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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Nanohana]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 02:14:52 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[Kibai Jones y el Néctar del Sol [Fic Recolección]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3942</link>
			<pubDate>Wed, 01 Jul 2026 12:57:54 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=572">Kibai</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3942</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol de Arabasta era el soberano más severo que cualquier isla podría tener. Kibai lo había comprobado en cuanto hubo descendido del Royal Quiver y puso un pie sobre la recalentada arena más allá del puerto de Nanohana. El calor del astro rey hacía algo más que simplemente iluminar y dar calor, sino que prácticamente lo atravesaba a uno, filtrándose entre los poros de su pelaje moteado y se instalaba en cada recoveco de su cuerpo como un inquilino no deseado. El mink leopardo llevaba apenas tres días en el reino desértico y ya entendía por qué los lugareños andaban con aquellos atuendos que en su inmensa mayoría consistían en túnicas de algodón blanco que les cubrían hasta los tobillos, a juego con sobrevestas largas ajustadas a las muñecas y turbantes con máscaras incorporadas para protegerse del viento cargado de arena que soplaba desde el desierto. Su propio pelaje, que de manera habitual o incluso en climas medianamente fríos como Drum o Roshwan se había revelado como una ligera ventaja natural, en Arabasta había devenido en una maldición bajo aquel cielo implacable.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El calor vibraba en el horizonte, distorsionando las dunas lejanas como si el propio desierto respirara. Kibai ajustó el cinturón que sostenía a Raimei a su costado, observando el trajín del puerto. Si bien había una considerable presencia del ejército real, aparte de la Marina, le había constado en sus primeros días en la isla que el movimiento general solía ocultar transacciones bajo mano mucho más habituales de lo que a uno le cabría esperar en un lugar aparentemente tan tranquilo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Soldado Kibai —</span> le saludó un marine al pasar junto a él, un tipo sin duda destinado en Anubarna desde hacía tiempo, como atestiguaba su piel bronceada y curtida por el sol. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Sigues husmeando por los muelles?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Sigo husmeando por los muelles —</span></span> confirmó Kibai, con una leve mueca a la vez que daba un trago a su cantimplora. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— La última vez que les llevé algo de comer a los del puesto de vigilancia decían que hay indicios de movimiento de contrabando en esta zona.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El marine se sacó la gorra para limpiar el sudor de su calva y soltó una risa seca mientras se apoyaba en la pared al lado del marine, cruzando los brazos con un suspiro de cansancio.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Contrabando de agua, más bien. Aquí nadie mueve nada que no sea arena y sed. Pero si quieres perder el tiempo, allá tú. La Marina paga igual.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai esperó a que el hombre se alejara, luego se permitió un suspiro que le hizo vibrar los bigotes. No, definitivamente no era agua lo que se estaba contrabandeando allí. El agua requería dos cosas, almacenaje y espacio. Dos cosas que para que resultase rentable eran tan voluminosas que nadie las traficaría sin un permiso y connivencia total de las autoridades. Pensando que su relativa poca estancia en la isla y su aspecto podrían darle alguna ventaja, el mink se apresuró hasta un puesto de ropa, adquirió por un precio bastante económico unas telas con las que cambiar su uniforme y volvió al Royal Quiver.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A pesar de que era su primera vez vistiendo aquel tipo de indumentaria, se las arregló bastante bien hasta que llegó a la parte del turbante. Maldita sea, aquella cosa era incapaz de sostenerse como era debido. Tras muchos intentos, y con la ayuda de sus avispas sosteniendo la tela en alto para que Kibai se la anudase, al fin consiguió colocarlo en su sitio. Tras eso, como precaución, dio una orden mental a sus insectos para que se guareciesen entre los pliegues de la tela en vez de regresar al interior de su cuerpo. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una vez salió de nuevo a cubierta, el mink notó inmediatamente la diferencia de sus ropas oficiales a lo que llevaba en aquel momento. El escaso aire que circulaba, incluso al lado del mar, pasaba fácilmente a través de la tela, refrescando su piel acalorada por el sol. Con alegría, Kibai descendió por la madera de la pasarela de nuevo hasta tierra, y tras cubrir su rostro con el pedazo de tela que colgaba a la derecha de su cabeza, emprendió camino.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se adentró en las calles de Nanohana, un laberinto de callejones empedrados y toldos de colores desvaídos que ofrecían la preciada sombra que los habitantes codiciaban en las horas de mayor calor. El bullicio comercial era constante: vendedores de especias, de tejidos, de baratijas de metal que brillaban falsamente bajo el sol y cestas cargadas de frutas procedentes de las zonas más fértiles de la isla. Para el mink, con su sentido tan agudizado del olfato, el olor a comino, a cuero sudado y a pescado seco se mezclaba en una atmósfera tan densa que un poco más y pensaba que podría llegar a masticarla de haber podido.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, tras deambular por varias de aquellas callejuelas con los ojos y los oídos abiertos, Kibai se detuvo frente a una taberna llamada El Oasis Verde.  El local poseía una fachada igual de blanca que todos los edificios de la ciudad, aunque desgastada y con evidente falta de una mano de pintura. A través de la puerta entreabierta se escapaba un rumor de voces y el tintineo de vasos que revelaban que incluso a aquellas horas el establecimiento tenía cierta actividad. Ladeando la cabeza, el mink decidió que era hora de cambiar de estrategia. Los archivos de la Marina en Nanohana que le habían permitido consultar eran escasos y redundantes, llenos de informes sobre bandidos menores y deudas de juego, cosa que ni por asomo era algo que despertase su interés, a menos que no hubiese nada más. Tras meditarlo durante un par de segundos, Kibai empujó la puerta y entró.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El interior era más fresco, aunque solo relativamente. La penumbra era acogedora, salpicada por la luz de unas cuantas lámparas de aceite que colgaban del techo de madera. Kibai se dirigió a la barra, donde un hombre de rostro arrugado y dientes manchados por el tabaco lo miró con curiosidad nada disimulada. El mink resistió la tentación de poner los ojos en blanco. Incluso en el Grand Line, dónde encontrar a gente de casi cualquier especie era relativamente habitual, ver a uno de los suyos en una taberna de Nanohana no era algo que seguramente pasase todos los días.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Un vaso de agua, por favor —</span></span> pidió Kibai, deslizando una moneda sobre la madera.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El tabernero le sirvió sin preguntar, y Kibai bebió a sorbos lentos, sintiendo el líquido tibio bajar por su garganta reseca. Mientras tanto, sus orejas felinas, móviles y atentas, exploraban el rumor de la sala. Los dos hombres que tenía a su derecha comentaban con un cierto grado de frustración la escasez de las cosechas anuales, mientras que en la mesa a su espalda un grupo de mercaderes discutía alrededor de una jarra que olía a licor incluso desde dónde se encontraba Kibai acerca de la última subida de impuestos que había anunciado el rey. Por otro lado, en la esquina más cercana a la puerta, un fulano trataba de justificarse ante su mujer, que le reprochaba que había perdido un camello en una apuesta. En resumen, nada útil. Tras pedir un segundo vaso, Kibai deambuló por la zona de las mesas fingiendo buscar un lugar para sentarse, hasta que una voz ronca, procedente de una mesa al fondo, dijo algo que hizo que sus orejas se tensaran.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"—...y dicen que los que partieron a encontrar la condenada tumba nunca volvieron. Dicen no se que de una maldición, pero os aseguro que los vivos tienen mucho más que ver que los muertos en este asunto."</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai giró la cabeza con lentitud, como si el movimiento fuera casual. La voz provenía de un hombre de rostro de piel cetrina y ropa de viaje, sentado con otros dos individuos de aspecto igualmente rudo. Parecían cazadores de tesoros, o quizás simples saqueadores de tumbas. En Arabasta, la diferencia solía ser cuestión de suerte.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— La Cámara del Sol — </span>repitió uno de sus acompañantes, con un dejo de incredulidad. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Todavía crees en esas historias? Eso no es más que un cuento de viejas para entretener a los niños y enseñarles a no adentrarse solos en el desierto.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Cuento de viejas, dice… —</span> escupió el primero, con desdén. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— El abuelo de mi abuelo ayudó a construirla, lo sabías? Él siempre dijo que dentro había una gran cantidad de tesoros, pero que eran simples distracciones. Lo más valioso era una vasija enorme de barro, grande que un hombre cabría dentro. Que la miel que guardaba brillaba como si tuviera fuego dentro. Y que quien la probaba adquiría ciertas capacidades por encima de lo normal. Mi abuelo me contó como su abuelo había guardado un poco de aquella miel y la había tomado antes de mover un montón de piedras un día que estaban construyendo un cercado para el ganado. El viejo apenas siquiera sudaba cuando terminaron.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los otros dos rieron, pero Kibai no. Sus ojos verdes, fijos en la mesa, captaron cada palabra y las almacenaron como un tesoro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Vaya, que curioso… —</span></span> </span>murmuró para sí. El enjambre en su pecho vibraba ahora con más intensidad, como si también ellas hubieran entendido que aquello podía resultar en algo interesante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se levantó lentamente, dejando el vaso ya vacío encima del taburete donde se había sentado, y se acercó a la mesa de los saqueadores. Al hacerlo, la luz de una lámpara bailó sobre su pelaje moteado, proyectando sombras danzantes en las paredes. Los tres hombres levantaron la vista, y sus expresiones pasaron de la sorpresa al recelo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Disculpad que me entrometa — </span></span>dijo Kibai, con una voz suave pero firme, una voz que había aprendido a usar en los interrogatorios. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Pero he oído que mencionabais una cámara. ¿La Cámara del Sol? Me gustaría escuchar más de ella, si es posible.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El hombre de la voz ronca lo midió con la mirada. Sus ojos se posaron en el sable de Kibai, en su atuendo que no podía ocultar su fuerte constitución, y finalmente en sus ojos verdes, que le devolvían la mirada sin titubear.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y tú quién eres, amigo? —</span>preguntó con recelo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Un mink que se ha vuelto arqueólogo?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Solamente soy alguien curioso. — </span></span>respondió Kibai, sin inmutarse.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Lo cierto es que me encantan este tipo de historias sobre el pasado. Y a diferencia de tu audiencia actual, yo si creo que lo que estabas contando merece bastante la pena escucharlo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hubo un silencio tenso. Luego, el hombre soltó una risa grave.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Siéntate, mink. Te contaré lo que sé, aunque no sé si te servirá de algo más que para perder el tiempo. Pero te aviso, te costará unas cuantas rondas, la historia que vas a oír no es precisamente corta.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se sentó, y durante la hora siguiente escuchó la leyenda que se había transmitido a nivel familiar de generación en generación, acerca de un encargo de la familia real a los mejores artesanos del reino la construcción de una cámara en mitad del desierto de Arabasta. No para albergar su cuerpo, sino para proteger un tesoro que consideraba demasiado peligroso para el mundo: una vasija de miel que había llegado a sus manos supuestamente como ofrenda de los dioses, y que su pueblo no estaba preparado para entender ni usar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El tesoro biológico, como lo llamaba la leyenda, había sido ocultado en lo más profundo de la cámara, custodiado por un guardián que el rey había criado desde su nacimiento. La entrada había sido sellada, las coordenadas borradas de los mapas oficiales, y solo los más audaces o los más desesperados intentaban aún encontrarla. La mayoría no volvía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Esa zona es una condenada trampa mortal, te lo aseguro. —</span>dijo el hombre con la boca ya algo pastosa mientras terminaba su cierto vaso de licor. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— No hay nada, ni rutas comerciales, ni oasis, ni pozos ocultos para pastores. Solo arena, roca, y algo más de arena después. Podrías vagar días enteros por allí sin ver ni un asomo de verde o de civilización.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai escuchó todo sin interrumpir, sus dedos tamborileando suavemente sobre la mesa. Cuando el hombre terminó, el mink asintió.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Y las coordenadas? — </span></span>preguntó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El hombre rió de nuevo, pero esta vez con un tono diferente, casi respetuoso.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No tengo coordenadas, amigo. Nadie las tiene. Pero hay un viejo en Alubarna, un bibliotecario que dicen que era el archivero del palacio antes de quedarse prácticamente ciego, que sabe más que nadie. Si alguien puede decirte dónde buscar, es él. Se llama Basim. Pero te advierto: no habla con cualquier extraño. Tendrás que ganártelo.</span><br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se levantó, dejando otra moneda sobre la mesa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Gracias por la información. Tomaos la última ronda a mi cuenta. Deseadme suerte.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los tres hombres intercambiaron miradas que decían este tipo está loco, pero ninguno dijo nada en voz alta. Kibai salió de la taberna y el sol lo golpeó de nuevo, pero esta vez no lo sintió como un castigo, sino como un aliciente para lo que tenía por delante. El enjambre de avispas en su pecho zumbaba con entusiasmo. Había encontrado una dirección. Ahora solo necesitaba un camino.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y un nombre: Basim, el antiguo bibliotecario de Alubarna.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al atardecer, Kibai tomó un camello prestado de los establos de la Marina y se adentró en el desierto, dejando atrás Nanohana visitando sus nuevas ropas  y sus ojos verdes fijos en el horizonte, donde la capital de arabasta le aguardaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El viaje desde Nanohana hasta Alubarna fue una lección de humildad para Kibai que el desierto le impartió sin ningún tipo de piedad. Kibai se felicitó una vez más por haber cambiado su uniforme blanco por las prendas que los lugareños consideraban sensatas. Su pelaje moteado quedaba oculto bajo las capas de tela de algodón, y por primera vez en días, el sol no perforaba su piel como una aguja. El camello que le habían dejado en el puesto de vigilancia, una bestia de mirada impasible y color marrón claro, avanzaba a un ritmo pausado pero constante, moviendo sus patas largas sobre la arena con su característico vaivén.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai, en cambio, se balanceaba con torpeza sobre el animal, sujetando las riendas con una mano mientras la otra descansaba sobre el pomo de Raimei, que llevaba envuelto en trapos para disimular su filo y evitar que el metal recalentado por el sol le quemara la piel al desenvainarla. A pesar de que no creía necesitarla de momento, no se habría desprendido de la espada por ninguna razón, y llevarla oculta bajo la túnica le daba una ventaja que ningún adversario esperaría. Los minutos se alargaban como chicles bajo aquel cielo inclemente, y las dunas se sucedían unas a otras, solamente intercaladas con algunas formaciones de roca viva, conformando un paisaje que parecía diseñado para desorientar a cualquier viajero que se adentrase en él.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La capital apareció en el horizonte como un espejismo que poco a poco iba convirtiéndose en algo tangible. Alubarna no era como Nanohana. Mientras que esta era un puerto bullicioso, un cruce de caminos para comerciantes y marineros. Alubarna era una ciudad de piedra blanca. Las murallas altas, construidas con bloques de caliza pulida por los vientos, reflejaban la luz del sol de manera tan intensa que Kibai tuvo que entornar los ojos para no quedar cegado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entró por una de las puertas laterales, donde los guardias reales, hombres de rostro severo y lanzas en ristre, lo examinaron con la desconfianza profesional de quienes han aprendido a no fiarse de los forasteros. Sin embargo, la túnica y el turbante le daban un aire de viajero más que de amenaza, y tras un breve interrogatorio sobre su procedencia y propósito, lo dejaron pasar. Kibai mencionó que era un estudioso de las antigüedades del reino, interesado en los registros históricos de la dinastía real. Los guardias se encogieron de hombros. En Alubarna, los eruditos eran bastante comunes, y muchos viajeros acostumbraban a acudir a los archivistas, que tenían fama de recibir a todo aquel que demostrara un interés genuino por el pasado. Aunque, a diferencia de la mayoría, por lo que Kibai habí escuchado de aquel hombre en Nanohara, Basim no iba a ser algo tan sencillo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El interior de la ciudad era un laberinto de callejuelas sombreadas por toldos de lino, balcones de madera tallada y fuentes de piedra de las que manaba agua fresca con un murmullo constante. Kibai se detuvo en una de ellas para llenar de nuevo su cantimplora, totalmente vacía tras su viaje por el desierto, y mojarse el borde del turbante, sintiendo el alivio momentáneo del agua sobre su frente. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Preguntó por el antiguo archivista de la biblioteca real a varios transeúntes, y todos le señalaron en direcciones ligeramente diferentes. Finalmente, una anciana que vendía dátiles en una esquina le dio la indicación precisa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— Sigue la calle de los escribas hasta la plaza de los cedros, luego gira a la izquierda y busca la puerta de bronce con el símbolo de un ojo. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai la agradeció con una moneda y un gesto de cabeza, y se puso en marcha.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La calle de los escribas era una vía estrecha flanqueada por talleres donde hombres y mujeres copiaban manuscritos a mano, trazando caracteres con una precisión milimétrica que sorprendió al propio Kibai. No había imprentas en Arabasta, o al menos no en aquel barrio. El saber se transmitía como se había hecho durante siglos: con tinta, pergamino y paciencia. Kibai sintió un profundo respeto  por aquellos oficios, y por un momento se preguntó si en un futuro podría ampliar sus conocimientos en las materias del saber. Era algo que mal que bien, siempre había llamado su atención pero nunca había podido ponerse realmente a desarrollar de la manera adecuada.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La puerta de bronce apareció ante él tras doblar una esquina que daba a un callejón sin salida. Era alta, de dos hojas, y en su centro lucía un ojo tallado en relieve, rodeado de símbolos que Kibai no supo descifrar. La superficie estaba cubierta de una pátina verde que atestiguaba su antigüedad, pero los goznes estaban bien engrasados, y la puerta cedió sin resistencia cuando la empujó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El interior de la estancia era un espacio con una iluminación suave pero uniforme, ideal tanto para la lectura como para la escritura. La luz entraba a través de claraboyas de alabastro, proyectando manchas doradas sobre las estanterías de cedro que se alzaban hasta el techo, cargadas de pergaminos enrollados, libros encuadernados en piel y tablillas de arcilla con inscripciones cuneiformes. El olor a papel viejo, a tinta seca y a madera envejecida envolvía a Kibai, y sus bigotes vibraron con satisfacción.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un anciano apareció entre las sombras, moviéndose con la lentitud de quien ha pasado décadas entre aquellos estantes y ha perdido la noción del tiempo exterior. Vestía una túnica sencilla de color beige, una barba canosa que le llegaba al pecho y unos ojos de un azul pálido que parecían ver más allá de lo que tenían delante. No llevaba gafas, pero sus dedos, manchados de tinta, se posaron sobre un libro cercano con una familiaridad que solo da la costumbre.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—El ojo de la sabiduría siempre está abierto —dijo el anciano, con una voz cascada, como si no estuviese demasiado habituado a usarla.— Pero no todo el que entra por esa puerta sabe usarlo. ¿Qué buscas, joven viajero?</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se inclinó ligeramente, un gesto de respeto que no era reverencia, pero se acercaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—Busco a Basim —dijo. — Un bibliotecario que, según me han dicho, conoce los secretos que el desierto esconde bajo la arena. Necesito su ayuda para encontrar un lugar. Una tumba antigua. La llaman la Cámara del Sol.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los ojos azules del anciano parpadearon con lentitud, y por un momento, Kibai temió haber dicho algo incorrecto. Pero luego el hombre sonrió, mostrando una hilera de dientes amarillentos y gastados.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—Basim soy yo. Y la Cámara del Sol es un nombre que no he oído en boca de un forastero desde hace más de veinte años. Siéntate, muchacho. Esto va a llevar tiempo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se sentó en un taburete de madera, y Basim se acomodó frente a él en una silla más alta, como un maestro dispuesto a evaluar a su alumno. El bibliotecario lo examinó sin prisa, con sus dedos tamborileando sobre la cubierta de un libro que había tomado de la estantería más cercana.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—Dime —comenzó Basim. — ¿Por qué un mink que se viste como lugareño pero se mueve como un soldado busca una tumba que la mayoría cree que es una leyenda? ¿Y por qué crees que yo, que he pasado mi vida entre estos pergaminos, voy a ayudarte a encontrar algo que la casa real en su momento ordenó ocultar?</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai sostuvo la mirada del anciano sin inmutarse. Sabía que aquella pregunta era una prueba, que Basim no daría nada sin antes asegurarse de que el que preguntaba merecía la respuesta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—Porque el saber que no se comparte antes o después acabará perdiéndose en el tiempo — respondió. — Porque si esa cámara contiene lo que creo que contiene, hay personas que lo merecen más que los saqueadores que dejarán el lugar vacío si yo no llego antes. Y porque usted, Basim, no habría conservado esos registros durante décadas si no esperara que alguien llegara en algún a preguntar por ellos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El anciano soltó una risa que resonó entre las estanterías.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— Astuto. Y algo imprudente. Pero me gusta tu respuesta. Muy bien, joven mink. Te mostraré lo que sé. Pero ten en cuenta que el desierto no perdonará tus errores, y que no me responsabilizaré de tu destino.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim se levantó con una agilidad que desmentía su edad y se internó en las profundidades de la biblioteca, moviéndose entre los estantes con una soltura que delataba los muchos años que había pasado entre aquellas paredes.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mesa donde el anciano extendió los documentos era una pieza maciza de madera de ébano, tan vieja que las vetas se habían oscurecido hasta casi confundirse con el resto de la pieza. Sobre ella, el viejo archivista colocó un mapa desplegado, varios pergaminos en rollo y un cuaderno de tapas de cuero que tenían toda la pinta de haber sobrevivido a varios incendios y al menos un diluvio.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— La Cámara del Sol — </span>comenzó Basim, señalando un punto en el mapa que no tenía nombre, solo una marca de tinta desvaída. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— No ha quedado registrada en ningún mapa oficial. Nunca lo ha estado. Los cartógrafos del reino recibieron órdenes estrictas de omitirla después de que el rey que la mandó construir muriera. Pero los registros de la construcción sí se conservaron, porque el rey quería que la historia de su gesta perdurara, aunque no supieran dónde encontrar el lugar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se inclinó sobre el mapa, con sus ojos verdes recorriendo las líneas que trazaban el desierto occidental, una zona que, como le habían dicho en la taberna de Nanohara, la mayoría de los viajeros evitaban por su aridez extrema y la falta de puntos de agua.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Qué contenía la tumba? —</span></span>preguntó, aunque ya sospechaba parte de la respuesta. Quería oírlo de labios de Basim.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El anciano desarrolló uno de los pergaminos con cuidado, revelando una ilustración que representaba una vasija de barro coronada por un sello de cera, rodeada de jeroglíficos pintados en un tono dorado desvaído.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Una ofrenda —</span></span> explicó Basim, con la voz cargada de un respeto casi reverencial. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Los antiguos reyes de Arabasta creían que ciertos alimentos conferían la capacidad de superar los límetes del cuerpo humano. Que podían elevar a quien los consumiera más cerca de los dioses. Esta ofrenda era miel. Pero no una miel cualquiera.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Explícate mejor —</span></span> inquirió Kibai, recordando las palabras del hombre en la taberna.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim levantó una ceja, impresionado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Veo que he captado tu interés. En esta isla hay una raza de abejas que vivían en el subsuelo del desierto, alimentándose de las raíces de plantas que solo crecen en los oasis más profundos. Esas abejas produjeron una miel que los antiguos llamaban el oro del sol. Se usaba exclusivamente en los rituales funerarios, y solo los sacerdotes de más alto rango conocían su origen.