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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Dojo del Gyojin Karate]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 20:16:51 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[FIC - Entrenamiento] Rompiendo limites]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4422</link>
			<pubDate>Fri, 25 Sep 2026 08:37:05 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=825">Vex</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4422</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 78 Verano, Año 18</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Dojo del Gyojin Karate, Isla Karate, South Blue</span></span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La fuerza detrás del golpe</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Habían pasado varios días desde que terminé mi primer entrenamiento con Batch y aunque en un inicio pensé que quizás lo mejor sería abandonar la isla después lo cierto es que no lo hice. Había algo que seguía rondándome la cabeza desde aquella última prueba, no era exactamente una técnica concreta ni tampoco tenía claro qué quería aprender después, simplemente tenía la sensación de que todavía me faltaba entender una parte importante del Gyojin Karate. Había aprendido a sentir el agua, a utilizar la que encontraba a mi alrededor y a transmitir parte de la fuerza de un golpe a través de ella pero cuanto más practicaba por mi cuenta más evidente se hacía que todavía había muchas cosas que no sabía hacer. Algunas veces conseguía utilizar lo aprendido casi sin pensarlo y otras volvía a cometer los mismos errores de los primeros días, especialmente cuando intentaba aumentar la fuerza de mis ataques. <br />
 <br />
Era curioso porque nunca había considerado que necesitara ser especialmente fuerte para combatir pues siempre había preferido utilizar la distancia, la precisión y el movimiento antes que intentar superar a alguien únicamente por fuerza física pero después de entrenar con Batch empezaba a entender que quizás no se trataba de tener más fuerza sino de aprender a utilizar mejor la que ya tenía, por eso terminé regresando al dojo. Debo reconocer que no lo hice con demasiadas expectativas y tampoco llevaba una lista de cosas que quisiera aprender, simplemente quería comprobar si Batch estaba dispuesto a seguir enseñándome. <br />
 <br />
Caminé por uno de los caminos que subían por la montaña mientras Furia permanecía escondida entre mi ropa, asomando de vez en cuando la cabeza para observar los alrededores. El lugar seguía teniendo el mismo aspecto que recordaba aunque después de haber pasado tanto tiempo entrenando allí ya no me resultaba tan extraño como durante los primeros días. Había aprendido a reconocer algunos sonidos los horarios en los que determinados alumnos entrenaban e incluso algunos de los caminos que utilizaban para bajar hacia los arrozales, aunque todavía seguía sin acostumbrarme a la cantidad de personas que podían pasar horas enteras repitiendo exactamente el mismo movimiento, aunque supongo que después de haber hecho yo misma algo parecido durante varios días ya no podía criticar demasiado a los demás.<br />
 <br />
Cuando llegué al dojo me quedé unos segundos frente a la entrada antes de abrirla, no había cambiado nada desde la última vez aisque entré en silencio y recorrí el interior con la mirada hasta encontrar a Batch que estaba ocupado observando a varios alumnos. No quise interrumpirlo así que esperé cerca de la entrada durante unos minutos hasta que finalmente nuestras miradas se cruzaron y no hizo falta que dijera nada simplemente me acerqué y me detuve frente a él <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">- Quiero seguir aprendiendo –</span> Dije sin muchos rodeos aunque no sabía exactamente qué esperaba escuchar después de decir aquellas palabras pero Batch simplemente me indicó que lo siguiera hasta una de las zonas más despejadas del dojo. <br />
 <br />
Aquello hizo que frunciera ligeramente el ceño porque no había ningún recipiente de agua preparado ni tampoco ningún objetivo de los que había utilizado durante el entrenamiento anterior. Miré alrededor intentando descubrir qué se suponía que debía hacer pero no había nada especialmente diferente en aquella zona, solo el suelo de madera y suficiente espacio para moverme. Batch me indicó que me colocara en el centro y después se apartó provocando que aquello empezaba a resultarme bastante familiar.<br />
 <br />
Durante unos segundos simplemente me quedé quieta intentando entender qué esperaba de mí. Después flexioné ligeramente las piernas y comencé a moverme pero no hice nada especialmente complicado simplemente avancé unos pasos, cambié el peso de una pierna a otra, giré el cuerpo y lancé un par de golpes al aire. Al principio no noté nada extraño pero después de varios movimientos empecé a prestar atención a la forma en la que mi cuerpo se movía. No era algo que soliera hacer conscientemente porque estaba acostumbrada a moverme de forma natural durante un combate a distancia pero ahora tenía que observar cada pequeño detalle. <br />
 <br />
Cuando lanzaba un golpe rápido el brazo se movía con facilidad pero el resto del cuerpo apenas acompañaba el movimiento y cuando intentaba utilizar más fuerza ocurría lo contrario, tensaba demasiado los músculos y terminaba perdiendo velocidad. Lo repetí varias veces e intenté hacer que todos los movimientos fueran uno solo pero cada vez que pensaba demasiado en una parte terminaba olvidándome de otra. Era bastante frustrante porque desde fuera probablemente parecía que simplemente estaba lanzando golpes al aire sin ningún propósito aunque poco a poco empecé a notar algo que antes había pasado por alto… La fuerza no empezaba en el puño sino que empezaba mucho antes. Apoyé firmemente el pie en el suelo y volví a lanzar un golpe esta vez dejando que el movimiento comenzara desde la pierna, la cadera giró después y el torso acompañó el movimiento antes de que finalmente el hombro y el brazo terminaran llevando el puño hacia delante, el golpe no fue especialmente rápido pero la sensación  si fue diferente pues no había tenido que esforzarme tanto y aun así sentí que tenia mas fuerza. <br />
 <br />
Me quedé quieta unos segundos antes de volver a hacerlo pero esta vez intenté aumentar la velocidad sin perder el movimiento del resto del cuerpo pero el resultado fue peor y terminé tensando demasiado el hombro. Sacudí ligeramente el brazo y respiré antes de volver a colocarme<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> - Esto va a llevar un rato… - </span>Murmuré más para mí que para Batch, pero aun asi continué entrenando durante bastante tiempo hasta que sentí como los músculos de las piernas comenzaban a pesarme. El ejercicio parecía sencillo pero precisamente por eso empezaba a resultar agotador, no había nada espectacular que pudiera distraerme solo repetir el mismo movimiento hasta que conseguí que fuera algo mas natural en mi cuerpo. <br />
En algunos momentos conseguía que todo el cuerpo acompañara el golpe y en otros volvía a separar los movimientos sin darme cuenta, hasta que finalmente Batch colocó delante de mí una estructura de madera. Por un momento me quede observándola pues no parecia demasiado resistente, me acerque a ella y asenté bien los pies en el suelo antes de preparar el primer golpe. Por un momento recordé todo lo que había estado practicando y lancé el puño utilizando el cuerpo completo, el impacto hizo vibrar la madera pero no ocurrió nada más, ni siquiera una grieta asi que retire la mano y miré la superficie.<br />
 <br />
Volví a intentarlo y esta vez utilicé más fuerza aunque el resultado fue prácticamente el mismo por lo que fruncí el ceño. Había algo que no estaba entendiendo, si utilizaba poca fuerza no conseguía nada y si utilizaba demasiada tampoco. No parecía tener sentido hasta que recordé algo que había aprendido durante el primer entrenamiento. Con el agua había cometido exactamente el mismo error... Intentaba obligarla a responder y terminaba consiguiendo justo lo contrario de lo que buscaba, por lo que pensé que quizás con esto ocurría algo parecido, no necesitaba golpear más fuerte, sino que necesitaba conseguir que la fuerza que ya tenía no se perdiera por el camino, aunque bueno en mi caso no era mucha.<br />
 <br />
Volví a colocarme frente a la madera y respiré profundamente intentando esta vez no pensar únicamente en el puño… Pensé en todo el movimiento que había detrás de él. El pie empujó contra el suelo, la pierna transmitió el movimiento, la cadera giró, el torso acompañó y finalmente el brazo avanzó hasta que golpee... El sonido fue diferente y la madera se desplazó ligeramente hacia atrás, no me pareció gran cosa pero me quedé observándola durante unos segundos. Había conseguido moverla y quizás ese era el primer paso. No se trataba de conseguir una fuerza que no tenía, sino de aprender a utilizarla sin desperdiciarla y aunque todavía no sabía exactamente qué quería enseñarme Batch con aquello empezaba a tener claro que esta vez el entrenamiento iba a ser bastante más físico que el anterior.</div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un solo punto</span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante los siguientes días el entrenamiento continuó aunque Batch empezó a cambiar poco a poco los ejercicios. Ya no me pedía simplemente que golpeara una estructura de madera intentando utilizar todo el cuerpo sino que comenzó a colocar pequeñas marcas sobre diferentes superficies y me indicaba que golpeara exactamente en ellas. Al principio pensé que simplemente quería comprobar si había entendido lo que habíamos estado practicando pero después de varios intentos empecé a darme cuenta de que había algo diferente. No bastaba con golpear la madera tenía que hacerlo siempre en el mismo lugar y sobre todo tenía que conseguir que toda la fuerza terminara concentrándose allí. Parecía sencillo cuando lo veía desde fuera pero en cuanto empecé a intentarlo descubrí que era bastante más complicado de lo que esperaba. <br />
La primera marca estaba dibujada sobre una tabla bastante ancha y no tenía demasiado problema para alcanzarla. Me coloqué frente a ella, observé el pequeño círculo que había en el centro y lancé el primer golpe, el puño impactó bastante cerca pero no exactamente en el punto que había señalado por lo que volví a intentarlo y esta vez acerté aunque el golpe fue demasiado débil. Fruncí ligeramente el ceño mientras retiraba la mano y observaba la marca pues no era cuestión de acertar una sola vez tenía que conseguir que el golpe llegara exactamente al mismo punto manteniendo además la fuerza que había aprendido a generar durante los ejercicios anteriores.<br />
 <br />
Continue golpeando una y otra vez, al principio intentaba mirar únicamente la marca pero pronto descubrí que eso me hacía cometer otro error... Me concentraba tanto en dónde tenía que golpear que dejaba de prestar atención al resto del movimiento y terminaba moviendo el brazo de manera independiente. La primera parte del entrenamiento me había enseñado que la fuerza tenía que recorrer todo el cuerpo pero ahora tenía que conseguir que ese movimiento terminara en un lugar muy concreto… No podía permitirme que parte de la fuerza se desviara porque el brazo estuviera mal colocado o porque el hombro girara demasiado pronto.<br />
 <br />
Volví a colocarme frente a la tabla mientras respiraba profundamente, el pie se apoyó en el suelo y trasladé el peso hacia delante, la cadera giró y el torso acompañó el movimiento antes de que el hombro terminara llevando el brazo hacia delante provocando que el puño avanzara directamente hacia la marca… Impacto. Esta vez había acertado exactamente en el centro. la madera vibró y sentí el golpe recorrer el brazo por lo que me quedé quieta unos segundos. No había sido mucho más fuerte que los anteriores pero la sensación era diferente, todo el movimiento había terminado exactamente donde quería... No había tenido que corregir el brazo durante el último instante ni había necesitado utilizar más fuerza de la necesaria, simplemente había llegado.<br />
 <br />
Miré la marca y después mi puño <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">- Otra vez –</span> Escuche decir a Batch provocando que me sobresaltara un momento pues no esperaba que Batch me hablara. Volví a intentarlo, el segundo golpe acerto pero el tercero no, el cuarto si y el quinto golpeo ligeramente por encima provocando que acabara suspirando mientras bajaba el brazo. Parecía que cuanto más intentaba repetirlo más difícil me resultaba mantener la concentración. Quizás porque empezaba a pensar de mas en conseguir que saliera bien y eso volvía a hacer que el movimiento perdiera naturalidad. Me alejé un poco de la tabla y observé la superficie, había varias marcas alrededor del objetivo donde mis golpes habían fallado, Algunas eran apenas visibles y otras tenían pequeñas grietas... Sin embargo el punto central empezaba a estar bastante desgastado.<br />
 <br />
Eso me hizo pensar en algo y es que no estaba golpeando con más fuerza sino que simplemente estaba golpeando muchas veces en el mismo lugar por lo que me acerqué de nuevo y pasé los dedos por la madera. Si repetía el mismo impacto las suficientes veces podía terminar dañando una zona concreta incluso sin utilizar una fuerza enorme. Pero eso no era exactamente lo que Batch quería enseñarme. <br />
 <br />
Si simplemente repetía golpes durante horas podía terminar rompiendo cualquier cosa, pero ahí la cuestión era conseguirlo con uno solo. Miré nuevamente la pequeña marca y volví a colocarme pero esta vez cerré los ojos durante unos segundos. Intenté recordar la sensación del golpe anterior... No la fuerza sino el recorrido, el momento en el que la pierna empujaba contra el suelo, el giro de la cadera, la forma en la que el torso seguía el movimiento y cómo todo terminaba concentrándose en el puño. Abrí los ojos y golpeé. el impacto fue seco y la madera vibró con más fuerza que antes y una pequeña grieta apareció justo alrededor de la marca, por un momento me quedé mirando la superficie… Había funcionado. No había sido un golpe mucho más fuerte que los anteriores, pero había conseguido que la fuerza se concentrara de una manera diferente por lo que volví a intentarlo.<br />
 <br />
Esta vez la grieta aumentó ligeramente, después otro golpe y otro, no lo hacia porque necesitara romper la tabla sino porque quería entender qué era esa sensacion diferente. Con cada intento empecé a notar que el impacto se sentía más “corto” antes tenía la sensación de que el golpe se dispersaba al entrar en contacto con la superficie como si parte de la fuerza desapareciera en el mismo momento en que mis nudillos tocaban la madera. Ahora era diferente... La fuerza parecía quedarse concentrada durante un instante antes de desaparecer, era una sensación extraña y por alguna razón me recordó al primer entrenamiento.<br />
 <br />
El Gyojin Karate no consistía únicamente en utilizar el agua para aumentar la fuerza sino que consistía en transmitirla. Quizás esto era parecido, simplemente no debía dejar que la fuerza terminara en mi puño, tenía que conseguir que continuara por lo que me acerqué a la tabla y volví a colocar la mano sobre la superficie. Pensé en el agua que había dentro del cuerpo de los alumnos con los que había entrenado, pensé en aquella pequeña vibración que había conseguido sentir después del impacto, no había intentado romper nada entonces simplemente había conseguido que la fuerza continuara después del contacto.<br />
 <br />
Tal vez ese era el principio que Batch quería que entendiera ahora, no se trataba de golpear la superficie si no que se trataba de atravesarla. La siguiente vez que golpeé no intenté pensar en la madera, pensé en lo que había detrás de ella… El golpe salió y la grieta se extendió rápidamente desde el centro y la tabla se partió por la zona donde había estado golpeando por lo que retrocedí ligeramente pues no esperaba que se rompiera tan pronto. Miré los dos pedazos de madera durante unos segundos antes de agacharme para recoger uno de ellos, no parecía especialmente grueso pero tampoco había sido necesario utilizar demasiados golpes <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">- Así que era eso... – </span>dije pasando los dedos por la grieta sin apartar la mirada de la madera, lo cierto es que no había aumentado mi fuerza pero había aprendido a concentrarla.<br />
 <br />
Durante el resto del día Batch cambió las superficies que tenía delante, algunas eran más gruesas, otras tenían diferentes formas y en ocasiones la marca estaba colocada en lugares incómodos que me obligaban a modificar ligeramente mi postura. Cada vez que pensaba que había entendido el ejercicio aparecía alguna pequeña dificultad que me obligaba a corregirlo de nuevo pero poco a poco empecé a comprender que no podía aprender un único movimiento y repetirlo exactamente igual... Lo importante era conseguir que el principio se mantuviera aunque cambiara la situación, al final del entrenamiento mis nudillos estaban ligeramente enrojecidos y tenía los brazos bastante cansados. Me senté en el suelo mientras observaba los restos de madera que se habían acumulado frente a mí. Saqué mi cuaderno y escribí una nueva anotación <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“No importa cuánto golpee. La fuerza tiene que llegar al mismo lugar” </span>Me quedé mirando la frase durante unos segundos antes de añadir otra debajo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“No se trata de golpear más fuerte. Se trata de desperdiciar menos”</span>y tras aquello cerré el cuaderno.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El golpe que atraviesa</span></span></div>
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<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de varios días practicando con diferentes superficies empecé a notar que los ejercicios comenzaban a repetirse de una manera bastante parecida, aunque Batch siempre encontraba alguna forma de cambiar ligeramente la dificultad. Algunas veces utilizaba tablas de madera, otras colocaba varias juntas y en ocasiones simplemente dibujaba una pequeña marca sobre una superficie y me pedía que golpeara exactamente allí. Al principio había pensado que aquello consistía únicamente en aprender a concentrar la fuerza, pero cuanto más tiempo pasaba entrenando más claro tenía que todavía me faltaba algo. Conseguía romper una tabla después de varios intentos y cada vez era capaz de hacerlo con menos golpes, pero cuando intentaba utilizar demasiada fuerza el resultado empeoraba… El impacto se volvía más brusco, el brazo se tensaba y la fuerza terminaba dispersándose en lugar de concentrarse. <br />
 <br />
Una mañana Batch colocó frente a mí varias tablas que no eran especialmente gruesas y tampoco parecían diferentes a las que había utilizado los días anteriores, aunque esta vez estaban colocadas unas detrás de otras dejando muy poco espacio entre ellas. Me acerqué y las observé durante unos segundos intentando entender qué pretendía que hiciera. Había aprendido a concentrar el golpe en un punto así que supuse que simplemente quería que rompiera la primera tabla por lo que me coloqué delante, fijé la mirada en el centro y lancé el golpe. La primera tabla se partió, la segunda se movió ligeramente y las demás permanecieron intactas por lo que me quedé mirando el resultado, lo cierto es que no estaba mal pero tampoco era lo que esperaba asi que volví a intentarlo utilizando mas fuerza. La primera tabla volvió a romperse y la segunda recibió un golpe bastante fuerte pero el resultado fue prácticamente el mismo. La fuerza se había quedado en la superficie y era como si después del primer impacto el movimiento desapareciera por lo que fruncí ligeramente el ceño.<br />
 <br />
Si intentaba concentrar toda la fuerza en un único punto podía romper la primera tabla, pero no conseguía que esa fuerza continuara más allá. Eso me hizo recordar algo que había ocurrido durante mis primeros entrenamientos con Batch, la primera vez que había conseguido sentir una vibración dentro del cuerpo de otro alumno había sido precisamente porque no había intentado detener el golpe en el momento del contacto si no que la fuerza había continuado, quizás ahora tenía que hacer lo mismo.<br />
 <br />
Me coloqué otra vez frente a las tablas mientras respiraba profundamente. No pensé en romper la primera si no que pensé en la última. El objetivo no era atravesar la superficie que tenía delante sino conseguir que el movimiento continuara hasta llegar al otro lado. Lancé el golpe provocando que la primera tabla se partiera y la segunda tabla recibió el impacto desplazándose pero nada mas. Había funcionado un poco mejor aunque seguía sin ser suficiente asi que volví a intentarlo. Esta vez reduje ligeramente la fuerza y me concentré en el recorrido completo del movimiento, recordé lo que había aprendido durante los primeros ejercicios cuando intentaba sentir el agua dentro del cuerpo de los demás.<br />
 <br />
De nuevo no tu ve el resultado que esperaba… el problema era que todavía seguía pensando en la superficie que tenía delante. En cuanto veía que la primera tabla se rompía una parte de mi atención se quedaba allí... Necesitaba dejar de pensar en lo que ocurría en el primer impacto y concentrarme en lo que sucedía después. Durante los siguientes días Batch fue cambiando las distancias entre las tablas y el material del que estaban hechas. Algunas veces eran de madera más blanda y otras bastante más resistente. También colocó recipientes llenos de agua detrás de ellas aunque al principio no entendí por qué. </div>
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cien tejas y algo que no quiere moverse</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A partir de ese momento el entrenamiento empezó a hacerse bastante más repetitivo, aunque ya había aprendido que precisamente aquellos ejercicios que parecían más sencillos eran los que terminaban siendo más complicados. Batch comenzó a utilizar tejas para los entrenamientos y al principio no entendí demasiado el motivo pues eran diferentes a las tablas que había estado utilizando durante los últimos días, más finas y mucho más fáciles de romper así que pensé que quizás simplemente quería que me acostumbrara a golpear superficies diferentes. La primera vez colocó cinco delante de mí y me indicó que las rompiera de un solo golpe por lo que me coloqué frente a ellas respiré profundamente y lancé el puñetazo.<br />
Las cinco tejas se partieron y me quedé mirando los pedazos durante unos segundos, no había sido especialmente difícil por lo que Batch colocó diez y volví a golpear. Las primeras se rompieron pero las últimas simplemente se desplazaron y terminaron cayendo al suelo sin romperse. Fruncí el ceño mientras observaba los restos, había utilizado bastante fuerza pero no había sido suficiente para que el impacto atravesara todas las tejas. Volví a intentarlo pero esta vez concentré más el golpe y el resultado mejoró ligeramente aunque seguía sin conseguir romperlas todas.<br />
 <br />
Fue entonces cuando empecé a entender qué quería enseñarme... No se trataba simplemente de aumentar la cantidad de tejas sino de conseguir que el mismo principio que había aprendido con las tablas funcionara aunque la resistencia fuera mayor. Cada una de aquellas piezas añadía una pequeña barrera más y si la fuerza se perdía después del primer impacto, las siguientes simplemente recibían una parte cada vez menor. Durante los siguientes días fui aumentando poco a poco la cantidad... Cinco, diez, veinte, treinta... Cada vez que conseguía romperlas todas Batch añadía algunas más. <br />
 <br />
Llegué a terminar con los nudillos bastante doloridos aunque no porque las tejas fueran especialmente resistentes, sino porque estaba repitiendo el mismo movimiento una cantidad absurda de veces. Una tarde después de fallar por tercera vez con una pila bastante más grande me quedé mirando los restos esparcidos por el suelo<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> - Creo que las tejas me odian –</span> Dije y Furia asomó ligeramente la cabeza desde mi ropa mientras volvía a colocarme y di otro golpe pero esta vez si se rompieron. La fuerza continuó atravesándolas y una detrás de otra fueron partiéndose hasta que la última cayó al suelo convertida en varios fragmentos, ante el resultado me quede quieta pues habia funcionado.<br />
 <br />
Batch aumentó la cantidad y era curioso porque cuanto más aumentaba la cantidad, más fácil era volver a pensar en utilizar fuerza bruta. Cuando veía que las últimas tejas no se rompían mi primer impulso era golpear más fuert, pero cada vez que lo hacía el resultado empeoraba. Después de varios intentos conseguí superar una cantidad que al principio me había parecido bastante absurda. No llegué a cien todavía pero ya estaba bastante más cerca de lo que había imaginado cuando comenzamos.<br />
 <br />
Durante los siguientes días Batch alternó varios ejercicios. Unas veces golpeaba las tejas y otras me hacía golpear un saco obligándome a cambiar constantemente entre concentrar la fuerza para atravesar algo y utilizarla para desplazarlo. Al principio me costaba bastante pasar de uno a otro porque eran sensaciones diferentes pero poco a poco empecé a encontrar el punto en común, la fuerza tenía que recorrer todo mi cuerpo y no podía quedarse solo en el brazo. Al terminar uno de los entrenamientos me quedé frente al saco mientras recuperaba el aliento. Lo había conseguido desplazar varios metros y al lado quedaban los restos de una pila de tejas que había conseguido romper de un solo golpe. Los dos resultados parecían completamente diferentes pero ahora sabía que en realidad estaban relacionados. Romper cien tejas y mandar algo pesado hacia atrás podían parecer dos cosas distintas pero ambas dependían de lo mismo… Un único golpe.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El golpe en movimiento</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de tantos días golpeando cosas quieta, empezar a moverme durante el entrenamiento fue casi un alivio aunque también fue bastante más complicado de lo que esperaba. Hasta ese momento había aprendido a colocar bien los pies, a utilizar las piernas, girar la cadera, acompañar el movimiento con el torso y hacer que toda la fuerza terminara concentrándose en el puño. Había aprendido a no detener el impacto en la primera superficie y a utilizar esa misma fuerza para desplazar algo en lugar de limitarme a romperlo. Todo parecía tener sentido cuando estaba frente al objetivo y tenía tiempo para colocarme, el problema era que en un combate no iba a tener ese tiempo.<br />
 <br />
Batch empezó haciendo que golpeara el saco mientras me movía alrededor de él, no parecia nada demasiado complicado al principio pero el primer intento fue bastante malo... Me moví demasiado rápido y cuando lancé el puñetazo mi cuerpo todavía no había terminado de colocarse. El golpe alcanzó el saco pero la fuerza salió desordenada y apenas consiguió moverlo<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"> - Otra vez –</span> Dijo y lo hice aunque fallé de nuevo, esta vez había intentado detenerme antes de golpear y el resultado fue incluso peor pues había perdido toda la continuidad del movimiento.<br />
 <br />
Me quedé mirando el saco y solo sentia que era extrañó, cuando estaba quieta sabía exactamente qué hacer pero en cuanto añadía movimiento parecía que todas aquellas cosas que había aprendido empezaban a separarse. Una parte de mí quería mantener la posición correcta, otra quería seguir moviéndose y otra simplemente quería golpear. Respiré profundamente y volví a empezar, cada vez empezaba a notar algo que antes no había entendido… El movimiento no tenía que ser algo separado del golpe. No necesitaba moverme primero y atacar después sino que podía utilizar el desplazamiento como parte de la propia fuerza y eso cambiaba bastante las cosas.<br />
 <br />
Durante los siguientes entrenamientos, Batch fue haciendo el ejercicio más difícil. El saco empezó a moverse también, primero lentamente y después con cambios de dirección. En algunos momentos tenía que perseguirlo y golpearlo mientras seguía desplazándome, en otros debía apartarme de su trayectoria y aprovechar el movimiento para atacar desde un ángulo diferente.<br />
No todos los golpes funcionaban e incluso algunos apenas conseguían moverlo mientras que otros hacían que perdiera el equilibrio. En uno de los intentos calculé mal la distancia y terminé golpeando demasiado cerca haciendo que el impacto se quedara prácticamente en mi propio brazo<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> - Eso ha dolido –</span> Dije sacudiendo la mano pero no tarde en volver a oclocarme para continuar entrenando. <br />
 <br />
Una tarde, Batch retiró el saco, pensé que el entrenamiento había terminado pero entonces colocó delante de mí una estructura mucho más grande. No era una simple pila de tejas. Había varias capas de madera y detrás una estructura pesada que podía desplazarse sobre el suelo. No tarde en comprender que eso era el final y no consistía solamente en romper algo... Tenía que demostrar que había entendido todo lo anterior.<br />
 <br />
Me coloqué a cierta distancia y miré la estructura. Pensé en las tablas, en las tejas, en el saco, en todos los golpes que habían salido mal y también en los que habían funcionado. No se trataba de utilizar toda mi fuerza ni de golpear más fuerte de lo que podía. Tenía que conseguir que el movimiento completo terminara en un solo punto y que una vez alcanzado ese punto la fuerza siguiera avanzando.<br />
 <br />
Flexioné ligeramente las piernas y dejé que el peso cayera sobre ellas. Di un paso y después otro sin detenerme giré la cadera mientras avanzaba y dejé que el torso acompañara el movimiento hasta que el puño salió. El impacto fue seco y la primera madera se partió, la segunda también y durante una fracción de segundo pensé que la fuerza se había quedado allí, pero no… El golpe continuó y la estructura pesada que había detrás se desplazó varios centímetros sobre el suelo.<br />
 <br />
No había sido un movimiento enorme y no había mandado aquella estructura volando ni nada parecido pero había conseguido exactamente lo que Batch llevaba semanas intentando enseñarme. Había roto lo que tenía delante y había conseguido que la fuerza siguiera después. Me giré hacia él pero Batch no dijo nada solo colocó una nueva pila de tejas, más grande... Mucho más grande.<br />
 <br />
Lo miré y después miré mis manos, los nudillos todavía estaban doloridos de los días anteriores y no había ninguna garantía de que pudiera romperlas todas, probablemente esa era precisamente la cuestión. Me coloqué otra vez y esta vez no pensé en cuántas había... No pensé en cien ni en la fuerza que necesitaba, solo pensé en el movimiento. El primer impacto hizo temblar la pila y las primeras tejas se rompieron. Seguí empujando con todo el cuerpo mientras el golpe continuaba atravesando las capas una tras otra. El sonido de las tejas rompiéndose se mezcló en una sucesión rápida hasta que finalmente la última cayó al suelo.<br />
 <br />
No todas habían quedado hechas pedazos perfectos... Algunas estaban partidas y otras habían salido despedidas pero la fuerza había llegado hasta el final. Me quedé respirando frente a la pila destruida pues no sabía cuántas habían sido y tampoco me importaba demasiado.<br />
 <br />
Había entendido algo que al principio me había costado aceptar. La técnica no consistía realmente en tener una fuerza monstruosa y ahora entendía también por qué Batch había hecho que aprendiera primero a golpear quieta y después en movimiento. Porque si no podía controlar la fuerza mientras estaba quieta tampoco podría hacerlo al moverme y si no podía moverme sin perderla, nunca conseguiría utilizarla en un combate real. Miré el puño y después flexioné los dedos, todavía tenía mucho que mejorar. <br />
 <br />
Probablemente necesitaría repetir aquel ejercicio muchas veces antes de poder hacerlo de forma completamente natural. Pero por primera vez desde que había empezado a entrenar aquella técnica sentía que todas las piezas estaban en su sitio. No necesitaba pensar en cada una por separado... Podía moverme y golpear al mismo tiempo, concentrar la fuerza en un punto, hacer que atravesara aquello que tenía delante y utilizar el propio movimiento de mi cuerpo para aumentar el impacto y desplazar al objetivo. Batch se acercó a la zona de entrenamiento, pensé que quizá diría algo pero no lo hizo, simplemente recogió uno de los restos de las tejas y lo dejó en mi mano.<br />
 <br />
Lo miré y después lo guardé. Quizá como recuerdo o quizá porque después de tantos golpes, me parecía un poco absurdo dejarlo allí. Gire mi rostro buscando a Furia <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">- Creo que ya hemos terminado - </span> La pequeña cabeza de la serpiente volvió a esconderse entre mi ropa y sonreí ligeramente.</div>
<br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
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					</div>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Vex entrena para aprender la siguiente técnica: <div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Hyakumaigawara seiken («Verdadero golpe de las cien tejas»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
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                                <strong>Requisitos: </strong>
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                                Empuja diez metros al objetivo.
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                                <strong>Enfriamiento: </strong>
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                                Un turno
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                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario da un fuerte puñetazo que manda al oponente volando. Dice que puede romper cien tejas con esta técnica.</i>
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			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 78 Verano, Año 18</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Dojo del Gyojin Karate, Isla Karate, South Blue</span></span><br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La fuerza detrás del golpe</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Habían pasado varios días desde que terminé mi primer entrenamiento con Batch y aunque en un inicio pensé que quizás lo mejor sería abandonar la isla después lo cierto es que no lo hice. Había algo que seguía rondándome la cabeza desde aquella última prueba, no era exactamente una técnica concreta ni tampoco tenía claro qué quería aprender después, simplemente tenía la sensación de que todavía me faltaba entender una parte importante del Gyojin Karate. Había aprendido a sentir el agua, a utilizar la que encontraba a mi alrededor y a transmitir parte de la fuerza de un golpe a través de ella pero cuanto más practicaba por mi cuenta más evidente se hacía que todavía había muchas cosas que no sabía hacer. Algunas veces conseguía utilizar lo aprendido casi sin pensarlo y otras volvía a cometer los mismos errores de los primeros días, especialmente cuando intentaba aumentar la fuerza de mis ataques. <br />
 <br />
Era curioso porque nunca había considerado que necesitara ser especialmente fuerte para combatir pues siempre había preferido utilizar la distancia, la precisión y el movimiento antes que intentar superar a alguien únicamente por fuerza física pero después de entrenar con Batch empezaba a entender que quizás no se trataba de tener más fuerza sino de aprender a utilizar mejor la que ya tenía, por eso terminé regresando al dojo. Debo reconocer que no lo hice con demasiadas expectativas y tampoco llevaba una lista de cosas que quisiera aprender, simplemente quería comprobar si Batch estaba dispuesto a seguir enseñándome. <br />
 <br />
Caminé por uno de los caminos que subían por la montaña mientras Furia permanecía escondida entre mi ropa, asomando de vez en cuando la cabeza para observar los alrededores. El lugar seguía teniendo el mismo aspecto que recordaba aunque después de haber pasado tanto tiempo entrenando allí ya no me resultaba tan extraño como durante los primeros días. Había aprendido a reconocer algunos sonidos los horarios en los que determinados alumnos entrenaban e incluso algunos de los caminos que utilizaban para bajar hacia los arrozales, aunque todavía seguía sin acostumbrarme a la cantidad de personas que podían pasar horas enteras repitiendo exactamente el mismo movimiento, aunque supongo que después de haber hecho yo misma algo parecido durante varios días ya no podía criticar demasiado a los demás.<br />
 <br />
Cuando llegué al dojo me quedé unos segundos frente a la entrada antes de abrirla, no había cambiado nada desde la última vez aisque entré en silencio y recorrí el interior con la mirada hasta encontrar a Batch que estaba ocupado observando a varios alumnos. No quise interrumpirlo así que esperé cerca de la entrada durante unos minutos hasta que finalmente nuestras miradas se cruzaron y no hizo falta que dijera nada simplemente me acerqué y me detuve frente a él <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">- Quiero seguir aprendiendo –</span> Dije sin muchos rodeos aunque no sabía exactamente qué esperaba escuchar después de decir aquellas palabras pero Batch simplemente me indicó que lo siguiera hasta una de las zonas más despejadas del dojo. <br />
 <br />
Aquello hizo que frunciera ligeramente el ceño porque no había ningún recipiente de agua preparado ni tampoco ningún objetivo de los que había utilizado durante el entrenamiento anterior. Miré alrededor intentando descubrir qué se suponía que debía hacer pero no había nada especialmente diferente en aquella zona, solo el suelo de madera y suficiente espacio para moverme. Batch me indicó que me colocara en el centro y después se apartó provocando que aquello empezaba a resultarme bastante familiar.<br />
 <br />
Durante unos segundos simplemente me quedé quieta intentando entender qué esperaba de mí. Después flexioné ligeramente las piernas y comencé a moverme pero no hice nada especialmente complicado simplemente avancé unos pasos, cambié el peso de una pierna a otra, giré el cuerpo y lancé un par de golpes al aire. Al principio no noté nada extraño pero después de varios movimientos empecé a prestar atención a la forma en la que mi cuerpo se movía. No era algo que soliera hacer conscientemente porque estaba acostumbrada a moverme de forma natural durante un combate a distancia pero ahora tenía que observar cada pequeño detalle. <br />
 <br />
Cuando lanzaba un golpe rápido el brazo se movía con facilidad pero el resto del cuerpo apenas acompañaba el movimiento y cuando intentaba utilizar más fuerza ocurría lo contrario, tensaba demasiado los músculos y terminaba perdiendo velocidad. Lo repetí varias veces e intenté hacer que todos los movimientos fueran uno solo pero cada vez que pensaba demasiado en una parte terminaba olvidándome de otra. Era bastante frustrante porque desde fuera probablemente parecía que simplemente estaba lanzando golpes al aire sin ningún propósito aunque poco a poco empecé a notar algo que antes había pasado por alto… La fuerza no empezaba en el puño sino que empezaba mucho antes. Apoyé firmemente el pie en el suelo y volví a lanzar un golpe esta vez dejando que el movimiento comenzara desde la pierna, la cadera giró después y el torso acompañó el movimiento antes de que finalmente el hombro y el brazo terminaran llevando el puño hacia delante, el golpe no fue especialmente rápido pero la sensación  si fue diferente pues no había tenido que esforzarme tanto y aun así sentí que tenia mas fuerza. <br />
 <br />
Me quedé quieta unos segundos antes de volver a hacerlo pero esta vez intenté aumentar la velocidad sin perder el movimiento del resto del cuerpo pero el resultado fue peor y terminé tensando demasiado el hombro. Sacudí ligeramente el brazo y respiré antes de volver a colocarme<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> - Esto va a llevar un rato… - </span>Murmuré más para mí que para Batch, pero aun asi continué entrenando durante bastante tiempo hasta que sentí como los músculos de las piernas comenzaban a pesarme. El ejercicio parecía sencillo pero precisamente por eso empezaba a resultar agotador, no había nada espectacular que pudiera distraerme solo repetir el mismo movimiento hasta que conseguí que fuera algo mas natural en mi cuerpo. <br />
En algunos momentos conseguía que todo el cuerpo acompañara el golpe y en otros volvía a separar los movimientos sin darme cuenta, hasta que finalmente Batch colocó delante de mí una estructura de madera. Por un momento me quede observándola pues no parecia demasiado resistente, me acerque a ella y asenté bien los pies en el suelo antes de preparar el primer golpe. Por un momento recordé todo lo que había estado practicando y lancé el puño utilizando el cuerpo completo, el impacto hizo vibrar la madera pero no ocurrió nada más, ni siquiera una grieta asi que retire la mano y miré la superficie.<br />
 <br />
Volví a intentarlo y esta vez utilicé más fuerza aunque el resultado fue prácticamente el mismo por lo que fruncí el ceño. Había algo que no estaba entendiendo, si utilizaba poca fuerza no conseguía nada y si utilizaba demasiada tampoco. No parecía tener sentido hasta que recordé algo que había aprendido durante el primer entrenamiento. Con el agua había cometido exactamente el mismo error... Intentaba obligarla a responder y terminaba consiguiendo justo lo contrario de lo que buscaba, por lo que pensé que quizás con esto ocurría algo parecido, no necesitaba golpear más fuerte, sino que necesitaba conseguir que la fuerza que ya tenía no se perdiera por el camino, aunque bueno en mi caso no era mucha.<br />
 <br />
Volví a colocarme frente a la madera y respiré profundamente intentando esta vez no pensar únicamente en el puño… Pensé en todo el movimiento que había detrás de él. El pie empujó contra el suelo, la pierna transmitió el movimiento, la cadera giró, el torso acompañó y finalmente el brazo avanzó hasta que golpee... El sonido fue diferente y la madera se desplazó ligeramente hacia atrás, no me pareció gran cosa pero me quedé observándola durante unos segundos. Había conseguido moverla y quizás ese era el primer paso. No se trataba de conseguir una fuerza que no tenía, sino de aprender a utilizarla sin desperdiciarla y aunque todavía no sabía exactamente qué quería enseñarme Batch con aquello empezaba a tener claro que esta vez el entrenamiento iba a ser bastante más físico que el anterior.</div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un solo punto</span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante los siguientes días el entrenamiento continuó aunque Batch empezó a cambiar poco a poco los ejercicios. Ya no me pedía simplemente que golpeara una estructura de madera intentando utilizar todo el cuerpo sino que comenzó a colocar pequeñas marcas sobre diferentes superficies y me indicaba que golpeara exactamente en ellas. Al principio pensé que simplemente quería comprobar si había entendido lo que habíamos estado practicando pero después de varios intentos empecé a darme cuenta de que había algo diferente. No bastaba con golpear la madera tenía que hacerlo siempre en el mismo lugar y sobre todo tenía que conseguir que toda la fuerza terminara concentrándose allí. Parecía sencillo cuando lo veía desde fuera pero en cuanto empecé a intentarlo descubrí que era bastante más complicado de lo que esperaba. <br />
La primera marca estaba dibujada sobre una tabla bastante ancha y no tenía demasiado problema para alcanzarla. Me coloqué frente a ella, observé el pequeño círculo que había en el centro y lancé el primer golpe, el puño impactó bastante cerca pero no exactamente en el punto que había señalado por lo que volví a intentarlo y esta vez acerté aunque el golpe fue demasiado débil. Fruncí ligeramente el ceño mientras retiraba la mano y observaba la marca pues no era cuestión de acertar una sola vez tenía que conseguir que el golpe llegara exactamente al mismo punto manteniendo además la fuerza que había aprendido a generar durante los ejercicios anteriores.<br />
 <br />
Continue golpeando una y otra vez, al principio intentaba mirar únicamente la marca pero pronto descubrí que eso me hacía cometer otro error... Me concentraba tanto en dónde tenía que golpear que dejaba de prestar atención al resto del movimiento y terminaba moviendo el brazo de manera independiente. La primera parte del entrenamiento me había enseñado que la fuerza tenía que recorrer todo el cuerpo pero ahora tenía que conseguir que ese movimiento terminara en un lugar muy concreto… No podía permitirme que parte de la fuerza se desviara porque el brazo estuviera mal colocado o porque el hombro girara demasiado pronto.<br />
 <br />
Volví a colocarme frente a la tabla mientras respiraba profundamente, el pie se apoyó en el suelo y trasladé el peso hacia delante, la cadera giró y el torso acompañó el movimiento antes de que el hombro terminara llevando el brazo hacia delante provocando que el puño avanzara directamente hacia la marca… Impacto. Esta vez había acertado exactamente en el centro. la madera vibró y sentí el golpe recorrer el brazo por lo que me quedé quieta unos segundos. No había sido mucho más fuerte que los anteriores pero la sensación era diferente, todo el movimiento había terminado exactamente donde quería... No había tenido que corregir el brazo durante el último instante ni había necesitado utilizar más fuerza de la necesaria, simplemente había llegado.<br />
 <br />
Miré la marca y después mi puño <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">- Otra vez –</span> Escuche decir a Batch provocando que me sobresaltara un momento pues no esperaba que Batch me hablara. Volví a intentarlo, el segundo golpe acerto pero el tercero no, el cuarto si y el quinto golpeo ligeramente por encima provocando que acabara suspirando mientras bajaba el brazo. Parecía que cuanto más intentaba repetirlo más difícil me resultaba mantener la concentración. Quizás porque empezaba a pensar de mas en conseguir que saliera bien y eso volvía a hacer que el movimiento perdiera naturalidad. Me alejé un poco de la tabla y observé la superficie, había varias marcas alrededor del objetivo donde mis golpes habían fallado, Algunas eran apenas visibles y otras tenían pequeñas grietas... Sin embargo el punto central empezaba a estar bastante desgastado.<br />
 <br />
Eso me hizo pensar en algo y es que no estaba golpeando con más fuerza sino que simplemente estaba golpeando muchas veces en el mismo lugar por lo que me acerqué de nuevo y pasé los dedos por la madera. Si repetía el mismo impacto las suficientes veces podía terminar dañando una zona concreta incluso sin utilizar una fuerza enorme. Pero eso no era exactamente lo que Batch quería enseñarme. <br />
 <br />
Si simplemente repetía golpes durante horas podía terminar rompiendo cualquier cosa, pero ahí la cuestión era conseguirlo con uno solo. Miré nuevamente la pequeña marca y volví a colocarme pero esta vez cerré los ojos durante unos segundos. Intenté recordar la sensación del golpe anterior... No la fuerza sino el recorrido, el momento en el que la pierna empujaba contra el suelo, el giro de la cadera, la forma en la que el torso seguía el movimiento y cómo todo terminaba concentrándose en el puño. Abrí los ojos y golpeé. el impacto fue seco y la madera vibró con más fuerza que antes y una pequeña grieta apareció justo alrededor de la marca, por un momento me quedé mirando la superficie… Había funcionado. No había sido un golpe mucho más fuerte que los anteriores, pero había conseguido que la fuerza se concentrara de una manera diferente por lo que volví a intentarlo.<br />
 <br />
Esta vez la grieta aumentó ligeramente, después otro golpe y otro, no lo hacia porque necesitara romper la tabla sino porque quería entender qué era esa sensacion diferente. Con cada intento empecé a notar que el impacto se sentía más “corto” antes tenía la sensación de que el golpe se dispersaba al entrar en contacto con la superficie como si parte de la fuerza desapareciera en el mismo momento en que mis nudillos tocaban la madera. Ahora era diferente... La fuerza parecía quedarse concentrada durante un instante antes de desaparecer, era una sensación extraña y por alguna razón me recordó al primer entrenamiento.<br />
 <br />
El Gyojin Karate no consistía únicamente en utilizar el agua para aumentar la fuerza sino que consistía en transmitirla. Quizás esto era parecido, simplemente no debía dejar que la fuerza terminara en mi puño, tenía que conseguir que continuara por lo que me acerqué a la tabla y volví a colocar la mano sobre la superficie. Pensé en el agua que había dentro del cuerpo de los alumnos con los que había entrenado, pensé en aquella pequeña vibración que había conseguido sentir después del impacto, no había intentado romper nada entonces simplemente había conseguido que la fuerza continuara después del contacto.<br />
 <br />
Tal vez ese era el principio que Batch quería que entendiera ahora, no se trataba de golpear la superficie si no que se trataba de atravesarla. La siguiente vez que golpeé no intenté pensar en la madera, pensé en lo que había detrás de ella… El golpe salió y la grieta se extendió rápidamente desde el centro y la tabla se partió por la zona donde había estado golpeando por lo que retrocedí ligeramente pues no esperaba que se rompiera tan pronto. Miré los dos pedazos de madera durante unos segundos antes de agacharme para recoger uno de ellos, no parecía especialmente grueso pero tampoco había sido necesario utilizar demasiados golpes <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">- Así que era eso... – </span>dije pasando los dedos por la grieta sin apartar la mirada de la madera, lo cierto es que no había aumentado mi fuerza pero había aprendido a concentrarla.<br />
 <br />
Durante el resto del día Batch cambió las superficies que tenía delante, algunas eran más gruesas, otras tenían diferentes formas y en ocasiones la marca estaba colocada en lugares incómodos que me obligaban a modificar ligeramente mi postura. Cada vez que pensaba que había entendido el ejercicio aparecía alguna pequeña dificultad que me obligaba a corregirlo de nuevo pero poco a poco empecé a comprender que no podía aprender un único movimiento y repetirlo exactamente igual... Lo importante era conseguir que el principio se mantuviera aunque cambiara la situación, al final del entrenamiento mis nudillos estaban ligeramente enrojecidos y tenía los brazos bastante cansados. Me senté en el suelo mientras observaba los restos de madera que se habían acumulado frente a mí. Saqué mi cuaderno y escribí una nueva anotación <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“No importa cuánto golpee. La fuerza tiene que llegar al mismo lugar” </span>Me quedé mirando la frase durante unos segundos antes de añadir otra debajo <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“No se trata de golpear más fuerte. Se trata de desperdiciar menos”</span>y tras aquello cerré el cuaderno.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El golpe que atraviesa</span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de varios días practicando con diferentes superficies empecé a notar que los ejercicios comenzaban a repetirse de una manera bastante parecida, aunque Batch siempre encontraba alguna forma de cambiar ligeramente la dificultad. Algunas veces utilizaba tablas de madera, otras colocaba varias juntas y en ocasiones simplemente dibujaba una pequeña marca sobre una superficie y me pedía que golpeara exactamente allí. Al principio había pensado que aquello consistía únicamente en aprender a concentrar la fuerza, pero cuanto más tiempo pasaba entrenando más claro tenía que todavía me faltaba algo. Conseguía romper una tabla después de varios intentos y cada vez era capaz de hacerlo con menos golpes, pero cuando intentaba utilizar demasiada fuerza el resultado empeoraba… El impacto se volvía más brusco, el brazo se tensaba y la fuerza terminaba dispersándose en lugar de concentrarse. <br />
 <br />
Una mañana Batch colocó frente a mí varias tablas que no eran especialmente gruesas y tampoco parecían diferentes a las que había utilizado los días anteriores, aunque esta vez estaban colocadas unas detrás de otras dejando muy poco espacio entre ellas. Me acerqué y las observé durante unos segundos intentando entender qué pretendía que hiciera. Había aprendido a concentrar el golpe en un punto así que supuse que simplemente quería que rompiera la primera tabla por lo que me coloqué delante, fijé la mirada en el centro y lancé el golpe. La primera tabla se partió, la segunda se movió ligeramente y las demás permanecieron intactas por lo que me quedé mirando el resultado, lo cierto es que no estaba mal pero tampoco era lo que esperaba asi que volví a intentarlo utilizando mas fuerza. La primera tabla volvió a romperse y la segunda recibió un golpe bastante fuerte pero el resultado fue prácticamente el mismo. La fuerza se había quedado en la superficie y era como si después del primer impacto el movimiento desapareciera por lo que fruncí ligeramente el ceño.<br />
 <br />
Si intentaba concentrar toda la fuerza en un único punto podía romper la primera tabla, pero no conseguía que esa fuerza continuara más allá. Eso me hizo recordar algo que había ocurrido durante mis primeros entrenamientos con Batch, la primera vez que había conseguido sentir una vibración dentro del cuerpo de otro alumno había sido precisamente porque no había intentado detener el golpe en el momento del contacto si no que la fuerza había continuado, quizás ahora tenía que hacer lo mismo.<br />
 <br />
Me coloqué otra vez frente a las tablas mientras respiraba profundamente. No pensé en romper la primera si no que pensé en la última. El objetivo no era atravesar la superficie que tenía delante sino conseguir que el movimiento continuara hasta llegar al otro lado. Lancé el golpe provocando que la primera tabla se partiera y la segunda tabla recibió el impacto desplazándose pero nada mas. Había funcionado un poco mejor aunque seguía sin ser suficiente asi que volví a intentarlo. Esta vez reduje ligeramente la fuerza y me concentré en el recorrido completo del movimiento, recordé lo que había aprendido durante los primeros ejercicios cuando intentaba sentir el agua dentro del cuerpo de los demás.<br />
 <br />
De nuevo no tu ve el resultado que esperaba… el problema era que todavía seguía pensando en la superficie que tenía delante. En cuanto veía que la primera tabla se rompía una parte de mi atención se quedaba allí... Necesitaba dejar de pensar en lo que ocurría en el primer impacto y concentrarme en lo que sucedía después. Durante los siguientes días Batch fue cambiando las distancias entre las tablas y el material del que estaban hechas. Algunas veces eran de madera más blanda y otras bastante más resistente. También colocó recipientes llenos de agua detrás de ellas aunque al principio no entendí por qué. </div>
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cien tejas y algo que no quiere moverse</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A partir de ese momento el entrenamiento empezó a hacerse bastante más repetitivo, aunque ya había aprendido que precisamente aquellos ejercicios que parecían más sencillos eran los que terminaban siendo más complicados. Batch comenzó a utilizar tejas para los entrenamientos y al principio no entendí demasiado el motivo pues eran diferentes a las tablas que había estado utilizando durante los últimos días, más finas y mucho más fáciles de romper así que pensé que quizás simplemente quería que me acostumbrara a golpear superficies diferentes. La primera vez colocó cinco delante de mí y me indicó que las rompiera de un solo golpe por lo que me coloqué frente a ellas respiré profundamente y lancé el puñetazo.<br />
Las cinco tejas se partieron y me quedé mirando los pedazos durante unos segundos, no había sido especialmente difícil por lo que Batch colocó diez y volví a golpear. Las primeras se rompieron pero las últimas simplemente se desplazaron y terminaron cayendo al suelo sin romperse. Fruncí el ceño mientras observaba los restos, había utilizado bastante fuerza pero no había sido suficiente para que el impacto atravesara todas las tejas. Volví a intentarlo pero esta vez concentré más el golpe y el resultado mejoró ligeramente aunque seguía sin conseguir romperlas todas.<br />
 <br />
Fue entonces cuando empecé a entender qué quería enseñarme... No se trataba simplemente de aumentar la cantidad de tejas sino de conseguir que el mismo principio que había aprendido con las tablas funcionara aunque la resistencia fuera mayor. Cada una de aquellas piezas añadía una pequeña barrera más y si la fuerza se perdía después del primer impacto, las siguientes simplemente recibían una parte cada vez menor. Durante los siguientes días fui aumentando poco a poco la cantidad... Cinco, diez, veinte, treinta... Cada vez que conseguía romperlas todas Batch añadía algunas más. <br />
 <br />
Llegué a terminar con los nudillos bastante doloridos aunque no porque las tejas fueran especialmente resistentes, sino porque estaba repitiendo el mismo movimiento una cantidad absurda de veces. Una tarde después de fallar por tercera vez con una pila bastante más grande me quedé mirando los restos esparcidos por el suelo<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> - Creo que las tejas me odian –</span> Dije y Furia asomó ligeramente la cabeza desde mi ropa mientras volvía a colocarme y di otro golpe pero esta vez si se rompieron. La fuerza continuó atravesándolas y una detrás de otra fueron partiéndose hasta que la última cayó al suelo convertida en varios fragmentos, ante el resultado me quede quieta pues habia funcionado.<br />
 <br />
Batch aumentó la cantidad y era curioso porque cuanto más aumentaba la cantidad, más fácil era volver a pensar en utilizar fuerza bruta. Cuando veía que las últimas tejas no se rompían mi primer impulso era golpear más fuert, pero cada vez que lo hacía el resultado empeoraba. Después de varios intentos conseguí superar una cantidad que al principio me había parecido bastante absurda. No llegué a cien todavía pero ya estaba bastante más cerca de lo que había imaginado cuando comenzamos.<br />
 <br />
Durante los siguientes días Batch alternó varios ejercicios. Unas veces golpeaba las tejas y otras me hacía golpear un saco obligándome a cambiar constantemente entre concentrar la fuerza para atravesar algo y utilizarla para desplazarlo. Al principio me costaba bastante pasar de uno a otro porque eran sensaciones diferentes pero poco a poco empecé a encontrar el punto en común, la fuerza tenía que recorrer todo mi cuerpo y no podía quedarse solo en el brazo. Al terminar uno de los entrenamientos me quedé frente al saco mientras recuperaba el aliento. Lo había conseguido desplazar varios metros y al lado quedaban los restos de una pila de tejas que había conseguido romper de un solo golpe. Los dos resultados parecían completamente diferentes pero ahora sabía que en realidad estaban relacionados. Romper cien tejas y mandar algo pesado hacia atrás podían parecer dos cosas distintas pero ambas dependían de lo mismo… Un único golpe.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El golpe en movimiento</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de tantos días golpeando cosas quieta, empezar a moverme durante el entrenamiento fue casi un alivio aunque también fue bastante más complicado de lo que esperaba. Hasta ese momento había aprendido a colocar bien los pies, a utilizar las piernas, girar la cadera, acompañar el movimiento con el torso y hacer que toda la fuerza terminara concentrándose en el puño. Había aprendido a no detener el impacto en la primera superficie y a utilizar esa misma fuerza para desplazar algo en lugar de limitarme a romperlo. Todo parecía tener sentido cuando estaba frente al objetivo y tenía tiempo para colocarme, el problema era que en un combate no iba a tener ese tiempo.<br />
 <br />
Batch empezó haciendo que golpeara el saco mientras me movía alrededor de él, no parecia nada demasiado complicado al principio pero el primer intento fue bastante malo... Me moví demasiado rápido y cuando lancé el puñetazo mi cuerpo todavía no había terminado de colocarse. El golpe alcanzó el saco pero la fuerza salió desordenada y apenas consiguió moverlo<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"> - Otra vez –</span> Dijo y lo hice aunque fallé de nuevo, esta vez había intentado detenerme antes de golpear y el resultado fue incluso peor pues había perdido toda la continuidad del movimiento.<br />
 <br />
Me quedé mirando el saco y solo sentia que era extrañó, cuando estaba quieta sabía exactamente qué hacer pero en cuanto añadía movimiento parecía que todas aquellas cosas que había aprendido empezaban a separarse. Una parte de mí quería mantener la posición correcta, otra quería seguir moviéndose y otra simplemente quería golpear. Respiré profundamente y volví a empezar, cada vez empezaba a notar algo que antes no había entendido… El movimiento no tenía que ser algo separado del golpe. No necesitaba moverme primero y atacar después sino que podía utilizar el desplazamiento como parte de la propia fuerza y eso cambiaba bastante las cosas.<br />
 <br />
Durante los siguientes entrenamientos, Batch fue haciendo el ejercicio más difícil. El saco empezó a moverse también, primero lentamente y después con cambios de dirección. En algunos momentos tenía que perseguirlo y golpearlo mientras seguía desplazándome, en otros debía apartarme de su trayectoria y aprovechar el movimiento para atacar desde un ángulo diferente.<br />
No todos los golpes funcionaban e incluso algunos apenas conseguían moverlo mientras que otros hacían que perdiera el equilibrio. En uno de los intentos calculé mal la distancia y terminé golpeando demasiado cerca haciendo que el impacto se quedara prácticamente en mi propio brazo<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> - Eso ha dolido –</span> Dije sacudiendo la mano pero no tarde en volver a oclocarme para continuar entrenando. <br />
 <br />
Una tarde, Batch retiró el saco, pensé que el entrenamiento había terminado pero entonces colocó delante de mí una estructura mucho más grande. No era una simple pila de tejas. Había varias capas de madera y detrás una estructura pesada que podía desplazarse sobre el suelo. No tarde en comprender que eso era el final y no consistía solamente en romper algo... Tenía que demostrar que había entendido todo lo anterior.<br />
 <br />
Me coloqué a cierta distancia y miré la estructura. Pensé en las tablas, en las tejas, en el saco, en todos los golpes que habían salido mal y también en los que habían funcionado. No se trataba de utilizar toda mi fuerza ni de golpear más fuerte de lo que podía. Tenía que conseguir que el movimiento completo terminara en un solo punto y que una vez alcanzado ese punto la fuerza siguiera avanzando.<br />
 <br />
Flexioné ligeramente las piernas y dejé que el peso cayera sobre ellas. Di un paso y después otro sin detenerme giré la cadera mientras avanzaba y dejé que el torso acompañara el movimiento hasta que el puño salió. El impacto fue seco y la primera madera se partió, la segunda también y durante una fracción de segundo pensé que la fuerza se había quedado allí, pero no… El golpe continuó y la estructura pesada que había detrás se desplazó varios centímetros sobre el suelo.<br />
 <br />
No había sido un movimiento enorme y no había mandado aquella estructura volando ni nada parecido pero había conseguido exactamente lo que Batch llevaba semanas intentando enseñarme. Había roto lo que tenía delante y había conseguido que la fuerza siguiera después. Me giré hacia él pero Batch no dijo nada solo colocó una nueva pila de tejas, más grande... Mucho más grande.<br />
 <br />
Lo miré y después miré mis manos, los nudillos todavía estaban doloridos de los días anteriores y no había ninguna garantía de que pudiera romperlas todas, probablemente esa era precisamente la cuestión. Me coloqué otra vez y esta vez no pensé en cuántas había... No pensé en cien ni en la fuerza que necesitaba, solo pensé en el movimiento. El primer impacto hizo temblar la pila y las primeras tejas se rompieron. Seguí empujando con todo el cuerpo mientras el golpe continuaba atravesando las capas una tras otra. El sonido de las tejas rompiéndose se mezcló en una sucesión rápida hasta que finalmente la última cayó al suelo.<br />
 <br />
No todas habían quedado hechas pedazos perfectos... Algunas estaban partidas y otras habían salido despedidas pero la fuerza había llegado hasta el final. Me quedé respirando frente a la pila destruida pues no sabía cuántas habían sido y tampoco me importaba demasiado.<br />
 <br />
Había entendido algo que al principio me había costado aceptar. La técnica no consistía realmente en tener una fuerza monstruosa y ahora entendía también por qué Batch había hecho que aprendiera primero a golpear quieta y después en movimiento. Porque si no podía controlar la fuerza mientras estaba quieta tampoco podría hacerlo al moverme y si no podía moverme sin perderla, nunca conseguiría utilizarla en un combate real. Miré el puño y después flexioné los dedos, todavía tenía mucho que mejorar. <br />
 <br />
Probablemente necesitaría repetir aquel ejercicio muchas veces antes de poder hacerlo de forma completamente natural. Pero por primera vez desde que había empezado a entrenar aquella técnica sentía que todas las piezas estaban en su sitio. No necesitaba pensar en cada una por separado... Podía moverme y golpear al mismo tiempo, concentrar la fuerza en un punto, hacer que atravesara aquello que tenía delante y utilizar el propio movimiento de mi cuerpo para aumentar el impacto y desplazar al objetivo. Batch se acercó a la zona de entrenamiento, pensé que quizá diría algo pero no lo hizo, simplemente recogió uno de los restos de las tejas y lo dejó en mi mano.<br />
 <br />
Lo miré y después lo guardé. Quizá como recuerdo o quizá porque después de tantos golpes, me parecía un poco absurdo dejarlo allí. Gire mi rostro buscando a Furia <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">- Creo que ya hemos terminado - </span> La pequeña cabeza de la serpiente volvió a esconderse entre mi ropa y sonreí ligeramente.</div>
<br />
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					Vex entrena para aprender la siguiente técnica: <div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Hyakumaigawara seiken («Verdadero golpe de las cien tejas»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
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                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | Fuerza 80</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xFuerza</strong>
                            </span>
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                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>110 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Empuja diez metros al objetivo.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario da un fuerte puñetazo que manda al oponente volando. Dice que puede romper cien tejas con esta técnica.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `karate002`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>karate002</span></span>
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                </div>
                
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				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-ENTRENAMIENTO] Vesper y el maestro de las cien tejas]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4419</link>
			<pubDate>Fri, 25 Sep 2026 00:50:54 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=859">Vesper Nero</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4419</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTO I</span></span></span></span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">El lugar al que Vesper no quería entrar</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Puff…¿cómo comenzar con esta historia? Bueno, idealmente desde el inicio… Y es que llevaba ya suficiente tiempo en Isla Karate como para conocer sus reglas y también llevaba suficiente tiempo como para saber cuáles podía ignorar, en todo este tiempo llegué la conclusión de a hacer una serie reglas o zonas en las cuales sí y zonas en las que no me convendría ir, entre los tantos lugares que había en la isla tenía muchas zonas neutrales, entre ellas:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El puerto, los mercados, las playas, las montañas, la zona de las viviendas… Luego estaban mis lugares favoritos (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Nyejejeje</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">), que eran  las tabernas y los bares, ahí era el rey de la fiesta, el maestro del espectáculo, el conde del exhibicionismo, entre tantas cosas buenas que me han dado los bares…Que grandes tiempos… Pero luego…estaban los lugares a donde no quería ir ni por asomo…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La zona de los dojos…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">No me mal entiendan, mucho tiempo viví en el dojo okama, pero yo vivía de noche, no vivía por las mañanas, en la noche el dojo era discoteca, fiesta, excesos y muchas cosas que dudo a día de hoy que sean legales del todo o completamente puritanas… tampoco era que no me gustara hacer ejercicio.. osea vean mi físico…(</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Lo sé, escultural</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">)… Y mucho menos fuera que tuviera miedo de los maestros. Piénsenlo así, me crié con un viejo anciano y decrépito que era un revolucionario jubilado y que nunca me pudo meter en cintura… yo que carajo le voy a tener miedo a un anciano en bata.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La respuesta era más sencilla y simplemente consideraba que aquel sector de la isla poseía una energía particularmente desagradable. Desde el puerto podía distinguirse cómo las construcciones se elevaban por la ladera de la montaña: templos, patios de entrenamiento, pequeñas casas de madera y enormes salas abiertas donde los discípulos practicaban desde antes del amanecer. A todas horas podían escucharse golpes secos, gritos de esfuerzo y el sonido de las tejas rompiéndose. </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Si me lo preguntan visto desde mi perspectiva aquello era suficiente evidencia para saber que allí ocurrían cosas que era mejor no investigar…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Además, había escuchado las historias.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Decían que los maestros de la Isla Karate no eran personas normales, sino que eran muuuuuuy exigentes, ya que eso no bastaba para entrar a uno de sus dojos, aprender una técnica y marcharse, No…Los maestros insistían en cambiar los hábitos de sus alumnos, y algunos viajeros aseguraban que habían llegado buscando fuerza y habían terminado aprendiendo paciencia… Que pinche hueva… Otros habían llegado queriendo aprender a pelear y habían salido sabiendo controlar su temperamento… Osea, eso obviamente no iba conmigo, yo soy como soy y nadie me va a cambiar…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Incluso había rumores de que ciertos maestros eran capaces de conseguir que los alumnos abandonaran vicios que llevaban años arrastrando… Y si me lo preguntan yo no soy un alcohólico anónimo, sino más bien un borracho conocido Nyejejeje y más que conocido, reconocido, memorable y simplemente inolvidable.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Yo sabía que podía soportar cosas que un hombre común no podría soportar, una paliza, una derrota, una herida; incluso pasar hambre durante unos días, pero simplemente no quería ser cambiado ni domesticado.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sin embargo… Un día todo cambió, fue algo que escuché en una barra de bar, donde sino, un grupo de Gyojins ebrios como un grupo de Huachinangos en salsa de vino (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí, sé que es un término estereotípico y denigrante para los Gyojin, pero me entendieron, ¿no?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">).</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">En fín… ese día una de ellos me dijo:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Dicen que existe una técnica capaz de mandar a un hombre volando de un solo golpe</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //En eso dejé de tocar// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿De un golpe?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Eso dicen</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -¿Y qué tan lejos?- -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Depende del que la use</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Sonreí// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces no es una mala técnica</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //El hombre soltó una carcajada sorda como de delfín mientras dijo// -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Tú no podrías aprenderla…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Rápidamente baje el laúd y lo encaré// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Perdón?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Replicó el Kyojin delfín -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">No tienes pinta de artista marcial</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Respondí -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No soy artista marcial, que trabajen los casado yo soy un artista</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Con un solo comentario me pasó a chingar…-</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Entonces ahí está la respuesta</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hermanos míos, no pude hacer nada más que levantarme de la mesa, mi orgullo había sido puesto en tela de juicio y mi voluntad estaba en juego… antes de salir pregunté…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Quién y dónde la enseña?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //El hombre señaló la montaña// -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Batch Kalão</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-, //Al escuchar el nombre me volví a sentar aseverando mientras tocaba el laúd// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No me interesa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- tremenda mentira me mandé.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Siendo honesto esa noche no pude dormir, no solamente porque le tenía que aullar a la luna, sino porque había algo en la idea que le molestaba. Cómo carajo había algo que no podría lograr solo por ser yo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por lo que al día siguiente subí esas malditas escaleras… No llegué al dojo, quizás y solo quizás siendo optimista solo hasta la mitad de la montaña, pero voltee hacia arriba, el momento era necesario y mi orgullo estaba herido Miré hacia abajo y dije:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">PINCHE DELFÍN ME VAS A PELAR TODA LA VERGA…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">En ese momento se soltó un estruendo y una tromba me obligó a bajar</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al día siguiente llegué un poco más lejos, pero de nuevo un viento forzoso me obligó a bajar </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al tercer día alcancé el último tramo de escaleras, fue de las veces que más cerca estuve de alcanzar el objetivo de llegar a la cima, quién diría que sería más difícil de lo que pensara subir unas escaleras, estaba tan cerca que con mi buen oído pude escuchar los golpes y repeticiones de los artemarcialistas.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Uno, Dos, Tres, NO DUELE, UNO, DOS, TRES, NO DUELE</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Una sucesión interminable de impactos secos y bufidos y gemidos acompañaban las cuentas.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras escuchar el esfuerzo de los gyojins y de los humanos que había lo pensé, ¿en serio valdría la pena someterme a ese tipo de entrenamiento solo porque un pinche delfín me había golpeado el ego? </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Entonces escuche una voz, era de un tono frio, directo y sin ningún tipo de emoción más que el de una fuerza silente, la cual con su seriedad seca me dijo:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Si vas a quedarte mirando, al menos quítate del camino y no estorbes</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al escucharlo giré para percatarme que era un bacalao gyojin anciano pasaba junto a él cargando una enorme pila de leña, mientras con un humor algo salado (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Digno de un bacalao</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">) continuó</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Bueno, ya apártate trovador indigno</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Su aseveración me dejó frío, como es que ese maldito se atrevía a llamarme indigno, por lo que solo pregunté:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Este es el dojo de Batch Kalão?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El hombre siguió caminando dejando un seco y frío -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La duda y mi ego me pedían hacer una última pregunta, por lo que pregunté:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Es tan desagradable como dicen?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El anciano se detuvo detrás de mi y solo exclamó serio -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Es peor</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por lo que decidido a no claudicar en mi esfuerzo terminé por subir</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">ACTO II — BATCH KALÃO</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El dojo era mucho más sencillo de lo que me esperaba, no había grandes adornos, no había estatuas, no había armas colgadas en las paredes. Solamente había un patio de piedra, el cual era rodeado por varias columnas de madera, un pequeño jardín zen de dónde salió un brote de una sola gota de aua cayendo a un brote de planta creciente y lagunas cuantas filas de tejas.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y en el centro del patio iba llegando el mismo viejo con las tablas que había cargado como si fueran nada en sus hombros, sin mentir diría que el viejo tendría al menos unos 80 años, su cuerpo era pequeño, pero al momento de descargar las maderas y troncos eso fue un estruendo que estoy seguro se escuchó hasta el pueblo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">No me cabía duda alguna, ese era Batch Kalão.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al momento en que entré, el viejo solo alzó la mirada y no me dijo absolutamente nada más, solo me observó juzgando mi físico y mi porte con esos largo bigotes de pescado cayendo entre sus mejillas, hasta que finalmente tuve el valor de hablar:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Vine a aprender Karate Gyojin</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El maldito bacalao no contestó, sino que solo me siguió observando como si pudiera ver algo más allá de mí, algo que soo había experimentado con Charlo anteriormente, pero esta vez la pregunta seguía siendo la misma que con mi viejo maldito ¿qué era? Increpé:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Osea que no vas a decir nada, bueno… Okey… Yo tambien puedo juzgarte “maestro”</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">A lo cual me respondió tranquilo, -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Por qué quieres aprenderlo?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me encogí de hombros y dije mi verdad,lo cual nos llevó a un intercambio de preguntas y respuestas rápidas:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Pues porque quiero aprenderlo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Así no responde…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces ¿cómo?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">De otra forma</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Por qué es una técnica poderosa?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Tampoco</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Entonces?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- - </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Pues porque me interesa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Suspiré agobiado por la necedad del viejo, (</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Todos los viejos son necios, dios!!! ojalá nunca llegue a serlo</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">) pensé.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Batch permaneció inmóvil, mientras seguía analizando y solo respondió.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Eso se acerca un poco, te falta entrenamiento</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al escuchar su aseveración solo exclamé alzando los brazos</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Y ya? Solo eso tenía que decir Dios, tú… ¿Tú siempre interrogas así a la gente?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respondió rápido esta vez.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Solo a quienes llegan creyendo que ya saben por qué están aquí…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sonreí mientras comenzaba a dejar mis cosas en el suelo, sin embargo antes de que tan siquiera pudiera ponerme cómodo el maestro //señaló al patio//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Límpialo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Miré extrañado, -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Espere ese es el patio del dojo… Yo vine a partirme la cara, a meter golpes, a que me dieran de golpes, no a ser su sirvienta…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Límpialo, o largate</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respondío seco, a lo que yo respondí encadenando otra vez un breve interrogatorio.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Pensé que íbamos a entrenar…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Eso es entrenamiento</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No, esto es su trabajo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entrenamiento dije</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Largo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡NO!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces limpia</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo volví a ver y el viejo bacalao no se inmutó, así que soltando un bufido dije</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Vale, te barro las hojas del dojo… pero después me enseña a romper madres</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Dije para después tomar una escoba y proceder a barrer mientras el anciano solo observaba. Ante la respuesta parsimoniosa del sensei me apuré en terminar de barrer y me dijo seco de nueva cuenta.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Demasiado deprisa, vuelve a barrer</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hermanos juro que en ese momento ya mero le meto con el palo de la escoba al anciano, pero es que era ver sus arrugas y me acordaba del viejo carcaman que me cuidó y solo bufe de nuevo y volví a barrer, esta vez a conciencia.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para esta vez el viejo caminó por el patio, mientras se agachaba y con un dedo me mostro y dijo con su tono seco.agachó.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No está limpio</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo miré y le dije con lógica.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Pues estamos en el monte obvio habrá polvo, ¿no cree?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- A lo que me respondió amable</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">A lo que respondí -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces no es que no esté limpio… ese polvo nunca se va a ir…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Solo respondió</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respiré y le dije entonces… </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No hay que lim…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Me interrumpió la mojarra ególatra esa mientras me miraba.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Limpialo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Aquella respuesta no me gustó, pero no tuve alternativa, tenía que retomar la maldita escoba y comenzar a barrer, esta vez utilizando agua para que no se levantara polvo y sintiera que verdaderamente estaba avanzando.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El primer día terminó así, el segundo también, para el tercero ya me preguntaba si en realidad no había visto un letrero de se busca mucama en lugar de comenzar realmente el entrenamiento. Sin embargo cuando preguntaba Batch respondía que ya había comenzado.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El cuarto día tuve que transportar agua, menos mal que ya era otra tarea, algo que verdaderamente sentía como un esfuerzo físico, para el quinto día tuve que correr por las escaleras del dojo, el sexto día me obligaron a mantenerme en posición de sacrificio hasta que las piernas comenzaron a temblarle, pero con cada intento de bajar los brazos me metían un cate entre las costillas con baos de bambú.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Batch ni siquiera levantó la cabeza para ver como sus secuaces me golpeban y solo me advirtió.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Si vas a marcharte, hazlo, pero no regresas a subir la montaña</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Apreté los dientes y solo me mantuve firme lo más que pude (</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">esos malditos me dejaron con moretones en las costillas y el espinazo hecho carne molida</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">). Sin embargo, eso ya era un reto personal, no me iba a doblegar ante los golpes de un culto de fanáticos al dolor, (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Siendo honesto hasta me excitaba un poco al punto de un rato con cada golpe</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">).Pero ese no es el tema…</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">ACTO III — APRENDER A QUEDARSE</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Las primeras semanas fueron una batalla silenciosa no entre el bacalao y yo, sino entre mi voluntad y mis ganas de lanzarme por las escaleras, se los juro entre el hecho de que el gyojin estaba empecinado en que me mantuviera en un solo lugar o me mantuviera callado… (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Nyejeje Buena suerte con eso mojarra</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">) el resto de la semana se había vuelto un bucle infinito donde yo solo estaba o recibiendo palazos, limpiando o meditando por las noches.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así fueron casi todos los días que entre medias de uno de los entrenamientos ya podía guardar mejor el equilibrio, pero seguía sin guardar silencio.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Y…¿Cuánto tiempo tengo que mantener esta posición?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Hasta que termine</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Por eso y… ¿Cuándo termina?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Cuando termine</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Eso no me responde mojarra sabia</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces deja de preguntar</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Eso sí he de reconocer que para este punto Batch me había sorprendido, en casos similares con Charlo el maldito viejo me hubiera reventado algún violín en la cabeza, sin embargo el pescado poseía una capacidad extraordinaria para no entrar en discusiones, solo todo se arreglaba en una mirada de asco y una palabra.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cada provocación rebotaba contra él, con cada intento de bromear terminaba en silencio en un sshhhhh, a cada queja recibía una tarea adicional y con cada pregunta un monosilabo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue una mañana que ya llevaba cuarenta minutos en una postura sosteniendo mi peso con los dedos de la mano que le dije al maestro con toda sinceridad.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No puedo más</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Batch permaneció detrás de mí y me dijo de nueva cuenta fiel a su estilo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí puedes</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No, no puedo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces no podrás…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Y qué coño le estoy diciendo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Terminó ahi ese pequeño intercambio y apretando los dientes dije </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Me duelen las manos</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Lo sé</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Me estoy cansando</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Lo sé</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces dime que pare</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Por qué?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Porque no puedo más</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respiré con franqueza y resignación y dije</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Te odio</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Continúa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pude continuar al menos otros quince minutos más, aunque mis dedos ya estaban hechos añicos, sangraban mis palmas y  las falanges me punzaron. Fue cuando en ese momento el sensei Batch se acercó y preguntó.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué aprendiste?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Respiré agotado//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Que odio las posturas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Me contestó después.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Eso ya lo sabías</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo miré y contesté</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces, que eres un cabrón…no aprendí nada</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Batch //señaló a mis manos y dijo//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Aprendiste que puedes soportar más de lo que pensabas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras esa lección de fuerza de voluntad no dije nada y solo le mostré mi respeto guardando silencio, agachando la cabeza y diciendo rápidamente</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí claro...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras ese entrenamiento fue donde vino lo divertido…El entrenamiento físico…Para esto Batch le enseñó a golpear, sin embargo, la primera lección fue decepcionante, Me enseñó a como posicionarme, empezó con su letanía de sensei viejo y amargado.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Vesper, el golpe comienza aquí…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Mostró la posición de sus pies// </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">El puño está aquí… </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Levantó su puño con convicción// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí ¿y luego?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Precisamente por eso no entiendes</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch corrigió su postura comprimiendo su cuerpo y dejó fluir toda su energía para atrás mientras decía// -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">La fuerza viaja…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Solo escuché y me quedé sorprendido por lo que terminé por ver.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El viejo gyojin en un segundo había soltado un puñetazo que rompió alrededor de 10,000 tejas, yo me encontraba con el rostro desencajado, el viejo pudo matarme en cualquier momento si así lo deseaba (</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estoy seguro que lo deseó al menos una vez, no me creo que sea tan buena onda</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">). Pero fue cuando me tocó intentarlo que me llevé un chasco.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fallé cientos de veces, a veces el movimiento salía demasiado lento, otras demasiado fuerte y algunas veces perdía el equilibrio o solo ropia tres tejas, incluso en otras ocasiones mi cuerpo se adelantaba al golpe y terminaba lastimandome el hombro. Afortunadamente Batch corregía y yo repetía, así hasta que no tuve tiempo de especular en si había hecho falta algo o si en verdad lo estaba haciendo bien.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Había pequeñas mejoras, pero el resto era o el pie ligeramente mejor colocado o una respiración más controlada, por momentos un giro más preciso y más veces fue un golpe un poco más limpio. Fue en que después de semanas, Batch colocó una fila de tejas frente a mí //Sonreí con confianza//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Finalmente, pinches tejas me la van a…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //me detuve mientras voltee a ver al sensei quedándome callado//. Batch no respondió y solo esperó a que me colocará. Y así fu, me comencé a colocar, respiré, golpee con todas mi fuerzas y… Nada… La teja no se había roto.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Parpadee incredulo y comencé de nuevo una pequeña discusión. -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-  //Voltee a ver al anciano// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">La teja está mal</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Está reforzada, no me jodas había roto alguna antes</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿La cambiaste?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- - </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Entonces?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Volví a intentarlo y nada, después de casi una hora, tenía los nudillos en carne viva y la paciencia agotada.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No puedo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch asintió// -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Bien</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Levanté la cabeza y frustrado dije// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Bien?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ahora sabemos dónde estás</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">NO ME JODAS</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Esa respuesta me hirvió la sangre, pero era una nueva prueba que el anciano tenía para mi y una vez más no tenía opción, este maldito entrenamiento se tenía que hacer sí o sí, ya no podía regresar y echar a la basura todo el esfuerzo que había echado en él.</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">ACTO IV — EL GOLPE</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pasaron semanas antes de que la primera teja se rompiera, ese día recuerdo que fue un día particularmente malo.Había dormido poco, me había levantado tarde, el viejo me pidió volver a barrer todo el dojo como veintisiempre veces…Había cometido errores durante los ejercicios de equilibrio y había recibido una reprimenda por distraerme. En fín,un día de mierda.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para cuando llegó el momento de colocarme frente a la teja el anciano solo me ordenó con su característico tono cariñoso y claramente amoroso de siempre..</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">GOLPEA</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me coloqué en posición y comencé a pasar lista de manera mecánica, sin pensar… El pie, la pierna, la cintura, el hombro, el brazo, el puño y…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">CRACK.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//El sonido del estruendo me conmocionó// La teja se partió en dos, No sabía que hacer, no sabía donde meterme, no entendía nada, estaba en el cielo, me quería comer el mundo, por fin había roto una de las tejas irrompibles del maldito anciano.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">La rompí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch asintió// //Comencé a sonreir como vil maniático// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">La rompí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Después de semanas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Levanté los brazos// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡La rompí!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Y en ese momento el viejo señaló otra teja… y con su tono dulce dijo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Otra</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue entonces que ya envalentonado comencé a golpear las demás tejas y… Fallé, (</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">NO MAMES</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">), después de tanto tiempo, de tanto esfuerzo solo había conseguido una, fue entonces que lejos de un estado docil me retiré a mis aposentos, el resultado no me había satisfecho nada… Estaba tan frustrado, que solo podía pensar en las benditas tejas y en que si conseguía volver a romper una iba destruir el dojo…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Bueno, no así, solo estaba hablando el coraje y la frustración del momento, a la mañana siguiente después de un descanso reparador comencé de nuevo y esta vez la cuenta fue diferente… Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Diez… Quince, Veinte y Veinticinco había sido la cosecha de ese día… estaba a un cuarto de la meta, el sensei solo observaba desde las lejanías sin mencionar nada solo observando con emoción el progreso del joven aprendiz.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Obviamente después de eso había días y días, días buenos y días malos, días donde salían veinticinco y días donde a duras penas salían cinco, días donde regresaba a las 10 y otros donde ni siquiera una sola teja se dejaba romper…(</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Supongo que en dado caso todo exito es una espiral, ¿no?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">).</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">ACTO V — NOVENTA Y NUEVE</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando por fin y después de tanto tiempo conseguí romper cincuenta tejas, Batch no me felicitó, solamente aumentó la dificultad, porque todas aquellas tareas que había realizado con anterioridad, desde barrer el dojo, subir las interminables escaleras, cargar baldes de agua, aguantar tiempo de los sacrificios y sobre todo esta vez golpear troncos de árboles para conseguir leña… Aún tenía que llegar a entrenar cinco horas al día.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La primera vez no llegué ni a veinte tejas de nueva cuenta… mis manos y mis nudillos me pedían a gritos un descanso, tenía espasmos en todo el cuerpo y mi ritmo cardiaco estaba completamente acelerado, sentía el latido de mi corazón en cada entrenamiento y lo podía escuchar mientras mi boca sabía a hierro y mi saliva comenzaba a tener un regusto a sangre…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para el segundo día del entrenamiento pude romper veinticinco, pero después no pude entrenar… mis manos estaban en un punto donde si las llegaba a utilizar incluso para rasgar las cuerdas de mi laúd se romperían sin ningún tipo de esfuerzo extra.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue en ese punto que terminé por golpear el suelo con frustración y un dolor punzante en los nudillos</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No puedo…, Carajo… ¡ME ESTOY MURIENDO MALDITO</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">!</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Batch  solo me observó con su mirada fría y distante solo para mencionar una frase en seco</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces mañana volverás a intentarlo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi coraje y mi furia estaban al borde de explotar, pero mi frustración ganó y sé que es viejo, jamás le haría daño, no lo quiero golpear, no debería tan siquiera pensarlo, pero no lo hice, pero… Qué más podía hacer…Así que le repliqué pidiendo una explicación.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿En serio eso es todo lo que dirás? ¡Eso es todo lo que dices!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Y no me dices que puedo hacerlo!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Porque no lo sé</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ante ese último momento de reflexión de batch te lo juro que golpee el suelo de coraje partiendolo en el acto a lo cual solo mencionó, quizás por rectificar o quizás por… No sé a este instante porque contestó siendo honesto.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Quizá puedas, Quizá no</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Repliqué -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces, ¿qué sentido tiene?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Me respondió -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Descubrirlo es tu deber…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ante este remedo de monje sabio no le falté al respeto, no dije nada, solo… decidí marcharme del dojo esa noche hacia mis aposentos, no sin antes hacer una reverencia de respeto, lo odiaría, pero no sería irrespetuoso con él… Lo sé, es rara mi forma de pensar al respecto, pero creanme que no le desearía el mal a un anciano.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El día siguiente después de haber tenido una noche de sueño me dispuse a continuar con el ritmo de entrenamiento, realicé mis labores domésticas como cualquier otro día y fue entonces que comencé a realizar el entrenamiento con las tejas, la cuenta empezó:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Uno, dos, tres…todo era normal, las tejas comenzaban a hacerse añicos frente a mis ojos, no era nada nuevo, ya había comenzado a entrenar hace tiempo…Diez, once, doce, trece… estas cifras ya no me sorprendían, mi record era de cincuenta tejas, pero el día anterior había conseguido veinticinco, así que hoy quizás solo llegaba a las veinte… No quise hacerme ilusiones.</span></span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Diecisiete, dieciocho, diecinueve…veinte…Listo, solo cinco más…veinticinco, calló esa teja, okey… quizás era hasta el treinta el día de hoy, pero no… el destino me pedía seguir, mis manos desde hace algunos días estaban medio entumecidas por el trabajo forzado, me recordaba a mis días en la carpintería junto con Charlo, recuerdo que entre tanta lija mis palmas en un tiempo se volvieron igual de ásperas, pero después de un tiempo regresaron a la normalidad.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi mente se dejó ir entre una mezcla de pensamientos y dimes y diretes que no encontraban una secuencia particular, eran flashbacks sobre mi vida, los momentos que pasé con Charlo y esas últimas palabras que no pude volverle a decir…(</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Gracias</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">)…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Había perdido la cuenta pero por el dolor de mis manos seguro que ya eran como unas cuarenta tejas, no me sorprendí, seguí golpeando intentando llegar a un recuerdo que tenía atorado desde hace tiempo… el día de mi naufragio, del cual todavía no podía recuperar gran conciencia… el ritmo del mar que golpeaba el bote donde venía, el sonido de las gaviotas, el olor salado en el aire…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue como si en algún momento el recuerdo y mis acciones en ese momento se volvieran uno, mis puños y las olas que rompían con cada impacto el barco… golpe tras golpe avanzando, sin rechistar, sin pensar, solo querían pasar frente a lo que tuvieran enfrente. Fue entonces que escuché un estruendo… un grito…Era Batch que comenzaba a contar, quien sabe desde hace cuanto tiempo lo estaba haciendo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ochenta y ocho, ochenta y nueve, noventa…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sin siquiera pensarlo había alcanzado las noventa tejas, este era mi momento… Estaba convencido de que finalmente lo lograría… Solamente diez tejas me separaban de ser reconocido como uno de los tantos que habían conseguido… Pero claro, mis manos… ahora si lo estaban resintiendo, fue el simple acto de volverme conciente de mi realidad y el dolor aparecía, aparecian los miedos, las inseguridades, no eran pocas siendo honesto…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me daba miedo que pese a haber estado entrenando durante meses no pudiese conseguirlo, más sabiendo que solo quedaban diez tejas y una mirada serena y crítica frente a mi silueta que era la de aquel bacalao amargado…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pero no podía dejar que esos miedos me controlarán…Había dejado atrás la necesidad de impresionar al viejo y a los demás, esta era una lucha conmigo mismo, ya tenía cierta disciplina que francamente creía imposible para alguien como yo…Había aprendido a repetir, había aprendido a controlar la respiración, entendía por fín que existían días malos y estaba bien, al final de todo todo sería diferente después de conseguirlo…Después de todo, ya había llegado a hasta allí.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Noventa y nueve</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-. Exclamó el Sensei…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Solo faltaba una.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La última teja permanecía frente a mí.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respiré pesadamente, levanté el puño, golpeó la teja y… </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La teja no se rompió, me quedé inmóvil, no podía creerlo…Lo intenté nuevamente y nada… </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Otra vez</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-. Exclamó el sensei.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Nada, incluso mi brazo comenzó a temblarme, el dolor ya era insoportable, de nueva cuenta me había vuelto consciente de todo el desgaste…desde los nudillos hasta el hombro me bajó el dolor y el propio color de la piel, estaba pálido bajé las manos. No dije nada. no volteé a ver al sensei, miré después el suelo…estaba temblando, no sabía qué hacer…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Durante unos segundos pensé en abandonar, total había llegado a noventa y nueve tejas, una más o una menos…Era suficiente, nadie podía decir que no había hecho un buen trabajo. Pero entonces recordé algo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La primera vez que había llegado al dojo, había preguntado cuándo aprendería la técnica y ahora entendía que esa nunca había sido la pregunta correcta, ya no se trataba de cuándo, de hecho nunca se trató de eso…Se trataba de cuánto estaba dispuesto a repetir, a intentarlo, a no darme por vencido.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que volví a colocarme, no intenté golpear más fuerte, tampoco intente hacerlo más rápido, solamente ejecuté el movimiento, el ritual.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">(</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">El pie, la pierna, la cintura, el hombro, el brazo, el puño y…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">)</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">CRACK.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La última teja se partió frente a mí como si fuera un mísero papel, pero esta vez no celebré, me quedé quieto y callado respirando mientras Batch se acercó a mi persona y con su voz profunda y salada.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Bien</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Procedí a sonreír y exhalar una carcajada exhausta </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Nyejejeje ¿Eso es todo?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Me contestó -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Eso es todo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Miré los retazos de las cien tejas y dije -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Siendo honesto pensé que sentiría algo distinto… que se sentiría diferente…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Extrañado me respondió -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué esperabas sentir?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-  y reflexioné.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No sé, qué sería diferente, solo diferente, no sé quizás que había ganado, que lo había conseguido, que por fín había conseguido algo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Batch negó con la cabeza//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No ganaste</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Miré al viejo -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No, ¿verdad?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- solo para contestarme con una voz un tanto más dócil -Ganaste contra ti mismo hace mucho tiempo- Ante la explicación me quedé callado y puse atención a su lógica.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Batch señaló las tejas//.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Esto solo demuestra que aprendiste a continuar</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Solo pude observar mis manos ensangrentadas y rasposas por los golpes y por primera vez desde que había llegado a la isla, no sentí la necesidad de convertir aquella victoria en una broma. Había conseguido la técnica y sí, podría decir que conseguí hacer el golpe y poder romper cien tejas o que ahora el golpe que podría dar mandaría a volar a cualquier individuo, pero ese ya no era el punto.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La técnica había sido solamente el camino, el verdadero entrenamiento había consistido en obligarlo a hacer algoa lo que le temía y que había evitado durante años… la disciplina, el quedase y resistir incluso cuando estaba cansado, cuando estaba frustrado, cuando no veía resultados y sobre todo cuando lo único que quería era escapar.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Esa noche, con los puños vendados y disfrutando de un merecido descanso me quedé sentado frente al dojo con mi laúd, había pasado mucho tiempo desde la última vez que tocaba tranquilamente…mis dedos recorrieron las cuerdas y una pequeña melodía nació lentamente. Ante el ruido Batch salió del templo y se detuvo a unos metros de mí.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué canción es?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No lo sé</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- respondí alegremente, a lo que el viejo Batch Kalao sorprendido respondió -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿La acabas de inventar?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch permaneció escuchando con una cara más aliviada// Mientras tanto yo seguí tocando hasta el final.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Después de un rato, el maestro preguntó:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Vas a quedarte?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-  A lo que mirando al cielo con nostalgia no respondí, mas que con una sonrisa y después de un minuto dije.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Supongo que todavía me faltan cosas por aprender</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch asintió// -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Muchas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Solté una carcajada -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Nyejejejejeje, sabía que dirías eso…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Batch no dijo nada después de eso y solo se quedó mirando al pirata para después volver hacia el templo. Por mi parte solo pude observar al maestro alejarse, para después ver mis manos.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Las mismas manos con las que había tocado el laúd, bebido, peleado,las mismas manos que en algún momento habían fallado, no solo con las tejas, sino en salvar a la persona que más amaba en el mundo… Esas mismas manos, las manos que ahora sorprendían al maestro del dojo con una melodía y también eran capaces de soltar golpes altamente peligrosos, solo sonreí, mientras toqué otro momento y reflexionaba en voz alta.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Claramente no soy un monje, no he dejado de ser un pirata, un barbajan, un testarudo, un showman, un amante apasionado, un músico, un lírico, un borracho o un bohemio como se me quiera clasificar, no he dejado del todo mi orgullo atrás… Seguramente me seguiría metiendo en problemas, sin embargo, es que ahora me doy cuenta que no todo fracaso significa abandono… Y no toda la fuerza del mundo significa que seré capaz de matar a las personas, quizás no todo debe hacerse deprisa… Y quizás y solo quizás a veces, la verdadera fuerza consistía simplemente en permanecer de pie cuando todo dentro de uno quería marcharse.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Terminé con mis reflexiones para después de eso tomar mi laúd y marcharme a mis aposentos.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">A la mañana siguiente, antes de que saliera el sol, escuché la primera campana del dojo, abrí los ojos y durante un instante pensé en quedarme acostado en quedarse acostado, pero la vida del dojo sí había cambiado algo en mí y me lo había arrebatado, me había quitado la holgazanería, así que salí al patio tomé la escoba y comencé a limpiar el patio por completo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tiempo después mientras barría, una voz llegó desde el interior del templo</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Estás dejando polvo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sonreí y respondí -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Lo sé bacalao testarudo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces vuelve a hacerlo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Respondió al toque, solo para después de mucho tiempo apoyar las manos sobre la escoba y mencionar una frase.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí, maestro, gracias</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y por primera vez, aquella palabra no me pesó y no la decía con mi característico sarcasmo e ironía, sino por mero acto de respeto y admiración hacia el hombre pez que me había enseñado a que no voy a salir volando con cada empujón que me brinde la vida.</span></span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Aun esa tarde comí con ellos en el dojo y para la noche solo desaparecí del dojo bajando de nuevo al pueblo y siguiendo buscando mi camino y las melodías que en él me encontrará.</span></span></span></span><br />
