecho en el camino, los chismes, las amigas videntes y un sinfín de papeleo sin hacer —aunque no echará eso de menos—. Y aún así, agradece haberse marchado para pulirse a sí misma ahora que necesita hacerlo. Agradece con toda su alma no hacerlo sola.<br />
<br />
A pesar de todo, no tiene la energía para afrontar lo vivido con buena cara, aún cuando había salido con vida y victoriosa de una situación donde la existencia misma estaba en juego. No quiere molestar a su novio que debe estar descansando. Necesitaría uno de sus abrazos y podría pedírselo, pero él también tiene cosas con las que lidiar. Y ella no se siente digna, porque allí, en ese momento tan intenso y lleno de esquirlas cargadas de cristal empañado,  mostró lo peor de sí.<br />
<br />
No es una persona tierna. No es dulce en absoluto. Se da cuenta de que hay un atisbo de frialdad que atraviesa su forma de ser. Supone que es su manera de gestionar las cosas que lleva dentro de su mente, esas que no deja de almacenar y no olvida. No le tiembla el pulso para tomar decisiones difíciles y asumir las consecuencias. No le importa ganarse las miradas reprobatorias de nadie, a pesar de que antes podría haber sido más receptiva. <br />
<br />
Y ella se pregunta desde cuándo es tan dura como para mostrar la entereza al punto de ser una maldita insensible, a pesar de que la conmoción interna podría destruirla por dentro.<br />
<br />
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">42 de Verano, por la madrugada.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Si Hae-won tuviera las alas para volar, hace mucho tiempo habría emprendido viajes inhóspitos y recolectaría miles de historias que se convertirían en refugios altos, esos que podrían aislarla de la verdad. El problema es su propia humanidad, su ser mundano y limitado. Refugiarse en libros para leer es una de esas ideas que podrían hacerle ilusión, mas la realidad indica que su presente es tan fuerte y grita con tanta insistencia, que anula sus propias capacidades de sumergirse en mundos ficticios. Es así como siente sus bloqueos de lectura cuando el estrés la invade, como ahora.<br />
<br />
Cuando se enfrentó a la consola de aquel cuarto, cubierta de basura y hostilidad, no tenía ni la más triste idea de qué hacer. Es inteligente y lo sabe, pero lo único que pudo recuperar de toda esa situación es que aquello estaba hecho para hacerla fallar. Ver a esas personas al borde de una muerte sin poder hacer nada más que presionar botones y discutir con criminales, hizo que sus propios cimientos empezaran a ceder. <br />
<br />
Aquello que tenía que ser derribado, se fortificó. Lo que debía quedar íntegro, se deshizo en sus manos. Y por eso, en medio de la tranquilidad de la noche, alejada de todo y mirando a la nada, simplemente observa el horizonte con un suspiro ahogado. Mate en mano y una clara sensación de incertidumbre, todo parece ir cuesta abajo y, a la vez, levantarse con la fuerza de una ola de tsunami. Ahora está limpia, ese hedor a basura quedó atrás, pero la insignificancia no se ha ido.<br />
<br />
Es en esos momentos donde el peso de todo lo que dejó atrás, en los Blues, empieza a ser más contundente y fuerte. La tumba de su maestro, las noticias de sus progenitores, los amigos pequeños que ha hecho en el camino, los chismes, las amigas videntes y un sinfín de papeleo sin hacer —aunque no echará eso de menos—. Y aún así, agradece haberse marchado para pulirse a sí misma ahora que necesita hacerlo. Agradece con toda su alma no hacerlo sola.<br />
<br />
A pesar de todo, no tiene la energía para afrontar lo vivido con buena cara, aún cuando había salido con vida y victoriosa de una situación donde la existencia misma estaba en juego. No quiere molestar a su novio que debe estar descansando. Necesitaría uno de sus abrazos y podría pedírselo, pero él también tiene cosas con las que lidiar. Y ella no se siente digna, porque allí, en ese momento tan intenso y lleno de esquirlas cargadas de cristal empañado,  mostró lo peor de sí.<br />
<br />
No es una persona tierna. No es dulce en absoluto. Se da cuenta de que hay un atisbo de frialdad que atraviesa su forma de ser. Supone que es su manera de gestionar las cosas que lleva dentro de su mente, esas que no deja de almacenar y no olvida. No le tiembla el pulso para tomar decisiones difíciles y asumir las consecuencias. No le importa ganarse las miradas reprobatorias de nadie, a pesar de que antes podría haber sido más receptiva. <br />
<br />
Y ella se pregunta desde cuándo es tan dura como para mostrar la entereza al punto de ser una maldita insensible, a pesar de que la conmoción interna podría destruirla por dentro.<br />
<br />
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¿Una extraña amistad? | Priv. Melly | Pasado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3639</link>
			<pubDate>Sat, 02 May 2026 13:12:41 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=707">Nyra Kuroshiro</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3639</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 47 de Verano, Año 17 / 12:23 pm</span></span></span><br />
</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai, Isla Sabakun</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas de Shura (Zona Central) </span></span></span></span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ropa de Nyra</span>
					</div>
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				</div>
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				</div>
			</div><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/PGeriaKbWIk" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Apenas había llegado hacía una semana, pero ya iba acostumbrándome a la forma de vida de este lugar desértico. Una de las cosas que más me gustaba hacer era pasear por los ajetreados puestos de los tenderetes de un gran mercado que se montaba cada mañana en las calles y plazas y que desaparecía cada noche.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Pero lo mejor de todo era que, desde que me compré ropa local, podía ocultar mi raza y pasar desapercibida entre la gente, especialmente gracias a mi color de piel. Eso me permitió darme cuenta de muchas cosas, ¡como que aquí los precios no eran fijos! Me sorprendí mucho la primera vez que vi a alguien diciendo que pagaría menos y que el dueño del puesto contraofertaba en vez de insistir en el precio original. Por lo visto, lo llamaban “regatear”, ¡y es muy divertido!</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Hoy estaba comprando algunos nuevos ingredientes y pasteles que no había comprado antes. Me gustaba probar comidas de cada lugar al que visitaba para así poder tratar de cocinarlas más adelante. De hecho, acababa de cerrar una buena compra de diez dulces de dátiles, frutos secos y miel cuando la silueta de una medusa muy reconocible me llamó mucho la atención.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Sonreí enseguida mientras avanzaba un par de pasos hacia ella y mi cola se movía felizmente bajo el vestido, pero entonces me puse triste al recordar que ella era pirata y que yo en realidad debería intentar capturarla, pero no quería hacerlo…</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Entonces, mientras la miraba, me fijé en que había cogido un bote de una crema sin que se diera cuenta el tendero. Me molesté enseguida, ¡robar no está bien! Así que me tapé el rostro con la tela que me cubría el cabello y me acerqué al puesto en cuestión.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">Perdone, a esa chica se le ha olvidado pagar; lo haré yo en su lugar. Son quinientos berries, ¿verdad?</span> ―inquirí mientras sacaba el dinero del monedero.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Enseguida se dio cuenta de qué faltaba y miró hacia la calle antes de mirarme de forma inquisitiva.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Ochocientos.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Mis iris reflejaron mi enfado sobre la tela que me cubría la mitad inferior del rostro.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">Crema de aloe y aceite de coco. Ayer mismo pasé por aquí y valía quinientos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Pues hoy vale ochocientos. ¿O quieres que dé la alarma de que esa gyojin es una ladrona que se ha llevado una de mis cremas sin pagar?</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Frustrada, le puse el dinero delante.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">Usted sí que es un ladrón</span> ―espeté antes de marcharme y tratar de no perder la figura de la medusa.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Por suerte, no andaba lejos y la alcancé rápido.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">Melly</span> ―la llamé bajito, tocándola en el hombro, al tiempo que bajaba la tela de mi rostro para que ella sí pudiera reconocerme―<span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">, ¡no puedes irte de los puestos así sin pagar! Eso está…</span> ―Mis iris se dirigieron entonces hacia el pañuelo azul que tenía anudado en su brazo―<span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">. ¿Ese es el pañuelo que te regalé~?</span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Me fue imposible evitar sonreír mientras mi cola se agitaba nuevamente los bajos del vestido.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 47 de Verano, Año 17 / 12:23 pm</span></span></span><br />
</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai, Isla Sabakun</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas de Shura (Zona Central) </span></span></span></span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ropa de Nyra</span>
					</div>
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				</div>
