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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Reino de Torino]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Tue, 29 Sep 2026 13:24:59 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Un viaje en barco, un tatuaje? Un concurso? Una tracion?[P.A autonarrada T1]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4417</link>
			<pubDate>Thu, 24 Sep 2026 15:06:01 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=767">Kasui</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4417</guid>
			<description><![CDATA[Día 80, verano del 1<br />
<br />
Mientras Kasui estaba dentro de aquel barco, pudo escuchar una música provenir de uno de los camarotes que estaban pegados a aquella bodega donde debía mantenerse escondido hasta llegar al destino pertinente pues debido a su recompensa actual no podía permitirse ir por ahí dando el cante.<br />
<br />
<a href="https://open.spotify.com/track/2RCw0o43UFaKY4Uf9LjoJY?si=YCzgAeZWSR6V3OOlMG-Kng" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://open.spotify.com/track/2RCw0o43U...3OOlMG-Kng</a>&utm_source=copy-link<br />
<br />
La melodía empezó a llamarle la atención, de hecho, el muchacho llegó a soltarse un par de barras como aquel que no quería la cosa.<br />
<br />
~~Eyou, Kasu-kasu-Kasui soy el niño guapo y tierno, duermo sobre suelo para que me mire el cielo, voy encapuchao aun si caigo en el infierno, Loh muerto’ los mossos ¡que le follen al gobierno! Ajá.<br />
<br />
Tras aquello tiraría un emote en el que cruzo los brazos el cual acompañó con un ajá. En cuanto se dispuso a escuchar al cantante de la canción, pudo darse cuenta que había un tipo que había estado ahí, de pie, observando con la boca abierta al niño que se acababa de soltar unas barras bien gangster.<br />
<br />
Así mismo, el tipo moreno, gordito vestido de reaggetonero lo miró, lo señaló y le dijo con aquella voz algo rasgada debido a la afonía de las pelco.<br />
<br />
-“Acho papi, quien está rapeando asíii?”<br />
<br />
En el rostro de Kasui se generó un rubor de manera automática, por culpa de enfocarse en rapear no se dio cuenta de que había alguien presente, esto hizo que el niño guardara silencio y tomara la compostura de golpe.<br />
<br />
Nuevamente, el tipo le habló al niño manteniendo aquel tono de sorpresa.<br />
<br />
-“Acho papi ‘onde tan tu’ pai?”<br />
<br />
Kasui negó con la cabeza.<br />
<br />
-“No tiene pai?”<br />
<br />
-“…”<br />
<br />
-“tu fuma?”<br />
<br />
Kasui negó nuevamente.<br />
<br />
-“tu bebe?”<br />
<br />
Kasui negó nuevamente <br />
<br />
-“tu mete’ droga?”<br />
<br />
Volvió a negarse.<br />
<br />
-“y que carajo tu hace en la calle?”<br />
<br />
Kasui no entendió mucho, aún que su acento boricua y su tono de voz le resultó algo amigable, por suerte para el tipo, el niño estaba de buen humor y se aburría así que, aun que no pretendía hablar mucho ni fiarse de él, decidió que depende de cómo vería que tiene para ofrecerle.<br />
<br />
Así mismo, el tipo, ante la personalidad introvertida de aquel muchacho se presentó y lo convidó a acompañarle a él y a su corillo mientras viajaban.<br />
<br />
-“Acho papi, yo me llamo Pacho, Pacho el anti feka,brrr!”<br />
<br />
El muchacho dejó escapar una leve risa mientras tenía aquel tic en una de sus cejas seguida de la otra, el tipo tenía una onomatopella que podía ser una muletilla, como el, y le dio una forma de enfocar aquello que no podía evitar decir, podía decir “ajá”, pero con flow.<br />
<br />
—“Dale menor  vente pa acá que te voy a presentar al corillo.”<br />
<br />
Así mismo, Kasui acompañó a Pacho el antifeka hacia su camarote, en este, habían un montón de tipos con un flow muy bacano, las glocks en las cinturas y algo que llamó mucho la atención a Kasui, había un tipo al que llamaban “el de lo’ tatuaje”, aparentemente…por que tatuaba.<br />
<br />
El tipo le estaba haciendo un tatuaje a uno de los del corillo. El tipo que estaba siendo tatuado se quejaba por el dolor, tanto, que la llegada de Pacho vino acompañadas con las siguientes palabras.<br />
<br />
—“Acho papi tú si grita, pareces una nena. Mira caripelau, te traje a un chamaquito que rapea durísimo y seguro se queja menos que tú.”<br />
<br />
—“Mera menor, quieres tatuarte?”<br />
<br />
El joven Kasui escuchó las palabras de Pacho y lo miró arqueando sus cejas. Con su rostro inexpresivo asintió y sacó un papelito con dos dibujos, tras esto, se señaló el rostro mostrando donde quería que lo tatuaran usando su dedo índice.<br />
<br />
—“En la cara!? Tu ta loco chico, bueno. Eso e decisión tuya, tu ere un niño pero en velda velda ya tu ere un gantel.”<br />
<br />
Tras aquello, “el de lo’ tatuaje” cambió la aguja y aplazó el proyecto con su colega pues este aprovecharía para descansar ya que la pieza que le estaban haciendo era muy grande. Así mismo, cambió la aguja y le pidió a Kasui que se sentara frente a él. El niño se sentó en la camilla y empezó a ser tatuado mientras balanceaba las piernas pues le alegraba poder hacerse su diseño, llevaba tiempo queriendo pero no quería hacerlo él por si le quedaba mal.<br />
<br />
tras un tiempo el niño acabo de ser tatuado, le regalaron un pote cito de Vepantol y le pusieron un poquito de papel film con vaselina en los tatuajes recién hechos explicándole los procesos que debía seguir para una buena cicatrización.<br />
<br />
El niño, durante la explicación tuvo una crisis de narcolepsia y se quedó profundamente dormido, por suerte para él le repitieron todo en cuanto se despertó.<br />
<br />
Tras estar un rato con el corillo,  empezó a sonar música fuertemente des la cubierta del barco.<br />
