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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Isla Organ]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 04:01:45 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
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			<title><![CDATA[[FIC - PASADO] La Sombra del Mar]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1528</link>
			<pubDate>Fri, 24 Jan 2025 04:13:34 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1528</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 15 de Invierno, Año 12.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Organ, East Blue. </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">A la orilla del mar cerca de Orange Town.</span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
El cielo era un tapiz gris uniforme, extendido hasta donde la vista alcanzaba, como si alguien hubiese teñido el mundo con un único trazo de melancolía. La brisa marina soplaba suave, llevando consigo un tenue aroma a salitre mezclado con algo más antiguo y agrio, quizás el olor del tiempo detenido. La playa era una franja de arena húmeda, sembrada de restos de conchas y trozos de madera desgastados por el agua. Y allí estaba el barco, encallado en la orilla como un cadáver olvidado, su silueta oscura y amenazante recortada contra el horizonte. Fuguwu avanzó con cautela, sintiendo cómo cada paso hacía crujir la arena bajo sus pies.<br />
 <br />
"Hay algo en este lugar" pensó, mientras sus ojos recorrían las líneas angulosas del casco del navío, chupando una pastilla de menta recién sacada de su envoltorio. "Algo que no quiere ser descubierto."<br />
 <br />
La madera del barco estaba resquebrajada y ennegrecida por los años, como si el tiempo y el agua hubiesen librado una guerra interminable contra su estructura. Una gaviota solitaria graznó desde lo alto de un mástil roto, su chillido resonando en el aire y arrancándole a Fuguwu un leve escalofrío. "Es curioso cómo un sonido tan común puede parecer siniestro en el lugar adecuado" pensó, permitiendo que sus pasos lo guiasen hacia la abertura del casco.<br />
 <br />
El aire salado golpeaba con fuerza cuando Fuguwu alcanzó la entrada al interior del barco. La puerta estaba cerrada por una pesada cadena que brillaba bajo la luz gris del día, oxidada pero aún resistente. Al inspeccionar más de cerca, notó que un candado de diseño intrincado bloqueaba la cadena. Su superficie estaba decorada con símbolos náuticos: un timón, un ancla y una sirena tallados con precisión.<br />
 <br />
"Esto no es un candado común, al parecer." murmuró Fuguwu, pasando un dedo sobre los grabados. Luego, su mirada se dirigió a los alrededores de la cubierta. Entre las tablas rotas, vio algo que parecía sobresalir: una pequeña caja de madera semienterrada bajo el peso de un barril caído. Se acercó y, con esfuerzo, logró sacar la caja. Dentro encontró un diario parcialmente destruido por la humedad, con letras borrosas y páginas desgastadas. Algunas palabras aún eran legibles: la sirena... guía... el ancla... por último, el timón.<br />
 <br />
Fuguwu volvió al candado, entendiendo ahora el orden en que debía manipular los símbolos. Con manos cuidadosas, giró los grabados siguiendo la secuencia descrita en el diario: la sirena primero, luego el ancla y, finalmente, el timón. Al escuchar el chasquido del candado al abrirse, una sensación de logro y ligera inquietud lo invadió. "Esto no es sólo un mecanismo; es un mensaje, ¿verdad?," pensó, apartando la cadena y abriendo la puerta con un leve crujido.<br />
 <br />
Al cruzar la entrada, la oscuridad del almacén lo envolvió como un manto. La tenue luz del día se colaba a través de pequeñas grietas en las paredes, proyectando haces de luz que parecían cuchillos cortando la penumbra. El aire era denso, cargado de humedad y un olor penetrante a madera podrida mezclado con algo más indefinible, como el hedor a carne pasada. Fuguwu frunció el ceño, sus ojos adaptándose lentamente al entorno.<br />
 <br />
Cajas apiladas de forma descuidada se alzaban como torres torcidas, sus bordes mordidos por las ratas. De una de ellas sobresalía un trozo de tela, ajado y descolorido. Fuguwu se acercó y lo tocó con cautela. "¿Qué habrán almacenado aquí? ¿Provisiones? ¿Algo más valioso? ¿Quizás esclavos que querían poner en venta?" Su mente empezó a girar, imaginando historias de contrabandistas y tesoros perdidos.<br />
 <br />
En una esquina, algo metálico brilló débilmente bajo el rayo de luz. Fuguwu se agachó y encontró una lámpara de aceite, su estructura oxidada pero aún funcional. La encendió, llenando la sala de un resplandor cálido y titilante. "Esto debería bastar, gowowo," murmuró, sintiendo una ligera calma al tener algo más de control sobre la oscuridad. Pero la sensación de ser observado no desapareció. ¿Es paranoia o algo realmente acecha aquí?<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
El camarote era un caos de mobiliario destrozado y papeles dispersos. Sin embargo, el objeto más llamativo era un gran cofre colocado en el centro de la habitación. El cofre estaba cerrado con una cerradura de combinación, sus números desgastados pero aún legibles. Fuguwu se agachó frente al cofre, notando que tenía cuatro dígitos, y su mente comenzó a trabajar en busca de pistas.<br />
 <br />
En el escritorio cercano, encontró un mapa enrollado y un compás roto. El mapa tenía marcas de tinta que señalaban varias rutas, pero lo que más le llamó la atención fue una anotación escrita en los márgenes: "El último viaje: 1827." Fuguwu murmuró el número para sí mismo, pero dudó. "Demasiado obvio," pensó, mirando alrededor del camarote en busca de más información.<br />
 <br />
Sobre una estantería derribada, encontró una botella de vidrio con un trozo de papel en su interior. Tras romper cuidadosamente la botella, desplegó el papel y leyó: "Multiplica el mes por el día." Entonces recordó el diario encontrado antes, que mencionaba una fecha clave: 11 de abril. Hizo el cálculo mentalmente: "11 por 4… 44."<br />
 <br />
Fuguwu volvió al cofre e introdujo 1844, pero no se abrió. Frunció el ceño, revisando de nuevo el diario. Finalmente, cayó en cuenta de otro detalle en la anotación: "Suma la primera y última cifra del año." Así lo hizo: 1 + 7 = 8. El código era 1848. Esta vez, el cofre cedió, revelando dentro un anillo con el símbolo de un tridente grabado. "Esto debe ser importante," pensó Fuguwu, guardándolo con cuidado antes de continuar.<br />
 <br />
La escalera que conducía al camarote del capitán parecía querer resistirse a su avance. Cada peldaño crujía bajo su peso, emitiendo quejidos largos y lastimeros que resonaban en la estructura del barco. Fuguwu se detuvo a mitad de camino, su oído atento a cualquier otro sonido que no proviniese de él. "Es un lugar demasiado callado para estar completamente vacío, casi pareciera que la vida no puede existir aquí," reflexionó, su pulso acelerándose por un instante.<br />
 <br />
Cuando finalmente alcanzó la puerta del camarote, notó que estaba entreabierta, como una boca que aguardaba para devorar a quien se atreviera a cruzarla. Empujó con cautela, el chirrido de las bisagras siendo como un grito ahogado. El interior era un caos. Papeles amarillentos cubrían el suelo, escritos con una letra apretada y nerviosa que parecía gritar desesperación desde la página.<br />
 <br />
En el centro de la habitación, un cofre permanecía cerrado, con un candado oxidado que lo protegía. Fuguwu inspeccionó los papeles, buscando algo que le diera pistas. Uno de ellos contenía un mapa de rutas comerciales, marcado con líneas caóticas que parecían no llevar a ninguna parte. El capitán no estaba en su sano juicio al final, concluyó, levantando un diario con tapas de cuero desgastadas. Cada página contenía una mezcla de registros de navegación y extrañas notas sobre ‘voces en el mar’ y ‘una sombra que acecha desde las profundidades’.<br />
 <br />
"Este hombre estaba perdiendo la cabeza, espero que su pobre alma descanse en paz y no haya quedado vagando en el barco o los alrededores, por mi propio bien," pensó Fuguwu, pero no pudo evitar sentir un escalofrío. ¿Y si no eran delirios? ¿Y si el capitán realmente había visto algo que lo había llevado a su perdición?<br />
 <br />
Los pasillos del barco se extendían como un laberinto, y el aire pesado parecía oprimir los sentidos. Fuguwu avanzó lentamente, notando las marcas en el suelo y las paredes, como si alguien hubiera arañado la madera con desesperación. En uno de los camarotes, descubrió un tablero en la pared cubierto de símbolos geométricos, algunos de los cuales reconoció como constelaciones.<br />
 <br />
"Esto no está aquí por casualidad," pensó, repasando los símbolos con la yema de los dedos. Recordó los dibujos del diario que había encontrado en la cubierta, que mostraban un patrón similar de estrellas. Con la lámpara en una mano, trató de alinear los dibujos del diario con los símbolos en el tablero.<br />
 <br />
Un detalle en particular llamó su atención: tres constelaciones estaban conectadas por líneas que formaban una flecha, apuntando hacia una esquina del camarote. Al acercarse, vio un panel de madera ligeramente sobresalido. Usando su daga, lo abrió con cuidado, revelando un compartimento oculto. Dentro, encontró una brújula antigua que aún funcionaba, y junto a ella, un trozo de papel con las palabras: "Hacia el norte yace la respuesta."<br />
 <br />
Fuguwu giró la brújula en sus manos y vio cómo la aguja apuntaba hacia una dirección clara. "El barco aún tiene secretos que revelar," murmuró, mientras seguía la indicación.<br />
 <br />
Con el diario bajo el brazo, Fuguwu dejó atrás el camarote y avanzó hacia los pasillos que conectaban las áreas inferiores del barco. La lámpara de aceite en su mano proyectaba sombras alargadas sobre las paredes de madera, creando figuras que parecían bailar con cada movimiento del barco. Un goteo constante resonaba desde alguna parte, marcando un ritmo monótono que se metía en su mente. "Un barco abandonado, pero sigue vivo de alguna manera," pensó, mientras el eco de sus propios pasos parecía responderle desde las profundidades.<br />
 <br />
El pasillo era estrecho, y la madera estaba húmeda al tacto. Pequeñas gotas de agua resbalaban por las paredes, como si el barco estuviera sudando en un esfuerzo por no desmoronarse. Fuguwu se detuvo al pasar frente a una puerta apenas entornada. Al empujarla, descubrió una diminuta estancia que alguna vez había servido como camarote para la tripulación. Una hamaca destrozada colgaba de las esquinas, y sobre el suelo había una botella rota con el olor agrio de un licor rancio.  <br />
 <br />
Fuguwu examinó una mesa pequeña donde yacían dados desgastados y un mazo de cartas dispersas. "La tripulación debió pasar sus ratos libres aquí, aunque dudo que encontraran mucha alegría en un lugar como este," pensó, pasando un dedo por una de las cartas. Estaba manchada, no sólo por la humedad, sino por algo más oscuro y reseco.<br />
 <br />
A medida que avanzaba, otros camarotes aparecían, cada uno con sus propias historias ocultas. Una cama aún tenía las marcas de un cuerpo que debió haber descansado allí hace décadas, y en una esquina, Fuguwu encontró un pequeño cuaderno. Lo abrió con cuidado, descubriendo garabatos infantiles y dibujos de barcos enfrentándose a tormentas gigantes. "¿Un hijo de alguien de la tripulación? ¿Qué habrá sido de él?" se preguntó, cerrando el cuaderno con un nudo en el estómago.<br />
 <br />
El goteo constante parecía más fuerte ahora, y Fuguwu no podía evitar sentir que algo se movía en los rincones más oscuros, justo fuera del alcance de la luz. "El barco guarda sus secretos, pero parece que no quiere compartirlos fácilmente," reflexionó, mientras seguía adelante.<br />
 <br />
El aire se volvió más denso al descender a la bodega. Aquí, la penumbra era casi total, y el tenue brillo de la lámpara apenas bastaba para iluminar el espacio frente a él. Las paredes parecían cerrarse alrededor, y el olor era más intenso, una mezcla de humedad estancada, moho y algo metálico. Fuguwu se obligó a respirar por la boca, aunque eso no hacía que el sabor del aire fuera menos desagradable.<br />
 <br />
Al llegar a la bodega, el aire se volvió más frío, y una sensación de opresión lo envolvió. Los barriles y cajas parecían colocados al azar, pero Fuguwu notó que algunas de las marcas en las cajas coincidían con los símbolos del anillo que había encontrado en el cofre. "Es un patrón," pensó, moviendo los barriles para revelar un mosaico de madera en el suelo.<br />
 <br />
Al fondo de la bodega, una pila de barriles estaba inclinada peligrosamente, como si el más leve temblor los hiciera caer. Fuguwu se acercó con cuidado, moviendo la lámpara para inspeccionar lo que había más allá. Una serie de marcas talladas en la madera del suelo llamó su atención: líneas entrecruzadas que formaban un patrón geométrico extraño, como un mapa o un símbolo. "Esto no fue hecho al azar," pensó, inclinándose para rozar las marcas con la yema de los dedos. "Pero, ¿por qué aquí? ¿Y por quién? ¿hmm?"<br />
 <br />
El silencio era tan opresivo que incluso el crujir ocasional del barco parecía un grito. El mosaico estaba tallado con símbolos similares a los del anillo y la brújula. Al colocar ambos objetos sobre el mosaico, una ligera vibración recorrió el suelo, y un panel se deslizó hacia un lado, revelando una trampilla. Tenía un cerrojo simple, pero al abrirla, el aire que emergió desde abajo era frío y cargado con un olor que hizo que retrocediera instintivamente. Al abrirla, Fuguwu descubrió una pequeña cavidad con el esqueleto de un hombre abrazado a un cofre más pequeño. Dentro del cofre había pergaminos y documentos que relataban la última travesía del barco: un viaje fallido para recuperar un tesoro mítico que resultó ser una trampa mortal. La luz de la lámpara reveló que aquel esqueleto que yacía encogido, con los restos de una chaqueta naval aún aferrados a sus huesos, tenía entre los dedos de la figura había una daga oxidada, y en el suelo frente a él, una frase estaba grabada con torpes letras: ‘No se puede escapar de las profundidades.’<br />
 <br />
Fuguwu sintió un escalofrío recorrerle la espalda. "Este lugar guarda más que historias de naufragios," pensó, retrocediendo mientras la sensación de ser observado volvía, más fuerte que nunca. "¿Qué fue lo que sucedió aquí? ¿Qué horror enfrentó esta tripulación para terminar así?"<br />
 <br />
Mientras Fuguwu observaba los pergaminos y el esqueleto abrazado al cofre, un leve sonido reverberó por la bodega: un crujido bajo y ominoso que resonaba como un lamento en las entrañas del barco. "No me gusta esto," murmuró mientras levantaba la mirada hacia las vigas del techo, que comenzaban a emitir un crujido más insistente. Entonces lo sintió: un temblor sutil bajo sus pies, seguido por el inconfundible sonido de agua filtrándose.<br />
 <br />
La trampilla abierta a sus pies vibraba, y de repente el mosaico que la rodeaba se resquebrajó. De su interior comenzó a brotar agua a presión. Fuguwu reaccionó de inmediato, tomando los pergaminos, el anillo y la brújula antes de girar sobre sus talones para dirigirse hacia la salida. "Este maldito barco está vivo o condenado, hmm," pensó, sintiendo cómo la humedad comenzaba a enfriar sus pies. La bodega se estaba llenando rápidamente, y el agua salada subía por las paredes como si el océano reclamara lo que era suyo.<br />
 <br />
Cuando alcanzó la escalera que lo llevaba a los pasillos superiores, el aire se volvió más pesado. Las tablas del barco crujían y temblaban con cada paso, como si estuvieran a punto de ceder. "Sigue, Fuguwu. Cada paso cuenta," se dijo a sí mismo, su corazón latiendo con fuerza mientras subía los peldaños mojados. Detrás de él, el agua avanzaba, empujando cajas y barriles que chocaban con estrépito contra las paredes, creando un caos de sonidos y movimiento.<br />
 <br />
Llegó al pasillo principal, pero lo que antes era un simple corredor ahora era una trampa mortal. El agua había alcanzado esta sección, y las antorchas que aún chisporroteaban en las paredes comenzaban a apagarse, dejando la zona en penumbras. Avanzó con cuidado, buscando puntos de apoyo entre los tablones que flotaban. En ese momento, un fuerte estruendo sacudió todo el barco: el camarote del capitán colapsó parcialmente, bloqueando el pasillo hacia la cubierta superior con un amasijo de madera y escombros.<br />
 <br />
Fuguwu se detuvo, respirando con dificultad mientras evaluaba sus opciones. "Si no puedo salir por aquí, tendré que buscar otra ruta," pensó, mientras el nivel del agua seguía subiendo, rozando ya sus rodillas. Entonces recordó algo: la trampilla de carga que había visto al explorar la cubierta inferior. "Debe haber una salida en la bodega de provisiones, hmm," se dijo, girando rápidamente y volviendo sobre sus pasos.<br />
 <br />
El regreso era más complicado. El agua ahora llegaba a su cintura, y el peso añadido dificultaba cada movimiento. Las sombras danzaban en las paredes, y el constante crujido de la madera amenazaba con derrumbar todo el barco. Finalmente llegó a la bodega de provisiones, donde la trampilla de carga se encontraba medio atascada. Fuguwu tiró de ella con todas sus fuerzas, utilizando un trozo de madera como palanca para abrirla lo suficiente como para pasar.<br />
 <br />
Una ráfaga de aire fresco lo golpeó en el rostro al abrir la trampilla, pero el alivio fue momentáneo. Desde el exterior, las olas comenzaban a inundar la entrada, como si el océano estuviera determinado a tragarse el barco de una vez por todas. Fuguwu se impulsó hacia arriba, trepando por el marco de la trampilla mientras el agua seguía subiendo detrás de él. Al llegar a la superficie, la cubierta del barco estaba inclinada peligrosamente, y cada paso era un desafío para no resbalar.<br />
 <br />
Las olas grises rompían contra el casco, salpicándolo con agua salada mientras la tormenta comenzaba a tomar forma. "Un día tranquilo, decían," masculló con sarcasmo, mientras corría hacia la borda. Sin pensarlo dos veces, se lanzó al agua justo cuando un rugido final resonó detrás de él: el barco se partió en dos con un estruendo ensordecedor.<br />
 <br />
Fuguwu nadó con todas sus fuerzas, alejándose del naufragio que ahora desaparecía en el océano. Al girarse para mirar por última vez, vio cómo la cubierta se hundía lentamente, llevándose consigo los últimos vestigios de un pasado envuelto en misterio y tragedia. "El barco ha contado su historia," pensó mientras se dejaba flotar por un momento, observando cómo las olas lo llevaban de vuelta a la orilla.<br />
 <br />
Al alcanzar la playa, se desplomó sobre la arena húmeda, jadeando por el esfuerzo. Las olas acariciaban sus pies, como si el océano le ofreciera una tregua tras su frenética escapatoria. Mientras recuperaba el aliento, sacó el anillo, la brújula y los pergaminos, sin embargo, como si se tratara de una maldición, sintió que no pertenecían fuera del océano por lo que decidió regresarlos al mar. La historia del barco aún estaba incompleta, pero no sería Fuguwu quien la desentrañara por completo.<br />
 <br />
"Todo esto por una búsqueda ciega, hmm," reflexionó Fuguwu. La brújula, el anillo y los pergaminos se convirtieron en las piezas finales de este rompecabezas que hablaba de avaricia y desolación, razón por la cual decidió regresarlos a las profundidades del mar. Mientras caminaba por la orilla de la playa, no pudo evitar mirar hacia atrás una última vez, pensando en cómo los restos de la tripulación seguían allí, atrapados en una historia que nadie más había contado.<br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
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				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Fuguwu, marcado por la curiosidad y el misterio, se aventura en un barco abandonado encallado en una playa gris y melancólica cerca de Orange Town. A medida que explora sus áreas llenas de historia y decadencia – desde la bodega inundada hasta el camarote del capitán – descifra acertijos y enfrenta pruebas que revelan fragmentos de una tragedia pasada. Sin embargo, al activar el último mecanismo, desata el hundimiento del barco, transformando su exploración en una lucha desesperada por la supervivencia. Escapando por poco de las garras del océano, Fuguwu emerge con objetos enigmáticos que, tras analizarlo cortamente, decide regresar al mar ya que había aprendido que la avaricia y la codicia eran las razones por las que el capitán de aquel barco había sucumbido en vida.<br />
<br />
<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Contenido Oculto (Vista Previa)</span>
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					</span><br />