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					<img src="https://i.imgur.com/nXdAPhq.png" loading="lazy"  width="400" height="600" alt="[Imagen: nXdAPhq.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/PGeriaKbWIk" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Apenas había llegado hacía una semana, pero ya iba acostumbrándome a la forma de vida de este lugar desértico. Una de las cosas que más me gustaba hacer era pasear por los ajetreados puestos de los tenderetes de un gran mercado que se montaba cada mañana en las calles y plazas y que desaparecía cada noche.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Pero lo mejor de todo era que, desde que me compré ropa local, podía ocultar mi raza y pasar desapercibida entre la gente, especialmente gracias a mi color de piel. Eso me permitió darme cuenta de muchas cosas, ¡como que aquí los precios no eran fijos! Me sorprendí mucho la primera vez que vi a alguien diciendo que pagaría menos y que el dueño del puesto contraofertaba en vez de insistir en el precio original. Por lo visto, lo llamaban “regatear”, ¡y es muy divertido!</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Hoy estaba comprando algunos nuevos ingredientes y pasteles que no había comprado antes. Me gustaba probar comidas de cada lugar al que visitaba para así poder tratar de cocinarlas más adelante. De hecho, acababa de cerrar una buena compra de diez dulces de dátiles, frutos secos y miel cuando la silueta de una medusa muy reconocible me llamó mucho la atención.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Sonreí enseguida mientras avanzaba un par de pasos hacia ella y mi cola se movía felizmente bajo el vestido, pero entonces me puse triste al recordar que ella era pirata y que yo en realidad debería intentar capturarla, pero no quería hacerlo…</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Entonces, mientras la miraba, me fijé en que había cogido un bote de una crema sin que se diera cuenta el tendero. Me molesté enseguida, ¡robar no está bien! Así que me tapé el rostro con la tela que me cubría el cabello y me acerqué al puesto en cuestión.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">Perdone, a esa chica se le ha olvidado pagar; lo haré yo en su lugar. Son quinientos berries, ¿verdad?</span> ―inquirí mientras sacaba el dinero del monedero.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Enseguida se dio cuenta de qué faltaba y miró hacia la calle antes de mirarme de forma inquisitiva.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Ochocientos.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Mis iris reflejaron mi enfado sobre la tela que me cubría la mitad inferior del rostro.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">Crema de aloe y aceite de coco. Ayer mismo pasé por aquí y valía quinientos.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Pues hoy vale ochocientos. ¿O quieres que dé la alarma de que esa gyojin es una ladrona que se ha llevado una de mis cremas sin pagar?</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Frustrada, le puse el dinero delante.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">Usted sí que es un ladrón</span> ―espeté antes de marcharme y tratar de no perder la figura de la medusa.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Por suerte, no andaba lejos y la alcancé rápido.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">―<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">Melly</span> ―la llamé bajito, tocándola en el hombro, al tiempo que bajaba la tela de mi rostro para que ella sí pudiera reconocerme―<span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">, ¡no puedes irte de los puestos así sin pagar! Eso está…</span> ―Mis iris se dirigieron entonces hacia el pañuelo azul que tenía anudado en su brazo―<span style="color: DarkTurquoise;" class="mycode_color">. ¿Ese es el pañuelo que te regalé~?</span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Me fue imposible evitar sonreír mientras mi cola se agitaba nuevamente los bajos del vestido.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Penumbras | Pasado | Dharma]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3620</link>
			<pubDate>Wed, 29 Apr 2026 15:52:16 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=715">Miyori Hoshino</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3620</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 50 de Verano, Año 17 / 05:00 pm</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai, Isla Sabakun</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas de Shura (Zona Central) </span></span></span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/nTychVx/image.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: image.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
El clima árido de las Dunas de Shura resulta sofocante, implacable en el día a día, y salir al exterior significa aceptar que el sol quemará cada parte de tu cuerpo si no vas lo suficientemente cubierto, pero… permanecer en tu morada, aunque seguro y fresco, implica renunciar a la búsqueda de recursos que ya de por sí son lo bastante escasos como para darte el lujo de esperar a que la suerte llegue por sí sola.<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No puedo decir que mi estadía aquí en las Dunas haya sido emocionante, no hay mucho que descubrir, solo bancos de arena que el viento acumula y dispersa de manera constante, más allá de lo poco que esta zona resguarda, se alzan antiguos recintos de piedra donde algunos pobladores han hecho vida entre cimientos desgastados por el pasar de los años. Hacia el sureste corre en voz alta la existencia de un oasis que permite a unos pocos abastecerse de agua limpia para resistir a las pertinentes oleadas de calor azotando todo lo que esté por debajo de las mismas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo curioso del desierto es su contradicción en cuanto sus temperaturas, durante el día el abrasador abrazo del sol, y durante la noche, el frío te muerde sutilmente a tal manera que no tener un abrigo podría hacerte desesperar irónicamente por una fuente de calor, y es por eso que las fogatas nunca fallan. Caminaba precisamente por la zona comercial, ese lugar que muchos llaman el único páramo que vale la pena visitar, un pequeño refugio de vida entre la nada, precisamente donde los pobladores levantan sus negocios que no son más que puestos de víveres, telas resistentes, prendas pensadas no para el estilo sino para la supervivencia.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus fachadas eran rocosas, construidas sobre cimientos de arena plana, algunos tienen detalles con madera pulida, otros eran negocios completos donde ofrecen comida cual taberna de un pueblo. También estaban las personas que vendían licores fuertes, jarras de agua, vinos. Lo que más llamaba mi atención eran las capas de telas que ondeaban por encima de los pasajes brindando una protección al insano sol.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recuerdo cuando llegamos, arrastrados por aquella tormenta isana que nos lanzó a corrientes lejanas del Blues, navegamos en la montaña sin retorno en plena oscuridad, guiados más por la necesidad de vivir que por la vista misma, y como si el desierto hubiera escuchado nuestras súplicas, terminamos encallando en las desconocidas arenas de la Isla Sabakun. Ahora, después de semanas, supongo que logramos adaptarnos sin problema alguno… o al menos, eso me gustaría creer.</div>
<br />
Visité el oasis durante el día, llevaba conmigo una bolsa de tela áspera y gruesa que era capaz de contener el agua que tanto escasea aquí, y tras una breve exploración, dejé que la tarde cayera en mi aventura para disponerme a caminar por la zona comercial, en busca de algo que perdí en nuestro antiguo viaje, un sombrero de paja, y al igual que el otro, me gustaría que fuese de color blanco. Necesitaba que algo me protegiera del insano sol, además, que usarlo también me remontaba a los recuerdos de mi tierra natal, Baquella.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 50 de Verano, Año 17 / 05:00 pm</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai, Isla Sabakun</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas de Shura (Zona Central) </span></span></span></div>
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<img src="https://i.ibb.co/nTychVx/image.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: image.png]" class="mycode_img" /><br />
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El clima árido de las Dunas de Shura resulta sofocante, implacable en el día a día, y salir al exterior significa aceptar que el sol quemará cada parte de tu cuerpo si no vas lo suficientemente cubierto, pero… permanecer en tu morada, aunque seguro y fresco, implica renunciar a la búsqueda de recursos que ya de por sí son lo bastante escasos como para darte el lujo de esperar a que la suerte llegue por sí sola.<br />
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No puedo decir que mi estadía aquí en las Dunas haya sido emocionante, no hay mucho que descubrir, solo bancos de arena que el viento acumula y dispersa de manera constante, más allá de lo poco que esta zona resguarda, se alzan antiguos recintos de piedra donde algunos pobladores han hecho vida entre cimientos desgastados por el pasar de los años. Hacia el sureste corre en voz alta la existencia de un oasis que permite a unos pocos abastecerse de agua limpia para resistir a las pertinentes oleadas de calor azotando todo lo que esté por debajo de las mismas.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo curioso del desierto es su contradicción en cuanto sus temperaturas, durante el día el abrasador abrazo del sol, y durante la noche, el frío te muerde sutilmente a tal manera que no tener un abrigo podría hacerte desesperar irónicamente por una fuente de calor, y es por eso que las fogatas nunca fallan. Caminaba precisamente por la zona comercial, ese lugar que muchos llaman el único páramo que vale la pena visitar, un pequeño refugio de vida entre la nada, precisamente donde los pobladores levantan sus negocios que no son más que puestos de víveres, telas resistentes, prendas pensadas no para el estilo sino para la supervivencia.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus fachadas eran rocosas, construidas sobre cimientos de arena plana, algunos tienen detalles con madera pulida, otros eran negocios completos donde ofrecen comida cual taberna de un pueblo. También estaban las personas que vendían licores fuertes, jarras de agua, vinos. Lo que más llamaba mi atención eran las capas de telas que ondeaban por encima de los pasajes brindando una protección al insano sol.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recuerdo cuando llegamos, arrastrados por aquella tormenta isana que nos lanzó a corrientes lejanas del Blues, navegamos en la montaña sin retorno en plena oscuridad, guiados más por la necesidad de vivir que por la vista misma, y como si el desierto hubiera escuchado nuestras súplicas, terminamos encallando en las desconocidas arenas de la Isla Sabakun. Ahora, después de semanas, supongo que logramos adaptarnos sin problema alguno… o al menos, eso me gustaría creer.</div>
<br />
Visité el oasis durante el día, llevaba conmigo una bolsa de tela áspera y gruesa que era capaz de contener el agua que tanto escasea aquí, y tras una breve exploración, dejé que la tarde cayera en mi aventura para disponerme a caminar por la zona comercial, en busca de algo que perdí en nuestro antiguo viaje, un sombrero de paja, y al igual que el otro, me gustaría que fuese de color blanco. Necesitaba que algo me protegiera del insano sol, además, que usarlo también me remontaba a los recuerdos de mi tierra natal, Baquella.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Nuevas Coordenadas | [Pasado|Privado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3614</link>
			<pubDate>Tue, 28 Apr 2026 19:02:41 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=659">Hasegawa Shin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3614</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas Shura. Día 41, Verano. Año 17.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hora: 22:31</span></span></div>
<br />
Las Dunas Shura, el sector más habitado y amistoso entre todo el páramo salvaje que representaba la Isla Sabakun, un lugar donde la muerte podía ser causada por una infinidad de motivos. Si no eran personas tratando de eliminar la competencia por extraer recursos, saltaba al cuello de los distraídos alguna bestia peligrosa siguiendo su instinto, o en expediciones largas las altas temperaturas terminaban asando las esperanzas de quienes no se prepararon lo suficientemente bien.<br />
