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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Drum Rockies]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 04:01:38 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[T3, Autonarrada] Cazando a los cazadores [P.A.]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3852</link>
			<pubDate>Tue, 16 Jun 2026 16:12:38 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=572">Kibai</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3852</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar: Cara Norte del Drum Rookie oriental, Isla de Drum</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fecha: 64 de invierno, año 17</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hora: 11:00 P</span></span></span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">M</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El viento arreciaba, amenazando a Kibai con despegar su cuerpo de la roca. La ventisca había azotado aquella parte de la isla durante toda la mañana y la tarde, pero el mink había pensado que tal vez en las alturas la cosa mejorase un poco. Sin embargo, en su posición actual, a más de doscientos metros sobre el nivel del suelo, aferrado con fuerza a la grieta natural que había estado usando para ascender por la pared de roca, el aire huracanado que lo rodeaba no había hecho otra cosa que aumentar su intensidad. Mientras se esforzaba por seguir ascendiendo, el mink dejó volar su mente de nuevo hacia las razones que lo habían llevado hasta allí, sin siquiera saber si todo aquel riesgo iba a valer la pena.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Todo había comenzado hacía unas cuantas horas. Kibai se encontraba en una de sus expediciones fuera de la ciudad de Sakura, cuando el olor a una sangre de animal y graves aullidos lo habían llevado directo a un perro pastor, que había quedado con una pata atrapada en un cepo. El mink se acercó con cuidado al animal, confiando en que su aroma no del todo humano despertase cierta confianza en él. Por suerte, a pesar de lo asustado que se encontraba el perro, permitió que Kibai se acercase lo suficiente para introducir a Arashi en las juntas del cepo y hacer palanca para separar los dientes de acero, liberando al pobre animal.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al poco tiempo, durante el cual el mink trató de improvisar un vendaje con un trozo de tela par evitar que el perro acabase perdiendo la pata por causa de la gangrena, un anciano provisto de un cayado y un grueso chaquetón de borreguillo apareció entre los árboles. Con un gran alivio, el hombre agradeció a Kibai su actuación, lamentando la presencia de cada vez más de aquellas trampas en los bosques.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Desde que ese maldito grupo de tramperos se ha instalado en la isla, esto ha sido como caminar por un lago con el hielo del grosor de mi dedo meñique. — </span>dijo pateando con fuerza un montón de nieve, con la voz ronca por el enojo.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> — Además, esos canallas se han parapetado en la cima de una de las Drum Rookies, y desde ahí es imposible sorprenderlos. Un par de los chicos que me ayudan a pastorear el ganado trataron de recriminarles sus métodos, pero los encañonaron antes de que pudiesen siquiera terminar su frase.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras escuchaba la historia, Kibai miró con enojo el cepo aún machado de sangre. Podía entender que un cazador pusiese una trampa, era una manera legítima de atrapar a una presa. Pero aquello era como incendiar un bosque solo para hacer salir a los animales, un método cruel y despiadado al que no le importaban para nada los daños colaterales. Eso por no hablar claro está del hecho de amenazar a la población civil. Si lo primero hubiese provocado en el mink una reacción de desprecio y posiblemente una reprimenda, lo segundo constituía un crimen que no iba a quedar sin castigo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras preguntar al anciano en qué dirección quedaba el Drum Rookie en el que aquella banda se había instalado, Kibai le agredeció la ayuda y le instruyó que junto a sus chicos peinasen el bosque ayudados de sus cayados para hacer saltar y de esa manera retirar todos los cepos que pudiesen encontrar. Él, por su parte, se encargaría de solventar el asunto de los tramperos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Había tardado una hora y media en llegar hasta la base del Drum Rookie y al menos otros veinte minutos en decidir la mejor ruta de escalada. A medida que había ido ascendiendo, el frío no había hecho sino empeorar, al punto que al mink le costaba sentir las puntas de los dedos que clavaba una y otra vez en la dura roca cubierta de hielo y nieve para impulsarse hacia arriba. Por suerte, su amplia experiencia escalando en entornos tanto salvajes como urbanos le había proporcionado la suficiente experiencia y sangre fría para no entrar en pánico en un momento de duda o cuando sufría un resbalón o algún trozo de piedra menos sólido de lo que había juzgado en un inicio se desprendía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al cabo de lo que le parecía una eternidad, al fin consiguió ascender los últimos metros. La cima de la gigantesca montaña era extrañamente plana, como si fuese un tronco cortado que alguien hubiese transformado mágicamente en roca dura. El viento arreciaba duramente en aquel lugar sin ningún tipo de cobertura. Desde luego aquel no era el lugar más adecuado para guarecerse, pensó el mink, pero no tardó en captar el inconfundible olor del humo proveniente de una hoguera. De modo previsor, se guareció en una dirección en la que le viento le viniese de cara y, agazapándose levemente, comenzó a seguir el rastro que su fino olfato había captado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A unos ochocientos metros, una hondonada rompía la monótona llanura que componía la cima del Drum Rookie. Kibai no sabría decir si era algún tipo de accidente natural, o si tal vez milenios de erosion habían acabado por cavar aquel extraño hoyo en la roca, pero ahora aquel era el lugar ideal para guarecerse del frio, y la gran hoguera del centro proprocionaba un ambiente habitable aún en aquella altitud.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aproximándose ya completamente pegado al suelo, Kibai examinó el panorama. Al menos una docena de hombres se encontraban sentados alrededor del fuego. La mayoría de ellos simplemente estaban tumbados sobre lechos de piel sin curtir, mientras que otro daba vueltas a algo que borboteaba en una olla y que, de acuerdo al fino olfato del mink, tenía una cantidad tremendamente errónea de aderezo. Dos más, que parecían hermanos a juzgar por el gran parecido que tenían, discutían entre si alrededor de un mapa que habían extendido en el suelo y fijado mediante cuatro piedras para evitar que el viento lo moviese.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— De momento ya hemos cubierto toda esta zona. — </span>decía uno de ellos señalando la parte derecha del mapa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Con los cien cepos ya colocados, calculo que podríamos obtener unas cincuenta pieles al día entre animales salvajes y ganado que se despiste de los rebaños. En una semana, podremos mudarnos a otra region de la isla para que el ritmo de presas se mantenga estable cuando esta parte ya esté diezmada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Y qué hay de los pastores locales? Ya sabes, ese viejo y sus chicos. — </span>intervino el otro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Ya han metido las narices varias veces en nuestros asuntos, y creo que las balas van a dejar de meterles miedo si demasiado ganado empieza a caer en los cebos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Bueno, en ese caso... — </span>el que había hablado primero acarició el cañón del rifle de caza que tenía a su lado. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Tendremos que enseñarles por las malas a tener miedo a las balas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aquello había sido suficiente para Kibai. Levantándose de un salto, desenvainó a Raimei y Arashi y encaró a los maleantes con una mirada decidida en su rostro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Buenas noches, caballeros. Como ya se imaginarán por mi uniforme, quedan arrestados en nombre de la Marina por caza furtiva, amenazas con armas de fuego y conspiración para el asesinato. Dejad todas las armas junto al fuego y apartaos, estoy seguro que habrá cuerda por algún lado. Os ataréis los unos a los otros y descenderemos la montaña para llevaros a la prisión real.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin duda, habría tenido más exito pidiéndole al viento que soplara en Re mayor. Uno de los hombres se levantó de un salto, pero cuando fue a apuntar al mink con su arma, este ya estaba preparado. El disparo sonó como un trueno, arrancando ecos en las paredes de roca pero Kibai, que había activado ya su Electro. Raimei se movió como una centella chispeante, desviando la bala sin esfuerzo. El mink notó como su instinto se despertaba, y se permitió dirigirle a aquel grupo de malnacidos una sonrisa salvaje que dejaba ver sus colmillos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— De modo que optáis por resistiros al arresto...</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink pareció desdibujarse en el aire, descendiendo hacia el centro de la hondonada a toda velocidad, cortando armas y carne por igual. Kibai no se excedió en cuanto a crueldad, pero tampoco se permitió grandes lujos, si un enemigo empuñaba su arma hacia él, moría. Por fortuna, ninguno de sus rivales era un grandísimo tirador, motivo indudable por el cual habían optado por recurrir a la estratagema de la colocación en masa de cepos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, solo uno de los líderes quedó en pie. Su hermano, que había intentado rajar a Kibai empleando un cuchillo de monte, había encontrado un rápido final en forma de una estocada certera entre los ojos. El hombre empuñó su rifle y disparó, solo para que la bala fuese desviada nuevamente por Kibai, que siguió rechazando una bala tras otra hasta que el familiar sonido de un cargador vacío fue lo único que llenó la hondonada, junto con las chispas propias del Electro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink envainó las espadas tras agitarlas a ambos lados para librarse de la sangre sobrante y se acercó despacio hacai su último rival, crujiéndose los nudillos mientras sacaba las garras.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— A ver si consigues esta piel.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El hombre lo miraba con un pánico genuino en los ojos, y agarró el rifle con ambas manos, tratando de golpear la cabeza de Kibai con él, pero este se echó a un lado y de un certero zarpazo le abrió la garganta de lado a lado. Mientras su rival caía de rodillas tratando de contener la hemorragía, Kibai echó el contenido de la olla sobre el fuego, dejando la cima del Drum Rookie en una negrura total, al menos para cualquiera que, a diferencia de él, fuese incapaz de ver en la oscuridad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los últimos estertores de los supervivientes le acompañaron mientras se dirigía hacia el borde del Drum Rookie, mirando hacia la dirección en la que había encontrado al anciano y a sus muchachos. Sosteniendo el mapa de los cazadores en la mano, de dejó caer al vacío, usando su garra libre para aminorar su descenso. Aún había mucho trabajo que hacer hasta despejar el bosque de trampas y devolver la tranquilidad a los lugareños.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El viento le aguó los ojos mientras seguía su descenso hacia el suelo. Cuando finalmente aterrizó, se sacudió los restos de sangre y polvo de la capa y se encaminó hacia el bosque cercano, mientras ojeaba el mapa. Desde luego, los tramperos habían hecho su trabajo a conciencia: al menos había casi setenta puntos rojos marcados en aquella zona del mapa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Maldita sea, estos desgraciados me van a tener despierto toda la noche...</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><br></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando al fin se reunió con el anciano y sus ayudantes, el mink extendió el mapa a la luz de las antorchas para mostrárselo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Distribuyámonos para cubrir toda la zona. Examinad bien el mapa para descartar las zonas que ya hbéis registrado por completo a ciegas. Debemos centrarnos en los caminos de ganado y aquellos lugares que puedan ser visitados por viajeros, cazadores o excursionistas.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El anciano le palmeó levemente la espalda como agradecimiento y se dispuso a organizar al resto de voluntarios. Kibai sonrió con disimulo mientras se crujía los nudillos. Definitivamente, aún quedaba mucho trabajo.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugar: Cara Norte del Drum Rookie oriental, Isla de Drum</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fecha: 64 de invierno, año 17</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hora: 11:00 P</span></span></span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">M</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El viento arreciaba, amenazando a Kibai con despegar su cuerpo de la roca. La ventisca había azotado aquella parte de la isla durante toda la mañana y la tarde, pero el mink había pensado que tal vez en las alturas la cosa mejorase un poco. Sin embargo, en su posición actual, a más de doscientos metros sobre el nivel del suelo, aferrado con fuerza a la grieta natural que había estado usando para ascender por la pared de roca, el aire huracanado que lo rodeaba no había hecho otra cosa que aumentar su intensidad. Mientras se esforzaba por seguir ascendiendo, el mink dejó volar su mente de nuevo hacia las razones que lo habían llevado hasta allí, sin siquiera saber si todo aquel riesgo iba a valer la pena.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Todo había comenzado hacía unas cuantas horas. Kibai se encontraba en una de sus expediciones fuera de la ciudad de Sakura, cuando el olor a una sangre de animal y graves aullidos lo habían llevado directo a un perro pastor, que había quedado con una pata atrapada en un cepo. El mink se acercó con cuidado al animal, confiando en que su aroma no del todo humano despertase cierta confianza en él. Por suerte, a pesar de lo asustado que se encontraba el perro, permitió que Kibai se acercase lo suficiente para introducir a Arashi en las juntas del cepo y hacer palanca para separar los dientes de acero, liberando al pobre animal.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al poco tiempo, durante el cual el mink trató de improvisar un vendaje con un trozo de tela par evitar que el perro acabase perdiendo la pata por causa de la gangrena, un anciano provisto de un cayado y un grueso chaquetón de borreguillo apareció entre los árboles. Con un gran alivio, el hombre agradeció a Kibai su actuación, lamentando la presencia de cada vez más de aquellas trampas en los bosques.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Desde que ese maldito grupo de tramperos se ha instalado en la isla, esto ha sido como caminar por un lago con el hielo del grosor de mi dedo meñique. — </span>dijo pateando con fuerza un montón de nieve, con la voz ronca por el enojo.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> — Además, esos canallas se han parapetado en la cima de una de las Drum Rookies, y desde ahí es imposible sorprenderlos. Un par de los chicos que me ayudan a pastorear el ganado trataron de recriminarles sus métodos, pero los encañonaron antes de que pudiesen siquiera terminar su frase.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras escuchaba la historia, Kibai miró con enojo el cepo aún machado de sangre. Podía entender que un cazador pusiese una trampa, era una manera legítima de atrapar a una presa. Pero aquello era como incendiar un bosque solo para hacer salir a los animales, un método cruel y despiadado al que no le importaban para nada los daños colaterales. Eso por no hablar claro está del hecho de amenazar a la población civil. Si lo primero hubiese provocado en el mink una reacción de desprecio y posiblemente una reprimenda, lo segundo constituía un crimen que no iba a quedar sin castigo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras preguntar al anciano en qué dirección quedaba el Drum Rookie en el que aquella banda se había instalado, Kibai le agredeció la ayuda y le instruyó que junto a sus chicos peinasen el bosque ayudados de sus cayados para hacer saltar y de esa manera retirar todos los cepos que pudiesen encontrar. Él, por su parte, se encargaría de solventar el asunto de los tramperos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Había tardado una hora y media en llegar hasta la base del Drum Rookie y al menos otros veinte minutos en decidir la mejor ruta de escalada. A medida que había ido ascendiendo, el frío no había hecho sino empeorar, al punto que al mink le costaba sentir las puntas de los dedos que clavaba una y otra vez en la dura roca cubierta de hielo y nieve para impulsarse hacia arriba. Por suerte, su amplia experiencia escalando en entornos tanto salvajes como urbanos le había proporcionado la suficiente experiencia y sangre fría para no entrar en pánico en un momento de duda o cuando sufría un resbalón o algún trozo de piedra menos sólido de lo que había juzgado en un inicio se desprendía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al cabo de lo que le parecía una eternidad, al fin consiguió ascender los últimos metros. La cima de la gigantesca montaña era extrañamente plana, como si fuese un tronco cortado que alguien hubiese transformado mágicamente en roca dura. El viento arreciaba duramente en aquel lugar sin ningún tipo de cobertura. Desde luego aquel no era el lugar más adecuado para guarecerse, pensó el mink, pero no tardó en captar el inconfundible olor del humo proveniente de una hoguera. De modo previsor, se guareció en una dirección en la que le viento le viniese de cara y, agazapándose levemente, comenzó a seguir el rastro que su fino olfato había captado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A unos ochocientos metros, una hondonada rompía la monótona llanura que componía la cima del Drum Rookie. Kibai no sabría decir si era algún tipo de accidente natural, o si tal vez milenios de erosion habían acabado por cavar aquel extraño hoyo en la roca, pero ahora aquel era el lugar ideal para guarecerse del frio, y la gran hoguera del centro proprocionaba un ambiente habitable aún en aquella altitud.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aproximándose ya completamente pegado al suelo, Kibai examinó el panorama. Al menos una docena de hombres se encontraban sentados alrededor del fuego. La mayoría de ellos simplemente estaban tumbados sobre lechos de piel sin curtir, mientras que otro daba vueltas a algo que borboteaba en una olla y que, de acuerdo al fino olfato del mink, tenía una cantidad tremendamente errónea de aderezo. Dos más, que parecían hermanos a juzgar por el gran parecido que tenían, discutían entre si alrededor de un mapa que habían extendido en el suelo y fijado mediante cuatro piedras para evitar que el viento lo moviese.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— De momento ya hemos cubierto toda esta zona. — </span>decía uno de ellos señalando la parte derecha del mapa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Con los cien cepos ya colocados, calculo que podríamos obtener unas cincuenta pieles al día entre animales salvajes y ganado que se despiste de los rebaños. En una semana, podremos mudarnos a otra region de la isla para que el ritmo de presas se mantenga estable cuando esta parte ya esté diezmada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Y qué hay de los pastores locales? Ya sabes, ese viejo y sus chicos. — </span>intervino el otro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Ya han metido las narices varias veces en nuestros asuntos, y creo que las balas van a dejar de meterles miedo si demasiado ganado empieza a caer en los cebos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Bueno, en ese caso... — </span>el que había hablado primero acarició el cañón del rifle de caza que tenía a su lado. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Tendremos que enseñarles por las malas a tener miedo a las balas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aquello había sido suficiente para Kibai. Levantándose de un salto, desenvainó a Raimei y Arashi y encaró a los maleantes con una mirada decidida en su rostro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Buenas noches, caballeros. Como ya se imaginarán por mi uniforme, quedan arrestados en nombre de la Marina por caza furtiva, amenazas con armas de fuego y conspiración para el asesinato. Dejad todas las armas junto al fuego y apartaos, estoy seguro que habrá cuerda por algún lado. Os ataréis los unos a los otros y descenderemos la montaña para llevaros a la prisión real.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin duda, habría tenido más exito pidiéndole al viento que soplara en Re mayor. Uno de los hombres se levantó de un salto, pero cuando fue a apuntar al mink con su arma, este ya estaba preparado. El disparo sonó como un trueno, arrancando ecos en las paredes de roca pero Kibai, que había activado ya su Electro. Raimei se movió como una centella chispeante, desviando la bala sin esfuerzo. El mink notó como su instinto se despertaba, y se permitió dirigirle a aquel grupo de malnacidos una sonrisa salvaje que dejaba ver sus colmillos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— De modo que optáis por resistiros al arresto...</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink pareció desdibujarse en el aire, descendiendo hacia el centro de la hondonada a toda velocidad, cortando armas y carne por igual. Kibai no se excedió en cuanto a crueldad, pero tampoco se permitió grandes lujos, si un enemigo empuñaba su arma hacia él, moría. Por fortuna, ninguno de sus rivales era un grandísimo tirador, motivo indudable por el cual habían optado por recurrir a la estratagema de la colocación en masa de cepos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, solo uno de los líderes quedó en pie. Su hermano, que había intentado rajar a Kibai empleando un cuchillo de monte, había encontrado un rápido final en forma de una estocada certera entre los ojos. El hombre empuñó su rifle y disparó, solo para que la bala fuese desviada nuevamente por Kibai, que siguió rechazando una bala tras otra hasta que el familiar sonido de un cargador vacío fue lo único que llenó la hondonada, junto con las chispas propias del Electro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink envainó las espadas tras agitarlas a ambos lados para librarse de la sangre sobrante y se acercó despacio hacai su último rival, crujiéndose los nudillos mientras sacaba las garras.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— A ver si consigues esta piel.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El hombre lo miraba con un pánico genuino en los ojos, y agarró el rifle con ambas manos, tratando de golpear la cabeza de Kibai con él, pero este se echó a un lado y de un certero zarpazo le abrió la garganta de lado a lado. Mientras su rival caía de rodillas tratando de contener la hemorragía, Kibai echó el contenido de la olla sobre el fuego, dejando la cima del Drum Rookie en una negrura total, al menos para cualquiera que, a diferencia de él, fuese incapaz de ver en la oscuridad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los últimos estertores de los supervivientes le acompañaron mientras se dirigía hacia el borde del Drum Rookie, mirando hacia la dirección en la que había encontrado al anciano y a sus muchachos. Sosteniendo el mapa de los cazadores en la mano, de dejó caer al vacío, usando su garra libre para aminorar su descenso. Aún había mucho trabajo que hacer hasta despejar el bosque de trampas y devolver la tranquilidad a los lugareños.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El viento le aguó los ojos mientras seguía su descenso hacia el suelo. Cuando finalmente aterrizó, se sacudió los restos de sangre y polvo de la capa y se encaminó hacia el bosque cercano, mientras ojeaba el mapa. Desde luego, los tramperos habían hecho su trabajo a conciencia: al menos había casi setenta puntos rojos marcados en aquella zona del mapa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">— Maldita sea, estos desgraciados me van a tener despierto toda la noche...</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><br></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando al fin se reunió con el anciano y sus ayudantes, el mink extendió el mapa a la luz de las antorchas para mostrárselo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Distribuyámonos para cubrir toda la zona. Examinad bien el mapa para descartar las zonas que ya hbéis registrado por completo a ciegas. Debemos centrarnos en los caminos de ganado y aquellos lugares que puedan ser visitados por viajeros, cazadores o excursionistas.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><br></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El anciano le palmeó levemente la espalda como agradecimiento y se dispuso a organizar al resto de voluntarios. Kibai sonrió con disimulo mientras se crujía los nudillos. Definitivamente, aún quedaba mucho trabajo.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una aventura formidable [Recolección || PR ]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3843</link>
			<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 05:31:45 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=520">Bai Mudan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3843</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Drum Rockies, Isla de Drum.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 59 de invierno del año 17.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Primera hora de la mañana.</div>
<br />
La obligaron a montar sobre un caballo bautizado con el nombre de Siajl. El cual, tan pronto como experimentó parte del peso de Bai, giró la cabeza y, lanzando un relincho de protesta dirigido a su amo, amenazó con no moverse si aquel era el peso que debía cargar. Sin embargo, habiéndo ya sido advertido por la fuerza que la birkiniana había hecho al colocar su pie en el estribo, en cuanto la mujer subió, el pobre solípedo dio un violento brinco al sentir sobre su lomo una exagerada carga de veinticuatro puds —equivalentes a casi trescientos noventa y tres kilogramos del sistema métrico internacional. Un peso verdaderamente desproporcionado para un caballo de sus dimensiones.<br />
<br />
