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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Playa Esmeralda]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 23:01:28 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[T3-Autonarrada] De tal triceratops, tal camaleón]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=903</link>
			<pubDate>Fri, 09 Feb 2024 21:46:59 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=78">Sasha</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=903</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 28 de invierno. Año 11</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Playa Esmeralda, Isla Elíseo, Corriente Daiya ~ 5:30 p.m.</span></span></span></div>
</div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sasha se había quedado de pie en medio de la cubierta del barco en estado de shock por la petición que le había pedido Tobías, miró al causante de sus problemas, un pequeño camaleón que estaba siendo sujetado por la cola con los dedos pulgar e indice de la semioni y estaba con la cabeza hacia abajo como si de una pata de jamón se tratara. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Tobías! No quiero cuidar de esta cosa</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — gritó a la puerta cerrada del taller del vaquero. Por mucho que fuera una petición del barbanaranja esperaba usar su carta de sobrina mimada para deshacerse de tremendo lio, pero al escucharlo usar sus utensilios supo que aquello no era una conversación, sino una orden del capitán. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La rubia miró al bicho con mala cara mientras él le devolvía la mirada con ojos tan brillantes que parecía que tenía estrellas en ellos. La adolescente lo miró de forma reticente, y no tuvo una idea mejor que acercar su mano izquierda al animal, poniendo el dedo pulgar delante del índice y le dio un ligero golpe con el dedo indice haciendo que el pequeño camaleón empezara a dar vueltas sobre si mismo mientras seguía colgado. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No me interesa</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — dijo mientras lo dejaba en lo alto del marco de la puerta y se iba, no pensaba vigilar a la cosa aquella que había ocupado su lugar como el lagarto mimado de la tripulación. Lo que Sasha no pudo apreciar cuando se dio la vuelta que el diminuto animal había estirado su lengua hasta tocar su kanabo - que estaba en la espalda de la chica - y se enganchó subiéndose en él, poniéndose en lo alto del mango del arma.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La semioni fue hasta el timón y miró el log pose, no se le había dado nada mal llevar el barco hasta la siguiente isla, había aprendido mucho de Gronn al fin y al cabo. La joven no pudo evitar suspirar cerrando los ojos, apoyando los antebrazos en el timón mientras se llevaba la mano derecha a la muñeca izquierda, rozando el log pose. Todavía le costaba creer lo que le había pasado al gyojin, prácticamente había sido un padre para ella durante el tiempo que había estado con los Shogun Gari. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sasha escuchó un pequeño ruido a su lado por lo que abrió los ojos con el ceño fruncido encontrándose a Pascal encima del mango de madera del timón que tenía junto a su brazo derecho. El camaleón seguía mirándola con la cara iluminada de forma muy boba. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡¿Cómo cojones has llegado hasta aquí?! </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— gritó entre enfadada e incrédula separándose de la rueda del timón y asomándose por la barandilla hasta ver el taller de Tobías - el lugar donde lo había dejado - y luego al animal que movía la cola de forma alegre como si fuera un perro. La semioni dejó ir un sonido de puro cansancio y agotamiento por el pesado animal - según ella - por lo que simplemente dejó que su mirada viajara por todo el barco hasta parar en el mástil. La rubia elevó la mirada de forma lenta hasta lo más alto y, después de escasos dos segundos, su sonrisa de pensar una travesura se hacía presente mientras se giraba para mirar al pequeño Pascal.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La joven se transformó en su forma híbrida de triceratops haciendo que el todavía más diminuto camaleón - en comparación con el actual tamaño de la adolescente - se emocionara más saltando en su sitio, abriendo aun más sus brillantes ojitos. Sasha lo volvió a agarrar por la cola alejándolo todo lo posible de su cuerpo y empezó a girar a toda velocidad su collar oseo para volar hasta lo más alto del mástil mayor de su nuevo velero. Una vez llegó a la punta del palo que había sobre el carajo dejó al animal, o esa era su idea, Pascal había enrollado su cola en el dedo índice de la semioni y no se quería soltar. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Maldito bicho de los huevos</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — se quejó entre dientes moviendo la mano derecha de forma cada vez más basta - de arriba a abajo - para que el animal se soltara de una vez, cosa que hizo, pero por la inercia del movimiento lo que ocurrió fue que salió volando hacia arriba escasos metros par empezar a caer desde esa altura.<br />
 </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sasha se quedó un segundo viendo hacia arriba como el animal subía para acabar descendiendo sin control hasta - posiblemente - la cubierta, lo podía dejar y así sus problemas se acabarían pero todos estaban demasiado babosos con el animal, que era una copia de ella en miniatura y sin cuernos. Rodó los iris y estiró la mano justo cuando el animal pasaba por su lado para agarrarlo, Pascal mostraba una gran sonrisa en su cara después del improvisado segundo viaje aéreo, esta vez sin piloto. La joven solo puso una expresión aburrida mientras volvía a la rueda del timón, dejando al animal de cualquier manera sobre dicha parte. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Paso de ti </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— le contestó simplemente mientras volvía a su apariencia de semioni y se daba la vuelta yendo a buscar la regadera para el limonero de Bepso.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La rubia bajó de forma lenta hasta donde guardaban los utensilios para cuidar la planta que contenía en su interior los restos de su pequeño compañero, cogió la regadera y fue a llenarla de agua. Mientras veía como se llenaba pensaba en lo raro que era el camaleón de Tobías, no había parado de seguirla desde que había llegando y la miraba con emoción mientras movía de forma enérgica la cola. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los animales y los viejos están locos</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — pensó Sasha con la regadera ya llena y volviendo a subir hasta la rueda del timón. Pero no sin hacer antes su tradicional parada a la cocina, que desde que no estaba Aurora las comidas no eran tan exquisitas - aunque el capitán ponía todo de su parte para ello y no se quejaban - así que simplemente fue hasta el armario y cogió con la mano izquierda - ya que con la derecha llevaba la regadera - un paquete de galletas con pepitas de chocolate. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La semioni salió de la cocina llegando por fin a la rueda del timón, poniéndose delante del barril que tenía encima la maceta donde ya se veía un tallo salir de ella con algunas hojas. Sasha dejó la regadera en el suelo y sacó un puñado de galletas para dejarlas al lado del tiesto listas para comer mientras regaba. La joven se llevó el envoltorio - con las galletas que quedaban dentro - al bolsillo derecho de su chaqueta negra, se agachó para recoger la regadera y mientras se llevaba la primera galleta a la boca empezó a regar la planta. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¿Por dónde me quedé?</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — dijo en voz alta la chica a la planta pensando en lo último que le contó a Bepso de sus aventuras en la Grand Line. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No ha pasado mucho más, solo apareció Finn y la lió parda </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— suspiró nada más decirlo desviando su mirada mientras alargaba la mano para coger otra galleta. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Finn era el capitán de aquellos piratas hijos de puta de los Cabos Gemelos</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — matizó sin saber si Bepso se llegó a enterar de aquello, antes de hacer una pausa para llevarse la galleta con pepitas a la boca, saboreándola en el proceso. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mató a nuestros nuevos amigos </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— la voz se le empezaba a romper a medida que hablaba y dejó de regar la planta un momento para apretar la regadera - intentando controlar su fuerza para no romperla - mientras tragaba saliva por lo que iba a decir. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">También mató a Gronn. No pude hacer nada, yo estaba haciendo la imbécil en el tejado de la taberna</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — la joven se mordió ambos labios desde dentro de su boca, todavía le era duro recordarlo. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sasha suspiró sonoramente sin notar como había estado conteniendo el aliento y volvió a su labor de regar la planta mientras estiraba la mano para coger otra galleta, no encontrando ninguna. La semioni frunció el ceño, estaba segura que debían quedar mínimo tres galletas de las que había traído, pero cuando bajó la mirada se encontró el la más vil y ruin traición que había visto en su vida. Pascal - que de alguna forma había bajado de la rueda del timón hasta el barril - se estaba comiendo lo que quedaba de una galleta sentado sobre bastantes migas de galletas y alguna que otra pepita de chocolate, además que en la cara del pequeño camaleón se podía apreciar una fina capa de la achocolatada sustancia antes de cambiar de color al del alimento que consumía. La furia se apoderó la chica, ya harta del pesado animal, y sin pensárselo dos veces movió la regadera y empezó a mojar al reptil con ella. Pascal, lejos de molestarse empezó a chapotear con la pequeña lluvia y abrió la boca bebiendo el agua hasta que decidió llenar sus mofletes con ella. La rubia levantó una ceja sin entender lo que hacía y le dio unos golpes con la punta de la regadera en el moflete izquierdo mientras acercaba su cara al reptil — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Lo he roto </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— fue la conclusión a la que llegó la adolescente viendo como el animal no hacía nada pero no se vio venir la jugarreta que le hizo el diminuto animal. Pascal tiró la cabeza hacia atrás y abrió la boca dejando ir un chorro de agua que empapó la cara de la chica, quien retrocedió un par de pasos en el acto. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La rubia se puso roja de la ira mientras veía al animal mirarla con una gran sonrisa que mostraba un colmillo en la parte derecha de su cara. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Estás muerto!</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — gritó con todas sus fuerzas a la vez que le lanzaba la regadera al reptil, quien por fin veía la peligrosidad de los actos de la chica y se escondió detrás de la planta. El objeto impactó en el tiesto provocando que se empezara a tambalear, Sasha se puso blanca viendo como finalmente la maceta se estaba cayendo por el lado derecho del barril desde su perspectiva. La semioni no dudó en tirar la regadera a un lado y lanzarse corriendo para salvarla. a la vez que, una precisa lengua también era disparada quedando pegada a un lado del tiesto pero arrastrando en el proceso a su dueño, Pascal. La chica consiguió salvarla a escasos metros del suelo y con un suspiro de alivió volvió a ponerla en su sitio, procurando que estuviera al milímetro para que Tobías no viera que la había vuelto a tocar. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Una vez salvada la planta se giró con el ceño fruncido a mirar al reptil. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Casi se rompe por tu culpa, solo das problemas</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — dijo muy enfadada a Pascal, quien por primera vez desde que lo había visto, mostraba una cara de pena estando al borde del llanto. Sasha lo ignoró para recoger la regadera del suelo, donde se podía apreciar un charco con el agua que quedaba. No entendía como Tobías había traído a la tripulación a un lagarto que solo traía problemas, se dedicaba a seguirla a todas partes y a gastarle bromas, además, para colmo provocaba un desastre tras otro sin descontrol. Sasha abrió los ojos por la sorpresa antes de girarse para mirar de nuevo al pequeño animal, la semioni llegó a la tripulación gracias a su actual capitán, es un reptil como ella, no se separaba de la rubia como ella hacia con sus compañeros, le gastaba bromas como ella hacia con cualquiera que se cruzara por su camino y no hacía falta decir los desastres que provocaba sin parar cada día.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La adolescente relajó la mirada y se mordió el labio inferior, no sabía si Tobías lo había hecho expresamente para que se diera cuenta que no era tan diferentes Pascal y ella pero con el barbanaranja podía ser un simple intento para llevarse bien. La chica se acercó al camaleón y lo miró a aquellos grandes ojos llorosos. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Perdona, no lo quería decir </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— fue lo único que dijo entre dientes, sabía que Bepso se estaría sintiendo muy orgulloso de ella en aquellos momentos. Pascal cambió la expresión a una de felicidad volviendo a mover su cola, no entendía como le había caído tan bien al animal desde que volvieron de su pelea con Finn, había subido cansada y en su forma híbrida. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Una vaga idea pasó por la mente de la semioni y decidió ponerla en practica, de forma rápida se transformó en su forma híbrida de triceratops consiguiendo que el animal prácticamente se pusiera a saltar de la emoción. Así que era eso, Pascal la había visto en esa forma y pensaba que era como él pero en versión gigante. Sasha pensó en su compañeros y como todos representan - o habían representado - para ella miembros de su familia, la parte responsable sobre todo. La rubia bajó su mano izquierda hasta el reptil y este subió a la palma sin pensárselo dos veces, metió la mano derecha en el bolsillo de la chaqueta sacando una galleta y dándosela a Pascal, quien se la comió de forma enérgica y bastante feliz. La semioni lo miró con una sonrisa suave, viendo a la vez el log pose de Gronn, tal vez era su momento de cuidar a un joven reptil como lo hizo el gyojin con ella, pero esta vez como una hermana mayor. Solo esperaba estar a la altura, o por lo menos no aliarse con Pascal y acabar de destrozar todo el barco.<br />
 <br />
</span> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>akuma</span>
					</div>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Ryu Ryu no mi: Modelo Triceratops</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan Prehistórica</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>3</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Ryu Ryu: Modelo Triceratops es una fruta del diablo que permite a su consumidor transformarse parcial o completamente en un triceratops.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El triceratops en su forma completa mide nueve metros de largo y dos de ancho, alzándose un total de tres metros del suelo. Su peso será de cinco toneladas. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura un 75% más y aumentará su peso en un 75% de su peso habitual. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz (incluida), será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un Triceratops a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Mantendrá un cuerno sobre la nariz y otros dos cuernos encima de los ojos, y detrás de dichos cuernos, obtendrá un voladizo óseo frontal de dos metros de ancho. Así mismo obtendrá uñas afiladas en todos los dedos. Le brotará una cola robusta de cuatro metros.<br/>
<br/>
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 155 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 50 CA y para la completa 135 CA. La transformación cuesta <strong><font color="orange">70 de energía</font></strong> y después, <strong><font color="orange">20 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>50 CA:</strong> Híbrida<br/>
<strong>135 CA:</strong> Completa<br/>
<strong>155 CA:</strong> Transformación inmediata</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 3 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +20 a la fuerza y +35 a la resistencia.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `triceratops`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>triceratops</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>pasiva</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Cuerpo Extinto</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Tienes la morfología de uno de los antiguos gobernantes del planeta, y por tanto, posees una habilidad muy extraña única de tu especie. En concreto por ser un Triceratops tienes la capacidad de hacer girar tu voladizo óseo para elevarte del suelo. Podrás hacerlo tantos metros como tu fuerza dividida entre 5, y tu velocidad de vuelo será la suma de tu agilidad y tu fuerza dividida entre 2.</i></p>
                <hr/>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoantriceratops01`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantriceratops01</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 28 de invierno. Año 11</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Playa Esmeralda, Isla Elíseo, Corriente Daiya ~ 5:30 p.m.</span></span></span></div>
</div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sasha se había quedado de pie en medio de la cubierta del barco en estado de shock por la petición que le había pedido Tobías, miró al causante de sus problemas, un pequeño camaleón que estaba siendo sujetado por la cola con los dedos pulgar e indice de la semioni y estaba con la cabeza hacia abajo como si de una pata de jamón se tratara. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Tobías! No quiero cuidar de esta cosa</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — gritó a la puerta cerrada del taller del vaquero. Por mucho que fuera una petición del barbanaranja esperaba usar su carta de sobrina mimada para deshacerse de tremendo lio, pero al escucharlo usar sus utensilios supo que aquello no era una conversación, sino una orden del capitán. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La rubia miró al bicho con mala cara mientras él le devolvía la mirada con ojos tan brillantes que parecía que tenía estrellas en ellos. La adolescente lo miró de forma reticente, y no tuvo una idea mejor que acercar su mano izquierda al animal, poniendo el dedo pulgar delante del índice y le dio un ligero golpe con el dedo indice haciendo que el pequeño camaleón empezara a dar vueltas sobre si mismo mientras seguía colgado. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No me interesa</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — dijo mientras lo dejaba en lo alto del marco de la puerta y se iba, no pensaba vigilar a la cosa aquella que había ocupado su lugar como el lagarto mimado de la tripulación. Lo que Sasha no pudo apreciar cuando se dio la vuelta que el diminuto animal había estirado su lengua hasta tocar su kanabo - que estaba en la espalda de la chica - y se enganchó subiéndose en él, poniéndose en lo alto del mango del arma.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La semioni fue hasta el timón y miró el log pose, no se le había dado nada mal llevar el barco hasta la siguiente isla, había aprendido mucho de Gronn al fin y al cabo. La joven no pudo evitar suspirar cerrando los ojos, apoyando los antebrazos en el timón mientras se llevaba la mano derecha a la muñeca izquierda, rozando el log pose. Todavía le costaba creer lo que le había pasado al gyojin, prácticamente había sido un padre para ella durante el tiempo que había estado con los Shogun Gari. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sasha escuchó un pequeño ruido a su lado por lo que abrió los ojos con el ceño fruncido encontrándose a Pascal encima del mango de madera del timón que tenía junto a su brazo derecho. El camaleón seguía mirándola con la cara iluminada de forma muy boba. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡¿Cómo cojones has llegado hasta aquí?! </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— gritó entre enfadada e incrédula separándose de la rueda del timón y asomándose por la barandilla hasta ver el taller de Tobías - el lugar donde lo había dejado - y luego al animal que movía la cola de forma alegre como si fuera un perro. La semioni dejó ir un sonido de puro cansancio y agotamiento por el pesado animal - según ella - por lo que simplemente dejó que su mirada viajara por todo el barco hasta parar en el mástil. La rubia elevó la mirada de forma lenta hasta lo más alto y, después de escasos dos segundos, su sonrisa de pensar una travesura se hacía presente mientras se giraba para mirar al pequeño Pascal.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La joven se transformó en su forma híbrida de triceratops haciendo que el todavía más diminuto camaleón - en comparación con el actual tamaño de la adolescente - se emocionara más saltando en su sitio, abriendo aun más sus brillantes ojitos. Sasha lo volvió a agarrar por la cola alejándolo todo lo posible de su cuerpo y empezó a girar a toda velocidad su collar oseo para volar hasta lo más alto del mástil mayor de su nuevo velero. Una vez llegó a la punta del palo que había sobre el carajo dejó al animal, o esa era su idea, Pascal había enrollado su cola en el dedo índice de la semioni y no se quería soltar. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Maldito bicho de los huevos</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — se quejó entre dientes moviendo la mano derecha de forma cada vez más basta - de arriba a abajo - para que el animal se soltara de una vez, cosa que hizo, pero por la inercia del movimiento lo que ocurrió fue que salió volando hacia arriba escasos metros par empezar a caer desde esa altura.<br />
