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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Little Garden [Segunda isla]]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 02:14:50 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[Aprender a desacelerar // Pasado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3621</link>
			<pubDate>Wed, 29 Apr 2026 17:46:19 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=534">Rackham Uker</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3621</guid>
			<description><![CDATA[Calor, solo podía pensar en eso en esa isla del demonio, demasiado calor.<br />
<br />
Con el clima, ese volcán tan cerca, la posibilidad de ser atacado por marines o las bestias gigantes que vivían en el lugar que lo hacían estar en constante estado de alerta. No, no era su isla preferida, preferiría vivir en un pleno desierto que tener que pasar un día más ahí mismo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/bUTBQj9.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: bUTBQj9.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
Soltó un suspiro, agotado mentalmente. Desde su llegada a este lugar que no había tenido un buen día de descanso, más por voto propio que por verdaderas circunstancias peligrosas. Su llegada le demostró que podían estar tras ellos en cualquier momento, los animales que tenían esa gran selva como su hogar eran casi tan peligrosos como esos marines, solo dos personas no podrían encargarse de…<br />
<br />
Se golpeó el rostro con la palma de su mano, estaba dejando que su cansancio tomara el control de su mente. Solo debían esperar un poco más para asegurarse de salir de ese lugar sin ser seguidos, desesperarse no le traía nada bueno. Sus pies aplastaron la arena sin problemas en cuanto saltó del barco para caminar hacia la otra embarcación, le de su tripulación aliada, con quienes había decidido juntarse para al menos tener una forma de disuadir ataques como el que recibieron antes, así como una vía para que su tripulación pueda escapar si volvía a pasar y debía quedarse ahí, a morir por…<br />
<br />
¿Desde cuando había tomado eso como su responsabilidad?<br />
<br />
Sin más, llegó al barco vecino y llamó a la persona que quería ver desde afuera. - <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Hyak!</span> Soy Uker</span> -. Tal vez no lo recordaba, pero no iba a explicarle todo de nuevo sin que estén cara a cara. - <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿De que querías hablar?</span> -. Su mano se apoyó en el mango de su espada, la cual colgaba de su cintura completamente envainada. No iba a cortar a quien se acercara, solo buscaba descansar el brazo.<br />
<br />
Desde que conoció al extraño doctor, o mejor dicho, desde que hablaron sobre su objetivo, estuvo presente en ambos la idea de investigar lo más posible sobre la inmortalidad. Había un investigador joven en Karate, parecía seguro de que una fuente capaz de otorgar la juventud eterna a su alrededor se encontraba en algún punto del mundo, le había dicho que le informaría de cualquier avance y por ahora…<br />
<br />
No había nada, no había encontrado absolutamente nada.<br />
<br />
Incluso sin la aparición de ese investigador, su propio objetivo era encontrar algo que le concediera algo tan sagrado como la inmortalidad, pero la falta de información sobre algo así comenzaba a ser preocupante. Tal vez se estaba apurando, apenas hace una semana había llegado a Little Garden, hace menos de un mes habían pisado la primera isla del Grand Line, tal vez debía bajar un poco el ritmo, junto a sus expectativas.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/lH5VVev.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: lH5VVev.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
Nadie dijo que fuera a ser fácil encontrar esa información.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Calor, solo podía pensar en eso en esa isla del demonio, demasiado calor.<br />
<br />
Con el clima, ese volcán tan cerca, la posibilidad de ser atacado por marines o las bestias gigantes que vivían en el lugar que lo hacían estar en constante estado de alerta. No, no era su isla preferida, preferiría vivir en un pleno desierto que tener que pasar un día más ahí mismo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/bUTBQj9.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: bUTBQj9.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
Soltó un suspiro, agotado mentalmente. Desde su llegada a este lugar que no había tenido un buen día de descanso, más por voto propio que por verdaderas circunstancias peligrosas. Su llegada le demostró que podían estar tras ellos en cualquier momento, los animales que tenían esa gran selva como su hogar eran casi tan peligrosos como esos marines, solo dos personas no podrían encargarse de…<br />
<br />
Se golpeó el rostro con la palma de su mano, estaba dejando que su cansancio tomara el control de su mente. Solo debían esperar un poco más para asegurarse de salir de ese lugar sin ser seguidos, desesperarse no le traía nada bueno. Sus pies aplastaron la arena sin problemas en cuanto saltó del barco para caminar hacia la otra embarcación, le de su tripulación aliada, con quienes había decidido juntarse para al menos tener una forma de disuadir ataques como el que recibieron antes, así como una vía para que su tripulación pueda escapar si volvía a pasar y debía quedarse ahí, a morir por…<br />
<br />
¿Desde cuando había tomado eso como su responsabilidad?<br />
<br />
Sin más, llegó al barco vecino y llamó a la persona que quería ver desde afuera. - <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Hyak!</span> Soy Uker</span> -. Tal vez no lo recordaba, pero no iba a explicarle todo de nuevo sin que estén cara a cara. - <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿De que querías hablar?</span> -. Su mano se apoyó en el mango de su espada, la cual colgaba de su cintura completamente envainada. No iba a cortar a quien se acercara, solo buscaba descansar el brazo.<br />
<br />
Desde que conoció al extraño doctor, o mejor dicho, desde que hablaron sobre su objetivo, estuvo presente en ambos la idea de investigar lo más posible sobre la inmortalidad. Había un investigador joven en Karate, parecía seguro de que una fuente capaz de otorgar la juventud eterna a su alrededor se encontraba en algún punto del mundo, le había dicho que le informaría de cualquier avance y por ahora…<br />
<br />
No había nada, no había encontrado absolutamente nada.<br />
<br />
Incluso sin la aparición de ese investigador, su propio objetivo era encontrar algo que le concediera algo tan sagrado como la inmortalidad, pero la falta de información sobre algo así comenzaba a ser preocupante. Tal vez se estaba apurando, apenas hace una semana había llegado a Little Garden, hace menos de un mes habían pisado la primera isla del Grand Line, tal vez debía bajar un poco el ritmo, junto a sus expectativas.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/lH5VVev.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: lH5VVev.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
Nadie dijo que fuera a ser fácil encontrar esa información.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Propagación del Vacío [Navegación | PA]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3528</link>
			<pubDate>Tue, 14 Apr 2026 10:22:49 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=506">Zhang Guolao</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3528</guid>
			<description><![CDATA[<div style="max-width:500px;height:90px;margin:10px auto;background:#000;border:1px solid #00acc1;border-radius:4px;overflow:hidden;font-family:Arial,sans-serif;text-align:center;"><div style="padding:4px;color:#00acc1;font-size:12px;text-transform:uppercase;border-bottom:2px solid #222;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Propagación del Vacío</span><br><span style="color:#666;font-size:8px;">Little Garden - Wu Wei - 27 Otoño, Año 17</span></div><div style="height:55px;position:relative;overflow:hidden;"><div style="position:absolute;top:-130px;width:100%;height:315px;"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/Za9LY6Q3EuI?si=Bhd_u-TjSTkDQ9KQ" style="width:100%;height:100%;border:0;" allowfullscreen></iframe></div></div></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Little Garden - Wu Wei - 27 Otoño, Año 17</div>
<br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Aquella era una tarde nostálgica, y no solo por la pesadez que provoca dejar atrás lo que, por un tiempo, había sido un hogar, sino por los recuerdos que le marcarían para siempre. El cielo estaba cubierto de nubes, grises, y aunque el instinto del viejo Mink le decía que no llovería, el ambiente era tan melancólico que daba la impresión de que Little Garden, la isla prehistórica, derramaría unas cuantas lágrimas silenciosas por esta partida.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">El viejo burro, Zhang Guolao, ya estaba sobre el velero. Sus grandes manos, se aferraban a la madera con un respeto casi reverente. El Wu Wei era su compañero ahora... Era el momento de partir, de cruzar ese mar del demonio que tantos secretos guardaba. Su Log Pose, que hacía tiempo estaba cargado, vibraba suavemente en su muñeca. No había prisa, claro, pero el camino se abría en el horizonte.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Little Garden, aquella isla salvaje y sus encuentros inesperados, no era un lugar para echar raíces eternas...<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Hmmm... </span>Zhang suspiró con suavidad, y un pequeño aliento frío se mezcló con el aire. Se alegraba de tener a Silencio, su pequeño y ruidoso compañero, que aún permanecía sobre la arena, aferrándose a los últimos segundos de tierra firme.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Es hora de subir, nos vamos—</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">anunció el burro, en un Intentó de alzar la voz, pero sí Silencio lo escuchaba, ya era más que un milagro. Aun así, el mono terminó por reaccionar y comenzó a subir a la embarcación.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Mientras Silencio se acomodaba, el viejo burro optó por inspeccionar el velero una última vez. A pesar de la rudeza de aquella tierra, la nave aún parecía nueva y hermosa. Era fuerte, sólida, bien construida. Eso lo reconfortaba. Ahora que sentía verdadero aprecio por su nueva embarcación, el viejo monje se permitía navegar al Wu Wei con mayor serenidad.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Pasó junto al pequeño jardín que habían plantado. Revisó los camarotes y observó las velas, escuchando el suave roce del viento. Comprobó un par de amarres, y todo parecía en orden. Aun así, rezaba en silencio a los dioses del mar para que nada fallara.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Hmmm... ¿Todo listo, para zapar? El mar nos espera… Bai… Mahou, ¿están listas…?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Su cuerpo comenzaba a sentir un nerviosismo, que se movía en su interior, pero aun así su rostro permanecía en calma, y a</span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">sí permaneció durante un rato, con su único ojo observando el horizonte. <br />
<br />
Cuando finalmente sintió que Silencio estaba cómodo en su regazo, se detuvo en medio de la cubierta. Miró el mar, luego los cráneos gigantes de la isla, y finalmente, al Wu Wei, junto a sus compañeras. Zhang respiró, llenando sus pulmones de aire, y un tenue aliento helado escapó de su boca.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Antes de partir </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—dijo con voz suave, como siempre—, </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Despidámonos de esta tierra por última vez... Hmmm. —</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> Zhang permaneció en silencio e hizo una pequeña reverencia a ese lugar, que tanto le había enseñado. </span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Sus pensamientos, mezclados entre la vida que dejaban atrás y el camino que empezaban. Pum... El viejo burro golpeó suavemente la madera con su pezuña, y el sonido pronto se perdió en el mar. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">  Ahora nos cuidaremos entre nosotros. -</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> Murmuró el viejo burro, mientras se acercaba a sus compañeras. - Zhang alzó la vista, y aquel cráneo gigantesco le recordó a sus compañeros.</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> - No olvidaré nunca este lugar. -</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> Dijo con respeto, era el momento de dejar atrás aquellos recuerdos que lo anclaban a este lugar.<br />
<br />
</span><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bitácora del Navegante</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tripulantes:</span> Bai, Mahou, Larry, Silencio y Zhang. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rumbo</span>: Isla Drum. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Log Pose:</span> "Cargado"<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Barco:</span> Wu Wei - 3 de Riesgo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Navegante:</span> Nivel 3 - 3 de Riesgo. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Riesgo total: </span>-6<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Objetos y Barco</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/hrFrALB.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Log Pose</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    } else {
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>50000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Dispositivo de navegación con forma de brújula estrictamente necesario para viajar por Grand Line.</i>
                </p>
                <hr/>
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>logpose001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='card-barco'>
                <div class='d-flex justify-content-between align-items-center'>
                    <div class='d-flex flex-column align-items-even gap-05 w-100 p-05'>
                        <div class='d-flex gap-1 align-items-center'>
                            <strong id='nombreBarco' class='fs-20'>Wu Wei</strong>
                            <span class='fs-13' style='padding: 2px 8px; border-radius: 999px; background: rgba(0,0,0,0.35); border: 1px solid rgba(255,255,255,0.55);'>Equipado</span>
                        </div>
                        <div class='d-flex justify-content-start align-items-center gap-2'>
                            <div class='categoria'><strong>Barcos</strong></div>
                            <div id='tipoBarco' class='tipo'><strong>velero</strong></div>
                        </div>
                    </div>
                    <img id='imagenBarco' class='imagen' src='https://images2.imgbox.com/6e/c0/vGi8JAWa_o.png' alt='Imagen barco'/>
                </div>
                <div class='card-spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`card-spoiler-content`)[0].style.display == `block`){
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                </div>
                <div class='card-spoiler-content' style='display: none'>
                    <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-1'>
                        <div class='d-grid grid-3-columns grid-column-gap-2 grid-row-gap-1 w-90 fs-16'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='tierBarco'>3</strong>
                                <span>Tier</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <div><strong id='vitalidadActualBarco'>15000</strong>/<strong id='vitalidadBarco'>17000</strong></div>
                                <span>Puntos de vitalidad</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='resistenciaPasivaBarco'>500</strong>
                                <span>Res/Pas</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='espaciosBarco'>15</strong>
                                <span>Espacios</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='velocidadBarco'>850</strong>
                                <span>Velocidad</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='reduccionRiesgoBarco'>-3</strong>
                                <span>Riesgo</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='equipadoBarco'>Sí</strong>
                                <span>¿Equipado?</span>
                            </div>
                        </div>
                        <div class='d-flex justify-content-center w-90' style='border-top: 1px solid black; border-bottom: 1px solid black; padding: auto 5px'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                <strong class='fs-16'>Modificaciones</strong>
                                <em class='fs-14'>(Disponibles <span id='modificacionesDisponiblesBarco'>4</span>)</em>
                            </div>
                        </div>
                        <div id='modificacionesBarco' class='d-grid grid-3-columns grid-column-gap-2 grid-row-gap-1 w-90 fs-16'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Suelo</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Baranda</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Espacio</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Jardín</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Refuerzo estructural</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>-</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>-</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>-</span>
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                                            <span class='text-center'>-</span>
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                        </div>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    Descripción: <i id='descripcionBarco'>El Wu Wei es un concepto del Tao que significa “no acción” entendida como actuar en armonía con la vida.<br />
Es un enorme velero, capaz de iniciar o terminar conflictos con la misma facilidad. La nave mide 143 metros de eslora, 25 de manga, 8 de calado y cuenta con tres mástiles de 90 metros. En el primero se ubica el timón, protegido por una pequeña caseta para resguardar al navegante del clima y de la luz lunar.<br /><br />Posee 15 espacios, incluyendo habitaciones privadas con baño para cada tripulante y una vivienda propia para Alana, sumando 9 espacios. También cuenta con una gran sala común para reuniones, debates y votaciones, una cocina completamente equipada y áreas de despensa y comedor.<br /><br />La cubierta tiene mejoras para reforzar la resistencia, facilitar el abordaje de naves enemigas. Alberga también un jardín especializado, que potencia las habilidades del explorador y el montaraz. Parte de este jardín se ha destinado recientemente a un invernadero de marihuana.<br /><br />El velero está construido con madera clara de pino resistente, decorado con detalles dorados, velas blancas y la calavera de La Mano Vacía tanto en la vela principal como en la bandera.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='code-container'>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoBarco'>wuwei001</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="max-width:500px;height:90px;margin:10px auto;background:#000;border:1px solid #00acc1;border-radius:4px;overflow:hidden;font-family:Arial,sans-serif;text-align:center;"><div style="padding:4px;color:#00acc1;font-size:12px;text-transform:uppercase;border-bottom:2px solid #222;"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La Propagación del Vacío</span><br><span style="color:#666;font-size:8px;">Little Garden - Wu Wei - 27 Otoño, Año 17</span></div><div style="height:55px;position:relative;overflow:hidden;"><div style="position:absolute;top:-130px;width:100%;height:315px;"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/Za9LY6Q3EuI?si=Bhd_u-TjSTkDQ9KQ" style="width:100%;height:100%;border:0;" allowfullscreen></iframe></div></div></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Little Garden - Wu Wei - 27 Otoño, Año 17</div>
<br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Aquella era una tarde nostálgica, y no solo por la pesadez que provoca dejar atrás lo que, por un tiempo, había sido un hogar, sino por los recuerdos que le marcarían para siempre. El cielo estaba cubierto de nubes, grises, y aunque el instinto del viejo Mink le decía que no llovería, el ambiente era tan melancólico que daba la impresión de que Little Garden, la isla prehistórica, derramaría unas cuantas lágrimas silenciosas por esta partida.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">El viejo burro, Zhang Guolao, ya estaba sobre el velero. Sus grandes manos, se aferraban a la madera con un respeto casi reverente. El Wu Wei era su compañero ahora... Era el momento de partir, de cruzar ese mar del demonio que tantos secretos guardaba. Su Log Pose, que hacía tiempo estaba cargado, vibraba suavemente en su muñeca. No había prisa, claro, pero el camino se abría en el horizonte.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Little Garden, aquella isla salvaje y sus encuentros inesperados, no era un lugar para echar raíces eternas...<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Hmmm... </span>Zhang suspiró con suavidad, y un pequeño aliento frío se mezcló con el aire. Se alegraba de tener a Silencio, su pequeño y ruidoso compañero, que aún permanecía sobre la arena, aferrándose a los últimos segundos de tierra firme.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Es hora de subir, nos vamos—</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">anunció el burro, en un Intentó de alzar la voz, pero sí Silencio lo escuchaba, ya era más que un milagro. Aun así, el mono terminó por reaccionar y comenzó a subir a la embarcación.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Mientras Silencio se acomodaba, el viejo burro optó por inspeccionar el velero una última vez. A pesar de la rudeza de aquella tierra, la nave aún parecía nueva y hermosa. Era fuerte, sólida, bien construida. Eso lo reconfortaba. Ahora que sentía verdadero aprecio por su nueva embarcación, el viejo monje se permitía navegar al Wu Wei con mayor serenidad.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Pasó junto al pequeño jardín que habían plantado. Revisó los camarotes y observó las velas, escuchando el suave roce del viento. Comprobó un par de amarres, y todo parecía en orden. Aun así, rezaba en silencio a los dioses del mar para que nada fallara.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Hmmm... ¿Todo listo, para zapar? El mar nos espera… Bai… Mahou, ¿están listas…?</span></span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Su cuerpo comenzaba a sentir un nerviosismo, que se movía en su interior, pero aun así su rostro permanecía en calma, y a</span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">sí permaneció durante un rato, con su único ojo observando el horizonte. <br />
<br />
Cuando finalmente sintió que Silencio estaba cómodo en su regazo, se detuvo en medio de la cubierta. Miró el mar, luego los cráneos gigantes de la isla, y finalmente, al Wu Wei, junto a sus compañeras. Zhang respiró, llenando sus pulmones de aire, y un tenue aliento helado escapó de su boca.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Antes de partir </span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—dijo con voz suave, como siempre—, </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Despidámonos de esta tierra por última vez... Hmmm. —</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> Zhang permaneció en silencio e hizo una pequeña reverencia a ese lugar, que tanto le había enseñado. </span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Sus pensamientos, mezclados entre la vida que dejaban atrás y el camino que empezaban. Pum... El viejo burro golpeó suavemente la madera con su pezuña, y el sonido pronto se perdió en el mar. -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">  Ahora nos cuidaremos entre nosotros. -</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> Murmuró el viejo burro, mientras se acercaba a sus compañeras. - Zhang alzó la vista, y aquel cráneo gigantesco le recordó a sus compañeros.</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> - No olvidaré nunca este lugar. -</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> Dijo con respeto, era el momento de dejar atrás aquellos recuerdos que lo anclaban a este lugar.<br />
<br />
</span><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bitácora del Navegante</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tripulantes:</span> Bai, Mahou, Larry, Silencio y Zhang. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rumbo</span>: Isla Drum. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Log Pose:</span> "Cargado"<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Barco:</span> Wu Wei - 3 de Riesgo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Navegante:</span> Nivel 3 - 3 de Riesgo. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Riesgo total: </span>-6<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Objetos y Barco</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/hrFrALB.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Log Pose</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
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                    } else {
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>50000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Dispositivo de navegación con forma de brújula estrictamente necesario para viajar por Grand Line.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>logpose001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='card-barco'>
                <div class='d-flex justify-content-between align-items-center'>
                    <div class='d-flex flex-column align-items-even gap-05 w-100 p-05'>
                        <div class='d-flex gap-1 align-items-center'>
                            <strong id='nombreBarco' class='fs-20'>Wu Wei</strong>
                            <span class='fs-13' style='padding: 2px 8px; border-radius: 999px; background: rgba(0,0,0,0.35); border: 1px solid rgba(255,255,255,0.55);'>Equipado</span>
                        </div>
                        <div class='d-flex justify-content-start align-items-center gap-2'>
                            <div class='categoria'><strong>Barcos</strong></div>
                            <div id='tipoBarco' class='tipo'><strong>velero</strong></div>
                        </div>
                    </div>
                    <img id='imagenBarco' class='imagen' src='https://images2.imgbox.com/6e/c0/vGi8JAWa_o.png' alt='Imagen barco'/>
                </div>
                <div class='card-spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`card-spoiler-content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`card-spoiler-content`)[0].style.display = `none`;
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                        parentNode.getElementsByClassName(`card-spoiler-content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button class='boton-desplegable'>+/-</button>
                </div>
                <div class='card-spoiler-content' style='display: none'>
                    <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-1'>
                        <div class='d-grid grid-3-columns grid-column-gap-2 grid-row-gap-1 w-90 fs-16'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='tierBarco'>3</strong>
                                <span>Tier</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <div><strong id='vitalidadActualBarco'>15000</strong>/<strong id='vitalidadBarco'>17000</strong></div>
                                <span>Puntos de vitalidad</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='resistenciaPasivaBarco'>500</strong>
                                <span>Res/Pas</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='espaciosBarco'>15</strong>
                                <span>Espacios</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='velocidadBarco'>850</strong>
                                <span>Velocidad</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='reduccionRiesgoBarco'>-3</strong>
                                <span>Riesgo</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='equipadoBarco'>Sí</strong>
                                <span>¿Equipado?</span>
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                            <div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                <strong class='fs-16'>Modificaciones</strong>
                                <em class='fs-14'>(Disponibles <span id='modificacionesDisponiblesBarco'>4</span>)</em>
                            </div>
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                                            <span class='text-center'>Suelo</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Baranda</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Espacio</span>
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                                            <span class='text-center'>Jardín</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Refuerzo estructural</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>-</span>
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                    </div>
                </div>
                <p>
                    Descripción: <i id='descripcionBarco'>El Wu Wei es un concepto del Tao que significa “no acción” entendida como actuar en armonía con la vida.<br />
Es un enorme velero, capaz de iniciar o terminar conflictos con la misma facilidad. La nave mide 143 metros de eslora, 25 de manga, 8 de calado y cuenta con tres mástiles de 90 metros. En el primero se ubica el timón, protegido por una pequeña caseta para resguardar al navegante del clima y de la luz lunar.<br /><br />Posee 15 espacios, incluyendo habitaciones privadas con baño para cada tripulante y una vivienda propia para Alana, sumando 9 espacios. También cuenta con una gran sala común para reuniones, debates y votaciones, una cocina completamente equipada y áreas de despensa y comedor.<br /><br />La cubierta tiene mejoras para reforzar la resistencia, facilitar el abordaje de naves enemigas. Alberga también un jardín especializado, que potencia las habilidades del explorador y el montaraz. Parte de este jardín se ha destinado recientemente a un invernadero de marihuana.<br /><br />El velero está construido con madera clara de pino resistente, decorado con detalles dorados, velas blancas y la calavera de La Mano Vacía tanto en la vela principal como en la bandera.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='code-container'>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`barco`, `wuwei001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoBarco'>wuwei001</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El Silencio del mar y la promesa del sol [Fic]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3514</link>
			<pubDate>Fri, 10 Apr 2026 12:04:54 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=506">Zhang Guolao</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3514</guid>
			<description><![CDATA[<div style="max-width:500px;height:90px;margin:10px auto;background:#000;border:1px solid #00acc1;border-radius:4px;overflow:hidden;font-family:Arial,sans-serif;text-align:center;"><div style="padding:4px;color:#00acc1;font-size:12px;text-transform:uppercase;border-bottom:2px solid #222;">El Silencio del Mar y la Promesa del Sol<br><span style="color:#666;font-size:8px;">Little Garden - Wu Wei - 04 Otoño, Año 17</span></div><div style="height:55px;position:relative;overflow:hidden;"><div style="position:absolute;top:-130px;width:100%;height:315px;"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/hkH0U3K24HI" style="width:100%;height:100%;border:0;" allowfullscreen></iframe></div></div></div>
<br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Las noches en Little Garden, cada vez eran más tranquilas, y especialmente aquella noche, el Wu Wei se mecía con suavidad sobre las olas, lo que hacía que todo se sintiera en calma, y solo el crujido de la madera rompía con el silencio absoluto.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">A esas horas, las chicas posiblemente dormirían, pero alguien debía permanecer vigilante de los peligros de la noche. Las pezuñas de Zhang se posaban firmes sobre la proa, y a pesar de su mala visión, sus oídos permanecían alerta a cualquier sonido extraño. El burro respiró profundo, llenando sus pulmones de aquel aroma húmedo y salado que le recordaba incontables aventuras.</span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang escuchaba el sonido del viento y la vida, que en aquel Jardín nunca dormía…<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Hmmm... </span>Soltó un pequeño soplo al aire, mientras su corazón se reconfortaba con aquella paz, que no siempre era duradera. Pero aquella noche le dejaba una sensación fresca y ligera que se posaba en el corazón.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang se levantó de su lugar, y un sonido crujió con fuerza; pudieron ser sus viejos huesos, o quizás la madera de roble… El viejo burro comenzó a dar un pequeño paseo por la embarcación, que ahora se veía imponente y solitaria. Era gigantesca, y navegarla en soledad parecía toda una odisea.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Aquel pequeño recorrido lo llevó hasta uno de sus lugares favoritos: la cocina. Allí, el aire era más cálido, cargado con el olor a especias que hacían vibrar su estómago por costumbre.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">El burro se movió con su lentitud característica; sus grandes manos, a pesar de su tamaño, manejaban las herramientas de cocina con una precisión sorprendente. La medicina, la química y la cocina eran similares, y la edad le había permitido aprender a cocinar; era algo que le agradaba. Tomó algunas hierbas y verduras, y al escuchar el sonido del aceite, entendió que ya estaba en su punto. No era una gran cena, solo algo sencillo para calmar el estómago y el alma.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang tomó un poco de agua hirviendo y, macerando un poco aquellas hojas de té, las infusionó en un único cáliz. El vapor de la tetera y aquel olor eran pequeños placeres que hacían sonreír a su rostro arrugado.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Esperó un poco más, y una vez todo estuvo listo, lo sirvió en una taza vieja y un plato de madera. Sorbiendo aquella bebida caliente, detectó unos sonidos familiares… Eran pequeños y juguetones, y venían del cuarto de las mascotas. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hmmm..</span>. Sin duda, era Silencio. Aquel pequeño siempre hallaba formas para entretenerse. Zhang sonrió de inmediato.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Pero su cuerpo lo llamaba a otro lugar. Apretando con fuerza la cena de aquella madrugada, Zhang comenzó a ascender; su cuerpo flotó como una nube blanca mientras subía las escaleras, a cubierta, hasta llegar al mástil principal.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">El viento era fuerte, pero no más que la terquedad del burro, quien estaba decidido a comer en ese lugar. Y fue así: Zhang, sentado sobre aquel punto más alto de la embarcación, bebió y comió con la lentitud que lo caracteriza. La vida de un pirata no siempre era sencilla, pero no había nada más lindo que vivir en libertad.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Poco a poco el cielo comenzó a encenderse, y lo que antes fue tinieblas, poco a poco comenzó a teñirse de un dorado hermoso. Zhang, con la pipa de Lan entre sus labios, dio varias caladas de aquellas hierbas, mientras el sol se asomaba por el borde del mundo. -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Al final, la vida es una sola y siempre saldrá el sol después que llueva -</span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">,</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> dijo Zhang, soltando un poco de humo de su cuerpo. Golpeó el mástil con su pezuña como de costumbre, y espero  tranquilo a que la vida le volviese a sorprender. Zhang Gulao, el Ermitaño del mar aún debía continuar el viaje... </span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="max-width:500px;height:90px;margin:10px auto;background:#000;border:1px solid #00acc1;border-radius:4px;overflow:hidden;font-family:Arial,sans-serif;text-align:center;"><div style="padding:4px;color:#00acc1;font-size:12px;text-transform:uppercase;border-bottom:2px solid #222;">El Silencio del Mar y la Promesa del Sol<br><span style="color:#666;font-size:8px;">Little Garden - Wu Wei - 04 Otoño, Año 17</span></div><div style="height:55px;position:relative;overflow:hidden;"><div style="position:absolute;top:-130px;width:100%;height:315px;"><iframe src="https://www.youtube.com/embed/hkH0U3K24HI" style="width:100%;height:100%;border:0;" allowfullscreen></iframe></div></div></div>
<br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Las noches en Little Garden, cada vez eran más tranquilas, y especialmente aquella noche, el Wu Wei se mecía con suavidad sobre las olas, lo que hacía que todo se sintiera en calma, y solo el crujido de la madera rompía con el silencio absoluto.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">A esas horas, las chicas posiblemente dormirían, pero alguien debía permanecer vigilante de los peligros de la noche. Las pezuñas de Zhang se posaban firmes sobre la proa, y a pesar de su mala visión, sus oídos permanecían alerta a cualquier sonido extraño. El burro respiró profundo, llenando sus pulmones de aquel aroma húmedo y salado que le recordaba incontables aventuras.</span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang escuchaba el sonido del viento y la vida, que en aquel Jardín nunca dormía…<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Hmmm... </span>Soltó un pequeño soplo al aire, mientras su corazón se reconfortaba con aquella paz, que no siempre era duradera. Pero aquella noche le dejaba una sensación fresca y ligera que se posaba en el corazón.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang se levantó de su lugar, y un sonido crujió con fuerza; pudieron ser sus viejos huesos, o quizás la madera de roble… El viejo burro comenzó a dar un pequeño paseo por la embarcación, que ahora se veía imponente y solitaria. Era gigantesca, y navegarla en soledad parecía toda una odisea.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Aquel pequeño recorrido lo llevó hasta uno de sus lugares favoritos: la cocina. Allí, el aire era más cálido, cargado con el olor a especias que hacían vibrar su estómago por costumbre.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">El burro se movió con su lentitud característica; sus grandes manos, a pesar de su tamaño, manejaban las herramientas de cocina con una precisión sorprendente. La medicina, la química y la cocina eran similares, y la edad le había permitido aprender a cocinar; era algo que le agradaba. Tomó algunas hierbas y verduras, y al escuchar el sonido del aceite, entendió que ya estaba en su punto. No era una gran cena, solo algo sencillo para calmar el estómago y el alma.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang tomó un poco de agua hirviendo y, macerando un poco aquellas hojas de té, las infusionó en un único cáliz. El vapor de la tetera y aquel olor eran pequeños placeres que hacían sonreír a su rostro arrugado.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Esperó un poco más, y una vez todo estuvo listo, lo sirvió en una taza vieja y un plato de madera. Sorbiendo aquella bebida caliente, detectó unos sonidos familiares… Eran pequeños y juguetones, y venían del cuarto de las mascotas. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hmmm..</span>. Sin duda, era Silencio. Aquel pequeño siempre hallaba formas para entretenerse. Zhang sonrió de inmediato.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Pero su cuerpo lo llamaba a otro lugar. Apretando con fuerza la cena de aquella madrugada, Zhang comenzó a ascender; su cuerpo flotó como una nube blanca mientras subía las escaleras, a cubierta, hasta llegar al mástil principal.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">El viento era fuerte, pero no más que la terquedad del burro, quien estaba decidido a comer en ese lugar. Y fue así: Zhang, sentado sobre aquel punto más alto de la embarcación, bebió y comió con la lentitud que lo caracteriza. La vida de un pirata no siempre era sencilla, pero no había nada más lindo que vivir en libertad.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Poco a poco el cielo comenzó a encenderse, y lo que antes fue tinieblas, poco a poco comenzó a teñirse de un dorado hermoso. Zhang, con la pipa de Lan entre sus labios, dio varias caladas de aquellas hierbas, mientras el sol se asomaba por el borde del mundo. -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Al final, la vida es una sola y siempre saldrá el sol después que llueva -</span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">,</span></span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> dijo Zhang, soltando un poco de humo de su cuerpo. Golpeó el mástil con su pezuña como de costumbre, y espero  tranquilo a que la vida le volviese a sorprender. Zhang Gulao, el Ermitaño del mar aún debía continuar el viaje... </span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Música, dinos y un misterio[Aventura T3 P.R Maria ft Kelvin]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3457</link>
			<pubDate>Sun, 29 Mar 2026 10:13:45 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=459">Bertram Gaufrid</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3457</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">Dia 28 de Verano, Año 17</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En la misteriosa y atemporal isla de Little Garden cada día que empieza es una batalla diaria por vivir en un ambiente donde impera la ley más primordial al estar en su mayoría habitada por fauna salvaje y sin apenas rastros de civilización, salvo una rumoreada congregación de gigantes que vive en la isla a su ritmo sin hacer caso al resto del mundo. El sol brilla alto alrededor del mediodía, una hora en la que, la mayoría de los viajeros que se detienen inevitablemente en la isla para que sus log poses puedan cargarse y mostrarles el camino correcto hacia la siguiente isla, se quedan cerca de sus embarcaciones para comer junto a los suyos aunque solo se adentran en la isla si realmente requieren de cazar algo para comer por quedarse sin provisiones o preferir guardar lo que tienen en el barco para cuando vayan a emprender el viaje a la siguiente isla. Los pájaros cantan alegremente, algunos volando, otros a la vista en ramas más expuestas, pero la mayoría es un coro de distintos cantares y tonos escondidos en la espesura del bosque, mezclándose entre sí formando una agradable melodía natural que invita a relajarse. El resto de la isla parece extrañamente pacífica, como si los animales que normalmente plagan la isla estuvieran escondidos o hubieran sido enviados a una zona diferente por algo o alguien.<br />
<br />
Ajena al misterio que ronda la isla en el momento una joven de pelo rosado se mueve por la isla, alegre y contenta como un niño yendo a jugar con sus amigos en el parque cerca de su casa. Muchos se preguntarían los motivos de alguien caminar por esa isla sin ir a cazar ni tampoco recolectar comida, pero el motivo es simple, la joven acude a ver a un amigo recién hecho decidiendo ir a su barco a visitarle. Su pelo rosado ondea al viento como una bandera que esparce alegría y felicidad, un baluarte de la diversión y libertad. Casi al mismo tiempo, como si lo hubiese planeado, aunque es pura casualidad, el gigante al que va a visitar la joven decide salir de su barco a buscar algo de reservas para el viaje, siendo consciente de que la mayor causa de muertes en alta mar es precisamente la escasez de provisiones. Ambos se mueven por el bosque con tranquilidad, disfrutando de la harmoniosa melodía de los pájaros, disfrutando de una suave brisa que calma un poco el abrasador calor de la isla, producto de su clima y el volcán que se encuentra en la misma, y se dirigen a puntos diferentes pero curiosamente sus caminos son similares.<br />
<br />
Paso a paso sus presencias se van acercando, una joven alegre de una estatura promedio para un humano y un gigante que compite con las criaturas y los árboles de la isla en una competición por ver quien es más alto, finalmente sus pasos los llevan a un punto de la isla, una especie de claro del bosque junto a un lago y una enorme montaña que no parece ser más que eso, una montaña en la isla. La joven lleva más tiempo caminando y se alejó un poco más de su barco, aunque no parece ser el camino que ella misma haya decidido seguir para tal fin habiendo tomado una ruta un tanto más larga de la necesaria, al fin y al cabo su barco no parecía estar demasiado lejos del barco que alberga al gigante. A su izquierda los rayos de sol se reflejan en la cristalina y pura agua del lago, y ahí empieza a percatarse de que pese a ser una fuente de agua potable hay pocos animales cerca, casi como si algo los espantara o provocara que se mantuvieran alejados de la zona, por su parte el gigante está más alejado del agua, aunque igualmente puede verla, pero él ve más fácilmente la montaña y puede ver totalmente la entrada de la misma.<br />
<br />
Tras encontrarse, sin tiempo a mucho que puedan hacer, ambos empiezan a escuchar un extraño sonido en el ambiente, un sonido que ninguno de los dos distingue más allá de que parece ser una melodía dulce y cautivadora, casi como si estuviera hecha para controlar a aquellos con poca voluntad propia para sobreponerse al ritmo. Conforme se acercan ambos ven una escena de lo más peculiar, un par de dinosaurios están en la entrada de una cueva con movimientos poco habituales en su especie, casi parece que están bailando y de fondo, mezclados con la melodía se escuchan más gruñidos. De pronto los dos dinosaurios se adentran en la cueva, siguiendo el origen de la melodía como si una fuerza los obligara a ir.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="380" height="180" src="https://www.youtube.com/embed/U1bga-mEcVw?si=TeDhp3q5N_wgnwgk&amp;start=10" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bienvenidos a esta misteriosa aventura llena de escamas, misterios y garras. Me tomé la libertad de indicar cómo os reunís teniendo en cuenta lo que lleváis de rol y los karmas que puedan afectar al encuentro. Por ahora no hay peligro de bélico y buscaré hacer la aventura adaptándola a la duración habitual, pero si es necesario por el rol espero no os moleste si se alarga un par de posts más, sino me lo dicen y busco que se ajuste a la duración. De inicio no hay un plazo para postear si así lo desean, pero por mi parte buscaré no tardarme demasiado en responder dentro de mis posibilidades. Espero disfruten y lleguen hasta el final de este misterioso encuentro.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Mapa</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.ibb.co/HD61B8jv/Little-Garden.png" alt="Little Garden" border="0">
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
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					<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>posiciones</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-De momento lo único importante es indicar que os encontráis junto al lago, Maria más cerca del agua y Kelvin más cerca de la montaña. Ambos llegáis juntos a la cueva de la montaña, marcada bajo la X roja, donde veis los dinos bailar y entrar a la cueva.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ofensivo</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Nada.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Defensivo</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Nada.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Gastos y daños</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Nada.
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">Dia 28 de Verano, Año 17</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En la misteriosa y atemporal isla de Little Garden cada día que empieza es una batalla diaria por vivir en un ambiente donde impera la ley más primordial al estar en su mayoría habitada por fauna salvaje y sin apenas rastros de civilización, salvo una rumoreada congregación de gigantes que vive en la isla a su ritmo sin hacer caso al resto del mundo. El sol brilla alto alrededor del mediodía, una hora en la que, la mayoría de los viajeros que se detienen inevitablemente en la isla para que sus log poses puedan cargarse y mostrarles el camino correcto hacia la siguiente isla, se quedan cerca de sus embarcaciones para comer junto a los suyos aunque solo se adentran en la isla si realmente requieren de cazar algo para comer por quedarse sin provisiones o preferir guardar lo que tienen en el barco para cuando vayan a emprender el viaje a la siguiente isla. Los pájaros cantan alegremente, algunos volando, otros a la vista en ramas más expuestas, pero la mayoría es un coro de distintos cantares y tonos escondidos en la espesura del bosque, mezclándose entre sí formando una agradable melodía natural que invita a relajarse. El resto de la isla parece extrañamente pacífica, como si los animales que normalmente plagan la isla estuvieran escondidos o hubieran sido enviados a una zona diferente por algo o alguien.<br />
<br />
Ajena al misterio que ronda la isla en el momento una joven de pelo rosado se mueve por la isla, alegre y contenta como un niño yendo a jugar con sus amigos en el parque cerca de su casa. Muchos se preguntarían los motivos de alguien caminar por esa isla sin ir a cazar ni tampoco recolectar comida, pero el motivo es simple, la joven acude a ver a un amigo recién hecho decidiendo ir a su barco a visitarle. Su pelo rosado ondea al viento como una bandera que esparce alegría y felicidad, un baluarte de la diversión y libertad. Casi al mismo tiempo, como si lo hubiese planeado, aunque es pura casualidad, el gigante al que va a visitar la joven decide salir de su barco a buscar algo de reservas para el viaje, siendo consciente de que la mayor causa de muertes en alta mar es precisamente la escasez de provisiones. Ambos se mueven por el bosque con tranquilidad, disfrutando de la harmoniosa melodía de los pájaros, disfrutando de una suave brisa que calma un poco el abrasador calor de la isla, producto de su clima y el volcán que se encuentra en la misma, y se dirigen a puntos diferentes pero curiosamente sus caminos son similares.<br />
<br />
Paso a paso sus presencias se van acercando, una joven alegre de una estatura promedio para un humano y un gigante que compite con las criaturas y los árboles de la isla en una competición por ver quien es más alto, finalmente sus pasos los llevan a un punto de la isla, una especie de claro del bosque junto a un lago y una enorme montaña que no parece ser más que eso, una montaña en la isla. La joven lleva más tiempo caminando y se alejó un poco más de su barco, aunque no parece ser el camino que ella misma haya decidido seguir para tal fin habiendo tomado una ruta un tanto más larga de la necesaria, al fin y al cabo su barco no parecía estar demasiado lejos del barco que alberga al gigante. A su izquierda los rayos de sol se reflejan en la cristalina y pura agua del lago, y ahí empieza a percatarse de que pese a ser una fuente de agua potable hay pocos animales cerca, casi como si algo los espantara o provocara que se mantuvieran alejados de la zona, por su parte el gigante está más alejado del agua, aunque igualmente puede verla, pero él ve más fácilmente la montaña y puede ver totalmente la entrada de la misma.<br />
<br />
Tras encontrarse, sin tiempo a mucho que puedan hacer, ambos empiezan a escuchar un extraño sonido en el ambiente, un sonido que ninguno de los dos distingue más allá de que parece ser una melodía dulce y cautivadora, casi como si estuviera hecha para controlar a aquellos con poca voluntad propia para sobreponerse al ritmo. Conforme se acercan ambos ven una escena de lo más peculiar, un par de dinosaurios están en la entrada de una cueva con movimientos poco habituales en su especie, casi parece que están bailando y de fondo, mezclados con la melodía se escuchan más gruñidos. De pronto los dos dinosaurios se adentran en la cueva, siguiendo el origen de la melodía como si una fuerza los obligara a ir.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="380" height="180" src="https://www.youtube.com/embed/U1bga-mEcVw?si=TeDhp3q5N_wgnwgk&amp;start=10" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bienvenidos a esta misteriosa aventura llena de escamas, misterios y garras. Me tomé la libertad de indicar cómo os reunís teniendo en cuenta lo que lleváis de rol y los karmas que puedan afectar al encuentro. Por ahora no hay peligro de bélico y buscaré hacer la aventura adaptándola a la duración habitual, pero si es necesario por el rol espero no os moleste si se alarga un par de posts más, sino me lo dicen y busco que se ajuste a la duración. De inicio no hay un plazo para postear si así lo desean, pero por mi parte buscaré no tardarme demasiado en responder dentro de mis posibilidades. Espero disfruten y lleguen hasta el final de este misterioso encuentro.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Mapa</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.ibb.co/HD61B8jv/Little-Garden.png" alt="Little Garden" border="0">
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos</span>
					</div>
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					<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>posiciones</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-De momento lo único importante es indicar que os encontráis junto al lago, Maria más cerca del agua y Kelvin más cerca de la montaña. Ambos llegáis juntos a la cueva de la montaña, marcada bajo la X roja, donde veis los dinos bailar y entrar a la cueva.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
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					<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ofensivo</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Nada.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Defensivo</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Nada.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Gastos y daños</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Nada.
