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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Refugio subterráneo]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 04:01:47 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] La gallina de los milagros.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3632</link>
			<pubDate>Fri, 01 May 2026 12:38:30 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=68">Jolyne Jones</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3632</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 6 de otoño. Año 14.</div>
<br />
No tenía ni idea de cuánto tiempo llevábamos ya bajo tierra. Días, meses... a mí me habían parecido hasta años sin tener una bocanada de aire fresco. Alguna brujería gorda tuvieron que liar en la superficie como para volverla completamente inhabitable y que ahora tengamos que estar encerrados como ratas en una madriguera. Y mira que se han esforzado en tener una vida normal, pero tener un foco colgando del cogote y rociar el aire con quién sabe qué potingues no puede ser bueno. Y encima, yo había sido la única con ojo para darme cuenta de que la puesta habitual de huevos de Jimba había cambiado.<br />
<br />
El pequeño asentamiento en el que estábamos era bastante ruinoso, con algunas zonas deshabitadas y otras más concurridas, pero llegué a pasear por callejuelas que solo alguien que se hubiera criado allí reconocería sin perderse. Para mí, sin árboles o rocas de referencia, todas las zonas me parecían iguales. Yo solo quería encontrar un baño cercano para acicalar Jimba, y así fue cómo sin querer llegué hasta una pequeña concentración de gente de todas las edades. Discutían entre ellos sobre cómo podrían hacer que creciera un pequeño cultivo que habían montado de forma improvisada. Por mucho interés que le pusieran, me costaba creer que algo pudiera crecer en esas condiciones tan malas, pero no sería yo la que quitara la ilusión a unos pobres inocentes. Era lo único que tenían entre esas paredes, y a este paso nunca conocerían la luz del sol en verano, la caricia del trigo en la piel o el lamido de un buey el día de cosecha. Debía ayudarles y motivarles para que al menos pudieran estar entretenidos con el cultivo y acercarles así la vida campestre. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> ¡Atención todo el mundo! Os presento la solución a todos vuestros problemas. </span></span>Me abrí paso entre la multitud hasta quedarme en el centro. Levanté a Jimba con mis manos como cuando presumí de tener el melón más grande del certamen hace siete veranos. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Esta gallina concede deseos. Si se lo pedís con la suficiente fuerza, en unos días veréis brotar la tierra.</span></span><br />
<br />
Se hizo un breve silencio e inmediatamente todos estallaran en carcajadas. No entendía por qué se reían tanto si les acababa de dar un motivo para esforzarse, pero parecía que no estaban dispuestos a tener fe tan rápido. Uno de los cabecillas se alzó para decirme que allí estaban hablando de cosas serias, y que intentara no molestarles mientras tanto. Yo me di por vencida, o al menos eso quería que creyeran todos. Si no habían tenido fe por las buenas, yo les ayudaría a tenerla por otros medios. Total, no tenía nada mejor que hacer esa mañana después de cancelar con Jimba nuestro el concurso de aguantar la respiración en la superficie. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Está bien, como queráis</span></span>— dije encogiéndome de hombros—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Si perdéis la oportunidad es cosa vuestra. </span></span><br />
<br />
Me fui con Jimba hasta girar una callejuela y, cuando me aseguré de que no nos miraba nadie, comencé mi transformación para que parte de mi cuerpo se volviera escamoso. De igual forma, me adapté con el entorno para camuflarme y empujé a Jimba en el cruce para que volviera a estar a la vista de todos. Con el aleteo y el cacareo llamó la atención de la mayoría, que la señalaban extrañados y murmuraban entre ellos. Aproveché el momento para alzarla hasta levantar mis brazos por completo. Jimba, tal y como habíamos ensayado en múltiples ocasiones, se había quedado completamente inmóvil mirando a los presentes, y ahí fue cuando comencé a escuchar los primeros gritos de asombro. Por si no estuvieran lo suficientemente convencidos, también caminé hacia ellos manteniéndola en el aire. Algunos estaban asustados y otros insinuaban que todo esto se trataba de un truco, hasta que usé la lengua para redirigir algunas de las luces para enfocar primero a la zona del cultivo y luego a Jimba. Tras una pequeña sacudida con la que perdió un par de plumas, grité. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">¡Adelante! Si le pedís ahora un deseo, os será concedido.</span></span><br />
<br />
Otro silencio se hizo entre los presentes. Ya nadie se reía. Había conseguido que esta vez tuvieran algo más de fe, y entonces, habló una voz anciana: «¡Quiero volver a caminar!». Me incliné ligeramente para localizarla. Entre todos ellos, había un viejo sentado en una silla, más arrugado que el hocico de un cerdo. —<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Bueno...</span></span>— pensé—. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Un milagro es un milagro</span></span>. Con calma llevé a Jimba levitando hasta el anciano y la coloqué en el suelo. Todos miraban atentamente, aunque no sé si esperando un milagro o la . Aun así, estando camuflada me planté detrás de aquel hombre y enrollé su torso con mi larga lengua igual que lo haría con un saco de patatas recién cosechado. Con un poco de esfuerzo tiré de él para que se levantara de la silla y, una vez de pie, le fui marcando los pasos con mi cola para que pareciera que estaba caminando. <br />
<br />
A cada paso, el anciano gritaba que notaba una presión milagrosa y lloraba de felicidad por poder caminar, mientras tanto, yo hacía un esfuerzo por no soltarle y que cayera contra el suelo como una manzana pocha que había madurado demasiado pronto. Después de la corta demostración, le devolví a la silla y comenzaron el resto de peticiones. Al principio eran tareas cortas y fáciles de cumplir, como mover objetos, arreglar algún mueble, cavar en algún túnel, arrancar hongos o bendecir cosas, pero poco a poco fueron aumentando y tuve que limitar los deseos que cumplía Jimba por día. Pasé a gestionar su agenda personal y conseguimos el reconocimiento de la gente que merecíamos. Pero cuando quise darme cuenta, la situación ya era tan imparable como fuego en el pajar. Los milagros pasaban a ser insuficientes y cada vez pedían cosas más complejas como conseguir luz solar, pero no era nada que no pudiera solucionar con un par de balas lumínicas. Si no habían visto el sol, tampoco tendrían con qué compararlo. Por otro lado, el cultivo seguía sin dar sus frutos como era de esperar, pero parecía que todos dejaron de darle importancia excepto el cabecilla, quien miraba cada vez con más recelo a Jimba. ¿Y si empezaba a sospechar de mi ayuda? ¿Y si quería robármela? No podía permitir que nuestro trabajo hubiera sido en vano. <br />
<br />
Un día, una muchacha me pidió que le diera vida a su muñeca. Esa niña era ni más ni menos que la hija del cabecilla, así que me esforcé para cumplir su deseo. Si ella estaba contenta, tal vez aquel hombre dejaría de poner su hocico en nuestros asuntos. La muñeca estaba descolorida y parecía bastante vieja, seguramente porque fuera una de las tantas cosas traídas por el mar. Todos habían advertido a la muchacha que ese deseo no podría cumplirse, por lo que el asombro sería mucho mayor si se hacía realidad. Con la destreza de un tejón, agarré la cabeza desproporcionada de la muñeca que la niña abrazaba con fuerza y de un pequeño tirón la puse en pie. Todos aplaudieron por el extraño milagro que estaban observando. En medio de aquella escena, levanté los brazos del juguete como si quisiera devolverle el abrazo a la niña, pero sus costuras no estaban preparadas para tanto movimiento. La cabeza de la muñeca se desprendió del cuerpo y dejó un torso flotante yendo a por la muchacha. Todos gritaron aterrados como si fuera un espíritu maligno o asuntos oscuros de chamanería. Intentando enmendar mi error, quise agarrar la cabeza caída con la cola, pero solo empeoró la situación y comenzaron a tirar todo tipo de objetos contra la muñeca para alejarla. Como algunos de ellos rebotaron en mi cuerpo, el pánico se apoderó de ellos. Al final no me quedó otra que salir de allí corriendo, dejando la muñeca en el suelo y haciendo que Jimba flotase entre los túneles tal y como había llegado. Además, recordé que pronto sería el concurso de encontrar hongos con Jimba y tenía que practicar. Esperaba con esto haberles ayudado y, de paso, haberles dejado una valiosa lección. Sea la que fuere.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>INFO</span>
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					<br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Sara Sara No Mi: Modelo Camaleon</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>1</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>Permite al usuario convertirse en un camaleón y en la forma híbrida de esta.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El camaleón en su forma completa mide treinta centímetros de largo, contando de cabeza a cola, la cual lleva enrollada y llega a medir otros veinte centímetros más, y pesa un cincuenta gramos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz incluida, será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por una de escamas de un camaleón con las peculiaridades de este, a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre, conservando el pelo. Sus ojos adoptan la extraña apariencia y forma de los de un camaleón. Sus pies y manos se adaptarán uniéndose todos los dedos excepto el pulgar en uno solo, pudiendo así hacer una pinza. Le brotará una gran cola con una longitud igual a 3/4 de la altura total del usuario y adquirirá una lengua retráctil de la misma longitud, pudiendo usar ambas como armas flexibles.<br/>
<br/>Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga <strong>80 puntos en CA</strong>, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan <strong>20 CA</strong> y para la completa <strong>50 CA</strong>. La transformación cuesta <strong><font color="orange">30 puntos de energía</font></strong> y, después, <strong><font color="orange">10 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'>20 CA: Híbrida | 50 CA: Completa | 80 CA: Transformación inmediata</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +40 a la precisión.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las Akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `Camaleon`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Camaleon</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Piel Mimética</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Gracias a la peculiaridad de tu piel, eres capaz de camuflarte a voluntad en cualquier superficie sobre la que estés, siendo completamente invisible a la vista, excepto para quienes superen los 100 puntos en inteligencia y reflejos. Mantenerte oculto tendrá un gasto de 10 de energía por turno y no tendrá tiempo máximo de uso ni recarga. Además, gracias a tu peculiar visión recibes un +5 al atributo REFLEJOS de forma permanente.</i></p>
                <hr/>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoancamaleon02`);'
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoancamaleon02</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 6 de otoño. Año 14.</div>
<br />
No tenía ni idea de cuánto tiempo llevábamos ya bajo tierra. Días, meses... a mí me habían parecido hasta años sin tener una bocanada de aire fresco. Alguna brujería gorda tuvieron que liar en la superficie como para volverla completamente inhabitable y que ahora tengamos que estar encerrados como ratas en una madriguera. Y mira que se han esforzado en tener una vida normal, pero tener un foco colgando del cogote y rociar el aire con quién sabe qué potingues no puede ser bueno. Y encima, yo había sido la única con ojo para darme cuenta de que la puesta habitual de huevos de Jimba había cambiado.<br />
<br />
El pequeño asentamiento en el que estábamos era bastante ruinoso, con algunas zonas deshabitadas y otras más concurridas, pero llegué a pasear por callejuelas que solo alguien que se hubiera criado allí reconocería sin perderse. Para mí, sin árboles o rocas de referencia, todas las zonas me parecían iguales. Yo solo quería encontrar un baño cercano para acicalar Jimba, y así fue cómo sin querer llegué hasta una pequeña concentración de gente de todas las edades. Discutían entre ellos sobre cómo podrían hacer que creciera un pequeño cultivo que habían montado de forma improvisada. Por mucho interés que le pusieran, me costaba creer que algo pudiera crecer en esas condiciones tan malas, pero no sería yo la que quitara la ilusión a unos pobres inocentes. Era lo único que tenían entre esas paredes, y a este paso nunca conocerían la luz del sol en verano, la caricia del trigo en la piel o el lamido de un buey el día de cosecha. Debía ayudarles y motivarles para que al menos pudieran estar entretenidos con el cultivo y acercarles así la vida campestre. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> ¡Atención todo el mundo! Os presento la solución a todos vuestros problemas. </span></span>Me abrí paso entre la multitud hasta quedarme en el centro. Levanté a Jimba con mis manos como cuando presumí de tener el melón más grande del certamen hace siete veranos. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Esta gallina concede deseos. Si se lo pedís con la suficiente fuerza, en unos días veréis brotar la tierra.</span></span><br />