 </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sasha se quedó un segundo viendo hacia arriba como el animal subía para acabar descendiendo sin control hasta - posiblemente - la cubierta, lo podía dejar y así sus problemas se acabarían pero todos estaban demasiado babosos con el animal, que era una copia de ella en miniatura y sin cuernos. Rodó los iris y estiró la mano justo cuando el animal pasaba por su lado para agarrarlo, Pascal mostraba una gran sonrisa en su cara después del improvisado segundo viaje aéreo, esta vez sin piloto. La joven solo puso una expresión aburrida mientras volvía a la rueda del timón, dejando al animal de cualquier manera sobre dicha parte. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Paso de ti </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— le contestó simplemente mientras volvía a su apariencia de semioni y se daba la vuelta yendo a buscar la regadera para el limonero de Bepso.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La rubia bajó de forma lenta hasta donde guardaban los utensilios para cuidar la planta que contenía en su interior los restos de su pequeño compañero, cogió la regadera y fue a llenarla de agua. Mientras veía como se llenaba pensaba en lo raro que era el camaleón de Tobías, no había parado de seguirla desde que había llegando y la miraba con emoción mientras movía de forma enérgica la cola. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los animales y los viejos están locos</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — pensó Sasha con la regadera ya llena y volviendo a subir hasta la rueda del timón. Pero no sin hacer antes su tradicional parada a la cocina, que desde que no estaba Aurora las comidas no eran tan exquisitas - aunque el capitán ponía todo de su parte para ello y no se quejaban - así que simplemente fue hasta el armario y cogió con la mano izquierda - ya que con la derecha llevaba la regadera - un paquete de galletas con pepitas de chocolate. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La semioni salió de la cocina llegando por fin a la rueda del timón, poniéndose delante del barril que tenía encima la maceta donde ya se veía un tallo salir de ella con algunas hojas. Sasha dejó la regadera en el suelo y sacó un puñado de galletas para dejarlas al lado del tiesto listas para comer mientras regaba. La joven se llevó el envoltorio - con las galletas que quedaban dentro - al bolsillo derecho de su chaqueta negra, se agachó para recoger la regadera y mientras se llevaba la primera galleta a la boca empezó a regar la planta. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¿Por dónde me quedé?</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — dijo en voz alta la chica a la planta pensando en lo último que le contó a Bepso de sus aventuras en la Grand Line. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No ha pasado mucho más, solo apareció Finn y la lió parda </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— suspiró nada más decirlo desviando su mirada mientras alargaba la mano para coger otra galleta. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Finn era el capitán de aquellos piratas hijos de puta de los Cabos Gemelos</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — matizó sin saber si Bepso se llegó a enterar de aquello, antes de hacer una pausa para llevarse la galleta con pepitas a la boca, saboreándola en el proceso. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mató a nuestros nuevos amigos </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— la voz se le empezaba a romper a medida que hablaba y dejó de regar la planta un momento para apretar la regadera - intentando controlar su fuerza para no romperla - mientras tragaba saliva por lo que iba a decir. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">También mató a Gronn. No pude hacer nada, yo estaba haciendo la imbécil en el tejado de la taberna</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — la joven se mordió ambos labios desde dentro de su boca, todavía le era duro recordarlo. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Sasha suspiró sonoramente sin notar como había estado conteniendo el aliento y volvió a su labor de regar la planta mientras estiraba la mano para coger otra galleta, no encontrando ninguna. La semioni frunció el ceño, estaba segura que debían quedar mínimo tres galletas de las que había traído, pero cuando bajó la mirada se encontró el la más vil y ruin traición que había visto en su vida. Pascal - que de alguna forma había bajado de la rueda del timón hasta el barril - se estaba comiendo lo que quedaba de una galleta sentado sobre bastantes migas de galletas y alguna que otra pepita de chocolate, además que en la cara del pequeño camaleón se podía apreciar una fina capa de la achocolatada sustancia antes de cambiar de color al del alimento que consumía. La furia se apoderó la chica, ya harta del pesado animal, y sin pensárselo dos veces movió la regadera y empezó a mojar al reptil con ella. Pascal, lejos de molestarse empezó a chapotear con la pequeña lluvia y abrió la boca bebiendo el agua hasta que decidió llenar sus mofletes con ella. La rubia levantó una ceja sin entender lo que hacía y le dio unos golpes con la punta de la regadera en el moflete izquierdo mientras acercaba su cara al reptil — </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Lo he roto </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— fue la conclusión a la que llegó la adolescente viendo como el animal no hacía nada pero no se vio venir la jugarreta que le hizo el diminuto animal. Pascal tiró la cabeza hacia atrás y abrió la boca dejando ir un chorro de agua que empapó la cara de la chica, quien retrocedió un par de pasos en el acto. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La rubia se puso roja de la ira mientras veía al animal mirarla con una gran sonrisa que mostraba un colmillo en la parte derecha de su cara. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Estás muerto!</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — gritó con todas sus fuerzas a la vez que le lanzaba la regadera al reptil, quien por fin veía la peligrosidad de los actos de la chica y se escondió detrás de la planta. El objeto impactó en el tiesto provocando que se empezara a tambalear, Sasha se puso blanca viendo como finalmente la maceta se estaba cayendo por el lado derecho del barril desde su perspectiva. La semioni no dudó en tirar la regadera a un lado y lanzarse corriendo para salvarla. a la vez que, una precisa lengua también era disparada quedando pegada a un lado del tiesto pero arrastrando en el proceso a su dueño, Pascal. La chica consiguió salvarla a escasos metros del suelo y con un suspiro de alivió volvió a ponerla en su sitio, procurando que estuviera al milímetro para que Tobías no viera que la había vuelto a tocar. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Una vez salvada la planta se giró con el ceño fruncido a mirar al reptil. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Casi se rompe por tu culpa, solo das problemas</span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> — dijo muy enfadada a Pascal, quien por primera vez desde que lo había visto, mostraba una cara de pena estando al borde del llanto. Sasha lo ignoró para recoger la regadera del suelo, donde se podía apreciar un charco con el agua que quedaba. No entendía como Tobías había traído a la tripulación a un lagarto que solo traía problemas, se dedicaba a seguirla a todas partes y a gastarle bromas, además, para colmo provocaba un desastre tras otro sin descontrol. Sasha abrió los ojos por la sorpresa antes de girarse para mirar de nuevo al pequeño animal, la semioni llegó a la tripulación gracias a su actual capitán, es un reptil como ella, no se separaba de la rubia como ella hacia con sus compañeros, le gastaba bromas como ella hacia con cualquiera que se cruzara por su camino y no hacía falta decir los desastres que provocaba sin parar cada día.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">La adolescente relajó la mirada y se mordió el labio inferior, no sabía si Tobías lo había hecho expresamente para que se diera cuenta que no era tan diferentes Pascal y ella pero con el barbanaranja podía ser un simple intento para llevarse bien. La chica se acercó al camaleón y lo miró a aquellos grandes ojos llorosos. — </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Perdona, no lo quería decir </span></span><span style="color: #444444;" class="mycode_color">— fue lo único que dijo entre dientes, sabía que Bepso se estaría sintiendo muy orgulloso de ella en aquellos momentos. Pascal cambió la expresión a una de felicidad volviendo a mover su cola, no entendía como le había caído tan bien al animal desde que volvieron de su pelea con Finn, había subido cansada y en su forma híbrida. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">Una vaga idea pasó por la mente de la semioni y decidió ponerla en practica, de forma rápida se transformó en su forma híbrida de triceratops consiguiendo que el animal prácticamente se pusiera a saltar de la emoción. Así que era eso, Pascal la había visto en esa forma y pensaba que era como él pero en versión gigante. Sasha pensó en su compañeros y como todos representan - o habían representado - para ella miembros de su familia, la parte responsable sobre todo. La rubia bajó su mano izquierda hasta el reptil y este subió a la palma sin pensárselo dos veces, metió la mano derecha en el bolsillo de la chaqueta sacando una galleta y dándosela a Pascal, quien se la comió de forma enérgica y bastante feliz. La semioni lo miró con una sonrisa suave, viendo a la vez el log pose de Gronn, tal vez era su momento de cuidar a un joven reptil como lo hizo el gyojin con ella, pero esta vez como una hermana mayor. Solo esperaba estar a la altura, o por lo menos no aliarse con Pascal y acabar de destrozar todo el barco.<br />
 <br />
</span> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>akuma</span>
					</div>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Ryu Ryu no mi: Modelo Triceratops</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan Prehistórica</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>3</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Ryu Ryu: Modelo Triceratops es una fruta del diablo que permite a su consumidor transformarse parcial o completamente en un triceratops.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
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                    }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El triceratops en su forma completa mide nueve metros de largo y dos de ancho, alzándose un total de tres metros del suelo. Su peso será de cinco toneladas. En forma híbrida el usuario camina a dos patas, ve incrementada su altura un 75% más y aumentará su peso en un 75% de su peso habitual. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz (incluida), será sustituida por la forma del animal, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por la de un Triceratops a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Mantendrá un cuerno sobre la nariz y otros dos cuernos encima de los ojos, y detrás de dichos cuernos, obtendrá un voladizo óseo frontal de dos metros de ancho. Así mismo obtendrá uñas afiladas en todos los dedos. Le brotará una cola robusta de cuatro metros.<br/>
<br/>
Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 155 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva solo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 50 CA y para la completa 135 CA. La transformación cuesta <strong><font color="orange">70 de energía</font></strong> y después, <strong><font color="orange">20 de energía</font></strong> por turno.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>50 CA:</strong> Híbrida<br/>
<strong>135 CA:</strong> Completa<br/>
<strong>155 CA:</strong> Transformación inmediata</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 3 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +20 a la fuerza y +35 a la resistencia.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `triceratops`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>triceratops</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>pasiva</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Cuerpo Extinto</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Tienes la morfología de uno de los antiguos gobernantes del planeta, y por tanto, posees una habilidad muy extraña única de tu especie. En concreto por ser un Triceratops tienes la capacidad de hacer girar tu voladizo óseo para elevarte del suelo. Podrás hacerlo tantos metros como tu fuerza dividida entre 5, y tu velocidad de vuelo será la suma de tu agilidad y tu fuerza dividida entre 2.</i></p>