<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size">El cielo era un tapiz gris uniforme, extendido hasta donde la vista alcanzaba, como si alguien hubiese teñido el mundo con un único trazo de melancolía. La brisa marina soplaba suave, llevando consigo un tenue aroma a salitre mezclado con algo más antiguo y agrio, quizás el olor del tiempo detenido. La playa era una franja de arena húmeda, sembrada de restos de conchas y trozos de madera desgastados por el agua. Y allí estaba el barco, encallado en la orilla como un cadáver olvidado, su silueta oscura y amenazante recortada contra el horizonte. Fuguwu avanzó con cautela, sintiendo cómo cada paso hacía crujir la arena bajo sus pies. "Hay algo en este lugar" pensó, mientras sus ojos recorrían las líneas angulosas del casco del navío, chupando una pastilla de menta recién sacada de su envoltorio. "Algo que no quiere ser descubierto." La madera del barco estaba resquebrajada y ennegrecida por los años, como si el tiempo y el agua hubiesen librado una guerra interminable contra su estructura. Una gaviota solitaria graznó desde lo alto de un mástil roto, su chillido resonando en el aire y arrancándole a Fuguwu un leve escalofrío. "Es curioso cómo un sonido tan común puede parecer siniestro en el lugar adecuado" pensó, permitiendo que sus pasos lo guiasen hacia la abertura del casco. El aire salado golpeaba con fuerza cuando Fuguwu alcanzó la entrada al interior del barco. La puerta estaba cerrada por una pesada cadena que brillaba bajo la luz gris del día, oxidada pero aún resistente. Al inspeccionar más de cerca, notó que un candado de diseño intrincado bloqueaba la cadena. Su superficie estaba decorada con símbolos náuticos: un timón, un ancla y una sirena tallados con precisión. "Esto no es un candado común, al parecer." murmuró Fuguwu, pasando un dedo sobre los grabados. Luego, su mirada se dirigió a los alrededores de la cubierta. Entre las tablas rotas, vio algo que parecía sobresalir: una pequeña caja de madera semienterrada bajo el peso de un barril caído. Se acercó y, con esfuerzo, logró sacar la caja. Dentro encontró un diario parcialmente destruido por la humedad, con letras borrosas y páginas desgastadas. Algunas palabras aún eran legibles: la sirena... guía... el ancla... por último, el timón. Fuguwu volvió al candado, entendiendo ahora el orden en que debía manipular los símbolos. Con manos cuidadosas, giró los grabados siguiendo la secuencia descrita en el diario: la sirena primero, luego el ancla y, finalmente, el timón. Al escuchar el chasquido del candado al abrirse, una sensación de logro y ligera inquietud lo invadió. "Esto no es sólo un mecanismo; es un mensaje, ¿verdad?," pensó, apartando la cadena y abriendo la puerta con un leve crujido. Al cruzar la entrada, la oscuridad del almacén lo envolvió como un manto. La tenue luz del día se colaba a través de pequeñas grietas en las paredes, proyectando haces de luz que parecían cuchillos cortando la penumbra. El aire era denso, cargado de humedad y un olor penetrante a madera podrida mezclado con algo más indefinible, como el hedor a carne pasada. Fuguwu frunció el ceño, sus ojos adaptándose lentamente al entorno. Cajas apiladas de forma descuidada se alzaban como torres torcidas, sus bordes mordidos por las ratas. De una de ellas sobresalía un trozo de tela, ajado y descolorido. Fuguwu se acercó y lo tocó con cautela. "¿Qué habrán almacenado aquí? ¿Provisiones? ¿Algo más valioso? ¿Quizás esclavos que querían poner en venta?" Su mente empezó a girar, imaginando historias de contrabandistas y tesoros perdidos. En una esquina, algo metálico brilló débilmente bajo el rayo de luz. Fuguwu se agachó y encontró una lámpara de aceite, su estructura oxidada pero aún funcional. La encendió, llenando la sala de un resplandor cálido y titilante. "Esto debería bastar, gowowo," murmuró, sintiendo una ligera calma al tener algo más de control sobre la oscuridad. Pero la sensación de ser observado no desapareció. ¿Es paranoia o algo realmente acecha aquí? El camarote era un caos de mobiliario destrozado y papeles dispersos. Sin embargo, el objeto más llamativo era un gran cofre colocado en el centro de la habitación. El cofre estaba cerrado con una cerradura de combinación, sus números desgastados pero aún legibles. Fuguwu se agachó frente al cofre, notando que tenía cuatro dígitos, y su mente comenzó a trabajar en busca de pistas. En el escritorio cercano, encontró un mapa enrollado y un compás roto. El mapa tenía marcas de tinta que señalaban varias rutas, pero lo que más le llamó la atención fue una anotación escrita en los márgenes: "El último viaje: 1827." Fuguwu murmuró el número para sí mismo, pero dudó. "Demasiado obvio," pensó, mirando alrededor del camarote en busca de más información. Sobre una estantería derribada, encontró una botella de vidrio con un trozo de papel en su interior. Tras romper cuidadosamente la botella, desplegó el papel y leyó: "Multiplica el mes por el día." Entonces recordó el diario encontrado antes, que mencionaba una fecha clave: 11 de abril. Hizo el cálculo mentalmente: "11 por 4… 44." Fuguwu volvió al cofre e introdujo 1844, pero no se abrió. Frunció el ceño, revisando de nuevo el diario. Finalmente, cayó en cuenta de otro detalle en la anotación: "Suma la primera y última cifra del año." Así lo hizo: 1 + 7 = 8. El código era 1848. Esta vez, el cofre cedió, revelando dentro un anillo con el símbolo de un tridente grabado. "Esto debe ser importante," pensó Fuguwu, guardándolo con cuidado antes de continuar. La escalera que conducía al camarote del capitán parecía querer resistirse a su avance. Cada peldaño crujía bajo su peso, emitiendo quejidos largos y lastimeros que resonaban en la estructura del barco. Fuguwu se detuvo a mitad de camino, su oído atento a cualquier otro sonido que no proviniese de él. "Es un lugar demasiado callado para estar completamente vacío, casi pareciera que la vida no puede existir aquí," reflexionó, su pulso acelerándose por un instante. Cuando finalmente alcanzó la puerta del camarote, notó que estaba entreabierta, como una boca que aguardaba para devorar a quien se atreviera a cruzarla. Empujó con cautela, el chirrido de las bisagras siendo como un grito ahogado. El interior era un caos. Papeles amarillentos cubrían el suelo, escritos con una letra apretada y nerviosa que parecía gritar desesperación desde la página. En el centro de la habitación, un cofre permanecía cerrado, con un candado oxidado que lo protegía. Fuguwu inspeccionó los papeles, buscando algo que le diera pistas. Uno de ellos contenía un mapa de rutas comerciales, marcado con líneas caóticas que parecían no llevar a ninguna parte. El capitán no estaba en su sano juicio al final, concluyó, levantando un diario con tapas de cuero desgastadas. Cada página contenía una mezcla de registros de navegación y extrañas notas sobre ‘voces en el mar’ y ‘una sombra que acecha desde las profundidades’. "Este hombre estaba perdiendo la cabeza, espero que su pobre alma descanse en paz y no haya quedado vagando en el barco o los alrededores, por mi propio bien," pensó Fuguwu, pero no pudo evitar sentir un escalofrío. ¿Y si no eran delirios? ¿Y si el capitán realmente había visto algo que lo había llevado a su perdición? Los pasillos del barco se extendían como un laberinto, y el aire pesado parecía oprimir los sentidos. Fuguwu avanzó lentamente, notando las marcas en el suelo y las paredes, como si alguien hubiera arañado la madera con desesperación. En uno de los camarotes, descubrió un tablero en la pared cubierto de símbolos geométricos, algunos de los cuales reconoció como constelaciones. "Esto no está aquí por casualidad," pensó, repasando los símbolos con la yema de los dedos. Recordó los dibujos del diario que había encontrado en la cubierta, que mostraban un patrón similar de estrellas. Con la lámpara en una mano, trató de alinear los dibujos del diario con los símbolos en el tablero. Un detalle en particular llamó su atención: tres constelaciones estaban conectadas por líneas que formaban una flecha, apuntando hacia una esquina del camarote. Al acercarse, vio un panel de madera ligeramente sobresalido. Usando su daga, lo abrió con cuidado, revelando un compartimento oculto. Dentro, encontró una brújula antigua que aún funcionaba, y junto a ella, un trozo de papel con las palabras: "Hacia el norte yace la respuesta." Fuguwu giró la brújula en sus manos y vio cómo la aguja apuntaba hacia una dirección clara. "El barco aún tiene secretos que revelar," murmuró, mientras seguía la indicación. Con el diario bajo el brazo, Fuguwu dejó atrás el camarote y avanzó hacia los pasillos que conectaban las áreas inferiores del barco. La lámpara de aceite en su mano proyectaba sombras alargadas sobre las paredes de madera, creando figuras que parecían bailar con cada movimiento del barco. Un goteo constante resonaba desde alguna parte, marcando un ritmo monótono que se metía en su mente. "Un barco abandonado, pero sigue vivo de alguna manera," pensó, mientras el eco de sus propios pasos parecía responderle desde las profundidades. El pasillo era estrecho, y la madera estaba húmeda al tacto. Pequeñas gotas de agua resbalaban por las paredes, como si el barco estuviera sudando en un esfuerzo por no desmoronarse. Fuguwu se detuvo al pasar frente a una puerta apenas entornada. Al empujarla, descubrió una diminuta estancia que alguna vez había servido como camarote para la tripulación. Una hamaca destrozada colgaba de las esquinas, y sobre el suelo había una botella rota con el olor agrio de un licor rancio. Fuguwu examinó una mesa pequeña donde yacían dados desgastados y un mazo de cartas dispersas. "La tripulación debió pasar sus ratos libres aquí, aunque dudo que encontraran mucha alegría en un lugar como este," pensó, pasando un dedo por una de las cartas. Estaba manchada, no sólo por la humedad, sino por algo más oscuro y reseco. A medida que avanzaba, otros camarotes aparecían, cada uno con sus propias historias ocultas. Una cama aún tenía las marcas de un cuerpo que debió haber descansado allí hace décadas, y en una esquina, Fuguwu encontró un pequeño cuaderno. Lo abrió con cuidado, descubriendo garabatos infantiles y dibujos de barcos enfrentándose a tormentas gigantes. "¿Un hijo de alguien de la tripulación? ¿Qué habrá sido de él?" se preguntó, cerrando el cuaderno con un nudo en el estómago. El goteo constante parecía más fuerte ahora, y Fuguwu no podía evitar sentir que algo se movía en los rincones más oscuros, justo fuera del alcance de la luz. "El barco guarda sus secretos, pero parece que no quiere compartirlos fácilmente," reflexionó, mientras seguía adelante. El aire se volvió más denso al descender a la bodega. Aquí, la penumbra era casi total, y el tenue brillo de la lámpara apenas bastaba para iluminar el espacio frente a él. Las paredes parecían cerrarse alrededor, y el olor era más intenso, una mezcla de humedad estancada, moho y algo metálico. Fuguwu se obligó a respirar por la boca, aunque eso no hacía que el sabor del aire fuera menos desagradable. Al llegar a la bodega, el aire se volvió más frío, y una sensación de opresión lo envolvió. Los barriles y cajas parecían colocados al azar, pero Fuguwu notó que algunas de las marcas en las cajas coincidían con los símbolos del anillo que había encontrado en el cofre. "Es un patrón," pensó, moviendo los barriles para revelar un mosaico de madera en el suelo. Al fondo de la bodega, una pila de barriles estaba inclinada peligrosamente, como si el más leve temblor los hiciera caer. Fuguwu se acercó con cuidado, moviendo la lámpara para inspeccionar lo que había más allá. Una serie de marcas talladas en la madera del suelo llamó su atención: líneas entrecruzadas que formaban un patrón geométrico extraño, como un mapa o un símbolo. "Esto no fue hecho al azar," pensó, inclinándose para rozar las marcas con la yema de los dedos. "Pero, ¿por qué aquí? ¿Y por quién? ¿hmm?" El silencio era tan opresivo que incluso el crujir ocasional del barco parecía un grito. El mosaico estaba tallado con símbolos similares a los del anillo y la brújula. Al colocar ambos objetos sobre el mosaico, una ligera vibración recorrió el suelo, y un panel se deslizó hacia un lado, revelando una trampilla. Tenía un cerrojo simple, pero al abrirla, el aire que emergió desde abajo era frío y cargado con un olor que hizo que retrocediera instintivamente. Al abrirla, Fuguwu descubrió una pequeña cavidad con el esqueleto de un hombre abrazado a un cofre más pequeño. Dentro del cofre había pergaminos y documentos que relataban la última travesía del barco: un viaje fallido para recuperar un tesoro mítico que resultó ser una trampa mortal. La luz de la lámpara reveló que aquel esqueleto que yacía encogido, con los restos de una chaqueta naval aún aferrados a sus huesos, tenía entre los dedos de la figura había una daga oxidada, y en el suelo frente a él, una frase estaba grabada con torpes letras: ‘No se puede escapar de las profundidades.’ Fuguwu sintió un escalofrío recorrerle la espalda. "Este lugar guarda más que historias de naufragios," pensó, retrocediendo mientras la sensación de ser observado volvía, más fuerte que nunca. "¿Qué fue lo que sucedió aquí? ¿Qué horror enfrentó esta tripulación para terminar así?" Mientras Fuguwu observaba los pergaminos y el esqueleto abrazado al cofre, un leve sonido reverberó por la bodega: un crujido bajo y ominoso que resonaba como un lamento en las entrañas del barco. "No me gusta esto," murmuró mientras levantaba la mirada hacia las vigas del techo, que comenzaban a emitir un crujido más insistente. Entonces lo sintió: un temblor sutil bajo sus pies, seguido por el inconfundible sonido de agua filtrándose. La trampilla abierta a sus pies vibraba, y de repente el mosaico que la rodeaba se resquebrajó. De su interior comenzó a brotar agua a presión. Fuguwu reaccionó de inmediato, tomando los pergaminos, el anillo y la brújula antes de girar sobre sus talones para dirigirse hacia la salida. "Este maldito barco está vivo o condenado, hmm," pensó, sintiendo cómo la humedad comenzaba a enfriar sus pies. La bodega se estaba llenando rápidamente, y el agua salada subía por las paredes como si el océano reclamara lo que era suyo. Cuando alcanzó la escalera que lo llevaba a los pasillos superiores, el aire se volvió más pesado. Las tablas del barco crujían y temblaban con cada paso, como si estuvieran a punto de ceder. "Sigue, Fuguwu. Cada paso cuenta," se dijo a sí mismo, su corazón latiendo con fuerza mientras subía los peldaños mojados. Detrás de él, el agua avanzaba, empujando cajas y barriles que chocaban con estrépito contra las paredes, creando un caos de sonidos y movimiento. Llegó al pasillo principal, pero lo que antes era un simple corredor ahora era una trampa mortal. El agua había alcanzado esta sección, y las antorchas que aún chisporroteaban en las paredes comenzaban a apagarse, dejando la zona en penumbras. Avanzó con cuidado, buscando puntos de apoyo entre los tablones que flotaban. En ese momento, un fuerte estruendo sacudió todo el barco: el camarote del capitán colapsó parcialmente, bloqueando el pasillo hacia la cubierta superior con un amasijo de madera y escombros. Fuguwu se detuvo, respirando con dificultad mientras evaluaba sus opciones. "Si no puedo salir por aquí, tendré que buscar otra ruta," pensó, mientras el nivel del agua seguía subiendo, rozando ya sus rodillas. Entonces recordó algo: la trampilla de carga que había visto al explorar la cubierta inferior. "Debe haber una salida en la bodega de provisiones, hmm," se dijo, girando rápidamente y volviendo sobre sus pasos. El regreso era más complicado. El agua ahora llegaba a su cintura, y el peso añadido dificultaba cada movimiento. Las sombras danzaban en las paredes, y el constante crujido de la madera amenazaba con derrumbar todo el barco. Finalmente llegó a la bodega de provisiones, donde la trampilla de carga se encontraba medio atascada. Fuguwu tiró de ella con todas sus fuerzas, utilizando un trozo de madera como palanca para abrirla lo suficiente como para pasar. Una ráfaga de aire fresco lo golpeó en el rostro al abrir la trampilla, pero el alivio fue momentáneo. Desde el exterior, las olas comenzaban a inundar la entrada, como si el océano estuviera determinado a tragarse el barco de una vez por todas. Fuguwu se impulsó hacia arriba, trepando por el marco de la trampilla mientras el agua seguía subiendo detrás de él. Al llegar a la superficie, la cubierta del barco estaba inclinada peligrosamente, y cada paso era un desafío para no resbalar. Las olas grises rompían contra el casco, salpicándolo con agua salada mientras la tormenta comenzaba a tomar forma. "Un día tranquilo, decían," masculló con sarcasmo, mientras corría hacia la borda. Sin pensarlo dos veces, se lanzó al agua justo cuando un rugido final resonó detrás de él: el barco se partió en dos con un estruendo ensordecedor. Fuguwu nadó con todas sus fuerzas, alejándose del naufragio que ahora desaparecía en el océano. Al girarse para mirar por última vez, vio cómo la cubierta se hundía lentamente, llevándose consigo los últimos vestigios de un pasado envuelto en misterio y tragedia. "El barco ha contado su historia," pensó mientras se dejaba flotar por un momento, observando cómo las olas lo llevaban de vuelta a la orilla. Al alcanzar la playa, se desplomó sobre la arena húmeda, jadeando por el esfuerzo. Las olas acariciaban sus pies, como si el océano le ofreciera una tregua tras su frenética escapatoria. Mientras recuperaba el aliento, sacó el anillo, la brújula y los pergaminos, sin embargo, como si se tratara de una maldición, sintió que no pertenecían fuera del océano por lo que decidió regresarlos al mar. La historia del barco aún estaba incompleta, pero no sería Fuguwu quien la desentrañara por completo. "Todo esto por una búsqueda ciega, hmm," reflexionó Fuguwu. La brújula, el anillo y los pergaminos se convirtieron en las piezas finales de este rompecabezas que hablaba de avaricia y desolación, razón por la cual decidió regresarlos a las profundidades del mar. Mientras caminaba por la orilla de la playa, no pudo evitar mirar hacia atrás una última vez, pensando en cómo los restos de la tripulación seguían allí, atrapados en una historia que nadie más había contado.</span><br />
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			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 15 de Invierno, Año 12.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Isla Organ, East Blue. </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">A la orilla del mar cerca de Orange Town.</span></div>
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 <br />
El cielo era un tapiz gris uniforme, extendido hasta donde la vista alcanzaba, como si alguien hubiese teñido el mundo con un único trazo de melancolía. La brisa marina soplaba suave, llevando consigo un tenue aroma a salitre mezclado con algo más antiguo y agrio, quizás el olor del tiempo detenido. La playa era una franja de arena húmeda, sembrada de restos de conchas y trozos de madera desgastados por el agua. Y allí estaba el barco, encallado en la orilla como un cadáver olvidado, su silueta oscura y amenazante recortada contra el horizonte. Fuguwu avanzó con cautela, sintiendo cómo cada paso hacía crujir la arena bajo sus pies.<br />
 <br />
"Hay algo en este lugar" pensó, mientras sus ojos recorrían las líneas angulosas del casco del navío, chupando una pastilla de menta recién sacada de su envoltorio. "Algo que no quiere ser descubierto."<br />
 <br />
La madera del barco estaba resquebrajada y ennegrecida por los años, como si el tiempo y el agua hubiesen librado una guerra interminable contra su estructura. Una gaviota solitaria graznó desde lo alto de un mástil roto, su chillido resonando en el aire y arrancándole a Fuguwu un leve escalofrío. "Es curioso cómo un sonido tan común puede parecer siniestro en el lugar adecuado" pensó, permitiendo que sus pasos lo guiasen hacia la abertura del casco.<br />
 <br />
El aire salado golpeaba con fuerza cuando Fuguwu alcanzó la entrada al interior del barco. La puerta estaba cerrada por una pesada cadena que brillaba bajo la luz gris del día, oxidada pero aún resistente. Al inspeccionar más de cerca, notó que un candado de diseño intrincado bloqueaba la cadena. Su superficie estaba decorada con símbolos náuticos: un timón, un ancla y una sirena tallados con precisión.<br />
 <br />
"Esto no es un candado común, al parecer." murmuró Fuguwu, pasando un dedo sobre los grabados. Luego, su mirada se dirigió a los alrededores de la cubierta. Entre las tablas rotas, vio algo que parecía sobresalir: una pequeña caja de madera semienterrada bajo el peso de un barril caído. Se acercó y, con esfuerzo, logró sacar la caja. Dentro encontró un diario parcialmente destruido por la humedad, con letras borrosas y páginas desgastadas. Algunas palabras aún eran legibles: la sirena... guía... el ancla... por último, el timón.<br />
 <br />
Fuguwu volvió al candado, entendiendo ahora el orden en que debía manipular los símbolos. Con manos cuidadosas, giró los grabados siguiendo la secuencia descrita en el diario: la sirena primero, luego el ancla y, finalmente, el timón. Al escuchar el chasquido del candado al abrirse, una sensación de logro y ligera inquietud lo invadió. "Esto no es sólo un mecanismo; es un mensaje, ¿verdad?," pensó, apartando la cadena y abriendo la puerta con un leve crujido.<br />
 <br />
Al cruzar la entrada, la oscuridad del almacén lo envolvió como un manto. La tenue luz del día se colaba a través de pequeñas grietas en las paredes, proyectando haces de luz que parecían cuchillos cortando la penumbra. El aire era denso, cargado de humedad y un olor penetrante a madera podrida mezclado con algo más indefinible, como el hedor a carne pasada. Fuguwu frunció el ceño, sus ojos adaptándose lentamente al entorno.<br />
 <br />
Cajas apiladas de forma descuidada se alzaban como torres torcidas, sus bordes mordidos por las ratas. De una de ellas sobresalía un trozo de tela, ajado y descolorido. Fuguwu se acercó y lo tocó con cautela. "¿Qué habrán almacenado aquí? ¿Provisiones? ¿Algo más valioso? ¿Quizás esclavos que querían poner en venta?" Su mente empezó a girar, imaginando historias de contrabandistas y tesoros perdidos.<br />
 <br />
En una esquina, algo metálico brilló débilmente bajo el rayo de luz. Fuguwu se agachó y encontró una lámpara de aceite, su estructura oxidada pero aún funcional. La encendió, llenando la sala de un resplandor cálido y titilante. "Esto debería bastar, gowowo," murmuró, sintiendo una ligera calma al tener algo más de control sobre la oscuridad. Pero la sensación de ser observado no desapareció. ¿Es paranoia o algo realmente acecha aquí?<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
El camarote era un caos de mobiliario destrozado y papeles dispersos. Sin embargo, el objeto más llamativo era un gran cofre colocado en el centro de la habitación. El cofre estaba cerrado con una cerradura de combinación, sus números desgastados pero aún legibles. Fuguwu se agachó frente al cofre, notando que tenía cuatro dígitos, y su mente comenzó a trabajar en busca de pistas.<br />
 <br />
En el escritorio cercano, encontró un mapa enrollado y un compás roto. El mapa tenía marcas de tinta que señalaban varias rutas, pero lo que más le llamó la atención fue una anotación escrita en los márgenes: "El último viaje: 1827." Fuguwu murmuró el número para sí mismo, pero dudó. "Demasiado obvio," pensó, mirando alrededor del camarote en busca de más información.<br />
 <br />
Sobre una estantería derribada, encontró una botella de vidrio con un trozo de papel en su interior. Tras romper cuidadosamente la botella, desplegó el papel y leyó: "Multiplica el mes por el día." Entonces recordó el diario encontrado antes, que mencionaba una fecha clave: 11 de abril. Hizo el cálculo mentalmente: "11 por 4… 44."<br />
 <br />
