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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Isla Elíseo [Segunda isla]]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 23:01:29 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[[Fic Recolección][P.A] A busqueda de algunos ingredientes abudantes]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3901</link>
			<pubDate>Thu, 25 Jun 2026 19:31:25 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=720">Mizuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3901</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 82 de Invierno, Año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Costa de la isla Elíseo.</span></span></div>
<br />
Era una hermosa tarde tropical en la paradisiaca isla de Elíseo a pesar de que en otras regiones el invierno estaría cerca de llegar a su final trayendo consigo fríos incesantes o incluso tormentas de escarcha, problemas ajenos al paraíso regido por el dinero que era la isla Elíseo. Una persona estaba en esa isla caminando con una mochila bien cerrada y hecha para meterse en el agua sin que se pierdan las cosas de la misma por el movimiento constante en el agua, colgando a los lados de la misma había de cada lado dos cuerdas de cáñamo grueso para un total de cuatro sogas de varios metros con una punta de cada uno atado a unas cadenas llevadas por la persona que traía todas esas herramientas extrañas en un lugar paradisiaco como era esa isla.<br />
<br />
La persona que traía tan extraña parafernalia era nada más y nada menos que la navegante y cocinera Mizuki, perteneciente a la "Armada Revolucionaria Por la Liberación del Pueblo" así como miembro del grupo conocido como "Corriente Libre" dentro de la misma organización, aquella mujer era la persona más pequeña de dentro de su tripulación, medía la módica suma de dos metros treinta y cinco centímetros, poseía una larga cabellera rubia que en esos momentos llevaba atada en una cola de caballo, cada una de sus pisadas cargaba un peso considerable pues aquella era una musculosa mujer de casi un cuarto de tonelada de músculos y belleza, su piel se dividía entre en color gris en su abdomen y un patrón atigrado por el resto de su cuerpo, extendiéndose elegantemente en su cola de tiburón tigre, pues era una luchadora de la raza conocida como Gyojin.<br />
<br />
Mizuki reviso su como se sentía su mochila y miró también su ropa por un momento, llevaba un traje de baño simple ya que con el clima de ese lugar no necesitaba más y siendo que planeaba adentrarse en las claras aguas del mar que rodeaba la encantadora isla de Elíseo, no necesitaba vestirse mucho más, en caso de que hubiera deambulado por las zonas más turísticas o frente alguno de los puntos calientes de la isla tal ve hubiera recibido miradas de curiosidad o extrañeza respecto a el equipaje que portaba, por no mencionar los grilletes sin cadenas que portaba en sus muñecas, sin embargo aquel no sería el caso ya que la Gyojin ya había investigado de antemano donde podría ir a recolectar el ingrediente principal para las próximas comidas de "Corriente Libre", tortugas verdes, la isla poseía una muy sana si es que no excesiva población de tortugas marinas que eran regularmente usadas como atracción para divertimento de los que iban allí con fines turísticos, pronto serían también raciones.<br />
<br />
Los ojos con iris azul y esclerótica negra se enfocaron en el agua clara siendo bañada por la luz de la tarde durante un momento antes de que la Gyojin empezara a caminar adentrándose en las aguas de aquella isla una vez más, cada paso era reconfortante, la sensación de su cuerpo sumergiéndose en el mar con cada paso que daba, el agua cubriendo cada vez más de sí misma como sí de un abrazo se tratase, no tenía prisa por sumergirse por completo, simplemente disfrutaba del proceso de avanzar y sentirse cada vez más cerca de su hogar, tal vez aquellas mareas no fueran las que la vieron nacer, pero seguían siendo parte del mundo, aquel mundo dividido de mil formas y conectado solamente por las mareas, al menos eso pensaba le Gyojin antes de terminar de sumergirse en el agua y comenzar a nadar, una vez más en su elemento natural.<br />
<br />
El mundo se movía por una lógica totalmente distinta una vez que la gyojin regresaba al agua, la libertad era absoluta para moverse en cualquier dirección como le diera la gana en el momento, no necesitaba preocuparse por el arriba y abajo de forma regular, la gravedad seguía existiendo y al mismo tiempo era solo una sugerencia para los habitantes de las profundidades que se movían como parte de las mareas sin las restricciones de tener que estar en tierra implicaban, aquel mundo era donde ella había nacido y donde había pasado su infancia, por un momento la luchadora estuvo tentada en dejarse llevar por la nostalgia, sin embargo rápidamente recuperó el tren de pensamiento de porque estaba allí, la cazar aquellas tortugas para convertirlas en provisiones.<br />
<br />
La vista del arrecife en aquellas horas del día era hermosa, los corales llenos de diversas especies de peces eran siempre una vista admirable, especialmente aquellos que eran diferentes de su propia marea natal. La gyojin recorría los arrecifes con confianza buscando sin prisa, ya sabía que cerca de allí debía de haber decenas de tortugas, simplemente tenía que saber dónde buscarlas para atraparlas y poder llevárselas de regreso con la tripulación.<br />
<br />
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					Me gustaría usar este Fic para recolectar "Viveres" para cocinar.
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 82 de Invierno, Año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Costa de la isla Elíseo.</span></span></div>
<br />
Era una hermosa tarde tropical en la paradisiaca isla de Elíseo a pesar de que en otras regiones el invierno estaría cerca de llegar a su final trayendo consigo fríos incesantes o incluso tormentas de escarcha, problemas ajenos al paraíso regido por el dinero que era la isla Elíseo. Una persona estaba en esa isla caminando con una mochila bien cerrada y hecha para meterse en el agua sin que se pierdan las cosas de la misma por el movimiento constante en el agua, colgando a los lados de la misma había de cada lado dos cuerdas de cáñamo grueso para un total de cuatro sogas de varios metros con una punta de cada uno atado a unas cadenas llevadas por la persona que traía todas esas herramientas extrañas en un lugar paradisiaco como era esa isla.<br />
<br />
La persona que traía tan extraña parafernalia era nada más y nada menos que la navegante y cocinera Mizuki, perteneciente a la "Armada Revolucionaria Por la Liberación del Pueblo" así como miembro del grupo conocido como "Corriente Libre" dentro de la misma organización, aquella mujer era la persona más pequeña de dentro de su tripulación, medía la módica suma de dos metros treinta y cinco centímetros, poseía una larga cabellera rubia que en esos momentos llevaba atada en una cola de caballo, cada una de sus pisadas cargaba un peso considerable pues aquella era una musculosa mujer de casi un cuarto de tonelada de músculos y belleza, su piel se dividía entre en color gris en su abdomen y un patrón atigrado por el resto de su cuerpo, extendiéndose elegantemente en su cola de tiburón tigre, pues era una luchadora de la raza conocida como Gyojin.<br />
<br />
Mizuki reviso su como se sentía su mochila y miró también su ropa por un momento, llevaba un traje de baño simple ya que con el clima de ese lugar no necesitaba más y siendo que planeaba adentrarse en las claras aguas del mar que rodeaba la encantadora isla de Elíseo, no necesitaba vestirse mucho más, en caso de que hubiera deambulado por las zonas más turísticas o frente alguno de los puntos calientes de la isla tal ve hubiera recibido miradas de curiosidad o extrañeza respecto a el equipaje que portaba, por no mencionar los grilletes sin cadenas que portaba en sus muñecas, sin embargo aquel no sería el caso ya que la Gyojin ya había investigado de antemano donde podría ir a recolectar el ingrediente principal para las próximas comidas de "Corriente Libre", tortugas verdes, la isla poseía una muy sana si es que no excesiva población de tortugas marinas que eran regularmente usadas como atracción para divertimento de los que iban allí con fines turísticos, pronto serían también raciones.<br />
<br />
Los ojos con iris azul y esclerótica negra se enfocaron en el agua clara siendo bañada por la luz de la tarde durante un momento antes de que la Gyojin empezara a caminar adentrándose en las aguas de aquella isla una vez más, cada paso era reconfortante, la sensación de su cuerpo sumergiéndose en el mar con cada paso que daba, el agua cubriendo cada vez más de sí misma como sí de un abrazo se tratase, no tenía prisa por sumergirse por completo, simplemente disfrutaba del proceso de avanzar y sentirse cada vez más cerca de su hogar, tal vez aquellas mareas no fueran las que la vieron nacer, pero seguían siendo parte del mundo, aquel mundo dividido de mil formas y conectado solamente por las mareas, al menos eso pensaba le Gyojin antes de terminar de sumergirse en el agua y comenzar a nadar, una vez más en su elemento natural.<br />
<br />
El mundo se movía por una lógica totalmente distinta una vez que la gyojin regresaba al agua, la libertad era absoluta para moverse en cualquier dirección como le diera la gana en el momento, no necesitaba preocuparse por el arriba y abajo de forma regular, la gravedad seguía existiendo y al mismo tiempo era solo una sugerencia para los habitantes de las profundidades que se movían como parte de las mareas sin las restricciones de tener que estar en tierra implicaban, aquel mundo era donde ella había nacido y donde había pasado su infancia, por un momento la luchadora estuvo tentada en dejarse llevar por la nostalgia, sin embargo rápidamente recuperó el tren de pensamiento de porque estaba allí, la cazar aquellas tortugas para convertirlas en provisiones.<br />
<br />
La vista del arrecife en aquellas horas del día era hermosa, los corales llenos de diversas especies de peces eran siempre una vista admirable, especialmente aquellos que eran diferentes de su propia marea natal. La gyojin recorría los arrecifes con confianza buscando sin prisa, ya sabía que cerca de allí debía de haber decenas de tortugas, simplemente tenía que saber dónde buscarlas para atraparlas y poder llevárselas de regreso con la tripulación.<br />
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			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura Auto-T3] Explorando y reconociendo la isla Elíseo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3884</link>
			<pubDate>Tue, 23 Jun 2026 08:06:51 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=720">Mizuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3884</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 77 de Invierno, Año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Eliseo, por la mañana.</span></span></div>
 <br />
Ciertamente, el Grand Line era un mar capaz de contradecir cualquier lógica geográfica o climática a la que una persona normal estuviera acostumbrada, pues a pesar de encontrarse firmemente en el septuagésimo octavo día del invierno, el cielo sobre la isla de Eliseo brillaba con un esplendor completamente tropical, derramando un calor constante que obligaba a la joven de esclerótica negra a entrecerrar sus ojos de iris azules para adaptarse a la cegadora claridad que rebotaba sobre las arenas blancas y las aguas turquesas de aquel paraje paradisíaco. Mizuki había desembarcado hacía apenas un par de horas, habiéndose asegurado previamente de dejar sus armas más imponentes y delatoras, como el enorme mandoble de excelente acero y el rifle de asalto de larga distancia, bien ocultos y a buen recaudo en la embarcación que compartía con sus camaradas de la Corriente Libre, pues tras revisiones preliminares sobre esta isla en esta nueva corriente marina, la revolucionaria entendió de inmediato que este no era un lugar para presentarse buscando una confrontación abierta de forma innecesaria. Con sus dos metros con treinta y cinco centímetros de altura y un peso que rozaba el cuarto de tonelada de puro músculo atigrado, la mujer tiburón ya llamaba suficiente atención como para encima cargar con un arsenal a la espalda en medio de lo que parecía ser el complejo turístico más exclusivo y prohibitivo de la región o al menos el más exclusivo que la gyojin había visto jamas.<br />
 <br />
Para intentar mimetizarse con la marea de civiles acaudalados y extranjeros de gustos excóticos que recorrían las avenidas, la rubia se había colocado un conjunto de ropas casuales de lino ligero que había adquirido en su última parada en Matsuri, una muda amplia de tonos claros que, si bien no ocultaba su imponente físico ni sus escamas color ocre y gris, al menos le otorgaba la fachada de ser una guardaespaldas privada. Caminando con una parsimonia ensayada que buscaba amortiguar el sonido de sus pesados pasos sobre las estructuras de madera pulida, Mizuki jugueteó distraídamente con los grilletes sin cadenas que adornaban sus muñecas, sintiendo el metal templado por el sol caribeño mientras sus ojos abisales realizaban un paneo lento y meticuloso de la geografía urbana, no se podía operar con seguridad en un estanque ajeno sin medir primero la profundidad del agua y, sobre todo, la cantidad de depredadores que se escondían en la misma.<br />
