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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Pueblo Yasu (gigantes)]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 15:23:02 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC Recolección]Visitando el poblado gigante. Buscando materiales de repuesto.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1790</link>
			<pubDate>Sat, 21 Jun 2025 06:55:40 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=458">Kelvin Einstein Nagumo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1790</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El joven, pero no pequeño, Kelvin se encuentra en el poblado de los gigantes en Korossasu, su idea es conseguir materiales para hacer unas cuantas cosas con su oficio, claramente, de su tamaño, pues por el momento no tiene a mucha gente con la cual interactuar y a la cual hacerle nada, básicamente viaja en solitario, aunque está más que acostumbrado a ello, lleva mucho tiempo solo, desde que su familia fue asesinada, hasta que se encontró con la revolucionaria, y posteriormente cuando comenzó sus viajes como revolucionario, siempre estuvo prácticamente solo, apenas acompañado por una criatura que era casi como una pulga para él, pero que le hacía bastante compañía y hacía que se sintiera a gusto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tiene un arma de asta que puede usar para pelear en caso de necesitarlo, pero es consciente de que se puede romper, y necesitaría de otra arma o algo que le permita arreglarla, salvo que la ruptura sea irreparable, pero igualmente buscará materiales suficientes para hacer algo. Y si puede, que sobre para arreglar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Teniendo un bisento como arma, su idea es mantenerse en algo así, pero quizás con algún diseño más práctico para según que situaciones. Busca una guan dao, algo similar a lo que ya tiene, pero con el filo mejor posicionado, dando una vertiente diferente de movimientos y posibilidades para el gigante, teniendo en cuenta su tamaño y que su arma tendrá un tamaño acorde, los daños que pueda causar son realmente considerables si alguien los recibe de lleno.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los pasos del revolucionario son calmados y acompasados con un leve tarareo, mientras Mdofarak se encuentra escondido en uno de los muchos bolsillos de los ropajes del gigante, donde tiene cobijo, comida, y cuando necesita, Kelvin le entrega agua. La comodidad de ese animalito es asombrosa, en comparación, era como si una persona viviera constantemente en un castillo con comida y bebida servidas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Su mirada se dirigía por todos lados, procuraba entrar solo en aquellas construcciones que claramente no tenían dueño, no fuera a robarle algo a alguien que simplemente había salido de viaje. Acero, madera, cualquier cosa que le sirviera para hacer un arma era lo que buscaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus pasos eran calculados, no quería pisar por accidente algo útil. Sus ojos se fijaban en todos lados, con mucha atención al suelo, para no pisar nada que le molestara o causara daños por no andar con cuidado a la hora de pisar. No tardó en dar con un buen listón de madera en una de las edificaciones vacías, no tenía puertas, tampoco ventanas, así que era plausible y factible asumir que no tenía dueño, o que el dueño no se importaba con aquello ni con lo que le pasara.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El chico tomó el listón y lo colocó en un petate improvisado para recoger materiales, ya encontraría una forma más eficiente y menos miserable de transportar los materiales. Obviamente, había revisado el listón para asegurarse de que se encontrara en buen estado, y que no fuera casi como pedir para que se le rompiera el arma que fabricara o reparara con aquella madera.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El acero por otra parte, sería algo más complicado de conseguir, siendo un material más difícil de encontrarse, al no ser algo natural. Un listón de madera tampoco es que fuera natural encontrárselo, pero era más sencillo hacer un listón de madera que acero.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus pasos buscarían cualquier edificio que fuera similar a una forja, pues si en algún lugar debía de haber acero, era en una forja o herrería, pues era el lugar donde se fabricaba todo, desde utensilios del hogar, hasta armas, y muchos de esos eran forjados en hierro o acero. Para algunos herreros les valía con encontrar hierro, pero el procedimiento para convertirlo en acero era delicado y largo, por lo que el gigante preferiría encontrar directamente el acero.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No tardó demasiado en encontrar un lugar que aparentemente, a la distancia, podía ser una forja. Una larga chimenea, una zona aislada del resto de la construcción, y ubicada en uno de los extremos del poblado, igualmente lejos de la zona boscosa, no fuera a provocar un incendio por accidente al salir volando alguna chispa o viruta al rojo vivo de la forja. Los pasos de Einstein lo llevaron hasta el lugar, encontrándose con un horno, un yunke y una especie de bañera o estanque, claramente donde mantenían el agua para enfriar el metal.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus ojos escrutaron todo el lugar, buscando cualquier indicio de vida actual o reciente en él. Cuando hubo comprobado que nadie estaba, se adentró en la zona del horno, donde solían guardar los productos antes de mandarlos a la zona comercial para su venta. Con cuidado de no pisar nada que pudiera quemarlo o cortarlo, se dio una vuelta por el horno, encontrando varias rocas de acero, las llamaba rocas pues no tenían forma de lingote, tampoco de lozas, parecían rocas que encontrarías en el campo. Quizás las dejaron enfriar así porque no tenían ninguna solicitud en la cual trabajar para usarlas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Las tomó y las guardó junto a la madera, con cuidado de que no se partiera la madera al introducir el acero. Ahora quedaba descansar un poco, había caminado bastante y tenía que comer, además, sería más sencillo para él planificar qué hacer con cada cosa, y qué sería lo primero que haría, si construir un arma o preparar medidas para arreglar una.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El joven valoró que aquella zona era ideal para un descanso, realmente tenía un horno, una mesa, un yunke, y no parecía que molestara a nadie que estuviera por allí, así que se sentó como pudo en el suelo del taller y comenzó a escribir en un cuaderno planes, ideas, dejando salir cualquier idea que surgiera en su mente, luego las ordenaría y vería cual de ellas era más factible a corto-medio plazo, luego analizaría las ideas a largo plazo y elaboraría un plan para hacer acopio de todo lo necesario para cumplirlas, pero por el momento, comería algo que tenía ya algo de hambre, por suerte, siempre llevaba algo como una ración de comida por si lo necesitaba. Quizás en otro momento preparara algo en un horno, pero el de la herrería no era ideal para comidas no.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Recolectar acero y madera, a proporción de 2 de acero por cada 1 de madera.
				</div>
			</div><br />
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El joven, pero no pequeño, Kelvin se encuentra en el poblado de los gigantes en Korossasu, su idea es conseguir materiales para hacer unas cuantas cosas con su oficio, claramente, de su tamaño, pues por el momento no tiene a mucha gente con la cual interactuar y a la cual hacerle nada, básicamente viaja en solitario, aunque está más que acostumbrado a ello, lleva mucho tiempo solo, desde que su familia fue asesinada, hasta que se encontró con la revolucionaria, y posteriormente cuando comenzó sus viajes como revolucionario, siempre estuvo prácticamente solo, apenas acompañado por una criatura que era casi como una pulga para él, pero que le hacía bastante compañía y hacía que se sintiera a gusto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tiene un arma de asta que puede usar para pelear en caso de necesitarlo, pero es consciente de que se puede romper, y necesitaría de otra arma o algo que le permita arreglarla, salvo que la ruptura sea irreparable, pero igualmente buscará materiales suficientes para hacer algo. Y si puede, que sobre para arreglar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Teniendo un bisento como arma, su idea es mantenerse en algo así, pero quizás con algún diseño más práctico para según que situaciones. Busca una guan dao, algo similar a lo que ya tiene, pero con el filo mejor posicionado, dando una vertiente diferente de movimientos y posibilidades para el gigante, teniendo en cuenta su tamaño y que su arma tendrá un tamaño acorde, los daños que pueda causar son realmente considerables si alguien los recibe de lleno.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los pasos del revolucionario son calmados y acompasados con un leve tarareo, mientras Mdofarak se encuentra escondido en uno de los muchos bolsillos de los ropajes del gigante, donde tiene cobijo, comida, y cuando necesita, Kelvin le entrega agua. La comodidad de ese animalito es asombrosa, en comparación, era como si una persona viviera constantemente en un castillo con comida y bebida servidas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Su mirada se dirigía por todos lados, procuraba entrar solo en aquellas construcciones que claramente no tenían dueño, no fuera a robarle algo a alguien que simplemente había salido de viaje. Acero, madera, cualquier cosa que le sirviera para hacer un arma era lo que buscaba.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus pasos eran calculados, no quería pisar por accidente algo útil. Sus ojos se fijaban en todos lados, con mucha atención al suelo, para no pisar nada que le molestara o causara daños por no andar con cuidado a la hora de pisar. No tardó en dar con un buen listón de madera en una de las edificaciones vacías, no tenía puertas, tampoco ventanas, así que era plausible y factible asumir que no tenía dueño, o que el dueño no se importaba con aquello ni con lo que le pasara.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El chico tomó el listón y lo colocó en un petate improvisado para recoger materiales, ya encontraría una forma más eficiente y menos miserable de transportar los materiales. Obviamente, había revisado el listón para asegurarse de que se encontrara en buen estado, y que no fuera casi como pedir para que se le rompiera el arma que fabricara o reparara con aquella madera.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El acero por otra parte, sería algo más complicado de conseguir, siendo un material más difícil de encontrarse, al no ser algo natural. Un listón de madera tampoco es que fuera natural encontrárselo, pero era más sencillo hacer un listón de madera que acero.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus pasos buscarían cualquier edificio que fuera similar a una forja, pues si en algún lugar debía de haber acero, era en una forja o herrería, pues era el lugar donde se fabricaba todo, desde utensilios del hogar, hasta armas, y muchos de esos eran forjados en hierro o acero. Para algunos herreros les valía con encontrar hierro, pero el procedimiento para convertirlo en acero era delicado y largo, por lo que el gigante preferiría encontrar directamente el acero.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No tardó demasiado en encontrar un lugar que aparentemente, a la distancia, podía ser una forja. Una larga chimenea, una zona aislada del resto de la construcción, y ubicada en uno de los extremos del poblado, igualmente lejos de la zona boscosa, no fuera a provocar un incendio por accidente al salir volando alguna chispa o viruta al rojo vivo de la forja. Los pasos de Einstein lo llevaron hasta el lugar, encontrándose con un horno, un yunke y una especie de bañera o estanque, claramente donde mantenían el agua para enfriar el metal.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sus ojos escrutaron todo el lugar, buscando cualquier indicio de vida actual o reciente en él. Cuando hubo comprobado que nadie estaba, se adentró en la zona del horno, donde solían guardar los productos antes de mandarlos a la zona comercial para su venta. Con cuidado de no pisar nada que pudiera quemarlo o cortarlo, se dio una vuelta por el horno, encontrando varias rocas de acero, las llamaba rocas pues no tenían forma de lingote, tampoco de lozas, parecían rocas que encontrarías en el campo. Quizás las dejaron enfriar así porque no tenían ninguna solicitud en la cual trabajar para usarlas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Las tomó y las guardó junto a la madera, con cuidado de que no se partiera la madera al introducir el acero. Ahora quedaba descansar un poco, había caminado bastante y tenía que comer, además, sería más sencillo para él planificar qué hacer con cada cosa, y qué sería lo primero que haría, si construir un arma o preparar medidas para arreglar una.</div>
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					Recolectar acero y madera, a proporción de 2 de acero por cada 1 de madera.
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			</div><br />
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-PASADO] Rivales a la fuerza.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1766</link>
			<pubDate>Thu, 05 Jun 2025 12:01:20 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=429">RedSmoke Kelo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1766</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 5 de Verano, Año 13.</span></span></span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Pueblo Yasu, 12:30.</span></span></span><br />
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<div class='objeto_content'>
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                    <img src='https://i.imgur.com/aHrvDUQ.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Kurimuzon</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>2</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,4 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kurimuzon es una katana con el filo de color carmesí, con grabados en la hoja, guarda dorada y empuñadura negra. Es el recuerdo que le dejó su madre.</i>
                </p>
                <hr/>
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                        <span style='font-family:monospace;'><strong>kelo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
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                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
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                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
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                </div>
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<div class='objeto_content'>
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                    <img src='https://imgur.com/dHR7j8u.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Brújula</h2></strong>
                </span>
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                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
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                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>2000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Instrumento de navegación que se usa a bordo para determinar los puntos cardinales y poder ubicarse. Solamente funciona en los Blues.</i>
                </p>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `brujula001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>brujula001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
Los días pasaban lentos... Como todos en aquel precioso y tranquilo lugar. Llevaba años ya aquí.. y jamás había salido de este trozo de tierra en 15 años.. algo me rugía dentro... Como un tambor que busca su ritmo sin parar de sonar.<br />
<br />
El sol estaba alto y el mar, en calma. Había salido temprano a pescar, como casi cada mañana, y había tenido suerte. Asé el atún sobre una piedra caliente y lo devoré sin miramientos, con la katana al lado y la espalda contra un tronco. Luego me levanté para entrenar un poco, para mantener la sangre viva.<br />
<br />
Saltos. Golpes. Movimiento de cadera. Respiración.<br />
<br />
Y justo cuando caía de uno de mis giros, lo vi.<br />
<br />
Otra vez.<br />
<br />
A lo lejos, esa silueta alta, delgada, con el pelo rojo encendido como si le ardiera la cabeza. Siempre igual. Siempre apareciendo por ahí, como si no tuviera nada mejor que hacer más que dejarse ver. Iba con esa gabardina negra que le llegaba casi hasta los pies, ajustada como si la hubiera cosido sobre la piel. Caminaba como si el viento le obedeciera, con esa maldita capucha sujeta con cadenas en el pecho. Las garras le brillaban al sol.<br />
<br />
Ese tipo.<br />
<br />
No sabía cómo se llamaba. Y la verdad, tampoco me interesaba. Hace años que lo veía por la isla, y cada vez que aparece me daban ganas de lanzarle una piedra, aunque no me había hecho nada. No es odio. No me cae mal. Solo le tenía manía. Tiene esa cara de “soy mejor que tú” sin decir ni una palabra. Me recuerda a un gato pijo que sabe que no lo puedes alcanzar aunque corras. Tiene unos colmillos largos, de esos que podrían arrancarte un dedo con una sonrisa. Y siempre camina igual, como si supiera exactamente a dónde va, aunque no tenga ni puta idea.<br />
<br />
Mientras hacía sombra con la mano para verlo dije:<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Que te trae por aquí pelirrojo? </span></span>—pregunté alzando la voz para que escuchase, mirándolo de arriba a abajo. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Tienes pinta de haber salido de una secta chunga. Y nunca te veo lejos de tu colega el Peliazul. ¿Donde está, lo ha devorado algun rey marino?</span></span><br />
<br />
Me limité a escupir a un lado, volver a mi posición de guardia, y seguir entrenando.<br />
<br />
Aunque no quería admitirlo, algo en él me picaba. No por ser un híbrido pues eso era algo que respetaba profundamente. Sino porque en algunos aspectos me recordaba a mí mismo.<br />
<br />
Y eso, joder... eso me jode.<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Salgo a pescar y entrenar bien temprano y acabo encontrándome con un tipo peculiar. <br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 5 de Verano, Año 13.</span></span></span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Pueblo Yasu, 12:30.</span></span></span><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/aHrvDUQ.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Kurimuzon</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>2</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,4 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kurimuzon es una katana con el filo de color carmesí, con grabados en la hoja, guarda dorada y empuñadura negra. Es el recuerdo que le dejó su madre.</i>
                </p>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `kelo001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>kelo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/dHR7j8u.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Brújula</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>2000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Instrumento de navegación que se usa a bordo para determinar los puntos cardinales y poder ubicarse. Solamente funciona en los Blues.</i>
                </p>
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                <div class='objeto_code_container'>
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>brujula001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
Los días pasaban lentos... Como todos en aquel precioso y tranquilo lugar. Llevaba años ya aquí.. y jamás había salido de este trozo de tierra en 15 años.. algo me rugía dentro... Como un tambor que busca su ritmo sin parar de sonar.<br />
<br />
El sol estaba alto y el mar, en calma. Había salido temprano a pescar, como casi cada mañana, y había tenido suerte. Asé el atún sobre una piedra caliente y lo devoré sin miramientos, con la katana al lado y la espalda contra un tronco. Luego me levanté para entrenar un poco, para mantener la sangre viva.<br />
<br />
Saltos. Golpes. Movimiento de cadera. Respiración.<br />
<br />
Y justo cuando caía de uno de mis giros, lo vi.<br />
<br />
Otra vez.<br />
<br />
A lo lejos, esa silueta alta, delgada, con el pelo rojo encendido como si le ardiera la cabeza. Siempre igual. Siempre apareciendo por ahí, como si no tuviera nada mejor que hacer más que dejarse ver. Iba con esa gabardina negra que le llegaba casi hasta los pies, ajustada como si la hubiera cosido sobre la piel. Caminaba como si el viento le obedeciera, con esa maldita capucha sujeta con cadenas en el pecho. Las garras le brillaban al sol.<br />
<br />
Ese tipo.<br />
<br />
No sabía cómo se llamaba. Y la verdad, tampoco me interesaba. Hace años que lo veía por la isla, y cada vez que aparece me daban ganas de lanzarle una piedra, aunque no me había hecho nada. No es odio. No me cae mal. Solo le tenía manía. Tiene esa cara de “soy mejor que tú” sin decir ni una palabra. Me recuerda a un gato pijo que sabe que no lo puedes alcanzar aunque corras. Tiene unos colmillos largos, de esos que podrían arrancarte un dedo con una sonrisa. Y siempre camina igual, como si supiera exactamente a dónde va, aunque no tenga ni puta idea.<br />
<br />
Mientras hacía sombra con la mano para verlo dije:<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Que te trae por aquí pelirrojo? </span></span>—pregunté alzando la voz para que escuchase, mirándolo de arriba a abajo. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Tienes pinta de haber salido de una secta chunga. Y nunca te veo lejos de tu colega el Peliazul. ¿Donde está, lo ha devorado algun rey marino?</span></span><br />
<br />
Me limité a escupir a un lado, volver a mi posición de guardia, y seguir entrenando.<br />
<br />
Aunque no quería admitirlo, algo en él me picaba. No por ser un híbrido pues eso era algo que respetaba profundamente. Sino porque en algunos aspectos me recordaba a mí mismo.<br />
<br />
Y eso, joder... eso me jode.<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Salgo a pescar y entrenar bien temprano y acabo encontrándome con un tipo peculiar. <br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-Pasado]La calma que precede a la tormenta.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1740</link>
			<pubDate>Sun, 25 May 2025 13:34:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=429">RedSmoke Kelo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1740</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Día 63 de Otoño, Año 15.</span></span></span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Pueblo Yasu, 22:45.</span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Inventario</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/aHrvDUQ.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Kurimuzon</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>2</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,4 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kurimuzon es una katana con el filo de color carmesí, con grabados en la hoja, guarda dorada y empuñadura negra. Es el recuerdo que le dejó su madre.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `kelo001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>kelo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/dHR7j8u.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Brújula</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>2000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Instrumento de navegación que se usa a bordo para determinar los puntos cardinales y poder ubicarse. Solamente funciona en los Blues.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `brujula001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>brujula001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La noche cayó sobre Yasu como una manta de ceniza. El silencio, espeso y cargado, se aferraba a los tejados, a las piedras, a las heridas. La cena había sido escasa, no por falta de comida, sino por el nudo que cada uno llevaba en la garganta. Astrid apenas probó bocado; sus ojos seguían buscando en la oscuridad una figura que no volvería esa noche.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Después de recoger la mesa, me encendí un cigarro con una cerilla que rasgué contra el marco de la ventana. El chasquido fue casi lo único que se escuchó en toda la casa. Me lo llevé a la boca y, sin decir nada, salí afuera.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El porche crujió bajo mis pies. Me senté un momento en los escalones de piedra, con Kurimuzon apoyada junto a mí, su vaina reflejando la luna. Respiré hondo. El sabor del tabaco era amargo, pero familiar. Cerré los ojos unos segundos. Los pensamientos venían en oleadas.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">“¿Cuántos más?”</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La pregunta flotó en mi mente como un suspiro, pero no tardé en ahogarla. No era el momento para rendirse. Ni por asomo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">“Lucho por ellos. Por Djangus. Por Astrid. Por Ragnar. Por Sigurd. Por Ivar...”</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me puse en pie y desenvainé a Kurimuzon. El metal rojo brilló bajo la luna. Me quité la camisa y caminé hasta el claro frente a la casa, donde se alzaban los viejos árboles que bordeaban el camino.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Una técnica nueva. Un impulso que recorría todos mis adentros tan solo con pensar en mi padre... Su causa... Y su muerte...</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">“Vamos allá…”</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Veinticinco metros en línea recta, el viento cortándome la cara mientras surcaba el aire, las llamas en mi espalda rugiendo con más fuerza a cada batida de alas. Cuando estuve sobre el árbol, giré la cadera en el aire, deslicé el pie como si caminara sobre el cielo, levanté a Kurimuzon y...</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡¡ᚠᚱᛖᛚᛋᛁᛋᚲᛖᚱ!!</span></span> — rugí con la voz encendida.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El corte partió el tronco como si fuera papel húmedo. El árbol crujió y cayó con estrépito, levantando una nube de hojas y polvo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Mierda!</span></span> —jadeé, con una mezcla de sorpresa y orgullo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pues sí que funciona…</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Una risa ronca se oyó detrás de mí.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me giré. Ragnar estaba apoyado contra la puerta, con los brazos cruzados.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Eso es lo que tienes guardado para Muzán?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ya se que parezco un pollo en llamas. </span></span>—respondí, sin poder evitar la sonrisa.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ragnar se acercó despacio, sus pasos marcaban un ritmo que parecía arrastrar años de guerra.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Es un buen corte. Preciso. Letal. Pero recuerda, chico… el filo más afilado no siempre gana. A veces, gana el que sabe como y cuándo usarlo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Asentí, sin decir nada.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ragnar me dio una palmada en el hombro y me dejó allí, con la brisa del mar agitando las cenizas de mi cigarro.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Esa noche dormí poco. Pero cuando </span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">cerré los ojos, soñé con llamas. Y con libertad.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Día 63 de Otoño, Año 15.</span></span></span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Pueblo Yasu, 22:45.</span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/aHrvDUQ.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Kurimuzon</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>2</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,4 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kurimuzon es una katana con el filo de color carmesí, con grabados en la hoja, guarda dorada y empuñadura negra. Es el recuerdo que le dejó su madre.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `kelo001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>kelo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/dHR7j8u.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Brújula</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>2000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Instrumento de navegación que se usa a bordo para determinar los puntos cardinales y poder ubicarse. Solamente funciona en los Blues.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `brujula001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>brujula001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La noche cayó sobre Yasu como una manta de ceniza. El silencio, espeso y cargado, se aferraba a los tejados, a las piedras, a las heridas. La cena había sido escasa, no por falta de comida, sino por el nudo que cada uno llevaba en la garganta. Astrid apenas probó bocado; sus ojos seguían buscando en la oscuridad una figura que no volvería esa noche.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Después de recoger la mesa, me encendí un cigarro con una cerilla que rasgué contra el marco de la ventana. El chasquido fue casi lo único que se escuchó en toda la casa. Me lo llevé a la boca y, sin decir nada, salí afuera.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El porche crujió bajo mis pies. Me senté un momento en los escalones de piedra, con Kurimuzon apoyada junto a mí, su vaina reflejando la luna. Respiré hondo. El sabor del tabaco era amargo, pero familiar. Cerré los ojos unos segundos. Los pensamientos venían en oleadas.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">“¿Cuántos más?”</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La pregunta flotó en mi mente como un suspiro, pero no tardé en ahogarla. No era el momento para rendirse. Ni por asomo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">“Lucho por ellos. Por Djangus. Por Astrid. Por Ragnar. Por Sigurd. Por Ivar...”</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me puse en pie y desenvainé a Kurimuzon. El metal rojo brilló bajo la luna. Me quité la camisa y caminé hasta el claro frente a la casa, donde se alzaban los viejos árboles que bordeaban el camino.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Una técnica nueva. Un impulso que recorría todos mis adentros tan solo con pensar en mi padre... Su causa... Y su muerte...</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">“Vamos allá…”</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Veinticinco metros en línea recta, el viento cortándome la cara mientras surcaba el aire, las llamas en mi espalda rugiendo con más fuerza a cada batida de alas. Cuando estuve sobre el árbol, giré la cadera en el aire, deslicé el pie como si caminara sobre el cielo, levanté a Kurimuzon y...</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡¡ᚠᚱᛖᛚᛋᛁᛋᚲᛖᚱ!!</span></span> — rugí con la voz encendida.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El corte partió el tronco como si fuera papel húmedo. El árbol crujió y cayó con estrépito, levantando una nube de hojas y polvo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Mierda!</span></span> —jadeé, con una mezcla de sorpresa y orgullo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Pues sí que funciona…</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Una risa ronca se oyó detrás de mí.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me giré. Ragnar estaba apoyado contra la puerta, con los brazos cruzados.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Eso es lo que tienes guardado para Muzán?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ya se que parezco un pollo en llamas. </span></span>—respondí, sin poder evitar la sonrisa.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ragnar se acercó despacio, sus pasos marcaban un ritmo que parecía arrastrar años de guerra.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Es un buen corte. Preciso. Letal. Pero recuerda, chico… el filo más afilado no siempre gana. A veces, gana el que sabe como y cuándo usarlo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Asentí, sin decir nada.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ragnar me dio una palmada en el hombro y me dejó allí, con la brisa del mar agitando las cenizas de mi cigarro.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Esa noche dormí poco. Pero cuando </span><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">cerré los ojos, soñé con llamas. Y con libertad.</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Autonarrada T-1] Las consecuencias de nuestros actos.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1733</link>
