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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Whisky Peak [Primera isla]]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 02:14:50 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[Rastros de cantos de sirena [Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3944</link>
			<pubDate>Wed, 01 Jul 2026 20:47:21 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=525">Maki D. Zen'in</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3944</guid>
			<description><![CDATA[Toda la situación comenzaba a darle problemas en la cabeza, le dolía, y la vena de su sien sentía que se comenzaba a hinchar de manera proporcional a la ausencia de la sirena. no por que fuera débil, no por que fuera indefensa o le causaran algún mal. Sino por que era una mujer peligrosa, reventaba cráneos, pateaba y cortaba con su daga. Era una verdadera fuerza de la naturaleza desatada… de hecho comenzaba asacar la cuenta mentalmente para verificar si habría luna llena pues en esas lunas es que se volvía mas inestable. Maki… Maki temía por la vida de aquellos que se habían llevado a su protegida, pensando que se llevaban a una chica frágil, pero se habían llevado un monstruo.<br />
 <br />
El gigante le había mostrado un lugar… una dirección. Caballos, no los necesitaban. Maki retrocedió su transformación, su aspecto reptil se volvió rápidamente en su forma normal y mirando a Cherry asintió. Ambos sabían que tenían que hacer, pero no conocían el lugar. No habían estado tanto en la ciudad y poco podían hacer más que solo intentar buscar a los responsables. El hombretón que desde ahora seria llamado <span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—HE!!! TU Moai… guíanos a nuestra amiga, necesitamos recuperarla, es muy importante para nosotras y si lo haces podemos hacerte el favor que quieras.—</span></span> Mintio Maki ante el gran hombre frente a sí. Por qué haría algo por un desconocido e incluso no tenía completa la información, quizás seria incluso cómplice. <br />
 <br />
<span style="color: Red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—CHERRY!! ¡¡Vamos!! ¡¡Sobre Rochallor!! Busquemos a estos desgraciados, seguro que ha sido una treta todo esto… caímos como unas tontas.—</span></span> Dijo mientras corrió hacia donde estaba amarrada su gallina de Wano. De un salto se subió y espero a Cherry, seguro que el hombre por su tamaño corría más rápido que ellas y Rochallor… <span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tu dirás Moai! Te seguimos. HEYAAAAAAAA!!!! Agárrate Cherry!!—</span></span> Actuo tan rápido que no dejo que su ave le picara otra vez. Debían encontrar a Merlot o Ash y los chicos se enojarían con ella y no estaba dispuesta a que Ash, Jensen Thrym y los demás le causaran problemas, aunque no fuera parte de su propia tripulación. <br />
 <br />
El camino era corto, pasaron un par de edificios, para ella todos le parecían iguales y poco propia hacer si le hubieran dicho solamente las indicaciones. El polvo que quedo detrás de ellos. cuando llegaron Maki se bajo a la carrera, su espada esta vez sí danzo canto y los mil pedazos al reunirse en un solo troce de acero plata rugió. Estaban seguras que era aquí?... parecía una construcción normal y random.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Toda la situación comenzaba a darle problemas en la cabeza, le dolía, y la vena de su sien sentía que se comenzaba a hinchar de manera proporcional a la ausencia de la sirena. no por que fuera débil, no por que fuera indefensa o le causaran algún mal. Sino por que era una mujer peligrosa, reventaba cráneos, pateaba y cortaba con su daga. Era una verdadera fuerza de la naturaleza desatada… de hecho comenzaba asacar la cuenta mentalmente para verificar si habría luna llena pues en esas lunas es que se volvía mas inestable. Maki… Maki temía por la vida de aquellos que se habían llevado a su protegida, pensando que se llevaban a una chica frágil, pero se habían llevado un monstruo.<br />
 <br />
El gigante le había mostrado un lugar… una dirección. Caballos, no los necesitaban. Maki retrocedió su transformación, su aspecto reptil se volvió rápidamente en su forma normal y mirando a Cherry asintió. Ambos sabían que tenían que hacer, pero no conocían el lugar. No habían estado tanto en la ciudad y poco podían hacer más que solo intentar buscar a los responsables. El hombretón que desde ahora seria llamado <span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—HE!!! TU Moai… guíanos a nuestra amiga, necesitamos recuperarla, es muy importante para nosotras y si lo haces podemos hacerte el favor que quieras.—</span></span> Mintio Maki ante el gran hombre frente a sí. Por qué haría algo por un desconocido e incluso no tenía completa la información, quizás seria incluso cómplice. <br />
 <br />
<span style="color: Red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—CHERRY!! ¡¡Vamos!! ¡¡Sobre Rochallor!! Busquemos a estos desgraciados, seguro que ha sido una treta todo esto… caímos como unas tontas.—</span></span> Dijo mientras corrió hacia donde estaba amarrada su gallina de Wano. De un salto se subió y espero a Cherry, seguro que el hombre por su tamaño corría más rápido que ellas y Rochallor… <span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tu dirás Moai! Te seguimos. HEYAAAAAAAA!!!! Agárrate Cherry!!—</span></span> Actuo tan rápido que no dejo que su ave le picara otra vez. Debían encontrar a Merlot o Ash y los chicos se enojarían con ella y no estaba dispuesta a que Ash, Jensen Thrym y los demás le causaran problemas, aunque no fuera parte de su propia tripulación. <br />
 <br />
El camino era corto, pasaron un par de edificios, para ella todos le parecían iguales y poco propia hacer si le hubieran dicho solamente las indicaciones. El polvo que quedo detrás de ellos. cuando llegaron Maki se bajo a la carrera, su espada esta vez sí danzo canto y los mil pedazos al reunirse en un solo troce de acero plata rugió. Estaban seguras que era aquí?... parecía una construcción normal y random.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Bar [Pasado][Privado?] +21]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3648</link>
			<pubDate>Sun, 03 May 2026 13:26:56 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=525">Maki D. Zen'in</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3648</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Año 16... o 17, da igual Maki no era esclava... a si... 16 había un calendario en la entrada.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">La estación era una de sus favoritas donde las hojas caían por miles, creando una alfombra en el suelo.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">El día?... mierda eso es mas complicado... 30?... si 33 había tocado mantenimiento de Rochallor hace poco.</span></span></div>
<br />
<br />
Sentada en el bar bebía una de sus ultimas copas. La borrachera estaba ya en su punto más álgido, pero no le pegaba tan fuere, seguro en unas horas se le pasaba y a otra cosa mariposa… miraba desde hace mucho a un trio de jóvenes que parecían deleitarse con tonterías como apuestas de bar. Uno decía el típico apuesto que dejo un billete y nadie lo puede sacar sin levantar el vaso algo así… una estupidez claro. Deseaba algo más… contundente. Su tripulación estaba preparándose para irse a la siguiente isla, pero ella no quería. Quería quedarse en esta isla para cantar un poco, las estructuras de las casas y los grandes ranchos le fascinaban. Era seco, amaba el sol y el mar, por ello no deseaba cooperar para iniciar la salida de la isla.  <br />
 <br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Que se pudra el puto Rackham yo me quedo en esta fabulosa isla donde hay duelos a disparos al atardecer… mierda… se me paso la hic!!... jejeje…. Hora de los duelos… chingada madre… hic…—</span></span> El estado etílico una vez más le pasaba la cuenta, pero su sonrisa era completamente diferente a la cara de hija de puta de antes. Ahora ebria era social, amable y cariñosa… esperaba a los de su tripulación hermana, a las Death Hands, El doctor caramelo y a la niña atún… sus nombres? Que importaba. <br />
 <br />
Eran inútiles, les cito a las 5 de la tarde y ya siendo las 12 aun no llegaban. El bar tenia fama de abrir hasta las 4 de la mañana, pero ella no estaba dispuesta a esperarles tanto para ponerse al día con las noticias tras pasar esa horrenda escalada de montaña de mierda. Se giro en la silla de la barra y comenzó a inspeccionar a los asistentes… encapuchados en oscuridad, tenues luces y un aroma a caballo que no se soportaba. Le agradaba el lugar, no esas tonterías donde había que conservar la etiqueta ni nada parecido. <br />
 <br />
Nadie especial, aunque algunos de los asistentes eran verdaderos gigantes y había un chico fuerte pero pequeñito que hablaba de reclutar gente para una tripulación… o eso escuchaba con su agudo oído. Sentía que no había por que preocuparse. No es como si una partida de marines y cazadores le emboscarían claro. Maki deseaba ayudar a Merlot, estaba algo nerviosa por su recompensa y por los acontecimientos de la isla esa que se casi derrumbo. También necesitaban un barco para continuar con sus aventuras. No había rutas comerciales en esta parte como para usar el dinero para moverse así que solo les quedaba o robarse uno o… <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Señorita… buenas noches… quisiera saber si…—</span></span> Interrumpió sus pensamientos un tipo que tenia todo el aspecto de un pirata novato… pero Maki solo puso su dedo índice sobre los labios del joven… que parecía muy fuerte. <span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—SHSHHHHHHHH… amigo… amigo… amigo…—</span></span> deslizo su mano al hombro el joven y le hablo tan cerca que podría sin duda sentir el aroma a almendras de su perfume y el bourbon que bebía desde las 5 <span style="color: Violet;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No quiero que me hables basura… vete por donde volviste y no me ofrezcas unirme a tu cochina tripulación a menos que sea un hombre muy guapo… ahora… ALE!!! Largo…—</span></span> Lo giro con su inmensa fuerza y lo empujo con su pie un poco, suavemente pero esto provoco que chocase con otro pirata que pasaba por ahí… sus miradas se cruzaron y los ojos de Maki se enardecieron… MIERDA… UNA PELEA!? SIIIIII<br />
 <br />
Pero no. ambos se disculparon y prosiguieron sus caminos desarmándose en disculpas. Los ojos de Maki se apagaron, se dio vuelta nuevamente a la barra y se hecho sobre ella para meditar todo lo que había pasado para llegar a este lugar, que canción cantaría?... le darían espacio para cantar aun borracha?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">Año 16... o 17, da igual Maki no era esclava... a si... 16 había un calendario en la entrada.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">La estación era una de sus favoritas donde las hojas caían por miles, creando una alfombra en el suelo.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">El día?... mierda eso es mas complicado... 30?... si 33 había tocado mantenimiento de Rochallor hace poco.</span></span></div>
<br />
<br />
Sentada en el bar bebía una de sus ultimas copas. La borrachera estaba ya en su punto más álgido, pero no le pegaba tan fuere, seguro en unas horas se le pasaba y a otra cosa mariposa… miraba desde hace mucho a un trio de jóvenes que parecían deleitarse con tonterías como apuestas de bar. Uno decía el típico apuesto que dejo un billete y nadie lo puede sacar sin levantar el vaso algo así… una estupidez claro. Deseaba algo más… contundente. Su tripulación estaba preparándose para irse a la siguiente isla, pero ella no quería. Quería quedarse en esta isla para cantar un poco, las estructuras de las casas y los grandes ranchos le fascinaban. Era seco, amaba el sol y el mar, por ello no deseaba cooperar para iniciar la salida de la isla.  <br />
 <br />
<span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Que se pudra el puto Rackham yo me quedo en esta fabulosa isla donde hay duelos a disparos al atardecer… mierda… se me paso la hic!!... jejeje…. Hora de los duelos… chingada madre… hic…—</span></span> El estado etílico una vez más le pasaba la cuenta, pero su sonrisa era completamente diferente a la cara de hija de puta de antes. Ahora ebria era social, amable y cariñosa… esperaba a los de su tripulación hermana, a las Death Hands, El doctor caramelo y a la niña atún… sus nombres? Que importaba. <br />
 <br />
Eran inútiles, les cito a las 5 de la tarde y ya siendo las 12 aun no llegaban. El bar tenia fama de abrir hasta las 4 de la mañana, pero ella no estaba dispuesta a esperarles tanto para ponerse al día con las noticias tras pasar esa horrenda escalada de montaña de mierda. Se giro en la silla de la barra y comenzó a inspeccionar a los asistentes… encapuchados en oscuridad, tenues luces y un aroma a caballo que no se soportaba. Le agradaba el lugar, no esas tonterías donde había que conservar la etiqueta ni nada parecido. <br />
 <br />
Nadie especial, aunque algunos de los asistentes eran verdaderos gigantes y había un chico fuerte pero pequeñito que hablaba de reclutar gente para una tripulación… o eso escuchaba con su agudo oído. Sentía que no había por que preocuparse. No es como si una partida de marines y cazadores le emboscarían claro. Maki deseaba ayudar a Merlot, estaba algo nerviosa por su recompensa y por los acontecimientos de la isla esa que se casi derrumbo. También necesitaban un barco para continuar con sus aventuras. No había rutas comerciales en esta parte como para usar el dinero para moverse así que solo les quedaba o robarse uno o… <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Señorita… buenas noches… quisiera saber si…—</span></span> Interrumpió sus pensamientos un tipo que tenia todo el aspecto de un pirata novato… pero Maki solo puso su dedo índice sobre los labios del joven… que parecía muy fuerte. <span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—SHSHHHHHHHH… amigo… amigo… amigo…—</span></span> deslizo su mano al hombro el joven y le hablo tan cerca que podría sin duda sentir el aroma a almendras de su perfume y el bourbon que bebía desde las 5 <span style="color: Violet;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No quiero que me hables basura… vete por donde volviste y no me ofrezcas unirme a tu cochina tripulación a menos que sea un hombre muy guapo… ahora… ALE!!! Largo…—</span></span> Lo giro con su inmensa fuerza y lo empujo con su pie un poco, suavemente pero esto provoco que chocase con otro pirata que pasaba por ahí… sus miradas se cruzaron y los ojos de Maki se enardecieron… MIERDA… UNA PELEA!? SIIIIII<br />
 <br />
Pero no. ambos se disculparon y prosiguieron sus caminos desarmándose en disculpas. Los ojos de Maki se apagaron, se dio vuelta nuevamente a la barra y se hecho sobre ella para meditar todo lo que había pasado para llegar a este lugar, que canción cantaría?... le darían espacio para cantar aun borracha?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Coffee Break [Pasado] [Priv. Eros]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3448</link>
			<pubDate>Thu, 26 Mar 2026 23:56:28 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=530">Hyákinthos</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3448</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2668&amp;pid=33367#pid33367" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">~Venimos de este tema~</a> </span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 40 de otoño, Año 16</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Whisky Peak</span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">7:30 a.m</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Curar al perro no fue tan tortuoso como creyó.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">No era veterinario, pero el limpiar sus heridas no le pareció un proceso tan distinto que vendar a un mink.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ahora tenía hambre. Al perro le había dejado agua, pero él mismo no había podido desayunar. No cuando fue interrumpido de la manera más abrupta posible.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Suspiró al momento en que su estómago gruñó. No seguiría en la improvisada enfermería si empezaba a sentirse mal. Miró al perro y, luego, al hombre que había recostado sobre una camilla… ¿Cómo era su nombre? No podía recordarlo ahora mismo, pero suponía que era lo de menos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El doctor se levantó de sus asiento, eso sí, no sin antes bajar tanto el potecito con agua, como al perro, del escritorio en donde lo había colocado, en el piso estaría más seguro, así no habría riesgo de una caída y que sus heridas se abrieran de nuevo y, luego, cuando se aseguró de que el animal estuviera bien, se acercó al humano. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo observó desde arriba, sus ropas estaban sucias, pero él parecía en mejor estado que el animal. Podía posponer su revisión para cuando despertara, de todos modos, él abogó por el animal antes que por si mismo. Se alejó del cuerpo y volvió a inclinarse cerca de donde el perro estaba echado, ya no tomaba agua, solo parecía querer descansar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Espero que te sigas portando tan bien como ahora y no causes un desastre —</span>. Acarició la cabeza del animal y, luego, miró hacia la camilla. —Cuida a tu amo mientras no estoy, no quiero problemas con el cocinero.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con eso dicho y habiendo revisado que todo estuviera en orden, salió de la habitación, rumbo hacia la cocina, con la esperanza de que el cocinero en cuestión le tuviera preparado un desayuno decente.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">8:00 a.m.</span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Como siempre que se encontraba al cocinero pelinegro, su comida no lo decepcionaba, aunque aún le dolía haber quemado el pan por un simple error. Sea como sea, ahora que había comido, estaba satisfecho, incluso había tenido tiempo de inhalar algo de esencia de menta, una sustancia que, según el pelirrosa, ayudaba a tranquilizarlo…podría volver a la enfermería, lo que significaban buenas noticias para el perro y el muchacho, a fin de cuentas, gracias al cocinero, ellos también tendrían un buen desayuno.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ahora, el único problema sería llegar a la enfermería. Con bandeja en mano, caminó por los pasillos del barco hasta que, fueron unos cuantos ladridos, que escuchó a lo lejos, los que terminaron guiándolo hasta la puerta correcta…una que menos mal había dejado entreabierta o habría tenido que hacer malabares para que la bandeja que llevaba en sus manos no se cayera.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Empujó la puerta de madera y, solo con entrar a la habitación, los ladridos del perro se hicieron más fuertes. El animal, parado en dos patas a un lado de la camilla, movía la cola de manera insistente y, cuando notó que por fin alguien más había llegado a la habitación, saltó para quedar de frente al médico y empezó a ladrar, no con rabia, si no con la intención de llamar su atención.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—No hagas eso, despertarás a tu amo —</span>. El hombre dejó la bandeja en el escritorio, aunque bajó el plato de plástico que había sido asignado para el animal. Lo colocó en el suelo, a un lado del potecito con agua y, sin insistir, dejó que el perro se acercara si así lo quería. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Deberías comer, si algo le pasa a tu dueño, yo me encargaré… ¡Dios! ¿Qué hago hablando con un perro? Pfff…levantarme temprano hace que se me funda el cerebro —</span>. Se quejó, aunque sonrió al ver al animal acercarse, mansamente, hasta la comida que le ofrecía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Al menos eres un buen chico ¡Ah! Debo dejar de hacer esto —</span>. Sacudió su cabeza y, sin pensarlo dos veces, prefirió caminar hasta el lavamanos en la habitación. Limpió bien sus manos y se colocó unos guantes de nitrilo antes de acercarse a la camilla. Debía examinar cualquier herida que el hombre pudiera tener, aunque…para su sorpresa —o no tanta después de los ladridos del can—, este parecía estar despertando o, al menos, esa impresión le daba.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Jmmm… ¿Cuál era tu nombre? —</span>Preguntó antes de cerrar su boca y mirarlo con detenimiento, analizándolo, tanto que terminó mordiéndose el interior de la boca mientras, de vista, examinaba el estado del desconocido. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¡Ah! Ares ¿Cierto? —</span>Cuando preguntó, pasó uno de sus dedos frente a los ojos del muchacho, solo quería medir si aún tenía consciencia después de haber desfallecido en la cubierta del barco.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Puedes hablar? —</span>Solo peguntó para hacer una simple evaluación neurológica, quería saber si aún tenía memoria o si había sufrido algún traumatismo grave, a fin de cuentas, el cocinero no le explicó lo ocurrido y, evidentemente, el tal “Ares” tampoco tuvo tiempo para hacerlo. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Recuerdas que pasó y como llegaste aquí?</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se alejó un paso de la camilla y miró hacia el escritorio en donde había dejado la comida, la taza de café humeaba y, si él médico no tuviera problemas de olfato, podría distinguir el aroma de los pancakes con sirope de maple y café, que era más que notable en una habitación tan pequeña y cerrada.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Puedes decirme si estas en condiciones de comer algo así de pesado? —</span>Señaló a la mesa, aunque no sabía si desde el lugar del chico, podría ver bien lo que había sobre esta. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿O prefieres algo más liviano? Con suerte, debe haber frutas en la nevera del barco —</span>. Insistió, esperando a que el chico le hablara o, al menos, le diera una señal de que todo estaba bien, porque si era así…tal vez podría continuar su día con normalidad y sin más contratiempos.</div>
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Vicio: Olor a menta<br />
-Tic: Morderse el interior de la boca<br />