 <br />
La información general que había recopilado inicialmente ya flotaba en su mente con total claridad, Elíseo, que así se llamaba la isla, era una isla de tamaño mediano reconvertida en un resort de lujo absoluto por un magnate cuyo nombre apestaba al dinero rancio del Gobierno Mundial, un oasis artificial rodeado por un océano cristalino que parecía la viva imagen de la paz, pero que en realidad albergaba en su núcleo no dejaba de ser una lugar de regocije para aquellos más privilegiados y acaudalados en todos los mares. Tambien había otro jugador importante dentro de la isla, El Banco de Goldreich se alzaba en la distancia como una imponente fortaleza de piedra y mármol blanco, según los rumores de los taberneros, empleaba a más de tres mil trabajadores fijos, aquellos números complicaban cualquier intento de pensar con claridad para la mujer tiburón respecto a la población natural del a isla o distinguir entre trabajadores del banco en su tiempo de descanso y turistas. Además una estructura de semejante calibre no se dejaba desprotegida, y Mizuki, agudizando su vista a través del juego de luces y sombras de las palmeras, no tardó en identificar los destellos metálicos de los cañones y las miras telescópicas colocados estratégicamente en las cornisas superiores de la entidad financiera, estaban “en descanso” pero se veía que el lugar estaba listo para alzarse en armas y defenderse con extrema violencia ante cualquier intento de perturbar sus negocios, o tal vez incluso a sus clientes en la isla, eso explicaría también porque tanta gente trabajaba allí y la cantidad de tropas que serían divisables.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Esto no es un simple puesto de avanzada de la Marina... esto es un nido de avispas blindado con el dinero de Goldreich. Quien sabe cuántos tiradoras apostados en los tejados puede haber regularmente por el lugar que ahora simplemente están descansando. Cañoneros listos para hundir cualquier navío sospechoso e individuos entrenados patrullando los pasillos internos... Intentar causar un altercado aquí sería el equivalente a arrojarse de cabeza a una trituradora de carne de la que ni Kazan podría sacarnos con vida sin iniciar una guerra a gran escala. Nop, hoy seremos unos buenos y pacíficos turistas, asimilaremos el terreno desde la distancia y nos aseguraremos de que el Log Pose se configure antes de que alguien empiece a hacer preguntas incómodas sobre por qué una gyojin de mi tamaño camina sola tomando notas de seguridad.-</span></span> pensó para sus adentros la mujer cuya larga cola de tiburón también poseía el característico patrón atigrado por sobre sus escamas de color ocre.<br />
 <br />
Con la línea de acción “perfectamente” establecida en su mente racional, que con suerte no se vería interrumpida o arruinada por algún impulso del momento, la luchadora cuerpo a cuerpo sacó de su mochila el pequeño cuaderno rojo de tapas desgastadas y la pluma robada al cabrón que llevaba el registro de cierto viaje en ferry a cierta trampa mortal, que desde hace un tiempo la acompañaba en sus misiones de infiltración, ocultándolos parcialmente bajo el pliegue de su mapa turístico para que pareciera que simplemente estaba planeando sus actividades recreativas del día. Su primer punto de interés era el propio Resort Marítimo, la inmensa zona turística que servía como fachada principal de la isla y que conectaba el puerto de llegada con los distritos comerciales de alta gama. Mientras caminaba por las calles adoquinadas, prestando especial atención a la distribución de las tiendas de restauración y los locales de recuerdos costosos, Mizuki comenzó a contar mentalmente los uniformes de la seguridad privada del complejo. <br />
 <br />
El magnate que administraba Eliseo había contratado a una fuerza fija nada despreciable de vigilantes armados para patrullar los alrededores de la villa, hombres bien alimentados y con equipo moderno que se movían con la autocomplacencia típica de quienes se saben respaldados por un presupuesto infinito. Por un momento Mizuki se distrajo con unos recuerdos que le gustaron, entre ellos un anillo que parecía una corona de coral para su dedo meñique, a pesar del exagerado precio la mujer de ojos azules lo compró y en lo que la atendían, se robó un pequeño monedero bordado con el patrón de una alas emplumadas de exóticos colores, no lo necesitaba ni requería robarlo, pero las manos fueron más rápidas que el pensamiento de su dueña una vez más para gracia de la Gyojin que simplemente lo aceptó como “un regalo involuntario del destino”.<br />
 <br />
Mizuki se posicionó en una esquina sombreada junto a un restaurante que exhalaba un delicioso olor a mariscos asados a la parrilla, un aroma que hizo salivar por un momento y que la obligó a tragar dicha saliva para no espantar a una pareja de ricachones que pasaba a su lado. Desde esa posición estratégica, tras recuperar su concentración, calculó que la frecuencia de paso de los vigilantes del resort era de aproximadamente una pareja entre cada 10 minutos y 20 minutor por cada avenida principal, moviéndose con una cadencia predecible que dejaba sutiles puntos ciegos entre las casetas de los trabajadores de la playa y los callejones traseros donde se acumulaban los suministros. Tomando un sketch rápido de las intersecciones de las calles de la villa, anotó las rutas de escape más directas hacia los muelles secundarios en caso de que la situación se tornara violenta por un factor externo a ellos.<br />
 <br />
El olor de aquellos mariscos asados era bueno, pero tampoco extraordinario o suficiente para hacer que la mente de la joven miembro de la armada revolucionaria descuidara su misión o lo que estaba haciendo en el momento por más de unos segundos, su mente seguía afilada en su labor <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-El diseño de esta villa es demasiado perfecto, todo está pensado para mantener a los clientes dentro de una burbuja de felicidad artificial mientras el dinero fluye directamente hacia las arcas del magnate o el banco. Las paredes blancas y los techos decorados ocultan las líneas de visión directa hacia las casetas donde duermen los empleados, creando una separación de clases tan marcada que casi me recuerda a la Isla Samba o a los sectores privados de los nobles que tanto detestaba en mis días de cautiverio. Pero la perfección teórica siempre engendra problemas, estos guardias están acostumbrados a lidiar con turistas borrachos o carteristas de poca monta, no tienen el instinto de un combatiente real que ha probado la sangre en la arena, sin embargo los guardias del banco que posiblemente salgan a defender a los clientes en caso de algún incidente parecen bastante más intimidantes.-</span></span> pensó mientras veía pasar a uno de dichos guardias desarmado, probablemente tomando un descanso o habiendo terminado su turno en la rotación de aquel día.<br />
 <br />
Dejando atrás el bullicio de la zona comercial del resort, la gyojin dirigió sus pasos hacia la edificación más prominente de la costa hotelera: el majestuoso Hotel Sol Dorado. Esa inmensa estructura de varias plantas dominaba el horizonte de la playa con sus balcones de cristal y sus columnas doradas que reflejaban la luz del mediodía con una opulencia casi insultante para la revolucionaria y si la vieran probablemente también para sus compañeros. Mizuki no cometió la estupidez de intentar ingresar al vestíbulo principal, pues sabía perfectamente que su altura y su especie harían que los recepcionistas o los jefes de seguridad privada le solicitaran sus credenciales de huésped o su tarjeta de cliente de Goldreich inmediatamente, rompiendo así su anonimato. En su lugar, caminó por el paseo marítimo exterior, bordeando las terrazas donde los camareros servían bebidas exóticas a clientes vestidos con sedas finas.<br />
 <br />
Fingiendo un gran interés en un folleto publicitario que detallaba los servicios de avistamiento de aves y paseos en piragua, la rubia se sentó en un banco de piedra fría orientado hacia la fachada lateral del hotel, tomó nota de las zonas de las que no se hablaba en las guias, posibles lugares donde ir a esconderse o incluso cazar y reunir provisiones si los precios locales eran demasiado absurdos para reabastecer al Rompecadenas. Desde allí, utilizando su aguda visión abisal, que en la plena luz del día no cambiaba demasiado de la de una persona normal, comenzó a analizar los puntos de acceso estructurales de la edificación. Observó las cocinas del subsuelo, cuyos extractores de aire inundaban la brisa marina con el olor grasiento de carnes finas y panes horneados, deduciendo que los muelles de carga traseros eran la única zona donde los trabajadores de la isla se mezclaban con el flujo constante de mercancías sin una vigilancia extrema de los guardias. Anotó en su cuaderno la ubicación exacta de las escaleras, los balcones y las distancias aproximadas (unos quince metros en diagonal desde la línea de vegetación más cercana) que separaban las puertas de servicio del camino principal que conducía al interior de la isla.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-El Sol Dorado es el corazón del alojamiento, lo que significa que si ocurriera una emergencia, toda la atención de los cientos de vigilantes se concentrará en evacuar a los cerdos adinerados que pagan las suites de elite. Las rutas de abastecimiento que conectan las cocinas con los almacenes subterráneos parecen cruzar por debajo de la avenida principal; un túnel logístico que podría ser de utilidad si alguna vez la Corriente Libre necesitara moverse por esta isla sin pisar el pavimento exterior, aunque tiene muchas limitaciones parece ser algo que podríamos aprovechar...creo… Pero por ahora, se queda solo como un boceto en mis notas. Seraphine se volvería loca con la cantidad de detalles hermosos que hay en este sitio, aunque Kazan probablemente no cabría ni por la puerta del estacionamiento trasero sin rajar la líneas del techo con sus cuernos.-</span></span> aquello ultimo hizo que la luchadora se imaginara a su compañero de tripulación con los cuernos llenos de polvo y con un candelabro colgando de los mismos, haciendo reír a la revolucionaria. <br />
 <br />
Una breve exhalación escapó de los labios de la mujer tiburón mientras guardaba la pluma y se levantaba del banco, sintiendo el peso de su propio cuerpo hundir levemente las plantas de sus pies en la tierra suelta que bordeaba el inicio de la Playa Esmeralda, el tercer punto de interés de su lista de reconocimiento. Al pisar la arena blanca y fina, que irradiaba el calor tropical a pesar del invierno, Mizuki sintió una punzada de satisfacción instintiva al observar la inmensidad de las aguas turquesas que daban nombre al lugar. El océano cristalino que rodeaba Eliseo era tan transparente que, incluso desde la orilla, la oji azul podía distinguir el movimiento lento y elegante de las tortugas marinas que nadaban entre los arrecifes de coral cercanos, un espectáculo que avivó su naturaleza de gyojin nacida para recorrer las profundidades y que le provocó unos deseos casi incontenibles de arrojar la ropa de lino al suelo para zambullirse de cabeza en aquella corriente pacífica.<br />
 <br />
Sin embargo, controlando sus impulsos lúdicos con un gruñido ahogado que disimuló carraspeando, Mizuki continuó su caminata bordeando el límite exterior de la playa, manteniéndose lo suficientemente alejada de las casetas a pie de playa donde los turistas tomaban el sol para no levantar sospechas. Su atención se centró rápidamente en las cabañas residenciales de los trabajadores de la isla, estructuras mucho más sencillas y apiñadas que contrastaban fuertemente con el lujo del hotel. Observó que muchos de los lugareños eran pescadores curtidos por el salitre que remendaban las piraguas de alquiler con movimientos mecánicos, mostrando en sus rostros cansados la misma obediencia resignada que ya había visto en los habitantes de la zona laboral de Samba. Se acercó a una de las estaciones de buceo vacías y, apoyando su inmensa cola atigrada contra un poste de madera para descansar el peso de su cuarto de tonelada, observó cómo los guardias de seguridad realizaban rondas periódicas por la línea de la costa cada quince minutos aproximadamente, vigilando que ningún "elemento indeseable" perturbara la paz de los clientes.<br />
 <br />
La mirada de la guerrera se posó brevemente de nuevo en las aguas con añoranza antes de enfrascarse en sus pensamientos <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-El agua de esta playa es hermosa, limpia y profunda a los pocos metros de la costa, un entorno perfecto para que una gyojin o un wotan se desplace a máxima velocidad si necesita cubrir una retirada acuática. Si las cosas se complican en tierra, el mar es mi territorio; un solo impulso me dejaría a salvo en las corrientes profundas. Las casetas de los trabajadores están ubicadas en el flanco este, formando una pequeña barrera de estructuras de madera que bloquea la visión directa desde los cañones de la fortaleza central... Un buen detalle táctico que guardar en la memoria para el reporte de esta tarde... ¿Qué podré cocinar para Kazan y Seraphine esta tarde?-</span></span><br />
