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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Pueblo Kakutasu]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2026 01:54:38 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Fantasmas del futuro]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1527</link>
			<pubDate>Fri, 24 Jan 2025 02:43:39 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">48 de Primavera. Año 11.</span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Isla Toko, Corriente Daiya - 01:45 a.m.</span></span></span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="250" height="50" src="https://www.youtube.com/embed/D9km3yXmR8k?si=1cOhI-9iRIL0a-6A&amp;start=959" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Existía un lugar al que acudía a entrenar en sueños.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Aquel sitio había sido refugio y casa, hogar y dojo cuando el mundo real no era lo suficientemente real. Un lugar idílico donde, como si de un campo de juegos privado se tratase, podía practicar y meditar sin problemas durante largas y largas horas. Horas que solo se veían reflejadas como minutos en el mundo de los hombres. Sin embargo, esperando llegar a un lugar conocido, esta vez había caído en las garras de un lugar que desconocía y me era ajeno. Sentía mi cuerpo presente pero, por alguna razón, abstraído.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Sentado en una silla de madera, apoyado sobre un escritorio del mismo material, maltrecho y desgastado, parecía pensar con el codo apoyado en el tablero y mi moflete reposado sobre el pomo de mi mano derecha. Una sensación incómoda de hastío me invadió y me levanté, observando tras de mí como una figura residual permanecía en el lugar con mi misma postura. La sombra, que parecía mucho más grande y fuerte que yo, gozaba de grandes manos con garras y un hocico animal que parecía ser un cánido. Casi como si me reconociera en la imagen, sentí que estaba solo. La imagen se levantó, tal como yo segundos antes, y decidió abandonar la estancia; y yo detrás de ella. Paseó largo rato por interminables pasillos de lo que parecía, por el vaivén del lugar, un barco, revisando las puertas abiertas de otros camarotes y habitaciones con sus propios pasajeros. Todos ellos con sus propias vidas y problemas, cada uno de ellos con sus propias inquietudes e historias en habitaciones idénticas a aquella en la que yo aparecí.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">En la primera, una sombra negra como la noche revisaba concienzudamente cada recoveco de la sala, la ventana, la puerta entreabierta y los armarios. Paranoica y terriblemente angustiada, parecía no encontrar respuesta a sus preguntas si es que las tenía. ¿Qué temía? ¿Qué quería encontrar o esconder? ¿Qué esperaba conseguir? Lamentablemente, casi arrastrado por una fuerza de voluntad ajena a mí, continué andando y perdí su triste figura de vista.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Mi sombra prosiguió y mostró otra habitación donde una sombra mucho más relajada parecía realizar movimientos delante de la mesa donde yo estuve apoyado. Sus manos se movían activamente y con fluidez, como agitando sartenes delante de un fogón. Casi parecía feliz en contraposición a la anterior sombra.<br />
<br />
— <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">¿Qué significa todo esto?</span> — pensaba mientras avanzaba con mi sombra por los interminables pasillos de madera del desconocido navío.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">48 de Primavera. Año 11.</span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Isla Toko, Corriente Daiya - 01:45 a.m.</span></span></span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="250" height="50" src="https://www.youtube.com/embed/D9km3yXmR8k?si=1cOhI-9iRIL0a-6A&amp;start=959" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Existía un lugar al que acudía a entrenar en sueños.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Aquel sitio había sido refugio y casa, hogar y dojo cuando el mundo real no era lo suficientemente real. Un lugar idílico donde, como si de un campo de juegos privado se tratase, podía practicar y meditar sin problemas durante largas y largas horas. Horas que solo se veían reflejadas como minutos en el mundo de los hombres. Sin embargo, esperando llegar a un lugar conocido, esta vez había caído en las garras de un lugar que desconocía y me era ajeno. Sentía mi cuerpo presente pero, por alguna razón, abstraído.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Sentado en una silla de madera, apoyado sobre un escritorio del mismo material, maltrecho y desgastado, parecía pensar con el codo apoyado en el tablero y mi moflete reposado sobre el pomo de mi mano derecha. Una sensación incómoda de hastío me invadió y me levanté, observando tras de mí como una figura residual permanecía en el lugar con mi misma postura. La sombra, que parecía mucho más grande y fuerte que yo, gozaba de grandes manos con garras y un hocico animal que parecía ser un cánido. Casi como si me reconociera en la imagen, sentí que estaba solo. La imagen se levantó, tal como yo segundos antes, y decidió abandonar la estancia; y yo detrás de ella. Paseó largo rato por interminables pasillos de lo que parecía, por el vaivén del lugar, un barco, revisando las puertas abiertas de otros camarotes y habitaciones con sus propios pasajeros. Todos ellos con sus propias vidas y problemas, cada uno de ellos con sus propias inquietudes e historias en habitaciones idénticas a aquella en la que yo aparecí.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">En la primera, una sombra negra como la noche revisaba concienzudamente cada recoveco de la sala, la ventana, la puerta entreabierta y los armarios. Paranoica y terriblemente angustiada, parecía no encontrar respuesta a sus preguntas si es que las tenía. ¿Qué temía? ¿Qué quería encontrar o esconder? ¿Qué esperaba conseguir? Lamentablemente, casi arrastrado por una fuerza de voluntad ajena a mí, continué andando y perdí su triste figura de vista.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Mi sombra prosiguió y mostró otra habitación donde una sombra mucho más relajada parecía realizar movimientos delante de la mesa donde yo estuve apoyado. Sus manos se movían activamente y con fluidez, como agitando sartenes delante de un fogón. Casi parecía feliz en contraposición a la anterior sombra.<br />
<br />
— <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">¿Qué significa todo esto?</span> — pensaba mientras avanzaba con mi sombra por los interminables pasillos de madera del desconocido navío.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] - Preparando la boda]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1071</link>
			<pubDate>Wed, 29 May 2024 12:56:20 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1071</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 52 del año 11, Verano - 9:23 a.m.<br />
Corriente Daiya - Isla Toko - Pueblo Kakutasu</span></div>
<br />
Dos semanas transcurrieron desde que Garnet ayudó a su colega Bobby a componer la canción que le dedicaría a su amada. Fue una odisea de la leche aquello pero, lo que no se esperaba para nada, ni de lejos, era que aquel día acabara con su amigo pidiéndole a su novia que se casara con él. Le había pillado completamente por sorpresa. Se alegraba mucho por él, el pobre, por lo que le contó cuando su asalto a la mina, había tenido una vida muy difícil, y al fin parecía que volvía a tomar su rumbo. Sin embargo, una pequeña parte de Garnet no podía evitar sentirse algo envidioso y celoso del chico pues, aunque el músico andaba en buenos términos con Aurora, sentía que aún le quedaba mucho camino que recorrer para llegar a ese punto, sobre todo al pelirrojo, para que engañarnos. El caso es que, un par de días después, el pirata fue a ver a Bobby, para felicitarle, como era debido por su futura boda y de paso, preguntarle, cuando sería el tan esperado evento. Su respuesta fue, con su característico toque de ansiedad, que deberían esperar algunos días para cuadrarlo y organizarlo. <br />
<br />
Y como buen mandado que es Garnet -solo a veces- esperó y esperó, mientras el seguía con su vida. Hasta que, una buena mañana de verano, su Den Den Mushi comenzó a sonar.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Joder, ¡vaya horitas!</span></span>- El músico aún seguía en la cama, con Aurora abrazándole por la espalda. Nuevamente, aunque el pelirrojo intentaba alejarse de ella hasta que cumpliera su promesa autoimpuesta, había caído en la tentación.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Es imposible resistirse a esa carita, ¿es o no es?</span></span>- Pensaba, admirando el rostro dormido de la chica, intentando salir lo más rápido posible de la cama y coger el Den Den Mushi, sin despertarla. Pero ya sabemos que la discreción no es algo que caracterice a Garnet por lo que, a cada paso que daba, pisaba algo que hacía alguna clase de estridente sonido.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mierda mierda mierda</span></span>- Se giró hacia el rostro angelical de Aurora, viendo como se movía levemente aún dormida mientras susurraba el nombre de Garnet, haciendo que el skypiean sonriera con ternura, negando rápidamente su cabeza luego, recogiendo el Den Den Mushi y saliendo de la habitación dando, sin querer, un portazo.<br />
<br />
Una vez fuera en la cubierta vio que estaba solo o que, al menos, era el único que había salido al aire libre. Garnet descolgó el caracolófono, que empezaba ya a hincharle los huevezunos de tanto sonar.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Qué plasta colega, ¡QUÉ SON LAS 9 DE LA MAÑANA!</span>- Gritó, probablemente, despertando al resto de la tripulación. Por el otro lado del receptor empezó a sonar una voz bastante familiar.- <span style="color: #68C4E8;" class="mycode_color">Garnet, colega, soy yo, Bobby, ¡necesito otra vez tu ayuda!</span>- ¿Qué querría ahora este pobre desgraciado?]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 52 del año 11, Verano - 9:23 a.m.<br />
Corriente Daiya - Isla Toko - Pueblo Kakutasu</span></div>
<br />
Dos semanas transcurrieron desde que Garnet ayudó a su colega Bobby a componer la canción que le dedicaría a su amada. Fue una odisea de la leche aquello pero, lo que no se esperaba para nada, ni de lejos, era que aquel día acabara con su amigo pidiéndole a su novia que se casara con él. Le había pillado completamente por sorpresa. Se alegraba mucho por él, el pobre, por lo que le contó cuando su asalto a la mina, había tenido una vida muy difícil, y al fin parecía que volvía a tomar su rumbo. Sin embargo, una pequeña parte de Garnet no podía evitar sentirse algo envidioso y celoso del chico pues, aunque el músico andaba en buenos términos con Aurora, sentía que aún le quedaba mucho camino que recorrer para llegar a ese punto, sobre todo al pelirrojo, para que engañarnos. El caso es que, un par de días después, el pirata fue a ver a Bobby, para felicitarle, como era debido por su futura boda y de paso, preguntarle, cuando sería el tan esperado evento. Su respuesta fue, con su característico toque de ansiedad, que deberían esperar algunos días para cuadrarlo y organizarlo. <br />
<br />
Y como buen mandado que es Garnet -solo a veces- esperó y esperó, mientras el seguía con su vida. Hasta que, una buena mañana de verano, su Den Den Mushi comenzó a sonar.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Joder, ¡vaya horitas!</span></span>- El músico aún seguía en la cama, con Aurora abrazándole por la espalda. Nuevamente, aunque el pelirrojo intentaba alejarse de ella hasta que cumpliera su promesa autoimpuesta, había caído en la tentación.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Es imposible resistirse a esa carita, ¿es o no es?</span></span>- Pensaba, admirando el rostro dormido de la chica, intentando salir lo más rápido posible de la cama y coger el Den Den Mushi, sin despertarla. Pero ya sabemos que la discreción no es algo que caracterice a Garnet por lo que, a cada paso que daba, pisaba algo que hacía alguna clase de estridente sonido.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mierda mierda mierda</span></span>- Se giró hacia el rostro angelical de Aurora, viendo como se movía levemente aún dormida mientras susurraba el nombre de Garnet, haciendo que el skypiean sonriera con ternura, negando rápidamente su cabeza luego, recogiendo el Den Den Mushi y saliendo de la habitación dando, sin querer, un portazo.<br />
<br />
Una vez fuera en la cubierta vio que estaba solo o que, al menos, era el único que había salido al aire libre. Garnet descolgó el caracolófono, que empezaba ya a hincharle los huevezunos de tanto sonar.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Qué plasta colega, ¡QUÉ SON LAS 9 DE LA MAÑANA!</span>- Gritó, probablemente, despertando al resto de la tripulación. Por el otro lado del receptor empezó a sonar una voz bastante familiar.- <span style="color: #68C4E8;" class="mycode_color">Garnet, colega, soy yo, Bobby, ¡necesito otra vez tu ayuda!</span>- ¿Qué querría ahora este pobre desgraciado?]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] - La canción de Bobby]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1028</link>
			<pubDate>Sun, 05 May 2024 02:16:09 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1028</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 38 del año 11, Verano - 11:00 a.m.<br />
Corriente Daiya - Isla Toko - Pueblo Kakutasu</span></div>
<br />
Habían transcurrido dos días desde la exitosa incursión y asalto de los Shogun Gari a la infame mina de la Isla Toko. Las hazañas de los piratas consiguieron liberar del yugo que apresaba, tanto a animales como trabajadores, quienes ahora rehacían sus vidas tras tantos años de martirio... En especial, Bobby, aquel joven que prácticamente se crio en la explotación minera, lugar en el que vio morir a sus padres. Se podría decir que su vida había dado un vuelco de 360 grados. Ese chico miedica pero decidido, aquella mañana de verano, llamaría a Garnet a su Den Den Mushi. El músico se encontraba en ese momento apoyado en el mástil del barco, disfrutando de la brisa y el sol veraniego mientras entonaba una rítmica melodía.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Esto es vida... ¿Es o no es?</span>- El pelirrojo no podía evitar sentirse lleno de gozo, ¡no podía estar mejor ahora mismo! Parecía que al fin las cosas iban tomando forma... Su música... Su estatus y el de su banda... Su relación con Aurora... Eran buenos tiempos para la vida de Garnet, de eso no cabía duda. El caracolófono del skypiean, guardado en el zurrón que se ubicaba justo a su costado, entonces, empezó a sonar, haciendo que Garnet arqueara una ceja.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Pero si son las eleven... ¿Quién cojones será?</span>- Se preguntaba el músico pensando en que, que supiera, ninguno de sus camaradas había salido del barco... Aparte de ellos, ¿quién más tenía su Den Den Mushi? <br />
<br />
Sin más preámbulos, y curioso por ver quién era la persona que le llamaba, descolgó el audífono.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Quién eres? ¿Huh?</span>- Preguntó, de forma intimidante y frunciendo el ceño, a la persona que estaba al otro lado de la línea. Bobby, quién estaba fumándose un cigarrillo, empezó a titubear, debido a la agresividad del pelirrojo.- <span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">¡C-colega, Garnet! ¡Soy yo! ¡Bobby!</span>- Se identificó lo más rápido posible para así evitar que la ira del escandaloso skypiean recayera sobre él. Al escuchar ese nombre, a Garnet se le abrieron los ojos como platos, desapareciendo la molestia de su rostro, y esbozando una amplia sonrisa.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡EH! ¡Pero si eres tú, Bobby! PUAJAJAJAJA</span>- Reía a carcajadas al saber del colega que hizo en la mina.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Vaya cogorza llevaba el menda para no acordarme de que nos intercambiamos los Den Den, ¿es o no es? PUAJAJAJAJA</span>- Seguía vociferando, mientras que al otro lado de la línea se podía escuchar una risa más tímida.- <span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">Hehehe, desde luego que si colega...</span>- Echó una calada a su cigarrillo, pensativo, como si algo le estuviera carcomiendo.- <span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">Verás, colega, te había llamado porque necesito pedirte un favor...</span>- Pedía con cierta vergüenza el joven al skypiean, el cuál se rascaba su barbilla con su índice izquierdo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh? ¿Qué pasó? Desembucha.</span>- Garnet tenía cierta curiosidad con lo que podía estar rondando por la cabeza de su pequeño amiguito. Tras unos segundos de una pausa silenciosa, Bobby escupió lo que necesitaba.- <span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">Pues... Necesito... ¡Necesito que vengas a Kakutasu y me ayudes a componer una canción para Beruta! ¡Por favor!</span>- Se inclinaba hacia su Den Den Mushi, como si tuviera al propio Garnet delante de él. El músico, al escuchar esto se quedó mudo, esto si que no se lo esperaba para nada.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿HUH?</span>- Gritó al receptor del caracolófono, si aceptaba la propuesta de Bobby, iba a ser una mañana pero que muy movidita.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 38 del año 11, Verano - 11:00 a.m.<br />
Corriente Daiya - Isla Toko - Pueblo Kakutasu</span></div>
<br />
Habían transcurrido dos días desde la exitosa incursión y asalto de los Shogun Gari a la infame mina de la Isla Toko. Las hazañas de los piratas consiguieron liberar del yugo que apresaba, tanto a animales como trabajadores, quienes ahora rehacían sus vidas tras tantos años de martirio... En especial, Bobby, aquel joven que prácticamente se crio en la explotación minera, lugar en el que vio morir a sus padres. Se podría decir que su vida había dado un vuelco de 360 grados. Ese chico miedica pero decidido, aquella mañana de verano, llamaría a Garnet a su Den Den Mushi. El músico se encontraba en ese momento apoyado en el mástil del barco, disfrutando de la brisa y el sol veraniego mientras entonaba una rítmica melodía.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Esto es vida... ¿Es o no es?</span>- El pelirrojo no podía evitar sentirse lleno de gozo, ¡no podía estar mejor ahora mismo! Parecía que al fin las cosas iban tomando forma... Su música... Su estatus y el de su banda... Su relación con Aurora... Eran buenos tiempos para la vida de Garnet, de eso no cabía duda. El caracolófono del skypiean, guardado en el zurrón que se ubicaba justo a su costado, entonces, empezó a sonar, haciendo que Garnet arqueara una ceja.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Pero si son las eleven... ¿Quién cojones será?</span>- Se preguntaba el músico pensando en que, que supiera, ninguno de sus camaradas había salido del barco... Aparte de ellos, ¿quién más tenía su Den Den Mushi? <br />
<br />
Sin más preámbulos, y curioso por ver quién era la persona que le llamaba, descolgó el audífono.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Quién eres? ¿Huh?</span>- Preguntó, de forma intimidante y frunciendo el ceño, a la persona que estaba al otro lado de la línea. Bobby, quién estaba fumándose un cigarrillo, empezó a titubear, debido a la agresividad del pelirrojo.- <span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">¡C-colega, Garnet! ¡Soy yo! ¡Bobby!</span>- Se identificó lo más rápido posible para así evitar que la ira del escandaloso skypiean recayera sobre él. Al escuchar ese nombre, a Garnet se le abrieron los ojos como platos, desapareciendo la molestia de su rostro, y esbozando una amplia sonrisa.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡EH! ¡Pero si eres tú, Bobby! PUAJAJAJAJA</span>- Reía a carcajadas al saber del colega que hizo en la mina.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Vaya cogorza llevaba el menda para no acordarme de que nos intercambiamos los Den Den, ¿es o no es? PUAJAJAJAJA</span>- Seguía vociferando, mientras que al otro lado de la línea se podía escuchar una risa más tímida.- <span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">Hehehe, desde luego que si colega...</span>- Echó una calada a su cigarrillo, pensativo, como si algo le estuviera carcomiendo.- <span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">Verás, colega, te había llamado porque necesito pedirte un favor...</span>- Pedía con cierta vergüenza el joven al skypiean, el cuál se rascaba su barbilla con su índice izquierdo.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Huh? ¿Qué pasó? Desembucha.</span>- Garnet tenía cierta curiosidad con lo que podía estar rondando por la cabeza de su pequeño amiguito. Tras unos segundos de una pausa silenciosa, Bobby escupió lo que necesitaba.- <span style="color: #7FDBFF;" class="mycode_color">Pues... Necesito... ¡Necesito que vengas a Kakutasu y me ayudes a componer una canción para Beruta! ¡Por favor!</span>- Se inclinaba hacia su Den Den Mushi, como si tuviera al propio Garnet delante de él. El músico, al escuchar esto se quedó mudo, esto si que no se lo esperaba para nada.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿HUH?</span>- Gritó al receptor del caracolófono, si aceptaba la propuesta de Bobby, iba a ser una mañana pero que muy movidita.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Mil campanas suenan en mi corazón]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=810</link>
			<pubDate>Tue, 23 Jan 2024 18:52:47 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=78">Sasha</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=810</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">39 de Verano. Año 11</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya – 03:00 a.m.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=680&amp;pid=6269#pid6269" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vengo de aquí</a></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Sasha sintió lástima cuando escuchó decir a Sohem - con una expresión que reflejaba pena - que nunca conoció a su hijo, al fin y al cabo ella tuvo suerte de por lo menos ver ligeramente a su madre antes de que el fuego engullera el buque de la marina, no podía llegar a imaginarse lo que era no saber absolutamente nada de alguien de tu propia sangre. Con determinación y su mejor pose se dispuso a escuchar todo lo que pudiera aprender, debía ser mucho más fuerte si no quería perder de nuevo. La risa del hombre llamó su atención haciendo que la semioni lo mirase dubitativa y después mirar su postura, no entendía lo que estaba haciendo mal.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sohem alabó su postura pero el problema era que estaba en forma de semioni y le convenía más estar en forma híbrida de triceratops. La rubia reflexionó con cara pensativa mientras el hombre le explicaba el motivo, tenía sentido y ella era la primera en saber de buena mano como cambiaba en sus diferentes formas. Cuando acabó de hablar, la joven se transformó en su forma híbrida mientras reajustaba su postura. —</span> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pues en la forma completa peso MUUUCHO más</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— dijo Sasha con orgullo ya que había sacado el tema de su forma de reptil. —</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">La primera vez que me transformé hice naufragar un barco solo con mi peso. Por suerte estaba cerca de la orilla y no me pasó nada</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— añadió contenta explicando su primera y catastrófica aventura nada más salir de su isla mientras el hombre iba a por su kanabo.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cuando el humano tuvo el arma en sus manos, empezó a recitar los movimientos que tenía que hacer mientras él mismo se los iba mostrando para que los viera, Sasha de forma rápida los empezó a copiar, no entendió lo de los grados en las rodillas pero simplemente imitó su postura paso a paso sin perder detalle. En el momento en el que le recomendó meter tripa, a Sohem le cambió la voz haciendo que la semioni tuviera que aguantar la risa bajando ligeramente la cabeza y subiendo los hombros mientras se mordía los labios. Ella sabía que no debía reírse pero le había pillado por sorpresa, entonces movió la cabeza a los lados un par de veces para centrarse, estaba segura que si le hacía caso sería tan guay como él, pese a aquel instante.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">La adolescente vio como Sohem volvía a una postura relaja mientras ella se mantenía en la posición que le había dicho. Pero entonces su comentario le llamó la atención y miró como ella sujetaba el kanabo y se dio cuenta que sus manos estaban al revés. Frunció el ceño mientras ponía la mano derecha abajo separando ligeramente ambas manos y apretó con fuerza el arma con sus escamosas y afiladas garras verdes. Sasha se concentró mientras repasaba mentalmente todos los pasos y se aseguraba que los hacía bien, cogió aire y lo dejó ir para darse fuerzas y cuando metió tripa apretó con fuerza el kanabo aguantando el aire escasos segundos antes de dejarlo ir de golpe mientras bateaba con el kanabo de derecha a izquierda, como si hiciera su característico Meteor Run.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Una vez lo hizo se giró para ver la cara de Sohem, cambiando la postura por una más relajada de emoción, juntando sus puños cerca de su cara, con el arma en horizontal y mirando al hombre con ilusión. —</span> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué te ha parecido? ¿Ha molado?</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— dijo de forma rápida ambas preguntas esperando la respuesta, pero entonces se dio cuenta de un detalle por lo que frunció el ceño. —</span> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Espera, me has dicho donde tengo que poner las manos, los pies, la barriga y el culo</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— dijo enumerando cada parte levantando un dedo de la mano derecha. Entonces cambio la cara por una expresión curiosa antes de hablar. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero, ¿Qué hago con la cola?</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— preguntó moviendo de forma leve dicha parte de izquierda a derecha justo detrás de su espalda.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>akuma</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Ryu Ryu no mi: Modelo Triceratops</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan Prehistórica</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>3</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Ryu Ryu: Modelo Triceratops es una fruta del diablo que permite a su consumidor transformarse parcial o completamente en un triceratops.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El triceratops en su forma completa mide nueve metros de largo y dos de ancho, alzándose un total de tres metros del suelo. Su peso será de cinco toneladas. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura un 75% más y aumentará su peso en un 75% de su peso habitual. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz (incluida), será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un Triceratops a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Mantendrá un cuerno sobre la nariz y otros dos cuernos encima de los ojos, y detrás de dichos cuernos, obtendrá un voladizo óseo frontal de dos metros de ancho. Así mismo obtendrá uñas afiladas en todos los dedos. Le brotará una cola robusta de cuatro metros.<br/>
<br/>
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 155 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 50 CA y para la completa 135 CA. La transformación cuesta <strong><font color="orange">70 de energía</font></strong> y después, <strong><font color="orange">20 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>50 CA:</strong> Híbrida<br/>
<strong>135 CA:</strong> Completa<br/>
<strong>155 CA:</strong> Transformación inmediata</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 3 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +20 a la fuerza y +35 a la resistencia.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
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                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `triceratops`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>triceratops</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">39 de Verano. Año 11</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya – 03:00 a.m.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=680&amp;pid=6269#pid6269" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vengo de aquí</a></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Sasha sintió lástima cuando escuchó decir a Sohem - con una expresión que reflejaba pena - que nunca conoció a su hijo, al fin y al cabo ella tuvo suerte de por lo menos ver ligeramente a su madre antes de que el fuego engullera el buque de la marina, no podía llegar a imaginarse lo que era no saber absolutamente nada de alguien de tu propia sangre. Con determinación y su mejor pose se dispuso a escuchar todo lo que pudiera aprender, debía ser mucho más fuerte si no quería perder de nuevo. La risa del hombre llamó su atención haciendo que la semioni lo mirase dubitativa y después mirar su postura, no entendía lo que estaba haciendo mal.</span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sohem alabó su postura pero el problema era que estaba en forma de semioni y le convenía más estar en forma híbrida de triceratops. La rubia reflexionó con cara pensativa mientras el hombre le explicaba el motivo, tenía sentido y ella era la primera en saber de buena mano como cambiaba en sus diferentes formas. Cuando acabó de hablar, la joven se transformó en su forma híbrida mientras reajustaba su postura. —</span> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pues en la forma completa peso MUUUCHO más</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— dijo Sasha con orgullo ya que había sacado el tema de su forma de reptil. —</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">La primera vez que me transformé hice naufragar un barco solo con mi peso. Por suerte estaba cerca de la orilla y no me pasó nada</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— añadió contenta explicando su primera y catastrófica aventura nada más salir de su isla mientras el hombre iba a por su kanabo.</span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cuando el humano tuvo el arma en sus manos, empezó a recitar los movimientos que tenía que hacer mientras él mismo se los iba mostrando para que los viera, Sasha de forma rápida los empezó a copiar, no entendió lo de los grados en las rodillas pero simplemente imitó su postura paso a paso sin perder detalle. En el momento en el que le recomendó meter tripa, a Sohem le cambió la voz haciendo que la semioni tuviera que aguantar la risa bajando ligeramente la cabeza y subiendo los hombros mientras se mordía los labios. Ella sabía que no debía reírse pero le había pillado por sorpresa, entonces movió la cabeza a los lados un par de veces para centrarse, estaba segura que si le hacía caso sería tan guay como él, pese a aquel instante.</span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">La adolescente vio como Sohem volvía a una postura relaja mientras ella se mantenía en la posición que le había dicho. Pero entonces su comentario le llamó la atención y miró como ella sujetaba el kanabo y se dio cuenta que sus manos estaban al revés. Frunció el ceño mientras ponía la mano derecha abajo separando ligeramente ambas manos y apretó con fuerza el arma con sus escamosas y afiladas garras verdes. Sasha se concentró mientras repasaba mentalmente todos los pasos y se aseguraba que los hacía bien, cogió aire y lo dejó ir para darse fuerzas y cuando metió tripa apretó con fuerza el kanabo aguantando el aire escasos segundos antes de dejarlo ir de golpe mientras bateaba con el kanabo de derecha a izquierda, como si hiciera su característico Meteor Run.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Una vez lo hizo se giró para ver la cara de Sohem, cambiando la postura por una más relajada de emoción, juntando sus puños cerca de su cara, con el arma en horizontal y mirando al hombre con ilusión. —</span> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué te ha parecido? ¿Ha molado?</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— dijo de forma rápida ambas preguntas esperando la respuesta, pero entonces se dio cuenta de un detalle por lo que frunció el ceño. —</span> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Espera, me has dicho donde tengo que poner las manos, los pies, la barriga y el culo</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— dijo enumerando cada parte levantando un dedo de la mano derecha. Entonces cambio la cara por una expresión curiosa antes de hablar. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero, ¿Qué hago con la cola?</span></span> <span style="color: #444444;" class="mycode_color">— preguntó moviendo de forma leve dicha parte de izquierda a derecha justo detrás de su espalda.</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
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<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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					</span><br />
<span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Ryu Ryu no mi: Modelo Triceratops</h2></strong></span>
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<br/>
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 155 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 50 CA y para la completa 135 CA. La transformación cuesta <strong><font color="orange">70 de energía</font></strong> y después, <strong><font color="orange">20 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Fic] [Pasado] - De nuevo, inútil.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=777</link>
			<pubDate>Thu, 18 Jan 2024 02:22:53 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=27">Kuraku Natta</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=777</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 25 de Otoño del año 11.</span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Kakutasu - Zona central.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">11:00 a.m. aproximadamente</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">En la pelea contra Finn, tras recibir los disparos de este...</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Kuraku había caído en combate. <br />
De nuevo un contrincante con el que no había podido hacer nada. Estaba claro que la situación era complicada para él, pues si hubiera usado su poder cuando estaban rodeados de brea, es probable que todos hubieran sufrido más daños a causa de ello y se hubiera complicado más el combate. <br />
Aun siendo consciente de que había hecho lo correcto en pos de la seguridad de sus compañeros, era inevitable sentirse inútil. <br />
Ya sucedió con Glotz en los cabos gemelos, y de hecho, casi sucede con Tenma en esta misma isla, Kuraku no estaba a la altura de las dificultades que se presentaban. Su mejoría bélica era palpable en sus movimientos y ataques, sobre todo con la aceptación de su fruta y el uso de su poder, pero aun con todo eso, no había sido más que un estorbo contra Finn. <br />
<br />
<<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nekah... Bepso... Xas...</span></span>> Recordó las muertes de los cabos gemelos que pudiera haber evitado si hubiera sido más fuerte.<br />
Le vino a la mente la imagen de los cuerpos de sus compañeros inconscientes en el cúmulo de brea <<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ariel... Sage...</span></span>><br />
Dos posibles perdidas más se sumaban al peso que ya cargaba sobre sus hombros. Había prometido, no; había jurado proteger a esta tripulación, y aun con esa convicción: había fallado. <br />
<br />
Era gente que confiaba en él, de la que se sentía parte como una familia, y era probable que hubiera perdido a más de uno...<br />
< <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Cuántas veces más va a ocurrir lo mismo?... ¿Cuándo estaré a la altura? ¿A cuántos más voy a perder por culpa de mi debilidad? </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">><br />
La oscuridad se cernía sobre sus pensamientos, la frustración mezclada con la impotencia solo hacía que aumentar el pesar en su mente. <br />
<</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Debo cambiar, debo hacerme aún más fuerte, no puedo perder a nadie más...</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> ><br />
El lunarian quería tomar una determinación distinta y mejorar en todos los aspectos que fuera posible para no volver a sufrir de nuevo.<br />
< </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Necesito mejorar en peleas físicas... ¡Ya sé! Hablaré con Gronn y Garnet para el cuerpo a cuerpo, o con Aurora para pelear aprovechando el vuelo... ¡Sasha podría ayudarme con el arma, e incluso puedo aprender a disparar mejor mi elemento con Tobías! </span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">><br />
Su voluntad de mejorar estaba creciendo, pues podría aprender mejor a pelear en general si tomaba ciertas directrices de sus propios compañeros.<br />
Kuraku debía cambiar, debía mejorar si quería cumplir con su deber.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un nuevo Kuraku nacería, pues si no se hacía más fuerte, los acabaría perdiendo a todos. </span><br />
</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 25 de Otoño del año 11.</span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Kakutasu - Zona central.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">11:00 a.m. aproximadamente</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">En la pelea contra Finn, tras recibir los disparos de este...</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Kuraku había caído en combate. <br />
De nuevo un contrincante con el que no había podido hacer nada. Estaba claro que la situación era complicada para él, pues si hubiera usado su poder cuando estaban rodeados de brea, es probable que todos hubieran sufrido más daños a causa de ello y se hubiera complicado más el combate. <br />
Aun siendo consciente de que había hecho lo correcto en pos de la seguridad de sus compañeros, era inevitable sentirse inútil. <br />
Ya sucedió con Glotz en los cabos gemelos, y de hecho, casi sucede con Tenma en esta misma isla, Kuraku no estaba a la altura de las dificultades que se presentaban. Su mejoría bélica era palpable en sus movimientos y ataques, sobre todo con la aceptación de su fruta y el uso de su poder, pero aun con todo eso, no había sido más que un estorbo contra Finn. <br />
<br />
<<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nekah... Bepso... Xas...</span></span>> Recordó las muertes de los cabos gemelos que pudiera haber evitado si hubiera sido más fuerte.<br />
Le vino a la mente la imagen de los cuerpos de sus compañeros inconscientes en el cúmulo de brea <<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ariel... Sage...</span></span>><br />
Dos posibles perdidas más se sumaban al peso que ya cargaba sobre sus hombros. Había prometido, no; había jurado proteger a esta tripulación, y aun con esa convicción: había fallado. <br />
<br />
Era gente que confiaba en él, de la que se sentía parte como una familia, y era probable que hubiera perdido a más de uno...<br />
< <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Cuántas veces más va a ocurrir lo mismo?... ¿Cuándo estaré a la altura? ¿A cuántos más voy a perder por culpa de mi debilidad? </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">><br />
La oscuridad se cernía sobre sus pensamientos, la frustración mezclada con la impotencia solo hacía que aumentar el pesar en su mente. <br />
<</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Debo cambiar, debo hacerme aún más fuerte, no puedo perder a nadie más...</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> ><br />
El lunarian quería tomar una determinación distinta y mejorar en todos los aspectos que fuera posible para no volver a sufrir de nuevo.<br />
< </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Necesito mejorar en peleas físicas... ¡Ya sé! Hablaré con Gronn y Garnet para el cuerpo a cuerpo, o con Aurora para pelear aprovechando el vuelo... ¡Sasha podría ayudarme con el arma, e incluso puedo aprender a disparar mejor mi elemento con Tobías! </span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">><br />
Su voluntad de mejorar estaba creciendo, pues podría aprender mejor a pelear en general si tomaba ciertas directrices de sus propios compañeros.<br />
Kuraku debía cambiar, debía mejorar si quería cumplir con su deber.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un nuevo Kuraku nacería, pues si no se hacía más fuerte, los acabaría perdiendo a todos. </span><br />
</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[En busca y captura - (Evento Local) [Presente Absoluto]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=743</link>
			<pubDate>Mon, 08 Jan 2024 18:07:46 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=81">Voz Seductora</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=743</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 25 de Otoño del año 11.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Kakutasu - Zona central.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">11:00 a.m.</span></span></span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Un nuevo día, y aparentemente una nueva bendición para las gentes de la isla de Toko. Los - o al menos así decían los periódicos - infames piratas Shogun Gari disfrutaban del fruto de sus actos en la taberna local de Kakutasu tras unos acontecimientos históricos para las buenas gentes de la localidad. Algunos mineros y cantineros celebraban su nueva situación en la taberna, alegres, junto a otra serie de civiles. Poca cosa, apenas un grupo de ocho personas en total si los juntabas todos. El tabernero, Baroja, un hombre de estatura media, rondando la cuarentena con el pelo corto y negro y unas gafas sin monturas, hablaba con una de esas personas mientras limpiaba una jarra diciéndole que tenía que leer un libro concreto - tratando de convencerle - titulado: Las Aventuras de Gustavo. El tono general era animado y distendido y el ambiente era apacible. La tripulación pirata gozaba de una parte apartada del establecimiento en el que poder degustar sus consumiciones tranquilos y podían reorganizarse para tratar de dictaminar sus siguientes movimientos: tenían que decidir si moverse ya, o hacer algo más por la gente de la isla.<br />
<br />
A las afueras de la isla, a paso ligero y levantando algo de polvo del pavimento arenoso, una tropa de treinta soldados de la marina, dirigidos por otro más con al menos un rango por encima del básico que ostentaban los demás, se arremolinaban entorno a la puerta con presteza y cargando sus rifles en dirección a la puerta del establecimiento. Toda la tropa iba uniformada perfectamente, con gorras incluidas, pero de entre ellos destacaban sólo seis mujeres, y por sus peculiaridades un hombre manco que había perdido el brazo izquierdo hasta la mitad del biceps que portaba una pistola en su única mano, un hombre con la piel azul, tres personas más altas que el resto, rondando los 3 metros y medio aproximadamente cada uno, siendo solamente humanos más altos que los demás, y otro más que portaba un gran Den Den Mushi en la espalda, sobre la mochila, y usaba una especie de comunicador mientras sujetaba una serie de papeles en la mano y se subía nerviosamente las gafas. Su cabecilla era un hombre con un bigote clásico rizado y llevaba un sable en lugar del rifle del resto de sus compañeros, con el que apuntó hacia la puerta de la taberna con una pose teatralizada y exagerada.<br />
<br />
— <span style="color: violet;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Piratas Shogun Gari!</span></span> — gritó con una voz aguda y desagradable — <span style="color: violet;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por orden del Gobierno Mundial y por medio de la justicia del glorioso cuerpo de la Marina, yo, el Sargento Willybur L'Estimag os ordeno que salgáis pacíficamente y con las manos en alto rindiéndoos en este mismo instante o no dudaremos en usar la fuerza para acabar con vuestras patéticas vidas criminales</span></span> — ordenó de forma pomposa el hombre a cargo de la tropa, alzando su espada al cielo y recibiendo como respuesta el sonido al unísono de toda la tropa cargando los pestillos de sus armas dispuestos a disparar y abrir fuego en cualquier momento.<br />
Por su parte, las buenas gentes de la taberna quedaron en shock al escuchar aquellas palabras: Alguien había vendido a los piratas que habían revolucionado las minas. Permanecieron en silencio y se agacharon en la medida de lo posible, apartándose de los Shogun Gari y tratando de permanecer seguros y que no los confundieran con otro más de aquel infame grupo pirata. La Marina en la isla cambiaría muchas cosas y seguramente suplirían la carencia de autoridad que había dejado el desastroso atentado que otro ejerció sobre la oficina del Sheriff. Y esperaban que así fuera, pues sólo querían volver a tener una vida normal.<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					El hombre manco es Finn Slingerland.<br />
Masacró a la tripulación que lo llevaba hacia Impel Down y cuando la tropa de la Capitana Jenkins (ahora en el puerto) acudió a rescatar el barco y a los supervivientes, se infiltró en su barco usando el uniforme de un muerto. Con su akuma no mi pudo escabullirse y escuchar conversaciones en el barco sabiendo que la tropa de Joe había sido enviada para arrestar a los Dalton, y difundió el rumor de que él mismo estaba en esa isla para obligar a este navío a acudir como refuerzo, lográndolo con éxito y consiguiendo hasta ser noticia en el periódico, y ahora pudiendo desembarcar del navío que sin saberlo le había rescatado y buscar a los Dalton o lo que quede de ellos para continuar con su plan.<br />
Abandonó el barco uniéndose a esta tropa de avanzadilla viendo a Joe y los suyos llegar allí, sintiéndose ganador por haberlos esquivado.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Narración</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bienvenidos Piratas. La administración ha decidido daros la oportunidad de luciros un poco en base a vuestra motivación y actividad, y los intentos por adaptaros al sistema de la mejor de las maneras con este minievento a vuestra disposición con importancia en el lore mundial del foro. Os agradecemos participar y expongo las normas para este evento.<br />
<br />
- Por el momento, los post serán cada 24 horas, sin excepción. Aquel al que se le salte el turno dos veces, quedará fuera de la aventura y esto tendrá connotaciones negativas para su personaje y a nivel de Lore.<br />
- Por el momento, el orden de posteo no importa <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">siempre y cuando</span> no seáis quien cierra un turno y quien habla inmediatamente después de mi, y <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">obviamente</span></span> respetéis las interacciones de vuestros compañeros.<br />
- Se os va a valorar para sopesar si es beneficioso para la administración invertir tiempo y recursos en vosotros y vuestro grupo dedicándoos estos mini eventos relacionados con el Lore del foro, así que por favor, poned todo de vuestra parte para hacer buenos post y respetar la normativa <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">al milímetro</span>. Un buen post no necesariamente tiene que ser muy extenso, pero os aconsejamos que no hagáis post demasiado escuetos tampoco. Incluid lo necesario en los offs del final del post, haced vuestros cálculos y tened presente a vuestros compañeros.<br />
- Este evento contará como una Aventura, con su correspondiente recompensa.<br />
- Obviamente es un tema en presente absoluto, así que espero que no hayáis dejado temas pendientes.<br />
<br />
Suerte a todos. Esperamos de corazón que os guste y os garantizamos que merecerá la pena participar.