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai sintió que su corazón latía con más fuerza. Las avispas que aún llevaba adheridas a su pecho permanecían en silencio, pero él notaba que algo se agitaba en el fondo de su pecho, como si las avispas también percibieran que estaban cerca de algo importante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Y qué hacía exactamente esa miel? —</span></span> preguntó, aunque temía que la respuesta fuera demasiado increíble para ser cierta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim apoyó las manos sobre la mesa y lo miró con aquellos ojos de un azul pálido que parecían brillar en la penumbra.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">— Hay textos que hablan de soldados que, tras beber una gota de ella, podían correr más rápido que el viento y resistir el filo de una espada. Sacerdotes que la usaban para mantenerse despiertos durante días mientras realizaban rituales. E incluso algunos que afirman que una cucharada de esta miel podía expandir la conciencia fuera de su cuerpo y engrandecer el espíritu. ¿Es cierto? No lo sé. Pero los reyes creían que sí. Y por eso la ocultaron. Porque temían que, en manos equivocadas, ese poder se convirtiera en una maldición.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se quedó en silencio, procesando la información. Había visto muchas sustancias tanto en Drum como en Little Garden, pero aquella miel era otra cosa. Era el potencial de ir más allá, de superar los límites que su propia naturaleza le imponía. Y en un mundo donde se iba a enfrentar a piratas que podían partir montañas, cualquier ventaja era una que no podía permitirse despreciar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Basim, dónde está la tumba? — </span></span>preguntó, clavando su mirada en el anciano.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim extendió el mapa sobre la mesa y señaló una zona al oeste de Alubarna, una región que el propio mapa reflejaba vacía de cualquier tipo de tipografía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Aquí. Pero no es un punto fijo. En el desierto los mapas suelen cambiar. Los textos que tenemos describen coordenadas estelares, no geográficas. Los constructores usaron las estrellas para situar la entrada, no los accidentes del terreno.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El bibliotecario sacó otro pergamino, este más pequeño y más viejo, con los bordes tan frágiles que parecía que se desharía al tocarlo. En él había dibujos de constelaciones y símbolos que Kibai no reconocía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cuando el sol se pone durante el invierno — </span>leyó Basim, traduciendo el texto mientras lo señalaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— su sombra señala el lugar donde la tierra se abre. Eso es lo que hay que buscar. Un alineamiento. La entrada solo es visible en un momento concreto del año.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai hizo cálculos en su cabeza. Podría llegar a tiempo para el atardecer en un día o dos.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Me prestas esto? —</span></span> preguntó, señalando el mapa y los pergaminos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim lo miró durante un largo momento, evaluando su petición. Luego, con un suspiro que parecía pesar décadas, asintió.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tómalos. Pero necesito que los devuelvas cuando termines. Estos documentos han sobrevivido a más guerras de las que yo he visto, y no pienso dejar que se pierdan porque un marine con ínfulas de arqueólogo se olvide de ellos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai enrolló los pergaminos con cuidado y los guardó en una bolsa de cuero que llevaba al costado. Se levantó, y por un momento sus ojos se encontraron con los de Basim.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Gracias —</span></span> dijo, y la palabra era sincera, sin la formalidad que solía usar con sus superiores en la Marina.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim asintió, una sonrisa cansada en el rostro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Cuídate, joven mink. El desierto no perdona a los que se confían. Y recuerda: lo que buscas es más que un tesoro. Es un legado. No lo mancilles.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai salió de la biblioteca con el sol ya declinando, tiñendo las calles de Alubarna de un tono anaranjado que parecía quemar la piedra blanca. Se detuvo en la plaza de los cedros y, por un momento, cerró los ojos. En su morral sentía el peso de los pergaminos contra su costado junto con el peso de la promesa que acababa de hacer. Era el momento de recopilar provisiones y disponer la ruta hacia el desierto</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La salida de Alubarna se produjo al amanecer del día siguiente, cuando el sol apenas asomaba por el horizonte como una rodaja de fuego que prometía inundar todo con el calor abrasador. Kibai había pasado la noche en una posada modesta de la ciudad, repasando los pergaminos de Basim hasta que sus ojos se cansaron de estudiar y memorizar las constelaciones y los símbolos, y había decidido que no podía esperar más. Tenía dos días para llegar a las tierras del oeste, y aunque el mapa no indicaba distancias exactas, el instinto del mink le decía que el tiempo sería justo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El camello que lo había traído desde Nanohara, lo esperaba pacientemente fuera de la posada, bebiendo agua de un barreño con la calma que había caracterizado a la bestia desde que la había montado por primera vez en el puesto de vigilancia de la Marina. Kibai no le había puesto nombre, aunque aquella bestia parecía moverse con una determinación que no dependía de las órdenes de su jinete. Sobre su lomo, el marine había colocado dos odres de agua, raciones de pan de doble horneado y fruta seca, un sextante para localizar la posición de las estrellas, y los pergaminos envueltos en una tela de hule para protegerlos de la arena. Su túnica y su sobrevesta le protegían del viento matutino, y el turbante le cubría el rostro hasta los ojos, dejando solo sus pupilas verdes como dos puntos de atención en medio del océano de arena.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El primer día fue un ejercicio de resistencia que Kibai no había anticipado en toda su crudeza. El desierto abierto no era como las cercanías de Nanohana ni como los caminos que llevaban a Alubarna. Allí no había puntos de referencia, ni árboles resecos, ni ruinas de antiguas construcciones que sirvieran de guía. Solo dunas, montañas de roca pelada y más dunas, ondulándose hacia el infinito como olas petrificadas de un mar de color dorado. La arena era fina y traicionera, y cada paso del camello se hundía en ella con un suave susurro. Por fortuna, aquel animal estaba mucho mejor adaptado que el propio mink, y condujo a su jinete en su ruta hacia el centro del desierto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai había aprendido a leer el sol, a orientarse por su posición, y el sextante le daba una confirmación que su instinto felino ya le había adelantado: iban hacia el oeste. Pero el calor era un enemigo que no podía engañar ni sortear. A media mañana, cuando el sol alcanzó su punto más alto, la temperatura se volvió asfixiante. El aire vibraba sobre la arena, distorsionando el horizonte, y el pelaje moteado que asomaba bajo la túnica estaba empapado de sudor que se secaba en segundos, dejando una costra de sal que le picaba en la piel.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink bebía agua de su cantimplora con mesura, un sorbo cada hora, sintiendo el líquido tibio recorrer su garganta como un regalo que sabía que no podía malgastar. Su camello, parecía no necesitar ni la mitad de lo que él consumía, y esa resistencia silenciosa le inspiraba un respeto que no había sentido por demasiados animales antes.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue al caer la tarde cuando el primer peligro se materializó en el horizonte.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al principio pareció un espejismo, una mancha que se movía entre las dunas con una velocidad que no era natural. Kibai entrecerró los ojos, y sus pupilas felinas se contrajeron para enfocar la distancia. No era un espejismo. Era un grupo de jinetes, siete u ocho, que avanzaban en línea recta hacia su posición. Sus monturas no eran camellos; eran reptiles de escamas pardas, lagartos gigantes que se desplazaban sobre la arena con la agilidad de serpientes, dejando tras de sí surcos que la brisa borraba en segundos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Forajidos —</span></span> murmuró Kibai para sí, y su mano descendió instintivamente hacia el pomo de Raimei, que descansaba envuelta en trapos a su costado. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— O cazadores de viajeros extraviados.— </span></span>Fuese como fuese, aquellos desgraciadso habían tenido mala suerte. <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No había escapatoria posible en terreno abierto. Los lagartos eran más rápidos que el camello, y la distancia se cerraba con cada segundo. Kibai calculó sus opciones mientras el grupo se aproximaba, y decidió que la mejor estrategia era la que menos esperaban: no huir. Detuvo a su montura con una presión suave en las riendas, desmontó con un movimiento ágil, y se plantó en la arena con las piernas ligeramente separadas, esperando.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los jinetes llegaron en un torbellino de polvo y escamas. Eran hombres de rostros curtidos por el sol, vestidos con harapos y armaduras de cuero remendado, y sus ojos brillaban con la codicia de quien ha visto una presa fácil. Su líder, un tipo de mandíbula cuadrada y un turbante negro con manchas de sangre seca, detuvo su lagarto a pocos metros de Kibai y lo miró de arriba abajo con desprecio.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Forastero. Veo que te has perdido en tu camino. Has cometido el error de cruzar nuestras tierras sin pagar el peaje. El camello y la bolsa, y quizá te dejemos ir con vida.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai no se movió. Sus ojos verdes recorrieron al grupo, evaluando distancias, posiciones, armas. El líder llevaba un machete cruzado en la cintura. Otros dos, arcos. El resto, cuchillos y lanzas. Nada que no pudiera manejar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—No llevo nada de de excesivo valor —</span></span>respondió, procurando mantener un tono calmado mientras pasaba la mirada de uno a otro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Solo agua y provisiones para un viaje por el desierto.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La risa del líder fue un sonido áspero y desagradable.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces morirás con el estómago vacío. Pero no te preocupes. Tus ropas también nos servirán para algo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El hombre desmontó con un salto y avanzó hacia Kibai, el machete en alto, confiado en que el viajero solitario se rendiría sin ofrecer resistencia. No había visto a su presa moverse. No había notado la forma en que los dedos de Kibai se envolvían alrededor del pomo de Raimei, ni la tensión en sus hombros, ni el brillo de sus ojos que no era de miedo, sino de evaluación.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando el líder estuvo a tres pasos, Kibai actuó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El movimiento fue rápido, un destello de chispas azules y acero que el ojo humano apenas pudo seguir. Raimei salió de su envoltura con un silbido metálico, y su hoja recta describió un arco que detuvo el golpe del machete a medio camino. El impacto resonó en el silencio del desierto, y el líder retrocedió un paso, sorprendido por la velocidad de su oponente.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Vaya, parece que lo vas a poner difícil —</span> escupió. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Chicos, a por él!</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El combate duró menos de dos minutos. El líder cayó de rodillas con el machete volando a varios metros, agarrando su muñeca seccionada por un golpe seco de la hoja de Raimei. Otros dos jinetes intentaron atacar, y Kibai los esquivó con un giro en el aire antes de lanzar sendos golpes que les abrieron las gargantas y dieron con sus huesos en la arena. Los demás, al ver cómo su líder y sus compañeros caían ante un solo rival, comenzaron a vacilar. Y cuando Kibai los miró con aquellos ojos verdes que no parpadeaban, decidieron que el peaje no valía la pena.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Retirada! —</span> gritó uno de ellos, y los lagartos giraron en la arena, llevándose a sus jinetes de vuelta al horizonte, polvo y vergüenza.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se quedó solo con el camello y los cuerpos de tres forajidos que gemían en el suelo. Recogió a Raimei, la limpió con un paño y la envolvió de nuevo. El sol se estaba poniendo, y el desierto adquiría tonalidades de naranja y púrpura que parecían sacadas de un sueño.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tenemos que seguir —</span>dijo a su montura, subiendo de nuevo a su grupa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Nos queda un día y una noche antes de que el equinoccio nos alcance.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai sabía que el desierto se enfriaba al caer el sol, pero no había imaginado hasta qué punto. Cuando la última luz se desvaneció, la temperatura descendió como una losa de hielo, y el viento nocturno se coló por cada pliegue de su túnica, mordiendo su pelaje con una intensidad que le hizo recordar las noches en Roshwan y Drum, cuando el frío de las ventiscas invernales se le filtraba hasta los huesos. Aquello era diferente. El frío del desierto era seco, cortante, más como una ausencia de calor que un calado húmedo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin embargo, el descanso fue breve. Al amanecer del segundo día, el sol volvió a levantarse con la misma furia del día anterior, y Kibai se despertó con la boca seca y el cuerpo dolorido por la arena. Había dormido solo unas horas, y su mente estaba nublada por el cansancio y la deshidratación incipiente. Revisó sus odres: le quedaba agua para medio día, tal vez un poco más si la racionaba con severidad. Las provisiones también menguaban, aunque el hambre era una preocupación secundaria.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bien, amigo mío. —</span> dijo, mientras montaba el camello. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Hoy encontramos la entrada o nos convertimos en parte del paisaje.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El segundo día fue más duro que el primero. La fatiga acumulada y la sed constante empezaban a pasar factura, y Kibai sintió que su mente jugaba trucos con él. Los espejismos aparecían a su alrededor como fantasmas, lagunas cristalinas que se desvanecían al acercarse, palmeras que no existían o sombras de ciudades que nunca habían estado allí. En un momento, creyó ver una figura humana al borde de una duna, una sombra sin rostro que lo observaba en silencio. Quiso fijarse más atentamente, pero apenas con tres parpadeos la figura había desaparecido.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink se detuvo, frotándose los ojos, y recordó las advertencias de los viajeros: la deshidratación traía visiones, y las visiones en el desierto podían llevar a la locura o a la muerte. Respiró hondo, bebió un sorbo de agua más de lo que le correspondía, y decidió que necesitaba un punto de referencia.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recordando los pergaminos que Basim le había prestado, los desplegó sobre las rodillas, e intentó compaginar las constelaciones dibujadas con la posición real del sol. Estaba cerca. Las coordenadas que había deducido no podían estar tan lejos. Pero el desierto se extendía ante él sin mostrar ni una grieta, ni una roca, ni ninguna señal de que hubiera algo oculto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mediodía llegó y pasó, y Kibai comenzó a temer que hubiera fallado. Quizá los cálculos eran erróneos. Quizá Basim se había equivocado. Quizá la Cámara del Sol era realmente tan solo una leyenda, un mito que los antiguos reyes habían creado para engañar a los saqueadores. El enjambre de avispas en su pecho permanecía aletargado por el calor, y por primera vez en mucho tiempo, Kibai se sintió solo, completamente solo, en medio de un desierto que no le daría ningún tipo de concesión.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Su montura en un momento detuvo su camino. A pesar de los intentos del mink por intentar que siguiese caminando, el camello simplemente se plantó en la arena y se negó a avanzar. Kibai tiró de las riendas, intentando forzarlo, pero la bestia se mantuvo firme, sus grandes ojos oscuros fijos en un punto del horizonte.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink siguió su mirada. Al principio no vio nada. Solo arena, viento, y el sol que comenzaba a descender, tiñendo el cielo de naranja. Pero luego, mientras observaba, una sombra se alargó sobre la duna que tenían al este, y la luz del atardecer se proyectó de una manera que distorsionó la perspectiva. Lo que había parecido una duna era, en realidad, una estructura semienterrada, apenas perceptible, cuyas líneas rectas no se correspondían con la naturaleza orgánica de las dunas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La Cámara del Sol. Tenía que serlo. Kibai sintió que su corazón daba un vuelco. El camello no se había equivocado. Había llegado justo a tiempo, justo al atardecer del segundo día, cuando el sol se alineaba con la entrada de la tumba y la revelaba al mundo, aunque solo durante unos instantes.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Desmontó lentamente, con los músculos temblorosos por el cansancio y la emoción. Se acercó a la estructura, y al hacerlo, comprendió que lo que había visto era solo la punta de un iceberg de arena y piedra. La entrada era una abertura baja, apenas un metro de altura, flanqueada por pilares de arenisca cubiertos de jeroglíficos que el tiempo había erosionado. El alineamiento del sol proyectaba una línea de luz que penetraba en el interior, iluminando la oscuridad como un dedo que señalaba el camino.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se arrodilló frente a la entrada, estudiando el entorno con calma antes de avanzar. Había localizado la zona que estaba buscando, pero ahora aún quedaba entrar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ató a su montura a un pilar derruido que asomaba entre la arena, le dejó un odre de agua y un poco de fruta seca, y se aseguró de que la bestia estuviera a salvo. Luego, con Raimei al costado y los pergaminos en la bolsa, Kibai se agachó y se deslizó hacia el interior de la Cámara del Sol, conteniendo el aliento y notando como la expectación le llenaba el pecho.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La transición del exterior de la Cámara al interior fue tan abrupta que Kibai sintió que había cruzado un umbral que separaba dos mundos completamente diferentes. La luz del atardecer, que segundos antes lo había envuelto en su cálido resplandor, se desvaneció como un suspiro, y la oscuridad lo engulló con una casi palpable. Su respiración, amplificada por el silencio absoluto, resonó en sus oídos como un fuelle de una fundición.Por suerte, la visión del mink leopardo estaba perfectamente adaptada a la oscuridad, y no tardó en distingu.r sin problemas las formas del lugar en el que se encontraba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A su alrededor se erigía un túnel estrecho, apenas lo suficiente para que pudiera pasar en cuclillas. La roca, áspera y fría al tacto, estaba cubierta de una capa de polvo que debía tener siglos de antigüedad. El aire que respiraba era denso, bastante viciado, con un olor a tierra húmeda y a algo más, algo que no podía identificar pero que su instinto felino registraba sin lugar a dudas como una advertencia. Los símbolos que adornaban las paredes se correspondían con los que el viejo Basim le había mostrado en sus grabados, pintados con una precisión y una dedicación experta. Kibai habría querido detenerse a estudiarlos, pero sabía que el tiempo era un lujo que no podía permitirse. Debía aprovechar la noche para regresar hacia Alubarna, porque el agua que le quedaba no sería suficiente para dos días de viaje a pleno sol.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink avanzó con cautela, tanteando el suelo con los dedos de sus pies antes de apoyar todo el peso, atento a cualquier cambio en la textura que pudiera indicar una trampa. Sus sentidos, agudizados por la tensión, registraban cada detalle: el susurro de la arena que caía desde el techo, el eco lejano de una gota de agua que se filtraba entre las grietas condensando la poca humedad del ambiente, incluso el latido de su propio corazón.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El pasadizo se curvó ligeramente a la izquierda, y luego a la derecha, como si los constructores hubieran querido desorientar a cualquier intruso que no conociera el camino. Kibai no tardó pese a sus empeños en perder la noción del tiempo. Podían haber pasado minutos u horas. Lo único que sabía era que el aire se volvía más frío y más pesado a medida que descendía, y que el olor a tierra húmeda se intensificaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue cuando el túnel se abrió en una pequeña cámara que el primer obstáculo se hizo evidente. La estancia, de unos cinco metros de diámetro, estaba iluminada por una luz tenue que se filtraba desde alguna rendija invisible en el techo, y el suelo presentaba una serie de losas de piedra que formaban un patrón irregular. Algunas estaban ligeramente levantadas, otras hundidas, y entre ellas se distinguían las marcas de antiguas pisadas que se detenían en el borde, como si quienes las habían dejado hubieran decidido no continuar más allá de aquel punto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se detuvo y observó con atención la estancia. Su experiencia como explorador le había enseñado a reconocer las trampas, y aquel patrón no parecía en absoluto meramente decorativo. Las losas que estaban hundidas probablemente activaban mecanismos; las levantadas, quizá eran las seguras. O puede que al revés. No había manera de saberlo sin hacer una prueba, y la prueba podía ser letal.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sacando una piedra pequeña que llevaba en la bolsa y la lanzó sobre una de las losas hundidas. El sonido del impacto fue seco, seguido de un crujido metálico que se originó en la pared derecha. Una docena de flechas, cortas y de punta envenenada, salió disparada desde unos orificios ocultos, atravesando el espacio donde Kibai habría estado si hubiera pisado aquella losa. Los proyectiles se incrustaron en la pared opuesta con un golpe sordo que hizo vibrar el suelo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink asintió lentamente, confirmando sus sospechas. Luego, poco a poco,  comenzó a trazar una ruta que fuese segura. Sus ojos verdes recorrían el patrón, memorizando la posición de cada losa, calculando las distancias a recorrer y movimientos que realizar. No había tiempo para errores. Si activaba una trampa en una cámara tan pequeña, no tendría demasiado espacio para esquivar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Activando el Electro, Kibai se movió como una centella, saltando sobre las losas que consideraba seguras con la precisión acostumbrada. El suelo crujió bajo sus pies en varias ocasiones, pero cada vez, una inspección rápida le confirmó que no había activado ningún mecanismo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al llegar al otro lado, Kibai se permitió un suspiro de alivio. Volviéndose para mirar atrás, contempló las losas que había cruzado, y sintió un respeto renovado por los constructores de la tumba. Habia no solo que ser muy hábil para hacer todo aquello pero también era necesario tener bastante mala idea.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Continuó avanzando, y el túnel se fue ensanchando gradualmente hasta convertirse en un corredor de proporciones más amplias. Las paredes ya no eran de roca desnuda, sino de piedra tallada, y los jeroglíficos se volvían más elaborados y detallados. En algunos puntos, la piedra había sido pintada con pigmentos que aún conservaban parte de su color: tonos rojos, ocres, turquesa, y dorados que brillaban bajo la luz de las antorchas que ahora comenzaban a aparecer en las paredes, alimentadas por un aceite que ardía con una llama tenue pero constante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El corredor lo llevó a una nueva cámara, esta vez más grande que la anterior. Era una sala rectangular de unos diez metros de largo por seis de ancho, con un techo abovedado que se perdía en la oscuridad. En el centro, un conjunto de columnas de piedra conducía a una puerta de piedra cerrada. Kibai dio un paso hacia el interior de la sala, y entonces lo sintió. El suelo bajo sus pies se movió, una vibración apenas perceptible que recorrió sus patas y subió por su espina dorsal. Se congeló, escuchando. Un rumor sordo, como de piedras que se deslizaban unas contra otras, llegó desde el techo. Levantó la vista justo a tiempo para ver cómo una sección del techo, una losa de varias toneladas, se desprendía y caía directamente hacia él.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink reaccionó por puro instinto. Su cuerpo se lanzó hacia un lado justo a tiempo, y la losa se estrelló contra el suelo a escasos centímetros de donde había estado, levantando una nube de polvo que lo envolvió por completo. Tosiendo, se frotó los ojos, y se puso de nuevo en pie. No había tiempo para detenerse, otros mecanismos de trampa podían activarse en cualquier momento. Kibai corrió hacia las columnas, esquivando zonas del suelo que parecían más hundidas que otras, y llegó a la puerta de piedra justo cuando otra losa cayó detrás de él, bloqueando el paso de regreso. Se quedó frente a la puerta, jadeando, con el polvo cubriendo su túnica y su turbante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En la piedra tallada no había visibles cerradura ni pomo alguno. No obstante, en el centro de la puerta, tallado en relieve, encontró un símbolo que reconoció: un círculo con un punto en el centro, el mismo que había visto en el pergamino de Basim, el que indicaba la entrada a la Cámara del Sol. La puerta no se abría con llave, sino con luz.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai recordó las instrucciones del anciano, las palabras sobre el atardecer el que la entrada se revelaría con la luz del sol. No tenía luz solar en aquella oscuridad, pero quizá no la necesitaba. Buscó en su bolsa hasta encontrar uno de los pergaminos y lo desenrolló, exponiéndolo a la débil luz de las antorchas. El mink frunció el ceño, y se lamentó para sí. Seguramente en un inicio habría habido algún sistema para refractar la luz solar hasta llegar a la cámara interior,o pued eque algún objeto especial,pero el tiempo había borrado aquel rastro mucho antes de que él pisase las arenas de Arabasta. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Enrollando de nuevo el pergamino, Kibai respiró hondo encarando la puerta. Si no podía traer el sol a aquel lugar bajo tierra, debería traer algo lo más similar posible. Invocando de nuevo el Electro, deslizó la mano por el borde de Raimei, creando una lluvia de chispas que iluminó la estancia durante un instante. En ese breve destello, el símbolo de la puerta pareció brillar, y un sonido profundo, similar al de engranajes que se ponían en movimiento, resonó en el interior de las dos columnas de piedra más cercanas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La puerta se dividió en dos mitades, abriéndose hacia dentro, deslizándose sobre las baldosas con una suavidad sorprendente para su antigüedad. Conteniendo el aliento, Kibai se adentró en la etapa final de su búsqueda: la antecámara, la sala donde, según los pergaminos, descansaba el guardián criado por el antiguo rey con un solo propósito, servir de ultima barrera ante los saqueadores.