<br />
<a href="https://open.spotify.com/track/0SLtTuUaeA6kPoToMibiwQ?si=AkdO6msIR9mJndV-Im5B6g" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://open.spotify.com/track/0SLtTuUae...ndV-Im5B6g</a>&utm_source=copy-link&rowId=f9babdd40b3b8a92<br />
<br />
Todos corrieron  a ver emocionados que sucedía, Pacho dijo:<br />
<br />
—“Papiii papiii! Tan granjeando tan granjeando”<br />
<br />
Así mismo, Kasui que era un cotilla fue junto a ellos a mirarlo, al parecer había un tipo que estaba en racha de 66 victorias seguidas granjeando presencia, por ello, de manera arrogante estuvo desafiando a la gente a dar un paso adelante para hacer una batalla de granjear presencia. Kasui no entendía bien de que estaban hablando hasta que recordó el último  periódico donde mencionaron aquello. Al parecer estaba en frente del campeón de los blues de granjear presencia, aún que…su presencia tampoco era demasiado.<br />
<br />
Mientras pensaba, Pacho y el corillo empujaron a Kasui al medio de el círculo enorme y expectante que se había generado alrededor del desafiante farmeador pro. La gente estaba expectante y no podían evitar emitir onomatopellas y cuchichear sobre cómo el tipo aquel iba a papearse al niño que, tenía algo de presencia por tener el rostro tatuado. Esto lo hizo partir con algo de ventaja.<br />
<br />
Sin pensarlo dos veces, el campeón de los blues empezó a tirar six sevens a una velocidad temible, tras esto empezó a hacer el gusanito y a tirar emotes como si fuera un niño en el lobby de fortnite, totalmente inaudito.<br />
<br />
Kasui estaba observando aquello con una mezcla de asombro, vergüenza y una extraña sensación de que ya había socializado suficiente.<br />
<br />
Pero, antes de si quiera darse cuenta, era su turno. ¿Que debía hacer? Se preguntó Kasui, pensó “le pego?” Pero rápido entendió que no era el momento, el niño solo miraba serio a aquel hombre, totalmente disconforme con la situación pues era demasiada exposición a la sociedad. De repente, mientras estaba quieto mirando al tipo, a su lado comenzó a car un papel de un tamaño medio, este era un cartel de recompensa, efectivamente era su cartel de recompensa. Cartel el cual tiró Pacho de manera que pareciera que había sido dropeado por el cielo, como si los dioses estuvieran dándole un mensaje a los presentes.<br />
<br />
Todos empezaron a gritar por la epicidad, el niño costaba 50 millones y estaba ahí, quieto frente al mundo granjeando presencia. En fin, presencia.<br />
<br />
Así mismo, el corillo estaba orgulloso pero, todo se tornó más épico aún ante las mentes quemadas de la gente cuando para sus ojos el niño desapareció de la escena. <br />
<br />
Este realmente no aguanto más la situación. Encima de todo le habían pillado que tenía recompensa y estaba ahí, cosa que no era nada buena. Por suerte, la gente pensó que él simplemente desapareció, pero que va. Simplemente se fue tan rápido que nadie pudo verlo por sus poco desarrollados reflejos. Aún que en el lugar quedó el cartel en el suelo y el bote del premio desapareció. El niño se lo cobró pues se negaba a pasar una vergüenza así de gratis.<br />
<br />
<a href="https://open.spotify.com/track/3JNUJfclT6zN4jXVwqrCXQ?si=9dFIgCuwRQGIpBiPk2PO3g" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://open.spotify.com/track/3JNUJfclT...pBiPk2PO3g</a>&utm_source=copy-link<br />
<br />
Tras un rato estando más tranquilo el joven se paró a pensar. Llevaban días navegando y no habían llegado a ningún lado. Esto hizo que a Kasui se le encendieran todas las alertas , ¿como era posible aquello?  Kasui no tardó en sacar sus propias deducciones, como siempre, poniéndose en lo peor. ¿Era posible que el capitán del barco se hubiera quedado las monedas pero aún así decidiera entregarlo?<br />
<br />
Si, de hecho si. Quizás el en su lugar hubiera hecho lo mismo. Por ello, tomo una decisión rápida.<br />
<br />
~~(te pillé)<br />
<br />
Pensó el infante revolucionario.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">*Cuarto de navegacion* </span></span><br />
<br />
El capitán del barco se hallaba frente a una mesa grande con un mapa. La mesa estaba rodeada por 3 personas. El capitán, el navegante y el ayudante del capitán. Estos tres debatían sobre qué hacer, al parecer, la codicia del capitán lo hizo pensar que sería una buena idea entregar a la marina a aquel joven revolucionario. Parecía ser que el capitán había hecho un llamado por den den mushi a uno de sus amigos que estaba en Tierra con el fin de dar las cordenadas del barco a la marina y así entregar al Infante de la revolución. El navegante, quien tenía un hijo de su edad había dado las suficientes vueltas como para estar en una zona distinta de la ubicación que dieron, aún que no sabía cuánto iba a poder sostener su engaño. De todas formas, el tipo defendía la idea de tratar de convencer al capitán y su ayudante de no entregar a aquel infante.<br />
<br />
La discusión no podía ir muy allá, después de todo el capitán del barco era alguien bastante cabezon y complicado de convencer.<br />
<br />
Una de las velas que iluminaba el lugar tuvo un pequeño momento de aquellos donde la llama se hace un poco más grande, esto daría  un leve foco de luz a una esquina. Pudiéndose ver en aquella iluminación un par de ojos carmesís que observaban detenidamente aquellos tres.<br />
<br />
El capitán se decidió por hacer una llamada, quería saber si había llegado información sobre alguna respuesta de la marina. Para su sorpresa, en el momento en el que agarró el micro del Den Den mushi pudo  ver como el cable del mismo estaba arrancado.<br />
<br />