<br />
Se hizo un breve silencio e inmediatamente todos estallaran en carcajadas. No entendía por qué se reían tanto si les acababa de dar un motivo para esforzarse, pero parecía que no estaban dispuestos a tener fe tan rápido. Uno de los cabecillas se alzó para decirme que allí estaban hablando de cosas serias, y que intentara no molestarles mientras tanto. Yo me di por vencida, o al menos eso quería que creyeran todos. Si no habían tenido fe por las buenas, yo les ayudaría a tenerla por otros medios. Total, no tenía nada mejor que hacer esa mañana después de cancelar con Jimba nuestro el concurso de aguantar la respiración en la superficie. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Está bien, como queráis</span></span>— dije encogiéndome de hombros—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Si perdéis la oportunidad es cosa vuestra. </span></span><br />
<br />
Me fui con Jimba hasta girar una callejuela y, cuando me aseguré de que no nos miraba nadie, comencé mi transformación para que parte de mi cuerpo se volviera escamoso. De igual forma, me adapté con el entorno para camuflarme y empujé a Jimba en el cruce para que volviera a estar a la vista de todos. Con el aleteo y el cacareo llamó la atención de la mayoría, que la señalaban extrañados y murmuraban entre ellos. Aproveché el momento para alzarla hasta levantar mis brazos por completo. Jimba, tal y como habíamos ensayado en múltiples ocasiones, se había quedado completamente inmóvil mirando a los presentes, y ahí fue cuando comencé a escuchar los primeros gritos de asombro. Por si no estuvieran lo suficientemente convencidos, también caminé hacia ellos manteniéndola en el aire. Algunos estaban asustados y otros insinuaban que todo esto se trataba de un truco, hasta que usé la lengua para redirigir algunas de las luces para enfocar primero a la zona del cultivo y luego a Jimba. Tras una pequeña sacudida con la que perdió un par de plumas, grité. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">¡Adelante! Si le pedís ahora un deseo, os será concedido.</span></span><br />
<br />
Otro silencio se hizo entre los presentes. Ya nadie se reía. Había conseguido que esta vez tuvieran algo más de fe, y entonces, habló una voz anciana: «¡Quiero volver a caminar!». Me incliné ligeramente para localizarla. Entre todos ellos, había un viejo sentado en una silla, más arrugado que el hocico de un cerdo. —<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Bueno...</span></span>— pensé—. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Un milagro es un milagro</span></span>. Con calma llevé a Jimba levitando hasta el anciano y la coloqué en el suelo. Todos miraban atentamente, aunque no sé si esperando un milagro o la . Aun así, estando camuflada me planté detrás de aquel hombre y enrollé su torso con mi larga lengua igual que lo haría con un saco de patatas recién cosechado. Con un poco de esfuerzo tiré de él para que se levantara de la silla y, una vez de pie, le fui marcando los pasos con mi cola para que pareciera que estaba caminando. <br />
<br />
A cada paso, el anciano gritaba que notaba una presión milagrosa y lloraba de felicidad por poder caminar, mientras tanto, yo hacía un esfuerzo por no soltarle y que cayera contra el suelo como una manzana pocha que había madurado demasiado pronto. Después de la corta demostración, le devolví a la silla y comenzaron el resto de peticiones. Al principio eran tareas cortas y fáciles de cumplir, como mover objetos, arreglar algún mueble, cavar en algún túnel, arrancar hongos o bendecir cosas, pero poco a poco fueron aumentando y tuve que limitar los deseos que cumplía Jimba por día. Pasé a gestionar su agenda personal y conseguimos el reconocimiento de la gente que merecíamos. Pero cuando quise darme cuenta, la situación ya era tan imparable como fuego en el pajar. Los milagros pasaban a ser insuficientes y cada vez pedían cosas más complejas como conseguir luz solar, pero no era nada que no pudiera solucionar con un par de balas lumínicas. Si no habían visto el sol, tampoco tendrían con qué compararlo. Por otro lado, el cultivo seguía sin dar sus frutos como era de esperar, pero parecía que todos dejaron de darle importancia excepto el cabecilla, quien miraba cada vez con más recelo a Jimba. ¿Y si empezaba a sospechar de mi ayuda? ¿Y si quería robármela? No podía permitir que nuestro trabajo hubiera sido en vano. <br />
<br />
Un día, una muchacha me pidió que le diera vida a su muñeca. Esa niña era ni más ni menos que la hija del cabecilla, así que me esforcé para cumplir su deseo. Si ella estaba contenta, tal vez aquel hombre dejaría de poner su hocico en nuestros asuntos. La muñeca estaba descolorida y parecía bastante vieja, seguramente porque fuera una de las tantas cosas traídas por el mar. Todos habían advertido a la muchacha que ese deseo no podría cumplirse, por lo que el asombro sería mucho mayor si se hacía realidad. Con la destreza de un tejón, agarré la cabeza desproporcionada de la muñeca que la niña abrazaba con fuerza y de un pequeño tirón la puse en pie. Todos aplaudieron por el extraño milagro que estaban observando. En medio de aquella escena, levanté los brazos del juguete como si quisiera devolverle el abrazo a la niña, pero sus costuras no estaban preparadas para tanto movimiento. La cabeza de la muñeca se desprendió del cuerpo y dejó un torso flotante yendo a por la muchacha. Todos gritaron aterrados como si fuera un espíritu maligno o asuntos oscuros de chamanería. Intentando enmendar mi error, quise agarrar la cabeza caída con la cola, pero solo empeoró la situación y comenzaron a tirar todo tipo de objetos contra la muñeca para alejarla. Como algunos de ellos rebotaron en mi cuerpo, el pánico se apoderó de ellos. Al final no me quedó otra que salir de allí corriendo, dejando la muñeca en el suelo y haciendo que Jimba flotase entre los túneles tal y como había llegado. Además, recordé que pronto sería el concurso de encontrar hongos con Jimba y tenía que practicar. Esperaba con esto haberles ayudado y, de paso, haberles dejado una valiosa lección. Sea la que fuere.<br />
<br />
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                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Sara Sara No Mi: Modelo Camaleon</h2></strong></span>
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                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El camaleón en su forma completa mide treinta centímetros de largo, contando de cabeza a cola, la cual lleva enrollada y llega a medir otros veinte centímetros más, y pesa un cincuenta gramos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz incluida, será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por una de escamas de un camaleón con las peculiaridades de este, a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre, conservando el pelo. Sus ojos adoptan la extraña apariencia y forma de los de un camaleón. Sus pies y manos se adaptarán uniéndose todos los dedos excepto el pulgar en uno solo, pudiendo así hacer una pinza. Le brotará una gran cola con una longitud igual a 3/4 de la altura total del usuario y adquirirá una lengua retráctil de la misma longitud, pudiendo usar ambas como armas flexibles.<br/>
<br/>Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga <strong>80 puntos en CA</strong>, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan <strong>20 CA</strong> y para la completa <strong>50 CA</strong>. La transformación cuesta <strong><font color="orange">30 puntos de energía</font></strong> y, después, <strong><font color="orange">10 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'>20 CA: Híbrida | 50 CA: Completa | 80 CA: Transformación inmediata</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +40 a la precisión.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las Akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `Camaleon`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Camaleon</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Piel Mimética</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Gracias a la peculiaridad de tu piel, eres capaz de camuflarte a voluntad en cualquier superficie sobre la que estés, siendo completamente invisible a la vista, excepto para quienes superen los 100 puntos en inteligencia y reflejos. Mantenerte oculto tendrá un gasto de 10 de energía por turno y no tendrá tiempo máximo de uso ni recarga. Además, gracias a tu peculiar visión recibes un +5 al atributo REFLEJOS de forma permanente.</i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
                    <div
                        class='code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoancamaleon02`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoancamaleon02</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC] Chatarra, vapor y secretos. ¡El enorme Sapo de Humo!]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1674</link>
			<pubDate>Mon, 21 Apr 2025 12:10:21 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=169">Kenzo D. Fujiwara</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1674</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">65 de Otoño, año 13.</span><br />
</div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">
Me sentía raro. Un poco triste, sí, pero no de esa tristeza que uno puede soltar con lágrimas o con un buen grito. Era algo más denso, más profundo. Como si se hubiera instalado en el pecho, silencioso, presionando desde dentro. Caminaba solo, arrastrando los pies sin darme cuenta, mientras mi mente volvía una y otra vez a los recuerdos recientes. Me dolía admitirlo, pero me sentí un completo debilucho ante aquel marine de rostro perruno y modales bastante caballeroso. Nos fundió a Aspros y a mí sin esfuerzo, sin sudar siquiera. Yo, que me creía listo para enfrentar el mundo, para mirar al peligro a los ojos y devolverle la mirada… y no fui más que un saco de golpes. Un muñeco. Y si salimos con vida fue por pura suerte, o quizás por la voluntad caprichosa de ese tipo, que decidió largarse sin razón aparente. Aún me pregunto por qué. ¿Nos subestimó? ¿Se aburrió? ¿O simplemente le dimos lástima?<br />
<br />
Pero lo que más me pesaba, lo que realmente me estrujaba el corazón, era la partida de Aspros. Mi camarada. Mi amigo. Él se quedó atrás en el Reino Kamabakka, decidido a convertirse en el dueño y señor de aquellas tierras coloridas y ruidosas. Y aunque me alegraba por él , y de verdad que lo hacía, no podía evitar sentirme… incompleto. Como si una parte de mi viaje se hubiese detenido allí, anclada en ese lugar que ya no era mío. Así era la vida, supongo. Las personas llegan, comparten un tramo del camino contigo, y luego toman su propia ruta. Pero duele. Dolía más de lo que quería admitir. No podía hacer nada, lo sabía. Solo seguir adelante, con esta mezcla de orgullo por él y este nudo amargo que me hacía bajar la mirada cuando nadie me veía.<br />
<br />
Habían pasado dos días desde que habíamos llegado a esa nueva isla, con un nombre que, aunque corto, me dejó pensando. Su nombre era Chika. No sabía si significaba algo, si era una palabra del idioma local o simplemente un apodo casual, pero tenía un sonido simpático. Chika. Ligero, como si la propia isla quisiera hacerme sonreír. Aquel día me levanté con el cuerpo un poco menos adolorido y las piernas llenas de ganas de moverme, así que decidí ir a explorar sin rumbo fijo. Algo en mí necesitaba perderse un rato, no por huir, sino por encontrar algo que me devolviera la chispa. Caminé por callejones estrechos que serpenteaban como intestinos entre casas de metal oxidado y raíces gigantescas, hasta que un olor extraño, mezcla de óxido, tierra húmeda y algo dulzón, me guió hacia una compuerta metálica abierta hacia abajo. Una escalera de madera mal clavada me llevó a lo que solo podía describir como un mercado subterráneo salido de un sueño bizarro.<br />
<br />
Lo primero que me golpeó fue la luz: no era artificial, tampoco natural. Eran hongos, cientos, miles de ellos, adheridos a las paredes y techos, brillando en tonos azulados, verdes, violáceos. La chatarra estaba por todas partes, pero no era basura; cada puesto parecía un pequeño altar de invención y reciclaje. Vi una guitarra hecha con tubos de escape, una máscara de gas reconvertida en jarrón, y un dron diminuto volando en círculos con hélices hechas de cucharas. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¡Qué pasada…!-</span></span> Murmuré sin darme cuenta, sonriendo como un niño en una tienda de juguetes. Aunque me fascinaban todos aquellos objetos, seguí caminando, guiado por una extraña necesidad de descubrir más, de ver qué otras locuras escondía ese lugar enterrado bajo la piel de Chika.<br />