-Sin orientación.<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.imgur.com/VsTJWgS.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: VsTJWgS.jpeg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2668&amp;pid=33367#pid33367" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">~Venimos de este tema~</a> </span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 40 de otoño, Año 16</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Whisky Peak</span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">7:30 a.m</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Curar al perro no fue tan tortuoso como creyó.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">No era veterinario, pero el limpiar sus heridas no le pareció un proceso tan distinto que vendar a un mink.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ahora tenía hambre. Al perro le había dejado agua, pero él mismo no había podido desayunar. No cuando fue interrumpido de la manera más abrupta posible.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Suspiró al momento en que su estómago gruñó. No seguiría en la improvisada enfermería si empezaba a sentirse mal. Miró al perro y, luego, al hombre que había recostado sobre una camilla… ¿Cómo era su nombre? No podía recordarlo ahora mismo, pero suponía que era lo de menos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El doctor se levantó de sus asiento, eso sí, no sin antes bajar tanto el potecito con agua, como al perro, del escritorio en donde lo había colocado, en el piso estaría más seguro, así no habría riesgo de una caída y que sus heridas se abrieran de nuevo y, luego, cuando se aseguró de que el animal estuviera bien, se acercó al humano. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo observó desde arriba, sus ropas estaban sucias, pero él parecía en mejor estado que el animal. Podía posponer su revisión para cuando despertara, de todos modos, él abogó por el animal antes que por si mismo. Se alejó del cuerpo y volvió a inclinarse cerca de donde el perro estaba echado, ya no tomaba agua, solo parecía querer descansar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Espero que te sigas portando tan bien como ahora y no causes un desastre —</span>. Acarició la cabeza del animal y, luego, miró hacia la camilla. —Cuida a tu amo mientras no estoy, no quiero problemas con el cocinero.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con eso dicho y habiendo revisado que todo estuviera en orden, salió de la habitación, rumbo hacia la cocina, con la esperanza de que el cocinero en cuestión le tuviera preparado un desayuno decente.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">8:00 a.m.</span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Como siempre que se encontraba al cocinero pelinegro, su comida no lo decepcionaba, aunque aún le dolía haber quemado el pan por un simple error. Sea como sea, ahora que había comido, estaba satisfecho, incluso había tenido tiempo de inhalar algo de esencia de menta, una sustancia que, según el pelirrosa, ayudaba a tranquilizarlo…podría volver a la enfermería, lo que significaban buenas noticias para el perro y el muchacho, a fin de cuentas, gracias al cocinero, ellos también tendrían un buen desayuno.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ahora, el único problema sería llegar a la enfermería. Con bandeja en mano, caminó por los pasillos del barco hasta que, fueron unos cuantos ladridos, que escuchó a lo lejos, los que terminaron guiándolo hasta la puerta correcta…una que menos mal había dejado entreabierta o habría tenido que hacer malabares para que la bandeja que llevaba en sus manos no se cayera.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Empujó la puerta de madera y, solo con entrar a la habitación, los ladridos del perro se hicieron más fuertes. El animal, parado en dos patas a un lado de la camilla, movía la cola de manera insistente y, cuando notó que por fin alguien más había llegado a la habitación, saltó para quedar de frente al médico y empezó a ladrar, no con rabia, si no con la intención de llamar su atención.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—No hagas eso, despertarás a tu amo —</span>. El hombre dejó la bandeja en el escritorio, aunque bajó el plato de plástico que había sido asignado para el animal. Lo colocó en el suelo, a un lado del potecito con agua y, sin insistir, dejó que el perro se acercara si así lo quería. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Deberías comer, si algo le pasa a tu dueño, yo me encargaré… ¡Dios! ¿Qué hago hablando con un perro? Pfff…levantarme temprano hace que se me funda el cerebro —</span>. Se quejó, aunque sonrió al ver al animal acercarse, mansamente, hasta la comida que le ofrecía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Al menos eres un buen chico ¡Ah! Debo dejar de hacer esto —</span>. Sacudió su cabeza y, sin pensarlo dos veces, prefirió caminar hasta el lavamanos en la habitación. Limpió bien sus manos y se colocó unos guantes de nitrilo antes de acercarse a la camilla. Debía examinar cualquier herida que el hombre pudiera tener, aunque…para su sorpresa —o no tanta después de los ladridos del can—, este parecía estar despertando o, al menos, esa impresión le daba.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Jmmm… ¿Cuál era tu nombre? —</span>Preguntó antes de cerrar su boca y mirarlo con detenimiento, analizándolo, tanto que terminó mordiéndose el interior de la boca mientras, de vista, examinaba el estado del desconocido. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¡Ah! Ares ¿Cierto? —</span>Cuando preguntó, pasó uno de sus dedos frente a los ojos del muchacho, solo quería medir si aún tenía consciencia después de haber desfallecido en la cubierta del barco.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Puedes hablar? —</span>Solo peguntó para hacer una simple evaluación neurológica, quería saber si aún tenía memoria o si había sufrido algún traumatismo grave, a fin de cuentas, el cocinero no le explicó lo ocurrido y, evidentemente, el tal “Ares” tampoco tuvo tiempo para hacerlo. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Recuerdas que pasó y como llegaste aquí?</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se alejó un paso de la camilla y miró hacia el escritorio en donde había dejado la comida, la taza de café humeaba y, si él médico no tuviera problemas de olfato, podría distinguir el aroma de los pancakes con sirope de maple y café, que era más que notable en una habitación tan pequeña y cerrada.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Puedes decirme si estas en condiciones de comer algo así de pesado? —</span>Señaló a la mesa, aunque no sabía si desde el lugar del chico, podría ver bien lo que había sobre esta. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿O prefieres algo más liviano? Con suerte, debe haber frutas en la nevera del barco —</span>. Insistió, esperando a que el chico le hablara o, al menos, le diera una señal de que todo estaba bien, porque si era así…tal vez podría continuar su día con normalidad y sin más contratiempos.</div>
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Vicio: Olor a menta<br />
-Tic: Morderse el interior de la boca<br />
-Sin orientación.<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.imgur.com/VsTJWgS.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: VsTJWgS.jpeg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un nuevo amigo [Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3244</link>
			<pubDate>Fri, 20 Feb 2026 15:50:30 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=558">Einarr</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3244</guid>
			<description><![CDATA[<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">34 de Invierno, Año 16</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Ciudad principal de Whisky Peak</span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">El sonido de una avenida concurrida, resonaba entre los pasillos obscurecidos que se extendían como venas por toda la plaza principal de Whisky Peak. Un sonido de goteo proveniente de alguna tubería rota, persistía en una de aquellos tantos pasillos, un goteo que taladraba mis tímpanos incesantemente, un goteo que al igual que mis pensamientos resonaba en mi cabeza sin parar. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Maldita sea- </span>Dije entre mis dientes apretados de la ira, al mismo tiempo que recargada mi frente sobre el arco que formaban mis manos y cuyos brazos se encontraban recargados con los codos sobre los muslos. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Para cualquiera que me observará de fuera, era evidente que no me encontraba de humor para mantener una buena charla. Aunque no creo que alguien le quisiera hablar a un tipejo con alas, sentado sobre una caja en medio de la oscuridad de aquellos pasillos, sin duda cualquier niño se daría la vuelta corriendo. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Eres un completo inutil Einarr~</span> Me reprochaba al mismo tiempo fruncia el seño con evidente ira en mi mirada. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Ya hacia varios días de aquella caótica noche, pero mi patética actuación en ella me había seguido persistentemente, tanto en mis pensamientos como en mis sueños. Un incesante sentimiento de repudio empezaba a surgir en mi, un repudio dirigido únicamente a mi y a mi debilidad. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">No tengo idea ni de cuánto tiempo llevaba sentado en la oscuridad de aquel pasillo, pero si tenía conciencia de que fue bastante, tanto así que empezaba a invadirme el hambre.  A pesar de mi insistente odio a mi persona, no podía ignorar el estruendo de mi estómago resonaba por todo el callejón. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Supongo que no puedo simplemente morir de hambre~</span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> -tch- </span>Rechiste molesto por mi propio ruido, ese era el nivel de reproche que me tenía. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Me levante de mi improvisado asiento en aquella caja, y prosegui a dejar aquellos obscuros pasillos. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Camine un rato por las estrepitosas calles de la avenida, tratando de encontrar algún buen lugar para calmar el sonido de mi estómago. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Ahhh- </span>Solté un suspiro largo y tendido <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Extraño un poco la comida del South Blue~ </span>Pensé mientras a mi cabeza venía la imagen de aquella pequeña Posada sería de la iglesia de Austro en Sorbet.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Después de un rato de caminar, era evidente que estaba un poco más calmado, a pesar de ser alguien muy introspectivo, nunca era bueno para mi el estar mucho tiempo sólo en mi cabeza. En ese momento, mientras mantenía mi mirada baja, mientras caminaba viendo cada paso que daba, escuche una bulliciosa voz. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">!Acerquense, damas y caballeros. Acerquense y miren, estos son los nuevos Dendenmushis de moda. Acerquense y compre el suyo y manténgase comunicado con aquellos que le importan-</span> Se trata de un joven, probablemente de unos 14 años, el cual tenía un pequeño y sencillo puesto con una mesa de madera a un lado de la avenida principal, en la mesa, acomodados en fila como pequeños soldados, posaban orgullosos un variopinto grupo de pequeños caracoles listos para venderse. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-mmmm- </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Un Dendenmushis e?, tal vez sería buena idea tener alguno~ </span>Termine acercandome con curiosidad al pequeño puesto. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">-Ooo, Acerquese caballero, sin tapujos, mire a los espléndidos dendenmushi a la venta- </span>Dijo el chico con un tono rimbombante. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">No me anime a responder y simplemente me dediqué a observar los Dendenmushis. Había de muchos colores y por lo que observaba tenían sus personalidades muy marcadas, uno de caparazón celeste que posaba con orgullo su reluciente coraza, uno Rosita que se arrastraba alegremente de un lado a otro y uno de color rojo que me miraba con ojos amenazantes. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Estas cosas... Son realmente lindas~</span> Fue lo único que pense. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~No puedo decidirme, todos son absolutamente adorables~ </span>La duda invadía mi cabeza y probablemente tarde unos 15 minutos simplemente de pie frente a los caracoles.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Al final, un pequeño caracol me llamó la atención, pero no uno de los expuestos en la mesa, sino uno que noté detrás del joven vendedor, era un pequeño caracol de caparazón naranja que metido en una caja de madera comía feliz mente un pedazo de lechuga. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-¿Que pasa con ese?-</span> Pregunte al chico, mientras señalaba con la mirada la caja detrás de el. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">-Oooo, ¿se refiere a este pequeño amiguito?, la parecer a este chico no le gustan mucho las multitudes- </span>Expresó mientras sacaba al pequeño caracol de la caja<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> -Siempre que intentó exponerlo, se arrastra a toda velocidad a la caja de su merienda, es todo un pillo- </span>Decía el joven vendedor mientras en su mano sostenía al pequeño caracol quien aún devoraba un pedazo de lechuga. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Me gusta la actitud de este, además de que es súper adorable~ </span>Pensé mientras me reclinaba para verlo de más seria.<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Bien, me llevaré este-</span> dije mientras colocaba una pequeña bolsa de dinero sobre la mesa de exhibición. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">-A la orden caballero- </span>Exclamó el chico con su particular tono alegre. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Me lleve el pequeño caracol entre mis manos, observandolo mientras caminaba. Tenía un caparazón de tonos anaranjados y era un poco más pequeño que los Dendenmushis normales, exceptuanso eso, parecía ser un Dendenmushis más que normal. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Mmmm ¿como debería llamarte amiguito? -</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~No me gustan mucho los nombres largos y complicados, prefiero algo corto y lindo~</span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> -Ya se, te llamaré Hato. ¿Que tal?-</span> Le pregunté como esperando una respuesta, sin embargo el seguía metido con su lechuga. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Bueno como sea, de ahora en adelante tu me acompañaras en mi viaje Hato-</span> Dije al mismo tiempo que guardaba al feliz caracol en uno de los bolsillos de mi gabardina. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Espera, no se supone que tenía hambre?~ </span>Recordé al mismo tiempo que mi estómago volvió a sonar. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Ya estaba tardando... Bueno, al menos conseguí un nuevo amigo~</span> Una serie de pensamientos más positivos, opacabam las voces dentro de mi cabeza. </span><br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"> </span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">34 de Invierno, Año 16</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Ciudad principal de Whisky Peak</span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">El sonido de una avenida concurrida, resonaba entre los pasillos obscurecidos que se extendían como venas por toda la plaza principal de Whisky Peak. Un sonido de goteo proveniente de alguna tubería rota, persistía en una de aquellos tantos pasillos, un goteo que taladraba mis tímpanos incesantemente, un goteo que al igual que mis pensamientos resonaba en mi cabeza sin parar. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Maldita sea- </span>Dije entre mis dientes apretados de la ira, al mismo tiempo que recargada mi frente sobre el arco que formaban mis manos y cuyos brazos se encontraban recargados con los codos sobre los muslos. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Para cualquiera que me observará de fuera, era evidente que no me encontraba de humor para mantener una buena charla. Aunque no creo que alguien le quisiera hablar a un tipejo con alas, sentado sobre una caja en medio de la oscuridad de aquellos pasillos, sin duda cualquier niño se daría la vuelta corriendo. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Eres un completo inutil Einarr~</span> Me reprochaba al mismo tiempo fruncia el seño con evidente ira en mi mirada. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Ya hacia varios días de aquella caótica noche, pero mi patética actuación en ella me había seguido persistentemente, tanto en mis pensamientos como en mis sueños. Un incesante sentimiento de repudio empezaba a surgir en mi, un repudio dirigido únicamente a mi y a mi debilidad. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">No tengo idea ni de cuánto tiempo llevaba sentado en la oscuridad de aquel pasillo, pero si tenía conciencia de que fue bastante, tanto así que empezaba a invadirme el hambre.  A pesar de mi insistente odio a mi persona, no podía ignorar el estruendo de mi estómago resonaba por todo el callejón. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Supongo que no puedo simplemente morir de hambre~</span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> -tch- </span>Rechiste molesto por mi propio ruido, ese era el nivel de reproche que me tenía. </span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Me levante de mi improvisado asiento en aquella caja, y prosegui a dejar aquellos obscuros pasillos. </span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Camine un rato por las estrepitosas calles de la avenida, tratando de encontrar algún buen lugar para calmar el sonido de mi estómago. </span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Ahhh- </span>Solté un suspiro largo y tendido <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Extraño un poco la comida del South Blue~ </span>Pensé mientras a mi cabeza venía la imagen de aquella pequeña Posada sería de la iglesia de Austro en Sorbet.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Después de un rato de caminar, era evidente que estaba un poco más calmado, a pesar de ser alguien muy introspectivo, nunca era bueno para mi el estar mucho tiempo sólo en mi cabeza. En ese momento, mientras mantenía mi mirada baja, mientras caminaba viendo cada paso que daba, escuche una bulliciosa voz. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">!Acerquense, damas y caballeros. Acerquense y miren, estos son los nuevos Dendenmushis de moda. Acerquense y compre el suyo y manténgase comunicado con aquellos que le importan-</span> Se trata de un joven, probablemente de unos 14 años, el cual tenía un pequeño y sencillo puesto con una mesa de madera a un lado de la avenida principal, en la mesa, acomodados en fila como pequeños soldados, posaban orgullosos un variopinto grupo de pequeños caracoles listos para venderse. </span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-mmmm- </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Un Dendenmushis e?, tal vez sería buena idea tener alguno~ </span>Termine acercandome con curiosidad al pequeño puesto. </span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">-Ooo, Acerquese caballero, sin tapujos, mire a los espléndidos dendenmushi a la venta- </span>Dijo el chico con un tono rimbombante. </span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">No me anime a responder y simplemente me dediqué a observar los Dendenmushis. Había de muchos colores y por lo que observaba tenían sus personalidades muy marcadas, uno de caparazón celeste que posaba con orgullo su reluciente coraza, uno Rosita que se arrastraba alegremente de un lado a otro y uno de color rojo que me miraba con ojos amenazantes. </span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Estas cosas... Son realmente lindas~</span> Fue lo único que pense. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~No puedo decidirme, todos son absolutamente adorables~ </span>La duda invadía mi cabeza y probablemente tarde unos 15 minutos simplemente de pie frente a los caracoles.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Al final, un pequeño caracol me llamó la atención, pero no uno de los expuestos en la mesa, sino uno que noté detrás del joven vendedor, era un pequeño caracol de caparazón naranja que metido en una caja de madera comía feliz mente un pedazo de lechuga. </span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-¿Que pasa con ese?-</span> Pregunte al chico, mientras señalaba con la mirada la caja detrás de el. </span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">-Oooo, ¿se refiere a este pequeño amiguito?, la parecer a este chico no le gustan mucho las multitudes- </span>Expresó mientras sacaba al pequeño caracol de la caja<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> -Siempre que intentó exponerlo, se arrastra a toda velocidad a la caja de su merienda, es todo un pillo- </span>Decía el joven vendedor mientras en su mano sostenía al pequeño caracol quien aún devoraba un pedazo de lechuga. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Me gusta la actitud de este, además de que es súper adorable~ </span>Pensé mientras me reclinaba para verlo de más seria.<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Bien, me llevaré este-</span> dije mientras colocaba una pequeña bolsa de dinero sobre la mesa de exhibición. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">-A la orden caballero- </span>Exclamó el chico con su particular tono alegre. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Me lleve el pequeño caracol entre mis manos, observandolo mientras caminaba. Tenía un caparazón de tonos anaranjados y era un poco más pequeño que los Dendenmushis normales, exceptuanso eso, parecía ser un Dendenmushis más que normal. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Mmmm ¿como debería llamarte amiguito? -</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~No me gustan mucho los nombres largos y complicados, prefiero algo corto y lindo~</span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> -Ya se, te llamaré Hato. ¿Que tal?-</span> Le pregunté como esperando una respuesta, sin embargo el seguía metido con su lechuga. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">-Bueno como sea, de ahora en adelante tu me acompañaras en mi viaje Hato-</span> Dije al mismo tiempo que guardaba al feliz caracol en uno de los bolsillos de mi gabardina. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Espera, no se supone que tenía hambre?~ </span>Recordé al mismo tiempo que mi estómago volvió a sonar. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">~Ya estaba tardando... Bueno, al menos conseguí un nuevo amigo~</span> Una serie de pensamientos más positivos, opacabam las voces dentro de mi cabeza. </span><br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"> </span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El Día que el Umami Salvó el Saborrrr de un Horrible Pato Dientón :: Pasado :: Priv.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3238</link>