Fuguwu volvió al cofre e introdujo 1844, pero no se abrió. Frunció el ceño, revisando de nuevo el diario. Finalmente, cayó en cuenta de otro detalle en la anotación: "Suma la primera y última cifra del año." Así lo hizo: 1 + 7 = 8. El código era 1848. Esta vez, el cofre cedió, revelando dentro un anillo con el símbolo de un tridente grabado. "Esto debe ser importante," pensó Fuguwu, guardándolo con cuidado antes de continuar.<br />
 <br />
La escalera que conducía al camarote del capitán parecía querer resistirse a su avance. Cada peldaño crujía bajo su peso, emitiendo quejidos largos y lastimeros que resonaban en la estructura del barco. Fuguwu se detuvo a mitad de camino, su oído atento a cualquier otro sonido que no proviniese de él. "Es un lugar demasiado callado para estar completamente vacío, casi pareciera que la vida no puede existir aquí," reflexionó, su pulso acelerándose por un instante.<br />
 <br />
Cuando finalmente alcanzó la puerta del camarote, notó que estaba entreabierta, como una boca que aguardaba para devorar a quien se atreviera a cruzarla. Empujó con cautela, el chirrido de las bisagras siendo como un grito ahogado. El interior era un caos. Papeles amarillentos cubrían el suelo, escritos con una letra apretada y nerviosa que parecía gritar desesperación desde la página.<br />
 <br />
En el centro de la habitación, un cofre permanecía cerrado, con un candado oxidado que lo protegía. Fuguwu inspeccionó los papeles, buscando algo que le diera pistas. Uno de ellos contenía un mapa de rutas comerciales, marcado con líneas caóticas que parecían no llevar a ninguna parte. El capitán no estaba en su sano juicio al final, concluyó, levantando un diario con tapas de cuero desgastadas. Cada página contenía una mezcla de registros de navegación y extrañas notas sobre ‘voces en el mar’ y ‘una sombra que acecha desde las profundidades’.<br />
 <br />
"Este hombre estaba perdiendo la cabeza, espero que su pobre alma descanse en paz y no haya quedado vagando en el barco o los alrededores, por mi propio bien," pensó Fuguwu, pero no pudo evitar sentir un escalofrío. ¿Y si no eran delirios? ¿Y si el capitán realmente había visto algo que lo había llevado a su perdición?<br />
 <br />
Los pasillos del barco se extendían como un laberinto, y el aire pesado parecía oprimir los sentidos. Fuguwu avanzó lentamente, notando las marcas en el suelo y las paredes, como si alguien hubiera arañado la madera con desesperación. En uno de los camarotes, descubrió un tablero en la pared cubierto de símbolos geométricos, algunos de los cuales reconoció como constelaciones.<br />
 <br />
"Esto no está aquí por casualidad," pensó, repasando los símbolos con la yema de los dedos. Recordó los dibujos del diario que había encontrado en la cubierta, que mostraban un patrón similar de estrellas. Con la lámpara en una mano, trató de alinear los dibujos del diario con los símbolos en el tablero.<br />
 <br />
Un detalle en particular llamó su atención: tres constelaciones estaban conectadas por líneas que formaban una flecha, apuntando hacia una esquina del camarote. Al acercarse, vio un panel de madera ligeramente sobresalido. Usando su daga, lo abrió con cuidado, revelando un compartimento oculto. Dentro, encontró una brújula antigua que aún funcionaba, y junto a ella, un trozo de papel con las palabras: "Hacia el norte yace la respuesta."<br />
 <br />
Fuguwu giró la brújula en sus manos y vio cómo la aguja apuntaba hacia una dirección clara. "El barco aún tiene secretos que revelar," murmuró, mientras seguía la indicación.<br />
 <br />
Con el diario bajo el brazo, Fuguwu dejó atrás el camarote y avanzó hacia los pasillos que conectaban las áreas inferiores del barco. La lámpara de aceite en su mano proyectaba sombras alargadas sobre las paredes de madera, creando figuras que parecían bailar con cada movimiento del barco. Un goteo constante resonaba desde alguna parte, marcando un ritmo monótono que se metía en su mente. "Un barco abandonado, pero sigue vivo de alguna manera," pensó, mientras el eco de sus propios pasos parecía responderle desde las profundidades.<br />
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El pasillo era estrecho, y la madera estaba húmeda al tacto. Pequeñas gotas de agua resbalaban por las paredes, como si el barco estuviera sudando en un esfuerzo por no desmoronarse. Fuguwu se detuvo al pasar frente a una puerta apenas entornada. Al empujarla, descubrió una diminuta estancia que alguna vez había servido como camarote para la tripulación. Una hamaca destrozada colgaba de las esquinas, y sobre el suelo había una botella rota con el olor agrio de un licor rancio.  <br />
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Fuguwu examinó una mesa pequeña donde yacían dados desgastados y un mazo de cartas dispersas. "La tripulación debió pasar sus ratos libres aquí, aunque dudo que encontraran mucha alegría en un lugar como este," pensó, pasando un dedo por una de las cartas. Estaba manchada, no sólo por la humedad, sino por algo más oscuro y reseco.<br />
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A medida que avanzaba, otros camarotes aparecían, cada uno con sus propias historias ocultas. Una cama aún tenía las marcas de un cuerpo que debió haber descansado allí hace décadas, y en una esquina, Fuguwu encontró un pequeño cuaderno. Lo abrió con cuidado, descubriendo garabatos infantiles y dibujos de barcos enfrentándose a tormentas gigantes. "¿Un hijo de alguien de la tripulación? ¿Qué habrá sido de él?" se preguntó, cerrando el cuaderno con un nudo en el estómago.<br />
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El goteo constante parecía más fuerte ahora, y Fuguwu no podía evitar sentir que algo se movía en los rincones más oscuros, justo fuera del alcance de la luz. "El barco guarda sus secretos, pero parece que no quiere compartirlos fácilmente," reflexionó, mientras seguía adelante.<br />
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El aire se volvió más denso al descender a la bodega. Aquí, la penumbra era casi total, y el tenue brillo de la lámpara apenas bastaba para iluminar el espacio frente a él. Las paredes parecían cerrarse alrededor, y el olor era más intenso, una mezcla de humedad estancada, moho y algo metálico. Fuguwu se obligó a respirar por la boca, aunque eso no hacía que el sabor del aire fuera menos desagradable.<br />
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Al llegar a la bodega, el aire se volvió más frío, y una sensación de opresión lo envolvió. Los barriles y cajas parecían colocados al azar, pero Fuguwu notó que algunas de las marcas en las cajas coincidían con los símbolos del anillo que había encontrado en el cofre. "Es un patrón," pensó, moviendo los barriles para revelar un mosaico de madera en el suelo.<br />
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Al fondo de la bodega, una pila de barriles estaba inclinada peligrosamente, como si el más leve temblor los hiciera caer. Fuguwu se acercó con cuidado, moviendo la lámpara para inspeccionar lo que había más allá. Una serie de marcas talladas en la madera del suelo llamó su atención: líneas entrecruzadas que formaban un patrón geométrico extraño, como un mapa o un símbolo. "Esto no fue hecho al azar," pensó, inclinándose para rozar las marcas con la yema de los dedos. "Pero, ¿por qué aquí? ¿Y por quién? ¿hmm?"<br />
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El silencio era tan opresivo que incluso el crujir ocasional del barco parecía un grito. El mosaico estaba tallado con símbolos similares a los del anillo y la brújula. Al colocar ambos objetos sobre el mosaico, una ligera vibración recorrió el suelo, y un panel se deslizó hacia un lado, revelando una trampilla. Tenía un cerrojo simple, pero al abrirla, el aire que emergió desde abajo era frío y cargado con un olor que hizo que retrocediera instintivamente. Al abrirla, Fuguwu descubrió una pequeña cavidad con el esqueleto de un hombre abrazado a un cofre más pequeño. Dentro del cofre había pergaminos y documentos que relataban la última travesía del barco: un viaje fallido para recuperar un tesoro mítico que resultó ser una trampa mortal. La luz de la lámpara reveló que aquel esqueleto que yacía encogido, con los restos de una chaqueta naval aún aferrados a sus huesos, tenía entre los dedos de la figura había una daga oxidada, y en el suelo frente a él, una frase estaba grabada con torpes letras: ‘No se puede escapar de las profundidades.’<br />
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Fuguwu sintió un escalofrío recorrerle la espalda. "Este lugar guarda más que historias de naufragios," pensó, retrocediendo mientras la sensación de ser observado volvía, más fuerte que nunca. "¿Qué fue lo que sucedió aquí? ¿Qué horror enfrentó esta tripulación para terminar así?"<br />
 <br />
Mientras Fuguwu observaba los pergaminos y el esqueleto abrazado al cofre, un leve sonido reverberó por la bodega: un crujido bajo y ominoso que resonaba como un lamento en las entrañas del barco. "No me gusta esto," murmuró mientras levantaba la mirada hacia las vigas del techo, que comenzaban a emitir un crujido más insistente. Entonces lo sintió: un temblor sutil bajo sus pies, seguido por el inconfundible sonido de agua filtrándose.<br />
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La trampilla abierta a sus pies vibraba, y de repente el mosaico que la rodeaba se resquebrajó. De su interior comenzó a brotar agua a presión. Fuguwu reaccionó de inmediato, tomando los pergaminos, el anillo y la brújula antes de girar sobre sus talones para dirigirse hacia la salida. "Este maldito barco está vivo o condenado, hmm," pensó, sintiendo cómo la humedad comenzaba a enfriar sus pies. La bodega se estaba llenando rápidamente, y el agua salada subía por las paredes como si el océano reclamara lo que era suyo.<br />
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Cuando alcanzó la escalera que lo llevaba a los pasillos superiores, el aire se volvió más pesado. Las tablas del barco crujían y temblaban con cada paso, como si estuvieran a punto de ceder. "Sigue, Fuguwu. Cada paso cuenta," se dijo a sí mismo, su corazón latiendo con fuerza mientras subía los peldaños mojados. Detrás de él, el agua avanzaba, empujando cajas y barriles que chocaban con estrépito contra las paredes, creando un caos de sonidos y movimiento.<br />
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Llegó al pasillo principal, pero lo que antes era un simple corredor ahora era una trampa mortal. El agua había alcanzado esta sección, y las antorchas que aún chisporroteaban en las paredes comenzaban a apagarse, dejando la zona en penumbras. Avanzó con cuidado, buscando puntos de apoyo entre los tablones que flotaban. En ese momento, un fuerte estruendo sacudió todo el barco: el camarote del capitán colapsó parcialmente, bloqueando el pasillo hacia la cubierta superior con un amasijo de madera y escombros.<br />
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Fuguwu se detuvo, respirando con dificultad mientras evaluaba sus opciones. "Si no puedo salir por aquí, tendré que buscar otra ruta," pensó, mientras el nivel del agua seguía subiendo, rozando ya sus rodillas. Entonces recordó algo: la trampilla de carga que había visto al explorar la cubierta inferior. "Debe haber una salida en la bodega de provisiones, hmm," se dijo, girando rápidamente y volviendo sobre sus pasos.<br />
 <br />
El regreso era más complicado. El agua ahora llegaba a su cintura, y el peso añadido dificultaba cada movimiento. Las sombras danzaban en las paredes, y el constante crujido de la madera amenazaba con derrumbar todo el barco. Finalmente llegó a la bodega de provisiones, donde la trampilla de carga se encontraba medio atascada. Fuguwu tiró de ella con todas sus fuerzas, utilizando un trozo de madera como palanca para abrirla lo suficiente como para pasar.<br />
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Una ráfaga de aire fresco lo golpeó en el rostro al abrir la trampilla, pero el alivio fue momentáneo. Desde el exterior, las olas comenzaban a inundar la entrada, como si el océano estuviera determinado a tragarse el barco de una vez por todas. Fuguwu se impulsó hacia arriba, trepando por el marco de la trampilla mientras el agua seguía subiendo detrás de él. Al llegar a la superficie, la cubierta del barco estaba inclinada peligrosamente, y cada paso era un desafío para no resbalar.<br />
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Las olas grises rompían contra el casco, salpicándolo con agua salada mientras la tormenta comenzaba a tomar forma. "Un día tranquilo, decían," masculló con sarcasmo, mientras corría hacia la borda. Sin pensarlo dos veces, se lanzó al agua justo cuando un rugido final resonó detrás de él: el barco se partió en dos con un estruendo ensordecedor.<br />
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Fuguwu nadó con todas sus fuerzas, alejándose del naufragio que ahora desaparecía en el océano. Al girarse para mirar por última vez, vio cómo la cubierta se hundía lentamente, llevándose consigo los últimos vestigios de un pasado envuelto en misterio y tragedia. "El barco ha contado su historia," pensó mientras se dejaba flotar por un momento, observando cómo las olas lo llevaban de vuelta a la orilla.<br />
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Al alcanzar la playa, se desplomó sobre la arena húmeda, jadeando por el esfuerzo. Las olas acariciaban sus pies, como si el océano le ofreciera una tregua tras su frenética escapatoria. Mientras recuperaba el aliento, sacó el anillo, la brújula y los pergaminos, sin embargo, como si se tratara de una maldición, sintió que no pertenecían fuera del océano por lo que decidió regresarlos al mar. La historia del barco aún estaba incompleta, pero no sería Fuguwu quien la desentrañara por completo.<br />
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"Todo esto por una búsqueda ciega, hmm," reflexionó Fuguwu. La brújula, el anillo y los pergaminos se convirtieron en las piezas finales de este rompecabezas que hablaba de avaricia y desolación, razón por la cual decidió regresarlos a las profundidades del mar. Mientras caminaba por la orilla de la playa, no pudo evitar mirar hacia atrás una última vez, pensando en cómo los restos de la tripulación seguían allí, atrapados en una historia que nadie más había contado.<br />
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						<span>Resumen</span>
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					<br />
Fuguwu, marcado por la curiosidad y el misterio, se aventura en un barco abandonado encallado en una playa gris y melancólica cerca de Orange Town. A medida que explora sus áreas llenas de historia y decadencia – desde la bodega inundada hasta el camarote del capitán – descifra acertijos y enfrenta pruebas que revelan fragmentos de una tragedia pasada. Sin embargo, al activar el último mecanismo, desata el hundimiento del barco, transformando su exploración en una lucha desesperada por la supervivencia. Escapando por poco de las garras del océano, Fuguwu emerge con objetos enigmáticos que, tras analizarlo cortamente, decide regresar al mar ya que había aprendido que la avaricia y la codicia eran las razones por las que el capitán de aquel barco había sucumbido en vida.<br />
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						<span>Contenido Oculto (Vista Previa)</span>
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<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size">El cielo era un tapiz gris uniforme, extendido hasta donde la vista alcanzaba, como si alguien hubiese teñido el mundo con un único trazo de melancolía. La brisa marina soplaba suave, llevando consigo un tenue aroma a salitre mezclado con algo más antiguo y agrio, quizás el olor del tiempo detenido. La playa era una franja de arena húmeda, sembrada de restos de conchas y trozos de madera desgastados por el agua. Y allí estaba el barco, encallado en la orilla como un cadáver olvidado, su silueta oscura y amenazante recortada contra el horizonte. Fuguwu avanzó con cautela, sintiendo cómo cada paso hacía crujir la arena bajo sus pies. "Hay algo en este lugar" pensó, mientras sus ojos recorrían las líneas angulosas del casco del navío, chupando una pastilla de menta recién sacada de su envoltorio. "Algo que no quiere ser descubierto." La madera del barco estaba resquebrajada y ennegrecida por los años, como si el tiempo y el agua hubiesen librado una guerra interminable contra su estructura. Una gaviota solitaria graznó desde lo alto de un mástil roto, su chillido resonando en el aire y arrancándole a Fuguwu un leve escalofrío. "Es curioso cómo un sonido tan común puede parecer siniestro en el lugar adecuado" pensó, permitiendo que sus pasos lo guiasen hacia la abertura del casco. El aire salado golpeaba con fuerza cuando Fuguwu alcanzó la entrada al interior del barco. La puerta estaba cerrada por una pesada cadena que brillaba bajo la luz gris del día, oxidada pero aún resistente. Al inspeccionar más de cerca, notó que un candado de diseño intrincado bloqueaba la cadena. Su superficie estaba decorada con símbolos náuticos: un timón, un ancla y una sirena tallados con precisión. "Esto no es un candado común, al parecer." murmuró Fuguwu, pasando un dedo sobre los grabados. Luego, su mirada se dirigió a los alrededores de la cubierta. Entre las tablas rotas, vio algo que parecía sobresalir: una pequeña caja de madera semienterrada bajo el peso de un barril caído. Se acercó y, con esfuerzo, logró sacar la caja. Dentro encontró un diario parcialmente destruido por la humedad, con letras borrosas y páginas desgastadas. Algunas palabras aún eran legibles: la sirena... guía... el ancla... por último, el timón. Fuguwu volvió al candado, entendiendo ahora el orden en que debía manipular los símbolos. Con manos cuidadosas, giró los grabados siguiendo la secuencia descrita en el diario: la sirena primero, luego el ancla y, finalmente, el timón. Al escuchar el chasquido del candado al abrirse, una sensación de logro y ligera inquietud lo invadió. "Esto no es sólo un mecanismo; es un mensaje, ¿verdad?," pensó, apartando la cadena y abriendo la puerta con un leve crujido. Al cruzar la entrada, la oscuridad del almacén lo envolvió como un manto. La tenue luz del día se colaba a través de pequeñas grietas en las paredes, proyectando haces de luz que parecían cuchillos cortando la penumbra. El aire era denso, cargado de humedad y un olor penetrante a madera podrida mezclado con algo más indefinible, como el hedor a carne pasada. Fuguwu frunció el ceño, sus ojos adaptándose lentamente al entorno. Cajas apiladas de forma descuidada se alzaban como torres torcidas, sus bordes mordidos por las ratas. De una de ellas sobresalía un trozo de tela, ajado y descolorido. Fuguwu se acercó y lo tocó con cautela. "¿Qué habrán almacenado aquí? ¿Provisiones? ¿Algo más valioso? ¿Quizás esclavos que querían poner en venta?" Su mente empezó a girar, imaginando historias de contrabandistas y tesoros perdidos. En una esquina, algo metálico brilló débilmente bajo el rayo de luz. Fuguwu se agachó y encontró una lámpara de aceite, su estructura oxidada pero aún funcional. La encendió, llenando la sala de un resplandor cálido y titilante. "Esto debería bastar, gowowo," murmuró, sintiendo una ligera calma al tener algo más de control sobre la oscuridad. Pero la sensación de ser observado no desapareció. ¿Es paranoia o algo realmente acecha aquí? El camarote era un caos de mobiliario destrozado y papeles dispersos. Sin embargo, el objeto más llamativo era un gran cofre colocado en el centro de la habitación. El cofre estaba cerrado con una cerradura de combinación, sus números desgastados pero aún legibles. Fuguwu se agachó frente al cofre, notando que tenía cuatro dígitos, y su mente comenzó a trabajar en busca de pistas. En el escritorio cercano, encontró un mapa enrollado y un compás roto. El mapa tenía marcas de tinta que señalaban varias rutas, pero lo que más le llamó la atención fue una anotación escrita en los márgenes: "El último viaje: 1827." Fuguwu murmuró el número para sí mismo, pero dudó. "Demasiado obvio," pensó, mirando alrededor del camarote en busca de más información. Sobre una estantería derribada, encontró una botella de vidrio con un trozo de papel en su interior. Tras romper cuidadosamente la botella, desplegó el papel y leyó: "Multiplica el mes por el día." Entonces recordó el diario encontrado antes, que mencionaba una fecha clave: 11 de abril. Hizo el cálculo mentalmente: "11 por 4… 44." Fuguwu volvió al cofre e introdujo 1844, pero no se abrió. Frunció el ceño, revisando de nuevo el diario. Finalmente, cayó en cuenta de otro detalle en la anotación: "Suma la primera y última cifra del año." Así lo hizo: 1 + 7 = 8. El código era 1848. Esta vez, el cofre cedió, revelando dentro un anillo con el símbolo de un tridente grabado. "Esto debe ser importante," pensó Fuguwu, guardándolo con cuidado antes de continuar. La escalera que conducía al camarote del capitán parecía querer resistirse a su avance. Cada peldaño crujía bajo su peso, emitiendo quejidos largos y lastimeros que resonaban en la estructura del barco. Fuguwu se detuvo a mitad de camino, su oído atento a cualquier otro sonido que no proviniese de él. "Es un lugar demasiado callado para estar completamente vacío, casi pareciera que la vida no puede existir aquí," reflexionó, su pulso acelerándose por un instante. Cuando finalmente alcanzó la puerta del camarote, notó que estaba entreabierta, como una boca que aguardaba para devorar a quien se atreviera a cruzarla. Empujó con cautela, el chirrido de las bisagras siendo como un grito ahogado. El interior era un caos. Papeles amarillentos cubrían el suelo, escritos con una letra apretada y nerviosa que parecía gritar desesperación desde la página. En el centro de la habitación, un cofre permanecía cerrado, con un candado oxidado que lo protegía. Fuguwu inspeccionó los papeles, buscando algo que le diera pistas. Uno de ellos contenía un mapa de rutas comerciales, marcado con líneas caóticas que parecían no llevar a ninguna parte. El capitán no estaba en su sano juicio al final, concluyó, levantando un diario con tapas de cuero desgastadas. Cada página contenía una mezcla de registros de navegación y extrañas notas sobre ‘voces en el mar’ y ‘una sombra que acecha desde las profundidades’. "Este hombre estaba perdiendo la cabeza, espero que su pobre alma descanse en paz y no haya quedado vagando en