<br />
Aunque el bullicio del mercado subterráneo llenaba el aire con risas, voces y ruidos mecánicos, no tardé en notar algo que me hizo fruncir el ceño. Había una calma extraña flotando por encima de todo, como si esa vitalidad fuera una capa fina cubriendo algo más profundo… algo más viejo. No sabría decir exactamente qué era, quizá la manera en que algunas luces parpadeaban como si estuvieran a punto de extinguirse, o cómo algunas personas hablaban en susurros, sin mirar a los ojos, pero sentí una especie de abandono silencioso. Como si ese lugar, por muy vivo que pareciera, ya hubiese sido olvidado por el mundo. Caminé más despacio, con los sentidos agudizados, atento a cada detalle. Pasé junto a un puesto de relojes rotos que no marcaban la hora, y otro donde un hombre dormía con la cabeza apoyada sobre una caja llena de dientes de oro.<br />
<br />
Fue entonces cuando la vi. Una anciana sentada en un taburete hecho de engranajes oxidados y cuero trenzado. Su piel era del color del café tostado, arrugada como corteza vieja, y su mirada… su mirada me atravesó como una lanza. Me sonrió sin mostrar los dientes y me hizo un gesto para que me acercara. <span style="color: blueviolet;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Tienes hambre de otra realidad, niño?-</span></span> Me preguntó con una voz grave, casi cantarina, mientras alzaba una cazuela de la que salía un vapor violeta. Dijo que se llamaba Noba, y que ese estofado tenía la capacidad de abrir puertas invisibles, de mostrar caminos que solo existen si uno los mira con el estómago lleno de magia. Dudé solo un segundo. Quizá era la atmósfera extraña, o simplemente que yo, en el fondo, siempre había querido creer en cosas así. Le dediqué una sonrisa amplia, me senté frente a ella, cogí el cuenco caliente entre mis manos y, sin pensarlo más, lo vacié hasta la última cucharada.</div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Noba</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
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					<a href="https://ibb.co/dsbKPQsK" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><img src="https://i.ibb.co/V0HBgv0B/Chat-GPT-Image-21-abr-2025-19-43-39.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Chat-GPT-Image-21-abr-2025-19-43-39.png]" class="mycode_img" /></a>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">65 de Otoño, año 13.</span><br />
</div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">
Me sentía raro. Un poco triste, sí, pero no de esa tristeza que uno puede soltar con lágrimas o con un buen grito. Era algo más denso, más profundo. Como si se hubiera instalado en el pecho, silencioso, presionando desde dentro. Caminaba solo, arrastrando los pies sin darme cuenta, mientras mi mente volvía una y otra vez a los recuerdos recientes. Me dolía admitirlo, pero me sentí un completo debilucho ante aquel marine de rostro perruno y modales bastante caballeroso. Nos fundió a Aspros y a mí sin esfuerzo, sin sudar siquiera. Yo, que me creía listo para enfrentar el mundo, para mirar al peligro a los ojos y devolverle la mirada… y no fui más que un saco de golpes. Un muñeco. Y si salimos con vida fue por pura suerte, o quizás por la voluntad caprichosa de ese tipo, que decidió largarse sin razón aparente. Aún me pregunto por qué. ¿Nos subestimó? ¿Se aburrió? ¿O simplemente le dimos lástima?<br />
<br />
Pero lo que más me pesaba, lo que realmente me estrujaba el corazón, era la partida de Aspros. Mi camarada. Mi amigo. Él se quedó atrás en el Reino Kamabakka, decidido a convertirse en el dueño y señor de aquellas tierras coloridas y ruidosas. Y aunque me alegraba por él , y de verdad que lo hacía, no podía evitar sentirme… incompleto. Como si una parte de mi viaje se hubiese detenido allí, anclada en ese lugar que ya no era mío. Así era la vida, supongo. Las personas llegan, comparten un tramo del camino contigo, y luego toman su propia ruta. Pero duele. Dolía más de lo que quería admitir. No podía hacer nada, lo sabía. Solo seguir adelante, con esta mezcla de orgullo por él y este nudo amargo que me hacía bajar la mirada cuando nadie me veía.<br />
<br />
Habían pasado dos días desde que habíamos llegado a esa nueva isla, con un nombre que, aunque corto, me dejó pensando. Su nombre era Chika. No sabía si significaba algo, si era una palabra del idioma local o simplemente un apodo casual, pero tenía un sonido simpático. Chika. Ligero, como si la propia isla quisiera hacerme sonreír. Aquel día me levanté con el cuerpo un poco menos adolorido y las piernas llenas de ganas de moverme, así que decidí ir a explorar sin rumbo fijo. Algo en mí necesitaba perderse un rato, no por huir, sino por encontrar algo que me devolviera la chispa. Caminé por callejones estrechos que serpenteaban como intestinos entre casas de metal oxidado y raíces gigantescas, hasta que un olor extraño, mezcla de óxido, tierra húmeda y algo dulzón, me guió hacia una compuerta metálica abierta hacia abajo. Una escalera de madera mal clavada me llevó a lo que solo podía describir como un mercado subterráneo salido de un sueño bizarro.<br />
<br />
Lo primero que me golpeó fue la luz: no era artificial, tampoco natural. Eran hongos, cientos, miles de ellos, adheridos a las paredes y techos, brillando en tonos azulados, verdes, violáceos. La chatarra estaba por todas partes, pero no era basura; cada puesto parecía un pequeño altar de invención y reciclaje. Vi una guitarra hecha con tubos de escape, una máscara de gas reconvertida en jarrón, y un dron diminuto volando en círculos con hélices hechas de cucharas. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¡Qué pasada…!-</span></span> Murmuré sin darme cuenta, sonriendo como un niño en una tienda de juguetes. Aunque me fascinaban todos aquellos objetos, seguí caminando, guiado por una extraña necesidad de descubrir más, de ver qué otras locuras escondía ese lugar enterrado bajo la piel de Chika.<br />
<br />
Aunque el bullicio del mercado subterráneo llenaba el aire con risas, voces y ruidos mecánicos, no tardé en notar algo que me hizo fruncir el ceño. Había una calma extraña flotando por encima de todo, como si esa vitalidad fuera una capa fina cubriendo algo más profundo… algo más viejo. No sabría decir exactamente qué era, quizá la manera en que algunas luces parpadeaban como si estuvieran a punto de extinguirse, o cómo algunas personas hablaban en susurros, sin mirar a los ojos, pero sentí una especie de abandono silencioso. Como si ese lugar, por muy vivo que pareciera, ya hubiese sido olvidado por el mundo. Caminé más despacio, con los sentidos agudizados, atento a cada detalle. Pasé junto a un puesto de relojes rotos que no marcaban la hora, y otro donde un hombre dormía con la cabeza apoyada sobre una caja llena de dientes de oro.<br />
<br />
Fue entonces cuando la vi. Una anciana sentada en un taburete hecho de engranajes oxidados y cuero trenzado. Su piel era del color del café tostado, arrugada como corteza vieja, y su mirada… su mirada me atravesó como una lanza. Me sonrió sin mostrar los dientes y me hizo un gesto para que me acercara. <span style="color: blueviolet;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Tienes hambre de otra realidad, niño?-</span></span> Me preguntó con una voz grave, casi cantarina, mientras alzaba una cazuela de la que salía un vapor violeta. Dijo que se llamaba Noba, y que ese estofado tenía la capacidad de abrir puertas invisibles, de mostrar caminos que solo existen si uno los mira con el estómago lleno de magia. Dudé solo un segundo. Quizá era la atmósfera extraña, o simplemente que yo, en el fondo, siempre había querido creer en cosas así. Le dediqué una sonrisa amplia, me senté frente a ella, cogí el cuenco caliente entre mis manos y, sin pensarlo más, lo vacié hasta la última cucharada.</div>
<br />
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						<span>Noba</span>
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				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo] - ¡Plug in, Baby!]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1492</link>
			<pubDate>Fri, 10 Jan 2025 07:08:49 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1492</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 12 del año 14, Otoño - 10:34 a.m.<br />
Corriente Akai - Isla Chika - Refugio Subterráneo</span></div>
<br />
Su estancia en aquella isla del demonio cada vez estaba más cerca. A pesar de la espiral llena de negatividad en la que se había empapado el skypiean, con el paso del tiempo y con la ayuda de sus amigos, había conseguido salir a flote exitosamente. Sí, las vistas de aquel lugar, lejanas a la luz solar, era depresivo pero, habiendo superado en gran parte su tema con Ikirami, Garnet sentía que la vida le sonreía, a pesar de que aún había algo que le faltaba en su vida, algo que había echado en falta durante días, semanas e incluso meses. Pero eso estaba apunto de cambiar.<br />
<br />
Durante bastante tiempo, al poco de llegar a Chika, Tobías le comentó en reiteradas ocasiones que el vaquero tenía una sorpresa que hacerle al pelirrojo. Posiblemente, al pensar que no se merecía nada positivo, Garnet no quería recibir ninguna muestra de afecto, tal y como podía ser un regalo para alguien que, durante todo su trayecto, su mera presencia tan sólo había traído muertes y abandonos. Sin embargos, esos tiempos y esos pensamientos ya habían llegado a su fin. Después de haberle enseñado finalmente el haki de armadura a Sasha y el de observación a Triana, el pelirrojo accedió a recibir el regalo de su hermano. De esta forma, quedaron a la mañana siguiente, en un parque circular que había cerca de la cueva dónde les enseñó en su momento el haki de observación. Sabiendo lo ordenado y puntual que era el barbanaranja, Garnet salió escopeteado hacia el lugar de encuentro, con tantas prisas de que no le dio tiempo a cambiarse su tanga de dormir.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Mierda! ¡Que el menda no llega!</span> - Exclamó, corriendo tan veloz como podía para no hacer esperar a su amigo. Para su sorpresa, una vez llegó al pequeño parque no vio ni un alma allí.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh? ¿No ha llegado todavía?</span> - Se preguntó, mirando a su alrededor para ver si estaba en algún punto ciego.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Qué raro... Con lo tiquismiquis que es con estas cosas, ¿es o no es?</span> - Comentó, yendo a sentarse en un banco que había en el parque. Al ser un parque subterráneo, no había nada de vegetación, pues consistía en una fuente en el centro del área con varios bancos a su alrededor.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Mira que es feo el parque, me cago en...</span></span> -]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 12 del año 14, Otoño - 10:34 a.m.<br />
Corriente Akai - Isla Chika - Refugio Subterráneo</span></div>
<br />
Su estancia en aquella isla del demonio cada vez estaba más cerca. A pesar de la espiral llena de negatividad en la que se había empapado el skypiean, con el paso del tiempo y con la ayuda de sus amigos, había conseguido salir a flote exitosamente. Sí, las vistas de aquel lugar, lejanas a la luz solar, era depresivo pero, habiendo superado en gran parte su tema con Ikirami, Garnet sentía que la vida le sonreía, a pesar de que aún había algo que le faltaba en su vida, algo que había echado en falta durante días, semanas e incluso meses. Pero eso estaba apunto de cambiar.<br />
<br />
Durante bastante tiempo, al poco de llegar a Chika, Tobías le comentó en reiteradas ocasiones que el vaquero tenía una sorpresa que hacerle al pelirrojo. Posiblemente, al pensar que no se merecía nada positivo, Garnet no quería recibir ninguna muestra de afecto, tal y como podía ser un regalo para alguien que, durante todo su trayecto, su mera presencia tan sólo había traído muertes y abandonos. Sin embargos, esos tiempos y esos pensamientos ya habían llegado a su fin. Después de haberle enseñado finalmente el haki de armadura a Sasha y el de observación a Triana, el pelirrojo accedió a recibir el regalo de su hermano. De esta forma, quedaron a la mañana siguiente, en un parque circular que había cerca de la cueva dónde les enseñó en su momento el haki de observación. Sabiendo lo ordenado y puntual que era el barbanaranja, Garnet salió escopeteado hacia el lugar de encuentro, con tantas prisas de que no le dio tiempo a cambiarse su tanga de dormir.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Mierda! ¡Que el menda no llega!</span> - Exclamó, corriendo tan veloz como podía para no hacer esperar a su amigo. Para su sorpresa, una vez llegó al pequeño parque no vio ni un alma allí.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh? ¿No ha llegado todavía?</span> - Se preguntó, mirando a su alrededor para ver si estaba en algún punto ciego.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Qué raro... Con lo tiquismiquis que es con estas cosas, ¿es o no es?</span> - Comentó, yendo a sentarse en un banco que había en el parque. Al ser un parque subterráneo, no había nada de vegetación, pues consistía en una fuente en el centro del área con varios bancos a su alrededor.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Mira que es feo el parque, me cago en...</span></span> -]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente relativo] - Rojos que no ven, corazón que no miente... O algo así]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1473</link>