			<pubDate>Wed, 18 Feb 2026 20:38:47 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=528">Maria Merlot</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3238</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<iframe width="600" height="50" src="https://www.youtube.com/embed/623CyMHTHcU?si=smBKjxBGaX_TnfDx" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><br />
<br />
……………………………….</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 12 de Invierno.<br />
Año 16.<br />
En algún lugar del mar cercano a Whisky Peak.<br />
5:46 a.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María observaba el amanecer desde la broa del Flush Royal, el nuevo navío de los Piratas Manos Muertas. Ahí sentada sobre el mascaron con formar en honor a Cara Melo, esperaba el comienzo de un nuevo día. A diferencia de Hyakinthos, a ella le gustaba pasar la mayor parte del tiempo posible despierta, porque sus ensoñaciones eran más fáciles de encausar con la consciencia activa… diferente a la inconsciencia dónde las pesadillas podían hacerse presente sin aviso… y con crueldad. <br />
<br />
Con las piernas cruzadas y su parte superior moviéndose con el vaivén de las olas, o más bien como si escuchara una melodía que la hacia danzar, se dejo invadir por la paz y tranquilidad del momento. A la lejanía el sol comenzaba su ascenso, opacando con su brillo a las pequeñas estrellas, que en su imaginación se iban a descansar para estar listas otra vez al anochecer, en un ciclo sin fin de titilar y guiar a los marineros. Aunque según Thrym, no se iban a dormir, siempre estaban ahí, solo que era más difícil verlas. <br />
<br />
El cielo, antes del completo despertar del astro rey, se tiño de un leve rojizo anaranjado. Ese color en específico, el rojo, la hizo pensar en el encuentro que había tenido hacia apenas dos días con su Esposo de Mentiras. Sus labios poco a poco fueron formando una suave y tímida sonrisa, que luego se convirtió en una que alumbro por completo sus hermosas facciones, porque recordó aquella risa única y especial “Trehehehe”. Llevo sus manos al rostro, e intento imitarlo en su tonta soledad —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Trehehehe Trehehehe </span>— su voz no podía competir con la del masculino, por ende, no se asemejo nada al sonido que ella escucho, pero el simple hecho de saber que se trataba de algo sobre él, la hizo ampliar su sonrisa — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Bertram Gaufrid </span>— musito su nombre, uno que luego de su shock, pudo volver a disfrutar… y saborear. Solo su hermano, Jensen Valentine, sabía sobre lo sucedido en el foso… y su peculiar matrimonio con un marine pelirrojo. Él era su secreto, y aun no estaba lista para revelarlo a nadie de su tripulación ¿Por qué? Ni ella lo sabía con seguridad, como tampoco entendió porque le afecto tanto, que la transporto a sus más profundos miedos. Y la verdad fuera dicha, tampoco quería buscarle explicación… tal vez, solo quería tener algo solo suyo, y eso <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">solo suyo</span> era el perfecto marine pelirrojo, o más bien los recuerdos de sus curiosas interacciones. No era atracción ni amor romántico, María no conocía el significado de esa palabra, en su mente era un idioma que no hablaba; lo que sentía era curiosidad genuina por alguien que tenia algo que nunca podría tener: una vida normal. Sí, tenía que ser eso. Solo el capricho y la cotilla de concebir cómo se siente su perfecta existencia… ¿Cierto?<br />
<br />
Cuando el sol termino de fascinarla con su presencia, y el cielo azul competía con el tono de su larga cabellera, la joven se levantó, estiro y emprendió una pacifica caminata por la barandilla del barco, con gracia y elegancia, y aunque cayera, sería a su amado mar, un chapuzón siempre le vendría bien. Fue entonces cuando el sonido proveniente de la cocina, llamo su atención, seguido de la hermosa Oni de hebras blanquecina. Estaba hablando sola, ignorando su presencia, tirando de sus cabellos hasta que la vio, y la molestia de antes se convirtió en una sonrisa traviesa…</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“María”</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue el inicio de la cruzada que la llevaría ese día hacia el pueblo de Whisky Peak, una misión de vida o muerte, encomendada por alguien mucho más grande que ella y con cuernos. No podía darse el lujo de fallar, no podía decepcionar a la Cocinera, ni ser la culpable de la inanición de sus nakamas…</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 12 de Invierno.<br />
Año 16.<br />
En algún lugar del Pueblo de Whisky Peak.<br />
9:27 a.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Dónde estaba?<br />
Curiosamente, ella si lo sabía.<br />
¡Una tienda de víveres!<br />
¿Por qué?<br />
Una palabra: Bonita (Odeth)</span>. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María llevo las manos a su cintura, viendo el lugar dónde su cruzada se desarrollaría. Estaba lista para enfrentar monstruos, pelear contra quimeras, salir victoriosa de su proeza. ¿Cuál era? Hacer la compra de algunos ingredientes que la Oni necesitaba para la cena. Por eso estaba frente al minimarket, luego de evaluarlo, sabiendo que no podía irse sin todo lo anotado en el papel que Odeth le dio, respiro hondo y entro.<br />
<br />
Un “Tilín” alerto de su llegada. Detrás del mostrador se encontraba un señor de mediana edad que levanto la mirada y automáticamente sus mejillas se tiñeron de carmesí. María le guiño uno de sus orbes ámbar, al tiempo que tomaba una cesta de mano para proceder a internarse en los pequeños pasillos del lugar. La celeste estaba acostumbrada al efecto que causaba en las personas a raíz de su belleza sin igual, como si hubiera sido tocada por una divinidad. En su cabeza ella se lo atribuía más bien a que heredo lo mejor de sus dos razas: sirena/humana.<br />
<br />
La joven saco la lista, se trataba mas que todo de condimentos, así que sin prisas fue observando los anaqueles y metiendo una que otra cosa, algunas ni siquiera eran necesarias, pero por ser llamativas ella las compraría. Así termino frente a un montón de frascos llenos de polvitos de colores, dejo la cesta en el suelo para tomar uno rojo y otro blanco… <br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Podría jugar ajedrez con ustedes? ¿Qué son? ¿Reyes, reinas, torres, peones? Defiendes el color rojo paprika, del reino de los pimentones contra el color blanco ajo, del reino de los "no me beses, por favor". Llévame a mi Señorita, no a mi… no a mí. ¡No me llevare a ninguno! Lo siento no están en la lista</span> — la mestiza jugo con los envases un rato, con su locura desapegada de la realidad mientras sonreía con inocencia. Lo cierto es que buscaba algo llamado “Ajinomoto”, pero justo en el lado del anaquel que decía ese nombre estaba vacío. La chica frunció el ceño, era lo más importante de la lista… Odeth lo había encerrado dentro de un círculo. <br />
<br />
Ahí, parada frente a los condimentos, con la lista de compras en la mano… como si estuviera descifrando los secretos del mundo azul se quedó pensando qué hacer… ella hasta ese momento solo había metido en la cesta a su lado: galletas veganas, ajo en hojuelas, tres manzanas y una taza con forma de vaca.  <br />
<br />
¿Cómo llego María a la tienda sin perderse? Un par de simpáticos ancianos la ayudaron, a cambio de que ella los apoyara cargando unas bolsas algo pesadas…</div>
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen: </span>María mira el amanecer, recuerda al marine pelirrojo. Luego por petición de Odeth se dirige a la tienda de víveres por algunos ingredientes, especialmente Ajinomoto, el cual esta agotado en la tienda para su mala suerte. Se queda parada frente al estante vacío, leyendo la lista, como si eso la fuera a hacer desaparecer ese ingrediente del papel. <br />
<br />
Karmas:<br />
Positivos: Belleza/Toque divino, Alegre, Extrovertido, Sintonía natural.<br />
Negativos: Charlatán, Cotilla, Sin orientación.<br />
<br />
Tema antecedente: <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2844" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">STICK TO THE STATUS QUO</a><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ROPITA DE MM</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					El cabello de María en esta linea de tiempo es Azul Celeste.<br />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/VcWWbwJV/Gemini-Generated-Image-6qinrx6qinrx6qin.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Gemini-Generated-Image-6qinrx6qinrx6qin.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />

				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
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……………………………….</div>
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<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 12 de Invierno.<br />
Año 16.<br />
En algún lugar del mar cercano a Whisky Peak.<br />
5:46 a.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María observaba el amanecer desde la broa del Flush Royal, el nuevo navío de los Piratas Manos Muertas. Ahí sentada sobre el mascaron con formar en honor a Cara Melo, esperaba el comienzo de un nuevo día. A diferencia de Hyakinthos, a ella le gustaba pasar la mayor parte del tiempo posible despierta, porque sus ensoñaciones eran más fáciles de encausar con la consciencia activa… diferente a la inconsciencia dónde las pesadillas podían hacerse presente sin aviso… y con crueldad. <br />
<br />
Con las piernas cruzadas y su parte superior moviéndose con el vaivén de las olas, o más bien como si escuchara una melodía que la hacia danzar, se dejo invadir por la paz y tranquilidad del momento. A la lejanía el sol comenzaba su ascenso, opacando con su brillo a las pequeñas estrellas, que en su imaginación se iban a descansar para estar listas otra vez al anochecer, en un ciclo sin fin de titilar y guiar a los marineros. Aunque según Thrym, no se iban a dormir, siempre estaban ahí, solo que era más difícil verlas. <br />
<br />
El cielo, antes del completo despertar del astro rey, se tiño de un leve rojizo anaranjado. Ese color en específico, el rojo, la hizo pensar en el encuentro que había tenido hacia apenas dos días con su Esposo de Mentiras. Sus labios poco a poco fueron formando una suave y tímida sonrisa, que luego se convirtió en una que alumbro por completo sus hermosas facciones, porque recordó aquella risa única y especial “Trehehehe”. Llevo sus manos al rostro, e intento imitarlo en su tonta soledad —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Trehehehe Trehehehe </span>— su voz no podía competir con la del masculino, por ende, no se asemejo nada al sonido que ella escucho, pero el simple hecho de saber que se trataba de algo sobre él, la hizo ampliar su sonrisa — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Bertram Gaufrid </span>— musito su nombre, uno que luego de su shock, pudo volver a disfrutar… y saborear. Solo su hermano, Jensen Valentine, sabía sobre lo sucedido en el foso… y su peculiar matrimonio con un marine pelirrojo. Él era su secreto, y aun no estaba lista para revelarlo a nadie de su tripulación ¿Por qué? Ni ella lo sabía con seguridad, como tampoco entendió porque le afecto tanto, que la transporto a sus más profundos miedos. Y la verdad fuera dicha, tampoco quería buscarle explicación… tal vez, solo quería tener algo solo suyo, y eso <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">solo suyo</span> era el perfecto marine pelirrojo, o más bien los recuerdos de sus curiosas interacciones. No era atracción ni amor romántico, María no conocía el significado de esa palabra, en su mente era un idioma que no hablaba; lo que sentía era curiosidad genuina por alguien que tenia algo que nunca podría tener: una vida normal. Sí, tenía que ser eso. Solo el capricho y la cotilla de concebir cómo se siente su perfecta existencia… ¿Cierto?<br />
<br />
Cuando el sol termino de fascinarla con su presencia, y el cielo azul competía con el tono de su larga cabellera, la joven se levantó, estiro y emprendió una pacifica caminata por la barandilla del barco, con gracia y elegancia, y aunque cayera, sería a su amado mar, un chapuzón siempre le vendría bien. Fue entonces cuando el sonido proveniente de la cocina, llamo su atención, seguido de la hermosa Oni de hebras blanquecina. Estaba hablando sola, ignorando su presencia, tirando de sus cabellos hasta que la vio, y la molestia de antes se convirtió en una sonrisa traviesa…</div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“María”</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue el inicio de la cruzada que la llevaría ese día hacia el pueblo de Whisky Peak, una misión de vida o muerte, encomendada por alguien mucho más grande que ella y con cuernos. No podía darse el lujo de fallar, no podía decepcionar a la Cocinera, ni ser la culpable de la inanición de sus nakamas…</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 12 de Invierno.<br />
Año 16.<br />
En algún lugar del Pueblo de Whisky Peak.<br />
9:27 a.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Dónde estaba?<br />
Curiosamente, ella si lo sabía.<br />
¡Una tienda de víveres!<br />
¿Por qué?<br />
Una palabra: Bonita (Odeth)</span>. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María llevo las manos a su cintura, viendo el lugar dónde su cruzada se desarrollaría. Estaba lista para enfrentar monstruos, pelear contra quimeras, salir victoriosa de su proeza. ¿Cuál era? Hacer la compra de algunos ingredientes que la Oni necesitaba para la cena. Por eso estaba frente al minimarket, luego de evaluarlo, sabiendo que no podía irse sin todo lo anotado en el papel que Odeth le dio, respiro hondo y entro.<br />
<br />
Un “Tilín” alerto de su llegada. Detrás del mostrador se encontraba un señor de mediana edad que levanto la mirada y automáticamente sus mejillas se tiñeron de carmesí. María le guiño uno de sus orbes ámbar, al tiempo que tomaba una cesta de mano para proceder a internarse en los pequeños pasillos del lugar. La celeste estaba acostumbrada al efecto que causaba en las personas a raíz de su belleza sin igual, como si hubiera sido tocada por una divinidad. En su cabeza ella se lo atribuía más bien a que heredo lo mejor de sus dos razas: sirena/humana.<br />
<br />
La joven saco la lista, se trataba mas que todo de condimentos, así que sin prisas fue observando los anaqueles y metiendo una que otra cosa, algunas ni siquiera eran necesarias, pero por ser llamativas ella las compraría. Así termino frente a un montón de frascos llenos de polvitos de colores, dejo la cesta en el suelo para tomar uno rojo y otro blanco… <br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Podría jugar ajedrez con ustedes? ¿Qué son? ¿Reyes, reinas, torres, peones? Defiendes el color rojo paprika, del reino de los pimentones contra el color blanco ajo, del reino de los "no me beses, por favor". Llévame a mi Señorita, no a mi… no a mí. ¡No me llevare a ninguno! Lo siento no están en la lista</span> — la mestiza jugo con los envases un rato, con su locura desapegada de la realidad mientras sonreía con inocencia. Lo cierto es que buscaba algo llamado “Ajinomoto”, pero justo en el lado del anaquel que decía ese nombre estaba vacío. La chica frunció el ceño, era lo más importante de la lista… Odeth lo había encerrado dentro de un círculo. <br />
<br />
Ahí, parada frente a los condimentos, con la lista de compras en la mano… como si estuviera descifrando los secretos del mundo azul se quedó pensando qué hacer… ella hasta ese momento solo había metido en la cesta a su lado: galletas veganas, ajo en hojuelas, tres manzanas y una taza con forma de vaca.  <br />
<br />
¿Cómo llego María a la tienda sin perderse? Un par de simpáticos ancianos la ayudaron, a cambio de que ella los apoyara cargando unas bolsas algo pesadas…</div>
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
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					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen: </span>María mira el amanecer, recuerda al marine pelirrojo. Luego por petición de Odeth se dirige a la tienda de víveres por algunos ingredientes, especialmente Ajinomoto, el cual esta agotado en la tienda para su mala suerte. Se queda parada frente al estante vacío, leyendo la lista, como si eso la fuera a hacer desaparecer ese ingrediente del papel. <br />
<br />
Karmas:<br />
Positivos: Belleza/Toque divino, Alegre, Extrovertido, Sintonía natural.<br />
Negativos: Charlatán, Cotilla, Sin orientación.<br />
<br />
Tema antecedente: <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2844" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">STICK TO THE STATUS QUO</a><br />
<br />
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					El cabello de María en esta linea de tiempo es Azul Celeste.<br />
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			</div><br />
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				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado/Social] El moderno Prometeo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3119</link>
			<pubDate>Tue, 03 Feb 2026 04:29:46 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=504">Alana Sahiba</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3119</guid>
			<description><![CDATA[El barco estaba en silencio por una vez, si bien no era un silencio absoluto pues nunca lo es en un navío pirata, pero sí uno distinto: el crujir lento de la madera acomodándose, el vaivén suave del casco contra el agua, el rumor lejano de la tripulación repartida entre guardias, descansos y pequeñas rutinas nocturnas. En la tripulación se empezaba a contemplar la idea de dejar atrás Little Garden y continuar con nuestra travesía pero aunque el tema hubiese salido a relucir, aún no habíamos desplegado las velas ni levantado el ancla para avanzar.<br />
<br />
Esa noche, con el cielo lleno de estrellas, no podía dormir, así que me dediqué a limpiar el equipo, asegurarme de que nada de lo que había usado en la caza se echara a perder o atrajera cosas que no queríamos cerca y, cuando ya no me quedaban tareas por inventarme, me dediqué a cepillarme la cola, pues estaba bastante enredada tras tanta pelea. Necesitaba orden. Algo tangible. Algo que me hiciera no pensar. La adrenalina de la caza aún no se había ido del todo y, cuando eso pasaba, quedarse quieta no era una opción.<br />
<br />
Subí a cubierta descalza, con el suelo aún tibio por el sol del día, y fue entonces cuando lo vi. Han estaba allí. ¿Estaría haciendo algo en particular? ¿Vigilando tal vez? ¿Entrenando? ¿Han necesitaba entrenar, aún a pesar de su gran resistencia? Quizás simplemente estaba apoyado en la barandilla, cerca de la borda, pensando en la nada, viendo el todo, despreocupado y a la vez preocupado. Había algo en su postura que no encajaba del todo con la calma del mar. Una tensión mínima en sus músculos, casi invisible, como si incluso al descansar estuviera preparado para levantarse de golpe. ¿Serían tan solo imaginaciones mías?<br />
<br />
En ese instante me paré a pensar en que no sabía nada de Han. Le había conocido en una iglesia, le tenía por un hombre de fe. ¿Fe a qué? ¿A qué tipo de dios? ¿Siquiera sería a algún ente que consideraría superior? Después de ver su capacidad de regeneración, ¿sería capaz de creer en algo superior a él, capaz de dar y quitar la vida? Sé de algunos a los que este hecho se les habría subido a la cabeza y su ego no les dejaría pensar.<br />
<br />
Me detuve, a mí y a mis mil pensamientos. Pude haber dado media vuelta. Pude haber bajado a la bodega, o haberme encerrado en cualquier tarea absurda para no molestar, tal y como había estado haciendo hasta ahora. Pero no lo hice. Porque había momentos, muy pocos, en los que el mundo parecía ofrecerte una pausa, y si no la aceptabas, te la cobraba después.<br />
<br />
Avancé despacio, sin anunciarme, y me acerqué lo suficiente a él como para que pudiera oírme si prestaba atención, lo suficiente como para no tener que alzar demasiado la voz—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. No sabía que estarías aquí </span>—dije al final, rompiendo el silencio con una voz más baja de lo habitual. ¿Siquiera me escucharía? Capaz estaba tan absorto en su propia mente o tareas que ni se percataría de mí o de mi voz—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Pensé que… bueno. Que estarías descansando</span> —añadí en el mismo tono, por si acaso lo anterior no fue suficiente para anunciarme.<br />
<br />
Me apoyé también cerca de la borda, a una distancia prudente, ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. El mar se extendía ante nosotros como una lámina oscura, tranquila, casi engañosa. Respiré hondo—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. He venido a dejar unas cosas de la caza</span> —añadí, como si necesitara justificar mi presencia en la cubierta, como si aún no me creyese con el derecho a pasearme libremente por el barco—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Y a asegurarme de que el barco… </span>—me encogí de hombros—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Ya sabes. Que todo esté en su sitio.</span><br />
<br />
Mentira a medias. Pero las mentiras completas rara vez salen bien. No le miré de inmediato, pues intentar mirarle desde mi posición podía suponer verle los pelos de los tobillos (porque a la nariz no alcanzo a divisar). Me quedé observando el reflejo de las estrellas en el agua, cómo se rompían y volvían a unirse con cada pequeño movimiento del mar.<br />
<br />
— <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Supongo que después de un día como hoy… a cualquiera le cuesta dormir </span>—murmuré. En realidad no sabía qué había estado haciendo Han. Tan solo me faltaba hablarle del clima, del buen día que hacía hoy… En ocasiones me siento patética y la seguridad que aparento en momentos de peligro, desaparece.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El barco estaba en silencio por una vez, si bien no era un silencio absoluto pues nunca lo es en un navío pirata, pero sí uno distinto: el crujir lento de la madera acomodándose, el vaivén suave del casco contra el agua, el rumor lejano de la tripulación repartida entre guardias, descansos y pequeñas rutinas nocturnas. En la tripulación se empezaba a contemplar la idea de dejar atrás Little Garden y continuar con nuestra travesía pero aunque el tema hubiese salido a relucir, aún no habíamos desplegado las velas ni levantado el ancla para avanzar.<br />
<br />
Esa noche, con el cielo lleno de estrellas, no podía dormir, así que me dediqué a limpiar el equipo, asegurarme de que nada de lo que había usado en la caza se echara a perder o atrajera cosas que no queríamos cerca y, cuando ya no me quedaban tareas por inventarme, me dediqué a cepillarme la cola, pues estaba bastante enredada tras tanta pelea. Necesitaba orden. Algo tangible. Algo que me hiciera no pensar. La adrenalina de la caza aún no se había ido del todo y, cuando eso pasaba, quedarse quieta no era una opción.<br />
<br />
