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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Joyland Park]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2026 01:54:53 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[Bajo un cielo escarlata | Pasado | Barald]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3809</link>
			<pubDate>Tue, 09 Jun 2026 19:21:20 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=715">Miyori Hoshino</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3809</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">87 Verano año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">17:35 pm</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Joyland Park, Isla Matsuri</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai</span><br />
</div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Matsuri me parecía un paraíso hermoso, apenas habían pasado unos días desde mi llegada a la ciudad y aún no dejaba de asombrarme todo lo que me rodeaba, cada parque, cada esquina, cada calle que parece estar cuidadosamente adornada con arreglos florales y vegetación exuberante, las plantas crecían por todas partes cargadas de frutos y vida, el aire tenía una fragancia dulce a flores como si la primavera no terminara nunca aquí, era eterna.<br />
<br />
Estaba cansada, desvelada, las pesadillas no me dejaban en paz y la fatiga del viaje desde Sabakun hasta la Isla de las Flores me dejó realmente sin energía, había tanto por ver, por explorar que un solo día no parecía suficiente para abarcar todos esos lugares tan hermosos, aun así, la suerte me había llevado a descubrir pequeños tesoros musicales en el camino, como si la propia isla me guiara entre sonidos y paisajes. Sin darme cuenta terminé cerca del parque de atracciones de la isla, no en la zona de juegos mecanicos ni en el área comercial, sino en esos espacios de descanso donde algunas familias se detienen a recuperar el aliento lejos del bullicio de la multitud, y allí estaba yo, sentada en una banca en total silencio. Observaba el atardecer extenderse sobre el cielo cuando los colores cálidos y fríos se mezclaban en una paleta imposible, formando un equilibrio casi perfecto, faltaba aproximadamente una hora o quizá menos para que la noche cayera por completo.<br />
<br />
En aquel pequeño parque había algunos juegos construidos de metal y cemento, los típicos columpios que crujen con el viento, los sube y bajas, estructuras en forma de cuevas redondas, zonas de escalada y otros espacios donde los niños podían perderse jugando lejos, aunque no del todo, de la vigilancia de sus padres. Solté un leve suspiro y cerré los ojos por un instante, dejando que la brisa fresca que bajaba de los árboles me acariciara el rostro y el cuerpo, por fin sentía algo parecido a la paz. Pero aquel momento no duró demasiado puesto que en ese momento escuché la voz de un pequeño niño dirigiéndose a mí.<br />
<br />
—- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Disculpe, señora… </span></span><br />
<br />
—- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">¿Señora? </span></span></span>—- respondí casi durmiente mientras giraba la cabeza para mirar al pequeño, era un niño de piel morena, con ojos verdes brillantes y el cabello azabache ligeramente despeinado, como si hubiera pasado la tarde entera corriendo sin descanso por el parque.<br />
<br />
—-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Necesitamos que alguien nos haga girar en el plato giratorio de allá </span></span>—- dijo señalando con entusiasmo y una voz casi suplicante. Seguí la dirección de su dedo, mis ojos azulinos se posaron en aquella estructura, una plataforma plana con tubos en un arco que servían de apoyo, sobre ella ya había un grupo de cinco niños aferrados con fuerza, listos para girar, solo faltaba un espacio más… probablemente del niño que se lanzó en busca de una ayuda ajena a su grupo.<br />
<br />
—--<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> ¿Puede ayudarnos? </span></span>—- preguntó entonces, lo miré de nuevo pero ahora con una sonrisa gentil de mi parte a pesar de lo cansada que me sentí. —- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Está bien.</span></span></span><br />
<br />
Me puse de pie y comencé a caminar hacia ellos, sintiendo cómo el aire fresco volvía rozarme la piel, esperé paciente a que el pequeño terminara de subirse a la plataforma.<br />
<br />
—- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bien, empezaré a girarlo ahora,sujétense…</span></span></span> — avisé mientras colocaba las manos en la estructura. Comencé a hacer girar la rueda con cuidado, usando la fuerza justa para que tomara velocidad sin volverse peligrosa, el metal crujió suavemente bajo el movimiento y el peso de los niños quienes reían con entusiasmo, sus voces elevándose con cada vuelta. Remonté recuerdos de cuando estaba en mi hogar y jugaba mucho con mis amadas sobrinas, tal recuerdo me hizo sonreír con sumo amor. Los niños gritaban entre carcajadas que deseaban que la rueda fuera más rápido, pero no cedí, mantuve el control para asegurarme de que ninguno perdiera el equilibrio ni saliera volando por los laterales. Cuando sentí que ya era suficiente fui reduciendo la velocidad poco a poco hasta detener la rueda, no quería que el juego terminará en mareos o peor aún en vómitos.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Eso fue divertido!</span></span><br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> ¡Si, hay que hacerlo otra vez!</span></span><br />
<br />
Uno a uno, los niños se fueron acercando a mí, tomándome de la mano para pedirme que repitiera el juego, no pude negarme, los complací con un par de rondas más hasta que sus propias voces comenzaron a volverse más lentas, clara señal que ya estaban mareados por tantos giros, supuse entonces que era suficiente y mi “deber” había terminado… o eso creí.<br />
<br />
Sin darme cuenta la situación cambió por completo, el algún punto y por alguna circunstancias que todavía no termino de comprender del cómo acabé dentro de la propia rueda giratoria, aferrada a los tubos de metal mientras los niños me miraban con absoluta diversión. “Es su turno” me habían dicho antes de subirme a la plataforma, accedí pensando que no sería tan grave la situación hasta que caí en razón que era seis niños en total, prácticamente igualando la fuerza de un adulto o quizás dos, la cuestión es que aquella rueda empezó a girar con una intensidad inesperada. Demasiado tarde para bajarme.<br />
<br />
El movimiento se volvió frenético, el mundo alrededor se difuminó en colores y luces, y el viento arrancó mi sombrero blanco que salió volando hasta caer lejos de mí, posiblemente al suelo del parque o cualquier otro lugar.<br />
<br />
—-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> ¡P-por favor, ES SUFICIENTE! </span></span></span>—-grité pero mi voz se perdió entre el viento y las risas de los niños que parecían disfrutar aún más al verme a mí girando que ellos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">*Voy a vomitar en cualquier momento* </span></span></span>— pensé aferrándome a los tubos con desesperación, o termino vomitando o termino saliendo volando de esa trampa infantil]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">87 Verano año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">17:35 pm</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Joyland Park, Isla Matsuri</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Corriente Akai</span><br />
</div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Matsuri me parecía un paraíso hermoso, apenas habían pasado unos días desde mi llegada a la ciudad y aún no dejaba de asombrarme todo lo que me rodeaba, cada parque, cada esquina, cada calle que parece estar cuidadosamente adornada con arreglos florales y vegetación exuberante, las plantas crecían por todas partes cargadas de frutos y vida, el aire tenía una fragancia dulce a flores como si la primavera no terminara nunca aquí, era eterna.<br />
<br />
Estaba cansada, desvelada, las pesadillas no me dejaban en paz y la fatiga del viaje desde Sabakun hasta la Isla de las Flores me dejó realmente sin energía, había tanto por ver, por explorar que un solo día no parecía suficiente para abarcar todos esos lugares tan hermosos, aun así, la suerte me había llevado a descubrir pequeños tesoros musicales en el camino, como si la propia isla me guiara entre sonidos y paisajes. Sin darme cuenta terminé cerca del parque de atracciones de la isla, no en la zona de juegos mecanicos ni en el área comercial, sino en esos espacios de descanso donde algunas familias se detienen a recuperar el aliento lejos del bullicio de la multitud, y allí estaba yo, sentada en una banca en total silencio. Observaba el atardecer extenderse sobre el cielo cuando los colores cálidos y fríos se mezclaban en una paleta imposible, formando un equilibrio casi perfecto, faltaba aproximadamente una hora o quizá menos para que la noche cayera por completo.<br />
<br />
En aquel pequeño parque había algunos juegos construidos de metal y cemento, los típicos columpios que crujen con el viento, los sube y bajas, estructuras en forma de cuevas redondas, zonas de escalada y otros espacios donde los niños podían perderse jugando lejos, aunque no del todo, de la vigilancia de sus padres. Solté un leve suspiro y cerré los ojos por un instante, dejando que la brisa fresca que bajaba de los árboles me acariciara el rostro y el cuerpo, por fin sentía algo parecido a la paz. Pero aquel momento no duró demasiado puesto que en ese momento escuché la voz de un pequeño niño dirigiéndose a mí.<br />
<br />
—- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Disculpe, señora… </span></span><br />
<br />
—- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">¿Señora? </span></span></span>—- respondí casi durmiente mientras giraba la cabeza para mirar al pequeño, era un niño de piel morena, con ojos verdes brillantes y el cabello azabache ligeramente despeinado, como si hubiera pasado la tarde entera corriendo sin descanso por el parque.<br />
<br />
—-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Necesitamos que alguien nos haga girar en el plato giratorio de allá </span></span>—- dijo señalando con entusiasmo y una voz casi suplicante. Seguí la dirección de su dedo, mis ojos azulinos se posaron en aquella estructura, una plataforma plana con tubos en un arco que servían de apoyo, sobre ella ya había un grupo de cinco niños aferrados con fuerza, listos para girar, solo faltaba un espacio más… probablemente del niño que se lanzó en busca de una ayuda ajena a su grupo.<br />
<br />
—--<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> ¿Puede ayudarnos? </span></span>—- preguntó entonces, lo miré de nuevo pero ahora con una sonrisa gentil de mi parte a pesar de lo cansada que me sentí. —- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Está bien.</span></span></span><br />
<br />
Me puse de pie y comencé a caminar hacia ellos, sintiendo cómo el aire fresco volvía rozarme la piel, esperé paciente a que el pequeño terminara de subirse a la plataforma.<br />
<br />
—- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bien, empezaré a girarlo ahora,sujétense…</span></span></span> — avisé mientras colocaba las manos en la estructura. Comencé a hacer girar la rueda con cuidado, usando la fuerza justa para que tomara velocidad sin volverse peligrosa, el metal crujió suavemente bajo el movimiento y el peso de los niños quienes reían con entusiasmo, sus voces elevándose con cada vuelta. Remonté recuerdos de cuando estaba en mi hogar y jugaba mucho con mis amadas sobrinas, tal recuerdo me hizo sonreír con sumo amor. Los niños gritaban entre carcajadas que deseaban que la rueda fuera más rápido, pero no cedí, mantuve el control para asegurarme de que ninguno perdiera el equilibrio ni saliera volando por los laterales. Cuando sentí que ya era suficiente fui reduciendo la velocidad poco a poco hasta detener la rueda, no quería que el juego terminará en mareos o peor aún en vómitos.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Eso fue divertido!</span></span><br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> ¡Si, hay que hacerlo otra vez!</span></span><br />
<br />
Uno a uno, los niños se fueron acercando a mí, tomándome de la mano para pedirme que repitiera el juego, no pude negarme, los complací con un par de rondas más hasta que sus propias voces comenzaron a volverse más lentas, clara señal que ya estaban mareados por tantos giros, supuse entonces que era suficiente y mi “deber” había terminado… o eso creí.<br />
<br />
