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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Pueblo Engan]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 06:10:59 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[PR absoluto] [T1 autonarrada] Isidro y Iago]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1383</link>
			<pubDate>Tue, 08 Oct 2024 07:01:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=365">Donna Summer</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1383</guid>
			<description><![CDATA[Donna se despertó con el canto de los pájaros y la luz del sol entrando entre las cortinas. Se desperezó y se asomó por la ventana. Hacía un buen día, soleado y primaveral, pero una punzada de dolor en su sien le hizo arrugar la frente. No debió tomar aquella última cerveza con Cadis la noche anterior. <br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">- “Mierda…”</span>- murmuró para sí misma.<br />
<br />
Abrió la ventana para ventilar y bajó por las escaleras al comedor con cocina americana. Cogió un refresco y se sentó en la mesa. Encendió un cigarro y repasó mentalmente qué tenía que hacer hoy. Primero iría a la oficina y repartiría el correo. Hoy era miércoles, día de la publicación semanal de su revista de cotilleos favorita, así que tendría entretenimiento durante la comida. También tendría que pasar a ver a sus padres después del trabajo, luego iría un rato a ver a los gatos y si se encontraba con Cadis esperaba que él le contara alguna novedad sobre su hermana, recientemente habían apostado a que estaba embarazada de nuevo, pero no tenían pruebas.<br />
<br />
Terminó su refresco con un par de cigarros más para espabilarse y fue a la ducha. Salió de casa media hora más tarde y emprendió el camino que estaba convencida que la llevaría a la oficina postal de la villa. Un giro a la derecha, dos a la izquierda… ¿o no era así? Joder, otra vez se había perdido. Más le valía orientarse antes de que alguien la viera o Cadis volvería a reírse de ella una semana. La verdad es que era impresionante que tres años después de estar trabajando sola en la oficina aún se despistara del camino con tanta facilidad. Empezó a mordisquearse las uñas y decidió volver a donde había empezado. Si había hecho un giro a la derecha y dos a la izquierda sólo tenía que girar dos veces a la derecha y una a la izquierda para volver a casa, ¿no? Dios, ¿por qué todas las casas del pueblo eran tan parecidas? Sólo se distinguían la iglesia, el ayuntamiento y… oh, joder.<br />
<br />
Donna paró en seco cuando vio la estructura del molino de la villa alzarse ante ella. Se frotó la cara algo desesperada. Esta vez la había hecho buena… El molino se encontraba en la otra punta del pueblo que la oficina postal, ya podía prepararse porque si no se enteraba de esto hasta su hermana en el Grand Line sería un milagro. Suspiró y se decidió a emprender la marcha hacia la calle principal (en caso de encontrarla sabía que sólo debía continuar por ella hasta ver los colores azules y amarillos de su oficina). Estaba a punto de girar la esquina cuando vio a Isidro saliendo de la pequeña casa del molinero con aspecto disgustado. <br />
<br />
Isidro era el novio del hijo del molinero, Iago. Ambos eran amigos de Donna y en más de una ocasión se habían juntado para tomar algo. Secretamente, habían sido una gran inspiración para varios de los relatos +18 de Donna, pero jamás se lo contaría a ellos. Eran una de sus parejas favoritas de la villa, ya que se sentía afortunada de haber vivido en directo cómo su amistad se convertía en una relación cada vez más cercana, el conflicto de la incomprensión durante su adolescencia y cómo ambos fueron madurando emocionalmente lo suficiente como para llegar a comprender que estaban enamorados. Eran una fuente de literatura inagotable para Donna y ella jamás se aburría de colocarlos en diferentes universos con sus propias aventuras y siempre terminando profundamente enamorados (con alguna escena picante de por medio). <br />
<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¡Hola Isidro!</span>- saludó amablemente desde la esquina. La verdad es que si podía recorrer el camino hasta la oficina postal con él y charlar un rato podía compensar haberse desviado tanto del camino.<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Ah, hola, Donna, ¿qué tal?</span>- se notaba en su voz que Isidro estaba agotado emocionalmente, como si acabara de tener una discusión.<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Yo muy bien, voy de camino al trabajo y… Bueno, ya sabes, me he desviado sin querer.</span>- respondió Donna mientras se mordía las uñas de nuevo- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¿Tú qué tal? ¿Qué te pasa?</span><br />
Isidro la miró entrecerrando los ojos y miró en dirección a la oficina postal. Claramente estaba pensando cómo Donna podía haberse desviado tanto de su ruta inicial, pero sacudió la cabeza y respondió:<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Bueno, me pasa que mi novio es imbécil, fundamentalmente.</span>- respondió el chico con aire despreocupado- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero mejor te acompaño y te lo cuento de camino al trabajo.</span><br />
Los dos jóvenes iniciaron la marcha, esta vez sí, en dirección a la oficina de Donna e Isidro comenzó su relato.<br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Bueno, como sabes el padre de Iago es cada vez mayor y ya lleva un par de años insistiéndole en que tiene que ir aprendiendo el oficio y ser molinero, quiere que cuando él se jubile le sustituya su hijo y todo ese rollo… Pero a Iago le encanta dibujar y tiene un talento increíble, ¿sabes? Pues hace unos tres meses, yo…</span>- Isidro se frotó los ojos con una mano-<span style="color: #C19E00;" class="mycode_color"> A ver, no estoy especialmente orgulloso, ¿vale? Pero hace unos tres meses cogí un par de dibujos de Iago y los mandé a la editorial de la revista gráfica mensual que sigue. Y por lo visto, les ha encantado. Llevaste la revista anteayer a su casa, ¿verdad?</span><br />
Donna hizo memoria, efectivamente hace un par de días estuvo en el molino y le entregó la revista a Shiro, el molinero, para su hijo. No le dio especial importancia en el momento porque la recibía todos los meses. Asintió con la cabeza como respuesta.<br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Bien, pues Shiro la abrió y resulta que dentro había también una carta donde pedían contactar con Iago para que colabore de forma permanente con la revista. ¡Le ofrecen trabajo, Donna! ¡Trabajo como artista!</span><br />
Donna abrió mucho los ojos.<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Pero Shiro leyó la carta cuando Iago ni siquiera sabía que los de la editorial habían visto sus dibujos…</span>- dedujo Donna.<br />
-<span style="color: #C19E00;" class="mycode_color"> Ese es el problema, exactamente.</span>- Isidro confirmó y suspiró- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Mira, yo entiendo que Shiro quiere que el negocio se quede en la familia, pero… creo que eso no puede ser un lastre para que Iago viva de su arte si tiene posibilidades. Envié los dibujos sólo para probar, para ver si tenía alguna opción. No esperaba que respondieran y menos aún que metieran la carta con la revista normal. Pero ahora Shiro está furioso porque cree que Iago estaba buscando trabajo a sus espaldas y Iago está enfadado conmigo porque mandé los dibujos sin consultarle, así que si quería presionar a Iago para que hablara con su padre y le explicara que no se puede encargar del molino he conseguido justo lo contrario. Ahora Iago se ha cerrado en banda y le ha prometido a Shiro que empezará a hacer jornada completa en el molino el lunes. </span><br />
Donna resopló y preguntó:<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¿Y va a dejar pasar la oportunidad de la revista? ¿Shiro se lo va a permitir?</span><br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Hmmm el caso es que Shiro nunca ha visto los dibujos de Iago porque él es muy receloso con ellos, así que aunque ha visto la carta de la revista cree que son cosas de críos y que no tiene futuro. Y es cierto que el molino es una apuesta segura en ese aspecto, sería una pena que su familia lo perdiera, pero… de verdad sé que no estuvo bien enviar los dibujos sin su permiso, pero si pudieras verlos… en serio creo que tiene un gran futuro como artista. Y parece que no soy el único.</span><br />
Isidro se detuvo frente a la oficina postal, donde dos gaviotas cargadas de correo esperaban en la puerta con aspecto cansado por haber tenido que esperar un rato largo a la cartera. <br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Bueno, hemos llegado…</span>- el joven se rascó un poco el cabello rubio recogido en una coleta- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Gracias por escucharme, Donna, perdona haberte dado tanto la vara con mis dramas.</span><br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Ah, no te preocupes, ya sabes que me encanta escuchar.</span>- Donna le dio un abrazo al chico- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Siento mucho la situación, muchas gracias por contármelo. Ahora me tengo que ir que voy súper tarde, pero te buscaré para hablar más ¿vale?</span><br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Vale, yo también tengo que volver al puto bar o mi padre va a servir de tapa mis órganos</span>- Isidro hizo una mueca de disgusto al pensar en su trabajo como camarero del bar de su padre.- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¡Adiós!</span><br />
Se despidió y echó a correr en dirección a la taberna.<br />
<br />
Donna abrió la oficina y dio una pequeña propina a las gaviotas. Su cerebro no paraba de darle vueltas a la conversación con Isidro. Le frustraba que Iago fuera a renunciar a su talento por seguir la tradición, pero entendía que Shiro no quisiera correr el riesgo de perder una fuente de ingresos tan estable como el molino. Sin embargo, tal vez… <br />
Decidió concentrarse en el reparto del día. Trazó la ruta exacta en uno de sus muchos mapas desechables (los necesitaba para trabajar) y salió con la bici de la oficina para hacer el reparto. La gente del pueblo la saludaba amablemente y ella respondía, pero una idea no paraba de rozar su mente, así que cuando terminó el reparto se acercó a comer al bar de Isidro. La lectura de la revista podía esperar a mañana. <br />
Allí, el padre de Isidro la recibió con una sonrisa y le sirvió el menú diario. Isidro le intentó llevar la bebida, pero a medio camino tiró la bandeja y resopló malhumorado. Su padre le ayudó a recogerlo con resignación.<br />
- <span style="color: #E86E04;" class="mycode_color">De verdad hijo, ¿quién diría que eres de una estirpe de hosteleros? Después de dos años aquí trabajando no hay día que no rompas un vaso…</span>- su padre le dio una palmadita en el hombro con afecto, no lo decía para machacarle y se notaba que la torpeza de su hijo le producía incluso ternura. <br />
Donna observó la escena en silencio. El puzzle encajaba perfectamente en su cerebro, pero faltaba algo, tenía que hacer un golpe de efecto para que el plan al que llevaba toda la mañana dando vueltas llegara a buen puerto. <br />
<br />
Cuando terminó de comer pidió que apuntaran la deuda en su cuenta (cada vez más abultada) y salió de la taberna. Dejó la bicicleta en la oficina postal y trazó una nueva ruta en su mapa. <br />
La casa del molinero estaba cerrada cuando llegó. Parecía que la familia había ido a hacer la distribución de trigo en conjunto. Donna se acercó disimuladamente y forzó la cerradura. Cuando entró, se detuvo a pensar y se dirigió a la habitación donde sabía que dormía Iago. Allí había un pequeño escritorio y una cajonera. Empezó a rebuscar con cuidado de no desordenar los cajones y no dejar rastro, pero no encontró lo que buscaba. Sin embargo, al cerrar el último cajón sintió que el ruido al hacer tope era distinto al que habían hecho los otros dos. Volvió a abrirlo, se inclinó y descubrió algo entre el cajón y la cajonera que amortiguaba el deslizamiento completo. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">“Lo encontré”</span>, murmuró para sí misma. Introdujo su delgado brazo en el hueco del cajón y sacó de allí una carpeta. Se sentó de piernas cruzadas y la abrió con cuidado. <br />
<br />
Al ver los dibujos de Isidro, abrió la boca maravillada. Eran ilustraciones preciosas, los colores acompañaban con suavidad los trazos delicados y tenían una fuerza expresiva con la que podría identificarse cada emoción que había sentido Iago mientras dibujaba cada uno. Fue pasando las láminas una a una. Había un retrato de Isidro riendo increíble. Otra era un dibujo de uno de los gatos callejeros de la Villa en su ventana. Otro era un dibujo de la Villa completa desde la colina, con el mar de fondo. Había bastantes más, pero uno llamó especialmente la atención de Donna. Era un dibujo del molino alzándose en la ladera verde, con el acantilado y el mar de fondo. Al lado del edificio, sentado en la hierba estaba Shiro, mordiendo una tira de paja como solía hacer, con una sonrisa tranquila atravesando su tupida barba, su habitual camisa de cuadros, sus botas y sus vaqueros. El cielo azul con alguna nube suelta y las gaviotas completaban la preciosa estampa. Donna cogió la lámina y la sacó de la carpeta. Guardó todo con cuidado de nuevo en el falso fondo de la cajonera. Salió de esa habitación, se dirigió a la que ocupaban Shiro y su esposa y justo cuando estaba deslizando la lámina con delicadeza bajo la almohada, escuchó el carro acercarse a la finca. Su cuerpo se tensó de inmediato. Dejó la lámina y en absoluto silencio se deslizó por el suelo. Mierda, si alguien la descubría tendría problemas. Se acercó a la ventana, la abrió y salió de la casa, precipitándose contra un seto de los que rodeaban la vivienda. Se quedó allí agazapada en silencio unos minutos, sintiendo cómo su corazón latía frenéticamente. Escuchó la puerta de la habitación abrirse y los pesados pasos de Shiro entrando en el cuarto. <br />
- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Tch, joder.</span>- escuchó al hombre quejarse- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">¡Rita, te has vuelto a dejar la ventana abierta!</span>- la ventana se cerró de golpe y Donna soltó el aire que había retenido en los pulmones sin darse cuenta.<br />
<br />
Se arrastró por el borde exterior de la casa para rodearla despacio y no pudo resistirse a asomarse a la ventana de la habitación de Iago. Vio al joven moreno entrar y suspirar, mientras se quitaba las pesadas botas de campo que usaba siempre que iba a trabajar con su padre. Se sentó en la cama y justo en ese momento, Shiro abrió la puerta de la habitación del joven con lágrimas en los ojos, una sonrisa y la lámina en su mano. Donna sonrió y se alejó de la ventana con cuidado de que nadie la viera. <br />
<br />
Volvió al pueblo y fue a ver a sus padres un rato. La visita fue tranquila, pero Donna tenía algo de inquietud por si su plan habría avanzado como ella quería. Al salir, decidió dar un rodeo antes de ir a ver a la colonia de gatos que vivían en el pueblo y pasar por el bar de Isidro. Al acercarse, vio a Isidro y Iago discutiendo en el callejón de al lado del bar. Decidió apoyarse en la pared a escuchar.<br />
-<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"> ¡¿Cuántas veces tengo que decirte que no toques mis láminas?!</span>- Iago le recriminaba al rubio-<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"> Me da igual que lo hayas hecho para poner a mi padre de tu lado, he dicho que no le dejaré solo con el molino y no lo haré, por mucho que él quiera que ahora me dedique a dibujar.</span><br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¡Te he dicho cinco veces que yo no he sido! Te habrás dejado la lámina por ahí y él la habrá visto, yo no he salido del bar desde esta mañana y bastante harto estoy</span>.- Isidro se defendía.<br />
- <span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Mira, no sé cómo lo has hecho, pero ahora mi padre está emocionado con la pintura y yo… yo no quiero… no quiero que tenga esas expectativas, ¿vale?</span><br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¿Esas expectativas? Ya estás otra vez como esta mañana, Iago. No te molesta que enviara las láminas sin tu permiso, lo que te pasa es que tienes miedo a fracasar. ¿Pues sabes una cosa? ¡Igual tienes que afrontar ese miedo y lanzarte a esto si todos los que te rodeamos te estamos diciendo que vale la pena! ¡Aprende de una puta vez a confiar en ti como lo hacemos los demás!</span><br />
El joven moreno hizo un puchero y se abrazó a su novio, que relajó su cuerpo y le acogió entre sus brazos. Donna escuchaba asomándose en la esquina del callejón y sonrió con ternura. Ya sólo le quedaba una cosa que hacer para solucionar esto y sabía perfectamente dónde acudir. <br />
<br />
El atardecer ya se cernía sobre la isla y la vida en la pequeña villa iba cambiando de laboral a social. Según los habitantes acababan sus tareas, iban saliendo a las calles para llenar los bares, charlar en comercios o tomar el aire. Shiro, como buen hombre de edad avanzada disfrutaba de pasar el rato echando una partida de cartas en la taberna del padre de Isidro. Cuando Donna entró, el hombre ya estaba sentado en una mesa con un vaso de vino.<br />
- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">¡Artista os digo!</span>- promulgaba a voces- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Mi Iago va a ser artista. Si la mitad de lo que hace es igual de bueno que lo que he visto, no me importa encargarme de mi molino hasta que me muera.</span><br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Shiro, ayer no parabas de quejarte de la espalda y hoy parece que no te importa nada…</span>- le dijo otro de los ancianos.<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hombre, yo sé que quieres que el molino se quede en la familia, pero igual te estás forzando mucho…</span>- dijo otro de los señores mirando con preocupación a Shiro.<br />
Donna se sentó en la barra, pidió una cerveza a Isaac, el padre de Isidro, y comentó con desinterés fingido en voz intencionalmente alta:<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Menos mal que hoy me vas a servir la cerveza tú y no Isidro, ayer se equivocó de comanda tres veces…</span>- dirigió la voz hacia el grupo de hombres que jugaban a las cartas-<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"> Está claro que ese chico no nació para ser camarero.</span><br />
-<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> Ya…</span>- Isaac se rascó la nuca un poco avergonzado-<span style="color: #E86E04;" class="mycode_color"> La verdad es que ya he contratado otro camarero de refuerzo, pero no seas cruel, Donna, no podría despedir a mi hijo….</span><br />
En ese momento, Shiro abrió mucho la boca y los ojos y se levantó de la silla tan rápido que casi la vuelca para atrás.<br />
- <span style="color: #F012BE;" class="mycode_color">¡Isaac! ¡Tengo que hablar contigo y con Isidro de inmediato!</span><br />
Donna sonrió y relajó los hombros. Por fin el anciano se había dado cuenta. Terminó su cerveza de un trago y salió para dar de comer a los gatos. <br />
<br />
Más tarde, de vuelta a casa de noche decidió echar un último vistazo a la taberna, aunque ya estaba cerrada. Isidro estaba de pie, dentro de la barra y Iago le acompañaba sentado en uno de los taburetes. Donna agudizó el oído y escuchó a través de la ventana abierta:<br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Así que, si todo sale bien es posible que esta sea la última cerveza que sirva en mi vida. Al menos de forma profesional.</span>- el chico rubio sonrió y brindó con su novio. Ambos dieron un trago y Iago respondió:<br />
- <span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">Aún no puedo creer que mañana empieces de aprendiz en el molino de mi padre… nunca le había visto tan contento.</span>- dijo Iago con una sonrisa tranquila.<br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Bueno, ya sabes. Ha conseguido su objetivo. Todo queda en familia.</span><br />
<br />
Donna miró sonriente cómo los chicos se besaban y se marchó a casa, de nuevo a dormir. Para que luego dijeran que su Villa era aburrida.<br />
<br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
Donna pasa un agradable día en la Villa y ayuda a dos amigos con su vocación.<br />
<br />

				</div>
			</div><br />
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				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>karmas</span>
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					</button>
				</div>
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					<br />
<br />
Sentidos aumentados: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. [Una vez por sentido. Incompatible con Sentidos atenuados en el caso del mismo sentido]. (Oído)<br />
Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo. [Incompatible con Torpe]<br />
Sintonía natural: Nadie puede odiarte sin que hayas hecho algo para ello.<br />
Maestro cerrajero: Tienes facilidad para abrir cerraduras sencillas.<br />
Tic: Tu personaje tiene un tic recurrente que tendrás que mostrarlo una vez por tema. Tienes que especificarlo. (Morderse las uñas)<br />
Sin orientación: Te pierdes a la hora de tomar direcciones y entiendes las indicaciones justo al contrario. [Incompatible con Guía]<br />
Vicio: Tienes una gran dependencia a una sustancia concreta y, si pasas más de un tema sin consumirla, recibes un -5 en todas las estadísticas que se acumula por cada turno posterior, hasta un máximo de -25 (5 turnos seguidos). Si vuelves a consumir dicha sustancia, tus atributos se recuperarán en 5 por turno, hasta un máximo de volver a la normalidad. Debes aclarar tu vicio en la ficha. (Fumar)<br />
Cotilla: Tienes la necesidad de escuchar conversaciones ajenas, siempre que estas estén en un radio de veinte metros de ti, aunque pueda suponer un riesgo.<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Donna se despertó con el canto de los pájaros y la luz del sol entrando entre las cortinas. Se desperezó y se asomó por la ventana. Hacía un buen día, soleado y primaveral, pero una punzada de dolor en su sien le hizo arrugar la frente. No debió tomar aquella última cerveza con Cadis la noche anterior. <br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">- “Mierda…”</span>- murmuró para sí misma.<br />
<br />
Abrió la ventana para ventilar y bajó por las escaleras al comedor con cocina americana. Cogió un refresco y se sentó en la mesa. Encendió un cigarro y repasó mentalmente qué tenía que hacer hoy. Primero iría a la oficina y repartiría el correo. Hoy era miércoles, día de la publicación semanal de su revista de cotilleos favorita, así que tendría entretenimiento durante la comida. También tendría que pasar a ver a sus padres después del trabajo, luego iría un rato a ver a los gatos y si se encontraba con Cadis esperaba que él le contara alguna novedad sobre su hermana, recientemente habían apostado a que estaba embarazada de nuevo, pero no tenían pruebas.<br />
<br />
Terminó su refresco con un par de cigarros más para espabilarse y fue a la ducha. Salió de casa media hora más tarde y emprendió el camino que estaba convencida que la llevaría a la oficina postal de la villa. Un giro a la derecha, dos a la izquierda… ¿o no era así? Joder, otra vez se había perdido. Más le valía orientarse antes de que alguien la viera o Cadis volvería a reírse de ella una semana. La verdad es que era impresionante que tres años después de estar trabajando sola en la oficina aún se despistara del camino con tanta facilidad. Empezó a mordisquearse las uñas y decidió volver a donde había empezado. Si había hecho un giro a la derecha y dos a la izquierda sólo tenía que girar dos veces a la derecha y una a la izquierda para volver a casa, ¿no? Dios, ¿por qué todas las casas del pueblo eran tan parecidas? Sólo se distinguían la iglesia, el ayuntamiento y… oh, joder.<br />
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Donna paró en seco cuando vio la estructura del molino de la villa alzarse ante ella. Se frotó la cara algo desesperada. Esta vez la había hecho buena… El molino se encontraba en la otra punta del pueblo que la oficina postal, ya podía prepararse porque si no se enteraba de esto hasta su hermana en el Grand Line sería un milagro. Suspiró y se decidió a emprender la marcha hacia la calle principal (en caso de encontrarla sabía que sólo debía continuar por ella hasta ver los colores azules y amarillos de su oficina). Estaba a punto de girar la esquina cuando vio a Isidro saliendo de la pequeña casa del molinero con aspecto disgustado. <br />
<br />
Isidro era el novio del hijo del molinero, Iago. Ambos eran amigos de Donna y en más de una ocasión se habían juntado para tomar algo. Secretamente, habían sido una gran inspiración para varios de los relatos +18 de Donna, pero jamás se lo contaría a ellos. Eran una de sus parejas favoritas de la villa, ya que se sentía afortunada de haber vivido en directo cómo su amistad se convertía en una relación cada vez más cercana, el conflicto de la incomprensión durante su adolescencia y cómo ambos fueron madurando emocionalmente lo suficiente como para llegar a comprender que estaban enamorados. Eran una fuente de literatura inagotable para Donna y ella jamás se aburría de colocarlos en diferentes universos con sus propias aventuras y siempre terminando profundamente enamorados (con alguna escena picante de por medio). <br />
<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¡Hola Isidro!</span>- saludó amablemente desde la esquina. La verdad es que si podía recorrer el camino hasta la oficina postal con él y charlar un rato podía compensar haberse desviado tanto del camino.<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Ah, hola, Donna, ¿qué tal?</span>- se notaba en su voz que Isidro estaba agotado emocionalmente, como si acabara de tener una discusión.<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Yo muy bien, voy de camino al trabajo y… Bueno, ya sabes, me he desviado sin querer.</span>- respondió Donna mientras se mordía las uñas de nuevo- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¿Tú qué tal? ¿Qué te pasa?</span><br />
Isidro la miró entrecerrando los ojos y miró en dirección a la oficina postal. Claramente estaba pensando cómo Donna podía haberse desviado tanto de su ruta inicial, pero sacudió la cabeza y respondió:<br />
- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Bueno, me pasa que mi novio es imbécil, fundamentalmente.</span>- respondió el chico con aire despreocupado- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero mejor te acompaño y te lo cuento de camino al trabajo.</span><br />
Los dos jóvenes iniciaron la marcha, esta vez sí, en dirección a la oficina de Donna e Isidro comenzó su relato.<br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Bueno, como sabes el padre de Iago es cada vez mayor y ya lleva un par de años insistiéndole en que tiene que ir aprendiendo el oficio y ser molinero, quiere que cuando él se jubile le sustituya su hijo y todo ese rollo… Pero a Iago le encanta dibujar y tiene un talento increíble, ¿sabes? Pues hace unos tres meses, yo…</span>- Isidro se frotó los ojos con una mano-<span style="color: #C19E00;" class="mycode_color"> A ver, no estoy especialmente orgulloso, ¿vale? Pero hace unos tres meses cogí un par de dibujos de Iago y los mandé a la editorial de la revista gráfica mensual que sigue. Y por lo visto, les ha encantado. Llevaste la revista anteayer a su casa, ¿verdad?</span><br />
Donna hizo memoria, efectivamente hace un par de días estuvo en el molino y le entregó la revista a Shiro, el molinero, para su hijo. No le dio especial importancia en el momento porque la recibía todos los meses. Asintió con la cabeza como respuesta.<br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Bien, pues Shiro la abrió y resulta que dentro había también una carta donde pedían contactar con Iago para que colabore de forma permanente con la revista. ¡Le ofrecen trabajo, Donna! ¡Trabajo como artista!</span><br />
Donna abrió mucho los ojos.<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Pero Shiro leyó la carta cuando Iago ni siquiera sabía que los de la editorial habían visto sus dibujos…</span>- dedujo Donna.<br />
-<span style="color: #C19E00;" class="mycode_color"> Ese es el problema, exactamente.</span>- Isidro confirmó y suspiró- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Mira, yo entiendo que Shiro quiere que el negocio se quede en la familia, pero… creo que eso no puede ser un lastre para que Iago viva de su arte si tiene posibilidades. Envié los dibujos sólo para probar, para ver si tenía alguna opción. No esperaba que respondieran y menos aún que metieran la carta con la revista normal. Pero ahora Shiro está furioso porque cree que Iago estaba buscando trabajo a sus espaldas y Iago está enfadado conmigo porque mandé los dibujos sin consultarle, así que si quería presionar a Iago para que hablara con su padre y le explicara que no se puede encargar del molino he conseguido justo lo contrario. Ahora Iago se ha cerrado en banda y le ha prometido a Shiro que empezará a hacer jornada completa en el molino el lunes. </span><br />
Donna resopló y preguntó:<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¿Y va a dejar pasar la oportunidad de la revista? ¿Shiro se lo va a permitir?</span><br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Hmmm el caso es que Shiro nunca ha visto los dibujos de Iago porque él es muy receloso con ellos, así que aunque ha visto la carta de la revista cree que son cosas de críos y que no tiene futuro. Y es cierto que el molino es una apuesta segura en ese aspecto, sería una pena que su familia lo perdiera, pero… de verdad sé que no estuvo bien enviar los dibujos sin su permiso, pero si pudieras verlos… en serio creo que tiene un gran futuro como artista. Y parece que no soy el único.</span><br />
Isidro se detuvo frente a la oficina postal, donde dos gaviotas cargadas de correo esperaban en la puerta con aspecto cansado por haber tenido que esperar un rato largo a la cartera. <br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Bueno, hemos llegado…</span>- el joven se rascó un poco el cabello rubio recogido en una coleta- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Gracias por escucharme, Donna, perdona haberte dado tanto la vara con mis dramas.</span><br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Ah, no te preocupes, ya sabes que me encanta escuchar.</span>- Donna le dio un abrazo al chico- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Siento mucho la situación, muchas gracias por contármelo. Ahora me tengo que ir que voy súper tarde, pero te buscaré para hablar más ¿vale?</span><br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Vale, yo también tengo que volver al puto bar o mi padre va a servir de tapa mis órganos</span>- Isidro hizo una mueca de disgusto al pensar en su trabajo como camarero del bar de su padre.- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¡Adiós!</span><br />
Se despidió y echó a correr en dirección a la taberna.<br />
<br />
Donna abrió la oficina y dio una pequeña propina a las gaviotas. Su cerebro no paraba de darle vueltas a la conversación con Isidro. Le frustraba que Iago fuera a renunciar a su talento por seguir la tradición, pero entendía que Shiro no quisiera correr el riesgo de perder una fuente de ingresos tan estable como el molino. Sin embargo, tal vez… <br />
Decidió concentrarse en el reparto del día. Trazó la ruta exacta en uno de sus muchos mapas desechables (los necesitaba para trabajar) y salió con la bici de la oficina para hacer el reparto. La gente del pueblo la saludaba amablemente y ella respondía, pero una idea no paraba de rozar su mente, así que cuando terminó el reparto se acercó a comer al bar de Isidro. La lectura de la revista podía esperar a mañana. <br />
Allí, el padre de Isidro la recibió con una sonrisa y le sirvió el menú diario. Isidro le intentó llevar la bebida, pero a medio camino tiró la bandeja y resopló malhumorado. Su padre le ayudó a recogerlo con resignación.<br />
- <span style="color: #E86E04;" class="mycode_color">De verdad hijo, ¿quién diría que eres de una estirpe de hosteleros? Después de dos años aquí trabajando no hay día que no rompas un vaso…</span>- su padre le dio una palmadita en el hombro con afecto, no lo decía para machacarle y se notaba que la torpeza de su hijo le producía incluso ternura. <br />
Donna observó la escena en silencio. El puzzle encajaba perfectamente en su cerebro, pero faltaba algo, tenía que hacer un golpe de efecto para que el plan al que llevaba toda la mañana dando vueltas llegara a buen puerto. <br />
<br />
Cuando terminó de comer pidió que apuntaran la deuda en su cuenta (cada vez más abultada) y salió de la taberna. Dejó la bicicleta en la oficina postal y trazó una nueva ruta en su mapa. <br />
La casa del molinero estaba cerrada cuando llegó. Parecía que la familia había ido a hacer la distribución de trigo en conjunto. Donna se acercó disimuladamente y forzó la cerradura. Cuando entró, se detuvo a pensar y se dirigió a la habitación donde sabía que dormía Iago. Allí había un pequeño escritorio y una cajonera. Empezó a rebuscar con cuidado de no desordenar los cajones y no dejar rastro, pero no encontró lo que buscaba. Sin embargo, al cerrar el último cajón sintió que el ruido al hacer tope era distinto al que habían hecho los otros dos. Volvió a abrirlo, se inclinó y descubrió algo entre el cajón y la cajonera que amortiguaba el deslizamiento completo. <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">“Lo encontré”</span>, murmuró para sí misma. Introdujo su delgado brazo en el hueco del cajón y sacó de allí una carpeta. Se sentó de piernas cruzadas y la abrió con cuidado. <br />
<br />