Subí a cubierta descalza, con el suelo aún tibio por el sol del día, y fue entonces cuando lo vi. Han estaba allí. ¿Estaría haciendo algo en particular? ¿Vigilando tal vez? ¿Entrenando? ¿Han necesitaba entrenar, aún a pesar de su gran resistencia? Quizás simplemente estaba apoyado en la barandilla, cerca de la borda, pensando en la nada, viendo el todo, despreocupado y a la vez preocupado. Había algo en su postura que no encajaba del todo con la calma del mar. Una tensión mínima en sus músculos, casi invisible, como si incluso al descansar estuviera preparado para levantarse de golpe. ¿Serían tan solo imaginaciones mías?<br />
<br />
En ese instante me paré a pensar en que no sabía nada de Han. Le había conocido en una iglesia, le tenía por un hombre de fe. ¿Fe a qué? ¿A qué tipo de dios? ¿Siquiera sería a algún ente que consideraría superior? Después de ver su capacidad de regeneración, ¿sería capaz de creer en algo superior a él, capaz de dar y quitar la vida? Sé de algunos a los que este hecho se les habría subido a la cabeza y su ego no les dejaría pensar.<br />
<br />
Me detuve, a mí y a mis mil pensamientos. Pude haber dado media vuelta. Pude haber bajado a la bodega, o haberme encerrado en cualquier tarea absurda para no molestar, tal y como había estado haciendo hasta ahora. Pero no lo hice. Porque había momentos, muy pocos, en los que el mundo parecía ofrecerte una pausa, y si no la aceptabas, te la cobraba después.<br />
<br />
Avancé despacio, sin anunciarme, y me acerqué lo suficiente a él como para que pudiera oírme si prestaba atención, lo suficiente como para no tener que alzar demasiado la voz—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. No sabía que estarías aquí </span>—dije al final, rompiendo el silencio con una voz más baja de lo habitual. ¿Siquiera me escucharía? Capaz estaba tan absorto en su propia mente o tareas que ni se percataría de mí o de mi voz—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Pensé que… bueno. Que estarías descansando</span> —añadí en el mismo tono, por si acaso lo anterior no fue suficiente para anunciarme.<br />
<br />
Me apoyé también cerca de la borda, a una distancia prudente, ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. El mar se extendía ante nosotros como una lámina oscura, tranquila, casi engañosa. Respiré hondo—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. He venido a dejar unas cosas de la caza</span> —añadí, como si necesitara justificar mi presencia en la cubierta, como si aún no me creyese con el derecho a pasearme libremente por el barco—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Y a asegurarme de que el barco… </span>—me encogí de hombros—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Ya sabes. Que todo esté en su sitio.</span><br />
<br />
Mentira a medias. Pero las mentiras completas rara vez salen bien. No le miré de inmediato, pues intentar mirarle desde mi posición podía suponer verle los pelos de los tobillos (porque a la nariz no alcanzo a divisar). Me quedé observando el reflejo de las estrellas en el agua, cómo se rompían y volvían a unirse con cada pequeño movimiento del mar.<br />
<br />
— <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Supongo que después de un día como hoy… a cualquiera le cuesta dormir </span>—murmuré. En realidad no sabía qué había estado haciendo Han. Tan solo me faltaba hablarle del clima, del buen día que hacía hoy… En ocasiones me siento patética y la seguridad que aparento en momentos de peligro, desaparece.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Pensamientos de futuro[Pasado Día 30 de Otoño, año 16]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3011</link>
			<pubDate>Fri, 16 Jan 2026 14:52:39 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=458">Kelvin Einstein Nagumo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3011</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kelvin seguía ensimismado en sus pensamientos, los planes de futuro, la forma de moverse, todo parecía perderse en la lejanía, bloqueado por un muro inevitable, la economía. Al ser un miembro de la armada rebelde y no poseer los fondos de la marina para comprar barco, ni tampoco la facilidad de reunir dinero como los piratas que con robar dinero de algún ricachón o negocio estarían listos, él debía mantener un orden social, un comportamiento acorde a lo que era un miembro de la armada, que luchaba por la liberación de los oprimidos y discriminados, por ello reunir fondos era algo completo, tendría que encontrar la forma de hacerse con dinero de forma que no interfiriera con su eje moral.<br />
<br />
Por ahora el joven tenía la mente perdida en opciones, en maldiciones de no haber previsto estas situaciones antes de lanzarse con todo a cruzar hacia las aguas del grand line, tampoco es que tuviera mucho tiempo para pensar nada, había conseguido un par de aliados, de los cuales solamente había pasado uno el cruce a las nuevas aguas, siendo que el otro había hecho bomba de humo por cualquier razón que el joven gigante desconocía en estos momentos.<br />
<br />
Quizás si encontraba alguien con dinero podría conseguir un barco, todo por el bien de todos, pero eso era demasiado pedir, quizás debía encontrar él una forma de conseguir dinero, como si fuera fácil, y más para alguien como él que tenía un tamaño tal que solía causar miedo a los demás antes de que pudieran conocerlo. Eso siempre jugaba en su contra en muchos sentidos, además su coletilla tampoco es que ayudara mucho, alguien de su tamaño diciendo Kelvin Smash imponía más bien temor, más que confianza y calma.<br />
<br />
Un leve suspiro escaparía de la boca del gigante, quien tenía que encontrar la forma de moverse de aquella isla lo antes posible.<br />
<br />
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kelvin seguía ensimismado en sus pensamientos, los planes de futuro, la forma de moverse, todo parecía perderse en la lejanía, bloqueado por un muro inevitable, la economía. Al ser un miembro de la armada rebelde y no poseer los fondos de la marina para comprar barco, ni tampoco la facilidad de reunir dinero como los piratas que con robar dinero de algún ricachón o negocio estarían listos, él debía mantener un orden social, un comportamiento acorde a lo que era un miembro de la armada, que luchaba por la liberación de los oprimidos y discriminados, por ello reunir fondos era algo completo, tendría que encontrar la forma de hacerse con dinero de forma que no interfiriera con su eje moral.<br />
<br />
Por ahora el joven tenía la mente perdida en opciones, en maldiciones de no haber previsto estas situaciones antes de lanzarse con todo a cruzar hacia las aguas del grand line, tampoco es que tuviera mucho tiempo para pensar nada, había conseguido un par de aliados, de los cuales solamente había pasado uno el cruce a las nuevas aguas, siendo que el otro había hecho bomba de humo por cualquier razón que el joven gigante desconocía en estos momentos.<br />
<br />
Quizás si encontraba alguien con dinero podría conseguir un barco, todo por el bien de todos, pero eso era demasiado pedir, quizás debía encontrar él una forma de conseguir dinero, como si fuera fácil, y más para alguien como él que tenía un tamaño tal que solía causar miedo a los demás antes de que pudieran conocerlo. Eso siempre jugaba en su contra en muchos sentidos, además su coletilla tampoco es que ayudara mucho, alguien de su tamaño diciendo Kelvin Smash imponía más bien temor, más que confianza y calma.<br />
<br />
Un leve suspiro escaparía de la boca del gigante, quien tenía que encontrar la forma de moverse de aquella isla lo antes posible.<br />
<br />
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado con Bai] Historias por aprender]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2924</link>
			<pubDate>Thu, 08 Jan 2026 05:08:00 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=488">Varoganchin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2924</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Día 82 de Otoño<br />
Whisky peak, algún lugar de la ciudad </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
<br />
<br />
<br />
Caminaba por las calles de esta ciudad sin dejar a un lado la desconfianza. No me parecía normal que en un mundo donde todo parecía dispuesto a destruirnos, hubiera una ciudad que acogiese a los piratas con tanta facilidad, con los brazos abiertos y dispuestos a celebrar. Además, en estos días, Rosse, Mercedes y Giyuu parecían comportarse de un modo extraño; ya no eran los mismos que nos acompañaban antes de los acontecimientos de los cabos gemelos. Parecían perdidos, y lo suyo se unía a la pérdida de Alana, la cual había decidido navegar en otro barco a partir de aquel incidente.<br />
<br />
Las paredes de piedra se elevaban a los costados como unos guardias vigilantes. Me hacían sentir pequeño, no por su altura, pues solo se levantaban un par de plantas del suelo, sino más bien por una extraña sensación que flotaba en el aire. Un sentimiento de que aquella actitud agradable no era nada más que una careta, puesta sobre el rostro de unos cazadores al acecho, dispuestos a cernirse sobre sus presas al más mínimo descuido.<br />
<br />
Me movía rápido, siempre por calles principales y esquivando entrar en cualquier callejón. Fui al mercado, compré un par de mazorcas de maíz, algo de carne y salí de la ciudad tan pronto como pude. Algunos de mis compañeros preferían comer en las animadas tabernas de la ciudad, pero yo no podía bajar la guardia; la última vez que lo había hecho, acabé en un pozo de piedra junto a unos desconocidos combatiendo a una lagartija. Que otros se dediquen a beber y cantar en las tabernas. Yo prefiero mantenerme a salvo.<br />
<br />
Me alejé de la ciudad y me oculté en una zona con unos cuantos árboles. No podría llamársele bosque, pero al menos me daba una sensación de seguridad que en aquel momento necesitaba, como si estuviese arropado, oculto. Formé un círculo con algunas piedras, apilé un puñado de ramas secas y hojarasca y lo prendí haciendo uso de mi piedra de pedernal. Tras unas cuantas chispas, logré ver salir una pequeña voluta de entre las ramas y soplé con cuidado, con el mimo que lo haría una enamorada que quiere apartar el insecto que se ha posado sobre su ramo recién regalado. Esperé hasta que el fuego comenzase a prender en condiciones y entonces pinché la carne y el maíz en un par de ramas más largas y las puse al calor. <br />
<br />
Me senté junto a mi hoguera, mi espalda descansando contra el tronco de uno de los árboles, y saqué uno de mis libros. Uno que hablaba de historias del pasado, de batallas ganadas y pueblos perdidos. De lenguas y religiones. De mitos, de leyendas que habitaban los mares. Mis ojos se clavaron en el texto y mis pensamientos volaron lejos de allí. Me dejé ir a ese mundo con el que soñaba antes de comenzar mi viaje, un mundo libre y lleno de aventuras.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Día 82 de Otoño<br />
Whisky peak, algún lugar de la ciudad </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
<br />
<br />
<br />
Caminaba por las calles de esta ciudad sin dejar a un lado la desconfianza. No me parecía normal que en un mundo donde todo parecía dispuesto a destruirnos, hubiera una ciudad que acogiese a los piratas con tanta facilidad, con los brazos abiertos y dispuestos a celebrar. Además, en estos días, Rosse, Mercedes y Giyuu parecían comportarse de un modo extraño; ya no eran los mismos que nos acompañaban antes de los acontecimientos de los cabos gemelos. Parecían perdidos, y lo suyo se unía a la pérdida de Alana, la cual había decidido navegar en otro barco a partir de aquel incidente.<br />
<br />
Las paredes de piedra se elevaban a los costados como unos guardias vigilantes. Me hacían sentir pequeño, no por su altura, pues solo se levantaban un par de plantas del suelo, sino más bien por una extraña sensación que flotaba en el aire. Un sentimiento de que aquella actitud agradable no era nada más que una careta, puesta sobre el rostro de unos cazadores al acecho, dispuestos a cernirse sobre sus presas al más mínimo descuido.<br />
<br />
Me movía rápido, siempre por calles principales y esquivando entrar en cualquier callejón. Fui al mercado, compré un par de mazorcas de maíz, algo de carne y salí de la ciudad tan pronto como pude. Algunos de mis compañeros preferían comer en las animadas tabernas de la ciudad, pero yo no podía bajar la guardia; la última vez que lo había hecho, acabé en un pozo de piedra junto a unos desconocidos combatiendo a una lagartija. Que otros se dediquen a beber y cantar en las tabernas. Yo prefiero mantenerme a salvo.<br />
<br />
Me alejé de la ciudad y me oculté en una zona con unos cuantos árboles. No podría llamársele bosque, pero al menos me daba una sensación de seguridad que en aquel momento necesitaba, como si estuviese arropado, oculto. Formé un círculo con algunas piedras, apilé un puñado de ramas secas y hojarasca y lo prendí haciendo uso de mi piedra de pedernal. Tras unas cuantas chispas, logré ver salir una pequeña voluta de entre las ramas y soplé con cuidado, con el mimo que lo haría una enamorada que quiere apartar el insecto que se ha posado sobre su ramo recién regalado. Esperé hasta que el fuego comenzase a prender en condiciones y entonces pinché la carne y el maíz en un par de ramas más largas y las puse al calor. <br />
<br />
Me senté junto a mi hoguera, mi espalda descansando contra el tronco de uno de los árboles, y saqué uno de mis libros. Uno que hablaba de historias del pasado, de batallas ganadas y pueblos perdidos. De lenguas y religiones. De mitos, de leyendas que habitaban los mares. Mis ojos se clavaron en el texto y mis pensamientos volaron lejos de allí. Me dejé ir a ese mundo con el que soñaba antes de comenzar mi viaje, un mundo libre y lleno de aventuras.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El whisky de los condenados [Priv. María Merlot] [Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2896</link>
			<pubDate>Sun, 04 Jan 2026 16:54:50 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=530">Hyákinthos</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2896</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 30 de invierno, Año 16</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—“Y somos tan malos, como un huracán…”</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras canturreaba entre dientes, una botella de whisky reposaba casi llena en su mano, sujetada con tan poca fuerza que parecía que en cualquier momento la soltaría y esta terminaría siendo una con las olas inquietas que golpeaban el barco a esas horas de la noche, sería arrastrada y terminaría perdiéndose en la inmensidad del mar negro que tan pacífico parecía por ahora.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—…Huracán…tsk…no llegamos ni a llovizna.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una brisa que arrastró consigo el calor de la noche le revolvió sus cabellos, lo que hizo que, con su mano libre, intentara quitarse los mechones de la cara al mismo tiempo que daba un salto para sentarse en el borde de la popa, aparentemente despreocupado, aunque por dentro era más como un niño sentado en el puerto, mirando al horizonte, preocupado quizá por algún familiar que se había marchado, temiendo por los peligros del océano, las tormentas, los monstruos marinos y, sobre todo, preocupado por el porvenir.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Receloso, sabiendo el efecto que el alcohol tenía sobre su cuerpo, dio un sorbo a la botella de whisky. El licor quemó su garganta, no sabía bien, era barato, pero fue lo que la cocinera pudo conseguir en uno de los mercados de la isla, tal vez la próxima vez debía ir con ella si deseaba algo más específico, pero… ¿Qué importaba ahora?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Apartó la botella de su boca y sus ojos se posaron en las estrellas sobre su cabeza, sorpresivamente, la noche estaba despejada y calurosa para ser invierno… ¿Invierno? Una risa amarga escapó desde su garganta y volvió a dar un trago a la botella, esta vez más llevando mucho más líquido que antes a su boca. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Invierno. Eso ya no importaba. El clima no sería como en el South Blue, cada isla tendría su propia estación, cada isla tendría su propio ecosistema, sus propias reglas. Había regresado a esos incongruentes mares después de haber escapado de ellos años atrás. Regresaba a la incertidumbre, a un lugar donde la ley del más fuerte era impuesta de manera natural.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Por qué se dejó arrastrar hasta allí?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Era un cementerio. Un cementerio para cualquiera que se llamara un hombre del mar, fuera pirata, comerciante o un agente de la ley.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Aquí solo los mejores sobrevivían.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No era solo culpa del mar, de sus inclemencias, de sus climas cambiantes entre isla e isla, era también la gente, cada grupo más desalmado que otro, cada quien preocupado por su propio bienestar, él mismo aprendió a ser así desde el momento en que recuperó su memoria…aprendió a velar por si mismo desde hace años, a mentir, a timar, a estafar, a matar, a ganar dinero de maneras en las que tal vez, su él del pasado, jamás habría imaginado…claro, si pudiera recordar a su versión pasada, el problema era…¿Los demás lo entenderían?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Miró hacia atrás. La cubierta estaba vacía, aparentemente, cada tripulante debía estar en su habitación, a excepción del gigante…quien sabe en donde estaría aquel ser monumental, pero, sea como sea, la visión de la cubierta del Royal Flush le recordó, a pesar de su mala memoria, que ya no estaba con esos piratas con los que antaño viajó, que estaba con novatos que se atrevían a portar una bandera con una calavera pintada en su mástil…Se unió a ellos por protección, porque creyó que así podría pasar desapercibido. No pudo estar más equivocado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A su lado, el viento pasó las páginas del periódico del 31 de otoño, el mismo que días antes, la sirena de azul celeste les había quitado a unos hombres en un restaurante en el pueblo. Ella lo desechó para solo conservar una página en específico, pero él prefirió mantenerlo consigo para estudiar su contenido y, sobre todo, los carteles de “se busca”, el suyo propio.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Chasqueó la lengua. Un cartel de recompensar no estaba en sus planes, era algo que no debería haber ocurrido jamás, a fin de cuentas, se había encargado de pasar desapercibido por años y…ahora…</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Volvió a mirar a la cubierta del barco y un nudo empezó a formarse en la boca de su estómago, de repente sintió náuseas. Se supone que eran una tripulación, pero él, a pesar de su completa falta de retentiva, los sentía tan lejanos, de hecho, en este instante, se sentía más cercano a aquellos piratas que años antes él mismo traicionó al entregarlos a la marina.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Indisciplina.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La palabra resonó en su mente como un eco al mismo tiempo que bebía otro sorbo del whisky…Eso era, si pudiera describir en una sola palabra lo que sucedía en el barco era: indisciplina. Nadie sabía porque estaban ahí, nadie tenía un rumbo ni sueños fijos…él mismo podía incluirse en ese paquete y eso no le agradaba.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿En dónde se había metido su capitán? Desde que salieron de Samba no había vuelto a saber de él y ¿Por qué el resto parecía tan tranquilo con la situación? ¿Qué esperaban conseguir? ¿Si quiera sabrían los peligros que ahora tendrían que afrontar?</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Él lo sabía y no le agradaba nada.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Frunció el ceño y, en ese mismo momento, acercó la punta de la botella de nuevo a sus labios y, en ese momento, fue consciente del peso tan liviano de la misma… ¿Cuándo tomó tanto?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Ah…no se nota, pero el whisky se agota —</span>. Intentó moverse de su lugar, saltar del borde de la popa a la cubierta del barco, pero su cerebro decidió jugarle una mala pasada. El mareo se apoderó de él y, ahora, las olas no eran lo único que se mecía constantemente, si no, todo a su alrededor. Su mano libre se aferró con fuerza a la madera del barco y la otra, aun con la botella encima, fue a su cabeza, como si tocarla pudiera ayudarlo a estabilizarse.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con fuerza se mordió el labio, un gesto que buscaba anclarlo a la realidad por más que su mente, nublada por el alcohol, buscara orillarlo a la desesperación, a la incertidumbre de no saber lo que pudiera ocurrir en la inmensidad del Grand Line…Una idea que no lo dejaba dormir, no importa cuánto lo intentara, no importa cuanto tomara…aunque, tal vez, esta noche, lo mejor era permanecer despierto, era necesario…tal vez un indicio del destino.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El viento volvió a rugir entre los mástiles y las cuerdas y, luego, las maderas del barco crujieron con delicadeza…eso no era producto del viento, por lo que el doctor, sin dejar de mirar el horizonte, miró al horizonte con ojos llorosos pero curiosos, como si tuviera frente a él a quien se atrevía a importunarlo en medio de su “lamento”.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Jmmm… ¿Tu tampoco puedes caer en los brazos del dios del sueño? —</span>Colocó a un lado la botella de whisky, pero esta quedó tan al borde del barco que terminó cayendo sobre la madera de la cubierta y rodeando a los pies de la persona que ahora estaba a sus espaldas. El médico no se molestó en girarse, después de todo, por el sonido liviano de sus pasos, podía suponer de quien se trataba, además, tampoco le apetecía que ella viera sus ojos aguados por un llanto que no se atrevía a salir del todo. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Acaso algo te molesta, sirena de azul celeste?</span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas usados</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Negativos:<br />