<br />
En definitiva, la mejor bienvenida posible para quienes llegaban al Grand Line con los ánimos por todo lo alto. Pocos esperarían semejante prueba de voluntad.<br />
<br />
Tras el Reverse Mountain, el grupo marine que conformaba la División Setentaicinco enfrentó pérdidas. Para fortuna del equipo ninguna se presentó en forma de la vida de algún compañero, pero el navío que obtuvieron con tanto esfuerzo y la mayoría de pertenencias guardadas en él se perdieron, dejándolos parcialmente varados y metafóricamente "al desnudo". Era la segunda vez que el albino perdía equipamiento desde que se dejó sus cosas en Samba creyendo que tendría tiempo de volver.<br />
<br />
Ah, la vida, hay que abrazar cada trozo de tela sofisticada como si fuese la última vez.<br />
<br />
Portando dinero encima, y no tan lejanos de la medianoche, consiguieron encontrar un hostal con el suficiente espacio para alojarlos a todos, y asegurando un sitio de descanso, así continuarían las desventuras del equipo, quienes todavía no habían tenido noticias sobre el más ruidoso de sus miembros, descansando en una cama dentro de la fortaleza de Kael.<br />
<br />
El clima árido de verano hacia parecer a la noche como un día caluroso, con el único detalle de que el sol no picaba sobre la piel. En ese sentido, se seguía sufriendo un equivalente a las temperaturas de Baterilla, algo más seco considerando que no existía ningún tipo de nube a la vista. Un cielo estrellado, hermoso a ojos de quienes se sentasen a observarlo.<br />
<br />
En ese intervalo de tiempo, y desconociendo qué estaban haciendo sus compañeros fuera, finalmente Shin despertó.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
El mundo oscuro a su alrededor se difuminaba entre destellos saturados, era una mezcla tan extraña que pocas palabras podrían describirlo, sin embargo, lo más destacado de semejante experiencia fue la falta de aire, una que antes no se había manifestado, como si su cuerpo real repentinamente hubiese decidido hacer un reset, poniendo en funcionamiento algún shock extraño que consiguió abrir sus ojos y obligarlo a sentarse, tomando una buena bocanada de oxígeno, como si lo hubiesen asfixiado varios segundos más allá de su límite al aguantar la respiración.<br />
<br />
El sonido fue estridente, Hasegawa se llevó ambas manos a la garganta, sintiendo los labios secos y claro, las ganas de beber algo urgentemente. Pero eso no fue lo preocupante, si bien, todo aquello se sentía demasiado real, recordaba a la perfección cuál fue el último lugar donde estuvo, y sin embargo lo que los rodeaba no se parecía en nada a la industrial Kutsukku, sino, destellos memoriales en Samba, donde más disfrutó la vida desde sus nimiedades. ¿Acaso era otra prueba de intenciones antes de cruzar el umbral de muerte? ¿Había fracasado?<br />
<br />
Negó con la cabeza, sentado en la cama, oliendo tan bien como siempre lo que comprobaba lo buenas que eran sus colonias, y mostrando en lo que antes fue su uniforme impoluto varias pruebas del brutal combate que vivió junto a su amigo. Sangre, manchas dignas de cloacas y arrugas sobre la tela, observando dichos detalles con algo de horror. También tocó la zona que el lagarto había golpeado, sintiendo un muy pequeño pliegue que dolía más de la cuenta en la zona profunda de la papada, aparentemente dejaría una cicatriz que por suerte no se vería considerando la zona donde se ubicaba, y lo puntiagudo y estilizado que era su mentón. Sólo debería cuidarse con la comida y entrenar mucho para mantener su tan protegida estética.<br />
<br />
Lo curioso vino cuando decidió que era hora de levantarse e investigar qué demonios estaba pasando, buscar a los demás y especialmente a Kael. Al sentarse en el borde de la cama fue que lo vio, haciendo contacto visual y expresando algo de sorpresa, prácticamente señalándolo —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No me digas que me espiabas mientras dormía, ¿no te dije ya que es raro...?</span></span> —cuestionó, e irremediablemente volvió a hablar sin dejarle siquiera decir "ah" —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Olvídalo. Quizás ya estoy muerto y la vida me dio la oportunidad de despedirme de ti también.</span></span> —ese detalle sólo podría entenderlo él. Hasegawa no hablaba nunca de Himari, sin embargo Omuyaga siempre supo el valor que tuvo en su vida, pues estaba en el mismo rango de importancia.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lamento lo de la discusión.</span></span> —se llevó una mano a la cervical, suspirando y evitando el contacto visual. Pocas veces sucedía eso. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Supongo que luchar contra esa bestia fea, musgosa y maloliente me hizo ver que quizás, no siempre voy a ganar sin despeinarme. Pero ahora que me morí, no tiene sentido mantener esa lógica.</span></span> —entonces se puso de pie, estirándose. Todo su cuerpo crujió de inmediato, un detalle algo raro si era otra de esas fantasías oníricas. <br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Aaaaah! ¡Que rabia! Estoy seguro de que podría haberlo vencido...</span></span> —refunfuñó, haciendo sus típicos shows de gestos mientras se miraba ambas palmas de manera caricaturesca. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Qué más da. Al menos tú seguirás con ellos, si sigues vivo.</span></span> —observando la puerta, se encoge de hombros —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tenían razón con lo de irresponsable, no debo subestimar a mis enemigos hasta no verlos derrotados. Tanto potencial desperdiciado...</span></span> —es lo único que le apenaba de morir, al final los demás podrían llegar a seguir viviendo con completa normalidad. Confiaba en que sería así, una vida feliz para todos ellos.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Al menos el destino sabe bien cuál es mi paraíso! Bailar hasta la eternidad, con buena compañía, sí señor.</span></span> —una broma, pues aquello no era verdad. Su cielo ideal eran los brazos de Himari, pero no iba a quejarse por fuera, no con ese tema.<br />
<br />
Y si es que Kael no lo interrumpía antes, Shin seguiría creyendo que finalmente murió ante el curioso cambio de escenario.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas Shura. Día 41, Verano. Año 17.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hora: 22:31</span></span></div>
<br />
Las Dunas Shura, el sector más habitado y amistoso entre todo el páramo salvaje que representaba la Isla Sabakun, un lugar donde la muerte podía ser causada por una infinidad de motivos. Si no eran personas tratando de eliminar la competencia por extraer recursos, saltaba al cuello de los distraídos alguna bestia peligrosa siguiendo su instinto, o en expediciones largas las altas temperaturas terminaban asando las esperanzas de quienes no se prepararon lo suficientemente bien.<br />
<br />
En definitiva, la mejor bienvenida posible para quienes llegaban al Grand Line con los ánimos por todo lo alto. Pocos esperarían semejante prueba de voluntad.<br />
<br />
Tras el Reverse Mountain, el grupo marine que conformaba la División Setentaicinco enfrentó pérdidas. Para fortuna del equipo ninguna se presentó en forma de la vida de algún compañero, pero el navío que obtuvieron con tanto esfuerzo y la mayoría de pertenencias guardadas en él se perdieron, dejándolos parcialmente varados y metafóricamente "al desnudo". Era la segunda vez que el albino perdía equipamiento desde que se dejó sus cosas en Samba creyendo que tendría tiempo de volver.<br />
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Ah, la vida, hay que abrazar cada trozo de tela sofisticada como si fuese la última vez.<br />
<br />
Portando dinero encima, y no tan lejanos de la medianoche, consiguieron encontrar un hostal con el suficiente espacio para alojarlos a todos, y asegurando un sitio de descanso, así continuarían las desventuras del equipo, quienes todavía no habían tenido noticias sobre el más ruidoso de sus miembros, descansando en una cama dentro de la fortaleza de Kael.<br />
<br />
El clima árido de verano hacia parecer a la noche como un día caluroso, con el único detalle de que el sol no picaba sobre la piel. En ese sentido, se seguía sufriendo un equivalente a las temperaturas de Baterilla, algo más seco considerando que no existía ningún tipo de nube a la vista. Un cielo estrellado, hermoso a ojos de quienes se sentasen a observarlo.<br />
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En ese intervalo de tiempo, y desconociendo qué estaban haciendo sus compañeros fuera, finalmente Shin despertó.<br />
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El mundo oscuro a su alrededor se difuminaba entre destellos saturados, era una mezcla tan extraña que pocas palabras podrían describirlo, sin embargo, lo más destacado de semejante experiencia fue la falta de aire, una que antes no se había manifestado, como si su cuerpo real repentinamente hubiese decidido hacer un reset, poniendo en funcionamiento algún shock extraño que consiguió abrir sus ojos y obligarlo a sentarse, tomando una buena bocanada de oxígeno, como si lo hubiesen asfixiado varios segundos más allá de su límite al aguantar la respiración.<br />
<br />
El sonido fue estridente, Hasegawa se llevó ambas manos a la garganta, sintiendo los labios secos y claro, las ganas de beber algo urgentemente. Pero eso no fue lo preocupante, si bien, todo aquello se sentía demasiado real, recordaba a la perfección cuál fue el último lugar donde estuvo, y sin embargo lo que los rodeaba no se parecía en nada a la industrial Kutsukku, sino, destellos memoriales en Samba, donde más disfrutó la vida desde sus nimiedades. ¿Acaso era otra prueba de intenciones antes de cruzar el umbral de muerte? ¿Había fracasado?<br />
<br />
Negó con la cabeza, sentado en la cama, oliendo tan bien como siempre lo que comprobaba lo buenas que eran sus colonias, y mostrando en lo que antes fue su uniforme impoluto varias pruebas del brutal combate que vivió junto a su amigo. Sangre, manchas dignas de cloacas y arrugas sobre la tela, observando dichos detalles con algo de horror. También tocó la zona que el lagarto había golpeado, sintiendo un muy pequeño pliegue que dolía más de la cuenta en la zona profunda de la papada, aparentemente dejaría una cicatriz que por suerte no se vería considerando la zona donde se ubicaba, y lo puntiagudo y estilizado que era su mentón. Sólo debería cuidarse con la comida y entrenar mucho para mantener su tan protegida estética.<br />
<br />
Lo curioso vino cuando decidió que era hora de levantarse e investigar qué demonios estaba pasando, buscar a los demás y especialmente a Kael. Al sentarse en el borde de la cama fue que lo vio, haciendo contacto visual y expresando algo de sorpresa, prácticamente señalándolo —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No me digas que me espiabas mientras dormía, ¿no te dije ya que es raro...?</span></span> —cuestionó, e irremediablemente volvió a hablar sin dejarle siquiera decir "ah" —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Olvídalo. Quizás ya estoy muerto y la vida me dio la oportunidad de despedirme de ti también.</span></span> —ese detalle sólo podría entenderlo él. Hasegawa no hablaba nunca de Himari, sin embargo Omuyaga siempre supo el valor que tuvo en su vida, pues estaba en el mismo rango de importancia.<br />