Al ver los dibujos de Isidro, abrió la boca maravillada. Eran ilustraciones preciosas, los colores acompañaban con suavidad los trazos delicados y tenían una fuerza expresiva con la que podría identificarse cada emoción que había sentido Iago mientras dibujaba cada uno. Fue pasando las láminas una a una. Había un retrato de Isidro riendo increíble. Otra era un dibujo de uno de los gatos callejeros de la Villa en su ventana. Otro era un dibujo de la Villa completa desde la colina, con el mar de fondo. Había bastantes más, pero uno llamó especialmente la atención de Donna. Era un dibujo del molino alzándose en la ladera verde, con el acantilado y el mar de fondo. Al lado del edificio, sentado en la hierba estaba Shiro, mordiendo una tira de paja como solía hacer, con una sonrisa tranquila atravesando su tupida barba, su habitual camisa de cuadros, sus botas y sus vaqueros. El cielo azul con alguna nube suelta y las gaviotas completaban la preciosa estampa. Donna cogió la lámina y la sacó de la carpeta. Guardó todo con cuidado de nuevo en el falso fondo de la cajonera. Salió de esa habitación, se dirigió a la que ocupaban Shiro y su esposa y justo cuando estaba deslizando la lámina con delicadeza bajo la almohada, escuchó el carro acercarse a la finca. Su cuerpo se tensó de inmediato. Dejó la lámina y en absoluto silencio se deslizó por el suelo. Mierda, si alguien la descubría tendría problemas. Se acercó a la ventana, la abrió y salió de la casa, precipitándose contra un seto de los que rodeaban la vivienda. Se quedó allí agazapada en silencio unos minutos, sintiendo cómo su corazón latía frenéticamente. Escuchó la puerta de la habitación abrirse y los pesados pasos de Shiro entrando en el cuarto. <br />
- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Tch, joder.</span>- escuchó al hombre quejarse- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">¡Rita, te has vuelto a dejar la ventana abierta!</span>- la ventana se cerró de golpe y Donna soltó el aire que había retenido en los pulmones sin darse cuenta.<br />
<br />
Se arrastró por el borde exterior de la casa para rodearla despacio y no pudo resistirse a asomarse a la ventana de la habitación de Iago. Vio al joven moreno entrar y suspirar, mientras se quitaba las pesadas botas de campo que usaba siempre que iba a trabajar con su padre. Se sentó en la cama y justo en ese momento, Shiro abrió la puerta de la habitación del joven con lágrimas en los ojos, una sonrisa y la lámina en su mano. Donna sonrió y se alejó de la ventana con cuidado de que nadie la viera. <br />
<br />
Volvió al pueblo y fue a ver a sus padres un rato. La visita fue tranquila, pero Donna tenía algo de inquietud por si su plan habría avanzado como ella quería. Al salir, decidió dar un rodeo antes de ir a ver a la colonia de gatos que vivían en el pueblo y pasar por el bar de Isidro. Al acercarse, vio a Isidro y Iago discutiendo en el callejón de al lado del bar. Decidió apoyarse en la pared a escuchar.<br />
-<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"> ¡¿Cuántas veces tengo que decirte que no toques mis láminas?!</span>- Iago le recriminaba al rubio-<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"> Me da igual que lo hayas hecho para poner a mi padre de tu lado, he dicho que no le dejaré solo con el molino y no lo haré, por mucho que él quiera que ahora me dedique a dibujar.</span><br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¡Te he dicho cinco veces que yo no he sido! Te habrás dejado la lámina por ahí y él la habrá visto, yo no he salido del bar desde esta mañana y bastante harto estoy</span>.- Isidro se defendía.<br />
- <span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Mira, no sé cómo lo has hecho, pero ahora mi padre está emocionado con la pintura y yo… yo no quiero… no quiero que tenga esas expectativas, ¿vale?</span><br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¿Esas expectativas? Ya estás otra vez como esta mañana, Iago. No te molesta que enviara las láminas sin tu permiso, lo que te pasa es que tienes miedo a fracasar. ¿Pues sabes una cosa? ¡Igual tienes que afrontar ese miedo y lanzarte a esto si todos los que te rodeamos te estamos diciendo que vale la pena! ¡Aprende de una puta vez a confiar en ti como lo hacemos los demás!</span><br />
El joven moreno hizo un puchero y se abrazó a su novio, que relajó su cuerpo y le acogió entre sus brazos. Donna escuchaba asomándose en la esquina del callejón y sonrió con ternura. Ya sólo le quedaba una cosa que hacer para solucionar esto y sabía perfectamente dónde acudir. <br />
<br />
El atardecer ya se cernía sobre la isla y la vida en la pequeña villa iba cambiando de laboral a social. Según los habitantes acababan sus tareas, iban saliendo a las calles para llenar los bares, charlar en comercios o tomar el aire. Shiro, como buen hombre de edad avanzada disfrutaba de pasar el rato echando una partida de cartas en la taberna del padre de Isidro. Cuando Donna entró, el hombre ya estaba sentado en una mesa con un vaso de vino.<br />
- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">¡Artista os digo!</span>- promulgaba a voces- <span style="color: #D900A7;" class="mycode_color">Mi Iago va a ser artista. Si la mitad de lo que hace es igual de bueno que lo que he visto, no me importa encargarme de mi molino hasta que me muera.</span><br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Shiro, ayer no parabas de quejarte de la espalda y hoy parece que no te importa nada…</span>- le dijo otro de los ancianos.<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hombre, yo sé que quieres que el molino se quede en la familia, pero igual te estás forzando mucho…</span>- dijo otro de los señores mirando con preocupación a Shiro.<br />
Donna se sentó en la barra, pidió una cerveza a Isaac, el padre de Isidro, y comentó con desinterés fingido en voz intencionalmente alta:<br />
- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Menos mal que hoy me vas a servir la cerveza tú y no Isidro, ayer se equivocó de comanda tres veces…</span>- dirigió la voz hacia el grupo de hombres que jugaban a las cartas-<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"> Está claro que ese chico no nació para ser camarero.</span><br />
-<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> Ya…</span>- Isaac se rascó la nuca un poco avergonzado-<span style="color: #E86E04;" class="mycode_color"> La verdad es que ya he contratado otro camarero de refuerzo, pero no seas cruel, Donna, no podría despedir a mi hijo….</span><br />
En ese momento, Shiro abrió mucho la boca y los ojos y se levantó de la silla tan rápido que casi la vuelca para atrás.<br />
- <span style="color: #F012BE;" class="mycode_color">¡Isaac! ¡Tengo que hablar contigo y con Isidro de inmediato!</span><br />
Donna sonrió y relajó los hombros. Por fin el anciano se había dado cuenta. Terminó su cerveza de un trago y salió para dar de comer a los gatos. <br />
<br />
Más tarde, de vuelta a casa de noche decidió echar un último vistazo a la taberna, aunque ya estaba cerrada. Isidro estaba de pie, dentro de la barra y Iago le acompañaba sentado en uno de los taburetes. Donna agudizó el oído y escuchó a través de la ventana abierta:<br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Así que, si todo sale bien es posible que esta sea la última cerveza que sirva en mi vida. Al menos de forma profesional.</span>- el chico rubio sonrió y brindó con su novio. Ambos dieron un trago y Iago respondió:<br />
- <span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">Aún no puedo creer que mañana empieces de aprendiz en el molino de mi padre… nunca le había visto tan contento.</span>- dijo Iago con una sonrisa tranquila.<br />
- <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Bueno, ya sabes. Ha conseguido su objetivo. Todo queda en familia.</span><br />
<br />
Donna miró sonriente cómo los chicos se besaban y se marchó a casa, de nuevo a dormir. Para que luego dijeran que su Villa era aburrida.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
Donna pasa un agradable día en la Villa y ayuda a dos amigos con su vocación.<br />
<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>karmas</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
Sentidos aumentados: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. [Una vez por sentido. Incompatible con Sentidos atenuados en el caso del mismo sentido]. (Oído)<br />
Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo. [Incompatible con Torpe]<br />
Sintonía natural: Nadie puede odiarte sin que hayas hecho algo para ello.<br />
Maestro cerrajero: Tienes facilidad para abrir cerraduras sencillas.<br />
Tic: Tu personaje tiene un tic recurrente que tendrás que mostrarlo una vez por tema. Tienes que especificarlo. (Morderse las uñas)<br />
Sin orientación: Te pierdes a la hora de tomar direcciones y entiendes las indicaciones justo al contrario. [Incompatible con Guía]<br />
Vicio: Tienes una gran dependencia a una sustancia concreta y, si pasas más de un tema sin consumirla, recibes un -5 en todas las estadísticas que se acumula por cada turno posterior, hasta un máximo de -25 (5 turnos seguidos). Si vuelves a consumir dicha sustancia, tus atributos se recuperarán en 5 por turno, hasta un máximo de volver a la normalidad. Debes aclarar tu vicio en la ficha. (Fumar)<br />
Cotilla: Tienes la necesidad de escuchar conversaciones ajenas, siempre que estas estén en un radio de veinte metros de ti, aunque pueda suponer un riesgo.<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Cita y compras]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1020</link>
			<pubDate>Mon, 29 Apr 2024 05:28:32 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=197">Zorak</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1020</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 56, primavera año 12. 13:15</span></span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Engan</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Las cosas se habían calmado entre Maeve y yo desde la otra noche en el bosque, se calmaron tanto que ahora caminábamos como cualquier pareja normal por las calles del pequeño Pueblo Engan, Las polvorientas calles del pueblo estaban algo mas vacías de lo que recordaba, mire a Maeve y recordé que en el bosque comentó que era la mujer mas buscada de todo el West Blue, aunque no se lo admitiría jamás, me llenaba de orgullo que la mujer mas problemática de este mar fuera mi chica.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Que te apetece hacer?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Dije mientras caminaba a su lado, sosteniendo una sombrilla para el sol, no quería que se quemase y sabia lo frágil que era su piel ante los rayos solares, por mi parte volvía a llevar mi atuendo característico, esta vez solo faltaba la mascara que solía llevar, no es que me apeteciera salir a dar vueltas por un polvoriento pueblo, pero tras el enfrentamiento con Kisuke, Maeve se mosqueó conmigo y decidió, que no pidió, que pasaríamos el día los dos en el pueblo, en fin, las cosas que hace uno por amor.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Lo que me tranquilizaba es que estaba seguro de que a Köri no le iba el rollo parejita empalagosa, por lo menos no delante de la gente y eso me reconfortaba, aunque había dejado bastante claro y tajantemente que este era "su" día.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 56, primavera año 12. 13:15</span></span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Engan</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Las cosas se habían calmado entre Maeve y yo desde la otra noche en el bosque, se calmaron tanto que ahora caminábamos como cualquier pareja normal por las calles del pequeño Pueblo Engan, Las polvorientas calles del pueblo estaban algo mas vacías de lo que recordaba, mire a Maeve y recordé que en el bosque comentó que era la mujer mas buscada de todo el West Blue, aunque no se lo admitiría jamás, me llenaba de orgullo que la mujer mas problemática de este mar fuera mi chica.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Que te apetece hacer?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Dije mientras caminaba a su lado, sosteniendo una sombrilla para el sol, no quería que se quemase y sabia lo frágil que era su piel ante los rayos solares, por mi parte volvía a llevar mi atuendo característico, esta vez solo faltaba la mascara que solía llevar, no es que me apeteciera salir a dar vueltas por un polvoriento pueblo, pero tras el enfrentamiento con Kisuke, Maeve se mosqueó conmigo y decidió, que no pidió, que pasaríamos el día los dos en el pueblo, en fin, las cosas que hace uno por amor.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Lo que me tranquilizaba es que estaba seguro de que a Köri no le iba el rollo parejita empalagosa, por lo menos no delante de la gente y eso me reconfortaba, aunque había dejado bastante claro y tajantemente que este era "su" día.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] La llegada a Ohara]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=990</link>
			<pubDate>Mon, 01 Apr 2024 12:50:33 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=178">Link</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=990</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Viajé desde Ballywood, tras una accidentada última jornada en la región costera de la isla. Los bandidos intentaron asaltarme, pero por suerte pude escapar de ellos sin problema. Tras esto, me preparé para viajar a mi siguiente destino: puse la mira en Ohara, la famosa isla de los eruditos que años atrás tuvo uno de los incidentes más recordados en la historia del mundo: una Buster Call la destrozó por completo. Décadas después, parece que la isla estaba repoblada, y se había retomado la actividad y la vida en la isla. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cogí el barco y navegué durante prácticamente un día completo: fue un viaje algo movido, pero nada terrible: pude sortear sin problemas una de las tormentas que se rodeaban la isla de Ballywood, y que el dia anterior me ayudó a dejar a un lado a esos molestos bandidos. El mar estaba algo revuelto, pero no lo suficiente para aminorar la velocidad del viaje en exceso.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cuando estaba llegando a la isla, avisté en el centro de la isla su icónico “monumento” y su punto más característico: un gran árbol que en el pasado fue reducido por completo a cenizas, pero que ahora destacaba majestuosamente en el centro de la isla: su tamaño impresionaba, y posiblemente no hubiese ningún punto en la isla desde donde no se pudiese ver.  Aparque en una zona costera donde había un puerto de no demasiado tamaño, pero por suerte no estaba demasiado concurrido. Amarré el barco, preparé todas mis pertenencias y me bajé de mi bote. Había algo de trasiego en la zona, pero se podía caminar sin demasiado agobio.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Una vez en la isla, me centré en buscar el pueblo más cercano,y buscar donde poder hospedarme: seguí el primer camino que salia del puerto, y que parecía el camino principal que salía del puerto. Tras un rato andando, avisté el pueblo. Parecía estar bastante cerca del gran árbol del conocimiento, y tenía sentido ya que es donde se concentraban una gran parte de la población de la isla para trabajar en sus estudios. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Una vez llegué al pueblo, di una vuelta rápida para situar los diferentes comercios y lugares de este. Tras acabar, me dirigí hacia la posada del pueblo. Entré y hablé con la posadera:</span></span></span><br />
<ul class="mycode_list"><li><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Buenos días. Quisiera una habitación: ¿teneis alguna disponible?</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Buenos días. Disponemos de habitaciones. ¿Busca una corta estancia o una larga estancia?</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">De momento me quedare por una semana, y a partir de aquí decidiré que hacer.</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Perfecto. Deme un momento que voy a buscar la llave de su habitación.</span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">La posadera se dirigió a la habitación interior, y unos momentos más tarde, trajo la llave. </span></span></span><br />
<ul class="mycode_list"><li><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Aquí tiene, su habitación se encuentra en la planta superior.</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Perfecto, muchas gracias. </span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Subí a la habitación y dejé mis cosas. Aproveché para echarme una siesta, y más tarde me dirigiría a comer y dar una vuelta más tranquila por el pueblo, y si me daba tiempo,  pasar a ver la joya de la isla: el famoso árbol del conocimiento.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/AaYcyql.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Arashikiba: Tormenta Afilada</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
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                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
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                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,3 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>999999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Una espada llamativa, con una longitud de aproximadamente unos 110 centímetros y una hoja ancha de tono azulado, esta espada refleja la naturaleza impredecible de las tormentas que inspiran su nombre. A pesar de su imponente tamaño. Arashikiba sorprende por su ligereza, forjada con acero liviano que permite a Link manejarla con destreza, esencial para su estilo de combate ágil. Su forma asimétrica, con contornos irregulares y afilados, le confiere una estética única, mientras que la empuñadura de color oscuro está diseñada para un control óptimo, llevando inscritos detalles intrincados relacionados con las tormentas.</i>
                </p>
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			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Viajé desde Ballywood, tras una accidentada última jornada en la región costera de la isla. Los bandidos intentaron asaltarme, pero por suerte pude escapar de ellos sin problema. Tras esto, me preparé para viajar a mi siguiente destino: puse la mira en Ohara, la famosa isla de los eruditos que años atrás tuvo uno de los incidentes más recordados en la historia del mundo: una Buster Call la destrozó por completo. Décadas después, parece que la isla estaba repoblada, y se había retomado la actividad y la vida en la isla. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cogí el barco y navegué durante prácticamente un día completo: fue un viaje algo movido, pero nada terrible: pude sortear sin problemas una de las tormentas que se rodeaban la isla de Ballywood, y que el dia anterior me ayudó a dejar a un lado a esos molestos bandidos. El mar estaba algo revuelto, pero no lo suficiente para aminorar la velocidad del viaje en exceso.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Cuando estaba llegando a la isla, avisté en el centro de la isla su icónico “monumento” y su punto más característico: un gran árbol que en el pasado fue reducido por completo a cenizas, pero que ahora destacaba majestuosamente en el centro de la isla: su tamaño impresionaba, y posiblemente no hubiese ningún punto en la isla desde donde no se pudiese ver.  Aparque en una zona costera donde había un puerto de no demasiado tamaño, pero por suerte no estaba demasiado concurrido. Amarré el barco, preparé todas mis pertenencias y me bajé de mi bote. Había algo de trasiego en la zona, pero se podía caminar sin demasiado agobio.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Una vez en la isla, me centré en buscar el pueblo más cercano,y buscar donde poder hospedarme: seguí el primer camino que salia del puerto, y que parecía el camino principal que salía del puerto. Tras un rato andando, avisté el pueblo. Parecía estar bastante cerca del gran árbol del conocimiento, y tenía sentido ya que es donde se concentraban una gran parte de la población de la isla para trabajar en sus estudios. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Una vez llegué al pueblo, di una vuelta rápida para situar los diferentes comercios y lugares de este. Tras acabar, me dirigí hacia la posada del pueblo. Entré y hablé con la posadera:</span></span></span><br />
<ul class="mycode_list"><li><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Buenos días. Quisiera una habitación: ¿teneis alguna disponible?</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Buenos días. Disponemos de habitaciones. ¿Busca una corta estancia o una larga estancia?</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">De momento me quedare por una semana, y a partir de aquí decidiré que hacer.</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Perfecto. Deme un momento que voy a buscar la llave de su habitación.</span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">La posadera se dirigió a la habitación interior, y unos momentos más tarde, trajo la llave. </span></span></span><br />
<ul class="mycode_list"><li><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Aquí tiene, su habitación se encuentra en la planta superior.</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Perfecto, muchas gracias. </span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font">Subí a la habitación y dejé mis cosas. Aproveché para echarme una siesta, y más tarde me dirigiría a comer y dar una vuelta más tranquila por el pueblo, y si me daba tiempo,  pasar a ver la joya de la isla: el famoso árbol del conocimiento.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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                    <strong><h2>Arashikiba: Tormenta Afilada</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

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                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,3 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>999999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Una espada llamativa, con una longitud de aproximadamente unos 110 centímetros y una hoja ancha de tono azulado, esta espada refleja la naturaleza impredecible de las tormentas que inspiran su nombre. A pesar de su imponente tamaño. Arashikiba sorprende por su ligereza, forjada con acero liviano que permite a Link manejarla con destreza, esencial para su estilo de combate ágil. Su forma asimétrica, con contornos irregulares y afilados, le confiere una estética única, mientras que la empuñadura de color oscuro está diseñada para un control óptimo, llevando inscritos detalles intrincados relacionados con las tormentas.</i>
                </p>
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			</div></span></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Absoluto] T3 Auto narrada, Decisión.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=987</link>
			<pubDate>Fri, 29 Mar 2024 09:42:53 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=197">Zorak</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=987</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 87, primavera año 12. 10:15</span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Engan</span><br />
<br />
<a href="https://www.youtube.com/watch?v=OYlzcXA3LxI" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">OST</a><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Era una apacible mañana en el pueblo Engan, paseaba por sus calles mientras observaba a la gente de ese pequeño pueblo haciendo sus quehaceres, la sencillez con la que vivían, para alguien criado en el estercolero que era East Ballywood era como un soplo de aire fresco, la gente parecía honrada, gente que se gana el pan sin más aspiración que sobrevivir, como debía ser a mi forma de entender el mundo, nadie debía ser más que nadie y nadie merecía vivir una vida que no aportara por lo menos lo básico para mantenerse vivo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Mientras seguía caminando entre las pequeñas casas del pueblo, caía en la cuenta de que todos los niños que había visto estaban felices y jugando, algo impensable para mí, las palabras de Ridel antes de morir aún resonaban en mi cabeza, sobre todo durante las largas noches que había pasado últimamente en la Rémora Fatua.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">La grave voz de mi maestro aún resonaba cada vez que cerraba los ojos, "No hagas lo mismo que yo Zorak, vive libre, no seas tu propio esclavo. Intenta llevar luz a las parcelas de los demás y no oscuridad como he hecho toda mi vida, a no ser que quieras terminar así. Sé que tú eres capaz, tienes un gran corazón, cuídalo, no lo ahogues con ambición y falsas necesidades."</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Había estado pensando en ello desde que se reencontré con Maeve, quería ir con ella hasta el mismísimo fin del mundo, por otra parte, el ejército revolucionario podría servir a mi objetivo, luchar por los desfavorecidos y de esa manera, poder expiar los pecados cometidos mientras buscaba mi venganza. ¿Cuantos había matado? Nunca me pare a pensar en ello, simplemente dejaba salir al monstruo y él hacia el trabajo, sin darme cuenta traje oscuridad a incontables personas.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Esta encrucijada me había dejado sin poder pegar ojo las tres últimas noches, aun teniendo a Maeve acostada a su lado, me estaba volviendo loco y debía tomar una decisión, lleve mi mano derecha al bolsillo derecho del pantalón y saque el paquete de tabaco, sacando un cigarro de este con mi mano izquierda, llevándomelo a la boca y al guardar el paquete de nuevo en el bolsillo derecho, saque del mismo las cerillas, abrí la caja y encendí una, dando una profunda calada mientras me sentaba en una roca y suspiraba.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Fije mi vista al final de la calle, donde había una pequeña parcela sin construcción, donde unos niños jugaban felizmente al pilla pilla mientras reían a carcajadas, una voz hablo a mi derecha, estaba tan centrado en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que me había sentado al lado de un viejo, calvo y con una larga barba blanca que se arremolinaba en el suelo, así como una cejas que al final de estas, nacían dos mechones largos que caían desde la sien hasta los hombros del hombre, encorvado sobre un bastón de madera.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Que te ocurre hijo? Pareces afligido</span>" Me miro a los ojos, con una mirada amable y serena. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Tienes la mirada del que debe tomar una dura decisión</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Gire mi cabeza hasta quedar mirando al frente y suspire, soltando una gran cantidad de aire y bajaba la mirada al suelo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Los viejos siempre tan perspicaces, eh?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">sonreí vagamente, mientras llevaba mi dedo índice de la mano derecha hacia el mechón que caía sobre mi frente y jugueteaba con él y proseguí.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Que se debería escoger, el amor... o el deber?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Mi mirada se entristeció, aún recordaba como hace cuatro años me marche en un intento de proteger a Maeve, priorizando mi deber sobre lo que sentíamos el uno por el otro, apartándola de mí y sin saberlo... Destrozándola en el proceso, no quería volver a hacerle daño de esa manera. La voz del viejo me saco de mis pensamientos.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Depende del tipo de amor y del tipo de deber hijo, a veces la vida nos pone decisiones difíciles ciertamente, lo que deberías preguntarte es... ¿Puede entender tu amor el tipo de deber que debes cumplir?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Volví a girar la cara para mirar al viejo y este seguía mirándome con una mirada amable, en sus ojos pude notar un deje de empatía.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Ya la aparté de mí una vez por deber... y le hice daño, muchísimo daño, más del que imagine jamás. Y ella no...</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">antes de acabar la frase, el viejo la acabo por mí.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Se lo merece, verdad?</span>" El viejo asentía "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Puedo saber cuál fue la manera en la que alejaste de ella?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Sin saber muy bien si era por la mirada del hombre o porque parecía haber pasado por algo parecido por la larga vida que había tenido, me sincere con él casi como si fuera una válvula de escape, abrir la herida para curarla bien.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Me fui durante la noche, dejándole una nota explicando todo... pensé... que sería suficiente para que entendiera...</span>" tras una larga calada, solté el humo mientras decía. "<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Hace poco nos reencontremos, pero el deber vuelve a llamar y me da miedo hacerle daño de nuevo.</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">La mirada del hombre se endureció, clavada en mis ojos con tal magnitud que parecía que me estuviera atravesando con ella, me sentí juzgado por un momento, aunque la mirada no tardo en volver a cambiar una más compresiva.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No sé qué clase de deber puede llamar a alguien tan joven, pero deberías hablarlo con ella hijo.</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Se levantó con dificultad y se despidió alzando la mano y sacudiéndola lentamente mientras se alejaba con lentos pasos, le devolví la despedida agitando también mi mano, me levante y comencé a caminar calle abajo sumido en mis pensamientos, le había prometido a Kisuke que cuando acabara con su objetivo se uniría a él y a la revolución, incluso hace unos días se puso en contacto con un hombre del ejército frente a mí y me presento como su compañero.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">La promesa de limpiar el mundo juntos y brindar algo mejor a las siguientes generaciones, la promesa de destruir el sistema que solo mira por el noble y dar la oportunidad que ni el ni yo pudimos disfrutar al crecer, algo que parecía tan simple y tan complejo a la vez como era tener una vida digna. Si había alguien con quien podía lograrlo era Kisuke, durante el tiempo que pase recuperándome anímicamente en East Ballywood tras acabar con Ridel me interesé por el pasado del pescador, para mi sorpresa bastante gente hablaba de él con respeto y todos coincidían en lo mismo, un gran espadachín además de saber entender el punto en el que me encontraba sin hacer preguntas de más.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">lleve mis manos a la cabeza y me alborote el pelo intentando poner en claro mis ideas, al girar la cabeza pude ver una pila de periódicos viejos, amontonados para seguramente usarlos más tarde para darle fuerza a la leña para que prenda, me encamine hacia la pila y agarre uno, me senté y comencé a leerlo. El periódico tenía fecha del día 36 de invierno, unos piratas habían liado una buena en Isla Toko, perdiendo la mitad de sus integrantes frente a un tal Finn, algo más abajo una noticia llamo mi atención de más, "Golpe a la Revolución" rezaba el titular, un grupo de revolucionarios aniquilados en extrañas circunstancias en Little Garden, el líder del escuadrón había caído junto a casi todos sus compañeros, junto a esta noticia había otra sobre la revolución.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"En busca y captura" rezaba esta, el superviviente de ese grupo, un mink panda la noticia comentaba un aumento en la recompensa por su cabeza y el mismísimo gobierno mundial ofrecía dinero no por el hecho de capturarlo en sí, tan solo por informar sobre él, qué clase de persona debe ser para que el gobierno tenga tanto interés en él, me preguntaba mientras miraba la foto del Mink, tenía cicatrices en el ojo y en la mejilla izquierda, pase las páginas en busca de los carteles de se busca, esperaba tener suerte y que también los usaran para el mismo fin que los periódicos, allí estaban, varios carteles de se busca.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Reconocí al chico pelirrojo que compartía noticia con el esclavista caído en isla Toko, 226.500.000. Silbé al ver la elevada cifra, seguía el de una chica rubia, se la veía bastante joven al bajar la vista hacia su recompensa... 223.500.000. Wow una cría con una recompensá así? Debe ser una broma. Al pasar el siguiente cartel, lo vi, el Mink panda me devolvía la mirada desde la imagen, se le veía a leguas que era un tipo duro, leí su nombre, "Don Bambú" y mire su recompensa 200.000.000 definitivamente era alguien peligroso por lo menos para el gobierno, salvo Kisuke, no conocía otro revolucionario, pero tenía una cosa clara, si peleaba del bando de la revolución no podía ser mala persona, sentí una punzada de empatía al recordar que perdió a todos sus compañeros, probablemente amigos... como me paso a mi hace tiempo... rebusque entre los periódicos apilados en busca de otros ejemplares, pero fue inútil, era el mismo periódico una y otra vez.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Me levanté y deje el periódico encima de la pila en la que lo había encontrado, pero llevándome el cartel de se busca de Don Bambú, plegándolo y metiéndolo en mi bolsillo izquierdo, la revolución perdía soldados, posiblemente buenos soldados como lo era Kisuke, a fin de cuentas por lo que pude averiguar el ejército revolucionario se formó para cambiar el sistema opresor y traer libertad al pueblo, cerré los ojos sabiendo que era lo que debía hacer, una vez más debería alejarme de Maeve y no podía hacer más que mantener los ojos cerrados mientras respiraba profundamente, intentando enjaular al monstruo que gritaba a plena voz que podían darle por el culo al mundo mientras pudiera estar cerca de ella.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Tampoco me iría sin decírselo a la cara, no otra vez, ella tenía derecho a saber lo que realmente siento por ella y el motivo por el cual debo marchar, algo más grande que yo, que ella, que todo.</span><br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Las siguientes generaciones, el futuro de esos pequeños que no tenían culpa de nada, ni de nacer en el lado malo de la moneda, estoy seguro de que lo entenderá. "Me apuesto 10,000 berries a que te suelta un puñetazo" dijo mi pequeña voz interior, seguramente no se lo tomara nada bien, pero ahora sería diferente, no me marcharía por la puerta de atrás.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Comencé a caminar volviendo por donde había venido, volví a ver a los niños jugando y los pequeños comercios que se ganaban la vida pacíficamente, el polvoriento camino de tierra se alzaba frente a mí como una serpiente que debía recorrer para volver al barco donde estábamos quedándonos estos días tanto Kisuke como yo, el precioso barco que posee Maeve, la rémora fatua.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Mientras seguía caminando a mi izquierda pude ver una librería, quizás la adquisición de un nuevo libro que me brindara horas de paz calmara un poco los nervios ante la inminente charla que tenía por delante, me encamine hacia el establecimiento y abrí la puerta, cuando entre me encontré una librería que abrazaba todas las paredes, llenas de libros hasta arriba, de distintos colores y tamaños.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Me acerqué al mostrador y un hombre menudo, con gafas de culo de botella y un peinado relamido, me saludo mientras juntaba sus manos, una sobre la otra.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Buenas días joven, en busca de algo de lectura?</span>" El hombrecillo seguía frotando sus manos. "<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Algún gusto en especial?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">No sabía bien que pedir, no era de un solo tipo de lectura, para mí leer era algo más que una buena historia era una forma de recordar momentos, viejos momentos en los que era feliz de verdad, sin preocupación alguna más que devorar el libro de turno y querer ser como esos héroes sobre los que leía.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Buscaré yo mismo, gracias.</span>" Dije mientras daba una vuelta por la tienda y buscaba títulos que llamaran mi atención.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Y mi atención fue a posarse en un libro con una portada de color rojo carmesí, con letras doradas donde se leía "Omero y Julia" alargue mi mano y agarre el libro, el hombrecillo hablo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Oh, tiene buen gusto señor, esa es una obra de arte que trata sobre un amor imposible, buen gusto sin duda.</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Me encaminé hacia el hombrecillo y solté el libro en el mostrador.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Cuanto es?</span>" Si había algo por lo que pagaba con gusto, era por la lectura.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Son tan solo 100 berries señor.</span>" Dijo mientras frotaba sus manos.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Me lo puede envolver para regalo?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">El hombre envolvió el libro en un papel plateado y me lo entrego tras coger los 100 berries y salí por la puerta rumbo a la rémora fatua.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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						Mostrar