<br />
[img]<img src="https://i.imgur.com/4E8QRxS.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: 4E8QRxS.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Paranoias de Vesper</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Narrador</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 Este es mi Narración de aproximadamente <span style="color: #1f1f1f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Google Sans Flex', 'Google Sans Text', 'Google Sans', Roboto, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">5416 palabras aproximadamente, sin contar los apartados de spoiler</span></span> 
				</div>
			</div><br />
<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">ACTO I</span></span></span></span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">El lugar al que Vesper no quería entrar</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Puff…¿cómo comenzar con esta historia? Bueno, idealmente desde el inicio… Y es que llevaba ya suficiente tiempo en Isla Karate como para conocer sus reglas y también llevaba suficiente tiempo como para saber cuáles podía ignorar, en todo este tiempo llegué la conclusión de a hacer una serie reglas o zonas en las cuales sí y zonas en las que no me convendría ir, entre los tantos lugares que había en la isla tenía muchas zonas neutrales, entre ellas:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El puerto, los mercados, las playas, las montañas, la zona de las viviendas… Luego estaban mis lugares favoritos (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Nyejejeje</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">), que eran  las tabernas y los bares, ahí era el rey de la fiesta, el maestro del espectáculo, el conde del exhibicionismo, entre tantas cosas buenas que me han dado los bares…Que grandes tiempos… Pero luego…estaban los lugares a donde no quería ir ni por asomo…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La zona de los dojos…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">No me mal entiendan, mucho tiempo viví en el dojo okama, pero yo vivía de noche, no vivía por las mañanas, en la noche el dojo era discoteca, fiesta, excesos y muchas cosas que dudo a día de hoy que sean legales del todo o completamente puritanas… tampoco era que no me gustara hacer ejercicio.. osea vean mi físico…(</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Lo sé, escultural</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">)… Y mucho menos fuera que tuviera miedo de los maestros. Piénsenlo así, me crié con un viejo anciano y decrépito que era un revolucionario jubilado y que nunca me pudo meter en cintura… yo que carajo le voy a tener miedo a un anciano en bata.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La respuesta era más sencilla y simplemente consideraba que aquel sector de la isla poseía una energía particularmente desagradable. Desde el puerto podía distinguirse cómo las construcciones se elevaban por la ladera de la montaña: templos, patios de entrenamiento, pequeñas casas de madera y enormes salas abiertas donde los discípulos practicaban desde antes del amanecer. A todas horas podían escucharse golpes secos, gritos de esfuerzo y el sonido de las tejas rompiéndose. </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Si me lo preguntan visto desde mi perspectiva aquello era suficiente evidencia para saber que allí ocurrían cosas que era mejor no investigar…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Además, había escuchado las historias.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Decían que los maestros de la Isla Karate no eran personas normales, sino que eran muuuuuuy exigentes, ya que eso no bastaba para entrar a uno de sus dojos, aprender una técnica y marcharse, No…Los maestros insistían en cambiar los hábitos de sus alumnos, y algunos viajeros aseguraban que habían llegado buscando fuerza y habían terminado aprendiendo paciencia… Que pinche hueva… Otros habían llegado queriendo aprender a pelear y habían salido sabiendo controlar su temperamento… Osea, eso obviamente no iba conmigo, yo soy como soy y nadie me va a cambiar…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Incluso había rumores de que ciertos maestros eran capaces de conseguir que los alumnos abandonaran vicios que llevaban años arrastrando… Y si me lo preguntan yo no soy un alcohólico anónimo, sino más bien un borracho conocido Nyejejeje y más que conocido, reconocido, memorable y simplemente inolvidable.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Yo sabía que podía soportar cosas que un hombre común no podría soportar, una paliza, una derrota, una herida; incluso pasar hambre durante unos días, pero simplemente no quería ser cambiado ni domesticado.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sin embargo… Un día todo cambió, fue algo que escuché en una barra de bar, donde sino, un grupo de Gyojins ebrios como un grupo de Huachinangos en salsa de vino (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí, sé que es un término estereotípico y denigrante para los Gyojin, pero me entendieron, ¿no?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">).</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">En fín… ese día una de ellos me dijo:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Dicen que existe una técnica capaz de mandar a un hombre volando de un solo golpe</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //En eso dejé de tocar// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿De un golpe?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Eso dicen</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -¿Y qué tan lejos?- -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Depende del que la use</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Sonreí// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces no es una mala técnica</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //El hombre soltó una carcajada sorda como de delfín mientras dijo// -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Tú no podrías aprenderla…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Rápidamente baje el laúd y lo encaré// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Perdón?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Replicó el Kyojin delfín -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">No tienes pinta de artista marcial</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Respondí -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No soy artista marcial, que trabajen los casado yo soy un artista</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Con un solo comentario me pasó a chingar…-</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Entonces ahí está la respuesta</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hermanos míos, no pude hacer nada más que levantarme de la mesa, mi orgullo había sido puesto en tela de juicio y mi voluntad estaba en juego… antes de salir pregunté…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Quién y dónde la enseña?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //El hombre señaló la montaña// -</span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Batch Kalão</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-, //Al escuchar el nombre me volví a sentar aseverando mientras tocaba el laúd// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No me interesa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- tremenda mentira me mandé.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Siendo honesto esa noche no pude dormir, no solamente porque le tenía que aullar a la luna, sino porque había algo en la idea que le molestaba. Cómo carajo había algo que no podría lograr solo por ser yo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por lo que al día siguiente subí esas malditas escaleras… No llegué al dojo, quizás y solo quizás siendo optimista solo hasta la mitad de la montaña, pero voltee hacia arriba, el momento era necesario y mi orgullo estaba herido Miré hacia abajo y dije:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">PINCHE DELFÍN ME VAS A PELAR TODA LA VERGA…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">En ese momento se soltó un estruendo y una tromba me obligó a bajar</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al día siguiente llegué un poco más lejos, pero de nuevo un viento forzoso me obligó a bajar </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al tercer día alcancé el último tramo de escaleras, fue de las veces que más cerca estuve de alcanzar el objetivo de llegar a la cima, quién diría que sería más difícil de lo que pensara subir unas escaleras, estaba tan cerca que con mi buen oído pude escuchar los golpes y repeticiones de los artemarcialistas.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Uno, Dos, Tres, NO DUELE, UNO, DOS, TRES, NO DUELE</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Una sucesión interminable de impactos secos y bufidos y gemidos acompañaban las cuentas.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras escuchar el esfuerzo de los gyojins y de los humanos que había lo pensé, ¿en serio valdría la pena someterme a ese tipo de entrenamiento solo porque un pinche delfín me había golpeado el ego? </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Entonces escuche una voz, era de un tono frio, directo y sin ningún tipo de emoción más que el de una fuerza silente, la cual con su seriedad seca me dijo:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Si vas a quedarte mirando, al menos quítate del camino y no estorbes</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al escucharlo giré para percatarme que era un bacalao gyojin anciano pasaba junto a él cargando una enorme pila de leña, mientras con un humor algo salado (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Digno de un bacalao</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">) continuó</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Bueno, ya apártate trovador indigno</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Su aseveración me dejó frío, como es que ese maldito se atrevía a llamarme indigno, por lo que solo pregunté:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Este es el dojo de Batch Kalão?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El hombre siguió caminando dejando un seco y frío -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La duda y mi ego me pedían hacer una última pregunta, por lo que pregunté:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Es tan desagradable como dicen?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El anciano se detuvo detrás de mi y solo exclamó serio -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Es peor</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por lo que decidido a no claudicar en mi esfuerzo terminé por subir</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">ACTO II — BATCH KALÃO</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El dojo era mucho más sencillo de lo que me esperaba, no había grandes adornos, no había estatuas, no había armas colgadas en las paredes. Solamente había un patio de piedra, el cual era rodeado por varias columnas de madera, un pequeño jardín zen de dónde salió un brote de una sola gota de aua cayendo a un brote de planta creciente y lagunas cuantas filas de tejas.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y en el centro del patio iba llegando el mismo viejo con las tablas que había cargado como si fueran nada en sus hombros, sin mentir diría que el viejo tendría al menos unos 80 años, su cuerpo era pequeño, pero al momento de descargar las maderas y troncos eso fue un estruendo que estoy seguro se escuchó hasta el pueblo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">No me cabía duda alguna, ese era Batch Kalão.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al momento en que entré, el viejo solo alzó la mirada y no me dijo absolutamente nada más, solo me observó juzgando mi físico y mi porte con esos largo bigotes de pescado cayendo entre sus mejillas, hasta que finalmente tuve el valor de hablar:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Vine a aprender Karate Gyojin</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El maldito bacalao no contestó, sino que solo me siguió observando como si pudiera ver algo más allá de mí, algo que soo había experimentado con Charlo anteriormente, pero esta vez la pregunta seguía siendo la misma que con mi viejo maldito ¿qué era? Increpé:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Osea que no vas a decir nada, bueno… Okey… Yo tambien puedo juzgarte “maestro”</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">A lo cual me respondió tranquilo, -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Por qué quieres aprenderlo?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me encogí de hombros y dije mi verdad,lo cual nos llevó a un intercambio de preguntas y respuestas rápidas:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Pues porque quiero aprenderlo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Así no responde…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces ¿cómo?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">De otra forma</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Por qué es una técnica poderosa?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Tampoco</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Entonces?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- - </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Pues porque me interesa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Suspiré agobiado por la necedad del viejo, (</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Todos los viejos son necios, dios!!! ojalá nunca llegue a serlo</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">) pensé.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Batch permaneció inmóvil, mientras seguía analizando y solo respondió.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Eso se acerca un poco, te falta entrenamiento</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al escuchar su aseveración solo exclamé alzando los brazos</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Y ya? Solo eso tenía que decir Dios, tú… ¿Tú siempre interrogas así a la gente?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respondió rápido esta vez.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Solo a quienes llegan creyendo que ya saben por qué están aquí…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sonreí mientras comenzaba a dejar mis cosas en el suelo, sin embargo antes de que tan siquiera pudiera ponerme cómodo el maestro //señaló al patio//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Límpialo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Miré extrañado, -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Espere ese es el patio del dojo… Yo vine a partirme la cara, a meter golpes, a que me dieran de golpes, no a ser su sirvienta…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Límpialo, o largate</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respondío seco, a lo que yo respondí encadenando otra vez un breve interrogatorio.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Pensé que íbamos a entrenar…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Eso es entrenamiento</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No, esto es su trabajo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entrenamiento dije</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Largo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡NO!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces limpia</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo volví a ver y el viejo bacalao no se inmutó, así que soltando un bufido dije</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Vale, te barro las hojas del dojo… pero después me enseña a romper madres</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Dije para después tomar una escoba y proceder a barrer mientras el anciano solo observaba. Ante la respuesta parsimoniosa del sensei me apuré en terminar de barrer y me dijo seco de nueva cuenta.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Demasiado deprisa, vuelve a barrer</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hermanos juro que en ese momento ya mero le meto con el palo de la escoba al anciano, pero es que era ver sus arrugas y me acordaba del viejo carcaman que me cuidó y solo bufe de nuevo y volví a barrer, esta vez a conciencia.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para esta vez el viejo caminó por el patio, mientras se agachaba y con un dedo me mostro y dijo con su tono seco.agachó.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No está limpio</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo miré y le dije con lógica.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Pues estamos en el monte obvio habrá polvo, ¿no cree?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- A lo que me respondió amable</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">A lo que respondí -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces no es que no esté limpio… ese polvo nunca se va a ir…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Solo respondió</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respiré y le dije entonces… </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No hay que lim…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Me interrumpió la mojarra ególatra esa mientras me miraba.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Limpialo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Aquella respuesta no me gustó, pero no tuve alternativa, tenía que retomar la maldita escoba y comenzar a barrer, esta vez utilizando agua para que no se levantara polvo y sintiera que verdaderamente estaba avanzando.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El primer día terminó así, el segundo también, para el tercero ya me preguntaba si en realidad no había visto un letrero de se busca mucama en lugar de comenzar realmente el entrenamiento. Sin embargo cuando preguntaba Batch respondía que ya había comenzado.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El cuarto día tuve que transportar agua, menos mal que ya era otra tarea, algo que verdaderamente sentía como un esfuerzo físico, para el quinto día tuve que correr por las escaleras del dojo, el sexto día me obligaron a mantenerme en posición de sacrificio hasta que las piernas comenzaron a temblarle, pero con cada intento de bajar los brazos me metían un cate entre las costillas con baos de bambú.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Batch ni siquiera levantó la cabeza para ver como sus secuaces me golpeban y solo me advirtió.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Si vas a marcharte, hazlo, pero no regresas a subir la montaña</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Apreté los dientes y solo me mantuve firme lo más que pude (</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">esos malditos me dejaron con moretones en las costillas y el espinazo hecho carne molida</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">). Sin embargo, eso ya era un reto personal, no me iba a doblegar ante los golpes de un culto de fanáticos al dolor, (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Siendo honesto hasta me excitaba un poco al punto de un rato con cada golpe</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">).Pero ese no es el tema…</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">ACTO III — APRENDER A QUEDARSE</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Las primeras semanas fueron una batalla silenciosa no entre el bacalao y yo, sino entre mi voluntad y mis ganas de lanzarme por las escaleras, se los juro entre el hecho de que el gyojin estaba empecinado en que me mantuviera en un solo lugar o me mantuviera callado… (</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Nyejeje Buena suerte con eso mojarra</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">) el resto de la semana se había vuelto un bucle infinito donde yo solo estaba o recibiendo palazos, limpiando o meditando por las noches.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así fueron casi todos los días que entre medias de uno de los entrenamientos ya podía guardar mejor el equilibrio, pero seguía sin guardar silencio.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Y…¿Cuánto tiempo tengo que mantener esta posición?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Hasta que termine</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Por eso y… ¿Cuándo termina?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Cuando termine</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Eso no me responde mojarra sabia</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces deja de preguntar</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Eso sí he de reconocer que para este punto Batch me había sorprendido, en casos similares con Charlo el maldito viejo me hubiera reventado algún violín en la cabeza, sin embargo el pescado poseía una capacidad extraordinaria para no entrar en discusiones, solo todo se arreglaba en una mirada de asco y una palabra.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cada provocación rebotaba contra él, con cada intento de bromear terminaba en silencio en un sshhhhh, a cada queja recibía una tarea adicional y con cada pregunta un monosilabo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue una mañana que ya llevaba cuarenta minutos en una postura sosteniendo mi peso con los dedos de la mano que le dije al maestro con toda sinceridad.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No puedo más</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Batch permaneció detrás de mí y me dijo de nueva cuenta fiel a su estilo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí puedes</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No, no puedo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces no podrás…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Y qué coño le estoy diciendo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Terminó ahi ese pequeño intercambio y apretando los dientes dije </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Me duelen las manos</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Lo sé</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Me estoy cansando</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Lo sé</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces dime que pare</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Por qué?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Porque no puedo más</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respiré con franqueza y resignación y dije</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Te odio</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Continúa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pude continuar al menos otros quince minutos más, aunque mis dedos ya estaban hechos añicos, sangraban mis palmas y  las falanges me punzaron. Fue cuando en ese momento el sensei Batch se acercó y preguntó.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué aprendiste?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Respiré agotado//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Que odio las posturas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Me contestó después.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Eso ya lo sabías</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo miré y contesté</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces, que eres un cabrón…no aprendí nada</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Batch //señaló a mis manos y dijo//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Aprendiste que puedes soportar más de lo que pensabas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras esa lección de fuerza de voluntad no dije nada y solo le mostré mi respeto guardando silencio, agachando la cabeza y diciendo rápidamente</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí claro...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tras ese entrenamiento fue donde vino lo divertido…El entrenamiento físico…Para esto Batch le enseñó a golpear, sin embargo, la primera lección fue decepcionante, Me enseñó a como posicionarme, empezó con su letanía de sensei viejo y amargado.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Vesper, el golpe comienza aquí…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Mostró la posición de sus pies// </span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">El puño está aquí… </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Levantó su puño con convicción// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí ¿y luego?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Precisamente por eso no entiendes</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch corrigió su postura comprimiendo su cuerpo y dejó fluir toda su energía para atrás mientras decía// -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">La fuerza viaja…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Solo escuché y me quedé sorprendido por lo que terminé por ver.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El viejo gyojin en un segundo había soltado un puñetazo que rompió alrededor de 10,000 tejas, yo me encontraba con el rostro desencajado, el viejo pudo matarme en cualquier momento si así lo deseaba (</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Estoy seguro que lo deseó al menos una vez, no me creo que sea tan buena onda</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">). Pero fue cuando me tocó intentarlo que me llevé un chasco.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fallé cientos de veces, a veces el movimiento salía demasiado lento, otras demasiado fuerte y algunas veces perdía el equilibrio o solo ropia tres tejas, incluso en otras ocasiones mi cuerpo se adelantaba al golpe y terminaba lastimandome el hombro. Afortunadamente Batch corregía y yo repetía, así hasta que no tuve tiempo de especular en si había hecho falta algo o si en verdad lo estaba haciendo bien.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Había pequeñas mejoras, pero el resto era o el pie ligeramente mejor colocado o una respiración más controlada, por momentos un giro más preciso y más veces fue un golpe un poco más limpio. Fue en que después de semanas, Batch colocó una fila de tejas frente a mí //Sonreí con confianza//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Finalmente, pinches tejas me la van a…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //me detuve mientras voltee a ver al sensei quedándome callado//. Batch no respondió y solo esperó a que me colocará. Y así fu, me comencé a colocar, respiré, golpee con todas mi fuerzas y… Nada… La teja no se había roto.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Parpadee incredulo y comencé de nuevo una pequeña discusión. -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-  //Voltee a ver al anciano// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">La teja está mal</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Está reforzada, no me jodas había roto alguna antes</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿La cambiaste?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- - </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Entonces?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">...</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Volví a intentarlo y nada, después de casi una hora, tenía los nudillos en carne viva y la paciencia agotada.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No puedo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch asintió// -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Bien</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Levanté la cabeza y frustrado dije// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿Bien?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ahora sabemos dónde estás</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">NO ME JODAS</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Esa respuesta me hirvió la sangre, pero era una nueva prueba que el anciano tenía para mi y una vez más no tenía opción, este maldito entrenamiento se tenía que hacer sí o sí, ya no podía regresar y echar a la basura todo el esfuerzo que había echado en él.</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">ACTO IV — EL GOLPE</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pasaron semanas antes de que la primera teja se rompiera, ese día recuerdo que fue un día particularmente malo.Había dormido poco, me había levantado tarde, el viejo me pidió volver a barrer todo el dojo como veintisiempre veces…Había cometido errores durante los ejercicios de equilibrio y había recibido una reprimenda por distraerme. En fín,un día de mierda.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para cuando llegó el momento de colocarme frente a la teja el anciano solo me ordenó con su característico tono cariñoso y claramente amoroso de siempre..</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">GOLPEA</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me coloqué en posición y comencé a pasar lista de manera mecánica, sin pensar… El pie, la pierna, la cintura, el hombro, el brazo, el puño y…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">CRACK.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//El sonido del estruendo me conmocionó// La teja se partió en dos, No sabía que hacer, no sabía donde meterme, no entendía nada, estaba en el cielo, me quería comer el mundo, por fin había roto una de las tejas irrompibles del maldito anciano.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">La rompí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch asintió// //Comencé a sonreir como vil maniático// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">La rompí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Después de semanas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Levanté los brazos// -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡La rompí!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Y en ese momento el viejo señaló otra teja… y con su tono dulce dijo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Otra</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue entonces que ya envalentonado comencé a golpear las demás tejas y… Fallé, (</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">NO MAMES</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">), después de tanto tiempo, de tanto esfuerzo solo había conseguido una, fue entonces que lejos de un estado docil me retiré a mis aposentos, el resultado no me había satisfecho nada… Estaba tan frustrado, que solo podía pensar en las benditas tejas y en que si conseguía volver a romper una iba destruir el dojo…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Bueno, no así, solo estaba hablando el coraje y la frustración del momento, a la mañana siguiente después de un descanso reparador comencé de nuevo y esta vez la cuenta fue diferente… Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Diez… Quince, Veinte y Veinticinco había sido la cosecha de ese día… estaba a un cuarto de la meta, el sensei solo observaba desde las lejanías sin mencionar nada solo observando con emoción el progreso del joven aprendiz.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Obviamente después de eso había días y días, días buenos y días malos, días donde salían veinticinco y días donde a duras penas salían cinco, días donde regresaba a las 10 y otros donde ni siquiera una sola teja se dejaba romper…(</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Supongo que en dado caso todo exito es una espiral, ¿no?</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">).</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">ACTO V — NOVENTA Y NUEVE</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando por fin y después de tanto tiempo conseguí romper cincuenta tejas, Batch no me felicitó, solamente aumentó la dificultad, porque todas aquellas tareas que había realizado con anterioridad, desde barrer el dojo, subir las interminables escaleras, cargar baldes de agua, aguantar tiempo de los sacrificios y sobre todo esta vez golpear troncos de árboles para conseguir leña… Aún tenía que llegar a entrenar cinco horas al día.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La primera vez no llegué ni a veinte tejas de nueva cuenta… mis manos y mis nudillos me pedían a gritos un descanso, tenía espasmos en todo el cuerpo y mi ritmo cardiaco estaba completamente acelerado, sentía el latido de mi corazón en cada entrenamiento y lo podía escuchar mientras mi boca sabía a hierro y mi saliva comenzaba a tener un regusto a sangre…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para el segundo día del entrenamiento pude romper veinticinco, pero después no pude entrenar… mis manos estaban en un punto donde si las llegaba a utilizar incluso para rasgar las cuerdas de mi laúd se romperían sin ningún tipo de esfuerzo extra.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue en ese punto que terminé por golpear el suelo con frustración y un dolor punzante en los nudillos</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No puedo…, Carajo… ¡ME ESTOY MURIENDO MALDITO</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">!</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Batch  solo me observó con su mirada fría y distante solo para mencionar una frase en seco</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces mañana volverás a intentarlo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi coraje y mi furia estaban al borde de explotar, pero mi frustración ganó y sé que es viejo, jamás le haría daño, no lo quiero golpear, no debería tan siquiera pensarlo, pero no lo hice, pero… Qué más podía hacer…Así que le repliqué pidiendo una explicación.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¿En serio eso es todo lo que dirás? ¡Eso es todo lo que dices!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Y no me dices que puedo hacerlo!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Porque no lo sé</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ante ese último momento de reflexión de batch te lo juro que golpee el suelo de coraje partiendolo en el acto a lo cual solo mencionó, quizás por rectificar o quizás por… No sé a este instante porque contestó siendo honesto.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Quizá puedas, Quizá no</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Repliqué -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Entonces, ¿qué sentido tiene?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Me respondió -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Descubrirlo es tu deber…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ante este remedo de monje sabio no le falté al respeto, no dije nada, solo… decidí marcharme del dojo esa noche hacia mis aposentos, no sin antes hacer una reverencia de respeto, lo odiaría, pero no sería irrespetuoso con él… Lo sé, es rara mi forma de pensar al respecto, pero creanme que no le desearía el mal a un anciano.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El día siguiente después de haber tenido una noche de sueño me dispuse a continuar con el ritmo de entrenamiento, realicé mis labores domésticas como cualquier otro día y fue entonces que comencé a realizar el entrenamiento con las tejas, la cuenta empezó:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Uno, dos, tres…todo era normal, las tejas comenzaban a hacerse añicos frente a mis ojos, no era nada nuevo, ya había comenzado a entrenar hace tiempo…Diez, once, doce, trece… estas cifras ya no me sorprendían, mi record era de cincuenta tejas, pero el día anterior había conseguido veinticinco, así que hoy quizás solo llegaba a las veinte… No quise hacerme ilusiones.</span></span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Diecisiete, dieciocho, diecinueve…veinte…Listo, solo cinco más…veinticinco, calló esa teja, okey… quizás era hasta el treinta el día de hoy, pero no… el destino me pedía seguir, mis manos desde hace algunos días estaban medio entumecidas por el trabajo forzado, me recordaba a mis días en la carpintería junto con Charlo, recuerdo que entre tanta lija mis palmas en un tiempo se volvieron igual de ásperas, pero después de un tiempo regresaron a la normalidad.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi mente se dejó ir entre una mezcla de pensamientos y dimes y diretes que no encontraban una secuencia particular, eran flashbacks sobre mi vida, los momentos que pasé con Charlo y esas últimas palabras que no pude volverle a decir…(</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Gracias</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">)…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Había perdido la cuenta pero por el dolor de mis manos seguro que ya eran como unas cuarenta tejas, no me sorprendí, seguí golpeando intentando llegar a un recuerdo que tenía atorado desde hace tiempo… el día de mi naufragio, del cual todavía no podía recuperar gran conciencia… el ritmo del mar que golpeaba el bote donde venía, el sonido de las gaviotas, el olor salado en el aire…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue como si en algún momento el recuerdo y mis acciones en ese momento se volvieran uno, mis puños y las olas que rompían con cada impacto el barco… golpe tras golpe avanzando, sin rechistar, sin pensar, solo querían pasar frente a lo que tuvieran enfrente. Fue entonces que escuché un estruendo… un grito…Era Batch que comenzaba a contar, quien sabe desde hace cuanto tiempo lo estaba haciendo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Ochenta y ocho, ochenta y nueve, noventa…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sin siquiera pensarlo había alcanzado las noventa tejas, este era mi momento… Estaba convencido de que finalmente lo lograría… Solamente diez tejas me separaban de ser reconocido como uno de los tantos que habían conseguido… Pero claro, mis manos… ahora si lo estaban resintiendo, fue el simple acto de volverme conciente de mi realidad y el dolor aparecía, aparecian los miedos, las inseguridades, no eran pocas siendo honesto…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me daba miedo que pese a haber estado entrenando durante meses no pudiese conseguirlo, más sabiendo que solo quedaban diez tejas y una mirada serena y crítica frente a mi silueta que era la de aquel bacalao amargado…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pero no podía dejar que esos miedos me controlarán…Había dejado atrás la necesidad de impresionar al viejo y a los demás, esta era una lucha conmigo mismo, ya tenía cierta disciplina que francamente creía imposible para alguien como yo…Había aprendido a repetir, había aprendido a controlar la respiración, entendía por fín que existían días malos y estaba bien, al final de todo todo sería diferente después de conseguirlo…Después de todo, ya había llegado a hasta allí.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Noventa y nueve</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-. Exclamó el Sensei…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Solo faltaba una.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La última teja permanecía frente a mí.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Respiré pesadamente, levanté el puño, golpeó la teja y… </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La teja no se rompió, me quedé inmóvil, no podía creerlo…Lo intenté nuevamente y nada… </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Otra vez</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-. Exclamó el sensei.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Nada, incluso mi brazo comenzó a temblarme, el dolor ya era insoportable, de nueva cuenta me había vuelto consciente de todo el desgaste…desde los nudillos hasta el hombro me bajó el dolor y el propio color de la piel, estaba pálido bajé las manos. No dije nada. no volteé a ver al sensei, miré después el suelo…estaba temblando, no sabía qué hacer…</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Durante unos segundos pensé en abandonar, total había llegado a noventa y nueve tejas, una más o una menos…Era suficiente, nadie podía decir que no había hecho un buen trabajo. Pero entonces recordé algo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La primera vez que había llegado al dojo, había preguntado cuándo aprendería la técnica y ahora entendía que esa nunca había sido la pregunta correcta, ya no se trataba de cuándo, de hecho nunca se trató de eso…Se trataba de cuánto estaba dispuesto a repetir, a intentarlo, a no darme por vencido.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así que volví a colocarme, no intenté golpear más fuerte, tampoco intente hacerlo más rápido, solamente ejecuté el movimiento, el ritual.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">(</span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">El pie, la pierna, la cintura, el hombro, el brazo, el puño y…</span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">)</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">CRACK.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La última teja se partió frente a mí como si fuera un mísero papel, pero esta vez no celebré, me quedé quieto y callado respirando mientras Batch se acercó a mi persona y con su voz profunda y salada.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Bien</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Procedí a sonreír y exhalar una carcajada exhausta </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Nyejejeje ¿Eso es todo?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Me contestó -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Eso es todo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Miré los retazos de las cien tejas y dije -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Siendo honesto pensé que sentiría algo distinto… que se sentiría diferente…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Extrañado me respondió -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué esperabas sentir?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-  y reflexioné.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No sé, qué sería diferente, solo diferente, no sé quizás que había ganado, que lo había conseguido, que por fín había conseguido algo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Batch negó con la cabeza//</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">No ganaste</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Miré al viejo -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No, ¿verdad?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- solo para contestarme con una voz un tanto más dócil -Ganaste contra ti mismo hace mucho tiempo- Ante la explicación me quedé callado y puse atención a su lógica.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">//Batch señaló las tejas//.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Esto solo demuestra que aprendiste a continuar</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Solo pude observar mis manos ensangrentadas y rasposas por los golpes y por primera vez desde que había llegado a la isla, no sentí la necesidad de convertir aquella victoria en una broma. Había conseguido la técnica y sí, podría decir que conseguí hacer el golpe y poder romper cien tejas o que ahora el golpe que podría dar mandaría a volar a cualquier individuo, pero ese ya no era el punto.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La técnica había sido solamente el camino, el verdadero entrenamiento había consistido en obligarlo a hacer algoa lo que le temía y que había evitado durante años… la disciplina, el quedase y resistir incluso cuando estaba cansado, cuando estaba frustrado, cuando no veía resultados y sobre todo cuando lo único que quería era escapar.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Esa noche, con los puños vendados y disfrutando de un merecido descanso me quedé sentado frente al dojo con mi laúd, había pasado mucho tiempo desde la última vez que tocaba tranquilamente…mis dedos recorrieron las cuerdas y una pequeña melodía nació lentamente. Ante el ruido Batch salió del templo y se detuvo a unos metros de mí.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué canción es?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">No lo sé</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- respondí alegremente, a lo que el viejo Batch Kalao sorprendido respondió -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿La acabas de inventar?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch permaneció escuchando con una cara más aliviada// Mientras tanto yo seguí tocando hasta el final.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Después de un rato, el maestro preguntó:</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Vas a quedarte?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-  A lo que mirando al cielo con nostalgia no respondí, mas que con una sonrisa y después de un minuto dije.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Supongo que todavía me faltan cosas por aprender</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- //Batch asintió// -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Muchas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Solté una carcajada -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Nyejejejejeje, sabía que dirías eso…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Batch no dijo nada después de eso y solo se quedó mirando al pirata para después volver hacia el templo. Por mi parte solo pude observar al maestro alejarse, para después ver mis manos.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Las mismas manos con las que había tocado el laúd, bebido, peleado,las mismas manos que en algún momento habían fallado, no solo con las tejas, sino en salvar a la persona que más amaba en el mundo… Esas mismas manos, las manos que ahora sorprendían al maestro del dojo con una melodía y también eran capaces de soltar golpes altamente peligrosos, solo sonreí, mientras toqué otro momento y reflexionaba en voz alta.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Claramente no soy un monje, no he dejado de ser un pirata, un barbajan, un testarudo, un showman, un amante apasionado, un músico, un lírico, un borracho o un bohemio como se me quiera clasificar, no he dejado del todo mi orgullo atrás… Seguramente me seguiría metiendo en problemas, sin embargo, es que ahora me doy cuenta que no todo fracaso significa abandono… Y no toda la fuerza del mundo significa que seré capaz de matar a las personas, quizás no todo debe hacerse deprisa… Y quizás y solo quizás a veces, la verdadera fuerza consistía simplemente en permanecer de pie cuando todo dentro de uno quería marcharse.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Terminé con mis reflexiones para después de eso tomar mi laúd y marcharme a mis aposentos.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">A la mañana siguiente, antes de que saliera el sol, escuché la primera campana del dojo, abrí los ojos y durante un instante pensé en quedarme acostado en quedarse acostado, pero la vida del dojo sí había cambiado algo en mí y me lo había arrebatado, me había quitado la holgazanería, así que salí al patio tomé la escoba y comencé a limpiar el patio por completo.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tiempo después mientras barría, una voz llegó desde el interior del templo</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Estás dejando polvo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- </span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sonreí y respondí -</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Lo sé bacalao testarudo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- -</span><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Entonces vuelve a hacerlo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Respondió al toque, solo para después de mucho tiempo apoyar las manos sobre la escoba y mencionar una frase.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">Sí, maestro, gracias</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y por primera vez, aquella palabra no me pesó y no la decía con mi característico sarcasmo e ironía, sino por mero acto de respeto y admiración hacia el hombre pez que me había enseñado a que no voy a salir volando con cada empujón que me brinde la vida.</span></span></span></span></div>
<span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Aun esa tarde comí con ellos en el dojo y para la noche solo desaparecí del dojo bajando de nuevo al pueblo y siguiendo buscando mi camino y las melodías que en él me encontrará.</span></span></span></span><br />
<br />
[img]<img src="https://i.imgur.com/4E8QRxS.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: 4E8QRxS.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Paranoias de Vesper</span>
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					<br />
<br />
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						<span>Narrador</span>
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					 Este es mi Narración de aproximadamente <span style="color: #1f1f1f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Google Sans Flex', 'Google Sans Text', 'Google Sans', Roboto, Arial, sans-serif;" class="mycode_font">5416 palabras aproximadamente, sin contar los apartados de spoiler</span></span> 
				</div>
			</div><br />
<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC - Entrenamiento] Una sola gota]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4396</link>
			<pubDate>Tue, 22 Sep 2026 12:56:41 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=825">Vex</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4396</guid>
			<description><![CDATA[<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 76 Verano, Año 18</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Dojo del Gyojin Karate, Isla Karate, South Blue</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descubriendo el Gyojin Karate</span></div>
<br />
Lo cierto es que había algo en aquella isla que no acababa de encajarme. Llevaba varios días allí y cuanto más tiempo pasaba recorriéndola, más claro tenía que aquella isla era mucho más que una montaña llena de dojos. Cada zona parecía tener su propia forma de entrenar y en algunos casos incluso sus propias reglas... Había visto personas entrenando desde primera hora de la mañana hasta que prácticamente no quedaba luz, otras utilizando los arrozales como parte de sus ejercicios y algunas que parecían dedicar horas enteras a repetir un mismo movimiento hasta que parecia que habían encontrado la perfección que deseaban. En un inicio simplemente me había limitado a observar pues era probablemente lo que mejor se me daba, ya que no le encontraba demasiado sentido entrar en un dojo y empezar a practicar algo que ni siquiera entendía.<br />
 <br />
Lo cierto es que de un inicio mirar desde fuera, fijarme en cómo se movían, en qué ejercicios repetían y sobre todo en qué era lo que hacía diferente a cada uno de aquellos estilos. Había pasado varias veces por delante de distintos dojos preguntando cosas bastante generales sin dar demasiados detalles sobre lo que estaba buscando porque no quería llamar demasiado la atención y tampoco sabía exactamente que era lo que había despertado mi interés. Cada vez encontraba algo diferente y eso hacía que mi curiosidad aumentara, aunque todavía no había encontrado nada que realmente consiguiera convencerme de que debía dedicar tiempo a aprenderlo hasta que escuché hablar del Gyojin Karate.<br />
 <br />
Fue casi por casualidad, dos personas estaban hablando cerca de uno de los caminos que subían hacia la montaña y sin poder evitarlo acabe escuchando su conversación en cuando reconocí el nombre. Habían mencionado que en la isla existía un maestro capaz de enseñarlo y que no era sencillo conseguir que aceptara nuevos alumnos, eso último fue lo que consiguió que prestara más atención, aunque no porque me gustaran los retos o al menos no únicamente por eso. El Gyojin Karate tenía algo que no había visto en ninguno de los estilos que había observado hasta entonces, no parecía tratarse simplemente de fuerza, velocidad o técnica física, sino de algo relacionado con el agua que utilizaba para transmitir los golpes e incluso aprovechaba la que había dentro del propio cuerpo del oponente. Cuando mas pensaba en ello mas extraño me sonaba y precisamente por eso deseaba verlo.<br />
 <br />
Pasé buena parte de la tarde intentando averiguar dónde encontrar al maestro sin preguntar directamente por él al principio, pues preferí ir siguiendo pequeñas indicaciones aunque en algunas ocasiones me frustraba un poco y apretaba el colgante de mi madre con mi mano, continue cruzando caminos y observando los carteles de los diferentes dojos hasta que finalmente terminé en una zona algo más apartada de la montaña. El dojo no destacaba demasiado, era bastante sencillo comparado con otros que había visto y no había demasiadas personas entrando o saliendo, tampoco había alumnos entrenando fuera y desde el exterior incluso podía parecer que estaba vacío. Furia asomó ligeramente la cabeza desde mi ropa mientras me detenía frente a la entrada y miré durante unos segundos el lugar antes de suspirar <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">- Hemos venido hasta aquí para algo, así que supongo que tocará entrar – </span>Dije sin esperar ninguna respuesta porque tampoco esperaba que Furia fuera a dármela y simplemente abri la puerta para entrar. Lo primero que noté fue el silencio, no era incómodo simplemente no había el ruido habitual que pude ver en otros dojos. No había gritos, golpes constantes ni grupos entrenando al mismo tiempo, solo algunas personas practicando en una zona del interior mientras el resto del lugar permanecía bastante tranquilo.<br />
 <br />
Me quedé cerca de la entrada porque no quería interrumpir y durante unos minutos simplemente observé. Había movimientos que reconocía como ejercicios físicos, pero otros eran completamente diferentes, algunos alumnos trabajaban con recipientes de agua, otros realizaban movimientos lentos con las manos y había quien parecía concentrarse únicamente en su postura y respiración. Fruncí ligeramente el ceño mientras intentaba entender qué relación tenían algunas de aquellas cosas con un combate y precisamente por eso terminaron interesándome todavía más, si todo aquello tenía algún sentido, quería descubrirlo. <br />
 <br />
Mis ojos recorrieron el lugar hasta detenerse finalmente en un gyojin  que estaba apartado del resto, no necesite que nadie me dijera quién era porque había algo diferente en su presencia. No estaba entrenando como los demás, simplemente observaba y de vez en cuando corregía alguna postura o se acercaba a uno de los alumnos, pero la mayor parte del tiempo permanecía tranquilo mirando. Me quedé estudiándolo unos segundos antes de acercarme porque no sabía exactamente qué esperar<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - Busco a Batch Kalão –</span> Dije simplemente y el hombre levantó la mirada mientras yo sacaba mi cuaderno y lo sostuve bajo el brazo mientras esperaba hasta que confirmó que era él, momento en el que simplemente asentí <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">- Quiero aprender Gyojin Karate - </span>La frase salió bastante más directa de lo que había pensado y durante unos segundos no pasó nada. <br />
 <br />
Sentí la mirada del maestro recorriendo mi cuerpo con atención como si me examinara, no parecía interesado en mi nombre ni en de dónde venía, más bien parecía estar intentando descubrir si realmente sabía dónde me estaba metiendo y lo cierto es que no podía culparlo pues no era algo que yo misma supiera. Había leído lo poco que había conseguido averiguar y había visto algunos movimientos desde fuera, pero eso no significaba que entendiera realmente aquel arte. Además, era evidente que había una diferencia bastante importante entre nosotros. Yo no era gyojin y él seguramente sabía perfectamente lo que eso significaba pero no intenté ocultarlo ni justificarme porque si aquella era una limitación prefería saberlo desde el principio en lugar de descubrirlo cuando ya hubiera perdido demasiado tiempo.<br />
 <br />
Me quedé allí esperando su respuesta y por primera vez desde que había llegado a la isla no tenía un mapa que consultar ni una pista que seguir, solo tenía delante a alguien que conocía un camino que yo todavía no y por una vez no me molestaba no saber hacia dónde llevaba, simplemente quería descubrirlo. <br />
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Entender el agua</span></div>
<br />
El primer ejercicio que Batch decidió ponerme no tuvo absolutamente nada que ver con golpear a nadie. Después de haberle explicado que quería aprender Gyojin Karate esperaba algo diferente, quizás empezar con alguna postura básica o incluso aprender alguno de los movimientos que había visto hacer a los alumnos del dojo, pero en lugar de eso simplemente me llevó hasta una de las zonas interiores y colocó frente a mí un recipiente bastante grande lleno de agua. No me dijo demasiado solo señaló el suelo para que me sentara delante de él y después se apartó. Me quedé mirando el recipiente durante unos segundos sin entender exactamente qué esperaba que hiciera <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">- ¿Tengo que hacer algo con eso? –</span> Pregunte pero Batch no respondió inmediatamente y aquello empezó a resultarme ligeramente molesto. No es que necesitara una explicación para todo, pero si pretendía enseñarme algo al menos quería saber qué debía observar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aun así, terminé sentándome frente al recipiente y apoyé mi cuaderno a un lado por si necesitaba anotar algo. Durante los primeros minutos simplemente miré el agua, no ocurría nada especialmente interesante, aunque intenté convencerme de que aquello debía de formar parte del ejercicio. El agua permanecía prácticamente quieta salvo por pequeñas ondulaciones que aparecían de vez en cuando sin que yo pudiera identificar exactamente de dónde venían, quizás simplemente era por el movimiento del propio dojo al tener a mas gente entrenando en el. Pasó mucho mas tiempo del que me habría gustado y empecé a aburrirme… Había pasado días enteros observando mapas, recorriendo costas o siguiendo animales durante horas, así que no tenía problemas con esperar cuando existía algo que descubrir pero mirar un recipiente de agua sin hacer nada era diferente. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Aun así, no quería rendirme simplemente porque todavía no entendía el propósito del ejercicio. Si Batch había decidido ponerme delante de aquello en lugar de enseñarme un golpe, seguramente había una razón aunque yo no lo entendiera en aquel momento. Continué observando hasta que finalmente empecé a fijarme en cosas que antes había ignorado. El agua no estaba completamente quieta, una pequeña corriente de aire entraba por una ventana y provocaba una vibración casi imperceptible en la superficie. Cuando alguien caminaba cerca, las ondas cambiaban ligeramente e incluso cuando yo movía la mano aunque no tocara el recipiente el agua reaccionaba de alguna manera… No era mucho pero estaba ahí.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Abrí el cuaderno y escribí lo primero que se me ocurrió “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El agua nunca está completamente quieta” </span>Me quedé pensando unos segundos y añadí debajo “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Reacciona incluso a movimientos pequeños” </span>Después cerré el cuaderno y volví a mirar el recipiente. Quizás eso era lo que quería que entendiera, que el agua no era simplemente algo que podía mover utilizando fuerza sino que tenía su propio movimiento y reaccionaba a lo que ocurría a su alrededor. Extendí la mano sobre el recipiente y traté de concentrarme en ella, intentando conseguir que el agua respondiera de alguna forma pero no ocurrió nada provocando que un pequeño suspiro escapara de mis labios. Moví los dedos, cambié ligeramente la posición de la mano y volví a intentarlo pero seguía sin conseguir nada por lo que fruncí el ceño.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Probé utilizando más fuerza, aunque eso solo consiguió que el aire se moviera y la superficie del agua reaccionara de una manera completamente diferente a la que estaba buscando, lo intenté varias veces y siempre terminaba igual… Estaba intentando obligar al agua a moverse en lugar de entender cómo reaccionaba por sí misma y eso me hizo detenerme. Volví a sentarme correctamente y durante un rato simplemente observé, no intenté moverla ni intenté imponerle nada, solo me limité a mirar las pequeñas ondas que aparecían cada vez que algo cambiaba a mi alrededor. El movimiento de una persona al otro lado de la sala, el aire que entraba por la ventana, incluso mi propia respiración parecía tener algún efecto cuando me acercaba demasiado, en ese momento comprendí que no era cuestión de mover el agua, si no que era cuestión de entenderla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Extendí de nuevo la mano, esta vez sin intentar empujarla ni obligarla a reaccionar, simplemente la mantuve cerca de la superficie y esperé… Al principio no ocurrió nada pero después una pequeña vibración recorrió el agua. Fue tan leve que incluso dudé de si había sido real o era mi imaginación pues esta vez estaba segura de que no había utilizado ninguna clase de fuerza. Aquello provoco que me moviera y abriera rápidamente el cuaderno y anoté la frase antes de olvidarla “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No se trata de moverla. Se trata de entender cómo responde” </span>Me quedé mirando aquella frase durante unos segundos pues me resultaba curioso, aquello era prácticamente lo contrario de cómo solía enfrentarme a muchas cosas. Yo observaba antes de actuar, sí, pero una vez había entendido una situación normalmente intentaba resolverla de la manera más directa posible.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  <br />
En combate también ocurría algo parecido, analizaba al enemigo, encontraba sus patrones y después utilizaba lo que tenía para aprovecharlos. El problema era que con el agua no existía un patrón tan sencillo, no podía obligarla a comportarse como yo quería y tenía que aprender a moverme con ella, quizás por eso Batch había decidido no enseñarme ningún golpe todavía. Si quería aprender Gyojin Karate primero tenía que dejar de pensar en el agua como algo externo y empezar a comprender que incluso el movimiento más pequeño podía afectarla. Cerré el cuaderno y continué practicando durante horas, repitiendo el mismo ejercicio una y otra vez hasta que dejó de parecerme tan absurdo como al principio, aunque acabe sin aprender ningún golpe aquel día y aun así sentía que había aprendido algo mucho más importante.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El cuerpo también es agua</span></div>
<br />
Los siguientes días fueron parecidos aunque Batch empezó a cambiar poco a poco los ejercicios. Después de pasar tanto tiempo observando el agua comenzó a colocar recipientes más pequeños a mi alrededor y me pidió que los golpeara. Al principio pensé que finalmente iba a empezar a aprender alguna técnica pero enseguida descubrí que tampoco era tan sencillo pues no quería que rompiera los recipientes ni que simplemente los apartara con un golpe, sino que prestara atención a lo que ocurría con el agua en el momento del impacto. Lo intenté varias veces y mis primeros golpes fueron “normales”, intentaba utilizar fuerza, velocidad y precisión pero el resultado era prácticamente el mismo que habría conseguido golpeando cualquier objeto. El recipiente se movía, el agua salpicaba y yo me quedaba mirando sin entender qué estaba haciendo mal.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Batch apenas intervenía y eso empezaba a ser una costumbre que no terminaba de gustarme aunque tenía que admitir que obligarme a descubrir los errores por mi cuenta estaba funcionando. Volví a intentarlo y esta vez reduje la fuerza y traté de concentrarme en el agua aunque el resultado fue todavía peor. Al ver aquello me detuve y deje escapar un suspiro de mis labios<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - Esto sería mucho más sencillo si explicaras algo de vez en cuando - </span>Batch simplemente me miró y tuve la sensación de que aquello era su forma de decirme que siguiera intentándolo así que simplemente seguí.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de varias horas empecé a pensar en algo que hasta ese momento había estado ignorando. Durante los primeros ejercicios había aprendido que el agua reaccionaba al movimiento pero siempre había pensado en ella como algo que estaba fuera de mí. Un recipiente, un río, un charco, el mar... todo aquello era agua y yo estaba fuera de ella…Sin embargo el cuerpo también tenía agua ¿no? La idea parecía demasiado sencilla y al mismo tiempo la sentía como algo importante. Si el Gyojin Karate podía transmitir la fuerza a través del agua, entonces quizás no necesitaba que el agua estuviera fuera del cuerpo para utilizarla o ¿si?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pedí a uno de los alumnos que entrenara conmigo y comenzamos con algo bastante básico. No quería intentar una técnica complicada sin saber siquiera si había entendido correctamente lo que estaba pensando. Empezamos intercambiando golpes controlados mientras yo intentaba prestar atención a la sensación del impacto, al principio no ocurrió nada, cada vez que golpeaba sentía exactamente lo mismo que en cualquier otro entrenamiento. Nunca habia sido especialmente fuerte, mi puño encontraba el cuerpo del otro alumno y la fuerza se detenía ahí finalizando el movimiento. Cerré los ojos durante unos segundos intentando recordar la sensación que había tenido frente al recipiente de agua y traté de trasladarla al cuerpo que tenía delante pero no funcionó. Lo intenté otra vez y esta vez el golpe fue algo más lento pues no utilicé tanta fuerza. En lugar de concentrarme en el punto exacto donde mis nudillos tocaban su cuerpo intenté imaginar que el movimiento continuaba después del contacto. Fue una sensación extraña y casi imposible de explicar pero durante un instante sentí una pequeña vibración que no había estado allí antes. Retiré la mano inmediatamente provocando que el otro alumno me mirara confundido y yo también me quedé observando mi propia mano. Había sido demasiado débil para considerarlo una técnica, pero había ocurrido algo asi que volví a intentarlo pero no paso nada, lo hice de nuevo y nada… La frustración empezó a aparecer y terminé golpeando con demasiada fuerza provocando que el alumno tuviera que retroceder, me disculpé y respiré profundamente antes de volver a colocarme en posición.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El problema era que estaba intentando repetir exactamente lo que había hecho antes y eso no estaba funcionando. Quizás ese era precisamente el error… había aprendido a observar pero ahora estaba intentando copiar una sensación en lugar de entenderla. Cerré los ojos otra vez y respiré lentamente, no pensé en el golpe ni en el agua ni siquiera en la técnica, simplemente presté atención a mi propio cuerpo, al movimiento de los músculos, a la respiración y a la sensación del brazo avanzando. Cuando golpeé esta vez no intenté detener el movimiento al tocarlo, sino que deje que la fuerza continuara. Fue apenas una pequeña vibración mucho más débil de lo que esperaba, pero esta vez la sentí claramente, el otro alumno retrocedió un paso y llevó la manoal lugar donde había recibido el golpe mientras yo me quedaba quieta… Había funcionado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No era perfecto y seguramente todavía estaba muy lejos de poder utilizar aquello en un combate real, pero por primera vez había conseguido comprender una pequeña parte de lo que Batch intentaba enseñarme. El cuerpo no era simplemente una superficie que debía atravesar con fuerza, sino que había algo detrás… Algo que tenía que aprender a sentir. Lo anoté aquella noche en mi cuaderno aunque esta vez tardé bastante más en encontrar las palabras adecuadas “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No basta con golpear. Hay que sentir lo que hay detrás del golpe” </span>Quizás el Gyojin Karate no consistía en tener más fuerza que el enemigo. Quizás consistía en conseguir que la fuerza llegara a lugares donde un golpe normal no podía hacerlo y eso me interesaba mucho más.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Primer combate</span></div>
<br />
Hasta aquel momento los entrenamientos habían sido bastante “controlados”… Batch estaba utilizando ejercicios concretos y los alumnos con los que había practicado sabían perfectamente que estaba intentando aprender algo nuevo, así que nadie me habia puesto en una situación en la que tuviera que reaccionar por instinto, pero eso cambió el día que Batch decidió que ya era suficiente. No me explicó demasiado, simplemente me indicó que entrara en la zona de entrenamiento y allí había otro alumno esperándome.<br />
<br />
Lo primero que hice fue observarlo, sus pies estaban ligeramente separados tenía los hombros relajados y mantenía las manos a una altura bastante cómoda, no parecía especialmente rápido aunque eso podía ser simplemente una primera impresión errónea. Por lo que podía observar su respiración era estable y sus ojos no dejaban de seguir mis movimientos. Lo estudié durante unos segundos mientras calculaba la distancia entre ambos, quizás una deformación como arquera. Cuando comenzó el combate no tardé demasiado en confirmar algunas de mis observaciones, lo cierto es que movía bien y no desperdiciaba movimientos aunque tendía a cargar ligeramente el peso sobre la pierna derecha antes de atacar. No era algo demasiado evidente pero podía utilizarlo para anticipar algunas de sus acciones, el problema era que yo también tenía algo nuevo que intentar… Quería utilizar el Gyojin Karate.<br />
<br />
Esperé el momento adecuado y lancé un golpe intentando transmitir aquella pequeña vibración que había conseguido durante los entrenamientos pero no ocurrió nada. El movimiento fue normal y el otro alumno aprovechó mi pequeña pausa para golpearme en el costado provocando que retrocediera varios pasos a pesar de que el golpe no fue especialmente fuerte pero si lo suficiente para poder ver mi error. Durante el siguiente intercambio pense en demasiadas cosas al mismo tiempo, distancia, postura, respiración, agua, movimiento, fuerza, técnica... todo aquello que durante los entrenamientos podía controlar por separado ahora ocurría al mismo tiempo y mi cuerpo no tenía tiempo para analizarlo todo.<br />
<br />
Volví a recibir un golpe esta vez en el hombro provocando que me apartara y respire profundamente. No estaba fallando porque no entendiera la técnica, estaba fallando porque estaba intentando pensar en ella mientras combatía y eso era diferente. Estaba acostumbrada a analizar a mis oponentes y eso no iba a cambiar, pero había una diferencia entre observar un movimiento y detenerse a pensar en cada parte de él. En un combate no podía esperar a tener el momento perfecto para utilizar el Gyojin Karate, si quería aprenderlo realmente tenía que formar parte de mi forma de luchar asi que volví a colocarme en posición.<br />
<br />
Cuando mi oponente avanzó esta vez no pensé en la técnica, simplemente reaccioné. Esquivé su primer golpe, giré ligeramente el cuerpo y lancé el mío al mismo tiempo que aprovechaba el movimiento para acercarme, no busqué una fuerza mayor ni intenté hacer nada especialmente complicado y ahí sentí de nuevo la vibración. Fue pequeña, mucho más débil de lo que había conseguido durante el entrenamiento controlado, pero estaba ahí. El alumno retrocedió y yo también me aparté inmediatamente, durante unos segundos ninguno de los dos hizo nada pues no había sido un golpe perfecto, pero había funcionado.<br />
<br />
Continuamos entrenando durante bastante tiempo y no volví a conseguirlo siempre. Algunas veces pensaba demasiado, otras utilizaba demasiada fuerza y en alguna ocasión simplemente perdía el equilibrio intentando hacer algo que todavía no dominaba. Aun así algo había cambiado pues ya no sentía que el Gyojin Karate fuera una técnica separada, si no que empezaba a formar parte de mis movimientos.<br />
<br />
Al terminar el combate me senté en el suelo mientras recuperaba el aliento y miré mis manos. Había aprendido muchas cosas observando a otros luchadores, pero aquel dia era diferente… No necesitaba más fuerza ni tampoco necesitaba buscar una técnica más complicada, lo cierto es que sentia que debía pensar menos. No porque observar fuera un error, sino porque había momentos en los que el cuerpo solo debía de seguir lo que la mente ya habia entendido y quizás esa fuera una de las partes más difíciles para mí<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Aprender a utilizar el agua del entorno</span></div>
<br />
Batch decidió llevarme fuera del dojo unos días después, aunque esta vez no me condujo hacia una zona de entrenamiento como las que había visto hasta ese momento. Bajamos por uno de los caminos de la montaña hasta llegar a unos arrozales donde el agua cubría parte del terreno y se extendía en pequeñas superficies separadas por la tierra. Me quedé observando el lugar mientras intentaba entender qué tenía aquello que ver con el Gyojin Karate, ya que hasta ese momento había trabajado con recipientes, agua contenida y el propio cuerpo de otros alumnos pero nunca había intentado utilizar el agua que encontraba en el entorno pero aun así no pregunte. <br />
 <br />
Ya había aprendido que Batch no solía explicar las cosas antes de tiempo y que muchas veces prefería que descubriera por mí misma qué era lo que estaba haciendo mal, aun así cuando me señaló una zona poco profunda del arrozal y me pidió que entrara en el agua no pude evitar mirar el terreno con cierta desconfianza. No parecía haber ningún objetivo ni nada que pudiera utilizar como referencia así que me limité a hacer lo que me indicaba. Entré hasta que el agua me cubrió los tobillos y sentí inmediatamente la diferencia… No era como trabajar con un recipiente donde toda la superficie estaba delimitada y podía observar con facilidad cualquier movimiento, allí el agua se extendía a mi alrededor mezclada con el barro y las pequeñas plantas que crecían en la zona. Cada paso provocaba ondas que se desplazaban en diferentes direcciones y el viento alteraba la superficie antes incluso de que yo hiciera nada.<br />
 <br />
Me quedé quieta durante unos segundos y Batch señaló el agua frente a mí <span style="color: #339900;" class="mycode_color">– Una gota –</span> Dijo y lo miré sin comprender del todo<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - ¿Qué ocurre con ella? –</span> Pregunte pero no respondió, simplemente volvió a señalar el agua. Me agaché y hundí los dedos hasta recoger una pequeña cantidad pero cuando levanté la mano el agua comenzó a escurrirse entre ellos y terminó cayendo de nuevo al arrozal. Fruncí ligeramente el ceño pues si lo que quería era que utilizara el agua del entorno aquello no parecía demasiado complicado pero tampoco entendía qué relación tenía con el Gyojin Karate.<br />
 <br />
Volví a recoger agua y esta vez intenté mantenerla en la palma pero no tardó en escaparse entre mis dedos<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - Esto no parece demasiado útil –</span> murmuré pero aunque me habia escuchado Batch permaneció en silencio. Suspiré y volví a intentarlo aunque esta vez no recogí una gran cantidad, sino que utilicé únicamente la punta de los dedos para separar una pequeña gota de la superficie. Era diminuta, apenas lo suficiente para que pudiera verla sobre la piel y durante unos segundos se quedo quieta antes de deslizarse por mi mano mientras la observaba con atención. Lo cierto es que lo mas tedioso de aquello no era recogerla, si no mantenerla. <br />
 <br />
Intenté mover la mano lentamente procurando que la gota no cayera pero en cuanto cambié ligeramente el ángulo de la muñeca la perdí, así que volví a intentarlo varias veces y el resultado fue siempre el mismo… La gota se desplazaba, se dividía en otras más pequeñas o simplemente terminaba cayendo. Me senté sobre una zona seca mientras limpiaba el barro de mis dedos y saqué el cuaderno, no sabía exactamente cómo explicar aquello pero anoté lo que había observado… Cuanto más pequeña es la cantidad más difícil resulta conservarla.<br />
 <br />
Quizás ese era el primer problema que debía resolver pues no necesitaba levantar una ola ni mover una gran cantidad de agua. Durante el resto de la mañana repetí el ejercicio hasta que después de varias horas conseguí mantenerla sobre la punta del índice y desplazarla hasta el dedo corazón sin que cayera. El movimiento fue lento y bastante torpe pero cuando la gota terminó sobre el otro dedo me quedé observándola durante unos segundos. Batch no dijo nada y yo tampoco, simplemente volví a intentarlo. <br />
 <br />
Al día siguiente el ejercicio cambió, Batch colocó una pequeña hoja seca sobre el agua y me pidió que lanzara la gota contra ella. La primera vez ni siquiera llegué a separarla de mi dedo, la segunda cayó antes de alcanzar la hoja y la tercera terminó desplazándose en una dirección completamente diferente<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">- No consigo que avance </span>– Dije y Batch me miró<span style="color: #339900;" class="mycode_color"> - La estás empujando -</span> No entendí la diferencia así que volví a colocar la gota sobre mi dedo<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - ¿Y qué debería hacer? –</span> Pregunte mirándole<span style="color: #339900;" class="mycode_color"> – Golpearla –</span> Dijo y aquello me hizo fruncir el ceño. Si la golpeaba la gota se deshacía... Lo había comprobado varias veces pero Batch no parecía estar hablando de utilizar la fuerza de cualquier manera, sino de aplicar el mismo principio que había aprendido durante los primeros ejercicios del Gyojin Karate.<br />
 <br />
Me concentré en la gota y después moví el dedo con rapidez intentando que el golpe no fuera demasiado amplio. La gota salió disparada aunque perdió su forma casi inmediatamente y terminó cayendo antes de alcanzar la hoja, no sentía que hubiera funcionado pero si avanzado pues esta vez al menos se había movido. Durante los siguientes intentos traté de aplicar la fuerza de manera más precisa. No necesitaba golpear con todo el brazo ni siquiera con toda la mano, bastaba con un movimiento pequeño y rápido pues la dificultad estaba en encontrar un equilibrio. Al final de la tarde conseguí que una gota alcanzara la hoja aunque apenas la rozó y cayó sobre ella sin provocar ningún daño. Me quedé mirando la pequeña mancha de agua mientras intentaba comprender qué había ocurrido, había conseguido lanzarla y ahora tenía que aprender a convertir aquel movimiento en un ataque.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La ultima prueba</span></div>
<br />
A partir de ese momento los ejercicios comenzaron a centrarse en algo mucho más concreto. Batch dejó de pedirme que moviera el agua de un lugar a otro y empezó a colocar diferentes objetivos a distintas distancias… algunos eran hojas secas, otros pequeños trozos de madera y en ocasiones utilizaba frutas o recipientes de barro. No buscaba que destruyera los objetivos de inmediato sino que aprendiera a lanzar una sola gota sin perder el control antes de alcanzar el punto elegido. El problema era que una gota de agua no se comportaba como un proyectil normal pues no tenía peso suficiente para mantener una trayectoria estable y cualquier pequeño error podía hacer que se desviara. Además, cuando intentaba darle demasiada fuerza la gota simplemente se rompía antes de llegar al objetivo. Durante los primeros días terminé empapada varias veces, con los dedos doloridos y bastante barro en la ropa pero al menos ya no sentía que estuviera intentando hacer algo completamente imposible. Había entendido que la fuerza no debía aplicarse sobre la gota como si quisiera golpearla sino transmitirse a través de ella. <br />
 <br />
Con el paso de los días Batch comenzó a colocar los objetivos en posiciones algo mas incomodas. Ya no estaban siempre frente a mí y algunos quedaban a un lado o incluso detrás de mi posición inicial y pronto entendí el motivo. Si quería utilizar aquella técnica durante una situación real, no podía depender de quedarme completamente quieta para prepararla, así que empecé a practicar mientras me desplazaba intentando recoger la gota y lanzarla sin detener por completo el movimiento, pero el resultado fue bastante peor que cuando permanecía quieta… Perdía el equilibrio, calculaba mal las distancias y en más de una ocasión terminaba lanzando la gota hacia un lugar que no tenía absolutamente nada que ver con el objetivo… Aun así poco a poco fui consiguiendo mantener el control mientras me movía. Durante los siguientes días practiqué desde diferentes distancias y posiciones, algunas veces permanecía quieta y otras intentaba realizar el lanzamiento mientras cambiaba de dirección o después de un giro, lo cierto es que muchos intentos seguían fallando pero poco a poco me iba adaptando a aquella sensacion.<br />
 <br />
La prueba final tuvo lugar en una zona abierta detrás del dojo, Batch había colocado varios objetivos de madera y barro a diferentes distancias además de varios recipientes llenos de agua. Me quedé observando el lugar durante unos segundos antes de acercarme al primero, separé una gota y la mantuve sobre el índice mientras observaba el objetivo más cercano, respiré profundamente y esperé a que dejara de moverse antes de lanzarla. El impacto produjo un sonido seco pero la madera apenas se movió, había acertado aunque la fuerza no había sido suficiente. Volví a intentarlo y esta vez la gota se deshizo antes de alcanzar el objetivo por lo que fruncí el ceño. No podía pensar demasiado en la fuerza o terminaría repitiendo los mismos errores, tenía que encontrar el movimiento correcto y dejar que la fuerza pasara a través de ella.<br />
 <br />
Recogí otra gota y esta vez utilicé menos movimiento si no que el dedo se desplazó apenas unos centímetros aunque la velocidad fue mayor y la gota salió disparada golpeando la madera en el centro provocando que una pequeña grieta apareciera en la superficie… Había funcionado. Batch colocó entonces un objetivo más alejado por lo que repetí el proceso varias veces hasta que finalmente conseguí alcanzarlo provocando que el barro se rompiera y una parte del recipiente cayó al suelo.<br />
 <br />
Pensé que continuaríamos así pero no, Batch lanzó un pequeño trozo de madera hacia mí que esquivé por instinto y el objeto pasó junto a mi hombro antes de caer detrás de mí pero al volver a mirarlo él ya se estaba moviendo. El combate había comenzado y no tuve tiempo de recoger el agua con calma, esquivé un golpe y me acerqué a uno de los recipientes para recoger una gota con la punta del dedo mientras Batch volvió a acercarse y lancé el agua antes de terminar de incorporarme. La gota pasó junto a él y golpeó el suelo pues no había acertado, pero al menos había conseguido realizar el lanzamiento sin detenerme.<br />
 <br />
Continuamos durante varios minutos y todavía necesitaba concentrarme demasiado provocando que en más de una ocasión me quedara expuesta mientras intentaba separar la gota. Batch aprovechó cada error para obligarme a retroceder pero cuando volvió a atacar giré sobre mi propio pie y pasé junto a uno de los recipientes, recogí una gota sin detenerme y continué desplazándome mientras esperaba el momento adecuado. Lo cierto es que no pensé demasiado, solo realicé el movimiento que había repetido durante días. La gota salió disparada y alcanzó su hombro aunque el impacto fue pequeño, aun asi Batch se detuvo durante un instante y yo también me quedé quieta, sorprendida por haberlo conseguido en medio del combate. No había sido un lanzamiento perfecto ni había causado un daño importante pero había conseguido ejecutar correctamente la técnica mientras me movía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El combate continuó y todavía fallé varios intentos más. Perdí gotas, tropecé con el suelo mojado y en una ocasión terminé cayendo de rodillas. Al final cuando el entrenamiento terminó me quedé frente a los recipientes mientras recuperaba el aliento. Había agua en el suelo, pequeños fragmentos de madera y barro alrededor de los objetivos además de varias marcas donde las gotas habían golpeado sin alcanzar nada. Miré la punta de mis dedos... una gota de agua no parecía peligrosa. Podía caer de una hoja, resbalar por una piedra o desaparecer entre la tierra sin que nadie le prestara atención pero al transmitir correctamente la fuerza del Gyojin Karate podía convertirse en algo completamente diferente. Miré hacia Batch pero no pregunté si había superado la prueba, su silencio me resultaba suficiente, había aprendido a utilizar una gota de agua y ahora solo quedaba seguir practicando hasta conseguir hacerlo mejor.</div>
<br />
<br />
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					Vex va al dojo para aprender: <div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Uchimizu («Disparo de agua»)</h2></strong></span>
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                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
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                                <strong>Requisitos: </strong>
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                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | 80 Precisión</span>
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                            <strong>Coste: </strong>
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                                <strong>Efecto: </strong>
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                            <span id='efectosTecnica'>
                                Daño perforante. Alcanza máximo 15 metros
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                        </p>
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                        <p>
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                                <strong>Enfriamiento: </strong>
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                                Un turno
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                        </p>
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                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario lanza una simple gota de agua a su oponente, que puede convertirse en una bala mortal con la fuerza cinética creada por su inmensa fuerza de gyojin.</i>
                </p>
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			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Día 76 Verano, Año 18</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Dojo del Gyojin Karate, Isla Karate, South Blue</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descubriendo el Gyojin Karate</span></div>
<br />
Lo cierto es que había algo en aquella isla que no acababa de encajarme. Llevaba varios días allí y cuanto más tiempo pasaba recorriéndola, más claro tenía que aquella isla era mucho más que una montaña llena de dojos. Cada zona parecía tener su propia forma de entrenar y en algunos casos incluso sus propias reglas... Había visto personas entrenando desde primera hora de la mañana hasta que prácticamente no quedaba luz, otras utilizando los arrozales como parte de sus ejercicios y algunas que parecían dedicar horas enteras a repetir un mismo movimiento hasta que parecia que habían encontrado la perfección que deseaban. En un inicio simplemente me había limitado a observar pues era probablemente lo que mejor se me daba, ya que no le encontraba demasiado sentido entrar en un dojo y empezar a practicar algo que ni siquiera entendía.<br />
 <br />
Lo cierto es que de un inicio mirar desde fuera, fijarme en cómo se movían, en qué ejercicios repetían y sobre todo en qué era lo que hacía diferente a cada uno de aquellos estilos. Había pasado varias veces por delante de distintos dojos preguntando cosas bastante generales sin dar demasiados detalles sobre lo que estaba buscando porque no quería llamar demasiado la atención y tampoco sabía exactamente que era lo que había despertado mi interés. Cada vez encontraba algo diferente y eso hacía que mi curiosidad aumentara, aunque todavía no había encontrado nada que realmente consiguiera convencerme de que debía dedicar tiempo a aprenderlo hasta que escuché hablar del Gyojin Karate.<br />
 <br />
Fue casi por casualidad, dos personas estaban hablando cerca de uno de los caminos que subían hacia la montaña y sin poder evitarlo acabe escuchando su conversación en cuando reconocí el nombre. Habían mencionado que en la isla existía un maestro capaz de enseñarlo y que no era sencillo conseguir que aceptara nuevos alumnos, eso último fue lo que consiguió que prestara más atención, aunque no porque me gustaran los retos o al menos no únicamente por eso. El Gyojin Karate tenía algo que no había visto en ninguno de los estilos que había observado hasta entonces, no parecía tratarse simplemente de fuerza, velocidad o técnica física, sino de algo relacionado con el agua que utilizaba para transmitir los golpes e incluso aprovechaba la que había dentro del propio cuerpo del oponente. Cuando mas pensaba en ello mas extraño me sonaba y precisamente por eso deseaba verlo.<br />
 <br />
Pasé buena parte de la tarde intentando averiguar dónde encontrar al maestro sin preguntar directamente por él al principio, pues preferí ir siguiendo pequeñas indicaciones aunque en algunas ocasiones me frustraba un poco y apretaba el colgante de mi madre con mi mano, continue cruzando caminos y observando los carteles de los diferentes dojos hasta que finalmente terminé en una zona algo más apartada de la montaña. El dojo no destacaba demasiado, era bastante sencillo comparado con otros que había visto y no había demasiadas personas entrando o saliendo, tampoco había alumnos entrenando fuera y desde el exterior incluso podía parecer que estaba vacío. Furia asomó ligeramente la cabeza desde mi ropa mientras me detenía frente a la entrada y miré durante unos segundos el lugar antes de suspirar <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">- Hemos venido hasta aquí para algo, así que supongo que tocará entrar – </span>Dije sin esperar ninguna respuesta porque tampoco esperaba que Furia fuera a dármela y simplemente abri la puerta para entrar. Lo primero que noté fue el silencio, no era incómodo simplemente no había el ruido habitual que pude ver en otros dojos. No había gritos, golpes constantes ni grupos entrenando al mismo tiempo, solo algunas personas practicando en una zona del interior mientras el resto del lugar permanecía bastante tranquilo.<br />
 <br />
Me quedé cerca de la entrada porque no quería interrumpir y durante unos minutos simplemente observé. Había movimientos que reconocía como ejercicios físicos, pero otros eran completamente diferentes, algunos alumnos trabajaban con recipientes de agua, otros realizaban movimientos lentos con las manos y había quien parecía concentrarse únicamente en su postura y respiración. Fruncí ligeramente el ceño mientras intentaba entender qué relación tenían algunas de aquellas cosas con un combate y precisamente por eso terminaron interesándome todavía más, si todo aquello tenía algún sentido, quería descubrirlo. <br />
 <br />
Mis ojos recorrieron el lugar hasta detenerse finalmente en un gyojin  que estaba apartado del resto, no necesite que nadie me dijera quién era porque había algo diferente en su presencia. No estaba entrenando como los demás, simplemente observaba y de vez en cuando corregía alguna postura o se acercaba a uno de los alumnos, pero la mayor parte del tiempo permanecía tranquilo mirando. Me quedé estudiándolo unos segundos antes de acercarme porque no sabía exactamente qué esperar<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - Busco a Batch Kalão –</span> Dije simplemente y el hombre levantó la mirada mientras yo sacaba mi cuaderno y lo sostuve bajo el brazo mientras esperaba hasta que confirmó que era él, momento en el que simplemente asentí <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">- Quiero aprender Gyojin Karate - </span>La frase salió bastante más directa de lo que había pensado y durante unos segundos no pasó nada. <br />
 <br />
Sentí la mirada del maestro recorriendo mi cuerpo con atención como si me examinara, no parecía interesado en mi nombre ni en de dónde venía, más bien parecía estar intentando descubrir si realmente sabía dónde me estaba metiendo y lo cierto es que no podía culparlo pues no era algo que yo misma supiera. Había leído lo poco que había conseguido averiguar y había visto algunos movimientos desde fuera, pero eso no significaba que entendiera realmente aquel arte. Además, era evidente que había una diferencia bastante importante entre nosotros. Yo no era gyojin y él seguramente sabía perfectamente lo que eso significaba pero no intenté ocultarlo ni justificarme porque si aquella era una limitación prefería saberlo desde el principio en lugar de descubrirlo cuando ya hubiera perdido demasiado tiempo.<br />
 <br />
Me quedé allí esperando su respuesta y por primera vez desde que había llegado a la isla no tenía un mapa que consultar ni una pista que seguir, solo tenía delante a alguien que conocía un camino que yo todavía no y por una vez no me molestaba no saber hacia dónde llevaba, simplemente quería descubrirlo. <br />
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Entender el agua</span></div>
<br />
El primer ejercicio que Batch decidió ponerme no tuvo absolutamente nada que ver con golpear a nadie. Después de haberle explicado que quería aprender Gyojin Karate esperaba algo diferente, quizás empezar con alguna postura básica o incluso aprender alguno de los movimientos que había visto hacer a los alumnos del dojo, pero en lugar de eso simplemente me llevó hasta una de las zonas interiores y colocó frente a mí un recipiente bastante grande lleno de agua. No me dijo demasiado solo señaló el suelo para que me sentara delante de él y después se apartó. Me quedé mirando el recipiente durante unos segundos sin entender exactamente qué esperaba que hiciera <span style="color: #c10300;" class="mycode_color">- ¿Tengo que hacer algo con eso? –</span> Pregunte pero Batch no respondió inmediatamente y aquello empezó a resultarme ligeramente molesto. No es que necesitara una explicación para todo, pero si pretendía enseñarme algo al menos quería saber qué debía observar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aun así, terminé sentándome frente al recipiente y apoyé mi cuaderno a un lado por si necesitaba anotar algo. Durante los primeros minutos simplemente miré el agua, no ocurría nada especialmente interesante, aunque intenté convencerme de que aquello debía de formar parte del ejercicio. El agua permanecía prácticamente quieta salvo por pequeñas ondulaciones que aparecían de vez en cuando sin que yo pudiera identificar exactamente de dónde venían, quizás simplemente era por el movimiento del propio dojo al tener a mas gente entrenando en el. Pasó mucho mas tiempo del que me habría gustado y empecé a aburrirme… Había pasado días enteros observando mapas, recorriendo costas o siguiendo animales durante horas, así que no tenía problemas con esperar cuando existía algo que descubrir pero mirar un recipiente de agua sin hacer nada era diferente. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Aun así, no quería rendirme simplemente porque todavía no entendía el propósito del ejercicio. Si Batch había decidido ponerme delante de aquello en lugar de enseñarme un golpe, seguramente había una razón aunque yo no lo entendiera en aquel momento. Continué observando hasta que finalmente empecé a fijarme en cosas que antes había ignorado. El agua no estaba completamente quieta, una pequeña corriente de aire entraba por una ventana y provocaba una vibración casi imperceptible en la superficie. Cuando alguien caminaba cerca, las ondas cambiaban ligeramente e incluso cuando yo movía la mano aunque no tocara el recipiente el agua reaccionaba de alguna manera… No era mucho pero estaba ahí.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Abrí el cuaderno y escribí lo primero que se me ocurrió “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">El agua nunca está completamente quieta” </span>Me quedé pensando unos segundos y añadí debajo “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Reacciona incluso a movimientos pequeños” </span>Después cerré el cuaderno y volví a mirar el recipiente. Quizás eso era lo que quería que entendiera, que el agua no era simplemente algo que podía mover utilizando fuerza sino que tenía su propio movimiento y reaccionaba a lo que ocurría a su alrededor. Extendí la mano sobre el recipiente y traté de concentrarme en ella, intentando conseguir que el agua respondiera de alguna forma pero no ocurrió nada provocando que un pequeño suspiro escapara de mis labios. Moví los dedos, cambié ligeramente la posición de la mano y volví a intentarlo pero seguía sin conseguir nada por lo que fruncí el ceño.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Probé utilizando más fuerza, aunque eso solo consiguió que el aire se moviera y la superficie del agua reaccionara de una manera completamente diferente a la que estaba buscando, lo intenté varias veces y siempre terminaba igual… Estaba intentando obligar al agua a moverse en lugar de entender cómo reaccionaba por sí misma y eso me hizo detenerme. Volví a sentarme correctamente y durante un rato simplemente observé, no intenté moverla ni intenté imponerle nada, solo me limité a mirar las pequeñas ondas que aparecían cada vez que algo cambiaba a mi alrededor. El movimiento de una persona al otro lado de la sala, el aire que entraba por la ventana, incluso mi propia respiración parecía tener algún efecto cuando me acercaba demasiado, en ese momento comprendí que no era cuestión de mover el agua, si no que era cuestión de entenderla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