el barco o los alrededores, por mi propio bien," pensó Fuguwu, pero no pudo evitar sentir un escalofrío. ¿Y si no eran delirios? ¿Y si el capitán realmente había visto algo que lo había llevado a su perdición? Los pasillos del barco se extendían como un laberinto, y el aire pesado parecía oprimir los sentidos. Fuguwu avanzó lentamente, notando las marcas en el suelo y las paredes, como si alguien hubiera arañado la madera con desesperación. En uno de los camarotes, descubrió un tablero en la pared cubierto de símbolos geométricos, algunos de los cuales reconoció como constelaciones. "Esto no está aquí por casualidad," pensó, repasando los símbolos con la yema de los dedos. Recordó los dibujos del diario que había encontrado en la cubierta, que mostraban un patrón similar de estrellas. Con la lámpara en una mano, trató de alinear los dibujos del diario con los símbolos en el tablero. Un detalle en particular llamó su atención: tres constelaciones estaban conectadas por líneas que formaban una flecha, apuntando hacia una esquina del camarote. Al acercarse, vio un panel de madera ligeramente sobresalido. Usando su daga, lo abrió con cuidado, revelando un compartimento oculto. Dentro, encontró una brújula antigua que aún funcionaba, y junto a ella, un trozo de papel con las palabras: "Hacia el norte yace la respuesta." Fuguwu giró la brújula en sus manos y vio cómo la aguja apuntaba hacia una dirección clara. "El barco aún tiene secretos que revelar," murmuró, mientras seguía la indicación. Con el diario bajo el brazo, Fuguwu dejó atrás el camarote y avanzó hacia los pasillos que conectaban las áreas inferiores del barco. La lámpara de aceite en su mano proyectaba sombras alargadas sobre las paredes de madera, creando figuras que parecían bailar con cada movimiento del barco. Un goteo constante resonaba desde alguna parte, marcando un ritmo monótono que se metía en su mente. "Un barco abandonado, pero sigue vivo de alguna manera," pensó, mientras el eco de sus propios pasos parecía responderle desde las profundidades. El pasillo era estrecho, y la madera estaba húmeda al tacto. Pequeñas gotas de agua resbalaban por las paredes, como si el barco estuviera sudando en un esfuerzo por no desmoronarse. Fuguwu se detuvo al pasar frente a una puerta apenas entornada. Al empujarla, descubrió una diminuta estancia que alguna vez había servido como camarote para la tripulación. Una hamaca destrozada colgaba de las esquinas, y sobre el suelo había una botella rota con el olor agrio de un licor rancio. Fuguwu examinó una mesa pequeña donde yacían dados desgastados y un mazo de cartas dispersas. "La tripulación debió pasar sus ratos libres aquí, aunque dudo que encontraran mucha alegría en un lugar como este," pensó, pasando un dedo por una de las cartas. Estaba manchada, no sólo por la humedad, sino por algo más oscuro y reseco. A medida que avanzaba, otros camarotes aparecían, cada uno con sus propias historias ocultas. Una cama aún tenía las marcas de un cuerpo que debió haber descansado allí hace décadas, y en una esquina, Fuguwu encontró un pequeño cuaderno. Lo abrió con cuidado, descubriendo garabatos infantiles y dibujos de barcos enfrentándose a tormentas gigantes. "¿Un hijo de alguien de la tripulación? ¿Qué habrá sido de él?" se preguntó, cerrando el cuaderno con un nudo en el estómago. El goteo constante parecía más fuerte ahora, y Fuguwu no podía evitar sentir que algo se movía en los rincones más oscuros, justo fuera del alcance de la luz. "El barco guarda sus secretos, pero parece que no quiere compartirlos fácilmente," reflexionó, mientras seguía adelante. El aire se volvió más denso al descender a la bodega. Aquí, la penumbra era casi total, y el tenue brillo de la lámpara apenas bastaba para iluminar el espacio frente a él. Las paredes parecían cerrarse alrededor, y el olor era más intenso, una mezcla de humedad estancada, moho y algo metálico. Fuguwu se obligó a respirar por la boca, aunque eso no hacía que el sabor del aire fuera menos desagradable. Al llegar a la bodega, el aire se volvió más frío, y una sensación de opresión lo envolvió. Los barriles y cajas parecían colocados al azar, pero Fuguwu notó que algunas de las marcas en las cajas coincidían con los símbolos del anillo que había encontrado en el cofre. "Es un patrón," pensó, moviendo los barriles para revelar un mosaico de madera en el suelo. Al fondo de la bodega, una pila de barriles estaba inclinada peligrosamente, como si el más leve temblor los hiciera caer. Fuguwu se acercó con cuidado, moviendo la lámpara para inspeccionar lo que había más allá. Una serie de marcas talladas en la madera del suelo llamó su atención: líneas entrecruzadas que formaban un patrón geométrico extraño, como un mapa o un símbolo. "Esto no fue hecho al azar," pensó, inclinándose para rozar las marcas con la yema de los dedos. "Pero, ¿por qué aquí? ¿Y por quién? ¿hmm?" El silencio era tan opresivo que incluso el crujir ocasional del barco parecía un grito. El mosaico estaba tallado con símbolos similares a los del anillo y la brújula. Al colocar ambos objetos sobre el mosaico, una ligera vibración recorrió el suelo, y un panel se deslizó hacia un lado, revelando una trampilla. Tenía un cerrojo simple, pero al abrirla, el aire que emergió desde abajo era frío y cargado con un olor que hizo que retrocediera instintivamente. Al abrirla, Fuguwu descubrió una pequeña cavidad con el esqueleto de un hombre abrazado a un cofre más pequeño. Dentro del cofre había pergaminos y documentos que relataban la última travesía del barco: un viaje fallido para recuperar un tesoro mítico que resultó ser una trampa mortal. La luz de la lámpara reveló que aquel esqueleto que yacía encogido, con los restos de una chaqueta naval aún aferrados a sus huesos, tenía entre los dedos de la figura había una daga oxidada, y en el suelo frente a él, una frase estaba grabada con torpes letras: ‘No se puede escapar de las profundidades.’ Fuguwu sintió un escalofrío recorrerle la espalda. "Este lugar guarda más que historias de naufragios," pensó, retrocediendo mientras la sensación de ser observado volvía, más fuerte que nunca. "¿Qué fue lo que sucedió aquí? ¿Qué horror enfrentó esta tripulación para terminar así?" Mientras Fuguwu observaba los pergaminos y el esqueleto abrazado al cofre, un leve sonido reverberó por la bodega: un crujido bajo y ominoso que resonaba como un lamento en las entrañas del barco. "No me gusta esto," murmuró mientras levantaba la mirada hacia las vigas del techo, que comenzaban a emitir un crujido más insistente. Entonces lo sintió: un temblor sutil bajo sus pies, seguido por el inconfundible sonido de agua filtrándose. La trampilla abierta a sus pies vibraba, y de repente el mosaico que la rodeaba se resquebrajó. De su interior comenzó a brotar agua a presión. Fuguwu reaccionó de inmediato, tomando los pergaminos, el anillo y la brújula antes de girar sobre sus talones para dirigirse hacia la salida. "Este maldito barco está vivo o condenado, hmm," pensó, sintiendo cómo la humedad comenzaba a enfriar sus pies. La bodega se estaba llenando rápidamente, y el agua salada subía por las paredes como si el océano reclamara lo que era suyo. Cuando alcanzó la escalera que lo llevaba a los pasillos superiores, el aire se volvió más pesado. Las tablas del barco crujían y temblaban con cada paso, como si estuvieran a punto de ceder. "Sigue, Fuguwu. Cada paso cuenta," se dijo a sí mismo, su corazón latiendo con fuerza mientras subía los peldaños mojados. Detrás de él, el agua avanzaba, empujando cajas y barriles que chocaban con estrépito contra las paredes, creando un caos de sonidos y movimiento. Llegó al pasillo principal, pero lo que antes era un simple corredor ahora era una trampa mortal. El agua había alcanzado esta sección, y las antorchas que aún chisporroteaban en las paredes comenzaban a apagarse, dejando la zona en penumbras. Avanzó con cuidado, buscando puntos de apoyo entre los tablones que flotaban. En ese momento, un fuerte estruendo sacudió todo el barco: el camarote del capitán colapsó parcialmente, bloqueando el pasillo hacia la cubierta superior con un amasijo de madera y escombros. Fuguwu se detuvo, respirando con dificultad mientras evaluaba sus opciones. "Si no puedo salir por aquí, tendré que buscar otra ruta," pensó, mientras el nivel del agua seguía subiendo, rozando ya sus rodillas. Entonces recordó algo: la trampilla de carga que había visto al explorar la cubierta inferior. "Debe haber una salida en la bodega de provisiones, hmm," se dijo, girando rápidamente y volviendo sobre sus pasos. El regreso era más complicado. El agua ahora llegaba a su cintura, y el peso añadido dificultaba cada movimiento. Las sombras danzaban en las paredes, y el constante crujido de la madera amenazaba con derrumbar todo el barco. Finalmente llegó a la bodega de provisiones, donde la trampilla de carga se encontraba medio atascada. Fuguwu tiró de ella con todas sus fuerzas, utilizando un trozo de madera como palanca para abrirla lo suficiente como para pasar. Una ráfaga de aire fresco lo golpeó en el rostro al abrir la trampilla, pero el alivio fue momentáneo. Desde el exterior, las olas comenzaban a inundar la entrada, como si el océano estuviera determinado a tragarse el barco de una vez por todas. Fuguwu se impulsó hacia arriba, trepando por el marco de la trampilla mientras el agua seguía subiendo detrás de él. Al llegar a la superficie, la cubierta del barco estaba inclinada peligrosamente, y cada paso era un desafío para no resbalar. Las olas grises rompían contra el casco, salpicándolo con agua salada mientras la tormenta comenzaba a tomar forma. "Un día tranquilo, decían," masculló con sarcasmo, mientras corría hacia la borda. Sin pensarlo dos veces, se lanzó al agua justo cuando un rugido final resonó detrás de él: el barco se partió en dos con un estruendo ensordecedor. Fuguwu nadó con todas sus fuerzas, alejándose del naufragio que ahora desaparecía en el océano. Al girarse para mirar por última vez, vio cómo la cubierta se hundía lentamente, llevándose consigo los últimos vestigios de un pasado envuelto en misterio y tragedia. "El barco ha contado su historia," pensó mientras se dejaba flotar por un momento, observando cómo las olas lo llevaban de vuelta a la orilla. Al alcanzar la playa, se desplomó sobre la arena húmeda, jadeando por el esfuerzo. Las olas acariciaban sus pies, como si el océano le ofreciera una tregua tras su frenética escapatoria. Mientras recuperaba el aliento, sacó el anillo, la brújula y los pergaminos, sin embargo, como si se tratara de una maldición, sintió que no pertenecían fuera del océano por lo que decidió regresarlos al mar. La historia del barco aún estaba incompleta, pero no sería Fuguwu quien la desentrañara por completo. "Todo esto por una búsqueda ciega, hmm," reflexionó Fuguwu. La brújula, el anillo y los pergaminos se convirtieron en las piezas finales de este rompecabezas que hablaba de avaricia y desolación, razón por la cual decidió regresarlos a las profundidades del mar. Mientras caminaba por la orilla de la playa, no pudo evitar mirar hacia atrás una última vez, pensando en cómo los restos de la tripulación seguían allí, atrapados en una historia que nadie más había contado.</span><br />
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			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC - Pasado] Llegada a Organ]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1449</link>
			<pubDate>Mon, 23 Dec 2024 03:09:20 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[Era una mañana tranquila, en el horizonte, junto con la salida del sol, podía avistarse una carabela que se acercaba al puerto de la ciudad Orange siendo impulsado por sus velas. La carabela era un barco mediano que consta de una zona amplia en cubierta, dos camarotes, una cofia cubierta y una bodega de tamaño intermedio. Al tener una maniobrabilidad aceptable, era ideal para el transporte de naranjas, arroz y peces, artículos los cuales solían comerciarse con frecuencia en la Isla Organ.<br />
<br />
Además de los víveres para el comercio que portaba la carabela en su bodega, en sus camarotes solían alojar a unos cuantos pasajeros que por razones de turismo (principalmente) visitaban la isla. Es en uno estos camarotes donde me encontraba yo, viajando tranquilamente sin que nadie de la tripulación ni los pasajeros se enterara tan siquiera de mi existencia. <br />
<br />
Al llegar al puerto los pasajeros empezaron a desembarcar y la tripulación se puso manos a la obra a desembarcar las cajas y barriles que utilizaban para importar y exportar productos. Alguien podría pensar que esta sería la oportunidad ideal para salir del barco, escondido en alguna de las cajas o los barriles, y no estaría muy equivocado. Pero mi plan era mucho mas sencillo, se trataba simplemente de esperar. Al cabo de un par de horas toda la tripulación había desembarcado y se habían adentrado en la ciudad de Orange para buscar algo de comer, de beber, vender los productos y regresar por la tarde para descansar por la noche y zarpar con el alba del siguiente día. <br />
<br />
Es justo en este momento donde decido salir del camarote en el que me encontraba pegando un salto para aterrizar en el muelle en el que había anclado la carabela. Sin nadie a mi alrededor, pasando completamente desapercibido del entorno principalmente por mi estatura. <br />
<br />
Era una mañana soleada de un hermoso día de verano. La calma que se avistaba al horizonte en el mar contrastaba con el ajetreo que se mostraba en el puerto con los turistas desembarcando de diferentes barcos y las tripulaciones haciendo llamadas finales para salir rumbo a otras islas. <br />
<br />
Era en realidad un puerto bastante grande, acorde a la isla más grande de todo el East Blue. A diferencia de otras islas pequeñas donde los muelles solían medir entre 10 y 30 metros de longitud por 2 a 4 metros de anchura, los muelles del puerto de la ciudad Orange median entre 50 y 100 metros con una anchura de entre 4 y 6 metros. Además, contaban con varias zonas de carga y descarga de mercancía para todos los mercaderes que igualmente visitaban la isla Organ. <br />
<br />
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						<span>Ichimizu</span>
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					<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu no había ni avanzado 500 metros cuando su barca se hundió. Después de semanas de dejarlo a la interperie – en su novatez no había protegido el bote de ninguna forma – mientras entrenaba con el maestro Spardal las probabilidades de que el mismo terminara dañado eran altas. Sumado a que el día no era soleado si no todo lo contrario, mas bien tormentoso y, para sorpresa de nadie, Fuguwu nunca se interesó en darle ningún tipo de mantenimiento, mas bien era un milagro que la barca no se hubiera hundido en el instante que Fuguwu se montó en el mismo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Esto será problemático”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – pensó Fuguwu. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No me queda otra alternativa mas que volver a la isla Kuen de momento”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Otros en esta situación probablemente entrarían en pánico, 500 metros mar adentro no es una distancia corta que recorrer y los peligros que abundan en los mares son bastos. Tiburones, pirañas, serpientes marinas, peces globo venenosos, reyes marinos y sobre todo Gyojines, tritones y sirenas, son un listado básico de las criaturas a las que cualquier otro tendría cuando menos precaución. Sin embargo Fuguwu era parte de este grupo, siendo un Gyojin el sentía todo lo contrario a la animadversión que llegan a sentir los humanos (y otras razas) por la vida marina.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu estaba en su elemento, en su hogar. Seguro así se siente un Skypeano que lleva mucho tiempo fuera de casa cuando vuelve a las famosas islas del cielo. Para Fuguwu el mar es como la tierra para un humano, se siente familiar, es fácil de recorrer, los seres que le habitan son (al igual que él) seres que </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pertenecen</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> ahí.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fugowo igual pertenece en el mar…” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– pensó con un dejo de melancolía solo por un instante Fuguwu antes de ponerse en acción.   </span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Con una velocidad sobrehumana (por supuesto, es un Gyojin) recorrió bajo el mar los 500 metros que había avanzado en su barca de vuelta a la isla Kuen. A la vista de un simple mortal parecería que un proyectil es lanzado a gran velocidad rompiendo la tensión superficial del agua. En otras palabras, el efecto se percibe como el si el agua misma envolviera al Gyojin aunque la realidad es todo lo contrario, las moléculas del agua son repelidas generando menor fuerza de cohesión en si mismas dando paso a un movimiento mas libre para quienes les es natural nadar de esta forma. Relativamente similar a como surca una gaviota el aire, si es que esto tiene más sentido.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En pocos minutos Fuguwu había alcanzado la costa de la isla Kuen. Era momento de pensar en sus opciones, pero primero, buscar lugar para resguardarse de la tormenta y posiblemente hacer un campamento temporal. El muy estúpido no cargaba consigo ni siquiera un Den Den Mushi para mandar una señal de auxilio. Para alguien que le gusta prepararse tanto antes de una aventura, y considerando que visitaría una isla inhabitada, quizás sonaría tonto, incluso ilógico, este gran fallo. Sin embargo la realidad era simple, Fuguwu se había lanzado a la aventura sin planificar nada llevado por la emoción de conocer al maestro Spardal y aprender el Gyojin Karate.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro Spardal, Ershot Spardal. El Gyojin piraña amazónica de complexión delgada, pero fibrada, con piel dura y de ojos afilados había escalado al máximo peldaño de respeto en la mente de Fuguwu. El solo pensar en su maestro le hizo reconocer que lo más sencillo sería volver con él y solicitar su consejo. Cabía la posibilidad de que el maestro Spardal tuviera conocimientos de carpintería que podrían ayudar a Fuguwu a hacer una nueva barca para proseguir en su aventura.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sin pensarlo dos veces Fuguwu se puso en marcha de vuelta a las ruinas de Kuen. Aquellos obstáculos que libro la primera vez estaban todos desactivados, y las criaturas que habitan la isla y con las cuales tuvo que combatir Fuguwu en ocasiones anteriores esta vez no decidieron mostrarse. Probablemente a causa de tener cierta familiaridad hacia Fuguwu, pero igualmente debido a que Fuguwu era mas fuerte ahora que dominaba una técnica del Gyojin karate.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Al llegar al final de las ruinas Fuguwu, con clara felicidad, rio al ver a su maestro de espaldas bebiendo una bebida caliente (seguramente preparado a base de algas que tanto le gustan a Ershot Spardal).</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gowowo wowo, maestro, he vuelto.</span>”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – saludo Fuguwu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fuguwu, ¿has vuelto tan pronto? </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Ershot – </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Me da alegría verte, pero también me causa curiosidad saber que ha pasado, ¿no era tu plan viajar a la isla Minion y enlistarte en la marina?”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Mi barca se ha hundido maestro, no puedo salir de esta isla, de momento, al menos hasta que pase este temporal y construya otra barca.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0070c0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Pues sí que tienes mala suerte Fuguwu, este temporal durara cuando menos un mes. Es lo normal en esta isla, ¿te puedo tentar con una bebida caliente en lo que discutimos que puedes hacer mientras pasa el temporal?”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu acepto encantado. Aunque las algas no era su sabor favorito, tampoco le eran ajenas en absoluto, de cierta forma le recordaban a aquel lugar al que llamaba casa hace tiempo en la isla Gyojin. Cogió la bebida y se sentó frente a su maestro.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0070c0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ya que estas aquí por al menos un mes más, ¿te gustaría aprender otra técnica del Gyojin karate?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– le pregunto el maestro Spardal a Fuguwu mirándolo crípticamente, casi estudiando la reacción de su estudiante, mientras daba un sorbo a su bebida – </span></span><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ha decir verdad, muchos aprendices del Gyojin karate inician aprendiendo esta técnica, pero la primera vez que llegaste me pareció más apropiado saltármela debido a que tu estilo de pelea esta más enfocado en ataques cuerpo a cuerpo, esta es una técnica que requiere cierto grado de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Destreza </span>y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Precisión</span> para poder dominarla.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu se quedo pensativo mirando fijamente a su bebida como si esta tuviera la respuesta a la pregunta que su maestro le había planteado. Por supuesto que quería aprender una nueva técnica del Gyojin karate, pero el hecho de que su maestro haya matizado la necesidad de </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Destreza</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> y </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Precisión</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> le daba a entender a Fuguwu que su maestro esperaba que lo considerara seriamente, no que simplemente saltara de alegría ante la idea de aprender bajo la tutela de Ershot Spardal sin ninguna consideración de por medio.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Antes de contestar a su pregunta maestro, me gustaría saber más sobre el Gyojin karate, ¿me podría sacar de la oscuridad en la que me encuentro respecto a este tema?