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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Mock Town]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 04:01:45 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Horas de lectura: El mundo se mueve]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3935</link>
			<pubDate>Tue, 30 Jun 2026 12:41:35 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=488">Varoganchin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3935</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 2 de invierno</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Puerto de Mock town,</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">07:00 am</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Vacié la tetera en mi taza. Tomé una rebanada de pan y esparcí en su superficie un pedazo de mantequilla. En el puerto, solo se oía la voz de algún pirata trasnochado que buscaba algo más que apuraba sus reservas de ron. Nada fuera de lo común. A decir verdad, el bullicio habitual de aquella ciudad parecía estar tomándose un descanso aquella mañana. Aquello me venía de maravilla, pues había decidido leer el periódico que había comprado el día anterior durante mi visita al árbol de oro. Estiré el noticiero con un gesto seco y me dispuse a revisar la portada otra vez. Aún me sorprendía la idea de que hubiera una tripulación pirata dispuesta a acabar con el progreso tecnológico. ¿Pero que otra explicación habría? Habían asaltado una isla del gobierno y habían destruido sus instalaciones. Tal vez, algo no salió como esperaban. O quizá, tan solo buscaban desestabilizar al gobierno mundial.<br />
<br />
Cogí la rebanada de pan y le di un bocado a la vez que pasé de página. Realmente, aquella debía de ser una tripulación pirata temible, a juzgar por lo que narraba el artículo. No solo habían asolado la isla, sino que también habían acabado con el doctor Utakata. Sin lugar a dudas, sería un duro golpe para el Gobierno Mundial. Y estos, no habían tardado en tomar represalias. La siguiente noticia seguro que había dolido más a los Alas Negras que las anteriores. En ella se destacaba que, como respuesta a estos ataques, su antiguo capitán, Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero iba a ser ejecutado en un acto público. <br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¿Ves?</span> —dije dando un golpe con el revés de la mano a la foto de Yojimbo—. <span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Por eso no es bueno enemistarse con el Gobierno Mundial. Siempre es mejor mantener un perfil bajo.</span><br />
<br />
Pasé de página mientras daba un nuevo bocado a mi desayuno. Lo que vio hizo que el pedazo de pan en mi boca tomase una dirección equivocada. Tosí con fuerza. Aparté las migajas de pan esparcidas por el papel con la mano y leí con más detenimiento. Parecía que al fin íbamos a poder salir de aquella isla. El Shichibukai Zarutsuki había decidido celebrar una nueva edición de sus afamados juegos. Aquello que había comentado Uker, parecía que iba a ser la solución a nuestros problemas. Ese era el motivo por el cuál nuestro log pose había dejado de funcionar. No, eso no era cierto. Estaba cumpliendo muy bien con su labor. El único inconveniente era que la siguiente isla en nuestro camino no se encontraba al norte ni al sur de nuestra ubicación, sino que se hallaba arriba, a más altura. Una isla en el cielo. Parecía algo sacado de novelas fantásticas o de mitología de otras eras. ¿Cómo era posible que existiera un reino sobre las nubes? ¿Será que allí también viven dioses? Alguno capaz de reunir las nubes, o tal vez uno que las utilice a modo de ladrillos. También podría ser el reino de alguna deidad de la tormenta. Solo esperaba que no nos encontrásemos con algún dios vengativo o con la guarida de algún dragón. <br />
<br />
Junto a esta noticia, se hablaba de un intento de golpe de estado en la isla de Drum, algo que me sorprendió, puesto que no parecía un reino tan conflictivo cuando estuvimos nosotros allí unos meses atrás. Sin embargo, estas dos noticias quedaban opacadas por la tercera que las acompañaba. El ejército revolucionario comenzaba a moverse de nuevo. Desde hacía un tiempo, no había leído muchas noticias sobre ellos, pero las pesquisas del periódico mostraban que sus intenciones no eran nada buenas. Hablaban de cosas terribles como el exterminio de la población o el secuestro de niños organizados, vaya usted a saber con qué fines. También de otras con menor malicia como el derrocamiento del Gobierno mundial. Sin embargo, también recaía sobre ellos la sospecha de algo mucho más atroz.<br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—Este año, pienso montar un árbol en el Black Widow. Y también pondré calcetines para mis compañeros. No permitiré a esos revolucionarios salirse con la suya.</span><br />
<br />
Pasé de página maldiciendo con la boca llena aquella noticia. Di un sorbo amplio a mi té con la intención, como si el mal trago de la noticia fuese a diluirse con un trago literal. <br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¡Vaya! Parece que no todos los que llevan el uniforme son buenas personas</span> —dije con tono irónico.<br />
<br />
La trama de sabotaje entre vicealmirantes no era algo que me sorprendiese, pues en mi vida ya había podido ver a algunos de los miembros de la marina comportarse de una manera poco adecuada. O mejor dicho, más apropiada a lo que se supone que harían los piratas. El boletín también hablaba del surgimiento de una nueva banda pirata. Un par de antiguos miembros de la mano del Hombre Muerto estaban ahora bajo las órdenes de una mujer de la antigua tripulación de lo Olvidados. <br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¿Los Olvidados? Esa era la antigua tripulación de Uker. Será acaso que aquella mujer...</span><br />
<br />
Sacudí mi cabeza. No quería mantenerme en aquel pensamiento. Menos aún después de lo que me había supuesto la vez que buscamos una sustituta como pareja de nuestro amigo. Moví mis ojos hacia el final de la página, donde se hablaba de la caída de la disolución de un par de bandas piratas de las que no había oído hablar en demasía y de la venta de un libro que aconsejaba el blanqueamiento de zonas que deberían estar mejor a la sombra.<br />
<br />
Me detuve antes de cerrar el periódico. Tomé aire, profundo. Exhalé despacio. Sabía lo que venía al final del noticiario. Era la parte donde se adjuntaban los nuevo carteles de recompensa. Aún no me había acostumbrado a ver cómo subía el precio que aparecía bajo mi cara, por lo que siempre que llegaba a esta parte, necesitaba un pequeño instante para prepararme.<br />
<br />
El primer cartel que apareció fue el de la temible mujer que también ocupaba la portada del periódico. Triana Tempesta. Una mujer de mirada aterradora, por la que el Gobierno Mundial ofrecía casi mil millones de berries. Tuve que revisar varias veces la cifra para asegurarme de que la cantidad que había leído era la correcta. Esa mujer no solo debía de hacer cosas horribles, sino que además debía de ser muy poderosa si habían puesto un precio así por su cabeza. Continué hojeando los carteles. Las primeras posiciones se las repartían entre un par de hombres que desconocía y los tripulantes de los Alas Negras. Sin embargo, el primero de los carteles que aparecía tras los de aquellos monstruos era el de nuestro cocinero y tras él aparecía Eros también. Ellos siempre querían ganar en reputación, por lo que me alegré en medida, a pesar de que eso supusiese que habría más ojos sobre nosotros. Eché un vistazo al resto de carteles, con la intención de memorizar alguna cara por si nos cruzábamos en los juegos de Skypiea. No obstante, algo en mi interior me decía que debía cuidarme más de cruzarme con marines que con alguno de aquellos piratas. Sin duda, nuestro mayor escollo no aparecía entre esos carteles.<br />
<br />
Cerré el periódico y guardé los carteles de recompensa tras él, dejando a la vista los de mis tres compañeros. Apuré mi taza de té y me estiré. Los brazos cayeron detrás de mi cabeza y los dedos se entrelazaron en mi nuca, como si intentasen sostener el peso de las ideas que vagaban por mi mente. El mundo se estaba moviendo, pero nosotros debíamos permanecer allí varados durante algún tiempo. La espera hasta los juegos de Skypiea se iba a hacer muy larga.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 2 de invierno</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Puerto de Mock town,</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">07:00 am</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Vacié la tetera en mi taza. Tomé una rebanada de pan y esparcí en su superficie un pedazo de mantequilla. En el puerto, solo se oía la voz de algún pirata trasnochado que buscaba algo más que apuraba sus reservas de ron. Nada fuera de lo común. A decir verdad, el bullicio habitual de aquella ciudad parecía estar tomándose un descanso aquella mañana. Aquello me venía de maravilla, pues había decidido leer el periódico que había comprado el día anterior durante mi visita al árbol de oro. Estiré el noticiero con un gesto seco y me dispuse a revisar la portada otra vez. Aún me sorprendía la idea de que hubiera una tripulación pirata dispuesta a acabar con el progreso tecnológico. ¿Pero que otra explicación habría? Habían asaltado una isla del gobierno y habían destruido sus instalaciones. Tal vez, algo no salió como esperaban. O quizá, tan solo buscaban desestabilizar al gobierno mundial.<br />
<br />
Cogí la rebanada de pan y le di un bocado a la vez que pasé de página. Realmente, aquella debía de ser una tripulación pirata temible, a juzgar por lo que narraba el artículo. No solo habían asolado la isla, sino que también habían acabado con el doctor Utakata. Sin lugar a dudas, sería un duro golpe para el Gobierno Mundial. Y estos, no habían tardado en tomar represalias. La siguiente noticia seguro que había dolido más a los Alas Negras que las anteriores. En ella se destacaba que, como respuesta a estos ataques, su antiguo capitán, Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero iba a ser ejecutado en un acto público. <br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¿Ves?</span> —dije dando un golpe con el revés de la mano a la foto de Yojimbo—. <span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Por eso no es bueno enemistarse con el Gobierno Mundial. Siempre es mejor mantener un perfil bajo.</span><br />
<br />
Pasé de página mientras daba un nuevo bocado a mi desayuno. Lo que vio hizo que el pedazo de pan en mi boca tomase una dirección equivocada. Tosí con fuerza. Aparté las migajas de pan esparcidas por el papel con la mano y leí con más detenimiento. Parecía que al fin íbamos a poder salir de aquella isla. El Shichibukai Zarutsuki había decidido celebrar una nueva edición de sus afamados juegos. Aquello que había comentado Uker, parecía que iba a ser la solución a nuestros problemas. Ese era el motivo por el cuál nuestro log pose había dejado de funcionar. No, eso no era cierto. Estaba cumpliendo muy bien con su labor. El único inconveniente era que la siguiente isla en nuestro camino no se encontraba al norte ni al sur de nuestra ubicación, sino que se hallaba arriba, a más altura. Una isla en el cielo. Parecía algo sacado de novelas fantásticas o de mitología de otras eras. ¿Cómo era posible que existiera un reino sobre las nubes? ¿Será que allí también viven dioses? Alguno capaz de reunir las nubes, o tal vez uno que las utilice a modo de ladrillos. También podría ser el reino de alguna deidad de la tormenta. Solo esperaba que no nos encontrásemos con algún dios vengativo o con la guarida de algún dragón. <br />
<br />
Junto a esta noticia, se hablaba de un intento de golpe de estado en la isla de Drum, algo que me sorprendió, puesto que no parecía un reino tan conflictivo cuando estuvimos nosotros allí unos meses atrás. Sin embargo, estas dos noticias quedaban opacadas por la tercera que las acompañaba. El ejército revolucionario comenzaba a moverse de nuevo. Desde hacía un tiempo, no había leído muchas noticias sobre ellos, pero las pesquisas del periódico mostraban que sus intenciones no eran nada buenas. Hablaban de cosas terribles como el exterminio de la población o el secuestro de niños organizados, vaya usted a saber con qué fines. También de otras con menor malicia como el derrocamiento del Gobierno mundial. Sin embargo, también recaía sobre ellos la sospecha de algo mucho más atroz.<br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—Este año, pienso montar un árbol en el Black Widow. Y también pondré calcetines para mis compañeros. No permitiré a esos revolucionarios salirse con la suya.</span><br />
<br />
Pasé de página maldiciendo con la boca llena aquella noticia. Di un sorbo amplio a mi té con la intención, como si el mal trago de la noticia fuese a diluirse con un trago literal. <br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¡Vaya! Parece que no todos los que llevan el uniforme son buenas personas</span> —dije con tono irónico.<br />
<br />
La trama de sabotaje entre vicealmirantes no era algo que me sorprendiese, pues en mi vida ya había podido ver a algunos de los miembros de la marina comportarse de una manera poco adecuada. O mejor dicho, más apropiada a lo que se supone que harían los piratas. El boletín también hablaba del surgimiento de una nueva banda pirata. Un par de antiguos miembros de la mano del Hombre Muerto estaban ahora bajo las órdenes de una mujer de la antigua tripulación de lo Olvidados. <br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¿Los Olvidados? Esa era la antigua tripulación de Uker. Será acaso que aquella mujer...</span><br />
<br />
Sacudí mi cabeza. No quería mantenerme en aquel pensamiento. Menos aún después de lo que me había supuesto la vez que buscamos una sustituta como pareja de nuestro amigo. Moví mis ojos hacia el final de la página, donde se hablaba de la caída de la disolución de un par de bandas piratas de las que no había oído hablar en demasía y de la venta de un libro que aconsejaba el blanqueamiento de zonas que deberían estar mejor a la sombra.<br />
<br />
Me detuve antes de cerrar el periódico. Tomé aire, profundo. Exhalé despacio. Sabía lo que venía al final del noticiario. Era la parte donde se adjuntaban los nuevo carteles de recompensa. Aún no me había acostumbrado a ver cómo subía el precio que aparecía bajo mi cara, por lo que siempre que llegaba a esta parte, necesitaba un pequeño instante para prepararme.<br />
<br />
El primer cartel que apareció fue el de la temible mujer que también ocupaba la portada del periódico. Triana Tempesta. Una mujer de mirada aterradora, por la que el Gobierno Mundial ofrecía casi mil millones de berries. Tuve que revisar varias veces la cifra para asegurarme de que la cantidad que había leído era la correcta. Esa mujer no solo debía de hacer cosas horribles, sino que además debía de ser muy poderosa si habían puesto un precio así por su cabeza. Continué hojeando los carteles. Las primeras posiciones se las repartían entre un par de hombres que desconocía y los tripulantes de los Alas Negras. Sin embargo, el primero de los carteles que aparecía tras los de aquellos monstruos era el de nuestro cocinero y tras él aparecía Eros también. Ellos siempre querían ganar en reputación, por lo que me alegré en medida, a pesar de que eso supusiese que habría más ojos sobre nosotros. Eché un vistazo al resto de carteles, con la intención de memorizar alguna cara por si nos cruzábamos en los juegos de Skypiea. No obstante, algo en mi interior me decía que debía cuidarme más de cruzarme con marines que con alguno de aquellos piratas. Sin duda, nuestro mayor escollo no aparecía entre esos carteles.<br />
<br />
Cerré el periódico y guardé los carteles de recompensa tras él, dejando a la vista los de mis tres compañeros. Apuré mi taza de té y me estiré. Los brazos cayeron detrás de mi cabeza y los dedos se entrelazaron en mi nuca, como si intentasen sostener el peso de las ideas que vagaban por mi mente. El mundo se estaba moviendo, pero nosotros debíamos permanecer allí varados durante algún tiempo. La espera hasta los juegos de Skypiea se iba a hacer muy larga.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¡Ah! ¡Ésa vez que Eros robó las velas! [Auto T5 - P.A]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3885</link>
			<pubDate>Tue, 23 Jun 2026 09:39:30 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=570">Eros Focalor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3885</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Día 77 de Invierno del Año 17 - Madrugada</div>
<br />
<br />
Tras haber reunido la información suficiente para saber precisamente dónde estaban los barcos de Nozama atracados, el capitán de los Sepultura tenía consigo la primera pieza para permitirles a los Sepultura el ascenso a Skypiea sin verse derribados en el proceso por los cañones del lado de la justicia, no obstante estaba en él y solamente en él llevar a cabo el plan que le permitiría robarse las velas, salir de ese lugar y poder volver al barco sin ser capturado o asesinado en el proceso ¿Podría hacerlo? El oriundo de Baterilla no era alguien que se dejase llevar por la duda, y quizás eso era lo mejor pues les había permitido llegar a Jaya en una pieza contra todas las adversidades. Ellos, después de todo, desayunaban adversidades. <br />
<br />
Lo más sensato sería por supuesto traer a Varo para la faena, pero él no era el más sensato y entendía que su trabajo cómo capitán era que ellos pudieran confiar en él.<br />
<br />
Estaba en su forma completa midiendo no más de veinticinco centímetros de alto, por ello y por el amparo de la noche es que se pudo acercar por debajo de la tierra sin ningún tipo de eventualidad cavando una larga serie de galerías desde el bar donde había recaudado la información en cuestión.<br />
<br />
Gracias a las vibraciones del suelo Eros podía sentir la cantidad de personas en la entrada del muelle. Por debajo de la tierra podía sentir la humedad, inclusive la cercanía del mar, no podía seguir avanzando bajo tierra sin ningún tipo de vicisitud pues sería arriesgarse a un paso en falso que lo dejaría bajo el agua y sin velas. Salió de la tierra olfateando el aire con sus sentidos de talpidae, podía percibir aproximadamente tres a cuatro personas. Dos de ellas estaban hablando de cosas irrelevantes, dos más estaban caminando por los costados de los muelles.<br />
<br />
Los costados de los muelles estaban repletos de cargamentos, cajas, barriles y tablones de madera para reparar el puerto en caso de ser necesario. Había cemento, por el cual podría cavar pero con mayor dificultad, debía buscar la manera de escabullirse de los guardias moviéndose con soltura. Entendía que si intentaba de alguna manera escabullirse, por su torpeza, saldría más que mal. <br />
<br />
Con sus dientes se acercó a la cerca metálica que rodeaba los laterales de los muelles, apenas uno de los guardias había pasado hacia el este caminando con el arma en las manos, sintió dos o tres metros cuando comenzó a morder el metal rompiendo el alambre para hacer suficiente espacio para poder pasar escabulléndose entre cajas y barriles hacia el interior del puerto eludiendo la primer tanda de guardias de seguridad. <br />
<br />
Una vez avanzó lo suficiente en el muelle pudo percibir por las vibraciones del suelo que, efectivamente, las únicas vibraciones bajo sus patas eran las olas del mar golpeando contra los postes que sostenían el muelle. Entonces usó esta oportunidad para terminar su transformación pasando a forma humana para suspirar aliviado de haber sorteado el primer gran obstáculo de su operación ¿Cómo podía distinguir las velas de Nozama? Comenzó a mirar a los alrededores para buscarlas, con la escasa visibilidad que traía consigo la luna veía que la totalidad de ese muelle era comerciante, pesquero o civil. De los pocos que no eran piratas, asumió.<br />
<br />
Caminó por las tablas de madera hasta que encontró un barco cuyas velas azules decían “Nozama”. Eso fue fácil, casi anticlimático, pero Eros no se iba a poner a robar la velas que estaban en los mástiles del navío pues eso los alertaría de manera irremediable, él debía ser lo suficientemente sigiloso para que en Skypiea no advirtieran de la faena en cuestión.<br />
<br />
Volvió a su forma completa para saltar hasta la cubierta del navío, pues su objetivo consistía en usar sus sentidos para guiarse hacia la bodega de carga donde pensaba robarse las velas de repuesto pues, efectivamente, para los viajes largos asumía que una empresa con ese nivel de logística tendría al menos un juego de velas de repuesto. <br />
<br />
Avanzando por la cubierta pudo notar que había moviendo, dos tripulantes estaban sobre el barco caminando de lado a lado del barco con serenidad, por las voces parecían estar revisando la carga debido a cómo se detenía de a poco moviendo peso de aquí para allá y revisando la mercadería o moviéndola. Cerca de allí había una persona inmovil, apostado. Por el peso podía sentir que no traía carga, seguramente era un guardia y por ende un obstáculo ¿Quería alertarlos y exponerse tan rápido? No podía aún, no sabía donde era la bodega de carga después de todo.<br />
<br />
 Se movió por un costado de la cubierta hacia una de las cajas acomodadas donde se quedó quieto, el guardia ya había pasado por ahí, tenía aproximadamente treinta segundos para actuar sin ser detectado según sus estimaciones en la ruta.  Con las garras hizo un agujero debajo suyo en las tablas de madera, haciendo un agujero lo suficientemente grande para dejarse caer hacia el interior del navío. <br />
<br />
Cayó en un camarote vacío donde tomó un momento para olfatear los alrededores, sus conocimientos de astillería y carpintería le podían hacer suponer el extremo donde estaría la mayor parte del peso, la bodega y la zona de carga. <br />
<br />
Anduvo por uno de los pasillos en completo silencio. Todo estaba oscuro y eso lo ayudaba pues el cegatón no podía ver aún con las lámparas encendidas. Corrió con una agilidad inusitada hasta que llegó a la bodega de carga en cuestión. Allí se topó con algo que no esperaba púes, apenas entró, escuchó un ronquido. Había un hombre sentado con un rifle sobre el regazo.<br />
<br />
Al moverse entre las cajas emitió un crujido en una de las tablas que causó que el hombre abriese los ojos<br />
<br />
Malditas ratas…<br />
<br />
Farfulló el hombre causando que Eros suspirase aliviado de no haber sido encontrado aún, no podía permitirse fallar aun, no podía ser el eslabón más débil de su tripulación pues ellos se merecían un capitán pleno.<br />
<br />
Esperó unos minutos en completo silencio, y quietud a que el hombre se relajase nuevamente. Para su fortuna no tardó en escuchar otro ronquido, y fue cuando volvió a su forma humana pues tenía que usar sus ojos para buscar las velas entre las cajas. Algunas cajas estaban marcadas de una manera, otras de otra, pero todas tenían en común que traían consigo el logo de Nozama para identificarlas… Excepto un par que estaban más al fondo de la bodega, cubierta con redes y sogas para que no se viesen comprometidas en caso de haber marea turbulenta durante sus viajes. <br />
<br />
Aprovechó entonces la situación para acercarse poco a poco hasta una de ellas, convirtió sus pies en los de un topo usando una patada para cortar las redes en cuestión, entonces comenzó a abrir las cajas procurando ser lo más silencioso posible pese a su torpeza. Abrió la primera caja, comida, el segundo barril, fruta, la tercera caja, pescado ¿No sabían conservar más inteligentemente la comida? Con razón tenían ratas. <br />
<br />
Entonces abrió la cuarta caja. Tela, mucha tela. Posó la mano sobre las mismas y pudo sentir la impermeabilidad y la textura de las velas. El color coincidía con lo que buscaba pues, efectivamente, acababa de encontrar lo que buscaba ahora es cuando se planteaba una dicotomía que lo ponía en jaque ¿Cómo salir de ahí con ese tremendo pedazo de caja? El peso no era un problema pues bien podía levantar toneladas sin dificultad, pero el tamaño de la misma, la cantidad de guardias apostados afueras, necesitaba elucubrar un plan como correspondía y digno de los Sepultura, algo sofisticado, algo metódico y refinado.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Que carajos…</span><br />
<br />