Extendí de nuevo la mano, esta vez sin intentar empujarla ni obligarla a reaccionar, simplemente la mantuve cerca de la superficie y esperé… Al principio no ocurrió nada pero después una pequeña vibración recorrió el agua. Fue tan leve que incluso dudé de si había sido real o era mi imaginación pues esta vez estaba segura de que no había utilizado ninguna clase de fuerza. Aquello provoco que me moviera y abriera rápidamente el cuaderno y anoté la frase antes de olvidarla “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No se trata de moverla. Se trata de entender cómo responde” </span>Me quedé mirando aquella frase durante unos segundos pues me resultaba curioso, aquello era prácticamente lo contrario de cómo solía enfrentarme a muchas cosas. Yo observaba antes de actuar, sí, pero una vez había entendido una situación normalmente intentaba resolverla de la manera más directa posible.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  <br />
En combate también ocurría algo parecido, analizaba al enemigo, encontraba sus patrones y después utilizaba lo que tenía para aprovecharlos. El problema era que con el agua no existía un patrón tan sencillo, no podía obligarla a comportarse como yo quería y tenía que aprender a moverme con ella, quizás por eso Batch había decidido no enseñarme ningún golpe todavía. Si quería aprender Gyojin Karate primero tenía que dejar de pensar en el agua como algo externo y empezar a comprender que incluso el movimiento más pequeño podía afectarla. Cerré el cuaderno y continué practicando durante horas, repitiendo el mismo ejercicio una y otra vez hasta que dejó de parecerme tan absurdo como al principio, aunque acabe sin aprender ningún golpe aquel día y aun así sentía que había aprendido algo mucho más importante.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El cuerpo también es agua</span></div>
<br />
Los siguientes días fueron parecidos aunque Batch empezó a cambiar poco a poco los ejercicios. Después de pasar tanto tiempo observando el agua comenzó a colocar recipientes más pequeños a mi alrededor y me pidió que los golpeara. Al principio pensé que finalmente iba a empezar a aprender alguna técnica pero enseguida descubrí que tampoco era tan sencillo pues no quería que rompiera los recipientes ni que simplemente los apartara con un golpe, sino que prestara atención a lo que ocurría con el agua en el momento del impacto. Lo intenté varias veces y mis primeros golpes fueron “normales”, intentaba utilizar fuerza, velocidad y precisión pero el resultado era prácticamente el mismo que habría conseguido golpeando cualquier objeto. El recipiente se movía, el agua salpicaba y yo me quedaba mirando sin entender qué estaba haciendo mal.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Batch apenas intervenía y eso empezaba a ser una costumbre que no terminaba de gustarme aunque tenía que admitir que obligarme a descubrir los errores por mi cuenta estaba funcionando. Volví a intentarlo y esta vez reduje la fuerza y traté de concentrarme en el agua aunque el resultado fue todavía peor. Al ver aquello me detuve y deje escapar un suspiro de mis labios<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - Esto sería mucho más sencillo si explicaras algo de vez en cuando - </span>Batch simplemente me miró y tuve la sensación de que aquello era su forma de decirme que siguiera intentándolo así que simplemente seguí.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de varias horas empecé a pensar en algo que hasta ese momento había estado ignorando. Durante los primeros ejercicios había aprendido que el agua reaccionaba al movimiento pero siempre había pensado en ella como algo que estaba fuera de mí. Un recipiente, un río, un charco, el mar... todo aquello era agua y yo estaba fuera de ella…Sin embargo el cuerpo también tenía agua ¿no? La idea parecía demasiado sencilla y al mismo tiempo la sentía como algo importante. Si el Gyojin Karate podía transmitir la fuerza a través del agua, entonces quizás no necesitaba que el agua estuviera fuera del cuerpo para utilizarla o ¿si?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pedí a uno de los alumnos que entrenara conmigo y comenzamos con algo bastante básico. No quería intentar una técnica complicada sin saber siquiera si había entendido correctamente lo que estaba pensando. Empezamos intercambiando golpes controlados mientras yo intentaba prestar atención a la sensación del impacto, al principio no ocurrió nada, cada vez que golpeaba sentía exactamente lo mismo que en cualquier otro entrenamiento. Nunca habia sido especialmente fuerte, mi puño encontraba el cuerpo del otro alumno y la fuerza se detenía ahí finalizando el movimiento. Cerré los ojos durante unos segundos intentando recordar la sensación que había tenido frente al recipiente de agua y traté de trasladarla al cuerpo que tenía delante pero no funcionó. Lo intenté otra vez y esta vez el golpe fue algo más lento pues no utilicé tanta fuerza. En lugar de concentrarme en el punto exacto donde mis nudillos tocaban su cuerpo intenté imaginar que el movimiento continuaba después del contacto. Fue una sensación extraña y casi imposible de explicar pero durante un instante sentí una pequeña vibración que no había estado allí antes. Retiré la mano inmediatamente provocando que el otro alumno me mirara confundido y yo también me quedé observando mi propia mano. Había sido demasiado débil para considerarlo una técnica, pero había ocurrido algo asi que volví a intentarlo pero no paso nada, lo hice de nuevo y nada… La frustración empezó a aparecer y terminé golpeando con demasiada fuerza provocando que el alumno tuviera que retroceder, me disculpé y respiré profundamente antes de volver a colocarme en posición.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El problema era que estaba intentando repetir exactamente lo que había hecho antes y eso no estaba funcionando. Quizás ese era precisamente el error… había aprendido a observar pero ahora estaba intentando copiar una sensación en lugar de entenderla. Cerré los ojos otra vez y respiré lentamente, no pensé en el golpe ni en el agua ni siquiera en la técnica, simplemente presté atención a mi propio cuerpo, al movimiento de los músculos, a la respiración y a la sensación del brazo avanzando. Cuando golpeé esta vez no intenté detener el movimiento al tocarlo, sino que deje que la fuerza continuara. Fue apenas una pequeña vibración mucho más débil de lo que esperaba, pero esta vez la sentí claramente, el otro alumno retrocedió un paso y llevó la manoal lugar donde había recibido el golpe mientras yo me quedaba quieta… Había funcionado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No era perfecto y seguramente todavía estaba muy lejos de poder utilizar aquello en un combate real, pero por primera vez había conseguido comprender una pequeña parte de lo que Batch intentaba enseñarme. El cuerpo no era simplemente una superficie que debía atravesar con fuerza, sino que había algo detrás… Algo que tenía que aprender a sentir. Lo anoté aquella noche en mi cuaderno aunque esta vez tardé bastante más en encontrar las palabras adecuadas “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No basta con golpear. Hay que sentir lo que hay detrás del golpe” </span>Quizás el Gyojin Karate no consistía en tener más fuerza que el enemigo. Quizás consistía en conseguir que la fuerza llegara a lugares donde un golpe normal no podía hacerlo y eso me interesaba mucho más.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Primer combate</span></div>
<br />
Hasta aquel momento los entrenamientos habían sido bastante “controlados”… Batch estaba utilizando ejercicios concretos y los alumnos con los que había practicado sabían perfectamente que estaba intentando aprender algo nuevo, así que nadie me habia puesto en una situación en la que tuviera que reaccionar por instinto, pero eso cambió el día que Batch decidió que ya era suficiente. No me explicó demasiado, simplemente me indicó que entrara en la zona de entrenamiento y allí había otro alumno esperándome.<br />
<br />
Lo primero que hice fue observarlo, sus pies estaban ligeramente separados tenía los hombros relajados y mantenía las manos a una altura bastante cómoda, no parecía especialmente rápido aunque eso podía ser simplemente una primera impresión errónea. Por lo que podía observar su respiración era estable y sus ojos no dejaban de seguir mis movimientos. Lo estudié durante unos segundos mientras calculaba la distancia entre ambos, quizás una deformación como arquera. Cuando comenzó el combate no tardé demasiado en confirmar algunas de mis observaciones, lo cierto es que movía bien y no desperdiciaba movimientos aunque tendía a cargar ligeramente el peso sobre la pierna derecha antes de atacar. No era algo demasiado evidente pero podía utilizarlo para anticipar algunas de sus acciones, el problema era que yo también tenía algo nuevo que intentar… Quería utilizar el Gyojin Karate.<br />
<br />
Esperé el momento adecuado y lancé un golpe intentando transmitir aquella pequeña vibración que había conseguido durante los entrenamientos pero no ocurrió nada. El movimiento fue normal y el otro alumno aprovechó mi pequeña pausa para golpearme en el costado provocando que retrocediera varios pasos a pesar de que el golpe no fue especialmente fuerte pero si lo suficiente para poder ver mi error. Durante el siguiente intercambio pense en demasiadas cosas al mismo tiempo, distancia, postura, respiración, agua, movimiento, fuerza, técnica... todo aquello que durante los entrenamientos podía controlar por separado ahora ocurría al mismo tiempo y mi cuerpo no tenía tiempo para analizarlo todo.<br />
<br />
Volví a recibir un golpe esta vez en el hombro provocando que me apartara y respire profundamente. No estaba fallando porque no entendiera la técnica, estaba fallando porque estaba intentando pensar en ella mientras combatía y eso era diferente. Estaba acostumbrada a analizar a mis oponentes y eso no iba a cambiar, pero había una diferencia entre observar un movimiento y detenerse a pensar en cada parte de él. En un combate no podía esperar a tener el momento perfecto para utilizar el Gyojin Karate, si quería aprenderlo realmente tenía que formar parte de mi forma de luchar asi que volví a colocarme en posición.<br />
<br />
Cuando mi oponente avanzó esta vez no pensé en la técnica, simplemente reaccioné. Esquivé su primer golpe, giré ligeramente el cuerpo y lancé el mío al mismo tiempo que aprovechaba el movimiento para acercarme, no busqué una fuerza mayor ni intenté hacer nada especialmente complicado y ahí sentí de nuevo la vibración. Fue pequeña, mucho más débil de lo que había conseguido durante el entrenamiento controlado, pero estaba ahí. El alumno retrocedió y yo también me aparté inmediatamente, durante unos segundos ninguno de los dos hizo nada pues no había sido un golpe perfecto, pero había funcionado.<br />
<br />
Continuamos entrenando durante bastante tiempo y no volví a conseguirlo siempre. Algunas veces pensaba demasiado, otras utilizaba demasiada fuerza y en alguna ocasión simplemente perdía el equilibrio intentando hacer algo que todavía no dominaba. Aun así algo había cambiado pues ya no sentía que el Gyojin Karate fuera una técnica separada, si no que empezaba a formar parte de mis movimientos.<br />
<br />
Al terminar el combate me senté en el suelo mientras recuperaba el aliento y miré mis manos. Había aprendido muchas cosas observando a otros luchadores, pero aquel dia era diferente… No necesitaba más fuerza ni tampoco necesitaba buscar una técnica más complicada, lo cierto es que sentia que debía pensar menos. No porque observar fuera un error, sino porque había momentos en los que el cuerpo solo debía de seguir lo que la mente ya habia entendido y quizás esa fuera una de las partes más difíciles para mí<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Aprender a utilizar el agua del entorno</span></div>
<br />
Batch decidió llevarme fuera del dojo unos días después, aunque esta vez no me condujo hacia una zona de entrenamiento como las que había visto hasta ese momento. Bajamos por uno de los caminos de la montaña hasta llegar a unos arrozales donde el agua cubría parte del terreno y se extendía en pequeñas superficies separadas por la tierra. Me quedé observando el lugar mientras intentaba entender qué tenía aquello que ver con el Gyojin Karate, ya que hasta ese momento había trabajado con recipientes, agua contenida y el propio cuerpo de otros alumnos pero nunca había intentado utilizar el agua que encontraba en el entorno pero aun así no pregunte. <br />
 <br />
Ya había aprendido que Batch no solía explicar las cosas antes de tiempo y que muchas veces prefería que descubriera por mí misma qué era lo que estaba haciendo mal, aun así cuando me señaló una zona poco profunda del arrozal y me pidió que entrara en el agua no pude evitar mirar el terreno con cierta desconfianza. No parecía haber ningún objetivo ni nada que pudiera utilizar como referencia así que me limité a hacer lo que me indicaba. Entré hasta que el agua me cubrió los tobillos y sentí inmediatamente la diferencia… No era como trabajar con un recipiente donde toda la superficie estaba delimitada y podía observar con facilidad cualquier movimiento, allí el agua se extendía a mi alrededor mezclada con el barro y las pequeñas plantas que crecían en la zona. Cada paso provocaba ondas que se desplazaban en diferentes direcciones y el viento alteraba la superficie antes incluso de que yo hiciera nada.<br />
 <br />
Me quedé quieta durante unos segundos y Batch señaló el agua frente a mí <span style="color: #339900;" class="mycode_color">– Una gota –</span> Dijo y lo miré sin comprender del todo<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - ¿Qué ocurre con ella? –</span> Pregunte pero no respondió, simplemente volvió a señalar el agua. Me agaché y hundí los dedos hasta recoger una pequeña cantidad pero cuando levanté la mano el agua comenzó a escurrirse entre ellos y terminó cayendo de nuevo al arrozal. Fruncí ligeramente el ceño pues si lo que quería era que utilizara el agua del entorno aquello no parecía demasiado complicado pero tampoco entendía qué relación tenía con el Gyojin Karate.<br />
 <br />
Volví a recoger agua y esta vez intenté mantenerla en la palma pero no tardó en escaparse entre mis dedos<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - Esto no parece demasiado útil –</span> murmuré pero aunque me habia escuchado Batch permaneció en silencio. Suspiré y volví a intentarlo aunque esta vez no recogí una gran cantidad, sino que utilicé únicamente la punta de los dedos para separar una pequeña gota de la superficie. Era diminuta, apenas lo suficiente para que pudiera verla sobre la piel y durante unos segundos se quedo quieta antes de deslizarse por mi mano mientras la observaba con atención. Lo cierto es que lo mas tedioso de aquello no era recogerla, si no mantenerla. <br />
 <br />
Intenté mover la mano lentamente procurando que la gota no cayera pero en cuanto cambié ligeramente el ángulo de la muñeca la perdí, así que volví a intentarlo varias veces y el resultado fue siempre el mismo… La gota se desplazaba, se dividía en otras más pequeñas o simplemente terminaba cayendo. Me senté sobre una zona seca mientras limpiaba el barro de mis dedos y saqué el cuaderno, no sabía exactamente cómo explicar aquello pero anoté lo que había observado… Cuanto más pequeña es la cantidad más difícil resulta conservarla.<br />
 <br />
Quizás ese era el primer problema que debía resolver pues no necesitaba levantar una ola ni mover una gran cantidad de agua. Durante el resto de la mañana repetí el ejercicio hasta que después de varias horas conseguí mantenerla sobre la punta del índice y desplazarla hasta el dedo corazón sin que cayera. El movimiento fue lento y bastante torpe pero cuando la gota terminó sobre el otro dedo me quedé observándola durante unos segundos. Batch no dijo nada y yo tampoco, simplemente volví a intentarlo. <br />
 <br />
Al día siguiente el ejercicio cambió, Batch colocó una pequeña hoja seca sobre el agua y me pidió que lanzara la gota contra ella. La primera vez ni siquiera llegué a separarla de mi dedo, la segunda cayó antes de alcanzar la hoja y la tercera terminó desplazándose en una dirección completamente diferente<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">- No consigo que avance </span>– Dije y Batch me miró<span style="color: #339900;" class="mycode_color"> - La estás empujando -</span> No entendí la diferencia así que volví a colocar la gota sobre mi dedo<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> - ¿Y qué debería hacer? –</span> Pregunte mirándole<span style="color: #339900;" class="mycode_color"> – Golpearla –</span> Dijo y aquello me hizo fruncir el ceño. Si la golpeaba la gota se deshacía... Lo había comprobado varias veces pero Batch no parecía estar hablando de utilizar la fuerza de cualquier manera, sino de aplicar el mismo principio que había aprendido durante los primeros ejercicios del Gyojin Karate.<br />
 <br />
Me concentré en la gota y después moví el dedo con rapidez intentando que el golpe no fuera demasiado amplio. La gota salió disparada aunque perdió su forma casi inmediatamente y terminó cayendo antes de alcanzar la hoja, no sentía que hubiera funcionado pero si avanzado pues esta vez al menos se había movido. Durante los siguientes intentos traté de aplicar la fuerza de manera más precisa. No necesitaba golpear con todo el brazo ni siquiera con toda la mano, bastaba con un movimiento pequeño y rápido pues la dificultad estaba en encontrar un equilibrio. Al final de la tarde conseguí que una gota alcanzara la hoja aunque apenas la rozó y cayó sobre ella sin provocar ningún daño. Me quedé mirando la pequeña mancha de agua mientras intentaba comprender qué había ocurrido, había conseguido lanzarla y ahora tenía que aprender a convertir aquel movimiento en un ataque.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La ultima prueba</span></div>
<br />
A partir de ese momento los ejercicios comenzaron a centrarse en algo mucho más concreto. Batch dejó de pedirme que moviera el agua de un lugar a otro y empezó a colocar diferentes objetivos a distintas distancias… algunos eran hojas secas, otros pequeños trozos de madera y en ocasiones utilizaba frutas o recipientes de barro. No buscaba que destruyera los objetivos de inmediato sino que aprendiera a lanzar una sola gota sin perder el control antes de alcanzar el punto elegido. El problema era que una gota de agua no se comportaba como un proyectil normal pues no tenía peso suficiente para mantener una trayectoria estable y cualquier pequeño error podía hacer que se desviara. Además, cuando intentaba darle demasiada fuerza la gota simplemente se rompía antes de llegar al objetivo. Durante los primeros días terminé empapada varias veces, con los dedos doloridos y bastante barro en la ropa pero al menos ya no sentía que estuviera intentando hacer algo completamente imposible. Había entendido que la fuerza no debía aplicarse sobre la gota como si quisiera golpearla sino transmitirse a través de ella. <br />
 <br />
Con el paso de los días Batch comenzó a colocar los objetivos en posiciones algo mas incomodas. Ya no estaban siempre frente a mí y algunos quedaban a un lado o incluso detrás de mi posición inicial y pronto entendí el motivo. Si quería utilizar aquella técnica durante una situación real, no podía depender de quedarme completamente quieta para prepararla, así que empecé a practicar mientras me desplazaba intentando recoger la gota y lanzarla sin detener por completo el movimiento, pero el resultado fue bastante peor que cuando permanecía quieta… Perdía el equilibrio, calculaba mal las distancias y en más de una ocasión terminaba lanzando la gota hacia un lugar que no tenía absolutamente nada que ver con el objetivo… Aun así poco a poco fui consiguiendo mantener el control mientras me movía. Durante los siguientes días practiqué desde diferentes distancias y posiciones, algunas veces permanecía quieta y otras intentaba realizar el lanzamiento mientras cambiaba de dirección o después de un giro, lo cierto es que muchos intentos seguían fallando pero poco a poco me iba adaptando a aquella sensacion.<br />
 <br />
La prueba final tuvo lugar en una zona abierta detrás del dojo, Batch había colocado varios objetivos de madera y barro a diferentes distancias además de varios recipientes llenos de agua. Me quedé observando el lugar durante unos segundos antes de acercarme al primero, separé una gota y la mantuve sobre el índice mientras observaba el objetivo más cercano, respiré profundamente y esperé a que dejara de moverse antes de lanzarla. El impacto produjo un sonido seco pero la madera apenas se movió, había acertado aunque la fuerza no había sido suficiente. Volví a intentarlo y esta vez la gota se deshizo antes de alcanzar el objetivo por lo que fruncí el ceño. No podía pensar demasiado en la fuerza o terminaría repitiendo los mismos errores, tenía que encontrar el movimiento correcto y dejar que la fuerza pasara a través de ella.<br />
 <br />
Recogí otra gota y esta vez utilicé menos movimiento si no que el dedo se desplazó apenas unos centímetros aunque la velocidad fue mayor y la gota salió disparada golpeando la madera en el centro provocando que una pequeña grieta apareciera en la superficie… Había funcionado. Batch colocó entonces un objetivo más alejado por lo que repetí el proceso varias veces hasta que finalmente conseguí alcanzarlo provocando que el barro se rompiera y una parte del recipiente cayó al suelo.<br />
 <br />
Pensé que continuaríamos así pero no, Batch lanzó un pequeño trozo de madera hacia mí que esquivé por instinto y el objeto pasó junto a mi hombro antes de caer detrás de mí pero al volver a mirarlo él ya se estaba moviendo. El combate había comenzado y no tuve tiempo de recoger el agua con calma, esquivé un golpe y me acerqué a uno de los recipientes para recoger una gota con la punta del dedo mientras Batch volvió a acercarse y lancé el agua antes de terminar de incorporarme. La gota pasó junto a él y golpeó el suelo pues no había acertado, pero al menos había conseguido realizar el lanzamiento sin detenerme.<br />
 <br />
Continuamos durante varios minutos y todavía necesitaba concentrarme demasiado provocando que en más de una ocasión me quedara expuesta mientras intentaba separar la gota. Batch aprovechó cada error para obligarme a retroceder pero cuando volvió a atacar giré sobre mi propio pie y pasé junto a uno de los recipientes, recogí una gota sin detenerme y continué desplazándome mientras esperaba el momento adecuado. Lo cierto es que no pensé demasiado, solo realicé el movimiento que había repetido durante días. La gota salió disparada y alcanzó su hombro aunque el impacto fue pequeño, aun asi Batch se detuvo durante un instante y yo también me quedé quieta, sorprendida por haberlo conseguido en medio del combate. No había sido un lanzamiento perfecto ni había causado un daño importante pero había conseguido ejecutar correctamente la técnica mientras me movía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El combate continuó y todavía fallé varios intentos más. Perdí gotas, tropecé con el suelo mojado y en una ocasión terminé cayendo de rodillas. Al final cuando el entrenamiento terminó me quedé frente a los recipientes mientras recuperaba el aliento. Había agua en el suelo, pequeños fragmentos de madera y barro alrededor de los objetivos además de varias marcas donde las gotas habían golpeado sin alcanzar nada. Miré la punta de mis dedos... una gota de agua no parecía peligrosa. Podía caer de una hoja, resbalar por una piedra o desaparecer entre la tierra sin que nadie le prestara atención pero al transmitir correctamente la fuerza del Gyojin Karate podía convertirse en algo completamente diferente. Miré hacia Batch pero no pregunté si había superado la prueba, su silencio me resultaba suficiente, había aprendido a utilizar una gota de agua y ahora solo quedaba seguir practicando hasta conseguir hacerlo mejor.</div>
<br />
<br />
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					Vex va al dojo para aprender: <div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Uchimizu («Disparo de agua»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
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                                <strong>Requisitos: </strong>
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                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | 80 Precisión</span>
                        </p>
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                                <strong>Daño: </strong>
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                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xPrecisión</strong>
                            </span>
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                            <strong>Coste: </strong>
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                            <strong id='costeTecnica'>100 de energía</strong>
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                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Daño perforante. Alcanza máximo 15 metros
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                        </p>
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                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
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                                Un turno
                            </span>
                        </p>
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                </div>
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                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario lanza una simple gota de agua a su oponente, que puede convertirse en una bala mortal con la fuerza cinética creada por su inmensa fuerza de gyojin.</i>
                </p>
                <hr/>
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			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC][Entrenamiento] De a una Teja se llega a las cien]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3340</link>
			<pubDate>Tue, 03 Mar 2026 20:54:51 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=720">Mizuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3340</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 33 de Verano, Año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Localización: Isla Karate, faldas de la Gran Montaña Central, zona de arrozales.</span></span></div>
 <br />
El eco del impacto contra el tronco del bonsái aún resonaba levemente en el silencioso patio del dojo, mientras las ondas en el estanque se desvanecían, acariciando con suavidad la cintura ocre de la gyojin. Mizuki bajó sus enormes manos, observando fijamente los nudillos que finalmente habían logrado canalizar su inmensa energía sin perturbar la paz del agua. El suave tintineo de los grilletes pulidos y sin cadenas en sus muñecas le sirvió como un ancla metálica hacia su propia realidad, trayendo a su mente un torrente de recuerdos.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Tantas cosas han pasado para llegar a este exacto segundo... el agotador viaje remando en aquel bote maltrecho desde Baterilla, la agobiante tranquilidad del Reino de Sorbet, el tedio de tener que esconder mi verdadera fuerza bajo la fachada de una simple mensajera o una bestia salvaje de taberna buscando pleitos. Aquellos días oscuros encadenada y sometida parecen ahora tan lejanos... Cada gota de sudor derramada en esta isla, el dolor de la subida por la montaña y cada hora de frustración chocando contra el agua han valido completamente la pena. Finalmente estoy afilando mis propios colmillos para la causa correcta.-</span></span> pensó la mujer tiburón tigre, sintiendo cómo una profunda sensación de orgullo y realización calentaba su pecho, desterrando por completo el frío residual de la madrugada.<br />
 <br />
Frente a ella, Batch Kalão descruzó los brazos lentamente. Su rostro de orejas planas y piel verde mantenía aquella severidad casi esculpida en piedra, pero sus ojos delataban una minúscula chispa de aprobación que su terco orgullo jamás verbalizaría frente a un estudiante. Ajustó su alto turbante con el círculo dorado y dejó escapar un suspiro controlado y sumamente marcial.<br />
 <br />
-No celebres prematuramente, forastera. El Uchimizu es apenas la primera sílaba en el vasto y complejo vocabulario del verdadero Karate Gyojin.- sentenció el estricto maestro, dándose la media vuelta para caminar hacia la galería principal del edificio, obligando a Mizuki a prestar total atención a su espalda -Si tu intención es verdaderamente someterte a mi tutela, debes saber que mi autoimpuesta rutina no admite descansos prolongados ni debilidades emocionales. Aceptaré pulir la tosquedad de tus movimientos, pero a partir de hoy, tus cimientos serán puestos a prueba hasta que tus propias escamas te duelan.-<br />
 <br />
La sonrisa dentada de Mizuki solo se ensanchó ante la promesa de dolor constructivo. Salió del estanque con pasos pesados, el agua escurriendo por sus musculosas piernas atigradas, genuinamente ansiosa por escuchar la siguiente directiva.<br />
 <br />
-Tu dominio sobre la transferencia de energía al agua es aceptable para una simple novata. Ahora deberemos enfocarnos en la proyección pura de la fuerza a través de los sólidos.- continuó el hombrecillo verde sin detener su marcha ni mirar atrás -Una vez que te seques, comenzaremos con los preparativos para el Hyakumaigawara seiken, el verdadero golpe de las cien tejas. Asumo que tu densa musculatura será capaz de soportar el impacto sin fracturarse los huesos en el primer intento.-<br />
 <br />
Los ojos azules de esclerótica negra de la gyojin brillaron con una intensidad repentina, olvidando al instante el cansancio y el hambre acumulados.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¿El verdadero golpe de las cien tejas? Eso suena a que vamos a destruir muchas cosas hoy, maestro Batch Kalão.-</span></span> exclamó la oji-azul, apresurando el paso para alcanzar al instructor mientras sacudía el agua de sus cabellos castaños con entusiasmo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Por favor, cuénteme más sobre eso! ¿Cien tejas de arcilla normal o usan algún material especial más duro de esta montaña? ¿Se golpean todas apiladas en una torre o en una sucesión rápida? ¡Prometo que no romperé nada que usted no me ordene romper, pero necesito saberlo todo!-</span></span><br />
 <br />
El maestro de piel verde detuvo su marcha abruptamente, girando sobre sus talones con una precisión casi militar que hizo ondear levemente su inmaculada ropa blanca. La efusividad desmedida de la gigantesca mujer ocre parecía rebotar contra su ceño fruncido y su postura rígidamente orgullosa, pero Batch Kalão sabía que debía encauzar esa energía destructiva antes de que la tiburón tigre decidiera poner a prueba sus nudillos contra las invaluables paredes del dojo.<br />
 <br />
-Silencia tu escandalosa curiosidad por un momento y escucha con atención, forastera.- ordenó el hombre del alto turbante, alzando un dedo para enfatizar su punto de forma severa -El Hyakumaigawara seiken, o el Verdadero golpe de las cien tejas, no es un simple truco de feria para romper arcilla. Su nombre es una declaración absoluta de su potencia destructiva. Es una técnica que, ejecutada correctamente, concentra tu energía cinética de tal manera que causa un daño con prácticamente el doble de la fuerza habitual de un puñetazo de su usuario.-<br />
 <br />
El maestro hizo una breve pausa, asegurándose de que la densa mente de su alumna estuviera asimilando la magnitud física de sus crípticas y estrictas palabras.<br />
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-Un artista marcial que domina este impacto no solo pulveriza cien tejas apiladas con insultante facilidad, sino que al conectar contra el cuerpo de un oponente, la transferencia de fuerza es tan abrumadora que puede mandar a una persona volando hasta diez metros por el aire en el mejor de los casos.- explicó Batch Kalão, cruzando los brazos nuevamente sobre su pecho -Para alguien de tu masivo tamaño y fuerza natural de tiburón tigre, duplicar ese impacto base te convertiría en un cañón de carne y hueso, pero si lo haces mal, solo te destrozarás el brazo.-<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-¿Duplicar mi fuerza base en un solo impacto? Por todos los mares... si ya de por sí mis golpes directos rompen madera como si fuera papel húmedo, con esta técnica podría atravesar el casco de un buque de la Marina de un solo puñetazo, o mandar a volar a esos engreídos oficiales sin sudar la gota gorda.-</span></span> pensó Mizuki, abriendo desmesuradamente sus ojos de esclerótica negra mientras una sonrisa dentada y francamente peligrosa se dibujaba en sus fauces. Sus manos se cerraron en puños por puro instinto, haciendo tintinear suavemente los grilletes pulidos y sin cadenas de sus muñecas.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Eso suena exactamente como el tipo de sutileza que necesito en mi arsenal, maestro! ¿Por dónde empezamos? ¿Le pego a una de esas montañas?-</span></span> preguntó ansiosa, dando un pequeño salto en su lugar que hizo vibrar el suelo de piedra.<br />
 <br />
-Empezamos por conocer tus verdaderos límites actuales.- replicó el estoico instructor, caminando hacia un rincón del patio donde colgaba un inmenso y pesado tronco de hierro envuelto en gruesas capas de cuerda de cáñamo -Antes de enseñarte a duplicar tu poder, debo registrar tu impacto máximo sin la técnica. Solo así mi estricto juicio podrá determinar si ejecutas el golpe correctamente cuando llegue el momento de examinarte. Golpea este cilindro con toda la fuerza bruta que tengas, sin contenerte.-<br />
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La gyojin de cabello castaño asintió vigorosamente, sacudiéndose las últimas gotas de agua del estanque de sus escamas ocre. Se plantó frente al masivo objetivo de prueba, separó sus fuertes y musculosas piernas para anclar su centro de gravedad con la ayuda de su pesada cola atigrada, y preparó su brazo derecho. Sus músculos se tensaron al máximo, lista para dejar que el maestro midiera la devastadora potencia base que la había mantenido con vida hasta ahora.<br />
 <br />
El pesado tronco de hierro envuelto en gruesa cuerda de cáñamo colgaba estoico frente a Mizuki. La mujer de más de dos metros treinta ancló firmemente sus pies descalzos y su pesada cola atigrada en la piedra del patio. Apretó los dientes, tensó cada fibra muscular de su hombro y espalda ocre, y lanzó un derechazo brutal. El impacto sonó como el choque de dos buques de guerra; la densa madera y el metal crujieron violentamente, haciendo que el masivo cilindro se balanceara hacia atrás con una fuerza abrumadora. Una ráfaga de viento barrió el polvo alrededor de sus pies.<br />
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Batch Kalão observó la oscilación del tronco sin alterar ni un milímetro la expresión severa de su rostro de piel verde. Su terco orgullo jamás admitiría en voz alta que la fuerza base de aquella forastera era monstruosa, suficiente para destrozar la cubierta de un galeón. En su lugar, el maestro de inmaculadas ropas blancas chasqueó la lengua y ajustó su alto turbante.<br />
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-Fuerza bruta, carente de todo refinamiento. Como el coletazo de un Rey del Mar enfurecido.- dictaminó con frialdad -Ahora, observa lo que el rigor marcial puede lograr con mucha menos masa muscular. ¡Tú, acércate!-<br />
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El maestro señaló a uno de los estudiantes humanos que acababa de llegar al patio, un hombre de estatura promedio, complexión delgada y mirada serena, que Mizuki recordaba haber visto acarreando sacos de arroz el día anterior. El joven hizo una reverencia, se plantó frente al tronco de hierro aún oscilante y, sin los grandes preámbulos de la gyojin, ejecutó el Hyakumaigawara seiken.<br />
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El impacto no fue un estruendo sordo, sino un estallido agudo y penetrante, como el disparo a quemarropa de un cañón. El cilindro de hierro no solo retrocedió, sino que vibró violentamente, emitiendo un gemido metálico desde su núcleo, mientras las gruesas cuerdas de cáñamo se deshilachaban en el punto exacto del impacto. La transferencia de energía era tan abrumadoramente superior que Mizuki sintió la onda expansiva chocar contra sus propias escamas.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Por todos los mares... ese tipo apenas debe pesar ochenta kilos mojado. Si me llega a dar ese golpe de lleno, me rompe un par de costillas seguro.-</span></span> pensó la mujer de escleróticas negras, abriendo sus ojos azules con asombro mientras miraba las manos sin marcas del humano y luego sus propios nudillos <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-¿Cuántos de estos pequeños humanos en este dojo pueden hacer algo así? He estado dependiendo tanto de mi cuerpo de tiburón tigre que frente a ellos... soy prácticamente débil a nivel marcial. Si no afilo mis colmillos con estas técnicas, cualquier maestro o estudiante avanzado de esta montaña podría mandarme a volar diez metros sin sudar.-</span></span><br />
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Lejos de desanimarla, la abrumadora revelación encendió una hoguera de motivación pura en el pecho de la mujer ocre. La diferencia técnica era un abismo, pero uno que estaba totalmente dispuesta a saltar con todo su empeño.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Eso fue absolutamente increíble!-</span></span> exclamó Mizuki, chocando sus pulidos grilletes con una amplia y dentada sonrisa, sus ojos ardiendo de determinación <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Por favor, maestro, deje de hacerme esperar! Dígame exactamente cómo tengo que colocar los pies y los hombros para lograr que mis golpes suenen y duelan de esa manera.-</span></span><br />
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-La impaciencia es enemiga de la perfección.- replicó Batch Kalão, cruzando los brazos nuevamente -Vuelve a la posición inicial. Duplicar tu fuerza destructiva requiere sincronizar la respiración con la rotación de la cadera en el milisegundo exacto del impacto. Empezaremos a corregir tu postura ahora mismo.-<br />
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El sol castigaba sin piedad la piedra del patio central, evaporando rápidamente el agua que salpicaba de las cascadas y creando un ambiente denso y sofocante, pero el sonido de los impactos contra el pesado tronco de hierro no se había detenido en las últimas cuarenta y ocho horas. Mizuki respiraba con pesadez, el sudor resbalaba por su piel ocre atigrada empapando por completo su ajustada camisa negra. Sus formidables nudillos, acostumbrados a destrozar mandíbulas y partir madera sin sufrir rasguños, ahora mostraban un tono rojizo y la piel ligeramente escamada por la fricción constante contra las gruesas cuerdas de cáñamo. Habían pasado dos días de repeticiones infernales, y la frustración de la mujer tiburón tigre solo era superada por su inquebrantable terquedad.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Alinear la cadera, tensar el hombro, contener la respiración y soltar el aire exactamente en el milisegundo en que los nudillos hacen contacto... Suena tan malditamente simple cuando el maestro de piel verde lo explica, pero mi cuerpo entero grita pidiendo simplemente aplastar el objetivo con todo mi peso. Retener esa violencia instintiva para canalizarla en un solo punto penetrante me está costando más que arrastrar aquel bote por medio océano.-</span></span> pensaba la gyojin de escleróticas negras, bajando los brazos por un instante para sacudir el entumecimiento de sus músculos mientras el leve tintineo de sus grilletes pulidos y sin cadenas le recordaba que rendirse no era una opción.<br />
 <br />
A escasos metros de ella, resguardado bajo la sombra de uno de los gigantescos bonsáis, Batch Kalão la observaba con los brazos rígidamente cruzados. Su postura era tan inamovible como su expresión severa, negándose categóricamente a ofrecerle a su enorme alumna más de un par de minutos de descanso entre series. Para el maestro del alto turbante, el dolor físico era simplemente debilidad abandonando el cuerpo, y su autoimpuesta rutina no toleraba la mediocridad.<br />
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-Tu cadera sigue rotando una fracción de segundo tarde, forastera. Estás empujando el cilindro de hierro en lugar de atravesarlo con tu energía.- sentenció el estricto instructor, su voz cortando el aire pesado de la tarde con autoridad -El Hyakumaigawara seiken no es un empujón glorificado. Si no logras que la fuerza nazca desde la planta de tus pies y estalle en tus nudillos al mismo tiempo, jamás lograrás duplicar tu poder destructivo. Vuelve a tu postura. ¡Hazlo hasta que la cuerda se rompa o tus huesos lo hagan!-<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡No se preocupe por mis huesos, maestro, estos colmillos de tiburón aguantan mucho más que un simple tronco!-</span></span> respondió Mizuki con una sonrisa dentada y feroz, ignorando por completo el ardor punzante en sus manos y la fatiga acumulada en sus hombros.<br />
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La gigantona de cabello castaño volvió a anclar sus pies descalzos y su pesada cola en la piedra ardiente. Cerró sus agudos ojos azules por un segundo, visualizando el estallido agudo que aquel estudiante humano había logrado días atrás. Inhaló profundamente, llenando sus masivos pulmones, y se lanzó hacia adelante. Esta vez, forzó a su cadera a girar con una velocidad vertiginosa, sincronizando el latigazo de su brazo derecho con una exhalación violenta. El impacto conectó. No fue el estruendo perfecto de un cañonazo, pero el sonido fue notablemente más agudo y seco que los anteriores. El cilindro de metal vibró con un gemido agudo y Mizuki sintió, por primera vez, que la onda de choque no rebotaba hacia su brazo, sino que penetraba directamente en el hierro.<br />
 <br />
El gemido agudo del hierro resonó por unos segundos más en el sofocante aire del patio antes de disiparse. Mizuki bajó el puño derecho, sintiendo un latido sordo pero satisfactorio en sus nudillos rojizos. Había logrado canalizar la energía de forma mucho más limpia. Sin embargo, antes de que pudiera celebrar su pequeño avance, la inconfundible voz autoritaria de Batch Kalão cortó su naciente entusiasmo con la frialdad de una cuchilla.<br />
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-Un impacto apenas mediocre, forastera. Has dejado de empujar la madera como una bestia torpe y al menos has comenzado a golpear con verdadera intención.- dictaminó el maestro de piel verde, descruzando los brazos para acomodar su alto turbante con el círculo dorado -Pero tus nudillos no tocarán una sola teja de prueba hasta que comprendas el inmenso peso de lo que pretendes destruir. El tutelaje en este dojo no es gratuito, y mi estricta rutina diaria exige que los materiales de práctica de mis alumnos sean renovados.-<br />
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El orgulloso gyojin pez señaló hacia un escarpado y estrecho sendero de piedra que ascendía hacia las laderas orientales, donde el denso humo de los hornos de arcilla se mezclaba con las nubes de la montaña.<br />
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-Tu tarea será subir a las canteras y descender cargando las tejas para todo el alumnado. No lo confundas con un simple recado de servidumbre, es la forja definitiva de tu núcleo.- explicó Batch Kalão, adoptando una postura rígidamente marcial para impartir su lección -El fundamento absoluto del Karate Gyojin, ya sea para disparar el letal Uchimizu o para ejecutar el destructivo Hyakumaigawara seiken, es un centro de gravedad inquebrantable. Si tu estructura colapsa bajo una carga aplastante, tu energía cinética se disipará inútilmente antes de llegar al puño. Mantén tu cadera perfectamente alineada y tu respiración sincronizada con cada paso bajo el peso. Falla en esto, y la montaña te romperá la espalda.-<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Entendido a la perfección, Gran Maestro! Consideraré esto como mi pago formal por su invaluable paciencia. ¡Le prometo que seré la mula de carga más fuerte y disciplinada que esta montaña haya visto jamás!-</span></span> respondió la oji-azul con una enorme sonrisa dentada, haciendo chocar los pulidos grilletes sin cadenas de sus muñecas mientras emprendía la marcha hacia el sendero sin una pizca de duda.<br />
 <br />
Un par de horas más tarde, el verdadero infierno físico había comenzado. Mizuki descendía por los irregulares y traicioneros escalones de piedra cargando una torre absurdamente alta y ancha de pesadas tejas de arcilla cocida sobre su amplia espalda ocre. Las gruesas cuerdas que aseguraban el material se clavaban profundamente en sus hombros, y cada escalón obligaba a sus fuertes piernas de tiburón tigre a tensarse al límite bajo la monumental presión. El sol castigaba sus escamas, pero ella se aferraba a las palabras de su obstinado instructor.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Inhalar al bajar el pie... tensar el abdomen... exhalar al estabilizar la cadera... Por todos los mares, este hombrecillo verde es un sádico brillante. Bajar material para decenas de estudiantes de una sola vez es una locura, pero su lógica es aplastante. Si logro caminar con esta monstruosa montaña de arcilla sobre la espalda sin perder la alineación de mi centro, concentrar todo mi peso en un solo puñetazo sin desequilibrarme será algo completamente natural. Solo tengo que aguantar... este dolor es solo debilidad abandonando mi cuerpo.-</span></span> pensaba la gyojin de escleróticas negras, apretando con fuerza su mandíbula.<br />
 <br />
Una gota de sudor resbaló por su nariz, pero Mizuki mantuvo la mirada fija al frente, marcando un ritmo de descenso constante y pesado que honraba la inquebrantable disciplina marcial que tanto anhelaba dominar.<br />
 <br />
El sol comenzaba a ocultarse tras la inmensa montaña central cuando la gigantesca silueta de Mizuki cruzó finalmente el umbral del patio del dojo. Sus pesados pasos de tiburón tigre hacían vibrar levemente la piedra bajo sus pies descalzos, y su respiración era un fuelle ronco y constante que delataba el brutal esfuerzo de las últimas horas. Sobre su amplia espalda ocre, atada con gruesas cuerdas de cáñamo que habían dejado dolorosas marcas rojizas en su piel, descansaba una torre de tejas de arcilla tan absurdamente alta que parecía desafiar las leyes de la gravedad. Con una lentitud agónica y una precisión milimétrica nacida del puro miedo a tener que repetir el viaje, la gyojin flexionó sus temblorosas rodillas, estabilizó su pesada cola y depositó el monumental cargamento en el suelo sin que un solo crujido delatara roturas.<br />
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Al soltar las cuerdas, un suspiro largo y gutural escapó de sus fauces mientras estiraba los entumecidos músculos de sus hombros. El tintineo de los pulidos grilletes sin cadenas en sus muñecas sonó como una melodía celestial, marcando el final de su tortuosa tarea de carga.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Por todos los dioses del mar... creí que mi columna iba a partirse en dos a mitad del camino. Pero el cabezota del maestro tenía razón, mantener la cadera alineada y la respiración bajo control impidió que el peso me aplastara y me hiciera perder el balance. Siento el centro de mi cuerpo tan denso y anclado al suelo que dudo que la patada de un gigante pudiera moverme un centímetro ahora mismo.-</span></span> pensó la oji-azul, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de su mano escamada y esbozando una sonrisa exhausta pero triunfal.<br />
 <br />
Batch Kalão emergió de las sombras del pabellón principal, caminando con su habitual postura rígidamente marcial. Sus impecables ropas blancas contrastaban con la suciedad y el sudor de su alumna. El gyojin pez verde se detuvo frente a la pila de tejas, escudriñando la arcilla con sus agudos ojos, buscando el más mínimo defecto o grieta provocada por la torpeza. Tras unos largos y tensos segundos, el estricto maestro se irguió, cruzó los brazos sobre su pecho y ajustó su alto turbante con el círculo dorado. Su inquebrantable orgullo le impedía verbalizar un halago directo, pero la ausencia de reprimendas era, en su peculiar y estricto idioma, la mayor de las aprobaciones.<br />
 <br />
-Tu carencia de delicadeza ha sido compensada por una terca resistencia, forastera. Ninguna pieza ha sido mermada.- dictaminó el hombrecillo verde con frialdad, girándose hacia un par de estudiantes humanos que observaban atónitos la montaña de arcilla -¡Preparen la plataforma central! Apilen cien tejas exactas para la novata. Es hora de comprobar si este ejercicio de servidumbre ha logrado alinear verdaderamente su caótico centro de gravedad y duplicar su poder destructivo.-<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Se lo dije, Gran Maestro, soy la mejor mula de carga que encontrará en todo el South Blue!-</span></span> exclamó Mizuki, recuperando de golpe su ruidosa vitalidad mientras sacudía los brazos para que la sangre volviera a fluir hacia sus rojizos nudillos.<br />
 <br />
Se posicionó frente a la plataforma de piedra donde los alumnos acomodaban apresuradamente el imponente bloque de cien tejas. La mujer de más de dos metros treinta separó las piernas y bajó su centro de gravedad con una naturalidad fluida que antes no poseía.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Y ahora que mis piernas están bien ancladas a la tierra, estoy más que lista para hacer que todo ese esfuerzo valga la pena pulverizando esto de un solo golpe!-</span></span> agregó, mientras sus agudos ojos de esclerótica negra se fijaban con intensidad depredadora en el centro exacto del objetivo, lista para desatar el verdadero golpe de las cien tejas.<br />
 <br />
El patio central quedó sumido en un silencio sepulcral, interrumpido únicamente por el murmullo de las cascadas artificiales y el suave tintineo de los grilletes pulidos en las muñecas de Mizuki. Frente a la inmensa mujer tiburón tigre se alzaba un monolito de arcilla cocida: cien tejas perfectamente apiladas sobre un recio pedestal de piedra. Los estudiantes humanos contenían la respiración, apartándose instintivamente varios pasos hacia atrás por puro instinto de supervivencia. Incluso Batch Kalão descruzó levemente los brazos, sus agudos ojos fijos en la postura de la forastera, evaluando con escrutinio milimétrico cada músculo tenso bajo su piel ocre.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Cien tejas... Si golpeo esto solo con mi fuerza bruta habitual, mi puño se detendrá en la número treinta y me destrozaré los huesos de la mano contra la densidad acumulada. No hay espacio para el salvajismo ni los empujones aquí. Tengo que ser un cañón. El peso que cargué en la montaña ahora es mi ancla... la energía debe penetrar limpiamente.-</span></span> pensó la gyojin de escleróticas negras, cerrando sus ojos azules por un instante para visualizar el estallido perfecto y el gemido del tronco de hierro.<br />
 <br />
Mizuki separó sus fornidas piernas descalzas, hundiendo los dedos en la piedra del patio. Su pesada cola atigrada se tensó como un resorte en la retaguardia, asegurando un centro de gravedad absolutamente inamovible gracias al infernal acarreo previo. Inhaló profundamente, llenando sus masivos pulmones con el aire fresco del ocaso.<br />
 <br />
De repente, sus ojos se abrieron de golpe, brillando con una ferocidad letal. Su cadera rotó con una violencia vertiginosa, un latigazo mecánico que nació desde la planta de sus pies y viajó hacia arriba. El torque giró su torso, arrastrando su hombro derecho hacia adelante en el milisegundo exacto en que sus pulmones expulsaron el aire en un grito sordo y concentrado. Su puño se disparó.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Hyakumaigawara Seiken!-</span></span> rugió la oji-azul, impactando el centro exacto de la teja superior.<br />
 <br />
El sonido no fue el de la arcilla rompiéndose; fue un trueno ensordecedor, el estallido de una bomba de presión. La onda de choque estalló en forma de anillo alrededor de sus nudillos rojizos, barriendo el polvo del patio y agitando violentamente las inmaculadas ropas blancas de Batch Kalão. La fuerza destructiva, literalmente duplicada por la técnica perfecta, no se dispersó en la superficie, sino que atravesó la pila como un taladro invisible.<br />
 <br />
Las cien tejas se desintegraron en una fracción de segundo. No se partieron en mitades, se pulverizaron en una nube de polvo rojizo y fragmentos minúsculos que salieron disparados en todas direcciones. El impacto fue tan abrumadoramente penetrante que el recio pedestal de piedra bajo la arcilla crujió de forma agónica, cediendo bajo la onda cinética remanente y partiéndose en dos con un sonido seco.<br />
 <br />
Mizuki se quedó congelada en su postura, con el brazo extendido y el humo del polvo de arcilla disipándose a su alrededor. Miró su mano derecha, completamente ilesa, y luego el cráter de escombros frente a ella.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Por todos los reyes del mar! ¡Mire eso, Gran Maestro! ¡Si le doy a un buque de la Marina con esto, le vuelo la cubierta entera de un solo puñetazo!-</span></span> exclamó, girándose hacia el estricto gyojin verde, vibrando de pura adrenalina y orgullo.<br />
 <br />
El polvo rojizo de la arcilla pulverizada descendía lentamente sobre el patio como una fina llovizna marciana, cubriendo las baldosas de piedra y los pies descalzos de la enorme mujer tiburón tigre. La onda expansiva del impacto aún parecía resonar en el aire pesado del ocaso, pero el silencio abrumador de los estudiantes humanos era la prueba irrefutable de la monstruosa demostración de poder. Mizuki mantenía su postura, con el brazo derecho extendido, respirando con una agitación controlada mientras la adrenalina corría caliente por sus gruesas venas.<br />
 <br />
A pocos metros de distancia, Batch Kalão permanecía inmutable. El estricto maestro de piel verde no retrocedió ni un solo milímetro ante la ráfaga de viento y escombros. Con una lentitud exasperante, descruzó los brazos y se sacudió una mota imaginaria de polvo de su inmaculada ropa blanca. Sus ojos de orejas planas se clavaron en el pedestal de piedra partido en dos, y luego en el rostro radiante de su gigantona alumna. Su terca cabezonería le impedía sonreír, pero su deber como instructor le obligaba a reconocer el hito, a su muy particular manera.<br />
 <br />
-Has logrado concentrar la energía sin fracturarte los huesos de la mano, forastera. Supongo que es un avance aceptable para la cantidad de horas que has desperdiciado golpeando el aire.- dictaminó el hombre del alto turbante, con una voz desprovista de toda emoción, restándole importancia al cráter que la gyojin acababa de crear -Sin embargo, antes de que tu desmedido ego comience a celebrar, debes entender que destruir un objetivo inerte y estático es apenas el trabajo de un principiante afortunado.-<br />
 <br />
La sonrisa dentada de Mizuki no vaciló, pero sus orejas se agudizaron, prestando total atención a la repentina lección del instructor.<br />
 <br />
-Has ejecutado el Verdadero golpe de las cien tejas plantada en tierra firme, con todo el tiempo del mundo para alinear tu cadera, anclar tu pesada cola y controlar tu respiración.- continuó Batch Kalão, comenzando a caminar en círculos lentos alrededor de ella, evaluando su postura bajo la luz menguante -Pero el campo de batalla es caos absoluto, no un patio de entrenamiento. En un combate real, tus enemigos no esperarán a que te prepares. Si quieres que esta técnica te sirva para algo más que demoler muros, debes dominar tu centro de gravedad en condiciones imperfectas.-<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Maldita sea, el hombrecillo verde tiene toda la razón en eso. Romper arcilla quieta es un truco de feria comparado con intentar conectarle un golpe a un oficial rápido o a un marine usando el Geppo. Si no aprendo a disparar este cañón humano en pleno movimiento, solo seré un blanco gigante, predecible y lleno de aberturas.-</span></span> razonó la oji-azul, apretando sus rojizos nudillos mientras asimilaba la cruda verdad de sus palabras.<br />
 <br />
-A partir de mañana, la piedra plana se acabó.- sentenció el maestro con severidad -Tu siguiente reto será ejecutar el impacto letal con la misma potencia destructiva mientras te encuentras en el aire. Tendrás que aprender a soltar el golpe mientras saltas, mientras caes al vacío, balanceándote sobre un solo pie al borde de un precipicio, o incluso suspendida en las ramas de los bonsáis, sosteniéndote únicamente con esa cola tuya. Hasta que tu cuerpo no sea su propio ancla, no habrás dominado verdaderamente el arte.-<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Siempre buscando la manera de complicarme la vida, Gran Maestro! ¡Me parece absolutamente perfecto!-</span></span> exclamó Mizuki a viva voz, haciendo chocar los pulidos grilletes de sus muñecas con renovado entusiasmo, sin mostrar un ápice de miedo ante la tortura física que se avecinaba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Si golpear de pie es de novatos, entonces le prometo que mañana mismo empezaré a destrozar objetivos colgada cabeza abajo si es necesario. ¡Dígame dónde colgamos los nuevos troncos de prueba!-</span></span><br />
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El sol matutino apenas lograba perforar la densa niebla que se aferraba a los escarpados acantilados de la Isla Karate, pero el frío húmedo de la altitud no era suficiente para aplacar el calor que irradiaba el cuerpo exhausto de Mizuki. A unos quince metros de altura sobre uno de los profundos estanques naturales de la montaña, la mujer de más de dos metros treinta se encontraba suspendida totalmente cabeza abajo. Su pesada cola de tiburón tigre estaba fuertemente enroscada alrededor de la gruesa y retorcida rama de un bonsái gigante, las escamas ocre raspando contra la áspera corteza en un intento desesperado por mantener la fricción y evitar la caída. La sangre se agolpaba peligrosamente en su cabeza, dándole un tinte rojizo a su rostro mientras sus agudos ojos azules de esclerótica negra se fijaban en el pesado tronco de hierro que el maestro había ordenado colgar y que ahora oscilaba frente a ella.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-¡Maldita física de superficie! En el suelo, la fuerza nace de la tierra, sube por las piernas y estalla en los nudillos sin esfuerzo. Aquí arriba, sin un piso de piedra que me devuelva el empuje, intentar lanzar el golpe de las cien tejas solo provoca que mi propio puñetazo me lance hacia atrás por el puro retroceso. Si no logro convertir mi cola en una raíz de acero inamovible y usar mis abdominales como un resorte explosivo, jamás duplicaré el impacto... solo daré empujoncitos tristes y me quedaré totalmente expuesta en el aire.-</span></span> pensó la gyojin, apretando los dientes con una mezcla de frustración monumental y terquedad pura.<br />
 <br />
Inhaló profundamente, tensando su núcleo hasta que los formidables músculos de su abdomen atigrado parecieron tallados en piedra. Intentó rotar la cadera en el vacío, forzando un latigazo antinatural, y disparó su puño derecho. ¡Clang! El impacto contra el hierro envuelto en cáñamo fue sonoro, pero carente por completo de la penetrante onda de choque del día anterior. Peor aún, la fuerza de reacción violenta empujó el enorme cuerpo de la mujer hacia atrás, desestabilizando radicalmente su agarre. La cola resbaló de la madera húmeda y Mizuki cayó al vacío, agitando los brazos con un ruidoso y caótico tintineo de sus grilletes pulidos sin cadenas antes de estrellarse contra las heladas aguas del estanque con un chapoteo monumental que levantó una cortina de agua a varios metros a la redonda.<br />
 <br />
Desde el borde de piedra del acantilado, la figura impecable de Batch Kalão observaba el desastre hidrodinámico con los brazos rígidamente cruzados. El estricto maestro de piel verde no movió un solo músculo de su rostro de orejas planas, ajustando su alto turbante con el círculo dorado antes de emitir su lapidario veredicto.<br />
 <br />
-Una exhibición francamente lamentable, forastera. Te sacudes en el aire con la misma gracia que una trucha torpe y moribunda atrapada en la red de un pescador novato.- dictaminó el instructor, con una voz áspera y carente de toda compasión -Tu cuerpo aún es un esclavo de la comodidad de la piedra para generar energía. Mientras tu centro de gravedad colapse al primer indicio de inestabilidad, el Verdadero golpe de las cien tejas te será inútil. Vuelve a subir.-<br />
 <br />
La cabeza de Mizuki emergió del estanque, escupiendo un chorro de agua hacia un lado mientras se pasaba una gran mano por el cabello castaño empapado para despejarse la vista. Lejos de verse derrotada o humillada, una amplia sonrisa cargada de afilados colmillos se dibujó en su rostro.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Solo estaba comprobando la profundidad y la temperatura de este estanque por si algún compañero resbala, Gran Maestro!-</span></span> exclamó a viva voz, nadando rápidamente hacia la pared de roca escarpada para comenzar a escalar de vuelta al árbol, clavando sus gruesos dedos en la piedra con una energía envidiable <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Deme unos intentos más! ¡Le aseguro que esta rama y mi cola están a punto de hacerse muy buenas amigas, para antes del mediodía ese pedazo de hierro va a chillar de dolor!-</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 33 de Verano, Año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Localización: Isla Karate, faldas de la Gran Montaña Central, zona de arrozales.</span></span></div>
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El eco del impacto contra el tronco del bonsái aún resonaba levemente en el silencioso patio del dojo, mientras las ondas en el estanque se desvanecían, acariciando con suavidad la cintura ocre de la gyojin. Mizuki bajó sus enormes manos, observando fijamente los nudillos que finalmente habían logrado canalizar su inmensa energía sin perturbar la paz del agua. El suave tintineo de los grilletes pulidos y sin cadenas en sus muñecas le sirvió como un ancla metálica hacia su propia realidad, trayendo a su mente un torrente de recuerdos.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Tantas cosas han pasado para llegar a este exacto segundo... el agotador viaje remando en aquel bote maltrecho desde Baterilla, la agobiante tranquilidad del Reino de Sorbet, el tedio de tener que esconder mi verdadera fuerza bajo la fachada de una simple mensajera o una bestia salvaje de taberna buscando pleitos. Aquellos días oscuros encadenada y sometida parecen ahora tan lejanos... Cada gota de sudor derramada en esta isla, el dolor de la subida por la montaña y cada hora de frustración chocando contra el agua han valido completamente la pena. Finalmente estoy afilando mis propios colmillos para la causa correcta.-</span></span> pensó la mujer tiburón tigre, sintiendo cómo una profunda sensación de orgullo y realización calentaba su pecho, desterrando por completo el frío residual de la madrugada.<br />
 <br />
Frente a ella, Batch Kalão descruzó los brazos lentamente. Su rostro de orejas planas y piel verde mantenía aquella severidad casi esculpida en piedra, pero sus ojos delataban una minúscula chispa de aprobación que su terco orgullo jamás verbalizaría frente a un estudiante. Ajustó su alto turbante con el círculo dorado y dejó escapar un suspiro controlado y sumamente marcial.<br />
 <br />
-No celebres prematuramente, forastera. El Uchimizu es apenas la primera sílaba en el vasto y complejo vocabulario del verdadero Karate Gyojin.- sentenció el estricto maestro, dándose la media vuelta para caminar hacia la galería principal del edificio, obligando a Mizuki a prestar total atención a su espalda -Si tu intención es verdaderamente someterte a mi tutela, debes saber que mi autoimpuesta rutina no admite descansos prolongados ni debilidades emocionales. Aceptaré pulir la tosquedad de tus movimientos, pero a partir de hoy, tus cimientos serán puestos a prueba hasta que tus propias escamas te duelan.-<br />
 <br />
La sonrisa dentada de Mizuki solo se ensanchó ante la promesa de dolor constructivo. Salió del estanque con pasos pesados, el agua escurriendo por sus musculosas piernas atigradas, genuinamente ansiosa por escuchar la siguiente directiva.<br />
 <br />
-Tu dominio sobre la transferencia de energía al agua es aceptable para una simple novata. Ahora deberemos enfocarnos en la proyección pura de la fuerza a través de los sólidos.- continuó el hombrecillo verde sin detener su marcha ni mirar atrás -Una vez que te seques, comenzaremos con los preparativos para el Hyakumaigawara seiken, el verdadero golpe de las cien tejas. Asumo que tu densa musculatura será capaz de soportar el impacto sin fracturarse los huesos en el primer intento.-<br />
 <br />
Los ojos azules de esclerótica negra de la gyojin brillaron con una intensidad repentina, olvidando al instante el cansancio y el hambre acumulados.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¿El verdadero golpe de las cien tejas? Eso suena a que vamos a destruir muchas cosas hoy, maestro Batch Kalão.-</span></span> exclamó la oji-azul, apresurando el paso para alcanzar al instructor mientras sacudía el agua de sus cabellos castaños con entusiasmo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Por favor, cuénteme más sobre eso! ¿Cien tejas de arcilla normal o usan algún material especial más duro de esta montaña? ¿Se golpean todas apiladas en una torre o en una sucesión rápida? ¡Prometo que no romperé nada que usted no me ordene romper, pero necesito saberlo todo!-</span></span><br />
 <br />
El maestro de piel verde detuvo su marcha abruptamente, girando sobre sus talones con una precisión casi militar que hizo ondear levemente su inmaculada ropa blanca. La efusividad desmedida de la gigantesca mujer ocre parecía rebotar contra su ceño fruncido y su postura rígidamente orgullosa, pero Batch Kalão sabía que debía encauzar esa energía destructiva antes de que la tiburón tigre decidiera poner a prueba sus nudillos contra las invaluables paredes del dojo.<br />
 <br />
-Silencia tu escandalosa curiosidad por un momento y escucha con atención, forastera.- ordenó el hombre del alto turbante, alzando un dedo para enfatizar su punto de forma severa -El Hyakumaigawara seiken, o el Verdadero golpe de las cien tejas, no es un simple truco de feria para romper arcilla. Su nombre es una declaración absoluta de su potencia destructiva. Es una técnica que, ejecutada correctamente, concentra tu energía cinética de tal manera que causa un daño con prácticamente el doble de la fuerza habitual de un puñetazo de su usuario.-<br />
 <br />
El maestro hizo una breve pausa, asegurándose de que la densa mente de su alumna estuviera asimilando la magnitud física de sus crípticas y estrictas palabras.<br />
 <br />
-Un artista marcial que domina este impacto no solo pulveriza cien tejas apiladas con insultante facilidad, sino que al conectar contra el cuerpo de un oponente, la transferencia de fuerza es tan abrumadora que puede mandar a una persona volando hasta diez metros por el aire en el mejor de los casos.- explicó Batch Kalão, cruzando los brazos nuevamente sobre su pecho -Para alguien de tu masivo tamaño y fuerza natural de tiburón tigre, duplicar ese impacto base te convertiría en un cañón de carne y hueso, pero si lo haces mal, solo te destrozarás el brazo.-<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-¿Duplicar mi fuerza base en un solo impacto? Por todos los mares... si ya de por sí mis golpes directos rompen madera como si fuera papel húmedo, con esta técnica podría atravesar el casco de un buque de la Marina de un solo puñetazo, o mandar a volar a esos engreídos oficiales sin sudar la gota gorda.-</span></span> pensó Mizuki, abriendo desmesuradamente sus ojos de esclerótica negra mientras una sonrisa dentada y francamente peligrosa se dibujaba en sus fauces. Sus manos se cerraron en puños por puro instinto, haciendo tintinear suavemente los grilletes pulidos y sin cadenas de sus muñecas.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Eso suena exactamente como el tipo de sutileza que necesito en mi arsenal, maestro! ¿Por dónde empezamos? ¿Le pego a una de esas montañas?-</span></span> preguntó ansiosa, dando un pequeño salto en su lugar que hizo vibrar el suelo de piedra.<br />
 <br />
-Empezamos por conocer tus verdaderos límites actuales.- replicó el estoico instructor, caminando hacia un rincón del patio donde colgaba un inmenso y pesado tronco de hierro envuelto en gruesas capas de cuerda de cáñamo -Antes de enseñarte a duplicar tu poder, debo registrar tu impacto máximo sin la técnica. Solo así mi estricto juicio podrá determinar si ejecutas el golpe correctamente cuando llegue el momento de examinarte. Golpea este cilindro con toda la fuerza bruta que tengas, sin contenerte.-<br />
 <br />
La gyojin de cabello castaño asintió vigorosamente, sacudiéndose las últimas gotas de agua del estanque de sus escamas ocre. Se plantó frente al masivo objetivo de prueba, separó sus fuertes y musculosas piernas para anclar su centro de gravedad con la ayuda de su pesada cola atigrada, y preparó su brazo derecho. Sus músculos se tensaron al máximo, lista para dejar que el maestro midiera la devastadora potencia base que la había mantenido con vida hasta ahora.<br />
 <br />
El pesado tronco de hierro envuelto en gruesa cuerda de cáñamo colgaba estoico frente a Mizuki. La mujer de más de dos metros treinta ancló firmemente sus pies descalzos y su pesada cola atigrada en la piedra del patio. Apretó los dientes, tensó cada fibra muscular de su hombro y espalda ocre, y lanzó un derechazo brutal. El impacto sonó como el choque de dos buques de guerra; la densa madera y el metal crujieron violentamente, haciendo que el masivo cilindro se balanceara hacia atrás con una fuerza abrumadora. Una ráfaga de viento barrió el polvo alrededor de sus pies.<br />
 <br />
Batch Kalão observó la oscilación del tronco sin alterar ni un milímetro la expresión severa de su rostro de piel verde. Su terco orgullo jamás admitiría en voz alta que la fuerza base de aquella forastera era monstruosa, suficiente para destrozar la cubierta de un galeón. En su lugar, el maestro de inmaculadas ropas blancas chasqueó la lengua y ajustó su alto turbante.<br />
 <br />
-Fuerza bruta, carente de todo refinamiento. Como el coletazo de un Rey del Mar enfurecido.- dictaminó con frialdad -Ahora, observa lo que el rigor marcial puede lograr con mucha menos masa muscular. ¡Tú, acércate!-<br />
 <br />
El maestro señaló a uno de los estudiantes humanos que acababa de llegar al patio, un hombre de estatura promedio, complexión delgada y mirada serena, que Mizuki recordaba haber visto acarreando sacos de arroz el día anterior. El joven hizo una reverencia, se plantó frente al tronco de hierro aún oscilante y, sin los grandes preámbulos de la gyojin, ejecutó el Hyakumaigawara seiken.<br />
 <br />
El impacto no fue un estruendo sordo, sino un estallido agudo y penetrante, como el disparo a quemarropa de un cañón. El cilindro de hierro no solo retrocedió, sino que vibró violentamente, emitiendo un gemido metálico desde su núcleo, mientras las gruesas cuerdas de cáñamo se deshilachaban en el punto exacto del impacto. La transferencia de energía era tan abrumadoramente superior que Mizuki sintió la onda expansiva chocar contra sus propias escamas.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Por todos los mares... ese tipo apenas debe pesar ochenta kilos mojado. Si me llega a dar ese golpe de lleno, me rompe un par de costillas seguro.-</span></span> pensó la mujer de escleróticas negras, abriendo sus ojos azules con asombro mientras miraba las manos sin marcas del humano y luego sus propios nudillos <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-¿Cuántos de estos pequeños humanos en este dojo pueden hacer algo así? He estado dependiendo tanto de mi cuerpo de tiburón tigre que frente a ellos... soy prácticamente débil a nivel marcial. Si no afilo mis colmillos con estas técnicas, cualquier maestro o estudiante avanzado de esta montaña podría mandarme a volar diez metros sin sudar.-</span></span><br />
 <br />
Lejos de desanimarla, la abrumadora revelación encendió una hoguera de motivación pura en el pecho de la mujer ocre. La diferencia técnica era un abismo, pero uno que estaba totalmente dispuesta a saltar con todo su empeño.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Eso fue absolutamente increíble!-</span></span> exclamó Mizuki, chocando sus pulidos grilletes con una amplia y dentada sonrisa, sus ojos ardiendo de determinación <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Por favor, maestro, deje de hacerme esperar! Dígame exactamente cómo tengo que colocar los pies y los hombros para lograr que mis golpes suenen y duelan de esa manera.-</span></span><br />
 <br />
-La impaciencia es enemiga de la perfección.- replicó Batch Kalão, cruzando los brazos nuevamente -Vuelve a la posición inicial. Duplicar tu fuerza destructiva requiere sincronizar la respiración con la rotación de la cadera en el milisegundo exacto del impacto. Empezaremos a corregir tu postura ahora mismo.-<br />
 <br />
El sol castigaba sin piedad la piedra del patio central, evaporando rápidamente el agua que salpicaba de las cascadas y creando un ambiente denso y sofocante, pero el sonido de los impactos contra el pesado tronco de hierro no se había detenido en las últimas cuarenta y ocho horas. Mizuki respiraba con pesadez, el sudor resbalaba por su piel ocre atigrada empapando por completo su ajustada camisa negra. Sus formidables nudillos, acostumbrados a destrozar mandíbulas y partir madera sin sufrir rasguños, ahora mostraban un tono rojizo y la piel ligeramente escamada por la fricción constante contra las gruesas cuerdas de cáñamo. Habían pasado dos días de repeticiones infernales, y la frustración de la mujer tiburón tigre solo era superada por su inquebrantable terquedad.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Alinear la cadera, tensar el hombro, contener la respiración y soltar el aire exactamente en el milisegundo en que los nudillos hacen contacto... Suena tan malditamente simple cuando el maestro de piel verde lo explica, pero mi cuerpo entero grita pidiendo simplemente aplastar el objetivo con todo mi peso. Retener esa violencia instintiva para canalizarla en un solo punto penetrante me está costando más que arrastrar aquel bote por medio océano.-</span></span> pensaba la gyojin de escleróticas negras, bajando los brazos por un instante para sacudir el entumecimiento de sus músculos mientras el leve tintineo de sus grilletes pulidos y sin cadenas le recordaba que rendirse no era una opción.<br />
 <br />
A escasos metros de ella, resguardado bajo la sombra de uno de los gigantescos bonsáis, Batch Kalão la observaba con los brazos rígidamente cruzados. Su postura era tan inamovible como su expresión severa, negándose categóricamente a ofrecerle a su enorme alumna más de un par de minutos de descanso entre series. Para el maestro del alto turbante, el dolor físico era simplemente debilidad abandonando el cuerpo, y su autoimpuesta rutina no toleraba la mediocridad.<br />
 <br />
-Tu cadera sigue rotando una fracción de segundo tarde, forastera. Estás empujando el cilindro de hierro en lugar de atravesarlo con tu energía.- sentenció el estricto instructor, su voz cortando el aire pesado de la tarde con autoridad -El Hyakumaigawara seiken no es un empujón glorificado. Si no logras que la fuerza nazca desde la planta de tus pies y estalle en tus nudillos al mismo tiempo, jamás lograrás duplicar tu poder destructivo. Vuelve a tu postura. ¡Hazlo hasta que la cuerda se rompa o tus huesos lo hagan!-<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡No se preocupe por mis huesos, maestro, estos colmillos de tiburón aguantan mucho más que un simple tronco!-</span></span> respondió Mizuki con una sonrisa dentada y feroz, ignorando por completo el ardor punzante en sus manos y la fatiga acumulada en sus hombros.<br />
 <br />
La gigantona de cabello castaño volvió a anclar sus pies descalzos y su pesada cola en la piedra ardiente. Cerró sus agudos ojos azules por un segundo, visualizando el estallido agudo que aquel estudiante humano había logrado días atrás. Inhaló profundamente, llenando sus masivos pulmones, y se lanzó hacia adelante. Esta vez, forzó a su cadera a girar con una velocidad vertiginosa, sincronizando el latigazo de su brazo derecho con una exhalación violenta. El impacto conectó. No fue el estruendo perfecto de un cañonazo, pero el sonido fue notablemente más agudo y seco que los anteriores. El cilindro de metal vibró con un gemido agudo y Mizuki sintió, por primera vez, que la onda de choque no rebotaba hacia su brazo, sino que penetraba directamente en el hierro.<br />
 <br />
El gemido agudo del hierro resonó por unos segundos más en el sofocante aire del patio antes de disiparse. Mizuki bajó el puño derecho, sintiendo un latido sordo pero satisfactorio en sus nudillos rojizos. Había logrado canalizar la energía de forma mucho más limpia. Sin embargo, antes de que pudiera celebrar su pequeño avance, la inconfundible voz autoritaria de Batch Kalão cortó su naciente entusiasmo con la frialdad de una cuchilla.<br />
 <br />
-Un impacto apenas mediocre, forastera. Has dejado de empujar la madera como una bestia torpe y al menos has comenzado a golpear con verdadera intención.- dictaminó el maestro de piel verde, descruzando los brazos para acomodar su alto turbante con el círculo dorado -Pero tus nudillos no tocarán una sola teja de prueba hasta que comprendas el inmenso peso de lo que pretendes destruir. El tutelaje en este dojo no es gratuito, y mi estricta rutina diaria exige que los materiales de práctica de mis alumnos sean renovados.-<br />
 <br />
El orgulloso gyojin pez señaló hacia un escarpado y estrecho sendero de piedra que ascendía hacia las laderas orientales, donde el denso humo de los hornos de arcilla se mezclaba con las nubes de la montaña.<br />
 <br />
-Tu tarea será subir a las canteras y descender cargando las tejas para todo el alumnado. No lo confundas con un simple recado de servidumbre, es la forja definitiva de tu núcleo.- explicó Batch Kalão, adoptando una postura rígidamente marcial para impartir su lección -El fundamento absoluto del Karate Gyojin, ya sea para disparar el letal Uchimizu o para ejecutar el destructivo Hyakumaigawara seiken, es un centro de gravedad inquebrantable. Si tu estructura colapsa bajo una carga aplastante, tu energía cinética se disipará inútilmente antes de llegar al puño. Mantén tu cadera perfectamente alineada y tu respiración sincronizada con cada paso bajo el peso. Falla en esto, y la montaña te romperá la espalda.-<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Entendido a la perfección, Gran Maestro! Consideraré esto como mi pago formal por su invaluable paciencia. ¡Le prometo que seré la mula de carga más fuerte y disciplinada que esta montaña haya visto jamás!-</span></span> respondió la oji-azul con una enorme sonrisa dentada, haciendo chocar los pulidos grilletes sin cadenas de sus muñecas mientras emprendía la marcha hacia el sendero sin una pizca de duda.<br />
 <br />
Un par de horas más tarde, el verdadero infierno físico había comenzado. Mizuki descendía por los irregulares y traicioneros escalones de piedra cargando una torre absurdamente alta y ancha de pesadas tejas de arcilla cocida sobre su amplia espalda ocre. Las gruesas cuerdas que aseguraban el material se clavaban profundamente en sus hombros, y cada escalón obligaba a sus fuertes piernas de tiburón tigre a tensarse al límite bajo la monumental presión. El sol castigaba sus escamas, pero ella se aferraba a las palabras de su obstinado instructor.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Inhalar al bajar el pie... tensar el abdomen... exhalar al estabilizar la cadera... Por todos los mares, este hombrecillo verde es un sádico brillante. Bajar material para decenas de estudiantes de una sola vez es una locura, pero su lógica es aplastante. Si logro caminar con esta monstruosa montaña de arcilla sobre la espalda sin perder la alineación de mi centro, concentrar todo mi peso en un solo puñetazo sin desequilibrarme será algo completamente natural. Solo tengo que aguantar... este dolor es solo debilidad abandonando mi cuerpo.-</span></span> pensaba la gyojin de escleróticas negras, apretando con fuerza su mandíbula.<br />
 <br />
Una gota de sudor resbaló por su nariz, pero Mizuki mantuvo la mirada fija al frente, marcando un ritmo de descenso constante y pesado que honraba la inquebrantable disciplina marcial que tanto anhelaba dominar.<br />
 <br />
El sol comenzaba a ocultarse tras la inmensa montaña central cuando la gigantesca silueta de Mizuki cruzó finalmente el umbral del patio del dojo. Sus pesados pasos de tiburón tigre hacían vibrar levemente la piedra bajo sus pies descalzos, y su respiración era un fuelle ronco y constante que delataba el brutal esfuerzo de las últimas horas. Sobre su amplia espalda ocre, atada con gruesas cuerdas de cáñamo que habían dejado dolorosas marcas rojizas en su piel, descansaba una torre de tejas de arcilla tan absurdamente alta que parecía desafiar las leyes de la gravedad. Con una lentitud agónica y una precisión milimétrica nacida del puro miedo a tener que repetir el viaje, la gyojin flexionó sus temblorosas rodillas, estabilizó su pesada cola y depositó el monumental cargamento en el suelo sin que un solo crujido delatara roturas.<br />
 <br />
Al soltar las cuerdas, un suspiro largo y gutural escapó de sus fauces mientras estiraba los entumecidos músculos de sus hombros. El tintineo de los pulidos grilletes sin cadenas en sus muñecas sonó como una melodía celestial, marcando el final de su tortuosa tarea de carga.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Por todos los dioses del mar... creí que mi columna iba a partirse en dos a mitad del camino. Pero el cabezota del maestro tenía razón, mantener la cadera alineada y la respiración bajo control impidió que el peso me aplastara y me hiciera perder el balance. Siento el centro de mi cuerpo tan denso y anclado al suelo que dudo que la patada de un gigante pudiera moverme un centímetro ahora mismo.-</span></span> pensó la oji-azul, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de su mano escamada y esbozando una sonrisa exhausta pero triunfal.<br />
 <br />
Batch Kalão emergió de las sombras del pabellón principal, caminando con su habitual postura rígidamente marcial. Sus impecables ropas blancas contrastaban con la suciedad y el sudor de su alumna. El gyojin pez verde se detuvo frente a la pila de tejas, escudriñando la arcilla con sus agudos ojos, buscando el más mínimo defecto o grieta provocada por la torpeza. Tras unos largos y tensos segundos, el estricto maestro se irguió, cruzó los brazos sobre su pecho y ajustó su alto turbante con el círculo dorado. Su inquebrantable orgullo le impedía verbalizar un halago directo, pero la ausencia de reprimendas era, en su peculiar y estricto idioma, la mayor de las aprobaciones.<br />
 <br />
-Tu carencia de delicadeza ha sido compensada por una terca resistencia, forastera. Ninguna pieza ha sido mermada.- dictaminó el hombrecillo verde con frialdad, girándose hacia un par de estudiantes humanos que observaban atónitos la montaña de arcilla -¡Preparen la plataforma central! Apilen cien tejas exactas para la novata. Es hora de comprobar si este ejercicio de servidumbre ha logrado alinear verdaderamente su caótico centro de gravedad y duplicar su poder destructivo.-<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Se lo dije, Gran Maestro, soy la mejor mula de carga que encontrará en todo el South Blue!-</span></span> exclamó Mizuki, recuperando de golpe su ruidosa vitalidad mientras sacudía los brazos para que la sangre volviera a fluir hacia sus rojizos nudillos.<br />
 <br />
Se posicionó frente a la plataforma de piedra donde los alumnos acomodaban apresuradamente el imponente bloque de cien tejas. La mujer de más de dos metros treinta separó las piernas y bajó su centro de gravedad con una naturalidad fluida que antes no poseía.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Y ahora que mis piernas están bien ancladas a la tierra, estoy más que lista para hacer que todo ese esfuerzo valga la pena pulverizando esto de un solo golpe!-</span></span> agregó, mientras sus agudos ojos de esclerótica negra se fijaban con intensidad depredadora en el centro exacto del objetivo, lista para desatar el verdadero golpe de las cien tejas.<br />
 <br />
El patio central quedó sumido en un silencio sepulcral, interrumpido únicamente por el murmullo de las cascadas artificiales y el suave tintineo de los grilletes pulidos en las muñecas de Mizuki. Frente a la inmensa mujer tiburón tigre se alzaba un monolito de arcilla cocida: cien tejas perfectamente apiladas sobre un recio pedestal de piedra. Los estudiantes humanos contenían la respiración, apartándose instintivamente varios pasos hacia atrás por puro instinto de supervivencia. Incluso Batch Kalão descruzó levemente los brazos, sus agudos ojos fijos en la postura de la forastera, evaluando con escrutinio milimétrico cada músculo tenso bajo su piel ocre.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Cien tejas... Si golpeo esto solo con mi fuerza bruta habitual, mi puño se detendrá en la número treinta y me destrozaré los huesos de la mano contra la densidad acumulada. No hay espacio para el salvajismo ni los empujones aquí. Tengo que ser un cañón. El peso que cargué en la montaña ahora es mi ancla... la energía debe penetrar limpiamente.-</span></span> pensó la gyojin de escleróticas negras, cerrando sus ojos azules por un instante para visualizar el estallido perfecto y el gemido del tronco de hierro.<br />
 <br />
Mizuki separó sus fornidas piernas descalzas, hundiendo los dedos en la piedra del patio. Su pesada cola atigrada se tensó como un resorte en la retaguardia, asegurando un centro de gravedad absolutamente inamovible gracias al infernal acarreo previo. Inhaló profundamente, llenando sus masivos pulmones con el aire fresco del ocaso.<br />
 <br />
De repente, sus ojos se abrieron de golpe, brillando con una ferocidad letal. Su cadera rotó con una violencia vertiginosa, un latigazo mecánico que nació desde la planta de sus pies y viajó hacia arriba. El torque giró su torso, arrastrando su hombro derecho hacia adelante en el milisegundo exacto en que sus pulmones expulsaron el aire en un grito sordo y concentrado. Su puño se disparó.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Hyakumaigawara Seiken!-</span></span> rugió la oji-azul, impactando el centro exacto de la teja superior.<br />
 <br />
El sonido no fue el de la arcilla rompiéndose; fue un trueno ensordecedor, el estallido de una bomba de presión. La onda de choque estalló en forma de anillo alrededor de sus nudillos rojizos, barriendo el polvo del patio y agitando violentamente las inmaculadas ropas blancas de Batch Kalão. La fuerza destructiva, literalmente duplicada por la técnica perfecta, no se dispersó en la superficie, sino que atravesó la pila como un taladro invisible.<br />
 <br />
Las cien tejas se desintegraron en una fracción de segundo. No se partieron en mitades, se pulverizaron en una nube de polvo rojizo y fragmentos minúsculos que salieron disparados en todas direcciones. El impacto fue tan abrumadoramente penetrante que el recio pedestal de piedra bajo la arcilla crujió de forma agónica, cediendo bajo la onda cinética remanente y partiéndose en dos con un sonido seco.<br />
 <br />
Mizuki se quedó congelada en su postura, con el brazo extendido y el humo del polvo de arcilla disipándose a su alrededor. Miró su mano derecha, completamente ilesa, y luego el cráter de escombros frente a ella.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Por todos los reyes del mar! ¡Mire eso, Gran Maestro! ¡Si le doy a un buque de la Marina con esto, le vuelo la cubierta entera de un solo puñetazo!-</span></span> exclamó, girándose hacia el estricto gyojin verde, vibrando de pura adrenalina y orgullo.<br />
 <br />
El polvo rojizo de la arcilla pulverizada descendía lentamente sobre el patio como una fina llovizna marciana, cubriendo las baldosas de piedra y los pies descalzos de la enorme mujer tiburón tigre. La onda expansiva del impacto aún parecía resonar en el aire pesado del ocaso, pero el silencio abrumador de los estudiantes humanos era la prueba irrefutable de la monstruosa demostración de poder. Mizuki mantenía su postura, con el brazo derecho extendido, respirando con una agitación controlada mientras la adrenalina corría caliente por sus gruesas venas.<br />
 <br />
A pocos metros de distancia, Batch Kalão permanecía inmutable. El estricto maestro de piel verde no retrocedió ni un solo milímetro ante la ráfaga de viento y escombros. Con una lentitud exasperante, descruzó los brazos y se sacudió una mota imaginaria de polvo de su inmaculada ropa blanca. Sus ojos de orejas planas se clavaron en el pedestal de piedra partido en dos, y luego en el rostro radiante de su gigantona alumna. Su terca cabezonería le impedía sonreír, pero su deber como instructor le obligaba a reconocer el hito, a su muy particular manera.<br />
 <br />
-Has logrado concentrar la energía sin fracturarte los huesos de la mano, forastera. Supongo que es un avance aceptable para la cantidad de horas que has desperdiciado golpeando el aire.- dictaminó el hombre del alto turbante, con una voz desprovista de toda emoción, restándole importancia al cráter que la gyojin acababa de crear -Sin embargo, antes de que tu desmedido ego comience a celebrar, debes entender que destruir un objetivo inerte y estático es apenas el trabajo de un principiante afortunado.-<br />
 <br />
La sonrisa dentada de Mizuki no vaciló, pero sus orejas se agudizaron, prestando total atención a la repentina lección del instructor.<br />
 <br />
-Has ejecutado el Verdadero golpe de las cien tejas plantada en tierra firme, con todo el tiempo del mundo para alinear tu cadera, anclar tu pesada cola y controlar tu respiración.- continuó Batch Kalão, comenzando a caminar en círculos lentos alrededor de ella, evaluando su postura bajo la luz menguante -Pero el campo de batalla es caos absoluto, no un patio de entrenamiento. En un combate real, tus enemigos no esperarán a que te prepares. Si quieres que esta técnica te sirva para algo más que demoler muros, debes dominar tu centro de gravedad en condiciones imperfectas.-<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Maldita sea, el hombrecillo verde tiene toda la razón en eso. Romper arcilla quieta es un truco de feria comparado con intentar conectarle un golpe a un oficial rápido o a un marine usando el Geppo. Si no aprendo a disparar este cañón humano en pleno movimiento, solo seré un blanco gigante, predecible y lleno de aberturas.-</span></span> razonó la oji-azul, apretando sus rojizos nudillos mientras asimilaba la cruda verdad de sus palabras.<br />
 <br />
-A partir de mañana, la piedra plana se acabó.- sentenció el maestro con severidad -Tu siguiente reto será ejecutar el impacto letal con la misma potencia destructiva mientras te encuentras en el aire. Tendrás que aprender a soltar el golpe mientras saltas, mientras caes al vacío, balanceándote sobre un solo pie al borde de un precipicio, o incluso suspendida en las ramas de los bonsáis, sosteniéndote únicamente con esa cola tuya. Hasta que tu cuerpo no sea su propio ancla, no habrás dominado verdaderamente el arte.-<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Siempre buscando la manera de complicarme la vida, Gran Maestro! ¡Me parece absolutamente perfecto!-</span></span> exclamó Mizuki a viva voz, haciendo chocar los pulidos grilletes de sus muñecas con renovado entusiasmo, sin mostrar un ápice de miedo ante la tortura física que se avecinaba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Si golpear de pie es de novatos, entonces le prometo que mañana mismo empezaré a destrozar objetivos colgada cabeza abajo si es necesario. ¡Dígame dónde colgamos los nuevos troncos de prueba!-</span></span><br />
 <br />
El sol matutino apenas lograba perforar la densa niebla que se aferraba a los escarpados acantilados de la Isla Karate, pero el frío húmedo de la altitud no era suficiente para aplacar el calor que irradiaba el cuerpo exhausto de Mizuki. A unos quince metros de altura sobre uno de los profundos estanques naturales de la montaña, la mujer de más de dos metros treinta se encontraba suspendida totalmente cabeza abajo. Su pesada cola de tiburón tigre estaba fuertemente enroscada alrededor de la gruesa y retorcida rama de un bonsái gigante, las escamas ocre raspando contra la áspera corteza en un intento desesperado por mantener la fricción y evitar la caída. La sangre se agolpaba peligrosamente en su cabeza, dándole un tinte rojizo a su rostro mientras sus agudos ojos azules de esclerótica negra se fijaban en el pesado tronco de hierro que el maestro había ordenado colgar y que ahora oscilaba frente a ella.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-¡Maldita física de superficie! En el suelo, la fuerza nace de la tierra, sube por las piernas y estalla en los nudillos sin esfuerzo. Aquí arriba, sin un piso de piedra que me devuelva el empuje, intentar lanzar el golpe de las cien tejas solo provoca que mi propio puñetazo me lance hacia atrás por el puro retroceso. Si no logro convertir mi cola en una raíz de acero inamovible y usar mis abdominales como un resorte explosivo, jamás duplicaré el impacto... solo daré empujoncitos tristes y me quedaré totalmente expuesta en el aire.-</span></span> pensó la gyojin, apretando los dientes con una mezcla de frustración monumental y terquedad pura.<br />
 <br />
Inhaló profundamente, tensando su núcleo hasta que los formidables músculos de su abdomen atigrado parecieron tallados en piedra. Intentó rotar la cadera en el vacío, forzando un latigazo antinatural, y disparó su puño derecho. ¡Clang! El impacto contra el hierro envuelto en cáñamo fue sonoro, pero carente por completo de la penetrante onda de choque del día anterior. Peor aún, la fuerza de reacción violenta empujó el enorme cuerpo de la mujer hacia atrás, desestabilizando radicalmente su agarre. La cola resbaló de la madera húmeda y Mizuki cayó al vacío, agitando los brazos con un ruidoso y caótico tintineo de sus grilletes pulidos sin cadenas antes de estrellarse contra las heladas aguas del estanque con un chapoteo monumental que levantó una cortina de agua a varios metros a la redonda.<br />
 <br />
Desde el borde de piedra del acantilado, la figura impecable de Batch Kalão observaba el desastre hidrodinámico con los brazos rígidamente cruzados. El estricto maestro de piel verde no movió un solo músculo de su rostro de orejas planas, ajustando su alto turbante con el círculo dorado antes de emitir su lapidario veredicto.<br />
 <br />
-Una exhibición francamente lamentable, forastera. Te sacudes en el aire con la misma gracia que una trucha torpe y moribunda atrapada en la red de un pescador novato.- dictaminó el instructor, con una voz áspera y carente de toda compasión -Tu cuerpo aún es un esclavo de la comodidad de la piedra para generar energía. Mientras tu centro de gravedad colapse al primer indicio de inestabilidad, el Verdadero golpe de las cien tejas te será inútil. Vuelve a subir.-<br />
 <br />
La cabeza de Mizuki emergió del estanque, escupiendo un chorro de agua hacia un lado mientras se pasaba una gran mano por el cabello castaño empapado para despejarse la vista. Lejos de verse derrotada o humillada, una amplia sonrisa cargada de afilados colmillos se dibujó en su rostro.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Solo estaba comprobando la profundidad y la temperatura de este estanque por si algún compañero resbala, Gran Maestro!-</span></span> exclamó a viva voz, nadando rápidamente hacia la pared de roca escarpada para comenzar a escalar de vuelta al árbol, clavando sus gruesos dedos en la piedra con una energía envidiable <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Deme unos intentos más! ¡Le aseguro que esta rama y mi cola están a punto de hacerse muy buenas amigas, para antes del mediodía ese pedazo de hierro va a chillar de dolor!-</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC][Entrenamiento] A veces el segundo paso es el primero]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3328</link>
			<pubDate>Mon, 02 Mar 2026 14:05:44 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=720">Mizuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3328</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 32 de Verano, Año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Localización: Isla Karate, faldas de la Gran Montaña Central, zona de arrozales.</span></span></div>
 <br />
El sol de la tarde comenzaba a bañar con tonos anaranjados la imponente geografía de la Isla Karate, un pedazo de tierra cuasi-circular que parecía haber sido diseñado por los mismísimos dioses de la lucha para poner a prueba la voluntad de los mortales. Frente a Mizuki, alzándose como un titán de roca y vegetación, se encontraba la enorme montaña central de unos dos mil metros de altura, cuyas laderas escarpadas estaban adornadas por gigantescos árboles bonsái que desafiaban toda lógica natural con sus gruesos troncos retorcidos. A diferentes niveles de altitud, la mujer tiburón podía distinguir los tejados curvos y las terrazas de múltiples dojos, cada uno dedicado a perfeccionar el cuerpo y la mente en distintas disciplinas marciales. Sin embargo, antes de poder siquiera intentar el ascenso hacia esos recintos del saber bélico, la gyojin debía atravesar el inmenso cinturón verde que rodeaba la base del coloso de piedra: los vastos arrozales.<br />
 <br />
El lodo húmedo y denso de los cultivos cedía bajo el peso de la imponente figura de más de dos metros treinta, pero Mizuki avanzaba con una facilidad envidiable, sus fuertes piernas y su pesada cola de tiburón tigre le daban un equilibrio perfecto incluso en el terreno más traicionero. Mientras caminaba, sus ojos de esclerótica negra y pupilas azules observaban con genuino interés a decenas de artistas marciales en formación. Hombres y mujeres, empapados en sudor y barro, subían y bajaban desde las laderas cargando pesados sacos de grano o plantando los brotes con movimientos precisos, rápidos y explosivos, utilizando el arduo trabajo agrícola como un método de acondicionamiento físico extremo. El sonido rítmico de sus respiraciones sincronizadas y los golpes secos contra el agua lodosa llenaban el aire de una atmósfera de disciplina que contrastaba fuertemente con la naturaleza impulsiva a la que la oji-azul estaba acostumbrada en los bajos fondos.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Esto es hermoso a su retorcida manera... no hay espacio para la debilidad aquí, cada paso en este fango es una prueba de resistencia. Si así entrenan a los novatos recogiendo arroz, no puedo esperar a ver cómo se rompen los huesos los verdaderos maestros allá arriba.-</span></span> pensó para sí misma la mujer de piel ocre, permitiendo que una sonrisa cargada de afilados dientes asomara en su rostro. Con un movimiento casual de sus hombros, ajustó las correas de la pesada mochila y el enorme estuche de contrabajo que llevaba a su espalda, asegurándose de que el balanceo no alterara su centro de gravedad. Al hacerlo, el tintineo metálico de los pulidos grilletes sin cadenas en sus muñecas resonó brevemente, una melodía fría que le recordaba constantemente el valor de la fuerza para proteger la libertad que tanto le había costado conseguir.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Sigan así, muchachos, que esos granos no se van a cosechar con mirarlos!-</span></span> exclamó a viva voz, soltando su característica carcajada estruendosa que hizo que un par de aprendices perdieran la concentración y cayeran de sentón en el agua lodosa al ver a la enorme mujer tiburón pasar a su lado. Mizuki no se detuvo a disculparse, su objetivo estaba claro y su paciencia para las formalidades era escasa. Su mirada se elevó por encima de las copas de los bonsáis gigantes, buscando algún estandarte o distintivo que le indicara dónde se encontraba el dojo del Karate Gyojin. Sabía por los rumores que el maestro a cargo era un tipo peculiar, pero a la gyojin poco le importaba el carácter del instructor siempre y cuando sus puños y sus enseñanzas estuvieran a la altura de las leyendas. Con una nueva ráfaga de energía recorriendo sus músculos, la mujer atigrada apretó el paso, dejando atrás los campos de arroz para comenzar a subir por el primer tramo de escaleras de piedra tallada que se internaba en la montaña, lista para conocer al estricto Batch Kalão.<br />
 <br />
El sol ya había comenzado su lento declive hacia el occidente, tiñendo el cielo con tonos rojizos y violáceos que se colaban a duras penas entre las retorcidas e inmensas ramas de los gigantescos bonsáis que adornaban la montaña. Las escaleras de piedra tallada en la escarpada ladera parecían no tener fin, serpenteando hacia arriba en un laberinto vertical de pura roca que pondría a prueba la resistencia cardiovascular de cualquier gigante. Mizuki soltó un bufido pesado, sintiendo cómo una fina capa de sudor perlaba su piel ocre y se deslizaba por las rayas oscuras de su amplia espalda, empapando ligeramente los tirantes de su ajustada camisa negra. Había pasado las últimas horas subiendo y bajando por senderos equivocados, topándose con pabellones donde humanos de miradas severas practicaban con espadas de madera o rompían gruesas tablas con sus frentes, pero ni rastro de un solo escamoso a la vista.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Malditos sean los arquitectos de esta roca... ¿Tanto costaba poner un maldito cartel enorme que dijera "Peces por aquí, humanos por allá"? Esto es un desperdicio de tiempo y calorías.-</span></span> pensó la mujer de escleróticas negras, frunciendo el ceño mientras acomodaba una vez más el gigantesco estuche de contrabajo a su espalda, el cual empezaba a sentirse como si pesara una tonelada. En el fondo, la gyojin sabía perfectamente que se habría ahorrado al menos un par de horas de caminata inútil y desgaste innecesario si tan solo se hubiera dignado a preguntarle a los granjeros de los arrozales en la base, pero su orgullo y su terca independencia le habían impedido rebajarse a pedir indicaciones a un montón de novatos cubiertos de lodo. Prefería desgastar sus fuertes piernas de tiburón tigre y arrastrar su pesada cola por los escalones antes que admitir que no tenía idea de a dónde iba.<br />
 <br />
A pesar del evidente cansancio acumulado, el ardor punzante en sus muslos y la respiración ligeramente agitada por la falta de costumbre a la alta montaña, el ánimo de Mizuki seguía casi intacto, alimentado por la terquedad pura y la expectativa de una buena pelea que justificara tanto esfuerzo. Cada vez que sus brazos se balanceaban al caminar por los empinados tramos, el choque del metal pulido de sus grilletes sin cadenas producía un tintineo constante que le marcaba el ritmo, como un metrónomo frío que le impedía detenerse y le recordaba que la debilidad no era una opción para alguien de la armada.<br />
 <br />
Fue entonces cuando sus agudizados sentidos captaron un cambio en el ambiente. La humedad en el aire de repente se volvió mucho más densa, cargada con un sutil olor a salitre y agua estancada que desentonaba por completo con el aroma a pino y tierra seca del resto de la montaña. Además, un sonido rítmico, como el de manos cortando el viento seguidas de impactos líquidos formidables, comenzó a resonar con fuerza desde una amplia meseta oculta un poco más arriba.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Al fin! Ya empezaba a creer que el supuesto gran maestro de este lugar se había escondido por miedo a que una mujer de verdad le pateara el trasero.-</span></span> exclamó a viva voz para sí misma, retomando el aliento mientras estiraba los músculos de su cuello y aceleraba el paso con renovada energía, ignorando monumentalmente el ardor en sus pantorrillas. Al superar el último recodo del escarpado camino de piedra, Mizuki se encontró frente a un amplio patio de entrenamiento flanqueado por pequeñas cascadas artificiales y estanques profundos. En el centro, un edificio de estilo tradicional ostentaba signos inequívocos de estar diseñado para el combate acuático. Había llegado al lugar correcto, el dominio del estricto Batch Kalão la esperaba, y la mujer tiburón no pensaba llegar pidiendo permiso.<br />
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<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> Localización: Isla Karate, Patio central del Dojo de Karate Gyojin.</span></span></div>
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<br />
El sonido constante del agua fluyendo por las pequeñas cascadas artificiales y estrellándose contra los profundos estanques del patio actuó como un bálsamo instantáneo sobre los músculos agarrotados de la mujer tiburón. Al cruzar el umbral del recinto, la tensión acumulada en sus amplios hombros y el ardor en su pesada cola se disiparon casi por arte de magia. El olor a humedad salobre y la visión de otros aprendices practicando sus movimientos cerca del agua despertaron en Mizuki esa faceta mucho más cálida y gregaria que solía quedar relegada bajo su imponente fachada. No era solo una fuerza bruta buscando pelea; en el fondo, era una mujer gentil que apreciaba genuinamente la dedicación ajena y la camaradería que nacía del sudor compartido.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Ah, esto sí que se siente como respirar aire puro... Después de tragar tanto polvo y renegar con la piedra seca, ver a esta gente esforzándose con tanta calma me renueva el alma. Supongo que fui un poco gruñona durante la subida, a veces olvido que una buena sonrisa abre más puertas que enseñar los dientes.-</span></span> pensó para sí misma la oji-azul, permitiendo que sus facciones se suavizaran notablemente. Su habitual sonrisa, que a menudo parecía la de un depredador midiendo a su presa, se transformó en una expresión genuinamente afable y amigable.<br />
 <br />
Avanzó por el borde del patio con paso tranquilo, acomodando el enorme estuche de contrabajo a su espalda para asegurarse de no golpear accidentalmente a ninguno de los estudiantes más jóvenes que practicaban cerca. El roce del metal pulido de los grilletes sin cadenas en sus muñecas acompañó su andar, pero en esta ocasión el tintineo no sonaba como una advertencia peligrosa, sino más bien como un suave acompañamiento rítmico. Tomando una profunda bocanada de aquel aire revitalizante, la gyojin de escamas ocre infló su pecho y decidió anunciar su llegada con la mejor de sus vibras.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Muy buenas tardes a todos en este hermoso lugar! ¡Sha sha sha! ¡Por favor, perdonen si interrumpo su flujo de entrenamiento, pero esta humilde tiburón viene nadando desde muy lejos buscando aprender de la sabiduría de este famoso dojo!-</span></span> exclamó con una voz potente pero innegablemente alegre, haciendo una leve y respetuosa inclinación de cabeza hacia los estudiantes que se detuvieron a mirarla con sorpresa, alzando la vista hacia sus imponentes dos metros treinta de altura.<br />