Sin darme cuenta la situación cambió por completo, el algún punto y por alguna circunstancias que todavía no termino de comprender del cómo acabé dentro de la propia rueda giratoria, aferrada a los tubos de metal mientras los niños me miraban con absoluta diversión. “Es su turno” me habían dicho antes de subirme a la plataforma, accedí pensando que no sería tan grave la situación hasta que caí en razón que era seis niños en total, prácticamente igualando la fuerza de un adulto o quizás dos, la cuestión es que aquella rueda empezó a girar con una intensidad inesperada. Demasiado tarde para bajarme.<br />
<br />
El movimiento se volvió frenético, el mundo alrededor se difuminó en colores y luces, y el viento arrancó mi sombrero blanco que salió volando hasta caer lejos de mí, posiblemente al suelo del parque o cualquier otro lugar.<br />
<br />
—-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> ¡P-por favor, ES SUFICIENTE! </span></span></span>—-grité pero mi voz se perdió entre el viento y las risas de los niños que parecían disfrutar aún más al verme a mí girando que ellos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">*Voy a vomitar en cualquier momento* </span></span></span>— pensé aferrándome a los tubos con desesperación, o termino vomitando o termino saliendo volando de esa trampa infantil]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3797</link>
			<pubDate>Thu, 04 Jun 2026 03:18:22 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=477">Sigurd Haakon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3797</guid>
			<description><![CDATA[Isla Matsuri, un reino de paz en mitad de un mar en guerra. Los ciudadanos aquí pasean con tranquilidad por las calles, sin miedo a ser atacados por piratas o criminales, escoltados siempre por los honorables soldados de la Marina, que está asentada en el lugar con un base militar operativa. La economía es estable, el clima acogedor y el reino acoge de buena grado al turismo, proponiendo servicios únicos en el mundo para aquellos que quieren pasarlo bien y disfrutar. ¿Qué podría ir mal en un lugar como este?<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Día 39 de Invierno, Año 17<br />
08:37 P.M. </span></span></span></div>
<br />
Nyra se encuentra en la puerta de su camarote, a punto de entrar. Lleva varios días cumpliendo con sus labores de mantenimiento y siendo estricta con su adiestramiento militar. Vuelve de hacer ejercicio, de entrenar junto a varios de sus compañeros de división. La disciplina siempre ha sido una virtud en ella, más aún después de todo lo que ha vivido en el campo de batalla. Pero el reposo también forma parte de la rutina, así que después de unos buenos sparring toca quitarse la ropa sudada y ponerse cómoda.<br />
Sin embargo, cruzando ya al interior, una voz la reclama a lo lejos. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡¡Señorita Nyra!!</span>- grita un joven que viene corriendo a toda velocidad. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡¡Señorita Nyra, un segundo por favor!!</span>- el hombre se detiene frente a ella, exhausto, apoyado con su mano derecha sobre la rodilla y con el torso flexionado, recuperando el aire a bocanadas. En su mano izquierda parece sostener una carta.<br />
Cuando consigue recomponerse, adopta una postura militar, firme y con la mano derecha sobre la frente. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Se presenta Soldado Raso Miguel Ángel- y extiende la carta. -Vengo personalmente a entregar esto, de parte de cargos superiores...</span>- mientras lo dice, parece no mirar a los ojos a la receptora. No por faltar al respeto, sino porque está memorizando cada palabra que debe decir al pie de la letra, como si fuera un discurso. Se le ve muy novato, un principiante que busca hacerlo todo bien. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">... Es imprescindible que la carta sea leída con... Con la mayor brevedad posible en un entorno privado y seguro. ¿Y seguro...?</span>- duda. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Y seguro, si... Cien por cien.</span>-<br />
Después de esto, ahora sí, mira y sonríe, aliviado. Espera a que recojas la carta y a tu respuesta. Tras esto, no pierde mucho más tiempo y se despide. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Un placer, Nyra. Me marcho a seguir con mis funciones.</span>- recupera el saludo militar y tan rápido como vino, se marcha.<br />
Nyra está ya, por fin, dentro de su habitación. Está sola, puede relajarse y hacer lo que le plazca. En su poder, la carta del soldado, entregada en un sobre blanco con un sello aguamarina que lo cierra, con el emblema de la Marina estampado sobre él. Al abrirlo, un documento se presenta tal que así:<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Carta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/Z0gAzSi.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Z0gAzSi.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
La carta es bastante clara, aunque encierra enigmas bastante misteriosos. Aún así, una misión es una misión, y el sellado es oficial. La hora de encuentro sería en breve, aunque aún le da tiempo a prepararse y recoger todo lo necesario: Armas, utilería, disfraces... Se avecina una nueva aventura, así que ya descartaría en otro momento.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ese mismo día, unos minutos antes<br />
08:14 P.M.<br />
</span></span></span></div>
Kael es un modelo de Marine bastante singular y único. Es reservado, analítico y confía más en el poder de su mente que en la fuerza de los puños. Para él, la lógica y la estrategia están por encima de las capacidades físicas y para ello cultiva su conocimiento a diario, nutriéndose de saber y fortaleciendo su espíritu y voluntad, antes que su condición atlética. No deja jamás de lado sus funciones como soldado ni sus valores como marine, pero cuando el conflicto se presenta, le gusta darle otro enfoque más táctico y preciso.<br />
Por cosas como esta, es difícil de encontrar si no lo conoces en profundidad. No para quieto, prefiere pasear y aprender antes que gastar su tiempo sin hacer nada o relajarse en demasía. Tampoco lo verás con frecuencia en los campos de entrenamiento o en los gimnasios, a diferencia de sus compañeros de división. A él lo encontrarás entre los comercios locales o mejorando sus dotes de artesano.<br />
Ahora se encuentra en los archivos de la G-39, rodeado de documentos y expedientes criminales del pasado. Estudia patrones y busca similitudes entre casos criminales de ayer y hoy, mientras se fascina con carteles de grandes piratas y hazañas de héroes del ejército. Eso hace, hasta que es interrumpido por un estruendo ensordecedor.<br />
Las puertas del recinto se abren a calicanto, golpeando con violencia las paredes y haciendo rechinar las bisagras oxidadas. Aparece entonces un joven soldado, algo rechoncho pero fornido. Su tez es morena, con el pelo castaño y un bigote en lápiz y viste de forma bastante deficiente su uniforme. Se le ve novato con un simple vistazo. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Se presenta Soldado Raso Miguel Ángel</span>- dice, encarándose y mostrando una postura militar firme, con la mano derecha sobre la frente. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Vengo personalmente a entregar esto, de parte de cargos superiores...</span>- empieza a recitar, como si se hubiera aprendido un guión de memoria. Él mismo se interrumpe al meter la mano en su bolsillo izquierdo del pantalón, del cual saca una carta, mientras la otra se le cae. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Mierda...</span>- se agacha a recogerla. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿...como sigue...?</span>- duda. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ah si... Es imprescindible que la carta sea leída con la mayor brevedad posible en un entorno privado y seguro.</span>- y estira la mano para que su compañero recepcione el sobre.<br />
Espera la respuesta, sonriente y satisfecho, y tras la misma, se mira el reloj y sus ojos se abren como platos. Se le escucha susurrar entre dientes -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Mierda...</span>- mira con toda la amabilidad posible, aunque con una prisa del copón. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Disculpa, caballero, pero se me echa el tiempo encima. ¡Un placer!</span>- y acelerando el paso, se marcha.<br />
Bajo la custodia de Kael queda un sobre blanco, con un sello esmeralda con el emblema de la Marina sobre él. En su interior hay un par de tickets de circo carmesí con unas letras doradas que marcan "VIP" y una carta.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Carta 2</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/qNOPzVg.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: qNOPzVg.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Una misión un tanto peculiar, pero única en su haber. El escrito es misterioso, pero las ordenes son las órdenes, y sin oficiales. Tiene tiempo de sobra para hacerse con lo que necesite y prepararse para lo que se acontece. Es noche de baile.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Esa misma noche, unas horas después<br />
11:45 P.M<br />
<br />
 </span></span></span></div>
A estas horas de la noche, Joyland está cerrado de cara al público. Sus atracciones han dejado de funcionar y las luces de neón están apagadas. El hilo musical, repetitivo y estridente, ya no suena, y ha dado paso a un silencio sepulcral acompasado con el silbido del viento contra el metal y la tornillería oxidada. Sin embargo, no todo está desierto en el parque. En la zona trasera del mismo, más allá de cualquier paso accesible para los visitantes, una última carpa se mantiene en pié. Los grandes políticos y magnates de la ciudad, han organizado una fiesta privada, como cada xxxx día estacionario. <br />
La inmensa carpa es igual a la de un circo, con su lona de colores vivos, rojos y amarillos a rallas. La coronan tres banderines rojos que ondean a compás del viento. La luz del interior intenta escapar por la misma, dando la impresión de que el lugar brilla como una estrella más en la noche. Una música al ritmo de un vals lento se filtra hacia el exterior, mezclándose con el murmuro y las risas de la gente que rodea el lugar. Personas ocultas tras máscaras y vestidos imposibles, cada uno de su madre y de su padre, pero cargados de adornos caros y ostentosos. Probablemente ninguno de los allá presentes necesite ganarse el sueldo en lo que les queda de vida.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/GYlpoteRT6o" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div>
El punto de encuentro, casualmente, es a una esquina de allí, por un acceso poco frecuentado a estas horas más que por aquellos que saben de la existencia de fiesta. Es fácil no perderse si sigues a uno de estos ricachones. Por suerte, para ambos Marines, el "otro agente" con el que deben colaborar para llevar a cabo la misión, es ni más ni menos que su compañero de división. Una sorpresa agradable nada más comenzar. Aunque no deja de ser una casualidad sospechosamente sorprendentemente.<br />
<br />
Una vez allí, tienen vista completa del recinto. Si cruzan la esquina y siguen el camino recto, verán una cola rápida formada por un máximo de diez personas que se va regenerando a medida que van entrando invitados. Estos parecen entregar un papel morado y enseñar una identificación a un par de vigilantes de seguridad estáticos en la puerta principal. Bordeando hacia la izquierda, una segunda fila, pero más comedida. Aquí la gente tan solo entrega algo, pero apenas se ve con claridad el qué. Lo único que se aprecia es que la gente parece incluso más adinerada que aquellos que acceden por la puerta principal y el que custodia la entrada, que tan solo es uno, parece más grande y tosco que sus compañeros. Si en vez de eso rodeas la carpa por la derecha, hay un acceso más. Por aquí no hay vigilancia, aunque si un grupo de unas diez o doce personas. Parecen trabajadores, cada uno con su indumentaria personal. Que si cocineros, camareros, otros con uniforme, alguno con mono de obra. Festejan, fuman y maldicen, y van rotando cada 30 minutos de unos a otros. <br />
Sobre la carpa, como si fuera un puente, cruza de lado a lado un fragmento del recorrido de una montaña rusa. Está a diez metros por encima del punto más alto. Es firme y no está en funcionamiento, por eso nadie le presta atención. Pero ahí está.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Fiesta Privada en Joyland</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/sZmW2gq.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: sZmW2gq.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
La misión es clara, acceder al recinto y descubrir que trapos sucios se traen aquellos que juran protegernos sin que ellos os identifiquen primero. Pero... ¿Que se oculta tras la carpa? ¿Realmente estamos a salvo en esta ciudad? ¿Acaso alguien está tirando de los hilos y engañando al pueblo desde la oscuridad? Solo aquellos que se atreven a entrar, saben la verdad. Buena suerte, soldados!<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bienvenidos!!</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Nyra y Kael reciben una carta, con una misión secreta en ella<br />