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Navegación, P.A.] Rumbo a nuevas tierras]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3420</link>
			<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 15:09:42 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=519">Stroud Nanashi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3420</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">[Little Garden, 68 de verano,</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">año 17]</span></span></span></div>
<br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Stroud terminó de acomodar el último saco en la bodega del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span>, dándole un par de palmadas y colocando los brazos en jarra, echando un vistazo a su alrededor. A lo largo de la abarrotada bodega, sacos y cajas de todo tipo inundaban cada rincón, repletas de todo cuanto pudiesen necesitar durante una travesía más larga de lo previsto: galletas marineras, carne ahumada y salada, especias, plantas deshidratadas, café, azúcar, sal, tabaco, pequeñas barricas de licor y algunas reservas de agua potable. Además del inestimable trabajo de Kibai a cargo de la cocina de la División, y de la caza traída por Bertram, él mismo había procurado hacer acopio de todo cuanto pudiesen necesitar. Incluso había aunado algo de fibras vegetales debidamente secas que podrían emplear para improvisar cabos de repuesto, en caso de necesidad.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">La División había sido convocada, y todos habían accedido a partir en aquel día señalado. Tras tanto tiempo en Little Garden, llegaba la hora de ponerse en marcha, con rumbo a nuevos horizontes. Por primera vez en bastante tiempo, Stroud Redgrave desplegó con cuidado la pequeña mesa de la bodega, sujeta al bajo techo con cadenas, normalmente apoyada contra la pared de madera. Con cuidado, extrajo sus cartas náuticas, sus mapas y su estuche, repleto de instrumental de navegación. Con cuidado, comenzó a trazar aquellas delicadas líneas sobre el mapa, aplanando los dobleces bajo el paso de la pluma y el compás. Colocó el Log Pose junto al mismo, observando sus movimientos con atención. Bajo el casco del Quiver, la marea alta zarandeaba cuidadosamente el barco, que se movía con la delicadeza de una cuna. Era un día ideal para navegar. Trazó con mimo la ruta que seguirían; el clima podía torcerse en cualquier instante, tratándose del Grand Line, y, sobre todo, de la isla a la que se dirigían. Corrientes, presiones, borrascas... Todo tipo de fenómenos pasaban por su mente, a medida que intentaba estimar algunas rutas alternativas, en caso de que todo se torciese.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Plegó el mapa con cuidado, colocándolo en su bolsillo, y tomó consigo el log pose y su pequeño catalejo de bronce, más baratija que otra cosa, y subió a cubierta, sus botas pisando con fuerza sobre los peldaños de madera. El <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span> crujía, pero Stroud sabía que aquello era anticipación. Aquel viejo navío había pasado por mucho, y aún le quedaba mucho más por pasar. A estas alturas, Stroud era capaz de leerlo como un viejo amigo; cada crujido de su madera, cada lamento de su mástil, cada rechinar de sus cabos, todo tenía un significado. Tras el mantenimiento que le había dado Moja, el quinto miembro de la División 60 estaba listo para una nueva travesía. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Levad anclas,</span>" dijo, situándose tras el timón. Colocó su mano sobre el mismo, recorriendo la madera con delicadeza. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Virad el cabrestante, ¡ajustad velas de mesana!,</span>" ordenó. La brisa alborotaba su cabello blanquecino, cuyos mechones asomaban holgadamente bajo la gorra blanca. Después de su estancia en la isla, su pelo había acabado por crecer y asalvajarse un poco, pese a los intentos del Marine de mantenerlo bajo control. No le importaba, sin embargo; estaba emocionado. Una nueva isla esperaba la llegada de la División 60; la travesía por el Grand Line continuaba. Sin darse cuenta, esbozaba una sonrisa de satisfacción y anticipación, tal vez como la que hubiese esbozado el mismo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span> de haber podido.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Espero que llevéis ropa de abrigo,</span>" dijo Stroud en su monótona voz, sus ojos grises fijos en el horizonte, a medida que el barco comenzaba a alejarse de la costa de Little Garden. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La División 60 ponía rumbo a Drum</span>.</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Navegación</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					La División 60, compuesta por Bertram Gaufrid, Kibai, Moja y Stroud Redgrave (<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">navegante</span>) pone rumbo a Drum desde Little Garden.<br />
<br />
Stroud hace uso de su <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Log Pose</span>:<br />
<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/hrFrALB.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Log Pose</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>50000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Dispositivo de navegación con forma de brújula estrictamente necesario para viajar por Grand Line.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `logpose001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>logpose001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Hacen su travesía a bordo del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Royal Quiver</span></span>:<br />
<br />
<div class='card-barco'>
                <div class='d-flex justify-content-between align-items-center'>
                    <div class='d-flex flex-column align-items-even gap-05 w-100 p-05'>
                        <div class='d-flex gap-1 align-items-center'>
                            <strong id='nombreBarco' class='fs-20'>Royal Quiver</strong>
                            <span class='fs-13' style='padding: 2px 8px; border-radius: 999px; background: rgba(0,0,0,0.35); border: 1px solid rgba(255,255,255,0.55);'>Muelle</span>
                        </div>
                        <div class='d-flex justify-content-start align-items-center gap-2'>
                            <div class='categoria'><strong>Barcos</strong></div>
                            <div id='tipoBarco' class='tipo'><strong>goleta</strong></div>
                        </div>
                    </div>
                    <img id='imagenBarco' class='imagen' src='https://imgur.com/L11H38W.png' alt='Imagen barco'/>
                </div>
                <div class='card-spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`card-spoiler-content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`card-spoiler-content`)[0].style.display = `none`;
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                        parentNode.getElementsByClassName(`card-spoiler-content`)[0].style.display = `block`;
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button class='boton-desplegable'>+/-</button>
                </div>
                <div class='card-spoiler-content' style='display: none'>
                    <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-1'>
                        <div class='d-grid grid-3-columns grid-column-gap-2 grid-row-gap-1 w-90 fs-16'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='tierBarco'>1</strong>
                                <span>Tier</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <div><strong id='vitalidadActualBarco'>0</strong>/<strong id='vitalidadBarco'>4500</strong></div>
                                <span>Puntos de vitalidad</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='resistenciaPasivaBarco'>500</strong>
                                <span>Res/Pas</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='espaciosBarco'>6</strong>
                                <span>Espacios</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='velocidadBarco'>300</strong>
                                <span>Velocidad</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='reduccionRiesgoBarco'>-1</strong>
                                <span>Riesgo</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='equipadoBarco'>No</strong>
                                <span>¿Equipado?</span>
                            </div>
                        </div>
                        <div class='d-flex justify-content-center w-90' style='border-top: 1px solid black; border-bottom: 1px solid black; padding: auto 5px'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                <strong class='fs-16'>Modificaciones</strong>
                                <em class='fs-14'>(Disponibles <span id='modificacionesDisponiblesBarco'>0</span>)</em>
                            </div>
                        </div>
                        <div id='modificacionesBarco' class='d-grid grid-3-columns grid-column-gap-2 grid-row-gap-1 w-90 fs-16'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Suelo</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Refuerzo de popa</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Cocina</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Refuerzo estructural</span>
                            </div>
                        </div>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    Descripción: <i id='descripcionBarco'>Barco oficial de la División 60 de la Marina. Pese a su tamaño, el Royal Quiver es uno de los pocos navíos que se cuentan entre los capaces de sortear los temidos Cabos Gemelos. Como la mayoría de embarcaciones de la Marina, su casco de es un color verde oscuro. Los inocentes pueden respirar tranquilos cuando ven llegar por el horizonte sus velas blancas, bordadas con el emblema de la División.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='code-container'>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`barco`, `royalquiver001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoBarco'>royalquiver001</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<ul class="mycode_list"><li>Este dispone de un total de 4500/4500 PV.<br />
</li>
<li>Tratándose de Paraíso pre-Skypiea, el riesgo total es de 6.<br />
</li>
<li>Al ser una Goleta, el riesgo es de -1.<br />
</li>
<li>Al disponer Stroud de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Navegante III</span></span>, el riesgo es de -3.<br />
</li>
<li>El riesgo total es de 2.<br />
</li>
</ul>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Importante</span>: el barco dispone de la mejora <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Refuerzo estructural</span>, por lo que, si no me equivoco, debería ver aumentada su Resistencia Pasiva en 200, hasta un total de 500, si bien esto no está contemplado en la ficha del barco.<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">[Little Garden, 68 de verano,</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">año 17]</span></span></span></div>
<br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Stroud terminó de acomodar el último saco en la bodega del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span>, dándole un par de palmadas y colocando los brazos en jarra, echando un vistazo a su alrededor. A lo largo de la abarrotada bodega, sacos y cajas de todo tipo inundaban cada rincón, repletas de todo cuanto pudiesen necesitar durante una travesía más larga de lo previsto: galletas marineras, carne ahumada y salada, especias, plantas deshidratadas, café, azúcar, sal, tabaco, pequeñas barricas de licor y algunas reservas de agua potable. Además del inestimable trabajo de Kibai a cargo de la cocina de la División, y de la caza traída por Bertram, él mismo había procurado hacer acopio de todo cuanto pudiesen necesitar. Incluso había aunado algo de fibras vegetales debidamente secas que podrían emplear para improvisar cabos de repuesto, en caso de necesidad.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">La División había sido convocada, y todos habían accedido a partir en aquel día señalado. Tras tanto tiempo en Little Garden, llegaba la hora de ponerse en marcha, con rumbo a nuevos horizontes. Por primera vez en bastante tiempo, Stroud Redgrave desplegó con cuidado la pequeña mesa de la bodega, sujeta al bajo techo con cadenas, normalmente apoyada contra la pared de madera. Con cuidado, extrajo sus cartas náuticas, sus mapas y su estuche, repleto de instrumental de navegación. Con cuidado, comenzó a trazar aquellas delicadas líneas sobre el mapa, aplanando los dobleces bajo el paso de la pluma y el compás. Colocó el Log Pose junto al mismo, observando sus movimientos con atención. Bajo el casco del Quiver, la marea alta zarandeaba cuidadosamente el barco, que se movía con la delicadeza de una cuna. Era un día ideal para navegar. Trazó con mimo la ruta que seguirían; el clima podía torcerse en cualquier instante, tratándose del Grand Line, y, sobre todo, de la isla a la que se dirigían. Corrientes, presiones, borrascas... Todo tipo de fenómenos pasaban por su mente, a medida que intentaba estimar algunas rutas alternativas, en caso de que todo se torciese.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Plegó el mapa con cuidado, colocándolo en su bolsillo, y tomó consigo el log pose y su pequeño catalejo de bronce, más baratija que otra cosa, y subió a cubierta, sus botas pisando con fuerza sobre los peldaños de madera. El <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span> crujía, pero Stroud sabía que aquello era anticipación. Aquel viejo navío había pasado por mucho, y aún le quedaba mucho más por pasar. A estas alturas, Stroud era capaz de leerlo como un viejo amigo; cada crujido de su madera, cada lamento de su mástil, cada rechinar de sus cabos, todo tenía un significado. Tras el mantenimiento que le había dado Moja, el quinto miembro de la División 60 estaba listo para una nueva travesía. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Levad anclas,</span>" dijo, situándose tras el timón. Colocó su mano sobre el mismo, recorriendo la madera con delicadeza. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Virad el cabrestante, ¡ajustad velas de mesana!,</span>" ordenó. La brisa alborotaba su cabello blanquecino, cuyos mechones asomaban holgadamente bajo la gorra blanca. Después de su estancia en la isla, su pelo había acabado por crecer y asalvajarse un poco, pese a los intentos del Marine de mantenerlo bajo control. No le importaba, sin embargo; estaba emocionado. Una nueva isla esperaba la llegada de la División 60; la travesía por el Grand Line continuaba. Sin darse cuenta, esbozaba una sonrisa de satisfacción y anticipación, tal vez como la que hubiese esbozado el mismo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span> de haber podido.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Espero que llevéis ropa de abrigo,</span>" dijo Stroud en su monótona voz, sus ojos grises fijos en el horizonte, a medida que el barco comenzaba a alejarse de la costa de Little Garden. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La División 60 ponía rumbo a Drum</span>.</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Navegación</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					La División 60, compuesta por Bertram Gaufrid, Kibai, Moja y Stroud Redgrave (<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">navegante</span>) pone rumbo a Drum desde Little Garden.<br />
<br />
Stroud hace uso de su <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Log Pose</span>:<br />
<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/hrFrALB.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Log Pose</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>50000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Dispositivo de navegación con forma de brújula estrictamente necesario para viajar por Grand Line.</i>
                </p>
                <hr/>
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                        <span style='font-family:monospace;'><strong>logpose001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Hacen su travesía a bordo del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Royal Quiver</span></span>:<br />
<br />
<div class='card-barco'>
                <div class='d-flex justify-content-between align-items-center'>
                    <div class='d-flex flex-column align-items-even gap-05 w-100 p-05'>
                        <div class='d-flex gap-1 align-items-center'>
                            <strong id='nombreBarco' class='fs-20'>Royal Quiver</strong>
                            <span class='fs-13' style='padding: 2px 8px; border-radius: 999px; background: rgba(0,0,0,0.35); border: 1px solid rgba(255,255,255,0.55);'>Muelle</span>
                        </div>
                        <div class='d-flex justify-content-start align-items-center gap-2'>
                            <div class='categoria'><strong>Barcos</strong></div>
                            <div id='tipoBarco' class='tipo'><strong>goleta</strong></div>
                        </div>
                    </div>
                    <img id='imagenBarco' class='imagen' src='https://imgur.com/L11H38W.png' alt='Imagen barco'/>
                </div>
                <div class='card-spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`card-spoiler-content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button class='boton-desplegable'>+/-</button>
                </div>
                <div class='card-spoiler-content' style='display: none'>
                    <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-1'>
                        <div class='d-grid grid-3-columns grid-column-gap-2 grid-row-gap-1 w-90 fs-16'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='tierBarco'>1</strong>
                                <span>Tier</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <div><strong id='vitalidadActualBarco'>0</strong>/<strong id='vitalidadBarco'>4500</strong></div>
                                <span>Puntos de vitalidad</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='resistenciaPasivaBarco'>500</strong>
                                <span>Res/Pas</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='espaciosBarco'>6</strong>
                                <span>Espacios</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='velocidadBarco'>300</strong>
                                <span>Velocidad</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='reduccionRiesgoBarco'>-1</strong>
                                <span>Riesgo</span>
                            </div>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center gap-05'>
                                <strong id='equipadoBarco'>No</strong>
                                <span>¿Equipado?</span>
                            </div>
                        </div>
                        <div class='d-flex justify-content-center w-90' style='border-top: 1px solid black; border-bottom: 1px solid black; padding: auto 5px'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                <strong class='fs-16'>Modificaciones</strong>
                                <em class='fs-14'>(Disponibles <span id='modificacionesDisponiblesBarco'>0</span>)</em>
                            </div>
                        </div>
                        <div id='modificacionesBarco' class='d-grid grid-3-columns grid-column-gap-2 grid-row-gap-1 w-90 fs-16'>
                            <div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Suelo</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Refuerzo de popa</span>
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                                            <span class='text-center'>Cocina</span>
                            </div><div class='d-flex flex-column align-items-center'>
                                            <span class='text-center'>Refuerzo estructural</span>
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                        </div>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    Descripción: <i id='descripcionBarco'>Barco oficial de la División 60 de la Marina. Pese a su tamaño, el Royal Quiver es uno de los pocos navíos que se cuentan entre los capaces de sortear los temidos Cabos Gemelos. Como la mayoría de embarcaciones de la Marina, su casco de es un color verde oscuro. Los inocentes pueden respirar tranquilos cuando ven llegar por el horizonte sus velas blancas, bordadas con el emblema de la División.</i>
                </p>
                <hr/>
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                    </div>
                </div>
            </div><br />
<ul class="mycode_list"><li>Este dispone de un total de 4500/4500 PV.<br />
</li>
<li>Tratándose de Paraíso pre-Skypiea, el riesgo total es de 6.<br />
</li>
<li>Al ser una Goleta, el riesgo es de -1.<br />
</li>
<li>Al disponer Stroud de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Navegante III</span></span>, el riesgo es de -3.<br />
</li>
<li>El riesgo total es de 2.<br />
</li>
</ul>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Importante</span>: el barco dispone de la mejora <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Refuerzo estructural</span>, por lo que, si no me equivoco, debería ver aumentada su Resistencia Pasiva en 200, hasta un total de 500, si bien esto no está contemplado en la ficha del barco.<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo - Fic de Recolección] Una receta extraoficial]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3417</link>
			<pubDate>Thu, 19 Mar 2026 17:26:05 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=572">Kibai</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Grand Line| Día 55 de Primavera| Año 17 </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Isla de Little Garden | 10:00</span></span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La penumbra de la bodega del Royal Quiver era el único lugar de todo el navío donde el calor asfixiante de Little Garden parecía dar un respiro en las horas de mayor intensidad. El aire allí abajo olía a madera vieja, a brea, a salitre y a ese aroma metálico y seco que desprendían las cajas de munición de la Marina. Kibai se encontraba sentado con las piernas cruzada entre las sombras. Frente a él, alineados como soldados en formación, descansaban varios barriles de roble de cincuenta litros cada uno. Estaban vacíos, producto en gran medida de la gran cantidad de agua que sonsumía el hipopótamo del contramaestre Gaufrid. El mink se acercó a uno de ellos y lo golpeó suavemente con los nudillos. El sonido hueco resonó en la estancia, recordándole que, tras semanas de patrulla en esta isla olvidada por el tiempo, las reservas de provisiones de la División 60 empezaban a estar en niveles críticos.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Vacío... como el sentido del humor del Comandante Stroud después de un lunes con lluvia...</span></span> — murmuró Kibai con una leve sonrisa, mientras pasaba la mano por la madera rugosa.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se sentó sobre una caja de suministros, dejando que su espalda descansara contra el mamparo de madera. En la penumbra, sus ojos verdes brillaron con un destello de nostalgia. La idea había empezado a germinar en su mente esa misma mañana, impulsada por un recuerdo que parecía pertenecer a otra vida.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En la isla de Roshwan, cuando el invierno golpeaba con tanta fuerza que hasta el aliento parecía congelarse en el aire, los ancianos preparaban lo que llamaban el "Oro de Invierno". No era simplemente alcohol; era una mezcla de miel fermentada, agua pura y varias especies que calentaba no solo el cuerpo, sino el espíritu. Recordaba el olor dulce y penetrante que inundaba las cabañas mientras el brebaje burbujeaba en las tinajas, prometiendo una tregua contra el frío exterior.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai suspiró. Little Garden no tenía nada de frío, pero el cansancio acumulado en la División 60 era similar a ese invierno de Roshwan. Las patrullas bajo el sol, el acecho constante de los dinosaurios y la tensión de las misiones habían dejado a todos sus compañeros exhaustos. Y, como bien sabía cualquier Marine, el reglamento sobre el ron era... estricto. El Cuartel General no veía con buenos ojos que una división entera celebrara con el licor de las raciones oficiales fuera de los horarios permitidos.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Pero el reglamento no dice nada sobre un "tónico reconstituyente a base de miel de la isla" — </span></span>se dijo Kibai, cruzando ambos brazos tras la nuca mientras sonreía en la oscuridad—. Es improvisación táctica. Supervivencia pura y dura.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con un propósito renovado, Kibai sacó un trozo de carboncillo y un trozo de pergamino arrugado de su bolsillo. Apoyándolo sobre la tapa del barril, comenzó a trazar una lista con todo lo que iba a necesitar.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En primer lugar, necesitaba lo más basico, la miel. Durante sus paseos por la isla, había podido visulbrar varias colmenas, de un tamaño acorde a todo lo que había en la isla. No obstante, ello le facilitaba la cosa, pues seguramente en una de ellas encotnraría suficiente miel para hacer toda la bebida que necesitaba.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Otra parte fundamental era el agua. Debía ser lo más pura posible, y los manantiales de la zona volcánica de la isla, allí dónde había cosechado el maíz oscuro que ahora formaba parte de las raciones de combate de la División, era un lugar perfecto para obtenerla.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por último, necesitaría algo para acabar de darle el toque definitivo, y varias de las extrañas frutas gigantes que abundaban en la isla serían más que apropiadas. Con una sonrisa, Kibai rememoró unas bayas en concreto que había visto crecer en los cráneos de los Reyes Marinos del centro de la isla. Sin duda, a juzgar por el olor que había captado, serían algo ideal para complementar su receta.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink guardó la lista en su uniforme. Acto seguido, se puso de pie y estiró sus músculos, sintiendo cómo una pequeña chispa de Electro surgía de sus dedos de forma involuntaria. Sin duda, estaba emocionado. No era tan sólo por la bebida, sino por el proceso en sí. A paso ligero, subió las escaleras hacia la cubierta, donde el sol de la tarde lo golpeó como un mazo de calor húmedo. Los demás miembros de la División 60 estaban ocupados en las diversas tareas que exigía el barco. Kibai palmeó un par de veces a Rasmussen, antes de acercarse al puente, dónde Stroud estudiaba una carta de navegación.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Comandante, voy a salir de expedición, señor. El inventario de suministros frescos está empezando a ser peligrosamente escaso y he detectado una zona de recolección de miel que podría ser útil para... </span></span>— hizo una pausa táctica. Al fin y al cabo, dentro de su amabilidad y cercanía, Stroud era alguien bastante apegado a la snormas y le protocolo, de modo que decidió imporvisar una media verdad— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">...fines experimentales y nutricionales.</span></span><br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El oficial lo miró de arriba abajo, secándose el sudor de la frente con la manga. —<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #68c4e8;" class="mycode_color"> Miel, ¿eh? Mientras no traigas un tiranosaurio de mascota al barco, Kibai, puedes irte. Recuerda llevarte el Den Den Mushi. No queremos perder a nuestro mejor cocinero en la maleza.</span></span><br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Quien dice el mejor, dice el único, no es así señor?</span></span> — rio de buena gana el mink mientras recogía su macuto y una red de transporte de una de las cajas de cubierta antes de asegurar a Raimei contra su costado y se despedía de sus compañeros antes de saltar a tierra.<br />
<br />
Una vez abandonó la arena de la playa, la selva lo recibió con su habitual cacofonía de gritos, aleteos y el olor a vegetación en descomposición. Sin embargo, Kibai ignoró los senderos habituales. Su olfato, afinado por el tiempo que ya llevaban en la isla, buscaba algo muy específico: el rastro dulzón, casi empalagoso, de unas abejas muy concretas.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Desde luego, como casi todo lo que crecía, caminaba o volaba en Little Garden, estas no eran abejas comunes. Cada una de ellas era del tamaño de un gorrión, con franjas negras y carmesíes, y construían panales que colgaban de las ramas de los árboles de caucho gigantes como si fueran enormes lámparas de araña. Su miel era tan densa que no se derramaba ni siquiera si volcabas el tarro, y su sabor, al menos la única vez que Kibai la había probado cuando se había encontrado una colmena medio destruida por un animal con bastante ansia y más prisa por marcharse, era delicioso e intenso. El mink se internó en la maleza, moviéndose con una gracia silenciosa. A medida que avanzaba hacia el sector este, el zumbido empezó a subir de tono.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A unos veinte metros de altura, colgaban tres panales masivos. Brillaban bajo los pocos rayos de sol que lograban atravesar el dosel de hojas, goteando un líquido que parecía oro fundido. Alrededor, miles de abejas patrullaban el aire. Kibai se detuvo frente al colosal árbol de caucho, cuya corteza rugosa y grisácea parecía la piel de un titán petrificado. El zumbido arriba era ensordecedor, una vibración mecánica que se sentía en los huesos y que hacía que las puntas de sus orejas vibraran sin control. El aire estaba saturado con el olor de la miel: un aroma tan denso que casi se podía masticar, una mezcla de néctar fermentado y algo metálico, salvaje.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai sabía que aquellas abejas no eran solo meras recolectoras; eran guerreras feroces y despiadadas. En Little Garden, la miel era un recurso tan valioso que estas criaturas habían evolucionado para defenderlo con un fervor suicida. Su técnica de ataque consistía en rodear al intruso, clavando sus aguijones de manera indiscriminada hasta que su víctima caía víctima de la acumulación de veneno.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Creo que es hora de enfrentar el fuego con fuego… —</span></span> murmuró para si el mink, extendiendo ambas manos hacia arriba, dejando salir a sus propias avispas. Durante un par de minutos, docenas de los pequeños insectos surgieron de su cuerpo, hasta alcanzar los doscientos ejemplares. A un gesto de su señor, el gran enjambre se dividió en escuadrones y se lanzó contra las defensoras de la colmena.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai no se entretuvo en quedarse atrás. Escaló el árbol con una furia frenética, hundiéndose en el tronco mientras sus manos y mandíbulas se convertían en armas de exterminio. Cuando una de las abejas logró posarse en su brazo, Kibai no esperó al aguijonazo; con un movimiento rápido de su cabeza, hundió sus colmillos en el tórax del insecto, partiendo su exoesqueleto y escupiendo los restos ácidos con desdén. Sus garras trazaban arcos de muerte, despedazando a las abejas que intentaban rodearlo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A medio camino de los veinte metros, la masa de insectos se volvió tan densa que Kibai apenas podía ver el tronco. Los insectos intentaban asfixiarlo, cubriéndolo por completo, a pesar de caer por decenas contra sus avispas, que contaban con la ventaja de poder atacar varias veces de manera sucesiva sin que peligrase su integridad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— ¡Oh, vamos…me estáis estropeando el uniforme! — </span></span>exclamó, mientras apretaba la mandíbula y lanzaba un zarpazo hacia una abeja que se había arrojado contra su rostro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai flexionó las piernas, acumulando una cantidad masiva de energía en sus gemelos. Con un impulso explosivo, se lanzó hacia atrás, separándose del tronco y quedando suspendido un instante en el aire, rodeado por el corazón del enjambre.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">¡Getsui Zangeki! <br />
</span></span></span></span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></span></div>
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En pleno aire, Kibai desenvainó a Raimei. Su cuerpo giró sobre sí mismo mientras ejecutaba dos tajos transversales en forma de "X". Las hojas de energía azulada se expandieron como guadañas de luz, cortando a una gran cantidad de abejas por la mitad en un solo parpadeo. Los restos carbonizados de los insectos llovieron sobre la selva como nieve negra.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se sujetó en una liana y se balanceó en dirección contraria a la que había saltado volviendo a caer sobre el tronco, hundiendo sus garras para frenar el descenso y continuando la escalada con una velocidad renovada. El olor a ozono y a quitina quemada era ahora más fuerte incluso que el de la miel.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, llegó a la altura de los tres panales masivos, ya liberados de sus defensoras, que habían o bien caído o renunciado a seguir sacrificándose en la defensa de su tesoro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Es hora de cobrar el tributo del vencedor — </span></span>sentenció Kibai.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con movimientos expertos y precisos, Kibai fue arrancando secciones enteras de panal y metiéndolas en sus odres de piel de dinosaurio. A su alrededor, las pocas abejas supervivientes zumbaban desorientadas, con sus alas dañadas por la estática de las "avispas internas" de Kibai, que todavía patrullaban el aire como centinelas prestas a vovler al combate.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai descendió del árbol deslizándose, dejando una estela de destrucción a su paso. Al llegar al suelo, rodeado de docenas de cadáveres de insectos, se tomó un momento para observar su trabajo. La miel era tan espesa que se pegaba a sus guantes, pero el aroma... el aroma era celestial. Era como si toda la esencia de la primavera prehistórica de Little Garden estuviera concentrada en esa cera. Kibai llenó los cuatro grandes odres que llevaba colgados, asegurándose de dejar suficiente para que la colmena no sufriera daños permanentes.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Gracias por la contribución a la Marina, señoras — </span></span>dijo con un tono burlón mientras se alejaba del árbol, cargando con casi cuarenta kilos de miel pura. Se pasó la lengua por un colmillo, saboreando una gota del espeso líquido mezclada con la adrenalina de la pelea.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">"Y después dicen que la victoria no es dulce…"</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol empezaba a bajar, y las sombras de la selva se alargaban. Pero para Kibai, el camino solo acababa de empezar. Aunque había completado el primer paso de su proyecto, aún le quedaban cosas por hacer, pero él estaba decidido a que el hidromiel de Little Garden fuera legendario.<br />
<br />
Con los cuatro odres de miel de las bien asegurados a su espalda, Kibai se sentía como una mula de carga, pero una mula con una misión, al fin y al cabo. El peso era considerable, casi cuarenta kilos de oro líquido, y la viscosidad del contenido hacía que cada movimiento generase una inercia pesada que desafiaba su equilibrio natural de felino. Sin embargo, el olor que emanaba de los recipientes era su combustible, una fragancia que le recordaba a la resina de los bosques de Roshwan mezclada con el dulzor prohibido de las flores de Little Garden.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Paso uno: El azúcar base. Listo.</span></span> — murmuró Kibai, ajustando las correas que se hundían en su pelaje. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Ahora, pequeño... </span></span>—dijo mirando al Den Den Mushi que asomaba por el borde de su bolsillo en la capa —<span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ...necesitamos el alma de la bebida. El cuerpo. La acidez que corte este dulzor y que lo lleve a otro nivel.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con el atardecer tiñendo el dosel de la selva con pinceladas de naranja y púrpura. el mink sabía que no podía perder tiempo, al menos si no quería pasarse la noche caminando. Para que un hidromiel fuera digno de la División 60, necesitaba frutas con una alta concentración de azúcares naturales para ayudar a la fermentación, pero también una nota de sabor y distinción que levantase los ánimos tras una mala jornada. Y las bayas que había visto hacía unas semana en la cima de los cráneos de los Reyes Marinos le parecían lo más ideal.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Llamarlas “bayas” al menos para un lugar que no fuese Little Garden era, como siempre, un modo de hablar. Eran unas frutas del tamaño de melones, de una piel rugosa y de un color rojo tan intenso que parecían cubiertas de sangre. Crecían exclusivamente en los cráneos de los Reyes Marinos. Pero había un problema: aquellos gigantescos restos óseos eran el territorio de caza de los depredadores voladores de la isla, los únicos que podían llegar sin problemas tan arriba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El camino hacia los cráneos fue toda una prueba de resistencia. Kibai tuvo que atravesar una zona de helechos gigantes donde el suelo era un lodazal traicionero. Cada paso requería un esfuerzo extra de sus cuádriceps, y el calor hacía que el sudor empapara su uniforme. A medida que ganaba altura, la vegetación cambiaba. Los árboles de caucho daban paso a coníferas prehistóricas de agujas largas y afiladas, y el aire se volvía más ligero, cargado con el aroma de la salitre y el azufre lejano de los volcanes activos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— ¿Lo hueles? — </span></span>le preguntó al caracol, que se limitaba a retraer sus antenas ante el viento racheado—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Eso es el azufre de los volcanes. Estamos cerca.</span></span><br />
<br />
Finalmente, tras escalar la pared de hueso poroso que componía el parietal de uno de los cráneos, Kibai llegó a la inmensa meseta formada por la parte superior del fósil. La vista era sobrecogedora. Desde allí, podía ver la bandera del Royal Quiver anclado en la distancia, pareciendo un pequeño pañuelo de trapo blanco en un un horizonte azulado. Pero lo más importante estaba frente a él: un pequeño arbusto de troncos achaparrados, cargados de las bayas que buscaba.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El aroma era embriagador. Era una mezcla de limón silvestre, piña madura y algo que recordaba vagamente a la pimienta. Kibai se acercó a uno de los arbusto y, con cuidado para no comprometer la integridad de sus odres de miel, comenzó la recolección.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Estas son perfectas —</span></span> dijo, examinando una fruta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La piel era gruesa, llena de aceites esenciales. Si incluía aquello en el mosto, el hidromiel tendrá un aroma que hará que hasta el Comandante Stroud aceptase empinar el codo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sacó un segundo saco de lona, uno reforzado con fibras vegetales para evitar que el peso de las frutas lo rasgara. Empezó a seleccionar solo las piezas que habían caído por su propio peso o las que estaban a punto de hacerlo. En Little Garden, la fruta madura era un tesoro peligroso; atraía a todo tipo de criaturas.<br />
<br />
Sin embargo, el silencio de las alturas fue interrumpido por un siseo metálico que recorrió la meseta. Kibai no necesitó mirar al cielo para saber que la recolección no sería pacífica. Sin duda, su propio aroma era un faro para los carnívoros de las nubes.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una bandada de veinte reptiles voladores, con crestas brillantes y ojos de un amarillo anaranjado, empezaron a orbitar sobre él. No eran simples animales; eran los dueños de los riscos, y veían en el mink a un intruso que portaba un festín. El sol, convertido en apenas un cuarto de disco sobre el horizonte, reflejaba en sus escamas plateadas, creando destellos cegadores.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai soltó un gruñido gutural. No podía soltar la miel, y el saco de lona para las frutas ya colgaba de su hombro. Estaba cargado con casi ochenta kilos de peso muerto, pero para la gran fortaleza del mink aquello era apenas una leve molestia.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Bien, si queréis morir, hacedlo rápido, tengo una receta que terminar... — </span></span>advirtió Kibai, mientras su mano derecha buscaba el pomo de Raimei.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La turba se lanzó en picado. El aire se llenó de chillidos ensordecedores. Kibai desenvainó su espada en un movimiento fluido, y el acero cobró vida instantáneamente. El Electro recorrió la hoja con un crepitar violento, envolviendo a Kibai en una cúpula de chispas azuladas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El primer reptil que se acercó intentó clavar su pico en la garganta del Mink. Kibai no retrocedió; avanzó un paso, hundiendo su peso en el lodo volcánico, y lanzó una estocada potenciada. El rayo azul atravesó el pecho del animal, incinerando sus órganos internos antes de que pudiera emitir un solo sonido. Sin detenerse, Kibai giró sobre sus talones, enviando un tajo horizontal que decapitó a otros dos depredadores que intentaban flanquearlo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La superioridad numérica de sus atacantes empezó a hacerse notar. Varios ejemplares lograron aterrizar contra sus hombros, hundiendo sus garras en el grueso uniforme de la Marina. Kibai sintió el dolor de los desgarros, pero en lugar de entrar en pánico, dejó que su naturaleza de Mink tomara el control.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Soltó a Raimei por un instante, y clavó sus propias garras en el vientre de un reptil que le mordía el brazo. Con un tirón salvaje, rasgó la piel coriácea del animal de arriba abajo, esparciendo vísceras calientes sobre el hueso pulido. Otro depredador intentó atacarlo por el frente, y Kibai, en un movimiento puramente animal, hundió sus colmillos en el cuello del reptil. El sabor metálico de la sangre prehistórica inundó su boca mientras partía la tráquea del animal con un solo movimiento de mandíbula.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">—¡Fuera de mi vista! — </span></span>rugió, lanzando el cadáver destrozado contra la turba que se aproximaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recuperó el agarre de Raimei. La situación requería técnica, no solo rabia. Un grupo de cinco reptiles se agrupó en el aire para una carga frontal masiva. Kibai flexionó sus piernas, ignorando el peso de los odres.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El líder de la bandada, un ejemplar cuya envergadura doblaba a la de los demás, se adelantó al resto, descendiendo con la furia de un proyectil. Su cresta plateada brillaba con una intensidad peligrosa, apuntando directamente al corazón de Kibai. El mink cambió el agarre de Raimei. Sus dedos se cerraron sobre la empuñadura en un agarre invertido, con el filo apuntando hacia atrás por debajo de su antebrazo. El Electro se concentró en el filo de la espada hasta que el acero pareció volverse blanco.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">¡Gekko no Issen!</span></span></span><br />
</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></span></div>
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Justo cuando el alfa entraba en su radio de alcance, Kibai ejecutó un tajo ascendente con una violencia explosiva. La hoja describió una media luna de luz eléctrica que subió desde el suelo hasta el cielo. El corte no solo partió el pico del alfa, sino que dividió su cráneo y su cuerpo longitudinalmente en dos mitades perfectas. El impulso del animal muerto hizo que las dos partes pasaran a los lados de Kibai, manchando sus orejas de sangre.<br />
<br />
La turba, al ver a su líder convertido en despojos humeantes, se detuvo en seco. El silencio volvió a los cráneos de hueso, tan solo roto por el chisporroteo del Electro que aún bailaba en el pelaje de Kibai.<br />
<br></div>
Kibai permaneció inmóvil durante un minuto, regulando su respiración. Miró a su alrededor: la meseta era un cementerio de reptiles plateados. Sus manos estaban cubiertas de sangre y restos de escamas, pero sus ojos verdes volvieron a la calma mientras guardaba a Raimei en su vaina con un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">clic</span> metálico.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Un desperdicio de energía —</span></span> murmuró, limpiándose la boca con el dorso de la mano—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Pero al menos ahora no habrá testigos de la receta.</span></span><br />
<br />
Con una delicadeza que contrastaba con la carnicería de hacía unos momentos, comenzó a sustituir las frutas que se habían dañado por otras nuevas. Seleccionó las más pesadas, aquellas cuya piel exudaba un aceite aromático que prometía una fermentación legendaria. Llenó de nuevo su saco hasta los topes, asegurándose de que el peso estuviera equilibrado con la miel de su espalda.<br />
<br />
El sol ya había terminado de ocultarse, dejando paso a una noche estrellada. Kibai inició el descenso hacia el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver.</span> Cada paso le recordaba el esfuerzo físico, pero la visión de la División 60 disfrutando del hidromiel en los próximos días le daba la fuerza necesaria.<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mañana, el proceso de elaboración comenzaría en la bodega. Y Kibai sabía que, tras probar el "Oro de Little Garden", nadie volvería a dudar de que un pequeño desliz en la normativa para la creación de un “tónico reconstituyente” no era para tanto...</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Grand Line| Día 55 de Primavera| Año 17 </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Isla de Little Garden | 10:00</span></span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La penumbra de la bodega del Royal Quiver era el único lugar de todo el navío donde el calor asfixiante de Little Garden parecía dar un respiro en las horas de mayor intensidad. El aire allí abajo olía a madera vieja, a brea, a salitre y a ese aroma metálico y seco que desprendían las cajas de munición de la Marina. Kibai se encontraba sentado con las piernas cruzada entre las sombras. Frente a él, alineados como soldados en formación, descansaban varios barriles de roble de cincuenta litros cada uno. Estaban vacíos, producto en gran medida de la gran cantidad de agua que sonsumía el hipopótamo del contramaestre Gaufrid. El mink se acercó a uno de ellos y lo golpeó suavemente con los nudillos. El sonido hueco resonó en la estancia, recordándole que, tras semanas de patrulla en esta isla olvidada por el tiempo, las reservas de provisiones de la División 60 empezaban a estar en niveles críticos.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Vacío... como el sentido del humor del Comandante Stroud después de un lunes con lluvia...</span></span> — murmuró Kibai con una leve sonrisa, mientras pasaba la mano por la madera rugosa.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se sentó sobre una caja de suministros, dejando que su espalda descansara contra el mamparo de madera. En la penumbra, sus ojos verdes brillaron con un destello de nostalgia. La idea había empezado a germinar en su mente esa misma mañana, impulsada por un recuerdo que parecía pertenecer a otra vida.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En la isla de Roshwan, cuando el invierno golpeaba con tanta fuerza que hasta el aliento parecía congelarse en el aire, los ancianos preparaban lo que llamaban el "Oro de Invierno". No era simplemente alcohol; era una mezcla de miel fermentada, agua pura y varias especies que calentaba no solo el cuerpo, sino el espíritu. Recordaba el olor dulce y penetrante que inundaba las cabañas mientras el brebaje burbujeaba en las tinajas, prometiendo una tregua contra el frío exterior.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai suspiró. Little Garden no tenía nada de frío, pero el cansancio acumulado en la División 60 era similar a ese invierno de Roshwan. Las patrullas bajo el sol, el acecho constante de los dinosaurios y la tensión de las misiones habían dejado a todos sus compañeros exhaustos. Y, como bien sabía cualquier Marine, el reglamento sobre el ron era... estricto. El Cuartel General no veía con buenos ojos que una división entera celebrara con el licor de las raciones oficiales fuera de los horarios permitidos.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Pero el reglamento no dice nada sobre un "tónico reconstituyente a base de miel de la isla" — </span></span>se dijo Kibai, cruzando ambos brazos tras la nuca mientras sonreía en la oscuridad—. Es improvisación táctica. Supervivencia pura y dura.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con un propósito renovado, Kibai sacó un trozo de carboncillo y un trozo de pergamino arrugado de su bolsillo. Apoyándolo sobre la tapa del barril, comenzó a trazar una lista con todo lo que iba a necesitar.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En primer lugar, necesitaba lo más basico, la miel. Durante sus paseos por la isla, había podido visulbrar varias colmenas, de un tamaño acorde a todo lo que había en la isla. No obstante, ello le facilitaba la cosa, pues seguramente en una de ellas encotnraría suficiente miel para hacer toda la bebida que necesitaba.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Otra parte fundamental era el agua. Debía ser lo más pura posible, y los manantiales de la zona volcánica de la isla, allí dónde había cosechado el maíz oscuro que ahora formaba parte de las raciones de combate de la División, era un lugar perfecto para obtenerla.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por último, necesitaría algo para acabar de darle el toque definitivo, y varias de las extrañas frutas gigantes que abundaban en la isla serían más que apropiadas. Con una sonrisa, Kibai rememoró unas bayas en concreto que había visto crecer en los cráneos de los Reyes Marinos del centro de la isla. Sin duda, a juzgar por el olor que había captado, serían algo ideal para complementar su receta.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink guardó la lista en su uniforme. Acto seguido, se puso de pie y estiró sus músculos, sintiendo cómo una pequeña chispa de Electro surgía de sus dedos de forma involuntaria. Sin duda, estaba emocionado. No era tan sólo por la bebida, sino por el proceso en sí. A paso ligero, subió las escaleras hacia la cubierta, donde el sol de la tarde lo golpeó como un mazo de calor húmedo. Los demás miembros de la División 60 estaban ocupados en las diversas tareas que exigía el barco. Kibai palmeó un par de veces a Rasmussen, antes de acercarse al puente, dónde Stroud estudiaba una carta de navegación.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Comandante, voy a salir de expedición, señor. El inventario de suministros frescos está empezando a ser peligrosamente escaso y he detectado una zona de recolección de miel que podría ser útil para... </span></span>— hizo una pausa táctica. Al fin y al cabo, dentro de su amabilidad y cercanía, Stroud era alguien bastante apegado a la snormas y le protocolo, de modo que decidió imporvisar una media verdad— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">...fines experimentales y nutricionales.</span></span><br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El oficial lo miró de arriba abajo, secándose el sudor de la frente con la manga. —<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #68c4e8;" class="mycode_color"> Miel, ¿eh? Mientras no traigas un tiranosaurio de mascota al barco, Kibai, puedes irte. Recuerda llevarte el Den Den Mushi. No queremos perder a nuestro mejor cocinero en la maleza.</span></span><br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Quien dice el mejor, dice el único, no es así señor?</span></span> — rio de buena gana el mink mientras recogía su macuto y una red de transporte de una de las cajas de cubierta antes de asegurar a Raimei contra su costado y se despedía de sus compañeros antes de saltar a tierra.<br />
<br />