 <br />
Sin embargo, la amistosa y ruidosa interrupción no fue recibida con el mismo entusiasmo por todos. En el centro exacto del patio principal, de pie sobre una piedra plana que sobresalía del estanque con una postura rígidamente perfecta, se encontraba la autoridad del lugar. Era un gyojin pez de piel verde, de un metro noventa y dos de estatura, musculoso y compacto. Vestía ropas blancas impecables sobre una camiseta azul, y su cabeza estaba coronada por un peculiar y alto sombrero tipo turbante que ostentaba un círculo dorado en el centro, a juego con el de su cinturón. Batch Kalão, el maestro del dojo, mantenía los brazos cruzados y una expresión de severa desaprobación en su rostro de orejas planas y nariz imperceptible. Su sagrada y autoimpuesta rutina diaria acababa de ser alterada por el entusiasmo de aquella gigantona ocre, y su estricto orgullo no iba a dejar pasar por alto semejante falta al protocolo de su recinto.<br />
 <br />
El silencio cayó sobre el patio con la pesadez de un ancla hundiéndose en las profundidades del océano. Los estudiantes se congelaron en sus respectivas posturas, temerosos de la reacción de su estricto instructor ante semejante falta a las formas. Batch Kalão descruzó sus brazos lentamente, revelando la tensión de una musculatura compacta y perfectamente definida bajo su impecable ropa blanca, y fijó su mirada severa en la imponente mujer de piel ocre. Su rostro de orejas planas y carente de nariz visible no mostraba ni un atisbo de diversión o condescendencia ante la ruidosa y amistosa entrada de la forastera.<br />
 <br />
-¡Silencio absoluto en este recinto sagrado!- bramó el gyojin pez verde con una voz autoritaria que pareció hacer vibrar la superficie misma de los estanques artificiales -La disciplina, el orden y la puntualidad son los pilares inquebrantables del verdadero Karate Gyojin. Entrar gritando como una bestia salvaje y quebrar el flujo de nuestro entrenamiento es una ofensa intolerable a nuestras tradiciones y a mi autoimpuesta rutina diaria. Si vienes buscando aprendizaje, primero debes demostrar que posees la decencia de comportarte frente a la superioridad de este estilo.-<br />
 <br />
Mizuki mantuvo su expresión afable, pero sus agudos ojos azules de esclerótica negra se entrecerraron imperceptiblemente, escaneando a Batch Kalão de la cabeza a los pies con la frialdad analítica de un depredador evaluando su entorno. Notó de inmediato cómo el hombre de menor tamaño mantenía su centro de gravedad impecablemente balanceado sobre la roca mojada, la energía latente en sus pantorrillas y la ausencia casi total de aberturas en su guardia aparentemente relajada.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Vaya, este pececito verde sí que tiene las escamas tensas... pero esa postura es sencillamente perfecta. Ni un solo músculo desperdicia energía. Si me dejara llevar por mis impulsos y me lanzara contra él ahora mismo, seguramente me usaría para trapear el suelo de este hermoso patio antes de que pudiera siquiera sacar el espadón de mi espalda. Definitivamente todavía no soy rival para él, tendré que tragarme un poco la actitud si quiero sacar algo de provecho de este lugar.-</span></span> pensó la mujer tiburón, reconociendo la inmensa brecha de poder entre ambos sin sentir ni una pizca de culpa real por su escandalosa llegada, simplemente aceptando que la diplomacia y el respeto eran sus herramientas tácticas más viables en ese momento.<br />
 <br />
Con un movimiento fluido y controlado, Mizuki dio un paso al frente y realizó una reverencia formal y pronunciada, doblando sus imponentes dos metros treinta por la cintura. El movimiento hizo que el pesado estuche de su contrabajo crujiera levemente en su espalda y que los pulidos grilletes sin cadenas de sus muñecas chocaran, produciendo un tintineo claro que resonó en la quietud del dojo.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Mis más sinceras y profundas disculpas, Gran Maestro Batch Kalão. Sha... digo, lo lamento.-</span></span> se corrigió a sí misma a mitad de frase, reprimiendo su característica risa por puro respeto táctico y cortesía <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Mi entusiasmo por llegar finalmente ante la presencia de la máxima autoridad del Karate Gyojin me hizo olvidar por completo mis modales. He navegado desde muy lejos y escalado esta agotadora montaña únicamente porque las historias afirman que no existe disciplina ni estilo de combate superior al suyo, y mi efusiva alegría simplemente me traicionó al comprobar con mis propios ojos que el rigor de este magnífico dojo es totalmente real.-</span></span><br />
 <br />
Las palabras de la mujer atigrada, cargadas de un reconocimiento directo a la superioridad de su arte marcial, impactaron de lleno en el enorme orgullo del instructor. Batch Kalão levantó ligeramente el mentón, ajustando el alto turbante con el círculo dorado sobre su cabeza, visiblemente aplacado por el halago a su amado estilo, aunque su terquedad le impediría admitir abiertamente que la disculpa de aquella gigante había logrado satisfacer su ego.<br />
 <br />
El maestro de piel verde mantuvo el silencio durante unos largos y agonizantes segundos, dejando que el eco de las educadas palabras de la gyojin se asentara por completo en el patio. Aunque su rostro de orejas planas permanecía impasible y severo, la leve hinchazón de su pecho delataba cómo el orgullo alimentaba su ego ante el reconocimiento evidente de la supremacía de su arte. Batch Kalão asintió de forma lenta y mesurada, cruzando los brazos nuevamente sobre su musculosa anatomía cubierta por la impecable tela blanca, negándose rotundamente a admitir que la adulación de la intrusa había funcionado a la perfección para ablandar su estricta y autoimpuesta barrera inicial.<br />
 <br />
-La ignorancia de los forasteros es un mal común, pero el reconocimiento de la grandeza del Karate Gyojin demuestra que al menos posees una mente capaz de ser moldeada y disciplinada.- sentenció el hombre del alto turbante, señalando con un dedo acusador la imponente figura de la mujer tiburón -Sin embargo, en este sagrado recinto no dependemos de trucos baratos, acero afilado ni herramientas de cobardes. Si deseas que te considere digna de impartirte los secretos del Uchimizu, primero deberás despojarte de todo ese inútil peso muerto que cargas en tu espalda. Aquí, tu cuerpo es la única arma que necesitas y la única que se te permitirá usar bajo mi atenta mirada.-<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Vaya, el pez verde tiene un buen ojo... sabe perfectamente que este estuche no es solo para guardar ropa sucia. No hay problema, vine aquí para fortalecer mis propios nudillos y mi manipulación del agua, no para depender del plomo y la pólvora. Además, un descanso para mis hombros no me vendrá nada mal después de tanta escalada infernal.-</span></span> pensó la mujer de escleróticas negras, manteniendo una sonrisa afable mientras procedía a desabrochar las gruesas correas de su equipaje con movimientos tranquilos.<br />
 <br />
Con un ruido sordo y pesado que hizo vibrar levemente la piedra del patio, Mizuki dejó caer su gigantesco estuche de contrabajo y su mochila a un lado de la entrada, asegurándose de que quedaran alineados y fuera del paso de los demás estudiantes. Se estiró, haciendo crujir los formidables músculos de su espalda ocre atigrada, y dio un par de pasos al frente, sintiéndose inusualmente ligera al desprenderse de las herramientas de su "identidad alternativa". Ahora solo conservaba su ropa de viaje y los eternos grilletes pulidos en sus muñecas, cuyo tintineo metálico, libre de cadenas, la acompañó al adoptar una postura atenta. No usaría armas, solo sus puños y su instinto.<br />
 <br />
-El Uchimizu requiere una comprensión absoluta de la fuerza cinética y su transferencia a través del líquido, no es un mero juego de lanzar salpicones.- explicó Batch Kalão, caminando con paso marcial hacia uno de los estanques cristalinos -Tu primera prueba será simple pero implacable. Te sumergirás hasta la cadera en este estanque y golpearás la superficie con tus puños desnudos. No quiero salpicaduras descontroladas ni olas caóticas, quiero que concentres toda la brutalidad de tu fuerza en un solo punto para que el agua se eleve en un pilar recto y uniforme. Hasta que no domines la transferencia limpia de energía sin dispersarla, no serás digna de aprender la técnica.-<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Entendido, Gran Maestro Batch Kalão. Fuerza concentrada, impacto limpio y nada de salpicar a los demás compañeros. Me parece un ejercicio perfecto para empezar a calentar.-</span></span> respondió la oji-azul con una determinación palpable en su voz.<br />
 <br />
Sin perder un segundo más, la mujer de más de dos metros treinta se deslizó hacia el interior del estanque. El agua fresca la recibió como un viejo amigo, acariciando sus escamas y relajando la fatiga residual de la montaña. Se posicionó en el centro, flexionó sus rodillas para anclar su centro de gravedad y cerró sus enormes manos en dos puños compactos, lista para demostrar que la fuerza salvaje de un tiburón tigre podía ser dominada y refinada bajo la estricta mirada de aquel orgulloso instructor.<br />
 <br />
El agua fresca del estanque le llegaba exactamente por encima de la cadera, acariciando las escamas ocre de su abdomen mientras Mizuki estabilizaba su pesada cola en el fondo rocoso. Con la respiración controlada, la mujer tiburón tigre tensó los formidables músculos de su brazo derecho, rotó la cadera para generar torque y descargó un puñetazo brutal contra la superficie líquida. El impacto sonó como el disparo de un cañón sordo. Una explosión de agua salió disparada en todas direcciones, empapando los bordes del estanque, los bonsáis cercanos y salpicando peligrosamente cerca de las inmaculadas ropas blancas del maestro.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Ups... creo que le puse demasiada emoción a ese primer intento. Acostumbrada a romper huesos y destrozar madera, pedirle a mis puños que sean sutiles es como pedirle a un Rey del Mar que te sirva el té con delicadeza.-</span></span> pensó la gyojin de escleróticas negras, parpadeando para quitarse las gruesas gotas de agua de sus pestañas mientras una sonrisa nerviosa, llena de dientes afilados, se dibujaba en su rostro.<br />
 <br />
-¡Desastroso! ¡Caótico! ¡Un completo insulto a la hidrodinámica!- bramó Batch Kalão, cruzando los brazos con más fuerza, visiblemente indignado pero demasiado orgulloso y terco como para retroceder un solo paso ante la lluvia improvisada -¡Eso no fue una transferencia de energía, fue una rabieta de fuerza bruta! El Karate Gyojin no se trata de golpear el agua para apartarla, se trata de penetrarla, de que tu puño y el fluido sean uno solo sin perturbar el entorno. ¡Otra vez!-<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Entendido, Gran Maestro. Menos explosión, más concentración. ¡Aquí voy!-</span></span> respondió Mizuki de forma afable, frotando sus muñecas donde los pulidos grilletes chocaron con un tintineo sordo bajo el agua, preparándose para el siguiente golpe.<br />
 <br />
Sin embargo, la teoría distaba muchísimo de la práctica para alguien con su instinto. Las horas comenzaron a transcurrir de forma implacable. El sol de la tarde se despidió lentamente, tiñendo el cielo de la Isla Karate con hermosos tonos púrpuras y anaranjados antes de cederle el paso a una noche profunda y estrellada. A medida que la oscuridad envolvía la montaña, los faroles de papel alrededor del dojo se encendieron, proyectando sombras danzantes sobre el agua. Los demás estudiantes fueron terminando sus severas rutinas y retirándose a descansar, pero en el estanque central, la monotonía del castigo continuaba.<br />
 <br />
Mizuki golpeaba una y otra vez. ¡Splash! Un chorro desviado hacia la izquierda. ¡Splash! Una ola torpe que chocaba contra el borde de piedra. A pesar de su inmensa resistencia física, el desgaste de contener y redirigir su propia fuerza natural empezaba a pasarle factura. Sus hombros ardían por la repetición constante y el frío nocturno comenzaba a calar en sus huesos. Batch Kalão no se había movido ni un centímetro de su roca, erguido bajo la luz de la luna, negándose cabezonamente a cambiar su método de enseñanza o a admitir que sus crípticas instrucciones no estaban ayudando a la gigantona.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Maldita sea... soy una mujer pez, nado en agua, vivo en el agua, pero golpear esta cosa para que suba recta me está volviendo loca. No hay caso, por hoy mis nudillos solo saben hacer olas y desastres.-</span></span> admitió para sí misma con un suspiro pesado y los brazos entumecidos.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Parece que el agua y yo estamos teniendo un fuerte desacuerdo de opiniones esta noche, maestro. Pero no se preocupe, tengo paciencia de sobra para seguir intentándolo.-</span></span> dijo finalmente, frotándose el hombro con una sonrisa cansada pero genuina, negándose a salir del estanque hasta que el estricto gyojin verde diera la orden de detenerse.<br />
 <br />
El eco constante de los chapoteos descontrolados colmó finalmente la escasa paciencia del estricto gyojin pez verde. Batch Kalão descruzó sus brazos, soltando un resoplido severo que denotaba su inmensa frustración, aunque su inquebrantable orgullo le impedía admitir que sus crípticas instrucciones teóricas eran en gran parte responsables del estrepitoso fracaso de su nueva alumna. Con un movimiento fluido y arrogante, el maestro se acercó al borde del estanque de piedra, ajustando su alto turbante antes de posicionarse frente a la exhausta y empapada mujer tiburón tigre.<br />
 <br />
-La terquedad de tus densos músculos es superada únicamente por tu absoluta falta de finura. Observa y graba esto en tu espesa mente, forastera, porque mi rutina no me permite desperdiciar el tiempo repitiéndolo.- sentenció el hombre de impecables ropas blancas, negándose a aceptar que su método pedagógico tuviera fallas.<br />
 <br />
Sin previo aviso, el maestro hundió levemente su puño en la superficie del agua. No hubo salpicaduras caóticas ni olas desbocadas. En un estallido de velocidad y precisión milimétrica, su brazo ejecutó el golpe. La energía cinética se transfirió al líquido de forma pura y silenciosa, y al instante, una perfecta y letal bala de agua salió disparada hacia el cielo nocturno, atravesando el grueso follaje de un bonsái gigante con la fuerza de un proyectil de cañón, antes de disiparse en una fina llovizna que cayó sobre el patio humedeciendo la roca.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Es... simplemente escalofriante. Ni siquiera movió el agua a su alrededor, toda la fuerza fue directo al proyectil. Si me da con eso en la cabeza, ni mi denso cráneo de tiburón me salva de una buena conmoción.-</span></span> pensó Mizuki, abriendo enormemente sus ojos de esclerótica negra ante la innegable maestría de aquel hombrecillo cabezota, asimilando de golpe la abismal diferencia de técnica que los separaba.<br />
 <br />
-Mi autoimpuesta y estricta rutina diaria dicta que la hora del entrenamiento ha concluido oficialmente. Es el momento de la cena y el sagrado descanso.- anunció Batch Kalão, dándole la espalda con rigidez marcial a la inmensa mujer -Puedes retirarte del agua, alimentarte y usar los pabellones de invitados. Reflexiona sobre tu evidente torpeza, mañana continuaremos exigiendo resultados.-<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Le agradezco enormemente la demostración y la paciencia, Gran Maestro. Que tenga una excelente y merecida cena.-</span></span> respondió la oji-azul con una reverencia respetuosa, saliendo del estanque mientras el agua fría escurría por su piel ocre atigrada y sus grilletes pulidos tintineaban suavemente en la quietud de la noche.<br />
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El desgaste físico y mental de la extenuante jornada era francamente abrumador. Tras devorar un par de raciones secas de su propio equipaje en la soledad de los oscuros corredores del dojo, Mizuki no se molestó en buscar una cama cómoda. Se recostó pesadamente contra una de las frías paredes de madera del pabellón, cerrando los ojos para sucumbir casi de inmediato a una pesada y merecida siesta. Sus músculos doloridos y agarrotados necesitaban aquel respiro urgente para asimilar el castigo.<br />
 <br />
Unas horas más tarde, en la quietud profunda y silenciosa de la madrugada, la mujer atigrada abrió los ojos. El cansancio crudo había desaparecido, dejando en su lugar una claridad inusual en su mente. Cruzó sus fuertes piernas en posición de loto sobre el suelo de madera y apoyó las grandes manos sobre sus rodillas, cerrando los ojos nuevamente, esta vez no para dormir, sino para meditar profundamente. En la oscuridad de su propia mente, repasó una y otra vez el movimiento perfecto y limpio de Batch Kalão, intentando visualizar la forma exacta de silenciar la violencia inherente de sus propios puños para que el agua, en lugar de rechazarla con salpicaduras, finalmente la aceptara.<br />
 <br />
El primer rayo de luz del alba rompió la oscuridad sobre la Gran Montaña Central, pintando el cielo despejado con tímidos tonos violáceos y dorados que se reflejaron en las aguas serenas de los estanques. En el silencioso pabellón de madera, Mizuki abrió lentamente sus agudos ojos azules de esclerótica negra, rompiendo el trance de su profunda meditación nocturna. La brisa matutina, cargada de la humedad fresca de las pequeñas cascadas del dojo, acarició su piel ocre atigrada mientras se ponía de pie. Sentía cómo sus músculos, antes agarrotados por el esfuerzo inútil y la frustración pura, ahora respondían con una claridad y fluidez renovadas. Había pasado gran parte de la madrugada repitiendo mentalmente la demostración del estricto maestro Batch Kalão, diseccionando cada fracción de segundo de su movimiento perfecto.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Fui una completa idiota por creer que podía correr antes de aprender a caminar. Mi estilo de pelea hasta ahora ha sido el caos divertido de una taberna, lanzar golpes amplios con todo mi peso para destrozar al enemigo por pura superioridad física... pero el Karate Gyojin es disciplina absoluta. El Uchimizu no es un golpe al agua, es el resultado final de una postura perfecta y una alineación total. Intentar disparar balas letales sin tener los cimientos marciales es como querer construir un galeón empezando por la vela mayor.-</span></span> pensó la mujer tiburón tigre, esbozando una sonrisa cargada de madura autocrítica mientras se acomodaba la ropa y salía hacia el patio principal, que aún se encontraba desierto bajo el rocío de la mañana.<br />
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En lugar de zambullirse obstinadamente en el estanque para repetir su rabieta acuática de la noche anterior, la enorme gyojin se ubicó en el centro exacto del suelo de piedra lisa. Separó sus fuertes piernas, ancló su pesada cola para establecer un centro de gravedad inamovible y bajó su postura. Respiró hondo, llenando sus formidables pulmones, y comenzó a ejecutar las katas básicas del estilo que había visto practicar a los novatos en los arrozales y durante su agotador ascenso por la montaña. Un bloqueo alto y lento. Un avance medido deslizando el pie sobre la piedra. Un puñetazo recto y rígidamente controlado que cortó el aire con un siseo agudo, deteniéndose abruptamente en seco, conteniendo toda la violencia en el último milímetro.<br />
 <br />
Con cada repetición, Mizuki obligaba a su cuerpo a olvidar el salvajismo. Buscaba que la fuerza naciera desde la planta de sus pies, subiera por sus pantorrillas, rotara en sus caderas y se canalizara limpia hacia sus nudillos. El sudor comenzaba a perlar su frente a pesar de la lentitud de los movimientos, pues el esfuerzo mental de refrenar su explosividad era monumental. El tintineo de los pulidos grilletes sin cadenas en sus muñecas ya no sonaba aleatorio; ahora marcaba el compás preciso de cada transición, un metrónomo frío y disciplinado que la anclaba al momento presente.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Hombros relajados... tensión solo en el momento del impacto... fluir como la corriente en la guardia, golpear como el tsunami en el ataque...-</span></span> murmuraba para sí misma, con la mirada fija al frente, repitiendo la secuencia básica por enésima vez.<br />
 <br />
Estaba tan inmersa en pulir sus cimientos que no notó la puerta principal deslizarse. Batch Kalão, vistiendo sus inmaculadas ropas blancas y su alto turbante con el círculo dorado, salió al patio para dar inicio a su inflexible rutina diaria. Se detuvo en seco en el umbral, cruzando los brazos a la espalda. El orgulloso maestro frunció el ceño, genuinamente sorprendido de que su destructiva alumna hubiera tenido la madurez de tragarse su orgullo y retroceder voluntariamente al primer escalón del aprendizaje.<br />
 <br />
El silencio del amanecer fue roto únicamente por el suave tintineo de los grilletes sin cadenas de Mizuki y el siseo de sus puños cortando el aire. Batch Kalão observó durante unos largos minutos desde el umbral del dojo, manteniendo su postura rígida y sus brazos fuertemente cruzados sobre el pecho. Su inmenso orgullo le impedía sonreír o mostrar complacencia, pero en el fondo de su estricto corazón de gyojin pez verde, reconocía el indudable mérito de la gigantesca mujer ocre. Había abandonado la fuerza bruta instintiva para abrazar el rigor de las formas y la paciencia. Con un carraspeo autoritario que resonó en el vacío del patio, el maestro de inmaculadas ropas blancas anunció finalmente su presencia, deteniendo en seco la fluida kata de la mujer tiburón.<br />
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-Parece que la brisa de la madrugada ha logrado despejar la espesa niebla de tu arrogancia, forastera. Has comprendido que sin cimientos, cualquier castillo se desmorona por su propio peso.- sentenció el hombre del alto turbante, caminando lentamente hacia el borde del estanque principal con paso solemne -La meditación y las formas básicas han alineado tu cuerpo. Ahora, sumérgete de nuevo en tu elemento. Veamos si tu mente es capaz de aplicar esa misma disciplina al agua, o si solo estabas bailando torpemente sobre la piedra.-<br />
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Mizuki bajó los brazos con una exhalación controlada, asintiendo con profundo respeto antes de girarse hacia el estanque. El agua fresca de la mañana la recibió una vez más, cubriendo sus muslos y caderas, acariciando las escamas de su pesada cola. Sin embargo, esta vez la sensación era completamente distinta. Ya no veía el líquido como un obstáculo a destruir con rabia, sino como una extensión natural de sus propios músculos.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Centro de gravedad bajo, hombros relajados, transferencia de energía limpia... igual que en la piedra, igual que en la soberbia demostración del maestro. El agua no es el enemigo a abatir, es la munición que debo moldear.-</span></span> pensó la oji-azul, cerrando sus enormes ojos de esclerótica negra por una fracción de segundo para visualizar el impacto perfecto en su mente.<br />
 <br />
Con una velocidad pasmosa que contrastaba enormemente con su masivo tamaño, Mizuki lanzó su puño derecho contra la superficie. Esta vez no hubo explosiones caóticas, ni olas desbocadas, ni salpicaduras que mancharan el dojo. El impacto fue seco y preciso, un chasquido sordo que transfirió toda la inmensa energía cinética de la mujer atigrada directamente a una sola porción de agua. El proyectil líquido salió disparado hacia el cielo matutino con la potencia letal de un disparo de mosquete, silbando agudamente en el aire antes de impactar y perforar limpiamente el tronco de un bonsái cercano con un crujido satisfactorio.<br />
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El patio quedó sumido en un silencio reverencial por un instante, hasta que la estruendosa risa de la gyojin inundó de calor el lugar.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Lo hice! ¡Por todos los mares, realmente lo logré a la perfección!-</span></span> exclamó Mizuki, levantando ambos brazos en señal de victoria mientras el agua escurría por su fornida espalda. Se giró rápidamente hacia Batch Kalão, juntando las manos frente a su pecho y haciendo sonar sus pulidos grilletes <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Todo es gracias a su increíble demostración y a sus estrictas enseñanzas, Gran Maestro! Haber comprendido los fundamentos del Uchimizu me ha abierto los ojos a un mundo completamente nuevo. Por favor, no se detenga aquí, permítame seguir entrenando bajo su tutela, ¡quiero aprender absolutamente todo lo que el auténtico Karate Gyojin tiene para ofrecer!-</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 32 de Verano, Año 17</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Localización: Isla Karate, faldas de la Gran Montaña Central, zona de arrozales.</span></span></div>
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El sol de la tarde comenzaba a bañar con tonos anaranjados la imponente geografía de la Isla Karate, un pedazo de tierra cuasi-circular que parecía haber sido diseñado por los mismísimos dioses de la lucha para poner a prueba la voluntad de los mortales. Frente a Mizuki, alzándose como un titán de roca y vegetación, se encontraba la enorme montaña central de unos dos mil metros de altura, cuyas laderas escarpadas estaban adornadas por gigantescos árboles bonsái que desafiaban toda lógica natural con sus gruesos troncos retorcidos. A diferentes niveles de altitud, la mujer tiburón podía distinguir los tejados curvos y las terrazas de múltiples dojos, cada uno dedicado a perfeccionar el cuerpo y la mente en distintas disciplinas marciales. Sin embargo, antes de poder siquiera intentar el ascenso hacia esos recintos del saber bélico, la gyojin debía atravesar el inmenso cinturón verde que rodeaba la base del coloso de piedra: los vastos arrozales.<br />
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El lodo húmedo y denso de los cultivos cedía bajo el peso de la imponente figura de más de dos metros treinta, pero Mizuki avanzaba con una facilidad envidiable, sus fuertes piernas y su pesada cola de tiburón tigre le daban un equilibrio perfecto incluso en el terreno más traicionero. Mientras caminaba, sus ojos de esclerótica negra y pupilas azules observaban con genuino interés a decenas de artistas marciales en formación. Hombres y mujeres, empapados en sudor y barro, subían y bajaban desde las laderas cargando pesados sacos de grano o plantando los brotes con movimientos precisos, rápidos y explosivos, utilizando el arduo trabajo agrícola como un método de acondicionamiento físico extremo. El sonido rítmico de sus respiraciones sincronizadas y los golpes secos contra el agua lodosa llenaban el aire de una atmósfera de disciplina que contrastaba fuertemente con la naturaleza impulsiva a la que la oji-azul estaba acostumbrada en los bajos fondos.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Esto es hermoso a su retorcida manera... no hay espacio para la debilidad aquí, cada paso en este fango es una prueba de resistencia. Si así entrenan a los novatos recogiendo arroz, no puedo esperar a ver cómo se rompen los huesos los verdaderos maestros allá arriba.-</span></span> pensó para sí misma la mujer de piel ocre, permitiendo que una sonrisa cargada de afilados dientes asomara en su rostro. Con un movimiento casual de sus hombros, ajustó las correas de la pesada mochila y el enorme estuche de contrabajo que llevaba a su espalda, asegurándose de que el balanceo no alterara su centro de gravedad. Al hacerlo, el tintineo metálico de los pulidos grilletes sin cadenas en sus muñecas resonó brevemente, una melodía fría que le recordaba constantemente el valor de la fuerza para proteger la libertad que tanto le había costado conseguir.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Sigan así, muchachos, que esos granos no se van a cosechar con mirarlos!-</span></span> exclamó a viva voz, soltando su característica carcajada estruendosa que hizo que un par de aprendices perdieran la concentración y cayeran de sentón en el agua lodosa al ver a la enorme mujer tiburón pasar a su lado. Mizuki no se detuvo a disculparse, su objetivo estaba claro y su paciencia para las formalidades era escasa. Su mirada se elevó por encima de las copas de los bonsáis gigantes, buscando algún estandarte o distintivo que le indicara dónde se encontraba el dojo del Karate Gyojin. Sabía por los rumores que el maestro a cargo era un tipo peculiar, pero a la gyojin poco le importaba el carácter del instructor siempre y cuando sus puños y sus enseñanzas estuvieran a la altura de las leyendas. Con una nueva ráfaga de energía recorriendo sus músculos, la mujer atigrada apretó el paso, dejando atrás los campos de arroz para comenzar a subir por el primer tramo de escaleras de piedra tallada que se internaba en la montaña, lista para conocer al estricto Batch Kalão.<br />
 <br />
El sol ya había comenzado su lento declive hacia el occidente, tiñendo el cielo con tonos rojizos y violáceos que se colaban a duras penas entre las retorcidas e inmensas ramas de los gigantescos bonsáis que adornaban la montaña. Las escaleras de piedra tallada en la escarpada ladera parecían no tener fin, serpenteando hacia arriba en un laberinto vertical de pura roca que pondría a prueba la resistencia cardiovascular de cualquier gigante. Mizuki soltó un bufido pesado, sintiendo cómo una fina capa de sudor perlaba su piel ocre y se deslizaba por las rayas oscuras de su amplia espalda, empapando ligeramente los tirantes de su ajustada camisa negra. Había pasado las últimas horas subiendo y bajando por senderos equivocados, topándose con pabellones donde humanos de miradas severas practicaban con espadas de madera o rompían gruesas tablas con sus frentes, pero ni rastro de un solo escamoso a la vista.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Malditos sean los arquitectos de esta roca... ¿Tanto costaba poner un maldito cartel enorme que dijera "Peces por aquí, humanos por allá"? Esto es un desperdicio de tiempo y calorías.-</span></span> pensó la mujer de escleróticas negras, frunciendo el ceño mientras acomodaba una vez más el gigantesco estuche de contrabajo a su espalda, el cual empezaba a sentirse como si pesara una tonelada. En el fondo, la gyojin sabía perfectamente que se habría ahorrado al menos un par de horas de caminata inútil y desgaste innecesario si tan solo se hubiera dignado a preguntarle a los granjeros de los arrozales en la base, pero su orgullo y su terca independencia le habían impedido rebajarse a pedir indicaciones a un montón de novatos cubiertos de lodo. Prefería desgastar sus fuertes piernas de tiburón tigre y arrastrar su pesada cola por los escalones antes que admitir que no tenía idea de a dónde iba.<br />
 <br />
A pesar del evidente cansancio acumulado, el ardor punzante en sus muslos y la respiración ligeramente agitada por la falta de costumbre a la alta montaña, el ánimo de Mizuki seguía casi intacto, alimentado por la terquedad pura y la expectativa de una buena pelea que justificara tanto esfuerzo. Cada vez que sus brazos se balanceaban al caminar por los empinados tramos, el choque del metal pulido de sus grilletes sin cadenas producía un tintineo constante que le marcaba el ritmo, como un metrónomo frío que le impedía detenerse y le recordaba que la debilidad no era una opción para alguien de la armada.<br />
 <br />
Fue entonces cuando sus agudizados sentidos captaron un cambio en el ambiente. La humedad en el aire de repente se volvió mucho más densa, cargada con un sutil olor a salitre y agua estancada que desentonaba por completo con el aroma a pino y tierra seca del resto de la montaña. Además, un sonido rítmico, como el de manos cortando el viento seguidas de impactos líquidos formidables, comenzó a resonar con fuerza desde una amplia meseta oculta un poco más arriba.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Al fin! Ya empezaba a creer que el supuesto gran maestro de este lugar se había escondido por miedo a que una mujer de verdad le pateara el trasero.-</span></span> exclamó a viva voz para sí misma, retomando el aliento mientras estiraba los músculos de su cuello y aceleraba el paso con renovada energía, ignorando monumentalmente el ardor en sus pantorrillas. Al superar el último recodo del escarpado camino de piedra, Mizuki se encontró frente a un amplio patio de entrenamiento flanqueado por pequeñas cascadas artificiales y estanques profundos. En el centro, un edificio de estilo tradicional ostentaba signos inequívocos de estar diseñado para el combate acuático. Había llegado al lugar correcto, el dominio del estricto Batch Kalão la esperaba, y la mujer tiburón no pensaba llegar pidiendo permiso.<br />
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<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> Localización: Isla Karate, Patio central del Dojo de Karate Gyojin.</span></span></div>
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El sonido constante del agua fluyendo por las pequeñas cascadas artificiales y estrellándose contra los profundos estanques del patio actuó como un bálsamo instantáneo sobre los músculos agarrotados de la mujer tiburón. Al cruzar el umbral del recinto, la tensión acumulada en sus amplios hombros y el ardor en su pesada cola se disiparon casi por arte de magia. El olor a humedad salobre y la visión de otros aprendices practicando sus movimientos cerca del agua despertaron en Mizuki esa faceta mucho más cálida y gregaria que solía quedar relegada bajo su imponente fachada. No era solo una fuerza bruta buscando pelea; en el fondo, era una mujer gentil que apreciaba genuinamente la dedicación ajena y la camaradería que nacía del sudor compartido.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Ah, esto sí que se siente como respirar aire puro... Después de tragar tanto polvo y renegar con la piedra seca, ver a esta gente esforzándose con tanta calma me renueva el alma. Supongo que fui un poco gruñona durante la subida, a veces olvido que una buena sonrisa abre más puertas que enseñar los dientes.-</span></span> pensó para sí misma la oji-azul, permitiendo que sus facciones se suavizaran notablemente. Su habitual sonrisa, que a menudo parecía la de un depredador midiendo a su presa, se transformó en una expresión genuinamente afable y amigable.<br />
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Avanzó por el borde del patio con paso tranquilo, acomodando el enorme estuche de contrabajo a su espalda para asegurarse de no golpear accidentalmente a ninguno de los estudiantes más jóvenes que practicaban cerca. El roce del metal pulido de los grilletes sin cadenas en sus muñecas acompañó su andar, pero en esta ocasión el tintineo no sonaba como una advertencia peligrosa, sino más bien como un suave acompañamiento rítmico. Tomando una profunda bocanada de aquel aire revitalizante, la gyojin de escamas ocre infló su pecho y decidió anunciar su llegada con la mejor de sus vibras.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Muy buenas tardes a todos en este hermoso lugar! ¡Sha sha sha! ¡Por favor, perdonen si interrumpo su flujo de entrenamiento, pero esta humilde tiburón viene nadando desde muy lejos buscando aprender de la sabiduría de este famoso dojo!-</span></span> exclamó con una voz potente pero innegablemente alegre, haciendo una leve y respetuosa inclinación de cabeza hacia los estudiantes que se detuvieron a mirarla con sorpresa, alzando la vista hacia sus imponentes dos metros treinta de altura.<br />
 <br />
Sin embargo, la amistosa y ruidosa interrupción no fue recibida con el mismo entusiasmo por todos. En el centro exacto del patio principal, de pie sobre una piedra plana que sobresalía del estanque con una postura rígidamente perfecta, se encontraba la autoridad del lugar. Era un gyojin pez de piel verde, de un metro noventa y dos de estatura, musculoso y compacto. Vestía ropas blancas impecables sobre una camiseta azul, y su cabeza estaba coronada por un peculiar y alto sombrero tipo turbante que ostentaba un círculo dorado en el centro, a juego con el de su cinturón. Batch Kalão, el maestro del dojo, mantenía los brazos cruzados y una expresión de severa desaprobación en su rostro de orejas planas y nariz imperceptible. Su sagrada y autoimpuesta rutina diaria acababa de ser alterada por el entusiasmo de aquella gigantona ocre, y su estricto orgullo no iba a dejar pasar por alto semejante falta al protocolo de su recinto.<br />
 <br />
El silencio cayó sobre el patio con la pesadez de un ancla hundiéndose en las profundidades del océano. Los estudiantes se congelaron en sus respectivas posturas, temerosos de la reacción de su estricto instructor ante semejante falta a las formas. Batch Kalão descruzó sus brazos lentamente, revelando la tensión de una musculatura compacta y perfectamente definida bajo su impecable ropa blanca, y fijó su mirada severa en la imponente mujer de piel ocre. Su rostro de orejas planas y carente de nariz visible no mostraba ni un atisbo de diversión o condescendencia ante la ruidosa y amistosa entrada de la forastera.<br />
 <br />
-¡Silencio absoluto en este recinto sagrado!- bramó el gyojin pez verde con una voz autoritaria que pareció hacer vibrar la superficie misma de los estanques artificiales -La disciplina, el orden y la puntualidad son los pilares inquebrantables del verdadero Karate Gyojin. Entrar gritando como una bestia salvaje y quebrar el flujo de nuestro entrenamiento es una ofensa intolerable a nuestras tradiciones y a mi autoimpuesta rutina diaria. Si vienes buscando aprendizaje, primero debes demostrar que posees la decencia de comportarte frente a la superioridad de este estilo.-<br />
 <br />
Mizuki mantuvo su expresión afable, pero sus agudos ojos azules de esclerótica negra se entrecerraron imperceptiblemente, escaneando a Batch Kalão de la cabeza a los pies con la frialdad analítica de un depredador evaluando su entorno. Notó de inmediato cómo el hombre de menor tamaño mantenía su centro de gravedad impecablemente balanceado sobre la roca mojada, la energía latente en sus pantorrillas y la ausencia casi total de aberturas en su guardia aparentemente relajada.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Vaya, este pececito verde sí que tiene las escamas tensas... pero esa postura es sencillamente perfecta. Ni un solo músculo desperdicia energía. Si me dejara llevar por mis impulsos y me lanzara contra él ahora mismo, seguramente me usaría para trapear el suelo de este hermoso patio antes de que pudiera siquiera sacar el espadón de mi espalda. Definitivamente todavía no soy rival para él, tendré que tragarme un poco la actitud si quiero sacar algo de provecho de este lugar.-</span></span> pensó la mujer tiburón, reconociendo la inmensa brecha de poder entre ambos sin sentir ni una pizca de culpa real por su escandalosa llegada, simplemente aceptando que la diplomacia y el respeto eran sus herramientas tácticas más viables en ese momento.<br />
 <br />
Con un movimiento fluido y controlado, Mizuki dio un paso al frente y realizó una reverencia formal y pronunciada, doblando sus imponentes dos metros treinta por la cintura. El movimiento hizo que el pesado estuche de su contrabajo crujiera levemente en su espalda y que los pulidos grilletes sin cadenas de sus muñecas chocaran, produciendo un tintineo claro que resonó en la quietud del dojo.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Mis más sinceras y profundas disculpas, Gran Maestro Batch Kalão. Sha... digo, lo lamento.-</span></span> se corrigió a sí misma a mitad de frase, reprimiendo su característica risa por puro respeto táctico y cortesía <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Mi entusiasmo por llegar finalmente ante la presencia de la máxima autoridad del Karate Gyojin me hizo olvidar por completo mis modales. He navegado desde muy lejos y escalado esta agotadora montaña únicamente porque las historias afirman que no existe disciplina ni estilo de combate superior al suyo, y mi efusiva alegría simplemente me traicionó al comprobar con mis propios ojos que el rigor de este magnífico dojo es totalmente real.-</span></span><br />
 <br />
Las palabras de la mujer atigrada, cargadas de un reconocimiento directo a la superioridad de su arte marcial, impactaron de lleno en el enorme orgullo del instructor. Batch Kalão levantó ligeramente el mentón, ajustando el alto turbante con el círculo dorado sobre su cabeza, visiblemente aplacado por el halago a su amado estilo, aunque su terquedad le impediría admitir abiertamente que la disculpa de aquella gigante había logrado satisfacer su ego.<br />
 <br />
El maestro de piel verde mantuvo el silencio durante unos largos y agonizantes segundos, dejando que el eco de las educadas palabras de la gyojin se asentara por completo en el patio. Aunque su rostro de orejas planas permanecía impasible y severo, la leve hinchazón de su pecho delataba cómo el orgullo alimentaba su ego ante el reconocimiento evidente de la supremacía de su arte. Batch Kalão asintió de forma lenta y mesurada, cruzando los brazos nuevamente sobre su musculosa anatomía cubierta por la impecable tela blanca, negándose rotundamente a admitir que la adulación de la intrusa había funcionado a la perfección para ablandar su estricta y autoimpuesta barrera inicial.<br />
 <br />
-La ignorancia de los forasteros es un mal común, pero el reconocimiento de la grandeza del Karate Gyojin demuestra que al menos posees una mente capaz de ser moldeada y disciplinada.- sentenció el hombre del alto turbante, señalando con un dedo acusador la imponente figura de la mujer tiburón -Sin embargo, en este sagrado recinto no dependemos de trucos baratos, acero afilado ni herramientas de cobardes. Si deseas que te considere digna de impartirte los secretos del Uchimizu, primero deberás despojarte de todo ese inútil peso muerto que cargas en tu espalda. Aquí, tu cuerpo es la única arma que necesitas y la única que se te permitirá usar bajo mi atenta mirada.-<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Vaya, el pez verde tiene un buen ojo... sabe perfectamente que este estuche no es solo para guardar ropa sucia. No hay problema, vine aquí para fortalecer mis propios nudillos y mi manipulación del agua, no para depender del plomo y la pólvora. Además, un descanso para mis hombros no me vendrá nada mal después de tanta escalada infernal.-</span></span> pensó la mujer de escleróticas negras, manteniendo una sonrisa afable mientras procedía a desabrochar las gruesas correas de su equipaje con movimientos tranquilos.<br />
 <br />
Con un ruido sordo y pesado que hizo vibrar levemente la piedra del patio, Mizuki dejó caer su gigantesco estuche de contrabajo y su mochila a un lado de la entrada, asegurándose de que quedaran alineados y fuera del paso de los demás estudiantes. Se estiró, haciendo crujir los formidables músculos de su espalda ocre atigrada, y dio un par de pasos al frente, sintiéndose inusualmente ligera al desprenderse de las herramientas de su "identidad alternativa". Ahora solo conservaba su ropa de viaje y los eternos grilletes pulidos en sus muñecas, cuyo tintineo metálico, libre de cadenas, la acompañó al adoptar una postura atenta. No usaría armas, solo sus puños y su instinto.<br />
 <br />
-El Uchimizu requiere una comprensión absoluta de la fuerza cinética y su transferencia a través del líquido, no es un mero juego de lanzar salpicones.- explicó Batch Kalão, caminando con paso marcial hacia uno de los estanques cristalinos -Tu primera prueba será simple pero implacable. Te sumergirás hasta la cadera en este estanque y golpearás la superficie con tus puños desnudos. No quiero salpicaduras descontroladas ni olas caóticas, quiero que concentres toda la brutalidad de tu fuerza en un solo punto para que el agua se eleve en un pilar recto y uniforme. Hasta que no domines la transferencia limpia de energía sin dispersarla, no serás digna de aprender la técnica.-<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Entendido, Gran Maestro Batch Kalão. Fuerza concentrada, impacto limpio y nada de salpicar a los demás compañeros. Me parece un ejercicio perfecto para empezar a calentar.-</span></span> respondió la oji-azul con una determinación palpable en su voz.<br />
 <br />
Sin perder un segundo más, la mujer de más de dos metros treinta se deslizó hacia el interior del estanque. El agua fresca la recibió como un viejo amigo, acariciando sus escamas y relajando la fatiga residual de la montaña. Se posicionó en el centro, flexionó sus rodillas para anclar su centro de gravedad y cerró sus enormes manos en dos puños compactos, lista para demostrar que la fuerza salvaje de un tiburón tigre podía ser dominada y refinada bajo la estricta mirada de aquel orgulloso instructor.<br />
 <br />
El agua fresca del estanque le llegaba exactamente por encima de la cadera, acariciando las escamas ocre de su abdomen mientras Mizuki estabilizaba su pesada cola en el fondo rocoso. Con la respiración controlada, la mujer tiburón tigre tensó los formidables músculos de su brazo derecho, rotó la cadera para generar torque y descargó un puñetazo brutal contra la superficie líquida. El impacto sonó como el disparo de un cañón sordo. Una explosión de agua salió disparada en todas direcciones, empapando los bordes del estanque, los bonsáis cercanos y salpicando peligrosamente cerca de las inmaculadas ropas blancas del maestro.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Ups... creo que le puse demasiada emoción a ese primer intento. Acostumbrada a romper huesos y destrozar madera, pedirle a mis puños que sean sutiles es como pedirle a un Rey del Mar que te sirva el té con delicadeza.-</span></span> pensó la gyojin de escleróticas negras, parpadeando para quitarse las gruesas gotas de agua de sus pestañas mientras una sonrisa nerviosa, llena de dientes afilados, se dibujaba en su rostro.<br />
 <br />
-¡Desastroso! ¡Caótico! ¡Un completo insulto a la hidrodinámica!- bramó Batch Kalão, cruzando los brazos con más fuerza, visiblemente indignado pero demasiado orgulloso y terco como para retroceder un solo paso ante la lluvia improvisada -¡Eso no fue una transferencia de energía, fue una rabieta de fuerza bruta! El Karate Gyojin no se trata de golpear el agua para apartarla, se trata de penetrarla, de que tu puño y el fluido sean uno solo sin perturbar el entorno. ¡Otra vez!-<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Entendido, Gran Maestro. Menos explosión, más concentración. ¡Aquí voy!-</span></span> respondió Mizuki de forma afable, frotando sus muñecas donde los pulidos grilletes chocaron con un tintineo sordo bajo el agua, preparándose para el siguiente golpe.<br />
 <br />
Sin embargo, la teoría distaba muchísimo de la práctica para alguien con su instinto. Las horas comenzaron a transcurrir de forma implacable. El sol de la tarde se despidió lentamente, tiñendo el cielo de la Isla Karate con hermosos tonos púrpuras y anaranjados antes de cederle el paso a una noche profunda y estrellada. A medida que la oscuridad envolvía la montaña, los faroles de papel alrededor del dojo se encendieron, proyectando sombras danzantes sobre el agua. Los demás estudiantes fueron terminando sus severas rutinas y retirándose a descansar, pero en el estanque central, la monotonía del castigo continuaba.<br />
 <br />
Mizuki golpeaba una y otra vez. ¡Splash! Un chorro desviado hacia la izquierda. ¡Splash! Una ola torpe que chocaba contra el borde de piedra. A pesar de su inmensa resistencia física, el desgaste de contener y redirigir su propia fuerza natural empezaba a pasarle factura. Sus hombros ardían por la repetición constante y el frío nocturno comenzaba a calar en sus huesos. Batch Kalão no se había movido ni un centímetro de su roca, erguido bajo la luz de la luna, negándose cabezonamente a cambiar su método de enseñanza o a admitir que sus crípticas instrucciones no estaban ayudando a la gigantona.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Maldita sea... soy una mujer pez, nado en agua, vivo en el agua, pero golpear esta cosa para que suba recta me está volviendo loca. No hay caso, por hoy mis nudillos solo saben hacer olas y desastres.-</span></span> admitió para sí misma con un suspiro pesado y los brazos entumecidos.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Parece que el agua y yo estamos teniendo un fuerte desacuerdo de opiniones esta noche, maestro. Pero no se preocupe, tengo paciencia de sobra para seguir intentándolo.-</span></span> dijo finalmente, frotándose el hombro con una sonrisa cansada pero genuina, negándose a salir del estanque hasta que el estricto gyojin verde diera la orden de detenerse.<br />
 <br />
El eco constante de los chapoteos descontrolados colmó finalmente la escasa paciencia del estricto gyojin pez verde. Batch Kalão descruzó sus brazos, soltando un resoplido severo que denotaba su inmensa frustración, aunque su inquebrantable orgullo le impedía admitir que sus crípticas instrucciones teóricas eran en gran parte responsables del estrepitoso fracaso de su nueva alumna. Con un movimiento fluido y arrogante, el maestro se acercó al borde del estanque de piedra, ajustando su alto turbante antes de posicionarse frente a la exhausta y empapada mujer tiburón tigre.<br />
 <br />
-La terquedad de tus densos músculos es superada únicamente por tu absoluta falta de finura. Observa y graba esto en tu espesa mente, forastera, porque mi rutina no me permite desperdiciar el tiempo repitiéndolo.- sentenció el hombre de impecables ropas blancas, negándose a aceptar que su método pedagógico tuviera fallas.<br />
 <br />
Sin previo aviso, el maestro hundió levemente su puño en la superficie del agua. No hubo salpicaduras caóticas ni olas desbocadas. En un estallido de velocidad y precisión milimétrica, su brazo ejecutó el golpe. La energía cinética se transfirió al líquido de forma pura y silenciosa, y al instante, una perfecta y letal bala de agua salió disparada hacia el cielo nocturno, atravesando el grueso follaje de un bonsái gigante con la fuerza de un proyectil de cañón, antes de disiparse en una fina llovizna que cayó sobre el patio humedeciendo la roca.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Es... simplemente escalofriante. Ni siquiera movió el agua a su alrededor, toda la fuerza fue directo al proyectil. Si me da con eso en la cabeza, ni mi denso cráneo de tiburón me salva de una buena conmoción.-</span></span> pensó Mizuki, abriendo enormemente sus ojos de esclerótica negra ante la innegable maestría de aquel hombrecillo cabezota, asimilando de golpe la abismal diferencia de técnica que los separaba.<br />
 <br />
-Mi autoimpuesta y estricta rutina diaria dicta que la hora del entrenamiento ha concluido oficialmente. Es el momento de la cena y el sagrado descanso.- anunció Batch Kalão, dándole la espalda con rigidez marcial a la inmensa mujer -Puedes retirarte del agua, alimentarte y usar los pabellones de invitados. Reflexiona sobre tu evidente torpeza, mañana continuaremos exigiendo resultados.-<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Le agradezco enormemente la demostración y la paciencia, Gran Maestro. Que tenga una excelente y merecida cena.-</span></span> respondió la oji-azul con una reverencia respetuosa, saliendo del estanque mientras el agua fría escurría por su piel ocre atigrada y sus grilletes pulidos tintineaban suavemente en la quietud de la noche.<br />
 <br />
El desgaste físico y mental de la extenuante jornada era francamente abrumador. Tras devorar un par de raciones secas de su propio equipaje en la soledad de los oscuros corredores del dojo, Mizuki no se molestó en buscar una cama cómoda. Se recostó pesadamente contra una de las frías paredes de madera del pabellón, cerrando los ojos para sucumbir casi de inmediato a una pesada y merecida siesta. Sus músculos doloridos y agarrotados necesitaban aquel respiro urgente para asimilar el castigo.<br />
 <br />
Unas horas más tarde, en la quietud profunda y silenciosa de la madrugada, la mujer atigrada abrió los ojos. El cansancio crudo había desaparecido, dejando en su lugar una claridad inusual en su mente. Cruzó sus fuertes piernas en posición de loto sobre el suelo de madera y apoyó las grandes manos sobre sus rodillas, cerrando los ojos nuevamente, esta vez no para dormir, sino para meditar profundamente. En la oscuridad de su propia mente, repasó una y otra vez el movimiento perfecto y limpio de Batch Kalão, intentando visualizar la forma exacta de silenciar la violencia inherente de sus propios puños para que el agua, en lugar de rechazarla con salpicaduras, finalmente la aceptara.<br />
 <br />
El primer rayo de luz del alba rompió la oscuridad sobre la Gran Montaña Central, pintando el cielo despejado con tímidos tonos violáceos y dorados que se reflejaron en las aguas serenas de los estanques. En el silencioso pabellón de madera, Mizuki abrió lentamente sus agudos ojos azules de esclerótica negra, rompiendo el trance de su profunda meditación nocturna. La brisa matutina, cargada de la humedad fresca de las pequeñas cascadas del dojo, acarició su piel ocre atigrada mientras se ponía de pie. Sentía cómo sus músculos, antes agarrotados por el esfuerzo inútil y la frustración pura, ahora respondían con una claridad y fluidez renovadas. Había pasado gran parte de la madrugada repitiendo mentalmente la demostración del estricto maestro Batch Kalão, diseccionando cada fracción de segundo de su movimiento perfecto.<br />
 <br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Fui una completa idiota por creer que podía correr antes de aprender a caminar. Mi estilo de pelea hasta ahora ha sido el caos divertido de una taberna, lanzar golpes amplios con todo mi peso para destrozar al enemigo por pura superioridad física... pero el Karate Gyojin es disciplina absoluta. El Uchimizu no es un golpe al agua, es el resultado final de una postura perfecta y una alineación total. Intentar disparar balas letales sin tener los cimientos marciales es como querer construir un galeón empezando por la vela mayor.-</span></span> pensó la mujer tiburón tigre, esbozando una sonrisa cargada de madura autocrítica mientras se acomodaba la ropa y salía hacia el patio principal, que aún se encontraba desierto bajo el rocío de la mañana.<br />
 <br />
En lugar de zambullirse obstinadamente en el estanque para repetir su rabieta acuática de la noche anterior, la enorme gyojin se ubicó en el centro exacto del suelo de piedra lisa. Separó sus fuertes piernas, ancló su pesada cola para establecer un centro de gravedad inamovible y bajó su postura. Respiró hondo, llenando sus formidables pulmones, y comenzó a ejecutar las katas básicas del estilo que había visto practicar a los novatos en los arrozales y durante su agotador ascenso por la montaña. Un bloqueo alto y lento. Un avance medido deslizando el pie sobre la piedra. Un puñetazo recto y rígidamente controlado que cortó el aire con un siseo agudo, deteniéndose abruptamente en seco, conteniendo toda la violencia en el último milímetro.<br />
 <br />
Con cada repetición, Mizuki obligaba a su cuerpo a olvidar el salvajismo. Buscaba que la fuerza naciera desde la planta de sus pies, subiera por sus pantorrillas, rotara en sus caderas y se canalizara limpia hacia sus nudillos. El sudor comenzaba a perlar su frente a pesar de la lentitud de los movimientos, pues el esfuerzo mental de refrenar su explosividad era monumental. El tintineo de los pulidos grilletes sin cadenas en sus muñecas ya no sonaba aleatorio; ahora marcaba el compás preciso de cada transición, un metrónomo frío y disciplinado que la anclaba al momento presente.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-Hombros relajados... tensión solo en el momento del impacto... fluir como la corriente en la guardia, golpear como el tsunami en el ataque...-</span></span> murmuraba para sí misma, con la mirada fija al frente, repitiendo la secuencia básica por enésima vez.<br />
 <br />
Estaba tan inmersa en pulir sus cimientos que no notó la puerta principal deslizarse. Batch Kalão, vistiendo sus inmaculadas ropas blancas y su alto turbante con el círculo dorado, salió al patio para dar inicio a su inflexible rutina diaria. Se detuvo en seco en el umbral, cruzando los brazos a la espalda. El orgulloso maestro frunció el ceño, genuinamente sorprendido de que su destructiva alumna hubiera tenido la madurez de tragarse su orgullo y retroceder voluntariamente al primer escalón del aprendizaje.<br />
 <br />
El silencio del amanecer fue roto únicamente por el suave tintineo de los grilletes sin cadenas de Mizuki y el siseo de sus puños cortando el aire. Batch Kalão observó durante unos largos minutos desde el umbral del dojo, manteniendo su postura rígida y sus brazos fuertemente cruzados sobre el pecho. Su inmenso orgullo le impedía sonreír o mostrar complacencia, pero en el fondo de su estricto corazón de gyojin pez verde, reconocía el indudable mérito de la gigantesca mujer ocre. Había abandonado la fuerza bruta instintiva para abrazar el rigor de las formas y la paciencia. Con un carraspeo autoritario que resonó en el vacío del patio, el maestro de inmaculadas ropas blancas anunció finalmente su presencia, deteniendo en seco la fluida kata de la mujer tiburón.<br />
 <br />
-Parece que la brisa de la madrugada ha logrado despejar la espesa niebla de tu arrogancia, forastera. Has comprendido que sin cimientos, cualquier castillo se desmorona por su propio peso.- sentenció el hombre del alto turbante, caminando lentamente hacia el borde del estanque principal con paso solemne -La meditación y las formas básicas han alineado tu cuerpo. Ahora, sumérgete de nuevo en tu elemento. Veamos si tu mente es capaz de aplicar esa misma disciplina al agua, o si solo estabas bailando torpemente sobre la piedra.-<br />
 <br />
Mizuki bajó los brazos con una exhalación controlada, asintiendo con profundo respeto antes de girarse hacia el estanque. El agua fresca de la mañana la recibió una vez más, cubriendo sus muslos y caderas, acariciando las escamas de su pesada cola. Sin embargo, esta vez la sensación era completamente distinta. Ya no veía el líquido como un obstáculo a destruir con rabia, sino como una extensión natural de sus propios músculos.<br />
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<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #38A0C2;" class="mycode_color">-Centro de gravedad bajo, hombros relajados, transferencia de energía limpia... igual que en la piedra, igual que en la soberbia demostración del maestro. El agua no es el enemigo a abatir, es la munición que debo moldear.-</span></span> pensó la oji-azul, cerrando sus enormes ojos de esclerótica negra por una fracción de segundo para visualizar el impacto perfecto en su mente.<br />
 <br />
Con una velocidad pasmosa que contrastaba enormemente con su masivo tamaño, Mizuki lanzó su puño derecho contra la superficie. Esta vez no hubo explosiones caóticas, ni olas desbocadas, ni salpicaduras que mancharan el dojo. El impacto fue seco y preciso, un chasquido sordo que transfirió toda la inmensa energía cinética de la mujer atigrada directamente a una sola porción de agua. El proyectil líquido salió disparado hacia el cielo matutino con la potencia letal de un disparo de mosquete, silbando agudamente en el aire antes de impactar y perforar limpiamente el tronco de un bonsái cercano con un crujido satisfactorio.<br />
 <br />
El patio quedó sumido en un silencio reverencial por un instante, hasta que la estruendosa risa de la gyojin inundó de calor el lugar.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Sha sha sha! ¡Lo hice! ¡Por todos los mares, realmente lo logré a la perfección!-</span></span> exclamó Mizuki, levantando ambos brazos en señal de victoria mientras el agua escurría por su fornida espalda. Se giró rápidamente hacia Batch Kalão, juntando las manos frente a su pecho y haciendo sonar sus pulidos grilletes <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: purple;" class="mycode_color">-¡Todo es gracias a su increíble demostración y a sus estrictas enseñanzas, Gran Maestro! Haber comprendido los fundamentos del Uchimizu me ha abierto los ojos a un mundo completamente nuevo. Por favor, no se detenga aquí, permítame seguir entrenando bajo su tutela, ¡quiero aprender absolutamente todo lo que el auténtico Karate Gyojin tiene para ofrecer!-</span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-Entrenamiento] Teja a Teja]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3299</link>
			<pubDate>Fri, 27 Feb 2026 02:31:37 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=586">Juan Sebastian</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3299</guid>
			<description><![CDATA[Isla del Kárate día 25 de Verano, año 17<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Hablo—</span></span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Pienso—</span></span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> —Kuririn—</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Batch Kalão—</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">  </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—Señor—</span></span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 1: De vuelta al Dojo</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
No pasó nada de tiempo desde que estuve entrenando en el dojo, pero había algo que me estaba molestando, el maestro me enseñó una técnica que me hizo más versátil en batalla, y era genial, pero no podía quitarme de la cabeza la necesidad de algo que se acoplase mejor a mi personalidad, un golpe cuerpo a cuerpo, más directo. Mientras entrenaba para aprender Uchimizu pude ver a algunos alumnos practicando golpes, si pudiese incorporar los conocimientos del Kárate Gyojin en mis poderosos golpes podría pasar al siguiente nivel.<br />
<br />
Me decidí al volver al Dojo, por lo que, una vez más, puse rumbo a la montaña para continuar mi entrenamiento. Mientras subía la montaña las sensaciones eran completamente distintas a la primera vez, lo que antes era curiosidad ahora era determinación, lo que antes era ilusión ahora era confianza. Después del tiempo que estuve entrenando aquí, los gigantescos bonsáis me seguían pareciendo impresionantes, pero no por la calidad de la madera, si no por la tranquilidad que emanaban, una paz que contagiaba todo el monte, acostumbrado a selvas tropicales con bestias que acechan en cada esquina, aquí daba la sensación de que podría dormir la siesta tranquilamente sin preocuparme de nada. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Alguien los habrá sembrado o crecerán aquí de forma natural?—<br />
</span></span></span><br />
[/i]A medida que subía notaba como mi respiración se agitaba y mis piernas se sentían más pesadas, esta montaña no cambiaba, subir seguía siendo un desafío por si mismo. Mientras subía, viendo ya el Dojo a lo lejos, me crucé con un hombre que me saludó mientras corría, un humano de una edad considerablemente avanzada, era un hombre bastante escuálido, de cabello liso castaño y que llevaba un uniforme Gi de kárate  <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Será un alumno del Dojo?— </span></span></span>Era encantador ver a los hombres mayores teniendo pasión por seguir mejorando, al menos mientras fuese para hacer el bien. Finalmente llegué al dojo, esta vez el dúo de tritones no estaban allí para recibirme, por lo que entré para buscar al maestro Batch Kalao.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Parte 2: Bienvenido de nuevo, impaciente</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
Fui a la sala común del Dojo y allí me encontré a Kuririn y al maestro. El alumno gyojin se encontraba de rodillas, con las manos en los muslos y se encontraba absorto en las palabras que Batch Kalao le decía. Esperé a que terminasen de hablar y saludé <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buenos días ¿Trabajando duro?</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">— </span></span></span>Kuririn se levantó rápidamente y se abalanzó sobre mi<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡¡Juaaann!! No esperaba verte tan pronto otra vez—</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">  </span></span></span>El maestro se acercó con las manos cruzadas en su espalda, impasible, sereno, pero contento<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> —Podría decir lo mismo ¿Qué te trae por aquí muchacho?—</span></span></span> Mientras acariciaba la cabeza de mi querido amigo me dirigí a mi maestro<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Realmente el motivo es el mismo que la primera vez ¡Necesito ser más fuerte!— </span></span></span></span>El gyojin pez Verde me miró con severidad <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No has tardado mucho en querer aprender más ¿Diligencia o Impaciencia?—</span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> </span></span></span> Quería responder rápido, con decisión, pero por algún motivo no pude hacerlo. Realmente no sabía la respuesta, por lo que me limité a mantenerle la mirada con determinación <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Está bien, señor impaciente, toma asiento junto a Kuririn. Esta vez seréis compañeros de entrenamiento— </span></span></span><br />
<br />
Me senté junto a mi amigo en el suelo del dojo y escuché con atención lo que el maestro tenía que decir. <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Como le estaba comentando a Kuririn anteriormente, un maestro del Kárate gyojin no debe centrarse únicamente en técnicas a distancia, de momento ambos habéis perfeccionado Uchimizu, pero el corazón el Kárate Gyojin se encuentra en los golpes, directos, precisos y poderosos. Venid un momento—</span> </span></span>Nos levantamos y fuimos a una habitación conjunta, en la que habían varias estructuras de tejas, que estaban colocadas una delante de otra, a la altura del torso <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—El éxito de vuestro entrenamiento se basa en poder romper estas tejas, adelante, probad—</span> </span></span>Confiado en mi fuerza, me dirigí primero a la prueba, esto era algo puramente físico, al contrario que en mi anterior entrenamiento, tenía una buena base para esto. Me coloqué delante de las tejas y después de adoptar una pose de combate, con las manos pegadas al cuerpo y una pose baja, aguanté la respiración y golpeé con todas mis fuerzas, rompiendo 5 tejas, me fijé en Kuririn a mi izquierda, que había roto tres tejas, el llevaba más tiempo entrenando en el dojo, pero después de todo había una diferencia notable de fuerza bruta. Volvimos al lado del maestro y pregunté con confianza <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Cuántas se supone que deberíamos ser capaces de romper para saber que hemos dominado la técnica?—</span></span></span></span> El maestro me miró como si no entendiese mi pregunta<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Cuántas? Las cien por supuesto, para eso están...— </span></span></span></span>Kuririn y yo nos quedamos perplejos, más por incredulidad que otra cosa, obviamente se trataba de una broma, pero el maestro no acostumbraba a bromear, de ahí nuestra sorpresa. Batch Kalao suspiró, profundamente <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Muy bien, observad— </span></span></span></span>Entonces se colocó frente a una de las estructuras y adoptó una postura de concentración, con los ojos cerrados, las piernas flexionadas, usando su palma izquierda para medir la distancia y con su puño derecho cerrado pegado al abdomen.<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span></span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Hyakumaigawara seiken!— </span></span></span>Fue un golpe veloz, pero más que nada, poderoso, las cien tejas fueron reducidas casi como si fuesen de algún material frágil. Atónito, miré mi pinza, con una magulladura fruto de mi intento anterior, intento que ahora comprendía lo patético que había sido... <span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Es la hora de comer, haceos a la idea mientras descansáis, el Hyakumaigawara seiken no es sencillo— </span></span><br />
<br />
Kuririn y yo no comimos en el comedor, llevamos la comida al cuarto en el que nos quedaríamos ambos mientras  entrenábamos la nueva técnica, de camino al cuarto nos cruzamos con un gigante de color azul que pasaba por allí, era casi tan grande como lo era Dev y, al igual que él, fumaba de una enorme pipa que dejaba una estela de humo a su paso <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Incluso alguien tan grande se preocupa por entrenar eee...—</span></span></span></span> Le dije a Kuririn, mientras él asentía con su cabeza de forma repetida <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El tamaño no lo es todo Juan ¿Nunca te lo habían dicho?—</span></span></span> . Una vez llegamos a la habitación hablamos sobre la demostración del maestro  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Eso fue... Increíble—</span></span> Le miré y tras tragar el arroz que estaba masticando respondí<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Demasiado para ser real ¿Podremos lograr algo así?—</span></span></span></span> Ver la diferencia de fuerza entre el maestro y yo fue un golpe duro a mi orgullo, sabía perfectamente que era más fuerte que yo, pero... ¿Tanta era la diferencia? Kuririn cortó el silencio tenso <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Bueno, nosotros debemos centrarnos en el entrenamiento y confiar, yo tardé meses en aprender Uchimizu—</span></span> En eso tenía algo de razón, la vez anterior empecé a dudar sin razón, pero esta vez algo era distinto, no era falta de comprensión, era falta de confianza. <br />
<hr class="mycode_hr" />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Parte 3: La base</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
Una vez terminada la comida e intentando mantener el optimismo, Kuririn y yo pusimos rumbo a uno de los patios al aire libre del Dojo, donde esperamos a que llegase el maestro <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Qué esperas del entrenamiento Juan?—</span></span> Giré mi cabeza observando a mis alrededores, intentando buscar tareas que fuesen necesarias para hacer<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Cortar el césped?—</span></span></span></span> Ambos nos miramos por unos instantes antes de reírnos sin parar, sobre todo porque no sería descabellado que ese fuese el entrenamiento visto lo visto. El maestro Batch Kalao por fin apareció y nos indicó cual sería la primera parte de nuestro entrenamiento <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—En este entrenamiento no me andaré con rodeos, primero debéis trabajar en mejorar vuestro físico. El Hyakumaigawara Seiken es un ataque cuerpo a cuerpo, por lo que vuestra propia fuerza es vital para un impacto poderoso—</span></span> Sus palabras tenían sentido, demasiado sentido la verdad, esperaba algo más abstracto visto lo visto. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—En este patio hay numerosas rocas de múltiples pesos, las usaréis para entrenar, cuando seáis capaces de empujar la de trescientos cincuenta kilos de lado a lado del patio habréis terminado con esto— ´</span></span><br />
<br />
El maestro se fue y nos dejó solos con las piedras<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —¿Mover esta piedra enorme? Pero si el patio son como doscientos metros de largo... —</span></span> Kuririn estaba tan abrumado como yo, que estaba muy callado desde la prueba de las tejas, pero no podía seguir así, vine para hacerme más fuerte, y por supuesto que sería un desafío, ninguna virtud nacería de la comodidad. Decidido, me di unas "palmadas" en las mejillas con la intención de espabilarme <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡Muy bien! Solo tenemos que ponernos con el entrenamiento—</span></span></span></span> Mientras Kuririn me observaba, me acerqué a la roca más grande, aseguré bien los pies en el suelo y empujé con todas mis fuerzas para moverla, pero no cedió ni un palmo. <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Me cago en... — </span></span></span></span>Dije con frustración luego de darle una patada a la roca que me dolió más a mi que a ella. Kuririn se acercó con los hombros bien rectos y el mentón en alto, como si se tratase de un noble que circula entre campesinos <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Disculpe caballero, hágase a un lado— </span></span>E hizo el intento de empujar la misma roca. Mientras lo intentaba podía apreciarse como su cara se ponía roja en contraste con el tono azulado que le caracterizaba, parecía un salmón al final de su vida. Cuando terminó su infructuoso intento, acercó la cara a la base de la roca <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡AJÁ! Mira esto, lo moví 2 centímetros—</span></span> Incrédulo me acerqué a revisar las marcas del movimiento en la tierra<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¡Esas las hice yo hombre! Está clarísimo—.</span></span></span></span> Una vez dejamos de lado la infantil discusión decidimos usar otras rocas menos grandes para entrenar.<br />
<br />
Lo ideal para entrenar sería una piedra que pudiese mover como mucho la mitad del camino, y progresar desde ahí, por mi parte elegí una de alrededor de 250 kilogramos, mientras que Kuririn optó por una de 200 kilogramos, y con esto empezamos a entrenar en series mientras movíamos las piedras. Era un trabajo tan duro como esperaba, al poco tiempo de empezar ya sentía la respiración agitada de mi cuerpo y mis piernas se resbalaban cada vez más y más en la tierra movida. Tras unas horas sin descanso me senté un momento con mi compañero  <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Cómo lo llevas?—</span></span></span></span> Él se tomo tiempo para responder, mientras daba amplias bocanadas de aire<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span></span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—De puta madre... *Uff uff* ¿No se nota?— </span></span>El entrenamiento continuó varios días, en los que sólo movíamos piedras, pero había progreso, finalmente podíamos usar las rocas más grandes para entrenar por lo que llamamos al maestro para supervisar el entrenamiento. <br />
<br />
Al llegar el maestro Batch Kalao, Kuririn y yo realizamos con éxito la tarea de empujar la piedra gigante de un lado al otro del patio, a duras penas. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buen trabajo ambos, habéis progresado. Ahora podréis empezar con la segunda parte, la postura, venid dentro— Choqué las manos con Kuririn y seguimos al maestro al interior del Dojo para seguir con nuestro entrenamiento.</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Parte 4: La postura</span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Una vez en la sala de dentro del dojo Kuririn y yo nos sentamos, una vez más, de rodillas mientras estábamos expectantes a las indicaciones del maestro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Muy bien, primero de todo ¿Cuáles han sido vuestras sensaciones durante el entrenamiento? Tu primero Kuririn—</span></span> Era raro que nos hiciese preguntas, así que no había pensado en ello antes de entrar, suponía que Kuririn tampoco<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> —Bueno... Aún siento el cuerpo dolorido, pero no deja de ser trabajo físico, nada especial—</span></span> Mi forma de pensar al respecto era bastante similar y cuando me dio la palabra respondí <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Opino lo mismo ¿Quizás para una técnica de golpeo no hay mucho más en lo que enfocarse?—</span></span> El Maestro arqueó su ceja derecha y me propinó un golpe seco en la cabeza <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Muy impertinente de tu parte responder una pregunta con otra, Juan— </span></span>Seguido de esto, golpeó a Kuririn mientras intentaba ocultar su risa girando su rostro y tapándose la cara. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No cantéis victoria tan rápido, por supuesto que una técnica del Kárate Gyojin tiene más que fuerza física. Pero hay un mínimo de fuerza requerido por supuesto. Ahora entrenaréis postura, equilibrio, tiene que ser perfecta. Y por supuesto no dejaréis de lado los entrenamientos físicos mientras lo hacéis—</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">El Maestro nos enseñó las posturas que debíamos practicar. La primera consistía en mantener las piernas flexionadas mientras manteníamos una postura de combate, no parecía nada difícil, la segunda era mantener los brazos estirados hacia adelante mientras debíamos sostener piedras de 50 kilogramos en las manos, parecía algo más desafiante a decir verdad, y la última consistía en una postura de meditación, para mejorar la concentración <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bajo una cascada—</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Bajo una cascada?— </span></span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bajo una cascada—</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿De agua?—</span></span> <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Como todas las cascadas—</span></span> Pues eso... bajo una cascada, además saldríamos a correr todos los días a las<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"> CINCO DE LA MAÑANA,</span></span> un castigo inhumano. El maestro se fue una vez más y Kuririn y yo salimos fuera para iniciar nuestra etapa del entrenamiento <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Lo peor de esto va a ser salir a correr ¿Qué mierda es eso de a las cinco de la mañana? Si a esa hora aún es de noche—</span></span> Kuririn negó con la cabeza, como un adulto que juzga a un niño que no entiende como funciona el mundo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Disciplina Juan, madrugar trabaja la disciplina— </span></span>Yo era disciplinado (más o menos) pero eso no era incompatible con mi gusto por dormir.</div>
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<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Con eso dicho nos pusimos en marcha con nuestro entrenamiento, el maestro había preparado afuera unos troncos horizontales sobre los que practicar la postura, lo que no nos dijo era que estaban a cierta altura sobre el suelo, no era una caída bonita <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Bueno, lo único que tenemos que hacer es no caernos jeje— </span></span>Dije con optimismo y nos subimos a los troncos. De primeras parecía algo sencillo, pero a los pocos minutos de mantener la postura las piernas empezaban a quemar y al cerrar los ojos para aguantar el dolor y mover ligeramente mi pierna resbalé y caí al suelo de forma estruendosa, Kuririn cayó detrás de mí al asustarse por el sonido del golpe.<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —Esta caída mía no cuenta, ha sido culpa tuya— </span></span>Mentira no era pero ¿No debería ser soportar distracciones parte del entrenamiento? Estos incidentes se repitieron en numerosas ocasiones mientras entrenábamos. </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Al día siguiente empezamos con la segunda parte ya que la idea era ir intercalando entre los tres ejercicios. Sostener las rocas era más sencillo a nivel técnico que lo anterior, pero era ridículamente cansado, podía sentir como los hombros temblaban y me salían callos en las manos, a la hora de empezar ya no podía levantar más las rocas, era físicamente incapaz, por lo que nos tomamos un descanso <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto es demasiado—</span></span> Dijo Kuririn angustiado, parecía como si su espíritu empezase a flaquear por primera vez desde que le conocí <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Si... Es demasiado, y solo llevamos día  y medio ¿Realmente esto te hace más poderoso? El entrenamiento de Uchimizu tenía sentido por el control del agua y eso pero esto no parece nada especial, es solo ejercicio raro y extremo. Pero bueno, hay que confiar y seguir—</span></span> Me levanté mientras terminaba de hablar y le di una palmada en la espalda a mi amigo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¡Siempre hacia adelante!—</span></span> Y regresamos al entrenamiento que terminamos cuando cayó el sol, sin poder sentir los brazos y sabiendo que a la mañana siguiente tendríamos que levantarnos temprano, a mi de chico me enseñaron que debía entrenar, comer bien, jugar y dormir mucho.</div>
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<div style="text-align: left;" class="mycode_align">El siguiente día comenzamos corriendo, el cansancio acumulado lo hizo más duro de lo que debería, pero aún así pudimos hacerlo sin mayores problemas y con muchas quejas mientras lo hacíamos. Al terminar nos acercamos a la cascada, ambos éramos gyojin por lo que no esperábamos tener mucho problema con ello, pero de cerca el ruido de la cascada era atronador e imponente, aún así, nos quitamos la parte superior de los Gi y entramos donde caía el agua. Una vez sentados podía sentir el peso del agua en todo mi cuerpo, y el ruido me impedía incluso hablar conmigo mismo, era estresante, intentaba tomarme el entrenamiento lo más serio posible y dejar la mente en blanco para meditar pero era incapaz, el ruido de galones y galones de agua se introducían en mi cabeza sin pedir permiso. Conseguimos aguantar todo el día bajo la cascada y quise comentarlo con Kuririn <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Qué te ha parecido esto?—</span></span> Kuririn se intentó quitar algo del oído<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿QUUÉ?—</span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> <span style="font-size: large;" class="mycode_size">—QUE QUE TE HA PARECIDO EL ENTRENAMIENTO—</span> </span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—NO TE OIGOO—</span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span>Si tuviésemos que hacer esto todos los días acabaríamos sordos, pero a decir verdad, mis músculos se sentían más relajados.</div>
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<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Continuamos durante días con el ciclo de entrenamientos, y la frustración crecía al mismo tiempo que la fatiga en nuestros cuerpos. Llevábamos mucho más tiempo con esta parte que con la totalidad del entrenamiento del uchimizu, y la sensación de progreso no aparecía, era algo más fuerte físicamente eso por supuesto, pero eso era algo que podría hacer yo por mi cuenta, no venía aquí para esto, ya me pasé mi juventud moviendo rocas y golpeando árboles con las manos. Por suerte, poco antes de tirar la toalla, el maestro volvió <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya deberíais haber entrenado suficiente postura, la siguiente parte la haremos en el interior, venid—</span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 5: Empujar</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
La entrada al dojo me llenaba de expectación, sabía que cada cambio en el régimen de entrenamiento significaba que el maestro reconocía nuestro avance. Después de todo quizás todo acabaría sucediendo como al aprender Uchimizu, y cobraría sentido con el próximo entrenamiento. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muy bien, os explicaré la siguiente parte del entrenamiento— </span></span>El maestro se paró frente a una mesita, no era muy grande ni muy pequeña, solo era una mesita que estaba ahí, existiendo... Cogió una de las tantas tejas que estaban amontonadas en una esquina de la habitación y la colocó de canto sobre la mesa sobre la mesa, de la misma manera que las cien tejas que rompió anteriormente pero esta vez sin soportes ningunos, una brizna de aire podría tirarla, pero claro, estábamos en el interior. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esta vez os haré primero la demostración— </span></span>El maestro se colocó en la misma postura que cuando hizo aquel sorprendente golpe, pero esta vez estaba algo más alejado, demasiado como para dar el golpe, de esa manera no llegaría a impactar<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Quizá va a avanzar justo antes del impacto?—</span></span> Pensé, era algo que había visto varias veces entrenando junto a Enji y Akira, sujetos rápidos que se movían al mismo tiempo que golpeaban. El maestro cerró los ojos, y tras una respiración profunda los abrió con firmeza <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size">—¡Hyakumaigawara seiken!—</span></span></span> El golpe estalló en toda la sala de forma ensordecedora, pero no se movió de su posición, me había quedado tan embobado mirando sus movimientos, esperando un avance, que pasé la teja por alto, esta no se había roto, pero había caído sobre la mesa como consecuencia del impacto al aire. Tras su demostración, Batch Kalao se dio la vuelta hacia nosotros, y con su inexpresivo rostro y un gesto de su brazo, nos invitó a intentarlo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡¡Me toca!!—</span> </span>Grité con ganas, esto parecía algo mucho más sencillo y apacible. Imité todos y cada uno de los pasos que el maestro había realizado, separé las piernas, me agaché ligeramente y cerré los ojos, entonces, golpeé con todas mis fuerzas, acompañando el ataque de un sonido gutural, con la intención de darle fuerza al impacto, el maestro siempre decía el nombre del ataque, no sabía si eso era una parte importante o si simplemente le gustaba el nombre. Mi golpe no dejó un sonido en la habitación, solo el silencio acompañó la escena, un silencio que se burlaba de mí, ¡Se mofaba! Y no solo el aire se burló de mi, la teja también, erguida, recta, impasible... Como una colosal montaña que observa a los humanos desde las alturas, sabiendo que estaría allí mucho después de que todos nos hayamos ido. Antes de volver a mi posición y cambiarme con Kuririn, le di un ligero toque con la pinza para tirarla, y tras un ligero balanceo hacia delante y hacia atrás, se desplomó <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ja! Por gilipollas—</span> </span>Susurré mientras chocaba la mano a mi amigo para hacer el cambio, esa maldita no se volvería a reír de mi. Al volver al lado del maestro, me arrodillé para observar el turno de Kuririn, pero antes de que mi compañero tuviese tiempo de llegar a su posición, Batch Kalao me propinó un golpe veloz y seco en la cabeza ¿me lo había ganado? La verdad es que si para que mentirme. El turno de Kuririn llegó y el resultado fue el mismo que el mío, otra victoria para esa bastarda... Se lo haría pagar... Tarde o temprano. <br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bien, este será vuestro entrenamiento, debéis aprender a tirar esta teja sin tocarla con vuestro golpe, el kárate gyojin no es solo fuerza física, es mucho más. Debéis ser capaces de transmitir la fuerza del golpe más allá, si no, nunca romperéis las cien tejas—</span></span> Una vez terminó su explicación, el maestro volvió a marcharse, como si no esperase que lo lográsemos pronto, como si tuviese la certeza de que no seríamos capaces... <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Voy a demostrarle de lo que soy capaz—</span> </span>Me levanté con convicción para dirigirme a la posición para golpear la tabla. Comencé a golpear al aire una y otra vez, no me daría por vencido, no sería derrotado por una teja, solo tenía que hacerla caer, no era para tanto, seguramente soplando un poco al momento del golpe sería suficiente para tirarla. Pero si era tan sencillo ¿Por qué no era capaz? Miles de golpes al aire, y ni uno movió la teja ni siquiera un poco.<br />
<br />
Cansado física y mentalmente me fui al comedor, necesitaba comer algo con urgencia mientras me replanteaba las cosas. Quizás con Uchimizu era suficiente, no necesitaba aprender todas las técnicas habidas y por haber del Kárate Gyojin. Con esto en mente llegué a la conclusión de que lo dejaría a la mañana siguiente, físicamente ya era bastante fuerte, quizás con entrenar mucho sería suficiente para conseguir la fuerza que buscaba. Pero mis pensamientos fueron interrumpidos por un señor bastante mayor que se sentó a mi lado. El hombre, de cabellos castaños salpicados de numerosas canas comenzó a hablarme <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—Te noto consternado hijo ¿Qué te atormenta?—</span> </span>Al mirarle a la cara pude observar sus ojos, con tonos aceituna que me miraban desde la experiencia de una vida entregada a cultivar su cuerpo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Estoy pensando en dejarlo, creo que esto no es para mi...—</span></span> Los ojos del señor se afilaron, no con furia, sino con severidad. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—No es lo tuyo eee... Ya veo...—</span></span> Volvió a comer de su plato, y, tras lubricar su garganta con un profundo trago de agua volvió a dirigirse a mí<span style="color: #666666;" class="mycode_color"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—Tu cara no me suena mucho ¿Cuánto llevas entrenando?—</span> </span>Le respondí sin pararme a pensar en lo estúpido que sonaba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Llevo unos días para aprender Uchimizu y otros pocos inentando aprender el Seiken... —</span> </span>El tipo permaneció callado mientras terminaba de comerse su plato y entonces se levantó para marcharse <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—Tardé 3 años en aprender Hyakumaigawara Seiken, y aún no he dominado el Uchimizu... No vivas con impaciencia muchacho, el talento puede llevarte hasta cierto punto, pero debes cultivarlo o se secará— </span></span><br />
<br />
Pensé en lo que me dijo mientras terminaba de comer, sus palabras me recordaron a lo que me dijo el maestro hace unos días, era impaciente... ¿Por qué estaba tan frustrado? ¿Acaso tenía prisa para algo? Mis padres me enseñaron en el taller que un trabajo rápido no era bueno, todo debe tener su tiempo y su dedicación, además ¿Por que estaba tan serio? Sin darme cuenta me había convertido en una persona que no era yo, mi filosofía era tomarme las cosas siempre con positividad y optimismo. Por mi mente pasaron los rostros de aquellos piratas que se llevaron a María años atrás, tenía sus rostros grabados a fuego en mi memoria, y ahora recordaba que ellos eran capaces de usar estas técnicas  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Acaso ellos son mejores que yo?... ¡¡NOO!! ¡¡Si ellos en algún momento pudieron romper cien tejas, yo romperé mil!!—</span></span><br />
<br />
Volví a la sala donde se encontraba Kuririn, que yacía en el suelo, exhausto y abatido por el entrenamiento <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—No puedo más Juan... Estoy destrozado... Me voy a descansar un rato ¿Vienes?—</span></span> Había vuelto con la determinación de darlo todo hasta que no pudiese más, así que le respondí con una sonrisa confiada <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Seguiré un rato más, estoy lechuga— </span></span>Una vez mi amigo se fue, me quedé solo en la habitación, pretendía ponerme a lanzar otros mil golpes al aire, dos mil si fuese necesario, pero en lugar de eso, me puse a reflexionar. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Hay que empujar...¿pero como?—</span></span> Pasaron los minutos y yo seguía mirando la teja fijamente, esperando que de alguna manera la información cayese sobre mi por arte de magia <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Caer sobre mi...— Susurré —Claro... Como la cascada—</span></span> Mi obstinación por dar golpes fuertes había apartado todo el significado del Karate Gyojin de mi mente <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—No es solo fuerza, mi golpe debe fluir, para arrastrar... De la misma forma que el cauce un río arrastra todo a su paso—</span></span> En el entrenamiento de Uchimizu lo vi todo mucho más claro porque estaba manejando el agua de forma que pudiese verla, para que mi puño tuviese la esencia del kárate, tenía que mover el agua que se encontraba en mi cuerpo. Sonreí con una pizca de pillería, el momento en el que mi mente procesó esa información, sentí como si un mundo se abriese frente a mí. <br />
<br />
Con las ideas claras y la mente serena, me dispuse a poner a prueba la teoría. Adopté la postura y tomé aire de forma profunda, y entonces solté un poderoso puñetazo que resonó en toda la habitación, la tabla seguía en pie, pero no de forma impasible e imponente, permanecía en pie mientras se tambaleaba ligeramente hacia delante y hacia atrás, haciendo un esfuerzo titánico por conservar su posición. Un gran avance, delante de mi era capaz de ver el progreso y me llenaba de satisfacción el saber que el conocimiento de los últimos días, era realmente útil. Repetí varias veces más los golpes pero la teja se mantenía sin caer, era una hija de puta obstinada, pero yo lo era más. En mi último golpe, cerré los ojos mientras tomaba el aire y entonces, me imaginé el agua de la cascada cayendo sobre mí, con ese sonido ensordecedor,  desde entonces, mantener la concentración me resultaba más fácil, como si nada pudiese distraerme y entonces... Solté un puñetazo que tiró la teja de forma abrupta al suelo.<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nada mal... Aunque sigues siendo impaciente de eso no me cabe la más mínima duda —</span></span> Miré a la puerta con sorpresa y allí se encontraba el maestro, con las manos tras su espalda y mirando con una seriedad complaciente. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Me gustaría que no hables con Kuririn de ello, debe llegar a la respuesta por si solo. Has trabajado bien Juan, como Kuririn aún no está listo, harás la prueba final solo—</span></span><br />
<br />
La prueba final consistía en lo obvio, yo y cien tejas... Cien tejas y yo...<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> —Afortunadamente tenemos una gran cantidad de tejas para usar, siéntete libre de usar las que necesites—</span></span> Está vez el maestro se quedó a mirar el entrenamiento, era lo último que aprendería en este dojo, y quería estar presente. No solo él, También Kuririn estaba allí, sentado sobre sus rodillas a la izquierda del maestro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Si no consigues romper las cien tejas debes continuar pegando hasta que no quede ninguna antes de reponerlas— </span></span>Sus palabras demostraban severidad en el tono, como si supiese que lo que sucedería durante este tramo del entrenamiento no sería bonito de ver ni de sentir. El rostro de mi amigo también era serio, tragaba saliva de forma nerviosa mientras se secaba el sudor de la frente <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Existe la posibilidad de que las rompa todas en el primer intento verdad?— Preguntó con inocencia Kuririn <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No.— </span></span></span>Respondió el maestro de forma implacable, no por maldad o porque no reconociese mi talento, sino porque hacer falsas ilusiones en este punto solo haría más daño al alumno.<br />
<br />
Con todo lo aprendido en mi mente, me coloqué frente a las tejas, adopté la postura y cerré los ojos, manteniéndome así durante unos segundos que se antojaban minutos. Tomé aire y entonces, tras abrir los ojos con intensidad, golpeé la primera tabla, que trataba de ser un muro para las demás. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">*CRAKAKAKAKAKAKAKAKAKA*</span></span></div>
<br />
El sonido de multitud de tejas haciéndose pedazos invadió la sala, ante mi asombro y el de Kuririn, y ante la mirada seria e impasible de Batch Kalao <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No pares, sigue—</span></span> Tras un momento de duda seguí golpeando las tejas, con mi primer golpe fui capaz de romper cincuenta, era asombroso teniendo en cuenta mis primeros intentos, pero aún estaba lejos del objetivo final. Repetí todo el proceso para lanzar el golpe y destrocé las cincuenta que quedaban <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Repón—</span> Coloqué todas las tejas una vez más las tejas y volví a lanzar los golpes. Todo esto se repitió numerosas veces a lo largo de los minutos, el sonido de los golpes y las tejas rompiéndose solo estaba acompañado por los ánimos de Kuririn y las instrucciones de Batch Kalao, que a medida que me iba cansando me daba instrucciones sobre como enfocar mi respiración y de como debería corregir mi postura, que cada vez estaba más desparramada. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Debería tomar un descanso?—</span></span> Dijo Kuririn, visiblemente preocupado por mi condición <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No, debe seguir—</span></span> Y eso hice, seguí golpeando, mientras en cada golpe rompía más tejas que en el anterior. Con el paso de las horas otros sonidos empezaron a acompañar la escena, gritos de dolor que soltaba cada vez que impactaba un puñetazo, adornados con la sangre que salpicaba de mis puños al suelo. Kuririn trató de apartar la mirada, incapaz de seguir observando el sufrimiento de su amigo <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Vista al frente Kuririn, no le faltes al respeto—</span></span>Final mente llegué al punto donde rompí noventa y nueve tejas, estaba feliz, por saber que el siguiente intento sería el último, pero frustrado al pensar que, si me hubiera salido un poquitín mejor, solo un poco, ya habría dominado la técnica. El proceso fue el mismo, 100 tejas, un golpe, pero en este hubo un punto de diferencia. Al momento de realizar el impacto, mi voz salió con firmeza, y acompañada de un tono que reflejaba el desgarrador dolor que sentía <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">—Hyakumaigawara seiken—</span></span></span> </div>
<br />
Y todas las tejas se partieron, finalizando así con el entrenamiento. El maestro y Kuririn me felicitaron por mi hazaña y me acompañaron a la puerta. De camino a la puerta me despedí de Jiho y Nian, y finalmente llegué a la entrada del dojo <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo no tengo nada más que enseñarte Juan, pero eso no significa que tu aprendizaje del Karte Gyojin haya terminado. Aún te falta mucho por aprender... En el Grand Line hay maestros que podrán instruirte... Cuídate— </span></span>Le hice una cordial referencia al maestro en señal de agradecimiento y tras eso me giré hacia Kuririn, quién sin darme tiempo para reaccionar, se lanzó a darme un abrazo y tras separarnos me dijo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Ni se te ocurra olvidarte de mi Juan. En cuanto termine mi entrenamiento iré a la Isla Gyojin, ¡¡Seré el mejor!!—</span> </span>Ante sus palabras le sonreí de forma amplia<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Estoy deseando verlo jajaja. Bueno... Supongo que es todo. Me marcho, muchas gracias por todo—</span></span> Y entonces me puse en marcha, de vuelta a la costa para regresar a Baterilla, mis compañeros me esperaban.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 Juan regresa al Dojo de Kárate con la intención de aprender una técnica cuerpo a cuerpo. Realiza una serie de ejercicios junto a Kuririn basados en: Mover rocas, mantener el equilibrio, aumentar la fuerza del tren superior, meditar bajo una cascada y, finalmente, entrenar un golpe que envuelva todo lo aprendido, logrando romper las cien tejas. Una vez finalizado el entrenamiento, Juan aprende la técnica Hyakumaigawara seiken <div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Hyakumaigawara seiken («Verdadero golpe de las cien tejas»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | Fuerza 80</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>110 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Empuja diez metros al objetivo.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario da un fuerte puñetazo que manda al oponente volando. Dice que puede romper cien tejas con esta técnica.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>karate002</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div> 
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Isla del Kárate día 25 de Verano, año 17<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Hablo—</span></span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Pienso—</span></span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> —Kuririn—</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Batch Kalão—</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">  </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—Señor—</span></span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 1: De vuelta al Dojo</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
No pasó nada de tiempo desde que estuve entrenando en el dojo, pero había algo que me estaba molestando, el maestro me enseñó una técnica que me hizo más versátil en batalla, y era genial, pero no podía quitarme de la cabeza la necesidad de algo que se acoplase mejor a mi personalidad, un golpe cuerpo a cuerpo, más directo. Mientras entrenaba para aprender Uchimizu pude ver a algunos alumnos practicando golpes, si pudiese incorporar los conocimientos del Kárate Gyojin en mis poderosos golpes podría pasar al siguiente nivel.<br />
<br />
Me decidí al volver al Dojo, por lo que, una vez más, puse rumbo a la montaña para continuar mi entrenamiento. Mientras subía la montaña las sensaciones eran completamente distintas a la primera vez, lo que antes era curiosidad ahora era determinación, lo que antes era ilusión ahora era confianza. Después del tiempo que estuve entrenando aquí, los gigantescos bonsáis me seguían pareciendo impresionantes, pero no por la calidad de la madera, si no por la tranquilidad que emanaban, una paz que contagiaba todo el monte, acostumbrado a selvas tropicales con bestias que acechan en cada esquina, aquí daba la sensación de que podría dormir la siesta tranquilamente sin preocuparme de nada. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Alguien los habrá sembrado o crecerán aquí de forma natural?—<br />
</span></span></span><br />
[/i]A medida que subía notaba como mi respiración se agitaba y mis piernas se sentían más pesadas, esta montaña no cambiaba, subir seguía siendo un desafío por si mismo. Mientras subía, viendo ya el Dojo a lo lejos, me crucé con un hombre que me saludó mientras corría, un humano de una edad considerablemente avanzada, era un hombre bastante escuálido, de cabello liso castaño y que llevaba un uniforme Gi de kárate  <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Será un alumno del Dojo?— </span></span></span>Era encantador ver a los hombres mayores teniendo pasión por seguir mejorando, al menos mientras fuese para hacer el bien. Finalmente llegué al dojo, esta vez el dúo de tritones no estaban allí para recibirme, por lo que entré para buscar al maestro Batch Kalao.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Parte 2: Bienvenido de nuevo, impaciente</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
Fui a la sala común del Dojo y allí me encontré a Kuririn y al maestro. El alumno gyojin se encontraba de rodillas, con las manos en los muslos y se encontraba absorto en las palabras que Batch Kalao le decía. Esperé a que terminasen de hablar y saludé <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buenos días ¿Trabajando duro?</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">— </span></span></span>Kuririn se levantó rápidamente y se abalanzó sobre mi<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡¡Juaaann!! No esperaba verte tan pronto otra vez—</span></span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">  </span></span></span>El maestro se acercó con las manos cruzadas en su espalda, impasible, sereno, pero contento<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> —Podría decir lo mismo ¿Qué te trae por aquí muchacho?—</span></span></span> Mientras acariciaba la cabeza de mi querido amigo me dirigí a mi maestro<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Realmente el motivo es el mismo que la primera vez ¡Necesito ser más fuerte!— </span></span></span></span>El gyojin pez Verde me miró con severidad <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No has tardado mucho en querer aprender más ¿Diligencia o Impaciencia?—</span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> </span></span></span> Quería responder rápido, con decisión, pero por algún motivo no pude hacerlo. Realmente no sabía la respuesta, por lo que me limité a mantenerle la mirada con determinación <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Está bien, señor impaciente, toma asiento junto a Kuririn. Esta vez seréis compañeros de entrenamiento— </span></span></span><br />
<br />
Me senté junto a mi amigo en el suelo del dojo y escuché con atención lo que el maestro tenía que decir. <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Como le estaba comentando a Kuririn anteriormente, un maestro del Kárate gyojin no debe centrarse únicamente en técnicas a distancia, de momento ambos habéis perfeccionado Uchimizu, pero el corazón el Kárate Gyojin se encuentra en los golpes, directos, precisos y poderosos. Venid un momento—</span> </span></span>Nos levantamos y fuimos a una habitación conjunta, en la que habían varias estructuras de tejas, que estaban colocadas una delante de otra, a la altura del torso <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—El éxito de vuestro entrenamiento se basa en poder romper estas tejas, adelante, probad—</span> </span></span>Confiado en mi fuerza, me dirigí primero a la prueba, esto era algo puramente físico, al contrario que en mi anterior entrenamiento, tenía una buena base para esto. Me coloqué delante de las tejas y después de adoptar una pose de combate, con las manos pegadas al cuerpo y una pose baja, aguanté la respiración y golpeé con todas mis fuerzas, rompiendo 5 tejas, me fijé en Kuririn a mi izquierda, que había roto tres tejas, el llevaba más tiempo entrenando en el dojo, pero después de todo había una diferencia notable de fuerza bruta. Volvimos al lado del maestro y pregunté con confianza <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Cuántas se supone que deberíamos ser capaces de romper para saber que hemos dominado la técnica?—</span></span></span></span> El maestro me miró como si no entendiese mi pregunta<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Cuántas? Las cien por supuesto, para eso están...— </span></span></span></span>Kuririn y yo nos quedamos perplejos, más por incredulidad que otra cosa, obviamente se trataba de una broma, pero el maestro no acostumbraba a bromear, de ahí nuestra sorpresa. Batch Kalao suspiró, profundamente <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Muy bien, observad— </span></span></span></span>Entonces se colocó frente a una de las estructuras y adoptó una postura de concentración, con los ojos cerrados, las piernas flexionadas, usando su palma izquierda para medir la distancia y con su puño derecho cerrado pegado al abdomen.<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span></span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Hyakumaigawara seiken!— </span></span></span>Fue un golpe veloz, pero más que nada, poderoso, las cien tejas fueron reducidas casi como si fuesen de algún material frágil. Atónito, miré mi pinza, con una magulladura fruto de mi intento anterior, intento que ahora comprendía lo patético que había sido... <span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Es la hora de comer, haceos a la idea mientras descansáis, el Hyakumaigawara seiken no es sencillo— </span></span><br />