</li>
<li>Se presenta la fiesta de Joyland <br />
</li>
<li>Se ven los diferentes accesos a la carpa<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Como proceder</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Como podéis ver y sabéis de primera mano, en esta aventura se abren diferentes caminos que podéis tomar. Estos dan pié a diferentes situaciones y cierran posibles alternativas. Escoged sabiamente y disfrutad, ya que no hay rutas buenas o malas, tan solo la vuestra. <br />
</li>
<li>Aunque la imagen muestra accesos muy cercanos el uno del otro, lo que suceda en cada uno es ajeno a los demás. Estan lo suficientmente separados narrativamente. Mi nivel de foto es bajo, sorry<br />
</li>
</ul>
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Aclaración acceso principal</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Aquí veis ambos como se va montando una cola de gente adinerada y disfrazada<br />
</li>
<li>SOLO NYRA, gracias a sus karmas y pasivas felinas, ve como entregan para acceder un tiquet morado y enseñar su identificación. Para que Kael lo vea, hay que ir directamente a este lugar<br />
</li>
<li>Dos vigilantes custodian la entrada<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Aclaración acceso lateral</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Aquí veis ambos una cola más reducida y de gente más adinerda <br />
</li>
<li>Ninguno ve que se entrega para acceder aquí <br />
</li>
<li>Hay un vigilante visiblemente más corpulento en este acceso<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Aclaración acceso trabajadores</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Se ve claramente que son una decena de personas, trabajadores de diferentes sectores en su descanso<br />
</li>
<li>SOLO KAEL asume que es una zona restringida para trabajadores gracias a su inteligencia y análisis <br />
</li>
<li>En caso de tomar está ruta, los trabajadores funcionan como una horda Rango 10. Tan solo que cada uno de ellos, cuenta como 10 individuos de horda<br />
</li>
</ul>
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Horda T10</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Horda Rango 10<br />
Formada por 100 personas.<br />
Tienen 1000 PV (10PV cada miembro). Si llega a 0PV serán derrotados.<br />
Dañan el 75% de su PV total por turno. Su velocidad de movimiento/ataque es 140 puntos.<br />
Se pueden derrotar de una sola vez a cambio de 1000 energía.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Primero de todo, agradecer la oportunidad de narrar os<br />
</li>
<li>Espero que lo disfrutéis, tanto como yo disfruto de hacerlo. A darle fuego<br />
</li>
<li>Cualquier duda, ya sabéis dónde estoy<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 La entrada principal es un acceso plausible, siempre que se tenga em ticket morado y te identifiques. En caso de no entregarlo, entras en conflicto con la seguridad. En caso de obtenerlo, te has de identificar y manda al garete la identidad secreta. 
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 El acceso más exclusivo requiere del ticket VIP. Nuestros protagonistas lo tienen y pueden acceder cómodamente por aquí 
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 Los trabajadores no van a dejar pasar a nadie que no sea trabajador. Se les puede derrotar y entrar por ahí o infiltrarse como currantes por esa puerta 
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Isla Matsuri, un reino de paz en mitad de un mar en guerra. Los ciudadanos aquí pasean con tranquilidad por las calles, sin miedo a ser atacados por piratas o criminales, escoltados siempre por los honorables soldados de la Marina, que está asentada en el lugar con un base militar operativa. La economía es estable, el clima acogedor y el reino acoge de buena grado al turismo, proponiendo servicios únicos en el mundo para aquellos que quieren pasarlo bien y disfrutar. ¿Qué podría ir mal en un lugar como este?<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Día 39 de Invierno, Año 17<br />
08:37 P.M. </span></span></span></div>
<br />
Nyra se encuentra en la puerta de su camarote, a punto de entrar. Lleva varios días cumpliendo con sus labores de mantenimiento y siendo estricta con su adiestramiento militar. Vuelve de hacer ejercicio, de entrenar junto a varios de sus compañeros de división. La disciplina siempre ha sido una virtud en ella, más aún después de todo lo que ha vivido en el campo de batalla. Pero el reposo también forma parte de la rutina, así que después de unos buenos sparring toca quitarse la ropa sudada y ponerse cómoda.<br />
Sin embargo, cruzando ya al interior, una voz la reclama a lo lejos. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡¡Señorita Nyra!!</span>- grita un joven que viene corriendo a toda velocidad. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡¡Señorita Nyra, un segundo por favor!!</span>- el hombre se detiene frente a ella, exhausto, apoyado con su mano derecha sobre la rodilla y con el torso flexionado, recuperando el aire a bocanadas. En su mano izquierda parece sostener una carta.<br />
Cuando consigue recomponerse, adopta una postura militar, firme y con la mano derecha sobre la frente. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Se presenta Soldado Raso Miguel Ángel- y extiende la carta. -Vengo personalmente a entregar esto, de parte de cargos superiores...</span>- mientras lo dice, parece no mirar a los ojos a la receptora. No por faltar al respeto, sino porque está memorizando cada palabra que debe decir al pie de la letra, como si fuera un discurso. Se le ve muy novato, un principiante que busca hacerlo todo bien. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">... Es imprescindible que la carta sea leída con... Con la mayor brevedad posible en un entorno privado y seguro. ¿Y seguro...?</span>- duda. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Y seguro, si... Cien por cien.</span>-<br />
Después de esto, ahora sí, mira y sonríe, aliviado. Espera a que recojas la carta y a tu respuesta. Tras esto, no pierde mucho más tiempo y se despide. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Un placer, Nyra. Me marcho a seguir con mis funciones.</span>- recupera el saludo militar y tan rápido como vino, se marcha.<br />
Nyra está ya, por fin, dentro de su habitación. Está sola, puede relajarse y hacer lo que le plazca. En su poder, la carta del soldado, entregada en un sobre blanco con un sello aguamarina que lo cierra, con el emblema de la Marina estampado sobre él. Al abrirlo, un documento se presenta tal que así:<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Carta</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/Z0gAzSi.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Z0gAzSi.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
La carta es bastante clara, aunque encierra enigmas bastante misteriosos. Aún así, una misión es una misión, y el sellado es oficial. La hora de encuentro sería en breve, aunque aún le da tiempo a prepararse y recoger todo lo necesario: Armas, utilería, disfraces... Se avecina una nueva aventura, así que ya descartaría en otro momento.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ese mismo día, unos minutos antes<br />
08:14 P.M.<br />
</span></span></span></div>
Kael es un modelo de Marine bastante singular y único. Es reservado, analítico y confía más en el poder de su mente que en la fuerza de los puños. Para él, la lógica y la estrategia están por encima de las capacidades físicas y para ello cultiva su conocimiento a diario, nutriéndose de saber y fortaleciendo su espíritu y voluntad, antes que su condición atlética. No deja jamás de lado sus funciones como soldado ni sus valores como marine, pero cuando el conflicto se presenta, le gusta darle otro enfoque más táctico y preciso.<br />
Por cosas como esta, es difícil de encontrar si no lo conoces en profundidad. No para quieto, prefiere pasear y aprender antes que gastar su tiempo sin hacer nada o relajarse en demasía. Tampoco lo verás con frecuencia en los campos de entrenamiento o en los gimnasios, a diferencia de sus compañeros de división. A él lo encontrarás entre los comercios locales o mejorando sus dotes de artesano.<br />
Ahora se encuentra en los archivos de la G-39, rodeado de documentos y expedientes criminales del pasado. Estudia patrones y busca similitudes entre casos criminales de ayer y hoy, mientras se fascina con carteles de grandes piratas y hazañas de héroes del ejército. Eso hace, hasta que es interrumpido por un estruendo ensordecedor.<br />
Las puertas del recinto se abren a calicanto, golpeando con violencia las paredes y haciendo rechinar las bisagras oxidadas. Aparece entonces un joven soldado, algo rechoncho pero fornido. Su tez es morena, con el pelo castaño y un bigote en lápiz y viste de forma bastante deficiente su uniforme. Se le ve novato con un simple vistazo. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Se presenta Soldado Raso Miguel Ángel</span>- dice, encarándose y mostrando una postura militar firme, con la mano derecha sobre la frente. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Vengo personalmente a entregar esto, de parte de cargos superiores...</span>- empieza a recitar, como si se hubiera aprendido un guión de memoria. Él mismo se interrumpe al meter la mano en su bolsillo izquierdo del pantalón, del cual saca una carta, mientras la otra se le cae. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Mierda...</span>- se agacha a recogerla. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿...como sigue...?</span>- duda. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ah si... Es imprescindible que la carta sea leída con la mayor brevedad posible en un entorno privado y seguro.</span>- y estira la mano para que su compañero recepcione el sobre.<br />
Espera la respuesta, sonriente y satisfecho, y tras la misma, se mira el reloj y sus ojos se abren como platos. Se le escucha susurrar entre dientes -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Mierda...</span>- mira con toda la amabilidad posible, aunque con una prisa del copón. -<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Disculpa, caballero, pero se me echa el tiempo encima. ¡Un placer!</span>- y acelerando el paso, se marcha.<br />
Bajo la custodia de Kael queda un sobre blanco, con un sello esmeralda con el emblema de la Marina sobre él. En su interior hay un par de tickets de circo carmesí con unas letras doradas que marcan "VIP" y una carta.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Carta 2</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/qNOPzVg.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: qNOPzVg.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Una misión un tanto peculiar, pero única en su haber. El escrito es misterioso, pero las ordenes son las órdenes, y sin oficiales. Tiene tiempo de sobra para hacerse con lo que necesite y prepararse para lo que se acontece. Es noche de baile.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Esa misma noche, unas horas después<br />
11:45 P.M<br />
<br />
 </span></span></span></div>
A estas horas de la noche, Joyland está cerrado de cara al público. Sus atracciones han dejado de funcionar y las luces de neón están apagadas. El hilo musical, repetitivo y estridente, ya no suena, y ha dado paso a un silencio sepulcral acompasado con el silbido del viento contra el metal y la tornillería oxidada. Sin embargo, no todo está desierto en el parque. En la zona trasera del mismo, más allá de cualquier paso accesible para los visitantes, una última carpa se mantiene en pié. Los grandes políticos y magnates de la ciudad, han organizado una fiesta privada, como cada xxxx día estacionario. <br />
La inmensa carpa es igual a la de un circo, con su lona de colores vivos, rojos y amarillos a rallas. La coronan tres banderines rojos que ondean a compás del viento. La luz del interior intenta escapar por la misma, dando la impresión de que el lugar brilla como una estrella más en la noche. Una música al ritmo de un vals lento se filtra hacia el exterior, mezclándose con el murmuro y las risas de la gente que rodea el lugar. Personas ocultas tras máscaras y vestidos imposibles, cada uno de su madre y de su padre, pero cargados de adornos caros y ostentosos. Probablemente ninguno de los allá presentes necesite ganarse el sueldo en lo que les queda de vida.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/GYlpoteRT6o" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div>