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—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lamento lo de la discusión.</span></span> —se llevó una mano a la cervical, suspirando y evitando el contacto visual. Pocas veces sucedía eso. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Supongo que luchar contra esa bestia fea, musgosa y maloliente me hizo ver que quizás, no siempre voy a ganar sin despeinarme. Pero ahora que me morí, no tiene sentido mantener esa lógica.</span></span> —entonces se puso de pie, estirándose. Todo su cuerpo crujió de inmediato, un detalle algo raro si era otra de esas fantasías oníricas. <br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Aaaaah! ¡Que rabia! Estoy seguro de que podría haberlo vencido...</span></span> —refunfuñó, haciendo sus típicos shows de gestos mientras se miraba ambas palmas de manera caricaturesca. —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Qué más da. Al menos tú seguirás con ellos, si sigues vivo.</span></span> —observando la puerta, se encoge de hombros —<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tenían razón con lo de irresponsable, no debo subestimar a mis enemigos hasta no verlos derrotados. Tanto potencial desperdiciado...</span></span> —es lo único que le apenaba de morir, al final los demás podrían llegar a seguir viviendo con completa normalidad. Confiaba en que sería así, una vida feliz para todos ellos.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Al menos el destino sabe bien cuál es mi paraíso! Bailar hasta la eternidad, con buena compañía, sí señor.</span></span> —una broma, pues aquello no era verdad. Su cielo ideal eran los brazos de Himari, pero no iba a quejarse por fuera, no con ese tema.<br />
<br />
Y si es que Kael no lo interrumpía antes, Shin seguiría creyendo que finalmente murió ante el curioso cambio de escenario.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Sueños Blancos | Pasado | Cill Blinton]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3604</link>
			<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 21:13:31 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=715">Miyori Hoshino</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3604</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 42 de Verano, Año 17 / 11:50 pm</span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai, Isla Sabakun</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas de Shura (Zona Central) </span></span></span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
No hace mucho que llegamos a las Dunas de Shura y aún recuerdo el viaje en ferry como una experiencia aterradora y caótica, del haber ascendido en aquella montaña de agua para instantes después sentir el brusco descenso que nos arrastró hacia una corriente más lejos de los Blues. Esa noche permanece grabada en mi corazón, pues a pesar de tan mal pronóstico y de la hostilidad del mar embravecido, alcanzamos llegar a la primera isla que se nos presentó, la Isla Sabakun.<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al bajar de aquel navío casi desplomándose en el banco de arena, como si hubiese resistido todo este tiempo para traernos a salvo, lo supe, sobrevivimos al mal tiempo, al terror de casi perdernos en la nada, de naufragar en un destino trágico. Llegar a tierra firme solo fue el resultado de las plegarias de cada uno de los que estaban a bordo. Nos reunimos una vez más, casi en silencio, como si cada uno aún estuviera regresando poco a poco de ese viaje, pero no permanecimos juntos por mucho tiempo, cada quien, aferrado a sus propios pensamientos y creencias, tomaron el camino que creyeron más seguro, o quizás el menos incierto. La mayoría de los pasajeros terminamos coincidiendo en un mismo punto, un pasaje central que parecía ser el corazón de la isla, y allí, entre miradas curiosas y pasos cautelosos, encontramos pequeños negocios y humildes viviendas, no eran muchos, y los recursos claramente escaseaban, pero aun así, había vida ahí. Y de alguna forma, ese lugar, con todo lo poco que tenía, ofrecía justo lo necesario para quienes como nosotros llegaban sin nada más que el peso del viaje y la esperanza de empezar de nuevo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nuestra tripulación que en este momento es llamado como los Smokey Pirates, éramos precisamente tres almas compartiendo un mismo camino, cada uno con oficios diferentes, un navegante que era nuestro capitán, un Lunarian con conocimientos médicos, y una artista que encontraba en la música un mundo perfecto. Y aun así, la fortuna nos permitió encontrar un techo bajo el cual resguardarnos, encontramos una posada para ser precisos. En aquella zona desértica no era más que una estructura humilde con cimientos de roca blanca desgastada por el tiempo, paredes sencillas que resisten el calor implacable, y en sus techos de barro las coronaban con palmas secas, era un refugio común en lugares olvidados por la civilización, pero para nosotros, en ese momento se sintió como un verdadero hogar, hasta que tuviésemos que tomar camino y seguir navegando.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Han pasado tres días desde que nos establecimos pero siento como si aún siguiera atrapada en aquella misma sala, como si nunca hubiera despertado realmente de ese sueño de la muerte. Recuerdo abrir los ojos en aquella habitación casi sumida en la oscuridad, y encontrarlos a ellos, al Wotan azul, Kazan, a la Marine Nyra y la Gyojin medula, Melly. Mi sueños me remontan a ese momento que en mi cuello sostuve la prueba de que realmente existe ese mundo donde te arrebatan la libertad y juegan a ponerte precio, donde no existe tu nombre y solo te identifican con números como si fueras un ganado. Recuerdo ese sonido constante golpeando en mis oídos, como si en cualquier momento fuera a estallar. Sueño con ese frío que no se va de mi cuerpo y me arranca los alientos, aquella sensación caladas en mi huesos. Sueño con las palabras de Arnold, su voz jocosa y llenas de falsedad, invitándonos a poner fin a nuestra propia miseria destruyéndonos entre nosotros. Simplemente viene a mi cabeza el instante en que disparó las flechas en su contra con tal de protegernos, de sobrevivir, y cuando parece que estamos alcanzando hacerle daño, llega esa explosión de humo blanco, congelado, logrando tumbarme en el suelo helado, y cuando cierro los ojos… todo vuelve a empezar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Despierto de nuevo en esa habitación oscura.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La primera noche tuvimos una celebración por estar vivos, por estar aquí, por habernos encontrado finalmente, una celebración por los Smokey Pirate,por atrevernos a soñar en grande otra vez, incluso yo también estaba feliz… al menos en la superficie.Porque mientras todos reían, mientras la vida parecía darnos una segunda oportunidad de tomar un respiro, algo dentro de mí empezaba a quebrarse en silencio, pedazo a pedazo. No lo demostré, no lo dije, solo seguí sonriendo y fingí totalmente que estaba bien. No quería preocupar a mis compañeros… mucho menos a Cill.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El segundo día, aunque salimos a explorar los alrededores, mi mente no estaba realmente allí. Caminaba, pero no veía. Escuchaba, pero no procesaba. Era como si mi conciencia estuviera atrapada en otro lugar, perdida entre los recuerdos de aquel día y pensamientos que giraban sin descanso en una encrucijada constante: el bien, lo correcto… y todo lo que debí haber hecho de otra manera. Apenas probé bocado, la comida se quedaba frente a mí sin lograr alcanzar el hambre, y terminé pasando más tiempo en la habitación de la posada que fuera de ella, intenté tocar música, de usar a Amphitrite buscando en él algo que me devolviera a mí misma, pero incluso las notas se torcía en mi mente, arrastrándome de vuelta aquella situación donde tocar el violín era parte de ejercer la lucha por nuestras vidas. Cada intento de escape me regresaba al mismo punto. Me estaba ahogando.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El día de hoy tampoco quise salir de la habitación, ni tampoco quise probar bocado, ciertamente no tenía apetito ni deseo de nada, así que dejé que Cill y Alek tuvieran la oportunidad de ir a hacer sus hazañas de apuestas, o de ir a liarse con alguien que quisiera darles batalla, después de todo, ellos sí parecen haber disfrutado el haber peleado y salir victoriosos de sus batalla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Salí a la terraza de la habitación y me senté en el umbral de la ventana, observando el cielo nocturno que aquella noche se extendía hermoso sobre las viviendas del desierto. Vestía un short holgado rosa, una camisa blanca de mangas, y sobre mis brazos un cárdigan de color beige que me daba abrigo, el desierto era demasiado frío durante las noches a pesar que durante el día era infernal. Mis pies cubiertos por dos calcetines de lana de color blanco.</div>
<br />
Estando sola en la oscuridad de la habitación, y con un cielo que prometía ser mi compañero, comencé a tararear una melodía suave, amena, amorosa, una canción de cuna que mi padre solía cantarme en Baquella, mi antiguo hogar. Sin embargo, a pesar de cantar con todo el cariño del mundo, en mi corazón llevaba una espina que no dejaba de sangrar, una espina nacida de aquel día que nos arrastró por sendas de muerte y odio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 42 de Verano, Año 17 / 11:50 pm</span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai, Isla Sabakun</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas de Shura (Zona Central) </span></span></span></div>