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol de Arabasta era el soberano más severo que cualquier isla podría tener. Kibai lo había comprobado en cuanto hubo descendido del Royal Quiver y puso un pie sobre la recalentada arena más allá del puerto de Nanohana. El calor del astro rey hacía algo más que simplemente iluminar y dar calor, sino que prácticamente lo atravesaba a uno, filtrándose entre los poros de su pelaje moteado y se instalaba en cada recoveco de su cuerpo como un inquilino no deseado. El mink leopardo llevaba apenas tres días en el reino desértico y ya entendía por qué los lugareños andaban con aquellos atuendos que en su inmensa mayoría consistían en túnicas de algodón blanco que les cubrían hasta los tobillos, a juego con sobrevestas largas ajustadas a las muñecas y turbantes con máscaras incorporadas para protegerse del viento cargado de arena que soplaba desde el desierto. Su propio pelaje, que de manera habitual o incluso en climas medianamente fríos como Drum o Roshwan se había revelado como una ligera ventaja natural, en Arabasta había devenido en una maldición bajo aquel cielo implacable.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El calor vibraba en el horizonte, distorsionando las dunas lejanas como si el propio desierto respirara. Kibai ajustó el cinturón que sostenía a Raimei a su costado, observando el trajín del puerto. Si bien había una considerable presencia del ejército real, aparte de la Marina, le había constado en sus primeros días en la isla que el movimiento general solía ocultar transacciones bajo mano mucho más habituales de lo que a uno le cabría esperar en un lugar aparentemente tan tranquilo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Soldado Kibai —</span> le saludó un marine al pasar junto a él, un tipo sin duda destinado en Anubarna desde hacía tiempo, como atestiguaba su piel bronceada y curtida por el sol. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Sigues husmeando por los muelles?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Sigo husmeando por los muelles —</span></span> confirmó Kibai, con una leve mueca a la vez que daba un trago a su cantimplora. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— La última vez que les llevé algo de comer a los del puesto de vigilancia decían que hay indicios de movimiento de contrabando en esta zona.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El marine se sacó la gorra para limpiar el sudor de su calva y soltó una risa seca mientras se apoyaba en la pared al lado del marine, cruzando los brazos con un suspiro de cansancio.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Contrabando de agua, más bien. Aquí nadie mueve nada que no sea arena y sed. Pero si quieres perder el tiempo, allá tú. La Marina paga igual.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai esperó a que el hombre se alejara, luego se permitió un suspiro que le hizo vibrar los bigotes. No, definitivamente no era agua lo que se estaba contrabandeando allí. El agua requería dos cosas, almacenaje y espacio. Dos cosas que para que resultase rentable eran tan voluminosas que nadie las traficaría sin un permiso y connivencia total de las autoridades. Pensando que su relativa poca estancia en la isla y su aspecto podrían darle alguna ventaja, el mink se apresuró hasta un puesto de ropa, adquirió por un precio bastante económico unas telas con las que cambiar su uniforme y volvió al Royal Quiver.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A pesar de que era su primera vez vistiendo aquel tipo de indumentaria, se las arregló bastante bien hasta que llegó a la parte del turbante. Maldita sea, aquella cosa era incapaz de sostenerse como era debido. Tras muchos intentos, y con la ayuda de sus avispas sosteniendo la tela en alto para que Kibai se la anudase, al fin consiguió colocarlo en su sitio. Tras eso, como precaución, dio una orden mental a sus insectos para que se guareciesen entre los pliegues de la tela en vez de regresar al interior de su cuerpo. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una vez salió de nuevo a cubierta, el mink notó inmediatamente la diferencia de sus ropas oficiales a lo que llevaba en aquel momento. El escaso aire que circulaba, incluso al lado del mar, pasaba fácilmente a través de la tela, refrescando su piel acalorada por el sol. Con alegría, Kibai descendió por la madera de la pasarela de nuevo hasta tierra, y tras cubrir su rostro con el pedazo de tela que colgaba a la derecha de su cabeza, emprendió camino.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se adentró en las calles de Nanohana, un laberinto de callejones empedrados y toldos de colores desvaídos que ofrecían la preciada sombra que los habitantes codiciaban en las horas de mayor calor. El bullicio comercial era constante: vendedores de especias, de tejidos, de baratijas de metal que brillaban falsamente bajo el sol y cestas cargadas de frutas procedentes de las zonas más fértiles de la isla. Para el mink, con su sentido tan agudizado del olfato, el olor a comino, a cuero sudado y a pescado seco se mezclaba en una atmósfera tan densa que un poco más y pensaba que podría llegar a masticarla de haber podido.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, tras deambular por varias de aquellas callejuelas con los ojos y los oídos abiertos, Kibai se detuvo frente a una taberna llamada El Oasis Verde.  El local poseía una fachada igual de blanca que todos los edificios de la ciudad, aunque desgastada y con evidente falta de una mano de pintura. A través de la puerta entreabierta se escapaba un rumor de voces y el tintineo de vasos que revelaban que incluso a aquellas horas el establecimiento tenía cierta actividad. Ladeando la cabeza, el mink decidió que era hora de cambiar de estrategia. Los archivos de la Marina en Nanohana que le habían permitido consultar eran escasos y redundantes, llenos de informes sobre bandidos menores y deudas de juego, cosa que ni por asomo era algo que despertase su interés, a menos que no hubiese nada más. Tras meditarlo durante un par de segundos, Kibai empujó la puerta y entró.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El interior era más fresco, aunque solo relativamente. La penumbra era acogedora, salpicada por la luz de unas cuantas lámparas de aceite que colgaban del techo de madera. Kibai se dirigió a la barra, donde un hombre de rostro arrugado y dientes manchados por el tabaco lo miró con curiosidad nada disimulada. El mink resistió la tentación de poner los ojos en blanco. Incluso en el Grand Line, dónde encontrar a gente de casi cualquier especie era relativamente habitual, ver a uno de los suyos en una taberna de Nanohana no era algo que seguramente pasase todos los días.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Un vaso de agua, por favor —</span></span> pidió Kibai, deslizando una moneda sobre la madera.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El tabernero le sirvió sin preguntar, y Kibai bebió a sorbos lentos, sintiendo el líquido tibio bajar por su garganta reseca. Mientras tanto, sus orejas felinas, móviles y atentas, exploraban el rumor de la sala. Los dos hombres que tenía a su derecha comentaban con un cierto grado de frustración la escasez de las cosechas anuales, mientras que en la mesa a su espalda un grupo de mercaderes discutía alrededor de una jarra que olía a licor incluso desde dónde se encontraba Kibai acerca de la última subida de impuestos que había anunciado el rey. Por otro lado, en la esquina más cercana a la puerta, un fulano trataba de justificarse ante su mujer, que le reprochaba que había perdido un camello en una apuesta. En resumen, nada útil. Tras pedir un segundo vaso, Kibai deambuló por la zona de las mesas fingiendo buscar un lugar para sentarse, hasta que una voz ronca, procedente de una mesa al fondo, dijo algo que hizo que sus orejas se tensaran.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"—...y dicen que los que partieron a encontrar la condenada tumba nunca volvieron. Dicen no se que de una maldición, pero os aseguro que los vivos tienen mucho más que ver que los muertos en este asunto."</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai giró la cabeza con lentitud, como si el movimiento fuera casual. La voz provenía de un hombre de rostro de piel cetrina y ropa de viaje, sentado con otros dos individuos de aspecto igualmente rudo. Parecían cazadores de tesoros, o quizás simples saqueadores de tumbas. En Arabasta, la diferencia solía ser cuestión de suerte.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— La Cámara del Sol — </span>repitió uno de sus acompañantes, con un dejo de incredulidad. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Todavía crees en esas historias? Eso no es más que un cuento de viejas para entretener a los niños y enseñarles a no adentrarse solos en el desierto.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Cuento de viejas, dice… —</span> escupió el primero, con desdén. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— El abuelo de mi abuelo ayudó a construirla, lo sabías? Él siempre dijo que dentro había una gran cantidad de tesoros, pero que eran simples distracciones. Lo más valioso era una vasija enorme de barro, grande que un hombre cabría dentro. Que la miel que guardaba brillaba como si tuviera fuego dentro. Y que quien la probaba adquiría ciertas capacidades por encima de lo normal. Mi abuelo me contó como su abuelo había guardado un poco de aquella miel y la había tomado antes de mover un montón de piedras un día que estaban construyendo un cercado para el ganado. El viejo apenas siquiera sudaba cuando terminaron.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los otros dos rieron, pero Kibai no. Sus ojos verdes, fijos en la mesa, captaron cada palabra y las almacenaron como un tesoro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Vaya, que curioso… —</span></span> </span>murmuró para sí. El enjambre en su pecho vibraba ahora con más intensidad, como si también ellas hubieran entendido que aquello podía resultar en algo interesante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se levantó lentamente, dejando el vaso ya vacío encima del taburete donde se había sentado, y se acercó a la mesa de los saqueadores. Al hacerlo, la luz de una lámpara bailó sobre su pelaje moteado, proyectando sombras danzantes en las paredes. Los tres hombres levantaron la vista, y sus expresiones pasaron de la sorpresa al recelo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Disculpad que me entrometa — </span></span>dijo Kibai, con una voz suave pero firme, una voz que había aprendido a usar en los interrogatorios. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Pero he oído que mencionabais una cámara. ¿La Cámara del Sol? Me gustaría escuchar más de ella, si es posible.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El hombre de la voz ronca lo midió con la mirada. Sus ojos se posaron en el sable de Kibai, en su atuendo que no podía ocultar su fuerte constitución, y finalmente en sus ojos verdes, que le devolvían la mirada sin titubear.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Y tú quién eres, amigo? —</span>preguntó con recelo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— ¿Un mink que se ha vuelto arqueólogo?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Solamente soy alguien curioso. — </span></span>respondió Kibai, sin inmutarse.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Lo cierto es que me encantan este tipo de historias sobre el pasado. Y a diferencia de tu audiencia actual, yo si creo que lo que estabas contando merece bastante la pena escucharlo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hubo un silencio tenso. Luego, el hombre soltó una risa grave.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Siéntate, mink. Te contaré lo que sé, aunque no sé si te servirá de algo más que para perder el tiempo. Pero te aviso, te costará unas cuantas rondas, la historia que vas a oír no es precisamente corta.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se sentó, y durante la hora siguiente escuchó la leyenda que se había transmitido a nivel familiar de generación en generación, acerca de un encargo de la familia real a los mejores artesanos del reino la construcción de una cámara en mitad del desierto de Arabasta. No para albergar su cuerpo, sino para proteger un tesoro que consideraba demasiado peligroso para el mundo: una vasija de miel que había llegado a sus manos supuestamente como ofrenda de los dioses, y que su pueblo no estaba preparado para entender ni usar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El tesoro biológico, como lo llamaba la leyenda, había sido ocultado en lo más profundo de la cámara, custodiado por un guardián que el rey había criado desde su nacimiento. La entrada había sido sellada, las coordenadas borradas de los mapas oficiales, y solo los más audaces o los más desesperados intentaban aún encontrarla. La mayoría no volvía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Esa zona es una condenada trampa mortal, te lo aseguro. —</span>dijo el hombre con la boca ya algo pastosa mientras terminaba su cierto vaso de licor. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— No hay nada, ni rutas comerciales, ni oasis, ni pozos ocultos para pastores. Solo arena, roca, y algo más de arena después. Podrías vagar días enteros por allí sin ver ni un asomo de verde o de civilización.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai escuchó todo sin interrumpir, sus dedos tamborileando suavemente sobre la mesa. Cuando el hombre terminó, el mink asintió.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Y las coordenadas? — </span></span>preguntó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El hombre rió de nuevo, pero esta vez con un tono diferente, casi respetuoso.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No tengo coordenadas, amigo. Nadie las tiene. Pero hay un viejo en Alubarna, un bibliotecario que dicen que era el archivero del palacio antes de quedarse prácticamente ciego, que sabe más que nadie. Si alguien puede decirte dónde buscar, es él. Se llama Basim. Pero te advierto: no habla con cualquier extraño. Tendrás que ganártelo.</span><br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se levantó, dejando otra moneda sobre la mesa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Gracias por la información. Tomaos la última ronda a mi cuenta. Deseadme suerte.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los tres hombres intercambiaron miradas que decían este tipo está loco, pero ninguno dijo nada en voz alta. Kibai salió de la taberna y el sol lo golpeó de nuevo, pero esta vez no lo sintió como un castigo, sino como un aliciente para lo que tenía por delante. El enjambre de avispas en su pecho zumbaba con entusiasmo. Había encontrado una dirección. Ahora solo necesitaba un camino.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y un nombre: Basim, el antiguo bibliotecario de Alubarna.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al atardecer, Kibai tomó un camello prestado de los establos de la Marina y se adentró en el desierto, dejando atrás Nanohana visitando sus nuevas ropas  y sus ojos verdes fijos en el horizonte, donde la capital de arabasta le aguardaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El viaje desde Nanohana hasta Alubarna fue una lección de humildad para Kibai que el desierto le impartió sin ningún tipo de piedad. Kibai se felicitó una vez más por haber cambiado su uniforme blanco por las prendas que los lugareños consideraban sensatas. Su pelaje moteado quedaba oculto bajo las capas de tela de algodón, y por primera vez en días, el sol no perforaba su piel como una aguja. El camello que le habían dejado en el puesto de vigilancia, una bestia de mirada impasible y color marrón claro, avanzaba a un ritmo pausado pero constante, moviendo sus patas largas sobre la arena con su característico vaivén.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai, en cambio, se balanceaba con torpeza sobre el animal, sujetando las riendas con una mano mientras la otra descansaba sobre el pomo de Raimei, que llevaba envuelto en trapos para disimular su filo y evitar que el metal recalentado por el sol le quemara la piel al desenvainarla. A pesar de que no creía necesitarla de momento, no se habría desprendido de la espada por ninguna razón, y llevarla oculta bajo la túnica le daba una ventaja que ningún adversario esperaría. Los minutos se alargaban como chicles bajo aquel cielo inclemente, y las dunas se sucedían unas a otras, solamente intercaladas con algunas formaciones de roca viva, conformando un paisaje que parecía diseñado para desorientar a cualquier viajero que se adentrase en él.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La capital apareció en el horizonte como un espejismo que poco a poco iba convirtiéndose en algo tangible. Alubarna no era como Nanohana. Mientras que esta era un puerto bullicioso, un cruce de caminos para comerciantes y marineros. Alubarna era una ciudad de piedra blanca. Las murallas altas, construidas con bloques de caliza pulida por los vientos, reflejaban la luz del sol de manera tan intensa que Kibai tuvo que entornar los ojos para no quedar cegado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entró por una de las puertas laterales, donde los guardias reales, hombres de rostro severo y lanzas en ristre, lo examinaron con la desconfianza profesional de quienes han aprendido a no fiarse de los forasteros. Sin embargo, la túnica y el turbante le daban un aire de viajero más que de amenaza, y tras un breve interrogatorio sobre su procedencia y propósito, lo dejaron pasar. Kibai mencionó que era un estudioso de las antigüedades del reino, interesado en los registros históricos de la dinastía real. Los guardias se encogieron de hombros. En Alubarna, los eruditos eran bastante comunes, y muchos viajeros acostumbraban a acudir a los archivistas, que tenían fama de recibir a todo aquel que demostrara un interés genuino por el pasado. Aunque, a diferencia de la mayoría, por lo que Kibai habí escuchado de aquel hombre en Nanohara, Basim no iba a ser algo tan sencillo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El interior de la ciudad era un laberinto de callejuelas sombreadas por toldos de lino, balcones de madera tallada y fuentes de piedra de las que manaba agua fresca con un murmullo constante. Kibai se detuvo en una de ellas para llenar de nuevo su cantimplora, totalmente vacía tras su viaje por el desierto, y mojarse el borde del turbante, sintiendo el alivio momentáneo del agua sobre su frente. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Preguntó por el antiguo archivista de la biblioteca real a varios transeúntes, y todos le señalaron en direcciones ligeramente diferentes. Finalmente, una anciana que vendía dátiles en una esquina le dio la indicación precisa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— Sigue la calle de los escribas hasta la plaza de los cedros, luego gira a la izquierda y busca la puerta de bronce con el símbolo de un ojo. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai la agradeció con una moneda y un gesto de cabeza, y se puso en marcha.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La calle de los escribas era una vía estrecha flanqueada por talleres donde hombres y mujeres copiaban manuscritos a mano, trazando caracteres con una precisión milimétrica que sorprendió al propio Kibai. No había imprentas en Arabasta, o al menos no en aquel barrio. El saber se transmitía como se había hecho durante siglos: con tinta, pergamino y paciencia. Kibai sintió un profundo respeto  por aquellos oficios, y por un momento se preguntó si en un futuro podría ampliar sus conocimientos en las materias del saber. Era algo que mal que bien, siempre había llamado su atención pero nunca había podido ponerse realmente a desarrollar de la manera adecuada.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La puerta de bronce apareció ante él tras doblar una esquina que daba a un callejón sin salida. Era alta, de dos hojas, y en su centro lucía un ojo tallado en relieve, rodeado de símbolos que Kibai no supo descifrar. La superficie estaba cubierta de una pátina verde que atestiguaba su antigüedad, pero los goznes estaban bien engrasados, y la puerta cedió sin resistencia cuando la empujó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El interior de la estancia era un espacio con una iluminación suave pero uniforme, ideal tanto para la lectura como para la escritura. La luz entraba a través de claraboyas de alabastro, proyectando manchas doradas sobre las estanterías de cedro que se alzaban hasta el techo, cargadas de pergaminos enrollados, libros encuadernados en piel y tablillas de arcilla con inscripciones cuneiformes. El olor a papel viejo, a tinta seca y a madera envejecida envolvía a Kibai, y sus bigotes vibraron con satisfacción.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un anciano apareció entre las sombras, moviéndose con la lentitud de quien ha pasado décadas entre aquellos estantes y ha perdido la noción del tiempo exterior. Vestía una túnica sencilla de color beige, una barba canosa que le llegaba al pecho y unos ojos de un azul pálido que parecían ver más allá de lo que tenían delante. No llevaba gafas, pero sus dedos, manchados de tinta, se posaron sobre un libro cercano con una familiaridad que solo da la costumbre.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—El ojo de la sabiduría siempre está abierto —dijo el anciano, con una voz cascada, como si no estuviese demasiado habituado a usarla.— Pero no todo el que entra por esa puerta sabe usarlo. ¿Qué buscas, joven viajero?</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se inclinó ligeramente, un gesto de respeto que no era reverencia, pero se acercaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—Busco a Basim —dijo. — Un bibliotecario que, según me han dicho, conoce los secretos que el desierto esconde bajo la arena. Necesito su ayuda para encontrar un lugar. Una tumba antigua. La llaman la Cámara del Sol.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los ojos azules del anciano parpadearon con lentitud, y por un momento, Kibai temió haber dicho algo incorrecto. Pero luego el hombre sonrió, mostrando una hilera de dientes amarillentos y gastados.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—Basim soy yo. Y la Cámara del Sol es un nombre que no he oído en boca de un forastero desde hace más de veinte años. Siéntate, muchacho. Esto va a llevar tiempo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se sentó en un taburete de madera, y Basim se acomodó frente a él en una silla más alta, como un maestro dispuesto a evaluar a su alumno. El bibliotecario lo examinó sin prisa, con sus dedos tamborileando sobre la cubierta de un libro que había tomado de la estantería más cercana.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—Dime —comenzó Basim. — ¿Por qué un mink que se viste como lugareño pero se mueve como un soldado busca una tumba que la mayoría cree que es una leyenda? ¿Y por qué crees que yo, que he pasado mi vida entre estos pergaminos, voy a ayudarte a encontrar algo que la casa real en su momento ordenó ocultar?</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai sostuvo la mirada del anciano sin inmutarse. Sabía que aquella pregunta era una prueba, que Basim no daría nada sin antes asegurarse de que el que preguntaba merecía la respuesta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—Porque el saber que no se comparte antes o después acabará perdiéndose en el tiempo — respondió. — Porque si esa cámara contiene lo que creo que contiene, hay personas que lo merecen más que los saqueadores que dejarán el lugar vacío si yo no llego antes. Y porque usted, Basim, no habría conservado esos registros durante décadas si no esperara que alguien llegara en algún a preguntar por ellos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El anciano soltó una risa que resonó entre las estanterías.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— Astuto. Y algo imprudente. Pero me gusta tu respuesta. Muy bien, joven mink. Te mostraré lo que sé. Pero ten en cuenta que el desierto no perdonará tus errores, y que no me responsabilizaré de tu destino.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim se levantó con una agilidad que desmentía su edad y se internó en las profundidades de la biblioteca, moviéndose entre los estantes con una soltura que delataba los muchos años que había pasado entre aquellas paredes.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mesa donde el anciano extendió los documentos era una pieza maciza de madera de ébano, tan vieja que las vetas se habían oscurecido hasta casi confundirse con el resto de la pieza. Sobre ella, el viejo archivista colocó un mapa desplegado, varios pergaminos en rollo y un cuaderno de tapas de cuero que tenían toda la pinta de haber sobrevivido a varios incendios y al menos un diluvio.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— La Cámara del Sol — </span>comenzó Basim, señalando un punto en el mapa que no tenía nombre, solo una marca de tinta desvaída. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— No ha quedado registrada en ningún mapa oficial. Nunca lo ha estado. Los cartógrafos del reino recibieron órdenes estrictas de omitirla después de que el rey que la mandó construir muriera. Pero los registros de la construcción sí se conservaron, porque el rey quería que la historia de su gesta perdurara, aunque no supieran dónde encontrar el lugar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se inclinó sobre el mapa, con sus ojos verdes recorriendo las líneas que trazaban el desierto occidental, una zona que, como le habían dicho en la taberna de Nanohara, la mayoría de los viajeros evitaban por su aridez extrema y la falta de puntos de agua.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Qué contenía la tumba? —</span></span>preguntó, aunque ya sospechaba parte de la respuesta. Quería oírlo de labios de Basim.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El anciano desarrolló uno de los pergaminos con cuidado, revelando una ilustración que representaba una vasija de barro coronada por un sello de cera, rodeada de jeroglíficos pintados en un tono dorado desvaído.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Una ofrenda —</span></span> explicó Basim, con la voz cargada de un respeto casi reverencial. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Los antiguos reyes de Arabasta creían que ciertos alimentos conferían la capacidad de superar los límetes del cuerpo humano. Que podían elevar a quien los consumiera más cerca de los dioses. Esta ofrenda era miel. Pero no una miel cualquiera.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Explícate mejor —</span></span> inquirió Kibai, recordando las palabras del hombre en la taberna.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim levantó una ceja, impresionado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Veo que he captado tu interés. En esta isla hay una raza de abejas que vivían en el subsuelo del desierto, alimentándose de las raíces de plantas que solo crecen en los oasis más profundos. Esas abejas produjeron una miel que los antiguos llamaban el oro del sol. Se usaba exclusivamente en los rituales funerarios, y solo los sacerdotes de más alto rango conocían su origen.