El capitán, incrédulo, se giró y observó a al navegante y a su mano derecha. El mano derecha estaba noqueado, y para cuando quiso darse cuenta, el tipo solo llegó a notar una leve brisa generada por la velocidad de movimiento de Kasui. No hubo ruido, ni si quiera tenía claro con que fue golpeado pues el hombre no tenía demasiadas nociones de combate. Simplemente,  cayo al suelo.<br />
<br />
Tras unas horas, el señor abrió los ojos, siendo un panorama totalmente adverso en el que se encontraba.<br />
<br />
El hombre se encontraba atado de manos y piernas en el suelo, sin ninguna pared de la que apoyarse, con una venda en la boca y en los ojos. Su compañero estaba de la misma manera en una distancia lo suficientemente segura como para que no se ayuden entre ellos.<br />
<br />
Lo único que podía escuchar era al navegante, quien estaba obedeciendo por obligación las órdenes de Kasui.<br />
<br />
El barco estaba oficialmente secuestrado, incomunicado y en paradero desconocido.<br />
<br />
~~Ajá…vamos a ir aquí, estupido.<br />
<br />
Le dijo Kasui señalando un punto del mapa donde no había estado el antes, buscando que estuviera lejos de donde podía venir la marina y lejos de lugares donde ya se le hubiera visto después de la recompensa, mostrando una actitud bastante protectora para sí mismo. Si bien era un joven inexperto en aquel mundo, ya se sentía perseguido de antes, simplemente esto era a mayor escala. No le preocupaba, de hecho su rostro nunca cambió de expresión. No es que soñara con secuestrar un barco comercial, pero no tenía problema a hacerlo si era necesario, en este caso, si lo fue.<br />
<br />
Así mismo, el navegante inició el viaje bajo las exigencias de Kasui. Quien lo advirtió de que si trataba de jugársela acabaría con su vida. <br />
<br />
Quizás, por esta vez, se habría librado de ser encontrado, aún que aquello le recordó en la situación que se encontraba. El joven observó el panorama con total calma, a pesar de todo, sentía que todo estaba bajo control, en parte le obsesionaba aquello, las cosas fueras de control eran peligros de muerte constantes. ¿Temía morir? En absoluto, pero su cuerpo des de qué era una criatura actuaba con el fin de sobrevivir.<br />
<br />
El joven se asomó a la puerta, vio a uno del corillo de Pacho el antifeka y dio la orden de vigilar la puerta, aquellos  tipos no eran nada suyo, pero aquel día Kasui se había ganado su respeto y estos accedieron a cambio de poder llevarse cosas del barco, a Kasui no le interesaban los bienes que pudieran haber por ahí solo llegar a la siguiente isla sin ser visto. <br />
<br />
Kasui, entró a la cámara y dejó la puerta entornada para poder escuchar las conversaciones y los ruidos del exterior. Se acercó al navegante y le susurró.<br />
<br />
~~si llegan a encontrarnos y preguntan por mí, diles que he escapado en un bote…si dices otra cosa…me aseguraré de acabar con tu vida antes de que me encuentren. Ajá. <br />
<br />
Kasui hizo una finta y se colocó en un lugar oscuro sin dejar que si quiera el navegante viera donde se escondió. El silencio del lugar podía hacer parecer que él ya no estaba.<br />
<br />
Que isla había elegido Kasui? Lo sabremos en cuanto lo veamos llegar. Por suerte, fuera de los involucrados, nadie a bordo del barco se dio cuenta de esta situacion.<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Fin</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Bien, hasta aquí mi misión autonarrada. Espero les haya gustado. Mi siguiente tema será la llegada en otra isla, esta aventura sería en medio del mar, de camino a isla Kutsukku<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Día 80, verano del 1<br />
<br />
Mientras Kasui estaba dentro de aquel barco, pudo escuchar una música provenir de uno de los camarotes que estaban pegados a aquella bodega donde debía mantenerse escondido hasta llegar al destino pertinente pues debido a su recompensa actual no podía permitirse ir por ahí dando el cante.<br />
<br />
<a href="https://open.spotify.com/track/2RCw0o43UFaKY4Uf9LjoJY?si=YCzgAeZWSR6V3OOlMG-Kng" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://open.spotify.com/track/2RCw0o43U...3OOlMG-Kng</a>&utm_source=copy-link<br />
<br />
La melodía empezó a llamarle la atención, de hecho, el muchacho llegó a soltarse un par de barras como aquel que no quería la cosa.<br />
<br />
~~Eyou, Kasu-kasu-Kasui soy el niño guapo y tierno, duermo sobre suelo para que me mire el cielo, voy encapuchao aun si caigo en el infierno, Loh muerto’ los mossos ¡que le follen al gobierno! Ajá.<br />
<br />
Tras aquello tiraría un emote en el que cruzo los brazos el cual acompañó con un ajá. En cuanto se dispuso a escuchar al cantante de la canción, pudo darse cuenta que había un tipo que había estado ahí, de pie, observando con la boca abierta al niño que se acababa de soltar unas barras bien gangster.<br />
<br />
Así mismo, el tipo moreno, gordito vestido de reaggetonero lo miró, lo señaló y le dijo con aquella voz algo rasgada debido a la afonía de las pelco.<br />
<br />
-“Acho papi, quien está rapeando asíii?”<br />
<br />
En el rostro de Kasui se generó un rubor de manera automática, por culpa de enfocarse en rapear no se dio cuenta de que había alguien presente, esto hizo que el niño guardara silencio y tomara la compostura de golpe.<br />
<br />
Nuevamente, el tipo le habló al niño manteniendo aquel tono de sorpresa.<br />
<br />
-“Acho papi ‘onde tan tu’ pai?”<br />
<br />
Kasui negó con la cabeza.<br />
<br />
-“No tiene pai?”<br />
<br />
-“…”<br />
<br />
-“tu fuma?”<br />
<br />
Kasui negó nuevamente.<br />
<br />
-“tu bebe?”<br />
<br />
Kasui negó nuevamente <br />
<br />