El punto de encuentro, casualmente, es a una esquina de allí, por un acceso poco frecuentado a estas horas más que por aquellos que saben de la existencia de fiesta. Es fácil no perderse si sigues a uno de estos ricachones. Por suerte, para ambos Marines, el "otro agente" con el que deben colaborar para llevar a cabo la misión, es ni más ni menos que su compañero de división. Una sorpresa agradable nada más comenzar. Aunque no deja de ser una casualidad sospechosamente sorprendentemente.<br />
<br />
Una vez allí, tienen vista completa del recinto. Si cruzan la esquina y siguen el camino recto, verán una cola rápida formada por un máximo de diez personas que se va regenerando a medida que van entrando invitados. Estos parecen entregar un papel morado y enseñar una identificación a un par de vigilantes de seguridad estáticos en la puerta principal. Bordeando hacia la izquierda, una segunda fila, pero más comedida. Aquí la gente tan solo entrega algo, pero apenas se ve con claridad el qué. Lo único que se aprecia es que la gente parece incluso más adinerada que aquellos que acceden por la puerta principal y el que custodia la entrada, que tan solo es uno, parece más grande y tosco que sus compañeros. Si en vez de eso rodeas la carpa por la derecha, hay un acceso más. Por aquí no hay vigilancia, aunque si un grupo de unas diez o doce personas. Parecen trabajadores, cada uno con su indumentaria personal. Que si cocineros, camareros, otros con uniforme, alguno con mono de obra. Festejan, fuman y maldicen, y van rotando cada 30 minutos de unos a otros. <br />
Sobre la carpa, como si fuera un puente, cruza de lado a lado un fragmento del recorrido de una montaña rusa. Está a diez metros por encima del punto más alto. Es firme y no está en funcionamiento, por eso nadie le presta atención. Pero ahí está.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Fiesta Privada en Joyland</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/sZmW2gq.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: sZmW2gq.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
La misión es clara, acceder al recinto y descubrir que trapos sucios se traen aquellos que juran protegernos sin que ellos os identifiquen primero. Pero... ¿Que se oculta tras la carpa? ¿Realmente estamos a salvo en esta ciudad? ¿Acaso alguien está tirando de los hilos y engañando al pueblo desde la oscuridad? Solo aquellos que se atreven a entrar, saben la verdad. Buena suerte, soldados!<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bienvenidos!!</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Nyra y Kael reciben una carta, con una misión secreta en ella<br />
</li>
<li>Se presenta la fiesta de Joyland <br />
</li>
<li>Se ven los diferentes accesos a la carpa<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Como proceder</span>
					</div>
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				</div>
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					<ul class="mycode_list"><li>Como podéis ver y sabéis de primera mano, en esta aventura se abren diferentes caminos que podéis tomar. Estos dan pié a diferentes situaciones y cierran posibles alternativas. Escoged sabiamente y disfrutad, ya que no hay rutas buenas o malas, tan solo la vuestra. <br />
</li>
<li>Aunque la imagen muestra accesos muy cercanos el uno del otro, lo que suceda en cada uno es ajeno a los demás. Estan lo suficientmente separados narrativamente. Mi nivel de foto es bajo, sorry<br />
</li>
</ul>
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Aclaración acceso principal</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
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					<ul class="mycode_list"><li>Aquí veis ambos como se va montando una cola de gente adinerada y disfrazada<br />
</li>
<li>SOLO NYRA, gracias a sus karmas y pasivas felinas, ve como entregan para acceder un tiquet morado y enseñar su identificación. Para que Kael lo vea, hay que ir directamente a este lugar<br />
</li>
<li>Dos vigilantes custodian la entrada<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Aclaración acceso lateral</span>
					</div>
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				</div>
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					<ul class="mycode_list"><li>Aquí veis ambos una cola más reducida y de gente más adinerda <br />
</li>
<li>Ninguno ve que se entrega para acceder aquí <br />
</li>
<li>Hay un vigilante visiblemente más corpulento en este acceso<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Aclaración acceso trabajadores</span>
					</div>
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					<ul class="mycode_list"><li>Se ve claramente que son una decena de personas, trabajadores de diferentes sectores en su descanso<br />
</li>
<li>SOLO KAEL asume que es una zona restringida para trabajadores gracias a su inteligencia y análisis <br />
</li>
<li>En caso de tomar está ruta, los trabajadores funcionan como una horda Rango 10. Tan solo que cada uno de ellos, cuenta como 10 individuos de horda<br />
</li>
</ul>
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Horda T10</span>
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					<br />
Horda Rango 10<br />
Formada por 100 personas.<br />
Tienen 1000 PV (10PV cada miembro). Si llega a 0PV serán derrotados.<br />
Dañan el 75% de su PV total por turno. Su velocidad de movimiento/ataque es 140 puntos.<br />
Se pueden derrotar de una sola vez a cambio de 1000 energía.<br />

				</div>
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				</div>
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				</div>
			</div><br />
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						<span>Off</span>
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					<ul class="mycode_list"><li>Primero de todo, agradecer la oportunidad de narrar os<br />
</li>
<li>Espero que lo disfrutéis, tanto como yo disfruto de hacerlo. A darle fuego<br />
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<li>Cualquier duda, ya sabéis dónde estoy<br />
</li>
</ul>

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				</div>
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<br />
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					 La entrada principal es un acceso plausible, siempre que se tenga em ticket morado y te identifiques. En caso de no entregarlo, entras en conflicto con la seguridad. En caso de obtenerlo, te has de identificar y manda al garete la identidad secreta. 
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						<span>Contenido Oculto</span>
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			</div><br />
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					 Los trabajadores no van a dejar pasar a nadie que no sea trabajador. Se les puede derrotar y entrar por ahí o infiltrarse como currantes por esa puerta 
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El crimen no siempre paga [Aventura T4][P.Absoluto]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3613</link>
			<pubDate>Tue, 28 Apr 2026 17:16:44 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=720">Mizuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3613</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 56 de Otoño, Año 17</span></span></div>
<br />
Joyland Park el más imponente, grande, divertido y magnifico parque de diversiones en toda la isla de Matsuri, por no mencionar que también era el único de su tipo, localizado al norte de la región más poblada de toda la isla, un centro de movimiento, diversión y actividad tanto para los que estaban permanentemente instalados en la isla como aquellos que solo venían a la misma de paso o por el entretenimiento que tan grande y magnifico emporio de establecimientos podía propiciar. Por no mencionar los negocios que uno podía llegar a encontrar si sabía dónde buscar en Joyland Park, no todos eran negocios seguros o limpios por supuesto, pero había un poco de todo para todos bajo el magnánimo beneplácito del poder del dinero, unos podían arriesgar sus vidas para por la noche reemplazar y mantener partes del parque de diversiones siempre funcionales.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/sBrjWnG.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: sBrjWnG.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
Pero otra gente más preocupada por obtener una buena suma en menos tiempo podía optar por las opciones menos… respetables, como secuestrar visitantes poco o mal vigilados para que luego fueran vendidos como esclavos de forma secreta, aquello era sin lugar a dudas un negocio mucho más lucrativo que reparar maquinas en medio de la noche, servir burritos o ser parte de los empleados del parque de diversiones, la mejor parte era que incluso podías tener ambos trabajos simultáneamente para sacar una buena tajada y tener la coartada adecuada. Joseph y William oficialmente eran payasos, parte del staff de entretenimiento del parque de diversiones, pero gracias a cierto Sargento de la marina que los había introducido al negocio, podían disfrutar de mucho más que sus anteriormente deprimentes sueldos les hubieran permitido.<br />
<br />
El enorme parque de diversiones tenía una cantidad sorprendente de posibles caminos y callejones cerrados si uno sabía dónde meterse, el Sargento Rogers sonreía mientras veía a un dúo de artistas del engaño distraer a una chica separándola de su familia mientras el grupo concentrado en un niño más ruidoso y desobediente que se había adelantado corriendo. Rogers solo necesitaba vigilar hasta que la niña entrara en el callejón junto al par de Payasos para ir a acercarse a la familia y darles un punto de encuentro diciéndoles que iría a buscar a la niña perdida una vez que entraran en pánico, pero sí entraban a la carpa circense sin darse cuenta de la niña perdida, podría despreocuparse de ese asunto para ayudar a sus colaboradores a meter la mercancía en una de las cajas, bien dormida para retirarlas durante la noche.<br />
<br />
Rogers vio a la familia revisando las entradas y que les faltaba una persona, el hermano empezó a llorar y gritar preguntando por su hermana, pero Rogers logró que enviarlos a revisar del otro lado de la carpa o que fueran al punto de encuentro de niños perdidos mientras él la buscaba por su cuenta, el acto rutinario funcionó de forma habitual para el mentiroso y pudo encaminarse al callejón en “L” detrás de uno de los stands de juegos cerrados en aquel momento, el suelo adoquinado resonó bajo sus pisadas, el viento de otoño agitaba los banderines y adornos abundantes, Rogers acaricio su negra cabellera antes de reacomodarse la gorra de la marina y mirar como los dos payasos finalmente lograban dejar inconsciente a la niña, no sin que antes la pequeña lograra dar un único y lastimero chillido en aquel corredor de doce metros antes de doblar y recorrer otros ocho para llegar a una de las calles habituales del Joyland Park.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: darkblue;" class="mycode_color">-Estúpidos, más les vale que nadie la haya escuchado.-</span></span> recrimino el marine mientras revisaba el rifle que colgaba de su espalda y la espalda de su cintura, inseguro de usarlas para intimidar a alguien que se acercase, pero con suerte el ruido habitual del parque sería suficiente para acallar aquel lastimero berrido infantil <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: green;" class="mycode_color">-No te preocupes Rogers, la caja ya está abierta y está es la segunda del día, uno más y estaremos cubiertos para lo que queda de la semana.-</span></span> dijo un el más narigón de los dos payasos mientras sonreía confiadamente, William estaba confiado y veía a Joseph realizar el trabajo pesado de meter a la niña inconsciente en la caja abierta mientras refunfuñaba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: darkyellow;" class="mycode_color">-Fácil de decir para ustedes, a mí me mordió la mano de trampear las cartas… espero que no se infecte-</span></span> se quejó el último de los hombres de moral dudosa antes de suspirar y mirar a la pequeña de cabello rizado dentro de la caja.<br />
<br />
Una vez más en aquel callejón donde ya algún trabajo se había realizado exitosamente, la parte trasera del puesto les daba cinco metros de altura de cobertura completa por un lado y la estructura opuesta que les daba ese pasillo de seis metros de ancho era un deposito con paredes de roca y diez metros de alto que delante tenía un local pequeño de comida.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contexto</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.imgur.com/L8fwNKD.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: L8fwNKD.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
Blanco es el callejon que dobla en L<br />
Celeste son las calles normales del parque<br />
Marron son estructuras del negocio que está cerrado en estos momentos con 6 metros de altura.<br />
Marron oscuro es otro negocio que les da la espalda así que esto sería todo deposito con 5 metros de altura.<br />