 <br />
Con el mapa costero firmemente asentado en sus esquemas, Mizuki se alejó de la brisa marina y se internó de nuevo hacia la zona central de la isla, buscando el Oasis Delfín, el cuarto punto de interés que funcionaba como el núcleo recreativo exterior del complejo turístico. Este lugar era un inmenso oasis artificial rodeado de palmeras frondosas y canales de agua dulce controlada donde los camareros atendían constantemente a los huéspedes que descansaban en tumbonas de diseño. El olor a frutas tropicales frescas, aceites corporales caros y licores azucarados inundó los sentidos de la gyojin a los pocos metros de acercarse al perímetro sombreado. Sabiendo que quedarse estática observando el oasis desde afuera la haría parecer un depredador acechando a su presa así que decidió alejarse por el momento, ya tendría tiempo de explorar más otro día, iría a comprar ingredientes y de allí a preparar el almuerzo para corriente libre en su embarcación, con suerte si iba a comprar las provisiones en la zona donde tenían sus casas los empleados de las instalaciones los precios serían racionales en comparación al resto de la isla.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 77 de Invierno, Año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Eliseo, por la mañana.</span></span></div>
 <br />
Ciertamente, el Grand Line era un mar capaz de contradecir cualquier lógica geográfica o climática a la que una persona normal estuviera acostumbrada, pues a pesar de encontrarse firmemente en el septuagésimo octavo día del invierno, el cielo sobre la isla de Eliseo brillaba con un esplendor completamente tropical, derramando un calor constante que obligaba a la joven de esclerótica negra a entrecerrar sus ojos de iris azules para adaptarse a la cegadora claridad que rebotaba sobre las arenas blancas y las aguas turquesas de aquel paraje paradisíaco. Mizuki había desembarcado hacía apenas un par de horas, habiéndose asegurado previamente de dejar sus armas más imponentes y delatoras, como el enorme mandoble de excelente acero y el rifle de asalto de larga distancia, bien ocultos y a buen recaudo en la embarcación que compartía con sus camaradas de la Corriente Libre, pues tras revisiones preliminares sobre esta isla en esta nueva corriente marina, la revolucionaria entendió de inmediato que este no era un lugar para presentarse buscando una confrontación abierta de forma innecesaria. Con sus dos metros con treinta y cinco centímetros de altura y un peso que rozaba el cuarto de tonelada de puro músculo atigrado, la mujer tiburón ya llamaba suficiente atención como para encima cargar con un arsenal a la espalda en medio de lo que parecía ser el complejo turístico más exclusivo y prohibitivo de la región o al menos el más exclusivo que la gyojin había visto jamas.<br />
 <br />
Para intentar mimetizarse con la marea de civiles acaudalados y extranjeros de gustos excóticos que recorrían las avenidas, la rubia se había colocado un conjunto de ropas casuales de lino ligero que había adquirido en su última parada en Matsuri, una muda amplia de tonos claros que, si bien no ocultaba su imponente físico ni sus escamas color ocre y gris, al menos le otorgaba la fachada de ser una guardaespaldas privada. Caminando con una parsimonia ensayada que buscaba amortiguar el sonido de sus pesados pasos sobre las estructuras de madera pulida, Mizuki jugueteó distraídamente con los grilletes sin cadenas que adornaban sus muñecas, sintiendo el metal templado por el sol caribeño mientras sus ojos abisales realizaban un paneo lento y meticuloso de la geografía urbana, no se podía operar con seguridad en un estanque ajeno sin medir primero la profundidad del agua y, sobre todo, la cantidad de depredadores que se escondían en la misma.<br />
 <br />
La información general que había recopilado inicialmente ya flotaba en su mente con total claridad, Elíseo, que así se llamaba la isla, era una isla de tamaño mediano reconvertida en un resort de lujo absoluto por un magnate cuyo nombre apestaba al dinero rancio del Gobierno Mundial, un oasis artificial rodeado por un océano cristalino que parecía la viva imagen de la paz, pero que en realidad albergaba en su núcleo no dejaba de ser una lugar de regocije para aquellos más privilegiados y acaudalados en todos los mares. Tambien había otro jugador importante dentro de la isla, El Banco de Goldreich se alzaba en la distancia como una imponente fortaleza de piedra y mármol blanco, según los rumores de los taberneros, empleaba a más de tres mil trabajadores fijos, aquellos números complicaban cualquier intento de pensar con claridad para la mujer tiburón respecto a la población natural del a isla o distinguir entre trabajadores del banco en su tiempo de descanso y turistas. Además una estructura de semejante calibre no se dejaba desprotegida, y Mizuki, agudizando su vista a través del juego de luces y sombras de las palmeras, no tardó en identificar los destellos metálicos de los cañones y las miras telescópicas colocados estratégicamente en las cornisas superiores de la entidad financiera, estaban “en descanso” pero se veía que el lugar estaba listo para alzarse en armas y defenderse con extrema violencia ante cualquier intento de perturbar sus negocios, o tal vez incluso a sus clientes en la isla, eso explicaría también porque tanta gente trabajaba allí y la cantidad de tropas que serían divisables.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Esto no es un simple puesto de avanzada de la Marina... esto es un nido de avispas blindado con el dinero de Goldreich. Quien sabe cuántos tiradoras apostados en los tejados puede haber regularmente por el lugar que ahora simplemente están descansando. Cañoneros listos para hundir cualquier navío sospechoso e individuos entrenados patrullando los pasillos internos... Intentar causar un altercado aquí sería el equivalente a arrojarse de cabeza a una trituradora de carne de la que ni Kazan podría sacarnos con vida sin iniciar una guerra a gran escala. Nop, hoy seremos unos buenos y pacíficos turistas, asimilaremos el terreno desde la distancia y nos aseguraremos de que el Log Pose se configure antes de que alguien empiece a hacer preguntas incómodas sobre por qué una gyojin de mi tamaño camina sola tomando notas de seguridad.-</span></span> pensó para sus adentros la mujer cuya larga cola de tiburón también poseía el característico patrón atigrado por sobre sus escamas de color ocre.<br />
 <br />
Con la línea de acción “perfectamente” establecida en su mente racional, que con suerte no se vería interrumpida o arruinada por algún impulso del momento, la luchadora cuerpo a cuerpo sacó de su mochila el pequeño cuaderno rojo de tapas desgastadas y la pluma robada al cabrón que llevaba el registro de cierto viaje en ferry a cierta trampa mortal, que desde hace un tiempo la acompañaba en sus misiones de infiltración, ocultándolos parcialmente bajo el pliegue de su mapa turístico para que pareciera que simplemente estaba planeando sus actividades recreativas del día. Su primer punto de interés era el propio Resort Marítimo, la inmensa zona turística que servía como fachada principal de la isla y que conectaba el puerto de llegada con los distritos comerciales de alta gama. Mientras caminaba por las calles adoquinadas, prestando especial atención a la distribución de las tiendas de restauración y los locales de recuerdos costosos, Mizuki comenzó a contar mentalmente los uniformes de la seguridad privada del complejo. <br />
 <br />
El magnate que administraba Eliseo había contratado a una fuerza fija nada despreciable de vigilantes armados para patrullar los alrededores de la villa, hombres bien alimentados y con equipo moderno que se movían con la autocomplacencia típica de quienes se saben respaldados por un presupuesto infinito. Por un momento Mizuki se distrajo con unos recuerdos que le gustaron, entre ellos un anillo que parecía una corona de coral para su dedo meñique, a pesar del exagerado precio la mujer de ojos azules lo compró y en lo que la atendían, se robó un pequeño monedero bordado con el patrón de una alas emplumadas de exóticos colores, no lo necesitaba ni requería robarlo, pero las manos fueron más rápidas que el pensamiento de su dueña una vez más para gracia de la Gyojin que simplemente lo aceptó como “un regalo involuntario del destino”.<br />
 <br />
Mizuki se posicionó en una esquina sombreada junto a un restaurante que exhalaba un delicioso olor a mariscos asados a la parrilla, un aroma que hizo salivar por un momento y que la obligó a tragar dicha saliva para no espantar a una pareja de ricachones que pasaba a su lado. Desde esa posición estratégica, tras recuperar su concentración, calculó que la frecuencia de paso de los vigilantes del resort era de aproximadamente una pareja entre cada 10 minutos y 20 minutor por cada avenida principal, moviéndose con una cadencia predecible que dejaba sutiles puntos ciegos entre las casetas de los trabajadores de la playa y los callejones traseros donde se acumulaban los suministros. Tomando un sketch rápido de las intersecciones de las calles de la villa, anotó las rutas de escape más directas hacia los muelles secundarios en caso de que la situación se tornara violenta por un factor externo a ellos.<br />
 <br />
El olor de aquellos mariscos asados era bueno, pero tampoco extraordinario o suficiente para hacer que la mente de la joven miembro de la armada revolucionaria descuidara su misión o lo que estaba haciendo en el momento por más de unos segundos, su mente seguía afilada en su labor <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-El diseño de esta villa es demasiado perfecto, todo está pensado para mantener a los clientes dentro de una burbuja de felicidad artificial mientras el dinero fluye directamente hacia las arcas del magnate o el banco. Las paredes blancas y los techos decorados ocultan las líneas de visión directa hacia las casetas donde duermen los empleados, creando una separación de clases tan marcada que casi me recuerda a la Isla Samba o a los sectores privados de los nobles que tanto detestaba en mis días de cautiverio. Pero la perfección teórica siempre engendra problemas, estos guardias están acostumbrados a lidiar con turistas borrachos o carteristas de poca monta, no tienen el instinto de un combatiente real que ha probado la sangre en la arena, sin embargo los guardias del banco que posiblemente salgan a defender a los clientes en caso de algún incidente parecen bastante más intimidantes.-</span></span> pensó mientras veía pasar a uno de dichos guardias desarmado, probablemente tomando un descanso o habiendo terminado su turno en la rotación de aquel día.<br />
 <br />
Dejando atrás el bullicio de la zona comercial del resort, la gyojin dirigió sus pasos hacia la edificación más prominente de la costa hotelera: el majestuoso Hotel Sol Dorado. Esa inmensa estructura de varias plantas dominaba el horizonte de la playa con sus balcones de cristal y sus columnas doradas que reflejaban la luz del mediodía con una opulencia casi insultante para la revolucionaria y si la vieran probablemente también para sus compañeros. Mizuki no cometió la estupidez de intentar ingresar al vestíbulo principal, pues sabía perfectamente que su altura y su especie harían que los recepcionistas o los jefes de seguridad privada le solicitaran sus credenciales de huésped o su tarjeta de cliente de Goldreich inmediatamente, rompiendo así su anonimato. En su lugar, caminó por el paseo marítimo exterior, bordeando las terrazas donde los camareros servían bebidas exóticas a clientes vestidos con sedas finas.<br />
 <br />
Fingiendo un gran interés en un folleto publicitario que detallaba los servicios de avistamiento de aves y paseos en piragua, la rubia se sentó en un banco de piedra fría orientado hacia la fachada lateral del hotel, tomó nota de las zonas de las que no se hablaba en las guias, posibles lugares donde ir a esconderse o incluso cazar y reunir provisiones si los precios locales eran demasiado absurdos para reabastecer al Rompecadenas. Desde allí, utilizando su aguda visión abisal, que en la plena luz del día no cambiaba demasiado de la de una persona normal, comenzó a analizar los puntos de acceso estructurales de la edificación. Observó las cocinas del subsuelo, cuyos extractores de aire inundaban la brisa marina con el olor grasiento de carnes finas y panes horneados, deduciendo que los muelles de carga traseros eran la única zona donde los trabajadores de la isla se mezclaban con el flujo constante de mercancías sin una vigilancia extrema de los guardias. Anotó en su cuaderno la ubicación exacta de las escaleras, los balcones y las distancias aproximadas (unos quince metros en diagonal desde la línea de vegetación más cercana) que separaban las puertas de servicio del camino principal que conducía al interior de la isla.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-El Sol Dorado es el corazón del alojamiento, lo que significa que si ocurriera una emergencia, toda la atención de los cientos de vigilantes se concentrará en evacuar a los cerdos adinerados que pagan las suites de elite. Las rutas de abastecimiento que conectan las cocinas con los almacenes subterráneos parecen cruzar por debajo de la avenida principal; un túnel logístico que podría ser de utilidad si alguna vez la Corriente Libre necesitara moverse por esta isla sin pisar el pavimento exterior, aunque tiene muchas limitaciones parece ser algo que podríamos aprovechar...creo… Pero por ahora, se queda solo como un boceto en mis notas. Seraphine se volvería loca con la cantidad de detalles hermosos que hay en este sitio, aunque Kazan probablemente no cabría ni por la puerta del estacionamiento trasero sin rajar la líneas del techo con sus cuernos.-</span></span> aquello ultimo hizo que la luchadora se imaginara a su compañero de tripulación con los cuernos llenos de polvo y con un candelabro colgando de los mismos, haciendo reír a la revolucionaria. <br />