Una vez abandonó la arena de la playa, la selva lo recibió con su habitual cacofonía de gritos, aleteos y el olor a vegetación en descomposición. Sin embargo, Kibai ignoró los senderos habituales. Su olfato, afinado por el tiempo que ya llevaban en la isla, buscaba algo muy específico: el rastro dulzón, casi empalagoso, de unas abejas muy concretas.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Desde luego, como casi todo lo que crecía, caminaba o volaba en Little Garden, estas no eran abejas comunes. Cada una de ellas era del tamaño de un gorrión, con franjas negras y carmesíes, y construían panales que colgaban de las ramas de los árboles de caucho gigantes como si fueran enormes lámparas de araña. Su miel era tan densa que no se derramaba ni siquiera si volcabas el tarro, y su sabor, al menos la única vez que Kibai la había probado cuando se había encontrado una colmena medio destruida por un animal con bastante ansia y más prisa por marcharse, era delicioso e intenso. El mink se internó en la maleza, moviéndose con una gracia silenciosa. A medida que avanzaba hacia el sector este, el zumbido empezó a subir de tono.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A unos veinte metros de altura, colgaban tres panales masivos. Brillaban bajo los pocos rayos de sol que lograban atravesar el dosel de hojas, goteando un líquido que parecía oro fundido. Alrededor, miles de abejas patrullaban el aire. Kibai se detuvo frente al colosal árbol de caucho, cuya corteza rugosa y grisácea parecía la piel de un titán petrificado. El zumbido arriba era ensordecedor, una vibración mecánica que se sentía en los huesos y que hacía que las puntas de sus orejas vibraran sin control. El aire estaba saturado con el olor de la miel: un aroma tan denso que casi se podía masticar, una mezcla de néctar fermentado y algo metálico, salvaje.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai sabía que aquellas abejas no eran solo meras recolectoras; eran guerreras feroces y despiadadas. En Little Garden, la miel era un recurso tan valioso que estas criaturas habían evolucionado para defenderlo con un fervor suicida. Su técnica de ataque consistía en rodear al intruso, clavando sus aguijones de manera indiscriminada hasta que su víctima caía víctima de la acumulación de veneno.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Creo que es hora de enfrentar el fuego con fuego… —</span></span> murmuró para si el mink, extendiendo ambas manos hacia arriba, dejando salir a sus propias avispas. Durante un par de minutos, docenas de los pequeños insectos surgieron de su cuerpo, hasta alcanzar los doscientos ejemplares. A un gesto de su señor, el gran enjambre se dividió en escuadrones y se lanzó contra las defensoras de la colmena.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai no se entretuvo en quedarse atrás. Escaló el árbol con una furia frenética, hundiéndose en el tronco mientras sus manos y mandíbulas se convertían en armas de exterminio. Cuando una de las abejas logró posarse en su brazo, Kibai no esperó al aguijonazo; con un movimiento rápido de su cabeza, hundió sus colmillos en el tórax del insecto, partiendo su exoesqueleto y escupiendo los restos ácidos con desdén. Sus garras trazaban arcos de muerte, despedazando a las abejas que intentaban rodearlo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A medio camino de los veinte metros, la masa de insectos se volvió tan densa que Kibai apenas podía ver el tronco. Los insectos intentaban asfixiarlo, cubriéndolo por completo, a pesar de caer por decenas contra sus avispas, que contaban con la ventaja de poder atacar varias veces de manera sucesiva sin que peligrase su integridad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— ¡Oh, vamos…me estáis estropeando el uniforme! — </span></span>exclamó, mientras apretaba la mandíbula y lanzaba un zarpazo hacia una abeja que se había arrojado contra su rostro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai flexionó las piernas, acumulando una cantidad masiva de energía en sus gemelos. Con un impulso explosivo, se lanzó hacia atrás, separándose del tronco y quedando suspendido un instante en el aire, rodeado por el corazón del enjambre.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">¡Getsui Zangeki! <br />
</span></span></span></span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></span></div>
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En pleno aire, Kibai desenvainó a Raimei. Su cuerpo giró sobre sí mismo mientras ejecutaba dos tajos transversales en forma de "X". Las hojas de energía azulada se expandieron como guadañas de luz, cortando a una gran cantidad de abejas por la mitad en un solo parpadeo. Los restos carbonizados de los insectos llovieron sobre la selva como nieve negra.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se sujetó en una liana y se balanceó en dirección contraria a la que había saltado volviendo a caer sobre el tronco, hundiendo sus garras para frenar el descenso y continuando la escalada con una velocidad renovada. El olor a ozono y a quitina quemada era ahora más fuerte incluso que el de la miel.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, llegó a la altura de los tres panales masivos, ya liberados de sus defensoras, que habían o bien caído o renunciado a seguir sacrificándose en la defensa de su tesoro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Es hora de cobrar el tributo del vencedor — </span></span>sentenció Kibai.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con movimientos expertos y precisos, Kibai fue arrancando secciones enteras de panal y metiéndolas en sus odres de piel de dinosaurio. A su alrededor, las pocas abejas supervivientes zumbaban desorientadas, con sus alas dañadas por la estática de las "avispas internas" de Kibai, que todavía patrullaban el aire como centinelas prestas a vovler al combate.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai descendió del árbol deslizándose, dejando una estela de destrucción a su paso. Al llegar al suelo, rodeado de docenas de cadáveres de insectos, se tomó un momento para observar su trabajo. La miel era tan espesa que se pegaba a sus guantes, pero el aroma... el aroma era celestial. Era como si toda la esencia de la primavera prehistórica de Little Garden estuviera concentrada en esa cera. Kibai llenó los cuatro grandes odres que llevaba colgados, asegurándose de dejar suficiente para que la colmena no sufriera daños permanentes.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Gracias por la contribución a la Marina, señoras — </span></span>dijo con un tono burlón mientras se alejaba del árbol, cargando con casi cuarenta kilos de miel pura. Se pasó la lengua por un colmillo, saboreando una gota del espeso líquido mezclada con la adrenalina de la pelea.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">"Y después dicen que la victoria no es dulce…"</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol empezaba a bajar, y las sombras de la selva se alargaban. Pero para Kibai, el camino solo acababa de empezar. Aunque había completado el primer paso de su proyecto, aún le quedaban cosas por hacer, pero él estaba decidido a que el hidromiel de Little Garden fuera legendario.<br />
<br />
Con los cuatro odres de miel de las bien asegurados a su espalda, Kibai se sentía como una mula de carga, pero una mula con una misión, al fin y al cabo. El peso era considerable, casi cuarenta kilos de oro líquido, y la viscosidad del contenido hacía que cada movimiento generase una inercia pesada que desafiaba su equilibrio natural de felino. Sin embargo, el olor que emanaba de los recipientes era su combustible, una fragancia que le recordaba a la resina de los bosques de Roshwan mezclada con el dulzor prohibido de las flores de Little Garden.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Paso uno: El azúcar base. Listo.</span></span> — murmuró Kibai, ajustando las correas que se hundían en su pelaje. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Ahora, pequeño... </span></span>—dijo mirando al Den Den Mushi que asomaba por el borde de su bolsillo en la capa —<span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ...necesitamos el alma de la bebida. El cuerpo. La acidez que corte este dulzor y que lo lleve a otro nivel.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con el atardecer tiñendo el dosel de la selva con pinceladas de naranja y púrpura. el mink sabía que no podía perder tiempo, al menos si no quería pasarse la noche caminando. Para que un hidromiel fuera digno de la División 60, necesitaba frutas con una alta concentración de azúcares naturales para ayudar a la fermentación, pero también una nota de sabor y distinción que levantase los ánimos tras una mala jornada. Y las bayas que había visto hacía unas semana en la cima de los cráneos de los Reyes Marinos le parecían lo más ideal.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Llamarlas “bayas” al menos para un lugar que no fuese Little Garden era, como siempre, un modo de hablar. Eran unas frutas del tamaño de melones, de una piel rugosa y de un color rojo tan intenso que parecían cubiertas de sangre. Crecían exclusivamente en los cráneos de los Reyes Marinos. Pero había un problema: aquellos gigantescos restos óseos eran el territorio de caza de los depredadores voladores de la isla, los únicos que podían llegar sin problemas tan arriba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El camino hacia los cráneos fue toda una prueba de resistencia. Kibai tuvo que atravesar una zona de helechos gigantes donde el suelo era un lodazal traicionero. Cada paso requería un esfuerzo extra de sus cuádriceps, y el calor hacía que el sudor empapara su uniforme. A medida que ganaba altura, la vegetación cambiaba. Los árboles de caucho daban paso a coníferas prehistóricas de agujas largas y afiladas, y el aire se volvía más ligero, cargado con el aroma de la salitre y el azufre lejano de los volcanes activos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— ¿Lo hueles? — </span></span>le preguntó al caracol, que se limitaba a retraer sus antenas ante el viento racheado—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Eso es el azufre de los volcanes. Estamos cerca.</span></span><br />
<br />
Finalmente, tras escalar la pared de hueso poroso que componía el parietal de uno de los cráneos, Kibai llegó a la inmensa meseta formada por la parte superior del fósil. La vista era sobrecogedora. Desde allí, podía ver la bandera del Royal Quiver anclado en la distancia, pareciendo un pequeño pañuelo de trapo blanco en un un horizonte azulado. Pero lo más importante estaba frente a él: un pequeño arbusto de troncos achaparrados, cargados de las bayas que buscaba.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El aroma era embriagador. Era una mezcla de limón silvestre, piña madura y algo que recordaba vagamente a la pimienta. Kibai se acercó a uno de los arbusto y, con cuidado para no comprometer la integridad de sus odres de miel, comenzó la recolección.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Estas son perfectas —</span></span> dijo, examinando una fruta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La piel era gruesa, llena de aceites esenciales. Si incluía aquello en el mosto, el hidromiel tendrá un aroma que hará que hasta el Comandante Stroud aceptase empinar el codo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sacó un segundo saco de lona, uno reforzado con fibras vegetales para evitar que el peso de las frutas lo rasgara. Empezó a seleccionar solo las piezas que habían caído por su propio peso o las que estaban a punto de hacerlo. En Little Garden, la fruta madura era un tesoro peligroso; atraía a todo tipo de criaturas.<br />
<br />
Sin embargo, el silencio de las alturas fue interrumpido por un siseo metálico que recorrió la meseta. Kibai no necesitó mirar al cielo para saber que la recolección no sería pacífica. Sin duda, su propio aroma era un faro para los carnívoros de las nubes.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una bandada de veinte reptiles voladores, con crestas brillantes y ojos de un amarillo anaranjado, empezaron a orbitar sobre él. No eran simples animales; eran los dueños de los riscos, y veían en el mink a un intruso que portaba un festín. El sol, convertido en apenas un cuarto de disco sobre el horizonte, reflejaba en sus escamas plateadas, creando destellos cegadores.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai soltó un gruñido gutural. No podía soltar la miel, y el saco de lona para las frutas ya colgaba de su hombro. Estaba cargado con casi ochenta kilos de peso muerto, pero para la gran fortaleza del mink aquello era apenas una leve molestia.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Bien, si queréis morir, hacedlo rápido, tengo una receta que terminar... — </span></span>advirtió Kibai, mientras su mano derecha buscaba el pomo de Raimei.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La turba se lanzó en picado. El aire se llenó de chillidos ensordecedores. Kibai desenvainó su espada en un movimiento fluido, y el acero cobró vida instantáneamente. El Electro recorrió la hoja con un crepitar violento, envolviendo a Kibai en una cúpula de chispas azuladas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El primer reptil que se acercó intentó clavar su pico en la garganta del Mink. Kibai no retrocedió; avanzó un paso, hundiendo su peso en el lodo volcánico, y lanzó una estocada potenciada. El rayo azul atravesó el pecho del animal, incinerando sus órganos internos antes de que pudiera emitir un solo sonido. Sin detenerse, Kibai giró sobre sus talones, enviando un tajo horizontal que decapitó a otros dos depredadores que intentaban flanquearlo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La superioridad numérica de sus atacantes empezó a hacerse notar. Varios ejemplares lograron aterrizar contra sus hombros, hundiendo sus garras en el grueso uniforme de la Marina. Kibai sintió el dolor de los desgarros, pero en lugar de entrar en pánico, dejó que su naturaleza de Mink tomara el control.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Soltó a Raimei por un instante, y clavó sus propias garras en el vientre de un reptil que le mordía el brazo. Con un tirón salvaje, rasgó la piel coriácea del animal de arriba abajo, esparciendo vísceras calientes sobre el hueso pulido. Otro depredador intentó atacarlo por el frente, y Kibai, en un movimiento puramente animal, hundió sus colmillos en el cuello del reptil. El sabor metálico de la sangre prehistórica inundó su boca mientras partía la tráquea del animal con un solo movimiento de mandíbula.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">—¡Fuera de mi vista! — </span></span>rugió, lanzando el cadáver destrozado contra la turba que se aproximaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recuperó el agarre de Raimei. La situación requería técnica, no solo rabia. Un grupo de cinco reptiles se agrupó en el aire para una carga frontal masiva. Kibai flexionó sus piernas, ignorando el peso de los odres.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El líder de la bandada, un ejemplar cuya envergadura doblaba a la de los demás, se adelantó al resto, descendiendo con la furia de un proyectil. Su cresta plateada brillaba con una intensidad peligrosa, apuntando directamente al corazón de Kibai. El mink cambió el agarre de Raimei. Sus dedos se cerraron sobre la empuñadura en un agarre invertido, con el filo apuntando hacia atrás por debajo de su antebrazo. El Electro se concentró en el filo de la espada hasta que el acero pareció volverse blanco.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Impact;" class="mycode_font">¡Gekko no Issen!</span></span></span><br />
</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></span></div>
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Justo cuando el alfa entraba en su radio de alcance, Kibai ejecutó un tajo ascendente con una violencia explosiva. La hoja describió una media luna de luz eléctrica que subió desde el suelo hasta el cielo. El corte no solo partió el pico del alfa, sino que dividió su cráneo y su cuerpo longitudinalmente en dos mitades perfectas. El impulso del animal muerto hizo que las dos partes pasaran a los lados de Kibai, manchando sus orejas de sangre.<br />
<br />
La turba, al ver a su líder convertido en despojos humeantes, se detuvo en seco. El silencio volvió a los cráneos de hueso, tan solo roto por el chisporroteo del Electro que aún bailaba en el pelaje de Kibai.<br />
<br></div>
Kibai permaneció inmóvil durante un minuto, regulando su respiración. Miró a su alrededor: la meseta era un cementerio de reptiles plateados. Sus manos estaban cubiertas de sangre y restos de escamas, pero sus ojos verdes volvieron a la calma mientras guardaba a Raimei en su vaina con un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">clic</span> metálico.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— Un desperdicio de energía —</span></span> murmuró, limpiándose la boca con el dorso de la mano—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Pero al menos ahora no habrá testigos de la receta.</span></span><br />
<br />
Con una delicadeza que contrastaba con la carnicería de hacía unos momentos, comenzó a sustituir las frutas que se habían dañado por otras nuevas. Seleccionó las más pesadas, aquellas cuya piel exudaba un aceite aromático que prometía una fermentación legendaria. Llenó de nuevo su saco hasta los topes, asegurándose de que el peso estuviera equilibrado con la miel de su espalda.<br />
<br />
El sol ya había terminado de ocultarse, dejando paso a una noche estrellada. Kibai inició el descenso hacia el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver.</span> Cada paso le recordaba el esfuerzo físico, pero la visión de la División 60 disfrutando del hidromiel en los próximos días le daba la fuerza necesaria.<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mañana, el proceso de elaboración comenzaría en la bodega. Y Kibai sabía que, tras probar el "Oro de Little Garden", nadie volvería a dudar de que un pequeño desliz en la normativa para la creación de un “tónico reconstituyente” no era para tanto...</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La madera y la araña [Autonarrada T3][Presente Absoluto]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3411</link>
			<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 11:16:10 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=561">Moja</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3411</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Año 17<br />
Verano<br />
Día 64</span></span></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 1 Nuevas ideas. </span></span><br />
<br />
No fue un momento de brillantez, ni Moja se despertó con una solución mágica grabada en el cerebro. Fue más bien un cansancio acumulado, una irritación que le picaba bajo la piel cada vez que el Royal Quiver se enfrentaba a una marejada. Para cualquiera de la división, el barco era una fortaleza flotante; para Moja, últimamente, empezaba a sonar como una caja de música vieja a la que se le estaban gastando los engranajes. <br />
<br />
Estaba sentado en la cubierta, con la espalda apoyada en la barandilla, intentando disfrutar de un momento de paz que el Grand Line no parecía querer regalarle. El sol pegaba fuerte, pero él no miraba el horizonte. Tenía los ojos cerrados, concentrado únicamente en lo que sus oídos y su espalda le decían. <br />
<br />
Ese sonido. Un crujido seco, casi imperceptible, que venía de algún lugar profundo cerca de la proa. Moja suspiró, frotándose la cara con las manos callosas. Ese "cloc" no debería estar ahí. Era el sonido de dos maderas que ya no encajaban como antes, de pernos que habían cedido un milímetro por la presión de las corrientes caprichosas de este mar de locos. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Te estás quejando, ¿verdad?-</span> susurró para sí mismo, dándole una palmadita a la madera de la borda. <br />
<br />
Desde que entraron en el Grand Line, el trabajo de Moja se había vuelto una lucha constante contra el desgaste. No era solo el agua salada o el sol que agrietaba la pintura; era esa sensación de que el mar intentaba, activamente, desarmar el barco pieza a pieza. Había visto barcos mucho más grandes y modernos que el suyo reducidos a astillas por no saber escuchar a tiempo. Y Moja estaba harto de poner parches. Estaba harto de las "chapuzas" de emergencia que hacían para salir del paso entre isla e isla. <br />
<br />
Se levantó con un gruñido, sintiendo los huesos un poco rígidos, y empezó a caminar por la cubierta de una forma que a cualquiera le parecería errática. Pero Moja no caminaba, medía. Cada paso que daba buscaba ese leve desnivel, esa tabla que cedía un poco más de la cuenta bajo su peso. Se detuvo cerca del mástil principal y presionó con el pie. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Demasiado juego-</span> masculló. <br />
<br />
Bajó a la bodega, donde el aire era más denso y olía a esa mezcla eterna de brea, serrín y humedad que ya se le había metido en los pulmones para siempre. Allí abajo, el rugido del mar contra el casco era más honesto. Encendió una lámpara y la luz amarillenta empezó a bailar sobre las vigas. Moja se agachó, metiéndose por huecos donde apenas cabía, ensuciándose el pelaje de polvo y grasa vieja. <br />
<br />
Se detuvo frente a una de las cuadernas principales, el verdadero esqueleto del Royal Quiver. Al pasar los dedos por la madera, sintió las cicatrices de las últimas tormentas: pequeñas hendiduras, zonas donde la veta se veía forzada. Golpeó con el nudillo, comparando la resonancia en distintos puntos. El sonido en el centro era sordo, vacío. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Estás aguantando por puro orgullo, buena amiga-</span> dijo en voz baja, apoyando la frente contra la madera fría. <br />
<br />
No era que el barco fuera a partirse mañana, pero Moja sabía que el Grand Line no te avisaba dos veces. Sabía que, si no reforzaba ese casco ahora que tenían un momento de relativa calma, la próxima sacudida violenta no solo sería un susto, sino el final. No podía permitir que la vida de sus compañeros dependiera de un "creo que aguantará". <br />
<br />
Subió de nuevo a cubierta, parpadeando ante la luz del sol. Se apoyó en el mástil y cruzó los brazos, mirando el barco de punta a punta. En su mente, ya no veía la madera gastada; veía placas de refuerzo, vigas transversales que distribuían el peso, un casco que no solo resistiera, sino que fuera capaz de absorber los golpes del mar como si fuera parte de él. <br />
<br />
No se trataba de volverlo un bloque de hierro rígido (eso solo haría que estallara bajo presión), sino de encontrar ese equilibrio entre la fuerza de la piedra y la flexibilidad de un látigo. <br />
<br />
Se dirigió hacia su rincón de herramientas con un propósito renovado. Sus movimientos ya no eran los de alguien que va a hacer un mantenimiento rutinario, sino los de alguien que va a reconstruir un hogar. Sabía que Little Garden, con toda su locura prehistórica, era su única oportunidad de encontrar algo que estuviera a la altura del desafío. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Si este mar quiere romperte- </span>dijo Moja, agarrando su sierra favorita, <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-va a tener que esforzarse mucho más.- </span><br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 2 En busca de materiales. </span></span><br />
<br />
Saltó del barco con el petate al hombro y las herramientas repiqueteando contra la cadera. El primer paso en la arena de Little Garden ya le dejó claro que iba a ser un día de perros: la humedad te pegaba el pelo a la nuca antes de que pudieras decir "madera", y el aire olía a tierra mojada y a cosas que llevaban muertas un millón de años. <br />
<br />
Moja no buscaba cualquier tronco para hacer un remiendo. Buscaba "la" madera. Esa que es tan densa que parece piedra pero que, si la doblas, recupera la forma como un resorte. En un sitio donde los dinosaurios campan a sus anchas, los árboles no crecen normales; crecen a base de palos, y eso los hace jodidamente duros. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-A ver qué tienes para mí, isla de los dinosaurios-</span> masculló, abriéndose paso entre los helechos gigantes. <br />
<br />
Se tiró un par de horas caminando, sudando como un pollo y apartando bichos que en cualquier otro mar serían la atracción de un circo. Cada vez que veía un ejemplar decente, se acercaba, le daba un par de golpes secos con el mazo y arrimaba la oreja. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Demasiado joven- </span>decía de uno. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Mucha savia, te vas a pudrir en dos meses-</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> le soltaba a otro.</span><br />
<br />
Era un crítico exigente. Si iba a jugarse el pellejo metiéndose en la jungla, no iba a ser por un pino cualquiera. Pero, a medida que se alejaba de la costa, la selva empezó a ponerse... rara. Los pájaros, esos que no paraban de gritar como si los estuvieran degollando, se callaron de golpe. <br />
<br />
Moja se detuvo. Sus orejas rotaron, buscando cualquier susurro en el aire. No era el silencio de una siesta, era el silencio de cuando algo está mirando. Se agachó, dejando que sus instintos de Mink tomaran el mando, y fue entonces cuando vio el rastro. <br />
<br />
A un lado de lo que parecía un sendero natural, había un árbol que daba pena verlo. No es que se hubiera caído; es que algo le había arrancado la corteza a tiras, como si alguien hubiera usado un pelador de patatas gigante. Moja se acercó y pasó los dedos por la madera desnuda. Estaba fresca. Los bordes no eran dentados como los de una mordida de tiranosaurio, eran cortes limpios, casi quirúrgicos, pero hechos con una fuerza bruta que daba miedo. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Esto no has sido un lagarto-</span> susurró, sintiendo un escalofrío que no tenía nada que ver con la humedad. <br />
<br />
Siguió el rastro de destrozos. Rocas que pesaban lo que un cañón desplazadas como si fueran canicas y, lo más inquietante, trozos de madera noble esparcidos por el suelo como si alguien hubiera estado "merendando" fibra vegetal. <br />
<br />
Al final del rastro, la jungla se abría en una especie de cicatriz de piedra. Una grieta enorme en la pared de una montaña, oscura y profunda como una garganta. Los bordes de la entrada estaban pulidos, desgastados de tanto entrar y salir algo muy grande y muy pesado. <br />
<br />
El olor que salía de ahí dentro era lo peor. Era una mezcla de perro mojado, hierro y algo rancio que se te quedaba pegado en el paladar. Moja se quedó allí fuera, debatiéndose entre dar media vuelta y volver al barco con lo que tuviera, o asomarse. Pero vio algo en el suelo, cerca de la entrada: un trozo de tela desgarrada. No era de la isla. Era de una camisa humana. <br />
<br />
Apretó el mango del machete hasta que le dolieron los nudillos. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Genial, Moja. Solo venías por unos tablones y te vas a meter en la boca del lobo-</span> se regañó a sí mismo en voz baja. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Pero si no miro yo, no va a mirar nadie.- </span><br />
<br />
Con el corazón martilleando contra las costillas y los sentidos en alerta roja, dio el primer paso hacia la oscuridad, olvidándose por un momento de la madera y pensando solo en quién demonios habría dejado ese trozo de camisa ahí fuera. <br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 3 La cueva misteriosa. </span></span><br />
<br />
Entrar en esa cueva fue como meterse en la garganta de algo que todavía estaba vivo. La luz de la jungla se quedó atrás en un segundo, sustituida por una penumbra espesa que olía a humedad cerrada y a algo que se estaba pudriendo despacio. <br />
<br />
Moja se quedó quieto un momento, esperando a que sus ojos de Mink hicieran su trabajo. No fue como encender un interruptor; fue una transición molesta, un quemazón en las pupilas hasta que las formas empezaron a cobrar sentido. Y lo que vio no le gustó ni un pelo. <br />
<br />
Las paredes no eran de piedra limpia. Estaban tapizadas por unos hilos blanquecinos, gruesos como sogas de amarre, que cruzaban de lado a lado. No eran telarañas de esas que quitas con la mano; esto parecía resina seca, pegajosa y con una tensión que daba miedo. Moja dio un paso, con el corazón golpeándole las costillas, y casi pisa uno de esos cables que salía del suelo. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Cuidado, Moja... un tirón y el dueño de la casa sabe que tiene cena-</span> se susurró, con la voz apenas como un aliento. <br />
<br />
Se agachó, avanzando casi a gatas para no rozar nada. El silencio allí dentro era de los que te hacen pitar los oídos. Pero entonces, lo oyó. Un click-click rítmico, seco, como si alguien estuviera golpeando dos piedras pequeñas en la oscuridad del fondo. <br />
<br />
Se asomó tras una roca y se le revolvieron las tripas. <br />
<br />
Allí estaba. No era una araña, era un tanque con patas. Una bicha prehistórica del tamaño de un carromato, cubierta de un vello rígido que parecía alambre y con unos ojos que no paraban de moverse de forma independiente, reflejando la poca luz que quedaba como canicas sucias. Estaba ocupada, moviendo sus mandíbulas sobre algo que no quería identificar. <br />
<br />
Pero entonces, Moja miró hacia arriba. Del techo colgaban tres o cuatro bultos alargados, envueltos en capas y capas de esa seda asquerosa. Al principio quiso pensar que eran ciervos o crías de dinosaurio, pero entonces vio una bota. Una bota de cuero desgastada asomando por la parte de abajo de uno de los capullos. Y un poco más allá, una mano pálida, con los dedos rígidos, que parecía intentar alcanzar el suelo en un último gesto desesperado. <br />
<br />
El asco dejó paso a un frío que le recorrió toda la columna. Esos tipos no eran guerreros de la isla; eran náufragos o exploradores que habían tenido la mala suerte de buscar refugio donde no debían. No sabía si seguían vivos (el olor decía que algunos no), pero la idea de dejarlos allí para que esa cosa se los fuera comiendo a sorbos le hizo apretar los dientes hasta que le dolió la mandíbula. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Maldita sea-</span> masculló Moja, sintiendo cómo el miedo se le empezaba a transformar en esa rabia sorda que te hace cometer locuras. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Yo solo quería un poco de madera...- </span><br />
<br />
Se fijó en cómo la bicha se movía. Era lenta, pero en ese espacio cerrado, con hilos por todas partes, tenía todas las de ganar. Moja miró hacia la salida. Podía darse la vuelta. Podía volver al barco, decir que no había encontrado nada y buscar madera en otra parte de la isla. Nadie le culparía. Nadie sabía que estaba allí. <br />
<br />
Pero volvió a mirar esa mano que colgaba del techo. <br />
<br />
Sintió un calambre eléctrico recorriéndole los brazos, un hormigueo que ya conocía bien. No podía largarse. Si ese barco, el Royal Quiver, iba a ser un refugio de verdad para su gente, su carpintero no podía ser el tipo que sale corriendo cuando las cosas se ponen feas. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Vale, Moja. O sales de aquí con madera y con esos tipos, o no sales-</span> se dijo, mientras empezaba a notar el primer chispazo de Electro saltando entre sus dedos. <br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 4 Lucha contra la araña </span></span><br />
<br />
El chispazo que sentía Moja en la punta de los dedos no era solo Electro; era puro pánico transformándose en esa rabia fría que te entra cuando sabes que estás acorralado. No había plan B. No había retirada. Era él o esa bicha prehistórica que olía a muerte antigua. <br />
<br />
La araña, que hasta entonces parecía una estatua de pesadilla, reaccionó al ver el destello azul en las manos de Moja. Soltó un chasquido seco con las mandíbulas, un sonido que le vibró a Moja en los dientes, y empezó a girar sobre sí misma con una velocidad que no encajaba con ese cuerpo tan pesado. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Vale, bonita... a ver si bailas tan bien como gritas- </span>gruñó Moja, con la boca pastosa por el miedo. <br />
<br />
Se lanzó hacia un lado, justo cuando la criatura soltaba un chorro de esa seda asquerosa hacia donde él había estado un segundo antes. La red pegajosa impactó contra la pared de piedra con un thwack húmedo, y Moja vio, con horror, cómo la roca empezaba a humear un poco. No solo era pegajosa; era corrosiva. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Mierda...-</span> masculló, rodando por el suelo lleno de detritos sucios para ponerse en pie tras una columna de piedra. <br />
<br />
Sabía que no podía ganar en una pelea de resistencia. Esa cosa jugaba en casa y tenía ocho patas. Él solo tenía dos y un hacha de carpintero que ahora le parecía de juguete. Tenía que golpear primero, golpear fuerte y, sobre todo, golpear donde le doliera. <br />
<br />
Moja cerró los ojos un instante, concentrándose en el flujo de energía que le recorría el cuerpo. La fruta Aro Aro empezó a responder a su voluntad. Visualizó el espacio entre él y la araña, la tensión en los hilos que cruzaban la cueva, la dirección del viento que se colaba por la entrada. <br />
<br />
Lanzó el Aro Aro Cross de golpe. No fue un ataque elegante; fue un manotazo desesperado. Dos vectores masivos, dos flechas de fuerza pura, silbaron en el aire de la cueva, cortando la seda colgada como si fuera mantequilla. El ataque estaba diseñado para cruzarse justo en el centro del abdomen abultado de la araña. <br />
<br />
¡CRACK-THUD! <br />
<br />
El sonido fue asqueroso. Como si alguien reventara un melón gigante lleno de piedras con un mazo de hierro. Moja había calculado bien: los vectores impactaron en un punto donde la quitina del caparazón parecía un poco más fina. La araña soltó un chillido que le puso los pelos de punta a Moja, un grito agudo que rebotó en las paredes de la cueva hasta marearlo. <br />
<br />
La criatura retrocedió, agitando las patas delanteras con furia, pero Moja vio la mancha oscura y viscosa que empezaba a brotar de la grieta que le había abierto en la coraza. Estaba herida. Pero, maldita sea, también estaba muy enfadada. <br />
<br />
La araña se encabritó, apoyándose en sus patas traseras, y empezó a golpear el techo de la cueva con las delanteras. Estalactitas de piedra empezaron a llover sobre Moja, obligándolo a correr de un lado a otro, esquivando rocas que le habrían partido el cráneo en dos. Una piedra del tamaño de un puño le rozó el hombro, arrancándole un jirón de ropa y piel. Moja ni lo sintió; la adrenalina le estaba quemando por dentro. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-¡Es mi turno, bicha!-</span> gritó Moja, y esta vez no fue un susurro para calmarse; fue un grito de guerra. <br />
<br />
Encendió el Electro al máximo. No fue un chispazo elegante; fue una descarga violenta que le hizo apretar los dientes hasta que le dolió la mandíbula. Sentía la electricidad quemándole bajo la piel, dándole esa marcha extra que necesitaba. El aire a su alrededor empezó a oler a ozono y a cueva cerrada. Sus ojos de Mink brillaron con una intensidad azulada, casi eléctrica. <br />
<br />
Esquivó una pata que se clavó en el suelo de piedra como una lanza y, aprovechando el hueco, se lanzó hacia adelante con un borrón azulado. Estaba tan cerca que podía oler el aliento fétido de la criatura. <br />
<br />
Extendió ambas manos, con los dedos temblando por la tensión y la descarga eléctrica. No podía fallar. Si fallaba esto, soltaría el pellejo allí mismo. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-¡Aro Aro Electro Fishing Net!-</span> bramó, sintiendo cómo los pulmones le iban a estallar por el esfuerzo. <br />
<br />
Fue una locura táctica. En lugar de lanzar vectores sencillos, Moja proyectó docenas de flechas vectoriales en todas direcciones, creando una red tridimensional a su alrededor. Los vectores se enredaron en las patas peludas de la araña, en su torso, en los hilos que ella misma había tejido. El espacio se llenó de líneas geométricas de fuerza que se contraían, apretando a la bicha como si estuviera atrapada en una jaula invisible. <br />
<br />
En cuanto la red se cerró, Moja descargó todo el Electro que le quedaba en el cuerpo. La corriente eléctrica fluyó por cada flecha vectorial de la red, como un relámpago contenido que estallaba a la vez. <br />
<br />
La cueva se iluminó con un resplandor azul violento, tan intenso que Moja tuvo que cerrar los ojos. El olor a ozono fue insoportable, mezclándose con el olor a quitina quemada. La araña empezó a convulsionar, soltando chispas y un humo negro que revolvía el estómago. Sus chillidos se volvieron distorsionados, agónicos, el sonido de un sistema nervioso prehistórico friéndose por dentro. <br />
<br />
Moja apretó los dientes, manteniendo la técnica activa a pesar del desgaste creciente. Sentía cómo la energía se consumía rápidamente, cómo cada segundo exigía un esfuerzo mayor para sostener la red sin que colapsara. Sus propios músculos empezaban a protestar, a sufrir calambres por la sobrecarga. Las flechas vectoriales comenzaron a contraerse lentamente, limitando aún más los movimientos del enemigo. <br />
<br />
Sabía que no podía prolongarlo más. Canceló la técnica en el instante preciso y avanzó, con el Electro todavía recorriendo su cuerpo cuando se impulsó hacia adelante, saltando sobre una roca y cayendo directamente frente al abdomen de la araña. El guantelete de combate se cerró en un puño firme, sólido, cargado de rabia y voltios. <br />
<br />
El golpe fue directo, brutal y definitivo. El puñetazo impactó en el punto exacto donde el Aro Aro Cross había dañado la coraza, concentrando toda la fuerza amplificada del Electro en un solo impacto. La quitina se quebró con un sonido seco y profundo, y la energía residual recorrió el interior del cuerpo de la criatura en una descarga final. La bicha se estremeció violentamente durante un instante, para luego colapsar por completo, desplomándose contra el suelo de la cueva con un estruendo que levantó polvo y fragmentos de roca. <br />
<br />
El silencio regresó de forma abrupta. Moja permaneció de pie unos segundos más, con el brazo aún extendido, respirando con dificultad mientras desactivaba el Electro y dejaba que la energía abandonara su cuerpo poco a poco. El cansancio lo golpeó casi de inmediato, pero se mantuvo alerta hasta asegurarse de que la criatura no volvería a moverse. <br />
<br />
Solo entonces bajó el puño. Miró alrededor de la cueva, observando los hilos caídos, el cuerpo inmóvil de la araña y, finalmente, los bultos humanos atrapados que habían sido la razón última de su decisión de luchar. Aquel combate no había sido solo una prueba de poder o técnica, sino una necesidad. Una amenaza menos para la isla. Un peligro menos para el Royal Quiver. Y mientras se permitía recuperar el aliento, Moja supo que aquella noche, una vez más, el Grand Line había intentado quebrarlo… y había fallado. <br />
<br />
Moja se quedó allí, jadeando, temblando por el esfuerzo y la descarga. El silencio era total, solo roto por su propia respiración entrecortada y el chasquido ocasional de la quitina enfriándose. Tardó un buen rato en recuperar el aliento y en reunir fuerzas para acercarse a los capullos del techo. El olor rancio de la araña muerta se le había metido en el pelo y en la ropa, pero ya no le importaba. <br />
<br />
Sacó su machete y, con cuidado, cortó los hilos gruesos que sujetaban el primer bulto. Lo bajó lentamente hasta el suelo de piedra. Con manos temblorosas, cortó las capas de seda asquerosa alrededor de la cabeza. Al ver el rostro pálido y los ojos cerrados, Moja sintió una opresión en el pecho que no tenía nada que ver con el Electro. Había llegado tarde para ese pobre diablo. <br />
<br />
Hizo lo mismo con los otros tres bultos. El mismo resultado en todos. Silencio. Frialdad. Una punzada de rabia sorda le recorrió el cuerpo mientras bajaba al último náufrago. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Maldita sea...-</span> masculló Moja, con la voz quebrada.<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> -Yo solo quería un poco de madera para el barco...- </span><br />
<br />
Se quedó allí, de rodillas entre los cuerpos deshonrados por la bicha, sintiendo el peso de la muerte en esa cueva olvidada. No los conocía de nada, pero eran humanos, exploradores, gente que buscaba algo en este mar de locos, igual que su división. No podía simplemente dejarlos allí para que se pudrieran en la oscuridad. <br />
<br />
Se puso en pie con dificultad, sintiendo que le dolía cada músculo del cuerpo. Con un esfuerzo supremo, empezó a arrastrar los cuerpos uno a uno hacia la entrada de la cueva. No fue un trabajo digno ni tranquilo; fue un forcejeo penoso, ensuciándose de nuevo con la tierra y la seda corrupta, parando a cada momento para recuperar el aliento y para que no se le saltaran las lágrimas. <br />
<br />
Al final de la cámara principal, tras un muro de hilos rotos que habían colapsado durante la pelea, vio algo que le hizo detenerse. Una pequeña cámara secundaria, protegida de la intemperie y de la seda de la araña. Y allí, apoyados contra la pared de piedra, estaban los troncos. <br />
<br />
No eran restos de madera cualquiera. Eran troncos de un color marrón oscuro, casi rojizo, densos, firmes, como si la propia montaña los hubiera forjado. Moja se acercó a uno y pasó la mano por la superficie. Estaba fría, compacta. Era la madera que buscaba. Seguramente la bicha los había arrastrado allí junto con sus presas, o habían quedado atrapados en sus redes hace años, protegidos del sol y la humedad excesiva de la jungla. <br />
<br />
Moja cerró los ojos y apoyó la frente contra el tronco. Estaba agotado, sucio, herido y con el alma pesada por la muerte que acababa de presenciar. Pero al sentir la firmeza de la madera bajo su frente, sintió un atisbo de alivio. Esa madera no se rendiría ante el Grand Line. Esa madera aguantaría lo que fuera. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Vale...- </span>dijo en voz baja, mirando hacia los cuerpos que había dejado cerca de la entrada. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Os voy a sacar de aquí. Y con vuestra ayuda, el Royal Quiver nunca volverá a tener miedo de nada.- </span><br />
<br />
Con un propósito renovado, Moja empezó a planear cómo sacar todo eso de la cueva. Iba a ser un trabajo de perros, pero por primera vez en días, sentía que el Royal Quiver iba a estar a salvo. Ahora empezaba el trabajo de verdad: convertir ese regalo doloroso de la jungla en el escudo de sus compañeros. <br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 5 La buena madera </span></span><br />
<br />
El silencio después de una pelea así no es tranquilo; es un pitido constante en los oídos que te recuerda que casi no la cuentas. Moja se quedó sentado en el suelo de la cueva, con las piernas extendidas y la espalda apoyada en una roca que todavía vibraba por el impacto de los rayos. Tenía las manos entumecidas, ese hormigueo asqueroso que te deja el Electro cuando lo llevas al límite, como si tuviera miles de agujas invisibles clavándosele bajo el pelaje. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Madre mía... qué paliza-</span> susurró, limpiándose un rastro de sangre que le bajaba por el hocico con el dorso de la mano. <br />
<br />
Se obligó a levantarse. Le dolía todo, especialmente el hombro donde le había golpeado la piedra, pero no podía quedarse allí a pasar la noche. La cueva ahora olía a ozono y a bicho quemado, una mezcla que le revolvía el estómago. Miró de reojo el cadáver de la araña, que ahora no era más que una montaña de cáscaras rotas y patas torcidas. Ya no daba miedo, solo daba asco. <br />
<br />
Se acercó de nuevo a los cuerpos de los náufragos. Con la poca fuerza que le quedaba, los envolvió en sus propias capas de tela, lo mejor que pudo. No era un entierro digno, pero al menos ya no estaban colgados como embutidos. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Lo siento-</span> dijo con la voz ronca. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Ojalá hubiera llegado ayer.- </span><br />
<br />
Luego, se centró en lo que le había llevado allí. Se acercó a los troncos de "madera de hierro" que había descubierto al fondo. Al tocarlos de nuevo, con la mente más clara, se dio cuenta de lo que tenía entre manos. No era solo madera buena; era un tesoro. Era tan densa que apenas podía hincar la uña, y el color oscuro, casi como el chocolate puro, indicaba que había estado curándose en esa cueva seca durante décadas. <br />
<br />
Agarró el primer tronco. Pesaba como un demonio. Soltó un bufido, hincó los pies en la tierra y empezó a arrastrarlo hacia la salida. Cada metro era un suplicio. El tronco se enganchaba en las piedras, su hombro herido gritaba a cada tirón y el sudor le nublaba la vista. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Vamos... un poco más... el Royal Quiver se merece esto-</span> se decía a sí mismo, apretando los dientes. <br />
<br />
Cuando por fin salió de la cueva, la luz de Little Garden le cegó un momento. El aire de la jungla, aunque húmedo y pesado, le supo a gloria después del ambiente viciado de la guarida. Se sentó en una raíz gigante, jadeando, mirando el rastro que había dejado tras de sí. Había sacado los cuerpos y el primer tronco. Tendría que volver a por el resto, probablemente con ayuda o con algún aparejo de poleas que tendría que improvisar. <br />
<br />
El camino de vuelta al barco fue una procesión de un solo hombre. Moja avanzaba despacio, arrastrando su botín, con el machete en la mano por si algún dinosaurio decidía que él parecía una merienda fácil. Pero la jungla parecía respetarle ese día, o quizá es que olía tanto a muerte y a electricidad que hasta los depredadores preferían no acercarse. <br />
<br />
Cuando por fin divisó el mástil del Royal Quiver recortado contra el cielo, Moja sintió que las piernas se le doblaban de puro alivio. Allí estaba su barco. Su responsabilidad. Su hogar. <br />
<br />
Llegó a la orilla y soltó el tronco con un estruendo que hizo saltar a un par de gaviotas. Se dejó caer en la arena, mirando la madera oscura y luego el casco del barco, que seguía meciéndose suavemente, ajeno a la carnicería que su carpintero acababa de vivir. <br />
<br />
Se quedó allí un rato, tumbado en la arena mojada, dejando que el agua fría le lamiera las botas. Estaba destrozado, sucio y con el alma un poco más pesada por lo que había visto en la cueva. Pero mientras miraba el cielo de Little Garden, Moja sonrió de lado. Mañana le dolerían hasta los pensamientos, mañana tendría que dar explicaciones a la división y mañana tendría que empezar el trabajo de verdad. Pero esta noche, el carpintero había cumplido. <br />
<br />
El Royal Quiver no solo iba a sobrevivir al Grand Line. Con esa madera y sus manos, iba a ser el barco más duro que jamás hubiera surcado esas aguas. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-A trabajar...-</span> susurró antes de cerrarse los ojos por puro agotamiento... <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-pero mañana. Mañana será otro día.-</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
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					</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Técnicas utilizada:</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Aro Aro Cross</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Propio</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>1</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
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                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>30 Control de Akuma</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>20 + 1,8xControl de Akuma</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>42 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Daño perforante.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Moja proyecta, hasta 10 metros de distancia, dos flechas vectoriales hacia su enemigo, una por mano, que terminan por cruzarse en el momento en el que alcanza a su objetivo, impactando en el mismo punto y ensartándole.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
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                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>aroarocross001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Aro Aro Electro Fishing net</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Propio</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>4</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>100 Control de Akuma | Electro activo</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>0,6xControl de Akuma</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>54 de energía primer turno | 84 de energía por turno</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Aplica un agarre igual a Fuerza + Control de Akuma. Aplica entumecimiento en la zona aplicada durante un turno. Daño eléctrico.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Tres turnos
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario extiende sus manos y libera una explosión múltiples flechas vectoriales, cada una formada por líneas geométricas puras y afiladas. Estas flechas se entrecruzan en el aire, tejiendo una red tridimensional que atrapa al objetivo o parte de el. Cuando la estructura se completa, la red se enciende con una violenta corriente eléctrica que recorre cada flecha, creando un campo luminoso que chisporrotea como un relámpago contenido. Una vez que el enemigo queda atrapado dentro, la red se contrae bruscamente, descargando ondas eléctricas fulminantes y comprimiendo los vectores como si fueran cadenas de energía pura.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `arofishingnet001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>arofishingnet001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Electro</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Mink</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>7</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Mink Nivel 8</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>230 de energía por turno</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Aumenta en 50 puntos la Agilidad y en 15 los Reflejos. Provoca entumecimiento con los impactos. Causa daño eléctrico.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario Mink potencia su cuerpo con energía eléctrica, aumentando sus capacidades físicas y dañando de forma elemental a sus rivales, además de provocar problemas de coordinación por la energía desprendida.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `electro001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>electro001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div> 
				</div>
			</div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Fruta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 <div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Aro Aro no mi</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Paramecia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>3</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Aro Aro No Mi es una fruta del diablo tipo paramecia que permite al usuario crear y controlar flechas vectoriales.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La Aro Aro no mi otorga al usuario la capacidad de crear, a partir de prendas de ropa que el usuario porte, tiras con  forma de flechas vectoriales que puede manipular a su antojo en una distancia relacionada de su Control de Akuma. Estas flechas, pueden ser usadas de diversas maneras, ya sea para atacar directamente con ellas, para formar objetos con ellas o bien para acelerar proyectiles o movimientos en la dirección en la que apunten las flechas. Por tanto, se trata de una fruta versátil cuyo máximo potencial es solo alcanzable de manera absoluta mediante el uso de técnicas. Se obtendrá control sobre la fruta al llegar a los <strong>60 Puntos de Control de Akuma</strong>, desde este momento el usuario podrá crear flechas vectoriales de <strong>2 metros</strong> de longitud de punta a cola con <strong><font color=green>25 de Vitalidad</font></strong> y por un coste de <strong><font color=orange>15 de energía</font></strong> por flecha. Se pueden manipular hasta 2 flechas a la vez y, si se quisiera controlar una tercera, la primera desaparecería y así sucesivamente. Se necesitará extender y mover ambas manos hacia la zona a la que se quiere mover las flechas para poder manejarlas en todo momento. En este nivel, y una vez por turno, el usuario podrá usar las trayectorias de las flechas para acelerar sus desplazamientos o las velocidades de sus ataques en <strong>10 puntos</strong> a cambio de <strong><font color=orange>30 puntos de energía</font></strong> adicionales.<br/><br/>

Al llegar a <strong>180 Puntos de Control de Akuma</strong>, las flechas pasarán a tener una longitud de <strong>6 metros</strong>, con <strong><font color=green>40 de Vitalidad</font></strong> cada una y un coste de <strong><font color=orange>9 de energía</font></strong> por flecha. Se pueden manipular hasta 4 flechas a la vez y, si se quisiera controlar una quinta, la primera desaparecería y así sucesivamente. Se necesitará extender y mover una mano hacia la zona a la que se quiere mover las flechas para poder manejarlas en todo momento. En este nivel, y una vez por turno, el usuario podrá usar las trayectorias de las flechas para acelerar sus desplazamientos o las velocidades de sus ataques en <strong>20 puntos</strong> a cambio de <strong><font color=orange>60 puntos de energía</font></strong> adicionales.<br/><br/>

Al llegar a <strong>240 Puntos de Control de Akuma</strong>, las flechas pasarán a tener una longitud de <strong>12 metros</strong>, con  <strong><font color=green>60 de Vitalidad</font></strong> y un coste de <strong><font color=orange>6 de energía</font></strong> por flecha. Se pueden manipular hasta 8 flechas a la vez y, si se quisiera controlar una novena, el primero desaparecería y así sucesivamente. Se podrán manejar telequinéticamente en todo momento.En este nivel, y una vez por turno, el usuario podrá usar las trayectorias de las flechas para acelerar sus desplazamientos o las velocidades de sus ataques en <strong>30 puntos</strong> a cambio de <strong><font color=orange>90 puntos de energía</font></strong> adicionales.<br/><br/>