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Localización</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					- Estáis <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">todos</span> en la taberna del pueblo, en la planta baja de la misma, entorno a una mesa o varias (a vuestra elección) disfrutando de algún refrigerio. A vuestro alrededor, un tabernero de 40 años, y varios trabajadores de la mina celebrando su nueva situación.<br />
- La horda de Marines (nivel 3) viene de patrulla del barco que hay ahora mismo en la costa de la Barraca Profunda, informados por un civil de que estáis ahí. Están colocados en semicírculo apuntando a la puerta de la taberna, a seis metros de ella.
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 25 de Otoño del año 11.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Kakutasu - Zona central.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">11:00 a.m.</span></span></span></div>
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<br />
Un nuevo día, y aparentemente una nueva bendición para las gentes de la isla de Toko. Los - o al menos así decían los periódicos - infames piratas Shogun Gari disfrutaban del fruto de sus actos en la taberna local de Kakutasu tras unos acontecimientos históricos para las buenas gentes de la localidad. Algunos mineros y cantineros celebraban su nueva situación en la taberna, alegres, junto a otra serie de civiles. Poca cosa, apenas un grupo de ocho personas en total si los juntabas todos. El tabernero, Baroja, un hombre de estatura media, rondando la cuarentena con el pelo corto y negro y unas gafas sin monturas, hablaba con una de esas personas mientras limpiaba una jarra diciéndole que tenía que leer un libro concreto - tratando de convencerle - titulado: Las Aventuras de Gustavo. El tono general era animado y distendido y el ambiente era apacible. La tripulación pirata gozaba de una parte apartada del establecimiento en el que poder degustar sus consumiciones tranquilos y podían reorganizarse para tratar de dictaminar sus siguientes movimientos: tenían que decidir si moverse ya, o hacer algo más por la gente de la isla.<br />
<br />
A las afueras de la isla, a paso ligero y levantando algo de polvo del pavimento arenoso, una tropa de treinta soldados de la marina, dirigidos por otro más con al menos un rango por encima del básico que ostentaban los demás, se arremolinaban entorno a la puerta con presteza y cargando sus rifles en dirección a la puerta del establecimiento. Toda la tropa iba uniformada perfectamente, con gorras incluidas, pero de entre ellos destacaban sólo seis mujeres, y por sus peculiaridades un hombre manco que había perdido el brazo izquierdo hasta la mitad del biceps que portaba una pistola en su única mano, un hombre con la piel azul, tres personas más altas que el resto, rondando los 3 metros y medio aproximadamente cada uno, siendo solamente humanos más altos que los demás, y otro más que portaba un gran Den Den Mushi en la espalda, sobre la mochila, y usaba una especie de comunicador mientras sujetaba una serie de papeles en la mano y se subía nerviosamente las gafas. Su cabecilla era un hombre con un bigote clásico rizado y llevaba un sable en lugar del rifle del resto de sus compañeros, con el que apuntó hacia la puerta de la taberna con una pose teatralizada y exagerada.<br />
<br />
— <span style="color: violet;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Piratas Shogun Gari!</span></span> — gritó con una voz aguda y desagradable — <span style="color: violet;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por orden del Gobierno Mundial y por medio de la justicia del glorioso cuerpo de la Marina, yo, el Sargento Willybur L'Estimag os ordeno que salgáis pacíficamente y con las manos en alto rindiéndoos en este mismo instante o no dudaremos en usar la fuerza para acabar con vuestras patéticas vidas criminales</span></span> — ordenó de forma pomposa el hombre a cargo de la tropa, alzando su espada al cielo y recibiendo como respuesta el sonido al unísono de toda la tropa cargando los pestillos de sus armas dispuestos a disparar y abrir fuego en cualquier momento.<br />
Por su parte, las buenas gentes de la taberna quedaron en shock al escuchar aquellas palabras: Alguien había vendido a los piratas que habían revolucionado las minas. Permanecieron en silencio y se agacharon en la medida de lo posible, apartándose de los Shogun Gari y tratando de permanecer seguros y que no los confundieran con otro más de aquel infame grupo pirata. La Marina en la isla cambiaría muchas cosas y seguramente suplirían la carencia de autoridad que había dejado el desastroso atentado que otro ejerció sobre la oficina del Sheriff. Y esperaban que así fuera, pues sólo querían volver a tener una vida normal.<br />
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<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Contenido Oculto</span>
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					El hombre manco es Finn Slingerland.<br />
Masacró a la tripulación que lo llevaba hacia Impel Down y cuando la tropa de la Capitana Jenkins (ahora en el puerto) acudió a rescatar el barco y a los supervivientes, se infiltró en su barco usando el uniforme de un muerto. Con su akuma no mi pudo escabullirse y escuchar conversaciones en el barco sabiendo que la tropa de Joe había sido enviada para arrestar a los Dalton, y difundió el rumor de que él mismo estaba en esa isla para obligar a este navío a acudir como refuerzo, lográndolo con éxito y consiguiendo hasta ser noticia en el periódico, y ahora pudiendo desembarcar del navío que sin saberlo le había rescatado y buscar a los Dalton o lo que quede de ellos para continuar con su plan.<br />
Abandonó el barco uniéndose a esta tropa de avanzadilla viendo a Joe y los suyos llegar allí, sintiéndose ganador por haberlos esquivado.
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<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Narración</span>
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					Bienvenidos Piratas. La administración ha decidido daros la oportunidad de luciros un poco en base a vuestra motivación y actividad, y los intentos por adaptaros al sistema de la mejor de las maneras con este minievento a vuestra disposición con importancia en el lore mundial del foro. Os agradecemos participar y expongo las normas para este evento.<br />
<br />
- Por el momento, los post serán cada 24 horas, sin excepción. Aquel al que se le salte el turno dos veces, quedará fuera de la aventura y esto tendrá connotaciones negativas para su personaje y a nivel de Lore.<br />
- Por el momento, el orden de posteo no importa <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">siempre y cuando</span> no seáis quien cierra un turno y quien habla inmediatamente después de mi, y <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">obviamente</span></span> respetéis las interacciones de vuestros compañeros.<br />
- Se os va a valorar para sopesar si es beneficioso para la administración invertir tiempo y recursos en vosotros y vuestro grupo dedicándoos estos mini eventos relacionados con el Lore del foro, así que por favor, poned todo de vuestra parte para hacer buenos post y respetar la normativa <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">al milímetro</span>. Un buen post no necesariamente tiene que ser muy extenso, pero os aconsejamos que no hagáis post demasiado escuetos tampoco. Incluid lo necesario en los offs del final del post, haced vuestros cálculos y tened presente a vuestros compañeros.<br />
- Este evento contará como una Aventura, con su correspondiente recompensa.<br />
- Obviamente es un tema en presente absoluto, así que espero que no hayáis dejado temas pendientes.<br />
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Suerte a todos. Esperamos de corazón que os guste y os garantizamos que merecerá la pena participar.
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					- Estáis <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">todos</span> en la taberna del pueblo, en la planta baja de la misma, entorno a una mesa o varias (a vuestra elección) disfrutando de algún refrigerio. A vuestro alrededor, un tabernero de 40 años, y varios trabajadores de la mina celebrando su nueva situación.<br />
- La horda de Marines (nivel 3) viene de patrulla del barco que hay ahora mismo en la costa de la Barraca Profunda, informados por un civil de que estáis ahí. Están colocados en semicírculo apuntando a la puerta de la taberna, a seis metros de ella.
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC] Un duro entrenamiento]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=724</link>
			<pubDate>Fri, 05 Jan 2024 16:58:13 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=96">Daisen Rengoku</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=724</guid>
			<description><![CDATA[Un Duro entrenamiento<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Daisen Rengoku:</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
                            273 FUE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            300 RES
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                            Nivel: <span><strong>26</strong></span>
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                    </div>
				</div>
			</div><br />
<br />
Era el trigésimo vigésimo primer día después de haber ingresado en la marina. Daisen había recibido instrucción de combate suficiente como para haber aprendido la teoría básica de combate necesaria para defenderse cuerpo a cuerpo sin problemas de la mayoría de problemas sencillos de este mundo.<br />
<br />
Pero aunque sabía la teoria había que aplicar la práctica y esto pasaba por entrenar, entrenar y entrenar. A fin de cuentas el mundo estaba lleno de peligrosos criminales, Yonkos, y usuarios de frutas increíblemente fuertes que en el más pequeño resquicio de debilidad acabarán contigo en un santiamén.<br />
<br />
Por el momento a Daisen le preocupaba su agilidad, puesto que al medir lo que media y pesar lo que pesaba, le costaba mucho ejecutar movimiento rápidos a fin de esquivar o propinar cualquier tipo de golpe.<br />
<br />
Sabía una buena técnica de combate para esquivar por lo que se propuso buscar alguna forma o alguien para entrenarla. Después de varias horas se le ocurrió una forma interesante para probarla. Necesitaría una piedras o palos y un espacio amplio para entrenar.<br />
<br />
Daisen se preparó uno de sus habituales desayunos, consistía en 4 hogazas de pan con queso y mantequilla, una barrica de zumo y otra de agua. Una vez terminó de prepararse con su Kimono, sus guantes y botas especiales salió del edificio con la intención de ir a alguna cantera, o similar que estuviera apartada de la civilización, y así poder entrenar agusto y sin distracción alguna.<br />
El día era cálido para la estación del año. Era pronto en la mañana aunque no era muy pronto en la mañana. Una leve brisa se levantaba desde el norte y amplificaba la sensación térmica, pero nada que no fuera aguantable.<br />
<br />
Daisen se aproximaba a las inmediaciones del pueblo mientras recordaba las lecciones aprendidas sobre el Rokushiki.<br />
<br />
El Rokushiki es un estilo de combate Canónico en la marina. Hay muchos grandes maestros del arte del combate que se valen del Rokushiki para plantar cara a villanos y demás forajidos de la justicia. Daisen apenas era un iniciado pero había puesto mucho empeño en aprender las técnicas que requerían de una fuerte fuerza de voluntad para ejecutarlas, así como de un cuerpo tonificado y una mente preclara a la hora de ejecutar las técnicas de combate en el momento preciso. <br />
<br />
El entrenamiento que se había planteado Daisen era bastante sencillo de comprender. La técnica que quería entrenar se basa en realizar un movimiento de esquivar en una situación en concreto. Daisen se había planeado como hacer esto por si mismo sin decirle a nadie que entrenara con el, así que necesitaría un elemento o algo similar que simulara un ataque. Es decir un factor aleatorio que se aproximará a su cuerpo y fuera a golpearlo, aunque no fuera muy lesivo, pero que le permitiera recrear ese "momentum" y poner en práctica su técnica de esquivar.<br />
Para hacer esto, Daisen se valdría de un puñado de piedras y palos, no muy grandes para lanzarlos sobre su cabeza. Estos objetos dibujan un patrón que golpearía a Daisen, haciendo que necesariamente utilice su técnica si quiere que ninguno de estos objetos le de un golpe.<br />
<br />
Así que Daisen se colocó en una zona de piedras y palos de madera bastante seca que estaban junto a una formación rocosa muy cercana al exterior del pueblo. Después de un rato de buscar piedras, Daisen se hizo con una pequeña montonera de palitos y piedras no muy grandes.<br />
<br />
"<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con esto debería servir, lo haré unas cuantas veces y mejórare con cada una de ellas</span></span>". Decía Daisen en voz alta .<br />
<br />
Después de agruparlos Daisen concentró su energía y con un chasquido de sus dedos y apuntando a la montonera, creó un libro. Lo elevó con todas las piedras y apunto hacia arriba con su brazo extendido. Daisen se concentró durante un momento y después de eso, y habiendo hecho un resumen rápido en su cabeza de lo que pensaba hacer, deshizo su libro en una bolita de humo.<br />
<br />
Instantáneamente la gravedad comenzó a hacer su trabajo. Daisen se fijó en el patrón de las rocas y los palos y busco una vulnerabilidad en su dibujo. Un hueco en el que entrara todo su cuerpo sin necesidad de moverse.<br />
<br />
Tenso sus músculos para luego relajarlos y su cuerpo se movió rápidamente. Aunque logro hacer la tensión suficiente no pudo hacer que ninguna de las piedrecitas pasará sin tocarle.<br />
<br />
Daisen realizó este ejercicio una y otra vez hasta que quedó exhausto sin apenas fuerzas para moverse caminando de vuelta a la cama para seguir entrenando al día siguiente.<br />
<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>cosas</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kami-E («Hoja de papel»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Rokushiki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>4</strong></div>
                        
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
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                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>CP3 | Nivel 8 | Agilidad 80</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>-</strong>
                            </span>
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                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
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                            <strong id='costeTecnica'>60 de energía</strong>
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                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Obtienes 25 de agilidad en un movimiento corporal para esquivar, sin desplazarte.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
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                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
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                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno.
                            </span>
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                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Esta técnica hace que el cuerpo del usuario se afloje con el fin de evitar cualquier ataque, y esquivarlos moviéndose suave y rápidamente como una hoja de papel.</i>
                </p>
                <hr/>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>roku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Buku Buku no mi</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Paramecia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>2</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Buku Buku No Mi es una fruta del diablo que permite a su usuario crear y controlar libros.</i></p>
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                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La Buku Buku No Mi otorga al usuario la capacidad de crear libros que aparecen de una nube colorida. Es una fruta versátil que basa gran parte de su potencial en sus técnicas, pudiendo con ellas, si se quisiera, afectar a seres vivos. Se obtendrá control sobre la fruta al llegar a los 40 Puntos de Control de Akuma, desde este momento el usuario podrá crear libros de 20x30 y 5cm de grosor por un coste de <strong><font color=orange>10 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 2 libros a la vez, si quisieras crear un tercer libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de ambas manos y extender los brazos hacia la zona en la que quieres crear los libros, y para poder manejarlos en todo momento. Pueden moverse hasta 6 metros de ti. Estos libros durarán 2 turnos.

Al llegar a 140 Puntos de Control de Akuma podrás crear libros de 10x15 y 2cm de grosor de mínimo, hasta 60x90 y 10cm de grosor de máximo, por un coste de <strong><font color=orange>7 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 4 libros a la vez, si quisieras crear un quinto libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de ambas manos y extender un brazo hacia la zona en la que quieres crear los libros, y para poder manejarlos en todo momento. Pueden moverse hasta 10 metros de ti. Estos libros durarán 4 turnos.

Al llegar a 200 Puntos de Control de Akuma podrá convertir todos los objetos que toque en libros de 10x15 y 2cm de grosor de mínimo, hasta 120x180 y 50cm de grosor de máximo, por un coste de <strong><font color=orange>4 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 8 libros a la vez, si quisieras crear un noveno libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de una sola mano para crear los libros, y los manejarás telequinéticamente en todo momento. Pueden moverse hasta 15 metros de ti. Estos libros durarán 6 turnos.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>• 40 CA:</strong> Libros de 20x30cm y 5cm de grosor. Requiere chasquear los dedos de ambas manos y extender ambos brazos para crearlos y poder controlarlos respectivamente. Pueden moverse hasta 6 metros de ti. Estos libros durarán 2 turnos.<br/>
<strong>• 140 CA:</strong> Puede variar el tamaño de los libros a 10x15cm y 2cm de grosor, o a 60x90cm y 10cm de grosor. Requiere chasquear los dedos de ambas manos y extender un brazo para crearlos y poder controlarlos respectivamente. Pueden moverse hasta 10 metros de ti. Estos libros durarán 4 turnos.<br/>
<strong>• 200 CA:</strong> Puede variar el tamaño de los libros a 10x15cm y 2cm de grosor, o a 120x180cm y 50cm de grosor. Requiere chasquear los dedos para crearlos y puede controlarlos telequinéticamente. Pueden moverse hasta 15 metros de ti. Estos libros durarán 6 turnos.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Todos los libros se mueven al 55% de tu Control de Akuma. Pueden impactar y realizar un daño de <font color=green><strong>5 PV</strong></font> cada libro. Se desintegran tras recibir <font color=green><strong>5 PV</strong></font></span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi. Sufren el daño <font color=crimson><strong>ígneo</strong></font> x2.</span></p>

                <hr/>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `Buku`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Buku</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un Duro entrenamiento<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Daisen Rengoku:</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
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                        </span>
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                            70 DES
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                        </span>
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                            280 AGI
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				</div>
			</div><br />
<br />
Era el trigésimo vigésimo primer día después de haber ingresado en la marina. Daisen había recibido instrucción de combate suficiente como para haber aprendido la teoría básica de combate necesaria para defenderse cuerpo a cuerpo sin problemas de la mayoría de problemas sencillos de este mundo.<br />
<br />
Pero aunque sabía la teoria había que aplicar la práctica y esto pasaba por entrenar, entrenar y entrenar. A fin de cuentas el mundo estaba lleno de peligrosos criminales, Yonkos, y usuarios de frutas increíblemente fuertes que en el más pequeño resquicio de debilidad acabarán contigo en un santiamén.<br />
<br />
Por el momento a Daisen le preocupaba su agilidad, puesto que al medir lo que media y pesar lo que pesaba, le costaba mucho ejecutar movimiento rápidos a fin de esquivar o propinar cualquier tipo de golpe.<br />
<br />
Sabía una buena técnica de combate para esquivar por lo que se propuso buscar alguna forma o alguien para entrenarla. Después de varias horas se le ocurrió una forma interesante para probarla. Necesitaría una piedras o palos y un espacio amplio para entrenar.<br />
<br />
Daisen se preparó uno de sus habituales desayunos, consistía en 4 hogazas de pan con queso y mantequilla, una barrica de zumo y otra de agua. Una vez terminó de prepararse con su Kimono, sus guantes y botas especiales salió del edificio con la intención de ir a alguna cantera, o similar que estuviera apartada de la civilización, y así poder entrenar agusto y sin distracción alguna.<br />
El día era cálido para la estación del año. Era pronto en la mañana aunque no era muy pronto en la mañana. Una leve brisa se levantaba desde el norte y amplificaba la sensación térmica, pero nada que no fuera aguantable.<br />
<br />
Daisen se aproximaba a las inmediaciones del pueblo mientras recordaba las lecciones aprendidas sobre el Rokushiki.<br />
<br />
El Rokushiki es un estilo de combate Canónico en la marina. Hay muchos grandes maestros del arte del combate que se valen del Rokushiki para plantar cara a villanos y demás forajidos de la justicia. Daisen apenas era un iniciado pero había puesto mucho empeño en aprender las técnicas que requerían de una fuerte fuerza de voluntad para ejecutarlas, así como de un cuerpo tonificado y una mente preclara a la hora de ejecutar las técnicas de combate en el momento preciso. <br />
<br />
El entrenamiento que se había planteado Daisen era bastante sencillo de comprender. La técnica que quería entrenar se basa en realizar un movimiento de esquivar en una situación en concreto. Daisen se había planeado como hacer esto por si mismo sin decirle a nadie que entrenara con el, así que necesitaría un elemento o algo similar que simulara un ataque. Es decir un factor aleatorio que se aproximará a su cuerpo y fuera a golpearlo, aunque no fuera muy lesivo, pero que le permitiera recrear ese "momentum" y poner en práctica su técnica de esquivar.<br />
Para hacer esto, Daisen se valdría de un puñado de piedras y palos, no muy grandes para lanzarlos sobre su cabeza. Estos objetos dibujan un patrón que golpearía a Daisen, haciendo que necesariamente utilice su técnica si quiere que ninguno de estos objetos le de un golpe.<br />
<br />
Así que Daisen se colocó en una zona de piedras y palos de madera bastante seca que estaban junto a una formación rocosa muy cercana al exterior del pueblo. Después de un rato de buscar piedras, Daisen se hizo con una pequeña montonera de palitos y piedras no muy grandes.<br />
<br />
"<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con esto debería servir, lo haré unas cuantas veces y mejórare con cada una de ellas</span></span>". Decía Daisen en voz alta .<br />
<br />
Después de agruparlos Daisen concentró su energía y con un chasquido de sus dedos y apuntando a la montonera, creó un libro. Lo elevó con todas las piedras y apunto hacia arriba con su brazo extendido. Daisen se concentró durante un momento y después de eso, y habiendo hecho un resumen rápido en su cabeza de lo que pensaba hacer, deshizo su libro en una bolita de humo.<br />
<br />
Instantáneamente la gravedad comenzó a hacer su trabajo. Daisen se fijó en el patrón de las rocas y los palos y busco una vulnerabilidad en su dibujo. Un hueco en el que entrara todo su cuerpo sin necesidad de moverse.<br />
<br />
Tenso sus músculos para luego relajarlos y su cuerpo se movió rápidamente. Aunque logro hacer la tensión suficiente no pudo hacer que ninguna de las piedrecitas pasará sin tocarle.<br />
<br />
Daisen realizó este ejercicio una y otra vez hasta que quedó exhausto sin apenas fuerzas para moverse caminando de vuelta a la cama para seguir entrenando al día siguiente.<br />
<br />
<br />
<br />
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						<span>cosas</span>
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					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kami-E («Hoja de papel»)</h2></strong></span>
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                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Rokushiki</strong></div>
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
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                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>CP3 | Nivel 8 | Agilidad 80</span>
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                                <strong>Daño: </strong>
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                                <strong id='dañoTecnica'>-</strong>
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                            <strong id='costeTecnica'>60 de energía</strong>
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                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Obtienes 25 de agilidad en un movimiento corporal para esquivar, sin desplazarte.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
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                                <strong>Enfriamiento: </strong>
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                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno.
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                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Esta técnica hace que el cuerpo del usuario se afloje con el fin de evitar cualquier ataque, y esquivarlos moviéndose suave y rápidamente como una hoja de papel.</i>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>roku001</span></span>
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                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Buku Buku no mi</h2></strong></span>
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                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Paramecia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>2</strong></div>
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                <p><i id='descripcionAkuma'>La Buku Buku No Mi es una fruta del diablo que permite a su usuario crear y controlar libros.</i></p>
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                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

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                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La Buku Buku No Mi otorga al usuario la capacidad de crear libros que aparecen de una nube colorida. Es una fruta versátil que basa gran parte de su potencial en sus técnicas, pudiendo con ellas, si se quisiera, afectar a seres vivos. Se obtendrá control sobre la fruta al llegar a los 40 Puntos de Control de Akuma, desde este momento el usuario podrá crear libros de 20x30 y 5cm de grosor por un coste de <strong><font color=orange>10 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 2 libros a la vez, si quisieras crear un tercer libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de ambas manos y extender los brazos hacia la zona en la que quieres crear los libros, y para poder manejarlos en todo momento. Pueden moverse hasta 6 metros de ti. Estos libros durarán 2 turnos.

Al llegar a 140 Puntos de Control de Akuma podrás crear libros de 10x15 y 2cm de grosor de mínimo, hasta 60x90 y 10cm de grosor de máximo, por un coste de <strong><font color=orange>7 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 4 libros a la vez, si quisieras crear un quinto libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de ambas manos y extender un brazo hacia la zona en la que quieres crear los libros, y para poder manejarlos en todo momento. Pueden moverse hasta 10 metros de ti. Estos libros durarán 4 turnos.

