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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Gyasta]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 17:04:34 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[De telis [Creación ||PR]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3863</link>
			<pubDate>Fri, 19 Jun 2026 00:01:26 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=520">Bai Mudan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3863</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Drum Rockies, Isla de Drum.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 64 de invierno del año 17</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Medio día.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Canto a las armas y al hombre que las porta.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Autor desconocido.</div>
<br />
Abriéndose paso al grito de "tengo prisa y no quiero tropezar con nadie en medio del mercado", un hombre no mucho mayor a Bai golpeo su hombro mientras corría por los laberinticos caminos del mercado dominical. <br />
<br />
A su alrededor, exhibiendo sus mercancías, una pequeña cantidad de mercaderes juraban en falso sobre la salud de sus familiares que aquello que había sobre sus mesas era lo mejor que encontrarías en la zona. Todo el mercado estaba lleno de ese ruido: un joven que grita el precio de las telas, el comprador que regatea hasta el último berri, y el vendedores de ropa que maldice la falta de clientes cuando es obvio que en una zona tan alejada de todo solo te van a comprar los locales.<br />
<br />
Bai chasqueó la lengua y recogió las alas.<br />
<br />
Las casetas del lugar eran de madera, pequeñas y cobijadas de todo frio. Con grandes quinques a las espaldas y braseros bajo los pies de los vendedores para evitar el frio.<br />
<br />
..<br />
<br />
Abriéndose paso violentamente, a grito de: «¡Tengo prisa y no quiero tropezar con nadie en medio del mercado!», un individuo de cuya fisonomía Bai no iba a recordar después de mirarle a los ojos, golpeó de repente con cierta violencia el hombro de esta mientras corría sin mirar atrás por los laberínticos y desordenados pasadizos del mercado dominical.<br />
<br />
Y, aunque este no era muy grande, a su alrededor se podía encontrar desde mercaderes exhibiendo sus dudosas mercancías —mientras juraban en falso por la salud de sus ancianas madres o de sus hijos que aquellos artículos descoloridos que descansaban en sus mesas eran los más preciosos y legítimos que podrían hallarse en toda la comarca—, hasta ancianos vendiendo pieles recién curtidas por manos expertas, los cuales caminaban en silenciosa procesión, como si les diera vergüenza, a su edad, seguir trabajando.<br />
<br />
Sin embargo, aquellas figuras silenciosas contrastaban con el griterio del comercio mundano donde empleados gritaban sin cesar el precio de telas, el comprador regateaba hasta el último berri y los vendedores de ropa maldecían la flagrante ausencia de forasteros. <br />
Queja que, dicho sea de paso, era estúpida debido siendo a la localización en la que se había montado.<br />
<br />
—Idiota... —murmuró con un gesto de amargo fastidio al tiempo que recogía las alas contra en un intentento por disminuir su volumen.<br />
<br />
Pero era difícil hacerlo, sobre todo cuando las instalaciones del lugar consistían en una serie de casetas rudimentarias, apelotonada las unas con otras y, de dimensiones tan exactas que, a parte de ofrecer un gran abrigo contra las corrientes solo entraba una persona tras el mostrador.  Ahí no importaba cuanto intentase encogerse, ella era demasiado grande y llamativa. <br />
<br />
—¡Aquí, por aquí!<br />
<br />
Una mujer demasiado bajita como para que Bai la pudiera ver a la primera, intentó llamar su atención con exagerados aspamientos.<br />
<br />
—Parece que eres propensa a esta clase de artículos, eh—añadió ella con una familiaridad típicamente mercantil, posando una de sus manos en su propia cintura mientras señalaba con el índice el cinturón de Bai, provisto del accesorio destinado a sostener la vaina de su espada.<br />
<br />
Bai achicó sus ojos tratando de entenderla y apretó sus labios mientras pensaba. Sin embargo, aquella pequeña comerciante, dueña de un rostro afable, redondo y rebosante de una astucia bonachona, interpretó de inmediato aquella reticencia como una señal de genuino interés.<br />
<br />
—Observe, observe esto —insistió, asiendo con presteza una pieza cuyo diseño correspondía al de una katana—. Auténtico acero de Damasco.<br />
<br />
Bai la contempló fijamente sin atinar a pronunciar palabra alguna.<br />
<br />
—¡Ajá! Ya veo que no es de su agrado... —refunfuñó la mujer, desapareciendo de forma abrupta al agacharse por completo bajo el mostrador.<br />
<br />
En ese momento, Mudan se percató de que aquella gente, para contrarrestar las bajas temperaturas de la región,  habían dispuesto a sus espaldas de grandes quinqués de doble mecha que arrojaban una luz amarillenta y oleosa, mientras que bajo sus pies  mantenían pequeños braseros de hierro cargados de carbón.<br />
<br />
—¿Y qué me dice, entonces, de esta magnífica belleza? —exclamó de pronto la tendera, sobresaltando a Bai al emerger súbitamente del suelo como una seta tras la lluvia—. Esto es una pieza de primer orden, indiscutiblemente la mejor que se haya forjado en estas tierras.<br />
<br />
Bai negó con la cabeza y, elevando una mano, declinó la oferta.<br />
<br />
—¡Vaya, veo que se trata de una clienta difícil de persuadir! Un auténtico hueso duro de roer, eh... Pero no se preocupe, alguna de mis cosas terminará por cautivarla.<br />
<br />
Con un gran esfuerzo, y tras haber vuelto a desaparecer, apareció cargando una caja de debajo del mostrador. Esta estaba cargada de artilugios y accesorios para todo tipo de espadas y la puso encima del mostrador que, a la birkiniana, le llegaba por la cadera.<br />
<br />
—Mire aquí, mire aquí —comenzó a decir la mujer, deslizando  sobre la caja y hundiéndo parte de su torso—. Esto no es chatarra ordinaria, señorita, no —continuó desde dentro —. Es fundición gris de la más alta densidad. <br />
Saco varias láminas de metal y se las mostró.<br />
—Toque, toque el grano del metal... Es tan liso como el mármol.<br />
<br />
Bai desvió la mirada hacia las piezas por un momento. Luego, sin darle tiempo a pensar nada más, la pequeña mujer hundió las manos de nuevo en el cofre y, con un tintineo estridente, extrajo una gruesa madeja de cadenas.<br />
<br />
—Y si lo que buscas es asegurar lo que es tuyo...—declaró, dejando caer la cadena de hierro sobre el mostrador—. Esto puede ser los que buscas. Mira, mira. Observa la soldadura en cada anillo, está perfecta.<br />
<br />
Bai empezaba a sentir que la cabeza le pesaba. Demasiada palabrería, demasiada intensidad.<br />
<br />
Pero la mujer no parecía darse por vencida. Al contrario, pues pronto  inclinó el torso hacia adelante, apoyando las manos en el borde del mueble de manera que su rostro redondo quedó iluminado desde abajo por el brasero y, reduciendo la voz a un susurro, dijo:<br />
<br />
—Sé muy bien que una mujer tan diestra y bella no se conforma con baratijas de hojalata. Llévese las piezas de metal; añada la cadena por una suma irrisoria y habrá hecho la mejor inversión de la isla. ¿Qué me dice?<br />
<br />
Mudan miró hacia ambos lados, observando que ya no estaba tan apretada como antes. Le hizo un gesto a la mercader y le dio la espalda; tras ella se escucharon varios golpes de objetos al caer.<br />
<br />
Entonces, la tendera, escurriéndose por debajo del mostrador, salió corriendo solo para pararse delante de ella y, con los brazos frente a Bai, intentar frenarla. <br />
Ahora que la veía bien, la mujer poseía una pequeña cola que le recordaba a la de una ardilla.<br />
<br />
—Espera, espera.<br />
<br />
Bai la miró desde las alturas, ladeando la cabeza al ver como la mujer intentaba retenerla.<br />
<br />
—Te lo dejo a mitad de precio, ¿qué me dices?<br />
<br />
Bai volteó a ver hacia donde le señalaba y, para su sorpresa, tirado en el suelo se hayaban varios utensilios que le podían ser de ayuda. Se acercó a ello, se agachó y los observó con cuidado.<br />
<br />
—Bah, basura — dijo la tendera acercándose a ello —Mi marido compró todo un lote de herramientas y basuras. Puedes quedártelo.<br />
<br />
Por supuesto, Bai no entendió nada pero, creyendo que eso lo podía comprar, pagó una suma más que adecuada por la caja. Y la mercader, creyendo que había comprado las cadenas y demás, le metió todo en una misma caja.<br />
<br />
—¡Muchas gracias, señorita! No se arrepentirá.<br />
<br />
Y tenía razón pues, tan pronto como Bai hubo llegado a la modesta posada donde se hospedaba, tras haber organizado sus compras y haber fijado la vista en su propia espada, se le ocurrió una idea en la que, hasta ese instante, jamás se había detenido a meditar. ¿Y si modificaba el arma? ¿Y si le hacía algún tipo de mejora técnica? A juzgar por la variedad de componentes que había dentro de la caja la idea parecía plausible. <br />
Así que, incluso antes de que se diera cuenta, la oharanense ya se encontraba trasteando con los calces y las limas.<br />
<br />
—¡La cadena! —dijo, al darse cuenta de podía ser un cambio práctico y bello a la vez.<br />
<br />
De esta forma, guiada por este nuevo propósito, Bai desnudó el arma de sus guarniciones originales a fin de desmontar el pomo de la espada y dejar al descubierto la espiga desnuda del acero. Después, con cuidado para no estropearlo, adaptó el más delgado de los trozos metálicos al talón de la empuñadura —no sin antes hacerle un agujero pasante—, ajustándolo mediante pasadores cilíndricos que golpeó firmemente con un viejo mazo de madera hasta que el metal nuevo y el antiguo formaron un solo bloque perfectamente contrapesado. <br />
<br />
Acto seguido, tomó el extremo de la madeja y, empleando unas tenazas, abrió el último de los eslabones para entrelazarlo directamente en el agujero.<br />
<br />
Una vez hecho esto, y habiendo después apretado con las tenazas  el eslavon abierto, decidió que, para mantener la cadena fijada a algún puntonde su cuerpo —bien fuera sus guantes, bien su cinturón—, podría usar alguno de los mosquetones que habían en el interior de la caja. Así que tras seleccionar el mejor, uno pequeñito pero de acero inoxidable, lo unió a la cadena.<br />
<br />
Y aunque parecía que ya había terminado su faena, en cuando Bai levantó la vista y vió que la ornamentación de la empuñadura estaba aún sobre la mesa, con resignación, volvió a colocarla para intentar dejar lo mejor posible la espada como si solo hubiera añadido la cadena.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Bai asiste al mercado de Gyasta, allí, una vendedora la engatusa para que le compre varias cosas que, a priori, ella no quiere. Pero, tras volver al cuarto y ponerse a guardar lo que lleva consigo, se da cuenta de que puede aprovechar los materiales y mejorar su fiel espada.<br />
<br />
Al final, tras un buen rato, le coloca una cadena a la espada y un mosquetón al final de esta.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos de creación</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Modificación de arma T3 [espada de dos manos]. Inclusión de una cadena.<br />
<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/viZYhhd.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Espada a dos manos</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>30 FUE / 45 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>120</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,4 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>3</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Espada de peso y tamaño considerable que debe ser manejada con dos manos.</i>
                </p>
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>espadaadosmanos003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Drum Rockies, Isla de Drum.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 64 de invierno del año 17</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Medio día.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Canto a las armas y al hombre que las porta.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Autor desconocido.</div>
<br />
Abriéndose paso al grito de "tengo prisa y no quiero tropezar con nadie en medio del mercado", un hombre no mucho mayor a Bai golpeo su hombro mientras corría por los laberinticos caminos del mercado dominical. <br />
<br />
A su alrededor, exhibiendo sus mercancías, una pequeña cantidad de mercaderes juraban en falso sobre la salud de sus familiares que aquello que había sobre sus mesas era lo mejor que encontrarías en la zona. Todo el mercado estaba lleno de ese ruido: un joven que grita el precio de las telas, el comprador que regatea hasta el último berri, y el vendedores de ropa que maldice la falta de clientes cuando es obvio que en una zona tan alejada de todo solo te van a comprar los locales.<br />
<br />
Bai chasqueó la lengua y recogió las alas.<br />
<br />
Las casetas del lugar eran de madera, pequeñas y cobijadas de todo frio. Con grandes quinques a las espaldas y braseros bajo los pies de los vendedores para evitar el frio.<br />
<br />
..<br />
<br />
Abriéndose paso violentamente, a grito de: «¡Tengo prisa y no quiero tropezar con nadie en medio del mercado!», un individuo de cuya fisonomía Bai no iba a recordar después de mirarle a los ojos, golpeó de repente con cierta violencia el hombro de esta mientras corría sin mirar atrás por los laberínticos y desordenados pasadizos del mercado dominical.<br />
<br />
Y, aunque este no era muy grande, a su alrededor se podía encontrar desde mercaderes exhibiendo sus dudosas mercancías —mientras juraban en falso por la salud de sus ancianas madres o de sus hijos que aquellos artículos descoloridos que descansaban en sus mesas eran los más preciosos y legítimos que podrían hallarse en toda la comarca—, hasta ancianos vendiendo pieles recién curtidas por manos expertas, los cuales caminaban en silenciosa procesión, como si les diera vergüenza, a su edad, seguir trabajando.<br />
<br />
Sin embargo, aquellas figuras silenciosas contrastaban con el griterio del comercio mundano donde empleados gritaban sin cesar el precio de telas, el comprador regateaba hasta el último berri y los vendedores de ropa maldecían la flagrante ausencia de forasteros. <br />
Queja que, dicho sea de paso, era estúpida debido siendo a la localización en la que se había montado.<br />
<br />
—Idiota... —murmuró con un gesto de amargo fastidio al tiempo que recogía las alas contra en un intentento por disminuir su volumen.<br />
<br />
Pero era difícil hacerlo, sobre todo cuando las instalaciones del lugar consistían en una serie de casetas rudimentarias, apelotonada las unas con otras y, de dimensiones tan exactas que, a parte de ofrecer un gran abrigo contra las corrientes solo entraba una persona tras el mostrador.  Ahí no importaba cuanto intentase encogerse, ella era demasiado grande y llamativa. <br />
<br />
—¡Aquí, por aquí!<br />
<br />
Una mujer demasiado bajita como para que Bai la pudiera ver a la primera, intentó llamar su atención con exagerados aspamientos.<br />
<br />
—Parece que eres propensa a esta clase de artículos, eh—añadió ella con una familiaridad típicamente mercantil, posando una de sus manos en su propia cintura mientras señalaba con el índice el cinturón de Bai, provisto del accesorio destinado a sostener la vaina de su espada.<br />
<br />
Bai achicó sus ojos tratando de entenderla y apretó sus labios mientras pensaba. Sin embargo, aquella pequeña comerciante, dueña de un rostro afable, redondo y rebosante de una astucia bonachona, interpretó de inmediato aquella reticencia como una señal de genuino interés.<br />
<br />
—Observe, observe esto —insistió, asiendo con presteza una pieza cuyo diseño correspondía al de una katana—. Auténtico acero de Damasco.<br />
<br />
Bai la contempló fijamente sin atinar a pronunciar palabra alguna.<br />
<br />
—¡Ajá! Ya veo que no es de su agrado... —refunfuñó la mujer, desapareciendo de forma abrupta al agacharse por completo bajo el mostrador.<br />
<br />
En ese momento, Mudan se percató de que aquella gente, para contrarrestar las bajas temperaturas de la región,  habían dispuesto a sus espaldas de grandes quinqués de doble mecha que arrojaban una luz amarillenta y oleosa, mientras que bajo sus pies  mantenían pequeños braseros de hierro cargados de carbón.<br />
<br />
—¿Y qué me dice, entonces, de esta magnífica belleza? —exclamó de pronto la tendera, sobresaltando a Bai al emerger súbitamente del suelo como una seta tras la lluvia—. Esto es una pieza de primer orden, indiscutiblemente la mejor que se haya forjado en estas tierras.<br />
<br />
Bai negó con la cabeza y, elevando una mano, declinó la oferta.<br />
<br />