Escuchó a sus espaldas, girándose para quedar cara a cara con el hombre. El tipo en cuestión era posiblemente un semi-gigante, pues viendolo de pie podía decir que era más alto que un humano pero menos portentoso que un gigante. Era un tipo ancho que parecía relativamente encorvado, ya entrado en años y claramente apaleado por la vida de trabajar en los puertos, la piel estaba curtida y con cicatrices testigo del sol en altamar mientras que las manos se veían resecas y llenas de callosidades. Era quizás de los más longevo de su grupo teniendo una frondosa barba blanca, y un uniforme de Nozama. <br />
<br />
Los ojos de color negro del semigigante aun adormilado analizaba al capitán de los Sepultura que poseía la parte baja de las piernas de un topo en ese momento, quizás por eso es que tuvo que usar unos escasos segundos para reparar en lo que estaba pasando frente a sí tras despertar ¿Acaso seguía soñando? No fueron más de uno o dos segundos, pero cuando abrió la boca para comenzar a gritar y elevó el rifle en dirección a Eros el capitán de los Sepultura arremetió a toda velocidad en dirección al sujeto con una patada golpeó la mandíbula del sujeto y con el otro pie le pegó a la mano que sostenía el arma. El tipo voló cayendo contra el suelo, lo que generó efectivamente un estruendo y lo dejó inconsciente. <br />
<br />
Su posición había sido comprometida ¿Podría salir de ahí sin llamar más la atención? ¿Habrían sido los otros trabajadores de Nozama alertados por la llegada del Sepultura? Eros debía pensar rápido, tapando nuevamente la gran caja de las velas con su tapa y usando las sogas que había cortado para hacer unos nudos lo suficientemente fuertes para agarrar la misma en cuestión. <br />
<br />
Entonces tomó una decisión que, quizás fue de las más inteligentes del hombre topo en esa noche, pegándose junto a la puerta de entrada a la bodega. Esperó unos segundos, esos segundos finalmente se convirtieron en minutos y finalmente un hombre se acercó para observar la situación del semigigante tras haber escuchado el golpe de su caída contra el suelo. Apenas este entró, Eros en cierto punto agradeció que éste fuese un humano cómo por una cuestión de anatomía.<br />
<br />
No tuvo tiempo de preguntarle a su compañero que había pasado cuando el capitán de los Sepultura se posicionó detrás de él con ambos brazos abrazando su boca, y su cuello aplicando la suficiente presión para dejar inconsciente tras unos segundos al hombre que arañaba, golpeaba y pateaba al Sepultura que lo asfixiaba quien no daba el brazo a torcer gracias a su superioridad física. Entendía que estaban trabajando, entendía que no eran guerreros, y era por ello que no hubo sangre en esa noche ni un asesinato. Eros era un luchador, alguien que vivía para ejercer la guerra con caballerosidad, no planeaba arruinarle la vida a quien no le arruinaba la vida a otros. <br />
<br />
Con cuidado dejó a los cuerpos inconscientes en un costado de la bodega, dejándolos a ambos 1.000 berries sobre el pecho para en cierto punto pagarles por las molestias que les estaba ocasionando finalmente dirigiéndose hasta su botín. <br />
<br />
Levantó la caja poniéndola en su espalda mientras aseguraba las sogas en cuestión alrededor de su pecho para añadirle firmeza pues se estaba por llevar a cabo la segunda parte de aquel plan elegante y detallado: Salir de ahí cagando. No podía sentir las vibraciones en el barco, no podía saber cuántos guardias estarían esperando más allá de los dos inconscientes y aquellos tres en la superficie, sin contar que el capitán del navío estaba el bar, y la alarma no sonó gracias a su capacidad de subyugar a los guardias con los que se había cruzado pero el tiempo en ese momento no era su amigo. <br />
<br />
Con la elegancia que lo caracterizaba, es decir, con mucha fuerza bruta el topo recordó el agujero por donde había entrado en ese camarote vacío, la posición correcta para poder escapar y, si bien eso conllevaba exponerse a ser visto por uno de los laterales, era mejor que pasar entre todos subiendo por las escaleras y revelando lo que acababa de pasar sin ningún tipo de coartada. Preparó sus piernas de topo, y entonces comenzó a correr como alma que llevaba el diablo en dirección al camarote por donde había ingresado previamente.<br />
<br />
Abrió la puerta sin violencia pues recordaba haberla dejado entreabierta cuando pasó al llegar, entonces convirtió su cuerpo en su forma hibrida aumentando su estatura hasta medir dos metros y medios, y su peso junto con su masa muscular para ganar la trompa alargada de un topo las garra que acompañaban la transformación en manos y piernas y el portento físico de una verdadera bestia pues sería necesario para lo que estaba por suceder.<br />
<br />
Eros corrió con todo su portento físico contra la madera lateral de aquel camarote saliendo por uno de los costados del navío, el salto fue lo suficientemente violento para destrozar la madera lanzándolo gracias a su peso pluma como una bala de cañón. El crujido de la madera para su fortuna no alertó a vigías sobre el barco pero al caer sobre los tablones del muelle notó un hombre a unos cinco metros que pudo ver la silueta de la bestia cargando consigo la caja a la espalda como un repartidor. Le hubiese gustado afirmar que desde ese punto todo fue coser y cantar, o que se pudo ir sin llamar la atención pero eso sería una mentira y ante todo los Sepultura eran criminales honestos.<br />
<br />
El vigía realizó un movimiento que hizo que todo se volviese una cuestión de tiempo soplando un silbato que emitió un pitido que ensorcedió por un segundo a Eros, entonces el capitán de los Sepultura rugió en su forma de hombre topo lanzando uno de los barriles cercanos hacia el hombre. Lo hizo rodando por el muelle, y fue cuando el hombre tuvo que usar ambas manos para poder detener el movimiento de aquel barril antes de que lo arollase o cayese al agua, para su suerte Eros tenia mala puntería pero buen instinto pues fue en ese momento que el topo saltó nuevamente hacia la entrada del muelle aterrizando por encima de las puertas del muelle.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Es un monstruo! ¡Es un gyojin! ¡Es un rey marino!<br />
<br />
¡No! ¡Es un topo gigante!</span><br />
<br />
<br />
Dijeron los guardias sorprendidos antes de que el capitán de los Sepultura se dispusiese a pegar otro salto que los dejaría atrás moviéndose más de cincuenta metros con ese movimiento. Los hombres no lo persiguieron, de hecho estaban lo suficientemente atónitos para hacerlo en ese preciso instante y, para cuando se dieron cuenta que lo que acababan de ver no era producto de sus imaginaciones pues el hombre topo había birlado la seguridad del muelle. <br />
<br />
Para fortuna de Eros, la mercadería de Nozama podía estar fuertemente resguardada pero confiaba que para cuando se diesen cuenta que lo que había sido sustraído no había sido nada de los cargamentos que llevaban hacia los clientes si no las propias velas de repuesto ellos ya estarían en Skypiea. Corrió ahora en su forma humana por las calles de Jaya, Mock Town se veía hermosa cuando había cumplido con su propósito, el objetivo final era llegar con la Black Widow para poder dejar las velas en la bodega de carga. <br />
<br />
Necesitaba tomar medidas, analizar detalles del peso, inclusive cabía la posibilidad en la cual tuviese que pintar a la Black Widow aunque sea con una manera de pintura para que no pareciese el navío de los Sepultura, pero eso sería un problema para el futuro, pues una vez puso pie en la cubierta de su barco con la velas robadas en la espalda estuvo más que claro<br />
<br />
Misión cumplida<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Eros tras recaudar información en un tema anterior, se roba las velas de Nozama y escapa. Por su Karma <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Torpe</span> no puede evitar ser detectado, por su karma <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Generoso</span> les deja 1.000 berries a cada persona que noqueó para un total de 2.000 berries. Se usa <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Peso Pluma</span> y tambien la fruta que se adjunta en los siguientes spoiler. <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Akuma no Mi</span>
					</div>
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				</div>
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					<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Mogu Mogu No Mi: Modelo Topo</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>1</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>Permite al usuario convertirse en un topo y en la forma híbrida de esta.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    } else {
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                    }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El topo en su forma completa mide veinticinco centímetros de largo, de cabeza a cola, con una cola corta de apenas cinco centímetros, y pesa alrededor de cien gramos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza será sustituida por la forma del animal, con un hocico alargado y puntiagudo, cambiando su morfología y cubriendo su cuerpo con un pelaje denso y aterciopelado propio del topo, a excepción de la mandíbula inferior y la boca, el pecho y el vientre, conservando su fisionomía original. Sus ojos se reducirán considerablemente, prácticamente cerrándose, volviéndose pequeños y oscuros como los de un topo. Sus manos y pies se transformarán desarrollando poderosas garras excavadoras, especialmente en las extremidades delanteras, donde las uñas se alargan y ensanchan convirtiéndose en palas naturales de diez centímetros. Sus brazos se volverán más robustos y musculosos, ideales para excavar, aunque sus piernas permanecerán relativamente cortas y rechonchas.<br/>
<br/>Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga <strong>80 puntos en CA</strong>, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan <strong>20 CA</strong> y para la completa <strong>50 CA</strong>. La transformación cuesta <strong><font color="orange">30 puntos de energía</font></strong> y, después, <strong><font color="orange">10 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'>20 CA: Híbrida | 50 CA: Completa | 80 CA: Transformación inmediata</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +40 a la Fuerza.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las Akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `topo`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>topo</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Topo (Forma Completa)</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Estando transformado en tu forma completa adquieres las siguientes capacidades:</br>
</br>
- Pierdes la capacidad de usar herramientas con las manos.</br>
</br>
- <strong>Fosorial</strong> ve duplicado sus bonos al excavar, así como su coste.</br>
</br>
- Pierde -20 Puntos de Inteligencia y -20 Puntos de Reflejos.</br>
</br>
- Gana +60 Puntos de Fuerza y +20 Puntos de Agilidad.</br>
</br>
<strong>- Adquiere los karmas positivos Sentidos Aumentados del olfato y el tacto.</strong></i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoantopocompleta01`);'
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantopocompleta01</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Fosorial</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Gracias a tus poderosas extremidades fosoriales, eres capaz de excavar túneles bajo tierra a voluntad, pudiendo desplazarte a través del subsuelo como si nadaras bajo la superficie. Mientras estés excavando bajo tierra recibes un <strong>+5 a AGILIDAD y +5 a FUERZA.</strong> Mantenerte excavando tendrá un gasto de <strong><font color=\"orange\">10 de energía</font></strong> por turno y no tendrá tiempo máximo de uso ni recarga.</i></p>
                <hr/>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantopo02</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Bestia Salvaje</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Adquieres de forma permanente un +5 al atributo FUERZA. Además, tu garras, estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como <strong>arma de filo</strong> pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.</i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoantopo01`);'
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantopo01</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Día 77 de Invierno del Año 17 - Madrugada</div>
<br />
<br />
Tras haber reunido la información suficiente para saber precisamente dónde estaban los barcos de Nozama atracados, el capitán de los Sepultura tenía consigo la primera pieza para permitirles a los Sepultura el ascenso a Skypiea sin verse derribados en el proceso por los cañones del lado de la justicia, no obstante estaba en él y solamente en él llevar a cabo el plan que le permitiría robarse las velas, salir de ese lugar y poder volver al barco sin ser capturado o asesinado en el proceso ¿Podría hacerlo? El oriundo de Baterilla no era alguien que se dejase llevar por la duda, y quizás eso era lo mejor pues les había permitido llegar a Jaya en una pieza contra todas las adversidades. Ellos, después de todo, desayunaban adversidades. <br />
<br />
Lo más sensato sería por supuesto traer a Varo para la faena, pero él no era el más sensato y entendía que su trabajo cómo capitán era que ellos pudieran confiar en él.<br />
<br />
Estaba en su forma completa midiendo no más de veinticinco centímetros de alto, por ello y por el amparo de la noche es que se pudo acercar por debajo de la tierra sin ningún tipo de eventualidad cavando una larga serie de galerías desde el bar donde había recaudado la información en cuestión.<br />
<br />
Gracias a las vibraciones del suelo Eros podía sentir la cantidad de personas en la entrada del muelle. Por debajo de la tierra podía sentir la humedad, inclusive la cercanía del mar, no podía seguir avanzando bajo tierra sin ningún tipo de vicisitud pues sería arriesgarse a un paso en falso que lo dejaría bajo el agua y sin velas. Salió de la tierra olfateando el aire con sus sentidos de talpidae, podía percibir aproximadamente tres a cuatro personas. Dos de ellas estaban hablando de cosas irrelevantes, dos más estaban caminando por los costados de los muelles.<br />
<br />
Los costados de los muelles estaban repletos de cargamentos, cajas, barriles y tablones de madera para reparar el puerto en caso de ser necesario. Había cemento, por el cual podría cavar pero con mayor dificultad, debía buscar la manera de escabullirse de los guardias moviéndose con soltura. Entendía que si intentaba de alguna manera escabullirse, por su torpeza, saldría más que mal. <br />
<br />
Con sus dientes se acercó a la cerca metálica que rodeaba los laterales de los muelles, apenas uno de los guardias había pasado hacia el este caminando con el arma en las manos, sintió dos o tres metros cuando comenzó a morder el metal rompiendo el alambre para hacer suficiente espacio para poder pasar escabulléndose entre cajas y barriles hacia el interior del puerto eludiendo la primer tanda de guardias de seguridad. <br />
<br />
Una vez avanzó lo suficiente en el muelle pudo percibir por las vibraciones del suelo que, efectivamente, las únicas vibraciones bajo sus patas eran las olas del mar golpeando contra los postes que sostenían el muelle. Entonces usó esta oportunidad para terminar su transformación pasando a forma humana para suspirar aliviado de haber sorteado el primer gran obstáculo de su operación ¿Cómo podía distinguir las velas de Nozama? Comenzó a mirar a los alrededores para buscarlas, con la escasa visibilidad que traía consigo la luna veía que la totalidad de ese muelle era comerciante, pesquero o civil. De los pocos que no eran piratas, asumió.<br />
<br />
Caminó por las tablas de madera hasta que encontró un barco cuyas velas azules decían “Nozama”. Eso fue fácil, casi anticlimático, pero Eros no se iba a poner a robar la velas que estaban en los mástiles del navío pues eso los alertaría de manera irremediable, él debía ser lo suficientemente sigiloso para que en Skypiea no advirtieran de la faena en cuestión.<br />
<br />
Volvió a su forma completa para saltar hasta la cubierta del navío, pues su objetivo consistía en usar sus sentidos para guiarse hacia la bodega de carga donde pensaba robarse las velas de repuesto pues, efectivamente, para los viajes largos asumía que una empresa con ese nivel de logística tendría al menos un juego de velas de repuesto. <br />
<br />
Avanzando por la cubierta pudo notar que había moviendo, dos tripulantes estaban sobre el barco caminando de lado a lado del barco con serenidad, por las voces parecían estar revisando la carga debido a cómo se detenía de a poco moviendo peso de aquí para allá y revisando la mercadería o moviéndola. Cerca de allí había una persona inmovil, apostado. Por el peso podía sentir que no traía carga, seguramente era un guardia y por ende un obstáculo ¿Quería alertarlos y exponerse tan rápido? No podía aún, no sabía donde era la bodega de carga después de todo.<br />
<br />
 Se movió por un costado de la cubierta hacia una de las cajas acomodadas donde se quedó quieto, el guardia ya había pasado por ahí, tenía aproximadamente treinta segundos para actuar sin ser detectado según sus estimaciones en la ruta.  Con las garras hizo un agujero debajo suyo en las tablas de madera, haciendo un agujero lo suficientemente grande para dejarse caer hacia el interior del navío. <br />
<br />
Cayó en un camarote vacío donde tomó un momento para olfatear los alrededores, sus conocimientos de astillería y carpintería le podían hacer suponer el extremo donde estaría la mayor parte del peso, la bodega y la zona de carga. <br />
<br />
Anduvo por uno de los pasillos en completo silencio. Todo estaba oscuro y eso lo ayudaba pues el cegatón no podía ver aún con las lámparas encendidas. Corrió con una agilidad inusitada hasta que llegó a la bodega de carga en cuestión. Allí se topó con algo que no esperaba púes, apenas entró, escuchó un ronquido. Había un hombre sentado con un rifle sobre el regazo.<br />
<br />
Al moverse entre las cajas emitió un crujido en una de las tablas que causó que el hombre abriese los ojos<br />
<br />
Malditas ratas…<br />
<br />
Farfulló el hombre causando que Eros suspirase aliviado de no haber sido encontrado aún, no podía permitirse fallar aun, no podía ser el eslabón más débil de su tripulación pues ellos se merecían un capitán pleno.<br />
<br />
Esperó unos minutos en completo silencio, y quietud a que el hombre se relajase nuevamente. Para su fortuna no tardó en escuchar otro ronquido, y fue cuando volvió a su forma humana pues tenía que usar sus ojos para buscar las velas entre las cajas. Algunas cajas estaban marcadas de una manera, otras de otra, pero todas tenían en común que traían consigo el logo de Nozama para identificarlas… Excepto un par que estaban más al fondo de la bodega, cubierta con redes y sogas para que no se viesen comprometidas en caso de haber marea turbulenta durante sus viajes. <br />
<br />
Aprovechó entonces la situación para acercarse poco a poco hasta una de ellas, convirtió sus pies en los de un topo usando una patada para cortar las redes en cuestión, entonces comenzó a abrir las cajas procurando ser lo más silencioso posible pese a su torpeza. Abrió la primera caja, comida, el segundo barril, fruta, la tercera caja, pescado ¿No sabían conservar más inteligentemente la comida? Con razón tenían ratas. <br />
<br />
Entonces abrió la cuarta caja. Tela, mucha tela. Posó la mano sobre las mismas y pudo sentir la impermeabilidad y la textura de las velas. El color coincidía con lo que buscaba pues, efectivamente, acababa de encontrar lo que buscaba ahora es cuando se planteaba una dicotomía que lo ponía en jaque ¿Cómo salir de ahí con ese tremendo pedazo de caja? El peso no era un problema pues bien podía levantar toneladas sin dificultad, pero el tamaño de la misma, la cantidad de guardias apostados afueras, necesitaba elucubrar un plan como correspondía y digno de los Sepultura, algo sofisticado, algo metódico y refinado.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Que carajos…</span><br />
<br />
Escuchó a sus espaldas, girándose para quedar cara a cara con el hombre. El tipo en cuestión era posiblemente un semi-gigante, pues viendolo de pie podía decir que era más alto que un humano pero menos portentoso que un gigante. Era un tipo ancho que parecía relativamente encorvado, ya entrado en años y claramente apaleado por la vida de trabajar en los puertos, la piel estaba curtida y con cicatrices testigo del sol en altamar mientras que las manos se veían resecas y llenas de callosidades. Era quizás de los más longevo de su grupo teniendo una frondosa barba blanca, y un uniforme de Nozama. <br />
<br />
Los ojos de color negro del semigigante aun adormilado analizaba al capitán de los Sepultura que poseía la parte baja de las piernas de un topo en ese momento, quizás por eso es que tuvo que usar unos escasos segundos para reparar en lo que estaba pasando frente a sí tras despertar ¿Acaso seguía soñando? No fueron más de uno o dos segundos, pero cuando abrió la boca para comenzar a gritar y elevó el rifle en dirección a Eros el capitán de los Sepultura arremetió a toda velocidad en dirección al sujeto con una patada golpeó la mandíbula del sujeto y con el otro pie le pegó a la mano que sostenía el arma. El tipo voló cayendo contra el suelo, lo que generó efectivamente un estruendo y lo dejó inconsciente. <br />
<br />
Su posición había sido comprometida ¿Podría salir de ahí sin llamar más la atención? ¿Habrían sido los otros trabajadores de Nozama alertados por la llegada del Sepultura? Eros debía pensar rápido, tapando nuevamente la gran caja de las velas con su tapa y usando las sogas que había cortado para hacer unos nudos lo suficientemente fuertes para agarrar la misma en cuestión. <br />
<br />
Entonces tomó una decisión que, quizás fue de las más inteligentes del hombre topo en esa noche, pegándose junto a la puerta de entrada a la bodega. Esperó unos segundos, esos segundos finalmente se convirtieron en minutos y finalmente un hombre se acercó para observar la situación del semigigante tras haber escuchado el golpe de su caída contra el suelo. Apenas este entró, Eros en cierto punto agradeció que éste fuese un humano cómo por una cuestión de anatomía.<br />
<br />
No tuvo tiempo de preguntarle a su compañero que había pasado cuando el capitán de los Sepultura se posicionó detrás de él con ambos brazos abrazando su boca, y su cuello aplicando la suficiente presión para dejar inconsciente tras unos segundos al hombre que arañaba, golpeaba y pateaba al Sepultura que lo asfixiaba quien no daba el brazo a torcer gracias a su superioridad física. Entendía que estaban trabajando, entendía que no eran guerreros, y era por ello que no hubo sangre en esa noche ni un asesinato. Eros era un luchador, alguien que vivía para ejercer la guerra con caballerosidad, no planeaba arruinarle la vida a quien no le arruinaba la vida a otros. <br />
<br />
Con cuidado dejó a los cuerpos inconscientes en un costado de la bodega, dejándolos a ambos 1.000 berries sobre el pecho para en cierto punto pagarles por las molestias que les estaba ocasionando finalmente dirigiéndose hasta su botín. <br />
<br />
Levantó la caja poniéndola en su espalda mientras aseguraba las sogas en cuestión alrededor de su pecho para añadirle firmeza pues se estaba por llevar a cabo la segunda parte de aquel plan elegante y detallado: Salir de ahí cagando. No podía sentir las vibraciones en el barco, no podía saber cuántos guardias estarían esperando más allá de los dos inconscientes y aquellos tres en la superficie, sin contar que el capitán del navío estaba el bar, y la alarma no sonó gracias a su capacidad de subyugar a los guardias con los que se había cruzado pero el tiempo en ese momento no era su amigo. <br />
<br />
Con la elegancia que lo caracterizaba, es decir, con mucha fuerza bruta el topo recordó el agujero por donde había entrado en ese camarote vacío, la posición correcta para poder escapar y, si bien eso conllevaba exponerse a ser visto por uno de los laterales, era mejor que pasar entre todos subiendo por las escaleras y revelando lo que acababa de pasar sin ningún tipo de coartada. Preparó sus piernas de topo, y entonces comenzó a correr como alma que llevaba el diablo en dirección al camarote por donde había ingresado previamente.<br />
<br />
Abrió la puerta sin violencia pues recordaba haberla dejado entreabierta cuando pasó al llegar, entonces convirtió su cuerpo en su forma hibrida aumentando su estatura hasta medir dos metros y medios, y su peso junto con su masa muscular para ganar la trompa alargada de un topo las garra que acompañaban la transformación en manos y piernas y el portento físico de una verdadera bestia pues sería necesario para lo que estaba por suceder.<br />