—Tranquilo, camarada —le conminó su dueño, propinándole una  palmada en la tabla del cuello al observar cómo los jarretes del animal se flexionaban peligrosamente bajo la presión de aquella mole—. Has transportado cargamentos de mayor tonelaje —añadió, mientras aseguraba el estribo de acero y afianzaba el la silla de cuero rudo, gastada por las el tiempo, con el fin de estabilizar el a Bai.<br />
<br />
—Recuerda: no Rockie Drums —le advirtió el hombre.<br />
—No Rockie Drums —asintió Mudan, demostrando haber entendido que no la llevaría hasta la magnánima montaña mientras veía a su interlocutor alejarse en busca de su propio caballo.<br />
<br />
Siajl, a quien su dueño prefería llamarlo Tarpán, era un espécimen de indudable nobleza cuya crin, larga y erizada por los vientos, presentaba un pelaje grisáceo de tonalidades similares a las nubes densas y bajas que caracterizaban  la atmósfera de Drum. <br />
<br />
—Vamos, Andrai, ¿tú también? —se quejó el jinete cuando su cuadrúpedo relinchó.<br />
<br />
En ese momento, Bai se fijó en que Siajl era un ejemplar notablemente más pequeño que su congénere, pues apenas medía catorce palmos de alzada —un metro y medio de altura—; no obstante, sus extremidades, oscuras como el lignito, denotaban una estructura ósea y una potencia muscular capaz de resistir las jornadas más duras y extenuantes que le pusieran por delante. No en vano su capacidad era de hasta treinta puds. Y, salvo por aquella transitoria resistencia a cargar a la pesada mujer, Siajl tendía a ser un servidor dócil que solía cumplir con su deber de buen grado y daba gusto de guiar.<br />
<br />
De repente, Tarpán comenzó a piafar, agitando los cascos, impaciente por iniciar la marcha.<br />
<br />
El hombre sonrió ante la impaciencia del joven animal y, tomando el ramal de su propio caballo, se emparejó con Siajl para asegurar la guía.<br />
<br />
—¡En marcha! Asegura bien tu posición, muchacha.<br />
<br />
Tras ello, el acicate del jinete estimuló los flancos de su dócil cabalgadura y Siajl, sacudiendo la testera de izquierda a derecha para equilibrar el bocado, comprendió la orden de avance poniendo así al convoy en movimiento hacia la falda de la montaña.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>BSO Viaje</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/fkV9SH8IYoo" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
Sobre sus cabezas, con las alas desplegadas como heráldicos  mantos negros y sintiéndo el helado viento en sus plumas, una bandada de aves escoltaba al intrépido dúo en su salida del Reino. Y es que en lo alto del firmamento, suspendidas en la inmensidad, las aves planeaban,  como si se trataran de espíritus milenarios que gozasen contemplando la insignificancia humana desde aquellas alturas celestiales.<br />
<br />
Mientras tanto, abajo, en el reino de la nieve, Bai marchaba pegada al lomo de la bestia, fundida con ella en una sola pieza, aferrándose con manos por garras a la crin salvaje; a cada tranco furioso, su cuerpo se suspendía por milímetros en el vacío para luego volver a caer sobre la montura con un rítmico inpacto. Y es que, aunque no lo pareciera, Siajl y Andrai hacía rato que habían dejado de correr para volar como demonios alados sobre los tupidos matorrales y las rocas del sendero, mientras sus cascos arrancaban chispas a las piedras del camino, tejiendo un repiqueteo que sonaba como el tambor de la guerra.<br />
<br />
—¡No temas, criatura! —le rugió el hombre a la birkiniana, cuya postura rígida delataba que el terror de la primera cabalgata se había adueñado de su sangre—. ¡Entrégate al galope! —añadió antes de estallar en una carcajada salvaje y solitaria, que el viento de la estepa devoró al instante, sabiendo que la muchacha jamás comprendería sus palabras.<br />
<br />
Misterio que él había descifrado mucho tiempo atrás, cuando, buscando su auxilio como guía, Bai le había mostrado un mapa ceniciento y, señalando con su dedo, le había pedido que le llevara hasta allí casi sin mediar palabra.<br />
<br />
Sin embargo, aunque la mujer no le entendiera, pronto le devolvió una mira turbada que respondía de la única forma posible por su parte: silencio. <br />
<br />
Dirigió entonces su vista al paisaje, que mutaba a su alrededor como un lienzo pintado por alguna clase de ser demente, pasando del hermoso color de los rezagados cerezos a una frondosidad boscosa que se abría, de golpe, hacia la más profunda e insondable nada únicamente igualada por el vacío estepario.<br />
<br />
En ese instante, una de las multiples aves que los seguían, bajó en picado del cielo, cruzando como una mancha negra entre medio de ambos jinetes.<br />
<br />
—¡Ajajajajajaja! —tronó el guía, poseído por el frenesí de la marcha, mientras hundía las espuelas de plata en los flancos de su caballo para obligarlo a saltar el tronco  que yacía ante ellos.<br />
<br />
Y Siajl, contagiado por el mismo ardor salvaje, imitó el salto con un relincho que sacudió a Bai quien, por un instante, sintió que su alma abandonaba el cuerpo físico y volaba libre sobre Drum.<br />
<br />
Para cuando cuando el sol se encontraba a medio camino de su cénit y las nubes cargadas empezaban a nublar el cielo, ante los ojos de ambos —jinete y caballo— la nada estéril empezó a ceder su lugar a una espectral sel cuya flora exuberante y gigantesca se alzaba hacia el cielo desafiando con soberbia el azote del frío permanente. Sin embargo, lo más llamativo no era la belleza de las los monstruos vegetales de raíces deformes retorciéndosbre sobre la roca viva o los troncos colosales que se perdían en la bruma herrumbrosa, la verdadera belleza eran las hojas, anchas como escudos de guerra, cubiertas por una escarcha perenne que brillaba con fulgor dotando a las plantas de aspero aliento verde.<br />
Eso por no mencionar el sotobosque, cuyo vapor tibio perlaba los helechos de catedralicias dimensiones que se agitaban sin que solpase una brizna de viento.<br />
<br />
—Hestamos alcanzado el final del nuestro trayecto —anunció el guía, descargando un latigazo seco sobre los flancos de Siajl para doblegar el ímpetu de su carrera y forzarlo a moderar la marcha.<br />
<br />
El animal obedeció a regañadientes; descendiendo de aquel galope que parecía disputarle el cielo a las aves, redujo su paso a un trote desganado y pesado, hasta que sus cascos finalmente quedaron inmóviles frente a una zona de ramas ciclópeas de cuyas ramas colgaban líquenes plateados que flotaban en el aire como barbas.<br />
<br />
Pero Siajl no estaba contento. Ya se había acostumbrado a su carga y, ahora, quería correr un poco más. Así que, emitiendo un bufido de indignación, sacudió la testera de forma violenta, haciendo restallar el freno de hierro; luego dio unos pasos laterales frente a la montura de Andrai, manifestando con aquel andar inconforme su desprecio por el fin de la cabalgata y la pérdida de la libertad del viento.<br />
<br />
—Serán quinientas berries —declaró el guía, desmontando de un salto del lomo de Andrai para ofrecer sus manos callosas y ayudar a descender a Bai.<br />
<br />
Y ella, con sumo cuidado, bajó.<br />
<br />
—Berries —dijo, asintiendo con la cabeza mientras sacaba una pequeña bolsa de monedas.<br />
<br />
—¡Que los vientos te sean propicios!  —tronó el guía al recibir el pago.<br />
<br />
Y con una última carcajada que se ahogó en la inmensidad del lugar, espoleó a su montura y se marchó, dejando tras de sí únicamente el eco de los cascos.<br />
<br />
Cuando a su espalda quedó solo silencio, Bai, dispuesta a soportar las fatigas que uno esperaría de una expedición en territorio ignoto, se internó en la espesura de aquella masa boscosa que se abría ante ella. Y, aunque no era por oficio exploradora, aún cuando le faltaba tanto un mapa cartográfico como la habilidad para orientarse de forma natural, la mujer confiaba enteramente en su capacidad para encontrar la geografía que le habían indicado que debía seguir si deseaba llegar a los ventesqueros de la montaña. De esta forma, se adentró unicamente bajo la guía de una instrucción verbal concerniente a un escurridizo arroyo, cuya presencia podía deducirse mediante la observación de los líquenes hidrófilos plateados; estas plantas, debido a sus imperiosas necesidades de hunedad, según le habían dicho, tendían de forma natural a colonizar las áreas adyacentes al curso de agua y, por consiguiente, eran una estupenda guía par aseguir arroyos, rios y riachuelos. <br />
<br />
Otro recurso, aunque menos seguro, era la topografía del suelo pues debía seguir la llanura que, sutilmente, y constante inclinación ascendente a medida que la ruta se internaba hacia el noroeste, terminaría llevándole hacia el nacimiento.<br />
<br />
Con todo este conocimiento y teniéndose ella en gran estima, sin vacilación, Bai cruzó el umbral formado por una doble arcada de árboles centenarios cuyas ramas, de una flexibilidad asombrosa,  cedían bajo la acción de la gravedad, descendiendo hasta el punto de que los brotes más jóvenes rozaban la extremidad superior de su cabeza. Bai se agachó. Pero al hacerlo, y hacer crugir el sotobosque helado, se percató de que el silencio en el interior del bosque era absoluto; las aves parecían haber abandonado la región y ningún mamífero alteraba la quietud del lugar. De hecho, pareciera que sólo el viento emitía un silbido regular al filtrarse por las copas.<br />
<br />
Tras aproximadamente cuarenta minutos desde que había cruzado el arco vegetal, Bai resolvió hacer una breve parada bajo la techumbre natural de uno de aquellos majestuosos monumentos de la flora. Mientras extraía sus raciones, sus ojos, habituados a la observación del mundo, detectaron una serie huellas de cuadrúpedos. Y, teniendi en cuenta de lo virginal del lugar, aún cuandi no podía identifica su opinión era de que allí había presencia de grandes depredadores a los que no se quería enfrentar. Sin embargo, esto, lejos de infundirle terror, la llevó a trazar una estrategia de evasión; consumió su alimento con presteza y mantuvo sus sentidos en un estado de constante alerta por si un caso. Después, echó a andar de nuevo apurando el paso para llegar hasta la falda de la montaña.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/DiqVApi.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: DiqVApi.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
<br />
A los veinte minutos desde aquello, su hipótesis no tardó en transformarse en una certeza. Y es que, al alcanzar finalmente los márgenes del ansiado arroyo, Bai descubrió un camino de manchas de sangre coagulada que la condujo hasta los despojos de un pequeño mamífero del cual los depredadores apenas habían dejado huesos y algun que otro colgajos de piel.<br />
<br />
Bai se inclinó para averiguar cuánto tiempo llevaba deborado y, al hacerlo, la temperatura de los tejidos y la fluidez de la sangre le indicaban que el ataque debía haber ocurrido en una franja horaria no mayor a las dos horas previas.<br />
<br />
Bai miró hacia ambos lados.<br />
No se escuchaba nada.<br />
<br />
Se llevó la mano al mentón y meditó sobre la utilidad de llevarse aquellos restos. No es que fuera a morirse de hambre, para nada, pues el camino era mucho más corto de lo que pensaba sino que, en las manos de un artesano experimentado, la piel del animal  podría llegar a transformarse en un excelente cuero impermeable mientrad que, la grasa remanente, sometida a ebullición, proporcionaría los útiles necesarios para la elaboración de ungüentos medicinales que había empezado a aprender a crear.<br />
<br />
Definitivamente iba a llevárselos.<br />
<br />
Una vez almacenados los despojos, Bai regresó decididamente hacia el lecho del río y, una vez ahí, convino que lo mejor sería introducirse en el curso de agua si quería diluir su rastro o el del ser que guardaba en el morral. Por fortuna, las botas que llevaba eran altas e impermeables así que, por el momento, aquello no impediría su avance.<br />
<br />
Sin embargo el paisaje no se mantuvo igual por mucho rato pues, a medida que avanzaba, el lecho limoso iba modificándose al igual que el curso del agua estrechándose hasta convertirse en un torrente encajonado por escarpadas formaciones. Además la nieve cada vez estaba más compacta y, suelo rocoso, pronto comenzó a elevarse en sucesivas rampas de fuerte gradiente. Además, allí las plantas apenas se atrevían a acercarse al agua y, aunque sobresalían algunas raíces que le llamaban la atención por su color y, cuyos ejemplares recolectó para su posterior análisis juntu a su compañera experta en dichos temas, todo indicaba que había llegado el momento que tanto ansiaba. Estaba en las estribaciones occidentales de las Drum Rockies.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
					</div>
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				</div>
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
A primera hora de la madrugada Bai sale junto a un guía en busca del caminl frondoso que lleve a las Drum Rockies. Cabalga hasta la entrada de la boscosa vegetación ya que, el guía, no la va a llevar más allá. Una vez llega hasta allí, se adentra en busca del arroyo que la llevará a su siguiente tramo de viaje.<br />
Al llegar se encuentra con restos de un animal y se lo lleva para sacar de él materiales.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Recolección</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
50 de cuero (tela),<br />
50 de víveres (grasa),<br />
100 de hierbas curativas.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Drum Rockies, Isla de Drum.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 59 de invierno del año 17.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Primera hora de la mañana.</div>
<br />
La obligaron a montar sobre un caballo bautizado con el nombre de Siajl. El cual, tan pronto como experimentó parte del peso de Bai, giró la cabeza y, lanzando un relincho de protesta dirigido a su amo, amenazó con no moverse si aquel era el peso que debía cargar. Sin embargo, habiéndo ya sido advertido por la fuerza que la birkiniana había hecho al colocar su pie en el estribo, en cuanto la mujer subió, el pobre solípedo dio un violento brinco al sentir sobre su lomo una exagerada carga de veinticuatro puds —equivalentes a casi trescientos noventa y tres kilogramos del sistema métrico internacional. Un peso verdaderamente desproporcionado para un caballo de sus dimensiones.<br />
<br />
—Tranquilo, camarada —le conminó su dueño, propinándole una  palmada en la tabla del cuello al observar cómo los jarretes del animal se flexionaban peligrosamente bajo la presión de aquella mole—. Has transportado cargamentos de mayor tonelaje —añadió, mientras aseguraba el estribo de acero y afianzaba el la silla de cuero rudo, gastada por las el tiempo, con el fin de estabilizar el a Bai.<br />
<br />
—Recuerda: no Rockie Drums —le advirtió el hombre.<br />
—No Rockie Drums —asintió Mudan, demostrando haber entendido que no la llevaría hasta la magnánima montaña mientras veía a su interlocutor alejarse en busca de su propio caballo.<br />
<br />
Siajl, a quien su dueño prefería llamarlo Tarpán, era un espécimen de indudable nobleza cuya crin, larga y erizada por los vientos, presentaba un pelaje grisáceo de tonalidades similares a las nubes densas y bajas que caracterizaban  la atmósfera de Drum. <br />
<br />
—Vamos, Andrai, ¿tú también? —se quejó el jinete cuando su cuadrúpedo relinchó.<br />
<br />
En ese momento, Bai se fijó en que Siajl era un ejemplar notablemente más pequeño que su congénere, pues apenas medía catorce palmos de alzada —un metro y medio de altura—; no obstante, sus extremidades, oscuras como el lignito, denotaban una estructura ósea y una potencia muscular capaz de resistir las jornadas más duras y extenuantes que le pusieran por delante. No en vano su capacidad era de hasta treinta puds. Y, salvo por aquella transitoria resistencia a cargar a la pesada mujer, Siajl tendía a ser un servidor dócil que solía cumplir con su deber de buen grado y daba gusto de guiar.<br />
<br />
De repente, Tarpán comenzó a piafar, agitando los cascos, impaciente por iniciar la marcha.<br />
<br />
El hombre sonrió ante la impaciencia del joven animal y, tomando el ramal de su propio caballo, se emparejó con Siajl para asegurar la guía.<br />
<br />
—¡En marcha! Asegura bien tu posición, muchacha.<br />
<br />
Tras ello, el acicate del jinete estimuló los flancos de su dócil cabalgadura y Siajl, sacudiendo la testera de izquierda a derecha para equilibrar el bocado, comprendió la orden de avance poniendo así al convoy en movimiento hacia la falda de la montaña.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>BSO Viaje</span>
					</div>
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				</div>
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					<br />
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				</div>
			</div><br />
<br />
Sobre sus cabezas, con las alas desplegadas como heráldicos  mantos negros y sintiéndo el helado viento en sus plumas, una bandada de aves escoltaba al intrépido dúo en su salida del Reino. Y es que en lo alto del firmamento, suspendidas en la inmensidad, las aves planeaban,  como si se trataran de espíritus milenarios que gozasen contemplando la insignificancia humana desde aquellas alturas celestiales.<br />
<br />
Mientras tanto, abajo, en el reino de la nieve, Bai marchaba pegada al lomo de la bestia, fundida con ella en una sola pieza, aferrándose con manos por garras a la crin salvaje; a cada tranco furioso, su cuerpo se suspendía por milímetros en el vacío para luego volver a caer sobre la montura con un rítmico inpacto. Y es que, aunque no lo pareciera, Siajl y Andrai hacía rato que habían dejado de correr para volar como demonios alados sobre los tupidos matorrales y las rocas del sendero, mientras sus cascos arrancaban chispas a las piedras del camino, tejiendo un repiqueteo que sonaba como el tambor de la guerra.<br />
<br />
—¡No temas, criatura! —le rugió el hombre a la birkiniana, cuya postura rígida delataba que el terror de la primera cabalgata se había adueñado de su sangre—. ¡Entrégate al galope! —añadió antes de estallar en una carcajada salvaje y solitaria, que el viento de la estepa devoró al instante, sabiendo que la muchacha jamás comprendería sus palabras.<br />
<br />
Misterio que él había descifrado mucho tiempo atrás, cuando, buscando su auxilio como guía, Bai le había mostrado un mapa ceniciento y, señalando con su dedo, le había pedido que le llevara hasta allí casi sin mediar palabra.<br />
<br />
Sin embargo, aunque la mujer no le entendiera, pronto le devolvió una mira turbada que respondía de la única forma posible por su parte: silencio. <br />
<br />
Dirigió entonces su vista al paisaje, que mutaba a su alrededor como un lienzo pintado por alguna clase de ser demente, pasando del hermoso color de los rezagados cerezos a una frondosidad boscosa que se abría, de golpe, hacia la más profunda e insondable nada únicamente igualada por el vacío estepario.<br />
<br />
En ese instante, una de las multiples aves que los seguían, bajó en picado del cielo, cruzando como una mancha negra entre medio de ambos jinetes.<br />
<br />
—¡Ajajajajajaja! —tronó el guía, poseído por el frenesí de la marcha, mientras hundía las espuelas de plata en los flancos de su caballo para obligarlo a saltar el tronco  que yacía ante ellos.<br />
<br />
Y Siajl, contagiado por el mismo ardor salvaje, imitó el salto con un relincho que sacudió a Bai quien, por un instante, sintió que su alma abandonaba el cuerpo físico y volaba libre sobre Drum.<br />
<br />
Para cuando cuando el sol se encontraba a medio camino de su cénit y las nubes cargadas empezaban a nublar el cielo, ante los ojos de ambos —jinete y caballo— la nada estéril empezó a ceder su lugar a una espectral sel cuya flora exuberante y gigantesca se alzaba hacia el cielo desafiando con soberbia el azote del frío permanente. Sin embargo, lo más llamativo no era la belleza de las los monstruos vegetales de raíces deformes retorciéndosbre sobre la roca viva o los troncos colosales que se perdían en la bruma herrumbrosa, la verdadera belleza eran las hojas, anchas como escudos de guerra, cubiertas por una escarcha perenne que brillaba con fulgor dotando a las plantas de aspero aliento verde.<br />
Eso por no mencionar el sotobosque, cuyo vapor tibio perlaba los helechos de catedralicias dimensiones que se agitaban sin que solpase una brizna de viento.<br />
<br />
—Hestamos alcanzado el final del nuestro trayecto —anunció el guía, descargando un latigazo seco sobre los flancos de Siajl para doblegar el ímpetu de su carrera y forzarlo a moderar la marcha.<br />
<br />
El animal obedeció a regañadientes; descendiendo de aquel galope que parecía disputarle el cielo a las aves, redujo su paso a un trote desganado y pesado, hasta que sus cascos finalmente quedaron inmóviles frente a una zona de ramas ciclópeas de cuyas ramas colgaban líquenes plateados que flotaban en el aire como barbas.<br />
<br />
Pero Siajl no estaba contento. Ya se había acostumbrado a su carga y, ahora, quería correr un poco más. Así que, emitiendo un bufido de indignación, sacudió la testera de forma violenta, haciendo restallar el freno de hierro; luego dio unos pasos laterales frente a la montura de Andrai, manifestando con aquel andar inconforme su desprecio por el fin de la cabalgata y la pérdida de la libertad del viento.<br />
<br />
—Serán quinientas berries —declaró el guía, desmontando de un salto del lomo de Andrai para ofrecer sus manos callosas y ayudar a descender a Bai.<br />
<br />
Y ella, con sumo cuidado, bajó.<br />
<br />
—Berries —dijo, asintiendo con la cabeza mientras sacaba una pequeña bolsa de monedas.<br />
<br />
—¡Que los vientos te sean propicios!  —tronó el guía al recibir el pago.<br />
<br />
Y con una última carcajada que se ahogó en la inmensidad del lugar, espoleó a su montura y se marchó, dejando tras de sí únicamente el eco de los cascos.<br />
<br />
Cuando a su espalda quedó solo silencio, Bai, dispuesta a soportar las fatigas que uno esperaría de una expedición en territorio ignoto, se internó en la espesura de aquella masa boscosa que se abría ante ella. Y, aunque no era por oficio exploradora, aún cuando le faltaba tanto un mapa cartográfico como la habilidad para orientarse de forma natural, la mujer confiaba enteramente en su capacidad para encontrar la geografía que le habían indicado que debía seguir si deseaba llegar a los ventesqueros de la montaña. De esta forma, se adentró unicamente bajo la guía de una instrucción verbal concerniente a un escurridizo arroyo, cuya presencia podía deducirse mediante la observación de los líquenes hidrófilos plateados; estas plantas, debido a sus imperiosas necesidades de hunedad, según le habían dicho, tendían de forma natural a colonizar las áreas adyacentes al curso de agua y, por consiguiente, eran una estupenda guía par aseguir arroyos, rios y riachuelos. <br />
<br />
Otro recurso, aunque menos seguro, era la topografía del suelo pues debía seguir la llanura que, sutilmente, y constante inclinación ascendente a medida que la ruta se internaba hacia el noroeste, terminaría llevándole hacia el nacimiento.<br />
<br />
Con todo este conocimiento y teniéndose ella en gran estima, sin vacilación, Bai cruzó el umbral formado por una doble arcada de árboles centenarios cuyas ramas, de una flexibilidad asombrosa,  cedían bajo la acción de la gravedad, descendiendo hasta el punto de que los brotes más jóvenes rozaban la extremidad superior de su cabeza. Bai se agachó. Pero al hacerlo, y hacer crugir el sotobosque helado, se percató de que el silencio en el interior del bosque era absoluto; las aves parecían haber abandonado la región y ningún mamífero alteraba la quietud del lugar. De hecho, pareciera que sólo el viento emitía un silbido regular al filtrarse por las copas.<br />
<br />
Tras aproximadamente cuarenta minutos desde que había cruzado el arco vegetal, Bai resolvió hacer una breve parada bajo la techumbre natural de uno de aquellos majestuosos monumentos de la flora. Mientras extraía sus raciones, sus ojos, habituados a la observación del mundo, detectaron una serie huellas de cuadrúpedos. Y, teniendi en cuenta de lo virginal del lugar, aún cuandi no podía identifica su opinión era de que allí había presencia de grandes depredadores a los que no se quería enfrentar. Sin embargo, esto, lejos de infundirle terror, la llevó a trazar una estrategia de evasión; consumió su alimento con presteza y mantuvo sus sentidos en un estado de constante alerta por si un caso. Después, echó a andar de nuevo apurando el paso para llegar hasta la falda de la montaña.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/DiqVApi.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: DiqVApi.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
<br />
A los veinte minutos desde aquello, su hipótesis no tardó en transformarse en una certeza. Y es que, al alcanzar finalmente los márgenes del ansiado arroyo, Bai descubrió un camino de manchas de sangre coagulada que la condujo hasta los despojos de un pequeño mamífero del cual los depredadores apenas habían dejado huesos y algun que otro colgajos de piel.<br />
<br />
Bai se inclinó para averiguar cuánto tiempo llevaba deborado y, al hacerlo, la temperatura de los tejidos y la fluidez de la sangre le indicaban que el ataque debía haber ocurrido en una franja horaria no mayor a las dos horas previas.<br />
<br />
Bai miró hacia ambos lados.<br />
No se escuchaba nada.<br />
<br />
Se llevó la mano al mentón y meditó sobre la utilidad de llevarse aquellos restos. No es que fuera a morirse de hambre, para nada, pues el camino era mucho más corto de lo que pensaba sino que, en las manos de un artesano experimentado, la piel del animal  podría llegar a transformarse en un excelente cuero impermeable mientrad que, la grasa remanente, sometida a ebullición, proporcionaría los útiles necesarios para la elaboración de ungüentos medicinales que había empezado a aprender a crear.<br />
<br />
Definitivamente iba a llevárselos.<br />
<br />
Una vez almacenados los despojos, Bai regresó decididamente hacia el lecho del río y, una vez ahí, convino que lo mejor sería introducirse en el curso de agua si quería diluir su rastro o el del ser que guardaba en el morral. Por fortuna, las botas que llevaba eran altas e impermeables así que, por el momento, aquello no impediría su avance.<br />
<br />
Sin embargo el paisaje no se mantuvo igual por mucho rato pues, a medida que avanzaba, el lecho limoso iba modificándose al igual que el curso del agua estrechándose hasta convertirse en un torrente encajonado por escarpadas formaciones. Además la nieve cada vez estaba más compacta y, suelo rocoso, pronto comenzó a elevarse en sucesivas rampas de fuerte gradiente. Además, allí las plantas apenas se atrevían a acercarse al agua y, aunque sobresalían algunas raíces que le llamaban la atención por su color y, cuyos ejemplares recolectó para su posterior análisis juntu a su compañera experta en dichos temas, todo indicaba que había llegado el momento que tanto ansiaba. Estaba en las estribaciones occidentales de las Drum Rockies.<br />
<br />
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						<span>Información</span>