Al llegar a 200 Puntos de Control de Akuma podrá convertir todos los objetos que toque en libros de 10x15 y 2cm de grosor de mínimo, hasta 120x180 y 50cm de grosor de máximo, por un coste de <strong><font color=orange>4 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 8 libros a la vez, si quisieras crear un noveno libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de una sola mano para crear los libros, y los manejarás telequinéticamente en todo momento. Pueden moverse hasta 15 metros de ti. Estos libros durarán 6 turnos.</i></span></p>
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                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>• 40 CA:</strong> Libros de 20x30cm y 5cm de grosor. Requiere chasquear los dedos de ambas manos y extender ambos brazos para crearlos y poder controlarlos respectivamente. Pueden moverse hasta 6 metros de ti. Estos libros durarán 2 turnos.<br/>
<strong>• 140 CA:</strong> Puede variar el tamaño de los libros a 10x15cm y 2cm de grosor, o a 60x90cm y 10cm de grosor. Requiere chasquear los dedos de ambas manos y extender un brazo para crearlos y poder controlarlos respectivamente. Pueden moverse hasta 10 metros de ti. Estos libros durarán 4 turnos.<br/>
<strong>• 200 CA:</strong> Puede variar el tamaño de los libros a 10x15cm y 2cm de grosor, o a 120x180cm y 50cm de grosor. Requiere chasquear los dedos para crearlos y puede controlarlos telequinéticamente. Pueden moverse hasta 15 metros de ti. Estos libros durarán 6 turnos.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Todos los libros se mueven al 55% de tu Control de Akuma. Pueden impactar y realizar un daño de <font color=green><strong>5 PV</strong></font> cada libro. Se desintegran tras recibir <font color=green><strong>5 PV</strong></font></span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi. Sufren el daño <font color=crimson><strong>ígneo</strong></font> x2.</span></p>

                <hr/>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Buku</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[+18] [T3 Autonarrada] La Marine Detective y el Asesino del Saco]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=721</link>
			<pubDate>Thu, 04 Jan 2024 17:33:15 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=116">Ikirami</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=721</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color">Día 13, otoño del año 11.</span></span></div>
<br />
<br />
Ikirami despertó una vez más en la posada del pueblo Kakutatsu, poco después del amanecer.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Buenos días, mundo</span> -susurró mirando por la ventana al sol saliente.<br />
<br />
Ya se había hecho al lugar, era normal, pues llevaba ya varias semanas allí. La emoción de viajar al Grand Line se iba difuminando lentamente, siendo sustituida por unas incipientes ansias de aventura. Los últimos días los había pasado casi en total soledad, centrada en sus libros. Principalmente en uno que trataba de las Akuma no mi, el cual consiguió en Ohara. Era un tema que le fascinaba. Durante sus estudios había aprendido su funcionamiento, incluso había visto en acción algunas no mucho tiempo atrás. Pero todos los libros tenían algo en común: no sabían que eran ni su origen.<br />
<br />
Se sentó de nuevo en el escritorio de madera de su habitación, abrigada con una chaqueta de punto sobre sus hombros, pues el calor del verano había dado paso al refrescante otoño. Una lástima que en aquel lugar no hubiera muchos árboles, los paisajes otoñales eran sus favoritos. Pero al menos ya no se moría de calor por el sol que hacía en aquella isla. Cogió de su bolsa, que estaba sobre la mesa, una goma para el pelo y se hizo un rápido recogido con el pelo alborotado. <br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Veamos que más tienes que enseñarme, querido libro.</span><br />
<br />
Cogió una libreta y el libro que tenía enfrente y se enfrascó en el estudio de este, tomando apuntes de lo que le parecía más relevante. Siempre había creído que las Akuma no mi eran un poder que debía ser reservado a la Marina, para tener el poder de proteger y hacer justicia. Sin embargo, muchas de ellas estaban en poder de piratas y personas que las utilizaban para hacer el mal. El simple hecho de pensar en ello hizo que, involuntariamente, arrugase una de las hojas de la libreta. Al darse cuenta de ello, rápidamente la alisó, dejando escapar un suspiro de alivio al ver que el daño era mínimo. Pasó el día enfrascada en sus libros. Cuando esto sucedía, se olvidaba de todo a su alrededor, incluso del hambre que sentía. Se echó hacia atrás en su silla, mirando a través de la ventana hacia el cielo que empezaba a oscurecerse por la puesta del sol y algunas nubes. “<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Debería intentar hacerme con una?</span>”, se preguntó. <br />
<br />
Antes de poder responderse a sí misma, a través del cristal divisó algo que robó su atención. Al otro lado de la calle, en un callejón con poca luz, un hombre de aspecto desaliñado arrastraba un saco bastante grande, por como lo llevaba debía contener algo muy pesado. Sin embargo, eso no fue lo que llamó la atención de la joven pelirroja, sino un pequeño rastro de sangre que dejaba en el suelo.<br />
<br />
Ikirami se quedó perpleja observando como hombre seguía su camino hasta llegar a un cruce entre las casas, miró ambos lados con atención y dobló una de las esquinas desapareciendo de la vista. Primero pensó que tal vez se trataba de un malentendido, que tal vez aquel rastro era alguna otra sustancia rojiza, como su salsa sriracha, o que simplemente eran los restos de un animal y el señor era un carnicero que iba a tirar la basura. O tal vez la poca luz le estaba jugando una mala pasada y simplemente era agua. Pero la forma en la que el hombre había mirado a su alrededor, como vigilando que nadie lo viese, era realmente sospechoso.<br />
<br />
Se mantuvo quieta en el lugar, sopesando lo que acababa de ver. Tal vez no era asunto suyo, pero un ardor dentro de ella se encendió y la curiosidad acabó por ganar. Rápidamente, se vistió con unos pantalones cortos vaqueros y una camisa que había comprado en aquel lugar, se puso su sombrero a conjunto y cogió su bolsa. Tenía que darse prisa, no quería perder la pista de aquel hombre, así que abrió la ventana, que estaba a unos cinco metros de altura y saltó hasta la calle. Un grupo de hombres trabajadores que estaban recogiendo sus herramientas tars una ardua jornada de trabajo reparando un edificio a su izquierda se quedaron sorprendidos al verla aparecer de aquella forma, mirando boquiabiertos la ventana de la cual acababa de saltar y a ella misma. Ikirami respondió a su asombro con una sonrisa y un guiño, que dejó a los hombres todavía más sorprendidos, y continuó avanzando hacia el callejón.<br />
<br />
No tuvo que avanzar mucho por aquel lugar hasta llegar a donde el rastro comenzaba. Salía de una puerta que daba a un edificio de varias plantas, el cual parecía un edificio residencial de varios apartamentos. La madera en la que estaba construido no era de mucha calidad y el paso del tiempo y las lluvias habían hecho mella en ella dejándola en un estado deplorable. Ikirami echó un vistazo rápido al lugar, que había sido reparado expertamente con tablones mal colocados en diversos puntos. “<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">El sospechoso tenía un aspecto bastante descuidado, me encajaría que viviese aquí</span>” pensó.<br />
<br />
Se planteó entrar en el edificio, pero si se trataba de un malentendido podría verse en problemas. Miró al suelo, de tierra seca, donde el ligero reguero de sustancia roja indicaba el camino que ese hombre había seguido. Se agachó y arrastró el dedo índice por el líquido para después olfatearlo. Una sonrisa traviesa se dibujó en el rostro de la pelirroja cuando notó el metálico olor de la sangre. No tenía dudas de que se trataba de ello, conocía muy bien el olor que esta desprendía. Se limpió el dedo en la propia pared del edificio y se levantó dispuesta a seguir el rastro. Unos pasos más adelante llegó al lugar en el que había perdido de vista al hombre. No fue difícil de seguirle la pista, pues la gotas de sangre que cubrían el suelo aquí y allá eran como una alfombra roja que le indicaba el camino a seguir a su vista experta. Por desgracia, el tiempo que se había tomado en su habitación y analizando el lugar de origen del hombre le habían dado tiempo a adelantarse a ella. <br />
<br />
Recorrió varios callejones estrechos hasta llegar a un descampado casi a las afueras del pueblo. No había nadie en aquella zona y solo se escuchaban los graznidos de los cuervos en las alturas. A medida que había ido caminando, el rastro cada vez se volvía más escaso, borrado a su vez por el propio viento que cubría la sangre con el polvo de la tierra seca que formaba el suelo de todo aquel pueblo. En el lugar, había distintos deshechos repartidos, como si de un basurero se tratase. Placas metálicas herrumbrosas, trozos de madera podridos, el descampado estaba lleno de pilas y pilas de materiales en mal estado acumulados durante los años. Fuese lo que fuese que el hombre había llevado allí, tendría que buscarlo entre aquellas pilas de basura con los últimos resquicios de luz del día. Antes de ponerse manos a la obra, dedicó unos instantes a buscar al hombre, pero debía haber abandonado el lugar, pues estaba completamente sola.<br />
<br />
Paseó por el lugar, buscando algo que delatase dónde había dejado su “regalo”. Y así fue, tras unos minutos de búsqueda, vio un sospechoso charco que salía por debajo de una pila de placas de metal. Se acercó a ellas y con cuidado levantó la que estaba colocada en un extremo, justo encima de la mancha. <br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Bingo.</span> -susurró al encontrar el saco escondido tras los escombros.<br />
<br />
Se agachó frente al saco de arpillera, que tenía la parte inferior teñida de rojo y estaba atado con una soga. La deshizo para abrirlo y se quedó quieta en completo silencio al ver lo que había en su interior.<br />
<br />
Los ojos vidriosos de una mujer la observaban desde el interior del saco. El cielo nublado retumbó en lo alto, como si algo superior fuese testigo de lo que había salido a la luz. Ikirami pasó los dedos entre el pelo rubio de la mujer, su rostro lleno de compasión y lástima. Sacó el cuerpo sin vida de aquella desconocida y lo depositó en el suelo con sumo cuidado y delicadeza. Una vez colocada, la mirada de la mujer volvía a clavarse en ella. Unos ojos que suplicaban su ayuda.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Descansa tranquila, yo me encargo del resto.</span> -sentenció con el corazón decidido a hacer justicia.<br />
<br />
Con un suave movimiento, cerró los párpados de la mujer. No era una situación agradable, pero al ver el cuerpo ensangrentado de la mujer, el ardor de su interior se acrecentó. Paseó la vista por su cadáver, advirtiendo múltiples hematomas en brazos, cuello y abdomen. La fallecida llevaba únicamente su ropa interior, una bastante reveladora además. Tenía los lóbulos de las orejas ligeramente dañados, como si hubiesen arrancado sus pendientes a la fuerza. Acarició el abdomen de esta, que estaba recubierto de sangre, palpando múltiples heridas abiertas que debían ser la causa de su muerte. El cuerpo estaba frío y la piel tenía un tono mortecino, probablemente llevaba muerta desde la noche anterior. Se levantó, restregando su mano ensangrentada, sintiendo un ligero placer por ello. Sin embargo, su mente estaba centrada en algo más importante. Encontrar al culpable.<br />
<br />
Una vez revisado el cadáver, volvió su atención al saco donde lo había encontrado. Revisó el interior, en busca de alguna pista que la ayudase a esclarecer los hechos. Dentro encontró la ropa de la mujer. Apenas veía ya con la noche cerniéndose sobre el pueblo, pero pudo ver con claridad que esas ropas no eran las típicas de una mujer de Kakutatsu. Una falda demasiado corta para la mayoría de mujeres, una camiseta atada con un nudo y un escote recortado a mano para hacerlo más provocativo y un pequeño bolso. Las prendas estaban completamente ensangrentadas. Cogió el bolso para ver que contenía y encontró en él una cajetilla de tabaco, un mechero, preservativos y una cartera. Revisó el interior de la cartera, la cual estaba desprovista de dinero, pero contenía una tarjeta. Por la luz, fue incapaz de ver lo que ponía, pero se la guardó para verla después.<br />
<br />
Eso era todo lo que podría descubrir allí, pero no hacía falta ser muy inteligente para darse cuenta de que aquella mujer se vendía por dinero. Con una furía que la corroía por dentro, agarró el saco y su contenido con una mano. Después, se agachó junto a la mujer y se la puso en la espalda para llevarla. “<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No puedo dejarla aquí. Ya ha sufrido demasiado, es lo mínimo que puedo hacer por ella ahora.</span>” pensó Ikirami mientras llevaba el cuerpo.<br />
<br />
Con la mirada perdida, caminó lentamente por las calles ahora casi desiertas del pueblo. Realmente el cuerpo casi no pesaba para ella, pero lo que había descubierto había abierto un cajón de su vida que mantenía siempre con llave. En aquel momento, su cuerpo caminaba casi por instinto, porque su mente estaba en otro lugar, muy lejos de allí, en los suburbios del Reino de Lvneel. Mientras caminaba, el cielo volvió a rugir y comenzó a llover, limpiando el cuerpo de ambas de la sangre ya seca.<br />
<br />
Kakutatsu por la noche apenas estaba iluminada y la poca gente con la que se cruzó parecía asumir que la mujer que llevaba estaba borracha. Un grupo de hombres se ofreció a ayudarla con su “amiga”, pero Ikirami se mantuvo en silencio ignorándolos por completo mientras seguía avanzando bajo la lluvia en dirección a la oficina del Sheriff. <br />
<br />
Llegó a ella pasada la medianoche. El lugar estaba en silencio, pero podía ver una luz en el interior. Golpeando con el pie llamó a la puerta. Escuchó unos sonidos dentro y un hombre abrió la puerta recolocándose el sombrero en su cabeza.<br />
<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Quién es? Si es por algún problema con el robo de caballos, podéis volver por la mañana y lo…</span> -se interrumpió al ver a Ikirami empapada y llevando a la mujer-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"> ¡Por todos los cactus! ¿Estáis bien? Pasad, pasad. Soy Jacob, sustituto del Sheriff.</span><br />
<br />
Jacob abrió del todo la puerta e Ikirami entró en el lugar. El hombre era un hombre adulto, de unos cuarenta años y tenía el pelo oscuro y la tez morena por el sol. Había varias mesas dispersas llenas de documentos. Además, el lugar parecía haber recibido algunos cambios recientemente, o tal vez algunas reparaciones. Le hizo una señal a unas sillas. Pero ella no se sentó, en su lugar se agachó y con cuidado depositó a la mujer en el suelo bocarriba. Jacob se quedó boquiabierto y su mirada se tornó seria, frunciendo el ceño al darse cuenta de que la mujer estaba muerta. <br />
<br />
Ikirami explicó lo sucedido, sin revelar el lugar exacto del que había descubierto que procedía el hombre. Jacob escuchó mientras colocaba una sábana sobre el cadáver de la mujer. La pelirroja sacó de su bolsillo la tarjeta que había encontrado y la revisó a la luz. Era una identificación, la fallecida se llamaba Martha. Se la dio para que pudiese contactar con su familia y amigos para notificar de su muerte. <br />
<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Avisaré a los demás mañana para que investiguen este suceso.</span> -comentó haciendo una pausa de unos segundos- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Lo cierto… es que no es la primera vez que sucede. Me ha tocado ponerme al día con los sucesos recientemente y ha habido dos casos como este en los últimos cinco años. Gracias por su esfuerzo, Marine. Nosotros nos encargamos ahora.</span><br />
<br />
Ikirami fue hacia la entrada, pero se quedó mirando la sábana que cubría a Martha antes de salir. No pensaba dejarlo a medias. Cerró la puerta tras ella y se dirigió al callejón donde todo había dado comienzo.<br />
<br />
Estaba muy oscuro y las ventanas de los pisos superiores no estaban iluminadas. Se quedó allí bajo la lluvia, pensando en qué es lo que debería hacer como Marine. No tenía ninguna potestad allí, no era su trabajo encontrar a un asesino. Pero había visto con anterioridad como los que deberían hacer justicia ignoraban casos como ese por tratarse de meras prostitutas y gente de la calle. Lo sabía muy bien. Pero decidió que no podía dejarlo así. En realidad, esa decisión la había tomado mucho antes. Antes de descubrir quién era Martha, antes de ocultarle el edificio al ayudante de Sheriff. Lo había decidido en el momento en el que sus miradas se habían cruzado, cuando el cielo tronó enfurecido.<br />
<br />
La lluvia, que caía con fuerza en aquel momento, había soltado su pelo rojo del recogido que se había hecho, cayendo ahora por sus hombros y empapado. Se apartó algunos mechones de la cara y agarró el pomo de la puerta para intentar abrirla. Estaba cerrada. Soltó el pomo y empujó con fuerza. Casi trastabilló al soltarse la puerta de sus goznes y caer hacia delante con un fuerte golpe. Esperaba que la lluvia amortiguase el sonido que había hecho. Lo que estaba claro ahora que había entrado es que el edificio se caía a pedazos. Si hubiese empujado con suavidad, la puerta se hubiese abierto sin tener que arrancarla de su sitio. Miró a su alrededor con atención, un pasillo estrecho se abría ante ella, acabando en unas sinuosas escaleras. Estaba casi en completa oscuridad, pero era capaz de percibir las formas del lugar. Tanteó en un lateral en busca de un interruptor y lo encontró cerca de las escaleras. Al apretarlo, una bombilla se encendió parpadeando y amenazando con fundirse en cualquier momento. <br />
<br />
El pasillo tenía dos puertas, una a cada lado frente a las escaleras. Debían ser varios apartamentos en aquel edificio, pues ambos tenían felpudos en la entrada, sucios y estropeados, pero felpudos al fin y al cabo. Aprovechó la luz para seguir la única pista que tenía: la sangre. Sin embargo, al agacharse para revisar el suelo notó el fuerte olor de productos de limpieza. Tendría que esmerarse un poco más en su búsqueda. Lo primero que hizo, fue revisar los felpudos. Tal vez podría limpiar la sangre del suelo, pero de los tejidos era más complicado. Ambos estaban secos y la suciedad que se acumulaba en sus bordes indicaba que no se movían hacía tiempo. Es más, ahora que se fijaba, no escuchaba ningún ruido en el edificio, aparte de la lluvia y algunos crujidos de la madera. ¿Tal vez no vivía nadie más allí? O tal vez estaban durmiendo. Entre unas cosas y otras, debían ser las dos o tres de la madrugada. Fuera como fuese, no parecía que nadie hubiese movido aquellos felpudos para limpiar, así que se aproximó a las escaleras y las subió con cautela. <br />
<br />
Las escaleras crujieron con cada paso que daba, pero con cuidado y ascendiendo lentamente pudo mantener el sonido bastante leve. Al llegar arriba, tuvo que encender otra bombilla, la cual apenas aguantó encendida un par de segundos. Pero fue lo suficiente para poder ver que en aquella planta había dos puertas más. Caminó por el pasillo hasta llegar a una de las puertas y se agachó, basándose únicamente en el olfato y el tacto para saber si habían movido los felpudos. En ese todo parecía normal también. Puede que no estuviese siendo una gran idea. A lo mejor el hombre era más listo de lo que parecía y tenía esto calculado. Continuó hasta la siguiente, que se encontraba al fondo a la derecha, justo frente a las escaleras que subían al siguiente piso. Se agachó de nuevo y volvió a sentir el olor de la lejía, junto con algo de humedad. Alguien había intentado lavar aquel felpudo, pero el líquido no se evapora tan rápido de un objeto como ese.<br />
<br />
La joven marine se irguió frente a la puerta que sospechaba daba al apartamento del asesino.<br />
“<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Y ahora qué?</span>” se preguntó en aquel oscuro pasillo. Tal vez se equivocase y si irrumpía en la casa de alguien inocente podría ser problemático. Pero en aquella penumbra, sintió la mirada de Martha fija en su nuca y de las otras mujeres que podría haber matado o que mataría en el futuro. Tragó saliva y llamó a la puerta.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">¿MMmhhh?</span> -dijo una voz ronca desde dentro. Se escucharon algunos ruidos y pasos acercándose a la puerta junto con un resquicio de luz que salía ahora por debajo de la puerta- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">¿Quién coño es a estas horas?</span><br />
<br />
Ahora más segura, Ikirami se relajó y recolocó el pelo hacia atrás con las manos.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Hola, soy Tiara. Te traigo un regalo muy… especial.</span> -dijo con una voz suave y seductora.<br />
<br />
El sonido de unas llaves girando se oyó justo antes de que la puerta se abriera, cegando ligeramente a Ikirami. Cuando adaptó la vista de nuevo, vio al hombre mirándola descaradamente en el escote, que estaba mojado y transparentaba por la lluvia.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Yo… </span>-dijo el hombre sin apartar la mirada de su pecho- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">No he pedido nada esta noche…</span><br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿A no? Qué extraño, si me han pagado ya y todo. ¿Estás seguro de que no es aquí?</span>-respondió ella guiñándole un ojo con picardía.<br />
<br />
Al escuchar las palabras el hombre la miró y mostró una amplia sonrisa llena de dientes amarillos.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Oh, perdona, sí. Claro, claro. Es que me había dormido y se me había olvidado. Pasa, adelante muchacha.</span><br />
<br />
El hombre extendió la mano hacia su apartamento y se hizo a un lado. Ikirami pasó frente a él, viendo de reojo como la miraba lascivamente. Después echó un vistazo al lugar. Era una sola habitación, con una cama roñosa deshecha, una especie de cocina improvisada en un rincón llena de platos sucios y una mesa a un lado con varias sillas. A la derecha había una puerta que daba a un pequeño baño. Pudo apreciar como en él había un cubo lleno de productos de limpieza, entre ellos lejía, y un paño manchado de un color marrón rojizo.<br />
<br />
La puerta se cerró tras ella y el hombre se acercó agarrándola de las caderas.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Veo que vas muy mojada ya. ¿Nos ponemos al tema, guapa?</span><br />
<br />
Sintió el aliento asqueroso del hombre en su nuca y las manos largas que intentaban subir hacia otras zonas de su cuerpo. Rápidamente, ella se giró y cruzó los dedos con los de él para evitar que la tocara en otros sitios, quedando los dos frente a frente mirándose.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Como te he dicho, te traigo un regalo. Vas a pasarlo muy bien.</span> -dijo ella mordiéndose el labio- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Sabes de quién es el regalo?</span><br />
<br />
El hombre estaba completamente asombrado por su belleza, casi babeaba imaginando lo que él creía que le esperaba.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Ni idea. Pero menudo regalo… No había visto a una mujer así en toda mi vida. Me tienes loco, nena. </span><br />
<br />
El asqueroso hombre estaba totalmente ido. Estaba claro que jamás había tenido a una mujer como ella cerca, cualquiera se alejaría de él solo con verle la cara. Era realmente feo, de esas caras que duele mirar. Pero ella se forzó a sonreír, imaginando lo que sí que le iba a pasar a él.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pues de tu amiga Martha. ¿Te suena? </span><br />
<br />
El hombre estaba a punto de poner la cara entre sus pechos cuando escuchó el nombre. Su repulsivo rostro levantó la vista hacia sus ojos rojos, palideciendo durante un momento. Intentó soltar sus manos, pero ella lo retuvo con fuerza. El hechizo se había roto.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">¿Quién coño eres, zorra?</span> -preguntó, su antes suave tono ahora uno que demostraba ira y un punto de miedo- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">Suéltame ahora mismo o será lo último que hagas.</span><br />
<br />
Ikirami sonrió, negándose a liberar las manos del hombre, el cual dirigió la mirada a un lado, en la mesa donde se apreciaba un cuchillo bajo un paño de tela. El hombre intentó forcejear sin éxito y fue a dar un rodillazo a Ikirami en el estómago. Para ella se movía con tal lentitud que apenas le supuso un esfuerzo el patearle la otra pierna para desequilibrarlo y estamparlo de espaldas contra el suelo aprovechando que lo tenía cogido por las manos. Los años de entrenamiento daban sus frutos. Lo que en otra época le era imposible ahora le parecía un juego de niños. Sometió al hombre en un instante y se quedó sentada sobre él en el suelo, soltando sus manos. El hombre emitió un gemido de dolor con el golpe, y eso que no había utilizado apenas fuerza en el movimiento. <br />
<br />
Lo tenía reducido, pero quería escuchar de su propia boca lo que había hecho. Cogió uno de los brazos del hombre antes de que le impactase con un golpe y lo retorció haciendo que profiriese un alarido de dolor.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Por qué la mataste?</span> -preguntó, su tono de voz amenazante- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Más te vale decir la verdad si no quieres morir hoy aquí.</span><br />
<br />
El hombre apretaba los ojos intentando soportar el dolor. Su brazo crujía amenazando por romperse.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">¡No lo sé!</span> -gimió casi entre lágrimas, viéndose absolutamente lamentable- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">¡Suéltame, perra!</span><br />
<br />
El hombre chillaba cuando se escuchó un crujido más fuerte y su brazo terminó en una posición muy poco natural. Ikirami acercó su cabeza hacia él, con el pelo cayendo sobre su cara deformada en una mueca de dolor.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Dime el porqué y no te romperé nada más. Para que lo sepas, el cuerpo humano tiene 206 huesos y puedo romperte todos y cada uno de ellos. Cosa que te mereces con creces. </span><br />
<br />
El corazón de Ikirami latía con fuerza, quería destrozar a ese hombre, sentir su sangre fluyendo por sus puños en combate. Sin embargo, aquello no podría ser jamás un combate. Estaba tan por encima de él que con un solo golpe lo podría matar. No tenía ningún mérito destrozar a una sabandija como aquella. Y además, no era un pirata. Tan solo escoria que se divertía con las mujeres matándolas para sentirse superior. Al menos, eso era lo que Ikirami creía. <br />
<br />
La sabandija se revolvía en el suelo sucio entre lágrimas y sollozos.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Lo siento, no puedo controlarme…</span> -gimoteó el hombre- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">Cuando me miran con desprecio, cuando noto como me juzgan… ¡Es culpa suya! ¡Esas furcias deberían tratar mejor a sus clientes! </span><br />
<br />
Continuó gritando y gimoteando mientras Ikirami se levantaba. La emoción que sentía hacía unos momentos se había convertido en asco y repulsión. Obviamente, no sentía ningún tipo de compasión hacia aquel infrahumano que se retorcía en el suelo, pero no podía acabar con su vida, era una Marine. Pero había que hacer justicia. Aprovechando que el hombre se incorporaba en el suelo, extendió el brazo y golpeó con el canto de su mano con precisión en la nuca del asesino. Puesto que había entrenado durante años en las artes marciales, no era ajena a aquella técnica y controló su fuerza para dejarlo inconsciente pero vivo. <br />
<br />
Dio una vuelta por la pequeña casucha, revisando con atención los detalles en búsqueda del arma del crimen. Mientras revisaba el baño, notó como uno de los tablones crujía y se doblaba en exceso. Se agachó para verificarlo y desencajó la madera sin esfuerzo. Era un compartimento. Algunos insectos reptaban por el pequeño hueco en el centro del cual había una pequeña caja metálica. La abrió y dentro encontró solo algunos billetes. Estuvo a punto de dejar aquel hallazgo de lado cuando al mover la caja escuchó algo metálico en su interior. Apartó los berries para ver como la caja contenía un fondo secreto, retiró el compartimento superior que reveló algunos pares de pendientes, collares y anillos. Claramente eran de mujer. Al verlo, recordó como a Martha le habían arrancado los pendientes y revisó cuantos había. Eran un total de diez, cinco pares. Algunos tenían incluso restos de sangre seca en los cierres. “<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Cinco pares… Eso significa cinco mujeres</span>” pensó ante la revelación. A saber cuantas mujeres más habrían muerto si aquel día no llegaba a estar ahí para verlo, si no hubiese sentido curiosidad y seguido al hombre por los callejones de aquel pueblo. Cerró la caja, con el dinero dentro de nuevo y salió del pequeño baño. Se acercó a la zona de cocina y vio un cubo grande en el que había dentro un saco con algunas patatas llenas de brotaciones. Quitó el saco del cubo y dejó caer los tubérculos al suelo. <br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Lo que das, recibes </span>-susurró Ikirami mientras se acercaba al hombre inconsciente.<br />
<br />
<br />
<br />
—-------------------------------------<br />
<br />
<br />
Jacob descansaba en su sillón, echando una cabezada esperando a ser relevado a primera hora de la mañana, cuando informaría del suceso con la prostituta. Un golpeteo lo sacó de su sueño. Alguien llamaba a la puerta. Se levantó rápidamente y fue hacia ella, pero cuando la abrió no había nadie. Miró a ambos lados para cerciorarse, pero estaba solo. Se fijó en que la lluvia había cesado, impregnándolo todo con el olor a petricor que se da tras ella. Al ir a cerrar la puerta se dio cuenta de que había algo en el suelo. Un saco grande con un papel encima. Le pareció extraño y con cuidado cogió la hoja. Tenía algo escrito.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Dentro encontrará al autor de los asesinatos. Sigue con vida. También encontrará una caja con lo que parecen ser las pertenencias de sus víctimas. Su casa está en un edificio en apariencia abandonado justo tras la posada. Espero que podáis encontrar al resto de sus víctimas, pues fueron por lo menos cinco.</span></span></span> <br />
<br />
<span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y por favor, no permitáis que ese hombre vuelva a ver la luz del día</span></span></span><br />
<br />
Jacob se quedó de piedra. Miró a su alrededor buscando una figura pelirroja en la noche, pero no vio nada más. Abrió el saco para comprobar que era verdad y se quedó en el umbral de la puerta pensativo.<br />
<br />
—------------------------------<br />
<br />
<br />
Con la luz del amanecer entrando por su ventana, Ikirami se acercó a ella para correr las cortinas. No había pegado ojo en toda la noche. Nada más llegar se había dado una ducha y se había quedado sentada en el escritorio. Sabía que había hecho lo correcto al dejar con vida a aquel hombre, pero sentía que no era suficiente. Se levantó, fue hasta la cama y se tumbó en ella enterrando la cara en la almohada. <br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Por qué es todo siempre así? Piratas, bandidos, asesinos… El mundo está plagado de gente que solo hace sufrir a los demás. Da igual dónde vaya, es siempre lo mismo… </span>-sollozó empezando a llorar por la frustración.<br />
<br />
Ikirami creía de verdad en un mundo sin delitos, sin sufrimiento. Todos aquellos horribles sucesos que había vivido hacía tantos años le habían dejado una marca que no lograba borrar. Habiendo llegado al Grand Line, y con los nuevos compañeros que había hecho, esperaba que las cosas fueran mejor, pero aquel suceso la había devuelto a su adolescencia, una en la que sufrió atrocidades que romperían a cualquiera. Era fuerte de espíritu, pero las cicatrices de aquello le ardían en aquel momento. Cuando lo perdió todo, se encontró sola en los suburbios de una ciudad que no conocía. La única que la ayudó cuando estaba desnutrida y sin nada más que su ropa, fue Ivy. Aquella mujer se hizo cargo de ella durante un tiempo, compartiendo con ella lo poco que tenía. Ivy era una prostituta. Una mujer mayor a la que la vida había arrastrado hasta esa posición, no por placer, sino por necesidad. Las mujeres que se dedicaban a ello rara vez lo hacían por voluntad propia, y el mundo las trataba con desprecio aun así. No hacían daño a nadie, vivían como podían sobreviviendo gracias a los pecados de los demás, no los suyos. <br />
<br />
Pasado un rato entre sollozos y lágrimas, finalmente cayó en los brazos de morfeo. No soñó aquel día, a lo que tuvo no se le podía llamar soñar.<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Resumen</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Ikirami se levanta en la posada, estudia, ve a un hombre sospechoso arrastrando un saco y lo sigue. Pierde la pista al hombre pero encuentra el cadaver de una prostituta en el saco escondido. Va a ver al sustituto del sheriff y entrega el cuerpo. Se asegura de que capturen al asesino yendo a por él, sometiendolo y entregándolo. <br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Karmas  y cosas a tener en cuenta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
• Sentidos aumentados: Vista: En temas sociales puedes percatarte de ciertas cosas con más facilidad. (Para muchas de las cosas que percibe)<br />
• Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.<br />
• Toque divino: Recibes un trato aún más favorable por parte de los NPCs. Si dispones de la fruta Mero Mero no mi, te da acceso a la capacidad de petrificar a quienes se sientan atraídos por ti.<br />
• Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.<br />
• Mentiroso: Pocas veces dices la verdad, y la mentira se te da especialmente bien. Una vez por tema puedes hacer que un personaje o NPC crea tu mentira, mientras que sea coherente.<br />
• Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados<br />
• Voz amable: Tienes un tono de voz que tiende a relajar las tensiones en los conflictos para que los NPCs no se muestren hostiles ante ti.<br />
• Adaptación ambiental: Mediante algún tipo de disfraz muy sencillo no desentonas en una isla o entorno nuevo.<br />
<br />
Creo que se ve que con estos Karmas lo que sucede con el npc y el sigilo tiene coherencia.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Añado este Karma, puesto que es importante ya que no me contengo con las peleas. Pero no considero que haya habido una pelea realmente, era un humano cualquiera que no dio guerra, aún así le di lo suyo. También he narrado como rompia huesos y dejaba inconsciente al enemigo controlando la fuerza. Dejo esto a discreción de moderación si debo corregirlo.</span><br />
<br />
<br />
•<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Beligerante:</span> Independientemente del carácter que tengas, cuando llega el momento de pelear te enciendes y no das tregua a nadie con tus ataques. Incluso en entrenamientos, golpeas con toda tu fuerza y te resulta más complicado dejar el combate.<br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para las recompensas:</span><br />
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			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color">Día 13, otoño del año 11.</span></span></div>
<br />
<br />
Ikirami despertó una vez más en la posada del pueblo Kakutatsu, poco después del amanecer.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Buenos días, mundo</span> -susurró mirando por la ventana al sol saliente.<br />
<br />
Ya se había hecho al lugar, era normal, pues llevaba ya varias semanas allí. La emoción de viajar al Grand Line se iba difuminando lentamente, siendo sustituida por unas incipientes ansias de aventura. Los últimos días los había pasado casi en total soledad, centrada en sus libros. Principalmente en uno que trataba de las Akuma no mi, el cual consiguió en Ohara. Era un tema que le fascinaba. Durante sus estudios había aprendido su funcionamiento, incluso había visto en acción algunas no mucho tiempo atrás. Pero todos los libros tenían algo en común: no sabían que eran ni su origen.<br />
<br />
Se sentó de nuevo en el escritorio de madera de su habitación, abrigada con una chaqueta de punto sobre sus hombros, pues el calor del verano había dado paso al refrescante otoño. Una lástima que en aquel lugar no hubiera muchos árboles, los paisajes otoñales eran sus favoritos. Pero al menos ya no se moría de calor por el sol que hacía en aquella isla. Cogió de su bolsa, que estaba sobre la mesa, una goma para el pelo y se hizo un rápido recogido con el pelo alborotado. <br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Veamos que más tienes que enseñarme, querido libro.</span><br />
<br />
Cogió una libreta y el libro que tenía enfrente y se enfrascó en el estudio de este, tomando apuntes de lo que le parecía más relevante. Siempre había creído que las Akuma no mi eran un poder que debía ser reservado a la Marina, para tener el poder de proteger y hacer justicia. Sin embargo, muchas de ellas estaban en poder de piratas y personas que las utilizaban para hacer el mal. El simple hecho de pensar en ello hizo que, involuntariamente, arrugase una de las hojas de la libreta. Al darse cuenta de ello, rápidamente la alisó, dejando escapar un suspiro de alivio al ver que el daño era mínimo. Pasó el día enfrascada en sus libros. Cuando esto sucedía, se olvidaba de todo a su alrededor, incluso del hambre que sentía. Se echó hacia atrás en su silla, mirando a través de la ventana hacia el cielo que empezaba a oscurecerse por la puesta del sol y algunas nubes. “<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Debería intentar hacerme con una?</span>”, se preguntó. <br />
<br />
Antes de poder responderse a sí misma, a través del cristal divisó algo que robó su atención. Al otro lado de la calle, en un callejón con poca luz, un hombre de aspecto desaliñado arrastraba un saco bastante grande, por como lo llevaba debía contener algo muy pesado. Sin embargo, eso no fue lo que llamó la atención de la joven pelirroja, sino un pequeño rastro de sangre que dejaba en el suelo.<br />
<br />
Ikirami se quedó perpleja observando como hombre seguía su camino hasta llegar a un cruce entre las casas, miró ambos lados con atención y dobló una de las esquinas desapareciendo de la vista. Primero pensó que tal vez se trataba de un malentendido, que tal vez aquel rastro era alguna otra sustancia rojiza, como su salsa sriracha, o que simplemente eran los restos de un animal y el señor era un carnicero que iba a tirar la basura. O tal vez la poca luz le estaba jugando una mala pasada y simplemente era agua. Pero la forma en la que el hombre había mirado a su alrededor, como vigilando que nadie lo viese, era realmente sospechoso.<br />
<br />