—¡Vaya, veo que se trata de una clienta difícil de persuadir! Un auténtico hueso duro de roer, eh... Pero no se preocupe, alguna de mis cosas terminará por cautivarla.<br />
<br />
Con un gran esfuerzo, y tras haber vuelto a desaparecer, apareció cargando una caja de debajo del mostrador. Esta estaba cargada de artilugios y accesorios para todo tipo de espadas y la puso encima del mostrador que, a la birkiniana, le llegaba por la cadera.<br />
<br />
—Mire aquí, mire aquí —comenzó a decir la mujer, deslizando  sobre la caja y hundiéndo parte de su torso—. Esto no es chatarra ordinaria, señorita, no —continuó desde dentro —. Es fundición gris de la más alta densidad. <br />
Saco varias láminas de metal y se las mostró.<br />
—Toque, toque el grano del metal... Es tan liso como el mármol.<br />
<br />
Bai desvió la mirada hacia las piezas por un momento. Luego, sin darle tiempo a pensar nada más, la pequeña mujer hundió las manos de nuevo en el cofre y, con un tintineo estridente, extrajo una gruesa madeja de cadenas.<br />
<br />
—Y si lo que buscas es asegurar lo que es tuyo...—declaró, dejando caer la cadena de hierro sobre el mostrador—. Esto puede ser los que buscas. Mira, mira. Observa la soldadura en cada anillo, está perfecta.<br />
<br />
Bai empezaba a sentir que la cabeza le pesaba. Demasiada palabrería, demasiada intensidad.<br />
<br />
Pero la mujer no parecía darse por vencida. Al contrario, pues pronto  inclinó el torso hacia adelante, apoyando las manos en el borde del mueble de manera que su rostro redondo quedó iluminado desde abajo por el brasero y, reduciendo la voz a un susurro, dijo:<br />
<br />
—Sé muy bien que una mujer tan diestra y bella no se conforma con baratijas de hojalata. Llévese las piezas de metal; añada la cadena por una suma irrisoria y habrá hecho la mejor inversión de la isla. ¿Qué me dice?<br />
<br />
Mudan miró hacia ambos lados, observando que ya no estaba tan apretada como antes. Le hizo un gesto a la mercader y le dio la espalda; tras ella se escucharon varios golpes de objetos al caer.<br />
<br />
Entonces, la tendera, escurriéndose por debajo del mostrador, salió corriendo solo para pararse delante de ella y, con los brazos frente a Bai, intentar frenarla. <br />
Ahora que la veía bien, la mujer poseía una pequeña cola que le recordaba a la de una ardilla.<br />
<br />
—Espera, espera.<br />
<br />
Bai la miró desde las alturas, ladeando la cabeza al ver como la mujer intentaba retenerla.<br />
<br />
—Te lo dejo a mitad de precio, ¿qué me dices?<br />
<br />
Bai volteó a ver hacia donde le señalaba y, para su sorpresa, tirado en el suelo se hayaban varios utensilios que le podían ser de ayuda. Se acercó a ello, se agachó y los observó con cuidado.<br />
<br />
—Bah, basura — dijo la tendera acercándose a ello —Mi marido compró todo un lote de herramientas y basuras. Puedes quedártelo.<br />
<br />
Por supuesto, Bai no entendió nada pero, creyendo que eso lo podía comprar, pagó una suma más que adecuada por la caja. Y la mercader, creyendo que había comprado las cadenas y demás, le metió todo en una misma caja.<br />
<br />
—¡Muchas gracias, señorita! No se arrepentirá.<br />
<br />
Y tenía razón pues, tan pronto como Bai hubo llegado a la modesta posada donde se hospedaba, tras haber organizado sus compras y haber fijado la vista en su propia espada, se le ocurrió una idea en la que, hasta ese instante, jamás se había detenido a meditar. ¿Y si modificaba el arma? ¿Y si le hacía algún tipo de mejora técnica? A juzgar por la variedad de componentes que había dentro de la caja la idea parecía plausible. <br />
Así que, incluso antes de que se diera cuenta, la oharanense ya se encontraba trasteando con los calces y las limas.<br />
<br />
—¡La cadena! —dijo, al darse cuenta de podía ser un cambio práctico y bello a la vez.<br />
<br />
De esta forma, guiada por este nuevo propósito, Bai desnudó el arma de sus guarniciones originales a fin de desmontar el pomo de la espada y dejar al descubierto la espiga desnuda del acero. Después, con cuidado para no estropearlo, adaptó el más delgado de los trozos metálicos al talón de la empuñadura —no sin antes hacerle un agujero pasante—, ajustándolo mediante pasadores cilíndricos que golpeó firmemente con un viejo mazo de madera hasta que el metal nuevo y el antiguo formaron un solo bloque perfectamente contrapesado. <br />
<br />
Acto seguido, tomó el extremo de la madeja y, empleando unas tenazas, abrió el último de los eslabones para entrelazarlo directamente en el agujero.<br />
<br />
Una vez hecho esto, y habiendo después apretado con las tenazas  el eslavon abierto, decidió que, para mantener la cadena fijada a algún puntonde su cuerpo —bien fuera sus guantes, bien su cinturón—, podría usar alguno de los mosquetones que habían en el interior de la caja. Así que tras seleccionar el mejor, uno pequeñito pero de acero inoxidable, lo unió a la cadena.<br />
<br />
Y aunque parecía que ya había terminado su faena, en cuando Bai levantó la vista y vió que la ornamentación de la empuñadura estaba aún sobre la mesa, con resignación, volvió a colocarla para intentar dejar lo mejor posible la espada como si solo hubiera añadido la cadena.<br />
<br />
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<br />
Al final, tras un buen rato, le coloca una cadena a la espada y un mosquetón al final de esta.<br />

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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Modificación de arma T3 [espada de dos manos]. Inclusión de una cadena.<br />
<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/viZYhhd.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Espada a dos manos</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>30 FUE / 45 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>120</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,4 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>3</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Espada de peso y tamaño considerable que debe ser manejada con dos manos.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>espadaadosmanos003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[De armis [Creación ||PA]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3854</link>
			<pubDate>Wed, 17 Jun 2026 06:16:14 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=520">Bai Mudan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3854</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Gyasta, Isla de Drum.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 65 de invierno del año 17</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Primera hora de la tarde.</div>
<br />
Bai abrió la puerta de la habitación con una ansiedad que rozaba la agonía. En el fondo del zurrón, las piezas de metal tintineaban en un suave murmullo amortiguado por el cuero. Los planos de su —convengamos— invento, por su parte, sobresalían de uno de los bolsillos exteriores, amenazando con deslizarse al suelo en cualquier momento.<br />
<br />
Suspiró.<br />
<br />
El vaho escapó de sus labios y se condensó frente a ella como una pequeña nube invernal antes de disiparse lentamente en el aire helado de la habitación.<br />
<br />
—Debí dejar encendida la estufa... —se recriminó mientras empujaba la puerta con el tacón.<br />
<br />
La misma que se cerró tras ella con un golpe seco resonando por toda la estancia.<br />
<br />
—Chst —. Chistó por molesta por el ruido que acababa de hacer.<br />
Al mismo tiempo  permaneció inmóvil unos instantes, esperando que nadie acudiera a reprenderla por el ruido.<br />
<br />
Pero ahí no ocurrió nada. Ni una voz. Ni un murmullo. Ni un crujido.<br />
<br />
Así que, complacida, avanzó hasta aquella híbrida estructura de madera situada a medio camino entre mesa de estudio y banco de trabajo. El corazón le golpeaba el pecho con fuerza y un fino sudor comenzaba a perlarle la frente pese al frío.<br />
<br />
«Flush».<br />
<br />
Su antebrazo barrió la superficie de la mesa, empujando hacia una esquina papeles, plumas y cuadernos desperdigados sobre ella. Después se quitó el zurrón, lo volcó y dejó que su contenido se derramara sobre la mesa.<br />
Una placa de metal.<br />
Retales de cuero.<br />
Estaño.<br />
Hilo.<br />
Todo ello formaba un conjunto heterogéneo de materiales que brotó de la boca de la bolsa como las entrañas mecánicas de una máquina aún por terminar.<br />
<br />
—Perfecto... —murmuró mientras sacudía la tela—. No me he olvidado de nada.<br />
<br />
A continuación, extrajo entonces los planos, sujetos a presión en el bolsillo exterior, y dejó caer el zurrón al suelo como una cáscara vacía.<br />
<br />
«Cachivache». Así había decidido llamar a aquella invención.<br />
<br />
Aunque, para ser honestos, la palabra en realidad carecía de significado para ella. Y es que, Bai, la había escuchado días atrás en algún rincón de Drum mientras buscaba materiales y, desde entonces, se le había quedado adherida a la memoria como un persistente chicle al zapato. Sin embargo, no había ocurrido solo porque sonara torpe y simpática a partes iguales, ni porque resultara sorprendentemente cómoda para su lengua pese a destrozar por completo la pronunciación original, sino porque había algo más. Algo que, en aquellos sonidos, le resultaba extrañamente agradable.<br />
<br />
Por eso, aunque supiera que lo pronunciaba rematadamente mal, para ella siempre sería «K'tzibatxe».<br />
<br />
—Bien, bien, bien... —murmuró mientras extendía los planos sobre la mesa—. Pero qué belleza tenemos aquí...<br />
<br />
<table><tr><td>  <img src="https://i.imgur.com/amNd3mG.jpeg" style="width: 90%; height: 90%; display: inline-block;"></td><td><table style="border: 2px solid #000; border-collapse: collapse; width: 100%;"><tr><td style="text-align: center;"><img src="https://i.imgur.com/vHiQqkA.png" style="width: 100%; height: auto;"></td></tr><tr><td style="text-align: center;"><strong>K'tzibatxe</strong> para dial <br> Brazalete de cuero con compartimento oculto</td></tr></table></td></tr></table>
<br />
Bai ladeó ligeramente la cabeza mientras observaba el resultado. Ahora que lo contemplaba con calma, la modificación le parecía absurdamente simple; casi que le costaba creer que hubiera dedicado tanto tiempo a los cálculos, bocetos y planos para llegar a algo tan... Tan sencillo.<br />
<br />
Entonces, ¿por qué se había molestado en tomarse tanto tiempo aquella vez? La respuesta era obvia: ilusión. Una ilusión que rozaba lo infantil, tan honesta y tan difícil de racionalizar que incluso se le antojaba extraña.<br />
<br />
Durante un breve instante, la comisura de sus labios se torció en una sutil sonrisa que delataba las ganas que tenía de conocer el verdadero placer de trabajar con las manos. Mas no duró demasiado pues, sintiéndose impulsada por la impaciencia, pronto tomó asiento frente al banco de trabajo.<br />
<br />
Después se inclinó hacia el cajón inferior de la mesa y extrajo un ladrillo de cerámica ennegrecido por antiguas quemaduras; una pieza que algún artesano local había descartado por su mal estado ya que, en realidad, se encontraba tan gastada que apenas conservaba sus aristas originales. A continuación, sobre él colocó la placa metálica cuadrada culpable del tintineo que había acompañado todo su camino y, para evitar que se desplazara durante el proceso, la aseguró firmemente con un sargento.<br />
<br />
«Rack, rack, rack».<br />
<br />
El último fragmento de metal cayó sobre la mesa con un leve golpe seco.<br />
<br />
Ocho piezas en total.<br />
<br />
Bai aflojó entonces el gato mecánico y apartó el sobrante hacia un lado. Después, con la paciencia digna de un anciano —o lo que es lo mismo, una que rozaba la obsesión—, comenzó a limar, raspar y corregir cualquier clase de imperfección hasta obtener exactamente las formas que necesitaba. Una vez hubo terminado, recogió el dial que siempre llevaba consigo y lo depositó con cuidado en el centro de la superficie pulida. Luego tomó un trozo de carboncillo y marcó alrededor del artefacto los puntos exactos donde debían colocarse las piezas recién trabajadas.<br />
<br />
Era hermoso.<br />
<br />
No físicamente bello —de hecho, se parecía más al esqueleto de algún mecanismo olvidado que a una belleza—, sino hermoso por haber nacido de una idea que durante semanas había habitado únicamente en su cabeza. Hermoso porque representaba el tránsito entre lo imaginado y lo tangible. Porque era la prueba de que sus manos estaban aprendiendo a materializar pensamientos y que había crecido.<br />
<br />
Una vez hecho esto, retiró los objetos y dejó el espacio frente a ella vacío. Entonces, tras rebuscar en un cajón, desenrolló otro pliego, uno mucho más fino y semi translúcido, sobre el que había dibujado a tamaño real las piezas de cuero que compondrían el brazalete. Comprobó las medidas una vez más y, tras confirmar que todo encajaba, comenzó a recortar y separar el patrón pieza por pieza.<br />
<br />
Mientras tanto, las horas iban transcurriendo.<br />
<br />
El frío persistía en la habitación, pero sus manos, calentadas por la fricción constante del trabajo, hacía rato que habían dejado de percibirlo. Las yemas de los dedos, en cambio, empezaban a resentirse por los pinchazos de la aguja y la presión repetitiva del hilo tensándose contra la piel.<br />
<br />
Por suerte, ya casi estaba terminado.<br />
<br />
Solo quedaban un par de pasos más.<br />
<br />
Lo primero era encajar el dial en el alojamiento metálico preparado para él. Después, utilizando una fina herramienta curva de hierro, comenzó a presionar uno a uno los bordes del metal hacia el interior hasta fijarlo por completo. Lo sacudió, comprobando que quedara completamente agarrado pero con la suficiente holgura como para que, ejerciendo mucha fuerza y presión, saliera si era necesario.<br />
<br />
Luego colocó la pieza en el hueco que había preparado en el brazalete y comprobó el ajuste.<br />
<br />
Entraba justo.<br />
<br />
—Perfecto —murmuró.<br />
<br />
Y, sin perder tiempo, colocó la cubierta de cuero endurecido sobre la estructura y volvió a empuñar la aguja.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos creación</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Modificación de arma Tier 2 [dial].<br />
Descripción: Dial engarzado a un brazalete de cuero para la mano izquierda.<br />
<img src="https://i.imgur.com/OXgMpOW.png"><br />
<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
Varios minutos después, la pieza yacía terminada frente a ella. Y, aunque las costuras serpenteaban en pequeños zigzags irregulares, algunas zonas habían quedado demasiado tensas y los parches de cuero de distintos tonos delataban su improvisación, Bai no pudo evitar sentirse orgullosa de lo que acababa de crear. Cosa que, sus alas, con ese suave batir tan característico de las aves, lo remarcaban.<br />
<br />
Así pues, sin perder tiempo, introdujo la mano en el brazalete y la deslizó hasta el fondo. El dedo corazón encontró el anillo de sujeción casi al instante y, una vez encajado, ajustó las correas con firmeza hasta inmovilizar la pieza sobre el antebrazo.<br />
<br />
Luego, abrió y cerró la mano para comprobar que el anillo estuviera perfecto. Después alzó el brazo izquierdo y lo sacudió varias veces. Nada. Ni holguras, ni crujidos extraños, ni ningún ápice de sensación de que algo fuera a desprenderse en cualquier momento.<br />
<br />
—Ahora ya solo queda recargarlo — se dijo.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
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					<br />
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						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Bai llega a la habitación con varios utensilios dispuesta a mejorar su dial. Para ello decide engarzarlo a una pieza y, esta, unirla a un guantelete/brazalete.<br />
Después de muchas horas de trabajo, se lo coloca para probar cómo le ha quedado y finalmente solo le queda recargarlo.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Gyasta, Isla de Drum.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 65 de invierno del año 17</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Primera hora de la tarde.</div>
<br />
Bai abrió la puerta de la habitación con una ansiedad que rozaba la agonía. En el fondo del zurrón, las piezas de metal tintineaban en un suave murmullo amortiguado por el cuero. Los planos de su —convengamos— invento, por su parte, sobresalían de uno de los bolsillos exteriores, amenazando con deslizarse al suelo en cualquier momento.<br />
<br />
Suspiró.<br />
<br />
El vaho escapó de sus labios y se condensó frente a ella como una pequeña nube invernal antes de disiparse lentamente en el aire helado de la habitación.<br />
<br />
—Debí dejar encendida la estufa... —se recriminó mientras empujaba la puerta con el tacón.<br />
<br />
La misma que se cerró tras ella con un golpe seco resonando por toda la estancia.<br />
<br />