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Zorak esta dudando sobre que quiere hacer, si irse con Maeve o con el Ejercito Revolucionario, se encuentra con un viejo que le ayuda a ver las cosas con mas claridad y luego lee un periódico viejo, donde ve la noticia sobre el grupo de revos que murió en little garden, fijandose en Don Bambú y llevándose su wanted, luego pasa por una tienda de libros y compra un libro para regalar
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 87, primavera año 12. 10:15</span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pueblo Engan</span><br />
<br />
<a href="https://www.youtube.com/watch?v=OYlzcXA3LxI" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">OST</a><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Era una apacible mañana en el pueblo Engan, paseaba por sus calles mientras observaba a la gente de ese pequeño pueblo haciendo sus quehaceres, la sencillez con la que vivían, para alguien criado en el estercolero que era East Ballywood era como un soplo de aire fresco, la gente parecía honrada, gente que se gana el pan sin más aspiración que sobrevivir, como debía ser a mi forma de entender el mundo, nadie debía ser más que nadie y nadie merecía vivir una vida que no aportara por lo menos lo básico para mantenerse vivo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Mientras seguía caminando entre las pequeñas casas del pueblo, caía en la cuenta de que todos los niños que había visto estaban felices y jugando, algo impensable para mí, las palabras de Ridel antes de morir aún resonaban en mi cabeza, sobre todo durante las largas noches que había pasado últimamente en la Rémora Fatua.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">La grave voz de mi maestro aún resonaba cada vez que cerraba los ojos, "No hagas lo mismo que yo Zorak, vive libre, no seas tu propio esclavo. Intenta llevar luz a las parcelas de los demás y no oscuridad como he hecho toda mi vida, a no ser que quieras terminar así. Sé que tú eres capaz, tienes un gran corazón, cuídalo, no lo ahogues con ambición y falsas necesidades."</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Había estado pensando en ello desde que se reencontré con Maeve, quería ir con ella hasta el mismísimo fin del mundo, por otra parte, el ejército revolucionario podría servir a mi objetivo, luchar por los desfavorecidos y de esa manera, poder expiar los pecados cometidos mientras buscaba mi venganza. ¿Cuantos había matado? Nunca me pare a pensar en ello, simplemente dejaba salir al monstruo y él hacia el trabajo, sin darme cuenta traje oscuridad a incontables personas.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Esta encrucijada me había dejado sin poder pegar ojo las tres últimas noches, aun teniendo a Maeve acostada a su lado, me estaba volviendo loco y debía tomar una decisión, lleve mi mano derecha al bolsillo derecho del pantalón y saque el paquete de tabaco, sacando un cigarro de este con mi mano izquierda, llevándomelo a la boca y al guardar el paquete de nuevo en el bolsillo derecho, saque del mismo las cerillas, abrí la caja y encendí una, dando una profunda calada mientras me sentaba en una roca y suspiraba.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Fije mi vista al final de la calle, donde había una pequeña parcela sin construcción, donde unos niños jugaban felizmente al pilla pilla mientras reían a carcajadas, una voz hablo a mi derecha, estaba tan centrado en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que me había sentado al lado de un viejo, calvo y con una larga barba blanca que se arremolinaba en el suelo, así como una cejas que al final de estas, nacían dos mechones largos que caían desde la sien hasta los hombros del hombre, encorvado sobre un bastón de madera.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Que te ocurre hijo? Pareces afligido</span>" Me miro a los ojos, con una mirada amable y serena. "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Tienes la mirada del que debe tomar una dura decisión</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Gire mi cabeza hasta quedar mirando al frente y suspire, soltando una gran cantidad de aire y bajaba la mirada al suelo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Los viejos siempre tan perspicaces, eh?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">sonreí vagamente, mientras llevaba mi dedo índice de la mano derecha hacia el mechón que caía sobre mi frente y jugueteaba con él y proseguí.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Que se debería escoger, el amor... o el deber?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Mi mirada se entristeció, aún recordaba como hace cuatro años me marche en un intento de proteger a Maeve, priorizando mi deber sobre lo que sentíamos el uno por el otro, apartándola de mí y sin saberlo... Destrozándola en el proceso, no quería volver a hacerle daño de esa manera. La voz del viejo me saco de mis pensamientos.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Depende del tipo de amor y del tipo de deber hijo, a veces la vida nos pone decisiones difíciles ciertamente, lo que deberías preguntarte es... ¿Puede entender tu amor el tipo de deber que debes cumplir?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Volví a girar la cara para mirar al viejo y este seguía mirándome con una mirada amable, en sus ojos pude notar un deje de empatía.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Ya la aparté de mí una vez por deber... y le hice daño, muchísimo daño, más del que imagine jamás. Y ella no...</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">antes de acabar la frase, el viejo la acabo por mí.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Se lo merece, verdad?</span>" El viejo asentía "<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Puedo saber cuál fue la manera en la que alejaste de ella?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Sin saber muy bien si era por la mirada del hombre o porque parecía haber pasado por algo parecido por la larga vida que había tenido, me sincere con él casi como si fuera una válvula de escape, abrir la herida para curarla bien.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Me fui durante la noche, dejándole una nota explicando todo... pensé... que sería suficiente para que entendiera...</span>" tras una larga calada, solté el humo mientras decía. "<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Hace poco nos reencontremos, pero el deber vuelve a llamar y me da miedo hacerle daño de nuevo.</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">La mirada del hombre se endureció, clavada en mis ojos con tal magnitud que parecía que me estuviera atravesando con ella, me sentí juzgado por un momento, aunque la mirada no tardo en volver a cambiar una más compresiva.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No sé qué clase de deber puede llamar a alguien tan joven, pero deberías hablarlo con ella hijo.</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Se levantó con dificultad y se despidió alzando la mano y sacudiéndola lentamente mientras se alejaba con lentos pasos, le devolví la despedida agitando también mi mano, me levante y comencé a caminar calle abajo sumido en mis pensamientos, le había prometido a Kisuke que cuando acabara con su objetivo se uniría a él y a la revolución, incluso hace unos días se puso en contacto con un hombre del ejército frente a mí y me presento como su compañero.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">La promesa de limpiar el mundo juntos y brindar algo mejor a las siguientes generaciones, la promesa de destruir el sistema que solo mira por el noble y dar la oportunidad que ni el ni yo pudimos disfrutar al crecer, algo que parecía tan simple y tan complejo a la vez como era tener una vida digna. Si había alguien con quien podía lograrlo era Kisuke, durante el tiempo que pase recuperándome anímicamente en East Ballywood tras acabar con Ridel me interesé por el pasado del pescador, para mi sorpresa bastante gente hablaba de él con respeto y todos coincidían en lo mismo, un gran espadachín además de saber entender el punto en el que me encontraba sin hacer preguntas de más.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">lleve mis manos a la cabeza y me alborote el pelo intentando poner en claro mis ideas, al girar la cabeza pude ver una pila de periódicos viejos, amontonados para seguramente usarlos más tarde para darle fuerza a la leña para que prenda, me encamine hacia la pila y agarre uno, me senté y comencé a leerlo. El periódico tenía fecha del día 36 de invierno, unos piratas habían liado una buena en Isla Toko, perdiendo la mitad de sus integrantes frente a un tal Finn, algo más abajo una noticia llamo mi atención de más, "Golpe a la Revolución" rezaba el titular, un grupo de revolucionarios aniquilados en extrañas circunstancias en Little Garden, el líder del escuadrón había caído junto a casi todos sus compañeros, junto a esta noticia había otra sobre la revolución.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"En busca y captura" rezaba esta, el superviviente de ese grupo, un mink panda la noticia comentaba un aumento en la recompensa por su cabeza y el mismísimo gobierno mundial ofrecía dinero no por el hecho de capturarlo en sí, tan solo por informar sobre él, qué clase de persona debe ser para que el gobierno tenga tanto interés en él, me preguntaba mientras miraba la foto del Mink, tenía cicatrices en el ojo y en la mejilla izquierda, pase las páginas en busca de los carteles de se busca, esperaba tener suerte y que también los usaran para el mismo fin que los periódicos, allí estaban, varios carteles de se busca.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Reconocí al chico pelirrojo que compartía noticia con el esclavista caído en isla Toko, 226.500.000. Silbé al ver la elevada cifra, seguía el de una chica rubia, se la veía bastante joven al bajar la vista hacia su recompensa... 223.500.000. Wow una cría con una recompensá así? Debe ser una broma. Al pasar el siguiente cartel, lo vi, el Mink panda me devolvía la mirada desde la imagen, se le veía a leguas que era un tipo duro, leí su nombre, "Don Bambú" y mire su recompensa 200.000.000 definitivamente era alguien peligroso por lo menos para el gobierno, salvo Kisuke, no conocía otro revolucionario, pero tenía una cosa clara, si peleaba del bando de la revolución no podía ser mala persona, sentí una punzada de empatía al recordar que perdió a todos sus compañeros, probablemente amigos... como me paso a mi hace tiempo... rebusque entre los periódicos apilados en busca de otros ejemplares, pero fue inútil, era el mismo periódico una y otra vez.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Me levanté y deje el periódico encima de la pila en la que lo había encontrado, pero llevándome el cartel de se busca de Don Bambú, plegándolo y metiéndolo en mi bolsillo izquierdo, la revolución perdía soldados, posiblemente buenos soldados como lo era Kisuke, a fin de cuentas por lo que pude averiguar el ejército revolucionario se formó para cambiar el sistema opresor y traer libertad al pueblo, cerré los ojos sabiendo que era lo que debía hacer, una vez más debería alejarme de Maeve y no podía hacer más que mantener los ojos cerrados mientras respiraba profundamente, intentando enjaular al monstruo que gritaba a plena voz que podían darle por el culo al mundo mientras pudiera estar cerca de ella.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Tampoco me iría sin decírselo a la cara, no otra vez, ella tenía derecho a saber lo que realmente siento por ella y el motivo por el cual debo marchar, algo más grande que yo, que ella, que todo.</span><br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Las siguientes generaciones, el futuro de esos pequeños que no tenían culpa de nada, ni de nacer en el lado malo de la moneda, estoy seguro de que lo entenderá. "Me apuesto 10,000 berries a que te suelta un puñetazo" dijo mi pequeña voz interior, seguramente no se lo tomara nada bien, pero ahora sería diferente, no me marcharía por la puerta de atrás.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Comencé a caminar volviendo por donde había venido, volví a ver a los niños jugando y los pequeños comercios que se ganaban la vida pacíficamente, el polvoriento camino de tierra se alzaba frente a mí como una serpiente que debía recorrer para volver al barco donde estábamos quedándonos estos días tanto Kisuke como yo, el precioso barco que posee Maeve, la rémora fatua.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Mientras seguía caminando a mi izquierda pude ver una librería, quizás la adquisición de un nuevo libro que me brindara horas de paz calmara un poco los nervios ante la inminente charla que tenía por delante, me encamine hacia el establecimiento y abrí la puerta, cuando entre me encontré una librería que abrazaba todas las paredes, llenas de libros hasta arriba, de distintos colores y tamaños.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Me acerqué al mostrador y un hombre menudo, con gafas de culo de botella y un peinado relamido, me saludo mientras juntaba sus manos, una sobre la otra.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Buenas días joven, en busca de algo de lectura?</span>" El hombrecillo seguía frotando sus manos. "<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Algún gusto en especial?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">No sabía bien que pedir, no era de un solo tipo de lectura, para mí leer era algo más que una buena historia era una forma de recordar momentos, viejos momentos en los que era feliz de verdad, sin preocupación alguna más que devorar el libro de turno y querer ser como esos héroes sobre los que leía.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Buscaré yo mismo, gracias.</span>" Dije mientras daba una vuelta por la tienda y buscaba títulos que llamaran mi atención.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Y mi atención fue a posarse en un libro con una portada de color rojo carmesí, con letras doradas donde se leía "Omero y Julia" alargue mi mano y agarre el libro, el hombrecillo hablo.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Oh, tiene buen gusto señor, esa es una obra de arte que trata sobre un amor imposible, buen gusto sin duda.</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">Me encaminé hacia el hombrecillo y solté el libro en el mostrador.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Cuanto es?</span>" Si había algo por lo que pagaba con gusto, era por la lectura.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Son tan solo 100 berries señor.</span>" Dijo mientras frotaba sus manos.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">"<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Me lo puede envolver para regalo?</span>"</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font">El hombre envolvió el libro en un papel plateado y me lo entrego tras coger los 100 berries y salí por la puerta rumbo a la rémora fatua.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial Black;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Resumen</span>
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						Mostrar
					</button>
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					Zorak esta dudando sobre que quiere hacer, si irse con Maeve o con el Ejercito Revolucionario, se encuentra con un viejo que le ayuda a ver las cosas con mas claridad y luego lee un periódico viejo, donde ve la noticia sobre el grupo de revos que murió en little garden, fijandose en Don Bambú y llevándose su wanted, luego pasa por una tienda de libros y compra un libro para regalar
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente relativo] - Rumbo al horizonte]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=972</link>
			<pubDate>Mon, 18 Mar 2024 02:27:42 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=162">Maeve Knox</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=972</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 53, 10:15h, primavera, año 12</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">West Blue | Ohara | Pueblo Engan</span></span></span></div>
<br />
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mientras caminaba bajo la luz del sol, aquella que bañaba todo cuanto sus ojos podían alcanzar, advirtió de que su corazón siempre había pertenecido a aquel pequeño pueblecito situado entre dos montañas. El valle siempre le acogía como los brazos de una madre amorosa que celebraba su regreso a casa. Quizá con no tanto cariño como la propia, la verdadera, la que lo esperaba en la casa, junto a sus hermanas, siempre con una sonrisa en el rostro. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     Ahora, todo esto no eran más que ranuras en su memoria. Ahora, todo quedaba en su cabeza.<br />
     Ronny recordaba la sonrisa de su madre, Karla, pues siempre vencía la oscuridad con su luz.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     Incluso en momentos como el presente, donde el joven carpintero convertido en soldado a la fuerza yacía entre los cadáveres de sus compañeros, vivo a duras penas. Las tropas enemigas los habían dado por muertos a todos, sin preocuparse por comprobar si dejaban un hálito de vida a sus espaldas antes de abandonar el lugar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     ¿Cómo seguir adelante sin ellos? ¿Cómo vengar sus muertes, tan injustas como tempranas?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     El combatiente recordó a su madre una vez más. No podía ocasionarle el dolor de perder a un hijo, no cuando la muerte de su padre hacía apenas un año estuvo a punto de borrar la sonrisa de Karla para siempre, de sumirla en una espiral de tristeza infinita. No, debía volver a casa. Y lo haría cuando consiguiese vengar a sus compañeros caídos, hermanos de otra sangre.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     Así es como Ronny Waltz inició su propia cruzada. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     Así es como nació Masacre.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><br/></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><br/></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Coloqué una hoja seca que encontré a mi lado junto a las del libro que sostenía entre mis manos, de modo que pudiera cerrarlo sin perder el avance. Que el avance había sido tan solo la introducción de aquella historia. Si volteaba la página, los siguientes párrafos comenzaban con "Capítulo 1: Acero".</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Quizá podrían tener razón todos aquellos que defienden la lectura como un modo de entretenimiento, ya que según qué conjuntos de letras puede secuestrarte y hacerte viajar a esos mundos que nacieron en la imaginación de otra persona y se te permite visitarlos y disfrutarlos. Lo que yo había leído no estaba mal, pintaba interesante. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Corazón de Fuego </span>se llamaba el libro. Por supuesto, no lo compré. En esta ocasión, tampoco lo robé. Simplemente me lo encontré encima del césped donde ahora estaba sentada. No sabía si alguien lo había perdido o si lo habían dejado a propósito, pues parecía nuevo. Al verlo, me había entrado la curiosidad y lo había abierto, a ver qué tenía por ofrecerme. Parecía que Masacre no era el protagonista de la historia, sino el villano, pero la autora había decidido plasmar esa brevísima presentación primero.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Hay veces que el protagonista coincide con ser el vilano, no son incompatibles. Y todos somos el villano en la historia de alguien. Son términos muy difusos. Estaba segura de que, en mi caso, mucha gente me había otorgado ya ese título.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     En cualquier caso, no creía que siguiese leyendo aquel libro. Lo guardé en mi bolsa de cuero marrón, donde no había problemas de espacio. Tal vez a Eaa le gustase, ya le pediría un resumen cuando lo hubiese devorado, si lo hacía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Me puse en pie, colocándome de nuevo la capucha y bajando las mangas por mis brazos, pues me disponía a abandonar la sombra. Me eché la bolsa al hombro y me dispuse a hacer lo que en realidad había venido a hacer al Pueblo Engan: comprar —o no— las últimas cosas para poner a punto <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La Rémora Fatua</span>. Si todo salía bien, partiríamos de Ohara dentro de algunas horas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Eaa me había dado una lista no tan corta de ingredientes para almacenar en la bodega y Peteiro simplemente me había dicho que le trajese lo que me pareciera bien. Y yo pues, bueno, si veía también algo que fuese de mi gusto, me lo llevaría al barco. Teníamos una bonita suma de dinero de nuestras últimas incursiones en otras islas, pero nadie dijo que tuviese que utilizarlo siempre en mis próximas adquisiciones.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     ¿La razón por la que había sido yo la encargada de esta tarea? Me había ofrecido, quería estirar las piernas, disfrutar un poco de tierra firme antes de aventurarnos de nuevo en el mar. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Nuestro próximo destino nos acercaría a un lugar del que dicen que solo los más fuertes sobreviven. Me recorrió un escalofrío de anticipación.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Vamos allá.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br/><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>INFORMACIÓN</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>RESUMEN</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Maeve comienza a leer un libro que ha encontrado en uno de los parques de Pueblo Engan, pues parece perdido o abandonado. En realidad, había ido allí a hacerse con provisiones para el barco, pero le dio la curiosidad. Se guarda el libro para llevárselo a Eaa y se dispone a comenzar con las compras (o lo que surja al respecto).<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>KARMAS RELEVANTES</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.<br />
</li>
<li>Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>INVENTARIO</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/0BYV7N8.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Latigo</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>5 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>10</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,5 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>5000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Instrumento que consiste en una tira larga y flexible, de cuerda o cuero, unida por un extremo a una vara por donde se sujeta.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `latigo001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>latigo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     </div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 53, 10:15h, primavera, año 12</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">West Blue | Ohara | Pueblo Engan</span></span></span></div>
<br />
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Mientras caminaba bajo la luz del sol, aquella que bañaba todo cuanto sus ojos podían alcanzar, advirtió de que su corazón siempre había pertenecido a aquel pequeño pueblecito situado entre dos montañas. El valle siempre le acogía como los brazos de una madre amorosa que celebraba su regreso a casa. Quizá con no tanto cariño como la propia, la verdadera, la que lo esperaba en la casa, junto a sus hermanas, siempre con una sonrisa en el rostro. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     Ahora, todo esto no eran más que ranuras en su memoria. Ahora, todo quedaba en su cabeza.<br />
     Ronny recordaba la sonrisa de su madre, Karla, pues siempre vencía la oscuridad con su luz.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     Incluso en momentos como el presente, donde el joven carpintero convertido en soldado a la fuerza yacía entre los cadáveres de sus compañeros, vivo a duras penas. Las tropas enemigas los habían dado por muertos a todos, sin preocuparse por comprobar si dejaban un hálito de vida a sus espaldas antes de abandonar el lugar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     ¿Cómo seguir adelante sin ellos? ¿Cómo vengar sus muertes, tan injustas como tempranas?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     El combatiente recordó a su madre una vez más. No podía ocasionarle el dolor de perder a un hijo, no cuando la muerte de su padre hacía apenas un año estuvo a punto de borrar la sonrisa de Karla para siempre, de sumirla en una espiral de tristeza infinita. No, debía volver a casa. Y lo haría cuando consiguiese vengar a sus compañeros caídos, hermanos de otra sangre.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     Así es como Ronny Waltz inició su propia cruzada. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">     Así es como nació Masacre.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><br/></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><br/></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Coloqué una hoja seca que encontré a mi lado junto a las del libro que sostenía entre mis manos, de modo que pudiera cerrarlo sin perder el avance. Que el avance había sido tan solo la introducción de aquella historia. Si volteaba la página, los siguientes párrafos comenzaban con "Capítulo 1: Acero".</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Quizá podrían tener razón todos aquellos que defienden la lectura como un modo de entretenimiento, ya que según qué conjuntos de letras puede secuestrarte y hacerte viajar a esos mundos que nacieron en la imaginación de otra persona y se te permite visitarlos y disfrutarlos. Lo que yo había leído no estaba mal, pintaba interesante. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Corazón de Fuego </span>se llamaba el libro. Por supuesto, no lo compré. En esta ocasión, tampoco lo robé. Simplemente me lo encontré encima del césped donde ahora estaba sentada. No sabía si alguien lo había perdido o si lo habían dejado a propósito, pues parecía nuevo. Al verlo, me había entrado la curiosidad y lo había abierto, a ver qué tenía por ofrecerme. Parecía que Masacre no era el protagonista de la historia, sino el villano, pero la autora había decidido plasmar esa brevísima presentación primero.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Hay veces que el protagonista coincide con ser el vilano, no son incompatibles. Y todos somos el villano en la historia de alguien. Son términos muy difusos. Estaba segura de que, en mi caso, mucha gente me había otorgado ya ese título.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     En cualquier caso, no creía que siguiese leyendo aquel libro. Lo guardé en mi bolsa de cuero marrón, donde no había problemas de espacio. Tal vez a Eaa le gustase, ya le pediría un resumen cuando lo hubiese devorado, si lo hacía.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Me puse en pie, colocándome de nuevo la capucha y bajando las mangas por mis brazos, pues me disponía a abandonar la sombra. Me eché la bolsa al hombro y me dispuse a hacer lo que en realidad había venido a hacer al Pueblo Engan: comprar —o no— las últimas cosas para poner a punto <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La Rémora Fatua</span>. Si todo salía bien, partiríamos de Ohara dentro de algunas horas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Eaa me había dado una lista no tan corta de ingredientes para almacenar en la bodega y Peteiro simplemente me había dicho que le trajese lo que me pareciera bien. Y yo pues, bueno, si veía también algo que fuese de mi gusto, me lo llevaría al barco. Teníamos una bonita suma de dinero de nuestras últimas incursiones en otras islas, pero nadie dijo que tuviese que utilizarlo siempre en mis próximas adquisiciones.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     ¿La razón por la que había sido yo la encargada de esta tarea? Me había ofrecido, quería estirar las piernas, disfrutar un poco de tierra firme antes de aventurarnos de nuevo en el mar. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Nuestro próximo destino nos acercaría a un lugar del que dicen que solo los más fuertes sobreviven. Me recorrió un escalofrío de anticipación.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Vamos allá.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br/><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>INFORMACIÓN</span>
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>RESUMEN</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Maeve comienza a leer un libro que ha encontrado en uno de los parques de Pueblo Engan, pues parece perdido o abandonado. En realidad, había ido allí a hacerse con provisiones para el barco, pero le dio la curiosidad. Se guarda el libro para llevárselo a Eaa y se dispone a comenzar con las compras (o lo que surja al respecto).<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>KARMAS RELEVANTES</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.<br />
</li>
<li>Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>INVENTARIO</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/0BYV7N8.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Latigo</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>5 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>10</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,5 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>5000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Instrumento que consiste en una tira larga y flexible, de cuerda o cuero, unida por un extremo a una vara por donde se sujeta.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `latigo001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>latigo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
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                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     </div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Auto T1] - El Camino del Bardo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=962</link>