Se mantuvo quieta en el lugar, sopesando lo que acababa de ver. Tal vez no era asunto suyo, pero un ardor dentro de ella se encendió y la curiosidad acabó por ganar. Rápidamente, se vistió con unos pantalones cortos vaqueros y una camisa que había comprado en aquel lugar, se puso su sombrero a conjunto y cogió su bolsa. Tenía que darse prisa, no quería perder la pista de aquel hombre, así que abrió la ventana, que estaba a unos cinco metros de altura y saltó hasta la calle. Un grupo de hombres trabajadores que estaban recogiendo sus herramientas tars una ardua jornada de trabajo reparando un edificio a su izquierda se quedaron sorprendidos al verla aparecer de aquella forma, mirando boquiabiertos la ventana de la cual acababa de saltar y a ella misma. Ikirami respondió a su asombro con una sonrisa y un guiño, que dejó a los hombres todavía más sorprendidos, y continuó avanzando hacia el callejón.<br />
<br />
No tuvo que avanzar mucho por aquel lugar hasta llegar a donde el rastro comenzaba. Salía de una puerta que daba a un edificio de varias plantas, el cual parecía un edificio residencial de varios apartamentos. La madera en la que estaba construido no era de mucha calidad y el paso del tiempo y las lluvias habían hecho mella en ella dejándola en un estado deplorable. Ikirami echó un vistazo rápido al lugar, que había sido reparado expertamente con tablones mal colocados en diversos puntos. “<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">El sospechoso tenía un aspecto bastante descuidado, me encajaría que viviese aquí</span>” pensó.<br />
<br />
Se planteó entrar en el edificio, pero si se trataba de un malentendido podría verse en problemas. Miró al suelo, de tierra seca, donde el ligero reguero de sustancia roja indicaba el camino que ese hombre había seguido. Se agachó y arrastró el dedo índice por el líquido para después olfatearlo. Una sonrisa traviesa se dibujó en el rostro de la pelirroja cuando notó el metálico olor de la sangre. No tenía dudas de que se trataba de ello, conocía muy bien el olor que esta desprendía. Se limpió el dedo en la propia pared del edificio y se levantó dispuesta a seguir el rastro. Unos pasos más adelante llegó al lugar en el que había perdido de vista al hombre. No fue difícil de seguirle la pista, pues la gotas de sangre que cubrían el suelo aquí y allá eran como una alfombra roja que le indicaba el camino a seguir a su vista experta. Por desgracia, el tiempo que se había tomado en su habitación y analizando el lugar de origen del hombre le habían dado tiempo a adelantarse a ella. <br />
<br />
Recorrió varios callejones estrechos hasta llegar a un descampado casi a las afueras del pueblo. No había nadie en aquella zona y solo se escuchaban los graznidos de los cuervos en las alturas. A medida que había ido caminando, el rastro cada vez se volvía más escaso, borrado a su vez por el propio viento que cubría la sangre con el polvo de la tierra seca que formaba el suelo de todo aquel pueblo. En el lugar, había distintos deshechos repartidos, como si de un basurero se tratase. Placas metálicas herrumbrosas, trozos de madera podridos, el descampado estaba lleno de pilas y pilas de materiales en mal estado acumulados durante los años. Fuese lo que fuese que el hombre había llevado allí, tendría que buscarlo entre aquellas pilas de basura con los últimos resquicios de luz del día. Antes de ponerse manos a la obra, dedicó unos instantes a buscar al hombre, pero debía haber abandonado el lugar, pues estaba completamente sola.<br />
<br />
Paseó por el lugar, buscando algo que delatase dónde había dejado su “regalo”. Y así fue, tras unos minutos de búsqueda, vio un sospechoso charco que salía por debajo de una pila de placas de metal. Se acercó a ellas y con cuidado levantó la que estaba colocada en un extremo, justo encima de la mancha. <br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Bingo.</span> -susurró al encontrar el saco escondido tras los escombros.<br />
<br />
Se agachó frente al saco de arpillera, que tenía la parte inferior teñida de rojo y estaba atado con una soga. La deshizo para abrirlo y se quedó quieta en completo silencio al ver lo que había en su interior.<br />
<br />
Los ojos vidriosos de una mujer la observaban desde el interior del saco. El cielo nublado retumbó en lo alto, como si algo superior fuese testigo de lo que había salido a la luz. Ikirami pasó los dedos entre el pelo rubio de la mujer, su rostro lleno de compasión y lástima. Sacó el cuerpo sin vida de aquella desconocida y lo depositó en el suelo con sumo cuidado y delicadeza. Una vez colocada, la mirada de la mujer volvía a clavarse en ella. Unos ojos que suplicaban su ayuda.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Descansa tranquila, yo me encargo del resto.</span> -sentenció con el corazón decidido a hacer justicia.<br />
<br />
Con un suave movimiento, cerró los párpados de la mujer. No era una situación agradable, pero al ver el cuerpo ensangrentado de la mujer, el ardor de su interior se acrecentó. Paseó la vista por su cadáver, advirtiendo múltiples hematomas en brazos, cuello y abdomen. La fallecida llevaba únicamente su ropa interior, una bastante reveladora además. Tenía los lóbulos de las orejas ligeramente dañados, como si hubiesen arrancado sus pendientes a la fuerza. Acarició el abdomen de esta, que estaba recubierto de sangre, palpando múltiples heridas abiertas que debían ser la causa de su muerte. El cuerpo estaba frío y la piel tenía un tono mortecino, probablemente llevaba muerta desde la noche anterior. Se levantó, restregando su mano ensangrentada, sintiendo un ligero placer por ello. Sin embargo, su mente estaba centrada en algo más importante. Encontrar al culpable.<br />
<br />
Una vez revisado el cadáver, volvió su atención al saco donde lo había encontrado. Revisó el interior, en busca de alguna pista que la ayudase a esclarecer los hechos. Dentro encontró la ropa de la mujer. Apenas veía ya con la noche cerniéndose sobre el pueblo, pero pudo ver con claridad que esas ropas no eran las típicas de una mujer de Kakutatsu. Una falda demasiado corta para la mayoría de mujeres, una camiseta atada con un nudo y un escote recortado a mano para hacerlo más provocativo y un pequeño bolso. Las prendas estaban completamente ensangrentadas. Cogió el bolso para ver que contenía y encontró en él una cajetilla de tabaco, un mechero, preservativos y una cartera. Revisó el interior de la cartera, la cual estaba desprovista de dinero, pero contenía una tarjeta. Por la luz, fue incapaz de ver lo que ponía, pero se la guardó para verla después.<br />
<br />
Eso era todo lo que podría descubrir allí, pero no hacía falta ser muy inteligente para darse cuenta de que aquella mujer se vendía por dinero. Con una furía que la corroía por dentro, agarró el saco y su contenido con una mano. Después, se agachó junto a la mujer y se la puso en la espalda para llevarla. “<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No puedo dejarla aquí. Ya ha sufrido demasiado, es lo mínimo que puedo hacer por ella ahora.</span>” pensó Ikirami mientras llevaba el cuerpo.<br />
<br />
Con la mirada perdida, caminó lentamente por las calles ahora casi desiertas del pueblo. Realmente el cuerpo casi no pesaba para ella, pero lo que había descubierto había abierto un cajón de su vida que mantenía siempre con llave. En aquel momento, su cuerpo caminaba casi por instinto, porque su mente estaba en otro lugar, muy lejos de allí, en los suburbios del Reino de Lvneel. Mientras caminaba, el cielo volvió a rugir y comenzó a llover, limpiando el cuerpo de ambas de la sangre ya seca.<br />
<br />
Kakutatsu por la noche apenas estaba iluminada y la poca gente con la que se cruzó parecía asumir que la mujer que llevaba estaba borracha. Un grupo de hombres se ofreció a ayudarla con su “amiga”, pero Ikirami se mantuvo en silencio ignorándolos por completo mientras seguía avanzando bajo la lluvia en dirección a la oficina del Sheriff. <br />
<br />
Llegó a ella pasada la medianoche. El lugar estaba en silencio, pero podía ver una luz en el interior. Golpeando con el pie llamó a la puerta. Escuchó unos sonidos dentro y un hombre abrió la puerta recolocándose el sombrero en su cabeza.<br />
<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Quién es? Si es por algún problema con el robo de caballos, podéis volver por la mañana y lo…</span> -se interrumpió al ver a Ikirami empapada y llevando a la mujer-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"> ¡Por todos los cactus! ¿Estáis bien? Pasad, pasad. Soy Jacob, sustituto del Sheriff.</span><br />
<br />
Jacob abrió del todo la puerta e Ikirami entró en el lugar. El hombre era un hombre adulto, de unos cuarenta años y tenía el pelo oscuro y la tez morena por el sol. Había varias mesas dispersas llenas de documentos. Además, el lugar parecía haber recibido algunos cambios recientemente, o tal vez algunas reparaciones. Le hizo una señal a unas sillas. Pero ella no se sentó, en su lugar se agachó y con cuidado depositó a la mujer en el suelo bocarriba. Jacob se quedó boquiabierto y su mirada se tornó seria, frunciendo el ceño al darse cuenta de que la mujer estaba muerta. <br />
<br />
Ikirami explicó lo sucedido, sin revelar el lugar exacto del que había descubierto que procedía el hombre. Jacob escuchó mientras colocaba una sábana sobre el cadáver de la mujer. La pelirroja sacó de su bolsillo la tarjeta que había encontrado y la revisó a la luz. Era una identificación, la fallecida se llamaba Martha. Se la dio para que pudiese contactar con su familia y amigos para notificar de su muerte. <br />
<br />
-<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Avisaré a los demás mañana para que investiguen este suceso.</span> -comentó haciendo una pausa de unos segundos- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Lo cierto… es que no es la primera vez que sucede. Me ha tocado ponerme al día con los sucesos recientemente y ha habido dos casos como este en los últimos cinco años. Gracias por su esfuerzo, Marine. Nosotros nos encargamos ahora.</span><br />
<br />
Ikirami fue hacia la entrada, pero se quedó mirando la sábana que cubría a Martha antes de salir. No pensaba dejarlo a medias. Cerró la puerta tras ella y se dirigió al callejón donde todo había dado comienzo.<br />
<br />
Estaba muy oscuro y las ventanas de los pisos superiores no estaban iluminadas. Se quedó allí bajo la lluvia, pensando en qué es lo que debería hacer como Marine. No tenía ninguna potestad allí, no era su trabajo encontrar a un asesino. Pero había visto con anterioridad como los que deberían hacer justicia ignoraban casos como ese por tratarse de meras prostitutas y gente de la calle. Lo sabía muy bien. Pero decidió que no podía dejarlo así. En realidad, esa decisión la había tomado mucho antes. Antes de descubrir quién era Martha, antes de ocultarle el edificio al ayudante de Sheriff. Lo había decidido en el momento en el que sus miradas se habían cruzado, cuando el cielo tronó enfurecido.<br />
<br />
La lluvia, que caía con fuerza en aquel momento, había soltado su pelo rojo del recogido que se había hecho, cayendo ahora por sus hombros y empapado. Se apartó algunos mechones de la cara y agarró el pomo de la puerta para intentar abrirla. Estaba cerrada. Soltó el pomo y empujó con fuerza. Casi trastabilló al soltarse la puerta de sus goznes y caer hacia delante con un fuerte golpe. Esperaba que la lluvia amortiguase el sonido que había hecho. Lo que estaba claro ahora que había entrado es que el edificio se caía a pedazos. Si hubiese empujado con suavidad, la puerta se hubiese abierto sin tener que arrancarla de su sitio. Miró a su alrededor con atención, un pasillo estrecho se abría ante ella, acabando en unas sinuosas escaleras. Estaba casi en completa oscuridad, pero era capaz de percibir las formas del lugar. Tanteó en un lateral en busca de un interruptor y lo encontró cerca de las escaleras. Al apretarlo, una bombilla se encendió parpadeando y amenazando con fundirse en cualquier momento. <br />
<br />
El pasillo tenía dos puertas, una a cada lado frente a las escaleras. Debían ser varios apartamentos en aquel edificio, pues ambos tenían felpudos en la entrada, sucios y estropeados, pero felpudos al fin y al cabo. Aprovechó la luz para seguir la única pista que tenía: la sangre. Sin embargo, al agacharse para revisar el suelo notó el fuerte olor de productos de limpieza. Tendría que esmerarse un poco más en su búsqueda. Lo primero que hizo, fue revisar los felpudos. Tal vez podría limpiar la sangre del suelo, pero de los tejidos era más complicado. Ambos estaban secos y la suciedad que se acumulaba en sus bordes indicaba que no se movían hacía tiempo. Es más, ahora que se fijaba, no escuchaba ningún ruido en el edificio, aparte de la lluvia y algunos crujidos de la madera. ¿Tal vez no vivía nadie más allí? O tal vez estaban durmiendo. Entre unas cosas y otras, debían ser las dos o tres de la madrugada. Fuera como fuese, no parecía que nadie hubiese movido aquellos felpudos para limpiar, así que se aproximó a las escaleras y las subió con cautela. <br />
<br />
Las escaleras crujieron con cada paso que daba, pero con cuidado y ascendiendo lentamente pudo mantener el sonido bastante leve. Al llegar arriba, tuvo que encender otra bombilla, la cual apenas aguantó encendida un par de segundos. Pero fue lo suficiente para poder ver que en aquella planta había dos puertas más. Caminó por el pasillo hasta llegar a una de las puertas y se agachó, basándose únicamente en el olfato y el tacto para saber si habían movido los felpudos. En ese todo parecía normal también. Puede que no estuviese siendo una gran idea. A lo mejor el hombre era más listo de lo que parecía y tenía esto calculado. Continuó hasta la siguiente, que se encontraba al fondo a la derecha, justo frente a las escaleras que subían al siguiente piso. Se agachó de nuevo y volvió a sentir el olor de la lejía, junto con algo de humedad. Alguien había intentado lavar aquel felpudo, pero el líquido no se evapora tan rápido de un objeto como ese.<br />
<br />
La joven marine se irguió frente a la puerta que sospechaba daba al apartamento del asesino.<br />
“<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Y ahora qué?</span>” se preguntó en aquel oscuro pasillo. Tal vez se equivocase y si irrumpía en la casa de alguien inocente podría ser problemático. Pero en aquella penumbra, sintió la mirada de Martha fija en su nuca y de las otras mujeres que podría haber matado o que mataría en el futuro. Tragó saliva y llamó a la puerta.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">¿MMmhhh?</span> -dijo una voz ronca desde dentro. Se escucharon algunos ruidos y pasos acercándose a la puerta junto con un resquicio de luz que salía ahora por debajo de la puerta- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">¿Quién coño es a estas horas?</span><br />
<br />
Ahora más segura, Ikirami se relajó y recolocó el pelo hacia atrás con las manos.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Hola, soy Tiara. Te traigo un regalo muy… especial.</span> -dijo con una voz suave y seductora.<br />
<br />
El sonido de unas llaves girando se oyó justo antes de que la puerta se abriera, cegando ligeramente a Ikirami. Cuando adaptó la vista de nuevo, vio al hombre mirándola descaradamente en el escote, que estaba mojado y transparentaba por la lluvia.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Yo… </span>-dijo el hombre sin apartar la mirada de su pecho- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">No he pedido nada esta noche…</span><br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿A no? Qué extraño, si me han pagado ya y todo. ¿Estás seguro de que no es aquí?</span>-respondió ella guiñándole un ojo con picardía.<br />
<br />
Al escuchar las palabras el hombre la miró y mostró una amplia sonrisa llena de dientes amarillos.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Oh, perdona, sí. Claro, claro. Es que me había dormido y se me había olvidado. Pasa, adelante muchacha.</span><br />
<br />
El hombre extendió la mano hacia su apartamento y se hizo a un lado. Ikirami pasó frente a él, viendo de reojo como la miraba lascivamente. Después echó un vistazo al lugar. Era una sola habitación, con una cama roñosa deshecha, una especie de cocina improvisada en un rincón llena de platos sucios y una mesa a un lado con varias sillas. A la derecha había una puerta que daba a un pequeño baño. Pudo apreciar como en él había un cubo lleno de productos de limpieza, entre ellos lejía, y un paño manchado de un color marrón rojizo.<br />
<br />
La puerta se cerró tras ella y el hombre se acercó agarrándola de las caderas.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Veo que vas muy mojada ya. ¿Nos ponemos al tema, guapa?</span><br />
<br />
Sintió el aliento asqueroso del hombre en su nuca y las manos largas que intentaban subir hacia otras zonas de su cuerpo. Rápidamente, ella se giró y cruzó los dedos con los de él para evitar que la tocara en otros sitios, quedando los dos frente a frente mirándose.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Como te he dicho, te traigo un regalo. Vas a pasarlo muy bien.</span> -dijo ella mordiéndose el labio- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Sabes de quién es el regalo?</span><br />
<br />
El hombre estaba completamente asombrado por su belleza, casi babeaba imaginando lo que él creía que le esperaba.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Ni idea. Pero menudo regalo… No había visto a una mujer así en toda mi vida. Me tienes loco, nena. </span><br />
<br />
El asqueroso hombre estaba totalmente ido. Estaba claro que jamás había tenido a una mujer como ella cerca, cualquiera se alejaría de él solo con verle la cara. Era realmente feo, de esas caras que duele mirar. Pero ella se forzó a sonreír, imaginando lo que sí que le iba a pasar a él.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pues de tu amiga Martha. ¿Te suena? </span><br />
<br />
El hombre estaba a punto de poner la cara entre sus pechos cuando escuchó el nombre. Su repulsivo rostro levantó la vista hacia sus ojos rojos, palideciendo durante un momento. Intentó soltar sus manos, pero ella lo retuvo con fuerza. El hechizo se había roto.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">¿Quién coño eres, zorra?</span> -preguntó, su antes suave tono ahora uno que demostraba ira y un punto de miedo- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">Suéltame ahora mismo o será lo último que hagas.</span><br />
<br />
Ikirami sonrió, negándose a liberar las manos del hombre, el cual dirigió la mirada a un lado, en la mesa donde se apreciaba un cuchillo bajo un paño de tela. El hombre intentó forcejear sin éxito y fue a dar un rodillazo a Ikirami en el estómago. Para ella se movía con tal lentitud que apenas le supuso un esfuerzo el patearle la otra pierna para desequilibrarlo y estamparlo de espaldas contra el suelo aprovechando que lo tenía cogido por las manos. Los años de entrenamiento daban sus frutos. Lo que en otra época le era imposible ahora le parecía un juego de niños. Sometió al hombre en un instante y se quedó sentada sobre él en el suelo, soltando sus manos. El hombre emitió un gemido de dolor con el golpe, y eso que no había utilizado apenas fuerza en el movimiento. <br />
<br />
Lo tenía reducido, pero quería escuchar de su propia boca lo que había hecho. Cogió uno de los brazos del hombre antes de que le impactase con un golpe y lo retorció haciendo que profiriese un alarido de dolor.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Por qué la mataste?</span> -preguntó, su tono de voz amenazante- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Más te vale decir la verdad si no quieres morir hoy aquí.</span><br />
<br />
El hombre apretaba los ojos intentando soportar el dolor. Su brazo crujía amenazando por romperse.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">¡No lo sé!</span> -gimió casi entre lágrimas, viéndose absolutamente lamentable- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">¡Suéltame, perra!</span><br />
<br />
El hombre chillaba cuando se escuchó un crujido más fuerte y su brazo terminó en una posición muy poco natural. Ikirami acercó su cabeza hacia él, con el pelo cayendo sobre su cara deformada en una mueca de dolor.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Dime el porqué y no te romperé nada más. Para que lo sepas, el cuerpo humano tiene 206 huesos y puedo romperte todos y cada uno de ellos. Cosa que te mereces con creces. </span><br />
<br />
El corazón de Ikirami latía con fuerza, quería destrozar a ese hombre, sentir su sangre fluyendo por sus puños en combate. Sin embargo, aquello no podría ser jamás un combate. Estaba tan por encima de él que con un solo golpe lo podría matar. No tenía ningún mérito destrozar a una sabandija como aquella. Y además, no era un pirata. Tan solo escoria que se divertía con las mujeres matándolas para sentirse superior. Al menos, eso era lo que Ikirami creía. <br />
<br />
La sabandija se revolvía en el suelo sucio entre lágrimas y sollozos.<br />
<br />
-<span style="color: #888888;" class="mycode_color">Lo siento, no puedo controlarme…</span> -gimoteó el hombre- <span style="color: #888888;" class="mycode_color">Cuando me miran con desprecio, cuando noto como me juzgan… ¡Es culpa suya! ¡Esas furcias deberían tratar mejor a sus clientes! </span><br />
<br />
Continuó gritando y gimoteando mientras Ikirami se levantaba. La emoción que sentía hacía unos momentos se había convertido en asco y repulsión. Obviamente, no sentía ningún tipo de compasión hacia aquel infrahumano que se retorcía en el suelo, pero no podía acabar con su vida, era una Marine. Pero había que hacer justicia. Aprovechando que el hombre se incorporaba en el suelo, extendió el brazo y golpeó con el canto de su mano con precisión en la nuca del asesino. Puesto que había entrenado durante años en las artes marciales, no era ajena a aquella técnica y controló su fuerza para dejarlo inconsciente pero vivo. <br />
<br />
Dio una vuelta por la pequeña casucha, revisando con atención los detalles en búsqueda del arma del crimen. Mientras revisaba el baño, notó como uno de los tablones crujía y se doblaba en exceso. Se agachó para verificarlo y desencajó la madera sin esfuerzo. Era un compartimento. Algunos insectos reptaban por el pequeño hueco en el centro del cual había una pequeña caja metálica. La abrió y dentro encontró solo algunos billetes. Estuvo a punto de dejar aquel hallazgo de lado cuando al mover la caja escuchó algo metálico en su interior. Apartó los berries para ver como la caja contenía un fondo secreto, retiró el compartimento superior que reveló algunos pares de pendientes, collares y anillos. Claramente eran de mujer. Al verlo, recordó como a Martha le habían arrancado los pendientes y revisó cuantos había. Eran un total de diez, cinco pares. Algunos tenían incluso restos de sangre seca en los cierres. “<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Cinco pares… Eso significa cinco mujeres</span>” pensó ante la revelación. A saber cuantas mujeres más habrían muerto si aquel día no llegaba a estar ahí para verlo, si no hubiese sentido curiosidad y seguido al hombre por los callejones de aquel pueblo. Cerró la caja, con el dinero dentro de nuevo y salió del pequeño baño. Se acercó a la zona de cocina y vio un cubo grande en el que había dentro un saco con algunas patatas llenas de brotaciones. Quitó el saco del cubo y dejó caer los tubérculos al suelo. <br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Lo que das, recibes </span>-susurró Ikirami mientras se acercaba al hombre inconsciente.<br />
<br />
<br />
<br />
—-------------------------------------<br />
<br />
<br />
Jacob descansaba en su sillón, echando una cabezada esperando a ser relevado a primera hora de la mañana, cuando informaría del suceso con la prostituta. Un golpeteo lo sacó de su sueño. Alguien llamaba a la puerta. Se levantó rápidamente y fue hacia ella, pero cuando la abrió no había nadie. Miró a ambos lados para cerciorarse, pero estaba solo. Se fijó en que la lluvia había cesado, impregnándolo todo con el olor a petricor que se da tras ella. Al ir a cerrar la puerta se dio cuenta de que había algo en el suelo. Un saco grande con un papel encima. Le pareció extraño y con cuidado cogió la hoja. Tenía algo escrito.<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Dentro encontrará al autor de los asesinatos. Sigue con vida. También encontrará una caja con lo que parecen ser las pertenencias de sus víctimas. Su casa está en un edificio en apariencia abandonado justo tras la posada. Espero que podáis encontrar al resto de sus víctimas, pues fueron por lo menos cinco.</span></span></span> <br />
<br />
<span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y por favor, no permitáis que ese hombre vuelva a ver la luz del día</span></span></span><br />
<br />
Jacob se quedó de piedra. Miró a su alrededor buscando una figura pelirroja en la noche, pero no vio nada más. Abrió el saco para comprobar que era verdad y se quedó en el umbral de la puerta pensativo.<br />
<br />
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<br />
<br />
Con la luz del amanecer entrando por su ventana, Ikirami se acercó a ella para correr las cortinas. No había pegado ojo en toda la noche. Nada más llegar se había dado una ducha y se había quedado sentada en el escritorio. Sabía que había hecho lo correcto al dejar con vida a aquel hombre, pero sentía que no era suficiente. Se levantó, fue hasta la cama y se tumbó en ella enterrando la cara en la almohada. <br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Por qué es todo siempre así? Piratas, bandidos, asesinos… El mundo está plagado de gente que solo hace sufrir a los demás. Da igual dónde vaya, es siempre lo mismo… </span>-sollozó empezando a llorar por la frustración.<br />
<br />
Ikirami creía de verdad en un mundo sin delitos, sin sufrimiento. Todos aquellos horribles sucesos que había vivido hacía tantos años le habían dejado una marca que no lograba borrar. Habiendo llegado al Grand Line, y con los nuevos compañeros que había hecho, esperaba que las cosas fueran mejor, pero aquel suceso la había devuelto a su adolescencia, una en la que sufrió atrocidades que romperían a cualquiera. Era fuerte de espíritu, pero las cicatrices de aquello le ardían en aquel momento. Cuando lo perdió todo, se encontró sola en los suburbios de una ciudad que no conocía. La única que la ayudó cuando estaba desnutrida y sin nada más que su ropa, fue Ivy. Aquella mujer se hizo cargo de ella durante un tiempo, compartiendo con ella lo poco que tenía. Ivy era una prostituta. Una mujer mayor a la que la vida había arrastrado hasta esa posición, no por placer, sino por necesidad. Las mujeres que se dedicaban a ello rara vez lo hacían por voluntad propia, y el mundo las trataba con desprecio aun así. No hacían daño a nadie, vivían como podían sobreviviendo gracias a los pecados de los demás, no los suyos. <br />
<br />
Pasado un rato entre sollozos y lágrimas, finalmente cayó en los brazos de morfeo. No soñó aquel día, a lo que tuvo no se le podía llamar soñar.<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Ikirami se levanta en la posada, estudia, ve a un hombre sospechoso arrastrando un saco y lo sigue. Pierde la pista al hombre pero encuentra el cadaver de una prostituta en el saco escondido. Va a ver al sustituto del sheriff y entrega el cuerpo. Se asegura de que capturen al asesino yendo a por él, sometiendolo y entregándolo. <br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Karmas  y cosas a tener en cuenta</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
• Sentidos aumentados: Vista: En temas sociales puedes percatarte de ciertas cosas con más facilidad. (Para muchas de las cosas que percibe)<br />
• Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.<br />
• Toque divino: Recibes un trato aún más favorable por parte de los NPCs. Si dispones de la fruta Mero Mero no mi, te da acceso a la capacidad de petrificar a quienes se sientan atraídos por ti.<br />
• Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.<br />
• Mentiroso: Pocas veces dices la verdad, y la mentira se te da especialmente bien. Una vez por tema puedes hacer que un personaje o NPC crea tu mentira, mientras que sea coherente.<br />
• Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados<br />
• Voz amable: Tienes un tono de voz que tiende a relajar las tensiones en los conflictos para que los NPCs no se muestren hostiles ante ti.<br />
• Adaptación ambiental: Mediante algún tipo de disfraz muy sencillo no desentonas en una isla o entorno nuevo.<br />
<br />
Creo que se ve que con estos Karmas lo que sucede con el npc y el sigilo tiene coherencia.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Añado este Karma, puesto que es importante ya que no me contengo con las peleas. Pero no considero que haya habido una pelea realmente, era un humano cualquiera que no dio guerra, aún así le di lo suyo. También he narrado como rompia huesos y dejaba inconsciente al enemigo controlando la fuerza. Dejo esto a discreción de moderación si debo corregirlo.</span><br />
<br />
<br />
•<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Beligerante:</span> Independientemente del carácter que tengas, cuando llega el momento de pelear te enciendes y no das tregua a nadie con tus ataques. Incluso en entrenamientos, golpeas con toda tu fuerza y te resulta más complicado dejar el combate.<br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para las recompensas:</span><br />
• Popularidad: Recibes un +5 de reputación cada vez que se consiga reputación. <br />
• Fama: Ganas +10 de reputación cada vez que se consiga reputación. <br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] El Alfa y el Omega]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=719</link>
			<pubDate>Thu, 04 Jan 2024 16:17:35 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=719</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">45 de Verano, Año 11</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya - 13:54 a.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">El sol castigaba con fiereza las calles del pequeño pueblo de Kakutasu. </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">El verano, a cerca de la mitad de su duración, golpeaba implacable en todo aquel insensato que se atreviera a pisar sus calles. Calles que en cualquier otro momento del día podrían estar llenas de pueblerinos que van de lado a lado cumpliendo sus tareas diarias, ahora se encontraban vacías y ausentes de vida. Todo ser viviente que apreciara su vida y tuviera un mínimo de auto conservación se encontraba resguardado en casa, en algún bar o similar. Todos menos aquellos a los que no nos importa mucho el clima. Me encontraba transitando por las calles del pueblo, pensando y divagando. Aunque el calor no era molestia, había dejado mi característico abrigo azul en el motel y solo portaba mi camisa sin mangas. Shimei Kaeru estaba, como era habitual, en mi cinturón al lado izquierdo y ni ella ni yo teníamos muy claro qué hacer. Ya llevaba un tiempo desde que adquirí los poderes de la fruta del diablo que conseguí afanarle al párroco Blackmore y desde entonces, había tenido tiempo de practicar como realizar movimientos más rápidos y complejos, pero no todo lo que hubiera querido. Quizás porque no hubo oportunidad de solventar todo lo que aquel fatídico día causó.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">En mí seguía el objetivo de crear un gremio con alguno de los Cazadores sobre los que leí en el periódico, Taka y Sohem. Sin embargo, la muerte de Taka me había dejado con una única posibilidad: Sohem. No había nadie con una reputación similar que pudiera ser un compañero con el que fundar un gremio. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Si yo fuera un loco con máscara, ¿dónde iría? —</span></span> pensaba mientras miraba las fotos de los cazadores en el periódico mientras caminaba por la calle central, dirección a la oficina del Sheriff. Ya había oído de los habitantes del pueblo que se le ha podido ver por la zona y que incluso se había dado el lujo de entregar a un pirata en las dependencias. Al parecer el enmascarado ya había hecho sus primeros movimientos y aunque yo había tenido mis enfrentamientos, no había logrado cobrar ninguna cabeza desde que llegué al Grand Line, pero mi suerte iba a cambiar.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Tardé unos minutos más en llegar a la oficina del Sheriff y me dispuse a buscar el tablón de anuncios y recompensas de criminales. Estaba claro, si no encontraba al cazador cerca de las presas, al menos el viaje me acercaría a las presas. Beneficio pase lo que pase. El tablón estaba lleno de caras poco conocidas. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Parece que los piratas ya no son lo que eran... —</span></span> murmuré mientras rebuscaba entre los carteles de recompensa, buscando alguna cifra interesante que mereciera la pena sudar un poco. El único que merecía la pena era un pirata alado con nombre de letras sin sentido, pero por lo que había leído era el cabecilla de una tripulación y, volviendo al mismo problema, no podía enfrentarlos solo, no sin un plan, y quizás ni así podría. Necesitaría alguien me cubra las espaldas y que soporte luchar a mi lado. Resoplé decepcionado mientras retrocedía un par de pasos y cruzaba mis brazos, mirando el tablón con algo más de perspectiva. </span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Lo que sentía mirando las caras de los criminales era puro </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">hastío</span></span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">45 de Verano, Año 11</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya - 13:54 a.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">El sol castigaba con fiereza las calles del pequeño pueblo de Kakutasu. </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">El verano, a cerca de la mitad de su duración, golpeaba implacable en todo aquel insensato que se atreviera a pisar sus calles. Calles que en cualquier otro momento del día podrían estar llenas de pueblerinos que van de lado a lado cumpliendo sus tareas diarias, ahora se encontraban vacías y ausentes de vida. Todo ser viviente que apreciara su vida y tuviera un mínimo de auto conservación se encontraba resguardado en casa, en algún bar o similar. Todos menos aquellos a los que no nos importa mucho el clima. Me encontraba transitando por las calles del pueblo, pensando y divagando. Aunque el calor no era molestia, había dejado mi característico abrigo azul en el motel y solo portaba mi camisa sin mangas. Shimei Kaeru estaba, como era habitual, en mi cinturón al lado izquierdo y ni ella ni yo teníamos muy claro qué hacer. Ya llevaba un tiempo desde que adquirí los poderes de la fruta del diablo que conseguí afanarle al párroco Blackmore y desde entonces, había tenido tiempo de practicar como realizar movimientos más rápidos y complejos, pero no todo lo que hubiera querido. Quizás porque no hubo oportunidad de solventar todo lo que aquel fatídico día causó.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">En mí seguía el objetivo de crear un gremio con alguno de los Cazadores sobre los que leí en el periódico, Taka y Sohem. Sin embargo, la muerte de Taka me había dejado con una única posibilidad: Sohem. No había nadie con una reputación similar que pudiera ser un compañero con el que fundar un gremio. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Si yo fuera un loco con máscara, ¿dónde iría? —</span></span> pensaba mientras miraba las fotos de los cazadores en el periódico mientras caminaba por la calle central, dirección a la oficina del Sheriff. Ya había oído de los habitantes del pueblo que se le ha podido ver por la zona y que incluso se había dado el lujo de entregar a un pirata en las dependencias. Al parecer el enmascarado ya había hecho sus primeros movimientos y aunque yo había tenido mis enfrentamientos, no había logrado cobrar ninguna cabeza desde que llegué al Grand Line, pero mi suerte iba a cambiar.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Tardé unos minutos más en llegar a la oficina del Sheriff y me dispuse a buscar el tablón de anuncios y recompensas de criminales. Estaba claro, si no encontraba al cazador cerca de las presas, al menos el viaje me acercaría a las presas. Beneficio pase lo que pase. El tablón estaba lleno de caras poco conocidas. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Parece que los piratas ya no son lo que eran... —</span></span> murmuré mientras rebuscaba entre los carteles de recompensa, buscando alguna cifra interesante que mereciera la pena sudar un poco. El único que merecía la pena era un pirata alado con nombre de letras sin sentido, pero por lo que había leído era el cabecilla de una tripulación y, volviendo al mismo problema, no podía enfrentarlos solo, no sin un plan, y quizás ni así podría. Necesitaría alguien me cubra las espaldas y que soporte luchar a mi lado. Resoplé decepcionado mientras retrocedía un par de pasos y cruzaba mis brazos, mirando el tablón con algo más de perspectiva. </span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Lo que sentía mirando las caras de los criminales era puro </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">hastío</span></span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Absoluto][Aventura autonarrada T3] Atar cabos para partir tranquilo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=713</link>
			<pubDate>Thu, 04 Jan 2024 01:56:08 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=120">Tenma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=713</guid>
			<description><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Tenma Ryusuke :</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
                            300 FUE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
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                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            90 DES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            90 PRE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            350 AGI
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            320 REF
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            125 INT
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            270 VOL
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            350 CH
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            125 CA
                        </span>
                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>7790 / 7790</span>
                        </div>
                        <div>
                            Energía: <span class='personaje_energia'>6820 / 6820</span>
                        </div>
                        <div>
                            Espirítu: <span class='personaje_espiritu'>2360 / 2360</span>
                        </div>
                        <div>
                            Nivel: <span><strong>30</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div><br />
<hr class="mycode_hr" />
Día 11 de Otoño del año 11<br />
Corriente Daiya - Isla Toko - Pueblo Kakutasu<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Parte 1. Razones de sobra</span></span></span></span><br />