<br />
Kuririn y yo no comimos en el comedor, llevamos la comida al cuarto en el que nos quedaríamos ambos mientras  entrenábamos la nueva técnica, de camino al cuarto nos cruzamos con un gigante de color azul que pasaba por allí, era casi tan grande como lo era Dev y, al igual que él, fumaba de una enorme pipa que dejaba una estela de humo a su paso <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Incluso alguien tan grande se preocupa por entrenar eee...—</span></span></span></span> Le dije a Kuririn, mientras él asentía con su cabeza de forma repetida <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—El tamaño no lo es todo Juan ¿Nunca te lo habían dicho?—</span></span></span> . Una vez llegamos a la habitación hablamos sobre la demostración del maestro  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Eso fue... Increíble—</span></span> Le miré y tras tragar el arroz que estaba masticando respondí<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Demasiado para ser real ¿Podremos lograr algo así?—</span></span></span></span> Ver la diferencia de fuerza entre el maestro y yo fue un golpe duro a mi orgullo, sabía perfectamente que era más fuerte que yo, pero... ¿Tanta era la diferencia? Kuririn cortó el silencio tenso <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Bueno, nosotros debemos centrarnos en el entrenamiento y confiar, yo tardé meses en aprender Uchimizu—</span></span> En eso tenía algo de razón, la vez anterior empecé a dudar sin razón, pero esta vez algo era distinto, no era falta de comprensión, era falta de confianza. <br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Parte 3: La base</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
Una vez terminada la comida e intentando mantener el optimismo, Kuririn y yo pusimos rumbo a uno de los patios al aire libre del Dojo, donde esperamos a que llegase el maestro <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Qué esperas del entrenamiento Juan?—</span></span> Giré mi cabeza observando a mis alrededores, intentando buscar tareas que fuesen necesarias para hacer<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Cortar el césped?—</span></span></span></span> Ambos nos miramos por unos instantes antes de reírnos sin parar, sobre todo porque no sería descabellado que ese fuese el entrenamiento visto lo visto. El maestro Batch Kalao por fin apareció y nos indicó cual sería la primera parte de nuestro entrenamiento <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—En este entrenamiento no me andaré con rodeos, primero debéis trabajar en mejorar vuestro físico. El Hyakumaigawara Seiken es un ataque cuerpo a cuerpo, por lo que vuestra propia fuerza es vital para un impacto poderoso—</span></span> Sus palabras tenían sentido, demasiado sentido la verdad, esperaba algo más abstracto visto lo visto. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—En este patio hay numerosas rocas de múltiples pesos, las usaréis para entrenar, cuando seáis capaces de empujar la de trescientos cincuenta kilos de lado a lado del patio habréis terminado con esto— ´</span></span><br />
<br />
El maestro se fue y nos dejó solos con las piedras<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —¿Mover esta piedra enorme? Pero si el patio son como doscientos metros de largo... —</span></span> Kuririn estaba tan abrumado como yo, que estaba muy callado desde la prueba de las tejas, pero no podía seguir así, vine para hacerme más fuerte, y por supuesto que sería un desafío, ninguna virtud nacería de la comodidad. Decidido, me di unas "palmadas" en las mejillas con la intención de espabilarme <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡Muy bien! Solo tenemos que ponernos con el entrenamiento—</span></span></span></span> Mientras Kuririn me observaba, me acerqué a la roca más grande, aseguré bien los pies en el suelo y empujé con todas mis fuerzas para moverla, pero no cedió ni un palmo. <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Me cago en... — </span></span></span></span>Dije con frustración luego de darle una patada a la roca que me dolió más a mi que a ella. Kuririn se acercó con los hombros bien rectos y el mentón en alto, como si se tratase de un noble que circula entre campesinos <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Disculpe caballero, hágase a un lado— </span></span>E hizo el intento de empujar la misma roca. Mientras lo intentaba podía apreciarse como su cara se ponía roja en contraste con el tono azulado que le caracterizaba, parecía un salmón al final de su vida. Cuando terminó su infructuoso intento, acercó la cara a la base de la roca <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡AJÁ! Mira esto, lo moví 2 centímetros—</span></span> Incrédulo me acerqué a revisar las marcas del movimiento en la tierra<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¡Esas las hice yo hombre! Está clarísimo—.</span></span></span></span> Una vez dejamos de lado la infantil discusión decidimos usar otras rocas menos grandes para entrenar.<br />
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Lo ideal para entrenar sería una piedra que pudiese mover como mucho la mitad del camino, y progresar desde ahí, por mi parte elegí una de alrededor de 250 kilogramos, mientras que Kuririn optó por una de 200 kilogramos, y con esto empezamos a entrenar en series mientras movíamos las piedras. Era un trabajo tan duro como esperaba, al poco tiempo de empezar ya sentía la respiración agitada de mi cuerpo y mis piernas se resbalaban cada vez más y más en la tierra movida. Tras unas horas sin descanso me senté un momento con mi compañero  <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Cómo lo llevas?—</span></span></span></span> Él se tomo tiempo para responder, mientras daba amplias bocanadas de aire<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span></span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—De puta madre... *Uff uff* ¿No se nota?— </span></span>El entrenamiento continuó varios días, en los que sólo movíamos piedras, pero había progreso, finalmente podíamos usar las rocas más grandes para entrenar por lo que llamamos al maestro para supervisar el entrenamiento. <br />
<br />
Al llegar el maestro Batch Kalao, Kuririn y yo realizamos con éxito la tarea de empujar la piedra gigante de un lado al otro del patio, a duras penas. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buen trabajo ambos, habéis progresado. Ahora podréis empezar con la segunda parte, la postura, venid dentro— Choqué las manos con Kuririn y seguimos al maestro al interior del Dojo para seguir con nuestro entrenamiento.</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Parte 4: La postura</span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
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<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Una vez en la sala de dentro del dojo Kuririn y yo nos sentamos, una vez más, de rodillas mientras estábamos expectantes a las indicaciones del maestro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Muy bien, primero de todo ¿Cuáles han sido vuestras sensaciones durante el entrenamiento? Tu primero Kuririn—</span></span> Era raro que nos hiciese preguntas, así que no había pensado en ello antes de entrar, suponía que Kuririn tampoco<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> —Bueno... Aún siento el cuerpo dolorido, pero no deja de ser trabajo físico, nada especial—</span></span> Mi forma de pensar al respecto era bastante similar y cuando me dio la palabra respondí <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Opino lo mismo ¿Quizás para una técnica de golpeo no hay mucho más en lo que enfocarse?—</span></span> El Maestro arqueó su ceja derecha y me propinó un golpe seco en la cabeza <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Muy impertinente de tu parte responder una pregunta con otra, Juan— </span></span>Seguido de esto, golpeó a Kuririn mientras intentaba ocultar su risa girando su rostro y tapándose la cara. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No cantéis victoria tan rápido, por supuesto que una técnica del Kárate Gyojin tiene más que fuerza física. Pero hay un mínimo de fuerza requerido por supuesto. Ahora entrenaréis postura, equilibrio, tiene que ser perfecta. Y por supuesto no dejaréis de lado los entrenamientos físicos mientras lo hacéis—</span></span></div>
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<div style="text-align: left;" class="mycode_align">El Maestro nos enseñó las posturas que debíamos practicar. La primera consistía en mantener las piernas flexionadas mientras manteníamos una postura de combate, no parecía nada difícil, la segunda era mantener los brazos estirados hacia adelante mientras debíamos sostener piedras de 50 kilogramos en las manos, parecía algo más desafiante a decir verdad, y la última consistía en una postura de meditación, para mejorar la concentración <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bajo una cascada—</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Bajo una cascada?— </span></span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bajo una cascada—</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿De agua?—</span></span> <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Como todas las cascadas—</span></span> Pues eso... bajo una cascada, además saldríamos a correr todos los días a las<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"> CINCO DE LA MAÑANA,</span></span> un castigo inhumano. El maestro se fue una vez más y Kuririn y yo salimos fuera para iniciar nuestra etapa del entrenamiento <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Lo peor de esto va a ser salir a correr ¿Qué mierda es eso de a las cinco de la mañana? Si a esa hora aún es de noche—</span></span> Kuririn negó con la cabeza, como un adulto que juzga a un niño que no entiende como funciona el mundo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Disciplina Juan, madrugar trabaja la disciplina— </span></span>Yo era disciplinado (más o menos) pero eso no era incompatible con mi gusto por dormir.</div>
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<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Con eso dicho nos pusimos en marcha con nuestro entrenamiento, el maestro había preparado afuera unos troncos horizontales sobre los que practicar la postura, lo que no nos dijo era que estaban a cierta altura sobre el suelo, no era una caída bonita <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Bueno, lo único que tenemos que hacer es no caernos jeje— </span></span>Dije con optimismo y nos subimos a los troncos. De primeras parecía algo sencillo, pero a los pocos minutos de mantener la postura las piernas empezaban a quemar y al cerrar los ojos para aguantar el dolor y mover ligeramente mi pierna resbalé y caí al suelo de forma estruendosa, Kuririn cayó detrás de mí al asustarse por el sonido del golpe.<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —Esta caída mía no cuenta, ha sido culpa tuya— </span></span>Mentira no era pero ¿No debería ser soportar distracciones parte del entrenamiento? Estos incidentes se repitieron en numerosas ocasiones mientras entrenábamos. </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Al día siguiente empezamos con la segunda parte ya que la idea era ir intercalando entre los tres ejercicios. Sostener las rocas era más sencillo a nivel técnico que lo anterior, pero era ridículamente cansado, podía sentir como los hombros temblaban y me salían callos en las manos, a la hora de empezar ya no podía levantar más las rocas, era físicamente incapaz, por lo que nos tomamos un descanso <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto es demasiado—</span></span> Dijo Kuririn angustiado, parecía como si su espíritu empezase a flaquear por primera vez desde que le conocí <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Si... Es demasiado, y solo llevamos día  y medio ¿Realmente esto te hace más poderoso? El entrenamiento de Uchimizu tenía sentido por el control del agua y eso pero esto no parece nada especial, es solo ejercicio raro y extremo. Pero bueno, hay que confiar y seguir—</span></span> Me levanté mientras terminaba de hablar y le di una palmada en la espalda a mi amigo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¡Siempre hacia adelante!—</span></span> Y regresamos al entrenamiento que terminamos cuando cayó el sol, sin poder sentir los brazos y sabiendo que a la mañana siguiente tendríamos que levantarnos temprano, a mi de chico me enseñaron que debía entrenar, comer bien, jugar y dormir mucho.</div>
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<div style="text-align: left;" class="mycode_align">El siguiente día comenzamos corriendo, el cansancio acumulado lo hizo más duro de lo que debería, pero aún así pudimos hacerlo sin mayores problemas y con muchas quejas mientras lo hacíamos. Al terminar nos acercamos a la cascada, ambos éramos gyojin por lo que no esperábamos tener mucho problema con ello, pero de cerca el ruido de la cascada era atronador e imponente, aún así, nos quitamos la parte superior de los Gi y entramos donde caía el agua. Una vez sentados podía sentir el peso del agua en todo mi cuerpo, y el ruido me impedía incluso hablar conmigo mismo, era estresante, intentaba tomarme el entrenamiento lo más serio posible y dejar la mente en blanco para meditar pero era incapaz, el ruido de galones y galones de agua se introducían en mi cabeza sin pedir permiso. Conseguimos aguantar todo el día bajo la cascada y quise comentarlo con Kuririn <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Qué te ha parecido esto?—</span></span> Kuririn se intentó quitar algo del oído<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿QUUÉ?—</span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> <span style="font-size: large;" class="mycode_size">—QUE QUE TE HA PARECIDO EL ENTRENAMIENTO—</span> </span></span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—NO TE OIGOO—</span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span>Si tuviésemos que hacer esto todos los días acabaríamos sordos, pero a decir verdad, mis músculos se sentían más relajados.</div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Continuamos durante días con el ciclo de entrenamientos, y la frustración crecía al mismo tiempo que la fatiga en nuestros cuerpos. Llevábamos mucho más tiempo con esta parte que con la totalidad del entrenamiento del uchimizu, y la sensación de progreso no aparecía, era algo más fuerte físicamente eso por supuesto, pero eso era algo que podría hacer yo por mi cuenta, no venía aquí para esto, ya me pasé mi juventud moviendo rocas y golpeando árboles con las manos. Por suerte, poco antes de tirar la toalla, el maestro volvió <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ya deberíais haber entrenado suficiente postura, la siguiente parte la haremos en el interior, venid—</span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 5: Empujar</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
La entrada al dojo me llenaba de expectación, sabía que cada cambio en el régimen de entrenamiento significaba que el maestro reconocía nuestro avance. Después de todo quizás todo acabaría sucediendo como al aprender Uchimizu, y cobraría sentido con el próximo entrenamiento. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Muy bien, os explicaré la siguiente parte del entrenamiento— </span></span>El maestro se paró frente a una mesita, no era muy grande ni muy pequeña, solo era una mesita que estaba ahí, existiendo... Cogió una de las tantas tejas que estaban amontonadas en una esquina de la habitación y la colocó de canto sobre la mesa sobre la mesa, de la misma manera que las cien tejas que rompió anteriormente pero esta vez sin soportes ningunos, una brizna de aire podría tirarla, pero claro, estábamos en el interior. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esta vez os haré primero la demostración— </span></span>El maestro se colocó en la misma postura que cuando hizo aquel sorprendente golpe, pero esta vez estaba algo más alejado, demasiado como para dar el golpe, de esa manera no llegaría a impactar<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿Quizá va a avanzar justo antes del impacto?—</span></span> Pensé, era algo que había visto varias veces entrenando junto a Enji y Akira, sujetos rápidos que se movían al mismo tiempo que golpeaban. El maestro cerró los ojos, y tras una respiración profunda los abrió con firmeza <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size">—¡Hyakumaigawara seiken!—</span></span></span> El golpe estalló en toda la sala de forma ensordecedora, pero no se movió de su posición, me había quedado tan embobado mirando sus movimientos, esperando un avance, que pasé la teja por alto, esta no se había roto, pero había caído sobre la mesa como consecuencia del impacto al aire. Tras su demostración, Batch Kalao se dio la vuelta hacia nosotros, y con su inexpresivo rostro y un gesto de su brazo, nos invitó a intentarlo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡¡Me toca!!—</span> </span>Grité con ganas, esto parecía algo mucho más sencillo y apacible. Imité todos y cada uno de los pasos que el maestro había realizado, separé las piernas, me agaché ligeramente y cerré los ojos, entonces, golpeé con todas mis fuerzas, acompañando el ataque de un sonido gutural, con la intención de darle fuerza al impacto, el maestro siempre decía el nombre del ataque, no sabía si eso era una parte importante o si simplemente le gustaba el nombre. Mi golpe no dejó un sonido en la habitación, solo el silencio acompañó la escena, un silencio que se burlaba de mí, ¡Se mofaba! Y no solo el aire se burló de mi, la teja también, erguida, recta, impasible... Como una colosal montaña que observa a los humanos desde las alturas, sabiendo que estaría allí mucho después de que todos nos hayamos ido. Antes de volver a mi posición y cambiarme con Kuririn, le di un ligero toque con la pinza para tirarla, y tras un ligero balanceo hacia delante y hacia atrás, se desplomó <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ja! Por gilipollas—</span> </span>Susurré mientras chocaba la mano a mi amigo para hacer el cambio, esa maldita no se volvería a reír de mi. Al volver al lado del maestro, me arrodillé para observar el turno de Kuririn, pero antes de que mi compañero tuviese tiempo de llegar a su posición, Batch Kalao me propinó un golpe veloz y seco en la cabeza ¿me lo había ganado? La verdad es que si para que mentirme. El turno de Kuririn llegó y el resultado fue el mismo que el mío, otra victoria para esa bastarda... Se lo haría pagar... Tarde o temprano. <br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Bien, este será vuestro entrenamiento, debéis aprender a tirar esta teja sin tocarla con vuestro golpe, el kárate gyojin no es solo fuerza física, es mucho más. Debéis ser capaces de transmitir la fuerza del golpe más allá, si no, nunca romperéis las cien tejas—</span></span> Una vez terminó su explicación, el maestro volvió a marcharse, como si no esperase que lo lográsemos pronto, como si tuviese la certeza de que no seríamos capaces... <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Voy a demostrarle de lo que soy capaz—</span> </span>Me levanté con convicción para dirigirme a la posición para golpear la tabla. Comencé a golpear al aire una y otra vez, no me daría por vencido, no sería derrotado por una teja, solo tenía que hacerla caer, no era para tanto, seguramente soplando un poco al momento del golpe sería suficiente para tirarla. Pero si era tan sencillo ¿Por qué no era capaz? Miles de golpes al aire, y ni uno movió la teja ni siquiera un poco.<br />
<br />
Cansado física y mentalmente me fui al comedor, necesitaba comer algo con urgencia mientras me replanteaba las cosas. Quizás con Uchimizu era suficiente, no necesitaba aprender todas las técnicas habidas y por haber del Kárate Gyojin. Con esto en mente llegué a la conclusión de que lo dejaría a la mañana siguiente, físicamente ya era bastante fuerte, quizás con entrenar mucho sería suficiente para conseguir la fuerza que buscaba. Pero mis pensamientos fueron interrumpidos por un señor bastante mayor que se sentó a mi lado. El hombre, de cabellos castaños salpicados de numerosas canas comenzó a hablarme <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—Te noto consternado hijo ¿Qué te atormenta?—</span> </span>Al mirarle a la cara pude observar sus ojos, con tonos aceituna que me miraban desde la experiencia de una vida entregada a cultivar su cuerpo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Estoy pensando en dejarlo, creo que esto no es para mi...—</span></span> Los ojos del señor se afilaron, no con furia, sino con severidad. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—No es lo tuyo eee... Ya veo...—</span></span> Volvió a comer de su plato, y, tras lubricar su garganta con un profundo trago de agua volvió a dirigirse a mí<span style="color: #666666;" class="mycode_color"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—Tu cara no me suena mucho ¿Cuánto llevas entrenando?—</span> </span>Le respondí sin pararme a pensar en lo estúpido que sonaba <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Llevo unos días para aprender Uchimizu y otros pocos inentando aprender el Seiken... —</span> </span>El tipo permaneció callado mientras terminaba de comerse su plato y entonces se levantó para marcharse <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">—Tardé 3 años en aprender Hyakumaigawara Seiken, y aún no he dominado el Uchimizu... No vivas con impaciencia muchacho, el talento puede llevarte hasta cierto punto, pero debes cultivarlo o se secará— </span></span><br />
<br />
Pensé en lo que me dijo mientras terminaba de comer, sus palabras me recordaron a lo que me dijo el maestro hace unos días, era impaciente... ¿Por qué estaba tan frustrado? ¿Acaso tenía prisa para algo? Mis padres me enseñaron en el taller que un trabajo rápido no era bueno, todo debe tener su tiempo y su dedicación, además ¿Por que estaba tan serio? Sin darme cuenta me había convertido en una persona que no era yo, mi filosofía era tomarme las cosas siempre con positividad y optimismo. Por mi mente pasaron los rostros de aquellos piratas que se llevaron a María años atrás, tenía sus rostros grabados a fuego en mi memoria, y ahora recordaba que ellos eran capaces de usar estas técnicas  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Acaso ellos son mejores que yo?... ¡¡NOO!! ¡¡Si ellos en algún momento pudieron romper cien tejas, yo romperé mil!!—</span></span><br />
<br />
Volví a la sala donde se encontraba Kuririn, que yacía en el suelo, exhausto y abatido por el entrenamiento <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—No puedo más Juan... Estoy destrozado... Me voy a descansar un rato ¿Vienes?—</span></span> Había vuelto con la determinación de darlo todo hasta que no pudiese más, así que le respondí con una sonrisa confiada <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Seguiré un rato más, estoy lechuga— </span></span>Una vez mi amigo se fue, me quedé solo en la habitación, pretendía ponerme a lanzar otros mil golpes al aire, dos mil si fuese necesario, pero en lugar de eso, me puse a reflexionar. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Hay que empujar...¿pero como?—</span></span> Pasaron los minutos y yo seguía mirando la teja fijamente, esperando que de alguna manera la información cayese sobre mi por arte de magia <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Caer sobre mi...— Susurré —Claro... Como la cascada—</span></span> Mi obstinación por dar golpes fuertes había apartado todo el significado del Karate Gyojin de mi mente <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—No es solo fuerza, mi golpe debe fluir, para arrastrar... De la misma forma que el cauce un río arrastra todo a su paso—</span></span> En el entrenamiento de Uchimizu lo vi todo mucho más claro porque estaba manejando el agua de forma que pudiese verla, para que mi puño tuviese la esencia del kárate, tenía que mover el agua que se encontraba en mi cuerpo. Sonreí con una pizca de pillería, el momento en el que mi mente procesó esa información, sentí como si un mundo se abriese frente a mí. <br />
<br />
Con las ideas claras y la mente serena, me dispuse a poner a prueba la teoría. Adopté la postura y tomé aire de forma profunda, y entonces solté un poderoso puñetazo que resonó en toda la habitación, la tabla seguía en pie, pero no de forma impasible e imponente, permanecía en pie mientras se tambaleaba ligeramente hacia delante y hacia atrás, haciendo un esfuerzo titánico por conservar su posición. Un gran avance, delante de mi era capaz de ver el progreso y me llenaba de satisfacción el saber que el conocimiento de los últimos días, era realmente útil. Repetí varias veces más los golpes pero la teja se mantenía sin caer, era una hija de puta obstinada, pero yo lo era más. En mi último golpe, cerré los ojos mientras tomaba el aire y entonces, me imaginé el agua de la cascada cayendo sobre mí, con ese sonido ensordecedor,  desde entonces, mantener la concentración me resultaba más fácil, como si nada pudiese distraerme y entonces... Solté un puñetazo que tiró la teja de forma abrupta al suelo.<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Nada mal... Aunque sigues siendo impaciente de eso no me cabe la más mínima duda —</span></span> Miré a la puerta con sorpresa y allí se encontraba el maestro, con las manos tras su espalda y mirando con una seriedad complaciente. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Me gustaría que no hables con Kuririn de ello, debe llegar a la respuesta por si solo. Has trabajado bien Juan, como Kuririn aún no está listo, harás la prueba final solo—</span></span><br />
<br />
La prueba final consistía en lo obvio, yo y cien tejas... Cien tejas y yo...<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> —Afortunadamente tenemos una gran cantidad de tejas para usar, siéntete libre de usar las que necesites—</span></span> Está vez el maestro se quedó a mirar el entrenamiento, era lo último que aprendería en este dojo, y quería estar presente. No solo él, También Kuririn estaba allí, sentado sobre sus rodillas a la izquierda del maestro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Si no consigues romper las cien tejas debes continuar pegando hasta que no quede ninguna antes de reponerlas— </span></span>Sus palabras demostraban severidad en el tono, como si supiese que lo que sucedería durante este tramo del entrenamiento no sería bonito de ver ni de sentir. El rostro de mi amigo también era serio, tragaba saliva de forma nerviosa mientras se secaba el sudor de la frente <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Existe la posibilidad de que las rompa todas en el primer intento verdad?— Preguntó con inocencia Kuririn <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No.— </span></span></span>Respondió el maestro de forma implacable, no por maldad o porque no reconociese mi talento, sino porque hacer falsas ilusiones en este punto solo haría más daño al alumno.<br />
<br />
Con todo lo aprendido en mi mente, me coloqué frente a las tejas, adopté la postura y cerré los ojos, manteniéndome así durante unos segundos que se antojaban minutos. Tomé aire y entonces, tras abrir los ojos con intensidad, golpeé la primera tabla, que trataba de ser un muro para las demás. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">*CRAKAKAKAKAKAKAKAKAKA*</span></span></div>
<br />
El sonido de multitud de tejas haciéndose pedazos invadió la sala, ante mi asombro y el de Kuririn, y ante la mirada seria e impasible de Batch Kalao <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No pares, sigue—</span></span> Tras un momento de duda seguí golpeando las tejas, con mi primer golpe fui capaz de romper cincuenta, era asombroso teniendo en cuenta mis primeros intentos, pero aún estaba lejos del objetivo final. Repetí todo el proceso para lanzar el golpe y destrocé las cincuenta que quedaban <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Repón—</span> Coloqué todas las tejas una vez más las tejas y volví a lanzar los golpes. Todo esto se repitió numerosas veces a lo largo de los minutos, el sonido de los golpes y las tejas rompiéndose solo estaba acompañado por los ánimos de Kuririn y las instrucciones de Batch Kalao, que a medida que me iba cansando me daba instrucciones sobre como enfocar mi respiración y de como debería corregir mi postura, que cada vez estaba más desparramada. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Debería tomar un descanso?—</span></span> Dijo Kuririn, visiblemente preocupado por mi condición <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No, debe seguir—</span></span> Y eso hice, seguí golpeando, mientras en cada golpe rompía más tejas que en el anterior. Con el paso de las horas otros sonidos empezaron a acompañar la escena, gritos de dolor que soltaba cada vez que impactaba un puñetazo, adornados con la sangre que salpicaba de mis puños al suelo. Kuririn trató de apartar la mirada, incapaz de seguir observando el sufrimiento de su amigo <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Vista al frente Kuririn, no le faltes al respeto—</span></span>Final mente llegué al punto donde rompí noventa y nueve tejas, estaba feliz, por saber que el siguiente intento sería el último, pero frustrado al pensar que, si me hubiera salido un poquitín mejor, solo un poco, ya habría dominado la técnica. El proceso fue el mismo, 100 tejas, un golpe, pero en este hubo un punto de diferencia. Al momento de realizar el impacto, mi voz salió con firmeza, y acompañada de un tono que reflejaba el desgarrador dolor que sentía <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">—Hyakumaigawara seiken—</span></span></span> </div>
<br />
Y todas las tejas se partieron, finalizando así con el entrenamiento. El maestro y Kuririn me felicitaron por mi hazaña y me acompañaron a la puerta. De camino a la puerta me despedí de Jiho y Nian, y finalmente llegué a la entrada del dojo <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yo no tengo nada más que enseñarte Juan, pero eso no significa que tu aprendizaje del Karte Gyojin haya terminado. Aún te falta mucho por aprender... En el Grand Line hay maestros que podrán instruirte... Cuídate— </span></span>Le hice una cordial referencia al maestro en señal de agradecimiento y tras eso me giré hacia Kuririn, quién sin darme tiempo para reaccionar, se lanzó a darme un abrazo y tras separarnos me dijo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Ni se te ocurra olvidarte de mi Juan. En cuanto termine mi entrenamiento iré a la Isla Gyojin, ¡¡Seré el mejor!!—</span> </span>Ante sus palabras le sonreí de forma amplia<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Estoy deseando verlo jajaja. Bueno... Supongo que es todo. Me marcho, muchas gracias por todo—</span></span> Y entonces me puse en marcha, de vuelta a la costa para regresar a Baterilla, mis compañeros me esperaban.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 Juan regresa al Dojo de Kárate con la intención de aprender una técnica cuerpo a cuerpo. Realiza una serie de ejercicios junto a Kuririn basados en: Mover rocas, mantener el equilibrio, aumentar la fuerza del tren superior, meditar bajo una cascada y, finalmente, entrenar un golpe que envuelva todo lo aprendido, logrando romper las cien tejas. Una vez finalizado el entrenamiento, Juan aprende la técnica Hyakumaigawara seiken <div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Hyakumaigawara seiken («Verdadero golpe de las cien tejas»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
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                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | Fuerza 80</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>110 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Empuja diez metros al objetivo.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario da un fuerte puñetazo que manda al oponente volando. Dice que puede romper cien tejas con esta técnica.</i>
                </p>
                <hr/>
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                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `karate002`);'
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Fic][Entrenamiento] Ciento una tejas.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3288</link>
			<pubDate>Thu, 26 Feb 2026 02:32:58 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=663">Kazan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3288</guid>
			<description><![CDATA[<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">Dia 23 de Verano, Año 17</div></span><br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">I. Merecedor</div></span><br />
<br />
Batch Kalão llegó al amanecer con una pila de tejas. Sin embargo no hacia falta ser muy avispado para contar que no habia cien. Kazan las contó desde donde estaba sentado junto a la fuente, tranquilo pero curioso con la pipa encendida y fumando mientras esperaba las indicaciones del maestro. Cuarenta y tres tejas de arcilla de barro naranja apiladas en una columna, cada una del grosor aproximado de dos dedos humanos que era algo mas que sorprendente sabiendo cual era el objetivo de esas tejas. El maestro las depositó en el suelo sin ningun tipo de introduccion ni ceremonia ni nada parecido, y se volvió hacia él con la expresión que llevaba usando desde el primer día, la de alguien que ya sabe el resultado de algo y solo está esperando que el tiempo lo acepte. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Cuarenta y tres?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Las cien llegan cuando demuestras que las mereces.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, una forma eficiente de ahorrar en materiales.-</span></span> comentaría en tono de ironia y jocosidad. Batch Kalão no respondió, no era muy dado a las bromas. Señaló el espacio abierto de la plataforma, el tramo de diez metros que separaba el punto de golpe de la pared de roca al fondo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El Hyakumaigawara. Un puñetazo que manda al oponente volando. Suena simple dicho así. Todo lo que suena simple esconde lo que realmente cuesta."</span></span><br />
<br />
Kazan se puso de pie. Sus diez metros se desplegaron sobre la plataforma y la sombra del amanecer se multiplicó exponencialmente con su presencia interponiendose en el sol. Ajustó el fajón rojo, tocó brevemente uno de sus cuernos con dos dedos mientras orientaba el cuerpo hacia el espacio vacío frente a él. El kanaboo descansaba apoyado contra la roca detrás, excluido deliberadamente de esta sesión puesto que el karate gyojin no entendia de armas, por ahora.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El error más común es confundir esta técnica con fuerza bruta. Cualquier idiot...-</span> tosió<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- cualquier persona con músculo suficiente puede romper tejas. El Hyakumaigawara no es eso. Es algo mas</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué es entonces?-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Es la conclusión de un argumento que el cuerpo lleva haciendo desde que empezaste a moverte. El golpe no empieza en el puño. Ni mucho menos acaba en el</span><br />
<br />
Kazan esperó como siempre dudando de la forma de hablar que tenia el gyojin verde. Batch Kalão no continuó inmediatamente. Caminó hasta las tejas, tomó la de arriba de la pila, la sostuvo horizontalmente entre dos dedos y la soltó desde metro y medio de altura. Cayó al suelo de roca y no se rompió. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Golpea eso.</span><br />
<br />
La teja estaba en el suelo, plana, a ocho metros de distancia. Kazan avanzó tres pasos, se detuvo a cinco metros, evaluó. Su puño derecho cerrado era aproximadamente del tamaño de un barril. La teja parecía una moneda vista desde su altura. Golpeó. Y el impacto hizo vibrar la plataforma entera. La teja no voló diez metros simplemente desapareció. Batch Kalão lo miró. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Eso es fuerza bruta. Eficiente. Inútil para lo que necesitas aprender.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Porque la pulverizé en lugar de proyectarla?-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Porque tu energía no estaba focalizada. Liberaste no condujiste. El Hyakumaigawara necesita que toda la energía converja en un punto y salga por el otro lado.</span><br />
<br />
Kazan miró el polvo naranja en el suelo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Conducir el golpe. Igual que el Uchimizu convence al agua de su trayecto..."</span></span> Tocó un cuerno. Habia algo comun en aquellas dos tecnicas y eso le hacia ver que tenía razón el maestro en haberle enseñado antes el Uchimizu.<br />
<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> II. Destrucción</span></div>
<br />
Las primeras horas produjeron como era de esperar una cantidad enorme de fracasos. Kazan golpeaba las tejas con la contención calculada de alguien que intenta no pulverizarlas y el resultado era tejas que salían disparadas en ángulos impredecibles o que salía parcialmente fracturadas, pero siempre era lo mismo. Se contenía y no hacia lo que tenia o se suponía que tenia que hacerse.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tu cuerpo está acostumbrado a destruir en el momento no de acompañar en el movimiento.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Llevan cuarenta y cinco años diciendome que destruya y tu me pides que acompañe.-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo sé. Por eso te dije que eras un caso difícil desde el primer día.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha! Nunca dijiste eso.-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo pensé. Practica.</span><br />
<br />
Kazan se limpió el polvo de arcilla naranja de la mano derecha y miró la pila de tejas restantes. Quedaban veintiocho, habia perdido demasiadas oportunidades. Había consumido quince en variantes del mismo error y eso en todas las medidas de verlo no era eficiente. El patrón era siempre el mismo, en el momento del impacto algo en su sistema nervioso le decia que aplastara y rompiera en vez de simplemente trabajar el movimiento. Era un problema de memoria corporal a simple vista. Y eso se reescribe con repetición hasta que la nueva instrucción ocupa el espacio de la antigua. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El esclavo que murió por mí nunca tuvo tiempo de reescribir nada. Yo tengo tiempo. Eso es el privilegio de seguir vivo."</span></span> Los dedos encontraron el collar de cuentas siempre siendo el ancla que lo señalaba al presente. Lo soltó, tomó una teja nueva, y golpeó con la atención depositada no en el punto de contacto sino en el metro de aire que había más allá de la teja, como si el objetivo real fuera ese espacio vacío y la teja fuera solo el primer obstáculo en el camino. Una focalización de que el verdadero golpe venia detrás.<br />
<br />
La teja salió disparada en línea recta. Viajó siete metros antes de impactar contra la pared de roca al fondo y quebrarse en tres fragmentos limpios. No eran diez metros pero era una línea recta.<br />
<br />
Batch Kalão que había estado meditando giró la cabeza. No dijo nada y simplemente puso una teja nueva en el suelo.<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">III. Descanso</div></span><br />
<br />
A media mañana, Batch Kalão hizo algo inesperado lo mas inesperado que había visto hacer por parte del gyojin verde<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">.-Descansa una hora. Baja al nivel de los arrozales y vuelve.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Parte del entrenamiento?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El cuerpo aprende durante el descanso, memoriza lo que es relajarse despues de un tipo de actividad a fin de cuentas es en el descanso cuando los musculos crecen, no solo durante el esfuerzo. Si sigues golpeando ahora solo reforzarás el error.</span><br />
<br />
Era la primera vez que Batch Kalão ofrecía algo parecido a una pausa del entrenamiento, pero incluso en esa pausa parecia que habia enseñanza. Kazan lo anotó y se marchó, tomó la pipa la cargó y empezó el descenso por el camino de piedras planas que serpenteaba ladera abajo. La isla a media mañana tenía una luz diferente a la del amanecer en la plataforma, como era de esperar debido a la diferencia de altura y horario. Era mas verde y mas viva, Los arrozales que rodeaban la base de la montaña capturaban el sol de una forma bella y unica, casi como invitando a quedarte mirando todo lo que tu vista pudiera abarcar. Bajó cuatrocientos metros, suficiente para salir de la zona de los dojos y entrar en la red de senderos que conectaban los arrozales con el pequeño núcleo del pueblo. Campesinos trabajando con la postura reconocible de los habitantes de esta isla. Aquí la filosofía marcial no vivía solo en los dojos estaba instaurada en todo lugar. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Un lugar donde el entrenamiento y la vida cotidiana son lo mismo."</span></span><br />
<br />
Tocó un cuerno mientras caminaba por el borde de un arrozal, la pipa produciendo humo pausado, sus diez metros proyectando una sombra desproporcionada sobre los cultivos. Algunos trabajadores lo miraban. Ninguno con miedo. Fue en el cruce entre dos senderos principales, a unos doscientos metros del muelle donde había desembarcado días antes, donde lo vio.<br />
<br />
Primero lo oyó a decir verdad puesto que este tipo de encuentros siempre entran por el oído antes. Un paso pesado con una cadencia diferente a la humana, el sonido de algo duro contra la tierra compacta del sendero. Después vino la sombra, proyectada desde el sur, que llegó antes que su origen. Tres metros y algo. Un Gyojin tipo cangrejo. La piel de un rojo anaranjado que la luz de la mañana convertía casi en cobre, las pinzas proporcionalmente enormes en relación al torso. Llevaba puesto un uniforme marcial, pero la forma en la que se movía le hacia ver que aquel individuo tambien era un visitante de la isla. <br />
<br />
Kazan se detuvo, no era como que estaba retando a aquel nuevo visitante ni nada parecido. Solo se detuvo, la pipa en la mano izquierda, y observó al cangrejo desde sus diez metros de altura.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Habrá venido a lo mismo que yo?"</span></span> Algo dentro del cuerpo de Kazan se activaba de la misma manera que se activó cuando tuvo el enfrentamiento con aquel marine que lanzaba rayos laser. No era hostilidad inmediata. Era como un aviso. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, es un día interesante para pasear.-</span></span> Lo dijo en volumen conversacional, sin proyectar amenaza ni retirarla, simplemente haciendo notar su presencia.<br />
<br />
Sin embargo no hubo respuesta. Kazan lo registró todo, distancia entre ambos, aproximadamente doce metros, terreno, sendero de tierra compacta con arrozal a ambos lados que limitaba el movimiento lateral, altura del sol, que dejaba sombras cortas y visibilidad total, y el hecho de que este individuo que le causaba la misma incomidad que Shin estaba solo en una isla que tenía cincuenta luchadores como milicia ciudadana y tres maestros de artes marciales viviendo a menos de dos kilómetros. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No es mi problema hoy. Mi problema hoy tiene forma de cien tejas y está a mil trescientos metros de altitud."</span></span> Kazan retomó el paso. Sin prisa ninguna. Aunque con toda la prisa que una persona de diez metros puede tener. <br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">IV. Vuelta</div></span><br />
<br />
Volvió a la plataforma con veinte minutos de margen sobre la hora indicada, quería entrenar ya y lo necesitaba sus músculos se estaban enfriando de mala manera. Batch Kalão ya estaba allí realizando la secuencia de calentamiento que abría cada una de sus sesiones, un conjunto de movimientos de brazos que describían espirales perfectas, idénticas cada vez y que terminaban con un rapido movimiento del brazo a modo de puñetazo, le recordaba en cierta manera a lo que habia visto el dia enterior en los entrenamientos del dojo de las vibraciones. Los seis estudiantes habían regresado de nuevo, parecía que las clases particulares habian acabado. Estaban en la zona lateral de la plataforma entrenando sus propias secuencias de movimientos, suficientemente lejos para no interferir con el trabajo principal pero suficientemente cerca para ver.<br />
<br />
Kazan ocupó su posición frente a la nueva pila de tejas. Batch Kalão había reemplazado las consumidas durante la mañana, muy propio de el. Cuarenta tejas nuevas, ni una mas ni una menos. El maestro completó su calentamiento.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué encontraste abajo?</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Arrozales. Un cangrejo solo en el sendero sur. Por las profundidades, nadie que me explicara lo que estoy haciendo mal esta mañana. Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> Batch Kalão ignoró tanto la risa como la mención del cangrejo con capacidad que tenia para acomodar lo realmente importante. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La dirección del golpe correcta es lo que requiere este golpe, transmite tu decision.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El brazo llega con la decisión tomada.-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Exacto. El contacto no es el momento de decisión, es el momento en el que le dices al golpe tus intenciones. Recuerda el agua</span> Kazan procesó la distinción. ¿Acaso no era el golpe el climax de un movimiento donde acababa todo?. Lo que Batch Kalão describía invertía eso el contacto era unicamente un vertice mas en la ecuacion no el punto de llegada. Tomó posición. Cerró el puño derecho y orientó el cuerpo desde los pies, la rotación comenzando en el talón derecho, pasando por la cadera, el torso, el hombro, y llegando al brazo con la secuencia que Batch Kalão había mostrado. Sintió la diferencia al instante no era un brazo golpeando. Era todo su cuerpo. La teja salió disparada. Diez metros exactos. Impactó contra la pared de roca al fondo en un fragmento único, limpio, con la energía suficiente para dejar una marca blanca en la piedra. Kazan miró la marca. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> Uno de los estudiantes al fondo produjo un sonido que podría haber sido una inhalación y despues podria haber venido un aplauso. Batch Kalão caminó hasta la marca en la roca, la examinó durante tres segundos exactos.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Otra vez.</span><br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">V. Variante</div></span><br />
<br />
La tarde fue diferente a cualquier otra sesión. No porque el trabajo fuera menos exigente, al contrario ya que era más exigente y era porque ahora que el mecanismo básico funcionaba, Batch Kalão empezó a introducir variables. Mil y un formas de golpear una teja de distintos angulos, situaciones y desventuras. Y finalmente, después de que Kazan hubiera ejecutado la técnica con consistencia creciente durante dos horas, vino la variable mas importante. Los estudiantes trajeron la pila completa. Cien tejas apiladas en una columna de metro ochenta de altura. Kazan la contempló, una columna que ante un humano normal parecia enorme a sus manos le llegaba mas o menos por la mitad de la pierna. Matemáticamente un puñetazo a esa columna con la técnica correcta debía desplazar el impacto a través de todas las tejas en secuencia, la energía transmitida de una a otra sin absorberse en ningún punto intermedio hasta que la última teja saliera proyectada diez metros. Simple ¿verdad?<br />
<br />
Batch Kalão tomó la primera teja de la pila y la colocó personalmente en la base. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Esta es la mía. Si me das un motivo para añadirla, lo hago.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, qué generoso de tu parte.-</span></span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Cien tejas que representan cuarenta y cinco años de preguntas sobre si este cuerpo puede hacer algo más que destruir. Tambien puede acompañar y viajar"</span></span>Los dedos rozaron el collar de cuentas, casi parecia un abaco siendo contando por millonesima vez. Soltó el collar y orientó el cuerpo hacia la columna de cien tejas.<br />
<br />
Los seis estudiantes habían retrocedido hasta el borde de la plataforma, como hubieran sido preavisados. Batch Kalão se había posicionado a ocho metros a la derecha, brazos cruzados como era de esperar. Kazan cerró los ojos durante cuatro segundos respiró lentamente. No para concentrarse en el sentido dramático y hacer la escena mas especial, si no para escuchar la secuencia completa desde los pies antes de iniciarla talón, cadera, torso, hombro, puño. Abrió los ojos. Dio un paso. El puño llegó a la primera teja.<br />
<br />
El sonido fue diferente a cualquier cosa que hubiera producido esa mañana y en todo su entrenamiento. No la explosión seca de algo que se pulveriza y se parte en mil pedazos. Un crack nítido y sostenido. La columna de cien tejas se desintegró hacia adelante. No en polvo, en fragmentos que viajaron juntos durante los primeros metros antes de separarse, la última teja llegando a impactar contra la pared de roca trasera con suficiente fuerza para incrustarse un centímetro en la piedra.<br />
<br />
Kazan bajó el brazo despacio. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Cien."</span></span> No hubo risa esta vez. La risa era para las verdades inesperadas que le pillaban fuera de juego. Esto era algo diferente, era una deuda pagada de una forma que la deuda misma no podría haber anticipado. Batch Kalão descruzó los brazos. Caminó hasta donde la última teja estaba incrustada en la roca. La examinó. Con un movimiento preciso de la mano abierta, la extrajo de la piedra y la sostuvo frente a él. Mirandola <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La centésima primera.</span> Y la colocó en el suelo a diez metros de Kazan. Kazan lo miró. El maestro había regresado a su posición, de pie, esperando. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escucha bien, maestro. No hace falta..-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El protocolo es el protocolo.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades... Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> Fue una risa nerviosa. Kazan tomó posición. La teja de Batch Kalão era idéntica a las anteriores. La diferencia era lo que representaba, era la confianza del maestro que ante una teja igual ibas a recrear el mismo movimiento. Era significado no identidad, lo que siempre habia enseñado.<br />
<br />
Talón. Cadera. Torso. Hombro. Puño.<br />
<br />
La centésima primera teja viajó limpiamente diez metros y se incrustó en la roca junto a la marca que había dejado la primera prueba exitosa de la tarde.<br />
<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">VI. Pregunta</div></span><br />
<br />
El sol tocaba el horizonte. Ambos estaban sentados junto a la fuente, cosa extraordinaria porque el maestro no se sentaba en los espacios compartidos habitualmente pero era un dia especial en cierta parte. Tenía una taza de té, a Kazan le había ofrecido la suya sin ceremonia y la taza era del tamaño de un cuenco mediano para sus dimensiones aceptó su proporción. Los estudiantes habían terminado su sesión propia y bajado por el camino de piedras planas hacia sus alojamientos en los niveles inferiores de la montaña.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tengo una pregunta que no es técnica.-</span></span>Batch Kalão bebió su té <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Cuántos años llevas aquí?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Veintiocho.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Siempre solo en la montaña?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tengo estudiantes.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No me lo compares, los estudiantes van y vienen. No es lo mismo-</span></span><br />
<br />
Una pausa larga que solo fue llenada por el ruido de la fuente. Batch Kalão miró hacia el oeste casi parecia nostalgico. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Este arte es un arte que no coexiste bien con otras cosas. Una cosa es aprender Karate Gyojin y otra cosa es adoptar tu vida a el.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Eleccion o justificacion?-</span></span> Los ojos del maestro se movieron hacia él rapidamente. Y la expresión fue la mas diferente del maestro que habia visto casi parecia sentir algo.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Practica.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> Esta vez la risa fue larga y completa saliendole del pecho y que retumbaba en todo el lugar.  <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escucha bien, maestro. A veces tus respuestas escuetas confirman todo lo que supongo-</span></span>El maestro bebió el último sorbo de té.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Te he enseñado todo lo que se, tendras que viajar a nuevas aguas para seguir avanzando en esto.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Sera dificil?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lleva mucho tabaco. Vas a necesitar la paciencia.</span> Entró al dojo antes de que Kazan pudiera responder.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Más tabaco..."</span></span><br />
<br />
Kazan se quedó junto a la fuente mientras el cielo se volvía completamente naranja. La pipa ardía con el ritmo lento. El collar de cuentas descansaba contra su pecho con el peso exacto de siempre.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ciento una tejas.-</span></span> Lo dijo para si mismo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Dos técnicas. No está mal para un arma que intentaba aprender a ser otra cosa."</span></span> La última luz del día convirtió su piel cerúlea en algo violeta. El kanaboo esperaba contra la roca con la paciencia de los objetos inertes. Kazan se puso de pie. Tomó el kanaboo y dio el primer paso del descenso. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades...-</span></span><br />
<br />
Aquí tienes las secciones adicionales que se añaden a continuación del post existente, tras el descenso inicial:<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">VII. Descenso</div></span><br />
<br />
El camino de piedras planas bajaba con un nivel que Kazan había aprendido a respetar en el tiempo que llevaba subiendo y bajando aquel lugar. No era un camino diseñado para personas de diez metros, a lo mejor siquiera para personas de cinco metros. Era un camino diseñado para cualquiera que queria ser subido y bajado pero que siempre iba a costar trabajo. Las piedras estaban espaciadas sus quince toneladas distribuidas con una precisión que nadie que lo viera desde lejos habría creído posible, parecia un artista circense. La pipa iba encendida, como no. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Veintiocho años..."</span></span><br />
<br />
El número había quedado guardado en su mente desde que Batch Kalão lo pronunció junto a la fuente. Veintiocho años en esa plataforma de treinta metros cuadrados a mil trescientos de altitud con una fuente que nunca paraba, con unos alumnos que iban y venian en perpetuo movimiento mientras el permanecia sentado en el mismo lugar mirando al vacio con sus tejas y su granito. Tocó un cuerno con dos dedos mientras bajaba. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Es eso redención? ¿O es algo mucho mas complejo que eso?"</span></span> No tenía respuesta y no iba a conjeturarla. <br />
<br />
A los ochocientos metros de altitud pasó frente al dojo del Okama Kenpo. Esta hora, ya sin luz directa de sol en esa ladera, el dojo estaba oscuro y en silencio. Una sola antorcha ardía en el interior, suficiente para ver que había una figura haciendo algo que desde la perspectiva de Kazan parecía una secuencia de movimientos de danza más que de combate. Cada vez que lo pasaba le ocurría lo mismo, la primera reacción era el escepticismo de alguien criado en la lógica brutal de la arena, y la segunda reacción, unos segundos después, era el reconocimiento de que cualquier cosa que funcionara para quien la practicaba no necesitaba su aprobación para ser válida. Habia visto cosas increibles en la arena, que un bailarin te derrotara no era la mas sorprendente de ellas. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades...-</span></span><br />
<br />
A los cuatrocientos metros el dojo del Hasshoken. Aquí sí había actividad nocturna. Cuatro estudiantes en el exterior, practicando en la oscuridad con movimientos ondulantes que Kazan había llegado a reconocerlo a la perfeccion. No era tan diferente de algunas de las cosas que Batch Kalão le había hecho hacer junto a la fuente antes del amanecer. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tres estilos. Y los tres maestros empeñados en que su estilo domina el resto."</span></span><br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">VIII. El pueblo de noche</div></span><br />
<br />
El núcleo del pueblo a esta hora era diferente al que había visto durante el descanso de la mañana, quizas formaba parte de la enseñanza del maestro, que un mismo lugar son dos lugares en uno o incluso mas. La misma geometría de calles estrechas y edificios bajos con tejados de arcilla pero con la luz cambiadas. El olor a arroz hervido llegaba de varias casas tanto que le daba hambre a Kazan y era motivo para que su barriga rugiera.<br />
<br />
Kazan avanzó por la calle principal con el cuidado habitual que había aprendido tantas veces. Sus diez metros hacían que los tejados le quedaran aproximadamente a la altura del pecho, algunos un poquito mas abajo, lo que requería mantener el torso ligeramente inclinado hacia adelante en los tramos más estrechos para no llevarse todo consigo. El kanaboo iba casi vertical en la espalda, para reducir al maximo su envergadura. Era algo que habia aprendido hacer para no derribar casas de manera accidental. Algunas personas lo miraban desde las puertas pero ninguna con la alarma que su presencia generaba en pueblos que no lo conocían. La gente casi ya parecia a entender que su presencia alli era derivada del entrenamiento en el karate gyojin.<br />
<br />
Una anciana de no más de un metro sesenta, con la espalda recta característica de los habitantes de esta isla incluso en la vejez, estaba sentada en un banco de piedra frente a una casa. Cuando Kazan pasó frente a ella, levantó el cuenco levemente en una especie de saludo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Buenas noches.-</span></span>Ella inclinó la cabeza un centímetro y Kazan lo recibió como la respuesta en si misma. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Veintiocho años. Batch Kalão lleva veintiocho años subiendo y bajando este mismo camino pasando frente a esta misma mujer en este mismo banco probablemente recibiendo el mismo gesto de un centímetro. Y sin embargo vive sus enseñanzas me aventuro a decir como el primer dia."</span></span><br />
<br />
Tocó un cuerno. La pipa había llegado a su fin. La golpeó suavemente contra la palma de la mano izquierda para vaciar el residuo y la guardó en el fajón. La plaza central del pueblo tenía una fuente de piedra más grande que la del dojo era como el punto de encuentro local, y aparte es que esta no contaba con la corriente continua de la montaña sino que era alimentada por un sistema de canales desde algún punto más alto. Alrededor de la fuente eso si habia cuatro personas jóvenes hacían algo que Kazan tardó tres segundos en identificar como entrenamiento de la postura básica del Hasshoken. A estas horas y sin maestro visible es decir por iniciativa propia. <br />
<br />
Se detuvo junto a la fuente. Para descansar un poco de mantenerse contraido de no derruir casas. A fin de cuentas la plaza y por ende la fuente era la zona mas abierta del pueblo.<br />
<br />
Las estrellas sobre Isla Karate eran las mismas estrellas que sobre cualquier otro punto del mar, por lo tanto Mizuki y Seraphine estarian viendo tambien esas estrellas. Kazan lo sabía porque había dormido bajo ellas en suficientes islas como para haberlo comprobado. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Habrán sido iguales estas estrellas durante los veintiocho años de Batch Kalão? ¿Las habrá mirado alguna vez desde la fuente de la plaza o siempre desde la plataforma del dojo?¿Como de solo puede sentirse una persona asi?"</span></span> La pregunta no iba a responderse esta noche.<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">IX. El sendero sur</div></span><br />
<br />
No tenía intención de volver al sendero sur. Su alojamiento temporal, una estructura de almacenamiento vaciada cuyos dueños habían aceptado su presencia a cambio de un pago razonable y el compromiso implícito de no apoyar el kanaboo contra ninguna pared interior ya que resultaria en demolicion. Pero la mente hace lo que quiere cuando el cuerpo está tranquilo, como esos momentos en los que rumias tus pensamientos constantemente, y sus pies lo llevaron dos calles hacia el sur. El sendero sur de noche era diferente, los arrozales a ambos lados eran superficies oscuras que susurraban con el viento bajo. No había nadie. Kazan se detuvo en el cruce donde lo había visto por la mañana. Doce metros de sendero vacío en cada dirección. Solo el sonido del arroz moviéndose y algún insecto de campo que bueno, hacia lo propio de los insectos de campo.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tres metros y algo. Uniforme marcial. Gyojin cangrejo solo en territorio con cincuenta luchadores ciudadanos."</span></span> Cargó la pipa. El tabaco nuevo tardó dos caladas en agarrar bien y saber mejor, y cuando lo hizo el humo salió con la regularidad de siempre. Lo que le había activado ese encuentro matutino no era el uniforme exactamente. Era la sensación. La misma clase de señal de fondo que en la arena aprendías a no ignorar porque lo que ignorabas te mataba, que en la arena se manifestaba como la diferencia entre un oponente que está asustado y uno que está calculando las variables de aquel encuentro. Tal como Shin. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, no voy a resolverlo esta noche de pie en un sendero de arroz.-</span></span>Lo dijo solo para oírse decirlo. Giró el cuerpo hacia el norte y retomó el camino hacia el alojamiento. <br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">X. Noche</div></span><br />
<br />
El almacén convertido en alojamiento tenía el techo lo suficientemente alto para que pudiera estar de pie en el centro, aunque los extremos quedaban bajos. Por suerte habia acomodado todo para estar la mayor parte del tiempo en el centro. Había un catre que usaba como apoyo para el kanaboo porque como superficie para dormir era irrisorio para sus dimensiones, problemas de gigantes. Dormía en el suelo con la túnica amarilla doblada bajo la cabeza, que era exactamente como había dormido la mayor parte de su vida adulta. Puso el kanaboo en su lugar, se sentó en el suelo con la espalda contra la pared más sólida, la pipa en la mano izquierda y los ojos orientados hacia la ventana sin postigo por la que entraba el cielo nocturno en un rectángulo.<br />
<br />
Ciento una tejas.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El Uchimizu convence al agua de ser lo que es. El Hyakumaigawara convence al objetivo de continuar viajando después de que el puño ya no lo toca"</span></span> Tocó un cuerno lentamente, los dedos recorriendo la curva hacia atrás. Habia demasiada similitud en las dos tecnicas, que el maestro lo hubiera enseñado ese orden no era casualidad. Era estructural. Y eso significaba que el Gyojin Karate tenía una lógica subyacente que conectaba todo su sistema, si dominabas la logica dominabas el Gyojin karate.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Batch Kalão me enseñó el Uchimizu antes del Hyakumaigawara. No por orden de dificultad. Si no por orden de comprensión."</span></span> El collar de cuentas cayó hacia adelante cuando inclinó la cabeza. Lo sostuvo en la palma unos segundos. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tendras que viajar a nuevas aguas para seguir avanzando en esto. Eso dijo."</span></span> Nuevas aguas. Que era la forma de Batch Kalão de decir que lo que podía enseñar en este dojo a mil trescientos metros tenía un límite, y que ese límite no era un fracaso del maestro si no la maduracion del alumno.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, veintiocho años enseñando y sabe lo que no sabe. ¡Cuando alcanzare esa plenitud!-</span></span><br />
<br />
Eso era más difícil de lo que parecía. La mayoría de los que Kazan había conocido en su vida, dentro y fuera de la arena, confundiar el no saber con la ineptitud. Batch Kalão no hacía eso. Enseñaba hasta donde podía y luego señalaba hacia donde él mismo no había llegado todavía o no iba a llegar, son dos cosas totalmente distintas. Eso era honestidad y la honestidad en un maestro valía más que la técnica. Cuando Kazan dominara el estilo, cuando Kazan creara el propio volvería a hablar con su maestro, el primero que tuvo y el que le condujo.<br />
<br />
Afuera, la isla Karate continuaba siendo lo que era: una montaña de dos mil metros con tres dojos y cincuenta luchadores y arrozales que eran también entrenamiento y una filosofía marcial tan integrada en la vida cotidiana que no tenía nombre separado porque no necesitaba uno. Y en el dojo de granito perforado a mil trescientos metros, la fuente corría exactamente igual que durante el día. Y seguramente el cangrejo gyojin estuviera en algun lugar de la isla haciendo lo que quiera que sea que haya venido a hacer. ¿Por qué la importancia al cangrejo? Porque era ese tipo de encuentro que sabes que no va a ser el único, era ese tipo de encuentro que deja huella.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Mañana bajo al puerto. Es hora de ver qué aguas siguen después de estas."</span></span> La decisión no llegó como revelación. Llegó como algo que ya había estado tomado y solo necesitaba el momento adecuado de silencio para hacerse audible. Eso también lo había aprendido en estas dos semanas. El motivo de ir a nuevas aguas y haber viajado a estas era el mismo de siempre, pero habia aprendido que ser lo mismo no es algo negativo. Necesitaba proteger, necesitaba romper y para ello debia de juntarse nuevamente con su división. Corriente libre no iba a quedarse de brazos cruzados esperando que los esclavos fueran a por ella. Kazan, Seraphine y Mizuki debian de moverse como se movia el bloque de teja al ser golpeado, como el agua salia disparada. <br />
<br />
El humo empezaba a acabarse y la pipa se acababa mientras era consumida en su mano. Las enubilaciones del revolucionario empezaban a emerger, siempre incesantes, siempre sin pausa. Era en estos momentos entre el sueño y la conciencia cuando su mente divagaba mas, cuando empezaba a pensar en su pasado y sobre todo en su futuro.<br />
<br />
Cerró los ojos. El sueño finalmente lo llevó a su reino, y como cada noche, finalmente descansó. <br />
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<img src="https://i.imgur.com/7T32olK.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 7T32olK.jpeg]" class="mycode_img" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">Dia 23 de Verano, Año 17</div></span><br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">I. Merecedor</div></span><br />
<br />
Batch Kalão llegó al amanecer con una pila de tejas. Sin embargo no hacia falta ser muy avispado para contar que no habia cien. Kazan las contó desde donde estaba sentado junto a la fuente, tranquilo pero curioso con la pipa encendida y fumando mientras esperaba las indicaciones del maestro. Cuarenta y tres tejas de arcilla de barro naranja apiladas en una columna, cada una del grosor aproximado de dos dedos humanos que era algo mas que sorprendente sabiendo cual era el objetivo de esas tejas. El maestro las depositó en el suelo sin ningun tipo de introduccion ni ceremonia ni nada parecido, y se volvió hacia él con la expresión que llevaba usando desde el primer día, la de alguien que ya sabe el resultado de algo y solo está esperando que el tiempo lo acepte. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Cuarenta y tres?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Las cien llegan cuando demuestras que las mereces.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, una forma eficiente de ahorrar en materiales.-</span></span> comentaría en tono de ironia y jocosidad. Batch Kalão no respondió, no era muy dado a las bromas. Señaló el espacio abierto de la plataforma, el tramo de diez metros que separaba el punto de golpe de la pared de roca al fondo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El Hyakumaigawara. Un puñetazo que manda al oponente volando. Suena simple dicho así. Todo lo que suena simple esconde lo que realmente cuesta."</span></span><br />
<br />
Kazan se puso de pie. Sus diez metros se desplegaron sobre la plataforma y la sombra del amanecer se multiplicó exponencialmente con su presencia interponiendose en el sol. Ajustó el fajón rojo, tocó brevemente uno de sus cuernos con dos dedos mientras orientaba el cuerpo hacia el espacio vacío frente a él. El kanaboo descansaba apoyado contra la roca detrás, excluido deliberadamente de esta sesión puesto que el karate gyojin no entendia de armas, por ahora.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El error más común es confundir esta técnica con fuerza bruta. Cualquier idiot...-</span> tosió<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- cualquier persona con músculo suficiente puede romper tejas. El Hyakumaigawara no es eso. Es algo mas</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué es entonces?-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Es la conclusión de un argumento que el cuerpo lleva haciendo desde que empezaste a moverte. El golpe no empieza en el puño. Ni mucho menos acaba en el</span><br />
<br />
Kazan esperó como siempre dudando de la forma de hablar que tenia el gyojin verde. Batch Kalão no continuó inmediatamente. Caminó hasta las tejas, tomó la de arriba de la pila, la sostuvo horizontalmente entre dos dedos y la soltó desde metro y medio de altura. Cayó al suelo de roca y no se rompió. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Golpea eso.</span><br />
<br />
La teja estaba en el suelo, plana, a ocho metros de distancia. Kazan avanzó tres pasos, se detuvo a cinco metros, evaluó. Su puño derecho cerrado era aproximadamente del tamaño de un barril. La teja parecía una moneda vista desde su altura. Golpeó. Y el impacto hizo vibrar la plataforma entera. La teja no voló diez metros simplemente desapareció. Batch Kalão lo miró. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Eso es fuerza bruta. Eficiente. Inútil para lo que necesitas aprender.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Porque la pulverizé en lugar de proyectarla?-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Porque tu energía no estaba focalizada. Liberaste no condujiste. El Hyakumaigawara necesita que toda la energía converja en un punto y salga por el otro lado.</span><br />
<br />
Kazan miró el polvo naranja en el suelo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Conducir el golpe. Igual que el Uchimizu convence al agua de su trayecto..."</span></span> Tocó un cuerno. Habia algo comun en aquellas dos tecnicas y eso le hacia ver que tenía razón el maestro en haberle enseñado antes el Uchimizu.<br />
<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> II. Destrucción</span></div>
<br />
Las primeras horas produjeron como era de esperar una cantidad enorme de fracasos. Kazan golpeaba las tejas con la contención calculada de alguien que intenta no pulverizarlas y el resultado era tejas que salían disparadas en ángulos impredecibles o que salía parcialmente fracturadas, pero siempre era lo mismo. Se contenía y no hacia lo que tenia o se suponía que tenia que hacerse.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tu cuerpo está acostumbrado a destruir en el momento no de acompañar en el movimiento.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Llevan cuarenta y cinco años diciendome que destruya y tu me pides que acompañe.-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo sé. Por eso te dije que eras un caso difícil desde el primer día.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha! Nunca dijiste eso.-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo pensé. Practica.</span><br />
<br />
Kazan se limpió el polvo de arcilla naranja de la mano derecha y miró la pila de tejas restantes. Quedaban veintiocho, habia perdido demasiadas oportunidades. Había consumido quince en variantes del mismo error y eso en todas las medidas de verlo no era eficiente. El patrón era siempre el mismo, en el momento del impacto algo en su sistema nervioso le decia que aplastara y rompiera en vez de simplemente trabajar el movimiento. Era un problema de memoria corporal a simple vista. Y eso se reescribe con repetición hasta que la nueva instrucción ocupa el espacio de la antigua. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El esclavo que murió por mí nunca tuvo tiempo de reescribir nada. Yo tengo tiempo. Eso es el privilegio de seguir vivo."</span></span> Los dedos encontraron el collar de cuentas siempre siendo el ancla que lo señalaba al presente. Lo soltó, tomó una teja nueva, y golpeó con la atención depositada no en el punto de contacto sino en el metro de aire que había más allá de la teja, como si el objetivo real fuera ese espacio vacío y la teja fuera solo el primer obstáculo en el camino. Una focalización de que el verdadero golpe venia detrás.<br />
<br />
La teja salió disparada en línea recta. Viajó siete metros antes de impactar contra la pared de roca al fondo y quebrarse en tres fragmentos limpios. No eran diez metros pero era una línea recta.<br />
<br />
Batch Kalão que había estado meditando giró la cabeza. No dijo nada y simplemente puso una teja nueva en el suelo.<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">III. Descanso</div></span><br />
<br />
A media mañana, Batch Kalão hizo algo inesperado lo mas inesperado que había visto hacer por parte del gyojin verde<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">.-Descansa una hora. Baja al nivel de los arrozales y vuelve.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Parte del entrenamiento?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El cuerpo aprende durante el descanso, memoriza lo que es relajarse despues de un tipo de actividad a fin de cuentas es en el descanso cuando los musculos crecen, no solo durante el esfuerzo. Si sigues golpeando ahora solo reforzarás el error.</span><br />
<br />
Era la primera vez que Batch Kalão ofrecía algo parecido a una pausa del entrenamiento, pero incluso en esa pausa parecia que habia enseñanza. Kazan lo anotó y se marchó, tomó la pipa la cargó y empezó el descenso por el camino de piedras planas que serpenteaba ladera abajo. La isla a media mañana tenía una luz diferente a la del amanecer en la plataforma, como era de esperar debido a la diferencia de altura y horario. Era mas verde y mas viva, Los arrozales que rodeaban la base de la montaña capturaban el sol de una forma bella y unica, casi como invitando a quedarte mirando todo lo que tu vista pudiera abarcar. Bajó cuatrocientos metros, suficiente para salir de la zona de los dojos y entrar en la red de senderos que conectaban los arrozales con el pequeño núcleo del pueblo. Campesinos trabajando con la postura reconocible de los habitantes de esta isla. Aquí la filosofía marcial no vivía solo en los dojos estaba instaurada en todo lugar. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Un lugar donde el entrenamiento y la vida cotidiana son lo mismo."</span></span><br />
<br />
Tocó un cuerno mientras caminaba por el borde de un arrozal, la pipa produciendo humo pausado, sus diez metros proyectando una sombra desproporcionada sobre los cultivos. Algunos trabajadores lo miraban. Ninguno con miedo. Fue en el cruce entre dos senderos principales, a unos doscientos metros del muelle donde había desembarcado días antes, donde lo vio.<br />
<br />
Primero lo oyó a decir verdad puesto que este tipo de encuentros siempre entran por el oído antes. Un paso pesado con una cadencia diferente a la humana, el sonido de algo duro contra la tierra compacta del sendero. Después vino la sombra, proyectada desde el sur, que llegó antes que su origen. Tres metros y algo. Un Gyojin tipo cangrejo. La piel de un rojo anaranjado que la luz de la mañana convertía casi en cobre, las pinzas proporcionalmente enormes en relación al torso. Llevaba puesto un uniforme marcial, pero la forma en la que se movía le hacia ver que aquel individuo tambien era un visitante de la isla. <br />
<br />
Kazan se detuvo, no era como que estaba retando a aquel nuevo visitante ni nada parecido. Solo se detuvo, la pipa en la mano izquierda, y observó al cangrejo desde sus diez metros de altura.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Habrá venido a lo mismo que yo?"</span></span> Algo dentro del cuerpo de Kazan se activaba de la misma manera que se activó cuando tuvo el enfrentamiento con aquel marine que lanzaba rayos laser. No era hostilidad inmediata. Era como un aviso. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, es un día interesante para pasear.-</span></span> Lo dijo en volumen conversacional, sin proyectar amenaza ni retirarla, simplemente haciendo notar su presencia.<br />
<br />
Sin embargo no hubo respuesta. Kazan lo registró todo, distancia entre ambos, aproximadamente doce metros, terreno, sendero de tierra compacta con arrozal a ambos lados que limitaba el movimiento lateral, altura del sol, que dejaba sombras cortas y visibilidad total, y el hecho de que este individuo que le causaba la misma incomidad que Shin estaba solo en una isla que tenía cincuenta luchadores como milicia ciudadana y tres maestros de artes marciales viviendo a menos de dos kilómetros. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No es mi problema hoy. Mi problema hoy tiene forma de cien tejas y está a mil trescientos metros de altitud."</span></span> Kazan retomó el paso. Sin prisa ninguna. Aunque con toda la prisa que una persona de diez metros puede tener. <br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">IV. Vuelta</div></span><br />
<br />
Volvió a la plataforma con veinte minutos de margen sobre la hora indicada, quería entrenar ya y lo necesitaba sus músculos se estaban enfriando de mala manera. Batch Kalão ya estaba allí realizando la secuencia de calentamiento que abría cada una de sus sesiones, un conjunto de movimientos de brazos que describían espirales perfectas, idénticas cada vez y que terminaban con un rapido movimiento del brazo a modo de puñetazo, le recordaba en cierta manera a lo que habia visto el dia enterior en los entrenamientos del dojo de las vibraciones. Los seis estudiantes habían regresado de nuevo, parecía que las clases particulares habian acabado. Estaban en la zona lateral de la plataforma entrenando sus propias secuencias de movimientos, suficientemente lejos para no interferir con el trabajo principal pero suficientemente cerca para ver.<br />
<br />
Kazan ocupó su posición frente a la nueva pila de tejas. Batch Kalão había reemplazado las consumidas durante la mañana, muy propio de el. Cuarenta tejas nuevas, ni una mas ni una menos. El maestro completó su calentamiento.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué encontraste abajo?</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Arrozales. Un cangrejo solo en el sendero sur. Por las profundidades, nadie que me explicara lo que estoy haciendo mal esta mañana. Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> Batch Kalão ignoró tanto la risa como la mención del cangrejo con capacidad que tenia para acomodar lo realmente importante. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La dirección del golpe correcta es lo que requiere este golpe, transmite tu decision.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El brazo llega con la decisión tomada.-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Exacto. El contacto no es el momento de decisión, es el momento en el que le dices al golpe tus intenciones. Recuerda el agua</span> Kazan procesó la distinción. ¿Acaso no era el golpe el climax de un movimiento donde acababa todo?. Lo que Batch Kalão describía invertía eso el contacto era unicamente un vertice mas en la ecuacion no el punto de llegada. Tomó posición. Cerró el puño derecho y orientó el cuerpo desde los pies, la rotación comenzando en el talón derecho, pasando por la cadera, el torso, el hombro, y llegando al brazo con la secuencia que Batch Kalão había mostrado. Sintió la diferencia al instante no era un brazo golpeando. Era todo su cuerpo. La teja salió disparada. Diez metros exactos. Impactó contra la pared de roca al fondo en un fragmento único, limpio, con la energía suficiente para dejar una marca blanca en la piedra. Kazan miró la marca. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> Uno de los estudiantes al fondo produjo un sonido que podría haber sido una inhalación y despues podria haber venido un aplauso. Batch Kalão caminó hasta la marca en la roca, la examinó durante tres segundos exactos.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Otra vez.</span><br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">V. Variante</div></span><br />
<br />
La tarde fue diferente a cualquier otra sesión. No porque el trabajo fuera menos exigente, al contrario ya que era más exigente y era porque ahora que el mecanismo básico funcionaba, Batch Kalão empezó a introducir variables. Mil y un formas de golpear una teja de distintos angulos, situaciones y desventuras. Y finalmente, después de que Kazan hubiera ejecutado la técnica con consistencia creciente durante dos horas, vino la variable mas importante. Los estudiantes trajeron la pila completa. Cien tejas apiladas en una columna de metro ochenta de altura. Kazan la contempló, una columna que ante un humano normal parecia enorme a sus manos le llegaba mas o menos por la mitad de la pierna. Matemáticamente un puñetazo a esa columna con la técnica correcta debía desplazar el impacto a través de todas las tejas en secuencia, la energía transmitida de una a otra sin absorberse en ningún punto intermedio hasta que la última teja saliera proyectada diez metros. Simple ¿verdad?<br />
<br />
Batch Kalão tomó la primera teja de la pila y la colocó personalmente en la base. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Esta es la mía. Si me das un motivo para añadirla, lo hago.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, qué generoso de tu parte.-</span></span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Cien tejas que representan cuarenta y cinco años de preguntas sobre si este cuerpo puede hacer algo más que destruir. Tambien puede acompañar y viajar"</span></span>Los dedos rozaron el collar de cuentas, casi parecia un abaco siendo contando por millonesima vez. Soltó el collar y orientó el cuerpo hacia la columna de cien tejas.<br />
<br />
Los seis estudiantes habían retrocedido hasta el borde de la plataforma, como hubieran sido preavisados. Batch Kalão se había posicionado a ocho metros a la derecha, brazos cruzados como era de esperar. Kazan cerró los ojos durante cuatro segundos respiró lentamente. No para concentrarse en el sentido dramático y hacer la escena mas especial, si no para escuchar la secuencia completa desde los pies antes de iniciarla talón, cadera, torso, hombro, puño. Abrió los ojos. Dio un paso. El puño llegó a la primera teja.<br />
<br />
El sonido fue diferente a cualquier cosa que hubiera producido esa mañana y en todo su entrenamiento. No la explosión seca de algo que se pulveriza y se parte en mil pedazos. Un crack nítido y sostenido. La columna de cien tejas se desintegró hacia adelante. No en polvo, en fragmentos que viajaron juntos durante los primeros metros antes de separarse, la última teja llegando a impactar contra la pared de roca trasera con suficiente fuerza para incrustarse un centímetro en la piedra.<br />
<br />
Kazan bajó el brazo despacio. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Cien."</span></span> No hubo risa esta vez. La risa era para las verdades inesperadas que le pillaban fuera de juego. Esto era algo diferente, era una deuda pagada de una forma que la deuda misma no podría haber anticipado. Batch Kalão descruzó los brazos. Caminó hasta donde la última teja estaba incrustada en la roca. La examinó. Con un movimiento preciso de la mano abierta, la extrajo de la piedra y la sostuvo frente a él. Mirandola <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La centésima primera.</span> Y la colocó en el suelo a diez metros de Kazan. Kazan lo miró. El maestro había regresado a su posición, de pie, esperando. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escucha bien, maestro. No hace falta..-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El protocolo es el protocolo.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades... Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> Fue una risa nerviosa. Kazan tomó posición. La teja de Batch Kalão era idéntica a las anteriores. La diferencia era lo que representaba, era la confianza del maestro que ante una teja igual ibas a recrear el mismo movimiento. Era significado no identidad, lo que siempre habia enseñado.<br />
<br />
Talón. Cadera. Torso. Hombro. Puño.<br />
<br />
La centésima primera teja viajó limpiamente diez metros y se incrustó en la roca junto a la marca que había dejado la primera prueba exitosa de la tarde.<br />
<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">VI. Pregunta</div></span><br />
<br />
El sol tocaba el horizonte. Ambos estaban sentados junto a la fuente, cosa extraordinaria porque el maestro no se sentaba en los espacios compartidos habitualmente pero era un dia especial en cierta parte. Tenía una taza de té, a Kazan le había ofrecido la suya sin ceremonia y la taza era del tamaño de un cuenco mediano para sus dimensiones aceptó su proporción. Los estudiantes habían terminado su sesión propia y bajado por el camino de piedras planas hacia sus alojamientos en los niveles inferiores de la montaña.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tengo una pregunta que no es técnica.-</span></span>Batch Kalão bebió su té <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Cuántos años llevas aquí?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Veintiocho.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Siempre solo en la montaña?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tengo estudiantes.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No me lo compares, los estudiantes van y vienen. No es lo mismo-</span></span><br />
<br />
Una pausa larga que solo fue llenada por el ruido de la fuente. Batch Kalão miró hacia el oeste casi parecia nostalgico. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Este arte es un arte que no coexiste bien con otras cosas. Una cosa es aprender Karate Gyojin y otra cosa es adoptar tu vida a el.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Eleccion o justificacion?-</span></span> Los ojos del maestro se movieron hacia él rapidamente. Y la expresión fue la mas diferente del maestro que habia visto casi parecia sentir algo.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Practica.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> Esta vez la risa fue larga y completa saliendole del pecho y que retumbaba en todo el lugar.  <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escucha bien, maestro. A veces tus respuestas escuetas confirman todo lo que supongo-</span></span>El maestro bebió el último sorbo de té.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Te he enseñado todo lo que se, tendras que viajar a nuevas aguas para seguir avanzando en esto.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Sera dificil?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lleva mucho tabaco. Vas a necesitar la paciencia.</span> Entró al dojo antes de que Kazan pudiera responder.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Más tabaco..."</span></span><br />
<br />
Kazan se quedó junto a la fuente mientras el cielo se volvía completamente naranja. La pipa ardía con el ritmo lento. El collar de cuentas descansaba contra su pecho con el peso exacto de siempre.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ciento una tejas.-</span></span> Lo dijo para si mismo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Dos técnicas. No está mal para un arma que intentaba aprender a ser otra cosa."</span></span> La última luz del día convirtió su piel cerúlea en algo violeta. El kanaboo esperaba contra la roca con la paciencia de los objetos inertes. Kazan se puso de pie. Tomó el kanaboo y dio el primer paso del descenso. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades...-</span></span><br />
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Aquí tienes las secciones adicionales que se añaden a continuación del post existente, tras el descenso inicial:<br />
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<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">VII. Descenso</div></span><br />
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El camino de piedras planas bajaba con un nivel que Kazan había aprendido a respetar en el tiempo que llevaba subiendo y bajando aquel lugar. No era un camino diseñado para personas de diez metros, a lo mejor siquiera para personas de cinco metros. Era un camino diseñado para cualquiera que queria ser subido y bajado pero que siempre iba a costar trabajo. Las piedras estaban espaciadas sus quince toneladas distribuidas con una precisión que nadie que lo viera desde lejos habría creído posible, parecia un artista circense. La pipa iba encendida, como no. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Veintiocho años..."</span></span><br />
<br />
El número había quedado guardado en su mente desde que Batch Kalão lo pronunció junto a la fuente. Veintiocho años en esa plataforma de treinta metros cuadrados a mil trescientos de altitud con una fuente que nunca paraba, con unos alumnos que iban y venian en perpetuo movimiento mientras el permanecia sentado en el mismo lugar mirando al vacio con sus tejas y su granito. Tocó un cuerno con dos dedos mientras bajaba. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Es eso redención? ¿O es algo mucho mas complejo que eso?"</span></span> No tenía respuesta y no iba a conjeturarla. <br />
<br />
A los ochocientos metros de altitud pasó frente al dojo del Okama Kenpo. Esta hora, ya sin luz directa de sol en esa ladera, el dojo estaba oscuro y en silencio. Una sola antorcha ardía en el interior, suficiente para ver que había una figura haciendo algo que desde la perspectiva de Kazan parecía una secuencia de movimientos de danza más que de combate. Cada vez que lo pasaba le ocurría lo mismo, la primera reacción era el escepticismo de alguien criado en la lógica brutal de la arena, y la segunda reacción, unos segundos después, era el reconocimiento de que cualquier cosa que funcionara para quien la practicaba no necesitaba su aprobación para ser válida. Habia visto cosas increibles en la arena, que un bailarin te derrotara no era la mas sorprendente de ellas. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades...-</span></span><br />
<br />
A los cuatrocientos metros el dojo del Hasshoken. Aquí sí había actividad nocturna. Cuatro estudiantes en el exterior, practicando en la oscuridad con movimientos ondulantes que Kazan había llegado a reconocerlo a la perfeccion. No era tan diferente de algunas de las cosas que Batch Kalão le había hecho hacer junto a la fuente antes del amanecer. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tres estilos. Y los tres maestros empeñados en que su estilo domina el resto."</span></span><br />
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<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">VIII. El pueblo de noche</div></span><br />
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El núcleo del pueblo a esta hora era diferente al que había visto durante el descanso de la mañana, quizas formaba parte de la enseñanza del maestro, que un mismo lugar son dos lugares en uno o incluso mas. La misma geometría de calles estrechas y edificios bajos con tejados de arcilla pero con la luz cambiadas. El olor a arroz hervido llegaba de varias casas tanto que le daba hambre a Kazan y era motivo para que su barriga rugiera.<br />
<br />
Kazan avanzó por la calle principal con el cuidado habitual que había aprendido tantas veces. Sus diez metros hacían que los tejados le quedaran aproximadamente a la altura del pecho, algunos un poquito mas abajo, lo que requería mantener el torso ligeramente inclinado hacia adelante en los tramos más estrechos para no llevarse todo consigo. El kanaboo iba casi vertical en la espalda, para reducir al maximo su envergadura. Era algo que habia aprendido hacer para no derribar casas de manera accidental. Algunas personas lo miraban desde las puertas pero ninguna con la alarma que su presencia generaba en pueblos que no lo conocían. La gente casi ya parecia a entender que su presencia alli era derivada del entrenamiento en el karate gyojin.<br />
<br />
Una anciana de no más de un metro sesenta, con la espalda recta característica de los habitantes de esta isla incluso en la vejez, estaba sentada en un banco de piedra frente a una casa. Cuando Kazan pasó frente a ella, levantó el cuenco levemente en una especie de saludo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Buenas noches.-</span></span>Ella inclinó la cabeza un centímetro y Kazan lo recibió como la respuesta en si misma. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Veintiocho años. Batch Kalão lleva veintiocho años subiendo y bajando este mismo camino pasando frente a esta misma mujer en este mismo banco probablemente recibiendo el mismo gesto de un centímetro. Y sin embargo vive sus enseñanzas me aventuro a decir como el primer dia."</span></span><br />
<br />
Tocó un cuerno. La pipa había llegado a su fin. La golpeó suavemente contra la palma de la mano izquierda para vaciar el residuo y la guardó en el fajón. La plaza central del pueblo tenía una fuente de piedra más grande que la del dojo era como el punto de encuentro local, y aparte es que esta no contaba con la corriente continua de la montaña sino que era alimentada por un sistema de canales desde algún punto más alto. Alrededor de la fuente eso si habia cuatro personas jóvenes hacían algo que Kazan tardó tres segundos en identificar como entrenamiento de la postura básica del Hasshoken. A estas horas y sin maestro visible es decir por iniciativa propia. <br />
<br />
Se detuvo junto a la fuente. Para descansar un poco de mantenerse contraido de no derruir casas. A fin de cuentas la plaza y por ende la fuente era la zona mas abierta del pueblo.<br />
<br />
Las estrellas sobre Isla Karate eran las mismas estrellas que sobre cualquier otro punto del mar, por lo tanto Mizuki y Seraphine estarian viendo tambien esas estrellas. Kazan lo sabía porque había dormido bajo ellas en suficientes islas como para haberlo comprobado. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Habrán sido iguales estas estrellas durante los veintiocho años de Batch Kalão? ¿Las habrá mirado alguna vez desde la fuente de la plaza o siempre desde la plataforma del dojo?¿Como de solo puede sentirse una persona asi?"</span></span> La pregunta no iba a responderse esta noche.<br />
<br />
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<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">IX. El sendero sur</div></span><br />
<br />
No tenía intención de volver al sendero sur. Su alojamiento temporal, una estructura de almacenamiento vaciada cuyos dueños habían aceptado su presencia a cambio de un pago razonable y el compromiso implícito de no apoyar el kanaboo contra ninguna pared interior ya que resultaria en demolicion. Pero la mente hace lo que quiere cuando el cuerpo está tranquilo, como esos momentos en los que rumias tus pensamientos constantemente, y sus pies lo llevaron dos calles hacia el sur. El sendero sur de noche era diferente, los arrozales a ambos lados eran superficies oscuras que susurraban con el viento bajo. No había nadie. Kazan se detuvo en el cruce donde lo había visto por la mañana. Doce metros de sendero vacío en cada dirección. Solo el sonido del arroz moviéndose y algún insecto de campo que bueno, hacia lo propio de los insectos de campo.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tres metros y algo. Uniforme marcial. Gyojin cangrejo solo en territorio con cincuenta luchadores ciudadanos."</span></span> Cargó la pipa. El tabaco nuevo tardó dos caladas en agarrar bien y saber mejor, y cuando lo hizo el humo salió con la regularidad de siempre. Lo que le había activado ese encuentro matutino no era el uniforme exactamente. Era la sensación. La misma clase de señal de fondo que en la arena aprendías a no ignorar porque lo que ignorabas te mataba, que en la arena se manifestaba como la diferencia entre un oponente que está asustado y uno que está calculando las variables de aquel encuentro. Tal como Shin. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, no voy a resolverlo esta noche de pie en un sendero de arroz.-</span></span>Lo dijo solo para oírse decirlo. Giró el cuerpo hacia el norte y retomó el camino hacia el alojamiento. <br />
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<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">X. Noche</div></span><br />
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El almacén convertido en alojamiento tenía el techo lo suficientemente alto para que pudiera estar de pie en el centro, aunque los extremos quedaban bajos. Por suerte habia acomodado todo para estar la mayor parte del tiempo en el centro. Había un catre que usaba como apoyo para el kanaboo porque como superficie para dormir era irrisorio para sus dimensiones, problemas de gigantes. Dormía en el suelo con la túnica amarilla doblada bajo la cabeza, que era exactamente como había dormido la mayor parte de su vida adulta. Puso el kanaboo en su lugar, se sentó en el suelo con la espalda contra la pared más sólida, la pipa en la mano izquierda y los ojos orientados hacia la ventana sin postigo por la que entraba el cielo nocturno en un rectángulo.<br />
<br />
Ciento una tejas.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El Uchimizu convence al agua de ser lo que es. El Hyakumaigawara convence al objetivo de continuar viajando después de que el puño ya no lo toca"</span></span> Tocó un cuerno lentamente, los dedos recorriendo la curva hacia atrás. Habia demasiada similitud en las dos tecnicas, que el maestro lo hubiera enseñado ese orden no era casualidad. Era estructural. Y eso significaba que el Gyojin Karate tenía una lógica subyacente que conectaba todo su sistema, si dominabas la logica dominabas el Gyojin karate.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Batch Kalão me enseñó el Uchimizu antes del Hyakumaigawara. No por orden de dificultad. Si no por orden de comprensión."</span></span> El collar de cuentas cayó hacia adelante cuando inclinó la cabeza. Lo sostuvo en la palma unos segundos. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tendras que viajar a nuevas aguas para seguir avanzando en esto. Eso dijo."</span></span> Nuevas aguas. Que era la forma de Batch Kalão de decir que lo que podía enseñar en este dojo a mil trescientos metros tenía un límite, y que ese límite no era un fracaso del maestro si no la maduracion del alumno.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, veintiocho años enseñando y sabe lo que no sabe. ¡Cuando alcanzare esa plenitud!-</span></span><br />
<br />
Eso era más difícil de lo que parecía. La mayoría de los que Kazan había conocido en su vida, dentro y fuera de la arena, confundiar el no saber con la ineptitud. Batch Kalão no hacía eso. Enseñaba hasta donde podía y luego señalaba hacia donde él mismo no había llegado todavía o no iba a llegar, son dos cosas totalmente distintas. Eso era honestidad y la honestidad en un maestro valía más que la técnica. Cuando Kazan dominara el estilo, cuando Kazan creara el propio volvería a hablar con su maestro, el primero que tuvo y el que le condujo.<br />
<br />
Afuera, la isla Karate continuaba siendo lo que era: una montaña de dos mil metros con tres dojos y cincuenta luchadores y arrozales que eran también entrenamiento y una filosofía marcial tan integrada en la vida cotidiana que no tenía nombre separado porque no necesitaba uno. Y en el dojo de granito perforado a mil trescientos metros, la fuente corría exactamente igual que durante el día. Y seguramente el cangrejo gyojin estuviera en algun lugar de la isla haciendo lo que quiera que sea que haya venido a hacer. ¿Por qué la importancia al cangrejo? Porque era ese tipo de encuentro que sabes que no va a ser el único, era ese tipo de encuentro que deja huella.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Mañana bajo al puerto. Es hora de ver qué aguas siguen después de estas."</span></span> La decisión no llegó como revelación. Llegó como algo que ya había estado tomado y solo necesitaba el momento adecuado de silencio para hacerse audible. Eso también lo había aprendido en estas dos semanas. El motivo de ir a nuevas aguas y haber viajado a estas era el mismo de siempre, pero habia aprendido que ser lo mismo no es algo negativo. Necesitaba proteger, necesitaba romper y para ello debia de juntarse nuevamente con su división. Corriente libre no iba a quedarse de brazos cruzados esperando que los esclavos fueran a por ella. Kazan, Seraphine y Mizuki debian de moverse como se movia el bloque de teja al ser golpeado, como el agua salia disparada. <br />
<br />
El humo empezaba a acabarse y la pipa se acababa mientras era consumida en su mano. Las enubilaciones del revolucionario empezaban a emerger, siempre incesantes, siempre sin pausa. Era en estos momentos entre el sueño y la conciencia cuando su mente divagaba mas, cuando empezaba a pensar en su pasado y sobre todo en su futuro.<br />
<br />
Cerró los ojos. El sueño finalmente lo llevó a su reino, y como cada noche, finalmente descansó. <br />
<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/7T32olK.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 7T32olK.jpeg]" class="mycode_img" />]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC-Entrenamiento] La gota que colma el vaso]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3280</link>
			<pubDate>Wed, 25 Feb 2026 08:41:13 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=586">Juan Sebastian</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3280</guid>
			<description><![CDATA[Isla del kárate día 22 de verano, año 17<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Hablo—</span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Pienso—<br />
</span></span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Kuririn—</span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Jiho—</span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">—Nian—</span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Batch Kalão—</span></span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">  </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 1: ¿Eres tu Kuririn?</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
Por fin llegábamos a Kárate para poder encontrar a ese maldito Diosdado, acabar con ese tipo es algo que Akira y yo teníamos en la cabeza desde que nos enfrentamos a él en Baterilla. Una vez llegué a la isla lo primero que hice fue encontrarme con Akira No quería que esa humillación que pasé se volviese a repetir, y no estaba seguro del todo de poder hacerle frente, pero era lo que había todo o nada.  <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Deberíamos separarnos para buscar. Si lo encontramos no peleamos sin avisarnos primero— </span></span></span>Ambos sabíamos de la peligrosidad de ese sujeto, por lo que no pretendíamos subestimarlo, pero al no conocer la isla, no podíamos permitirnos el lujo de tardar demasiado en buscarlo.<br />
<br />
Empecé con la búsqueda de información por los bares de la ciudad, esta vez, gastando cuidado con las puertas y tratando de llamar menos la atención. Teníamos una ubicación marcada gracias al desertor de sus hombres, pero no sabíamos si se trataba de una trampa o algo parecido, quería tener la prudencia que nos faltó la vez anterior. En uno de los bares presencié una disputa entre un hombre de gran envergadura y un Gyojin que me resultó extrañamente familiar. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡¡Como vuelvas a insultar al maestro Batch Kalão te arrepentirás!!—</span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">  </span></span></span>Aquel pequeño gyojin parecía bastante molesto con el hombre, que le miraba de forma burlona <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">—¡Vamos merluzo, haz que me arrepienta!<span style="font-size: large;" class="mycode_size"> ¡Inténtalo!</span>—</span> </span></span>En el momento en el que el tipo gritó, intentando intimidar al pequeño, me acerqué para poner fin a la disputa, pero antes de que llegase a ellos, el pequeño actuó<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡Merluza tu madre!—</span></span></span> Y en un suspiro, haciendo un veloz movimiento con su mano, lanzo algo al hombro del tipo, causándole una hemorragia que acabó rápidamente con sus aires de superioridad. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Un momento... Yo he escuchado un insulto como ese antes— </span></span></span>Pensé, con la certeza de que se mi buen amigo<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡¿Kuririn eres tú?!— </span></span></span>Al escuchar mi voz, el pequeño gyojin se volteó rápidamente<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡¿Juan?! Así que al final viniste ¡Cangrejo cabezón!</span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—</span> </span></span>Me alegró mucho verle por aquí, sabía que estaba en la isla, pero con todo el tema del trabajo no me había pasado por la cabeza el ir a verle. <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Kuririn</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 <img src="https://i.ibb.co/YFBqbLFF/Kuririn-bien.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Kuririn-bien.png]" class="mycode_img" /> 
				</div>
			</div><br />
<br />
Ignorando al tipo que yacía en el suelo del bar, como si fuese algo irrelevante de un pasado distante, ambos salimos del local mientras charlábamos. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Pues eso hermano, que estoy rayado. Ese criminal me dio para el pelo, no estuve ni cerca de tocarle y ahora tenemos que capturarlo— </span></span></span>Kuririn chasqueó repetidamente la lengua mientras negaba con la cabeza<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Lo que tu necesitas, mi grande y torpe amigo, es versatilidad. Te limitas a golpear como un loco y eso es un aspecto muy superficial de los combates. Habla con el Maestro de Batch Kalão, seguro que está dispuesto a entrenarte.—</span></span></span> Entrenar... ¿Realmente tenía tiempo para eso? En cualquier caso debería consultarlo con mi compañero, así que me despedí de mi escamado amigo y puse rumbo al lugar en el que habíamos quedado una vez terminásemos de reunir información.<br />