—Chst —. Chistó por molesta por el ruido que acababa de hacer.<br />
Al mismo tiempo  permaneció inmóvil unos instantes, esperando que nadie acudiera a reprenderla por el ruido.<br />
<br />
Pero ahí no ocurrió nada. Ni una voz. Ni un murmullo. Ni un crujido.<br />
<br />
Así que, complacida, avanzó hasta aquella híbrida estructura de madera situada a medio camino entre mesa de estudio y banco de trabajo. El corazón le golpeaba el pecho con fuerza y un fino sudor comenzaba a perlarle la frente pese al frío.<br />
<br />
«Flush».<br />
<br />
Su antebrazo barrió la superficie de la mesa, empujando hacia una esquina papeles, plumas y cuadernos desperdigados sobre ella. Después se quitó el zurrón, lo volcó y dejó que su contenido se derramara sobre la mesa.<br />
Una placa de metal.<br />
Retales de cuero.<br />
Estaño.<br />
Hilo.<br />
Todo ello formaba un conjunto heterogéneo de materiales que brotó de la boca de la bolsa como las entrañas mecánicas de una máquina aún por terminar.<br />
<br />
—Perfecto... —murmuró mientras sacudía la tela—. No me he olvidado de nada.<br />
<br />
A continuación, extrajo entonces los planos, sujetos a presión en el bolsillo exterior, y dejó caer el zurrón al suelo como una cáscara vacía.<br />
<br />
«Cachivache». Así había decidido llamar a aquella invención.<br />
<br />
Aunque, para ser honestos, la palabra en realidad carecía de significado para ella. Y es que, Bai, la había escuchado días atrás en algún rincón de Drum mientras buscaba materiales y, desde entonces, se le había quedado adherida a la memoria como un persistente chicle al zapato. Sin embargo, no había ocurrido solo porque sonara torpe y simpática a partes iguales, ni porque resultara sorprendentemente cómoda para su lengua pese a destrozar por completo la pronunciación original, sino porque había algo más. Algo que, en aquellos sonidos, le resultaba extrañamente agradable.<br />
<br />
Por eso, aunque supiera que lo pronunciaba rematadamente mal, para ella siempre sería «K'tzibatxe».<br />
<br />
—Bien, bien, bien... —murmuró mientras extendía los planos sobre la mesa—. Pero qué belleza tenemos aquí...<br />
<br />
<table><tr><td>  <img src="https://i.imgur.com/amNd3mG.jpeg" style="width: 90%; height: 90%; display: inline-block;"></td><td><table style="border: 2px solid #000; border-collapse: collapse; width: 100%;"><tr><td style="text-align: center;"><img src="https://i.imgur.com/vHiQqkA.png" style="width: 100%; height: auto;"></td></tr><tr><td style="text-align: center;"><strong>K'tzibatxe</strong> para dial <br> Brazalete de cuero con compartimento oculto</td></tr></table></td></tr></table>
<br />
Bai ladeó ligeramente la cabeza mientras observaba el resultado. Ahora que lo contemplaba con calma, la modificación le parecía absurdamente simple; casi que le costaba creer que hubiera dedicado tanto tiempo a los cálculos, bocetos y planos para llegar a algo tan... Tan sencillo.<br />
<br />
Entonces, ¿por qué se había molestado en tomarse tanto tiempo aquella vez? La respuesta era obvia: ilusión. Una ilusión que rozaba lo infantil, tan honesta y tan difícil de racionalizar que incluso se le antojaba extraña.<br />
<br />
Durante un breve instante, la comisura de sus labios se torció en una sutil sonrisa que delataba las ganas que tenía de conocer el verdadero placer de trabajar con las manos. Mas no duró demasiado pues, sintiéndose impulsada por la impaciencia, pronto tomó asiento frente al banco de trabajo.<br />
<br />
Después se inclinó hacia el cajón inferior de la mesa y extrajo un ladrillo de cerámica ennegrecido por antiguas quemaduras; una pieza que algún artesano local había descartado por su mal estado ya que, en realidad, se encontraba tan gastada que apenas conservaba sus aristas originales. A continuación, sobre él colocó la placa metálica cuadrada culpable del tintineo que había acompañado todo su camino y, para evitar que se desplazara durante el proceso, la aseguró firmemente con un sargento.<br />
<br />
«Rack, rack, rack».<br />
<br />
El último fragmento de metal cayó sobre la mesa con un leve golpe seco.<br />
<br />
Ocho piezas en total.<br />
<br />
Bai aflojó entonces el gato mecánico y apartó el sobrante hacia un lado. Después, con la paciencia digna de un anciano —o lo que es lo mismo, una que rozaba la obsesión—, comenzó a limar, raspar y corregir cualquier clase de imperfección hasta obtener exactamente las formas que necesitaba. Una vez hubo terminado, recogió el dial que siempre llevaba consigo y lo depositó con cuidado en el centro de la superficie pulida. Luego tomó un trozo de carboncillo y marcó alrededor del artefacto los puntos exactos donde debían colocarse las piezas recién trabajadas.<br />
<br />
Era hermoso.<br />
<br />
No físicamente bello —de hecho, se parecía más al esqueleto de algún mecanismo olvidado que a una belleza—, sino hermoso por haber nacido de una idea que durante semanas había habitado únicamente en su cabeza. Hermoso porque representaba el tránsito entre lo imaginado y lo tangible. Porque era la prueba de que sus manos estaban aprendiendo a materializar pensamientos y que había crecido.<br />
<br />
Una vez hecho esto, retiró los objetos y dejó el espacio frente a ella vacío. Entonces, tras rebuscar en un cajón, desenrolló otro pliego, uno mucho más fino y semi translúcido, sobre el que había dibujado a tamaño real las piezas de cuero que compondrían el brazalete. Comprobó las medidas una vez más y, tras confirmar que todo encajaba, comenzó a recortar y separar el patrón pieza por pieza.<br />
<br />
Mientras tanto, las horas iban transcurriendo.<br />
<br />
El frío persistía en la habitación, pero sus manos, calentadas por la fricción constante del trabajo, hacía rato que habían dejado de percibirlo. Las yemas de los dedos, en cambio, empezaban a resentirse por los pinchazos de la aguja y la presión repetitiva del hilo tensándose contra la piel.<br />
<br />
Por suerte, ya casi estaba terminado.<br />
<br />
Solo quedaban un par de pasos más.<br />
<br />
Lo primero era encajar el dial en el alojamiento metálico preparado para él. Después, utilizando una fina herramienta curva de hierro, comenzó a presionar uno a uno los bordes del metal hacia el interior hasta fijarlo por completo. Lo sacudió, comprobando que quedara completamente agarrado pero con la suficiente holgura como para que, ejerciendo mucha fuerza y presión, saliera si era necesario.<br />
<br />
Luego colocó la pieza en el hueco que había preparado en el brazalete y comprobó el ajuste.<br />
<br />
Entraba justo.<br />
<br />
—Perfecto —murmuró.<br />
<br />
Y, sin perder tiempo, colocó la cubierta de cuero endurecido sobre la estructura y volvió a empuñar la aguja.<br />
<br />
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Modificación de arma Tier 2 [dial].<br />
Descripción: Dial engarzado a un brazalete de cuero para la mano izquierda.<br />
<img src="https://i.imgur.com/OXgMpOW.png"><br />
<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
Varios minutos después, la pieza yacía terminada frente a ella. Y, aunque las costuras serpenteaban en pequeños zigzags irregulares, algunas zonas habían quedado demasiado tensas y los parches de cuero de distintos tonos delataban su improvisación, Bai no pudo evitar sentirse orgullosa de lo que acababa de crear. Cosa que, sus alas, con ese suave batir tan característico de las aves, lo remarcaban.<br />
<br />
Así pues, sin perder tiempo, introdujo la mano en el brazalete y la deslizó hasta el fondo. El dedo corazón encontró el anillo de sujeción casi al instante y, una vez encajado, ajustó las correas con firmeza hasta inmovilizar la pieza sobre el antebrazo.<br />
<br />
Luego, abrió y cerró la mano para comprobar que el anillo estuviera perfecto. Después alzó el brazo izquierdo y lo sacudió varias veces. Nada. Ni holguras, ni crujidos extraños, ni ningún ápice de sensación de que algo fuera a desprenderse en cualquier momento.<br />
<br />
—Ahora ya solo queda recargarlo — se dijo.<br />
<br />
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Bai llega a la habitación con varios utensilios dispuesta a mejorar su dial. Para ello decide engarzarlo a una pieza y, esta, unirla a un guantelete/brazalete.<br />
Después de muchas horas de trabajo, se lo coloca para probar cómo le ha quedado y finalmente solo le queda recargarlo.<br />

				</div>
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				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[T5, Autonarrada] Hollín [P.A.]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3850</link>
			<pubDate>Tue, 16 Jun 2026 09:59:21 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=519">Stroud Nanashi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3850</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Auto-T5: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hollín</span> [P.A.]</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Esta aventura es una secuela directa de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3527" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Panacea</a></span></span>.</div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">[64 de invierno,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">año 17,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla de Drum]</span></span></div>
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Una vez más, cuando solo la luna y las estrellas iluminaban el firmamento, Stroud se encontraba en la bodega del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span>, examinando un montón de papeles a la luz de las velas, como solía hacer. A un lado, su Den Den Mushi reposaba en silencio, con sus ojos cerrados y ligeramente alicaídos, durmiendo plácidamente. Aquella vieja bodega era ya un compañero de viaje más para él. Por supuesto, también lo era el propio barco, pero había algo de particular en aquella bodega. Su iluminación, su olor, sus rincones, lo reducido aun reconfortante de su tamaño, el tablón desplegable que se había convertido en su improvisado escritorio, la forma en que la luz de las velas se reflejaba sobre la maltrecha pintura que cubría sus paredes de madera... Era su despacho, pero también era un lugar en el que reposar, en el que pensar, en el que trazar nuevas rutas de navegación, todo ello rodeado de una multitud de barriles, pequeños cofres, barricas y sacos de arpillera que contenían todo lo que la pequeña tripulación pudiese necesitar en sus viajes.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">A un lado, junto a una pequeña caja de cerillas que usaba para encender las velas de la bodega, descansaban sus cartas náuticas, ordenadamente apiladas y ordenadas, sobre las que ya había efectuado algunos bosquejos para la ruta que tomarían próximamente hacia la siguiente isla, con su sextante a modo de pisapapeles sobre todas ellas. A otro lado de su mesa, junto al Den Den Mushi, reposaba una pequeña pila de viejos periódicos, a los cuales se habían sumado los ejemplares más recientes, en los que se mencionaba lo ocurrido en Kutsukku apenas algunas semanas atrás y la actuación de la Marina. Nuevas divisiones parecían estar en camino hacia el Grand Line, lo cual siempre era un alivio. Los Alas Negras se habían hecho con Punk Hazard, en el Nuevo Mundo, y, como represalia, el Almirante Markus Whitend había ordenado la ejecución de su capitán original, cautivo en Impel Down. Corrían tiempos interesantes, no cabía duda de aquello; solo quedaba por ver cómo de interesantes serían. Sin embargo, lo que se había instalado en la mente de Stroud, aferrándose a su cerebro como un clavo oxidado, era la forma en que el World Economy News Paper se había referido a él, no en una, sino en dos ocasiones. Por supuesto, era un auténtico orgullo ver su fotografía aparecer aquí y allá entre sus páginas, y ver mencionados los esfuerzos de su División, que parecía empezar a llamar la atención de algunos. Sin embargo, lo que lo traía de cabeza era el apellido que alguien en la imprenta de aquel periódico le había asignado. En dos ocasiones ya, las noticias se habían referido a él como Stroud Nanashi. Naturalmente, siempre había sido consciente de que "Redgrave" había sido poco más que un capricho administrativo, algo que se le había asignado casi al azar, y poco más, que no significaba nada en concreto, fruto de lo incierto y lo humilde —por decir algo— de sus orígenes, en la lejana Spider Miles. Sin embargo, aquel apellido que, una vez más, se le había asignado desde alguna fuente misteriosa, que le venía dado, que algún extraño en alguna oficina le había asignado, le trasladaba inmediatamente a alguien muy particular dentro de la Marina, cuyo nombre conocían bien todos los reclutas: el Vicealmirante Ryu Nanashi, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el Dragón</span>. Jamás lo había conocido en persona, pero todos habían escuchado hablar de las andanzas de los Zoodiacool. No tenía ni idea de qué implicaba aquello. ¿Era Ryu Nanashi su auténtico padre, o se trataba solo de una feliz casualidad?</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Fuera como fuese, hacía un rato que Stroud había aparcado aquellos pensamientos que inundaban su joven mente, dejándolos a un lado por el momento. Por tentador que fuese elucubrar sobre el significado de aquello, de aquel apellido impreso en tinta negra barata sobre el delgado papel del periódico, otras cuestiones más urgentes merecían su atención en aquellos instantes. Contrario a lo que había pensado de Drum en su llegada a la isla, lo cierto era que aquel paraje nevado albergaba más misterios y más problemas de los que aparentaba a simple vista. Supuso que tal era el destino de cualquier lugar pacífico que no contase con un apoyo continuado de la Marina: quedar a merced de quienes acechaban para obtener, de forma legítima o ilegítima, su cota de poder propia, al precio que fuese. En las últimas horas, había recibido informes de algunos sucesos más que se habían ido apilando sobre el historial de la isla, de la misma forma que sobre su mesa se amontonaban sus periódicos y sus cartas náuticas: más asesinatos y desapariciones en la nieve. Todo parecía seguir un patrón similar al que había encontrado en sus experiencias previas: alguien moría, y algún órgano era cosechado en una operación quirúrgica más bien torpe, pero funcional. Había un patrón, y, por tanto, había también una intención. Y creía que tenía precisamente la clave de aquello en el papel que había recuperado en su incursión a la guarida clandestina de los responsables. El documento de la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">panacea</span> era rudimentario, con más tintes chamánicos que realmente médicos, pero era posible entender por dónde iban los tiros con bastante precisión. Stroud atribuía la escasa precisión técnica de la que hacía gala el documento, de hecho, a los conocimientos sobre medicina que parecían abundar en Drum, y que era lo suficientemente profundos como para permear en el común de la sociedad.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Repentinamente, el zumbido de su Den Den Mushi lo sacó de su ensimismamiento. Berep berep ber-. Lo descolgó tan rápido como pudo, temeroso de que el ruido despertase a sus compañeros de División en mitad de la velada, y tomó el auricular. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Comandante Stroud Re... Nanashi,</span>" corrigió al vuelo, justo antes de emitir un suspiro, "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿alguna novedad?</span>". La voz al otro lado de la línea era una de las que ya conocía, algún administrativo de la Marina. "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">Disculpe las horas, Comandante,</span>" dijo la voz antes de ir al grano, "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">tenemos otros dos casos. Uno al que le han extirpado el... eh...,</span>" dijo, mientras se volvía evidente que lo estaba buscando a toda prisa en alguna clase de informe que seguramente reposase sobre su escritorio, iluminado por un flexo, "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">el páncreas, y otro al que le han quitado el... ojo</span>," dijo finalmente, mientras Stroud casi podía ver cómo el dedo de su interlocutor recorría el papel a toda prisa en busca de la información. Asintió con la cabeza. Antes de responder, se detuvo a leer sobre sus propios papeles, hojeándolos rápidamente, en busca de algo en concreto. El documento de la panacea incluía una lista que, hasta el momento, había correspondido punto por punto con los órganos que habían extirpado. Resultaba difícil decir si cosechaban aquellos órganos de cuerpos ya fallecidos de otra manera, pero Stroud sospechaba que, si bien podría haber sido así en un inicio, estaban pasando a una estrategia más <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">agresiva</span>. Encontró lo que buscaba. Solo quedaban tres órganos sin tachar en la lista. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Déjeme adivinar, ¿el ojo derecho?,</span>" inquirió finalmente el comandante, observando la arrugada hoja de papel. "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">Sí, según el informe es el derecho,</span>" confirmó la voz al otro lado. La "receta" de la panacea indicaba todos los órganos necesarios para elaborar lo que fuera aquello, y especificaba que debían pertenecer a fuentes distintas, lo cual empezaba a explicar todo lo que allí estaba sucediendo. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Gracias</span>," se limitó a decir Stroud antes de colgar, volviendo a situar todos los papeles frente a sí mismo y extendiéndolos sobre la mesa, estudiándolos. Debía actuar ya, antes de que culminasen aquel proceso y segasen más vidas inocentes. Miró a su alrededor en busca de algo, y no tardó en encontrarlo. Tomó una de las pequeñas barricas de la bodega y la introdujo con dificultad en su mochila.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Abandonó en el navío aún al abrigo de la noche, mientras toda Drum parecía dormir, a excepción de algunas ventanas iluminadas aquí y allá que se convertían en pequeñas estrellas en mitad de la oscuridad imperante, más allá de las farolas que alumbraban las principales calles y avenidas de la isla. No nevaba, sino que, excepcionalmente, una densa bruma parecía cubrirlo todo, provocando que cualquier fuente de luz se esparciese y difuminase en la niebla. El suelo, eso sí, estaba tan nevado como de costumbre, con aquello siempre se podía contar. La gruesa capa de nieve acolchó las pisadas de sus botas a medida que se alejaba del barco, manos entrelazadas tras la espalda, mientras meditaba sobre cómo atajar la situación de la mejor forma posible. Por un lado, podía intentar cazarlos en el acto, antes de que cometiesen una nueva atrocidad, pero algo así no sería suficiente: llegó rápidamente a la conclusión de que debía ir directo a la raíz del problema. Debía ir a aquella cueva entre las rocas que había encontrado días atrás, durante sus peripecias por Drum. Sin embargo, aquello no evitaría necesariamente que se produjese una nueva carnicería. Debía esforzarse un poco más, pensar bien en cómo resolver aquel brete. En primer lugar, comenzó por descartar localizaciones. El Reino de Sakura estaba demasiado vigilado, era un lugar próspero en que ninguna cosa como aquella habría pasado inadvertida, seguramente llamando la atención de las autoridades de la isla. Y, de hecho, ninguno de los ataques se había producido allí ni en sus inmediaciones. El Castillo de Drum y las Drum Rockies eran otro lugar a descartar: el acceso era demasiado difícil, y el lugar estaba más vigilado que ningún otro. Sus principales apuestas eran Bighorn y Gyasta, donde, de hecho, se habían cometido la mayoría de crímenes durante su estancia, tanto en el interior como en la periferia de los núcleos de población. La cuestión ahora era cuál de ellos. Según sus informes, Bighorn parecía haber sido el lugar favorito para sus fechorías al principio, pero, con el tiempo, habían acabado por preferir Gyasta, concentrando allí su actividad. No podía sino confiarse a la estadística. A paso ligero, puso rumbo hacia la castigada zona de Gyasta, un lugar que ya conocía.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Tras un largo camino a través del frío, la bruma y la nieve, la humilde Gyasta se extendía ante sus ojos, tal y como la recordaba. En un primer vistazo, nada parecía salirse de lo ordinario. Aún sin adentrarse en el pueblo, coronado por aquellas chimeneas de las que emergían columnas perpetuas de humo que se perdían en el cielo de la noche, optó por subirse a uno de los árboles más altos que encontró, ascendiendo por su tronco helado sin excesiva dificultad hasta una de las ramas más altas, que parecía ser capaz de sostener su peso. Prácticamente invisible, inadvertido, se instaló allí, contemplando las callejuelas y las escasas casas que componían el lugar, a la espera. Esperaba no equivocarse. Los minutos pasaban con lentitud. Nada se movía en Gyasta, y, si uno se quedaba viéndola por el tiempo suficiente, podría pensar que se trataba de una imagen fija, más que un lugar real. Apenas había ningún ruido allí, más allá del ulular de alguna lechuza que salía de caza, como él, al abrigo de la noche, y algún Lapahn rugiendo en la lejanía. Nada que lo debiese sorprender. Los minutos no tardaron en convertirse en una hora, y aquella hora en dos, en la que nada cambió.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Repentinamente, algo llamó la atención de Stroud. Un par de figuras, abrigadas con lo que parecían pieles y encapuchadas, exhalando volutas de vaho a medida que se desplazaban, habían aparecido entre los abetos desde uno de los lados del pueblo. Stroud se movió ligeramente, sacudiéndose la escarcha que había comenzado a cubrir su cuerpo casi inmóvil. Era peligroso permanecer tanto tiempo allí, a la intemperie, sin moverse, y sin una fuente de calor externa, pero más peligroso hubiera sido no hacerlo. Los tenía. Las dos figuras se desplazaban sigilosamente, pero era imposible no verlas desde donde se encontraba Stroud, incapaces de pasar desapercibidas en su contraste con la nieve que lo cubría todo, incluso en aquella bruma. Se dirigían hacia una de las casas, que parecían haber determinado de antemano, sin necesidad de discutir y planificar entre sí. Era obvio que tenían una misión. Para Stroud, aquello era prueba suficiente. Desperezándose, colocó ambas manos sobre la rama y se colgó de la misma, para posteriormente dejarse caer verticalmente hasta la nieve, que amortiguó y silenció su caída, que quedó en un sutil crujido apenas audible desde el pueblo, y que fácilmente se podría haber confundido con cualquier otra cosa. Moviéndose con sigilo, y con aquel uniforme blanco que actuaba casi de camuflaje en aquellas circunstancias, se movió entre casa y casa, aproximándose a las dos figuras y siguiéndolas de un callejón a otro, vigilándolas desde los ángulos de las esquinas. Agarró un puñado de nieve y se lo puso en la boca, de forma que no lo delatase el vaho durante la persecución. Finalmente, las dos figuras se detuvieron frente a una de las pequeñas casas, asintiéndose con la cabeza la una a la otra, y se dispusieron a llamar a la puerta. Stroud, sin embargo, fue más rápido, y aquella mano que se disponía a golpear la puerta con sus nudillos se encontró sujeta por su muñeca con la firmeza de una viga de hierro. Los encapuchados se giraron, alarmados, en busca de aquel fantasma que había osado interrumpir su cometido, pero apenas tuvieron tiempo a reaccionar. En un abrir y cerrar de ojos, ambos yacían inconscientes en la nieve. El factor sorpresa le había beneficiado en aquella ocasión, y la refriega no fue tan dura como lo había sido contra aquella gente anteriormente. Stroud registró a ambos, encontrando un arma y algo de munición, y no mucho más. Llevaban lo justo y necesario encima como para cumplir con su misión. No tardó en amordazarlos y en atarlos, inmovilizados, al poste que se erguía en la plaza central de Gyasta, dejándolos allí para que sus habitantes decidiesen qué hacer con ellos al amanecer, que estaba por despuntar. Quedaría a su juicio. Él tenía algo más que hacer.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Ahora sí era momento de atajar el problema. Fueran quienes fueran, su centro de mando era, indudablemente, aquel pequeño laboratorio que había logrado encontrar semanas atrás. Y esta vez, las circunstancias eran distintas; si estaban esperando los que debían de ser los últimos ingredientes que necesitaban para su panacea, todos se encontrarían allí, o al menos los jefes, los responsables últimos de todo aquello. La ocasión era demasiado propicia como para dejarla escapar así como así. Debía hacerlo ahora. Caminó entre la niebla y la nieve, a ratos cubierto por densos bosques de abetos, y a ratos rodeado de grandes planicies nevadas que terminaban en riscos escarpados que no se diferenciaban mucho de los que uno hubiese encontrado cerca de las Drum Rockies, en busca de aquella pequeña guarida. Finalmente, se orientó. Empezó a recordar, a darse cuenta de dónde estaba exactamente, y corrigió el rumbo. Esta vez le sería mucho más sencillo que la anterior. Sabía que no estaba muy lejos de Bighorn, en alguna zona intermedia.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Se encontró finalmente frente a aquella pared rocosa, en aquel pequeño valle glacial cobijado por multitud de abedules y paredes rocosas que lo cuidaban de miradas indiscretas. Era una localización perfecta, a decir verdad. Esta vez, sin embargo, debía ser mucho más cuidadoso en su proceder. Si lo oían llegar, todo su plan se iría al traste, y no podía permitírselo, o la situación se pondría realmente peligrosa. Con cuidado, y sintiendo cómo se le congelaban las manos, comenzó a escalar por las rocas casi en vertical, en busca de aquella improvisada puerta, más parecida a una tapa de alcantarilla incrustada en la piedra que a una puerta de verdad. Los matorrales que la cubrían estaban echados a un lado, por lo que dedujo que debía de haber habido actividad reciente, muy reciente. Conteniendo la respiración, colocó su oído sobre el hierro, aguzando el oído. No tardó en escuchar ruido en el interior, extrañamente amplificado y distorsionado por el metal de la puerta, pero era indiscutible. Se encontraban allí, discutiendo acaloradamente entre sí. La <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">puerta</span>, como recordaba, no era precisamente hermética, aunque estuviese encajada con dureza en la roca, si bien proporcionaba una protección del frío y los elementos más que adecuada para las circunstancias. Aún conteniendo la respiración, sacó con sumo cuidado el pequeño barril que cargaba a la espalda, cuyo líquido interior hacía inaudibles ruidos de salpicadura al moverlo. Retiró lentamente el tapón de corcho que se encontraba en su tapa, y comenzó a verter el contenido del mismo a través de una de las ranuras que la puerta dejaba entre el metal y la piedra. La absenta comenzó a deslizarse bajo la puerta con facilidad, como pasando a través de un embudo. Con un poco de suerte, no se darían cuenta hasta que fuese demasiado tarde. Una vez el barril se hubo vaciado por completo, extrajo la caja de cerillas del bolsillo de su abrigo. Las voces dentro de la guarida comenzaron a agitarse. "<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Eh! ¡¿Eso qué coño es?! ¡Reck, limpia esa mierda! ¡Salid todos, SALID TOD-,</span>" exclamó una voz desde dentro, demasiado tarde. El alcohol vertido por Stroud comenzó a prender en llamas, que se extendieron hacia el interior de la guarida. Stroud se apartó rápidamente de la puerta, echándose a un lado en la pared de roca, suponiendo lo que podía ocurrir a continuación. Y, en efecto, la puerta de hierro salió disparada repentinamente en mitad de una gran explosión, seguida de una bocanada de fuego. Los materiales científicos, el mobiliario, el papel, los líquidos de conservación, los productos químicos que empleaban en su mejunje, junto a la absenta que él había vertido, habían sido material de combustión para una colosal explosión que arrasó con el interior del lugar. Los gritos cesaron poco a poco, ahogados entre las llamas y el abundante humo negro que salía entre las rendijas de algunas rojas y, sobre todo, por la puerta, que actuaba como una gran chimenea, mientras todo a su paso se teñía de hollín. Un nuevo éxito de la Justicia en Drum. Sus fechorías acababan allí. Esos no molestarían más.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Auto-T5: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hollín</span> [P.A.]</span></span></span></div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Esta aventura es una secuela directa de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3527" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Panacea</a></span></span>.</div>
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<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">[64 de invierno,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">año 17,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla de Drum]</span></span></div>
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Una vez más, cuando solo la luna y las estrellas iluminaban el firmamento, Stroud se encontraba en la bodega del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span>, examinando un montón de papeles a la luz de las velas, como solía hacer. A un lado, su Den Den Mushi reposaba en silencio, con sus ojos cerrados y ligeramente alicaídos, durmiendo plácidamente. Aquella vieja bodega era ya un compañero de viaje más para él. Por supuesto, también lo era el propio barco, pero había algo de particular en aquella bodega. Su iluminación, su olor, sus rincones, lo reducido aun reconfortante de su tamaño, el tablón desplegable que se había convertido en su improvisado escritorio, la forma en que la luz de las velas se reflejaba sobre la maltrecha pintura que cubría sus paredes de madera... Era su despacho, pero también era un lugar en el que reposar, en el que pensar, en el que trazar nuevas rutas de navegación, todo ello rodeado de una multitud de barriles, pequeños cofres, barricas y sacos de arpillera que contenían todo lo que la pequeña tripulación pudiese necesitar en sus viajes.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">A un lado, junto a una pequeña caja de cerillas que usaba para encender las velas de la bodega, descansaban sus cartas náuticas, ordenadamente apiladas y ordenadas, sobre las que ya había efectuado algunos bosquejos para la ruta que tomarían próximamente hacia la siguiente isla, con su sextante a modo de pisapapeles sobre todas ellas. A otro lado de su mesa, junto al Den Den Mushi, reposaba una pequeña pila de viejos periódicos, a los cuales se habían sumado los ejemplares más recientes, en los que se mencionaba lo ocurrido en Kutsukku apenas algunas semanas atrás y la actuación de la Marina. Nuevas divisiones parecían estar en camino hacia el Grand Line, lo cual siempre era un alivio. Los Alas Negras se habían hecho con Punk Hazard, en el Nuevo Mundo, y, como represalia, el Almirante Markus Whitend había ordenado la ejecución de su capitán original, cautivo en Impel Down. Corrían tiempos interesantes, no cabía duda de aquello; solo quedaba por ver cómo de interesantes serían. Sin embargo, lo que se había instalado en la mente de Stroud, aferrándose a su cerebro como un clavo oxidado, era la forma en que el World Economy News Paper se había referido a él, no en una, sino en dos ocasiones. Por supuesto, era un auténtico orgullo ver su fotografía aparecer aquí y allá entre sus páginas, y ver mencionados los esfuerzos de su División, que parecía empezar a llamar la atención de algunos. Sin embargo, lo que lo traía de cabeza era el apellido que alguien en la imprenta de aquel periódico le había asignado. En dos ocasiones ya, las noticias se habían referido a él como Stroud Nanashi. Naturalmente, siempre había sido consciente de que "Redgrave" había sido poco más que un capricho administrativo, algo que se le había asignado casi al azar, y poco más, que no significaba nada en concreto, fruto de lo incierto y lo humilde —por decir algo— de sus orígenes, en la lejana Spider Miles. Sin embargo, aquel apellido que, una vez más, se le había asignado desde alguna fuente misteriosa, que le venía dado, que algún extraño en alguna oficina le había asignado, le trasladaba inmediatamente a alguien muy particular dentro de la Marina, cuyo nombre conocían bien todos los reclutas: el Vicealmirante Ryu Nanashi, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el Dragón</span>. Jamás lo había conocido en persona, pero todos habían escuchado hablar de las andanzas de los Zoodiacool. No tenía ni idea de qué implicaba aquello. ¿Era Ryu Nanashi su auténtico padre, o se trataba solo de una feliz casualidad?