Las flechas se desplazan a una velocidad igual al <strong>60% del Control de Akuma</strong> del usuario, y las puede controlarlas hasta a <strong>1 metro de distancia</strong> por cada <strong>6 puntos de Control de Akuma</strong>.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>— 60 Control de Akuma:</strong> Permite crear y controlar flechas extendiendo y moviendo ambas manos. Aumenta en 10 puntos las velocidades del usuario si se sigue la trayectoria de las flechas.<br/>
<strong>— 180 Control de Akuma:</strong> Permite crear y controlar flechas extendiendo y moviendo una mano. Aumenta en 20 puntos las velocidades del usuario si se sigue la trayectoria de las flechas.<br/>
<strong>— 240 Control de Akuma:</strong> Permite crear y controlar flechas telequinéticamente. Aumenta en 30 puntos las velocidades del usuario si se sigue la trayectoria de las flechas.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'></br>
• Cada flecha que impacte en su objetivo, pasivamente, realizan un daño directo y perforante de <font color=green><strong>5 PV</strong></font> .</br>
• Al actuar como objetos físicos y gracias a su maleabilidad, mediante el uso de técnicas, es posible formar objetos tangibles mediante las flechas.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'></br>
• Las habituales en las akuma no mi.</br>
• Para verse beneficiado de la aceleración vectorial que proporcionan las flechas, se ha de recorrer la misma dirección que marcan estas, lo que puede hacer previsible el movimiento.</br>
• Estando completamente desnudo, es imposible hacer uso de la fruta.</br></span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `aro`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>aro</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div> 
				</div>
			</div></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> 
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Año 17<br />
Verano<br />
Día 64</span></span></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 1 Nuevas ideas. </span></span><br />
<br />
No fue un momento de brillantez, ni Moja se despertó con una solución mágica grabada en el cerebro. Fue más bien un cansancio acumulado, una irritación que le picaba bajo la piel cada vez que el Royal Quiver se enfrentaba a una marejada. Para cualquiera de la división, el barco era una fortaleza flotante; para Moja, últimamente, empezaba a sonar como una caja de música vieja a la que se le estaban gastando los engranajes. <br />
<br />
Estaba sentado en la cubierta, con la espalda apoyada en la barandilla, intentando disfrutar de un momento de paz que el Grand Line no parecía querer regalarle. El sol pegaba fuerte, pero él no miraba el horizonte. Tenía los ojos cerrados, concentrado únicamente en lo que sus oídos y su espalda le decían. <br />
<br />
Ese sonido. Un crujido seco, casi imperceptible, que venía de algún lugar profundo cerca de la proa. Moja suspiró, frotándose la cara con las manos callosas. Ese "cloc" no debería estar ahí. Era el sonido de dos maderas que ya no encajaban como antes, de pernos que habían cedido un milímetro por la presión de las corrientes caprichosas de este mar de locos. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Te estás quejando, ¿verdad?-</span> susurró para sí mismo, dándole una palmadita a la madera de la borda. <br />
<br />
Desde que entraron en el Grand Line, el trabajo de Moja se había vuelto una lucha constante contra el desgaste. No era solo el agua salada o el sol que agrietaba la pintura; era esa sensación de que el mar intentaba, activamente, desarmar el barco pieza a pieza. Había visto barcos mucho más grandes y modernos que el suyo reducidos a astillas por no saber escuchar a tiempo. Y Moja estaba harto de poner parches. Estaba harto de las "chapuzas" de emergencia que hacían para salir del paso entre isla e isla. <br />
<br />
Se levantó con un gruñido, sintiendo los huesos un poco rígidos, y empezó a caminar por la cubierta de una forma que a cualquiera le parecería errática. Pero Moja no caminaba, medía. Cada paso que daba buscaba ese leve desnivel, esa tabla que cedía un poco más de la cuenta bajo su peso. Se detuvo cerca del mástil principal y presionó con el pie. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Demasiado juego-</span> masculló. <br />
<br />
Bajó a la bodega, donde el aire era más denso y olía a esa mezcla eterna de brea, serrín y humedad que ya se le había metido en los pulmones para siempre. Allí abajo, el rugido del mar contra el casco era más honesto. Encendió una lámpara y la luz amarillenta empezó a bailar sobre las vigas. Moja se agachó, metiéndose por huecos donde apenas cabía, ensuciándose el pelaje de polvo y grasa vieja. <br />
<br />
Se detuvo frente a una de las cuadernas principales, el verdadero esqueleto del Royal Quiver. Al pasar los dedos por la madera, sintió las cicatrices de las últimas tormentas: pequeñas hendiduras, zonas donde la veta se veía forzada. Golpeó con el nudillo, comparando la resonancia en distintos puntos. El sonido en el centro era sordo, vacío. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Estás aguantando por puro orgullo, buena amiga-</span> dijo en voz baja, apoyando la frente contra la madera fría. <br />
<br />
No era que el barco fuera a partirse mañana, pero Moja sabía que el Grand Line no te avisaba dos veces. Sabía que, si no reforzaba ese casco ahora que tenían un momento de relativa calma, la próxima sacudida violenta no solo sería un susto, sino el final. No podía permitir que la vida de sus compañeros dependiera de un "creo que aguantará". <br />
<br />
Subió de nuevo a cubierta, parpadeando ante la luz del sol. Se apoyó en el mástil y cruzó los brazos, mirando el barco de punta a punta. En su mente, ya no veía la madera gastada; veía placas de refuerzo, vigas transversales que distribuían el peso, un casco que no solo resistiera, sino que fuera capaz de absorber los golpes del mar como si fuera parte de él. <br />
<br />
No se trataba de volverlo un bloque de hierro rígido (eso solo haría que estallara bajo presión), sino de encontrar ese equilibrio entre la fuerza de la piedra y la flexibilidad de un látigo. <br />
<br />
Se dirigió hacia su rincón de herramientas con un propósito renovado. Sus movimientos ya no eran los de alguien que va a hacer un mantenimiento rutinario, sino los de alguien que va a reconstruir un hogar. Sabía que Little Garden, con toda su locura prehistórica, era su única oportunidad de encontrar algo que estuviera a la altura del desafío. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Si este mar quiere romperte- </span>dijo Moja, agarrando su sierra favorita, <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-va a tener que esforzarse mucho más.- </span><br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 2 En busca de materiales. </span></span><br />
<br />
Saltó del barco con el petate al hombro y las herramientas repiqueteando contra la cadera. El primer paso en la arena de Little Garden ya le dejó claro que iba a ser un día de perros: la humedad te pegaba el pelo a la nuca antes de que pudieras decir "madera", y el aire olía a tierra mojada y a cosas que llevaban muertas un millón de años. <br />
<br />
Moja no buscaba cualquier tronco para hacer un remiendo. Buscaba "la" madera. Esa que es tan densa que parece piedra pero que, si la doblas, recupera la forma como un resorte. En un sitio donde los dinosaurios campan a sus anchas, los árboles no crecen normales; crecen a base de palos, y eso los hace jodidamente duros. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-A ver qué tienes para mí, isla de los dinosaurios-</span> masculló, abriéndose paso entre los helechos gigantes. <br />
<br />
Se tiró un par de horas caminando, sudando como un pollo y apartando bichos que en cualquier otro mar serían la atracción de un circo. Cada vez que veía un ejemplar decente, se acercaba, le daba un par de golpes secos con el mazo y arrimaba la oreja. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Demasiado joven- </span>decía de uno. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Mucha savia, te vas a pudrir en dos meses-</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> le soltaba a otro.</span><br />
<br />
Era un crítico exigente. Si iba a jugarse el pellejo metiéndose en la jungla, no iba a ser por un pino cualquiera. Pero, a medida que se alejaba de la costa, la selva empezó a ponerse... rara. Los pájaros, esos que no paraban de gritar como si los estuvieran degollando, se callaron de golpe. <br />
<br />
Moja se detuvo. Sus orejas rotaron, buscando cualquier susurro en el aire. No era el silencio de una siesta, era el silencio de cuando algo está mirando. Se agachó, dejando que sus instintos de Mink tomaran el mando, y fue entonces cuando vio el rastro. <br />
<br />
A un lado de lo que parecía un sendero natural, había un árbol que daba pena verlo. No es que se hubiera caído; es que algo le había arrancado la corteza a tiras, como si alguien hubiera usado un pelador de patatas gigante. Moja se acercó y pasó los dedos por la madera desnuda. Estaba fresca. Los bordes no eran dentados como los de una mordida de tiranosaurio, eran cortes limpios, casi quirúrgicos, pero hechos con una fuerza bruta que daba miedo. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Esto no has sido un lagarto-</span> susurró, sintiendo un escalofrío que no tenía nada que ver con la humedad. <br />
<br />
Siguió el rastro de destrozos. Rocas que pesaban lo que un cañón desplazadas como si fueran canicas y, lo más inquietante, trozos de madera noble esparcidos por el suelo como si alguien hubiera estado "merendando" fibra vegetal. <br />
<br />
Al final del rastro, la jungla se abría en una especie de cicatriz de piedra. Una grieta enorme en la pared de una montaña, oscura y profunda como una garganta. Los bordes de la entrada estaban pulidos, desgastados de tanto entrar y salir algo muy grande y muy pesado. <br />
<br />
El olor que salía de ahí dentro era lo peor. Era una mezcla de perro mojado, hierro y algo rancio que se te quedaba pegado en el paladar. Moja se quedó allí fuera, debatiéndose entre dar media vuelta y volver al barco con lo que tuviera, o asomarse. Pero vio algo en el suelo, cerca de la entrada: un trozo de tela desgarrada. No era de la isla. Era de una camisa humana. <br />
<br />
Apretó el mango del machete hasta que le dolieron los nudillos. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Genial, Moja. Solo venías por unos tablones y te vas a meter en la boca del lobo-</span> se regañó a sí mismo en voz baja. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Pero si no miro yo, no va a mirar nadie.- </span><br />
<br />
Con el corazón martilleando contra las costillas y los sentidos en alerta roja, dio el primer paso hacia la oscuridad, olvidándose por un momento de la madera y pensando solo en quién demonios habría dejado ese trozo de camisa ahí fuera. <br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 3 La cueva misteriosa. </span></span><br />
<br />
Entrar en esa cueva fue como meterse en la garganta de algo que todavía estaba vivo. La luz de la jungla se quedó atrás en un segundo, sustituida por una penumbra espesa que olía a humedad cerrada y a algo que se estaba pudriendo despacio. <br />
<br />
Moja se quedó quieto un momento, esperando a que sus ojos de Mink hicieran su trabajo. No fue como encender un interruptor; fue una transición molesta, un quemazón en las pupilas hasta que las formas empezaron a cobrar sentido. Y lo que vio no le gustó ni un pelo. <br />
<br />
Las paredes no eran de piedra limpia. Estaban tapizadas por unos hilos blanquecinos, gruesos como sogas de amarre, que cruzaban de lado a lado. No eran telarañas de esas que quitas con la mano; esto parecía resina seca, pegajosa y con una tensión que daba miedo. Moja dio un paso, con el corazón golpeándole las costillas, y casi pisa uno de esos cables que salía del suelo. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Cuidado, Moja... un tirón y el dueño de la casa sabe que tiene cena-</span> se susurró, con la voz apenas como un aliento. <br />
<br />
Se agachó, avanzando casi a gatas para no rozar nada. El silencio allí dentro era de los que te hacen pitar los oídos. Pero entonces, lo oyó. Un click-click rítmico, seco, como si alguien estuviera golpeando dos piedras pequeñas en la oscuridad del fondo. <br />
<br />
Se asomó tras una roca y se le revolvieron las tripas. <br />
<br />
Allí estaba. No era una araña, era un tanque con patas. Una bicha prehistórica del tamaño de un carromato, cubierta de un vello rígido que parecía alambre y con unos ojos que no paraban de moverse de forma independiente, reflejando la poca luz que quedaba como canicas sucias. Estaba ocupada, moviendo sus mandíbulas sobre algo que no quería identificar. <br />
<br />
Pero entonces, Moja miró hacia arriba. Del techo colgaban tres o cuatro bultos alargados, envueltos en capas y capas de esa seda asquerosa. Al principio quiso pensar que eran ciervos o crías de dinosaurio, pero entonces vio una bota. Una bota de cuero desgastada asomando por la parte de abajo de uno de los capullos. Y un poco más allá, una mano pálida, con los dedos rígidos, que parecía intentar alcanzar el suelo en un último gesto desesperado. <br />
<br />
El asco dejó paso a un frío que le recorrió toda la columna. Esos tipos no eran guerreros de la isla; eran náufragos o exploradores que habían tenido la mala suerte de buscar refugio donde no debían. No sabía si seguían vivos (el olor decía que algunos no), pero la idea de dejarlos allí para que esa cosa se los fuera comiendo a sorbos le hizo apretar los dientes hasta que le dolió la mandíbula. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Maldita sea-</span> masculló Moja, sintiendo cómo el miedo se le empezaba a transformar en esa rabia sorda que te hace cometer locuras. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Yo solo quería un poco de madera...- </span><br />
<br />
Se fijó en cómo la bicha se movía. Era lenta, pero en ese espacio cerrado, con hilos por todas partes, tenía todas las de ganar. Moja miró hacia la salida. Podía darse la vuelta. Podía volver al barco, decir que no había encontrado nada y buscar madera en otra parte de la isla. Nadie le culparía. Nadie sabía que estaba allí. <br />
<br />
Pero volvió a mirar esa mano que colgaba del techo. <br />
<br />
Sintió un calambre eléctrico recorriéndole los brazos, un hormigueo que ya conocía bien. No podía largarse. Si ese barco, el Royal Quiver, iba a ser un refugio de verdad para su gente, su carpintero no podía ser el tipo que sale corriendo cuando las cosas se ponen feas. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Vale, Moja. O sales de aquí con madera y con esos tipos, o no sales-</span> se dijo, mientras empezaba a notar el primer chispazo de Electro saltando entre sus dedos. <br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 4 Lucha contra la araña </span></span><br />
<br />
El chispazo que sentía Moja en la punta de los dedos no era solo Electro; era puro pánico transformándose en esa rabia fría que te entra cuando sabes que estás acorralado. No había plan B. No había retirada. Era él o esa bicha prehistórica que olía a muerte antigua. <br />
<br />
La araña, que hasta entonces parecía una estatua de pesadilla, reaccionó al ver el destello azul en las manos de Moja. Soltó un chasquido seco con las mandíbulas, un sonido que le vibró a Moja en los dientes, y empezó a girar sobre sí misma con una velocidad que no encajaba con ese cuerpo tan pesado. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Vale, bonita... a ver si bailas tan bien como gritas- </span>gruñó Moja, con la boca pastosa por el miedo. <br />
<br />
Se lanzó hacia un lado, justo cuando la criatura soltaba un chorro de esa seda asquerosa hacia donde él había estado un segundo antes. La red pegajosa impactó contra la pared de piedra con un thwack húmedo, y Moja vio, con horror, cómo la roca empezaba a humear un poco. No solo era pegajosa; era corrosiva. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Mierda...-</span> masculló, rodando por el suelo lleno de detritos sucios para ponerse en pie tras una columna de piedra. <br />
<br />
Sabía que no podía ganar en una pelea de resistencia. Esa cosa jugaba en casa y tenía ocho patas. Él solo tenía dos y un hacha de carpintero que ahora le parecía de juguete. Tenía que golpear primero, golpear fuerte y, sobre todo, golpear donde le doliera. <br />
<br />
Moja cerró los ojos un instante, concentrándose en el flujo de energía que le recorría el cuerpo. La fruta Aro Aro empezó a responder a su voluntad. Visualizó el espacio entre él y la araña, la tensión en los hilos que cruzaban la cueva, la dirección del viento que se colaba por la entrada. <br />
<br />
Lanzó el Aro Aro Cross de golpe. No fue un ataque elegante; fue un manotazo desesperado. Dos vectores masivos, dos flechas de fuerza pura, silbaron en el aire de la cueva, cortando la seda colgada como si fuera mantequilla. El ataque estaba diseñado para cruzarse justo en el centro del abdomen abultado de la araña. <br />
<br />
¡CRACK-THUD! <br />
<br />
El sonido fue asqueroso. Como si alguien reventara un melón gigante lleno de piedras con un mazo de hierro. Moja había calculado bien: los vectores impactaron en un punto donde la quitina del caparazón parecía un poco más fina. La araña soltó un chillido que le puso los pelos de punta a Moja, un grito agudo que rebotó en las paredes de la cueva hasta marearlo. <br />
<br />
La criatura retrocedió, agitando las patas delanteras con furia, pero Moja vio la mancha oscura y viscosa que empezaba a brotar de la grieta que le había abierto en la coraza. Estaba herida. Pero, maldita sea, también estaba muy enfadada. <br />
<br />
La araña se encabritó, apoyándose en sus patas traseras, y empezó a golpear el techo de la cueva con las delanteras. Estalactitas de piedra empezaron a llover sobre Moja, obligándolo a correr de un lado a otro, esquivando rocas que le habrían partido el cráneo en dos. Una piedra del tamaño de un puño le rozó el hombro, arrancándole un jirón de ropa y piel. Moja ni lo sintió; la adrenalina le estaba quemando por dentro. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-¡Es mi turno, bicha!-</span> gritó Moja, y esta vez no fue un susurro para calmarse; fue un grito de guerra. <br />
<br />
Encendió el Electro al máximo. No fue un chispazo elegante; fue una descarga violenta que le hizo apretar los dientes hasta que le dolió la mandíbula. Sentía la electricidad quemándole bajo la piel, dándole esa marcha extra que necesitaba. El aire a su alrededor empezó a oler a ozono y a cueva cerrada. Sus ojos de Mink brillaron con una intensidad azulada, casi eléctrica. <br />
<br />
Esquivó una pata que se clavó en el suelo de piedra como una lanza y, aprovechando el hueco, se lanzó hacia adelante con un borrón azulado. Estaba tan cerca que podía oler el aliento fétido de la criatura. <br />
<br />
Extendió ambas manos, con los dedos temblando por la tensión y la descarga eléctrica. No podía fallar. Si fallaba esto, soltaría el pellejo allí mismo. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-¡Aro Aro Electro Fishing Net!-</span> bramó, sintiendo cómo los pulmones le iban a estallar por el esfuerzo. <br />
<br />
Fue una locura táctica. En lugar de lanzar vectores sencillos, Moja proyectó docenas de flechas vectoriales en todas direcciones, creando una red tridimensional a su alrededor. Los vectores se enredaron en las patas peludas de la araña, en su torso, en los hilos que ella misma había tejido. El espacio se llenó de líneas geométricas de fuerza que se contraían, apretando a la bicha como si estuviera atrapada en una jaula invisible. <br />
<br />
En cuanto la red se cerró, Moja descargó todo el Electro que le quedaba en el cuerpo. La corriente eléctrica fluyó por cada flecha vectorial de la red, como un relámpago contenido que estallaba a la vez. <br />
<br />
La cueva se iluminó con un resplandor azul violento, tan intenso que Moja tuvo que cerrar los ojos. El olor a ozono fue insoportable, mezclándose con el olor a quitina quemada. La araña empezó a convulsionar, soltando chispas y un humo negro que revolvía el estómago. Sus chillidos se volvieron distorsionados, agónicos, el sonido de un sistema nervioso prehistórico friéndose por dentro. <br />
<br />
Moja apretó los dientes, manteniendo la técnica activa a pesar del desgaste creciente. Sentía cómo la energía se consumía rápidamente, cómo cada segundo exigía un esfuerzo mayor para sostener la red sin que colapsara. Sus propios músculos empezaban a protestar, a sufrir calambres por la sobrecarga. Las flechas vectoriales comenzaron a contraerse lentamente, limitando aún más los movimientos del enemigo. <br />
<br />
Sabía que no podía prolongarlo más. Canceló la técnica en el instante preciso y avanzó, con el Electro todavía recorriendo su cuerpo cuando se impulsó hacia adelante, saltando sobre una roca y cayendo directamente frente al abdomen de la araña. El guantelete de combate se cerró en un puño firme, sólido, cargado de rabia y voltios. <br />
<br />
El golpe fue directo, brutal y definitivo. El puñetazo impactó en el punto exacto donde el Aro Aro Cross había dañado la coraza, concentrando toda la fuerza amplificada del Electro en un solo impacto. La quitina se quebró con un sonido seco y profundo, y la energía residual recorrió el interior del cuerpo de la criatura en una descarga final. La bicha se estremeció violentamente durante un instante, para luego colapsar por completo, desplomándose contra el suelo de la cueva con un estruendo que levantó polvo y fragmentos de roca. <br />
<br />
El silencio regresó de forma abrupta. Moja permaneció de pie unos segundos más, con el brazo aún extendido, respirando con dificultad mientras desactivaba el Electro y dejaba que la energía abandonara su cuerpo poco a poco. El cansancio lo golpeó casi de inmediato, pero se mantuvo alerta hasta asegurarse de que la criatura no volvería a moverse. <br />
<br />
Solo entonces bajó el puño. Miró alrededor de la cueva, observando los hilos caídos, el cuerpo inmóvil de la araña y, finalmente, los bultos humanos atrapados que habían sido la razón última de su decisión de luchar. Aquel combate no había sido solo una prueba de poder o técnica, sino una necesidad. Una amenaza menos para la isla. Un peligro menos para el Royal Quiver. Y mientras se permitía recuperar el aliento, Moja supo que aquella noche, una vez más, el Grand Line había intentado quebrarlo… y había fallado. <br />
<br />
Moja se quedó allí, jadeando, temblando por el esfuerzo y la descarga. El silencio era total, solo roto por su propia respiración entrecortada y el chasquido ocasional de la quitina enfriándose. Tardó un buen rato en recuperar el aliento y en reunir fuerzas para acercarse a los capullos del techo. El olor rancio de la araña muerta se le había metido en el pelo y en la ropa, pero ya no le importaba. <br />
<br />
Sacó su machete y, con cuidado, cortó los hilos gruesos que sujetaban el primer bulto. Lo bajó lentamente hasta el suelo de piedra. Con manos temblorosas, cortó las capas de seda asquerosa alrededor de la cabeza. Al ver el rostro pálido y los ojos cerrados, Moja sintió una opresión en el pecho que no tenía nada que ver con el Electro. Había llegado tarde para ese pobre diablo. <br />
<br />
Hizo lo mismo con los otros tres bultos. El mismo resultado en todos. Silencio. Frialdad. Una punzada de rabia sorda le recorrió el cuerpo mientras bajaba al último náufrago. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Maldita sea...-</span> masculló Moja, con la voz quebrada.<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> -Yo solo quería un poco de madera para el barco...- </span><br />
<br />
Se quedó allí, de rodillas entre los cuerpos deshonrados por la bicha, sintiendo el peso de la muerte en esa cueva olvidada. No los conocía de nada, pero eran humanos, exploradores, gente que buscaba algo en este mar de locos, igual que su división. No podía simplemente dejarlos allí para que se pudrieran en la oscuridad. <br />
<br />
Se puso en pie con dificultad, sintiendo que le dolía cada músculo del cuerpo. Con un esfuerzo supremo, empezó a arrastrar los cuerpos uno a uno hacia la entrada de la cueva. No fue un trabajo digno ni tranquilo; fue un forcejeo penoso, ensuciándose de nuevo con la tierra y la seda corrupta, parando a cada momento para recuperar el aliento y para que no se le saltaran las lágrimas. <br />
<br />
Al final de la cámara principal, tras un muro de hilos rotos que habían colapsado durante la pelea, vio algo que le hizo detenerse. Una pequeña cámara secundaria, protegida de la intemperie y de la seda de la araña. Y allí, apoyados contra la pared de piedra, estaban los troncos. <br />
<br />
No eran restos de madera cualquiera. Eran troncos de un color marrón oscuro, casi rojizo, densos, firmes, como si la propia montaña los hubiera forjado. Moja se acercó a uno y pasó la mano por la superficie. Estaba fría, compacta. Era la madera que buscaba. Seguramente la bicha los había arrastrado allí junto con sus presas, o habían quedado atrapados en sus redes hace años, protegidos del sol y la humedad excesiva de la jungla. <br />
<br />
Moja cerró los ojos y apoyó la frente contra el tronco. Estaba agotado, sucio, herido y con el alma pesada por la muerte que acababa de presenciar. Pero al sentir la firmeza de la madera bajo su frente, sintió un atisbo de alivio. Esa madera no se rendiría ante el Grand Line. Esa madera aguantaría lo que fuera. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Vale...- </span>dijo en voz baja, mirando hacia los cuerpos que había dejado cerca de la entrada. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Os voy a sacar de aquí. Y con vuestra ayuda, el Royal Quiver nunca volverá a tener miedo de nada.- </span><br />
<br />
Con un propósito renovado, Moja empezó a planear cómo sacar todo eso de la cueva. Iba a ser un trabajo de perros, pero por primera vez en días, sentía que el Royal Quiver iba a estar a salvo. Ahora empezaba el trabajo de verdad: convertir ese regalo doloroso de la jungla en el escudo de sus compañeros. <br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Parte 5 La buena madera </span></span><br />
<br />
El silencio después de una pelea así no es tranquilo; es un pitido constante en los oídos que te recuerda que casi no la cuentas. Moja se quedó sentado en el suelo de la cueva, con las piernas extendidas y la espalda apoyada en una roca que todavía vibraba por el impacto de los rayos. Tenía las manos entumecidas, ese hormigueo asqueroso que te deja el Electro cuando lo llevas al límite, como si tuviera miles de agujas invisibles clavándosele bajo el pelaje. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Madre mía... qué paliza-</span> susurró, limpiándose un rastro de sangre que le bajaba por el hocico con el dorso de la mano. <br />
<br />
Se obligó a levantarse. Le dolía todo, especialmente el hombro donde le había golpeado la piedra, pero no podía quedarse allí a pasar la noche. La cueva ahora olía a ozono y a bicho quemado, una mezcla que le revolvía el estómago. Miró de reojo el cadáver de la araña, que ahora no era más que una montaña de cáscaras rotas y patas torcidas. Ya no daba miedo, solo daba asco. <br />
<br />
Se acercó de nuevo a los cuerpos de los náufragos. Con la poca fuerza que le quedaba, los envolvió en sus propias capas de tela, lo mejor que pudo. No era un entierro digno, pero al menos ya no estaban colgados como embutidos. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Lo siento-</span> dijo con la voz ronca. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Ojalá hubiera llegado ayer.- </span><br />
<br />
Luego, se centró en lo que le había llevado allí. Se acercó a los troncos de "madera de hierro" que había descubierto al fondo. Al tocarlos de nuevo, con la mente más clara, se dio cuenta de lo que tenía entre manos. No era solo madera buena; era un tesoro. Era tan densa que apenas podía hincar la uña, y el color oscuro, casi como el chocolate puro, indicaba que había estado curándose en esa cueva seca durante décadas. <br />
<br />
Agarró el primer tronco. Pesaba como un demonio. Soltó un bufido, hincó los pies en la tierra y empezó a arrastrarlo hacia la salida. Cada metro era un suplicio. El tronco se enganchaba en las piedras, su hombro herido gritaba a cada tirón y el sudor le nublaba la vista. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Vamos... un poco más... el Royal Quiver se merece esto-</span> se decía a sí mismo, apretando los dientes. <br />
<br />
Cuando por fin salió de la cueva, la luz de Little Garden le cegó un momento. El aire de la jungla, aunque húmedo y pesado, le supo a gloria después del ambiente viciado de la guarida. Se sentó en una raíz gigante, jadeando, mirando el rastro que había dejado tras de sí. Había sacado los cuerpos y el primer tronco. Tendría que volver a por el resto, probablemente con ayuda o con algún aparejo de poleas que tendría que improvisar. <br />
<br />
El camino de vuelta al barco fue una procesión de un solo hombre. Moja avanzaba despacio, arrastrando su botín, con el machete en la mano por si algún dinosaurio decidía que él parecía una merienda fácil. Pero la jungla parecía respetarle ese día, o quizá es que olía tanto a muerte y a electricidad que hasta los depredadores preferían no acercarse. <br />
<br />
Cuando por fin divisó el mástil del Royal Quiver recortado contra el cielo, Moja sintió que las piernas se le doblaban de puro alivio. Allí estaba su barco. Su responsabilidad. Su hogar. <br />
<br />
Llegó a la orilla y soltó el tronco con un estruendo que hizo saltar a un par de gaviotas. Se dejó caer en la arena, mirando la madera oscura y luego el casco del barco, que seguía meciéndose suavemente, ajeno a la carnicería que su carpintero acababa de vivir. <br />
<br />
Se quedó allí un rato, tumbado en la arena mojada, dejando que el agua fría le lamiera las botas. Estaba destrozado, sucio y con el alma un poco más pesada por lo que había visto en la cueva. Pero mientras miraba el cielo de Little Garden, Moja sonrió de lado. Mañana le dolerían hasta los pensamientos, mañana tendría que dar explicaciones a la división y mañana tendría que empezar el trabajo de verdad. Pero esta noche, el carpintero había cumplido. <br />
<br />
El Royal Quiver no solo iba a sobrevivir al Grand Line. Con esa madera y sus manos, iba a ser el barco más duro que jamás hubiera surcado esas aguas. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-A trabajar...-</span> susurró antes de cerrarse los ojos por puro agotamiento... <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-pero mañana. Mañana será otro día.-</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
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					Técnicas utilizada:</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Aro Aro Cross</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Propio</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>1</strong></div>
                        
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
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                                <strong>Requisitos: </strong>
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                            <span id='requisitosTecnica'>30 Control de Akuma</span>
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                                <strong>Daño: </strong>
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                                <strong id='dañoTecnica'>20 + 1,8xControl de Akuma</strong>
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                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
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                            <strong id='costeTecnica'>42 de energía</strong>
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                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Daño perforante.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
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                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno
                            </span>
                        </p>
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                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Moja proyecta, hasta 10 metros de distancia, dos flechas vectoriales hacia su enemigo, una por mano, que terminan por cruzarse en el momento en el que alcanza a su objetivo, impactando en el mismo punto y ensartándole.</i>
                </p>
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            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Aro Aro Electro Fishing net</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Propio</strong></div>
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                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>100 Control de Akuma | Electro activo</span>
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                                <strong>Daño: </strong>
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                                <strong id='dañoTecnica'>0,6xControl de Akuma</strong>
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                            <strong>Coste: </strong>
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                            <strong id='costeTecnica'>54 de energía primer turno | 84 de energía por turno</strong>
                        </span>
                        </p>
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                                <strong>Efecto: </strong>
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                            <span id='efectosTecnica'>
                                Aplica un agarre igual a Fuerza + Control de Akuma. Aplica entumecimiento en la zona aplicada durante un turno. Daño eléctrico.
                            </span>
                        </p>
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                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Tres turnos
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario extiende sus manos y libera una explosión múltiples flechas vectoriales, cada una formada por líneas geométricas puras y afiladas. Estas flechas se entrecruzan en el aire, tejiendo una red tridimensional que atrapa al objetivo o parte de el. Cuando la estructura se completa, la red se enciende con una violenta corriente eléctrica que recorre cada flecha, creando un campo luminoso que chisporrotea como un relámpago contenido. Una vez que el enemigo queda atrapado dentro, la red se contrae bruscamente, descargando ondas eléctricas fulminantes y comprimiendo los vectores como si fueran cadenas de energía pura.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `arofishingnet001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>arofishingnet001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Electro</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Mink</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>7</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
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                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Mink Nivel 8</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>230 de energía por turno</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Aumenta en 50 puntos la Agilidad y en 15 los Reflejos. Provoca entumecimiento con los impactos. Causa daño eléctrico.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario Mink potencia su cuerpo con energía eléctrica, aumentando sus capacidades físicas y dañando de forma elemental a sus rivales, además de provocar problemas de coordinación por la energía desprendida.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `electro001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>electro001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div> 
				</div>
			</div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Fruta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 <div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Aro Aro no mi</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Paramecia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>3</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Aro Aro No Mi es una fruta del diablo tipo paramecia que permite al usuario crear y controlar flechas vectoriales.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La Aro Aro no mi otorga al usuario la capacidad de crear, a partir de prendas de ropa que el usuario porte, tiras con  forma de flechas vectoriales que puede manipular a su antojo en una distancia relacionada de su Control de Akuma. Estas flechas, pueden ser usadas de diversas maneras, ya sea para atacar directamente con ellas, para formar objetos con ellas o bien para acelerar proyectiles o movimientos en la dirección en la que apunten las flechas. Por tanto, se trata de una fruta versátil cuyo máximo potencial es solo alcanzable de manera absoluta mediante el uso de técnicas. Se obtendrá control sobre la fruta al llegar a los <strong>60 Puntos de Control de Akuma</strong>, desde este momento el usuario podrá crear flechas vectoriales de <strong>2 metros</strong> de longitud de punta a cola con <strong><font color=green>25 de Vitalidad</font></strong> y por un coste de <strong><font color=orange>15 de energía</font></strong> por flecha. Se pueden manipular hasta 2 flechas a la vez y, si se quisiera controlar una tercera, la primera desaparecería y así sucesivamente. Se necesitará extender y mover ambas manos hacia la zona a la que se quiere mover las flechas para poder manejarlas en todo momento. En este nivel, y una vez por turno, el usuario podrá usar las trayectorias de las flechas para acelerar sus desplazamientos o las velocidades de sus ataques en <strong>10 puntos</strong> a cambio de <strong><font color=orange>30 puntos de energía</font></strong> adicionales.<br/><br/>

Al llegar a <strong>180 Puntos de Control de Akuma</strong>, las flechas pasarán a tener una longitud de <strong>6 metros</strong>, con <strong><font color=green>40 de Vitalidad</font></strong> cada una y un coste de <strong><font color=orange>9 de energía</font></strong> por flecha. Se pueden manipular hasta 4 flechas a la vez y, si se quisiera controlar una quinta, la primera desaparecería y así sucesivamente. Se necesitará extender y mover una mano hacia la zona a la que se quiere mover las flechas para poder manejarlas en todo momento. En este nivel, y una vez por turno, el usuario podrá usar las trayectorias de las flechas para acelerar sus desplazamientos o las velocidades de sus ataques en <strong>20 puntos</strong> a cambio de <strong><font color=orange>60 puntos de energía</font></strong> adicionales.<br/><br/>

Al llegar a <strong>240 Puntos de Control de Akuma</strong>, las flechas pasarán a tener una longitud de <strong>12 metros</strong>, con  <strong><font color=green>60 de Vitalidad</font></strong> y un coste de <strong><font color=orange>6 de energía</font></strong> por flecha. Se pueden manipular hasta 8 flechas a la vez y, si se quisiera controlar una novena, el primero desaparecería y así sucesivamente. Se podrán manejar telequinéticamente en todo momento.En este nivel, y una vez por turno, el usuario podrá usar las trayectorias de las flechas para acelerar sus desplazamientos o las velocidades de sus ataques en <strong>30 puntos</strong> a cambio de <strong><font color=orange>90 puntos de energía</font></strong> adicionales.<br/><br/>

Las flechas se desplazan a una velocidad igual al <strong>60% del Control de Akuma</strong> del usuario, y las puede controlarlas hasta a <strong>1 metro de distancia</strong> por cada <strong>6 puntos de Control de Akuma</strong>.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>— 60 Control de Akuma:</strong> Permite crear y controlar flechas extendiendo y moviendo ambas manos. Aumenta en 10 puntos las velocidades del usuario si se sigue la trayectoria de las flechas.<br/>
<strong>— 180 Control de Akuma:</strong> Permite crear y controlar flechas extendiendo y moviendo una mano. Aumenta en 20 puntos las velocidades del usuario si se sigue la trayectoria de las flechas.<br/>
<strong>— 240 Control de Akuma:</strong> Permite crear y controlar flechas telequinéticamente. Aumenta en 30 puntos las velocidades del usuario si se sigue la trayectoria de las flechas.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'></br>
• Cada flecha que impacte en su objetivo, pasivamente, realizan un daño directo y perforante de <font color=green><strong>5 PV</strong></font> .</br>
• Al actuar como objetos físicos y gracias a su maleabilidad, mediante el uso de técnicas, es posible formar objetos tangibles mediante las flechas.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'></br>
• Las habituales en las akuma no mi.</br>
• Para verse beneficiado de la aceleración vectorial que proporcionan las flechas, se ha de recorrer la misma dirección que marcan estas, lo que puede hacer previsible el movimiento.</br>
• Estando completamente desnudo, es imposible hacer uso de la fruta.</br></span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `aro`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>aro</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div> 
				</div>
			</div></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> 
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un día de forja tras las aventuras[Auto de recolección y fabricación]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3410</link>
			<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 08:54:34 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=459">Bertram Gaufrid</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3410</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 64 de verano, Año 17</div>
<br />
El joven arquero había logrado forjar con éxito sus nuevas flechas, preparándose para posibles nuevos enfrentamientos y conflictos, sin embargo, aún no paró de seguir investigando, planificando y buscando nuevas ideas. Entre las ideas algunas estaban claramente fuera de sus capacidades actuales, siendo que él mismo lo sabe pues son mucho más delicadas y complejas, pero otras parecen ser más sencillas y asequibles para las capacidades actuales del marine. El joven se encuentra sentado en la barandilla del barco con una hoja y una pluma en manos, una flecha sujeta entre dientes lo que le ayuda a concentrarse y pensar cuando le toca hacer cálculos, diseños y demás. En esta ocasión lo que diseña no es un arma ni munición, es algo distinto, más sencillo y a la vez más complejo, pues si bien la idea en sí es sencilla el proceso para lograr el objetivo de la misma es más complejo que un arma. En el cuaderno hay algunas notas referentes a los beneficios buscados y lo que necesita construir para lograrlo, al mismo tiempo que una lista de posibles materiales necesarios, así como sus proporciones. El joven termina de anotar todo lo que puede necesitar y por fortuna, conoce bien la ubicación de cada uno de los materiales que necesita, por lo que se coloca el arco a su espalda, toma un carcaj de flechas normales y baja del barco moviéndose ágilmente por la zona, como alguien habituado al bosque, mientras mantiene su vista atenta a cualquier detalle posible y cualquier peligro.<br />
 <br />
Bertram como antiguo cazador, no de los que cazan criminales sino de los que cazan animales a modo de vivir vendiéndolos o comiéndolos, sabe que, si no prestas atención a tu entorno dentro de un bosque eres presa fácil de cualquier depredador o de los peligros del bosque, pudiendo perderte, tropezarte, caer en desniveles o acabar consumiendo plantas venenosas, o simplemente perder la cabeza al no encontrar el camino. El pelirrojo no se desorienta con facilidad una vez ha visitado ya un par de veces un bosque, por lo que ya no necesita dejar marcado el camino que sigue, más bien ya lo conoce bien, por lo menos la zona en la que se moverá para lo que necesita. Cada tanto tiempo el joven se detiene, escucha y observa, una costumbre que le ayuda a saber si hay amenazas en la zona, tanto propias del entorno como ajenas, por ejemplo otras personas con malas intenciones. Sus ojos rojizos se fijan en cada detalle del bosque, en cada rama y cada zona que pueda indicar la presencia o ruta de otras criaturas, pero de momento no ve nada fuera de lo normal.<br />
 <br />
Viendo que todo está en orden el joven sigue avanzando con calma, deteniéndose cada vez que ve algo de lo que necesita y echándolo a una bolsa para poder cargarlo con mayor comodidad. El joven se mueve con cuidado, sabiendo donde pisar para evitar raíces y peligros evidentes como grandes masas de ramas u hojas, y gracias a su percepción es capaz de ver posibles indicios de trampas al detectar cosas que no le encajan del todo. Sus movimientos cuidados, teniendo en cuenta el entorno, le ayudan a moverse sin afectar demasiado el bosque ni alterar la fauna local, algo que permite que el marine recoja los materiales que necesita sin necesidad de huir o enfrentar a criaturas del bosque malgastando sus flechas. La cuestión es que igual puede recuperar las flechas si están en estado usable, pero prefiere evitar malgastar munición y tiempo, teniendo que controlar bien el tiempo para no quedar atrás o retrasar a sus compañeros, siendo que no deberían tardar mucho en seguir camino hasta la siguiente isla.<br />
 <br />
Poco a poco la recolección va cubriendo lo que necesita, siendo que realmente esta vez necesita menos materiales que la última vez al ser un único objeto y por lo tanto la cantidad de materiales se ve reducida considerablemente, además al no buscar algo exagerado en su idea puede simplificarlo bastante, haciendo el proceso bastante más rápido que lo sería si buscara algo más complejo e intrincado a la vez que con mejores características. En un momento el joven escucha un aullido lejano, algo similar a un coyote, pero mucho más grave y potente, algo esperado de una isla donde aún existen criaturas extintas en el resto del mundo y que son considerados terribles depredadores. El joven arquero se mantiene inmóvil, mezclándose con un arbusto junto a un árbol prestando atención a todo sonido en la zona mientras sus ojos escanean todo el lugar, buscando señal de peligro, pero por fortuna nada ocurre durante el tiempo que vigila y parece ser que es simplemente una criatura lejana comunicándose con otra. Mientras el joven marine va recogiendo los materiales para su nuevo invento, su mente va formando algunas ideas, algunas complejas, otras simples aunque con diversas utilidades, y una última surgió por simple aburrimiento y un recuerdo de una conversación curiosa con alguien en la primera isla que llegó tras los traumatizantes eventos de la montaña mortal. Al ser una idea totalmente sencilla y sin mucha complicación, además de algo que se le ocurrió de última hora, el joven simplemente recogió un poco más de materiales de los que tenía previsto, era arriesgado, ya que aumentaba la probabilidad de encontrarse con dinosaurios, insectos o cazadores descuidados y sin conciencia que atacarían a cualquier que creyeran les molestaría o delataría, y el hecho de que Bertram estuviera con su uniforme de la marina hacía que fuese tomado cómo una amenaza por los furtivos. Pese a que el joven sabía dónde se encontraba el acero quería usar un material ligeramente diferente para este último invento improvisado y de última hora, algo que se le ocurrió hacer para probar lo que podía o no hacer y si podía manejar diferentes tipos de metales para la fabricación. El arquero incrementa la atención que tiene al entorno, y avanza con cuidado y más atención hacia la zona más cercana al volcán, si su memoria no le falla, las zonas más cercanas a ese tipo de accidente geográficos poseen materiales más resistentes y raros debido a la inmensa temperatura que surge desde el interior de la tierra.<br />
 <br />
Pese a las ganas que tiene de llegar a su destino, recoger lo que necesita y salir de allí para reducir el riesgo, sabe que no puede moverse sin cuidado, cualquier roce con una planta puede ser letal si resulta ser una planta venenosa, como las que encontró con sus compañeros en su misión de investigación yendo tras los pasos de la división 86; y no solo eso, podría acabar tropezando con ramas, raíces o acabar rodeado de depredadores que lo tomaran como una presa o alimento, terminando en una situación cuanto menos poco recomendable. Sus orbes rojizos recorren todo el lugar, sin perder ni un solo detalle de lo que hay en la zona, y cuanto más aumenta su velocidad, mayor atención pone con la vista, haciendo que se vaya acostumbrando a grandes velocidades de forma paulatina hasta que, incluso corriendo a su máxima velocidad, el joven lo ve todo cómo si estuviera andando, pudiendo fijarse en cada detalle, cómo el hecho de que la mayoría de las flores de la zona toman un color más vivo conforme se va acercando al volcán, además de que cuanto más cerca se encuentra del volcán más fuertes y resistentes parecen los árboles, seguramente debido a la gran fertilidad de esos terrenos.<br />
 <br />
El joven pelirrojo finalmente llega a la zona más cercana al volcán, estando prácticamente en las faldas del mismo notando el inmenso calor que emana y sabiendo que no puede permanecer demasiado tiempo allí por su propio bien. El joven aprovecha su fijación por los detalles para recorrer todos y cada uno de los lugares que pueden tener el material que busca, algo diferente al acero común, más vistoso y llamativo. Sus movimientos son ligeros, sutiles y discretos, buscando evitar hacer ruido o llamar la atención hacia su presencia, prefiere que si alguna criatura pasa por la zona no se fije en él, sino que simplemente pase de largo y lo deje seguir recolectando con calma sin tener que pelear con una bestia para no morirse. Con calma, cuidado y atención, el joven marine va estudiando las piedras, la zona y buscando lugares dónde pueda encontrar lo que le interesa, un metal algo distinto al acero, más estético que funcional, al ser para una idea totalmente decorativa y de adorno, sin más función que verse bien. La idea es que sea sencillo, pero a la vez llamativo, con cierto brillo sin destacar demasiado.<br />
 <br />
 Los ojos del joven pelirrojo se fijan en una extraña formación de piedras en la base de la enorme montaña que engloba al volcán, pero lo que más le llama la atención es que parece percibir un extraño brillo junto a esa formación, por lo que con cuidado de no tropezarse, el joven arquero se acerca a estudiar con calma y usa sus manos para ir moviendo con cuidado la tierra y las piedras sueltas alrededor dejando cada vez más destapado un material bastante atractivo, el cual reluce con un brillo espléndido cuando le dan los rayos de sol y hace que el marine lo vea cómo el material perfecto para su pequeña idea, que en realidad es un conjunto de dos objetos idénticos. Lentamente el joven va retirando placas y placas de ese metal que no parece acero, es casi más brillante y al simple tacto da la impresión que también es más duro y, debido a su alta experiencia con metales y fabricación, sabe que si le hace algunas pruebas sabrá su resistencia a efectos como corrosión y oxidación, por ejemplo. El marine recoge bastante de ese material, todo el que cree puede necesitar, y lo va colocando en el macuto que lleva encima con los pocos materiales que no fueron con Rasmussen, haciendo que el camino de regreso sea más cómodo y sencillo que si tuviera que cargarlo todo a mano buscando que no caiga y mantener su propio equilibrio.<br />
 <br />
Finalmente, el joven termina de tomar todo el material que va a necesitar para lo que tiene en mente, de forma que decide regresar al barco para poder ir con toda la fabricación que tiene en mente, siendo que con fortuna conseguirá hacer las gafas que tiene planeadas con los demás materiales y, además, un cuchillo de caza y un par de anillos con el metal recién recogido para que tenga una mayor dureza y resistencia que el acero simple. Los pasos del joven arquero de regreso a la zona en la que se encontraba antes de tomar este desvío son más veloces, pero igualmente cuidadosos que cuando se desvió, básicamente debido a que al ser el camino de regreso y prestar total atención al entorno y mantener sus ojos siempre avizores, sabe los peligros que hay en el camino y puede evitarlos con mayor facilidad. El único problema es que ahora carga más peso, pero no es nada tan grave cómo para entorpecer sus movimientos o provocar que se caiga en el camino. Dentro de todo, lo único que le preocupa es que de pronto los metales empiecen a chocar entre sí y llamen la atención de los dinosaurios, pero por fortuna para Bertram regresa al punto de partida y puede retomar su camino.<br />
 <br />
 <br />
Bertram termina de recolectar lo que necesita y regresa al barco, moviéndose con soltura por el bosque dejando casi ninguna señal de su presencia, al menos ninguna señal permanente pues las huellas se borrarán de forma natural con lluvias, vientos o el paso de otras criaturas, pero por el momento las pisadas siguen visibles, aunque no es algo que los animales usen para seguir sus presas, se fijan más en el rastro que deja el olor de sus presas. El joven artesano regresa al barco, subiendo con calma a cubierta donde deja los materiales para ir por sus herramientas en un momento, no puede construir nada sin herramientas salvo flechas improvisadas y cosas de uso puntual para salir del paso. De camino decide pasar por donde está Rasmussen y le pone comida y agua, siendo la hora de alimentar a su fiel montura, antes de tomar las herramientas y regresar a cubierta, con su arco y sus flechas junto a él, aunque los deja a un lado para mayor comodidad sin mantenerse lejos de sus armas y se pone al lío tomando los materiales que consiguió, algo de metal para hacer la estructura y un poco de cristal, que está tratando y modificando un poco para hacer que cumpla con ambas funciones que tiene en mente, siendo una protección ante efectos lumínicos y al mismo tiempo que sirva para mejorar su precisión, incrementando aunque sea ligeramente su precisión natural para potenciar su daño y su capacidad de daño bien focalizado para neutralizar al enemigo. En cuanto a la montura, tira por una montura que complique el que las gafas se caigan o se pierdan, por lo que lo hace de forma que encaje a la perfección en su cabeza, rodeándola por completo y hecha a medida, así por mucho que salte, corra o tenga que cambiar de postura, las gafas seguirán en su sitio sin perderse.<br />