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					<br />
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						<span> Resumen</span>
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					<br />
A primera hora de la madrugada Bai sale junto a un guía en busca del caminl frondoso que lleve a las Drum Rockies. Cabalga hasta la entrada de la boscosa vegetación ya que, el guía, no la va a llevar más allá. Una vez llega hasta allí, se adentra en busca del arroyo que la llevará a su siguiente tramo de viaje.<br />
Al llegar se encuentra con restos de un animal y se lo lleva para sacar de él materiales.<br />

				</div>
			</div><br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Recolección</span>
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					<br />
50 de cuero (tela),<br />
50 de víveres (grasa),<br />
100 de hierbas curativas.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Paso de montaña [Recolección || P.Abs]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3834</link>
			<pubDate>Sat, 13 Jun 2026 16:50:18 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=520">Bai Mudan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3834</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Drum Rockies, Isla de Drum.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 59 de invierno del año 17.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Hora del día: Media mañana.</div>
<br />
El viento helado, cargado del polvo impalpable de la nieve, llevaba horas mordiendo sus mejillas. Sin embargo, no fue hasta que empezó a ascender por el flanco derecho de la montaña cuando el sibilante viento de los ventisqueros la abofeteó con tal fuerza que pronto revivió en ella la conciencia del paraje en el que se encontraba.<br />
<br />
En días calmos, la perspectiva desde donde se encontraba le habría permitido descubrir gran parte de la isla. En cambio, bajo aquellas circunstancias climáticas, con el antebrazo por delante a modo de visera, ni la profundidad del valle ni los precipicios costeros o las calles del reino —cuya forma de zigzagueante río se había transformado en riachuelo por la lejanía— podían verse. Tan solo el blanco de la espumosa nieve, a veces manchado de barro, otras de hojas procedentes de la cercana y extensa arboleda nacida en la falda de la montaña, se dejaba entrever en medio de la huracanada ventisca.<br />
<br />
«Solo es un tramo», se repitió una vez más mientras se agarraba el cuello de la chaqueta para minimizar la entrada de aire frío.<br />
<br />
Lo que ella no sabía era que realmente no había nada que pudiera hacer para salvaguardar el calor.<br />
<br />
Pues, como mortecinos dedos de escarpia, el aire obstinado levantaba continuamente su parka para filtrarse hacia el interior. Además, tras las rodillas se había ido formando poco a poco una cristalina escarcha, fruto de su propia temperatura, y los pantalones, de tela gruesa, empezaban a humedecerse debido a las motas de nieve suspendidas que circulaban en medio del vendaval.<br />
<br />
Así, en medio de aquella sofocante atmósfera, Bai subió sin descanso a través de la sinuosidad de la montaña durante media hora, sin titubear. Después, cuando, en medio de su angustiosa lucha por avanzar, sus músculos, ahora entumecidos por el cansancio y el frío, empezaron a gimotear, no dudó en desenvainar la espada en busca de algún tipo de anclaje.<br />
<br />
¿Y qué mejor que el acero de una hoja hundiéndose en la nieve para convertirse en un bastón de apoyo?<br />
<br />
Nada; no había nada mejor que eso. Pues, de todas las cosas en las que había aprendido a confiar durante su viaje, pocas ocupaban un lugar tan alto como aquella vieja y gastada espada, cuya respuesta seguía siendo siempre igual de fiel.<br />
<br />
«Swish».<br />
<br />
La punta descendió perforando la blanca masa de la montaña hasta clavarse en la tierra. Bai afianzó el eje y, tras asegurarse de que su espada no se movería, dio un paso, provocando que la nieve se abriera como una flor en primavera. Después levantó el arma, volvió a clavarla y… el viento volvió a arreciar con fuerza.<br />
<br />
Por un momento, cuando el aire gélido mordió su rostro y revolvió sus cabellos, Bai se desestabilizó, provocando que la espada se estremeciera entre sus manos. Entonces, rechazada por la naturaleza, dio involuntariamente un paso hacia atrás. Pero sus alas, tan tercas como la propia birkiniana, desesperadas por el espanto que le había provocado el ventisquero, empezaron a batirse.<br />
<br />
Y es que, descendiendo desde alguna invisible parte de la ladera, el aire golpeaba como un lobo hambriento, aullando y estrellándose contra las rocas, provocando que el rugido se multiplicara al resonar entre los salientes.<br />
<br />
Pero Bai no iba a darse por vencida.<br />
<br />
Así que, aun sintiendo cómo la vibración hacía temblar hasta el suelo y recorría el acero hasta el pomo para pasar después a sus adormecidos dedos, soltó el cuello de la parka que aún tenía enganchado y cerró la otra mano con fuerza alrededor de la empuñadura. Después se inmovilizó, encogiéndose de hombros en un intento de hacer frente al golpe.<br />
<br />
Mientras tanto, la nieve danzaba frente a ella en remolinos erráticos.<br />
<br />
Sabiendo que solo podía hacer una cosa más, esperó. Esperó y esperó un poco más.<br />
<br />
Entonces, desde algún saliente oculto por la ventisca, una lengua de nieve se desprendió hasta deshacerse a sus pies en una nube de polvo helado.<br />
<br />
Se acababa de librar por los pelos.<br />
<br />
Pero ahora, sabiendo que desde cualquier rincón podía caerle un pequeño alud, Bai aprovechó que el viento dejó de zozobrar para levantar la espada y continuar avanzando durante un par de horas más.<br />
<br />
Así, a medida que iba ganando altura, la furia del ventisquero fue quedando atrás, transmutando los feroces aullidos en ráfagas aisladas que descendían como el gruñido de cansadas bestias. Y, pese a que la nieve todavía danzaba frente a ella, al menos ya no lo hacía con aquella violencia que había sido capaz de arrancarle hasta el equilibrio.<br />
<br />
Sonrió, pues por fin iba a salir de aquella zona.<br />
<br />
No necesitaba mirar atrás para saberlo, ni descifrar el lejano murmullo ahogado entre las crestas o la suave pendiente que había frente a ella; simplemente su propio cuerpo lo percibía, anunciándole el cambio mucho antes de que sus ojos hubieran sido capaces de percibirlo.<br />
<br />
Entonces, observando con asombro cuanto la rodeaba, contempló el penacho de humo que coronaba la cima, descendiendo como una brumosa marea blanca hacia donde parecía comenzar el espinoso sendero de rocas con extrañas formas sobresalientes. Y es que, a sus ojos, los sombríos colores de la montaña le recordaban a cabezas asomando, tratando de observar las naturales depresiones del suelo que, bajo tantas capas de nieve y hielo, habían quedado niveladas.<br />
<br />
«¿Dónde estoy?», se preguntó al ver los grisáceos vestigios naturales imponerse a la salvaje fuerza del viento.<br />
<br />
«Cerca del altiplano», respondió la montaña, mostrándole la imagen cercana de una vasta llanura en la que, igual que las setas de un sotobosque, asomaba un manto verde.<br />
<br />
En ese momento, habiendo ya salido del alcance del ventisquero y sintiendo que podía descansar, Bai se percató de algo más: el movimiento de su pecho era frenético. Y es que, en aquel punto de la escarpada subida, a muchos pies de altura, el aire era tan enrarecido, tan ralo, que ni pesaba en los pulmones ni los saciaba.<br />
<br />
Bai buscó entonces un segundo aliento en el fondo del pecho, obligando a su corazón a trabajar con fuerza mientras las sienes comenzaban a latir con un ritmo sordo y apresurado.<br />
<br />
Y entre tanto, ligeramente cegada por el sol que apuntalaba las grisáceas nubes de la bóveda celeste, Bai observó cómo el altiplano se prolongaba más allá del horizonte. Sin embargo, aquella perspectiva no era más que un juego de apariencias provocado por el uniforme color que dominaba aquel lugar. Algo fascinante y, hasta cierto punto, engañosamente escabroso por la facilidad con la que uno podía llegar a confundir las agudas aristas de la planicie con algún sendero descendente.<br />
<br />
En ese momento, queriendo sacudir aquel último pensamiento de su cabeza, bajó la vista y volvió a centrarse en los abigarrados helechos; la planta parecía elevarse con dificultad, pues sus delgados tallos se doblaban ante el peso del polvo blanco que la cubría.<br />
<br />
«Mala hierba», pensó al principio, tras contemplar cómo sus ramificados dedos se dividían en un sinfín de direcciones en busca de algún rayo de sol.<br />
<br />
Pero nada estaba más lejos de la realidad, pues, aunque su estructura le confería un aspecto desordenado y salvaje, y sus recortadas hojas pudieran recordar en cierta medida a las frondas de los helechos grisáceos y polvorientos, la planta enraizada en los asperones del irregular suelo no era otra que una variante glacial del ajenjo.<br />
<br />
Bai no las tenía todas consigo. No podía estar segura de que algo nacido en medio de aquel clima fuera beneficioso. Así que su primer instinto, como el de cualquier viajero en condiciones adversas, fue recelar de la planta y buscar algún otro camino.<br />
<br />
Bai envainó la espada, ahora inútil gracias a la ausencia de viento que reinaba en aquella zona de la montaña y, olvidando la fatiga y las necesidades que comenzaban a crecer en su interior, rodeó el cinturón de ajenjos. Pero tan pronto como se acercó, el olor dulce y fresco de la planta, junto con el hambre y la sed que la inundaban, le recordó que llevaba horas caminando.<br />
<br />
Y todavía quedaba la mitad del camino por recorrer.<br />
<br />
Por un instante, la magnánima birkiniana estuvo a punto de dejarse caer sobre un pedrusco que asomaba como si de un trapo se tratara. Mas no lo hizo. Y es que, sobresaliendo de forma extrañamente retorcida, una pequeña flor se doblaba en dirección al sol.<br />
<br />
«Es hermosa», pensó, para luego, con gran cuidado, quitarle la nieve de encima y observar el brote con detenimiento.<br />
<br />
Pero, al acercársela, Bai descubrió que aquella apariencia esponjosa era engañosa. Y es que, allí donde había creído ver pétalos, en realidad se encontraba un racimo de delicadas formas tubulares, pálidas y amarillentas, agrupadas en una densa corona de cuya base colgaban pequeños aquenios cilíndricos como gotas suspendidas en el aire.<br />
<br />
Bai trató entonces de olfatearla. Sin embargo, su nariz congelada apenas podía percibir las notas amargas que desprendía. Aun así, aquello no cambió su juicio. Seguía habiendo algo admirable en aquella pequeña vida aferrada a la montaña.<br />
<br />
«Es todo un prodigio esta planta», pensó. «Tal vez merezca un lugar entre las especies del jardín», añadió.<br />
<br />
Acto seguido, con cuidado, para no dañar el cinturón vegetal que cubría la ladera ni desequilibrar el paisaje, buscó varios ejemplares separados entre sí que parecieran vigorosos y capaces de volver a crecer con abundancia entre los demás. Arrancó algunas flores maduras, recogió un puñado de hojas y, tras dudarlo un instante, extrajo también una pequeña raíz de uno de los brotes más jóvenes, que se llevaría para intentar plantarla en el invernadero del barco. Después envolvió las muestras en un trozo de tela seca que actuaba como pañuelo y las guardó entre sus pertenencias.<br />
<br />
Quizá no fueran más que malas hierbas de montaña. O quizá, en un futuro cercano, le sirvieran; pero, fuera lo que fuese, le habían caído en gracia.<br />
<br />
Hecho esto, y sintiéndose ya exhausta, Bai decidió sentarse sobre la misma piedra donde había encontrado el primer ajenjo. Respiró hondo. Entonces, la mochila cayó junto a sus botas con un golpe seco y apagado. Después, por un instante, todo su cuerpo pareció vencerse hacia adelante.<br />
<br />
Estaba realmente cansada.<br />
Los hombros cedieron, la espalda se arqueó y la cabeza quedó suspendida mientras un dolor agudo le mordía las sienes y un sordo zumbido tapaba sus oídos.<br />
<br />
Era el aire. Ese maldito aire traicionero que no bastaba con ser respirado.<br />
<br />
Cerró los ojos y trató de acompasar su pecho con el martilleante ritmo del corazón. Uno, dos, tres… El corazón seguía golpeando con violencia bajo las costillas por mucho que lo intentara. Cuatro, cinco, seis… Por momentos, la montaña parecía latir como si el propio suelo respirara bajo ella.<br />
<br />
«Maldita altura», maldijo mientras se llevaba una mano a la frente y el sol empezaba a acariciar su nuca.<br />
<br />
Por encima de su cabeza, una bóveda inmensa de vapores densos, cargada con nubes coloreadas con el monótono y sombrío gris de la tempestad, se abría un pequeño claro en medio aquella inmensidad por el que se filtraba el deslumbrante resplandor del astro rey. <br />
<br />
Dicha circunstancia, combinada de forma matemática con la singular postura que su cuerpo había adoptado, produjo un fenómeno óptico inmediato en el que, su propia silueta, comenzó a proyectarse sobre la superficie del suelo, extendiéndose de manera paulatina en un ángulo marcadamente diagonal. Pero, siendo que ella se encontraba con la cabeza gacha, cuando abrió los ojos, al no recordar claro alguno se hubiera abierto en el cielo, sus ojos pronto se sintieron inevitablemente atraidos por el progreso de aquella sombra alargada.<br />
<br />
Ahí fue cuando lo recordó.<br />
<br />
En un compartimento secreto de su morral de viaje, resguardado del extremo clima exterior por una vieja tela y un estuche de madera de sándalo herméticamente cerrado, se conservaban varias hojas desecadas de una planta de matices sombríos, cuyas propiedades gozaban de justa celebridad entre los oficiales de la salud por sus efectos combativos contra los estragos del soroche o, también llamado, mal de montaña.<br />
<br />
Y, aunque Bai no ostentaba, desde luego, pomposos títulos, si hubiera poseído la ambición necesaria, o si hubiese creído que la ciencia de Hipócrates bastaba para colmar las aspiraciones de su indómito espíritu, sus conocimientos habrían sido más que suficientes para ejercer la medicina práctica, diagnosticar afecciones, prescribir mixturas y auscultar el pulso de cualesquiera en cualquier latitud del globo donde decidiera fijar su residencia.  <br />
<br />
Así que, conociendo, pues, los efectos de la rarefacción del aire a una altitud tan considerable sobre el nivel del mar, había provisto su equipaje de aquel remedio, anticipándose a los caprichos de la atmósfera. El problema, como siempre, había sido olvidarse de ello hasta que su cuerpo no había podido más.<br />
<br />
Y, aunque sabía que no debía llevarlo al límite constantemente, durante este viaje, pareciera que esa había sido su única forma de entrenar capacidades que, de otra forma, habían quedado olvidadas.<br />
<br />
—Dónde estás... — articuló por fin, rompiendo el obstinado mutismo que le habian impuesto desde prácticamente el amanecer.<br />
<br />
Mas al hacerlo, al abrir las fauces, endurecidas por una prolongada inactividad, exhaló una ráfaga de aire viciado producto de tantas horas de silencio. Y el hálito, denso como las nubes, rompiendo las leyes de la pureza atmosférica, turbó por un instante el ambiente puro del altiplano.<br />
<br />
—¡Ajá! —se dijo al extraer el cofrecillo.<br />
<br />
Después, con gran neticulosidad, accionó el resorte y desenvolvió el lienzo para poder seleccionar las hojas más fibrosas e introducirselas en su boca. <br />
<br />
De inmediato, un sabor intensamente amargo y alcalino impregnó sus papilas gustativas.<br />
<br />
Los efectos fisiológicos no se hicieron esperar y, aunque el agotamiento muscular persistía, denso y opresivo como las capas de nieve que coronaban las cimas circundantes, al menos, la crisis en sus sienes había sido dominada, y la muerte por asfixia ya no amenazaba con detener su marcha en aquel inhóspito paraje.<br />
<br />
Una vez superada aquella crisis, Bai resguardó lo que sobraba de su provisión medicinal para después poner la caja a buen recaudo; confiaba en que el simple acto de la masticación indujera a su organismo a una temporal ilusión de saciedad. Argucia que le resultaba vital en caso de pérdida o desorientación en aquella marea monocolor. Además, no necesitaba de un efecto prolongado; le bastaba con sostener sus fuerzas hasta que lograra vislumbrar algún rastro de aquella población remota que constituía el objeto principal de su búsqueda.<br />
<br />
Una vez ajustadas las correas de su morral a los hombros, apoyándose en sus propios múslos, se puso en pie con cautela, atenta a la cualquier clase de reacción adversa que las hojas pudieran provocar en su organismo. Pero no había nada que esperar. Satisfecha, sonrió para sí misma y, después, comprobó con una mirada meticulosa que nada de su equipo se hubiera quedado en el suelo. <br />
<br />
«Perfecto», dijo para sí misma al tiempo que palpaba los bolsillos por fuera para cerciorarse de que estuviera todo también ahí.<br />
«No me dejo nada», añadió mentalmente.<br />
<br />
Y, sin perder un instante, se lanzó de nuevo al camino con la intención de encontrar el puente que le habían dicho que encontraría de forma inconfundible en medio de aquel aborrecible color.<br />
<br />
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Bai recorre las Drum Rockies teniendo que tomar el camino de las ventesqueras si quiere llegar hasta su objetivo. Pero, al tomarlo, se enfrenta a fuertes vientos que la dejan exhausta.<br />

				</div>
			</div><br />
Una vez sale de ahí, encuentra un altiplano en el que recorre varias plantas, descansa y, tras ello, retoma el camino.<br />
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						<span>Recolección</span>
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					<br />
250 Hierbas curativas.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Drum Rockies, Isla de Drum.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 59 de invierno del año 17.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Hora del día: Media mañana.</div>
<br />
El viento helado, cargado del polvo impalpable de la nieve, llevaba horas mordiendo sus mejillas. Sin embargo, no fue hasta que empezó a ascender por el flanco derecho de la montaña cuando el sibilante viento de los ventisqueros la abofeteó con tal fuerza que pronto revivió en ella la conciencia del paraje en el que se encontraba.<br />
<br />
En días calmos, la perspectiva desde donde se encontraba le habría permitido descubrir gran parte de la isla. En cambio, bajo aquellas circunstancias climáticas, con el antebrazo por delante a modo de visera, ni la profundidad del valle ni los precipicios costeros o las calles del reino —cuya forma de zigzagueante río se había transformado en riachuelo por la lejanía— podían verse. Tan solo el blanco de la espumosa nieve, a veces manchado de barro, otras de hojas procedentes de la cercana y extensa arboleda nacida en la falda de la montaña, se dejaba entrever en medio de la huracanada ventisca.<br />
<br />
«Solo es un tramo», se repitió una vez más mientras se agarraba el cuello de la chaqueta para minimizar la entrada de aire frío.<br />
<br />
Lo que ella no sabía era que realmente no había nada que pudiera hacer para salvaguardar el calor.<br />
<br />
Pues, como mortecinos dedos de escarpia, el aire obstinado levantaba continuamente su parka para filtrarse hacia el interior. Además, tras las rodillas se había ido formando poco a poco una cristalina escarcha, fruto de su propia temperatura, y los pantalones, de tela gruesa, empezaban a humedecerse debido a las motas de nieve suspendidas que circulaban en medio del vendaval.<br />
<br />
Así, en medio de aquella sofocante atmósfera, Bai subió sin descanso a través de la sinuosidad de la montaña durante media hora, sin titubear. Después, cuando, en medio de su angustiosa lucha por avanzar, sus músculos, ahora entumecidos por el cansancio y el frío, empezaron a gimotear, no dudó en desenvainar la espada en busca de algún tipo de anclaje.<br />
<br />
¿Y qué mejor que el acero de una hoja hundiéndose en la nieve para convertirse en un bastón de apoyo?<br />
<br />
Nada; no había nada mejor que eso. Pues, de todas las cosas en las que había aprendido a confiar durante su viaje, pocas ocupaban un lugar tan alto como aquella vieja y gastada espada, cuya respuesta seguía siendo siempre igual de fiel.<br />
<br />
«Swish».<br />
<br />
La punta descendió perforando la blanca masa de la montaña hasta clavarse en la tierra. Bai afianzó el eje y, tras asegurarse de que su espada no se movería, dio un paso, provocando que la nieve se abriera como una flor en primavera. Después levantó el arma, volvió a clavarla y… el viento volvió a arreciar con fuerza.<br />
<br />
Por un momento, cuando el aire gélido mordió su rostro y revolvió sus cabellos, Bai se desestabilizó, provocando que la espada se estremeciera entre sus manos. Entonces, rechazada por la naturaleza, dio involuntariamente un paso hacia atrás. Pero sus alas, tan tercas como la propia birkiniana, desesperadas por el espanto que le había provocado el ventisquero, empezaron a batirse.<br />
<br />
Y es que, descendiendo desde alguna invisible parte de la ladera, el aire golpeaba como un lobo hambriento, aullando y estrellándose contra las rocas, provocando que el rugido se multiplicara al resonar entre los salientes.<br />
<br />
Pero Bai no iba a darse por vencida.<br />
<br />
Así que, aun sintiendo cómo la vibración hacía temblar hasta el suelo y recorría el acero hasta el pomo para pasar después a sus adormecidos dedos, soltó el cuello de la parka que aún tenía enganchado y cerró la otra mano con fuerza alrededor de la empuñadura. Después se inmovilizó, encogiéndose de hombros en un intento de hacer frente al golpe.<br />
<br />
Mientras tanto, la nieve danzaba frente a ella en remolinos erráticos.<br />
<br />
Sabiendo que solo podía hacer una cosa más, esperó. Esperó y esperó un poco más.<br />
<br />
Entonces, desde algún saliente oculto por la ventisca, una lengua de nieve se desprendió hasta deshacerse a sus pies en una nube de polvo helado.<br />
<br />
Se acababa de librar por los pelos.<br />
<br />
Pero ahora, sabiendo que desde cualquier rincón podía caerle un pequeño alud, Bai aprovechó que el viento dejó de zozobrar para levantar la espada y continuar avanzando durante un par de horas más.<br />
<br />
Así, a medida que iba ganando altura, la furia del ventisquero fue quedando atrás, transmutando los feroces aullidos en ráfagas aisladas que descendían como el gruñido de cansadas bestias. Y, pese a que la nieve todavía danzaba frente a ella, al menos ya no lo hacía con aquella violencia que había sido capaz de arrancarle hasta el equilibrio.<br />
<br />
Sonrió, pues por fin iba a salir de aquella zona.<br />
<br />
No necesitaba mirar atrás para saberlo, ni descifrar el lejano murmullo ahogado entre las crestas o la suave pendiente que había frente a ella; simplemente su propio cuerpo lo percibía, anunciándole el cambio mucho antes de que sus ojos hubieran sido capaces de percibirlo.<br />
<br />
Entonces, observando con asombro cuanto la rodeaba, contempló el penacho de humo que coronaba la cima, descendiendo como una brumosa marea blanca hacia donde parecía comenzar el espinoso sendero de rocas con extrañas formas sobresalientes. Y es que, a sus ojos, los sombríos colores de la montaña le recordaban a cabezas asomando, tratando de observar las naturales depresiones del suelo que, bajo tantas capas de nieve y hielo, habían quedado niveladas.<br />
<br />
«¿Dónde estoy?», se preguntó al ver los grisáceos vestigios naturales imponerse a la salvaje fuerza del viento.<br />
<br />
«Cerca del altiplano», respondió la montaña, mostrándole la imagen cercana de una vasta llanura en la que, igual que las setas de un sotobosque, asomaba un manto verde.<br />
<br />
En ese momento, habiendo ya salido del alcance del ventisquero y sintiendo que podía descansar, Bai se percató de algo más: el movimiento de su pecho era frenético. Y es que, en aquel punto de la escarpada subida, a muchos pies de altura, el aire era tan enrarecido, tan ralo, que ni pesaba en los pulmones ni los saciaba.<br />
<br />
Bai buscó entonces un segundo aliento en el fondo del pecho, obligando a su corazón a trabajar con fuerza mientras las sienes comenzaban a latir con un ritmo sordo y apresurado.<br />
<br />
Y entre tanto, ligeramente cegada por el sol que apuntalaba las grisáceas nubes de la bóveda celeste, Bai observó cómo el altiplano se prolongaba más allá del horizonte. Sin embargo, aquella perspectiva no era más que un juego de apariencias provocado por el uniforme color que dominaba aquel lugar. Algo fascinante y, hasta cierto punto, engañosamente escabroso por la facilidad con la que uno podía llegar a confundir las agudas aristas de la planicie con algún sendero descendente.<br />
<br />
En ese momento, queriendo sacudir aquel último pensamiento de su cabeza, bajó la vista y volvió a centrarse en los abigarrados helechos; la planta parecía elevarse con dificultad, pues sus delgados tallos se doblaban ante el peso del polvo blanco que la cubría.<br />
<br />
«Mala hierba», pensó al principio, tras contemplar cómo sus ramificados dedos se dividían en un sinfín de direcciones en busca de algún rayo de sol.<br />
<br />
Pero nada estaba más lejos de la realidad, pues, aunque su estructura le confería un aspecto desordenado y salvaje, y sus recortadas hojas pudieran recordar en cierta medida a las frondas de los helechos grisáceos y polvorientos, la planta enraizada en los asperones del irregular suelo no era otra que una variante glacial del ajenjo.<br />
<br />
Bai no las tenía todas consigo. No podía estar segura de que algo nacido en medio de aquel clima fuera beneficioso. Así que su primer instinto, como el de cualquier viajero en condiciones adversas, fue recelar de la planta y buscar algún otro camino.<br />
<br />
Bai envainó la espada, ahora inútil gracias a la ausencia de viento que reinaba en aquella zona de la montaña y, olvidando la fatiga y las necesidades que comenzaban a crecer en su interior, rodeó el cinturón de ajenjos. Pero tan pronto como se acercó, el olor dulce y fresco de la planta, junto con el hambre y la sed que la inundaban, le recordó que llevaba horas caminando.<br />
<br />
Y todavía quedaba la mitad del camino por recorrer.<br />
<br />
Por un instante, la magnánima birkiniana estuvo a punto de dejarse caer sobre un pedrusco que asomaba como si de un trapo se tratara. Mas no lo hizo. Y es que, sobresaliendo de forma extrañamente retorcida, una pequeña flor se doblaba en dirección al sol.<br />
<br />
«Es hermosa», pensó, para luego, con gran cuidado, quitarle la nieve de encima y observar el brote con detenimiento.<br />
<br />
Pero, al acercársela, Bai descubrió que aquella apariencia esponjosa era engañosa. Y es que, allí donde había creído ver pétalos, en realidad se encontraba un racimo de delicadas formas tubulares, pálidas y amarillentas, agrupadas en una densa corona de cuya base colgaban pequeños aquenios cilíndricos como gotas suspendidas en el aire.<br />
<br />