			<pubDate>Fri, 03 Jan 2025 11:24:53 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1473</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 6 del año 14, Otoño - 6:48 a.m.<br />
Corriente Akai - Isla Chika - Refugio subterráneo</span></div>
<br />
- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ya iba siendo hora de retomar este entrenamiento...</span> - Habló en alto a la nada Garnet - pues la tan pronta hora hacía que aún no hubiera prácticamente nadie despierto - mientras se dirigía hacia el lugar acordado. Por fin, después de una eternidad y de prometerle a Triana que le enseñaría el Haki de Observación en agradecimiento por haber aprendido gracias a ella el de Armadura, el pelirrojo había decidido cumplir su palabra. Ciertamente, la espiral negativa y mental en la que había andado metido durante tanto y tanto tiempo, no le hubiera permitido haber sido un buen maestro e impartir algo que requería tener una gran concentración y una mente tan fuerte como lo hacía el Haki de Observación. Afortunadamente, llevaba ya varios días, e incluso semanas, en los que se encontraba notablemente mejor. Estaba preparado y, por eso mismo, fue a la vicecapitana de los Alas Negras a proponerle entrenar a la mañana siguiente, en el mismo lugar que le enseñó el Bokushoku Haki.<br />
<br />
- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Muy bien, ya está el menda por aquí, ¿es o no es?</span> - Soltó un Garnet cubierto tan solo por la gracia de un tanga azul, después de haber estado varios minutos andando y recorriendo múltiples y pasajes hasta llegar a la cámara subterránea. Al llegar al lugar, pudo admirar lo intimidante que era el paso del tiempo, y lo mucho que había cambiado aquel lugar desde la última vez que habían estado allí. Parecía ser que aquel rincón debía ser una especie de zona de ampliación, pues había varios edificios y vivendas de una planta, tanto a medio construir como finalizados. Por suerte, a pesar de que en la zona de ahora parecía vivir gente, gracias a la temprana hora, todavía no había ni un alma en el exterior, lo que les facilitaría en demasía el entrenamiento.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ahora solo queda esperar a que venga la Trini, ¿es o no es?</span> -Dijo, encarando al punto de acceso del lugar, esperando a que la rubia espadachina llegara al lugar para, de ese modo, comenzar con el entrenamiento que le daría a Triana la capacidad de leer, sentir y medir presencias y auras. Detrás de él, había una especie de descampado - subterráneo, pero descampado - con dos tubos de cemento tumbados, con otro último tubo sobre el primer par.<br />
<br />
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>RESUMEN</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Garnet se dirige a la zona donde entrenará a Triana. El sitio es el mismo que dónde entrenaron el Haki de Armadura, pero con varias edificaciones construidas o a medio construir.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 6 del año 14, Otoño - 6:48 a.m.<br />
Corriente Akai - Isla Chika - Refugio subterráneo</span></div>
<br />
- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ya iba siendo hora de retomar este entrenamiento...</span> - Habló en alto a la nada Garnet - pues la tan pronta hora hacía que aún no hubiera prácticamente nadie despierto - mientras se dirigía hacia el lugar acordado. Por fin, después de una eternidad y de prometerle a Triana que le enseñaría el Haki de Observación en agradecimiento por haber aprendido gracias a ella el de Armadura, el pelirrojo había decidido cumplir su palabra. Ciertamente, la espiral negativa y mental en la que había andado metido durante tanto y tanto tiempo, no le hubiera permitido haber sido un buen maestro e impartir algo que requería tener una gran concentración y una mente tan fuerte como lo hacía el Haki de Observación. Afortunadamente, llevaba ya varios días, e incluso semanas, en los que se encontraba notablemente mejor. Estaba preparado y, por eso mismo, fue a la vicecapitana de los Alas Negras a proponerle entrenar a la mañana siguiente, en el mismo lugar que le enseñó el Bokushoku Haki.<br />
<br />
- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Muy bien, ya está el menda por aquí, ¿es o no es?</span> - Soltó un Garnet cubierto tan solo por la gracia de un tanga azul, después de haber estado varios minutos andando y recorriendo múltiples y pasajes hasta llegar a la cámara subterránea. Al llegar al lugar, pudo admirar lo intimidante que era el paso del tiempo, y lo mucho que había cambiado aquel lugar desde la última vez que habían estado allí. Parecía ser que aquel rincón debía ser una especie de zona de ampliación, pues había varios edificios y vivendas de una planta, tanto a medio construir como finalizados. Por suerte, a pesar de que en la zona de ahora parecía vivir gente, gracias a la temprana hora, todavía no había ni un alma en el exterior, lo que les facilitaría en demasía el entrenamiento.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ahora solo queda esperar a que venga la Trini, ¿es o no es?</span> -Dijo, encarando al punto de acceso del lugar, esperando a que la rubia espadachina llegara al lugar para, de ese modo, comenzar con el entrenamiento que le daría a Triana la capacidad de leer, sentir y medir presencias y auras. Detrás de él, había una especie de descampado - subterráneo, pero descampado - con dos tubos de cemento tumbados, con otro último tubo sobre el primer par.<br />
<br />
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					<br />
Garnet se dirige a la zona donde entrenará a Triana. El sitio es el mismo que dónde entrenaron el Haki de Armadura, pero con varias edificaciones construidas o a medio construir.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] - Bebiendo con Becca]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1453</link>
			<pubDate>Tue, 24 Dec 2024 02:01:27 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1453</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 53 del año 14, Verano - 10:34 a.m.<br />
Corriente Akai - Isla Chika - Refugio Subterráneo</span></div>
<br />
Garnet había aceptado gustosamente la invitación de aquella chica para tomarse algo que llevarse al buche y al estómago de buena gana. Quizás, Becca -a la que se le veía algo asqueada-, viendo el comportamiento y actitud tan excéntrica del pelirrojo, ya se estaría arrepintiendo de haberle hecho tal oferta.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Eh, tronqui, ¿a qué viene esa cara de pocos amigos? Que el menda no muerde, ¿es o no es?</span> - Preguntó, con la ceja izquierda arqueada, mientras seguía a la chica al lugar dónde pensaba desayunar. Becca, sin dedicarle ni una mirada, se limitó a suspirar.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Simplemente no quiero que me vean con un tipo que va en tanga... Señor...</span> - Declaró, con un tono seco. Al escuchar estas palabras, el skypiean frunció el ceño y se puso de morritos.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">El tanga es una forma de vida, colegui, eres demasiado jovenzuela para captarlo, ¿es o no es?</span> - Respondió, algo ofendido, por el comentario de la adolescente. El problema no era de Garnet por ir en tanga, sino de los demás por ser tan siesos para no ir a la moda. O eso creía el pirata.<br />
<br />
Pero al final, no debía tenerle en cuenta ese comportamiento a la chiquilla. Podría tener perfectamente la edad de Sasha, así que ya estaba acostumbrado a esa clase de comentarios por parte de la juventud. Intentó cambiar el foco de la conversación, sacudiendo su cabeza hacia los lados para olvidar esta última conversación.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Y qué hacía una "puberta" como tú metida en un lío como ese?</span> - Soltó, con sus manos puestas en sus propias caderas y fijando su vista al frente, para seguidamente mirarla de reojo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Esa peña iba armada hasta las trancas y no parecían unos cualesquiera, ¿es o no es?</span> - Dedujo, pues no cualquier persona iba por la calle con un arma tan pesada como la que portaba el fortachón. Aquella pregunta parecía haber incomodado a la chica, quién se detuvo de sopetón, quedándose cabizbaja y aferrando sus manos en los pliegues de su peto vaquero.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Eran de los bajos fondos de la ciudad subterránea...</span></span> - Dijo, con una voz tan baja que resultó imperceptible para Garnet.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh? ¿Has dicho algo, tronqui?</span> - Preguntó, inclinándose de forma que acercó su oído derecha hacia ella.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">En el bar al que vamos te comento mejor...</span> - Aclaró, comenzando a mirar a su alrededor, con cierto temor e inquietud.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Las calles aquí tienen ojos y oídos...</span> - Añadió, prosiguiendo su marcha.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Sigamos mejor.</span> - Ordeno al pelirrojo, quién se llevó sus manos al cogote, como si estuviera chill de cojones, y siguió los pasos de la joven por aquellas intransitadas y sucias calles de las afueras del refugio subterráneo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Lo que mandes, colegui, pero más te vale soltar prenda luego, ¿es o no es?</span> -]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 53 del año 14, Verano - 10:34 a.m.<br />
Corriente Akai - Isla Chika - Refugio Subterráneo</span></div>
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Garnet había aceptado gustosamente la invitación de aquella chica para tomarse algo que llevarse al buche y al estómago de buena gana. Quizás, Becca -a la que se le veía algo asqueada-, viendo el comportamiento y actitud tan excéntrica del pelirrojo, ya se estaría arrepintiendo de haberle hecho tal oferta.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Eh, tronqui, ¿a qué viene esa cara de pocos amigos? Que el menda no muerde, ¿es o no es?</span> - Preguntó, con la ceja izquierda arqueada, mientras seguía a la chica al lugar dónde pensaba desayunar. Becca, sin dedicarle ni una mirada, se limitó a suspirar.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Simplemente no quiero que me vean con un tipo que va en tanga... Señor...</span> - Declaró, con un tono seco. Al escuchar estas palabras, el skypiean frunció el ceño y se puso de morritos.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">El tanga es una forma de vida, colegui, eres demasiado jovenzuela para captarlo, ¿es o no es?</span> - Respondió, algo ofendido, por el comentario de la adolescente. El problema no era de Garnet por ir en tanga, sino de los demás por ser tan siesos para no ir a la moda. O eso creía el pirata.<br />
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Pero al final, no debía tenerle en cuenta ese comportamiento a la chiquilla. Podría tener perfectamente la edad de Sasha, así que ya estaba acostumbrado a esa clase de comentarios por parte de la juventud. Intentó cambiar el foco de la conversación, sacudiendo su cabeza hacia los lados para olvidar esta última conversación.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Y qué hacía una "puberta" como tú metida en un lío como ese?</span> - Soltó, con sus manos puestas en sus propias caderas y fijando su vista al frente, para seguidamente mirarla de reojo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Esa peña iba armada hasta las trancas y no parecían unos cualesquiera, ¿es o no es?</span> - Dedujo, pues no cualquier persona iba por la calle con un arma tan pesada como la que portaba el fortachón. Aquella pregunta parecía haber incomodado a la chica, quién se detuvo de sopetón, quedándose cabizbaja y aferrando sus manos en los pliegues de su peto vaquero.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Eran de los bajos fondos de la ciudad subterránea...</span></span> - Dijo, con una voz tan baja que resultó imperceptible para Garnet.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh? ¿Has dicho algo, tronqui?</span> - Preguntó, inclinándose de forma que acercó su oído derecha hacia ella.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">En el bar al que vamos te comento mejor...</span> - Aclaró, comenzando a mirar a su alrededor, con cierto temor e inquietud.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Las calles aquí tienen ojos y oídos...</span> - Añadió, prosiguiendo su marcha.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Sigamos mejor.</span> - Ordeno al pelirrojo, quién se llevó sus manos al cogote, como si estuviera chill de cojones, y siguió los pasos de la joven por aquellas intransitadas y sucias calles de las afueras del refugio subterráneo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Lo que mandes, colegui, pero más te vale soltar prenda luego, ¿es o no es?</span> -]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Auto T5 - Presente Absoluto] - Cadena Dial]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1439</link>