 <br />
El joven se seca el sudor cada tanto tiempo, comprobando el avance con calma y ajustando lo que necesita, además de hacer que todo esté bien pulido y sin aristas que le dañen antes de darle algunos detalles estéticos a su gusto y terminar, contento con lo logrado. Tras terminar con las gafas el joven artesano no se detiene, y usa un material distinto al de las gafas para que se funda y luego con calma y paciencia va dándole una forma circular, pero hueca como si estuviera hecho para que algo lo atravesara, siendo exactamente esa la idea, haciendo dos pares del mismo diseño, con tamaños diferentes, esperando acertar con la medida de uno de los dos anillos. Una vez terminado de dar forma a los anillos el joven los saca y enfría para que vuelvan a solidificarse y luego los pule, dejándolos brillantes y listos para cumplir su función, en cuanto se dé el caso.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Materiales y fabricación</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					En este fic recolecto los siguientes materiales:<br />
100 unidades de rodio.<br />
25 unidades de cuero.<br />
50 unidades de cristal.<br />
25 unidades de acero.<br />
<br />
Con dichos materiales creo los siguientes objetos:<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Schutzring</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Uso todo el rodio para crear 2 unidades de anillo.<br />
<a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1813" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1813</a>&pid=36872#pid36872<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>aspecto</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://joieriagrau.com/6647-large_default/anillo-rare-swarovski-rodio.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: anillo-rare-swarovski-rodio.jpg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div>
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Riddicks Augen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
El resto de materiales son para lo siguiente:<br />
Unas gafas que potencian mi precisión y me protegen de efectos cegadores básicos<br />
<a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1813" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1813</a>&pid=33993#pid33993<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>aspecto gafas</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.ibb.co/cS9sLmLB/gafas-bertram.jpg" alt="gafas bertram" border="0">
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 64 de verano, Año 17</div>
<br />
El joven arquero había logrado forjar con éxito sus nuevas flechas, preparándose para posibles nuevos enfrentamientos y conflictos, sin embargo, aún no paró de seguir investigando, planificando y buscando nuevas ideas. Entre las ideas algunas estaban claramente fuera de sus capacidades actuales, siendo que él mismo lo sabe pues son mucho más delicadas y complejas, pero otras parecen ser más sencillas y asequibles para las capacidades actuales del marine. El joven se encuentra sentado en la barandilla del barco con una hoja y una pluma en manos, una flecha sujeta entre dientes lo que le ayuda a concentrarse y pensar cuando le toca hacer cálculos, diseños y demás. En esta ocasión lo que diseña no es un arma ni munición, es algo distinto, más sencillo y a la vez más complejo, pues si bien la idea en sí es sencilla el proceso para lograr el objetivo de la misma es más complejo que un arma. En el cuaderno hay algunas notas referentes a los beneficios buscados y lo que necesita construir para lograrlo, al mismo tiempo que una lista de posibles materiales necesarios, así como sus proporciones. El joven termina de anotar todo lo que puede necesitar y por fortuna, conoce bien la ubicación de cada uno de los materiales que necesita, por lo que se coloca el arco a su espalda, toma un carcaj de flechas normales y baja del barco moviéndose ágilmente por la zona, como alguien habituado al bosque, mientras mantiene su vista atenta a cualquier detalle posible y cualquier peligro.<br />
 <br />
Bertram como antiguo cazador, no de los que cazan criminales sino de los que cazan animales a modo de vivir vendiéndolos o comiéndolos, sabe que, si no prestas atención a tu entorno dentro de un bosque eres presa fácil de cualquier depredador o de los peligros del bosque, pudiendo perderte, tropezarte, caer en desniveles o acabar consumiendo plantas venenosas, o simplemente perder la cabeza al no encontrar el camino. El pelirrojo no se desorienta con facilidad una vez ha visitado ya un par de veces un bosque, por lo que ya no necesita dejar marcado el camino que sigue, más bien ya lo conoce bien, por lo menos la zona en la que se moverá para lo que necesita. Cada tanto tiempo el joven se detiene, escucha y observa, una costumbre que le ayuda a saber si hay amenazas en la zona, tanto propias del entorno como ajenas, por ejemplo otras personas con malas intenciones. Sus ojos rojizos se fijan en cada detalle del bosque, en cada rama y cada zona que pueda indicar la presencia o ruta de otras criaturas, pero de momento no ve nada fuera de lo normal.<br />
 <br />
Viendo que todo está en orden el joven sigue avanzando con calma, deteniéndose cada vez que ve algo de lo que necesita y echándolo a una bolsa para poder cargarlo con mayor comodidad. El joven se mueve con cuidado, sabiendo donde pisar para evitar raíces y peligros evidentes como grandes masas de ramas u hojas, y gracias a su percepción es capaz de ver posibles indicios de trampas al detectar cosas que no le encajan del todo. Sus movimientos cuidados, teniendo en cuenta el entorno, le ayudan a moverse sin afectar demasiado el bosque ni alterar la fauna local, algo que permite que el marine recoja los materiales que necesita sin necesidad de huir o enfrentar a criaturas del bosque malgastando sus flechas. La cuestión es que igual puede recuperar las flechas si están en estado usable, pero prefiere evitar malgastar munición y tiempo, teniendo que controlar bien el tiempo para no quedar atrás o retrasar a sus compañeros, siendo que no deberían tardar mucho en seguir camino hasta la siguiente isla.<br />
 <br />
Poco a poco la recolección va cubriendo lo que necesita, siendo que realmente esta vez necesita menos materiales que la última vez al ser un único objeto y por lo tanto la cantidad de materiales se ve reducida considerablemente, además al no buscar algo exagerado en su idea puede simplificarlo bastante, haciendo el proceso bastante más rápido que lo sería si buscara algo más complejo e intrincado a la vez que con mejores características. En un momento el joven escucha un aullido lejano, algo similar a un coyote, pero mucho más grave y potente, algo esperado de una isla donde aún existen criaturas extintas en el resto del mundo y que son considerados terribles depredadores. El joven arquero se mantiene inmóvil, mezclándose con un arbusto junto a un árbol prestando atención a todo sonido en la zona mientras sus ojos escanean todo el lugar, buscando señal de peligro, pero por fortuna nada ocurre durante el tiempo que vigila y parece ser que es simplemente una criatura lejana comunicándose con otra. Mientras el joven marine va recogiendo los materiales para su nuevo invento, su mente va formando algunas ideas, algunas complejas, otras simples aunque con diversas utilidades, y una última surgió por simple aburrimiento y un recuerdo de una conversación curiosa con alguien en la primera isla que llegó tras los traumatizantes eventos de la montaña mortal. Al ser una idea totalmente sencilla y sin mucha complicación, además de algo que se le ocurrió de última hora, el joven simplemente recogió un poco más de materiales de los que tenía previsto, era arriesgado, ya que aumentaba la probabilidad de encontrarse con dinosaurios, insectos o cazadores descuidados y sin conciencia que atacarían a cualquier que creyeran les molestaría o delataría, y el hecho de que Bertram estuviera con su uniforme de la marina hacía que fuese tomado cómo una amenaza por los furtivos. Pese a que el joven sabía dónde se encontraba el acero quería usar un material ligeramente diferente para este último invento improvisado y de última hora, algo que se le ocurrió hacer para probar lo que podía o no hacer y si podía manejar diferentes tipos de metales para la fabricación. El arquero incrementa la atención que tiene al entorno, y avanza con cuidado y más atención hacia la zona más cercana al volcán, si su memoria no le falla, las zonas más cercanas a ese tipo de accidente geográficos poseen materiales más resistentes y raros debido a la inmensa temperatura que surge desde el interior de la tierra.<br />
 <br />
Pese a las ganas que tiene de llegar a su destino, recoger lo que necesita y salir de allí para reducir el riesgo, sabe que no puede moverse sin cuidado, cualquier roce con una planta puede ser letal si resulta ser una planta venenosa, como las que encontró con sus compañeros en su misión de investigación yendo tras los pasos de la división 86; y no solo eso, podría acabar tropezando con ramas, raíces o acabar rodeado de depredadores que lo tomaran como una presa o alimento, terminando en una situación cuanto menos poco recomendable. Sus orbes rojizos recorren todo el lugar, sin perder ni un solo detalle de lo que hay en la zona, y cuanto más aumenta su velocidad, mayor atención pone con la vista, haciendo que se vaya acostumbrando a grandes velocidades de forma paulatina hasta que, incluso corriendo a su máxima velocidad, el joven lo ve todo cómo si estuviera andando, pudiendo fijarse en cada detalle, cómo el hecho de que la mayoría de las flores de la zona toman un color más vivo conforme se va acercando al volcán, además de que cuanto más cerca se encuentra del volcán más fuertes y resistentes parecen los árboles, seguramente debido a la gran fertilidad de esos terrenos.<br />
 <br />
El joven pelirrojo finalmente llega a la zona más cercana al volcán, estando prácticamente en las faldas del mismo notando el inmenso calor que emana y sabiendo que no puede permanecer demasiado tiempo allí por su propio bien. El joven aprovecha su fijación por los detalles para recorrer todos y cada uno de los lugares que pueden tener el material que busca, algo diferente al acero común, más vistoso y llamativo. Sus movimientos son ligeros, sutiles y discretos, buscando evitar hacer ruido o llamar la atención hacia su presencia, prefiere que si alguna criatura pasa por la zona no se fije en él, sino que simplemente pase de largo y lo deje seguir recolectando con calma sin tener que pelear con una bestia para no morirse. Con calma, cuidado y atención, el joven marine va estudiando las piedras, la zona y buscando lugares dónde pueda encontrar lo que le interesa, un metal algo distinto al acero, más estético que funcional, al ser para una idea totalmente decorativa y de adorno, sin más función que verse bien. La idea es que sea sencillo, pero a la vez llamativo, con cierto brillo sin destacar demasiado.<br />
 <br />
 Los ojos del joven pelirrojo se fijan en una extraña formación de piedras en la base de la enorme montaña que engloba al volcán, pero lo que más le llama la atención es que parece percibir un extraño brillo junto a esa formación, por lo que con cuidado de no tropezarse, el joven arquero se acerca a estudiar con calma y usa sus manos para ir moviendo con cuidado la tierra y las piedras sueltas alrededor dejando cada vez más destapado un material bastante atractivo, el cual reluce con un brillo espléndido cuando le dan los rayos de sol y hace que el marine lo vea cómo el material perfecto para su pequeña idea, que en realidad es un conjunto de dos objetos idénticos. Lentamente el joven va retirando placas y placas de ese metal que no parece acero, es casi más brillante y al simple tacto da la impresión que también es más duro y, debido a su alta experiencia con metales y fabricación, sabe que si le hace algunas pruebas sabrá su resistencia a efectos como corrosión y oxidación, por ejemplo. El marine recoge bastante de ese material, todo el que cree puede necesitar, y lo va colocando en el macuto que lleva encima con los pocos materiales que no fueron con Rasmussen, haciendo que el camino de regreso sea más cómodo y sencillo que si tuviera que cargarlo todo a mano buscando que no caiga y mantener su propio equilibrio.<br />
 <br />
Finalmente, el joven termina de tomar todo el material que va a necesitar para lo que tiene en mente, de forma que decide regresar al barco para poder ir con toda la fabricación que tiene en mente, siendo que con fortuna conseguirá hacer las gafas que tiene planeadas con los demás materiales y, además, un cuchillo de caza y un par de anillos con el metal recién recogido para que tenga una mayor dureza y resistencia que el acero simple. Los pasos del joven arquero de regreso a la zona en la que se encontraba antes de tomar este desvío son más veloces, pero igualmente cuidadosos que cuando se desvió, básicamente debido a que al ser el camino de regreso y prestar total atención al entorno y mantener sus ojos siempre avizores, sabe los peligros que hay en el camino y puede evitarlos con mayor facilidad. El único problema es que ahora carga más peso, pero no es nada tan grave cómo para entorpecer sus movimientos o provocar que se caiga en el camino. Dentro de todo, lo único que le preocupa es que de pronto los metales empiecen a chocar entre sí y llamen la atención de los dinosaurios, pero por fortuna para Bertram regresa al punto de partida y puede retomar su camino.<br />
 <br />
 <br />
Bertram termina de recolectar lo que necesita y regresa al barco, moviéndose con soltura por el bosque dejando casi ninguna señal de su presencia, al menos ninguna señal permanente pues las huellas se borrarán de forma natural con lluvias, vientos o el paso de otras criaturas, pero por el momento las pisadas siguen visibles, aunque no es algo que los animales usen para seguir sus presas, se fijan más en el rastro que deja el olor de sus presas. El joven artesano regresa al barco, subiendo con calma a cubierta donde deja los materiales para ir por sus herramientas en un momento, no puede construir nada sin herramientas salvo flechas improvisadas y cosas de uso puntual para salir del paso. De camino decide pasar por donde está Rasmussen y le pone comida y agua, siendo la hora de alimentar a su fiel montura, antes de tomar las herramientas y regresar a cubierta, con su arco y sus flechas junto a él, aunque los deja a un lado para mayor comodidad sin mantenerse lejos de sus armas y se pone al lío tomando los materiales que consiguió, algo de metal para hacer la estructura y un poco de cristal, que está tratando y modificando un poco para hacer que cumpla con ambas funciones que tiene en mente, siendo una protección ante efectos lumínicos y al mismo tiempo que sirva para mejorar su precisión, incrementando aunque sea ligeramente su precisión natural para potenciar su daño y su capacidad de daño bien focalizado para neutralizar al enemigo. En cuanto a la montura, tira por una montura que complique el que las gafas se caigan o se pierdan, por lo que lo hace de forma que encaje a la perfección en su cabeza, rodeándola por completo y hecha a medida, así por mucho que salte, corra o tenga que cambiar de postura, las gafas seguirán en su sitio sin perderse.<br />
 <br />
El joven se seca el sudor cada tanto tiempo, comprobando el avance con calma y ajustando lo que necesita, además de hacer que todo esté bien pulido y sin aristas que le dañen antes de darle algunos detalles estéticos a su gusto y terminar, contento con lo logrado. Tras terminar con las gafas el joven artesano no se detiene, y usa un material distinto al de las gafas para que se funda y luego con calma y paciencia va dándole una forma circular, pero hueca como si estuviera hecho para que algo lo atravesara, siendo exactamente esa la idea, haciendo dos pares del mismo diseño, con tamaños diferentes, esperando acertar con la medida de uno de los dos anillos. Una vez terminado de dar forma a los anillos el joven los saca y enfría para que vuelvan a solidificarse y luego los pule, dejándolos brillantes y listos para cumplir su función, en cuanto se dé el caso.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Materiales y fabricación</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
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					En este fic recolecto los siguientes materiales:<br />
100 unidades de rodio.<br />
25 unidades de cuero.<br />
50 unidades de cristal.<br />
25 unidades de acero.<br />
<br />
Con dichos materiales creo los siguientes objetos:<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Schutzring</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Uso todo el rodio para crear 2 unidades de anillo.<br />
<a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1813" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1813</a>&pid=36872#pid36872<br />
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					<img src="https://joieriagrau.com/6647-large_default/anillo-rare-swarovski-rodio.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: anillo-rare-swarovski-rodio.jpg]" class="mycode_img" />
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			</div><br />
<br />
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						<span>Riddicks Augen</span>
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				</div>
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					<br />
El resto de materiales son para lo siguiente:<br />
Unas gafas que potencian mi precisión y me protegen de efectos cegadores básicos<br />
<a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1813" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1813</a>&pid=33993#pid33993<br />
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						<span>aspecto gafas</span>
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					<img src="https://i.ibb.co/cS9sLmLB/gafas-bertram.jpg" alt="gafas bertram" border="0">
				</div>
			</div>
				</div>
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			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Auto, T3] Carne]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3409</link>
			<pubDate>Wed, 18 Mar 2026 04:43:34 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=519">Stroud Nanashi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3409</guid>
			<description><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Flashback</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">[Academia de la Marina,</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">alguna parte del North Blue,</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">año 9]</span></div>
<br />
La mano encallecida del joven Stroud dejó deslizar con dificultad la empuñadura rugosa del sable reglamentario, que quedó clavado en el costado del monigote de prácticas al que había estado atizando durante las últimas dos horas, su cuerpo de madera cubierto de tajos más o menos superficiales. La maltrecha hoja, casi roma y clavada en la madera astillada, aún temblaba. La mayoría de los demás reclutas que practicaban allí hicieron lo mismo, siguiendo su ejemplo. Todos se cuadraron inmediatamente, con una firmeza que pocas veces se veía incluso en los rangos altos, y Stroud no fue menos. Por el lugar comenzó a pasar una pequeña comitiva cargando lo que parecía ser un cuerpo sobre una camilla.<br />
<br />
Cuando finalizó su sesión de entrenamiento, se aproximó al oficial encargado de supervisar la escuadra. El hombre estaba sentado sobre un taburete, ensimismado, tarareando una canción para sí. Stroud alzó una ceja; no era habitual oírlo cantar. Depositó con cuidado el sable reglamentario sobre la mesa. El supervisor alzó la vista, aparentemente sorprendido. “<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Recluta Redgrave, buen trabajo hoy,</span>” aseveró con un movimiento de cabeza. Stroud hizo un ademán de agradecimiento mudo. “<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Quién era?,</span>” preguntó el joven, haciendo un gesto hacia el lugar por el que un rato antes había pasado el cuerpo. El supervisor negó con la cabeza. “<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Un soldado recientemente graduado,</span>” afirmó. “<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Estaba encargado de custodiar a un tipo que acabábamos de atrapar hasta que viesen qué hacer con él,</span>” su voz sonaba como ausente, “<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">no debería haber sido un problema. El tipo ha aprovechado un descuido y…,</span>” fue a continuar, pero apretó los labios, como con dificultad para elegir las palabras. Stroud asintió en silencio, inspirando con pesadez.<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[Little Garden, día 63 de verano,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">corriente Rakusei,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">año 18]</span></span></div>
<br />
<br />
Stroud llevaba casi un día completo perdido por la jungla. En una imprudencia poco propia de él, había salido a dar un paseo sin llevar absolutamente nada encima, más que su uniforme y sus guantes. Llevaba horas y horas caminando, intentando encontrar, al menos, una zona alta desde la cual orientarse. La fastidiosa orografía de la isla, la densidad de la jungla y el calor complicaban sobremanera cualquiera de sus iniciativas. Incluso alguien tan habitualmente calmado como él podía empezar a perder la paciencia llegado cierto punto.<br />
<br />
Se sentó sobre una roca a evaluar su situación en silencio, resoplando. Le sobraban las energías, por suerte. Se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano. Más le valdría encontrar una fuente de agua potable, y rápido, o se vería en un problema. En aquel clima, deshidratarse a niveles peligrosos era más fácil de lo que pudiese parecer a simple vista. Pese a todo, pese a los dinosaurios, pese a las plantas extrañas, pese a la fauna monstruosa, pese a que todo el entorno pareciese querer acabar con quien llegase a aquella isla, el mayor peligro en Little Garden era confiarse de más.<br />
<br />
A su alrededor, todo era consumido por el esplendor exhuberante de la selva, para la que no había control ni medida. Las enormes y carnosas plantas, en un despliegue casi obsceno, se extendían por cada centímetro cuadrado que el ojo podía contemplar, mostrándose en todo su esplendor como los silentes regentes de Little Garden, los únicos por encima de los temidos y temibles dinosaurios. Una infinidad de tonos de verde que campaba a sus anchas, devorándolo todo, bajo cuyas raíces se sucedían los estratos de incontables siglos de historia, jamás debidamente estudiada. Por cuánto llevaba caminando sin ver más que jungla y más jungla, tenía una idea muy aproximada de dónde podía encontrarse; él y su División llevaban el suficiente tiempo allí como para tener ya una cierta idea de las áreas que la componían y de su estructura general. Algunas zonas las conocía mejor que otras, claro; aquella donde habían acampado, así como la orilla en que estaba atracado el Royal Quiver, ya eran como su casa. Precisamente por eso se había confiado lo suficiente como para acabar perdiéndose, claro; no había contemplado la posibilidad de que, cuando uno echa a andar, sabe dónde está, hasta que no. Y es entonces cuando el relieve de una isla como aquella puede jugarle a uno una mala pasada, cuando resulta difícil saber si uno ha venido por allí o por más allá, si ese árbol que vio estaba al este o al oeste…<br />
<br />
Olió algo. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Humo?</span> Entornó los ojos, concentrándose. No podía ser. Si no se equivocaba, su División debía de andar lejísimos, y no se habían cruzado con nadie últimamente en toda la dichosa isla. ¿Había desembarcado alguna nueva tripulación en Little Garden?<br />
<br />
Haciendo acopio de sus fuerzas, se levantó con pesadez de la roca, y comenzó a caminar con precaución en dirección a donde le parecía que debía de venir el rastro. Las húmedas condiciones de aquel lugar, por inconvenientes que fuesen en muchos aspectos, permitían una mayor facilidad a la hora de desplazarse en sigilo; no había una puñetera rama seca que fuese a crujir bajo el peso de sus botas. Continuó caminando, y llegó finalmente a lo que parecía el final de la jungla. El humo parecía adentrarse allí desde el exterior, y, por cómo era Little Garden, aquello solo podía significar una cosa: alguien había encendido un fuego en la playa.<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
“<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Te incomoda que no tenga miedo?,</span>” inquirió el pirata, haciendo gala de una dentadura incompleta. El atardecer empezaba a proyectar sus tonos rojizos y anaranjados sobre la tropical isla. Los únicos sonidos alrededor de Stroud y su cautivo eran los del ajetreado zumbido de los insectos, siempre presentes, y el crepitar de la fogata, que humeaba sosegadamente frente a ellos. Stroud Redgrave permanecía sentado sobre la roca, sus ojos grises fijos en el suelo. Hubiera sido fácil confundir su calma con cobardía, con miedo, o con incomodidad, pero cualquiera que conociese al Comandante sabía que no era así como funcionaban las cosas con él. La tensión era prácticamente palpable en el aire, aunque solo parecía venir de una dirección.<br />
<br />
Un hombre de estatura media se encontraba atado al tronco de una palmera, inmovilizado. Su pelo, negro, largo y sucio, caía como una cortina, tapando parcialmente los rasgos de su cara, angulosa y deshidratada por la travesía. Los nudos marineros que lo retenían, distribuidos de forma experta a lo largo de varias articulaciones y puntos de tensión, delataban la autoría del Marine. Un observador perspicaz se habría percatado de las marcas y rastros que ambos habían dejado en la arena durante su refriega; la escaramuza había sido corta y sangrienta. Unos metros más allá, cerca de la orilla, reposaban los pedazos de lo que otrora había sido la barcaza en la que aquel pirata había logrado desembarcar, a duras penas, en Little Garden, la que sería la última isla que pisaría jamás, y de la cual Stroud había tomado los cabos empleados para atar a su adversario.<br />
<br />
Stroud no respondió a su pregunta. Una moneda de un berry, seguida con atención por sus ojos grises, rodaba entre sus nudillos. ¿Cuánto hacía que no había necesitado usar su dinero? No había una puñetera cosa que comprar en aquella isla. Hacía tiempo, meses, que únicamente llevaba una moneda en su bolsillo, más como un recordatorio del mundo allí fuera que por una cuestión económica. Una moneda bastaba para mantenerlo en contacto con lo que, sabía, eran las cosas fuera de la prehistórica isla. Su respiración era inaudible.<br />
<br />
“<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Si me llevas, quizá me ejecuten,</span>” afirmó el pirata con seriedad, comprendiendo que su pregunta anterior no sería respondida, por un motivo u otro. “<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Si me dejas aquí, algo me devorará,</span>” dijo, haciendo un ademán con la cabeza hacia el interior de la jungla, que se iba oscureciendo lentísimamente a medida que bajaba el sol y las sombras entre los árboles, a veces separados por meros centímetros, se iban alargando y volviendo más profundas. Stroud sabía, por experiencia propia, que aquella selva podía ser una visión espeluznante de noche. El pelo grasiento del pirata siguió la oscilación de su cabeza con un movimiento perezoso. Pasaron algunos segundos en silencio. Aunque él no lo supiera con certeza, ambos eran conscientes de lo que decía, pero le gustaba provocar. No era la primera vez que lo capturaban, y estaba seguro de que no sería la última, y provocar a sus captores solía ir bien para su estrategia.<br />
<br />
“<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Y si me matas, ahorrarás recursos, claro,</span>” razonó el hombre. Stroud supo exactamente a dónde conducía ese razonamiento. Cuando uno ha lidiado con suficientes piratas, empieza a acostumbrabrse a su manera de funcionar, sobre todo cuando da, por excepción, con uno con sesos. El Marine permaneció en silencio. Sabía que estaba buscando una reacción. No se la daría. O, al menos, no la que él esperaba.<br />
<br />
A medida que pasaban los minutos, lentos y densos como miel que goteaba, la jungla tras ellos empezaba a cambiar, a agitarse, como solía hacerlo durante la noche. Aquella isla eran, en realidad, dos lugares radicalmente distintos, según se hubiera puesto el sol o no. Ninguno de ellos dejaba de ser enormemente peligroso, claro, pero, de noche, todo cobraba una hostilidad especial. Cuando caía la noche en Little Garden, de entre los mil ojos que lo observaban a uno en todo momento, ninguno pertenecía a un amigo.<br />
<br />
Stroud rebuscó entre las escasas posesiones que el pirata había traído consigo, frente a la mirada inexpresiva del hombre. Tomó, de entre las múltiples baratijas que llevaba encima el pirata, cuanto pudiese aprovecharse: un pellejo de agua y algunas galletas marineras. Se sentó con pesadez nuevamente sobre la roca, y dio un trago de agua, aliviado. El pirata lo contempló en silencio, aunque Stroud pudo notar en su lenguaje corporal cómo se inquietaba ligeramente, incapaz de permanecer imperturbable durante mucho más tiempo. Tras beber a gusto, empezó a comerse las galletas, una por una. Decir que no eran nada reseñable hubiera sido quedarse corto; estaban, con suerte, a pocas horas de volverse mohosas, pero aún parecían comestibles. Mejor eso que nada, en aquella situación. Mientras comía con tranquilidad, en silencio, Stroud oyó cómo el pirata tragaba saliva audiblemente. Sus ojos grises, fijos en la hoguera que yacía entre ambos, no se inmutaron. Tomó otra galleta, y le dio un bocado, en la búsqueda de un sabor que no estaba, ni Stroud realmente parecía esperar encontrar. Había algo de sádico en aquello, o esa impresión debía de dar.<br />
<br />
Se limpió los restos de sal y migajas de la comisura de los labios con cuidado. A apenas unos metros de ellos, la marea empezaba a subir poco a poco, mojando la arena que durante el día había secado el sol. El sol había lanzado ya sus últimos destellos carmesíes, y se ocultaba ya con timidez tras el horizonte, dejando tras de sí un hermoso cielo que oscilaba entre tonos rosáceos y de un azul oscuro. Al otro lado, la vida de la jungla despertaba a medida que el resto del mundo se preparaba para la noche. Entre los dos hombres, la pequeña e improvisada fogata empezaba a perder fuerza; continuaba crepitando, pero menos, y con menos frecuencia. El fuego se convertía poco a poco en brasas que chisporroteaban entre ramas y troncos ennegrecidos y a medio consumir, y las brasas, en ascuas, y las ascuas, en cenizas. La columna de humo era ahora una estela que subía en delicadas espirales y volutas antes de disperarse en la brisa. Stroud aún no había pronunciado una sola palabra ante aquel hombre, ni lo haría; no había hecho falta. El cuartel más cercano debía de estar a, al menos, una o dos islas de allí, tal vez en Arabasta. El <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span> debía de estar a un día de camino. Se hacía de noche. Pero nada de aquello importaba, en el fondo. Stroud no permitiría jamás que él o cualquiera de sus hombres acabasen como aquel soldado del cuartel. La vida de un pirata no lo merecía. La Justicia no lo merecía. No necesitaba esperar a que nadie firmase un papel.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Habiendo repuesto fuerzas, Stroud echó un vistazo a la línea del horizonte, aún visible bajo la luz resplandeciente de las estrellas en aquella noche clara. No era imposible acertar a adivinar la silueta de los accidentes geográficos más significativos de la isla, y desde allí podía verse uno de los cráneos de los reyes marinos. Con un poco de suerte, si elegía el camino correcto y forzaba la marcha, podría estar en el campamento a la mañana siguiente. El cuerpo del pirata, sostenido en pie únicamente por las cuerdas que lo ataban al tronco del árbol, colgaba inerte, con el cuello partido, su pelo negro cubriéndole la cara como una mortaja. Carne para las aves.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Flashback</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">[Academia de la Marina,</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">alguna parte del North Blue,</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">año 9]</span></div>
<br />
La mano encallecida del joven Stroud dejó deslizar con dificultad la empuñadura rugosa del sable reglamentario, que quedó clavado en el costado del monigote de prácticas al que había estado atizando durante las últimas dos horas, su cuerpo de madera cubierto de tajos más o menos superficiales. La maltrecha hoja, casi roma y clavada en la madera astillada, aún temblaba. La mayoría de los demás reclutas que practicaban allí hicieron lo mismo, siguiendo su ejemplo. Todos se cuadraron inmediatamente, con una firmeza que pocas veces se veía incluso en los rangos altos, y Stroud no fue menos. Por el lugar comenzó a pasar una pequeña comitiva cargando lo que parecía ser un cuerpo sobre una camilla.<br />
<br />
Cuando finalizó su sesión de entrenamiento, se aproximó al oficial encargado de supervisar la escuadra. El hombre estaba sentado sobre un taburete, ensimismado, tarareando una canción para sí. Stroud alzó una ceja; no era habitual oírlo cantar. Depositó con cuidado el sable reglamentario sobre la mesa. El supervisor alzó la vista, aparentemente sorprendido. “<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Recluta Redgrave, buen trabajo hoy,</span>” aseveró con un movimiento de cabeza. Stroud hizo un ademán de agradecimiento mudo. “<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Quién era?,</span>” preguntó el joven, haciendo un gesto hacia el lugar por el que un rato antes había pasado el cuerpo. El supervisor negó con la cabeza. “<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Un soldado recientemente graduado,</span>” afirmó. “<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Estaba encargado de custodiar a un tipo que acabábamos de atrapar hasta que viesen qué hacer con él,</span>” su voz sonaba como ausente, “<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">no debería haber sido un problema. El tipo ha aprovechado un descuido y…,</span>” fue a continuar, pero apretó los labios, como con dificultad para elegir las palabras. Stroud asintió en silencio, inspirando con pesadez.<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[Little Garden, día 63 de verano,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">corriente Rakusei,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">año 18]</span></span></div>
<br />
<br />
Stroud llevaba casi un día completo perdido por la jungla. En una imprudencia poco propia de él, había salido a dar un paseo sin llevar absolutamente nada encima, más que su uniforme y sus guantes. Llevaba horas y horas caminando, intentando encontrar, al menos, una zona alta desde la cual orientarse. La fastidiosa orografía de la isla, la densidad de la jungla y el calor complicaban sobremanera cualquiera de sus iniciativas. Incluso alguien tan habitualmente calmado como él podía empezar a perder la paciencia llegado cierto punto.<br />
<br />
Se sentó sobre una roca a evaluar su situación en silencio, resoplando. Le sobraban las energías, por suerte. Se limpió el sudor de la frente con el dorso de la mano. Más le valdría encontrar una fuente de agua potable, y rápido, o se vería en un problema. En aquel clima, deshidratarse a niveles peligrosos era más fácil de lo que pudiese parecer a simple vista. Pese a todo, pese a los dinosaurios, pese a las plantas extrañas, pese a la fauna monstruosa, pese a que todo el entorno pareciese querer acabar con quien llegase a aquella isla, el mayor peligro en Little Garden era confiarse de más.<br />
<br />
A su alrededor, todo era consumido por el esplendor exhuberante de la selva, para la que no había control ni medida. Las enormes y carnosas plantas, en un despliegue casi obsceno, se extendían por cada centímetro cuadrado que el ojo podía contemplar, mostrándose en todo su esplendor como los silentes regentes de Little Garden, los únicos por encima de los temidos y temibles dinosaurios. Una infinidad de tonos de verde que campaba a sus anchas, devorándolo todo, bajo cuyas raíces se sucedían los estratos de incontables siglos de historia, jamás debidamente estudiada. Por cuánto llevaba caminando sin ver más que jungla y más jungla, tenía una idea muy aproximada de dónde podía encontrarse; él y su División llevaban el suficiente tiempo allí como para tener ya una cierta idea de las áreas que la componían y de su estructura general. Algunas zonas las conocía mejor que otras, claro; aquella donde habían acampado, así como la orilla en que estaba atracado el Royal Quiver, ya eran como su casa. Precisamente por eso se había confiado lo suficiente como para acabar perdiéndose, claro; no había contemplado la posibilidad de que, cuando uno echa a andar, sabe dónde está, hasta que no. Y es entonces cuando el relieve de una isla como aquella puede jugarle a uno una mala pasada, cuando resulta difícil saber si uno ha venido por allí o por más allá, si ese árbol que vio estaba al este o al oeste…<br />
<br />
Olió algo. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Humo?</span> Entornó los ojos, concentrándose. No podía ser. Si no se equivocaba, su División debía de andar lejísimos, y no se habían cruzado con nadie últimamente en toda la dichosa isla. ¿Había desembarcado alguna nueva tripulación en Little Garden?<br />
<br />
Haciendo acopio de sus fuerzas, se levantó con pesadez de la roca, y comenzó a caminar con precaución en dirección a donde le parecía que debía de venir el rastro. Las húmedas condiciones de aquel lugar, por inconvenientes que fuesen en muchos aspectos, permitían una mayor facilidad a la hora de desplazarse en sigilo; no había una puñetera rama seca que fuese a crujir bajo el peso de sus botas. Continuó caminando, y llegó finalmente a lo que parecía el final de la jungla. El humo parecía adentrarse allí desde el exterior, y, por cómo era Little Garden, aquello solo podía significar una cosa: alguien había encendido un fuego en la playa.<br />
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“<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Te incomoda que no tenga miedo?,</span>” inquirió el pirata, haciendo gala de una dentadura incompleta. El atardecer empezaba a proyectar sus tonos rojizos y anaranjados sobre la tropical isla. Los únicos sonidos alrededor de Stroud y su cautivo eran los del ajetreado zumbido de los insectos, siempre presentes, y el crepitar de la fogata, que humeaba sosegadamente frente a ellos. Stroud Redgrave permanecía sentado sobre la roca, sus ojos grises fijos en el suelo. Hubiera sido fácil confundir su calma con cobardía, con miedo, o con incomodidad, pero cualquiera que conociese al Comandante sabía que no era así como funcionaban las cosas con él. La tensión era prácticamente palpable en el aire, aunque solo parecía venir de una dirección.<br />
<br />
Un hombre de estatura media se encontraba atado al tronco de una palmera, inmovilizado. Su pelo, negro, largo y sucio, caía como una cortina, tapando parcialmente los rasgos de su cara, angulosa y deshidratada por la travesía. Los nudos marineros que lo retenían, distribuidos de forma experta a lo largo de varias articulaciones y puntos de tensión, delataban la autoría del Marine. Un observador perspicaz se habría percatado de las marcas y rastros que ambos habían dejado en la arena durante su refriega; la escaramuza había sido corta y sangrienta. Unos metros más allá, cerca de la orilla, reposaban los pedazos de lo que otrora había sido la barcaza en la que aquel pirata había logrado desembarcar, a duras penas, en Little Garden, la que sería la última isla que pisaría jamás, y de la cual Stroud había tomado los cabos empleados para atar a su adversario.<br />
<br />
Stroud no respondió a su pregunta. Una moneda de un berry, seguida con atención por sus ojos grises, rodaba entre sus nudillos. ¿Cuánto hacía que no había necesitado usar su dinero? No había una puñetera cosa que comprar en aquella isla. Hacía tiempo, meses, que únicamente llevaba una moneda en su bolsillo, más como un recordatorio del mundo allí fuera que por una cuestión económica. Una moneda bastaba para mantenerlo en contacto con lo que, sabía, eran las cosas fuera de la prehistórica isla. Su respiración era inaudible.<br />
<br />
“<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Si me llevas, quizá me ejecuten,</span>” afirmó el pirata con seriedad, comprendiendo que su pregunta anterior no sería respondida, por un motivo u otro. “<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Si me dejas aquí, algo me devorará,</span>” dijo, haciendo un ademán con la cabeza hacia el interior de la jungla, que se iba oscureciendo lentísimamente a medida que bajaba el sol y las sombras entre los árboles, a veces separados por meros centímetros, se iban alargando y volviendo más profundas. Stroud sabía, por experiencia propia, que aquella selva podía ser una visión espeluznante de noche. El pelo grasiento del pirata siguió la oscilación de su cabeza con un movimiento perezoso. Pasaron algunos segundos en silencio. Aunque él no lo supiera con certeza, ambos eran conscientes de lo que decía, pero le gustaba provocar. No era la primera vez que lo capturaban, y estaba seguro de que no sería la última, y provocar a sus captores solía ir bien para su estrategia.<br />
<br />
“<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Y si me matas, ahorrarás recursos, claro,</span>” razonó el hombre. Stroud supo exactamente a dónde conducía ese razonamiento. Cuando uno ha lidiado con suficientes piratas, empieza a acostumbrabrse a su manera de funcionar, sobre todo cuando da, por excepción, con uno con sesos. El Marine permaneció en silencio. Sabía que estaba buscando una reacción. No se la daría. O, al menos, no la que él esperaba.<br />
<br />
A medida que pasaban los minutos, lentos y densos como miel que goteaba, la jungla tras ellos empezaba a cambiar, a agitarse, como solía hacerlo durante la noche. Aquella isla eran, en realidad, dos lugares radicalmente distintos, según se hubiera puesto el sol o no. Ninguno de ellos dejaba de ser enormemente peligroso, claro, pero, de noche, todo cobraba una hostilidad especial. Cuando caía la noche en Little Garden, de entre los mil ojos que lo observaban a uno en todo momento, ninguno pertenecía a un amigo.<br />
<br />
Stroud rebuscó entre las escasas posesiones que el pirata había traído consigo, frente a la mirada inexpresiva del hombre. Tomó, de entre las múltiples baratijas que llevaba encima el pirata, cuanto pudiese aprovecharse: un pellejo de agua y algunas galletas marineras. Se sentó con pesadez nuevamente sobre la roca, y dio un trago de agua, aliviado. El pirata lo contempló en silencio, aunque Stroud pudo notar en su lenguaje corporal cómo se inquietaba ligeramente, incapaz de permanecer imperturbable durante mucho más tiempo. Tras beber a gusto, empezó a comerse las galletas, una por una. Decir que no eran nada reseñable hubiera sido quedarse corto; estaban, con suerte, a pocas horas de volverse mohosas, pero aún parecían comestibles. Mejor eso que nada, en aquella situación. Mientras comía con tranquilidad, en silencio, Stroud oyó cómo el pirata tragaba saliva audiblemente. Sus ojos grises, fijos en la hoguera que yacía entre ambos, no se inmutaron. Tomó otra galleta, y le dio un bocado, en la búsqueda de un sabor que no estaba, ni Stroud realmente parecía esperar encontrar. Había algo de sádico en aquello, o esa impresión debía de dar.<br />
<br />
Se limpió los restos de sal y migajas de la comisura de los labios con cuidado. A apenas unos metros de ellos, la marea empezaba a subir poco a poco, mojando la arena que durante el día había secado el sol. El sol había lanzado ya sus últimos destellos carmesíes, y se ocultaba ya con timidez tras el horizonte, dejando tras de sí un hermoso cielo que oscilaba entre tonos rosáceos y de un azul oscuro. Al otro lado, la vida de la jungla despertaba a medida que el resto del mundo se preparaba para la noche. Entre los dos hombres, la pequeña e improvisada fogata empezaba a perder fuerza; continuaba crepitando, pero menos, y con menos frecuencia. El fuego se convertía poco a poco en brasas que chisporroteaban entre ramas y troncos ennegrecidos y a medio consumir, y las brasas, en ascuas, y las ascuas, en cenizas. La columna de humo era ahora una estela que subía en delicadas espirales y volutas antes de disperarse en la brisa. Stroud aún no había pronunciado una sola palabra ante aquel hombre, ni lo haría; no había hecho falta. El cuartel más cercano debía de estar a, al menos, una o dos islas de allí, tal vez en Arabasta. El <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span> debía de estar a un día de camino. Se hacía de noche. Pero nada de aquello importaba, en el fondo. Stroud no permitiría jamás que él o cualquiera de sus hombres acabasen como aquel soldado del cuartel. La vida de un pirata no lo merecía. La Justicia no lo merecía. No necesitaba esperar a que nadie firmase un papel.<br />
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Habiendo repuesto fuerzas, Stroud echó un vistazo a la línea del horizonte, aún visible bajo la luz resplandeciente de las estrellas en aquella noche clara. No era imposible acertar a adivinar la silueta de los accidentes geográficos más significativos de la isla, y desde allí podía verse uno de los cráneos de los reyes marinos. Con un poco de suerte, si elegía el camino correcto y forzaba la marcha, podría estar en el campamento a la mañana siguiente. El cuerpo del pirata, sostenido en pie únicamente por las cuerdas que lo ataban al tronco del árbol, colgaba inerte, con el cuello partido, su pelo negro cubriéndole la cara como una mortaja. Carne para las aves.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Cut it off [Presente Relativo] [Fic de Recolección]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3403</link>
			<pubDate>Mon, 16 Mar 2026 22:37:06 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=530">Hyákinthos</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3403</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 3 de verano, año 17<br />