</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Fuera como fuese, hacía un rato que Stroud había aparcado aquellos pensamientos que inundaban su joven mente, dejándolos a un lado por el momento. Por tentador que fuese elucubrar sobre el significado de aquello, de aquel apellido impreso en tinta negra barata sobre el delgado papel del periódico, otras cuestiones más urgentes merecían su atención en aquellos instantes. Contrario a lo que había pensado de Drum en su llegada a la isla, lo cierto era que aquel paraje nevado albergaba más misterios y más problemas de los que aparentaba a simple vista. Supuso que tal era el destino de cualquier lugar pacífico que no contase con un apoyo continuado de la Marina: quedar a merced de quienes acechaban para obtener, de forma legítima o ilegítima, su cota de poder propia, al precio que fuese. En las últimas horas, había recibido informes de algunos sucesos más que se habían ido apilando sobre el historial de la isla, de la misma forma que sobre su mesa se amontonaban sus periódicos y sus cartas náuticas: más asesinatos y desapariciones en la nieve. Todo parecía seguir un patrón similar al que había encontrado en sus experiencias previas: alguien moría, y algún órgano era cosechado en una operación quirúrgica más bien torpe, pero funcional. Había un patrón, y, por tanto, había también una intención. Y creía que tenía precisamente la clave de aquello en el papel que había recuperado en su incursión a la guarida clandestina de los responsables. El documento de la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">panacea</span> era rudimentario, con más tintes chamánicos que realmente médicos, pero era posible entender por dónde iban los tiros con bastante precisión. Stroud atribuía la escasa precisión técnica de la que hacía gala el documento, de hecho, a los conocimientos sobre medicina que parecían abundar en Drum, y que era lo suficientemente profundos como para permear en el común de la sociedad.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Repentinamente, el zumbido de su Den Den Mushi lo sacó de su ensimismamiento. Berep berep ber-. Lo descolgó tan rápido como pudo, temeroso de que el ruido despertase a sus compañeros de División en mitad de la velada, y tomó el auricular. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Comandante Stroud Re... Nanashi,</span>" corrigió al vuelo, justo antes de emitir un suspiro, "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿alguna novedad?</span>". La voz al otro lado de la línea era una de las que ya conocía, algún administrativo de la Marina. "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">Disculpe las horas, Comandante,</span>" dijo la voz antes de ir al grano, "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">tenemos otros dos casos. Uno al que le han extirpado el... eh...,</span>" dijo, mientras se volvía evidente que lo estaba buscando a toda prisa en alguna clase de informe que seguramente reposase sobre su escritorio, iluminado por un flexo, "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">el páncreas, y otro al que le han quitado el... ojo</span>," dijo finalmente, mientras Stroud casi podía ver cómo el dedo de su interlocutor recorría el papel a toda prisa en busca de la información. Asintió con la cabeza. Antes de responder, se detuvo a leer sobre sus propios papeles, hojeándolos rápidamente, en busca de algo en concreto. El documento de la panacea incluía una lista que, hasta el momento, había correspondido punto por punto con los órganos que habían extirpado. Resultaba difícil decir si cosechaban aquellos órganos de cuerpos ya fallecidos de otra manera, pero Stroud sospechaba que, si bien podría haber sido así en un inicio, estaban pasando a una estrategia más <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">agresiva</span>. Encontró lo que buscaba. Solo quedaban tres órganos sin tachar en la lista. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Déjeme adivinar, ¿el ojo derecho?,</span>" inquirió finalmente el comandante, observando la arrugada hoja de papel. "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">Sí, según el informe es el derecho,</span>" confirmó la voz al otro lado. La "receta" de la panacea indicaba todos los órganos necesarios para elaborar lo que fuera aquello, y especificaba que debían pertenecer a fuentes distintas, lo cual empezaba a explicar todo lo que allí estaba sucediendo. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Gracias</span>," se limitó a decir Stroud antes de colgar, volviendo a situar todos los papeles frente a sí mismo y extendiéndolos sobre la mesa, estudiándolos. Debía actuar ya, antes de que culminasen aquel proceso y segasen más vidas inocentes. Miró a su alrededor en busca de algo, y no tardó en encontrarlo. Tomó una de las pequeñas barricas de la bodega y la introdujo con dificultad en su mochila.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Abandonó en el navío aún al abrigo de la noche, mientras toda Drum parecía dormir, a excepción de algunas ventanas iluminadas aquí y allá que se convertían en pequeñas estrellas en mitad de la oscuridad imperante, más allá de las farolas que alumbraban las principales calles y avenidas de la isla. No nevaba, sino que, excepcionalmente, una densa bruma parecía cubrirlo todo, provocando que cualquier fuente de luz se esparciese y difuminase en la niebla. El suelo, eso sí, estaba tan nevado como de costumbre, con aquello siempre se podía contar. La gruesa capa de nieve acolchó las pisadas de sus botas a medida que se alejaba del barco, manos entrelazadas tras la espalda, mientras meditaba sobre cómo atajar la situación de la mejor forma posible. Por un lado, podía intentar cazarlos en el acto, antes de que cometiesen una nueva atrocidad, pero algo así no sería suficiente: llegó rápidamente a la conclusión de que debía ir directo a la raíz del problema. Debía ir a aquella cueva entre las rocas que había encontrado días atrás, durante sus peripecias por Drum. Sin embargo, aquello no evitaría necesariamente que se produjese una nueva carnicería. Debía esforzarse un poco más, pensar bien en cómo resolver aquel brete. En primer lugar, comenzó por descartar localizaciones. El Reino de Sakura estaba demasiado vigilado, era un lugar próspero en que ninguna cosa como aquella habría pasado inadvertida, seguramente llamando la atención de las autoridades de la isla. Y, de hecho, ninguno de los ataques se había producido allí ni en sus inmediaciones. El Castillo de Drum y las Drum Rockies eran otro lugar a descartar: el acceso era demasiado difícil, y el lugar estaba más vigilado que ningún otro. Sus principales apuestas eran Bighorn y Gyasta, donde, de hecho, se habían cometido la mayoría de crímenes durante su estancia, tanto en el interior como en la periferia de los núcleos de población. La cuestión ahora era cuál de ellos. Según sus informes, Bighorn parecía haber sido el lugar favorito para sus fechorías al principio, pero, con el tiempo, habían acabado por preferir Gyasta, concentrando allí su actividad. No podía sino confiarse a la estadística. A paso ligero, puso rumbo hacia la castigada zona de Gyasta, un lugar que ya conocía.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Tras un largo camino a través del frío, la bruma y la nieve, la humilde Gyasta se extendía ante sus ojos, tal y como la recordaba. En un primer vistazo, nada parecía salirse de lo ordinario. Aún sin adentrarse en el pueblo, coronado por aquellas chimeneas de las que emergían columnas perpetuas de humo que se perdían en el cielo de la noche, optó por subirse a uno de los árboles más altos que encontró, ascendiendo por su tronco helado sin excesiva dificultad hasta una de las ramas más altas, que parecía ser capaz de sostener su peso. Prácticamente invisible, inadvertido, se instaló allí, contemplando las callejuelas y las escasas casas que componían el lugar, a la espera. Esperaba no equivocarse. Los minutos pasaban con lentitud. Nada se movía en Gyasta, y, si uno se quedaba viéndola por el tiempo suficiente, podría pensar que se trataba de una imagen fija, más que un lugar real. Apenas había ningún ruido allí, más allá del ulular de alguna lechuza que salía de caza, como él, al abrigo de la noche, y algún Lapahn rugiendo en la lejanía. Nada que lo debiese sorprender. Los minutos no tardaron en convertirse en una hora, y aquella hora en dos, en la que nada cambió.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Repentinamente, algo llamó la atención de Stroud. Un par de figuras, abrigadas con lo que parecían pieles y encapuchadas, exhalando volutas de vaho a medida que se desplazaban, habían aparecido entre los abetos desde uno de los lados del pueblo. Stroud se movió ligeramente, sacudiéndose la escarcha que había comenzado a cubrir su cuerpo casi inmóvil. Era peligroso permanecer tanto tiempo allí, a la intemperie, sin moverse, y sin una fuente de calor externa, pero más peligroso hubiera sido no hacerlo. Los tenía. Las dos figuras se desplazaban sigilosamente, pero era imposible no verlas desde donde se encontraba Stroud, incapaces de pasar desapercibidas en su contraste con la nieve que lo cubría todo, incluso en aquella bruma. Se dirigían hacia una de las casas, que parecían haber determinado de antemano, sin necesidad de discutir y planificar entre sí. Era obvio que tenían una misión. Para Stroud, aquello era prueba suficiente. Desperezándose, colocó ambas manos sobre la rama y se colgó de la misma, para posteriormente dejarse caer verticalmente hasta la nieve, que amortiguó y silenció su caída, que quedó en un sutil crujido apenas audible desde el pueblo, y que fácilmente se podría haber confundido con cualquier otra cosa. Moviéndose con sigilo, y con aquel uniforme blanco que actuaba casi de camuflaje en aquellas circunstancias, se movió entre casa y casa, aproximándose a las dos figuras y siguiéndolas de un callejón a otro, vigilándolas desde los ángulos de las esquinas. Agarró un puñado de nieve y se lo puso en la boca, de forma que no lo delatase el vaho durante la persecución. Finalmente, las dos figuras se detuvieron frente a una de las pequeñas casas, asintiéndose con la cabeza la una a la otra, y se dispusieron a llamar a la puerta. Stroud, sin embargo, fue más rápido, y aquella mano que se disponía a golpear la puerta con sus nudillos se encontró sujeta por su muñeca con la firmeza de una viga de hierro. Los encapuchados se giraron, alarmados, en busca de aquel fantasma que había osado interrumpir su cometido, pero apenas tuvieron tiempo a reaccionar. En un abrir y cerrar de ojos, ambos yacían inconscientes en la nieve. El factor sorpresa le había beneficiado en aquella ocasión, y la refriega no fue tan dura como lo había sido contra aquella gente anteriormente. Stroud registró a ambos, encontrando un arma y algo de munición, y no mucho más. Llevaban lo justo y necesario encima como para cumplir con su misión. No tardó en amordazarlos y en atarlos, inmovilizados, al poste que se erguía en la plaza central de Gyasta, dejándolos allí para que sus habitantes decidiesen qué hacer con ellos al amanecer, que estaba por despuntar. Quedaría a su juicio. Él tenía algo más que hacer.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Ahora sí era momento de atajar el problema. Fueran quienes fueran, su centro de mando era, indudablemente, aquel pequeño laboratorio que había logrado encontrar semanas atrás. Y esta vez, las circunstancias eran distintas; si estaban esperando los que debían de ser los últimos ingredientes que necesitaban para su panacea, todos se encontrarían allí, o al menos los jefes, los responsables últimos de todo aquello. La ocasión era demasiado propicia como para dejarla escapar así como así. Debía hacerlo ahora. Caminó entre la niebla y la nieve, a ratos cubierto por densos bosques de abetos, y a ratos rodeado de grandes planicies nevadas que terminaban en riscos escarpados que no se diferenciaban mucho de los que uno hubiese encontrado cerca de las Drum Rockies, en busca de aquella pequeña guarida. Finalmente, se orientó. Empezó a recordar, a darse cuenta de dónde estaba exactamente, y corrigió el rumbo. Esta vez le sería mucho más sencillo que la anterior. Sabía que no estaba muy lejos de Bighorn, en alguna zona intermedia.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Se encontró finalmente frente a aquella pared rocosa, en aquel pequeño valle glacial cobijado por multitud de abedules y paredes rocosas que lo cuidaban de miradas indiscretas. Era una localización perfecta, a decir verdad. Esta vez, sin embargo, debía ser mucho más cuidadoso en su proceder. Si lo oían llegar, todo su plan se iría al traste, y no podía permitírselo, o la situación se pondría realmente peligrosa. Con cuidado, y sintiendo cómo se le congelaban las manos, comenzó a escalar por las rocas casi en vertical, en busca de aquella improvisada puerta, más parecida a una tapa de alcantarilla incrustada en la piedra que a una puerta de verdad. Los matorrales que la cubrían estaban echados a un lado, por lo que dedujo que debía de haber habido actividad reciente, muy reciente. Conteniendo la respiración, colocó su oído sobre el hierro, aguzando el oído. No tardó en escuchar ruido en el interior, extrañamente amplificado y distorsionado por el metal de la puerta, pero era indiscutible. Se encontraban allí, discutiendo acaloradamente entre sí. La <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">puerta</span>, como recordaba, no era precisamente hermética, aunque estuviese encajada con dureza en la roca, si bien proporcionaba una protección del frío y los elementos más que adecuada para las circunstancias. Aún conteniendo la respiración, sacó con sumo cuidado el pequeño barril que cargaba a la espalda, cuyo líquido interior hacía inaudibles ruidos de salpicadura al moverlo. Retiró lentamente el tapón de corcho que se encontraba en su tapa, y comenzó a verter el contenido del mismo a través de una de las ranuras que la puerta dejaba entre el metal y la piedra. La absenta comenzó a deslizarse bajo la puerta con facilidad, como pasando a través de un embudo. Con un poco de suerte, no se darían cuenta hasta que fuese demasiado tarde. Una vez el barril se hubo vaciado por completo, extrajo la caja de cerillas del bolsillo de su abrigo. Las voces dentro de la guarida comenzaron a agitarse. "<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Eh! ¡¿Eso qué coño es?! ¡Reck, limpia esa mierda! ¡Salid todos, SALID TOD-,</span>" exclamó una voz desde dentro, demasiado tarde. El alcohol vertido por Stroud comenzó a prender en llamas, que se extendieron hacia el interior de la guarida. Stroud se apartó rápidamente de la puerta, echándose a un lado en la pared de roca, suponiendo lo que podía ocurrir a continuación. Y, en efecto, la puerta de hierro salió disparada repentinamente en mitad de una gran explosión, seguida de una bocanada de fuego. Los materiales científicos, el mobiliario, el papel, los líquidos de conservación, los productos químicos que empleaban en su mejunje, junto a la absenta que él había vertido, habían sido material de combustión para una colosal explosión que arrasó con el interior del lugar. Los gritos cesaron poco a poco, ahogados entre las llamas y el abundante humo negro que salía entre las rendijas de algunas rojas y, sobre todo, por la puerta, que actuaba como una gran chimenea, mientras todo a su paso se teñía de hollín. Un nuevo éxito de la Justicia en Drum. Sus fechorías acababan allí. Esos no molestarían más.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[PR] [T3] ¿Quien mato a Roger Rabit?]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3761</link>
			<pubDate>Wed, 27 May 2026 08:14:32 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=762">Alex Arceo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3761</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">La noche antes de la llegada del heroe</span></span><br />
Lugar: Algún lugar de aquel país, Gyasta, Drum<br />
Fecha: 22 de invierno, año 17<br />
Hora: 9:00 PM</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
El ocaso estaba sobre aquellos que, de manera lenta, realizaban pasos lentos y calculados mientras poco a poco la penumbra los abandonaba, aquella ventisca no dejaba que la visión les dejase encontrar espacios libres o puntos ciegos de “aquello” que los seguía, con pasos pesados y ruidosos, gruñidos ligeros y olfateos fuertes… sabían que estaba cercano, pero, no era su clima y básicamente jugaban de visitantes en aquel espacio.<br />
<br />
Eran dos aquellos que se cuidaban las espaldas, no dejaban de ver a todos lados donde sus ojos les dejaran observar, pero ese aire, esa nieve y ese frio… una sombra enorme los acechaba sin que ellos lo supieran, era el depredador que llevaba cazándolos unas horas, pero debido a sus habilidades, esos dos sujetos habrían eludido a la sombra por bastante, pero ya la suerte se les habría escapado, estaba muy cerca y con un sprint aquello se les fue encima…<br />
<br />
Dos gritos de terror se escucharon aquella noche, dos gritos que debido a su posición, ventisca y lugar, nadie pudo escuchar y por ello, nadie habría podido dar auxilio… después de aquello, solo el silencio reino en aquel espacio.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Los héroes siempre llegan tarde</span></span><br />
Lugar: Gyasta , Drum<br />
Fecha: 23 de invierno, año 17<br />
Hora: 7:00 AM</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
En aquel cuartel que parecía mas que listo algo así como “provisional”, era donde nuestro héroe hacia su aparición había un aire de JUSTICIA en el espacio y esto hacia un poco más calidad el área, quizá era la aglomeración de personas o quizá era que realmente la marina tenia un aura que generaba ese confort en los que estarían cerca de ellos, era raro…<br />
<br />