<br />
Una vez los dos nos reunimos, le comenté mi situación y acordamos dejar un plazo de varios días para entrenar o atender asuntos propios. Akira me por lo visto iría a otro Dojo, lo que ya era casualidad si te parabas a pensarlo. Ya era tarde así que descansaría esa noche e iría al día siguiente por la mañana. <br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 2: El Dojo del Gyojin Karate </span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
Después de pasar la noche en la playa me levanté, decidido a subir la montaña hacia el Dojo. El calor del verano ya se hacía notar, lo que no era el mejor clima del mundo para entrenar, pero eso no iba a detener a este cangrejo. Me coloqué con firmeza mi gorra de la Marina y puse rumbo a la gran montaña que ejercía su presencia a todos los rincones de la Isla del Kárate. <br />
<br />
El camino era más duro de lo esperado, unas horas después de mi partida, el sol ya hacía presencia y el sudor caía por mi coraza en forma de gotas, una tras otra. A medida que subía me iba encontrando más y más bonsáis, o al menos la gente de la costa me dijo que eran bonsáis <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—¿No se supone que los bonsáis son arbolitos chiquititos y adorables?— </span></span></span>Musité, y parándome un segundo en mi sitio dije, mientras hacía unos movimientos con mis brazos, que emulaban la forma de un gigantesco árbol <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Esto no son bonsáis, son BOON...SÁISS—</span></span></span>  Siempre era sorprendente ver la flora y la fauna de los lugares que visitaba. Pensar en las posibilidades que esa madera ofrecía ocupaba mis pensamientos mientras subía la, cada vez más escarpada, montaña<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Parece de muy buena calidad pero ¿Serán árboles sagrados o algo así? Los bonsáis están muy ligados a la espiritualidad y esas cosas—</span></span></span> Lo último que quería era causar problemas en esta isla, menos después del incidente del bar. <br />
<br />
Mientras estaba ensimismado en mis pensamientos, me topé con lo que parecía ser el Dojo. Sin dudar entré dentro del recinto y me encontré con dos Humanos con rasgos de peces, no era la primera vez que veía personas con esas características por lo que no me sorprendí mucho, tampoco estaba en posición de hablar de la apariencia de los demás... Me presenté ante ambos de forma cordial y con una alegre sonrisa en mi rostro <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buenos días por la mañana. Mi nombre es Juan, estoy buscando al maestro Batch</span></span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kalão para aprender kárate Gyojin— </span></span></span>El hombre de pelo oscuro me respondió<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Has venido al lugar correcto, supongo...—</span> </span>Tras girar su cabeza para mirar a su compañero de pelo blanco, dijo, mientras me señalaba de arriba abajo con su dedo<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">—¿Este tipo entrenará aquí Jiho? No tiene clase, además huele raro—</span> </span>El mestizo de cabellos claros le reprimió  <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—No faltes el respeto así a la gente Nian, harás que se sienta mal. Ha subido el camino hasta aquí sin problemas, lo mínimo que merece es la oportunidad de hablar con el maestro—</span></span> Realmente no me importaban esas palabras, ya estaba acostumbrado después de tantos años, asumí que las palabras de mi madre no eran verdad, especialmente después del tiempo que pasé con cierta muchacha alocada de cabellos celestes... <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Jiho y Nian</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 <img src="https://i.ibb.co/Y7MDFtDZ/nian.webp" loading="lazy"  width="250" height="400" alt="[Imagen: nian.webp]" class="mycode_img" /><img src="https://i.ibb.co/LDc2GskW/jiho.webp" loading="lazy"  width="250" height="400" alt="[Imagen: jiho.webp]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
Finalmente me invitaron a entrar al Dojo<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"> <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—¡Ah! Disculpa nuestra falta de educación, no nos hemos presentado, mi nombre es Jiho y él es Nian, que no te engañe, no es tan antipático como parece de primeras—. </span></span>Una vez dentro lo primero en llamar mi atención fue un cuadro de un pescado en la pared, era peculiar, pero tenía su encanto, Mientras miraba el cuadro un gyojin se acercó a mi lado y observó el cuadro conmigo por unos breves segundos <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Iba a quitar este cuadro, pero le agarré cariño... ¿Quién eres muchacho?— </span></span></span> Me volteé a mirarle, era un gyojin verde, de una considerable estatura, dos tercios de la mía aproximadamente, y tenía una expresión seria en su rostro <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mi nombre es Juan señor, he venido con la intención de buscar al maestro del Dojo para aprender Gyojin Karate— </span></span></span>Aquel hombre se volteó hacia mi y tomó algo de distancia para no tener que girar mucho su cuello al mirarme a la cara <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Tienes delante al maestro del Dojo, mi nombre es Batch Kalão. Ahora responde ¿Por que quieres aprender Karate Gyojin?—</span> </span></span>Su mirada era seria, sus ojos me daban a entender que no aceptaría palabras vacías o medias verdades<span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡Para ser más fuerte!— </span></span></span></span>Dije con determinación<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—¿Y para qué quieres ser más fuerte?—</span> </span></span>Mis motivos eran algo que tenía claro desde que era un niño, por lo que no dudé en responder una vez más, cruzando los brazos con orgullo sobre mi pecho  <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡Para ser un héroe que salve a los inocentes de las injusticias!—</span> </span></span>El maestro me dio la espalda luego de esbozar una ligera sonrisa <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Me satisface, aunque siento curiosidad por lo que entiendes por "Justicia" .Empezarás esta tarde después de la comida— </span></span></span>Una vez aceptado como estudiante Jiho puso la palma de su mano abierta, sobre la que cayó una moneda de parte de Nian, esos dos por lo visto se entretenían a su manera con los novatos, pero no se veía mala fe en ellos.<br />
  <br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 3: Comienza el entrenamiento</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Una vez aceptado en el Dojo, me puse un Gi que me habían dejado y me dirigí al patio, donde el maestro me había indicado para comenzar mi entrenamiento. De camino me crucé Con Kuririn, que estaba limpiando en pasillo de madera con un trapo, corriendo de punta a punta del mismo. Al verme se detuvo <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te han aceptado como supuse, el maestro puede parecer muy serio pero siempre admite a las personas determinadas a aprender. Esfuérzate al máximo, los entrenamientos del maestro no son sencillos—</span></span></span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">  </span>Sin que me diese tiempo a hablar volvió a correr limpiando el piso mientras de despedía <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡Buena suerte centollo!—</span> </span></span>Tener a alguien conocido cerca era un alivio a decir verdad, sentía que si en algún momento tenía problemas podría hablar con alguien.<br />
<br />
Al llegar al patio lo primero que hice fue fijarme en lo bonito que era todo, el bordillo de madera te permitía sentarte, apoyando los pies en el césped que estaba perfectamente cuidado y el sonido de una cascada sonaba de fondo, ayudándome a enfocar mis pensamientos. Mientras me relajaba allí apareció el maestro<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Has llegado rápido, eso está bien. Antes de empezar necesito saber cosas de ti ¿Qué sientes que te falta? ¿Qué necesitas?—</span></span></span> Me mantuve callado por un momento, intentando buscar una respuesta, si quería ser más fuerte era porque carecía de algo eso es evidente ¿Pero el qué? ¿Más fuerza física? Por supuesto que estaría bien, pero no era eso lo que buscaba en el Karate Gyojin, eso era algo que podría trabajar por mi mismo. Después de pensar alrededor de un minuto pude pensar algo coherente<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Quiero ser más completo, poder desenvolverme en cualquier situación—</span></span></span> Tras responder, el maestro tocó por encima mi hombro y mi espalda, dando la impresión de que estaba analizando mi físico<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Tienes buen cuerpo, sólido, resistente. Si quieres ser más completo entonces debes trabajar tus debilidades, fluir como el agua, eres sólido, resistente, pero también, rígido, estático. Se de algo que te podría ayudar, ven conmigo—</span></span></span> <br />
<br />
Batch se levantó y me llevó a una zona del Dojo que estaba algo más abandonada, tenía un estanque, que, a diferencia de los que había visto hasta ahora, estaba bastante mugriento, lleno de algas verdes por todos lados y con un lodo oscuro en el fondo.  <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Tienes que limpiar este estanque—</span> </span></span>Miré al estanque y lo miré a él, cuando me devolvió la mirada le dije<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Qué?—</span></span></span> Ambos miramos al estanque y nos volvimos a mirar mutuamente <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Limpiar el estanque... Con esto—</span> </span></span>Un cepillo de mano apareció de algún lugar, yo juraría que él no llevaba nada encima, y lo dejó caer en mis manos. Un incómodo silencio pareció acallar incluso la cascada que sonaba de fondo, una vez más, al unísono ambos miramos el estanque y nos volvimos a mirar mutuamente <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Qué?—</span></span></span> Está vez al mirarle vi que tenía un cubo de madera en la mano<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> —Antes hay que vaciarlo por supuesto, usa esto—</span> </span></span>Miré el cubo, miré el lago y le miré a él, mientras me sostenía la mirada<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Qué?— </span></span></span>Entonces, después de asentir, como si lo que me había mandado fuese lo más normal del mundo, se fue, y allí me quedé, solo, bueno, solo no, acompañado de un cepillo, un cubo y un apestoso estanque.  Ante esto solo había una cosa que podía decir, apagado, sin sentimientos ni esperanzas<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Qué?—</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Desde la distancia Nian y Jiho observaban la escena, al pobre crustáceo que se había quedado en el sitio, diciendo "¿Qué?" como un disco rayado, tardaría unos minutos en recuperarse </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—¿No es excesivo?</span> Poner al nuevo a limpiar el estanque en su primer día?<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—</span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Su compañero asintió con cara de preocupación</span><span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Solo mírale, se ha roto, pobrecillo— </span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Kuririn por su parte cerraba los ojos intentando no pensar en su amigo, se hacía a la idea de lo que le tocaría a Juan como entrenamiento al ver a donde se dirigía para hablar con el maestro, se lamentaba del destino que se cernía sobre su amigo cangrejo mientras escuchaba varios "¿Qué?... ¿Qué?..." de fondo </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Se fuerte Juan— </span></span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">dijo entre dientes mientras seguía con sus labores </span><br />
<br />
Al cabo de unos minutos me recompuse, afortunadamente había visto a Kuririn en acción, así que sabía que el entrenamiento tendría sus frutos. Así que agarré el cubo con mi pinza empecé a llevar agua desde el estanque sucio hacia el que se encontraba a unos 50 metros, que se encontraba vacío. El trabajo era duro, los primeros cubos los pude llevar fácilmente, pero después de una hora moviendo cubos de un estanque a otro mi pinza comenzaba a doler y me temblaban las piernas. Sumado a eso, mi moral empezaba a flaquear, después de una infinidad de cubos, el estanque permanecía prácticamente igual <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Se está riendo de mi, este maldito estanque se ríe de mi, tch—</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span></span>pensé, frustrado por la situación<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ni siquiera eres un estanque... Solo eres un charco grande, un charco feo y apestoso—</span></span></span> Tras decir esto, la cordura regresó a mi<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —¿Qué estoy diciendo? Me estoy peleando con un estanque...— </span></span></span>Me enjuagué la cara y proseguí con mi tarea hasta que cayó la noche y ya no se veía nada. Tenía la intención de hablar con Kuririn antes de dormir, pero parecía que yo era el último en terminar y, de todas formas, tampoco tenía muchas fuerzas para charlar, anhelaba la cama como si de un tesoro se tratase.<br />
<br />
Al día siguiente me dolía todo, principalmente la espalda, pero eso no me iba a detener, si algo debía tener un marine era disciplina, y yo no sería menos. Mientras trabajaba intentaba pensar en la lógica de todo <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estoy moviendo agua...¿Yo soy agua? No, no, eso es estúpido. Yo soy el cubo...—</span></span></span> Pero no encontraba nada. Sin resultados llegó la hora del desayuno, donde me encontré con Kurilin <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Buenos días Juan ¿Cómo lo llevas?—</span> </span></span>Me dijo mi amigo, intentando animar el ambiente, a lo que solo pude responder <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué?— </span></span></span>El pequeño gyojin me miró aterrado, hasta que vio mi cara, con una sonrisa burlona. Volviendo a hablar con normalidad le dije <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pues estoy jodido la verdad, me duele todo y ni siquiera sé por que estoy haciendo esto—</span></span></span> Kuririn solo asintió mientras se comía su cuenco de arroz con algas <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si pudiera decirte algo lo haría Juan, ya lo entenderás—</span></span></span> Eso era algo que yo ya sabía, cuando ayudaba a mi padre en el taller siempre me decía lo mismo "Hay un significado en descubrirlo por ti mismo" Aunque yo tampoco pedía una respuesta final, tan solo un poco de ayuda.<br />
<br />
Al terminar el desayuno, aproveché para buscar a Jiho y Nian, ellos llevaban mucho tiempo siendo alumnos del Dojo, quizás podrían darle algún consejo o aunque sea una pequeña pincelada de información. Me dirigí a sus dormitorios y cuando llamé a la puerta, esta se rompió, cayendo de forma estrepitosa al suelo. Me quedé mirando fijamente a la nada mientras pensaba <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿De que mierda hacen las puertas hoy en día?¿No puede ser mi culpa verdad? Si yo solo...—</span></span></span> Pero bueno, la puerta carecía de importancia, las puertas van y vienen, el conocimiento se mantiene. Entré en la habitación, aprovechando que estaba abierta, pero no había nadie, así que decidí volver al trabajo pero, cuando ya estaba saliendo de la habitación, un Den Den Mushi, comenzó a sonar <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No debería...Pero ¿Y si es una emergencia?— </span></span></span>Pensé, en un intento burdo de justificar mi curiosidad. Así que respondí la llamada del Den Den Mushi mientras decía <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yeheii ¡¡Buenos días!! El cubo al habla—</span></span></span><br />
<br />
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						<span>GRAND LINE</span>
					</div>
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<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">XX de Verano. Algún lugar de Little Garden.</span></span></span><br />
<br />
Sus propios brazos la rodearon, en un consuelo tácito. Su corazón había caído en pesadumbre, recordó un ayer distante, un gyojin que al principio la había asustado, pero mientras más convivía con él... más se ganaba su cariño, por méritos propios… y más porque en su juventud revoltosa, él fue luz y calidez, un refugio y complicidad que la hizo, estúpidamente pensar, que todo estaría bien; una vida tranquila, en un pueblo pesquero, con aquel que la protegió y cuido, y que más que un hermano mayor, veía como la imagen paterna que nunca tuvo… Sus finos labios esbozaron una sonrisa melancólica, acompañado una tristeza indescriptible. Pronto se cumplirían seis años de la muerte de aquel Gyojin que tanto quiso, y que por su culpa termino muriendo. Dándose dos palmaditas en la cara, dejó la cubierta y se dirigió a su habitación, después de meses, lograba ubicarse mejor que antes pero aún se perdía, su brújula interna siempre inútil. Tirándose en la cama, vio sus papeles a medio escribir, y más allá su Den Den Mushi… ahora que pensaba en gyojines, dos hermosos tritones vinieron a su mente: Jiho y Nian. Así que con una sonrisa formándose en sus labios, y los grillos retornando a sus habituales decibelios, tomo el caracol y procedió a llamarlos…<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/MtWifsQ0pT0" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></span></span><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿Yehei?—</span> musito con suavidad y confusión la voz femenina al otro lado del Den Den Mushi, la primera impresión se esfumó, y su mente se quedó con la siguiente frase <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿El cubo al habla?—</span> repitió soltando una encantadora sonrisa, que se sentía como un primer rayo de sol de la mañana <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿Y por qué habla el cubo? ¿O era por que el cubo cruzo el mar?—</span> bromeó con dulzura sin dejar las risitas de lado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Perdón Perdón... Estoy pasándolo mal con rutina del maestro Batch Kalão y veo cubos en todas partes jeje—</span></span> aquella voz me resultaba extrañamente familiar, pero no conocía a nadie que tuviese relación con Jiho o Nian así que lo dejé pasar<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Necesitas algo de Jiho o Nian? No están aquí ahora, puedo decirles que has llamado si quieres.—</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¡Ooooooh!—</span> la sorpresa fue palpable <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿Estas entrenando con mi Maestro Bacalao? Mi Maestro Bacalao es el mejor pez verde que he conocido, pero es un pez de verdad verdad, no es un cuadro en la pared. ¡Cuidado que te confundes!—</span>Me advirtió, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">(Recordando su propia confusión y como le habló a un pedazo de papel, un pedazo de papel muy convincente si le preguntaban)</span> <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿También te está haciendo limpiar el Dojo? Mi Maestro Bacalao es un tacaño, debería pagarle a alguien para que limpie, uno de esos fanáticos de<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> “muerte a los gérmenes, sin piedad a la mugre”</span>—</span> bromeó al tiempo que me contaba un poco sobre su propio entrenamiento, y como la cotilla que era, prosiguió <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿Sabes? Estuve por días limpiando las lozas del lado sur, o eran del oeste, da igual… lo importante es que solo tenía que limpiarla con un trapo y agua, y luego el gran bambú defectuoso, esperar que se llenara de agua y reponerla en todas la piscinas y charcos del templo… ¿Tanto cuesta un fontanero para que repare sus… tuberías? Por eso es verde, porque es tacaño… o porqué está haciendo la fotosíntesis… ¡Hay que hacer la fotosíntesis, Cubito y seremos verdes!—</span> empezó a contarle, pero divago con su particular y simpática locura <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—Cubito…—</span>  <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Cubito?—</span></span> Pensé, parecía que me había bautizado con ese mote tan… único <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—Al principio tampoco entendí lo que Mi Maestreo Bacalao quería de mi… llegue a enojarme muchísimo con él pero…—</span> se calló por un momento y, aunque yo no pudiera verla, la voz estaba mirando sus propias manos y recordando lo que el Karate Gyojin había hecho por ella, y como había cumplido el propósito por el cual subió aquella montaña llena de bonsáis <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—… aunque no entendamos al principio sus métodos, él sabe lo que hace porque <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"cada discípulo es un individuo distinto de enseñar</span>", esas fueron justo sus palabras, nunca las olvidaré…  como nunca podría olvidar su consejo, y… aunque no debería, escúchame bien…—</span> la voz empezó a susurrar como si fuera a contar un secreto que nadie más que nosotros debiésemos escuchar <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—… la esencia del Karate Pez radica en nadar, fluir, menearse como el agua del mar, hay agua en todos nosotros, y lo usas a tu favor, porque el agua es... VIDA... y así podrás aprender los puñetazos, patadas, kung fu-siones, sambas, origamis, kimchines… del Ancestral y MEJOR Karate Pez—</span> explicaba a su manera caótica, cuando a lo lejos se escuchó un lejano pero sonoro e indescifrable<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> “… comid… ve… fru…” </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¡Desayuno! Tengo que colgar a la piruleta… la verdad llame para saludar a mis amigos, si puedes trasmitirle el mensaje lo agradecería, no se cuando pueda volver a llamarlos, también me están haciendo entrenar, Cubito. Diles que los quiero muchísimo, y que si todo sale bien en unos meses estaré en el paraíso acuático del cual me hablaron, el gigante sabe cómo llegar, dijo que eventualmente pasaremos por ahí…  Y Cubito, tu puedes lograrlo, confía en tu corazón de pecesito… y en tus puños, cola, aletas, pinzas, lo que tengas, y nunca olvides porque fuiste... eso siempre me lleno de confianza y determinación… un abrazo sirenezco, Yeheeei—</span> habló con rapidez, sin perder la hermosa esencia que transmitía, luego solo se escuchó un piiiiiiiiiiiiii…. Y finalizo la conversación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La conversación me dejó algo... ¿Confuso? Había sido como si una tormenta arremetiese contra mi, sin la posibilidad de hacer nada ante ella, realmente un sentimiento nostálgico, me hacía preguntarme que sería a día de hoy de la pequeña María... Pero había sacado cosas importantes de esta conversación, fluir... ser como el agua... ¿Origamis? Si me paraba a pensarlo, ahora todo tenía un poco más de sentido, además, era reconfortante ver que no era el único en sentirse tan confundido, me sentía acompañado por alguien más a pesar de desconocer a que distancia se encontraba. Antes de volver con el entrenamiento, debía ver a Nian y Jiho, transmitir el mensaje de aquella mujer era lo mínimo que podía hacer, después de todo me había ayudado mucho. Fui a la entrada del Dojo, donde me encontré con ellos por primera vez y allí estaban, podando uno de los bonsáis del jardín de la entrada. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Buenass! Mientras pasaba por enfrente de vuestra puerta escuché como sonaba el Den Den Mushi y entré a cogerlo por si era importante, <span style="font-size: xx-small;" class="mycode_size">la puerta se ha roto sola. </span><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Tengo un mensaje para vosotros de una chica, dice que os quiere muchísimo y que pronto estará en el paraíso acuático del que le hablasteis, que el gigante conoce el camino y que... Y ya, eso es todo</span>—</span></span>   Ambos me miraron arqueando una ceja <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">—¿Qué dices de la pue-?—</span> Nian se vio interrumpido bruscamente por Jiho<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—¡Fue cielo ¿verdad?! Ha llegado tan lejos...— </span>A Jiho se le saltó una lágrima al oír noticias de su amiga y mientras, Nian asentía con orgullo, como si de un hermano mayor se tratase. <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">—Bueno Juan, ahora y sin ánimo de arruinar el ambiente ¿Qué ha pasado con la puerta?—</span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span>Dijo Nian Yo le hubiese respondido sin problemas, pero para cuando terminó de formular su pregunta, ya me encontraba lejos... Muy lejos... Allá donde los problemas no pudieran encontrarme... El cariño que la gente le tenía a las puertas era algo bastante curioso, las puertas se cierran... Se abren... Van... Vienen... Si te parabas un segundo a pensar en ello, tenía un aire hasta filosófico. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con los ánimos renovados volví a mi tarea, agarra cubo, vacía cubo y repetir, pero esta vez algo era distinto, podía ver más allá, entendía el propósito. Cada vez que recogía agua con el cubo, observaba como el resto de agua del estanque se arremolinaba alrededor del espacio que había sido ocupado por el cubo y al soltarla en el otro estanque, me fijaba en como las ondas de agua se extendían por toda la superficie. Fluir... El agua que hay en todos nosotros... Pasó un día, y el estanque quedó vacío. Con esta tarea terminada quedaba la segunda parte, cepillar toda la superficie, una tarea más rápida, pero también más difícil de entender, pero no importaba, sabía que había un propósito, así que lo haría sin titubear. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Terminé la segunda tarea en tiempo récord y, como si me hubiese estado espiando, el maestro apareció junto a mi.<span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Buen trabajo. Ha sido bastante rápido—</span></span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> </span>La aprobación del maestro me lleno de alegría, a pesar de que él no me había enseñado nada directamente <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si, y creo entender el propósito de vaciar el estanque, ver el agua fluir, repetir con persistencia, como el agua misma. Pero la parte de cepillar el fondo no he llegado a entenderla, simplemente no lo entiendo— </span></span>El maestro no cambió su serena expresión ni por un instante ye me dijo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Eso? Bueno ya que vacías el estanque los suyo era aprovechar para limpiar un poco, nada más—</span> </span>Al escuchar eso se me marcaron las venas de la frente, lo que era difícil debido a mi coraza <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Pero bueno, vamos con lo importante, emplea lo que has aprendido, siente el agua dentro de ti, intenta dirigir su rumbo—</span> </span>Me puse manos a la obra, cerré los ojos y me concentré en lo que había aprendido, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—</span>el agua de mi cuerpo, desde los pies hasta mi cabeza, todo vivo, todo libre, y ahora lo muevo todo hacia la punta de mi dedo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— </span></span></span>Al hacerlo una pequeña, minúscula gota apareció en la punta de mi dedo y se mantuvo en este, desafiando las leyes de la gravedad. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Remarcable para ser el primer intento, intenta llevar algo más de agua a la punta para hacer un tamaño decente y luego, lánzalo hacia adelante, repite eso hasta que logres dejar una marca en el árbol—</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Empecé con la nueva etapa del entrenamiento lanzando la gota que formé hacia el árbol pero apenas era como lanzar un chorrito de agua. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto va a ser más difícil de lo que pensaba— </span></span>Dije para mi mismo, pero ya estaba cerca, ahora solo tenía que mejorar lo que tenía para poder aprender la nueva técnica. Gota a gota, paso a paso, pero no podía lograr aplicar propiedades ofensivas en el agua, algo me estaba fallando. En ese entonces pude recordar lo que aquella chica me dijo por el Den Den Mushi <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Hacer la fotosíntesis... ¡No, eso no! Tengo que fluir, no solo hacer fluir la gota, fluir yo y que mi flujo arrastre a la gota—</span> </span>Hice un movimiento con mi brazo, acompañado por todo mi cuerpo y la fuerza de todo el agua que residía en mi para impulsar la gota, que fue lanzada contra el árbol, dejando un agujero en él. No lo había atravesado completamente pero, ahora si podía considerarse un ataque. Repetí este ejercicio 200 veces más antes de desmayarme en el sitio. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A la mañana siguiente fui despertado por Kuririn y el maestro que me encontraron en el suelo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Estás bien Juan? Me has dado un susto de muerte—</span> </span>A lo que respondí<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Cinco minutitos más por favor...—</span></span> Kuririn se repuso, soltando una risa de alivio, seguida por una patada el la cabeza <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡Que te despiertes maldita sea!—</span> </span>Mientras Kuririn y yo discutíamos entre colegas, el maestro Batch Kalao se quedó mirando el árbol, o lo que quedaba de él, ya que estaba hecho astillas en mayor medida <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Veo que has progresado de forma satisfactoria, aunque solo hay una forma de verificar la eficacia, en combate real. Kuririn, ten un duelo de Uchimizus con Juan, a un disparo—</span> </span>Kuririn asintió y ambos nos movimos a nuestras posiciones, a 15 metros el uno del otro y dándonos la espalda mutuamente. La tensión se palpaba en el aire, no era el escenario ideal para estar recién levantado, un duelo real contra alguien que ya era un experto en varias técnicas era sumamente arriesgado. El maestro empezó una cuenta de diez regresiva, podía sentirlo todo, los latidos de mi corazón, el sonido del agua de mi cuerpo, la cascada que caía de fondo, y de repente escuché <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¡¡Ahora!!—</span></span> Al escuchar la señal mi cuerpo se movió por instinto, me di le vuelta, pero Kuririn fue ligeramente más rápido que yo, pero no que mi desenfunde, por lo que antes de que él pudiese ejecutar su disparo, yo usé Uchimizu primero y le logré golpear en el hombro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Nada mal Juan, nada mal— </span></span>Me dijo mi amigo mientras se sujetaba el hombro para contener la hemorragia <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Ve rápido a que te atiendan Kuririn, lo habéis hecho bien los dos. Te falta algo de agilidad para pelear con soltura Juan, no lo olvides—</span> </span>Sus palabras eran duras, pero cargadas de un orgullo que se esforzaba en disimular, no parecía ser de los maestros que le daban una palmada en la espalda a sus alumnos y les decía cosas bonitas <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Es que me acabo de despertar maestro— </span></span>Dije, con una expresión guasona en mi rostro. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Unas horas después del duelo, fui a ver a Kuririn, que se encontraba tendido en un futón ya con el hombro vendado <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ahora me siento mal ¿Cómo estás?— </span></span>Mi amigo sonrió con orgullo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—</span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Hace falta mucho más que esto para acabar conmigo hombre. Tienes talento para esto Juan. Pero no te relajes, aún hay mucho que puedes aprender del kárate Gyojin, Uchimizu solo es una técnica más—</span> </span>No podía imaginar lo lejos que podría llegar si esta era una de las técnicas más básicas, estaba deseando practicar más, aprender nuevas cosas. Pero eso tendría que esperar, tenía una misión que cumplir y debía volver con mis compañeros.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Así pues, me despedí de los amigos que había hecho en el Dojo, Nian, Jiho, Kuririn y el maestro Batch Kalao y bajé la montaña de regreso a la costa de la isla, más fuerte que ayer, pero menos que mañana y con la autoestima renovada. Lo que más rondaba mi mente en el camino de vuelta era, aquella antigua alumna del Dojo, esa forma de hablar... <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Es imposible ¿Verdad? Si, no puede ser que sea ella—</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Llegué a la costa y me encontré con Akira. Por lo visto No se pudo recolectar mucha información en estos días, así que deberíamos tomar el riesgo de ir a ciegas a la localización que nos habían facilitado. Era peligroso, pero ahora era más fuerte, no tenía nada que temer y por lo visto, Akira también contaba con aires renovados tras su entrenamiento. Aunque dentro de mí ardía un deseo de seguir volviéndome más fuerte, necesitaba serlo si quería cuidar de mis compañeros y sabía que aún tenía muchísimo que aprender del maestro y del Kárate Gyojin</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 Una vez en kárate, me encuentro con Kuririn, que me incita a subir a entrenar kárate Gyojin. Soy aceptado por el maestro y empieza mi entrenamiento que consiste en limpiar un estanque sucio. Algo desesperado por la situación pido consejo y acabo escuchando una llamada por Den Den Mushi que iba dirigida a Nian y Jiho desde el Grand Line. La chica que llama me da ánimos y consejos y tras terminar mi entrenamiento, me enfrento en un duelo a mi amigo Kuririn en el que salgo victorioso, dando por terminado mi entrenamiento para aprender Uchimizu. <div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Uchimizu («Disparo de agua»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | 80 Precisión</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xPrecisión</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>100 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Daño perforante. Alcanza máximo 15 metros
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario lanza una simple gota de agua a su oponente, que puede convertirse en una bala mortal con la fuerza cinética creada por su inmensa fuerza de gyojin.</i>
                </p>
                <hr/>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>karate001</span></span>
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			</div></div>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					María Merlot me ha dado permiso para usar su personaje en el FIC (Muchas gracias, eres la mejor) 
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Isla del kárate día 22 de verano, año 17<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Hablo—</span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Pienso—<br />
</span></span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Kuririn—</span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Jiho—</span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">—Nian—</span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Batch Kalão—</span></span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">  </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 1: ¿Eres tu Kuririn?</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
Por fin llegábamos a Kárate para poder encontrar a ese maldito Diosdado, acabar con ese tipo es algo que Akira y yo teníamos en la cabeza desde que nos enfrentamos a él en Baterilla. Una vez llegué a la isla lo primero que hice fue encontrarme con Akira No quería que esa humillación que pasé se volviese a repetir, y no estaba seguro del todo de poder hacerle frente, pero era lo que había todo o nada.  <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Deberíamos separarnos para buscar. Si lo encontramos no peleamos sin avisarnos primero— </span></span></span>Ambos sabíamos de la peligrosidad de ese sujeto, por lo que no pretendíamos subestimarlo, pero al no conocer la isla, no podíamos permitirnos el lujo de tardar demasiado en buscarlo.<br />
<br />
Empecé con la búsqueda de información por los bares de la ciudad, esta vez, gastando cuidado con las puertas y tratando de llamar menos la atención. Teníamos una ubicación marcada gracias al desertor de sus hombres, pero no sabíamos si se trataba de una trampa o algo parecido, quería tener la prudencia que nos faltó la vez anterior. En uno de los bares presencié una disputa entre un hombre de gran envergadura y un Gyojin que me resultó extrañamente familiar. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡¡Como vuelvas a insultar al maestro Batch Kalão te arrepentirás!!—</span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">  </span></span></span>Aquel pequeño gyojin parecía bastante molesto con el hombre, que le miraba de forma burlona <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #444444;" class="mycode_color">—¡Vamos merluzo, haz que me arrepienta!<span style="font-size: large;" class="mycode_size"> ¡Inténtalo!</span>—</span> </span></span>En el momento en el que el tipo gritó, intentando intimidar al pequeño, me acerqué para poner fin a la disputa, pero antes de que llegase a ellos, el pequeño actuó<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡Merluza tu madre!—</span></span></span> Y en un suspiro, haciendo un veloz movimiento con su mano, lanzo algo al hombro del tipo, causándole una hemorragia que acabó rápidamente con sus aires de superioridad. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Un momento... Yo he escuchado un insulto como ese antes— </span></span></span>Pensé, con la certeza de que se mi buen amigo<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡¿Kuririn eres tú?!— </span></span></span>Al escuchar mi voz, el pequeño gyojin se volteó rápidamente<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡¿Juan?! Así que al final viniste ¡Cangrejo cabezón!</span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—</span> </span></span>Me alegró mucho verle por aquí, sabía que estaba en la isla, pero con todo el tema del trabajo no me había pasado por la cabeza el ir a verle. <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Kuririn</span>
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					 <img src="https://i.ibb.co/YFBqbLFF/Kuririn-bien.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Kuririn-bien.png]" class="mycode_img" /> 
				</div>
			</div><br />
<br />
Ignorando al tipo que yacía en el suelo del bar, como si fuese algo irrelevante de un pasado distante, ambos salimos del local mientras charlábamos. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Pues eso hermano, que estoy rayado. Ese criminal me dio para el pelo, no estuve ni cerca de tocarle y ahora tenemos que capturarlo— </span></span></span>Kuririn chasqueó repetidamente la lengua mientras negaba con la cabeza<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Lo que tu necesitas, mi grande y torpe amigo, es versatilidad. Te limitas a golpear como un loco y eso es un aspecto muy superficial de los combates. Habla con el Maestro de Batch Kalão, seguro que está dispuesto a entrenarte.—</span></span></span> Entrenar... ¿Realmente tenía tiempo para eso? En cualquier caso debería consultarlo con mi compañero, así que me despedí de mi escamado amigo y puse rumbo al lugar en el que habíamos quedado una vez terminásemos de reunir información.<br />
<br />
Una vez los dos nos reunimos, le comenté mi situación y acordamos dejar un plazo de varios días para entrenar o atender asuntos propios. Akira me por lo visto iría a otro Dojo, lo que ya era casualidad si te parabas a pensarlo. Ya era tarde así que descansaría esa noche e iría al día siguiente por la mañana. <br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 2: El Dojo del Gyojin Karate </span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
Después de pasar la noche en la playa me levanté, decidido a subir la montaña hacia el Dojo. El calor del verano ya se hacía notar, lo que no era el mejor clima del mundo para entrenar, pero eso no iba a detener a este cangrejo. Me coloqué con firmeza mi gorra de la Marina y puse rumbo a la gran montaña que ejercía su presencia a todos los rincones de la Isla del Kárate. <br />
<br />
El camino era más duro de lo esperado, unas horas después de mi partida, el sol ya hacía presencia y el sudor caía por mi coraza en forma de gotas, una tras otra. A medida que subía me iba encontrando más y más bonsáis, o al menos la gente de la costa me dijo que eran bonsáis <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—¿No se supone que los bonsáis son arbolitos chiquititos y adorables?— </span></span></span>Musité, y parándome un segundo en mi sitio dije, mientras hacía unos movimientos con mis brazos, que emulaban la forma de un gigantesco árbol <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Esto no son bonsáis, son BOON...SÁISS—</span></span></span>  Siempre era sorprendente ver la flora y la fauna de los lugares que visitaba. Pensar en las posibilidades que esa madera ofrecía ocupaba mis pensamientos mientras subía la, cada vez más escarpada, montaña<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Parece de muy buena calidad pero ¿Serán árboles sagrados o algo así? Los bonsáis están muy ligados a la espiritualidad y esas cosas—</span></span></span> Lo último que quería era causar problemas en esta isla, menos después del incidente del bar. <br />
<br />
Mientras estaba ensimismado en mis pensamientos, me topé con lo que parecía ser el Dojo. Sin dudar entré dentro del recinto y me encontré con dos Humanos con rasgos de peces, no era la primera vez que veía personas con esas características por lo que no me sorprendí mucho, tampoco estaba en posición de hablar de la apariencia de los demás... Me presenté ante ambos de forma cordial y con una alegre sonrisa en mi rostro <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buenos días por la mañana. Mi nombre es Juan, estoy buscando al maestro Batch</span></span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kalão para aprender kárate Gyojin— </span></span></span>El hombre de pelo oscuro me respondió<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Has venido al lugar correcto, supongo...—</span> </span>Tras girar su cabeza para mirar a su compañero de pelo blanco, dijo, mientras me señalaba de arriba abajo con su dedo<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">—¿Este tipo entrenará aquí Jiho? No tiene clase, además huele raro—</span> </span>El mestizo de cabellos claros le reprimió  <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—No faltes el respeto así a la gente Nian, harás que se sienta mal. Ha subido el camino hasta aquí sin problemas, lo mínimo que merece es la oportunidad de hablar con el maestro—</span></span> Realmente no me importaban esas palabras, ya estaba acostumbrado después de tantos años, asumí que las palabras de mi madre no eran verdad, especialmente después del tiempo que pasé con cierta muchacha alocada de cabellos celestes... <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Jiho y Nian</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 <img src="https://i.ibb.co/Y7MDFtDZ/nian.webp" loading="lazy"  width="250" height="400" alt="[Imagen: nian.webp]" class="mycode_img" /><img src="https://i.ibb.co/LDc2GskW/jiho.webp" loading="lazy"  width="250" height="400" alt="[Imagen: jiho.webp]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
Finalmente me invitaron a entrar al Dojo<span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"> <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—¡Ah! Disculpa nuestra falta de educación, no nos hemos presentado, mi nombre es Jiho y él es Nian, que no te engañe, no es tan antipático como parece de primeras—. </span></span>Una vez dentro lo primero en llamar mi atención fue un cuadro de un pescado en la pared, era peculiar, pero tenía su encanto, Mientras miraba el cuadro un gyojin se acercó a mi lado y observó el cuadro conmigo por unos breves segundos <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Iba a quitar este cuadro, pero le agarré cariño... ¿Quién eres muchacho?— </span></span></span> Me volteé a mirarle, era un gyojin verde, de una considerable estatura, dos tercios de la mía aproximadamente, y tenía una expresión seria en su rostro <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Mi nombre es Juan señor, he venido con la intención de buscar al maestro del Dojo para aprender Gyojin Karate— </span></span></span>Aquel hombre se volteó hacia mi y tomó algo de distancia para no tener que girar mucho su cuello al mirarme a la cara <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Tienes delante al maestro del Dojo, mi nombre es Batch Kalão. Ahora responde ¿Por que quieres aprender Karate Gyojin?—</span> </span></span>Su mirada era seria, sus ojos me daban a entender que no aceptaría palabras vacías o medias verdades<span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡Para ser más fuerte!— </span></span></span></span>Dije con determinación<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">—¿Y para qué quieres ser más fuerte?—</span> </span></span>Mis motivos eran algo que tenía claro desde que era un niño, por lo que no dudé en responder una vez más, cruzando los brazos con orgullo sobre mi pecho  <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡Para ser un héroe que salve a los inocentes de las injusticias!—</span> </span></span>El maestro me dio la espalda luego de esbozar una ligera sonrisa <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Me satisface, aunque siento curiosidad por lo que entiendes por "Justicia" .Empezarás esta tarde después de la comida— </span></span></span>Una vez aceptado como estudiante Jiho puso la palma de su mano abierta, sobre la que cayó una moneda de parte de Nian, esos dos por lo visto se entretenían a su manera con los novatos, pero no se veía mala fe en ellos.<br />
  <br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Parte 3: Comienza el entrenamiento</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Una vez aceptado en el Dojo, me puse un Gi que me habían dejado y me dirigí al patio, donde el maestro me había indicado para comenzar mi entrenamiento. De camino me crucé Con Kuririn, que estaba limpiando en pasillo de madera con un trapo, corriendo de punta a punta del mismo. Al verme se detuvo <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Te han aceptado como supuse, el maestro puede parecer muy serio pero siempre admite a las personas determinadas a aprender. Esfuérzate al máximo, los entrenamientos del maestro no son sencillos—</span></span></span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">  </span>Sin que me diese tiempo a hablar volvió a correr limpiando el piso mientras de despedía <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡Buena suerte centollo!—</span> </span></span>Tener a alguien conocido cerca era un alivio a decir verdad, sentía que si en algún momento tenía problemas podría hablar con alguien.<br />
<br />
Al llegar al patio lo primero que hice fue fijarme en lo bonito que era todo, el bordillo de madera te permitía sentarte, apoyando los pies en el césped que estaba perfectamente cuidado y el sonido de una cascada sonaba de fondo, ayudándome a enfocar mis pensamientos. Mientras me relajaba allí apareció el maestro<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Has llegado rápido, eso está bien. Antes de empezar necesito saber cosas de ti ¿Qué sientes que te falta? ¿Qué necesitas?—</span></span></span> Me mantuve callado por un momento, intentando buscar una respuesta, si quería ser más fuerte era porque carecía de algo eso es evidente ¿Pero el qué? ¿Más fuerza física? Por supuesto que estaría bien, pero no era eso lo que buscaba en el Karate Gyojin, eso era algo que podría trabajar por mi mismo. Después de pensar alrededor de un minuto pude pensar algo coherente<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Quiero ser más completo, poder desenvolverme en cualquier situación—</span></span></span> Tras responder, el maestro tocó por encima mi hombro y mi espalda, dando la impresión de que estaba analizando mi físico<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Tienes buen cuerpo, sólido, resistente. Si quieres ser más completo entonces debes trabajar tus debilidades, fluir como el agua, eres sólido, resistente, pero también, rígido, estático. Se de algo que te podría ayudar, ven conmigo—</span></span></span> <br />
<br />
Batch se levantó y me llevó a una zona del Dojo que estaba algo más abandonada, tenía un estanque, que, a diferencia de los que había visto hasta ahora, estaba bastante mugriento, lleno de algas verdes por todos lados y con un lodo oscuro en el fondo.  <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Tienes que limpiar este estanque—</span> </span></span>Miré al estanque y lo miré a él, cuando me devolvió la mirada le dije<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Qué?—</span></span></span> Ambos miramos al estanque y nos volvimos a mirar mutuamente <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Limpiar el estanque... Con esto—</span> </span></span>Un cepillo de mano apareció de algún lugar, yo juraría que él no llevaba nada encima, y lo dejó caer en mis manos. Un incómodo silencio pareció acallar incluso la cascada que sonaba de fondo, una vez más, al unísono ambos miramos el estanque y nos volvimos a mirar mutuamente <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Qué?—</span></span></span> Está vez al mirarle vi que tenía un cubo de madera en la mano<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> —Antes hay que vaciarlo por supuesto, usa esto—</span> </span></span>Miré el cubo, miré el lago y le miré a él, mientras me sostenía la mirada<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Qué?— </span></span></span>Entonces, después de asentir, como si lo que me había mandado fuese lo más normal del mundo, se fue, y allí me quedé, solo, bueno, solo no, acompañado de un cepillo, un cubo y un apestoso estanque.  Ante esto solo había una cosa que podía decir, apagado, sin sentimientos ni esperanzas<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —¿Qué?—</span></span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Desde la distancia Nian y Jiho observaban la escena, al pobre crustáceo que se había quedado en el sitio, diciendo "¿Qué?" como un disco rayado, tardaría unos minutos en recuperarse </span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—¿No es excesivo?</span> Poner al nuevo a limpiar el estanque en su primer día?<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—</span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Su compañero asintió con cara de preocupación</span><span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">—Solo mírale, se ha roto, pobrecillo— </span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Kuririn por su parte cerraba los ojos intentando no pensar en su amigo, se hacía a la idea de lo que le tocaría a Juan como entrenamiento al ver a donde se dirigía para hablar con el maestro, se lamentaba del destino que se cernía sobre su amigo cangrejo mientras escuchaba varios "¿Qué?... ¿Qué?..." de fondo </span><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Se fuerte Juan— </span></span></span><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">dijo entre dientes mientras seguía con sus labores </span><br />
<br />
Al cabo de unos minutos me recompuse, afortunadamente había visto a Kuririn en acción, así que sabía que el entrenamiento tendría sus frutos. Así que agarré el cubo con mi pinza empecé a llevar agua desde el estanque sucio hacia el que se encontraba a unos 50 metros, que se encontraba vacío. El trabajo era duro, los primeros cubos los pude llevar fácilmente, pero después de una hora moviendo cubos de un estanque a otro mi pinza comenzaba a doler y me temblaban las piernas. Sumado a eso, mi moral empezaba a flaquear, después de una infinidad de cubos, el estanque permanecía prácticamente igual <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Se está riendo de mi, este maldito estanque se ríe de mi, tch—</span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span></span>pensé, frustrado por la situación<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ni siquiera eres un estanque... Solo eres un charco grande, un charco feo y apestoso—</span></span></span> Tras decir esto, la cordura regresó a mi<span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> —¿Qué estoy diciendo? Me estoy peleando con un estanque...— </span></span></span>Me enjuagué la cara y proseguí con mi tarea hasta que cayó la noche y ya no se veía nada. Tenía la intención de hablar con Kuririn antes de dormir, pero parecía que yo era el último en terminar y, de todas formas, tampoco tenía muchas fuerzas para charlar, anhelaba la cama como si de un tesoro se tratase.<br />
<br />
Al día siguiente me dolía todo, principalmente la espalda, pero eso no me iba a detener, si algo debía tener un marine era disciplina, y yo no sería menos. Mientras trabajaba intentaba pensar en la lógica de todo <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Estoy moviendo agua...¿Yo soy agua? No, no, eso es estúpido. Yo soy el cubo...—</span></span></span> Pero no encontraba nada. Sin resultados llegó la hora del desayuno, donde me encontré con Kurilin <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Buenos días Juan ¿Cómo lo llevas?—</span> </span></span>Me dijo mi amigo, intentando animar el ambiente, a lo que solo pude responder <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Qué?— </span></span></span>El pequeño gyojin me miró aterrado, hasta que vio mi cara, con una sonrisa burlona. Volviendo a hablar con normalidad le dije <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Pues estoy jodido la verdad, me duele todo y ni siquiera sé por que estoy haciendo esto—</span></span></span> Kuririn solo asintió mientras se comía su cuenco de arroz con algas <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si pudiera decirte algo lo haría Juan, ya lo entenderás—</span></span></span> Eso era algo que yo ya sabía, cuando ayudaba a mi padre en el taller siempre me decía lo mismo "Hay un significado en descubrirlo por ti mismo" Aunque yo tampoco pedía una respuesta final, tan solo un poco de ayuda.<br />
<br />
Al terminar el desayuno, aproveché para buscar a Jiho y Nian, ellos llevaban mucho tiempo siendo alumnos del Dojo, quizás podrían darle algún consejo o aunque sea una pequeña pincelada de información. Me dirigí a sus dormitorios y cuando llamé a la puerta, esta se rompió, cayendo de forma estrepitosa al suelo. Me quedé mirando fijamente a la nada mientras pensaba <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—¿De que mierda hacen las puertas hoy en día?¿No puede ser mi culpa verdad? Si yo solo...—</span></span></span> Pero bueno, la puerta carecía de importancia, las puertas van y vienen, el conocimiento se mantiene. Entré en la habitación, aprovechando que estaba abierta, pero no había nadie, así que decidí volver al trabajo pero, cuando ya estaba saliendo de la habitación, un Den Den Mushi, comenzó a sonar <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—No debería...Pero ¿Y si es una emergencia?— </span></span></span>Pensé, en un intento burdo de justificar mi curiosidad. Así que respondí la llamada del Den Den Mushi mientras decía <span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Yeheii ¡¡Buenos días!! El cubo al habla—</span></span></span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>GRAND LINE</span>
					</div>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">XX de Verano. Algún lugar de Little Garden.</span></span></span><br />
<br />
Sus propios brazos la rodearon, en un consuelo tácito. Su corazón había caído en pesadumbre, recordó un ayer distante, un gyojin que al principio la había asustado, pero mientras más convivía con él... más se ganaba su cariño, por méritos propios… y más porque en su juventud revoltosa, él fue luz y calidez, un refugio y complicidad que la hizo, estúpidamente pensar, que todo estaría bien; una vida tranquila, en un pueblo pesquero, con aquel que la protegió y cuido, y que más que un hermano mayor, veía como la imagen paterna que nunca tuvo… Sus finos labios esbozaron una sonrisa melancólica, acompañado una tristeza indescriptible. Pronto se cumplirían seis años de la muerte de aquel Gyojin que tanto quiso, y que por su culpa termino muriendo. Dándose dos palmaditas en la cara, dejó la cubierta y se dirigió a su habitación, después de meses, lograba ubicarse mejor que antes pero aún se perdía, su brújula interna siempre inútil. Tirándose en la cama, vio sus papeles a medio escribir, y más allá su Den Den Mushi… ahora que pensaba en gyojines, dos hermosos tritones vinieron a su mente: Jiho y Nian. Así que con una sonrisa formándose en sus labios, y los grillos retornando a sus habituales decibelios, tomo el caracol y procedió a llamarlos…<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><iframe width="560" height="315" src="//www.youtube-nocookie.com/embed/MtWifsQ0pT0" frameborder="0" allowfullscreen="true"></iframe></span></span><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿Yehei?—</span> musito con suavidad y confusión la voz femenina al otro lado del Den Den Mushi, la primera impresión se esfumó, y su mente se quedó con la siguiente frase <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿El cubo al habla?—</span> repitió soltando una encantadora sonrisa, que se sentía como un primer rayo de sol de la mañana <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿Y por qué habla el cubo? ¿O era por que el cubo cruzo el mar?—</span> bromeó con dulzura sin dejar las risitas de lado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Perdón Perdón... Estoy pasándolo mal con rutina del maestro Batch Kalão y veo cubos en todas partes jeje—</span></span> aquella voz me resultaba extrañamente familiar, pero no conocía a nadie que tuviese relación con Jiho o Nian así que lo dejé pasar<span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Necesitas algo de Jiho o Nian? No están aquí ahora, puedo decirles que has llamado si quieres.—</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¡Ooooooh!—</span> la sorpresa fue palpable <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿Estas entrenando con mi Maestro Bacalao? Mi Maestro Bacalao es el mejor pez verde que he conocido, pero es un pez de verdad verdad, no es un cuadro en la pared. ¡Cuidado que te confundes!—</span>Me advirtió, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">(Recordando su propia confusión y como le habló a un pedazo de papel, un pedazo de papel muy convincente si le preguntaban)</span> <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿También te está haciendo limpiar el Dojo? Mi Maestro Bacalao es un tacaño, debería pagarle a alguien para que limpie, uno de esos fanáticos de<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> “muerte a los gérmenes, sin piedad a la mugre”</span>—</span> bromeó al tiempo que me contaba un poco sobre su propio entrenamiento, y como la cotilla que era, prosiguió <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¿Sabes? Estuve por días limpiando las lozas del lado sur, o eran del oeste, da igual… lo importante es que solo tenía que limpiarla con un trapo y agua, y luego el gran bambú defectuoso, esperar que se llenara de agua y reponerla en todas la piscinas y charcos del templo… ¿Tanto cuesta un fontanero para que repare sus… tuberías? Por eso es verde, porque es tacaño… o porqué está haciendo la fotosíntesis… ¡Hay que hacer la fotosíntesis, Cubito y seremos verdes!—</span> empezó a contarle, pero divago con su particular y simpática locura <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—Cubito…—</span>  <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Cubito?—</span></span> Pensé, parecía que me había bautizado con ese mote tan… único <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—Al principio tampoco entendí lo que Mi Maestreo Bacalao quería de mi… llegue a enojarme muchísimo con él pero…—</span> se calló por un momento y, aunque yo no pudiera verla, la voz estaba mirando sus propias manos y recordando lo que el Karate Gyojin había hecho por ella, y como había cumplido el propósito por el cual subió aquella montaña llena de bonsáis <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—… aunque no entendamos al principio sus métodos, él sabe lo que hace porque <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"cada discípulo es un individuo distinto de enseñar</span>", esas fueron justo sus palabras, nunca las olvidaré…  como nunca podría olvidar su consejo, y… aunque no debería, escúchame bien…—</span> la voz empezó a susurrar como si fuera a contar un secreto que nadie más que nosotros debiésemos escuchar <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—… la esencia del Karate Pez radica en nadar, fluir, menearse como el agua del mar, hay agua en todos nosotros, y lo usas a tu favor, porque el agua es... VIDA... y así podrás aprender los puñetazos, patadas, kung fu-siones, sambas, origamis, kimchines… del Ancestral y MEJOR Karate Pez—</span> explicaba a su manera caótica, cuando a lo lejos se escuchó un lejano pero sonoro e indescifrable<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> “… comid… ve… fru…” </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—¡Desayuno! Tengo que colgar a la piruleta… la verdad llame para saludar a mis amigos, si puedes trasmitirle el mensaje lo agradecería, no se cuando pueda volver a llamarlos, también me están haciendo entrenar, Cubito. Diles que los quiero muchísimo, y que si todo sale bien en unos meses estaré en el paraíso acuático del cual me hablaron, el gigante sabe cómo llegar, dijo que eventualmente pasaremos por ahí…  Y Cubito, tu puedes lograrlo, confía en tu corazón de pecesito… y en tus puños, cola, aletas, pinzas, lo que tengas, y nunca olvides porque fuiste... eso siempre me lleno de confianza y determinación… un abrazo sirenezco, Yeheeei—</span> habló con rapidez, sin perder la hermosa esencia que transmitía, luego solo se escuchó un piiiiiiiiiiiiii…. Y finalizo la conversación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La conversación me dejó algo... ¿Confuso? Había sido como si una tormenta arremetiese contra mi, sin la posibilidad de hacer nada ante ella, realmente un sentimiento nostálgico, me hacía preguntarme que sería a día de hoy de la pequeña María... Pero había sacado cosas importantes de esta conversación, fluir... ser como el agua... ¿Origamis? Si me paraba a pensarlo, ahora todo tenía un poco más de sentido, además, era reconfortante ver que no era el único en sentirse tan confundido, me sentía acompañado por alguien más a pesar de desconocer a que distancia se encontraba. Antes de volver con el entrenamiento, debía ver a Nian y Jiho, transmitir el mensaje de aquella mujer era lo mínimo que podía hacer, después de todo me había ayudado mucho. Fui a la entrada del Dojo, donde me encontré con ellos por primera vez y allí estaban, podando uno de los bonsáis del jardín de la entrada. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¡Buenass! Mientras pasaba por enfrente de vuestra puerta escuché como sonaba el Den Den Mushi y entré a cogerlo por si era importante, <span style="font-size: xx-small;" class="mycode_size">la puerta se ha roto sola. </span><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Tengo un mensaje para vosotros de una chica, dice que os quiere muchísimo y que pronto estará en el paraíso acuático del que le hablasteis, que el gigante conoce el camino y que... Y ya, eso es todo</span>—</span></span>   Ambos me miraron arqueando una ceja <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">—¿Qué dices de la pue-?—</span> Nian se vio interrumpido bruscamente por Jiho<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span></span><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—¡Fue cielo ¿verdad?! Ha llegado tan lejos...— </span>A Jiho se le saltó una lágrima al oír noticias de su amiga y mientras, Nian asentía con orgullo, como si de un hermano mayor se tratase. <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">—Bueno Juan, ahora y sin ánimo de arruinar el ambiente ¿Qué ha pasado con la puerta?—</span><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span></span>Dijo Nian Yo le hubiese respondido sin problemas, pero para cuando terminó de formular su pregunta, ya me encontraba lejos... Muy lejos... Allá donde los problemas no pudieran encontrarme... El cariño que la gente le tenía a las puertas era algo bastante curioso, las puertas se cierran... Se abren... Van... Vienen... Si te parabas un segundo a pensar en ello, tenía un aire hasta filosófico. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con los ánimos renovados volví a mi tarea, agarra cubo, vacía cubo y repetir, pero esta vez algo era distinto, podía ver más allá, entendía el propósito. Cada vez que recogía agua con el cubo, observaba como el resto de agua del estanque se arremolinaba alrededor del espacio que había sido ocupado por el cubo y al soltarla en el otro estanque, me fijaba en como las ondas de agua se extendían por toda la superficie. Fluir... El agua que hay en todos nosotros... Pasó un día, y el estanque quedó vacío. Con esta tarea terminada quedaba la segunda parte, cepillar toda la superficie, una tarea más rápida, pero también más difícil de entender, pero no importaba, sabía que había un propósito, así que lo haría sin titubear. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Terminé la segunda tarea en tiempo récord y, como si me hubiese estado espiando, el maestro apareció junto a mi.<span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Buen trabajo. Ha sido bastante rápido—</span></span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> </span>La aprobación del maestro me lleno de alegría, a pesar de que él no me había enseñado nada directamente <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Si, y creo entender el propósito de vaciar el estanque, ver el agua fluir, repetir con persistencia, como el agua misma. Pero la parte de cepillar el fondo no he llegado a entenderla, simplemente no lo entiendo— </span></span>El maestro no cambió su serena expresión ni por un instante ye me dijo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Eso? Bueno ya que vacías el estanque los suyo era aprovechar para limpiar un poco, nada más—</span> </span>Al escuchar eso se me marcaron las venas de la frente, lo que era difícil debido a mi coraza <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Pero bueno, vamos con lo importante, emplea lo que has aprendido, siente el agua dentro de ti, intenta dirigir su rumbo—</span> </span>Me puse manos a la obra, cerré los ojos y me concentré en lo que había aprendido, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—</span>el agua de mi cuerpo, desde los pies hasta mi cabeza, todo vivo, todo libre, y ahora lo muevo todo hacia la punta de mi dedo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">— </span></span></span>Al hacerlo una pequeña, minúscula gota apareció en la punta de mi dedo y se mantuvo en este, desafiando las leyes de la gravedad. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Remarcable para ser el primer intento, intenta llevar algo más de agua a la punta para hacer un tamaño decente y luego, lánzalo hacia adelante, repite eso hasta que logres dejar una marca en el árbol—</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Empecé con la nueva etapa del entrenamiento lanzando la gota que formé hacia el árbol pero apenas era como lanzar un chorrito de agua. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Esto va a ser más difícil de lo que pensaba— </span></span>Dije para mi mismo, pero ya estaba cerca, ahora solo tenía que mejorar lo que tenía para poder aprender la nueva técnica. Gota a gota, paso a paso, pero no podía lograr aplicar propiedades ofensivas en el agua, algo me estaba fallando. En ese entonces pude recordar lo que aquella chica me dijo por el Den Den Mushi <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—Hacer la fotosíntesis... ¡No, eso no! Tengo que fluir, no solo hacer fluir la gota, fluir yo y que mi flujo arrastre a la gota—</span> </span>Hice un movimiento con mi brazo, acompañado por todo mi cuerpo y la fuerza de todo el agua que residía en mi para impulsar la gota, que fue lanzada contra el árbol, dejando un agujero en él. No lo había atravesado completamente pero, ahora si podía considerarse un ataque. Repetí este ejercicio 200 veces más antes de desmayarme en el sitio. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A la mañana siguiente fui despertado por Kuririn y el maestro que me encontraron en el suelo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Estás bien Juan? Me has dado un susto de muerte—</span> </span>A lo que respondí<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> —Cinco minutitos más por favor...—</span></span> Kuririn se repuso, soltando una risa de alivio, seguida por una patada el la cabeza <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¡Que te despiertes maldita sea!—</span> </span>Mientras Kuririn y yo discutíamos entre colegas, el maestro Batch Kalao se quedó mirando el árbol, o lo que quedaba de él, ya que estaba hecho astillas en mayor medida <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Veo que has progresado de forma satisfactoria, aunque solo hay una forma de verificar la eficacia, en combate real. Kuririn, ten un duelo de Uchimizus con Juan, a un disparo—</span> </span>Kuririn asintió y ambos nos movimos a nuestras posiciones, a 15 metros el uno del otro y dándonos la espalda mutuamente. La tensión se palpaba en el aire, no era el escenario ideal para estar recién levantado, un duelo real contra alguien que ya era un experto en varias técnicas era sumamente arriesgado. El maestro empezó una cuenta de diez regresiva, podía sentirlo todo, los latidos de mi corazón, el sonido del agua de mi cuerpo, la cascada que caía de fondo, y de repente escuché <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¡¡Ahora!!—</span></span> Al escuchar la señal mi cuerpo se movió por instinto, me di le vuelta, pero Kuririn fue ligeramente más rápido que yo, pero no que mi desenfunde, por lo que antes de que él pudiese ejecutar su disparo, yo usé Uchimizu primero y le logré golpear en el hombro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Nada mal Juan, nada mal— </span></span>Me dijo mi amigo mientras se sujetaba el hombro para contener la hemorragia <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Ve rápido a que te atiendan Kuririn, lo habéis hecho bien los dos. Te falta algo de agilidad para pelear con soltura Juan, no lo olvides—</span> </span>Sus palabras eran duras, pero cargadas de un orgullo que se esforzaba en disimular, no parecía ser de los maestros que le daban una palmada en la espalda a sus alumnos y les decía cosas bonitas <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Es que me acabo de despertar maestro— </span></span>Dije, con una expresión guasona en mi rostro. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Unas horas después del duelo, fui a ver a Kuririn, que se encontraba tendido en un futón ya con el hombro vendado <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Ahora me siento mal ¿Cómo estás?— </span></span>Mi amigo sonrió con orgullo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> </span><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—</span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Hace falta mucho más que esto para acabar conmigo hombre. Tienes talento para esto Juan. Pero no te relajes, aún hay mucho que puedes aprender del kárate Gyojin, Uchimizu solo es una técnica más—</span> </span>No podía imaginar lo lejos que podría llegar si esta era una de las técnicas más básicas, estaba deseando practicar más, aprender nuevas cosas. Pero eso tendría que esperar, tenía una misión que cumplir y debía volver con mis compañeros.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Así pues, me despedí de los amigos que había hecho en el Dojo, Nian, Jiho, Kuririn y el maestro Batch Kalao y bajé la montaña de regreso a la costa de la isla, más fuerte que ayer, pero menos que mañana y con la autoestima renovada. Lo que más rondaba mi mente en el camino de vuelta era, aquella antigua alumna del Dojo, esa forma de hablar... <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Es imposible ¿Verdad? Si, no puede ser que sea ella—</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Llegué a la costa y me encontré con Akira. Por lo visto No se pudo recolectar mucha información en estos días, así que deberíamos tomar el riesgo de ir a ciegas a la localización que nos habían facilitado. Era peligroso, pero ahora era más fuerte, no tenía nada que temer y por lo visto, Akira también contaba con aires renovados tras su entrenamiento. Aunque dentro de mí ardía un deseo de seguir volviéndome más fuerte, necesitaba serlo si quería cuidar de mis compañeros y sabía que aún tenía muchísimo que aprender del maestro y del Kárate Gyojin</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 Una vez en kárate, me encuentro con Kuririn, que me incita a subir a entrenar kárate Gyojin. Soy aceptado por el maestro y empieza mi entrenamiento que consiste en limpiar un estanque sucio. Algo desesperado por la situación pido consejo y acabo escuchando una llamada por Den Den Mushi que iba dirigida a Nian y Jiho desde el Grand Line. La chica que llama me da ánimos y consejos y tras terminar mi entrenamiento, me enfrento en un duelo a mi amigo Kuririn en el que salgo victorioso, dando por terminado mi entrenamiento para aprender Uchimizu. <div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Uchimizu («Disparo de agua»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | 80 Precisión</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xPrecisión</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>100 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Daño perforante. Alcanza máximo 15 metros
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
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                                <strong>Enfriamiento: </strong>
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                                Un turno
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                        </p>
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                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario lanza una simple gota de agua a su oponente, que puede convertirse en una bala mortal con la fuerza cinética creada por su inmensa fuerza de gyojin.</i>
                </p>
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					María Merlot me ha dado permiso para usar su personaje en el FIC (Muchas gracias, eres la mejor) 
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		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Fic][Entrenamiento]Agua que Perfora la Piedra]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3279</link>
			<pubDate>Wed, 25 Feb 2026 08:28:59 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=663">Kazan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3279</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Dia 22 Verano, Año 17</span></div>
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">I. La llegada</div></span><br />
<br />
Kazan debia de encontrar lo que habia venido a buscar pronto, no tenia mucho tiempo para lograrlo. Debia de volver para cumplir la promesa de Seraphine. <br />
<br />
El niño que recibió a Kazan en aquel muelle cuando este llegó a la isla y fue preguntando por mismo sobre donde encontrar el mejor maestro de la isla señaló la montaña, una enorme y que parecía que no habia sido plantada en la tierra con intención de que ninguna persona se atreviera a transitarla. No lo hizo con timidez ni con el gesto dubitativo de alguien que teme equivocarse. Lo señaló con el brazo entero como si hubiera respondido esa misma pregunta mil veces antes y la respuesta fuera tan obvia que elaborarla resultara una pérdida de tiempo para ambos, o tenia muy claro que aquel individuo al que habia dirigido el gigante era a ciencia cierta el mayor portento marcial de la isla, o le estaba gastando a Kazan la misma broma que le haya gastado a todos las personas que se habian bajado por aquel lugar. Después dio media vuelta y volvió a sus asuntos sin mirar atrás siquiera. Kazan contemplaría la montaña, concretamente el lugar al que habia señalado el crio. Dos mil metros de roca vertical que brotaba del centro de la isla como si la tierra hubiera decidido en algún momento remoto levantar el puño, que es la misma idea que tuvo en su momento Kazan cuando llegó a la isla. Los gigantescos bonsáis crecían salvajes y algunos desafiaban a toda logica que pudieras tener sobre crecimiento de vegetacion, raíces aferradas a grietas y ramas extendidas sobre el vacío. A diferentes alturas se podian ver estructuras de madera y piedra que se incrustaban en la ladera. Aquella imagen visual tan potente era lo que Kazan habia venido a buscar. Los dojos. Estos se distinguían por el sonido antes que por la vista a fin de cuentas los artistas marciales de aquel lugar no eran famosos por ser silenciosos, pero si por partir rocas con sus movimientos y precisamente eso era lo que se escuchaba.<br />
<br />
La pipa había muerto diez minutos antes de toda aquella conversacion pero Kazan la sostenía aún en la mano izquierda, estaba tan absorto en sus pensamientos que estaba pasando por alto el fumar. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Por lo menos tres dojos a la vista desde aquí. Probablemente más escondidos en la roca."</span></span> Tocó un cuerno con dos dedos, pensando. El Gyojin Karate no estaría en los niveles inferiores a fin de cuentas un arte que trabaja con el agua que existe en el aire, que convierte una gota en proyectil letal, no se practica en los flancos accesibles de la montaña alli seria muy facil acceder a ese agua que el maestro intentaria educar para que sea accedida por medios especiales desde el aire. Y dado que el mar estaba abajo, la conclusión era geométricamente simple.<br />
<br />
Arriba, siempre arriba. Parece que el mundo se cercionaba de que el tambien tenia que ir hacia arriba a pesar de los 10 metros de altura.<br />
<br />
El gigante azulado pudo ver como el camino que ascendía por la ladera estaba marcado con piedras planas incrustadas, desgastadas por décadas de pies que subían y bajaban cada dia en pos seguramente de entrenar. Kazan evaluó el ancho como era costumbre hacer para alguien de su envergadura. Eran dos metros justos y esto resultaba en suficiente para sus pies. Aun asi sus hombros y parte de su cuerpo sobresalia facilmente del camino en las partes mas estrechas. El estaba tranquilo puesto que no era la primera vez, ni sera la ultima, que el mundo le quedaba pequeño y el siempre se adaptaba a esto.<br />
<br />
Ajustó el kanaboo sobre el hombro derecho y empezó a subir lentamente. Porque si algo habia aprendido en sus viajes es que donde la gente normal tiene que tener cuidado, el tenia que tener dl doble de cuidado.<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">II. El ascenso</div></span><br />
<br />
A los cuatrocientos metros de altitud encontró el primero de los dojos.<br />
<br />
Se trataba de un dojo abierto con alguna pared faltante en algunos de sus lados y un suelo liso y perfecto. Doce estudiantes golpeaban el aire en formación sus movimientos eran ondulantes, los brazos describiendo espirales. El gigante analizó aquello, sabia que no era Karate Gyojin pero admiraba como aquellos chicos eran capaces de propagar las vibraciones a traves de sus impactos, un arte mortal ciertamente.<br />
<br />
Siguió subiendo.<br />
<br />
A los ochocientos metros, encontró el conocido Okama Kempo. Y mas que por los golpes lo supo por la musica antes de ver siquiera el dojo. Era una melodía extravagante, aguda, que llegaba desde una plataforma que colgaba de la ladera en un ángulo improbable; mantener el equilibrio ahi era toda una proeza marcial que pocos podrian siguiera considerar. Maravillado por como los individuos eran capaces de desplazarse haciendo gran uso de sus piernas mientras daba golpes contundentes, siguió subiendo.<br />
<br />
El frío aumentaba con cada cien metros. Y al fin, a los mil trescientos metros encontró el agua. Primero como sonido el rumor constante de algo que corría sin prisa, el sonido que siempre lo habia acompañado en sus meditaciones. Después como la propia presencia física y es que habia una corriente que descendía por la roca delgada pero insistente, abriéndose camino por donde la piedra se lo permitía. Entonces lo pudo ver.<br />
<br />
El Dojo del Gyojin Karate era más pequeño de lo que Kazan había imaginado, se imaginaba que aquello estaria lleno de tipos grandes puesto que los gyojin tenia esa estructura osea y muscular que resultaban en personas mas grandes que los humanos. Pero se trataba de una superficie de treinta metros cuadrados de roca plana, tallada con precisión milimétrica para quedar perfectamente horizontal en medio de la ladera oblicua. Sin paredes. Sin techo. Muy sosa a decir verdad y en el centro exacto del espacio, una fuente de piedra poco profunda recibía el agua de la corriente y la dejaba rebosar por los bordes en hilos idénticos de agua desbordante. Alrededor de esa fuente, dispuestos en círculo a distancias matemáticamente iguales, descansaban bloques de granito del tamaño de un hombre adulto, cada uno perforado por docenas de agujeros del diámetro de un dedo. Y fueron esos circulos los que llamó la atención del gigante. Kazan observó los agujeros eran perfectamente circulares y perfectamente limpios. <br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Agua lanzada con suficiente precisión y fuerza para perforar granito puro. Por las profundidades... Esto es justo lo que necesito, con esto hasta el marine de luz lo podría haber golpeado"</span></span><br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades...-</span></span> dijo para si mismo para anclarse en el presente mientras acariciaba con sus manos el borde de aquellos círculos, casi ennortado.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No se permiten visitas durante las horas de entrenamiento.</span><br />
<br />
La voz llegó desde la derecha era seca y sin inflexión de saludo ni de pregunta, no la necesitaba realmente. Era una frase directa como el tipo de frases que puede decir alguien que no acostumbra a recibir contestación alguna. Batch Kalão estaba sentado en el borde de la plataforma, los pies colgando sobre el vacío y la espalda perfectamente recta. Un metro noventa y dos de piel verde, músculo disciplinado, turbante blanco. Sus ojos miraban a Kazan con la evaluación fría del que cataloga antes de decidir, parece como si pudiera leer en el todos sus movimientos antes de que Kazan los procesase. No había admiración en esa mirada ni miedo, lo cual era inusual en alguien que miraba hacia arriba en lugar de hacia abajo <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No soy visita. Vine a aprender.-</span></span> comentaria Kazan de buena manera mientras le mantenia la mirada a aquel individuo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El Gyojin Karate requiere sangre gyojin. ¿Eres un gigante?</span><br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Soy wotan. La mitad que no es gigante es gyojin.-</span></span> Replicó Kazan con una sonrisa mientras señalaba sus escamas. Batch Kalão bajó la vista hacia los bloques de granito perforado. Luego la regresó a Kazan con la expresión de alguien que acaba de resolver mentalmente una ecuación pero algo en su mirada era de decepcion.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La mitad gyojin de un wotan es diluida. Inútil para las técnicas avanzadas. No sirves</span><br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> La risa resonó contra la roca y viajó ladera abajo, como si hubiera sido disparada desde un cañon. Un pájaro salió disparado desde algún punto y Batch Kalão no parpadeó. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escucha bien, maestro. Si mi sangre gyojin fuera inútil, los océanos no me habrían respondido desde que tenía doce años. No vengo a discutir teoría. Vengo a que me corrijan la técnica. Que el tiempo decida como de tenaz soy en aprender lo que solo tu puedes enseñar.-</span></span><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">III. La perseverancia</span></div>
<br />
La negativa inicial duró un rato. Un rato en el que Kazan plasmó su presencia junto a la entrada del dojo, sin pedir ni suplicar simplemente se encontraba ahi. Se encontraba sentado con las piernas cruzadas en el único espacio de la ladera lo suficientemente ancho para sus dimensiones, pipa encendida, el kanaboo apoyado contra la roca detrás de él, observando todo lo que pasaba en aquel lugar. Los primeros minutos Batch Kalão ignoró su presencia con la perfección de quien lleva décadas practicando precisamente ese arte, el de ignorar todo a su alrededor. Los siguientes minutos tres de los seis estudiantes del dojo lo miraron más de lo estrictamente necesario maravillados por su altura y su color. Batch Kalão los hizo repetir la secuencia básica cuarenta veces sin pausa como corrección no verbal. Las siguientes horas empezó a llover llovió. Kazan no se movió. La lluvia empapó la túnica amarilla, pegó la tela a su piel cerúlea, convirtió su barba negra en cortina de agua pero no apagó su tabaco menos mal. Por lo que siguió fumando con la pipa cubierta por la palma de la mano. Al final de la tarde, Batch Kalão lo encontró exactamente donde lo había dejado por la mañana y durante un segundo imperceptible frunció el ceño, por primera vez. Finalmente el maestro se plantó frente a él con los brazos cruzados.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Antes de cualquier técnica, prueba de aptitud. Si fallas, te vas y no regresas.</span><br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, de acuerdo.-</span></span> Batch Kalão señaló la fuente central. En el reborde de piedra descansaban siete cuencos de barro, cada uno lleno de agua hasta el borde. Los colocó en fila sobre una plataforma de madera a quince metros del borde del dojo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Llena ese agujero.</span><br />
<br />
Señaló el bloque de granito más cercano. Un agujero perfecto y limpio, de unos tres centímetros de diámetro como los que habia visto antes. Kazan lo miró, tambien miraría la distancia y los cuencos que lo separaban de quince metros. A decir verdad no era la distancia el problema. Era la escala de sus dedos, incluso los más finos, tenían el grosor de un antebrazo humano, demasiado grandes. Tomar agua de un cuenco del tamaño de una taza de té y lanzarla en cantidad suficiente para atravesar granito usando únicamente la fuerza cinética generada por la sangre gyojin era como pedirle a un elefante que se metiera en el agujero de un raton.<br />
<br />
Se puso de pie de forma pausada, como ya había acostumbrado a hacer. Sus diez metros se extendieron sobre la plataforma y la sombra lo cubrió todo sin necesidad de que Kazan se estirara. Los estudiantes del dojo habían formado semicírculo sin que nadie lo ordenara, a expensas de ver lo que iba a hacer aquel gigante. Batch Kalão se había posicionado a seis metros de distancia, brazos aún cruzados, expresión de quien ya sabe el resultado y solo está cumpliendo con el protocolo, se notaba a decir verdad que no queria enseñar a el gigante. Kazan sumergió el índice derecho en el cuenco más grande. Recogió una cantidad de agua irrisoria, una gota que habría resultado invisible en manos más pequeñas, pero que en la punta de su dedo tenía el volumen de una canica o algo incluso mas grande.<br />
<br />
Y respiró.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No es fuerza. O no solo fuerza. Es lo que pasa dentro de la gota antes de que salga. ¿O es la gota? ¿O soy yo?"</span></span><br />
<br />
El dedo disparó hacia adelante y la gota salió. Impactó súbitamente en el bloque de granito.<br />
<br />
Pero no lo perforó. Dejó una mancha húmeda perfectamente circular de doce centímetros de diámetro, como si alguien hubiera presionado un trapo mojado contra la roca. Técnicamente, era un fracaso puesto que no habia perforado nada. Pero en la practica, era algo que ningún humano y muy pocos gyojin de sangre pura habrían logrado en el primer intento, la gota había llegado al objetivo a quince metros sin dispersarse, sin perder forma, perfectamente intacta hasta el impacto y no solo eso ¿doce centímetros una gota?.<br />
<br />
Batch Kalão descruzó los brazos y una sonrisa emergio en sus labios.<br />
<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> IV. El entrenamiento</span></div>
<br />
La instrucción comenzó en ese mismo momento. No hubo aplausos y mucho menos un discurso inaugural. Ni siquiera una ceremonia de bienvenida. Batch Kalão se plantó frente a la fuente, sumergió tres dedos, y habló mirando el agua y no a su nuevo estudiante, el gigante de sangre diluida.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El Uchimizu no es violencia, quédate con eso. Los ignorantes lo confunden con un proyectil porque produce el mismo resultado que uno, y tiene la misma forma pero... Es un error de comprensión que les cuesta la vida cuando se enfrentan a alguien que lo entiende de verdad. Lo que lanzas no es agua. Lanzas una orden de lo que tu quieres que sea ese agua.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué diferencia produce esa distinción en la práctica? Es decir es lo mismo lanzar un proyectil que mi decisión de que el agua sea un proyectil-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Toda. Si lanzas un proyectil de agua, el impacto dispersa. Si lanzas tu mandato en el agua convertirse en roca durante un instante, el impacto perfora. Eso lo consigue tu sangre Gyojin.</span><br />
<br />
Kazan tocó un cuerno, confundido; muy confundido. La pipa descansaba apagada en el fajón rojo aunque debido a los pensamientos tan profundos estaba deseando cogerla. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Convertirse en roca durante un instante... Solo el tiempo necesario para que la física que aplica a la roca también aplique a ella. Adaptarse en el momento justo para ejecutarlo.."</span></span> El maestro comenzó la demostración sin previo aviso. Sus dedos salieron del agua en un movimiento tan corto que Kazan, que llevaba cuatro décadas leyendo movimientos de combate, apenas lo percibió. La gota viajó. El bloque de granito a quince metros produjo un sonido como un tiro de pistola en miniatura. Un agujero nuevo, perfectamente circular, del diámetro exacto de la gota. Si ese disparo acuático hubiera golpeado a una persona, probablemente ya yacería en el suelo lamentándose por el dolor.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo que viste duró 0,3 segundos. El movimiento real ocurre en la última décima de ese tiempo.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, y todo lo demas ¿que es?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Compresión. Tu esencia gyojin se concentra en la gota de agua para volverla solida. Después, el dedo simplemente... libera.</span><br />
<br />
Kazan miró sus propias manos. Cada dedo tenía el grosor de un brazo humano adulto, movia los mismos para cercionarse de que seguían ahi. La esencia de energía gyojin que describía Batch Kalão era un concepto que reconocía desde sus días de gladiador, cuando aprendió que los gyojin que enfrentaba en la arena no ganaban por fuerza bruta sino por algo que ocurría antes del golpe visible, algunos daban unos golpes que parecía evaporar todo a su paso. Siempre lo atribuyó a ventaja racial y lo era, pero ahora comprendía que era técnica.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Practica .</span> Y Batch Kalão se retiró al interior del dojo como si la conversación hubiera concluido en el único punto posible, el suyo.<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">V. Esencia Wotan</div></span><br />
<br />
El tiempo pasó y no obtuvo resultados. Pasó mucho tiempo en el que los otros jovenes descansaban pero Kazan seguia entrenando. Pasó bastante tiempo sentado junto a la fuente con los dedos sumergidos en el agua fría, intentando sentir lo que el maestro había descrito como la esencia de los gyojin. Pero no era capaz de percibir aquello, es cierto que el notaba que el agua era casa y protección, pero nada parecido a la esencia gyojin. El collar de cuentas rozó el dorso de su mano cuando se inclinó sobre la fuentey de forma automática lo sostuvo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tú nunca tuviste que aprender esto con calma. Nosotros aprendíamos todo deprisa, porque el lento pagaba el precio antes de llegar al segundo dia."</span></span> No era nostalgia era una declaración de la diferencia entre este momento y los anteriores. En el Circo de Sangre del West Blue, el conocimiento se adquiría bajo condiciones que garantizaban su aprendizaje mediante una premisa muy simple, si no lo aprendias estabas muerto. Aquí había paz, montaña, agua y un maestro que aunque era reacio a enseñar te educaba. Era un lujo tan extraño que todavía no sabía completamente cómo estar en el si sentirse un elefante en un taller.<br />
<br />
Los seis estudiantes del dojo lo observaron practicar durante todo el rato. No se escondían. Lo hacían con la misma franqueza que el niño del muelle se habia quedado mirandolo. Kazan no les prestó atención formal pero se sentia comodo en su presencia, le gustaba rodearse de Gyojin tan entrenados en esta dote marcial. Lo unico comun de todo ellos era que permanecían siempre con la espalda recta. <br />
<br />
Batch Kalão llegó al rato, como si su cuerpo tuviera un reloj incorporado sobre cuando debía aparecer.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Estás usando demasiada mano.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Perdón?¿Y como utilizo poca mano?-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El movimiento de liberación. Estás usando cuatro dedos como unidad. La gota no sabe cuál seguir. Dale un camino, un único camino.</span> Kazan miró su mano derecha. Batch Kalão lo vio dudar. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La gota recibe direccion de mas de una fuerte es por eso que se desintegra antes de llegar</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tiene sentido. Por las profundidades, como no me he dado cuenta de eso antes. Si dispersas una corriente no es capaz de ampliar su presion-</span></span> Batch Kalão lo miró <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Correcto. Practica con el índice exclusivamente hasta que el resultado sea consistente.</span><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> VI. Evolucion</span></div>
<br />
Habia perdido la cuenta de cuantas veces habia lanzado el agua con el dedo. En algunas de las veces la gota llegaba al bloque pero impactaba en una zona de veinte centímetros de diámetro alrededor del punto objetivo. Otras veces la zona de impacto se redujo a diez centímetros.  <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Por qué el Gyojin Karate sobre otros estilos?-</span></span> preguntó Kazan durante una pausa del entrenamiento, mientras el maestro revisaba el estado de los bloques de granito con delicadeza y cuidado. Batch Kalão no respondió inmediatamente, se tomo su tiempo para dar una mejor respuesta. Inspeccionó el tercer bloque, pasó un dedo por el borde de un agujero nuevo que Kazan había producido. El agujero tenía ocho centímetros de diámetro era demasiado ancho. Pero existía estaba ahi ¿su naturaleza wotan iba en contra de reducir el impacto?.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El Hasshoken trabaja con lo que ya existe en la materia. El Okama Kenpo trabaja con la energía del cuerpo en movimiento. El Gyojin Karate trabaja con lo que existe entre las cosas.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha! Apuesto a que si le pregunto al maestro del Okama Kempo me dira lo mismo pero del suyo.-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entonces estará equivocado.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-O los dos tienen razón desde dentro de su propio arte marcial.-</span></span> La mirada de Batch Kalão fue breve y cortante y Kazan enmudeció ante aquella mirada que podria asesinar a quien estuviera delante. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Practica.</span><br />
<br />
Kazan sonrió bajo la barba negra y sumergió el índice en la fuente. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No lo convenció. Pero tampoco lo ignoró. Eso es suficiente por ahora. Quizás el también este aprendiendo"</span></span><br />
<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">VII. Lluvia</span></div>
<br />
Volvia a llover de nuevo. No la lluvia suave de antes sino algo más serio, viento que bajaba de la cima cargado de agua en ángulo era una tormenta de las que muchas personas se esconden por miedo de resultar heridas. Sin embargo todo el mundo alli entrenaba de todas formas. Kazan observaba a todos como en un estado asi seguia entrenando y mejoraban sus capacidades. Comprendió que la lluvia no era una interrupción sino parte del ciclo.<br />
<br />
El agua estaba en todas partes. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El Uchimizu necesita agua disponible. En un día como este, el agua está literalmente en el aire."</span></span> Tocó un cuerno. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Puede lanzarse el agua del aire directamente, sin necesidad de fuente?"</span></span><br />
<br />
<br />
Llevó la pregunta a Batch Kalão en ese momento, cuando la lluvia aflojó lo suficiente para que la conversación no requiriera gritar y molestar a todos los que habia alrededor. El maestro lo miró con la expresión de quien reconoce la pregunta correcta y no está completamente seguro de cómo reaccionar ante ese reconocimiento.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Los maestros avanzados pueden hacerlo. Tú no estás en posición de planteártelo todavía.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entiendo. Lo anoto para después, para cuando forme mi propio dojo. Por ahora la fuente es suficiente.-</span></span> Otro silencio pero sin ser incomodo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La mayoría se lleva meses sin hacer esa pregunta.</span> No era un elogio. Era una afirmación. Pero Kazan la recibió con la misma atención.<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"> VIII. Confianza</div></span><br />
<br />
Entonces Batch Kalão lo hizo dejar la fuente de agua que tanto le habia servido hasta ahora <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Bloques de arroz.</span> Señaló una pila de bloques prensados de arroz apilados contra la pared de roca. Cada uno tenía aproximadamente el tamaño de un ladrillo convencional. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Los bloques de granito ya tienen agujeros. Hazlo ahora sin agujeros realizados de por medio.</span> Kazan miró los bloques, dudo por unos minutos pero como siempre hizo desde que llegó aqui; confio. Comprendió entonces inmediatamente la diferencia metodológica. Dejamos la base de un agujero ya creado, debia de concentrarse lo suficiente para crear el el agujero, algo dificil incluso aunque fuera en arroz.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, el agujero en el granito era una muleta, una ayuda.-</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Todos los principiantes la necesitan. Pero alguien que decide tirar agua donde no la hay, no.</span><br />
<br />
Los primeros intentos contra los bloques de arroz produjeron resultados que habrían avergonzado a Kazan en cualquier otro contexto, la gota impactaba, el bloque se empapaba en una zona irregular, la superficie cedía de forma no uniforme. Nada parecido a perforación. Nada parecido a todo lo que ya habia avanzado en otras circunstancias con los bloques de granito.<br />
<br />
Pero en el sexto intento algo cambio. No fue dramático ni nada fuera de serie, la verdad. Fue simplemente que la gota llegó con una calidad diferente, era difícil de explicar para alguien que no tiene sangre de Gyojin. Pero el resultado había sido el esperado y es que la gota había conseguido atravesarlo. Kazan bajó la mano lentamente. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Ahí está. Eso fue diferente. No sé exactamente qué cambié pero sé que fue diferente."</span></span><br />
<br />
Batch Kalão, que observaba desde seis metros a su derecha, caminó hasta el bloque y examinó el orificio con la atención meticulosa que había dedicado a todos los bloques de granito previos. No dijo nada. Regresó a su posición.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Otra vez.</span><br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">IX. Repeticion</div></span><br />
<br />
Entonces lo que siguió fue lo típico, unos y mil disparos de agua para producir lo que a lo mejor había sido una suerte de un solo momento y una única vez. Batch Kalão tenía un nombre para ese proceso que le gustaba llamarlo como logica inversa. La primera vez que algo funciona es casi siempre accidental o de suerte. Puede ser que ese dia estes inspirando o que hayas desayunado mejor por la mañana y tengas mas fuerza de lo normal. El trabajo viene cuando a raiz de un suceso como ese analizas todo de forma minuciosa para sacar todo el juego a esa enseñanza. Kazan lo intentó con la misma paciencia metódica con que había sobrevivido décadas de arena hacer este estudio logico. El Circo de Sangre del West Blue le había enseñado una cosa sobre el aprendizaje que ningún dojo del mundo podría haberle transmitido de forma artificial, la diferencia entre esperar el momento correcto y crearlo. En la arena esperar era igual a morir.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Que se siente de diferente cuando se hace bien, que es lo que cambia.-</span></span><br />
<br />
La pregunta salió durante una pausa en la que aprovechaba para hidratarse, mientras Kazan sostenía la pipa con la mano izquierda, se encontraba en efecto meditando haciendo lo que mas le gustaba que era fumar. Batch Kalão cruzó los brazos. Era su postura favorita, Kazan lo había identificado en los días previos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Como si el agua reconociera a quien se sumerge en ella.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Reconocimiento?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La sangre gyojin tiene una relación con el agua que no es metafórica, porque crees que somos capaces de respirar bajo el agua y otros seres no. Es una relacion biológica. Cuando el Uchimizu funciona correctamente, no estás lanzando agua contra tu enemigo. estas convenciendo el agua de que lo haga. Es por eso que aunque un humano pueda replicarnos, nosotros somos superiores en este arte, pura biologia. </span><br />
<br />
El humo de la pipa salió más despacio de lo habitual. Kazan procesaba. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Y si el gyojin no confía en su propia sangre? ¿Si pasó décadas usándola solo para destruir?¿Me estoy limitando por ello?-</span></span> La pregunta salió antes de que la planteara correctamente. Batch Kalão lo miró <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Eso es un problema tuyo, no técnico. Yo te explico la forma, usalo a tu antojo</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo sé..Pero es que no soy ni gyojin.-</span></span> El maestro no respondió inmediatamente. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Practica.</span><br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">X. Respuestas</div></span><br />
<br />
Entonces Kazan entendió que a lo mejor no se trataba unicamente de entrenar para lanzar la gota. Si aquello necesitaba de que aceptara su sangre gyojin para aquello, iba de algo mucho mas importante. ¿Acaso Kazan odiaba su naturaleza gyojin? No, por supuesto que no. Pero en su interior convergian dos naturalezas que lo habian empujado a ser el arma que otras personas empuñaron, por ende tenia cierto repudio a esas dos partes que convergían en una sola y creaban lo que Kazan era. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Cuarenta y cinco años. Treinta como herramienta de muerte. Siete como algo que intenta ser otra cosa. Y en este rato ha sido la primera vez que intento pedirle a mi cuerpo que haga algo que no sea destruir de la manera más eficiente posible."</span></span> El collar de cuentas estaba frío. Lo sostuvo con la mano derecha. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Lo que le hago al agua cuando uso el Uchimizu correctamente es diferente de lo que le hacía a todo lo demás? ¿O es la misma fuerza con diferente dirección?¿Debo aceptar que soy, lo que soy?"</span></span><br />
<br />
La pregunta no tenía respuesta inmediata.<br />
<br />
Volvió entonces a poner el índice en la fuente. No pensó en la técnica. No pensó en los bloques de arroz a quince metros. Pensó en el agua que tocaba su dedo, en su temperatura, en la forma en que encontraba los bordes de su piel. En como sus escamas se resfrecaban al contacto.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Somos lo mismo en origen. Vengo del océano igual que tú. La diferencia es que tú nunca olvidaste de dónde eras. Y yo ... yo olvidé todo"</span></span><br />
<br />
El índice salió del agua. La gota viajó quince metros en línea perfectamente recta. El bloque de arroz produjo un sonido como una rama quebrándose. El orificio que quedó tenía tres centímetros de diámetro. Los bordes estaban limpios como si hubiera pasado un instrumento de precisión. Kazan miró el bloque durante un tiempo que no supo calcular.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span><br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">XI. Wotan</div></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo vi.</span> Batch Kalão estaba de pie en el umbral del dojo. Kazan no lo había escuchado llegar, daba miedo que un individuo como el pudiera pasar tan desaparecibido. El maestro miraba el bloque de arroz con el agujero nuevo y luego a Kazan algo en sus ojos se pudo traducir como una señal de satisfacción y orgullo, era o eso o que estaba ya totalmente decepcionado con el gigante. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ocurrió cuando dejé de pensar en lanzar.-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo sé.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades... entonces la tecnica es no pensar en hacer la tecnica. Ga-ha-ha-ha-ha! Si lo hubiera sabido al principio me habría ahorrado...Te habria quitado muchos problemas de cabeza-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Si lo hubieras sabido al principio no habrías podido usarlo.</span> Kazan tocó un cuerno. La pipa seguía encendida en su mano izquierda.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Debo de conocer la tecnica para olvidarla, debo saber quien soy para olvidarme."</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Repítelo diez veces. Quiero ver consistencia antes de que sigamos.</span><br />