Little Garden</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Alguien debía darle un premio.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Por qué?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El día antes de ayer se levantó temprano y, ahora, volvía a hacerlo. Eso, para el médico, era una hazaña, pues su reloj biológico estaba tan dañado que casi siempre terminaba despertando después del mediodía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hoy, en cambio, el despertador sonó y, como era de esperarse, no lo escuchó, pero, no había problema con eso, después de todo, aprendió que el sonido no era para él, si no para sus compañeros, así que, como siempre uno de ellos entró a la habitación. Pudo escuchar los pasos apresurados y, después, los toques sobre su hombro, que no fueron tan bruscos como otras veces, pudo entender porque cuando abrió los ojos. La cocinera bonita lo miraba desde arriba, agachada para poder observarlo desde el borde de su cama.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Él le agradeció cuando su cerebro sumó dos más dos y pudo despertarse lo suficiente para formular una palabra y, ella, simplemente sonrió y salió de la habitación con la misma calma con la que entró unos minutos antes.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Bien, tal vez levantarse temprano y aprovechar el día en Little Garden no era tan malo, por eso, aprovechó que de verdad se pudo despertar, bañarse, comer y, finalmente, quedarse un buen rato aspirando del frasco de esencia de menta el olor picoso de aquella planta y, finalmente, cuando se sintió bien, “satisfecho”, decidió salir a cubierta, con su mochila en su espalda y todos los implementos que creyó necesario para aventurarse en la selvática isla, incluyendo esas cintas rojizas que llevó la última vez y que le sirvieron para orientarse.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Y por qué saldría esta vez a explorar?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Simple, el día 1 de verano, él mismo había buscado en los alrededores, plantas que pudieran ayudarlo a fabricar remedios, todo en caso de que los suministros que tenían se acabaran. El día anterior, la semi sirena de rosa celeste también había contribuido con más hierbas, esta vez submarinas…algo que él no habría podido alcanzar a menos que contara con un traje especial; sin embargo, no era suficiente. Había otras cosas, además de las hierbas, que tenía que conseguir si quería estar prevenido, a fin de cuentas, no había vislumbrado civilización en todo el tiempo que estuvo en la isla y, en algún momento, tendrían que partir a alta mar…Pasarían días, quizá semanas, antes de que pudiera encontrar una farmacia decente en la que comprar insumos. Tenía que arreglárselas mientras tanto.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Entonces… ¿Qué buscaría esta vez?</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Cuero…y quizá también algo de grasa.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tenía muchas vendas en sus botiquines, sí…pero los accidentes ocurrían y, además, tenían a un gigante viajando con ellos…el gastaría todos sus suministros si llegaba a pasarle algo, así que en esta isla seguro que podría encontrar el cuero suficiente para fabricar vendas tamaño XXL.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esta vez, además de frascos y bisturíes pequeños, salió del barco con un cuchillo bastante grande guardado en su respectivo estuche para evitar accidentes. Lo llevaba en el lado izquierdo de su cinturón, que eran telas amarradas alrededor de su cintura…Había tenido que improvisar. Sea como sea, estaba listo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando salió del barco, se encargó de hacer el mismo procedimiento que la vez anterior, se fue en línea recta hasta el límite de la playa con la jungla y, ahí, amarró una cinta roja para marcar el inicio de su camino, aunque hoy…hoy las cosas serían diferentes. Estaba más nervioso. No se quedaría cerca de la playa, debía adentrarse a la jungla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante los primeros metros de viaje, fue dejando aquellos listones rojos en ramas llamativas, pero que resaltaran el color de la tela. Necesitaba encontrar un animal grande y con una piel gruesa. No le servían las escamas y tampoco animales emplumados, pues el trabajo de quitar cada pluma era demasiado. El problema es que…no veía ni una cosa ni la otra.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Salió del barco alrededor de las 9 de la mañana y, por la manera en la que el sol se colaba por las zonas menos espesas del bosque tropical, el médico podía sumir que ya debían ser las 11…Si ese era el caso no podía creer que había pasado dos horas sin tener suerte…Bueno, no oficialmente, pues extraoficialmente, se había detenido a ver unos insectos extraños que dibujó en su libreta y, además, se había encontrado con un arroyo cristalino en medio de unas piedras…por supuesto que marcó el sitio. Sería interesante estudiar el agua y saber si era bebible.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de un rato, es decir, media hora más, el calor del día empezó a volverse insoportable. El médico, ahora autodenominado explorador, se sentó sobre las raíces sobresalientes de un árbol. Necesitaba descansar, quitarse el peso de la mochila de su espalda y limpiarse el sudor. Menos mal que hoy había salido con ropas más ligeras que de costumbre, pues el calor parecía peor que el de otros días, tomó un poco de agua y se permitió relajarse en esa rama por unos minutos…Hasta que un lamento llamó su atención.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue un sonido que reconocería en cualquier ser vivo: el dolor, la agonía…la resignación de saber que la hora ha llegado. Se puso alerta. Eso significaba que podía estar en peligro o, bien, podía ser que la suerte había tocado a su puerta por fin.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después del lamento, un sonido seco se escuchó, algo pesado cayó como plomo e hizo crujir hojas y ramas. El médico, con sigilo, decidió seguir el sonido, claro, no sin antes dejar otra marca de cinta roja en el sitio en donde había estado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Caminando con cuidado, en medio de los inmensos árboles, el médico, por fin, vio la “luz”. Frente a él había un dinosaurio cuya piel no parecía demasiado escamosa y que, al menos, no tenía plumas, además, no era demasiado grande. Medía un poco más de él, quizá unos 2.50 metros. No podía estar seguro.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Miró a su alrededor, se aseguró de que no hubiera ningún carnívoro cerca, de hecho…desde lejos, el animal no parecía presentar heridas de garras ni de dientes y, las hojas que estaban cerca del dinosaurio no estaban manchadas de sangre…quizá enfermó y por eso ahora la naturaleza lo reclamaba.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aun así, era precavido y prefirió colocarse un par de guantes y mascarillas antes de acercarse al animal, que aun agonizaba. Era una hembra joven, quizá por eso no había alcanzado todo su tamaño. No era una cría, pero se notaba que estaba aprendiendo a sobrevivir. Que efímero fue su paso por el mundo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Al menos no quedarás en el olvido, me serás útil ahora que estas muriendo —</span>. Le dijo al dinosaurio, como si pudiera entenderlo, todo mientras se acercaba a ella y acariciaba su cabeza. La criatura no hizo nada por alejarlo, ni defenderse, de hecho, sus ojos grandes lo miraron con súplica, como si quisiera que acabara ya con ese sufrimiento. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Quieres que esa muerte sea rápida ¿No es así? —</span>Ella podía no entenderlo, pero justo después de aquella pregunta, ella emitió otro sonido quejumbroso, casi como si le respondiera al pelirrosa…bueno, al menos así quería verlo él.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Bien, si eso quieres. Seré rápido. No dolerá mucho —</span>. El cuchillo enorme que colgaba en su cinturón de tela ahora pasó a sus manos. Ya no estaba dentro de su funda, el filo brillaba con los rayos del sol que se filtraban entre las hojas. Nunca le mostró el arma al animal, solo acercó sus manos en un movimiento rápido hacia el lugar en donde el corazón de la criatura debía estar y clavó el objeto afilado con precisión quirúrgica.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sintió la tensión del cuerpo, escuchó un jadeo más y, en segundos, el fin que el animal anhelaba, llegó sin más dilación. Era su día de suerte, su trabajo estaba hecho, pues, aunque quisiera buscar más animales de ese estilo para tener más provisiones, era consciente de que solo podía cargar a uno de ellos hasta el barco.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se ayudó con una soga para amarrar las patas del animal y, cuando se aseguró de que la criatura estuviera bien sujeta, se echó la cuerda al hombro y empezó a arrastrar a la criatura. No le agradaba, hacía ruido y eso podía ser problemático, pero así era más fácil quitar las cintas rojas que había dejado por el camino, aún así, en un punto se rindió y cargó con la criatura, aunque ahora, cada vez que se encontraba una cinta roja, debía bajar al animal y quitar la cinta. No quería dejar un rastro de migajas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al final llegó al barco, sano y salvo…aunque cansado, muy cansado. Su paso se había ralentizado y cargar una bolsa de insumos más un animal, no era un ejercicio muy ligero, pero al menos había cumplido con su “misión”.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin ayuda, no porque no pudiera pedirla, si no porque su orgullo le impidió buscarla, subió al dinosaurio a cubierta, ayudándose de unas sogas y de la escalerilla, así que, finalmente, cuando se supo seguro y tranquilo, pudo respirar, tomar más agua y revisar el reloj. Eran las tres de la tarde. No podía creer lo mucho que tardó, ni siquiera tenía hambre…de verdad que estuvo distraído con su pequeña exploración.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Estiró sus músculos y se sentó al lado del animal, ahí pudo dibujarlo, incluso se tomó el tiempo de buscar en una enciclopedia de vida prehistórica, a ver si la criatura aparecía entre sus páginas. Encontró a uno similar, en el libro lo llamaban Stygimoloch, pero la información era vaga, parecía que él sería quien lo investigaría un poco más. Eso lo hizo sonreír.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se tomó la molestia entonces, no solo de dibujar el exterior, sino también el interior del animal y, luego, tuvo que pasar a la parte más sucia: quitar la piel, el cuero…de esa manera podría dejar que se secara para después darle el tratamiento adecuado que lo convertiría en el material adecuado para fabricar vendas o gasas que pudieran servirle al gigante…aunque no podría hacer mucho con un animal de apenas tres metros…suponía que serían como curitas para él. Suspiró…debía encontrar más animales similares si quería tener más suministros para el pelirrojo…Qué difícil situación. Al menos este parecía un hombre sano y, hasta ahora, no se había visto en la necesidad de sanarlo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras pensaba en eso, el cuchillo pasaba con maestría por debajo de la piel de la joven dinosaurio y, así, poco a poco, el cuero se fue separando de la carne, hasta que el ser que quedó sobre la cubierta era un conjunto de músculos y nada más. El pelirrosa miró su trabajo con satisfacción y, casi de inmediato, dispuso la piel, estirada sobre la cubierta, para que se secara con el sol…ahora seguía el resto del trabajo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No estaba seguro de si Odeth podía preparar dinosaurio, pero aun así se encargó de destazar al animal como si su trabajo fuera el de un carnicero en lugar del de un médico. Fue a la cocina y, aprovechando la soledad de la cubierta, decidió guardar la carne en la enorme nevera…una que se adecuada a las necesidades de una oni de 6 metros y que, para él, era casi como un edificio pequeño…era todo muy raro si lo pensaba de esa manera…al menos eso le dio la ventaja de que la carne estuviera fresca, por más grande que fuera.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Las vísceras las guardó aparte, en un lugar en donde luego podría desecharlas en el bosque…eso sería más tarde. Eso sí, de entre todas, lo único que guardó fue el corazón, el cual conservó también en la nevera…luego se encargaría de preservarlo en formol, sería interesante tener en su colección el corazón de un dinosaurio.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y, finalmente, la poca grasa que tenía el animal, también la extrajo y la guardó en la nevera mientras tanto…sí, también tendría que tratarla después, pero tenía que organizarse, no podía hacer todo al mismo tiempo. Claro que, para evitar que el corazón y la grasa terminaran por accidente en sus platillos, tuvo que poner mensajes en grande fuera de los frascos en donde había guardado cada cosa…así evitaba malentendidos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hace mucho no trabajaba tanto, de hecho, para cuando terminó, el día casi se ponía y no había comido nada desde el desayuno…de hecho, más de una vez creyó escuchar que lo llamaban y, aún así, ignoró a todos…creyó que era su mente, pero cuando se limpió, bañó y regresó a la cocina, el rostro molesto de la cocinera lo recibió. Muy distinto al que había visto en la mañana.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recibió un regaño, claro esta y fue obligado a comer más de lo que solía hacer… ¿Se opuso? No, porque al final, estaba más que satisfecho con su exploración y los materiales que obtuvo de esta…No quería irse de esa isla…una lástima que las circunstancias cambiarán abruptamente en las semanas venideras.</div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Botiquín. Solo abrir en caso de emergencia</span>
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				</div>
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					<br />
<br />
Holis, esta vez vengo por cuero y grasa. El contador contó 2111 palabras, por lo que tengo entendido que me llevaría 200 puntos de materiales...Me gustaría dividirlos en 100 de cuero y 100 de grasa, please.<br />
<br />
Karmas negativos:<br />
-Vicio: olor a menta.<br />
-Sin orientación.<br />
-Sueño pesado.<br />
 <br />
Profesiones:<br />
-Médico, lvl 3<br />
-Explorador, lvl 1<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta</span>
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					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/i2T1yeg.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: i2T1yeg.png]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Dinosaurio-Stygomoloch</span>
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				</div>
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					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://cdn.paleo.gg/games/jwe2/images/dino/stygimoloch.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: stygimoloch.png]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 3 de verano, año 17<br />
Little Garden</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Alguien debía darle un premio.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Por qué?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El día antes de ayer se levantó temprano y, ahora, volvía a hacerlo. Eso, para el médico, era una hazaña, pues su reloj biológico estaba tan dañado que casi siempre terminaba despertando después del mediodía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hoy, en cambio, el despertador sonó y, como era de esperarse, no lo escuchó, pero, no había problema con eso, después de todo, aprendió que el sonido no era para él, si no para sus compañeros, así que, como siempre uno de ellos entró a la habitación. Pudo escuchar los pasos apresurados y, después, los toques sobre su hombro, que no fueron tan bruscos como otras veces, pudo entender porque cuando abrió los ojos. La cocinera bonita lo miraba desde arriba, agachada para poder observarlo desde el borde de su cama.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Él le agradeció cuando su cerebro sumó dos más dos y pudo despertarse lo suficiente para formular una palabra y, ella, simplemente sonrió y salió de la habitación con la misma calma con la que entró unos minutos antes.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Bien, tal vez levantarse temprano y aprovechar el día en Little Garden no era tan malo, por eso, aprovechó que de verdad se pudo despertar, bañarse, comer y, finalmente, quedarse un buen rato aspirando del frasco de esencia de menta el olor picoso de aquella planta y, finalmente, cuando se sintió bien, “satisfecho”, decidió salir a cubierta, con su mochila en su espalda y todos los implementos que creyó necesario para aventurarse en la selvática isla, incluyendo esas cintas rojizas que llevó la última vez y que le sirvieron para orientarse.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Y por qué saldría esta vez a explorar?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Simple, el día 1 de verano, él mismo había buscado en los alrededores, plantas que pudieran ayudarlo a fabricar remedios, todo en caso de que los suministros que tenían se acabaran. El día anterior, la semi sirena de rosa celeste también había contribuido con más hierbas, esta vez submarinas…algo que él no habría podido alcanzar a menos que contara con un traje especial; sin embargo, no era suficiente. Había otras cosas, además de las hierbas, que tenía que conseguir si quería estar prevenido, a fin de cuentas, no había vislumbrado civilización en todo el tiempo que estuvo en la isla y, en algún momento, tendrían que partir a alta mar…Pasarían días, quizá semanas, antes de que pudiera encontrar una farmacia decente en la que comprar insumos. Tenía que arreglárselas mientras tanto.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Entonces… ¿Qué buscaría esta vez?</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Cuero…y quizá también algo de grasa.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tenía muchas vendas en sus botiquines, sí…pero los accidentes ocurrían y, además, tenían a un gigante viajando con ellos…el gastaría todos sus suministros si llegaba a pasarle algo, así que en esta isla seguro que podría encontrar el cuero suficiente para fabricar vendas tamaño XXL.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esta vez, además de frascos y bisturíes pequeños, salió del barco con un cuchillo bastante grande guardado en su respectivo estuche para evitar accidentes. Lo llevaba en el lado izquierdo de su cinturón, que eran telas amarradas alrededor de su cintura…Había tenido que improvisar. Sea como sea, estaba listo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando salió del barco, se encargó de hacer el mismo procedimiento que la vez anterior, se fue en línea recta hasta el límite de la playa con la jungla y, ahí, amarró una cinta roja para marcar el inicio de su camino, aunque hoy…hoy las cosas serían diferentes. Estaba más nervioso. No se quedaría cerca de la playa, debía adentrarse a la jungla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante los primeros metros de viaje, fue dejando aquellos listones rojos en ramas llamativas, pero que resaltaran el color de la tela. Necesitaba encontrar un animal grande y con una piel gruesa. No le servían las escamas y tampoco animales emplumados, pues el trabajo de quitar cada pluma era demasiado. El problema es que…no veía ni una cosa ni la otra.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Salió del barco alrededor de las 9 de la mañana y, por la manera en la que el sol se colaba por las zonas menos espesas del bosque tropical, el médico podía sumir que ya debían ser las 11…Si ese era el caso no podía creer que había pasado dos horas sin tener suerte…Bueno, no oficialmente, pues extraoficialmente, se había detenido a ver unos insectos extraños que dibujó en su libreta y, además, se había encontrado con un arroyo cristalino en medio de unas piedras…por supuesto que marcó el sitio. Sería interesante estudiar el agua y saber si era bebible.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de un rato, es decir, media hora más, el calor del día empezó a volverse insoportable. El médico, ahora autodenominado explorador, se sentó sobre las raíces sobresalientes de un árbol. Necesitaba descansar, quitarse el peso de la mochila de su espalda y limpiarse el sudor. Menos mal que hoy había salido con ropas más ligeras que de costumbre, pues el calor parecía peor que el de otros días, tomó un poco de agua y se permitió relajarse en esa rama por unos minutos…Hasta que un lamento llamó su atención.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue un sonido que reconocería en cualquier ser vivo: el dolor, la agonía…la resignación de saber que la hora ha llegado. Se puso alerta. Eso significaba que podía estar en peligro o, bien, podía ser que la suerte había tocado a su puerta por fin.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después del lamento, un sonido seco se escuchó, algo pesado cayó como plomo e hizo crujir hojas y ramas. El médico, con sigilo, decidió seguir el sonido, claro, no sin antes dejar otra marca de cinta roja en el sitio en donde había estado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Caminando con cuidado, en medio de los inmensos árboles, el médico, por fin, vio la “luz”. Frente a él había un dinosaurio cuya piel no parecía demasiado escamosa y que, al menos, no tenía plumas, además, no era demasiado grande. Medía un poco más de él, quizá unos 2.50 metros. No podía estar seguro.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Miró a su alrededor, se aseguró de que no hubiera ningún carnívoro cerca, de hecho…desde lejos, el animal no parecía presentar heridas de garras ni de dientes y, las hojas que estaban cerca del dinosaurio no estaban manchadas de sangre…quizá enfermó y por eso ahora la naturaleza lo reclamaba.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aun así, era precavido y prefirió colocarse un par de guantes y mascarillas antes de acercarse al animal, que aun agonizaba. Era una hembra joven, quizá por eso no había alcanzado todo su tamaño. No era una cría, pero se notaba que estaba aprendiendo a sobrevivir. Que efímero fue su paso por el mundo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Al menos no quedarás en el olvido, me serás útil ahora que estas muriendo —</span>. Le dijo al dinosaurio, como si pudiera entenderlo, todo mientras se acercaba a ella y acariciaba su cabeza. La criatura no hizo nada por alejarlo, ni defenderse, de hecho, sus ojos grandes lo miraron con súplica, como si quisiera que acabara ya con ese sufrimiento. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Quieres que esa muerte sea rápida ¿No es así? —</span>Ella podía no entenderlo, pero justo después de aquella pregunta, ella emitió otro sonido quejumbroso, casi como si le respondiera al pelirrosa…bueno, al menos así quería verlo él.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Bien, si eso quieres. Seré rápido. No dolerá mucho —</span>. El cuchillo enorme que colgaba en su cinturón de tela ahora pasó a sus manos. Ya no estaba dentro de su funda, el filo brillaba con los rayos del sol que se filtraban entre las hojas. Nunca le mostró el arma al animal, solo acercó sus manos en un movimiento rápido hacia el lugar en donde el corazón de la criatura debía estar y clavó el objeto afilado con precisión quirúrgica.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sintió la tensión del cuerpo, escuchó un jadeo más y, en segundos, el fin que el animal anhelaba, llegó sin más dilación. Era su día de suerte, su trabajo estaba hecho, pues, aunque quisiera buscar más animales de ese estilo para tener más provisiones, era consciente de que solo podía cargar a uno de ellos hasta el barco.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se ayudó con una soga para amarrar las patas del animal y, cuando se aseguró de que la criatura estuviera bien sujeta, se echó la cuerda al hombro y empezó a arrastrar a la criatura. No le agradaba, hacía ruido y eso podía ser problemático, pero así era más fácil quitar las cintas rojas que había dejado por el camino, aún así, en un punto se rindió y cargó con la criatura, aunque ahora, cada vez que se encontraba una cinta roja, debía bajar al animal y quitar la cinta. No quería dejar un rastro de migajas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al final llegó al barco, sano y salvo…aunque cansado, muy cansado. Su paso se había ralentizado y cargar una bolsa de insumos más un animal, no era un ejercicio muy ligero, pero al menos había cumplido con su “misión”.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin ayuda, no porque no pudiera pedirla, si no porque su orgullo le impidió buscarla, subió al dinosaurio a cubierta, ayudándose de unas sogas y de la escalerilla, así que, finalmente, cuando se supo seguro y tranquilo, pudo respirar, tomar más agua y revisar el reloj. Eran las tres de la tarde. No podía creer lo mucho que tardó, ni siquiera tenía hambre…de verdad que estuvo distraído con su pequeña exploración.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Estiró sus músculos y se sentó al lado del animal, ahí pudo dibujarlo, incluso se tomó el tiempo de buscar en una enciclopedia de vida prehistórica, a ver si la criatura aparecía entre sus páginas. Encontró a uno similar, en el libro lo llamaban Stygimoloch, pero la información era vaga, parecía que él sería quien lo investigaría un poco más. Eso lo hizo sonreír.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se tomó la molestia entonces, no solo de dibujar el exterior, sino también el interior del animal y, luego, tuvo que pasar a la parte más sucia: quitar la piel, el cuero…de esa manera podría dejar que se secara para después darle el tratamiento adecuado que lo convertiría en el material adecuado para fabricar vendas o gasas que pudieran servirle al gigante…aunque no podría hacer mucho con un animal de apenas tres metros…suponía que serían como curitas para él. Suspiró…debía encontrar más animales similares si quería tener más suministros para el pelirrojo…Qué difícil situación. Al menos este parecía un hombre sano y, hasta ahora, no se había visto en la necesidad de sanarlo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras pensaba en eso, el cuchillo pasaba con maestría por debajo de la piel de la joven dinosaurio y, así, poco a poco, el cuero se fue separando de la carne, hasta que el ser que quedó sobre la cubierta era un conjunto de músculos y nada más. El pelirrosa miró su trabajo con satisfacción y, casi de inmediato, dispuso la piel, estirada sobre la cubierta, para que se secara con el sol…ahora seguía el resto del trabajo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No estaba seguro de si Odeth podía preparar dinosaurio, pero aun así se encargó de destazar al animal como si su trabajo fuera el de un carnicero en lugar del de un médico. Fue a la cocina y, aprovechando la soledad de la cubierta, decidió guardar la carne en la enorme nevera…una que se adecuada a las necesidades de una oni de 6 metros y que, para él, era casi como un edificio pequeño…era todo muy raro si lo pensaba de esa manera…al menos eso le dio la ventaja de que la carne estuviera fresca, por más grande que fuera.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Las vísceras las guardó aparte, en un lugar en donde luego podría desecharlas en el bosque…eso sería más tarde. Eso sí, de entre todas, lo único que guardó fue el corazón, el cual conservó también en la nevera…luego se encargaría de preservarlo en formol, sería interesante tener en su colección el corazón de un dinosaurio.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y, finalmente, la poca grasa que tenía el animal, también la extrajo y la guardó en la nevera mientras tanto…sí, también tendría que tratarla después, pero tenía que organizarse, no podía hacer todo al mismo tiempo. Claro que, para evitar que el corazón y la grasa terminaran por accidente en sus platillos, tuvo que poner mensajes en grande fuera de los frascos en donde había guardado cada cosa…así evitaba malentendidos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hace mucho no trabajaba tanto, de hecho, para cuando terminó, el día casi se ponía y no había comido nada desde el desayuno…de hecho, más de una vez creyó escuchar que lo llamaban y, aún así, ignoró a todos…creyó que era su mente, pero cuando se limpió, bañó y regresó a la cocina, el rostro molesto de la cocinera lo recibió. Muy distinto al que había visto en la mañana.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recibió un regaño, claro esta y fue obligado a comer más de lo que solía hacer… ¿Se opuso? No, porque al final, estaba más que satisfecho con su exploración y los materiales que obtuvo de esta…No quería irse de esa isla…una lástima que las circunstancias cambiarán abruptamente en las semanas venideras.</div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<br />
<br />
Holis, esta vez vengo por cuero y grasa. El contador contó 2111 palabras, por lo que tengo entendido que me llevaría 200 puntos de materiales...Me gustaría dividirlos en 100 de cuero y 100 de grasa, please.<br />
<br />
Karmas negativos:<br />
-Vicio: olor a menta.<br />
-Sin orientación.<br />
-Sueño pesado.<br />
 <br />
Profesiones:<br />
-Médico, lvl 3<br />
-Explorador, lvl 1<br />
<br />
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				</div>
			</div><br />
<br />
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				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¿Qué hay que hacer? ¡Nadar, nadar! [Presente relativo] [Fic de recolección]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3395</link>
			<pubDate>Sat, 14 Mar 2026 21:29:22 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=528">Maria Merlot</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3395</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<iframe width="500" height="50" src="https://www.youtube.com/embed/fueJaEUbh78?si=Sl5Gg_n0zQM6qn5R" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 2 del Verano.<br />
Año 17.<br />
6:38 a.m.<br />
En algún lugar del mar, Little Garden, Paraíso.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Seguía cabizbaja?<br />
Si.<br />
¿Seguía evitando a Maki?<br />
Si.<br />
¿Cuando volvería a ser ella?<br />
No lo sabía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María no podía evitar sentir tristeza por su hermana, por todo lo que sucedió por culpa de su imprudencia. Si nunca la hubiera llamado para ir a rescatar a unos dinosaurios bebes del comercio ilegal, su brazo estaría intacto y su hermandad seguiría igual. Esa mañana cuando despertó, fue sigilosamente al camarote que compartía con la bonita Ony, y que ahora era el refugio de la Valquiria, la mestiza le cedió su cama, su ropa, todo… menos su compañía, porque no podía verla a la cara sin sentir vergüenza y miedo al rechazo explicito que su mente conjuraba erróneamente. Tomo algunas hojas en blanco y los plumones de colores.<br />
<br />
Sentada en el mascaron, y con un plumón color azul, empezó a escribir… le gustaba redactar, desde que llevaba su pequeña bitácora, se sentía más… confiada en lo que podía recordar del mundo, y más si pegaba las fotografías y extractos de los artículos del periódico. No tenía postales, no había nada de comercio en esa isla prehistórica, pero si tenía historias que contar, y así lo haría… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hizo una promesa, y la iba a cumplir, aunque fuera una tontería, aunque tal vez terminaran en la basura.</span> Ahora sería más sencillo, porque conocía a quien debía remitirlo, ya no era un simple marine pelirrojo. Sabía su nombre y apellido, entonces eso le daba la seguridad de que llegarían a las manos de arquero. Cuando arribaran a otra isla con civilización, y oficina postal, podría enviar las postales que había escrito… antes del incidente, porque después de este, no tuvo ánimos de hacerlo… hasta ahora.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para:</span> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Bertram Gaufrid. Esposo Rojo Granate. El mejor Marine de mi Corazón.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">De:</span> <span style="color: #FF56FF;" class="mycode_color">Su Esposa Ya No Azul Celeste.</span><br />
<br />
<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Se me terminaron las postales, Esposo de Mentira. Conseguiré más, pero no sé cuando partamos a un sitio con comercio. Aquí solo hay Fotosíntesis, de la literal, no de la figurativa. No me he sentido muy yo, que bueno que estas muy lejos… no sería una buena compañía para ti en estos momentos, para nadie en realidad. Me han pasado cosas, no como las de antes, sino diferentes. Tanto así que últimamente lloro mucho. ¿Increíble, verdad? Yo no lloro, Esposo de Mentira. Llorar nunca soluciono nada antes, no lo hará ahora pero no puedo evitarlo… ¡Solo salen sin permiso! <span style="text-decoration: line-through;" class="mycode_s">algunas lágrimas cayeron sobre el papel, aunque se secarían con el tiempo</span> Y es porque me siento muy triste, le falle a mi Unnie. Por mi culpa esta… herida. Fui incapaz de ayudarla, solo hui, no porque fuera cobarde, sino porque entendí que solo le estorbaría. ¿Crees que me pueda perdonar? No soy tan valiente como para buscar esa respuesta aún, me da miedo. Retiro lo dicho, ojala si estuviéramos cerca… ¿Me dejarías <span style="text-decoration: line-through;" class="mycode_s">abrazarte </span>abrazar a Rasmussen? Más te vale que sí, aunque tu tengas la custodia… yo sería su madre también ¿No? Deseo, con todo mi corazón, que estés pasándolo mejor que yo, Esposo de Mentira. Nada de tristeza, nada de lágrimas, nada de dolor, ninguna desventura. ¡Debes salvar al mundo de los tipos <span style="text-decoration: line-through;" class="mycode_s">especialmente tritones</span> malos! Es lo que hacen los perfectos marines pelirrojos como tu. </span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de escribir la carta, lleno de dibujos las partes vacías de la hoja. Un hombre de palitos pelirrojo, una sirena de palitos pelirrojada, un animal con muchos pelos lisos, estrellas, corazones, todo un festival de colores. La doblo, y guardo en un sobre, la enviaría en algún momento, si es que lograban encontrar civilización. Lejos de los curiosos, la escondió con su diario personal, y las otras postales que ya había escrito, pero aun no enviaba, por obvias razones. LITTLE GARDEN. <br />
<br />
Cuando regreso a la cubierta, el sol ya había salido. La joven se acerco al mar. Tan tranquilo como ella nunca lo estaba. El día anterior, su querido Hyakinthos le había mostrado unas ilustraciones de su libro de medicina. Unas plantas marinas muy curiosas y coloridas. Con la paciencia que caracterizaba su trato, le hablo de cada una de ellas, y como los investigadores médicos describían que solo los habitantes del mar podían llegar a las profundidades por estas. Cuando aquellos ojos amarillos se posaron sobre ella, con su paciencia infinita cuando se trataba de la mestiza, María ya estaba derrotada. Sea lo que sea que saliera de la boca del médico ético ella lo haría sin dudarlo, él era su norte, su ancla, lo único constante en día… él le dio el regalo de la vida, ella la dedicaría solo a complacerlo, sus deseos eran órdenes para la fémina, ordenes que le encantaba cumplir. <br />
<br />
María se sentó sobre la baranda del estribor. Se puse su traje de baño. No necesitaba más ropa para ir a nadar, seguro se perdería todo el día entre su elemento amado. Hyakinthos le había dado una bolsa tejida con hilos de nylon, perfecta para que pasara el agua, pero no lo que ella encontrará en el fondo del mar. Esa isla parecía no haber sido tocada por nadie, estando intacta en su flora y fauna… ¿sería lo mismo en la vida acuática? Por lo poco que había visto la semisirena, así lo era. Sin perder más tiempo, se paro sobre la baranda, se dio media vuelta para ver la cubierta y al gigante durmiendo… y se tiro de espaldas al mar.<br />
<br />
El agua la abrazo como un amante olvidado y celoso. Su cuerpo se mojo y hundió. Le encantaba la sensación de estar sumergida. El cabello rosado bailaba a su alrededor sin gravedad alguna. María cerro los ojos. No pensó en nada, solo dejo que el agua la acurrucara… como ese abrazo que pidió en su carta y que nunca llegaría, p<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">orque ellos jamás se encontrarían de nuevo</span>. Cuando su cuerpo toco el lecho marino, sus orbes se abrieron. La superficie se veía lejana. La sombra del Flush Royal actuaria como su faro. No quería perderse otra vez como sucedió antes, cuando termino encontrarse con el Gigante Kelvin y el Príncipe Einarr.<br />
<br />
Dio tres vueltas sobre su eje, le gustaba sentirse libre de la gravedad de la superficie, era como si volara sin alas. Dejando de jugar, se puso a observar a su alrededor, María tenia muy buena vista. Fue hacia los corales, tan coloridos y con formas… que jamás había visto, todo muy… originario. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">“Usa los guantes que te dí, no toques nada que parezca muy llamativo”</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mestiza recordó las palabras de Algodón de Azúcar. Saco un guante derecho del bolso de nylon y se lo puso. Lo cierto es que nada se veía como en el libro ilustrado del médico. La mestiza nado, de aquí para allá, siempre sin alejarse mucho del Flush Royal, cuando lo veía como un punto lejano regresaba.<br />
<br />
Lo primero que llamo su atención fue un coral que la hizo pensar en cadenas, viejas, oxidadas, sumergidas, y las hubiera tomado por unas… pero se extendían formando colonias muy bien engranadas. No habían peces alrededor, eso solo podía significar que se defendían muy bien de depredadores. María nado por encima, intentando descifrar si debía llevarle de ese o no al pelirrosado. ¡Claro que sí! Ella nunca había visto nada igual. Se dejo caer a un lado, justo donde comenzaba. Primero toco con su dedo índice enguantado, luego agarro con toda la mano… ¡Estaba muy duro! Pero ella era sin dudas más fuerte, así que tiro y tiro hasta que el CRACK le dio lo que buscaba, aquellos eslabones unidos formando una cadena de corales únicos en su tipo. Muy buena cosecha, excelente diría ella. Sonrió, una sonrisa genuina que últimamente eran poco habituales en ella. Estaba siendo útil, por lo menos para su Algodón de Azúcar.<br />
<br />
Con cuidado abrió el bolso y metió su primera recolección. Eso le dio convicción para seguir buscando. Volvió a nadar, esta vez para el este <span style="text-decoration: line-through;" class="mycode_s">aunque realmente era el oeste </span>del Flush Royal. En este lado habían más peces, algunos muy feos, pero quien era ella para juzgar cuando su padre cangrejo siempre fue feo de mirar, enseñándole que la belleza estaba resguardada en el interior. María se distrajo persiguiendo a un colorido pez amarillo, como el mismo sol, como los ojos del médico. <br />
<br />
Así fue como termino encontrándose con una especie de bola de lana hecha con filamentos verdosos. Eso si, no tan perfectamente redonda, sino como un cabello mal peinado. La escena la hizo dudar por un segundo si llevarla o no, pero cuando tiro con la mano enguantada de una punta, se deshizo la esfera. Soltó un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Oh” </span>y luego miro hacia los lados, como si hubiera hecho algo muy malo, ella no lo sabía… pero se sintió como una travesura, por eso la metió a la bolsa de nylon, seguro algo útil haría el médico con esas hebras verduzcas resistentes. <br />
<br />
Cuando con la mirada busco al pez amarillo que perseguía, este ya se había esfumado en el infinito mar. No importaba porque otro pez, ahora azul, la hizo olvidarlo y centrar toda su atención en él. María nadaba sin pensar en nada, tanto que luego de varios minutos recordó que su misión bajo el mar era otra, buscar insumos marinos para el objeto de su adoración y devoción absoluta. Así que bajo hasta el lecho marino, esta vez viendo una especie de animalito gelatinoso ir lento, muy lento, tanto que ella llego a dudar que se movía. El color llamativo, muy morado la hizo pensar que quizás no era buena idea acercarse, pero no podía ser cobarde, no cuando prometió que sería útil para sus nakamas. <br />
<br />
Con la vista busco alrededor, hasta que encontró algo que podía actuar como un palo. Luego regreso a donde la gelatina morada estaba… ¿Si se había movido algunos centímetros? Ella creía que sí, entonces con el palo la toco, el cuerpo se movió como una ola. Eso hizo reír a la joven semi sirena, que molesto al animal varias veces más de esa forma. ¿Por qué era un animal, no? No, parecía un alga redonda muy rara; aunque daba igual, porque con la punta del palo la levanto, dejando entrever por debajo, unas especies de raíces o patas verdes… ¡Rarísima! Sin detallar más, la metió en la bolsa de nylon. <br />
<br />
María esta vez fue un poco más lejos, apenas y podía distinguir la superficie. En el camino iba metiendo de todo en la bolsa. Dentro del mar nada pesaba, y aunque pesará ella era muy fuerte, podía cargar muchísimos kilogramos, bueno, la ultima vez, cargo casi una tonelada. ¡Quien lo diría! ¿Si golpeaba a alguien le podría sacar un diente? No importaba, se desvirtuaba: metió mas corales, unos verdes, otros rojos, también conchas marinas blancas, marrones y azules. Todo muy acorde a su tamaño, buscado lo más pequeño, habían cosas ahí abajo muy grandes, justo como todo en esa isla.<br />
<br />
En las profundidades encontró algo muy curioso, una especie de alga verde traslucida, que parecía inflarse y desinflarse. Eso la hipnotizo por unos minutos. Tanto que termino sentada a un lado viendo el espectáculo, que a priori parecía muy aburrido, pero a ella… la cautivo. Como inhalar y exhalar, como solo existir. Sin preocupaciones, sin dolor. ¡Quien fuera esa alga! Seguro le encantaría al pelirrosado, así que se acercó y con cuidado tomo algunos filamentos, no iba a dañar todo el “buquet”.<br />
<br />
Con esa última adquisición el bolso quedo lleno. María podía darse por satisfecha. Ahora solo regreso nadando aleatoriamente hasta el barco. Quizás por eso ella caminaba sin rumbo fijo en la superficie, porque estaba acostumbrada a ir flotando en el mar. Cuando salió a la superficie el sol se estaba ocultando. ¿Acaso había pasado todo el día nadando? No se había dado cuenta, así que subió por la escalera marinera al barco. El agua caía por su cuerpo, empapando la cubierta. ¿Le importaba? No. Camino hasta dónde sabía estaría haciendo sus cosas el médico, en ese espacio suyo… prohibido. <br />
<br />
Con una sonrisa tímida, entro al recinto del masculino. No estaba ahí. María dejo la bolsa en un sitio donde no mojara nada. Ya él sabría que hacer cuando regresara. Olía a menta, aspirar ese aroma la hacia recordarlo. ¿Dónde estaría? Tal vez atendiendo a Maki D. Zenin, o cenando con la Ony. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Le gustaría lo que trajo?<br />
¿Le seria de utilidad?<br />
¡Esperaba que sí!<br />
¡Quería sentirse útil para sus nakamas!</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La sonrisa desapareció al recordar la triste realidad. Negando con la cabeza ella sabia que no les era útil, solo un adorno bonito, pero intentaría cambiar eso… no sabía cómo, ni cuanto tiempo le llevaría, o si tenia que sacrificar algo importante… lograría ser de ayuda para sus amigos: los viejos, los nuevos y los que estaban por venir...  </div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen: </span>Por petición de Hyakinthos, María baja a recolectar flora submarina. Encuentra muchas cosas, esperando que algo le sea de utilidad a su adorado médico ético.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recolección: </span>Es un fic de recolección de hierbas medicinales. El contador contó 2.116, por lo que tengo entendido que me llevaría 200 puntos de materiales/hierbas.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas:</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos:</span> Belleza/Toque divino, Fanático (Hyakinthos), Sentidos Aumentados (Vista).<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Negativos:</span> Charlatán, Cotilla, Sin orientación, Ignorante.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>PLANTITAS</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
Planta #1.<br />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/QFHzKC0q/CORAL-NEGRO-CADENA.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: CORAL-NEGRO-CADENA.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
Planta #2.<br />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/dJBK0yKf/HILOS-VERDES.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: HILOS-VERDES.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
Planta #3.<br />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/kVQBwpsT/HIGADO-DE-GAIA.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: HIGADO-DE-GAIA.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
Planta #4.<br />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/h1sx7c5h/PULMON-DE-NEPTUNO.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: PULMON-DE-NEPTUNO.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Plus xD</span><br />
<br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Hijo de las olas</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Tu sangre mestiza se entrelaza como la espuma y la corriente, otorgándote una afinidad natural con el océano. Cuando estás completamente sumergido en agua, obtienes un bonus de <strong>+10 de Agilidad</strong> y <strong>+10 de Fuerza</strong>. Además, eres capaz de <strong>respirar bajo el agua</strong>.</i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
                    <div
                        class='code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `hijodelasolas01`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>hijodelasolas01</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />

				</div>
			</div></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<iframe width="500" height="50" src="https://www.youtube.com/embed/fueJaEUbh78?si=Sl5Gg_n0zQM6qn5R" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 2 del Verano.<br />
Año 17.<br />
6:38 a.m.<br />
En algún lugar del mar, Little Garden, Paraíso.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Seguía cabizbaja?<br />
Si.<br />
¿Seguía evitando a Maki?<br />
Si.<br />
¿Cuando volvería a ser ella?<br />
No lo sabía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María no podía evitar sentir tristeza por su hermana, por todo lo que sucedió por culpa de su imprudencia. Si nunca la hubiera llamado para ir a rescatar a unos dinosaurios bebes del comercio ilegal, su brazo estaría intacto y su hermandad seguiría igual. Esa mañana cuando despertó, fue sigilosamente al camarote que compartía con la bonita Ony, y que ahora era el refugio de la Valquiria, la mestiza le cedió su cama, su ropa, todo… menos su compañía, porque no podía verla a la cara sin sentir vergüenza y miedo al rechazo explicito que su mente conjuraba erróneamente. Tomo algunas hojas en blanco y los plumones de colores.<br />
<br />
Sentada en el mascaron, y con un plumón color azul, empezó a escribir… le gustaba redactar, desde que llevaba su pequeña bitácora, se sentía más… confiada en lo que podía recordar del mundo, y más si pegaba las fotografías y extractos de los artículos del periódico. No tenía postales, no había nada de comercio en esa isla prehistórica, pero si tenía historias que contar, y así lo haría… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">hizo una promesa, y la iba a cumplir, aunque fuera una tontería, aunque tal vez terminaran en la basura.</span> Ahora sería más sencillo, porque conocía a quien debía remitirlo, ya no era un simple marine pelirrojo. Sabía su nombre y apellido, entonces eso le daba la seguridad de que llegarían a las manos de arquero. Cuando arribaran a otra isla con civilización, y oficina postal, podría enviar las postales que había escrito… antes del incidente, porque después de este, no tuvo ánimos de hacerlo… hasta ahora.</div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para:</span> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Bertram Gaufrid. Esposo Rojo Granate. El mejor Marine de mi Corazón.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">De:</span> <span style="color: #FF56FF;" class="mycode_color">Su Esposa Ya No Azul Celeste.</span><br />
<br />
<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Se me terminaron las postales, Esposo de Mentira. Conseguiré más, pero no sé cuando partamos a un sitio con comercio. Aquí solo hay Fotosíntesis, de la literal, no de la figurativa. No me he sentido muy yo, que bueno que estas muy lejos… no sería una buena compañía para ti en estos momentos, para nadie en realidad. Me han pasado cosas, no como las de antes, sino diferentes. Tanto así que últimamente lloro mucho. ¿Increíble, verdad? Yo no lloro, Esposo de Mentira. Llorar nunca soluciono nada antes, no lo hará ahora pero no puedo evitarlo… ¡Solo salen sin permiso! <span style="text-decoration: line-through;" class="mycode_s">algunas lágrimas cayeron sobre el papel, aunque se secarían con el tiempo</span> Y es porque me siento muy triste, le falle a mi Unnie. Por mi culpa esta… herida. Fui incapaz de ayudarla, solo hui, no porque fuera cobarde, sino porque entendí que solo le estorbaría. ¿Crees que me pueda perdonar? No soy tan valiente como para buscar esa respuesta aún, me da miedo. Retiro lo dicho, ojala si estuviéramos cerca… ¿Me dejarías <span style="text-decoration: line-through;" class="mycode_s">abrazarte </span>abrazar a Rasmussen? Más te vale que sí, aunque tu tengas la custodia… yo sería su madre también ¿No? Deseo, con todo mi corazón, que estés pasándolo mejor que yo, Esposo de Mentira. Nada de tristeza, nada de lágrimas, nada de dolor, ninguna desventura. ¡Debes salvar al mundo de los tipos <span style="text-decoration: line-through;" class="mycode_s">especialmente tritones</span> malos! Es lo que hacen los perfectos marines pelirrojos como tu. </span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de escribir la carta, lleno de dibujos las partes vacías de la hoja. Un hombre de palitos pelirrojo, una sirena de palitos pelirrojada, un animal con muchos pelos lisos, estrellas, corazones, todo un festival de colores. La doblo, y guardo en un sobre, la enviaría en algún momento, si es que lograban encontrar civilización. Lejos de los curiosos, la escondió con su diario personal, y las otras postales que ya había escrito, pero aun no enviaba, por obvias razones. LITTLE GARDEN. <br />
<br />
Cuando regreso a la cubierta, el sol ya había salido. La joven se acerco al mar. Tan tranquilo como ella nunca lo estaba. El día anterior, su querido Hyakinthos le había mostrado unas ilustraciones de su libro de medicina. Unas plantas marinas muy curiosas y coloridas. Con la paciencia que caracterizaba su trato, le hablo de cada una de ellas, y como los investigadores médicos describían que solo los habitantes del mar podían llegar a las profundidades por estas. Cuando aquellos ojos amarillos se posaron sobre ella, con su paciencia infinita cuando se trataba de la mestiza, María ya estaba derrotada. Sea lo que sea que saliera de la boca del médico ético ella lo haría sin dudarlo, él era su norte, su ancla, lo único constante en día… él le dio el regalo de la vida, ella la dedicaría solo a complacerlo, sus deseos eran órdenes para la fémina, ordenes que le encantaba cumplir. <br />
<br />
María se sentó sobre la baranda del estribor. Se puse su traje de baño. No necesitaba más ropa para ir a nadar, seguro se perdería todo el día entre su elemento amado. Hyakinthos le había dado una bolsa tejida con hilos de nylon, perfecta para que pasara el agua, pero no lo que ella encontrará en el fondo del mar. Esa isla parecía no haber sido tocada por nadie, estando intacta en su flora y fauna… ¿sería lo mismo en la vida acuática? Por lo poco que había visto la semisirena, así lo era. Sin perder más tiempo, se paro sobre la baranda, se dio media vuelta para ver la cubierta y al gigante durmiendo… y se tiro de espaldas al mar.<br />
<br />
El agua la abrazo como un amante olvidado y celoso. Su cuerpo se mojo y hundió. Le encantaba la sensación de estar sumergida. El cabello rosado bailaba a su alrededor sin gravedad alguna. María cerro los ojos. No pensó en nada, solo dejo que el agua la acurrucara… como ese abrazo que pidió en su carta y que nunca llegaría, p<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">orque ellos jamás se encontrarían de nuevo</span>. Cuando su cuerpo toco el lecho marino, sus orbes se abrieron. La superficie se veía lejana. La sombra del Flush Royal actuaria como su faro. No quería perderse otra vez como sucedió antes, cuando termino encontrarse con el Gigante Kelvin y el Príncipe Einarr.<br />
<br />
Dio tres vueltas sobre su eje, le gustaba sentirse libre de la gravedad de la superficie, era como si volara sin alas. Dejando de jugar, se puso a observar a su alrededor, María tenia muy buena vista. Fue hacia los corales, tan coloridos y con formas… que jamás había visto, todo muy… originario. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">“Usa los guantes que te dí, no toques nada que parezca muy llamativo”</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mestiza recordó las palabras de Algodón de Azúcar. Saco un guante derecho del bolso de nylon y se lo puso. Lo cierto es que nada se veía como en el libro ilustrado del médico. La mestiza nado, de aquí para allá, siempre sin alejarse mucho del Flush Royal, cuando lo veía como un punto lejano regresaba.<br />
<br />
Lo primero que llamo su atención fue un coral que la hizo pensar en cadenas, viejas, oxidadas, sumergidas, y las hubiera tomado por unas… pero se extendían formando colonias muy bien engranadas. No habían peces alrededor, eso solo podía significar que se defendían muy bien de depredadores. María nado por encima, intentando descifrar si debía llevarle de ese o no al pelirrosado. ¡Claro que sí! Ella nunca había visto nada igual. Se dejo caer a un lado, justo donde comenzaba. Primero toco con su dedo índice enguantado, luego agarro con toda la mano… ¡Estaba muy duro! Pero ella era sin dudas más fuerte, así que tiro y tiro hasta que el CRACK le dio lo que buscaba, aquellos eslabones unidos formando una cadena de corales únicos en su tipo. Muy buena cosecha, excelente diría ella. Sonrió, una sonrisa genuina que últimamente eran poco habituales en ella. Estaba siendo útil, por lo menos para su Algodón de Azúcar.<br />
<br />
Con cuidado abrió el bolso y metió su primera recolección. Eso le dio convicción para seguir buscando. Volvió a nadar, esta vez para el este <span style="text-decoration: line-through;" class="mycode_s">aunque realmente era el oeste </span>del Flush Royal. En este lado habían más peces, algunos muy feos, pero quien era ella para juzgar cuando su padre cangrejo siempre fue feo de mirar, enseñándole que la belleza estaba resguardada en el interior. María se distrajo persiguiendo a un colorido pez amarillo, como el mismo sol, como los ojos del médico. <br />
<br />
Así fue como termino encontrándose con una especie de bola de lana hecha con filamentos verdosos. Eso si, no tan perfectamente redonda, sino como un cabello mal peinado. La escena la hizo dudar por un segundo si llevarla o no, pero cuando tiro con la mano enguantada de una punta, se deshizo la esfera. Soltó un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Oh” </span>y luego miro hacia los lados, como si hubiera hecho algo muy malo, ella no lo sabía… pero se sintió como una travesura, por eso la metió a la bolsa de nylon, seguro algo útil haría el médico con esas hebras verduzcas resistentes. <br />
<br />
Cuando con la mirada busco al pez amarillo que perseguía, este ya se había esfumado en el infinito mar. No importaba porque otro pez, ahora azul, la hizo olvidarlo y centrar toda su atención en él. María nadaba sin pensar en nada, tanto que luego de varios minutos recordó que su misión bajo el mar era otra, buscar insumos marinos para el objeto de su adoración y devoción absoluta. Así que bajo hasta el lecho marino, esta vez viendo una especie de animalito gelatinoso ir lento, muy lento, tanto que ella llego a dudar que se movía. El color llamativo, muy morado la hizo pensar que quizás no era buena idea acercarse, pero no podía ser cobarde, no cuando prometió que sería útil para sus nakamas. <br />
<br />
Con la vista busco alrededor, hasta que encontró algo que podía actuar como un palo. Luego regreso a donde la gelatina morada estaba… ¿Si se había movido algunos centímetros? Ella creía que sí, entonces con el palo la toco, el cuerpo se movió como una ola. Eso hizo reír a la joven semi sirena, que molesto al animal varias veces más de esa forma. ¿Por qué era un animal, no? No, parecía un alga redonda muy rara; aunque daba igual, porque con la punta del palo la levanto, dejando entrever por debajo, unas especies de raíces o patas verdes… ¡Rarísima! Sin detallar más, la metió en la bolsa de nylon. <br />
<br />
María esta vez fue un poco más lejos, apenas y podía distinguir la superficie. En el camino iba metiendo de todo en la bolsa. Dentro del mar nada pesaba, y aunque pesará ella era muy fuerte, podía cargar muchísimos kilogramos, bueno, la ultima vez, cargo casi una tonelada. ¡Quien lo diría! ¿Si golpeaba a alguien le podría sacar un diente? No importaba, se desvirtuaba: metió mas corales, unos verdes, otros rojos, también conchas marinas blancas, marrones y azules. Todo muy acorde a su tamaño, buscado lo más pequeño, habían cosas ahí abajo muy grandes, justo como todo en esa isla.<br />
<br />
En las profundidades encontró algo muy curioso, una especie de alga verde traslucida, que parecía inflarse y desinflarse. Eso la hipnotizo por unos minutos. Tanto que termino sentada a un lado viendo el espectáculo, que a priori parecía muy aburrido, pero a ella… la cautivo. Como inhalar y exhalar, como solo existir. Sin preocupaciones, sin dolor. ¡Quien fuera esa alga! Seguro le encantaría al pelirrosado, así que se acercó y con cuidado tomo algunos filamentos, no iba a dañar todo el “buquet”.<br />
<br />
Con esa última adquisición el bolso quedo lleno. María podía darse por satisfecha. Ahora solo regreso nadando aleatoriamente hasta el barco. Quizás por eso ella caminaba sin rumbo fijo en la superficie, porque estaba acostumbrada a ir flotando en el mar. Cuando salió a la superficie el sol se estaba ocultando. ¿Acaso había pasado todo el día nadando? No se había dado cuenta, así que subió por la escalera marinera al barco. El agua caía por su cuerpo, empapando la cubierta. ¿Le importaba? No. Camino hasta dónde sabía estaría haciendo sus cosas el médico, en ese espacio suyo… prohibido. <br />
<br />
Con una sonrisa tímida, entro al recinto del masculino. No estaba ahí. María dejo la bolsa en un sitio donde no mojara nada. Ya él sabría que hacer cuando regresara. Olía a menta, aspirar ese aroma la hacia recordarlo. ¿Dónde estaría? Tal vez atendiendo a Maki D. Zenin, o cenando con la Ony. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Le gustaría lo que trajo?<br />
¿Le seria de utilidad?<br />
¡Esperaba que sí!<br />
¡Quería sentirse útil para sus nakamas!</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La sonrisa desapareció al recordar la triste realidad. Negando con la cabeza ella sabia que no les era útil, solo un adorno bonito, pero intentaría cambiar eso… no sabía cómo, ni cuanto tiempo le llevaría, o si tenia que sacrificar algo importante… lograría ser de ayuda para sus amigos: los viejos, los nuevos y los que estaban por venir...  </div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen: </span>Por petición de Hyakinthos, María baja a recolectar flora submarina. Encuentra muchas cosas, esperando que algo le sea de utilidad a su adorado médico ético.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recolección: </span>Es un fic de recolección de hierbas medicinales. El contador contó 2.116, por lo que tengo entendido que me llevaría 200 puntos de materiales/hierbas.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas:</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos:</span> Belleza/Toque divino, Fanático (Hyakinthos), Sentidos Aumentados (Vista).<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Negativos:</span> Charlatán, Cotilla, Sin orientación, Ignorante.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>PLANTITAS</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