Reiterando, aquello era una gran carpa de unos cincuenta metros de diámetro, dos entradas laterales que simplemente eran una clase de hawaiana, cercanos a esas puertas un guardia que funcionaba como portero y al centro se aglomeraba lo que podría decirse eran las camas, cocina, áreas de recreación y… básicamente era una mentira, por que todo estaba acomodado de tal forma que no tendría sentido, era “nuevo” y por ello apenas se estaban organizando.<br />
<br />
Kibai y muchos otros pacíficamente estarían dentro de aquel lugar en sus humildes labores antes de oficialmente empezar el día, eran las setecientas horas cuando una señora entraría por la puerta mas cercana a Kibai y entre lagrimas seria detenida por el portero, un marine con rasgos sin importancia, cabello negro que cubría sus ojos con una sombra y una tes blanquecina, como si aquel fuera un npc más.<br />
<br />
La señora que tendría un traje típico del área, venia fuertemente cubierta de ropas, de hecho, al pasar adentro parecería que empezaría a tirar toda la nieve que habría acumulado en su “carrera” al cuartel, sus lagrimas congeladas y un moco líquido que salía de su orificio nasal, no apremiaban su “persona”, entre sollozos y jadeos lograría articular algo.<br />
<br />
<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ayúdame, ayuda, mi marido y mi hijo fueron a cazar el día de la tormenta de ayer, no han regresado, necesito ayuda, son lo único que tengo en la vida no… no…</span></span><br />
<br />
Sus palabras se ahogarían en lagrimas mientras de rodillas se acercaba al guardia y este en señal de repudio intentaba sacársela, pero aquella dama era férrea y sus sentimientos eran fuertes, se apresaría a la pierna del otro de esta manera embarrando todos sus “líquidos” en el uniforme del militar…<br />
<br />
Aquel sujeto no parecería nada contento, de hecho, poco a poco parecería endurecer la mirada y apretar los puños, ¿Qué estaba a punto de hacer? La chica lanzaría un sollozo aún más fuerte, un berreo mas bien, era incontrolable, sería difícil que “nadie” no la escuchara.<br />
<br />
El marine elevaría el puño… y la ventisca arreciaría fuera de la carpa.<br />
<br />
Fuera a unos cien metros se encuentra el gran pueblo de Gyaza, la ventisca no te dejara apreciarlo correctamente, pero definitivamente estará frente a ti por la salida donde aquella señora habría entrado, se dice que las grandez aventuras, siempre comienzan con un buen vaso de leche.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Off</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					HOLA!!! Perdón :c te falle en tardarme… no te fallare abandonándote, este es mi esfuerzo, espero hacerlo divertido para que valga la pena.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					La ventisca generara el estado de “frio” si te mantienes dos turnos fuera sin estar cubierto por alguna edificación o protección física<br />
<br />
Frío<br />
Debido a los temblores de tu cuerpo, sufres una penalización de Precisión y de Destreza del 15%. Para causarlo<br />
<br />
<br />
Al estar en el estado frio, perderás 100 PV por turno
				</div>
			</div><br />
<br />
[/hide]<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Explicación</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
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					<br />
<br />
Apareces en el cuartel de Gyasa, uno que esta cercano al pueblo, dentro de tu descanso o mas bien, preparación para arrancar el día, escuchas a la chica...<br />
<br />
Heroe... ¿Qué haras?<br />
<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">La noche antes de la llegada del heroe</span></span><br />
Lugar: Algún lugar de aquel país, Gyasta, Drum<br />
Fecha: 22 de invierno, año 17<br />
Hora: 9:00 PM</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
El ocaso estaba sobre aquellos que, de manera lenta, realizaban pasos lentos y calculados mientras poco a poco la penumbra los abandonaba, aquella ventisca no dejaba que la visión les dejase encontrar espacios libres o puntos ciegos de “aquello” que los seguía, con pasos pesados y ruidosos, gruñidos ligeros y olfateos fuertes… sabían que estaba cercano, pero, no era su clima y básicamente jugaban de visitantes en aquel espacio.<br />
<br />
Eran dos aquellos que se cuidaban las espaldas, no dejaban de ver a todos lados donde sus ojos les dejaran observar, pero ese aire, esa nieve y ese frio… una sombra enorme los acechaba sin que ellos lo supieran, era el depredador que llevaba cazándolos unas horas, pero debido a sus habilidades, esos dos sujetos habrían eludido a la sombra por bastante, pero ya la suerte se les habría escapado, estaba muy cerca y con un sprint aquello se les fue encima…<br />
<br />
Dos gritos de terror se escucharon aquella noche, dos gritos que debido a su posición, ventisca y lugar, nadie pudo escuchar y por ello, nadie habría podido dar auxilio… después de aquello, solo el silencio reino en aquel espacio.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Los héroes siempre llegan tarde</span></span><br />
Lugar: Gyasta , Drum<br />
Fecha: 23 de invierno, año 17<br />
Hora: 7:00 AM</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
En aquel cuartel que parecía mas que listo algo así como “provisional”, era donde nuestro héroe hacia su aparición había un aire de JUSTICIA en el espacio y esto hacia un poco más calidad el área, quizá era la aglomeración de personas o quizá era que realmente la marina tenia un aura que generaba ese confort en los que estarían cerca de ellos, era raro…<br />
<br />
Reiterando, aquello era una gran carpa de unos cincuenta metros de diámetro, dos entradas laterales que simplemente eran una clase de hawaiana, cercanos a esas puertas un guardia que funcionaba como portero y al centro se aglomeraba lo que podría decirse eran las camas, cocina, áreas de recreación y… básicamente era una mentira, por que todo estaba acomodado de tal forma que no tendría sentido, era “nuevo” y por ello apenas se estaban organizando.<br />
<br />
Kibai y muchos otros pacíficamente estarían dentro de aquel lugar en sus humildes labores antes de oficialmente empezar el día, eran las setecientas horas cuando una señora entraría por la puerta mas cercana a Kibai y entre lagrimas seria detenida por el portero, un marine con rasgos sin importancia, cabello negro que cubría sus ojos con una sombra y una tes blanquecina, como si aquel fuera un npc más.<br />
<br />
La señora que tendría un traje típico del área, venia fuertemente cubierta de ropas, de hecho, al pasar adentro parecería que empezaría a tirar toda la nieve que habría acumulado en su “carrera” al cuartel, sus lagrimas congeladas y un moco líquido que salía de su orificio nasal, no apremiaban su “persona”, entre sollozos y jadeos lograría articular algo.<br />
<br />
<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ayúdame, ayuda, mi marido y mi hijo fueron a cazar el día de la tormenta de ayer, no han regresado, necesito ayuda, son lo único que tengo en la vida no… no…</span></span><br />
<br />
Sus palabras se ahogarían en lagrimas mientras de rodillas se acercaba al guardia y este en señal de repudio intentaba sacársela, pero aquella dama era férrea y sus sentimientos eran fuertes, se apresaría a la pierna del otro de esta manera embarrando todos sus “líquidos” en el uniforme del militar…<br />
<br />
Aquel sujeto no parecería nada contento, de hecho, poco a poco parecería endurecer la mirada y apretar los puños, ¿Qué estaba a punto de hacer? La chica lanzaría un sollozo aún más fuerte, un berreo mas bien, era incontrolable, sería difícil que “nadie” no la escuchara.<br />
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El marine elevaría el puño… y la ventisca arreciaría fuera de la carpa.<br />
<br />
Fuera a unos cien metros se encuentra el gran pueblo de Gyaza, la ventisca no te dejara apreciarlo correctamente, pero definitivamente estará frente a ti por la salida donde aquella señora habría entrado, se dice que las grandez aventuras, siempre comienzan con un buen vaso de leche.<br />
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Frío<br />
Debido a los temblores de tu cuerpo, sufres una penalización de Precisión y de Destreza del 15%. Para causarlo<br />
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Al estar en el estado frio, perderás 100 PV por turno
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Apareces en el cuartel de Gyasa, uno que esta cercano al pueblo, dentro de tu descanso o mas bien, preparación para arrancar el día, escuchas a la chica...<br />
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Heroe... ¿Qué haras?<br />
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Av T5 - Pr Abs] Una corriente helada (Continuación)]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3676</link>
			<pubDate>Fri, 08 May 2026 17:02:42 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=519">Stroud Nanashi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3676</guid>
			<description><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Stroud Redgrave:</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
                            185 FUE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            149 RES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            48 DES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            48 PRE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            210 AGI
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            166 REF
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            109 INT
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            140 VOL
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            44 CH
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
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                        </span>
                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>3352 / 3352</span>
                        </div>
                        <div>
                            Energía: <span class='personaje_energia'>3064 / 3064</span>
                        </div>
                        <div>
                            Espirítu: <span class='personaje_espiritu'>802 / 802</span>
                        </div>
                        <div>
                            Nivel: <span><strong>16</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="600" height="200" src="https://www.youtube.com/embed/yhy335g2Wu8?" title="Grand Line Island (Cold) (Extended Version) - One Piece" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Continuación de <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3577&amp;pid=40492#pid40492" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">este tema</a>.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Stroud suspiró con alivio, viendo cómo los insectos de Kibai, finalmente, se desvanecían. Aún serio, y sin perder de vista a la muchedumbre, asintió ante las palabras del Mink, quitándole importancia al asunto con un ademán, y asintió con la cabeza con un gesto de aprobación. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No te preocupes,</span>" le tranquilizó, viendo cómo la multitud enfurecida comenzaba, lentamente, a tranquilizarse ante el intento de apaciguamiento de los Marines. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Creo que Little Garden nos ha asalvajado un poco a todos,</span>" admitió, arqueando una ceja y echándoles un vistazo tanto a Bertram como a él, si bien sin excluirse a sí mismo de su afirmación. Y así era: tanto tiempo en aquel páramo tropical los había hecho acostumbrarse más a la presencia de reptiles de gran tamaño y plantas venenosas que a la compañía humana. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No es una costumbre que debas perder, es bueno que tengamos todos los ángulos vigilados.</span>" De alguna forma, sí que resultaba raro adaptarse. Suspiró, aliviado, aunque no esperaba que la marea de gente se tornase, en cambio, en una multitud curiosa. Amigable, por suerte, pero curiosa. Tan curiosa que...</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Bien, cuéntenos exactamente cuál es el problema. Tengo algunas preguntas para usted antes de que podamos acep...</span>-"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Con el peso de la muchedumbre furiosa en ciernes fuera de sus hombros, y (in)visiblemente menos tenso, se giró para hablar con el tipo con el que había llegado para hablar en primer lugar, solo para descubrir que, de alguna manera, se había escabullido entre el bullicio con asombrosa facilidad, no sin antes dejarles oír una críptica frase acerca de reyes y castillos. Stroud entornó los ojos. De alguna manera, oír aquella voz cargada por el viento lo enervó mucho más de lo que cualquier multitud con antorchas podría haberlo hecho. Era una amenaza velada. Había hecho bien en desconfiar; sus instintos no se habían equivocado al querer interrogarle en profundidad antes de aceptar cualquier encargo que tuviese para ellos. Sin embargo, su mente no se centraba ahora en aquello, sino en qué hacer. Debía decidir rápido: salir corriendo detrás del misterioso hombre, o quedarse allí y mantener el control de la situación. La multitud había empezado a dispersarse ya con calma, lo cual era algo indudablemente positivo, pero aquella niña, que al principio había ignorado, seguía allí, encaramada a Bertram, aparentemente aún necesitada de auxilio.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Stroud suspiró, soltando toda su tensión de golpe. Algo en su interior le pedía con todas sus fuerzas echar a correr detrás del tal Betrug, abalanzarse tras él como un perro de caza y destrozarle, sacarle toda la verdad y un poco más a golpes, aunque no opusiese resistencia. Hacerle pagar con creces, y con sangre, aquel intento de tomar a la Justicia por estúpidos, y lo que fuera que hubiese sido aquella suerte de alegato de conspiración que había decidido dejar antes de desaparecer como una rata. Nadie lo diría viendo su rostro, frío e imperturbable como de costumbre, a excepción de su mandíbula, que se había apretado con fuerza y desprecio a partes iguales. Sin embargo, reprimió el instinto. Sabía que no era lo prioritario en aquel instante. Recordaría su cara, y lo buscaría. No sería la última vez que se cruzasen, si la Justicia así lo quería.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Frunciendo el ceño y relajando su gesto, se giró hacia la niña, que continuaba hablando con Bertram, ahora en un tono, si no alegre, visiblemente más embravecido que antes, aparentemente tras ver la forma en que habían lidiado con la situación, y encantada de que el cazador hubiese ayudado al que decía que era su abuelo. Afirmó cuando Bertram habló de que era médico, aunque lo previno: "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Esperemos que no sobreestimes mis capacidades, Bert,</span>" murmuró, esbozando una sonrisa, consciente de sus limitaciones en cuestiones médicas. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Veramos qué podemos hacer.</span>" Se puso de cuclillas junto a la niña, colocándose a su misma altura en la medida de lo posible, y escuchó cuanto tenía que contarles con atención, olvidándose de Betrug por el momento. Cuando la niña finalmente les preguntó si podían ir con ella, Stroud echó un vistazo a sus compañeros y asintió con la cabeza con determinación.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">En el camino, bajo los abetos nevados, y asegurándose de que la niña no los oyese, se dirigió a Kibai y a Bertram. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Nada de volver a separaros de esa manera,</span>" afirmó impertérrito, negando ligeramente con la cabeza, haciendo alusión a lo sucedido minutos atrás, cuando todos se habían separado en plena calle, antes de volver a coincidir ante la muchedumbre. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">En general, nada de disperarnos sin motivo, sobre todo si uno pretende ponerse en una situación que pueda requerir apoyo, ¿entendido? Por mucho que haya un tipo con un trineo, o alguien tañendo una... campana, o lo que fuera el cacharro ese,</span>" dijo, haciendo un ademán con la cabeza a uno y a otro. Stroud sabía que no era necesario echarles bronca alguna. Su semblante era serio, como de costumbre, pero ellos, que lo conocían ya, serían capaces de entender que no había reproche ninguno en su voz, sino una orden directa y algo que deberían tener en cuenta en adelante. El tipo de cosas que decía por el buen funcionamiento de la División, habitualmente coordinada con precisión relojera.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Al cabo de un rato, llegaban al nevadísimo pueblo de Gyasta, no demasiado lejos de Sakura. Era un lugar humilde, de pocas casas y menos calles, cuyos pocos habitantes parecían más ocupados quedándose en casa, al calor de la lumbre, o yendo y viniendo con grandes haces de leña recién cortada, que en pasear alegremente, como habían visto en el Reino de Sakura. Gyasta, sobra decir, no era tan rico y próspero como otras zonas de Drum, ni parecía pretender serlo. Era un lugar humilde, tranquilo, amable y seco. Allí el estilo arquitectónico mismo parecía distinto, de mayor sobriedad, mucho más centrado en la supervivencia durante el largo invierno que en la apariencia, y más parecido a un puñado de casas entre bosques que a un pueblo. La nieve se acumulaba en montones aquí y allá, a los lados de las casas frente a las que pasaban los Marines. Finalmente, la niña pareció guiarles hasta una más de las humildes, de cuya chimenea emergía una delgada columna de humo que se alzaba hasta dispersarse en las alturas.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Es solo tu madre la que está en casa?,</span>" preguntó Stroud con prudencia a medida que se aproximaban, entornando los ojos y examinando la casa desde el exterior de un vistazo. No parecía nada fuera de lo habitual. Solo un desalmado hubiera desconfiado de Hoffen, pero nunca se sabía hasta dónde podía caer la buena intención. Hizo un gesto a Kibai y a Bertram, disimuladamente, haciéndoles entender que igual ahora sí era buen momento para contar con algo más de vigilancia alrededor, y que mantuviesen los ojos abiertos. Era evidente que había algo allí que le olía a chamusquina.</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Stroud descubre que el tipo de la campana se ha desvanecido, y se plantea si ir tras él, para al final optar por atender a los ruegos de Hoffen, por lo que pone camino a Gyasta.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