-“tu mete’ droga?”<br />
<br />
Volvió a negarse.<br />
<br />
-“y que carajo tu hace en la calle?”<br />
<br />
Kasui no entendió mucho, aún que su acento boricua y su tono de voz le resultó algo amigable, por suerte para el tipo, el niño estaba de buen humor y se aburría así que, aun que no pretendía hablar mucho ni fiarse de él, decidió que depende de cómo vería que tiene para ofrecerle.<br />
<br />
Así mismo, el tipo, ante la personalidad introvertida de aquel muchacho se presentó y lo convidó a acompañarle a él y a su corillo mientras viajaban.<br />
<br />
-“Acho papi, yo me llamo Pacho, Pacho el anti feka,brrr!”<br />
<br />
El muchacho dejó escapar una leve risa mientras tenía aquel tic en una de sus cejas seguida de la otra, el tipo tenía una onomatopella que podía ser una muletilla, como el, y le dio una forma de enfocar aquello que no podía evitar decir, podía decir “ajá”, pero con flow.<br />
<br />
—“Dale menor  vente pa acá que te voy a presentar al corillo.”<br />
<br />
Así mismo, Kasui acompañó a Pacho el antifeka hacia su camarote, en este, habían un montón de tipos con un flow muy bacano, las glocks en las cinturas y algo que llamó mucho la atención a Kasui, había un tipo al que llamaban “el de lo’ tatuaje”, aparentemente…por que tatuaba.<br />
<br />
El tipo le estaba haciendo un tatuaje a uno de los del corillo. El tipo que estaba siendo tatuado se quejaba por el dolor, tanto, que la llegada de Pacho vino acompañadas con las siguientes palabras.<br />
<br />
—“Acho papi tú si grita, pareces una nena. Mira caripelau, te traje a un chamaquito que rapea durísimo y seguro se queja menos que tú.”<br />
<br />
—“Mera menor, quieres tatuarte?”<br />
<br />
El joven Kasui escuchó las palabras de Pacho y lo miró arqueando sus cejas. Con su rostro inexpresivo asintió y sacó un papelito con dos dibujos, tras esto, se señaló el rostro mostrando donde quería que lo tatuaran usando su dedo índice.<br />
<br />
—“En la cara!? Tu ta loco chico, bueno. Eso e decisión tuya, tu ere un niño pero en velda velda ya tu ere un gantel.”<br />
<br />
Tras aquello, “el de lo’ tatuaje” cambió la aguja y aplazó el proyecto con su colega pues este aprovecharía para descansar ya que la pieza que le estaban haciendo era muy grande. Así mismo, cambió la aguja y le pidió a Kasui que se sentara frente a él. El niño se sentó en la camilla y empezó a ser tatuado mientras balanceaba las piernas pues le alegraba poder hacerse su diseño, llevaba tiempo queriendo pero no quería hacerlo él por si le quedaba mal.<br />
<br />
tras un tiempo el niño acabo de ser tatuado, le regalaron un pote cito de Vepantol y le pusieron un poquito de papel film con vaselina en los tatuajes recién hechos explicándole los procesos que debía seguir para una buena cicatrización.<br />
<br />
El niño, durante la explicación tuvo una crisis de narcolepsia y se quedó profundamente dormido, por suerte para él le repitieron todo en cuanto se despertó.<br />
<br />
Tras estar un rato con el corillo,  empezó a sonar música fuertemente des la cubierta del barco.<br />
<br />
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<br />
Todos corrieron  a ver emocionados que sucedía, Pacho dijo:<br />
<br />
—“Papiii papiii! Tan granjeando tan granjeando”<br />
<br />
Así mismo, Kasui que era un cotilla fue junto a ellos a mirarlo, al parecer había un tipo que estaba en racha de 66 victorias seguidas granjeando presencia, por ello, de manera arrogante estuvo desafiando a la gente a dar un paso adelante para hacer una batalla de granjear presencia. Kasui no entendía bien de que estaban hablando hasta que recordó el último  periódico donde mencionaron aquello. Al parecer estaba en frente del campeón de los blues de granjear presencia, aún que…su presencia tampoco era demasiado.<br />
<br />
Mientras pensaba, Pacho y el corillo empujaron a Kasui al medio de el círculo enorme y expectante que se había generado alrededor del desafiante farmeador pro. La gente estaba expectante y no podían evitar emitir onomatopellas y cuchichear sobre cómo el tipo aquel iba a papearse al niño que, tenía algo de presencia por tener el rostro tatuado. Esto lo hizo partir con algo de ventaja.<br />
<br />
Sin pensarlo dos veces, el campeón de los blues empezó a tirar six sevens a una velocidad temible, tras esto empezó a hacer el gusanito y a tirar emotes como si fuera un niño en el lobby de fortnite, totalmente inaudito.<br />
<br />
Kasui estaba observando aquello con una mezcla de asombro, vergüenza y una extraña sensación de que ya había socializado suficiente.<br />
<br />
Pero, antes de si quiera darse cuenta, era su turno. ¿Que debía hacer? Se preguntó Kasui, pensó “le pego?” Pero rápido entendió que no era el momento, el niño solo miraba serio a aquel hombre, totalmente disconforme con la situación pues era demasiada exposición a la sociedad. De repente, mientras estaba quieto mirando al tipo, a su lado comenzó a car un papel de un tamaño medio, este era un cartel de recompensa, efectivamente era su cartel de recompensa. Cartel el cual tiró Pacho de manera que pareciera que había sido dropeado por el cielo, como si los dioses estuvieran dándole un mensaje a los presentes.<br />
<br />
Todos empezaron a gritar por la epicidad, el niño costaba 50 millones y estaba ahí, quieto frente al mundo granjeando presencia. En fin, presencia.<br />
<br />
Así mismo, el corillo estaba orgulloso pero, todo se tornó más épico aún ante las mentes quemadas de la gente cuando para sus ojos el niño desapareció de la escena. <br />
<br />