<br />
Eros corrió con todo su portento físico contra la madera lateral de aquel camarote saliendo por uno de los costados del navío, el salto fue lo suficientemente violento para destrozar la madera lanzándolo gracias a su peso pluma como una bala de cañón. El crujido de la madera para su fortuna no alertó a vigías sobre el barco pero al caer sobre los tablones del muelle notó un hombre a unos cinco metros que pudo ver la silueta de la bestia cargando consigo la caja a la espalda como un repartidor. Le hubiese gustado afirmar que desde ese punto todo fue coser y cantar, o que se pudo ir sin llamar la atención pero eso sería una mentira y ante todo los Sepultura eran criminales honestos.<br />
<br />
El vigía realizó un movimiento que hizo que todo se volviese una cuestión de tiempo soplando un silbato que emitió un pitido que ensorcedió por un segundo a Eros, entonces el capitán de los Sepultura rugió en su forma de hombre topo lanzando uno de los barriles cercanos hacia el hombre. Lo hizo rodando por el muelle, y fue cuando el hombre tuvo que usar ambas manos para poder detener el movimiento de aquel barril antes de que lo arollase o cayese al agua, para su suerte Eros tenia mala puntería pero buen instinto pues fue en ese momento que el topo saltó nuevamente hacia la entrada del muelle aterrizando por encima de las puertas del muelle.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Es un monstruo! ¡Es un gyojin! ¡Es un rey marino!<br />
<br />
¡No! ¡Es un topo gigante!</span><br />
<br />
<br />
Dijeron los guardias sorprendidos antes de que el capitán de los Sepultura se dispusiese a pegar otro salto que los dejaría atrás moviéndose más de cincuenta metros con ese movimiento. Los hombres no lo persiguieron, de hecho estaban lo suficientemente atónitos para hacerlo en ese preciso instante y, para cuando se dieron cuenta que lo que acababan de ver no era producto de sus imaginaciones pues el hombre topo había birlado la seguridad del muelle. <br />
<br />
Para fortuna de Eros, la mercadería de Nozama podía estar fuertemente resguardada pero confiaba que para cuando se diesen cuenta que lo que había sido sustraído no había sido nada de los cargamentos que llevaban hacia los clientes si no las propias velas de repuesto ellos ya estarían en Skypiea. Corrió ahora en su forma humana por las calles de Jaya, Mock Town se veía hermosa cuando había cumplido con su propósito, el objetivo final era llegar con la Black Widow para poder dejar las velas en la bodega de carga. <br />
<br />
Necesitaba tomar medidas, analizar detalles del peso, inclusive cabía la posibilidad en la cual tuviese que pintar a la Black Widow aunque sea con una manera de pintura para que no pareciese el navío de los Sepultura, pero eso sería un problema para el futuro, pues una vez puso pie en la cubierta de su barco con la velas robadas en la espalda estuvo más que claro<br />
<br />
Misión cumplida<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Resumen</span>
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					Eros tras recaudar información en un tema anterior, se roba las velas de Nozama y escapa. Por su Karma <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Torpe</span> no puede evitar ser detectado, por su karma <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Generoso</span> les deja 1.000 berries a cada persona que noqueó para un total de 2.000 berries. Se usa <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Peso Pluma</span> y tambien la fruta que se adjunta en los siguientes spoiler. <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Akuma no Mi</span>
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					<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Mogu Mogu No Mi: Modelo Topo</h2></strong></span>
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                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan</strong></div>
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                <p><i id='descripcionAkuma'>Permite al usuario convertirse en un topo y en la forma híbrida de esta.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
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                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
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                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El topo en su forma completa mide veinticinco centímetros de largo, de cabeza a cola, con una cola corta de apenas cinco centímetros, y pesa alrededor de cien gramos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza será sustituida por la forma del animal, con un hocico alargado y puntiagudo, cambiando su morfología y cubriendo su cuerpo con un pelaje denso y aterciopelado propio del topo, a excepción de la mandíbula inferior y la boca, el pecho y el vientre, conservando su fisionomía original. Sus ojos se reducirán considerablemente, prácticamente cerrándose, volviéndose pequeños y oscuros como los de un topo. Sus manos y pies se transformarán desarrollando poderosas garras excavadoras, especialmente en las extremidades delanteras, donde las uñas se alargan y ensanchan convirtiéndose en palas naturales de diez centímetros. Sus brazos se volverán más robustos y musculosos, ideales para excavar, aunque sus piernas permanecerán relativamente cortas y rechonchas.<br/>
<br/>Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga <strong>80 puntos en CA</strong>, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan <strong>20 CA</strong> y para la completa <strong>50 CA</strong>. La transformación cuesta <strong><font color="orange">30 puntos de energía</font></strong> y, después, <strong><font color="orange">10 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
                        </div>
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                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'>20 CA: Híbrida | 50 CA: Completa | 80 CA: Transformación inmediata</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +40 a la Fuerza.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las Akuma no mi.</span></p>

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            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Topo (Forma Completa)</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Estando transformado en tu forma completa adquieres las siguientes capacidades:</br>
</br>
- Pierdes la capacidad de usar herramientas con las manos.</br>
</br>
- <strong>Fosorial</strong> ve duplicado sus bonos al excavar, así como su coste.</br>
</br>
- Pierde -20 Puntos de Inteligencia y -20 Puntos de Reflejos.</br>
</br>
- Gana +60 Puntos de Fuerza y +20 Puntos de Agilidad.</br>
</br>
<strong>- Adquiere los karmas positivos Sentidos Aumentados del olfato y el tacto.</strong></i></p>
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                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Fosorial</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Gracias a tus poderosas extremidades fosoriales, eres capaz de excavar túneles bajo tierra a voluntad, pudiendo desplazarte a través del subsuelo como si nadaras bajo la superficie. Mientras estés excavando bajo tierra recibes un <strong>+5 a AGILIDAD y +5 a FUERZA.</strong> Mantenerte excavando tendrá un gasto de <strong><font color=\"orange\">10 de energía</font></strong> por turno y no tendrá tiempo máximo de uso ni recarga.</i></p>
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                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Bestia Salvaje</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Adquieres de forma permanente un +5 al atributo FUERZA. Además, tu garras, estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como <strong>arma de filo</strong> pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.</i></p>
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                </div>
            </div>
				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¿Se acuerdan esa vez que Eros le robo a Nozama? [P.R - Fic]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3880</link>
			<pubDate>Mon, 22 Jun 2026 08:42:57 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=570">Eros Focalor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3880</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Dïa 75 de Invierno del Año 17<br />
<br />
Acto I</div>
<br />
La noche nuevamente caía sobre la ciudad de los piratas, el capitán de los Sepultura había hallado un momento de suficiente quietud para poder elucubrar el siguiente paso en el objetivo de la tripulación. Sentado en una de los barriles con suministros en la cubierta de la Black Widow, portaba entre manos un periodico con novedades sobre el ascenso a la siguiente isla. La isla del cielo, Skypiea, subir ahí suponía eludir todo tipo de autoridad del Gobierno Mundial pero para ello él debía ser inteligente. Sabía de sobremanera que, sin un plan, todo sería en vano y seguramente los cañones de las fuerzas de defensa de aquel imperio celestial terminarían hundiéndolos apenas ascendieran por la Knock up stream ¿Acaso el plan correcto consistiría en dejar atrás a su barco? Después de la pérdida del Crimson Stage, Eros no estaba dispuesto a volver a dejar nada atrás, mucho menos al barco que tanto había amado, el barco que él mismo había construido. <br />
<br />
La Black Widow era una belleza de la ingeniería marítima, era una avanzada de la artillería, era una vanguardia estética y artística pero ante todo… Era fácilmente reconocible. No necesariamente porque la reputación de los Sepultura fuese exacerbada, pero porque las velas y la madera delataban a la viuda negra sin posibilidad de mediación.<br />
<br />
Si querían llegar a la isla del cielo necesitaban poder desaparecer a simple vista, el sigilo no era una opción, escabullirse era imposible pues tan solo había una entrada ¿Cómo lograrlo? Analizo el puerto de Jaya, si bien eran piratas la mercadería era la mayor forma de progreso comercial y era quizás ese mercantilismo la opción correcta para poder salir adelante ¡Debían fingir ser comerciantes! ¿Que tan difícil podía ser disfrazar a la Black Widow como si fuese una simple carabela mercante? Con las habilidades de carpintería de Eros, y su habilidad para hacer hiperfoco en lo relevante… No costaría mucho.<br />
<br />
Plegó el periodico cuatro veces, suspiró y observó el cielo. La luna estaba despejada, entonces decidió que era una buena noche para un poco de fechorías.<br />
<br />
Podría haberlo consultado con sus compañeros, y seguramente con la ayuda de Varo todo habría sido mucho más fácil pero Eros no era alguien que fuese por lo fácil, era alguien que podía decidir cargar con todo el peso de la responsabilidad sobre sus espaldas para que a sus compañeros no le faltase nada. Eso era un capitán después de todo.<br />
<br />
Preparó sus guantes con las garras afiladas, preparó su cuello para poder pelear porque estaba claro que el sigilo no era una de las habilidades del torpe capitán. La vanguardia avanzaba contra todo, como una estampida, y esa era la única forma en la que los Sepultura sabían conseguir las cosas ¿Cuánto tiempo más deberían quedarse? En Jaya no mucho, y eso era quizás el incentivo correcto para poder llevar a cabo un plan tan temerario. Se cubrió con una capa negra que lo camuflarse con la noche, se colocó la capucha de la misma y se dirigió hacia la ciudad.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Acto II</div>
<br />
Salió de la Black Widow sin mirar atrás, y sin avisarle a sus compañeros, pues su objetivo era llevar a cabo un plan metódico y simple para poder asegurar el ascenso sin problemas. Cómo tal recorrió la calle convertido en una sombra, no le costaba pasar desapercibido y no era una cuestión de una agilidad inusitada o una destreza sobrehumana para camuflarse, sino su talento para pasar desapercibido a simple vista. Sin intentar ocultarse Eros era alguien de baja estatura, de actitud modesta y tímido que se había acostumbrado a intenta eludir miradas en vez de buscarlas. Cómo tal, no le costó caminar por las calles buscando la zona quizás más concurrida en la noche y no simplemente por piratas.<br />
<br />
El modus operandi era bastante simple, donde veía velas de piratas o peleas en las calles entre distintas bandas no iba, porque sabía que en una ciudad donde la piratería era lo que gobernaba por encima de todo, el estatus quo se mantenía gracias a poder dividir los tantos y tener zonas seguras, zonas donde los mercantes se pudiesen sentir en paz para poder seguir trayendo bienes sin necesariamente ser hundidos, atracados o emboscados. <br />
<br />
Así fue como llegó al “Cordero Mundial” un pequeño bar cercano a la zona de los muelles donde distintos marineros se juntaban para hablar de distintos rumores comerciantes, que si el precio de la cera de velas en el South Blue, que si los retazos de tela de Micqueot, intercambiaban mapas, bebían, cantaban y trataban de mantener la moral en alto durante los largos viajes. No tenía camas o habitaciones para hospedarse, pero eso era quizás lo más seguro en Jaya, después de todo si tenías a toda una tripulación pirata durmiendo en tu techo por las noches podías dar por sentado que tu bar ya no era tuyo, y tu ya no eras un dueño si no un simple empleado, o en los peores casos, un esclavo.<br />
<br />
Una vez entró, hizo lo que siempre hacía: Su plan consistía en buscar la mesa más numerosa, pero con menor ruido, pues sabía que esa sería la mesa que no tenía simples grumetes y tripulantes si no capitanes y maestros de los cuarteles que manejaban las provisiones, y el movimiento de mercadería. Como una sombra se sentó junto a la mesa de los comerciantes parando el oído mientras agachaba la cabeza cerrando los ojos como si estuviera rezando.<br />
<br />
Tenía que pasar desapercibido para poder escuchar la conversación. Estaban jugando a las cartas, un juego de esos que automáticamente harían que Varo apostase dinero por gente que ni conocía. Había un gyojin, un tontatta, tres humanos y un oni con grandes cuernos como Giyuu. Mentiría Eros si dijese que toda la conversación fue fructífera, esperó durante dos horas aproximadamente tomando jarra tras jarra de agua pero finalmente consiguió algo de información. Estaban ebrios, los ebrios hablaban alto y con poca discreción, casi en todo momento hablaron de mapas, rutas, precios, intercambiaron información comercial, hablaron de problemas de disfunción eréctil, matrimonios y amantes pero finalmente Eros pudo sacar la ubicación del único navío de Nozama que dormía cercano a la Black Widow en el puerto de carga número tres de Jaya. Sabía dónde atacar, sabía que buscar, el plan se ponía en acción. Dejo una cuantiosa cantidad de berries para costear el tiempo que habia usado ahi, 10.000 berries, y emprendió camino hacia los muelles pasando a su forma completa en el trayecto para avanzar bajo tierra.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Tema fic para justificar el cambio de velas y apariencia de Black Widow en cara del evento de Skypiea, falta el tercer acto. Los karma usados son Desapercibido, Tímido, Don Nadie y Generoso (10.000 Berries).
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Akuma no Mi</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Mogu Mogu No Mi: Modelo Topo</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan</strong></div>
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

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<br/>Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga <strong>80 puntos en CA</strong>, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan <strong>20 CA</strong> y para la completa <strong>50 CA</strong>. La transformación cuesta <strong><font color="orange">30 puntos de energía</font></strong> y, después, <strong><font color="orange">10 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
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                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Estando transformado en tu forma completa adquieres las siguientes capacidades:</br>
</br>
- Pierdes la capacidad de usar herramientas con las manos.</br>
</br>
- <strong>Fosorial</strong> ve duplicado sus bonos al excavar, así como su coste.</br>
</br>
- Pierde -20 Puntos de Inteligencia y -20 Puntos de Reflejos.</br>
</br>
- Gana +60 Puntos de Fuerza y +20 Puntos de Agilidad.</br>
</br>
<strong>- Adquiere los karmas positivos Sentidos Aumentados del olfato y el tacto.</strong></i></p>
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                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Gracias a tus poderosas extremidades fosoriales, eres capaz de excavar túneles bajo tierra a voluntad, pudiendo desplazarte a través del subsuelo como si nadaras bajo la superficie. Mientras estés excavando bajo tierra recibes un <strong>+5 a AGILIDAD y +5 a FUERZA.</strong> Mantenerte excavando tendrá un gasto de <strong><font color=\"orange\">10 de energía</font></strong> por turno y no tendrá tiempo máximo de uso ni recarga.</i></p>
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                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Bestia Salvaje</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Adquieres de forma permanente un +5 al atributo FUERZA. Además, tu garras, estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como <strong>arma de filo</strong> pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.</i></p>
                <hr/>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoantopo01`);'
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantopo01</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Dïa 75 de Invierno del Año 17<br />
<br />
Acto I</div>
<br />
La noche nuevamente caía sobre la ciudad de los piratas, el capitán de los Sepultura había hallado un momento de suficiente quietud para poder elucubrar el siguiente paso en el objetivo de la tripulación. Sentado en una de los barriles con suministros en la cubierta de la Black Widow, portaba entre manos un periodico con novedades sobre el ascenso a la siguiente isla. La isla del cielo, Skypiea, subir ahí suponía eludir todo tipo de autoridad del Gobierno Mundial pero para ello él debía ser inteligente. Sabía de sobremanera que, sin un plan, todo sería en vano y seguramente los cañones de las fuerzas de defensa de aquel imperio celestial terminarían hundiéndolos apenas ascendieran por la Knock up stream ¿Acaso el plan correcto consistiría en dejar atrás a su barco? Después de la pérdida del Crimson Stage, Eros no estaba dispuesto a volver a dejar nada atrás, mucho menos al barco que tanto había amado, el barco que él mismo había construido. <br />
<br />
La Black Widow era una belleza de la ingeniería marítima, era una avanzada de la artillería, era una vanguardia estética y artística pero ante todo… Era fácilmente reconocible. No necesariamente porque la reputación de los Sepultura fuese exacerbada, pero porque las velas y la madera delataban a la viuda negra sin posibilidad de mediación.<br />
<br />
Si querían llegar a la isla del cielo necesitaban poder desaparecer a simple vista, el sigilo no era una opción, escabullirse era imposible pues tan solo había una entrada ¿Cómo lograrlo? Analizo el puerto de Jaya, si bien eran piratas la mercadería era la mayor forma de progreso comercial y era quizás ese mercantilismo la opción correcta para poder salir adelante ¡Debían fingir ser comerciantes! ¿Que tan difícil podía ser disfrazar a la Black Widow como si fuese una simple carabela mercante? Con las habilidades de carpintería de Eros, y su habilidad para hacer hiperfoco en lo relevante… No costaría mucho.<br />
<br />
Plegó el periodico cuatro veces, suspiró y observó el cielo. La luna estaba despejada, entonces decidió que era una buena noche para un poco de fechorías.<br />
<br />
Podría haberlo consultado con sus compañeros, y seguramente con la ayuda de Varo todo habría sido mucho más fácil pero Eros no era alguien que fuese por lo fácil, era alguien que podía decidir cargar con todo el peso de la responsabilidad sobre sus espaldas para que a sus compañeros no le faltase nada. Eso era un capitán después de todo.<br />
<br />
Preparó sus guantes con las garras afiladas, preparó su cuello para poder pelear porque estaba claro que el sigilo no era una de las habilidades del torpe capitán. La vanguardia avanzaba contra todo, como una estampida, y esa era la única forma en la que los Sepultura sabían conseguir las cosas ¿Cuánto tiempo más deberían quedarse? En Jaya no mucho, y eso era quizás el incentivo correcto para poder llevar a cabo un plan tan temerario. Se cubrió con una capa negra que lo camuflarse con la noche, se colocó la capucha de la misma y se dirigió hacia la ciudad.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Acto II</div>
<br />
Salió de la Black Widow sin mirar atrás, y sin avisarle a sus compañeros, pues su objetivo era llevar a cabo un plan metódico y simple para poder asegurar el ascenso sin problemas. Cómo tal recorrió la calle convertido en una sombra, no le costaba pasar desapercibido y no era una cuestión de una agilidad inusitada o una destreza sobrehumana para camuflarse, sino su talento para pasar desapercibido a simple vista. Sin intentar ocultarse Eros era alguien de baja estatura, de actitud modesta y tímido que se había acostumbrado a intenta eludir miradas en vez de buscarlas. Cómo tal, no le costó caminar por las calles buscando la zona quizás más concurrida en la noche y no simplemente por piratas.<br />
<br />
El modus operandi era bastante simple, donde veía velas de piratas o peleas en las calles entre distintas bandas no iba, porque sabía que en una ciudad donde la piratería era lo que gobernaba por encima de todo, el estatus quo se mantenía gracias a poder dividir los tantos y tener zonas seguras, zonas donde los mercantes se pudiesen sentir en paz para poder seguir trayendo bienes sin necesariamente ser hundidos, atracados o emboscados. <br />
<br />
Así fue como llegó al “Cordero Mundial” un pequeño bar cercano a la zona de los muelles donde distintos marineros se juntaban para hablar de distintos rumores comerciantes, que si el precio de la cera de velas en el South Blue, que si los retazos de tela de Micqueot, intercambiaban mapas, bebían, cantaban y trataban de mantener la moral en alto durante los largos viajes. No tenía camas o habitaciones para hospedarse, pero eso era quizás lo más seguro en Jaya, después de todo si tenías a toda una tripulación pirata durmiendo en tu techo por las noches podías dar por sentado que tu bar ya no era tuyo, y tu ya no eras un dueño si no un simple empleado, o en los peores casos, un esclavo.<br />
<br />
Una vez entró, hizo lo que siempre hacía: Su plan consistía en buscar la mesa más numerosa, pero con menor ruido, pues sabía que esa sería la mesa que no tenía simples grumetes y tripulantes si no capitanes y maestros de los cuarteles que manejaban las provisiones, y el movimiento de mercadería. Como una sombra se sentó junto a la mesa de los comerciantes parando el oído mientras agachaba la cabeza cerrando los ojos como si estuviera rezando.<br />
<br />
Tenía que pasar desapercibido para poder escuchar la conversación. Estaban jugando a las cartas, un juego de esos que automáticamente harían que Varo apostase dinero por gente que ni conocía. Había un gyojin, un tontatta, tres humanos y un oni con grandes cuernos como Giyuu. Mentiría Eros si dijese que toda la conversación fue fructífera, esperó durante dos horas aproximadamente tomando jarra tras jarra de agua pero finalmente consiguió algo de información. Estaban ebrios, los ebrios hablaban alto y con poca discreción, casi en todo momento hablaron de mapas, rutas, precios, intercambiaron información comercial, hablaron de problemas de disfunción eréctil, matrimonios y amantes pero finalmente Eros pudo sacar la ubicación del único navío de Nozama que dormía cercano a la Black Widow en el puerto de carga número tres de Jaya. Sabía dónde atacar, sabía que buscar, el plan se ponía en acción. Dejo una cuantiosa cantidad de berries para costear el tiempo que habia usado ahi, 10.000 berries, y emprendió camino hacia los muelles pasando a su forma completa en el trayecto para avanzar bajo tierra.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Tema fic para justificar el cambio de velas y apariencia de Black Widow en cara del evento de Skypiea, falta el tercer acto. Los karma usados son Desapercibido, Tímido, Don Nadie y Generoso (10.000 Berries).