Las calles de Isla Toko estaban impregnadas de un silencio tenso, solo interrumpido por el crujir de mis botas en la tierra seca. El astro rey, en su caída hacia el horizonte, proyectaba largas sombras que se retorcían en los edificios, unos edificios gastados por su vejez. Yo me dirigía a los suburbios de Kakutasu, donde me estaban esperando. Tenía una deuda pendiente que saldrá antes de partir.<br />
Todo se remonta a mí llegada a la isla semanas atrás, cuando tuve las desavenencias con aquel grupo de bandidos que asaltaron a la pescadora. Me prometí a mí mismo que acabaría con aquel problema de raíz antes de partir, y la embarcación que se llevaría a la División 34 estaba al caer. Debía actuar con premura y en solitario.<br />
<br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Parte 2. Entrar sin estilo</span></span></span></span><br />
Por la mañana le había hecho una visita a Olivia. Le pregunté sobre su historia y las razones por las que iban tras ella, esta vez con más detalle. Al final no dejaban de ser un grupo de ladrones y bandidos de segunda, que aprovecharon la decadente situación del padre de la chica para sacarle dinero y dejarlo endeudado.  Al parecer, le hacían pagar una cuota en un bar regentado por ellos. Ahí residían. Allí me fui a plantarles cara.<br />
El garito desde fuera parecía un local derruido por el paso del tiempo. La callejuela estaba sin un alma, la fachada estaba con evidentes grietas y visibles termitas, el cartel había perdido la mayoría de letras que indicaban el nombre del sitio y la puerta... Directamente no había puerta.<br />
Me adentre con pasos lentos pero seguros, el pecho inflado y el mentón alto. Tenía intención de generar una primera impresión contundente y segura, que disimulara el tedio que me generaba estar allí en aquel momento. Tenía entendido desde mi primer encontronazo, que esté tipo de gente era más bien cobarde y buscaba el conflicto solo contra aquellos con los que sabían que podían ganar. Así que ir con pintas de superior quizá me facilitaba la faena. También decidí por este tema ir bien uniformado de Marine, para aumentar la tensión en caso de que alguien quisiera ponerse bravucón.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Buenas tardes a todos, caballeros.-</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 3. Un repaso desagradable</span></span></span></span><br />
Mientras decía mis palabras, pude otear el sitio de un lado al otro, con premura. <br />
En la pared izquierda, una barra de bar atendida por un camarero obeso y sudoroso, vestido con un mandil lleno de manchas de liquidos misteriosos. Este tenía la mirada perdida en la nada, mientras frotaba repetidas veces una jarra limpia con un trapo sucio. Apoyado en la barra un hombre abatido, probablemente por el alcohol. Estaba desnudo de cintura para arriba y solo vestía un pantalón de pana y unas botas negras. Estaba extrañamente musculado, pero por hacer, solo dormía y roncaba exageradamente alto mientras dejaba caer de su boca un pequeño rio de saliva.<br />
Saliendo de la barra, en la pared del fondo se deja ver una puerta, casi haciendo esquina en el garito. Destacaba por un letrero rojo metalizado que dejaba bien claro que no se podía entrar.<br />
Al lado de la puerta, en el fondo del todo frente a mi, un sofá verde llama la atención en contraste con la madera dañada y la tenue luz que entra. Este estaba completamente mordisqueado por el lado derecho, dejando ver el esqueleto interno del mueble, con todos sus resortes saliendo a la superficie y apenas espuma. Por el lado izquierdo, presidiendo la escena, un perro de grandes dimensiones observaba atento mi entrada. Un husky blanco para ser exactos.<br />
En el lado derecho y dándole la espalda al resto, un pianista tocaba de forma frenética y precoz, errando de vez en cuando las notas y recreando una sintonía musical que atinaba perfectamente con el ambiente general pero destrozaba los tímpanos. El músico vestía con tristes harapos que cubrían su enclenque musculatura. Su aspecto era de hombre famélico, aunque parecía tener gran agilidad y velocidad con las manos. El instrumento era un piano de cola, en consonancia con el resto: desgastado y dañado. Se podía ver a simple vista que faltaban notas y que algún pedal había sido mordido. En un lateral de este, descansaba un trabuco sencillo, de esos de un solo disparo.<br />
No habían ni mesas, ni sillas ni clientes. Tan solo un grupo decadente de personas en lo que alguna vez pudo ser un negocio.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Nada se te ha perdido por aquí, forastero. Márchate o te mataremos.-</span> amenazó el pianista, que inmediatamente dejó de tocar.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Estoy buscando a alguien. Quizá podáis ayudarme.-</span> dije con un tono chulesco. Entonces el perro empezó a gruñir y ladrar.<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Que venga por aquí un marinerito como tú, denota que estás desesperado por hacer algo con tu vida.-</span> todavía dándome la espalda, el pianista coge la pistola. <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Busca fama y reputación en otro sitio, cantamañanas.- </span>entonces apuntó hacía mi.<br />
<br />
El perro se levantó de su asiento y se colocó en el centro del local, en posición de ataque, frente a mi. No dejaba de gruñir y mostrar sus dientes afilados. Por otro lado, a mí derecha, el bartender se ocultaba tras su barra, dejando escapar varios gritos de susto y sollozos, como si aquella situación le generara mucho estrés y estuviera disconforme.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vale...- </span>suspiré. Luego sonreí.<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> -Vamos a bailar.-</span><br />
<br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Parte 4. Danza con secundarios</span></span></span></span><br />
Un disparo truena desde el cañón del trabuco viejo. Con un gesto grácil, ladeo la cabeza levemente, dejando escapar la bala, que se pierde e impacta contra una de las paredes ya dañadas.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Mierda.- </span>maldice el músico, ahora tirador.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Cruzasteis la línea que no quería... Y apuesto por mi, jeje.-</span><br />
<br />
El perro se adelantó en el ataque, corriendo en mi dirección y pegando un brinco a mitad de camino, abriendo lo boca y poniendo las patas por delante. Sin intenciones de dañar al animal, decidí realizar un esquive frontal, agachándome y haciendo una pirueta por debajo del salto del canido. Este pasa de largo y cae fuera del establecimiento. Yo me recompongo rápido y me coloco en guardia.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Ahhjhhj- </span>gritaba el tipo escuálido.<br />
<br />
Se dirigía hacia mi posición enfurismado y armado con la culata del trabuco. El ataque era de lo más básico. Un hombre desesperado que alza su arma tanto como puede para asestar un golpe vertical descendente. Me limité asentir lástima por la decadencia de las acciones bélicas de mi adversario y me adelante en un gesto rápido, lanzando un directo de derecha a la barbilla del pianista, que le hacía perder el sentido del equilibrio y la consciencia, cayendo desplomado en el suelo.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vale, uno menos, pero...-</span><br />
<br />
Volteo veloz para saber la posición del animal rabioso. Este vuelve a la carga con todo, esta vez sin saltar, como si hubiera aprendido. Tenía la mirada puesta en mi pierna derecha y sacaba los colmillos con furia mientras se dirigía con intenciones funestas hacia mi. Decidido a zanjar los temas de Olivia, hago de tripas corazón y me dispongo a atacar.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Lo siento amigo...- </span>susurré lastimoso.<br />
<br />
Cuando lo tuve a tiro, lancé un derechazo descendente de gran potencia, que hizo contacto con la parte superior del craneo del animal, clavándole en el suelo y frenándolo en seco. El animal, aunque vivi, estaba inconsciente y fuera de combate.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Bien...- </span>me recompuse mientras gesticulaba con la mano diestra, a causa de los dos golpes secos que había dado. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vamos a ver qué hay tras esa puerta.-</span><br />
<br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Parte 5. Choque </span></span></span></span><br />
Di los pasos suficientes hasta llegar a la puerta. Estaba nervioso a la vez que impaciente, se notaba en mis pulsaciones. Sentía que tras esa puerta se encontraría un gran desafío. Puse la mano en el pomo de la puerta.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Vale Tenma, a la de 3.- </span>me dije a mi mismo.<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> -1...2... y...-</span><br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-¡¡¡BUTO!!!-</span><br />
<br />
Un golpe seco impacta contra mi nuca antes de que pudiera reaccionar. El tremendo ataque hace que atraviese la puerta y entre en la habitación contigua. Estaba mareado y tendido en el suelo, intentando comprender quien me había atacado.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Vamos marinerito... *Hik* Ven para acá...-</span> resonaba en mi cabeza desde la distancia.<br />
<br />
Empezaba a recobrar el sentido. La voz provenía de la estancia principal. El líder de la banda me estaba esperando allí. Me recompuse a duras penas, usando apoyos para no caer del dolor y el mareo. Cuando conseguí salir de la sala, mi rival estaba plantado en mitad de la estancia. Era el tipo dormido en la barra. Su presencia era imponente, ahora que estaba despierto. Y su fuerza había sido demostrada.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Todavía voy tocado, pero soy el líder de Los Rechazados, y aún puedo partirte la cara... *Hik*. - </span>se presentaba mientras extendía los brazos en forma de cruz y amenazaba. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Si quieres otro cabezazo ven que te lo presto.-</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Tus compañeros han sido derrotados. Huid de la isla y dejaremos esto por zanjado.- </span>intenté utilizar una vida pacífica, evitando el conflicto.<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-No tenemos donde caer muertos, chaval, así que no acept... *Hik*.- </span>intentó terminar la frase, pero si estado no se lo permitía. Sin embargo sacó fuerzas para amenazar una vez más. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Tampco es que puedas ganarme. Ven, pelea. Sé que vienes por Olivia... Así que mátame o moriréis los dos.-</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Ya veo... Parece que no tienes redención...- </span>dije lastimoso con la cabeza gacha. -No tengo más remedio...-<br />
<br />
Decidí sacar todo mi potencial y comencé a transformarme en mi forma híbrida. El pelaje empezó a brotar, lo cuernos salieron de mi cabeza y mi tamaño creció junto a una musculatura prominente. No tenía tiempo para juegos cuando se trataba de salvar vidas. Y no tenía ni paciencia ni ganas de continuar con esta refriega.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-¿Todo de una? HajaHaJaA... *Hik*- </span>rió.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vamos allá -</span> le devolví una sonrisa.<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-¡¡¡BUTO KAITEN!!!-</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-¡¡¡PUÑO FANTASÍA!!!-</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 6. Final dinámico</span></span></span></span><br />
En un segundo, un directo cargado con mi diestra chocaba con un cabezazo recto a máxima potencia. La colisión fue atronadora. La onda expansiva invadió cada rincón de bar, haciéndolo temblar por completo. Ninguno cedía ante la fuerza del otro, mientras empujamos con todo lo que teníamos. Bajo nuestros pies, el suelo empezó a ceder por culpa del impacto y la presión que ejerciamos. Este era, por el momento, el ataque más fuerte que había generado hasta entonces, y me enfrentaba a un rival que, aunque bedeznable, mostraba una fuerza insólita.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-¡¡¡AAAaahhh!!! Cede de una vez.- </span>gritó sin dejar de forzar el villano.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-¡JAMÁS! No dejaré que hagas daño a nadie más... ¡¡¡aaaAAAHHH!!!- </span><br />
<br />
Empecé a retroceder y a aflojar el ataque, víctima del cansancio. Di un par de pasos atrás, aunque me negaba a ceder y a perder esa batalla. No podía permitirlo. La manga de ropa que cubría mi brazo comenzó a romperse, exponiendo mi antebrazo dañado y ensangrentado, demostrando la gran fatiga que me generaba aguantar el golpe.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No... No puedo perder así... Tiene que haber algo... Padre, dame fuerzas...- </span>rezaba en silencio, mientras el empuje del ataque rival me hacía retroceder un par de pasos.<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Estas acabado chaval. Tu brazo no resistirá mucho más. ¡¡¡GrrrrAAAA!!!- </span>rugió.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No... No resistiré más... ¡UN SEGUNDO, ESO ES!-</span> di con la solución en mi mente. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Lo siento criminal, esto acaba aquí. De frente eres más fuerte que yo... Pero si aplico la fuerza así...-</span><br />
<br />
Empecé a aflojar mi puño y lo dejé orbitar hacia su nuca, cambiando el eje de fuerza recto en descendente. Mientras que yo retrocedía, aplicaba una fuerza hacia abajo mientras él seguía contando con mi apoyo. El líder, que no dejaba de apretar, comenzó a agachar la cabeza y a sentir que resbalaba de morros al suelo. Con este cayendo, sin dejar de hacer fuerza, emití toda mi energía en aplastar su cabeza contra mi puño y el suelo, haciendo que su golpe fuera dirigido hacia el piso de madera. <br />
El daño fue masivo, generando una gran fuerza de mi ataque contra su cabeza, que atravesaba las baldosas de madera y dejaban al oponente totalmente noqueado. Yo volví en forma humana, agotado, y me dejé caer al suelo de culo. Saqué mi Den Den Mushi y llamé.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Aquí soldado raso Tenma Ryusuke. He capturado a un criminal peligroso. Requiero de una patrulla y atención médica urgente en...-</span><br />
<br />
La conversación se extendió y minutos después se dejó caer el Sheriff y los servicios médicos. Los bandidos fueron capturados y llevados ante la ley, mientras que yo podía presumir orgulloso de haber zanjado la promesa que hice cuando llegué a este lugar.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Aclaraciones</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Tenma va a zanjar la promesa de Olivia. Entra en un bar de mala muerte donde derrota a los secundarios de la banda. Luego es sorprendido por el líder, que derrota con su poder de Akuma, fuerza y un poco de ingenio. <br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas implicados</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Desdén: las amenazas no afectan a Tenma<br />
</li>
<li>Épico: Tenma se flipa mucho en sus batallas<br />
</li>
<li>Apostador: Tenma apuesta de forma jocosa por el en su batalla contra randoms<br />
</li>
<li>Pacifista: Tenma aboga varias veces por un camino no violento.<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Técnicas y Akumas</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Tenma usa varios recursos bélicos en la batalla:<br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Ushi Ushi No Mi: Modelo Toro</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>1</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>Permite al usuario convertirse en un toro y en la forma híbrida de este.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El toro en su forma completa mide dos metros y medio de largo, contando de cabeza a cola, y un metro y medio de pezuñas a lomo, y pesa media tonelada. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz incluida, será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un toro azabache a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Le crecerán dos grandes cuernos de medio metro de longitud cada uno en las sienes apuntando en la dirección frontal de sus ojos,  Sus pies se convertirán en pezuñas y los dedos de sus manos se juntarán en una pezuña dividida en dos (todos los dedos por un lado y el pulgar por otra) creando una pinza prensil que además obtendrá la pezuña característica. Le brotará una pequeña cola de veinte centímetros.<br/>
<br/>Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga <strong>60 puntos en CA</strong>, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva sólo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan <strong>20 CA</strong> y para la completa <strong>30 CA</strong>. La transformación cuesta <strong><font color="orange">30 puntos de energía</strong></font> y, después, <strong><font color="orange">10 de energía</strong></font> por turno.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'>20 CA: Híbrida | 30 CA: Completa | 60 CA: Transformación inmediata.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +15 a la fuerza, +15 a la resistencia y +10 a la voluntad.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las Akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `Toro`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Toro</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Bestia Salvaje</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Adquieres de forma permanente un +5 al atributo FUERZA. Además, tus pezuñas, estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como "arma contundentes" pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.</i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
                    <div
                        class='code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoantoro01`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantoro01</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Gran Herbívoro</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Debido al peculiar estilo de vida de las frutas Ushi Ushi y a tu condición general de Zoan herbívora como toro bravo, con la gran musculatura que te caracteriza, obtienes de forma permanente un +5 a la RESISTENCIA.</i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
                    <div
                        class='code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoantoro02`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantoro02</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Puño fantasía</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Propio</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>4</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Fuerza 100 | Control de akuma 50</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>95 + 2,6xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>141 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Aumenta en 35 la fuerza del ataque
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Tenma, en su forma híbrida, carga con todas sus fuerzas hacia atrás un puñetazo y se lanza a por su rival descargando toda su potencia sobre el enemigo, causando un daño terrible y destructivo en la zona impactada.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `tenma003`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>tenma003</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Tenma Ryusuke :</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
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                            270 VOL
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                            350 CH
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                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>7790 / 7790</span>
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                        <div>
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                            Espirítu: <span class='personaje_espiritu'>2360 / 2360</span>
                        </div>
                        <div>
                            Nivel: <span><strong>30</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div><br />
<hr class="mycode_hr" />
Día 11 de Otoño del año 11<br />
Corriente Daiya - Isla Toko - Pueblo Kakutasu<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Parte 1. Razones de sobra</span></span></span></span><br />
Las calles de Isla Toko estaban impregnadas de un silencio tenso, solo interrumpido por el crujir de mis botas en la tierra seca. El astro rey, en su caída hacia el horizonte, proyectaba largas sombras que se retorcían en los edificios, unos edificios gastados por su vejez. Yo me dirigía a los suburbios de Kakutasu, donde me estaban esperando. Tenía una deuda pendiente que saldrá antes de partir.<br />
Todo se remonta a mí llegada a la isla semanas atrás, cuando tuve las desavenencias con aquel grupo de bandidos que asaltaron a la pescadora. Me prometí a mí mismo que acabaría con aquel problema de raíz antes de partir, y la embarcación que se llevaría a la División 34 estaba al caer. Debía actuar con premura y en solitario.<br />
<br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Parte 2. Entrar sin estilo</span></span></span></span><br />
Por la mañana le había hecho una visita a Olivia. Le pregunté sobre su historia y las razones por las que iban tras ella, esta vez con más detalle. Al final no dejaban de ser un grupo de ladrones y bandidos de segunda, que aprovecharon la decadente situación del padre de la chica para sacarle dinero y dejarlo endeudado.  Al parecer, le hacían pagar una cuota en un bar regentado por ellos. Ahí residían. Allí me fui a plantarles cara.<br />
El garito desde fuera parecía un local derruido por el paso del tiempo. La callejuela estaba sin un alma, la fachada estaba con evidentes grietas y visibles termitas, el cartel había perdido la mayoría de letras que indicaban el nombre del sitio y la puerta... Directamente no había puerta.<br />
Me adentre con pasos lentos pero seguros, el pecho inflado y el mentón alto. Tenía intención de generar una primera impresión contundente y segura, que disimulara el tedio que me generaba estar allí en aquel momento. Tenía entendido desde mi primer encontronazo, que esté tipo de gente era más bien cobarde y buscaba el conflicto solo contra aquellos con los que sabían que podían ganar. Así que ir con pintas de superior quizá me facilitaba la faena. También decidí por este tema ir bien uniformado de Marine, para aumentar la tensión en caso de que alguien quisiera ponerse bravucón.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Buenas tardes a todos, caballeros.-</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 3. Un repaso desagradable</span></span></span></span><br />
Mientras decía mis palabras, pude otear el sitio de un lado al otro, con premura. <br />
En la pared izquierda, una barra de bar atendida por un camarero obeso y sudoroso, vestido con un mandil lleno de manchas de liquidos misteriosos. Este tenía la mirada perdida en la nada, mientras frotaba repetidas veces una jarra limpia con un trapo sucio. Apoyado en la barra un hombre abatido, probablemente por el alcohol. Estaba desnudo de cintura para arriba y solo vestía un pantalón de pana y unas botas negras. Estaba extrañamente musculado, pero por hacer, solo dormía y roncaba exageradamente alto mientras dejaba caer de su boca un pequeño rio de saliva.<br />
Saliendo de la barra, en la pared del fondo se deja ver una puerta, casi haciendo esquina en el garito. Destacaba por un letrero rojo metalizado que dejaba bien claro que no se podía entrar.<br />
Al lado de la puerta, en el fondo del todo frente a mi, un sofá verde llama la atención en contraste con la madera dañada y la tenue luz que entra. Este estaba completamente mordisqueado por el lado derecho, dejando ver el esqueleto interno del mueble, con todos sus resortes saliendo a la superficie y apenas espuma. Por el lado izquierdo, presidiendo la escena, un perro de grandes dimensiones observaba atento mi entrada. Un husky blanco para ser exactos.<br />
En el lado derecho y dándole la espalda al resto, un pianista tocaba de forma frenética y precoz, errando de vez en cuando las notas y recreando una sintonía musical que atinaba perfectamente con el ambiente general pero destrozaba los tímpanos. El músico vestía con tristes harapos que cubrían su enclenque musculatura. Su aspecto era de hombre famélico, aunque parecía tener gran agilidad y velocidad con las manos. El instrumento era un piano de cola, en consonancia con el resto: desgastado y dañado. Se podía ver a simple vista que faltaban notas y que algún pedal había sido mordido. En un lateral de este, descansaba un trabuco sencillo, de esos de un solo disparo.<br />
No habían ni mesas, ni sillas ni clientes. Tan solo un grupo decadente de personas en lo que alguna vez pudo ser un negocio.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Nada se te ha perdido por aquí, forastero. Márchate o te mataremos.-</span> amenazó el pianista, que inmediatamente dejó de tocar.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Estoy buscando a alguien. Quizá podáis ayudarme.-</span> dije con un tono chulesco. Entonces el perro empezó a gruñir y ladrar.<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Que venga por aquí un marinerito como tú, denota que estás desesperado por hacer algo con tu vida.-</span> todavía dándome la espalda, el pianista coge la pistola. <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Busca fama y reputación en otro sitio, cantamañanas.- </span>entonces apuntó hacía mi.<br />
<br />
El perro se levantó de su asiento y se colocó en el centro del local, en posición de ataque, frente a mi. No dejaba de gruñir y mostrar sus dientes afilados. Por otro lado, a mí derecha, el bartender se ocultaba tras su barra, dejando escapar varios gritos de susto y sollozos, como si aquella situación le generara mucho estrés y estuviera disconforme.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vale...- </span>suspiré. Luego sonreí.<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> -Vamos a bailar.-</span><br />
<br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Parte 4. Danza con secundarios</span></span></span></span><br />
Un disparo truena desde el cañón del trabuco viejo. Con un gesto grácil, ladeo la cabeza levemente, dejando escapar la bala, que se pierde e impacta contra una de las paredes ya dañadas.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Mierda.- </span>maldice el músico, ahora tirador.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Cruzasteis la línea que no quería... Y apuesto por mi, jeje.-</span><br />
<br />
El perro se adelantó en el ataque, corriendo en mi dirección y pegando un brinco a mitad de camino, abriendo lo boca y poniendo las patas por delante. Sin intenciones de dañar al animal, decidí realizar un esquive frontal, agachándome y haciendo una pirueta por debajo del salto del canido. Este pasa de largo y cae fuera del establecimiento. Yo me recompongo rápido y me coloco en guardia.<br />
<br />
<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">-Ahhjhhj- </span>gritaba el tipo escuálido.<br />
<br />
Se dirigía hacia mi posición enfurismado y armado con la culata del trabuco. El ataque era de lo más básico. Un hombre desesperado que alza su arma tanto como puede para asestar un golpe vertical descendente. Me limité asentir lástima por la decadencia de las acciones bélicas de mi adversario y me adelante en un gesto rápido, lanzando un directo de derecha a la barbilla del pianista, que le hacía perder el sentido del equilibrio y la consciencia, cayendo desplomado en el suelo.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vale, uno menos, pero...-</span><br />
<br />
Volteo veloz para saber la posición del animal rabioso. Este vuelve a la carga con todo, esta vez sin saltar, como si hubiera aprendido. Tenía la mirada puesta en mi pierna derecha y sacaba los colmillos con furia mientras se dirigía con intenciones funestas hacia mi. Decidido a zanjar los temas de Olivia, hago de tripas corazón y me dispongo a atacar.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Lo siento amigo...- </span>susurré lastimoso.<br />
<br />
Cuando lo tuve a tiro, lancé un derechazo descendente de gran potencia, que hizo contacto con la parte superior del craneo del animal, clavándole en el suelo y frenándolo en seco. El animal, aunque vivi, estaba inconsciente y fuera de combate.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Bien...- </span>me recompuse mientras gesticulaba con la mano diestra, a causa de los dos golpes secos que había dado. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vamos a ver qué hay tras esa puerta.-</span><br />
<br />
<span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Parte 5. Choque </span></span></span></span><br />
Di los pasos suficientes hasta llegar a la puerta. Estaba nervioso a la vez que impaciente, se notaba en mis pulsaciones. Sentía que tras esa puerta se encontraría un gran desafío. Puse la mano en el pomo de la puerta.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Vale Tenma, a la de 3.- </span>me dije a mi mismo.<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"> -1...2... y...-</span><br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-¡¡¡BUTO!!!-</span><br />
<br />
Un golpe seco impacta contra mi nuca antes de que pudiera reaccionar. El tremendo ataque hace que atraviese la puerta y entre en la habitación contigua. Estaba mareado y tendido en el suelo, intentando comprender quien me había atacado.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Vamos marinerito... *Hik* Ven para acá...-</span> resonaba en mi cabeza desde la distancia.<br />
<br />
Empezaba a recobrar el sentido. La voz provenía de la estancia principal. El líder de la banda me estaba esperando allí. Me recompuse a duras penas, usando apoyos para no caer del dolor y el mareo. Cuando conseguí salir de la sala, mi rival estaba plantado en mitad de la estancia. Era el tipo dormido en la barra. Su presencia era imponente, ahora que estaba despierto. Y su fuerza había sido demostrada.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Todavía voy tocado, pero soy el líder de Los Rechazados, y aún puedo partirte la cara... *Hik*. - </span>se presentaba mientras extendía los brazos en forma de cruz y amenazaba. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Si quieres otro cabezazo ven que te lo presto.-</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Tus compañeros han sido derrotados. Huid de la isla y dejaremos esto por zanjado.- </span>intenté utilizar una vida pacífica, evitando el conflicto.<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-No tenemos donde caer muertos, chaval, así que no acept... *Hik*.- </span>intentó terminar la frase, pero si estado no se lo permitía. Sin embargo sacó fuerzas para amenazar una vez más. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Tampco es que puedas ganarme. Ven, pelea. Sé que vienes por Olivia... Así que mátame o moriréis los dos.-</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Ya veo... Parece que no tienes redención...- </span>dije lastimoso con la cabeza gacha. -No tengo más remedio...-<br />
<br />
Decidí sacar todo mi potencial y comencé a transformarme en mi forma híbrida. El pelaje empezó a brotar, lo cuernos salieron de mi cabeza y mi tamaño creció junto a una musculatura prominente. No tenía tiempo para juegos cuando se trataba de salvar vidas. Y no tenía ni paciencia ni ganas de continuar con esta refriega.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-¿Todo de una? HajaHaJaA... *Hik*- </span>rió.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vamos allá -</span> le devolví una sonrisa.<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-¡¡¡BUTO KAITEN!!!-</span><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-¡¡¡PUÑO FANTASÍA!!!-</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 6. Final dinámico</span></span></span></span><br />
En un segundo, un directo cargado con mi diestra chocaba con un cabezazo recto a máxima potencia. La colisión fue atronadora. La onda expansiva invadió cada rincón de bar, haciéndolo temblar por completo. Ninguno cedía ante la fuerza del otro, mientras empujamos con todo lo que teníamos. Bajo nuestros pies, el suelo empezó a ceder por culpa del impacto y la presión que ejerciamos. Este era, por el momento, el ataque más fuerte que había generado hasta entonces, y me enfrentaba a un rival que, aunque bedeznable, mostraba una fuerza insólita.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-¡¡¡AAAaahhh!!! Cede de una vez.- </span>gritó sin dejar de forzar el villano.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-¡JAMÁS! No dejaré que hagas daño a nadie más... ¡¡¡aaaAAAHHH!!!- </span><br />
<br />
Empecé a retroceder y a aflojar el ataque, víctima del cansancio. Di un par de pasos atrás, aunque me negaba a ceder y a perder esa batalla. No podía permitirlo. La manga de ropa que cubría mi brazo comenzó a romperse, exponiendo mi antebrazo dañado y ensangrentado, demostrando la gran fatiga que me generaba aguantar el golpe.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No... No puedo perder así... Tiene que haber algo... Padre, dame fuerzas...- </span>rezaba en silencio, mientras el empuje del ataque rival me hacía retroceder un par de pasos.<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">-Estas acabado chaval. Tu brazo no resistirá mucho más. ¡¡¡GrrrrAAAA!!!- </span>rugió.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No... No resistiré más... ¡UN SEGUNDO, ESO ES!-</span> di con la solución en mi mente. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Lo siento criminal, esto acaba aquí. De frente eres más fuerte que yo... Pero si aplico la fuerza así...-</span><br />
<br />
Empecé a aflojar mi puño y lo dejé orbitar hacia su nuca, cambiando el eje de fuerza recto en descendente. Mientras que yo retrocedía, aplicaba una fuerza hacia abajo mientras él seguía contando con mi apoyo. El líder, que no dejaba de apretar, comenzó a agachar la cabeza y a sentir que resbalaba de morros al suelo. Con este cayendo, sin dejar de hacer fuerza, emití toda mi energía en aplastar su cabeza contra mi puño y el suelo, haciendo que su golpe fuera dirigido hacia el piso de madera. <br />
El daño fue masivo, generando una gran fuerza de mi ataque contra su cabeza, que atravesaba las baldosas de madera y dejaban al oponente totalmente noqueado. Yo volví en forma humana, agotado, y me dejé caer al suelo de culo. Saqué mi Den Den Mushi y llamé.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Aquí soldado raso Tenma Ryusuke. He capturado a un criminal peligroso. Requiero de una patrulla y atención médica urgente en...-</span><br />
<br />
La conversación se extendió y minutos después se dejó caer el Sheriff y los servicios médicos. Los bandidos fueron capturados y llevados ante la ley, mientras que yo podía presumir orgulloso de haber zanjado la promesa que hice cuando llegué a este lugar.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Aclaraciones</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Tenma va a zanjar la promesa de Olivia. Entra en un bar de mala muerte donde derrota a los secundarios de la banda. Luego es sorprendido por el líder, que derrota con su poder de Akuma, fuerza y un poco de ingenio. <br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas implicados</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Desdén: las amenazas no afectan a Tenma<br />
</li>
<li>Épico: Tenma se flipa mucho en sus batallas<br />
</li>
<li>Apostador: Tenma apuesta de forma jocosa por el en su batalla contra randoms<br />
</li>
<li>Pacifista: Tenma aboga varias veces por un camino no violento.<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Técnicas y Akumas</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Tenma usa varios recursos bélicos en la batalla:<br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Ushi Ushi No Mi: Modelo Toro</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>1</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>Permite al usuario convertirse en un toro y en la forma híbrida de este.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El toro en su forma completa mide dos metros y medio de largo, contando de cabeza a cola, y un metro y medio de pezuñas a lomo, y pesa media tonelada. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz incluida, será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un toro azabache a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Le crecerán dos grandes cuernos de medio metro de longitud cada uno en las sienes apuntando en la dirección frontal de sus ojos,  Sus pies se convertirán en pezuñas y los dedos de sus manos se juntarán en una pezuña dividida en dos (todos los dedos por un lado y el pulgar por otra) creando una pinza prensil que además obtendrá la pezuña característica. Le brotará una pequeña cola de veinte centímetros.<br/>
<br/>Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga <strong>60 puntos en CA</strong>, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva sólo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan <strong>20 CA</strong> y para la completa <strong>30 CA</strong>. La transformación cuesta <strong><font color="orange">30 puntos de energía</strong></font> y, después, <strong><font color="orange">10 de energía</strong></font> por turno.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'>20 CA: Híbrida | 30 CA: Completa | 60 CA: Transformación inmediata.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 2 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +15 a la fuerza, +15 a la resistencia y +10 a la voluntad.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las Akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `Toro`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Toro</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Bestia Salvaje</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Adquieres de forma permanente un +5 al atributo FUERZA. Además, tus pezuñas, estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como "arma contundentes" pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.</i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
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                        class='code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoantoro01`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantoro01</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Gran Herbívoro</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Debido al peculiar estilo de vida de las frutas Ushi Ushi y a tu condición general de Zoan herbívora como toro bravo, con la gran musculatura que te caracteriza, obtienes de forma permanente un +5 a la RESISTENCIA.</i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
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                        class='code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoantoro02`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantoro02</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Puño fantasía</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Propio</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>4</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Fuerza 100 | Control de akuma 50</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>95 + 2,6xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>141 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Aumenta en 35 la fuerza del ataque