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dijo Fuguwu con voz calmada. Tenia ciertas reservas sobre la forma en que planteo la pregunta, no quería sonar pedante, tan solo quería demostrarle a su maestro que tenia la capacidad mental que se necesita dominar para tan solo aspirar a ser un aprendiz decente del Gyojin karate.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Encantado de sacarte de las profundidades de ese océano en la que tu entendimiento sobre el Gyojin karate se encuentra, alumno.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Ershot Spardal mientras le miraba de forma pícara, casi burlona.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Por supuesto que se iba a dar cuenta”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – pensó Fuguwu, sin decir nada mas esperando pacientemente a que su maestro continuara, dando un sorbo a su bebida.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Como ya sabes” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– acentuó Ershot Spardal dejando de lado el tono de voz pícaro mientras que a su vez posaba su vaso ya sin la bebida de algas a un lado sobre el suelo – </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“El secreto del Gyojin karate radica en el dominio del agua en las inmediaciones de un usuario, usando su poder para enviar poderosas ondas que impactan el agua dentro del cuerpo de un oponente.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Debido a que cada ser tiene un alto porcentaje de agua dentro de su cuerpo.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – prosiguió Ershot – </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Grandes maestros también mostraron que este estilo de pelea se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que se puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Este arte marcial nació en la Isla Gyojin, específicamente en el Dojo del karate Gyojin, y existimos pocos maestros dispersos por el mundo dispuestos a pasar los conocimientos en este estilo de pelea a aquellos quienes estén interesados en aprenderla. En realidad, no es necesario ser Gyojin para aprender este estilo, pero sólo nosotros los Gyojin podemos usar su efectividad al 100%.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Esta revelación dejo en shock a Fuguwu quien casi se atraganta con el ultimo trago que le quedaba de su bebida de algas que le había preparado su maestro.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Entonces, cualquiera puede aprender el Gyojin karate? ¿Incluso los humanos? ¿Incluso los piratas?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– pregunto Fuguwu alarmado, poniendo énfasis en su ultima pregunta. Estaba claro que su rencor por los piratas estaba lejos de ser olvidado.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es correcto, cualquiera puede aprender estas técnicas. Y, adelantándome a lo que seguramente estas pensando, la respuesta es sí, he enseñado estas técnicas a humanos, algunos de los cuales se convirtieron en piratas eventualmente. Esto es algo que seguiré haciendo para futuros interesados en el Gyojin karate, particularmente con los humanos porque soy de la idea de que esta es una forma en la que ambas razas podemos llegar a convivir.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Su maestro contesto sin alterarse, pero Fuguwu sabía que estaba nadando en corrientes peligrosas, tendría que ser cuidadoso con sus siguientes palabras.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Ambos quedaron en silencio por un tiempo. Fuguwu se calmó mentalmente y empezó a respirar de forma controlada para calmar las ansias que sentía en su interior.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Agradezco su honestidad, maestro.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– rompió el silencio Fuguwu de forma calmada, a lo cual prosiguió no sin antes soltar un suspiro – </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Pensaba que me causaría conflicto saber que mi maestro podría potencialmente darles armas a mis enemigos, pero esta forma de pensar es errónea”.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Usted no decide quien será mi enemigo y quien no. Sería injusto e ilógico de mi parte que le atribuyera esta responsabilidad. Yo también he sido honesto con usted, y aunque en mi mente mi camino antes estaba plagado de venganza y odio, usted vio más allá de esto y me acogió como su aprendiz a pesar de todo. Creo completa y ciegamente en usted maestro.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Ershot Spardal sonrió.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Veo que nos entendemos Fuguwu. Como te comentaba, el Gyojin karate es un estilo de combate que se especializa en utilizar y dominar el agua para atacar y defenderse.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– prosiguió su maestro, teniendo un ligero cambio en su tono de voz siendo este un poco mas alegre.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Existen al menos 10 técnicas en el Gyojin karate, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">y una extra, </span>que deben ser dominadas para poder considerarse un maestro de este estilo de pelea. Para realmente poder dominar las técnicas cuerpo a cuerpo que mas se acoplan a tu estilo de pelea, primero debes aprender la técnica Uchimizu”.</span></span><br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Lemon milk;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Técnica del Gyojin Karate</span><br />
<span style="color: #ffffff;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mostrar</span></span></span></span></span></span></div>
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<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Uchimizu es estrictamente un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">disparo de agua</span>. Inicia con lo que es una simple gota, la cual es disparada a gran velocidad por lo que puede convertirse en una bala mortal con la fuerza cinética creada por la inmensa fuerza aplicada, y alcanza hasta 15 metros de distancia antes de que la gota se rompa a causa de dicha fuerza cinética aplicada.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu, quien escuchaba detenidamente la explicación de su maestro, estaba anonadado. Era increíble que una técnica así existiera, solo necesitaba una simple gota de agua. Seguro el sudor serviría igualmente, o mejor aún, el veneno que se secreta de sus nudillos con forma de pico característicos del Gyojin pez globo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ahora entiendo porque se necesita <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Destreza</span> y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Precisión </span>para dominar dicha técnica maestro, es una técnica increíble.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– afirmó Fuguwu con voz emocionada por la idea de poder disparar lo que básicamente serían balas de veneno, cosa que claramente no practicaría frente a su maestro para evitar tener que prometer algo que no cumpliría igualmente en el futuro.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Decidido, a partir de mañana iniciamos el entrenamiento, estoy convencido que dominaras la técnica antes que pase el temporal. Ya luego hablamos sobre el tema de tu barca y como proseguir tu aventura.” – contesto Ershot.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¡La barca!”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – dijo asombrado Fuguwu, se había olvidado completamente de su predicamento inicial, absorto en la emocionante idea de aprender una nueva técnica del Gyojin karate.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No te preocupes, enfócate en tu entrenamiento y ya veremos luego como resolvemos lo de la barca. Un problema a la vez.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– concluyó su maestro.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entendido maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – aseveró Fuguwu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">La segunda parte del entrenamiento de Fuguwu comenzaba con un aire diferente. No era su primera vez en la isla Kuen ni bajo la tutela de Ershot Spardal, pero esta ocasión tenía un propósito aún más profundo. Fuguwu debía perfeccionar sus habilidades, y Spardal, con su sabiduría, había decidido que era el momento adecuado para enseñarle una técnica que requería un nivel avanzado de control: Uchimizu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En la primera mañana a su regreso, Fuguwu se presentó nuevamente ante Spardal en el mismo lugar en ruinas donde había aprendido el Hyakumaigawara Seiken. Esta vez, sin embargo, la atmósfera era diferente. Las sombras de los edificios en ruinas parecían más alargadas, y la naturaleza salvaje que rodeaba la isla comenzaba a florecer en toda su majestuosidad. Fuguwu se sentía más en sintonía con su entorno, su cuerpo y su mente afinados por semanas de reflexión tras su primer entrenamiento.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Spardal, como siempre, lo recibió con calma, y después de una breve conversación de bienvenida, fue al grano.</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has regresado buscando perfeccionar tu control"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo el maestro. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Y sé que estás listo para aprender una de las técnicas más difíciles de nuestro arte: Uchimizu. Esta técnica no solo pondrá a prueba tu fuerza, sino que te enseñará a usar el agua no como un torrente, sino como una herramienta de precisión."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu asintió, entendiendo que este desafío era el paso necesario en su viaje. El Hyakumaigawara Seiken le había dado la fuerza y confianza que necesitaba para enfrentarse a enemigos poderosos, pero Uchimizu sería diferente. Le permitiría convertir el agua en un arma que dependía de su habilidad para controlar cada pequeño movimiento, desde el lanzamiento de la gota hasta su impacto.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Los primeros días del entrenamiento fueron sorprendentemente lentos. Fuguwu había esperado que Spardal lo empujara rápidamente hacia los movimientos avanzados, pero en lugar de eso, el maestro lo llevó a un pequeño claro en el centro de la isla, donde un arroyo corría suavemente entre las rocas.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Antes de poder lanzar el agua con precisión, debes primero aprender a entenderla"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, le dijo Spardal. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El agua no solo fluye sin control; puede ser guiada, moldeada y utilizada en su forma más pura. Tu tarea, Fuguwu, es aprender a sentir cada gota de agua como una extensión de tu propio cuerpo."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Esta afirmación, especialmente la parte de entender el agua, irrito ligeramente a Fuguwu. El era un Gyojin al igual que su maestro, por supuesto que entendía el agua. Por un momento pensó en reclamar y entrar en discusión, pero rápidamente borró esa idea de su cabeza. Estaba aprendiendo a no saltar conclusiones, particularmente si estaba siendo enseñado por alguien como el maestro Ershot Spardal.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entendido maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó Fuguwu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Durante esa primera semana, Fuguwu pasó la mayoría de sus horas diarias en el arroyo, con las manos sumergidas en el agua. El ejercicio parecía simple a primera vista: mover las manos lentamente, sintiendo la corriente, observando cómo reaccionaba el agua a cada pequeño gesto. Pero a medida que avanzaban los días, Fuguwu se dio cuenta de la dificultad real del ejercicio. Necesitaba no solo mover el agua, sino sentir su flujo, entender cómo la más mínima alteración en la presión de sus dedos cambiaba su dirección y velocidad.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El objetivo de Spardal era que Fuguwu comprendiera cómo controlar el agua sin esfuerzo visible. El maestro le explicaba que Uchimizu no era una cuestión de fuerza, sino de destreza. Era como un arquero que, antes de disparar una flecha, debe estar en completa sintonía con su objetivo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Al terminar esta primera fase del entrenamiento, durante sus charlas por las noches acompañando la cena, a Fuguwu le surgió curiosidad sobre como se diferencia el entrenamiento del Gyojin karate entre las diferentes razas de seres que buscan aprenderla.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro, cuando ha tomado a alumnos de otras razas bajo su manto para aprender el Gyojin karate, ¿es diferente el tipo de entrenamiento que ellos realizan?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, preguntó Fuguwu con un tono un poco apenado.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Lamento tener que ser ambiguo Fuguwu, pero me atrevo a decir que la respuesta es tanto si como no”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó su maestro pensativo. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es innegable que a nuestra raza se les facilita más entender varios conceptos del Gyojin karate por su estrecha relación con el agua. He igualmente, y seguramente por la misma razón, lo llegamos a perfeccionar más que otras razas”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, continuo Spardal con su monólogo. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Sin embargo, he de confesar que he visto a muchos usuarios del Gyojin karate de nuestra raza tener menos control de las técnicas sobre lo que he visto dominan humanos, skypeanos, tontata, por nombrar unos cuantos”.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entiendo; creo que debo aprender sobre otras razas y sobre todo no subestimar a mis rivales independientemente de su origen”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, caviló Fuguwu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro Spardal asintió en silencio y ambos continuaron con su cena sin alargar mas la conversación aquella noche.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En la segunda semana, Spardal llevó el entrenamiento a un nuevo nivel. Fuguwu ya había aprendido a manipular el flujo del agua en el arroyo, pero ahora debía concentrarse en una tarea mucho más precisa.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro colocó un cuenco lleno de agua en una mesa y, frente a él, alineó una serie de pequeñas piedras.</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Tu tarea"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal, </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"es lanzar una sola gota de agua y derribar esas piedras. Cada piedra debe ser golpeada sin que ninguna de las otras se mueva. Esta es Uchimizu en su forma más básica."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El desafío parecía simple, pero cuando Fuguwu lanzó la primera gota de agua, la realidad de la tarea se hizo evidente. La gota no tenía suficiente fuerza ni precisión, cayendo inofensivamente al suelo antes de llegar siquiera a las piedras. Fuguwu comprendió que necesitaba más que solo fuerza para lograrlo; debía dominar el control sobre cada aspecto del lanzamiento.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Durante los días siguientes, Fuguwu trabajó incansablemente en perfeccionar su habilidad para lanzar la gota de agua. Spardal lo guiaba en cada paso, enseñándole a sentir el peso y la densidad del agua en su mano antes de lanzarla. Fuguwu debía concentrarse en cada pequeño movimiento, desde la tensión en sus dedos hasta el ángulo exacto en que liberaba la gota.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Con el tiempo, Fuguwu empezó a mejorar. Su precisión aumentaba lentamente, y aunque al principio solo lograba golpear una piedra de cada tres intentos, al final de la segunda semana ya era capaz de derribar una piedra con cada gota lanzada. Pero aún quedaba un largo camino por recorrer antes de que pudiese ejecutar Uchimizu en una situación real de combate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En la tercera semana, Spardal llevó el entrenamiento a un nivel aún más avanzado. Fuguwu ya había dominado la técnica básica de Uchimizu en un entorno controlado, pero ahora debía aprender a usarla en movimiento.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro diseñó una serie de ejercicios que implicaban lanzar gotas de agua mientras Fuguwu corría, esquivaba y saltaba entre obstáculos. El agua debía ser lanzada con precisión milimétrica, sin importar cuán caótica fuera la situación. Fuguwu tenía que aprender a mantener su enfoque y su control incluso en las condiciones más difíciles.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En estos ejercicios, Fuguwu sintió la verdadera dificultad de Uchimizu. Cuando su cuerpo estaba en movimiento, era mucho más difícil concentrarse en la gota de agua. Su precisión se veía afectada por la velocidad y el esfuerzo físico, y muchas veces sus lanzamientos fallaban.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sin embargo, Spardal lo alentaba a continuar. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El agua es fluida, Fuguwu. Debes aprender a ser igual de flexible. No importa lo que esté pasando a tu alrededor, tu control sobre el agua debe ser constante."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Este ejercicio es demasiado desafiante maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, se quejo Fuguwu. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No solo necesito la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Destreza</span> de dominar el agua, sino que también la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Precisión</span> para atinar al objetivo. Todo esto mientras estoy en movimiento.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es correcto Fuguwu”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó el maestro Spardal. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es de suma importancia que domines esta parte del entrenamiento para poder emplear la técnica en combate. Te aseguro que tus objetivos, por no llamarles enemigos, no serán blancos estáticos. Particularmente si son piratas”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">. El maestro Spardar dijo esta última frase con un tono que a Fuguwu le sonó como una invitación de desafío, no de forma grosera o pretenciosa, sino alentándolo a aceptar el desafío y superarlo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu, inspirado por las palabras de su maestro, entrenó aún más duro. Cada día, los ejercicios se volvían más complejos, y su cuerpo, aunque cansado, se adaptaba a los nuevos desafíos. Al final de la tercera semana, Fuguwu era capaz de lanzar Uchimizu en cualquier situación: en movimiento, mientras esquivaba ataques imaginarios, y con una precisión que había sido inalcanzable al principio del entrenamiento.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fue durante esta fase del entrenamiento que Fuguwu se dio cuenta que seria una tarea casi imposible el utilizar Uchimizu con su veneno. Necesitaría tener acceso a todas las fases del entrenamiento que había realizado con el agua pero con veneno, es decir, meter sus manos en ríos de veneno, usar gotas de veneno para derrumbar rocas, atacar con veneno mientras ejercía control sobre el mismo, etc.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El principal problema que notó es que la densidad del veneno es diferente al del agua, así como su viscosidad, y otros atributos físicos y químicos de ambos líquidos. Al intentar cambiar veneno por agua, en todos sus intentos no encontraba mas que fallos en el uso de Uchimizu con dicho líquido. Por lo que finalmente desistió de la idea y concentro sus esfuerzos en continuar la ruta que su maestro le había puesto para dominar Uchimizu a la perfección.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Durante esa última semana, Fuguwu enfrentó pruebas aún más exigentes. Spardal organizó desafíos donde Fuguwu debía lanzar Uchimizu desde diferentes ángulos y posiciones inusuales, a veces en medio de intensas simulaciones de combate. Fuguwu no solo debía mantenerse en control de su técnica, sino también evitar cualquier tipo de distracción que afectara su enfoque.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Una de las pruebas más difíciles fue una sesión nocturna, donde Spardal lo llevó a un área de la isla llena de niebla espesa. Allí, Fuguwu debía detectar las pequeñas gotas de agua en el ambiente y lanzarlas con precisión a objetivos ocultos en la oscuridad. La visibilidad era nula, pero el objetivo de la prueba era que Fuguwu aprendiera a sentir el agua sin depender de sus ojos. Debía confiar en sus otros sentidos y en su capacidad de conectar con su entorno de una manera profunda.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Dominar esta técnica es imposible”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, exclamó con frustración Fuguwu. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No entiendo como debo ser capaz de detectar las gotas en el ambiente. No es tan tangible como lo es el agua en un arroyo, riachuelo o lago. Ni que decir del agua de mar.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fuguwu, recuerda que el agua se encuentra en todos lados, en todos los seres, en todo el ambiente”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo pacientemente el maestro Spardal. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Esta parte del entrenamiento es vital para poder dominar Uchimizu a la perfección. Estoy seguro de que te encontraras en múltiples situaciones donde no dispondrás de una fuente de agua directa a la cual acudir para realizar la técnica. Es, por tanto, de vital importancia que aprendas a detectar la presencia del agua en el ambiente.”, </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">sentenció Spardal.