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No hace mucho que llegamos a las Dunas de Shura y aún recuerdo el viaje en ferry como una experiencia aterradora y caótica, del haber ascendido en aquella montaña de agua para instantes después sentir el brusco descenso que nos arrastró hacia una corriente más lejos de los Blues. Esa noche permanece grabada en mi corazón, pues a pesar de tan mal pronóstico y de la hostilidad del mar embravecido, alcanzamos llegar a la primera isla que se nos presentó, la Isla Sabakun.<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al bajar de aquel navío casi desplomándose en el banco de arena, como si hubiese resistido todo este tiempo para traernos a salvo, lo supe, sobrevivimos al mal tiempo, al terror de casi perdernos en la nada, de naufragar en un destino trágico. Llegar a tierra firme solo fue el resultado de las plegarias de cada uno de los que estaban a bordo. Nos reunimos una vez más, casi en silencio, como si cada uno aún estuviera regresando poco a poco de ese viaje, pero no permanecimos juntos por mucho tiempo, cada quien, aferrado a sus propios pensamientos y creencias, tomaron el camino que creyeron más seguro, o quizás el menos incierto. La mayoría de los pasajeros terminamos coincidiendo en un mismo punto, un pasaje central que parecía ser el corazón de la isla, y allí, entre miradas curiosas y pasos cautelosos, encontramos pequeños negocios y humildes viviendas, no eran muchos, y los recursos claramente escaseaban, pero aun así, había vida ahí. Y de alguna forma, ese lugar, con todo lo poco que tenía, ofrecía justo lo necesario para quienes como nosotros llegaban sin nada más que el peso del viaje y la esperanza de empezar de nuevo.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nuestra tripulación que en este momento es llamado como los Smokey Pirates, éramos precisamente tres almas compartiendo un mismo camino, cada uno con oficios diferentes, un navegante que era nuestro capitán, un Lunarian con conocimientos médicos, y una artista que encontraba en la música un mundo perfecto. Y aun así, la fortuna nos permitió encontrar un techo bajo el cual resguardarnos, encontramos una posada para ser precisos. En aquella zona desértica no era más que una estructura humilde con cimientos de roca blanca desgastada por el tiempo, paredes sencillas que resisten el calor implacable, y en sus techos de barro las coronaban con palmas secas, era un refugio común en lugares olvidados por la civilización, pero para nosotros, en ese momento se sintió como un verdadero hogar, hasta que tuviésemos que tomar camino y seguir navegando.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Han pasado tres días desde que nos establecimos pero siento como si aún siguiera atrapada en aquella misma sala, como si nunca hubiera despertado realmente de ese sueño de la muerte. Recuerdo abrir los ojos en aquella habitación casi sumida en la oscuridad, y encontrarlos a ellos, al Wotan azul, Kazan, a la Marine Nyra y la Gyojin medula, Melly. Mi sueños me remontan a ese momento que en mi cuello sostuve la prueba de que realmente existe ese mundo donde te arrebatan la libertad y juegan a ponerte precio, donde no existe tu nombre y solo te identifican con números como si fueras un ganado. Recuerdo ese sonido constante golpeando en mis oídos, como si en cualquier momento fuera a estallar. Sueño con ese frío que no se va de mi cuerpo y me arranca los alientos, aquella sensación caladas en mi huesos. Sueño con las palabras de Arnold, su voz jocosa y llenas de falsedad, invitándonos a poner fin a nuestra propia miseria destruyéndonos entre nosotros. Simplemente viene a mi cabeza el instante en que disparó las flechas en su contra con tal de protegernos, de sobrevivir, y cuando parece que estamos alcanzando hacerle daño, llega esa explosión de humo blanco, congelado, logrando tumbarme en el suelo helado, y cuando cierro los ojos… todo vuelve a empezar.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Despierto de nuevo en esa habitación oscura.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La primera noche tuvimos una celebración por estar vivos, por estar aquí, por habernos encontrado finalmente, una celebración por los Smokey Pirate,por atrevernos a soñar en grande otra vez, incluso yo también estaba feliz… al menos en la superficie.Porque mientras todos reían, mientras la vida parecía darnos una segunda oportunidad de tomar un respiro, algo dentro de mí empezaba a quebrarse en silencio, pedazo a pedazo. No lo demostré, no lo dije, solo seguí sonriendo y fingí totalmente que estaba bien. No quería preocupar a mis compañeros… mucho menos a Cill.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El segundo día, aunque salimos a explorar los alrededores, mi mente no estaba realmente allí. Caminaba, pero no veía. Escuchaba, pero no procesaba. Era como si mi conciencia estuviera atrapada en otro lugar, perdida entre los recuerdos de aquel día y pensamientos que giraban sin descanso en una encrucijada constante: el bien, lo correcto… y todo lo que debí haber hecho de otra manera. Apenas probé bocado, la comida se quedaba frente a mí sin lograr alcanzar el hambre, y terminé pasando más tiempo en la habitación de la posada que fuera de ella, intenté tocar música, de usar a Amphitrite buscando en él algo que me devolviera a mí misma, pero incluso las notas se torcía en mi mente, arrastrándome de vuelta aquella situación donde tocar el violín era parte de ejercer la lucha por nuestras vidas. Cada intento de escape me regresaba al mismo punto. Me estaba ahogando.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El día de hoy tampoco quise salir de la habitación, ni tampoco quise probar bocado, ciertamente no tenía apetito ni deseo de nada, así que dejé que Cill y Alek tuvieran la oportunidad de ir a hacer sus hazañas de apuestas, o de ir a liarse con alguien que quisiera darles batalla, después de todo, ellos sí parecen haber disfrutado el haber peleado y salir victoriosos de sus batalla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Salí a la terraza de la habitación y me senté en el umbral de la ventana, observando el cielo nocturno que aquella noche se extendía hermoso sobre las viviendas del desierto. Vestía un short holgado rosa, una camisa blanca de mangas, y sobre mis brazos un cárdigan de color beige que me daba abrigo, el desierto era demasiado frío durante las noches a pesar que durante el día era infernal. Mis pies cubiertos por dos calcetines de lana de color blanco.</div>
<br />
Estando sola en la oscuridad de la habitación, y con un cielo que prometía ser mi compañero, comencé a tararear una melodía suave, amena, amorosa, una canción de cuna que mi padre solía cantarme en Baquella, mi antiguo hogar. Sin embargo, a pesar de cantar con todo el cariño del mundo, en mi corazón llevaba una espina que no dejaba de sangrar, una espina nacida de aquel día que nos arrastró por sendas de muerte y odio.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Lesiones y Curaciones; Lección Obligatoria [con Masami]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3599</link>
			<pubDate>Mon, 27 Apr 2026 12:59:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=647">Sigrid Birkisson</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3599</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 43 de Verano, Año 17 </span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Corriente Akai, Isla Sabakun, Dunas Shura </span></span><br />
<br />
Habían pasado un par de días desde su llegada a Sabakun, y aunque la espera por la embarcación de la marina comenzaba a sentirse eterna, Sigrid no era de las que se quedaban quietas demasiado tiempo. Ya había atendido a todos los heridos, revisado vendajes, cambiado apósitos y asegurado de que nadie se le fuera a desangrar en medio del desierto, así que, en teoría no tenía nada más que hacer, pero Sigrid siempre encontraba algo. Sentada sobre una caja, con los brazos cruzados y el ceño ligeramente fruncido, observaba a Masami a la distancia, siguiendo sus movimientos con atención poco disimulada. Su mente, que normalmente era directa y simple, llevaba ya un rato dando vueltas a una misma idea.<br />
 <br />
<span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hmm—</span> </span>murmuró, inclinando la cabeza. Una doctora necesitaba una enfermera y no cualquier enfermera, alguien de confianza, alguien que ya estuviera ahí, alguien que, aunque no supiera nada todavía, pudiera aprender. Su mirada se iluminó ligeramente<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">. <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Ya está. —</span></span> dijo para sí misma, como si acabara de descubrir algo enorme. Se levantó de golpe, haciendo crujir la madera bajo sus pies, y caminó directo hacia Masami sin ningún tipo de sutileza, como era costumbre. no avisó, no dudó, simplemente llegó.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Masami hermosa. —</span></span> empezó, colocándose frente a ella con esa sonrisa amplia y directa.<span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—He tomado una decisión muy importante. —</span></span> No dio contexto, no suavizó nada.<span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Vas a ser mi enfermera. —</span></span> Así, sin rodeos cruzó los brazos, asintiendo con seguridad, completamente convencida de que aquello tenía todo el sentido del mundo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Eres fuerte, eres valiente y ya sobreviviste a todo esto. —</span></span> añadió, señalando alrededor con un gesto amplio. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Eso ya te pone por encima de muchos. —</span></span> Luego se inclinó un poco hacia ella, bajando apenas el tono, pero sin perder la intensidad. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Yo te enseño todo. —</span></span> hizo una pausa y entonces volvió su sonrisa característica. <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Desde cómo curar heridas hasta cómo salvarle la vida a un idiota como Enji. —</span></span> Como si ya estuviera decidido, como si no hubiera otra opción, porque en la cabeza de Sigrid eso ya era un hecho.<br />
 <br />
Sigrid no esperó respuesta, literalmente. En cuanto terminó de explicar su brillante idea, extendió la mano, tomó a Masami por el pañuelo azul y comenzó a arrastrarla por la arena como si fuera lo más normal del mundo, ignorando por completo la resistencia de la chica. La arena se levantaba a su paso, el peso y la fuerza de la vikinga hacían imposible cualquier intento real de escape. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—¡Vamos, vamos!—</span></span> decía con entusiasmo, sin mirar atrás. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—¡El tiempo es oro cuando hay gente herida! — </span></span>Masami claramente no estaba de acuerdo, pero eso no detuvo a Sigrid ni un poco, para ella, aquello no era una imposición era una oportunidad.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—A las dunas de Notredamp o como sea que se llame. —</span></span> añadió, frunciendo un poco el ceño al no recordar bien el nombre. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—¡Ahí seguro hay gente que curar! —</span> </span>Su tono era completamente convencido, casi alegre, como si estuviera hablando de ir a un festival en lugar de arrastrar a su amiga por el desierto hacia una zona potencialmente peligrosa. La vikinga avanzaba con paso firme, imparable, mientras Masami quedaba a merced de su decisión médica.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—No te preocupes, Masami preciosa. —</span></span> continuó, como si nada. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Primero aprendes y después te dejo elegir vendajes. —</span> </span>hizo una breve pausa antes de volver hablar.  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Los bonitos. —</span></span> Ni siquiera se cuestionaba si aquello era lo correcto, en la cabeza de Sigrid, ayudar gente siempre era la mejor opción, aunque implicara arrastrar a alguien por la arena para lograrlo.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/nL5HVkb.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: nL5HVkb.jpeg]" class="mycode_img" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 43 de Verano, Año 17 </span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Corriente Akai, Isla Sabakun, Dunas Shura </span></span><br />
<br />