			<pubDate>Wed, 21 May 2025 15:55:01 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=429">RedSmoke Kelo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1733</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 63 de Otoño, Año 15.</span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Pueblo Yasu, 07:00.</span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/aHrvDUQ.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Kurimuzon</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>2</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,4 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kurimuzon es una katana con el filo de color carmesí, con grabados en la hoja, guarda dorada y empuñadura negra. Es el recuerdo que le dejó su madre.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `kelo001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>kelo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `dendenmushi001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/dHR7j8u.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Brújula</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>2000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Instrumento de navegación que se usa a bordo para determinar los puntos cardinales y poder ubicarse. Solamente funciona en los Blues.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `brujula001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>brujula001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Era bastante temprano aquella mañana. El mar golpeaba la arena con un ritmo sereno aquella mañana, como si el mundo aún no supiera que estaba a punto de arder. En la costa de Yasu, allí donde los acantilados se rendían ante la bravura del océano, mi cuerpo danzaba entre arena y espuma. Kurimuzon surcaba el aire con precisión, y cada corte al viento era acompañado por el estruendo de las olas rompiendo contra las rocas.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">A mi lado, Djangus practicaba disparos desde diferentes ángulos, apoyado en unas viejas rocas blanqueadas por el salitre. Ragnar, con su única mano útil, nos observaba mientras mascaba un trozo de raíz seca. A pesar de su edad y las cicatrices del pasado, se movía como un lobo veterano: atento, sereno, pero con el instinto listo para matar si era necesario.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La brisa salada barría suavemente la arena, y el sonido de las olas era interrumpido solo por el entrechocar de dos cuerpos que, como sombras vivas, se movían uno frente al otro en la orilla. Yo jadeaba con una sonrisa torcida mientras volvía a lanzarme hacia adelante, apuntando mi puño contra el torso de mi hermano. Djangus lo esquivó con facilidad, girando sobre sí mismo, y con el reverso de su mano empujó mi hombro, desequilibrándome.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Tienes que pivotar antes de lanzarte. </span></span>—dijo Djangus con calma, sin una gota de sudor aún en la frente— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Eres fuerte, pero no puedes confiar solo en el corazón. Usa también las caderas, joder.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Estoy usando las caderas, Capullo. Lo que sucede es que estaba entretenido mirando el ojete que tienes por cara. </span></span>—respondí con un bufido y una sonrisa, sacudiendo la arena de mis pantalones.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Desde la distancia, Ragnar observaba a ambos con los brazos cruzados y una expresión a medio camino entre el orgullo y la nostalgia. La escena le resultaba tan familiar que dolía. Dos hermanos peleando como si se odiasen, pero cuidando no hacerse daño de verdad. Como Ivar y él, tantos años atrás.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Vamos otra vez, hermano.</span></span> —dijo Djangus, marcando la palabra hermano con una sonrisa leve, todavía extrañado de poder decirla.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vas a dejar de llamarme así cada dos frases, o empiezo a hacerte zancadillas.</span></span> —gruñí, aunque en el fondo sentía un calor raro en el pecho cada vez que lo escuchaba.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Chocamos otra vez. Djangus, más rápido, amagó con un directo y se giró para intentar derribarme con una patada baja. Pero, anticipándome, me impulsé en el aire con una voltereta sencilla y acabé tras él.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">¡Eso fue mejor!</span></span> —me gritó mientras golpeaba con el canto de la mano mi hombro.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Djangus resopló y se echó al suelo de espaldas, mirando al cielo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Necesito leche calentita y una siesta.</span></span> —protestó.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me eché a reír.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Leche calentita? ¿No prefieres un biberón?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">No me jodas.</span></span> —dijo Djangus con una carcajada, levantando una mano para que Kelo lo ayudase a incorporarse.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Lo hice sin esfuerzo y luego, con la mirada fija en el mar, pregunté en voz baja:</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Cómo era?... ¿Papá?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Djangus no respondió de inmediato. Se quitó la arena de las manos y miró a Ragnar, que seguía sentado en una roca cercana, como si esperara su aprobación. El viejo asintió con la cabeza, sin decir nada.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Era enorme. </span></span>—respondió Djangus finalmente.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Siempre olía a fuego y a savia, como si llevara encima el bosque entero. Y... hablaba poco, pero cuando lo hacía... joder, se hacía el silencio.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Yo tan solo asentía en silencio, con los ojos perdidos en el horizonte.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Recuerdo su voz. Muy de lejos... </span></span>— murmuré.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Se alegraría de verte así. No por lo fuerte, sino por la forma en que proteges a los demás. No todo el mundo lucha para proteger.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tragué saliva y me giré hacia él.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Tú luchas por eso?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Por eso, y porque me da rabia ver a tanto cabrón suelto. </span></span>—replicó Djangus, lanzando un pequeño montón de arena a su pierna.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ambos reímos. Y esta vez, cuando volvimos a adoptar posiciones de combate, lo hicimos sincronizados, como si compartieramos desde siempre el mismo ritmo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Desde su roca, Ragnar sonrió en silencio, dejando que la brisa le aliviase la herida en su mano.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El calor del mediodía hacía danzar el aire sobre la arena de la playa de Yasu. Las olas rompían con suavidad mientras Ragnar, Djangus y yo intercambiábamos golpes en un entrenamiento que empezaba a convertirse en costumbre. La sal y el sudor nos pegaban la ropa al cuerpo, y el sol nos dejaba cicatrices doradas en la piel. Nada parecía fuera de lugar.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Pero entonces, el viento se detuvo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Fue un instante apenas perceptible, como si el mundo hubiese contenido la respiración. Luego, sin previo aviso, el bosque escupió tres sombras.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tres figuras surgieron del bosque en silencio absoluto, cubiertas con capas negras adheridas al cuerpo por la humedad, y rostros ocultos tras máscaras pálidas sin emoción. El primero de ellos alzó su arma que brilló brevemente bajo el sol antes de lanzarla directa al pecho de Djangus.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡CUIDADO!</span></span>— rugí, con la voz rota por la urgencia.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No pensé. Las alas ardieron antes de que pudiera ordenárselo a mi cuerpo. Un latido de fuego brotó de mi espalda y en un parpadeo me interpuse entre la lanza y mi hermano.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El impacto no llegó. Una onda de calor distorsionó el aire entre nosotros y desvió la trayectoria de su arma, que acabó hincada en la arena.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Djangus se tambaleó hacia atrás, los ojos abiertos como platos. Ragnar ya había apagado su cigarro y sin pronunciar palabra se puso en posición de defensiva, con su brazo bueno.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Yo me quedé con el primero.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Venid entonces!</span></span>— bramé, desatando el fuego de mi espalda como una llamarada viva.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Kurimuzon cortó el aire al salir de su vaina. El entrenamiento había terminado. Ahora tocaba matar.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">"El hedor a Muzán se impregna en sus pasos... Son sus putos lacayos". </span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Recordarles como funcionan las cosas chicos! </span></span>—gritó Ragnar.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Yo ya había dado un paso al frente.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Kurimuzon cantó.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El primero vino directo hacia mí, rápido, directo al pecho. Lo esquivé girando sobre la arena y le cercené el cuello sin detenerme. El segundo intentó abalanzarse sobre Djangus, pero Ragnar lo interceptó con su pierna buena y le partió la mandíbula de una patada que hizo temblar el suelo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El tercero... ese era distinto.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Saltó hacia mí por la espalda, con una daga envenenada en alto. Me giré en el aire y lo atravesé por el estómago. Cayó de rodillas, sangrando, pero aún vivo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Cobardes.</span></span> —escupió Ragnar. </span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Eso es todo lo que tenéis?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Y entonces, lo oímos.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El moribundo se echó a reír. Una risa quebrada, viscosa, como si le sangrara el alma.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">jj... Jod.. ¡Joderos cabrones! </span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Mis ojos se abrieron como platos.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡¡Hermano!! </span></span>— Grité mirando a Djangus como si el entendiese perfectamente lo que le quería transmitir. </span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">¡Astrid y Sigurd!</span></span> —gritó Djangus—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">. ¡Estaban en casa!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Salimos volando cogiendo a Ragnar. No esperé respuesta. Mis alas ardieron, y en segundos, ya no veía la playa.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La puerta de mi casa colgaba de una bisagra. El suelo de piedra, ennegrecido por la sangre y el fuego. Entré con el pecho ardiendo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡ASTRID! </span></span>—rugí.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Un gemido ahogado me llevó hasta la cocina. Allí estaba ella, cubierta de heridas, la cara empapada en lágrimas, pero viva.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">S-sigurd... Kelo... s-se lo han llevado... </span></span>—sollozaba.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">Eran diez... diez hombres... yo... él... ¡él se quedó a luchar!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me arrodillé junto a ella. Me temblaban los brazos. Astrid me agarró con fuerza.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">Mató a siete... solo... solo tenía una espada y sus manos. Los mato... antes de que lo derribaran. Pero se lo acabaron llevando... ¡Se lo llevaron vivo!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me levanté. Mi sangre hervía como lava. Ragnar entró poco después, cojeando, con Djangus apoyado en su hombro. Al ver la escena, Ragnar cayó de rodillas. Su expresión era una máscara de horror y furia contenida. Me giré hacia él, con el pecho en llamas.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Tú me protegiste cuando no eras mi sangre, Ragnar. Protegiste la promesa de Ivar. </span></span>—Me acerqué, y le puse una mano firme en el hombro.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ahora yo haré lo mismo por ti. Te juro por mi fuego que no dormiré un solo día más sin arrancarle la cabeza a Muzán. ¡Voy a traer a tu hijo de vuelta, cueste lo que cueste!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Una respiración, un temblor.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Y un quejido. Con eso me di cuenta. Un enemigo aún respiraba. Lo arrastré por el suelo con violencia y lo levanté contra la pared con una sola mano. Su máscara cayó al suelo, revelando un rostro joven, deformado por el miedo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Dime dónde está.</span></span> —le dije, voz baja, peligrosa.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Estas a dos segundos de que te arranque la tráquea amigo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El tipo temblaba. Escupió sangre. Pero habló.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">A... al norte... cruzando... el bosque viejo... un asentamiento... Muzán... os espera...</span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Lo solté. Cayó muerto como un trapo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me giré hacia los demás. Astrid se había levantado. Ragnar me miraba con lágrimas contenidas, y Djangus, aunque herido, asintió.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Tengo un par de amigos que quizás quieran divertirse un poco.</span></span>—dije, mirando al horizonte.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Mañana mismo, cruzamos ese bosque. Ese hijo de puta acaba de firmar su sentencia de muerte.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para Nekah</span></span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Déjame darte las gracias de nuevo por crear esta tremenda historia y dejarme disfrutarla. Aquí comienza el segundo acto, espero que lo pasemos igual de bien o mejor.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tu Turno maestro.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Unos asesinos enviados por Muzán nos encuentran en pueblo Yasu y raptan a Sigurd, y Kelo decide buscar refuerzos para ir a enfrentar a Muzán. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Popularidad</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Fama</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Adinerado</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Rico</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Buena familia</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Protector</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Valor sentimental</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">•Vicio:tabaco</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 63 de Otoño, Año 15.</span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Pueblo Yasu, 07:00.</span></span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/aHrvDUQ.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Kurimuzon</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>2</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 FUE / 30 DES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE / 0,4 DES</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Kurimuzon es una katana con el filo de color carmesí, con grabados en la hoja, guarda dorada y empuñadura negra. Es el recuerdo que le dejó su madre.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `kelo001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>kelo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/AmHCPFI.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Den den mushi</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Comunicación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>4000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Animal que constituye el principal método de comunicación. Es idéntico a los caracoles y su tamaño varía entre 5 y 40 cm, aunque algunos alcanzan tamaños superiores al metro y medio. En su estado natural se comunican mediante ondas de radio.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>dendenmushi001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://imgur.com/dHR7j8u.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Brújula</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Navegación</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>0</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
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                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>-</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>-</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>-</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>-</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>2000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Instrumento de navegación que se usa a bordo para determinar los puntos cardinales y poder ubicarse. Solamente funciona en los Blues.</i>
                </p>
                <hr/>
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                    <div
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>brujula001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Era bastante temprano aquella mañana. El mar golpeaba la arena con un ritmo sereno aquella mañana, como si el mundo aún no supiera que estaba a punto de arder. En la costa de Yasu, allí donde los acantilados se rendían ante la bravura del océano, mi cuerpo danzaba entre arena y espuma. Kurimuzon surcaba el aire con precisión, y cada corte al viento era acompañado por el estruendo de las olas rompiendo contra las rocas.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">A mi lado, Djangus practicaba disparos desde diferentes ángulos, apoyado en unas viejas rocas blanqueadas por el salitre. Ragnar, con su única mano útil, nos observaba mientras mascaba un trozo de raíz seca. A pesar de su edad y las cicatrices del pasado, se movía como un lobo veterano: atento, sereno, pero con el instinto listo para matar si era necesario.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La brisa salada barría suavemente la arena, y el sonido de las olas era interrumpido solo por el entrechocar de dos cuerpos que, como sombras vivas, se movían uno frente al otro en la orilla. Yo jadeaba con una sonrisa torcida mientras volvía a lanzarme hacia adelante, apuntando mi puño contra el torso de mi hermano. Djangus lo esquivó con facilidad, girando sobre sí mismo, y con el reverso de su mano empujó mi hombro, desequilibrándome.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Tienes que pivotar antes de lanzarte. </span></span>—dijo Djangus con calma, sin una gota de sudor aún en la frente— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Eres fuerte, pero no puedes confiar solo en el corazón. Usa también las caderas, joder.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Estoy usando las caderas, Capullo. Lo que sucede es que estaba entretenido mirando el ojete que tienes por cara. </span></span>—respondí con un bufido y una sonrisa, sacudiendo la arena de mis pantalones.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Desde la distancia, Ragnar observaba a ambos con los brazos cruzados y una expresión a medio camino entre el orgullo y la nostalgia. La escena le resultaba tan familiar que dolía. Dos hermanos peleando como si se odiasen, pero cuidando no hacerse daño de verdad. Como Ivar y él, tantos años atrás.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Vamos otra vez, hermano.</span></span> —dijo Djangus, marcando la palabra hermano con una sonrisa leve, todavía extrañado de poder decirla.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vas a dejar de llamarme así cada dos frases, o empiezo a hacerte zancadillas.</span></span> —gruñí, aunque en el fondo sentía un calor raro en el pecho cada vez que lo escuchaba.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Chocamos otra vez. Djangus, más rápido, amagó con un directo y se giró para intentar derribarme con una patada baja. Pero, anticipándome, me impulsé en el aire con una voltereta sencilla y acabé tras él.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">¡Eso fue mejor!</span></span> —me gritó mientras golpeaba con el canto de la mano mi hombro.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Djangus resopló y se echó al suelo de espaldas, mirando al cielo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Necesito leche calentita y una siesta.</span></span> —protestó.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me eché a reír.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Leche calentita? ¿No prefieres un biberón?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">No me jodas.</span></span> —dijo Djangus con una carcajada, levantando una mano para que Kelo lo ayudase a incorporarse.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Lo hice sin esfuerzo y luego, con la mirada fija en el mar, pregunté en voz baja:</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Cómo era?... ¿Papá?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Djangus no respondió de inmediato. Se quitó la arena de las manos y miró a Ragnar, que seguía sentado en una roca cercana, como si esperara su aprobación. El viejo asintió con la cabeza, sin decir nada.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Era enorme. </span></span>—respondió Djangus finalmente.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Siempre olía a fuego y a savia, como si llevara encima el bosque entero. Y... hablaba poco, pero cuando lo hacía... joder, se hacía el silencio.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Yo tan solo asentía en silencio, con los ojos perdidos en el horizonte.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Recuerdo su voz. Muy de lejos... </span></span>— murmuré.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Se alegraría de verte así. No por lo fuerte, sino por la forma en que proteges a los demás. No todo el mundo lucha para proteger.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tragué saliva y me giré hacia él.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Tú luchas por eso?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">Por eso, y porque me da rabia ver a tanto cabrón suelto. </span></span>—replicó Djangus, lanzando un pequeño montón de arena a su pierna.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ambos reímos. Y esta vez, cuando volvimos a adoptar posiciones de combate, lo hicimos sincronizados, como si compartieramos desde siempre el mismo ritmo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Desde su roca, Ragnar sonrió en silencio, dejando que la brisa le aliviase la herida en su mano.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El calor del mediodía hacía danzar el aire sobre la arena de la playa de Yasu. Las olas rompían con suavidad mientras Ragnar, Djangus y yo intercambiábamos golpes en un entrenamiento que empezaba a convertirse en costumbre. La sal y el sudor nos pegaban la ropa al cuerpo, y el sol nos dejaba cicatrices doradas en la piel. Nada parecía fuera de lugar.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Pero entonces, el viento se detuvo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Fue un instante apenas perceptible, como si el mundo hubiese contenido la respiración. Luego, sin previo aviso, el bosque escupió tres sombras.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tres figuras surgieron del bosque en silencio absoluto, cubiertas con capas negras adheridas al cuerpo por la humedad, y rostros ocultos tras máscaras pálidas sin emoción. El primero de ellos alzó su arma que brilló brevemente bajo el sol antes de lanzarla directa al pecho de Djangus.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡CUIDADO!</span></span>— rugí, con la voz rota por la urgencia.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">No pensé. Las alas ardieron antes de que pudiera ordenárselo a mi cuerpo. Un latido de fuego brotó de mi espalda y en un parpadeo me interpuse entre la lanza y mi hermano.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El impacto no llegó. Una onda de calor distorsionó el aire entre nosotros y desvió la trayectoria de su arma, que acabó hincada en la arena.