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai sintió que su corazón latía con más fuerza. Las avispas que aún llevaba adheridas a su pecho permanecían en silencio, pero él notaba que algo se agitaba en el fondo de su pecho, como si las avispas también percibieran que estaban cerca de algo importante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Y qué hacía exactamente esa miel? —</span></span> preguntó, aunque temía que la respuesta fuera demasiado increíble para ser cierta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim apoyó las manos sobre la mesa y lo miró con aquellos ojos de un azul pálido que parecían brillar en la penumbra.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">— Hay textos que hablan de soldados que, tras beber una gota de ella, podían correr más rápido que el viento y resistir el filo de una espada. Sacerdotes que la usaban para mantenerse despiertos durante días mientras realizaban rituales. E incluso algunos que afirman que una cucharada de esta miel podía expandir la conciencia fuera de su cuerpo y engrandecer el espíritu. ¿Es cierto? No lo sé. Pero los reyes creían que sí. Y por eso la ocultaron. Porque temían que, en manos equivocadas, ese poder se convirtiera en una maldición.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se quedó en silencio, procesando la información. Había visto muchas sustancias tanto en Drum como en Little Garden, pero aquella miel era otra cosa. Era el potencial de ir más allá, de superar los límites que su propia naturaleza le imponía. Y en un mundo donde se iba a enfrentar a piratas que podían partir montañas, cualquier ventaja era una que no podía permitirse despreciar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Basim, dónde está la tumba? — </span></span>preguntó, clavando su mirada en el anciano.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim extendió el mapa sobre la mesa y señaló una zona al oeste de Alubarna, una región que el propio mapa reflejaba vacía de cualquier tipo de tipografía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Aquí. Pero no es un punto fijo. En el desierto los mapas suelen cambiar. Los textos que tenemos describen coordenadas estelares, no geográficas. Los constructores usaron las estrellas para situar la entrada, no los accidentes del terreno.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El bibliotecario sacó otro pergamino, este más pequeño y más viejo, con los bordes tan frágiles que parecía que se desharía al tocarlo. En él había dibujos de constelaciones y símbolos que Kibai no reconocía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Cuando el sol se pone durante el invierno — </span>leyó Basim, traduciendo el texto mientras lo señalaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— su sombra señala el lugar donde la tierra se abre. Eso es lo que hay que buscar. Un alineamiento. La entrada solo es visible en un momento concreto del año.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai hizo cálculos en su cabeza. Podría llegar a tiempo para el atardecer en un día o dos.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—¿Me prestas esto? —</span></span> preguntó, señalando el mapa y los pergaminos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim lo miró durante un largo momento, evaluando su petición. Luego, con un suspiro que parecía pesar décadas, asintió.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tómalos. Pero necesito que los devuelvas cuando termines. Estos documentos han sobrevivido a más guerras de las que yo he visto, y no pienso dejar que se pierdan porque un marine con ínfulas de arqueólogo se olvide de ellos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai enrolló los pergaminos con cuidado y los guardó en una bolsa de cuero que llevaba al costado. Se levantó, y por un momento sus ojos se encontraron con los de Basim.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Gracias —</span></span> dijo, y la palabra era sincera, sin la formalidad que solía usar con sus superiores en la Marina.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Basim asintió, una sonrisa cansada en el rostro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Cuídate, joven mink. El desierto no perdona a los que se confían. Y recuerda: lo que buscas es más que un tesoro. Es un legado. No lo mancilles.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai salió de la biblioteca con el sol ya declinando, tiñendo las calles de Alubarna de un tono anaranjado que parecía quemar la piedra blanca. Se detuvo en la plaza de los cedros y, por un momento, cerró los ojos. En su morral sentía el peso de los pergaminos contra su costado junto con el peso de la promesa que acababa de hacer. Era el momento de recopilar provisiones y disponer la ruta hacia el desierto</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La salida de Alubarna se produjo al amanecer del día siguiente, cuando el sol apenas asomaba por el horizonte como una rodaja de fuego que prometía inundar todo con el calor abrasador. Kibai había pasado la noche en una posada modesta de la ciudad, repasando los pergaminos de Basim hasta que sus ojos se cansaron de estudiar y memorizar las constelaciones y los símbolos, y había decidido que no podía esperar más. Tenía dos días para llegar a las tierras del oeste, y aunque el mapa no indicaba distancias exactas, el instinto del mink le decía que el tiempo sería justo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El camello que lo había traído desde Nanohara, lo esperaba pacientemente fuera de la posada, bebiendo agua de un barreño con la calma que había caracterizado a la bestia desde que la había montado por primera vez en el puesto de vigilancia de la Marina. Kibai no le había puesto nombre, aunque aquella bestia parecía moverse con una determinación que no dependía de las órdenes de su jinete. Sobre su lomo, el marine había colocado dos odres de agua, raciones de pan de doble horneado y fruta seca, un sextante para localizar la posición de las estrellas, y los pergaminos envueltos en una tela de hule para protegerlos de la arena. Su túnica y su sobrevesta le protegían del viento matutino, y el turbante le cubría el rostro hasta los ojos, dejando solo sus pupilas verdes como dos puntos de atención en medio del océano de arena.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El primer día fue un ejercicio de resistencia que Kibai no había anticipado en toda su crudeza. El desierto abierto no era como las cercanías de Nanohana ni como los caminos que llevaban a Alubarna. Allí no había puntos de referencia, ni árboles resecos, ni ruinas de antiguas construcciones que sirvieran de guía. Solo dunas, montañas de roca pelada y más dunas, ondulándose hacia el infinito como olas petrificadas de un mar de color dorado. La arena era fina y traicionera, y cada paso del camello se hundía en ella con un suave susurro. Por fortuna, aquel animal estaba mucho mejor adaptado que el propio mink, y condujo a su jinete en su ruta hacia el centro del desierto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai había aprendido a leer el sol, a orientarse por su posición, y el sextante le daba una confirmación que su instinto felino ya le había adelantado: iban hacia el oeste. Pero el calor era un enemigo que no podía engañar ni sortear. A media mañana, cuando el sol alcanzó su punto más alto, la temperatura se volvió asfixiante. El aire vibraba sobre la arena, distorsionando el horizonte, y el pelaje moteado que asomaba bajo la túnica estaba empapado de sudor que se secaba en segundos, dejando una costra de sal que le picaba en la piel.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink bebía agua de su cantimplora con mesura, un sorbo cada hora, sintiendo el líquido tibio recorrer su garganta como un regalo que sabía que no podía malgastar. Su camello, parecía no necesitar ni la mitad de lo que él consumía, y esa resistencia silenciosa le inspiraba un respeto que no había sentido por demasiados animales antes.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue al caer la tarde cuando el primer peligro se materializó en el horizonte.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al principio pareció un espejismo, una mancha que se movía entre las dunas con una velocidad que no era natural. Kibai entrecerró los ojos, y sus pupilas felinas se contrajeron para enfocar la distancia. No era un espejismo. Era un grupo de jinetes, siete u ocho, que avanzaban en línea recta hacia su posición. Sus monturas no eran camellos; eran reptiles de escamas pardas, lagartos gigantes que se desplazaban sobre la arena con la agilidad de serpientes, dejando tras de sí surcos que la brisa borraba en segundos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—Forajidos —</span></span> murmuró Kibai para sí, y su mano descendió instintivamente hacia el pomo de Raimei, que descansaba envuelta en trapos a su costado. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— O cazadores de viajeros extraviados.— </span></span>Fuese como fuese, aquellos desgraciadso habían tenido mala suerte. <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No había escapatoria posible en terreno abierto. Los lagartos eran más rápidos que el camello, y la distancia se cerraba con cada segundo. Kibai calculó sus opciones mientras el grupo se aproximaba, y decidió que la mejor estrategia era la que menos esperaban: no huir. Detuvo a su montura con una presión suave en las riendas, desmontó con un movimiento ágil, y se plantó en la arena con las piernas ligeramente separadas, esperando.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los jinetes llegaron en un torbellino de polvo y escamas. Eran hombres de rostros curtidos por el sol, vestidos con harapos y armaduras de cuero remendado, y sus ojos brillaban con la codicia de quien ha visto una presa fácil. Su líder, un tipo de mandíbula cuadrada y un turbante negro con manchas de sangre seca, detuvo su lagarto a pocos metros de Kibai y lo miró de arriba abajo con desprecio.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Forastero. Veo que te has perdido en tu camino. Has cometido el error de cruzar nuestras tierras sin pagar el peaje. El camello y la bolsa, y quizá te dejemos ir con vida.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai no se movió. Sus ojos verdes recorrieron al grupo, evaluando distancias, posiciones, armas. El líder llevaba un machete cruzado en la cintura. Otros dos, arcos. El resto, cuchillos y lanzas. Nada que no pudiera manejar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">—No llevo nada de de excesivo valor —</span></span>respondió, procurando mantener un tono calmado mientras pasaba la mirada de uno a otro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">— Solo agua y provisiones para un viaje por el desierto.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La risa del líder fue un sonido áspero y desagradable.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Entonces morirás con el estómago vacío. Pero no te preocupes. Tus ropas también nos servirán para algo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El hombre desmontó con un salto y avanzó hacia Kibai, el machete en alto, confiado en que el viajero solitario se rendiría sin ofrecer resistencia. No había visto a su presa moverse. No había notado la forma en que los dedos de Kibai se envolvían alrededor del pomo de Raimei, ni la tensión en sus hombros, ni el brillo de sus ojos que no era de miedo, sino de evaluación.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando el líder estuvo a tres pasos, Kibai actuó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El movimiento fue rápido, un destello de chispas azules y acero que el ojo humano apenas pudo seguir. Raimei salió de su envoltura con un silbido metálico, y su hoja recta describió un arco que detuvo el golpe del machete a medio camino. El impacto resonó en el silencio del desierto, y el líder retrocedió un paso, sorprendido por la velocidad de su oponente.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Vaya, parece que lo vas a poner difícil —</span> escupió. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Chicos, a por él!</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El combate duró menos de dos minutos. El líder cayó de rodillas con el machete volando a varios metros, agarrando su muñeca seccionada por un golpe seco de la hoja de Raimei. Otros dos jinetes intentaron atacar, y Kibai los esquivó con un giro en el aire antes de lanzar sendos golpes que les abrieron las gargantas y dieron con sus huesos en la arena. Los demás, al ver cómo su líder y sus compañeros caían ante un solo rival, comenzaron a vacilar. Y cuando Kibai los miró con aquellos ojos verdes que no parpadeaban, decidieron que el peaje no valía la pena.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Retirada! —</span> gritó uno de ellos, y los lagartos giraron en la arena, llevándose a sus jinetes de vuelta al horizonte, polvo y vergüenza.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se quedó solo con el camello y los cuerpos de tres forajidos que gemían en el suelo. Recogió a Raimei, la limpió con un paño y la envolvió de nuevo. El sol se estaba poniendo, y el desierto adquiría tonalidades de naranja y púrpura que parecían sacadas de un sueño.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Tenemos que seguir —</span>dijo a su montura, subiendo de nuevo a su grupa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Nos queda un día y una noche antes de que el equinoccio nos alcance.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai sabía que el desierto se enfriaba al caer el sol, pero no había imaginado hasta qué punto. Cuando la última luz se desvaneció, la temperatura descendió como una losa de hielo, y el viento nocturno se coló por cada pliegue de su túnica, mordiendo su pelaje con una intensidad que le hizo recordar las noches en Roshwan y Drum, cuando el frío de las ventiscas invernales se le filtraba hasta los huesos. Aquello era diferente. El frío del desierto era seco, cortante, más como una ausencia de calor que un calado húmedo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin embargo, el descanso fue breve. Al amanecer del segundo día, el sol volvió a levantarse con la misma furia del día anterior, y Kibai se despertó con la boca seca y el cuerpo dolorido por la arena. Había dormido solo unas horas, y su mente estaba nublada por el cansancio y la deshidratación incipiente. Revisó sus odres: le quedaba agua para medio día, tal vez un poco más si la racionaba con severidad. Las provisiones también menguaban, aunque el hambre era una preocupación secundaria.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bien, amigo mío. —</span> dijo, mientras montaba el camello. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Hoy encontramos la entrada o nos convertimos en parte del paisaje.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El segundo día fue más duro que el primero. La fatiga acumulada y la sed constante empezaban a pasar factura, y Kibai sintió que su mente jugaba trucos con él. Los espejismos aparecían a su alrededor como fantasmas, lagunas cristalinas que se desvanecían al acercarse, palmeras que no existían o sombras de ciudades que nunca habían estado allí. En un momento, creyó ver una figura humana al borde de una duna, una sombra sin rostro que lo observaba en silencio. Quiso fijarse más atentamente, pero apenas con tres parpadeos la figura había desaparecido.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink se detuvo, frotándose los ojos, y recordó las advertencias de los viajeros: la deshidratación traía visiones, y las visiones en el desierto podían llevar a la locura o a la muerte. Respiró hondo, bebió un sorbo de agua más de lo que le correspondía, y decidió que necesitaba un punto de referencia.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recordando los pergaminos que Basim le había prestado, los desplegó sobre las rodillas, e intentó compaginar las constelaciones dibujadas con la posición real del sol. Estaba cerca. Las coordenadas que había deducido no podían estar tan lejos. Pero el desierto se extendía ante él sin mostrar ni una grieta, ni una roca, ni ninguna señal de que hubiera algo oculto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mediodía llegó y pasó, y Kibai comenzó a temer que hubiera fallado. Quizá los cálculos eran erróneos. Quizá Basim se había equivocado. Quizá la Cámara del Sol era realmente tan solo una leyenda, un mito que los antiguos reyes habían creado para engañar a los saqueadores. El enjambre de avispas en su pecho permanecía aletargado por el calor, y por primera vez en mucho tiempo, Kibai se sintió solo, completamente solo, en medio de un desierto que no le daría ningún tipo de concesión.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Su montura en un momento detuvo su camino. A pesar de los intentos del mink por intentar que siguiese caminando, el camello simplemente se plantó en la arena y se negó a avanzar. Kibai tiró de las riendas, intentando forzarlo, pero la bestia se mantuvo firme, sus grandes ojos oscuros fijos en un punto del horizonte.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink siguió su mirada. Al principio no vio nada. Solo arena, viento, y el sol que comenzaba a descender, tiñendo el cielo de naranja. Pero luego, mientras observaba, una sombra se alargó sobre la duna que tenían al este, y la luz del atardecer se proyectó de una manera que distorsionó la perspectiva. Lo que había parecido una duna era, en realidad, una estructura semienterrada, apenas perceptible, cuyas líneas rectas no se correspondían con la naturaleza orgánica de las dunas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La Cámara del Sol. Tenía que serlo. Kibai sintió que su corazón daba un vuelco. El camello no se había equivocado. Había llegado justo a tiempo, justo al atardecer del segundo día, cuando el sol se alineaba con la entrada de la tumba y la revelaba al mundo, aunque solo durante unos instantes.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Desmontó lentamente, con los músculos temblorosos por el cansancio y la emoción. Se acercó a la estructura, y al hacerlo, comprendió que lo que había visto era solo la punta de un iceberg de arena y piedra. La entrada era una abertura baja, apenas un metro de altura, flanqueada por pilares de arenisca cubiertos de jeroglíficos que el tiempo había erosionado. El alineamiento del sol proyectaba una línea de luz que penetraba en el interior, iluminando la oscuridad como un dedo que señalaba el camino.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se arrodilló frente a la entrada, estudiando el entorno con calma antes de avanzar. Había localizado la zona que estaba buscando, pero ahora aún quedaba entrar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ató a su montura a un pilar derruido que asomaba entre la arena, le dejó un odre de agua y un poco de fruta seca, y se aseguró de que la bestia estuviera a salvo. Luego, con Raimei al costado y los pergaminos en la bolsa, Kibai se agachó y se deslizó hacia el interior de la Cámara del Sol, conteniendo el aliento y notando como la expectación le llenaba el pecho.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La transición del exterior de la Cámara al interior fue tan abrupta que Kibai sintió que había cruzado un umbral que separaba dos mundos completamente diferentes. La luz del atardecer, que segundos antes lo había envuelto en su cálido resplandor, se desvaneció como un suspiro, y la oscuridad lo engulló con una casi palpable. Su respiración, amplificada por el silencio absoluto, resonó en sus oídos como un fuelle de una fundición.Por suerte, la visión del mink leopardo estaba perfectamente adaptada a la oscuridad, y no tardó en distingu.r sin problemas las formas del lugar en el que se encontraba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A su alrededor se erigía un túnel estrecho, apenas lo suficiente para que pudiera pasar en cuclillas. La roca, áspera y fría al tacto, estaba cubierta de una capa de polvo que debía tener siglos de antigüedad. El aire que respiraba era denso, bastante viciado, con un olor a tierra húmeda y a algo más, algo que no podía identificar pero que su instinto felino registraba sin lugar a dudas como una advertencia. Los símbolos que adornaban las paredes se correspondían con los que el viejo Basim le había mostrado en sus grabados, pintados con una precisión y una dedicación experta. Kibai habría querido detenerse a estudiarlos, pero sabía que el tiempo era un lujo que no podía permitirse. Debía aprovechar la noche para regresar hacia Alubarna, porque el agua que le quedaba no sería suficiente para dos días de viaje a pleno sol.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink avanzó con cautela, tanteando el suelo con los dedos de sus pies antes de apoyar todo el peso, atento a cualquier cambio en la textura que pudiera indicar una trampa. Sus sentidos, agudizados por la tensión, registraban cada detalle: el susurro de la arena que caía desde el techo, el eco lejano de una gota de agua que se filtraba entre las grietas condensando la poca humedad del ambiente, incluso el latido de su propio corazón.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El pasadizo se curvó ligeramente a la izquierda, y luego a la derecha, como si los constructores hubieran querido desorientar a cualquier intruso que no conociera el camino. Kibai no tardó pese a sus empeños en perder la noción del tiempo. Podían haber pasado minutos u horas. Lo único que sabía era que el aire se volvía más frío y más pesado a medida que descendía, y que el olor a tierra húmeda se intensificaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue cuando el túnel se abrió en una pequeña cámara que el primer obstáculo se hizo evidente. La estancia, de unos cinco metros de diámetro, estaba iluminada por una luz tenue que se filtraba desde alguna rendija invisible en el techo, y el suelo presentaba una serie de losas de piedra que formaban un patrón irregular. Algunas estaban ligeramente levantadas, otras hundidas, y entre ellas se distinguían las marcas de antiguas pisadas que se detenían en el borde, como si quienes las habían dejado hubieran decidido no continuar más allá de aquel punto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se detuvo y observó con atención la estancia. Su experiencia como explorador le había enseñado a reconocer las trampas, y aquel patrón no parecía en absoluto meramente decorativo. Las losas que estaban hundidas probablemente activaban mecanismos; las levantadas, quizá eran las seguras. O puede que al revés. No había manera de saberlo sin hacer una prueba, y la prueba podía ser letal.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sacando una piedra pequeña que llevaba en la bolsa y la lanzó sobre una de las losas hundidas. El sonido del impacto fue seco, seguido de un crujido metálico que se originó en la pared derecha. Una docena de flechas, cortas y de punta envenenada, salió disparada desde unos orificios ocultos, atravesando el espacio donde Kibai habría estado si hubiera pisado aquella losa. Los proyectiles se incrustaron en la pared opuesta con un golpe sordo que hizo vibrar el suelo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink asintió lentamente, confirmando sus sospechas. Luego, poco a poco,  comenzó a trazar una ruta que fuese segura. Sus ojos verdes recorrían el patrón, memorizando la posición de cada losa, calculando las distancias a recorrer y movimientos que realizar. No había tiempo para errores. Si activaba una trampa en una cámara tan pequeña, no tendría demasiado espacio para esquivar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Activando el Electro, Kibai se movió como una centella, saltando sobre las losas que consideraba seguras con la precisión acostumbrada. El suelo crujió bajo sus pies en varias ocasiones, pero cada vez, una inspección rápida le confirmó que no había activado ningún mecanismo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al llegar al otro lado, Kibai se permitió un suspiro de alivio. Volviéndose para mirar atrás, contempló las losas que había cruzado, y sintió un respeto renovado por los constructores de la tumba. Habia no solo que ser muy hábil para hacer todo aquello pero también era necesario tener bastante mala idea.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Continuó avanzando, y el túnel se fue ensanchando gradualmente hasta convertirse en un corredor de proporciones más amplias. Las paredes ya no eran de roca desnuda, sino de piedra tallada, y los jeroglíficos se volvían más elaborados y detallados. En algunos puntos, la piedra había sido pintada con pigmentos que aún conservaban parte de su color: tonos rojos, ocres, turquesa, y dorados que brillaban bajo la luz de las antorchas que ahora comenzaban a aparecer en las paredes, alimentadas por un aceite que ardía con una llama tenue pero constante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El corredor lo llevó a una nueva cámara, esta vez más grande que la anterior. Era una sala rectangular de unos diez metros de largo por seis de ancho, con un techo abovedado que se perdía en la oscuridad. En el centro, un conjunto de columnas de piedra conducía a una puerta de piedra cerrada. Kibai dio un paso hacia el interior de la sala, y entonces lo sintió. El suelo bajo sus pies se movió, una vibración apenas perceptible que recorrió sus patas y subió por su espina dorsal. Se congeló, escuchando. Un rumor sordo, como de piedras que se deslizaban unas contra otras, llegó desde el techo. Levantó la vista justo a tiempo para ver cómo una sección del techo, una losa de varias toneladas, se desprendía y caía directamente hacia él.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink reaccionó por puro instinto. Su cuerpo se lanzó hacia un lado justo a tiempo, y la losa se estrelló contra el suelo a escasos centímetros de donde había estado, levantando una nube de polvo que lo envolvió por completo. Tosiendo, se frotó los ojos, y se puso de nuevo en pie. No había tiempo para detenerse, otros mecanismos de trampa podían activarse en cualquier momento. Kibai corrió hacia las columnas, esquivando zonas del suelo que parecían más hundidas que otras, y llegó a la puerta de piedra justo cuando otra losa cayó detrás de él, bloqueando el paso de regreso. Se quedó frente a la puerta, jadeando, con el polvo cubriendo su túnica y su turbante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En la piedra tallada no había visibles cerradura ni pomo alguno. No obstante, en el centro de la puerta, tallado en relieve, encontró un símbolo que reconoció: un círculo con un punto en el centro, el mismo que había visto en el pergamino de Basim, el que indicaba la entrada a la Cámara del Sol. La puerta no se abría con llave, sino con luz.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai recordó las instrucciones del anciano, las palabras sobre el atardecer el que la entrada se revelaría con la luz del sol. No tenía luz solar en aquella oscuridad, pero quizá no la necesitaba. Buscó en su bolsa hasta encontrar uno de los pergaminos y lo desenrolló, exponiéndolo a la débil luz de las antorchas. El mink frunció el ceño, y se lamentó para sí. Seguramente en un inicio habría habido algún sistema para refractar la luz solar hasta llegar a la cámara interior,o pued eque algún objeto especial,pero el tiempo había borrado aquel rastro mucho antes de que él pisase las arenas de Arabasta. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Enrollando de nuevo el pergamino, Kibai respiró hondo encarando la puerta. Si no podía traer el sol a aquel lugar bajo tierra, debería traer algo lo más similar posible. Invocando de nuevo el Electro, deslizó la mano por el borde de Raimei, creando una lluvia de chispas que iluminó la estancia durante un instante. En ese breve destello, el símbolo de la puerta pareció brillar, y un sonido profundo, similar al de engranajes que se ponían en movimiento, resonó en el interior de las dos columnas de piedra más cercanas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La puerta se dividió en dos mitades, abriéndose hacia dentro, deslizándose sobre las baldosas con una suavidad sorprendente para su antigüedad. Conteniendo el aliento, Kibai se adentró en la etapa final de su búsqueda: la antecámara, la sala donde, según los pergaminos, descansaba el guardián criado por el antiguo rey con un solo propósito, servir de ultima barrera ante los saqueadores.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[El encargo encargado fue cargado a la cuenta de Hyakinthos :: PR :: Privado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3932</link>