Gris es literalmente un deposito con estructura de concreto y 10 metros de altura
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 56 de Otoño, Año 17</span></span></div>
<br />
Joyland Park el más imponente, grande, divertido y magnifico parque de diversiones en toda la isla de Matsuri, por no mencionar que también era el único de su tipo, localizado al norte de la región más poblada de toda la isla, un centro de movimiento, diversión y actividad tanto para los que estaban permanentemente instalados en la isla como aquellos que solo venían a la misma de paso o por el entretenimiento que tan grande y magnifico emporio de establecimientos podía propiciar. Por no mencionar los negocios que uno podía llegar a encontrar si sabía dónde buscar en Joyland Park, no todos eran negocios seguros o limpios por supuesto, pero había un poco de todo para todos bajo el magnánimo beneplácito del poder del dinero, unos podían arriesgar sus vidas para por la noche reemplazar y mantener partes del parque de diversiones siempre funcionales.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/sBrjWnG.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: sBrjWnG.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
Pero otra gente más preocupada por obtener una buena suma en menos tiempo podía optar por las opciones menos… respetables, como secuestrar visitantes poco o mal vigilados para que luego fueran vendidos como esclavos de forma secreta, aquello era sin lugar a dudas un negocio mucho más lucrativo que reparar maquinas en medio de la noche, servir burritos o ser parte de los empleados del parque de diversiones, la mejor parte era que incluso podías tener ambos trabajos simultáneamente para sacar una buena tajada y tener la coartada adecuada. Joseph y William oficialmente eran payasos, parte del staff de entretenimiento del parque de diversiones, pero gracias a cierto Sargento de la marina que los había introducido al negocio, podían disfrutar de mucho más que sus anteriormente deprimentes sueldos les hubieran permitido.<br />
<br />
El enorme parque de diversiones tenía una cantidad sorprendente de posibles caminos y callejones cerrados si uno sabía dónde meterse, el Sargento Rogers sonreía mientras veía a un dúo de artistas del engaño distraer a una chica separándola de su familia mientras el grupo concentrado en un niño más ruidoso y desobediente que se había adelantado corriendo. Rogers solo necesitaba vigilar hasta que la niña entrara en el callejón junto al par de Payasos para ir a acercarse a la familia y darles un punto de encuentro diciéndoles que iría a buscar a la niña perdida una vez que entraran en pánico, pero sí entraban a la carpa circense sin darse cuenta de la niña perdida, podría despreocuparse de ese asunto para ayudar a sus colaboradores a meter la mercancía en una de las cajas, bien dormida para retirarlas durante la noche.<br />
<br />
Rogers vio a la familia revisando las entradas y que les faltaba una persona, el hermano empezó a llorar y gritar preguntando por su hermana, pero Rogers logró que enviarlos a revisar del otro lado de la carpa o que fueran al punto de encuentro de niños perdidos mientras él la buscaba por su cuenta, el acto rutinario funcionó de forma habitual para el mentiroso y pudo encaminarse al callejón en “L” detrás de uno de los stands de juegos cerrados en aquel momento, el suelo adoquinado resonó bajo sus pisadas, el viento de otoño agitaba los banderines y adornos abundantes, Rogers acaricio su negra cabellera antes de reacomodarse la gorra de la marina y mirar como los dos payasos finalmente lograban dejar inconsciente a la niña, no sin que antes la pequeña lograra dar un único y lastimero chillido en aquel corredor de doce metros antes de doblar y recorrer otros ocho para llegar a una de las calles habituales del Joyland Park.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: darkblue;" class="mycode_color">-Estúpidos, más les vale que nadie la haya escuchado.-</span></span> recrimino el marine mientras revisaba el rifle que colgaba de su espalda y la espalda de su cintura, inseguro de usarlas para intimidar a alguien que se acercase, pero con suerte el ruido habitual del parque sería suficiente para acallar aquel lastimero berrido infantil <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: green;" class="mycode_color">-No te preocupes Rogers, la caja ya está abierta y está es la segunda del día, uno más y estaremos cubiertos para lo que queda de la semana.-</span></span> dijo un el más narigón de los dos payasos mientras sonreía confiadamente, William estaba confiado y veía a Joseph realizar el trabajo pesado de meter a la niña inconsciente en la caja abierta mientras refunfuñaba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: darkyellow;" class="mycode_color">-Fácil de decir para ustedes, a mí me mordió la mano de trampear las cartas… espero que no se infecte-</span></span> se quejó el último de los hombres de moral dudosa antes de suspirar y mirar a la pequeña de cabello rizado dentro de la caja.<br />
<br />
Una vez más en aquel callejón donde ya algún trabajo se había realizado exitosamente, la parte trasera del puesto les daba cinco metros de altura de cobertura completa por un lado y la estructura opuesta que les daba ese pasillo de seis metros de ancho era un deposito con paredes de roca y diez metros de alto que delante tenía un local pequeño de comida.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contexto</span>
					</div>
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					<img src="https://i.imgur.com/L8fwNKD.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: L8fwNKD.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
Blanco es el callejon que dobla en L<br />
Celeste son las calles normales del parque<br />
Marron son estructuras del negocio que está cerrado en estos momentos con 6 metros de altura.<br />
Marron oscuro es otro negocio que les da la espalda así que esto sería todo deposito con 5 metros de altura.<br />
Gris es literalmente un deposito con estructura de concreto y 10 metros de altura
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado - Hanu Māhana]  Round Two]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3589</link>
			<pubDate>Sat, 25 Apr 2026 22:48:34 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=593">Runin D. Kitay</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3589</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Isla Matsuri<br />
Joyland Park<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 66 de verano, año 17</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=DtQwrSktjC0" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">OST</a></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/eBVeUkz.png" width="150"></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—La zona acuática, en definitiva, debe ser la zona acuática. ¿Vieron el panfleto? ¡Es enorme! La montaña rusa puede esperar ¡Hay una fila del demonio en ese lugar!</span></span> —La banderilla a medio comer desprende el delicioso aroma de aquello que no termina de ser sano pero tampoco lo suficiente dañino como para mantenerse alejado del queso derretido, la salchicha dorada y la masa de harina y papa crujiendo que se menea frente a sus compañeros en un intento de despistarlos del tema en cuestión: <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Cuál será la siguiente atracción a ser recorrida? </div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—Y está haciendo tanto calor que en cualquier momento Tezca empezará a derretirse, se convertirá en arcilla y lo pisarán hasta que se haga uno con el pavimento. No queremos eso, ¿Verdad?</span></span> —Niega, un sonido continuo escapa de entre sus abultados labios, casi parece perpleja ante el pensamiento. ¡Solo se preocupa por los suyos! No es como si deseara deslizarse por un tobogán, gritar en medio de estridentes risas y luego zambullirse al interior de la piscina para evitar la densidad del clima veraniego. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—¡Además! Ya hemos sentido lo que es bajar por una montaña. Aplazarlo una horita o dos… tres… mañana. ¡Lo haremos de cualquier modo!</span></span> —La banderilla sigue moviéndose de lado a lado. El grupo ha tomado un descanso para almorzar comida chatarra bajo la sombra de algunas sombrillas antes de continuar el recorrido por el parque de diversiones. ¡Quién lo diría! Después del chasco del New Era, lograron encontrar su objetivo en el Grand line, algo mucho más accesible, menos esclavista y, sin duda, ameno y divertido. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/DAdECIB.png" width="150"><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—Un chapuzón y luego a la montaña. ¿No suena bien, cariño? ¿Si? No quiero ir a la zona acuática sola.</span></span></div>
<br />
Emite observando a Yuuki, buscando que se ponga de su parte en una expresión claramente fingida que solo Ryota debe conocer. Podría mentirles con descaro diciendo que ha escuchado que la atracción está cerrada, sin embargo ellos la conocen demasiado bien como para conocer su verdadero proceder. Eso y que le gusta ver las expresiones honestas de la pelirrosa.<br />
<br />
Un par de agitaciones en sus pestañas, una sonrisa de medio lado, la mirada penetrante e incitadora y la delicadeza de su lengua remojando la dulzura de sus labios. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—¿Qué me dices, capitán? ¿No tienes ganas de verme en un bonito traje de baño? Seguro le puedo conseguir uno muy mono a Yuuki. ¡Tantas chicas disfrutando del agua!</span></span> —Guiña uno de sus ojos, sabe bien que usará sus puños para hablar en cuanto lo vea coquetear con Raimundo y todo el mundo, pero incluso ella debe aprender a utilizar estrategias. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—¡Podríamos jugar para ver quién guarda los puestos en la montaña rusa! ¿Qué les parece, Barald, Wyatt?</span></span> —Una última frase desesperada mientras lleva la banderilla a sus labios. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—¡¿Ah?!</span></span> —El palo de madera es lo único que queda cuando regresa la mirada hacia Tocho Morocho quien se relame y relincha fingiendo demencia. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/jP40ksk.png" width="150"><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—Hijo de la gran…</span></span></div>
<br />
Cardan, sobre el caballo, se menea en una muestra de evidente burla. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—Pídanme agua después, hijos de puta, ni la del baño les ofrezco.</span></span> —Masculla, a la espera de la respuesta de sus compañeros.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://ibb.co/prRY3P2r" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Isla Matsuri<br />
Joyland Park<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 66 de verano, año 17</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=DtQwrSktjC0" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">OST</a></span></div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/eBVeUkz.png" width="150"></div>
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—La zona acuática, en definitiva, debe ser la zona acuática. ¿Vieron el panfleto? ¡Es enorme! La montaña rusa puede esperar ¡Hay una fila del demonio en ese lugar!</span></span> —La banderilla a medio comer desprende el delicioso aroma de aquello que no termina de ser sano pero tampoco lo suficiente dañino como para mantenerse alejado del queso derretido, la salchicha dorada y la masa de harina y papa crujiendo que se menea frente a sus compañeros en un intento de despistarlos del tema en cuestión: <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Cuál será la siguiente atracción a ser recorrida? </div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—Y está haciendo tanto calor que en cualquier momento Tezca empezará a derretirse, se convertirá en arcilla y lo pisarán hasta que se haga uno con el pavimento. No queremos eso, ¿Verdad?</span></span> —Niega, un sonido continuo escapa de entre sus abultados labios, casi parece perpleja ante el pensamiento. ¡Solo se preocupa por los suyos! No es como si deseara deslizarse por un tobogán, gritar en medio de estridentes risas y luego zambullirse al interior de la piscina para evitar la densidad del clima veraniego. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—¡Además! Ya hemos sentido lo que es bajar por una montaña. Aplazarlo una horita o dos… tres… mañana. ¡Lo haremos de cualquier modo!</span></span> —La banderilla sigue moviéndose de lado a lado. El grupo ha tomado un descanso para almorzar comida chatarra bajo la sombra de algunas sombrillas antes de continuar el recorrido por el parque de diversiones. ¡Quién lo diría! Después del chasco del New Era, lograron encontrar su objetivo en el Grand line, algo mucho más accesible, menos esclavista y, sin duda, ameno y divertido. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/DAdECIB.png" width="150"><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—Un chapuzón y luego a la montaña. ¿No suena bien, cariño? ¿Si? No quiero ir a la zona acuática sola.</span></span></div>