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Djangus se tambaleó hacia atrás, los ojos abiertos como platos. Ragnar ya había apagado su cigarro y sin pronunciar palabra se puso en posición de defensiva, con su brazo bueno.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Yo me quedé con el primero.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Venid entonces!</span></span>— bramé, desatando el fuego de mi espalda como una llamarada viva.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Kurimuzon cortó el aire al salir de su vaina. El entrenamiento había terminado. Ahora tocaba matar.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">"El hedor a Muzán se impregna en sus pasos... Son sus putos lacayos". </span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Recordarles como funcionan las cosas chicos! </span></span>—gritó Ragnar.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Yo ya había dado un paso al frente.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Kurimuzon cantó.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El primero vino directo hacia mí, rápido, directo al pecho. Lo esquivé girando sobre la arena y le cercené el cuello sin detenerme. El segundo intentó abalanzarse sobre Djangus, pero Ragnar lo interceptó con su pierna buena y le partió la mandíbula de una patada que hizo temblar el suelo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El tercero... ese era distinto.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Saltó hacia mí por la espalda, con una daga envenenada en alto. Me giré en el aire y lo atravesé por el estómago. Cayó de rodillas, sangrando, pero aún vivo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Cobardes.</span></span> —escupió Ragnar. </span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿Eso es todo lo que tenéis?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Y entonces, lo oímos.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El moribundo se echó a reír. Una risa quebrada, viscosa, como si le sangrara el alma.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">jj... Jod.. ¡Joderos cabrones! </span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Mis ojos se abrieron como platos.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡¡Hermano!! </span></span>— Grité mirando a Djangus como si el entendiese perfectamente lo que le quería transmitir. </span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">¡Astrid y Sigurd!</span></span> —gritó Djangus—<span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">. ¡Estaban en casa!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Salimos volando cogiendo a Ragnar. No esperé respuesta. Mis alas ardieron, y en segundos, ya no veía la playa.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La puerta de mi casa colgaba de una bisagra. El suelo de piedra, ennegrecido por la sangre y el fuego. Entré con el pecho ardiendo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡ASTRID! </span></span>—rugí.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Un gemido ahogado me llevó hasta la cocina. Allí estaba ella, cubierta de heridas, la cara empapada en lágrimas, pero viva.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">S-sigurd... Kelo... s-se lo han llevado... </span></span>—sollozaba.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">Eran diez... diez hombres... yo... él... ¡él se quedó a luchar!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me arrodillé junto a ella. Me temblaban los brazos. Astrid me agarró con fuerza.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">Mató a siete... solo... solo tenía una espada y sus manos. Los mato... antes de que lo derribaran. Pero se lo acabaron llevando... ¡Se lo llevaron vivo!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me levanté. Mi sangre hervía como lava. Ragnar entró poco después, cojeando, con Djangus apoyado en su hombro. Al ver la escena, Ragnar cayó de rodillas. Su expresión era una máscara de horror y furia contenida. Me giré hacia él, con el pecho en llamas.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Tú me protegiste cuando no eras mi sangre, Ragnar. Protegiste la promesa de Ivar. </span></span>—Me acerqué, y le puse una mano firme en el hombro.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ahora yo haré lo mismo por ti. Te juro por mi fuego que no dormiré un solo día más sin arrancarle la cabeza a Muzán. ¡Voy a traer a tu hijo de vuelta, cueste lo que cueste!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Una respiración, un temblor.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Y un quejido. Con eso me di cuenta. Un enemigo aún respiraba. Lo arrastré por el suelo con violencia y lo levanté contra la pared con una sola mano. Su máscara cayó al suelo, revelando un rostro joven, deformado por el miedo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Dime dónde está.</span></span> —le dije, voz baja, peligrosa.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Estas a dos segundos de que te arranque la tráquea amigo.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El tipo temblaba. Escupió sangre. Pero habló.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">A... al norte... cruzando... el bosque viejo... un asentamiento... Muzán... os espera...</span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Lo solté. Cayó muerto como un trapo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me giré hacia los demás. Astrid se había levantado. Ragnar me miraba con lágrimas contenidas, y Djangus, aunque herido, asintió.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Tengo un par de amigos que quizás quieran divertirse un poco.</span></span>—dije, mirando al horizonte.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Mañana mismo, cruzamos ese bosque. Ese hijo de puta acaba de firmar su sentencia de muerte.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para Nekah</span></span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Déjame darte las gracias de nuevo por crear esta tremenda historia y dejarme disfrutarla. Aquí comienza el segundo acto, espero que lo pasemos igual de bien o mejor.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tu Turno maestro.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Unos asesinos enviados por Muzán nos encuentran en pueblo Yasu y raptan a Sigurd, y Kelo decide buscar refuerzos para ir a enfrentar a Muzán. </span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Popularidad</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Fama</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Adinerado</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Rico</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Buena familia</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Protector</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">• Valor sentimental</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">•Vicio:tabaco</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-Pasado] El Triunvirato del Mal.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1725</link>
			<pubDate>Sat, 17 May 2025 21:04:17 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=429">RedSmoke Kelo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1725</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Pueblo Yasu.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">El Triunvirato del Mal.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El sol aún no había terminado de desperezarse sobre Pueblo Yasu. Desde la costa, el olor a sal se mezclaba con la brisa templada que acariciaba las hojas. Me había despertado temprano, como siempre, con el cuerpo vibrando por las secuelas del último combate. Las muñecas entumecidas, el hombro izquierdo ardiendo. Una buena señal. Significaba que estaba vivo, y que aún podía dar más.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Salí al porche de mi cabaña sin camisa, con la Kurimuzon en el cinto y una taza de té en la mano. No pasaron ni dos minutos antes de que la gaviota llegara con su clásico graznido desgastado. La vi acercarse desde el horizonte, batiendo las alas con esfuerzo. Solté una pequeña carcajada.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Eres más puntual que yo para cagar colega. </span></span>—murmuré mientras la gaviota soltaba el periódico en mi regazo y seguía su vuelo sin detenerse.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">WORLD ECONOMY NEWS PAPER.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La tinta aún estaba fresca. El titular: "Un nuevo mundo". Me acomodé en el escalón, bajé la mirada… y todo se detuvo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">“Estalla un acontecimiento bélico sin precedentes en el Archipiélago Sabaody…”</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Leí despacio. A cada línea, la mandíbula se me apretaba más. Uno de los 79 manglares… destruido. Cientos de detenciones. </span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Un Yonko atacando de frente a la Marina, y no cualquiera. Akahige.</span></span></span>—Leía y sentía que el mundo volvía a agitarse. Y no de cualquier forma… esto era un terremoto.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El nombre del Almirante Dimípalo se repetía en el texto como si fuese un dios de la guerra.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Los Patriots… armas biológicas del Doctor Omp, cyborgs de combate desplegados por el Gobierno Mundial.</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me incliné hacia adelante, dejando la taza de lado. La imagen de los Patriots, uno de ellos rompiendo una nave con los puños, me devolvió un escalofrío.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Qué coño están construyendo…?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Cerré los ojos un instante, sintiendo la presión en el pecho. Esos engendros no eran hombres. Eran herramientas. Creaciones. ¿Y si llegaban a West Blue? ¿A Yasu?</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Seguí leyendo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">"El Triunvirato del Mal."</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tragué saliva.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Triana Tempesta. Kisuke Kageyama. Ashura.</span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Casi pude escuchar el silencio caer en el bosque. Al ver el rostro de Triana en la fotografía, no me cupo ninguna duda... esa mujer no necesitaba presentación. Una presencia que lo llenaba todo. Una tormenta hecha carne.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Doña Triana Tempesta… </span></span>—murmuré con una sonrisa torcida, entre respeto y asombro mientras afirmaba con la cabeza.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Luego estaba Kisuke. Al leer que era un líder revolucionario, algo se removió dentro de mí. Ese tipo había estado luchando desde las sombras, en silencio, con un pasado tan profundo que ni los periódicos podían descifrarlo. Me incliné hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas. Si era parte del Ejército Revolucionario… tenía mi respeto. Como hijo de Ivar y Skadi, mi sangre reconocía el fuego de su causa.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Y entonces…</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ashura...</span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me quedé helado.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ese rostro… esa mirada. Ese aura...</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Un temblor bajó desde mi nuca hasta la base de la espalda. No era miedo. Era atracción. Un instinto animal. Como si el destino me susurrara al oído: “Ese es el hombre que debes encontrar.”</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No sé quién coño eres, pero… voy a buscarte. </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Mi voz salió más baja, como un juramento.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ashura... Su sola imagen despertaba en mí una voluntad que no sentía desde hacía años. Algo dentro rugía. Como si mi propio fuego reconociera en el a ese rival que todo hombre necesita en su vida para mejorar. Era como si el universo hubiese encendido una antorcha entre los dos, llamándome al combate.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Seguí leyendo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Escándalos en Korosassu.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ahí estaba yo. Mi rostro. El título: “Lunarian con barba trenzada”.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Fantástico… ya tenemos cartel.</span></span> —me reí, negando con la cabeza—. Beto, Berry… hemos pasado de leyenda local a problema internacional.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El artículo nos señalaba como los responsables de disturbios recientes. Nada nuevo. Pero lo de estar "en busca y captura" me generaba cierta incomodidad… y una sensación de libertad absoluta.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Te cepillas cuatro yonkilatas que estorsionan una aldea en un descampao y vienen a por ti los marines... Putos perros del gobierno... </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">En las últimas páginas leí el reporte sobre los Cazadores de la Magna, los mercenarios vendidos al mejor postor, y la intervención en Sabaody. Sohem Burnedead. Viktor Evans. Gente peligrosa. Mercenarios con sed de sangre.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El mundo había cambiado.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Volví a mirar la primera página. Las llamas de la guerra se extendían por todas partes.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Dejé el periódico en el suelo, junto a la taza y respiré hondo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me até el cinturón con Kurimuzon. Miré el cielo con el fuego ardiendo tras los párpados. No era una simple mañana. Era el principio de algo más grande.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Desenfundé a Kurimuzon. El filo reflejó la luz del amanecer.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me levanté del porche, los músculos tensos, el corazón en llamas.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La guerra había comenzado.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Y yo no pensaba quedarme fuera.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Acto seguido volé hacia casa de Beto.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Al llegar golpeé la puerta con suavidad.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Toc-Toc</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Beto! ¡Despierta, colega! ¡Tienes que ver esto!</span></span> —y cuando abrió, aún con cara de no saber ni donde estaba, le extendí el periódico con una sonrisa enorme.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Mira, colega. ¡CUARENTA MILLONES!</span></span> —le di una palmada en el hombro con cariño.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Sales en la pagina colega!, ¡Ojalá vieses lo guapo que sales!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tenía que explicárselo todo al detalle... Pues mi colega era ciego, pero era algo que hacía siempre con muchísimo gusto. </span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me senté en una piedra frente a su cabaña, dejando que el aire moviera mi trenza. El fuego en mi espalda ardía suave, como si incluso él estuviera pensando.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ya estamos en la mira, colega. A partir de aquí, todo lo que hagamos será historia… Así que más vale que lo hagamos bien.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para Ashura</span></span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Desde hoy Kelo queda completamente embaucado por el gran pirata Ashura. Llevará consigo su cartel de se busca hasta el día en que se encuentre cara a cara con Ashura y tenga la oportunidad de retarlo en combate.</span><br />
<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Pueblo Yasu.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">El Triunvirato del Mal.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El sol aún no había terminado de desperezarse sobre Pueblo Yasu. Desde la costa, el olor a sal se mezclaba con la brisa templada que acariciaba las hojas. Me había despertado temprano, como siempre, con el cuerpo vibrando por las secuelas del último combate. Las muñecas entumecidas, el hombro izquierdo ardiendo. Una buena señal. Significaba que estaba vivo, y que aún podía dar más.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Salí al porche de mi cabaña sin camisa, con la Kurimuzon en el cinto y una taza de té en la mano. No pasaron ni dos minutos antes de que la gaviota llegara con su clásico graznido desgastado. La vi acercarse desde el horizonte, batiendo las alas con esfuerzo. Solté una pequeña carcajada.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Eres más puntual que yo para cagar colega. </span></span>—murmuré mientras la gaviota soltaba el periódico en mi regazo y seguía su vuelo sin detenerse.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">WORLD ECONOMY NEWS PAPER.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La tinta aún estaba fresca. El titular: "Un nuevo mundo". Me acomodé en el escalón, bajé la mirada… y todo se detuvo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">“Estalla un acontecimiento bélico sin precedentes en el Archipiélago Sabaody…”</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Leí despacio. A cada línea, la mandíbula se me apretaba más. Uno de los 79 manglares… destruido. Cientos de detenciones. </span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Un Yonko atacando de frente a la Marina, y no cualquiera. Akahige.</span></span></span>—Leía y sentía que el mundo volvía a agitarse. Y no de cualquier forma… esto era un terremoto.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El nombre del Almirante Dimípalo se repetía en el texto como si fuese un dios de la guerra.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Los Patriots… armas biológicas del Doctor Omp, cyborgs de combate desplegados por el Gobierno Mundial.</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me incliné hacia adelante, dejando la taza de lado. La imagen de los Patriots, uno de ellos rompiendo una nave con los puños, me devolvió un escalofrío.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿Qué coño están construyendo…?</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Cerré los ojos un instante, sintiendo la presión en el pecho. Esos engendros no eran hombres. Eran herramientas. Creaciones. ¿Y si llegaban a West Blue? ¿A Yasu?</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Seguí leyendo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">"El Triunvirato del Mal."</span></span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tragué saliva.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Triana Tempesta. Kisuke Kageyama. Ashura.</span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Casi pude escuchar el silencio caer en el bosque. Al ver el rostro de Triana en la fotografía, no me cupo ninguna duda... esa mujer no necesitaba presentación. Una presencia que lo llenaba todo. Una tormenta hecha carne.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Doña Triana Tempesta… </span></span>—murmuré con una sonrisa torcida, entre respeto y asombro mientras afirmaba con la cabeza.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Luego estaba Kisuke. Al leer que era un líder revolucionario, algo se removió dentro de mí. Ese tipo había estado luchando desde las sombras, en silencio, con un pasado tan profundo que ni los periódicos podían descifrarlo. Me incliné hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas. Si era parte del Ejército Revolucionario… tenía mi respeto. Como hijo de Ivar y Skadi, mi sangre reconocía el fuego de su causa.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Y entonces…</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ashura...</span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me quedé helado.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ese rostro… esa mirada. Ese aura...</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Un temblor bajó desde mi nuca hasta la base de la espalda. No era miedo. Era atracción. Un instinto animal. Como si el destino me susurrara al oído: “Ese es el hombre que debes encontrar.”</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">No sé quién coño eres, pero… voy a buscarte. </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Mi voz salió más baja, como un juramento.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ashura... Su sola imagen despertaba en mí una voluntad que no sentía desde hacía años. Algo dentro rugía. Como si mi propio fuego reconociera en el a ese rival que todo hombre necesita en su vida para mejorar. Era como si el universo hubiese encendido una antorcha entre los dos, llamándome al combate.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Seguí leyendo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Escándalos en Korosassu.</span></span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Ahí estaba yo. Mi rostro. El título: “Lunarian con barba trenzada”.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Fantástico… ya tenemos cartel.</span></span> —me reí, negando con la cabeza—. Beto, Berry… hemos pasado de leyenda local a problema internacional.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El artículo nos señalaba como los responsables de disturbios recientes. Nada nuevo. Pero lo de estar "en busca y captura" me generaba cierta incomodidad… y una sensación de libertad absoluta.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Te cepillas cuatro yonkilatas que estorsionan una aldea en un descampao y vienen a por ti los marines... Putos perros del gobierno... </span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">En las últimas páginas leí el reporte sobre los Cazadores de la Magna, los mercenarios vendidos al mejor postor, y la intervención en Sabaody. Sohem Burnedead. Viktor Evans. Gente peligrosa. Mercenarios con sed de sangre.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">El mundo había cambiado.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Volví a mirar la primera página. Las llamas de la guerra se extendían por todas partes.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Dejé el periódico en el suelo, junto a la taza y respiré hondo.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me até el cinturón con Kurimuzon. Miré el cielo con el fuego ardiendo tras los párpados. No era una simple mañana. Era el principio de algo más grande.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Desenfundé a Kurimuzon. El filo reflejó la luz del amanecer.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me levanté del porche, los músculos tensos, el corazón en llamas.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">La guerra había comenzado.</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Y yo no pensaba quedarme fuera.</span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Acto seguido volé hacia casa de Beto.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Al llegar golpeé la puerta con suavidad.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Toc-Toc</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Beto! ¡Despierta, colega! ¡Tienes que ver esto!</span></span> —y cuando abrió, aún con cara de no saber ni donde estaba, le extendí el periódico con una sonrisa enorme.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Mira, colega. ¡CUARENTA MILLONES!</span></span> —le di una palmada en el hombro con cariño.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Sales en la pagina colega!, ¡Ojalá vieses lo guapo que sales!</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Tenía que explicárselo todo al detalle... Pues mi colega era ciego, pero era algo que hacía siempre con muchísimo gusto. </span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Me senté en una piedra frente a su cabaña, dejando que el aire moviera mi trenza. El fuego en mi espalda ardía suave, como si incluso él estuviera pensando.</span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Ya estamos en la mira, colega. A partir de aquí, todo lo que hagamos será historia… Así que más vale que lo hagamos bien.</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para Ashura</span></span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size">Desde hoy Kelo queda completamente embaucado por el gran pirata Ashura. Llevará consigo su cartel de se busca hasta el día en que se encuentre cara a cara con Ashura y tenga la oportunidad de retarlo en combate.</span><br />
<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size">
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1716</link>
			<pubDate>Tue, 13 May 2025 06:11:58 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=445">Atlas Gomes Lupus</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1716</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font">Un par de amaneceres han pasado desde que mantuve a raya aquel alud en la cantera del noreste. Desde entonces, el viejo sendero que bordea el pueblo gigante me llama como un tambor lejanísimo. No es que vaya a cruzar sus puertas hoy... já mais!. Pero algo en esos muros enormes me empuja a merodear por los bosques que los custodian. Así que esta madrugada, antes siquiera de que el gallo bostece, me ciño los pantalones, ajusto las <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esporas de Monte Branco</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span>en los tobillos y dejo el cobertizo sin desayunar. El aire huele a tierra mojada y madera recién cortada; se pega al pelaje y me eriza los bigotes.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El camino se encoge entre robles y secuoyas viejas, cada paso que doy provoca ligeros crujidos. -</span><span style="color: #cccccc;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Crack, crack- </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo normal vamos, al caminar levanto hojas ocres que flotan unos segundos antes de volver a caer siendo arrastradas por la gravedad. por la derecha puedo distinguir los tejados ciclópeos asomando entre las nieblas de la mañana... ¡Parecen como sombras de ballenas aereas!. ¿Y si me acerco...? Es lo que quiero, pero algo en mi pecho me dice:</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">calma, parceiro; hoy se mira, no se toca- </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que simplemente no lo hago, solo me mantengo entre los troncos, donde la luz se filtra por las hojas...</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">¡Había venido a entrenar un poco! a si que busco un claro pequeño, cubierto de aguja de pino.. puedo sentir como el suelo está frio y húmedo por el rocío mañanero, pero oye, Que estoy muy peludo y muy alto así que cuanto mas fresquete para este perrete pues mejor ¿no? -</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Prepare as pernas, estamos começando!- </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Empiezo a poco, pie delante, pie detrás.... con la cintura suelta mientras empiezo a controlar mi respiración, dejo que la gravedad tire de mi, flexiono las rodillas y me dejo caer hacia atrás, posicionando las manos en el suelo y reboto en un arco que me pone de pie de nuevo. Giro sobre el talón levantando la pierna en un barrido amplio, cortando el aire a la altura de mi cabeza provocando que las hojas se empiecen a arremolinar a mi alrededor... despues lanzo el talón contrario en un latigo que rozaría la corteza de uno de los arboles que me rodeaban.. Siento la torsión de mi columna, la torsión de los isquios... </span><span style="color: #b20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Arf arf arf- ¡esto solo comienza! Woof- </span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El ritmo sube sin orden: encajo los antebrazos, apoyo una mano en la tierra y me impulso en una voltereta lateral, describiendo un arco bajo donde mis piernas pasan zumbando a la altura de la hojarasca. Al caer, planto los pies y deslizo el torso casi paralelo al suelo mientras la pierna libre barre en un semicírculo desde atrás, como la cola de un gran felino buscando derribar lo que se cruce. </span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>La caseta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Entrenamiento matinario.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/mhDkUmo.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Marca-Passo do Lobo</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 Fuerza</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Las botas de combate de Atlas son un recuerdo sólido y tangible de su vínculo con Eiríkr. De cuero envejecido en un tono marrón oscuro, han sido endurecidas por el tiempo, pero mantienen la resistencia y firmeza de su primer día. De caña alta, reforzadas con costuras gruesas y herrajes metálicos, están diseñadas para resistir cualquier terreno, desde el barro de una isla pantanosa hasta los tablones irregulares de un barco en movimiento.