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Akuma no Mi</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Mogu Mogu No Mi: Modelo Topo</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>1</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>Permite al usuario convertirse en un topo y en la forma híbrida de esta.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El topo en su forma completa mide veinticinco centímetros de largo, de cabeza a cola, con una cola corta de apenas cinco centímetros, y pesa alrededor de cien gramos. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza será sustituida por la forma del animal, con un hocico alargado y puntiagudo, cambiando su morfología y cubriendo su cuerpo con un pelaje denso y aterciopelado propio del topo, a excepción de la mandíbula inferior y la boca, el pecho y el vientre, conservando su fisionomía original. Sus ojos se reducirán considerablemente, prácticamente cerrándose, volviéndose pequeños y oscuros como los de un topo. Sus manos y pies se transformarán desarrollando poderosas garras excavadoras, especialmente en las extremidades delanteras, donde las uñas se alargan y ensanchan convirtiéndose en palas naturales de diez centímetros. Sus brazos se volverán más robustos y musculosos, ideales para excavar, aunque sus piernas permanecerán relativamente cortas y rechonchas.<br/>
<br/>Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga <strong>80 puntos en CA</strong>, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan <strong>20 CA</strong> y para la completa <strong>50 CA</strong>. La transformación cuesta <strong><font color="orange">30 puntos de energía</font></strong> y, después, <strong><font color="orange">10 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'>20 CA: Híbrida | 50 CA: Completa | 80 CA: Transformación inmediata</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +40 a la Fuerza.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las Akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>topo</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Topo (Forma Completa)</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Estando transformado en tu forma completa adquieres las siguientes capacidades:</br>
</br>
- Pierdes la capacidad de usar herramientas con las manos.</br>
</br>
- <strong>Fosorial</strong> ve duplicado sus bonos al excavar, así como su coste.</br>
</br>
- Pierde -20 Puntos de Inteligencia y -20 Puntos de Reflejos.</br>
</br>
- Gana +60 Puntos de Fuerza y +20 Puntos de Agilidad.</br>
</br>
<strong>- Adquiere los karmas positivos Sentidos Aumentados del olfato y el tacto.</strong></i></p>
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                </div>
            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Fosorial</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Gracias a tus poderosas extremidades fosoriales, eres capaz de excavar túneles bajo tierra a voluntad, pudiendo desplazarte a través del subsuelo como si nadaras bajo la superficie. Mientras estés excavando bajo tierra recibes un <strong>+5 a AGILIDAD y +5 a FUERZA.</strong> Mantenerte excavando tendrá un gasto de <strong><font color=\"orange\">10 de energía</font></strong> por turno y no tendrá tiempo máximo de uso ni recarga.</i></p>
                <hr/>
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                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Bestia Salvaje</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Adquieres de forma permanente un +5 al atributo FUERZA. Además, tu garras, estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como <strong>arma de filo</strong> pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.</i></p>
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            </div>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T4][P.R] Al fondo de la cicatriz [Eros & Jin]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3857</link>
			<pubDate>Wed, 17 Jun 2026 18:02:59 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=721">Yuuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3857</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 30 de invierno | Año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En algún lugar de Mock town, Isla de Jaya</span></div>
<br />
El bar en el que esta historia inicia, el bar Cicatriz, ya es conocido de nombre para nuestros dos protagonistas, quienes habían acordado verse en este lugar para poder verse y compartir información que habían estado recolectando sobre un grupo de personas que habían puesto últimamente sus ojos sobre Onizuka Jin. Y es que, aparentemente, alguien quería que el miembro del Banco Goldreich terminara atrapado. Y aunque Jin podía hacerse a una idea, aún faltaba reunir más información para poder confirmarlo.<br />
<br />
Nuestro otro protagonista es Eros Focalor, quien había estado en reciente contacto con Jin y que había accedido a participar en esta búsqueda. El capitán de los piratas de la Sepultura era una persona que se estaba zanjando una reputación en el Grand Line y podría considerarse que era una fuerza aterradora en el mar por su propia cuenta; aunque era claro que ninguno de los miembros de su tripulación podía ser juzgado como algo menos a su capitán.<br />
<br />
La entrada del bar era muy similar a la de otros establecimientos de este tipo por la isla: Una entrada frontal con puertas batientes que cubrían únicamente la vista al interior sin ser abierta. El interior, por el contrario, ya contaba con ciertas diferencias a otros bares de Jaya. Y es que este lugar, aunque también era frecuentado por criminales, solía estar ocupado por personalidades que se codeaban con el bajo mundo. Incluso se corría el rumor de que quienes se buscaban pleitos en ese sitio no llegaban a ver se de nuevo. Pero era un rumor...<br />
<br />
Se podían ver diferentes espacios dentro del bar, como si fueran habitaciones o cubículos semiprivados, en donde había una mesa grande y sillones. Y en cada uno de esos cubículos, había grupos de personas bebiendo o jugando. O ambas. El centro del bar tenía una barra circular, donde los meseros y cantineros podían atender a los demás. Al estar ubicados en el centro, lograban tener una visión completa del lugar. Esta barra estaba, a su vez, en una posición algo elevada, así que había que subir unos tres o cuatro escalones para llegar allí. Era como una pequeña colina en el medio de todo el bar, alrededor suyo, había mesas pequeñas con sillas típicas de bar y ya en las partes de los muros y rincones, estaban aquellos cubículos.<br />
<br />
Desde la entrada hacia el fondo, a la izquierda, había un espacio libre de cubículos. Este espacio llevaba a un pequeño pasillo donde estarían los baños del bar y también una salida de personal, que estaba bloqueada por una puerta de acero macizo.<br />
<br />
La iluminación del bar era más bien poca y había música siendo reproducida de Den Den Mushis en lo alto de la barra. Para cambiar la música había que hablar con el personal.<br />
<br />
El sitio olía a alcohol y a tabaco. Había otros aromas perceptibles, como humedad, sudor y hasta pólvora en menor medida. Esto junto con todo lo demás daba todo el aspecto de que no era precisamente un lugar lujoso. Y sin embargo, allí también había mujeres hermosas y de buena figura. Acompañaban a algunos de los asistentes al lugar y hasta se ocupaban de entretenerlos, ya fuera con conversación, sirviéndoles trago o riéndose de sus ocurrencias.<br />
<br />
Y serían unas de estas mujeres las que estarían allí acompañando a Jin. Una rubia, una morena y otra de cabellera anaranjada. Habían llegado al yakuza tan pronto como hizo entrada en el bar y habían estado todo el rato insistiendo en acompañarlo, incluso lo llamaban precioso y se esforzaban de manera diligente en tenerlo contento. Jin pudo escuchar a uno de los meseros advertirlo sobre mujeres que buscaban cualquier excusa para licor gratis. Y bueno, de momento, esa era toda la experiencia para el yakuza.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/Zy0GM6s.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">-Mujeres que acompañan a Jin-</a></div>
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Por supuesto, estas mujeres tienen intenciones de capturar a Jin, y hacen parte de la banda de la cicatriz. La banda de la cicatriz es un grupo de mafiosos de poca monta que suelen trabajar para otros a cambio de dinero y reputación. Son liderados por Cicatriz, un hombre al que no muchos han visto. A su vez, quien ha contratado a esta banda ha sido nadie menos que Brandon Lee, un hombre ambicioso con planes para nada beneficiosos para Jin
				</div>
			</div><br />
<br />
En el caso de Eros, al pirata no se le acercaría realmente nadie. Muy seguramente por la reputación que tenía. Incluso entre criminales era temido. Aunque sí que se podía notar que varias mujeres de allí lo miraban. Y no solo mujeres. También varios otros piratas y criminales. No hacía falta pensar demasiado para saber que estaban esperando a que hiciera o dijera algo y partir desde allí para interactuar con él. Como si fueran gatos esperando a que el tigre decidiera si eran compañeros o cena.<br />
<br />
El lugar estaría, además, lleno ese día. Y moverse con libertad a través del lugar era bastante complicado, y lo mismo sería dar con alguien puntual. En el caso de Jin, había sido llevado por parte de las mujeres a uno de los cubículos.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Al fondo de la cicatriz</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Descripción del bar, de forma escrita.<br />
-Descripción de las personas rodeando a Jin.<br />
-Descripción de las personas reaccionando a Eros.<br />
-El bar esta lleno y las mujeres han llevado a Jin a uno de los cubículos.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Posicionamiento y lugar</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/kP4JmXQ.jpeg" loading="lazy"  width="650" height="650" alt="[Imagen: kP4JmXQ.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
Mientras que a Jin le he dado un punto algo fijo para empezar, puede elegir el cubículo semiprivado que prefiera.<br />
<br />
Eros, tu vas más como un agente libre <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">por ahora</span>. Puedes elegir iniciar donde más te guste, ya sea cerca de Jin o alejado.<br />
<br />
El mapa tiene unos pequeños errores en las nomenclaturas. Pero visualmente está correcto. Ahora solo tienen que imaginarlo lleno a reventar.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off del narrador</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Hola y bienvenidos a la aventura. Agradezco mucho la oportunidad de poder participar en la construcción de esta historia y espero que nos podamos divertir mucho. Cualquier cosa, estoy abierto a retroalimentación, y dispuesto a mejorar en todo aspecto que consideren apropiado. Estaré atento a lo que me puedan poner en sus posts o, si quieren comunicarlo por privado, mi discord está disponible.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 30 de invierno | Año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En algún lugar de Mock town, Isla de Jaya</span></div>
<br />
El bar en el que esta historia inicia, el bar Cicatriz, ya es conocido de nombre para nuestros dos protagonistas, quienes habían acordado verse en este lugar para poder verse y compartir información que habían estado recolectando sobre un grupo de personas que habían puesto últimamente sus ojos sobre Onizuka Jin. Y es que, aparentemente, alguien quería que el miembro del Banco Goldreich terminara atrapado. Y aunque Jin podía hacerse a una idea, aún faltaba reunir más información para poder confirmarlo.<br />
<br />
Nuestro otro protagonista es Eros Focalor, quien había estado en reciente contacto con Jin y que había accedido a participar en esta búsqueda. El capitán de los piratas de la Sepultura era una persona que se estaba zanjando una reputación en el Grand Line y podría considerarse que era una fuerza aterradora en el mar por su propia cuenta; aunque era claro que ninguno de los miembros de su tripulación podía ser juzgado como algo menos a su capitán.<br />
<br />
La entrada del bar era muy similar a la de otros establecimientos de este tipo por la isla: Una entrada frontal con puertas batientes que cubrían únicamente la vista al interior sin ser abierta. El interior, por el contrario, ya contaba con ciertas diferencias a otros bares de Jaya. Y es que este lugar, aunque también era frecuentado por criminales, solía estar ocupado por personalidades que se codeaban con el bajo mundo. Incluso se corría el rumor de que quienes se buscaban pleitos en ese sitio no llegaban a ver se de nuevo. Pero era un rumor...<br />
<br />
Se podían ver diferentes espacios dentro del bar, como si fueran habitaciones o cubículos semiprivados, en donde había una mesa grande y sillones. Y en cada uno de esos cubículos, había grupos de personas bebiendo o jugando. O ambas. El centro del bar tenía una barra circular, donde los meseros y cantineros podían atender a los demás. Al estar ubicados en el centro, lograban tener una visión completa del lugar. Esta barra estaba, a su vez, en una posición algo elevada, así que había que subir unos tres o cuatro escalones para llegar allí. Era como una pequeña colina en el medio de todo el bar, alrededor suyo, había mesas pequeñas con sillas típicas de bar y ya en las partes de los muros y rincones, estaban aquellos cubículos.<br />
<br />
Desde la entrada hacia el fondo, a la izquierda, había un espacio libre de cubículos. Este espacio llevaba a un pequeño pasillo donde estarían los baños del bar y también una salida de personal, que estaba bloqueada por una puerta de acero macizo.<br />
<br />
La iluminación del bar era más bien poca y había música siendo reproducida de Den Den Mushis en lo alto de la barra. Para cambiar la música había que hablar con el personal.<br />
<br />
El sitio olía a alcohol y a tabaco. Había otros aromas perceptibles, como humedad, sudor y hasta pólvora en menor medida. Esto junto con todo lo demás daba todo el aspecto de que no era precisamente un lugar lujoso. Y sin embargo, allí también había mujeres hermosas y de buena figura. Acompañaban a algunos de los asistentes al lugar y hasta se ocupaban de entretenerlos, ya fuera con conversación, sirviéndoles trago o riéndose de sus ocurrencias.<br />
<br />
Y serían unas de estas mujeres las que estarían allí acompañando a Jin. Una rubia, una morena y otra de cabellera anaranjada. Habían llegado al yakuza tan pronto como hizo entrada en el bar y habían estado todo el rato insistiendo en acompañarlo, incluso lo llamaban precioso y se esforzaban de manera diligente en tenerlo contento. Jin pudo escuchar a uno de los meseros advertirlo sobre mujeres que buscaban cualquier excusa para licor gratis. Y bueno, de momento, esa era toda la experiencia para el yakuza.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/Zy0GM6s.jpeg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">-Mujeres que acompañan a Jin-</a></div>
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Por supuesto, estas mujeres tienen intenciones de capturar a Jin, y hacen parte de la banda de la cicatriz. La banda de la cicatriz es un grupo de mafiosos de poca monta que suelen trabajar para otros a cambio de dinero y reputación. Son liderados por Cicatriz, un hombre al que no muchos han visto. A su vez, quien ha contratado a esta banda ha sido nadie menos que Brandon Lee, un hombre ambicioso con planes para nada beneficiosos para Jin
				</div>
			</div><br />
<br />
En el caso de Eros, al pirata no se le acercaría realmente nadie. Muy seguramente por la reputación que tenía. Incluso entre criminales era temido. Aunque sí que se podía notar que varias mujeres de allí lo miraban. Y no solo mujeres. También varios otros piratas y criminales. No hacía falta pensar demasiado para saber que estaban esperando a que hiciera o dijera algo y partir desde allí para interactuar con él. Como si fueran gatos esperando a que el tigre decidiera si eran compañeros o cena.<br />
<br />
El lugar estaría, además, lleno ese día. Y moverse con libertad a través del lugar era bastante complicado, y lo mismo sería dar con alguien puntual. En el caso de Jin, había sido llevado por parte de las mujeres a uno de los cubículos.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Al fondo de la cicatriz</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Descripción del bar, de forma escrita.<br />
-Descripción de las personas rodeando a Jin.<br />
-Descripción de las personas reaccionando a Eros.<br />
-El bar esta lleno y las mujeres han llevado a Jin a uno de los cubículos.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Posicionamiento y lugar</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/kP4JmXQ.jpeg" loading="lazy"  width="650" height="650" alt="[Imagen: kP4JmXQ.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
Mientras que a Jin le he dado un punto algo fijo para empezar, puede elegir el cubículo semiprivado que prefiera.<br />
<br />
Eros, tu vas más como un agente libre <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">por ahora</span>. Puedes elegir iniciar donde más te guste, ya sea cerca de Jin o alejado.<br />
<br />
El mapa tiene unos pequeños errores en las nomenclaturas. Pero visualmente está correcto. Ahora solo tienen que imaginarlo lleno a reventar.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off del narrador</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Hola y bienvenidos a la aventura. Agradezco mucho la oportunidad de poder participar en la construcción de esta historia y espero que nos podamos divertir mucho. Cualquier cosa, estoy abierto a retroalimentación, y dispuesto a mejorar en todo aspecto que consideren apropiado. Estaré atento a lo que me puedan poner en sus posts o, si quieren comunicarlo por privado, mi discord está disponible.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Auto T3] - One more night in Jaya]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3798</link>
			<pubDate>Thu, 04 Jun 2026 09:25:10 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=539">Ubbe</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3798</guid>
			<description><![CDATA[La noche había caído sobre Mock Town hacía ya un rato cuando la inmensa figura de Ubbe empujó la puerta de una taberna cualquiera cerca del puerto. El interior apestaba a lo de siempre: sudor, alcohol, y carne asada, todo ello aderezado con el ruido insoportable de algunas risas, cubiertos chocando contra los platos y algún desgraciado masacrando un viejo instrumento en la esquina. Perfecto.<br />
Avanzó abriéndose paso entre la multitud, que no tardaba en apartarse al verle el tamaño, hasta dar con un rincón libre cerca de una pared. El banco crujió en señal de protesta cuando dejó caer su enorme peso sobre él.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Toda la carne que tengáis. Y una Cola Zero bien grande, Baby.</span><br />
La camarera lo escrutó de arriba abajo durante unos segundos.<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Toda?</span><br />
- ¡<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Yes! Toda!</span><br />
La mujer supo que no valía la pena discutir. Mientras esperaba, Ubbe apoyó el brazo en la mesa y ojeó el local con parsimonia. Esa noche no estaba para líos, tesoros, ni grandes aventuras; solo quería un buen festín y un poco de paz.<br />
Las primeras bandejas no tardaron en llegar, y Ubbe no dudó en empezar a comer. Cuando empezó a comer no pudo evitar escuchar algunas conversaciones cercanas, lo típico: piratas inflando sus aventuras, marineros inventándose peleas de taberna y borrachos discutiendo por gilipolleces.<br />
Hasta que una voz en particular le hizo afinar el oído.<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Te digo que no volvería a poner un pie en Little Garden ni aunque me pagaran.</span><br />
Ubbe alzó la vista levemente.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ni yo</span> -soltó otro tipo entre carcajadas- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Malditos dinosaurios.</span><br />
El buccaneer se quedó congelado. Little Garden... Hacía tanto que no oía ese nombre que, por un instante, ignoró la montaña de comida que tenía delante. Los recuerdos le asaltaron de golpe: la jungla, el calor insoportable, los rugidos constantes de fondo y esa paranoia constante de que algo gigantesco iba a saltar de los arbustos para comérselo.<br />
<br />
Qué ironía. Aquel infierno había sido su hogar durante semanas, y no por haberse perdido navegando, que también, sino porque resultó ser el campo de entrenamiento perfecto. En aquel entonces esos dinosaurios le parecían los reyes indiscutibles de la isla, criaturas monstruosas imposibles de ignorar. Las vueltas que daba la vida: ahora el propio Ubbe era una de esas monstruosidades prehistóricas.<br />
<br />
Sonrió, arrancó un buen cacho de carne y se lo zampó. No sabría decir cuánto tiempo había pasado exactamente, y tampoco es que le importase. Para fechas y nombres era un desastre, pero había ciertas cosas que se le quedaban grabadas a fuego en la mente. Y entre todas ellas, destacaba una por encima de todo, claro:<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sigurd, su hermano de otra madre.</span><br />
La imagen de Sigurd, le vino a la cabeza casi al instante el como desembarcó en Little Garden y como se conocieron. Era imposible olvidar a un tipo de ese calibre, alguien que desde el minuto uno parecía capaz de abrirse paso por el mundo a pura fuerza de voluntad. Quién iba a decirle entonces que cruzarse con él marcaría una de las etapas más locas y vitales de su viaje.<br />
Qué cabrona es la memoria. A veces olvidaba el nombre de alguien con quien había cruzado dos palabras hacía apenas unos dias, pero bastaba mencionar una isla para que la película entera se le proyectase en la mente. ¡Anda que no había llovido desde que conoció a Sigurd!<br />
Ubbe soltó una risita mientras recibía con los brazos abiertos otra bandeja de carne. Little Garden fue de todo menos un remanso de paz. Aparte de los dinos y los entrenamientos, había acabado liado a hostias con unos Marines que, vete tú a saber por qué, creyeron que capturarle era una idea brillante. Ni se acordaba de por qué empezó la bronca, solo que terminó como siempre: a base de golpes, muchísimo ruido y gente volando por los aires o partida en dos.<br />
Y luego, la misión de los huevos de dinosaurio.<br />
Aún le parecía una de las peticiónes más absurdas que le habían hecho en la vida. En una isla infestada de monstruos, a alguien le pareció razonable mandar a dos buccaneers a robar huevos. Y lo peor es que claro, habían aceptado.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">GAHAHAHA...</span><br />
<br />
Se rio meneando la cabeza. Por no hablar de la aparición de aquellos dos enanos. Los tontattas le habían hecho sudar sangre persiguiéndolos por todos lados. Visto ahora, resultaba hasta cómico imaginar a alguien de su tamaño corriendo detrás de ellos, pero en su momento le había costado bastante mas de lo que debería el acabar con ellos. <br />
Pero como todo, Little Garden se quedó atrás. Así es la vida en el mar: llegas a un sitio pensando que te plantarás allí, haces amigos, te partes la cara con alguien y, antes de darte cuenta, ya estás otra vez en la cubierta mirando cómo cambia el horizonte.<br />
Entonces llegó Drum.<br />
Pasar de la sauna de Little Garden a la isla del invierno fue como recibir un ladrillazo en la cara. Un frío que te calaba hasta los huesos y ese puñetero viento cortante... inolvidable.<br />
El golpe seco de una nueva bandeja sobre la mesa lo devolvió al presente por un segundo. La camarera ya ni se molestaba en mirarlo con sorpresa al ver cómo engullía; simplemente dejaba la comida y seguía a lo suyo.<br />
Volviendo a la nieve... cualquier persona en su sano juicio habría dado media vuelta nada más pisar Drum. Afortunadamente, Ubbe nunca había pecado de cuerdo. Mientras masticaba, volvió a sonreír; allí aprendió que las situaciones más surrealistas siempre acaban siendo las mejores historias.<br />
<br />
Drum estaba lleno de ellas. Recordaba perfectamente aquel almacén: el caos, los gritos, los golpes y cómo, de repente, él y Sigurd se habían visto peleando prácticamente contra un ejército. ¡Cuatrocientos putos tipos! Y lo mejor de todo es que ni siquiera había sido idea suya. Un pez gordo de la isla les había vendido la moto prometiéndoles fama y portadas en los periódicos si resolvían su "problemilla". Habían aceptado encantados, eligiendo allí mismo el nombre de RAGNAROK. La idea de que el mundo conociese ese nombre les ponía muy cachondos, aunque luego el tipo resultó ser un bocazas y todo quedó en nada.<br />
Pero la batalla... eso sí fue divertido.<br />
Sobre todo cuando Sigurd decidió resolver el asunto a su manera.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Vaya son of a bitch...</span> -murmuró entre risas mientras negaba con la cabeza-<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> Eso fue la polla, Baby.</span><br />
Aún podía oir el ruido del techo cediendo y las paredes derrumbándose. Aquel gigante cabrón había acabado con el ejercito, y casi con Ubbe destruyendo por completo el edificio. <br />
¿Y el casino? Ubbe soltó otra carcajada antes de darle un buen trago a la Cola Zero.-  <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">GAHAHAHAHAHA</span> - No tenía ni repajolera idea de cómo habían acabado allí metidos. Como le pasaba con casi todo en su vida, las cosas simplemente ocurrían: un momento estaba dando un paseo y al siguiente tenía montada una persecución o una batalla campal.<br />
Del casino recordaba el fuego. Y a una mujer grande y exuberante con la que no le habría importado terminar la noche, aunque ya ni le ponía cara. Recordaba las llamas devorando el edificio y el pánico de la gente corriendo de un lado a otro. En cuestión de minutos se había ido todo al carajo. Aunque siendo francos, a su dueño forrado seguro que le importó bien poco; le bastaría con abrir la billetera y contratar a un par de carpinteros para dejarlo como nuevo. Ventajas de ser rico: te puedes permitir cagarla a lo grande.<br />
Negó con la cabeza, dándose cuenta de que cuanto más pensaba en Drum, más le parecía un encadenamiento de desastres. Lo raro es que no lo recordaba con cabreo, sino con una extraña nostalgia. Porque, a pesar del caos, había sido muy divertido.<br />