<br />
Emite observando a Yuuki, buscando que se ponga de su parte en una expresión claramente fingida que solo Ryota debe conocer. Podría mentirles con descaro diciendo que ha escuchado que la atracción está cerrada, sin embargo ellos la conocen demasiado bien como para conocer su verdadero proceder. Eso y que le gusta ver las expresiones honestas de la pelirrosa.<br />
<br />
Un par de agitaciones en sus pestañas, una sonrisa de medio lado, la mirada penetrante e incitadora y la delicadeza de su lengua remojando la dulzura de sus labios. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—¿Qué me dices, capitán? ¿No tienes ganas de verme en un bonito traje de baño? Seguro le puedo conseguir uno muy mono a Yuuki. ¡Tantas chicas disfrutando del agua!</span></span> —Guiña uno de sus ojos, sabe bien que usará sus puños para hablar en cuanto lo vea coquetear con Raimundo y todo el mundo, pero incluso ella debe aprender a utilizar estrategias. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—¡Podríamos jugar para ver quién guarda los puestos en la montaña rusa! ¿Qué les parece, Barald, Wyatt?</span></span> —Una última frase desesperada mientras lleva la banderilla a sus labios. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—¡¿Ah?!</span></span> —El palo de madera es lo único que queda cuando regresa la mirada hacia Tocho Morocho quien se relame y relincha fingiendo demencia. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/jP40ksk.png" width="150"><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—Hijo de la gran…</span></span></div>
<br />
Cardan, sobre el caballo, se menea en una muestra de evidente burla. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0E966C;" class="mycode_color">—Pídanme agua después, hijos de puta, ni la del baño les ofrezco.</span></span> —Masculla, a la espera de la respuesta de sus compañeros.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://ibb.co/prRY3P2r" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Av. Recolección] - Ladrona gata, pero no mucho.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1329</link>
			<pubDate>Tue, 10 Sep 2024 13:00:16 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=119">Erika Storm</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1329</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Había pasado mucho tiempo. Demasiado, diría yo. Shoto desapareció de mi lado, en aquella trágica noche en la que los dos nos pusimos borrachos y discutimos, donde yo me fui al taller a dormir, y él simplemente se esfumó completamente del panorama ¿Quizás debería llamarle al Den den mushi? Al fin y al cabo tengo su número. Pero, algo dentro de mí me frenaba, me decía que no lo hiciese, la sensación era de que si lo hacía iba a molestarle, incluso que no quería saber nada más de mí. Cada vez que intentaba contactar con él, acababa colgando, sin llegar a dar el paso. Quizás, y lo más probable, es que esté mejor sin mí, y le irá mejor.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que aquí me he quedado yo, en mitad de esta isla, sola. Bueno, acompañado siempre de Espinas, el único que me da cariño y conversación, aunque a su manera. Últimamente, he estado buscando información de como salir de aquí. No sé manejar un puto barco, solo sé fabricar cosas con mierda y chatarra. Aunque encontré una cosa más que interesante, unos barcos de la Marina de vez en cuando partían de aquí hacia lo que parece ser, otra corriente diferente a donde estoy, de manera frecuente, además, por lo que, no tenía prisa, pero tampoco podía pararme. Pues en mi cabeza seguía con la idea de hacerme una munición mejor. Bueno, varias, pero no me daba la vida para ello, primero tendría que empezar poco a poco. De momento, en una de mis misiones de infiltración, conseguí adjudicarme un montón de nuevas armas. Tres pistolas y tres rifles nuevecitos, de una calidad más que aceptable, obviamente, mi niña bonita, Shock, no podía faltar, siendo la joya de la corona. La imagen de mí, llevando todas aquellas armas encima, era bastante graciosa, aunque de puta madre en mi humilde opinión. La gente solía mirarme raro, como si fuera una pirata incluso, se pensaban que iba a hacerles algún tipo de daño, pero joder, nada más lejos de la realidad, ¡si era una cazadora de ellos! – Aunque aún no he podido cazar nada, caguen dios -</span><br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que aquí estaba, dando un paseo por la ciudad, con Espinas en mi hombro derecho y todas mis armas en mi espalda. Necesitaba encontrar pólvora y acero. Lo segundo era bastante sencillo, pues ya en el taller tenía bastante de diferente tipo de mierda que podía reciclar, pero siempre venía bien tener un poco de más. Ahora, la pólvora era algo más complicado, pero no imposible para mí. Pregunté por el pueblo y a las afueras de la ciudad había una pequeña mina a la cual me dirigía. Solo necesitaba tres cosas: nitrato de potasio, carbón y azufre. Con ello podría luego mezclarlo todo y así tener pólvora, pero me daba absolutamente toda la pereza, así que esperaba por dios bendito que allí ya me dejaran el trabajo terminado y hecho.</span></div>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras unos minutos caminando, llegué a la entrada, la cual, estaba custodiada por dos soldados de la Marina, cosa que tenía sentido — </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Joder, o me dejan pasar por las buenas o me va a tocar engatusarles</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Pensé arrascándome la parte derecha de mi cabeza —</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"> Llevar en mi puta espalda más de 6 armas no sé yo si es será de su agrado, estoy seguro de que me dirán algo</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Suspiré largo y tendido, el simple hecho de pensar en que podrían ponerme alguna pega ya me cortaba el poco ánimo que tenía. Simplemente, me acerqué, saludando lo más amablemente y educadamente que podía hacer para que así no me dijeran nada — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Eh</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Soy una puta maga. Bien, primer paso realizado con éxito.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Disculpe, señorita</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dijo el soldado de la derecha, acercándose mientras levantaba la mano en señal de que parase — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿A dónde se dirige?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Preguntó. Me daban ganas de responderle mal, algo del palo </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">“A la farmacia, no te jode”</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">, pero mantuve la compostura, e intenté que fuera lo que fuera a decir sonase creíble y poco cantoso — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Vengo a por pólvora para hacer munición</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Perfecto Erika, eres completamente gilipollas ¡NO TUVE NI TIEMPO PARA INVENTARME ALGO, JODER! Estaba jodida, ahora me iban a dar por culo con que hay algún problema o alguna mierda del palo — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Perfecto</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dijo el marine tranquilamente, mientras miraba una lista que tenía en su mano derecha, acompañado de una pequeña tablita de madera — </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¿Eing? ¿Ya está? ¿Así de fácil?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Pensé, haciendo una mueca con mi boca, que claramente significa confusión por todos los lados —</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> ¿A qué hora tiene la recogida de la mercancía?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Añadió el marine. Ahora sí que estaba jodida por todos lados — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">eeeeee….</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Me quedé sin palabras esta vez, estaba en blanco, el giro dramático de los acontecimientos me pilló desprevenida, pues ya estaba confiada en que iba a entrar, llevarme la pólvora y a tomar por culo, pero no. El marine arqueó una ceja en señal de duda o preocupación — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Ah, sí! ¡Verás! ¡Es qué! … ¡Soy nueva, es mi primer día! ¡Simplemente, me avisaron tope de rápido, sin apenas tiempo, diciendo que yo fuera para acá, cogiera él aquello y lo llevase a su destino! ¡Iiiiahahaha!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije llevándome la mano derecha detrás de mi cabeza, con una gota por mi frente, escapándose, casi delatando que era una puta mentirosa ¡Me caguen dios! El marine no cambio ni la expresión de su rostro, estaba igual — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">… Ya… Entiendo…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dijo totalmente seco y soso. Estaba donete, a un marine no puedo amenazarlo así porque sí, eran con los únicos que tenía que, o bien engañarles o engatusarles, y para lo segundo no sé yo si ya era demasiado tarde, así que me puse a pensar de qué manera me iba a tener que infiltrar en aquel sitio, cosa que me daba toda la pereza, pero su compañero de repente, saltó a la conversación de golpe.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡No pasa nada, chiquilla, todos hemos tenido nuestro primer día!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Le miré lentamente, mostrando poco a poco una sonrisa, sin despegar mi mano de mi cabeza — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Claro, tío! ¡Si es que verás, yo estaba sin trabajo, casi muriéndome de hambre! ¿Ves a este colega de aquí?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Señalé con mi zurda a mi hombro derecho, donde Espinas estaba colocado — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡El pobre está vivo de milagro, apenas tengo para darle de comer! ¡Y ya ni te digo yo, que he estado días comiendo solo un platito de comida! ¡Pero ahora tengo un trabajo, y no quiero desaprovecharlo! ¡Solamente me han llamado, me han dicho que viniera y… !</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — De repente, empecé a mostrar en mi rostro pena, tristeza — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">… pero claro, no me han dado más información de nada. Simplemente, salí corriendo para hacerlo lo más rápido posible, y así demostrar que podían contar conmigo y contratarme… pero no he caído en que quizás me tuvieran que dar información para recoger la pólvora y todas esas mierdas… ¡Buah, tíos, voy a perder el curro, joder!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Comencé a agitarme el pelo de un lato para otro, intentando sonar desesperada — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Mierda mierda mierda MIERDA! ¡AAAAAA… !</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Comencé a gritar, mientras me tiraba al suelo de rodillas y seguía revolviéndome el pelo. Los dos marines estaban mirándome algo confusos, aunque el más majete saltó de nuevo — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡Eh, eh, venga, tranquila, no pasa nada! ¡Podemos ayudarte! </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">… AAAAAAah, si?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Corté abruptamente, dejando mi cuerpo quieto, sin realizar un movimiento y mirándolo fijamente — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡Sí, mira, tan solo dinos a qué empresa es la que tienes que llevar la mercancía, con eso nos vale!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — No estaba dando crédito, todo mi puto show no iba a valer de nada, volví a hacer una mueca con mi boca, mientras, dejaba los ojos en blanco, e incluso me faltaba el aire a la hora de hablar — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Pu...pues… es…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — ¡QUÉ COÑO PODÍA DECIR, OTRA VEZ MÁS, ESTABA EN BLANCO! — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">… la emp...resa se… llama…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — tenía que dar un nombre, ya, al momento, así que dijo lo primero que se me vino a la cabeza — </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">… recambios… Sebas…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — El nombre del taller en el que estaba hospedada, fue lo único que se me ocurrió decir — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Dame un momentito</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dijo el otro marine, buscando en la lista con atención. Estaba fuerisima, esto si que no iba a colar, así que me preparé para la respuesta. Muy a malas decirles que hablaré con mi empresa e irme de allí sin nada, pero al menos quedaba bien y no como una mentirosa. Joder, hoy no era mi puto día, estaba claro que todo me iba a salir mal.