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Tenma, en su forma híbrida, carga con todas sus fuerzas hacia atrás un puñetazo y se lanza a por su rival descargando toda su potencia sobre el enemigo, causando un daño terrible y destructivo en la zona impactada.</i>
                </p>
                <hr/>
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                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `tenma003`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>tenma003</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[T3 - Autonarrada] No juzgues un libro...]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=709</link>
			<pubDate>Wed, 03 Jan 2024 04:41:00 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=709</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">8 de Otoño, Año 11</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya - 11:34 a.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">El lobo clavó sus colmillos en mi cuello y desperté como un relámpago.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Había dormido varios días seguidos. Desde que volví de mi aventura con Joe y encontré aquella fruta del diablo no había podido dormir a pierna suelta ni una sola noche. Los primeros días pensé que era todo relacionado con haber adquirido un poder de tal magnitud de un día para otro pero, los días habían pasado y nada cambiaba. Quizás el problema no era ese. Me senté sobre el borde de la cama y apoyé mis antebrazos sobre las rodillas mirando entre mis pies descalzos tocando el suelo de la habitación del motel. Yo ya había vivido esto. La habitación destartalada, la ropa tirada por cualquier lado y… ¿Donde está Shimei Kaeru? Me parecía raro haberla dejado perdida. Del sobre salto me puse de pie y pisé su saya. El alivio fue enorme y volví a sentarme, flexionando la cadera para alcanzarla con la mano izquierda. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Lo siento, amiga, no sabía ni donde estaba yo… —</span></span> dije mientras comprobaba su filo rápidamente y la enfundaba de nuevo, dejándola sobre la cama a mi siniestra. Estaba claro que algo no estaba bien dentro de mí. No estaba seguro de qué era pero, necesitaba solucionarlo. Me vestí rápidamente: chaleco, guantes, botas y mi abrigo, algo rasguñado por mi anterior aventura pero todavía en buen estado, y colocando mi arma predilecta en mi cinturón, salí del lugar. Cuando pasé por el bar el camarero que diariamente me había servido el desayuno me miró como preguntando si tomaría lo de siempre pero simplemente negué con la cabeza y me dirigí serio y sin detenerme ante nada hacia la salida. Tenía algo en mente.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Era pronto por la mañana, y el sol estaba radiante. El calor del verano azotaba todo lo que estaba bajo su dominio y provocaba esa sensación de espejismo en el horizonte. Casi me venía bien este calor para entrenar bajo circunstancias poco favorables. Nunca me gustó demasiado el verano y eso me saca un poco de mis casillas. Mi destino era el mismo lugar donde había conseguido el material para afilar a Shimei Kaeru, la playa. Cuando estuve allí me pareció un lugar lo suficientemente tranquilo como para practicar en solitario sin llamar demasiado la atención y, con suerte, empezar a dominar mi nuevo animal interno. Durante el camino, no paraba de pensar en Joe. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Quizás no fui justo con él. Pero, debió entenderlo: era una alianza temporal. —</span></span> pensaba en voz alta <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Ni que le hubiera pedido un formulario de inscripción, no me jodas… —</span></span> refunfuñaba mientras avanzaba por el camino a la playa. En verdad, estaba sumamente molesto. Nunca me he considerado mal compañero, pero, desde que Ebony Shard se desintegró, cada vez tengo más claro que pocas alianzas me darían la fortaleza suficiente. En mi mente, era maravillosa e idílica la idea de que crearía un fantástico gremio, fuerte e independiente que hiciera las cosas bien. Pero en el fondo de mi ser, más allá del ideal y las utopías, era consciente de que el mundo era un terrible lugar capaz de lo peor y que para sobrevivir hay una máxima. — Necesito… — cortaba mis palabras como si no quisiera admitirlo. Tras media hora de viaje, llegué a la playa. Una cala tranquila y prácticamente vacía, perfecta para entrenar sin molestias.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Calentemos un poco. —</span></span> dije mientras me quitaba el abrigo y lo colgaba de una rama en un árbol cercano y volvía a la arena. Tras esto, me puse de rodillas en posición de seiza y dejé a Shimei Kaeru con sumo cuidado delante de mí. Saludé apoyando manos por delante de las rodillas <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— ¡Rei! —</span></span> y volví a ponerla dentro de mi cinturón, poniéndome de pie y desenfundando. Comenzaremos con kata. Siempre viene bien para calentar los músculos y articulaciones, centrar la mente y recordar la técnica. Colocándome en posición inicial, un kamae básico de guardia media, inicié una serie de movimientos coordinados y suaves, dejando que el propio peso de mi arma dirigiera mis brazos y cuerpo por completo, haciendo que casi danzara sobre la arena sin apenas moverla de manera brusca. Un golpe vertical comenzó la secuencia, seguido de un bloqueo por encima de mi cabeza que dejó pasar la ficticia espada de mi rival, para, con un giro de muñecas rebanar su cabeza y aprovechar la inercia para girar noventa grados y con una suave floritura, lanzar un tsuki directo a la garganta de otro por detrás de mí y volver al inicio, repitiendo esta combinación predeterminada en cada punto cardinal del eje varias veces. Poco a poco la secuencia de cortes, bloqueos y punzadas iba a acelerándose mientras mi concentración aumentaba y mi calor subía. El dichoso sol hacía palpable en la playa su presencia haciendo que sudara de manera importante desde casi el inicio del entrenamiento. Fueron cerca de diez o más minutos los que realicé combinaciones como esta para calentar, alternando también alturas, agachándome levemente y saltando un poco para que mis rodillas entraran en calor también. Tras esto, respiré y me acerqué a los árboles donde había dejado mi abrigo. Muchos de ellos estaban muertos y me servirían para entrenar y ver el estado del filo de Shimei Kaeru. Me posicioné delante de uno de ellos, debía tener veinte o veinticinco centímetros de grosor y sería mi primer “tameshigiri” improvisado. Realicé secuencias de tres o cuatro cortes en rápidas sucesiones en cada árbol, seccionando su largo en cada tajo de manera limpia y eficaz. Este proceso me llevó cerca de veinte minutos y tras esto, era el momento de abandonar mi espada junto a mi abrigo para comenzar con el verdadero trabajo que me había llevado aquí: dominar mi nuevo poder y hacerlo una parte esencial de mí.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Volví a la arena en la playa y me centré. Recuerdo cuando salí de mi isla por primera vez y criticaron mi estilo de combate con la espada. Aquel viejo maestro de kendo decía que la clave para dominar tu espada era sentirla como una parte de ti, una extensión de tu propio cuerpo. Supongo que esto no dista demasiado de aquella idea. Si era capaz de sentir el poder, de hacerlo mío y que fuera una extensión natural de mi propio ser, podría exprimir su potencial al máximo. Suspiré profundamente mientras cerraba los ojos <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Vamos, enséñame lo que tienes. —</span></span> dije mientras abría los ojos y hacía emanar los poderes de mi fruta del diablo. Duro apenas unos segundos y desactivé todo rastro de ella. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Nada mal. —</span></span> Celebraba tras el intento exitoso. Repetiría este proceso durante lo que me quedaba de mañana, todo para, como decía, hacer mío este proceso y que no me costara trabajo. Que se volviera tan fácil y automático como respirar. Conforme lo realizaba, me daba la sensación de que el Lobo que me acechaba, no era tan literal como pensaba si no una serie de pensamientos inconexos que no paraban de asolar mi mente. Creo que la culpa por traicionar, si es que se podía llamar así, a Joe era lo que me lastraba. Sin embargo poco a poco, comenzaba a comprender que no tuve otra opción, si quería ponerme al nivel de mi liga y por encima lo tenía claro: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Necesito más poder. —</span></span> era la primera vez que lo decía en alto y tras ello, callé durante varios minutos, totalmente inmóvil. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Suficiente. —</span></span> dije con tono severo, volviendo mi mirada a Shimei Kaeru y el abrigo. Enfundé la katana de filo azabache en mi cinturón y me coloqué el abrigo sobre el hombro derecho agarrándolo con la diestra, para comenzar el camino de vuelta al motel. Quería comer algo rápido y buscar al tal Sohem. Ahora tenía el poder para proponerle crear un gremio juntos y abandonar por fin este sitio de mierda. Estaba harto de la arena, de que se me metiera por todos lados, de que fuera áspera y seca. Pero sobre todo estaba harto ver todos los putos días los fantasmas de mis antiguos compañeros acosando y acechando en cada esquina, en cada espejo, en cada mirada de un desconocido… estaba harto. Hastiado.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Durante el camino al motel, donde pensaba recoger todas mis pertenencias y abandonar de una vez este lugar, pasé por una librería. Necesitaba retomar algún hobby o alguna manera de evadir mi mente cuando no podía entrenar o dormir y leer me parecía una de las mejores opciones. Siempre me gustaron los libros de poemas y cualquiera que pase conmigo cierta cantidad de tiempo se habrá dado cuenta, así que supongo que eso es lo que estaba buscando. Estuve rebuscando largo y tendido entre las estanterías bajo la atenta mirada de una señora que pensaría estaba tratando de robar. No la culpo, supongo que nadie se fiaría de alguien con mis pintas a simple vista. Estoy seguro que lo pensaba porque tenía todas las pintas de alguien que se acercaría a ayudar a un cliente a encontrar lo que busca, pero no a mí. De nuevo, no la culpo. Tras diez o quince minutos, encontré un libro que llamó mi atención. Se trataba de un libro de bolsillo de tapa dura, color marrón y envejecido. Sus páginas estaban tintadas de un amarillo muy degenerado por el tiempo y la cubierta estaba decorada con ornamentos y grecas doradas. El detalle más prominente era una enorme letra V en el centro de la cubierta. Supongo que este detalle es el que me hizo cogerlo de entre todos los demás y para mi sorpresa, se trataba de un libro de poemas. Ya lo había leído cuando era más joven pero… ¿Por qué no llevar una versión en miniatura encima para los momentos de aburrimiento? Quizás pudiera leerlo tranquilamente y marcar las frases y poemas que más me gustaran. Fui con el libro al mostrador donde la vieja dependienta miraba con su cara de desaprobación. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— ¿Qué tal es este? —</span></span> pregunté a la señora con una amplia sonrisa que achinaba mis ojos en gran medida. Ya lo había leído, como dije, pero por alguna razón, quería entablar una conversación. Una banal y vacía, que no tuviera de por medio espadas, golpes y sangre. Era casi una bendición. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #4cea5e;" class="mycode_color">— Es bueno, aunque un poco… espiritual. —</span></span> contestó la vieja señora mientras cambiaba su semblante ligeramente a uno más relajado. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— ¡Genial! Me lo llevo pues. Y, ¿sería tan amable de darme un par de lápices o bolígrafos? Me gustaría marcar las frases que más me gusten. —</span></span> añadí señalando un estante de lápices. La señora, ahora casi sonriendo tímidamente, acercó dos lápices al libro y me cobró el monto total tras lo que me dispuse a salir por la puerta. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Cuando vuelva al pueblo, le cuento qué me pareció. —</span></span> finalicé saliendo por la puerta del local. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">— Aunque no volveré nunca… —</span></span></span> murmuré, de manera casi ininteligible ya fuera del local. La última parada era el motel. Subí a mi cuarto y recogí la poca ropa que me quedaba, algo roída por mi última aventura con el Marine y mi batalla contra Blackmore. Estaba rasgada y deteriorada por el látigo del párroco, que de la pura abrasión contra el cuero, había logrado dañar mi icónica vestimenta. Poco importaba mientras fuera funcional, supuse. Tras coger todas mis cosas cerré la puerta de la habitación para siempre, dispuesto a avanzar hacia lo desconocido. Bajé las escaleras que hace tanto tiempo subí maltrecho y malherido, casi desangrado, pero esta vez como un hombre nuevo y reforzado. Una vez en el vestíbulo, me acerqué al hombre que en su momento me dejó la llave sin hacer muchas preguntas y, con la misma cara inexpresiva, recogió la llave para colgarla en su sitio, en ese cajetín para el número 14 de mi buena suerte. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">— ¿Fue placentera su estancia, señor? —</span></span> preguntó el hombre mientras me marchaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Fructífera. Fructífera define muchísimo mejor mi estancia. Gracias por todo. —</span></span> dije mientras avanzaba hacia la puerta. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Ah —</span></span> frené justo al llegar al umbral <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— y no se os ocurra sacar del menú el batido de fresa. Vale más que la habitación. —</span></span> sugerí, guiñando un ojo al hombre con gesto afable para finalmente salir de allí. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Bien... —</span></span> estiré mis manos al cielo y tras entrelazar mis dedos descargué mis lumbares empujando mi cadera al frente, arqueando mi espalda. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Ahora, ¿donde estará ese tipo? —</span></span></span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Karmas a tener en cuenta</span>
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					Popularidad.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Fama.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Adinerado.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Objetos de la T3</span>
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					<img src="https://media.printables.com/media/prints/26988/images/270004_b231d606-fe21-430c-ac55-63363cec0123/thumbs/inside/1920x1440/jpg/60830083_368805707076435_3961771378218106880_n.webp" loading="lazy"  width="300" height="300" alt="[Imagen: 60830083_368805707076435_3961771378218106880_n.webp]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">8 de Otoño, Año 11</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya - 11:34 a.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">El lobo clavó sus colmillos en mi cuello y desperté como un relámpago.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Había dormido varios días seguidos. Desde que volví de mi aventura con Joe y encontré aquella fruta del diablo no había podido dormir a pierna suelta ni una sola noche. Los primeros días pensé que era todo relacionado con haber adquirido un poder de tal magnitud de un día para otro pero, los días habían pasado y nada cambiaba. Quizás el problema no era ese. Me senté sobre el borde de la cama y apoyé mis antebrazos sobre las rodillas mirando entre mis pies descalzos tocando el suelo de la habitación del motel. Yo ya había vivido esto. La habitación destartalada, la ropa tirada por cualquier lado y… ¿Donde está Shimei Kaeru? Me parecía raro haberla dejado perdida. Del sobre salto me puse de pie y pisé su saya. El alivio fue enorme y volví a sentarme, flexionando la cadera para alcanzarla con la mano izquierda. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Lo siento, amiga, no sabía ni donde estaba yo… —</span></span> dije mientras comprobaba su filo rápidamente y la enfundaba de nuevo, dejándola sobre la cama a mi siniestra. Estaba claro que algo no estaba bien dentro de mí. No estaba seguro de qué era pero, necesitaba solucionarlo. Me vestí rápidamente: chaleco, guantes, botas y mi abrigo, algo rasguñado por mi anterior aventura pero todavía en buen estado, y colocando mi arma predilecta en mi cinturón, salí del lugar. Cuando pasé por el bar el camarero que diariamente me había servido el desayuno me miró como preguntando si tomaría lo de siempre pero simplemente negué con la cabeza y me dirigí serio y sin detenerme ante nada hacia la salida. Tenía algo en mente.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Era pronto por la mañana, y el sol estaba radiante. El calor del verano azotaba todo lo que estaba bajo su dominio y provocaba esa sensación de espejismo en el horizonte. Casi me venía bien este calor para entrenar bajo circunstancias poco favorables. Nunca me gustó demasiado el verano y eso me saca un poco de mis casillas. Mi destino era el mismo lugar donde había conseguido el material para afilar a Shimei Kaeru, la playa. Cuando estuve allí me pareció un lugar lo suficientemente tranquilo como para practicar en solitario sin llamar demasiado la atención y, con suerte, empezar a dominar mi nuevo animal interno. Durante el camino, no paraba de pensar en Joe. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Quizás no fui justo con él. Pero, debió entenderlo: era una alianza temporal. —</span></span> pensaba en voz alta <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Ni que le hubiera pedido un formulario de inscripción, no me jodas… —</span></span> refunfuñaba mientras avanzaba por el camino a la playa. En verdad, estaba sumamente molesto. Nunca me he considerado mal compañero, pero, desde que Ebony Shard se desintegró, cada vez tengo más claro que pocas alianzas me darían la fortaleza suficiente. En mi mente, era maravillosa e idílica la idea de que crearía un fantástico gremio, fuerte e independiente que hiciera las cosas bien. Pero en el fondo de mi ser, más allá del ideal y las utopías, era consciente de que el mundo era un terrible lugar capaz de lo peor y que para sobrevivir hay una máxima. — Necesito… — cortaba mis palabras como si no quisiera admitirlo. Tras media hora de viaje, llegué a la playa. Una cala tranquila y prácticamente vacía, perfecta para entrenar sin molestias.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Calentemos un poco. —</span></span> dije mientras me quitaba el abrigo y lo colgaba de una rama en un árbol cercano y volvía a la arena. Tras esto, me puse de rodillas en posición de seiza y dejé a Shimei Kaeru con sumo cuidado delante de mí. Saludé apoyando manos por delante de las rodillas <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— ¡Rei! —</span></span> y volví a ponerla dentro de mi cinturón, poniéndome de pie y desenfundando. Comenzaremos con kata. Siempre viene bien para calentar los músculos y articulaciones, centrar la mente y recordar la técnica. Colocándome en posición inicial, un kamae básico de guardia media, inicié una serie de movimientos coordinados y suaves, dejando que el propio peso de mi arma dirigiera mis brazos y cuerpo por completo, haciendo que casi danzara sobre la arena sin apenas moverla de manera brusca. Un golpe vertical comenzó la secuencia, seguido de un bloqueo por encima de mi cabeza que dejó pasar la ficticia espada de mi rival, para, con un giro de muñecas rebanar su cabeza y aprovechar la inercia para girar noventa grados y con una suave floritura, lanzar un tsuki directo a la garganta de otro por detrás de mí y volver al inicio, repitiendo esta combinación predeterminada en cada punto cardinal del eje varias veces. Poco a poco la secuencia de cortes, bloqueos y punzadas iba a acelerándose mientras mi concentración aumentaba y mi calor subía. El dichoso sol hacía palpable en la playa su presencia haciendo que sudara de manera importante desde casi el inicio del entrenamiento. Fueron cerca de diez o más minutos los que realicé combinaciones como esta para calentar, alternando también alturas, agachándome levemente y saltando un poco para que mis rodillas entraran en calor también. Tras esto, respiré y me acerqué a los árboles donde había dejado mi abrigo. Muchos de ellos estaban muertos y me servirían para entrenar y ver el estado del filo de Shimei Kaeru. Me posicioné delante de uno de ellos, debía tener veinte o veinticinco centímetros de grosor y sería mi primer “tameshigiri” improvisado. Realicé secuencias de tres o cuatro cortes en rápidas sucesiones en cada árbol, seccionando su largo en cada tajo de manera limpia y eficaz. Este proceso me llevó cerca de veinte minutos y tras esto, era el momento de abandonar mi espada junto a mi abrigo para comenzar con el verdadero trabajo que me había llevado aquí: dominar mi nuevo poder y hacerlo una parte esencial de mí.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Volví a la arena en la playa y me centré. Recuerdo cuando salí de mi isla por primera vez y criticaron mi estilo de combate con la espada. Aquel viejo maestro de kendo decía que la clave para dominar tu espada era sentirla como una parte de ti, una extensión de tu propio cuerpo. Supongo que esto no dista demasiado de aquella idea. Si era capaz de sentir el poder, de hacerlo mío y que fuera una extensión natural de mi propio ser, podría exprimir su potencial al máximo. Suspiré profundamente mientras cerraba los ojos <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Vamos, enséñame lo que tienes. —</span></span> dije mientras abría los ojos y hacía emanar los poderes de mi fruta del diablo. Duro apenas unos segundos y desactivé todo rastro de ella. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Nada mal. —</span></span> Celebraba tras el intento exitoso. Repetiría este proceso durante lo que me quedaba de mañana, todo para, como decía, hacer mío este proceso y que no me costara trabajo. Que se volviera tan fácil y automático como respirar. Conforme lo realizaba, me daba la sensación de que el Lobo que me acechaba, no era tan literal como pensaba si no una serie de pensamientos inconexos que no paraban de asolar mi mente. Creo que la culpa por traicionar, si es que se podía llamar así, a Joe era lo que me lastraba. Sin embargo poco a poco, comenzaba a comprender que no tuve otra opción, si quería ponerme al nivel de mi liga y por encima lo tenía claro: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Necesito más poder. —</span></span> era la primera vez que lo decía en alto y tras ello, callé durante varios minutos, totalmente inmóvil. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Suficiente. —</span></span> dije con tono severo, volviendo mi mirada a Shimei Kaeru y el abrigo. Enfundé la katana de filo azabache en mi cinturón y me coloqué el abrigo sobre el hombro derecho agarrándolo con la diestra, para comenzar el camino de vuelta al motel. Quería comer algo rápido y buscar al tal Sohem. Ahora tenía el poder para proponerle crear un gremio juntos y abandonar por fin este sitio de mierda. Estaba harto de la arena, de que se me metiera por todos lados, de que fuera áspera y seca. Pero sobre todo estaba harto ver todos los putos días los fantasmas de mis antiguos compañeros acosando y acechando en cada esquina, en cada espejo, en cada mirada de un desconocido… estaba harto. Hastiado.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Durante el camino al motel, donde pensaba recoger todas mis pertenencias y abandonar de una vez este lugar, pasé por una librería. Necesitaba retomar algún hobby o alguna manera de evadir mi mente cuando no podía entrenar o dormir y leer me parecía una de las mejores opciones. Siempre me gustaron los libros de poemas y cualquiera que pase conmigo cierta cantidad de tiempo se habrá dado cuenta, así que supongo que eso es lo que estaba buscando. Estuve rebuscando largo y tendido entre las estanterías bajo la atenta mirada de una señora que pensaría estaba tratando de robar. No la culpo, supongo que nadie se fiaría de alguien con mis pintas a simple vista. Estoy seguro que lo pensaba porque tenía todas las pintas de alguien que se acercaría a ayudar a un cliente a encontrar lo que busca, pero no a mí. De nuevo, no la culpo. Tras diez o quince minutos, encontré un libro que llamó mi atención. Se trataba de un libro de bolsillo de tapa dura, color marrón y envejecido. Sus páginas estaban tintadas de un amarillo muy degenerado por el tiempo y la cubierta estaba decorada con ornamentos y grecas doradas. El detalle más prominente era una enorme letra V en el centro de la cubierta. Supongo que este detalle es el que me hizo cogerlo de entre todos los demás y para mi sorpresa, se trataba de un libro de poemas. Ya lo había leído cuando era más joven pero… ¿Por qué no llevar una versión en miniatura encima para los momentos de aburrimiento? Quizás pudiera leerlo tranquilamente y marcar las frases y poemas que más me gustaran. Fui con el libro al mostrador donde la vieja dependienta miraba con su cara de desaprobación. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— ¿Qué tal es este? —</span></span> pregunté a la señora con una amplia sonrisa que achinaba mis ojos en gran medida. Ya lo había leído, como dije, pero por alguna razón, quería entablar una conversación. Una banal y vacía, que no tuviera de por medio espadas, golpes y sangre. Era casi una bendición. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #4cea5e;" class="mycode_color">— Es bueno, aunque un poco… espiritual. —</span></span> contestó la vieja señora mientras cambiaba su semblante ligeramente a uno más relajado. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— ¡Genial! Me lo llevo pues. Y, ¿sería tan amable de darme un par de lápices o bolígrafos? Me gustaría marcar las frases que más me gusten. —</span></span> añadí señalando un estante de lápices. La señora, ahora casi sonriendo tímidamente, acercó dos lápices al libro y me cobró el monto total tras lo que me dispuse a salir por la puerta. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Cuando vuelva al pueblo, le cuento qué me pareció. —</span></span> finalicé saliendo por la puerta del local. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">— Aunque no volveré nunca… —</span></span></span> murmuré, de manera casi ininteligible ya fuera del local. La última parada era el motel. Subí a mi cuarto y recogí la poca ropa que me quedaba, algo roída por mi última aventura con el Marine y mi batalla contra Blackmore. Estaba rasgada y deteriorada por el látigo del párroco, que de la pura abrasión contra el cuero, había logrado dañar mi icónica vestimenta. Poco importaba mientras fuera funcional, supuse. Tras coger todas mis cosas cerré la puerta de la habitación para siempre, dispuesto a avanzar hacia lo desconocido. Bajé las escaleras que hace tanto tiempo subí maltrecho y malherido, casi desangrado, pero esta vez como un hombre nuevo y reforzado. Una vez en el vestíbulo, me acerqué al hombre que en su momento me dejó la llave sin hacer muchas preguntas y, con la misma cara inexpresiva, recogió la llave para colgarla en su sitio, en ese cajetín para el número 14 de mi buena suerte. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">— ¿Fue placentera su estancia, señor? —</span></span> preguntó el hombre mientras me marchaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Fructífera. Fructífera define muchísimo mejor mi estancia. Gracias por todo. —</span></span> dije mientras avanzaba hacia la puerta. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Ah —</span></span> frené justo al llegar al umbral <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— y no se os ocurra sacar del menú el batido de fresa. Vale más que la habitación. —</span></span> sugerí, guiñando un ojo al hombre con gesto afable para finalmente salir de allí. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Bien... —</span></span> estiré mis manos al cielo y tras entrelazar mis dedos descargué mis lumbares empujando mi cadera al frente, arqueando mi espalda. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Ahora, ¿donde estará ese tipo? —</span></span></span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Fama.</span><br />
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			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Auto T3] - Cambios]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=707</link>
			<pubDate>Tue, 02 Jan 2024 18:55:03 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=71">Joe</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=707</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Toko</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Año 11 - Otoño</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 3 - 11:07</span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Isla Toko ha sido una montaña de emociones.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Empezando por lo más doloroso, enterrar al joven Minato. Nunca supe de donde venía, no sabía nada de su familia, me hubiera gustado poder enterrarle en un sitio mejor para él, pero las circunstancias eran las que eran y no podía hacer nada. Lo único que pensé es en darle un entierro digno, aunque fuera con sus compañeros. A su vez, el grandullón de Taka, el cual conocí poco, pero ese poco me sirvió para saber que era un guerrero con honor y mucha fuerza, jamás olvidaré como me abrió los ojos de lo grande que es este mundo. Por desgracia, esto fue cosa de dos, y el otro fue Sohem. Arrogante y maleducado a más no poder. Se encontraba también en isla Toko, pero a saber donde estaba, me daba un poco igual, se llevó su recompensa por todo lo que pasó desde los cabos gemelos hasta tocar tierra en el Grand Line. Espero que, aunque fuera un pirata con un cartel de recompensa, lo entregase sano y salvo en algún sitio, Sohem no es que trate especialmente bien a las personas.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por otra parte, Vulkan. Ha desaparecido, no sabemos nada de él, es como si la tierra se lo hubiera tragado. La última vez que estuvimos con él fue al desembarcar en Toko, y se le notaba extraño, confuso, raro, desorientado. No era el Vulkan de siempre, lleno de energía, intenso y con mucho espíritu. Eso es lo que más me preocupa, estaba mal y no supe el porqué y tan solo desapareció de allí ¿Y si fue por mi culpa? ¿Algo que dije o hice? No servía darle vueltas a estas alturas, solo esperaba con todo mi corazón que estuviera bien y a salvo. Luego, el encontronazo con Viktor, el cual empezó tenso y difícil de controlar, pero que al final todo resultó en un malentendido, aunque más adelante pude sentir en mis carnes el filo de su katana con su falsa traición. Poca broma, casi no lo cuento, desde luego era un hombre fuerte. Aquella misión fue totalmente una decepción para mí. No pude terminarla como me hubiera gustado. Mi cometido era acabar con la banda de los Dalton y yo caí al suelo completamente derrotado por aquella jirafa que se inmoló completamente, tan solo para ver cumplir el sueño de su dueño, Blackmore. Vale que Viktor sí que se llevó lo que quería, pero yo no, no cumplí ni cerré la misión. Fue un golpe duro para mí ¿Acaso no estaré preparado? Era algo que rondaba mi cabeza continuamente, y lo pienso ahora que estoy en la habitación del hostal, recuperándome de lo sucedido, sentado encima de la cama, con las manos en la cabeza, totalmente a merced de mis pensamientos más dañinos.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al menos, no todo iba a ser malo. En nuestra estancia de isla Toko, Karl y Sephi parece ser que consiguieron unirse algo más, no una exageración, pero sí algo más. Me contaron lo que hicieron con los esclavistas, estaba muy orgulloso de ellos. Se estaban volviendo fuertes y eso me tranquilizaba en cierto aspecto. Luego la incorporación de Daisen, el cual era más mayor que yo - <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">no solo en tamaño</span> - pero podría tener esa experiencia que yo no tengo para algunas cosas, y no hablo de la Marina, sino de la vida en general, era un buen soporte por el cual me sentía arropado. Y por último, Tenma e Ikirami, dos jovencitos que se han añadido en el último momento. Tenma de una manera muy directa y sorpresa, quería ser mi mano derecha ¿Qué habría visto en mí? Tan solo soy un número más en la marina, pero espero que al menos consiguiera trasmitirle algo positivo y de aprendizaje. Lo mismo para Ikirami. Cierto es que ella ya ha sido reconocida por una labor realizada en el West Blue, no sé qué es lo que haría, pero desde luego para salir en el periódico y querer mandarla a tierras más peligrosas, su mérito tendría. Pero de nuevo, tenía a 2 personas más a mi cargo, en enseñarlas, y lo más importante, protegerlas a cualquier costo. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Es una carga que pesa mucho en mis hombros. Ya perdí a Minato, delante de mis ojos, y no pude hacer nada. No quería volver a pasar por lo mismo. No soy ningún héroe de los cabos gemelos. No soy nada. Pero la gente confía en mí por alguna razón que no entiendo, y eso me supera totalmente. Tengo en mi grupo gente con mucha energía, con sueños, aspiraciones, y si les pasa algo no me lo perdonaría jamás. Pero tenía que dejar de pensar en ello, no podía comerme más la cabeza. Simplemente, tenía que seguir hacia adelante y hacerme más fuerte para protegerlos.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Necesitaba una ducha con agua fría. Procedí a quitarme la ropa y meterme al cuarto de baño de mi habitación, solamente con una toalla a mi hombro. Abrí la mampara, me metí dentro, y encendí el agua lo más fría que se pudiera. Levanté la cabeza, mirando fijamente al techo durante unos segundos y a continuación cerrándolos, dejando que el agua simplemente cayera. Me mantuve así tan solo un minuto, pero para mí fue mucho más tiempo, como si hubiera estado horas meditando tranquilamente, solamente yo y mi mente en blanco. Abrí los ojos lentamente, el frío recorría todo mi cuerpo, como si estuviera congelado, inmóvil, pero mi mente seguía funcionando, pude mover el cuerpo y responder ante los estímulos. Primero, levantando ambos brazos hacia arriba, luego hacia delante, cruzando los dedos de ambas manos, crujiendo los nudillos, para acabar inclinando mi cuerpo tanto hacia la derecha como la izquierda. Me encontraba bien, estaba concentrado, así que solo procedí a terminar la ducha lo más rápido posible. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras salir con la toalla atada a mi cintura, me fui delante del espejo, y observé mi reflejo con atención, por desgracia, lo que más destacaba era la gran herida que Viktor me hizo con su katana. Aún dolía un poco, chasqueé la lengua. En ese momento, recordé uno de los momentos que pasé en Isla Toko, especialmente con Karglass, la cual me confesó que quería adoptar un pequeño gatito negro que se encontró sin hogar ni familia, Joseba. Tras eso, me suplico, junto a Ikirami, que lo aceptara en el grupo, como si fuera uno más. No hay nada de raro en ello, al fin y al cabo, cualquiera puede pensar que es lo normal, pedir permiso a un superior por algo. Pero lo que realmente rondaba mi cabeza era la manera en la que Karl me lo pidió. No sé si lo hizo adrede o no, pero parecía que no confiaba totalmente en que fuera a decir si a una acción tan noble y humana como es salvar la vida de un animal indefenso.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">---</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ahí me cuestioné muchas cosas. Que una persona que no me conociese de nada, entiendo que pueda pensar que sea una persona seria, a la que no le gusta hablar o relacionarse ¿Pero mis propios compañeros? ¿Encima Karl? La cual siempre he tratado lo mejor que he podido para que confiase en mí. Apoyé las manos en el lavabo y me miré fijamente, observando mi reflejo en el espejo - </span><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quizás... un cambio de imagen?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije levemente, intentando buscar cuál sería la manera correcta para que mis compañeros me vieran como una persona amable. Está bien ser serio cuando el momento lo requiere, pero que todos pensasen que soy serio, incluso en los momentos que hay que reír o estar más desinhibidos era algo que se me hacía bola. En aquel baño del hostal no faltaba de nada, tenía hasta el último utensilio para el aseo personal. Me fijé que había un kit completo para el afeitado de la barba. Me miré de nuevo al espejo. Ahora mismo estaba tranquilo, sereno, más calmado, pero no podía verlo en mi reflejo. Realmente las sensaciones que mi rostro daba eran de seriedad continua, negatividad y frialdad - </span><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Quizás por esto mis compañeros me tratan así?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Pensé. Gran parte de culpa la tenía mi barba. Desde mi niñez, Spike era la persona que siempre estuvo conmigo, y ya en la adolescencia, cuando empezó a salirme bello facial, siempre me decía lo mismo una y otra vez - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">¡Déjate la barba larga, Joe! ¡Así es como un hombre es respetado!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Se me metió tanto en la cabeza que era algo que tenía asimilado en mi pensamiento. Siempre me mantuve muy firme a las enseñanzas de Spike, absolutamente en todo, hasta en el detalle más tonto. Pero por primera vez, empecé a darme cuenta de que estaba en desacuerdo en algo. Un hombre no es respetado por su apariencia física, si no por sus actos y sus acciones hacia los demás. Ese era el respeto que quería tener por parte de los míos, y no ser una fachada de seriedad a todas horas. Así que, sin más dilaciones, me puse manos a la obra. Cogí las tijeras de barbero y empecé a recortarme la barba, poco a poco y con cuidado, llegando a quitar toda la parte más frondosa de esta. A continuación, eché la crema de afeitado en la brocha para extenderlo alrededor de la boca, seguido de la navaja para afeitar, procedí a quitar bien todo lo que la crema había tapado. Algún arreglo que otro en otras zonas, como las patillas, y ya estaba terminado todo. Me eché agua por toda la cara para así quitar la espuma y pelo sobrante que hubiera por la zona, me restregué bien con las manos y luego con la toalla, poniéndome recto frente al espejo. Comencé a bajar la toalla lentamente hasta por fin poder el reflejo de mi cara en el espejo.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hacía bastante tiempo que no me veía así. Demasiado tiempo diría yo. La última vez que tuve menos barba fue antes de la muerte de Spike. Empecé a entender un poco todo. A raíz de ese suceso fue cuando me volví más serio, más frío. Tanto que llevé a rajatabla cada una de las enseñanzas de Spike sobre mi persona. Algunas realmente eran muy buenas, pero otras muchas muy estrictas. Pero no era momento de pensar en aquello. Ahora mismo solo pensaba en una cosa, y es como me verán mis compañeros así. En especial Karl. Siempre me veía como un superior, como alguien que solo sabe dar órdenes e indicaciones. Puede que sea su superior, pero para mí, primero está la persona y la amistad, y luego el trabajo. Lo mismo para el resto de compañeros. Quiero que me vean como alguien en quien confiar, en el que se sinceren sobre lo que piensan. No quiero que vean... al falso héroe de los cabos gemelos.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Recogí todos los utensilios de afeitado, no sin antes lavarlos bien y dejarlos limpios. Salí del baño directo a la silla donde tenía la ropa de la Marina de repuesto que recogí del barco que vino cuando se me informó de la misión de los Dalton. Me vestí completamente, arreglándome bien, ajustando las mangas de mi camisa para, acto seguido, ajustarme los botones del cuello, pero... paré. Decidí dejarme el cuello suelto, para dar un toque de frescura y diferente a mi nuevo look. Añadido al calor que hace en Toko, no me vendría mal - <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">aunque pasar calor es algo que soporto muy bien de por sí</span> - Salí de la habitación, cerrándola con la llave y pasando a continuación por la recepción, donde estaba la adorable anciana dueña de todo aquello. La saludé como siempre, de manera normal y simpática, pero su reacción fue un tanto rara, como si no me conociera. Supongo que era algo normal, puesto a que mi cambio físico era bastante notorio. Salí del hostal directo a la calle, me apetecía dar un paseo. No pensé en querer avisar a mis compañeros de todo esto, simplemente cuando llegase el momento, ellos mismos verían el cambio en mí, pero yo también tenía que demostrárselo. Quería que confiaran en mí más, no como su "superior" o "comandante", si no como su compañero... Y porque no, como su amigo.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Toko</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Año 11 - Otoño</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 3 - 11:07</span></span></span></div>