<br />
Y eso era todo, no habia celebracion habia instrucción. Y eso, comprendió Kazan en ese momento, era la mejor forma posible de reconocimiento que existía en este dojo.<br />
<br />
Sumergió el índice en la fuente. Dejó que el agua lo recorriera. Y disparó. Una y otra vez como si aquello ya formara parte de su dia a dia.<br />
<br />
El segundo bloque de arroz produjo el mismo sonido que el primero. El tercer orificio fue idéntico al segundo. Y asi sucesivamente hasta que para el séptimo, Kazan había encontrado algo que en el Circo de Sangre del West Blue habrían llamado aprendizaje ritmico, y que Batch Kalão habría llamado con toda probabilidad por su nombre técnico en algún texto antiguo del arte escondido del karate gyojin. El Uchimizu no era un proyectil, o al menos eso habia entendido. Era una conversación entre la sangre wotan y el agua. Para el décimo disparo, los seis estudiantes del dojo formaban semicírculo detrás de Kazan a distancias entre diez y quince metros, observando con la atención puesto que alguien habia logrado lo que ellos aun no dominaban.<br />
<br />
Batch Kalão descruzó los brazos.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Mañana empezamos el Hyakumaigawara.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades... ya me imagino lo que implica romper cien tejas.-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ciento una, en tu caso. Eres mas fuerte, ya sabes.</span> Kazan lo miró. El maestro ya se giraba hacia el interior del dojo con el paso regular y absolutamente idéntico que siempre usaba.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escucha bien, maestro. ¿Eso significa que has admitido que puedo aprender?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Significa que el agua no miente.</span> Y entró al dojo. Para el maestro era dificil de explicar con sus palabras debido a su dogma que Kazan habia logrado algo de una forma rapida y sencilla, necesitaba ver mas de lo que podia ofrecer el gigante azulado.<br />
<br />
Kazan permaneció de pie en el centro de la plataforma, sus diez metros proyectando sombra sobre cinco metros de roca pulida. El índice derecho todavía húmedo y la pipa casi consumida. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Mañana, ciento una tejas."</span></span> La sonrisa llegó sola. <br />
<br />
En aquel entrenamiento no solamente se aprendió a lo evidente que era lanzar agua a modo de proyectil, no. En aquel lugar lo que se entendió fue algo mucho mas, hablaba de como Kazan debia de aceptarse y transformar aquellas evidencias que lo hacian ser el arma que es, en algo positivo. En como utilizar esto a su favor pero sobre todo a aceptarse. Era Kazan, Marea Azul, Wotan y exgladiador.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/l24rLvj.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: l24rLvj.jpeg]" class="mycode_img" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Dia 22 Verano, Año 17</span></div>
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">I. La llegada</div></span><br />
<br />
Kazan debia de encontrar lo que habia venido a buscar pronto, no tenia mucho tiempo para lograrlo. Debia de volver para cumplir la promesa de Seraphine. <br />
<br />
El niño que recibió a Kazan en aquel muelle cuando este llegó a la isla y fue preguntando por mismo sobre donde encontrar el mejor maestro de la isla señaló la montaña, una enorme y que parecía que no habia sido plantada en la tierra con intención de que ninguna persona se atreviera a transitarla. No lo hizo con timidez ni con el gesto dubitativo de alguien que teme equivocarse. Lo señaló con el brazo entero como si hubiera respondido esa misma pregunta mil veces antes y la respuesta fuera tan obvia que elaborarla resultara una pérdida de tiempo para ambos, o tenia muy claro que aquel individuo al que habia dirigido el gigante era a ciencia cierta el mayor portento marcial de la isla, o le estaba gastando a Kazan la misma broma que le haya gastado a todos las personas que se habian bajado por aquel lugar. Después dio media vuelta y volvió a sus asuntos sin mirar atrás siquiera. Kazan contemplaría la montaña, concretamente el lugar al que habia señalado el crio. Dos mil metros de roca vertical que brotaba del centro de la isla como si la tierra hubiera decidido en algún momento remoto levantar el puño, que es la misma idea que tuvo en su momento Kazan cuando llegó a la isla. Los gigantescos bonsáis crecían salvajes y algunos desafiaban a toda logica que pudieras tener sobre crecimiento de vegetacion, raíces aferradas a grietas y ramas extendidas sobre el vacío. A diferentes alturas se podian ver estructuras de madera y piedra que se incrustaban en la ladera. Aquella imagen visual tan potente era lo que Kazan habia venido a buscar. Los dojos. Estos se distinguían por el sonido antes que por la vista a fin de cuentas los artistas marciales de aquel lugar no eran famosos por ser silenciosos, pero si por partir rocas con sus movimientos y precisamente eso era lo que se escuchaba.<br />
<br />
La pipa había muerto diez minutos antes de toda aquella conversacion pero Kazan la sostenía aún en la mano izquierda, estaba tan absorto en sus pensamientos que estaba pasando por alto el fumar. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Por lo menos tres dojos a la vista desde aquí. Probablemente más escondidos en la roca."</span></span> Tocó un cuerno con dos dedos, pensando. El Gyojin Karate no estaría en los niveles inferiores a fin de cuentas un arte que trabaja con el agua que existe en el aire, que convierte una gota en proyectil letal, no se practica en los flancos accesibles de la montaña alli seria muy facil acceder a ese agua que el maestro intentaria educar para que sea accedida por medios especiales desde el aire. Y dado que el mar estaba abajo, la conclusión era geométricamente simple.<br />
<br />
Arriba, siempre arriba. Parece que el mundo se cercionaba de que el tambien tenia que ir hacia arriba a pesar de los 10 metros de altura.<br />
<br />
El gigante azulado pudo ver como el camino que ascendía por la ladera estaba marcado con piedras planas incrustadas, desgastadas por décadas de pies que subían y bajaban cada dia en pos seguramente de entrenar. Kazan evaluó el ancho como era costumbre hacer para alguien de su envergadura. Eran dos metros justos y esto resultaba en suficiente para sus pies. Aun asi sus hombros y parte de su cuerpo sobresalia facilmente del camino en las partes mas estrechas. El estaba tranquilo puesto que no era la primera vez, ni sera la ultima, que el mundo le quedaba pequeño y el siempre se adaptaba a esto.<br />
<br />
Ajustó el kanaboo sobre el hombro derecho y empezó a subir lentamente. Porque si algo habia aprendido en sus viajes es que donde la gente normal tiene que tener cuidado, el tenia que tener dl doble de cuidado.<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">II. El ascenso</div></span><br />
<br />
A los cuatrocientos metros de altitud encontró el primero de los dojos.<br />
<br />
Se trataba de un dojo abierto con alguna pared faltante en algunos de sus lados y un suelo liso y perfecto. Doce estudiantes golpeaban el aire en formación sus movimientos eran ondulantes, los brazos describiendo espirales. El gigante analizó aquello, sabia que no era Karate Gyojin pero admiraba como aquellos chicos eran capaces de propagar las vibraciones a traves de sus impactos, un arte mortal ciertamente.<br />
<br />
Siguió subiendo.<br />
<br />
A los ochocientos metros, encontró el conocido Okama Kempo. Y mas que por los golpes lo supo por la musica antes de ver siquiera el dojo. Era una melodía extravagante, aguda, que llegaba desde una plataforma que colgaba de la ladera en un ángulo improbable; mantener el equilibrio ahi era toda una proeza marcial que pocos podrian siguiera considerar. Maravillado por como los individuos eran capaces de desplazarse haciendo gran uso de sus piernas mientras daba golpes contundentes, siguió subiendo.<br />
<br />
El frío aumentaba con cada cien metros. Y al fin, a los mil trescientos metros encontró el agua. Primero como sonido el rumor constante de algo que corría sin prisa, el sonido que siempre lo habia acompañado en sus meditaciones. Después como la propia presencia física y es que habia una corriente que descendía por la roca delgada pero insistente, abriéndose camino por donde la piedra se lo permitía. Entonces lo pudo ver.<br />
<br />
El Dojo del Gyojin Karate era más pequeño de lo que Kazan había imaginado, se imaginaba que aquello estaria lleno de tipos grandes puesto que los gyojin tenia esa estructura osea y muscular que resultaban en personas mas grandes que los humanos. Pero se trataba de una superficie de treinta metros cuadrados de roca plana, tallada con precisión milimétrica para quedar perfectamente horizontal en medio de la ladera oblicua. Sin paredes. Sin techo. Muy sosa a decir verdad y en el centro exacto del espacio, una fuente de piedra poco profunda recibía el agua de la corriente y la dejaba rebosar por los bordes en hilos idénticos de agua desbordante. Alrededor de esa fuente, dispuestos en círculo a distancias matemáticamente iguales, descansaban bloques de granito del tamaño de un hombre adulto, cada uno perforado por docenas de agujeros del diámetro de un dedo. Y fueron esos circulos los que llamó la atención del gigante. Kazan observó los agujeros eran perfectamente circulares y perfectamente limpios. <br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Agua lanzada con suficiente precisión y fuerza para perforar granito puro. Por las profundidades... Esto es justo lo que necesito, con esto hasta el marine de luz lo podría haber golpeado"</span></span><br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades...-</span></span> dijo para si mismo para anclarse en el presente mientras acariciaba con sus manos el borde de aquellos círculos, casi ennortado.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No se permiten visitas durante las horas de entrenamiento.</span><br />
<br />
La voz llegó desde la derecha era seca y sin inflexión de saludo ni de pregunta, no la necesitaba realmente. Era una frase directa como el tipo de frases que puede decir alguien que no acostumbra a recibir contestación alguna. Batch Kalão estaba sentado en el borde de la plataforma, los pies colgando sobre el vacío y la espalda perfectamente recta. Un metro noventa y dos de piel verde, músculo disciplinado, turbante blanco. Sus ojos miraban a Kazan con la evaluación fría del que cataloga antes de decidir, parece como si pudiera leer en el todos sus movimientos antes de que Kazan los procesase. No había admiración en esa mirada ni miedo, lo cual era inusual en alguien que miraba hacia arriba en lugar de hacia abajo <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No soy visita. Vine a aprender.-</span></span> comentaria Kazan de buena manera mientras le mantenia la mirada a aquel individuo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El Gyojin Karate requiere sangre gyojin. ¿Eres un gigante?</span><br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Soy wotan. La mitad que no es gigante es gyojin.-</span></span> Replicó Kazan con una sonrisa mientras señalaba sus escamas. Batch Kalão bajó la vista hacia los bloques de granito perforado. Luego la regresó a Kazan con la expresión de alguien que acaba de resolver mentalmente una ecuación pero algo en su mirada era de decepcion.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La mitad gyojin de un wotan es diluida. Inútil para las técnicas avanzadas. No sirves</span><br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span> La risa resonó contra la roca y viajó ladera abajo, como si hubiera sido disparada desde un cañon. Un pájaro salió disparado desde algún punto y Batch Kalão no parpadeó. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escucha bien, maestro. Si mi sangre gyojin fuera inútil, los océanos no me habrían respondido desde que tenía doce años. No vengo a discutir teoría. Vengo a que me corrijan la técnica. Que el tiempo decida como de tenaz soy en aprender lo que solo tu puedes enseñar.-</span></span><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">III. La perseverancia</span></div>
<br />
La negativa inicial duró un rato. Un rato en el que Kazan plasmó su presencia junto a la entrada del dojo, sin pedir ni suplicar simplemente se encontraba ahi. Se encontraba sentado con las piernas cruzadas en el único espacio de la ladera lo suficientemente ancho para sus dimensiones, pipa encendida, el kanaboo apoyado contra la roca detrás de él, observando todo lo que pasaba en aquel lugar. Los primeros minutos Batch Kalão ignoró su presencia con la perfección de quien lleva décadas practicando precisamente ese arte, el de ignorar todo a su alrededor. Los siguientes minutos tres de los seis estudiantes del dojo lo miraron más de lo estrictamente necesario maravillados por su altura y su color. Batch Kalão los hizo repetir la secuencia básica cuarenta veces sin pausa como corrección no verbal. Las siguientes horas empezó a llover llovió. Kazan no se movió. La lluvia empapó la túnica amarilla, pegó la tela a su piel cerúlea, convirtió su barba negra en cortina de agua pero no apagó su tabaco menos mal. Por lo que siguió fumando con la pipa cubierta por la palma de la mano. Al final de la tarde, Batch Kalão lo encontró exactamente donde lo había dejado por la mañana y durante un segundo imperceptible frunció el ceño, por primera vez. Finalmente el maestro se plantó frente a él con los brazos cruzados.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Antes de cualquier técnica, prueba de aptitud. Si fallas, te vas y no regresas.</span><br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, de acuerdo.-</span></span> Batch Kalão señaló la fuente central. En el reborde de piedra descansaban siete cuencos de barro, cada uno lleno de agua hasta el borde. Los colocó en fila sobre una plataforma de madera a quince metros del borde del dojo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Llena ese agujero.</span><br />
<br />
Señaló el bloque de granito más cercano. Un agujero perfecto y limpio, de unos tres centímetros de diámetro como los que habia visto antes. Kazan lo miró, tambien miraría la distancia y los cuencos que lo separaban de quince metros. A decir verdad no era la distancia el problema. Era la escala de sus dedos, incluso los más finos, tenían el grosor de un antebrazo humano, demasiado grandes. Tomar agua de un cuenco del tamaño de una taza de té y lanzarla en cantidad suficiente para atravesar granito usando únicamente la fuerza cinética generada por la sangre gyojin era como pedirle a un elefante que se metiera en el agujero de un raton.<br />
<br />
Se puso de pie de forma pausada, como ya había acostumbrado a hacer. Sus diez metros se extendieron sobre la plataforma y la sombra lo cubrió todo sin necesidad de que Kazan se estirara. Los estudiantes del dojo habían formado semicírculo sin que nadie lo ordenara, a expensas de ver lo que iba a hacer aquel gigante. Batch Kalão se había posicionado a seis metros de distancia, brazos aún cruzados, expresión de quien ya sabe el resultado y solo está cumpliendo con el protocolo, se notaba a decir verdad que no queria enseñar a el gigante. Kazan sumergió el índice derecho en el cuenco más grande. Recogió una cantidad de agua irrisoria, una gota que habría resultado invisible en manos más pequeñas, pero que en la punta de su dedo tenía el volumen de una canica o algo incluso mas grande.<br />
<br />
Y respiró.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No es fuerza. O no solo fuerza. Es lo que pasa dentro de la gota antes de que salga. ¿O es la gota? ¿O soy yo?"</span></span><br />
<br />
El dedo disparó hacia adelante y la gota salió. Impactó súbitamente en el bloque de granito.<br />
<br />
Pero no lo perforó. Dejó una mancha húmeda perfectamente circular de doce centímetros de diámetro, como si alguien hubiera presionado un trapo mojado contra la roca. Técnicamente, era un fracaso puesto que no habia perforado nada. Pero en la practica, era algo que ningún humano y muy pocos gyojin de sangre pura habrían logrado en el primer intento, la gota había llegado al objetivo a quince metros sin dispersarse, sin perder forma, perfectamente intacta hasta el impacto y no solo eso ¿doce centímetros una gota?.<br />
<br />
Batch Kalão descruzó los brazos y una sonrisa emergio en sus labios.<br />
<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> IV. El entrenamiento</span></div>
<br />
La instrucción comenzó en ese mismo momento. No hubo aplausos y mucho menos un discurso inaugural. Ni siquiera una ceremonia de bienvenida. Batch Kalão se plantó frente a la fuente, sumergió tres dedos, y habló mirando el agua y no a su nuevo estudiante, el gigante de sangre diluida.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El Uchimizu no es violencia, quédate con eso. Los ignorantes lo confunden con un proyectil porque produce el mismo resultado que uno, y tiene la misma forma pero... Es un error de comprensión que les cuesta la vida cuando se enfrentan a alguien que lo entiende de verdad. Lo que lanzas no es agua. Lanzas una orden de lo que tu quieres que sea ese agua.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué diferencia produce esa distinción en la práctica? Es decir es lo mismo lanzar un proyectil que mi decisión de que el agua sea un proyectil-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Toda. Si lanzas un proyectil de agua, el impacto dispersa. Si lanzas tu mandato en el agua convertirse en roca durante un instante, el impacto perfora. Eso lo consigue tu sangre Gyojin.</span><br />
<br />
Kazan tocó un cuerno, confundido; muy confundido. La pipa descansaba apagada en el fajón rojo aunque debido a los pensamientos tan profundos estaba deseando cogerla. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Convertirse en roca durante un instante... Solo el tiempo necesario para que la física que aplica a la roca también aplique a ella. Adaptarse en el momento justo para ejecutarlo.."</span></span> El maestro comenzó la demostración sin previo aviso. Sus dedos salieron del agua en un movimiento tan corto que Kazan, que llevaba cuatro décadas leyendo movimientos de combate, apenas lo percibió. La gota viajó. El bloque de granito a quince metros produjo un sonido como un tiro de pistola en miniatura. Un agujero nuevo, perfectamente circular, del diámetro exacto de la gota. Si ese disparo acuático hubiera golpeado a una persona, probablemente ya yacería en el suelo lamentándose por el dolor.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo que viste duró 0,3 segundos. El movimiento real ocurre en la última décima de ese tiempo.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, y todo lo demas ¿que es?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Compresión. Tu esencia gyojin se concentra en la gota de agua para volverla solida. Después, el dedo simplemente... libera.</span><br />
<br />
Kazan miró sus propias manos. Cada dedo tenía el grosor de un brazo humano adulto, movia los mismos para cercionarse de que seguían ahi. La esencia de energía gyojin que describía Batch Kalão era un concepto que reconocía desde sus días de gladiador, cuando aprendió que los gyojin que enfrentaba en la arena no ganaban por fuerza bruta sino por algo que ocurría antes del golpe visible, algunos daban unos golpes que parecía evaporar todo a su paso. Siempre lo atribuyó a ventaja racial y lo era, pero ahora comprendía que era técnica.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Practica .</span> Y Batch Kalão se retiró al interior del dojo como si la conversación hubiera concluido en el único punto posible, el suyo.<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">V. Esencia Wotan</div></span><br />
<br />
El tiempo pasó y no obtuvo resultados. Pasó mucho tiempo en el que los otros jovenes descansaban pero Kazan seguia entrenando. Pasó bastante tiempo sentado junto a la fuente con los dedos sumergidos en el agua fría, intentando sentir lo que el maestro había descrito como la esencia de los gyojin. Pero no era capaz de percibir aquello, es cierto que el notaba que el agua era casa y protección, pero nada parecido a la esencia gyojin. El collar de cuentas rozó el dorso de su mano cuando se inclinó sobre la fuentey de forma automática lo sostuvo. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Tú nunca tuviste que aprender esto con calma. Nosotros aprendíamos todo deprisa, porque el lento pagaba el precio antes de llegar al segundo dia."</span></span> No era nostalgia era una declaración de la diferencia entre este momento y los anteriores. En el Circo de Sangre del West Blue, el conocimiento se adquiría bajo condiciones que garantizaban su aprendizaje mediante una premisa muy simple, si no lo aprendias estabas muerto. Aquí había paz, montaña, agua y un maestro que aunque era reacio a enseñar te educaba. Era un lujo tan extraño que todavía no sabía completamente cómo estar en el si sentirse un elefante en un taller.<br />
<br />
Los seis estudiantes del dojo lo observaron practicar durante todo el rato. No se escondían. Lo hacían con la misma franqueza que el niño del muelle se habia quedado mirandolo. Kazan no les prestó atención formal pero se sentia comodo en su presencia, le gustaba rodearse de Gyojin tan entrenados en esta dote marcial. Lo unico comun de todo ellos era que permanecían siempre con la espalda recta. <br />
<br />
Batch Kalão llegó al rato, como si su cuerpo tuviera un reloj incorporado sobre cuando debía aparecer.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Estás usando demasiada mano.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Perdón?¿Y como utilizo poca mano?-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El movimiento de liberación. Estás usando cuatro dedos como unidad. La gota no sabe cuál seguir. Dale un camino, un único camino.</span> Kazan miró su mano derecha. Batch Kalão lo vio dudar. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La gota recibe direccion de mas de una fuerte es por eso que se desintegra antes de llegar</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tiene sentido. Por las profundidades, como no me he dado cuenta de eso antes. Si dispersas una corriente no es capaz de ampliar su presion-</span></span> Batch Kalão lo miró <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Correcto. Practica con el índice exclusivamente hasta que el resultado sea consistente.</span><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"> VI. Evolucion</span></div>
<br />
Habia perdido la cuenta de cuantas veces habia lanzado el agua con el dedo. En algunas de las veces la gota llegaba al bloque pero impactaba en una zona de veinte centímetros de diámetro alrededor del punto objetivo. Otras veces la zona de impacto se redujo a diez centímetros.  <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Por qué el Gyojin Karate sobre otros estilos?-</span></span> preguntó Kazan durante una pausa del entrenamiento, mientras el maestro revisaba el estado de los bloques de granito con delicadeza y cuidado. Batch Kalão no respondió inmediatamente, se tomo su tiempo para dar una mejor respuesta. Inspeccionó el tercer bloque, pasó un dedo por el borde de un agujero nuevo que Kazan había producido. El agujero tenía ocho centímetros de diámetro era demasiado ancho. Pero existía estaba ahi ¿su naturaleza wotan iba en contra de reducir el impacto?.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El Hasshoken trabaja con lo que ya existe en la materia. El Okama Kenpo trabaja con la energía del cuerpo en movimiento. El Gyojin Karate trabaja con lo que existe entre las cosas.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha! Apuesto a que si le pregunto al maestro del Okama Kempo me dira lo mismo pero del suyo.-</span></span> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entonces estará equivocado.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-O los dos tienen razón desde dentro de su propio arte marcial.-</span></span> La mirada de Batch Kalão fue breve y cortante y Kazan enmudeció ante aquella mirada que podria asesinar a quien estuviera delante. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Practica.</span><br />
<br />
Kazan sonrió bajo la barba negra y sumergió el índice en la fuente. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No lo convenció. Pero tampoco lo ignoró. Eso es suficiente por ahora. Quizás el también este aprendiendo"</span></span><br />
<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">VII. Lluvia</span></div>
<br />
Volvia a llover de nuevo. No la lluvia suave de antes sino algo más serio, viento que bajaba de la cima cargado de agua en ángulo era una tormenta de las que muchas personas se esconden por miedo de resultar heridas. Sin embargo todo el mundo alli entrenaba de todas formas. Kazan observaba a todos como en un estado asi seguia entrenando y mejoraban sus capacidades. Comprendió que la lluvia no era una interrupción sino parte del ciclo.<br />
<br />
El agua estaba en todas partes. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"El Uchimizu necesita agua disponible. En un día como este, el agua está literalmente en el aire."</span></span> Tocó un cuerno. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Puede lanzarse el agua del aire directamente, sin necesidad de fuente?"</span></span><br />
<br />
<br />
Llevó la pregunta a Batch Kalão en ese momento, cuando la lluvia aflojó lo suficiente para que la conversación no requiriera gritar y molestar a todos los que habia alrededor. El maestro lo miró con la expresión de quien reconoce la pregunta correcta y no está completamente seguro de cómo reaccionar ante ese reconocimiento.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Los maestros avanzados pueden hacerlo. Tú no estás en posición de planteártelo todavía.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entiendo. Lo anoto para después, para cuando forme mi propio dojo. Por ahora la fuente es suficiente.-</span></span> Otro silencio pero sin ser incomodo<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La mayoría se lleva meses sin hacer esa pregunta.</span> No era un elogio. Era una afirmación. Pero Kazan la recibió con la misma atención.<br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"> VIII. Confianza</div></span><br />
<br />
Entonces Batch Kalão lo hizo dejar la fuente de agua que tanto le habia servido hasta ahora <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Bloques de arroz.</span> Señaló una pila de bloques prensados de arroz apilados contra la pared de roca. Cada uno tenía aproximadamente el tamaño de un ladrillo convencional. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Los bloques de granito ya tienen agujeros. Hazlo ahora sin agujeros realizados de por medio.</span> Kazan miró los bloques, dudo por unos minutos pero como siempre hizo desde que llegó aqui; confio. Comprendió entonces inmediatamente la diferencia metodológica. Dejamos la base de un agujero ya creado, debia de concentrarse lo suficiente para crear el el agujero, algo dificil incluso aunque fuera en arroz.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades, el agujero en el granito era una muleta, una ayuda.-</span></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Todos los principiantes la necesitan. Pero alguien que decide tirar agua donde no la hay, no.</span><br />
<br />
Los primeros intentos contra los bloques de arroz produjeron resultados que habrían avergonzado a Kazan en cualquier otro contexto, la gota impactaba, el bloque se empapaba en una zona irregular, la superficie cedía de forma no uniforme. Nada parecido a perforación. Nada parecido a todo lo que ya habia avanzado en otras circunstancias con los bloques de granito.<br />
<br />
Pero en el sexto intento algo cambio. No fue dramático ni nada fuera de serie, la verdad. Fue simplemente que la gota llegó con una calidad diferente, era difícil de explicar para alguien que no tiene sangre de Gyojin. Pero el resultado había sido el esperado y es que la gota había conseguido atravesarlo. Kazan bajó la mano lentamente. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Ahí está. Eso fue diferente. No sé exactamente qué cambié pero sé que fue diferente."</span></span><br />
<br />
Batch Kalão, que observaba desde seis metros a su derecha, caminó hasta el bloque y examinó el orificio con la atención meticulosa que había dedicado a todos los bloques de granito previos. No dijo nada. Regresó a su posición.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Otra vez.</span><br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">IX. Repeticion</div></span><br />
<br />
Entonces lo que siguió fue lo típico, unos y mil disparos de agua para producir lo que a lo mejor había sido una suerte de un solo momento y una única vez. Batch Kalão tenía un nombre para ese proceso que le gustaba llamarlo como logica inversa. La primera vez que algo funciona es casi siempre accidental o de suerte. Puede ser que ese dia estes inspirando o que hayas desayunado mejor por la mañana y tengas mas fuerza de lo normal. El trabajo viene cuando a raiz de un suceso como ese analizas todo de forma minuciosa para sacar todo el juego a esa enseñanza. Kazan lo intentó con la misma paciencia metódica con que había sobrevivido décadas de arena hacer este estudio logico. El Circo de Sangre del West Blue le había enseñado una cosa sobre el aprendizaje que ningún dojo del mundo podría haberle transmitido de forma artificial, la diferencia entre esperar el momento correcto y crearlo. En la arena esperar era igual a morir.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Que se siente de diferente cuando se hace bien, que es lo que cambia.-</span></span><br />
<br />
La pregunta salió durante una pausa en la que aprovechaba para hidratarse, mientras Kazan sostenía la pipa con la mano izquierda, se encontraba en efecto meditando haciendo lo que mas le gustaba que era fumar. Batch Kalão cruzó los brazos. Era su postura favorita, Kazan lo había identificado en los días previos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Como si el agua reconociera a quien se sumerge en ella.</span> <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Reconocimiento?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-La sangre gyojin tiene una relación con el agua que no es metafórica, porque crees que somos capaces de respirar bajo el agua y otros seres no. Es una relacion biológica. Cuando el Uchimizu funciona correctamente, no estás lanzando agua contra tu enemigo. estas convenciendo el agua de que lo haga. Es por eso que aunque un humano pueda replicarnos, nosotros somos superiores en este arte, pura biologia. </span><br />
<br />
El humo de la pipa salió más despacio de lo habitual. Kazan procesaba. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Y si el gyojin no confía en su propia sangre? ¿Si pasó décadas usándola solo para destruir?¿Me estoy limitando por ello?-</span></span> La pregunta salió antes de que la planteara correctamente. Batch Kalão lo miró <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Eso es un problema tuyo, no técnico. Yo te explico la forma, usalo a tu antojo</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo sé..Pero es que no soy ni gyojin.-</span></span> El maestro no respondió inmediatamente. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Practica.</span><br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">X. Respuestas</div></span><br />
<br />
Entonces Kazan entendió que a lo mejor no se trataba unicamente de entrenar para lanzar la gota. Si aquello necesitaba de que aceptara su sangre gyojin para aquello, iba de algo mucho mas importante. ¿Acaso Kazan odiaba su naturaleza gyojin? No, por supuesto que no. Pero en su interior convergian dos naturalezas que lo habian empujado a ser el arma que otras personas empuñaron, por ende tenia cierto repudio a esas dos partes que convergían en una sola y creaban lo que Kazan era. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Cuarenta y cinco años. Treinta como herramienta de muerte. Siete como algo que intenta ser otra cosa. Y en este rato ha sido la primera vez que intento pedirle a mi cuerpo que haga algo que no sea destruir de la manera más eficiente posible."</span></span> El collar de cuentas estaba frío. Lo sostuvo con la mano derecha. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"¿Lo que le hago al agua cuando uso el Uchimizu correctamente es diferente de lo que le hacía a todo lo demás? ¿O es la misma fuerza con diferente dirección?¿Debo aceptar que soy, lo que soy?"</span></span><br />
<br />
La pregunta no tenía respuesta inmediata.<br />
<br />
Volvió entonces a poner el índice en la fuente. No pensó en la técnica. No pensó en los bloques de arroz a quince metros. Pensó en el agua que tocaba su dedo, en su temperatura, en la forma en que encontraba los bordes de su piel. En como sus escamas se resfrecaban al contacto.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Somos lo mismo en origen. Vengo del océano igual que tú. La diferencia es que tú nunca olvidaste de dónde eras. Y yo ... yo olvidé todo"</span></span><br />
<br />
El índice salió del agua. La gota viajó quince metros en línea perfectamente recta. El bloque de arroz produjo un sonido como una rama quebrándose. El orificio que quedó tenía tres centímetros de diámetro. Los bordes estaban limpios como si hubiera pasado un instrumento de precisión. Kazan miró el bloque durante un tiempo que no supo calcular.<br />
<br />
<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ga-ha-ha-ha-ha!-</span></span><br />
<br />
<br />
<span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><div style="text-align: right;" class="mycode_align">XI. Wotan</div></span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo vi.</span> Batch Kalão estaba de pie en el umbral del dojo. Kazan no lo había escuchado llegar, daba miedo que un individuo como el pudiera pasar tan desaparecibido. El maestro miraba el bloque de arroz con el agujero nuevo y luego a Kazan algo en sus ojos se pudo traducir como una señal de satisfacción y orgullo, era o eso o que estaba ya totalmente decepcionado con el gigante. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ocurrió cuando dejé de pensar en lanzar.-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Lo sé.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades... entonces la tecnica es no pensar en hacer la tecnica. Ga-ha-ha-ha-ha! Si lo hubiera sabido al principio me habría ahorrado...Te habria quitado muchos problemas de cabeza-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Si lo hubieras sabido al principio no habrías podido usarlo.</span> Kazan tocó un cuerno. La pipa seguía encendida en su mano izquierda.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Debo de conocer la tecnica para olvidarla, debo saber quien soy para olvidarme."</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Repítelo diez veces. Quiero ver consistencia antes de que sigamos.</span><br />
<br />
Y eso era todo, no habia celebracion habia instrucción. Y eso, comprendió Kazan en ese momento, era la mejor forma posible de reconocimiento que existía en este dojo.<br />
<br />
Sumergió el índice en la fuente. Dejó que el agua lo recorriera. Y disparó. Una y otra vez como si aquello ya formara parte de su dia a dia.<br />
<br />
El segundo bloque de arroz produjo el mismo sonido que el primero. El tercer orificio fue idéntico al segundo. Y asi sucesivamente hasta que para el séptimo, Kazan había encontrado algo que en el Circo de Sangre del West Blue habrían llamado aprendizaje ritmico, y que Batch Kalão habría llamado con toda probabilidad por su nombre técnico en algún texto antiguo del arte escondido del karate gyojin. El Uchimizu no era un proyectil, o al menos eso habia entendido. Era una conversación entre la sangre wotan y el agua. Para el décimo disparo, los seis estudiantes del dojo formaban semicírculo detrás de Kazan a distancias entre diez y quince metros, observando con la atención puesto que alguien habia logrado lo que ellos aun no dominaban.<br />
<br />
Batch Kalão descruzó los brazos.<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Mañana empezamos el Hyakumaigawara.</span><span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Por las profundidades... ya me imagino lo que implica romper cien tejas.-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ciento una, en tu caso. Eres mas fuerte, ya sabes.</span> Kazan lo miró. El maestro ya se giraba hacia el interior del dojo con el paso regular y absolutamente idéntico que siempre usaba.<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escucha bien, maestro. ¿Eso significa que has admitido que puedo aprender?-</span></span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Significa que el agua no miente.</span> Y entró al dojo. Para el maestro era dificil de explicar con sus palabras debido a su dogma que Kazan habia logrado algo de una forma rapida y sencilla, necesitaba ver mas de lo que podia ofrecer el gigante azulado.<br />
<br />
Kazan permaneció de pie en el centro de la plataforma, sus diez metros proyectando sombra sobre cinco metros de roca pulida. El índice derecho todavía húmedo y la pipa casi consumida. <span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"Mañana, ciento una tejas."</span></span> La sonrisa llegó sola. <br />
<br />
En aquel entrenamiento no solamente se aprendió a lo evidente que era lanzar agua a modo de proyectil, no. En aquel lugar lo que se entendió fue algo mucho mas, hablaba de como Kazan debia de aceptarse y transformar aquellas evidencias que lo hacian ser el arma que es, en algo positivo. En como utilizar esto a su favor pero sobre todo a aceptarse. Era Kazan, Marea Azul, Wotan y exgladiador.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/l24rLvj.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: l24rLvj.jpeg]" class="mycode_img" />]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Misión Ba-Ca-Lao :: Protocolo Aumento de Cortisol :: Fic Estilo Canon :: Privado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2212</link>
			<pubDate>Sun, 05 Oct 2025 08:39:20 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=528">Maria Merlot</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2212</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Batch Kalão </span>/ <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Jiho /</span> <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">Nian </span>/ <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Thrym</span> / <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Ashveil</span><br />
<br />
Día 9 de otoño, año 16.<br />
………………………………….<br />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Primer Acto: El susurro de un coloso.</span></span><br />
<br />
¿Qué sentido tenía la vida?<br />
¿Alguna vez se lo preguntaron?<br />
Porque ella… realmente nunca lo hizo.<br />
La mestiza solo vivía un día a la vez.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol empezaba su tímida salida por el lejano horizonte, hacía el Este, aunque era un error común y general decirlo tan inexacto. El manto obsidiana iba quedando atrás cuando los rayos del astro rey empezaron a brillar con fulgor por aquella parte de la isla; se reflejaban sobre el hermoso mar en movimiento, sobre aquel enorme navío que albergaba historias sin contar, individuos fascinantes. En uno de sus pasillos, en el área dedicada a los prisioneros, destacaba una celda muy especial, sin candados, sin restricción de libertad, pulcra y ordenada, y en especial decorada con objetos bonitos… en esta habitaba una criatura de aspecto angelical.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿De quién se trataba? </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">De la autoproclamada prisionera de los Piratas Manos Muertas. Una hermosa mujer de largos cabellos celestes, como si de aguas cristalinas llenas de arrecifes se tratase; su cabellera enmarcaba unos finos rasgos y preciosos ojos ambarinos. Su cuerpo, esbelto y bien formado, en las partes correctas, solo podrían tildarse de femeninos. Su piel tan nívea como suave dejaban en ridículo a la más cara de las porcelanas. En conjunto resultaba muy agradable a la vista físicamente, y que se reforzaba con su personalidad alegre y optimista que la volvía de fácil sonrisa, una sonrisa que podía cautivar corazones de aliados y fortuitos. <br />
<br />
En cuanto a su conducta, la dama podía tildarse de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Buena Persona”</span>, no haría daño a niños, ancianos o personas indefensas… a no ser que se lo buscaran, aunque no era la más fuerte, sin duda lucharía con uñas y dientes por defenderse, claro… en el pasado nunca le había funcionado, siempre terminaba más hundida que saliendo a flote. Su vida, contrario a lo que pudieran pensar por su extrovertida y encantadora personalidad, no había sido sencilla. Dos tercios de esta estaban en blanco, no recordaba nada antes de los 13 años… ¿Quién era? ¿Cómo se llamaba? ¿Por qué estaba en un barco pirata? ¿Por qué sabía cosas que otros no: leer, escribir, hablar bien, modales? Todo ello vino configurado, posiblemente, de su vida antes de la pérdida de sus recuerdos. El otro tercio… el otro tercio había sido una aventura llena de… privación de libertad, prostitución involuntaria, pirateria por necesidad, y un sin fin de situaciones que para bien o para mal, la hicieron llegar a este punto… pero nunca, jamás… había aprendido a defenderse formalmente, sólo de manera empírica… con sus manos, con sus dientes, con cualquier cosa que pudiera cumplir la función de arma.<br />
<br />
María Merlot, así la había bautizado el viejo pirata… un alcohólico adicto al vino que le permitió vivir en su prisión hasta el fatídico día en que todo se fue por una espiral hacia el desastre… pero es historia de otro día. La mestiza estaba acostada en su cómoda cama, mientras balanceaba su pierna derecha de un lado a otro y susurraba una suave melodía, un tarareo que poco a poco fue tomando forma de canción, con una letra que solo fluía sin intenciones pero que englobaba su cariño por aquellos que ahora la acompañaban en su camino, aunque estuvieran en barcos distintos…</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Tu sonrisa es tan hermosa… <br />
Recordaré este momento… <br />
Guardaré esta historia por siempre…<br />
Voy directo hacia ti…<br />
Tú brillas intensamente…</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con un armonioso suspiro finalizó abriendo sus ojos para encontrarse con… nada. ¿Estaría listo el desayuno? Fue lo primero que pensó, sonriendo porque ella solo comía vegetales y frutas, así que alimentarla podía resultar muy fácil siempre y cuando conservaran bien los suministros. Se levantó estirándose como un gato y viendo a un lado de su cama los obsequios de Ashveil: La daga, la espada y los guantes. Él la cuidaba como si fuera… su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿hermana? ¿hija? ¿mascota?</span> Cualquiera pudiera pensar que sentía lástima por ella pero la celeste sabía la razón, él le tendió la mano en su momento más oscuro, él simplemente le daba las herramientas para fortalecerse física, mental y emocionalmente, sin presiones, a su ritmo, a su tiempo. A veces, una voz en su interior le gritaba con desagrado que él, que todos ellos, la terminarían utilizando y sacrificando para sus propios sueños pero esos pensamientos intrusivos los alejaba con rapidez porque era optimista sobre cada uno de ellos… porque no le habían dado motivos para dudar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una vez estirada procedió a limpiarse; le gustaba estar aseada y arreglada. No siempre tuvo la oportunidad de estarlo, y cuando podía lo aprovechaba al máximo, eso le hizo recordar que también tenía mucha ropa, era como la muñeca de sus nakamas… hasta Algodón de Azucar (Hyakinthos) le había regalado unos lindos vestidos pero su prenda  favorita era una camisa morada que Blacky (Jensen Valentine) le había regalado. El morado no combinaba con sus ojos ni cabello pero lo hacía con su corazón, porque la camisa venía impregnada de todo el cariño de su hermano juramentado y eso la hacía más valiosa que cualquiera otra posesión que tuviera para vestir.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esa mañana la dama estaba vestida con un short de jean corto, muy corto, que dejaba al descubierto sus largas y níveas piernas con una que otra escama azulada asomándose. Una camisa blanca de cuello redondo sin más adornos. Un sueter overside de color marrón pastel, que hacía resaltar sus ojos. De zapatos, unos tenis blancos también, ese día los tonos sobrios se hicieron presente en su elección. Todo muy cómodo para dar inicio a la mañana que tenía la pinta de ser tranquila. Si se apuraba, seguramente alcanzaría a ver el sol terminar de alzarse por el horizonte. Sus pasos la llevaron hasta la cubierta del barco. Aún nadie estaba despierto, o más bien, nadie había dejado la intimidad de sus recamaras… o eso había pensado cuando escuchó un chapoteo, aunque podría ser una ballena también.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Para sorpresa de la muchacha, no se trataba de un primo lejano suyo… sino del gigante pelirrojo de la tripulación: Thrym-sama. Estaba ahí, flotando sobre el mar de la mañana, sin preocupaciones, solo su gran cuerpo a la deriva del vaivén de la corriente pero que curiosamente no se alejaba de su sitio. ¿Estaría atado de alguna forma? Porque todos conocían su profundo amorío con morfeo, y eso podría llevarlo a despertar en… otro blues. María en silencio, se sentó sobre la baranda de la borda; sus piernas quedaron bailando al vacío. Se quedó ahí viendo el amanecer mientras el navegante dormitaba. Hubiese canturreado otra canción pero no deseaba importunar al coloso.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Dicen que quien madruga, encuentra agua fresca </span>— la voz varonil provino del gigante, un susurro que casi la hizo dudar de que había hablado — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Buscas agua fresca, María?</span> — la pregunta confirmó que no estaba tan dormido como ella pensaba, así que solo sonrío, aunque él no la vería porque estaba aun con sus ojos cerrados. ¿Qué buscaba? Ni ella lo sabía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Agua fresca encontraste tu, Thrym-sama… yo solo quería ver el amanecer… </span>— comentó mirando más allá del mar, a donde se hacía uno con el cielo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> El gigante no dijo nada más, como si procesará sus palabras — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Si, encontré agua fresca y casi me vuelvo a dormir, agradezco al sol que me recordará que la noche ya finalizó porque tengo muchas cosas que hacer</span> — comunico abriendo uno de sus ojos azules para mirarla, parecía un Kraken en la cabeza de la semi-sirena —<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> … escuche algo interesante ¿Quieres escucharlo?</span> — le pregunto a la joven. Esa simple premisa la hizo ampliar su sonrisa, a ella le gustaba escuchar cosas interesantes, escuchar cualquier cosa la verdad… porque al final del día siempre sería una cotilla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Algo interesante? ¿Preguntas si quiero escuchar algo interesante? ¡Por supuesto que sí quiero, siempre quiero, mil veces si! Recuerda siempre esta respuesta, enmarcala, ponle una luz halógena y cuélgala donde la veas. Porque esa es la  respuesta que le da cuerda a mi mundo....</span> — respondió con emoción, el pelirrojo había dado en el clavo para llamar la atención de la joven. Su reacción lo hizo abrir el otro ojo y mirarla con una mediana sonrisa, como alguien que está a punto de hacer una travesura.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Escuche que en una parte de la montaña, esa que vemos desde aquí, entre los bonsais que brotan, hay algo especial… dónde los de tu especie pueden aprender ciertos conocimientos valiosos, valiosos para cuidar nakamas que darían la vida por <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ti</span>… para no dejar que nadie ni nada les haga daño, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ni a ellos ni a ti</span>. Un sitio dónde hay un conocimiento que… sería invaluable para <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ti,</span> para Ashveil, para el resto. Un gran apoyo la verdad </span>— soltó sin tapujos haciendo énfasis en <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"ti"</span>, con tranquilidad, a nadie en la tripulación le pesaba la celeste pero eso no significaba que no se preocuparán por ella, por su defensa cuando no estuvieran presentes, nunca se sabía que podía suceder en el inmenso mar, ni qué aventuras peligrosas podrían vivir en solitario por eso fue tan claro, porque si ella podía cuidar de sí misma todos estarían más despreocupados, en especial Ashveil, quien como capitán siempre velaba por cada uno — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Sabes, María? Nuestro Capitán nunca nos exigirá nada a cambio, es el mejor tipo que conozco… y porque es de los de buen corazón, nosotros debemos cuidarlo a él. Si nos pasara algo, aunque fuera un rasguño, lo sentiría más que tú o yo. No me gusta ver a las personas que aprecio pasarla mal… ¿A ti? </span>— finalizó con un matiz amargado, lo que hizo pensar a la mujer sobre sus palabras. Fantasma lo único que le pidió fue lealtad y que fuera libre, él se encargaría del resto pero si ella no podía cuidarse sola ¿Cómo podría ayudar a su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Luz</span>?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">No, no me gustaría verlos a ninguno… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">mal</span></span> — confirmó con un escalofrío de solo imaginarse la situación: Jensen herido, Maki sufriendo o Cherry maniatado. ¿No se suponía que sería un día tranquilo? ¿Por qué el gigante la estaba sermoneando?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Karate Gyojin, una vez conocí a un tipo que lo practicaba, dominaba el agua y usaba su poder para enviar poderosas ondas que impactaban el agua dentro del cuerpo del oponente… una locura si me lo preguntas </span>— explico el pelirrojo, quien había vivido más que ella, así que seguro sabía de todo lo que sucedía en el basto mundo... más allá de una habitación o de una prisión que habían sido los habitas naturales de María.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Hmmm…</span> — fue el sonido que salió de la joven al tiempo que fruncía el ceño. La brisa marina sopló, moviendo su largo y suelto cabello. No quería ser una carga para sus nakamas, y si era algo que se acercaba a sus raíces, podía ser único y especial, tanto como para ser un factor determinante en la causa de Ashveil o los sueños de Rackham o las locuras de Owen. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… supongo que no pierdo nada visitando ese lugar, aunque nunca he entrenado más que lo que ustedes me han enseñado desde que estamos juntos… yo quizás… no lo logre…</span>— musito con dudas. Las dudas eran normales normales para alguien cuyo cuerpo fue utilizado para el placer, no para pelear pero podía cambiar eso, había aprendido a utilizar la daga y tenía la espada con la que practicaba con Maki… ¿Quién le podía poner límites a sus posibilidades? Nadie, solo ella, nadie más. Se impulsó con sus manos para pararse en la línea de la baranda de la borda mirando al cielo al tiempo que sus ojos comenzaban a brillar — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… yo quizás… no lo logré… a la primera… pero siempre puedo intentarlo, y seguir intentando hasta lograrlo, hasta… obtener una habilidad que me permita ayudar a mis amigos y descubrir más sobre mi misma... y me lleve a la libertad</span> — sentenció totalmente convencida, o con el cerebro lavado por el pelirrojo, pero daba igual, conseguiría ese conocimiento y volvería victoriosa.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  Así fue como luego de su charla con Thrym, corrió a empacar algo de ropa con rapidez, también tomó algunas manzanas de la cocina. No parecía una aventura fácil de solventar en un día así que se preparó para el viaje en un abrir y cerrar de ojos. El gigante la llevó en su hombro a la playa más cercana, también le regaló una brújula para que no se perdiera, solo debía ir hacia la montaña y subirla, en el camino encontraría las respuestas, y si se perdía debía utilizar la brujulita. ¿Fácil, No?</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">19 horas después… </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #C19E00;" class="mycode_color"> ¿Alguien ha visto a María? </span>— preguntaba Ashveil extrañado por no haber visto a la semi-sirena rondar a su alrededor, como mínimo lo visitaba una vez al día.<br />
<br />
— <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Se fue a entrenar Karate Gyojin ¿Sabías, no? Dicen que hay un dojo en la montaña dónde enseñan eso… </span>— comentó casualmente Thrym a su capitán, como si no hubiera sido el instigador a tal acción de la desorientada dama.<br />
<br />
— <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¿Qué?</span> — respondió entre una mezcla de sorpresa, fascinación y preocupación… sabía que la cabeza de la mujer iba y venía de forma difícil de entender pero no imaginó que ella haría algo así… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">no tan pronto</span>. ¿Estaba listo para dejar nadar a la preciosa semi-sirena por su cuenta? Si pero si no regresaba en un par de semanas, pondría esa montaña, y de ser necesario la isla, de cabeza para encontrarla. Y todo raíz del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">susurro de un coloso</span>.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">………………………………….<br />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Segundo Acto: Sol y Luna. El camino a la desesperación.</span></span><br />
<br />
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Jiho                                    Nian<br />
<img src="https://i.ibb.co/LDc2GskW/jiho.webp" loading="lazy"  width="150" height="250" alt="[Imagen: jiho.webp]" class="mycode_img" /><img src="https://i.ibb.co/Y7MDFtDZ/nian.webp" loading="lazy"  width="150" height="250" alt="[Imagen: nian.webp]" class="mycode_img" /><br />
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				</div>
			</div></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La caminata la llevó a la montaña llena de bonsáis gigantes, un sitio con aspecto peculiar mientras más se acercaba porque siempre había estado cerca de la playa, rondando por los pueblecitos. Había salido totalmente decidida luego de la conversación con el gigante pelirrojo, después esa convicción se convirtió en admiración del paisaje, en perseguir mariposas, perdiéndose y en olvidarse varias veces cuál era la misión: Llegar al Dojo del Karate Gyojin… pero siempre terminaba recordando las palabras de su nakama, solo debía ir a la gran montaña, no había forma de perderse. Era grande, y estaba en mitad de la isla. <br />
<br />
Al adentrarse en el bosque de bonsáis gigantes tuvo tantas preguntas ¿Eran bonsai de gigantes? ¿Dónde estaba el gigante que los había creado cerca? ¿Por qué no veía ningún gigante? ¿Por qué Bonsais y no árboles frutales? ¿Los bonsáis podían ser de árboles frutales? No lo sabía pero sin duda le preguntaría a alguien, si encontraba a alguien a quien preguntar, o tal vez a Thrym cuando regresará al barco. <br />
<br />
Con la mochila a su espalda, y la misma ropa con la que había salido esa mañana, seguía caminando, y caminando, y ¿dónde estaba? No lo sabía, solo veía esos árboles gigantes pero en teoría <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"enanos"</span>, vegetación por aquí, vegetación por allá, y arrozales que había pasado hacía mucho tiempo. El sol ya estaba bajando del firmamento, porque la luz comenzaba a volverse tenue. ¿Le tocaría acompañar? No le importaría dormir a la intemperie pero solo trajo ropa, pensó que en el dojo le darían una habitación, una cama mullida y esas comodidades que gozaba desde que se volvió parte de la tripulación de Ashveil.<br />
<br />
De pronto el sonido del agua fluyendo llamó su atención, se acercó y descubrió un cristalino arroyo. Aprovecho el lugar para refrescarse, comer una de las manzanas que trajo consigo y apreciar el paisaje. Ciertamente, era un sitio muy natural, muy animal… aunque ella siempre preferiría el mar. Bostezo a la nada y terminó recostándose en el suelo. ¿Y si regresaba al barco? No sabía dónde estaba, ni siquiera sabía que buscaba en realidad ¿una casa? ¿un templo? ¿una pagoda? En definitiva, fue una acción precipitada de su parte lanzarse a esa aventura motivada por el fulgor en su corazón y la persuasión de Thrym. <br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¡Basta, María! </span>— se regañó en un susurro levantándose de golpe, y cerrando los puños frente a ella — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Tienes que encontrar lo que sea que sea el dojo, debes aprender el Karate Pez. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Puño, patada, kung fu, samba, origami, kimchi</span>…</span> — empezó a recitar dando golpes, tan terriblemente mal ejecutados como solo un amateur podría, aunque ganaba puntos por entusiasmo — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Y si es así? Aprender el Karate Pez, es un camino de autosuperación que la montaña en sí misma te enseña mientras estás en sus interminables parajes. Golpe aquí, patada allá, así se va fortaleciendo tu cuerpo y mente. Es una prueba de superación personal llena de sudor, confusión y sangre… hambre y desesperación…  </span>—  comentaba la celeste sin dejar de atacar el aire de manera muy… poco hábil. <br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">No, realmente no funciona así. Si hay un dojo, y un maestro que enseña Karate Gyojin… </span>— una voz tranquila cortó su hipótesis, haciéndola detener y buscarlo con la mirada… y para su sorpresa se trataba, no de uno, sino de dos hombres increíblemente guapos y con rasgos de tritones… como ella. Uno era peliblanco, el otro pelinegro, parecían en conjunto el día y la noche, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sol y Luna</span> — <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Se trata del Maestro Batch Kalão, y estas algo lejos del Dojo, Señorita</span> —  indico con respeto dedicando una sonrisa afable.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Maestro Bakalao? Wooow Suena a todos un Gyojin, puro, tan puro como sería un Gyojin de verdad </span>— comentó luego del sujeto, llevando la mano a su mentón en forma pensativa, sin inmutarse porque habían dos desconocidos con ella en el medio de la nada —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¿Cómo que lejos?</span> — le refuto cambiando su expresión a una muy desconcertada, si continuaba perdida, y alejándose del Dojo jamás lograría aprender nada.<br />
<br />
— <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">Es Batch Kalão, no Bakalao</span> — corrigió el de cabello negro con cara de pocos amigos. <br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Lejos, como de que estás al otro lado de la montaña, Señorita </span>— le respondió el de cabello blanco con amabilidad., ignorando la intervención de su colega.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Y cómo llegó? Podrían decirme, por favor, necesito aprender Karate Pez, necesito el conocimiento y poder de mis ancestros para defenderme y defender a mis amigos... </span>— rompió la distancia con el tritón bonachón, tomando sus manos entre las suyas mientras lo veía con ojos de cachorro bajo la lluvia.<br />
<br />
—<span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"> El maestro Batch Kalão jamás entrenariá a alguien que se mira tan inutil como tu. Vamonos Jioh, estamos perdiendo el tiempo.</span> — sentencio el otro tritón, con una voz de desdén que a cualquier otra persona hubiera herido su orgullo pero María estaba acostumbrada al menosprecio, así que la mayoría de las veces, ese tipo de afirmaciones le daban igual…<br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">No digas eso, Nian. No trates de esa forma a los demás</span> — lo regaño mirándolo sobre el hombro, la chica aun tenía sus manos sujetadas — <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Señorita, el entrenamiento es muy duro, y aunque el Maestro enseña a todo aquel que lo desea… quizás para alguien tan… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">delicada</span> como usted, no sea la mejor opción. A veces la mejor defensa no es la violencia, no necesitas ser fuerte físicamente para defender a tus nakamas </span>— habló, coincidiendo a su manera con su compañero, y haciendo énfasis en “delicada” con un apretón de sus manos para luego soltarlas — <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">¿Por qué no regresas a casa? Busca una forma más diplomática de apoyar a tus amigos, una manera que no ponga en peligro tu vida…</span> —  le explicaba con lentitud como si estuviera hablando con una niña pequeña. Ciertamente, la de hebras celestes no parecía una guerrera porque no lo era pero cómo iba a serlo si no comenzaba a intentarlo.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … </span>— Lo miro por un momento a sus preciosos ojos azules, luego inhalo y exhalo profundamente — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Pareces buen primo pero no lo eres. Es cierto... soy… no soy… la más fuerte, hábil o precisa pero… pero tengo la voluntad de aprender, quiero ser enseñada… porque… </span>— su voz se fue apagando, nadie lograba entenderla… Solo Ashveil lo hizo, él vio lo que su corazón anhelaba… y le dio lo que necesitaba: Libertad para crecer. No se la impuso, solo le mostró cómo se sentía… cuando otros a lo largo de su vida solo se lo imponían y se la exigían. Como estaba haciendo ese tal Jiho, condescendencia disfrazada de ínfulas de superioridad moral y bélica — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… ¡Da igual! Igual conseguiré el Dojo, al Maestro Bakalao y aprenderé el Karate Pez</span> — su voz volvió con su habitual entusiasmo, señalándolo para darse media vuelta y seguir su camino, camino que la seguía llevando en dirección contraria al Dojo.<br />
<br />
—<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> ¿Si soy una mala persona?</span> — preguntó con un toque de preocupación a su amigo viendo a la señorita irse por el camino equivocado. <br />
<br />
—<span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"> Si, le intentaste cortar las aletas. Ha sido muy cruel Jiho. Yo por lo menos fui directo, tú lo disfrazaste con miel y azúcar </span>— le reprocho negando con su cabeza y siguiendo la dirección por dónde se fue la muchacha — <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">Parece decidida, dejemos que sea el maestro quien lo decida. Además si la dejamos sola, de noche, se muere.</span> — reflexiono, estaba amargado con el mundo pero no era una mala persona como para dejar atrás a un inocente, y la chica, después de todo, parecía tener voluntad y una belleza difícil de ignorar.<br />
<br />
Y así fue como los dos hombres del mar fueron tras María. Luego de un par de intercambios más, hicieron las paces, y fue cuando la muchacha descubrió que ambos eran discípulos del Maestro del Karate Gyojin. Iban subiendo al Dojo luego de completar una tarea que les había encomendado el misterioso maestro. Fue realmente toda una suerte encontrarse con ellos, porque luego del momento incómodo al conocerse, todo lo demás fluyo… y claro, con<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Sol y Luna, el camino a la desesperación</span> sería menos traumático.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">………………………………….<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color">Tercer Acto: Maestro Bacalao.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de un día y medio llegaron al Dojo, el Dojo era un Dojo… no había más que explicar. Jiho le había informado todo sobre el Maestro Batch Kalão… un tipo serio y estricto, orgulloso y cabezotas. Convencerlo para que la entrenará no sería fácil pero según el consejo de Nian, si las cosas se complicaban solo debía decirle: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“El Karate Gyojin es superior a cualquier otro estilo, por eso quieres aprenderlo”</span>. Con eso mente la llevaron a una puerta, de esas de papel corrediza muy estilo asiático. María entró... luego de un suspiro que la llenó de optimismo para lograr ser aceptada como discípula. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/PGGkTvMb/bacalo.png" loading="lazy"  width="210" height="250" alt="[Imagen: bacalo.png]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al entrar visualizo un sitio muy austero, nada llamativo pero limpio y ordenado y fue cuando vio, un cuadro, con un Bacalao verde pegado en la pared. ¿Jiho le había dicho que el maestro era verde y su nombre Batch Kalão? ¿Significaba que estaba delante de su maestro? Su sentido común dijo: SI. Así que se puso de rodillas y… — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¡OH! ¡Señor Ba-Ca-Laoooo! ¡Maestro del Karate Pez! ¡Magnifico habitante de esta papelezca pared! Te lo ruego, por el amor de los crustáceos y la belleza de los arrecifes... ¡Por favor, por favor, por favorcito, acéptame como tu discípula! Soy digna, lo juro por el sabor de las hojas de bonsáis de esta montaña que mordisque mientras ascendia. Se que no lo parezco a primera vista, que no hay <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Bacalosidad”</span> en mi pero tengo una gran motivación para estar aquí, quiero aprender para ser LIBREEEEEE, Señor Bacalao. ¡LIBREEEEEE! Libre de las cadenas de... de las cadenas de la razón… de la gravedad que me impiden flotar como una burbuja feliz a la deriva de mis decisiones.  Y para eso necesito su sabiduría de brutalidad bacalaoistica, que pasa de pez a pez, de aleta a aleta. Solo dime que sí, Maestro. ¡Dame una señal! ¿Quizás un ojo parpadeando? ¿Que el marco se balancee? ¿O que se me antoje de repente un sushi de pepino hecho por Rackham? Cualquier cosa…</span> — canturreo la chica con mucha emoción, y altibajos en su entonación para dar más vida a su monólogo, sin darse cuenta del Gyojin real parado a detrás ella…</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">¿Qué estás haciendo? </span>— la voz sonó en la habitación, con una mezcla de confusión y antipatía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿No es obvio, Maestro? Le estoy pidiendo que me entrene</span> — respondió la chica mirando fijamente el retrato. ¡ESTABA VIVO!</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> Es un cuadro… </span>— dijo sin entender nada, ni de dónde había salido esa loca.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">No lo juzgo maestro. Puede ser un cuadro, un jarrón,  el moco verde en la nariz de alguien… Yo lo aceptaré en cualquier forma y tamaño pero entrenéme por favor, Maestro Bacalao</span> — suplico al cuadro.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> ¿Moco? ¿Maestro Bacalao? </span>— repitió respirando hondo, controlando su temperamento, pero esta mestiza como se atrevía a llamarlo tan irrespetuosamente y además confundirlo con un cuadro —<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> ¡Jiho! ¡Nian!</span> — grito el nombre de sus discípulos actuales, al escucharlo María volteo mirando por primera vez al hombre verde detrás de ella, ojos rojos profundos y expresión de mal humor con un par de venas saltando en su frente. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> Maes</span><span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">tro</span> — llegaron ambos al llamado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Saquen a esta mujer de mi Dojo… </span>— les ordenó intentando mantener la compostura, jamás había escuchado a alguien delirar tanto en tan poco tiempo. Le dio dolor de cabeza.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¡NO!</span> — habló María levantándose del suelo, y dándose cuenta que la había embarrado confundiendo al pez del cuadro con el verdadero maestro… pero le dijeron que era un Bacalao Verde — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">No, no, no… </span>— se bloqueo por un momento, si la desterraban todo estaría acabado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> Pero… maestro ha hecho todo el camino hasta acá solo para conocerlo y aprender de usted… </span>— la defendió Jiho con una voz muy respetuosa.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"> Cualquiera sin voluntad se hubiera dado por vencido a mitad de camino… dele una oportunidad maestro</span> — también la defendió Nian, quien la miró como alentandola a hablar, y decir algo, algo como el consejo que le dio anteriormente.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Si, digo ah…</span> — se puso frente al Maestro haciendo una media reverencia —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Por favor, enséñeme Karate Gyojin. Solo un maestro disciplinado como usted sería capaz de enseñarme el arte marcial que es superior a cualquier otro estilo…</span> — indicó, de manera puntual, no quería volver a fallar en la primera impresión con el hombre.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de un silencio meditativo, como si sus palabras hubieran acariciado algo dentro de él, paseó su rojiza mirada por los tres oyentes — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">¿Por qué quieres aprenderlo?</span> — cuestiono con un toque de interés, dándole el beneficio de la duda.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> LIBERTAD </span>— respondió la semi-sirena sin dudarlo con sus ojos ámbar brillando, la libertad de decidir protegerse, o proteger a sus amigos, la libertad de quedarse encerrada en su celda o salir a comerse el mundo… por eso quería aprenderlo pero cuando iba a iniciar su monólogo una mano tapo su boca, y sobre esta otra mano se apersono, eran de Jiho y Nian, que luego de haber estado con ella las últimas horas sabían que si la dejaban continuar volvería a hablar de más.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">Maestro por fa</span><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">vor, acéptala</span> — pidieron al unisonido ambos tritones, cuyos corazones ya había colonizado María Merlot.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Hmmm</span> — la muchacha parecía tener motivación y un error lo comete cualquiera, sin embargo... una aprendiz como ella nunca había tenido, sería todo un reto. Y no se refería a su mestizaje sino a una cabeza que giraba a miles de revoluciones por segundo — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Está bien. Te entrenaré pero a la primera queja sin sentido te vas. Nos vemos en 30 minutos en el patio principal</span>l — la aceptó con una condicionante, y luego se retiró.<br />
<br />
Había sido aceptada, estaba feliz y sus nuevos amigos también. Jiho y ella se abrazaron y Nian solo negó con la cabeza, era un Tsundere en toda la regla. Ahora además de amigos, eran compañeros de dojo y compartían como sensei al <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Maestro Bacalao. </span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">………………………………….<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color">Cuarto Acto: La desesperación de una mestiza.</span></span><br />
<br />
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				</div>
			</div></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El tritón de cabellera blanca, la llevó a su habitación dónde pernoctaría hasta que lograra su meta: Aprender Karate Gyojin. También le facilitó prendas más cómodas para el entrenamiento y lo bueno es que eran de colores pasteles, que siempre la favorecían. Vestida con su uwagi, zubon y obi, además con una bandana en su frente y su cabello recogido en una trenza. Estaba lista para enfrentar su destino y domar su futuro con puños, patadas, kung fu, samba, origami y kimchi.<br />
<br />
Al llegar al patio principal, vio al Maestro Bacalao en una postura muy seria, y a su lado un tobo lleno de agua y un trapo. El sitio era amplio. Una superficie que le permitiría convertirse en toda una experta del arte del pez bélico. Estaba muy emocionada, tanto que correteaba por aquí y por allá esperando instrucciones, y aunque sus compañeros intentaron que se quedara tranquila, no lo hizo — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Maestro Bacalao, Señor. Estoy lista para su ilustre clase de brutalidad acuática</span> — le comento lanzando puños al aire y patadas a la nada, mientras Jiho sonreía preocupado y Nian negaba con la cabeza.<br />
<br />
El sujeto de piel verde se mantuvo sereno, no volteo a verla. Y el silencio se hizo presente, María iba a volver a hablar pero Jiho la detuvo, e hizo un gesto para decirle que esperará, que tuviera calma. ¡Difícil! pero lo haría, los 2 minutos se sintieron eternos pero al final el hombre soltó un imperceptible sonido y se giró para encontrarse con sus aprendices —<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> Jiho, Nian, hoy meditaremos…</span> — le señaló sin adornos ni palabras de más, luego miró a la semi-sirena que le sonrió como si fuera el Kami que había dejado en Sorbet. Ella estaba lista, lista para fortalecer su cuerpo, alma, mente, lo que fuera — <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Tobo, agua, trapo… limpia la losa de este patio, quiero ver mi reflejo en él</span> — dijo con su habitual seriedad.<br />
<br />
— <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Si, maestro… si, también medit…</span> — en medio de su emoción no había entendido sus palabras, luego se detuvo — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Qué?</span> — balbuceo confundida… ¿limpiar era su entrenamiento? ¡Ese pez verde estaba de broma! ¿Verdad? — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Ha ha ha ¡Pensé que no sabía bromar, Maestro Bacalao! Muy divertido. Ahora dígame de verdad qué haré... </span>— solicito con una gran sonrisa llena de expectativas.<br />
<br />
— <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">No bromeo, y no repito las cosas dos veces…</span> — sentenció, comenzando a caminar para irse a sentarse a meditar a la lejanía con los dos tritones, dejando a María en el medio del patio, con la cubeta, el agua y el trapo. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Un parpadeo, dos parpadeos, tres parpadeos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La celeste estaba en shock procesando su ¿entrenamiento? ¿de verdad era un entrenamiento? Se detuvo un momento a pensar, no podía rendirse… tal vez era una prueba, una prueba para determinar su convicción por el tan anhelado aprendizaje. Así que lo asumió como el reto que era… tomó el trapo, lo enjuago en el agua y empezó a limpiar baldosa por baldosa, tramo por tramo. Se inclinaba, se levantaba, cargaba el tomo pesado con agua nueva, volvía a trapear y trapear mientras los veía meditar.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Él quería ver su reflejo?<br />
Él veía su reflejo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Día #1. Lo limpio todo para cuando cayó el sol y el maestro vino, solo negó con la cabeza y resopló —<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> No veo mi reflejo </span>— <br />
<br />
Día #2. Sus ánimos estaban muy arriba, volvería a repetir el proceso, dónde contraia el estómago, dónde alineaba sus rodillas, dónde parecía que estaba haciendo sentadillas al agacharse y levantarse para limpiar el suelo. Al finalizar el día, el hombre verde volvió a resoplar — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">No veo mi reflejo </span>— <br />
<br />
Día #3. Se estaba frustrando, ella si veía el reflejo, el suyo, el de cualquiera que se pusiera ahí. ¿Por qué él no lo veía? Con el amanecer volvió a limpiar aquel patio, y cada metro cuadrado que lo conformaba. Sus músculos le dolían, sus manos  estaban agotadas de frotar al norte, de frotar al sur. Por suerte tenía a Jiho y Nian animándola para no desistir. Cuando el maestro fue a evaluar al final del día, repitió las únicas cuatro palabras que parecía solo pronunciar ante ella —<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> No veo mi reflejo </span>— pero cuando ella estuvo a punto de decirle que si estaba ciego, recordó la condición de entrenarla: Si se quejaba, sería expulsada.<br />
<br />
Día #4. No le quedaba de otra, limpiar y limpiar, entonces también canturreaba mientras <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“pulía un poco la cera”</span>. Ahora más que nunca admiraba a sus nakamas, esto de ser un individuo fuerte requería paciencia y dedicación, disciplina. Ella preferiría estar en su celda. Contrario al primer día, y por consejo de Jiho, mejoró su postura para limpiar, así que sentía que trabajaba de forma más eficiente. Al venir el maestro indolente, ella ya sabía que diría así que no fue sorpresa cuando repitió su frase insignia — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">No veo mi reflejo</span> — <br />
<br />
Día #5. ¿Se repitió el proceso? Si, así fue. Mientras ellos meditaban, y hacían cosas geniales de karate, ella solo estaba ahí… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“dando cera, puliendo cera” </span>pero era optimista. ¿Si era una prueba? ¿Si él solo quería ver su reflejo, literalmente? Entonces… lo haría ver su reflejo. Al finalizar el día, cuando el maestro vino a ver el patio... María lo recibió con las manos detrás de su espalda, esperando su sermón de cuatro palabras — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Mi reflejo… </span>— no había terminado cuando la celeste sacó de detrás un espejo y se lo puso frente a su maestro.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Su reflejo… </span>— dijo con una gran sonrisa como si hubiera ganado algo, porque ahora él sí vería su reflejo. Quizás solo era narcisista. <br />
<br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Iba a decir que ya lo veía pero por tu tonta broma limpiarás tres días más…</span> — sentenció con una vena saltando de su cabeza mientras se retiraba.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¿Lo logre?</span> — musito la chica abrazando el espejo que le había robado a Nian — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Solo tres días más y podré entrenar Karate Gyojin… ¡Yuju!  Muy bien María Merlot</span> — se autofelicito, ignorando el hecho que si no hubiera hecho la broma… la limpieza fuera terminado esa misma tarde.<br />
<br />
Luego de una noche de celebración con sus amigos tritones, y tres días más limpiando el patio… por fin llegó el día de aprendizaje formal. Entonces se dirigió con Jiho y Nian a un lateral del templo dónde se podían observar los bonsáis más de cerca. El sitio era muy bonito, dónde había una caída de agua en forma de hilo, y justo a su lado una especie de palo de bambú más ancho y alto que ella, el mismo se observaba inclinado haciendo que el hilo de agua cayera fuera.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/VpYgJ61h/Gemini-Generated-Image-8h0b4y8h0b4y8h0b.png" loading="lazy"  width="250" height="200" alt="[Imagen: Gemini-Generated-Image-8h0b4y8h0b4y8h0b.png]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Qué harían ahí? ¿Golpear el bambú? ¿Patear los bonsáis? No importaba qué pero estaba lista, preparada para por fin aprender el Karate Gyojin. Se apretó bien la bandana en su cabeza y espero instrucciones.<br />
<br />
El serio hombre, nuevamente se dirigió primero a sus discípulos masculinos — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Jiho, Nian, hoy comenzaremos a practicar la postura del Karate Gyojin…</span> — les indico mientras María esperaba con ansias la lección de ella — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Agua, bambú, lo sostendrás en la posición correcta hasta que se llene, luego llevarás el agua al Dojo hasta reponer todo el suministro de agua, en especial la piscina… </span>— explico su nueva tarea con solemnidad.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Si, si, Maestro Bacalao yo sostend… </span>— se detuvo procesando las palabrasbras mientras una risita incrédula escapaba de sus hermosos labios. A esta altura, y luego de días trapeando el piso, sabía que el hombre verde no bromeaba, nunca — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Ah… oh… uh </span>— sus ánimos fueron demolidos, sin piedad. ¿Por qué le ponía a hacer cosas tan absurdas? Estuvo a punto de refutarle, tratar de persuadirlo pero recordó la penitencia, si se quejaba sería expulsada y estaba haciendo todo eso por sus amigos, pero empezó a dudar del sensei y sus ganas de ayudarla… a encontrar la libertad, libertad que le ayudaría a si misma y al futuro desconocido.<br />
<br />
Motivándose mentalmente, la dama se acercó al bambú que la superaba en tamaño, pego sus palmas a la fría superficie y la empujo hasta hacer que el agua cayera en su interior. Era pesado ese palo hueco, y el agua caía lentamente. Abrió sus piernas para tener una mejor postura, al principio le costó mantenerla pero con unas indicaciones de Nian encontró la manera perfecta. Ahora solo le quedaba aguantar, cargar el agua y repetir el proceso. <br />
<br />
La brisa soplaba, y a lo lejos veía de reojo a sus nakamas entrenando contra la nada golpes estilo karate mientras ella solo sostenía un bambú gigante en una posición <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“abierta”</span> y sus palmas completamente estiradas contra la celulosa, podía sentir el agua en su interior y el goteo la calmaba, le gustaba mucho el agua, en todas sus formas y sabores; todo ser vivo estaba hecho de agua. Horas después, muchas horas después, y luego de varios intentos fallidos, porque obviamente mantener esa postura no era sencillo, logró que se llenara el bambú y procedió a con tobos ir llenando los sitios del templo que necesitaban agua… pero cuando vio la piscina más grande, donde imagino nadaba el hombre verde para recordar sus tiempos como un renacuajo, supo que estaría condenada más tiempo en esa tonta actividad pero viendo el lado positivo al asunto, cuando lograda la misión, quizás ahora si le enseñaría Karate Gyojin. <br />
<br />
Así volvieron a pasar los días, entre sostener y reponer agua, agua que en aquella altura sin distracciones se sentía más real que nunca, como si estuviera entendiendo algo más universal. Cuando María termino de llenar la piscina, el Maestreo Bacalao le dio una lista más extensa de actividades: Lavar las sábanas de todo el Dojo, debía secarlas al sol sacudiéndolas no exprimiéndolas. Después pelar muchas papas ¿Para qué? ¡Nadie lo sabía! A la celeste le gustaban las papas pero luego de esa tarea no quería ver una en mucho tiempo.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Cuánto tiempo había pasado desde que llegó al templo?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Muchos, y no lograba que el maestro le enseñara nada de nada… solo estaba haciendo sus tareas domésticas. ¿Sería un misógino? Estaba frustrada, muy frustrada y más cuando en el nuevo día, sus compañeros estaban rompiendo tejas… tejas con sus manos y ella estaba haciendo cualquier otra cosa absurda. La sangre le subió a la cara, se puso tan roja como el cabello de Owen y se dirigió hacia el Maestro Bacalao.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Usted… usted… es el peor maestro de todos los mares existentes. ¡Estoy harta, expulsame si quiere! Pero no ha intentando ni una sola vez, ni un solo día ayudarme a aprender Karate Gyojin, solo me ha ignorado y me ha hecho hacer sus tareas domésticas como si fuera Odeth en la cocina esclavizada cocinando para alimentar a Thrym. Yo solo quería aprender algo, aunque fuera pequeño, que me ayudara a defenderme, que sirviera más que gritar o patalear para apoyar a mis nakamas pero usted se ha burlado de eso, me ha estado haciendo perder el tiempo… Es el peor renacuajo color moco enfermdad que he conocido…</span> — el estallido de furia de la joven sorprendió a todos. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Jiho sudo.<br />
Nian trago saliva.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Batch Kalão la miró con una vena saltando en su cara —<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> ¿Te estás quejando? Te vas de mi Dojo… </span>— le comento señalando hacia la salida. Lo que hizo enfurecer más a la joven.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¡Aaaaaaah! Si, me voy... me voy odiándolo tanto… tráguese su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hyakumaigawara seiken </span></span></span>— soltó en su rabieta para luego tomando la postura que aprendió cuando sostenía el bambú, estirando las palmas como cuando enceraba y pulía el patio, y sintiendo las ondas del agua como cuando sacudía las sabanas... lo empujo con todas sus fuerzas, el hombre verde no lo vio venir y salió impulsado casi diez metros de distancia.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">El silencio reino…<br />
María veía las palmas de sus manos incredula…<br />
Jiho aguantaba la respiración…<br />
Nian tenía la mandíbula abierta por la sorpresa…</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Batch Kalão luego de toser y recuperar el aire, porque la chica lo había golpeado en el estomago, se levantó — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Acabas de hacer el… Hyakumaigawara seiken</span> — comentó sorprendido.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¿Acabo de hacer qué?</span> — musito aun viendo sus manos y a los tres masculinos que la veían asombrados.<br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">El Hyakumaigawara seiken es parte del Karate Gyojin… Acabas de hacer una postura perfecta, empleaste la fuerza justa y necesaria y empujaste al oponente casi diez metros… ¡Fue increíble!</span> —  habló muy emocionado Jiho mientras Nian asentía con su cabeza totalmente de acuerdo con la afirmación del peliblanco.<br />
<br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Si, definitivamente lo hizo pero aun le falta más. Cada discípulo es un individuo distinto de enseñar María… y tú eres el más peculiar que he tenido. La disciplina te hará perfeccionarlo. Si estás dispuesta a continuar, yo estaré dispuesto a seguir  siendo tu maestro. El Karate Gyojin puede ser usado dentro y fuera del agua, y su esencia radica en utilizar ese porcentaje de agua que forma el cuerpo de cualquier ser vivo. Usamos nuestro elemento natural contra el objetivo </span>— exclamó con solemnidad como si lo hubiera planeado todo desde un principio… ¿Acaso lo hizo? ¿O solo estaba fingiendo hacerlo? En este punto no importaba, la verdad.<br />
<br />
Después de ese momento cumbre, la semi-sirena se disculpó. La verdad no lo odiaba, ya no porque ahora sentía que todo lo que le había puesto hacer tenía un sentido de enseñanza que ella como una simple mortal nunca visualizó. Lo siguiente fue entranar con las tejas, ahora si se sentía como toda una Karateca del Gyojin, rompiendo tejas mientras gritaba a todo pulmón <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Hyakumaigawara seiken”.</span></span><br />
<br />
El entrenamiento era agradable, y sus compañeros lo hacían más ameno. Cada vez rompió más y más tejas, con la palma abierta pero cuando formaba el puño era mucho más contundente. Siempre peleo con dientes y uñas para defenderse, nunca le funciono pero ahora sentía que tenía un arma real en sus manos, ahora sentía que aquella lejana conversación con Thrym tomaba más sentido que nunca.<br />
<br />
Así fue como semanas después de llegar, y con ayuda de Jiho y Nian, descendió la montaña. Atrás quedaba el Maestro Bacalao suspirando por tremenda prueba de autodisciplina y resistencia mental que fue entrenar a esa menuda mujer, era encantadora pero… resulto ser todo un reto entrenarla, no podía usar métodos tradicionales, por eso le puso tareas que permitieran fortalecer su cuerpo y habilidades, mientras aprendía las posturas adecuadas y los golpes contundentes. Definitivamente debía comentarle a sus colegas de otros Dojo sobre esa irreverente mestiza; porque si quería seguir mejorando, debía visitar a los otros maestros. Por su parte, él visitaría a su medico de cabecera, sentía que su presión arterial se había visto afectada por l<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">a desesperación de la mestiza</span>. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">………………………………….<br />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quinto Acto: Regreso a casa con un final inesperado.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María iba vestida con la muda de ropa que había traído en su mochila. Se sentía la mujer más fuerte del mundo. El sol empezaba a ponerse cuando pasó por los arrozales y llegó a la playa, fue un regreso tranquilo, gracias a que Jiho y Nian que la llevaron hasta la costa. Al despedirse de ellos empezó a caminar por la playa, en algún momento debería encontrar el enorme cuerpo de Thrym y el barco flotando cerca a él. Sus pasos se convirtieron en saltitos, saltitos que acompañó con canturreos… ¡Ya quería ver de nuevo a sus compañeros!</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡María Merlot! </span>— su nombre la hizo darse cuenta que ya alguien la había avistado y ella a ese alguien que venía nadando hasta a la orilla, era el gigante Thrym. Cuando salió todo mojado del agua, se puso en cuclillas para verla mejor — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Estás bien? Ashveil estaba contando las horas para subir a esa montaña de bonsais a buscarte </span>— preguntó primero con preocupación y luego con un suspiro de resignación, como si nada ni nadie hubiera podido sacarle la idea al Capitán de emprender aquella búsqueda, rescate y caos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¡Thrym-sama! Si, si estoy bien, mejor que bien, estoy radiante y brillante. Ha sido una aventura interesante y conocí nuevos amigos: Jiho y Nian, y por supuesto al Maestro Bacalao pero cuando visites su templo no lo confundas con la pintura que tiene en su recibidor, son muy parecidos pero no son la misma “cosa” </span>— le contó con emoción tirándose a abrazarlo pero por su tamaño parecía más bien una hormiga frente a un elefante. El gigante la agarró delicadamente entre sus dedos y la puso en su hombro.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> ¡Suena a toda una aventura! </span>— coincidio con ella sonriéndole con su característico matiz bonachon — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Mereces que Odeth te prepare una deliciosa ensalada de frutas!</span> — propuso el giganton haciendo sonreír a la semi-sirena.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">También me merezco un premio adicional de tu parte, Thrym-sama </span>— bromeo con una sonrisa traviesa — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Un beso gigante por mi gigante aventura </span>— hizo énfasis abriendo sus manos mientras sonreía. Ella solo bromeaba, porque un beso de un hombre tan grande era casi imposible, y además el pelirrojo era como el tio simpatico que todos tienen en la familia.<br />
<br />
El Gigante solo se carcajeó con ella pero cuando la dejó sobre la cubierta del barco, y para sorpresa de María, le dio un beso (o eso intento) en su cabeza, como un padre a su hija luego de un difícil primer día de clases... </div>
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">OFF ROL :: Thrym y Ashveil me han dado permiso de utilizarlos para esta aventura.</div>
<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Hyakumaigawara seiken («Verdadero golpe de las cien tejas»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | Fuerza 80</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>110 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Empuja diez metros al objetivo.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario da un fuerte puñetazo que manda al oponente volando. Dice que puede romper cien tejas con esta técnica.</i>
                </p>
                <hr/>
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                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Batch Kalão </span>/ <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Jiho /</span> <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">Nian </span>/ <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Thrym</span> / <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">Ashveil</span><br />
<br />
Día 9 de otoño, año 16.<br />
………………………………….<br />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Primer Acto: El susurro de un coloso.</span></span><br />
<br />
¿Qué sentido tenía la vida?<br />
¿Alguna vez se lo preguntaron?<br />
Porque ella… realmente nunca lo hizo.<br />
La mestiza solo vivía un día a la vez.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El sol empezaba su tímida salida por el lejano horizonte, hacía el Este, aunque era un error común y general decirlo tan inexacto. El manto obsidiana iba quedando atrás cuando los rayos del astro rey empezaron a brillar con fulgor por aquella parte de la isla; se reflejaban sobre el hermoso mar en movimiento, sobre aquel enorme navío que albergaba historias sin contar, individuos fascinantes. En uno de sus pasillos, en el área dedicada a los prisioneros, destacaba una celda muy especial, sin candados, sin restricción de libertad, pulcra y ordenada, y en especial decorada con objetos bonitos… en esta habitaba una criatura de aspecto angelical.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿De quién se trataba? </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">De la autoproclamada prisionera de los Piratas Manos Muertas. Una hermosa mujer de largos cabellos celestes, como si de aguas cristalinas llenas de arrecifes se tratase; su cabellera enmarcaba unos finos rasgos y preciosos ojos ambarinos. Su cuerpo, esbelto y bien formado, en las partes correctas, solo podrían tildarse de femeninos. Su piel tan nívea como suave dejaban en ridículo a la más cara de las porcelanas. En conjunto resultaba muy agradable a la vista físicamente, y que se reforzaba con su personalidad alegre y optimista que la volvía de fácil sonrisa, una sonrisa que podía cautivar corazones de aliados y fortuitos. <br />
<br />
En cuanto a su conducta, la dama podía tildarse de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Buena Persona”</span>, no haría daño a niños, ancianos o personas indefensas… a no ser que se lo buscaran, aunque no era la más fuerte, sin duda lucharía con uñas y dientes por defenderse, claro… en el pasado nunca le había funcionado, siempre terminaba más hundida que saliendo a flote. Su vida, contrario a lo que pudieran pensar por su extrovertida y encantadora personalidad, no había sido sencilla. Dos tercios de esta estaban en blanco, no recordaba nada antes de los 13 años… ¿Quién era? ¿Cómo se llamaba? ¿Por qué estaba en un barco pirata? ¿Por qué sabía cosas que otros no: leer, escribir, hablar bien, modales? Todo ello vino configurado, posiblemente, de su vida antes de la pérdida de sus recuerdos. El otro tercio… el otro tercio había sido una aventura llena de… privación de libertad, prostitución involuntaria, pirateria por necesidad, y un sin fin de situaciones que para bien o para mal, la hicieron llegar a este punto… pero nunca, jamás… había aprendido a defenderse formalmente, sólo de manera empírica… con sus manos, con sus dientes, con cualquier cosa que pudiera cumplir la función de arma.<br />
<br />
María Merlot, así la había bautizado el viejo pirata… un alcohólico adicto al vino que le permitió vivir en su prisión hasta el fatídico día en que todo se fue por una espiral hacia el desastre… pero es historia de otro día. La mestiza estaba acostada en su cómoda cama, mientras balanceaba su pierna derecha de un lado a otro y susurraba una suave melodía, un tarareo que poco a poco fue tomando forma de canción, con una letra que solo fluía sin intenciones pero que englobaba su cariño por aquellos que ahora la acompañaban en su camino, aunque estuvieran en barcos distintos…</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Tu sonrisa es tan hermosa… <br />
Recordaré este momento… <br />
Guardaré esta historia por siempre…<br />
Voy directo hacia ti…<br />
Tú brillas intensamente…</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con un armonioso suspiro finalizó abriendo sus ojos para encontrarse con… nada. ¿Estaría listo el desayuno? Fue lo primero que pensó, sonriendo porque ella solo comía vegetales y frutas, así que alimentarla podía resultar muy fácil siempre y cuando conservaran bien los suministros. Se levantó estirándose como un gato y viendo a un lado de su cama los obsequios de Ashveil: La daga, la espada y los guantes. Él la cuidaba como si fuera… su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¿hermana? ¿hija? ¿mascota?</span> Cualquiera pudiera pensar que sentía lástima por ella pero la celeste sabía la razón, él le tendió la mano en su momento más oscuro, él simplemente le daba las herramientas para fortalecerse física, mental y emocionalmente, sin presiones, a su ritmo, a su tiempo. A veces, una voz en su interior le gritaba con desagrado que él, que todos ellos, la terminarían utilizando y sacrificando para sus propios sueños pero esos pensamientos intrusivos los alejaba con rapidez porque era optimista sobre cada uno de ellos… porque no le habían dado motivos para dudar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una vez estirada procedió a limpiarse; le gustaba estar aseada y arreglada. No siempre tuvo la oportunidad de estarlo, y cuando podía lo aprovechaba al máximo, eso le hizo recordar que también tenía mucha ropa, era como la muñeca de sus nakamas… hasta Algodón de Azucar (Hyakinthos) le había regalado unos lindos vestidos pero su prenda  favorita era una camisa morada que Blacky (Jensen Valentine) le había regalado. El morado no combinaba con sus ojos ni cabello pero lo hacía con su corazón, porque la camisa venía impregnada de todo el cariño de su hermano juramentado y eso la hacía más valiosa que cualquiera otra posesión que tuviera para vestir.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esa mañana la dama estaba vestida con un short de jean corto, muy corto, que dejaba al descubierto sus largas y níveas piernas con una que otra escama azulada asomándose. Una camisa blanca de cuello redondo sin más adornos. Un sueter overside de color marrón pastel, que hacía resaltar sus ojos. De zapatos, unos tenis blancos también, ese día los tonos sobrios se hicieron presente en su elección. Todo muy cómodo para dar inicio a la mañana que tenía la pinta de ser tranquila. Si se apuraba, seguramente alcanzaría a ver el sol terminar de alzarse por el horizonte. Sus pasos la llevaron hasta la cubierta del barco. Aún nadie estaba despierto, o más bien, nadie había dejado la intimidad de sus recamaras… o eso había pensado cuando escuchó un chapoteo, aunque podría ser una ballena también.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Para sorpresa de la muchacha, no se trataba de un primo lejano suyo… sino del gigante pelirrojo de la tripulación: Thrym-sama. Estaba ahí, flotando sobre el mar de la mañana, sin preocupaciones, solo su gran cuerpo a la deriva del vaivén de la corriente pero que curiosamente no se alejaba de su sitio. ¿Estaría atado de alguna forma? Porque todos conocían su profundo amorío con morfeo, y eso podría llevarlo a despertar en… otro blues. María en silencio, se sentó sobre la baranda de la borda; sus piernas quedaron bailando al vacío. Se quedó ahí viendo el amanecer mientras el navegante dormitaba. Hubiese canturreado otra canción pero no deseaba importunar al coloso.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Dicen que quien madruga, encuentra agua fresca </span>— la voz varonil provino del gigante, un susurro que casi la hizo dudar de que había hablado — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Buscas agua fresca, María?</span> — la pregunta confirmó que no estaba tan dormido como ella pensaba, así que solo sonrío, aunque él no la vería porque estaba aun con sus ojos cerrados. ¿Qué buscaba? Ni ella lo sabía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Agua fresca encontraste tu, Thrym-sama… yo solo quería ver el amanecer… </span>— comentó mirando más allá del mar, a donde se hacía uno con el cielo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> El gigante no dijo nada más, como si procesará sus palabras — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Si, encontré agua fresca y casi me vuelvo a dormir, agradezco al sol que me recordará que la noche ya finalizó porque tengo muchas cosas que hacer</span> — comunico abriendo uno de sus ojos azules para mirarla, parecía un Kraken en la cabeza de la semi-sirena —<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> … escuche algo interesante ¿Quieres escucharlo?</span> — le pregunto a la joven. Esa simple premisa la hizo ampliar su sonrisa, a ella le gustaba escuchar cosas interesantes, escuchar cualquier cosa la verdad… porque al final del día siempre sería una cotilla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Algo interesante? ¿Preguntas si quiero escuchar algo interesante? ¡Por supuesto que sí quiero, siempre quiero, mil veces si! Recuerda siempre esta respuesta, enmarcala, ponle una luz halógena y cuélgala donde la veas. Porque esa es la  respuesta que le da cuerda a mi mundo....</span> — respondió con emoción, el pelirrojo había dado en el clavo para llamar la atención de la joven. Su reacción lo hizo abrir el otro ojo y mirarla con una mediana sonrisa, como alguien que está a punto de hacer una travesura.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Escuche que en una parte de la montaña, esa que vemos desde aquí, entre los bonsais que brotan, hay algo especial… dónde los de tu especie pueden aprender ciertos conocimientos valiosos, valiosos para cuidar nakamas que darían la vida por <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ti</span>… para no dejar que nadie ni nada les haga daño, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ni a ellos ni a ti</span>. Un sitio dónde hay un conocimiento que… sería invaluable para <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ti,</span> para Ashveil, para el resto. Un gran apoyo la verdad </span>— soltó sin tapujos haciendo énfasis en <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"ti"</span>, con tranquilidad, a nadie en la tripulación le pesaba la celeste pero eso no significaba que no se preocuparán por ella, por su defensa cuando no estuvieran presentes, nunca se sabía que podía suceder en el inmenso mar, ni qué aventuras peligrosas podrían vivir en solitario por eso fue tan claro, porque si ella podía cuidar de sí misma todos estarían más despreocupados, en especial Ashveil, quien como capitán siempre velaba por cada uno — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Sabes, María? Nuestro Capitán nunca nos exigirá nada a cambio, es el mejor tipo que conozco… y porque es de los de buen corazón, nosotros debemos cuidarlo a él. Si nos pasara algo, aunque fuera un rasguño, lo sentiría más que tú o yo. No me gusta ver a las personas que aprecio pasarla mal… ¿A ti? </span>— finalizó con un matiz amargado, lo que hizo pensar a la mujer sobre sus palabras. Fantasma lo único que le pidió fue lealtad y que fuera libre, él se encargaría del resto pero si ella no podía cuidarse sola ¿Cómo podría ayudar a su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Luz</span>?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">No, no me gustaría verlos a ninguno… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">mal</span></span> — confirmó con un escalofrío de solo imaginarse la situación: Jensen herido, Maki sufriendo o Cherry maniatado. ¿No se suponía que sería un día tranquilo? ¿Por qué el gigante la estaba sermoneando?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Karate Gyojin, una vez conocí a un tipo que lo practicaba, dominaba el agua y usaba su poder para enviar poderosas ondas que impactaban el agua dentro del cuerpo del oponente… una locura si me lo preguntas </span>— explico el pelirrojo, quien había vivido más que ella, así que seguro sabía de todo lo que sucedía en el basto mundo... más allá de una habitación o de una prisión que habían sido los habitas naturales de María.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Hmmm…</span> — fue el sonido que salió de la joven al tiempo que fruncía el ceño. La brisa marina sopló, moviendo su largo y suelto cabello. No quería ser una carga para sus nakamas, y si era algo que se acercaba a sus raíces, podía ser único y especial, tanto como para ser un factor determinante en la causa de Ashveil o los sueños de Rackham o las locuras de Owen. — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… supongo que no pierdo nada visitando ese lugar, aunque nunca he entrenado más que lo que ustedes me han enseñado desde que estamos juntos… yo quizás… no lo logre…</span>— musito con dudas. Las dudas eran normales normales para alguien cuyo cuerpo fue utilizado para el placer, no para pelear pero podía cambiar eso, había aprendido a utilizar la daga y tenía la espada con la que practicaba con Maki… ¿Quién le podía poner límites a sus posibilidades? Nadie, solo ella, nadie más. Se impulsó con sus manos para pararse en la línea de la baranda de la borda mirando al cielo al tiempo que sus ojos comenzaban a brillar — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… yo quizás… no lo logré… a la primera… pero siempre puedo intentarlo, y seguir intentando hasta lograrlo, hasta… obtener una habilidad que me permita ayudar a mis amigos y descubrir más sobre mi misma... y me lleve a la libertad</span> — sentenció totalmente convencida, o con el cerebro lavado por el pelirrojo, pero daba igual, conseguiría ese conocimiento y volvería victoriosa.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  Así fue como luego de su charla con Thrym, corrió a empacar algo de ropa con rapidez, también tomó algunas manzanas de la cocina. No parecía una aventura fácil de solventar en un día así que se preparó para el viaje en un abrir y cerrar de ojos. El gigante la llevó en su hombro a la playa más cercana, también le regaló una brújula para que no se perdiera, solo debía ir hacia la montaña y subirla, en el camino encontraría las respuestas, y si se perdía debía utilizar la brujulita. ¿Fácil, No?</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">19 horas después… </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #C19E00;" class="mycode_color"> ¿Alguien ha visto a María? </span>— preguntaba Ashveil extrañado por no haber visto a la semi-sirena rondar a su alrededor, como mínimo lo visitaba una vez al día.<br />
<br />
— <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">Se fue a entrenar Karate Gyojin ¿Sabías, no? Dicen que hay un dojo en la montaña dónde enseñan eso… </span>— comentó casualmente Thrym a su capitán, como si no hubiera sido el instigador a tal acción de la desorientada dama.<br />