			<pubDate>Thu, 14 Mar 2024 02:56:46 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=162">Maeve Knox</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=962</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 41, 09:15h, primavera, año 12</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">West Blue | Ohara | Pueblo Engan</span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Ohara no estaba ni entre mis diez destinos favoritos para visitar del West Blue. Con probabilidad, ni entre los quince. Sé de la importancia de este lugar para ciertas personas, pues está muy relacionado con la Historia, y la Historia es fundamental para aprender de ella y hacer el gilipollas lo menos posible. Está visto que este es un concepto que a nadie le gusta seguir, pues el mundo está hecho una mierda de forma cíclica. Sin embargo, y como decía, hay gente que disfruta entre lo que esta isla ofrece.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Entre ellos, Eaa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Su insistencia en visitar Ohara finalmente me hizo aceptar que pusiéramos rumbo para allá. A ver, soy la capitana, pero no es que lleve ningún tipo de dictadura en el barco, y más cuando me ofreció cocinarme lo que yo quisiera durante una semana. Algo así no se puede rechazar. Incluso estuvo unos días preparándome tortitas con forma de cosas adorables y estuve a punto de sufrir una sobredosis de monería. Sus intentos de soborno eran despiadados. En fin, para ella parecía ser importante. Seamos sinceros: esa obstinada de cabello de fuego se esfuerza en hacer cosas por mí, así que no puedo negar cuando es ella la que reclama algo. Peteiro estuvo de acuerdo con la decisión, así que no había más que hablar: Ohara nos esperaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      Lo que ocurrió al llegar allí no fue sorpresa para nadie. Eaa enseguida bajó a tierra y Peteiro también desapareció de mi vista. Me quedé sola en el barco.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      Hacía un sol espléndido sin llegar a un calor desagradable. No soy fan del sol por motivos evidentes: el albinismo hace que mi piel no lo tolere bien. Me puedo quemar con facilidad y, además, una gran cantidad de luz me molesta mucho en los ojos, incluso puede afectar a mi visión. Y aun con todo eso, decidí tumbarme en la cubierta. Para paliar las posibles consecuencias, elegí un rincón donde hubiese sombra. Así, me permití el lujo de remangarme, aunque mantuve mi capucha puesta para que la tela me cubriera los ojos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Los cerré. El oleaje mecía <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La Rémora Fatua</span>. El sonido del agua del mar, tan vetada para mí, resultaba muy relajante. El aroma a sal. Las gaviotas disfrutando de un nuevo día. Como yo, que en ese momento sentía una gran calma, una gran relajación, permitiéndome creer, por un instante, que el mundo era un lugar seguro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      No hay lugares seguros para gente como nosotros.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Siempre va a haber alguien que quiera darnos caza, ya sea por ideales, dinero, venganza… No me quejo, es la vida que he elegido y mis actos tienen consecuencias, claro. Pero sí es cierto que, de vez en cuando, disfrutar de estas pequeñas cosas, de estos pequeños momentos de tranquilidad era un tesoro, uno diferente de aquellos que siempre andábamos buscando pero que también se necesitan.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Allí tumbada, mi mente comenzó a divagar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      Mis pensamientos se centraron semanas atrás, concretamente en Murkhold, específicamente en aquella taberna cuyo nombre he olvidado donde conocí a los que ahora viajan a mi lado. Eaa y Peteiro. Una semioni y un gyojin que aparecieron en mi vida y que ahora eran lo más cercano a una familia que podía llegar a tener. Cuando los vi por primera vez, mi opinión sobre ellos no era muy favorable y, sin embargo, el tiempo y las circunstancias habían hecho que se ganasen un trocito de mi corazón. Si bien es verdad que hablar en estos términos es como me sentía, no era capaz de expresárselo en voz alta a ellos. Me costaba. Esperaba que, aun así, entendiesen de alguna forma que me importaban.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      No suele importarme mucha gente. De todos los que me he ido encontrando a lo largo de todos estos años, muy pocos entraban en esta categoría. Tan solo necesitaba los dedos de una mano para contarlos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Mi mente viajó por el tiempo y el espacio rescatando a esas personas. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Recordé a Kisuke, a quien había rememorado hacía no tanto en nuestro paso por Ballywood, y una vez más me pregunté si había logrado su objetivo: ser revolucionario. Era una buena meta para aquellos a quienes les interesara. Y Kisuke era un buen tío, muy capaz con el filo de su espada. Si había logrado contactar con esa gente, desde luego habría sido un buen fichaje.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Ballywood.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Ese puto lugar traía más cosas a mi cabeza más allá de la siniestra incursión con el pescador. Cosas que intentaba reprimir, pues nada me aportaban desde hacía mucho tiempo, tan solo una espina clavada que, tras cuatro años, aparecía de vez en cuando para recordarme el escozor. No sabía nada, absolutamente nada de él y, aun así, su nombre se resistía a desaparecer de mis recuerdos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No. Basta.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Estaba disfrutando de una mañana tranquila, no era el momento de mandar todo eso a la mierda solo porque mi cabeza había decidido darme por culo. No podía permitirme esa clase de estupideces.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Abrí los ojos. Los entorné enseguida: demasiado sol incluso en la sombra. Me incorporé hasta quedarme sentada. Coloqué mi mano derecha en la frente a modo de visera. Fruncí el ceño, molesta. Me puse en pie. Observé el azul del mar y cómo la luz diurna arrancaba destellos en las aguas tranquilas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Eaa, antes de marcharse, me había propuesto ir con ella. Me habló de presentarme a alguien, pero… En fin, digamos que socializar no estaba dentro de mis planes ese día. Pero ahora, tras verse mi tranquilidad interrumpida, pensé que quizá debería haber ido. Recordé el Den Den Mushi. Sin embargo, preferí continuar sin compañía. Inevitablemente, mi humor había empeorado. Me enfadé. Estaba teniendo un puto buen día.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Cambié a mi forma completa de pájaro y alcé el vuelo, batiendo las alas con fuerza para tomar altura con rapidez. Supongo que no estarían acostumbrados a ver buitres por la zona, y menos uno de plumaje completamente blanco, así que tal vez llamaba la atención. En realidad, la llamaría de todas formas, solo que todavía me costaba ser consciente de eso.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Sobrevolé el bosque que rodeaba la isla y, antes de que este terminase, bajé a aterrizar entre los árboles. Elegí un hueco que me permitiese no encontrarme con obstáculos en los dos metros que separan las puntas de mis dos alas. Una vez en el suelo, recuperé mi forma original. Luego, terminé de atravesar la zona boscosa andando, como si fuese una turista más que hubiese decidido dedicar su mañana a una caminata.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Pero cuando entré en Pueblo Engan me di cuenta de que, a juzgar por las miradas que recibía, no debían de acostumbrar a los turistas. O puede que fuera el contraste del blanco y negro de mi aspecto el que captaba su interés. O me reconocían por el cartel de “se busca”. Esta última opción era la más probable, ya que me di cuenta de que aceleraban su paso, me observaban con recelo y algunos cuchicheaban entre ellos. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     No tenía muy claro cómo debía sentirme al respecto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Que la gente hablase sobre mí era algo a lo que estaba habituada, pero los motivos siempre habían sido distintos al reconocimiento público, por pequeño que fuese. Descubrí que aquello me proporcionaba… satisfacción. Incluso cuando la atención no era, por lo que parecía, positiva. ¿Cómo serlo ante una pirata? Pero aquel día no había ido allí para armar jaleo. No si no me buscaban las cosquillas, claro. Aunque, siendo sincera, no creía que eso fuese a suceder: no era el tipo de isla de la que esperar esa clase de alborotos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Era muy pronto para una cerveza —nunca es muy pronto para una cerveza—, así que me dediqué a deambular por las calles del pueblo a ver qué me encontraba. De momento, nada que llamase mi atención. Por eso decía al principio que aquel lugar no era de mis favoritos para visitar, porque me costaba encontrar algo que realmente captase mi interés.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Recordé a Eaa. No sabía dónde se encontraba en ese momento, pero estaba segura de que muchísimo más entretenida que yo. A veces, envidiaba a aquellos a quienes un libro es capaz de saciarlos, ya fuese de aventuras o didáctico. Yo nunca había conseguido algo así: si leía algo, enseguida perdía el interés porque me enfocaba más en mis propios pensamientos que a lo que las líneas de texto querían contarme.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Y hablando precisamente de libros, aquel pueblo estaba repleto de tiendas donde los vendían. En realidad no podría encontrarme más desubicada, pero decidí entrar en una de ellas a ver qué veía. Libros, obviamente. Sin embargo, entre tantas clases, parecía que allí se especializaban en novelas. Me acerqué a las grandes estanterías que cubrían las paredes del local y comencé a leer los títulos de los lomos. Como era de esperar, no me decían nada, no conocía ninguno de ellos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Percibí un intenso y agradable olor a papel.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">¿Puedo ayudarte? </span>—escuché que me hablaban desde el mostrador.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Me giré en la dirección del sonido y me encontré a una mujer que sería unos cinco años más joven que yo. Enseñaba una sonrisa nerviosa y jugueteaba con los dedos. No necesitó explicar que, al igual que muchos fuera, también me había reconocido.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     ¿Podía ayudarme? Estaba claro que sí.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Estoy buscando un libro de… aventuras, el que sea, el último que haya salido</span> —respondí. Se me hizo raro escucharme hablar de esos temas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Claro. Nos han llegado tres títulos recientes: uno se publicó el mes pasado y los otros dos hace unos días. Son <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El Camino del Bardo</span></span> —lo dejó encima del mostrador—, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">La Espada Tenebrosa</span></span> —hizo lo mismo— <span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">y El <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Código Olvidado</span>.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Ni puta idea de cuáles serían los argumentos. Mi criterio de elección fue el nombre que más me gustó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Me llevaré <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El Camino del Bardo</span>.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Muy bien. ¿Necesitas algo más?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Lo que yo necesitaba, ella no me lo podía ofrecer, pues no vendía bebidas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No, nada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Se agachó para buscar algo tras el mostrador y, a los segundos, volvió a levantarse con una bolsa de papel en la mano, donde guardó el libro. No me pasó desapercibido el temblor de sus dedos durante toda la operación. Me dijo el precio y le di el número de berries exacto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Que tengas un… buen día</span> —dijo cuando me di la vuelta y comencé a encaminarme hacia la puerta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     A modo de respuesta, y sin girarme hacia ella, levanté una mano.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Cuando atravesé la puerta, sonó una campanita sobre mi cabeza, al igual que cuando entré.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Caminé un par de calles y, antes de adentrarme en la plaza principal, saqué mi nueva adquisición. No el libro por el que había pagado y que llevaba en la bolsita, sino otro que descansaba en el interior de mi chaqueta negra: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Rosas de Invierno</span>. Había decidido que, mientras la muchacha buscaba dicha bolsa bajo el mostrador, aquel libro también vendría conmigo, solo que la tendera no lo sabría. Dos por el precio de uno. Y los dos para Eaa. Estaba segura de que, cuando viese ambos regalos, accedería a cocinar según mis caprichos durante, al menos, otra semana.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br/><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>INFORMACIÓN</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>RESUMEN</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Una vez llegados a Ohara, y mientras Eaa y Peteiro están a sus cosas, Maeve se queda descansando en la cubierta del barco. Consigue estar un rato tranquila, hasta que los pensamientos comienzan a asaltarla e incomodarla. Decide irse a dar una vuelta también. En forma de buitre, sobrevuela el bosque y, tras recuperar su forma humana, entra en Pueblo Engan. Allí corrobora que la gente la observa y la rehúye, y se da cuenta de que puede ser por su cartel de recompensa. Luego, entra en una tienda de libros, aunque se siente fuera de lugar en un sitio como aquel. Termina comprando un libro y robando otro para regalar a Eaa.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>KARMAS RELEVANTES</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.<br />
</li>
<li>Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)<br />
</li>
<li>Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 41, 09:15h, primavera, año 12</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">West Blue | Ohara | Pueblo Engan</span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Ohara no estaba ni entre mis diez destinos favoritos para visitar del West Blue. Con probabilidad, ni entre los quince. Sé de la importancia de este lugar para ciertas personas, pues está muy relacionado con la Historia, y la Historia es fundamental para aprender de ella y hacer el gilipollas lo menos posible. Está visto que este es un concepto que a nadie le gusta seguir, pues el mundo está hecho una mierda de forma cíclica. Sin embargo, y como decía, hay gente que disfruta entre lo que esta isla ofrece.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Entre ellos, Eaa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Su insistencia en visitar Ohara finalmente me hizo aceptar que pusiéramos rumbo para allá. A ver, soy la capitana, pero no es que lleve ningún tipo de dictadura en el barco, y más cuando me ofreció cocinarme lo que yo quisiera durante una semana. Algo así no se puede rechazar. Incluso estuvo unos días preparándome tortitas con forma de cosas adorables y estuve a punto de sufrir una sobredosis de monería. Sus intentos de soborno eran despiadados. En fin, para ella parecía ser importante. Seamos sinceros: esa obstinada de cabello de fuego se esfuerza en hacer cosas por mí, así que no puedo negar cuando es ella la que reclama algo. Peteiro estuvo de acuerdo con la decisión, así que no había más que hablar: Ohara nos esperaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      Lo que ocurrió al llegar allí no fue sorpresa para nadie. Eaa enseguida bajó a tierra y Peteiro también desapareció de mi vista. Me quedé sola en el barco.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      Hacía un sol espléndido sin llegar a un calor desagradable. No soy fan del sol por motivos evidentes: el albinismo hace que mi piel no lo tolere bien. Me puedo quemar con facilidad y, además, una gran cantidad de luz me molesta mucho en los ojos, incluso puede afectar a mi visión. Y aun con todo eso, decidí tumbarme en la cubierta. Para paliar las posibles consecuencias, elegí un rincón donde hubiese sombra. Así, me permití el lujo de remangarme, aunque mantuve mi capucha puesta para que la tela me cubriera los ojos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Los cerré. El oleaje mecía <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La Rémora Fatua</span>. El sonido del agua del mar, tan vetada para mí, resultaba muy relajante. El aroma a sal. Las gaviotas disfrutando de un nuevo día. Como yo, que en ese momento sentía una gran calma, una gran relajación, permitiéndome creer, por un instante, que el mundo era un lugar seguro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      No hay lugares seguros para gente como nosotros.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Siempre va a haber alguien que quiera darnos caza, ya sea por ideales, dinero, venganza… No me quejo, es la vida que he elegido y mis actos tienen consecuencias, claro. Pero sí es cierto que, de vez en cuando, disfrutar de estas pequeñas cosas, de estos pequeños momentos de tranquilidad era un tesoro, uno diferente de aquellos que siempre andábamos buscando pero que también se necesitan.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Allí tumbada, mi mente comenzó a divagar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      Mis pensamientos se centraron semanas atrás, concretamente en Murkhold, específicamente en aquella taberna cuyo nombre he olvidado donde conocí a los que ahora viajan a mi lado. Eaa y Peteiro. Una semioni y un gyojin que aparecieron en mi vida y que ahora eran lo más cercano a una familia que podía llegar a tener. Cuando los vi por primera vez, mi opinión sobre ellos no era muy favorable y, sin embargo, el tiempo y las circunstancias habían hecho que se ganasen un trocito de mi corazón. Si bien es verdad que hablar en estos términos es como me sentía, no era capaz de expresárselo en voz alta a ellos. Me costaba. Esperaba que, aun así, entendiesen de alguna forma que me importaban.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">      No suele importarme mucha gente. De todos los que me he ido encontrando a lo largo de todos estos años, muy pocos entraban en esta categoría. Tan solo necesitaba los dedos de una mano para contarlos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Mi mente viajó por el tiempo y el espacio rescatando a esas personas. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Recordé a Kisuke, a quien había rememorado hacía no tanto en nuestro paso por Ballywood, y una vez más me pregunté si había logrado su objetivo: ser revolucionario. Era una buena meta para aquellos a quienes les interesara. Y Kisuke era un buen tío, muy capaz con el filo de su espada. Si había logrado contactar con esa gente, desde luego habría sido un buen fichaje.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Ballywood.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Ese puto lugar traía más cosas a mi cabeza más allá de la siniestra incursión con el pescador. Cosas que intentaba reprimir, pues nada me aportaban desde hacía mucho tiempo, tan solo una espina clavada que, tras cuatro años, aparecía de vez en cuando para recordarme el escozor. No sabía nada, absolutamente nada de él y, aun así, su nombre se resistía a desaparecer de mis recuerdos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No. Basta.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Estaba disfrutando de una mañana tranquila, no era el momento de mandar todo eso a la mierda solo porque mi cabeza había decidido darme por culo. No podía permitirme esa clase de estupideces.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Abrí los ojos. Los entorné enseguida: demasiado sol incluso en la sombra. Me incorporé hasta quedarme sentada. Coloqué mi mano derecha en la frente a modo de visera. Fruncí el ceño, molesta. Me puse en pie. Observé el azul del mar y cómo la luz diurna arrancaba destellos en las aguas tranquilas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Eaa, antes de marcharse, me había propuesto ir con ella. Me habló de presentarme a alguien, pero… En fin, digamos que socializar no estaba dentro de mis planes ese día. Pero ahora, tras verse mi tranquilidad interrumpida, pensé que quizá debería haber ido. Recordé el Den Den Mushi. Sin embargo, preferí continuar sin compañía. Inevitablemente, mi humor había empeorado. Me enfadé. Estaba teniendo un puto buen día.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Cambié a mi forma completa de pájaro y alcé el vuelo, batiendo las alas con fuerza para tomar altura con rapidez. Supongo que no estarían acostumbrados a ver buitres por la zona, y menos uno de plumaje completamente blanco, así que tal vez llamaba la atención. En realidad, la llamaría de todas formas, solo que todavía me costaba ser consciente de eso.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Sobrevolé el bosque que rodeaba la isla y, antes de que este terminase, bajé a aterrizar entre los árboles. Elegí un hueco que me permitiese no encontrarme con obstáculos en los dos metros que separan las puntas de mis dos alas. Una vez en el suelo, recuperé mi forma original. Luego, terminé de atravesar la zona boscosa andando, como si fuese una turista más que hubiese decidido dedicar su mañana a una caminata.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Pero cuando entré en Pueblo Engan me di cuenta de que, a juzgar por las miradas que recibía, no debían de acostumbrar a los turistas. O puede que fuera el contraste del blanco y negro de mi aspecto el que captaba su interés. O me reconocían por el cartel de “se busca”. Esta última opción era la más probable, ya que me di cuenta de que aceleraban su paso, me observaban con recelo y algunos cuchicheaban entre ellos. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     No tenía muy claro cómo debía sentirme al respecto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Que la gente hablase sobre mí era algo a lo que estaba habituada, pero los motivos siempre habían sido distintos al reconocimiento público, por pequeño que fuese. Descubrí que aquello me proporcionaba… satisfacción. Incluso cuando la atención no era, por lo que parecía, positiva. ¿Cómo serlo ante una pirata? Pero aquel día no había ido allí para armar jaleo. No si no me buscaban las cosquillas, claro. Aunque, siendo sincera, no creía que eso fuese a suceder: no era el tipo de isla de la que esperar esa clase de alborotos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Era muy pronto para una cerveza —nunca es muy pronto para una cerveza—, así que me dediqué a deambular por las calles del pueblo a ver qué me encontraba. De momento, nada que llamase mi atención. Por eso decía al principio que aquel lugar no era de mis favoritos para visitar, porque me costaba encontrar algo que realmente captase mi interés.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Recordé a Eaa. No sabía dónde se encontraba en ese momento, pero estaba segura de que muchísimo más entretenida que yo. A veces, envidiaba a aquellos a quienes un libro es capaz de saciarlos, ya fuese de aventuras o didáctico. Yo nunca había conseguido algo así: si leía algo, enseguida perdía el interés porque me enfocaba más en mis propios pensamientos que a lo que las líneas de texto querían contarme.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Y hablando precisamente de libros, aquel pueblo estaba repleto de tiendas donde los vendían. En realidad no podría encontrarme más desubicada, pero decidí entrar en una de ellas a ver qué veía. Libros, obviamente. Sin embargo, entre tantas clases, parecía que allí se especializaban en novelas. Me acerqué a las grandes estanterías que cubrían las paredes del local y comencé a leer los títulos de los lomos. Como era de esperar, no me decían nada, no conocía ninguno de ellos.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Percibí un intenso y agradable olor a papel.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">¿Puedo ayudarte? </span>—escuché que me hablaban desde el mostrador.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Me giré en la dirección del sonido y me encontré a una mujer que sería unos cinco años más joven que yo. Enseñaba una sonrisa nerviosa y jugueteaba con los dedos. No necesitó explicar que, al igual que muchos fuera, también me había reconocido.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     ¿Podía ayudarme? Estaba claro que sí.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Estoy buscando un libro de… aventuras, el que sea, el último que haya salido</span> —respondí. Se me hizo raro escucharme hablar de esos temas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Claro. Nos han llegado tres títulos recientes: uno se publicó el mes pasado y los otros dos hace unos días. Son <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El Camino del Bardo</span></span> —lo dejó encima del mostrador—, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">La Espada Tenebrosa</span></span> —hizo lo mismo— <span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">y El <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Código Olvidado</span>.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Ni puta idea de cuáles serían los argumentos. Mi criterio de elección fue el nombre que más me gustó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Me llevaré <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El Camino del Bardo</span>.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Muy bien. ¿Necesitas algo más?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Lo que yo necesitaba, ella no me lo podía ofrecer, pues no vendía bebidas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No, nada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Se agachó para buscar algo tras el mostrador y, a los segundos, volvió a levantarse con una bolsa de papel en la mano, donde guardó el libro. No me pasó desapercibido el temblor de sus dedos durante toda la operación. Me dijo el precio y le di el número de berries exacto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     —<span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Que tengas un… buen día</span> —dijo cuando me di la vuelta y comencé a encaminarme hacia la puerta.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     A modo de respuesta, y sin girarme hacia ella, levanté una mano.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Cuando atravesé la puerta, sonó una campanita sobre mi cabeza, al igual que cuando entré.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     Caminé un par de calles y, antes de adentrarme en la plaza principal, saqué mi nueva adquisición. No el libro por el que había pagado y que llevaba en la bolsita, sino otro que descansaba en el interior de mi chaqueta negra: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Rosas de Invierno</span>. Había decidido que, mientras la muchacha buscaba dicha bolsa bajo el mostrador, aquel libro también vendría conmigo, solo que la tendera no lo sabría. Dos por el precio de uno. Y los dos para Eaa. Estaba segura de que, cuando viese ambos regalos, accedería a cocinar según mis caprichos durante, al menos, otra semana.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br/><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>INFORMACIÓN</span>
					</div>
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					<br />
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						<span>RESUMEN</span>
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					<br />
Una vez llegados a Ohara, y mientras Eaa y Peteiro están a sus cosas, Maeve se queda descansando en la cubierta del barco. Consigue estar un rato tranquila, hasta que los pensamientos comienzan a asaltarla e incomodarla. Decide irse a dar una vuelta también. En forma de buitre, sobrevuela el bosque y, tras recuperar su forma humana, entra en Pueblo Engan. Allí corrobora que la gente la observa y la rehúye, y se da cuenta de que puede ser por su cartel de recompensa. Luego, entra en una tienda de libros, aunque se siente fuera de lugar en un sitio como aquel. Termina comprando un libro y robando otro para regalar a Eaa.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>KARMAS RELEVANTES</span>
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					<ul class="mycode_list"><li>Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.<br />
</li>
<li>Seductor: Los personajes o NPC cuya orientación sexual te favorezca, te darán un trato más amable y sus karmas negativos que te afecten se verán mitigados (por ejemplo: racismo, homofobia, rivalidad...)<br />
</li>
<li>Infiltrado: Te resulta más fácil realizar actos en sigilo.<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[T1 Autonarrada] De buena mañana]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=632</link>
			<pubDate>Fri, 15 Dec 2023 09:51:43 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=160">Eaa</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=632</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Verano del año 11<br />
Día 45</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Leyenda</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Guía de color:</span></span></span><ul class="mycode_list"><li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eaa</span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Habla (rojo)</span></span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Piensa (morado + cursiva)</span></span></span></span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #ff9900;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Susurra (Naranja raro)</span></span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">NPCs</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hablan (azul)</span></span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span></span></span></div>
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Como de costumbre, me desperté en cuanto los primeros rayos de sol se colaron por el pequeño ventanuco del camarote. Abrí los ojos lentamente, tras frotarlos con suavidad.El ruido de las gaviotas significaba que ya estábamos cerca de la isla.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Joder, Mandarina, ya me has vuelto a despeinar. ¿Cuántas veces te he dicho que no te tumbes en mi cabeza?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le dije, molesta.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">El pequeño animal me miró, posando sus verdes ojos sobre mí, sentado, y maulló, acercándose. Se estiró, esperando que le acariciara.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No, ahora esperas para desayunar. Hasta que no arregle este destrozo no pienso levantarme. Y si no me levanto te quedas sin comer.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Traté de peinarme, sin mucho éxito. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No hay manera</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” con un profundo suspiro me incorporé en el camastro. Debería haberlo hecho con más cuidado, aunque seguramente ni con esas hubiera evitado golpearme en la cabeza con la viga. De la rabia, di un puñetazo a la pared.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Dejad de hacer ruido, escoria, que hay gente que está intentando dormir</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” sonó una voz, la cual intentaba parecer ruda, desde el pasillo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Pe.. perdón</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”, me disculpé, poniéndome de pie.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que desgracia. ¿Es tanto pedir tener un viaje tranquilo?</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” me estiré levemente, asegurándome esta vez de no golpear la misma viga.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Bueno, a lo que íbamos</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” agaché la cabeza, echando el pelo hacia delante, separando un poco los mechones y deshaciendo los nudos. Por alguna razón, esa era la única forma que encontré de conseguir peinarme del todo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Una vez terminé, levanté la cabeza bruscamente, para que el pelo volviera a su sitio, y de esa forma poder picar algo y cambiarme de ropa. Debido a un movimiento brusco del barco causado por el oleaje, perdí el equilibrio, cayendo de culo al suelo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¡Joder, como duele!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Es que acaso no habéis escuchado?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” gritó nuevamente el hombre, dando un golpe en la puerta.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No puedo más</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas, mientras me encogía levemente. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Por qué tiene que ser todo una mierda? Tan solo quiero llegar de una vez y salir de este barco de mierda.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” Levanté la mirada, para encontrarme a Mandarina escurriéndose entre mis brazos, para tumbarse en mi regazo. Este cerró los ojos, comenzando a ronronear. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Qué haría yo sin ti, pequeñín?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le dije, secándome las lágrimas. Comencé a rascarle la tripa, antes de acariciar sus negras orejas. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Seguro que estás pensando que soy una mala madre.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” seguí jugando con este, el cual seguía ronroneando, hasta que me calmé.</span></span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Bueno, tienes hambre?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” Me levanté con cuidado de no golpearme contra nada más. El camarote era enano, sobre todo en altura. Este constaba de un pequeño camastro en la esquina, junto a un ventanuco. Al otro lado se encontraba una pequeña mesa con una banqueta todavía más pequeña. Junto al camastro había una mesilla con una única vela medio consumida. “</span></span></span><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esa vieja no mentía cuando dijo que la vela duraba ocho días</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”. Me acerqué a la mesa, para coger de la bolsa un poco de pollo seco, así como un mendrugo de pan. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Toma, aquí tienes</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” desmenucé un cuarto del pollo, dejándolo en un cuenquito sobre la mesa. Tras comer el resto con dificultad, debido a lo incómoda que se me hacía la estancia, cogí mi ropa y me cambié rápidamente. Me acerqué a la puerta, comprobando la cerradura. Me había gastado todo mi dinero en ese pasaje. El suelo crujía con cada uno de mis pasos y el ambiente olía a una mezcla de alcohol, sudor y orina con un toque salado. Y luego estaba el tema del tamaño. Por suerte para mí, Mandarina hacía un buen trabajo ahuyentando a roedores e insectos. Aunque todo eso me importaba bien poco. Lo que en verdad hizo que el viaje terminara siendo tan caro fue la cerradura en la puerta. Me prometieron un viaje sin preguntas y sin contratiempos y tras ver a la clase de gente que iba en esa embarcación realmente agradecía el haberme dejado todo el dinero, joder que sí.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Tras acomodarme el pelo me senté nuevamente en el camastro, abriendo uno de los libros que llevaba en la bolsa. </span></span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">"</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Todavía no me creo que estemos llegando a Ohara</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" pensé en voz alta mientras leía sobre la historia del lugar. Pensar en la grandiosidad del sitio hacía que me hirviera la sangre de la emoción. ¡Por fin podría ver con mis propios ojos el árbol del conocimiento! Y sobre todo podría entrar a la biblioteca. No me percaté del momento en que llegamos al puerto hasta que alguien aporreó la puerta del camarote. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">"</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¡Venga abre la puerta y sal de una vez!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" Se escuchó la voz de una mujer. "</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Si no te bajas del barco te va a tocar pagar el viaje de vuelta, no tenemos todo el día.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">"</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Cerré el libro y lo guardé en la bolsa, con el trozo de pan que me había sobrado. Tras recoger el resto de cosas me acerqué a la puerta. "</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Vamos pequeñín.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" Mandarina se acercó para que le cogiera, tras lo cual le metí dentro del abrigo. "</span></span></span><span style="color: #ff9900;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Ya sabes, no puedes hacer ruido hasta que no salgamos o podemos tener problemas.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" Le susurré antes de rascarle suavemente en la frente. El pequeño animal cerró los ojos, preparándose para dormirse. Tras asegurarme de que tenía todo, abrí la puerta y salí en dirección a la cubierta. Continué andando, a pesar de los diversos comentarios por parte de los otros pasajeros. Una vez en cubierta me quedé maravillada. No podía creer lo que veían mis ojos. "</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Un árbol gigante</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" no cabía en mí de la emoción. El gran árbol se erguía frente a mis ojos, por detrás del puerto y las pequeñas casas del pueblo. Bajé del barco tan pronto volví a escuchar las voces de aquellos borrachos y mugrientos pasajeros. Una vez en tierra, me alejé del embarcadero, en dirección hacia el pueblo. Miré a mi alrededor con una sonrisa. Se notaba que era temprano. Un barco de pescadores acababa de amarrar en el puerto, y rápidamente varios hombre y mujeres comenzaron a descargar el pescado. "</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¡Besugo! ¡Lubina!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" Exclamaba una oronda mujer desde uno de los puestos. El mercado se extendía desde el puerto casi hasta la plaza, y estaba compuesto por numerosos y diversos puestos. En estos había normalmente mujeres, de entre cuarenta y cincuenta años, quienes trataban por diversos medios de llamar la atención de la gente que se encontraba allí. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">"</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No puedo esperar a llegar a la biblioteca, pero antes ¿sabes qué toca no, Mandarina?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" El animal llevaba un par de minutos despierto, asustado por el ruido y el ajetreo. Calmé a mi pequeño amigo rascando su cabeza.”</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Sí, vamos a comer</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” A Mandarina le encantaba escuchar esa palabra. Todo lo relacionado con comida le volvía loco y esta no era la excepción. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Pero voy a necesitar tu ayuda esta vez, eh</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Continué paseando por el mercado, alejándome de los puestos de pescado. Mientras recorría la abarrotada calle traté de preguntar en los diferentes puestos cómo podía llegar a la biblioteca. Tenía miedo de perderme en el bosque y encontrarme con algún animal salvaje, o caminar hasta el lugar y que éste se encontrara cerrado. A pesar de mis intentos, ninguno de los tenderos respondía a mis preguntas. Todas las respuestas eran iguales: “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿No ves que tengo clientes? Si no vas a comprar nada vete, que espantas a la clientela</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Tras pasar por un par de puestos repletos de objetos de artesanía, escuché la voz de una mujer que destacaba entre las demás. Esta provenía de un gran puesto de fruta a escasos metros de donde me encontraba. El puesto era grande, aproximadamente del tamaño de dos puestos y medio. Estaba repleto de todo tipo de frutas: manzanas, peras, plátanos,... También había naranjas e incluso una gran cantidad de frutas que no había visto nunca.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Oye, tú. ¿Qué te trae por aquí?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” Escuché la voz de la mujer, sin hacerle mayor caso.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Sí, te estoy hablando a ti. La tipa con cuernos.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Suspiré, molesta. Me agaché, haciendo que me ataba los cordones y dejé a Mandarina bajar al suelo. “</span></span></span><span style="color: #ff9900;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Ya sabes qué hacer, pequeñín. Hora de comer</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le susurré, antes de que este saliera corriendo. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Per…perdón</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” dije, girándome mientras me levantaba. Tanto la desagradable mujer como los dos hombres que vigilaban el puesto se sorprendieron. Me acerqué lentamente al puesto, sonriendo. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Quería algo, señora?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” pregunté</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Es que soy nueva en el pueblo. Acabo de llegar y la verdad es que no esperaba ver tanta gente</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Claro que hay gente, hoy es día de mercado,¿Qué esperabas, bonita?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” respondió secamente. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Te he visto desde aquí que no quitabas el ojo de encima a mi puesto</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” se pavoneaba “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Te gusta lo que ves, eh? ¿Qué quieres comer? Tengo plátanos, manzanas, naranjas, melocotones,... </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“ Comenzó a explicar, levantando sin ningún cuidado las diferentes frutas que enumeraba y lanzando estas de nuevo a su sitio. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Tienes pinta de ser de buena familia, así que igual prefieres las frutas más exóticas</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” levantó otra de ellas, la cual no conocía.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No… yo solo quería saber si hay alguna forma rápida de llegar al árbol del conocimiento.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le interrumpí. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">He venido desde muy lejos porque había escuchado que aquí hay una gran biblioteca, pero parece que está algo lejos, y tengo miedo de encontrarme con algún peligro en el bosque</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Además de guapa, lista.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” dijo la mujer, entonces “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No, si al final vas a caerme bien. Aunque los tuyos sean todos…</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” de calló, sabiendo que no le convenía terminar la frase si quería conservar a una cliente. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Así que quieres ir a la biblioteca… Te diré  la forma más fácil de llegar, pero a cambio tienes que comprar algo. Como me caes bien te haré un descuento, ¿te parece bien?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Hecho</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le respondí.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Acto seguido la cara de la mujer cambió. Comenzó a mostrarme diferentes frutas, las cuales iba metiendo en una pequeña bolsa de tela. Tras llenar la bolsa me la acercó, diciéndome el precio.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Cada dos horas, aproximadamente, sale un pequeño carro de la plaza en dirección a la biblioteca.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” explicó. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Es para que los viejos puedan ir a leer si quieren, o los niños, así que no cobran mucho</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” se calló entonces, analizándome de arriba a abajo. Ocultaba como podía la incomodidad que esa mujer me provocaba con sus acciones, ganando tiempo. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Sabes, tengo un hijo. Está soltero y en edad de merecer.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” suspiré, imaginando lo que diría a continuación. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Es muy listo. Si quieres, puedo llamarle. Si tienes miedo él te puede acompañar gratis hasta la biblioteca, y quién sabe, el bosque es lo suficientemente grande como para perderse un par de horas</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">.” habló con una desagradable sonrisa en el rostro. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Dicen sus amigas que está bien dotado</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Por suerte para mí, la mujer fue interrumpida por los gritos de otro de los comerciantes. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Que alguien atrape a ese gato, que se está llevando mis salchichas</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” Tras esas palabras, toda la gente que se encontraba a su alrededor comenzó a reírse, excepto aquellos a los el fornido hombre apartaba bruscamente, en su intento de atrapar al animal. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esta es la mía</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” pensé y aproveché la distracción para marcharme, alejándome todo lo posible del puesto rápidamente antes de que se percataran de mi ausencia. Tras salir del mercado me senté en un tocón, el cual estaba en uno de los extremos de la plaza.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff9900;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Que asco de mujer, aunque la fruta que vende está buena</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” susurré, comiendo uno de los melocotones. “</span></span></span><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Acaso se pensaba que iba a querer algo con su hijo? Que asco</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Escuché entonces el maullido de mi pequeño y peludo amigo, el cual se acercaba a mí con un racimo de salchichas, las cuales iba arrastrando.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Así que salchichas hoy…</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” me reí. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Bueno, ha sido duro pero hemos sobrevivido a nuestra primera mañana en esta isla.Comemos y a la gran biblioteca!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
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                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
                            253 FUE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            193 RES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            69 DES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            70 PRE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            310 AGI
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            280 REF
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            121 INT
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            268 VOL
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
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                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
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                        </span>
                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>5305 / 5305</span>
                        </div>
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                        </div>
                        <div>
                            Espirítu: <span class='personaje_espiritu'>1096 / 1096</span>
                        </div>
                        <div>
                            Nivel: <span><strong>23</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div></span></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Verano del año 11<br />
Día 45</span></span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Leyenda</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Guía de color:</span></span></span><ul class="mycode_list"><li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eaa</span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Habla (rojo)</span></span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Piensa (morado + cursiva)</span></span></span></span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #ff9900;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Susurra (Naranja raro)</span></span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<ul class="mycode_list"><li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">NPCs</span></span></span></span><br />
</li>
<li><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hablan (azul)</span></span></span></span></span><br />
</li>
</ul>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span></span></span></div>
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Como de costumbre, me desperté en cuanto los primeros rayos de sol se colaron por el pequeño ventanuco del camarote. Abrí los ojos lentamente, tras frotarlos con suavidad.El ruido de las gaviotas significaba que ya estábamos cerca de la isla.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Joder, Mandarina, ya me has vuelto a despeinar. ¿Cuántas veces te he dicho que no te tumbes en mi cabeza?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le dije, molesta.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">El pequeño animal me miró, posando sus verdes ojos sobre mí, sentado, y maulló, acercándose. Se estiró, esperando que le acariciara.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No, ahora esperas para desayunar. Hasta que no arregle este destrozo no pienso levantarme. Y si no me levanto te quedas sin comer.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Traté de peinarme, sin mucho éxito. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No hay manera</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” con un profundo suspiro me incorporé en el camastro. Debería haberlo hecho con más cuidado, aunque seguramente ni con esas hubiera evitado golpearme en la cabeza con la viga. De la rabia, di un puñetazo a la pared.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Dejad de hacer ruido, escoria, que hay gente que está intentando dormir</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” sonó una voz, la cual intentaba parecer ruda, desde el pasillo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Pe.. perdón</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”, me disculpé, poniéndome de pie.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Que desgracia. ¿Es tanto pedir tener un viaje tranquilo?</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” me estiré levemente, asegurándome esta vez de no golpear la misma viga.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Bueno, a lo que íbamos</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” agaché la cabeza, echando el pelo hacia delante, separando un poco los mechones y deshaciendo los nudos. Por alguna razón, esa era la única forma que encontré de conseguir peinarme del todo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Una vez terminé, levanté la cabeza bruscamente, para que el pelo volviera a su sitio, y de esa forma poder picar algo y cambiarme de ropa. Debido a un movimiento brusco del barco causado por el oleaje, perdí el equilibrio, cayendo de culo al suelo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¡Joder, como duele!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Es que acaso no habéis escuchado?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” gritó nuevamente el hombre, dando un golpe en la puerta.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No puedo más</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas, mientras me encogía levemente. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Por qué tiene que ser todo una mierda? Tan solo quiero llegar de una vez y salir de este barco de mierda.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” Levanté la mirada, para encontrarme a Mandarina escurriéndose entre mis brazos, para tumbarse en mi regazo. Este cerró los ojos, comenzando a ronronear. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Qué haría yo sin ti, pequeñín?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le dije, secándome las lágrimas. Comencé a rascarle la tripa, antes de acariciar sus negras orejas. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Seguro que estás pensando que soy una mala madre.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” seguí jugando con este, el cual seguía ronroneando, hasta que me calmé.</span></span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Bueno, tienes hambre?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” Me levanté con cuidado de no golpearme contra nada más. El camarote era enano, sobre todo en altura. Este constaba de un pequeño camastro en la esquina, junto a un ventanuco. Al otro lado se encontraba una pequeña mesa con una banqueta todavía más pequeña. Junto al camastro había una mesilla con una única vela medio consumida. “</span></span></span><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esa vieja no mentía cuando dijo que la vela duraba ocho días</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”. Me acerqué a la mesa, para coger de la bolsa un poco de pollo seco, así como un mendrugo de pan. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Toma, aquí tienes</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” desmenucé un cuarto del pollo, dejándolo en un cuenquito sobre la mesa. Tras comer el resto con dificultad, debido a lo incómoda que se me hacía la estancia, cogí mi ropa y me cambié rápidamente. Me acerqué a la puerta, comprobando la cerradura. Me había gastado todo mi dinero en ese pasaje. El suelo crujía con cada uno de mis pasos y el ambiente olía a una mezcla de alcohol, sudor y orina con un toque salado. Y luego estaba el tema del tamaño. Por suerte para mí, Mandarina hacía un buen trabajo ahuyentando a roedores e insectos. Aunque todo eso me importaba bien poco. Lo que en verdad hizo que el viaje terminara siendo tan caro fue la cerradura en la puerta. Me prometieron un viaje sin preguntas y sin contratiempos y tras ver a la clase de gente que iba en esa embarcación realmente agradecía el haberme dejado todo el dinero, joder que sí.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Tras acomodarme el pelo me senté nuevamente en el camastro, abriendo uno de los libros que llevaba en la bolsa. </span></span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">"</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Todavía no me creo que estemos llegando a Ohara</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" pensé en voz alta mientras leía sobre la historia del lugar. Pensar en la grandiosidad del sitio hacía que me hirviera la sangre de la emoción. ¡Por fin podría ver con mis propios ojos el árbol del conocimiento! Y sobre todo podría entrar a la biblioteca. No me percaté del momento en que llegamos al puerto hasta que alguien aporreó la puerta del camarote. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">"</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¡Venga abre la puerta y sal de una vez!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" Se escuchó la voz de una mujer. "</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Si no te bajas del barco te va a tocar pagar el viaje de vuelta, no tenemos todo el día.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">"</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Cerré el libro y lo guardé en la bolsa, con el trozo de pan que me había sobrado. Tras recoger el resto de cosas me acerqué a la puerta. "</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Vamos pequeñín.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" Mandarina se acercó para que le cogiera, tras lo cual le metí dentro del abrigo. "</span></span></span><span style="color: #ff9900;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Ya sabes, no puedes hacer ruido hasta que no salgamos o podemos tener problemas.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" Le susurré antes de rascarle suavemente en la frente. El pequeño animal cerró los ojos, preparándose para dormirse. Tras asegurarme de que tenía todo, abrí la puerta y salí en dirección a la cubierta. Continué andando, a pesar de los diversos comentarios por parte de los otros pasajeros. Una vez en cubierta me quedé maravillada. No podía creer lo que veían mis ojos. "</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Un árbol gigante</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" no cabía en mí de la emoción. El gran árbol se erguía frente a mis ojos, por detrás del puerto y las pequeñas casas del pueblo. Bajé del barco tan pronto volví a escuchar las voces de aquellos borrachos y mugrientos pasajeros. Una vez en tierra, me alejé del embarcadero, en dirección hacia el pueblo. Miré a mi alrededor con una sonrisa. Se notaba que era temprano. Un barco de pescadores acababa de amarrar en el puerto, y rápidamente varios hombre y mujeres comenzaron a descargar el pescado. "</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¡Besugo! ¡Lubina!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" Exclamaba una oronda mujer desde uno de los puestos. El mercado se extendía desde el puerto casi hasta la plaza, y estaba compuesto por numerosos y diversos puestos. En estos había normalmente mujeres, de entre cuarenta y cincuenta años, quienes trataban por diversos medios de llamar la atención de la gente que se encontraba allí. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">"</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No puedo esperar a llegar a la biblioteca, pero antes ¿sabes qué toca no, Mandarina?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">" El animal llevaba un par de minutos despierto, asustado por el ruido y el ajetreo. Calmé a mi pequeño amigo rascando su cabeza.”</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Sí, vamos a comer</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” A Mandarina le encantaba escuchar esa palabra. Todo lo relacionado con comida le volvía loco y esta no era la excepción. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Pero voy a necesitar tu ayuda esta vez, eh</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Continué paseando por el mercado, alejándome de los puestos de pescado. Mientras recorría la abarrotada calle traté de preguntar en los diferentes puestos cómo podía llegar a la biblioteca. Tenía miedo de perderme en el bosque y encontrarme con algún animal salvaje, o caminar hasta el lugar y que éste se encontrara cerrado. A pesar de mis intentos, ninguno de los tenderos respondía a mis preguntas. Todas las respuestas eran iguales: “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿No ves que tengo clientes? Si no vas a comprar nada vete, que espantas a la clientela</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Tras pasar por un par de puestos repletos de objetos de artesanía, escuché la voz de una mujer que destacaba entre las demás. Esta provenía de un gran puesto de fruta a escasos metros de donde me encontraba. El puesto era grande, aproximadamente del tamaño de dos puestos y medio. Estaba repleto de todo tipo de frutas: manzanas, peras, plátanos,... También había naranjas e incluso una gran cantidad de frutas que no había visto nunca.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Oye, tú. ¿Qué te trae por aquí?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” Escuché la voz de la mujer, sin hacerle mayor caso.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Sí, te estoy hablando a ti. La tipa con cuernos.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Suspiré, molesta. Me agaché, haciendo que me ataba los cordones y dejé a Mandarina bajar al suelo. “</span></span></span><span style="color: #ff9900;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Ya sabes qué hacer, pequeñín. Hora de comer</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le susurré, antes de que este saliera corriendo. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Per…perdón</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” dije, girándome mientras me levantaba. Tanto la desagradable mujer como los dos hombres que vigilaban el puesto se sorprendieron. Me acerqué lentamente al puesto, sonriendo. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Quería algo, señora?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” pregunté</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Es que soy nueva en el pueblo. Acabo de llegar y la verdad es que no esperaba ver tanta gente</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Claro que hay gente, hoy es día de mercado,¿Qué esperabas, bonita?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” respondió secamente. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Te he visto desde aquí que no quitabas el ojo de encima a mi puesto</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” se pavoneaba “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Te gusta lo que ves, eh? ¿Qué quieres comer? Tengo plátanos, manzanas, naranjas, melocotones,... </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“ Comenzó a explicar, levantando sin ningún cuidado las diferentes frutas que enumeraba y lanzando estas de nuevo a su sitio. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Tienes pinta de ser de buena familia, así que igual prefieres las frutas más exóticas</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” levantó otra de ellas, la cual no conocía.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No… yo solo quería saber si hay alguna forma rápida de llegar al árbol del conocimiento.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le interrumpí. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">He venido desde muy lejos porque había escuchado que aquí hay una gran biblioteca, pero parece que está algo lejos, y tengo miedo de encontrarme con algún peligro en el bosque</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Además de guapa, lista.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” dijo la mujer, entonces “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">No, si al final vas a caerme bien. Aunque los tuyos sean todos…</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” de calló, sabiendo que no le convenía terminar la frase si quería conservar a una cliente. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Así que quieres ir a la biblioteca… Te diré  la forma más fácil de llegar, pero a cambio tienes que comprar algo. Como me caes bien te haré un descuento, ¿te parece bien?</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Hecho</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” le respondí.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Acto seguido la cara de la mujer cambió. Comenzó a mostrarme diferentes frutas, las cuales iba metiendo en una pequeña bolsa de tela. Tras llenar la bolsa me la acercó, diciéndome el precio.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Cada dos horas, aproximadamente, sale un pequeño carro de la plaza en dirección a la biblioteca.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” explicó. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Es para que los viejos puedan ir a leer si quieren, o los niños, así que no cobran mucho</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” se calló entonces, analizándome de arriba a abajo. Ocultaba como podía la incomodidad que esa mujer me provocaba con sus acciones, ganando tiempo. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Sabes, tengo un hijo. Está soltero y en edad de merecer.</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” suspiré, imaginando lo que diría a continuación. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Es muy listo. Si quieres, puedo llamarle. Si tienes miedo él te puede acompañar gratis hasta la biblioteca, y quién sabe, el bosque es lo suficientemente grande como para perderse un par de horas</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">.” habló con una desagradable sonrisa en el rostro. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Dicen sus amigas que está bien dotado</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Por suerte para mí, la mujer fue interrumpida por los gritos de otro de los comerciantes. “</span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Que alguien atrape a ese gato, que se está llevando mis salchichas</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” Tras esas palabras, toda la gente que se encontraba a su alrededor comenzó a reírse, excepto aquellos a los el fornido hombre apartaba bruscamente, en su intento de atrapar al animal. </span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esta es la mía</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” pensé y aproveché la distracción para marcharme, alejándome todo lo posible del puesto rápidamente antes de que se percataran de mi ausencia. Tras salir del mercado me senté en un tocón, el cual estaba en uno de los extremos de la plaza.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff9900;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Que asco de mujer, aunque la fruta que vende está buena</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” susurré, comiendo uno de los melocotones. “</span></span></span><span style="color: #9900ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Acaso se pensaba que iba a querer algo con su hijo? Que asco</span></span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Escuché entonces el maullido de mi pequeño y peludo amigo, el cual se acercaba a mí con un racimo de salchichas, las cuales iba arrastrando.</span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">“</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Así que salchichas hoy…</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">” me reí. “</span></span></span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Bueno, ha sido duro pero hemos sobrevivido a nuestra primera mañana en esta isla.Comemos y a la gran biblioteca!</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">”</span></span></span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
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                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Eaa:</span>
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                        <span class='personaje_stats'>
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Auto T1] - Dos mejor que una]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=613</link>