			<pubDate>Wed, 18 Dec 2024 03:36:50 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1439</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 53 del año 14, Verano - 9:49 a.m.<br />
Corriente Akai - Isla Chika - Refugio Subterráneo</span></div>
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Por raro que pareciera, el encontronazo que tuve con la pájara de Karl hace semanas, hizo que sus ánimos respecto a lo sucedido con Ikirami mejoraran exponencialmente. Si bien era cierto que aún la echaba de menos y que necesitaba plantarse frente a ella para que le diera explicaciones de, porqué todo lo que vivieron fue una mentira, ya no le torturaba pensar en que había sido ninguneado y usado como una especie de trapo. Le dolía un poco en el pecho, pero había conseguido pasar página y poder volver llevar a cabo una rutina más normal - dentro de lo que se podía hacer en aquella isla -. Si había algo que si le seguía carcomiendo por dentro era el hecho de no contar aún con ningún instrumento. Ya no solo se trataba de que sentía que debía escribir y componer una canción sobre su mal de amores, sino que también su música era un arma bastante valiosa en el arsenal de Garnet. Sí, ahora contaba con una fruta aún más monstruosa que la que tuvo alguna vez, pero, a partir de ahora, los peligros que se avecinarían serían de una escala muchísimo mayor. Toda ayuda que pudiera brindar a sus amigos, no era poca.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Tch, puto Seandass, ya te vale... Como jodiste al menda destrozando a Fallen Sound, ¿es o no es?</span> - Comentó quejándose, echado en la cama de su habitación, semidesnudo y con tan sólo con un tanga de leopardo puesto. Pensando en el canalla, fue que cayó en la cuenta de algo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Eso es !</span> - Exclamó, mientras abría los ojos de sopetón, y daba un salto de la cama, hasta dirigirse a un rincón de la habitación donde residía, hasta dar con su zurrón.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Si la chabola no me falla...</span> - Metió la diestra en la bolsa, con la intención de buscar algo o "algos".- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Te tengo ninja puajá!</span> - Gritó, sonriendo con picardía, mientras iba sacando con la mano derecha dos utensilios cuya existencia se le había olvidado por completo, los dos diales que había garrapiñado después de derrotar y matar al recién mencionado Seandass.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Con toda esta vaina de Iki se me había pasado que os tenía...</span> - Hablaba consigo mismo, poniéndose un dial en cada mano y observándolos con atención y detenimiento. Ambos eran de color de verde, aunque el que tenía a su izquierda era algo más claro que el de su derecha.- <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Para qué coño servís?</span> - Se preguntó, encogiéndose al momento de hombros.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bah, tocará averiguarlo, ¿es o no es?</span> - Y se metió ambos diales en su tanga, haciéndole un paquete exageradamente pronunciado.<br />
<br />
Casi como Zarutsuki le trajo al mundo, Garnet se dispuso a salir de la posada dónde se estaba hospedando con el fin de probar aquellos cachivaches de desconocido uso.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Imagínate que activo uno de esos y peta todo... Quita, quita, que luego Tobías me manda a limpiar todo...</span></span> - Pensó, metiéndose las manos en los lados del tanga, como si dos bolsillos tuviera y caminando de forma que subía exageradamente alto las piernas y con la espalda inclinada hacia delante, como el buen gamberro que era. Estando semidesnudo en público, no podía evitar ser el centro de las miradas de los habitantes que transitaban la calle. Los cuchicheos y miradas juzgonas estaban a la orden del día, algo a lo que ya estaba acostumbrado.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tch, la peña de Momoiro era mucho más enrollada, vaya sosaínas están hechos estos.</span></span> - Se quejó internamente el pelirrojo, dedicándole a aquellos habitantes una mirada penetrante e intimidante. Visto lo visto, la mejor opción era desplazarse a los suburbios de la ciudad subterránea, dónde nadie pudiera molestarle en demasía. <br />
<br />
Con esto en mente, Garnet se fue alejando, cada vez más y más de la centralidad de la ciudad levantada bajo tierra, pudiendo notar la escasez de personas pululando por los alrededores, y sustituyendo los locales de comercio y hostelería por edificios y calles sucias, malolientes y en mal estado.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bueh, pues parece que el menda se ha alejado bastante de la urbe, ¿es o no es?</span> - Dijo, deteniéndose al final de una callejuela que presentaba dos bifurcaciones, una hacia la izquierda y otra a la derecha.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Hacia dónde debería ir...?</span> - Se preguntó, mirando hacia ambos lados. Lo cierto es que ambas opciones parecían igual de malas, pequeñas viviendas en ruinas - que seguramente ni estaban ocupadas - y con multitudes de callejones dónde tenía pinta de que se hacían toda clase de trapicheos.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bah, izquierda mismo, ¿es o no es?</span> - Comentó, girándose hacia ese lado y comenzando a caminar, con el fin de buscar algo con lo que pudiera probar sus nuevos - o mejor dicho, no tan nuevos - juguetes.<br />
<br />
No había ningún alma al acecho quizás porque era demasiado temprano - aunque era fácil perder la noción del tiempo allí abajo, lejos del sol, la luna y las estrellas - o porque todos los habitantes que vivían allí se habían ido de ese desastroso lugar.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">O igual hasta la han palmado...</span></span> - Recorrió por su mente ese pensamiento, justo en el momento en el que escuchó algo de jaleo en lo que parecía la entrada a un callejón a unos 10 metros de él.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mejor coscarme de que está pasando por allí, ¿es o no es?</span></span> - Se dijo a sí mismo activando, entonces, su haki de observación hasta un radio de 30 metros, lo suficientemente extenso como para poder identificar cuántas personas había en ese callejón y sus intenciones, sintiendo tres auras en total en ese pasaje. Dos de esas auras vibraban con agresividad, como si estuvieran enfadadas o tuvieran intenciones hostiles.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No tienen pinta de ser muy fuertes...</span></span> - Analizó Garnet. Por el contrario, la otra alma transmitía una sensación de temor y miedo y, por si cabía alguna duda, era mucho más débil que los otros dos.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Una pelea callejera?</span> - Vaticinó, inclinando su cabeza hacia la derecha mientras ponía morritos.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bah, me la suda, no es asunto del menda, ¿es o no es?</span> - Se encogió de hombros y siguió caminando, con la intención de pasar de largo de ese asunto y seguir a lo suyo. Tampoco es que fuera su problema.<br />
<br />
Cuando llegó a la altura de la entrada al callejón sin salida, casi por inercia y curiosidad, giró su cabeza hacia la izquierda para saber que era exactamente lo que se cocía allí. El callejón - que medía unos 3 metros de ancho, tenía una profundidad de 10 metros y estaba repleto de basura - estaba algo oscuro pero, gracias a su capacidad para ver en lugares pocos iluminados, el skypiean pudo identificar, en mayor o menor medida, lo que ocurría allí. En primer lugar, había un hombre fumando, apoyado en la pared que, según la perspectiva de Garnet, quedaba a la derecha del callejón. Era una persona esbelta, fortachona y con una buena complexión que, junto a su altura de unos dos metros, ayudaba a darle un aspecto intimidante. De él destacaba su vestuario, una chaqueta de cuero negro sin mangas y unos vaqueros destrozados - que le daba un aire macarra -, además de una reluciente calva. Le seguía otro hombre, algo más escuchimizado, delgado y bajo que vestía exactamente igual que el que parecía ser su compañero. Al contrario que el fortachón, este llevaba un pelo mohicano de pinchos de color fucsia. Pero lo verdaderamente importante de este tipo era que parecía estar amenazando a alguien, alguien que estaba entra la pared de la izquierda del callejón y el escuchimizado.<br />
<br />
Garnet no era un héroe, y no tenía la menor intención de meterse en medio de una pelea que no le llamaba pero, cuando vio que la persona que estaba en apuros era un chica, quizás algo menor que su hermanita Sasha, algo le empezó a reconcomer por dentro.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #FF5F54;" class="mycode_color">Tú proteges a la gente físicamente, y el menda protege sus almas y corazones... ¿No crees que nuestros objetivos, tal y como nosotros hacemos, se complementan perfectamente?</span></span> - Resonó en su mente, como un susurro del pasado que avecinaba con atormentar y resquebrajar el alma de Garnet.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tch, ¿por qué tengo que recordar justo esto ahora?</span></span> - Se quejó el skypiean al recordar una de las promesas que le hizo a Ikirami. Se quedó un par de segundos en trance, sin saber que hacer, pensando en dejar abandonada a su suerte a aquella chica, por puro despecho, hasta que gritó, un gritó que vibraba en consonancia con su aura, un grito que expresaba agonía, miedo, pánico y que caló en lo más hondo del alma de Garnet.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Tch, que para ti fuera todo una mentira...</span> - Apretó con fuerza sus puños.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">No quiere decir que para mi lo fuera, ¿es o no es?</span> - Susurró, con voz ronca, como si estuviera hablando directamente con la mujer que le abandonó corriendo, acto seguido, hacia el callejón.<br />
<br />
Corrió hasta situarse a unos tres metros de cada uno de los hombres.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Eh! ¡Vosotros! ¡Echad el freno magdaleno!</span> - Exclamó, extendiendo su palma derecha hacia ellos, y orientando su mirada hacia la víctima la cuál - ahora que estaba más cerca suya - pudo observar con más detenimiento sus rasgos. Una chica con el ondulado castaño, que caía de su cabeza hasta la altura de sus hombros. Llevaba un peto vaquero con una camiseta blanca de manga corta y repleta de motas y manchas de suciedad. Era bastante pequeña de estatura y, por su rostro, no cabía duda de que debía rondar los 15 años.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿No os parece feo acosar a una chiquilla?</span> - Regañó, llevándose su diestra a su cuello. El más renacuajo de los dos - al cuál Garnet le sacaba una cabeza -, cambió su objetivo, girándose hacia el pelirrojo.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Wuahahaha, ¿y tú quién cojones eres?</span> - Empezó a caminar hacia el pirata, mientras su compañero seguía quieto y dándole una calada a su cigarro.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Hay que tener huevos para que un tío en tanga nos diga a nosotros que hacer, ¿eh?</span> - Terminó de acercarse a Garnet, mientras sacaba de su bolsillo una navaja, empuñándola con su diestra.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Lo que hagamos con la chica no es asunto tuyo, payaso.</span> - Amenazó, para terminar de esputar un gapo en el pie derecho de Garnet.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh?</span> - La sangre del pelirrojo hervía, no sólo porque le hubieran llamado "payaso", sino además porque ese mindundi había tenido la osadía de escupirle. Casi sin que le diera tiempo a reaccionar, cerró rápidamente su puño derecho y lo lanzó, asestándole un puñetazo en toda la cara, haciendo que el hombre cayera sobre sus rodillas, se llevara sus manos a su rostro.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ahora si que la habéis armado buena...</span> - Dijo cabizbajo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿ES O NO ES?</span> - Gritó con una voz áspera y grave, levantando la cabeza y mostrando los ojos en blanco de la cólera.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Aghhhh, ¡joder! ¡Te arrepentirás de esto, mamón!</span> - Exclamó, poniéndose en pie para lanzarse nuevamente hacia el músico con su navaja, con la intención de apuñalarle el hígado, mientras que su compañero se terminaba el cigarro y, sin mediar palabra, lo tiraba al suelo, despegándose de la pared y sosteniendo el mango de una especie de arma pesada.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Muy lento.</span></span> - Pensó Garnet, introduciendo su diestra en el tanga para, de allí, sacar uno de los dos diales, siendo el elegido el de color más oscuro.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">A ver qué coño hace esto...</span></span> - Se dijo a sí mismo, apuntando con él a ese pánfilo y activándolo en el momento, antes de que éste le atacara. Un sonido similar a una cuchilla rebanando una pieza de fruta salió emitida del dial, acompañada de un zarpazo que acuchillaría el pecho de ese pandillero.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Aghhh... Pero qué cojones...</span> - Se preguntaba el pelo pincho, escupiendo sangre por su boca, y desplomándose al suelo lentamente, hasta quedar inconsciente. <br />