Habían pasado un par de días desde su llegada a Sabakun, y aunque la espera por la embarcación de la marina comenzaba a sentirse eterna, Sigrid no era de las que se quedaban quietas demasiado tiempo. Ya había atendido a todos los heridos, revisado vendajes, cambiado apósitos y asegurado de que nadie se le fuera a desangrar en medio del desierto, así que, en teoría no tenía nada más que hacer, pero Sigrid siempre encontraba algo. Sentada sobre una caja, con los brazos cruzados y el ceño ligeramente fruncido, observaba a Masami a la distancia, siguiendo sus movimientos con atención poco disimulada. Su mente, que normalmente era directa y simple, llevaba ya un rato dando vueltas a una misma idea.<br />
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<span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hmm—</span> </span>murmuró, inclinando la cabeza. Una doctora necesitaba una enfermera y no cualquier enfermera, alguien de confianza, alguien que ya estuviera ahí, alguien que, aunque no supiera nada todavía, pudiera aprender. Su mirada se iluminó ligeramente<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">. <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Ya está. —</span></span> dijo para sí misma, como si acabara de descubrir algo enorme. Se levantó de golpe, haciendo crujir la madera bajo sus pies, y caminó directo hacia Masami sin ningún tipo de sutileza, como era costumbre. no avisó, no dudó, simplemente llegó.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Masami hermosa. —</span></span> empezó, colocándose frente a ella con esa sonrisa amplia y directa.<span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—He tomado una decisión muy importante. —</span></span> No dio contexto, no suavizó nada.<span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Vas a ser mi enfermera. —</span></span> Así, sin rodeos cruzó los brazos, asintiendo con seguridad, completamente convencida de que aquello tenía todo el sentido del mundo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Eres fuerte, eres valiente y ya sobreviviste a todo esto. —</span></span> añadió, señalando alrededor con un gesto amplio. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Eso ya te pone por encima de muchos. —</span></span> Luego se inclinó un poco hacia ella, bajando apenas el tono, pero sin perder la intensidad. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Yo te enseño todo. —</span></span> hizo una pausa y entonces volvió su sonrisa característica. <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Desde cómo curar heridas hasta cómo salvarle la vida a un idiota como Enji. —</span></span> Como si ya estuviera decidido, como si no hubiera otra opción, porque en la cabeza de Sigrid eso ya era un hecho.<br />
 <br />
Sigrid no esperó respuesta, literalmente. En cuanto terminó de explicar su brillante idea, extendió la mano, tomó a Masami por el pañuelo azul y comenzó a arrastrarla por la arena como si fuera lo más normal del mundo, ignorando por completo la resistencia de la chica. La arena se levantaba a su paso, el peso y la fuerza de la vikinga hacían imposible cualquier intento real de escape. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—¡Vamos, vamos!—</span></span> decía con entusiasmo, sin mirar atrás. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—¡El tiempo es oro cuando hay gente herida! — </span></span>Masami claramente no estaba de acuerdo, pero eso no detuvo a Sigrid ni un poco, para ella, aquello no era una imposición era una oportunidad.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—A las dunas de Notredamp o como sea que se llame. —</span></span> añadió, frunciendo un poco el ceño al no recordar bien el nombre. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—¡Ahí seguro hay gente que curar! —</span> </span>Su tono era completamente convencido, casi alegre, como si estuviera hablando de ir a un festival en lugar de arrastrar a su amiga por el desierto hacia una zona potencialmente peligrosa. La vikinga avanzaba con paso firme, imparable, mientras Masami quedaba a merced de su decisión médica.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—No te preocupes, Masami preciosa. —</span></span> continuó, como si nada. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Primero aprendes y después te dejo elegir vendajes. —</span> </span>hizo una breve pausa antes de volver hablar.  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">—Los bonitos. —</span></span> Ni siquiera se cuestionaba si aquello era lo correcto, en la cabeza de Sigrid, ayudar gente siempre era la mejor opción, aunque implicara arrastrar a alguien por la arena para lograrlo.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/nL5HVkb.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: nL5HVkb.jpeg]" class="mycode_img" />]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[My eyes saw you last night [Pasado|Miyori]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3595</link>
			<pubDate>Sun, 26 Apr 2026 15:18:26 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=627">Melly Jellyfish</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3595</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 45 de Verano, Año 17.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai, Isla Sabakun</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas de Shura (Zona Central) </span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">9:49 PM, Clima normal. </span><br />
<br />
<br />
Hace ya unos cinco días que el capitán Dharma y yo quedamos varados en esta isla que parece sacada de una pesadilla seca, pero lo importante no es eso, lo importante es que lo logramos, estamos en el Grand Line, concretamente en Isla Sabakun, si es que así se llama este horno con arena, es básicamente un desierto sin ganas de disimular. No hay mucha gente, no hay sombra suficiente y definitivamente no hay nada amable en este lugar. Es como si alguien hubiera decidido juntar todo lo incómodo del mundo en un solo punto y decir ¨sí, aquí pueden vivir¨. Durante el día, el calor es tan absurdo que sientes que te están cocinando desde dentro. Podría jurar que si me quedo quieta demasiado tiempo termino convertida en gelatina hervida y eso no suena nada bonito. La arena quema, el aire pesa y hasta respirar se siente como un esfuerzo innecesario.<br />
<br />
Pero en la noche la cosa cambia y no para mejor, el frío cae de golpe, sin aviso, como si el mismo lugar se arrepintiera de no haberte matado ante, es un frío seco, incómodo, de esos que se meten en el cuerpo y no quieren salir. Estoy segura de que ese maldito Arnold estaría encantado aquí, revolcándose en la arena como si fuera su casa, pero yo no, ni un poco, aun así, aquí estamos, varados, pero vivos y si algo he aprendido ya, es que mientras esté viva, siempre hay algo que robar o alguien.<br />
<br />
El capitán y yo quedamos en encontrarnos en unos días para intentar zarpar. Hasta entonces yo tenía cosas que hacer, conseguir berries, muchos, como siempre, pero a mi manera, la manera medusa. Así que en cuanto cayó la noche, me deslicé hacia las Dunas Shura. Desde lejos, los asentamientos parecían pequeñas manchas perdidas entre la arena, separados unos de otros como si sus propios habitantes desconfiaran demasiado incluso para vivir cerca, casas aisladas, caminos poco marcados, todo gritaba no te acerques y para mi eso es simplemente perfecto. Esas cosas nunca me han detenido. Avancé con sigilo, aprovechando la oscuridad, dejando que mi cuerpo se moviera suave, casi ondulante, como si todavía estuviera bajo el agua. Cada paso medido, cada sonido evitado. Mis ojos recorrían las estructuras, buscando las más silenciosas, las que no tenían luz, las que parecían, olvidadas.<br />
<br />
Había escuchado algo. Que esta gente solía reunirse en un tal oasis, que pasaban horas intentando reclamarlo o protegerlo, algo así. No me interesaban los detalles solo lo que dejaban atrás, casas vacías, oportunidades, por eso me acerqué a una de ellas, inclinando apenas la cabeza mientras escuchaba, no había nada, ni voces, ni movimiento. Solo el viento colándose por las rendijas.<span style="color: #ff857a;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Perfecto, </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">glup</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —</span></span>murmuré. Mis dedos se deslizaron hacia la puerta, probando con cuidado, sin prisa. Si estaba abierta, mejor, si no, bueno, para algo tengo manos ligeras.<span style="color: #ff857a;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Vamos a ver qué me deja</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ron </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">esta noche —</span></span>susurré, con una pequeña sonrisa formándose, si en este lugar todos desconfían de todos, el verdadero peligro soy yo.<br />
<br />
Sin embargo, mientras vigilaba hacia atrás por pura costumbre, por ese instinto que nunca me deja tranquila, la vi, primero unos ojos seguidos de unos labios que formaban una sonrisa. Algo en ella me golpeó directo, como si ya la hubiera visto mil veces, como si la conociera. Mi ceño se frunció al instante, intentando recordar, buscando entre ese desastre que tengo por memoria, pero nada, vacío, solo esa sensación incómoda de que era importante, demasiado importante. Me aparté de la puerta de inmediato y, sin hacer ruido, subí al tejado más cercano, agachándome mientras la observaba a la distancia. Mis ojos no se despegaban de ella, analizándola, intentando arrancarle un nombre a la fuerza.<br />
<br />
Mi corazón dio un golpe fuerte y luego otro, como si me estuviera gritando ¨deja de esconderte¨ entonces chasqueé la lengua, incómoda. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff857a;" class="mycode_color">—¿Misty…? ¿Makenzy…? ¿Mikaela…? —</span></span>susurré, probando nombres al aire como si alguno fuera a encajar por arte de magia, pero nada, sin embargo no pude quedarme ahí, bajé del tejado con rapidez, moviéndome entre las sombras hasta posicionarme detrás de una de las casas, lo suficientemente cerca como para verla mejor, pero sin exponerme del todo, dudé un segundo y luego me atreví. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff857a;" class="mycode_color">—Pssss… pssss… —</span></span>intenté llamarla, haciendo ese sonido ridículo con los labios, parpadee un poco habiendo dado cuenta de la estupidez que acababa de hacer. <br />
<br />
<span style="color: #ff857a;" class="mycode_color">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Claro, Melly, porque claramente es un gato —</span></span>murmuré para mí misma, rodando los ojos, aun así no me fui, porque había algo en ella, algo que no podía ignorar, sabia que la conocía de algo, era reciente, si, ella estaba en ese incidente raro, en el frio, con el loco del frio, claro que si, era importante.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 45 de Verano, Año 17.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai, Isla Sabakun</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dunas de Shura (Zona Central) </span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">9:49 PM, Clima normal. </span><br />
<br />
<br />