                <hr/>
                <div class='code_container'>
                    <div
                        class='code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`pasiva`, `zoantriceratops01`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoantriceratops01</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Autonarrada T3 - P. Relativo] - Cuello de botella]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=887</link>
			<pubDate>Wed, 07 Feb 2024 16:17:02 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=43">Tobias Murray</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=887</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Isla Eliseo - Playa Esmeralda</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Día 22 de Invierno - Año 11 </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">14:30</span></span></div>
<br />
<br />
Los Shogun Gari llevaban tres semanas en esa isla paradisíaca. Habían podido descansar todo ese tiempo, se habían tomado unas buenas y merecidas vacaciones. Playas de ensueño, locales de ocio, buena comida, buena bebida. Tobías y los demás estaban disfrutando de todo eso, pero el joven carpintero tenía una larga lista de tareas pendientes para mejorar su nuevo barco y empezaba a sentirse mal por no estar haciendo nada de provecho. <br />
<br />
Volvió a su velero para reorganizar un poco sus ideas y establecer la pequeña de las dos bodegas como su taller. Era una estancia de unos diez metros cuadrados, donde ya había instalado una mesa de dos metros de largo, uno de ancho y setenta centímetros de alta. En la misma pared, justo al lado de ésta, estaba el terrario de Pascal, sobre un pequeño mueble que albergaba diferentes tipos de insectos dentro de tarros de cristal. Formando una ele con la otra mesa, había montado otra algo más larga, de unos tres metros y algo más estrecha, a ciento diez centímetros de altura. La primera tenía una silla y la usaba como escritorio, tenía dos anchos cajones, donde, en uno, guardaba cuadernos y hojas de papel con los diseños que iba acumulando y en el otro tenía el diario donde registraba las aventuras y desventuras de los Shogun Gari. Sobre la mesa estaba el tintero y un juego de plumas, en el que se encontraba la de Nekah, la cual usaba para escribir en el diario. La mesa alta era el banco de trabajo. Estaba completamente despejada, usaba la pared, sobre la que se apoyaba, como "almacén" para sus herramientas. Tenía un curioso sistema para tenerlas todas a la vista, perfectamente ordenadas y fáciles de coger. También tenía dos luces móviles, que usaba como apoyo lumínico para poder ver perfectamente cualquier detalle en cualquier punto de la superficie. En otra pared había tres baldas en tres alturas distintas, de la mitad del largo de la pared y en la otra mitad de ésta un gran armario de cuatro puertas. Utilizaba ese sector como almacén para materiales. En la cuarta pared, estaba la puerta de entrada y una pequeño sofá con una mesita delante, que usaba como zona de descanso, ahí se sentaba para relajarse y tomar sus tés, aislado de sus ruidosos hermanos Garnet y Sasha (ambos tenían prohibida la entrada en su taller).<br />
<br />
Se sentó en el escritorio y abrió el cajón de los cuadernos de proyectos para sacarlos todos e ir revisándolos. Casi todas sus ideas eran imposibles de llevar a cabo en ese momento, o bien le faltaba algún material o bien alguna herramienta clave. Se pasó un buen rato organizándolo todo, terminó haciendo tres montones de hojas sueltas y cuadernos, uno para los proyectos a largo plazo (el más grande), otro para los que podría hacer a medio plazo (bastante más pequeño) y el último con los que podría hacer actualmente (compuesto por cuatro proyectos). Primero ordeno bien los proyectos a largo y medio plazo y los guardó en el cajón, después se centro en los otros cuatro que podía hacer en ese momento y barajo los pros, contras, prioridades y necesidades actuales para decidirse por uno. Así pues guardó tres y colgó la hoja restante en una pinza que estaba en la pared de las herramientas, sobre el punto medio del banco de trabajo. Cogió todos los materiales necesarios, revisando el inventario que tenía de éstos, y los colocó sobre la mesa alta. Pascal no le quitaba ojo, situado en una de las muchas ramas dispuestas por la zona alta de la habitación y por las que el pequeño reptil campaba a sus anchas. Tobías estuvo un buen rato tallando madera, haciendo unos cuantos aros dobles con metal y montando el carrete, solo faltaba cargarlo con hilo y tallar varios anzuelos en metal. Si era una caña de pescar. Cuando termino de ensamblarlo todo miró por las portas que había en la pared del escritorio, quedaban casi a la altura de la superficie del mar, estaba comenzando a anochecer. Tras unas cuantas pruebas con el carrete, ya estaba lista para usar. Habían pasado cerca de cuatro horas, debían ser casi las seis y media de la tarde. Era una buena hora para estrenarla, así que, pidiéndole permiso a Pascal, tomó uno de los botes con insectos y cogió la caña antes de subir a cubierta. <br />
<br />
El sol ya estaba medio escondido en el horizonte y el frío azotaba ligeramente. Tobías dejo todo preparado cerca de la popa del barco, en la barandilla de estribor. Bajó a su camarote para coger su chaqueta, Kuraku estaba tumbado en la cama, en mitad de una siesta larguísima, tanto que iba a empalmarla con la cena si se descuidaba. Las vacaciones les estaban sentando de maravilla, ver a su compañero tan relajado dibujó una sonrisa en la cara del joven carpintero, había que aprovecharlas, no sabían cuando iban a embarcarse en la próxima aventura. Antes de volver arriba, paso por la cocina para coger una botella de licor de avellanas, Garnet estaba terminando de fregar los cacharros para después preparar la cena, no cocinaba tan bien como Aurora o Bepso, pero se defendía. Le dijo que iba a pescar, que fuera preparando la guarnición para el enorme pescado que le iba a traer y apostó mil berries a que cumpliría su cometido antes que él. El músico le sonrió y aceptó la apuesta ates de continuar con sus tareas. El joven barba naranja volvió a cubierta junto a la caña y el bote de insectos. Al dejar la botella en el suelo, el vaivén de barco sobre el mar casi la tumbó, así que bajó de nuevo a su taller para coger un cincel y un martillo. Frente a la puerta del taller estaba Sasha con las rodillas en el suelo y las manos apoyadas en éste también, con el ojo pegado al agujero de la cerradura intentando ver lo que había al otro lado de la puerta. Tobías carraspeó y la joven semioni disimulo lo mejor que pudo, fingiendo que estaba buscando a una cucaracha que había visto correteando por la zona para dársela a Pascal. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Buen intento, jish jish jish</span></span>". El carpintero le agradeció el gesto y le sugirió que dejara de husmear y fuera a ayudar a Garnet con la cena. De mala gana, Sasha se incorporó refunfuñando y se fue para su camarote, obviando el comentario de Tobías. Espero a la rubia se fuera para abrir la puerta y entrar a por las herramientas que necesitaba. <br />
<br />
Otra vez en cubierta, fue hasta la barandilla y dibujó el contorno de la botella en la parte superior. El pasamanos debía tener casi veinte centímetro de alto (el bloque de madera) así que izo un agujero redondo de unos quince centímetros de profundidad. Ya podía dejar la botella allí sin riesgo a que se cayera. Aprovechando que tenía ahí las herramientas, izo otro agujero circular a un metro del primero, éste de un diámetro un poco superior al del mango de la caña de pescar, pero en diagonal, atravesando la pieza de madera completamente, comenzando en la parte exterior y terminando en la interior. También podría apoyar la caña ahora. Bajó corriendo a devolver las herramientas a su sitio, estaba ansioso por estrenar su creación, casi se cae por las escaleras al subirlas a toda prisa. <br />
<br />
Finalmente, preparo el cebo en el anzuelo y lo lanzó al mar. Había utilizado balas como plomos, un trozo de corteza de alcornoque (corcho), pintado de naranja, como boya y le había puesto un cascabel a la punta de la caña para la pesca nocturna o para no tener que estar atento a la boya todo el rato. Metió el mango de la caña en el agujero que había preparado y se sentó en la barandilla con los pies por fuera y se quedó mirando fijamente a la pequeña boya naranja, la ilusión de estreno le impedía no hacerlo. <br />
<br />
Tras cinco minutos sin una sola señal de vida submarina, recogió el sedal para comprobar que el cebo seguía en su sitio. Ahí estaba. La luz natural casi había desaparecido, apoyó de nuevo la caña en su sitio y volvió a poner los pies en cubierta para ir a encender unos cuantos farolillos con su mechero y acercó uno hasta la zona donde estaba, colgándolo de la barandilla. Volvió a lanzar el anzuelo al agua, colocó la caña en el improvisado soporte y se sentó otra vez con los pies colgando sobre el mar. Quitó el corcho de la botella y le dio un sorbo al licor antes de sacar uno de sus cigarros y encendérselo. La pesca resultaba relajante y le estaba ayudando a meditar. Ya no veía bien la boya por la escasez de luz, así que se puso a mirar al cielo, esperando escuchar el cascabel. <br />
<br />
Mirando las estrellas, no pudo evitar recordar a sus hermanos caídos, tenía que hacerse más fuerte, pero últimamente no había estado mucho por la labor. Decidió que a partir del día siguiente retomaría sus entrenamientos. Afinar su puntería, entrenamientos físicos y darle vueltas a posibles usos de su habilidad para con su fruta del diablo. Le dio otra calada a su cigarro, parecía que los peces no querían picar. Se recolocó bien el sombrero y se ajustó el cuello del abrigo un poco más antes de volver a coger la botella. Se la había dejado abierta y el tapón había desaparecido, miró por la cubierta, pero no estaba, seguramente se había caído al agua. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Serás estúpido Tobías</span></span>". Le supo muy mal, con lo ordenado que era había obviado algo tan corriente como volver a poner un tapón en una botella, se enfadó consigo mismo. La botella estaba recién estrenada, así que tendría que terminársela pronto o el dulce licor atraería a los insectos y se echaría a perder. Al revisar el contenido, lamentablemente, un mosquito flotaba en la superficie del licor. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fantástico...</span></span>" Como todavía estaba casi llena, probó a meter el dedo índice a ver si lograba sacar al pobre insecto del recipiente. Con el dedo dentro, comenzó a balancear la botella para atraer al mosquito hasta la yema y rezar por que se quedara pegado. No le costó mucho, pero al ir a sacar el índice con el bicho pegado a éste, se dio cuenta, tarde, de que era demasiado ancho para ese cuello de botella y se había quedado atascado. Intentó sacarlo a la fuerza, girándolo, empapándolo en el licor (lo cual devolvió el mosquito a su particular piscina etílica) antes de volver a estirar, pero nada. No quería tener que romper la botella y perder aquel exquisito brebaje, así que siguió intentándolo de varia maneras.<br />
<br />