			<pubDate>Thu, 07 Dec 2023 14:12:30 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=119">Erika Storm</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=613</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Otro día más en repipilandia. Otro día más la misma rutina. Pero todo eso iba a acabar dentro de poco.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me levanté completamente acalorada, hoy hacía más calor que de normal, en bragas, con mi camiseta de tirantes para dormir fresquita, y la cama totalmente deshecha. La baba otra vez me caía por la boca hasta manchar la almohada. Abrí los ojos haciendo ruidos de sueño y gruñidos. Giré lentamente la cabeza hacia el reloj de la mesilla de al lado de la cama. Eran las 12:11 - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Joder... no me gusta madrugar...</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije mientras estiraba totalmente los brazos y las piernas encima de la cama y me pasaba el brazo por la boca para limpiarme la baba. Me quedé mirando el techo de mi casita, mientras el viento entraba por la ventana y movía las cortinas color rosa que adornaban mi habitación - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Qué mierda de vida. Ojalá cambie pronto</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije algo melancólica. En unos días me iba con el pelo arbusto a visitar más islas del West Blue. Era algo pronto para entrar al Grand Line, así que al menos dar una vuelta por aquí era una buena idea.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que tenía que prepararme, hoy había trabajo que hacer. Shock era mi niña de confianza, y con ella iba muy bien a cualquier lado, sé que no me fallaría. Pero pensando bien en mis capacidades, tener más de un arma era algo que había planteado desde hace tiempo. Y no hablo de dos armas. Hablo de hasta 6. Bueno, es lo que tiene ser usuaria de Akuma no mi, supongo. Pero poco a poco, tampoco me iba a calentar de primeras, necesito práctica para llegar a ese punto. Pero de momento al menos con dos sí que puedo empezar, y de eso me iba a encargar hoy.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Necesitaba otro rifle. Encontrar algún arma en esta isla era algo muy complicado. Pero, no dejaba de darle vueltas a aquel almacén en el que entré con la pelirroja. Estuvimos muy poco tiempo allí, yo solo me llevé un poco de pólvora y ya, porque el resto del tiempo fue Ikirami con su misión y demás. Así que, mi plan era volver a entrar en aquel sitio e inspeccionarlo bien, de arriba a abajo. Estoy segura de que alguna mierda podría encontrar. Me duché, me puse bien bien guapa, sexy, potente, con mi pintalabios de color sangre para que mis labios relucieran como un diamante, me vestí, cogí a Shock y salí de casa rumbo a pueblo Engan, destino: aquel cochambroso almacén. Espero que no hubiera mucha seguridad ni nada siendo por la mañana. Esos sitios suelen ser muy cantosos a plena luz del día. Pero yo, por si acaso, iba preparada, primero para engañarlos como a bobos. Si la cosa se ponia fea, patada en los cojones. Y si ya se ponia peor, Shock haría el trabajo por mí. Fuera cual fuera el escenario, tenía mi plan perfectamente estructurado, no suelo fallar.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras unos 10 minutos andando del bosque costero a pueblo Engan, llegué allí.  Nada nuevo, todo como siempre. La gente comprando sus movidas, pipiolos con libros yendo, pipiolos con más libros viniendo, con trastos científicos... En fin, lo dicho, lo mismo de siempre. Qué gente más aburrida, cojones. Pero bueno, ya me había acostumbrado a estos muermos y su forma de vida, no hacían nada malo, pero joder, qué aburridos son, madre mía. Recorrí la calle principal en mis zapatines con un ritmo lento, tranquilo, mientras masticaba mi chicle y hacía mis dulces y azucaradas pompas rosadas. Llevaba a Shock debajo del abrigo para que no se pusiera nerviosa la gente, aunque ya me conocían, pero siempre me daban por culo con ese tema, así que para ahorrar disgustos, Shock estaba mejor escondida y fuera. A lo lejos, estaba avistando aquel almacén donde fui con la pelirroja. Me guardé mis rueditas y empecé a caminar haciéndome la loca hasta llegar a la entrada de aquel sitio cochambroso. Me quedé parada delante, mirando la puerta, haciendo pompas con el chicle que sonaban bastante por la zona al explotar. No veía nadie alrededor, me refiero, nadie sospechosamente sospechoso como los dos idiotas que protegían la entrada el otro día. Dejé de hacer pompas y me acerqué a la puerta hasta tocarla suavemente con mi mano, dejando caer el peso de mis dedos en ella y sorpresa, estaba abierta, una gran sonrisa de oreja a oreja abarcó toda mi cara mientras continuaba haciendo fuerza para abrirla más, dejando el hueco justo para que mi cuerpo entrara por él y no abrirla de más, así que por fin estaba allí dentro.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Con la puerta a mi espalda, la cerré lentamente y completamente, sin hacer ni un solo ruido, y estando apoyada en ella, miré con detalle todo lo que había alrededor. Todo estaba igual que el otro día, apenas había unas cuantas cajas más y para de contar. No visualicé a ninguna persona tampoco, cosa que era muy extraña - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Si no hay nadie, ¿por qué coño está la puerta abierta? No tiene ningún sentido </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Pensé mirando con los ojos medio cerrados y cara de pocos amigos. Me separé de la puerta y avancé hacia delante muy despacio, tenía que ir con mucho cuidado, esto no me estaba terminando de gustar del todo, aquel sitio estaba en completo silencio, solo es escuchaba muy ligeramente mis pisadas y eso era mala señal - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¿Y si realmente aquí no hay nadie y estoy haciendo el payaso? Sería mejor buscar rápidamente y salir pitando de allí, quizás</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - pensé mientras sacaba a Shock de dentro de mi abrigo y la situaba delante de mí, colgando de mis hombros como si de una mochila se tratase. Me paré y miré alrededor mío. Delante, la mesa en la que la pelirroja se puso a buscar entre los papeles, a mi izquierda, la zona donde pillé la pólvora de los barriles, y a mi derecha, un pasillo formado por estantes metálicas, que se iluminaba muy poco gracias a una bombilla que estaba más muerta que viva, pero yo no le tenía miedo, así que avancé por él y mirando qué cosas podía encontrar, mi intuición suele ser muy acertada para cualquier cosa, y algo me decía que aquí encontraría el premio gordo.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para empezar, casquillos de balas por el suelo - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Vaya</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Chasqueé mi lengua, en señal de que estaba en el sitio correcto. En las estanterías había cajones de todos los tamaños, herramientas, botellas de aceite de engrasar... las cosas que encontrarías en un taller, vamos. Avanzando más hacia delante, unos 10 metros, parecía que me encontraba en el centro de aquel oscuro pasillo, justo debajo de la luz tenue que apenas iluminaba aquel lugar. A su vez, en el suelo, había una caja de madera de roble, muy bien tallada y muy bonita, alargada. Estando totalmente recta, solo moví mis ojos para observarla, y a su vez, chasqueé mi lengua de nuevo - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Boom</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije en un tono bajito. Me puse de cuclillas y saqué la caja un poco hacia fuera. Pasé mis dedos por encima de ella para sentir la textura y el contacto de aquella madera, realmente era muy placentera. No tenía seguro, candado o cualquier tipo de protección, así que la abrí lentamente. Y allí estaba, un rifle totalmente nuevecito, como los que usan los vaqueros y la gente del desierto. Era totalmente diferente a Shock a pesar de ser lo mismo, me gustaba pero no, desentonaba mucho con mi forma de vestir y ser, pero, ¿quién le hace ascos a un arma nueva totalmente gratis? Desde luego a mí, no. Me saqué una cinta de uno de mis grandes bolsillos de la chaqueta, para así poder llevarla igual que Shock, solo que este rifle iba a mi espalda y Shock delante. Me quedaba bien realmente. Me sentía como una vaquera - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¿Te imaginas con un gorrito de vaquera, Erika? Tendrías tu morbo y estarías bien sexy</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Pensé - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">iahahaha...</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Me reí intentando no hacer mucho ruido. Volví a cerrar la caja y la metí de nuevo debajo de la estantería, me puse de pie y vine por donde había venido.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al llegar a la zona de la mesa, me llevé un susto de muerte, un hombre de unos 50 años aproximadamente, pelo canoso y bigote, estaba entrando por la puerta principal, por lo que me vio de lleno - </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡EH, TÚ!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Abrí los ojos de par en par y pegué un pequeño bote con todo mi cuerpo, quedándome completamente quieta mientras el hombre se acercaba a mí. Joder, estaba yendo todo perfecto, pero ahora podía irse a tomar por culo. Así que lentamente me llevé la mano derecha por detrás de Shock para introducirla por el orificio de detrás y así agarrarla bien y tener el dedo en el gatillo preparado por si acaso, si este señor se acercaba más increpándome, se la iba a llevar - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡S... si dígame!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije algo nerviosa. Cuando más me acercaba al hombre, más me percaté de las pedazo de gafas de culo de vaso que llevaba, eran tan anchas hasta el punto que sus ojos apenas se podían contemplar detrás del cristal - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Vamos John, deja de vaguear y vigila la puerta! ¡Y deja de poner voz de tía!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dijo mientras se adentraba por el pasillo donde encontré el rifle. Estaba flipando, tenía una flor en el culo del tamaño de una casa - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡SI, SEÑOR, ENSEGUIDA!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije poniendo mi voz todo lo grave que pude. Salí corriendo de allí abriendo la puerta bruscamente y alejarme de aquel sitio, una vez pisé la calle, saqué mis zapatines rápidamente y me puse camino a mi casa a toda velocidad - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡IAHAHAHA! ¡No me lo puedo creer!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Grité a los 4 vientos - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Vamos Erika, eres una vaga, vigila la puerta!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije poniendo de nuevo la voz grave - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Si voy a vigilar sí... lo tontos que sois, imbéciles! ¡IAHAHAHAHA!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Cualquiera que me viera pensaría que estoy loca por hablar conmigo misma, pero me sudaba el toto. Había conseguido un arma nueva de gratis y sin ningún tipo de problema. Me daba igual que luego ese viejo llegase a reconocerme o no, cosa que dudaba bastante, total, en unos días, me piro de Ohara, y a saber si volveré - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡YIIIIIUUUUHUUU!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Volví a gritar mientras me alejaba del pueblo, dirección el bosque costero.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Otro día más en repipilandia. Otro día más la misma rutina. Pero todo eso iba a acabar dentro de poco.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me levanté completamente acalorada, hoy hacía más calor que de normal, en bragas, con mi camiseta de tirantes para dormir fresquita, y la cama totalmente deshecha. La baba otra vez me caía por la boca hasta manchar la almohada. Abrí los ojos haciendo ruidos de sueño y gruñidos. Giré lentamente la cabeza hacia el reloj de la mesilla de al lado de la cama. Eran las 12:11 - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Joder... no me gusta madrugar...</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije mientras estiraba totalmente los brazos y las piernas encima de la cama y me pasaba el brazo por la boca para limpiarme la baba. Me quedé mirando el techo de mi casita, mientras el viento entraba por la ventana y movía las cortinas color rosa que adornaban mi habitación - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Qué mierda de vida. Ojalá cambie pronto</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije algo melancólica. En unos días me iba con el pelo arbusto a visitar más islas del West Blue. Era algo pronto para entrar al Grand Line, así que al menos dar una vuelta por aquí era una buena idea.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que tenía que prepararme, hoy había trabajo que hacer. Shock era mi niña de confianza, y con ella iba muy bien a cualquier lado, sé que no me fallaría. Pero pensando bien en mis capacidades, tener más de un arma era algo que había planteado desde hace tiempo. Y no hablo de dos armas. Hablo de hasta 6. Bueno, es lo que tiene ser usuaria de Akuma no mi, supongo. Pero poco a poco, tampoco me iba a calentar de primeras, necesito práctica para llegar a ese punto. Pero de momento al menos con dos sí que puedo empezar, y de eso me iba a encargar hoy.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Necesitaba otro rifle. Encontrar algún arma en esta isla era algo muy complicado. Pero, no dejaba de darle vueltas a aquel almacén en el que entré con la pelirroja. Estuvimos muy poco tiempo allí, yo solo me llevé un poco de pólvora y ya, porque el resto del tiempo fue Ikirami con su misión y demás. Así que, mi plan era volver a entrar en aquel sitio e inspeccionarlo bien, de arriba a abajo. Estoy segura de que alguna mierda podría encontrar. Me duché, me puse bien bien guapa, sexy, potente, con mi pintalabios de color sangre para que mis labios relucieran como un diamante, me vestí, cogí a Shock y salí de casa rumbo a pueblo Engan, destino: aquel cochambroso almacén. Espero que no hubiera mucha seguridad ni nada siendo por la mañana. Esos sitios suelen ser muy cantosos a plena luz del día. Pero yo, por si acaso, iba preparada, primero para engañarlos como a bobos. Si la cosa se ponia fea, patada en los cojones. Y si ya se ponia peor, Shock haría el trabajo por mí. Fuera cual fuera el escenario, tenía mi plan perfectamente estructurado, no suelo fallar.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras unos 10 minutos andando del bosque costero a pueblo Engan, llegué allí.  Nada nuevo, todo como siempre. La gente comprando sus movidas, pipiolos con libros yendo, pipiolos con más libros viniendo, con trastos científicos... En fin, lo dicho, lo mismo de siempre. Qué gente más aburrida, cojones. Pero bueno, ya me había acostumbrado a estos muermos y su forma de vida, no hacían nada malo, pero joder, qué aburridos son, madre mía. Recorrí la calle principal en mis zapatines con un ritmo lento, tranquilo, mientras masticaba mi chicle y hacía mis dulces y azucaradas pompas rosadas. Llevaba a Shock debajo del abrigo para que no se pusiera nerviosa la gente, aunque ya me conocían, pero siempre me daban por culo con ese tema, así que para ahorrar disgustos, Shock estaba mejor escondida y fuera. A lo lejos, estaba avistando aquel almacén donde fui con la pelirroja. Me guardé mis rueditas y empecé a caminar haciéndome la loca hasta llegar a la entrada de aquel sitio cochambroso. Me quedé parada delante, mirando la puerta, haciendo pompas con el chicle que sonaban bastante por la zona al explotar. No veía nadie alrededor, me refiero, nadie sospechosamente sospechoso como los dos idiotas que protegían la entrada el otro día. Dejé de hacer pompas y me acerqué a la puerta hasta tocarla suavemente con mi mano, dejando caer el peso de mis dedos en ella y sorpresa, estaba abierta, una gran sonrisa de oreja a oreja abarcó toda mi cara mientras continuaba haciendo fuerza para abrirla más, dejando el hueco justo para que mi cuerpo entrara por él y no abrirla de más, así que por fin estaba allí dentro.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Con la puerta a mi espalda, la cerré lentamente y completamente, sin hacer ni un solo ruido, y estando apoyada en ella, miré con detalle todo lo que había alrededor. Todo estaba igual que el otro día, apenas había unas cuantas cajas más y para de contar. No visualicé a ninguna persona tampoco, cosa que era muy extraña - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Si no hay nadie, ¿por qué coño está la puerta abierta? No tiene ningún sentido </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Pensé mirando con los ojos medio cerrados y cara de pocos amigos. Me separé de la puerta y avancé hacia delante muy despacio, tenía que ir con mucho cuidado, esto no me estaba terminando de gustar del todo, aquel sitio estaba en completo silencio, solo es escuchaba muy ligeramente mis pisadas y eso era mala señal - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¿Y si realmente aquí no hay nadie y estoy haciendo el payaso? Sería mejor buscar rápidamente y salir pitando de allí, quizás</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - pensé mientras sacaba a Shock de dentro de mi abrigo y la situaba delante de mí, colgando de mis hombros como si de una mochila se tratase. Me paré y miré alrededor mío. Delante, la mesa en la que la pelirroja se puso a buscar entre los papeles, a mi izquierda, la zona donde pillé la pólvora de los barriles, y a mi derecha, un pasillo formado por estantes metálicas, que se iluminaba muy poco gracias a una bombilla que estaba más muerta que viva, pero yo no le tenía miedo, así que avancé por él y mirando qué cosas podía encontrar, mi intuición suele ser muy acertada para cualquier cosa, y algo me decía que aquí encontraría el premio gordo.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para empezar, casquillos de balas por el suelo - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Vaya</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Chasqueé mi lengua, en señal de que estaba en el sitio correcto. En las estanterías había cajones de todos los tamaños, herramientas, botellas de aceite de engrasar... las cosas que encontrarías en un taller, vamos. Avanzando más hacia delante, unos 10 metros, parecía que me encontraba en el centro de aquel oscuro pasillo, justo debajo de la luz tenue que apenas iluminaba aquel lugar. A su vez, en el suelo, había una caja de madera de roble, muy bien tallada y muy bonita, alargada. Estando totalmente recta, solo moví mis ojos para observarla, y a su vez, chasqueé mi lengua de nuevo - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Boom</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije en un tono bajito. Me puse de cuclillas y saqué la caja un poco hacia fuera. Pasé mis dedos por encima de ella para sentir la textura y el contacto de aquella madera, realmente era muy placentera. No tenía seguro, candado o cualquier tipo de protección, así que la abrí lentamente. Y allí estaba, un rifle totalmente nuevecito, como los que usan los vaqueros y la gente del desierto. Era totalmente diferente a Shock a pesar de ser lo mismo, me gustaba pero no, desentonaba mucho con mi forma de vestir y ser, pero, ¿quién le hace ascos a un arma nueva totalmente gratis? Desde luego a mí, no. Me saqué una cinta de uno de mis grandes bolsillos de la chaqueta, para así poder llevarla igual que Shock, solo que este rifle iba a mi espalda y Shock delante. Me quedaba bien realmente. Me sentía como una vaquera - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¿Te imaginas con un gorrito de vaquera, Erika? Tendrías tu morbo y estarías bien sexy</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Pensé - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">iahahaha...</span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Me reí intentando no hacer mucho ruido. Volví a cerrar la caja y la metí de nuevo debajo de la estantería, me puse de pie y vine por donde había venido.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al llegar a la zona de la mesa, me llevé un susto de muerte, un hombre de unos 50 años aproximadamente, pelo canoso y bigote, estaba entrando por la puerta principal, por lo que me vio de lleno - </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡EH, TÚ!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Abrí los ojos de par en par y pegué un pequeño bote con todo mi cuerpo, quedándome completamente quieta mientras el hombre se acercaba a mí. Joder, estaba yendo todo perfecto, pero ahora podía irse a tomar por culo. Así que lentamente me llevé la mano derecha por detrás de Shock para introducirla por el orificio de detrás y así agarrarla bien y tener el dedo en el gatillo preparado por si acaso, si este señor se acercaba más increpándome, se la iba a llevar - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡S... si dígame!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije algo nerviosa. Cuando más me acercaba al hombre, más me percaté de las pedazo de gafas de culo de vaso que llevaba, eran tan anchas hasta el punto que sus ojos apenas se podían contemplar detrás del cristal - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Vamos John, deja de vaguear y vigila la puerta! ¡Y deja de poner voz de tía!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dijo mientras se adentraba por el pasillo donde encontré el rifle. Estaba flipando, tenía una flor en el culo del tamaño de una casa - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡SI, SEÑOR, ENSEGUIDA!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije poniendo mi voz todo lo grave que pude. Salí corriendo de allí abriendo la puerta bruscamente y alejarme de aquel sitio, una vez pisé la calle, saqué mis zapatines rápidamente y me puse camino a mi casa a toda velocidad - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡IAHAHAHA! ¡No me lo puedo creer!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Grité a los 4 vientos - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Vamos Erika, eres una vaga, vigila la puerta!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije poniendo de nuevo la voz grave - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Si voy a vigilar sí... lo tontos que sois, imbéciles! ¡IAHAHAHAHA!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Cualquiera que me viera pensaría que estoy loca por hablar conmigo misma, pero me sudaba el toto. Había conseguido un arma nueva de gratis y sin ningún tipo de problema. Me daba igual que luego ese viejo llegase a reconocerme o no, cosa que dudaba bastante, total, en unos días, me piro de Ohara, y a saber si volveré - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡YIIIIIUUUUHUUU!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Volví a gritar mientras me alejaba del pueblo, dirección el bosque costero.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Auto T1] - El precio de la traición]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=573</link>
			<pubDate>Wed, 22 Nov 2023 07:43:00 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=119">Erika Storm</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=573</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hoy me esperaba un día duro. Últimamente, me han pasado algunas cosas que no me esperaba en mi vida.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">He conocido a Shoto, el pelo arbusto, un tío la mar de interesante, pero que le suda la polla completamente todo lo que le diga o haga, es la primera vez en mi vida que veo como un chico, no cae en mis encantos y mi bello cuerpo y rostro. Desde luego es un pipiolo de narices, pero... aunque no me guste reconocerlo, es listo. Sabe lo que hace, y quizás pueda tratar con él ciertas cosas y ciertos asuntos. Me he acostumbrado a su pasotismo con la vida, aunque me revienta que no me haga ni puto caso.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y luego está la pelirroja. Me da igual que fuera una Marine, no tengo nada en contra de ellos, aunque si es cierto que algunos son unos asquerosos, pero no todos, lo sé con certeza, y más tras conocer a Ikirami. Maldita sea, a pesar de que me utilizó para su beneficio, la ayudé, aunque es cierto que luego quiso pasar tiempo conmigo en la taberna. Tenía un lío de cojones, esa maldita risa suya se me metía en la cabeza como un canto angelical, y su mirada con esos ojos color sangre, y su dulzura y su... BASTA ERIKA. No sabes si volverás a verla o que. Me gustaría, sí... pero no lo sabes. Así que vuelve a tu vida. Vuelve al presente, hoy tienes curro que hacer.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras levantarme de la cama, arreglarme y demás mierdas que ya todo el mundo sabe, cogí a Shock, me puse mis zapatines y salí destino pueblo Engan. El kit de la cuestión a todo lo que tenía que hacer hoy era sencillo y fácil. Había quedado con Fate, un macarrilla de la isla que siempre está tratando con mercancía robada. Nada de cosas chungas y turbias, pero sí con artilugios, herramientas, materiales... Vamos, a resumidas cuentas, era un ladronzuelo que se ganaba la vida como podía. No tenía maldad, simplemente era un rata e intentaba liártela como bien pudiera. No es que le tuviera aprecio o cariño, pero llegaba a entenderle en ciertos aspectos. Al final, yo también me gané la vida estando en la calle y haciendo todo tipo de trapicheos y robos. Ahora estoy algo más calmada, pero supongo que es algo que llevo en la sangre y no puedo cambiarlo. Así que de vez en cuando me gusta intentar hacer algún negocio con él. Hoy me pidió que tenía varios trastos inútiles de los que quería deshacerse, si lo hacía, podía coger lo que quisiera y todo lo demás hacerlo desaparecer para que no quedara rastro. Así que bueno, no era algo difícil. Simplemente, es ir, coger lo que quiero y echarle un cable, así me ahorraba yo el estar pendiente de buscarme líos con la gente del pueblo y la seguridad. Robar y engañar a los pipiolos era fácil, pero siempre me acababan pillando. Si podía evitar todo eso, pues bienvenido sea cualquier tipo de trato.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegué al pueblo de chill, todo tranquilo. La gente y los pipiolos iban, venían, entraban y salían de las tiendas, llevaban libros, cacharros de laboratorio... Lo típico. Nada raro. Bueno, sí, una cosa. No veía ningún agente de seguridad de la isla por ningún lado. Era muy extraño. En la calle principal suele haber dos o tres siempre vigilando que no pasara nada, o por si alguien necesitaba ayuda. Pero, me sudaba el coño. Mejor, así Fate y yo podíamos hacer el trabajo sin presión y con calma. Cogí un chicle de fresa y me lo metí a la boca mientras andaba. Llegué a la parte delantera del mercado, la entrada vamos, pero seguí mi paso hacia delante como si nada para doblar en el esquinazo donde conducía a un callejón. En este, toda la mercancía de alimentos se amontonaba allí, al lado de las puertas de cada puesto: pescadería, carnicería, frutería... lo clásico vamos. Yo solo tenía que pasar de largo y atravesar todo el callejón con calma. Los dependientes me veían por allí, pero no me prestaban mucha atención. No era alguien que molestase a los comerciantes de alimentos, los tenía mucho respeto. Como digo, son los que nos permiten que tengamos un plato de comida, y eso se valora. Aparte de conocerlos claro, creo que son de las pocas personas que tengo buen trato con ellos y ellos conmigo. Al llegar al final del pasillo, dos nuevas direcciones. A la izquierda, dirección a una calle del pueblo, nada raro. A la derecha, otro callejón. Giré a la derecha mientras mascaba mi chicle y llevaba a Shock colgando, como si de una mochila de gimnasia se tratase. A partir de aquí era unos cuantos callejones que solo me adentraban más hacia el interior de la una manzana de la ciudad. Hasta llegar a un punto sin salida. Una zona no muy grande, como si de un patio interior se tratase. Y al final de este, una puerta metálica de un garaje. Me acerqué tranquilamente haciendo pompas con el chiclé y di un par de golpes. Al cabo de unos segundos, una voz se escuchó detrás de la puerta metálica - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Sí?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Estalló la burbuja de mi chicle - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Yo</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije mientras volvía a masticar chicle. Despacito, intentando hacer el menor ruido posible, la puerta metálica comenzó a subirse, se podía ir viendo el interior de lo que parece un taller cochambroso, lleno de mierda y trastos por todas partes, con una mesa de trabajo en el centro, alrededor otras mesas con herramientas y una puerta que daba, por lo que podía parecer, al interior de una vivienda.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fate fue el que me abrió - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Podías haber limpiado un poco toda esta cantidad de miiiieeeerda que hay macho, joder</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Qué cojones más me da? Si mañana va a estar igual </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Dijo mientras le miraba con los ojos entreabiertos y haciendo pompas con el chicle - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Soy una señorita, me gusta estar limpia y guapa</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Ja! No me vengas con esas ahora. O no me digas. Desde que te vieron el otro día con un empollón de los del árbol y la pelirroja forastera y pijita te has vuelto una finita ¡Kiahahaha!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dijo entre risas. Con cara de mala hostia y la uña de mi dedo índice de mi mano derecha, empecé a golpear a Shock para que su sonido metálico se escuchara bien - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Fate, no me toques las narices. Vamos a hacer lo que quieres y cuanto antes y pista</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije en un tono seco. Mira que venía con algo de humor, pero me hacen este tipo de comentarios y me toca el coño ¿Que cojones más le dará a la peña con quien esté o quiera estar? Me pone de mala hostia. Comencé a mirar por todo el taller y, no me percaté antes - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Dónde está toda esa mercancía de la que querías deshacerte, Fate?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - No había cajas o sacos en lo que pudiera estar lo que dijo. Por las mesas había trastos y cosas, pero a eso no se refería, le conozco bien. Aquí tendría que estar todo amontonado, para ir guardando las cosas en sacos o cajas, ver si yo quiero algo, y una vez todo esté en su sitio, ir a deshacernos de ello, que la mejor manera siempre era ir a una de las fábricas de las afueras, colarnos y tirarlo todo al incinerador.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fate empezó a andar lentamente, mientras se acercaba a la puerta que había detrás de él - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Verás, Erika. Sabes que lo que más me gusta es la pasta, conseguirla de la manera que sea</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> -</span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Sí, y gastártelo todo en una noche, ¿A qué coño viene eso?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Exacto! No me dura nada, porque gano muy poco haciendo lo que hago. Pero he descubierto que tengo... llamémoslo, un don</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dijo mientras cogía el pomo de aquella vieja puerta desgastada. Conocía a Fate, y al igual que podía fiarme de él, en algunas cosas, no podía hacerlo con otras. Así que lentamente me llevé las manos a Shock para estar preparada. Fate abrió la puerta, y de allí salió uno de los guardias que suele ponerse por la calle principal. Sin dudarlo, terminé de coger a Shock y les apunté a ambos, estando yo al otro lado de la mesa central -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"> Fate, ¿Qué coño estás haciendo?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - le pregunté muy, muy cabreada mientras apuntaba con mi cabeza junto a la mirilla de Shock - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Erika, resulta que si me chivo de las cosas que hay detrás del pueblo, pues puedo ser recompensado de mejor manera. No me lo tengas en cuenta, sé que no eres mala persona. Pero no dejas de ser una ladrona y una tramas, al igual que yo. Solo que yo ahora, quiero cambiar</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dijo con una sonrisa siniestra a la vez que juntaba sus manos. Mientras el guardia salía de la puerta, dirigiéndose hacia mí - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Estate quieto, pitufo!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - El guardia paró, y suspiró - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Erika... No lo pongas más difícil. Todos saben lo que haces y te dedicas. Simplemente, ven conmigo, y vamos a intentar mejorar la vida que llevas, ¿Sí? No hagas una tontería, hay compañeros afuera esperando y están al tanto de todo.</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Me sentí totalmente traicionada por Fate. No éramos tan amigos, pero pensaba que al menos nos teníamos un respeto porque ambos sabíamos lo que era estar en la calle. Estaba claramente en inferioridad y desventaja. Puede que para unas cosas sea una tonta e incrédula, pero no soy alguien que se deja ganar fácilmente.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Baje a Shock lentamente hasta dejarla colgando sobre mis hombros - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Hmmf, está bien</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Alcé los brazos, en posición para que me arrestase - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Venga, acércate</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije al guardia - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Gracias Erika, es mejor no hacerlo más dif...</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Antes de que me pusiera un dedo encima, le escupí en un ojo - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡AGGG!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Gritó el guardia, entre dolor y asco. Rápidamente, volví a coger a Shock y le propiné un golpe lateral por la izquierda de su cabeza. El sonido metálico junto al de su cráneo me dolió hasta mí. Y para más colmo, se golpeó al caer en la boca con la mesa central del taller. De seguido, según terminaba mi movimiento del golpe, apunté a Fate - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eres un hijo de puta, una rata de mierda </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Oye Erika, estate quieta! ¡Yo solo quiero ganar más dinero, solo eso!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Comenzó a suplicar mientras iba agachándose al suelo y me acercaba a él - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡No me mates Erika, por favor!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Seguía suplicando, tapándose la cara con las manos. Me percaté de que, en la puerta por donde entró el guardia, había como una especia de bombonas de algo. No sé de qué, pero leí 'Inflamable'. En ese momento ya supe como iba Fate a pagar el precio de su traición - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Fate, veo que has encontrado nuevo curro</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije mientras iba caminando hacia atrás, a donde la puerta metálica, pero sin dejar de apuntarlo y haciendo una pompa con el chicle - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Así que, creo que te vendría bien un nuevo establecimiento</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Al mismo tiempo que la pompa estallaba, disparé a la bombona que vi, y en una pequeña explosión, empezó todo el local a prenderse fuego. Fate levantó la mirada aterrado al ver como su 'negocio' se hacia cenizas, mientras arrastrandose sentado y hacia atrás salio tambien por la puerta - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Eres una puta Erika! ¡Normal que nadie te quiera! ¡Estás completamente loca! ¡Por eso estás sola!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Me di media vuelta para volver por donde vine, la mejor manera de pasar desapercibida era volver al callejón del mercado y que alguno me dejase entrar por su establecimiento y no levantar sospechas para que nadie me relacionase con el incendio. Por suerte, aunque Fate dijese algo, era un completo mentiroso al que nadie cree, estoy segura de ello.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Solté a Shock, metiendome las manos en los bolsillos y tirando el chicle al suelo.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fate seguia maldiciendome y diciendome cosas que hacian daño. El sabia lo que me hacia daño. Pero ahora mismo, no sentia nada, sus palabras no me afectaban. Solo me dediqué a irme de allí.</span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align">- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡POR ESO ESTÁS SOLA, ERIKA! ¡NADIE TE QUIERE! ¡ME HAS JODIDO CON ESTO!</span></span> -</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Es lo que hay, Fate. Este, es el precio... de la traición </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hoy me esperaba un día duro. Últimamente, me han pasado algunas cosas que no me esperaba en mi vida.