			<pubDate>Mon, 29 Jun 2026 22:28:19 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=528">Maria Merlot</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3932</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Tema que precede a este: <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3928" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Yo me encargo del encargo que me encargaron, Nakamas.</a>
				</div>
			</div> <br />
</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 82 de Invierno, año 17.<br />
10:34 a.m.<br />
Tienda de Armas, Nanohana, Arabasta, Paradise. </span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … golpe y golpe, se fue formando la hoja. Y me dijo ¿por qué le das por ese lado? Entonces le dije ¿Y por qué le daría por otro lado? Es que debes golpear por donde sale el norte, me dice. Y le digo pero señor no sé ni dónde estoy ahora mismo, menos sabre dónde esta el norte </span>— relataba con alegría moviendo sus manos y haciendo gestos con cada vocablo que pronunciaba. El hermoso rostro de la mujer resplandecía (sumado a su encanto natural y belleza sin igual) captando la atención de todos en menos de un minuto.<br />
<br />
Las carcajadas de sus oyentes retumbaron por la tienda, una muy modesta a simple vista pero que ocultaba más de lo que parecía. Calixto, el regente del sitio un viejo de fácil risa y piel curtida por los años, la atendió como una reina. Merex, su hijo, una versión más joven y apuesta del anciano, le ofreció de beber. Y por último, pero no menos importante, Patral, el administrador y ayudante, el más guapo de los tres, y también el que reía más delicadamente, le recordaba a Hyakinthos en las maneras suaves de sus gestos, le abanicaba de cuando en cuando.<br />
<br />
— <span style="color: red;" class="mycode_color">Mi Oasis, deja que Merex y Patral descargan tu montura. Esos cachivaches te los compraré a un precio muy especial </span>— propuso el anciano, que estaba más que fascinado por tener a una hermosa mujer en su tienda, contando historias, riendo como un ángel venido del cielo —<span style="color: red;" class="mycode_color"> … te mostraré solo lo mejor de lo mejor, la más alta calidad de toda Arabasta. Esos preciosos ojos tuyos, como el desierto infinito, sabrán apreciar lo que te digo. Yo sé que sí, Kreis Kreis Kreis </span>— la invitó a pasar a una recamara privada mientras chillaba con su particular sonrisa. <br />
<br />
De esa manera, y en menos de veinte minutos, la mestiza había logrado vender y comprar los encargos de sus nakamas. Lo cierto es que, como comerciante podía apreciar el buen precio de los objetos, y como artesana, podía apreciar la calidad de los mismos. Le gustaba eso, poder obtener información y descuentos. Se lo comento una vez al médico, su sueño pasaba por comercializar… todo, cualquier cosa, y cada día sentía que lo hacía mejor y mejor. Con besos al aire, se despidió de sus nuevos amigos, con los cuales intercambio Den Den Mushi, para más adelante seguir hablando y cruzar algunos consejos o información divertida.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 82 de Invierno, año 17.<br />
10:38 a.m.<br />
Cafetería, Nanohana, Arabasta, Paradise. </span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cara Melo avanzaba detrás de la dama, quien le hizo cariñitos y apapachos antes de comenzar la corta caminata al café, sitio dónde dejo a sus nakamas. Los vio a la distancia, por eso fue imposible perderse. Cuando se sentó en el cojín que uso anteriormente les sonrió de oreja a oreja, con travesura y belleza por igual —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… el encargo que me encargaron resultó satisfactorio. Hemos conseguido un buen botín. Tres contactos. Y una galleta de avena sin nada animal en ella</span> — saco la masa horneada como si fuera lo más valioso de toda la jornada, procedió a romperla en tres pedazos iguales y se las ofreció a sus compañeros — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… provechin </span>— comento luego de que cogieron su parte y ella pudo comerse lo que le correspondía —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … dicen que quienes comen unidos, permanecen unidos. Siempre quiero comer con ustedes para estar junto a mi Unnie y mi Algodón de Azúcar</span> — pronuncio al viento, como si pensará en voz alta. <br />
<br />
La verdad, había estado sintiéndose rara pero en ese momento se sintió ella misma. ¿Debería comentárselo? No, no pasaba nada. Solo debía escuchar más a los grillos en su cabeza. En el barco les entrego a cada uno los objetos pedidos.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Resumen: María hace tres nuevos amigos. Vende y compra objetos. Regresa y charla con sus nakamas.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>MAKI D. ZENNIN</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					En este tema traspado a Maki D. Zennin, lo siguiente desde mi inventario:<br />
<br />
Un (1) Boken.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/4FAVPAt.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Boken</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>30 FUE / 20 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>80</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,6 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Una espada de madera, utilizada en la práctica de artes marciales y entrenamiento. Simula el peso y la sensación de una espada real, pero está hecha para evitar lesiones graves durante la práctica.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `boken004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>boken004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Dos (2) Dagas.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/NEcrw4y.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Daga</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 12 DES / 12 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>30</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,7 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Similar a un cuchillo, pero con una hoja más corta y ancha, generalmente de doble filo. Suelen ser armas secundarias o de ataque sorpresa en combate cercano.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `daga004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>daga004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Una (1) Puntera.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/KtXsMZe.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Punteras</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>80</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `punteras004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>punteras004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Un (1) Tanto.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/C7EozYX.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Tanto</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 DES / 12 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>50</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,7 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Una daga con hoja recta y afilada. Aunque más corta que la katana, el tanto es igualmente letal y a menudo se usa en combinación con otras armas.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `tanto004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>tanto004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Dos (2) Espadas a Dos Manos.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/JG11q7s.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Espada a dos manos</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>30 FUE / 45 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>150</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,5 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>3</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Espada de peso y tamaño considerable que debe ser manejada con dos manos.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `espadaadosmanos004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>espadaadosmanos004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Un (1) escudo.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/ptiAoL5.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Escudo</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>40 FUE / 20 DES / 30 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>4000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,3 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>3</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un escudo redondo de madera que tiene el borde de hierro tachonado. Posee un refuerzo en forma de cruz de hierro que converge en un rondo de hierro central que reafirma toda la estructura.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `escudo004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>escudo004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div> <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>HYAKINTHOS</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					En este tema traspaso a Hyakinthos, lo siguiente desde mi inventario:<br />
<br />
Un (1) Par de Guantes.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/wsZNMZX.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>80</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `guantes004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Una (1) Puntera.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/KtXsMZe.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Punteras</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>80</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `punteras004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>punteras004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Un (1) Tanto.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/C7EozYX.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Tanto</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 DES / 12 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>50</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,7 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Una daga con hoja recta y afilada. Aunque más corta que la katana, el tanto es igualmente letal y a menudo se usa en combinación con otras armas.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `tanto004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>tanto004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div> <br />
<br />

				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Tema que precede a este: <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3928" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Yo me encargo del encargo que me encargaron, Nakamas.</a>
				</div>
			</div> <br />
</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 82 de Invierno, año 17.<br />
10:34 a.m.<br />
Tienda de Armas, Nanohana, Arabasta, Paradise. </span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … golpe y golpe, se fue formando la hoja. Y me dijo ¿por qué le das por ese lado? Entonces le dije ¿Y por qué le daría por otro lado? Es que debes golpear por donde sale el norte, me dice. Y le digo pero señor no sé ni dónde estoy ahora mismo, menos sabre dónde esta el norte </span>— relataba con alegría moviendo sus manos y haciendo gestos con cada vocablo que pronunciaba. El hermoso rostro de la mujer resplandecía (sumado a su encanto natural y belleza sin igual) captando la atención de todos en menos de un minuto.<br />
<br />
Las carcajadas de sus oyentes retumbaron por la tienda, una muy modesta a simple vista pero que ocultaba más de lo que parecía. Calixto, el regente del sitio un viejo de fácil risa y piel curtida por los años, la atendió como una reina. Merex, su hijo, una versión más joven y apuesta del anciano, le ofreció de beber. Y por último, pero no menos importante, Patral, el administrador y ayudante, el más guapo de los tres, y también el que reía más delicadamente, le recordaba a Hyakinthos en las maneras suaves de sus gestos, le abanicaba de cuando en cuando.<br />
<br />
— <span style="color: red;" class="mycode_color">Mi Oasis, deja que Merex y Patral descargan tu montura. Esos cachivaches te los compraré a un precio muy especial </span>— propuso el anciano, que estaba más que fascinado por tener a una hermosa mujer en su tienda, contando historias, riendo como un ángel venido del cielo —<span style="color: red;" class="mycode_color"> … te mostraré solo lo mejor de lo mejor, la más alta calidad de toda Arabasta. Esos preciosos ojos tuyos, como el desierto infinito, sabrán apreciar lo que te digo. Yo sé que sí, Kreis Kreis Kreis </span>— la invitó a pasar a una recamara privada mientras chillaba con su particular sonrisa. <br />
<br />
De esa manera, y en menos de veinte minutos, la mestiza había logrado vender y comprar los encargos de sus nakamas. Lo cierto es que, como comerciante podía apreciar el buen precio de los objetos, y como artesana, podía apreciar la calidad de los mismos. Le gustaba eso, poder obtener información y descuentos. Se lo comento una vez al médico, su sueño pasaba por comercializar… todo, cualquier cosa, y cada día sentía que lo hacía mejor y mejor. Con besos al aire, se despidió de sus nuevos amigos, con los cuales intercambio Den Den Mushi, para más adelante seguir hablando y cruzar algunos consejos o información divertida.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 82 de Invierno, año 17.<br />
10:38 a.m.<br />
Cafetería, Nanohana, Arabasta, Paradise. </span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cara Melo avanzaba detrás de la dama, quien le hizo cariñitos y apapachos antes de comenzar la corta caminata al café, sitio dónde dejo a sus nakamas. Los vio a la distancia, por eso fue imposible perderse. Cuando se sentó en el cojín que uso anteriormente les sonrió de oreja a oreja, con travesura y belleza por igual —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… el encargo que me encargaron resultó satisfactorio. Hemos conseguido un buen botín. Tres contactos. Y una galleta de avena sin nada animal en ella</span> — saco la masa horneada como si fuera lo más valioso de toda la jornada, procedió a romperla en tres pedazos iguales y se las ofreció a sus compañeros — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… provechin </span>— comento luego de que cogieron su parte y ella pudo comerse lo que le correspondía —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … dicen que quienes comen unidos, permanecen unidos. Siempre quiero comer con ustedes para estar junto a mi Unnie y mi Algodón de Azúcar</span> — pronuncio al viento, como si pensará en voz alta. <br />
<br />
La verdad, había estado sintiéndose rara pero en ese momento se sintió ella misma. ¿Debería comentárselo? No, no pasaba nada. Solo debía escuchar más a los grillos en su cabeza. En el barco les entrego a cada uno los objetos pedidos.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Resumen: María hace tres nuevos amigos. Vende y compra objetos. Regresa y charla con sus nakamas.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>MAKI D. ZENNIN</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					En este tema traspado a Maki D. Zennin, lo siguiente desde mi inventario:<br />
<br />
Un (1) Boken.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/4FAVPAt.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Boken</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>30 FUE / 20 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>80</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,6 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Una espada de madera, utilizada en la práctica de artes marciales y entrenamiento. Simula el peso y la sensación de una espada real, pero está hecha para evitar lesiones graves durante la práctica.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `boken004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>boken004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Dos (2) Dagas.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/NEcrw4y.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Daga</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 12 DES / 12 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>30</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,7 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Similar a un cuchillo, pero con una hoja más corta y ancha, generalmente de doble filo. Suelen ser armas secundarias o de ataque sorpresa en combate cercano.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `daga004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>daga004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Una (1) Puntera.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/KtXsMZe.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Punteras</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>80</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `punteras004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>punteras004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Un (1) Tanto.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/C7EozYX.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Tanto</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 DES / 12 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>50</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,7 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Una daga con hoja recta y afilada. Aunque más corta que la katana, el tanto es igualmente letal y a menudo se usa en combinación con otras armas.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `tanto004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>tanto004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Dos (2) Espadas a Dos Manos.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/JG11q7s.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Espada a dos manos</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>30 FUE / 45 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>150</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,5 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>3</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Espada de peso y tamaño considerable que debe ser manejada con dos manos.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `espadaadosmanos004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>espadaadosmanos004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Un (1) escudo.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/ptiAoL5.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Escudo</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>40 FUE / 20 DES / 30 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>4000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,3 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>3</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un escudo redondo de madera que tiene el borde de hierro tachonado. Posee un refuerzo en forma de cruz de hierro que converge en un rondo de hierro central que reafirma toda la estructura.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `escudo004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>escudo004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div> <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>HYAKINTHOS</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					En este tema traspaso a Hyakinthos, lo siguiente desde mi inventario:<br />
<br />
Un (1) Par de Guantes.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/wsZNMZX.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>80</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `guantes004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Una (1) Puntera.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/KtXsMZe.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Punteras</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>80</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,4 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en las piernas para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `punteras004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>punteras004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
Un (1) Tanto.<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/C7EozYX.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Tanto</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 DES / 12 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>50</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,7 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Una daga con hoja recta y afilada. Aunque más corta que la katana, el tanto es igualmente letal y a menudo se usa en combinación con otras armas.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `tanto004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>tanto004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div> <br />
<br />

				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Yo me encargo del encargo que me encargaron, Nakamas :: PR :: Privado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3928</link>
			<pubDate>Sun, 28 Jun 2026 12:41:02 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=528">Maria Merlot</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3928</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>MUSIQUITA</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/c4T0Sf6JyaY?si=ATXkrmEeVSWDLhz-" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div>
			</div></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 81 de Invierno, año 17.<br />
7:37 p.m.<br />
Habitación de las chicas, Costas de Arabasta, Paradise.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Paisaje arenoso.<br />
Clima caluroso.<br />
Poca ropa.<br />
Cuerpos bronceados.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aquella isla tan curiosa despertaba mucha intriga en la joven mestiza, quien no perdió la oportunidad de hacerse con todo un guarda ropa nuevo, después de todo, la ropa del Reino de Drum aquí no le iba a servir de nada. El día que llegaron fue a explorar, lo que es sinónimo de perderse pero siempre se volvía a encontrar a si misma, a sus nakamas y al barco. Salió con Cara Melo, quien se encargo de cargar todas las compras que había realizado con parte del dinero que le dio Hyakinthos durante el viaje. <br />
<br />
En la habitación estuvo probándose todos los modelos, le gustaba que la tela fuera suave y liviana. Por un momento recordó un lejano, bueno no tan lejano, pasado, donde uno de sus amos: Gabriel Lucadense, la hacia vestirse de esa forma… ¡Eureka! De aquí provenía aquella obsesión del asqueroso hombre. Claro, ahora si le gustaban sus atuendos, porque los había escogido ella, y no un cerdo que quería ver su piel y manosearla de manera mas accesible. El atuendo que escogió fue uno sencillo, con aberturas por aquí y por allá y accesorios de oro. Se miro al espejo y quedo satisfecha.<br />
<br />
Salió a la cubierta, dejando los libros de navegación por un momento. Ahora mismo, tenían una misión especial. Por eso ensillo a Cara Melo, no sin antes apapacharlo y darle todo el cariño que su preciosa montura merecía, coloco todas sus armas… ya no le servían, curiosamente, el entrenamiento que estuvo haciendo con su Unnie rindió frutos, se sentía un poco menos inútil… ahora necesitaba armas de su nivel. </div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 82 de Invierno, año 17.<br />
10:19 a.m.<br />
Nanohana, Arabasta, Paradise.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por dónde pasaba las personas la miraban: con admiración, envidia, lascividad, el punto es que la miraban, como la hermosa mujer que era. Lo mejor de dos mundos: el terrestre y el acuático. Se detuvieron a tomar algo, el local muy… exótico, donde las sillas eran cojines en el suelo, y el café se hacia entre arena. Eso fue muy llamativo, así que pidió tres más… aunque ella no bebíera café. <br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … el chico de antes, quien me comento varias cosas, me dijo que es ese local</span> — señalo un establecimiento con fachada sencilla que se podía ver de dónde estaban sentados —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… me encargó… del encargo</span> — pronuncio riendo con encanto como si una travesura pasará por su mente, y quizás fue así. Después de todo, iba a usar su talento del regateo y la belleza de su cuerpo para obtener un par de ofertas en un intercambio justo y necesario para Valar —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … denme veinte minutos, en menos de ese tiempo puedo convencer a quien sea de venderme o comprarme lo que sea. Puede que ser navegante se me de fatal pero comerciar es mi talento natural... </span>— con un movimiento delicado de la diestra llevo su cabello rosado hacia atrás, y procedió a levantarse para emprender el camino al sitio que antes señalo. <br />
<br />
Las miradas de los propios y extraños la siguieron, su andar cautivador y la seguridad en si misma con aquella aura divina, actuaban como la gravedad para cualquier persona con una buena vista. La mestiza podría ser parlanchina pero no le quitaba lo hermosa y seductora que era en cada poro de su cuerpo, en cada hebra de su larga cabellera rosada.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Plin plin</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue el sonido al entrar a la tienda, aquel que marcaría una excelente transacción y un nuevo aliado en el planeta azul.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas usados en este post.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos: </span>Belleza, Toque Divino, Alegre, Extrovertida.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Negativos:</span> Sin Orientación, Cotilla, Ignorante, Fanático (Hyakinthos-Activo siempre por su color de cabello). <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ROPITA</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.ibb.co/cKVYQccD/Gemini-Generated-Image-a62fpa62fpa62fpa.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Gemini-Generated-Image-a62fpa62fpa62fpa.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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				</div>
			</div></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 81 de Invierno, año 17.<br />
7:37 p.m.<br />
Habitación de las chicas, Costas de Arabasta, Paradise.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Paisaje arenoso.<br />
Clima caluroso.<br />
Poca ropa.<br />
Cuerpos bronceados.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aquella isla tan curiosa despertaba mucha intriga en la joven mestiza, quien no perdió la oportunidad de hacerse con todo un guarda ropa nuevo, después de todo, la ropa del Reino de Drum aquí no le iba a servir de nada. El día que llegaron fue a explorar, lo que es sinónimo de perderse pero siempre se volvía a encontrar a si misma, a sus nakamas y al barco. Salió con Cara Melo, quien se encargo de cargar todas las compras que había realizado con parte del dinero que le dio Hyakinthos durante el viaje. <br />
<br />