<br />
Garnet miró sorprendido al dial, al no esperarse de lo que era capaz de hacer.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Un zarpazo? ¡Venga ya que guapo! ¿Lo tendría cargado de antes Seandass?</span></span> - Se preguntaba a sí mismo, fijando su vista ahora hacia el grandullón, que justo estaba alzando su arma pesada - que resultaba ser un gran martillo - para atacarle.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bueh, acabemos antes con esto.</span> - Comentó, guardándose el dial y dando un ligero brinco hacia atrás, evitando de refilón el martillazo, que acabó golpeando con fuerza el suelo, agrietándolo.- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Eres rápido...</span> - Habló el grandullón, por primera vez, levantando su martillo y colocándoselo en su hombro.- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">No sé que truco habrás usado, pero no vas a salir con vida de aquí.</span> - Volvió a alzar su martillo, abanicándolo hacia abajo, siguiendo una trayectoria descendente. Garnet se hecho ligeramente hacia el lado mientras el arma seguía descendiendo, para a continuación, correr en dirección al hombretón, hasta situarse a sus espaldas, y al lado de la chica.- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¿Pero qué?</span> - Para él, el pelirrojo se había desvanecido de su vista.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Basta de cháchara...</span> - Comentó el pirata, sacando de su tanga el otro dial que le quedaba, y apuntando con él a la espalda del hombretón, que se giró ligeramente al escuchar al pirata hablar. El skypiean activó en ese momento el dial que sostenía con su siniestra, saliendo de este una fuerte corriente de aire disparada hacia el hombre calvo que, a pesar de todo lo que debía pesar, como si se tratara de un huracán, esa corriente empujó alrededor de 20 metros al hombre, sacándolo del callejón y estampándolo contra la fachada de una casa en ruinas que había justo en frente, quedando noqueado al instante.<br />
<br />
Fascinado, Garnet miró hacia su cachivache de color verde claro.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Qué sale un putísimo vendaval de aquí? ¡Sí hombre!</span> - Exclamó, extendiendo también la mano dónde tenía el otro dial.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Tenías unos buenos diales Seandass, ¿es o no es?</span> - Sonrió con picardía.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Aunque si son como los demás diales, ahora tocará ponerlos a punto de nuevo...</span> - Guardó ambos útiles en el tanga nuevamente.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Qué coñazo, ¿es o no es?</span> - Se quejó, empezando a caminar hacia la salida del callejón, sin acordarse de la presencia de la chica - a pesar de que tenía el haki aún activo -, quién anduvo por detrás de Garnet.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Es que no piensas decirme ni preguntarme nada?</span> - Preguntó la chica, haciendo que el pelirrojo se detuviera, rotara hacia ella y parpadeara varias veces perplejo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ah coño claro, ¡que se me iba la perola!... ¿Todo bien, tronca?</span> - Se cruzó de brazos el pelirrojo. La chiquilla miró hacia el suelo, avergonzada, por ver al hombre en casi pelotas.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Sí, señor... Aunque no he pedido tu ayuda...</span> - Intentó hacerse la valiente.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh?</span> - Entrecerró los ojos, poniendo Garnet cara de asco.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">El menda tampoco quería salvarte y aquí estoy, ¿en qué lío andabas metida? </span>- Suspiró.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Encima, tu aura no decía lo mismo, estabas cagada hasta las trancas, tronca, ¿es o no es?</span> - La chica frunció el ceño y se sonrojó - aún más - de la vergüenza.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿C-cagada de miedo? ¿Yo? ¡Eso jamás!</span> - Se defendió, levantando ligeramente la mirada.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Y aura? ¿De qué hablas?</span> - Preguntó, al no entender ni papa.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Déjalo, es una movida muy rara...</span> - Negó con la cabeza, en el momento en el que sus tripas resonaron de hambre.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Has desayunado?</span> - Preguntó la joven, al escuchar el rugido estomacal de Garnet.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">P-podría llevarte a una taberna y así te agradezco que me hayas ayudado...</span> - Propuso, desviando su mirada hacia la pared. Aquella chavala estaba hecha toda una tsundere.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Puajaja! ¡Ahora si nos entendemos, tronca! El menda acepta, aunque seguro que la comida de donde me lleves no está tan cojonuda como la mía.</span> - Soltó una carcajada, aceptando la propuesta de la joven.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ah sí...</span> - Extendió su mano derecha hacia la joven.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Garnet Matlock me llaman, la que algún día será la mayor superestrella del mundo... <span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Al menos cuando vuelva a tener un instrumento</span>.</span>- Se presentó ante la muchacha, mirando con detenimiento la mano del skypiean, recordando que había estado - hasta hace un momento - bajo su tanga.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Becca... Encantada, supongo.</span> - Dijo, asqueada, y agarrando la mano de Garnet con tan solo su dedo índice y pulgar. Sonrió con ternura, al recordarle en cierta parte a su hermanita Sasha para, seguidamente, dejarse guiar por Becca. Había descubierto lo que hacían los dos diales de Seandass e iba a tener un desayuno gratis, ¿acaso no había mejor forma de empezar el día?<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>INFO</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>DIALES</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Aclaro que, el narrador que llevo a Seandass, me comentó que los diales ya estaban cargados. Los uso en esta aventura y quedan sin estar cargados.<br />
<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/ZYZBq1A.jpg' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Dial viento</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Diales</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>20</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>0</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Emite una ráfaga de viento de 4 metros de diámetro y que avanza 20 metros, produciendo efecto "Empuje". Un uso por tema y, tras su uso, se deberá justificar mediante un post su recarga.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dialviento001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dialviento001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/dKj5Ve4.jpg' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Dial corte</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Diales</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    } else {
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>Hasta 1500 de daño cortante</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>0</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Puede absorber una técnica de daño cortante de hasta 1500 puntos de daño y emitirlo después con las mismas características de dicho ataque. Un uso por recarga y, tras su uso, se deberá justificar mediante un post su recarga.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dialcorte001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dialcorte001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>TECNICA</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `kenbunshoku001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kenbunshoku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>KARMAS RELEVANTES</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
• Voz temida<br />
• Ojo felino<br />
• Muletilla<br />
• Risa excéntrica<br />
• Colérico<br />
• Exhibicionista<br />
• Egocéntrico<br />
• Charlatán<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 53 del año 14, Verano - 9:49 a.m.<br />
Corriente Akai - Isla Chika - Refugio Subterráneo</span></div>
<br />
Por raro que pareciera, el encontronazo que tuve con la pájara de Karl hace semanas, hizo que sus ánimos respecto a lo sucedido con Ikirami mejoraran exponencialmente. Si bien era cierto que aún la echaba de menos y que necesitaba plantarse frente a ella para que le diera explicaciones de, porqué todo lo que vivieron fue una mentira, ya no le torturaba pensar en que había sido ninguneado y usado como una especie de trapo. Le dolía un poco en el pecho, pero había conseguido pasar página y poder volver llevar a cabo una rutina más normal - dentro de lo que se podía hacer en aquella isla -. Si había algo que si le seguía carcomiendo por dentro era el hecho de no contar aún con ningún instrumento. Ya no solo se trataba de que sentía que debía escribir y componer una canción sobre su mal de amores, sino que también su música era un arma bastante valiosa en el arsenal de Garnet. Sí, ahora contaba con una fruta aún más monstruosa que la que tuvo alguna vez, pero, a partir de ahora, los peligros que se avecinarían serían de una escala muchísimo mayor. Toda ayuda que pudiera brindar a sus amigos, no era poca.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Tch, puto Seandass, ya te vale... Como jodiste al menda destrozando a Fallen Sound, ¿es o no es?</span> - Comentó quejándose, echado en la cama de su habitación, semidesnudo y con tan sólo con un tanga de leopardo puesto. Pensando en el canalla, fue que cayó en la cuenta de algo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Eso es !</span> - Exclamó, mientras abría los ojos de sopetón, y daba un salto de la cama, hasta dirigirse a un rincón de la habitación donde residía, hasta dar con su zurrón.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Si la chabola no me falla...</span> - Metió la diestra en la bolsa, con la intención de buscar algo o "algos".- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Te tengo ninja puajá!</span> - Gritó, sonriendo con picardía, mientras iba sacando con la mano derecha dos utensilios cuya existencia se le había olvidado por completo, los dos diales que había garrapiñado después de derrotar y matar al recién mencionado Seandass.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Con toda esta vaina de Iki se me había pasado que os tenía...</span> - Hablaba consigo mismo, poniéndose un dial en cada mano y observándolos con atención y detenimiento. Ambos eran de color de verde, aunque el que tenía a su izquierda era algo más claro que el de su derecha.- <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Para qué coño servís?</span> - Se preguntó, encogiéndose al momento de hombros.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bah, tocará averiguarlo, ¿es o no es?</span> - Y se metió ambos diales en su tanga, haciéndole un paquete exageradamente pronunciado.<br />
<br />
Casi como Zarutsuki le trajo al mundo, Garnet se dispuso a salir de la posada dónde se estaba hospedando con el fin de probar aquellos cachivaches de desconocido uso.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Imagínate que activo uno de esos y peta todo... Quita, quita, que luego Tobías me manda a limpiar todo...</span></span> - Pensó, metiéndose las manos en los lados del tanga, como si dos bolsillos tuviera y caminando de forma que subía exageradamente alto las piernas y con la espalda inclinada hacia delante, como el buen gamberro que era. Estando semidesnudo en público, no podía evitar ser el centro de las miradas de los habitantes que transitaban la calle. Los cuchicheos y miradas juzgonas estaban a la orden del día, algo a lo que ya estaba acostumbrado.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tch, la peña de Momoiro era mucho más enrollada, vaya sosaínas están hechos estos.</span></span> - Se quejó internamente el pelirrojo, dedicándole a aquellos habitantes una mirada penetrante e intimidante. Visto lo visto, la mejor opción era desplazarse a los suburbios de la ciudad subterránea, dónde nadie pudiera molestarle en demasía. <br />