<br />
Después de Drum, llegó Arabasta. Un mundo completamente distinto que terminaría cambiando su rumbo para siempre. Le costaba elegir una sola anécdota de allí porque pasaron demasiadas cosas de golpe: locuras, peligros y momentos que le marcaron para siempre.<br />
Allí fue donde le picó de verdad el gusanillo por los cyborgs. Había visto cacharros y armas raras antes, pero lo de gente incrustándose tecnología en el propio cuerpo y volviéndose aún más fuertes... eso era a otro nivel. Se pasó días rayado pensando en el tipo con un brazo metálico que vió en aquella plaza, fantaseando con la idea de combinar fuerza bruta y tecnología. "La carne se pudre, el acero prevalece" La frase de Kal le llenó la mente, como de costumbre.<br />
No es que fuera a hacerlo mañana, que bastante tenía con sobrevivir a su propio día a día, pero la idea seguía ahí. Quizás algún día, con más pasta o encontrando a la persona adecuada, se animaría.<br />
Sin embargo, el plato fuerte de Arabasta fue <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Burrich</span>. Ubbe no se acordaba de su nombre, pero sí de la tunda.<br />
La sonrisa relajada se le borró un poco al llevarse otro trozo de carne a la boca. Se había metido en cientos de peleas, pero aquella fue la primera vez que pensó de verdad: "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">I'm cooked, baby</span></span>". No era una exageración, era la puta realidad. Recordó el cansancio extremo, los golpes brutales y la frustración de golpear a un muro que se negaba a caer. Y aun así, siguió adelante. Porque no sabía hacer otra cosa.<br />
<br />
Esa batalla le quitó mucho, pero a cambio le entregó lo que cambiaría su futuro de raíz: su Akuma no Mi. Ironías de la vida: si en Little Garden le hubieran dicho que acabaría siendo él el dinosaurio, se habría reído en sus caras. Y ahí estaba, sentado en Mock Town, zampando carne y siendo literalmente una bestia jurásica en su interior. <br />
Por suerte, no todo fue tan denso. Soltó un bufido divertido y le dio un trago enorme a la Cola Zero.<br />
Las putas piñas.<br />
De todo lo que sobrevivió en Arabasta, una parte de su cerebro seguía atascada en las malditas piñas. Aún recordaba la discusión con Sigurd, el gigante poniéndose terco como una mula y llegando a las manos por el dichoso tema. Parecía imposible convencerle, pero al final pasó lo evidente: al cabrón le encantaron.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">GAHAHAHA...</span><br />
Su risa resonó por encima de las otras mesas. Esa sí que fue la verdadera victoria. Ni sobrevivir a Burrich ni conseguir poderes. Convencer a Sigurd de que las piñas eran la hostia.<br />
Cuando volvió al presente, se dio cuenta de la salvajada de comida que se había zampado. Su mesa era un cementerio de huesos mondados y platos limpios que un rato antes rebosaban carne. Lejos de sentir pesadez, sonrió satisfecho. Su cerebro ya estaba calculando las proteínas ingeridas y las horas de gym necesarias para asimilarlas. Porque comer como una bestia no sirve de nada si no entrenas como una.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Mañana toca gimnasio a muerte, Baby...</span> -asintió con firmeza, haciéndose un pacto a sí mismo.<br />
De pronto, la puerta se abrió de un portazo. Entró un grupo de piratas montando un follón innecesario, apartando sillas a patadas y creyéndose los dueños del local. No parecían gran cosa, pero eran lo bastante molestos como para que la mitad de la clientela rodara los ojos al verlos.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Eh Zorra! ¡Comida para diez!</span><br />
La tabernera levantó la vista y soltó un suspiro agotado.<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Llegáis tarde. Ya no queda nada. - </span><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Cómo que no queda nada? </span>- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Que no queda nada.</span><br />
Se pusieron violentos en un santiamén. Uno pegó un puñetazo en la barra y otro empezó a señalarla con el dedo.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No nos tomes por idiotas, ¡estúpida tabernera!</span><br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Largaos de aquí, buscad otra taberna.</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No vamos a movernos de aquí hasta que nos sirvas algo -</span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"> Os he dicho que no queda nada. - </span><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Y nosotros te estamos diciendo que eso nos importa una mierda.</span><br />
Ubbe los observó con pesadez mientras apuraba los hielos de su bebida. La chica le había tratado de lujo, la cena estaba increíble y estos pringados le estaban cortando el rollo.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No os está mintiendo, Baby - </span>Todas las cabezas se giraron hacia él mientras señalaba, con toda la calma del mundo, su propia torre de platos vacíos.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Todo eso?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Yeah, baby!</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pues entonces el problema eres tú</span><br />
Ubbe dejó escapar un suspiro cansado.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No, el problema sois vosotros...</span><br />
Se le tiraron encima, pero apenas duraron. En cuestión de segundos estaban volando por los aires: uno partió una mesa por la mitad, otro decoró la pared de pladur y el tercero, que intentó hacerse el chulo con un cuchillo, cobró tan rápido que salió despedido por la puerta antes de sacarlo.<br />
Con el local sembrado de quejidos de dolor, Ubbe se levantó tranquilamente y se sacudió las manos.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Buen cardio para digerir la cena, baby!</span><br />
La tabernera le miró y soltó una carcajada, negando con la cabeza. Ubbe dejó un buen fajo de berries en la barra, cubriendo de sobra la cuenta y los desperfectos.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Por la comida y las molestias, girl. Estaba buenísima.</span> -Dijo yendo hacia la puerta- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">y tú también Baby!</span><br />
Sin darle más vueltas al asunto, salió del local con las manos en los bolsillos y una sonrisa de oreja a oreja, pensando en el palizón que se iba a dar en el gimnasio al día siguiente. Porque, joder, ¡las leyendas no se hacen solas!]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La noche había caído sobre Mock Town hacía ya un rato cuando la inmensa figura de Ubbe empujó la puerta de una taberna cualquiera cerca del puerto. El interior apestaba a lo de siempre: sudor, alcohol, y carne asada, todo ello aderezado con el ruido insoportable de algunas risas, cubiertos chocando contra los platos y algún desgraciado masacrando un viejo instrumento en la esquina. Perfecto.<br />
Avanzó abriéndose paso entre la multitud, que no tardaba en apartarse al verle el tamaño, hasta dar con un rincón libre cerca de una pared. El banco crujió en señal de protesta cuando dejó caer su enorme peso sobre él.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Toda la carne que tengáis. Y una Cola Zero bien grande, Baby.</span><br />
La camarera lo escrutó de arriba abajo durante unos segundos.<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Toda?</span><br />
- ¡<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Yes! Toda!</span><br />
La mujer supo que no valía la pena discutir. Mientras esperaba, Ubbe apoyó el brazo en la mesa y ojeó el local con parsimonia. Esa noche no estaba para líos, tesoros, ni grandes aventuras; solo quería un buen festín y un poco de paz.<br />
Las primeras bandejas no tardaron en llegar, y Ubbe no dudó en empezar a comer. Cuando empezó a comer no pudo evitar escuchar algunas conversaciones cercanas, lo típico: piratas inflando sus aventuras, marineros inventándose peleas de taberna y borrachos discutiendo por gilipolleces.<br />
Hasta que una voz en particular le hizo afinar el oído.<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Te digo que no volvería a poner un pie en Little Garden ni aunque me pagaran.</span><br />
Ubbe alzó la vista levemente.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ni yo</span> -soltó otro tipo entre carcajadas- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Malditos dinosaurios.</span><br />
El buccaneer se quedó congelado. Little Garden... Hacía tanto que no oía ese nombre que, por un instante, ignoró la montaña de comida que tenía delante. Los recuerdos le asaltaron de golpe: la jungla, el calor insoportable, los rugidos constantes de fondo y esa paranoia constante de que algo gigantesco iba a saltar de los arbustos para comérselo.<br />
<br />
Qué ironía. Aquel infierno había sido su hogar durante semanas, y no por haberse perdido navegando, que también, sino porque resultó ser el campo de entrenamiento perfecto. En aquel entonces esos dinosaurios le parecían los reyes indiscutibles de la isla, criaturas monstruosas imposibles de ignorar. Las vueltas que daba la vida: ahora el propio Ubbe era una de esas monstruosidades prehistóricas.<br />
<br />
Sonrió, arrancó un buen cacho de carne y se lo zampó. No sabría decir cuánto tiempo había pasado exactamente, y tampoco es que le importase. Para fechas y nombres era un desastre, pero había ciertas cosas que se le quedaban grabadas a fuego en la mente. Y entre todas ellas, destacaba una por encima de todo, claro:<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sigurd, su hermano de otra madre.</span><br />
La imagen de Sigurd, le vino a la cabeza casi al instante el como desembarcó en Little Garden y como se conocieron. Era imposible olvidar a un tipo de ese calibre, alguien que desde el minuto uno parecía capaz de abrirse paso por el mundo a pura fuerza de voluntad. Quién iba a decirle entonces que cruzarse con él marcaría una de las etapas más locas y vitales de su viaje.<br />
Qué cabrona es la memoria. A veces olvidaba el nombre de alguien con quien había cruzado dos palabras hacía apenas unos dias, pero bastaba mencionar una isla para que la película entera se le proyectase en la mente. ¡Anda que no había llovido desde que conoció a Sigurd!<br />
Ubbe soltó una risita mientras recibía con los brazos abiertos otra bandeja de carne. Little Garden fue de todo menos un remanso de paz. Aparte de los dinos y los entrenamientos, había acabado liado a hostias con unos Marines que, vete tú a saber por qué, creyeron que capturarle era una idea brillante. Ni se acordaba de por qué empezó la bronca, solo que terminó como siempre: a base de golpes, muchísimo ruido y gente volando por los aires o partida en dos.<br />
Y luego, la misión de los huevos de dinosaurio.<br />
Aún le parecía una de las peticiónes más absurdas que le habían hecho en la vida. En una isla infestada de monstruos, a alguien le pareció razonable mandar a dos buccaneers a robar huevos. Y lo peor es que claro, habían aceptado.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">GAHAHAHA...</span><br />
<br />
Se rio meneando la cabeza. Por no hablar de la aparición de aquellos dos enanos. Los tontattas le habían hecho sudar sangre persiguiéndolos por todos lados. Visto ahora, resultaba hasta cómico imaginar a alguien de su tamaño corriendo detrás de ellos, pero en su momento le había costado bastante mas de lo que debería el acabar con ellos. <br />
Pero como todo, Little Garden se quedó atrás. Así es la vida en el mar: llegas a un sitio pensando que te plantarás allí, haces amigos, te partes la cara con alguien y, antes de darte cuenta, ya estás otra vez en la cubierta mirando cómo cambia el horizonte.<br />
Entonces llegó Drum.<br />
Pasar de la sauna de Little Garden a la isla del invierno fue como recibir un ladrillazo en la cara. Un frío que te calaba hasta los huesos y ese puñetero viento cortante... inolvidable.<br />
El golpe seco de una nueva bandeja sobre la mesa lo devolvió al presente por un segundo. La camarera ya ni se molestaba en mirarlo con sorpresa al ver cómo engullía; simplemente dejaba la comida y seguía a lo suyo.<br />
Volviendo a la nieve... cualquier persona en su sano juicio habría dado media vuelta nada más pisar Drum. Afortunadamente, Ubbe nunca había pecado de cuerdo. Mientras masticaba, volvió a sonreír; allí aprendió que las situaciones más surrealistas siempre acaban siendo las mejores historias.<br />
<br />
Drum estaba lleno de ellas. Recordaba perfectamente aquel almacén: el caos, los gritos, los golpes y cómo, de repente, él y Sigurd se habían visto peleando prácticamente contra un ejército. ¡Cuatrocientos putos tipos! Y lo mejor de todo es que ni siquiera había sido idea suya. Un pez gordo de la isla les había vendido la moto prometiéndoles fama y portadas en los periódicos si resolvían su "problemilla". Habían aceptado encantados, eligiendo allí mismo el nombre de RAGNAROK. La idea de que el mundo conociese ese nombre les ponía muy cachondos, aunque luego el tipo resultó ser un bocazas y todo quedó en nada.<br />
Pero la batalla... eso sí fue divertido.<br />
Sobre todo cuando Sigurd decidió resolver el asunto a su manera.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Vaya son of a bitch...</span> -murmuró entre risas mientras negaba con la cabeza-<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> Eso fue la polla, Baby.</span><br />
Aún podía oir el ruido del techo cediendo y las paredes derrumbándose. Aquel gigante cabrón había acabado con el ejercito, y casi con Ubbe destruyendo por completo el edificio. <br />
¿Y el casino? Ubbe soltó otra carcajada antes de darle un buen trago a la Cola Zero.-  <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">GAHAHAHAHAHA</span> - No tenía ni repajolera idea de cómo habían acabado allí metidos. Como le pasaba con casi todo en su vida, las cosas simplemente ocurrían: un momento estaba dando un paseo y al siguiente tenía montada una persecución o una batalla campal.<br />
Del casino recordaba el fuego. Y a una mujer grande y exuberante con la que no le habría importado terminar la noche, aunque ya ni le ponía cara. Recordaba las llamas devorando el edificio y el pánico de la gente corriendo de un lado a otro. En cuestión de minutos se había ido todo al carajo. Aunque siendo francos, a su dueño forrado seguro que le importó bien poco; le bastaría con abrir la billetera y contratar a un par de carpinteros para dejarlo como nuevo. Ventajas de ser rico: te puedes permitir cagarla a lo grande.<br />
Negó con la cabeza, dándose cuenta de que cuanto más pensaba en Drum, más le parecía un encadenamiento de desastres. Lo raro es que no lo recordaba con cabreo, sino con una extraña nostalgia. Porque, a pesar del caos, había sido muy divertido.<br />
<br />
Después de Drum, llegó Arabasta. Un mundo completamente distinto que terminaría cambiando su rumbo para siempre. Le costaba elegir una sola anécdota de allí porque pasaron demasiadas cosas de golpe: locuras, peligros y momentos que le marcaron para siempre.<br />
Allí fue donde le picó de verdad el gusanillo por los cyborgs. Había visto cacharros y armas raras antes, pero lo de gente incrustándose tecnología en el propio cuerpo y volviéndose aún más fuertes... eso era a otro nivel. Se pasó días rayado pensando en el tipo con un brazo metálico que vió en aquella plaza, fantaseando con la idea de combinar fuerza bruta y tecnología. "La carne se pudre, el acero prevalece" La frase de Kal le llenó la mente, como de costumbre.<br />
No es que fuera a hacerlo mañana, que bastante tenía con sobrevivir a su propio día a día, pero la idea seguía ahí. Quizás algún día, con más pasta o encontrando a la persona adecuada, se animaría.<br />
Sin embargo, el plato fuerte de Arabasta fue <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Burrich</span>. Ubbe no se acordaba de su nombre, pero sí de la tunda.<br />
La sonrisa relajada se le borró un poco al llevarse otro trozo de carne a la boca. Se había metido en cientos de peleas, pero aquella fue la primera vez que pensó de verdad: "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">I'm cooked, baby</span></span>". No era una exageración, era la puta realidad. Recordó el cansancio extremo, los golpes brutales y la frustración de golpear a un muro que se negaba a caer. Y aun así, siguió adelante. Porque no sabía hacer otra cosa.<br />
<br />
Esa batalla le quitó mucho, pero a cambio le entregó lo que cambiaría su futuro de raíz: su Akuma no Mi. Ironías de la vida: si en Little Garden le hubieran dicho que acabaría siendo él el dinosaurio, se habría reído en sus caras. Y ahí estaba, sentado en Mock Town, zampando carne y siendo literalmente una bestia jurásica en su interior. <br />
Por suerte, no todo fue tan denso. Soltó un bufido divertido y le dio un trago enorme a la Cola Zero.<br />
Las putas piñas.<br />
De todo lo que sobrevivió en Arabasta, una parte de su cerebro seguía atascada en las malditas piñas. Aún recordaba la discusión con Sigurd, el gigante poniéndose terco como una mula y llegando a las manos por el dichoso tema. Parecía imposible convencerle, pero al final pasó lo evidente: al cabrón le encantaron.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">GAHAHAHA...</span><br />
Su risa resonó por encima de las otras mesas. Esa sí que fue la verdadera victoria. Ni sobrevivir a Burrich ni conseguir poderes. Convencer a Sigurd de que las piñas eran la hostia.<br />
Cuando volvió al presente, se dio cuenta de la salvajada de comida que se había zampado. Su mesa era un cementerio de huesos mondados y platos limpios que un rato antes rebosaban carne. Lejos de sentir pesadez, sonrió satisfecho. Su cerebro ya estaba calculando las proteínas ingeridas y las horas de gym necesarias para asimilarlas. Porque comer como una bestia no sirve de nada si no entrenas como una.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Mañana toca gimnasio a muerte, Baby...</span> -asintió con firmeza, haciéndose un pacto a sí mismo.<br />
De pronto, la puerta se abrió de un portazo. Entró un grupo de piratas montando un follón innecesario, apartando sillas a patadas y creyéndose los dueños del local. No parecían gran cosa, pero eran lo bastante molestos como para que la mitad de la clientela rodara los ojos al verlos.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Eh Zorra! ¡Comida para diez!</span><br />
La tabernera levantó la vista y soltó un suspiro agotado.<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Llegáis tarde. Ya no queda nada. - </span><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Cómo que no queda nada? </span>- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Que no queda nada.</span><br />
Se pusieron violentos en un santiamén. Uno pegó un puñetazo en la barra y otro empezó a señalarla con el dedo.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No nos tomes por idiotas, ¡estúpida tabernera!</span><br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Largaos de aquí, buscad otra taberna.</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No vamos a movernos de aquí hasta que nos sirvas algo -</span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"> Os he dicho que no queda nada. - </span><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Y nosotros te estamos diciendo que eso nos importa una mierda.</span><br />
Ubbe los observó con pesadez mientras apuraba los hielos de su bebida. La chica le había tratado de lujo, la cena estaba increíble y estos pringados le estaban cortando el rollo.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No os está mintiendo, Baby - </span>Todas las cabezas se giraron hacia él mientras señalaba, con toda la calma del mundo, su propia torre de platos vacíos.<br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Todo eso?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Yeah, baby!</span><br />
- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pues entonces el problema eres tú</span><br />
Ubbe dejó escapar un suspiro cansado.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No, el problema sois vosotros...</span><br />
Se le tiraron encima, pero apenas duraron. En cuestión de segundos estaban volando por los aires: uno partió una mesa por la mitad, otro decoró la pared de pladur y el tercero, que intentó hacerse el chulo con un cuchillo, cobró tan rápido que salió despedido por la puerta antes de sacarlo.<br />
Con el local sembrado de quejidos de dolor, Ubbe se levantó tranquilamente y se sacudió las manos.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Buen cardio para digerir la cena, baby!</span><br />
La tabernera le miró y soltó una carcajada, negando con la cabeza. Ubbe dejó un buen fajo de berries en la barra, cubriendo de sobra la cuenta y los desperfectos.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Por la comida y las molestias, girl. Estaba buenísima.</span> -Dijo yendo hacia la puerta- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">y tú también Baby!</span><br />
Sin darle más vueltas al asunto, salió del local con las manos en los bolsillos y una sonrisa de oreja a oreja, pensando en el palizón que se iba a dar en el gimnasio al día siguiente. Porque, joder, ¡las leyendas no se hacen solas!]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[PR-Social] It's Showtime!]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3794</link>
			<pubDate>Tue, 02 Jun 2026 16:04:54 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=539">Ubbe</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3794</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color">Día 30 de Invierno, Año 17. Mock Town. </span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Ubbe llevaba buena parte de la tarde recorriendo las calles de Mock Town sin un rumbo demasiado claro. En realidad, sí tenía un objetivo: Comer, y quizá encontrar Cola Zero. Pero sobre todo comer.<br />
Las calles de aquella ciudad tenían algo especial. Piratas, comerciantes, aventureros, buscavidas y estafadores compartían espacio entre edificios de madera y tabernas que parecían a punto de derrumbarse desde hacía veinte años.<br />
Ubbe caminaba tranquilo por una de las calles principales cuando escuchó un estruendo de aplausos procedente de una gran taberna construida sobre una terraza natural de roca.<br />
Una enorme pancarta colgaba sobre la entrada.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡NOCHE DE TALENTOS DE MOCK TOWN!</span><br />
El buccaneer se detuvo y parpadeó. Miró el cartel sonriendo, y entró sin dudar - <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Bro! ¡Eso suena amazing!</span> -declaró para nadie en particular. Nada más cruzar la puerta, el ruido le golpeó como una ola.<br />
El local estaba abarrotado, había músicos afinando instrumentos, varios participantes preparándose cerca de un pequeño escenario y decenas de espectadores llenando mesas y balcones interiores.<br />
Ubbe avanzó entre la multitud hasta la barra.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Baby! ¡Una Cola Zero gigante! ¡Y toda la comida que puedas traer sin que el edificio se derrumbe!</span><br />
El tabernero levantó una ceja.<br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Algo más grandullón?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Yeah! Quiero participar!</span><br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿En el concurso?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Claro!</span><br />
El hombre tomó una libreta - <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Nombre? </span>- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">UBBE. </span>- El tabernero anotó el nombre.<br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Y cuál es tu talento?</span><br />
El gigantesco buccaneer abrió la boca, y luego la cerró. Pensó. Volvió a pensar y se rascó la barbilla mirando al techo.<br />
Miró al escenario, y después volvió a mirar al tabernero.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Todavía no lo he decidido, Baby.</span><br />
La taberna entera pareció quedarse en silencio durante un segundo.<br />
Después varias personas comenzaron a reír.<br />
El tabernero se quedó observándolo.<br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Cómo que todavía no lo has decidido?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Pues eso. Tengo un montón de talentos. Solo necesito elegir cuál voy a usar. </span><br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Y cuánto tiempo necesitas?</span> - <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No lo sé.</span> - Ubbe seguia dubitativo - <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">El concurso empieza en media hora.</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Perfecto.</span><br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Perfecto?</span><br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Tengo media hora para descubrirlo! GAHAHAHA!</span></span><br />
El tabernero acabó apuntando igualmente su nombre mientras negaba con la cabeza.<br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Eres consciente de que vas a subir delante de todo el mundo y te van a juzgar, verdad?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Necesito una Cola, baby</span><br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Qué?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">La Cola Zero, Bro. Lo importante.</span><br />
Mientras esperaba su pedido, Ubbe tomó asiento cerca del escenario, cuando se sentó la silla protestó inmediatamente y varias personas observaron al enorme buccaneer con curiosidad.<br />
A él no parecía importarle demasiado.<br />
Su atención estaba completamente centrada en el concurso. O más concretamente... en descubrir cuál demonios era su talento.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color">Día 30 de Invierno, Año 17. Mock Town. </span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Ubbe llevaba buena parte de la tarde recorriendo las calles de Mock Town sin un rumbo demasiado claro. En realidad, sí tenía un objetivo: Comer, y quizá encontrar Cola Zero. Pero sobre todo comer.<br />
Las calles de aquella ciudad tenían algo especial. Piratas, comerciantes, aventureros, buscavidas y estafadores compartían espacio entre edificios de madera y tabernas que parecían a punto de derrumbarse desde hacía veinte años.<br />