Planta #1.<br />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/QFHzKC0q/CORAL-NEGRO-CADENA.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: CORAL-NEGRO-CADENA.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
Planta #2.<br />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/dJBK0yKf/HILOS-VERDES.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: HILOS-VERDES.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
Planta #3.<br />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/kVQBwpsT/HIGADO-DE-GAIA.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: HIGADO-DE-GAIA.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
Planta #4.<br />
<br />
<img src="https://i.ibb.co/h1sx7c5h/PULMON-DE-NEPTUNO.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: PULMON-DE-NEPTUNO.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Plus xD</span><br />
<br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Hijo de las olas</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Tu sangre mestiza se entrelaza como la espuma y la corriente, otorgándote una afinidad natural con el océano. Cuando estás completamente sumergido en agua, obtienes un bonus de <strong>+10 de Agilidad</strong> y <strong>+10 de Fuerza</strong>. Además, eres capaz de <strong>respirar bajo el agua</strong>.</i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
                    <div
                        class='code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `hijodelasolas01`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>hijodelasolas01</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />

				</div>
			</div></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Kinder Garden Out [Presente Absoluto] [D.M.H.]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3385</link>
			<pubDate>Wed, 11 Mar 2026 20:43:30 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=526">Thrym</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3385</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Dia 50 de Verano, Año 17.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">17:00 Hrs<br />
Costas de Little Garden</span></span></div>
<br />
Estar de pie en la costa de Little Garden es lo más parecido a sentir que recupero mi escala natural. Aquí, la franja de arena volcánica y negra tiene unos sesenta metros de ancho desde la densa vegetación de helechos gigantes hasta que el agua empieza a cubrir mis empeines. El viento sopla desde el suroeste a unos quince nudos, cargado con ese olor a selva y el salitre pesado que solo se encuentra en las costas del mar. Es una brisa constante que agita las copas de los árboles de cientos de metros metros a mi espalda, pero que apenas despeina mi barba trenzada. A pesar de la libertad de este lugar, siento un nudo en el pecho que no se quita ni con todo el aire del Grand Line; la ausencia de Ashveil, a pesar de todo lo que hizo, pesa más que una montaña. Pero no puedo permitirme que los demás vean esa grieta en mi ánimo.<br />
<br />
Me quedé un momento observando el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Royal Flush</span>, que descansaba plácidamente en la orilla de la playa. Maki había hecho un trabajo impecable; podía ver que la quilla está perfectamente alineada y las maderas nuevas del carenado brillan con una capa de resina fresca que la protege del roce. Ver el casco así de sólido me quita un peso de encima. Una nave con la base dañada es una trampa mortal en mar abierto, pero ahora el barco se ve listo para aguantar el castigo de cualquier corriente. Forcé una sonrisa amplia, de esas que solía regalar a los niños en Villa Syrup para que no tuvieran miedo de mi tamaño, y miré hacia donde estaba la pequeña carpintera. <br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—¡Maki! ¡La quilla ha quedado perfecta! ¡Buen trabajo!—</span> Bramé, proyectando la voz para que llegue a sus oídos. Me resulta curioso tenerla con nosotros; recuerdo que andaba con la tripulación de Uker, pero ahora navega bajo nuestro estandarte. No es que me moleste, ni mucho menos, en el mar siempre son buenas un par de manos extra que sepan lo que hacen con un martillo. Lo que sí me ronda la cabeza es el espacio; ya somos unos cuantos y el barco no crece por mucho que lo miremos. A veces pienso que si alguien sobra por tamaño en esa cubierta, probablemente sea yo, pero mientras nadie más sepa cómo navegar, seguiré siendo el que marque el rumbo.<br />
<br />
Me acerqué a los tres árboles de tronco grueso donde teníamos amarrado el barco para que no se deslizara durante las reparaciones. Eran ejemplares de madera dura, de unos cuarenta metros de alto, que estaban peligrosamente curvados por las toneladas de tensión de las amarras de cáñamo de veinte pulgadas de grosor. Con cuidado, fui deshaciendo los nudos ballestrinque que yo mismo había tensado, maniobrar con esos cabos era como intentar enhebrar una aguja con guantes de boxeo; mis dedos, aunque fuertes, apenas tenían margen para girar los nudos ballestrinque en un espacio tan corto. <br />
Sentí cómo la madera de los árboles recuperaba su posición vertical con crujidos secos que se oían por encima del viento. Una vez libres, las cuerdas cayeron pesadamente sobre la arena húmeda, dejando al barco apoyado únicamente por su propio peso.<br />
<br />
Caminé hacia la proa del Royal Flush, hundiendo mis botas unos veinte centímetros en la arena blanda para asegurar el apoyo. El barco mide unos cuarenta y cinco metros de eslora, el doble de lo que media yo de alto, así que me resulta fácil manejarlo desde tierra. Coloqué ambas palmas bajo la línea de flotación, sintiendo la textura de la madera recién reparada. Con un movimiento seco y controlado, empujé hacia arriba para elevar la proa unos dos metros del suelo. Vi cómo el casco pivotaba sobre la popa, que ya estaba rozando la espuma de la marea, creando el ángulo justo para que el deslizamiento fuera fluido y no dañara el trabajo de Maki.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Todos los cañones del barco estan cargados y preparados ante cualquier inconveniente. Ademas Thrym esta super atento a todo lo que se cruza por mar y aire en su campo visual
				</div>
			</div></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Dia 50 de Verano, Año 17.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">17:00 Hrs<br />
Costas de Little Garden</span></span></div>
<br />
Estar de pie en la costa de Little Garden es lo más parecido a sentir que recupero mi escala natural. Aquí, la franja de arena volcánica y negra tiene unos sesenta metros de ancho desde la densa vegetación de helechos gigantes hasta que el agua empieza a cubrir mis empeines. El viento sopla desde el suroeste a unos quince nudos, cargado con ese olor a selva y el salitre pesado que solo se encuentra en las costas del mar. Es una brisa constante que agita las copas de los árboles de cientos de metros metros a mi espalda, pero que apenas despeina mi barba trenzada. A pesar de la libertad de este lugar, siento un nudo en el pecho que no se quita ni con todo el aire del Grand Line; la ausencia de Ashveil, a pesar de todo lo que hizo, pesa más que una montaña. Pero no puedo permitirme que los demás vean esa grieta en mi ánimo.<br />
<br />
Me quedé un momento observando el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Royal Flush</span>, que descansaba plácidamente en la orilla de la playa. Maki había hecho un trabajo impecable; podía ver que la quilla está perfectamente alineada y las maderas nuevas del carenado brillan con una capa de resina fresca que la protege del roce. Ver el casco así de sólido me quita un peso de encima. Una nave con la base dañada es una trampa mortal en mar abierto, pero ahora el barco se ve listo para aguantar el castigo de cualquier corriente. Forcé una sonrisa amplia, de esas que solía regalar a los niños en Villa Syrup para que no tuvieran miedo de mi tamaño, y miré hacia donde estaba la pequeña carpintera. <br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—¡Maki! ¡La quilla ha quedado perfecta! ¡Buen trabajo!—</span> Bramé, proyectando la voz para que llegue a sus oídos. Me resulta curioso tenerla con nosotros; recuerdo que andaba con la tripulación de Uker, pero ahora navega bajo nuestro estandarte. No es que me moleste, ni mucho menos, en el mar siempre son buenas un par de manos extra que sepan lo que hacen con un martillo. Lo que sí me ronda la cabeza es el espacio; ya somos unos cuantos y el barco no crece por mucho que lo miremos. A veces pienso que si alguien sobra por tamaño en esa cubierta, probablemente sea yo, pero mientras nadie más sepa cómo navegar, seguiré siendo el que marque el rumbo.<br />
<br />
Me acerqué a los tres árboles de tronco grueso donde teníamos amarrado el barco para que no se deslizara durante las reparaciones. Eran ejemplares de madera dura, de unos cuarenta metros de alto, que estaban peligrosamente curvados por las toneladas de tensión de las amarras de cáñamo de veinte pulgadas de grosor. Con cuidado, fui deshaciendo los nudos ballestrinque que yo mismo había tensado, maniobrar con esos cabos era como intentar enhebrar una aguja con guantes de boxeo; mis dedos, aunque fuertes, apenas tenían margen para girar los nudos ballestrinque en un espacio tan corto. <br />
Sentí cómo la madera de los árboles recuperaba su posición vertical con crujidos secos que se oían por encima del viento. Una vez libres, las cuerdas cayeron pesadamente sobre la arena húmeda, dejando al barco apoyado únicamente por su propio peso.<br />
<br />
Caminé hacia la proa del Royal Flush, hundiendo mis botas unos veinte centímetros en la arena blanda para asegurar el apoyo. El barco mide unos cuarenta y cinco metros de eslora, el doble de lo que media yo de alto, así que me resulta fácil manejarlo desde tierra. Coloqué ambas palmas bajo la línea de flotación, sintiendo la textura de la madera recién reparada. Con un movimiento seco y controlado, empujé hacia arriba para elevar la proa unos dos metros del suelo. Vi cómo el casco pivotaba sobre la popa, que ya estaba rozando la espuma de la marea, creando el ángulo justo para que el deslizamiento fuera fluido y no dañara el trabajo de Maki.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Contenido Oculto (Vista Previa)</span>
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					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Todos los cañones del barco estan cargados y preparados ante cualquier inconveniente. Ademas Thrym esta super atento a todo lo que se cruza por mar y aire en su campo visual
				</div>
			</div></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Día Verde [Presente relativo] [Fic de recolección]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3384</link>
			<pubDate>Wed, 11 Mar 2026 18:52:06 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=530">Hyákinthos</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3384</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 1 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Little Garden</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Podía empezar por decir que sentía envidia de Thrym.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Little Garden era una isla enorme, una que no se puede explorar en un día ni en una semana, un mes aún quedaría corto y es que, con el tamaño del territorio y todo lo que en este habitaba, una vida se quedaría corta para estudiar la isla.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Es un sueño para los exploradores e investigadores. Tanto por conocer, por descubrir, por estudiar. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La fauna es inmensa, pero la flora… ¡Ufff! Nunca vio tantas especies exóticas juntas, bueno, tenía una idea vaga de haber estado antes en las aguas del Grand Line, pero no podía recordar haber pasado tanto tiempo en una isla como Little Garden y, ahora, debía aprovechar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ya antes había salido a dar alguna que otra vuelta por la isla, ya sea en compañía de María Merlot o de Maki, aunque con esta última las cosas se dificultaban un poco ahora que tenía un brazo roto; sin embargo, durante esos paseos con las chicas, nunca lograba concentrarse lo suficiente para investigar como quería. Siempre pasaba algo, así que decidió que hoy sería diferente.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No acostumbraba a levantarse temprano, pero tuvo que hacer un esfuerzo. Su alarma sonó una, dos, tres veces y más de las que pudo contar antes de que alguien entrara a su habitación para ponerle fin al suplicio sonoro para luego despertarlo con toquecitos, para nada delicados, en su hombro.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al final valió la pena, porque, aunque refunfuñó camino al baño y luego cuando iba hacia la cocina, en una hora y media, más o menos, cuando terminó de desayunar y de olfatear la esencia de menta de un frasco color ámbar que siempre llevaba consigo, su cerebro empezó a funcionar lo suficientemente bien como para saber que estaba listo para aventurarse a las costas de Little Garden.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El día anterior había preparado su bolsa con utensilios que pudieran serle útiles, un botiquín, además de instrumentos que lo ayudaran a estudiar el entorno: lupas, escalpelos, frascos de diferentes tamaños y colores, guantes de latex, además de otros accesorios que trasladaban su espacio de investigación dentro del barco al exterior y, por supuesto, no podía dejar a un lado su libreta y su bolígrafo. No saldría sin ellos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A último minuto tomó de la cocina más frascos, bolsas y un largo rollo de cinta, además de un par de tijeras, después de todo, no sabía cuántas cosas se le ocurriría traer para investigar o, bien, para convertir en ungüentos o venenos, a futuro… ¿Y qué tenía que ver la cinta en todo eso? Pues no era para marcar los frascos, no…era para marcar el camino de regreso al barco. Era consciente de su pésima orientación, así que prefería prevenir antes de perderse en una selva en donde los peligros siempre estaban a la orden del día.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Satisfecho y, completamente, preparado tanto física como mentalmente, para recorrer los alrededores de la playa, ajustó las correas de su bolsa, las de su propia ropa, su cinturón y, no sin antes despedirse de sus compañeros de tripulación y contarle sobre sus planes, salió del barco…Estaba más animado que de costumbre.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">9:00 a.m.</span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No hay rastro de ninguna nube de lluvia en el cielo, algo que él vigilaba con bastante frecuencia, pues su mirada distraída solía concentrarse en el ir y venir de las blancas nubes que surcaban la bóveda celeste sobre su cabeza, eso lo tranquilizaba, pues un buen día era señal de que había elegido el mejor momento para recorrer los alrededores de la playa, aunque el sol sobre su cabeza estuviera tan caliente que, si tocaba su cabello, podía sentir el calor emanando desde su cráneo. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Suspiró. Ese fue el único error que cometió al decidir salir del barco. Debió llevar consigo una pañoleta, una gorra o un sombrero, de hecho, estuvo tentado a regresar sobre sus pasos para conseguir la primera que viera en su habitación, pero al mirar hacia el navío y ver todo el camino que había recorrido desde allá hasta el borde de la playa, la idea salió con rapidez de su cabeza. Era un trecho largo y, al menos, cuando llegara al borde de la playa con la selva, podría refugiarse bajo la sombra de los enormes árboles que custodiaban la isla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y eso fue algo que no tardó en ocurrir.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus pasos lo llevaron ante la sombra de un árbol tan alto que, al mirar hacia arriba, no podía estar seguro de ver su copa, pues esta se mezclaba con el resto del follaje. Bien, ese sería su punto se partida. Miró hacia atrás, desde ahí aún podía ver el barco, así que, de un bolsillo externo de su maleta de tela negra, sacó la cinta que había conseguido en el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Flush</span>, lo que hizo que los rayos del sol que se colaban por la copa de los árboles hicieran brillar el color rojo tornasol de la misma. Era perfecto, una señal inconfundible entre tanto verde. Sabría encontrarla.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Midió un trozo de rama y, cuando se dio cuenta que se ajustaba bien, amarró la cinta roja a esta. Sería su primer punto de referencia, uno que removería para cuando regresara de su expedición, después de todo, no quería arriesgarse a que alguien más pudiera seguir su camino de migajas cuando estuviera distraído en el barco. Eso sería una sentencia de muerte, más aun considerando lo que el cocinero, que decía haber viajado con él por un tiempo —Rackham Uker —, le advirtió sobre los marines y cazadores en Little Garden… ¿Aun estarían por ahí? Mejor no pensar en ello. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando comprobó que el nudo estuviera bien sujeto, sonrío satisfecho y se levantó para seguir con su camino, aunque no sin antes haber metido la cinta y la tijera en el bolsillo externo, para sacar ahora su libreta y lápiz, pues desde ahí empezaría su investigación y, para poder estudiar bien una planta, se sentía en la necesidad de dibujarla en su entorno natural antes de arrancarla y llevarla al barco, donde la diseccionaría para hacer pruebas que le dieran indicios del mejor uso que pudiera darles.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Empezó a caminar por un borde boscoso, uno en donde la arena se hacía más escasa y los helechos empezaban a cubrir el suelo. Eran enormes, algunos alcanzaban su estatura con facilidad y otros llegaban a superarla, como si eso fuera lo más natural del mundo, pero no estaba ahí solo para admirar su enormidad, de hecho, tampoco los estudiaría…bueno…quizá solo para conocer cómo es que crecían tanto, pero lo que más le interesaba en este caso en específico era recolectar varias hojas de esas plantas…claro, le servirían para crear compresas y otras medicinas que lo ayudarían en su viaje…Eso sí, estaba consciente de que sería difícil llevar los helechos consigo por el tamaño de las hojas, pero se las arreglaría…Tal vez la cinta roja le serviría para más que guiar su camino.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con sus guantes puestos, se acercó al primer racimo de helechos que vio, se agachó para poder verificar el crecimiento de las hojas y, como parecía haber identificado cuando se acercó por primera vez, estas crecían de un único punto en el suelo, que estaba húmedo a su alrededor; sin embargo, antes de atreverse a tocar las hojas en forma de lanza, ajustó mejor sus guantes negros y, ahora sí, le dio un vistazo al revés de la hoja. Ahí notó una pelusilla fina y suave, que estaba acompañada de puntos redondos protegidos por una membrana que, a simple vista, tenía forma de riñón. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Eso fue suficiente para comprobar el tipo de planta: un helecho medicinal que crece cerca de las costas. Se supone que debía ser más pequeño, no pasar de más de un metro, pero no le sorprendía que, en Little Garden, este tamaño fuera el doble…Un dilema.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se levantó del suelo y se cruzó de brazos por un momento, mientras sus dientes se encargaban de morder el borde de su labio inferior, con fuerza. Pensaba y analizaba la mejor estrategia para llevar la planta consigo, por fin, lo único que se le ocurrió fue desprenderla desde las raíces y amarrar varios tallos con la cinta roja que se supone usaría para guiarse y, mientras seguía su expedición, los dejaría ahí, con una piedra encima para que el viento no los volara o para que los animales no lo comieran.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Bien, no tenía más opción. Se puso manos a la obra, volvió a agacharse y puso su maleta en el suelo. De esta sacó una pequeña palita que le serviría para remover la tierra de alrededor del helecho con cuidado, se aseguró de no dañar las raíces, pues estas también le servirían para crear medicinas, en específico para tratar afecciones respiratorias que pudieran poner en riesgo a la tripulación o, claro, a él mismo…aunque no acostumbraba a enfermarse. Ni siquiera podía recordar la última vez que se sintió, físicamente, mal.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando terminó de remover la tierra, se aseguró de sacar la raíz con tanta delicadeza que el mismo no lo creería. De algo le servía tener el pulso de un cirujano, literalmente. Se tranquilizó y su corazón dejó de latir con rapidez, cuando los racimos de hojas estuvieron fuera de la tierra. Eso lo hizo respirar tranquilo y, de paso, soltar la piel de sus labios de la prisión de sus dientes.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Auch… ¿Cuándo…? —</span>Se habría pasado un dedo por la boca para sentir la zona magullada por su propia mordedura, pero se limitó a pasarse la lengua para disminuir el ardor. Sus manos estaban sucias y no se cambiaría los guantes, pues aun tenia mucho trabajo por delante, así que intentó no pensar en el dolor que se había provocado y limpió el tallo, como pudo, para después sacar la cinta, cortar un trozo y amarrar las hojas, tal como lo había pensado antes. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Bien, bien…esto es un avance, además servirá por meses… ¡Ah! Hablar solo me hace quedar como un lunático…tal vez si debí traer a María Merlot conmigo…Lo tendré en cuenta para la próxima vez —</span>habló consigo mismo mientras dejaba las plantas en el suelo y, volvía a cortar un trozo de cinta, que ahora colocó en la raíz de otro árbol. Eso le indicaría en donde estaban las hojas que tendría que dejar solas por un momento para poder seguir con su búsqueda.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo curioso del caso es que ni siquiera tuvo que avanzar mucho para encontrar algo que también le interesó.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En las zonas tropicales suelen crecer varios tipos de helechos, curiosamente, muy parecidos uno de los otros; sin embargo, no todos pueden usarse como remedios. Ahí es donde hay que tener cuidado, pues, el mismo médico comprobó, con solo dar unos pasos, que cerca del gran helecho que antes había sacado de la tierra para hacer futuras medicinas, se encontraba uno muy parecido, mas no eran iguales.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Repitió el mismo procedimiento de antes, se agachó para estudiar el nacimiento de sus tallos y, estos, a diferencia de los anteriores, no crecían en grupos, si no que, del suelo, brotaban tallos individuales, separados, pero que, al verse desde lejos, podría parecer que crecían en conjunto. Menos mal que lo revisó antes de tocarlos, pues cualquier mal manejo a futuro podría hacer que las engañosas hojas de la planta cortaran la piel. Sí, ahora tenía guantes, pero la piel de su antebrazo estaba desprotegida.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Frunció el ceño. Tal vez debía llevar también muestras de estos helechos. No es como que tuvieran un veneno demasiado potente, pero, tal vez, mezclados con algunas otras plantas o químicos, sí que pudieran ayudar para el envenenamiento a una persona…Sí, definitivamente eso era algo que le servía siendo pirata, a fin de cuentas, nunca sabía cuando alguien entrometido podría cruzarse en su camino.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Antes de sacar los tallos de raíz, como hizo antes con los otros. Palpó las hojas a través de los delgados guantes y pudo notar la textura coriácea de estas y, además, no tenían esa pelusilla que los helechos medicinales tenían tras su hoja. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Volvió a hacer lo mismo que hizo antes con la otra planta. Y no, tampoco se tomó la molestia de dibujar esta, a fin de cuentas, ambas eran plantas que ya conocía, lo único distinto era su tamaño. Aún así, guardaría unas muestras que analizaría en un laboratorio, solo por si acaso…a fin de cuentas, si descubría que era una planta distinta, podría ir otro día a la costa para dibujarlas. Abundaban esos helechos en la isla.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando, finalmente, sacó los helechos venenosos de raíz, también los limpió y los amarró unos con otros usando la cinta roja y, como hizo antes con la otra planta, también los dejó en el suelo, cerca de los otros, pero no tanto como para que se tocaran entre sí. Aun así, estaban bastante cerca y con un distintivo obvio que serviría para no perderlos de vista cuando regresara de su búsqueda de otros tipos de plantas.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Satisfecho con lo obtenido, el pelirrosa decidió seguir con su viaje y, después de caminar unos cuantos metros hacia su izquierda —aunque él no sabía que caminaba hacia la izquierda —, se detuvo cerca de un terreno más arenoso y que estaba cubierto de formaciones de arbustos mucho más chicas que los helechos o que cualquier otra planta en Little Garden, de hecho, estas si que parecían de un tamaño más “humano”, algo que podría haber encontrado en cualquier playa. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sonrió cuando reconoció, casi de inmediato, aquellas plantas: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sesuvium portulacastrum</span> o, como es común conocerlas, Verdolaga de Playa. Le servirían de mucho como un suplemento alimenticio si se veía en apuros, aunque el sabor salado que tenía no era su preferido, de todos modos, se agachó a su lado y notó como sus botas se hundían en la arena mojada por la marea que empezaba a retroceder…Era un buen momento para recolectar aquellas plantas.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin embargo, a diferencia de con los helechos, con esas plantas, si se tomó la molestia de sentarse en la arena, aunque sus pantalones se ensuciaran, para sacar su libreta y empezar a dibujarlas en su entorno natural. Podía encontrar información de estas en libros, pero era distinto verlas crecer en un tamaño normal en una isla en donde todo lo demás era tan grande, así que, con calma, empezó a trazar líneas en el papel e, incluso, se molestó en agregar el fondo boscoso que se veía tras las plantas, eso sí…resaltando a las pequeñas del resto de la selva.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al final, cuando les dio forma a todos los detalles y coloreó los tallos rojos y las gorditas hojas verdes, guardó su cuaderno para que no se ensuciara y lo reemplazó ahora por un bisturí pequeño con el que se encargaría de cortar el final de los tallos. Sí, solo eso, porque a diferencia de las otras plantas, esta necesitaba un cuidado distinto, no podía sacarla desde la raíz, así que se tomó su tiempo para, una por una, cortar los tallos que le parecieran más sanos, aquellos cuyo color rojizo parecía casi brillar bajo el sol de… ¿Era ya casi medio día? Sí, por la posición del sol, eso era probable. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de un rato, en donde se detuvo para tomar aire y secarse el sudor cada tanto, creyó que había recolectado las suficientes plantas para almacenar, a salvo, en el barco, así que sacó de su bolsa tres de los tantos frascos que trajo para guardar plantas y empezó a alinear, dentro de ellos, las hojas y tallos recolectados, con el cuidado que se merecían, después de todo, no quería arruinarlos antes de que llegara al barco. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando terminó todo, se levantó de su lugar y estiró sus músculos y huesos. Ya había recogido todo lo necesario para dejar el lugar limpio y seguir con su travesía. Eso sí, antes de irse de aquel sitio lleno de plantitas, amarró una cinta en una de ellas. No podía olvidar que estas serían su guía para regresar al barco.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de recorrer un poco más la playa, encontró otra planta, una que, al igual que la anterior, también se extendía por la arena mojada. Se acercó a esta y, con cuidado, acarició los tallos y las hojas, antes de repetir el mismo procedimiento que con la otra planta: observar, dibujar y, recolectar.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esta vez no se limitó a recoger las hojas, aunque estas eran bastante curativas, pues de esta planta —coloquialmente conocida como riñonina—, también podía usar las raíces como medicina, al menos de uso externo, pues hacerla en infusión podría provocar más problemas que soluciones, al menos que lo controlara muy bien y, la verdad, no deseaba perder el tiempo con algo que otras plantas podrían brindar más fácil. Sea como sea, cuando cortó varios bejucos y hojas que también terminó guardando en un par de frascos grandes…Ya con eso tenía un remedio por si una medusa traviesa se le ocurría picarlos en la playa…ya sea en las de Little Garden o en cualquier otra.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando se levantó del suelo, habiendo guardado los frascos y sus implementos, miró al cielo. Tuvo que entrecerrar los ojos, el sol se había movido del centro del cielo, quería decir que era más de medio día y, por supuesto, no solo se lo anunciaba el sol, si no su estómago, que ya rogaba por comida. Le habría gustado seguir buscando más plantas, pero, hasta ahora se había dado cuenta de que también se había equivocado en no llevar aperitivos.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Bufó, molesto por su propio descuido, pero se resignó a regresar al barco. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Regresó en sus propios pasos, había sido una buena idea dejar listones rojos por el camino para poder guiarse hasta su punto de partida y, ahora que los veía, a medida que caminaba, no podía hacer más que alegrarse por haber tenido la idea, aunque, ahora, tenía que quitarlos con cuidado y, quien sabe, los guardaría para la próxima vez que los necesitara.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de un rato llegó a donde había dejado los enormes tallos de helechos. Tuvo cuidado a recoger ambos del suelo y más aún al maniobrar el que era venenoso, el cual terminó cargando sobre su cabeza, lo que hizo que tuviera una manera “natural” de protegerse contra el sol, al menos cuando estuviera camino a la playa en donde estaba el barco.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un rato después —más largo del que le habría tomado a otra persona —, encontró el último de los listones y, al alzar la vista, tal como al inicio, ya pudo visualizar el barco. Sonrió y salió hacia la arena caliente y sin sombra.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Caminó rápido y llegó a salvo hasta la cubierta. Una vez ahí pudo tirarse en el piso de madera del barco y respirar con tranquilidad, al fin había terminado su tarea del día…ahora solo le bastaba ordenar las plantas obtenidas en su habitación. Fue una tarea exigente y cansada, aunque…por algún motivo, estaba sonriendo. Tal vez era algo que repetiría.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Botiquín. Solo abrir en caso de emergencias</span>
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				</div>
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					<br />
Hello, en este fic de recolección solo vengo por hierbas, así que todo esta basado en eso...El contador contó 3146, por lo que tengo entendido que me llevaría 300 puntos de materiales/hierbas...Si estoy entendiendo bien. Lo siento, es primera vez que hago un fic de recolección.<br />
 <br />
Karmas negativos:<br />
-Vicio: olor a menta.<br />
-Tic: morderse el interior de la boca.<br />
-Sin orientación.<br />
-Sueño pesado.<br />
 <br />
Profesiones:<br />
-Médico, lvl 3<br />
-Explorador, lvl 1<br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/rNPcSss.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: rNPcSss.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Plantas recolectadas (No sé si es necesario ponerle imágenes, pero las dejo porque...why not?)</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<a href="https://i.imgur.com/2zb1kWf.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Planta Medicinal 1 (Helecho)</a><br />
<a href="https://i.imgur.com/npbZpkx.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Planta venenosa 1 (Helecho 2)</a><br />
<a href="https://i.imgur.com/hVSfNKg.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Planta medicinal 3 (Verdolaga de playa)</a><br />
<a href="https://i.imgur.com/Q1QTLcS.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Planta medicinal 4 (Riñonina)</a><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 1 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Little Garden</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Podía empezar por decir que sentía envidia de Thrym.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Little Garden era una isla enorme, una que no se puede explorar en un día ni en una semana, un mes aún quedaría corto y es que, con el tamaño del territorio y todo lo que en este habitaba, una vida se quedaría corta para estudiar la isla.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Es un sueño para los exploradores e investigadores. Tanto por conocer, por descubrir, por estudiar. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La fauna es inmensa, pero la flora… ¡Ufff! Nunca vio tantas especies exóticas juntas, bueno, tenía una idea vaga de haber estado antes en las aguas del Grand Line, pero no podía recordar haber pasado tanto tiempo en una isla como Little Garden y, ahora, debía aprovechar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ya antes había salido a dar alguna que otra vuelta por la isla, ya sea en compañía de María Merlot o de Maki, aunque con esta última las cosas se dificultaban un poco ahora que tenía un brazo roto; sin embargo, durante esos paseos con las chicas, nunca lograba concentrarse lo suficiente para investigar como quería. Siempre pasaba algo, así que decidió que hoy sería diferente.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No acostumbraba a levantarse temprano, pero tuvo que hacer un esfuerzo. Su alarma sonó una, dos, tres veces y más de las que pudo contar antes de que alguien entrara a su habitación para ponerle fin al suplicio sonoro para luego despertarlo con toquecitos, para nada delicados, en su hombro.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al final valió la pena, porque, aunque refunfuñó camino al baño y luego cuando iba hacia la cocina, en una hora y media, más o menos, cuando terminó de desayunar y de olfatear la esencia de menta de un frasco color ámbar que siempre llevaba consigo, su cerebro empezó a funcionar lo suficientemente bien como para saber que estaba listo para aventurarse a las costas de Little Garden.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El día anterior había preparado su bolsa con utensilios que pudieran serle útiles, un botiquín, además de instrumentos que lo ayudaran a estudiar el entorno: lupas, escalpelos, frascos de diferentes tamaños y colores, guantes de latex, además de otros accesorios que trasladaban su espacio de investigación dentro del barco al exterior y, por supuesto, no podía dejar a un lado su libreta y su bolígrafo. No saldría sin ellos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A último minuto tomó de la cocina más frascos, bolsas y un largo rollo de cinta, además de un par de tijeras, después de todo, no sabía cuántas cosas se le ocurriría traer para investigar o, bien, para convertir en ungüentos o venenos, a futuro… ¿Y qué tenía que ver la cinta en todo eso? Pues no era para marcar los frascos, no…era para marcar el camino de regreso al barco. Era consciente de su pésima orientación, así que prefería prevenir antes de perderse en una selva en donde los peligros siempre estaban a la orden del día.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Satisfecho y, completamente, preparado tanto física como mentalmente, para recorrer los alrededores de la playa, ajustó las correas de su bolsa, las de su propia ropa, su cinturón y, no sin antes despedirse de sus compañeros de tripulación y contarle sobre sus planes, salió del barco…Estaba más animado que de costumbre.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">9:00 a.m.</span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No hay rastro de ninguna nube de lluvia en el cielo, algo que él vigilaba con bastante frecuencia, pues su mirada distraída solía concentrarse en el ir y venir de las blancas nubes que surcaban la bóveda celeste sobre su cabeza, eso lo tranquilizaba, pues un buen día era señal de que había elegido el mejor momento para recorrer los alrededores de la playa, aunque el sol sobre su cabeza estuviera tan caliente que, si tocaba su cabello, podía sentir el calor emanando desde su cráneo. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Suspiró. Ese fue el único error que cometió al decidir salir del barco. Debió llevar consigo una pañoleta, una gorra o un sombrero, de hecho, estuvo tentado a regresar sobre sus pasos para conseguir la primera que viera en su habitación, pero al mirar hacia el navío y ver todo el camino que había recorrido desde allá hasta el borde de la playa, la idea salió con rapidez de su cabeza. Era un trecho largo y, al menos, cuando llegara al borde de la playa con la selva, podría refugiarse bajo la sombra de los enormes árboles que custodiaban la isla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y eso fue algo que no tardó en ocurrir.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus pasos lo llevaron ante la sombra de un árbol tan alto que, al mirar hacia arriba, no podía estar seguro de ver su copa, pues esta se mezclaba con el resto del follaje. Bien, ese sería su punto se partida. Miró hacia atrás, desde ahí aún podía ver el barco, así que, de un bolsillo externo de su maleta de tela negra, sacó la cinta que había conseguido en el <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Flush</span>, lo que hizo que los rayos del sol que se colaban por la copa de los árboles hicieran brillar el color rojo tornasol de la misma. Era perfecto, una señal inconfundible entre tanto verde. Sabría encontrarla.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Midió un trozo de rama y, cuando se dio cuenta que se ajustaba bien, amarró la cinta roja a esta. Sería su primer punto de referencia, uno que removería para cuando regresara de su expedición, después de todo, no quería arriesgarse a que alguien más pudiera seguir su camino de migajas cuando estuviera distraído en el barco. Eso sería una sentencia de muerte, más aun considerando lo que el cocinero, que decía haber viajado con él por un tiempo —Rackham Uker —, le advirtió sobre los marines y cazadores en Little Garden… ¿Aun estarían por ahí? Mejor no pensar en ello. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando comprobó que el nudo estuviera bien sujeto, sonrío satisfecho y se levantó para seguir con su camino, aunque no sin antes haber metido la cinta y la tijera en el bolsillo externo, para sacar ahora su libreta y lápiz, pues desde ahí empezaría su investigación y, para poder estudiar bien una planta, se sentía en la necesidad de dibujarla en su entorno natural antes de arrancarla y llevarla al barco, donde la diseccionaría para hacer pruebas que le dieran indicios del mejor uso que pudiera darles.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Empezó a caminar por un borde boscoso, uno en donde la arena se hacía más escasa y los helechos empezaban a cubrir el suelo. Eran enormes, algunos alcanzaban su estatura con facilidad y otros llegaban a superarla, como si eso fuera lo más natural del mundo, pero no estaba ahí solo para admirar su enormidad, de hecho, tampoco los estudiaría…bueno…quizá solo para conocer cómo es que crecían tanto, pero lo que más le interesaba en este caso en específico era recolectar varias hojas de esas plantas…claro, le servirían para crear compresas y otras medicinas que lo ayudarían en su viaje…Eso sí, estaba consciente de que sería difícil llevar los helechos consigo por el tamaño de las hojas, pero se las arreglaría…Tal vez la cinta roja le serviría para más que guiar su camino.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con sus guantes puestos, se acercó al primer racimo de helechos que vio, se agachó para poder verificar el crecimiento de las hojas y, como parecía haber identificado cuando se acercó por primera vez, estas crecían de un único punto en el suelo, que estaba húmedo a su alrededor; sin embargo, antes de atreverse a tocar las hojas en forma de lanza, ajustó mejor sus guantes negros y, ahora sí, le dio un vistazo al revés de la hoja. Ahí notó una pelusilla fina y suave, que estaba acompañada de puntos redondos protegidos por una membrana que, a simple vista, tenía forma de riñón. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Eso fue suficiente para comprobar el tipo de planta: un helecho medicinal que crece cerca de las costas. Se supone que debía ser más pequeño, no pasar de más de un metro, pero no le sorprendía que, en Little Garden, este tamaño fuera el doble…Un dilema.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se levantó del suelo y se cruzó de brazos por un momento, mientras sus dientes se encargaban de morder el borde de su labio inferior, con fuerza. Pensaba y analizaba la mejor estrategia para llevar la planta consigo, por fin, lo único que se le ocurrió fue desprenderla desde las raíces y amarrar varios tallos con la cinta roja que se supone usaría para guiarse y, mientras seguía su expedición, los dejaría ahí, con una piedra encima para que el viento no los volara o para que los animales no lo comieran.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Bien, no tenía más opción. Se puso manos a la obra, volvió a agacharse y puso su maleta en el suelo. De esta sacó una pequeña palita que le serviría para remover la tierra de alrededor del helecho con cuidado, se aseguró de no dañar las raíces, pues estas también le servirían para crear medicinas, en específico para tratar afecciones respiratorias que pudieran poner en riesgo a la tripulación o, claro, a él mismo…aunque no acostumbraba a enfermarse. Ni siquiera podía recordar la última vez que se sintió, físicamente, mal.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando terminó de remover la tierra, se aseguró de sacar la raíz con tanta delicadeza que el mismo no lo creería. De algo le servía tener el pulso de un cirujano, literalmente. Se tranquilizó y su corazón dejó de latir con rapidez, cuando los racimos de hojas estuvieron fuera de la tierra. Eso lo hizo respirar tranquilo y, de paso, soltar la piel de sus labios de la prisión de sus dientes.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Auch… ¿Cuándo…? —</span>Se habría pasado un dedo por la boca para sentir la zona magullada por su propia mordedura, pero se limitó a pasarse la lengua para disminuir el ardor. Sus manos estaban sucias y no se cambiaría los guantes, pues aun tenia mucho trabajo por delante, así que intentó no pensar en el dolor que se había provocado y limpió el tallo, como pudo, para después sacar la cinta, cortar un trozo y amarrar las hojas, tal como lo había pensado antes. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Bien, bien…esto es un avance, además servirá por meses… ¡Ah! Hablar solo me hace quedar como un lunático…tal vez si debí traer a María Merlot conmigo…Lo tendré en cuenta para la próxima vez —</span>habló consigo mismo mientras dejaba las plantas en el suelo y, volvía a cortar un trozo de cinta, que ahora colocó en la raíz de otro árbol. Eso le indicaría en donde estaban las hojas que tendría que dejar solas por un momento para poder seguir con su búsqueda.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo curioso del caso es que ni siquiera tuvo que avanzar mucho para encontrar algo que también le interesó.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En las zonas tropicales suelen crecer varios tipos de helechos, curiosamente, muy parecidos uno de los otros; sin embargo, no todos pueden usarse como remedios. Ahí es donde hay que tener cuidado, pues, el mismo médico comprobó, con solo dar unos pasos, que cerca del gran helecho que antes había sacado de la tierra para hacer futuras medicinas, se encontraba uno muy parecido, mas no eran iguales.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Repitió el mismo procedimiento de antes, se agachó para estudiar el nacimiento de sus tallos y, estos, a diferencia de los anteriores, no crecían en grupos, si no que, del suelo, brotaban tallos individuales, separados, pero que, al verse desde lejos, podría parecer que crecían en conjunto. Menos mal que lo revisó antes de tocarlos, pues cualquier mal manejo a futuro podría hacer que las engañosas hojas de la planta cortaran la piel. Sí, ahora tenía guantes, pero la piel de su antebrazo estaba desprotegida.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Frunció el ceño. Tal vez debía llevar también muestras de estos helechos. No es como que tuvieran un veneno demasiado potente, pero, tal vez, mezclados con algunas otras plantas o químicos, sí que pudieran ayudar para el envenenamiento a una persona…Sí, definitivamente eso era algo que le servía siendo pirata, a fin de cuentas, nunca sabía cuando alguien entrometido podría cruzarse en su camino.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Antes de sacar los tallos de raíz, como hizo antes con los otros. Palpó las hojas a través de los delgados guantes y pudo notar la textura coriácea de estas y, además, no tenían esa pelusilla que los helechos medicinales tenían tras su hoja. </div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Volvió a hacer lo mismo que hizo antes con la otra planta. Y no, tampoco se tomó la molestia de dibujar esta, a fin de cuentas, ambas eran plantas que ya conocía, lo único distinto era su tamaño. Aún así, guardaría unas muestras que analizaría en un laboratorio, solo por si acaso…a fin de cuentas, si descubría que era una planta distinta, podría ir otro día a la costa para dibujarlas. Abundaban esos helechos en la isla.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando, finalmente, sacó los helechos venenosos de raíz, también los limpió y los amarró unos con otros usando la cinta roja y, como hizo antes con la otra planta, también los dejó en el suelo, cerca de los otros, pero no tanto como para que se tocaran entre sí. Aun así, estaban bastante cerca y con un distintivo obvio que serviría para no perderlos de vista cuando regresara de su búsqueda de otros tipos de plantas.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Satisfecho con lo obtenido, el pelirrosa decidió seguir con su viaje y, después de caminar unos cuantos metros hacia su izquierda —aunque él no sabía que caminaba hacia la izquierda —, se detuvo cerca de un terreno más arenoso y que estaba cubierto de formaciones de arbustos mucho más chicas que los helechos o que cualquier otra planta en Little Garden, de hecho, estas si que parecían de un tamaño más “humano”, algo que podría haber encontrado en cualquier playa. </div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sonrió cuando reconoció, casi de inmediato, aquellas plantas: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sesuvium portulacastrum</span> o, como es común conocerlas, Verdolaga de Playa. Le servirían de mucho como un suplemento alimenticio si se veía en apuros, aunque el sabor salado que tenía no era su preferido, de todos modos, se agachó a su lado y notó como sus botas se hundían en la arena mojada por la marea que empezaba a retroceder…Era un buen momento para recolectar aquellas plantas.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin embargo, a diferencia de con los helechos, con esas plantas, si se tomó la molestia de sentarse en la arena, aunque sus pantalones se ensuciaran, para sacar su libreta y empezar a dibujarlas en su entorno natural. Podía encontrar información de estas en libros, pero era distinto verlas crecer en un tamaño normal en una isla en donde todo lo demás era tan grande, así que, con calma, empezó a trazar líneas en el papel e, incluso, se molestó en agregar el fondo boscoso que se veía tras las plantas, eso sí…resaltando a las pequeñas del resto de la selva.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al final, cuando les dio forma a todos los detalles y coloreó los tallos rojos y las gorditas hojas verdes, guardó su cuaderno para que no se ensuciara y lo reemplazó ahora por un bisturí pequeño con el que se encargaría de cortar el final de los tallos. Sí, solo eso, porque a diferencia de las otras plantas, esta necesitaba un cuidado distinto, no podía sacarla desde la raíz, así que se tomó su tiempo para, una por una, cortar los tallos que le parecieran más sanos, aquellos cuyo color rojizo parecía casi brillar bajo el sol de… ¿Era ya casi medio día? Sí, por la posición del sol, eso era probable. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de un rato, en donde se detuvo para tomar aire y secarse el sudor cada tanto, creyó que había recolectado las suficientes plantas para almacenar, a salvo, en el barco, así que sacó de su bolsa tres de los tantos frascos que trajo para guardar plantas y empezó a alinear, dentro de ellos, las hojas y tallos recolectados, con el cuidado que se merecían, después de todo, no quería arruinarlos antes de que llegara al barco. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando terminó todo, se levantó de su lugar y estiró sus músculos y huesos. Ya había recogido todo lo necesario para dejar el lugar limpio y seguir con su travesía. Eso sí, antes de irse de aquel sitio lleno de plantitas, amarró una cinta en una de ellas. No podía olvidar que estas serían su guía para regresar al barco.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de recorrer un poco más la playa, encontró otra planta, una que, al igual que la anterior, también se extendía por la arena mojada. Se acercó a esta y, con cuidado, acarició los tallos y las hojas, antes de repetir el mismo procedimiento que con la otra planta: observar, dibujar y, recolectar.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esta vez no se limitó a recoger las hojas, aunque estas eran bastante curativas, pues de esta planta —coloquialmente conocida como riñonina—, también podía usar las raíces como medicina, al menos de uso externo, pues hacerla en infusión podría provocar más problemas que soluciones, al menos que lo controlara muy bien y, la verdad, no deseaba perder el tiempo con algo que otras plantas podrían brindar más fácil. Sea como sea, cuando cortó varios bejucos y hojas que también terminó guardando en un par de frascos grandes…Ya con eso tenía un remedio por si una medusa traviesa se le ocurría picarlos en la playa…ya sea en las de Little Garden o en cualquier otra.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando se levantó del suelo, habiendo guardado los frascos y sus implementos, miró al cielo. Tuvo que entrecerrar los ojos, el sol se había movido del centro del cielo, quería decir que era más de medio día y, por supuesto, no solo se lo anunciaba el sol, si no su estómago, que ya rogaba por comida. Le habría gustado seguir buscando más plantas, pero, hasta ahora se había dado cuenta de que también se había equivocado en no llevar aperitivos.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Bufó, molesto por su propio descuido, pero se resignó a regresar al barco. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Regresó en sus propios pasos, había sido una buena idea dejar listones rojos por el camino para poder guiarse hasta su punto de partida y, ahora que los veía, a medida que caminaba, no podía hacer más que alegrarse por haber tenido la idea, aunque, ahora, tenía que quitarlos con cuidado y, quien sabe, los guardaría para la próxima vez que los necesitara.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de un rato llegó a donde había dejado los enormes tallos de helechos. Tuvo cuidado a recoger ambos del suelo y más aún al maniobrar el que era venenoso, el cual terminó cargando sobre su cabeza, lo que hizo que tuviera una manera “natural” de protegerse contra el sol, al menos cuando estuviera camino a la playa en donde estaba el barco.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un rato después —más largo del que le habría tomado a otra persona —, encontró el último de los listones y, al alzar la vista, tal como al inicio, ya pudo visualizar el barco. Sonrió y salió hacia la arena caliente y sin sombra.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Caminó rápido y llegó a salvo hasta la cubierta. Una vez ahí pudo tirarse en el piso de madera del barco y respirar con tranquilidad, al fin había terminado su tarea del día…ahora solo le bastaba ordenar las plantas obtenidas en su habitación. Fue una tarea exigente y cansada, aunque…por algún motivo, estaba sonriendo. Tal vez era algo que repetiría.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Botiquín. Solo abrir en caso de emergencias</span>
					</div>
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				</div>
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					<br />
Hello, en este fic de recolección solo vengo por hierbas, así que todo esta basado en eso...El contador contó 3146, por lo que tengo entendido que me llevaría 300 puntos de materiales/hierbas...Si estoy entendiendo bien. Lo siento, es primera vez que hago un fic de recolección.<br />
 <br />
Karmas negativos:<br />
-Vicio: olor a menta.<br />
-Tic: morderse el interior de la boca.<br />
-Sin orientación.<br />
-Sueño pesado.<br />
 <br />
Profesiones:<br />
-Médico, lvl 3<br />
-Explorador, lvl 1<br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta</span>
					</div>