<br />
— <span style="color: #C19E00;" class="mycode_color">¿Qué?</span> — respondió entre una mezcla de sorpresa, fascinación y preocupación… sabía que la cabeza de la mujer iba y venía de forma difícil de entender pero no imaginó que ella haría algo así… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">no tan pronto</span>. ¿Estaba listo para dejar nadar a la preciosa semi-sirena por su cuenta? Si pero si no regresaba en un par de semanas, pondría esa montaña, y de ser necesario la isla, de cabeza para encontrarla. Y todo raíz del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">susurro de un coloso</span>.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">………………………………….<br />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Segundo Acto: Sol y Luna. El camino a la desesperación.</span></span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Jiho                                    Nian<br />
<img src="https://i.ibb.co/LDc2GskW/jiho.webp" loading="lazy"  width="150" height="250" alt="[Imagen: jiho.webp]" class="mycode_img" /><img src="https://i.ibb.co/Y7MDFtDZ/nian.webp" loading="lazy"  width="150" height="250" alt="[Imagen: nian.webp]" class="mycode_img" /><br />
<br />

				</div>
			</div></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La caminata la llevó a la montaña llena de bonsáis gigantes, un sitio con aspecto peculiar mientras más se acercaba porque siempre había estado cerca de la playa, rondando por los pueblecitos. Había salido totalmente decidida luego de la conversación con el gigante pelirrojo, después esa convicción se convirtió en admiración del paisaje, en perseguir mariposas, perdiéndose y en olvidarse varias veces cuál era la misión: Llegar al Dojo del Karate Gyojin… pero siempre terminaba recordando las palabras de su nakama, solo debía ir a la gran montaña, no había forma de perderse. Era grande, y estaba en mitad de la isla. <br />
<br />
Al adentrarse en el bosque de bonsáis gigantes tuvo tantas preguntas ¿Eran bonsai de gigantes? ¿Dónde estaba el gigante que los había creado cerca? ¿Por qué no veía ningún gigante? ¿Por qué Bonsais y no árboles frutales? ¿Los bonsáis podían ser de árboles frutales? No lo sabía pero sin duda le preguntaría a alguien, si encontraba a alguien a quien preguntar, o tal vez a Thrym cuando regresará al barco. <br />
<br />
Con la mochila a su espalda, y la misma ropa con la que había salido esa mañana, seguía caminando, y caminando, y ¿dónde estaba? No lo sabía, solo veía esos árboles gigantes pero en teoría <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"enanos"</span>, vegetación por aquí, vegetación por allá, y arrozales que había pasado hacía mucho tiempo. El sol ya estaba bajando del firmamento, porque la luz comenzaba a volverse tenue. ¿Le tocaría acompañar? No le importaría dormir a la intemperie pero solo trajo ropa, pensó que en el dojo le darían una habitación, una cama mullida y esas comodidades que gozaba desde que se volvió parte de la tripulación de Ashveil.<br />
<br />
De pronto el sonido del agua fluyendo llamó su atención, se acercó y descubrió un cristalino arroyo. Aprovecho el lugar para refrescarse, comer una de las manzanas que trajo consigo y apreciar el paisaje. Ciertamente, era un sitio muy natural, muy animal… aunque ella siempre preferiría el mar. Bostezo a la nada y terminó recostándose en el suelo. ¿Y si regresaba al barco? No sabía dónde estaba, ni siquiera sabía que buscaba en realidad ¿una casa? ¿un templo? ¿una pagoda? En definitiva, fue una acción precipitada de su parte lanzarse a esa aventura motivada por el fulgor en su corazón y la persuasión de Thrym. <br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¡Basta, María! </span>— se regañó en un susurro levantándose de golpe, y cerrando los puños frente a ella — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Tienes que encontrar lo que sea que sea el dojo, debes aprender el Karate Pez. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Puño, patada, kung fu, samba, origami, kimchi</span>…</span> — empezó a recitar dando golpes, tan terriblemente mal ejecutados como solo un amateur podría, aunque ganaba puntos por entusiasmo — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Y si es así? Aprender el Karate Pez, es un camino de autosuperación que la montaña en sí misma te enseña mientras estás en sus interminables parajes. Golpe aquí, patada allá, así se va fortaleciendo tu cuerpo y mente. Es una prueba de superación personal llena de sudor, confusión y sangre… hambre y desesperación…  </span>—  comentaba la celeste sin dejar de atacar el aire de manera muy… poco hábil. <br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">No, realmente no funciona así. Si hay un dojo, y un maestro que enseña Karate Gyojin… </span>— una voz tranquila cortó su hipótesis, haciéndola detener y buscarlo con la mirada… y para su sorpresa se trataba, no de uno, sino de dos hombres increíblemente guapos y con rasgos de tritones… como ella. Uno era peliblanco, el otro pelinegro, parecían en conjunto el día y la noche, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sol y Luna</span> — <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Se trata del Maestro Batch Kalão, y estas algo lejos del Dojo, Señorita</span> —  indico con respeto dedicando una sonrisa afable.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Maestro Bakalao? Wooow Suena a todos un Gyojin, puro, tan puro como sería un Gyojin de verdad </span>— comentó luego del sujeto, llevando la mano a su mentón en forma pensativa, sin inmutarse porque habían dos desconocidos con ella en el medio de la nada —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¿Cómo que lejos?</span> — le refuto cambiando su expresión a una muy desconcertada, si continuaba perdida, y alejándose del Dojo jamás lograría aprender nada.<br />
<br />
— <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">Es Batch Kalão, no Bakalao</span> — corrigió el de cabello negro con cara de pocos amigos. <br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Lejos, como de que estás al otro lado de la montaña, Señorita </span>— le respondió el de cabello blanco con amabilidad., ignorando la intervención de su colega.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿Y cómo llegó? Podrían decirme, por favor, necesito aprender Karate Pez, necesito el conocimiento y poder de mis ancestros para defenderme y defender a mis amigos... </span>— rompió la distancia con el tritón bonachón, tomando sus manos entre las suyas mientras lo veía con ojos de cachorro bajo la lluvia.<br />
<br />
—<span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"> El maestro Batch Kalão jamás entrenariá a alguien que se mira tan inutil como tu. Vamonos Jioh, estamos perdiendo el tiempo.</span> — sentencio el otro tritón, con una voz de desdén que a cualquier otra persona hubiera herido su orgullo pero María estaba acostumbrada al menosprecio, así que la mayoría de las veces, ese tipo de afirmaciones le daban igual…<br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">No digas eso, Nian. No trates de esa forma a los demás</span> — lo regaño mirándolo sobre el hombro, la chica aun tenía sus manos sujetadas — <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">Señorita, el entrenamiento es muy duro, y aunque el Maestro enseña a todo aquel que lo desea… quizás para alguien tan… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">delicada</span> como usted, no sea la mejor opción. A veces la mejor defensa no es la violencia, no necesitas ser fuerte físicamente para defender a tus nakamas </span>— habló, coincidiendo a su manera con su compañero, y haciendo énfasis en “delicada” con un apretón de sus manos para luego soltarlas — <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">¿Por qué no regresas a casa? Busca una forma más diplomática de apoyar a tus amigos, una manera que no ponga en peligro tu vida…</span> —  le explicaba con lentitud como si estuviera hablando con una niña pequeña. Ciertamente, la de hebras celestes no parecía una guerrera porque no lo era pero cómo iba a serlo si no comenzaba a intentarlo.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> … </span>— Lo miro por un momento a sus preciosos ojos azules, luego inhalo y exhalo profundamente — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Pareces buen primo pero no lo eres. Es cierto... soy… no soy… la más fuerte, hábil o precisa pero… pero tengo la voluntad de aprender, quiero ser enseñada… porque… </span>— su voz se fue apagando, nadie lograba entenderla… Solo Ashveil lo hizo, él vio lo que su corazón anhelaba… y le dio lo que necesitaba: Libertad para crecer. No se la impuso, solo le mostró cómo se sentía… cuando otros a lo largo de su vida solo se lo imponían y se la exigían. Como estaba haciendo ese tal Jiho, condescendencia disfrazada de ínfulas de superioridad moral y bélica — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… ¡Da igual! Igual conseguiré el Dojo, al Maestro Bakalao y aprenderé el Karate Pez</span> — su voz volvió con su habitual entusiasmo, señalándolo para darse media vuelta y seguir su camino, camino que la seguía llevando en dirección contraria al Dojo.<br />
<br />
—<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> ¿Si soy una mala persona?</span> — preguntó con un toque de preocupación a su amigo viendo a la señorita irse por el camino equivocado. <br />
<br />
—<span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"> Si, le intentaste cortar las aletas. Ha sido muy cruel Jiho. Yo por lo menos fui directo, tú lo disfrazaste con miel y azúcar </span>— le reprocho negando con su cabeza y siguiendo la dirección por dónde se fue la muchacha — <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">Parece decidida, dejemos que sea el maestro quien lo decida. Además si la dejamos sola, de noche, se muere.</span> — reflexiono, estaba amargado con el mundo pero no era una mala persona como para dejar atrás a un inocente, y la chica, después de todo, parecía tener voluntad y una belleza difícil de ignorar.<br />
<br />
Y así fue como los dos hombres del mar fueron tras María. Luego de un par de intercambios más, hicieron las paces, y fue cuando la muchacha descubrió que ambos eran discípulos del Maestro del Karate Gyojin. Iban subiendo al Dojo luego de completar una tarea que les había encomendado el misterioso maestro. Fue realmente toda una suerte encontrarse con ellos, porque luego del momento incómodo al conocerse, todo lo demás fluyo… y claro, con<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> Sol y Luna, el camino a la desesperación</span> sería menos traumático.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">………………………………….<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color">Tercer Acto: Maestro Bacalao.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de un día y medio llegaron al Dojo, el Dojo era un Dojo… no había más que explicar. Jiho le había informado todo sobre el Maestro Batch Kalão… un tipo serio y estricto, orgulloso y cabezotas. Convencerlo para que la entrenará no sería fácil pero según el consejo de Nian, si las cosas se complicaban solo debía decirle: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“El Karate Gyojin es superior a cualquier otro estilo, por eso quieres aprenderlo”</span>. Con eso mente la llevaron a una puerta, de esas de papel corrediza muy estilo asiático. María entró... luego de un suspiro que la llenó de optimismo para lograr ser aceptada como discípula. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/PGGkTvMb/bacalo.png" loading="lazy"  width="210" height="250" alt="[Imagen: bacalo.png]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al entrar visualizo un sitio muy austero, nada llamativo pero limpio y ordenado y fue cuando vio, un cuadro, con un Bacalao verde pegado en la pared. ¿Jiho le había dicho que el maestro era verde y su nombre Batch Kalão? ¿Significaba que estaba delante de su maestro? Su sentido común dijo: SI. Así que se puso de rodillas y… — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¡OH! ¡Señor Ba-Ca-Laoooo! ¡Maestro del Karate Pez! ¡Magnifico habitante de esta papelezca pared! Te lo ruego, por el amor de los crustáceos y la belleza de los arrecifes... ¡Por favor, por favor, por favorcito, acéptame como tu discípula! Soy digna, lo juro por el sabor de las hojas de bonsáis de esta montaña que mordisque mientras ascendia. Se que no lo parezco a primera vista, que no hay <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Bacalosidad”</span> en mi pero tengo una gran motivación para estar aquí, quiero aprender para ser LIBREEEEEE, Señor Bacalao. ¡LIBREEEEEE! Libre de las cadenas de... de las cadenas de la razón… de la gravedad que me impiden flotar como una burbuja feliz a la deriva de mis decisiones.  Y para eso necesito su sabiduría de brutalidad bacalaoistica, que pasa de pez a pez, de aleta a aleta. Solo dime que sí, Maestro. ¡Dame una señal! ¿Quizás un ojo parpadeando? ¿Que el marco se balancee? ¿O que se me antoje de repente un sushi de pepino hecho por Rackham? Cualquier cosa…</span> — canturreo la chica con mucha emoción, y altibajos en su entonación para dar más vida a su monólogo, sin darse cuenta del Gyojin real parado a detrás ella…</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">¿Qué estás haciendo? </span>— la voz sonó en la habitación, con una mezcla de confusión y antipatía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¿No es obvio, Maestro? Le estoy pidiendo que me entrene</span> — respondió la chica mirando fijamente el retrato. ¡ESTABA VIVO!</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> Es un cuadro… </span>— dijo sin entender nada, ni de dónde había salido esa loca.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">No lo juzgo maestro. Puede ser un cuadro, un jarrón,  el moco verde en la nariz de alguien… Yo lo aceptaré en cualquier forma y tamaño pero entrenéme por favor, Maestro Bacalao</span> — suplico al cuadro.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> ¿Moco? ¿Maestro Bacalao? </span>— repitió respirando hondo, controlando su temperamento, pero esta mestiza como se atrevía a llamarlo tan irrespetuosamente y además confundirlo con un cuadro —<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> ¡Jiho! ¡Nian!</span> — grito el nombre de sus discípulos actuales, al escucharlo María volteo mirando por primera vez al hombre verde detrás de ella, ojos rojos profundos y expresión de mal humor con un par de venas saltando en su frente. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> Maes</span><span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">tro</span> — llegaron ambos al llamado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Saquen a esta mujer de mi Dojo… </span>— les ordenó intentando mantener la compostura, jamás había escuchado a alguien delirar tanto en tan poco tiempo. Le dio dolor de cabeza.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¡NO!</span> — habló María levantándose del suelo, y dándose cuenta que la había embarrado confundiendo al pez del cuadro con el verdadero maestro… pero le dijeron que era un Bacalao Verde — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">No, no, no… </span>— se bloqueo por un momento, si la desterraban todo estaría acabado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> Pero… maestro ha hecho todo el camino hasta acá solo para conocerlo y aprender de usted… </span>— la defendió Jiho con una voz muy respetuosa.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"> Cualquiera sin voluntad se hubiera dado por vencido a mitad de camino… dele una oportunidad maestro</span> — también la defendió Nian, quien la miró como alentandola a hablar, y decir algo, algo como el consejo que le dio anteriormente.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Si, digo ah…</span> — se puso frente al Maestro haciendo una media reverencia —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> Por favor, enséñeme Karate Gyojin. Solo un maestro disciplinado como usted sería capaz de enseñarme el arte marcial que es superior a cualquier otro estilo…</span> — indicó, de manera puntual, no quería volver a fallar en la primera impresión con el hombre.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luego de un silencio meditativo, como si sus palabras hubieran acariciado algo dentro de él, paseó su rojiza mirada por los tres oyentes — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">¿Por qué quieres aprenderlo?</span> — cuestiono con un toque de interés, dándole el beneficio de la duda.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> LIBERTAD </span>— respondió la semi-sirena sin dudarlo con sus ojos ámbar brillando, la libertad de decidir protegerse, o proteger a sus amigos, la libertad de quedarse encerrada en su celda o salir a comerse el mundo… por eso quería aprenderlo pero cuando iba a iniciar su monólogo una mano tapo su boca, y sobre esta otra mano se apersono, eran de Jiho y Nian, que luego de haber estado con ella las últimas horas sabían que si la dejaban continuar volvería a hablar de más.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color">Maestro por fa</span><span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">vor, acéptala</span> — pidieron al unisonido ambos tritones, cuyos corazones ya había colonizado María Merlot.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Hmmm</span> — la muchacha parecía tener motivación y un error lo comete cualquiera, sin embargo... una aprendiz como ella nunca había tenido, sería todo un reto. Y no se refería a su mestizaje sino a una cabeza que giraba a miles de revoluciones por segundo — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Está bien. Te entrenaré pero a la primera queja sin sentido te vas. Nos vemos en 30 minutos en el patio principal</span>l — la aceptó con una condicionante, y luego se retiró.<br />
<br />
Había sido aceptada, estaba feliz y sus nuevos amigos también. Jiho y ella se abrazaron y Nian solo negó con la cabeza, era un Tsundere en toda la regla. Ahora además de amigos, eran compañeros de dojo y compartían como sensei al <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Maestro Bacalao. </span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">………………………………….<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color">Cuarto Acto: La desesperación de una mestiza.</span></span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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				</div>
			</div></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El tritón de cabellera blanca, la llevó a su habitación dónde pernoctaría hasta que lograra su meta: Aprender Karate Gyojin. También le facilitó prendas más cómodas para el entrenamiento y lo bueno es que eran de colores pasteles, que siempre la favorecían. Vestida con su uwagi, zubon y obi, además con una bandana en su frente y su cabello recogido en una trenza. Estaba lista para enfrentar su destino y domar su futuro con puños, patadas, kung fu, samba, origami y kimchi.<br />
<br />
Al llegar al patio principal, vio al Maestro Bacalao en una postura muy seria, y a su lado un tobo lleno de agua y un trapo. El sitio era amplio. Una superficie que le permitiría convertirse en toda una experta del arte del pez bélico. Estaba muy emocionada, tanto que correteaba por aquí y por allá esperando instrucciones, y aunque sus compañeros intentaron que se quedara tranquila, no lo hizo — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Maestro Bacalao, Señor. Estoy lista para su ilustre clase de brutalidad acuática</span> — le comento lanzando puños al aire y patadas a la nada, mientras Jiho sonreía preocupado y Nian negaba con la cabeza.<br />
<br />
El sujeto de piel verde se mantuvo sereno, no volteo a verla. Y el silencio se hizo presente, María iba a volver a hablar pero Jiho la detuvo, e hizo un gesto para decirle que esperará, que tuviera calma. ¡Difícil! pero lo haría, los 2 minutos se sintieron eternos pero al final el hombre soltó un imperceptible sonido y se giró para encontrarse con sus aprendices —<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> Jiho, Nian, hoy meditaremos…</span> — le señaló sin adornos ni palabras de más, luego miró a la semi-sirena que le sonrió como si fuera el Kami que había dejado en Sorbet. Ella estaba lista, lista para fortalecer su cuerpo, alma, mente, lo que fuera — <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Tobo, agua, trapo… limpia la losa de este patio, quiero ver mi reflejo en él</span> — dijo con su habitual seriedad.<br />
<br />
— <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Si, maestro… si, también medit…</span> — en medio de su emoción no había entendido sus palabras, luego se detuvo — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Qué?</span> — balbuceo confundida… ¿limpiar era su entrenamiento? ¡Ese pez verde estaba de broma! ¿Verdad? — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Ha ha ha ¡Pensé que no sabía bromar, Maestro Bacalao! Muy divertido. Ahora dígame de verdad qué haré... </span>— solicito con una gran sonrisa llena de expectativas.<br />
<br />
— <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">No bromeo, y no repito las cosas dos veces…</span> — sentenció, comenzando a caminar para irse a sentarse a meditar a la lejanía con los dos tritones, dejando a María en el medio del patio, con la cubeta, el agua y el trapo. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Un parpadeo, dos parpadeos, tres parpadeos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La celeste estaba en shock procesando su ¿entrenamiento? ¿de verdad era un entrenamiento? Se detuvo un momento a pensar, no podía rendirse… tal vez era una prueba, una prueba para determinar su convicción por el tan anhelado aprendizaje. Así que lo asumió como el reto que era… tomó el trapo, lo enjuago en el agua y empezó a limpiar baldosa por baldosa, tramo por tramo. Se inclinaba, se levantaba, cargaba el tomo pesado con agua nueva, volvía a trapear y trapear mientras los veía meditar.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Él quería ver su reflejo?<br />
Él veía su reflejo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Día #1. Lo limpio todo para cuando cayó el sol y el maestro vino, solo negó con la cabeza y resopló —<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> No veo mi reflejo </span>— <br />
<br />
Día #2. Sus ánimos estaban muy arriba, volvería a repetir el proceso, dónde contraia el estómago, dónde alineaba sus rodillas, dónde parecía que estaba haciendo sentadillas al agacharse y levantarse para limpiar el suelo. Al finalizar el día, el hombre verde volvió a resoplar — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">No veo mi reflejo </span>— <br />
<br />
Día #3. Se estaba frustrando, ella si veía el reflejo, el suyo, el de cualquiera que se pusiera ahí. ¿Por qué él no lo veía? Con el amanecer volvió a limpiar aquel patio, y cada metro cuadrado que lo conformaba. Sus músculos le dolían, sus manos  estaban agotadas de frotar al norte, de frotar al sur. Por suerte tenía a Jiho y Nian animándola para no desistir. Cuando el maestro fue a evaluar al final del día, repitió las únicas cuatro palabras que parecía solo pronunciar ante ella —<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> No veo mi reflejo </span>— pero cuando ella estuvo a punto de decirle que si estaba ciego, recordó la condición de entrenarla: Si se quejaba, sería expulsada.<br />
<br />
Día #4. No le quedaba de otra, limpiar y limpiar, entonces también canturreaba mientras <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“pulía un poco la cera”</span>. Ahora más que nunca admiraba a sus nakamas, esto de ser un individuo fuerte requería paciencia y dedicación, disciplina. Ella preferiría estar en su celda. Contrario al primer día, y por consejo de Jiho, mejoró su postura para limpiar, así que sentía que trabajaba de forma más eficiente. Al venir el maestro indolente, ella ya sabía que diría así que no fue sorpresa cuando repitió su frase insignia — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">No veo mi reflejo</span> — <br />
<br />
Día #5. ¿Se repitió el proceso? Si, así fue. Mientras ellos meditaban, y hacían cosas geniales de karate, ella solo estaba ahí… <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“dando cera, puliendo cera” </span>pero era optimista. ¿Si era una prueba? ¿Si él solo quería ver su reflejo, literalmente? Entonces… lo haría ver su reflejo. Al finalizar el día, cuando el maestro vino a ver el patio... María lo recibió con las manos detrás de su espalda, esperando su sermón de cuatro palabras — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Mi reflejo… </span>— no había terminado cuando la celeste sacó de detrás un espejo y se lo puso frente a su maestro.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Su reflejo… </span>— dijo con una gran sonrisa como si hubiera ganado algo, porque ahora él sí vería su reflejo. Quizás solo era narcisista. <br />
<br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Iba a decir que ya lo veía pero por tu tonta broma limpiarás tres días más…</span> — sentenció con una vena saltando de su cabeza mientras se retiraba.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¿Lo logre?</span> — musito la chica abrazando el espejo que le había robado a Nian — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Solo tres días más y podré entrenar Karate Gyojin… ¡Yuju!  Muy bien María Merlot</span> — se autofelicito, ignorando el hecho que si no hubiera hecho la broma… la limpieza fuera terminado esa misma tarde.<br />
<br />
Luego de una noche de celebración con sus amigos tritones, y tres días más limpiando el patio… por fin llegó el día de aprendizaje formal. Entonces se dirigió con Jiho y Nian a un lateral del templo dónde se podían observar los bonsáis más de cerca. El sitio era muy bonito, dónde había una caída de agua en forma de hilo, y justo a su lado una especie de palo de bambú más ancho y alto que ella, el mismo se observaba inclinado haciendo que el hilo de agua cayera fuera.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/VpYgJ61h/Gemini-Generated-Image-8h0b4y8h0b4y8h0b.png" loading="lazy"  width="250" height="200" alt="[Imagen: Gemini-Generated-Image-8h0b4y8h0b4y8h0b.png]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Qué harían ahí? ¿Golpear el bambú? ¿Patear los bonsáis? No importaba qué pero estaba lista, preparada para por fin aprender el Karate Gyojin. Se apretó bien la bandana en su cabeza y espero instrucciones.<br />
<br />
El serio hombre, nuevamente se dirigió primero a sus discípulos masculinos — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Jiho, Nian, hoy comenzaremos a practicar la postura del Karate Gyojin…</span> — les indico mientras María esperaba con ansias la lección de ella — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Agua, bambú, lo sostendrás en la posición correcta hasta que se llene, luego llevarás el agua al Dojo hasta reponer todo el suministro de agua, en especial la piscina… </span>— explico su nueva tarea con solemnidad.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Si, si, Maestro Bacalao yo sostend… </span>— se detuvo procesando las palabrasbras mientras una risita incrédula escapaba de sus hermosos labios. A esta altura, y luego de días trapeando el piso, sabía que el hombre verde no bromeaba, nunca — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Ah… oh… uh </span>— sus ánimos fueron demolidos, sin piedad. ¿Por qué le ponía a hacer cosas tan absurdas? Estuvo a punto de refutarle, tratar de persuadirlo pero recordó la penitencia, si se quejaba sería expulsada y estaba haciendo todo eso por sus amigos, pero empezó a dudar del sensei y sus ganas de ayudarla… a encontrar la libertad, libertad que le ayudaría a si misma y al futuro desconocido.<br />
<br />
Motivándose mentalmente, la dama se acercó al bambú que la superaba en tamaño, pego sus palmas a la fría superficie y la empujo hasta hacer que el agua cayera en su interior. Era pesado ese palo hueco, y el agua caía lentamente. Abrió sus piernas para tener una mejor postura, al principio le costó mantenerla pero con unas indicaciones de Nian encontró la manera perfecta. Ahora solo le quedaba aguantar, cargar el agua y repetir el proceso. <br />
<br />
La brisa soplaba, y a lo lejos veía de reojo a sus nakamas entrenando contra la nada golpes estilo karate mientras ella solo sostenía un bambú gigante en una posición <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“abierta”</span> y sus palmas completamente estiradas contra la celulosa, podía sentir el agua en su interior y el goteo la calmaba, le gustaba mucho el agua, en todas sus formas y sabores; todo ser vivo estaba hecho de agua. Horas después, muchas horas después, y luego de varios intentos fallidos, porque obviamente mantener esa postura no era sencillo, logró que se llenara el bambú y procedió a con tobos ir llenando los sitios del templo que necesitaban agua… pero cuando vio la piscina más grande, donde imagino nadaba el hombre verde para recordar sus tiempos como un renacuajo, supo que estaría condenada más tiempo en esa tonta actividad pero viendo el lado positivo al asunto, cuando lograda la misión, quizás ahora si le enseñaría Karate Gyojin. <br />
<br />
Así volvieron a pasar los días, entre sostener y reponer agua, agua que en aquella altura sin distracciones se sentía más real que nunca, como si estuviera entendiendo algo más universal. Cuando María termino de llenar la piscina, el Maestreo Bacalao le dio una lista más extensa de actividades: Lavar las sábanas de todo el Dojo, debía secarlas al sol sacudiéndolas no exprimiéndolas. Después pelar muchas papas ¿Para qué? ¡Nadie lo sabía! A la celeste le gustaban las papas pero luego de esa tarea no quería ver una en mucho tiempo.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Cuánto tiempo había pasado desde que llegó al templo?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Muchos, y no lograba que el maestro le enseñara nada de nada… solo estaba haciendo sus tareas domésticas. ¿Sería un misógino? Estaba frustrada, muy frustrada y más cuando en el nuevo día, sus compañeros estaban rompiendo tejas… tejas con sus manos y ella estaba haciendo cualquier otra cosa absurda. La sangre le subió a la cara, se puso tan roja como el cabello de Owen y se dirigió hacia el Maestro Bacalao.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Usted… usted… es el peor maestro de todos los mares existentes. ¡Estoy harta, expulsame si quiere! Pero no ha intentando ni una sola vez, ni un solo día ayudarme a aprender Karate Gyojin, solo me ha ignorado y me ha hecho hacer sus tareas domésticas como si fuera Odeth en la cocina esclavizada cocinando para alimentar a Thrym. Yo solo quería aprender algo, aunque fuera pequeño, que me ayudara a defenderme, que sirviera más que gritar o patalear para apoyar a mis nakamas pero usted se ha burlado de eso, me ha estado haciendo perder el tiempo… Es el peor renacuajo color moco enfermdad que he conocido…</span> — el estallido de furia de la joven sorprendió a todos. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Jiho sudo.<br />
Nian trago saliva.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Batch Kalão la miró con una vena saltando en su cara —<span style="color: #008E02;" class="mycode_color"> ¿Te estás quejando? Te vas de mi Dojo… </span>— le comento señalando hacia la salida. Lo que hizo enfurecer más a la joven.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">¡Aaaaaaah! Si, me voy... me voy odiándolo tanto… tráguese su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hyakumaigawara seiken </span></span></span>— soltó en su rabieta para luego tomando la postura que aprendió cuando sostenía el bambú, estirando las palmas como cuando enceraba y pulía el patio, y sintiendo las ondas del agua como cuando sacudía las sabanas... lo empujo con todas sus fuerzas, el hombre verde no lo vio venir y salió impulsado casi diez metros de distancia.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">El silencio reino…<br />
María veía las palmas de sus manos incredula…<br />
Jiho aguantaba la respiración…<br />
Nian tenía la mandíbula abierta por la sorpresa…</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Batch Kalão luego de toser y recuperar el aire, porque la chica lo había golpeado en el estomago, se levantó — <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Acabas de hacer el… Hyakumaigawara seiken</span> — comentó sorprendido.<br />
<br />
—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¿Acabo de hacer qué?</span> — musito aun viendo sus manos y a los tres masculinos que la veían asombrados.<br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">El Hyakumaigawara seiken es parte del Karate Gyojin… Acabas de hacer una postura perfecta, empleaste la fuerza justa y necesaria y empujaste al oponente casi diez metros… ¡Fue increíble!</span> —  habló muy emocionado Jiho mientras Nian asentía con su cabeza totalmente de acuerdo con la afirmación del peliblanco.<br />
<br />
— <span style="color: #008E02;" class="mycode_color">Si, definitivamente lo hizo pero aun le falta más. Cada discípulo es un individuo distinto de enseñar María… y tú eres el más peculiar que he tenido. La disciplina te hará perfeccionarlo. Si estás dispuesta a continuar, yo estaré dispuesto a seguir  siendo tu maestro. El Karate Gyojin puede ser usado dentro y fuera del agua, y su esencia radica en utilizar ese porcentaje de agua que forma el cuerpo de cualquier ser vivo. Usamos nuestro elemento natural contra el objetivo </span>— exclamó con solemnidad como si lo hubiera planeado todo desde un principio… ¿Acaso lo hizo? ¿O solo estaba fingiendo hacerlo? En este punto no importaba, la verdad.<br />
<br />
Después de ese momento cumbre, la semi-sirena se disculpó. La verdad no lo odiaba, ya no porque ahora sentía que todo lo que le había puesto hacer tenía un sentido de enseñanza que ella como una simple mortal nunca visualizó. Lo siguiente fue entranar con las tejas, ahora si se sentía como toda una Karateca del Gyojin, rompiendo tejas mientras gritaba a todo pulmón <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Hyakumaigawara seiken”.</span></span><br />
<br />
El entrenamiento era agradable, y sus compañeros lo hacían más ameno. Cada vez rompió más y más tejas, con la palma abierta pero cuando formaba el puño era mucho más contundente. Siempre peleo con dientes y uñas para defenderse, nunca le funciono pero ahora sentía que tenía un arma real en sus manos, ahora sentía que aquella lejana conversación con Thrym tomaba más sentido que nunca.<br />
<br />
Así fue como semanas después de llegar, y con ayuda de Jiho y Nian, descendió la montaña. Atrás quedaba el Maestro Bacalao suspirando por tremenda prueba de autodisciplina y resistencia mental que fue entrenar a esa menuda mujer, era encantadora pero… resulto ser todo un reto entrenarla, no podía usar métodos tradicionales, por eso le puso tareas que permitieran fortalecer su cuerpo y habilidades, mientras aprendía las posturas adecuadas y los golpes contundentes. Definitivamente debía comentarle a sus colegas de otros Dojo sobre esa irreverente mestiza; porque si quería seguir mejorando, debía visitar a los otros maestros. Por su parte, él visitaría a su medico de cabecera, sentía que su presión arterial se había visto afectada por l<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">a desesperación de la mestiza</span>. </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">………………………………….<br />
<br />
<span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quinto Acto: Regreso a casa con un final inesperado.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">María iba vestida con la muda de ropa que había traído en su mochila. Se sentía la mujer más fuerte del mundo. El sol empezaba a ponerse cuando pasó por los arrozales y llegó a la playa, fue un regreso tranquilo, gracias a que Jiho y Nian que la llevaron hasta la costa. Al despedirse de ellos empezó a caminar por la playa, en algún momento debería encontrar el enorme cuerpo de Thrym y el barco flotando cerca a él. Sus pasos se convirtieron en saltitos, saltitos que acompañó con canturreos… ¡Ya quería ver de nuevo a sus compañeros!</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡María Merlot! </span>— su nombre la hizo darse cuenta que ya alguien la había avistado y ella a ese alguien que venía nadando hasta a la orilla, era el gigante Thrym. Cuando salió todo mojado del agua, se puso en cuclillas para verla mejor — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¿Estás bien? Ashveil estaba contando las horas para subir a esa montaña de bonsais a buscarte </span>— preguntó primero con preocupación y luego con un suspiro de resignación, como si nada ni nadie hubiera podido sacarle la idea al Capitán de emprender aquella búsqueda, rescate y caos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color"> ¡Thrym-sama! Si, si estoy bien, mejor que bien, estoy radiante y brillante. Ha sido una aventura interesante y conocí nuevos amigos: Jiho y Nian, y por supuesto al Maestro Bacalao pero cuando visites su templo no lo confundas con la pintura que tiene en su recibidor, son muy parecidos pero no son la misma “cosa” </span>— le contó con emoción tirándose a abrazarlo pero por su tamaño parecía más bien una hormiga frente a un elefante. El gigante la agarró delicadamente entre sus dedos y la puso en su hombro.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">—<span style="color: #C10300;" class="mycode_color"> ¡Suena a toda una aventura! </span>— coincidio con ella sonriéndole con su característico matiz bonachon — <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Mereces que Odeth te prepare una deliciosa ensalada de frutas!</span> — propuso el giganton haciendo sonreír a la semi-sirena.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">También me merezco un premio adicional de tu parte, Thrym-sama </span>— bromeo con una sonrisa traviesa — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Un beso gigante por mi gigante aventura </span>— hizo énfasis abriendo sus manos mientras sonreía. Ella solo bromeaba, porque un beso de un hombre tan grande era casi imposible, y además el pelirrojo era como el tio simpatico que todos tienen en la familia.<br />
<br />
El Gigante solo se carcajeó con ella pero cuando la dejó sobre la cubierta del barco, y para sorpresa de María, le dio un beso (o eso intento) en su cabeza, como un padre a su hija luego de un difícil primer día de clases... </div>
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">OFF ROL :: Thrym y Ashveil me han dado permiso de utilizarlos para esta aventura.</div>
<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Hyakumaigawara seiken («Verdadero golpe de las cien tejas»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
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                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | Fuerza 80</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xFuerza</strong>
                            </span>
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                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>110 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Empuja diez metros al objetivo.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario da un fuerte puñetazo que manda al oponente volando. Dice que puede romper cien tejas con esta técnica.</i>
                </p>
                <hr/>
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            </div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Primer entrenamiento [fic, estilo canon]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2158</link>
			<pubDate>Sun, 21 Sep 2025 17:55:00 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=512">Li Yuan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2158</guid>
			<description><![CDATA[Llevando un tiempo viviendo en Isla Karate, Li Yuan había recopilado algo de información sobre quién enseñaba las Artes del Karate Gyojin en la isla Karate.<br />
Se llamaba Batch Kalão, pero esa era casi toda la información que tenía sobre él, seguía siendo un gran misterio para muchos en la isla, resulta que el maestro era alguien solitario, que tenía su templo de artes marciales en algún punto  del monte que coronaba la isla, pero aparte de eso era un fantasma, un desconocido para muchos.<br />
<br />
Aunque casi toda la isla Karate era costa rocosa, arrozales cultivados y pueblo, el centro de toda la isla era un gran monte rodeado de gigantescos bonsai que crecían por toda su ladera ocultando sus secretos. En algún lugar de toda esa montaña estaba escondido Batch, el maestro que necesitaba para mejorar su estilo y aprender el Karate Gyojin.<br />
Normalmente se podría investigar, preguntar y descubrir un poco más de aquel monte, hasta poco a poco ir ubicando el lugar al que tendría que llegar, ya que alguien le ve feria comida o provisiones, pero esta vez no tenía tiempo.<br />
<br />
Durante las semanas que había estado viviendo en Isla Karate, se había descubierto de un asesino silencioso, que causaba desapariciones en la isla. Li Yuan desenmascaró al asesino, un cocodrilo marino de gran tamaño, como unos 5 metros de largo, que cazaba a los lugareños para alimentarse de ellos.<br />
Aunque aviso, y los ataques fatales habían descendido, nunca llegaron a ser 0, y aunque espero luchar con otros artistas marciales para detenerlo, estos no habían descendido de su montaña para detener la amenaza.<br />
Tras un segundo encuentro infructuoso con la criatura y otra muerte inocente, Li Yuan entendió que estaba retrasando lo inevitable, entrenar su karate gyojin le daría el poder que necesitaba para enfrentar a esa criatura, con toda la potencia y la habilidad que pudiera mejorar por el camino.<br />
<br />
Pero tenía dudas ¿Por qué nadie lidiaba con el cocodrilo marino gigante? ¿Es que los artistas marciales lo evitaban? ¿Lo habían puesto ellos mismos allí? ¿Era parte de algún complot? Cuanto más lo pensaba menos sentido tenía pensar así, pero era natural para él, dudar de aquella manera. Todo tenía un por qué, así que debía haber una respuesta.<br />
<br />
Tal vez fue la mascota de alguien, o lo usaban de saco de boxeo y se escapó. O alguien quería deshacerse de la competencia de los torneos de artes marciales, tal vez como una forma silenciosa de deshacerse de competencia en futuros torneos. Pues se oían rumores por toda la isla, de que en la zona más alta de toda la montaña de isla Karate, hay un campo, que era usado para torneos personales, donde los maestros de diferentes artes marciales competían por demostrar la superioridad de su arte marcial ante las demás.<br />
No había escuchado nada específico de esos torneos así que no sabía si el karate gyojin tenía una participación significativa en esas competiciones clandestinas, así que tampoco podía asegurar que ascender a la cima de la montaña tuviera un motivo válido.<br />
<br />
El monje contemplaba los inmensos árboles justo donde acababan los arrozales. Para los habitantes de la isla, eran símbolo de eternidad, el árbol representaba un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra. Y Li Yuan estaba a punto de cruzar esa línea, una línea que lo separaba de lo mortal y ordinario, si empezaba ese camino se aleja cada vez más de la humanidad, eran un paso importante, aunque pudiera parecer endeble y simple, tiene mucho trasfondo, una vez dado ese paso, no habia vuelta atras.<br />
Sobre Todo como artista marcial, desde la concepción Zen de "belleza de una austera severidad", este sería el inicio de su formación más estricta, y no como mero entendido de artes marciales, sino como un propio artista marcial, su concepción del arte estaba a punto de cambiar para siempre.<br />
<br />
Ya no jugaba a ser un karateca, se convertiría en uno, y esto tiene una gran responsabilidad sobre sus espaldas, entrenar hasta romperse los huesos, poner su cuerpo al límite para forzarlo a evolucionar, alcanzar la cima de la inhumanidad.<br />
<br />
Pero se estaba adelantando, el primer paso importante para empezar su camino, era literalmente encontrar su camino, en aquella arboleda gigantesca. Así que avanzó, un paso y otro, hasta que perdió de vista los arrozales y se perdió en la foresta de troncos enormes que doblan su tamaño y se alzaba majestuosamente cortados y podados, como si tuvieran un ejército de jardineros que mantuvieran las ramas en perfectas condiciones.<br />
<br />
Salto a una de las ramas, las cuales se comportan como perfectos caminos de carretera, avanzando por la rama como si fuera una hormiga transitando caminos invisibles, siguiendo las marcas que otros pies antes que él había marcado, durante horas tuvo que saltar por la rama y continuar la senda, hasta encontrar una pequeña estructura, se trataba de una casa pequeña pero bastante habitable donde un hombre mayor, barbudo y muy canoso, parecía disfrutar de su retiro de las artes marciales, aun así fue amable y simpático.<br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">-Disculpe buen hombre, no quisiera importunar pero busco al maestro del Karate Gyojin ¿Me podría indicar más o menos en qué rama se encuentra?</span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Oh, hablas de Batch, él vive mucho más alto, en una de las ramas que baja como cascada a nivel intermedio, siento no ser de más ayuda.</span></span><br />
Li Yuan asintió, tal vez parecía poca información, pero era mucho más de la que tenía hasta el momento, tendría que ascender a las ramas altas, y buscar una que descienda como cascada a nivel intermedio, pero la búsqueda llevaría más tiempo del que creía en un inicio y se vio obligado a acampar.<br />
<br />
Durmió entre las hojas de los árboles, mecido por el viento y despertado por el rocío de la mañana, acunado por las estrellas planeó su ruta para la mañana. Si quería encontrar la rama que caía como cascada debía ascender a lo alto de aquel árbol, cual rana saltó, de rama en rama, ignorando los caminos y rutas marcadas en la corteza, hasta finalmente volver a ver el cielo completamente despejado por encima.<br />
<br />
Desde allí arriba pudo vislumbrar las hermosas vistas de isla Karate, que parecía Un enorme colchón de hojas verdes rodeado de nubes, como si fuera su propia isla Verde, descanso admirando esa vista antes de vislumbrar la rama que descendía en forma de cascada de corteza marrón, como una escalera sin barandilla y resbalosa a un abismo de gran altura, pero no era nada con lo que Li Yuan no hubiera lidiado antes.<br />
<br />
A medida que descendía quedaba a la vista lo que parecía un barco anclado a una rama, demasiado alto para que el barco hubiera llegado navegando, demasiados restos marinos como para que el barco alguna vez no hubiera navegado. ¿Una ola gigante dejó el barco allí arriba? ¿O habían arrastrado el barco hasta aquí arriba? Un dilema. <br />
<br />
No obstante, finalmente había alcanzado el lugar que tanto había buscado, incluso. A esa distancia veía que el hombre no era un humano corriente.<br />
<br />
Batch Kalão es un gyojin pez verde, tal vez un Thalassoma pavo, pues destacaba por poseer la piel de color verde de un color muy profundo, tenia orejas planas y una nariz no visible, lo que hacía que su alta figura destacara incluso desde lejos como destacan los arboles verdes en la montaña marron.<br />
Li Yuan se aproximó a él en silencio, tomando mas detalles visuales de aquel misterioso experto en el karate Gyojin, y realizó un saludo formal juntando ambas palmas de forma decorosa antes de bajar su torso en una reverencia de lo más formal, reflejando aún más la gran diferencia entre sus alturas y complexiones dispares..<br />
El tipo era increíblemente alto, aproximadamente 1,92 metros y 78 kg de puro músculo entrenado que contrastaba mucho con la figura más joven y liviana de Li Yuan. Sus ropas eran pulcras pero también gruesas y pesadas, de un intenso color blanco, que en países orientales significan la muerte. Pero con una camiseta azul oscuro debajo de las telas blancas rebajaba un poco el tono agresivo de su extrema blancura.  Li Yuan se atrevió a subir nuevamente su cuerpo y mirar a los ojos de Batch. De labios gruesos y mirada oscura, la cual sostenía mirando fijamente al pequeño monje, evaluándose con mirada crítica.<br />
<br />
Pronto descubriría que Batch Kalão destacaba por ser alguien serio y estricto tanto a la hora de enseñar como en el ámbito personal.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¿Cual es tu nombre chico?</span><br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">-Mi nombre es Li Yuan, joven Gyojin que ha viajado largo y tendido para…</span><br />
<span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color">-Hablas demasiado, pierdes energía hablando de más, si no vas a decir nada interesante, mantén el silencio.</span><br />
<br />
El monje permaneció en silencio, examinado por el maestro Batch, que caminó a su alrededor como si lo estuviera evaluando superficialmente.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—prueba a ponerte equipo de entrenamiento de tu talla, y veamos de qué estás hecho.</span><br />
<br />
Tuvo que Llevar unas pesadas botas marrones, y un  pesado cinturón marrón con un círculo dorado en el centro, ahora que lo pensaba, el maestro Batch llevaba un equipo parecido, solo que además llevaba un extraño tipo de alto turbante como una especie de sombrero que tiene un círculo dorado a juego en el medio, claramente para darle peso a la cabeza.<br />
<br />
¿Era así cómo se entrenaban aquí? Con tanto peso, un pequeño resbalón al borde y caería cientos de metros al suelo real de tierra, ahora notaba más el balanceo de la enorme rama donde estaban suspendidos.<br />
<br />
Luego de tener todo el equipo puesto, el maestro le instó a aprenderse de memoria y a seguir a completa rajatabla, su autoimpuesta rutina diaria de entrenamiento: <br />
Sobre las 5 de la mañana, levantarse, ponerse el equipo e iniciar el calentamiento y estiramiento del cuerpo. Subir la cascada, llegar a lo más alto de Isla Karate, descender por la montaña, y recoger al otro lado de la isla el cargamento de agua y comida que usarían hoy, para pagar por el material, tendrían que arar un campo de arroz, o traer cubos pesados de agua de un pozo comunitario o algún trabajo similar. Una vez terminado, ascender otra vez la montaña y volver al Dojo, donde finalmente podrían desayunar.<br />
<br />
Y eso solo era para empezar el día, el entrenamiento no empezaba aún.<br />
<br />
Li Yuan empezaba a entender por qué no había otros gyojins entrenando con ellos de momento, el entrenamiento era un infierno.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—El secreto del karate gyojin radica en el dominio del agua en las inmediaciones del usuario, usando su poder para enviar poderosas ondas que impactan el agua dentro del cuerpo del oponente. </span><br />
<br />
Insto como clase teórica el maestro Batch, mientras se paseaba recto, vigilando como tomaba apuntes de lo que estaba hablando.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Debido a que cada ser tiene un alto porcentaje de agua dentro de su cuerpo… ¿Qué significa?</span><br />
<br />
Li Yuan dejó de escribir, pestañeó y miró al maestro, como si esperara una respuesta científica o sabía sobre un tema del que veía a aprender.<br />
<br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">—¿Significa que todos pueden ser afectados por el karate gyojin?</span><br />
<br />
Otra cualidad del maestro Batch es que era muy dado a emplear el castigo adecuado a cada situación, incluso si el castigo no era realmente necesario.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Vamos a meditar 20 minutos en silencio la respuesta ¿De acuerdo?</span><br />
<br />
Era un tipo con poca paciencia y muy orgulloso, rozando casi la prepotencia, pero incluso Mi Yuan reconocía que tenía gran manera como maestro.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—¿Tienes la respuesta a la pregunta?</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">—Como todos tenemos agua dentro de nuestro organismo, significa que cualquiera puede aprender a usar el karate Gyojin.</span><br />
<br />
Batch negó con la cabeza, la respuesta a la pregunta no había sido de su gusto.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Si bien, eso es verdad, no era la respuesta que estamos buscando.</span> —dijo Batch demostrando que era un tipo muy perfeccionista — <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">significa, que los Grandes maestros también mostraron que el karate gyojin se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar.</span><br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">—¿Fuera del agua?</span> —se sorprendió de la respuesta, si bien sabía que el karate gyojin podía controlar el agua, esto esta a otro nivel, era algo extraño—<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color"> Suena a algo casi fantástico.</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Muchas de las fuerzas, energías, técnicas y habilidades que encontrarás de camino a Grand Línea sonarán a magia, especulación e imposibles, pero ahí las verás.</span><br />
<br />
Aunque para Li Yuan era algo extraño e imposible de creer, es cierto que se hablan de cosas raras y extrañas dentro de Grand line, tal vez algunas de esas fantasías pudieran ser reales.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">— Si bien manipular el agua es imposible para ti… creo que un ejemplo de lo que puedes lograr con algo de manipulación del aire atmosférico, es posible para ti… por eso empezarás por aprender el Hyakumaigawara seiken.<br />
</span><br />
Aquel nombre le sonaba de algo, una técnica que ya había visto antes ser ejecutada por los ancianos de su pueblo de ancianos, pero, también más recientemente empleada por Marlon Dientegrande, un bandido que atacó el pueblo de isla karate recientemente.<br />
<br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">—¿Usted entrenó a un tal Marlon Dientegrande?</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Entreno a mucha gente, no me detengo a aprender sus nombres o cómo emplean mis artes.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">—¿Y no es eso un error? La gente podría usar mal sus técnicas para hacer daño a la gente.</span><br />
<span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color">—¿Y tú decides que uso es justo y cual no? Es propio de un gyojin emplear su fuerza para lograr los objetivos que cree razonables.</span> —Interrumpió el maestro con sus palabras— <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Con o sin técnicas, y los humanos siempre lo juzgarán, como juzgan a cualquier criminal sean o no buenas sus intenciones "Li Yuan" tu mismo caminas una senda dudosa.</span><br />
<br />
El monje no pudo negar sus palabras, pues aunque era un pacifista que se negaba a usar la violencia gratuita como Marlon Dientegrande, no dejaba de ser un criminal a ojos del gobierno, pues se negaba a permitir que ciertas prácticas que se llevan a cabo se produjeran con total impunidad, y eso lo hacía volverse contra la ley de este mundo corrupto. ¿Pero… cómo sabía eso su maestro? Ni siquiera se había presentado como era debido, aparte de su nombre no le había dicho nada ¿Habría visto su cartel Wanted? seguramente, eso lo explicaba todo, pero…  ¿y aun así le enseñaba? seguía siendo un misterio para él como consideraba o no a sus alumnos.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Dejando eso de lado, incluso si te enseño, no significa que logres alcanzar la disciplina necesaria para lograr aprender la técnica, si la dominas y te dominas a ti mismo, tal vez seas capaz de emplear esta, incluso si la dominas, no significa que sigas más allá de ella.</span><br />
<br />
¿Qué significaban esas palabras? Li yuan solo empezaba a rascar la superficie de quien se trataba realmente su maestro, y aunque no estuviera de acuerdo con su aptitud de libre enseñanza, no estaba al nivel de decirle cómo debía llevar su dojo si ni siquiera dominaba la más básica de las técnicas del Karate Gyojin. Tal vez ese era el punto, Li Yuan lo miraba desde un punto moral, como otros podrían mirarlo desde un punto legal.  Pero a Batch no le importaban esas cosas, él buscaba la perfección de su arte marcial y aquellos que podrían aprenderlo y mejorarlo, sin importar el bando o la forma en que eran usados. Aunque Li, lo veía como una forma irresponsable de compartir conocimiento, tal vez era él quien no comprendía el arte marcial, no todos incluso con las mejores intenciones lograban dominar lo que él empezaba a aprender.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><br />
-Ves este tronco…</span>-señaló Batch un pequeño tronco que sobresale del suelo, siendo parte de la rama, en el habian miles de puños marcados, de diferentes tamaños y formas, dando a entender que varias generaciones habían golpeado ese pequeño tronco- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Vas a practicar en él. Observa y aprende.</span><br />
<br />
Li Yuan observó como el maestro Batch se ponía en posición de arte marcial, la posición que debía mantener antes de ejecutar el golpe, el maestro la sostuvo para que Li Yuan la aprendiera. Y luego moviendo la mano ejecutó la técnica.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Hyakumaigawara seiken.</span><br />
<br />
Un potente pero extraño golpe, que no dejó marca alguna en el tronco, pero que zarandeo toda la rama, todo el dojo se zarandeó, como si la rama se hubiera movido 10 metros con el golpe, Li Yuan casi resbaló contra el suelo, las bonitas lo hacían perder el equilibrio, pero Batch se mantuvo firme sin moverse a pesar del movimiento de todo el lugar.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Ahora que has visto… debes saber las condiciones de este entrenamiento, si dejas marcas en el tronco, debes hacer 20 flexiones, si te resbalas de tu sitio y no te mantienes firme, debes hacer 20 sentadillas, si rompes cualquier trozo de madera de este tronco, debes ir al pueblo y comprar masilla para madera, y pagarlo haciendo trabajos por el pueblo… ¿Estas de acuerdo?</span><br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">-Estoy conforme maestro…</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¿Y?</span><br />
Li Yuan interrumpido, pestañeo, miró al maestro Batch que lo miraba duramente.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Al golpear ese tronco has resbalado… ¿dónde están esas sentadillas?</span><br />
Li Yuan pestañeó sorprendido de que ya empezaran, pero aunque se noto algo de furia en su mirada, no se iba a rendir y empezó con las sentadillas, aunque el tronco era resbaloso como suelo y las botas no ayudan.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Te has vuelto a resbalar… suma 20 sentadillas más.</span><br />
Li Yuan emite algo parecido a un quejido mientras continuaba moviendo los pies y rodillas para lograr efectuar las sentadillas sin resbalar.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Debes aplicarte siempre estos castigos, incluso si yo no te miro, solo así lograrás la disciplina que tu mente necesita.</span><br />
<br />
Li Yuan entendió que siempre debía estar poniéndose un castigo a sí mismo en caso de no lograrlo, o que incluso el propio Batch hacía algo similar cuando lo veía detenido haciendo flexiones o sentadillas, entendiendo que esto es algo que uno mismo debe aplicarse incluso si es el propio maestro, así funciona la disciplina marcial.<br />
<br />
Así empezó su entrenamiento, todas las mañanas bajaba, compraba el desayuno, almuerzo y cena con trabajo duro, y volvía a ascender la montaña, solo para ponerse delante del tronco y empezar a golpearlo, para acabar haciendo sentadillas, flexiones o tener que volver a bajar para reparar alguna grieta que ocasiona en el tronco, a veces lograba agitar la rama, pero no como pretendía, a lo que el maestro Batch le aplicó un nuevo castigo que debía autoimponerse.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Cuando muevas la rama así… 10 salto de tijera…</span><br />
Ese nuevo castigo fue incluso peor, porque cuando saltaba hacía más probable que resbalara volviendo a tener que hacer entre 60 y 80 sentadillas por los resbalones. Acababa con los pies destrozados de las botas, y la cintura destrozada por el cinturón apretado cada vez que flexiona su cuerpo para hacer la sentadilla, se clava la hebilla molesta.<br />
<br />
Los únicos momentos donde podía permitirse descansar eran durante las breves clases teóricas impartidas por el propio Batch, quien sin duda era un gran sabio que tenía muchos conocimientos sobre el agua y las corrientes. Pero por otro lado, es una persona extremadamente orgullosa y cabezota, razón por la que le gusta promover la superioridad de su estilo de batalla frente a las demás. <br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Grandes maestros también mostraron que el karate gyojin se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿Es mas o menos Como el electro de los Mink? </span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¡No es lo mismo! Los Minks usan una capacidad específica de su pelaje, no es un arte marcial realmente es una mutación beneficiosa a la que sacan partido al uso de sus cuerpos, pero no tiene ni la gracia ni la disciplina que nosotros manejamos por tradición.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿Pero no hacemos igual los Gyojins? Incluso si cualquiera puede aprender karate Gyojin, todo el mundo sabe que lo usamos mejor por nuestras escamas y características anfibias.</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-OH!... Los Gyojins somos mejores que los humanos en muchos aspectos, como más fuertes y resistentes, lo cual tiene incluida la disciplina y uso del agua, ya que es un elemento con el cual tenemos mayor entendimiento de forma natural.</span><br />
<br />
Li Yuan no lo entendía ¿No era lo mismo para los Minks y el electro? pero Batch no parecía dispuesto a admitir que había cierta semejanza, para él, el estilo electro era una especie de ventaja mutante que carece del uso y control disciplinario que por ejemplo poseía el Karate Gyojin, aunque en esencia para Li Yuan eran bastante parecidos, considerar tal cosa parecía ser un insulto para su maestro. Por lo que el monje acabó por dejar el tema antes de que se negaran a seguir enseñándole.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¡Además! Este arte marcial se puede aprender en la Isla Gyojin, específicamente en el Dojo del karate Gyojin, aunque existen unos pocos maestros dispersos por el mundo dispuestos a pasar sus conocimientos. Como yo, y me deberías estar agradecido por ello.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Por supuesto, Maestro Batch. Estoy enormemente agradecido de esta oportunidad.</span><br />
<br />
Pero no solo era tremendamente orgulloso en lo que respecta a su arte marcial, ese exceso de orgullo y cabezonería, ha llevado a Batch Kalão, en más de una ocasión, a no admitir errores que ha cometido, que resultan evidentes a ojos de Li Yuan, quien tiene que o bien morderse la lengua o estar dispuesto a entablar una batalla de diálogo y conocimientos que usualmente o pérdida o tenía que detener para no acabar peleado con su maestro.<br />
<br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿El Maestro acaba de resbalar con ese último golpe?</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-No… simplemente me he estirado aprendiz ¿es que acaso no ves la diferencia? ¿Si hubiera resbalado no estaría haciendo sentadillas? La autodisciplina es importante, como te dije, reconocer tus propios errores es parte del proceso.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Hum….</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Acaso ¿estás dudando de mí, aprendiz?</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-No maestro, me he debido confundir, seguramente he visto mal, prosigo con mi entrenamiento.</span><br />
No tiene sentido discutir con el maestro, era extraño que no aplicará lo que enseñaba, o tal vez ese era el punto demostrar lo que ocurre cuando no eres capaz de aplicar la propia disciplina. ¿Lo hacía entonces para enseñar? ¿O simplemente era un poco hipócrita en sus métodos? no estaba seguro.<br />
<br />
El entrenamiento continuo, dia a dia, Li yuan empezaba el ciclo, si bien había aumentado su masa muscular, equilibrio y agilidad, llegando a no hacer sentadillas o flexiones algunos días, seguía sin ser capaz de mover la rama como era correspondido, tanto que incluso llegó a preguntarle a su maestro.<br />
<br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿Puedo ver el movimiento otra vez? creo que hago algo mal.</span><br />
<span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color">-Ver la técnica otra vez no te ayudará, la posición y el movimiento son los adecuados, lo único que te falta es algo que no ves, debes aprender a controlar el agua del ambiente, y eso no lo harás solo golpeando el aire y poniéndote en posición de golpear.</span><br />
<br />
Las clases teóricas habían terminado, en lugar de eso, el Maestro Batch empezó a darle técnicas de meditación, ambos se ponían cerca de un afluente de agua de la montaña donde usaba el tronco para bajar y descender a los arrozales.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Quiero que pienses una cosa… medita sobre esta pregunta… si el agua tiende a bajar ¿como hace el árbol para llevar el agua a sus hojas y mantenerlas verdes?</span><br />
<br />
La duda, era extraña pero si pensaba en ello ciertamente parecía un misterio, los bonsai eran enormes y tragaban grandes cantidades de agua para mantener sus troncos y hojas verdes y llenas de vida pero… ¿como?<br />
<br />
Li Yuan continuaba con sus ejercicios pero el tiempo que dedicaba a pensar en ese extraño acertijo se volvía cada vez mayor, sentía que de alguna forma la respuesta estaba relacionada con lo que le faltaba para poder completar su entrenamiento. Mientras más pensaba en ello, más se alejaba del dojo, buscando la naturaleza, los cauces de agua o se recostaba en el árbol pensando, nadie diría que un árbol era fuerte, y aun así sus raíces eran capaces de absorber el agua y llevarlo a puntos muy altos siguiendo la lógica contraria del agua.<br />
Pensó que a lo mejor la respuesta era biológica, y luego intentó pensar en química o incluso cargas eléctricas, pero al final entendió que el árbol no entiende de esas cosas y aun así lograba que el agua fuera adonde él quería que fuera. Y finalmente lo entendió, nadie podía forzar el agua a ir contracorriente, a no ser que el agua fuera dirigida, el árbol no luchaba contra el agua, no la hacía ir en contra de su naturaleza, usaba la naturaleza del agua para hacerla ir adonde él quería que fuera, no se trataba de fuerza, sino de maña, por eso no podía dejar marcas en el árbol ni romperlo, por que nunca se trato de fuerza, sino de maña.<br />
<br />
Comprenderlo era parte del aprendizaje, pero… no era ni siquiera un paso intermedio, una cosa es comprender que no podía forzar el agua a ir donde quería, y otra bien distinta como manipular el agua para que hiciera lo que él quería que hiciera. <br />
<br />
Era un mundo de diferencia.<br />
<br />
Ya no necesitaba meditar alejándose y buscando paisajes, pues por más que meditara no mejoraría su respuesta, solo debía encontrar la solución, por lo que permanecía enfrente de aquél tronco, pensativo, casi meditando otra vez, aunque lo hacía con la posición de golpear, aunque de momento no llegaba a golpear nada, como si buscara la forma y la función perfecta para dar el golpe sin tener que acabar dando más saltitos.<br />
Tan centrado estaba que ni siquiera noto como el maestro Batch se acercaba con gesto serio pero curioso ante su posición perpetua frente al tronco, pensando seguramente que Li ya parecía haber llegado a alguna conclusión.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¿Ya has resuelto el acertijo, Li Yuan?</span><br />
Preguntó el maestro, alzando una ceja al verlo dudar de su posición enfrente del tronco, la pregunta le hizo flaquear, haciendo que el monje abandonara su posición, para saludar formalmente y responder a su maestro con lo que creía que era la respuesta que debía dar.<br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Debo hacer que el agua circule por donde quiero que vaya, sin forzarlo, pero aún no se…</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Vaya, veo que le has dado muchas vueltas… pero esa lógica es aún demasiado avanzada para ti. Aún no estás preparado para controlar el agua, aún te falta camino para eso.</span><br />
Li Yuan dudo, por que eso había entendido que se suponía que debía hacer, controlar el agua. ¿Que si no estaban haciendo entonces?<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-No pensé que fueras tan lejos… lo que quería que llegaras a pensar es que el agua se bombea desde las raíces hasta la rama. Un circuito cerrado, donde te sería más fácilmente controlar el agua.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Osea, en vez de controlar el agua del ambiente…</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Tu golpe debe bombear el agua de la rama, tu golpe no mueve la rama, lo hace el agua de su interior… ¿Puedes probar a hacerlo así? tal vez así tengas más éxito. Desde luego es mejor que intentar controlar el mismo agua, tal y como te estaban planteando.</span><br />
<br />
Ciertamente parecía más fácil así, pero no dejaba de ser complicado, los árboles no tienen venas ¿verdad? Aun así golpear con la intención de mover la rama usando el agua que recorre la misma rama, era otro cantar, aun así tuvo que saltar en tijera varias veces hasta que empezara a dominar el movimiento, como si provocara una ola con la mano al moverla.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Así es… así es… como si crearas una onda en la superficie de un lago, pasa del agua tranquila a forrar una ola, ese es el concepto del Hyakumaigawara seiken.</span><br />
<br />
Ahora que entendía más lo que estaba haciendo, poco a poco conseguía mover más y más la rama, haciendo que el maestro lo maldijera cuando al mover la rama se rompió algún plato del interior del dojo. Pero poco a poco la rama se zarandeaba hasta alcanzar la distancia donde el Maestro Batch le puso finalmente en pausa.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Como sigas así, vas a destrozar toda la vajilla… Demos por concluido este entrenamiento.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Pero Maestro Batch, aun no he dominado por completo la técnica.</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Eso es verdad, pero necesitas entrenamiento real, no necesitas mover más ramas. La experiencia real es lo que te termina de mostrar lo que aún te hace falta.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿de verdad me cree preparado maestro?</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Como dije en un principio, dominar la técnica no depende de mí, depende de ti, lograr cruzar los últimos baches, pero… visto lo visto, creo que no tendrás dificultad para terminar de resolver el puzle. Solo un consejo… No le des tantas vueltas a la cabeza, sobre piensas las cosas, te puede llevar demasiado lejos, en vez de ir adonde quieres llegar.</span><br />
<br />
Con ese último consejo Li Yuan dudaba, su pensamiento siempre le había guiado a donde quería ir, pero no quiso discutir con su maestro, se inclinó con la cabeza y le dijo.<br />
<br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Una vez domine completamente el Hyakumaigawara seiken. Volveré.</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Y yo te estaré esperando, tal vez seas lo suficiente hábil para dominar la siguiente técnica del Dojo de Karate Gyojin, eso claro, si es que te crees capaz. </span><br />
<br />
LI Yuan bajo nuevamente la cabeza en señal de respeto, mientras se alejaba, ascendiendo la cascada de madera, mientras le daba vueltas a la cabeza ¿Había otra técnica de Karate gyojin que dominar? pero agito la cabeza, aún tenía que dominar la que tenía entre manos, como para manejar otra. Aunque ahora que lo pensaba tenía una oportunidad perfecta de estrenar su técnica, para bajar más rápidamente podría….<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">- Hyakumaigawara seiken!! </span></span><br />
<br />
Li Yuan golpeó la rama del gigantesco bonsai haciendo que se desplazara, solo para correr rápidamente por ella y saltar los metros que faltaban a una rama más baja, reduciendo bastante su tiempo de descenso. Aunque sin duda la técnica no fue diseñada con ese propósito, al menos podría practicar un poco más antes de acabar usándola como corresponde, ademas, no veia mal encontrar nuevas formas de usar técnicas que aparentemente tenían usos específicos.<br />
<br />
Aunque posiblemente una técnica nueva no hiciera una gran diferencia, finalmente Li Yuan se encontraba preparado para acabar con el asesino silencioso de los arrozales, donde tendría por fin su última batalla. Pero ¿Podría ganar? ¿Una técnica podría hacer la diferencia? Tendría que enfrentarlo para averiguarlo, hasta la última consecuencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Llevando un tiempo viviendo en Isla Karate, Li Yuan había recopilado algo de información sobre quién enseñaba las Artes del Karate Gyojin en la isla Karate.<br />
Se llamaba Batch Kalão, pero esa era casi toda la información que tenía sobre él, seguía siendo un gran misterio para muchos en la isla, resulta que el maestro era alguien solitario, que tenía su templo de artes marciales en algún punto  del monte que coronaba la isla, pero aparte de eso era un fantasma, un desconocido para muchos.<br />
<br />
Aunque casi toda la isla Karate era costa rocosa, arrozales cultivados y pueblo, el centro de toda la isla era un gran monte rodeado de gigantescos bonsai que crecían por toda su ladera ocultando sus secretos. En algún lugar de toda esa montaña estaba escondido Batch, el maestro que necesitaba para mejorar su estilo y aprender el Karate Gyojin.<br />
Normalmente se podría investigar, preguntar y descubrir un poco más de aquel monte, hasta poco a poco ir ubicando el lugar al que tendría que llegar, ya que alguien le ve feria comida o provisiones, pero esta vez no tenía tiempo.<br />
<br />
Durante las semanas que había estado viviendo en Isla Karate, se había descubierto de un asesino silencioso, que causaba desapariciones en la isla. Li Yuan desenmascaró al asesino, un cocodrilo marino de gran tamaño, como unos 5 metros de largo, que cazaba a los lugareños para alimentarse de ellos.<br />
Aunque aviso, y los ataques fatales habían descendido, nunca llegaron a ser 0, y aunque espero luchar con otros artistas marciales para detenerlo, estos no habían descendido de su montaña para detener la amenaza.<br />
Tras un segundo encuentro infructuoso con la criatura y otra muerte inocente, Li Yuan entendió que estaba retrasando lo inevitable, entrenar su karate gyojin le daría el poder que necesitaba para enfrentar a esa criatura, con toda la potencia y la habilidad que pudiera mejorar por el camino.<br />
<br />
Pero tenía dudas ¿Por qué nadie lidiaba con el cocodrilo marino gigante? ¿Es que los artistas marciales lo evitaban? ¿Lo habían puesto ellos mismos allí? ¿Era parte de algún complot? Cuanto más lo pensaba menos sentido tenía pensar así, pero era natural para él, dudar de aquella manera. Todo tenía un por qué, así que debía haber una respuesta.<br />
<br />
Tal vez fue la mascota de alguien, o lo usaban de saco de boxeo y se escapó. O alguien quería deshacerse de la competencia de los torneos de artes marciales, tal vez como una forma silenciosa de deshacerse de competencia en futuros torneos. Pues se oían rumores por toda la isla, de que en la zona más alta de toda la montaña de isla Karate, hay un campo, que era usado para torneos personales, donde los maestros de diferentes artes marciales competían por demostrar la superioridad de su arte marcial ante las demás.<br />
No había escuchado nada específico de esos torneos así que no sabía si el karate gyojin tenía una participación significativa en esas competiciones clandestinas, así que tampoco podía asegurar que ascender a la cima de la montaña tuviera un motivo válido.<br />
<br />
El monje contemplaba los inmensos árboles justo donde acababan los arrozales. Para los habitantes de la isla, eran símbolo de eternidad, el árbol representaba un puente entre lo divino y lo humano, el cielo y la tierra. Y Li Yuan estaba a punto de cruzar esa línea, una línea que lo separaba de lo mortal y ordinario, si empezaba ese camino se aleja cada vez más de la humanidad, eran un paso importante, aunque pudiera parecer endeble y simple, tiene mucho trasfondo, una vez dado ese paso, no habia vuelta atras.<br />
Sobre Todo como artista marcial, desde la concepción Zen de "belleza de una austera severidad", este sería el inicio de su formación más estricta, y no como mero entendido de artes marciales, sino como un propio artista marcial, su concepción del arte estaba a punto de cambiar para siempre.<br />
<br />
Ya no jugaba a ser un karateca, se convertiría en uno, y esto tiene una gran responsabilidad sobre sus espaldas, entrenar hasta romperse los huesos, poner su cuerpo al límite para forzarlo a evolucionar, alcanzar la cima de la inhumanidad.<br />
<br />
Pero se estaba adelantando, el primer paso importante para empezar su camino, era literalmente encontrar su camino, en aquella arboleda gigantesca. Así que avanzó, un paso y otro, hasta que perdió de vista los arrozales y se perdió en la foresta de troncos enormes que doblan su tamaño y se alzaba majestuosamente cortados y podados, como si tuvieran un ejército de jardineros que mantuvieran las ramas en perfectas condiciones.<br />
<br />
Salto a una de las ramas, las cuales se comportan como perfectos caminos de carretera, avanzando por la rama como si fuera una hormiga transitando caminos invisibles, siguiendo las marcas que otros pies antes que él había marcado, durante horas tuvo que saltar por la rama y continuar la senda, hasta encontrar una pequeña estructura, se trataba de una casa pequeña pero bastante habitable donde un hombre mayor, barbudo y muy canoso, parecía disfrutar de su retiro de las artes marciales, aun así fue amable y simpático.<br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">-Disculpe buen hombre, no quisiera importunar pero busco al maestro del Karate Gyojin ¿Me podría indicar más o menos en qué rama se encuentra?</span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Oh, hablas de Batch, él vive mucho más alto, en una de las ramas que baja como cascada a nivel intermedio, siento no ser de más ayuda.</span></span><br />
Li Yuan asintió, tal vez parecía poca información, pero era mucho más de la que tenía hasta el momento, tendría que ascender a las ramas altas, y buscar una que descienda como cascada a nivel intermedio, pero la búsqueda llevaría más tiempo del que creía en un inicio y se vio obligado a acampar.<br />
<br />
Durmió entre las hojas de los árboles, mecido por el viento y despertado por el rocío de la mañana, acunado por las estrellas planeó su ruta para la mañana. Si quería encontrar la rama que caía como cascada debía ascender a lo alto de aquel árbol, cual rana saltó, de rama en rama, ignorando los caminos y rutas marcadas en la corteza, hasta finalmente volver a ver el cielo completamente despejado por encima.<br />
<br />
Desde allí arriba pudo vislumbrar las hermosas vistas de isla Karate, que parecía Un enorme colchón de hojas verdes rodeado de nubes, como si fuera su propia isla Verde, descanso admirando esa vista antes de vislumbrar la rama que descendía en forma de cascada de corteza marrón, como una escalera sin barandilla y resbalosa a un abismo de gran altura, pero no era nada con lo que Li Yuan no hubiera lidiado antes.<br />
<br />
A medida que descendía quedaba a la vista lo que parecía un barco anclado a una rama, demasiado alto para que el barco hubiera llegado navegando, demasiados restos marinos como para que el barco alguna vez no hubiera navegado. ¿Una ola gigante dejó el barco allí arriba? ¿O habían arrastrado el barco hasta aquí arriba? Un dilema. <br />
<br />
No obstante, finalmente había alcanzado el lugar que tanto había buscado, incluso. A esa distancia veía que el hombre no era un humano corriente.<br />
<br />
Batch Kalão es un gyojin pez verde, tal vez un Thalassoma pavo, pues destacaba por poseer la piel de color verde de un color muy profundo, tenia orejas planas y una nariz no visible, lo que hacía que su alta figura destacara incluso desde lejos como destacan los arboles verdes en la montaña marron.<br />
Li Yuan se aproximó a él en silencio, tomando mas detalles visuales de aquel misterioso experto en el karate Gyojin, y realizó un saludo formal juntando ambas palmas de forma decorosa antes de bajar su torso en una reverencia de lo más formal, reflejando aún más la gran diferencia entre sus alturas y complexiones dispares..<br />
El tipo era increíblemente alto, aproximadamente 1,92 metros y 78 kg de puro músculo entrenado que contrastaba mucho con la figura más joven y liviana de Li Yuan. Sus ropas eran pulcras pero también gruesas y pesadas, de un intenso color blanco, que en países orientales significan la muerte. Pero con una camiseta azul oscuro debajo de las telas blancas rebajaba un poco el tono agresivo de su extrema blancura.  Li Yuan se atrevió a subir nuevamente su cuerpo y mirar a los ojos de Batch. De labios gruesos y mirada oscura, la cual sostenía mirando fijamente al pequeño monje, evaluándose con mirada crítica.<br />
<br />
Pronto descubriría que Batch Kalão destacaba por ser alguien serio y estricto tanto a la hora de enseñar como en el ámbito personal.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¿Cual es tu nombre chico?</span><br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">-Mi nombre es Li Yuan, joven Gyojin que ha viajado largo y tendido para…</span><br />
<span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color">-Hablas demasiado, pierdes energía hablando de más, si no vas a decir nada interesante, mantén el silencio.</span><br />
<br />
El monje permaneció en silencio, examinado por el maestro Batch, que caminó a su alrededor como si lo estuviera evaluando superficialmente.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—prueba a ponerte equipo de entrenamiento de tu talla, y veamos de qué estás hecho.</span><br />
<br />
Tuvo que Llevar unas pesadas botas marrones, y un  pesado cinturón marrón con un círculo dorado en el centro, ahora que lo pensaba, el maestro Batch llevaba un equipo parecido, solo que además llevaba un extraño tipo de alto turbante como una especie de sombrero que tiene un círculo dorado a juego en el medio, claramente para darle peso a la cabeza.<br />
<br />
¿Era así cómo se entrenaban aquí? Con tanto peso, un pequeño resbalón al borde y caería cientos de metros al suelo real de tierra, ahora notaba más el balanceo de la enorme rama donde estaban suspendidos.<br />
<br />
Luego de tener todo el equipo puesto, el maestro le instó a aprenderse de memoria y a seguir a completa rajatabla, su autoimpuesta rutina diaria de entrenamiento: <br />
Sobre las 5 de la mañana, levantarse, ponerse el equipo e iniciar el calentamiento y estiramiento del cuerpo. Subir la cascada, llegar a lo más alto de Isla Karate, descender por la montaña, y recoger al otro lado de la isla el cargamento de agua y comida que usarían hoy, para pagar por el material, tendrían que arar un campo de arroz, o traer cubos pesados de agua de un pozo comunitario o algún trabajo similar. Una vez terminado, ascender otra vez la montaña y volver al Dojo, donde finalmente podrían desayunar.<br />
<br />
Y eso solo era para empezar el día, el entrenamiento no empezaba aún.<br />
<br />
Li Yuan empezaba a entender por qué no había otros gyojins entrenando con ellos de momento, el entrenamiento era un infierno.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—El secreto del karate gyojin radica en el dominio del agua en las inmediaciones del usuario, usando su poder para enviar poderosas ondas que impactan el agua dentro del cuerpo del oponente. </span><br />
<br />
Insto como clase teórica el maestro Batch, mientras se paseaba recto, vigilando como tomaba apuntes de lo que estaba hablando.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Debido a que cada ser tiene un alto porcentaje de agua dentro de su cuerpo… ¿Qué significa?</span><br />
<br />
Li Yuan dejó de escribir, pestañeó y miró al maestro, como si esperara una respuesta científica o sabía sobre un tema del que veía a aprender.<br />
<br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">—¿Significa que todos pueden ser afectados por el karate gyojin?</span><br />
<br />
Otra cualidad del maestro Batch es que era muy dado a emplear el castigo adecuado a cada situación, incluso si el castigo no era realmente necesario.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Vamos a meditar 20 minutos en silencio la respuesta ¿De acuerdo?</span><br />
<br />
Era un tipo con poca paciencia y muy orgulloso, rozando casi la prepotencia, pero incluso Mi Yuan reconocía que tenía gran manera como maestro.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—¿Tienes la respuesta a la pregunta?</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">—Como todos tenemos agua dentro de nuestro organismo, significa que cualquiera puede aprender a usar el karate Gyojin.</span><br />
<br />
Batch negó con la cabeza, la respuesta a la pregunta no había sido de su gusto.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Si bien, eso es verdad, no era la respuesta que estamos buscando.</span> —dijo Batch demostrando que era un tipo muy perfeccionista — <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">significa, que los Grandes maestros también mostraron que el karate gyojin se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar.</span><br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">—¿Fuera del agua?</span> —se sorprendió de la respuesta, si bien sabía que el karate gyojin podía controlar el agua, esto esta a otro nivel, era algo extraño—<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color"> Suena a algo casi fantástico.</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Muchas de las fuerzas, energías, técnicas y habilidades que encontrarás de camino a Grand Línea sonarán a magia, especulación e imposibles, pero ahí las verás.</span><br />
<br />
Aunque para Li Yuan era algo extraño e imposible de creer, es cierto que se hablan de cosas raras y extrañas dentro de Grand line, tal vez algunas de esas fantasías pudieran ser reales.<br />
<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">— Si bien manipular el agua es imposible para ti… creo que un ejemplo de lo que puedes lograr con algo de manipulación del aire atmosférico, es posible para ti… por eso empezarás por aprender el Hyakumaigawara seiken.<br />
</span><br />
Aquel nombre le sonaba de algo, una técnica que ya había visto antes ser ejecutada por los ancianos de su pueblo de ancianos, pero, también más recientemente empleada por Marlon Dientegrande, un bandido que atacó el pueblo de isla karate recientemente.<br />
<br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">—¿Usted entrenó a un tal Marlon Dientegrande?</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">—Entreno a mucha gente, no me detengo a aprender sus nombres o cómo emplean mis artes.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">—¿Y no es eso un error? La gente podría usar mal sus técnicas para hacer daño a la gente.</span><br />
<span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color">—¿Y tú decides que uso es justo y cual no? Es propio de un gyojin emplear su fuerza para lograr los objetivos que cree razonables.</span> —Interrumpió el maestro con sus palabras— <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Con o sin técnicas, y los humanos siempre lo juzgarán, como juzgan a cualquier criminal sean o no buenas sus intenciones "Li Yuan" tu mismo caminas una senda dudosa.</span><br />
<br />
El monje no pudo negar sus palabras, pues aunque era un pacifista que se negaba a usar la violencia gratuita como Marlon Dientegrande, no dejaba de ser un criminal a ojos del gobierno, pues se negaba a permitir que ciertas prácticas que se llevan a cabo se produjeran con total impunidad, y eso lo hacía volverse contra la ley de este mundo corrupto. ¿Pero… cómo sabía eso su maestro? Ni siquiera se había presentado como era debido, aparte de su nombre no le había dicho nada ¿Habría visto su cartel Wanted? seguramente, eso lo explicaba todo, pero…  ¿y aun así le enseñaba? seguía siendo un misterio para él como consideraba o no a sus alumnos.<br />
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<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Dejando eso de lado, incluso si te enseño, no significa que logres alcanzar la disciplina necesaria para lograr aprender la técnica, si la dominas y te dominas a ti mismo, tal vez seas capaz de emplear esta, incluso si la dominas, no significa que sigas más allá de ella.</span><br />
<br />
¿Qué significaban esas palabras? Li yuan solo empezaba a rascar la superficie de quien se trataba realmente su maestro, y aunque no estuviera de acuerdo con su aptitud de libre enseñanza, no estaba al nivel de decirle cómo debía llevar su dojo si ni siquiera dominaba la más básica de las técnicas del Karate Gyojin. Tal vez ese era el punto, Li Yuan lo miraba desde un punto moral, como otros podrían mirarlo desde un punto legal.  Pero a Batch no le importaban esas cosas, él buscaba la perfección de su arte marcial y aquellos que podrían aprenderlo y mejorarlo, sin importar el bando o la forma en que eran usados. Aunque Li, lo veía como una forma irresponsable de compartir conocimiento, tal vez era él quien no comprendía el arte marcial, no todos incluso con las mejores intenciones lograban dominar lo que él empezaba a aprender.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color"><br />
-Ves este tronco…</span>-señaló Batch un pequeño tronco que sobresale del suelo, siendo parte de la rama, en el habian miles de puños marcados, de diferentes tamaños y formas, dando a entender que varias generaciones habían golpeado ese pequeño tronco- <span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Vas a practicar en él. Observa y aprende.</span><br />
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Li Yuan observó como el maestro Batch se ponía en posición de arte marcial, la posición que debía mantener antes de ejecutar el golpe, el maestro la sostuvo para que Li Yuan la aprendiera. Y luego moviendo la mano ejecutó la técnica.<br />
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<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Hyakumaigawara seiken.</span><br />
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Un potente pero extraño golpe, que no dejó marca alguna en el tronco, pero que zarandeo toda la rama, todo el dojo se zarandeó, como si la rama se hubiera movido 10 metros con el golpe, Li Yuan casi resbaló contra el suelo, las bonitas lo hacían perder el equilibrio, pero Batch se mantuvo firme sin moverse a pesar del movimiento de todo el lugar.<br />
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<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Ahora que has visto… debes saber las condiciones de este entrenamiento, si dejas marcas en el tronco, debes hacer 20 flexiones, si te resbalas de tu sitio y no te mantienes firme, debes hacer 20 sentadillas, si rompes cualquier trozo de madera de este tronco, debes ir al pueblo y comprar masilla para madera, y pagarlo haciendo trabajos por el pueblo… ¿Estas de acuerdo?</span><br />
<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">-Estoy conforme maestro…</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¿Y?</span><br />
Li Yuan interrumpido, pestañeo, miró al maestro Batch que lo miraba duramente.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Al golpear ese tronco has resbalado… ¿dónde están esas sentadillas?</span><br />
Li Yuan pestañeó sorprendido de que ya empezaran, pero aunque se noto algo de furia en su mirada, no se iba a rendir y empezó con las sentadillas, aunque el tronco era resbaloso como suelo y las botas no ayudan.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Te has vuelto a resbalar… suma 20 sentadillas más.</span><br />
Li Yuan emite algo parecido a un quejido mientras continuaba moviendo los pies y rodillas para lograr efectuar las sentadillas sin resbalar.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Debes aplicarte siempre estos castigos, incluso si yo no te miro, solo así lograrás la disciplina que tu mente necesita.</span><br />
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Li Yuan entendió que siempre debía estar poniéndose un castigo a sí mismo en caso de no lograrlo, o que incluso el propio Batch hacía algo similar cuando lo veía detenido haciendo flexiones o sentadillas, entendiendo que esto es algo que uno mismo debe aplicarse incluso si es el propio maestro, así funciona la disciplina marcial.<br />
<br />
Así empezó su entrenamiento, todas las mañanas bajaba, compraba el desayuno, almuerzo y cena con trabajo duro, y volvía a ascender la montaña, solo para ponerse delante del tronco y empezar a golpearlo, para acabar haciendo sentadillas, flexiones o tener que volver a bajar para reparar alguna grieta que ocasiona en el tronco, a veces lograba agitar la rama, pero no como pretendía, a lo que el maestro Batch le aplicó un nuevo castigo que debía autoimponerse.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Cuando muevas la rama así… 10 salto de tijera…</span><br />
Ese nuevo castigo fue incluso peor, porque cuando saltaba hacía más probable que resbalara volviendo a tener que hacer entre 60 y 80 sentadillas por los resbalones. Acababa con los pies destrozados de las botas, y la cintura destrozada por el cinturón apretado cada vez que flexiona su cuerpo para hacer la sentadilla, se clava la hebilla molesta.<br />
<br />
Los únicos momentos donde podía permitirse descansar eran durante las breves clases teóricas impartidas por el propio Batch, quien sin duda era un gran sabio que tenía muchos conocimientos sobre el agua y las corrientes. Pero por otro lado, es una persona extremadamente orgullosa y cabezota, razón por la que le gusta promover la superioridad de su estilo de batalla frente a las demás. <br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Grandes maestros también mostraron que el karate gyojin se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿Es mas o menos Como el electro de los Mink? </span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¡No es lo mismo! Los Minks usan una capacidad específica de su pelaje, no es un arte marcial realmente es una mutación beneficiosa a la que sacan partido al uso de sus cuerpos, pero no tiene ni la gracia ni la disciplina que nosotros manejamos por tradición.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿Pero no hacemos igual los Gyojins? Incluso si cualquiera puede aprender karate Gyojin, todo el mundo sabe que lo usamos mejor por nuestras escamas y características anfibias.</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-OH!... Los Gyojins somos mejores que los humanos en muchos aspectos, como más fuertes y resistentes, lo cual tiene incluida la disciplina y uso del agua, ya que es un elemento con el cual tenemos mayor entendimiento de forma natural.</span><br />
<br />
Li Yuan no lo entendía ¿No era lo mismo para los Minks y el electro? pero Batch no parecía dispuesto a admitir que había cierta semejanza, para él, el estilo electro era una especie de ventaja mutante que carece del uso y control disciplinario que por ejemplo poseía el Karate Gyojin, aunque en esencia para Li Yuan eran bastante parecidos, considerar tal cosa parecía ser un insulto para su maestro. Por lo que el monje acabó por dejar el tema antes de que se negaran a seguir enseñándole.<br />
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<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¡Además! Este arte marcial se puede aprender en la Isla Gyojin, específicamente en el Dojo del karate Gyojin, aunque existen unos pocos maestros dispersos por el mundo dispuestos a pasar sus conocimientos. Como yo, y me deberías estar agradecido por ello.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Por supuesto, Maestro Batch. Estoy enormemente agradecido de esta oportunidad.</span><br />
<br />
Pero no solo era tremendamente orgulloso en lo que respecta a su arte marcial, ese exceso de orgullo y cabezonería, ha llevado a Batch Kalão, en más de una ocasión, a no admitir errores que ha cometido, que resultan evidentes a ojos de Li Yuan, quien tiene que o bien morderse la lengua o estar dispuesto a entablar una batalla de diálogo y conocimientos que usualmente o pérdida o tenía que detener para no acabar peleado con su maestro.<br />
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<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿El Maestro acaba de resbalar con ese último golpe?</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-No… simplemente me he estirado aprendiz ¿es que acaso no ves la diferencia? ¿Si hubiera resbalado no estaría haciendo sentadillas? La autodisciplina es importante, como te dije, reconocer tus propios errores es parte del proceso.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Hum….</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Acaso ¿estás dudando de mí, aprendiz?</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-No maestro, me he debido confundir, seguramente he visto mal, prosigo con mi entrenamiento.</span><br />
No tiene sentido discutir con el maestro, era extraño que no aplicará lo que enseñaba, o tal vez ese era el punto demostrar lo que ocurre cuando no eres capaz de aplicar la propia disciplina. ¿Lo hacía entonces para enseñar? ¿O simplemente era un poco hipócrita en sus métodos? no estaba seguro.<br />
<br />
El entrenamiento continuo, dia a dia, Li yuan empezaba el ciclo, si bien había aumentado su masa muscular, equilibrio y agilidad, llegando a no hacer sentadillas o flexiones algunos días, seguía sin ser capaz de mover la rama como era correspondido, tanto que incluso llegó a preguntarle a su maestro.<br />
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<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿Puedo ver el movimiento otra vez? creo que hago algo mal.</span><br />
<span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color">-Ver la técnica otra vez no te ayudará, la posición y el movimiento son los adecuados, lo único que te falta es algo que no ves, debes aprender a controlar el agua del ambiente, y eso no lo harás solo golpeando el aire y poniéndote en posición de golpear.</span><br />
<br />
Las clases teóricas habían terminado, en lugar de eso, el Maestro Batch empezó a darle técnicas de meditación, ambos se ponían cerca de un afluente de agua de la montaña donde usaba el tronco para bajar y descender a los arrozales.<br />
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<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Quiero que pienses una cosa… medita sobre esta pregunta… si el agua tiende a bajar ¿como hace el árbol para llevar el agua a sus hojas y mantenerlas verdes?</span><br />
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La duda, era extraña pero si pensaba en ello ciertamente parecía un misterio, los bonsai eran enormes y tragaban grandes cantidades de agua para mantener sus troncos y hojas verdes y llenas de vida pero… ¿como?<br />
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Li Yuan continuaba con sus ejercicios pero el tiempo que dedicaba a pensar en ese extraño acertijo se volvía cada vez mayor, sentía que de alguna forma la respuesta estaba relacionada con lo que le faltaba para poder completar su entrenamiento. Mientras más pensaba en ello, más se alejaba del dojo, buscando la naturaleza, los cauces de agua o se recostaba en el árbol pensando, nadie diría que un árbol era fuerte, y aun así sus raíces eran capaces de absorber el agua y llevarlo a puntos muy altos siguiendo la lógica contraria del agua.<br />
Pensó que a lo mejor la respuesta era biológica, y luego intentó pensar en química o incluso cargas eléctricas, pero al final entendió que el árbol no entiende de esas cosas y aun así lograba que el agua fuera adonde él quería que fuera. Y finalmente lo entendió, nadie podía forzar el agua a ir contracorriente, a no ser que el agua fuera dirigida, el árbol no luchaba contra el agua, no la hacía ir en contra de su naturaleza, usaba la naturaleza del agua para hacerla ir adonde él quería que fuera, no se trataba de fuerza, sino de maña, por eso no podía dejar marcas en el árbol ni romperlo, por que nunca se trato de fuerza, sino de maña.<br />
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Comprenderlo era parte del aprendizaje, pero… no era ni siquiera un paso intermedio, una cosa es comprender que no podía forzar el agua a ir donde quería, y otra bien distinta como manipular el agua para que hiciera lo que él quería que hiciera. <br />
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Era un mundo de diferencia.<br />
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Ya no necesitaba meditar alejándose y buscando paisajes, pues por más que meditara no mejoraría su respuesta, solo debía encontrar la solución, por lo que permanecía enfrente de aquél tronco, pensativo, casi meditando otra vez, aunque lo hacía con la posición de golpear, aunque de momento no llegaba a golpear nada, como si buscara la forma y la función perfecta para dar el golpe sin tener que acabar dando más saltitos.<br />
Tan centrado estaba que ni siquiera noto como el maestro Batch se acercaba con gesto serio pero curioso ante su posición perpetua frente al tronco, pensando seguramente que Li ya parecía haber llegado a alguna conclusión.<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-¿Ya has resuelto el acertijo, Li Yuan?</span><br />
Preguntó el maestro, alzando una ceja al verlo dudar de su posición enfrente del tronco, la pregunta le hizo flaquear, haciendo que el monje abandonara su posición, para saludar formalmente y responder a su maestro con lo que creía que era la respuesta que debía dar.<br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Debo hacer que el agua circule por donde quiero que vaya, sin forzarlo, pero aún no se…</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Vaya, veo que le has dado muchas vueltas… pero esa lógica es aún demasiado avanzada para ti. Aún no estás preparado para controlar el agua, aún te falta camino para eso.</span><br />
Li Yuan dudo, por que eso había entendido que se suponía que debía hacer, controlar el agua. ¿Que si no estaban haciendo entonces?<br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-No pensé que fueras tan lejos… lo que quería que llegaras a pensar es que el agua se bombea desde las raíces hasta la rama. Un circuito cerrado, donde te sería más fácilmente controlar el agua.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Osea, en vez de controlar el agua del ambiente…</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Tu golpe debe bombear el agua de la rama, tu golpe no mueve la rama, lo hace el agua de su interior… ¿Puedes probar a hacerlo así? tal vez así tengas más éxito. Desde luego es mejor que intentar controlar el mismo agua, tal y como te estaban planteando.</span><br />
<br />
Ciertamente parecía más fácil así, pero no dejaba de ser complicado, los árboles no tienen venas ¿verdad? Aun así golpear con la intención de mover la rama usando el agua que recorre la misma rama, era otro cantar, aun así tuvo que saltar en tijera varias veces hasta que empezara a dominar el movimiento, como si provocara una ola con la mano al moverla.<br />
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<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Así es… así es… como si crearas una onda en la superficie de un lago, pasa del agua tranquila a forrar una ola, ese es el concepto del Hyakumaigawara seiken.</span><br />
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Ahora que entendía más lo que estaba haciendo, poco a poco conseguía mover más y más la rama, haciendo que el maestro lo maldijera cuando al mover la rama se rompió algún plato del interior del dojo. Pero poco a poco la rama se zarandeaba hasta alcanzar la distancia donde el Maestro Batch le puso finalmente en pausa.<br />
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<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Como sigas así, vas a destrozar toda la vajilla… Demos por concluido este entrenamiento.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Pero Maestro Batch, aun no he dominado por completo la técnica.</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Eso es verdad, pero necesitas entrenamiento real, no necesitas mover más ramas. La experiencia real es lo que te termina de mostrar lo que aún te hace falta.</span><br />
<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-¿de verdad me cree preparado maestro?</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Como dije en un principio, dominar la técnica no depende de mí, depende de ti, lograr cruzar los últimos baches, pero… visto lo visto, creo que no tendrás dificultad para terminar de resolver el puzle. Solo un consejo… No le des tantas vueltas a la cabeza, sobre piensas las cosas, te puede llevar demasiado lejos, en vez de ir adonde quieres llegar.</span><br />
<br />
Con ese último consejo Li Yuan dudaba, su pensamiento siempre le había guiado a donde quería ir, pero no quiso discutir con su maestro, se inclinó con la cabeza y le dijo.<br />
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<span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">-Una vez domine completamente el Hyakumaigawara seiken. Volveré.</span><br />
<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">-Y yo te estaré esperando, tal vez seas lo suficiente hábil para dominar la siguiente técnica del Dojo de Karate Gyojin, eso claro, si es que te crees capaz. </span><br />
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LI Yuan bajo nuevamente la cabeza en señal de respeto, mientras se alejaba, ascendiendo la cascada de madera, mientras le daba vueltas a la cabeza ¿Había otra técnica de Karate gyojin que dominar? pero agito la cabeza, aún tenía que dominar la que tenía entre manos, como para manejar otra. Aunque ahora que lo pensaba tenía una oportunidad perfecta de estrenar su técnica, para bajar más rápidamente podría….<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074D9;" class="mycode_color">- Hyakumaigawara seiken!! </span></span><br />
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Li Yuan golpeó la rama del gigantesco bonsai haciendo que se desplazara, solo para correr rápidamente por ella y saltar los metros que faltaban a una rama más baja, reduciendo bastante su tiempo de descenso. Aunque sin duda la técnica no fue diseñada con ese propósito, al menos podría practicar un poco más antes de acabar usándola como corresponde, ademas, no veia mal encontrar nuevas formas de usar técnicas que aparentemente tenían usos específicos.<br />
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Aunque posiblemente una técnica nueva no hiciera una gran diferencia, finalmente Li Yuan se encontraba preparado para acabar con el asesino silencioso de los arrozales, donde tendría por fin su última batalla. Pero ¿Podría ganar? ¿Una técnica podría hacer la diferencia? Tendría que enfrentarlo para averiguarlo, hasta la última consecuencia.]]></content:encoded>
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