Bai trató entonces de olfatearla. Sin embargo, su nariz congelada apenas podía percibir las notas amargas que desprendía. Aun así, aquello no cambió su juicio. Seguía habiendo algo admirable en aquella pequeña vida aferrada a la montaña.<br />
<br />
«Es todo un prodigio esta planta», pensó. «Tal vez merezca un lugar entre las especies del jardín», añadió.<br />
<br />
Acto seguido, con cuidado, para no dañar el cinturón vegetal que cubría la ladera ni desequilibrar el paisaje, buscó varios ejemplares separados entre sí que parecieran vigorosos y capaces de volver a crecer con abundancia entre los demás. Arrancó algunas flores maduras, recogió un puñado de hojas y, tras dudarlo un instante, extrajo también una pequeña raíz de uno de los brotes más jóvenes, que se llevaría para intentar plantarla en el invernadero del barco. Después envolvió las muestras en un trozo de tela seca que actuaba como pañuelo y las guardó entre sus pertenencias.<br />
<br />
Quizá no fueran más que malas hierbas de montaña. O quizá, en un futuro cercano, le sirvieran; pero, fuera lo que fuese, le habían caído en gracia.<br />
<br />
Hecho esto, y sintiéndose ya exhausta, Bai decidió sentarse sobre la misma piedra donde había encontrado el primer ajenjo. Respiró hondo. Entonces, la mochila cayó junto a sus botas con un golpe seco y apagado. Después, por un instante, todo su cuerpo pareció vencerse hacia adelante.<br />
<br />
Estaba realmente cansada.<br />
Los hombros cedieron, la espalda se arqueó y la cabeza quedó suspendida mientras un dolor agudo le mordía las sienes y un sordo zumbido tapaba sus oídos.<br />
<br />
Era el aire. Ese maldito aire traicionero que no bastaba con ser respirado.<br />
<br />
Cerró los ojos y trató de acompasar su pecho con el martilleante ritmo del corazón. Uno, dos, tres… El corazón seguía golpeando con violencia bajo las costillas por mucho que lo intentara. Cuatro, cinco, seis… Por momentos, la montaña parecía latir como si el propio suelo respirara bajo ella.<br />
<br />
«Maldita altura», maldijo mientras se llevaba una mano a la frente y el sol empezaba a acariciar su nuca.<br />
<br />
Por encima de su cabeza, una bóveda inmensa de vapores densos, cargada con nubes coloreadas con el monótono y sombrío gris de la tempestad, se abría un pequeño claro en medio aquella inmensidad por el que se filtraba el deslumbrante resplandor del astro rey. <br />
<br />
Dicha circunstancia, combinada de forma matemática con la singular postura que su cuerpo había adoptado, produjo un fenómeno óptico inmediato en el que, su propia silueta, comenzó a proyectarse sobre la superficie del suelo, extendiéndose de manera paulatina en un ángulo marcadamente diagonal. Pero, siendo que ella se encontraba con la cabeza gacha, cuando abrió los ojos, al no recordar claro alguno se hubiera abierto en el cielo, sus ojos pronto se sintieron inevitablemente atraidos por el progreso de aquella sombra alargada.<br />
<br />
Ahí fue cuando lo recordó.<br />
<br />
En un compartimento secreto de su morral de viaje, resguardado del extremo clima exterior por una vieja tela y un estuche de madera de sándalo herméticamente cerrado, se conservaban varias hojas desecadas de una planta de matices sombríos, cuyas propiedades gozaban de justa celebridad entre los oficiales de la salud por sus efectos combativos contra los estragos del soroche o, también llamado, mal de montaña.<br />
<br />
Y, aunque Bai no ostentaba, desde luego, pomposos títulos, si hubiera poseído la ambición necesaria, o si hubiese creído que la ciencia de Hipócrates bastaba para colmar las aspiraciones de su indómito espíritu, sus conocimientos habrían sido más que suficientes para ejercer la medicina práctica, diagnosticar afecciones, prescribir mixturas y auscultar el pulso de cualesquiera en cualquier latitud del globo donde decidiera fijar su residencia.  <br />
<br />
Así que, conociendo, pues, los efectos de la rarefacción del aire a una altitud tan considerable sobre el nivel del mar, había provisto su equipaje de aquel remedio, anticipándose a los caprichos de la atmósfera. El problema, como siempre, había sido olvidarse de ello hasta que su cuerpo no había podido más.<br />
<br />
Y, aunque sabía que no debía llevarlo al límite constantemente, durante este viaje, pareciera que esa había sido su única forma de entrenar capacidades que, de otra forma, habían quedado olvidadas.<br />
<br />
—Dónde estás... — articuló por fin, rompiendo el obstinado mutismo que le habian impuesto desde prácticamente el amanecer.<br />
<br />
Mas al hacerlo, al abrir las fauces, endurecidas por una prolongada inactividad, exhaló una ráfaga de aire viciado producto de tantas horas de silencio. Y el hálito, denso como las nubes, rompiendo las leyes de la pureza atmosférica, turbó por un instante el ambiente puro del altiplano.<br />
<br />
—¡Ajá! —se dijo al extraer el cofrecillo.<br />
<br />
Después, con gran neticulosidad, accionó el resorte y desenvolvió el lienzo para poder seleccionar las hojas más fibrosas e introducirselas en su boca. <br />
<br />
De inmediato, un sabor intensamente amargo y alcalino impregnó sus papilas gustativas.<br />
<br />
Los efectos fisiológicos no se hicieron esperar y, aunque el agotamiento muscular persistía, denso y opresivo como las capas de nieve que coronaban las cimas circundantes, al menos, la crisis en sus sienes había sido dominada, y la muerte por asfixia ya no amenazaba con detener su marcha en aquel inhóspito paraje.<br />
<br />
Una vez superada aquella crisis, Bai resguardó lo que sobraba de su provisión medicinal para después poner la caja a buen recaudo; confiaba en que el simple acto de la masticación indujera a su organismo a una temporal ilusión de saciedad. Argucia que le resultaba vital en caso de pérdida o desorientación en aquella marea monocolor. Además, no necesitaba de un efecto prolongado; le bastaba con sostener sus fuerzas hasta que lograra vislumbrar algún rastro de aquella población remota que constituía el objeto principal de su búsqueda.<br />
<br />
Una vez ajustadas las correas de su morral a los hombros, apoyándose en sus propios múslos, se puso en pie con cautela, atenta a la cualquier clase de reacción adversa que las hojas pudieran provocar en su organismo. Pero no había nada que esperar. Satisfecha, sonrió para sí misma y, después, comprobó con una mirada meticulosa que nada de su equipo se hubiera quedado en el suelo. <br />
<br />
«Perfecto», dijo para sí misma al tiempo que palpaba los bolsillos por fuera para cerciorarse de que estuviera todo también ahí.<br />
«No me dejo nada», añadió mentalmente.<br />
<br />
Y, sin perder un instante, se lanzó de nuevo al camino con la intención de encontrar el puente que le habían dicho que encontraría de forma inconfundible en medio de aquel aborrecible color.<br />
<br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
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					<br />
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						<span>Resumen</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Bai recorre las Drum Rockies teniendo que tomar el camino de las ventesqueras si quiere llegar hasta su objetivo. Pero, al tomarlo, se enfrenta a fuertes vientos que la dejan exhausta.<br />

				</div>
			</div><br />
Una vez sale de ahí, encuentra un altiplano en el que recorre varias plantas, descansa y, tras ello, retoma el camino.<br />
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						<span>Recolección</span>
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					<br />
250 Hierbas curativas.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Noches de introspección  [Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3825</link>
			<pubDate>Fri, 12 Jun 2026 11:58:33 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=506">Zhang Guolao</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3825</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">30 Invierno, Año 17</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Drum Rokcies.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Durante la noche</span></span></span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><iframe width="560" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/PzO47WjPNxQ?si=CBLtOfIzrgZjP7Ed" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><br />
<br />
</span></div>
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">El cielo se había oscurecido hace varias horas, y en esos rincones de Drum, la luz parecía haber desaparecido, el ambiente a su alrededor era salvaje, y por ello se había permitido andar un poco por aquel bosque helado.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang respiró tranquilo, mientras avanzaba en medio de la noche, sabiéndose completamente solo, y ensimismado. Su compañero, Silencio, se había quedado en la embarcación, por lo que esa noche sería solo para él.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang comenzó a flotar en el aire, y posando sus manos sobre su cabeza, comenzó a flotar, "relajado"; parecía de algún modo que se encontraba acostado en una nube blanca.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">La soledad era una vieja amiga con quien, hacia años atrás, había aprendido a vivir, a disfrutar... Zhang comenzó a tomar un poco de Té helado, mientras oculto en las penumbras, se maravillaba de los sonidos de la noche.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No alcanzaba a ver una mierda, pero eso no era problema para disfrutar la noche.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">La luna, por su parte, se alzaba majestuosa sobre él, y su cuerpo acostumbrado a su poder, brillaba azul, emocionado... Pidiendo, no, exigiéndole a aquel burro que le liberase.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Luego de su llegada a la Gran Línea, Zhang había logrado dominar el Sulong, pero aún tenía algo de miedo al utilizarlo. Zhang recordó por un momento, aquella vida pasada, donde, joven, había cometido tantos errores.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Se lamentó por un momento. En su momento, pese a creerse bueno, había aprendido a las malas, que el ego y la fuerza, eran un arma de doble filo.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Posó su mano sobre su pecho, y vibrando, permitió que su cuerpo se tornase blanco... A su alrededor, las bestias comenzaron a correr, y como si le respetaran, pronto quedó solo en medio de la noche.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Su pelo, ahora se encontraba blanco bajo la luna de Drum, y oculto entre la nieve del lugar regreso a su forma física, donde comenzó a entrenar bajo la luz de la luna, muchos años atrás, cuando aún era más joven... El viejo mink, bajo la mirada, mientras acariciaba una cicatriz de batalla. </span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Y aunque había logrado dominar su bestia, aún seguía participando en ese juego de destrucción y muerte, que otros le habían obligado a jugar... Golpeo uno de los arboles con fuerza, y este cedió ante la fuerza de la nieve. El sonido rompió la tranquilidad de la noche, pero a Zhang no le importó.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Él solo quería paz. Quería curar cuerpos y espíritus, no ser una herramienta de destrucción en un tablero ajeno. La luna seguía brillando, tentadora, ofreciéndole el poder para romper esas cadenas que los empujaban hasta allí.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang sabía, por experiencia, que la verdadera fuerza no residía en la destrucción... Residía en la contención, en la paciencia y en el amor... Caminar lento para llegar lejos. Golpeo la nieve con su pezuña...</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Respiró hondo una vez más, permitiendo que la nieve calmara a la bestia interior. Pasó el resto de la noche entrenando bajo la luz plateada. No para ganar aquel juego mortal, sino para estar listo para proteger a sus compañeras cuando fuera necesario.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Y de este modo, cuando los primeros rayos del sol comenzaron a pintar el cielo de Drum, Zhang, regresó a la embarcación.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">30 Invierno, Año 17</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Drum Rokcies.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Durante la noche</span></span></span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><iframe width="560" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/PzO47WjPNxQ?si=CBLtOfIzrgZjP7Ed" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><br />
<br />
</span></div>
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">El cielo se había oscurecido hace varias horas, y en esos rincones de Drum, la luz parecía haber desaparecido, el ambiente a su alrededor era salvaje, y por ello se había permitido andar un poco por aquel bosque helado.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang respiró tranquilo, mientras avanzaba en medio de la noche, sabiéndose completamente solo, y ensimismado. Su compañero, Silencio, se había quedado en la embarcación, por lo que esa noche sería solo para él.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang comenzó a flotar en el aire, y posando sus manos sobre su cabeza, comenzó a flotar, "relajado"; parecía de algún modo que se encontraba acostado en una nube blanca.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">La soledad era una vieja amiga con quien, hacia años atrás, había aprendido a vivir, a disfrutar... Zhang comenzó a tomar un poco de Té helado, mientras oculto en las penumbras, se maravillaba de los sonidos de la noche.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No alcanzaba a ver una mierda, pero eso no era problema para disfrutar la noche.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">La luna, por su parte, se alzaba majestuosa sobre él, y su cuerpo acostumbrado a su poder, brillaba azul, emocionado... Pidiendo, no, exigiéndole a aquel burro que le liberase.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Luego de su llegada a la Gran Línea, Zhang había logrado dominar el Sulong, pero aún tenía algo de miedo al utilizarlo. Zhang recordó por un momento, aquella vida pasada, donde, joven, había cometido tantos errores.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Se lamentó por un momento. En su momento, pese a creerse bueno, había aprendido a las malas, que el ego y la fuerza, eran un arma de doble filo.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Posó su mano sobre su pecho, y vibrando, permitió que su cuerpo se tornase blanco... A su alrededor, las bestias comenzaron a correr, y como si le respetaran, pronto quedó solo en medio de la noche.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Su pelo, ahora se encontraba blanco bajo la luna de Drum, y oculto entre la nieve del lugar regreso a su forma física, donde comenzó a entrenar bajo la luz de la luna, muchos años atrás, cuando aún era más joven... El viejo mink, bajo la mirada, mientras acariciaba una cicatriz de batalla. </span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Y aunque había logrado dominar su bestia, aún seguía participando en ese juego de destrucción y muerte, que otros le habían obligado a jugar... Golpeo uno de los arboles con fuerza, y este cedió ante la fuerza de la nieve. El sonido rompió la tranquilidad de la noche, pero a Zhang no le importó.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Él solo quería paz. Quería curar cuerpos y espíritus, no ser una herramienta de destrucción en un tablero ajeno. La luna seguía brillando, tentadora, ofreciéndole el poder para romper esas cadenas que los empujaban hasta allí.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Zhang sabía, por experiencia, que la verdadera fuerza no residía en la destrucción... Residía en la contención, en la paciencia y en el amor... Caminar lento para llegar lejos. Golpeo la nieve con su pezuña...</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Respiró hondo una vez más, permitiendo que la nieve calmara a la bestia interior. Pasó el resto de la noche entrenando bajo la luz plateada. No para ganar aquel juego mortal, sino para estar listo para proteger a sus compañeras cuando fuera necesario.</span><br />
<br />
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Y de este modo, cuando los primeros rayos del sol comenzaron a pintar el cielo de Drum, Zhang, regresó a la embarcación.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación, parte 3)]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3704</link>
			<pubDate>Thu, 14 May 2026 16:28:17 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=519">Stroud Nanashi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3704</guid>
			<description><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
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					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Stroud Redgrave:</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
                            185 FUE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            149 RES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            48 DES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            48 PRE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            210 AGI
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            166 REF
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            109 INT
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            140 VOL
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            44 CH
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                        <span class='personaje_stats'>
                            140 CA
                        </span>
                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>2702 / 3352</span>
                        </div>
                        <div>
                            Energía: <span class='personaje_energia'>747 / 3064</span>
                        </div>
                        <div>
                            Espirítu: <span class='personaje_espiritu'>802 / 802</span>
                        </div>
                        <div>
                            Nivel: <span><strong>16</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Continuación de <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3676&amp;pid=41145#pid41145" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">este tema</a>.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Stroud permaneció sentado en el taburete junto a la cama, observando a la mujer, que, poco a poco, parecía recuperar un mejor color. Sus cuidados, aunque distasen mucho de los de un médico en condiciones, parecían ser suficientes como para devolverle cierto grado de salud. El Marine suspiró con alivio, sintiendo cómo una carga le desaparecía de los hombros, aunque se limitó a observar en silencio, mientras la mujer aceptaba el cuenco de sopa. Empezaba a notar el calor que hacía en aquella casa; seguramente no fuese habitual que se reuniese tanta gente allí, aunque seguro que era bienvenido para la señora. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Con permiso,</span>" dijo, quitándose el abrigo y colgándolo de un perchero cercano, limpiándose una discreta gota de sudor de la frente con el dorso de la mano.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Volvió a sentarse, escuchando la historia sobre el tal Heiler. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Ya se va entendiendo por qué no hay ni un puñetero médico. En Drum, nada menos,</span>" afirmó, exhalando con pesadez. Cuando Gnade habló sobre el Castillo y el camino que subía hacia el mismo por las Drum Rockies, no pareció extrañarle. No dijo nada, pero observó en silencio a Kibai y Bertram cuando oyó aquellas palabras, consciente de que habrían atado cabos exactamente como él. Apoyó el mentón sobre su mano, pensando por un instante. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No le sonará un tal Betrug, por un casual, ¿no?,</span>" inquirió Stroud, describiéndoselo físicamente tras una pausa, mientras la mujer continuaba con su sopa. Era improbable que supiese algo, dado que Betrug parecía más un conspirador que alguien que hubiese entablado contacto con ella, pero por probar, que no quedase.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Todo va cobrando sentido,</span>" continuó. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Aquel hombre tramaba... algo. Y no me extrañaría que estuviese implicado en el secuestro de los médicos,</span>" supuso. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Si es el caso,</span>" teorizó, recordando las últimas palabras del hombre de la campana antes de desvanecerse entre las calles de la ciudad, "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">hay algo más grande en juego. Es una operación a gran escala, no podemos descartar nada. Por lo que dice, señora, suenan a revolucionarios o alguna escoria similar. Tal vez busquen desestabilizar la isla. O tal vez sea una especie de gran chantaje, haciéndose con el control médico del lugar. Controlar la salud de toda Drum equivale a controlarlo todo. La gente estará desesperada por recibir atención,</span>" continuó, "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">hasta aceptar a quien sea el responsable como gobernante.</span>"</span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="600" height="200" src="https://www.youtube.com/embed/QxztIKy52mM" title="One piece Ost -  Nakama no Shirushi da!" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Se levantó, haciendo una sutil reverencia a la señora, y miró con seriedad a los ojos de Kibai y Bertram, asintiendo con la cabeza. No necesitó decir nada, y supo que no necesitaba decir nada. Sabía que ellos estaban pensando lo mismo que él. Caminó hasta su abrigo, volviendo a colocárselo y visiblemente preparándose para salir. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Gracias por su hospitalidad. Continúe tomando infusiones como esa, y procure que no le suba la temperatura más de la cuenta,</span>" afirmó. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Hoffen, has visto cómo lo he hecho, ¿verdad?,</span>" preguntó, poniéndose en cuclillas junto a la niña, esbozando una sonrisa. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Soldado Hoffen, siga cuidando de ella y se pondrá bien,</span>" le dijo con inusitada solemnidad mientras le tendía la mano con firmeza, como la hubiera tendido a cualquier otro Marine, antes de saludarla militarmente y ponerse en pie para ceñirse sus guantes. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Encontraremos a su marido, y al resto de médicos. La Justicia está aquí para ayudar.</span>"</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">En cuestión de tan solo unos minutos, Stroud y el resto de la División caminaban por los bosques que rodeaban Gyasta, en dirección a las Drum Rockies. Las enormes montañas en forma de tambor que daban su nombre a la isla destacaban como enormes colosos recortados contra el cielo de mediodía, despejado y frío. Poco a poco, dejaban la civilización atrás y se aproximaban a la ladera de la montaña coronada por el enorme Castillo de Drum, de la cual descendía un gélido viento que parecía esparcirse por toda la isla.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Quién nos iba a decir que ese hijo de puta estaba metido en algo así,</span>" dijo, haciendo un ademán con la cabeza a Bertram, caminando con las manos tras la espalda. Su tono, aun imperturbable, parecía relajado, aunque sus ojos grises no hacían más que escanear el terreno a su alrededor. Si el problema eran las bestias salvajes, contar con gente como Kibai y Bertram era un verdadero privilegio. Había escalado montañas antes, e incluso uno de los enormes cráneos de los reyes marinos que descansaban en Little Garden, pero jamás nada como aquello. ¿Era físicamente posible subir hasta arriba únicamente a pie? A medida que continuaban caminando, la pendiente comenzó a volverse progresivamente más pronunciada. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Alguna apuesta de qué nos espera en el camino?</span>"</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Stroud habla un poco más con la mujer, y da instrucciones a Hoffen para que cuide de ella, antes de ceñirse los guantes y dirigirse junto con los demás hacia las Drum Rockies, claro.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/3xeSLVi.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    } else {
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>60</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `guantes003`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/lw0015Q.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi negro</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Se utiliza para interceptar conversaciones entre otros ejemplares, pero no graba toda la conversación.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushinegro001`);'
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                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushinegro001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/TRE1tHL.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi blanco</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
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                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Tiene una función contraria a la del den den mushi negro que intercepta llamadas, se usa para evitar las intercepciones de las llamadas.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushiblanco001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushiblanco001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/PszbBcq.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Botiquín pequeño</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>20000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kit de primeros auxilios básico que restaura 100 PV.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `botiquin001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>botiquin001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/iAyo48y.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Antídoto</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>70000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Sustancias para contrarrestar venenos y toxinas básicas en caso de envenenamiento. 2 Usos.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `antídoto001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>antídoto001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/e89SpdT.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Ungüento</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Medicina usada para tratar quemaduras, reduciendo el grado de estas en una unidad. 1 Uso.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `unguento001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>unguento001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Me encanta el tono que está tomando esto y cómo creo que estás enfocando la aventura. ¡Sigamos!