<br />
Con esto en mente, Garnet se fue alejando, cada vez más y más de la centralidad de la ciudad levantada bajo tierra, pudiendo notar la escasez de personas pululando por los alrededores, y sustituyendo los locales de comercio y hostelería por edificios y calles sucias, malolientes y en mal estado.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bueh, pues parece que el menda se ha alejado bastante de la urbe, ¿es o no es?</span> - Dijo, deteniéndose al final de una callejuela que presentaba dos bifurcaciones, una hacia la izquierda y otra a la derecha.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Hacia dónde debería ir...?</span> - Se preguntó, mirando hacia ambos lados. Lo cierto es que ambas opciones parecían igual de malas, pequeñas viviendas en ruinas - que seguramente ni estaban ocupadas - y con multitudes de callejones dónde tenía pinta de que se hacían toda clase de trapicheos.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bah, izquierda mismo, ¿es o no es?</span> - Comentó, girándose hacia ese lado y comenzando a caminar, con el fin de buscar algo con lo que pudiera probar sus nuevos - o mejor dicho, no tan nuevos - juguetes.<br />
<br />
No había ningún alma al acecho quizás porque era demasiado temprano - aunque era fácil perder la noción del tiempo allí abajo, lejos del sol, la luna y las estrellas - o porque todos los habitantes que vivían allí se habían ido de ese desastroso lugar.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">O igual hasta la han palmado...</span></span> - Recorrió por su mente ese pensamiento, justo en el momento en el que escuchó algo de jaleo en lo que parecía la entrada a un callejón a unos 10 metros de él.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mejor coscarme de que está pasando por allí, ¿es o no es?</span></span> - Se dijo a sí mismo activando, entonces, su haki de observación hasta un radio de 30 metros, lo suficientemente extenso como para poder identificar cuántas personas había en ese callejón y sus intenciones, sintiendo tres auras en total en ese pasaje. Dos de esas auras vibraban con agresividad, como si estuvieran enfadadas o tuvieran intenciones hostiles.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No tienen pinta de ser muy fuertes...</span></span> - Analizó Garnet. Por el contrario, la otra alma transmitía una sensación de temor y miedo y, por si cabía alguna duda, era mucho más débil que los otros dos.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Una pelea callejera?</span> - Vaticinó, inclinando su cabeza hacia la derecha mientras ponía morritos.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bah, me la suda, no es asunto del menda, ¿es o no es?</span> - Se encogió de hombros y siguió caminando, con la intención de pasar de largo de ese asunto y seguir a lo suyo. Tampoco es que fuera su problema.<br />
<br />
Cuando llegó a la altura de la entrada al callejón sin salida, casi por inercia y curiosidad, giró su cabeza hacia la izquierda para saber que era exactamente lo que se cocía allí. El callejón - que medía unos 3 metros de ancho, tenía una profundidad de 10 metros y estaba repleto de basura - estaba algo oscuro pero, gracias a su capacidad para ver en lugares pocos iluminados, el skypiean pudo identificar, en mayor o menor medida, lo que ocurría allí. En primer lugar, había un hombre fumando, apoyado en la pared que, según la perspectiva de Garnet, quedaba a la derecha del callejón. Era una persona esbelta, fortachona y con una buena complexión que, junto a su altura de unos dos metros, ayudaba a darle un aspecto intimidante. De él destacaba su vestuario, una chaqueta de cuero negro sin mangas y unos vaqueros destrozados - que le daba un aire macarra -, además de una reluciente calva. Le seguía otro hombre, algo más escuchimizado, delgado y bajo que vestía exactamente igual que el que parecía ser su compañero. Al contrario que el fortachón, este llevaba un pelo mohicano de pinchos de color fucsia. Pero lo verdaderamente importante de este tipo era que parecía estar amenazando a alguien, alguien que estaba entra la pared de la izquierda del callejón y el escuchimizado.<br />
<br />
Garnet no era un héroe, y no tenía la menor intención de meterse en medio de una pelea que no le llamaba pero, cuando vio que la persona que estaba en apuros era un chica, quizás algo menor que su hermanita Sasha, algo le empezó a reconcomer por dentro.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #FF5F54;" class="mycode_color">Tú proteges a la gente físicamente, y el menda protege sus almas y corazones... ¿No crees que nuestros objetivos, tal y como nosotros hacemos, se complementan perfectamente?</span></span> - Resonó en su mente, como un susurro del pasado que avecinaba con atormentar y resquebrajar el alma de Garnet.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tch, ¿por qué tengo que recordar justo esto ahora?</span></span> - Se quejó el skypiean al recordar una de las promesas que le hizo a Ikirami. Se quedó un par de segundos en trance, sin saber que hacer, pensando en dejar abandonada a su suerte a aquella chica, por puro despecho, hasta que gritó, un gritó que vibraba en consonancia con su aura, un grito que expresaba agonía, miedo, pánico y que caló en lo más hondo del alma de Garnet.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Tch, que para ti fuera todo una mentira...</span> - Apretó con fuerza sus puños.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">No quiere decir que para mi lo fuera, ¿es o no es?</span> - Susurró, con voz ronca, como si estuviera hablando directamente con la mujer que le abandonó corriendo, acto seguido, hacia el callejón.<br />
<br />
Corrió hasta situarse a unos tres metros de cada uno de los hombres.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Eh! ¡Vosotros! ¡Echad el freno magdaleno!</span> - Exclamó, extendiendo su palma derecha hacia ellos, y orientando su mirada hacia la víctima la cuál - ahora que estaba más cerca suya - pudo observar con más detenimiento sus rasgos. Una chica con el ondulado castaño, que caía de su cabeza hasta la altura de sus hombros. Llevaba un peto vaquero con una camiseta blanca de manga corta y repleta de motas y manchas de suciedad. Era bastante pequeña de estatura y, por su rostro, no cabía duda de que debía rondar los 15 años.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿No os parece feo acosar a una chiquilla?</span> - Regañó, llevándose su diestra a su cuello. El más renacuajo de los dos - al cuál Garnet le sacaba una cabeza -, cambió su objetivo, girándose hacia el pelirrojo.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Wuahahaha, ¿y tú quién cojones eres?</span> - Empezó a caminar hacia el pirata, mientras su compañero seguía quieto y dándole una calada a su cigarro.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Hay que tener huevos para que un tío en tanga nos diga a nosotros que hacer, ¿eh?</span> - Terminó de acercarse a Garnet, mientras sacaba de su bolsillo una navaja, empuñándola con su diestra.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Lo que hagamos con la chica no es asunto tuyo, payaso.</span> - Amenazó, para terminar de esputar un gapo en el pie derecho de Garnet.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh?</span> - La sangre del pelirrojo hervía, no sólo porque le hubieran llamado "payaso", sino además porque ese mindundi había tenido la osadía de escupirle. Casi sin que le diera tiempo a reaccionar, cerró rápidamente su puño derecho y lo lanzó, asestándole un puñetazo en toda la cara, haciendo que el hombre cayera sobre sus rodillas, se llevara sus manos a su rostro.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ahora si que la habéis armado buena...</span> - Dijo cabizbajo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿ES O NO ES?</span> - Gritó con una voz áspera y grave, levantando la cabeza y mostrando los ojos en blanco de la cólera.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Aghhhh, ¡joder! ¡Te arrepentirás de esto, mamón!</span> - Exclamó, poniéndose en pie para lanzarse nuevamente hacia el músico con su navaja, con la intención de apuñalarle el hígado, mientras que su compañero se terminaba el cigarro y, sin mediar palabra, lo tiraba al suelo, despegándose de la pared y sosteniendo el mango de una especie de arma pesada.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Muy lento.</span></span> - Pensó Garnet, introduciendo su diestra en el tanga para, de allí, sacar uno de los dos diales, siendo el elegido el de color más oscuro.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">A ver qué coño hace esto...</span></span> - Se dijo a sí mismo, apuntando con él a ese pánfilo y activándolo en el momento, antes de que éste le atacara. Un sonido similar a una cuchilla rebanando una pieza de fruta salió emitida del dial, acompañada de un zarpazo que acuchillaría el pecho de ese pandillero.- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Aghhh... Pero qué cojones...</span> - Se preguntaba el pelo pincho, escupiendo sangre por su boca, y desplomándose al suelo lentamente, hasta quedar inconsciente. <br />
<br />
Garnet miró sorprendido al dial, al no esperarse de lo que era capaz de hacer.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Un zarpazo? ¡Venga ya que guapo! ¿Lo tendría cargado de antes Seandass?</span></span> - Se preguntaba a sí mismo, fijando su vista ahora hacia el grandullón, que justo estaba alzando su arma pesada - que resultaba ser un gran martillo - para atacarle.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bueh, acabemos antes con esto.</span> - Comentó, guardándose el dial y dando un ligero brinco hacia atrás, evitando de refilón el martillazo, que acabó golpeando con fuerza el suelo, agrietándolo.- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Eres rápido...</span> - Habló el grandullón, por primera vez, levantando su martillo y colocándoselo en su hombro.- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">No sé que truco habrás usado, pero no vas a salir con vida de aquí.</span> - Volvió a alzar su martillo, abanicándolo hacia abajo, siguiendo una trayectoria descendente. Garnet se hecho ligeramente hacia el lado mientras el arma seguía descendiendo, para a continuación, correr en dirección al hombretón, hasta situarse a sus espaldas, y al lado de la chica.- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¿Pero qué?</span> - Para él, el pelirrojo se había desvanecido de su vista.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Basta de cháchara...</span> - Comentó el pirata, sacando de su tanga el otro dial que le quedaba, y apuntando con él a la espalda del hombretón, que se giró ligeramente al escuchar al pirata hablar. El skypiean activó en ese momento el dial que sostenía con su siniestra, saliendo de este una fuerte corriente de aire disparada hacia el hombre calvo que, a pesar de todo lo que debía pesar, como si se tratara de un huracán, esa corriente empujó alrededor de 20 metros al hombre, sacándolo del callejón y estampándolo contra la fachada de una casa en ruinas que había justo en frente, quedando noqueado al instante.<br />