En la habitación estuvo probándose todos los modelos, le gustaba que la tela fuera suave y liviana. Por un momento recordó un lejano, bueno no tan lejano, pasado, donde uno de sus amos: Gabriel Lucadense, la hacia vestirse de esa forma… ¡Eureka! De aquí provenía aquella obsesión del asqueroso hombre. Claro, ahora si le gustaban sus atuendos, porque los había escogido ella, y no un cerdo que quería ver su piel y manosearla de manera mas accesible. El atuendo que escogió fue uno sencillo, con aberturas por aquí y por allá y accesorios de oro. Se miro al espejo y quedo satisfecha.<br />
<br />
Salió a la cubierta, dejando los libros de navegación por un momento. Ahora mismo, tenían una misión especial. Por eso ensillo a Cara Melo, no sin antes apapacharlo y darle todo el cariño que su preciosa montura merecía, coloco todas sus armas… ya no le servían, curiosamente, el entrenamiento que estuvo haciendo con su Unnie rindió frutos, se sentía un poco menos inútil… ahora necesitaba armas de su nivel. </div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 82 de Invierno, año 17.<br />
10:19 a.m.<br />
Nanohana, Arabasta, Paradise.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por dónde pasaba las personas la miraban: con admiración, envidia, lascividad, el punto es que la miraban, como la hermosa mujer que era. Lo mejor de dos mundos: el terrestre y el acuático. Se detuvieron a tomar algo, el local muy… exótico, donde las sillas eran cojines en el suelo, y el café se hacia entre arena. Eso fue muy llamativo, así que pidió tres más… aunque ella no bebíera café. <br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … el chico de antes, quien me comento varias cosas, me dijo que es ese local</span> — señalo un establecimiento con fachada sencilla que se podía ver de dónde estaban sentados —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… me encargó… del encargo</span> — pronuncio riendo con encanto como si una travesura pasará por su mente, y quizás fue así. Después de todo, iba a usar su talento del regateo y la belleza de su cuerpo para obtener un par de ofertas en un intercambio justo y necesario para Valar —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … denme veinte minutos, en menos de ese tiempo puedo convencer a quien sea de venderme o comprarme lo que sea. Puede que ser navegante se me de fatal pero comerciar es mi talento natural... </span>— con un movimiento delicado de la diestra llevo su cabello rosado hacia atrás, y procedió a levantarse para emprender el camino al sitio que antes señalo. <br />
<br />
Las miradas de los propios y extraños la siguieron, su andar cautivador y la seguridad en si misma con aquella aura divina, actuaban como la gravedad para cualquier persona con una buena vista. La mestiza podría ser parlanchina pero no le quitaba lo hermosa y seductora que era en cada poro de su cuerpo, en cada hebra de su larga cabellera rosada.</div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Plin plin</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Fue el sonido al entrar a la tienda, aquel que marcaría una excelente transacción y un nuevo aliado en el planeta azul.</div>
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos: </span>Belleza, Toque Divino, Alegre, Extrovertida.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Negativos:</span> Sin Orientación, Cotilla, Ignorante, Fanático (Hyakinthos-Activo siempre por su color de cabello). <br />
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				</div>
			</div><br />
<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pr Rel - Av T4] Un Oasis de Ilusiones]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3145</link>
			<pubDate>Fri, 06 Feb 2026 12:46:19 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3145</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 44 de Primavera, Año 17 </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Corriente Rakusei, Arabasta</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nanohana, 12:30 P.M. </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
El sol del mediodía golpea sin piedad sobre Nanohana, marcando las 12:30pm en este día primaveral de Arabasta. La temperatura alcanza los 38 grados centígrados, y el aire seco del desierto urge a beber cantidades ingestas de agua para no deshidratarse. El cielo es de un azul intenso, sin una sola nube que ofrezca alivio, y el reflejo del sol sobre las construcciones de piedra caliza y adobe genera un resplandor que obliga a entrecerrar los ojos. Es un día maravilloso, bastante típico en Arabasta, por lo que toda la gente en la ciudad esta haciendo su día a día sin prestar atención al clima local de la cuarta isla de la corriente Rakusei en el Grand Line. Owen y Gwen se encuentran en la zona portuaria de Nanohana, a aproximadamente 80 metros del muelle principal. El puerto se extiende en forma de herradura irregular, con un malecón de 400 metros de largo y 15 metros de ancho construido con bloques de piedra caliza traída de canteras antiguas ahora olvidadas. Actualmente hay siete embarcaciones atracadas, desde pequeños botes pesqueros de 8 metros hasta un galeón mercante de 35 metros que descarga barriles de lo que parecen ser provisiones. El olor a sal, pescado fresco y alquitrán de los cascos de los barcos impregna esta zona, mezclándose ocasionalmente con ráfagas de perfume cuando el viento sopla desde el interior de la ciudad. La zona portuaria alberga aproximadamente veinte edificaciones comerciales, la mayoría almacenes de dos plantas con altura promedio de 7 metros, construidos con piedra y madera resistente al clima desértico. Sus paredes gruesas de 40 centímetros mantienen el interior más fresco, pero afuera el calor es implacable. Hay catorce puestos temporales instalados cerca del muelle, principalmente vendedores de pescado fresco, agua en odres de cuero, frutas importadas de otras islas, y equipo náutico básico. La actividad es moderada, con aproximadamente cincuenta personas moviéndose entre los puestos y las embarcaciones, la mayoría estibadores, pescadores y mercaderes supervisando sus cargamentos. Patrullas de marines rondan la zona del puerto, verificando documentación de las embarcaciones que arriban. <br />
 <br />
Hacia el noreste, a unos 200 metros de distancia, se puede apreciar el inicio de la zona central de Nanohana. Las calles se ensanchan considerablemente allí, pasando de los 6 metros de ancho de la zona portuaria a avenidas de 12 metros flanqueadas por edificios de hasta dos plantas. Es el corazón comercial de la ciudad, donde los famosos mercados de especias y perfumes de Nanohana atraen mercaderes de todo el Grand Line. Desde aquí se puede ver el bullicio, escuchar el murmullo constante de negociaciones y el pregón de vendedores, y ocasionalmente llegan ráfagas de aromas exóticos, canela, azafrán, incienso y las fragancias florales por las que la ciudad es conocida. La zona central alberga aproximadamente doscientos puestos permanentes y otros cien temporales que cambian según la temporada. Se estima que más de quinientas personas transitan esa área a esta hora del día. Más allá, hacia el oeste y noroeste, se extiende la periferia de Nanohana. Allí las construcciones son más modestas, casas de adobe de una o dos plantas con techos planos, calles más estrechas de apenas 4 metros de ancho que serpentean sin orden aparente. La periferia es mayormente residencial. Es más tranquila, con menos de cien personas visibles en las calles a esta hora, muchos refugiados del calor del mediodía en el interior de sus hogares. Los edificios de la periferia rara vez superan los 5 metros de altura, y sus paredes encaladas reflejan la luz del sol creando un paisaje casi cegador. <br />
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					<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ubicación:</span> Arabasta, Nanohana, en el puerto.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tiempo:</span> Caluroso y seco, son las 1230 horas, es un día soleado. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Datos importantes: </span><ul class="mycode_list"><li>Siéntanse libres de interactuar e ir a cualquier ubicación que se ha descrito, incluso especificando detalles de locales, barcos, etc., que les interese visitar aunque no se haya especificado explícitamente.  <br />
</li>
<li>Siendo su primer día en una ciudad nueva, entiendo que estarán emocionados por la sensación de aventura que esto conlleva, siéntanse libres de rolear como sus personajes lo harían, no hay restricciones.<br />
</li>
<li>Intentare hacer una aventura flexible, puede que se pierdan de cosas pero es inevitable, hay muchas posibilidades y es imposible interactuar con todo lo que pasa en una ciudad vibrante como Nanohana.<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
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					<br />
Iniciemos esta aventura, a ver a donde nos lleva y particularmente a donde les llevan sus personajes. Post 1/10.<br />

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					<br />
Como indica la narración: Patrullas de marines rondan la zona del puerto, verificando documentación de las embarcaciones que arriban.<br />
 <br />
Si deciden quedarse en el puerto curioseando tendrán que interactuar con los marines que patrullan esta zona. Llevan consigo carteles de Wanted actuales por lo que no les será fácil persuadirles de que les dejen libres a no ser que sus karmas se lo permitan (por ejemplo: disfraz con Alter-Ego, eludir un arresto con Vista Gorda, etc.).<br />

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					<br />
Como indica la descripción de la isla, en Arabasta hay un Cuartel de la Marina con: Capitán, Comandante, 3 Tenientes, 3 Contramaestres, 60 soldados rasos.<br />
 <br />
Los 3 Tenientes son acompañados cada uno por uno de los 3 Contramaestres y están patrullando la zona. Cada teniente es nivel 18 y cada Contramaestre es nivel 16. No tienen un mayor rango a pesar de su nivel pues su reputación no lo amerita.<br />
 <br />
Cada pareja (Teniente + Contramaestre) esta patrullando una zona de Nanohana: Muelles, Mercado Central, y Periferia. Como es evidente, llevan Den Den Mushis consigo para comunicarse y Den Den Mushis negros para interceptar llamadas.<br />

				</div>
			</div><br />
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					<br />
Como es normal en Arabasta, el clima seco puede provocar deshidrataciones a los pocos preparados. Necesitan rolear todos los turnos que beben agua o entraran en el estado Deshidratación por dos turnos luego de no hacerlo.<br />
 <br />
<blockquote class="mycode_quote"><cite>Cita:</cite><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Deshidratación</span><br />
Estado ocasionado por la sequedad y falta de agua en tu organismo, provocando un agotamiento excesivo, consumiendo su energía gradualmente, de forma que una exposición prolongada a este estado aumenta el gasto de energía. Consume 50 puntos de energía el primer turno y, por cada turno que pase, esta cantidad aumenta en 50 puntos respecto al gasto anterior.</blockquote>

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 44 de Primavera, Año 17 </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Corriente Rakusei, Arabasta</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nanohana, 12:30 P.M. </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></span></div>
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El sol del mediodía golpea sin piedad sobre Nanohana, marcando las 12:30pm en este día primaveral de Arabasta. La temperatura alcanza los 38 grados centígrados, y el aire seco del desierto urge a beber cantidades ingestas de agua para no deshidratarse. El cielo es de un azul intenso, sin una sola nube que ofrezca alivio, y el reflejo del sol sobre las construcciones de piedra caliza y adobe genera un resplandor que obliga a entrecerrar los ojos. Es un día maravilloso, bastante típico en Arabasta, por lo que toda la gente en la ciudad esta haciendo su día a día sin prestar atención al clima local de la cuarta isla de la corriente Rakusei en el Grand Line. Owen y Gwen se encuentran en la zona portuaria de Nanohana, a aproximadamente 80 metros del muelle principal. El puerto se extiende en forma de herradura irregular, con un malecón de 400 metros de largo y 15 metros de ancho construido con bloques de piedra caliza traída de canteras antiguas ahora olvidadas. Actualmente hay siete embarcaciones atracadas, desde pequeños botes pesqueros de 8 metros hasta un galeón mercante de 35 metros que descarga barriles de lo que parecen ser provisiones. El olor a sal, pescado fresco y alquitrán de los cascos de los barcos impregna esta zona, mezclándose ocasionalmente con ráfagas de perfume cuando el viento sopla desde el interior de la ciudad. La zona portuaria alberga aproximadamente veinte edificaciones comerciales, la mayoría almacenes de dos plantas con altura promedio de 7 metros, construidos con piedra y madera resistente al clima desértico. Sus paredes gruesas de 40 centímetros mantienen el interior más fresco, pero afuera el calor es implacable. Hay catorce puestos temporales instalados cerca del muelle, principalmente vendedores de pescado fresco, agua en odres de cuero, frutas importadas de otras islas, y equipo náutico básico. La actividad es moderada, con aproximadamente cincuenta personas moviéndose entre los puestos y las embarcaciones, la mayoría estibadores, pescadores y mercaderes supervisando sus cargamentos. Patrullas de marines rondan la zona del puerto, verificando documentación de las embarcaciones que arriban. <br />
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Hacia el noreste, a unos 200 metros de distancia, se puede apreciar el inicio de la zona central de Nanohana. Las calles se ensanchan considerablemente allí, pasando de los 6 metros de ancho de la zona portuaria a avenidas de 12 metros flanqueadas por edificios de hasta dos plantas. Es el corazón comercial de la ciudad, donde los famosos mercados de especias y perfumes de Nanohana atraen mercaderes de todo el Grand Line. Desde aquí se puede ver el bullicio, escuchar el murmullo constante de negociaciones y el pregón de vendedores, y ocasionalmente llegan ráfagas de aromas exóticos, canela, azafrán, incienso y las fragancias florales por las que la ciudad es conocida. La zona central alberga aproximadamente doscientos puestos permanentes y otros cien temporales que cambian según la temporada. Se estima que más de quinientas personas transitan esa área a esta hora del día. Más allá, hacia el oeste y noroeste, se extiende la periferia de Nanohana. Allí las construcciones son más modestas, casas de adobe de una o dos plantas con techos planos, calles más estrechas de apenas 4 metros de ancho que serpentean sin orden aparente. La periferia es mayormente residencial. Es más tranquila, con menos de cien personas visibles en las calles a esta hora, muchos refugiados del calor del mediodía en el interior de sus hogares. Los edificios de la periferia rara vez superan los 5 metros de altura, y sus paredes encaladas reflejan la luz del sol creando un paisaje casi cegador. <br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ubicación:</span> Arabasta, Nanohana, en el puerto.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tiempo:</span> Caluroso y seco, son las 1230 horas, es un día soleado. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Datos importantes: </span><ul class="mycode_list"><li>Siéntanse libres de interactuar e ir a cualquier ubicación que se ha descrito, incluso especificando detalles de locales, barcos, etc., que les interese visitar aunque no se haya especificado explícitamente.  <br />
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<li>Siendo su primer día en una ciudad nueva, entiendo que estarán emocionados por la sensación de aventura que esto conlleva, siéntanse libres de rolear como sus personajes lo harían, no hay restricciones.<br />
</li>
<li>Intentare hacer una aventura flexible, puede que se pierdan de cosas pero es inevitable, hay muchas posibilidades y es imposible interactuar con todo lo que pasa en una ciudad vibrante como Nanohana.<br />
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Iniciemos esta aventura, a ver a donde nos lleva y particularmente a donde les llevan sus personajes. Post 1/10.<br />

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Como indica la narración: Patrullas de marines rondan la zona del puerto, verificando documentación de las embarcaciones que arriban.<br />
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Si deciden quedarse en el puerto curioseando tendrán que interactuar con los marines que patrullan esta zona. Llevan consigo carteles de Wanted actuales por lo que no les será fácil persuadirles de que les dejen libres a no ser que sus karmas se lo permitan (por ejemplo: disfraz con Alter-Ego, eludir un arresto con Vista Gorda, etc.).<br />

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Como indica la descripción de la isla, en Arabasta hay un Cuartel de la Marina con: Capitán, Comandante, 3 Tenientes, 3 Contramaestres, 60 soldados rasos.<br />
 <br />
Los 3 Tenientes son acompañados cada uno por uno de los 3 Contramaestres y están patrullando la zona. Cada teniente es nivel 18 y cada Contramaestre es nivel 16. No tienen un mayor rango a pesar de su nivel pues su reputación no lo amerita.<br />
 <br />
Cada pareja (Teniente + Contramaestre) esta patrullando una zona de Nanohana: Muelles, Mercado Central, y Periferia. Como es evidente, llevan Den Den Mushis consigo para comunicarse y Den Den Mushis negros para interceptar llamadas.<br />

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Como es normal en Arabasta, el clima seco puede provocar deshidrataciones a los pocos preparados. Necesitan rolear todos los turnos que beben agua o entraran en el estado Deshidratación por dos turnos luego de no hacerlo.<br />
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<blockquote class="mycode_quote"><cite>Cita:</cite><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Deshidratación</span><br />
Estado ocasionado por la sequedad y falta de agua en tu organismo, provocando un agotamiento excesivo, consumiendo su energía gradualmente, de forma que una exposición prolongada a este estado aumenta el gasto de energía. Consume 50 puntos de energía el primer turno y, por cada turno que pase, esta cantidad aumenta en 50 puntos respecto al gasto anterior.</blockquote>

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			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Auto T3] - If I cross the line]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3026</link>
			<pubDate>Mon, 19 Jan 2026 05:05:29 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=539">Ubbe</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3026</guid>
			<description><![CDATA[Arabasta estaba siendo por ahora, un paseo. Una decepción más bien. Ubbe esperaba que tras su destrozo en Drum y el aviso del señor Piruta, o como se llamase, esto fuera una lucha encarnizada de supervivencia y sangre. Pero no. <br />
Había hecho sus compras y mejoras en el equipo, había aprendido algún que otro movimiento nuevo, y cada día con este calor le curtía para aguantar mejor el siguiente. <br />
Habían venido a por él unos cazarrecompensas, ya que su recompensa había subido a 130 Millones, pero había sido poco más que un paseo; una embestida por aquí, un par de golpes por allá y todo resuelto. <br />
<br />
El desierto desgastaba al rubiales de una forma curiosa. No era como una pelea ni como una herida mal cerrada. No dolía como un golpe ni como una quemadura. Se iba metiendo poco a poco, como quien no quiere la cosa, hasta que te dabas cuenta de que estabas más cansado de lo normal sin saber muy bien por qué.<br />
Ubbe lo notaba en detalles pequeños. En cómo el sudor ya no corría, sino que se quedaba pegado a la piel. En cómo la arena se le metía entre los dedos y entre sitios realmentes incomodos, y no salía aunque caminara media hora. En cómo el sol parecía estar siempre un palmo más cerca de lo que debería estarlo.<br />
El Buccaneer se había propuesto ir a buscar materiales para seguir mejorando en su hobby de trastear con metales y mejorar armas, así que hoy iría a la ciudad de Nanohana a ojear un poco sus puestos y opciones. Deambuló un poco por el mercado, buscando un puesto de refinería o una forja. La gente se apartaba al verlo, no por miedo, que quizá también, sino ya por espacio, por desgracia para el rubio, esos mercados no estaban hechos para alguien de su tamaño.<br />
<br />
Había pasado por sitios jodidos antes. Frío de verdad en Drum, del que te parte los huesos. Hambre larga en Little Garden, de la que no te deja pensar. Noches enteras esperando a que alguien atacara primero. Pero Arabasta no iba de eso. Aquí no había descanso. Ni de día ni de noche. El calor no aflojaba y el viento no refrescaba, solo movía aire caliente y arena, como si el propio desierto se riera de ti por intentar acostumbrarte.<br />
Caminaba sin prisa, observando a la gente. Comerciantes sudados hasta el cuello. Soldados con la armadura abierta para no asarse vivos. Viajeros cubiertos hasta los ojos que ya habían aprendido la lección. Todo el mundo parecía tener algún sitio al que llegar. Todo el mundo menos él.<br />
Eso le molestaba más de lo que quería admitir en ese momento.<br />
Ubbe no huía de nada. Tampoco iba detrás de nadie. Y cuando no había pelea, ni urgencia, ni un objetivo claro… la cabeza empezaba a trabajar sola. Y eso nunca era buena señal.<br />
Pensó en Drum. Pensó en el mar. Incluso en el casino. Sitios donde todo era simple: o aguantabas, o no. Aquí, en cambio, los días se alargaban. El cuerpo respondía, sí, pero ya no por ganas, sino por costumbre. Como si aguantara porque aún podía, no porque quisiera.<br />
A ratos pensaba en Sigurd y en lo fácil que era seguir a alguien que siempre iba hacia delante sin dudar. Él, en cambio, se había quedado en tierra firme. Mirando. Explorando. Dándole vueltas a cosas que normalmente resolvía a hostias.<br />
Y entonces lo oyó.<br />
El golpe seco del martillo contra el hierro candente.<br />
Ese sonido sí que no mentía.<br />
Un sonido claro. Reconocible para el Buccaneer como quien escucha una canción compuesta por sí mismo. Anduvo unos minutos hasta que encontró el origen de esos martillazos; era una pequeña forja, regentada por un tipo enorme, casi tan enorme como él, lo cual ya enlazaba esa posible relación con algo de hermandad entre los implicados. <br />
El hombretón estaba templando el hierro de lo que parecía una futura espada, bien forjada, bien templada. Una hoja grande, quizá para alguien de gran tamaño como ellos. Iba a ser un mandoble, o quizá una espada normal, todo dependiera de quien la empuñase. <br />
<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Hey man! ¡Eso que tienes ahí está looking good! </span><br />
[*]- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Te he visto acercarte, pirata. Si no quieres que avise a los Marines ya te estás largando. 130 son muchos millones para que vengas a tocarme los cojones a mi forja. </span><br />
<br />
El herrero ni siquiera levantó la mirada de su labor mientras había dado esas largas al Buccaneer, despreciando por completo su presencia. Ubbe se sobresaltó con la respuesta del hombre, a lo que respondió rápidamente. <br />
<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Venga baby, que no vengo a liarla, ¡tu martilleo sonaba cojonudo! </span>- Mientras decía eso empezó a ojear uno de los artículos que tenía de muestra el herrero. Se trataba de una hacha de una mano, pero muy bien hecha, se notaba que el herrero en cuestión tenía alta habilidad y maestría. <br />
Ubbe la tomó con cuidado, como si no quisiera romper nada solo por tocarlo. La giró despacio, comprobando el ojo, el ajuste del metal alrededor del hueco del mango, el pulido interior.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">El ojo está limpio</span> -dijo, casi para sí- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sin rebabas. Eso evita que el mango se raje con el tiempo.</span><br />
Pasó el dedo por el interior, notando la suavidad.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Muchos lo dejan áspero. Luego dicen que “Unlucky” cuando el arma muere a los dos meses.</span><br />
El martillo del herrero siguió golpeando, pero ya no con la misma cadencia, parecía hacerle un poco más de caso ahora al Buccaneer. <br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Hablas como alguien que ha pasado mucho tiempo en la forja. ¿Eres herrero muchacho?</span><br />
Ubbe soltó una risa breve.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Gahahaha... No soy herrero </span>-añadió-<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> Pero crecí al lado de uno. Pasé más horas en una forja que durmiendo en una cama.</span><br />
El herrero detuvo el martillo un instante. Solo un segundo, como pensativo, dejando que las palabras del pirata calasen dentro suyo. Luego volvió a golpear.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Y dónde está ahora ese forjador?</span><br />
Ubbe tardó en responder. No porque no supiera qué decir, sino porque la respuesta pesaba más de lo habitual.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Dead</span> -dijo al final, sin dramatismo- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Como casi todos los que me enseñaron algo.</span><br />
El silencio se instaló entre ambos, roto únicamente por el crepitar de la fragua y los comerciantes cercanos intentando timar alguien. <br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Decía que la carne se acaba pudriendo… </span>-continuó Ubbe, mirando el metal- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">pero que el hierro siempre prevalece.</span><br />
Hizo una mueca, pensativo. <br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Nunca me cuadró del todo. El metal también se rompe.</span><br />
El herrero dejó el martillo a un lado. Esta vez sí levantó la vista.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Depende de cómo lo uses.</span><br />
Se acercó un paso, observando a Ubbe con más atención. No con miedo. Con interés técnico.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">La carne falla primero</span> -añadió- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Siempre. Se desgasta, se desgarra, pierde precisión. El metal no siente cansancio. Solo límites.</span><br />
Ubbe bajó la mirada hacia sus propias manos. Grandes, marcadas, con nudillos deformados por años de impacto. Pensaba en las últimas peleas, en como había llevado su cuerpo al límite, como había aguantado el impacto de un maldito almacén. Como había peleado contra 400 hombres. Dinosaurios, Marines, El dueño de un Casino... El cuerpo al final llegaría a un punto que no podría más, y él lo sabía. <br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Y cuándo la carne ya no da más?</span> -preguntó- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué haces entonces?</span><br />
El herrero sonrió de lado, una sonrisa breve, sin humor.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Algunos mueren o se retiran. Otros optan por el metal. </span><br />
Se giró y señaló una pared lateral de la forja. Entre herramientas y piezas colgadas, había objetos distintos: placas articuladas, engranajes pequeños, anclajes que no parecían destinados a armas.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">El desierto se traga mucha gente</span> -dijo- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Guerreros, mercenarios, cazadores… y no todos salen enteros.</span><br />
Apoyó una mano en una de las piezas.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Hay quien entiende que seguir luchando no siempre significa seguir siendo igual. Hay gente que sabe que hay que traspasar límites para mejorar, poniendo en riesgo su propia existencia. </span><br />
Ubbe siguió la mirada. No tocó nada, pero su atención era absoluta, empezaba a entenderlo todo.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Kal decía que el metal no miente </span>-murmuró-<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> Pero nunca me explicó qué pasa cuando el cuerpo empieza a hacerlo.</span><br />