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					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/3xeSLVi.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>60</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `guantes003`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/lw0015Q.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi negro</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Se utiliza para interceptar conversaciones entre otros ejemplares, pero no graba toda la conversación.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushinegro001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/TRE1tHL.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi blanco</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
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                    }'
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                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Tiene una función contraria a la del den den mushi negro que intercepta llamadas, se usa para evitar las intercepciones de las llamadas.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushiblanco001`);'
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                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushiblanco001</strong></span>
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                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/PszbBcq.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Botiquín pequeño</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>20000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kit de primeros auxilios básico que restaura 100 PV.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `botiquin001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>botiquin001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/iAyo48y.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Antídoto</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>70000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Sustancias para contrarrestar venenos y toxinas básicas en caso de envenenamiento. 2 Usos.</i>
                </p>
                <hr/>
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>antídoto001</strong></span>
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                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/e89SpdT.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Ungüento</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Medicina usada para tratar quemaduras, reduciendo el grado de estas en una unidad. 1 Uso.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `unguento001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>unguento001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Off</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Muy interesante, e inesperado, este repentino cambio de tema, espero haberlo hecho correctamente. Disculpas por haber apurado el post, me ha faltado un poco el tiempo. ¡Tengo muchas ganas de ver a dónde va esto!
				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Stroud Redgrave:</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
                            185 FUE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            149 RES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            48 DES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            48 PRE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            210 AGI
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            166 REF
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            109 INT
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            140 VOL
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            44 CH
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            140 CA
                        </span>
                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>3352 / 3352</span>
                        </div>
                        <div>
                            Energía: <span class='personaje_energia'>3064 / 3064</span>
                        </div>
                        <div>
                            Espirítu: <span class='personaje_espiritu'>802 / 802</span>
                        </div>
                        <div>
                            Nivel: <span><strong>16</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="600" height="200" src="https://www.youtube.com/embed/yhy335g2Wu8?" title="Grand Line Island (Cold) (Extended Version) - One Piece" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Continuación de <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3577&amp;pid=40492#pid40492" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">este tema</a>.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Stroud suspiró con alivio, viendo cómo los insectos de Kibai, finalmente, se desvanecían. Aún serio, y sin perder de vista a la muchedumbre, asintió ante las palabras del Mink, quitándole importancia al asunto con un ademán, y asintió con la cabeza con un gesto de aprobación. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No te preocupes,</span>" le tranquilizó, viendo cómo la multitud enfurecida comenzaba, lentamente, a tranquilizarse ante el intento de apaciguamiento de los Marines. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Creo que Little Garden nos ha asalvajado un poco a todos,</span>" admitió, arqueando una ceja y echándoles un vistazo tanto a Bertram como a él, si bien sin excluirse a sí mismo de su afirmación. Y así era: tanto tiempo en aquel páramo tropical los había hecho acostumbrarse más a la presencia de reptiles de gran tamaño y plantas venenosas que a la compañía humana. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No es una costumbre que debas perder, es bueno que tengamos todos los ángulos vigilados.</span>" De alguna forma, sí que resultaba raro adaptarse. Suspiró, aliviado, aunque no esperaba que la marea de gente se tornase, en cambio, en una multitud curiosa. Amigable, por suerte, pero curiosa. Tan curiosa que...</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Bien, cuéntenos exactamente cuál es el problema. Tengo algunas preguntas para usted antes de que podamos acep...</span>-"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Con el peso de la muchedumbre furiosa en ciernes fuera de sus hombros, y (in)visiblemente menos tenso, se giró para hablar con el tipo con el que había llegado para hablar en primer lugar, solo para descubrir que, de alguna manera, se había escabullido entre el bullicio con asombrosa facilidad, no sin antes dejarles oír una críptica frase acerca de reyes y castillos. Stroud entornó los ojos. De alguna manera, oír aquella voz cargada por el viento lo enervó mucho más de lo que cualquier multitud con antorchas podría haberlo hecho. Era una amenaza velada. Había hecho bien en desconfiar; sus instintos no se habían equivocado al querer interrogarle en profundidad antes de aceptar cualquier encargo que tuviese para ellos. Sin embargo, su mente no se centraba ahora en aquello, sino en qué hacer. Debía decidir rápido: salir corriendo detrás del misterioso hombre, o quedarse allí y mantener el control de la situación. La multitud había empezado a dispersarse ya con calma, lo cual era algo indudablemente positivo, pero aquella niña, que al principio había ignorado, seguía allí, encaramada a Bertram, aparentemente aún necesitada de auxilio.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Stroud suspiró, soltando toda su tensión de golpe. Algo en su interior le pedía con todas sus fuerzas echar a correr detrás del tal Betrug, abalanzarse tras él como un perro de caza y destrozarle, sacarle toda la verdad y un poco más a golpes, aunque no opusiese resistencia. Hacerle pagar con creces, y con sangre, aquel intento de tomar a la Justicia por estúpidos, y lo que fuera que hubiese sido aquella suerte de alegato de conspiración que había decidido dejar antes de desaparecer como una rata. Nadie lo diría viendo su rostro, frío e imperturbable como de costumbre, a excepción de su mandíbula, que se había apretado con fuerza y desprecio a partes iguales. Sin embargo, reprimió el instinto. Sabía que no era lo prioritario en aquel instante. Recordaría su cara, y lo buscaría. No sería la última vez que se cruzasen, si la Justicia así lo quería.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Frunciendo el ceño y relajando su gesto, se giró hacia la niña, que continuaba hablando con Bertram, ahora en un tono, si no alegre, visiblemente más embravecido que antes, aparentemente tras ver la forma en que habían lidiado con la situación, y encantada de que el cazador hubiese ayudado al que decía que era su abuelo. Afirmó cuando Bertram habló de que era médico, aunque lo previno: "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Esperemos que no sobreestimes mis capacidades, Bert,</span>" murmuró, esbozando una sonrisa, consciente de sus limitaciones en cuestiones médicas. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Veramos qué podemos hacer.</span>" Se puso de cuclillas junto a la niña, colocándose a su misma altura en la medida de lo posible, y escuchó cuanto tenía que contarles con atención, olvidándose de Betrug por el momento. Cuando la niña finalmente les preguntó si podían ir con ella, Stroud echó un vistazo a sus compañeros y asintió con la cabeza con determinación.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">En el camino, bajo los abetos nevados, y asegurándose de que la niña no los oyese, se dirigió a Kibai y a Bertram. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Nada de volver a separaros de esa manera,</span>" afirmó impertérrito, negando ligeramente con la cabeza, haciendo alusión a lo sucedido minutos atrás, cuando todos se habían separado en plena calle, antes de volver a coincidir ante la muchedumbre. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">En general, nada de disperarnos sin motivo, sobre todo si uno pretende ponerse en una situación que pueda requerir apoyo, ¿entendido? Por mucho que haya un tipo con un trineo, o alguien tañendo una... campana, o lo que fuera el cacharro ese,</span>" dijo, haciendo un ademán con la cabeza a uno y a otro. Stroud sabía que no era necesario echarles bronca alguna. Su semblante era serio, como de costumbre, pero ellos, que lo conocían ya, serían capaces de entender que no había reproche ninguno en su voz, sino una orden directa y algo que deberían tener en cuenta en adelante. El tipo de cosas que decía por el buen funcionamiento de la División, habitualmente coordinada con precisión relojera.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Al cabo de un rato, llegaban al nevadísimo pueblo de Gyasta, no demasiado lejos de Sakura. Era un lugar humilde, de pocas casas y menos calles, cuyos pocos habitantes parecían más ocupados quedándose en casa, al calor de la lumbre, o yendo y viniendo con grandes haces de leña recién cortada, que en pasear alegremente, como habían visto en el Reino de Sakura. Gyasta, sobra decir, no era tan rico y próspero como otras zonas de Drum, ni parecía pretender serlo. Era un lugar humilde, tranquilo, amable y seco. Allí el estilo arquitectónico mismo parecía distinto, de mayor sobriedad, mucho más centrado en la supervivencia durante el largo invierno que en la apariencia, y más parecido a un puñado de casas entre bosques que a un pueblo. La nieve se acumulaba en montones aquí y allá, a los lados de las casas frente a las que pasaban los Marines. Finalmente, la niña pareció guiarles hasta una más de las humildes, de cuya chimenea emergía una delgada columna de humo que se alzaba hasta dispersarse en las alturas.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Es solo tu madre la que está en casa?,</span>" preguntó Stroud con prudencia a medida que se aproximaban, entornando los ojos y examinando la casa desde el exterior de un vistazo. No parecía nada fuera de lo habitual. Solo un desalmado hubiera desconfiado de Hoffen, pero nunca se sabía hasta dónde podía caer la buena intención. Hizo un gesto a Kibai y a Bertram, disimuladamente, haciéndoles entender que igual ahora sí era buen momento para contar con algo más de vigilancia alrededor, y que mantuviesen los ojos abiertos. Era evidente que había algo allí que le olía a chamusquina.</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Stroud descubre que el tipo de la campana se ha desvanecido, y se plantea si ir tras él, para al final optar por atender a los ruegos de Hoffen, por lo que pone camino a Gyasta.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/3xeSLVi.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>60</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `guantes003`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/lw0015Q.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi negro</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Se utiliza para interceptar conversaciones entre otros ejemplares, pero no graba toda la conversación.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushinegro001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushinegro001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/TRE1tHL.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi blanco</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Tiene una función contraria a la del den den mushi negro que intercepta llamadas, se usa para evitar las intercepciones de las llamadas.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushiblanco001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushiblanco001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/PszbBcq.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Botiquín pequeño</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>20000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kit de primeros auxilios básico que restaura 100 PV.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `botiquin001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>botiquin001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/iAyo48y.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Antídoto</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>70000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Sustancias para contrarrestar venenos y toxinas básicas en caso de envenenamiento. 2 Usos.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `antídoto001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>antídoto001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/e89SpdT.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Ungüento</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Utensilios</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Medicina usada para tratar quemaduras, reduciendo el grado de estas en una unidad. 1 Uso.</i>
                </p>
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                </div>
            </div>
				</div>
			</div><br />
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Muy interesante, e inesperado, este repentino cambio de tema, espero haberlo hecho correctamente. Disculpas por haber apurado el post, me ha faltado un poco el tiempo. ¡Tengo muchas ganas de ver a dónde va esto!