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				</div>
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					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/rNPcSss.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: rNPcSss.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Plantas recolectadas (No sé si es necesario ponerle imágenes, pero las dejo porque...why not?)</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<a href="https://i.imgur.com/2zb1kWf.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Planta Medicinal 1 (Helecho)</a><br />
<a href="https://i.imgur.com/npbZpkx.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Planta venenosa 1 (Helecho 2)</a><br />
<a href="https://i.imgur.com/hVSfNKg.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Planta medicinal 3 (Verdolaga de playa)</a><br />
<a href="https://i.imgur.com/Q1QTLcS.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Planta medicinal 4 (Riñonina)</a><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[No hay mano ganadora [Pasado] [Priv. Dead Man's Hand]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3375</link>
			<pubDate>Mon, 09 Mar 2026 16:47:25 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=530">Hyákinthos</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3375</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">“<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bitácora del médico de a bordo</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Día 40 de verano, año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">11:00 p.m.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Little Garden</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Me he visto en la necesidad de hacer un espacio, en las páginas de este cuaderno, a un suceso no médico. Bueno, si se ve desde un punto de vista físico, porque si lo tomamos desde un punto de vista mental, seguro que más de un <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">psiquiatra o psicólogo</span> querría estudiar el caso, de hecho… Tal vez, cuando salga de esta isla y llegue a una con civilización, <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">consiga libros</span> de esas ramas, pues la curiosidad ha empezado a ganarme. Lo subrayo para no olvidarlo.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Pero, me estoy desviando del tema principal. ¿Por dónde iba? ¡Ah sí! Hoy ha sucedido algo que ha dejado al resto de la tripulación en shock y, con el resto de la tripulación me refiero a Merlot, Maki y Thrym, pues, desde hace días no sabemos nada de Jensen y, hoy, ni la cocinera bonita ni Ashveil han sobrevivido a los sucesos que narraré a continuación.” </span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hizo una pausa. La tinta del bolígrafo hizo un manchón en el papel cuando colocó el punto final del último párrafo escrito. El médico chasqueó la lengua y giró su cabeza para llamar a Jensen, el tirador, para que le pasara un papel para limpiar la punta de la pluma, pero su mente le jugó una mala pasada. Aun cuando acababa de escribirlo, se le hacía extraño que aquel hombre de cabellos negros no estuviera en la habitación. No, lo raro es que no hubiera nadie en la habitación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus ojos dorados repasaron el cuarto de canto a canto, los dos camarotes que no le correspondían lucían vacíos, fríos, demasiado ordenados, como las camas de las habitaciones que promocionan en revistas: tan perfecta que es imposible que sea un lugar habitable. La suya era la única levemente desordenada, con las almohadas fuera de lugar y las sábanas arrugadas. El caos en la habitación solía ser más que eso.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Suspiró y se levantó del escritorio para, él mismo, alcanzar el trozo de papel que usó para limpiar la tinta que aún goteaba desde la punta de la pluma y, mientras hacía eso, aprovechó para mirar por la ventana hacia el exterior. La noche estaba despejada, las estrellas se veían con claridad en el cielo, la marea estaba baja y el mar calmo. Esa vista lo hizo soltar una risa burlesca. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—A esto le llaman la calma después de la tormenta.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Caminó hasta dar con la otra ventana y, desde ahí, pudo ver al gigante dormir. Esperaba que Merlot y Maki hicieran lo mismo, porque después de lo vivido solo se le ocurrió sedarlas para que pudieran tranquilizarse, en especial a Merlot. No debían despertar hasta el día siguiente, lo sabía bien, pero aun así sintió la necesidad de deslizarse hacia la habitación de las chicas para comprobarlo; sin embargo, una voz en su cabeza lo detuvo antes de si quiera llegar a abrir la puerta de su ahora solitaria habitación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—No. Debo aprovechar la calma para escribir lo ocurrido.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entonces sus pasos se desviaron y lo guiaron de regreso a su asiento. No dudó en sentarse. Ajustó luego la luz de la lámpara y, con la irónica tranquilidad que le daba aquella noche, su mente se concentró en la escritura, en narrar los hechos como los recordaba antes de que estos murieran en su frágil memoria.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">“Desde que salimos del South Blue, nuestras interacciones con quien se hacía llamar nuestro capitán, Ashveil, se hicieron cada vez más y más escasas. No puedo recordar bien los sucesos de la noche en que bajamos por esa montaña invertida, cuyo nombre no puedo recordar,  sé que nos separamos por un momento, que hubo una pelea o algo así y que, después, nos reagrupamos. Ashveil no estaba ahí, pero un cocinero de otra tripulación se encargó de decirnos que viajaría con él hasta la primera isla de esta corriente del Grand Line.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Y así fue.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">El cocinero lo llevó hasta ese lugar que se llama Whisky…algo…y, cuando creímos que las cosas volverían a la normalidad, el “capitán” desapareció de nuevo. </span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Este es el tipo de cosas que temía que sucedieran cuando salimos del South Blue. Nunca debimos dejar ese mar.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Al final, tuvimos que zarpar de aquella isla y eso nos trajo hasta aquí. Thrym lo llama Little Garden. Ninguno de los que viajamos creímos que veríamos de nuevo a Ashveil, pero hoy, el destino nos dio una gran sorpresa. Una que demostró que, en los mares, no hay ninguna apuesta segura.”</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 40 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">7:00 a.m.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Little Garden</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Solo había una razón por la que Hyak estaba despierto a tan tempranas horas de la mañana: tenía hambre. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La noche anterior se quedó despierto hasta tarde, estudiando la fisiología de una planta que descubrió el día anterior en la isla. Estuvo tan concentrado que olvidó cenar. Ahora sufría las consecuencias, su estómago lo había despertado, rogando por comida.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Menos mal que no se perdió, no por mucho tiempo, en el camino desde su cuarto a la cocina, en donde, con solo entrar, sintió el calor de una estufa recién usada, de alimentos recién hechos. Ojalá pudiera sentir el olor de estos sin tener que acercarlos a su nariz.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La Oni, responsable de aquellas maravillas culinarias que se presentaban frente a los ojos del doctor, parpadeó un par de veces, sorprendida de verlo ahí a esas horas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Buenos días —</span>. El médico habló y eso hizo que la enorme mujer espabilara y cerrara la boca que había dejado abierta como si intentara decir algo. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—No estas alucinando, cocinera, de verdad soy yo…El hambre le ha ganado al sueño… ¿Qué tienes para desayuno esta mañana?</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se recostó al marco de la puerta, haciendo que sus mechones de cabello mojado —por el baño que se dio antes de salir de su cuarto —, se pegaran a la madera del barco, mientras que la oni se movía con gracia por la cocina para servir un plato que pensó que tendría que guardar en el horno hasta después del mediodía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Tostadas de atún ahumado con queso crema y guacamole —</span>. Puso el plato en la mesa de la cocina y sirvió una taza de café negro y bien cargado que dejó al lado del plato, humeando, luciendo tentador. El médico no dudó en acercarse.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Siempre tan eficiente, gracias, cocinera —</span>. El hombre le dedicó una sonrisa a la chica, una que ella le devolvió antes de girarse para seguir con su trabajo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Todo parecía normal esa mañana…hasta que, luego de que el médico diera un par de bocados, un estruendo que evocaba a trozos de madera chocando con la arena y las piedras de la costa, llenó la cocina. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El pelirrosa palideció por un momento y casi se ahogó con el café que en ese momento estaba tomando. Creyó, por un instante, que fue su imaginación, pero la expresión en la cara de la cocinera y la manera apresurada en la que apagó la estufa y dejó a un lado sus utensilios, le hizo darse cuenta de que el ruido había sido muy real.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Qué fue eso? —</span>Se acercó a la ventana para mirar desde ahí, debía estar seguro de que lo que haya sido eso no era un peligro para nadie y, ciertamente, parecía no serlo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Ese es… —</span>Cuando la mujer habló, él se giró para verla, vio su rostro pálido, sorprendido y, ahora, ella no era la única esa mañana que creía haber tenido una alucinación, él empezaba a creer que también estaba bajo los efectos de alguna sustancia alucinógena.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Ashveil… —</span>Apenas pronunció la última sílaba para el momento en que, tanto él como Odeth, dieron media vuelta para salir de la cocina, a toda prisa y bajar por la escalera de cuerda del barco hasta la arena para correr hacia el lado del hombre responsable de que viajaran a este lado del océano. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Esto era como un sueño. Solo que aún no podía decir si era bueno o malo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El moreno estaba aturdido en la arena, no inconsciente, solo mareado, con la piel y el cabello tostados por el sol, con signos de deshidratación que eran notables en sus labios resquebrajados. Lucía más delgado de lo normal. Su ropa estaba sucia, mojada y rasgada en algunas partes, además, con el venía una criatura enorme, de al menos unos dos metros, que estaba igual de mojada que el humano. Estaba jadeando y, cuando el médico se acercó, a pesar de que hizo amago para defenderse, su cabeza cayó a un lado, cansado. Ni el animal ni el hombre tenían fuerzas para luchar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Cómo es posible? —</span>El médico se agachó. Tocó la frente del “capitán”, estaba frío. Luego midió su pulso, era lento. El pelirrosa terminó por levantarse y chasquear la lengua. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Cocinera…Llévalos a la cocina…a ambos. Recuesta a Ashveil en la mesa si es necesario —</span>. Decidió que los llevara a la cocina porque, desde donde estaban, era la habitación más cercana y la más caliente del barco. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Dales de beber agua, a sorbos cortos y lentos. Si no puede beber, empapa una toalla y pásala por su bocas. Aún no les des comida, podría hacerles mal. Yo buscaré el botiquín en mi habitación y despertaré a los demás —</span>. El médico habló con tanta seriedad que la mujer terminó asintiendo sin rechistar y, así, ambos se pusieron en camino a hacer sus respectivas labores.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mujer se echó al hombre moribundo encima. Miró al animal y se disculpó en silencio, lo llevaría cuando ubicara al “capitán” en la cocina, mientras tanto, el médico subió a prisa por la escalera, se perdió en los pasillos interiores del barco y, cuando llegó a su habitación, entró con rapidez para buscar el botiquín y, cuando salió, corrió hacia cubierta…Ahí estaban durmiendo Thrym y María Merlot.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¡María! ¡THRYM! —</span>Al mencionar el nombre del gigante, no solo lo gritó, si no que también le dio un golpe en uno de sus brazos, pues un simple toquecito no habría bastado para despertar al enorme pelirrojo. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Ashveil volvió…Odeth y yo lo encontramos en la playa. Esta moribundo y trajo consigo a una criatura extraña y amarilla. Tómense unos segundos para estirar sus músculos y luego, los veo en la cocina —</span>. No dio más explicaciones, solo que, antes de correr de regreso con Odeth, pensó en avisarle a Maki, al final decidió que era mejor dejarla descansar, a fin de cuentas, su brazo se estaba recuperando aún y, aunque ya estaba mejor, prefería no arriesgarla. Sacudió la cabeza y se apresuró a ir con la cocinera, ya hablaría con Maki más adelante. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Para cuando regresó a la cocina, tanto Ashveil como el animal amarillo estaban ahí. Odeth había hecho lo que él le dijo. Más tarde se maldeciría por eso.</div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Botiquín. Solo abrir en caso de emergencia</span>
					</div>
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					<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Vicio = Olor a Menta<br />
Olvidadizo = No recuerda el nombre de Odeth.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.imgur.com/jcXWtge.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: jcXWtge.jpeg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">“<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bitácora del médico de a bordo</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Día 40 de verano, año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">11:00 p.m.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Little Garden</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Me he visto en la necesidad de hacer un espacio, en las páginas de este cuaderno, a un suceso no médico. Bueno, si se ve desde un punto de vista físico, porque si lo tomamos desde un punto de vista mental, seguro que más de un <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">psiquiatra o psicólogo</span> querría estudiar el caso, de hecho… Tal vez, cuando salga de esta isla y llegue a una con civilización, <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">consiga libros</span> de esas ramas, pues la curiosidad ha empezado a ganarme. Lo subrayo para no olvidarlo.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Pero, me estoy desviando del tema principal. ¿Por dónde iba? ¡Ah sí! Hoy ha sucedido algo que ha dejado al resto de la tripulación en shock y, con el resto de la tripulación me refiero a Merlot, Maki y Thrym, pues, desde hace días no sabemos nada de Jensen y, hoy, ni la cocinera bonita ni Ashveil han sobrevivido a los sucesos que narraré a continuación.” </span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hizo una pausa. La tinta del bolígrafo hizo un manchón en el papel cuando colocó el punto final del último párrafo escrito. El médico chasqueó la lengua y giró su cabeza para llamar a Jensen, el tirador, para que le pasara un papel para limpiar la punta de la pluma, pero su mente le jugó una mala pasada. Aun cuando acababa de escribirlo, se le hacía extraño que aquel hombre de cabellos negros no estuviera en la habitación. No, lo raro es que no hubiera nadie en la habitación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus ojos dorados repasaron el cuarto de canto a canto, los dos camarotes que no le correspondían lucían vacíos, fríos, demasiado ordenados, como las camas de las habitaciones que promocionan en revistas: tan perfecta que es imposible que sea un lugar habitable. La suya era la única levemente desordenada, con las almohadas fuera de lugar y las sábanas arrugadas. El caos en la habitación solía ser más que eso.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Suspiró y se levantó del escritorio para, él mismo, alcanzar el trozo de papel que usó para limpiar la tinta que aún goteaba desde la punta de la pluma y, mientras hacía eso, aprovechó para mirar por la ventana hacia el exterior. La noche estaba despejada, las estrellas se veían con claridad en el cielo, la marea estaba baja y el mar calmo. Esa vista lo hizo soltar una risa burlesca. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—A esto le llaman la calma después de la tormenta.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Caminó hasta dar con la otra ventana y, desde ahí, pudo ver al gigante dormir. Esperaba que Merlot y Maki hicieran lo mismo, porque después de lo vivido solo se le ocurrió sedarlas para que pudieran tranquilizarse, en especial a Merlot. No debían despertar hasta el día siguiente, lo sabía bien, pero aun así sintió la necesidad de deslizarse hacia la habitación de las chicas para comprobarlo; sin embargo, una voz en su cabeza lo detuvo antes de si quiera llegar a abrir la puerta de su ahora solitaria habitación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—No. Debo aprovechar la calma para escribir lo ocurrido.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entonces sus pasos se desviaron y lo guiaron de regreso a su asiento. No dudó en sentarse. Ajustó luego la luz de la lámpara y, con la irónica tranquilidad que le daba aquella noche, su mente se concentró en la escritura, en narrar los hechos como los recordaba antes de que estos murieran en su frágil memoria.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">“Desde que salimos del South Blue, nuestras interacciones con quien se hacía llamar nuestro capitán, Ashveil, se hicieron cada vez más y más escasas. No puedo recordar bien los sucesos de la noche en que bajamos por esa montaña invertida, cuyo nombre no puedo recordar,  sé que nos separamos por un momento, que hubo una pelea o algo así y que, después, nos reagrupamos. Ashveil no estaba ahí, pero un cocinero de otra tripulación se encargó de decirnos que viajaría con él hasta la primera isla de esta corriente del Grand Line.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Y así fue.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">El cocinero lo llevó hasta ese lugar que se llama Whisky…algo…y, cuando creímos que las cosas volverían a la normalidad, el “capitán” desapareció de nuevo. </span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Este es el tipo de cosas que temía que sucedieran cuando salimos del South Blue. Nunca debimos dejar ese mar.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Al final, tuvimos que zarpar de aquella isla y eso nos trajo hasta aquí. Thrym lo llama Little Garden. Ninguno de los que viajamos creímos que veríamos de nuevo a Ashveil, pero hoy, el destino nos dio una gran sorpresa. Una que demostró que, en los mares, no hay ninguna apuesta segura.”</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 40 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">7:00 a.m.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Little Garden</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Solo había una razón por la que Hyak estaba despierto a tan tempranas horas de la mañana: tenía hambre. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La noche anterior se quedó despierto hasta tarde, estudiando la fisiología de una planta que descubrió el día anterior en la isla. Estuvo tan concentrado que olvidó cenar. Ahora sufría las consecuencias, su estómago lo había despertado, rogando por comida.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Menos mal que no se perdió, no por mucho tiempo, en el camino desde su cuarto a la cocina, en donde, con solo entrar, sintió el calor de una estufa recién usada, de alimentos recién hechos. Ojalá pudiera sentir el olor de estos sin tener que acercarlos a su nariz.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La Oni, responsable de aquellas maravillas culinarias que se presentaban frente a los ojos del doctor, parpadeó un par de veces, sorprendida de verlo ahí a esas horas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Buenos días —</span>. El médico habló y eso hizo que la enorme mujer espabilara y cerrara la boca que había dejado abierta como si intentara decir algo. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—No estas alucinando, cocinera, de verdad soy yo…El hambre le ha ganado al sueño… ¿Qué tienes para desayuno esta mañana?</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se recostó al marco de la puerta, haciendo que sus mechones de cabello mojado —por el baño que se dio antes de salir de su cuarto —, se pegaran a la madera del barco, mientras que la oni se movía con gracia por la cocina para servir un plato que pensó que tendría que guardar en el horno hasta después del mediodía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Tostadas de atún ahumado con queso crema y guacamole —</span>. Puso el plato en la mesa de la cocina y sirvió una taza de café negro y bien cargado que dejó al lado del plato, humeando, luciendo tentador. El médico no dudó en acercarse.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Siempre tan eficiente, gracias, cocinera —</span>. El hombre le dedicó una sonrisa a la chica, una que ella le devolvió antes de girarse para seguir con su trabajo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Todo parecía normal esa mañana…hasta que, luego de que el médico diera un par de bocados, un estruendo que evocaba a trozos de madera chocando con la arena y las piedras de la costa, llenó la cocina. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El pelirrosa palideció por un momento y casi se ahogó con el café que en ese momento estaba tomando. Creyó, por un instante, que fue su imaginación, pero la expresión en la cara de la cocinera y la manera apresurada en la que apagó la estufa y dejó a un lado sus utensilios, le hizo darse cuenta de que el ruido había sido muy real.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Qué fue eso? —</span>Se acercó a la ventana para mirar desde ahí, debía estar seguro de que lo que haya sido eso no era un peligro para nadie y, ciertamente, parecía no serlo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Ese es… —</span>Cuando la mujer habló, él se giró para verla, vio su rostro pálido, sorprendido y, ahora, ella no era la única esa mañana que creía haber tenido una alucinación, él empezaba a creer que también estaba bajo los efectos de alguna sustancia alucinógena.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Ashveil… —</span>Apenas pronunció la última sílaba para el momento en que, tanto él como Odeth, dieron media vuelta para salir de la cocina, a toda prisa y bajar por la escalera de cuerda del barco hasta la arena para correr hacia el lado del hombre responsable de que viajaran a este lado del océano. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Esto era como un sueño. Solo que aún no podía decir si era bueno o malo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El moreno estaba aturdido en la arena, no inconsciente, solo mareado, con la piel y el cabello tostados por el sol, con signos de deshidratación que eran notables en sus labios resquebrajados. Lucía más delgado de lo normal. Su ropa estaba sucia, mojada y rasgada en algunas partes, además, con el venía una criatura enorme, de al menos unos dos metros, que estaba igual de mojada que el humano. Estaba jadeando y, cuando el médico se acercó, a pesar de que hizo amago para defenderse, su cabeza cayó a un lado, cansado. Ni el animal ni el hombre tenían fuerzas para luchar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¿Cómo es posible? —</span>El médico se agachó. Tocó la frente del “capitán”, estaba frío. Luego midió su pulso, era lento. El pelirrosa terminó por levantarse y chasquear la lengua. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Cocinera…Llévalos a la cocina…a ambos. Recuesta a Ashveil en la mesa si es necesario —</span>. Decidió que los llevara a la cocina porque, desde donde estaban, era la habitación más cercana y la más caliente del barco. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Dales de beber agua, a sorbos cortos y lentos. Si no puede beber, empapa una toalla y pásala por su bocas. Aún no les des comida, podría hacerles mal. Yo buscaré el botiquín en mi habitación y despertaré a los demás —</span>. El médico habló con tanta seriedad que la mujer terminó asintiendo sin rechistar y, así, ambos se pusieron en camino a hacer sus respectivas labores.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mujer se echó al hombre moribundo encima. Miró al animal y se disculpó en silencio, lo llevaría cuando ubicara al “capitán” en la cocina, mientras tanto, el médico subió a prisa por la escalera, se perdió en los pasillos interiores del barco y, cuando llegó a su habitación, entró con rapidez para buscar el botiquín y, cuando salió, corrió hacia cubierta…Ahí estaban durmiendo Thrym y María Merlot.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—¡María! ¡THRYM! —</span>Al mencionar el nombre del gigante, no solo lo gritó, si no que también le dio un golpe en uno de sus brazos, pues un simple toquecito no habría bastado para despertar al enorme pelirrojo. <span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">—Ashveil volvió…Odeth y yo lo encontramos en la playa. Esta moribundo y trajo consigo a una criatura extraña y amarilla. Tómense unos segundos para estirar sus músculos y luego, los veo en la cocina —</span>. No dio más explicaciones, solo que, antes de correr de regreso con Odeth, pensó en avisarle a Maki, al final decidió que era mejor dejarla descansar, a fin de cuentas, su brazo se estaba recuperando aún y, aunque ya estaba mejor, prefería no arriesgarla. Sacudió la cabeza y se apresuró a ir con la cocinera, ya hablaría con Maki más adelante. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Para cuando regresó a la cocina, tanto Ashveil como el animal amarillo estaban ahí. Odeth había hecho lo que él le dijo. Más tarde se maldeciría por eso.</div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Botiquín. Solo abrir en caso de emergencia</span>
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					<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Karmas</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Vicio = Olor a Menta<br />
Olvidadizo = No recuerda el nombre de Odeth.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta</span>
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					<img src="https://i.imgur.com/jcXWtge.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: jcXWtge.jpeg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Seis veranos de silencios :: VI :: PR :: Fic.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3373</link>
			<pubDate>Sun, 08 Mar 2026 10:28:23 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=528">Maria Merlot</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3373</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<iframe width="600" height="60" src="https://www.youtube.com/embed/ju2Q9qujEo8?si=4WJFP6lV-kh3PHDI" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><br />
<br />
…………………….<br />
<br />
</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En algún lugar de la Costa, Little Garden.<br />
Día 39 de Verano.<br />
Año 17.<br />
12:01 a.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las memorias…<br />
De un tiempo lejano…<br />
Siempre regresaban en esta fecha…</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María Merlot, nombre impuesto por el Capitán Borracho, miraba el cielo estrellado sentada en el mascarón del Flush Royal. Un minuto exacto pasó desde que comenzó ese día, uno que nunca olvidaría, uno que se grabó con lágrimas y sangre en su corazón. Seis largos años se cumplían, un parpadeo irrisorio en la vida de cualquiera, una eternidad condenatoria en la suya. Lo sabía, fue su culpa… por querer ir a ver a los gusanos bioluminiscentes. Una capricho infantil que cambió por completo el curso de su destino, y apagó la luz más brillante que conoció alguna vez.<br />
<br />
Una lágrima escapó de sus ojos, sin esfuerzo, sin opción. Recorrido su mejilla, cayó al inmenso mar. Odiaba recordar, tanto que lo evitaba entre sus desvaríos y ensoñaciones pero le resultaba imposible no hacerlo, como lo hacía cada día 39 de verano, desde el año 11. Su corazón se apretaba, se desgarraba… al saber que él ya no nadaba en las aguas del mundo azul. Posiblemente si lo hiciera, entre las nubes del cielo, en la inmensidad del firmamento como un ángel, como una estrella. Más lágrimas dejaron sus orbes, el sufrimiento silencioso dirigido a aquel que ya no estaba. <br />
<br />
Las últimas semanas en Little Garden la tenían maniatada, comparable a las atrocidades que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pedro Francesco Ruíz De León Madrigal</span> cometió contra ella. Sin embargo, había una diferencia significativa, aprendió a recluirse en su mente mientras estuvo bajo el yugo del tritón, pero los últimos eventos en general, y ese día en particular, le impedían dejar de pensar, su único refugio se convirtió en la prisión más dolorosa hasta ahora. <br />
<br />
La semi sirena se levantó, el viento movió su larga cabellera rosada. Vio la isla a lo lejos, las olas romper en la playa, sus ojos veían todo tan claro, a pesar de estar empañados por las lágrimas derramadas. Sin dudar, dio un paso al vacío. La nada la recibió, la abrazó y la hizo caer. Así se sentía, como un cascarón muerto. El mar la cobijó entre sus pliegues, ella solo se dejó arrastrar al fondo. Una hoja al viento. Un algo entre la corriente. Una existencia inútil e incapaz.<br />
<br />
Aún no podía mirar a los ojos a su hermana, quien resultó gravemente herida. Aún sentía el remordimiento carcomiendo cada parte de su esencia. Sobrevivió a un gigante iracundo, estaba a salvo en las manos de Hyakinthos… pero hace seis años no resultó así, en aquel tiempo todo terminó… en la muerte de su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">querido Leviatán</span>.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Si supiera que esta fuese la última vez,<br />
Que te veo salir por esa puerta,<br />
Te daría un abrazo, un beso,<br />
Te llamaría de nuevo para darte más.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Las lágrimas volvieron a salir, nunca las forzó… solo fluian sin control, sus emociones le ganaron, y en esa conmemoración, la destrozaba por dentro. Él murió por su culpa, todos fueron masacrados, y ella terminó como el juguete del causante de la peor puesta en escena de su vida. María flotaba en las profundidades, se dejaba arrastrar mientras su mente viajaba al día que lo conoció. No supo cuánto tiempo pasó sumergida en aquella jaula pero él fue luz entre la oscuridad. Al principio su apariencia la asustó pero luego descubrió que la verdadera monstruosidad reside en el interior de cada uno.<br />
<br />
La conversación fuera de la casa: un columpio, un árbol de manzanas, un futuro brillante. Tantos planes, tantas cosas por hacer juntos. Si pudiera retroceder el tiempo, lo abrazaría mucho más, le diría que no salieran ese día, que se quedaran en casa, que se encerraran hasta que los Piratas del Abismos dejaran esas aguas. Si pudiera regresar a su lado… a ese tiempo de felicidad... haría todo, haría nada.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Si supiera que esta fuera la última vez,<br />
Que voy a oír tu voz,<br />
Grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas,<br />
Una y otra vez indefinidamente.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El agua fría la envolvía pero en sus orbes las lágrimas le recordaban la calidez de la vida, el tormento de las pérdidas. Si hubiera sabido que no lo volvería a ver jamás… ¿Que habría hecho? Posiblemente llorar desconsolada, negando ese cruel destino que representaría su ausencia. Su voz paternal y amable, sus gestos torpes pero protectores, su esencia intimidante pero amigable. María se portó bien, o eso intento en su infantil forma de ser, la edad y la amnesia no ayudaron mucho pero no necesito más para que la nobleza de su padre adoptivo hiciera emanar su propio buen corazón. Una sonrisa triste se apoderó de sus finos labios, el recuerdo del atomizador… la forma de educarla. La fémina, dejó de ser arrastrada, nado hasta dónde comenzaba la isla, un montón de piedras siendo azotadas suavemente por la marea. Aunque primeramente, pensó en ir hacia la playa...<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Me mentiste, Papá...</span>— susurro con acongoja mientras salía del agua, sentándose en una roca sobresaliente — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… dijiste que me salvarías…</span> — la voz se quebró, la voz iba cargada de dolor y agonía, de una profunda tristeza que la atormentaba cuando recordaba su tiempo juntos —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Si tan solo… me hubieras dejado atrás… tu… aún… </span>— no pudo decir más, sus lágrimas, ahora visibles fuera del agua, volvieron a salir en torrentes. Le gritó que se fuera, que se salvará, pero él no la escuchó, no le hizo caso. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No la abandonó.<br />
La mirada de determinación del cangrejo.<br />
La hizo tener esperanzas.<br />
Pero el abrazo del tritón.<br />
La llevó al abismo.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… sé que no te gustaría verme así, lo sé… pero no puedo evitarlo si pienso en ti, no hoy cuando he estado seis años sin ti. Pedro dijo que no iba a necesitarse, él ni se imagina cuanto te necesito, siempre lo haré en esta y todas las vidas, Papá</span> — musitó con las cuchillas de la reminiscencia clavándose en su corazón, llegando a su alma y haciéndola trizas sin piedad.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo,<br />
Diría te quiero,<br />
Y no asumiría tontamente,<br />
Que ya lo sabes.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… te extraño tanto, Papá </span>— llevó las manos a los ojos y limpio sus propias lágrimas, aunque estas volvían a salir, el grifo del afligimiento y melancolía fue abierto. ¿Cuántas veces le dijo que lo quería? ¿Él lo sabría? Ella siempre pensó que si, que en cada abrazo, cada palabra, cada gesto, cada sonrisa… él sabía cuánto lo amaba. Él le enseñó a amar, le dio una familia… le mostró lo que ahora añoraba, y sabría que nunca tendría. No después de qué los Piratas del Abismo, y en especial Pedro Francesco Ruíz De León Madrigal, la quebraban física, emocional y mentalmente. Y sin contar, que ahora tenía un Wanted de Criminal… lo cual, la hizo sonreír con ironía, siendo ella una víctima de verdaderos criminales — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… nos estuviéramos riendo de ese “Se Busca” ¿Verdad, Papá? Aunque seguro hubieras usado el atomizador antes… para reprenderme por juntarme con Piratas. Igual, los querrías como yo los quiero, porque verías cómo cuidan de mí… aunque yo no pueda cuidar de ellos. Soy tan inútil, ojalá pudiera… hacer más por ellos, como no pude hacer por ti </span>— levantó la mirada al cielo, es el lugar dónde estaría el cangrejo siendo un ángel de alas blancas como el Principio Einarr pero entre las nubes, o una brillante estrella.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Siempre hay un mañana y la vida,<br />
Nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien,<br />
Pero por si me equivoco,<br />
y hoy es todo lo que nos queda.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> …¿Sabes? </span>— preguntó con la desolación que esa noche la embargaba, una más profunda reforzada con la que venía arrastrando por la situación con la Valkiria Besada por el Sol — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… he conocido varios marines… seguro te agradarían, tal vez hasta hubieran peleado codo a codo… </span>— sorbió por la nariz trayendo a su mente un destello blanco y uno rojo — … <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Malvavisco. Increíblemente guapo, y con ojos tan azules y profundos como el océano. Me dijo que mi nombre era bonito, justo como tú lo hiciste Papá. Él me escucho, él entendió, el me hizo reír. Supongo que también utilizarías el atomizador en Malvavisco, muchas veces… demasiadas veces... es peor que yo...</span> — recordar al de ojos color “ciruelas”, la hizo esbozar una pequeña sonrisa, y más porque eran tan parecidos que hubieran sacado cañas al caparazón del cangrejo rojo — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… y el otro… él es más complicado. El Perfecto Marine Pelirrojo seguro te llenaría de orgullo por todo lo que representa, hasta sus modales… y eso me haría enfurruñar, que tu atención fuera hacía él. Tendría que golpearlo, quizás molestarlo, mucho… demasiado… </span>— imaginarse la escena en su cabeza la hizo olvidar por un momento el dolor que sentía, mostrando una sonrisa un poco más propia de si misma. La historia en su cabeza, de algo que nunca pasaría — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… él me desconcierta, Papá. Me hace recordar lo que nunca podre tener: una vida normal. Es un tonto perfecto marine pelirrojo… rojo como lo eras tu. Si, no tengo la menor duda… te hubiera agradado <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Bertram Gaufrid</span></span> — dijo su nombre, un nombre tan único como su portador. De todas las personas, y no personas, que había conocido, él era quien más inquietud le causaba. No sabia como tratarlo más allá de la locura del matrimonio. Él parecía seguirle la corriente, aunque no diera la impresión de saber sonreír o jugar. La descolocaba, por suerte no lo volvería a ver, solo sería un episodio en su vida, desvaneciéndose con el paso de los días. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Me gustaría decirte cuanto te quiero,<br />
Que nunca te olvidaré.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… Seis largos años sin ti, Levi. Y aunque pasen mil más mi corazón siempre te recordará, llorara de tristeza y felicidad, por haberte perdido, por haberte conocido </span>— se quedó ahí sobre las rocas, abrazando sus piernas, dejando que las lagrimas volvieran a empañar sus ojos — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… no importa que haga, no importa lo sucia que este. Sé que tu estarás esperándome al final de esta miserable vida, solo eso me da fuerzas para seguir y no tener miedo, saber que estarás ahí, con tu sonrisa, con tu pinza, con tu inmenso cariño… </span>— su voz se fue apagando envuelto en el quebranto de su reflexión —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … nunca olvides, cuanto te amo, Papá</span> — ella lo hacía, si el cangrejo aun viviera… todo sería tan diferente.<br />
<br />
Se levanto y salto al mar, dejándose arrastrar nuevamente a las profundidades, dónde aquella historia había comenzado, dónde aquella historia había acabado.</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">THE END.</span></span></div>
<br />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen:</span> María recuerda a su padre Cangrejo, quien murió el 39 de Verano del año 11 a manos de los Piratas del Abismo. Primero esta posicionada en el mascaron del Flush Royal, luego se sumerge al mar, y termina en unas rocas, dónde solo se puede llegar nadando. Ahí habla con el recuerdo de su padre, le cuenta sobre dos marines. Y le dice lo mucho que lo extraña, pero sobre todo, cuando lo ama. María se vuelve a sumergir al mar.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tema Precedente:</span> <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2825" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">¿Crónicas de un nunca jamás?</a><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Nota:</span> El poema que acompaña mi post se titula "Si Supiera" de Gabriel García Márquez.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas:</span> <br />
<br />
Positivos: Belleza, Toque Divino, Sentidos Aumentados (Vista).<br />
Negativos: Charlatán, Sin Orientación.<br />
<br />

				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<iframe width="600" height="60" src="https://www.youtube.com/embed/ju2Q9qujEo8?si=4WJFP6lV-kh3PHDI" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><br />
<br />
…………………….<br />
<br />
</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En algún lugar de la Costa, Little Garden.<br />
Día 39 de Verano.<br />
Año 17.<br />
12:01 a.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Las memorias…<br />
De un tiempo lejano…<br />
Siempre regresaban en esta fecha…</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María Merlot, nombre impuesto por el Capitán Borracho, miraba el cielo estrellado sentada en el mascarón del Flush Royal. Un minuto exacto pasó desde que comenzó ese día, uno que nunca olvidaría, uno que se grabó con lágrimas y sangre en su corazón. Seis largos años se cumplían, un parpadeo irrisorio en la vida de cualquiera, una eternidad condenatoria en la suya. Lo sabía, fue su culpa… por querer ir a ver a los gusanos bioluminiscentes. Una capricho infantil que cambió por completo el curso de su destino, y apagó la luz más brillante que conoció alguna vez.<br />
<br />
Una lágrima escapó de sus ojos, sin esfuerzo, sin opción. Recorrido su mejilla, cayó al inmenso mar. Odiaba recordar, tanto que lo evitaba entre sus desvaríos y ensoñaciones pero le resultaba imposible no hacerlo, como lo hacía cada día 39 de verano, desde el año 11. Su corazón se apretaba, se desgarraba… al saber que él ya no nadaba en las aguas del mundo azul. Posiblemente si lo hiciera, entre las nubes del cielo, en la inmensidad del firmamento como un ángel, como una estrella. Más lágrimas dejaron sus orbes, el sufrimiento silencioso dirigido a aquel que ya no estaba. <br />
<br />
Las últimas semanas en Little Garden la tenían maniatada, comparable a las atrocidades que <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pedro Francesco Ruíz De León Madrigal</span> cometió contra ella. Sin embargo, había una diferencia significativa, aprendió a recluirse en su mente mientras estuvo bajo el yugo del tritón, pero los últimos eventos en general, y ese día en particular, le impedían dejar de pensar, su único refugio se convirtió en la prisión más dolorosa hasta ahora. <br />
<br />
La semi sirena se levantó, el viento movió su larga cabellera rosada. Vio la isla a lo lejos, las olas romper en la playa, sus ojos veían todo tan claro, a pesar de estar empañados por las lágrimas derramadas. Sin dudar, dio un paso al vacío. La nada la recibió, la abrazó y la hizo caer. Así se sentía, como un cascarón muerto. El mar la cobijó entre sus pliegues, ella solo se dejó arrastrar al fondo. Una hoja al viento. Un algo entre la corriente. Una existencia inútil e incapaz.<br />
<br />
Aún no podía mirar a los ojos a su hermana, quien resultó gravemente herida. Aún sentía el remordimiento carcomiendo cada parte de su esencia. Sobrevivió a un gigante iracundo, estaba a salvo en las manos de Hyakinthos… pero hace seis años no resultó así, en aquel tiempo todo terminó… en la muerte de su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">querido Leviatán</span>.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Si supiera que esta fuese la última vez,<br />
Que te veo salir por esa puerta,<br />
Te daría un abrazo, un beso,<br />
Te llamaría de nuevo para darte más.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Las lágrimas volvieron a salir, nunca las forzó… solo fluian sin control, sus emociones le ganaron, y en esa conmemoración, la destrozaba por dentro. Él murió por su culpa, todos fueron masacrados, y ella terminó como el juguete del causante de la peor puesta en escena de su vida. María flotaba en las profundidades, se dejaba arrastrar mientras su mente viajaba al día que lo conoció. No supo cuánto tiempo pasó sumergida en aquella jaula pero él fue luz entre la oscuridad. Al principio su apariencia la asustó pero luego descubrió que la verdadera monstruosidad reside en el interior de cada uno.<br />
<br />
La conversación fuera de la casa: un columpio, un árbol de manzanas, un futuro brillante. Tantos planes, tantas cosas por hacer juntos. Si pudiera retroceder el tiempo, lo abrazaría mucho más, le diría que no salieran ese día, que se quedaran en casa, que se encerraran hasta que los Piratas del Abismos dejaran esas aguas. Si pudiera regresar a su lado… a ese tiempo de felicidad... haría todo, haría nada.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Si supiera que esta fuera la última vez,<br />
Que voy a oír tu voz,<br />
Grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas,<br />
Una y otra vez indefinidamente.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El agua fría la envolvía pero en sus orbes las lágrimas le recordaban la calidez de la vida, el tormento de las pérdidas. Si hubiera sabido que no lo volvería a ver jamás… ¿Que habría hecho? Posiblemente llorar desconsolada, negando ese cruel destino que representaría su ausencia. Su voz paternal y amable, sus gestos torpes pero protectores, su esencia intimidante pero amigable. María se portó bien, o eso intento en su infantil forma de ser, la edad y la amnesia no ayudaron mucho pero no necesito más para que la nobleza de su padre adoptivo hiciera emanar su propio buen corazón. Una sonrisa triste se apoderó de sus finos labios, el recuerdo del atomizador… la forma de educarla. La fémina, dejó de ser arrastrada, nado hasta dónde comenzaba la isla, un montón de piedras siendo azotadas suavemente por la marea. Aunque primeramente, pensó en ir hacia la playa...<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Me mentiste, Papá...</span>— susurro con acongoja mientras salía del agua, sentándose en una roca sobresaliente — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… dijiste que me salvarías…</span> — la voz se quebró, la voz iba cargada de dolor y agonía, de una profunda tristeza que la atormentaba cuando recordaba su tiempo juntos —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Si tan solo… me hubieras dejado atrás… tu… aún… </span>— no pudo decir más, sus lágrimas, ahora visibles fuera del agua, volvieron a salir en torrentes. Le gritó que se fuera, que se salvará, pero él no la escuchó, no le hizo caso. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No la abandonó.<br />
La mirada de determinación del cangrejo.<br />
La hizo tener esperanzas.<br />
Pero el abrazo del tritón.<br />
La llevó al abismo.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… sé que no te gustaría verme así, lo sé… pero no puedo evitarlo si pienso en ti, no hoy cuando he estado seis años sin ti. Pedro dijo que no iba a necesitarse, él ni se imagina cuanto te necesito, siempre lo haré en esta y todas las vidas, Papá</span> — musitó con las cuchillas de la reminiscencia clavándose en su corazón, llegando a su alma y haciéndola trizas sin piedad.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo,<br />
Diría te quiero,<br />
Y no asumiría tontamente,<br />
Que ya lo sabes.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… te extraño tanto, Papá </span>— llevó las manos a los ojos y limpio sus propias lágrimas, aunque estas volvían a salir, el grifo del afligimiento y melancolía fue abierto. ¿Cuántas veces le dijo que lo quería? ¿Él lo sabría? Ella siempre pensó que si, que en cada abrazo, cada palabra, cada gesto, cada sonrisa… él sabía cuánto lo amaba. Él le enseñó a amar, le dio una familia… le mostró lo que ahora añoraba, y sabría que nunca tendría. No después de qué los Piratas del Abismo, y en especial Pedro Francesco Ruíz De León Madrigal, la quebraban física, emocional y mentalmente. Y sin contar, que ahora tenía un Wanted de Criminal… lo cual, la hizo sonreír con ironía, siendo ella una víctima de verdaderos criminales — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… nos estuviéramos riendo de ese “Se Busca” ¿Verdad, Papá? Aunque seguro hubieras usado el atomizador antes… para reprenderme por juntarme con Piratas. Igual, los querrías como yo los quiero, porque verías cómo cuidan de mí… aunque yo no pueda cuidar de ellos. Soy tan inútil, ojalá pudiera… hacer más por ellos, como no pude hacer por ti </span>— levantó la mirada al cielo, es el lugar dónde estaría el cangrejo siendo un ángel de alas blancas como el Principio Einarr pero entre las nubes, o una brillante estrella.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Siempre hay un mañana y la vida,<br />
Nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien,<br />
Pero por si me equivoco,<br />
y hoy es todo lo que nos queda.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> …¿Sabes? </span>— preguntó con la desolación que esa noche la embargaba, una más profunda reforzada con la que venía arrastrando por la situación con la Valkiria Besada por el Sol — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… he conocido varios marines… seguro te agradarían, tal vez hasta hubieran peleado codo a codo… </span>— sorbió por la nariz trayendo a su mente un destello blanco y uno rojo — … <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Malvavisco. Increíblemente guapo, y con ojos tan azules y profundos como el océano. Me dijo que mi nombre era bonito, justo como tú lo hiciste Papá. Él me escucho, él entendió, el me hizo reír. Supongo que también utilizarías el atomizador en Malvavisco, muchas veces… demasiadas veces... es peor que yo...</span> — recordar al de ojos color “ciruelas”, la hizo esbozar una pequeña sonrisa, y más porque eran tan parecidos que hubieran sacado cañas al caparazón del cangrejo rojo — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… y el otro… él es más complicado. El Perfecto Marine Pelirrojo seguro te llenaría de orgullo por todo lo que representa, hasta sus modales… y eso me haría enfurruñar, que tu atención fuera hacía él. Tendría que golpearlo, quizás molestarlo, mucho… demasiado… </span>— imaginarse la escena en su cabeza la hizo olvidar por un momento el dolor que sentía, mostrando una sonrisa un poco más propia de si misma. La historia en su cabeza, de algo que nunca pasaría — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… él me desconcierta, Papá. Me hace recordar lo que nunca podre tener: una vida normal. Es un tonto perfecto marine pelirrojo… rojo como lo eras tu. Si, no tengo la menor duda… te hubiera agradado <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Bertram Gaufrid</span></span> — dijo su nombre, un nombre tan único como su portador. De todas las personas, y no personas, que había conocido, él era quien más inquietud le causaba. No sabia como tratarlo más allá de la locura del matrimonio. Él parecía seguirle la corriente, aunque no diera la impresión de saber sonreír o jugar. La descolocaba, por suerte no lo volvería a ver, solo sería un episodio en su vida, desvaneciéndose con el paso de los días. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«Me gustaría decirte cuanto te quiero,<br />
Que nunca te olvidaré.»</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… Seis largos años sin ti, Levi. Y aunque pasen mil más mi corazón siempre te recordará, llorara de tristeza y felicidad, por haberte perdido, por haberte conocido </span>— se quedó ahí sobre las rocas, abrazando sus piernas, dejando que las lagrimas volvieran a empañar sus ojos — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… no importa que haga, no importa lo sucia que este. Sé que tu estarás esperándome al final de esta miserable vida, solo eso me da fuerzas para seguir y no tener miedo, saber que estarás ahí, con tu sonrisa, con tu pinza, con tu inmenso cariño… </span>— su voz se fue apagando envuelto en el quebranto de su reflexión —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … nunca olvides, cuanto te amo, Papá</span> — ella lo hacía, si el cangrejo aun viviera… todo sería tan diferente.<br />
<br />
Se levanto y salto al mar, dejándose arrastrar nuevamente a las profundidades, dónde aquella historia había comenzado, dónde aquella historia había acabado.</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">THE END.</span></span></div>
<br />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
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					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen:</span> María recuerda a su padre Cangrejo, quien murió el 39 de Verano del año 11 a manos de los Piratas del Abismo. Primero esta posicionada en el mascaron del Flush Royal, luego se sumerge al mar, y termina en unas rocas, dónde solo se puede llegar nadando. Ahí habla con el recuerdo de su padre, le cuenta sobre dos marines. Y le dice lo mucho que lo extraña, pero sobre todo, cuando lo ama. María se vuelve a sumergir al mar.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tema Precedente:</span> <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2825" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">¿Crónicas de un nunca jamás?</a><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Nota:</span> El poema que acompaña mi post se titula "Si Supiera" de Gabriel García Márquez.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas:</span> <br />
<br />
Positivos: Belleza, Toque Divino, Sentidos Aumentados (Vista).<br />
Negativos: Charlatán, Sin Orientación.<br />
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				</div>
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