-Tic: Morderse el interior de la boca/labios.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta de Hyak</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/MS9Zm8x.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: MS9Zm8x.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 30 de invierno, Año 16</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—“Y somos tan malos, como un huracán…”</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras canturreaba entre dientes, una botella de whisky reposaba casi llena en su mano, sujetada con tan poca fuerza que parecía que en cualquier momento la soltaría y esta terminaría siendo una con las olas inquietas que golpeaban el barco a esas horas de la noche, sería arrastrada y terminaría perdiéndose en la inmensidad del mar negro que tan pacífico parecía por ahora.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—…Huracán…tsk…no llegamos ni a llovizna.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una brisa que arrastró consigo el calor de la noche le revolvió sus cabellos, lo que hizo que, con su mano libre, intentara quitarse los mechones de la cara al mismo tiempo que daba un salto para sentarse en el borde de la popa, aparentemente despreocupado, aunque por dentro era más como un niño sentado en el puerto, mirando al horizonte, preocupado quizá por algún familiar que se había marchado, temiendo por los peligros del océano, las tormentas, los monstruos marinos y, sobre todo, preocupado por el porvenir.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Receloso, sabiendo el efecto que el alcohol tenía sobre su cuerpo, dio un sorbo a la botella de whisky. El licor quemó su garganta, no sabía bien, era barato, pero fue lo que la cocinera pudo conseguir en uno de los mercados de la isla, tal vez la próxima vez debía ir con ella si deseaba algo más específico, pero… ¿Qué importaba ahora?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Apartó la botella de su boca y sus ojos se posaron en las estrellas sobre su cabeza, sorpresivamente, la noche estaba despejada y calurosa para ser invierno… ¿Invierno? Una risa amarga escapó desde su garganta y volvió a dar un trago a la botella, esta vez más llevando mucho más líquido que antes a su boca. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Invierno. Eso ya no importaba. El clima no sería como en el South Blue, cada isla tendría su propia estación, cada isla tendría su propio ecosistema, sus propias reglas. Había regresado a esos incongruentes mares después de haber escapado de ellos años atrás. Regresaba a la incertidumbre, a un lugar donde la ley del más fuerte era impuesta de manera natural.</div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Por qué se dejó arrastrar hasta allí?</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Era un cementerio. Un cementerio para cualquiera que se llamara un hombre del mar, fuera pirata, comerciante o un agente de la ley.</div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Aquí solo los mejores sobrevivían.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No era solo culpa del mar, de sus inclemencias, de sus climas cambiantes entre isla e isla, era también la gente, cada grupo más desalmado que otro, cada quien preocupado por su propio bienestar, él mismo aprendió a ser así desde el momento en que recuperó su memoria…aprendió a velar por si mismo desde hace años, a mentir, a timar, a estafar, a matar, a ganar dinero de maneras en las que tal vez, su él del pasado, jamás habría imaginado…claro, si pudiera recordar a su versión pasada, el problema era…¿Los demás lo entenderían?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Miró hacia atrás. La cubierta estaba vacía, aparentemente, cada tripulante debía estar en su habitación, a excepción del gigante…quien sabe en donde estaría aquel ser monumental, pero, sea como sea, la visión de la cubierta del Royal Flush le recordó, a pesar de su mala memoria, que ya no estaba con esos piratas con los que antaño viajó, que estaba con novatos que se atrevían a portar una bandera con una calavera pintada en su mástil…Se unió a ellos por protección, porque creyó que así podría pasar desapercibido. No pudo estar más equivocado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A su lado, el viento pasó las páginas del periódico del 31 de otoño, el mismo que días antes, la sirena de azul celeste les había quitado a unos hombres en un restaurante en el pueblo. Ella lo desechó para solo conservar una página en específico, pero él prefirió mantenerlo consigo para estudiar su contenido y, sobre todo, los carteles de “se busca”, el suyo propio.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Chasqueó la lengua. Un cartel de recompensar no estaba en sus planes, era algo que no debería haber ocurrido jamás, a fin de cuentas, se había encargado de pasar desapercibido por años y…ahora…</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Volvió a mirar a la cubierta del barco y un nudo empezó a formarse en la boca de su estómago, de repente sintió náuseas. Se supone que eran una tripulación, pero él, a pesar de su completa falta de retentiva, los sentía tan lejanos, de hecho, en este instante, se sentía más cercano a aquellos piratas que años antes él mismo traicionó al entregarlos a la marina.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Indisciplina.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La palabra resonó en su mente como un eco al mismo tiempo que bebía otro sorbo del whisky…Eso era, si pudiera describir en una sola palabra lo que sucedía en el barco era: indisciplina. Nadie sabía porque estaban ahí, nadie tenía un rumbo ni sueños fijos…él mismo podía incluirse en ese paquete y eso no le agradaba.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿En dónde se había metido su capitán? Desde que salieron de Samba no había vuelto a saber de él y ¿Por qué el resto parecía tan tranquilo con la situación? ¿Qué esperaban conseguir? ¿Si quiera sabrían los peligros que ahora tendrían que afrontar?</div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Él lo sabía y no le agradaba nada.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Frunció el ceño y, en ese mismo momento, acercó la punta de la botella de nuevo a sus labios y, en ese momento, fue consciente del peso tan liviano de la misma… ¿Cuándo tomó tanto?</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Ah…no se nota, pero el whisky se agota —</span>. Intentó moverse de su lugar, saltar del borde de la popa a la cubierta del barco, pero su cerebro decidió jugarle una mala pasada. El mareo se apoderó de él y, ahora, las olas no eran lo único que se mecía constantemente, si no, todo a su alrededor. Su mano libre se aferró con fuerza a la madera del barco y la otra, aun con la botella encima, fue a su cabeza, como si tocarla pudiera ayudarlo a estabilizarse.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con fuerza se mordió el labio, un gesto que buscaba anclarlo a la realidad por más que su mente, nublada por el alcohol, buscara orillarlo a la desesperación, a la incertidumbre de no saber lo que pudiera ocurrir en la inmensidad del Grand Line…Una idea que no lo dejaba dormir, no importa cuánto lo intentara, no importa cuanto tomara…aunque, tal vez, esta noche, lo mejor era permanecer despierto, era necesario…tal vez un indicio del destino.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El viento volvió a rugir entre los mástiles y las cuerdas y, luego, las maderas del barco crujieron con delicadeza…eso no era producto del viento, por lo que el doctor, sin dejar de mirar el horizonte, miró al horizonte con ojos llorosos pero curiosos, como si tuviera frente a él a quien se atrevía a importunarlo en medio de su “lamento”.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Jmmm… ¿Tu tampoco puedes caer en los brazos del dios del sueño? —</span>Colocó a un lado la botella de whisky, pero esta quedó tan al borde del barco que terminó cayendo sobre la madera de la cubierta y rodeando a los pies de la persona que ahora estaba a sus espaldas. El médico no se molestó en girarse, después de todo, por el sonido liviano de sus pasos, podía suponer de quien se trataba, además, tampoco le apetecía que ella viera sus ojos aguados por un llanto que no se atrevía a salir del todo. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Acaso algo te molesta, sirena de azul celeste?</span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas usados</span>
					</div>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Negativos:<br />
-Tic: Morderse el interior de la boca/labios.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta de Hyak</span>
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					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/MS9Zm8x.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: MS9Zm8x.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Sombra del Cactus (Fic)]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2888</link>
			<pubDate>Sat, 03 Jan 2026 22:40:57 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=506">Zhang Guolao</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2888</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Whiskey Peak – </span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Bailar con las estrellas</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 53 de Otoño, Año 16</span></span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="560" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/UTcW-W_elSY?si=pTTXpk-dpWtxNbn6" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Aquella noche no había olor a pólvora, ni ese aroma de la sangre que recorríarria aquella isla olvidada de aquel mar. Zhang estaba sentado en lo alto de uno de esos cactus, con las piernas colgando hacia el vacío y una taza de té en las manos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Silencio, su pequeño compañero, estaba aferrado a su cuello, tiritando ante el frío de la noche, como si aún no estuviese acostumbrado a la cercanía de la helada nieve. </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Hmmm...</span></span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"> —resopló con fuerza, dejando que el aire saliera de sus viejos pulmones como una pequeña ventisca.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">El viejo burro se puso de pie. Sus rodillas crujieron, protestando por los años, pero el resto de su cuerpo... el resto se disolvió. No era magia; Zhang recordó lo que significaba ser nieve. Su pelaje se volvió escarcha, sus bordes se difuminaron en el aire nocturno y, de repente, la gravedad dejó de ser una ley.<br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">No fue un despegue heroico. Fue lento, torpe, como una nube gorda y pesada que se despega perezosamente de la montaña.<br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Silencio soltó un chillido ahogado, clavándole las uñas en el pelaje, pero cuando el animal vio que el suelo se alejaba y no caían, el miedo se transformó en una risa aguda. Una risa que rebotó alegremente en las piedras y los cactus que pasaban bajo sus pies. <br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Zhang extendió los brazos. Probablemente se veía ridículo: un burro viejo jugando a ser pájaro. </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Entonces, se escucharon aleteos.</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"> Suaves. Aves nocturnas. El mink no supo qué especie eran —su único ojo bueno no daba para tanto— Volaron a su alrededor, rozando la estela de nieve que dejaba su cuerpo, aceptándolos como una extraña anomalía del clima.<br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mira, Silencio...</span> —susurró Zhang—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ellas no piden permiso para estar aquí. </span></span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">El mono estiró su manita, intentando agarrar una pluma, un ala. No alcanzó nada, solo aire, pero se rio igual.  </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">El anciano giró sobre sí, despacio. La nieve caía de sus hombros, brillante y tranquila.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Cerró el ojo y, por un momento, volvió a ser joven. Antes de la cicatriz. Antes de saber que la medicina a veces no basta. Se sintió ligero, no por la Fruta del Diablo, sino porque, por primera vez en años, se sentía libre...<br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Estuvieron allí horas. O quizás minutos. El tiempo es raro cuando se flota.</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Hmmm...</span></span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"> —el cansancio empezó a pesar. </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Descendieron. Sus pies tocaron la tierra con un golpe seco, devolviéndole el peso de sus años y de sus huesos</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Zhang se sentó en la tierra fría, esperando el amanecer.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">No había derrotado a ningún villano esa noche. No había curado ninguna enfermedad mortal. No había salvado el mundo.</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Solo había volado. </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Y mientras el sol empezaba a teñir de naranja las piedras de Whiskey Peak, el viejo burro sonrió como un tonto. Porque ser feliz, aunque fuera un rato</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Gracias...</span></span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"> —le dijo al aire mientras terminaba aquella danza inesperada. </span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Whiskey Peak – </span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Bailar con las estrellas</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 53 de Otoño, Año 16</span></span></span></div>
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<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="560" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/UTcW-W_elSY?si=pTTXpk-dpWtxNbn6" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
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<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Aquella noche no había olor a pólvora, ni ese aroma de la sangre que recorríarria aquella isla olvidada de aquel mar. Zhang estaba sentado en lo alto de uno de esos cactus, con las piernas colgando hacia el vacío y una taza de té en las manos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Silencio, su pequeño compañero, estaba aferrado a su cuello, tiritando ante el frío de la noche, como si aún no estuviese acostumbrado a la cercanía de la helada nieve. </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Hmmm...</span></span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"> —resopló con fuerza, dejando que el aire saliera de sus viejos pulmones como una pequeña ventisca.</span></span><br />
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<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">El viejo burro se puso de pie. Sus rodillas crujieron, protestando por los años, pero el resto de su cuerpo... el resto se disolvió. No era magia; Zhang recordó lo que significaba ser nieve. Su pelaje se volvió escarcha, sus bordes se difuminaron en el aire nocturno y, de repente, la gravedad dejó de ser una ley.<br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">No fue un despegue heroico. Fue lento, torpe, como una nube gorda y pesada que se despega perezosamente de la montaña.<br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Silencio soltó un chillido ahogado, clavándole las uñas en el pelaje, pero cuando el animal vio que el suelo se alejaba y no caían, el miedo se transformó en una risa aguda. Una risa que rebotó alegremente en las piedras y los cactus que pasaban bajo sus pies. <br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Zhang extendió los brazos. Probablemente se veía ridículo: un burro viejo jugando a ser pájaro. </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Entonces, se escucharon aleteos.</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"> Suaves. Aves nocturnas. El mink no supo qué especie eran —su único ojo bueno no daba para tanto— Volaron a su alrededor, rozando la estela de nieve que dejaba su cuerpo, aceptándolos como una extraña anomalía del clima.<br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mira, Silencio...</span> —susurró Zhang—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ellas no piden permiso para estar aquí. </span></span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">El mono estiró su manita, intentando agarrar una pluma, un ala. No alcanzó nada, solo aire, pero se rio igual.  </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">El anciano giró sobre sí, despacio. La nieve caía de sus hombros, brillante y tranquila.</span></span><br />
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<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Cerró el ojo y, por un momento, volvió a ser joven. Antes de la cicatriz. Antes de saber que la medicina a veces no basta. Se sintió ligero, no por la Fruta del Diablo, sino porque, por primera vez en años, se sentía libre...<br />
</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Estuvieron allí horas. O quizás minutos. El tiempo es raro cuando se flota.</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Hmmm...</span></span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"> —el cansancio empezó a pesar. </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Descendieron. Sus pies tocaron la tierra con un golpe seco, devolviéndole el peso de sus años y de sus huesos</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Zhang se sentó en la tierra fría, esperando el amanecer.</span></span><br />
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<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">No había derrotado a ningún villano esa noche. No había curado ninguna enfermedad mortal. No había salvado el mundo.</span></span><br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Solo había volado. </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Y mientras el sol empezaba a teñir de naranja las piedras de Whiskey Peak, el viejo burro sonrió como un tonto. Porque ser feliz, aunque fuera un rato</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font">Gracias...</span></span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-family: sans-serif;" class="mycode_font"> —le dijo al aire mientras terminaba aquella danza inesperada. </span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Kiyoshi Gaiden: el hombre en busca de ser fuerte [Fic]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2880</link>
			<pubDate>Fri, 02 Jan 2026 13:05:16 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=557">Kiyoshi Maeda</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2880</guid>
			<description><![CDATA[Han pasado muchas cosas en el último tiempo. De por sí, lanzarse al mar como todo un pirata es algo que sucedió demasiado rápido. En la Isla Karate se alinearon los astros para que varios individuos fanáticos de la libertad que entrega el mundo acuático le metieran ideas en la cabeza que, una vez tanteó solo un poco con su alma, ya no pudo soltarlos más. <br />
<br />
En un principio, intentó mentirse a sí mismo, diciendo que solo estaba realizando un nuevo trabajo como médico, aunque esta vez para una tripulación pirata. Siempre dio atender a tipos complicados, pues detesta a aquellos que considera no se preocupan por cuidar su salud e intencionalmente se lanzan hacia las garras del peligro. Mantuvo este papel con la tripulación de Los Olvidados durante varias semanas, y si bien de a poco fue mostrándose algo más abierto hacia ellos en cuanto a temas de charlas o relacionarse en sí, seguía sintiéndose un poco incómodo, fuera de lugar. Como si él no perteneciera a ese sitio.<br />
<br />
Lo acontecido en Los Cabos Gemelos fue un punto de inflexión bastante grande en su mentalidad, o al menos en lo que pueden ser los cimientos de la construcción del verdadero Kiyoshi de cara al futuro. Hasta ese momento, siempre estuvo acostumbrado a exigir protección del resto, pues fue criado de esta forma. Desde pequeño fue un ser humano sobreprotegido por los suyos, por lo que por mucho que llegó el momento de crecer y conocer el mundo por su propia cuenta, esa debilidad suya tanto física como mental seguía latente como siempre. Por mucho que quisiese deshacerse de ella, seguía siéndole una tarea titánica.<br />
<br />
Ahí, al ver que no tenía a nadie más que a sí mismo para defenderse, entendió que no puede seguir con esta vida dependiendo siempre de otros. A pesar de que hubo más personas encerradas con él frente a ese gran monstruo, y aunque pudieron cooperar lo suficiente para todos salir vivos, en el fondo, cada uno estaba enfocado es proteger su propia vida. Al menos ese fue el pensamiento que tuvo Kiyoshi al respecto, entendiendo que, quizás, si le tocaba con otros individuos en una agrupación que fue totalmente azarosa decidida por el destino, pudieron simplemente venderlo y cada quien por su lado.<br />
<br />
Fue ahí donde la figura de la mayoría de los presentes se convirtió en una fuente de admiración para él. Comprendió que debe ser fuerte, que no puede quedarse siempre en excusas o justificación. Si bien es positivo ser consiente de las debilidades que posee desde el principio de sus días, debe ser también capaz de potenciar sus propias fortalezas y usarlas apropiadamente con el propósito de imponerse sobre este mundo tan peligroso que se ha abierto ante sus ojos.<br />
<br />
No, deberíamos decir que este mundo oscuro siempre estuvo presente ante su persona, solo que intentó fingir ceguera y sordera para no enfrentar lo que debe.<br />
<br />
En su afán por dar un paso adelante como hombre, decidió seguir a uno de los tipos que más le sorprendió en aquella experiencia cercana a la muerte. Lo tachó como el individuo cuya espalda podía ser un buen objetivo seguir para recordar y no olvidar jamás lo vivido ahí. Porque sabe que, si quiere avanzar, debe entregar sangre, sudor y lágrimas, llevándolo al borde de la rendición en más de una ocasión, pero si es capaz de mantener en su memoria lo vivido y lo que sintió aquel día, podrá seguir adelante.<br />
<br />
Esa es la decisión que ha tomado.<br />
<br />
___________________________________________________________________________________________<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">35 de Otoño del 16<br />
Whisky Peaks</span></div>
<br />
<br />
Whisky Peaks es una isla totalmente distinta a todas las que visitó antes. Para variar, llegó en un barco diferente y con personas desconocidas a las que todavía no logra acostumbrarse del todo. Normal si los nuevos compañeros sienten lo mismo hacia él, pues es un tipo bastante complejo de tratar cuando recién lo conoces. Claro, siempre y cuando tú no seas alguien igual o más especial todavía. Al fin y al cabo, hay de todo en este mundo. Nunca sabes la sorpresa que puedes encontrarte en el camino.<br />
<br />
Aun con esta incomodidad por ser el nuevo del grupo, en su papel de médico, de aceptar tajantemente que es un pirata y de querer ser útil como tal, ofreció a todos servicios médicos al momento de llegar al pueblo que hay en la zona. Tras rentar un sitio acorde para ello, atendió a todos uno a uno, tuvieran o no algo que necesitase ser revisado. Puede ser una herida, o llanamente algo que deban decir y no encuentren a la persona necesaria como receptora. Sea lo que sea, Kiyoshi se mostró muy dispuesto a ayudar.<br />
<br />