 <br />
Una breve exhalación escapó de los labios de la mujer tiburón mientras guardaba la pluma y se levantaba del banco, sintiendo el peso de su propio cuerpo hundir levemente las plantas de sus pies en la tierra suelta que bordeaba el inicio de la Playa Esmeralda, el tercer punto de interés de su lista de reconocimiento. Al pisar la arena blanca y fina, que irradiaba el calor tropical a pesar del invierno, Mizuki sintió una punzada de satisfacción instintiva al observar la inmensidad de las aguas turquesas que daban nombre al lugar. El océano cristalino que rodeaba Eliseo era tan transparente que, incluso desde la orilla, la oji azul podía distinguir el movimiento lento y elegante de las tortugas marinas que nadaban entre los arrecifes de coral cercanos, un espectáculo que avivó su naturaleza de gyojin nacida para recorrer las profundidades y que le provocó unos deseos casi incontenibles de arrojar la ropa de lino al suelo para zambullirse de cabeza en aquella corriente pacífica.<br />
 <br />
Sin embargo, controlando sus impulsos lúdicos con un gruñido ahogado que disimuló carraspeando, Mizuki continuó su caminata bordeando el límite exterior de la playa, manteniéndose lo suficientemente alejada de las casetas a pie de playa donde los turistas tomaban el sol para no levantar sospechas. Su atención se centró rápidamente en las cabañas residenciales de los trabajadores de la isla, estructuras mucho más sencillas y apiñadas que contrastaban fuertemente con el lujo del hotel. Observó que muchos de los lugareños eran pescadores curtidos por el salitre que remendaban las piraguas de alquiler con movimientos mecánicos, mostrando en sus rostros cansados la misma obediencia resignada que ya había visto en los habitantes de la zona laboral de Samba. Se acercó a una de las estaciones de buceo vacías y, apoyando su inmensa cola atigrada contra un poste de madera para descansar el peso de su cuarto de tonelada, observó cómo los guardias de seguridad realizaban rondas periódicas por la línea de la costa cada quince minutos aproximadamente, vigilando que ningún "elemento indeseable" perturbara la paz de los clientes.<br />
 <br />
La mirada de la guerrera se posó brevemente de nuevo en las aguas con añoranza antes de enfrascarse en sus pensamientos <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-El agua de esta playa es hermosa, limpia y profunda a los pocos metros de la costa, un entorno perfecto para que una gyojin o un wotan se desplace a máxima velocidad si necesita cubrir una retirada acuática. Si las cosas se complican en tierra, el mar es mi territorio; un solo impulso me dejaría a salvo en las corrientes profundas. Las casetas de los trabajadores están ubicadas en el flanco este, formando una pequeña barrera de estructuras de madera que bloquea la visión directa desde los cañones de la fortaleza central... Un buen detalle táctico que guardar en la memoria para el reporte de esta tarde... ¿Qué podré cocinar para Kazan y Seraphine esta tarde?-</span></span><br />
 <br />
Con el mapa costero firmemente asentado en sus esquemas, Mizuki se alejó de la brisa marina y se internó de nuevo hacia la zona central de la isla, buscando el Oasis Delfín, el cuarto punto de interés que funcionaba como el núcleo recreativo exterior del complejo turístico. Este lugar era un inmenso oasis artificial rodeado de palmeras frondosas y canales de agua dulce controlada donde los camareros atendían constantemente a los huéspedes que descansaban en tumbonas de diseño. El olor a frutas tropicales frescas, aceites corporales caros y licores azucarados inundó los sentidos de la gyojin a los pocos metros de acercarse al perímetro sombreado. Sabiendo que quedarse estática observando el oasis desde afuera la haría parecer un depredador acechando a su presa así que decidió alejarse por el momento, ya tendría tiempo de explorar más otro día, iría a comprar ingredientes y de allí a preparar el almuerzo para corriente libre en su embarcación, con suerte si iba a comprar las provisiones en la zona donde tenían sus casas los empleados de las instalaciones los precios serían racionales en comparación al resto de la isla.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[P.A] Corriente Libre llega a la isla Elíseo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3849</link>
			<pubDate>Tue, 16 Jun 2026 08:39:46 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=720">Mizuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3849</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 63 de Invierno del año 17</span></span></div>
<br />
El viaje provisto por parte de la armada revolucionaria para reubicarse y comenzar a prender fuego la llama de la revolución había sido uno bastante agradable desde el punto de vista de la Gyojin que esta vez no había necesitado pelear contra las mareas del Grand Line gracias a los transportistas que la trasladaron a Mizuki y a sus camaradas para reencontrarse con el navío propiedad de Corriente Libre, todo aquello era finalmente algo agradable, podrían pasar un tiempo aclimatándose a la nueva corriente y ubicación del Grand Line, dejar que el log pose de Mizuki cargara la corriente magnética de la isla y luego seguir viajando ellos mismos por su cuenta como buenos héroes del pueblo.<br />
<br />
La isla en cuestión donde habían ido a parar provisoriamente era la isla conocida como Elíseo, propiedad de un magnate y afiliada al Goldreich, así que estaría extremadamente bien protegida, Mizuki estaría dispuesta a armar lio, pero no había sentido para ella en hacerlo si no había Marines del Gobierno Mundial a los cuales apalear.<br />
<br />
La joven gyojin de ojos azules observo la isla un momento desde la costa mientras sentía el calor del sol sobre sus escamas, disfrutando tranquilamente del clima tropical pues incluso en invierno era agradable para estar allí sin necesidad de usar mucho abrigo, por no mencionar que la mujer de dos metros treinta y cinco de por si era alguien que se llevaba bien con el frio de las profundidades o el calor de las islas tropicales. Los ojos de esclerótica negra observaron en la distancia la disposición de la isla y empezó a plantearse por donde podrían ir a reabastecerse, se pregunto cuantos recursos naturales tendría la isla por sí misma y si podrían comprar equipamiento para continuar el viaje con naturalidad y seguridad antes de dirigirse a la siguiente isla del Grand Line.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 63 de Invierno del año 17</span></span></div>
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El viaje provisto por parte de la armada revolucionaria para reubicarse y comenzar a prender fuego la llama de la revolución había sido uno bastante agradable desde el punto de vista de la Gyojin que esta vez no había necesitado pelear contra las mareas del Grand Line gracias a los transportistas que la trasladaron a Mizuki y a sus camaradas para reencontrarse con el navío propiedad de Corriente Libre, todo aquello era finalmente algo agradable, podrían pasar un tiempo aclimatándose a la nueva corriente y ubicación del Grand Line, dejar que el log pose de Mizuki cargara la corriente magnética de la isla y luego seguir viajando ellos mismos por su cuenta como buenos héroes del pueblo.<br />
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La isla en cuestión donde habían ido a parar provisoriamente era la isla conocida como Elíseo, propiedad de un magnate y afiliada al Goldreich, así que estaría extremadamente bien protegida, Mizuki estaría dispuesta a armar lio, pero no había sentido para ella en hacerlo si no había Marines del Gobierno Mundial a los cuales apalear.<br />
<br />
La joven gyojin de ojos azules observo la isla un momento desde la costa mientras sentía el calor del sol sobre sus escamas, disfrutando tranquilamente del clima tropical pues incluso en invierno era agradable para estar allí sin necesidad de usar mucho abrigo, por no mencionar que la mujer de dos metros treinta y cinco de por si era alguien que se llevaba bien con el frio de las profundidades o el calor de las islas tropicales. Los ojos de esclerótica negra observaron en la distancia la disposición de la isla y empezó a plantearse por donde podrían ir a reabastecerse, se pregunto cuantos recursos naturales tendría la isla por sí misma y si podrían comprar equipamiento para continuar el viaje con naturalidad y seguridad antes de dirigirse a la siguiente isla del Grand Line.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Un pequeño detalle para una gran persona]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=927</link>
			<pubDate>Tue, 27 Feb 2024 07:15:10 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=43">Tobias Murray</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=927</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Eliseo - Frog Guild</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 25 de Invierno - Año 11 </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">09:30</span></div>
<br />
Tobías pretendía seguir con su lista de tareas pendientes, que constaba de mejoras para el barco, artilugios y armas para el combate. Tenía en mente algo desde hace mucho tiempo, pero lo reservaba para un barco propio y ese era el Frog Guild. Se hallaba sentado en su despacho, repasando el diseño y preparando los materiales. Sería algo sencillo de realizar, pero requeriría tiempo, además quería que fuera una sorpresa, así que aprovecharía ese día para realizarlo pues sus nakama habían ido a pasar el día a la playa y él había fingido malestar como escusa para quedarse en el velero. <br />
<br />
El carpintero comenzó a llevar los materiales y herramientas necesarias hasta el camarote de Sasha. Al abrir la puerta se quedó paralizado un instante y cerró los ojos para evitar colapsar. Todo estaba patas arriba, la cama sin hacer y desalineada de la pared, la ropa por el suelo, el armario abierto, los cajones de la mesita de noche mal cerrados, la alfombra torcida y con dos esquinas dobladas, trastos esparcidos por el suelo junto a la ropa... Era un auténtico desastre. A Tobías se le pasaron un par de ideas por la cabeza, la primera era una imperiosa necesidad de ordenarlo todo antes de comenzar a trabajar y la otra un detalle que les sería de utilidad en el futuro. Primero lo indispensable, dejarlo todo bien organizado. Le costó más de lo que hubiera querido, pero sino le hubiera sido imposible trabajar allí. Una vez estaba todo en su sitio se dispuso a realizar la tarea improvisada, tenía que terminarla lo antes posible para comenzar con el verdadero plan. <br />
<br />
<br />
<br />
Una vez estaba todo en orden, comenzó con su plan inicial, cubrir el techo de la habitación con estrellas. Siempre que podía, la semioni se quedaba contemplándolas por la noche, en ellas vivían todos los seres queridos que ya no estaban entre ellos. Así que le pareció una buena idea preparar ese pequeño detalle para su sobrina, a la que tanto apreciaba, siempre podría ver las contemplar las estrellas, incluso en los días que el cielo estuviera cubierto o el temporal no acompañara. Con diferentes berbiquís, comenzó a realizar agujeros de varios grosores, conformando diversas constelaciones y añadiendo demás estrellas sueltas. Volvió al taller para dejar preparados círculos de cristal con los que cubrir los agujero del techo. Cogió cable, siete bombillas y una batería. Esos materiales eran difíciles de conseguir, pero en isla Elíseo había podido encontrar un antiguo vehículo a motor que un ricachón de la zona vendía para deshacerse de semejante bulto anticuado. Al carpintero le vino de perlas para destriparlo y reaprovechar los materiales, Kuraku le había echado una mano para negociar un precio más que razonable, casi regalado. <br />
<br />