Ubbe caminaba tranquilo por una de las calles principales cuando escuchó un estruendo de aplausos procedente de una gran taberna construida sobre una terraza natural de roca.<br />
Una enorme pancarta colgaba sobre la entrada.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡NOCHE DE TALENTOS DE MOCK TOWN!</span><br />
El buccaneer se detuvo y parpadeó. Miró el cartel sonriendo, y entró sin dudar - <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Bro! ¡Eso suena amazing!</span> -declaró para nadie en particular. Nada más cruzar la puerta, el ruido le golpeó como una ola.<br />
El local estaba abarrotado, había músicos afinando instrumentos, varios participantes preparándose cerca de un pequeño escenario y decenas de espectadores llenando mesas y balcones interiores.<br />
Ubbe avanzó entre la multitud hasta la barra.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Baby! ¡Una Cola Zero gigante! ¡Y toda la comida que puedas traer sin que el edificio se derrumbe!</span><br />
El tabernero levantó una ceja.<br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Algo más grandullón?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Yeah! Quiero participar!</span><br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿En el concurso?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Claro!</span><br />
El hombre tomó una libreta - <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Nombre? </span>- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">UBBE. </span>- El tabernero anotó el nombre.<br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Y cuál es tu talento?</span><br />
El gigantesco buccaneer abrió la boca, y luego la cerró. Pensó. Volvió a pensar y se rascó la barbilla mirando al techo.<br />
Miró al escenario, y después volvió a mirar al tabernero.<br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Todavía no lo he decidido, Baby.</span><br />
La taberna entera pareció quedarse en silencio durante un segundo.<br />
Después varias personas comenzaron a reír.<br />
El tabernero se quedó observándolo.<br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Cómo que todavía no lo has decidido?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Pues eso. Tengo un montón de talentos. Solo necesito elegir cuál voy a usar. </span><br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Y cuánto tiempo necesitas?</span> - <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No lo sé.</span> - Ubbe seguia dubitativo - <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">El concurso empieza en media hora.</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Perfecto.</span><br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Perfecto?</span><br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Tengo media hora para descubrirlo! GAHAHAHA!</span></span><br />
El tabernero acabó apuntando igualmente su nombre mientras negaba con la cabeza.<br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Eres consciente de que vas a subir delante de todo el mundo y te van a juzgar, verdad?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Necesito una Cola, baby</span><br />
- <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¿Qué?</span><br />
- <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">La Cola Zero, Bro. Lo importante.</span><br />
Mientras esperaba su pedido, Ubbe tomó asiento cerca del escenario, cuando se sentó la silla protestó inmediatamente y varias personas observaron al enorme buccaneer con curiosidad.<br />
A él no parecía importarle demasiado.<br />
Su atención estaba completamente centrada en el concurso. O más concretamente... en descubrir cuál demonios era su talento.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una ventana al futuro [Pasado con Uker]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3683</link>
			<pubDate>Mon, 11 May 2026 08:45:57 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=488">Varoganchin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3683</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Día 32 de Otoño - Año 17</span><br />
<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Mocktown, Isla de Jaya</span><br />
<span style="color: #888888;" class="mycode_color">16:00</span><br />
<br />
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegar a aquella isla había supuesto un frenazo a nuestras aspiraciones. Aquella maldita brújula, que hasta ahora parecía haber marcado nuestro camino, ahora se había convertido en una loca aguja que señalaba de manera errática el cielo. Pero no solo nuestro viaje se había detenido. Esta isla parecía estar fuera del alcance de todo interés cultural. Apenas había podido conseguir un par de libros nuevos. Y en lo que se refiere al arte... Bueno, lo más parecido a una pintura que había podido encontrar por aquí eran las manchas de sangre que cubrían el suelo de las cantinas tras las múltiples peleas. Sentía que la isla me había arrebatado algo.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Estaba convencido de que mis compañeros se sentían igual. Desde que habíamos llegado no había podido encontrar ni un solo establecimiento que sirviera una comida decente o una bebida cuyo envase no prometiese dejarte ciego. Tampoco abundaban las carpinterías de prestigio. Y qué decir de lo difícil que era encontrar una simple botica con los ingredientes para poder crear algún ungüento o medicina. Luego estaba la extraña enfermedad que había tenido a nuestro capitán fuera de combate. Todo en esta isla parecía frenar nuestras pretensiones, sea cuales fuera que fuesen.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por ese motivo me había citado aquella tarde con Uker en una de las plazas de la ciudad. No podía permitir que siguiésemos perdiendo el tiempo en aquella maldita isla.</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">El tiempo es oro</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">,</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> solía decir mi padre. Y yo no estaba dispuesto a derrochar esa fortuna que teníamos por delante. Si aquella isla no resultaba ser más que un callejón sin salida, al menos debía ser un lugar dónde pudiésemos acercarnos a nuestros objetivos, ya fueran proteger a alguien, encontrar nuevas recetas, la venganza o encontrarse con el pasado. Simplemente, no podíamos quedarnos impasibles.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me encontraba sentado en el brocal de la fuente que presidía la plaza. Todas las plazas de aquella ciudad parecían ser iguales. Cada una decorada de una manera distinta, pero todas pequeñas y ruidosas.  Resoplé y me giré hacia Uker, mi mirada asomando por debajo del ala de mi sombrero.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br> </span><br />
<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">—¿Qué opinas de esta ciudad?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> —comencé a llevar mi mirada de un lado a otro de la plaza, como si estuviera juzgando algo—.</span><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color"> Yo estoy... cansado. Siento que no hay más que brutos. </span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Observé a mi compañero, mis labios apretados. No podía dejar de pensar que, aunque la isla tenía una gran cantidad de terreno que aún no había explorado, ya había visto más que suficiente para saber qué tipo de personas la habitaban. </span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¿Tú entiendes cómo me siento, verdad? Claro que sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> —continué sin darle tiempo a pronunciar palabra—. </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Tu eres un buen cocinero. La cocina es un arte y toda persona que tenga amor por el arte sabe a lo que me refiero. Aquí parece que no haya nada más que piratas con interés por los tesoros, las peleas y el ron malo.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Los días en esta isla eran largos, más aún en mi cabeza. La parte buena de que las horas pareciesen eternas, es que daba mucho tiempo para pensar. Pensar en cómo podríamos salir de aquella isla, si es que era posible, trazar planes de futuro, idear nuevas formas de combate... e incluso descartar las peores ideas sobre cómo poder encontrar gente con gustos un poco más refinados en aquella isla.</span><br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—Se que no hemos hablado mucho</span> —dije con una sonrisa mientras rascaba mi nuca—. <span style="color: #f012be;" class="mycode_color">El caso es que... </span>—proseguí dubitativo— <span style="color: #f012be;" class="mycode_color">creo que tú eres el más indicado para ayudarme con esto.</span><br />
<br />
Extendí mi mano y le mostré un cartel al cocinero.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Cartel</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="color: #ffffff;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Proxima Nova Regular', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://i.imgur.com/fg1iNLa.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: fg1iNLa.png]" class="mycode_img" /></span></span></span>
				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—He estado pensando en cómo poder encontrar gente con algunos intereses similares a los nuestros. Parece que vamos a estar un tiempo en esta isla, así que pensé que tal vez podríamos buscar alguna actividad que nos hiciese crecer el algún aspecto. Y si nos genera algunos ingresos, bienvenidos sean.</span><br />
<br />
Fijé mi vista de nuevo en Uker, mis ojos bien abiertos, clavados en los suyos, llenos de ilusión. <br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¿Qué te parece la idea de abrir un café exposición? Tú podrías preparar nuevas recetas y yo me encargaría de encontrar obras de arte para atraer la mejor clientela. Nada de brutos, borrachos ni holgazanes. Solo gente interesante</span>. <br />
<br />
Quedé allí, agitando el cartel de un lado a otro. Expectante por la respuesta. Deseando que fuera afirmativa.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Día 32 de Otoño - Año 17</span><br />
<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Mocktown, Isla de Jaya</span><br />
<span style="color: #888888;" class="mycode_color">16:00</span><br />
<br />
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegar a aquella isla había supuesto un frenazo a nuestras aspiraciones. Aquella maldita brújula, que hasta ahora parecía haber marcado nuestro camino, ahora se había convertido en una loca aguja que señalaba de manera errática el cielo. Pero no solo nuestro viaje se había detenido. Esta isla parecía estar fuera del alcance de todo interés cultural. Apenas había podido conseguir un par de libros nuevos. Y en lo que se refiere al arte... Bueno, lo más parecido a una pintura que había podido encontrar por aquí eran las manchas de sangre que cubrían el suelo de las cantinas tras las múltiples peleas. Sentía que la isla me había arrebatado algo.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Estaba convencido de que mis compañeros se sentían igual. Desde que habíamos llegado no había podido encontrar ni un solo establecimiento que sirviera una comida decente o una bebida cuyo envase no prometiese dejarte ciego. Tampoco abundaban las carpinterías de prestigio. Y qué decir de lo difícil que era encontrar una simple botica con los ingredientes para poder crear algún ungüento o medicina. Luego estaba la extraña enfermedad que había tenido a nuestro capitán fuera de combate. Todo en esta isla parecía frenar nuestras pretensiones, sea cuales fuera que fuesen.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por ese motivo me había citado aquella tarde con Uker en una de las plazas de la ciudad. No podía permitir que siguiésemos perdiendo el tiempo en aquella maldita isla.</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">El tiempo es oro</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">,</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> solía decir mi padre. Y yo no estaba dispuesto a derrochar esa fortuna que teníamos por delante. Si aquella isla no resultaba ser más que un callejón sin salida, al menos debía ser un lugar dónde pudiésemos acercarnos a nuestros objetivos, ya fueran proteger a alguien, encontrar nuevas recetas, la venganza o encontrarse con el pasado. Simplemente, no podíamos quedarnos impasibles.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me encontraba sentado en el brocal de la fuente que presidía la plaza. Todas las plazas de aquella ciudad parecían ser iguales. Cada una decorada de una manera distinta, pero todas pequeñas y ruidosas.  Resoplé y me giré hacia Uker, mi mirada asomando por debajo del ala de mi sombrero.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br> </span><br />
<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">—¿Qué opinas de esta ciudad?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> —comencé a llevar mi mirada de un lado a otro de la plaza, como si estuviera juzgando algo—.</span><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color"> Yo estoy... cansado. Siento que no hay más que brutos. </span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Observé a mi compañero, mis labios apretados. No podía dejar de pensar que, aunque la isla tenía una gran cantidad de terreno que aún no había explorado, ya había visto más que suficiente para saber qué tipo de personas la habitaban. </span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¿Tú entiendes cómo me siento, verdad? Claro que sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> —continué sin darle tiempo a pronunciar palabra—. </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Tu eres un buen cocinero. La cocina es un arte y toda persona que tenga amor por el arte sabe a lo que me refiero. Aquí parece que no haya nada más que piratas con interés por los tesoros, las peleas y el ron malo.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Los días en esta isla eran largos, más aún en mi cabeza. La parte buena de que las horas pareciesen eternas, es que daba mucho tiempo para pensar. Pensar en cómo podríamos salir de aquella isla, si es que era posible, trazar planes de futuro, idear nuevas formas de combate... e incluso descartar las peores ideas sobre cómo poder encontrar gente con gustos un poco más refinados en aquella isla.</span><br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—Se que no hemos hablado mucho</span> —dije con una sonrisa mientras rascaba mi nuca—. <span style="color: #f012be;" class="mycode_color">El caso es que... </span>—proseguí dubitativo— <span style="color: #f012be;" class="mycode_color">creo que tú eres el más indicado para ayudarme con esto.</span><br />
<br />
Extendí mi mano y le mostré un cartel al cocinero.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Cartel</span>
					</div>
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					<span style="color: #ffffff;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Proxima Nova Regular', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://i.imgur.com/fg1iNLa.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: fg1iNLa.png]" class="mycode_img" /></span></span></span>
				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—He estado pensando en cómo poder encontrar gente con algunos intereses similares a los nuestros. Parece que vamos a estar un tiempo en esta isla, así que pensé que tal vez podríamos buscar alguna actividad que nos hiciese crecer el algún aspecto. Y si nos genera algunos ingresos, bienvenidos sean.</span><br />
<br />
Fijé mi vista de nuevo en Uker, mis ojos bien abiertos, clavados en los suyos, llenos de ilusión. <br />
<br />
<span style="color: #f012be;" class="mycode_color">—¿Qué te parece la idea de abrir un café exposición? Tú podrías preparar nuevas recetas y yo me encargaría de encontrar obras de arte para atraer la mejor clientela. Nada de brutos, borrachos ni holgazanes. Solo gente interesante</span>. <br />
<br />
Quedé allí, agitando el cartel de un lado a otro. Expectante por la respuesta. Deseando que fuera afirmativa.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Kiyoshi Chronicles: The Medicine  [T4] [P.R]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3571</link>
			<pubDate>Thu, 23 Apr 2026 06:51:58 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=570">Eros Focalor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3571</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Jaya es una isla donde la ley se rige por un solo principio: El poder.</div>
<br />
Si eres fuerte, todo lo que está al alcance de tu mano es para tí mientras que los pobres desafortunados… Debían acatar. Y es esa misma normativa la que se aplicaba a todo pues, cuando los piratas autogestionan el gobierno de la isla, no hay justicia a quien llorarle.<br />
<br />
Para el médico de los piratas de la Sepultura la historia es la misma; hace más de veinte días que tiene un paciente en estado de coma víctima de una extraña enfermedad, y más allá de todos sus intentos para utilizar medicina tradicional sus investigaciones indicaban que quizás sería con el extracto de una hierba en particular que podría curarse ese letargo. La raíz molida de la planta conocida como “Lágrimas de vírgen” poseía un compuesto químico que en conjunto con los péptidos del cuerpo del paciente, era factible que funcionase cómo una suerte de inyección de adrenalina capaz de acompasar sus latidos.<br />
<br />
¿Pero dónde podría conseguirla? En Rakusei se la podía hallar en Little Garden, pero les quedaba más bien lejos. Los apotecarios de Jaya eran escasos y todos tenían la misma respuesta: “Puedes probar suerte con Figaro Jack” ¿Quién era Figaro Jack? <br />
<br />
Se trataba de uno de los mejores doctores de la isla, y era también un pirata que colabora cercanamente con los Daten Shi, la banda que gobernaba sobre Jaya. Con la reputación de acaparar los insumos médicos y tratamiento para poder sacarle una buena tajada, vendiendolos en sobreprecio o entregandolos a cambio de favores que a menudo costaban de costes absurdos que terminaban siendo más graves que las enfermedades que trataba.<br />
<br />
¿Dónde podría estar el doctor malditos? Todos señalaban al mismo bar: Las tres piernas. El segundo piso.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">35 de Otoño del Año 17 | 8 P.M | Mock Town | Bar “Las Tres Piernas”</div>
<br />
Dentro del bar la música y la algarabía reinaba, había un grupo de bailarines en el escenario con una rutina que se burlaba de la marina mientras todos reían. Piratas de distintas tripulaciones convivían en paz, algunos jugaban a las cartas, otros bebían disfrutando del espectáculo y otros tantos hacían negocios en su primer piso. <br />
<br />
La noche parece avanzar con serenidad, los borrachos que ya no pueden sostenerse son lanzados a la calle por la puerta principal por el mink orangután que funge como portero del lugar. Con sus dos metros le abre la puerta a todo quien desea ingresar revisandolos de pies a cabeza con la mirada para evitarse cualquier tipo de sorpresa.<br />
<br />
Mientras tanto, en el segundo piso…<br />
<br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">› ¿200.000? ¿Ésta es tu última oferta? Pues ésta es la mía</span></span><br />
<br />
Un disparo, sórdo. El ruido de un cuerpo cayendo contra la madera del suelo del segundo piso no fui oído por nadie, pues la música encubría el crímen. Con una risa burlona un médico maldito seguía embriagandose mientras el siguiente boticario se acercaba a pedirle insumos como pasaba todas las noches<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					Ronda 1/10
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Jaya es una isla donde la ley se rige por un solo principio: El poder.</div>
<br />
Si eres fuerte, todo lo que está al alcance de tu mano es para tí mientras que los pobres desafortunados… Debían acatar. Y es esa misma normativa la que se aplicaba a todo pues, cuando los piratas autogestionan el gobierno de la isla, no hay justicia a quien llorarle.<br />
<br />
Para el médico de los piratas de la Sepultura la historia es la misma; hace más de veinte días que tiene un paciente en estado de coma víctima de una extraña enfermedad, y más allá de todos sus intentos para utilizar medicina tradicional sus investigaciones indicaban que quizás sería con el extracto de una hierba en particular que podría curarse ese letargo. La raíz molida de la planta conocida como “Lágrimas de vírgen” poseía un compuesto químico que en conjunto con los péptidos del cuerpo del paciente, era factible que funcionase cómo una suerte de inyección de adrenalina capaz de acompasar sus latidos.<br />
<br />
¿Pero dónde podría conseguirla? En Rakusei se la podía hallar en Little Garden, pero les quedaba más bien lejos. Los apotecarios de Jaya eran escasos y todos tenían la misma respuesta: “Puedes probar suerte con Figaro Jack” ¿Quién era Figaro Jack? <br />
<br />
Se trataba de uno de los mejores doctores de la isla, y era también un pirata que colabora cercanamente con los Daten Shi, la banda que gobernaba sobre Jaya. Con la reputación de acaparar los insumos médicos y tratamiento para poder sacarle una buena tajada, vendiendolos en sobreprecio o entregandolos a cambio de favores que a menudo costaban de costes absurdos que terminaban siendo más graves que las enfermedades que trataba.<br />
<br />
¿Dónde podría estar el doctor malditos? Todos señalaban al mismo bar: Las tres piernas. El segundo piso.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">35 de Otoño del Año 17 | 8 P.M | Mock Town | Bar “Las Tres Piernas”</div>
<br />
Dentro del bar la música y la algarabía reinaba, había un grupo de bailarines en el escenario con una rutina que se burlaba de la marina mientras todos reían. Piratas de distintas tripulaciones convivían en paz, algunos jugaban a las cartas, otros bebían disfrutando del espectáculo y otros tantos hacían negocios en su primer piso. <br />
<br />
La noche parece avanzar con serenidad, los borrachos que ya no pueden sostenerse son lanzados a la calle por la puerta principal por el mink orangután que funge como portero del lugar. Con sus dos metros le abre la puerta a todo quien desea ingresar revisandolos de pies a cabeza con la mirada para evitarse cualquier tipo de sorpresa.<br />
<br />
Mientras tanto, en el segundo piso…<br />
<br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">› ¿200.000? ¿Ésta es tu última oferta? Pues ésta es la mía</span></span><br />
<br />
Un disparo, sórdo. El ruido de un cuerpo cayendo contra la madera del suelo del segundo piso no fui oído por nadie, pues la música encubría el crímen. Con una risa burlona un médico maldito seguía embriagandose mientras el siguiente boticario se acercaba a pedirle insumos como pasaba todas las noches<br />
<br />
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				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Buscando a la indicada [Pasado - Varo Ganchin]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3549</link>
			<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 14:38:30 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=557">Kiyoshi Maeda</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3549</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">05 de Otoño – Año 17 <br />
Mock Town<br />
12:00 pm</span></div>
<br />
<br />
Hoy se desarrollará una aventura algo inusual. Kiyoshi y Varo Ganchin no se especializan en este tipo de actividad, pero cuando se deben resolver problemas, cualquier integrante de la tripulación debe estar dispuesto a meter los pies al barro para solucionarlo. Considerando la repentina enfermedad de Eros, la cual Kiyoshi se ha encargado de ir tratando, y que la persona por la cual trabajarán es Uker, quedan los dos tiradores como los encargados de sacar este grupo adelante. Sin embargo, se preguntarán cuál es el problema que apremia hoy a esta tripulación, pues Kiyoshi está a punto de explicarlo.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Uker no es el mismo que conocí tiempo atrás. Es confiable, pero está… más apagado. A veces ni cocina, lo cual es un problema para todos.</span></span> — Estos diálogos son dichos a su compañero mink, mientras ambos caminan por las calles de Mock Town. De más está decir que el médico se encuentra armado, sobre todo enseñando el rifle que lleva colgado en la espalda, debido a que se encuentran en una isla gobernada por piratas. Encontrar problemas está a la orden del día. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si me preguntas, hay una clara diferencia entre ambas etapas de Uker.</span></span> — Guarda silencio unos segundos, como si quisiese sumarle misterio a la conversación. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La presencia de una novia.</span></span><br />
<br />
Sí, esa es la única diferencia palpable en cuanto a Uker. En aquel entonces, en la tripulación de los Olvidados había una mujer que mantenía una relación sentimental con el navegante. Por lo que Kiyoshi se ha encargado de averiguar en distintas charlas que ha tenido con él, todo pareció terminar en Little Garden, isla en la que decidió abordar el navío de los Sepultura. Desde el comienzo, Kiyoshi lo notó distinto, aunque igual de confiable. Por esto último es que no le dio mucha importancia, pero con el paso de las islas, esta sensación no ha disminuido, sino que todo lo contrario. Por lo mismo, y por su labor como médico del grupo, ha decidido resolverlo. La presencia de Varo es porque siempre se necesita la compañía de alguien fuerte cuando te metes dentro de la boca del lobo. Además, seamos sinceros, Kiyoshi no es el mayor experto en cuanto a mujeres se trata. Espera que el hurón sí sepa más al respecto.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Debe haber alguna mujer en esta isla que cumpla con los estándares que coloque Uker. Conocí a la chica con la que estuvo antes, así que si veo a alguna parecida, deberíamos estar cerca de completar nuestro objetivo.</span></span> — No es de extrañar la existencia de mujeres piratas, y en cada calle que visitan pueden verlas, cada una más intimidante que la otra. Algunas se ven más cercanas a algunos hombres, otras se muestran más solitarias. Como es normal, la diversidad abunda incluso en una isla donde se comparte la característica fundamental de dedicarte al rubro de la piratería.<br />
<br />