Este realmente no aguanto más la situación. Encima de todo le habían pillado que tenía recompensa y estaba ahí, cosa que no era nada buena. Por suerte, la gente pensó que él simplemente desapareció, pero que va. Simplemente se fue tan rápido que nadie pudo verlo por sus poco desarrollados reflejos. Aún que en el lugar quedó el cartel en el suelo y el bote del premio desapareció. El niño se lo cobró pues se negaba a pasar una vergüenza así de gratis.<br />
<br />
<a href="https://open.spotify.com/track/3JNUJfclT6zN4jXVwqrCXQ?si=9dFIgCuwRQGIpBiPk2PO3g" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://open.spotify.com/track/3JNUJfclT...pBiPk2PO3g</a>&utm_source=copy-link<br />
<br />
Tras un rato estando más tranquilo el joven se paró a pensar. Llevaban días navegando y no habían llegado a ningún lado. Esto hizo que a Kasui se le encendieran todas las alertas , ¿como era posible aquello?  Kasui no tardó en sacar sus propias deducciones, como siempre, poniéndose en lo peor. ¿Era posible que el capitán del barco se hubiera quedado las monedas pero aún así decidiera entregarlo?<br />
<br />
Si, de hecho si. Quizás el en su lugar hubiera hecho lo mismo. Por ello, tomo una decisión rápida.<br />
<br />
~~(te pillé)<br />
<br />
Pensó el infante revolucionario.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">*Cuarto de navegacion* </span></span><br />
<br />
El capitán del barco se hallaba frente a una mesa grande con un mapa. La mesa estaba rodeada por 3 personas. El capitán, el navegante y el ayudante del capitán. Estos tres debatían sobre qué hacer, al parecer, la codicia del capitán lo hizo pensar que sería una buena idea entregar a la marina a aquel joven revolucionario. Parecía ser que el capitán había hecho un llamado por den den mushi a uno de sus amigos que estaba en Tierra con el fin de dar las cordenadas del barco a la marina y así entregar al Infante de la revolución. El navegante, quien tenía un hijo de su edad había dado las suficientes vueltas como para estar en una zona distinta de la ubicación que dieron, aún que no sabía cuánto iba a poder sostener su engaño. De todas formas, el tipo defendía la idea de tratar de convencer al capitán y su ayudante de no entregar a aquel infante.<br />
<br />
La discusión no podía ir muy allá, después de todo el capitán del barco era alguien bastante cabezon y complicado de convencer.<br />
<br />
Una de las velas que iluminaba el lugar tuvo un pequeño momento de aquellos donde la llama se hace un poco más grande, esto daría  un leve foco de luz a una esquina. Pudiéndose ver en aquella iluminación un par de ojos carmesís que observaban detenidamente aquellos tres.<br />
<br />
El capitán se decidió por hacer una llamada, quería saber si había llegado información sobre alguna respuesta de la marina. Para su sorpresa, en el momento en el que agarró el micro del Den Den mushi pudo  ver como el cable del mismo estaba arrancado.<br />
<br />
El capitán, incrédulo, se giró y observó a al navegante y a su mano derecha. El mano derecha estaba noqueado, y para cuando quiso darse cuenta, el tipo solo llegó a notar una leve brisa generada por la velocidad de movimiento de Kasui. No hubo ruido, ni si quiera tenía claro con que fue golpeado pues el hombre no tenía demasiadas nociones de combate. Simplemente,  cayo al suelo.<br />
<br />
Tras unas horas, el señor abrió los ojos, siendo un panorama totalmente adverso en el que se encontraba.<br />
<br />
El hombre se encontraba atado de manos y piernas en el suelo, sin ninguna pared de la que apoyarse, con una venda en la boca y en los ojos. Su compañero estaba de la misma manera en una distancia lo suficientemente segura como para que no se ayuden entre ellos.<br />
<br />
Lo único que podía escuchar era al navegante, quien estaba obedeciendo por obligación las órdenes de Kasui.<br />
<br />
El barco estaba oficialmente secuestrado, incomunicado y en paradero desconocido.<br />
<br />
~~Ajá…vamos a ir aquí, estupido.<br />
<br />
Le dijo Kasui señalando un punto del mapa donde no había estado el antes, buscando que estuviera lejos de donde podía venir la marina y lejos de lugares donde ya se le hubiera visto después de la recompensa, mostrando una actitud bastante protectora para sí mismo. Si bien era un joven inexperto en aquel mundo, ya se sentía perseguido de antes, simplemente esto era a mayor escala. No le preocupaba, de hecho su rostro nunca cambió de expresión. No es que soñara con secuestrar un barco comercial, pero no tenía problema a hacerlo si era necesario, en este caso, si lo fue.<br />
<br />
Así mismo, el navegante inició el viaje bajo las exigencias de Kasui. Quien lo advirtió de que si trataba de jugársela acabaría con su vida. <br />
<br />
Quizás, por esta vez, se habría librado de ser encontrado, aún que aquello le recordó en la situación que se encontraba. El joven observó el panorama con total calma, a pesar de todo, sentía que todo estaba bajo control, en parte le obsesionaba aquello, las cosas fueras de control eran peligros de muerte constantes. ¿Temía morir? En absoluto, pero su cuerpo des de qué era una criatura actuaba con el fin de sobrevivir.<br />
<br />
El joven se asomó a la puerta, vio a uno del corillo de Pacho el antifeka y dio la orden de vigilar la puerta, aquellos  tipos no eran nada suyo, pero aquel día Kasui se había ganado su respeto y estos accedieron a cambio de poder llevarse cosas del barco, a Kasui no le interesaban los bienes que pudieran haber por ahí solo llegar a la siguiente isla sin ser visto. <br />
<br />
Kasui, entró a la cámara y dejó la puerta entornada para poder escuchar las conversaciones y los ruidos del exterior. Se acercó al navegante y le susurró.<br />
<br />