De pronto comenzó a sonar el cascabel, cada vez más frecuente e intensamente. Había picado algo. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Justo ahora... ¿Enserio?</span></span>" Los nervios se apoderaron de Tobías, no quería perder ni el licor ni el pescado, o peor aún, el pescado junto a la caña que acababa de fabricar. Con el dedo índice derecho atrapado, cogió la caña con la zurda e intentó asirla también con los dedos restantes de la diestra. La tarea se planteaba complicada, le era prácticamente imposible recoger el sedal girando la manibela del carrete con solo cuatro dedos y una botella de por medio. Se bajó como pudo de la barandilla y fue estirando de la caña caminando hacia babor, pero la incapacidad de movimiento con la diestra le comenzaba a sacar de quicio. En un momento de desesperación, bloqueó le carrete cogiéndolo junto al mango de la caña como pudo con su mano izquierda y se puso de cuclillas para amarrar la botella entre sus muslos y pegar un fuerte tirón incorporándose y arqueando la espalda hacia atrás. ¡Blop! El dedo quedo libre, pero la botella salió por los aires. Rápidamente la atrapó con el poder de su fruta dejándola suspendida en el aire. Agarró la manivela con la diestra y comenzó a recoger el sedal mientras volvía hacia la barandilla de estribor. Tras un pequeño forcejeo con el animal, logró sacarlo del agua y subirlo hasta cubierta. Era enorme, medía más de un metro de largo y tenía ¿trompa y colmillos? Parecía un elefante, pero tenía buena pinta. Dejó la caña en el agujero y cogió la botella, que seguía flotando sobre la cubierta, para dejarla en el otro agujero, mientras el pez coleteaba por cubierta. Rápido lo cogió y bajó corriendo por las escaleras en dirección a la cocina, esperando llegar a tiempo de ganar la apuesta. <br />
<br />
Tobías abrió la puerta de par en par, con el pez en sus brazos abofeteándole la cara con la cola y una sonrisa de oreja a oreja. El horno estaba preparado ya, al igual que la guarnición y el postre. El carpintero había perdido la apuesta, pero esa noche la cena sería memorable. Mientras limpiaba el pescado, le vino a la cabeza la peculiar escena de pesca, lo mal que lo había pasado en esa situación tan tensa, como un atrapamiento le había agobiado tanto. Por alguna razón imaginó a un ficticio enemigo sufriendo ese mismo agobio, atrapado por completo sin posibilidad de moverse a su antojo. Tenía que mejorar su G-Shot, un agarre parcial molestaba, pero uno completo tenía que ser desesperante. No sería fácil, mañana sin falta cumpliría con su palabra de volver a los entrenamientos, para así consolidar una nueva técnica con la habilidad de su fruta. El nombre ya lo tenía, Bottleneck. <br />
<br />
El pescado estaba buenísimo, el acompañamiento y el postre también. Todos disfrutaron de la comilona entre risas y canciones. La noche se alargó más de lo que esperaba Tobías, pues quería acostarse pronto para madrugar al día siguiente y comenzar a probar esa nueva técnica, pero la juerga lo absorbió y le dejó de dar importancia. Daba igual a que hora empezar a entrenar, en ese momento lo más importante era el buen momento que estaban disfrutando todos juntos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Isla Eliseo - Playa Esmeralda</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">Día 22 de Invierno - Año 11 </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color">14:30</span></span></div>
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Los Shogun Gari llevaban tres semanas en esa isla paradisíaca. Habían podido descansar todo ese tiempo, se habían tomado unas buenas y merecidas vacaciones. Playas de ensueño, locales de ocio, buena comida, buena bebida. Tobías y los demás estaban disfrutando de todo eso, pero el joven carpintero tenía una larga lista de tareas pendientes para mejorar su nuevo barco y empezaba a sentirse mal por no estar haciendo nada de provecho. <br />
<br />
Volvió a su velero para reorganizar un poco sus ideas y establecer la pequeña de las dos bodegas como su taller. Era una estancia de unos diez metros cuadrados, donde ya había instalado una mesa de dos metros de largo, uno de ancho y setenta centímetros de alta. En la misma pared, justo al lado de ésta, estaba el terrario de Pascal, sobre un pequeño mueble que albergaba diferentes tipos de insectos dentro de tarros de cristal. Formando una ele con la otra mesa, había montado otra algo más larga, de unos tres metros y algo más estrecha, a ciento diez centímetros de altura. La primera tenía una silla y la usaba como escritorio, tenía dos anchos cajones, donde, en uno, guardaba cuadernos y hojas de papel con los diseños que iba acumulando y en el otro tenía el diario donde registraba las aventuras y desventuras de los Shogun Gari. Sobre la mesa estaba el tintero y un juego de plumas, en el que se encontraba la de Nekah, la cual usaba para escribir en el diario. La mesa alta era el banco de trabajo. Estaba completamente despejada, usaba la pared, sobre la que se apoyaba, como "almacén" para sus herramientas. Tenía un curioso sistema para tenerlas todas a la vista, perfectamente ordenadas y fáciles de coger. También tenía dos luces móviles, que usaba como apoyo lumínico para poder ver perfectamente cualquier detalle en cualquier punto de la superficie. En otra pared había tres baldas en tres alturas distintas, de la mitad del largo de la pared y en la otra mitad de ésta un gran armario de cuatro puertas. Utilizaba ese sector como almacén para materiales. En la cuarta pared, estaba la puerta de entrada y una pequeño sofá con una mesita delante, que usaba como zona de descanso, ahí se sentaba para relajarse y tomar sus tés, aislado de sus ruidosos hermanos Garnet y Sasha (ambos tenían prohibida la entrada en su taller).<br />
<br />
Se sentó en el escritorio y abrió el cajón de los cuadernos de proyectos para sacarlos todos e ir revisándolos. Casi todas sus ideas eran imposibles de llevar a cabo en ese momento, o bien le faltaba algún material o bien alguna herramienta clave. Se pasó un buen rato organizándolo todo, terminó haciendo tres montones de hojas sueltas y cuadernos, uno para los proyectos a largo plazo (el más grande), otro para los que podría hacer a medio plazo (bastante más pequeño) y el último con los que podría hacer actualmente (compuesto por cuatro proyectos). Primero ordeno bien los proyectos a largo y medio plazo y los guardó en el cajón, después se centro en los otros cuatro que podía hacer en ese momento y barajo los pros, contras, prioridades y necesidades actuales para decidirse por uno. Así pues guardó tres y colgó la hoja restante en una pinza que estaba en la pared de las herramientas, sobre el punto medio del banco de trabajo. Cogió todos los materiales necesarios, revisando el inventario que tenía de éstos, y los colocó sobre la mesa alta. Pascal no le quitaba ojo, situado en una de las muchas ramas dispuestas por la zona alta de la habitación y por las que el pequeño reptil campaba a sus anchas. Tobías estuvo un buen rato tallando madera, haciendo unos cuantos aros dobles con metal y montando el carrete, solo faltaba cargarlo con hilo y tallar varios anzuelos en metal. Si era una caña de pescar. Cuando termino de ensamblarlo todo miró por las portas que había en la pared del escritorio, quedaban casi a la altura de la superficie del mar, estaba comenzando a anochecer. Tras unas cuantas pruebas con el carrete, ya estaba lista para usar. Habían pasado cerca de cuatro horas, debían ser casi las seis y media de la tarde. Era una buena hora para estrenarla, así que, pidiéndole permiso a Pascal, tomó uno de los botes con insectos y cogió la caña antes de subir a cubierta. <br />
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El sol ya estaba medio escondido en el horizonte y el frío azotaba ligeramente. Tobías dejo todo preparado cerca de la popa del barco, en la barandilla de estribor. Bajó a su camarote para coger su chaqueta, Kuraku estaba tumbado en la cama, en mitad de una siesta larguísima, tanto que iba a empalmarla con la cena si se descuidaba. Las vacaciones les estaban sentando de maravilla, ver a su compañero tan relajado dibujó una sonrisa en la cara del joven carpintero, había que aprovecharlas, no sabían cuando iban a embarcarse en la próxima aventura. Antes de volver arriba, paso por la cocina para coger una botella de licor de avellanas, Garnet estaba terminando de fregar los cacharros para después preparar la cena, no cocinaba tan bien como Aurora o Bepso, pero se defendía. Le dijo que iba a pescar, que fuera preparando la guarnición para el enorme pescado que le iba a traer y apostó mil berries a que cumpliría su cometido antes que él. El músico le sonrió y aceptó la apuesta ates de continuar con sus tareas. El joven barba naranja volvió a cubierta junto a la caña y el bote de insectos. Al dejar la botella en el suelo, el vaivén de barco sobre el mar casi la tumbó, así que bajó de nuevo a su taller para coger un cincel y un martillo. Frente a la puerta del taller estaba Sasha con las rodillas en el suelo y las manos apoyadas en éste también, con el ojo pegado al agujero de la cerradura intentando ver lo que había al otro lado de la puerta. Tobías carraspeó y la joven semioni disimulo lo mejor que pudo, fingiendo que estaba buscando a una cucaracha que había visto correteando por la zona para dársela a Pascal. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Buen intento, jish jish jish</span></span>". El carpintero le agradeció el gesto y le sugirió que dejara de husmear y fuera a ayudar a Garnet con la cena. De mala gana, Sasha se incorporó refunfuñando y se fue para su camarote, obviando el comentario de Tobías. Espero a la rubia se fuera para abrir la puerta y entrar a por las herramientas que necesitaba. <br />
<br />
Otra vez en cubierta, fue hasta la barandilla y dibujó el contorno de la botella en la parte superior. El pasamanos debía tener casi veinte centímetro de alto (el bloque de madera) así que izo un agujero redondo de unos quince centímetros de profundidad. Ya podía dejar la botella allí sin riesgo a que se cayera. Aprovechando que tenía ahí las herramientas, izo otro agujero circular a un metro del primero, éste de un diámetro un poco superior al del mango de la caña de pescar, pero en diagonal, atravesando la pieza de madera completamente, comenzando en la parte exterior y terminando en la interior. También podría apoyar la caña ahora. Bajó corriendo a devolver las herramientas a su sitio, estaba ansioso por estrenar su creación, casi se cae por las escaleras al subirlas a toda prisa. <br />
<br />
Finalmente, preparo el cebo en el anzuelo y lo lanzó al mar. Había utilizado balas como plomos, un trozo de corteza de alcornoque (corcho), pintado de naranja, como boya y le había puesto un cascabel a la punta de la caña para la pesca nocturna o para no tener que estar atento a la boya todo el rato. Metió el mango de la caña en el agujero que había preparado y se sentó en la barandilla con los pies por fuera y se quedó mirando fijamente a la pequeña boya naranja, la ilusión de estreno le impedía no hacerlo. <br />
<br />
Tras cinco minutos sin una sola señal de vida submarina, recogió el sedal para comprobar que el cebo seguía en su sitio. Ahí estaba. La luz natural casi había desaparecido, apoyó de nuevo la caña en su sitio y volvió a poner los pies en cubierta para ir a encender unos cuantos farolillos con su mechero y acercó uno hasta la zona donde estaba, colgándolo de la barandilla. Volvió a lanzar el anzuelo al agua, colocó la caña en el improvisado soporte y se sentó otra vez con los pies colgando sobre el mar. Quitó el corcho de la botella y le dio un sorbo al licor antes de sacar uno de sus cigarros y encendérselo. La pesca resultaba relajante y le estaba ayudando a meditar. Ya no veía bien la boya por la escasez de luz, así que se puso a mirar al cielo, esperando escuchar el cascabel. <br />
<br />