El doble sistema de cierre —cordones trenzados y correas con hebillas metálicas— garantiza que se mantengan ceñidas a sus tobillos, incluso en combate. El interior está forrado con un tejido cálido que, aunque sencillo, ayuda a contrarrestar su sensibilidad al frío. En la suela, la goma negra muestra un patrón profundo, hecho para evitar resbalones, con la marca de una pisada poderosa.

Aunque Atlas nunca habla del momento exacto en que las recibió, se sabe que fue un regalo de Eiríkr, entregado sin ceremonia, como quien da algo práctico… pero que significaba mucho más. No son solo un calzado: son la primera vez que alguien le dio algo para proteger sus pasos, no para controlarlos. Y por eso, a pesar del desgaste, las sigue usando. Porque lo que representan, no se rompe.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `passodolobo001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>passodolobo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/TUbjQQ8.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,2 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>5000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `guantes001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas on rol</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.<br />
Toque divino: Recibes un trato aún más favorable por parte de los NPCs. Si dispones de la fruta Mero Mero no mi, te da acceso a la capacidad de petrificar a quienes se sientan atraídos por ti.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font">Un par de amaneceres han pasado desde que mantuve a raya aquel alud en la cantera del noreste. Desde entonces, el viejo sendero que bordea el pueblo gigante me llama como un tambor lejanísimo. No es que vaya a cruzar sus puertas hoy... já mais!. Pero algo en esos muros enormes me empuja a merodear por los bosques que los custodian. Así que esta madrugada, antes siquiera de que el gallo bostece, me ciño los pantalones, ajusto las <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esporas de Monte Branco</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span>en los tobillos y dejo el cobertizo sin desayunar. El aire huele a tierra mojada y madera recién cortada; se pega al pelaje y me eriza los bigotes.</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El camino se encoge entre robles y secuoyas viejas, cada paso que doy provoca ligeros crujidos. -</span><span style="color: #cccccc;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Crack, crack- </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo normal vamos, al caminar levanto hojas ocres que flotan unos segundos antes de volver a caer siendo arrastradas por la gravedad. por la derecha puedo distinguir los tejados ciclópeos asomando entre las nieblas de la mañana... ¡Parecen como sombras de ballenas aereas!. ¿Y si me acerco...? Es lo que quiero, pero algo en mi pecho me dice:</span> -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">calma, parceiro; hoy se mira, no se toca- </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que simplemente no lo hago, solo me mantengo entre los troncos, donde la luz se filtra por las hojas...</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">¡Había venido a entrenar un poco! a si que busco un claro pequeño, cubierto de aguja de pino.. puedo sentir como el suelo está frio y húmedo por el rocío mañanero, pero oye, Que estoy muy peludo y muy alto así que cuanto mas fresquete para este perrete pues mejor ¿no? -</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Prepare as pernas, estamos começando!- </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Empiezo a poco, pie delante, pie detrás.... con la cintura suelta mientras empiezo a controlar mi respiración, dejo que la gravedad tire de mi, flexiono las rodillas y me dejo caer hacia atrás, posicionando las manos en el suelo y reboto en un arco que me pone de pie de nuevo. Giro sobre el talón levantando la pierna en un barrido amplio, cortando el aire a la altura de mi cabeza provocando que las hojas se empiecen a arremolinar a mi alrededor... despues lanzo el talón contrario en un latigo que rozaría la corteza de uno de los arboles que me rodeaban.. Siento la torsión de mi columna, la torsión de los isquios... </span><span style="color: #b20080;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Arf arf arf- ¡esto solo comienza! Woof- </span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El ritmo sube sin orden: encajo los antebrazos, apoyo una mano en la tierra y me impulso en una voltereta lateral, describiendo un arco bajo donde mis piernas pasan zumbando a la altura de la hojarasca. Al caer, planto los pies y deslizo el torso casi paralelo al suelo mientras la pierna libre barre en un semicírculo desde atrás, como la cola de un gran felino buscando derribar lo que se cruce. </span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>La caseta</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
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					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Entrenamiento matinario.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/mhDkUmo.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Marca-Passo do Lobo</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 Fuerza</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>1 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Las botas de combate de Atlas son un recuerdo sólido y tangible de su vínculo con Eiríkr. De cuero envejecido en un tono marrón oscuro, han sido endurecidas por el tiempo, pero mantienen la resistencia y firmeza de su primer día. De caña alta, reforzadas con costuras gruesas y herrajes metálicos, están diseñadas para resistir cualquier terreno, desde el barro de una isla pantanosa hasta los tablones irregulares de un barco en movimiento.

El doble sistema de cierre —cordones trenzados y correas con hebillas metálicas— garantiza que se mantengan ceñidas a sus tobillos, incluso en combate. El interior está forrado con un tejido cálido que, aunque sencillo, ayuda a contrarrestar su sensibilidad al frío. En la suela, la goma negra muestra un patrón profundo, hecho para evitar resbalones, con la marca de una pisada poderosa.

Aunque Atlas nunca habla del momento exacto en que las recibió, se sabe que fue un regalo de Eiríkr, entregado sin ceremonia, como quien da algo práctico… pero que significaba mucho más. No son solo un calzado: son la primera vez que alguien le dio algo para proteger sus pasos, no para controlarlos. Y por eso, a pesar del desgaste, las sigue usando. Porque lo que representan, no se rompe.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `passodolobo001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>passodolobo001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/TUbjQQ8.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,2 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>5000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
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                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas on rol</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Belleza: Recibes un trato más favorable por parte de los NPCs, a no ser que hagas algo que perjudique la buena impresión que tendrán de ti.<br />
Toque divino: Recibes un trato aún más favorable por parte de los NPCs. Si dispones de la fruta Mero Mero no mi, te da acceso a la capacidad de petrificar a quienes se sientan atraídos por ti.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-Pasado] Revolución y fe.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1694</link>
			<pubDate>Fri, 02 May 2025 22:35:10 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=436">Beto Matashita</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1694</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 75, Verano, Año 15. Isla Korossasu</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mañana era lluviosa, de esas en las que provoca tirarse en la cama y no levantarse por nada del mundo. O eso era lo que otros pensaban, pues para mi los días lluviosos eran de mis favoritos para salir afuera. El ruido que las gotas hacían al chocar contra el suelo o contra cualquier cosa era lo más cercano a “ver” que existía según mi punto de oído.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">— ¡Venga ya! Alístense rápido para que salgamos a buscar provisiones</span></span> —gritó Ken desde dentro de mi cabaña. <br />
<br />
Yo me encontraba parado fuera de la cabaña, de pie junto a la puerta, con mis ojos cerrados y mi rostro hacia el cielo. Placer, eso era lo que me producía el sentir las minúsculas gotas acariciándome el cuerpo. Quizá eran caricias del cielo, un milagro de Dios para su hijo ciego y desdichado desde el nacimiento.<br />
<br />
Pude escuchar a mis compañeros salir de la cabaña uno por uno, eran 4, de todos los que habíamos llegado originalmente ya solo quedábamos 5 en Korossasu. El resto ya se había ido luego de reclutar algunos aldeanos. Ahora solo quedaban el soldado Ken y tres iniciados, sin contarme a mí mismo, viviendo en mi hogar. Me hacía feliz el no vivir solo, el tener compañía, aunque fuese algo temporal.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">— Al parecer lloverá el día entero. Y yo que pensaba ir a buscar algunos peces al río</span></span> —escuché decir a Betty.<br />
<br />
Betty era una Humink conejo de cabello blanco, producto del extraño fetiche de un hombre humano con una mujer mink. Betty era alguien enérgica y con amplios conocimientos en exploración. Todo su cuerpo era humano excepto por su nariz y por las dos largas orejas sobre su cabeza. Aunque debido a mi ceguera no podía conocer su particular apariencia.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>betty</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/XI56bW2.jpeg" loading="lazy"  width="250" height="450" alt="[Imagen: XI56bW2.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">— ¡Achúúús! Lo siento, estoy enfermo, no puedo salir, volveré a la cama</span> —escuché al anciano Ludwig quien claramente había fingido su estornudo para no salir.<br />
<br />
No era primera vez que Ludwig inventaba cosas para no hacer lo que Ken decía y quedarse en la cabaña trabajando en el taller improvisado que había construido. Era un anciano sabio, creativo pero mentiroso. Se me hacía de lo más gracioso. Y aunque sacara de quicio a Ken de vez en cuando, era un valioso cerebro de la revolución.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ludwig</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/Uj5S7II.jpeg" loading="lazy"  width="250" height="450" alt="[Imagen: Uj5S7II.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">— Sal rápido Ludwig, no me hagas enojar </span></span>—respondió Ken con voz seria.<br />
<br />
A pesar de que yo era un gigante, la voz de Ken definitivamente era más temible que la mía a pesar de ser un humano corriente. Era alguien que con solo hablar inspiraba disciplina y sobre todo, orden. Si no fuese por él, yo no hubiese aprendido a usar mi látigo como herramienta para andar ni como arma. Para mí, era un estratega, profesor y guerrero nato.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ken</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/RgqRahF.png" loading="lazy"  width="250" height="450" alt="[Imagen: RgqRahF.png]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">— Por favor… no… no se enoje</span> —dijo con su típica voz tímida e insegura la última en salir de la cabaña, Zoe.<br />
<br />
Su voz era increíblemente dulce y era la única a la que Ken no regañaba jamás, era como la mimada del grupo o algo así. Al igual que yo, ella evitaba cualquier pelea innecesaria incluso si era para entrenar. Su conocimiento en medicina y hierbas medicinales era sorprendente, hasta el punto de que me ayudó mucho a mejorar algunos aspectos de mi cocina.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Zoe</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/YIs3fvo.jpeg" loading="lazy"  width="250" height="450" alt="[Imagen: YIs3fvo.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
Todos vestían impermeables blancos, aunque yo no podría notarlo. Solo podía disfrutar de sus voces, muy distintas, pero que a la vez guardaban historias profundas y unidas por una sola causa, la causa de la revolución.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— Kukukuku. Parece que hoy están muy activos. Eso es bueno</span></span> —les dije a todos sonriendoles—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">No hace falta que salgan en busca de provisiones con esta tormenta. Yo me encargo.</span></span><br />
<br />
Cerca de mí había una cesta de mimbre, la que siempre me acompaña a recoger cuanta cosa me encuentre. Tomé la cesta y me arrodillé en la tierra húmeda y mojada. Por la voluntad de Dios había nacido ciego, eso era cierto, pero así como Dios quita, también da. El ser que estaba por encima de todo me había dado suficientes dones a cambio de mis ojos. Olfato, oído y tacto. No necesitaba más.<br />
<br />
Me puse a tocar la tierra y a escarbar un poco en el barro. La imagen de un gigante jugando con tierra mojada seguro era graciosa. Estaba buscando rocas, no muy grandes pero tampoco chicas. Encontré algunas y las puse en la cesta. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— Ken por favor. ¿Podrías tomar la carretilla y llevar estas piedras para dentro?</span></span> —le pregunté al soldado, que más que mi superior ahora era un amigo.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Así que harás otra vez esa clase de magia tuya. A este paso se nos oxidaran las rodillas de no hacer nada</span></span> —me respondió Ken.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Jojojojo. Pues yo no me opongo a no hacer nada</span> </span>—escuche que decía Ludwig celebrando.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Kukukuku. No lo llames truco de magia. A eso se le llama milagro-Amen</span></span> —le respondí.<br />
<br />
Todos volvieron a entrar. Y el sonido de las piedras y de la carretilla me decía que Ken ya había llevado todo adentro. Así que aprovechando que me encontraba de nuevo solo dentro de la cabaña junte mis manos y mire al cielo nuevamente.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— Gracias por permitirme proveer de alimento a mis amigos. Gracias por presentarme a la revolución. Prometo que en tu nombre llevaré saciedad al mundo hambriento y no habrá corrupción alguna capaz de detener la llama de la liberación. Nadie puede ir en contra de tu voluntad. Dios bueno. Amen. </span></span><br />
<br />
Tras esa plegaria, fue mi turno de entrar a mi cabaña, no sin antes tomar un gran barril que recogía el agua de lluvia que caía del techo. Ahora venía la parte interesante de lo que Ken llamaba truco de magia pero yo llamaba milagro.<br />
<br />
Metí uno de mis dedos en el agua de lluvia, y lo convertí casi inmediatamente en jugo de manzana. Pude convertirlo en vino pero yo no soy muy buen bebedor que digamos, así que para evitar malos ratos, con jugo de manzana estamos mejor. Además tomé 8 rocas y las puse sobre mi mano izquierda.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— La voluntad de Dios es que sus hijos nunca pasen hambre. No lo olviden nunca</span></span> —les dije a mis compañeros al mismo tiempo que con mi derecha tapaba las rocas que estaban en mi otra mano. <br />
<br />
Tras un instante, levanté mi diestra para mostrar como las que antes eran 8 piedras ahora eran 8 seductoras hamburguesas.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— Tomen y disfruten</span></span> —agregué.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Esto es increíble Beto. Con esa habilidad tuya podrías alimentar a un pueblo entero que carezca de recursos </span></span>—me dijo Betty.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">— Es una habilidad interesante. Si le pones algo de creatividad hasta tendría sus usos en el combate</span></span> —comentó Ken.<br />
<br />
Era cierto, que convertir las cosas en alimentos era algo demasiado versátil para lo simple que suena. Sin embargo, mi deseo era estar detrás, ayudando y sirviendo. Aunque gracias a Ken aprendí a defenderme medianamente, no era algo que deseaba hacer. Además, aún no comprendía mucho el poder que Dios me había otorgado. O quizá era que no había tenido la oportunidad o la obligación de explorar sus límites. <br />
<br />
Lo cierto es que casi me quedo sin un techo sobre el cual dormir el día que mordí aquella fruta, hace dos años ya. Ese día todo fue un desastre. La leña, cubiertos, una mesa, incluso algunas paredes de la cabaña; todo se convertía en comida involuntariamente. Recordar eso me hizo reir.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">El que se ríe sólo de su picardía se acuerda muchacho. Jojojojojo</span></span> —me dijo burlonamente el anciano Ludwig.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">— El único pícaro aquí eres tú, viejo de malas mañas</span> </span>—le respondió Ken—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Pero ahora tengo que hablarles de algo importante. Como bien saben solo quedamos nosotros 5 en Korossasu. Recibimos la orden de quedarnos en la isla. Seremos una pequeña división de apoyo logístico, y debemos asentarnos por tiempo indefinido en esta isla. ¿Qué opinas acerca de eso Beto?</span></span><br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Kukukuku. Admito que me alegra saber que estaremos juntos por más tiempo y que podremos quedarnos en la isla. Aún hay muchas personas que deseo saludar. Después de todo estuve mucho tiempo fuera. Mi cabaña ahora es de todos</span> </span>—le respondí quizá sin poder expresar la totalidad de mi alegria debido a que no me era posible cambiar el tono de mi voz.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Lo cierto es que el mundo está más que movido últimamente. Hay cosas pasando en todos lados. Nuestro trabajo como revolucionarios es pasar desapercibidos, ser como las hormigas que no descansan nunca bajo tierra, donde nadie las ve hasta que deciden salir a la superficie</span></span> —siguió hablándonos Ken—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Ya pensaste en el nombre Zoe?</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">— Si… Si lo hice… Incluso Ludwig me ayudó a hacer un dibujo</span></span> —respondió Zoe con su voz temblorosa—. <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">“Kogane no ankā” que significa ancla dorada. Es algo que representa lo que usted me pidió. Esperanza y fe.</span></span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>el dibujo</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/wo5rAaM.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: wo5rAaM.png]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">— ¡Ohhh! ¡Me encanta! Pues entonces, hay que celebrar. Toca brindar aunque sea con jugo de manzana por el nacimiento de la división Kogane no ankā</span></span> —respondió Ken—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Ese nombre es gracias a ti Beto. Creo que nos has contagiado de tu fe y de tu visión de lo que sería un mundo mejor. Incluso si nos separamos en un futuro, llevemos sustento y esperanza a los lugares más necesitados. Y ahora, acerquen sus vasos para brindar.</span></span><br />
<br />
No pude evitar no sonrojarme al escuchar las palabras de Ken. Mis lágrimas empezaron a correr por mis mejillas, mientras el resto de mis compañeros reían a carcajadas igual de alegres que yo. No sabía cómo se veía un ancla, ni lo que era el color dorado, pero esas cosas eran materiales. Importaba el significado. Con mucho o con poco, era la representación de 5 voluntades dispuestas a dejar su aporte en la construcción de un mundo libre.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">— Salud.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">— Salud.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">— Salud.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">— Salud.</span></span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">— Amén.</span></span></span></div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 75, Verano, Año 15. Isla Korossasu</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mañana era lluviosa, de esas en las que provoca tirarse en la cama y no levantarse por nada del mundo. O eso era lo que otros pensaban, pues para mi los días lluviosos eran de mis favoritos para salir afuera. El ruido que las gotas hacían al chocar contra el suelo o contra cualquier cosa era lo más cercano a “ver” que existía según mi punto de oído.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">— ¡Venga ya! Alístense rápido para que salgamos a buscar provisiones</span></span> —gritó Ken desde dentro de mi cabaña. <br />
<br />
Yo me encontraba parado fuera de la cabaña, de pie junto a la puerta, con mis ojos cerrados y mi rostro hacia el cielo. Placer, eso era lo que me producía el sentir las minúsculas gotas acariciándome el cuerpo. Quizá eran caricias del cielo, un milagro de Dios para su hijo ciego y desdichado desde el nacimiento.<br />
<br />
Pude escuchar a mis compañeros salir de la cabaña uno por uno, eran 4, de todos los que habíamos llegado originalmente ya solo quedábamos 5 en Korossasu. El resto ya se había ido luego de reclutar algunos aldeanos. Ahora solo quedaban el soldado Ken y tres iniciados, sin contarme a mí mismo, viviendo en mi hogar. Me hacía feliz el no vivir solo, el tener compañía, aunque fuese algo temporal.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">— Al parecer lloverá el día entero. Y yo que pensaba ir a buscar algunos peces al río</span></span> —escuché decir a Betty.<br />