Pero sabido es que esta primera detención en su llegada a la Gran Línea no es solo para ser un médico, sino que tiene el propósito de volverse más fuerte. Consiente de que cada viaje hará que todo se dificulte más y más, necesita crecer en todo sentido. Duda, pues las gotas de sudor siempre recorren todo su rostro cuando dedica más de unos segundos a pensar en lo que se viene, pero tras golpear sus muslos o dar cachetadas en su rostro, intenta avisparse y atreverse a dar el paso. Si se queda quieto, solo esperará a que el mundo pirata se lo coma vivo sin mostrar ni una pizca de piedad.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No puedo ser un tonto inútil siempre. Si no miro hacia adelante y camino hacia mi objetivo, nunca podré vengar las muertes de mis padres.</span></span> — Porque no ha habido día que olvide el principal impulso que lo llevó a tomar todas estas decisiones. Hay una verdad que debe encontrar y culpables a los cuales hacer pagar. Eso jamás cambiará de página.<br />
<br />
Con el rifle en su espalda, abandonó la comodidad del alojamiento y se manda a conocer lo que de verdad puede enseñar esta isla a un pirata novato que busca crecer. Tras mucha lectura de estudio durante el viaje sobre el mar, llegó a la conclusión de que ingresar a una cantina es lo más provechoso. Odia el alcohol y todo lo que eso conlleva, pero decidió hacer sacrificios y salir de su zona de conforto, por lo que ahí estaba el primer paso.<br />
<br />
Quién le diría que, al ingresar, de lleno se encontró lo que era la entrada al mundo de la violencia. Como si todo se hubiera montado intencionalmente, a un lado del local, en el costado de la barra de madera llena de jarras y ceniceros, se ubica un hombre de unos 40 años cuya principal distinción en la vestimenta es un negro sombrero de vaquero. Su rostro enseñaba una sonrisa picaresca, confiada, llena de valor. Los dedos de la mano diestra se mueven lenta y armoniosamente a un costado de la funda de pistola que porta en el costado correspondiente del pantalón. <br />
<br />
Detrás suyo, oculto por la barra y los barriles de cerveza, se encuentra el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">bartender</span>, totalmente asustado de lo que está por ocurrir en su sitio de trabajo. Si fuese por él, desearía que todo este pleito se resolviera en otro lado, pero sabido es que el alcohol consigue que la mente de los hombres involucione de una manera patética. Kiyoshi estaba siendo testigo de ello en ese momento.<br />
<br />
Del otro lado, frente a una pila de mesas y sillas desparramadas por el piso, se encuentra un grupo de cinco tipos, todos ya con sus armas de fuego en mano. A más de alguno le falta la mitad de los dientes, uno en particular huele bastante mal, otro tiene una botella de vidrio rota en una de las manos, dispuesto a golpear al primero que se le cruce por el frente. En fin, todos unos buscapleitos de los que odia Kiyoshi. Para peor, todos sucios, demasiado, el médico solo los mira con cara de desagrado. Quién sabe qué pasó ahí, pero un cinco contra uno no es algo bastante justo. Bah, es algo horrible, aunque parece que en este tipo de lugares, el honor y el respeto son valores que no abundan.<br />
<br />
— Te vamos a llenar de hoyos, maldito bastardo hijo de la mismísima perra. Nos robaste nuestro dinero y ahora te atreves a presentarte aquí como si te diera igual nuestra presencia.<br />
— ¡Eso! Pensamos que ya habrías huido de la isla, pero menos mal que Dios te ha traído como regalo para vengarnos. <br />
— Ni dudes en que le daremos tu cadáver a los animales para que se alimenten. No mereces un final distinto a ello.<br />
<br />
Kiyoshi, apenas habiendo entrado al bar, se mantuvo de pie observando todo con una cara de poker bastante peculiar. Quiso venir a aprender cosas de este mundo, pero esto era algo… algo muy exagerado, la verdad. Pero bien dicen que las buenas historias son las que se alejan de lo lógico. Afortunadamente, todos lo ignoraban por centrarse en su propio asunto.<br />
<br />
El tipo en desventaja, callado hasta ahora pero siempre sonriente, suelta una carcajada imposible de ignorar incluso para la gente que se encuentra fuera del local, algo alejada por miedo a verse involucrada en un asunto que no les compete.<br />
<br />
—<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Lo siento, niños, realmente volví para ver si podían darme un poco más de berries para beber. Estoy sediento y ya me gasté todo lo que me regalaron la otra vez.</span></span> — Realmente no le importaba nada, un verdadero maldito, un distinto de esos que solo nacen cada 20 años en el lejano oeste.<br />
<br />
En cualquier momento el conflicto estallará y los disparos se escucharán por toda la isla. ¿Cómo procederá la historia?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Han pasado muchas cosas en el último tiempo. De por sí, lanzarse al mar como todo un pirata es algo que sucedió demasiado rápido. En la Isla Karate se alinearon los astros para que varios individuos fanáticos de la libertad que entrega el mundo acuático le metieran ideas en la cabeza que, una vez tanteó solo un poco con su alma, ya no pudo soltarlos más. <br />
<br />
En un principio, intentó mentirse a sí mismo, diciendo que solo estaba realizando un nuevo trabajo como médico, aunque esta vez para una tripulación pirata. Siempre dio atender a tipos complicados, pues detesta a aquellos que considera no se preocupan por cuidar su salud e intencionalmente se lanzan hacia las garras del peligro. Mantuvo este papel con la tripulación de Los Olvidados durante varias semanas, y si bien de a poco fue mostrándose algo más abierto hacia ellos en cuanto a temas de charlas o relacionarse en sí, seguía sintiéndose un poco incómodo, fuera de lugar. Como si él no perteneciera a ese sitio.<br />
<br />
Lo acontecido en Los Cabos Gemelos fue un punto de inflexión bastante grande en su mentalidad, o al menos en lo que pueden ser los cimientos de la construcción del verdadero Kiyoshi de cara al futuro. Hasta ese momento, siempre estuvo acostumbrado a exigir protección del resto, pues fue criado de esta forma. Desde pequeño fue un ser humano sobreprotegido por los suyos, por lo que por mucho que llegó el momento de crecer y conocer el mundo por su propia cuenta, esa debilidad suya tanto física como mental seguía latente como siempre. Por mucho que quisiese deshacerse de ella, seguía siéndole una tarea titánica.<br />
<br />
Ahí, al ver que no tenía a nadie más que a sí mismo para defenderse, entendió que no puede seguir con esta vida dependiendo siempre de otros. A pesar de que hubo más personas encerradas con él frente a ese gran monstruo, y aunque pudieron cooperar lo suficiente para todos salir vivos, en el fondo, cada uno estaba enfocado es proteger su propia vida. Al menos ese fue el pensamiento que tuvo Kiyoshi al respecto, entendiendo que, quizás, si le tocaba con otros individuos en una agrupación que fue totalmente azarosa decidida por el destino, pudieron simplemente venderlo y cada quien por su lado.<br />
<br />
Fue ahí donde la figura de la mayoría de los presentes se convirtió en una fuente de admiración para él. Comprendió que debe ser fuerte, que no puede quedarse siempre en excusas o justificación. Si bien es positivo ser consiente de las debilidades que posee desde el principio de sus días, debe ser también capaz de potenciar sus propias fortalezas y usarlas apropiadamente con el propósito de imponerse sobre este mundo tan peligroso que se ha abierto ante sus ojos.<br />
<br />
No, deberíamos decir que este mundo oscuro siempre estuvo presente ante su persona, solo que intentó fingir ceguera y sordera para no enfrentar lo que debe.<br />
<br />
En su afán por dar un paso adelante como hombre, decidió seguir a uno de los tipos que más le sorprendió en aquella experiencia cercana a la muerte. Lo tachó como el individuo cuya espalda podía ser un buen objetivo seguir para recordar y no olvidar jamás lo vivido ahí. Porque sabe que, si quiere avanzar, debe entregar sangre, sudor y lágrimas, llevándolo al borde de la rendición en más de una ocasión, pero si es capaz de mantener en su memoria lo vivido y lo que sintió aquel día, podrá seguir adelante.<br />
<br />
Esa es la decisión que ha tomado.<br />
<br />
___________________________________________________________________________________________<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">35 de Otoño del 16<br />
Whisky Peaks</span></div>
<br />
<br />
Whisky Peaks es una isla totalmente distinta a todas las que visitó antes. Para variar, llegó en un barco diferente y con personas desconocidas a las que todavía no logra acostumbrarse del todo. Normal si los nuevos compañeros sienten lo mismo hacia él, pues es un tipo bastante complejo de tratar cuando recién lo conoces. Claro, siempre y cuando tú no seas alguien igual o más especial todavía. Al fin y al cabo, hay de todo en este mundo. Nunca sabes la sorpresa que puedes encontrarte en el camino.<br />
<br />
Aun con esta incomodidad por ser el nuevo del grupo, en su papel de médico, de aceptar tajantemente que es un pirata y de querer ser útil como tal, ofreció a todos servicios médicos al momento de llegar al pueblo que hay en la zona. Tras rentar un sitio acorde para ello, atendió a todos uno a uno, tuvieran o no algo que necesitase ser revisado. Puede ser una herida, o llanamente algo que deban decir y no encuentren a la persona necesaria como receptora. Sea lo que sea, Kiyoshi se mostró muy dispuesto a ayudar.<br />
<br />
Pero sabido es que esta primera detención en su llegada a la Gran Línea no es solo para ser un médico, sino que tiene el propósito de volverse más fuerte. Consiente de que cada viaje hará que todo se dificulte más y más, necesita crecer en todo sentido. Duda, pues las gotas de sudor siempre recorren todo su rostro cuando dedica más de unos segundos a pensar en lo que se viene, pero tras golpear sus muslos o dar cachetadas en su rostro, intenta avisparse y atreverse a dar el paso. Si se queda quieto, solo esperará a que el mundo pirata se lo coma vivo sin mostrar ni una pizca de piedad.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No puedo ser un tonto inútil siempre. Si no miro hacia adelante y camino hacia mi objetivo, nunca podré vengar las muertes de mis padres.</span></span> — Porque no ha habido día que olvide el principal impulso que lo llevó a tomar todas estas decisiones. Hay una verdad que debe encontrar y culpables a los cuales hacer pagar. Eso jamás cambiará de página.<br />
<br />
Con el rifle en su espalda, abandonó la comodidad del alojamiento y se manda a conocer lo que de verdad puede enseñar esta isla a un pirata novato que busca crecer. Tras mucha lectura de estudio durante el viaje sobre el mar, llegó a la conclusión de que ingresar a una cantina es lo más provechoso. Odia el alcohol y todo lo que eso conlleva, pero decidió hacer sacrificios y salir de su zona de conforto, por lo que ahí estaba el primer paso.<br />
<br />
Quién le diría que, al ingresar, de lleno se encontró lo que era la entrada al mundo de la violencia. Como si todo se hubiera montado intencionalmente, a un lado del local, en el costado de la barra de madera llena de jarras y ceniceros, se ubica un hombre de unos 40 años cuya principal distinción en la vestimenta es un negro sombrero de vaquero. Su rostro enseñaba una sonrisa picaresca, confiada, llena de valor. Los dedos de la mano diestra se mueven lenta y armoniosamente a un costado de la funda de pistola que porta en el costado correspondiente del pantalón. <br />
<br />
Detrás suyo, oculto por la barra y los barriles de cerveza, se encuentra el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">bartender</span>, totalmente asustado de lo que está por ocurrir en su sitio de trabajo. Si fuese por él, desearía que todo este pleito se resolviera en otro lado, pero sabido es que el alcohol consigue que la mente de los hombres involucione de una manera patética. Kiyoshi estaba siendo testigo de ello en ese momento.<br />
<br />
Del otro lado, frente a una pila de mesas y sillas desparramadas por el piso, se encuentra un grupo de cinco tipos, todos ya con sus armas de fuego en mano. A más de alguno le falta la mitad de los dientes, uno en particular huele bastante mal, otro tiene una botella de vidrio rota en una de las manos, dispuesto a golpear al primero que se le cruce por el frente. En fin, todos unos buscapleitos de los que odia Kiyoshi. Para peor, todos sucios, demasiado, el médico solo los mira con cara de desagrado. Quién sabe qué pasó ahí, pero un cinco contra uno no es algo bastante justo. Bah, es algo horrible, aunque parece que en este tipo de lugares, el honor y el respeto son valores que no abundan.<br />
<br />
— Te vamos a llenar de hoyos, maldito bastardo hijo de la mismísima perra. Nos robaste nuestro dinero y ahora te atreves a presentarte aquí como si te diera igual nuestra presencia.<br />
— ¡Eso! Pensamos que ya habrías huido de la isla, pero menos mal que Dios te ha traído como regalo para vengarnos. <br />
— Ni dudes en que le daremos tu cadáver a los animales para que se alimenten. No mereces un final distinto a ello.<br />
<br />
Kiyoshi, apenas habiendo entrado al bar, se mantuvo de pie observando todo con una cara de poker bastante peculiar. Quiso venir a aprender cosas de este mundo, pero esto era algo… algo muy exagerado, la verdad. Pero bien dicen que las buenas historias son las que se alejan de lo lógico. Afortunadamente, todos lo ignoraban por centrarse en su propio asunto.<br />
<br />
El tipo en desventaja, callado hasta ahora pero siempre sonriente, suelta una carcajada imposible de ignorar incluso para la gente que se encuentra fuera del local, algo alejada por miedo a verse involucrada en un asunto que no les compete.<br />
<br />
—<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Lo siento, niños, realmente volví para ver si podían darme un poco más de berries para beber. Estoy sediento y ya me gasté todo lo que me regalaron la otra vez.</span></span> — Realmente no le importaba nada, un verdadero maldito, un distinto de esos que solo nacen cada 20 años en el lejano oeste.<br />
<br />
En cualquier momento el conflicto estallará y los disparos se escucharán por toda la isla. ¿Cómo procederá la historia?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Stick to the status quo :: Privado :: Pasado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2844</link>
			<pubDate>Sun, 28 Dec 2025 15:05:38 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=528">Maria Merlot</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2844</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">/ María Merlot</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>MUSIQUITA</span>
					</div>
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				</div>
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				</div>
			</div><br />
<br />
……………………………………………..<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Había sol…<br />
Había brisa…<br />
Había un cielo despejado…</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Otro día más, o menos, en aquella isla que parecía que emergió de las profundidades, con sus picos, acantilados y arenas doradas. La mujer estaba encerrada en su camarote, desde que sucedió lo de Cara Melo, había estado algo cabizbaja, después de todo perder a un amigo no era fácil, y al animal le había cogido cariño sobre manera; esperaba algún día, regresar por él… y tendría esa meta en la vida, se lo había prometido, que lo buscaría, pagaría el precio de su cabeza y volverían a ser una familia; por ahora, solo tenía que confiar en que el gigante había tomado la mejor decisión, y que ahora el komashika estaba en buenas manos, unas manos que le darían abrigo, alimento y amor. <br />
<br />
En la pared de su camarote, más allá de la jaula de oro, veía la foto de su Peluche. Descubrir que era un pirata, había sido irrelevante… descubrir su nombre (Varo Ganchin) le había alegrado el día. No sabía que había sido de él, más allá que lo vio  correr hacia un barco lejano, esperaba en el fondo de su corazón que estuviera bien, y lograra encontrar la paz y tranquilidad que la fosa de paredes falsas le arrebato. En la cabeza de la joven semi sirena, el mink era un individuo débil que tenia que ser protegido, por eso lo cuido tanto, y porque también le recordaba a Helena y Paavo, sus queridos amigos lobos; a los que no veía desde hacía mucho tiempo ya. Ahora su vista se posaba sobre los papeles pergaminos y lápices que había comprado. Tenía este deseo latente de escribir, escribir y ser leída… la información le gustaba, aunque no podía recordarla en su totalidad; en cambio, los chismes mientras más jugosos mejor se establecían en su cabeza. Ella quería contar como el vecino era infiel, o el elevado precio de la leche de vaca impedía la compra de pasteles, o tal vez entrevistar a alguien, que le contara cosas sobre su vida… ¡El periódico! Ella quería algo así pero ya era mucho soñar, por ahora se levanto y tomo la caja dónde tenía cuatro postales de Whisky Peak… con fechas y mensajes diferentes pero el mismo destinario <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">“Esposo Rojo Granate, el mejor Marine de mi Corazón”</span></span>…</div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Te diste cuenta? Como el sol brilla mucho más luego de la tormenta. Siento que el cielo tiene un azul más hermoso estos días… juraría que me robó el tinte del cabello. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con cariño, tu Esposa Azul Celeste.</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Hoy estoy feliz, mis nakamas lograron sobrevivir a la tormenta. Algún día te presentare a mi Unnie, ella nos ayudará a convencer a mi hermano de nuestro falso matrimonio. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con cariño, tu Esposa Azul Celeste.</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #B20080;" class="mycode_color">Hoy comí brochetas de fruta, estaban coloridas y había una roja como tu cabello. Quizás no lo sepas pero soy vegana. Ahora lo sabes, tenlo presente para cuando me invites a comer. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con cariño, tu Esposa Azul Celeste.</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color">¿Sabes? Me niego a repudiar a toda una facción por las acciones de pocos. Tus ojos y los míos no son tan diferentes. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con cariño, tu Esposa Azul Celeste.</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con un suspiro se las metió en su bolsillo con cierre y que tenía un revestimiento antimojadas. ¿Y si intentaba enviarla a alguna base de la marina? ¿Cuántos pelirrojos podrían existir? Considerando que en su tripulación había uno, y en la del Cocinero había otro, seguro eran muchos… pero ella había hecho una promesa, iba a enviarle postales a su Esposo de Mentiras. Sin perder tiempo, y sin supervisión alguna. Dejo el barco y nado hasta la orilla. Ahí se seco con el sol, y comenzó a caminar hacia ningún lado en particular, total orientación y ella en la misma frase nunca coincidían, solo dejaría que el destino la guiara hacia dónde podía enviar las postales al arquero que conoció en aquel foso del averno…</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Tres horas después… <br />
Algo muy gracioso había sucedido...<br />
Peco de ingenua, y termino en un pequeño gran problema…</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En algún lugar inhóspito de la isla.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un grupo de maleantes, posiblemente piratas, la habían encontrado vagando sin rumbo. Su sentido común le dijo que huyera, pero su corazón confió en ellos, igual… ¿Qué podría salir mal? Tenía su daga escondida entre su ropa, y sus zapatos tenían esa punta de hierro que hacia tanto daño. Bueno, todo salió mal, los tipos eran unos contrabandistas, que, aunque su principal mercancía era el licor de mala calidad, ahora querían comercializar mujeres bellas para mercaderes con mucho dinero, y justo una muy hermosa paso por delante de sus narices… tan perdida como un turista sin mapa. Así fue como termino con las manos amordazadas, sentada en el medio de la nada. ¿Tenia miedo? La verdad es que no, porque parecían… a simple vista unos novatos. Así que solo se puso cómoda mientras intentaba soltar sus muñecas de la cuerda.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cactus…<br />
Arenas…<br />
Aridez…</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Acantilados...<br />
Ese lugar le recordaba al foso…</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Es muy bonita… ¿vamos a venderla?</span> — la voz del primer tipo, un tipo robusto se dejó escuchar.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">Claro que vamos a venderla. ¿Sabes cuanto pagaran por alguien con esa cara y cuerpo?</span>  — afirmo otro de los tipos. <br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … yo no haría eso si fuera ustedes</span> — comento con su suave y alegre voz, mientras cruzaba las piernas. La sentaron, cabe destacar, en una roca muy cómoda.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">Claro que lo vamos a hacer… aunque, ¿por qué lo dices?</span> — hablo el que parecía ser el líder, al que diremos número 1, no tenía la apariencia de alguien malo, le recordaba a Thrym.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… porque mis nakamas se van a molestar, y entonces ustedes la van a pasar mal… tengo sed, denme algo de agua… </span>— indico y luego les pidió algo de beber, el tipo numero 4, fue a buscarle algo de beber y se lo dio con mucha diligencia… ¿de verdad eran tipos malos?<br />
<br />
— <span style="color: #FF851B;" class="mycode_color">Tus nakamas nos dan igual…</span>— respondió el tipo número 2, haciéndose el valiente.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Bueno si Algodón de Azúcar no les asusta, esta también mi hermano… él tiene muy mal humor cuando se trata de mi y que me hagan daño…</span> — recordó a Jensen Valentine, quien sin duda mataría a todos los de esa isla si algo le sucedía a ella.<br />
<br />
—<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color"> ¿Algodón de Azúcar? ¿Un hermano? No nos asusta… miedo nos dan los supuestos karoos carnívoros que anda rondando esta zona, Dah.</span> — recalco el tipo número 5.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¿Qué es un Karoo? Aunque, también esta mi esposo… es un marine… </span>— comento, quizás su mención si causaría miedo.<br />
<br />
—<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"> Ha ha ha ¡Mientes!</span> — rio nervios el tipo número 1, ignorando la pregunta sobre qué era un Karoo.<br />
<br />
— <span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">Eeeeh, jefe… no miente, mire… </span>— le mostró el tipo número 8. Habían sacado las postales que estaban en su bolso. Mal educados esos señores.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">No sé leer tonto…</span> — refuto el tipo numero 1 mientras veía las postales.<br />
<br />
— <span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">Son cartas de amor, jefe… dirigidas a un tal <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esposo Rojo Granate, el mejor Marine de mi Corazón</span>. Si es la esposa de un marine… </span>— dijo chismoseando el contenido, que bueno que no había escrito nada picante… aun.<br />