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Aunque los primeros intentos fueron desastrosos (Fuguwu fallaba constantemente, incapaz de localizar los objetivos en la niebla), con la orientación paciente de Spardal, comenzó a entender la clave del ejercicio: no era solo cuestión de concentración, sino de adaptabilidad. El agua, como le había enseñado su maestro, fluía en cualquier situación, y él debía aprender a hacer lo mismo. Después de días de esfuerzo, finalmente Fuguwu logró lanzar Uchimizu con éxito, golpeando cada objetivo oculto en la niebla con precisión.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Gowowo wowo ¡Lo he conseguido!”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, celebró con emoción Fuguwu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Felicidades Fuguwu, has trabajado muy duro y tus esfuerzos han pescado resultados”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal asintiendo con la cabeza. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Quizás tengas potencial para aprender a usar Haki”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, comento Spardal observando a Fuguwu detenidamente.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Haki? ¿Qué es el Haki maestro?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, pregunto con curiosidad Fuguwu. Jamás había oído hablar de dicho concepto.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“El Haki, estimado alumno, se encuentra en todos los seres al igual que el agua en el ambiente. Sin embargo, me temo que es demasiado pronto para decir nada más sobre este tema”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal terminando la conversación de forma abrupta.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Intrigado, Fuguwu tomo nota mental de esta palabra. Haki. Seguro que en sus siguientes aventuras descubriría lo que es y la razón por la que el maestro Spardal no quiso ahondar en el tema.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Cuando llegó la cuarta semana el temporal que envolvía la isla por fin desistió. De igual forma, Spardal observó el progreso de Fuguwu con satisfacción. Sabía que su alumno estaba listo para seguir adelante, y también sabía que el viaje de Fuguwu hacia la isla Minion lo llevaría a enfrentar nuevos desafíos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Una mañana, después de un entrenamiento particularmente intenso, Spardal llevó a Fuguwu al borde de la isla, donde una vieja barca descansaba en la arena. Aunque desgastada por el tiempo, la barca estaba bien mantenida, con cuerdas firmes y madera robusta.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"He observado tu crecimiento, Fuguwu"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal, con una sonrisa leve pero sincera. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has dominado Uchimizu, y tu destreza ha alcanzado un nivel digno de los mejores guerreros del Gyojin karate. Entiendo que tu viaje debe continuar, es hora de que continúes tu camino hacia la isla Minion."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu miró la barca y luego a su maestro. Ahora entendía porque el maestro Gyojin no se había alarmado tras la premisa de Fuguwu de haber perdido su barca. Fuguwu juraba que aun le quedaban al menos un par de semanas más, si no es que un mes, para poder proseguir en su aventura.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sabía lo que ese gesto significaba. Spardal le estaba entregando algo más que una simple barca; le estaba dando su bendición para seguir adelante, para dejar la isla Kuen y enfrentarse al mundo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Esta barca ha sido mi compañera en muchas travesías"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, continuó Spardal. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Ahora es tuya. Cuídala bien, y te llevará donde necesites ir."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Con gratitud en su corazón, Fuguwu aceptó el regalo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro, muchas gracias por todas las lecciones, prometo que su paciencia y dedicación le serán recompensadas con un alumno que lleve su nombre, y el del Gyojin karate, a ser reconocido en todo el mundo”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, sentenció Fuguwu con determinación.  </span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has aprendido mucho, Fuguwu"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal, observando el horizonte. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Pero recuerda que el viaje del guerrero nunca termina. El dominio de la técnica es solo una parte; el verdadero desafío será siempre mantener la calma interior."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu asintió y subió a la barca, sintiendo que no solo estaba partiendo hacia un nuevo destino físico, sino también hacia un nuevo capítulo en su vida.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Con la barca de Spardal, Fuguwu partió de la isla Kuen, llevando consigo las lecciones que había aprendido durante su entrenamiento. Había perfeccionado el Hyakumaigawara Seiken y, ahora, Uchimizu, dos técnicas que lo definían como un guerrero más completo y más en sintonía consigo mismo. El maestro Ershot Spardal había desempeñado un papel crucial, no solo como instructor, sino también como guía para que Fuguwu encontrara el equilibrio entre sus emociones y su fuerza física.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Mientras las olas lo llevaban hacia la isla Minion, Fuguwu reflexionaba sobre lo que había aprendido, no solo en términos de combate, sino en el control de sus emociones y su capacidad para adaptarse a cualquier situación. Sabía que la venganza por lo ocurrido a su hermano seguía acechando en su corazón, pero las enseñanzas de Spardal le habían mostrado que debía ser paciente, que actuar por impulso solo lo llevaría al caos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El viaje a la isla Minion duró varios días. Fuguwu, solo con sus pensamientos y la barca que ahora era su única compañía, pasó horas reflexionando. La imagen de Fugowo, su hermano mayor, aparecía en su mente una y otra vez. Fuguwu siempre había sentido una profunda culpa por el destino de su hermano, secuestrado y esclavizado por su imprudencia. Esa culpa había alimentado su deseo de convertirse en un guerrero fuerte, y ahora, con dos técnicas poderosas a su disposición, Fuguwu debía decidir cómo utilizar su fuerza.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro Spardal le había advertido sobre los peligros de actuar con resentimiento en el corazón. A lo largo del entrenamiento, Spardal había percibido la rabia que Fuguwu escondía bajo su calma exterior, una rabia que tenía el potencial de consumirlo si no aprendía a controlarla. En muchas noches de conversación después de los entrenamientos, Spardal había hablado sobre el arte del control emocional.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El verdadero poder no proviene de lo que puedes hacer con tus manos o tus técnicas"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, había dicho Spardal en una de esas ocasiones, sentado en la sombra de una palmera mientras observaba el mar. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Proviene de cómo eliges usar esa fuerza. La venganza es como una corriente traicionera: puede arrastrarte antes de que te des cuenta."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu había escuchado estas palabras, y aunque sabía que tenían razón, también sentía que su responsabilidad hacia Fugowo lo empujaba en la dirección contraria. Pero ahora, solo en medio del vasto océano, sus pensamientos tomaban una claridad que antes no tenía. Debía mantener su misión enfocada en su crecimiento personal, encontrar su propio camino antes de buscar rescatar a su hermano. La Marina, en la isla Minion, sería el siguiente paso para fortalecer sus habilidades y su disciplina.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Mientras la barca seguía su curso, Fuguwu recordó la última semana de su entrenamiento en la isla Kuen, cuando Spardal comenzó a intensificar las sesiones de práctica de Uchimizu. Cada lección había sido un desafío físico, pero también una lección mental. Spardal había explicado que para dominar la técnica completamente, Fuguwu debía ser capaz de lanzar las gotas de agua no solo con precisión, sino también sin esfuerzo visible, como si el agua respondiera directamente a su voluntad.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Imagina que el agua es parte de ti"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, le había dicho Spardal en uno de sus entrenamientos finales. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"No solo un arma que usas, sino una extensión de tu propio ser."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Ahora, Fuguwu se dirigía hacia un futuro incierto, pero con un propósito claro. Sabía que la Marina podría ser la clave para encontrar más pistas sobre el destino de su hermano Fugowo, pero también entendía que no podía dejar que el resentimiento lo guiara. Su entrenamiento con Spardal había dejado una marca indeleble en su mente, y Fuguwu estaba determinado a seguir creciendo como guerrero y como persona.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El viaje a la isla Minion sería solo el comienzo de un capítulo aún más grande. Fuguwu estaba preparado para lo que viniera, con la certeza de que cada técnica, cada lección aprendida en la isla Kuen lo había fortalecido para enfrentar los desafíos que el destino le tenía reservado.</span></span><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
Luego de meterme una pastilla de menta a la boca comencé a caminar por el muelle rumbo al centro de la ciudad Orange, planeaba visitar algunos locales comerciales para aprender sobre la isla Organ y principalmente buscando información sobre algún gremio de cazadores que buscara nuevos reclutas. Seguro que alguien con mis habilidades podría encontrar su lugar en el gremio correcto. <br />
<br />
Abriéndome paso entre la gente, la cual seguía pasando de mí, llegue al centro de la ciudad encontrándome en un lugar con estrechas callejuelas, pequeñas plazas y pintorescos edificios costeros. Al igual que en el puerto, el ambiente en el centro de la ciudad era bastante animado. Las calles están llenas de tiendas, restaurantes y mercados, los cuales ofrecen una variedad de productos exóticos y locales que, si bien llamaron mi atención, no eran la razón principal por la que había venido a esta isla. Sin embargo, no estaba de más parar en algún restaurant para tomar una taza de té negro (Aunque, por supuesto, el té de algas aun era mi favorito) la cual, dada mi estatura, me la sirvieron en lo que parecía ununa taza de té muy poco ornamentada. No le di mucha importancia, no era la primera vez que me pasaba algo así ni sería la última seguramente.<br />
  <br />
Caminando por las calles de la ciudad me tope con una biblioteca donde seguramente podría preguntar los detalles de la misma. La biblioteca por dentro era bastante sencilla (no creo que sea la principal de la ciudad) pero no por eso menos bonita que otras. Esta contaba con varias estanterías de libros bien ordenados en un solo piso el cual media aproximadamente unos 50 metros cuadrados en total. En el centro de la biblioteca se encontraba el bibliotecario que atendía este turno. <br />
<br />
Me acerque al escritorio donde se encontraba el bibliotecario intentando hacer el mayor ruido posible para que no le tomara por sorpresa; justo cuando éste levantaba la cabeza para ver que estaba llamando su atención, llegué de un salto a su escritorio y lo salude con una sonrisa de oreja a oreja.<br />
<br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Buenos días, acabo de llegar a esta linda isla y me interesa saber un poco mas de la misma, particularmente quisiera conocer más sobre las zonas principales de Organ de las cuales asumo esta ciudad es una de ellas.”</span> – le dije al bibliotecario sin dejar de sonreír.  <br />
<br />
Después de unos instantes de clara confusión en la mente del bibliotecario, este asintió y, sin decir más, me acercó varios folletos los cuales describían varias zonas interesantes de la isla. Iniciando por la ciudad de Orange, en la cual había poco que notar de momento, fuera de su zona comercial y puerto contaba también con una iglesia – no sonaba a un sitio donde se organizara un grupo de esclavistas, por lo cual pase al siguiente folleto. <br />
<br />
El segundo folleto servía de alerta a todos los civiles para no adentrarse mas alla de los ‘<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Viñedos Organ</span></span>’ a causa de las altas temperaturas, ambiente inhóspito, y los varios grupos de bandidos que habían aprovechado las condiciones extremas de la zona para hacer de esta su territorio. Si había un grupo de bandidos ahí, no sería raro que convivieran con un grupo de esclavistas, por lo que me quede con este folleto. <br />
<br />
Dando gracias al bibliotecario críptico, devolví los folletos y pegando una maroma hacia atrás, salte hacia el suelo y salí de la biblioteca. <br />
<br />
Decidí dirigirme hacia el centro la ciudad de la misma forma de la que disfrutaba viajar, gratis. Regresando a la calle comercial de Orange, me centre en las conversaciones de los mercaderes cosa que me resultaba fácil gracias a que ellos solian pasar de mi por ser un Gyojin. Prestando atención a un grupo variopinto de mercaderes escuché las palabras ‘bandidos’ y ‘esclavistas’ emanar de la boca de estos por lo que decidí seguirles el paso. Al poco tiempo se montaron en unas carretas cargadas de víveres, principalmente naranjas en grandes cajas sin tapa, en las que decidí usar de cobertura para mi viaje con ellos. Acomodándome entre las naranjas, decidí que lo ideal sería tomar una siesta hasta llegar a nuestro destino.<br />
<br />
Al despertar la mañana había dado paso a la tarde y la tarde me había recibido en los <span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Viñedos Organ</span></span> con una temperatura de la cual era sabio buscar la sombra por lo que me quede cómodo entre las naranjas en lo que bajaba el sol. Pasando la tarde, empezó a bajar la temperatura lo suficiente para aventurarme a salir de mis cómodas naranjas y caminar por aquellos <span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">viñedos</span></span>.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Era una mañana tranquila, en el horizonte, junto con la salida del sol, podía avistarse una carabela que se acercaba al puerto de la ciudad Orange siendo impulsado por sus velas. La carabela era un barco mediano que consta de una zona amplia en cubierta, dos camarotes, una cofia cubierta y una bodega de tamaño intermedio. Al tener una maniobrabilidad aceptable, era ideal para el transporte de naranjas, arroz y peces, artículos los cuales solían comerciarse con frecuencia en la Isla Organ.<br />
<br />
Además de los víveres para el comercio que portaba la carabela en su bodega, en sus camarotes solían alojar a unos cuantos pasajeros que por razones de turismo (principalmente) visitaban la isla. Es en uno estos camarotes donde me encontraba yo, viajando tranquilamente sin que nadie de la tripulación ni los pasajeros se enterara tan siquiera de mi existencia. <br />
<br />
Al llegar al puerto los pasajeros empezaron a desembarcar y la tripulación se puso manos a la obra a desembarcar las cajas y barriles que utilizaban para importar y exportar productos. Alguien podría pensar que esta sería la oportunidad ideal para salir del barco, escondido en alguna de las cajas o los barriles, y no estaría muy equivocado. Pero mi plan era mucho mas sencillo, se trataba simplemente de esperar. Al cabo de un par de horas toda la tripulación había desembarcado y se habían adentrado en la ciudad de Orange para buscar algo de comer, de beber, vender los productos y regresar por la tarde para descansar por la noche y zarpar con el alba del siguiente día. <br />
<br />
Es justo en este momento donde decido salir del camarote en el que me encontraba pegando un salto para aterrizar en el muelle en el que había anclado la carabela. Sin nadie a mi alrededor, pasando completamente desapercibido del entorno principalmente por mi estatura. <br />
<br />
Era una mañana soleada de un hermoso día de verano. La calma que se avistaba al horizonte en el mar contrastaba con el ajetreo que se mostraba en el puerto con los turistas desembarcando de diferentes barcos y las tripulaciones haciendo llamadas finales para salir rumbo a otras islas. <br />
<br />
Era en realidad un puerto bastante grande, acorde a la isla más grande de todo el East Blue. A diferencia de otras islas pequeñas donde los muelles solían medir entre 10 y 30 metros de longitud por 2 a 4 metros de anchura, los muelles del puerto de la ciudad Orange median entre 50 y 100 metros con una anchura de entre 4 y 6 metros. Además, contaban con varias zonas de carga y descarga de mercancía para todos los mercaderes que igualmente visitaban la isla Organ. <br />
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					<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu no había ni avanzado 500 metros cuando su barca se hundió. Después de semanas de dejarlo a la interperie – en su novatez no había protegido el bote de ninguna forma – mientras entrenaba con el maestro Spardal las probabilidades de que el mismo terminara dañado eran altas. Sumado a que el día no era soleado si no todo lo contrario, mas bien tormentoso y, para sorpresa de nadie, Fuguwu nunca se interesó en darle ningún tipo de mantenimiento, mas bien era un milagro que la barca no se hubiera hundido en el instante que Fuguwu se montó en el mismo.</span></span><br />
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<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Esto será problemático”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – pensó Fuguwu. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No me queda otra alternativa mas que volver a la isla Kuen de momento”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">.</span></span><br />
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<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Otros en esta situación probablemente entrarían en pánico, 500 metros mar adentro no es una distancia corta que recorrer y los peligros que abundan en los mares son bastos. Tiburones, pirañas, serpientes marinas, peces globo venenosos, reyes marinos y sobre todo Gyojines, tritones y sirenas, son un listado básico de las criaturas a las que cualquier otro tendría cuando menos precaución. Sin embargo Fuguwu era parte de este grupo, siendo un Gyojin el sentía todo lo contrario a la animadversión que llegan a sentir los humanos (y otras razas) por la vida marina.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu estaba en su elemento, en su hogar. Seguro así se siente un Skypeano que lleva mucho tiempo fuera de casa cuando vuelve a las famosas islas del cielo. Para Fuguwu el mar es como la tierra para un humano, se siente familiar, es fácil de recorrer, los seres que le habitan son (al igual que él) seres que </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">pertenecen</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> ahí.</span></span><br />
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<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fugowo igual pertenece en el mar…” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– pensó con un dejo de melancolía solo por un instante Fuguwu antes de ponerse en acción.   </span></span><br />
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<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Con una velocidad sobrehumana (por supuesto, es un Gyojin) recorrió bajo el mar los 500 metros que había avanzado en su barca de vuelta a la isla Kuen. A la vista de un simple mortal parecería que un proyectil es lanzado a gran velocidad rompiendo la tensión superficial del agua. En otras palabras, el efecto se percibe como el si el agua misma envolviera al Gyojin aunque la realidad es todo lo contrario, las moléculas del agua son repelidas generando menor fuerza de cohesión en si mismas dando paso a un movimiento mas libre para quienes les es natural nadar de esta forma. Relativamente similar a como surca una gaviota el aire, si es que esto tiene más sentido.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En pocos minutos Fuguwu había alcanzado la costa de la isla Kuen. Era momento de pensar en sus opciones, pero primero, buscar lugar para resguardarse de la tormenta y posiblemente hacer un campamento temporal. El muy estúpido no cargaba consigo ni siquiera un Den Den Mushi para mandar una señal de auxilio. Para alguien que le gusta prepararse tanto antes de una aventura, y considerando que visitaría una isla inhabitada, quizás sonaría tonto, incluso ilógico, este gran fallo. Sin embargo la realidad era simple, Fuguwu se había lanzado a la aventura sin planificar nada llevado por la emoción de conocer al maestro Spardal y aprender el Gyojin Karate.</span></span><br />
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<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro Spardal, Ershot Spardal. El Gyojin piraña amazónica de complexión delgada, pero fibrada, con piel dura y de ojos afilados había escalado al máximo peldaño de respeto en la mente de Fuguwu. El solo pensar en su maestro le hizo reconocer que lo más sencillo sería volver con él y solicitar su consejo. Cabía la posibilidad de que el maestro Spardal tuviera conocimientos de carpintería que podrían ayudar a Fuguwu a hacer una nueva barca para proseguir en su aventura.</span></span><br />
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<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sin pensarlo dos veces Fuguwu se puso en marcha de vuelta a las ruinas de Kuen. Aquellos obstáculos que libro la primera vez estaban todos desactivados, y las criaturas que habitan la isla y con las cuales tuvo que combatir Fuguwu en ocasiones anteriores esta vez no decidieron mostrarse. Probablemente a causa de tener cierta familiaridad hacia Fuguwu, pero igualmente debido a que Fuguwu era mas fuerte ahora que dominaba una técnica del Gyojin karate.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Al llegar al final de las ruinas Fuguwu, con clara felicidad, rio al ver a su maestro de espaldas bebiendo una bebida caliente (seguramente preparado a base de algas que tanto le gustan a Ershot Spardal).</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Gowowo wowo, maestro, he vuelto.</span>”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – saludo Fuguwu.</span></span><br />