<br />
Betty era una Humink conejo de cabello blanco, producto del extraño fetiche de un hombre humano con una mujer mink. Betty era alguien enérgica y con amplios conocimientos en exploración. Todo su cuerpo era humano excepto por su nariz y por las dos largas orejas sobre su cabeza. Aunque debido a mi ceguera no podía conocer su particular apariencia.<br />
<br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>betty</span>
					</div>
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					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/XI56bW2.jpeg" loading="lazy"  width="250" height="450" alt="[Imagen: XI56bW2.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">— ¡Achúúús! Lo siento, estoy enfermo, no puedo salir, volveré a la cama</span> —escuché al anciano Ludwig quien claramente había fingido su estornudo para no salir.<br />
<br />
No era primera vez que Ludwig inventaba cosas para no hacer lo que Ken decía y quedarse en la cabaña trabajando en el taller improvisado que había construido. Era un anciano sabio, creativo pero mentiroso. Se me hacía de lo más gracioso. Y aunque sacara de quicio a Ken de vez en cuando, era un valioso cerebro de la revolución.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>ludwig</span>
					</div>
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					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/Uj5S7II.jpeg" loading="lazy"  width="250" height="450" alt="[Imagen: Uj5S7II.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">— Sal rápido Ludwig, no me hagas enojar </span></span>—respondió Ken con voz seria.<br />
<br />
A pesar de que yo era un gigante, la voz de Ken definitivamente era más temible que la mía a pesar de ser un humano corriente. Era alguien que con solo hablar inspiraba disciplina y sobre todo, orden. Si no fuese por él, yo no hubiese aprendido a usar mi látigo como herramienta para andar ni como arma. Para mí, era un estratega, profesor y guerrero nato.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ken</span>
					</div>
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					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/RgqRahF.png" loading="lazy"  width="250" height="450" alt="[Imagen: RgqRahF.png]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">— Por favor… no… no se enoje</span> —dijo con su típica voz tímida e insegura la última en salir de la cabaña, Zoe.<br />
<br />
Su voz era increíblemente dulce y era la única a la que Ken no regañaba jamás, era como la mimada del grupo o algo así. Al igual que yo, ella evitaba cualquier pelea innecesaria incluso si era para entrenar. Su conocimiento en medicina y hierbas medicinales era sorprendente, hasta el punto de que me ayudó mucho a mejorar algunos aspectos de mi cocina.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Zoe</span>
					</div>
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				</div>
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					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/YIs3fvo.jpeg" loading="lazy"  width="250" height="450" alt="[Imagen: YIs3fvo.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
Todos vestían impermeables blancos, aunque yo no podría notarlo. Solo podía disfrutar de sus voces, muy distintas, pero que a la vez guardaban historias profundas y unidas por una sola causa, la causa de la revolución.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— Kukukuku. Parece que hoy están muy activos. Eso es bueno</span></span> —les dije a todos sonriendoles—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">No hace falta que salgan en busca de provisiones con esta tormenta. Yo me encargo.</span></span><br />
<br />
Cerca de mí había una cesta de mimbre, la que siempre me acompaña a recoger cuanta cosa me encuentre. Tomé la cesta y me arrodillé en la tierra húmeda y mojada. Por la voluntad de Dios había nacido ciego, eso era cierto, pero así como Dios quita, también da. El ser que estaba por encima de todo me había dado suficientes dones a cambio de mis ojos. Olfato, oído y tacto. No necesitaba más.<br />
<br />
Me puse a tocar la tierra y a escarbar un poco en el barro. La imagen de un gigante jugando con tierra mojada seguro era graciosa. Estaba buscando rocas, no muy grandes pero tampoco chicas. Encontré algunas y las puse en la cesta. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— Ken por favor. ¿Podrías tomar la carretilla y llevar estas piedras para dentro?</span></span> —le pregunté al soldado, que más que mi superior ahora era un amigo.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Así que harás otra vez esa clase de magia tuya. A este paso se nos oxidaran las rodillas de no hacer nada</span></span> —me respondió Ken.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Jojojojo. Pues yo no me opongo a no hacer nada</span> </span>—escuche que decía Ludwig celebrando.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Kukukuku. No lo llames truco de magia. A eso se le llama milagro-Amen</span></span> —le respondí.<br />
<br />
Todos volvieron a entrar. Y el sonido de las piedras y de la carretilla me decía que Ken ya había llevado todo adentro. Así que aprovechando que me encontraba de nuevo solo dentro de la cabaña junte mis manos y mire al cielo nuevamente.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— Gracias por permitirme proveer de alimento a mis amigos. Gracias por presentarme a la revolución. Prometo que en tu nombre llevaré saciedad al mundo hambriento y no habrá corrupción alguna capaz de detener la llama de la liberación. Nadie puede ir en contra de tu voluntad. Dios bueno. Amen. </span></span><br />
<br />
Tras esa plegaria, fue mi turno de entrar a mi cabaña, no sin antes tomar un gran barril que recogía el agua de lluvia que caía del techo. Ahora venía la parte interesante de lo que Ken llamaba truco de magia pero yo llamaba milagro.<br />
<br />
Metí uno de mis dedos en el agua de lluvia, y lo convertí casi inmediatamente en jugo de manzana. Pude convertirlo en vino pero yo no soy muy buen bebedor que digamos, así que para evitar malos ratos, con jugo de manzana estamos mejor. Además tomé 8 rocas y las puse sobre mi mano izquierda.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— La voluntad de Dios es que sus hijos nunca pasen hambre. No lo olviden nunca</span></span> —les dije a mis compañeros al mismo tiempo que con mi derecha tapaba las rocas que estaban en mi otra mano. <br />
<br />
Tras un instante, levanté mi diestra para mostrar como las que antes eran 8 piedras ahora eran 8 seductoras hamburguesas.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">— Tomen y disfruten</span></span> —agregué.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Esto es increíble Beto. Con esa habilidad tuya podrías alimentar a un pueblo entero que carezca de recursos </span></span>—me dijo Betty.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">— Es una habilidad interesante. Si le pones algo de creatividad hasta tendría sus usos en el combate</span></span> —comentó Ken.<br />
<br />
Era cierto, que convertir las cosas en alimentos era algo demasiado versátil para lo simple que suena. Sin embargo, mi deseo era estar detrás, ayudando y sirviendo. Aunque gracias a Ken aprendí a defenderme medianamente, no era algo que deseaba hacer. Además, aún no comprendía mucho el poder que Dios me había otorgado. O quizá era que no había tenido la oportunidad o la obligación de explorar sus límites. <br />
<br />
Lo cierto es que casi me quedo sin un techo sobre el cual dormir el día que mordí aquella fruta, hace dos años ya. Ese día todo fue un desastre. La leña, cubiertos, una mesa, incluso algunas paredes de la cabaña; todo se convertía en comida involuntariamente. Recordar eso me hizo reir.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">El que se ríe sólo de su picardía se acuerda muchacho. Jojojojojo</span></span> —me dijo burlonamente el anciano Ludwig.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">— El único pícaro aquí eres tú, viejo de malas mañas</span> </span>—le respondió Ken—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Pero ahora tengo que hablarles de algo importante. Como bien saben solo quedamos nosotros 5 en Korossasu. Recibimos la orden de quedarnos en la isla. Seremos una pequeña división de apoyo logístico, y debemos asentarnos por tiempo indefinido en esta isla. ¿Qué opinas acerca de eso Beto?</span></span><br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Kukukuku. Admito que me alegra saber que estaremos juntos por más tiempo y que podremos quedarnos en la isla. Aún hay muchas personas que deseo saludar. Después de todo estuve mucho tiempo fuera. Mi cabaña ahora es de todos</span> </span>—le respondí quizá sin poder expresar la totalidad de mi alegria debido a que no me era posible cambiar el tono de mi voz.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Lo cierto es que el mundo está más que movido últimamente. Hay cosas pasando en todos lados. Nuestro trabajo como revolucionarios es pasar desapercibidos, ser como las hormigas que no descansan nunca bajo tierra, donde nadie las ve hasta que deciden salir a la superficie</span></span> —siguió hablándonos Ken—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Ya pensaste en el nombre Zoe?</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">— Si… Si lo hice… Incluso Ludwig me ayudó a hacer un dibujo</span></span> —respondió Zoe con su voz temblorosa—. <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">“Kogane no ankā” que significa ancla dorada. Es algo que representa lo que usted me pidió. Esperanza y fe.</span></span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>el dibujo</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/wo5rAaM.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: wo5rAaM.png]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">— ¡Ohhh! ¡Me encanta! Pues entonces, hay que celebrar. Toca brindar aunque sea con jugo de manzana por el nacimiento de la división Kogane no ankā</span></span> —respondió Ken—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Ese nombre es gracias a ti Beto. Creo que nos has contagiado de tu fe y de tu visión de lo que sería un mundo mejor. Incluso si nos separamos en un futuro, llevemos sustento y esperanza a los lugares más necesitados. Y ahora, acerquen sus vasos para brindar.</span></span><br />
<br />
No pude evitar no sonrojarme al escuchar las palabras de Ken. Mis lágrimas empezaron a correr por mis mejillas, mientras el resto de mis compañeros reían a carcajadas igual de alegres que yo. No sabía cómo se veía un ancla, ni lo que era el color dorado, pero esas cosas eran materiales. Importaba el significado. Con mucho o con poco, era la representación de 5 voluntades dispuestas a dejar su aporte en la construcción de un mundo libre.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">— Salud.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">— Salud.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">— Salud.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">— Salud.</span></span><br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">— Amén.</span></span></span></div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-Recolección] Sopita y algo más.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1688</link>
			<pubDate>Wed, 30 Apr 2025 23:14:18 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=436">Beto Matashita</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1688</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol, algo que para mí era un concepto abstracto que solo podía comprender por el calor en mi piel, comenzaba a esconderse lentamente tras las colosales viviendas del Pueblo Yasu. Con mi látigo extendido como si de otra extremidad se tratara, me orientaba mientras caminaba por aquel pueblo gigante.<br />
<br />
El cuero de mi arma azotaba suavemente contra las paredes y el suelo, devolviéndome ecos que me servían para tener un mapa mental del entorno. De una manera u otra conocía cada rincón peligroso, cada saliente inestable, y cada hueco profundo donde un paso en falso podría significar una caída. Mi fe, enorme como las montañas de Korossasu, me guiaba también en cada paso, y siempre con una plegaria podía encontrar las bendiciones que Dios me ofrecía por medio de la tierra.<br />
<br />
Hoy, necesitaba una gran cantidad de unos hongos que les dicen vulgarmente “trompeta de la muerte”, ya que mis amigos revolucionarios se habían hecho adictos a los hongos comestibles de la isla. <br />
<br />
El otoño se acercaba y aunque yo no lo podía notar con la vista, sí que podía percibir que el aire cada vez era más frío y que empezaba a haber escasez de ciertos aromas. Para el otoño y el invierno los guisos siempre caen bien para mantener el calor del cuerpo, la barriga llena y el corazón contento. Aún recuerdo las enseñanzas de la anciana Mary que en paz descanse, que siempre me enseñaba acerca de las propiedades nutritivas de todos los tipos de setas, así como la mejor manera de aprovechar su sabor profundo para complementar los tubérculos y las hierbas de otoño.<br />
<br />
La ventaja de las trompetas de la muerte es que se pueden consumir inmediatamente o también pueden conservarse durante bastante tiempo, por lo que sí recogía una buena cantidad quizá podría guardar para todo el otoño o por lo menos para una parte del mismo.<br />
<br />
Mientras exploraba una sección particularmente sombreada de una antigua vivienda abandonada, el aroma húmedo y terroso se intensificó. Decidí palpar la base de una pared derrumbada, sintiendo la textura rugosa de la piedra cubierta de musgo. Luego, la punta de mis dedos rozó algo diferente, una superficie más suave, abultada y ligeramente húmeda. Me arrodille con cuidado explorando la zona. Y allí estaban agrupados en la oscuridad los hongos que buscaba.<br />
<br />
Los desprendí de su base, y los coloque en una gran cesta de mimbre que llevaba conmigo. La cosecha de hoy fue más rápida y prometedora de lo que esperaba. Mientras recogía las últimas una brisa suave recorrió las ruinas de Yasu, trayendo consigo el distante sonido de las olas rompiendo en la costa. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Gracias por los alimentos que le ofreces a tus hijos, amen —dije ofreciéndole una plegaria de agradecimiento a mi dios, que incluso en los lugares olvidados, siempre proveía.</span></span><br />
<br />
Luego, de recoger salir de aquella enorme casa abandonada continué con mi recolección y escuché unos pasos acercándose. Pero me parecieron pasos de animales del bosque, que a veces vagaban por el lugar. Supuse que eran pasos de humanos, eran por lo menos dos personas.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">— ¿Hola? —dijo una voz joven, ligeramente insegura—. ¿Hay alguien ahí?</span></span><br />
<br />
Me detuve, con mi latigo inmovil al reconocer la voz de Miko, una joven de mi misma edad, que era aldeana de Cobo. Era extraño que estuviera en Yasu, ya que para llegar de un pueblo a otro tenía que cruzar todo el bosque. Sin embargo, no sabía aún quién la acompañaba.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Miko, soy Beto, ¿qué haces por estos lados de la isla? — pregunté con mi amable voz. </span></span><br />
<br />
Miko y su acompañante se acercaron hacia mí según lo que sus pasos me indicaban.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">— ¿Beto? ¡Qué alegría! —me preguntó Miko—. Nosotros estábamos... explorando. Escuchamos que a veces encuentras cosas interesantes aquí.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Yasu guarda muchos secretos, tanto para gigantes como yo, como para humanos como ustedes. Pero también puede ser peligroso al caer la noche. Es mejor que regresen al pueblo —les dije.</span></span><br />
<br />
Sin embargo, Miko me ignoró por completo y se interesó por los hongos que yo cargaba encima.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">— ¿Qué son esas? Nunca las había visto —me preguntó.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Vulgarmente en esta isla se le llaman "trompetas de la muerte". Son hongos que crecen en las sombras de estas ruinas. Son nutritivos y tienen un sabor fuerte. Los uso para acompañar varios platos —le dije mientras amablemente le ofrecí uno de aquellos especímenes para que pudiera probarlo, ya que se podían comer crudos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">— Huelen... profundo —me respondió un poco sorprendida.</span></span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> Así es —le respondí—. Son un regalo de Dios, incluso en este lugar tan olvidado. Pero ahora, es hora de volver a casa.</span></span>.<br />
<br />
Con una suave y amable insistencia, los convencí de volver hacia el sendero que conducía al Pueblo Cobo.<br />
<br />
Tras mi encuentro con Miko y con su acompañante, que ahora me doy cuenta de que no le habia preguntado su nombre y ojala no haya pensado que soy un maleducado, regresé a mi cabaña con la cesta llena de hongos. En mi hogar ya no me encontraba solo, varios colegas revolucionarios actualmente estaban como inquilinos en mi cabaña, otros habían decidido mezclarse con los aldeanos de Cobo. Aunque eran pocos, ciertos aldeanos se habían unido a las filas de la revolución tal y como yo lo hice.<br />
<br />
Ahora que había dejado los hongos en la cabaña me dirigí a un lugar cerca del bosque, que lo llamaba el claro del leñador porque era un lugar frecuentado por los leñadores de Cobo. Aunque no era para buscar madera sino para buscar raíces de savia salada, que crecían en las zonas donde los árboles más grandes habían sido talados. Las raíces de savia salada liberan una sustancia deliciosa y pegajosa al ser cocinadas lentamente, lo que le añade un sabor y una textura interesante a algunos de mis platos.<br />
<br />
Conforme caminaba, con mi látigo azotando ligeramente el suelo, noté poco a poco el olor característico de la madera recién cortada y el sonido de herramientas dejadas a un lado. Y pronto escuché una voz muy familiar.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— Buenas tardes, Beto —me saludó James, uno de los leñadores más jóvenes del pueblo que se encontraba limpiando su hacha al final de la jornada. Yo solo podía definirlo como un hombre de pocas palabras pero que siempre me trataba con respeto y amabilidad—. ¿Por aquí hoy?"</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Buenas tardes, mi querido amigo. Que Dios te bendiga —le respondí—. Ando en busca de raíces de savia salada. Suelen crecer bien por aquí, donde la tierra ha sido removida.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— No sé si quedan muchas por aquí. Quizá los viejos las hayan recogido ya. —me dijo con sinceridad.</span></span><br />
<br />
Yo confiaba en mi olfato y el aroma  a tierra removida aun persistía, así que me agache y palpe con mis manos la tierra que ya habían removido. Y no tardé en encontrar algo firme y alargado con mis manos.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Creo que aún quedan algunas — le dije a James mientras mis manos encontraban varias raíces gruesas, enterradas parcialmente en la tierra suelta.</span></span><br />
<br />
Nunca he probado esas raíces —me comentó el leñador— . ¿Qué haces con ellas? ¿Cómo las usas?<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Generalmente las cocino a fuego lento — le expliqué—. Y al cocerlas liberan una sustancia que le da un sabor increíble a la comida. Es un ingrediente que solo Dios crearía.</span></span><br />
<br />
Mientras yo continuaba con la recolección, James se ofreció a ayudarme a lo que accedí con gusto. Así, mientras él usaba su hacha para aflojar la tierra alrededor de las raíces más grandes, yo las recogía. Estuvimos un gran rato trabajando en silencio.<br />
<br />
Al final, la cantidad de raíces que había recogido fue bastante decente, y como agradecimiento le ofrecí algunas al leñador por su gran ayuda.<br />
<br />
Tras toda la jornada, ya al final del día, regresé a mi cocina. Como siempre, el aire de mi cabaña olía a madera quemada y a especias. Para mi, mi cocina era mi santuario, el lugar donde mis sentidos se sentían elevados, y un lugar donde la oscuridad de mis ojos no era una limitación sino un lienzo para la sinfonía de aromas y texturas que yo creaba.<br />
<br />
Lo primero que hice fue colocar todos los ingredientes frescos en la mesa en la que solía trabajar, que era una mesa de piedra lisa que mi tacto conocía como la palma de mi mano. Sobre la mesa también podía sentir la textura carnosa de los hongos y la firmeza de las raíces.<br />
<br />
Antes de comenzar a preparar los alimentos, como era costumbre primero había que honrar a Dios por todo lo recibido. Así que hice una plegaria de agradecimiento a Dios, por su generosidad, su grandeza y su infinita benevolencia. Mi fe era el ingrediente invisible que sazonaba cada plato.<br />
<br />
Luego, con movimientos metódicos que nadie esperaría de un ciego, comencé a preparar mis utensilios. Con mis manos alcance mis cuchillos gigantes, mis ollas enormes, y mis morteros de piedra.<br />
<br />
El aroma de los hongos llenó la cocina cuando comencé a cortarlos en trozos gruesos y su textura cedía bajo el filo de mi cuchillo. Mientras que las raíces de savia salada, después de que las lavé y raspé, revelaron un interior blanco y fibroso, listo para liberar su sabor durante la cocción.<br />
<br />
Cuando yo cocino, la oscuridad se transforma en un universo de sensaciones, donde los ingredientes recolectados con cuidado y gratitud, siempre esperaban ser transformados en un festín para el cuerpo pero por encima de eso, en un manjar para el espíritu. Ya la preparación había comenzado, y el aire ya anunciaba la promesa de sabores únicos.<br />