Entramó los cables por el techo, retirando unos cuantos tablones estratégicos, hizo las conexiones y colocó las bombillas, repartiéndolas para que abarcaran con su luz toda la superficie. Incluyó sobre el techo la batería y un sistema para cargarlo con energía cinética (una dynamo). Recolocó los tablones y tapó los agujeros que serían las estrellas con los círculos de cristal. También puso dos interruptores conmutados en la pared, uno pegado a la puerta y otro sobre la mesita de noche, así podría encender y apagar las estrellas desde ambos puntos. La manivela para cargar la batería la colocó al otro lado de la puerta, también en la pared, ya solo quedaba cargarla y probar el invento. Cubrió las portas que dejaban entrar la luz del exterior y le dio al interruptor, la imagen era bellísima. Un cielo estrellado apareció ante Pascal y él, el pequeño reptil había parecido hacia un rato para curiosear. Ambos se tumbaron en la cama de Sasha para contemplar aquel espectáculo hasta quedarse dormidos. Debían ser las cuatro de la tarde, pero el día había sido intenso. <br />
<br />
El ajetreo de sus compañero de vuelta en el Frog Guild despertaron al carpintero y al camaleón. Rápido se levantó de la cama, estiró las sábanas y colocó a Pascal sobre su hombro para salir de allí lo antes posible y volver a su taller para disimular. Ardía en ganas de ver la reacción de su sobrina.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Eliseo - Frog Guild</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 25 de Invierno - Año 11 </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">09:30</span></div>
<br />
Tobías pretendía seguir con su lista de tareas pendientes, que constaba de mejoras para el barco, artilugios y armas para el combate. Tenía en mente algo desde hace mucho tiempo, pero lo reservaba para un barco propio y ese era el Frog Guild. Se hallaba sentado en su despacho, repasando el diseño y preparando los materiales. Sería algo sencillo de realizar, pero requeriría tiempo, además quería que fuera una sorpresa, así que aprovecharía ese día para realizarlo pues sus nakama habían ido a pasar el día a la playa y él había fingido malestar como escusa para quedarse en el velero. <br />
<br />
El carpintero comenzó a llevar los materiales y herramientas necesarias hasta el camarote de Sasha. Al abrir la puerta se quedó paralizado un instante y cerró los ojos para evitar colapsar. Todo estaba patas arriba, la cama sin hacer y desalineada de la pared, la ropa por el suelo, el armario abierto, los cajones de la mesita de noche mal cerrados, la alfombra torcida y con dos esquinas dobladas, trastos esparcidos por el suelo junto a la ropa... Era un auténtico desastre. A Tobías se le pasaron un par de ideas por la cabeza, la primera era una imperiosa necesidad de ordenarlo todo antes de comenzar a trabajar y la otra un detalle que les sería de utilidad en el futuro. Primero lo indispensable, dejarlo todo bien organizado. Le costó más de lo que hubiera querido, pero sino le hubiera sido imposible trabajar allí. Una vez estaba todo en su sitio se dispuso a realizar la tarea improvisada, tenía que terminarla lo antes posible para comenzar con el verdadero plan. <br />
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Una vez estaba todo en orden, comenzó con su plan inicial, cubrir el techo de la habitación con estrellas. Siempre que podía, la semioni se quedaba contemplándolas por la noche, en ellas vivían todos los seres queridos que ya no estaban entre ellos. Así que le pareció una buena idea preparar ese pequeño detalle para su sobrina, a la que tanto apreciaba, siempre podría ver las contemplar las estrellas, incluso en los días que el cielo estuviera cubierto o el temporal no acompañara. Con diferentes berbiquís, comenzó a realizar agujeros de varios grosores, conformando diversas constelaciones y añadiendo demás estrellas sueltas. Volvió al taller para dejar preparados círculos de cristal con los que cubrir los agujero del techo. Cogió cable, siete bombillas y una batería. Esos materiales eran difíciles de conseguir, pero en isla Elíseo había podido encontrar un antiguo vehículo a motor que un ricachón de la zona vendía para deshacerse de semejante bulto anticuado. Al carpintero le vino de perlas para destriparlo y reaprovechar los materiales, Kuraku le había echado una mano para negociar un precio más que razonable, casi regalado. <br />
<br />
Entramó los cables por el techo, retirando unos cuantos tablones estratégicos, hizo las conexiones y colocó las bombillas, repartiéndolas para que abarcaran con su luz toda la superficie. Incluyó sobre el techo la batería y un sistema para cargarlo con energía cinética (una dynamo). Recolocó los tablones y tapó los agujeros que serían las estrellas con los círculos de cristal. También puso dos interruptores conmutados en la pared, uno pegado a la puerta y otro sobre la mesita de noche, así podría encender y apagar las estrellas desde ambos puntos. La manivela para cargar la batería la colocó al otro lado de la puerta, también en la pared, ya solo quedaba cargarla y probar el invento. Cubrió las portas que dejaban entrar la luz del exterior y le dio al interruptor, la imagen era bellísima. Un cielo estrellado apareció ante Pascal y él, el pequeño reptil había parecido hacia un rato para curiosear. Ambos se tumbaron en la cama de Sasha para contemplar aquel espectáculo hasta quedarse dormidos. Debían ser las cuatro de la tarde, pero el día había sido intenso. <br />
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El ajetreo de sus compañero de vuelta en el Frog Guild despertaron al carpintero y al camaleón. Rápido se levantó de la cama, estiró las sábanas y colocó a Pascal sobre su hombro para salir de allí lo antes posible y volver a su taller para disimular. Ardía en ganas de ver la reacción de su sobrina.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] - Kanabo va Kanabo viene]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=896</link>
			<pubDate>Thu, 08 Feb 2024 14:51:03 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=27">Kuraku Natta</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=896</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Atributos Personaje</span>
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					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Kuraku Natta:</span>
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                        <span class='personaje_stats'>
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                            272 VOL
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                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
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                        <div>
                            Nivel: <span><strong>28</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><br />
20 de Invierno, año 11<br />
Isla Elíseo<br />
11:00 am</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Con lo que pesa el Kanabo este y lo fácil que lo mueve Sasha...</span></span>><br />
Kuraku andaba tranquilamente con el kanabo atado a la espalda, notando el peso de la contundente arma sobre él. <br />
Mientras andaba, recordaba a la semioni moviendo el kanabo como si nada, y lo fácil que lo hacía ver. Por un momento se planteó intentar batear tal y como lo hacía ella. Estaba llevando el arma a vender, así que ¿por qué no intentarlo?<br />
<br />
Se posicionó como un bateador, agarrando el kanabo con ambas manos; lo alzó a duras penas con su "increíble" fuerza, e intentó batear como lo hacía su compañera. En un tono bastante bajo, que solo él podría oír, mientras movía el arma de un lado al otro, musitó mientras pensaba: < <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esto era así, ¿no?</span></span> ><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">... Meteor Ruuun!</span> - dijo susurrando, como si de un grito se tratase, pero en un tono prácticamente imperceptible. De la propia inercia del golpe de kanabo al aire, el Lunarian no pudo frenal el giro a tiempo y se dejó llevar por la fuerza de este, continuando con el mismo giro unos grados más de lo debido, y quedándose casi de espaldas a donde estaba mirando en un inicio. <<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> nononono, definitivamente esto no es para mí...</span></span> > Volvió a colocar el kanabo en su espalda mientras sentía cierta vergüenza, por lo que acababa de suceder. < <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Espero que no me haya visto nadie...</span></span> ><br />
<br />
Continuó su camino hacia la tienda más cercana donde pudiese vender el arma, recordando su conversación con Sasha esa misma mañana; La semioni era consciente de los dotes de negociación de los que el lunarian se enorgullecía, así que le convenció en cierta manera para que este le comprase un nuevo kanabo, ya que el que tenía se estaba quedando un poco atrás, y claro, "ya que estás" pues le tocaba vender el que no iba a usar. <br />
<br />
Al lunarian realmente le gustaba eso de negociar e intentar rascar el mejor precio, así que no le molestó demasiado que Sasha le pidiera hacer esto por ella. Además, después de todo lo que habían pasado juntos desde los cabos gemelos, se habían unido aún más todos los de la banda, por lo cual a Kuraku no le costaba nada hacer este tipo de favores para ellos, al revés, se sentía bien poniendo su granito de arena a que todos pudieran mejorar. <br />
<br />
El peliblanco siguió su camino intentando no distraerse más, pues a su compañera seguro que le haría ilusión tener cuanto antes su nueva y flamante arma. <br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fin de la primera parte...</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Atributos Personaje</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Kuraku Natta:</span>
                    </div>
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                    <br/>
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                        <div>
                            Nivel: <span><strong>28</strong></span>
                        </div>
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			</div></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><br />
20 de Invierno, año 11<br />
Isla Elíseo<br />
11:00 am</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Con lo que pesa el Kanabo este y lo fácil que lo mueve Sasha...</span></span>><br />
Kuraku andaba tranquilamente con el kanabo atado a la espalda, notando el peso de la contundente arma sobre él. <br />
Mientras andaba, recordaba a la semioni moviendo el kanabo como si nada, y lo fácil que lo hacía ver. Por un momento se planteó intentar batear tal y como lo hacía ella. Estaba llevando el arma a vender, así que ¿por qué no intentarlo?<br />
<br />
Se posicionó como un bateador, agarrando el kanabo con ambas manos; lo alzó a duras penas con su "increíble" fuerza, e intentó batear como lo hacía su compañera. En un tono bastante bajo, que solo él podría oír, mientras movía el arma de un lado al otro, musitó mientras pensaba: < <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esto era así, ¿no?</span></span> ><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">... Meteor Ruuun!</span> - dijo susurrando, como si de un grito se tratase, pero en un tono prácticamente imperceptible. De la propia inercia del golpe de kanabo al aire, el Lunarian no pudo frenal el giro a tiempo y se dejó llevar por la fuerza de este, continuando con el mismo giro unos grados más de lo debido, y quedándose casi de espaldas a donde estaba mirando en un inicio. <<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> nononono, definitivamente esto no es para mí...</span></span> > Volvió a colocar el kanabo en su espalda mientras sentía cierta vergüenza, por lo que acababa de suceder. < <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Espero que no me haya visto nadie...</span></span> ><br />
<br />
Continuó su camino hacia la tienda más cercana donde pudiese vender el arma, recordando su conversación con Sasha esa misma mañana; La semioni era consciente de los dotes de negociación de los que el lunarian se enorgullecía, así que le convenció en cierta manera para que este le comprase un nuevo kanabo, ya que el que tenía se estaba quedando un poco atrás, y claro, "ya que estás" pues le tocaba vender el que no iba a usar. <br />
<br />
Al lunarian realmente le gustaba eso de negociar e intentar rascar el mejor precio, así que no le molestó demasiado que Sasha le pidiera hacer esto por ella. Además, después de todo lo que habían pasado juntos desde los cabos gemelos, se habían unido aún más todos los de la banda, por lo cual a Kuraku no le costaba nada hacer este tipo de favores para ellos, al revés, se sentía bien poniendo su granito de arena a que todos pudieran mejorar. <br />
<br />
El peliblanco siguió su camino intentando no distraerse más, pues a su compañera seguro que le haría ilusión tener cuanto antes su nueva y flamante arma. <br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fin de la primera parte...</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] - El deber de los veteranos]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=886</link>
			<pubDate>Wed, 07 Feb 2024 14:19:22 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=886</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 6 del año 11, Invierno - 1:05 a.m.<br />