<br />
— <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Vendrán los marine</span><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">s por nosotros. Los almiran</span><span style="color: #E86E04;" class="mycode_color">tes, y lo que venga despué</span><span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">s de los almirantes. Nos van a matar a tod</span><span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">os por tocar a la esposa de uno de ellos</span> — la histeria fue colectiva, todos corrían de un lado a otro; era una escena refrescante, contrario a la que su hermano, Jensen Valentine, hacia cuando nombraban esa facción… al parecer, él más bien disfrutaba de esos encuentros que terminaban en hombres de ley muertos.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">¡Basta, Cucarachas de Mar! </span>— grito numero 1 poniendo orden al zafarrancho — <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">… solo debemos devolverla a donde la encontramos e irnos… no nos pasara nada. ¿Verdad, Señorita? </span>—  todos giraron a verla, con aquellos ojos suplicantes. <br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">No lo sé… mi esposo parece tener malas pulgas, siempre esta serio… aunque lo comprendo no debe ser fácil ser un uniformado, siempre luchando contra el mal y esas cosas que hacen los marines…</span> — suspiro, negando con la cabeza, lo que le dio la imagen de una esposa… incomprendida.<br />
<br />
— <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color">¿Es serio con usted señorita? </span>— pregunto el cotilla del número 7.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Si, mucho. Aunque lo entiendo, nuestro matrimonio fue algo apresurado, pero no es como que uno se case todos los días… ¿Saben? </span>— bueno, solo lo conoció por… 60 minutos, o menos.<br />
<br />
— <span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Marine tenía que ser… son los malos</span> — farfullo el tipo número 5.<br />
<br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">… ni siquiera tienes un anillo en tu anular </span>— agrego el tipo número 3.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… ¿es tan importante el anillo? </span>— cuestiono la joven inclinando la cabeza, la respuesta le interesaba porque si estaba casada y ese era un requisito debía ir ya mismo a comprarse un aro de oro.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">¡Claro que son importante! Simbolizan amor eterno, constante, que no se interrumpe con nada…</span> — exclamo con emoción el tipo número 1, parecía todo un romántico.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… ya veo, entonces, tendré que conseguir dos anillos, uno para mi esposo y otro para mi </span>—  musito pensativamente… no sabía donde podría conseguirlos pero iba a buscarlos hasta hallarlos, y luego se lo enviaría en una de las postales.<br />
<br />
— <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color">¿Tu? Pobrecita, por eso dicen que las bonitas lo tienen más difícil. ¿Por qué entregaste tu corazón a un hombre tan cruel? </span>— entre lagrimas número 7, se acerco y la abrazo a modo de consuelo.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Ustedes no parecen malos…</span> — cuestiono, porque viendo ese interactuar parecían más blandos que un flan.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">… no lo somos, Señorita… pero últimamente han pasado cosas, el valor del licor bajo, y tenemos que rebuscarnos. Hay familias que mantener, y la verdad es que usted es la primera mujer que secuestramos, antes de usted… nunca se nos hubiera ocurrido… el dinero mueve al mundo, Jusep tiene una hermana enferma, y Carles debe a sus acreedores… y así todos, necesitamos subsistir…</span> — explico el tipo número 1, a lo que María solo asentía con su cabeza. Ciertamente, la vida no era negra ni blanca, tenía sus matices. Tal vez Thrym tenia problemas económicos, por eso vendió a Cara Melo.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Lamento escuchar eso, espero pueden solventar sus problemas </span>— les comento con bondad y una sonrisa encantadora que los escandilo, al punto de sonrojarlos y hacerles salir corazones de sus ojos. Ella era naturalmente hermosa.<br />
<br />
Luego de esa interacción la soltaron, hablaron un rato más de la vida haciéndose amigos. Como lo imagino, y siempre confiando en su corazón, no eran tipos malos, solo… hacían lo que debían hacer para sobrevivir.  Ella se despidió, guardando sus postales en el bolsito, mientras se daba cuenta que… no sabía dónde estaba. Tenía que haberse ido con ellos, pero ya era tarde, así que empezó a caminar de nuevo, sin sentido o dirección…<br />
<br />
Hasta que de la nada salto un animal emplumado a su camino, se parecía a un pato. Así que ella solo se agacho y lo llamo, pero cuando le mostró los dientes afilados ocultos en el pico, supo que era mejor no meterse con él — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Adivinaré, eres el Karoo carnivoro… </span>— dijo, dando un paso hacia atrás, a lo que el animal dio un paso hacia delante  — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… porque no sigues tu camino, y yo sigo el mío, soy vegana, nunca funcionara lo nuestro... </span>— dio dos pasos hacia atrás, el pato dientón dio dos pasos hacia adelante… ¿acaso la estaba viendo como su presa? Esto parecía más peligroso que los ocho piratas de papel.</div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen:</span> María es secuestra por una banda de piratas que trafican licor barato, empiezan a conversar, se hacen amigos y la dejan libre. Luego, como no sabe orientarse, termina aun más perdida y se encuentra con un animal carnívoro con cara de pocos amigos. La mujer lleva consigo las postales que prometió escribirle a su esposo, porque el plan inicial era enviarlas por correo al cuartel de la marina más cercano a Whisky Peak.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas:</span><br />
Positivos: Belleza/Toque divino, Alegre, Extrovertido.<br />
Negativos: Charlatán, Cotilla, Sin orientación.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>PATO CARNIVORO</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
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				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ROPA DE MM</span>
					</div>
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				</div>
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					<img src="https://i.ibb.co/jZQ0qPct/mariabertram.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: mariabertram.jpg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />

				</div>
			</div></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">/ María Merlot</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>MUSIQUITA</span>
					</div>
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				</div>
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				</div>
			</div><br />
<br />
……………………………………………..<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Había sol…<br />
Había brisa…<br />
Había un cielo despejado…</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Otro día más, o menos, en aquella isla que parecía que emergió de las profundidades, con sus picos, acantilados y arenas doradas. La mujer estaba encerrada en su camarote, desde que sucedió lo de Cara Melo, había estado algo cabizbaja, después de todo perder a un amigo no era fácil, y al animal le había cogido cariño sobre manera; esperaba algún día, regresar por él… y tendría esa meta en la vida, se lo había prometido, que lo buscaría, pagaría el precio de su cabeza y volverían a ser una familia; por ahora, solo tenía que confiar en que el gigante había tomado la mejor decisión, y que ahora el komashika estaba en buenas manos, unas manos que le darían abrigo, alimento y amor. <br />
<br />
En la pared de su camarote, más allá de la jaula de oro, veía la foto de su Peluche. Descubrir que era un pirata, había sido irrelevante… descubrir su nombre (Varo Ganchin) le había alegrado el día. No sabía que había sido de él, más allá que lo vio  correr hacia un barco lejano, esperaba en el fondo de su corazón que estuviera bien, y lograra encontrar la paz y tranquilidad que la fosa de paredes falsas le arrebato. En la cabeza de la joven semi sirena, el mink era un individuo débil que tenia que ser protegido, por eso lo cuido tanto, y porque también le recordaba a Helena y Paavo, sus queridos amigos lobos; a los que no veía desde hacía mucho tiempo ya. Ahora su vista se posaba sobre los papeles pergaminos y lápices que había comprado. Tenía este deseo latente de escribir, escribir y ser leída… la información le gustaba, aunque no podía recordarla en su totalidad; en cambio, los chismes mientras más jugosos mejor se establecían en su cabeza. Ella quería contar como el vecino era infiel, o el elevado precio de la leche de vaca impedía la compra de pasteles, o tal vez entrevistar a alguien, que le contara cosas sobre su vida… ¡El periódico! Ella quería algo así pero ya era mucho soñar, por ahora se levanto y tomo la caja dónde tenía cuatro postales de Whisky Peak… con fechas y mensajes diferentes pero el mismo destinario <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">“Esposo Rojo Granate, el mejor Marine de mi Corazón”</span></span>…</div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Te diste cuenta? Como el sol brilla mucho más luego de la tormenta. Siento que el cielo tiene un azul más hermoso estos días… juraría que me robó el tinte del cabello. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con cariño, tu Esposa Azul Celeste.</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Hoy estoy feliz, mis nakamas lograron sobrevivir a la tormenta. Algún día te presentare a mi Unnie, ella nos ayudará a convencer a mi hermano de nuestro falso matrimonio. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con cariño, tu Esposa Azul Celeste.</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #B20080;" class="mycode_color">Hoy comí brochetas de fruta, estaban coloridas y había una roja como tu cabello. Quizás no lo sepas pero soy vegana. Ahora lo sabes, tenlo presente para cuando me invites a comer. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con cariño, tu Esposa Azul Celeste.</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color">¿Sabes? Me niego a repudiar a toda una facción por las acciones de pocos. Tus ojos y los míos no son tan diferentes. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con cariño, tu Esposa Azul Celeste.</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con un suspiro se las metió en su bolsillo con cierre y que tenía un revestimiento antimojadas. ¿Y si intentaba enviarla a alguna base de la marina? ¿Cuántos pelirrojos podrían existir? Considerando que en su tripulación había uno, y en la del Cocinero había otro, seguro eran muchos… pero ella había hecho una promesa, iba a enviarle postales a su Esposo de Mentiras. Sin perder tiempo, y sin supervisión alguna. Dejo el barco y nado hasta la orilla. Ahí se seco con el sol, y comenzó a caminar hacia ningún lado en particular, total orientación y ella en la misma frase nunca coincidían, solo dejaría que el destino la guiara hacia dónde podía enviar las postales al arquero que conoció en aquel foso del averno…</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Tres horas después… <br />
Algo muy gracioso había sucedido...<br />
Peco de ingenua, y termino en un pequeño gran problema…</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En algún lugar inhóspito de la isla.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un grupo de maleantes, posiblemente piratas, la habían encontrado vagando sin rumbo. Su sentido común le dijo que huyera, pero su corazón confió en ellos, igual… ¿Qué podría salir mal? Tenía su daga escondida entre su ropa, y sus zapatos tenían esa punta de hierro que hacia tanto daño. Bueno, todo salió mal, los tipos eran unos contrabandistas, que, aunque su principal mercancía era el licor de mala calidad, ahora querían comercializar mujeres bellas para mercaderes con mucho dinero, y justo una muy hermosa paso por delante de sus narices… tan perdida como un turista sin mapa. Así fue como termino con las manos amordazadas, sentada en el medio de la nada. ¿Tenia miedo? La verdad es que no, porque parecían… a simple vista unos novatos. Así que solo se puso cómoda mientras intentaba soltar sus muñecas de la cuerda.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cactus…<br />
Arenas…<br />
Aridez…</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Acantilados...<br />
Ese lugar le recordaba al foso…</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Es muy bonita… ¿vamos a venderla?</span> — la voz del primer tipo, un tipo robusto se dejó escuchar.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">Claro que vamos a venderla. ¿Sabes cuanto pagaran por alguien con esa cara y cuerpo?</span>  — afirmo otro de los tipos. <br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … yo no haría eso si fuera ustedes</span> — comento con su suave y alegre voz, mientras cruzaba las piernas. La sentaron, cabe destacar, en una roca muy cómoda.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">Claro que lo vamos a hacer… aunque, ¿por qué lo dices?</span> — hablo el que parecía ser el líder, al que diremos número 1, no tenía la apariencia de alguien malo, le recordaba a Thrym.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… porque mis nakamas se van a molestar, y entonces ustedes la van a pasar mal… tengo sed, denme algo de agua… </span>— indico y luego les pidió algo de beber, el tipo numero 4, fue a buscarle algo de beber y se lo dio con mucha diligencia… ¿de verdad eran tipos malos?<br />
<br />
— <span style="color: #FF851B;" class="mycode_color">Tus nakamas nos dan igual…</span>— respondió el tipo número 2, haciéndose el valiente.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Bueno si Algodón de Azúcar no les asusta, esta también mi hermano… él tiene muy mal humor cuando se trata de mi y que me hagan daño…</span> — recordó a Jensen Valentine, quien sin duda mataría a todos los de esa isla si algo le sucedía a ella.<br />
<br />
—<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color"> ¿Algodón de Azúcar? ¿Un hermano? No nos asusta… miedo nos dan los supuestos karoos carnívoros que anda rondando esta zona, Dah.</span> — recalco el tipo número 5.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¿Qué es un Karoo? Aunque, también esta mi esposo… es un marine… </span>— comento, quizás su mención si causaría miedo.<br />
<br />
—<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"> Ha ha ha ¡Mientes!</span> — rio nervios el tipo número 1, ignorando la pregunta sobre qué era un Karoo.<br />
<br />
— <span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">Eeeeh, jefe… no miente, mire… </span>— le mostró el tipo número 8. Habían sacado las postales que estaban en su bolso. Mal educados esos señores.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">No sé leer tonto…</span> — refuto el tipo numero 1 mientras veía las postales.<br />
<br />
— <span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">Son cartas de amor, jefe… dirigidas a un tal <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esposo Rojo Granate, el mejor Marine de mi Corazón</span>. Si es la esposa de un marine… </span>— dijo chismoseando el contenido, que bueno que no había escrito nada picante… aun.<br />
<br />
— <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Vendrán los marine</span><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">s por nosotros. Los almiran</span><span style="color: #E86E04;" class="mycode_color">tes, y lo que venga despué</span><span style="color: #CF2BE7;" class="mycode_color">s de los almirantes. Nos van a matar a tod</span><span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">os por tocar a la esposa de uno de ellos</span> — la histeria fue colectiva, todos corrían de un lado a otro; era una escena refrescante, contrario a la que su hermano, Jensen Valentine, hacia cuando nombraban esa facción… al parecer, él más bien disfrutaba de esos encuentros que terminaban en hombres de ley muertos.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">¡Basta, Cucarachas de Mar! </span>— grito numero 1 poniendo orden al zafarrancho — <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">… solo debemos devolverla a donde la encontramos e irnos… no nos pasara nada. ¿Verdad, Señorita? </span>—  todos giraron a verla, con aquellos ojos suplicantes. <br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">No lo sé… mi esposo parece tener malas pulgas, siempre esta serio… aunque lo comprendo no debe ser fácil ser un uniformado, siempre luchando contra el mal y esas cosas que hacen los marines…</span> — suspiro, negando con la cabeza, lo que le dio la imagen de una esposa… incomprendida.<br />
<br />
— <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color">¿Es serio con usted señorita? </span>— pregunto el cotilla del número 7.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Si, mucho. Aunque lo entiendo, nuestro matrimonio fue algo apresurado, pero no es como que uno se case todos los días… ¿Saben? </span>— bueno, solo lo conoció por… 60 minutos, o menos.<br />
<br />
— <span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Marine tenía que ser… son los malos</span> — farfullo el tipo número 5.<br />
<br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">… ni siquiera tienes un anillo en tu anular </span>— agrego el tipo número 3.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… ¿es tan importante el anillo? </span>— cuestiono la joven inclinando la cabeza, la respuesta le interesaba porque si estaba casada y ese era un requisito debía ir ya mismo a comprarse un aro de oro.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">¡Claro que son importante! Simbolizan amor eterno, constante, que no se interrumpe con nada…</span> — exclamo con emoción el tipo número 1, parecía todo un romántico.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… ya veo, entonces, tendré que conseguir dos anillos, uno para mi esposo y otro para mi </span>—  musito pensativamente… no sabía donde podría conseguirlos pero iba a buscarlos hasta hallarlos, y luego se lo enviaría en una de las postales.<br />
<br />
— <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color">¿Tu? Pobrecita, por eso dicen que las bonitas lo tienen más difícil. ¿Por qué entregaste tu corazón a un hombre tan cruel? </span>— entre lagrimas número 7, se acerco y la abrazo a modo de consuelo.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Ustedes no parecen malos…</span> — cuestiono, porque viendo ese interactuar parecían más blandos que un flan.<br />
<br />
— <span style="color: #00369B;" class="mycode_color">… no lo somos, Señorita… pero últimamente han pasado cosas, el valor del licor bajo, y tenemos que rebuscarnos. Hay familias que mantener, y la verdad es que usted es la primera mujer que secuestramos, antes de usted… nunca se nos hubiera ocurrido… el dinero mueve al mundo, Jusep tiene una hermana enferma, y Carles debe a sus acreedores… y así todos, necesitamos subsistir…</span> — explico el tipo número 1, a lo que María solo asentía con su cabeza. Ciertamente, la vida no era negra ni blanca, tenía sus matices. Tal vez Thrym tenia problemas económicos, por eso vendió a Cara Melo.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Lamento escuchar eso, espero pueden solventar sus problemas </span>— les comento con bondad y una sonrisa encantadora que los escandilo, al punto de sonrojarlos y hacerles salir corazones de sus ojos. Ella era naturalmente hermosa.<br />
<br />
Luego de esa interacción la soltaron, hablaron un rato más de la vida haciéndose amigos. Como lo imagino, y siempre confiando en su corazón, no eran tipos malos, solo… hacían lo que debían hacer para sobrevivir.  Ella se despidió, guardando sus postales en el bolsito, mientras se daba cuenta que… no sabía dónde estaba. Tenía que haberse ido con ellos, pero ya era tarde, así que empezó a caminar de nuevo, sin sentido o dirección…<br />
<br />
Hasta que de la nada salto un animal emplumado a su camino, se parecía a un pato. Así que ella solo se agacho y lo llamo, pero cuando le mostró los dientes afilados ocultos en el pico, supo que era mejor no meterse con él — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Adivinaré, eres el Karoo carnivoro… </span>— dijo, dando un paso hacia atrás, a lo que el animal dio un paso hacia delante  — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… porque no sigues tu camino, y yo sigo el mío, soy vegana, nunca funcionara lo nuestro... </span>— dio dos pasos hacia atrás, el pato dientón dio dos pasos hacia adelante… ¿acaso la estaba viendo como su presa? Esto parecía más peligroso que los ocho piratas de papel.</div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen:</span> María es secuestra por una banda de piratas que trafican licor barato, empiezan a conversar, se hacen amigos y la dejan libre. Luego, como no sabe orientarse, termina aun más perdida y se encuentra con un animal carnívoro con cara de pocos amigos. La mujer lleva consigo las postales que prometió escribirle a su esposo, porque el plan inicial era enviarlas por correo al cuartel de la marina más cercano a Whisky Peak.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas:</span><br />
Positivos: Belleza/Toque divino, Alegre, Extrovertido.<br />
Negativos: Charlatán, Cotilla, Sin orientación.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>PATO CARNIVORO</span>
					</div>
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				</div>
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				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ROPA DE MM</span>
					</div>
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				</div>
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				</div>
			</div><br />
<br />

				</div>
			</div></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Social/Pasado] Zafarrancho en el huerto]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2824</link>
			<pubDate>Thu, 25 Dec 2025 12:09:45 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=504">Alana Sahiba</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2824</guid>
			<description><![CDATA[Whisky Peak era precioso, perfecto. Eso, en sí mismo, ya me parecía sospechoso. Lo perfecto es extraño. Las calles estaban demasiado limpias, las sonrisas de oreja a oreja demasiado blancas, y la música que salía de las tabernas tenía ese ritmo amable que te invita a sentarte… justo antes de que alguien te venda algo que no pediste o te apuñale emocionalmente. O físicamente. Dependía del día. Las casas estaban bien alineadas, barriles de whisky apilados como si alguien hubiera decidido que la estética del alcohol debía ser impecable, flores en las ventanas. Muchas flores. Demasiadas flores para un sitio que olía tanto a licor. Había aprendido, a base de golpes y malas digestiones, que los lugares excesivamente amables suelen tener letra pequeña. Nadie sonríe así porque sí. Nadie te desea un “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">buen día</span>” con tanta intensidad sin esperar algo a cambio. Quizás era de formación profesional. O quizás era simple supervivencia. Cuando un sitio parece demasiado limpio, alguien ha estado fregando sangre antes. O tal vez hablo por mí misma.<br />