<br />
El primer plato que me dispuse a cocinar era una sopa deliciosa. espesa, nutritiva y reconfortante, que estuviera centrada en el sabor profundo de los hongos “trompetas de la muerte”. Asi que tome una de mis ollas mas grandes y verti agua fresca que algunos de mis compañeros revolucionarios habian obtenido de una fuente de agua cercana. Calculé la cantidad de agua en base a mi experiencia. Luego añadí las trompetas de la muerte cortadas.<br />
<br />
Sin embargo, los hongos no eran lo único que acompañaría a las raíces, sería una receta muy simplona. Por lo que busqué entre mis hierbas secas, identificándolas una por una según su textura y su olor. Entre todas las hierbas decidí usar hojas de lirio de carmesí por su sabor ligeramente amargo y sus propiedades digestivas. Luego de seleccionarlas las añadí a la olla, dejando que sus sabores se liberen lentamente con el calor.<br />
<br />
Para darle espesor a la sopa el ingrediente principal eran las raíces, así que tomé algunas de las que había recolectado. Y con mis propias manos las corté en trozos más pequeños y las añadí a la olla. El resultado sería predecible y es que durante la cocción lenta, liberarían su sabor y su almidón, espesando el caldo y añadiendo un toque inesperado al platillo.<br />
<br />
Mientras la sopa comenzaba a hervir suavemente, me concentré totalmente en los aromas que emanaban de la olla, como si fuese una bomba de olores placenteros. El olor terroso de los hongos se mezclaba con los toques amargos del lirio y el sabor intenso de las raíces. Con cuidado añadí una pizca de sal marina que los comerciantes de las islas vecinas traían a Korossasu, y unas hojas secas de una hierba local conocida como Pimienta Silvestre que aportaba un ligero toque picante.<br />
<br />
La cocción lenta era clave para esta sopa en particular, así que dejé que la sopa hirviera durante horas, revolviéndola ocasionalmente con una cuchara de madera gigante. El sonido burbujeante y el cambio gradual en el aroma era lo que me indicaba el progreso de la cocción. Los hongos debían ablandarse hasta casi deshacerse y las raíces debían volverse tiernas.<br />
<br />
Al final de la cocción, el aroma que llenaba la cocina era rico y complejo. Probé un poco de sopa con una gran cuchara y mis papilas gustativas, increíblemente desarrolladas, detectando el equilibrio perfecto de sabores. No pude evitar que las lágrimas brotaran de mis ojos. Que sabor tan perfecto.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Gracias por esto Dios. Amen —dije en voz alta tras darle un sorbo a la sopa que sin duda seria una ofrenda cálida y nutritiva para los fríos días que se avecinaban.</span></span><br />
<br />
Aunque la sopa ya era suficiente decidí preparar otro plato mas, uno que resaltara la textura carnosa y el sabor profundo de los hongos de una manera diferente. Así que decidí cocinar algunos en una rica salsa de hierbas silvestres que había recolectado en los márgenes del Bosque unos días atrás.<br />
<br />
Comencé cortando los hongos que no había usado para la sopa en rodajas gruesas y en una sartén gigante de hierro fundido vertí un poco de aceite de las nueces de Korossasu, y lo calenté suavemente. Tras calentar el aceite en la sartén, añadí las rodajas y las doré por ambos lados hasta que liberaron un aroma característico.<br />
<br />
Para la salsa de hierbas utilicé unas hojas de luna, flores de sol y unas hojas de una hierba misteriosa, cuyo sabor era difícil de describir pero que añadía una profundidad umami a los platos. Todas las hierbas las machaque con el mortero con un poco de sal marina y un poquito de aceite para crear una especie de pasta.<br />
<br />
Cubrí las rodajas de los hongos con esa pasta en la sartén y removí todo para que todo quedara cubierto. Cuando el calor hizo su trabajo, el aroma de las hierbas inundó la cocina. Añadí un poquito de agua a la sartén y deje que todo hirviera y se espesara.<br />
<br />
Y así, tanto la sopa como los hongos en salsa estaban listos para recibir el otoño.</div>
<br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>datos de recolección</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Uso 2000 palabras para recolectar víveres y 200 para elaborar dos aperitivos (dos recetas Tier 1)
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol, algo que para mí era un concepto abstracto que solo podía comprender por el calor en mi piel, comenzaba a esconderse lentamente tras las colosales viviendas del Pueblo Yasu. Con mi látigo extendido como si de otra extremidad se tratara, me orientaba mientras caminaba por aquel pueblo gigante.<br />
<br />
El cuero de mi arma azotaba suavemente contra las paredes y el suelo, devolviéndome ecos que me servían para tener un mapa mental del entorno. De una manera u otra conocía cada rincón peligroso, cada saliente inestable, y cada hueco profundo donde un paso en falso podría significar una caída. Mi fe, enorme como las montañas de Korossasu, me guiaba también en cada paso, y siempre con una plegaria podía encontrar las bendiciones que Dios me ofrecía por medio de la tierra.<br />
<br />
Hoy, necesitaba una gran cantidad de unos hongos que les dicen vulgarmente “trompeta de la muerte”, ya que mis amigos revolucionarios se habían hecho adictos a los hongos comestibles de la isla. <br />
<br />
El otoño se acercaba y aunque yo no lo podía notar con la vista, sí que podía percibir que el aire cada vez era más frío y que empezaba a haber escasez de ciertos aromas. Para el otoño y el invierno los guisos siempre caen bien para mantener el calor del cuerpo, la barriga llena y el corazón contento. Aún recuerdo las enseñanzas de la anciana Mary que en paz descanse, que siempre me enseñaba acerca de las propiedades nutritivas de todos los tipos de setas, así como la mejor manera de aprovechar su sabor profundo para complementar los tubérculos y las hierbas de otoño.<br />
<br />
La ventaja de las trompetas de la muerte es que se pueden consumir inmediatamente o también pueden conservarse durante bastante tiempo, por lo que sí recogía una buena cantidad quizá podría guardar para todo el otoño o por lo menos para una parte del mismo.<br />
<br />
Mientras exploraba una sección particularmente sombreada de una antigua vivienda abandonada, el aroma húmedo y terroso se intensificó. Decidí palpar la base de una pared derrumbada, sintiendo la textura rugosa de la piedra cubierta de musgo. Luego, la punta de mis dedos rozó algo diferente, una superficie más suave, abultada y ligeramente húmeda. Me arrodille con cuidado explorando la zona. Y allí estaban agrupados en la oscuridad los hongos que buscaba.<br />
<br />
Los desprendí de su base, y los coloque en una gran cesta de mimbre que llevaba conmigo. La cosecha de hoy fue más rápida y prometedora de lo que esperaba. Mientras recogía las últimas una brisa suave recorrió las ruinas de Yasu, trayendo consigo el distante sonido de las olas rompiendo en la costa. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Gracias por los alimentos que le ofreces a tus hijos, amen —dije ofreciéndole una plegaria de agradecimiento a mi dios, que incluso en los lugares olvidados, siempre proveía.</span></span><br />
<br />
Luego, de recoger salir de aquella enorme casa abandonada continué con mi recolección y escuché unos pasos acercándose. Pero me parecieron pasos de animales del bosque, que a veces vagaban por el lugar. Supuse que eran pasos de humanos, eran por lo menos dos personas.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">— ¿Hola? —dijo una voz joven, ligeramente insegura—. ¿Hay alguien ahí?</span></span><br />
<br />
Me detuve, con mi latigo inmovil al reconocer la voz de Miko, una joven de mi misma edad, que era aldeana de Cobo. Era extraño que estuviera en Yasu, ya que para llegar de un pueblo a otro tenía que cruzar todo el bosque. Sin embargo, no sabía aún quién la acompañaba.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Miko, soy Beto, ¿qué haces por estos lados de la isla? — pregunté con mi amable voz. </span></span><br />
<br />
Miko y su acompañante se acercaron hacia mí según lo que sus pasos me indicaban.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">— ¿Beto? ¡Qué alegría! —me preguntó Miko—. Nosotros estábamos... explorando. Escuchamos que a veces encuentras cosas interesantes aquí.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Yasu guarda muchos secretos, tanto para gigantes como yo, como para humanos como ustedes. Pero también puede ser peligroso al caer la noche. Es mejor que regresen al pueblo —les dije.</span></span><br />
<br />
Sin embargo, Miko me ignoró por completo y se interesó por los hongos que yo cargaba encima.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">— ¿Qué son esas? Nunca las había visto —me preguntó.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Vulgarmente en esta isla se le llaman "trompetas de la muerte". Son hongos que crecen en las sombras de estas ruinas. Son nutritivos y tienen un sabor fuerte. Los uso para acompañar varios platos —le dije mientras amablemente le ofrecí uno de aquellos especímenes para que pudiera probarlo, ya que se podían comer crudos.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">— Huelen... profundo —me respondió un poco sorprendida.</span></span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> Así es —le respondí—. Son un regalo de Dios, incluso en este lugar tan olvidado. Pero ahora, es hora de volver a casa.</span></span>.<br />
<br />
Con una suave y amable insistencia, los convencí de volver hacia el sendero que conducía al Pueblo Cobo.<br />
<br />
Tras mi encuentro con Miko y con su acompañante, que ahora me doy cuenta de que no le habia preguntado su nombre y ojala no haya pensado que soy un maleducado, regresé a mi cabaña con la cesta llena de hongos. En mi hogar ya no me encontraba solo, varios colegas revolucionarios actualmente estaban como inquilinos en mi cabaña, otros habían decidido mezclarse con los aldeanos de Cobo. Aunque eran pocos, ciertos aldeanos se habían unido a las filas de la revolución tal y como yo lo hice.<br />
<br />
Ahora que había dejado los hongos en la cabaña me dirigí a un lugar cerca del bosque, que lo llamaba el claro del leñador porque era un lugar frecuentado por los leñadores de Cobo. Aunque no era para buscar madera sino para buscar raíces de savia salada, que crecían en las zonas donde los árboles más grandes habían sido talados. Las raíces de savia salada liberan una sustancia deliciosa y pegajosa al ser cocinadas lentamente, lo que le añade un sabor y una textura interesante a algunos de mis platos.<br />
<br />
Conforme caminaba, con mi látigo azotando ligeramente el suelo, noté poco a poco el olor característico de la madera recién cortada y el sonido de herramientas dejadas a un lado. Y pronto escuché una voz muy familiar.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— Buenas tardes, Beto —me saludó James, uno de los leñadores más jóvenes del pueblo que se encontraba limpiando su hacha al final de la jornada. Yo solo podía definirlo como un hombre de pocas palabras pero que siempre me trataba con respeto y amabilidad—. ¿Por aquí hoy?"</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Buenas tardes, mi querido amigo. Que Dios te bendiga —le respondí—. Ando en busca de raíces de savia salada. Suelen crecer bien por aquí, donde la tierra ha sido removida.</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— No sé si quedan muchas por aquí. Quizá los viejos las hayan recogido ya. —me dijo con sinceridad.</span></span><br />
<br />
Yo confiaba en mi olfato y el aroma  a tierra removida aun persistía, así que me agache y palpe con mis manos la tierra que ya habían removido. Y no tardé en encontrar algo firme y alargado con mis manos.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Creo que aún quedan algunas — le dije a James mientras mis manos encontraban varias raíces gruesas, enterradas parcialmente en la tierra suelta.</span></span><br />
<br />
Nunca he probado esas raíces —me comentó el leñador— . ¿Qué haces con ellas? ¿Cómo las usas?<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Generalmente las cocino a fuego lento — le expliqué—. Y al cocerlas liberan una sustancia que le da un sabor increíble a la comida. Es un ingrediente que solo Dios crearía.</span></span><br />
<br />
Mientras yo continuaba con la recolección, James se ofreció a ayudarme a lo que accedí con gusto. Así, mientras él usaba su hacha para aflojar la tierra alrededor de las raíces más grandes, yo las recogía. Estuvimos un gran rato trabajando en silencio.<br />
<br />
Al final, la cantidad de raíces que había recogido fue bastante decente, y como agradecimiento le ofrecí algunas al leñador por su gran ayuda.<br />
<br />
Tras toda la jornada, ya al final del día, regresé a mi cocina. Como siempre, el aire de mi cabaña olía a madera quemada y a especias. Para mi, mi cocina era mi santuario, el lugar donde mis sentidos se sentían elevados, y un lugar donde la oscuridad de mis ojos no era una limitación sino un lienzo para la sinfonía de aromas y texturas que yo creaba.<br />
<br />
Lo primero que hice fue colocar todos los ingredientes frescos en la mesa en la que solía trabajar, que era una mesa de piedra lisa que mi tacto conocía como la palma de mi mano. Sobre la mesa también podía sentir la textura carnosa de los hongos y la firmeza de las raíces.<br />
<br />
Antes de comenzar a preparar los alimentos, como era costumbre primero había que honrar a Dios por todo lo recibido. Así que hice una plegaria de agradecimiento a Dios, por su generosidad, su grandeza y su infinita benevolencia. Mi fe era el ingrediente invisible que sazonaba cada plato.<br />
<br />
Luego, con movimientos metódicos que nadie esperaría de un ciego, comencé a preparar mis utensilios. Con mis manos alcance mis cuchillos gigantes, mis ollas enormes, y mis morteros de piedra.<br />
<br />
El aroma de los hongos llenó la cocina cuando comencé a cortarlos en trozos gruesos y su textura cedía bajo el filo de mi cuchillo. Mientras que las raíces de savia salada, después de que las lavé y raspé, revelaron un interior blanco y fibroso, listo para liberar su sabor durante la cocción.<br />
<br />
Cuando yo cocino, la oscuridad se transforma en un universo de sensaciones, donde los ingredientes recolectados con cuidado y gratitud, siempre esperaban ser transformados en un festín para el cuerpo pero por encima de eso, en un manjar para el espíritu. Ya la preparación había comenzado, y el aire ya anunciaba la promesa de sabores únicos.<br />
<br />
El primer plato que me dispuse a cocinar era una sopa deliciosa. espesa, nutritiva y reconfortante, que estuviera centrada en el sabor profundo de los hongos “trompetas de la muerte”. Asi que tome una de mis ollas mas grandes y verti agua fresca que algunos de mis compañeros revolucionarios habian obtenido de una fuente de agua cercana. Calculé la cantidad de agua en base a mi experiencia. Luego añadí las trompetas de la muerte cortadas.<br />
<br />
Sin embargo, los hongos no eran lo único que acompañaría a las raíces, sería una receta muy simplona. Por lo que busqué entre mis hierbas secas, identificándolas una por una según su textura y su olor. Entre todas las hierbas decidí usar hojas de lirio de carmesí por su sabor ligeramente amargo y sus propiedades digestivas. Luego de seleccionarlas las añadí a la olla, dejando que sus sabores se liberen lentamente con el calor.<br />
<br />
Para darle espesor a la sopa el ingrediente principal eran las raíces, así que tomé algunas de las que había recolectado. Y con mis propias manos las corté en trozos más pequeños y las añadí a la olla. El resultado sería predecible y es que durante la cocción lenta, liberarían su sabor y su almidón, espesando el caldo y añadiendo un toque inesperado al platillo.<br />
<br />
Mientras la sopa comenzaba a hervir suavemente, me concentré totalmente en los aromas que emanaban de la olla, como si fuese una bomba de olores placenteros. El olor terroso de los hongos se mezclaba con los toques amargos del lirio y el sabor intenso de las raíces. Con cuidado añadí una pizca de sal marina que los comerciantes de las islas vecinas traían a Korossasu, y unas hojas secas de una hierba local conocida como Pimienta Silvestre que aportaba un ligero toque picante.<br />
<br />
La cocción lenta era clave para esta sopa en particular, así que dejé que la sopa hirviera durante horas, revolviéndola ocasionalmente con una cuchara de madera gigante. El sonido burbujeante y el cambio gradual en el aroma era lo que me indicaba el progreso de la cocción. Los hongos debían ablandarse hasta casi deshacerse y las raíces debían volverse tiernas.<br />
<br />
Al final de la cocción, el aroma que llenaba la cocina era rico y complejo. Probé un poco de sopa con una gran cuchara y mis papilas gustativas, increíblemente desarrolladas, detectando el equilibrio perfecto de sabores. No pude evitar que las lágrimas brotaran de mis ojos. Que sabor tan perfecto.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Gracias por esto Dios. Amen —dije en voz alta tras darle un sorbo a la sopa que sin duda seria una ofrenda cálida y nutritiva para los fríos días que se avecinaban.</span></span><br />
<br />
Aunque la sopa ya era suficiente decidí preparar otro plato mas, uno que resaltara la textura carnosa y el sabor profundo de los hongos de una manera diferente. Así que decidí cocinar algunos en una rica salsa de hierbas silvestres que había recolectado en los márgenes del Bosque unos días atrás.<br />
<br />
Comencé cortando los hongos que no había usado para la sopa en rodajas gruesas y en una sartén gigante de hierro fundido vertí un poco de aceite de las nueces de Korossasu, y lo calenté suavemente. Tras calentar el aceite en la sartén, añadí las rodajas y las doré por ambos lados hasta que liberaron un aroma característico.<br />
<br />
Para la salsa de hierbas utilicé unas hojas de luna, flores de sol y unas hojas de una hierba misteriosa, cuyo sabor era difícil de describir pero que añadía una profundidad umami a los platos. Todas las hierbas las machaque con el mortero con un poco de sal marina y un poquito de aceite para crear una especie de pasta.<br />
<br />
Cubrí las rodajas de los hongos con esa pasta en la sartén y removí todo para que todo quedara cubierto. Cuando el calor hizo su trabajo, el aroma de las hierbas inundó la cocina. Añadí un poquito de agua a la sartén y deje que todo hirviera y se espesara.<br />
<br />
Y así, tanto la sopa como los hongos en salsa estaban listos para recibir el otoño.</div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>datos de recolección</span>
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					Uso 2000 palabras para recolectar víveres y 200 para elaborar dos aperitivos (dos recetas Tier 1)
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-Pasado] Dios provee a sus hijos.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1677</link>
			<pubDate>Tue, 22 Apr 2025 12:33:06 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=436">Beto Matashita</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1677</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 3 de Primavera, Año 13<br />
Mañana</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol de la mañana pasaba a través de los espacios que quedaban entre algunas tablas de la cabaña donde Beto había encontrado su hogar, sin embargo el gigante era incapaz de ver aquella luz filtrada. Su cuerpo se había acostumbrado a los horarios de la isla y casi siempre se dormía y se despertaba a la misma hora.<br />
<br />
Su enorme cuerpo de dieciocho metros se movía con una torpe pero familiar gracia dentro de aquellas paredes de madera y piedra construidas para alguien de su tamaño quien sabe cuando. Desde que los aldeanos del Pueblo Cobo lo acogieron siendo un bebé cerca de las ruinas del abandonado Pueblo Yasu, Beto había aprendido a amar esta isla y a cada uno de esos habitantes.<br />
<br />
El aroma a leña quemada y a hierbas silvestres usadas como especias flotaba en el aire dentro de la cabaña mientras Beto preparaba su desayuno. Sus grandes manos se movían con una sorprendente destreza a pesar de su ceguera cortando verduras gigantescas y revolviendo guisos humeantes en ollas gigantes. Cada acción en la cocina estaba seguida por una silenciosa plegaria de agradecimiento hacia Dios, podría ser un imperfecto pecador pero nunca un mal agradecido con su Dios.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Debería ir a buscar más ingredientes. Casi no tengo alimentos para mañana —pensó Beto mientras reposaba aún la comida del desayuno y terminaba su oración de agradecimiento por la comida—. Vamos allá.</span></span><br />
<br />
Beto salió de su cabaña en dirección a Pueblo Yasu. De vez en cuando, la curiosidad lo llevaba a explorar aquellas ruinas gigantes. Se guiaba utilizando su sentido del tacto, su oído y su olfato, apoyado en el uso de un látigo que cuyo extremo tenía unos cascabeles. En el pueblo Yasu aún existían remanentes de árboles enormes y ciertos alimentos apropiados para el tamaño y el apetito de Beto. Aunque no eran suficientes para sostener una nueva civilización de gigantes, servían para el sustento de nuestro querido cegato.<br />
<br />
Mientras Beto revisaba árboles en busca de frutas cerca del Pueblo Yasu, un olor inusual llamó su atención desde el suelo. No era algo que haya olido antes, y al tacto no era la familiar textura rugosa de las piedras ni la suavidad de una fruta. Era algo con una forma extraña y un aroma dulzón y ligeramente picante que nunca antes había percibido. Se agachó con cuidado, sus grandes manos palpando el objeto.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— ¿Será una fruta extraña? Algunos tienden a cruzar plantas para mejorar la calidad de los alimentos pero esto es extraño —pensó Beto—. El olor me intriga. Me la llevaré.</span></span><br />