Grand Line - Corriente Daiya - Isla Elíseo - Frog Guild</div>
<br />
Era otro día que Garnet siguió su rutina de entrenamiento de recorrer toda la playa de la isla de corrida. En aproximadamente una semana, el músico había conseguido grandes avances y notaba como su cuerpo había adquirido una mayor velocidad y resistencia. Ahora se hallaba en el Frog Guild, en la cubierta y apoyando su espalda en el mástil mayor, en la noche fría propia del comienzo del invierno, bajo una manta y, nuevamente, a la luz de las estrellas, junto a Tobías. Garnet había conseguido sobrellevar las pérdidas "mejor" de lo que esperaba gracias al apoyo de los demás miembros, algo que el pelirrojo agradecía de todo corazón, era realmente afortunado de contar con ellos.<br />
<br />
Sin embargo, el pelirrojo sentía que debía hablar más profundamente de lo sucedido con Tobías, al ser el otro miembro veterano de la banda, y al que Garnet, junto a Sasha y Kuraku, consideraba verdaderamente el actual capitán de los Shogun Gari. El músico alzó su cabeza hacia las estrellas y, tras un largo pero cómodo silencio, Garnet soltó por su cabeza lo que le rondaba.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ese moco negro... Ese puto de Finn...</span>- El pelirrojo emitió un profundo suspiro.-<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"> Me jode reconocerlo, pero seguro que a partir de ahora, toda la peña que nos encontremos en nuestro viaje va a estar a otro nivel, ¿es o no es?</span>- Porque era una realidad, Finn a partir de ahora se convertiría en el menor de sus problemas. Allí fuera paseaban a sus anchas verdaderos monstruos, más fuertes incluso que el MDU ese. Garnet entonces giró su cuello hacía Tobías, quién estaba a su izquierda.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Tienes algo que te ronde por la chola para hacerte más fuerte, capi? </span>- El músico estaba interesado en saber si su capitán había pensado en algo con lo que poder aumentar su poder o alguna manera de aprovechar su tan compleja pero versátil fruta. Todos debían cuidar los unos a los otros pero, justamente Tobías y Garnet, sentían que tenían más responsabilidad de tomar ese rol. El músico se quedó expectante, esperando a la respuesta de su amigo de pelo turquesa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 6 del año 11, Invierno - 1:05 a.m.<br />
Grand Line - Corriente Daiya - Isla Elíseo - Frog Guild</div>
<br />
Era otro día que Garnet siguió su rutina de entrenamiento de recorrer toda la playa de la isla de corrida. En aproximadamente una semana, el músico había conseguido grandes avances y notaba como su cuerpo había adquirido una mayor velocidad y resistencia. Ahora se hallaba en el Frog Guild, en la cubierta y apoyando su espalda en el mástil mayor, en la noche fría propia del comienzo del invierno, bajo una manta y, nuevamente, a la luz de las estrellas, junto a Tobías. Garnet había conseguido sobrellevar las pérdidas "mejor" de lo que esperaba gracias al apoyo de los demás miembros, algo que el pelirrojo agradecía de todo corazón, era realmente afortunado de contar con ellos.<br />
<br />
Sin embargo, el pelirrojo sentía que debía hablar más profundamente de lo sucedido con Tobías, al ser el otro miembro veterano de la banda, y al que Garnet, junto a Sasha y Kuraku, consideraba verdaderamente el actual capitán de los Shogun Gari. El músico alzó su cabeza hacia las estrellas y, tras un largo pero cómodo silencio, Garnet soltó por su cabeza lo que le rondaba.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Ese moco negro... Ese puto de Finn...</span>- El pelirrojo emitió un profundo suspiro.-<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"> Me jode reconocerlo, pero seguro que a partir de ahora, toda la peña que nos encontremos en nuestro viaje va a estar a otro nivel, ¿es o no es?</span>- Porque era una realidad, Finn a partir de ahora se convertiría en el menor de sus problemas. Allí fuera paseaban a sus anchas verdaderos monstruos, más fuertes incluso que el MDU ese. Garnet entonces giró su cuello hacía Tobías, quién estaba a su izquierda.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Tienes algo que te ronde por la chola para hacerte más fuerte, capi? </span>- El músico estaba interesado en saber si su capitán había pensado en algo con lo que poder aumentar su poder o alguna manera de aprovechar su tan compleja pero versátil fruta. Todos debían cuidar los unos a los otros pero, justamente Tobías y Garnet, sentían que tenían más responsabilidad de tomar ese rol. El músico se quedó expectante, esperando a la respuesta de su amigo de pelo turquesa.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Los secretos de Jolyne]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=885</link>
			<pubDate>Wed, 07 Feb 2024 07:54:38 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=34">Triana Tempesta</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=885</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">8 de Invierno, año 11.</span></div>
<br />
<br />
Hacía ya un día que nos habíamos deshecho del cuerpo sin vida de Kosax lanzándolo por la borda, pero las manchas de sangre todavía seguían pintando la madera del suelo del barco. Prestando atención, incluso se podían ver algunas pequeñas gotas en las paredes del interior. Si solo fuese eso no me importaría tanto, le daba a nuestro barco un aspecto temible y si algún día teníamos visita o alguien se colaba serviría como advertencia, pero lo peor era el olor. Cada vez se disipando más gracias al olor del mar y la brisa marina. Tratábamos de mantener las puertas abiertas para que se ventilase, lo cual no era una tarea difícil teniendo en cuenta que Yamamura se había cargado la que daba acceso al interior y, en su lugar, había dejado un gran boquete.  Cuando reclutamos a Jolyne se jactó de ser una gran tiradora y carpintera, ahora era el momento de que demostrase esta segunda faceta. Nos contó que trabajaba de ello con su padre o algo por el estilo, no le presté mucha atención cuando contó la historia. El caso era que nos sería de mucha utilidad si realmente era capaz de arreglar el barco cada vez que hubiese un incidente. Con Yamamura a bordo seguro que este no sería ni el primero ni el último.<br />
<br />
Terminé de frotar el suelo con el cepillo y lo enjuagué en un cubo con jabón y agua que ya había adquirido un matiz rojizo. Sentía que aquella tarea era una pérdida de tiempo, seguramente el suelo se quedase con las manchas de sangre para siempre. No tenía ni idea de cómo limpiarlas. Me puse en pie y fui a lavarme las manos. No pensaba seguir fastidiando mi manicura por aquello, por mí que se quedase así. Si Jolyne era lo suficientemente hábil tal vez pudiese cambiar la madera directamente. Lo que fuese en lugar de tener que seguir frotando. <br />
<br />
Salí a la cubierta y me aproximé hacia Jolyne, que estaba cerca de Yamamura. Aspros no estaba demasiado alejado de ellos, así que podría oírnos sin problema. Nuestro capitán parecía bastante afectado por el descubrimiento de que nuestra compañera tiradora era capaz de convertirse en un lagarto gigante, pero no sabía si había sido capaz de sacarle el tema o ya se le había olvidado. Un acontecimiento como ese no era fácilmente olvidable, pero tratándose de Yamamura cualquier cosa era posible. Cuando estuve junto a ellos me pequé especialmente a Jolyne para interrogarla. Su transformación en el barco no me había sorprendido tanto porque ya se lo había visto hacer en el hotel justo antes del robo, pero seguía teniendo mucha curiosidad. Era el tipo de cosas que me hacían dudar de la gente. A saber cuánto más nos había ocultado o cuánto nos ocultaban también Yamamura y Aspros. Nuestro capitán era bastante transparente, pero Aspros resultaba también sospechoso. Tenía pinta de mentir demasiado bien. Ahora mismo pensaba aclararlo todo para que ninguno se olvidase de mencionar algo tan importante como que podían transformarse en lagartos gigantes y volverse invisibles.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Oye. ¿Nos vas a contar qué era eso del lagarto?</span></span> —le pregunté a Jolyne con voz calmada, aunque ansiosa por saber la respuesta.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">8 de Invierno, año 11.</span></div>
<br />
<br />
Hacía ya un día que nos habíamos deshecho del cuerpo sin vida de Kosax lanzándolo por la borda, pero las manchas de sangre todavía seguían pintando la madera del suelo del barco. Prestando atención, incluso se podían ver algunas pequeñas gotas en las paredes del interior. Si solo fuese eso no me importaría tanto, le daba a nuestro barco un aspecto temible y si algún día teníamos visita o alguien se colaba serviría como advertencia, pero lo peor era el olor. Cada vez se disipando más gracias al olor del mar y la brisa marina. Tratábamos de mantener las puertas abiertas para que se ventilase, lo cual no era una tarea difícil teniendo en cuenta que Yamamura se había cargado la que daba acceso al interior y, en su lugar, había dejado un gran boquete.  Cuando reclutamos a Jolyne se jactó de ser una gran tiradora y carpintera, ahora era el momento de que demostrase esta segunda faceta. Nos contó que trabajaba de ello con su padre o algo por el estilo, no le presté mucha atención cuando contó la historia. El caso era que nos sería de mucha utilidad si realmente era capaz de arreglar el barco cada vez que hubiese un incidente. Con Yamamura a bordo seguro que este no sería ni el primero ni el último.<br />
<br />
Terminé de frotar el suelo con el cepillo y lo enjuagué en un cubo con jabón y agua que ya había adquirido un matiz rojizo. Sentía que aquella tarea era una pérdida de tiempo, seguramente el suelo se quedase con las manchas de sangre para siempre. No tenía ni idea de cómo limpiarlas. Me puse en pie y fui a lavarme las manos. No pensaba seguir fastidiando mi manicura por aquello, por mí que se quedase así. Si Jolyne era lo suficientemente hábil tal vez pudiese cambiar la madera directamente. Lo que fuese en lugar de tener que seguir frotando. <br />
<br />
Salí a la cubierta y me aproximé hacia Jolyne, que estaba cerca de Yamamura. Aspros no estaba demasiado alejado de ellos, así que podría oírnos sin problema. Nuestro capitán parecía bastante afectado por el descubrimiento de que nuestra compañera tiradora era capaz de convertirse en un lagarto gigante, pero no sabía si había sido capaz de sacarle el tema o ya se le había olvidado. Un acontecimiento como ese no era fácilmente olvidable, pero tratándose de Yamamura cualquier cosa era posible. Cuando estuve junto a ellos me pequé especialmente a Jolyne para interrogarla. Su transformación en el barco no me había sorprendido tanto porque ya se lo había visto hacer en el hotel justo antes del robo, pero seguía teniendo mucha curiosidad. Era el tipo de cosas que me hacían dudar de la gente. A saber cuánto más nos había ocultado o cuánto nos ocultaban también Yamamura y Aspros. Nuestro capitán era bastante transparente, pero Aspros resultaba también sospechoso. Tenía pinta de mentir demasiado bien. Ahora mismo pensaba aclararlo todo para que ninguno se olvidase de mencionar algo tan importante como que podían transformarse en lagartos gigantes y volverse invisibles.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Oye. ¿Nos vas a contar qué era eso del lagarto?</span></span> —le pregunté a Jolyne con voz calmada, aunque ansiosa por saber la respuesta.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] - Que lástima pero adiós...]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=827</link>
			<pubDate>Fri, 26 Jan 2024 11:57:38 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=827</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 26 del año 11, Otoño - 7:42 a.m.<br />
Grand Line - Corriente Daiya - Entre Isla Toko e Isla Elíseo </div>
<br />
Menos de 24 horas habían transcurrido desde el fatídico enfrentamiento con el excapitán Finn Slingerland cuando, los Shogun Gari, se encontraban en alta mar en su barco, el Frog Guild. Tras conseguir escapar en su barco cargados con todos los heridos, inconscientes y muertos de la isla en la que habían estado residiendo por meses, el capitán, el músico y la navegante pudieron confirmar los peores de sus temores. Aurora no era la única vida que se había cobrado aquel psicópata. Afortunadamente, Kuraku estaba inconsciente, pero con vida,, que era lo que importaba... Pero Ariel, Sage... Y hasta Gronn, quién les había acompañado desde el inicio de los días, no habían podido lograrlo. La frustración y tristeza ahondó el corazón y alma del músico quién vio como la misma historia de los Cabos Gemelos se volvía a repetir, demostrando que aún estaban lejos de estar al nivel que exigía ser un pirata en el Grand Line. <br />
<br />