Hace ya unos cinco días que el capitán Dharma y yo quedamos varados en esta isla que parece sacada de una pesadilla seca, pero lo importante no es eso, lo importante es que lo logramos, estamos en el Grand Line, concretamente en Isla Sabakun, si es que así se llama este horno con arena, es básicamente un desierto sin ganas de disimular. No hay mucha gente, no hay sombra suficiente y definitivamente no hay nada amable en este lugar. Es como si alguien hubiera decidido juntar todo lo incómodo del mundo en un solo punto y decir ¨sí, aquí pueden vivir¨. Durante el día, el calor es tan absurdo que sientes que te están cocinando desde dentro. Podría jurar que si me quedo quieta demasiado tiempo termino convertida en gelatina hervida y eso no suena nada bonito. La arena quema, el aire pesa y hasta respirar se siente como un esfuerzo innecesario.<br />
<br />
Pero en la noche la cosa cambia y no para mejor, el frío cae de golpe, sin aviso, como si el mismo lugar se arrepintiera de no haberte matado ante, es un frío seco, incómodo, de esos que se meten en el cuerpo y no quieren salir. Estoy segura de que ese maldito Arnold estaría encantado aquí, revolcándose en la arena como si fuera su casa, pero yo no, ni un poco, aun así, aquí estamos, varados, pero vivos y si algo he aprendido ya, es que mientras esté viva, siempre hay algo que robar o alguien.<br />
<br />
El capitán y yo quedamos en encontrarnos en unos días para intentar zarpar. Hasta entonces yo tenía cosas que hacer, conseguir berries, muchos, como siempre, pero a mi manera, la manera medusa. Así que en cuanto cayó la noche, me deslicé hacia las Dunas Shura. Desde lejos, los asentamientos parecían pequeñas manchas perdidas entre la arena, separados unos de otros como si sus propios habitantes desconfiaran demasiado incluso para vivir cerca, casas aisladas, caminos poco marcados, todo gritaba no te acerques y para mi eso es simplemente perfecto. Esas cosas nunca me han detenido. Avancé con sigilo, aprovechando la oscuridad, dejando que mi cuerpo se moviera suave, casi ondulante, como si todavía estuviera bajo el agua. Cada paso medido, cada sonido evitado. Mis ojos recorrían las estructuras, buscando las más silenciosas, las que no tenían luz, las que parecían, olvidadas.<br />
<br />
Había escuchado algo. Que esta gente solía reunirse en un tal oasis, que pasaban horas intentando reclamarlo o protegerlo, algo así. No me interesaban los detalles solo lo que dejaban atrás, casas vacías, oportunidades, por eso me acerqué a una de ellas, inclinando apenas la cabeza mientras escuchaba, no había nada, ni voces, ni movimiento. Solo el viento colándose por las rendijas.<span style="color: #ff857a;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Perfecto, </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">glup</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —</span></span>murmuré. Mis dedos se deslizaron hacia la puerta, probando con cuidado, sin prisa. Si estaba abierta, mejor, si no, bueno, para algo tengo manos ligeras.<span style="color: #ff857a;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Vamos a ver qué me deja</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ron </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">esta noche —</span></span>susurré, con una pequeña sonrisa formándose, si en este lugar todos desconfían de todos, el verdadero peligro soy yo.<br />
<br />
Sin embargo, mientras vigilaba hacia atrás por pura costumbre, por ese instinto que nunca me deja tranquila, la vi, primero unos ojos seguidos de unos labios que formaban una sonrisa. Algo en ella me golpeó directo, como si ya la hubiera visto mil veces, como si la conociera. Mi ceño se frunció al instante, intentando recordar, buscando entre ese desastre que tengo por memoria, pero nada, vacío, solo esa sensación incómoda de que era importante, demasiado importante. Me aparté de la puerta de inmediato y, sin hacer ruido, subí al tejado más cercano, agachándome mientras la observaba a la distancia. Mis ojos no se despegaban de ella, analizándola, intentando arrancarle un nombre a la fuerza.<br />
<br />
Mi corazón dio un golpe fuerte y luego otro, como si me estuviera gritando ¨deja de esconderte¨ entonces chasqueé la lengua, incómoda. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff857a;" class="mycode_color">—¿Misty…? ¿Makenzy…? ¿Mikaela…? —</span></span>susurré, probando nombres al aire como si alguno fuera a encajar por arte de magia, pero nada, sin embargo no pude quedarme ahí, bajé del tejado con rapidez, moviéndome entre las sombras hasta posicionarme detrás de una de las casas, lo suficientemente cerca como para verla mejor, pero sin exponerme del todo, dudé un segundo y luego me atreví. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff857a;" class="mycode_color">—Pssss… pssss… —</span></span>intenté llamarla, haciendo ese sonido ridículo con los labios, parpadee un poco habiendo dado cuenta de la estupidez que acababa de hacer. <br />
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<span style="color: #ff857a;" class="mycode_color">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Claro, Melly, porque claramente es un gato —</span></span>murmuré para mí misma, rodando los ojos, aun así no me fui, porque había algo en ella, algo que no podía ignorar, sabia que la conocía de algo, era reciente, si, ella estaba en ese incidente raro, en el frio, con el loco del frio, claro que si, era importante.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura grupal t3] (Presente Absoluto) Una papada debe ser la reina]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1001</link>
			<pubDate>Fri, 05 Apr 2024 15:02:28 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=197">Zorak</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1001</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 15 de verano, Año doce</span></span><br />
<span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">12:30h Dunas Shura, Isla Sabakun.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=SoNLtvhWI8Q" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">OST</a></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Era una tarde calurosa en la isla Sabakun y sobre todo en su zona central que es donde nos hallamos ahora mismo, las Dunas Shura, la gente hacia sus quehaceres tranquilamente ajenos a lo que estaba ocurriendo en la zona este y oeste de las dunas, en la zona este un mink intentaba sacarse de encima a un sensual calvo que le perseguía sin saber bien por qué, pero el uniforme que portaba ese calvo era indicativo de que tendría problemas si llegara a toparse con él, por otro lado, en el oeste de las dunas, un Oni era igualmente perseguido por otro hombre con uniforme de la marina, este último con un pelo verde y esponjoso, casi tirando a afro y un gran kanabo sobre su hombro.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Los perseguidos intentaban perder a sus perseguidores, la gente gritaba cuando estos pasaban corriendo junto a ellos, como handicap el intenso calor se cernía sobre las cabezas acaloradas de nuestros protagonistas mientras seguían corriendo, estos seguían dirección hacia no se sabe bien donde, callejeando y tirando puestos de mercadillo al suelo en un vano intento de escapar de los marines.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">El mink tras salir a una ancha calle se dirigió raudo a la fuente del centro del emplazamiento que se erguía en las dunas, el centro mismo de este de hecho, la calle seguía abarrotada y con algo de dificultad logro llegar a la fuente.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Por su parte, el Oni algo más discreto de lo que podría sugerir su gran tamaño, casi logra despistar a su perseguidor al meterse en una callejuela, por lo menos para él, estrecha. Al salir a la calle principal atravesando la callejuela, pudo divisar al mink corriendo con el calvo detrás, pero una voz se escuchó tras de él haciendo patente que su perseguidor había dado con el de nuevo y solo pudo correr hacia adelante, llegando en pocos pasos debido a su tamaño a la fuente, quedando el Mink mirando hacia el norte de esta y el Oni mirando al sur, con sus perseguidores acercándose cada vez más a ellos, la gente al ver que eran marines los que perseguían comenzaron a amontonarse en las calles, taponando las salidas posibles.</span><br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">La premisa era clara, solo podrían salir de aquí usando la fuerza</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Básicamente os persigue un marine a cada uno y por azares del destino acabáis los dos en el centro del poblado de Dunas Shura, cuando los marines entran en la plaza, la gente de alrededor cierra las salidas al amontonarse en ellas para ver que sucede
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Es todo un honor ser vuestro narrador, el primer post ha sido corto y al grano, que un pajarito me ha dicho que estáis ansiosos por rolear! Espero que disfrutéis mucho la aventura.</span><br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">tenéis 48h para postear</span><br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 15 de verano, Año doce</span></span><br />
<span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">12:30h Dunas Shura, Isla Sabakun.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=SoNLtvhWI8Q" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">OST</a></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Era una tarde calurosa en la isla Sabakun y sobre todo en su zona central que es donde nos hallamos ahora mismo, las Dunas Shura, la gente hacia sus quehaceres tranquilamente ajenos a lo que estaba ocurriendo en la zona este y oeste de las dunas, en la zona este un mink intentaba sacarse de encima a un sensual calvo que le perseguía sin saber bien por qué, pero el uniforme que portaba ese calvo era indicativo de que tendría problemas si llegara a toparse con él, por otro lado, en el oeste de las dunas, un Oni era igualmente perseguido por otro hombre con uniforme de la marina, este último con un pelo verde y esponjoso, casi tirando a afro y un gran kanabo sobre su hombro.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Los perseguidos intentaban perder a sus perseguidores, la gente gritaba cuando estos pasaban corriendo junto a ellos, como handicap el intenso calor se cernía sobre las cabezas acaloradas de nuestros protagonistas mientras seguían corriendo, estos seguían dirección hacia no se sabe bien donde, callejeando y tirando puestos de mercadillo al suelo en un vano intento de escapar de los marines.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">El mink tras salir a una ancha calle se dirigió raudo a la fuente del centro del emplazamiento que se erguía en las dunas, el centro mismo de este de hecho, la calle seguía abarrotada y con algo de dificultad logro llegar a la fuente.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Por su parte, el Oni algo más discreto de lo que podría sugerir su gran tamaño, casi logra despistar a su perseguidor al meterse en una callejuela, por lo menos para él, estrecha. Al salir a la calle principal atravesando la callejuela, pudo divisar al mink corriendo con el calvo detrás, pero una voz se escuchó tras de él haciendo patente que su perseguidor había dado con el de nuevo y solo pudo correr hacia adelante, llegando en pocos pasos debido a su tamaño a la fuente, quedando el Mink mirando hacia el norte de esta y el Oni mirando al sur, con sus perseguidores acercándose cada vez más a ellos, la gente al ver que eran marines los que perseguían comenzaron a amontonarse en las calles, taponando las salidas posibles.</span><br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">La premisa era clara, solo podrían salir de aquí usando la fuerza</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