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Stroud Redgrave:</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
                            185 FUE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            149 RES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            48 DES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            48 PRE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            210 AGI
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            166 REF
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            109 INT
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            140 VOL
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            44 CH
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            140 CA
                        </span>
                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>2702 / 3352</span>
                        </div>
                        <div>
                            Energía: <span class='personaje_energia'>747 / 3064</span>
                        </div>
                        <div>
                            Espirítu: <span class='personaje_espiritu'>802 / 802</span>
                        </div>
                        <div>
                            Nivel: <span><strong>16</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Continuación de <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3676&amp;pid=41145#pid41145" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">este tema</a>.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Stroud permaneció sentado en el taburete junto a la cama, observando a la mujer, que, poco a poco, parecía recuperar un mejor color. Sus cuidados, aunque distasen mucho de los de un médico en condiciones, parecían ser suficientes como para devolverle cierto grado de salud. El Marine suspiró con alivio, sintiendo cómo una carga le desaparecía de los hombros, aunque se limitó a observar en silencio, mientras la mujer aceptaba el cuenco de sopa. Empezaba a notar el calor que hacía en aquella casa; seguramente no fuese habitual que se reuniese tanta gente allí, aunque seguro que era bienvenido para la señora. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Con permiso,</span>" dijo, quitándose el abrigo y colgándolo de un perchero cercano, limpiándose una discreta gota de sudor de la frente con el dorso de la mano.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Volvió a sentarse, escuchando la historia sobre el tal Heiler. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Ya se va entendiendo por qué no hay ni un puñetero médico. En Drum, nada menos,</span>" afirmó, exhalando con pesadez. Cuando Gnade habló sobre el Castillo y el camino que subía hacia el mismo por las Drum Rockies, no pareció extrañarle. No dijo nada, pero observó en silencio a Kibai y Bertram cuando oyó aquellas palabras, consciente de que habrían atado cabos exactamente como él. Apoyó el mentón sobre su mano, pensando por un instante. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No le sonará un tal Betrug, por un casual, ¿no?,</span>" inquirió Stroud, describiéndoselo físicamente tras una pausa, mientras la mujer continuaba con su sopa. Era improbable que supiese algo, dado que Betrug parecía más un conspirador que alguien que hubiese entablado contacto con ella, pero por probar, que no quedase.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Todo va cobrando sentido,</span>" continuó. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Aquel hombre tramaba... algo. Y no me extrañaría que estuviese implicado en el secuestro de los médicos,</span>" supuso. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Si es el caso,</span>" teorizó, recordando las últimas palabras del hombre de la campana antes de desvanecerse entre las calles de la ciudad, "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">hay algo más grande en juego. Es una operación a gran escala, no podemos descartar nada. Por lo que dice, señora, suenan a revolucionarios o alguna escoria similar. Tal vez busquen desestabilizar la isla. O tal vez sea una especie de gran chantaje, haciéndose con el control médico del lugar. Controlar la salud de toda Drum equivale a controlarlo todo. La gente estará desesperada por recibir atención,</span>" continuó, "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">hasta aceptar a quien sea el responsable como gobernante.</span>"</span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="600" height="200" src="https://www.youtube.com/embed/QxztIKy52mM" title="One piece Ost -  Nakama no Shirushi da!" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Se levantó, haciendo una sutil reverencia a la señora, y miró con seriedad a los ojos de Kibai y Bertram, asintiendo con la cabeza. No necesitó decir nada, y supo que no necesitaba decir nada. Sabía que ellos estaban pensando lo mismo que él. Caminó hasta su abrigo, volviendo a colocárselo y visiblemente preparándose para salir. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Gracias por su hospitalidad. Continúe tomando infusiones como esa, y procure que no le suba la temperatura más de la cuenta,</span>" afirmó. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Hoffen, has visto cómo lo he hecho, ¿verdad?,</span>" preguntó, poniéndose en cuclillas junto a la niña, esbozando una sonrisa. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Soldado Hoffen, siga cuidando de ella y se pondrá bien,</span>" le dijo con inusitada solemnidad mientras le tendía la mano con firmeza, como la hubiera tendido a cualquier otro Marine, antes de saludarla militarmente y ponerse en pie para ceñirse sus guantes. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Encontraremos a su marido, y al resto de médicos. La Justicia está aquí para ayudar.</span>"</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">En cuestión de tan solo unos minutos, Stroud y el resto de la División caminaban por los bosques que rodeaban Gyasta, en dirección a las Drum Rockies. Las enormes montañas en forma de tambor que daban su nombre a la isla destacaban como enormes colosos recortados contra el cielo de mediodía, despejado y frío. Poco a poco, dejaban la civilización atrás y se aproximaban a la ladera de la montaña coronada por el enorme Castillo de Drum, de la cual descendía un gélido viento que parecía esparcirse por toda la isla.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Quién nos iba a decir que ese hijo de puta estaba metido en algo así,</span>" dijo, haciendo un ademán con la cabeza a Bertram, caminando con las manos tras la espalda. Su tono, aun imperturbable, parecía relajado, aunque sus ojos grises no hacían más que escanear el terreno a su alrededor. Si el problema eran las bestias salvajes, contar con gente como Kibai y Bertram era un verdadero privilegio. Había escalado montañas antes, e incluso uno de los enormes cráneos de los reyes marinos que descansaban en Little Garden, pero jamás nada como aquello. ¿Era físicamente posible subir hasta arriba únicamente a pie? A medida que continuaban caminando, la pendiente comenzó a volverse progresivamente más pronunciada. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Alguna apuesta de qué nos espera en el camino?</span>"</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Stroud habla un poco más con la mujer, y da instrucciones a Hoffen para que cuide de ella, antes de ceñirse los guantes y dirigirse junto con los demás hacia las Drum Rockies, claro.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/3xeSLVi.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>60</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `guantes003`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/lw0015Q.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi negro</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Se utiliza para interceptar conversaciones entre otros ejemplares, pero no graba toda la conversación.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushinegro001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushinegro001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/TRE1tHL.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi blanco</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Tiene una función contraria a la del den den mushi negro que intercepta llamadas, se usa para evitar las intercepciones de las llamadas.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushiblanco001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushiblanco001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/PszbBcq.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Botiquín pequeño</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>20000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kit de primeros auxilios básico que restaura 100 PV.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `botiquin001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>botiquin001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/iAyo48y.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Antídoto</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>70000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Sustancias para contrarrestar venenos y toxinas básicas en caso de envenenamiento. 2 Usos.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `antídoto001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>antídoto001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/e89SpdT.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Ungüento</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Medicina usada para tratar quemaduras, reduciendo el grado de estas en una unidad. 1 Uso.</i>
                </p>
                <hr/>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `unguento001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>unguento001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Off</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Me encanta el tono que está tomando esto y cómo creo que estás enfocando la aventura. ¡Sigamos!
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La Biblioteca de las Bestias [Aventura Presente Absoluto T4][Zhang & Bai]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3631</link>
			<pubDate>Fri, 01 May 2026 11:42:11 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=525">Maki D. Zen'in</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3631</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Traían tesoros de todos los rincones de la gran línea. Traían en sus barcos cosas de un valor incalculable pero no eran armas, no eran rubíes ni zafiros ni esmeraldas, no era oro ni plata. Era papel. Papel empastado adornado con letras, runas, y filigranas, algunos en piel de oveja, otros en… Piel humana. Algunos en cuero y piedra. Si piedra, libros de piedra incluso, idiomas antiguos, olvidados y otros tipos de escritura, algunos muy desconocidos que solo aquellos que hablan con lenguas muertas pueden descifrar.</span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Se hacían llamar el cónclave de las bestias y el lugar donde se reunían fue fundado hace unos días entre alegría, brindis y fiestas. La biblioteca de las bestias y su líder, un gran Mink anciano, usó todo su dinero acumulado por años para crear la bóveda más grande de la isla, oculta la vista de los curiosos muy dentro de las montañas donde el hielo se convierte en espadas afiladas y donde el frío es signo de muerte. Allí se ocultaba una cantidad innumerable de libros, pergaminos y rollos con secretos antiguos que iban desde la forma de amasar un pan recién horneado hasta técnicas de cirugía de las grandes ballenas que habitaban en el ancho mar, había libros que hablaban de akumas no mi desconocidas, también hablaban sobre religiones olvidadas, recetas para curar enfermedades mortales y un largo e interminable etcétera.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Por el camino hacia la gran biblioteca existían ciertos rastros que solo eruditos podían identificar muescas. Heridas en las rocas, surcos en los árboles que para uno pudiesen significar simplemente azares del destino o alguna bestia rabiosa intentando marcar su territorio, pero para un erudito al menos de nivel 3 significaban palabras. Palabras de refugio, palabras de sabiduría, de conocimiento infinito y de un lugar para que el conocimiento se reúna.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Por toda la isla estaban estas marcas y causaban cierta intriga, tanto que quién veía la primera marca no podía parar hasta encontrar la siguiente, la siguiente, la siguiente y la siguiente. Estas marcas con el tiempo se volvían una obsesión para quién encontrara una de ellas. 10 marcas 10 escritos. Una ubicación.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">La última de las marcas contaba con una especie de mapa conceptual para llegar a la grandiosa biblioteca de las bestias. Una defendida por escarpados riscos y traicioneros acantilados y solo contaba con un camino protegido por animales salvajes. Dos personas podían verse recorriendo el camino montañoso hasta el lugar donde se dividía en dos. A la izquierda el camino se adentraba en el bosque a un conocido lugar de caza donde pocos se aventuraban a menos que fueran en grupo. Por el otro, riscos escarpados donde solo aquellos que poseen alas podrían trepar saltar y surcar levemente el cielo para llegar hasta la cima. Ambos caminos estaban protegidos a su manera y nadie jamás podría encontrar la biblioteca de las bestias, no sin antes pasar por las pruebas de encontrar las marcas, aún así toda esta seguridad era vana pues en la lejanía comenzó a verse una nube de humo oscura roja naranja mil colores surcando el cielo. La biblioteca estaba en llamas, solo quedaba lamentarse de la pérdida de un gran conocimiento, sin embargo, el fuego era reciente. Miles de personas corrían de un lado a otro buscando escapar de la gran biblioteca y pocos escaparían. Sin embargo, aún había conocimiento que recuperar pues el gran fuego se inició y las columnas de huno como dedos tétricos rasgaba en el cielo y esa fue una señal. ¡¡Ahí está el objetivo!! ahí está el lugar del conocimiento!! anhelos de encontrar sabiduría impulsarían a un grupo de personas reclutadas en el pueblo y en una gran carreta armada con armas de fuego se lanzaría al rescate.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">De pronto la gran carreta se encuentra con un peñasco derrumbado </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—VAMOS VAMOS ayuden a sacar los peñascos… rápido… los más fuertes adelántense rápido!!! Ayudemos con ese fuego o podría consumir todo el bosque aunque el hielo es fuerte. Si no lo apagamos podríamos perder mucha fauna!!—</span></span> Bajo rápidamente el líder de la partida, un animalista que en su juventud había sido guardabosques. </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">La caravana y su carreta se queda unos ciento cincuenta metros por detrás mientras nuestros héroes llegan a la bifurcación. Donde empieza el camino del bosque y el risco. Pero de pronto por el lado del bosque y del camino emerge una decena de niños todos ellos llorando y corriendo de un lado a otro, y junto a ellos se encontraba herido un mink anciano casi sin fuerzas habían cruzado el bosque solos. Sin embargo los había acompañado una comisión de sabios guerreros que habían perdido la vida defendiendo a estos. Eran niños que vivían en la biblioteca y que servían al orden y se dedicaban al conocimiento. Eruditos en entrenamiento sin embargo, toda la comisión fue devorada sin remedio por las bestias salvajes, solo salvándose unos pocos niños. </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Auxilio!! Auxilio!! ayúdenos por favor!!! viajeros necesitamos curar al Gran anciano Paca. En el bosque ha caído nuestro médico. En un agujero… por favor ayudenos!! Débenos volver!!!—</span> </span>Fueron los gritos de auxilio de Shery. Una niña gyojin que le tenía cariño al viejo Mink que apenas podía hablar. <span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Necesita su inyección… rápido!! O morirá!!—</span> </span>Dijo finalmente corriendo hacia uno de los aventureros.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No!! no!! nuestra vida no vale nada!! salven la biblioteca!!! salven la biblioteca o no seremos nada!! el conocimiento es infinito y eterno pero nosotros no!! ayúdennos!! El camino del risco es más rápido!!!—</span></span> Grito desesperado Oliver un niño Birkiniano y a punto de saltar apuntando al risco, un niño algo mayor, más que los demás niños. Pero el camino que apuntaba solo. Los seres alados tendrían oportunidad de ir por el.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Los caminos se bifurcan y las decisiones deben ser tomadas a la izquierda se encontraba el bosque plagado </span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Play Me!</span>
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					 </span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Bienvenida</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bienvenidos!! gracias por confiar en mi! espero que se diviertan igual que yo.
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Han sido reclutados por un animalista en la ciudad para investigar un incendio en el bosque. Ustedes saben que es la ubicación de la biblioteca de las bestias pero ellos no. es su misión. llegar a ella en teoría para comprar/robar/destruir lo que gusten. Pero ya veremos. han llegado a una bifurcación donde se enfrentan a un camino igualmente peligroso. la derecha el bosque y la izquierda el risco. Los niños que han aparecido necesitan una droga que mantiene vivo al Gran Maestre, pero el tiempo apremia. que decidirán? abandonar a su suerte a los niños? a la biblioteca y su infinito saber? o se dividirán? usen su moral y sus karmas.
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Enemiga e inventario</span>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Sin revelar</span></span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Negativos</span></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">-Sin revelar</span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Total: -00</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos</span></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">-Sin revelar</span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Total: +00</span></span></span></span></span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Belico</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Defensivo</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Sin acciones defensivas
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ofensivo</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Sin Aciones Ofensivas.</span></span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Posicionamiento</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					En la bifurcación a ciento cincuenta metros de la caravana que les trajo los niños son casi 20 el viejo Mink apenas puede caminar acuciado por su enfermedad. hay un niño Birkiniano mas grande y fuerte que podría cargar con el pero necesita su medicina rápido. Desde donde están pueden ver el humo del incendio pero res reciente. aun tienen tiempo de salvar algo.
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Traían tesoros de todos los rincones de la gran línea. Traían en sus barcos cosas de un valor incalculable pero no eran armas, no eran rubíes ni zafiros ni esmeraldas, no era oro ni plata. Era papel. Papel empastado adornado con letras, runas, y filigranas, algunos en piel de oveja, otros en… Piel humana. Algunos en cuero y piedra. Si piedra, libros de piedra incluso, idiomas antiguos, olvidados y otros tipos de escritura, algunos muy desconocidos que solo aquellos que hablan con lenguas muertas pueden descifrar.</span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Se hacían llamar el cónclave de las bestias y el lugar donde se reunían fue fundado hace unos días entre alegría, brindis y fiestas. La biblioteca de las bestias y su líder, un gran Mink anciano, usó todo su dinero acumulado por años para crear la bóveda más grande de la isla, oculta la vista de los curiosos muy dentro de las montañas donde el hielo se convierte en espadas afiladas y donde el frío es signo de muerte. Allí se ocultaba una cantidad innumerable de libros, pergaminos y rollos con secretos antiguos que iban desde la forma de amasar un pan recién horneado hasta técnicas de cirugía de las grandes ballenas que habitaban en el ancho mar, había libros que hablaban de akumas no mi desconocidas, también hablaban sobre religiones olvidadas, recetas para curar enfermedades mortales y un largo e interminable etcétera.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Por el camino hacia la gran biblioteca existían ciertos rastros que solo eruditos podían identificar muescas. Heridas en las rocas, surcos en los árboles que para uno pudiesen significar simplemente azares del destino o alguna bestia rabiosa intentando marcar su territorio, pero para un erudito al menos de nivel 3 significaban palabras. Palabras de refugio, palabras de sabiduría, de conocimiento infinito y de un lugar para que el conocimiento se reúna.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Por toda la isla estaban estas marcas y causaban cierta intriga, tanto que quién veía la primera marca no podía parar hasta encontrar la siguiente, la siguiente, la siguiente y la siguiente. Estas marcas con el tiempo se volvían una obsesión para quién encontrara una de ellas. 10 marcas 10 escritos. Una ubicación.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">La última de las marcas contaba con una especie de mapa conceptual para llegar a la grandiosa biblioteca de las bestias. Una defendida por escarpados riscos y traicioneros acantilados y solo contaba con un camino protegido por animales salvajes. Dos personas podían verse recorriendo el camino montañoso hasta el lugar donde se dividía en dos. A la izquierda el camino se adentraba en el bosque a un conocido lugar de caza donde pocos se aventuraban a menos que fueran en grupo. Por el otro, riscos escarpados donde solo aquellos que poseen alas podrían trepar saltar y surcar levemente el cielo para llegar hasta la cima. Ambos caminos estaban protegidos a su manera y nadie jamás podría encontrar la biblioteca de las bestias, no sin antes pasar por las pruebas de encontrar las marcas, aún así toda esta seguridad era vana pues en la lejanía comenzó a verse una nube de humo oscura roja naranja mil colores surcando el cielo. La biblioteca estaba en llamas, solo quedaba lamentarse de la pérdida de un gran conocimiento, sin embargo, el fuego era reciente. Miles de personas corrían de un lado a otro buscando escapar de la gran biblioteca y pocos escaparían. Sin embargo, aún había conocimiento que recuperar pues el gran fuego se inició y las columnas de huno como dedos tétricos rasgaba en el cielo y esa fue una señal. ¡¡Ahí está el objetivo!! ahí está el lugar del conocimiento!! anhelos de encontrar sabiduría impulsarían a un grupo de personas reclutadas en el pueblo y en una gran carreta armada con armas de fuego se lanzaría al rescate.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">De pronto la gran carreta se encuentra con un peñasco derrumbado </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—VAMOS VAMOS ayuden a sacar los peñascos… rápido… los más fuertes adelántense rápido!!! Ayudemos con ese fuego o podría consumir todo el bosque aunque el hielo es fuerte. Si no lo apagamos podríamos perder mucha fauna!!—</span></span> Bajo rápidamente el líder de la partida, un animalista que en su juventud había sido guardabosques. </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">La caravana y su carreta se queda unos ciento cincuenta metros por detrás mientras nuestros héroes llegan a la bifurcación. Donde empieza el camino del bosque y el risco. Pero de pronto por el lado del bosque y del camino emerge una decena de niños todos ellos llorando y corriendo de un lado a otro, y junto a ellos se encontraba herido un mink anciano casi sin fuerzas habían cruzado el bosque solos. Sin embargo los había acompañado una comisión de sabios guerreros que habían perdido la vida defendiendo a estos. Eran niños que vivían en la biblioteca y que servían al orden y se dedicaban al conocimiento. Eruditos en entrenamiento sin embargo, toda la comisión fue devorada sin remedio por las bestias salvajes, solo salvándose unos pocos niños. </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Auxilio!! Auxilio!! ayúdenos por favor!!! viajeros necesitamos curar al Gran anciano Paca. En el bosque ha caído nuestro médico. En un agujero… por favor ayudenos!! Débenos volver!!!—</span> </span>Fueron los gritos de auxilio de Shery. Una niña gyojin que le tenía cariño al viejo Mink que apenas podía hablar. <span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Necesita su inyección… rápido!! O morirá!!—</span> </span>Dijo finalmente corriendo hacia uno de los aventureros.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No!! no!! nuestra vida no vale nada!! salven la biblioteca!!! salven la biblioteca o no seremos nada!! el conocimiento es infinito y eterno pero nosotros no!! ayúdennos!! El camino del risco es más rápido!!!—</span></span> Grito desesperado Oliver un niño Birkiniano y a punto de saltar apuntando al risco, un niño algo mayor, más que los demás niños. Pero el camino que apuntaba solo. Los seres alados tendrían oportunidad de ir por el.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">Los caminos se bifurcan y las decisiones deben ser tomadas a la izquierda se encontraba el bosque plagado </span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Play Me!</span>
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					 </span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Bienvenida</span>
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					Bienvenidos!! gracias por confiar en mi! espero que se diviertan igual que yo.
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Resumen</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Han sido reclutados por un animalista en la ciudad para investigar un incendio en el bosque. Ustedes saben que es la ubicación de la biblioteca de las bestias pero ellos no. es su misión. llegar a ella en teoría para comprar/robar/destruir lo que gusten. Pero ya veremos. han llegado a una bifurcación donde se enfrentan a un camino igualmente peligroso. la derecha el bosque y la izquierda el risco. Los niños que han aparecido necesitan una droga que mantiene vivo al Gran Maestre, pero el tiempo apremia. que decidirán? abandonar a su suerte a los niños? a la biblioteca y su infinito saber? o se dividirán? usen su moral y sus karmas.
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Enemiga e inventario</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Sin revelar</span></span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Negativos</span></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">-Sin revelar</span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Total: -00</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos</span></span></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">-Sin revelar</span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Total: +00</span></span></span></span></span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Belico</span>
					</div>
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					<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Defensivo</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					-Sin acciones defensivas
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ofensivo</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Sin Aciones Ofensivas.</span></span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Posicionamiento</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					En la bifurcación a ciento cincuenta metros de la caravana que les trajo los niños son casi 20 el viejo Mink apenas puede caminar acuciado por su enfermedad. hay un niño Birkiniano mas grande y fuerte que podría cargar con el pero necesita su medicina rápido. Desde donde están pueden ver el humo del incendio pero res reciente. aun tienen tiempo de salvar algo.