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Correcto. Aquí está.</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Mi boca se desencajó en cuanto lo escuchó, pero pude actuar rápidamente — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡VES VES, AHÍ ESTOY!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Grité mientras me levantaba del suelo, juntando mis brazos, levantando los puñitos para así parecer una dulce y tierna mujer que solo quería que la dejasen entrar de una putisima vez e irse de allí — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Está bien, ten</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Comentó mientras me daba lo que parecía un recibo con toda la información — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entra y en la ventanilla del principio les das este papelito y te darán tu mercancía y podrás irte</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Finalizó, mientras le quitaba de las manos con un movimiento bruto y avanzaba dando saltitos — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Gracias, sois muy majos, majetes, bonicos, guapos, me habéis ayudado mucho!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Les gritaba corriendo de espaldas para acabar en un giro y salir pitando hacia la ubicación — ¡</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Joder, lo que ha costado! ¡Tendré que camelarme al de la ventanilla ahora para poder entrar dentro!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Pensé, mientras llegaba a mi destino. Subí unas pocas escaleritas y… y… jódeme más esta vida gitana que llevo.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Era la entrada de la mina, con una, a la izquierda, la susodicha ventanilla. Pero para poder avanzar, había más putos marines vigilando todo, por lo que por dentro, aún, habría más — </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Y una polla cebollera como una olla. Sudo completamente</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije mientras dos ríos de lágrimas corrían por mi bello rostro –</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> No literalmente, es en plan comedia, ¿Entendéis?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Suspiré largo y tendido mientras avanzaba a la ventanilla para que me atendieran y a tomar por culo. La verdad que era un puto palo no poder irme de allí bien cargada de pólvora, pero este sitio estaba hasta las trancas de seguridad, y me iba a resultar imposible. Así que aquel buen hombre de la ventanilla guardó el papelito, se fue para dentro, y me trajo una caja de pólvora, rectangular, no muy alta, más bien plana. La pegué un vistazo con cara de asco — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Y… ¿ya está? ¿Es solo esto?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Miré haciéndome la loca al de la ventanilla, un gyojin con cara de mal follado que se notaba que estaba hasta el nabo de currar allí — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Qué más quieres? Es lo que pone en el recibo de entrega</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡YA! ¡HOMBRE! ¡PERO! ¡YO QUE SE! ¿No te sobra una cajita más por ahí? Esas que se les astilla un poco el pico y ya no valen y las tiran, una de esas me vale ¿ah?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — El gyojin se me quedó mirando, con los ojos entre abiertos y cara muy seria — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">… no</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Cogí rápidamente la caja y me di la vuelta — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡VENGA YA, Y LUEGO ME DICEN ASQUEROSA! ¡ASQUEROSA DE QUE, ASQUEROSOS VOSOTROS!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — me marché de allí dando gritos, enfadada.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sí, ya lo sé. No tenía motivo para irme, estaba intentando engañarles y llevarme un poco más por la cara, suficiente que me he llevado esta poca pólvora por la puta cara, ¡PERO QUERÍA MÁS! ¡ESTO ERA MUY POCO! Pero me iban a dar por culo – <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ojalá</span> – es lo que había y punto. Así que por donde vine me volví a ir, pegándole patadas a las piedras pequeñas que encontraba por el camino, incluso a la nada, estaba tilteada, de mal humor, así que me fui a por chocolate de camino al taller, a la mierda con todo, de una puta vez, cojones.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegué al taller. Era ya de noche, muy de noche, estaba hasta el nabo de aquel día. Encima llegar aquí y estar sola no ayudaba lo más mínimo. Sí, está Espinas, pero… la verdad que echaba de menos hablar con alguien que pudiera responderme. Pero no era momento de todo eso. Me quité la ropa, quedándome en bragas y sujetador, quería estar lo más fresquita posible. Me senté en la mesa grande principal donde se trabajaba, con el chocolate a mi derecha, la caja de pólvora a mi izquierda, y delante de mí todo el acero de un montón de chatarra y piezas inservibles, pero que se podían reciclar. Con una prensa que el propio taller disponía, y la ayuda de unas pinzas enorme, comencé a hacer los casquillos de las balas gracias a toda aquella montaña de mierda metálica. Una a una, despacito, acompañado todo de unas gafas muy parecidas a las del pelo arbusto, no eran las suyas, claramente, pues nunca se las quitaba de encima, pero al menos hacían su función. Acabé haciendo unos 30 casquillos. Una vez estaban terminados, los llevé a la mesa y fui rellenándolos de la pólvora de aquella caja que me dieron. Me percaté que en la pegatina había cierta información que podía ser interesante — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">“¡Nueva fórmula más potente!”</span></span> <span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¿Qué cojones? Si la fórmula es la misma, ¿no? … bah</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije sin importarme mucho. Lo esencial era que de allí pudiera hacer una munición mejor que la que ya tenía, que era muy básica. No paré, el chocolate incluso se había derretido del calor que se originaba en aquella mesa — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Joder, mi puto chocolate!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije apenada cogiendo el envoltorio, para acto seguido pegarle una lamida y saborearlo — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Mmm, ¡Tasty!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije alegrándome esta vez.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me dieron las 03:00 de la mañana aproximadamente, pero por fin terminé — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Bien…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije levemente mientras guardaba cada bala meticulosamente en una cajita metálica, colocándolas de manera que encajasen todas. Las dejé encima de la mesa, estaba totalmente agotada, Espinas estaba dormido encima de una de las sillas, ni siquiera estaba en su cama de mi habitación. Lo cogí en brazos con delicadeza para llevármelo y estuviera más cómodo. Le di un beso en su pequeña cabecita.</span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Venga, nene. Vamos a dormir. Mañana será otro día.</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> —</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Había pasado mucho tiempo. Demasiado, diría yo. Shoto desapareció de mi lado, en aquella trágica noche en la que los dos nos pusimos borrachos y discutimos, donde yo me fui al taller a dormir, y él simplemente se esfumó completamente del panorama ¿Quizás debería llamarle al Den den mushi? Al fin y al cabo tengo su número. Pero, algo dentro de mí me frenaba, me decía que no lo hiciese, la sensación era de que si lo hacía iba a molestarle, incluso que no quería saber nada más de mí. Cada vez que intentaba contactar con él, acababa colgando, sin llegar a dar el paso. Quizás, y lo más probable, es que esté mejor sin mí, y le irá mejor.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que aquí me he quedado yo, en mitad de esta isla, sola. Bueno, acompañado siempre de Espinas, el único que me da cariño y conversación, aunque a su manera. Últimamente, he estado buscando información de como salir de aquí. No sé manejar un puto barco, solo sé fabricar cosas con mierda y chatarra. Aunque encontré una cosa más que interesante, unos barcos de la Marina de vez en cuando partían de aquí hacia lo que parece ser, otra corriente diferente a donde estoy, de manera frecuente, además, por lo que, no tenía prisa, pero tampoco podía pararme. Pues en mi cabeza seguía con la idea de hacerme una munición mejor. Bueno, varias, pero no me daba la vida para ello, primero tendría que empezar poco a poco. De momento, en una de mis misiones de infiltración, conseguí adjudicarme un montón de nuevas armas. Tres pistolas y tres rifles nuevecitos, de una calidad más que aceptable, obviamente, mi niña bonita, Shock, no podía faltar, siendo la joya de la corona. La imagen de mí, llevando todas aquellas armas encima, era bastante graciosa, aunque de puta madre en mi humilde opinión. La gente solía mirarme raro, como si fuera una pirata incluso, se pensaban que iba a hacerles algún tipo de daño, pero joder, nada más lejos de la realidad, ¡si era una cazadora de ellos! – Aunque aún no he podido cazar nada, caguen dios -</span><br />
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que aquí estaba, dando un paseo por la ciudad, con Espinas en mi hombro derecho y todas mis armas en mi espalda. Necesitaba encontrar pólvora y acero. Lo segundo era bastante sencillo, pues ya en el taller tenía bastante de diferente tipo de mierda que podía reciclar, pero siempre venía bien tener un poco de más. Ahora, la pólvora era algo más complicado, pero no imposible para mí. Pregunté por el pueblo y a las afueras de la ciudad había una pequeña mina a la cual me dirigía. Solo necesitaba tres cosas: nitrato de potasio, carbón y azufre. Con ello podría luego mezclarlo todo y así tener pólvora, pero me daba absolutamente toda la pereza, así que esperaba por dios bendito que allí ya me dejaran el trabajo terminado y hecho.</span></div>
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras unos minutos caminando, llegué a la entrada, la cual, estaba custodiada por dos soldados de la Marina, cosa que tenía sentido — </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Joder, o me dejan pasar por las buenas o me va a tocar engatusarles</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Pensé arrascándome la parte derecha de mi cabeza —</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"> Llevar en mi puta espalda más de 6 armas no sé yo si es será de su agrado, estoy seguro de que me dirán algo</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Suspiré largo y tendido, el simple hecho de pensar en que podrían ponerme alguna pega ya me cortaba el poco ánimo que tenía. Simplemente, me acerqué, saludando lo más amablemente y educadamente que podía hacer para que así no me dijeran nada — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Eh</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Soy una puta maga. Bien, primer paso realizado con éxito.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Disculpe, señorita</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dijo el soldado de la derecha, acercándose mientras levantaba la mano en señal de que parase — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿A dónde se dirige?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Preguntó. Me daban ganas de responderle mal, algo del palo </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">“A la farmacia, no te jode”</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">, pero mantuve la compostura, e intenté que fuera lo que fuera a decir sonase creíble y poco cantoso — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Vengo a por pólvora para hacer munición</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Perfecto Erika, eres completamente gilipollas ¡NO TUVE NI TIEMPO PARA INVENTARME ALGO, JODER! Estaba jodida, ahora me iban a dar por culo con que hay algún problema o alguna mierda del palo — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Perfecto</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dijo el marine tranquilamente, mientras miraba una lista que tenía en su mano derecha, acompañado de una pequeña tablita de madera — </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¿Eing? ¿Ya está? ¿Así de fácil?