Sin embargo, al contrario que la última vez, dónde Garnet se centró en ahogar sus penas en solitario, decidió apoyarse en Tobías, Sasha y Kuraku, a fin de cuentas, la familia que le quedaban, y como la familia que eran, debían estar ahí, los unos a los otros, tanto en los buenos como malos momentos. Algo simple, pero que no comprendió hasta hace pocos meses. Era otro punto y aparte en sus vidas, pero debían ser fuertes y cargar con sus sueños y metas, al igual que hicieron con Xas, Bepso y Nekah. De esta forma, del mismo modo que hicieron con ellos tres, los supervivientes de aquella masacre acordaron, a la mañana siguiente, despedirles como era debido a sus ya fallecidos amigos. De todos menos Aurora pues, Garnet, recordando como su amada le había hablado sobre su isla natal y su madre, Chisi, creyó conveniente cremarla aparte, gracias a los poderes de lunarian de Kuraku, y llevarle sus cenizas a la que habría sido su suegra, de seguir viva la arpía.<br />
<br />
Con eso en mente, Garnet se quedó en la cofa del velero, mirando las estrellas, sin poder pegar ojo, esperando al amanecer y pensando en todos los momentos que había compartido con cada uno de los que ya no se encontraban entre ellos, al igual que pensaba en las miles de acciones que podría haber realizado para evitar sus muertes. Era un bucle vicioso que desembocaba en solo una cosa, necesitaba más poder. Ese fue el modus operandi del cerebro del pelirrojo hasta que los primeros haces de luz marcaban el inicio del día. El músico, de un salto, aterrizó en la cubierta del barco. Su expresión denotaba seriedad, tristeza y cansancio. Entonces se sentó, junto al mástil, apoyando su espalda en él, esperando que el resto apareciera para dar comienzo al funeral de Gronn, Ariel y Sage.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 26 del año 11, Otoño - 7:42 a.m.<br />
Grand Line - Corriente Daiya - Entre Isla Toko e Isla Elíseo </div>
<br />
Menos de 24 horas habían transcurrido desde el fatídico enfrentamiento con el excapitán Finn Slingerland cuando, los Shogun Gari, se encontraban en alta mar en su barco, el Frog Guild. Tras conseguir escapar en su barco cargados con todos los heridos, inconscientes y muertos de la isla en la que habían estado residiendo por meses, el capitán, el músico y la navegante pudieron confirmar los peores de sus temores. Aurora no era la única vida que se había cobrado aquel psicópata. Afortunadamente, Kuraku estaba inconsciente, pero con vida,, que era lo que importaba... Pero Ariel, Sage... Y hasta Gronn, quién les había acompañado desde el inicio de los días, no habían podido lograrlo. La frustración y tristeza ahondó el corazón y alma del músico quién vio como la misma historia de los Cabos Gemelos se volvía a repetir, demostrando que aún estaban lejos de estar al nivel que exigía ser un pirata en el Grand Line. <br />
<br />
Sin embargo, al contrario que la última vez, dónde Garnet se centró en ahogar sus penas en solitario, decidió apoyarse en Tobías, Sasha y Kuraku, a fin de cuentas, la familia que le quedaban, y como la familia que eran, debían estar ahí, los unos a los otros, tanto en los buenos como malos momentos. Algo simple, pero que no comprendió hasta hace pocos meses. Era otro punto y aparte en sus vidas, pero debían ser fuertes y cargar con sus sueños y metas, al igual que hicieron con Xas, Bepso y Nekah. De esta forma, del mismo modo que hicieron con ellos tres, los supervivientes de aquella masacre acordaron, a la mañana siguiente, despedirles como era debido a sus ya fallecidos amigos. De todos menos Aurora pues, Garnet, recordando como su amada le había hablado sobre su isla natal y su madre, Chisi, creyó conveniente cremarla aparte, gracias a los poderes de lunarian de Kuraku, y llevarle sus cenizas a la que habría sido su suegra, de seguir viva la arpía.<br />
<br />
Con eso en mente, Garnet se quedó en la cofa del velero, mirando las estrellas, sin poder pegar ojo, esperando al amanecer y pensando en todos los momentos que había compartido con cada uno de los que ya no se encontraban entre ellos, al igual que pensaba en las miles de acciones que podría haber realizado para evitar sus muertes. Era un bucle vicioso que desembocaba en solo una cosa, necesitaba más poder. Ese fue el modus operandi del cerebro del pelirrojo hasta que los primeros haces de luz marcaban el inicio del día. El músico, de un salto, aterrizó en la cubierta del barco. Su expresión denotaba seriedad, tristeza y cansancio. Entonces se sentó, junto al mástil, apoyando su espalda en él, esperando que el resto apareciera para dar comienzo al funeral de Gronn, Ariel y Sage.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T4] Cuatro océanos]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=705</link>
			<pubDate>Tue, 02 Jan 2024 13:35:12 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=705</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">6 de Otoño, Año 11.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Elíseo, Corriende Daiya, 05:45 p.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La noche anterior...</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Otoño en la isla Elíseo. </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Frío que se incrementa cada día acercándose al invierno y el mismo nivel de afluencia habitual en la paradisíaca isla. Y quizás esa era la razón por la que los bares, tascas y zonas de juego eran más concurridas que lo normal. El gentío habitual de los locales de juego y ocio eran una masa con vida propia. Parecía que todo giraba como un perfecto engranaje, cuyos dientes giraban y se entrecruzaban, pero no llegaban a tocarse, haciendo que el contacto social sea fútil y absurdo. En una de las habituales noches de juego y diversión, hace algunos días, en las que el alcohol embriagó vuestros sentidos y emborronó los recuerdos que en otra ocasión habrían sido nítidos, conocisteis a un personaje interesante: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kosax</span>. El hombre que durante una charla con el capitán de los "Alas Negras", Yojimbo, ya llevaba un par de copas de más como todos los presentes, comenzó entablando buena conversación con el Lunarian. Al principio la conversación no tenía más fin que divertirse, conocerse. La clásica amistad efímera entre dos hombres en un bar que normalmente dura exactamente lo mismo que la fiesta dura y después, no vuelves a recordar. Sin embargo, pasadas las copas y, ya con la tripulación al completo del capitán alado en la misma mesa, el hombre destapó su oficio. Seguramente a causa de la cantidad de alcohol, el hombre narró como se dedicaba al robo, al hurto, al no tan noble arte de coger algo y colocarlo en otro sitio sin que nadie se entere, generalmente, de los bolsillos de alguien al suyo propio. Y aunque al principio hizo como que no conocía a los piratas, confesó que los reconoció, pues eran gente buscada. Sin embargo, le interesaba más su colaboración.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— En el hotel cercano al puerto guardan un diamante tochísimo. Lo he visto. Mínimo como la cabeza de un caballo. —</span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> </span></span></span>explicó Kosax, acercándose al centro de la mesa y poniendo el brazo sobre Yojimbo y Triana <span style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— No es difícil de robar, pero no es trabajo para un solo hombre, aunque sea de la élite. El número uno. —</span></span></span> añadió, reclinándose de nuevo hacia atrás <span style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— Y ya tengo quien lo compre, podemos ir a medias. — </span></span></span>finalizó, para levantar su copa y brindar con los piratas por la poco común alianza para robar el diamante y continuar la juerga hasta que el alcohol no solo nubló, sino que tapó cualquier recuerdo adicional.</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">De vuelta la actualidad...</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Kosax se personó en el imponente barco de los "Alas negras", el Tanto de la Sultana, anclado en el puerto a un escaso kilómetro o dos del hotel objetivo del robo </span><span style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— ¡Ehhhhhh! ¿QUE PASA VAGOS DE MIERDA? ¡SUBIDMEEEE! — </span></span></span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">llamó a voces desde la orilla esperando un cabo, una escala o algún medio para subir. </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Aunque seguramente los piratas siguieran de resaca, dado su historial.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Recibís el contexto de la historia. Kosax llega a vuestro barco y grita para subir y explicar el plan. Todavía no tenéis su aspecto aquí porque no lo recordáis de anoche con claridad y no ha subido al barco.
				</div>
			</div></span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Info de la Aventura</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Narrador</span>: Viktor</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Participantes</span>: Yojimbo, Triana, Jolyne, Aspros.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Detalles de T4</span>: <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=22" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Aquí</a><br />
Recordad poner el comando personaje en el primer post.
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">6 de Otoño, Año 11.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Elíseo, Corriende Daiya, 05:45 p.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La noche anterior...</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Otoño en la isla Elíseo. </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Frío que se incrementa cada día acercándose al invierno y el mismo nivel de afluencia habitual en la paradisíaca isla. Y quizás esa era la razón por la que los bares, tascas y zonas de juego eran más concurridas que lo normal. El gentío habitual de los locales de juego y ocio eran una masa con vida propia. Parecía que todo giraba como un perfecto engranaje, cuyos dientes giraban y se entrecruzaban, pero no llegaban a tocarse, haciendo que el contacto social sea fútil y absurdo. En una de las habituales noches de juego y diversión, hace algunos días, en las que el alcohol embriagó vuestros sentidos y emborronó los recuerdos que en otra ocasión habrían sido nítidos, conocisteis a un personaje interesante: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kosax</span>. El hombre que durante una charla con el capitán de los "Alas Negras", Yojimbo, ya llevaba un par de copas de más como todos los presentes, comenzó entablando buena conversación con el Lunarian. Al principio la conversación no tenía más fin que divertirse, conocerse. La clásica amistad efímera entre dos hombres en un bar que normalmente dura exactamente lo mismo que la fiesta dura y después, no vuelves a recordar. Sin embargo, pasadas las copas y, ya con la tripulación al completo del capitán alado en la misma mesa, el hombre destapó su oficio. Seguramente a causa de la cantidad de alcohol, el hombre narró como se dedicaba al robo, al hurto, al no tan noble arte de coger algo y colocarlo en otro sitio sin que nadie se entere, generalmente, de los bolsillos de alguien al suyo propio. Y aunque al principio hizo como que no conocía a los piratas, confesó que los reconoció, pues eran gente buscada. Sin embargo, le interesaba más su colaboración.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"> </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— En el hotel cercano al puerto guardan un diamante tochísimo. Lo he visto. Mínimo como la cabeza de un caballo. —</span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> </span></span></span>explicó Kosax, acercándose al centro de la mesa y poniendo el brazo sobre Yojimbo y Triana <span style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— No es difícil de robar, pero no es trabajo para un solo hombre, aunque sea de la élite. El número uno. —</span></span></span> añadió, reclinándose de nuevo hacia atrás <span style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— Y ya tengo quien lo compre, podemos ir a medias. — </span></span></span>finalizó, para levantar su copa y brindar con los piratas por la poco común alianza para robar el diamante y continuar la juerga hasta que el alcohol no solo nubló, sino que tapó cualquier recuerdo adicional.</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">De vuelta la actualidad...</span></div>
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Kosax se personó en el imponente barco de los "Alas negras", el Tanto de la Sultana, anclado en el puerto a un escaso kilómetro o dos del hotel objetivo del robo </span><span style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">— ¡Ehhhhhh! ¿QUE PASA VAGOS DE MIERDA? ¡SUBIDMEEEE! — </span></span></span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">llamó a voces desde la orilla esperando un cabo, una escala o algún medio para subir. </span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Aunque seguramente los piratas siguieran de resaca, dado su historial.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
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					Recibís el contexto de la historia. Kosax llega a vuestro barco y grita para subir y explicar el plan. Todavía no tenéis su aspecto aquí porque no lo recordáis de anoche con claridad y no ha subido al barco.