~~si llegan a encontrarnos y preguntan por mí, diles que he escapado en un bote…si dices otra cosa…me aseguraré de acabar con tu vida antes de que me encuentren. Ajá. <br />
<br />
Kasui hizo una finta y se colocó en un lugar oscuro sin dejar que si quiera el navegante viera donde se escondió. El silencio del lugar podía hacer parecer que él ya no estaba.<br />
<br />
Que isla había elegido Kasui? Lo sabremos en cuanto lo veamos llegar. Por suerte, fuera de los involucrados, nadie a bordo del barco se dio cuenta de esta situacion.<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Fin</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Bien, hasta aquí mi misión autonarrada. Espero les haya gustado. Mi siguiente tema será la llegada en otra isla, esta aventura sería en medio del mar, de camino a isla Kutsukku<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Nuevamente, marchamos (presente absoluto, viaje)]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4273</link>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 05:52:54 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=767">Kasui</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4273</guid>
			<description><![CDATA[50 de verano , año 18<br />
<br />
Ya llevaba unos cuantos días en aquella pequeña isla/reino. No estaba mal, pero tampoco era de su agrado completamente.<br />
<br />
Sabía que, como casi siempre que podía, iba a tomar un barco comercial hacia la siguiente isla lo cual le hizo pensar que esta vez había estado muy poco explorando los rincones de la misma. Pero era entendible, no estaba viajando por qué si, estaba buscando a un niño que perdió la libertad y fue secuestrado por dos piratas debido a un error de Kasui en combate.<br />
<br />
<br />
Aquello le molestaba demasiado como para ignorarlo, tenía la innegable sensación de que lo que pasó había sido culpa suya y por ello debía hacerse responsable…aun que a veces se planteaba si en realidad lo que perseguía ya era un muerto.<br />
<br />
<br />
Aquello no importaba, si lo encontraba vivo era lo mejor, pero de encontrarlo muerto, por lo menos se quitaría la duda y podría aprovechar para matar a aquellos piratas que se burlaron de ellos.<br />
<br />
Kasui llegó al puerto, de manera sigilosa montó en aquel barco comercial y le dejó una bolsita con monedas al capitán del barco para así, colocarse cómodo en una caja de manzanas y aprovechar para descansar. El niño arqueó su ceja derecha seguida de la izquierda en el momento en el que notó comodidad sobre las manzanas. Se comió un par de chuches y se durmió, no sin antes haberse asegurado de que estaba solo y no había ninguna trampa en la habitación donde estaba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[50 de verano , año 18<br />
<br />
Ya llevaba unos cuantos días en aquella pequeña isla/reino. No estaba mal, pero tampoco era de su agrado completamente.<br />
<br />
Sabía que, como casi siempre que podía, iba a tomar un barco comercial hacia la siguiente isla lo cual le hizo pensar que esta vez había estado muy poco explorando los rincones de la misma. Pero era entendible, no estaba viajando por qué si, estaba buscando a un niño que perdió la libertad y fue secuestrado por dos piratas debido a un error de Kasui en combate.<br />
<br />
<br />
Aquello le molestaba demasiado como para ignorarlo, tenía la innegable sensación de que lo que pasó había sido culpa suya y por ello debía hacerse responsable…aun que a veces se planteaba si en realidad lo que perseguía ya era un muerto.<br />
<br />
<br />
Aquello no importaba, si lo encontraba vivo era lo mejor, pero de encontrarlo muerto, por lo menos se quitaría la duda y podría aprovechar para matar a aquellos piratas que se burlaron de ellos.<br />
<br />
Kasui llegó al puerto, de manera sigilosa montó en aquel barco comercial y le dejó una bolsita con monedas al capitán del barco para así, colocarse cómodo en una caja de manzanas y aprovechar para descansar. El niño arqueó su ceja derecha seguida de la izquierda en el momento en el que notó comodidad sobre las manzanas. Se comió un par de chuches y se durmió, no sin antes haberse asegurado de que estaba solo y no había ninguna trampa en la habitación donde estaba.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente absoluto] Una llegada más, una Isla nueva]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4213</link>
			<pubDate>Tue, 01 Sep 2026 08:32:17 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=767">Kasui</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4213</guid>
			<description><![CDATA[Día 34 de verano del año 18<br />
<br />
(Pondría una canción pero todavía no consigo hacer que suene en el post) <br />
<br />
<br />
El crucero llegó al reino de Torino, nuevamente, después de bastante tiempo…Kasui llegó a una isla totalmente desconocida de manera solitaria. Hacia tiempo que no hacía esto pues, si bien había estado en múltiples lugares fuera de su conocimiento, siempre había estado acompañado por alguien que sabía dónde estaba y le podía guiar un poco. <br />
<br />
Ahora estaba solo, el silencio remarcaba la ausencia de su compañero el cual no era capaz de estar callado más de dos segundos, ya había adaptado en parte su oído a tener a alguien con hiperactividad y incontinencia verbal al lado, incluso pudo llegarlo a ver como un amigo. Aún que, nuevamente la vida se encargó de demostrarle su punto, en este mundo no hay amigos, pueden haber compañeros temporales de los cuales puedes sacar algo útil para que ellos saquen algo útil de ti.<br />
<br />
No estaba molesto, de hecho, el hecho de que hubiera tanto silencio estos últimos días le ayudaba a estar más relajado, era mejor para él, era su día a día.<br />