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Isla Toko ha sido una montaña de emociones.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Empezando por lo más doloroso, enterrar al joven Minato. Nunca supe de donde venía, no sabía nada de su familia, me hubiera gustado poder enterrarle en un sitio mejor para él, pero las circunstancias eran las que eran y no podía hacer nada. Lo único que pensé es en darle un entierro digno, aunque fuera con sus compañeros. A su vez, el grandullón de Taka, el cual conocí poco, pero ese poco me sirvió para saber que era un guerrero con honor y mucha fuerza, jamás olvidaré como me abrió los ojos de lo grande que es este mundo. Por desgracia, esto fue cosa de dos, y el otro fue Sohem. Arrogante y maleducado a más no poder. Se encontraba también en isla Toko, pero a saber donde estaba, me daba un poco igual, se llevó su recompensa por todo lo que pasó desde los cabos gemelos hasta tocar tierra en el Grand Line. Espero que, aunque fuera un pirata con un cartel de recompensa, lo entregase sano y salvo en algún sitio, Sohem no es que trate especialmente bien a las personas.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por otra parte, Vulkan. Ha desaparecido, no sabemos nada de él, es como si la tierra se lo hubiera tragado. La última vez que estuvimos con él fue al desembarcar en Toko, y se le notaba extraño, confuso, raro, desorientado. No era el Vulkan de siempre, lleno de energía, intenso y con mucho espíritu. Eso es lo que más me preocupa, estaba mal y no supe el porqué y tan solo desapareció de allí ¿Y si fue por mi culpa? ¿Algo que dije o hice? No servía darle vueltas a estas alturas, solo esperaba con todo mi corazón que estuviera bien y a salvo. Luego, el encontronazo con Viktor, el cual empezó tenso y difícil de controlar, pero que al final todo resultó en un malentendido, aunque más adelante pude sentir en mis carnes el filo de su katana con su falsa traición. Poca broma, casi no lo cuento, desde luego era un hombre fuerte. Aquella misión fue totalmente una decepción para mí. No pude terminarla como me hubiera gustado. Mi cometido era acabar con la banda de los Dalton y yo caí al suelo completamente derrotado por aquella jirafa que se inmoló completamente, tan solo para ver cumplir el sueño de su dueño, Blackmore. Vale que Viktor sí que se llevó lo que quería, pero yo no, no cumplí ni cerré la misión. Fue un golpe duro para mí ¿Acaso no estaré preparado? Era algo que rondaba mi cabeza continuamente, y lo pienso ahora que estoy en la habitación del hostal, recuperándome de lo sucedido, sentado encima de la cama, con las manos en la cabeza, totalmente a merced de mis pensamientos más dañinos.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al menos, no todo iba a ser malo. En nuestra estancia de isla Toko, Karl y Sephi parece ser que consiguieron unirse algo más, no una exageración, pero sí algo más. Me contaron lo que hicieron con los esclavistas, estaba muy orgulloso de ellos. Se estaban volviendo fuertes y eso me tranquilizaba en cierto aspecto. Luego la incorporación de Daisen, el cual era más mayor que yo - <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">no solo en tamaño</span> - pero podría tener esa experiencia que yo no tengo para algunas cosas, y no hablo de la Marina, sino de la vida en general, era un buen soporte por el cual me sentía arropado. Y por último, Tenma e Ikirami, dos jovencitos que se han añadido en el último momento. Tenma de una manera muy directa y sorpresa, quería ser mi mano derecha ¿Qué habría visto en mí? Tan solo soy un número más en la marina, pero espero que al menos consiguiera trasmitirle algo positivo y de aprendizaje. Lo mismo para Ikirami. Cierto es que ella ya ha sido reconocida por una labor realizada en el West Blue, no sé qué es lo que haría, pero desde luego para salir en el periódico y querer mandarla a tierras más peligrosas, su mérito tendría. Pero de nuevo, tenía a 2 personas más a mi cargo, en enseñarlas, y lo más importante, protegerlas a cualquier costo. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Es una carga que pesa mucho en mis hombros. Ya perdí a Minato, delante de mis ojos, y no pude hacer nada. No quería volver a pasar por lo mismo. No soy ningún héroe de los cabos gemelos. No soy nada. Pero la gente confía en mí por alguna razón que no entiendo, y eso me supera totalmente. Tengo en mi grupo gente con mucha energía, con sueños, aspiraciones, y si les pasa algo no me lo perdonaría jamás. Pero tenía que dejar de pensar en ello, no podía comerme más la cabeza. Simplemente, tenía que seguir hacia adelante y hacerme más fuerte para protegerlos.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Necesitaba una ducha con agua fría. Procedí a quitarme la ropa y meterme al cuarto de baño de mi habitación, solamente con una toalla a mi hombro. Abrí la mampara, me metí dentro, y encendí el agua lo más fría que se pudiera. Levanté la cabeza, mirando fijamente al techo durante unos segundos y a continuación cerrándolos, dejando que el agua simplemente cayera. Me mantuve así tan solo un minuto, pero para mí fue mucho más tiempo, como si hubiera estado horas meditando tranquilamente, solamente yo y mi mente en blanco. Abrí los ojos lentamente, el frío recorría todo mi cuerpo, como si estuviera congelado, inmóvil, pero mi mente seguía funcionando, pude mover el cuerpo y responder ante los estímulos. Primero, levantando ambos brazos hacia arriba, luego hacia delante, cruzando los dedos de ambas manos, crujiendo los nudillos, para acabar inclinando mi cuerpo tanto hacia la derecha como la izquierda. Me encontraba bien, estaba concentrado, así que solo procedí a terminar la ducha lo más rápido posible. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras salir con la toalla atada a mi cintura, me fui delante del espejo, y observé mi reflejo con atención, por desgracia, lo que más destacaba era la gran herida que Viktor me hizo con su katana. Aún dolía un poco, chasqueé la lengua. En ese momento, recordé uno de los momentos que pasé en Isla Toko, especialmente con Karglass, la cual me confesó que quería adoptar un pequeño gatito negro que se encontró sin hogar ni familia, Joseba. Tras eso, me suplico, junto a Ikirami, que lo aceptara en el grupo, como si fuera uno más. No hay nada de raro en ello, al fin y al cabo, cualquiera puede pensar que es lo normal, pedir permiso a un superior por algo. Pero lo que realmente rondaba mi cabeza era la manera en la que Karl me lo pidió. No sé si lo hizo adrede o no, pero parecía que no confiaba totalmente en que fuera a decir si a una acción tan noble y humana como es salvar la vida de un animal indefenso.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ahí me cuestioné muchas cosas. Que una persona que no me conociese de nada, entiendo que pueda pensar que sea una persona seria, a la que no le gusta hablar o relacionarse ¿Pero mis propios compañeros? ¿Encima Karl? La cual siempre he tratado lo mejor que he podido para que confiase en mí. Apoyé las manos en el lavabo y me miré fijamente, observando mi reflejo en el espejo - </span><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quizás... un cambio de imagen?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije levemente, intentando buscar cuál sería la manera correcta para que mis compañeros me vieran como una persona amable. Está bien ser serio cuando el momento lo requiere, pero que todos pensasen que soy serio, incluso en los momentos que hay que reír o estar más desinhibidos era algo que se me hacía bola. En aquel baño del hostal no faltaba de nada, tenía hasta el último utensilio para el aseo personal. Me fijé que había un kit completo para el afeitado de la barba. Me miré de nuevo al espejo. Ahora mismo estaba tranquilo, sereno, más calmado, pero no podía verlo en mi reflejo. Realmente las sensaciones que mi rostro daba eran de seriedad continua, negatividad y frialdad - </span><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Quizás por esto mis compañeros me tratan así?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Pensé. Gran parte de culpa la tenía mi barba. Desde mi niñez, Spike era la persona que siempre estuvo conmigo, y ya en la adolescencia, cuando empezó a salirme bello facial, siempre me decía lo mismo una y otra vez - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">¡Déjate la barba larga, Joe! ¡Así es como un hombre es respetado!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Se me metió tanto en la cabeza que era algo que tenía asimilado en mi pensamiento. Siempre me mantuve muy firme a las enseñanzas de Spike, absolutamente en todo, hasta en el detalle más tonto. Pero por primera vez, empecé a darme cuenta de que estaba en desacuerdo en algo. Un hombre no es respetado por su apariencia física, si no por sus actos y sus acciones hacia los demás. Ese era el respeto que quería tener por parte de los míos, y no ser una fachada de seriedad a todas horas. Así que, sin más dilaciones, me puse manos a la obra. Cogí las tijeras de barbero y empecé a recortarme la barba, poco a poco y con cuidado, llegando a quitar toda la parte más frondosa de esta. A continuación, eché la crema de afeitado en la brocha para extenderlo alrededor de la boca, seguido de la navaja para afeitar, procedí a quitar bien todo lo que la crema había tapado. Algún arreglo que otro en otras zonas, como las patillas, y ya estaba terminado todo. Me eché agua por toda la cara para así quitar la espuma y pelo sobrante que hubiera por la zona, me restregué bien con las manos y luego con la toalla, poniéndome recto frente al espejo. Comencé a bajar la toalla lentamente hasta por fin poder el reflejo de mi cara en el espejo.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hacía bastante tiempo que no me veía así. Demasiado tiempo diría yo. La última vez que tuve menos barba fue antes de la muerte de Spike. Empecé a entender un poco todo. A raíz de ese suceso fue cuando me volví más serio, más frío. Tanto que llevé a rajatabla cada una de las enseñanzas de Spike sobre mi persona. Algunas realmente eran muy buenas, pero otras muchas muy estrictas. Pero no era momento de pensar en aquello. Ahora mismo solo pensaba en una cosa, y es como me verán mis compañeros así. En especial Karl. Siempre me veía como un superior, como alguien que solo sabe dar órdenes e indicaciones. Puede que sea su superior, pero para mí, primero está la persona y la amistad, y luego el trabajo. Lo mismo para el resto de compañeros. Quiero que me vean como alguien en quien confiar, en el que se sinceren sobre lo que piensan. No quiero que vean... al falso héroe de los cabos gemelos.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Recogí todos los utensilios de afeitado, no sin antes lavarlos bien y dejarlos limpios. Salí del baño directo a la silla donde tenía la ropa de la Marina de repuesto que recogí del barco que vino cuando se me informó de la misión de los Dalton. Me vestí completamente, arreglándome bien, ajustando las mangas de mi camisa para, acto seguido, ajustarme los botones del cuello, pero... paré. Decidí dejarme el cuello suelto, para dar un toque de frescura y diferente a mi nuevo look. Añadido al calor que hace en Toko, no me vendría mal - <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">aunque pasar calor es algo que soporto muy bien de por sí</span> - Salí de la habitación, cerrándola con la llave y pasando a continuación por la recepción, donde estaba la adorable anciana dueña de todo aquello. La saludé como siempre, de manera normal y simpática, pero su reacción fue un tanto rara, como si no me conociera. Supongo que era algo normal, puesto a que mi cambio físico era bastante notorio. Salí del hostal directo a la calle, me apetecía dar un paseo. No pensé en querer avisar a mis compañeros de todo esto, simplemente cuando llegase el momento, ellos mismos verían el cambio en mí, pero yo también tenía que demostrárselo. Quería que confiaran en mí más, no como su "superior" o "comandante", si no como su compañero... Y porque no, como su amigo.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Del agua estancada...]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=701</link>
			<pubDate>Mon, 01 Jan 2024 11:09:39 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=701</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">51 de Primavera. Año 11.</span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya - 07:45 a.m.</span></span></span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Las noches se sucedían entre llantos.<br />
Ya hacía varios días que llegué al motel de mala muerte en Kakutasu, más muerto que vivo, y que repté las escaleras al primer piso, dirección a la habitación número 14. Yo mismo había improvisado, con telas rasgadas de las mantas y sábanas de la habitación, algunos vendajes que poder utilizar en mis heridas, especialmente en la del hombro, que parecía haber sido la más grave de todas. Sin embargo, todos mis esfuerzos parecían ser en vano, pues le estaba costando iniciar la curación y el dolor era incesable. Los días eran largos tumbado en la cama y las noches eran interminables sucesiones de gritos y llantos, presa del dolor, los escalofríos y los delirios febriles. En mis sueños podía revivir mil y una veces los momentos de los últimos días. El combate, el dolor de la traición, la pena por la muerte de mis amigos, la incertidumbre por la ausencia de un plan... todo esto pesaba y me hacía pasar cada noche como si fuera una tortura. Pasados cuatro días en los que apenas probé un par de tragos de agua del baño, conseguí reunir algo de fuerza para salir de mi cuarto por primera vez y buscar algo de comida. Además, no sería mala idea conseguir medicinas y un botiquín adecuado para tratar mis heridas. Me puse las botas y dejé mi abrigo y guantes en la habitación, ataviado simplemente con mis pantalones y mi chaleco, acompañado como siempre por mi fiel compañera Shimei Kaeru, que portaba en la mano izquierda, casi rozando el suelo con su saya, incapaz de sujetarla.<br />
 <br />
Cuando salí por la puerta, decidí ponerla en mi cinturón para evitar parecer débil, más aún de lo que estaba claro que parecía. Tarde varios minutos en bajar la escalera del local, apoyado con fuerza en la barandilla, intentando evitar dar un mal paso y muy mareado. Cuando llegué al vestíbulo observé a mi alrededor, estaba vacío, a excepción del recepcionista que me dio días antes la llave, que levantó sutilmente su mirada de lo que estuviera haciendo y me observó detenidamente. Asentí con la cabeza a modo de saludo y me dispuse a avanzar hacia la zona de restauración, pasando un arco a la derecha del vestíbulo. Allí, el ambiente era más distendido. Había grupos de hombres y alguna familia desayunando, probablemente antes de ir a trabajar o de viaje. Algunos portaban maletas y se disponían a abandonar el motel, quizá buscando un futuro mejor. Yo por ahora buscaba una mesa. Una que me permitiera comer algo sin mucha molestia. <br />
 <br />
Me senté casi al fondo, dando la espalda a la pared y dejé mi arma a mi izquierda. El camarero, algo estirado, se acercó con una libreta y preguntó <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">— ¿Café o té, señor? —</span></span> con tono condescendiente. Yo tenía la mirada perdida mirando a una familia. Un grupo de padre, madre y dos niñas preciosas que parecían estar disfrutando de un desayuno apacible. Era casi idílico. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">— ¿Señor? —</span></span> repitió el camarero, más fuerte e insistentemente, sacándome de mi trance. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Perdón... eh... café, solo. —</span></span> dije, sin mirar realmente al camarero, que se marchó, abandonando mi visión periférica para regresar al poco tiempo y traer un café junto con unas tostadas de pan con algún tipo de fruta esparcida encima. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Gracias. —</span></span> dije, soltando unas monedas sobre la mesa. Quería devorar aquel desayuno, pero me notaba tan apaleado que tardé algo de tiempo y los últimos sorbos de café fueron fríos y menos placenteros que los primeros, pero igualmente disfrutables. Agradecía tener de nuevo el estómago lleno y algo de energía, así que tocaba ponerse manos a la obra. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Disculpa —</span></span> dije, agarrando levemente la mano del camarero cuando pasó nuevamente por mi lado <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— ¿Dónde puedo comprar vendajes, medicinas...? —</span></span> con tono suave. El camarero pensó ligeramente, rotando sus globos oculares hacia arriba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">— Déjeme ver... supongo que al final de esta calle, en el herbolario, podría encontrar lo que busca. Será caro, pero de calidad. —</span></span> contestó el atareado hombre que ni siquiera esperó a mi agradecimiento. Acto seguido me levanté de la mesa con cuidado de no perder el equilibrio y cogí a Shimei Kaeru de nuevo, para colocarla en mi cintura, y dejé la silla lo más cerca posible de la mesa, de manera educada y sin arrastrarla. Tras esto, pasé al lado de varias mesas que aún tomaban sus desayunos correspondientes y llegué a la salida, para buscar el local que el camarero me indicaba, con el objetivo de acelerar el proceso de sanación de mis heridas. Pero el desayuno parecía no haber sido la mejor de las ideas...</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">51 de Primavera. Año 11.</span></span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Pueblo Kakutasu, Isla Toko, Corriente Daiya - 07:45 a.m.</span></span></span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Las noches se sucedían entre llantos.<br />
Ya hacía varios días que llegué al motel de mala muerte en Kakutasu, más muerto que vivo, y que repté las escaleras al primer piso, dirección a la habitación número 14. Yo mismo había improvisado, con telas rasgadas de las mantas y sábanas de la habitación, algunos vendajes que poder utilizar en mis heridas, especialmente en la del hombro, que parecía haber sido la más grave de todas. Sin embargo, todos mis esfuerzos parecían ser en vano, pues le estaba costando iniciar la curación y el dolor era incesable. Los días eran largos tumbado en la cama y las noches eran interminables sucesiones de gritos y llantos, presa del dolor, los escalofríos y los delirios febriles. En mis sueños podía revivir mil y una veces los momentos de los últimos días. El combate, el dolor de la traición, la pena por la muerte de mis amigos, la incertidumbre por la ausencia de un plan... todo esto pesaba y me hacía pasar cada noche como si fuera una tortura. Pasados cuatro días en los que apenas probé un par de tragos de agua del baño, conseguí reunir algo de fuerza para salir de mi cuarto por primera vez y buscar algo de comida. Además, no sería mala idea conseguir medicinas y un botiquín adecuado para tratar mis heridas. Me puse las botas y dejé mi abrigo y guantes en la habitación, ataviado simplemente con mis pantalones y mi chaleco, acompañado como siempre por mi fiel compañera Shimei Kaeru, que portaba en la mano izquierda, casi rozando el suelo con su saya, incapaz de sujetarla.<br />
 <br />
Cuando salí por la puerta, decidí ponerla en mi cinturón para evitar parecer débil, más aún de lo que estaba claro que parecía. Tarde varios minutos en bajar la escalera del local, apoyado con fuerza en la barandilla, intentando evitar dar un mal paso y muy mareado. Cuando llegué al vestíbulo observé a mi alrededor, estaba vacío, a excepción del recepcionista que me dio días antes la llave, que levantó sutilmente su mirada de lo que estuviera haciendo y me observó detenidamente. Asentí con la cabeza a modo de saludo y me dispuse a avanzar hacia la zona de restauración, pasando un arco a la derecha del vestíbulo. Allí, el ambiente era más distendido. Había grupos de hombres y alguna familia desayunando, probablemente antes de ir a trabajar o de viaje. Algunos portaban maletas y se disponían a abandonar el motel, quizá buscando un futuro mejor. Yo por ahora buscaba una mesa. Una que me permitiera comer algo sin mucha molestia. <br />
 <br />
Me senté casi al fondo, dando la espalda a la pared y dejé mi arma a mi izquierda. El camarero, algo estirado, se acercó con una libreta y preguntó <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">— ¿Café o té, señor? —</span></span> con tono condescendiente. Yo tenía la mirada perdida mirando a una familia. Un grupo de padre, madre y dos niñas preciosas que parecían estar disfrutando de un desayuno apacible. Era casi idílico. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">— ¿Señor? —</span></span> repitió el camarero, más fuerte e insistentemente, sacándome de mi trance. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Perdón... eh... café, solo. —</span></span> dije, sin mirar realmente al camarero, que se marchó, abandonando mi visión periférica para regresar al poco tiempo y traer un café junto con unas tostadas de pan con algún tipo de fruta esparcida encima. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Gracias. —</span></span> dije, soltando unas monedas sobre la mesa. Quería devorar aquel desayuno, pero me notaba tan apaleado que tardé algo de tiempo y los últimos sorbos de café fueron fríos y menos placenteros que los primeros, pero igualmente disfrutables. Agradecía tener de nuevo el estómago lleno y algo de energía, así que tocaba ponerse manos a la obra. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— Disculpa —</span></span> dije, agarrando levemente la mano del camarero cuando pasó nuevamente por mi lado <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">— ¿Dónde puedo comprar vendajes, medicinas...? —</span></span> con tono suave. El camarero pensó ligeramente, rotando sus globos oculares hacia arriba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">— Déjeme ver... supongo que al final de esta calle, en el herbolario, podría encontrar lo que busca. Será caro, pero de calidad. —</span></span> contestó el atareado hombre que ni siquiera esperó a mi agradecimiento. Acto seguido me levanté de la mesa con cuidado de no perder el equilibrio y cogí a Shimei Kaeru de nuevo, para colocarla en mi cintura, y dejé la silla lo más cerca posible de la mesa, de manera educada y sin arrastrarla. Tras esto, pasé al lado de varias mesas que aún tomaban sus desayunos correspondientes y llegué a la salida, para buscar el local que el camarero me indicaba, con el objetivo de acelerar el proceso de sanación de mis heridas. Pero el desayuno parecía no haber sido la mejor de las ideas...</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[T3 AUTONARRADA; UNA AVENTURA MÁS, UNA AVENTURA MENOS]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=697</link>
			<pubDate>Sat, 30 Dec 2023 16:59:54 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=96">Daisen Rengoku</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=697</guid>
			<description><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Daisen Rengoku:</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
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                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>6826 / 6826</span>
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                        <div>
                            Nivel: <span><strong>26</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div><br />
Una Historia aventura más, una aventura menos.<br />
<br />
Un día como aquel Daisen se encontraba dormitando sumido en un profundísimo sueño. En el sueño, Daisen estaba persiguiendo un libro enorme que él mismo había convocado y que llevaba un gran tiempo de sueño sin hacer caso a Daisen. Al principio se había dedicado a darle forma sin embargo había crecido en cuanto a tamaño se refiere. Ahora era tan grande que ocupada un área similar a la que el semigigante ocupaba si se tumbase en el suelo. De ninguna manera había visto un libro de semejante tamaño, no obstante si existiera estaba convencido de que tendría que pesar una barbaridad.<br />
<br />
En el sueño Daisen estaba en la biblioteca, como todos los días limpiando y ordenando todos los estantes por secciones. Daisen sacaba los libros para limpiar su lomo, portada y contraportada y muchas veces usaba sus propias creaciones para usarlos de bandeja y poder apoyar sus trapos e incluso otros objetos a cuentas de avanzar más rápido en su tarea, a fin de cuentas el suelo para un semigigante estaba más lejos que para el resto(que no fueran gigantes del todo claro está. Después de ordenar y limpiar el 3 y 4 estante el libro que había convocado para ayudarse comenzó a alejarse y a moverse de forma errática. De manera habitual Daisen tenía que imaginarse el movimiento que quería que hiciera y si no lo quería hacer el libro no se movería de manera errática. Era extraño para Daisen quien estaba soñando realmente pero lo sentía como la propia realidad.<br />
Lo más extraño del sueño fue que el libro se alejaba poco a poco de Daisen, cosa que nunca ocurría. Como máximo se alejaban de él unos 6 metros aproximadamente. Pasado un tiempo Daisen perdió de vista el libro hasta que una sombra se posó sobre él. Ya no estaba en la biblioteca, si no que se encontraba extrañamente en la zona exterior de la casa del viejo abuelo. Allí estaba el viejo, sentado y tomando un café mientras consultaba un libro de literatura, quizás porque era su tema favorito, aunque Daisen juraría que ya le había visto leyendo ese mismo libro. <br />
No le culpaba porque al igual que alguien repite un plato, una bebida o una experiencia porque le gusta, leer el mismo libro puede replicar esa misma satisfacción en el cerebro del anciano. El viejo no reparaba en la sombra proyectada en el suelo, ni siquiera pareció reparar en Daisen a pesar de los ruidoso que siempre era. El hombre acostumbraba a prestar atención a las cosas que rodeaban aunque no les estuviera prestando atención de manera directa. El viejo, con sus lentes de media luna y sus arrugas pasaba los ojos de un lado a otro bajando poco a poco su orientación haciendo así la lectura completa de cada pagina. Cada poco se mojaba los dedos con la lengua y pasaba una nueva pagina, dando así comienzo al proceso de leer las dos nuevas partes del libro. Era algo que Daisen le había visto hacer muchas veces, más incluso de lo que podía recordad.<br />
<br />
Daisen se despertó cuando el libro cayó lapidando al anciano. Se despertó con un vuelco en el corazón, estaba hiperventilando y tenía sudores por todo el cuerpo. Busco con los ojos en la estancia donde se encontraba y no era la Biblioteca en la que para él hacía un momento que se encontraba. Se sentía abrumado por la viveza del sueño, quizás vulnerable aunque no era plato de buen gusto para nadie. <br />
Poco a poco se tranquilizo. Se dio cuenta que estaba algo deshidratado así que se incorporó y se puso a a buscar un barril próximo a su catre. Cuando lo localizó casi lo tira, sin embargo consiguió agarrarlo a tiempo, de tal manera que se puso a beber. Tanta sed tenía el semi gigante que se acabó todo el liquido elemento. Sin apenas darse cuenta se había desvelado y como podía ver a través de algunas ranura y huecos de la nave aledaña al hostal donde llevaba ya unas semanas alojándose, se fue directamente a la zona de la estancia donde se encontraban sus pertenencias. Daisen se vistió y se propuso salir de la ciudad en aras de entrenar un poco. Después de todo Daisen se sentía un poco fuera de sitio en estos lugares donde las cosas no estaban hechas para su tamaño. Aunque en la biblioteca del viejo nunca se sintió así, probablemente porque le permitía "viajar" fuera de allí a través de la lectura y de su propia imaginación.<br />
<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Espero que estés bien maldito viejo, te echo de menos.Wayayaya".</span></span><br />
<br />
Como todos los días Daisen tenía una buena caja con comida lo que correspondía al desayuno que estaba incluido en la estancia. Por cortesía de la marina o de Joe aun lo desconocía. Se sentó delante de la caja justo antes de salir de la nave y comenzó a desayunar. El menú de hoy incluía; Sopa de jingsen con Naranja, la cual era capaz de despertar a un muerto prácticamente, debido al subidón de fructosa y vitaminas que aportaba. Lamentablemente la ración era una buena jarra por lo que para Daisen se le quedaba tamaño chupito. También contenía tocino, algo de fruta y una hogaza de pan horneada con aceite, ajo y perejil. Una vez que había terminado Daisen se dirigió a la entrada y salió a gatas como era habitual, previamente comprobando que no iba a entorpecer el paso de nadie, ni a derribar nada y por supuesto que no iba a caerse encima de nada ni de nadie. <br />
<br />
Daisen salió de de la nave y se dirigió hacia las afueras. Comprobando rápidamente todos sus enseres Daisen se fue a dar una vuelta por las inmediaciones de la zona. Pensaba que como parte de su trabajo tendría que vigilar de cuando en cuando la zona donde se encontraban a fin de elaborar un perímetro de seguridad. Esto era algo que le llenaba de orgullo puesto que no lo había hablado con Joe, ni con Karglass ni Sephirot, tampoco con Tenma ni Ikirami, pero tenía claro que si alguien se aproximaba con intenciones hostiles le gustaría saberlo. Aunque no fuera a vigilar la zona de manera sigilosa al menos la presencia de un semigigante de 11 metros ciertamente amedrentaría a aquellos que pensaran seguramente dos veces si quieren hacer  algo malo a los civiles de la zona o a los propios marines. <br />
<br />
Daisen vestido de marine se fue paseando por el pueblo desde las zonas de extrarradio hacia el centro del pueblo Kakutasu. La verdad es que el pueblo era un lugar tranquilo, no había delincuencia según tenía entendido y lo más extraño que podría pasar sería que arribara algún que otro pirata siguiendo las corrientes de la zona. Durante su camino Daisen se topó con una señora mayor parada delante de un árbol extendiendo sus brazos hasta el mismo haciendo ligeros aspavientos. La señora no medía más de 1,43m llevaba un mandil sobre un vestido de flores muy colorido típico de señora y con un pañuelo verde en la cabeza que le tapaba su pelo largo recogido en un moño.<br />
<br />
La señora se percató de la presencia de Daisen mucho antes de que este la alcanzara y resulta que esta señora estaba haciendo aspavientos hacia el árbol porque había un gato de colores pardos en lo alto del árbol que no quería bajar o no sabía como hacerlo. El árbol era un pino muy lustroso de 18 metros de altura. Cuando la señora vio al semigigante entornó los ojos como para ver mejor y sonrió en dirección al gigante. <br />
<br />
"¡JOVEN, JOVEN, AYUDA, MI GATO!" Decía mientras se le aproximaba.<br />
La señora llevaba en la mano una lata de Atún con la que intentaba atraer al gato para que bajara. El lindo gatito no parecía muy contento de estar en el árbol y ciertamente parecía frustrado, como si no encontrara la forma de hacerlo bajar. <br />
Entonces Daisen tuvo una idea. <br />
<br />
"¿Me prestaría la lata de atún señora? Creo que puedo ayudar a su amigo gatuno". Dijo Daisen mientras escrutaba el árbol desde abajo y extendia la palma para que la señora depositara la lata de atún sobre su palma.<br />
<br />
Daisen extendió la mano apuntando hacia su palma donde se encontraba la lata y con un sencillo chasquido de dedo hizo aparecer debajo de la lata un simple libro en blanco. Daisen extendió la mano apuntando al árbol y acerco el libro "como por arte de magia" a las ramas más bajas que nacían bajo la corona del árbol, pues era el punto más próximo al que llegaba con su habilidad.<br />
<br />
<span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Ayuda joven! El pobre bigotes lleva 2 días en el árbol y nadie se ha dignado en ayudarnos".</span></span><br />
<br />
El pobre gato estaba muy intranquilo y aunque el atún llamaba su atención, el libro no le inspiraba toda la confianza necesaria así que Daisen alejó el libro acercándolo hacia el mismo y se puso a pensar mientras desconvocaba el primer libro y cogía la lata de atún.<br />
<br />
Por suerte Daisen tenía gatos y sabía exactamente lo que le vendría bien en ese preciso instante y la clave era el confort. Tal y cual lo había hecho en su primer intento Daisen se concentró en su poder mientras miraba a su palma, justo donde se encontraba la lata de atún. Con un chasquido de su mano una voluta de humo rosita surgió de su palma y justo debajo de la lata apareció un libro de las mismas dimensiones que el primero solo que esta vez estaba adornado por fuera de lana de oveja. Es decir con una textura muy poco eludible de rascar para un gato. Los dos estímulos en su conjunto fueron más que suficientes como para que el gato, cegado por el hambre y la desesperación que le generaba el estrés de llevar allí dos días sumado al irresistible instinto de clavar sus garritas en algo peludo y mullido, hicieron que el gato de la anciana saltara desde las ramas más bajas del árbol hasta el libro. Este comenzó a comer mientras que Daisen hizo que el libro bajara volando lentamente hacia donde se encontraba la señora. Una vez llegó el libro hasta sus manos Daisen hizo desaparecer el libro pero el gato estaba tan concentrado en comer que le dio igual la bolita de humo que surgió donde él estaba. <br />
<br />
<span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Muchas gracias Joven, es usted todo un caballero. De no ser por usted Bigotes seguiría todavía en ese árbol y yo aquí plantada sin saber que hacer. Me gustaría devolverle el favor si usted tuviera a bien ser recompensado".</span></span><br />
<br />
Daisen quien instintivamente acarició al gato suavemente porque no podía evitarlo, se dirigió a la señora con su tono de voz suave que le caracterizaba.<br />
<br />
<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Señora no lo hice para ganar una recompensa, si no porque tanto usted como el gato necesitaban ayuda y estaba claro que a mi no me costaba mucho ayudarles. Creo que cualquier persona con dos dedos de frente hubiera hecho lo mismo".</span></span><br />
<br />
<span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Bueno, yo pensaba invitarte a un cerdo asado. Mi marido y yo tenemos una granja y el joven bigotes se encarga de los ratones. Aunque cuando no los está cazando me da mimos y muchas veces se duerme conmigo, por eso es tan importante para mí. Acompáñame y te llevaras un cerdo grande, todo para ti o para que lo compartas con tu amigos"</span></span>. Dijo la señora con una sonrisa mirando a Daisen y a Bigotes.<br />
<br />
Se trataba de comida y la señora no parecía necesitar comer, por lo que Daisen se acercó con ella y bigotes quien parecía estar agradecido con Daisen también. Llegaron a una especie de rancho donde un cercado de postes de madera diseminaban varios cercos al rededor de un par de edificaciones de madera y piedra. Una vez llegaron el olor a cerdo asado inundó las fosas nasales de Daisen haciendo que no pensara del todo con claridad.<br />
<br />
Cuando llegaron un anciano con un peto vaquero y un sombrero de paja saludaron a los recién llegado. La señora le explicó todo y como reacción ha esto el anciano desapareció en el edificio grande para volver poco después con una carretilla y un perfecto cordero asado justo encima.<br />
<br />
La pareja le entregó la recompensa a Daisen en agradecimiento y le  prometieron más si volvía en un tiempo, teniendo allí un par de amigos además claro está del mismo Bigotes.<br />
<br />
<br />
<br />
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						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
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					<br />
<br />
Resumen<img src="https://nakamanomi.com/images/smilies/biggrin.png" alt="Big Grin" title="Big Grin" class="smilie smilie_4" />aisen tiene un sueño extraño, sale de patrulla, se encuentra un gato atrapado en un árbol y al rescatarlo gracias a la habilidad de su fruta sus dueños le recompensan con un cerdo asado.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>fruta</span>
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					<br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Buku Buku no mi</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Paramecia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>2</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Buku Buku No Mi es una fruta del diablo que permite a su usuario crear y controlar libros.</i></p>
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
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                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La Buku Buku No Mi otorga al usuario la capacidad de crear libros que aparecen de una nube colorida. Es una fruta versátil que basa gran parte de su potencial en sus técnicas, pudiendo con ellas, si se quisiera, afectar a seres vivos. Se obtendrá control sobre la fruta al llegar a los 40 Puntos de Control de Akuma, desde este momento el usuario podrá crear libros de 20x30 y 5cm de grosor por un coste de <strong><font color=orange>10 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 2 libros a la vez, si quisieras crear un tercer libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de ambas manos y extender los brazos hacia la zona en la que quieres crear los libros, y para poder manejarlos en todo momento. Pueden moverse hasta 6 metros de ti. Estos libros durarán 2 turnos.