				</div>
			</div></span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Narrador</span>: Viktor</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Participantes</span>: Yojimbo, Triana, Jolyne, Aspros.</span><br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Detalles de T4</span>: <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=22" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Aquí</a><br />
Recordad poner el comando personaje en el primer post.
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente absoluto] Intentando recordar]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=606</link>
			<pubDate>Mon, 04 Dec 2023 12:42:27 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=34">Triana Tempesta</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=606</guid>
			<description><![CDATA[Todo estaba oscuro. Sentía un fuerte dolor, pero no sabía exactamente donde hasta que abrí los ojos algo desorientada y vi el techo del interior de nuestro barco. Me llevé la mano a la cabeza sin poder reprimir una mueca de dolor. No parecía que tuviese ninguna herida. Las excesivas vueltas que daba todo a mi alrededor me hicieron recordar levemente a qué se debía mi malestar. Aquella isla en la que llevábamos ya no sé cuánto tiempo había sido de lo más deprimente. Nada de aventuras fascinantes, enfrentamientos épicos ni tesoros. Lo único que habíamos conseguido era perder a Peixe delante de nuestras narices. Tras eso, lo único que me quedó fue pasar los días bebiendo y enterándome de los cotilleos del pueblo, que no eran demasiados. Encima no había casi tiendas ni lugares en los que descansar de verdad, solo camas sucias, ropa de un tejido horrible y mucha paja y mierda de animal por todos lados. Me alegraba de habernos marchado de allí. Lo único que me molestaba era no recordar cómo había llegado hasta el barco. Miré a mi alrededor para asegurarme de que estaba en la embarcación correcta. Todo me resultaba familiar, efectivamente, tenía que ser nuestro barco. Lo único que no reconocí fue un sombrero de ala ancha tirado a mi lado en el suelo.<br />
<br />
Me levanté a duras penas haciendo mi mejor esfuerzo por no caer al suelo. Trastabillé un poco al principio, pero conseguí mantenerme estable unos segundos. En ese momento me percaté de que me sentía extraña y no era la resaca. Mi pisada resonaba de forma distinta y me sentía algo ligera. Miré hacía abajo y vi cómo en mis pies estaban calzados con unas botas negras de cuero adornadas con detalles en dorado que formaban pequeñas serpientes y con unas espuelas. Eran bastante horteras, pero no me desagradaban del todo. También me fijé en que llevaba un pantalón vaquero ancho que me venía grande sujeto con un cinturón negro apretado al máximo para evitar que me cayesen al suelo. En la parte superior llevaba una camisa roja a cuadros enorme varias tallas por encima de la mía. Tal y como me venía de hombros dudase que fuese de mujer. No tenía ni idea de qué hacía así vestida, o más bien disfrazada. Estaba claro que esa ropa no era mía y no me la podía haber comprado, a las horas a las que estaba en el bar no había ninguna tienda abierta. Además, olía a colonia barata. Esa ropa era de alguien y no era nadie de la banda, demasiado pequeña para ser de Yamamura, demasiado grande para ser de Jolyne y demasiado fea para ser de Aspros.<br />
<br />
Intenté ascender bastante confundida por las escaleras que me llevarían a la parte superior del barco. Tal vez alguno de mis compañeros supiese algo de lo de la ropa. Tenía que ser cosa de Aspros o de Jolyne. No me di mucha prisa, fui a un ritmo lento, pero seguro. Al salir al exterior me cubrí los ojos con el reverso de la mano. El sol era más molesto que de normal y tardé un poco en adaptarme a la luz. Eso tan solo acentuó mi dolor de cabeza. No vi a Jolyne por ningún lado, Aspros estaba al timón dirigiendo el barco a nuestro próximo destino y Yamamura estaba también en la cubierta. Apenas cabía dentro, sería lo más cómodo para él. Caminé con aquellas botas hacia donde estaba para tratar de esclarecer lo que había ocurrido la noche anterior sin perder demasiado la dignidad. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Oye, Yamamura, ¿sabes de quién es esta ropa?</span></span> —pregunté para tantear intentando, por todos los medios, <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=605&amp;pid=4500#pid4500" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">recordar</span></span></span></a>.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Todo estaba oscuro. Sentía un fuerte dolor, pero no sabía exactamente donde hasta que abrí los ojos algo desorientada y vi el techo del interior de nuestro barco. Me llevé la mano a la cabeza sin poder reprimir una mueca de dolor. No parecía que tuviese ninguna herida. Las excesivas vueltas que daba todo a mi alrededor me hicieron recordar levemente a qué se debía mi malestar. Aquella isla en la que llevábamos ya no sé cuánto tiempo había sido de lo más deprimente. Nada de aventuras fascinantes, enfrentamientos épicos ni tesoros. Lo único que habíamos conseguido era perder a Peixe delante de nuestras narices. Tras eso, lo único que me quedó fue pasar los días bebiendo y enterándome de los cotilleos del pueblo, que no eran demasiados. Encima no había casi tiendas ni lugares en los que descansar de verdad, solo camas sucias, ropa de un tejido horrible y mucha paja y mierda de animal por todos lados. Me alegraba de habernos marchado de allí. Lo único que me molestaba era no recordar cómo había llegado hasta el barco. Miré a mi alrededor para asegurarme de que estaba en la embarcación correcta. Todo me resultaba familiar, efectivamente, tenía que ser nuestro barco. Lo único que no reconocí fue un sombrero de ala ancha tirado a mi lado en el suelo.<br />
<br />
Me levanté a duras penas haciendo mi mejor esfuerzo por no caer al suelo. Trastabillé un poco al principio, pero conseguí mantenerme estable unos segundos. En ese momento me percaté de que me sentía extraña y no era la resaca. Mi pisada resonaba de forma distinta y me sentía algo ligera. Miré hacía abajo y vi cómo en mis pies estaban calzados con unas botas negras de cuero adornadas con detalles en dorado que formaban pequeñas serpientes y con unas espuelas. Eran bastante horteras, pero no me desagradaban del todo. También me fijé en que llevaba un pantalón vaquero ancho que me venía grande sujeto con un cinturón negro apretado al máximo para evitar que me cayesen al suelo. En la parte superior llevaba una camisa roja a cuadros enorme varias tallas por encima de la mía. Tal y como me venía de hombros dudase que fuese de mujer. No tenía ni idea de qué hacía así vestida, o más bien disfrazada. Estaba claro que esa ropa no era mía y no me la podía haber comprado, a las horas a las que estaba en el bar no había ninguna tienda abierta. Además, olía a colonia barata. Esa ropa era de alguien y no era nadie de la banda, demasiado pequeña para ser de Yamamura, demasiado grande para ser de Jolyne y demasiado fea para ser de Aspros.<br />
<br />
Intenté ascender bastante confundida por las escaleras que me llevarían a la parte superior del barco. Tal vez alguno de mis compañeros supiese algo de lo de la ropa. Tenía que ser cosa de Aspros o de Jolyne. No me di mucha prisa, fui a un ritmo lento, pero seguro. Al salir al exterior me cubrí los ojos con el reverso de la mano. El sol era más molesto que de normal y tardé un poco en adaptarme a la luz. Eso tan solo acentuó mi dolor de cabeza. No vi a Jolyne por ningún lado, Aspros estaba al timón dirigiendo el barco a nuestro próximo destino y Yamamura estaba también en la cubierta. Apenas cabía dentro, sería lo más cómodo para él. Caminé con aquellas botas hacia donde estaba para tratar de esclarecer lo que había ocurrido la noche anterior sin perder demasiado la dignidad. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Oye, Yamamura, ¿sabes de quién es esta ropa?</span></span> —pregunté para tantear intentando, por todos los medios, <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=605&amp;pid=4500#pid4500" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">recordar</span></span></span></a>.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Detalles de la isla]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=389</link>
			<pubDate>Fri, 20 Oct 2023 13:04:08 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=19">Pandaman</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=389</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tamaño</span>: Mediano. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clima</span>: Cuatro estaciones convencionales y clima tropical.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Desarrollo</span>: Complejo turístico.<br />
La isla cuenta con una villa turística, una zona con un enorme edificio y varias casetas a pie de playa donde los que se adentran en esta corriente pueden descansar. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recursos</span>: Pesca y agricultura local.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comercio</span>: -<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación</span>: Goldreich.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Edificaciones</span>: Banco de Goldreich, 3350 trabajadores. (Complejo especial Nivel V)<br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El banco esta protegido por las siguientes hordas:</span></span><ul class="mycode_list"><li><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">2 Hordas Nivel 20 Francotiradores.</span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">2 Hordas Nivel 20 Escuderos.</span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">2 Hordas Nivel 20 Cañoneros.</span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">2 Hordas Nivel 20 Berserkers.</span></span><br />
</li>
</ul>
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Defensas</span>: Vigilantes de seguridad: 250 vigilantes de seguridad armados contratados por el dueño del complejo (zona turística y alrededores).<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descripción</span>: Esta isla paradisíaca ha sido adquirida por un magnate que la ha convertido en una zona de paso de ensueño, aunque a un precio prohibitivo. La isla se encuentra en medio de un océano cristalino, rodeada de playas de arena blanca y aguas turquesas. Gran parte está edificada, en ella se encuentran el hotel principal, las casetas a pie de playa donde viven los trabajadores, tiendas y zonas de restauración. También cuenta con un oasis en el que camareros atienden constantemente a los clientes y la zona exterior, que es la que no está edificada, una pequeña selva que rodea la zona turística en la que no hay animales salvajes ni ningún tipo de peligro, tan solo insectos comunes. Se pueden contratar servicios para organizar un paseo por la zona y avistar aves exóticas, bucear para ver las tortugas marinas, hacer piragüismo y numerosas actividades.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugares de Interés</span>: Resort Marítimo (zona turística), Hotel Sol Dorado, Playa Esmeralda, Oasis Delfín y Selvadora (exterior).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tamaño</span>: Mediano. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clima</span>: Cuatro estaciones convencionales y clima tropical.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Desarrollo</span>: Complejo turístico.<br />
La isla cuenta con una villa turística, una zona con un enorme edificio y varias casetas a pie de playa donde los que se adentran en esta corriente pueden descansar. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recursos</span>: Pesca y agricultura local.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comercio</span>: -<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación</span>: Goldreich.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Edificaciones</span>: Banco de Goldreich, 3350 trabajadores. (Complejo especial Nivel V)<br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El banco esta protegido por las siguientes hordas:</span></span><ul class="mycode_list"><li><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">2 Hordas Nivel 20 Francotiradores.</span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">2 Hordas Nivel 20 Escuderos.</span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">2 Hordas Nivel 20 Cañoneros.</span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">2 Hordas Nivel 20 Berserkers.</span></span><br />
</li>
</ul>
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Defensas</span>: Vigilantes de seguridad: 250 vigilantes de seguridad armados contratados por el dueño del complejo (zona turística y alrededores).<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descripción</span>: Esta isla paradisíaca ha sido adquirida por un magnate que la ha convertido en una zona de paso de ensueño, aunque a un precio prohibitivo. La isla se encuentra en medio de un océano cristalino, rodeada de playas de arena blanca y aguas turquesas. Gran parte está edificada, en ella se encuentran el hotel principal, las casetas a pie de playa donde viven los trabajadores, tiendas y zonas de restauración. También cuenta con un oasis en el que camareros atienden constantemente a los clientes y la zona exterior, que es la que no está edificada, una pequeña selva que rodea la zona turística en la que no hay animales salvajes ni ningún tipo de peligro, tan solo insectos comunes. Se pueden contratar servicios para organizar un paseo por la zona y avistar aves exóticas, bucear para ver las tortugas marinas, hacer piragüismo y numerosas actividades.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugares de Interés</span>: Resort Marítimo (zona turística), Hotel Sol Dorado, Playa Esmeralda, Oasis Delfín y Selvadora (exterior).]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
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