El herrero lo miró durante un rato antes de responder.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Entonces empiezas a escuchar otras cosas. - Se encogió de hombros- Crujidos, retrasos, fallos pequeños. Al principio los ignoras. Luego te salvan la vida… si sabes leerlos, o te la quitan si no los escuchas a tiempo. </span><br />
Volvió a la forja y retomó el movimiento con el martillo, algo más despacio.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Si has venido solo a recordar viejos tiempos </span>-añadió-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> puedes quedarte.</span><br />
Continuó martilleando mientras hablaba. <br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pero si has venido porque algo empieza a no responder como antes… eso ya es otra conversación, y yo no puedo ayudarte. No aún. Quizá algún día sea capaz de hacer esas cosas, pero no es algo que pueda hacer todavía. </span><br />
Ubbe no respondió enseguida. Se quedó allí, de pie, entre el calor, el metal y el sonido del hierro siendo golpeado.<br />
No había venido buscando respuestas, pero curiosamente las había encontrado. El mantra que siempre había repetido su antiguo amigo empezaba a cobrar cada vez más sentido. Todas esas últimas peleas le habían dejado pensativo, tenía que encontrar maneras de superar sus límites, y quizá empezar a metalizarse fuera una de ellas. Implantes mecánicos, armas, herramientas dentro de su propia piel. Nunca lo había pensado, pero si es verdad que eso era posible, no lo descartaría para nada. <br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Colega, no tienes ni idea del favorazo que me has hecho. ¡Thank you! De mi parte, y de parte de Kal, le molaría mucho ver como trabajas. </span><br />
Ubbe dejó el hacha en su sitio y se fijó de nuevo en las piezas "extrañas" que le había señalado antes el forjador. Su mente no dejaba de imaginar como sería tener partes del cuerpo hechas de metal. No sabía seguro si lo que decía aquel hombre era cierto o si simplemente le estaba tomando el pelo, pero con el sentido que había cobrado el mantra de Kal con todo eso, no podía no ser verdad. Tenía que ser cierto. <br />
Ubbe se agarró el colgante de Kal que siempre llevaba encima, y lo apretó contra el pecho, agradeciendo a su amigo que aun sin tanto tiempo sin él, le hubiera dejado un regalo como aquel. Finalmente, Ubbe empezaba a ver como avanzar, como mejorar, como superar sus límites. <br />
<br />
El calor de la forja empezaba a ser distinto. No más intenso, sino más pesado. Como si ya no empujara desde fuera, sino que se quedara dentro del pecho. Ubbe permaneció un rato más, observando al herrero trabajar, sin decir nada, dejando que el sonido del martillo marcara el ritmo de sus pensamientos.<br />
No había prisas. No había peleas. Solo metal cediendo poco a poco, golpe a golpe, como tenía que ser.<br />
Ubbe soltó el colgante despacio y se apoyó un momento en un poste de madera, cruzándose de brazos, notando cómo el sudor le recorría la espalda sin molestarlo ya demasiado. Arabasta no iba a darle lo que esperaba en forma de sangre o pelea como imaginaba, pero quizá le estaba ofreciendo algo más incómodo: tiempo para pensar.<br />
Y eso siempre era lo peor. <br />
Kal nunca le había hablado de reemplazar la carne, o al menos no directamente. Siempre había insistido en fortalecerla, en entenderla, en respetar cuándo pedirle más y cuándo no. Al final el propio Kal era quien había enseñado a pelear a Ubbe. Pero Kal tampoco había vivido lo suficiente como para llegar a ese punto donde el cuerpo empieza a pasar factura por adelantado.<br />
No había decidido nada. No todavía. Pero ya no podía fingir que la idea no existía.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ya volveré</span> -dijo al fin, más para sí que para el herrero.<br />
Este no respondió, pero inclinó ligeramente la cabeza, como quien acepta algo sin necesidad de palabras.<br />
Ubbe salió de la forja con paso lento, perdiéndose de nuevo entre el ruido del mercado. El sol seguía pegando igual de fuerte, la ciudad seguía viva, y el mundo seguía girando como siempre.<br />
Pero algo había cambiado. Por ahora era solo una idea, un pensamiento, un camino a seguir. Ya que cuando la carne cede... siempre nos quedará el metal. <br />
Y Ubbe, cuando fuera necesario, cruzaría esa línea.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Arabasta estaba siendo por ahora, un paseo. Una decepción más bien. Ubbe esperaba que tras su destrozo en Drum y el aviso del señor Piruta, o como se llamase, esto fuera una lucha encarnizada de supervivencia y sangre. Pero no. <br />
Había hecho sus compras y mejoras en el equipo, había aprendido algún que otro movimiento nuevo, y cada día con este calor le curtía para aguantar mejor el siguiente. <br />
Habían venido a por él unos cazarrecompensas, ya que su recompensa había subido a 130 Millones, pero había sido poco más que un paseo; una embestida por aquí, un par de golpes por allá y todo resuelto. <br />
<br />
El desierto desgastaba al rubiales de una forma curiosa. No era como una pelea ni como una herida mal cerrada. No dolía como un golpe ni como una quemadura. Se iba metiendo poco a poco, como quien no quiere la cosa, hasta que te dabas cuenta de que estabas más cansado de lo normal sin saber muy bien por qué.<br />
Ubbe lo notaba en detalles pequeños. En cómo el sudor ya no corría, sino que se quedaba pegado a la piel. En cómo la arena se le metía entre los dedos y entre sitios realmentes incomodos, y no salía aunque caminara media hora. En cómo el sol parecía estar siempre un palmo más cerca de lo que debería estarlo.<br />
El Buccaneer se había propuesto ir a buscar materiales para seguir mejorando en su hobby de trastear con metales y mejorar armas, así que hoy iría a la ciudad de Nanohana a ojear un poco sus puestos y opciones. Deambuló un poco por el mercado, buscando un puesto de refinería o una forja. La gente se apartaba al verlo, no por miedo, que quizá también, sino ya por espacio, por desgracia para el rubio, esos mercados no estaban hechos para alguien de su tamaño.<br />
<br />
Había pasado por sitios jodidos antes. Frío de verdad en Drum, del que te parte los huesos. Hambre larga en Little Garden, de la que no te deja pensar. Noches enteras esperando a que alguien atacara primero. Pero Arabasta no iba de eso. Aquí no había descanso. Ni de día ni de noche. El calor no aflojaba y el viento no refrescaba, solo movía aire caliente y arena, como si el propio desierto se riera de ti por intentar acostumbrarte.<br />
Caminaba sin prisa, observando a la gente. Comerciantes sudados hasta el cuello. Soldados con la armadura abierta para no asarse vivos. Viajeros cubiertos hasta los ojos que ya habían aprendido la lección. Todo el mundo parecía tener algún sitio al que llegar. Todo el mundo menos él.<br />
Eso le molestaba más de lo que quería admitir en ese momento.<br />
Ubbe no huía de nada. Tampoco iba detrás de nadie. Y cuando no había pelea, ni urgencia, ni un objetivo claro… la cabeza empezaba a trabajar sola. Y eso nunca era buena señal.<br />
Pensó en Drum. Pensó en el mar. Incluso en el casino. Sitios donde todo era simple: o aguantabas, o no. Aquí, en cambio, los días se alargaban. El cuerpo respondía, sí, pero ya no por ganas, sino por costumbre. Como si aguantara porque aún podía, no porque quisiera.<br />
A ratos pensaba en Sigurd y en lo fácil que era seguir a alguien que siempre iba hacia delante sin dudar. Él, en cambio, se había quedado en tierra firme. Mirando. Explorando. Dándole vueltas a cosas que normalmente resolvía a hostias.<br />
Y entonces lo oyó.<br />
El golpe seco del martillo contra el hierro candente.<br />
Ese sonido sí que no mentía.<br />
Un sonido claro. Reconocible para el Buccaneer como quien escucha una canción compuesta por sí mismo. Anduvo unos minutos hasta que encontró el origen de esos martillazos; era una pequeña forja, regentada por un tipo enorme, casi tan enorme como él, lo cual ya enlazaba esa posible relación con algo de hermandad entre los implicados. <br />
El hombretón estaba templando el hierro de lo que parecía una futura espada, bien forjada, bien templada. Una hoja grande, quizá para alguien de gran tamaño como ellos. Iba a ser un mandoble, o quizá una espada normal, todo dependiera de quien la empuñase. <br />
<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Hey man! ¡Eso que tienes ahí está looking good! </span><br />
[*]- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Te he visto acercarte, pirata. Si no quieres que avise a los Marines ya te estás largando. 130 son muchos millones para que vengas a tocarme los cojones a mi forja. </span><br />
<br />
El herrero ni siquiera levantó la mirada de su labor mientras había dado esas largas al Buccaneer, despreciando por completo su presencia. Ubbe se sobresaltó con la respuesta del hombre, a lo que respondió rápidamente. <br />
<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Venga baby, que no vengo a liarla, ¡tu martilleo sonaba cojonudo! </span>- Mientras decía eso empezó a ojear uno de los artículos que tenía de muestra el herrero. Se trataba de una hacha de una mano, pero muy bien hecha, se notaba que el herrero en cuestión tenía alta habilidad y maestría. <br />
Ubbe la tomó con cuidado, como si no quisiera romper nada solo por tocarlo. La giró despacio, comprobando el ojo, el ajuste del metal alrededor del hueco del mango, el pulido interior.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">El ojo está limpio</span> -dijo, casi para sí- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sin rebabas. Eso evita que el mango se raje con el tiempo.</span><br />
Pasó el dedo por el interior, notando la suavidad.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Muchos lo dejan áspero. Luego dicen que “Unlucky” cuando el arma muere a los dos meses.</span><br />
El martillo del herrero siguió golpeando, pero ya no con la misma cadencia, parecía hacerle un poco más de caso ahora al Buccaneer. <br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Hablas como alguien que ha pasado mucho tiempo en la forja. ¿Eres herrero muchacho?</span><br />
Ubbe soltó una risa breve.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Gahahaha... No soy herrero </span>-añadió-<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> Pero crecí al lado de uno. Pasé más horas en una forja que durmiendo en una cama.</span><br />
El herrero detuvo el martillo un instante. Solo un segundo, como pensativo, dejando que las palabras del pirata calasen dentro suyo. Luego volvió a golpear.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Y dónde está ahora ese forjador?</span><br />
Ubbe tardó en responder. No porque no supiera qué decir, sino porque la respuesta pesaba más de lo habitual.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Dead</span> -dijo al final, sin dramatismo- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Como casi todos los que me enseñaron algo.</span><br />
El silencio se instaló entre ambos, roto únicamente por el crepitar de la fragua y los comerciantes cercanos intentando timar alguien. <br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Decía que la carne se acaba pudriendo… </span>-continuó Ubbe, mirando el metal- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">pero que el hierro siempre prevalece.</span><br />
Hizo una mueca, pensativo. <br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Nunca me cuadró del todo. El metal también se rompe.</span><br />
El herrero dejó el martillo a un lado. Esta vez sí levantó la vista.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Depende de cómo lo uses.</span><br />
Se acercó un paso, observando a Ubbe con más atención. No con miedo. Con interés técnico.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">La carne falla primero</span> -añadió- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Siempre. Se desgasta, se desgarra, pierde precisión. El metal no siente cansancio. Solo límites.</span><br />
Ubbe bajó la mirada hacia sus propias manos. Grandes, marcadas, con nudillos deformados por años de impacto. Pensaba en las últimas peleas, en como había llevado su cuerpo al límite, como había aguantado el impacto de un maldito almacén. Como había peleado contra 400 hombres. Dinosaurios, Marines, El dueño de un Casino... El cuerpo al final llegaría a un punto que no podría más, y él lo sabía. <br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Y cuándo la carne ya no da más?</span> -preguntó- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué haces entonces?</span><br />
El herrero sonrió de lado, una sonrisa breve, sin humor.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Algunos mueren o se retiran. Otros optan por el metal. </span><br />
Se giró y señaló una pared lateral de la forja. Entre herramientas y piezas colgadas, había objetos distintos: placas articuladas, engranajes pequeños, anclajes que no parecían destinados a armas.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">El desierto se traga mucha gente</span> -dijo- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Guerreros, mercenarios, cazadores… y no todos salen enteros.</span><br />
Apoyó una mano en una de las piezas.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Hay quien entiende que seguir luchando no siempre significa seguir siendo igual. Hay gente que sabe que hay que traspasar límites para mejorar, poniendo en riesgo su propia existencia. </span><br />
Ubbe siguió la mirada. No tocó nada, pero su atención era absoluta, empezaba a entenderlo todo.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Kal decía que el metal no miente </span>-murmuró-<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> Pero nunca me explicó qué pasa cuando el cuerpo empieza a hacerlo.</span><br />
El herrero lo miró durante un rato antes de responder.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Entonces empiezas a escuchar otras cosas. - Se encogió de hombros- Crujidos, retrasos, fallos pequeños. Al principio los ignoras. Luego te salvan la vida… si sabes leerlos, o te la quitan si no los escuchas a tiempo. </span><br />
Volvió a la forja y retomó el movimiento con el martillo, algo más despacio.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Si has venido solo a recordar viejos tiempos </span>-añadió-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> puedes quedarte.</span><br />
Continuó martilleando mientras hablaba. <br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pero si has venido porque algo empieza a no responder como antes… eso ya es otra conversación, y yo no puedo ayudarte. No aún. Quizá algún día sea capaz de hacer esas cosas, pero no es algo que pueda hacer todavía. </span><br />
Ubbe no respondió enseguida. Se quedó allí, de pie, entre el calor, el metal y el sonido del hierro siendo golpeado.<br />
No había venido buscando respuestas, pero curiosamente las había encontrado. El mantra que siempre había repetido su antiguo amigo empezaba a cobrar cada vez más sentido. Todas esas últimas peleas le habían dejado pensativo, tenía que encontrar maneras de superar sus límites, y quizá empezar a metalizarse fuera una de ellas. Implantes mecánicos, armas, herramientas dentro de su propia piel. Nunca lo había pensado, pero si es verdad que eso era posible, no lo descartaría para nada. <br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Colega, no tienes ni idea del favorazo que me has hecho. ¡Thank you! De mi parte, y de parte de Kal, le molaría mucho ver como trabajas. </span><br />
Ubbe dejó el hacha en su sitio y se fijó de nuevo en las piezas "extrañas" que le había señalado antes el forjador. Su mente no dejaba de imaginar como sería tener partes del cuerpo hechas de metal. No sabía seguro si lo que decía aquel hombre era cierto o si simplemente le estaba tomando el pelo, pero con el sentido que había cobrado el mantra de Kal con todo eso, no podía no ser verdad. Tenía que ser cierto. <br />
Ubbe se agarró el colgante de Kal que siempre llevaba encima, y lo apretó contra el pecho, agradeciendo a su amigo que aun sin tanto tiempo sin él, le hubiera dejado un regalo como aquel. Finalmente, Ubbe empezaba a ver como avanzar, como mejorar, como superar sus límites. <br />
<br />
El calor de la forja empezaba a ser distinto. No más intenso, sino más pesado. Como si ya no empujara desde fuera, sino que se quedara dentro del pecho. Ubbe permaneció un rato más, observando al herrero trabajar, sin decir nada, dejando que el sonido del martillo marcara el ritmo de sus pensamientos.<br />
No había prisas. No había peleas. Solo metal cediendo poco a poco, golpe a golpe, como tenía que ser.<br />
Ubbe soltó el colgante despacio y se apoyó un momento en un poste de madera, cruzándose de brazos, notando cómo el sudor le recorría la espalda sin molestarlo ya demasiado. Arabasta no iba a darle lo que esperaba en forma de sangre o pelea como imaginaba, pero quizá le estaba ofreciendo algo más incómodo: tiempo para pensar.<br />
Y eso siempre era lo peor. <br />
Kal nunca le había hablado de reemplazar la carne, o al menos no directamente. Siempre había insistido en fortalecerla, en entenderla, en respetar cuándo pedirle más y cuándo no. Al final el propio Kal era quien había enseñado a pelear a Ubbe. Pero Kal tampoco había vivido lo suficiente como para llegar a ese punto donde el cuerpo empieza a pasar factura por adelantado.<br />
No había decidido nada. No todavía. Pero ya no podía fingir que la idea no existía.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ya volveré</span> -dijo al fin, más para sí que para el herrero.<br />
Este no respondió, pero inclinó ligeramente la cabeza, como quien acepta algo sin necesidad de palabras.<br />
Ubbe salió de la forja con paso lento, perdiéndose de nuevo entre el ruido del mercado. El sol seguía pegando igual de fuerte, la ciudad seguía viva, y el mundo seguía girando como siempre.<br />
Pero algo había cambiado. Por ahora era solo una idea, un pensamiento, un camino a seguir. Ya que cuando la carne cede... siempre nos quedará el metal. <br />
Y Ubbe, cuando fuera necesario, cruzaría esa línea.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura Tier 5] Enredados]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1444</link>
			<pubDate>Wed, 18 Dec 2024 11:02:11 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=78">Sasha</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1444</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 54 de verano. Año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nanohana, Arabasta ~ 08:00 a.m.</span></span></div>
 <br />
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El día empezaba en la ciudad costera de Nanohana, se escuchaba el bullicio de la gente que iba a trabajar lista para conseguir suministros para toda la isla y empezar su labor de repartirlos donde debían. Sus habitantes estaban acostumbrados al calor constante, por lo que ahora mismo fuera verano no influenciaba mucho, ya que, ellos vivían con altísimas temperaturas a causa del desierto que ocupaba principalmente el centro de la isla. Nanohana contaba con unos edificios cúbicos a excepción de algunos que contaban con cúpulas de diferentes tamaños en la azotea. La ciudad era famosa por su mercado y sus perfumes, de ahí que de buena mañana ya empezase el movimiento en las calles, además de en el puerto, lugar característico por donde entraban todo lo que importaban de otros países o que ellos mismo exportaban de Arabasta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entre las concurridas calles de Nanohana se podía apreciar como paseaban dos jóvenes cazarrecompensas que sobrepasaban el metro ochenta de altura. Una pareja bastante peculiar, pero que se complementaban perfectamente y que siempre buscaban cuidar al otro, aunque a uno de ellos le costara más al ser bastante cobarde. Con una temperatura bastante alta - que podría hacer sudar hasta a alguien con karma de adaptación ígnea - los dos cazadores paseaban entre las distintas paradas del mercado, tanto a su derecha como a su izquierda podían ver diferentes puestos - tapados por una lona en el techo para protegerse del sol directo - en una larga fila hasta el final de la calle. Algunos usaban tablones de madera como mesas para que los clientes tuvieran a la vista sus productos, mientras que otros simplemente los tenían en el suelo sobre una manta o dentro de jarrones. Mientras los cazadores paseaban podían oler como los suaves y embriagadores perfumes impregnaban parte del mercado y que camuflaban - si no se acercaban mucho - el olor a pescado de algunos de los puestos. Las preciosas telas también estaban presentes siendo estás expuestas sobre las mesas o dentro de jarrones haciendo que solo se viera una parte de ellos. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A ambos cazadores les costaba esquivar a la gente que paseaba buscando las mejores ofertas de buena mañana o los intentos de los vendedores por intentar conseguir la primera venta del día, pero la sensación no llegaba a ser del todo agobiante para aquellos que estaban acostumbrados. Cuando por fin la pareja pasó cruzó toda la calle del mercado, se encontraron justo delante una pared de piedra grisácea con unos carteles de se busca bastante llamativos, los cuales podrían resultar extraños e incluso de tener más de 150 de inteligencia llegaba a ser evidente que no eran oficiales de la marina. Al lado del tablón, en diagonal a la derecha de Kevin y Gideon, había una mujer delgada con gafas de sol en un puesto vendiendo perfumes. Usaba un pañuelo lila muy clarito - casi rozando el rosa - que tapaba su cabeza, pero que se podía ver como un mechón rubio se asomaba por el lateral derecho de su cara. Además llevaba puesto un vestido muy largo de un color ligeramente más oscuro que el pañuelo para evitar que el sol, a medida que pase el día, le queme la piel. En diagonal a la izquierda, al otro lado de los carteles, había un hombre bastante robusto con una frondosa y rizada barba negra, vestido con ropas ahogadas de color beige y un pañuelo blanco en la cabeza, vendiendo telas que estaban expuestas de forma alargada en una mesa y muchas otras detrás dentro de unos jarrones. A las espaldas de los cazadores estaba el mercado por el cual habían llegado y por el cual a cada momento que pasa se llena más de gente.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>wanteds</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/8hzdnqD.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: 8hzdnqD.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
 <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> información</span>
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					</button>
				</div>
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>resumen</span>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Estáis paseando por el mercado de Nanohana hasta que os encontráis de cara con unos wanteds bastante curiosos.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>info narradora</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
¡Bienvenidos a vuestra aventura T5! Tenéis total libertad para llegar al sitio y decidir lo que hacéis después de presentaros este escenario. Espero que lo paséis tan bien como yo haciendo la aventura, cualquier duda estoy a vuestra disposición. Tenéis 48h para postear ¡Mucha suerte!<br />
[/spoilers]<br />

				</div>
			</div></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
				</div>
			</div></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 54 de verano. Año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nanohana, Arabasta ~ 08:00 a.m.</span></span></div>
 <br />
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El día empezaba en la ciudad costera de Nanohana, se escuchaba el bullicio de la gente que iba a trabajar lista para conseguir suministros para toda la isla y empezar su labor de repartirlos donde debían. Sus habitantes estaban acostumbrados al calor constante, por lo que ahora mismo fuera verano no influenciaba mucho, ya que, ellos vivían con altísimas temperaturas a causa del desierto que ocupaba principalmente el centro de la isla. Nanohana contaba con unos edificios cúbicos a excepción de algunos que contaban con cúpulas de diferentes tamaños en la azotea. La ciudad era famosa por su mercado y sus perfumes, de ahí que de buena mañana ya empezase el movimiento en las calles, además de en el puerto, lugar característico por donde entraban todo lo que importaban de otros países o que ellos mismo exportaban de Arabasta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entre las concurridas calles de Nanohana se podía apreciar como paseaban dos jóvenes cazarrecompensas que sobrepasaban el metro ochenta de altura. Una pareja bastante peculiar, pero que se complementaban perfectamente y que siempre buscaban cuidar al otro, aunque a uno de ellos le costara más al ser bastante cobarde. Con una temperatura bastante alta - que podría hacer sudar hasta a alguien con karma de adaptación ígnea - los dos cazadores paseaban entre las distintas paradas del mercado, tanto a su derecha como a su izquierda podían ver diferentes puestos - tapados por una lona en el techo para protegerse del sol directo - en una larga fila hasta el final de la calle. Algunos usaban tablones de madera como mesas para que los clientes tuvieran a la vista sus productos, mientras que otros simplemente los tenían en el suelo sobre una manta o dentro de jarrones. Mientras los cazadores paseaban podían oler como los suaves y embriagadores perfumes impregnaban parte del mercado y que camuflaban - si no se acercaban mucho - el olor a pescado de algunos de los puestos. Las preciosas telas también estaban presentes siendo estás expuestas sobre las mesas o dentro de jarrones haciendo que solo se viera una parte de ellos. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A ambos cazadores les costaba esquivar a la gente que paseaba buscando las mejores ofertas de buena mañana o los intentos de los vendedores por intentar conseguir la primera venta del día, pero la sensación no llegaba a ser del todo agobiante para aquellos que estaban acostumbrados. Cuando por fin la pareja pasó cruzó toda la calle del mercado, se encontraron justo delante una pared de piedra grisácea con unos carteles de se busca bastante llamativos, los cuales podrían resultar extraños e incluso de tener más de 150 de inteligencia llegaba a ser evidente que no eran oficiales de la marina. Al lado del tablón, en diagonal a la derecha de Kevin y Gideon, había una mujer delgada con gafas de sol en un puesto vendiendo perfumes. Usaba un pañuelo lila muy clarito - casi rozando el rosa - que tapaba su cabeza, pero que se podía ver como un mechón rubio se asomaba por el lateral derecho de su cara. Además llevaba puesto un vestido muy largo de un color ligeramente más oscuro que el pañuelo para evitar que el sol, a medida que pase el día, le queme la piel. En diagonal a la izquierda, al otro lado de los carteles, había un hombre bastante robusto con una frondosa y rizada barba negra, vestido con ropas ahogadas de color beige y un pañuelo blanco en la cabeza, vendiendo telas que estaban expuestas de forma alargada en una mesa y muchas otras detrás dentro de unos jarrones. A las espaldas de los cazadores estaba el mercado por el cual habían llegado y por el cual a cada momento que pasa se llena más de gente.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/8hzdnqD.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: 8hzdnqD.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
 <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> información</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Estáis paseando por el mercado de Nanohana hasta que os encontráis de cara con unos wanteds bastante curiosos.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>info narradora</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