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					Básicamente os persigue un marine a cada uno y por azares del destino acabáis los dos en el centro del poblado de Dunas Shura, cuando los marines entran en la plaza, la gente de alrededor cierra las salidas al amontonarse en ellas para ver que sucede
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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					Es todo un honor ser vuestro narrador, el primer post ha sido corto y al grano, que un pajarito me ha dicho que estáis ansiosos por rolear! Espero que disfrutéis mucho la aventura.</span><br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">tenéis 48h para postear</span><br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los lobos se adaptan [Presente relativo]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1000</link>
			<pubDate>Fri, 05 Apr 2024 13:22:31 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=233">Edmon Contróy</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1000</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Kiekiekiekie!</span></span> — Emanaba el sonido de unos labios ásperos. Sus colmillos rechinaban con fuerza después de cada carcajada, produciendo un agradable sonido rítmico que recordaba al de unas castañuelas. Incluso un pequeño bribón, de no más de metro cuarenta, comenzó a bailar sobre la apestosa madera de la taberna. Su compás lo seguiría la fémina que tenía al lado, que le seguía con palmas. En un abrir y cerrar de ojos se estaba montando un tablao flamenco. Inconscientemente, la cola de Edmon se movía también. ¿Instinto canino? él sabía bien que ese determinado movimiento ocurría de forma involuntaria cuando estaba feliz, pero muchas veces también si se encontraba incómodo o ansioso. En este caso la sensación que lo provocaba era la absoluta felicidad del momento. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Creo, sin exagerar, que sois las mejores personas que he conocido jamás!</span></span> — Un brazo peludo rodeó la cabeza de un humano, era uno de los seis del grupo que se encontraban alrededor de la mesa, bebiendo, cantando y gastando el dinero como verdaderos hombres pobres de ciudades grandes. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Y eso que sois humanos! </span></span>—  Comentó con ironía. <br />
<br />
Eran buenas personas, hombres cansados de sus mujeres que perdían el tiempo con hombres que estaban cansados de sus mujeres. ¿Qué decir a eso? Edmon tan aprovechar el momento. El lobo introduciría sus sigilosos dedos en el interior del pantalón de uno de los humanos, sacándole la cartera. Toma truco de magia. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Kiekiekiekiekie!</span> </span>— Vociferó nuevamente, ya con la primera víctima de la noche. <br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">¿Así que quieres comprarte una isla? eso sí que es un sueño, amigo. </span>— ¿Quién no quería una isla? el objetivo de Edmon era más que asumible para cualquier mente racional, ¿o no? <br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Cuando la tengas invítame, te dejo a los niños y me voy JAJAJAJAJAJAJAJA</span> — Su compañero dijo algo parecido. — <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Definitivamente odian a sus crías</span></span> — <br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Claro, claro! </span></span>— Respondería Contróy, siguiendo la broma mientras iba afanando carteras. <br />
—<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> ¡Yo también le dejo a los niños, vamos!</span> — Intentó rebuscar en su cartera para lanzar unos billetes, pero esta no estaba. —  <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Donde coño ...</span> — Edmon se levantó brindando su copa con el tipo y quitándole la idea de encima para que dejara de buscar. <br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Estáis todos invitados a mi maldita isla. Será un lugar impresionante, os lo prometo.</span></span> —  Cuando hablaba más de la cuenta, liberaba un pequeño ronroneo al terminar una frase. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Habrá un juego muy típico de mi tierra.</span></span> — Se rascó la oreja.<br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">¿Un juego típico? </span>— Llegaron más copas. <br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Caza al humano, es muy divertido kiekiekiekie ... </span></span>—  El silencio inundaría la sala. La mujer que estaba dejando las copas se quedó petrificada. Y sí, claro, todos se le quedaron mirando. Aquellos ojos carmesí notaron la incomodidad del comentario, tenía que arreglarlo. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Humano es como llamamos nosotros la mierda de un animal ...</span> </span>—  No mejoraba la cosa. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Buscamos la ... Caca y quien la encuentra ...</span></span> —  Ninguna mirada le hacía ver un cambio del ambiente. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Se la puede ... Lanzar a su cría a la ... ¿cara? ...</span></span> —  Entonces todos liberaron de nuevo las risas. ¿Qué coño le pasaba a esta gente? <br />
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Las dunas Shura era un lugar repleto de gente extraña, animales muertos de hambre y peligrosos, además de pocos lugares donde beber y comer. Al menos donde había ido a parar Edmon. El ambiente se relajó, rompiéndose un fino velo que definió la realidad, los allí presentes solo le aguantaban porque pagaba las rondas. ¿Qué más daba? Edmon ya tenía sus carteras. —  <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Ya os podéis ir, sí kiekiekie</span></span> — Reía en pensamientos. Bicho raro.</div>
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">• Risa excéntrica:</span> Tu personaje se ríe de una manera diferente y única. (Kiekiekie) <br />

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			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Kiekiekiekie!</span></span> — Emanaba el sonido de unos labios ásperos. Sus colmillos rechinaban con fuerza después de cada carcajada, produciendo un agradable sonido rítmico que recordaba al de unas castañuelas. Incluso un pequeño bribón, de no más de metro cuarenta, comenzó a bailar sobre la apestosa madera de la taberna. Su compás lo seguiría la fémina que tenía al lado, que le seguía con palmas. En un abrir y cerrar de ojos se estaba montando un tablao flamenco. Inconscientemente, la cola de Edmon se movía también. ¿Instinto canino? él sabía bien que ese determinado movimiento ocurría de forma involuntaria cuando estaba feliz, pero muchas veces también si se encontraba incómodo o ansioso. En este caso la sensación que lo provocaba era la absoluta felicidad del momento. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Creo, sin exagerar, que sois las mejores personas que he conocido jamás!</span></span> — Un brazo peludo rodeó la cabeza de un humano, era uno de los seis del grupo que se encontraban alrededor de la mesa, bebiendo, cantando y gastando el dinero como verdaderos hombres pobres de ciudades grandes. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Y eso que sois humanos! </span></span>—  Comentó con ironía. <br />
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Eran buenas personas, hombres cansados de sus mujeres que perdían el tiempo con hombres que estaban cansados de sus mujeres. ¿Qué decir a eso? Edmon tan aprovechar el momento. El lobo introduciría sus sigilosos dedos en el interior del pantalón de uno de los humanos, sacándole la cartera. Toma truco de magia. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Kiekiekiekiekie!</span> </span>— Vociferó nuevamente, ya con la primera víctima de la noche. <br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">¿Así que quieres comprarte una isla? eso sí que es un sueño, amigo. </span>— ¿Quién no quería una isla? el objetivo de Edmon era más que asumible para cualquier mente racional, ¿o no? <br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Cuando la tengas invítame, te dejo a los niños y me voy JAJAJAJAJAJAJAJA</span> — Su compañero dijo algo parecido. — <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Definitivamente odian a sus crías</span></span> — <br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Claro, claro! </span></span>— Respondería Contróy, siguiendo la broma mientras iba afanando carteras. <br />
—<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> ¡Yo también le dejo a los niños, vamos!</span> — Intentó rebuscar en su cartera para lanzar unos billetes, pero esta no estaba. —  <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Donde coño ...</span> — Edmon se levantó brindando su copa con el tipo y quitándole la idea de encima para que dejara de buscar. <br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Estáis todos invitados a mi maldita isla. Será un lugar impresionante, os lo prometo.</span></span> —  Cuando hablaba más de la cuenta, liberaba un pequeño ronroneo al terminar una frase. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Habrá un juego muy típico de mi tierra.</span></span> — Se rascó la oreja.<br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">¿Un juego típico? </span>— Llegaron más copas. <br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Caza al humano, es muy divertido kiekiekiekie ... </span></span>—  El silencio inundaría la sala. La mujer que estaba dejando las copas se quedó petrificada. Y sí, claro, todos se le quedaron mirando. Aquellos ojos carmesí notaron la incomodidad del comentario, tenía que arreglarlo. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Humano es como llamamos nosotros la mierda de un animal ...</span> </span>—  No mejoraba la cosa. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Buscamos la ... Caca y quien la encuentra ...</span></span> —  Ninguna mirada le hacía ver un cambio del ambiente. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Se la puede ... Lanzar a su cría a la ... ¿cara? ...</span></span> —  Entonces todos liberaron de nuevo las risas. ¿Qué coño le pasaba a esta gente? <br />
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Las dunas Shura era un lugar repleto de gente extraña, animales muertos de hambre y peligrosos, además de pocos lugares donde beber y comer. Al menos donde había ido a parar Edmon. El ambiente se relajó, rompiéndose un fino velo que definió la realidad, los allí presentes solo le aguantaban porque pagaba las rondas. ¿Qué más daba? Edmon ya tenía sus carteras. —  <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Ya os podéis ir, sí kiekiekie</span></span> — Reía en pensamientos. Bicho raro.</div>
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">• Risa excéntrica:</span> Tu personaje se ríe de una manera diferente y única. (Kiekiekie) <br />

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