Mirando las estrellas, no pudo evitar recordar a sus hermanos caídos, tenía que hacerse más fuerte, pero últimamente no había estado mucho por la labor. Decidió que a partir del día siguiente retomaría sus entrenamientos. Afinar su puntería, entrenamientos físicos y darle vueltas a posibles usos de su habilidad para con su fruta del diablo. Le dio otra calada a su cigarro, parecía que los peces no querían picar. Se recolocó bien el sombrero y se ajustó el cuello del abrigo un poco más antes de volver a coger la botella. Se la había dejado abierta y el tapón había desaparecido, miró por la cubierta, pero no estaba, seguramente se había caído al agua. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Serás estúpido Tobías</span></span>". Le supo muy mal, con lo ordenado que era había obviado algo tan corriente como volver a poner un tapón en una botella, se enfadó consigo mismo. La botella estaba recién estrenada, así que tendría que terminársela pronto o el dulce licor atraería a los insectos y se echaría a perder. Al revisar el contenido, lamentablemente, un mosquito flotaba en la superficie del licor. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fantástico...</span></span>" Como todavía estaba casi llena, probó a meter el dedo índice a ver si lograba sacar al pobre insecto del recipiente. Con el dedo dentro, comenzó a balancear la botella para atraer al mosquito hasta la yema y rezar por que se quedara pegado. No le costó mucho, pero al ir a sacar el índice con el bicho pegado a éste, se dio cuenta, tarde, de que era demasiado ancho para ese cuello de botella y se había quedado atascado. Intentó sacarlo a la fuerza, girándolo, empapándolo en el licor (lo cual devolvió el mosquito a su particular piscina etílica) antes de volver a estirar, pero nada. No quería tener que romper la botella y perder aquel exquisito brebaje, así que siguió intentándolo de varia maneras.<br />
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De pronto comenzó a sonar el cascabel, cada vez más frecuente e intensamente. Había picado algo. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Justo ahora... ¿Enserio?</span></span>" Los nervios se apoderaron de Tobías, no quería perder ni el licor ni el pescado, o peor aún, el pescado junto a la caña que acababa de fabricar. Con el dedo índice derecho atrapado, cogió la caña con la zurda e intentó asirla también con los dedos restantes de la diestra. La tarea se planteaba complicada, le era prácticamente imposible recoger el sedal girando la manibela del carrete con solo cuatro dedos y una botella de por medio. Se bajó como pudo de la barandilla y fue estirando de la caña caminando hacia babor, pero la incapacidad de movimiento con la diestra le comenzaba a sacar de quicio. En un momento de desesperación, bloqueó le carrete cogiéndolo junto al mango de la caña como pudo con su mano izquierda y se puso de cuclillas para amarrar la botella entre sus muslos y pegar un fuerte tirón incorporándose y arqueando la espalda hacia atrás. ¡Blop! El dedo quedo libre, pero la botella salió por los aires. Rápidamente la atrapó con el poder de su fruta dejándola suspendida en el aire. Agarró la manivela con la diestra y comenzó a recoger el sedal mientras volvía hacia la barandilla de estribor. Tras un pequeño forcejeo con el animal, logró sacarlo del agua y subirlo hasta cubierta. Era enorme, medía más de un metro de largo y tenía ¿trompa y colmillos? Parecía un elefante, pero tenía buena pinta. Dejó la caña en el agujero y cogió la botella, que seguía flotando sobre la cubierta, para dejarla en el otro agujero, mientras el pez coleteaba por cubierta. Rápido lo cogió y bajó corriendo por las escaleras en dirección a la cocina, esperando llegar a tiempo de ganar la apuesta. <br />
<br />
Tobías abrió la puerta de par en par, con el pez en sus brazos abofeteándole la cara con la cola y una sonrisa de oreja a oreja. El horno estaba preparado ya, al igual que la guarnición y el postre. El carpintero había perdido la apuesta, pero esa noche la cena sería memorable. Mientras limpiaba el pescado, le vino a la cabeza la peculiar escena de pesca, lo mal que lo había pasado en esa situación tan tensa, como un atrapamiento le había agobiado tanto. Por alguna razón imaginó a un ficticio enemigo sufriendo ese mismo agobio, atrapado por completo sin posibilidad de moverse a su antojo. Tenía que mejorar su G-Shot, un agarre parcial molestaba, pero uno completo tenía que ser desesperante. No sería fácil, mañana sin falta cumpliría con su palabra de volver a los entrenamientos, para así consolidar una nueva técnica con la habilidad de su fruta. El nombre ya lo tenía, Bottleneck. <br />
<br />
El pescado estaba buenísimo, el acompañamiento y el postre también. Todos disfrutaron de la comilona entre risas y canciones. La noche se alargó más de lo que esperaba Tobías, pues quería acostarse pronto para madrugar al día siguiente y comenzar a probar esa nueva técnica, pero la juerga lo absorbió y le dejó de dar importancia. Daba igual a que hora empezar a entrenar, en ese momento lo más importante era el buen momento que estaban disfrutando todos juntos.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] - Mejoras y reflexiones]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=868</link>
			<pubDate>Fri, 02 Feb 2024 00:33:10 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=868</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 3 del año 11, Invierno - 6:05 p.m.<br />
Grand Line - Corriente Daiya - Isla Elíseo - Playa Esmeralda</div>
<br />
Era como el cuarto día que Garnet llevaba entrenando en busca de mejorar su resistencia y velocidad y, a pesar de que, en comparación al primer día, había incrementado la distancia recorrida de 50 a unos 70 kilómetros, su meta aún quedaba bastante lejos. Además, al llegar el invierno, el sol, inevitablemente, se ponía antes en el horizonte, por lo que tenía aún menos tiempo. Estaba ya volviendo al barco, tras el palizón que se había dado, cuando, a su izquierda, en la playa, pudo ver a un grupo jóvenes que rodeaban una fogata. Podía escuchar el sonido de una guitarra acústica acompañar al atardecer. Observó, a lo lejos y sin detenerse, al joven que tocaba el instrumento, mientras comenzaba cantar. Parecía que aquellos chavales iban a tener una buena noche de amigos.<br />
<br />
De repente, Garnet abrió los ojos como platos. Con todo esto de hacerse más fuerte, ¿cuánto llevaba sin tocar su instrumento? ¿Cuánto llevaba sin ejercer de músico para sus amigos, los Shogun Gari? Aurora ya no estaba entre ellos pero, ¿no se había propuesto también mejorar su música por ella?- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿De qué sirve mejorar mi música... Si la peña a la que quiero la palma en mis narices... ¿Es o no es?</span></span>- Era completamente lícito que el skypiean hubiera descuidado esa faceta, una de las más importantes para él, si no la que más. El incidente con Finn, y todas las muertes que el psicópata había acarreado, había hecho que la sed por ser más fuerte y poseer más poder, por parte de Garnet, crecieran exponencialmente. En su cabeza, no cabía que, con su música, pudiera salvar las vidas de su familia y acabar con las que las amenazan. Garnet pasó de largo del grupo jovial y musical, mirando al frente y completamente decidido a seguir entrenando y hacerse más fuerte, dejando, temporalmente, de lado la música y, por tanto, su sueño.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 3 del año 11, Invierno - 6:05 p.m.<br />
Grand Line - Corriente Daiya - Isla Elíseo - Playa Esmeralda</div>
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Era como el cuarto día que Garnet llevaba entrenando en busca de mejorar su resistencia y velocidad y, a pesar de que, en comparación al primer día, había incrementado la distancia recorrida de 50 a unos 70 kilómetros, su meta aún quedaba bastante lejos. Además, al llegar el invierno, el sol, inevitablemente, se ponía antes en el horizonte, por lo que tenía aún menos tiempo. Estaba ya volviendo al barco, tras el palizón que se había dado, cuando, a su izquierda, en la playa, pudo ver a un grupo jóvenes que rodeaban una fogata. Podía escuchar el sonido de una guitarra acústica acompañar al atardecer. Observó, a lo lejos y sin detenerse, al joven que tocaba el instrumento, mientras comenzaba cantar. Parecía que aquellos chavales iban a tener una buena noche de amigos.<br />
<br />
De repente, Garnet abrió los ojos como platos. Con todo esto de hacerse más fuerte, ¿cuánto llevaba sin tocar su instrumento? ¿Cuánto llevaba sin ejercer de músico para sus amigos, los Shogun Gari? Aurora ya no estaba entre ellos pero, ¿no se había propuesto también mejorar su música por ella?- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿De qué sirve mejorar mi música... Si la peña a la que quiero la palma en mis narices... ¿Es o no es?</span></span>- Era completamente lícito que el skypiean hubiera descuidado esa faceta, una de las más importantes para él, si no la que más. El incidente con Finn, y todas las muertes que el psicópata había acarreado, había hecho que la sed por ser más fuerte y poseer más poder, por parte de Garnet, crecieran exponencialmente. En su cabeza, no cabía que, con su música, pudiera salvar las vidas de su familia y acabar con las que las amenazan. Garnet pasó de largo del grupo jovial y musical, mirando al frente y completamente decidido a seguir entrenando y hacerse más fuerte, dejando, temporalmente, de lado la música y, por tanto, su sueño.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura Autonarrada T3 - P. Relativo] - Ojete del Tigre]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=861</link>
			<pubDate>Wed, 31 Jan 2024 02:57:21 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=861</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 92 del año 11, Otoño - 7:04 a.m.<br />
Grand Line - Corriente Daiya - Isla Elíseo - Playa Esmeralda</div>
<br />
Era un día más calmado y tranquilo en la vida de los Shogun Gari tras el desastroso incidente de Isla Toko. Las muertes de Gronn, Aurora, Ariel y Sage aún rondaban en los corazones y mentes de los supervivientes al enfrentamiento con el excapitán Finn. De alguna u otra forma, ante el juramento de no perder a nadie más de su familia, Garnet, del mismo modo que su capitán, la semioni y el lunarian, debían fortalecerse muchísimo más, hasta sobrepasar el nivel que regía aquel infernal mar. Aun así, antes debían desconectar, en cuerpo y espíritu. El músico debía aprender a lidiar con sus demonios y el estrés de ver como cualquier persona en cualquier momento podría aparecer para repetir la desgracia. Y era cierto que la situación, gracias al apoyo que se daban entre los cuatro miembros de la banda, la estaba sobrellevando mucho mejor que después del suceso de los Cabos Gemelos, dónde optó por recluirse en soledad, pero, de nuevo, comenzó a tener una serie de sueños, digamos, de lo más variopintos. No se parecía en nada a lo que había estado soñando anteriormente, sobre todo teniendo en cuenta las pesadillas que le precedían, comúnmente consistentes en el lunático de Finn eliminando, uno a uno, a todos sus amigos. No, en este caso los sueños, que ni siquiera se podían considerar pesadillas, sucedían de la misma forma siempre. Garnet siempre comenzaba en una especie de prado, lleno de verdor y flores que punteaban el terreno con una gran variedad de vivos y cálidos colores y, de repente, todo se iba tornando, paulatinamente de color negro, como si el músico se estuviera quedando dormido, mientras una voz, de lo más familiar, pronunciaba su nombre repetidamente, cada vez más inaudible. Y después de eso, era cuando se despertaba. Ya era una especie de rutina que Garnet no comprendía muy bien por qué ocurría, ¿tendría alguna clase de significado ese sueño? En ese caso, ¿qué le trataba de decir su subconsciente? Muchas preguntas y muy pocas respuestas.<br />
<br />