Mientras avanzan, Kiyoshi aprovecha para conocer un poco más a Varo, sobre todo en este tema que seguramente nunca han tratado el uno con el otro. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué tipo de mujeres te gustan, Varo? Eres igual de famoso que Uker, así que quizás compartan gustos en cuanto a personalidad.</span></span> — ¿Cómo ha llegado a esta conclusión? Nunca lo sabremos. Podemos decir que es para el beneficio de la trama. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solo puedo hacerme una idea de sus gustos físicos, pero la personalidad es muy importante.</span></span> — Eso cualquiera lo sabe. <br />
<br />
Para terminar con este comienzo de la historia, los pasos de Kiyoshi se detienen fuera de una cantina. Llama su atención el repentino ruido que proviene desde el interior, escuchándose madera romperse, choques e impactos de cuerpos con la infraestructura, gritos de hombres pidiendo clemencia, y una voz femenina que parece estar disfrutando del caos que reina ahí dentro. ¿Qué diablos está pasando? —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quieres una copa? ¿O prefieres buscar en un sitio más callado? Aunque… esta isla en particular no se caracteriza por ser tranquila. Dista mucho de Drum, por ejemplo.</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">05 de Otoño – Año 17 <br />
Mock Town<br />
12:00 pm</span></div>
<br />
<br />
Hoy se desarrollará una aventura algo inusual. Kiyoshi y Varo Ganchin no se especializan en este tipo de actividad, pero cuando se deben resolver problemas, cualquier integrante de la tripulación debe estar dispuesto a meter los pies al barro para solucionarlo. Considerando la repentina enfermedad de Eros, la cual Kiyoshi se ha encargado de ir tratando, y que la persona por la cual trabajarán es Uker, quedan los dos tiradores como los encargados de sacar este grupo adelante. Sin embargo, se preguntarán cuál es el problema que apremia hoy a esta tripulación, pues Kiyoshi está a punto de explicarlo.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Uker no es el mismo que conocí tiempo atrás. Es confiable, pero está… más apagado. A veces ni cocina, lo cual es un problema para todos.</span></span> — Estos diálogos son dichos a su compañero mink, mientras ambos caminan por las calles de Mock Town. De más está decir que el médico se encuentra armado, sobre todo enseñando el rifle que lleva colgado en la espalda, debido a que se encuentran en una isla gobernada por piratas. Encontrar problemas está a la orden del día. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si me preguntas, hay una clara diferencia entre ambas etapas de Uker.</span></span> — Guarda silencio unos segundos, como si quisiese sumarle misterio a la conversación. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La presencia de una novia.</span></span><br />
<br />
Sí, esa es la única diferencia palpable en cuanto a Uker. En aquel entonces, en la tripulación de los Olvidados había una mujer que mantenía una relación sentimental con el navegante. Por lo que Kiyoshi se ha encargado de averiguar en distintas charlas que ha tenido con él, todo pareció terminar en Little Garden, isla en la que decidió abordar el navío de los Sepultura. Desde el comienzo, Kiyoshi lo notó distinto, aunque igual de confiable. Por esto último es que no le dio mucha importancia, pero con el paso de las islas, esta sensación no ha disminuido, sino que todo lo contrario. Por lo mismo, y por su labor como médico del grupo, ha decidido resolverlo. La presencia de Varo es porque siempre se necesita la compañía de alguien fuerte cuando te metes dentro de la boca del lobo. Además, seamos sinceros, Kiyoshi no es el mayor experto en cuanto a mujeres se trata. Espera que el hurón sí sepa más al respecto.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Debe haber alguna mujer en esta isla que cumpla con los estándares que coloque Uker. Conocí a la chica con la que estuvo antes, así que si veo a alguna parecida, deberíamos estar cerca de completar nuestro objetivo.</span></span> — No es de extrañar la existencia de mujeres piratas, y en cada calle que visitan pueden verlas, cada una más intimidante que la otra. Algunas se ven más cercanas a algunos hombres, otras se muestran más solitarias. Como es normal, la diversidad abunda incluso en una isla donde se comparte la característica fundamental de dedicarte al rubro de la piratería.<br />
<br />
Mientras avanzan, Kiyoshi aprovecha para conocer un poco más a Varo, sobre todo en este tema que seguramente nunca han tratado el uno con el otro. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué tipo de mujeres te gustan, Varo? Eres igual de famoso que Uker, así que quizás compartan gustos en cuanto a personalidad.</span></span> — ¿Cómo ha llegado a esta conclusión? Nunca lo sabremos. Podemos decir que es para el beneficio de la trama. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Solo puedo hacerme una idea de sus gustos físicos, pero la personalidad es muy importante.</span></span> — Eso cualquiera lo sabe. <br />
<br />
Para terminar con este comienzo de la historia, los pasos de Kiyoshi se detienen fuera de una cantina. Llama su atención el repentino ruido que proviene desde el interior, escuchándose madera romperse, choques e impactos de cuerpos con la infraestructura, gritos de hombres pidiendo clemencia, y una voz femenina que parece estar disfrutando del caos que reina ahí dentro. ¿Qué diablos está pasando? —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quieres una copa? ¿O prefieres buscar en un sitio más callado? Aunque… esta isla en particular no se caracteriza por ser tranquila. Dista mucho de Drum, por ejemplo.</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T4 - P.Relativo][+18] La senda del Carnicero]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3547</link>
			<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 09:13:14 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=539">Ubbe</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3547</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Jaya, 41 de Otoño, Año 17</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Eran aproximadamente las 16:00 de la tarde, el aire en Jaya era denso y húmedo, cargado de sal, madera vieja y un hedor de fondo constante de alcohol y sudor que impregnaba cada rincón de la ciudad de Mock Town. Habían pasado ya varios días desde que Sigurd dejó su marca en la isla, tiempo suficiente para que la sangre desapareciera de las calles y las estructuras dañadas volvieran a levantarse, pero no el recuerdo. La actividad había regresado a su curso habitual; bares abiertos, risas ásperas, negocios turbios en cada esquina… aunque bajo esa normalidad latía algo distinto. Las miradas se sostenían un segundo más de lo necesario, las conversaciones bajaban de tono cuando ciertas figuras pasaban cerca y, en algunos puntos concretos de la ciudad, la gente simplemente evitaba detenerse. No era miedo, ni tampoco respeto… era reconocimiento. La isla no había olvidado, y esta vez, en lugar de responder con impulsividad, parecía estar esperando al carnicero. <br />
Sigurd avanzaba entre las calles sin prisa, como si todo aquello no fuera con él, dejando que el entorno reaccionara a su mera presencia. Algunos apartaban la mirada, otros se detenían a observarle desde la distancia, y no faltaban los que medían con discreción cada uno de sus movimientos, evaluándolo de arriba abajo como si esperasen que en cualquier momento fuera a asaltarles solo por estarle mirando. En los callejones, la actividad era más densa de lo habitual; figuras que entraban y salían sin alejarse del todo, sombras que parecían repetirse en distintos puntos, como si la ciudad estuviera más ocupada de lo que mostraba a simple vista.<br />
Fue en uno de esos desvíos donde algo cambió.<br />
Un leve chasquido, apenas audible entre el murmullo de la ciudad, llamó la atención desde un lateral. No era un sonido accidental, ni torpe. Era intencionado. Breve. Preciso. Un chasquido con los labios para llamar la atención del Buccaneer que en ese momento cruzaba por el umbral de ese callejón.<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">tsss</span>!-<br />
Desde la penumbra de el callejón, una figura se dejó ver lo justo para ser identificada. No llevaba armas visibles, ni adoptaba una postura agresiva. Su actitud no era la de alguien que buscara pelea… sino la de alguien que sabía exactamente a quién estaba llamando. Era un chico joven, de piel oscura, parecía el típico chico que se ha criado en las calles, con harapos sucios y magulladuras por alguna pelea sin sentido. El chico llamaba a Sigurd para que le atendiese. <br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Eh… tú</span>-<br />
La voz no era alta, pero sí firme, lo suficiente para no perderse entre el ruido de fondo. El chaval no se acercó, ni invadió el espacio. Se limitó a mantenerse en el límite entre la luz y la sombra, como si cruzar esa línea fuera innecesario. El muchacho sostenía en su mano el cartel de recompensa de Sigurd, no para cazarlo si no para tener una descripción visual de como era su objetivo a encontrar. <br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"> Tengo un mensaje para ti</span>-<br />
Hizo una breve pausa, asegurándose de que tenía su atención antes de continuar, y sin esperar respuesta continuó.<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Hay alguien interesado en hablar contigo. Alguien que puede ofrecerte algo que no vas a encontrar en esta isla por tu cuenta </span><br />
No mencionó nombres ni bandos; no hacía falta por ahora.<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero no le gusta esperar… así que si te interesa, será mejor que me sigas</span> -<br />
Dio medio paso hacia atrás, adentrándose un poco más en el callejón, dejando claro el camino sin hacer ninguna otra seña.<br />
No insistió, ni repitió; simplemente esperó el movimiento del carnicero. <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<br />
Empezamos T4, puesta en situación, queda en tu mano si seguir al muchacho o hacer lo que te de la gana, tienes total libertad. <br />
<br />
Son las 4 de la tarde, hace sol y buen día; estás en una zona del pueblo con calles y callejones, nada relevante más allá de eso. <br />
<br />
Ronda 1 de 10<br />

				</div>
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					<br />
Vamos con todo, hermano!<br />

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			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Jaya, 41 de Otoño, Año 17</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Eran aproximadamente las 16:00 de la tarde, el aire en Jaya era denso y húmedo, cargado de sal, madera vieja y un hedor de fondo constante de alcohol y sudor que impregnaba cada rincón de la ciudad de Mock Town. Habían pasado ya varios días desde que Sigurd dejó su marca en la isla, tiempo suficiente para que la sangre desapareciera de las calles y las estructuras dañadas volvieran a levantarse, pero no el recuerdo. La actividad había regresado a su curso habitual; bares abiertos, risas ásperas, negocios turbios en cada esquina… aunque bajo esa normalidad latía algo distinto. Las miradas se sostenían un segundo más de lo necesario, las conversaciones bajaban de tono cuando ciertas figuras pasaban cerca y, en algunos puntos concretos de la ciudad, la gente simplemente evitaba detenerse. No era miedo, ni tampoco respeto… era reconocimiento. La isla no había olvidado, y esta vez, en lugar de responder con impulsividad, parecía estar esperando al carnicero. <br />
Sigurd avanzaba entre las calles sin prisa, como si todo aquello no fuera con él, dejando que el entorno reaccionara a su mera presencia. Algunos apartaban la mirada, otros se detenían a observarle desde la distancia, y no faltaban los que medían con discreción cada uno de sus movimientos, evaluándolo de arriba abajo como si esperasen que en cualquier momento fuera a asaltarles solo por estarle mirando. En los callejones, la actividad era más densa de lo habitual; figuras que entraban y salían sin alejarse del todo, sombras que parecían repetirse en distintos puntos, como si la ciudad estuviera más ocupada de lo que mostraba a simple vista.<br />
Fue en uno de esos desvíos donde algo cambió.<br />
Un leve chasquido, apenas audible entre el murmullo de la ciudad, llamó la atención desde un lateral. No era un sonido accidental, ni torpe. Era intencionado. Breve. Preciso. Un chasquido con los labios para llamar la atención del Buccaneer que en ese momento cruzaba por el umbral de ese callejón.<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">tsss</span>!-<br />
Desde la penumbra de el callejón, una figura se dejó ver lo justo para ser identificada. No llevaba armas visibles, ni adoptaba una postura agresiva. Su actitud no era la de alguien que buscara pelea… sino la de alguien que sabía exactamente a quién estaba llamando. Era un chico joven, de piel oscura, parecía el típico chico que se ha criado en las calles, con harapos sucios y magulladuras por alguna pelea sin sentido. El chico llamaba a Sigurd para que le atendiese. <br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Eh… tú</span>-<br />
La voz no era alta, pero sí firme, lo suficiente para no perderse entre el ruido de fondo. El chaval no se acercó, ni invadió el espacio. Se limitó a mantenerse en el límite entre la luz y la sombra, como si cruzar esa línea fuera innecesario. El muchacho sostenía en su mano el cartel de recompensa de Sigurd, no para cazarlo si no para tener una descripción visual de como era su objetivo a encontrar. <br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"> Tengo un mensaje para ti</span>-<br />
Hizo una breve pausa, asegurándose de que tenía su atención antes de continuar, y sin esperar respuesta continuó.<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Hay alguien interesado en hablar contigo. Alguien que puede ofrecerte algo que no vas a encontrar en esta isla por tu cuenta </span><br />
No mencionó nombres ni bandos; no hacía falta por ahora.<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero no le gusta esperar… así que si te interesa, será mejor que me sigas</span> -<br />
Dio medio paso hacia atrás, adentrándose un poco más en el callejón, dejando claro el camino sin hacer ninguna otra seña.<br />
No insistió, ni repitió; simplemente esperó el movimiento del carnicero. <br />
<br />
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					<br />
Empezamos T4, puesta en situación, queda en tu mano si seguir al muchacho o hacer lo que te de la gana, tienes total libertad. <br />
<br />
Son las 4 de la tarde, hace sol y buen día; estás en una zona del pueblo con calles y callejones, nada relevante más allá de eso. <br />
<br />
Ronda 1 de 10<br />

				</div>
			</div><br />
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					<br />
Vamos con todo, hermano!<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Autonarrada T5][Presente absoluto] (+18) Una verdadera ciudad sin ley]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3479</link>
			<pubDate>Thu, 02 Apr 2026 19:14:32 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=477">Sigurd Haakon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3479</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3461" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">En capítulos anteriores...</a></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Día 4 de Otoño Año 17 </span></span></div>
<br />
Empieza a ser tarde. El Sol comienza a caer por el horizonte, más allá de las montañas rocosas de la isla. He estado avanzando durante horas por caminos empinados y llenos de grava, flanqueando el oeste geográfico y adentrándome en la mandíbula izquierda de la medialuna que dibuja la tierra sobre el mar. Las nubes del cielo delatan una lluvia inminente, pero el agua no se atreve a caer. Si alzas la cabeza ves el gris del diluvio con destellos dorados que se intentan escapar para avisar de los últimos minutos del atardecer. El clima es suave y tropical, sin mucho calor y algo de fresco. Se está agradable a temperatura ambiente. La fauna acompaña durante el paseo. Pequeños insectos y aves exóticas que sobrevuelan mis alrededores llenos de curiosidad... Como alcance a un pájaro me lo como. <br />
Hace unos días que no veo a Ubbe y viajo solo. Tenemos la mala costumbre de separarnos y hacer nuestras mierdas de forma independiente, aunque eso algún día nos jugará algún susto. Por suerte somos precavidos y siempre llevamos el Den Den Mushi a mano por si la cosa se complica, poder acudir al rescate del otro. Aunque eso de rescatar al otro es un poco de nenaza, ya me rescato yo mismo con un hachazo en el pecho de lo que se ponga en medio, ¡¡JARUL JUL JUL JUL!! Yggdrasil reposa con calma en mi hombro derecho, mientras la sostengo por el mango de forma cómoda. Siempre presente y a la vista de todo el mundo, como una advertencia rápida y visual de que no es buena idea cruzarse en su camino. Sus hijas todavía tienen sangre seca en sus hojas desgastadas. Me parece una falta de respeto limpiar sus victorias y afilar su filo, pues así desgarra mejor la carne de los enemigos. En el cinto que aguanta mi pantalón llevo orgullosos a Sköll y Hati, ambos martillos gemelos, aunque necesitan un apaño. Están algo quemados de la última pelea. Por si acaso, llevo también un par más de mazas hermanas, por el que dirán. Cuantas más armas mejor, eso seguro.<br />
El paseo se hace aburrido hasta que encuentro un desvío artificial que me lleva por un camino distinto. Uno que conduce a la única zona urbana de todo el islote, un yermo semitropical que a duras penas se puede llamar ciudad y parece más un pueblo fronterizo lleno de forajidos. Mock Town me da la bienvenida de la única forma que sabe. <br />
Atravieso el arco de madera roñosa que me da acceso no solo a la entrada, sino a la calle principal. Es ancha y grande, capaz de albergar a criaturas más inmensas que yo. El suelo está cubierto de laminas de madera, puestas una tras otra, al igual que un parquet de casa lujosa pero de barrio. Cada plancha tiene un desperfecto distinto, una astilla punzante, una que no encaja bien con las demás, otra que tiene un clavo oxidado sobresaliendo... Aún así, ya es un esfuerzo que no sea un camino de tierra más, eso hay que dárselo. Además, la gente de aquí parece pisar fuerte y con seguridad, no son mojigatos del desierto o maricas de los blues. Solo con verles, se les ven duros. Gente afeada, con cicatrices en cada parte visible del cuerpo, armas a medio desenfundar y ropas gastadas por el tiempo de todos los rincones del mar. Estos tienen pinta de disparar primero y preguntar después, al menos aquellos lo suficientemente sobrios para presentar pelea, ya que la mitad están desperdigados por las esquinas o por los bares. Locales levantados en roca y madera, con materiales naturales y de baja estatura, de no más de dos pisos. Todos en un estado de conservación cuestionable pero que le da ese toque furtivo al lugar. Me gusta. Es probablemente el lugar más piratesco que me he encontrado desde que inicié mi travesía por la Gran Line. Aunque eso no significa que sea bien recibido por ello...<br />
En mitad de caminata, en una intersección entre calles, un hombre que no levantará más de dos metros del suelo se atreve a cruzarse en mi camino. Lo hace de forma plenamente consciente, levantándose de una banqueta antes de tiempo para alcanzarme a posterior. Lo acompañan un grupo tan diminuto y desdeñable como él, todos vestidos de fugitivos de la ley y con aires de creerse los más malotes del mundo. Me detengo en seco, mirándolo a varios metros de distancia. No ya por la separación, sino por la altura. Mi rostro es serio, inexpresivo. Como aquél que se cruza una vaca en mitad del campo, le da igual. El maleante, que no debe de tener mucho instinto de supervivencia me devuelve la mirada con desafío, tomándose demasiado en serio su papel de mafioso intocable. <br />
-<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Acaso buscas problemas, grandullón?</span>-<br />
Su voz es estridente y desagradable, aunque lo intenta disimular forzando la voz, al igual que los críos adolescentes que se hacen los machos frente a las mujeres. Se le ve muy seguro de si mismo, como si algo que sois incapaz de ver lo respaldara y defendiera de alguna forma. ¿Y si es usuario de algún poder especial? Capaz tiene algo entretenido que mostrarme. Sonrío vigorosamente mientras doy un pequeño paso al frente y me inclino sobre ellos levemente. Ya es de noche prácticamente, pero mi sombra se extiende por encima de ellos bajo la luz de los farolillos y la atenta mirada de los curiosos. Y completamente feliz, aunque con un aura vigorosa, respondo de forma despreocupada. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Oh, pues de hecho, sí... ¡Los estoy buscando!</span>- Las caras de los piratas se desfiguran por completo en muecas de terror e incomprensión. Alguno, incluso, se cae de culo al suelo por el miedo. El insensato que me ha amenazado intenta reaccionar torpemente buscando su pipa guardada en el cinto de la cadera, aunque su movimiento es tosco y lento. No sé si reírme de él o llorar de la decepción. Le dejo confiar en su juego de manos y que alcance el arma, para cuando está por levantarla y apuntarme, descargar a Yggdrasil en un movimiento básico y descendente contra su muñeca. El arma cae con pesadez y cercena sin dificultad la mano del pistolero, que cae junto al hacha. El golpe es tan tenaz que el filo se clavan en la madera del suelo y se incrusta, manteniéndose firmo al soltar el mango.<br />
El público se queda mudo por unos segundos, mientras son conscientes de lo que acaba de suceder. Al mismo tiempo, el hombro grita desesperado mientras sostiene su herida chorreando con la mano que le queda, incrédulo pero agonizante. Cae de rodillas al suelo, incapaz de soportar el dolor. No le importa la humillación de inclinarse, solo es consciente del río de sangre que está dejando a sus pies y de los dedos de la extremidad perdida, que todavía sostienen el gatillo del arma con fuerza. Es entonces cuando extiendo mi mano y sin mucho esfuerzo lo engancho por la cabeza, como si fuera un balón, y lo levanto del suelo varios metros hasta dejarlo a la altura de mi pecho. Mi mano recubre su cara y los dedos se extienden por su cabeza. La presión que ejerzo es terrible, impidiendo que se libere y que su cráneo empiece a crujir. Solo se escucha el lamento mudo que intenta escapar de mi mano tapándole la boca. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Esto es todo lo que tienes para ofrecer?</span>- le digo casi apenado, mirándolo con la ceja arqueada y cara de desilusión.<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Espera amigo, porfavor...</span>- salta uno de los hombrecillos que le acompañan. Uno chaparro, pero con diferencia el más valiente de todos. Va con los brazos en alto, desarmado y con la firme intención de convencerme. -<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">El tipo este, aunque un poco idiota...</span>- traga saliva. Parece que también le da miedo. Incomprensible. -<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Acaba de formar parte de la banda pirata Daten Shi. Es un soldado raso de poca monta, pero como lleva su bandera, puedes buscarte problemas muy serios...</span>- palabras equivocadas con el tipo equivocado. Puede que eso hubiera hecho reflexionar a cualquiera, pero a mí solo me ha encendido la curiosidad. Además, estoy cansado de que no me reconozcan. De no salir en periódicos o de que no me tengan miedo al llegar.<br />
En un gesto fulminante, aprieto lo suficiente para que mi mano se cierre por completo, estallando el cráneo del tipo. Los sesos y pedazos se desperdigan como si una bomba hubiera explotado desde el interior. El cuerpo decapitado y manco, se despolma a mis pies, asombrando a todo el mundo y dejándolos en un silencio perpetuo. Mi rostro está ensombrecido de frustración, y con una ira incontestable, grito al cielo. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡¡Yo soy el Carnicero de Whisky Peak!! ¡¡Yo soy el Caníbal de Drum!! ¡¡Yo soy el puto terror de la Gran Line!!</span>- mi VOZ resuena en cada esquina y hace temblar cimientos y vidrios. Es un rugido de guerra impertérrito, un reclamo de atención para los más fuertes. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡¡¡SOY SIGURD HAAKON, ORGULLOSO BUCANERO!!! ¡¡Ahora ve corriendo a por ese capitán o a por quién te dé la gana. Pienso matarlo al igual que al resto que se ha cruzado en mi camino!!</span></span>-<br />
Arranco el hacha del suelo con un gesto furtivo de muñeca, la alzo al aire en un movimiento pendular y la dejo reposando de donde siempre, en el hombro, solo que ahora gotea sangre fresca. Restriego mi mano cubierta de restos de los órganos del otro sobre el pantalón, con cara de asco, y avanzo como si nada hubiera pasado, dejando atrás aquel merdero en cuestión de segundos. Es tarde, me apetece comer algo y follar. Pero sobretodo emborracharme. <br />
Pasan unas horas y la noche ha caído por completo sobre Mock Town. Si antes había poca gente, ahora hay menos, y los que se dejan ver tienen peor pinta todavía. Traficantes en callejones oscuros, gente de compañía en las esquinas, todos los locales de entretenimiento abiertos... No sé quién será ese tal Datenchi, pero parece que lleva el lugar bastante bien, lo tiene todo muy bien montado. A mí gusto. <br />
Me paseo poco a poco entre las fachadas de los garitos, inspeccionando que hay dentro y en cual me gustaría pasar la noche. Entre todas las cosas que este horario me puede ofrecer, tengo claro cuáles me apetecen más y cuáles menos, pero también me gusta que haya ambiente y sobretodo que no me saquen un riñón por querer divertirme. Y es entonces cuando lo veo, el establecimiento de mis sueños... Desde fuera, una especie de taberna acristalada para ver sus interiores, y dentro un conjunto de mesas con todo tipo de vicios y privilegios rodeando un cuadrilátero elevado con tipos peleando en él. En la entrada, un enorme cartel luminoso que explica: <br />
"Participa en la pelea y llévate una cerveza gratis"<br />
"Gana la pelea y llévate un menú completo"<br />
Cojonudo, justo lo que necesito. Pelear, comer y beber... ¡¡<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">GRATIS</span>!! Me cago en la puta, es una fantasía hecha realidad. Solo por ganar, puedo comer lo que quiera. Imagínate lo que me pueden dar si mato a mi adversario. Capaz me dan una casa y todo, o un barco nuevo, o un montón de berrys. No lo dudo más y entro a participar en el desafío. <br />