				</div>
			</div></span></span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Times New Roman', serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El hielo susurrante [Autonarrada T3] [PA]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3518</link>
			<pubDate>Sun, 12 Apr 2026 14:37:17 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=561">Moja</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3518</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Año 17<br />
Otoño<br />
Día 24</span></span></span></div>
<br />
Parte 1<br />
<br />
El viento de Drum no soplaba; mordía. Descendía desde las cumbres como un viejo depredador, recordándole a cualquier intruso que en esa isla el hombre es poco más que un invitado no deseado. Moja avanzaba con una cadencia mecánica, hundiendo las botas en la nieve con esa mezcla de firmeza y cautela que da la experiencia. A sus espaldas, el rastro de sus pasos desaparecía casi al instante, borrado por ráfagas blancas que parecían ansiosas por ocultar su existencia.<br />
<br />
Para Moja, el frío no era un dato meteorológico, era un enemigo silencioso. Sabía que si bajaba la guardia, la rigidez se le colaría en las articulaciones y el juicio se le nublaría antes de darse cuenta. Por eso, mantenía una respiración rítmica, un fuego interno que combatía la parálisis.<br />
<br />
No buscaba aventuras. Su salida era puramente técnica: conocer el terreno para proteger al Royal Quiver. Como carpintero, sabía que el frío extremo es traicionero; hace que la madera gima, se contraiga y se quiebre en silencio. Su misión era entender ese entorno para que su barco no se convirtiera en una trampa astillada en futuras travesías. Era el deber de un soldado que cuida su herramienta de vida.<br />
<br />
Fue entonces cuando la naturaleza dejó de tener sentido. En medio de aquel desierto blanco, donde las rocas emergían como colmillos oscuros, Moja detectó algo que chirriaba a la vista. No era el capricho de un alud ni el modelado del viento. Había líneas demasiado perfectas, ángulos rectos que la naturaleza rara vez se molesta en dibujar.<br />
<br />
Se detuvo, entornando los ojos contra el resplandor. Bajo la piel de hielo, se adivinaba el esqueleto de algo artificial. Superficies de metal ennegrecido y los restos de lo que parecía una puerta luchaban por no ser devorados por la montaña. Era una anomalía que solo alguien acostumbrado a leer las estructuras podría haber detectado.<br />
<br />
Descendió con cuidado, midiendo cada apoyo para no patinar hacia lo desconocido. Al acercarse, la escala del hallazgo cambió: no era un refugio de paso, sino una instalación diseñada para resistir. Los paneles metálicos, aún unidos por remaches que se negaban a ceder al óxido, hablaban de una voluntad de permanencia.<br />
<br />
Al posar su mano enguantada sobre el metal, sintió cómo el frío le perforaba la piel de un mordisco. El lugar estaba muerto, pero no por violencia. No había marcas de fuego, ni agujeros de bala, ni señales de lucha. Era un abandono clínico, un "nos vamos" repentino, como si los antiguos habitantes hubieran dejado la mesa puesta antes de salir corriendo.<br />
<br />
Tras rodear el perímetro, encontró una entrada lateral donde la nieve no había logrado sellar el acceso por completo. Se tomó un segundo antes de entrar. El silencio allí era distinto; no era la paz del monte, sino una quietud pesada y artificial, como si el aire estuviera conteniendo el aliento.<br />
<br />
Moja se deslizó por la abertura, agachando la cabeza para entrar en la penumbra. En el interior, el aire era denso y estático. Sus pasos, antes amortiguados por la nieve, ahora devolvían un eco metálico y seco que le erizaba el vello de la nuca. El pasillo estaba tapizado de escarcha, y en las paredes, algunas placas con símbolos borrosos sugerían que aquello fue, alguna vez, un centro de ciencia o investigación. Una camilla volcada, atrapada en un abrazo de hielo, parecía esperar a un paciente que nunca llegó.<br />
<br />
Avanzó con las manos cerca del cuerpo, evitando perturbar el orden fantasmal del lugar. Vio frascos vacíos, documentos pegados a las mesas por la humedad congelada y herramientas esparcidas en plena tarea. No hubo saqueo. Simplemente, la vida se había detenido allí un martes cualquiera y nunca se reanudó.<br />
<br />
Al entrar en lo que parecía una sala médica, el frío se volvió más agresivo. No era por el viento, sino por la memoria térmica de los refrigeradores industriales que aún dominaban la estancia como bloques de hielo informes.<br />
<br />
No había cuerpos, pero la sensación era más inquietante que encontrar un cadáver. Era la sensación de estar en una cápsula del tiempo que aún guardaba un secreto. El silencio de la base no era el de un lugar vacío; era el de un lugar que esperaba algo.<br />
<br />
Moja continuó adentrándose en el corazón de la estructura, con los sentidos en alerta máxima. Ya no se trataba de un simple reconocimiento de carpintería. Había tropezado con una cicatriz en el hielo de Drum, y sabía que, una vez que empiezas a tirar del hilo de un misterio así, ya no hay vuelta atrás.<br />
<br />
<br />
Parte 2<br />
<br />
El silencio en el interior de la base no era un vacío; era una presencia. No se trataba solo de la ausencia de ruido o del aislamiento del viento de Drum; era una quietud densa, casi pesada, como si las paredes mismas estuvieran conteniendo el aliento para no revelar un secreto. Moja avanzaba con la precisión de un depredador, calculando cada apoyo sobre la fina costra de hielo que alfombraba el metal. Su respiración, profunda y rítmica, era lo único que mantenía su pulso bajo control frente al frío que intentaba, centímetro a centímetro, reclamar su cuerpo.<br />
<br />
A medida que se hundía en las entrañas de la estructura, la arquitectura empezó a contar una historia perturbadora. Pasó junto a salas con mesas reforzadas y anclajes de acero, diseñadas no para sostener objetos, sino para contener fuerzas. El instrumental médico, ahora devorado por la escarcha, sugería una eficiencia cruel que el tiempo no había logrado borrar del todo.<br />
<br />
Pero lo que detuvo su avance fue el suelo. Bajo sus pies, el hielo no era una superficie lisa. Estaba fracturado desde abajo. Eran grietas irregulares, estallidos en la superficie congelada que sugerían que algo, con un peso o una fuerza antinatural, había presionado desde el subsuelo. No eran huellas, sino cicatrices en el hielo que formaban un rastro invisible hacia las profundidades.<br />
<br />
Moja se detuvo en un cruce de pasillos, apoyando una mano en el muro. El frío allí era errático. En ciertos puntos, el metal quemaba más que en otros, indicando que alguna fuente de energía interna había luchado por seguir viva mucho después de que los humanos se marcharan. Siguió el rastro de las grietas, descendiendo por una rampa donde el aire se volvió tan denso que casi se podía masticar. El roce de su propia ropa le pareció un estruendo en aquel santuario de hielo.<br />
<br />
Entonces, el silencio se rompió. Fue un crujido sutil. Metal contra metal, sometido a una presión lenta y orgánica. No era el viento. No era el asentamiento de la estructura. Era un sonido con intención.<br />
<br />
Moja no se movió. Se fundió con la sombra, cerró los ojos y dejó que sus oídos y su instinto hicieran el trabajo que la vista no podía. En la penumbra, su herencia le otorgaba una ventaja, pero en aquel lugar, la percepción del peligro iba más allá de los sentidos físicos. El sonido se repitió, acompañado de una vibración tan leve que solo alguien que vive en sintonía con su cuerpo podría haber sentido en la planta de los pies.<br />
<br />
Provenía de detrás de una puerta metálica, cuya escarcha había sido astillada recientemente. Alguien o algo había intentado forzarla desde dentro hace poco tiempo. Los bordes de las fracturas en el hielo aún estaban afilados, sin el desgaste del aire.<br />
<br />
Con una fuerza medida, Moja empujó. El quejido del metal resonó como un disparo en el pasillo vacío.<br />
<br />
Al entrar, se encontró en una sala de observación que parecía sacada de una pesadilla clínica. Paneles de cristal reforzado, vueltos opacos por la congelación, dividían el espacio en celdas de contención. En una esquina, una mesa desordenada conservaba documentos pegados por la humedad. Moja los manipuló con la delicadeza de quien toca piel muerta, rescatando fragmentos de frases: “adaptación fisiológica”, “resistencia metabólica extrema”, “exposición prolongada”.<br />
<br />
No era un hospital. Era un laboratorio de diseño humano. Buscaban crear algo capaz de burlar a la muerte blanca de Drum, alterando la neurología y la musculatura para sobrevivir donde nada debería hacerlo.<br />
<br />
Un sonido más seco y cercano cortó el hilo de sus pensamientos.<br />
Clac.<br />
Algo se había desplazado sobre el metal congelado, justo fuera de su campo de visión. Fue un movimiento breve, seguido de un silencio absoluto, el tipo de silencio que solo guarda quien sabe que ha sido detectado.<br />
<br />
Moja dejó los papeles, su mano bajando instintivamente hacia una posición de defensa. Se giró lentamente hacia la penumbra azulada del pasillo. Allí, bajo el débil reflejo del hielo, vio la prueba definitiva: una marca fresca en la escarcha. Una línea donde el frío había sido barrido por el roce de algo pesado y vivo.<br />
<br />
El silencio volvió, pero ahora era distinto. Ya no era el silencio de un lugar vacío. Era el silencio de un encuentro.<br />
<br />
Moja ajustó su postura, sintiendo la adrenalina calentarle la sangre. La base no estaba abandonada; simplemente había cambiado de dueño. Y fuera lo que fuera lo que acechaba en la oscuridad, ya no estaba dispuesto a esperar más.<br />
<br />
<br />
Parte 3<br />
<br />
Moja se adentró en el útero de la instalación, donde el frío ya no era una molestia, sino un muro físico. Al final del pasillo, la arquitectura cambió. Se acabaron los armarios médicos; lo que vio fue una cámara de contención reforzada con muros diseñados para aguantar presiones imposibles.<br />
<br />
En el centro, el horror cobraba forma: una cámara criogénica reventada. No hubo necesidad de deducciones. Algo había empujado desde dentro con una fuerza bruta tal que los anclajes de acero se habían retorcido como si fueran de papel. Moja no se alteró. Simplemente, dejó que el Electro empezara a fluir por su pelaje. Pequeñas chispas azuladas saltaron entre sus dedos, calentando sus músculos y preparando su cuerpo para la acción.<br />
<br />
Un roce lento y seco provino de un conducto lateral. La figura emergió: un cuerpo humano cuya musculatura parecía madera tallada, cubierto por una costra de escarcha que actuaba como una armadura natural. Sus ojos opacos se clavaron en el Mink.<br />
<br />
Moja no dijo una palabra. Solo extendió los brazos. La criatura cargó con una velocidad antinatural, utilizando el hielo como un resorte. Moja reaccionó al instante. Dos tiras de energía en forma de flecha brotaron de sus manos, silbando en el aire gélido.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Aro Aro Cross-</span> susurró.<br />
<br />
Las dos flechas vectoriales volaron diez metros en un parpadeo. Justo cuando la criatura iba a alcanzarlo, las tiras se cruzaron con precisión quirúrgica en el pecho del objetivo. El impacto no solo lo frenó, sino que las puntas vectoriales buscaron ensartar la carne endurecida, obligando al ser a retroceder con un gruñido sordo.<br />
<br />
Pero el adversario era persistente. Golpeó el suelo con el talón, fracturando el hielo bajo los pies de Moja para desequilibrarlo. El Mink, haciendo gala de su agilidad, generó una serie de tiras vectoriales bajo sus botas, creando un camino flotante instantáneo que le permitió caminar sobre el aire, evitando la trampa del suelo roto.<br />
<br />
La criatura saltó hacia las paredes, moviéndose de forma errática para evitar un ataque directo. Moja entornó los ojos; su visión felina rastreó cada espasmo muscular del enemigo. Abrió ambas manos, liberando una explosión de múltiples flechas geométricas que se desplegaron por toda la sala.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Aro Aro Electro Fishing Net.-</span><br />
<br />
Las flechas se entrelazaron en el aire con una armonía matemática, tejiendo una red tridimensional que bloqueó todas las rutas de escape. Cuando la estructura se completó, Moja liberó una descarga masiva de Electro. La red se encendió con un estallido de luz blanca, chisporroteando como un relámpago enjaulado.<br />
<br />
La criatura quedó atrapada en la trama geométrica. Al contacto, la red se contrajo bruscamente, descargando ondas eléctricas que atravesaron su sistema nervioso y quemaron la escarcha de su piel. El aire se llenó de olor a ozono y carne chamuscada.<br />
<br />
A pesar de la descarga, la criatura, impulsada por una resistencia metabólica extrema, luchó por romper los vectores de energía. Moja decidió que era suficiente. No podía permitir que el frío de la sala acabara por agotarlo.<br />
<br />
Aterrizó en el suelo y preparó su brazo derecho. Tres flechas vectoriales comenzaron a girar a gran velocidad alrededor de su extremidad, creando un zumbido rotatorio que alineaba toda su fuerza en un único punto. El Electro envolvía su puño, intensificando el brillo de las flechas.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Aro Aro Kuru-Rasen: Gungnir Gatling.-</span><br />
<br />
Moja se lanzó hacia adelante. Su puño, reforzado por la rotación constante de los vectores, golpeó el torso de la criatura con la potencia de un ariete hidráulico. El impacto fue devastador: la fuerza concentrada no solo rompió la resistencia del enemigo, sino que lo lanzó violentamente contra los restos de la cámara criogénica, sellando su destino entre el metal retorcido.<br />
<br />
Moja permaneció inmóvil, observando cómo las últimas chispas de su Electro se desvanecían en la oscuridad. El silencio regresó a la sala, pero ahora era un silencio limpio. Ahora comprendía por qué huyeron los investigadores. No huyeron de una tormenta, sino de un éxito que no pudieron controlar. Salió de la base con paso firme. Al cruzar el umbral hacia el exterior, el viento helado de Drum volvió a golpearlo. Moja se ajustó la ropa, sintiendo el aire puro de la montaña en sus pulmones. Había descubierto un secreto enterrado, y se había asegurado de que volviera a dormir bajo el hielo, esta vez para siempre.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Año 17<br />
Otoño<br />
Día 24</span></span></span></div>
<br />
Parte 1<br />
<br />
El viento de Drum no soplaba; mordía. Descendía desde las cumbres como un viejo depredador, recordándole a cualquier intruso que en esa isla el hombre es poco más que un invitado no deseado. Moja avanzaba con una cadencia mecánica, hundiendo las botas en la nieve con esa mezcla de firmeza y cautela que da la experiencia. A sus espaldas, el rastro de sus pasos desaparecía casi al instante, borrado por ráfagas blancas que parecían ansiosas por ocultar su existencia.<br />
<br />
Para Moja, el frío no era un dato meteorológico, era un enemigo silencioso. Sabía que si bajaba la guardia, la rigidez se le colaría en las articulaciones y el juicio se le nublaría antes de darse cuenta. Por eso, mantenía una respiración rítmica, un fuego interno que combatía la parálisis.<br />
<br />
No buscaba aventuras. Su salida era puramente técnica: conocer el terreno para proteger al Royal Quiver. Como carpintero, sabía que el frío extremo es traicionero; hace que la madera gima, se contraiga y se quiebre en silencio. Su misión era entender ese entorno para que su barco no se convirtiera en una trampa astillada en futuras travesías. Era el deber de un soldado que cuida su herramienta de vida.<br />
<br />
Fue entonces cuando la naturaleza dejó de tener sentido. En medio de aquel desierto blanco, donde las rocas emergían como colmillos oscuros, Moja detectó algo que chirriaba a la vista. No era el capricho de un alud ni el modelado del viento. Había líneas demasiado perfectas, ángulos rectos que la naturaleza rara vez se molesta en dibujar.<br />
<br />
Se detuvo, entornando los ojos contra el resplandor. Bajo la piel de hielo, se adivinaba el esqueleto de algo artificial. Superficies de metal ennegrecido y los restos de lo que parecía una puerta luchaban por no ser devorados por la montaña. Era una anomalía que solo alguien acostumbrado a leer las estructuras podría haber detectado.<br />
<br />
Descendió con cuidado, midiendo cada apoyo para no patinar hacia lo desconocido. Al acercarse, la escala del hallazgo cambió: no era un refugio de paso, sino una instalación diseñada para resistir. Los paneles metálicos, aún unidos por remaches que se negaban a ceder al óxido, hablaban de una voluntad de permanencia.<br />
<br />
Al posar su mano enguantada sobre el metal, sintió cómo el frío le perforaba la piel de un mordisco. El lugar estaba muerto, pero no por violencia. No había marcas de fuego, ni agujeros de bala, ni señales de lucha. Era un abandono clínico, un "nos vamos" repentino, como si los antiguos habitantes hubieran dejado la mesa puesta antes de salir corriendo.<br />
<br />
Tras rodear el perímetro, encontró una entrada lateral donde la nieve no había logrado sellar el acceso por completo. Se tomó un segundo antes de entrar. El silencio allí era distinto; no era la paz del monte, sino una quietud pesada y artificial, como si el aire estuviera conteniendo el aliento.<br />
<br />
Moja se deslizó por la abertura, agachando la cabeza para entrar en la penumbra. En el interior, el aire era denso y estático. Sus pasos, antes amortiguados por la nieve, ahora devolvían un eco metálico y seco que le erizaba el vello de la nuca. El pasillo estaba tapizado de escarcha, y en las paredes, algunas placas con símbolos borrosos sugerían que aquello fue, alguna vez, un centro de ciencia o investigación. Una camilla volcada, atrapada en un abrazo de hielo, parecía esperar a un paciente que nunca llegó.<br />
<br />
Avanzó con las manos cerca del cuerpo, evitando perturbar el orden fantasmal del lugar. Vio frascos vacíos, documentos pegados a las mesas por la humedad congelada y herramientas esparcidas en plena tarea. No hubo saqueo. Simplemente, la vida se había detenido allí un martes cualquiera y nunca se reanudó.<br />
<br />
Al entrar en lo que parecía una sala médica, el frío se volvió más agresivo. No era por el viento, sino por la memoria térmica de los refrigeradores industriales que aún dominaban la estancia como bloques de hielo informes.<br />
<br />
No había cuerpos, pero la sensación era más inquietante que encontrar un cadáver. Era la sensación de estar en una cápsula del tiempo que aún guardaba un secreto. El silencio de la base no era el de un lugar vacío; era el de un lugar que esperaba algo.<br />
<br />
Moja continuó adentrándose en el corazón de la estructura, con los sentidos en alerta máxima. Ya no se trataba de un simple reconocimiento de carpintería. Había tropezado con una cicatriz en el hielo de Drum, y sabía que, una vez que empiezas a tirar del hilo de un misterio así, ya no hay vuelta atrás.<br />
<br />
<br />
Parte 2<br />
<br />
El silencio en el interior de la base no era un vacío; era una presencia. No se trataba solo de la ausencia de ruido o del aislamiento del viento de Drum; era una quietud densa, casi pesada, como si las paredes mismas estuvieran conteniendo el aliento para no revelar un secreto. Moja avanzaba con la precisión de un depredador, calculando cada apoyo sobre la fina costra de hielo que alfombraba el metal. Su respiración, profunda y rítmica, era lo único que mantenía su pulso bajo control frente al frío que intentaba, centímetro a centímetro, reclamar su cuerpo.<br />
<br />
A medida que se hundía en las entrañas de la estructura, la arquitectura empezó a contar una historia perturbadora. Pasó junto a salas con mesas reforzadas y anclajes de acero, diseñadas no para sostener objetos, sino para contener fuerzas. El instrumental médico, ahora devorado por la escarcha, sugería una eficiencia cruel que el tiempo no había logrado borrar del todo.<br />
<br />
Pero lo que detuvo su avance fue el suelo. Bajo sus pies, el hielo no era una superficie lisa. Estaba fracturado desde abajo. Eran grietas irregulares, estallidos en la superficie congelada que sugerían que algo, con un peso o una fuerza antinatural, había presionado desde el subsuelo. No eran huellas, sino cicatrices en el hielo que formaban un rastro invisible hacia las profundidades.<br />
<br />
Moja se detuvo en un cruce de pasillos, apoyando una mano en el muro. El frío allí era errático. En ciertos puntos, el metal quemaba más que en otros, indicando que alguna fuente de energía interna había luchado por seguir viva mucho después de que los humanos se marcharan. Siguió el rastro de las grietas, descendiendo por una rampa donde el aire se volvió tan denso que casi se podía masticar. El roce de su propia ropa le pareció un estruendo en aquel santuario de hielo.<br />
<br />
Entonces, el silencio se rompió. Fue un crujido sutil. Metal contra metal, sometido a una presión lenta y orgánica. No era el viento. No era el asentamiento de la estructura. Era un sonido con intención.<br />
<br />
Moja no se movió. Se fundió con la sombra, cerró los ojos y dejó que sus oídos y su instinto hicieran el trabajo que la vista no podía. En la penumbra, su herencia le otorgaba una ventaja, pero en aquel lugar, la percepción del peligro iba más allá de los sentidos físicos. El sonido se repitió, acompañado de una vibración tan leve que solo alguien que vive en sintonía con su cuerpo podría haber sentido en la planta de los pies.<br />
<br />
Provenía de detrás de una puerta metálica, cuya escarcha había sido astillada recientemente. Alguien o algo había intentado forzarla desde dentro hace poco tiempo. Los bordes de las fracturas en el hielo aún estaban afilados, sin el desgaste del aire.<br />
<br />
Con una fuerza medida, Moja empujó. El quejido del metal resonó como un disparo en el pasillo vacío.<br />
<br />
Al entrar, se encontró en una sala de observación que parecía sacada de una pesadilla clínica. Paneles de cristal reforzado, vueltos opacos por la congelación, dividían el espacio en celdas de contención. En una esquina, una mesa desordenada conservaba documentos pegados por la humedad. Moja los manipuló con la delicadeza de quien toca piel muerta, rescatando fragmentos de frases: “adaptación fisiológica”, “resistencia metabólica extrema”, “exposición prolongada”.<br />
<br />
No era un hospital. Era un laboratorio de diseño humano. Buscaban crear algo capaz de burlar a la muerte blanca de Drum, alterando la neurología y la musculatura para sobrevivir donde nada debería hacerlo.<br />
<br />
Un sonido más seco y cercano cortó el hilo de sus pensamientos.<br />
Clac.<br />
Algo se había desplazado sobre el metal congelado, justo fuera de su campo de visión. Fue un movimiento breve, seguido de un silencio absoluto, el tipo de silencio que solo guarda quien sabe que ha sido detectado.<br />
<br />
Moja dejó los papeles, su mano bajando instintivamente hacia una posición de defensa. Se giró lentamente hacia la penumbra azulada del pasillo. Allí, bajo el débil reflejo del hielo, vio la prueba definitiva: una marca fresca en la escarcha. Una línea donde el frío había sido barrido por el roce de algo pesado y vivo.<br />
<br />
El silencio volvió, pero ahora era distinto. Ya no era el silencio de un lugar vacío. Era el silencio de un encuentro.<br />
<br />
Moja ajustó su postura, sintiendo la adrenalina calentarle la sangre. La base no estaba abandonada; simplemente había cambiado de dueño. Y fuera lo que fuera lo que acechaba en la oscuridad, ya no estaba dispuesto a esperar más.<br />
<br />
<br />
Parte 3<br />
<br />
Moja se adentró en el útero de la instalación, donde el frío ya no era una molestia, sino un muro físico. Al final del pasillo, la arquitectura cambió. Se acabaron los armarios médicos; lo que vio fue una cámara de contención reforzada con muros diseñados para aguantar presiones imposibles.<br />
<br />
En el centro, el horror cobraba forma: una cámara criogénica reventada. No hubo necesidad de deducciones. Algo había empujado desde dentro con una fuerza bruta tal que los anclajes de acero se habían retorcido como si fueran de papel. Moja no se alteró. Simplemente, dejó que el Electro empezara a fluir por su pelaje. Pequeñas chispas azuladas saltaron entre sus dedos, calentando sus músculos y preparando su cuerpo para la acción.<br />
<br />
Un roce lento y seco provino de un conducto lateral. La figura emergió: un cuerpo humano cuya musculatura parecía madera tallada, cubierto por una costra de escarcha que actuaba como una armadura natural. Sus ojos opacos se clavaron en el Mink.<br />
<br />
Moja no dijo una palabra. Solo extendió los brazos. La criatura cargó con una velocidad antinatural, utilizando el hielo como un resorte. Moja reaccionó al instante. Dos tiras de energía en forma de flecha brotaron de sus manos, silbando en el aire gélido.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Aro Aro Cross-</span> susurró.<br />
<br />
Las dos flechas vectoriales volaron diez metros en un parpadeo. Justo cuando la criatura iba a alcanzarlo, las tiras se cruzaron con precisión quirúrgica en el pecho del objetivo. El impacto no solo lo frenó, sino que las puntas vectoriales buscaron ensartar la carne endurecida, obligando al ser a retroceder con un gruñido sordo.<br />
<br />
Pero el adversario era persistente. Golpeó el suelo con el talón, fracturando el hielo bajo los pies de Moja para desequilibrarlo. El Mink, haciendo gala de su agilidad, generó una serie de tiras vectoriales bajo sus botas, creando un camino flotante instantáneo que le permitió caminar sobre el aire, evitando la trampa del suelo roto.<br />
<br />
La criatura saltó hacia las paredes, moviéndose de forma errática para evitar un ataque directo. Moja entornó los ojos; su visión felina rastreó cada espasmo muscular del enemigo. Abrió ambas manos, liberando una explosión de múltiples flechas geométricas que se desplegaron por toda la sala.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Aro Aro Electro Fishing Net.-</span><br />
<br />