¡Bienvenidos a vuestra aventura T5! Tenéis total libertad para llegar al sitio y decidir lo que hacéis después de presentaros este escenario. Espero que lo paséis tan bien como yo haciendo la aventura, cualquier duda estoy a vuestra disposición. Tenéis 48h para postear ¡Mucha suerte!<br />
[/spoilers]<br />

				</div>
			</div></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
				</div>
			</div></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] - ¡Kevin, llegó el correo!]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1381</link>
			<pubDate>Mon, 07 Oct 2024 13:16:13 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=126">Gideon De Villiers</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1381</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 80 de otoño <br />
Corriente Rakusei -Isla Arabasta,12:00 pm</span></div>
<br />
<br />
Aquella mañana en Arabasta estaba siendo de las más calurosas pese a estar en otoño, no se podía estar en la calla ni aunque no fueras alguien caluroso. Los Piratebusters, sin Suna ya que seguía explorando la isla y llevaban días sin verla, habían decidido turnarse para salir a por las comidas. Kevin acababa de salir a por la comida y a Gideon le tocaría salir para la cena.<br />
El skypiean  estaba tirado en su cama jugueteando con Omi, el pequeñín correteaba por la cama mientras Gideon le “perseguía” con sus manos. <br />
En ese momento sonaron tres toquecitos en la puerta, Gideon se levantó y respondió. Era la muchacha de la recepción que le entrega una carta dirigida a los Piratebusters, pero sobre todo a Kevin. <br />
Una vez con el sobre en la mano, decidió abrirlo, pues indicaba que era para todos ellos. No estaba haciendo nada malo. Leyó con detalle la carta y se trataba de Ryze, la pequeña marine con la que había peleado hacía ya un tiempo. La caligrafía era delicada y el color de la tinta era de un color morado oscuro, quizás habría algo de su veneno. Podía recordar cómo este se le pagaba a los brazos en aquella batalla. <br />
Ahora les contaba que le iba muy bien, que en Momorio se estaba descubriendo a sí mismo, lo que alegró mucho el corazón de Gideon y les deseaba lo mejor. Estaba terminando de leer la posdata cuando entró su amigo con la comida.<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Illo, Kevin ven aquí, nos ha llegado una cosita y te va a hacer mucha ilusión</span> —sabía que le emocionaría mucho saber de Ryze, incluso él podía notar su parpadeo acelerado dando la noticia. <br />
Extendió la carta hacia Kevin y Omi se montó en su brazo para oler por ultima vez el papel donde estaba escrita la carta. No sabía a ciencia cierta si tenía veneno o no, así que con su otra mano agarró al hurón y lo soltó en la cama. Omi le echó una mirada asesina y Gideon se la devolvió.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>INFO</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>RESUMEN</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Gideon recibe la carta de Ryze.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>KARMAS</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Mascota.<br />
-Muletilla.<br />
-Charlatán.<br />
-Tic.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 80 de otoño <br />
Corriente Rakusei -Isla Arabasta,12:00 pm</span></div>
<br />
<br />
Aquella mañana en Arabasta estaba siendo de las más calurosas pese a estar en otoño, no se podía estar en la calla ni aunque no fueras alguien caluroso. Los Piratebusters, sin Suna ya que seguía explorando la isla y llevaban días sin verla, habían decidido turnarse para salir a por las comidas. Kevin acababa de salir a por la comida y a Gideon le tocaría salir para la cena.<br />
El skypiean  estaba tirado en su cama jugueteando con Omi, el pequeñín correteaba por la cama mientras Gideon le “perseguía” con sus manos. <br />
En ese momento sonaron tres toquecitos en la puerta, Gideon se levantó y respondió. Era la muchacha de la recepción que le entrega una carta dirigida a los Piratebusters, pero sobre todo a Kevin. <br />
Una vez con el sobre en la mano, decidió abrirlo, pues indicaba que era para todos ellos. No estaba haciendo nada malo. Leyó con detalle la carta y se trataba de Ryze, la pequeña marine con la que había peleado hacía ya un tiempo. La caligrafía era delicada y el color de la tinta era de un color morado oscuro, quizás habría algo de su veneno. Podía recordar cómo este se le pagaba a los brazos en aquella batalla. <br />
Ahora les contaba que le iba muy bien, que en Momorio se estaba descubriendo a sí mismo, lo que alegró mucho el corazón de Gideon y les deseaba lo mejor. Estaba terminando de leer la posdata cuando entró su amigo con la comida.<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Illo, Kevin ven aquí, nos ha llegado una cosita y te va a hacer mucha ilusión</span> —sabía que le emocionaría mucho saber de Ryze, incluso él podía notar su parpadeo acelerado dando la noticia. <br />
Extendió la carta hacia Kevin y Omi se montó en su brazo para oler por ultima vez el papel donde estaba escrita la carta. No sabía a ciencia cierta si tenía veneno o no, así que con su otra mano agarró al hurón y lo soltó en la cama. Omi le echó una mirada asesina y Gideon se la devolvió.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>INFO</span>
					</div>
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				</div>
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>RESUMEN</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Gideon recibe la carta de Ryze.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>KARMAS</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Mascota.<br />
-Muletilla.<br />
-Charlatán.<br />
-Tic.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pre. Abs] To hot to handle]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1355</link>
			<pubDate>Sun, 22 Sep 2024 10:54:22 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=119">Erika Storm</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1355</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">— </span></span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">que... puto calor... joder...</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"> —</span></span></div>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Si llego a saber que aquel barco de la Marina iba a parar en un país como este, le hubieran dado por culo pero de manera muy rápida. La información que saqué sobre este viaje al final resulto ser real y cierta, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Un barco con nuevos soldados partirá rumbo a otra corriente para mandar refuerzos"</span></span>. Me las pude ingeniar para entrar en él, y fue relativamente fácil, bastante fácil. Aquella contramaestre rubia parece ser que le gustaban las mujeres más que a mí, y pobre, no pudo sucumbir a los encantos de Erika. Encantos, y la maravillosa lengua que mi madre me ha dado, al menos me dejó algo bueno. Pudo ver hasta las estrellas diría yo cuando nos quedamos solas en su camer... bueno, no voy a ponerme a recordar todo aquello ahora, que si no me pongo cachonda, y no me apetece ahora mismo.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y aquí estoy, perdida de la mano de dios, en un país donde hace un calor de putos cojones. Siguiendo al grupo de Marines, pasaron por este pueblo y decidí quedarme aquí y no avanzar. Al menos, sé que esto está cerca del mar, y por lo que escuché a dos viejos campesinos, hay un río no muy lejano también. Sabiendo que tengo agua cerca era más que suficiente como para que la decisión de quedarme aquí era acertada, al menos de momento. El cabrón de Espinas parecía que era el que más disfrutaba del tiempo, parecía feliz, incluso a veces me daba la impresión de que sonreía. Eso o estaba totalmente perdiendo la cabeza de una maldita vez. Decidí alejarme un poco de la gente, acabando en una especie de parquecito muy majo, con algunos bancos para sentarse y palmeras alrededor, no mucho más, la vegetación aquí no era muy abundante por lo que veo, aunque supongo que será por este tipo de clima ¿no? Yo qué sé, este tipo de razonamientos eran cosa del pelo arbusto, no mío, él era el cerebrito, el listo... joder... ¿Estará bien? O lo más importante, ¿estará vivo? No sé donde coño se había metido ni que había sido de él. Le busqué por aquella isla durante días y no tuve rastro de él, ni una pista, nadie había visto un tío alto con pelo extraño, alas, gafas de científico, y una bata. Eso es algo que se ve fácilmente, ¿no? Entonces, ¿dónde coño estaba si no era allí? Eran preguntas que no podía responder y que me quebraban la cabeza una y otra vez. Y ahora, estando en otra isla, incluso corriente, mucho menos. Ya decidí irme de allí y olvidarme de todo, si el cabrón de verdad decidió irse sin decir nada por una gilipollez, es su problema, no el mío, ¿verdad, Erika?... Aquellos pensamientos iban a comenzar a atormentarme una vez más, hasta el punto de perder la realidad, pero de nuevo, mi salvador. *slurp*</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Espinas me dio un lametón con su lengua en mi mejilla derecha, estaba contento, eso es suficiente para mí para volver a concentrarme y volver a mis cabales — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Te gusta mucho el calor, eh nene!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Le grité alegremente — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Tienes suerte de ser una lagartija con esas escamas! ¡Yo no lo aguanto, y para colmo, en mi interior soy un puto pulpo, todo mal!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — dije poniendo morros, algo enfadada, dirigiéndome debajo de una palmera en la cual había al menos un poco de sombra — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Encima tengo que ir cargando con todas estas putas armas, que lo único que hacen es darme más calor, ¡JODER!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Grité, mientras las colocaba a mi derecha, todas juntitas, atadas, amontonadas, apoyadas en la palmera. Y Shock, ella siempre va aparte — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Nene, dame un segundo, de verdad, que no soporto más este calor, es terrible... bof...</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije cogiendo a Espinas con mis manos, dejándolo en el poco césped que había por allí.</span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"> — </span></span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size">¡NO MIRES!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"> —</span></span></div>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Procedí a quitarme la ropa, quedándome totalmente en ropa interior. Con unas bragas azules, con truenitos anaranjados, además se me metian en el culo, pareciendo un tanga, haciéndome un culo de escándalo, la verdad. Luego, en sujetador, totalmente azules clarito — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡IIIIAAAAAA! ¡Mucho mejor, donde va a parar!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Comenté estirando mis brazos hacia el cielo, mientras se podía observar ahora como el sudor recorría cada una de mis curvas, mirando al frente mía, donde podía contemplar aquel parque y la gente que pasaba por allí. Afortunados los que podían contemplar el cuerpo del escándalo, la verdad.</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas usados</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					- Belleza/Seductor/Sintonia natural: Engatusar a la Contramaestre del barco de la Marina</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Mascota (Espinas):<img src="https://i.imgur.com/mxBxGoZ.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: mxBxGoZ.png]" class="mycode_img" /></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Muletilla: Joder</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Egocentrico</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Exhibicionista: Me quedo en ropa interior
				</div>
			</div><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/B3Mcy9C.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Shock</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>Dos manos  | Fuerza 7 | Destreza 7 | Precisión 15</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>25</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,8 PRE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>25</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Rifle de color rosa neón metálico, sin culata y dos bobinas en la parte superior de arma. Se agarra por la parte de atrás por un agujero en el que no se ve el gatillo para disparar, puesto que está cubierto por el propio metal.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `erika001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>erika001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 3 pistolas T3: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/XW4aFM4.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Pistola</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>5 FUE / 5 DES / 10 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,1 DES / 0,7 PRE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>22</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un arma de fuego de tamaño pequeño a mediano diseñada para ser disparada con una mano. Tiene un cañón corto y es capaz de disparar proyectiles a alta velocidad.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `pistola003`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>pistola003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 2 rifles T3: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/83k1r8C.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Rifle</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 7 DES / 15 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>25</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,8 PRE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>30</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un arma de fuego con un cañón largo y estrías internas que hacen que la bala gire, mejorando la precisión. Los rifles se utilizan para disparos a larga distancia.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `rifle003`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>rifle003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 1 rifle T4: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/EyAcNvG.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Rifle</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 7 DES / 15 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>55</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,9 PRE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>40</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un arma de fuego con un cañón largo y estrías internas que hacen que la bala gire, mejorando la precisión. Los rifles se utilizan para disparos a larga distancia.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `rifle004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>rifle004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Den den: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 6 paquetes de munición T1: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/M1i4Gd2.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Munición</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Munición</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>10</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>3000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Pack de 30 balas. Este tipo de munición estándar es comúnmente utilizada en diversas armas a distancia. Aunque no posee características especiales, es confiable y ampliamente disponible. Cada una provoca 10 de daño.
</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `municion001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>municion001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 1 paquete de explosiva: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/k0xOItY.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Munición explosiva</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Munición</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>30000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Pack de 5 balas explosivas. Diseñada para causar daño en un área de 5 metros. Esta munición explota al impactar, infligiendo daño a múltiples objetivos cercanos. Es útil para enfrentar grupos de enemigos o estructuras. Cada una provoca 20 de daño elemental.</br>
</br>
<strong>[Causa daño elemental ígneo en un área de 5 metros de diámetro]</strong></i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `municionexplosiva001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>municionexplosiva001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">— </span></span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">que... puto calor... joder...</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"> —</span></span></div>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Si llego a saber que aquel barco de la Marina iba a parar en un país como este, le hubieran dado por culo pero de manera muy rápida. La información que saqué sobre este viaje al final resulto ser real y cierta, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Un barco con nuevos soldados partirá rumbo a otra corriente para mandar refuerzos"</span></span>. Me las pude ingeniar para entrar en él, y fue relativamente fácil, bastante fácil. Aquella contramaestre rubia parece ser que le gustaban las mujeres más que a mí, y pobre, no pudo sucumbir a los encantos de Erika. Encantos, y la maravillosa lengua que mi madre me ha dado, al menos me dejó algo bueno. Pudo ver hasta las estrellas diría yo cuando nos quedamos solas en su camer... bueno, no voy a ponerme a recordar todo aquello ahora, que si no me pongo cachonda, y no me apetece ahora mismo.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y aquí estoy, perdida de la mano de dios, en un país donde hace un calor de putos cojones. Siguiendo al grupo de Marines, pasaron por este pueblo y decidí quedarme aquí y no avanzar. Al menos, sé que esto está cerca del mar, y por lo que escuché a dos viejos campesinos, hay un río no muy lejano también. Sabiendo que tengo agua cerca era más que suficiente como para que la decisión de quedarme aquí era acertada, al menos de momento. El cabrón de Espinas parecía que era el que más disfrutaba del tiempo, parecía feliz, incluso a veces me daba la impresión de que sonreía. Eso o estaba totalmente perdiendo la cabeza de una maldita vez. Decidí alejarme un poco de la gente, acabando en una especie de parquecito muy majo, con algunos bancos para sentarse y palmeras alrededor, no mucho más, la vegetación aquí no era muy abundante por lo que veo, aunque supongo que será por este tipo de clima ¿no? Yo qué sé, este tipo de razonamientos eran cosa del pelo arbusto, no mío, él era el cerebrito, el listo... joder... ¿Estará bien? O lo más importante, ¿estará vivo? No sé donde coño se había metido ni que había sido de él. Le busqué por aquella isla durante días y no tuve rastro de él, ni una pista, nadie había visto un tío alto con pelo extraño, alas, gafas de científico, y una bata. Eso es algo que se ve fácilmente, ¿no? Entonces, ¿dónde coño estaba si no era allí? Eran preguntas que no podía responder y que me quebraban la cabeza una y otra vez. Y ahora, estando en otra isla, incluso corriente, mucho menos. Ya decidí irme de allí y olvidarme de todo, si el cabrón de verdad decidió irse sin decir nada por una gilipollez, es su problema, no el mío, ¿verdad, Erika?... Aquellos pensamientos iban a comenzar a atormentarme una vez más, hasta el punto de perder la realidad, pero de nuevo, mi salvador. *slurp*</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Espinas me dio un lametón con su lengua en mi mejilla derecha, estaba contento, eso es suficiente para mí para volver a concentrarme y volver a mis cabales — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Te gusta mucho el calor, eh nene!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Le grité alegremente — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Tienes suerte de ser una lagartija con esas escamas! ¡Yo no lo aguanto, y para colmo, en mi interior soy un puto pulpo, todo mal!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — dije poniendo morros, algo enfadada, dirigiéndome debajo de una palmera en la cual había al menos un poco de sombra — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Encima tengo que ir cargando con todas estas putas armas, que lo único que hacen es darme más calor, ¡JODER!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Grité, mientras las colocaba a mi derecha, todas juntitas, atadas, amontonadas, apoyadas en la palmera. Y Shock, ella siempre va aparte — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Nene, dame un segundo, de verdad, que no soporto más este calor, es terrible... bof...</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Dije cogiendo a Espinas con mis manos, dejándolo en el poco césped que había por allí.</span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"> — </span></span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size">¡NO MIRES!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"> —</span></span></div>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Procedí a quitarme la ropa, quedándome totalmente en ropa interior. Con unas bragas azules, con truenitos anaranjados, además se me metian en el culo, pareciendo un tanga, haciéndome un culo de escándalo, la verdad. Luego, en sujetador, totalmente azules clarito — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡IIIIAAAAAA! ¡Mucho mejor, donde va a parar!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> — Comenté estirando mis brazos hacia el cielo, mientras se podía observar ahora como el sudor recorría cada una de mis curvas, mirando al frente mía, donde podía contemplar aquel parque y la gente que pasaba por allí. Afortunados los que podían contemplar el cuerpo del escándalo, la verdad.</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas usados</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					- Belleza/Seductor/Sintonia natural: Engatusar a la Contramaestre del barco de la Marina</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Mascota (Espinas):<img src="https://i.imgur.com/mxBxGoZ.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: mxBxGoZ.png]" class="mycode_img" /></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Muletilla: Joder</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Egocentrico</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Exhibicionista: Me quedo en ropa interior
				</div>
			</div><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/B3Mcy9C.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Shock</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>Dos manos  | Fuerza 7 | Destreza 7 | Precisión 15</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>25</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,8 PRE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>25</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Rifle de color rosa neón metálico, sin culata y dos bobinas en la parte superior de arma. Se agarra por la parte de atrás por un agujero en el que no se ve el gatillo para disparar, puesto que está cubierto por el propio metal.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `erika001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>erika001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 3 pistolas T3: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/XW4aFM4.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Pistola</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>5 FUE / 5 DES / 10 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,1 DES / 0,7 PRE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>22</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un arma de fuego de tamaño pequeño a mediano diseñada para ser disparada con una mano. Tiene un cañón corto y es capaz de disparar proyectiles a alta velocidad.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `pistola003`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>pistola003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 2 rifles T3: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/83k1r8C.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Rifle</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>3</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 7 DES / 15 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>25</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,8 PRE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>30</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>100000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un arma de fuego con un cañón largo y estrías internas que hacen que la bala gire, mejorando la precisión. Los rifles se utilizan para disparos a larga distancia.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `rifle003`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>rifle003</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 1 rifle T4: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/EyAcNvG.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Rifle</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>4</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 7 DES / 15 PREC</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>2000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>55</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,9 PRE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>40</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>200000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un arma de fuego con un cañón largo y estrías internas que hacen que la bala gire, mejorando la precisión. Los rifles se utilizan para disparos a larga distancia.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `rifle004`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>rifle004</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Den den: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 6 paquetes de munición T1: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/M1i4Gd2.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Munición</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Munición</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>10</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>3000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Pack de 30 balas. Este tipo de munición estándar es comúnmente utilizada en diversas armas a distancia. Aunque no posee características especiales, es confiable y ampliamente disponible. Cada una provoca 10 de daño.
</i>
                </p>
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                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `municion001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>municion001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">- 1 paquete de explosiva: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/k0xOItY.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Munición explosiva</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Munición</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>30000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Pack de 5 balas explosivas. Diseñada para causar daño en un área de 5 metros. Esta munición explota al impactar, infligiendo daño a múltiples objetivos cercanos. Es útil para enfrentar grupos de enemigos o estructuras. Cada una provoca 20 de daño elemental.</br>
</br>
<strong>[Causa daño elemental ígneo en un área de 5 metros de diámetro]</strong></i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `municionexplosiva001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>municionexplosiva001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
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			</div></span>]]></content:encoded>
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