<br />
Sintió una curiosidad intensa por aquel descubrimiento, ya que era primera vez que encontraba una fruta como esa en la isla. Intrigado y confiando en que la providencia lo había puesto en su camino, Beto decidió probarla.<br />
<br />
Llevó la extraña fruta de vuelta a su cabaña junto al resto de alimentos que había recogido aquella mañana. El aroma se había intensificado, llenando el aire con una mezcla exótica y apetitosa. Usando un cuchillo y un tenedor, pico un trozo de la fruta y con lentitud lo acercó a su boca. La textura era suave al tacto, casi gomosa. Dudó por un instante, preguntándose si sería segura. Pero la extraña sensación de destino persistía. Ofreció una breve plegaria dando gracias a Dios por todo lo que provee y pidiendo protección en caso de que fuese algo dañino, y luego la mordió.<br />
<br />
El sabor fue explosivo, una sinfonía de dulzura y un ligero picor que danzaba en su lengua. La textura se deshizo rápidamente, dejando un regusto extraño pero no desagradable. En cuestión de segundos, el sabor explosivo y dulce se convirtió en uno persistente y desagradable haciendo que el gigante casi vomitara la fruta.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— ¡Dios mío! ¿¡Qué es esto!? — gritó Beto mientras escupía y limpiaba su lengua con sus manos. Al principio, no sintió nada fuera de lo común y continuó con sus tareas habituales tratando de recordar nunca volver a probar una fruta igual que esa. </span></span><br />
<br />
Cuando estaba preparando la cena, mientras cortaba un tronco grueso para alimentar su fuego, notó algo extremadamente raro. La madera al contacto con su mano pareció ablandarse, y desprende de repente un olor y una textura idéntica a la carne de res. Confundido, volvió a intentarlo y ocurrió lo mismo. Entre sus manos ahora parecía tener dos rodajas de carne gigantes, igual de grandes que el tronco que intentaba cortar.<br />
<br />
Dejó caer el tronco y empezó a orar asustado. Todos sus sentidos ahora estaban alerta ante cualquier cambio a su alrededor. ¿Sería cosa de Dios? Caminó torpemente alrededor de la cabaña e incluso mesa de madera se sentía gomosa en algunos puntos y las paredes de la cabaña parecían ceder ligeramente a su presión. Los olores no lo engañaban, la mesa olia a malvavisco y las paredes a pan dulce.<br />
<br />
El miedo comenzó a mezclarse con la sorpresa. ¿Era acaso por haberse comido aquella fruta extraña? ¿Era una bendición o una maldición? En su confusión, tropezó con una de sus grandes ollas de metal. Al intentar levantarla, sintió una oleada de energía recorrer su cuerpo. Instintivamente, su mano se apretó alrededor del metal, y para su incredulidad, la dura superficie se volvió blanda como arcilla, deformándose y expulsando un fuerte olor a chocolate amargo.<br />
<br />
Beto comenzó a entender o a suponer lo que ocurría. Todo lo que tocaba se convertía en alimentos crudos o procesados. Empezó a probarlos y noto que su sabor no era agradable, pero definitivamente sabían mejor que aquella fruta espantosa.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Se que esto viene de ti mi Dios. Descubriré el porqué me has enviado esto a mí —dijo en voz alta Beto—. Dios da y Dios quita, bendito sea el nombre de Dios.</span></span><br />
<br />
Esa noche Beto permaneció despierto en su cabaña, experimentando con su nuevo don, utilizando todo aquellos nuevos materiales para cocinar. Tocaba la madera, la piedra, incluso el agua en sus grandes recipientes, descubriendo los límites y las posibilidades de ese extraño poder. Probablemente ese don pudiera ser usado para ayudar a los demás y a llevar bendiciones al mundo.<br />
<br />
Recordó las dificultades de los aldeanos del Pueblo Cobo, el esfuerzo que les costaba conseguir alimentos y el trabajo extenuante de trabajar con piedras, metales y madera. Quizá esta era una oportunidad de ser agradecido en gran manera con quienes lo habían criado y un nuevo nacimiento de la mano de Dios.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 3 de Primavera, Año 13<br />
Mañana</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol de la mañana pasaba a través de los espacios que quedaban entre algunas tablas de la cabaña donde Beto había encontrado su hogar, sin embargo el gigante era incapaz de ver aquella luz filtrada. Su cuerpo se había acostumbrado a los horarios de la isla y casi siempre se dormía y se despertaba a la misma hora.<br />
<br />
Su enorme cuerpo de dieciocho metros se movía con una torpe pero familiar gracia dentro de aquellas paredes de madera y piedra construidas para alguien de su tamaño quien sabe cuando. Desde que los aldeanos del Pueblo Cobo lo acogieron siendo un bebé cerca de las ruinas del abandonado Pueblo Yasu, Beto había aprendido a amar esta isla y a cada uno de esos habitantes.<br />
<br />
El aroma a leña quemada y a hierbas silvestres usadas como especias flotaba en el aire dentro de la cabaña mientras Beto preparaba su desayuno. Sus grandes manos se movían con una sorprendente destreza a pesar de su ceguera cortando verduras gigantescas y revolviendo guisos humeantes en ollas gigantes. Cada acción en la cocina estaba seguida por una silenciosa plegaria de agradecimiento hacia Dios, podría ser un imperfecto pecador pero nunca un mal agradecido con su Dios.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Debería ir a buscar más ingredientes. Casi no tengo alimentos para mañana —pensó Beto mientras reposaba aún la comida del desayuno y terminaba su oración de agradecimiento por la comida—. Vamos allá.</span></span><br />
<br />
Beto salió de su cabaña en dirección a Pueblo Yasu. De vez en cuando, la curiosidad lo llevaba a explorar aquellas ruinas gigantes. Se guiaba utilizando su sentido del tacto, su oído y su olfato, apoyado en el uso de un látigo que cuyo extremo tenía unos cascabeles. En el pueblo Yasu aún existían remanentes de árboles enormes y ciertos alimentos apropiados para el tamaño y el apetito de Beto. Aunque no eran suficientes para sostener una nueva civilización de gigantes, servían para el sustento de nuestro querido cegato.<br />
<br />
Mientras Beto revisaba árboles en busca de frutas cerca del Pueblo Yasu, un olor inusual llamó su atención desde el suelo. No era algo que haya olido antes, y al tacto no era la familiar textura rugosa de las piedras ni la suavidad de una fruta. Era algo con una forma extraña y un aroma dulzón y ligeramente picante que nunca antes había percibido. Se agachó con cuidado, sus grandes manos palpando el objeto.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— ¿Será una fruta extraña? Algunos tienden a cruzar plantas para mejorar la calidad de los alimentos pero esto es extraño —pensó Beto—. El olor me intriga. Me la llevaré.</span></span><br />
<br />
Sintió una curiosidad intensa por aquel descubrimiento, ya que era primera vez que encontraba una fruta como esa en la isla. Intrigado y confiando en que la providencia lo había puesto en su camino, Beto decidió probarla.<br />
<br />
Llevó la extraña fruta de vuelta a su cabaña junto al resto de alimentos que había recogido aquella mañana. El aroma se había intensificado, llenando el aire con una mezcla exótica y apetitosa. Usando un cuchillo y un tenedor, pico un trozo de la fruta y con lentitud lo acercó a su boca. La textura era suave al tacto, casi gomosa. Dudó por un instante, preguntándose si sería segura. Pero la extraña sensación de destino persistía. Ofreció una breve plegaria dando gracias a Dios por todo lo que provee y pidiendo protección en caso de que fuese algo dañino, y luego la mordió.<br />
<br />
El sabor fue explosivo, una sinfonía de dulzura y un ligero picor que danzaba en su lengua. La textura se deshizo rápidamente, dejando un regusto extraño pero no desagradable. En cuestión de segundos, el sabor explosivo y dulce se convirtió en uno persistente y desagradable haciendo que el gigante casi vomitara la fruta.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— ¡Dios mío! ¿¡Qué es esto!? — gritó Beto mientras escupía y limpiaba su lengua con sus manos. Al principio, no sintió nada fuera de lo común y continuó con sus tareas habituales tratando de recordar nunca volver a probar una fruta igual que esa. </span></span><br />
<br />
Cuando estaba preparando la cena, mientras cortaba un tronco grueso para alimentar su fuego, notó algo extremadamente raro. La madera al contacto con su mano pareció ablandarse, y desprende de repente un olor y una textura idéntica a la carne de res. Confundido, volvió a intentarlo y ocurrió lo mismo. Entre sus manos ahora parecía tener dos rodajas de carne gigantes, igual de grandes que el tronco que intentaba cortar.<br />
<br />
Dejó caer el tronco y empezó a orar asustado. Todos sus sentidos ahora estaban alerta ante cualquier cambio a su alrededor. ¿Sería cosa de Dios? Caminó torpemente alrededor de la cabaña e incluso mesa de madera se sentía gomosa en algunos puntos y las paredes de la cabaña parecían ceder ligeramente a su presión. Los olores no lo engañaban, la mesa olia a malvavisco y las paredes a pan dulce.<br />
<br />
El miedo comenzó a mezclarse con la sorpresa. ¿Era acaso por haberse comido aquella fruta extraña? ¿Era una bendición o una maldición? En su confusión, tropezó con una de sus grandes ollas de metal. Al intentar levantarla, sintió una oleada de energía recorrer su cuerpo. Instintivamente, su mano se apretó alrededor del metal, y para su incredulidad, la dura superficie se volvió blanda como arcilla, deformándose y expulsando un fuerte olor a chocolate amargo.<br />
<br />
Beto comenzó a entender o a suponer lo que ocurría. Todo lo que tocaba se convertía en alimentos crudos o procesados. Empezó a probarlos y noto que su sabor no era agradable, pero definitivamente sabían mejor que aquella fruta espantosa.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— Se que esto viene de ti mi Dios. Descubriré el porqué me has enviado esto a mí —dijo en voz alta Beto—. Dios da y Dios quita, bendito sea el nombre de Dios.</span></span><br />
<br />
Esa noche Beto permaneció despierto en su cabaña, experimentando con su nuevo don, utilizando todo aquellos nuevos materiales para cocinar. Tocaba la madera, la piedra, incluso el agua en sus grandes recipientes, descubriendo los límites y las posibilidades de ese extraño poder. Probablemente ese don pudiera ser usado para ayudar a los demás y a llevar bendiciones al mundo.<br />
<br />
Recordó las dificultades de los aldeanos del Pueblo Cobo, el esfuerzo que les costaba conseguir alimentos y el trabajo extenuante de trabajar con piedras, metales y madera. Quizá esta era una oportunidad de ser agradecido en gran manera con quienes lo habían criado y un nuevo nacimiento de la mano de Dios.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[AutoT1] Donde menos te los esperas]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=731</link>
			<pubDate>Sun, 07 Jan 2024 16:02:37 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=173">Hécate</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=731</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #dbdee1;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'gg sans', 'Noto Sans', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">[spo</span></span></span></span><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Leyenda</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Diálogo Hécate</span>, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pensamiento Hécate, </span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Tucci, <span style="color: #388600;" class="mycode_color">Bogger, <span style="color: #a66500;" class="mycode_color">pirata random num 1, </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="color: #388600;" class="mycode_color"><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">pirata random num 2 </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 22 – Otoño – Año 11</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Uaaaau, es increíble.</span><br />
<br />
Cuando las vi desde lejos ya me parecieron grandes pero de cerca, eran colosales. Efectivamente eso había sido un pueblo de gigantes, casas de entre veinte y veinticinco metros se alzaban ante mí. Me sentía extraña. Normalmente todo es más pequeño que yo en espacios civilizados porque en su mayor parte son lugares habitados y creados por humanos. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquí yo soy la pequeña</span>, no pude evitar sonreír.<br />
<br />
Aterricé en la plaza del pueblo y nada más mis pies contactaron el suelo, Fenrir descendió por mi cuerpo para reptar hacia quién sabe dónde, pero parecía tener ganas de investigar. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Creo que a ella también le gusta, hakikiki. </span>Me adentré un poco el pueblo y todo era enorme, las calles, la plaza, las casas y cualquier cosa que mi vista alcanzara a percibir. La sensación de pequeñez me abrumaba y me hacía sentir vulnerable a la par que emocionada.<br />
<br />
Quería explorar ese increíble lugar. Me acerqué hasta una pequeña casa de veinte metros de alto e intenté empujar lo que parecía la puerta delantera. No se movió ni un milímetro. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">A las buenas o a las malas. </span>Postré mi saco en el suelo, agarré mi hacha con las dos manos y la impulsé contra una esquina del portón, consiguiendo un tajo. De una patada acabó de ceder y pude adentrarme en la casa. ¡<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hakikiki! </span>– reí mientras observaba a mi alrededor levantando la mirada – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Esto es genial! </span>Había escuchado sobre gigantes, evidentemente, pero nunca había ni visto a uno ni mucho menos uno de sus pueblos. La habitación principal era una cocina-comedor con una gran chimenea medio derruida en el centro de la pared opuesta a la entrada. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esta gente debía usar árboles enteros como troncos.</span> Lancé el saco encima de la mesa. Me acerqué a la zona de cocina e inspeccioné un cajón que me llegaba a la altura de los ojos. Tiré con fuerza con las dos manos y me puse de puntillas para observar su interior. Había cubiertos, saqué una cuchara que tuve que aguantar con fuerza con una mano porque era pesada y tenía el tamaño de mi brazo. Solté una carcajada. Avisté una habitación a mi derecha, cuya puerta empujé y esta sí cedió y reveló lo que en su mejor momento debió haber sido un dormitorio. Una vieja estructura metálica parecía indicar que tiempo ha fue algo parecido a una cama gigante. Elevé mi vuelo para observarlo desde encima. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Enorme. </span>Ladeé la cabeza y vi un agujero que ya no podía resguardar la intimidad que un dormitorio requiere.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Quizás era una ventana.</span> <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquí hubo un gigante que miró a través tal y como yo hago ahora.</span><br />
<br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Bogger, no me gusta repetirme. Veinte mil berries y cerramos el trato.</span><br />
<br />
Rápidamente descendí para no ser vista desde el exterior. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hay alguien en la plaza, ¿no se supone que está abandonado?</span> Abrí los ojos con fuerza y bajé de la cama. ¡<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fenrir! </span>– grité susurrando – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Fenrir!</span> <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No me jodas.</span> – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Fe…! </span>– La serpiente apareció por la puerta exterior. ¡<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No me asustes, joder! – </span>grité en susurros mientras me acercaba a ella. Trepó rápidamente por mi cuerpo hasta rodear mi cuello y cogí mi saco. Salí por la grieta que acababa de hacer en la puerta principal, alcé el vuelo con sigilo y aterricé en el techo de la casa. Repté hasta la pared más cercana al tipo que oí y asomé la cabeza para ver cuál era la situación y volví a cubrirme apresuradamente. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Son seis. Un grupo de cuatro y uno de dos. </span>El grupo de cuatro vestía con ropas rasgadas, pañuelos en la cabeza y cintura e iban armados con espadas y dagas.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Piratas. </span>El grupo de dos llevaban el mismo uniforme y una espada envainada cada uno. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Marines?</span><br />
<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #388600;" class="mycode_color">Estamos en Korossassu, Tucci, a nadie le importa esta puta isla. Deja tu complejo de marine frustrado. ¿Crees que puedo soltarte veinte mil por este pueblo de mierda?</span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Aparte de mostrar tu holgada ordinariez también haces lo propio en cuanto a ignorancia.</span><br />
<span style="color: #388600;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #388600;" class="mycode_color">Háblame fácil, Tucci, no me toques los cojones.</span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Ese pueblo tiene un puerto que conecta con Ilisia y Kano. En Ilisia hay minas de piedras preciosas y en Kano hay un emperador que vive en un palacio. ¿Entiendes qué significa eso?</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #388600;" class="mycode_color">¿Que debería irme a Ilisia a hacer tratos con los guardias de allí? </span>– dijo mientras soltó una carcajada que fue acompañada por toda su tripulación.<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Tratos? Pst, marines corruptos haciendo tratos con piratas repulsivos. Qué sorpresa.</span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">No, maldito estúpido. Significa que estás ante un lugar sin la vigilancia de los pudientes Ilisia y Kano pero que comercia con ellos. Para que un cabeza hueca como tú lo entienda: dinero sin vigilar.</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #388600;" class="mycode_color">Bueno señor guardia, ¿quién está siendo ordinario ahora? </span>– dijo mientras volvió a reír con todos sus camaradas.<br />
 <br />
Me asomé un segundo. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El que habla es el de rojo, debe ser el capitán. Menuda panda de imbéciles.</span><br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Este es el trato, Bogger. Si estoy ocupado contando dinero y decidiendo en qué fulana de Murkhold me lo gasto, no tendré tiempo de avisar a la Marina cuando empieces a saquear y asesinar a tu antojo. Haz cuanto te plazca, mi indiferencia no puede ser mayor. No tendrás dificultades, son unos salvajes esos de Cobo. No uses su puerto, ven por este de Yasu y nadie sabrá quiénes sois. Tu única dificultad puede ser mi aviso a la Marina, que no tiene por qué pasar pero necesito estar… ocupado, si me comprendes</span>.<br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"> </span><br />
Un fuerte ruido estalló cuando mis pies golpearon el suelo.<br />
 <br />
<span style="color: #a66500;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #a66500;" class="mycode_color">¡¿Pero qué cojones?!</span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">¡Capitán!</span><br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Marines bastardos y una banda de piratas asquerosos siendo amiguitos. Mira tú por dónde.</span> <br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">¿Quién diablos eres?</span><br />
<span style="color: #005e00;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">¡Já! Marines… no son marines, son guardias de puerto.</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ni a marines llegáis, ya me jodería no llegar ni al nivel de la mierda.</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">No te metas Lunarian, esto no te incumbe</span>.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Toda injusticia me incumbe</span>.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">Bueno, bueno. Vamos a tranquilizarnos todos reina, déjame que te-</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cierra la boca, desgraciado de mierda. – </span>al pirata le cambió la cara. – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vamos a recoger datos de la situación. Uno, mi hacha debe pesar lo que tu tripulación entera. Dos, mi serpiente tiene hambre. – </span>Fenrir alzó su cabeza incorporando su mitad anterior con un movimiento sinusoidal mientras siseaba – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tres, el asco que os tengo es infinito y cuatro, me está entrando una mala hostia considerable. </span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">Tranquila, tranquila. Lo pillamos. ¿Qué quieres? ¿Dinero? Tengo berries – </span>dijo el capitán, nervioso y amedrado por su discurso.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiero que os vayáis todos a tomar por culo de aquí, dejéis vuestras armas y os saquéis de vuestras estúpidas cabezas tocar al pueblo de humanos. No mira ¿sabes qué? Buena idea, dadme vuestro dinero y cualquier objeto de valor o utilidad que llevéis encima – </span>dije mientras me acercaba lentamente hacia ellos <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">– De todos. – </span>añadí, mirando a los guardias.<br />
 <br />
El pirata más feo que he visto en mi vida tragó saliva y dijo: - <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">¿Vamos a pelear?</span><br />