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<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fuguwu, ¿has vuelto tan pronto? </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Ershot – </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Me da alegría verte, pero también me causa curiosidad saber que ha pasado, ¿no era tu plan viajar a la isla Minion y enlistarte en la marina?”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Mi barca se ha hundido maestro, no puedo salir de esta isla, de momento, al menos hasta que pase este temporal y construya otra barca.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0070c0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Pues sí que tienes mala suerte Fuguwu, este temporal durara cuando menos un mes. Es lo normal en esta isla, ¿te puedo tentar con una bebida caliente en lo que discutimos que puedes hacer mientras pasa el temporal?”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu acepto encantado. Aunque las algas no era su sabor favorito, tampoco le eran ajenas en absoluto, de cierta forma le recordaban a aquel lugar al que llamaba casa hace tiempo en la isla Gyojin. Cogió la bebida y se sentó frente a su maestro.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0070c0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ya que estas aquí por al menos un mes más, ¿te gustaría aprender otra técnica del Gyojin karate?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– le pregunto el maestro Spardal a Fuguwu mirándolo crípticamente, casi estudiando la reacción de su estudiante, mientras daba un sorbo a su bebida – </span></span><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ha decir verdad, muchos aprendices del Gyojin karate inician aprendiendo esta técnica, pero la primera vez que llegaste me pareció más apropiado saltármela debido a que tu estilo de pelea esta más enfocado en ataques cuerpo a cuerpo, esta es una técnica que requiere cierto grado de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Destreza </span>y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Precisión</span> para poder dominarla.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu se quedo pensativo mirando fijamente a su bebida como si esta tuviera la respuesta a la pregunta que su maestro le había planteado. Por supuesto que quería aprender una nueva técnica del Gyojin karate, pero el hecho de que su maestro haya matizado la necesidad de </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Destreza</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> y </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Precisión</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> le daba a entender a Fuguwu que su maestro esperaba que lo considerara seriamente, no que simplemente saltara de alegría ante la idea de aprender bajo la tutela de Ershot Spardal sin ninguna consideración de por medio.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Antes de contestar a su pregunta maestro, me gustaría saber más sobre el Gyojin karate, ¿me podría sacar de la oscuridad en la que me encuentro respecto a este tema?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dijo Fuguwu con voz calmada. Tenia ciertas reservas sobre la forma en que planteo la pregunta, no quería sonar pedante, tan solo quería demostrarle a su maestro que tenia la capacidad mental que se necesita dominar para tan solo aspirar a ser un aprendiz decente del Gyojin karate.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Encantado de sacarte de las profundidades de ese océano en la que tu entendimiento sobre el Gyojin karate se encuentra, alumno.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Ershot Spardal mientras le miraba de forma pícara, casi burlona.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Por supuesto que se iba a dar cuenta”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – pensó Fuguwu, sin decir nada mas esperando pacientemente a que su maestro continuara, dando un sorbo a su bebida.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Como ya sabes” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– acentuó Ershot Spardal dejando de lado el tono de voz pícaro mientras que a su vez posaba su vaso ya sin la bebida de algas a un lado sobre el suelo – </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“El secreto del Gyojin karate radica en el dominio del agua en las inmediaciones de un usuario, usando su poder para enviar poderosas ondas que impactan el agua dentro del cuerpo de un oponente.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Debido a que cada ser tiene un alto porcentaje de agua dentro de su cuerpo.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – prosiguió Ershot – </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Grandes maestros también mostraron que este estilo de pelea se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que se puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Este arte marcial nació en la Isla Gyojin, específicamente en el Dojo del karate Gyojin, y existimos pocos maestros dispersos por el mundo dispuestos a pasar los conocimientos en este estilo de pelea a aquellos quienes estén interesados en aprenderla. En realidad, no es necesario ser Gyojin para aprender este estilo, pero sólo nosotros los Gyojin podemos usar su efectividad al 100%.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Esta revelación dejo en shock a Fuguwu quien casi se atraganta con el ultimo trago que le quedaba de su bebida de algas que le había preparado su maestro.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Entonces, cualquiera puede aprender el Gyojin karate? ¿Incluso los humanos? ¿Incluso los piratas?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– pregunto Fuguwu alarmado, poniendo énfasis en su ultima pregunta. Estaba claro que su rencor por los piratas estaba lejos de ser olvidado.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es correcto, cualquiera puede aprender estas técnicas. Y, adelantándome a lo que seguramente estas pensando, la respuesta es sí, he enseñado estas técnicas a humanos, algunos de los cuales se convirtieron en piratas eventualmente. Esto es algo que seguiré haciendo para futuros interesados en el Gyojin karate, particularmente con los humanos porque soy de la idea de que esta es una forma en la que ambas razas podemos llegar a convivir.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Su maestro contesto sin alterarse, pero Fuguwu sabía que estaba nadando en corrientes peligrosas, tendría que ser cuidadoso con sus siguientes palabras.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Ambos quedaron en silencio por un tiempo. Fuguwu se calmó mentalmente y empezó a respirar de forma controlada para calmar las ansias que sentía en su interior.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Agradezco su honestidad, maestro.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– rompió el silencio Fuguwu de forma calmada, a lo cual prosiguió no sin antes soltar un suspiro – </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Pensaba que me causaría conflicto saber que mi maestro podría potencialmente darles armas a mis enemigos, pero esta forma de pensar es errónea”.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Usted no decide quien será mi enemigo y quien no. Sería injusto e ilógico de mi parte que le atribuyera esta responsabilidad. Yo también he sido honesto con usted, y aunque en mi mente mi camino antes estaba plagado de venganza y odio, usted vio más allá de esto y me acogió como su aprendiz a pesar de todo. Creo completa y ciegamente en usted maestro.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Ershot Spardal sonrió.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Veo que nos entendemos Fuguwu. Como te comentaba, el Gyojin karate es un estilo de combate que se especializa en utilizar y dominar el agua para atacar y defenderse.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– prosiguió su maestro, teniendo un ligero cambio en su tono de voz siendo este un poco mas alegre.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Existen al menos 10 técnicas en el Gyojin karate, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">y una extra, </span>que deben ser dominadas para poder considerarse un maestro de este estilo de pelea. Para realmente poder dominar las técnicas cuerpo a cuerpo que mas se acoplan a tu estilo de pelea, primero debes aprender la técnica Uchimizu”.</span></span><br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Lemon milk;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Técnica del Gyojin Karate</span><br />
<span style="color: #ffffff;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mostrar</span></span></span></span></span></span></div>
<br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Uchimizu es estrictamente un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">disparo de agua</span>. Inicia con lo que es una simple gota, la cual es disparada a gran velocidad por lo que puede convertirse en una bala mortal con la fuerza cinética creada por la inmensa fuerza aplicada, y alcanza hasta 15 metros de distancia antes de que la gota se rompa a causa de dicha fuerza cinética aplicada.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu, quien escuchaba detenidamente la explicación de su maestro, estaba anonadado. Era increíble que una técnica así existiera, solo necesitaba una simple gota de agua. Seguro el sudor serviría igualmente, o mejor aún, el veneno que se secreta de sus nudillos con forma de pico característicos del Gyojin pez globo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ahora entiendo porque se necesita <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Destreza</span> y <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Precisión </span>para dominar dicha técnica maestro, es una técnica increíble.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– afirmó Fuguwu con voz emocionada por la idea de poder disparar lo que básicamente serían balas de veneno, cosa que claramente no practicaría frente a su maestro para evitar tener que prometer algo que no cumpliría igualmente en el futuro.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Decidido, a partir de mañana iniciamos el entrenamiento, estoy convencido que dominaras la técnica antes que pase el temporal. Ya luego hablamos sobre el tema de tu barca y como proseguir tu aventura.” – contesto Ershot.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¡La barca!”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – dijo asombrado Fuguwu, se había olvidado completamente de su predicamento inicial, absorto en la emocionante idea de aprender una nueva técnica del Gyojin karate.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No te preocupes, enfócate en tu entrenamiento y ya veremos luego como resolvemos lo de la barca. Un problema a la vez.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– concluyó su maestro.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entendido maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – aseveró Fuguwu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">La segunda parte del entrenamiento de Fuguwu comenzaba con un aire diferente. No era su primera vez en la isla Kuen ni bajo la tutela de Ershot Spardal, pero esta ocasión tenía un propósito aún más profundo. Fuguwu debía perfeccionar sus habilidades, y Spardal, con su sabiduría, había decidido que era el momento adecuado para enseñarle una técnica que requería un nivel avanzado de control: Uchimizu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En la primera mañana a su regreso, Fuguwu se presentó nuevamente ante Spardal en el mismo lugar en ruinas donde había aprendido el Hyakumaigawara Seiken. Esta vez, sin embargo, la atmósfera era diferente. Las sombras de los edificios en ruinas parecían más alargadas, y la naturaleza salvaje que rodeaba la isla comenzaba a florecer en toda su majestuosidad. Fuguwu se sentía más en sintonía con su entorno, su cuerpo y su mente afinados por semanas de reflexión tras su primer entrenamiento.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Spardal, como siempre, lo recibió con calma, y después de una breve conversación de bienvenida, fue al grano.</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has regresado buscando perfeccionar tu control"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo el maestro. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Y sé que estás listo para aprender una de las técnicas más difíciles de nuestro arte: Uchimizu. Esta técnica no solo pondrá a prueba tu fuerza, sino que te enseñará a usar el agua no como un torrente, sino como una herramienta de precisión."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu asintió, entendiendo que este desafío era el paso necesario en su viaje. El Hyakumaigawara Seiken le había dado la fuerza y confianza que necesitaba para enfrentarse a enemigos poderosos, pero Uchimizu sería diferente. Le permitiría convertir el agua en un arma que dependía de su habilidad para controlar cada pequeño movimiento, desde el lanzamiento de la gota hasta su impacto.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Los primeros días del entrenamiento fueron sorprendentemente lentos. Fuguwu había esperado que Spardal lo empujara rápidamente hacia los movimientos avanzados, pero en lugar de eso, el maestro lo llevó a un pequeño claro en el centro de la isla, donde un arroyo corría suavemente entre las rocas.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Antes de poder lanzar el agua con precisión, debes primero aprender a entenderla"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, le dijo Spardal. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El agua no solo fluye sin control; puede ser guiada, moldeada y utilizada en su forma más pura. Tu tarea, Fuguwu, es aprender a sentir cada gota de agua como una extensión de tu propio cuerpo."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Esta afirmación, especialmente la parte de entender el agua, irrito ligeramente a Fuguwu. El era un Gyojin al igual que su maestro, por supuesto que entendía el agua. Por un momento pensó en reclamar y entrar en discusión, pero rápidamente borró esa idea de su cabeza. Estaba aprendiendo a no saltar conclusiones, particularmente si estaba siendo enseñado por alguien como el maestro Ershot Spardal.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entendido maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó Fuguwu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Durante esa primera semana, Fuguwu pasó la mayoría de sus horas diarias en el arroyo, con las manos sumergidas en el agua. El ejercicio parecía simple a primera vista: mover las manos lentamente, sintiendo la corriente, observando cómo reaccionaba el agua a cada pequeño gesto. Pero a medida que avanzaban los días, Fuguwu se dio cuenta de la dificultad real del ejercicio. Necesitaba no solo mover el agua, sino sentir su flujo, entender cómo la más mínima alteración en la presión de sus dedos cambiaba su dirección y velocidad.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El objetivo de Spardal era que Fuguwu comprendiera cómo controlar el agua sin esfuerzo visible. El maestro le explicaba que Uchimizu no era una cuestión de fuerza, sino de destreza. Era como un arquero que, antes de disparar una flecha, debe estar en completa sintonía con su objetivo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Al terminar esta primera fase del entrenamiento, durante sus charlas por las noches acompañando la cena, a Fuguwu le surgió curiosidad sobre como se diferencia el entrenamiento del Gyojin karate entre las diferentes razas de seres que buscan aprenderla.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro, cuando ha tomado a alumnos de otras razas bajo su manto para aprender el Gyojin karate, ¿es diferente el tipo de entrenamiento que ellos realizan?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, preguntó Fuguwu con un tono un poco apenado.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Lamento tener que ser ambiguo Fuguwu, pero me atrevo a decir que la respuesta es tanto si como no”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó su maestro pensativo. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es innegable que a nuestra raza se les facilita más entender varios conceptos del Gyojin karate por su estrecha relación con el agua. He igualmente, y seguramente por la misma razón, lo llegamos a perfeccionar más que otras razas”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, continuo Spardal con su monólogo. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Sin embargo, he de confesar que he visto a muchos usuarios del Gyojin karate de nuestra raza tener menos control de las técnicas sobre lo que he visto dominan humanos, skypeanos, tontata, por nombrar unos cuantos”.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entiendo; creo que debo aprender sobre otras razas y sobre todo no subestimar a mis rivales independientemente de su origen”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, caviló Fuguwu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro Spardal asintió en silencio y ambos continuaron con su cena sin alargar mas la conversación aquella noche.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En la segunda semana, Spardal llevó el entrenamiento a un nuevo nivel. Fuguwu ya había aprendido a manipular el flujo del agua en el arroyo, pero ahora debía concentrarse en una tarea mucho más precisa.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro colocó un cuenco lleno de agua en una mesa y, frente a él, alineó una serie de pequeñas piedras.</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Tu tarea"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal, </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"es lanzar una sola gota de agua y derribar esas piedras. Cada piedra debe ser golpeada sin que ninguna de las otras se mueva. Esta es Uchimizu en su forma más básica."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El desafío parecía simple, pero cuando Fuguwu lanzó la primera gota de agua, la realidad de la tarea se hizo evidente. La gota no tenía suficiente fuerza ni precisión, cayendo inofensivamente al suelo antes de llegar siquiera a las piedras. Fuguwu comprendió que necesitaba más que solo fuerza para lograrlo; debía dominar el control sobre cada aspecto del lanzamiento.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Durante los días siguientes, Fuguwu trabajó incansablemente en perfeccionar su habilidad para lanzar la gota de agua. Spardal lo guiaba en cada paso, enseñándole a sentir el peso y la densidad del agua en su mano antes de lanzarla. Fuguwu debía concentrarse en cada pequeño movimiento, desde la tensión en sus dedos hasta el ángulo exacto en que liberaba la gota.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Con el tiempo, Fuguwu empezó a mejorar. Su precisión aumentaba lentamente, y aunque al principio solo lograba golpear una piedra de cada tres intentos, al final de la segunda semana ya era capaz de derribar una piedra con cada gota lanzada. Pero aún quedaba un largo camino por recorrer antes de que pudiese ejecutar Uchimizu en una situación real de combate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En la tercera semana, Spardal llevó el entrenamiento a un nivel aún más avanzado. Fuguwu ya había dominado la técnica básica de Uchimizu en un entorno controlado, pero ahora debía aprender a usarla en movimiento.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro diseñó una serie de ejercicios que implicaban lanzar gotas de agua mientras Fuguwu corría, esquivaba y saltaba entre obstáculos. El agua debía ser lanzada con precisión milimétrica, sin importar cuán caótica fuera la situación. Fuguwu tenía que aprender a mantener su enfoque y su control incluso en las condiciones más difíciles.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En estos ejercicios, Fuguwu sintió la verdadera dificultad de Uchimizu. Cuando su cuerpo estaba en movimiento, era mucho más difícil concentrarse en la gota de agua. Su precisión se veía afectada por la velocidad y el esfuerzo físico, y muchas veces sus lanzamientos fallaban.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sin embargo, Spardal lo alentaba a continuar. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El agua es fluida, Fuguwu. Debes aprender a ser igual de flexible. No importa lo que esté pasando a tu alrededor, tu control sobre el agua debe ser constante."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Este ejercicio es demasiado desafiante maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, se quejo Fuguwu. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No solo necesito la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Destreza</span> de dominar el agua, sino que también la <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Precisión</span> para atinar al objetivo. Todo esto mientras estoy en movimiento.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es correcto Fuguwu”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó el maestro Spardal. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es de suma importancia que domines esta parte del entrenamiento para poder emplear la técnica en combate. Te aseguro que tus objetivos, por no llamarles enemigos, no serán blancos estáticos. Particularmente si son piratas”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">. El maestro Spardar dijo esta última frase con un tono que a Fuguwu le sonó como una invitación de desafío, no de forma grosera o pretenciosa, sino alentándolo a aceptar el desafío y superarlo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu, inspirado por las palabras de su maestro, entrenó aún más duro. Cada día, los ejercicios se volvían más complejos, y su cuerpo, aunque cansado, se adaptaba a los nuevos desafíos. Al final de la tercera semana, Fuguwu era capaz de lanzar Uchimizu en cualquier situación: en movimiento, mientras esquivaba ataques imaginarios, y con una precisión que había sido inalcanzable al principio del entrenamiento.