Para fortuna de los Shogun Gari, la siguiente isla a la que llegaron (y en la que ahora se encuentran) se trataba de la Isla Elíseo, una especie de complejo o resort turístico de vacaciones, ideal para descansar y realizar todo tipo de actividades relajantes. En simples palabras, justo lo que ellos necesitaban ahora. Durante lo que llevaban de estancia, Garnet se dedicó a recorrer las inmaculadas playas de color blanco de la isla. Dicen que el mar alberga un poder que era capaz de curar cualquier enfermedad y mal... Bueno, dile tú eso a un usuario de una Akuma no Mi claro. Por eso mismo, el músico se quedó completamente al margen de darse un buen chapuzón, si la marea se lo llevaba hasta el fondo del océano, ¿quién le iba a salvar? Todos sus amigos eran usuarios, ocasiones en las que, más que nunca, pensaba en Gronn y Ariel. En cambio, la rutina de Garnet en la conocida "Playa Esmeralda", consistía en tirarse en una tumbona, ponerse una buenas gafas de sol molonas, como las que Sasha se llevó de su aventura en la mina, pero más pequeñas, y ¡a tomar el solecito! La clave era estar lo más zen posible y evadir, lo máximo posible, los pensamientos negativos. Bueno, y ya de paso, si alguna tiarrona paseaba por el lugar, mira, Garnet no lo iba desagradecer... Aunque no podía evitar que, el rostro sonriente y puro de Aurora apareciera en su cabeza... La echaba de menos, y, en ese momento, no sabía si el músico volvería a encontrar a alguien con quien tuviera una conexión tan única y especial como ocurrió con la rubia. Añoraba cada segundo que pasó con ella, y se lamentaba tanto haber sido un completo gilipollas con él. Pero no no, su estancia en esa isla debía servir para evadir sus pensamientos negativos. Cuando el sol se ponía, se volvían a reunir los cuatro, cenaban juntos y dialogaban sobre lo que habían hecho en su día, vaya, como si fueran una familia. El trauma de Garnet seguía impidiéndole poder ver a Kuraku directamente, pero, cada día, intentaba, mínimo, mirarle durante 10 segundos para combatir su miedo. No notaba ninguna mejoría, y era algo que inquietaba al skypiean porque, ¿y si en un futuro se debían enfrentar a un lunarian? Así no había manera de luchar en condiciones.<br />
<br />
En esto básicamente consistió la rutina del pelirrojo durante, aproximadamente, una semana, hasta que el día de hoy, decidió cambiar el chip. Garnet sentía que había descansado lo suficiente así que, una vez más, se dirigió hacia la playa, pero con pensamiento distinto al de otras veces. Debía ser más fuerte, más resistente y más veloz. Esto último era sobre todo muy importante pues, de su banda, era sin duda el más rápido, y aún así, frente a Finn se sintió como un Den Den Mushi, y aún más cuando adoptaba la terrorífica forma que... Mejor no recordar... De cualquier modo, aprovechó la amplitud de la orilla del mar, en la misma playa donde anteriormente se dedicaba a descansar cuerpo y alma, para correr por ahí. Su objetivo era, cada día, intentar recorrer toda la playa que rodeaba la isla, antes de que anocheciera. Si se habituaba a correr a través de la arena, que resultaba ser un lugar bastante inestable en el que apoyar los pies, no sólo se acostumbraría a desplazarse a mayor velocidad por lugares de esa índole, sino que, ante el suelo firme, ganaría una mayor aceleración. Además, como reto personal y adicional, Garnet se propuso realizar este desafío sin usar, ni una vez, el poder de su fruta. De esta forma, fortalecería con creces su "forma base". Antes comenzar a echar a correr, se situó en un punto de la orilla y marcó, con su pie izquierdo, una línea recta en la arena, perpendicular al oleaje del mar. Esa recta representaría su punto de partida, el comienzo de un nuevo "yo".<br />
<br />
El músico comenzó a dar pequeños brincos, sobre sin desplazarse, y a estirar su cuerpo, tantos brazos, como piernas y espaldas y, se encaró al mar, esperando a que el sol saliera por completo de su escondite, del vasto horizonte, como si fuera su pistoletazo de salida. Mientras esperaba, podía sentir como el frío oleaje bañaba suavemente sus pies. Era reconfortante, desde luego, pero ni loco iba a ceder a zambullirse al océano. Los primeros haces de luz comenzaron a dar el inicio de un nuevo día y, con ello, el desafío de Garnet. Como el reto trataba recorrer toda la playa de la isla antes de que el sol completara su recorrido, el pelirrojo debía ir a su máxima velocidad, no podía contenerse. Aunque iba completamente concentrado en su carrera, podía ir observando como los residentes y los bañistas más impacientes iban saliendo de las casetas y se iban incorporando en la playa.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Como se me cruce una chata... Lo llevo claro, ¿es o no es?</span></span>- Pensaba Garnet ante una posible distracción que pudiera toparse en su camino de ser más fuerte pues, como dice el dicho, tiran más dos mamellas que cuatro camellas... O algo así. Pero no, no podía dejar que nada ni nadie interrumpiera su propósito, su resolución. Para intentar "aislarse" del mundo que le rodeaba y motivarse aún más, en la mente de Garnet se comenzó a sintonizar una retahíla de canciones y melodías épicas para correr. Entre ellas, sonaba una que compuso el propio músico, pieza que tituló como "Ojete del tigre", pues se le ocurrió cuando estaba estreñido, transformado en forma híbrida, en el baño después de comer un plato de alcachofas. <br />
<br />
Cuando Garnet llevaba diez kilómetros recorridos a máxima velocidad, dejando a su paso un leve rastro de huellas que se desvanecían ante el indomable oleaje, pudo ser testigo del primer gran obstáculo, y nunca mejor dicho, pues, con el pasar del tiempo, el bullicio de bañadores iba creciendo más y más. Por tanto, gran pecha' de gente se dirigía desde sus hamacas, tumbonas o toallas hacia el interior del mar, lo que era sinónimo de alguien a que tenía que prestar atención el pelirrojo o, de lo contrario, se chocarían. En más de una ocasión, cuando la persona a la que debía evadir sin bajar el ritmo, era una preciosa chica, Garnet podía sentir la tentación de chocarse, adrede, contra sus protuberancias y forzar una especie de encuentro, típico de los clásicos romances.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Para el carro, Garnet! Tienes que hacerte más fuerte, ¿es o no es?... Es el ojeetee del tigreee... Es la emocióoon de cagaaar... </span></span>- Seguía canturreando en su cabeza para no perder el hilo de su meta. Ya tendría tiempo de encandilar a alguna de esas señoritas.<br />
<br />
Pasados los veinte kilómetros, el sol se iba alzando cada vez más cerca a su zénit, y con él, el calor iba haciendo cada vez más estragos. Esto, sumado a la humedad por el clima tropical característico de la isla, y al gran esfuerzo físico, y mental que estaba realizando el skypiean, estaba haciendo que Garnet, inevitablemente, estuviera sudando a mares. Su cuerpo estaba completamente empapado y pegajoso, una de las sensaciones que más odiaba en el planeta el músico. No serían ni las 15 de la tarde y el pelirrojo estaba pidiendo ya a gritos una buena ducha de agua fresquita. Además, no contaba con algo que era evidente, pero pasó completamente por alto. La arena, bajo el prominente sol, quemaba como mil demonios. Prefería mil veces cuando el mayor de sus problemas en ese improvisado reto eran las chicas, ¿cuánto le quedaba? ¿Cuánto llevaba corriendo? ¿Notaría alguna mejora? Era complicado que esas preguntas no asaltaran la cabeza de Garnet.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Y si me transformo en tigretón? Así lo haría en un pis pas de una...</span></span>- Reflexionaba mientras llevaba ya alrededor de 40 kilómetros recorridos. Acto seguido, comenzó a agitar su cabeza de izquierda a derecha, a modo de negación.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No, tarugo, si no esto no tendría ningún sentido, ¿es o no es?</span></span>- <br />
<br />
A partir de ese tramo, la velocidad del skypiean comenzaba a decrecer, a la par que sus pisadas se volvían más torpes y menos firmes, cosa que la arena no ayudaba en lo absoluto. Llegado al kilómetro 50, y faltándole algo más de la mitad aún hasta llegar a su punto de partida, Garnet se desplomó, aún estando consciente, mientras las piernas le flaqueaban y le temblaban, debido al esfuerzo realizado, al mismo tiempo que su estómago rugía. Debía de ser casi las 18 de la tarde ya. El sol comenzaría ya mismo a ponerse y, no es que haya completado el recorrido pero con falta de tiempo, es que no había llegado ni a la mitad del mismo. El pelirrojo no pudo evitar sentirse frustrado, golpeando el arenoso suelo con su puño derecho, mientras el mar, que se iba tiñendo cada vez más de color naranja, bañaba sus pies y rodillas.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Mierda! ¡Joder!</span>- Su nivel actual dejaba mucho que desear. Aún así, no debía rendirse, no, debía recordar esa frustración que sentía en ese momento, y la que sintió cuando fue un completo inútil ante la pérdida de sus seres queridos pues, sería ese sentimiento, el que le haría más fuerte y le ayudaría a alcanzar nuevos horizontes. Tras estar un rato reposando las piernas, se levantó, tembloroso de la orilla, y se giró, focalizando su mirada hacia el camino que había recorrido.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Todo lo que tengo que caminar ahora... ¡Qué coñazo!</span></span>- Frunció el ceño de sólo pensar el rato que se pasaría corriendo hasta llegar de nuevo al barco. Se quería arrancar las piernas. Garnet se transformó entonces en tigre, adquiriendo una mayor velocidad y resistencia y comenzó a galopar de vuelta hacia el Frog Guild. Por un momento se le pasó también por la cabeza llamar al Den Den Mushi de Sasha para que, en su forma de lagarta voladora, se pasara a recogerlo... Pero seguro que la semioni le estaría recordando el favor en su contra durante toda su vida.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bueno... Mañana más y mejor, ¿es o no es?</span>- Efectivamente, aquello no había hecho más que comenzar.<br />
<br />
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						<span>KARMAS</span>
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					<br />
- Popularidad: Recibes un +5 de reputación cada vez que se consiga reputación. +1<br />
<br />
-Fama: Ganas +10 de reputación cada vez que se consiga reputación. +3<br />
<br />
- Hipersexualizado: Babeas de forma servicial y promiscua a alguien con el karma Belleza de un género que te atraiga. No incluye a personajes menores de edad. -2.<br />
<br />
- Muletilla: Tu personaje tiene una palabra o expresión que repite con mucha frecuencia. Debe decirla al menos una vez en cada post donde el personaje hable. ("¿Es o no es?") -1<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 92 del año 11, Otoño - 7:04 a.m.<br />
Grand Line - Corriente Daiya - Isla Elíseo - Playa Esmeralda</div>
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Era un día más calmado y tranquilo en la vida de los Shogun Gari tras el desastroso incidente de Isla Toko. Las muertes de Gronn, Aurora, Ariel y Sage aún rondaban en los corazones y mentes de los supervivientes al enfrentamiento con el excapitán Finn. De alguna u otra forma, ante el juramento de no perder a nadie más de su familia, Garnet, del mismo modo que su capitán, la semioni y el lunarian, debían fortalecerse muchísimo más, hasta sobrepasar el nivel que regía aquel infernal mar. Aun así, antes debían desconectar, en cuerpo y espíritu. El músico debía aprender a lidiar con sus demonios y el estrés de ver como cualquier persona en cualquier momento podría aparecer para repetir la desgracia. Y era cierto que la situación, gracias al apoyo que se daban entre los cuatro miembros de la banda, la estaba sobrellevando mucho mejor que después del suceso de los Cabos Gemelos, dónde optó por recluirse en soledad, pero, de nuevo, comenzó a tener una serie de sueños, digamos, de lo más variopintos. No se parecía en nada a lo que había estado soñando anteriormente, sobre todo teniendo en cuenta las pesadillas que le precedían, comúnmente consistentes en el lunático de Finn eliminando, uno a uno, a todos sus amigos. No, en este caso los sueños, que ni siquiera se podían considerar pesadillas, sucedían de la misma forma siempre. Garnet siempre comenzaba en una especie de prado, lleno de verdor y flores que punteaban el terreno con una gran variedad de vivos y cálidos colores y, de repente, todo se iba tornando, paulatinamente de color negro, como si el músico se estuviera quedando dormido, mientras una voz, de lo más familiar, pronunciaba su nombre repetidamente, cada vez más inaudible. Y después de eso, era cuando se despertaba. Ya era una especie de rutina que Garnet no comprendía muy bien por qué ocurría, ¿tendría alguna clase de significado ese sueño? En ese caso, ¿qué le trataba de decir su subconsciente? Muchas preguntas y muy pocas respuestas.<br />