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Fascinado, Garnet miró hacia su cachivache de color verde claro.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Qué sale un putísimo vendaval de aquí? ¡Sí hombre!</span> - Exclamó, extendiendo también la mano dónde tenía el otro dial.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Tenías unos buenos diales Seandass, ¿es o no es?</span> - Sonrió con picardía.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Aunque si son como los demás diales, ahora tocará ponerlos a punto de nuevo...</span> - Guardó ambos útiles en el tanga nuevamente.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Qué coñazo, ¿es o no es?</span> - Se quejó, empezando a caminar hacia la salida del callejón, sin acordarse de la presencia de la chica - a pesar de que tenía el haki aún activo -, quién anduvo por detrás de Garnet.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Es que no piensas decirme ni preguntarme nada?</span> - Preguntó la chica, haciendo que el pelirrojo se detuviera, rotara hacia ella y parpadeara varias veces perplejo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ah coño claro, ¡que se me iba la perola!... ¿Todo bien, tronca?</span> - Se cruzó de brazos el pelirrojo. La chiquilla miró hacia el suelo, avergonzada, por ver al hombre en casi pelotas.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Sí, señor... Aunque no he pedido tu ayuda...</span> - Intentó hacerse la valiente.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh?</span> - Entrecerró los ojos, poniendo Garnet cara de asco.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">El menda tampoco quería salvarte y aquí estoy, ¿en qué lío andabas metida? </span>- Suspiró.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Encima, tu aura no decía lo mismo, estabas cagada hasta las trancas, tronca, ¿es o no es?</span> - La chica frunció el ceño y se sonrojó - aún más - de la vergüenza.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿C-cagada de miedo? ¿Yo? ¡Eso jamás!</span> - Se defendió, levantando ligeramente la mirada.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Y aura? ¿De qué hablas?</span> - Preguntó, al no entender ni papa.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Déjalo, es una movida muy rara...</span> - Negó con la cabeza, en el momento en el que sus tripas resonaron de hambre.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Has desayunado?</span> - Preguntó la joven, al escuchar el rugido estomacal de Garnet.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">P-podría llevarte a una taberna y así te agradezco que me hayas ayudado...</span> - Propuso, desviando su mirada hacia la pared. Aquella chavala estaba hecha toda una tsundere.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Puajaja! ¡Ahora si nos entendemos, tronca! El menda acepta, aunque seguro que la comida de donde me lleves no está tan cojonuda como la mía.</span> - Soltó una carcajada, aceptando la propuesta de la joven.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ah sí...</span> - Extendió su mano derecha hacia la joven.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Garnet Matlock me llaman, la que algún día será la mayor superestrella del mundo... <span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Al menos cuando vuelva a tener un instrumento</span>.</span>- Se presentó ante la muchacha, mirando con detenimiento la mano del skypiean, recordando que había estado - hasta hace un momento - bajo su tanga.- <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Becca... Encantada, supongo.</span> - Dijo, asqueada, y agarrando la mano de Garnet con tan solo su dedo índice y pulgar. Sonrió con ternura, al recordarle en cierta parte a su hermanita Sasha para, seguidamente, dejarse guiar por Becca. Había descubierto lo que hacían los dos diales de Seandass e iba a tener un desayuno gratis, ¿acaso no había mejor forma de empezar el día?<br />
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Aclaro que, el narrador que llevo a Seandass, me comentó que los diales ya estaban cargados. Los uso en esta aventura y quedan sin estar cargados.<br />
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<div class='objeto_content'>
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                    <img src='https://i.imgur.com/ZYZBq1A.jpg' alt='Imagen arma'/>
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                </span>
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                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
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                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
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                        <p><strong>Alcance: </strong>20</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
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                    Descripción: <i>Emite una ráfaga de viento de 4 metros de diámetro y que avanza 20 metros, produciendo efecto "Empuje". Un uso por tema y, tras su uso, se deberá justificar mediante un post su recarga.</i>
                </p>
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            </div><br />
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                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/dKj5Ve4.jpg' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Dial corte</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Diales</strong></div>
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                </div>

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                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>Hasta 1500 de daño cortante</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>0</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Puede absorber una técnica de daño cortante de hasta 1500 puntos de daño y emitirlo después con las mismas características de dicho ataque. Un uso por recarga y, tras su uso, se deberá justificar mediante un post su recarga.</i>
                </p>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dialcorte001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dialcorte001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>TECNICA</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kenbunshoku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>KARMAS RELEVANTES</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
• Voz temida<br />
• Ojo felino<br />
• Muletilla<br />
• Risa excéntrica<br />
• Colérico<br />
• Exhibicionista<br />
• Egocéntrico<br />
• Charlatán<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente relativo] Entrenando al rey]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1409</link>
			<pubDate>Thu, 24 Oct 2024 12:34:57 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=34">Triana Tempesta</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1409</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 72 de Invierno, Año 13</span></div>
<br />
<br />
Desde que habíamos llegado a aquel lugar habíamos tenido tiempo para descansar y sobre todo para pensar en lo que había ocurrido antes de llegar a esta isla. La frustración por los combates perdidos, de ser conscientes de que a partir de ahora los enemigos que nos encontrásemos serían prácticamente unos monstruos y las pérdidas. Por el momento, tan solo contábamos con la de Aspros y no había sido tan trágica. Había decidido por su cuenta quedarse en Momoiro con no sabía qué fin, aunque si él estaba conforme no teníamos nada que objetar. Estaba convencida de que más adelante nuestros caminos se volverían a juntar. Además, no todo era negativo. A pesar de las derrotas, nos fortalecíamos, a pesar de las pérdidas, ganábamos nuevos compañeros.  Aspros era irremplazable, pero habíamos ganado un nuevo compañero. Todavía no le conocía en profundidad, tan solo sabía que era una incorporación bastante curiosa. El joven Kenzo era tan impulsivo como irritante. Sin embargo, no cabía duda de su lealtad por Yamamura y del gran potencial que poco a poco iría despertando. <br />
<br />
Aquella isla no me gustaba en absoluto. Teníamos que escondernos bajo tierra como cucarachas para no sufrir las consecuencias de la contaminación del exterior.  El lugar era feo, olía raro, apenas había lugares donde comprar cosas o divertirse, al menos de la manera que a mí me gustaba, y la gente también era de lo más extraña. Había pasado bastante tiempo encerrada entrenando, pero la monotonía y las escasas vistas ya empezaban a deprimirme. Ese día esperaba que fuese algo diferente y qué me aportase algo de entretenimiento. Hablando con Yamamura me había dado cuenta de que yo no era la única que había aprendido que era eso del haki. Mis compañeros y compañeras no se habían quedado de brazos cruzados en nuestro viaje. Cada uno se había ido fortaleciendo por su cuenta, al igual que yo. Me tranquilizaba ver que todos se lo tomaban en serio. Tal y como me había dicho mi maestro en Skypiea, había dos tipos de haki que podían entrenarse, uno era el que él me había enseñado, y el otro el que, por suerte, habían entrenado varios de mis compañeros. No me preocupaba demasiado, sabía que tarde o temprano acabaría encontrando a alguien que pudiese enseñarme, pero quién mejor que mis compañeros. Sin embargo, primero me había ofrecido yo a enseñarles lo que sabía. Sería un intercambio de información. El primero que debía aprender  este poder era nuestro capitán, por supuesto, pero Kenzo se había enterado y había adoptado una actitud extremadamente insistente. No pude rechazar que se uniese nuestro entrenamiento, además de esa forma aprenderíamos de manera más rápida.  De lo que no estaba segura era de poder aguantarles a los dos el suficiente tiempo. Mi paciencia era bastante limitada.<br />
<br />
Temprano por la mañana, nada más levantarme, me arreglé y me preparé para acudir al lugar en el que habíamos quedado para entrenar. A pesar de estar bajo tierra, la zona que abarcaba aquella ciudad subterránea era bastante amplia. Por suerte, todavía no me había perdido y me guiaba bastante bien. Me vestí con mi traje, me maquillé, cogí mis dos katanas y caminé hacia una pequeña zona apartada que formaba parte del túnel subterráneo. No sabía que era qué lugar ni a qué estaba destinado, tal vez a posibles ampliaciones, porque no había ninguna puerta ni ningún camino hacia otro túnel, tan solo un espacio abierto de unos 20 metros de largo iluminado pobremente. Nada indicaba que no pudiésemos estar allí, así que les había indicado que sería en ese lugar donde nos veríamos. Abrir el bolsillo de mi chaqueta para sacar mi caja de puros, extraer uno de ellos y encenderlo en mi boca mientras les esperaba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 72 de Invierno, Año 13</span></div>
<br />
<br />
Desde que habíamos llegado a aquel lugar habíamos tenido tiempo para descansar y sobre todo para pensar en lo que había ocurrido antes de llegar a esta isla. La frustración por los combates perdidos, de ser conscientes de que a partir de ahora los enemigos que nos encontrásemos serían prácticamente unos monstruos y las pérdidas. Por el momento, tan solo contábamos con la de Aspros y no había sido tan trágica. Había decidido por su cuenta quedarse en Momoiro con no sabía qué fin, aunque si él estaba conforme no teníamos nada que objetar. Estaba convencida de que más adelante nuestros caminos se volverían a juntar. Además, no todo era negativo. A pesar de las derrotas, nos fortalecíamos, a pesar de las pérdidas, ganábamos nuevos compañeros.  Aspros era irremplazable, pero habíamos ganado un nuevo compañero. Todavía no le conocía en profundidad, tan solo sabía que era una incorporación bastante curiosa. El joven Kenzo era tan impulsivo como irritante. Sin embargo, no cabía duda de su lealtad por Yamamura y del gran potencial que poco a poco iría despertando. <br />
<br />
Aquella isla no me gustaba en absoluto. Teníamos que escondernos bajo tierra como cucarachas para no sufrir las consecuencias de la contaminación del exterior.  El lugar era feo, olía raro, apenas había lugares donde comprar cosas o divertirse, al menos de la manera que a mí me gustaba, y la gente también era de lo más extraña. Había pasado bastante tiempo encerrada entrenando, pero la monotonía y las escasas vistas ya empezaban a deprimirme. Ese día esperaba que fuese algo diferente y qué me aportase algo de entretenimiento. Hablando con Yamamura me había dado cuenta de que yo no era la única que había aprendido que era eso del haki. Mis compañeros y compañeras no se habían quedado de brazos cruzados en nuestro viaje. Cada uno se había ido fortaleciendo por su cuenta, al igual que yo. Me tranquilizaba ver que todos se lo tomaban en serio. Tal y como me había dicho mi maestro en Skypiea, había dos tipos de haki que podían entrenarse, uno era el que él me había enseñado, y el otro el que, por suerte, habían entrenado varios de mis compañeros. No me preocupaba demasiado, sabía que tarde o temprano acabaría encontrando a alguien que pudiese enseñarme, pero quién mejor que mis compañeros. Sin embargo, primero me había ofrecido yo a enseñarles lo que sabía. Sería un intercambio de información. El primero que debía aprender  este poder era nuestro capitán, por supuesto, pero Kenzo se había enterado y había adoptado una actitud extremadamente insistente. No pude rechazar que se uniese nuestro entrenamiento, además de esa forma aprenderíamos de manera más rápida.  De lo que no estaba segura era de poder aguantarles a los dos el suficiente tiempo. Mi paciencia era bastante limitada.<br />
<br />
Temprano por la mañana, nada más levantarme, me arreglé y me preparé para acudir al lugar en el que habíamos quedado para entrenar. A pesar de estar bajo tierra, la zona que abarcaba aquella ciudad subterránea era bastante amplia. Por suerte, todavía no me había perdido y me guiaba bastante bien. Me vestí con mi traje, me maquillé, cogí mis dos katanas y caminé hacia una pequeña zona apartada que formaba parte del túnel subterráneo. No sabía que era qué lugar ni a qué estaba destinado, tal vez a posibles ampliaciones, porque no había ninguna puerta ni ningún camino hacia otro túnel, tan solo un espacio abierto de unos 20 metros de largo iluminado pobremente. Nada indicaba que no pudiésemos estar allí, así que les había indicado que sería en ese lugar donde nos veríamos. Abrir el bolsillo de mi chaqueta para sacar mi caja de puros, extraer uno de ellos y encenderlo en mi boca mientras les esperaba.]]></content:encoded>
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