Al llegar a 140 Puntos de Control de Akuma podrás crear libros de 10x15 y 2cm de grosor de mínimo, hasta 60x90 y 10cm de grosor de máximo, por un coste de <strong><font color=orange>7 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 4 libros a la vez, si quisieras crear un quinto libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de ambas manos y extender un brazo hacia la zona en la que quieres crear los libros, y para poder manejarlos en todo momento. Pueden moverse hasta 10 metros de ti. Estos libros durarán 4 turnos.

Al llegar a 200 Puntos de Control de Akuma podrá convertir todos los objetos que toque en libros de 10x15 y 2cm de grosor de mínimo, hasta 120x180 y 50cm de grosor de máximo, por un coste de <strong><font color=orange>4 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 8 libros a la vez, si quisieras crear un noveno libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de una sola mano para crear los libros, y los manejarás telequinéticamente en todo momento. Pueden moverse hasta 15 metros de ti. Estos libros durarán 6 turnos.</i></span></p>
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                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>• 40 CA:</strong> Libros de 20x30cm y 5cm de grosor. Requiere chasquear los dedos de ambas manos y extender ambos brazos para crearlos y poder controlarlos respectivamente. Pueden moverse hasta 6 metros de ti. Estos libros durarán 2 turnos.<br/>
<strong>• 140 CA:</strong> Puede variar el tamaño de los libros a 10x15cm y 2cm de grosor, o a 60x90cm y 10cm de grosor. Requiere chasquear los dedos de ambas manos y extender un brazo para crearlos y poder controlarlos respectivamente. Pueden moverse hasta 10 metros de ti. Estos libros durarán 4 turnos.<br/>
<strong>• 200 CA:</strong> Puede variar el tamaño de los libros a 10x15cm y 2cm de grosor, o a 120x180cm y 50cm de grosor. Requiere chasquear los dedos para crearlos y puede controlarlos telequinéticamente. Pueden moverse hasta 15 metros de ti. Estos libros durarán 6 turnos.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Todos los libros se mueven al 55% de tu Control de Akuma. Pueden impactar y realizar un daño de <font color=green><strong>5 PV</strong></font> cada libro. Se desintegran tras recibir <font color=green><strong>5 PV</strong></font></span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi. Sufren el daño <font color=crimson><strong>ígneo</strong></font> x2.</span></p>

                <hr/>
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            </div><br />

				</div>
			</div><br />
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						<span>gastos</span>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
Vitalidad: 1485<br />
Energía: 894-20=874<br />
Espirítu: 93<br />
Gastos:20 de energía<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Atributos Personaje</span>
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						Mostrar
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                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Daisen Rengoku:</span>
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                        <span class='personaje_stats'>
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                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
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                    <br/>
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                        <div>
                            Nivel: <span><strong>26</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div><br />
Una Historia aventura más, una aventura menos.<br />
<br />
Un día como aquel Daisen se encontraba dormitando sumido en un profundísimo sueño. En el sueño, Daisen estaba persiguiendo un libro enorme que él mismo había convocado y que llevaba un gran tiempo de sueño sin hacer caso a Daisen. Al principio se había dedicado a darle forma sin embargo había crecido en cuanto a tamaño se refiere. Ahora era tan grande que ocupada un área similar a la que el semigigante ocupaba si se tumbase en el suelo. De ninguna manera había visto un libro de semejante tamaño, no obstante si existiera estaba convencido de que tendría que pesar una barbaridad.<br />
<br />
En el sueño Daisen estaba en la biblioteca, como todos los días limpiando y ordenando todos los estantes por secciones. Daisen sacaba los libros para limpiar su lomo, portada y contraportada y muchas veces usaba sus propias creaciones para usarlos de bandeja y poder apoyar sus trapos e incluso otros objetos a cuentas de avanzar más rápido en su tarea, a fin de cuentas el suelo para un semigigante estaba más lejos que para el resto(que no fueran gigantes del todo claro está. Después de ordenar y limpiar el 3 y 4 estante el libro que había convocado para ayudarse comenzó a alejarse y a moverse de forma errática. De manera habitual Daisen tenía que imaginarse el movimiento que quería que hiciera y si no lo quería hacer el libro no se movería de manera errática. Era extraño para Daisen quien estaba soñando realmente pero lo sentía como la propia realidad.<br />
Lo más extraño del sueño fue que el libro se alejaba poco a poco de Daisen, cosa que nunca ocurría. Como máximo se alejaban de él unos 6 metros aproximadamente. Pasado un tiempo Daisen perdió de vista el libro hasta que una sombra se posó sobre él. Ya no estaba en la biblioteca, si no que se encontraba extrañamente en la zona exterior de la casa del viejo abuelo. Allí estaba el viejo, sentado y tomando un café mientras consultaba un libro de literatura, quizás porque era su tema favorito, aunque Daisen juraría que ya le había visto leyendo ese mismo libro. <br />
No le culpaba porque al igual que alguien repite un plato, una bebida o una experiencia porque le gusta, leer el mismo libro puede replicar esa misma satisfacción en el cerebro del anciano. El viejo no reparaba en la sombra proyectada en el suelo, ni siquiera pareció reparar en Daisen a pesar de los ruidoso que siempre era. El hombre acostumbraba a prestar atención a las cosas que rodeaban aunque no les estuviera prestando atención de manera directa. El viejo, con sus lentes de media luna y sus arrugas pasaba los ojos de un lado a otro bajando poco a poco su orientación haciendo así la lectura completa de cada pagina. Cada poco se mojaba los dedos con la lengua y pasaba una nueva pagina, dando así comienzo al proceso de leer las dos nuevas partes del libro. Era algo que Daisen le había visto hacer muchas veces, más incluso de lo que podía recordad.<br />
<br />
Daisen se despertó cuando el libro cayó lapidando al anciano. Se despertó con un vuelco en el corazón, estaba hiperventilando y tenía sudores por todo el cuerpo. Busco con los ojos en la estancia donde se encontraba y no era la Biblioteca en la que para él hacía un momento que se encontraba. Se sentía abrumado por la viveza del sueño, quizás vulnerable aunque no era plato de buen gusto para nadie. <br />
Poco a poco se tranquilizo. Se dio cuenta que estaba algo deshidratado así que se incorporó y se puso a a buscar un barril próximo a su catre. Cuando lo localizó casi lo tira, sin embargo consiguió agarrarlo a tiempo, de tal manera que se puso a beber. Tanta sed tenía el semi gigante que se acabó todo el liquido elemento. Sin apenas darse cuenta se había desvelado y como podía ver a través de algunas ranura y huecos de la nave aledaña al hostal donde llevaba ya unas semanas alojándose, se fue directamente a la zona de la estancia donde se encontraban sus pertenencias. Daisen se vistió y se propuso salir de la ciudad en aras de entrenar un poco. Después de todo Daisen se sentía un poco fuera de sitio en estos lugares donde las cosas no estaban hechas para su tamaño. Aunque en la biblioteca del viejo nunca se sintió así, probablemente porque le permitía "viajar" fuera de allí a través de la lectura y de su propia imaginación.<br />
<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Espero que estés bien maldito viejo, te echo de menos.Wayayaya".</span></span><br />
<br />
Como todos los días Daisen tenía una buena caja con comida lo que correspondía al desayuno que estaba incluido en la estancia. Por cortesía de la marina o de Joe aun lo desconocía. Se sentó delante de la caja justo antes de salir de la nave y comenzó a desayunar. El menú de hoy incluía; Sopa de jingsen con Naranja, la cual era capaz de despertar a un muerto prácticamente, debido al subidón de fructosa y vitaminas que aportaba. Lamentablemente la ración era una buena jarra por lo que para Daisen se le quedaba tamaño chupito. También contenía tocino, algo de fruta y una hogaza de pan horneada con aceite, ajo y perejil. Una vez que había terminado Daisen se dirigió a la entrada y salió a gatas como era habitual, previamente comprobando que no iba a entorpecer el paso de nadie, ni a derribar nada y por supuesto que no iba a caerse encima de nada ni de nadie. <br />
<br />
Daisen salió de de la nave y se dirigió hacia las afueras. Comprobando rápidamente todos sus enseres Daisen se fue a dar una vuelta por las inmediaciones de la zona. Pensaba que como parte de su trabajo tendría que vigilar de cuando en cuando la zona donde se encontraban a fin de elaborar un perímetro de seguridad. Esto era algo que le llenaba de orgullo puesto que no lo había hablado con Joe, ni con Karglass ni Sephirot, tampoco con Tenma ni Ikirami, pero tenía claro que si alguien se aproximaba con intenciones hostiles le gustaría saberlo. Aunque no fuera a vigilar la zona de manera sigilosa al menos la presencia de un semigigante de 11 metros ciertamente amedrentaría a aquellos que pensaran seguramente dos veces si quieren hacer  algo malo a los civiles de la zona o a los propios marines. <br />
<br />
Daisen vestido de marine se fue paseando por el pueblo desde las zonas de extrarradio hacia el centro del pueblo Kakutasu. La verdad es que el pueblo era un lugar tranquilo, no había delincuencia según tenía entendido y lo más extraño que podría pasar sería que arribara algún que otro pirata siguiendo las corrientes de la zona. Durante su camino Daisen se topó con una señora mayor parada delante de un árbol extendiendo sus brazos hasta el mismo haciendo ligeros aspavientos. La señora no medía más de 1,43m llevaba un mandil sobre un vestido de flores muy colorido típico de señora y con un pañuelo verde en la cabeza que le tapaba su pelo largo recogido en un moño.<br />
<br />
La señora se percató de la presencia de Daisen mucho antes de que este la alcanzara y resulta que esta señora estaba haciendo aspavientos hacia el árbol porque había un gato de colores pardos en lo alto del árbol que no quería bajar o no sabía como hacerlo. El árbol era un pino muy lustroso de 18 metros de altura. Cuando la señora vio al semigigante entornó los ojos como para ver mejor y sonrió en dirección al gigante. <br />
<br />
"¡JOVEN, JOVEN, AYUDA, MI GATO!" Decía mientras se le aproximaba.<br />
La señora llevaba en la mano una lata de Atún con la que intentaba atraer al gato para que bajara. El lindo gatito no parecía muy contento de estar en el árbol y ciertamente parecía frustrado, como si no encontrara la forma de hacerlo bajar. <br />
Entonces Daisen tuvo una idea. <br />
<br />
"¿Me prestaría la lata de atún señora? Creo que puedo ayudar a su amigo gatuno". Dijo Daisen mientras escrutaba el árbol desde abajo y extendia la palma para que la señora depositara la lata de atún sobre su palma.<br />
<br />
Daisen extendió la mano apuntando hacia su palma donde se encontraba la lata y con un sencillo chasquido de dedo hizo aparecer debajo de la lata un simple libro en blanco. Daisen extendió la mano apuntando al árbol y acerco el libro "como por arte de magia" a las ramas más bajas que nacían bajo la corona del árbol, pues era el punto más próximo al que llegaba con su habilidad.<br />
<br />
<span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Ayuda joven! El pobre bigotes lleva 2 días en el árbol y nadie se ha dignado en ayudarnos".</span></span><br />
<br />
El pobre gato estaba muy intranquilo y aunque el atún llamaba su atención, el libro no le inspiraba toda la confianza necesaria así que Daisen alejó el libro acercándolo hacia el mismo y se puso a pensar mientras desconvocaba el primer libro y cogía la lata de atún.<br />
<br />
Por suerte Daisen tenía gatos y sabía exactamente lo que le vendría bien en ese preciso instante y la clave era el confort. Tal y cual lo había hecho en su primer intento Daisen se concentró en su poder mientras miraba a su palma, justo donde se encontraba la lata de atún. Con un chasquido de su mano una voluta de humo rosita surgió de su palma y justo debajo de la lata apareció un libro de las mismas dimensiones que el primero solo que esta vez estaba adornado por fuera de lana de oveja. Es decir con una textura muy poco eludible de rascar para un gato. Los dos estímulos en su conjunto fueron más que suficientes como para que el gato, cegado por el hambre y la desesperación que le generaba el estrés de llevar allí dos días sumado al irresistible instinto de clavar sus garritas en algo peludo y mullido, hicieron que el gato de la anciana saltara desde las ramas más bajas del árbol hasta el libro. Este comenzó a comer mientras que Daisen hizo que el libro bajara volando lentamente hacia donde se encontraba la señora. Una vez llegó el libro hasta sus manos Daisen hizo desaparecer el libro pero el gato estaba tan concentrado en comer que le dio igual la bolita de humo que surgió donde él estaba. <br />
<br />
<span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Muchas gracias Joven, es usted todo un caballero. De no ser por usted Bigotes seguiría todavía en ese árbol y yo aquí plantada sin saber que hacer. Me gustaría devolverle el favor si usted tuviera a bien ser recompensado".</span></span><br />
<br />
Daisen quien instintivamente acarició al gato suavemente porque no podía evitarlo, se dirigió a la señora con su tono de voz suave que le caracterizaba.<br />
<br />
<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Señora no lo hice para ganar una recompensa, si no porque tanto usted como el gato necesitaban ayuda y estaba claro que a mi no me costaba mucho ayudarles. Creo que cualquier persona con dos dedos de frente hubiera hecho lo mismo".</span></span><br />
<br />
<span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">"Bueno, yo pensaba invitarte a un cerdo asado. Mi marido y yo tenemos una granja y el joven bigotes se encarga de los ratones. Aunque cuando no los está cazando me da mimos y muchas veces se duerme conmigo, por eso es tan importante para mí. Acompáñame y te llevaras un cerdo grande, todo para ti o para que lo compartas con tu amigos"</span></span>. Dijo la señora con una sonrisa mirando a Daisen y a Bigotes.<br />
<br />
Se trataba de comida y la señora no parecía necesitar comer, por lo que Daisen se acercó con ella y bigotes quien parecía estar agradecido con Daisen también. Llegaron a una especie de rancho donde un cercado de postes de madera diseminaban varios cercos al rededor de un par de edificaciones de madera y piedra. Una vez llegaron el olor a cerdo asado inundó las fosas nasales de Daisen haciendo que no pensara del todo con claridad.<br />
<br />
Cuando llegaron un anciano con un peto vaquero y un sombrero de paja saludaron a los recién llegado. La señora le explicó todo y como reacción ha esto el anciano desapareció en el edificio grande para volver poco después con una carretilla y un perfecto cordero asado justo encima.<br />
<br />
La pareja le entregó la recompensa a Daisen en agradecimiento y le  prometieron más si volvía en un tiempo, teniendo allí un par de amigos además claro está del mismo Bigotes.<br />
<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
Resumen<img src="https://nakamanomi.com/images/smilies/biggrin.png" alt="Big Grin" title="Big Grin" class="smilie smilie_4" />aisen tiene un sueño extraño, sale de patrulla, se encuentra un gato atrapado en un árbol y al rescatarlo gracias a la habilidad de su fruta sus dueños le recompensan con un cerdo asado.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>fruta</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Buku Buku no mi</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Paramecia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>2</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Buku Buku No Mi es una fruta del diablo que permite a su usuario crear y controlar libros.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La Buku Buku No Mi otorga al usuario la capacidad de crear libros que aparecen de una nube colorida. Es una fruta versátil que basa gran parte de su potencial en sus técnicas, pudiendo con ellas, si se quisiera, afectar a seres vivos. Se obtendrá control sobre la fruta al llegar a los 40 Puntos de Control de Akuma, desde este momento el usuario podrá crear libros de 20x30 y 5cm de grosor por un coste de <strong><font color=orange>10 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 2 libros a la vez, si quisieras crear un tercer libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de ambas manos y extender los brazos hacia la zona en la que quieres crear los libros, y para poder manejarlos en todo momento. Pueden moverse hasta 6 metros de ti. Estos libros durarán 2 turnos.

Al llegar a 140 Puntos de Control de Akuma podrás crear libros de 10x15 y 2cm de grosor de mínimo, hasta 60x90 y 10cm de grosor de máximo, por un coste de <strong><font color=orange>7 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 4 libros a la vez, si quisieras crear un quinto libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de ambas manos y extender un brazo hacia la zona en la que quieres crear los libros, y para poder manejarlos en todo momento. Pueden moverse hasta 10 metros de ti. Estos libros durarán 4 turnos.

Al llegar a 200 Puntos de Control de Akuma podrá convertir todos los objetos que toque en libros de 10x15 y 2cm de grosor de mínimo, hasta 120x180 y 50cm de grosor de máximo, por un coste de <strong><font color=orange>4 de energía</font></strong> por libro. Puedes mantener hasta 8 libros a la vez, si quisieras crear un noveno libro, el primero desaparecería en una nube de polvo y así sucesivamente. Necesitarás chasquear los dedos de una sola mano para crear los libros, y los manejarás telequinéticamente en todo momento. Pueden moverse hasta 15 metros de ti. Estos libros durarán 6 turnos.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>• 40 CA:</strong> Libros de 20x30cm y 5cm de grosor. Requiere chasquear los dedos de ambas manos y extender ambos brazos para crearlos y poder controlarlos respectivamente. Pueden moverse hasta 6 metros de ti. Estos libros durarán 2 turnos.<br/>
<strong>• 140 CA:</strong> Puede variar el tamaño de los libros a 10x15cm y 2cm de grosor, o a 60x90cm y 10cm de grosor. Requiere chasquear los dedos de ambas manos y extender un brazo para crearlos y poder controlarlos respectivamente. Pueden moverse hasta 10 metros de ti. Estos libros durarán 4 turnos.<br/>
<strong>• 200 CA:</strong> Puede variar el tamaño de los libros a 10x15cm y 2cm de grosor, o a 120x180cm y 50cm de grosor. Requiere chasquear los dedos para crearlos y puede controlarlos telequinéticamente. Pueden moverse hasta 15 metros de ti. Estos libros durarán 6 turnos.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Todos los libros se mueven al 55% de tu Control de Akuma. Pueden impactar y realizar un daño de <font color=green><strong>5 PV</strong></font> cada libro. Se desintegran tras recibir <font color=green><strong>5 PV</strong></font></span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi. Sufren el daño <font color=crimson><strong>ígneo</strong></font> x2.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `Buku`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Buku</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>gastos</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
Vitalidad: 1485<br />
Energía: 894-20=874<br />
Espirítu: 93<br />
Gastos:20 de energía<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][FIC] Aprendiendo a vivir de nuevo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=695</link>
			<pubDate>Sat, 30 Dec 2023 12:58:24 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=77">Karlglass</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=695</guid>
			<description><![CDATA[Era una mañana como otra cualquiera en el pueblo. El día como de costumbre era soleado y húmedo, con un calor al que nunca me llegaría a acostumbrar, los comercios empezaban a abrir y la gente poco a poco se acostumbraba a mi presencia, seguía habiendo miradas furtivas y cuchicheos, pero ya tenía mis comercios de confianza donde comer, comprar suministros, beber etc.<br />
<br />
Poco a poco iba perdiendo la esperanza en que los lugareños hubieran visto a Volkarona, a nadie le sonaba ningún marine como nosotros pelirrojo y con gafas de sol, en la isla tampoco había nada parecido a una tortuga, alguna vez me habían dado falsas esperanzas, pues habían visto a un niño pequeño con sombrero de vaquero y llorón que se parecía a él alguna vez por el pueblo. <br />
<br />
Esa pista falsa me llevo al colegio del pueblo, era un pequeño edificio con pocas aulas y recursos donde al parecer ni siquiera habia tantos niños como para tener los niveles que normalmente habia en las ciudades de otras islas, además la escolarización no era obligatoria, ya que muchos padres de zonas más rurales de la isla preferían enseñar ellos mismos a sus hijos y enseñarles lo básico y se negaban a llevar a los niños, pues tenían que ayudar a sus padres, normalmente granjeros o ganaderos de la isla.<br />
<br />
El colegio se dividía, pues en tres clases con distintos niveles, uno con los más pequeños, donde enseñaban a leer, sumar, restar y los conocimientos básicos sobre la naturaleza y la anatomía, otra clase más avanzada entre niños y ya adolescentes aprendían álgebra, idiomas y análisis sintáctico y el uso aplicado de las ciencias sociales y naturales,, además de la historia del mundo y de la isla y por último una clase ya para gente incluso adulta que quisiera obtener conocimientos más específicos de cara a poder emprender sus negocios a nivel práctico, con talleres específicos para cada cosa importante y que dependiendo del día impartía unas asignaturas u otras donde de vez en cuando venían profesores y gente de fuera de la isla a impartir clases. Ciencia avanzada, física y química los lunes y los miércoles, historia del mundo y geografía los jueves y ponencias los viernes. Los martes, talleres de escritura para adultos y clases de biologia y medicina impartidas por el doctor del pueblo. <br />
<br />
Yo habia ido a hablar con el director del colegio sobre Volkarona y al descartar que le conocieran mediante la foto del periódico que siempre llevaba encima y hablando de todo un poco, el director acabo contándome el sistema del colegio y las dificultades que tenían para sacarlo adelante, además del poco apoyo que tenían de parte del gobierno mundial al ser un pequeño pueblo escondido del Grand Line, a pesar de ser un sitio del paraíso con mucho tráfico donde todo el mundo pasaba y de los intentos del alcalde para desarrollar la educación y las infraestructuras de la villa, lo normal es que fueran ignorados y tuvieran que autogestionarse entre los habitantes de la misma, lo cual habia creado mucho analfabetismo dentro de la misma, emigración hacia los distintos blues buscando una vida más allá de las granjas o de la hostelería y un abandono paulatino y perdida de población creciente que una isla con una vida tan dura y tan poca demografía no se podía permitir.<br />
<br />
La charla acabó tomando un café donde el señor director me propuso dar alguna clase mientras tuviéramos estancia en su pequeño pueblo, tal vez alguna actividad de autodefensa, enseñar los peligros de saltarse la ley o algo así. Me hizo mucha ilusión el ofrecimiento, pero yo tenía otra idea en mente.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Señor director, alguien como yo, no puede enseñarle nada a su pueblo. Lo que si me gustaria es acudir de vez en cuando a sus clases de segundo. </span></span><br />
<br />
Al oír esto, el director quedo muy sorprendido, pero lejos de juzgarme se interesó por mi educación, aunque era algo que me avergonzaba, a veces era más fácil abrirse a traumas con gente desconocida que con amigos de toda la vida y la conversación, que habia sido agradable, me ayudo a sincerarme con el docente.<br />
<br />
Le conté mi vida, como me sentía identificada con aquellos pequeños de su pueblo que tenían que ayudar a su mamá sin poder ir a clases, ya que mi madre era pobre y siempre necesito ayuda en el pueblo, pasando los primeros años de mi vida siendo analfabeta, sin saber prácticamente ni contar, solo para hacer recados y leyendo a duras penas, pero sin saber escribir correctamente, como cuando por fin pude tener una educación y aprender lo básico mi vida y enseñanzas se truncaron y pase a ser una esclava y como estaba muy por detrás en conocimientos de mis compañeros y lo poco qué sabia del mundo, de su historia, de mi raza y de mi pueblo. Casi todo lo que habia aprendido habia sido por mi misma y me daba vergüenza que mis compañeros supieran todo esto, no estaba preparada para ello.<br />
<br />
El director escuchó atentamente mis palabras, consciente de que los problemas de su isla no eran ajenos al resto del mundo, sentí algo de pena en su mirada y comento algo sobre la marina que no me gusto, pero en lo que no podía quitarle la razón. A veces parecía que al gobierno mundial le daban igual sus ciudadanos. Me propuso organizar una clase con los chavales al aire libre (ya que yo no cabria en un aula) donde ellos expusieran lo aprendido en clase y recomendaran lecturas de fácil acceso a la biblioteca, pero desgraciadamente, era imposible cuadrar fechas, pues yo ya no estaría en la isla en ese entonces, pero si me dejo unas últimas palabras.<br />
<br />
<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Recuerda niña, por grande que seas si no cultivas ese cerebro, te engañarán y utilizarán siempre. No tienes nada de lo que avergonzarte, solo eres una víctima más de este injusto mundo. Olvida esa vergüenza y ábrete como lo has hecho conmigo, busca ayuda y aprende sobre el mundo y su funcionamiento. El conocimiento es poder. Y tú eres una persona, no un arma. </span></span><br />
<br />
Tras estas palabras, me regalo los libros que el mismo habia hecho para la clase, para que pudiera estudiarlos por mi cuenta, haciendo hincapié en que buscara ayuda entre mis compañeros cercanos. Me fui de allí pensativa y dando la búsqueda de Volkano en el pueblo por finalizada para siempre, pare a comprar comida para Joseba y le alimente como siempre en secreto, con el mejor pienso que vendían en la isla y un cuenquito de leche y volví al Hostal a ojear en secreto los libros que el director me habia entregado. <br />
<br />
Al empezar a leer sobre álgebra me di cuenta de que incluso esos chavales de 14 años, sabían mucho más que yo y que necesitaría ayuda para aprender todo el conocimiento que el mundo me ofrecía, ofuscada, lance el libro contra la pared de mi habitación y me quede todo el día sin hacer nada, rabiosa, pensando en todas las injusticias de este mundo.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Mierda de la mierda. Soy una idiota analfabeta. </span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era una mañana como otra cualquiera en el pueblo. El día como de costumbre era soleado y húmedo, con un calor al que nunca me llegaría a acostumbrar, los comercios empezaban a abrir y la gente poco a poco se acostumbraba a mi presencia, seguía habiendo miradas furtivas y cuchicheos, pero ya tenía mis comercios de confianza donde comer, comprar suministros, beber etc.<br />
<br />
Poco a poco iba perdiendo la esperanza en que los lugareños hubieran visto a Volkarona, a nadie le sonaba ningún marine como nosotros pelirrojo y con gafas de sol, en la isla tampoco había nada parecido a una tortuga, alguna vez me habían dado falsas esperanzas, pues habían visto a un niño pequeño con sombrero de vaquero y llorón que se parecía a él alguna vez por el pueblo. <br />
<br />
Esa pista falsa me llevo al colegio del pueblo, era un pequeño edificio con pocas aulas y recursos donde al parecer ni siquiera habia tantos niños como para tener los niveles que normalmente habia en las ciudades de otras islas, además la escolarización no era obligatoria, ya que muchos padres de zonas más rurales de la isla preferían enseñar ellos mismos a sus hijos y enseñarles lo básico y se negaban a llevar a los niños, pues tenían que ayudar a sus padres, normalmente granjeros o ganaderos de la isla.<br />
<br />
El colegio se dividía, pues en tres clases con distintos niveles, uno con los más pequeños, donde enseñaban a leer, sumar, restar y los conocimientos básicos sobre la naturaleza y la anatomía, otra clase más avanzada entre niños y ya adolescentes aprendían álgebra, idiomas y análisis sintáctico y el uso aplicado de las ciencias sociales y naturales,, además de la historia del mundo y de la isla y por último una clase ya para gente incluso adulta que quisiera obtener conocimientos más específicos de cara a poder emprender sus negocios a nivel práctico, con talleres específicos para cada cosa importante y que dependiendo del día impartía unas asignaturas u otras donde de vez en cuando venían profesores y gente de fuera de la isla a impartir clases. Ciencia avanzada, física y química los lunes y los miércoles, historia del mundo y geografía los jueves y ponencias los viernes. Los martes, talleres de escritura para adultos y clases de biologia y medicina impartidas por el doctor del pueblo. <br />
<br />
Yo habia ido a hablar con el director del colegio sobre Volkarona y al descartar que le conocieran mediante la foto del periódico que siempre llevaba encima y hablando de todo un poco, el director acabo contándome el sistema del colegio y las dificultades que tenían para sacarlo adelante, además del poco apoyo que tenían de parte del gobierno mundial al ser un pequeño pueblo escondido del Grand Line, a pesar de ser un sitio del paraíso con mucho tráfico donde todo el mundo pasaba y de los intentos del alcalde para desarrollar la educación y las infraestructuras de la villa, lo normal es que fueran ignorados y tuvieran que autogestionarse entre los habitantes de la misma, lo cual habia creado mucho analfabetismo dentro de la misma, emigración hacia los distintos blues buscando una vida más allá de las granjas o de la hostelería y un abandono paulatino y perdida de población creciente que una isla con una vida tan dura y tan poca demografía no se podía permitir.<br />
<br />
La charla acabó tomando un café donde el señor director me propuso dar alguna clase mientras tuviéramos estancia en su pequeño pueblo, tal vez alguna actividad de autodefensa, enseñar los peligros de saltarse la ley o algo así. Me hizo mucha ilusión el ofrecimiento, pero yo tenía otra idea en mente.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">-Señor director, alguien como yo, no puede enseñarle nada a su pueblo. Lo que si me gustaria es acudir de vez en cuando a sus clases de segundo. </span></span><br />
<br />
Al oír esto, el director quedo muy sorprendido, pero lejos de juzgarme se interesó por mi educación, aunque era algo que me avergonzaba, a veces era más fácil abrirse a traumas con gente desconocida que con amigos de toda la vida y la conversación, que habia sido agradable, me ayudo a sincerarme con el docente.<br />
<br />
Le conté mi vida, como me sentía identificada con aquellos pequeños de su pueblo que tenían que ayudar a su mamá sin poder ir a clases, ya que mi madre era pobre y siempre necesito ayuda en el pueblo, pasando los primeros años de mi vida siendo analfabeta, sin saber prácticamente ni contar, solo para hacer recados y leyendo a duras penas, pero sin saber escribir correctamente, como cuando por fin pude tener una educación y aprender lo básico mi vida y enseñanzas se truncaron y pase a ser una esclava y como estaba muy por detrás en conocimientos de mis compañeros y lo poco qué sabia del mundo, de su historia, de mi raza y de mi pueblo. Casi todo lo que habia aprendido habia sido por mi misma y me daba vergüenza que mis compañeros supieran todo esto, no estaba preparada para ello.<br />
<br />
El director escuchó atentamente mis palabras, consciente de que los problemas de su isla no eran ajenos al resto del mundo, sentí algo de pena en su mirada y comento algo sobre la marina que no me gusto, pero en lo que no podía quitarle la razón. A veces parecía que al gobierno mundial le daban igual sus ciudadanos. Me propuso organizar una clase con los chavales al aire libre (ya que yo no cabria en un aula) donde ellos expusieran lo aprendido en clase y recomendaran lecturas de fácil acceso a la biblioteca, pero desgraciadamente, era imposible cuadrar fechas, pues yo ya no estaría en la isla en ese entonces, pero si me dejo unas últimas palabras.<br />
<br />
<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Recuerda niña, por grande que seas si no cultivas ese cerebro, te engañarán y utilizarán siempre. No tienes nada de lo que avergonzarte, solo eres una víctima más de este injusto mundo. Olvida esa vergüenza y ábrete como lo has hecho conmigo, busca ayuda y aprende sobre el mundo y su funcionamiento. El conocimiento es poder. Y tú eres una persona, no un arma. </span></span><br />
<br />
Tras estas palabras, me regalo los libros que el mismo habia hecho para la clase, para que pudiera estudiarlos por mi cuenta, haciendo hincapié en que buscara ayuda entre mis compañeros cercanos. Me fui de allí pensativa y dando la búsqueda de Volkano en el pueblo por finalizada para siempre, pare a comprar comida para Joseba y le alimente como siempre en secreto, con el mejor pienso que vendían en la isla y un cuenquito de leche y volví al Hostal a ojear en secreto los libros que el director me habia entregado. <br />
<br />
Al empezar a leer sobre álgebra me di cuenta de que incluso esos chavales de 14 años, sabían mucho más que yo y que necesitaría ayuda para aprender todo el conocimiento que el mundo me ofrecía, ofuscada, lance el libro contra la pared de mi habitación y me quede todo el día sin hacer nada, rabiosa, pensando en todas las injusticias de este mundo.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Mierda de la mierda. Soy una idiota analfabeta. </span></span>]]></content:encoded>
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