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">He conocido a Shoto, el pelo arbusto, un tío la mar de interesante, pero que le suda la polla completamente todo lo que le diga o haga, es la primera vez en mi vida que veo como un chico, no cae en mis encantos y mi bello cuerpo y rostro. Desde luego es un pipiolo de narices, pero... aunque no me guste reconocerlo, es listo. Sabe lo que hace, y quizás pueda tratar con él ciertas cosas y ciertos asuntos. Me he acostumbrado a su pasotismo con la vida, aunque me revienta que no me haga ni puto caso.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y luego está la pelirroja. Me da igual que fuera una Marine, no tengo nada en contra de ellos, aunque si es cierto que algunos son unos asquerosos, pero no todos, lo sé con certeza, y más tras conocer a Ikirami. Maldita sea, a pesar de que me utilizó para su beneficio, la ayudé, aunque es cierto que luego quiso pasar tiempo conmigo en la taberna. Tenía un lío de cojones, esa maldita risa suya se me metía en la cabeza como un canto angelical, y su mirada con esos ojos color sangre, y su dulzura y su... BASTA ERIKA. No sabes si volverás a verla o que. Me gustaría, sí... pero no lo sabes. Así que vuelve a tu vida. Vuelve al presente, hoy tienes curro que hacer.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras levantarme de la cama, arreglarme y demás mierdas que ya todo el mundo sabe, cogí a Shock, me puse mis zapatines y salí destino pueblo Engan. El kit de la cuestión a todo lo que tenía que hacer hoy era sencillo y fácil. Había quedado con Fate, un macarrilla de la isla que siempre está tratando con mercancía robada. Nada de cosas chungas y turbias, pero sí con artilugios, herramientas, materiales... Vamos, a resumidas cuentas, era un ladronzuelo que se ganaba la vida como podía. No tenía maldad, simplemente era un rata e intentaba liártela como bien pudiera. No es que le tuviera aprecio o cariño, pero llegaba a entenderle en ciertos aspectos. Al final, yo también me gané la vida estando en la calle y haciendo todo tipo de trapicheos y robos. Ahora estoy algo más calmada, pero supongo que es algo que llevo en la sangre y no puedo cambiarlo. Así que de vez en cuando me gusta intentar hacer algún negocio con él. Hoy me pidió que tenía varios trastos inútiles de los que quería deshacerse, si lo hacía, podía coger lo que quisiera y todo lo demás hacerlo desaparecer para que no quedara rastro. Así que bueno, no era algo difícil. Simplemente, es ir, coger lo que quiero y echarle un cable, así me ahorraba yo el estar pendiente de buscarme líos con la gente del pueblo y la seguridad. Robar y engañar a los pipiolos era fácil, pero siempre me acababan pillando. Si podía evitar todo eso, pues bienvenido sea cualquier tipo de trato.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegué al pueblo de chill, todo tranquilo. La gente y los pipiolos iban, venían, entraban y salían de las tiendas, llevaban libros, cacharros de laboratorio... Lo típico. Nada raro. Bueno, sí, una cosa. No veía ningún agente de seguridad de la isla por ningún lado. Era muy extraño. En la calle principal suele haber dos o tres siempre vigilando que no pasara nada, o por si alguien necesitaba ayuda. Pero, me sudaba el coño. Mejor, así Fate y yo podíamos hacer el trabajo sin presión y con calma. Cogí un chicle de fresa y me lo metí a la boca mientras andaba. Llegué a la parte delantera del mercado, la entrada vamos, pero seguí mi paso hacia delante como si nada para doblar en el esquinazo donde conducía a un callejón. En este, toda la mercancía de alimentos se amontonaba allí, al lado de las puertas de cada puesto: pescadería, carnicería, frutería... lo clásico vamos. Yo solo tenía que pasar de largo y atravesar todo el callejón con calma. Los dependientes me veían por allí, pero no me prestaban mucha atención. No era alguien que molestase a los comerciantes de alimentos, los tenía mucho respeto. Como digo, son los que nos permiten que tengamos un plato de comida, y eso se valora. Aparte de conocerlos claro, creo que son de las pocas personas que tengo buen trato con ellos y ellos conmigo. Al llegar al final del pasillo, dos nuevas direcciones. A la izquierda, dirección a una calle del pueblo, nada raro. A la derecha, otro callejón. Giré a la derecha mientras mascaba mi chicle y llevaba a Shock colgando, como si de una mochila de gimnasia se tratase. A partir de aquí era unos cuantos callejones que solo me adentraban más hacia el interior de la una manzana de la ciudad. Hasta llegar a un punto sin salida. Una zona no muy grande, como si de un patio interior se tratase. Y al final de este, una puerta metálica de un garaje. Me acerqué tranquilamente haciendo pompas con el chiclé y di un par de golpes. Al cabo de unos segundos, una voz se escuchó detrás de la puerta metálica - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Sí?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Estalló la burbuja de mi chicle - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Yo</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije mientras volvía a masticar chicle. Despacito, intentando hacer el menor ruido posible, la puerta metálica comenzó a subirse, se podía ir viendo el interior de lo que parece un taller cochambroso, lleno de mierda y trastos por todas partes, con una mesa de trabajo en el centro, alrededor otras mesas con herramientas y una puerta que daba, por lo que podía parecer, al interior de una vivienda.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fate fue el que me abrió - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Podías haber limpiado un poco toda esta cantidad de miiiieeeerda que hay macho, joder</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Qué cojones más me da? Si mañana va a estar igual </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Dijo mientras le miraba con los ojos entreabiertos y haciendo pompas con el chicle - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Soy una señorita, me gusta estar limpia y guapa</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Ja! No me vengas con esas ahora. O no me digas. Desde que te vieron el otro día con un empollón de los del árbol y la pelirroja forastera y pijita te has vuelto una finita ¡Kiahahaha!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dijo entre risas. Con cara de mala hostia y la uña de mi dedo índice de mi mano derecha, empecé a golpear a Shock para que su sonido metálico se escuchara bien - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Fate, no me toques las narices. Vamos a hacer lo que quieres y cuanto antes y pista</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije en un tono seco. Mira que venía con algo de humor, pero me hacen este tipo de comentarios y me toca el coño ¿Que cojones más le dará a la peña con quien esté o quiera estar? Me pone de mala hostia. Comencé a mirar por todo el taller y, no me percaté antes - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Dónde está toda esa mercancía de la que querías deshacerte, Fate?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - No había cajas o sacos en lo que pudiera estar lo que dijo. Por las mesas había trastos y cosas, pero a eso no se refería, le conozco bien. Aquí tendría que estar todo amontonado, para ir guardando las cosas en sacos o cajas, ver si yo quiero algo, y una vez todo esté en su sitio, ir a deshacernos de ello, que la mejor manera siempre era ir a una de las fábricas de las afueras, colarnos y tirarlo todo al incinerador.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fate empezó a andar lentamente, mientras se acercaba a la puerta que había detrás de él - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Verás, Erika. Sabes que lo que más me gusta es la pasta, conseguirla de la manera que sea</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> -</span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Sí, y gastártelo todo en una noche, ¿A qué coño viene eso?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Exacto! No me dura nada, porque gano muy poco haciendo lo que hago. Pero he descubierto que tengo... llamémoslo, un don</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dijo mientras cogía el pomo de aquella vieja puerta desgastada. Conocía a Fate, y al igual que podía fiarme de él, en algunas cosas, no podía hacerlo con otras. Así que lentamente me llevé las manos a Shock para estar preparada. Fate abrió la puerta, y de allí salió uno de los guardias que suele ponerse por la calle principal. Sin dudarlo, terminé de coger a Shock y les apunté a ambos, estando yo al otro lado de la mesa central -</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"> Fate, ¿Qué coño estás haciendo?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - le pregunté muy, muy cabreada mientras apuntaba con mi cabeza junto a la mirilla de Shock - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Erika, resulta que si me chivo de las cosas que hay detrás del pueblo, pues puedo ser recompensado de mejor manera. No me lo tengas en cuenta, sé que no eres mala persona. Pero no dejas de ser una ladrona y una tramas, al igual que yo. Solo que yo ahora, quiero cambiar</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dijo con una sonrisa siniestra a la vez que juntaba sus manos. Mientras el guardia salía de la puerta, dirigiéndose hacia mí - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Estate quieto, pitufo!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - El guardia paró, y suspiró - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Erika... No lo pongas más difícil. Todos saben lo que haces y te dedicas. Simplemente, ven conmigo, y vamos a intentar mejorar la vida que llevas, ¿Sí? No hagas una tontería, hay compañeros afuera esperando y están al tanto de todo.</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Me sentí totalmente traicionada por Fate. No éramos tan amigos, pero pensaba que al menos nos teníamos un respeto porque ambos sabíamos lo que era estar en la calle. Estaba claramente en inferioridad y desventaja. Puede que para unas cosas sea una tonta e incrédula, pero no soy alguien que se deja ganar fácilmente.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Baje a Shock lentamente hasta dejarla colgando sobre mis hombros - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Hmmf, está bien</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Alcé los brazos, en posición para que me arrestase - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Venga, acércate</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije al guardia - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Gracias Erika, es mejor no hacerlo más dif...</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Antes de que me pusiera un dedo encima, le escupí en un ojo - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡AGGG!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Gritó el guardia, entre dolor y asco. Rápidamente, volví a coger a Shock y le propiné un golpe lateral por la izquierda de su cabeza. El sonido metálico junto al de su cráneo me dolió hasta mí. Y para más colmo, se golpeó al caer en la boca con la mesa central del taller. De seguido, según terminaba mi movimiento del golpe, apunté a Fate - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eres un hijo de puta, una rata de mierda </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Oye Erika, estate quieta! ¡Yo solo quiero ganar más dinero, solo eso!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Comenzó a suplicar mientras iba agachándose al suelo y me acercaba a él - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡No me mates Erika, por favor!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Seguía suplicando, tapándose la cara con las manos. Me percaté de que, en la puerta por donde entró el guardia, había como una especia de bombonas de algo. No sé de qué, pero leí 'Inflamable'. En ese momento ya supe como iba Fate a pagar el precio de su traición - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Fate, veo que has encontrado nuevo curro</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije mientras iba caminando hacia atrás, a donde la puerta metálica, pero sin dejar de apuntarlo y haciendo una pompa con el chicle - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Así que, creo que te vendría bien un nuevo establecimiento</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Al mismo tiempo que la pompa estallaba, disparé a la bombona que vi, y en una pequeña explosión, empezó todo el local a prenderse fuego. Fate levantó la mirada aterrado al ver como su 'negocio' se hacia cenizas, mientras arrastrandose sentado y hacia atrás salio tambien por la puerta - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Eres una puta Erika! ¡Normal que nadie te quiera! ¡Estás completamente loca! ¡Por eso estás sola!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Me di media vuelta para volver por donde vine, la mejor manera de pasar desapercibida era volver al callejón del mercado y que alguno me dejase entrar por su establecimiento y no levantar sospechas para que nadie me relacionase con el incendio. Por suerte, aunque Fate dijese algo, era un completo mentiroso al que nadie cree, estoy segura de ello.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Solté a Shock, metiendome las manos en los bolsillos y tirando el chicle al suelo.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fate seguia maldiciendome y diciendome cosas que hacian daño. El sabia lo que me hacia daño. Pero ahora mismo, no sentia nada, sus palabras no me afectaban. Solo me dediqué a irme de allí.</span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡POR ESO ESTÁS SOLA, ERIKA! ¡NADIE TE QUIERE! ¡ME HAS JODIDO CON ESTO!</span></span> -</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Es lo que hay, Fate. Este, es el precio... de la traición </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo] Una investigación rutinaria]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=514</link>
			<pubDate>Mon, 06 Nov 2023 10:08:32 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=116">Ikirami</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=514</guid>
			<description><![CDATA[Tras meses entrenando como Marine y haciendo labores cotidianas en la base, Ikirami había recibido su primera misión. Claramente, no se trataba de algo muy emocionante, una simple revisión del contenido científico de los libros que iban a salir de Ohara en el próximo envío. Para otro Marine, es probable que esta misión fuese aburrida, sin embargo Ikirami estaba extremadamente emocionada. Toda su vida estaba enfocada a un objetivo: conocer más sobre las Akuma no mi y su localización. ¿Y que mejor lugar para conseguir información que Ohara? Pues ninguno. Como todavía tenía tiempo, aprovecharía para investigar.<br />
<br />
Tras desembarcar en el puerto junto con algunos otros marines, se cambió su uniforme por ropa común. Si tenia que investigar, mejor pasar desapercivida. Se vistió con una camisa negra ligeramente desabotonada, sus apreciados guantes de piel negra y unos pantalones largos y ceñidos de algodón rojos como su pelo. Por supuesto, se llevó consigo una bolsa con una libreta, catalejo, su identificación de Marine y una botellita de salsa picante. En este caso, salsa Sriracha, una especialidad elaborada con pimientos picantes fermentados con ajo, toda una delicia.<br />
<br />
Se encaminó al centro de Engan, que era un pueblo modesto de edificios redondeados, casi como pequeñas torres de ladrillos de roca blanquecina. Todo estaba cubierto de vegetación, pero muy bien cuidada. Los lugareños que caminaban por él a menudo cargaban con libros, material de escritura y de investigación. En general se respiraba un ambiente tranquilo y acogedor.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Buenos días, señorita. ¿Está aquí por turismo?</span> <br />
Un hombre mayor de aspecto un tanto desaliñado se había acercado a ella cuando admiraba las edificaciones.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Buenas tardes, señor. Se podría decir que sí </span>-contestó ella a la vez que le dedicaba una ligera sonrisa al hombre-. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">He escuchado hablar muy bien de este lugar. Una parada obligatoria para cualquiera que se considere medianamente erudito.</span><br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Oh, ¿es usted una? Pues escuche, tengo algo que le podría interesar</span> -dijo mientras echaba una ojeada rapida a su alrededor. Sacó de un bolsillo un trozo de metal dorado con un intrincado diseño tallado en ella, de apariencia antigua-. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Esto es un fragmento de unas ruinas que desenterraron los mejores arqueólogos de Ohara en el Grand Line. Es totalmente de oro, y que formaba parte de una escultura que medía más de quinientos metros, ¡una maravilla de la antiguedad! Mira, acercate </span>-le dijo mientras ponía el fragmento ante ella y señalaba las marcas en ella-. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Esto que ves es un lenguaje que nadie ha sido capaz de descifrar. ¿Le interesa? Seguro que el que lo descifre obtendrá fama y reputación por todo el mundo, incluso podría llevarle hasta la estatua. ¿Se imagina? Todo ese oro esperando a que alguien lo encuentre.</span><br />
<br />
Con el primer vistazo, Ikirami se había dado cuenta de que era falso. Una simple piedra coloreada con polvos de mica dorados. Era una estafa muy habitual para hacer pasar algo por oro. Y tenía una forma muy fácil de detectarse, dejaba polvo dorado en los dedos cuando lo tocabas, y los del anciano estaban recubiertos.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">"Vaya... Y yo que solo quería buscar una biblioteca..."</span> pensó Ikirami. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">"Pero el deber me llama. Y quién sabe, tal vez hasta sea divertido"</span><br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Vaya, sí que es todo un descubrimiento. ¡Increíble! </span>-dijo ella aparentando verdadero interés- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Y cuánto costaría? ¿Tiene más cosas así de interesantes? Sabía que tenía que venir a Ohara con todos mis ahorros, aunque mi madre dijese que era una estupidez. Por favor, enséneme más, estoy dispuesta a comprarle todo si es así de interesante.</span><br />
<br />
Al escuchar esas palabras, el hombre abrió los ojos y esbozó una sonrisa en su rostro que apenas pudo contener. Era su día de suerte. Con un gesto triunfante, el anciano asintió con entusiasmo y condujo a Ikirami a través de las calles serpenteantes de Engan, hasta llegar a una casa discreta con una puerta de madera que rechinaba al abrirse. <br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Esta es mi humilde tienda</span>- declaró, mientras le hacía señas para que entrara en el sospechoso lugar.<br />
<br />
El interior estaba atestado de estantes que crujían bajo el peso de libros de aspecto antiguo, mapas descoloridos y todo tipo de artefactos que prometían historias de otras eras. A Ikirami no le pasó por alto el olor a papel viejo y tinta, una mezcla de sabiduría y decadencia.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vea, señorita, estos son los tesoros que Ohara esconde. Cada uno es una puerta a lo desconocido, ¡un enigma esperando ser descubierto!- </span>proclamó el hombre, mostrando una serie de objetos con supuestas historias fascinantes, cada uno con un precio más exorbitante que el anterior.<br />
<br />
Ikirami asintió y fingió admirar las reliquias, su mente tejiendo la red de su captura. <br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Esto es magnífico</span>- dijo ella, su voz tan elaborada como las falsificaciones que le mostraban. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No obstante, debo decirle que hay un detalle que usted parece haber pasado por alto.</span><br />
<br />
El anciano, cuyo semblante de avaricia se tensó ante la intriga, inclinó su cabeza, invitando a la revelación. Ikirami se acercó, sacó su identificación de Marine y la mostró con la solemnidad de un juez.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Está usted bajo arresto por fraude y engaño a los ciudadanos de Ohara </span>-declaró con autoridad, mientras la falsa sorpresa se deslizaba del rostro del hombre, reemplazada por una resignación culpable.<br />
<br />
Con un breve forcejeo, el anciano fue sometido y entregado a los guardias de la ciudad, que lo aceptaron con un murmullo de desaprobación. No era la primera vez que uno de los suyos caía en la trampa del oro falso.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Me ocuparé de examinar el material falso- </span>propuso Ikirami, usando su ingenio para revisar si había algo de valor entre tanta basura. Los guardias asintieron, agradecidos por la ayuda de un Marine.<br />
<br />
Mientras fingía su labor, sus ojos se posaron sobre un volumen que destacaba entre los demás: un libro antiguo, con el lomo desgastado y las páginas amarillentas por el tiempo, pero su aura era diferente, casi vibrante con el eco de autenticidad. Con discreción, Ikirami lo tomó, ocultándolo entre sus pertenencias. "<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Este merece una inspección más detallada,"</span> pensó, ya imaginando el momento en el que, en la tranquilidad de su cuarto, desentrañaría los secretos que aguardaban entre sus páginas.<br />
<br />
Así, con un libro que prometía conocimiento genuino bajo el brazo, Ikirami se retiró de la tienda del estafador. De vuelta a su objetivo por saciar su curiosidad por las Akuma no mi. Lista para descubrir que más le esperaba en las páginas de la historia de Ohara.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tras meses entrenando como Marine y haciendo labores cotidianas en la base, Ikirami había recibido su primera misión. Claramente, no se trataba de algo muy emocionante, una simple revisión del contenido científico de los libros que iban a salir de Ohara en el próximo envío. Para otro Marine, es probable que esta misión fuese aburrida, sin embargo Ikirami estaba extremadamente emocionada. Toda su vida estaba enfocada a un objetivo: conocer más sobre las Akuma no mi y su localización. ¿Y que mejor lugar para conseguir información que Ohara? Pues ninguno. Como todavía tenía tiempo, aprovecharía para investigar.<br />
<br />
Tras desembarcar en el puerto junto con algunos otros marines, se cambió su uniforme por ropa común. Si tenia que investigar, mejor pasar desapercivida. Se vistió con una camisa negra ligeramente desabotonada, sus apreciados guantes de piel negra y unos pantalones largos y ceñidos de algodón rojos como su pelo. Por supuesto, se llevó consigo una bolsa con una libreta, catalejo, su identificación de Marine y una botellita de salsa picante. En este caso, salsa Sriracha, una especialidad elaborada con pimientos picantes fermentados con ajo, toda una delicia.<br />
<br />
Se encaminó al centro de Engan, que era un pueblo modesto de edificios redondeados, casi como pequeñas torres de ladrillos de roca blanquecina. Todo estaba cubierto de vegetación, pero muy bien cuidada. Los lugareños que caminaban por él a menudo cargaban con libros, material de escritura y de investigación. En general se respiraba un ambiente tranquilo y acogedor.<br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Buenos días, señorita. ¿Está aquí por turismo?</span> <br />
Un hombre mayor de aspecto un tanto desaliñado se había acercado a ella cuando admiraba las edificaciones.<br />
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<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Buenas tardes, señor. Se podría decir que sí </span>-contestó ella a la vez que le dedicaba una ligera sonrisa al hombre-. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">He escuchado hablar muy bien de este lugar. Una parada obligatoria para cualquiera que se considere medianamente erudito.</span><br />
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<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Oh, ¿es usted una? Pues escuche, tengo algo que le podría interesar</span> -dijo mientras echaba una ojeada rapida a su alrededor. Sacó de un bolsillo un trozo de metal dorado con un intrincado diseño tallado en ella, de apariencia antigua-. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Esto es un fragmento de unas ruinas que desenterraron los mejores arqueólogos de Ohara en el Grand Line. Es totalmente de oro, y que formaba parte de una escultura que medía más de quinientos metros, ¡una maravilla de la antiguedad! Mira, acercate </span>-le dijo mientras ponía el fragmento ante ella y señalaba las marcas en ella-. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Esto que ves es un lenguaje que nadie ha sido capaz de descifrar. ¿Le interesa? Seguro que el que lo descifre obtendrá fama y reputación por todo el mundo, incluso podría llevarle hasta la estatua. ¿Se imagina? Todo ese oro esperando a que alguien lo encuentre.</span><br />
<br />
Con el primer vistazo, Ikirami se había dado cuenta de que era falso. Una simple piedra coloreada con polvos de mica dorados. Era una estafa muy habitual para hacer pasar algo por oro. Y tenía una forma muy fácil de detectarse, dejaba polvo dorado en los dedos cuando lo tocabas, y los del anciano estaban recubiertos.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">"Vaya... Y yo que solo quería buscar una biblioteca..."</span> pensó Ikirami. <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">"Pero el deber me llama. Y quién sabe, tal vez hasta sea divertido"</span><br />
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<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Vaya, sí que es todo un descubrimiento. ¡Increíble! </span>-dijo ella aparentando verdadero interés- <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Y cuánto costaría? ¿Tiene más cosas así de interesantes? Sabía que tenía que venir a Ohara con todos mis ahorros, aunque mi madre dijese que era una estupidez. Por favor, enséneme más, estoy dispuesta a comprarle todo si es así de interesante.</span><br />
<br />
Al escuchar esas palabras, el hombre abrió los ojos y esbozó una sonrisa en su rostro que apenas pudo contener. Era su día de suerte. Con un gesto triunfante, el anciano asintió con entusiasmo y condujo a Ikirami a través de las calles serpenteantes de Engan, hasta llegar a una casa discreta con una puerta de madera que rechinaba al abrirse. <br />
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<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Esta es mi humilde tienda</span>- declaró, mientras le hacía señas para que entrara en el sospechoso lugar.<br />
<br />
El interior estaba atestado de estantes que crujían bajo el peso de libros de aspecto antiguo, mapas descoloridos y todo tipo de artefactos que prometían historias de otras eras. A Ikirami no le pasó por alto el olor a papel viejo y tinta, una mezcla de sabiduría y decadencia.<br />
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<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Vea, señorita, estos son los tesoros que Ohara esconde. Cada uno es una puerta a lo desconocido, ¡un enigma esperando ser descubierto!- </span>proclamó el hombre, mostrando una serie de objetos con supuestas historias fascinantes, cada uno con un precio más exorbitante que el anterior.<br />
<br />
Ikirami asintió y fingió admirar las reliquias, su mente tejiendo la red de su captura. <br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Esto es magnífico</span>- dijo ella, su voz tan elaborada como las falsificaciones que le mostraban. -<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No obstante, debo decirle que hay un detalle que usted parece haber pasado por alto.</span><br />
<br />
El anciano, cuyo semblante de avaricia se tensó ante la intriga, inclinó su cabeza, invitando a la revelación. Ikirami se acercó, sacó su identificación de Marine y la mostró con la solemnidad de un juez.<br />
<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Está usted bajo arresto por fraude y engaño a los ciudadanos de Ohara </span>-declaró con autoridad, mientras la falsa sorpresa se deslizaba del rostro del hombre, reemplazada por una resignación culpable.<br />
<br />
Con un breve forcejeo, el anciano fue sometido y entregado a los guardias de la ciudad, que lo aceptaron con un murmullo de desaprobación. No era la primera vez que uno de los suyos caía en la trampa del oro falso.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Me ocuparé de examinar el material falso- </span>propuso Ikirami, usando su ingenio para revisar si había algo de valor entre tanta basura. Los guardias asintieron, agradecidos por la ayuda de un Marine.<br />
<br />
Mientras fingía su labor, sus ojos se posaron sobre un volumen que destacaba entre los demás: un libro antiguo, con el lomo desgastado y las páginas amarillentas por el tiempo, pero su aura era diferente, casi vibrante con el eco de autenticidad. Con discreción, Ikirami lo tomó, ocultándolo entre sus pertenencias. "<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Este merece una inspección más detallada,"</span> pensó, ya imaginando el momento en el que, en la tranquilidad de su cuarto, desentrañaría los secretos que aguardaban entre sus páginas.<br />
<br />
Así, con un libro que prometía conocimiento genuino bajo el brazo, Ikirami se retiró de la tienda del estafador. De vuelta a su objetivo por saciar su curiosidad por las Akuma no mi. Lista para descubrir que más le esperaba en las páginas de la historia de Ohara.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[T1 - Presente Relativo] Terrores Nocturnos]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=504</link>
			<pubDate>Sat, 04 Nov 2023 18:06:40 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=118">Daryl Kilgore</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=504</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Era de noche, llevaba ya unos días en Ohara junto con Irina, aunque esta vez estaba solo. Aquella isla le transmitía cierta tranquilidad, su conocimiento le inspiraba calma y le daban ganas de leer, algo bastante inédito. No es que no le gustara, pero no era una costumbre de la que pudiera presumir. Aquella tarde se había pasado por la biblioteca, era casi obligatorio ir a verla por lo menos una vez si estabas en aquella isla, no hacerlo podría considerarse prácticamente un delito. Paseándose entre las filas y pasillos infinitos llenos de estanterías que alcanzaban el techo, parecía buscar algo pero ni si quiera él sabía el qué. Finalmente se llevó un libro que le había llamado la atención. Era de construcción, de artesanía y de manualidades. Algunos temas y capítulos le eran bastante ajenos, pero llevaba ya un tiempo planteándose la opción de fabricarse un brazo mecánico que reemplazara el lugar de su muñón. Había escuchado que algo así era posible, y seguramente sus posibilidades aumentaban gracias a formar parte del Cipher Pol y tener así una posición privilegiada. Pero... quería informarse bien antes de someterse y comprometerse con algo así. Ya estaba acostumbrado a la ausencia de su brazo izquierdo, habían pasado veinte años desde que se automutiló la extremidad él mismo y había aprendido a vivir sin ella perfectamente. Pero había ocasiones en las que las miradas indiscretas le hacían sentirse mal, le generaban inseguridad y le hacían sentirse como un inútil. Pensamientos intrusivos, opiniones que si alguien se las decía directamente, Daryl no dudaría en cortarlo en dos. Pero a veces las miradas hablaban más que cualquier palabra.<br />
<br />
El caso es que estaba en un bar local, solo y de noche, sentado en una mesa esquinada y pequeña. Se encontraba leyendo dicho libro, más bien ojeándolo, pasando las páginas de vez en cuando pero sin prestarles mucha atención. Se fijaba en los títulos de los capítulos e intentaba recordar cuales le podían ser útiles y cuales no, para priorizar y centrarse en ellos. Al fin y al cabo era un libro grandecito, si tenía que leerselo entero para antes de marchar de Ohara, seguramente no le daría tiempo. En la mesa, al lado del libro, se encontraba una jarra vacía de cerveza, podía observarse la espuma blanca en el fondo, esperando a ser rellenada. Daryl ni si quiera tuvo que avisar a nadie, la camarera se acercó a los pocos minutos, recogió el vaso y lo rellenó en un momento. Aprovechó el camino de ida y vuelta para agarrar un posavasos, el cual colocó sobre la mesa antes de dejar la jarra encima. Ya se había creado un surco de humedad en la mesa, mejor no crear otro nuevo. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #512E5F;" class="mycode_color">Gracias.</span></span> — Fue lo único que dijo Daryl. Estaba centrado en la lectura, se le veía realmente interesado y no parecía querer ser interrumpido. Deseo que no se cumplió, por supuesto. — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te la has bebido muy rápido, me alegro de que sea de tu agrado.</span></span> — Por primera vez, Daryl levantó la mirada del libro para observar a la camarera, que parecía querer una conversación con él. Era rubia, pelo largo, ojos verdes, figura esbelta... atraía todas las miradas de los hombres del bar, que no eran pocos, y tampoco era para menos. La joven era muy guapa y con una sonrisa perfecta. Aunque Daryl parecía más centrado en las hienas del local, que observaban al hombre con recelo al ver cómo mantenía una conversación casual con la camarera. Parecían maldecirle con la mirada. Si supieran lo poco interesado que estaba Daryl en estos asuntos... enseguida volvió su mirada al libro. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #512E5F;" class="mycode_color">Sí, está muy buena.</span></span> — La joven le sonrió con dulzura. — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Entonces estaré pendiente de tener tu jarra llena!</span></span> — Y se volvió por donde había venido. Parecía que no le importaba que Daryl activamente ignorase su presencia.<br />
<br />