Las flechas se entrelazaron en el aire con una armonía matemática, tejiendo una red tridimensional que bloqueó todas las rutas de escape. Cuando la estructura se completó, Moja liberó una descarga masiva de Electro. La red se encendió con un estallido de luz blanca, chisporroteando como un relámpago enjaulado.<br />
<br />
La criatura quedó atrapada en la trama geométrica. Al contacto, la red se contrajo bruscamente, descargando ondas eléctricas que atravesaron su sistema nervioso y quemaron la escarcha de su piel. El aire se llenó de olor a ozono y carne chamuscada.<br />
<br />
A pesar de la descarga, la criatura, impulsada por una resistencia metabólica extrema, luchó por romper los vectores de energía. Moja decidió que era suficiente. No podía permitir que el frío de la sala acabara por agotarlo.<br />
<br />
Aterrizó en el suelo y preparó su brazo derecho. Tres flechas vectoriales comenzaron a girar a gran velocidad alrededor de su extremidad, creando un zumbido rotatorio que alineaba toda su fuerza en un único punto. El Electro envolvía su puño, intensificando el brillo de las flechas.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Aro Aro Kuru-Rasen: Gungnir Gatling.-</span><br />
<br />
Moja se lanzó hacia adelante. Su puño, reforzado por la rotación constante de los vectores, golpeó el torso de la criatura con la potencia de un ariete hidráulico. El impacto fue devastador: la fuerza concentrada no solo rompió la resistencia del enemigo, sino que lo lanzó violentamente contra los restos de la cámara criogénica, sellando su destino entre el metal retorcido.<br />
<br />
Moja permaneció inmóvil, observando cómo las últimas chispas de su Electro se desvanecían en la oscuridad. El silencio regresó a la sala, pero ahora era un silencio limpio. Ahora comprendía por qué huyeron los investigadores. No huyeron de una tormenta, sino de un éxito que no pudieron controlar. Salió de la base con paso firme. Al cruzar el umbral hacia el exterior, el viento helado de Drum volvió a golpearlo. Moja se ajustó la ropa, sintiendo el aire puro de la montaña en sus pulmones. Había descubierto un secreto enterrado, y se había asegurado de que volviera a dormir bajo el hielo, esta vez para siempre.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los puños que marcarán el futuro [P.R]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3106</link>
			<pubDate>Sat, 31 Jan 2026 07:57:44 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=557">Kiyoshi Maeda</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3106</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 60 de Primavera, Año 17</span></div>
<br />
<br />
Frío, demasiado frío. Kiyoshi no tiene forma de medir la temperatura, pero debe ser una que hasta entumece sus dedos. Por mucho que todos hayan compartido el caldo de pollo bien calentito que hizo Uker para el almuerzo, luego de tanta caminata para encontrar este lugar, la tibieza que quedó tanto en el paladar como la garganta ya ha desaparecido. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tontos, debimos… cof cof… buscar un sitio… cof cof… más cercano.</span></span> — Alrededor de hora y media les ha tomado llegar a esta zona. Para el ejercicio que harán, entre todos llegaron a la conclusión de que lo óptimo es un lugar alejado de la sociedad en donde nadie pueda molestarlos, ni ellos incomodar a alguien.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recuerden, no se emocionen demasiado. Si terminamos muy mal, no seré capaz de curar a nadie, tampoco a mí. Así que si veo que alguien se deja llevar y trata de matar… cof cof… le dispararé en el trasero.</span> </span>— Al terminar sus palabras, los cuatro han llegado a una zona que parece perfectamente planteada para lo que buscan: un combate. Además, funciona como una especie de cueva dentro de esta gran montaña. Para ingresar, ya sea Uker o Eros debieron utilizar su fuerza para romper picos de hielo que bloqueaban el camino.<br />
<br />
Aunque la temperatura en este lugar semicerrado es un poco mayor al exterior, todos deben seguir sintiendo los huesos helados. No hay fogata, no hay calefacción, no hay nada Kiyoshi se frota las manos enguantadas una y otra vez, y de su boca se escapa un vapor producto de los efectos provocados por el clima. Hoy han quedado en evidencia más que nunca sus problemas de salud, pues el toser está siendo el pan de cada día tras cada metro que avanzan. Para contrarrestar esto durante un tiempo, de un pequeño bolso que carga saca un inhalador el cual utiliza para ayudar a su respiración, además de tomarse unas pastillas para el resfrío. Nada le ayudará a sanar por completo, pero aquel síntoma no puede incomodarle en lo que se viene.<br />
<br />
El terreno es campo abierto, un cuadrado con todas sus aristas de 40 metros. Por mucho que haya techo que ayude, no es del toso seguro. Nieve se cuela por todas partes, por lo que cada minuto que pase, sus pies deberán adaptarse más y más a ese material que les concede la naturaleza desde los cielos. Desde la entrada también, ayudado por el viento, ingresa nieve. Básicamente, este efecto climático no estará ajeno durante la sesión de entrenamiento.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lo repetiré por si no ha quedado claro, tontos.</span></span> — Se asegura de que sus rifles estén en orden, manteniendo el común en su espalda, y en las manos aquel tan especial para él. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lucharemos Uker y yo contra Varo y el tonto de Eros. Si bien tres de nosotros ya hemos peleado varias veces juntos para sobrevivir, esto servirá para que Uker se acostumbre y adecúe a nuestros estilos. Ya vimos el peligro en Little Garden, nadie dice que el propio Drum o las islas que siguen no vayan a ser más complicadas. Debemos ser fuertes, así que anímense.</span> </span>— Se siente raro al ser él quien diga algo así, pero es parte de sentirse más comprometido con la banda. Sin duda Uker es el que más chocado debe estar al ver a un Kiyoshi que dista mucho al que vio cuando estuvo en su barco. <br />
<br />
Y es porque incluso un tipo cerca de los 30 años puede seguir creciendo y madurando. Kiyoshi es la prueba viva de eso.<br />
<br />
Camina hasta posicionarse en una distancia segura para todos. 15 metros lo separan tanto de Eros como de Varo, teniendo a su espalda un total de 12 metros y medio que lo separan del inicio de la cueva. Por su parte, el dúo rival también tiene esos metros en la retaguardia, estando ellos dándole la espalda al fin de la cueva. En cuanto a altura, la cueva solo posee 20 metros. En cuanto a los costados, al estar todos en el centro, hay 20 metros a cada lado de los peleadores.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Al ser Uker el nuevo y quien necesita obtener información nuestra, pueden tomarse la libertad se centrar sus ataques en él. No me sentiré envidioso.</span></span> — Curiosamente pareciera que lo está vendiendo ante el resto, o bien puede ser parte de una estrategia. A fin de cuentas, de los dos, Kiyoshi es quien conoce más a Eros y Varo. Algo debe tener dentro de la cabeza para batirse con ellos cuando, en más de una ocasión, se ha declarado el más débil de los tres, mas no tiene en mente el dejarse ganar así como así. Jamás les será útil si no se vuelve más fuerte, y eso empieza con confiar más en su propia capacidad.<br />
<br />
Kiyoshi ya tiene su rifle en alto, mano zurda cerca del cañón e índice derecho en el gatillo, apuntando directamente a los dos contrincantes, estando el arma a la altura de su hombro.<br />
<br />
La pelea está a punto de comenzar y la misma no puede ser eterna, o todos quedarán atrapados en la nieve. ¿El miedo azotará la mente de alguno?<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>OFF ROL</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					¡Hola! Como hablamos por privado, haremos un pequeño entrenamiento dos contra dos. Tal como indica Kiyoshi en el rol, servirá para que Uker conozca mejor a los otros tres, pues no estuvo presente en las aventuras vividas en Little Garden. Sin embargo, también servirá para que todos practiquemos el sistema y saquemos conclusiones que nos permitan ir mejorando a nuestros personajes a futuro.<br />
<br />
Drum es una isla en donde reina el frío y, leyendo la descripción de la isla, esta montaña se caracteriza por ser aun peor. Roleé que se encontró esta cueva únicamente porque un lugar abierto en la montaña con un amplio espacio no sé si tiene tanta lógica, pero seguiremos manteniendo el factor nieve y frío presente.<br />
<br />
Por lo tanto, la pelea tendrá las siguientes condiciones:<br />
<br />
1. Todos sufrimos el efecto frío, que según la guía de combate avanzada, presenta el siguiente inconveniente a nuestros personajes.<br />
“Debido a los temblores de tu cuerpo, sufres una penalización de Precisión y de Destreza del 15%. Para causarlo, debes aplicar daño gélido íntegro de 500 PV”.<br />
<br />
2. Mencioné la nieve del suelo por un objetivo en concreto, aplicaremos lo que vendría siendo una variante del efecto de entumecimiento. Comenzando desde el siguiente turno, todos iremos sufriendo un debuff de 10% en la agilidad, la cual solo se verá afectada en la velocidad mas no en la distancia a recorrer. Ojo, como durante cada turno cae más nieve que llena la cueva, cada turno que pase afectará un 10% extra, siendo luego 20, 30 y así sucesivamente.<br />
<br />
3. Este primer turno será el clásico de presentación, pues he visto que en primeras respuestas no se pueden restar recursos ni nada. Por consiguiente, la pelea empezará en la siguiente ronda. Aprovecho este breve punto para aclarar que es terreno abierto, no hay distracciones ni obstáculos más que las paredes de la cueva y la propia nieve.<br />
<br />
4. El entrenamiento para ser válido debe durar 5 turnos. Considerando que esta primera ronda no hay pelea, deberemos llegar <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">como mínimo</span> a la sexta ronda para llevar las recompensas. Esto es muy importante, así que ténganlo en cuenta.<br />
<br />
5. Prohibiré los botiquines más que nada por lógica de rol (sí tengo uno por si acaso, para que no me digan que de todos modos nunca curo). Al igual que vendas, ungüento y toda cosa parecida. Para un entrenamiento, en cuanto a on rol, no le veo mucho sentido.<br />
<br />
6. Rondas de 48 horas por dupla.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Stats con Frío</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Fuerza: 51.<br />
Resistencia: 113.<br />
Destreza: 73 - 16 = <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">57</span>.<br />
Precisión: 183 - 41 = <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">142</span>.<br />
Agilidad: 134.<br />
Reflejos: 182.<br />
Inteligencia: 80.<br />
Voluntad: 130.<br />
Haki: 32.<br />
Akuma: 159
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Akuma no Mi</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Nada aún.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Técnicas utilizadas</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Ninguna aún.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Gastos y Cooldowns</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 60 de Primavera, Año 17</span></div>
<br />
<br />
Frío, demasiado frío. Kiyoshi no tiene forma de medir la temperatura, pero debe ser una que hasta entumece sus dedos. Por mucho que todos hayan compartido el caldo de pollo bien calentito que hizo Uker para el almuerzo, luego de tanta caminata para encontrar este lugar, la tibieza que quedó tanto en el paladar como la garganta ya ha desaparecido. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tontos, debimos… cof cof… buscar un sitio… cof cof… más cercano.</span></span> — Alrededor de hora y media les ha tomado llegar a esta zona. Para el ejercicio que harán, entre todos llegaron a la conclusión de que lo óptimo es un lugar alejado de la sociedad en donde nadie pueda molestarlos, ni ellos incomodar a alguien.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recuerden, no se emocionen demasiado. Si terminamos muy mal, no seré capaz de curar a nadie, tampoco a mí. Así que si veo que alguien se deja llevar y trata de matar… cof cof… le dispararé en el trasero.</span> </span>— Al terminar sus palabras, los cuatro han llegado a una zona que parece perfectamente planteada para lo que buscan: un combate. Además, funciona como una especie de cueva dentro de esta gran montaña. Para ingresar, ya sea Uker o Eros debieron utilizar su fuerza para romper picos de hielo que bloqueaban el camino.<br />
<br />
Aunque la temperatura en este lugar semicerrado es un poco mayor al exterior, todos deben seguir sintiendo los huesos helados. No hay fogata, no hay calefacción, no hay nada Kiyoshi se frota las manos enguantadas una y otra vez, y de su boca se escapa un vapor producto de los efectos provocados por el clima. Hoy han quedado en evidencia más que nunca sus problemas de salud, pues el toser está siendo el pan de cada día tras cada metro que avanzan. Para contrarrestar esto durante un tiempo, de un pequeño bolso que carga saca un inhalador el cual utiliza para ayudar a su respiración, además de tomarse unas pastillas para el resfrío. Nada le ayudará a sanar por completo, pero aquel síntoma no puede incomodarle en lo que se viene.<br />
<br />
El terreno es campo abierto, un cuadrado con todas sus aristas de 40 metros. Por mucho que haya techo que ayude, no es del toso seguro. Nieve se cuela por todas partes, por lo que cada minuto que pase, sus pies deberán adaptarse más y más a ese material que les concede la naturaleza desde los cielos. Desde la entrada también, ayudado por el viento, ingresa nieve. Básicamente, este efecto climático no estará ajeno durante la sesión de entrenamiento.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lo repetiré por si no ha quedado claro, tontos.</span></span> — Se asegura de que sus rifles estén en orden, manteniendo el común en su espalda, y en las manos aquel tan especial para él. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lucharemos Uker y yo contra Varo y el tonto de Eros. Si bien tres de nosotros ya hemos peleado varias veces juntos para sobrevivir, esto servirá para que Uker se acostumbre y adecúe a nuestros estilos. Ya vimos el peligro en Little Garden, nadie dice que el propio Drum o las islas que siguen no vayan a ser más complicadas. Debemos ser fuertes, así que anímense.</span> </span>— Se siente raro al ser él quien diga algo así, pero es parte de sentirse más comprometido con la banda. Sin duda Uker es el que más chocado debe estar al ver a un Kiyoshi que dista mucho al que vio cuando estuvo en su barco. <br />
<br />
Y es porque incluso un tipo cerca de los 30 años puede seguir creciendo y madurando. Kiyoshi es la prueba viva de eso.<br />
<br />
Camina hasta posicionarse en una distancia segura para todos. 15 metros lo separan tanto de Eros como de Varo, teniendo a su espalda un total de 12 metros y medio que lo separan del inicio de la cueva. Por su parte, el dúo rival también tiene esos metros en la retaguardia, estando ellos dándole la espalda al fin de la cueva. En cuanto a altura, la cueva solo posee 20 metros. En cuanto a los costados, al estar todos en el centro, hay 20 metros a cada lado de los peleadores.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Al ser Uker el nuevo y quien necesita obtener información nuestra, pueden tomarse la libertad se centrar sus ataques en él. No me sentiré envidioso.</span></span> — Curiosamente pareciera que lo está vendiendo ante el resto, o bien puede ser parte de una estrategia. A fin de cuentas, de los dos, Kiyoshi es quien conoce más a Eros y Varo. Algo debe tener dentro de la cabeza para batirse con ellos cuando, en más de una ocasión, se ha declarado el más débil de los tres, mas no tiene en mente el dejarse ganar así como así. Jamás les será útil si no se vuelve más fuerte, y eso empieza con confiar más en su propia capacidad.<br />
<br />
Kiyoshi ya tiene su rifle en alto, mano zurda cerca del cañón e índice derecho en el gatillo, apuntando directamente a los dos contrincantes, estando el arma a la altura de su hombro.<br />
<br />
La pelea está a punto de comenzar y la misma no puede ser eterna, o todos quedarán atrapados en la nieve. ¿El miedo azotará la mente de alguno?<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>OFF ROL</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					¡Hola! Como hablamos por privado, haremos un pequeño entrenamiento dos contra dos. Tal como indica Kiyoshi en el rol, servirá para que Uker conozca mejor a los otros tres, pues no estuvo presente en las aventuras vividas en Little Garden. Sin embargo, también servirá para que todos practiquemos el sistema y saquemos conclusiones que nos permitan ir mejorando a nuestros personajes a futuro.<br />
<br />
Drum es una isla en donde reina el frío y, leyendo la descripción de la isla, esta montaña se caracteriza por ser aun peor. Roleé que se encontró esta cueva únicamente porque un lugar abierto en la montaña con un amplio espacio no sé si tiene tanta lógica, pero seguiremos manteniendo el factor nieve y frío presente.<br />
<br />
Por lo tanto, la pelea tendrá las siguientes condiciones:<br />
<br />
1. Todos sufrimos el efecto frío, que según la guía de combate avanzada, presenta el siguiente inconveniente a nuestros personajes.<br />
“Debido a los temblores de tu cuerpo, sufres una penalización de Precisión y de Destreza del 15%. Para causarlo, debes aplicar daño gélido íntegro de 500 PV”.<br />
<br />
2. Mencioné la nieve del suelo por un objetivo en concreto, aplicaremos lo que vendría siendo una variante del efecto de entumecimiento. Comenzando desde el siguiente turno, todos iremos sufriendo un debuff de 10% en la agilidad, la cual solo se verá afectada en la velocidad mas no en la distancia a recorrer. Ojo, como durante cada turno cae más nieve que llena la cueva, cada turno que pase afectará un 10% extra, siendo luego 20, 30 y así sucesivamente.<br />
<br />
3. Este primer turno será el clásico de presentación, pues he visto que en primeras respuestas no se pueden restar recursos ni nada. Por consiguiente, la pelea empezará en la siguiente ronda. Aprovecho este breve punto para aclarar que es terreno abierto, no hay distracciones ni obstáculos más que las paredes de la cueva y la propia nieve.<br />
<br />
4. El entrenamiento para ser válido debe durar 5 turnos. Considerando que esta primera ronda no hay pelea, deberemos llegar <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">como mínimo</span> a la sexta ronda para llevar las recompensas. Esto es muy importante, así que ténganlo en cuenta.<br />
<br />
5. Prohibiré los botiquines más que nada por lógica de rol (sí tengo uno por si acaso, para que no me digan que de todos modos nunca curo). Al igual que vendas, ungüento y toda cosa parecida. Para un entrenamiento, en cuanto a on rol, no le veo mucho sentido.<br />
<br />
6. Rondas de 48 horas por dupla.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Stats con Frío</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Fuerza: 51.<br />
Resistencia: 113.<br />
Destreza: 73 - 16 = <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">57</span>.<br />
Precisión: 183 - 41 = <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">142</span>.<br />
Agilidad: 134.<br />
Reflejos: 182.<br />
Inteligencia: 80.<br />
Voluntad: 130.<br />
Haki: 32.<br />
Akuma: 159
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Akuma no Mi</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Nada aún.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Técnicas utilizadas</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Ninguna aún.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Gastos y Cooldowns</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
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				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-Recolección/Creación][Presente absoluto] Los que persiguen al Sol y la Luna]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2459</link>
			<pubDate>Sat, 01 Nov 2025 03:56:16 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=477">Sigurd Haakon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2459</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2452" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">En capítulos anteriores</a> </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Día 62 de Otoño, año 16 </span></span></div>
<br />
Hay una vieja leyenda en mi aldea. Una historia que cuentan las más ancianas de la tribu a aquellos niños curiosos y con espíritu aventurero. Es algo que ha sucedido generación tras generación a lo largo de las eras. Todo muy ceremonial, alrededor de una enorme hoguera tras las últimas nevadas de invierno. Algunos escépticos de la aldea, más jóvenes y de mente abierta, consideran todo un mito ridículo. Una fantasía de abuelos para explicar cuentos a los niños y dejarlos dormidos. Otros más tradicionales, como yo, respetan el legado y creen en un origen místico para la raza más fuerte del mundo. <br />
La historia habla de cómo el primero de los Buccaneer, nacido del amor más puro entre gigantes y humanos, se encontraba perdido en una guerra que sacudía al mundo. Y como este, el más perfecto de los linajes de la tierra, se unió a la lucha por el mero placer de pelear. Su fervor y voluntad eran tan grandes, que los dioses del Sol y la Luna lo recompensaron con su favor y gracia. Y este Buccaneer, agradecido, forjó con orgullo dos armas mellizas con este regalo. Sin embargo, los dioses, antes de valorar la hazaña, se enfrascaron en una lucha por ver quién tenía un arma mejor. Así pues, le regalaron al Buccaner el don de la fragua y la forja, para que construyera armas cada vez más grandiosas y divinas. Es por eso que, a día de hoy, todo Bucanero que se lance al mar desde el norte, ha de portar un arma digna de su grandeza o forjada por si mismo.<br />
Yo ya cumplo uno de esos requisitos. Del cuerpo sin vida de mi padre arranqué el hacha Yggdrasil, un arma legendaria que quien la porta, es digno de liderar a los piratas vikingos de la tribu Buccaneer. No obstante, aquí me encuentro, en la otra punta del mundo, pero en un lugar que me recuerda a mi hogar. No creo que sea casualidad, ni por asomo. Es momento de forjar mi destino, y con ello, armas dignas de viajar a mi lado. Y en honor a esa leyenda, aquí estoy, en las cumbres nevadas de la isla de Drum, las Drum Rockies.<br />
<br />
En la ladera de las montañas, hay una vegetación densa. No se asemeja a la flora tropical de Little Garden, pero si que, para ser una isla invernal la cantidad de vida que hay es de admirar. Los árboles son grandes y vigorosos. Cerezos preciosos de tronco robusto y blanquecino. Las copas de los mismos son bellezas de otro mundo. Hermosas flores rosadas, llenas de color y pasión, que se desprenden por el aire y dejan volar sus pétalos de un lugar a otro, causando la ilusión de estar atravesando nubes de algodón de azúcar.<br />
Coloco una mano sobre uno de los troncos. Un árbol al azar, no por nada destacable. Lo empujo levemente con la mano. Apenas lo muevo ni aplicando algo de fuerza. Pese a su belleza, son árboles fuertes, de un bosque donde la vida es hostil y solo sobreviven los que se adaptan mejor. Sin duda, esta es la madera que estoy buscando para crear armas dignas de enfrentar lo que sea. Sin pensarlo mucho más, busco el tronco más grueso y antiguo del lugar. El árbol con la mejor condición. Cuando doy con él, es un bicho que ni siquiera yo junto a Ubbe podría abrazar o arrancar de cuajo. Un coloso del bosque que formará parte de la aventura pirata más épica de la historia. <br />
Me coloco frente a él, con los pies en paralelo con los hombros. Flexiono ligeramente las rodillas para tener una postura más cómoda y ergonómica a la hora de rotar la cadera y asestar los golpes. Agarro a Yggdrasil por la parte más alejada del mango, para que así tenga mayor rango de movimiento, rotación y gane toda la fuerza de impacto posible. La retiro hacia atrás, hacia mi espalda. Como si un bateador profesional estuviera a punto de hacer un verdadero Home Run. Y una vez tengo el arma cargada, disparo. El hacha silva con violencia y corta el viento. El filo del arma se clava contra la sólida madera y desgarra el tronco, provocando un estruendoso estallido sonoro que alerta a toda vida a kilómetros a la redonda. <br />
Un golpe no es suficiente. Ni por asomo. Vuelvo a cargar hacia atrás y esta vez, para no repetir y ayudarme a futuros impactos, decido no poner el filo en pura horizontal, sino con una ligera inclinación de unos diez o doce grados. Descargo el segundo golpe, que resuena tanto como el primero. Al atacar el tronco desde un ángulo distinto, el arma se clava con más facilidad y hace saltar pequeñas astillas en todas las direcciones. Un tercer golpe con la misma inclinación pero desde un perfil inferior, empiezan a dibujar una cuña en la base del árbol que deja un rastro significativo de flaqueza. Es momento de cambiar de lado. <br />
Tres golpes secos más, pero está vez desde el lado opuesto a los originales. Al perforar desde dos direcciones, se presenta una base inestable central y mucho espacio entre las partes exteriores. Dejando a Yggdrasil en el suelo, me coloco en uno de estos perfiles débiles del tronco y empiezo a empujar con todas mis fuerzas. El crujido empieza y el tronco comienza a tambalearse. Toda posibe alimaña que viviera en él, ya se ha cargado hace rato. Un tirón más y... Cede. El árbol se desploma y cae sin más remedio.<br />
Vuelvo a recoger a Yggdrasil. Esta vez la sostengo desde la parte más alta del mango, a una sola mano. De esta forma puedo contral la hoja con mayor maestría. Es momento de tallar. Con delicadeza empiezo a cortar la corteza del tronco, como si de desollar a un animal se tratara. Con una de las caras expuesta, clavo un filo y empiezo a dibujar láminas gruesas y rectangulares para facilitar más tarde el transporte y su uso. Con esto, tengo madera de sobra para todo lo que necesito.<br />
<br />
Con la madera lista, es momento de obtener lo más importante, el metal. Hierro y roca de las Drum Rockie's. Acero invernal de primera categoría de la cantera más fría de la Gran Line. Sin querer ser presuntuoso, creo que no voy a encontrar mejor material que en un lugar como este. <br />