<br />
Lo único malo es que des de que entró en la revolución prácticamente solo había conseguido que le pusieran un precio a su cabeza y que algunas personas estuvieran algo pendientes o si quiera se dieran cuenta de quién era o que estaba por ahí, algunos llamando a las autoridades y otros simplemente clavando sus miradas. Por suerte esto pasaba poco. El muchacho tampoco es que sea exageradamente famoso y mucho menos alguien que iba por ahí dando la nota, ese no era su estilo.<br />
<br />
Tras asegurarse de que no hubiera nadie observándole, se mantuvo con su capucha puesta y se centró en explorar el sitio de pe a pa, pues, lo mejor de llegar a una isla, era el largo y tendido rato donde la explotaba y trataba de conocer sus rincones. Esta isla no parecía ser muy grande, por lo que capaz tardaba poquito en explorarla entera. De todas formas, no había mucha prisa, aún faltaba casi un mes para el siguiente barco crucero. <br />
<br />
~~Tsk.<br />
<br />
Putos barcos cruceros, tenía que palmar pasta cada vez que viajaba escondido, estaba convencido de que en cuanto pudiera, aprendería a navegar por su cuenta pues, ya había visto que cada vez que conseguía a alguien que navegara por él le salía rana, la única forma de asegurarse de que las cosas salgan como quieres, es hacerlas tú mismo. <br />
<br />
El niño arqueó su ceja una detrás de la otra, se robó un par de documentaciones por si algún día tenía que hacerse pasar por alguien y turisteo de manera sigilosa vigilando a todo el mundo y asegurándose de que nadie le siga, tomando rutas randoms y comiendo chuches por el camino.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Día 34 de verano del año 18<br />
<br />
(Pondría una canción pero todavía no consigo hacer que suene en el post) <br />
<br />
<br />
El crucero llegó al reino de Torino, nuevamente, después de bastante tiempo…Kasui llegó a una isla totalmente desconocida de manera solitaria. Hacia tiempo que no hacía esto pues, si bien había estado en múltiples lugares fuera de su conocimiento, siempre había estado acompañado por alguien que sabía dónde estaba y le podía guiar un poco. <br />
<br />
Ahora estaba solo, el silencio remarcaba la ausencia de su compañero el cual no era capaz de estar callado más de dos segundos, ya había adaptado en parte su oído a tener a alguien con hiperactividad y incontinencia verbal al lado, incluso pudo llegarlo a ver como un amigo. Aún que, nuevamente la vida se encargó de demostrarle su punto, en este mundo no hay amigos, pueden haber compañeros temporales de los cuales puedes sacar algo útil para que ellos saquen algo útil de ti.<br />
<br />
No estaba molesto, de hecho, el hecho de que hubiera tanto silencio estos últimos días le ayudaba a estar más relajado, era mejor para él, era su día a día.<br />
<br />
Lo único malo es que des de que entró en la revolución prácticamente solo había conseguido que le pusieran un precio a su cabeza y que algunas personas estuvieran algo pendientes o si quiera se dieran cuenta de quién era o que estaba por ahí, algunos llamando a las autoridades y otros simplemente clavando sus miradas. Por suerte esto pasaba poco. El muchacho tampoco es que sea exageradamente famoso y mucho menos alguien que iba por ahí dando la nota, ese no era su estilo.<br />
<br />
Tras asegurarse de que no hubiera nadie observándole, se mantuvo con su capucha puesta y se centró en explorar el sitio de pe a pa, pues, lo mejor de llegar a una isla, era el largo y tendido rato donde la explotaba y trataba de conocer sus rincones. Esta isla no parecía ser muy grande, por lo que capaz tardaba poquito en explorarla entera. De todas formas, no había mucha prisa, aún faltaba casi un mes para el siguiente barco crucero. <br />
<br />
~~Tsk.<br />
<br />
Putos barcos cruceros, tenía que palmar pasta cada vez que viajaba escondido, estaba convencido de que en cuanto pudiera, aprendería a navegar por su cuenta pues, ya había visto que cada vez que conseguía a alguien que navegara por él le salía rana, la única forma de asegurarse de que las cosas salgan como quieres, es hacerlas tú mismo. <br />
<br />
El niño arqueó su ceja una detrás de la otra, se robó un par de documentaciones por si algún día tenía que hacerse pasar por alguien y turisteo de manera sigilosa vigilando a todo el mundo y asegurándose de que nadie le siga, tomando rutas randoms y comiendo chuches por el camino.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[There is a thing with manners | Vincent Moreau]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4023</link>
			<pubDate>Tue, 28 Jul 2026 00:50:51 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=614">Tezca Norova</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4023</guid>
			<description><![CDATA[Ah, Hogar. <br />
<br />
Al menos la isla más cercana a la que podía llamar hogar si es que realmente alguna vez había tenido uno, después de todo aquí me había criado el viejo después de tantos viajes como arrugas tenía en la cara. Por supuesto, no planeaba quedarme toda la vida en este sitio, en este pequeño reino democrático muy poco lograría: Todos los contactos importantes del viejo hacían tantos negocios conmigo que ya me sentía como un pájaro atrapado en una jaula de oro. <br />
<br />
<br />
¿Alguno de esos contactos, ahora míos; podría joderme si me fuera? ¿Intentarían hacerme algo? ¿Pensarían que me iría con todo lo valioso del viejo? pfft. Aunque ese fuera el caso nada lograrían contra mi más que su propio final. <br />
<br />
<br />