<br />
Yo caminaba con los brazos a la espalda, balanceando la cola con despreocupación fingida, observándolo todo con una atención casi profesional. Bueno, más bien caminaba Han. Yo estaba subida en sus hombros. Señalé un edificio perfecto, como no. Desde ahí arriba, Whisky Peak parecía aún más falso. Los edificios parecían estar demasiado alineados, las chimeneas demasiado rectas. Incluso el humo salía educadamente hacia arriba, como si hubiera pasado por un curso de modales, como pidiendo permiso.<br />
<br />
A pesar de todo, no era mala vista, no. Pero siempre me hacía sentir como una mascota exótica en exhibición, siempre que no estuviera en Green Bit, claro; por el momento no parecía ser una sensación que fuese a desaparecer. “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mire, señora, viene con cola incluida</span>”—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Esto tiene pinta de hostal</span> —murmuré señalando otro edificio; era importante saber dónde poder dormir si se necesitaba—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Y los hostales nunca cuentan la parte donde te roban el riñón.</span><br />
<br />
No esperaba respuesta. Solo necesitaba decirlo en voz alta, como una advertencia. Salté de su hombro para continuar avanzando a mi propio paso, sin prisa. Avanzamos alejándonos del centro, donde el bullicio empezaba a doler en los oídos, hacia una zona más tranquila. El sonido de las risas reducía poco a poco, sustituido por el crujido de la tierra bajo los pies y el canto perezoso de algún insecto que claramente estaba cobrando por horas.<br />
<br />
Y entonces ocurrió. Me detuve tan en seco que, de haber sido más alta, habría levantado una nube de polvo dramática, admirable tan solo por aquellos de mi tamaño. Pero como no lo era, me limité a quedarme inmóvil, con la cabeza girando lentamente hacia la derecha. Allí. Un huerto. Pequeño. Modesto. Delicioso. Una valla de madera baja, vieja pero firme. Surcos perfectamente trazados. Plantas verdes, sanas, orgullosas de existir. Frutas colgando como si el mundo fuese justo y recompensara el esfuerzo. Aquello no era un huerto: era una provocación para turistas. Todo en aquel huerto gritaba dedicación. No abandono, no “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">lo que salga</span>”. Alguien venía todos los días. Alguien regaba, podaba, hablaba quizá con las plantas. Era el tipo de huerto que te causa envidia de lo perfecto que está. Era el tipo que sabe exactamente cuántas frutas le faltan al final del día.<br />
<br />
— <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Vale </span>—susurré—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Esto es violencia pasiva… </span>—pensé en voz alta antes de girarme hacia Han—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Nos hacen falta ingredientes en el barco, ¿cierto? Podríamos aprovechar lo que la naturaleza nos ofrece.</span><br />
<br />
Tras lanzar la idea al aire, me acerqué con pasos lentos al huerto, casi teatrales, como si temiera que el huerto pudiera huir si hacía un movimiento brusco, quizás dejando a Han atrás o quizás con Han siguiéndome. El olor me golpeó de lleno. Apoyé las manos en la valla y me asomé.<br />
<br />
— <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No hay nadie </span>—añadí, bajando la voz, no para Han, sino para mí, que me encontraba un tanto más adelantada a su posición—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Eso es buena señal o una señal pésima. Aún no lo sé. Nadie ha dicho que comer fruta sea ilegal. ¿Robarla? Quizá. Comerla, no </span>—robar no iba muy acorde a mi moral, pero morirnos de hambre tampoco—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Podríamos tal vez tan solo evaluar el entorno, ¿no? Investigación de campo que se llama. Botánica aplicada tal vez. Supervivencia básica, si es que lo anterior no te convence.</span><br />
<br />
Aunque no le hablara a Han, en realidad estaba intentando convencerme a mí misma de que lo que quería hacer no estaba tan mal… Y si tenía un compañero de crímenes… bueno, la culpa compartida siempre es más fácil de sobrellevar que estando sola, ¿cierto? Alguna ventaja tenía que tener estar en compañía constante, en una tripulación.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Whisky Peak era precioso, perfecto. Eso, en sí mismo, ya me parecía sospechoso. Lo perfecto es extraño. Las calles estaban demasiado limpias, las sonrisas de oreja a oreja demasiado blancas, y la música que salía de las tabernas tenía ese ritmo amable que te invita a sentarte… justo antes de que alguien te venda algo que no pediste o te apuñale emocionalmente. O físicamente. Dependía del día. Las casas estaban bien alineadas, barriles de whisky apilados como si alguien hubiera decidido que la estética del alcohol debía ser impecable, flores en las ventanas. Muchas flores. Demasiadas flores para un sitio que olía tanto a licor. Había aprendido, a base de golpes y malas digestiones, que los lugares excesivamente amables suelen tener letra pequeña. Nadie sonríe así porque sí. Nadie te desea un “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">buen día</span>” con tanta intensidad sin esperar algo a cambio. Quizás era de formación profesional. O quizás era simple supervivencia. Cuando un sitio parece demasiado limpio, alguien ha estado fregando sangre antes. O tal vez hablo por mí misma.<br />
<br />
Yo caminaba con los brazos a la espalda, balanceando la cola con despreocupación fingida, observándolo todo con una atención casi profesional. Bueno, más bien caminaba Han. Yo estaba subida en sus hombros. Señalé un edificio perfecto, como no. Desde ahí arriba, Whisky Peak parecía aún más falso. Los edificios parecían estar demasiado alineados, las chimeneas demasiado rectas. Incluso el humo salía educadamente hacia arriba, como si hubiera pasado por un curso de modales, como pidiendo permiso.<br />
<br />
A pesar de todo, no era mala vista, no. Pero siempre me hacía sentir como una mascota exótica en exhibición, siempre que no estuviera en Green Bit, claro; por el momento no parecía ser una sensación que fuese a desaparecer. “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mire, señora, viene con cola incluida</span>”—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Esto tiene pinta de hostal</span> —murmuré señalando otro edificio; era importante saber dónde poder dormir si se necesitaba—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Y los hostales nunca cuentan la parte donde te roban el riñón.</span><br />
<br />
No esperaba respuesta. Solo necesitaba decirlo en voz alta, como una advertencia. Salté de su hombro para continuar avanzando a mi propio paso, sin prisa. Avanzamos alejándonos del centro, donde el bullicio empezaba a doler en los oídos, hacia una zona más tranquila. El sonido de las risas reducía poco a poco, sustituido por el crujido de la tierra bajo los pies y el canto perezoso de algún insecto que claramente estaba cobrando por horas.<br />
<br />
Y entonces ocurrió. Me detuve tan en seco que, de haber sido más alta, habría levantado una nube de polvo dramática, admirable tan solo por aquellos de mi tamaño. Pero como no lo era, me limité a quedarme inmóvil, con la cabeza girando lentamente hacia la derecha. Allí. Un huerto. Pequeño. Modesto. Delicioso. Una valla de madera baja, vieja pero firme. Surcos perfectamente trazados. Plantas verdes, sanas, orgullosas de existir. Frutas colgando como si el mundo fuese justo y recompensara el esfuerzo. Aquello no era un huerto: era una provocación para turistas. Todo en aquel huerto gritaba dedicación. No abandono, no “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">lo que salga</span>”. Alguien venía todos los días. Alguien regaba, podaba, hablaba quizá con las plantas. Era el tipo de huerto que te causa envidia de lo perfecto que está. Era el tipo que sabe exactamente cuántas frutas le faltan al final del día.<br />
<br />
— <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Vale </span>—susurré—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Esto es violencia pasiva… </span>—pensé en voz alta antes de girarme hacia Han—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Nos hacen falta ingredientes en el barco, ¿cierto? Podríamos aprovechar lo que la naturaleza nos ofrece.</span><br />
<br />
Tras lanzar la idea al aire, me acerqué con pasos lentos al huerto, casi teatrales, como si temiera que el huerto pudiera huir si hacía un movimiento brusco, quizás dejando a Han atrás o quizás con Han siguiéndome. El olor me golpeó de lleno. Apoyé las manos en la valla y me asomé.<br />
<br />
— <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No hay nadie </span>—añadí, bajando la voz, no para Han, sino para mí, que me encontraba un tanto más adelantada a su posición—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Eso es buena señal o una señal pésima. Aún no lo sé. Nadie ha dicho que comer fruta sea ilegal. ¿Robarla? Quizá. Comerla, no </span>—robar no iba muy acorde a mi moral, pero morirnos de hambre tampoco—<span style="color: #b20080;" class="mycode_color">. Podríamos tal vez tan solo evaluar el entorno, ¿no? Investigación de campo que se llama. Botánica aplicada tal vez. Supervivencia básica, si es que lo anterior no te convence.</span><br />
<br />
Aunque no le hablara a Han, en realidad estaba intentando convencerme a mí misma de que lo que quería hacer no estaba tan mal… Y si tenía un compañero de crímenes… bueno, la culpa compartida siempre es más fácil de sobrellevar que estando sola, ¿cierto? Alguna ventaja tenía que tener estar en compañía constante, en una tripulación.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Posibilidad de ingreso[Pasado Día 29 de Otoño, año 16]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2823</link>
			<pubDate>Thu, 25 Dec 2025 09:26:50 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=458">Kelvin Einstein Nagumo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2823</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Había pasado ya algun tiempo desde que llegaron a la isla, y seguían sin tener una forma de moverse, un medio para seguir el camino el joven era la mente tras el comienzo de todo aquello, fue él quien los reunió, fue él quien dio el paso a moverse hacia la zona de Grand Line. Por ese motivo era que se sentía obligado a ser quien resolviera el problema que se les había presentado. Necesitaban un barco, y dado no pertenecían a ningún tipo de organización con sueldos, tampoco se dedicaban a cazar criminales para entregarlos, tendrían que encontrar una forma de conseguir dinero para poder pagar un barco, pero claro, ¿cómo podrían conseguir dinero suficiente para un barco con el poco tiempo que tienen para hacerlo y la poca fuente de ingreso que se les habilita?<br />
<br />
El joven sabía poco de conseguir dinero, quizás vendiendo cosas que fabrique pudiera conseguir algo, pero tampoco es que fuera muy bueno en ello como para poder conseguir una cantidad considerable de dinero para ello, así que tenía que explorar otras opciones.<br />
<br />
Pese a que se le viera sentado en las afueras, no era  como que estuviera esperando a que alguien le regalara el dinero, estaba pensando, no le gustaba meterse demasiado en las ciudades salvo que fuera extremadamente necesario. El joven prestaba atención a su entorno, por si escuchaba alguna cosa que le ayudara dar con una idea, o una opción, para conseguir algo de dinero.<br />
<br />
Fue entonces cuando lo escuchó, alguien hablaba de un banco, un lugar donde podría pedir un préstamo, no era la idea más inteligente, eso lo sabía, pero era la única que tenía por el momento, y sería la que podría darle tiempo a conseguir dinero para devolver el préstamo y poder moverse, sino, estarían atascados allí eternamente, sin poder hacer más que ver como todos pasan de largo.<br />
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Había pasado ya algun tiempo desde que llegaron a la isla, y seguían sin tener una forma de moverse, un medio para seguir el camino el joven era la mente tras el comienzo de todo aquello, fue él quien los reunió, fue él quien dio el paso a moverse hacia la zona de Grand Line. Por ese motivo era que se sentía obligado a ser quien resolviera el problema que se les había presentado. Necesitaban un barco, y dado no pertenecían a ningún tipo de organización con sueldos, tampoco se dedicaban a cazar criminales para entregarlos, tendrían que encontrar una forma de conseguir dinero para poder pagar un barco, pero claro, ¿cómo podrían conseguir dinero suficiente para un barco con el poco tiempo que tienen para hacerlo y la poca fuente de ingreso que se les habilita?<br />
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El joven sabía poco de conseguir dinero, quizás vendiendo cosas que fabrique pudiera conseguir algo, pero tampoco es que fuera muy bueno en ello como para poder conseguir una cantidad considerable de dinero para ello, así que tenía que explorar otras opciones.<br />
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Pese a que se le viera sentado en las afueras, no era  como que estuviera esperando a que alguien le regalara el dinero, estaba pensando, no le gustaba meterse demasiado en las ciudades salvo que fuera extremadamente necesario. El joven prestaba atención a su entorno, por si escuchaba alguna cosa que le ayudara dar con una idea, o una opción, para conseguir algo de dinero.<br />
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Fue entonces cuando lo escuchó, alguien hablaba de un banco, un lugar donde podría pedir un préstamo, no era la idea más inteligente, eso lo sabía, pero era la única que tenía por el momento, y sería la que podría darle tiempo a conseguir dinero para devolver el préstamo y poder moverse, sino, estarían atascados allí eternamente, sin poder hacer más que ver como todos pasan de largo.<br />
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Entre cactus y cañones [pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2820</link>
			<pubDate>Wed, 24 Dec 2025 16:57:50 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=494">Han</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2820</guid>
			<description><![CDATA[En la espalda el fuego del sol, azotando con sus rayos sin piedad alguna, en la frente la sal del sudor, casi tan caliente como la temperatura del ambiente, inclemente; en el suelo el brillo dorado de la arena, adornado de cuando en cuando con un matorral seco o un cactus guerrero que luchaba por sobrevivir. A la lejanía se veía una realidad deformada, como si el propio aire se derritiese, como si las montañas temblasen, de fondo los cañones y gargantas de una sílice rojiza que entonaban un fuerte naranja al reflejar la luz diurna. <br />
<br />
Las calles del pueblo estaban vacías, en esas horas de máximo calor nadie quería estar fuera ante las inclemencias del tiempo extremo. Solo se escuchaban los vientos danzantes y juguetones corretear por los estrechos pasillos, el crujido robusto de la madera de los edificios, resistiendo la ardiente atmósfera, el ruido de la gente que se cuidaba de estar lo más frescos posible en aquellos edificios. Algún bar hacía un ruido algo mas alto, pero tampoco algo que enturbiase la calma del ambiente, algún arbusto salía rodando a través de la plaza, movido por la brisa; y lo único que rompía el silencio con un zumbido constante de fondo que llegaba a convertirse en ruido blanco eran las cigarras, insectos cantores ante el calor, un ruido que podía a llegar a ser ensordecedor en algunos momentos. <br />
<br />
La isla tenía una topografía curiosa, algo que jamás había visto la verdad, todo allí era nuevo para mi. Hacía un par de semanas que Zhang había logrado sacarnos de aquel atolladero en la que nos vimos envueltos, luchando sin saber porqué y viendo a nuestra tripulación afectada. No solo Dong había salido gravemente herido, perdimos a aquel que comenzó este camino, Cao ... , esperamos en los Cabos Gemelos todo lo que pudimos, pero no supimos de él, ni una simple pista. Quizás murió ahogado en el mar, pero... ¿Y si él fue capturado como los demás? Quién sabe, tal vez esta preso en algún lugar por alguien. Demasiadas incógnitas, demasiadas preguntas sin respuesta; hoy por hoy mis compañeros lo daban por muerto, aunque Kay tardó en entenderlo un poco mas que los demás, podía entenderle, me pasó cuando mis padres dejaron este mundo.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Camarero, un vaso de limonada.-</span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> Dije al apoyarme sobre la barra con un brazo mientras hacía una seña con el otro para llamar la atención del tabernero del saloon. Allí me encontraba, en un edificio de madera, con dos puertas semi giratorias y la barra en la pared puesta a la entrada, al fondo a la derecha se veían unas escaleras que subían a una segunda planta, aquel bar también alquilaba habitaciones; al fondo a la izquierda un pequeño escenario con bombillas fundidas, encima de este había una pianola mas vieja que yo mismo y un señor tocando. El espacio diáfano del local había mesas de madera, rodeadas de sillas del mismo material; borrachos sentados y jugando a las cartas o contándose historietas aldeanas, se escuchaban risas y el ruido de las copas chocar contra las mesas contra otras jarras. </span><br />
<br />
<span style="color: #444444;" class="mycode_color">Mi vestuario era el habitual, kimono negro con bordados rojos, unos pantaloncillos hasta las rodillas, descalzo como siempre, pues hacía tiempo que no sentía quemarme la piel, así que el tacto ardiente de la arena no sería nada para mi. Lo único que cambiaba era un sombrero de estilo cowboy en mi cabeza, de color negro y una pluma morada a uno de los lados, un pequeño recuerdo que adquirí en un concurso de tragos, pobres ingenuos los parroquianos de aquel bar, si supiesen que el alcohol no me afecta nadie querría jugar contra mi. </span><br />
<br />
<span style="color: #444444;" class="mycode_color">Aquella tarde no era una de diversión, no. Me encontraba meditabundo mirando la limonada, pensando en donde podía encontrarse Cao, quizás negando una realidad inamovible, si, pero nada podía negarme que estuviese en alguna parte. </span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En la espalda el fuego del sol, azotando con sus rayos sin piedad alguna, en la frente la sal del sudor, casi tan caliente como la temperatura del ambiente, inclemente; en el suelo el brillo dorado de la arena, adornado de cuando en cuando con un matorral seco o un cactus guerrero que luchaba por sobrevivir. A la lejanía se veía una realidad deformada, como si el propio aire se derritiese, como si las montañas temblasen, de fondo los cañones y gargantas de una sílice rojiza que entonaban un fuerte naranja al reflejar la luz diurna. <br />
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Las calles del pueblo estaban vacías, en esas horas de máximo calor nadie quería estar fuera ante las inclemencias del tiempo extremo. Solo se escuchaban los vientos danzantes y juguetones corretear por los estrechos pasillos, el crujido robusto de la madera de los edificios, resistiendo la ardiente atmósfera, el ruido de la gente que se cuidaba de estar lo más frescos posible en aquellos edificios. Algún bar hacía un ruido algo mas alto, pero tampoco algo que enturbiase la calma del ambiente, algún arbusto salía rodando a través de la plaza, movido por la brisa; y lo único que rompía el silencio con un zumbido constante de fondo que llegaba a convertirse en ruido blanco eran las cigarras, insectos cantores ante el calor, un ruido que podía a llegar a ser ensordecedor en algunos momentos. <br />
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La isla tenía una topografía curiosa, algo que jamás había visto la verdad, todo allí era nuevo para mi. Hacía un par de semanas que Zhang había logrado sacarnos de aquel atolladero en la que nos vimos envueltos, luchando sin saber porqué y viendo a nuestra tripulación afectada. No solo Dong había salido gravemente herido, perdimos a aquel que comenzó este camino, Cao ... , esperamos en los Cabos Gemelos todo lo que pudimos, pero no supimos de él, ni una simple pista. Quizás murió ahogado en el mar, pero... ¿Y si él fue capturado como los demás? Quién sabe, tal vez esta preso en algún lugar por alguien. Demasiadas incógnitas, demasiadas preguntas sin respuesta; hoy por hoy mis compañeros lo daban por muerto, aunque Kay tardó en entenderlo un poco mas que los demás, podía entenderle, me pasó cuando mis padres dejaron este mundo.<br />
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<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Camarero, un vaso de limonada.-</span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> Dije al apoyarme sobre la barra con un brazo mientras hacía una seña con el otro para llamar la atención del tabernero del saloon. Allí me encontraba, en un edificio de madera, con dos puertas semi giratorias y la barra en la pared puesta a la entrada, al fondo a la derecha se veían unas escaleras que subían a una segunda planta, aquel bar también alquilaba habitaciones; al fondo a la izquierda un pequeño escenario con bombillas fundidas, encima de este había una pianola mas vieja que yo mismo y un señor tocando. El espacio diáfano del local había mesas de madera, rodeadas de sillas del mismo material; borrachos sentados y jugando a las cartas o contándose historietas aldeanas, se escuchaban risas y el ruido de las copas chocar contra las mesas contra otras jarras. </span><br />
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<span style="color: #444444;" class="mycode_color">Mi vestuario era el habitual, kimono negro con bordados rojos, unos pantaloncillos hasta las rodillas, descalzo como siempre, pues hacía tiempo que no sentía quemarme la piel, así que el tacto ardiente de la arena no sería nada para mi. Lo único que cambiaba era un sombrero de estilo cowboy en mi cabeza, de color negro y una pluma morada a uno de los lados, un pequeño recuerdo que adquirí en un concurso de tragos, pobres ingenuos los parroquianos de aquel bar, si supiesen que el alcohol no me afecta nadie querría jugar contra mi. </span><br />
<br />
<span style="color: #444444;" class="mycode_color">Aquella tarde no era una de diversión, no. Me encontraba meditabundo mirando la limonada, pensando en donde podía encontrarse Cao, quizás negando una realidad inamovible, si, pero nada podía negarme que estuviese en alguna parte. </span>]]></content:encoded>
		</item>
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