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fue durante esta fase del entrenamiento que Fuguwu se dio cuenta que seria una tarea casi imposible el utilizar Uchimizu con su veneno. Necesitaría tener acceso a todas las fases del entrenamiento que había realizado con el agua pero con veneno, es decir, meter sus manos en ríos de veneno, usar gotas de veneno para derrumbar rocas, atacar con veneno mientras ejercía control sobre el mismo, etc.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El principal problema que notó es que la densidad del veneno es diferente al del agua, así como su viscosidad, y otros atributos físicos y químicos de ambos líquidos. Al intentar cambiar veneno por agua, en todos sus intentos no encontraba mas que fallos en el uso de Uchimizu con dicho líquido. Por lo que finalmente desistió de la idea y concentro sus esfuerzos en continuar la ruta que su maestro le había puesto para dominar Uchimizu a la perfección.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Durante esa última semana, Fuguwu enfrentó pruebas aún más exigentes. Spardal organizó desafíos donde Fuguwu debía lanzar Uchimizu desde diferentes ángulos y posiciones inusuales, a veces en medio de intensas simulaciones de combate. Fuguwu no solo debía mantenerse en control de su técnica, sino también evitar cualquier tipo de distracción que afectara su enfoque.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Una de las pruebas más difíciles fue una sesión nocturna, donde Spardal lo llevó a un área de la isla llena de niebla espesa. Allí, Fuguwu debía detectar las pequeñas gotas de agua en el ambiente y lanzarlas con precisión a objetivos ocultos en la oscuridad. La visibilidad era nula, pero el objetivo de la prueba era que Fuguwu aprendiera a sentir el agua sin depender de sus ojos. Debía confiar en sus otros sentidos y en su capacidad de conectar con su entorno de una manera profunda.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Dominar esta técnica es imposible”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, exclamó con frustración Fuguwu. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No entiendo como debo ser capaz de detectar las gotas en el ambiente. No es tan tangible como lo es el agua en un arroyo, riachuelo o lago. Ni que decir del agua de mar.”</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fuguwu, recuerda que el agua se encuentra en todos lados, en todos los seres, en todo el ambiente”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo pacientemente el maestro Spardal. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Esta parte del entrenamiento es vital para poder dominar Uchimizu a la perfección. Estoy seguro de que te encontraras en múltiples situaciones donde no dispondrás de una fuente de agua directa a la cual acudir para realizar la técnica. Es, por tanto, de vital importancia que aprendas a detectar la presencia del agua en el ambiente.”, </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">sentenció Spardal.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Aunque los primeros intentos fueron desastrosos (Fuguwu fallaba constantemente, incapaz de localizar los objetivos en la niebla), con la orientación paciente de Spardal, comenzó a entender la clave del ejercicio: no era solo cuestión de concentración, sino de adaptabilidad. El agua, como le había enseñado su maestro, fluía en cualquier situación, y él debía aprender a hacer lo mismo. Después de días de esfuerzo, finalmente Fuguwu logró lanzar Uchimizu con éxito, golpeando cada objetivo oculto en la niebla con precisión.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Gowowo wowo ¡Lo he conseguido!”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, celebró con emoción Fuguwu.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Felicidades Fuguwu, has trabajado muy duro y tus esfuerzos han pescado resultados”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal asintiendo con la cabeza. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Quizás tengas potencial para aprender a usar Haki”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, comento Spardal observando a Fuguwu detenidamente.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Haki? ¿Qué es el Haki maestro?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, pregunto con curiosidad Fuguwu. Jamás había oído hablar de dicho concepto.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“El Haki, estimado alumno, se encuentra en todos los seres al igual que el agua en el ambiente. Sin embargo, me temo que es demasiado pronto para decir nada más sobre este tema”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal terminando la conversación de forma abrupta.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Intrigado, Fuguwu tomo nota mental de esta palabra. Haki. Seguro que en sus siguientes aventuras descubriría lo que es y la razón por la que el maestro Spardal no quiso ahondar en el tema.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Cuando llegó la cuarta semana el temporal que envolvía la isla por fin desistió. De igual forma, Spardal observó el progreso de Fuguwu con satisfacción. Sabía que su alumno estaba listo para seguir adelante, y también sabía que el viaje de Fuguwu hacia la isla Minion lo llevaría a enfrentar nuevos desafíos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Una mañana, después de un entrenamiento particularmente intenso, Spardal llevó a Fuguwu al borde de la isla, donde una vieja barca descansaba en la arena. Aunque desgastada por el tiempo, la barca estaba bien mantenida, con cuerdas firmes y madera robusta.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"He observado tu crecimiento, Fuguwu"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal, con una sonrisa leve pero sincera. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has dominado Uchimizu, y tu destreza ha alcanzado un nivel digno de los mejores guerreros del Gyojin karate. Entiendo que tu viaje debe continuar, es hora de que continúes tu camino hacia la isla Minion."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu miró la barca y luego a su maestro. Ahora entendía porque el maestro Gyojin no se había alarmado tras la premisa de Fuguwu de haber perdido su barca. Fuguwu juraba que aun le quedaban al menos un par de semanas más, si no es que un mes, para poder proseguir en su aventura.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sabía lo que ese gesto significaba. Spardal le estaba entregando algo más que una simple barca; le estaba dando su bendición para seguir adelante, para dejar la isla Kuen y enfrentarse al mundo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Esta barca ha sido mi compañera en muchas travesías"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, continuó Spardal. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Ahora es tuya. Cuídala bien, y te llevará donde necesites ir."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Con gratitud en su corazón, Fuguwu aceptó el regalo.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro, muchas gracias por todas las lecciones, prometo que su paciencia y dedicación le serán recompensadas con un alumno que lleve su nombre, y el del Gyojin karate, a ser reconocido en todo el mundo”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, sentenció Fuguwu con determinación.  </span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has aprendido mucho, Fuguwu"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Spardal, observando el horizonte. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Pero recuerda que el viaje del guerrero nunca termina. El dominio de la técnica es solo una parte; el verdadero desafío será siempre mantener la calma interior."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu asintió y subió a la barca, sintiendo que no solo estaba partiendo hacia un nuevo destino físico, sino también hacia un nuevo capítulo en su vida.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Con la barca de Spardal, Fuguwu partió de la isla Kuen, llevando consigo las lecciones que había aprendido durante su entrenamiento. Había perfeccionado el Hyakumaigawara Seiken y, ahora, Uchimizu, dos técnicas que lo definían como un guerrero más completo y más en sintonía consigo mismo. El maestro Ershot Spardal había desempeñado un papel crucial, no solo como instructor, sino también como guía para que Fuguwu encontrara el equilibrio entre sus emociones y su fuerza física.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Mientras las olas lo llevaban hacia la isla Minion, Fuguwu reflexionaba sobre lo que había aprendido, no solo en términos de combate, sino en el control de sus emociones y su capacidad para adaptarse a cualquier situación. Sabía que la venganza por lo ocurrido a su hermano seguía acechando en su corazón, pero las enseñanzas de Spardal le habían mostrado que debía ser paciente, que actuar por impulso solo lo llevaría al caos.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El viaje a la isla Minion duró varios días. Fuguwu, solo con sus pensamientos y la barca que ahora era su única compañía, pasó horas reflexionando. La imagen de Fugowo, su hermano mayor, aparecía en su mente una y otra vez. Fuguwu siempre había sentido una profunda culpa por el destino de su hermano, secuestrado y esclavizado por su imprudencia. Esa culpa había alimentado su deseo de convertirse en un guerrero fuerte, y ahora, con dos técnicas poderosas a su disposición, Fuguwu debía decidir cómo utilizar su fuerza.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro Spardal le había advertido sobre los peligros de actuar con resentimiento en el corazón. A lo largo del entrenamiento, Spardal había percibido la rabia que Fuguwu escondía bajo su calma exterior, una rabia que tenía el potencial de consumirlo si no aprendía a controlarla. En muchas noches de conversación después de los entrenamientos, Spardal había hablado sobre el arte del control emocional.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El verdadero poder no proviene de lo que puedes hacer con tus manos o tus técnicas"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, había dicho Spardal en una de esas ocasiones, sentado en la sombra de una palmera mientras observaba el mar. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Proviene de cómo eliges usar esa fuerza. La venganza es como una corriente traicionera: puede arrastrarte antes de que te des cuenta."</span></span><br />
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<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fuguwu había escuchado estas palabras, y aunque sabía que tenían razón, también sentía que su responsabilidad hacia Fugowo lo empujaba en la dirección contraria. Pero ahora, solo en medio del vasto océano, sus pensamientos tomaban una claridad que antes no tenía. Debía mantener su misión enfocada en su crecimiento personal, encontrar su propio camino antes de buscar rescatar a su hermano. La Marina, en la isla Minion, sería el siguiente paso para fortalecer sus habilidades y su disciplina.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Mientras la barca seguía su curso, Fuguwu recordó la última semana de su entrenamiento en la isla Kuen, cuando Spardal comenzó a intensificar las sesiones de práctica de Uchimizu. Cada lección había sido un desafío físico, pero también una lección mental. Spardal había explicado que para dominar la técnica completamente, Fuguwu debía ser capaz de lanzar las gotas de agua no solo con precisión, sino también sin esfuerzo visible, como si el agua respondiera directamente a su voluntad.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Imagina que el agua es parte de ti"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, le había dicho Spardal en uno de sus entrenamientos finales. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"No solo un arma que usas, sino una extensión de tu propio ser."</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Ahora, Fuguwu se dirigía hacia un futuro incierto, pero con un propósito claro. Sabía que la Marina podría ser la clave para encontrar más pistas sobre el destino de su hermano Fugowo, pero también entendía que no podía dejar que el resentimiento lo guiara. Su entrenamiento con Spardal había dejado una marca indeleble en su mente, y Fuguwu estaba determinado a seguir creciendo como guerrero y como persona.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El viaje a la isla Minion sería solo el comienzo de un capítulo aún más grande. Fuguwu estaba preparado para lo que viniera, con la certeza de que cada técnica, cada lección aprendida en la isla Kuen lo había fortalecido para enfrentar los desafíos que el destino le tenía reservado.</span></span><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
Luego de meterme una pastilla de menta a la boca comencé a caminar por el muelle rumbo al centro de la ciudad Orange, planeaba visitar algunos locales comerciales para aprender sobre la isla Organ y principalmente buscando información sobre algún gremio de cazadores que buscara nuevos reclutas. Seguro que alguien con mis habilidades podría encontrar su lugar en el gremio correcto. <br />
<br />
Abriéndome paso entre la gente, la cual seguía pasando de mí, llegue al centro de la ciudad encontrándome en un lugar con estrechas callejuelas, pequeñas plazas y pintorescos edificios costeros. Al igual que en el puerto, el ambiente en el centro de la ciudad era bastante animado. Las calles están llenas de tiendas, restaurantes y mercados, los cuales ofrecen una variedad de productos exóticos y locales que, si bien llamaron mi atención, no eran la razón principal por la que había venido a esta isla. Sin embargo, no estaba de más parar en algún restaurant para tomar una taza de té negro (Aunque, por supuesto, el té de algas aun era mi favorito) la cual, dada mi estatura, me la sirvieron en lo que parecía ununa taza de té muy poco ornamentada. No le di mucha importancia, no era la primera vez que me pasaba algo así ni sería la última seguramente.<br />
  <br />
Caminando por las calles de la ciudad me tope con una biblioteca donde seguramente podría preguntar los detalles de la misma. La biblioteca por dentro era bastante sencilla (no creo que sea la principal de la ciudad) pero no por eso menos bonita que otras. Esta contaba con varias estanterías de libros bien ordenados en un solo piso el cual media aproximadamente unos 50 metros cuadrados en total. En el centro de la biblioteca se encontraba el bibliotecario que atendía este turno. <br />
<br />
Me acerque al escritorio donde se encontraba el bibliotecario intentando hacer el mayor ruido posible para que no le tomara por sorpresa; justo cuando éste levantaba la cabeza para ver que estaba llamando su atención, llegué de un salto a su escritorio y lo salude con una sonrisa de oreja a oreja.<br />
<br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Buenos días, acabo de llegar a esta linda isla y me interesa saber un poco mas de la misma, particularmente quisiera conocer más sobre las zonas principales de Organ de las cuales asumo esta ciudad es una de ellas.”</span> – le dije al bibliotecario sin dejar de sonreír.  <br />
<br />
Después de unos instantes de clara confusión en la mente del bibliotecario, este asintió y, sin decir más, me acercó varios folletos los cuales describían varias zonas interesantes de la isla. Iniciando por la ciudad de Orange, en la cual había poco que notar de momento, fuera de su zona comercial y puerto contaba también con una iglesia – no sonaba a un sitio donde se organizara un grupo de esclavistas, por lo cual pase al siguiente folleto. <br />
<br />
El segundo folleto servía de alerta a todos los civiles para no adentrarse mas alla de los ‘<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Viñedos Organ</span></span>’ a causa de las altas temperaturas, ambiente inhóspito, y los varios grupos de bandidos que habían aprovechado las condiciones extremas de la zona para hacer de esta su territorio. Si había un grupo de bandidos ahí, no sería raro que convivieran con un grupo de esclavistas, por lo que me quede con este folleto. <br />
<br />
Dando gracias al bibliotecario críptico, devolví los folletos y pegando una maroma hacia atrás, salte hacia el suelo y salí de la biblioteca. <br />
<br />
Decidí dirigirme hacia el centro la ciudad de la misma forma de la que disfrutaba viajar, gratis. Regresando a la calle comercial de Orange, me centre en las conversaciones de los mercaderes cosa que me resultaba fácil gracias a que ellos solian pasar de mi por ser un Gyojin. Prestando atención a un grupo variopinto de mercaderes escuché las palabras ‘bandidos’ y ‘esclavistas’ emanar de la boca de estos por lo que decidí seguirles el paso. Al poco tiempo se montaron en unas carretas cargadas de víveres, principalmente naranjas en grandes cajas sin tapa, en las que decidí usar de cobertura para mi viaje con ellos. Acomodándome entre las naranjas, decidí que lo ideal sería tomar una siesta hasta llegar a nuestro destino.<br />
<br />
Al despertar la mañana había dado paso a la tarde y la tarde me había recibido en los <span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Viñedos Organ</span></span> con una temperatura de la cual era sabio buscar la sombra por lo que me quede cómodo entre las naranjas en lo que bajaba el sol. Pasando la tarde, empezó a bajar la temperatura lo suficiente para aventurarme a salir de mis cómodas naranjas y caminar por aquellos <span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">viñedos</span></span>.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Detalles de la isla]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=62</link>
			<pubDate>Wed, 09 Aug 2023 12:04:35 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=19">Pandaman</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=62</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tamaño</span>: Media.<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una isla flanqueada por dos peñones sin el suficiente tamaño para la edificación, con mucho terreno aprovechable para el cultivo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clima</span>: Cuatro estaciones convencionales y una meteorología regular.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Desarrollo</span>: Ciudad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La capital es una ciudad mercante próspera centrada en la agricultura.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recursos</span>: Agrícolas: Producen vino y comercian con uvas, así como algunos otros vegetales.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comercio</span>:</div><ul class="mycode_list"><li><div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Exportan vino.</div>
<br />
</li>
<li><div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Rutas comerciales externas bidireccionales con Dawn, Gecko, Yotsuba y Yotsuba.</div>
<br />
</li>
</ul>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación</span>: Local.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un alcalde rige la ciudad, Orange Town</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Defensas</span>:</div><ul class="mycode_list"><li><div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Guardia local: 1 Jefe de la Guardia y 10 guardias locales.</div>
<br />
</li>
</ul>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descripción</span>: La ciudad Orange, una ciudad tranquila con casas de dos o tres plantas, un pequeño puerto comercial y una vida relativamente tranquila, es un gran punto de comercio. La casa del alcalde está en la plaza central del pueblo entorno a la cual se han construido las casas perimetralmente, contando con los campos de trabajo en las zonas más próximas a la costa, haciendo que la isla este dividida en anillos. Se rumorea que quizá el alcalde no es quien parece ser.</div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugares de Interés</span>: Gran plaza central (anillo interior) Distrito residencial (anillo central), Viñedos Organ (anillo exterior).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tamaño</span>: Media.<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una isla flanqueada por dos peñones sin el suficiente tamaño para la edificación, con mucho terreno aprovechable para el cultivo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Clima</span>: Cuatro estaciones convencionales y una meteorología regular.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Desarrollo</span>: Ciudad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La capital es una ciudad mercante próspera centrada en la agricultura.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Recursos</span>: Agrícolas: Producen vino y comercian con uvas, así como algunos otros vegetales.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comercio</span>:</div><ul class="mycode_list"><li><div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Exportan vino.</div>
<br />
</li>
<li><div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Rutas comerciales externas bidireccionales con Dawn, Gecko, Yotsuba y Yotsuba.</div>
<br />
</li>
</ul>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Afiliación</span>: Local.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un alcalde rige la ciudad, Orange Town</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Defensas</span>:</div><ul class="mycode_list"><li><div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Guardia local: 1 Jefe de la Guardia y 10 guardias locales.</div>
<br />
</li>
</ul>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descripción</span>: La ciudad Orange, una ciudad tranquila con casas de dos o tres plantas, un pequeño puerto comercial y una vida relativamente tranquila, es un gran punto de comercio. La casa del alcalde está en la plaza central del pueblo entorno a la cual se han construido las casas perimetralmente, contando con los campos de trabajo en las zonas más próximas a la costa, haciendo que la isla este dividida en anillos. Se rumorea que quizá el alcalde no es quien parece ser.</div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lugares de Interés</span>: Gran plaza central (anillo interior) Distrito residencial (anillo central), Viñedos Organ (anillo exterior).]]></content:encoded>
		</item>
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