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Para fortuna de los Shogun Gari, la siguiente isla a la que llegaron (y en la que ahora se encuentran) se trataba de la Isla Elíseo, una especie de complejo o resort turístico de vacaciones, ideal para descansar y realizar todo tipo de actividades relajantes. En simples palabras, justo lo que ellos necesitaban ahora. Durante lo que llevaban de estancia, Garnet se dedicó a recorrer las inmaculadas playas de color blanco de la isla. Dicen que el mar alberga un poder que era capaz de curar cualquier enfermedad y mal... Bueno, dile tú eso a un usuario de una Akuma no Mi claro. Por eso mismo, el músico se quedó completamente al margen de darse un buen chapuzón, si la marea se lo llevaba hasta el fondo del océano, ¿quién le iba a salvar? Todos sus amigos eran usuarios, ocasiones en las que, más que nunca, pensaba en Gronn y Ariel. En cambio, la rutina de Garnet en la conocida "Playa Esmeralda", consistía en tirarse en una tumbona, ponerse una buenas gafas de sol molonas, como las que Sasha se llevó de su aventura en la mina, pero más pequeñas, y ¡a tomar el solecito! La clave era estar lo más zen posible y evadir, lo máximo posible, los pensamientos negativos. Bueno, y ya de paso, si alguna tiarrona paseaba por el lugar, mira, Garnet no lo iba desagradecer... Aunque no podía evitar que, el rostro sonriente y puro de Aurora apareciera en su cabeza... La echaba de menos, y, en ese momento, no sabía si el músico volvería a encontrar a alguien con quien tuviera una conexión tan única y especial como ocurrió con la rubia. Añoraba cada segundo que pasó con ella, y se lamentaba tanto haber sido un completo gilipollas con él. Pero no no, su estancia en esa isla debía servir para evadir sus pensamientos negativos. Cuando el sol se ponía, se volvían a reunir los cuatro, cenaban juntos y dialogaban sobre lo que habían hecho en su día, vaya, como si fueran una familia. El trauma de Garnet seguía impidiéndole poder ver a Kuraku directamente, pero, cada día, intentaba, mínimo, mirarle durante 10 segundos para combatir su miedo. No notaba ninguna mejoría, y era algo que inquietaba al skypiean porque, ¿y si en un futuro se debían enfrentar a un lunarian? Así no había manera de luchar en condiciones.<br />
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En esto básicamente consistió la rutina del pelirrojo durante, aproximadamente, una semana, hasta que el día de hoy, decidió cambiar el chip. Garnet sentía que había descansado lo suficiente así que, una vez más, se dirigió hacia la playa, pero con pensamiento distinto al de otras veces. Debía ser más fuerte, más resistente y más veloz. Esto último era sobre todo muy importante pues, de su banda, era sin duda el más rápido, y aún así, frente a Finn se sintió como un Den Den Mushi, y aún más cuando adoptaba la terrorífica forma que... Mejor no recordar... De cualquier modo, aprovechó la amplitud de la orilla del mar, en la misma playa donde anteriormente se dedicaba a descansar cuerpo y alma, para correr por ahí. Su objetivo era, cada día, intentar recorrer toda la playa que rodeaba la isla, antes de que anocheciera. Si se habituaba a correr a través de la arena, que resultaba ser un lugar bastante inestable en el que apoyar los pies, no sólo se acostumbraría a desplazarse a mayor velocidad por lugares de esa índole, sino que, ante el suelo firme, ganaría una mayor aceleración. Además, como reto personal y adicional, Garnet se propuso realizar este desafío sin usar, ni una vez, el poder de su fruta. De esta forma, fortalecería con creces su "forma base". Antes comenzar a echar a correr, se situó en un punto de la orilla y marcó, con su pie izquierdo, una línea recta en la arena, perpendicular al oleaje del mar. Esa recta representaría su punto de partida, el comienzo de un nuevo "yo".<br />
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El músico comenzó a dar pequeños brincos, sobre sin desplazarse, y a estirar su cuerpo, tantos brazos, como piernas y espaldas y, se encaró al mar, esperando a que el sol saliera por completo de su escondite, del vasto horizonte, como si fuera su pistoletazo de salida. Mientras esperaba, podía sentir como el frío oleaje bañaba suavemente sus pies. Era reconfortante, desde luego, pero ni loco iba a ceder a zambullirse al océano. Los primeros haces de luz comenzaron a dar el inicio de un nuevo día y, con ello, el desafío de Garnet. Como el reto trataba recorrer toda la playa de la isla antes de que el sol completara su recorrido, el pelirrojo debía ir a su máxima velocidad, no podía contenerse. Aunque iba completamente concentrado en su carrera, podía ir observando como los residentes y los bañistas más impacientes iban saliendo de las casetas y se iban incorporando en la playa.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Como se me cruce una chata... Lo llevo claro, ¿es o no es?</span></span>- Pensaba Garnet ante una posible distracción que pudiera toparse en su camino de ser más fuerte pues, como dice el dicho, tiran más dos mamellas que cuatro camellas... O algo así. Pero no, no podía dejar que nada ni nadie interrumpiera su propósito, su resolución. Para intentar "aislarse" del mundo que le rodeaba y motivarse aún más, en la mente de Garnet se comenzó a sintonizar una retahíla de canciones y melodías épicas para correr. Entre ellas, sonaba una que compuso el propio músico, pieza que tituló como "Ojete del tigre", pues se le ocurrió cuando estaba estreñido, transformado en forma híbrida, en el baño después de comer un plato de alcachofas. <br />
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Cuando Garnet llevaba diez kilómetros recorridos a máxima velocidad, dejando a su paso un leve rastro de huellas que se desvanecían ante el indomable oleaje, pudo ser testigo del primer gran obstáculo, y nunca mejor dicho, pues, con el pasar del tiempo, el bullicio de bañadores iba creciendo más y más. Por tanto, gran pecha' de gente se dirigía desde sus hamacas, tumbonas o toallas hacia el interior del mar, lo que era sinónimo de alguien a que tenía que prestar atención el pelirrojo o, de lo contrario, se chocarían. En más de una ocasión, cuando la persona a la que debía evadir sin bajar el ritmo, era una preciosa chica, Garnet podía sentir la tentación de chocarse, adrede, contra sus protuberancias y forzar una especie de encuentro, típico de los clásicos romances.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Para el carro, Garnet! Tienes que hacerte más fuerte, ¿es o no es?... Es el ojeetee del tigreee... Es la emocióoon de cagaaar... </span></span>- Seguía canturreando en su cabeza para no perder el hilo de su meta. Ya tendría tiempo de encandilar a alguna de esas señoritas.<br />
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Pasados los veinte kilómetros, el sol se iba alzando cada vez más cerca a su zénit, y con él, el calor iba haciendo cada vez más estragos. Esto, sumado a la humedad por el clima tropical característico de la isla, y al gran esfuerzo físico, y mental que estaba realizando el skypiean, estaba haciendo que Garnet, inevitablemente, estuviera sudando a mares. Su cuerpo estaba completamente empapado y pegajoso, una de las sensaciones que más odiaba en el planeta el músico. No serían ni las 15 de la tarde y el pelirrojo estaba pidiendo ya a gritos una buena ducha de agua fresquita. Además, no contaba con algo que era evidente, pero pasó completamente por alto. La arena, bajo el prominente sol, quemaba como mil demonios. Prefería mil veces cuando el mayor de sus problemas en ese improvisado reto eran las chicas, ¿cuánto le quedaba? ¿Cuánto llevaba corriendo? ¿Notaría alguna mejora? Era complicado que esas preguntas no asaltaran la cabeza de Garnet.- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¿Y si me transformo en tigretón? Así lo haría en un pis pas de una...</span></span>- Reflexionaba mientras llevaba ya alrededor de 40 kilómetros recorridos. Acto seguido, comenzó a agitar su cabeza de izquierda a derecha, a modo de negación.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No, tarugo, si no esto no tendría ningún sentido, ¿es o no es?</span></span>- <br />
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A partir de ese tramo, la velocidad del skypiean comenzaba a decrecer, a la par que sus pisadas se volvían más torpes y menos firmes, cosa que la arena no ayudaba en lo absoluto. Llegado al kilómetro 50, y faltándole algo más de la mitad aún hasta llegar a su punto de partida, Garnet se desplomó, aún estando consciente, mientras las piernas le flaqueaban y le temblaban, debido al esfuerzo realizado, al mismo tiempo que su estómago rugía. Debía de ser casi las 18 de la tarde ya. El sol comenzaría ya mismo a ponerse y, no es que haya completado el recorrido pero con falta de tiempo, es que no había llegado ni a la mitad del mismo. El pelirrojo no pudo evitar sentirse frustrado, golpeando el arenoso suelo con su puño derecho, mientras el mar, que se iba tiñendo cada vez más de color naranja, bañaba sus pies y rodillas.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Mierda! ¡Joder!</span>- Su nivel actual dejaba mucho que desear. Aún así, no debía rendirse, no, debía recordar esa frustración que sentía en ese momento, y la que sintió cuando fue un completo inútil ante la pérdida de sus seres queridos pues, sería ese sentimiento, el que le haría más fuerte y le ayudaría a alcanzar nuevos horizontes. Tras estar un rato reposando las piernas, se levantó, tembloroso de la orilla, y se giró, focalizando su mirada hacia el camino que había recorrido.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Todo lo que tengo que caminar ahora... ¡Qué coñazo!</span></span>- Frunció el ceño de sólo pensar el rato que se pasaría corriendo hasta llegar de nuevo al barco. Se quería arrancar las piernas. Garnet se transformó entonces en tigre, adquiriendo una mayor velocidad y resistencia y comenzó a galopar de vuelta hacia el Frog Guild. Por un momento se le pasó también por la cabeza llamar al Den Den Mushi de Sasha para que, en su forma de lagarta voladora, se pasara a recogerlo... Pero seguro que la semioni le estaría recordando el favor en su contra durante toda su vida.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Bueno... Mañana más y mejor, ¿es o no es?</span>- Efectivamente, aquello no había hecho más que comenzar.<br />
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- Popularidad: Recibes un +5 de reputación cada vez que se consiga reputación. +1<br />
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-Fama: Ganas +10 de reputación cada vez que se consiga reputación. +3<br />
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- Hipersexualizado: Babeas de forma servicial y promiscua a alguien con el karma Belleza de un género que te atraiga. No incluye a personajes menores de edad. -2.<br />
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- Muletilla: Tu personaje tiene una palabra o expresión que repite con mucha frecuencia. Debe decirla al menos una vez en cada post donde el personaje hable. ("¿Es o no es?") -1<br />

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