Cuando pongo el pié dentro y me muevo entre las mesas, no dejo indiferente a nadie. Están los que me miran con asombro por mi considerable tamaño, los que se les nota el temor en la mirada y aquellos que me encuentran como un rival a la altura. Estos últimos son mis favoritos con amplia diferencia. Por el momento los ignoro, aunque es imposible disimular una sonrisa ansiosa en el rostro, porque la emoción de la violencia es más fuerte que yo. Cruzo ágil hasta encontrar algún trabajador, al que le pido amablemente para apuntarme al reto que anuncian en la entrada. El tipo se alegra al verme tan decidido y me acompaña a una sala oculta apartada del escenario principal. Me comenta que el combate ha de ser sin armas, a puño limpio. Y que no puedo usar las ropas que llevo ahora mismo, sino que todos aquellos que se enfrentan en el ring, han de llevar las "vestimentas ceremoniales de la lucha". No le pongo ninguna pega y me desvisto ahí mismo. El nuevo equipamiento es de lo más cómodo, con un pantaloncillo amplio de caderas y que deja respirar a los muslos, con un grabado que no soy capaz de descifrar. Luego un conjunto de cuerdas ajustadas a modo de adorno, que presionan los músculos y los bombea para que se note más grandes. Torso descubierto, como a mí me gusta. El pelo recogido para que no me moleste a la hora de soltar leñazos y una cinta en la frente como un puto maestro de las artes marciales. Todo en rojo, como me gusta. Así sí, estoy listo para zurrarme con quien sea.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Outfit ---- Sigurd de Jaya</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/Ve3yjks.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: Ve3yjks.jpeg]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Al rato de cambiarme, escucho que me llaman por megáfono. Anuncian mi nombre con bombo y platillo, y salgo de salita para acceder al escenario principal como un rey. Altanero, orgulloso y con un ego desmedido. Con cada paso que doy hacia el cuadrilátero me siento más poderoso, me crezco cada vez más y más. Atravieso la fila de mesas y subo la pequeña escalera metálica hasta alcanzar mi esquina. En la opuesta, un tipo tan desarrollado como yo, con una envergadura similar y un tamaño envidiable. Me emociona por un segundo la idea de enfrentar a golpes a otro de los míos, pero me desilusiono rápido al ver una enorme cicatriz en su frente de cuernos arrancados. Un Gran Oni, nada de uno de la tribu más fuerte del mundo... Solo un segundos. No hay tiempo para pensar en estrategias y análisis, pues una voz suena por megafonía desde todos los rincones del local:<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">-<span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">Damas y caballeros, con ambos peleadores presentados, seamos testigos del combate de pesos pesados de la noche... ¡¡Que gane el mejor!!</span>-</div>
La voz es cortada y el gong da inicio a la pelea. Alzo los brazos en alto para buscar la guardia, al igual que mi compañero sureño, pero cuando trato de dar el paso para acercarme, el tipo ya me ha alcanzado. A pesar de su tamaño, es increíblemente veloz. Su agilidad supera por completo mi capacidad de reaccionar y en un intento fútil de bloqueo, me como el primer recto en el estómago. El golpe es suave, pero se nota la pesadez de sus nudillos. Lanzo rápido un contraataque, que es evadido con facilidad y responde con un gancho directo al mentón. Es rápido, demasiado. Me lanzo frustrado a intentar agarrarlo con un abrazo lento y pesado, aún así logra zafarse como una sanguijuela escurridiza. Y en el proceso de largarse, me conecta un par de directos y cruzados más. <br />
Confundido, doy un par de pasos atrás, retrocediendo. Veo difuminada su sonrisa burlona, en mitad de una lluvia de golpes que no soy capaz de contener. Siento como el labio me sangra junto a la nariz, formando dos ríos que se mezclan hasta caer por la barbilla. El público ya no me aplaude, al contrario, me abuchea. En mi pecho siento una quemazón extraña. La presión de estar fallando de forma estrepitosa y de que están riendo de mi. Y eso no lo pienso tolerar. Nadie ni nada se ríe de Sigurd y sigue con vida. Con brutalidad, lanzo un volado de derecha que le obliga a pivotar hacia atrás. Su mofa sigue, pero me ha dado una pequeña apertura. El golpe no frena en él, no se recoge. Sigue su trayectoria curva hasta descender en un puñetazo contra el suelo. El escenario tiembla con una brusquedad insólita. He aplicado toda mi fuerza en el impacto , sabiendo que este iba a caer como un martillo de sentencia. Los pies del artista marcial tiemblan y se descompensa rápido, tropezando levemente hasta inchar la rodilla en el suelo para mantenerse estable. Es ahí cuando le doy alcance. Derribado, me impongo sobre el como un augurio de muerte, atrapando su rostro con furia buccaner. No como al hombrecillo de hace horas, pues era pequeño. A este lo agarro con la mano por la mandíbula, introduciendo mis manos por su boca e impidiendo que la cierre. <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡¡AHORA SERÁS TESTIGO DEL HEREDERO DE LA VERDADERA FUERZA!!</span></span></span>-<br />
</div>
Sus ojos me miran una última vez. Están llenos de súplicas y clemencia. Ignorante hijo de puta. Esa es la última mirada que vas a echar en tu vida. Frente a un público que hasta hacía unos segundos no hacía más que abuchear, ejerzo toda mi fuerza en palancas opuestas, separando la carne de la criatura en dos mitades asimétricas. El precio final de combatir contra mí. A estas alturas, uno debe de estar dispuesto a morir si pretende ganar. Y la clemencia no tiene espacio aquí. Sus mitades se desploman una frente a la otra, en una lluvia de sangre jamás vista antes. Una prueba feaciente de la grandeza del poder que me ha sido otrogado... Y de lo destructivo que puedo llegar a ser si se tocan las teclas equivocadas.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>La herencia del samurái en manos vikingas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/bucEVpY.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: bucEVpY.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
La gente queda muda ante el espectáculo grotesco, incapaz de asimilar lo sucedido. No saben si han de aplaudir o de escapar para pedir ayuda. Les facilito la tarea cuando alzo los brazos victorioso y reclamo la gloria con un rugido de batalla y el cuerpo lleno de sangre, órganos y cicatrices. El público se anima tímidamente hasta entrar en una ovación forzada vitoreando mi nombre. Con el tiempo, se acostumbraban a mí violencia, pues he encontrado un lugar capaz de alimentarme mientras siga aquí. No tengo pensado quedarme mucho tiempo, pero este lugar puede competir por ser uno de los mejores del mundo.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Continuará...</span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Sigurd llega a Jaya<br />
</li>
<li>Sigurd es asaltado por un mindundi de los Daten Shi y lo mata<br />
</li>
<li>Sigurd busca un lugar de diversión y entra en un club clandestino de peleas <br />
</li>
<li>Sigurd mata a su adversario de forma brutal<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Charlatán<br />
</li>
<li>Torpe <br />
</li>
<li>Beligerante <br />
</li>
<li>Exhibicionista <br />
</li>
<li>Ruidoso<br />
</li>
<li>Exceso de confianza <br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3461" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">En capítulos anteriores...</a></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Día 4 de Otoño Año 17 </span></span></div>
<br />
Empieza a ser tarde. El Sol comienza a caer por el horizonte, más allá de las montañas rocosas de la isla. He estado avanzando durante horas por caminos empinados y llenos de grava, flanqueando el oeste geográfico y adentrándome en la mandíbula izquierda de la medialuna que dibuja la tierra sobre el mar. Las nubes del cielo delatan una lluvia inminente, pero el agua no se atreve a caer. Si alzas la cabeza ves el gris del diluvio con destellos dorados que se intentan escapar para avisar de los últimos minutos del atardecer. El clima es suave y tropical, sin mucho calor y algo de fresco. Se está agradable a temperatura ambiente. La fauna acompaña durante el paseo. Pequeños insectos y aves exóticas que sobrevuelan mis alrededores llenos de curiosidad... Como alcance a un pájaro me lo como. <br />
Hace unos días que no veo a Ubbe y viajo solo. Tenemos la mala costumbre de separarnos y hacer nuestras mierdas de forma independiente, aunque eso algún día nos jugará algún susto. Por suerte somos precavidos y siempre llevamos el Den Den Mushi a mano por si la cosa se complica, poder acudir al rescate del otro. Aunque eso de rescatar al otro es un poco de nenaza, ya me rescato yo mismo con un hachazo en el pecho de lo que se ponga en medio, ¡¡JARUL JUL JUL JUL!! Yggdrasil reposa con calma en mi hombro derecho, mientras la sostengo por el mango de forma cómoda. Siempre presente y a la vista de todo el mundo, como una advertencia rápida y visual de que no es buena idea cruzarse en su camino. Sus hijas todavía tienen sangre seca en sus hojas desgastadas. Me parece una falta de respeto limpiar sus victorias y afilar su filo, pues así desgarra mejor la carne de los enemigos. En el cinto que aguanta mi pantalón llevo orgullosos a Sköll y Hati, ambos martillos gemelos, aunque necesitan un apaño. Están algo quemados de la última pelea. Por si acaso, llevo también un par más de mazas hermanas, por el que dirán. Cuantas más armas mejor, eso seguro.<br />
El paseo se hace aburrido hasta que encuentro un desvío artificial que me lleva por un camino distinto. Uno que conduce a la única zona urbana de todo el islote, un yermo semitropical que a duras penas se puede llamar ciudad y parece más un pueblo fronterizo lleno de forajidos. Mock Town me da la bienvenida de la única forma que sabe. <br />
Atravieso el arco de madera roñosa que me da acceso no solo a la entrada, sino a la calle principal. Es ancha y grande, capaz de albergar a criaturas más inmensas que yo. El suelo está cubierto de laminas de madera, puestas una tras otra, al igual que un parquet de casa lujosa pero de barrio. Cada plancha tiene un desperfecto distinto, una astilla punzante, una que no encaja bien con las demás, otra que tiene un clavo oxidado sobresaliendo... Aún así, ya es un esfuerzo que no sea un camino de tierra más, eso hay que dárselo. Además, la gente de aquí parece pisar fuerte y con seguridad, no son mojigatos del desierto o maricas de los blues. Solo con verles, se les ven duros. Gente afeada, con cicatrices en cada parte visible del cuerpo, armas a medio desenfundar y ropas gastadas por el tiempo de todos los rincones del mar. Estos tienen pinta de disparar primero y preguntar después, al menos aquellos lo suficientemente sobrios para presentar pelea, ya que la mitad están desperdigados por las esquinas o por los bares. Locales levantados en roca y madera, con materiales naturales y de baja estatura, de no más de dos pisos. Todos en un estado de conservación cuestionable pero que le da ese toque furtivo al lugar. Me gusta. Es probablemente el lugar más piratesco que me he encontrado desde que inicié mi travesía por la Gran Line. Aunque eso no significa que sea bien recibido por ello...<br />
En mitad de caminata, en una intersección entre calles, un hombre que no levantará más de dos metros del suelo se atreve a cruzarse en mi camino. Lo hace de forma plenamente consciente, levantándose de una banqueta antes de tiempo para alcanzarme a posterior. Lo acompañan un grupo tan diminuto y desdeñable como él, todos vestidos de fugitivos de la ley y con aires de creerse los más malotes del mundo. Me detengo en seco, mirándolo a varios metros de distancia. No ya por la separación, sino por la altura. Mi rostro es serio, inexpresivo. Como aquél que se cruza una vaca en mitad del campo, le da igual. El maleante, que no debe de tener mucho instinto de supervivencia me devuelve la mirada con desafío, tomándose demasiado en serio su papel de mafioso intocable. <br />
-<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Acaso buscas problemas, grandullón?</span>-<br />
Su voz es estridente y desagradable, aunque lo intenta disimular forzando la voz, al igual que los críos adolescentes que se hacen los machos frente a las mujeres. Se le ve muy seguro de si mismo, como si algo que sois incapaz de ver lo respaldara y defendiera de alguna forma. ¿Y si es usuario de algún poder especial? Capaz tiene algo entretenido que mostrarme. Sonrío vigorosamente mientras doy un pequeño paso al frente y me inclino sobre ellos levemente. Ya es de noche prácticamente, pero mi sombra se extiende por encima de ellos bajo la luz de los farolillos y la atenta mirada de los curiosos. Y completamente feliz, aunque con un aura vigorosa, respondo de forma despreocupada. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Oh, pues de hecho, sí... ¡Los estoy buscando!</span>- Las caras de los piratas se desfiguran por completo en muecas de terror e incomprensión. Alguno, incluso, se cae de culo al suelo por el miedo. El insensato que me ha amenazado intenta reaccionar torpemente buscando su pipa guardada en el cinto de la cadera, aunque su movimiento es tosco y lento. No sé si reírme de él o llorar de la decepción. Le dejo confiar en su juego de manos y que alcance el arma, para cuando está por levantarla y apuntarme, descargar a Yggdrasil en un movimiento básico y descendente contra su muñeca. El arma cae con pesadez y cercena sin dificultad la mano del pistolero, que cae junto al hacha. El golpe es tan tenaz que el filo se clavan en la madera del suelo y se incrusta, manteniéndose firmo al soltar el mango.<br />
El público se queda mudo por unos segundos, mientras son conscientes de lo que acaba de suceder. Al mismo tiempo, el hombro grita desesperado mientras sostiene su herida chorreando con la mano que le queda, incrédulo pero agonizante. Cae de rodillas al suelo, incapaz de soportar el dolor. No le importa la humillación de inclinarse, solo es consciente del río de sangre que está dejando a sus pies y de los dedos de la extremidad perdida, que todavía sostienen el gatillo del arma con fuerza. Es entonces cuando extiendo mi mano y sin mucho esfuerzo lo engancho por la cabeza, como si fuera un balón, y lo levanto del suelo varios metros hasta dejarlo a la altura de mi pecho. Mi mano recubre su cara y los dedos se extienden por su cabeza. La presión que ejerzo es terrible, impidiendo que se libere y que su cráneo empiece a crujir. Solo se escucha el lamento mudo que intenta escapar de mi mano tapándole la boca. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Esto es todo lo que tienes para ofrecer?</span>- le digo casi apenado, mirándolo con la ceja arqueada y cara de desilusión.<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Espera amigo, porfavor...</span>- salta uno de los hombrecillos que le acompañan. Uno chaparro, pero con diferencia el más valiente de todos. Va con los brazos en alto, desarmado y con la firme intención de convencerme. -<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">El tipo este, aunque un poco idiota...</span>- traga saliva. Parece que también le da miedo. Incomprensible. -<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Acaba de formar parte de la banda pirata Daten Shi. Es un soldado raso de poca monta, pero como lleva su bandera, puedes buscarte problemas muy serios...</span>- palabras equivocadas con el tipo equivocado. Puede que eso hubiera hecho reflexionar a cualquiera, pero a mí solo me ha encendido la curiosidad. Además, estoy cansado de que no me reconozcan. De no salir en periódicos o de que no me tengan miedo al llegar.<br />
En un gesto fulminante, aprieto lo suficiente para que mi mano se cierre por completo, estallando el cráneo del tipo. Los sesos y pedazos se desperdigan como si una bomba hubiera explotado desde el interior. El cuerpo decapitado y manco, se despolma a mis pies, asombrando a todo el mundo y dejándolos en un silencio perpetuo. Mi rostro está ensombrecido de frustración, y con una ira incontestable, grito al cielo. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡¡Yo soy el Carnicero de Whisky Peak!! ¡¡Yo soy el Caníbal de Drum!! ¡¡Yo soy el puto terror de la Gran Line!!</span>- mi VOZ resuena en cada esquina y hace temblar cimientos y vidrios. Es un rugido de guerra impertérrito, un reclamo de atención para los más fuertes. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡¡¡SOY SIGURD HAAKON, ORGULLOSO BUCANERO!!! ¡¡Ahora ve corriendo a por ese capitán o a por quién te dé la gana. Pienso matarlo al igual que al resto que se ha cruzado en mi camino!!</span></span>-<br />
Arranco el hacha del suelo con un gesto furtivo de muñeca, la alzo al aire en un movimiento pendular y la dejo reposando de donde siempre, en el hombro, solo que ahora gotea sangre fresca. Restriego mi mano cubierta de restos de los órganos del otro sobre el pantalón, con cara de asco, y avanzo como si nada hubiera pasado, dejando atrás aquel merdero en cuestión de segundos. Es tarde, me apetece comer algo y follar. Pero sobretodo emborracharme. <br />
Pasan unas horas y la noche ha caído por completo sobre Mock Town. Si antes había poca gente, ahora hay menos, y los que se dejan ver tienen peor pinta todavía. Traficantes en callejones oscuros, gente de compañía en las esquinas, todos los locales de entretenimiento abiertos... No sé quién será ese tal Datenchi, pero parece que lleva el lugar bastante bien, lo tiene todo muy bien montado. A mí gusto. <br />
Me paseo poco a poco entre las fachadas de los garitos, inspeccionando que hay dentro y en cual me gustaría pasar la noche. Entre todas las cosas que este horario me puede ofrecer, tengo claro cuáles me apetecen más y cuáles menos, pero también me gusta que haya ambiente y sobretodo que no me saquen un riñón por querer divertirme. Y es entonces cuando lo veo, el establecimiento de mis sueños... Desde fuera, una especie de taberna acristalada para ver sus interiores, y dentro un conjunto de mesas con todo tipo de vicios y privilegios rodeando un cuadrilátero elevado con tipos peleando en él. En la entrada, un enorme cartel luminoso que explica: <br />
"Participa en la pelea y llévate una cerveza gratis"<br />
"Gana la pelea y llévate un menú completo"<br />
Cojonudo, justo lo que necesito. Pelear, comer y beber... ¡¡<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">GRATIS</span>!! Me cago en la puta, es una fantasía hecha realidad. Solo por ganar, puedo comer lo que quiera. Imagínate lo que me pueden dar si mato a mi adversario. Capaz me dan una casa y todo, o un barco nuevo, o un montón de berrys. No lo dudo más y entro a participar en el desafío. <br />
Cuando pongo el pié dentro y me muevo entre las mesas, no dejo indiferente a nadie. Están los que me miran con asombro por mi considerable tamaño, los que se les nota el temor en la mirada y aquellos que me encuentran como un rival a la altura. Estos últimos son mis favoritos con amplia diferencia. Por el momento los ignoro, aunque es imposible disimular una sonrisa ansiosa en el rostro, porque la emoción de la violencia es más fuerte que yo. Cruzo ágil hasta encontrar algún trabajador, al que le pido amablemente para apuntarme al reto que anuncian en la entrada. El tipo se alegra al verme tan decidido y me acompaña a una sala oculta apartada del escenario principal. Me comenta que el combate ha de ser sin armas, a puño limpio. Y que no puedo usar las ropas que llevo ahora mismo, sino que todos aquellos que se enfrentan en el ring, han de llevar las "vestimentas ceremoniales de la lucha". No le pongo ninguna pega y me desvisto ahí mismo. El nuevo equipamiento es de lo más cómodo, con un pantaloncillo amplio de caderas y que deja respirar a los muslos, con un grabado que no soy capaz de descifrar. Luego un conjunto de cuerdas ajustadas a modo de adorno, que presionan los músculos y los bombea para que se note más grandes. Torso descubierto, como a mí me gusta. El pelo recogido para que no me moleste a la hora de soltar leñazos y una cinta en la frente como un puto maestro de las artes marciales. Todo en rojo, como me gusta. Así sí, estoy listo para zurrarme con quien sea.<br />
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						<span>Outfit ---- Sigurd de Jaya</span>
					</div>
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					<br />
<img src="https://i.imgur.com/Ve3yjks.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: Ve3yjks.jpeg]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Al rato de cambiarme, escucho que me llaman por megáfono. Anuncian mi nombre con bombo y platillo, y salgo de salita para acceder al escenario principal como un rey. Altanero, orgulloso y con un ego desmedido. Con cada paso que doy hacia el cuadrilátero me siento más poderoso, me crezco cada vez más y más. Atravieso la fila de mesas y subo la pequeña escalera metálica hasta alcanzar mi esquina. En la opuesta, un tipo tan desarrollado como yo, con una envergadura similar y un tamaño envidiable. Me emociona por un segundo la idea de enfrentar a golpes a otro de los míos, pero me desilusiono rápido al ver una enorme cicatriz en su frente de cuernos arrancados. Un Gran Oni, nada de uno de la tribu más fuerte del mundo... Solo un segundos. No hay tiempo para pensar en estrategias y análisis, pues una voz suena por megafonía desde todos los rincones del local:<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">-<span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">Damas y caballeros, con ambos peleadores presentados, seamos testigos del combate de pesos pesados de la noche... ¡¡Que gane el mejor!!</span>-</div>
La voz es cortada y el gong da inicio a la pelea. Alzo los brazos en alto para buscar la guardia, al igual que mi compañero sureño, pero cuando trato de dar el paso para acercarme, el tipo ya me ha alcanzado. A pesar de su tamaño, es increíblemente veloz. Su agilidad supera por completo mi capacidad de reaccionar y en un intento fútil de bloqueo, me como el primer recto en el estómago. El golpe es suave, pero se nota la pesadez de sus nudillos. Lanzo rápido un contraataque, que es evadido con facilidad y responde con un gancho directo al mentón. Es rápido, demasiado. Me lanzo frustrado a intentar agarrarlo con un abrazo lento y pesado, aún así logra zafarse como una sanguijuela escurridiza. Y en el proceso de largarse, me conecta un par de directos y cruzados más. <br />
Confundido, doy un par de pasos atrás, retrocediendo. Veo difuminada su sonrisa burlona, en mitad de una lluvia de golpes que no soy capaz de contener. Siento como el labio me sangra junto a la nariz, formando dos ríos que se mezclan hasta caer por la barbilla. El público ya no me aplaude, al contrario, me abuchea. En mi pecho siento una quemazón extraña. La presión de estar fallando de forma estrepitosa y de que están riendo de mi. Y eso no lo pienso tolerar. Nadie ni nada se ríe de Sigurd y sigue con vida. Con brutalidad, lanzo un volado de derecha que le obliga a pivotar hacia atrás. Su mofa sigue, pero me ha dado una pequeña apertura. El golpe no frena en él, no se recoge. Sigue su trayectoria curva hasta descender en un puñetazo contra el suelo. El escenario tiembla con una brusquedad insólita. He aplicado toda mi fuerza en el impacto , sabiendo que este iba a caer como un martillo de sentencia. Los pies del artista marcial tiemblan y se descompensa rápido, tropezando levemente hasta inchar la rodilla en el suelo para mantenerse estable. Es ahí cuando le doy alcance. Derribado, me impongo sobre el como un augurio de muerte, atrapando su rostro con furia buccaner. No como al hombrecillo de hace horas, pues era pequeño. A este lo agarro con la mano por la mandíbula, introduciendo mis manos por su boca e impidiendo que la cierre. <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡¡AHORA SERÁS TESTIGO DEL HEREDERO DE LA VERDADERA FUERZA!!</span></span></span>-<br />
</div>
Sus ojos me miran una última vez. Están llenos de súplicas y clemencia. Ignorante hijo de puta. Esa es la última mirada que vas a echar en tu vida. Frente a un público que hasta hacía unos segundos no hacía más que abuchear, ejerzo toda mi fuerza en palancas opuestas, separando la carne de la criatura en dos mitades asimétricas. El precio final de combatir contra mí. A estas alturas, uno debe de estar dispuesto a morir si pretende ganar. Y la clemencia no tiene espacio aquí. Sus mitades se desploman una frente a la otra, en una lluvia de sangre jamás vista antes. Una prueba feaciente de la grandeza del poder que me ha sido otrogado... Y de lo destructivo que puedo llegar a ser si se tocan las teclas equivocadas.<br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>La herencia del samurái en manos vikingas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/bucEVpY.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: bucEVpY.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
La gente queda muda ante el espectáculo grotesco, incapaz de asimilar lo sucedido. No saben si han de aplaudir o de escapar para pedir ayuda. Les facilito la tarea cuando alzo los brazos victorioso y reclamo la gloria con un rugido de batalla y el cuerpo lleno de sangre, órganos y cicatrices. El público se anima tímidamente hasta entrar en una ovación forzada vitoreando mi nombre. Con el tiempo, se acostumbraban a mí violencia, pues he encontrado un lugar capaz de alimentarme mientras siga aquí. No tengo pensado quedarme mucho tiempo, pero este lugar puede competir por ser uno de los mejores del mundo.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Continuará...</span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Sigurd llega a Jaya<br />
</li>
<li>Sigurd es asaltado por un mindundi de los Daten Shi y lo mata<br />
</li>
<li>Sigurd busca un lugar de diversión y entra en un club clandestino de peleas <br />
</li>
<li>Sigurd mata a su adversario de forma brutal<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
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				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Charlatán<br />
</li>
<li>Torpe <br />
</li>
<li>Beligerante <br />
</li>
<li>Exhibicionista <br />
</li>
<li>Ruidoso<br />
</li>
<li>Exceso de confianza <br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
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