 <br />
<span style="color: #005e00;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">Mide cuatro metros, gilipollas.</span> – el capitán hizo una señal con la cabeza y su tripulación empezó a dejar las armas en un montículo, junto con bolsas y demás pertenencias.<br />
<span style="color: #005e00;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #005e00;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">Quédatelo todo, aquí tienes ¿eh? No hay ningún problema. Puedes quedarte a este también si quieres</span> – soltó una risita nerviosa mientras empujaba al tipo de la cara rara.<br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Trato hecho – </span>dije mientras balanceaba el brazo que sujetaba el arma hacia atrás. Cuando la gravedad contradijo mi movimiento y volvió a su punto inicial, agarré el hacha con las dos manos y seguí su impulso dando un paso hacia adelante hasta proferir un corte hacia arriba desde el torso hasta el mentón del capitán.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> - Aborrezco a los traidores.</span><br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #a66500;" class="mycode_color">¡Hija de puta! </span>– dijo otro subordinado mientras saltaba hacia mí. No tuve tiempo de esquivarlo y me dio una patada en la tíbia. Hice una mueca de dolor que terminó en sonrisa.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #a66500;" class="mycode_color">¡Voy a empalarte, zorra! - </span>dijo mientras se orientaba de nuevo hacia el montículo de cosas para agarrar una espada. Me dio tiempo a rotar sobre mi propio eje y agarrar mi hacha con las dos manos y cortar así al esbirro. Gritaba de dolor mientras caía encima del montículo y la sangre manchaba su camisa.<br />
 <br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">¡Lunarian! </span>– giré mi cabeza y vi a los dos casi-marines apuntándome con ambas espadas. – <span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Será mejor que pares tu espectáculo de salvadora de la justicia. Esto termina aquí.</span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"> </span><br />
Abrí mis alas de repente y ambos guardias hicieron un paso atrás mientras se les escapaba un gemido, atemorizados. <br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eres despreciable. No soporto a los de tu calaña.</span><br />
 <br />
Corrí dos pasos hacia adelante y cargué el golpe, el guardia parlanchín lo esquivó y el segundo lo bloqueó. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tiene más fuerza de la que esperaba.</span> Cedí en fuerza y roté el hacha de manera que la punta del mango impactó contundentemente en la barbilla del tipo. Oí su mandíbula crujir y su garganta chillar. Giré sobre mi misma para tomar impulso para cortarle el vientre que sangró abundantemente en seguida. Busqué con la mirada al último de mis objetivos mientras vi su espada caer y cómo se ponía de rodillas.<br />
<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">¡Porfavor! Por favor Lunarian, déjame ir y no contaré nada, nadie sabrá nada sobre esto, pero deja que me vaya.</span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"> </span><br />
En tres pasos me acerqué y coloqué el filo del hacha en su cuello.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hubieras dejado que se fueran los humanos indefensos del pueblo?</span><br />
Noté como el hacha osciló ligeramente por la deglución nerviosa del guardia.<br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los hubieras dejado ir ¿antes o después de vendérselos a las ratas?</span><br />
 <br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">¿Crees que les estaba vendiendo realmente? Esos piratas llevaban unas semanas husmeando la zona, sólo quería usurparles sus bienes para impedir sus fechorías. Estaba a punto de avisar a la Marina, jeje…</span><br />
 <br />
Ladeé la cabeza ligeramente un par de veces.<br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quién vive como un perro, muere como un perro</span>. – Y el hacha corrió. Le sujeté del pelo para observar cómo tosía sangre y ésta le brollaba de su cuello sin cesar. Notaba las gotas manchando mi rostro y borbotones impregnando mi pecho. La mirada se le perdió y lo empujé con asco.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
Cuando miré a mi alrededor caí en la cuenta. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Faltan dos.</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Fenrir! </span> Corrí hacia el montículo de trastos, empujé con la pierna al cuerpo sin vida y busqué la bolsa de dinero. Volé hasta el techo y guardé la bolsa en el saco.<br />
 <br />
Emprendí el vuelo a toda velocidad hasta el pueblo de Cobo y estuve vigilándolo durante tres días desde el bosque. Los dos inútiles no aparecieron por allí. Al cuarto día bajé al mercado y vendí las hierbas que preparé al puesto de fruta y verdura. Me gustó saber que tienen un alcalde elegido democráticamente y parece que les va bien, así que le expliqué al mercader cómo usar las medicinales y los venenos. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Me largo al bosque a estar tranquila. </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estos estúpidos se defienden con poco más que arcos y flechas. Y ni siquiera le ponen veneno de amanita a las flechas cuando están rodeados de un bosque repleto de venenosas, la estupidez tiene un límite. Les tendré un ojo echado a estos tontos confiados.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #dbdee1;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'gg sans', 'Noto Sans', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">[spo</span></span></span></span><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Leyenda</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Diálogo Hécate</span>, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pensamiento Hécate, </span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Tucci, <span style="color: #388600;" class="mycode_color">Bogger, <span style="color: #a66500;" class="mycode_color">pirata random num 1, </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"><span style="color: #388600;" class="mycode_color"><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">pirata random num 2 </span></span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 22 – Otoño – Año 11</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Uaaaau, es increíble.</span><br />
<br />
Cuando las vi desde lejos ya me parecieron grandes pero de cerca, eran colosales. Efectivamente eso había sido un pueblo de gigantes, casas de entre veinte y veinticinco metros se alzaban ante mí. Me sentía extraña. Normalmente todo es más pequeño que yo en espacios civilizados porque en su mayor parte son lugares habitados y creados por humanos. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquí yo soy la pequeña</span>, no pude evitar sonreír.<br />
<br />
Aterricé en la plaza del pueblo y nada más mis pies contactaron el suelo, Fenrir descendió por mi cuerpo para reptar hacia quién sabe dónde, pero parecía tener ganas de investigar. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Creo que a ella también le gusta, hakikiki. </span>Me adentré un poco el pueblo y todo era enorme, las calles, la plaza, las casas y cualquier cosa que mi vista alcanzara a percibir. La sensación de pequeñez me abrumaba y me hacía sentir vulnerable a la par que emocionada.<br />
<br />
Quería explorar ese increíble lugar. Me acerqué hasta una pequeña casa de veinte metros de alto e intenté empujar lo que parecía la puerta delantera. No se movió ni un milímetro. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">A las buenas o a las malas. </span>Postré mi saco en el suelo, agarré mi hacha con las dos manos y la impulsé contra una esquina del portón, consiguiendo un tajo. De una patada acabó de ceder y pude adentrarme en la casa. ¡<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hakikiki! </span>– reí mientras observaba a mi alrededor levantando la mirada – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Esto es genial! </span>Había escuchado sobre gigantes, evidentemente, pero nunca había ni visto a uno ni mucho menos uno de sus pueblos. La habitación principal era una cocina-comedor con una gran chimenea medio derruida en el centro de la pared opuesta a la entrada. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esta gente debía usar árboles enteros como troncos.</span> Lancé el saco encima de la mesa. Me acerqué a la zona de cocina e inspeccioné un cajón que me llegaba a la altura de los ojos. Tiré con fuerza con las dos manos y me puse de puntillas para observar su interior. Había cubiertos, saqué una cuchara que tuve que aguantar con fuerza con una mano porque era pesada y tenía el tamaño de mi brazo. Solté una carcajada. Avisté una habitación a mi derecha, cuya puerta empujé y esta sí cedió y reveló lo que en su mejor momento debió haber sido un dormitorio. Una vieja estructura metálica parecía indicar que tiempo ha fue algo parecido a una cama gigante. Elevé mi vuelo para observarlo desde encima. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Enorme. </span>Ladeé la cabeza y vi un agujero que ya no podía resguardar la intimidad que un dormitorio requiere.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Quizás era una ventana.</span> <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Aquí hubo un gigante que miró a través tal y como yo hago ahora.</span><br />
<br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Bogger, no me gusta repetirme. Veinte mil berries y cerramos el trato.</span><br />
<br />
Rápidamente descendí para no ser vista desde el exterior. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hay alguien en la plaza, ¿no se supone que está abandonado?</span> Abrí los ojos con fuerza y bajé de la cama. ¡<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fenrir! </span>– grité susurrando – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Fenrir!</span> <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No me jodas.</span> – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Fe…! </span>– La serpiente apareció por la puerta exterior. ¡<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No me asustes, joder! – </span>grité en susurros mientras me acercaba a ella. Trepó rápidamente por mi cuerpo hasta rodear mi cuello y cogí mi saco. Salí por la grieta que acababa de hacer en la puerta principal, alcé el vuelo con sigilo y aterricé en el techo de la casa. Repté hasta la pared más cercana al tipo que oí y asomé la cabeza para ver cuál era la situación y volví a cubrirme apresuradamente. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Son seis. Un grupo de cuatro y uno de dos. </span>El grupo de cuatro vestía con ropas rasgadas, pañuelos en la cabeza y cintura e iban armados con espadas y dagas.<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Piratas. </span>El grupo de dos llevaban el mismo uniforme y una espada envainada cada uno. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Marines?</span><br />
<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #388600;" class="mycode_color">Estamos en Korossassu, Tucci, a nadie le importa esta puta isla. Deja tu complejo de marine frustrado. ¿Crees que puedo soltarte veinte mil por este pueblo de mierda?</span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Aparte de mostrar tu holgada ordinariez también haces lo propio en cuanto a ignorancia.</span><br />
<span style="color: #388600;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #388600;" class="mycode_color">Háblame fácil, Tucci, no me toques los cojones.</span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Ese pueblo tiene un puerto que conecta con Ilisia y Kano. En Ilisia hay minas de piedras preciosas y en Kano hay un emperador que vive en un palacio. ¿Entiendes qué significa eso?</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #388600;" class="mycode_color">¿Que debería irme a Ilisia a hacer tratos con los guardias de allí? </span>– dijo mientras soltó una carcajada que fue acompañada por toda su tripulación.<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿Tratos? Pst, marines corruptos haciendo tratos con piratas repulsivos. Qué sorpresa.</span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">No, maldito estúpido. Significa que estás ante un lugar sin la vigilancia de los pudientes Ilisia y Kano pero que comercia con ellos. Para que un cabeza hueca como tú lo entienda: dinero sin vigilar.</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #388600;" class="mycode_color">Bueno señor guardia, ¿quién está siendo ordinario ahora? </span>– dijo mientras volvió a reír con todos sus camaradas.<br />
 <br />
Me asomé un segundo. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El que habla es el de rojo, debe ser el capitán. Menuda panda de imbéciles.</span><br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Este es el trato, Bogger. Si estoy ocupado contando dinero y decidiendo en qué fulana de Murkhold me lo gasto, no tendré tiempo de avisar a la Marina cuando empieces a saquear y asesinar a tu antojo. Haz cuanto te plazca, mi indiferencia no puede ser mayor. No tendrás dificultades, son unos salvajes esos de Cobo. No uses su puerto, ven por este de Yasu y nadie sabrá quiénes sois. Tu única dificultad puede ser mi aviso a la Marina, que no tiene por qué pasar pero necesito estar… ocupado, si me comprendes</span>.<br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"> </span><br />
Un fuerte ruido estalló cuando mis pies golpearon el suelo.<br />
 <br />
<span style="color: #a66500;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #a66500;" class="mycode_color">¡¿Pero qué cojones?!</span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">¡Capitán!</span><br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Marines bastardos y una banda de piratas asquerosos siendo amiguitos. Mira tú por dónde.</span> <br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">¿Quién diablos eres?</span><br />
<span style="color: #005e00;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">¡Já! Marines… no son marines, son guardias de puerto.</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ni a marines llegáis, ya me jodería no llegar ni al nivel de la mierda.</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">No te metas Lunarian, esto no te incumbe</span>.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Toda injusticia me incumbe</span>.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">Bueno, bueno. Vamos a tranquilizarnos todos reina, déjame que te-</span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cierra la boca, desgraciado de mierda. – </span>al pirata le cambió la cara. – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vamos a recoger datos de la situación. Uno, mi hacha debe pesar lo que tu tripulación entera. Dos, mi serpiente tiene hambre. – </span>Fenrir alzó su cabeza incorporando su mitad anterior con un movimiento sinusoidal mientras siseaba – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tres, el asco que os tengo es infinito y cuatro, me está entrando una mala hostia considerable. </span><br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">Tranquila, tranquila. Lo pillamos. ¿Qué quieres? ¿Dinero? Tengo berries – </span>dijo el capitán, nervioso y amedrado por su discurso.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiero que os vayáis todos a tomar por culo de aquí, dejéis vuestras armas y os saquéis de vuestras estúpidas cabezas tocar al pueblo de humanos. No mira ¿sabes qué? Buena idea, dadme vuestro dinero y cualquier objeto de valor o utilidad que llevéis encima – </span>dije mientras me acercaba lentamente hacia ellos <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">– De todos. – </span>añadí, mirando a los guardias.<br />
 <br />
El pirata más feo que he visto en mi vida tragó saliva y dijo: - <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">¿Vamos a pelear?</span><br />
 <br />
<span style="color: #005e00;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">Mide cuatro metros, gilipollas.</span> – el capitán hizo una señal con la cabeza y su tripulación empezó a dejar las armas en un montículo, junto con bolsas y demás pertenencias.<br />
<span style="color: #005e00;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #005e00;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #005e00;" class="mycode_color">Quédatelo todo, aquí tienes ¿eh? No hay ningún problema. Puedes quedarte a este también si quieres</span> – soltó una risita nerviosa mientras empujaba al tipo de la cara rara.<br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Trato hecho – </span>dije mientras balanceaba el brazo que sujetaba el arma hacia atrás. Cuando la gravedad contradijo mi movimiento y volvió a su punto inicial, agarré el hacha con las dos manos y seguí su impulso dando un paso hacia adelante hasta proferir un corte hacia arriba desde el torso hasta el mentón del capitán.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> - Aborrezco a los traidores.</span><br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #a66500;" class="mycode_color">¡Hija de puta! </span>– dijo otro subordinado mientras saltaba hacia mí. No tuve tiempo de esquivarlo y me dio una patada en la tíbia. Hice una mueca de dolor que terminó en sonrisa.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #a66500;" class="mycode_color">¡Voy a empalarte, zorra! - </span>dijo mientras se orientaba de nuevo hacia el montículo de cosas para agarrar una espada. Me dio tiempo a rotar sobre mi propio eje y agarrar mi hacha con las dos manos y cortar así al esbirro. Gritaba de dolor mientras caía encima del montículo y la sangre manchaba su camisa.<br />
 <br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">¡Lunarian! </span>– giré mi cabeza y vi a los dos casi-marines apuntándome con ambas espadas. – <span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">Será mejor que pares tu espectáculo de salvadora de la justicia. Esto termina aquí.</span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"> </span><br />
Abrí mis alas de repente y ambos guardias hicieron un paso atrás mientras se les escapaba un gemido, atemorizados. <br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eres despreciable. No soporto a los de tu calaña.</span><br />
 <br />
Corrí dos pasos hacia adelante y cargué el golpe, el guardia parlanchín lo esquivó y el segundo lo bloqueó. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tiene más fuerza de la que esperaba.</span> Cedí en fuerza y roté el hacha de manera que la punta del mango impactó contundentemente en la barbilla del tipo. Oí su mandíbula crujir y su garganta chillar. Giré sobre mi misma para tomar impulso para cortarle el vientre que sangró abundantemente en seguida. Busqué con la mirada al último de mis objetivos mientras vi su espada caer y cómo se ponía de rodillas.<br />
<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">¡Porfavor! Por favor Lunarian, déjame ir y no contaré nada, nadie sabrá nada sobre esto, pero deja que me vaya.</span><br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color"> </span><br />
En tres pasos me acerqué y coloqué el filo del hacha en su cuello.<br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hubieras dejado que se fueran los humanos indefensos del pueblo?</span><br />
Noté como el hacha osciló ligeramente por la deglución nerviosa del guardia.<br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los hubieras dejado ir ¿antes o después de vendérselos a las ratas?</span><br />
 <br />
<span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span></span><span style="color: #0000ff;" class="mycode_color">¿Crees que les estaba vendiendo realmente? Esos piratas llevaban unas semanas husmeando la zona, sólo quería usurparles sus bienes para impedir sus fechorías. Estaba a punto de avisar a la Marina, jeje…</span><br />
 <br />
Ladeé la cabeza ligeramente un par de veces.<br />
 <br />
-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">          </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quién vive como un perro, muere como un perro</span>. – Y el hacha corrió. Le sujeté del pelo para observar cómo tosía sangre y ésta le brollaba de su cuello sin cesar. Notaba las gotas manchando mi rostro y borbotones impregnando mi pecho. La mirada se le perdió y lo empujé con asco.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
Cuando miré a mi alrededor caí en la cuenta. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Faltan dos.</span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Fenrir! </span> Corrí hacia el montículo de trastos, empujé con la pierna al cuerpo sin vida y busqué la bolsa de dinero. Volé hasta el techo y guardé la bolsa en el saco.<br />
 <br />
Emprendí el vuelo a toda velocidad hasta el pueblo de Cobo y estuve vigilándolo durante tres días desde el bosque. Los dos inútiles no aparecieron por allí. Al cuarto día bajé al mercado y vendí las hierbas que preparé al puesto de fruta y verdura. Me gustó saber que tienen un alcalde elegido democráticamente y parece que les va bien, así que le expliqué al mercader cómo usar las medicinales y los venenos. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Me largo al bosque a estar tranquila. </span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estos estúpidos se defienden con poco más que arcos y flechas. Y ni siquiera le ponen veneno de amanita a las flechas cuando están rodeados de un bosque repleto de venenosas, la estupidez tiene un límite. Les tendré un ojo echado a estos tontos confiados.</span>]]></content:encoded>
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