Abandono el bosque para adentrarme más en el monte. Subo la cordillera del pico más alto. Me lleva horas avanzar y aguantar este frió con la madera y el hacha a cuestas, pero es un mal necesario para construir armas perfectas. La fortuna me sonríe y pronto encuentro una gruta natural profunda, una cueva oscura que me promete resguardarme del frío y funcionar. Como refugio. He resistido las temperaturas bien gracias a la ropa que le robe a Alastor Cawl en Bighorn, pero no me vendría nada más una fuente de calor extra. Con un pedazo de la madera recolectada y chocando dos estalactitas de la cueva, genero una chispa y me montó una hoguera de puta madre.<br />
Con algo más de calor y luz, me doy cuenta de donde estoy exactamente. Las paredes de la cueva no son de roca sólida y opaca, sino que ante la danza del fuego, se dejan ver destellos brillantes que aparecen y desaparecen con el pasar de la luz. Estamos hablando de que no es roca sin más, sino que estas paredes están repletas de materiales preciados e interesantes. Una gruta de minerales únicos de la isla. Las malas lenguas hablan de gemas preciosas y el metal más resistente del mundo, uno que los herreros vulgares son incapaces de manipular. Incluso siendo lo más ególatra del mundo, soy consciente de que tratar con cosas así excede ampliamente mis capacidades, pero el interior de estos montes son menas de acero y metal de una calidad excelente.<br />
Con la mano derecha completamente tensa y con los dedos extendidos y pegados como una lanza, impacto la roca sólida perforando la pared. Con medio brazo incrustado en la piedra, arrastro el brazo de forma lateral, arqueando el codo como si fuera una palada. Arrastro con ello un montón de material. Desde pura escoria a fragmentos de metal que, al fundirse y darle forma, serán la cabeza de armas capaces de hacer temblar el mundo.<br />
<br />
Si algo le da un toque profesional a las armas, es su acabado. Un acabado cómodo y resultón hace que tus armas pasen de ser útiles a ser reconocibles. Y no, no hablo de simples gemas de colección, o remaches brillantes para que la gente inexperta se crea que está blandiendo un arma ostentosa. Hablo de un acabado en sus materiales y funcionalidades más básicas. ¿Y que hay más importante que un mango? La madera ha de ser de una calidad excelente. Tan resistente como flexible. Pero no todo reside en la madera. El complemento que eleva la herramienta a arma es el cuero que envuelve la misma y acaricia tu mano para que el sostener un instrumento así, sea casi divino. <br />
Lo mejor para estos casos es piel viva. Piel de calidad y fresca. Es cierto que la materia prima luego necesita mucho tratamiento de manos expertas, pero es mejor eso que culaquier material sintético y artificial que después no valga nada y se vaya cayendo a pedazos. Tiempo y dedicación a cambio de algo que dura para toda la vida. En un lugar como este, en mitad del monte, es sencillo hacerse con piel. Tan solo hay que encontrar al animal adecuado y darle matarile. Vamos a ello.<br />
Con un par de pisotones, apago la hoguera improvisada que me daba luz y calor. Dejo los materiales ya recolectados en un pequeño rincón, alejados del peligro. Y una vez más, me dispongo a patearme la montaña helada. Bajo un poco la altitud para centrarme en una cordillera a los pies de la montaña, en el faldón de la misma. Aquí, la temperatura es más agradable, y se ha formado un pequeño lago natural que no llega a congelar del todo. Me dejo guiar por el cantar de pájaros autóctonos escondidos entre la vegetación rosada, entendiendo que la vida pequeña da paso a sus cazadores. <br />
Mi teoría no falla. A los pies del agua, en la orilla del lago, un ciervo de tamaño considerable bebe tranquilamente. Lo observo sin ocultarme, pero desde la otra orilla opuesta. Habrán 200 metros de distancia o más. Por un segundo, este me devuelve la mirada. Se percata de mi presencia y me observa fijamente. Es un animal de buen tamaño, con una cornamenta ramificada y con las puntas afiladas. Lo más destacable, si morro púrpura. Yo le hago una peineta desde lejos. Seguro que por culpa de mapaches así se arruina alguna serie.<br />
Despacio, recojo una roca de tamaño considerable con una mano. Pero no una al azar, sino una plana, con canto rodado y laterales completamente lisos y sin poros. Cuando doy con el guijarro perfecto, lo sujeto con el dedo índice y el pulgar. Flexiono ligeramente las rodillas y bajo mi centro de gravedad para mejorar la inercia del lanzamiento. Y cargando el brazo hacia atrás para pillar fuerza... ¡ZAS! La piedra sale despedida como un proyectil en rotación. Esta alcanza una gran distancia, pero empieza a caer en mitad del vuelo. Y en vez de hundirse, rebota en el agua una y otra vez, desafiando la física hasta que impacta contra el morro del animal, rompiendo su nariz y perforando su cráneo. Yo empiezo a celebrar como un animal tremendo disparo. Buccaner lanza roca, Buccaner feliz.<br />
Bordeo el lago para llegar al bicho muerto. Parece no haber sufrido y que su final no ha sido agónico. Lástima. Doy un ligero golpe de muñeca con Yggdrasil para rebanar el cuello y separarlo del resto del cuerpo. Con una patada potente mando la cabeza a volar a metros de distancia. Ahora sí, agarrando el arma por la zona más alta posible, sigo el mismo proceso que con el árbol y retiro la piel del animal, separándola del músculo. Cuando tengo la suficiente, arranco una pierna y vuelvo a la cueva mientras me como un tentempié.<br />
<hr class="mycode_hr" />
En un asentamiento entre cordilleras, tan pequeño que no puede llamarse ni pueblo ni aldea, llego cargado como una mula. En el hombro derecho, sostenidos por mi brazo en jarra, la pila de madera de cerezo tallada en columnas rectangulares. Hacen equilibrios sobre mi bíceps y las intento reconducir y sostener con mi cuello y con mi cara. Sobre mi cadera, envuelta como si fuera una toalla o un taparrabos rústico, cuelga la piel del ciervo muerto. Esta va delatando mi posición y mis andares dejando un rastro de sangre de lo fresca que está. En la mano izquierda sostengo una gran bolsa de tela resistente que contiene todo el metal y acero para forjar las armas. También hay alguna que otra gema preciosa para adornar y darle unos motivos que representen mi tierra.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Gran anciano, ya estoy aquí -</span> le digo al líder de la tribu, mientras descargo todos los materiales en su fragua.<br />
<span style="color: #17b529;" class="mycode_color">-Claro, joven coloso. Mi forja está abierta a todo artesano que sepa darle cariño.- </span>responde el viejo, sabio y hospitalario.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Mil gracias. Mi gratitud está contigo. Te debo un favor gordo.- </span>agradezco de forma amable. Hay que saber respetar a los mayores y agradecer los gestos.<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> -Manos a la obra, no hay tiempo que perder.-</span><br />
<br />
Primero el metal. Saco de la bolsa todos los hierros y aceros que me son de utilidad y los separo de las gemas. Lo meto todo a fundir en unos hornos especializados en derretir acero. De la fundición, separo la escoria de los metales puros y el material valioso y los derramo en dos moldes que ya tenia preparados para darles la forma deseada. Mientras se enfría el metal de las Drum Rockie's, me hago con las gemas. Estas las paso por una pulidora hasta sacar un brillo único. <br />
Paso a la madera, fundamental para este arma. Tomo unas medidas aproximadas de la longitud que puedo manejar correctamente en el campo de batalla. Versatilidad, fuerza y velocidad en un mismo impacto. Y eso ha de soportarlo. Con una sierra de marquetería, obtengo el tamaño deseado y luego con la lija, le doy forma redondeada. Un cilindro de madera, robusto pero flexible, sencillo de manejar en manos de guerrero.<br />
Por último, el cuero. A la piel se le retira todo el pelaje y sangre, dejando una lámina con la que trabajar. Después de varios procesos y tratados, con fuegos, cortadoras y pulidoras, queda una tira única, con ese característico aroma y color a cuero de altísima calidad.<br />
Con todas las piezas, tan solo queda ensamblar y remachar todo. Así, creando un par de martillos gemelos perfectos y dignos de guerra. Los adornos dorados le dan un tono resultón. Y luego está el acabado con las gemas y el cuero con color, cada uno representando a los dioses. Pero no hay que confundirse. Estos martillos no son en honor al dios del Sol y la Luna. Yo no voy a ceder ante esa leyenda, no. Mis martillos los devorarán, los perseguirán y con ellos, los derrotaré el día que los alcance. Con estos martillos venceré a Musashi, la Valkyrja. Y cuando se bañen en su sangre y se empapen de lo divino, tendrán muy claro sus siguientes víctimas.<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Continuará...</span></span></div>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Sköll y Hati</span>
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				</div>
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					<br />
<img src="https://i.imgur.com/z7Cj0my.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: z7Cj0my.jpeg]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
<hr class="mycode_hr" />
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						<span>Datos de interés</span>
					</div>
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					<br />
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						<span>Resumen</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Sigurd se lanza al monte<br />
</li>
<li>Sigurd recolecta madera<br />
</li>
<li>Sigurd recolecta metal<br />
</li>
<li>Sigurd recolecta cuero<br />
</li>
<li>Sigurd construye Skoll y Hati<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Valor de la trama</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>La trama contempla un total de 2000 palabras para conseguir 200 de material. <br />
</li>
<li>La trama contempla 500 palabras extra para construir y gastar 200 de material <br />
</li>
<li>Tengo el oficio de artesano lvl3<br />
</li>
<li>Todas las características quedan en Creación de personajes <br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2452" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">En capítulos anteriores</a> </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Día 62 de Otoño, año 16 </span></span></div>
<br />
Hay una vieja leyenda en mi aldea. Una historia que cuentan las más ancianas de la tribu a aquellos niños curiosos y con espíritu aventurero. Es algo que ha sucedido generación tras generación a lo largo de las eras. Todo muy ceremonial, alrededor de una enorme hoguera tras las últimas nevadas de invierno. Algunos escépticos de la aldea, más jóvenes y de mente abierta, consideran todo un mito ridículo. Una fantasía de abuelos para explicar cuentos a los niños y dejarlos dormidos. Otros más tradicionales, como yo, respetan el legado y creen en un origen místico para la raza más fuerte del mundo. <br />
La historia habla de cómo el primero de los Buccaneer, nacido del amor más puro entre gigantes y humanos, se encontraba perdido en una guerra que sacudía al mundo. Y como este, el más perfecto de los linajes de la tierra, se unió a la lucha por el mero placer de pelear. Su fervor y voluntad eran tan grandes, que los dioses del Sol y la Luna lo recompensaron con su favor y gracia. Y este Buccaneer, agradecido, forjó con orgullo dos armas mellizas con este regalo. Sin embargo, los dioses, antes de valorar la hazaña, se enfrascaron en una lucha por ver quién tenía un arma mejor. Así pues, le regalaron al Buccaner el don de la fragua y la forja, para que construyera armas cada vez más grandiosas y divinas. Es por eso que, a día de hoy, todo Bucanero que se lance al mar desde el norte, ha de portar un arma digna de su grandeza o forjada por si mismo.<br />
Yo ya cumplo uno de esos requisitos. Del cuerpo sin vida de mi padre arranqué el hacha Yggdrasil, un arma legendaria que quien la porta, es digno de liderar a los piratas vikingos de la tribu Buccaneer. No obstante, aquí me encuentro, en la otra punta del mundo, pero en un lugar que me recuerda a mi hogar. No creo que sea casualidad, ni por asomo. Es momento de forjar mi destino, y con ello, armas dignas de viajar a mi lado. Y en honor a esa leyenda, aquí estoy, en las cumbres nevadas de la isla de Drum, las Drum Rockies.<br />
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En la ladera de las montañas, hay una vegetación densa. No se asemeja a la flora tropical de Little Garden, pero si que, para ser una isla invernal la cantidad de vida que hay es de admirar. Los árboles son grandes y vigorosos. Cerezos preciosos de tronco robusto y blanquecino. Las copas de los mismos son bellezas de otro mundo. Hermosas flores rosadas, llenas de color y pasión, que se desprenden por el aire y dejan volar sus pétalos de un lugar a otro, causando la ilusión de estar atravesando nubes de algodón de azúcar.<br />
Coloco una mano sobre uno de los troncos. Un árbol al azar, no por nada destacable. Lo empujo levemente con la mano. Apenas lo muevo ni aplicando algo de fuerza. Pese a su belleza, son árboles fuertes, de un bosque donde la vida es hostil y solo sobreviven los que se adaptan mejor. Sin duda, esta es la madera que estoy buscando para crear armas dignas de enfrentar lo que sea. Sin pensarlo mucho más, busco el tronco más grueso y antiguo del lugar. El árbol con la mejor condición. Cuando doy con él, es un bicho que ni siquiera yo junto a Ubbe podría abrazar o arrancar de cuajo. Un coloso del bosque que formará parte de la aventura pirata más épica de la historia. <br />
Me coloco frente a él, con los pies en paralelo con los hombros. Flexiono ligeramente las rodillas para tener una postura más cómoda y ergonómica a la hora de rotar la cadera y asestar los golpes. Agarro a Yggdrasil por la parte más alejada del mango, para que así tenga mayor rango de movimiento, rotación y gane toda la fuerza de impacto posible. La retiro hacia atrás, hacia mi espalda. Como si un bateador profesional estuviera a punto de hacer un verdadero Home Run. Y una vez tengo el arma cargada, disparo. El hacha silva con violencia y corta el viento. El filo del arma se clava contra la sólida madera y desgarra el tronco, provocando un estruendoso estallido sonoro que alerta a toda vida a kilómetros a la redonda. <br />
Un golpe no es suficiente. Ni por asomo. Vuelvo a cargar hacia atrás y esta vez, para no repetir y ayudarme a futuros impactos, decido no poner el filo en pura horizontal, sino con una ligera inclinación de unos diez o doce grados. Descargo el segundo golpe, que resuena tanto como el primero. Al atacar el tronco desde un ángulo distinto, el arma se clava con más facilidad y hace saltar pequeñas astillas en todas las direcciones. Un tercer golpe con la misma inclinación pero desde un perfil inferior, empiezan a dibujar una cuña en la base del árbol que deja un rastro significativo de flaqueza. Es momento de cambiar de lado. <br />
Tres golpes secos más, pero está vez desde el lado opuesto a los originales. Al perforar desde dos direcciones, se presenta una base inestable central y mucho espacio entre las partes exteriores. Dejando a Yggdrasil en el suelo, me coloco en uno de estos perfiles débiles del tronco y empiezo a empujar con todas mis fuerzas. El crujido empieza y el tronco comienza a tambalearse. Toda posibe alimaña que viviera en él, ya se ha cargado hace rato. Un tirón más y... Cede. El árbol se desploma y cae sin más remedio.<br />
Vuelvo a recoger a Yggdrasil. Esta vez la sostengo desde la parte más alta del mango, a una sola mano. De esta forma puedo contral la hoja con mayor maestría. Es momento de tallar. Con delicadeza empiezo a cortar la corteza del tronco, como si de desollar a un animal se tratara. Con una de las caras expuesta, clavo un filo y empiezo a dibujar láminas gruesas y rectangulares para facilitar más tarde el transporte y su uso. Con esto, tengo madera de sobra para todo lo que necesito.<br />
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Con la madera lista, es momento de obtener lo más importante, el metal. Hierro y roca de las Drum Rockie's. Acero invernal de primera categoría de la cantera más fría de la Gran Line. Sin querer ser presuntuoso, creo que no voy a encontrar mejor material que en un lugar como este. <br />
Abandono el bosque para adentrarme más en el monte. Subo la cordillera del pico más alto. Me lleva horas avanzar y aguantar este frió con la madera y el hacha a cuestas, pero es un mal necesario para construir armas perfectas. La fortuna me sonríe y pronto encuentro una gruta natural profunda, una cueva oscura que me promete resguardarme del frío y funcionar. Como refugio. He resistido las temperaturas bien gracias a la ropa que le robe a Alastor Cawl en Bighorn, pero no me vendría nada más una fuente de calor extra. Con un pedazo de la madera recolectada y chocando dos estalactitas de la cueva, genero una chispa y me montó una hoguera de puta madre.<br />
Con algo más de calor y luz, me doy cuenta de donde estoy exactamente. Las paredes de la cueva no son de roca sólida y opaca, sino que ante la danza del fuego, se dejan ver destellos brillantes que aparecen y desaparecen con el pasar de la luz. Estamos hablando de que no es roca sin más, sino que estas paredes están repletas de materiales preciados e interesantes. Una gruta de minerales únicos de la isla. Las malas lenguas hablan de gemas preciosas y el metal más resistente del mundo, uno que los herreros vulgares son incapaces de manipular. Incluso siendo lo más ególatra del mundo, soy consciente de que tratar con cosas así excede ampliamente mis capacidades, pero el interior de estos montes son menas de acero y metal de una calidad excelente.<br />
Con la mano derecha completamente tensa y con los dedos extendidos y pegados como una lanza, impacto la roca sólida perforando la pared. Con medio brazo incrustado en la piedra, arrastro el brazo de forma lateral, arqueando el codo como si fuera una palada. Arrastro con ello un montón de material. Desde pura escoria a fragmentos de metal que, al fundirse y darle forma, serán la cabeza de armas capaces de hacer temblar el mundo.<br />
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Si algo le da un toque profesional a las armas, es su acabado. Un acabado cómodo y resultón hace que tus armas pasen de ser útiles a ser reconocibles. Y no, no hablo de simples gemas de colección, o remaches brillantes para que la gente inexperta se crea que está blandiendo un arma ostentosa. Hablo de un acabado en sus materiales y funcionalidades más básicas. ¿Y que hay más importante que un mango? La madera ha de ser de una calidad excelente. Tan resistente como flexible. Pero no todo reside en la madera. El complemento que eleva la herramienta a arma es el cuero que envuelve la misma y acaricia tu mano para que el sostener un instrumento así, sea casi divino. <br />
Lo mejor para estos casos es piel viva. Piel de calidad y fresca. Es cierto que la materia prima luego necesita mucho tratamiento de manos expertas, pero es mejor eso que culaquier material sintético y artificial que después no valga nada y se vaya cayendo a pedazos. Tiempo y dedicación a cambio de algo que dura para toda la vida. En un lugar como este, en mitad del monte, es sencillo hacerse con piel. Tan solo hay que encontrar al animal adecuado y darle matarile. Vamos a ello.<br />
Con un par de pisotones, apago la hoguera improvisada que me daba luz y calor. Dejo los materiales ya recolectados en un pequeño rincón, alejados del peligro. Y una vez más, me dispongo a patearme la montaña helada. Bajo un poco la altitud para centrarme en una cordillera a los pies de la montaña, en el faldón de la misma. Aquí, la temperatura es más agradable, y se ha formado un pequeño lago natural que no llega a congelar del todo. Me dejo guiar por el cantar de pájaros autóctonos escondidos entre la vegetación rosada, entendiendo que la vida pequeña da paso a sus cazadores. <br />
Mi teoría no falla. A los pies del agua, en la orilla del lago, un ciervo de tamaño considerable bebe tranquilamente. Lo observo sin ocultarme, pero desde la otra orilla opuesta. Habrán 200 metros de distancia o más. Por un segundo, este me devuelve la mirada. Se percata de mi presencia y me observa fijamente. Es un animal de buen tamaño, con una cornamenta ramificada y con las puntas afiladas. Lo más destacable, si morro púrpura. Yo le hago una peineta desde lejos. Seguro que por culpa de mapaches así se arruina alguna serie.<br />
Despacio, recojo una roca de tamaño considerable con una mano. Pero no una al azar, sino una plana, con canto rodado y laterales completamente lisos y sin poros. Cuando doy con el guijarro perfecto, lo sujeto con el dedo índice y el pulgar. Flexiono ligeramente las rodillas y bajo mi centro de gravedad para mejorar la inercia del lanzamiento. Y cargando el brazo hacia atrás para pillar fuerza... ¡ZAS! La piedra sale despedida como un proyectil en rotación. Esta alcanza una gran distancia, pero empieza a caer en mitad del vuelo. Y en vez de hundirse, rebota en el agua una y otra vez, desafiando la física hasta que impacta contra el morro del animal, rompiendo su nariz y perforando su cráneo. Yo empiezo a celebrar como un animal tremendo disparo. Buccaner lanza roca, Buccaner feliz.<br />
Bordeo el lago para llegar al bicho muerto. Parece no haber sufrido y que su final no ha sido agónico. Lástima. Doy un ligero golpe de muñeca con Yggdrasil para rebanar el cuello y separarlo del resto del cuerpo. Con una patada potente mando la cabeza a volar a metros de distancia. Ahora sí, agarrando el arma por la zona más alta posible, sigo el mismo proceso que con el árbol y retiro la piel del animal, separándola del músculo. Cuando tengo la suficiente, arranco una pierna y vuelvo a la cueva mientras me como un tentempié.<br />
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En un asentamiento entre cordilleras, tan pequeño que no puede llamarse ni pueblo ni aldea, llego cargado como una mula. En el hombro derecho, sostenidos por mi brazo en jarra, la pila de madera de cerezo tallada en columnas rectangulares. Hacen equilibrios sobre mi bíceps y las intento reconducir y sostener con mi cuello y con mi cara. Sobre mi cadera, envuelta como si fuera una toalla o un taparrabos rústico, cuelga la piel del ciervo muerto. Esta va delatando mi posición y mis andares dejando un rastro de sangre de lo fresca que está. En la mano izquierda sostengo una gran bolsa de tela resistente que contiene todo el metal y acero para forjar las armas. También hay alguna que otra gema preciosa para adornar y darle unos motivos que representen mi tierra.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Gran anciano, ya estoy aquí -</span> le digo al líder de la tribu, mientras descargo todos los materiales en su fragua.<br />
<span style="color: #17b529;" class="mycode_color">-Claro, joven coloso. Mi forja está abierta a todo artesano que sepa darle cariño.- </span>responde el viejo, sabio y hospitalario.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Mil gracias. Mi gratitud está contigo. Te debo un favor gordo.- </span>agradezco de forma amable. Hay que saber respetar a los mayores y agradecer los gestos.<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> -Manos a la obra, no hay tiempo que perder.-</span><br />
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Primero el metal. Saco de la bolsa todos los hierros y aceros que me son de utilidad y los separo de las gemas. Lo meto todo a fundir en unos hornos especializados en derretir acero. De la fundición, separo la escoria de los metales puros y el material valioso y los derramo en dos moldes que ya tenia preparados para darles la forma deseada. Mientras se enfría el metal de las Drum Rockie's, me hago con las gemas. Estas las paso por una pulidora hasta sacar un brillo único. <br />
Paso a la madera, fundamental para este arma. Tomo unas medidas aproximadas de la longitud que puedo manejar correctamente en el campo de batalla. Versatilidad, fuerza y velocidad en un mismo impacto. Y eso ha de soportarlo. Con una sierra de marquetería, obtengo el tamaño deseado y luego con la lija, le doy forma redondeada. Un cilindro de madera, robusto pero flexible, sencillo de manejar en manos de guerrero.<br />
Por último, el cuero. A la piel se le retira todo el pelaje y sangre, dejando una lámina con la que trabajar. Después de varios procesos y tratados, con fuegos, cortadoras y pulidoras, queda una tira única, con ese característico aroma y color a cuero de altísima calidad.<br />
Con todas las piezas, tan solo queda ensamblar y remachar todo. Así, creando un par de martillos gemelos perfectos y dignos de guerra. Los adornos dorados le dan un tono resultón. Y luego está el acabado con las gemas y el cuero con color, cada uno representando a los dioses. Pero no hay que confundirse. Estos martillos no son en honor al dios del Sol y la Luna. Yo no voy a ceder ante esa leyenda, no. Mis martillos los devorarán, los perseguirán y con ellos, los derrotaré el día que los alcance. Con estos martillos venceré a Musashi, la Valkyrja. Y cuando se bañen en su sangre y se empapen de lo divino, tendrán muy claro sus siguientes víctimas.<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Continuará...</span></span></div>
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						<span>Sköll y Hati</span>
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						<span>Datos de interés</span>
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						<span>Resumen</span>
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					<ul class="mycode_list"><li>Sigurd se lanza al monte<br />
</li>
<li>Sigurd recolecta madera<br />
</li>
<li>Sigurd recolecta metal<br />
</li>
<li>Sigurd recolecta cuero<br />
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<li>Sigurd construye Skoll y Hati<br />
</li>
</ul>

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						<span>Valor de la trama</span>
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					<ul class="mycode_list"><li>La trama contempla un total de 2000 palabras para conseguir 200 de material. <br />
</li>
<li>La trama contempla 500 palabras extra para construir y gastar 200 de material <br />
</li>
<li>Tengo el oficio de artesano lvl3<br />
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<li>Todas las características quedan en Creación de personajes <br />
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