				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Romance entre las nieves eternas [P.R.][Aventura T3]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3459</link>
			<pubDate>Sun, 29 Mar 2026 18:10:56 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=525">Maki D. Zen'in</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3459</guid>
			<description><![CDATA[Gyasta era un lugar muy tranquilo, demasiado, pero eso tendría solución en muy poco tiempo. Había una especie de atracción en auge, una nueva moda, le llamaban el castillo de los juegos de invierno. No era un verdadero castillo, sino un rancho pequeño en primera instancia, pero gigantesco en proyectos finales, quien deseaba esta gran prosperidad era un hombre con mucho dinero y una gran ambición, Ralf Laurent Tercero era un hombre que no aceptaba un no por respuesta. Cuando se entra en la ciudad hay uno que otro hombre de traje blanco promocionando la atracción que pronto seria construida, como vaticinando un éxito futuro. <br />
 <br />
Todo aquel que deseara divertirse, comer costillas asadas, en barbecue o simplemente comer un rico pastel helado mientras el escenario era llenado de grandes voces, talentos mágicos y de danza, pero lo que más causaba expectación no era otro que los combates. Justas y combates con espadas de madera o de acero con punta roma, combates donde las frutas del diablo estarían prohibidas. Estas como trampas serian tratadas con desdén y desprecio, tal como Ralf mismo las odiaba. Para dar inicio a dichas obras solo había un pequeño detalle… agua. Necesitaban agua.<br />
 <br />
Ralf trato de negociar con una familia dueña de un puñado de casas y terrenos claves desde donde brotaban manantiales de agua pura y cristalina. Llamado Gus, el hediendo, era dueño de una gran finca, un orfanato pequeño y un par de casas mas con algunas tierras, el agua fresca y el ganado era su oficio y sus hijos y los niños del orfanato eran algunos de los trabajadores de este campo ganaban suficiente dinero con su trabajo que cuando tenían la mayoría de edad se iban con una buena suma a probar suerte a otra isla con una buena idea y músculos acostumbrados a trabajar. <br />
 <br />
La granja de Gus era agradable con varios bovinos a disposición para sacrificio, lanudos grandes y abrigados. Esa mañana los gritos y la desesperación cundió en las afueras, casia a diez kilómetros del orfanato, una mujer corría por el camino principal gritando a viva voz. Un alud, un terrible alud había caído desde una elevación, provocado que gran parte del ganado y unas caballerizas donde había un puñado de jóvenes trabajando, quedasen sepultados. <br />
 <br />
Pocos hombres llegaron rápidamente con palas, carretas y carretillas, pero por cada palada de cada uno. El alud volvía a moverse en relación de uno a veinticinco. Era una tragedia sin precedentes e incluso se escuchaban a los niños y un par de vacas gritar desesperados con el barro hasta el cuello. Byron Frewell cabalgaba por el camino a toda velocidad rumbo a la ciudad en busca de manos o lo que fuera para ayudar Byron de pronto se restriega los ojos en la lejanía… algo que se mueve, que se… desplaza, una… … … Montaña?.<br />
 <br />
Un gigante?... Acelera el caballo, necesita llegar a el… podría ser la respuesta maldición, o mas buen que bendición. <span style="color: Red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hey… acá abajo!!! Gigante?...—</span></span> Byron llamado el gordo más ágil del orfanato se convierte en un segundo en una masa sanguinolenta desangre carne y restos de caballo. Aplastado por lo que parece un pedazo de puente arrancado. Lo ultimo que recuerda haber visto. Un manchón azul que se reía de el mientras gritaba con desesperación. El manchón quedo en medo del camino y la ayuda una vez más se retrasó. <br />
 <br />
Pero la esperanza no moría pues otro jinete cabalgaba raudo por un camino del norte… una vez más. una montaña moviéndose por el horizonte. Una montaña… Roja?.<br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Play Me!</span>
					</div>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bienvenida</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Primero que nada, bienvenido a esta narración, Quisiera primero mencionar que, aunque seamos compañeros de tripulación, no tendré piedad, te quiero mucho Thrym pero no te lo dejare fácil. Espero que estes cómodo eso si ante cualquier cosa solo grita o ríe como siempre llenas nuestros corazones. 
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Un alud atrapo a una gran cantidad de niños, trabajadores y vacas lanuda en su interior, los hombres trabajando a toda furia no logran despejar un camino de salida, unos en su desesperación buscan ayuda en los alrededores, pero uno de ellos muere en trágicas circunstancias.
				</div>
			</div>  <br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Posicionamiento</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Vienes por un camino donde te topas con uno de los mensajeros del orfanato de Gus, ahí serás reclutado por el para salvar a los niños o comértelos, eso ya te lo dejo a tu criterio.
				</div>
			</div> <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Indicaciones</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Eres un gigante, no necesitas indicaciones. Haces lo que se te ocurre cuando y donde se te ocurra.
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Gyasta era un lugar muy tranquilo, demasiado, pero eso tendría solución en muy poco tiempo. Había una especie de atracción en auge, una nueva moda, le llamaban el castillo de los juegos de invierno. No era un verdadero castillo, sino un rancho pequeño en primera instancia, pero gigantesco en proyectos finales, quien deseaba esta gran prosperidad era un hombre con mucho dinero y una gran ambición, Ralf Laurent Tercero era un hombre que no aceptaba un no por respuesta. Cuando se entra en la ciudad hay uno que otro hombre de traje blanco promocionando la atracción que pronto seria construida, como vaticinando un éxito futuro. <br />
 <br />
Todo aquel que deseara divertirse, comer costillas asadas, en barbecue o simplemente comer un rico pastel helado mientras el escenario era llenado de grandes voces, talentos mágicos y de danza, pero lo que más causaba expectación no era otro que los combates. Justas y combates con espadas de madera o de acero con punta roma, combates donde las frutas del diablo estarían prohibidas. Estas como trampas serian tratadas con desdén y desprecio, tal como Ralf mismo las odiaba. Para dar inicio a dichas obras solo había un pequeño detalle… agua. Necesitaban agua.<br />
 <br />
Ralf trato de negociar con una familia dueña de un puñado de casas y terrenos claves desde donde brotaban manantiales de agua pura y cristalina. Llamado Gus, el hediendo, era dueño de una gran finca, un orfanato pequeño y un par de casas mas con algunas tierras, el agua fresca y el ganado era su oficio y sus hijos y los niños del orfanato eran algunos de los trabajadores de este campo ganaban suficiente dinero con su trabajo que cuando tenían la mayoría de edad se iban con una buena suma a probar suerte a otra isla con una buena idea y músculos acostumbrados a trabajar. <br />
 <br />
La granja de Gus era agradable con varios bovinos a disposición para sacrificio, lanudos grandes y abrigados. Esa mañana los gritos y la desesperación cundió en las afueras, casia a diez kilómetros del orfanato, una mujer corría por el camino principal gritando a viva voz. Un alud, un terrible alud había caído desde una elevación, provocado que gran parte del ganado y unas caballerizas donde había un puñado de jóvenes trabajando, quedasen sepultados. <br />
 <br />
Pocos hombres llegaron rápidamente con palas, carretas y carretillas, pero por cada palada de cada uno. El alud volvía a moverse en relación de uno a veinticinco. Era una tragedia sin precedentes e incluso se escuchaban a los niños y un par de vacas gritar desesperados con el barro hasta el cuello. Byron Frewell cabalgaba por el camino a toda velocidad rumbo a la ciudad en busca de manos o lo que fuera para ayudar Byron de pronto se restriega los ojos en la lejanía… algo que se mueve, que se… desplaza, una… … … Montaña?.<br />
 <br />
Un gigante?... Acelera el caballo, necesita llegar a el… podría ser la respuesta maldición, o mas buen que bendición. <span style="color: Red;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Hey… acá abajo!!! Gigante?...—</span></span> Byron llamado el gordo más ágil del orfanato se convierte en un segundo en una masa sanguinolenta desangre carne y restos de caballo. Aplastado por lo que parece un pedazo de puente arrancado. Lo ultimo que recuerda haber visto. Un manchón azul que se reía de el mientras gritaba con desesperación. El manchón quedo en medo del camino y la ayuda una vez más se retrasó. <br />
 <br />
Pero la esperanza no moría pues otro jinete cabalgaba raudo por un camino del norte… una vez más. una montaña moviéndose por el horizonte. Una montaña… Roja?.<br />
 <br />
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					Primero que nada, bienvenido a esta narración, Quisiera primero mencionar que, aunque seamos compañeros de tripulación, no tendré piedad, te quiero mucho Thrym pero no te lo dejare fácil. Espero que estes cómodo eso si ante cualquier cosa solo grita o ríe como siempre llenas nuestros corazones. 
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					Un alud atrapo a una gran cantidad de niños, trabajadores y vacas lanuda en su interior, los hombres trabajando a toda furia no logran despejar un camino de salida, unos en su desesperación buscan ayuda en los alrededores, pero uno de ellos muere en trágicas circunstancias.
				</div>
			</div>  <br />
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Velocidad sobre hielo [Pasado - Uker]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3234</link>
			<pubDate>Wed, 18 Feb 2026 12:43:52 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=557">Kiyoshi Maeda</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3234</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">65 de Primavera – Año 17</span></div>
<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sigo sin entender por qué el tonto del topo terminó golpeando a Varo el otro día. Realmente hay días en que pienso que tiene algo malo en la cabeza.</span> </span><br />
<br />
Estas son palabras que parecen ser soltadas al aire, o a la nieve, pero realmente llegan a los oídos de quien es su acompañante hoy: Uker. En su afán de disfrutar una isla con civilización, a comparación de Little Garden, los tripulantes han decidido aprovechar los días para conocer el lugar y recordar levemente lo que es ser un individuo normal. Aunque capaz esto nunca vuelva a suceder, pues ya vimos el primer día que ya tuvieron problemas con unos guardias que no simpatizan con piratas.<br />
<br />
Como es costumbre ya cada día que pasan en Drum, la vestimenta que abriga es obligatoria, portando Kiyoshi un abrigo blanco que de lo ancho que es, pareciese que haya engordado unos 100 kilos, llegando a padecer una obesidad muy preocupante. Pero es solo la capa de ropa que compró tras mucho buscar en la ciudad principal. No hay día en que su problema con el frío no sea un tema, pero ya todos deben estar acostumbrados a escuchar sus múltiples quejas al respecto. Y si no se han acostumbrado aún, pues mala suerte.<br />
<br />
Para variar, en esta oportunidad sus pies no caminan lentamente territorio de Sakura, sino que el camino no muy estudiado los ha traído hasta Gyasta. Al menos Kiyoshi no sabe qué se puede encontrar, pero pronto, demasiado, la respuesta llegará a sus narices.<br />
<br />
Para variar, no porta su rifle, y es que ya se dio cuenta que ir armado llama mucho la atención, hecho que no le gusta, por lo que prefiere adoptar un perfil bajo. Aun así, en este solitario sitio —puesto que aún no llegan al pueblo como tal—, tanto él como su compañero son víctimas de lo que parece ser un ataque. Para empezar, un ruido como si algo estuviese rayándose llega hasta ellos, ocasionando que el médico detenga sus pasos. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Mmm? ¿Escuchas eso?</span></span> — Además, si se fijan en sus pies, pueden notar que la nieve sobre tierra ha quedado atrás y han aparecido en una zona repleta de hielo, resultando difícil de caminar.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No vayas a resbalarte.</span> </span>— Aunque más bien ese debería ser un comentario que le digan a él, pues con sus problemas físicos, tambalea tras cada paso que dan. En uno de esos pasos problemáticos que lo obligan a mirar hacia abajo, frente a ellos emergen dos figuras de trajes ajustados, uno azul y otro rosa, siendo un hombre y una mujer. Poseen gafas particulares y unos zapatos muy distintos a los que usan las personas normales.<br />
<br />
Son patinadores.<br />
<br />
Ambos ríen como si estuviesen escuchando el mejor chiste del universo, siendo el motivo el encontrarse con dos visibles extranjeros a los cuales molestar e impresionar con su arte. Lamentablemente, al que tachan como primera víctima es al pobre Kiyoshi. Pasan tan rápido a su lado, procediendo a empujarlo de los hombros que pierde el equilibrio y cae con fuerza sobre el hielo, terminando sentado y con un dolor en la retaguardia que no se le pasará hasta dentro de un rato.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quién mierda son ustedes, tontos? Si quieren problemas los van a tener.</span> </span>— Es divertido que aquel que se la pasa dando charlas en el barco acerca de no resolver todo con violencia, ahora es el primero que sugiere que esa sea la vía que proseguir. Esto ocurre porque odia que se metan con él, pues resulta ser un tipo de poca paciencia. Sin embargo, por mucho que diga eso, la verdad es que las dos personas son realmente rápidas sobre el hielo, quizás igualando o hasta superando lo veloz que es Varo cuando usa su electro. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Haz que se detengan, Uker. Me estoy mareando.</span> </span>— Bueno, alguno de los dos piratas debe hacer algo, y Kiyoshi lo está teniendo más que difícil para levantarse porque en cada intento, resbala y vuelve a sucumbir.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">65 de Primavera – Año 17</span></div>
<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sigo sin entender por qué el tonto del topo terminó golpeando a Varo el otro día. Realmente hay días en que pienso que tiene algo malo en la cabeza.</span> </span><br />
<br />
Estas son palabras que parecen ser soltadas al aire, o a la nieve, pero realmente llegan a los oídos de quien es su acompañante hoy: Uker. En su afán de disfrutar una isla con civilización, a comparación de Little Garden, los tripulantes han decidido aprovechar los días para conocer el lugar y recordar levemente lo que es ser un individuo normal. Aunque capaz esto nunca vuelva a suceder, pues ya vimos el primer día que ya tuvieron problemas con unos guardias que no simpatizan con piratas.<br />
<br />
Como es costumbre ya cada día que pasan en Drum, la vestimenta que abriga es obligatoria, portando Kiyoshi un abrigo blanco que de lo ancho que es, pareciese que haya engordado unos 100 kilos, llegando a padecer una obesidad muy preocupante. Pero es solo la capa de ropa que compró tras mucho buscar en la ciudad principal. No hay día en que su problema con el frío no sea un tema, pero ya todos deben estar acostumbrados a escuchar sus múltiples quejas al respecto. Y si no se han acostumbrado aún, pues mala suerte.<br />
<br />
Para variar, en esta oportunidad sus pies no caminan lentamente territorio de Sakura, sino que el camino no muy estudiado los ha traído hasta Gyasta. Al menos Kiyoshi no sabe qué se puede encontrar, pero pronto, demasiado, la respuesta llegará a sus narices.<br />
<br />
Para variar, no porta su rifle, y es que ya se dio cuenta que ir armado llama mucho la atención, hecho que no le gusta, por lo que prefiere adoptar un perfil bajo. Aun así, en este solitario sitio —puesto que aún no llegan al pueblo como tal—, tanto él como su compañero son víctimas de lo que parece ser un ataque. Para empezar, un ruido como si algo estuviese rayándose llega hasta ellos, ocasionando que el médico detenga sus pasos. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Mmm? ¿Escuchas eso?</span></span> — Además, si se fijan en sus pies, pueden notar que la nieve sobre tierra ha quedado atrás y han aparecido en una zona repleta de hielo, resultando difícil de caminar.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No vayas a resbalarte.</span> </span>— Aunque más bien ese debería ser un comentario que le digan a él, pues con sus problemas físicos, tambalea tras cada paso que dan. En uno de esos pasos problemáticos que lo obligan a mirar hacia abajo, frente a ellos emergen dos figuras de trajes ajustados, uno azul y otro rosa, siendo un hombre y una mujer. Poseen gafas particulares y unos zapatos muy distintos a los que usan las personas normales.<br />
<br />
Son patinadores.<br />
<br />
Ambos ríen como si estuviesen escuchando el mejor chiste del universo, siendo el motivo el encontrarse con dos visibles extranjeros a los cuales molestar e impresionar con su arte. Lamentablemente, al que tachan como primera víctima es al pobre Kiyoshi. Pasan tan rápido a su lado, procediendo a empujarlo de los hombros que pierde el equilibrio y cae con fuerza sobre el hielo, terminando sentado y con un dolor en la retaguardia que no se le pasará hasta dentro de un rato.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quién mierda son ustedes, tontos? Si quieren problemas los van a tener.</span> </span>— Es divertido que aquel que se la pasa dando charlas en el barco acerca de no resolver todo con violencia, ahora es el primero que sugiere que esa sea la vía que proseguir. Esto ocurre porque odia que se metan con él, pues resulta ser un tipo de poca paciencia. Sin embargo, por mucho que diga eso, la verdad es que las dos personas son realmente rápidas sobre el hielo, quizás igualando o hasta superando lo veloz que es Varo cuando usa su electro. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Haz que se detengan, Uker. Me estoy mareando.</span> </span>— Bueno, alguno de los dos piratas debe hacer algo, y Kiyoshi lo está teniendo más que difícil para levantarse porque en cada intento, resbala y vuelve a sucumbir.]]></content:encoded>
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