Las horas fueron pasando. Daryl se había bebido ya seis jarras de cerveza bien fría y hasta arriba. Al final casi no le había prestado atención a su libro... Se había quedado con el número de algunos capítulos interesantes, incluso empezó a leer alguno de ellos, pero a partir de cierto número de jarras, cada vez que leía una frase nueva, se le empezaba a olvidar la anterior. Se acabó dando cuenta de que estaba haciendo el rídiculo así que finalmente cerró el libro y se centró en el respaldo que le ofrecía el alcohol frío. No tenía nada de sueño, a pesar de que empezaba a ser bien entrada la madrugada, sin embargo el bar cada vez estaba más vacío. Observó cómo la camarera volvía a acercarse a su mesa. Se había acercado tantas veces ya que había empezado a caerle en gracia y todo, la joven e inocente rubia de amplia sonrisa. — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Me temo que pronto cerraremos... si quieres puedes pedirte una última.</span></span> — Era tan amable que al principio le había dado coraje. — <span style="color: #512E5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Termino esta y me voy.</span></span> — Ella sonrió, como era ya costumbre. — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Perfecto, ¡muchas gracias!</span></span> — Se alejó con paso acelerado. Lo finjía muy bien, pero seguro que estaba deseando llegar a su casa a dormir la mona, después de una jornada de curro tan larga. Le dio un largo trago a su jarra, terminándose la cerveza que le quedaba del tirón. Se levantó de la mesa, se echó la espada a la espalda como de costumbre y luego agarró el vaso. Caminó hasta la barra del bar, dejando allí el recipiente vacío. Se llevó la mano al bolsillo del pantalón y sacó una generosa cantidad de berries, pues había añadido propina a la suma. Mientras rebuscaba entre las monedas, pudo ver cómo un par de hombres que iban juntos salían a la vez por la puerta, eran los últimos que quedaban aparte de él. Dejó el dinero en su sitio y procedió a irse él también. Ya iba siendo hora de dar por finalizada la noche.<br />
<br />
Se quedó unos segundos quieto, a las puertas del local, pensativo. El alcohol había empezado a calentar su cuerpo, no estaba borracho del todo, pero lo suficiente como para poder dormir bien aquella noche. Tenía que rodear el bar por la derecha, pues por aquella dirección se encontraba el hostal. Se mentalizó y comenzó a caminar en la dirección pertinente cuando... — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡AYUDAAA, POR FAVOR!</span></span> — Reconoció la voz al momento. Como si aquella llamada hubiera despertado algo primario en su ser, salió corriendo hacia la dirección del grito, sin pensárselo dos veces.<br />
<br />
En la esquina opuesta del bar, en plena oscuridad, el par de hombres que habían salido un poco antes que él increpaban a la joven camarera de forma violenta y... asquerosa. Por unos segundos, Daryl se quedó paralizado. Notó como todo el vello de su piel se ponía de punta, cómo la marca de nacimiento empezaba a sangrarle por el cuello, cómo el miedo le había quitado la posibilidad de moverse con libertad. Observó cómo uno de ellos le había roto la blusa y el otro se relamía observando a su presa. — <span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué pasa, quieres unirte?</span></span> — Risas. Carcajadas y un llanto escalofriante que todos parecían omitir. Por un momento sintió que se lo estaban haciendo a él, se visualizó a sí mismo de pequeño, cómo aquel hombre le acorraló contra su voluntad... No, tenía que hacer algo. El miedo se manifestaba en Daryl de una forma muy útil: en pura rabia sedienta de sangre. Agarró su espada y no dudó cuando hundió su hoja en el hombro del hombre que le pillaba más cerca. El arma se había clavado en su carne, en su hueso. La sangre empezó a brotar como si de una cascada oscura y viscosa se tratase. El susodicho no supo ni responder, su cuerpo cayó rápidamente al suelo, debilitado. Pronto se desangraría irremediablemente, el corte era demasiado profundo como para que su destino no fuera la propia muerte. El otro hombre perdió un valioso tiempo, centrándose en colocarse bien el pantalón en vez de haber aprovechado para huir. Craso error. Daryl arrancó la espada de cuajo del cuerpo moribundo de su compañero y rápidamente procedió a clavársela al otro en todo el estómago. La hoja le atravesó por completo de un lado a otro, y era tan ancha en comparación con su cuerpo que casi le partía en dos mitades. Murió en el acto. La rubia no dejaba de gritar, se tapó la cara para no ser testigo de semenjantes asesinatos y se aferró a su chaqueta, protegiendo su pecho descubierto de miradas indiscretas.<br />
<br />
La respiración de Daryl era acelerada, nerviosa, errática, había perdido los papeles. Casi parecía que estaba él más al límite que la propia chica. El sudor frío le recorría la frente y si te fijabas lo suficiente, podías notar su temblor. Pero la amenaza había sido erradica, y por suerte, a tiempo. Tenía que relajarse. Respiró hondo de forma costosa. La camarera también intentaba hacer lo propio, obviamente. — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dios mio... gr-gracias, no sé cómo darte las gracias.</span></span> — La mujer tenía la cara húmeda de las lágrimas, pero sonreía. Aquel hombre la había salvado. Sintió que mientras existieran hombres como él que se enfrentaran a monstruos como esos, habría esperanza y luz en el mundo. La pobre camarera se abalanzó sobre Daryl, buscando darle un abrazo de sincero agradecimiento, buscando protección en aquellos grandes y fuertes brazos. Daryl vio venir su movimiento, y lo que hizo en su lugar fue agarrarla del cuello. No apretó, no como para ahogarla, más bien fue una advertencia. — <span style="color: #512E5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No te acerques a mi.</span></span> — Su voz era seca, inexpresiva, carente de emoción. — <span style="color: #512E5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No soy ningún héroe.</span></span> — Sus dedos habían empezado a apretar. La posibilidad de ser tocado contra su voluntad había vuelto a ponerle al límite. Cuando se fijó en la cara de puro horror que estaba poniendo la joven, la soltó. La chica cayó al suelo. No entendía nada. Estaba bien, tampoco hacía falta.<br />
<br />
Daryl recogió su espada, se la echó a la espalda y se alejó caminando de la escena, escuchando a sus espaldas una llorera llena de incomprensión y soledad. Había vuelto a hacer daño a alguien, aún cuando intentaba hacer lo correcto. Aquella noche no pegaría ojo, pensando en lo fácil que habría sido su vida de haber experimentado otras circunstancias, de haber hecho otras elecciones, de haber elegido otro camino. </div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Era de noche, llevaba ya unos días en Ohara junto con Irina, aunque esta vez estaba solo. Aquella isla le transmitía cierta tranquilidad, su conocimiento le inspiraba calma y le daban ganas de leer, algo bastante inédito. No es que no le gustara, pero no era una costumbre de la que pudiera presumir. Aquella tarde se había pasado por la biblioteca, era casi obligatorio ir a verla por lo menos una vez si estabas en aquella isla, no hacerlo podría considerarse prácticamente un delito. Paseándose entre las filas y pasillos infinitos llenos de estanterías que alcanzaban el techo, parecía buscar algo pero ni si quiera él sabía el qué. Finalmente se llevó un libro que le había llamado la atención. Era de construcción, de artesanía y de manualidades. Algunos temas y capítulos le eran bastante ajenos, pero llevaba ya un tiempo planteándose la opción de fabricarse un brazo mecánico que reemplazara el lugar de su muñón. Había escuchado que algo así era posible, y seguramente sus posibilidades aumentaban gracias a formar parte del Cipher Pol y tener así una posición privilegiada. Pero... quería informarse bien antes de someterse y comprometerse con algo así. Ya estaba acostumbrado a la ausencia de su brazo izquierdo, habían pasado veinte años desde que se automutiló la extremidad él mismo y había aprendido a vivir sin ella perfectamente. Pero había ocasiones en las que las miradas indiscretas le hacían sentirse mal, le generaban inseguridad y le hacían sentirse como un inútil. Pensamientos intrusivos, opiniones que si alguien se las decía directamente, Daryl no dudaría en cortarlo en dos. Pero a veces las miradas hablaban más que cualquier palabra.<br />
<br />
El caso es que estaba en un bar local, solo y de noche, sentado en una mesa esquinada y pequeña. Se encontraba leyendo dicho libro, más bien ojeándolo, pasando las páginas de vez en cuando pero sin prestarles mucha atención. Se fijaba en los títulos de los capítulos e intentaba recordar cuales le podían ser útiles y cuales no, para priorizar y centrarse en ellos. Al fin y al cabo era un libro grandecito, si tenía que leerselo entero para antes de marchar de Ohara, seguramente no le daría tiempo. En la mesa, al lado del libro, se encontraba una jarra vacía de cerveza, podía observarse la espuma blanca en el fondo, esperando a ser rellenada. Daryl ni si quiera tuvo que avisar a nadie, la camarera se acercó a los pocos minutos, recogió el vaso y lo rellenó en un momento. Aprovechó el camino de ida y vuelta para agarrar un posavasos, el cual colocó sobre la mesa antes de dejar la jarra encima. Ya se había creado un surco de humedad en la mesa, mejor no crear otro nuevo. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #512E5F;" class="mycode_color">Gracias.</span></span> — Fue lo único que dijo Daryl. Estaba centrado en la lectura, se le veía realmente interesado y no parecía querer ser interrumpido. Deseo que no se cumplió, por supuesto. — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te la has bebido muy rápido, me alegro de que sea de tu agrado.</span></span> — Por primera vez, Daryl levantó la mirada del libro para observar a la camarera, que parecía querer una conversación con él. Era rubia, pelo largo, ojos verdes, figura esbelta... atraía todas las miradas de los hombres del bar, que no eran pocos, y tampoco era para menos. La joven era muy guapa y con una sonrisa perfecta. Aunque Daryl parecía más centrado en las hienas del local, que observaban al hombre con recelo al ver cómo mantenía una conversación casual con la camarera. Parecían maldecirle con la mirada. Si supieran lo poco interesado que estaba Daryl en estos asuntos... enseguida volvió su mirada al libro. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #512E5F;" class="mycode_color">Sí, está muy buena.</span></span> — La joven le sonrió con dulzura. — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Entonces estaré pendiente de tener tu jarra llena!</span></span> — Y se volvió por donde había venido. Parecía que no le importaba que Daryl activamente ignorase su presencia.<br />
<br />
Las horas fueron pasando. Daryl se había bebido ya seis jarras de cerveza bien fría y hasta arriba. Al final casi no le había prestado atención a su libro... Se había quedado con el número de algunos capítulos interesantes, incluso empezó a leer alguno de ellos, pero a partir de cierto número de jarras, cada vez que leía una frase nueva, se le empezaba a olvidar la anterior. Se acabó dando cuenta de que estaba haciendo el rídiculo así que finalmente cerró el libro y se centró en el respaldo que le ofrecía el alcohol frío. No tenía nada de sueño, a pesar de que empezaba a ser bien entrada la madrugada, sin embargo el bar cada vez estaba más vacío. Observó cómo la camarera volvía a acercarse a su mesa. Se había acercado tantas veces ya que había empezado a caerle en gracia y todo, la joven e inocente rubia de amplia sonrisa. — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Me temo que pronto cerraremos... si quieres puedes pedirte una última.</span></span> — Era tan amable que al principio le había dado coraje. — <span style="color: #512E5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Termino esta y me voy.</span></span> — Ella sonrió, como era ya costumbre. — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Perfecto, ¡muchas gracias!</span></span> — Se alejó con paso acelerado. Lo finjía muy bien, pero seguro que estaba deseando llegar a su casa a dormir la mona, después de una jornada de curro tan larga. Le dio un largo trago a su jarra, terminándose la cerveza que le quedaba del tirón. Se levantó de la mesa, se echó la espada a la espalda como de costumbre y luego agarró el vaso. Caminó hasta la barra del bar, dejando allí el recipiente vacío. Se llevó la mano al bolsillo del pantalón y sacó una generosa cantidad de berries, pues había añadido propina a la suma. Mientras rebuscaba entre las monedas, pudo ver cómo un par de hombres que iban juntos salían a la vez por la puerta, eran los últimos que quedaban aparte de él. Dejó el dinero en su sitio y procedió a irse él también. Ya iba siendo hora de dar por finalizada la noche.<br />
<br />
Se quedó unos segundos quieto, a las puertas del local, pensativo. El alcohol había empezado a calentar su cuerpo, no estaba borracho del todo, pero lo suficiente como para poder dormir bien aquella noche. Tenía que rodear el bar por la derecha, pues por aquella dirección se encontraba el hostal. Se mentalizó y comenzó a caminar en la dirección pertinente cuando... — <span style="color: #B20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡AYUDAAA, POR FAVOR!</span></span> — Reconoció la voz al momento. Como si aquella llamada hubiera despertado algo primario en su ser, salió corriendo hacia la dirección del grito, sin pensárselo dos veces.<br />
<br />
En la esquina opuesta del bar, en plena oscuridad, el par de hombres que habían salido un poco antes que él increpaban a la joven camarera de forma violenta y... asquerosa. Por unos segundos, Daryl se quedó paralizado. Notó como todo el vello de su piel se ponía de punta, cómo la marca de nacimiento empezaba a sangrarle por el cuello, cómo el miedo le había quitado la posibilidad de moverse con libertad. Observó cómo uno de ellos le había roto la blusa y el otro se relamía observando a su presa. — <span style="color: #005DC2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué pasa, quieres unirte?</span></span> — Risas. Carcajadas y un llanto escalofriante que todos parecían omitir. Por un momento sintió que se lo estaban haciendo a él, se visualizó a sí mismo de pequeño, cómo aquel hombre le acorraló contra su voluntad... No, tenía que hacer algo. El miedo se manifestaba en Daryl de una forma muy útil: en pura rabia sedienta de sangre. Agarró su espada y no dudó cuando hundió su hoja en el hombro del hombre que le pillaba más cerca. El arma se había clavado en su carne, en su hueso. La sangre empezó a brotar como si de una cascada oscura y viscosa se tratase. El susodicho no supo ni responder, su cuerpo cayó rápidamente al suelo, debilitado. Pronto se desangraría irremediablemente, el corte era demasiado profundo como para que su destino no fuera la propia muerte. El otro hombre perdió un valioso tiempo, centrándose en colocarse bien el pantalón en vez de haber aprovechado para huir. Craso error. Daryl arrancó la espada de cuajo del cuerpo moribundo de su compañero y rápidamente procedió a clavársela al otro en todo el estómago. La hoja le atravesó por completo de un lado a otro, y era tan ancha en comparación con su cuerpo que casi le partía en dos mitades. Murió en el acto. La rubia no dejaba de gritar, se tapó la cara para no ser testigo de semenjantes asesinatos y se aferró a su chaqueta, protegiendo su pecho descubierto de miradas indiscretas.<br />
<br />
La respiración de Daryl era acelerada, nerviosa, errática, había perdido los papeles. Casi parecía que estaba él más al límite que la propia chica. El sudor frío le recorría la frente y si te fijabas lo suficiente, podías notar su temblor. Pero la amenaza había sido erradica, y por suerte, a tiempo. Tenía que relajarse. Respiró hondo de forma costosa. La camarera también intentaba hacer lo propio, obviamente. — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dios mio... gr-gracias, no sé cómo darte las gracias.</span></span> — La mujer tenía la cara húmeda de las lágrimas, pero sonreía. Aquel hombre la había salvado. Sintió que mientras existieran hombres como él que se enfrentaran a monstruos como esos, habría esperanza y luz en el mundo. La pobre camarera se abalanzó sobre Daryl, buscando darle un abrazo de sincero agradecimiento, buscando protección en aquellos grandes y fuertes brazos. Daryl vio venir su movimiento, y lo que hizo en su lugar fue agarrarla del cuello. No apretó, no como para ahogarla, más bien fue una advertencia. — <span style="color: #512E5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No te acerques a mi.</span></span> — Su voz era seca, inexpresiva, carente de emoción. — <span style="color: #512E5F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No soy ningún héroe.</span></span> — Sus dedos habían empezado a apretar. La posibilidad de ser tocado contra su voluntad había vuelto a ponerle al límite. Cuando se fijó en la cara de puro horror que estaba poniendo la joven, la soltó. La chica cayó al suelo. No entendía nada. Estaba bien, tampoco hacía falta.<br />
<br />
Daryl recogió su espada, se la echó a la espalda y se alejó caminando de la escena, escuchando a sus espaldas una llorera llena de incomprensión y soledad. Había vuelto a hacer daño a alguien, aún cuando intentaba hacer lo correcto. Aquella noche no pegaría ojo, pensando en lo fácil que habría sido su vida de haber experimentado otras circunstancias, de haber hecho otras elecciones, de haber elegido otro camino. </div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente absoluto] - Otro día en repipilandia]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=498</link>
			<pubDate>Fri, 03 Nov 2023 19:53:52 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=119">Erika Storm</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=498</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Menudo día de mierda joder.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Estaba todo taaaaaaaaaan tranquilo, sin ninguna movida, ni ninguna gresca, sin un poco de peleas que estaba siendo agotador. A veces pienso como puedo llevar aquí 3 años. Supongo que me he acostumbrado. Quizás. No lo sé. Me la suda. No quiero pensar. Yo necesitaba un poco de marcha. Así que como siempre en el primero que pensé fue en el bueno y atento de Elric, mi dependiente favorito de todo el pueblo. Así que saqué con un sutil movimiento las ruedecitas de mis zapatillas y me dirigí tranquilamente a la ferretería, con mis manos metidas en los vaqueros y mascando chicle, tope de chula, la más chula diría yo. Cosa que tampoco era muy difícil con la cantidad de pipiolos que había por aquí. Iba por el centro de la calle principal y todos me miraban. Algunos de manera normal, otros de mal manera. Una de ellas era Victoria. Esa vieja, siempre igual, me tenía harta, hasta el papo. ¿Es que no es capaz de perdonar que hace 2 años la quité del bolso sin que se diera cuenta un puñado de berries? QUE LA GENTE EVOLUCIONA JODER. Cuando pasé por su lado seguía mirándome mal, así que yo, educadamente, la dije buenos días - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Hasta la vista, estúpida!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije cordialmente, quedando yo como una señorita.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Seguí mi rumbo con mis zapatines - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">De zapatillas y patines, ¿eh? ¿A que es original? Lo sé, gracias</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - pasando completamente de todos, mascando mi chicle mientras hacía pompas con este. Hasta que por fin llegué a la ferretería de Elric. Me guardé los ruedines en mis zapatillas, procedí a subir los pocos escalones que daban a la entrada de la tienda mientras me sacaba el chicle de la boca y lo pegaba en uno de los postes de la tienda y entré p'allá - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡JOOOODEEER!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Grité bien alto - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero si es mi dependiente favoriiito</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije mientras lentamente me adentraba en la tienda y me acercaba al mostrador, con las manos en los bolsillos y dando zancadas grandes y lentas. En el mostrador había otra vieja, la cual no me acordaba del nombre, pero me la sudaba bastante - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Disculpe anciana, puede esperar un poquito fuera y no estoy preguntándola</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Acabé forzando una sonrisa falsa y mirándola, pero parece que no entendía lo que estaba diciendo, pues la vieja se quedó mirándome con la boca desencajada y con una expresión de no entender ni mierda - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡QUE TE PIRES UN MOMENTO COÑO!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Grité con señalándola con el brazo a la entrada. La vieja a su ritmo se marchó rápidamente y salió fuera de la tienda. En el mostrador Elric mirándome con unos ojos muy serios y los brazos cruzados - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Tío perdona, es que no lo entendió a la primera</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije haciendo pucheros - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">No tengo nada para darte Erika, márchate</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Me dijo mientras colocaba cajas trastos que sé yo en las estanterías de dentro del mostrador - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Venga tío, dame alguna cosa que no necesites, yo qué sé; pólvora, metales usados, tornillos, todo eso</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije meneando las manos aleatoriamente. Pero Elric no me hacía ni puto caso. Así que me apoyé y apreté mis pechos con mis brazos y apoyé la cara en mis puños y le miré - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Venga tonto, si sabes que soy tu preferida...</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Acabé con ese último 'a' haciéndolo un poco orgásmico. Elric se paró en seco y me miró. Yo le devolví la mirada mordiéndome el labio inferior, intentando cautivarle. - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">No.</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Pero el cabrón me tenía muy calado, demasiado, esto hace 3 años colaba, ya no - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡NO ME JODAS MACHO, QUE TE CUESTA DARME ALGO QUE NO TE SIRV</span></span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">A, IDIOTA!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Empecé a gritar y recriminarle mientras él seguía ignorándome.</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Karmas</span>
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					• Muletilla: Tu personaje tiene una palabra o expresión que repite con mucha frecuencia. Debe decirla al menos una vez en cada post donde el personaje hable: Joder</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">• Ruidoso: Sueles ser muy escandaloso, por lo que es más fácil que llames la atención y te detecten de manera sonora.
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Menudo día de mierda joder.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Estaba todo taaaaaaaaaan tranquilo, sin ninguna movida, ni ninguna gresca, sin un poco de peleas que estaba siendo agotador. A veces pienso como puedo llevar aquí 3 años. Supongo que me he acostumbrado. Quizás. No lo sé. Me la suda. No quiero pensar. Yo necesitaba un poco de marcha. Así que como siempre en el primero que pensé fue en el bueno y atento de Elric, mi dependiente favorito de todo el pueblo. Así que saqué con un sutil movimiento las ruedecitas de mis zapatillas y me dirigí tranquilamente a la ferretería, con mis manos metidas en los vaqueros y mascando chicle, tope de chula, la más chula diría yo. Cosa que tampoco era muy difícil con la cantidad de pipiolos que había por aquí. Iba por el centro de la calle principal y todos me miraban. Algunos de manera normal, otros de mal manera. Una de ellas era Victoria. Esa vieja, siempre igual, me tenía harta, hasta el papo. ¿Es que no es capaz de perdonar que hace 2 años la quité del bolso sin que se diera cuenta un puñado de berries? QUE LA GENTE EVOLUCIONA JODER. Cuando pasé por su lado seguía mirándome mal, así que yo, educadamente, la dije buenos días - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡Hasta la vista, estúpida!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije cordialmente, quedando yo como una señorita.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Seguí mi rumbo con mis zapatines - </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">De zapatillas y patines, ¿eh? ¿A que es original? Lo sé, gracias</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - pasando completamente de todos, mascando mi chicle mientras hacía pompas con este. Hasta que por fin llegué a la ferretería de Elric. Me guardé los ruedines en mis zapatillas, procedí a subir los pocos escalones que daban a la entrada de la tienda mientras me sacaba el chicle de la boca y lo pegaba en uno de los postes de la tienda y entré p'allá - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡JOOOODEEER!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Grité bien alto - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero si es mi dependiente favoriiito</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije mientras lentamente me adentraba en la tienda y me acercaba al mostrador, con las manos en los bolsillos y dando zancadas grandes y lentas. En el mostrador había otra vieja, la cual no me acordaba del nombre, pero me la sudaba bastante - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Disculpe anciana, puede esperar un poquito fuera y no estoy preguntándola</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Acabé forzando una sonrisa falsa y mirándola, pero parece que no entendía lo que estaba diciendo, pues la vieja se quedó mirándome con la boca desencajada y con una expresión de no entender ni mierda - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡QUE TE PIRES UN MOMENTO COÑO!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Grité con señalándola con el brazo a la entrada. La vieja a su ritmo se marchó rápidamente y salió fuera de la tienda. En el mostrador Elric mirándome con unos ojos muy serios y los brazos cruzados - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Tío perdona, es que no lo entendió a la primera</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Le dije haciendo pucheros - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">No tengo nada para darte Erika, márchate</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Me dijo mientras colocaba cajas trastos que sé yo en las estanterías de dentro del mostrador - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">Venga tío, dame alguna cosa que no necesites, yo qué sé; pólvora, metales usados, tornillos, todo eso</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Dije meneando las manos aleatoriamente. Pero Elric no me hacía ni puto caso. Así que me apoyé y apreté mis pechos con mis brazos y apoyé la cara en mis puños y le miré - </span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Venga tonto, si sabes que soy tu preferida...</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Acabé con ese último 'a' haciéndolo un poco orgásmico. Elric se paró en seco y me miró. Yo le devolví la mirada mordiéndome el labio inferior, intentando cautivarle. - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">No.</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Pero el cabrón me tenía muy calado, demasiado, esto hace 3 años colaba, ya no - </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #f012be;" class="mycode_color">¡NO ME JODAS MACHO, QUE TE CUESTA DARME ALGO QUE NO TE SIRV</span></span><span style="color: #f012be;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">A, IDIOTA!</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - Empecé a gritar y recriminarle mientras él seguía ignorándome.</span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
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					• Muletilla: Tu personaje tiene una palabra o expresión que repite con mucha frecuencia. Debe decirla al menos una vez en cada post donde el personaje hable: Joder</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">• Ruidoso: Sueles ser muy escandaloso, por lo que es más fácil que llames la atención y te detecten de manera sonora.
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente absoluto] ¿Es este el lugar?]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=487</link>
			<pubDate>Fri, 03 Nov 2023 11:49:16 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=117">Irina Volkov</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=487</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un nuevo día viendo mundo. Un nuevo día con la esperanza de conocer gente interesante. Irina caminaba de forma elegante por el centro del pueblo, Ohara era una ciudad peculiar que apenas tenía ciudadanos, ni tampoco defensas, ¿qué hacían allí Daryl y ella? se trataba de una misión de reconocimiento, "Glatus piel azul" se decía que rondaba la zona, era un traficantucho de tres al cuarto que comenzaba a dar molestias. Para eso estaba aquel dúo, de momento, para “molestias” de ese tipo. Irina vestía su uniforme que consistía en un traje, chaqueta, zapatos y corbata de color negro y una camisa interior blanca. En su mano derecha se podía ver una especie de tribal, uno de sus tatuajes. Masticaba un típico chicle rosado de fresa, al cual iba inflando de a poco y reventando. A todos a los que se les quedaba mirando se daban la vuelta, nadie aguantaba los ojos de la mujer mestiza. Le encantaba generar esas reacciones. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¡Daryl! </span>—  Se colocó las dos manos alrededor de la boca, en megáfono y gritó el nombre de su compañero. Los que estaban alrededor frenaron su paso. Un hombretón, que tenía a su hijo de la mano se acercó. <br />
<br />
— <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">¿Estás bien, joven? </span>—  Le tocó el hombro, Irina se dió la vuelta, como si la mano del varón pesara mucho y su cuerpo muy poco. Se asustó, dando varios pasos hacia atrás. <br />
—  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estoy bien, señor.</span> —  Nuevamente se encontraba asustado. Si bien le gustaba esa forma de impactar, también le encantaba ver otras reacciones. Justo lo que contempló en el niño, el cual se quedó mirándola sin entender muy bien a su padre. —  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eres un niño muy valiente, me gustas.</span> —  Irina sacó de su bolsillo exterior una piruleta, se la entregó al niño. —  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te la has ganado, por valiente.</span> —  Conforme más hablaba, Irina iba acercándose más al muchacho, lo que a su ves perturbaba más al chico. Tímidamente, llegó hasta la piruleta, pero la agente del gobierno se la apartó de entre sus manos. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No retrocedas, estabas siendo muy entretenido. No seas como tu padre.</span> —  Se borró la sonrisa de Irina, añadiendo una imagen tenebrosa a su silencio. <br />
<br />
Con presteza, su padre se levantó, agarró al niño por los brazos y se lo llevó corriendo. <br />
—  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lástima, ese pequeñajo tenía algo interesante, necesitaría pulir cuatro tonterías, perder el miedo. </span>—  Centró su mirada en una señora. Estaba rodeado de gente mirándola. La señora por defecto daría un paso atrás. —  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Jiajaja. </span>—  Su risa fue la despedida de la escena. —  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Daryl, idiota donde estás! </span>—  Volvió a levantar la voz. </div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Un nuevo día viendo mundo. Un nuevo día con la esperanza de conocer gente interesante. Irina caminaba de forma elegante por el centro del pueblo, Ohara era una ciudad peculiar que apenas tenía ciudadanos, ni tampoco defensas, ¿qué hacían allí Daryl y ella? se trataba de una misión de reconocimiento, "Glatus piel azul" se decía que rondaba la zona, era un traficantucho de tres al cuarto que comenzaba a dar molestias. Para eso estaba aquel dúo, de momento, para “molestias” de ese tipo. Irina vestía su uniforme que consistía en un traje, chaqueta, zapatos y corbata de color negro y una camisa interior blanca. En su mano derecha se podía ver una especie de tribal, uno de sus tatuajes. Masticaba un típico chicle rosado de fresa, al cual iba inflando de a poco y reventando. A todos a los que se les quedaba mirando se daban la vuelta, nadie aguantaba los ojos de la mujer mestiza. Le encantaba generar esas reacciones. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¡Daryl! </span>—  Se colocó las dos manos alrededor de la boca, en megáfono y gritó el nombre de su compañero. Los que estaban alrededor frenaron su paso. Un hombretón, que tenía a su hijo de la mano se acercó. <br />
<br />
— <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">¿Estás bien, joven? </span>—  Le tocó el hombro, Irina se dió la vuelta, como si la mano del varón pesara mucho y su cuerpo muy poco. Se asustó, dando varios pasos hacia atrás. <br />
—  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estoy bien, señor.</span> —  Nuevamente se encontraba asustado. Si bien le gustaba esa forma de impactar, también le encantaba ver otras reacciones. Justo lo que contempló en el niño, el cual se quedó mirándola sin entender muy bien a su padre. —  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eres un niño muy valiente, me gustas.</span> —  Irina sacó de su bolsillo exterior una piruleta, se la entregó al niño. —  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te la has ganado, por valiente.</span> —  Conforme más hablaba, Irina iba acercándose más al muchacho, lo que a su ves perturbaba más al chico. Tímidamente, llegó hasta la piruleta, pero la agente del gobierno se la apartó de entre sus manos. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No retrocedas, estabas siendo muy entretenido. No seas como tu padre.</span> —  Se borró la sonrisa de Irina, añadiendo una imagen tenebrosa a su silencio. <br />
<br />
Con presteza, su padre se levantó, agarró al niño por los brazos y se lo llevó corriendo. <br />
—  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lástima, ese pequeñajo tenía algo interesante, necesitaría pulir cuatro tonterías, perder el miedo. </span>—  Centró su mirada en una señora. Estaba rodeado de gente mirándola. La señora por defecto daría un paso atrás. —  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Jiajaja. </span>—  Su risa fue la despedida de la escena. —  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Daryl, idiota donde estás! </span>—  Volvió a levantar la voz. </div>]]></content:encoded>
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