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Pensé, haciendo una mueca con mi boca, que claramente significa confusión por todos los lados —</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> ¿A qué hora tiene la recogida de la mercancía?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Añadió el marine. Ahora sí que estaba jodida por todos lados — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">eeeeee….</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Me quedé sin palabras esta vez, estaba en blanco, el giro dramático de los acontecimientos me pilló desprevenida, pues ya estaba confiada en que iba a entrar, llevarme la pólvora y a tomar por culo, pero no. El marine arqueó una ceja en señal de duda o preocupación — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Ah, sí! ¡Verás! ¡Es qué! … ¡Soy nueva, es mi primer día! ¡Simplemente, me avisaron tope de rápido, sin apenas tiempo, diciendo que yo fuera para acá, cogiera él aquello y lo llevase a su destino! ¡Iiiiahahaha!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije llevándome la mano derecha detrás de mi cabeza, con una gota por mi frente, escapándose, casi delatando que era una puta mentirosa ¡Me caguen dios! El marine no cambio ni la expresión de su rostro, estaba igual — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">… Ya… Entiendo…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dijo totalmente seco y soso. Estaba donete, a un marine no puedo amenazarlo así porque sí, eran con los únicos que tenía que, o bien engañarles o engatusarles, y para lo segundo no sé yo si ya era demasiado tarde, así que me puse a pensar de qué manera me iba a tener que infiltrar en aquel sitio, cosa que me daba toda la pereza, pero su compañero de repente, saltó a la conversación de golpe.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡No pasa nada, chiquilla, todos hemos tenido nuestro primer día!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Le miré lentamente, mostrando poco a poco una sonrisa, sin despegar mi mano de mi cabeza — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Claro, tío! ¡Si es que verás, yo estaba sin trabajo, casi muriéndome de hambre! ¿Ves a este colega de aquí?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Señalé con mi zurda a mi hombro derecho, donde Espinas estaba colocado — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡El pobre está vivo de milagro, apenas tengo para darle de comer! ¡Y ya ni te digo yo, que he estado días comiendo solo un platito de comida! ¡Pero ahora tengo un trabajo, y no quiero desaprovecharlo! ¡Solamente me han llamado, me han dicho que viniera y… !</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — De repente, empecé a mostrar en mi rostro pena, tristeza — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">… pero claro, no me han dado más información de nada. Simplemente, salí corriendo para hacerlo lo más rápido posible, y así demostrar que podían contar conmigo y contratarme… pero no he caído en que quizás me tuvieran que dar información para recoger la pólvora y todas esas mierdas… ¡Buah, tíos, voy a perder el curro, joder!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Comencé a agitarme el pelo de un lato para otro, intentando sonar desesperada — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Mierda mierda mierda MIERDA! ¡AAAAAA… !</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Comencé a gritar, mientras me tiraba al suelo de rodillas y seguía revolviéndome el pelo. Los dos marines estaban mirándome algo confusos, aunque el más majete saltó de nuevo — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡Eh, eh, venga, tranquila, no pasa nada! ¡Podemos ayudarte! </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">… AAAAAAah, si?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Corté abruptamente, dejando mi cuerpo quieto, sin realizar un movimiento y mirándolo fijamente — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡Sí, mira, tan solo dinos a qué empresa es la que tienes que llevar la mercancía, con eso nos vale!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — No estaba dando crédito, todo mi puto show no iba a valer de nada, volví a hacer una mueca con mi boca, mientras, dejaba los ojos en blanco, e incluso me faltaba el aire a la hora de hablar — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Pu...pues… es…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — ¡QUÉ COÑO PODÍA DECIR, OTRA VEZ MÁS, ESTABA EN BLANCO! — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">… la emp...resa se… llama…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — tenía que dar un nombre, ya, al momento, así que dijo lo primero que se me vino a la cabeza — </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">… recambios… Sebas…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — El nombre del taller en el que estaba hospedada, fue lo único que se me ocurrió decir — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Dame un momentito</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dijo el otro marine, buscando en la lista con atención. Estaba fuerisima, esto si que no iba a colar, así que me preparé para la respuesta. Muy a malas decirles que hablaré con mi empresa e irme de allí sin nada, pero al menos quedaba bien y no como una mentirosa. Joder, hoy no era mi puto día, estaba claro que todo me iba a salir mal.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Correcto. Aquí está.</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Mi boca se desencajó en cuanto lo escuchó, pero pude actuar rápidamente — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡VES VES, AHÍ ESTOY!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Grité mientras me levantaba del suelo, juntando mis brazos, levantando los puñitos para así parecer una dulce y tierna mujer que solo quería que la dejasen entrar de una putisima vez e irse de allí — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Está bien, ten</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Comentó mientras me daba lo que parecía un recibo con toda la información — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entra y en la ventanilla del principio les das este papelito y te darán tu mercancía y podrás irte</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Finalizó, mientras le quitaba de las manos con un movimiento bruto y avanzaba dando saltitos — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Gracias, sois muy majos, majetes, bonicos, guapos, me habéis ayudado mucho!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Les gritaba corriendo de espaldas para acabar en un giro y salir pitando hacia la ubicación — ¡</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Joder, lo que ha costado! ¡Tendré que camelarme al de la ventanilla ahora para poder entrar dentro!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Pensé, mientras llegaba a mi destino. Subí unas pocas escaleritas y… y… jódeme más esta vida gitana que llevo.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Era la entrada de la mina, con una, a la izquierda, la susodicha ventanilla. Pero para poder avanzar, había más putos marines vigilando todo, por lo que por dentro, aún, habría más — </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Y una polla cebollera como una olla. Sudo completamente</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije mientras dos ríos de lágrimas corrían por mi bello rostro –</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> No literalmente, es en plan comedia, ¿Entendéis?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Suspiré largo y tendido mientras avanzaba a la ventanilla para que me atendieran y a tomar por culo. La verdad que era un puto palo no poder irme de allí bien cargada de pólvora, pero este sitio estaba hasta las trancas de seguridad, y me iba a resultar imposible. Así que aquel buen hombre de la ventanilla guardó el papelito, se fue para dentro, y me trajo una caja de pólvora, rectangular, no muy alta, más bien plana. La pegué un vistazo con cara de asco — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Y… ¿ya está? ¿Es solo esto?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Miré haciéndome la loca al de la ventanilla, un gyojin con cara de mal follado que se notaba que estaba hasta el nabo de currar allí — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Qué más quieres? Es lo que pone en el recibo de entrega</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡YA! ¡HOMBRE! ¡PERO! ¡YO QUE SE! ¿No te sobra una cajita más por ahí? Esas que se les astilla un poco el pico y ya no valen y las tiran, una de esas me vale ¿ah?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — El gyojin se me quedó mirando, con los ojos entre abiertos y cara muy seria — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">… no</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Cogí rápidamente la caja y me di la vuelta — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡VENGA YA, Y LUEGO ME DICEN ASQUEROSA! ¡ASQUEROSA DE QUE, ASQUEROSOS VOSOTROS!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — me marché de allí dando gritos, enfadada.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sí, ya lo sé. No tenía motivo para irme, estaba intentando engañarles y llevarme un poco más por la cara, suficiente que me he llevado esta poca pólvora por la puta cara, ¡PERO QUERÍA MÁS! ¡ESTO ERA MUY POCO! Pero me iban a dar por culo – <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ojalá</span> – es lo que había y punto. Así que por donde vine me volví a ir, pegándole patadas a las piedras pequeñas que encontraba por el camino, incluso a la nada, estaba tilteada, de mal humor, así que me fui a por chocolate de camino al taller, a la mierda con todo, de una puta vez, cojones.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegué al taller. Era ya de noche, muy de noche, estaba hasta el nabo de aquel día. Encima llegar aquí y estar sola no ayudaba lo más mínimo. Sí, está Espinas, pero… la verdad que echaba de menos hablar con alguien que pudiera responderme. Pero no era momento de todo eso. Me quité la ropa, quedándome en bragas y sujetador, quería estar lo más fresquita posible. Me senté en la mesa grande principal donde se trabajaba, con el chocolate a mi derecha, la caja de pólvora a mi izquierda, y delante de mí todo el acero de un montón de chatarra y piezas inservibles, pero que se podían reciclar. Con una prensa que el propio taller disponía, y la ayuda de unas pinzas enorme, comencé a hacer los casquillos de las balas gracias a toda aquella montaña de mierda metálica. Una a una, despacito, acompañado todo de unas gafas muy parecidas a las del pelo arbusto, no eran las suyas, claramente, pues nunca se las quitaba de encima, pero al menos hacían su función. Acabé haciendo unos 30 casquillos. Una vez estaban terminados, los llevé a la mesa y fui rellenándolos de la pólvora de aquella caja que me dieron. Me percaté que en la pegatina había cierta información que podía ser interesante — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">“¡Nueva fórmula más potente!”</span></span> <span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¿Qué cojones? Si la fórmula es la misma, ¿no? … bah</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije sin importarme mucho. Lo esencial era que de allí pudiera hacer una munición mejor que la que ya tenía, que era muy básica. No paré, el chocolate incluso se había derretido del calor que se originaba en aquella mesa — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Joder, mi puto chocolate!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije apenada cogiendo el envoltorio, para acto seguido pegarle una lamida y saborearlo — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Mmm, ¡Tasty!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije alegrándome esta vez.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me dieron las 03:00 de la mañana aproximadamente, pero por fin terminé — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Bien…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije levemente mientras guardaba cada bala meticulosamente en una cajita metálica, colocándolas de manera que encajasen todas. Las dejé encima de la mesa, estaba totalmente agotada, Espinas estaba dormido encima de una de las sillas, ni siquiera estaba en su cama de mi habitación. Lo cogí en brazos con delicadeza para llevármelo y estuviera más cómodo. Le di un beso en su pequeña cabecita.</span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">— </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Venga, nene. Vamos a dormir. Mañana será otro día.</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> —</span></div>]]></content:encoded>
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