Aunque la noche había caído, entre las calles silenciosas de la ciudad, me encontraba de camino a aquella biblioteca que estaba en un lugar relativamente céntrico del reino: El rústico de edificio se extendía con gloria mientras tiraba la colilla del tabaco al suelo, estirándome con la pereza que me provocaba pensar que mis decisiones me habían llevado a tener que sentarme en la biblioteca y leer cosas hasta que mis ojos sangraran. <br />
<br />
<br />
Todo por un simple encargo, o mas bien dos. En la famosa tierra de la medicina, más allá del reino y su poderío al parecer un joven nibani había logrado contactar a mi patrocinadora para conseguir una planta en específico, una muy parecida a otra que nombre desconocía también y era extremadamente venenosa ¿Con qué fin? Contraatacar una oferta laboral: un anciano poblador, al parecer bastante problemático, quería la planta buena (como la he comenzado a llamar desde que no tengo ni idea de cómo se llama realmente) pero desde que el nibani contactó a esa mujer ahora debo conseguir la planta mala y engañarlo para eso. <br />
<br />
Facilito. <br />
<br />
<br />
Entré a la biblioteca con cierta altanería, solo para ser recibido por una vieja y cansada bibliotecaria cuyas palabras solo me hicieron rodar los ojos “cerramos en 20 minutos” había dicho con una suave voz antes de que la sonrisa en mi rostro; entre burlona y desagradable le correspondiera. <span style="color: #E3671B;" class="mycode_color">—Nada ¿Me entiendes? No la molestaré si no me molesta, madame — </span>Casi ignorándola, pasando de largo hasta la sección de plantas, que por cierto era casi la mayoría de la biblioteca, pasando por los largos pasillos buscando el de plantas autóctonas. <br />
<br />
Alcé la mirada, observando a lo alto un libro verde con dorado que me había llamado la atención y por consecuencia intenté alcanzarlo, fracasando al estar demasiado alto, solté un suspiro ligeramente frustrado mirando a los alrededores: probablemente iba a necesitar una escalera pero no había alguna por la zona.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ah, Hogar. <br />
<br />
Al menos la isla más cercana a la que podía llamar hogar si es que realmente alguna vez había tenido uno, después de todo aquí me había criado el viejo después de tantos viajes como arrugas tenía en la cara. Por supuesto, no planeaba quedarme toda la vida en este sitio, en este pequeño reino democrático muy poco lograría: Todos los contactos importantes del viejo hacían tantos negocios conmigo que ya me sentía como un pájaro atrapado en una jaula de oro. <br />
<br />
<br />
¿Alguno de esos contactos, ahora míos; podría joderme si me fuera? ¿Intentarían hacerme algo? ¿Pensarían que me iría con todo lo valioso del viejo? pfft. Aunque ese fuera el caso nada lograrían contra mi más que su propio final. <br />
<br />
<br />
Aunque la noche había caído, entre las calles silenciosas de la ciudad, me encontraba de camino a aquella biblioteca que estaba en un lugar relativamente céntrico del reino: El rústico de edificio se extendía con gloria mientras tiraba la colilla del tabaco al suelo, estirándome con la pereza que me provocaba pensar que mis decisiones me habían llevado a tener que sentarme en la biblioteca y leer cosas hasta que mis ojos sangraran. <br />
<br />
<br />
Todo por un simple encargo, o mas bien dos. En la famosa tierra de la medicina, más allá del reino y su poderío al parecer un joven nibani había logrado contactar a mi patrocinadora para conseguir una planta en específico, una muy parecida a otra que nombre desconocía también y era extremadamente venenosa ¿Con qué fin? Contraatacar una oferta laboral: un anciano poblador, al parecer bastante problemático, quería la planta buena (como la he comenzado a llamar desde que no tengo ni idea de cómo se llama realmente) pero desde que el nibani contactó a esa mujer ahora debo conseguir la planta mala y engañarlo para eso. <br />
<br />
Facilito. <br />
<br />
<br />
Entré a la biblioteca con cierta altanería, solo para ser recibido por una vieja y cansada bibliotecaria cuyas palabras solo me hicieron rodar los ojos “cerramos en 20 minutos” había dicho con una suave voz antes de que la sonrisa en mi rostro; entre burlona y desagradable le correspondiera. <span style="color: #E3671B;" class="mycode_color">—Nada ¿Me entiendes? No la molestaré si no me molesta, madame — </span>Casi ignorándola, pasando de largo hasta la sección de plantas, que por cierto era casi la mayoría de la biblioteca, pasando por los largos pasillos buscando el de plantas autóctonas. <br />
<br />
Alcé la mirada, observando a lo alto un libro verde con dorado que me había llamado la atención y por consecuencia intenté alcanzarlo, fracasando al estar demasiado alto, solté un suspiro ligeramente frustrado mirando a los alrededores: probablemente iba a necesitar una escalera pero no había alguna por la zona.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] | Thinking.... | [Priv.Tezca]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3973</link>
			<pubDate>Fri, 10 Jul 2026 16:20:48 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=536">Onizuka Jin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3973</guid>
			<description><![CDATA[Dejó pasar algunos días desde la última vez. Ya fuera que Tezca se hubiera quedado, o hubiera decidido regresar al hostal de vuelta era otro asunto. Mentalmente se sentía realmente agotado, con las palabras que había pronunciado repitiéndose una y otra vez en su cabeza. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">“Deja de llevar la carga por tu cuenta.”</span></span></div>
<br />
Era el único capaz de verlo más allá de él. Más allá de cualquier otra persona que hubiera conocido en su vida, incluso del propio Raigo, quien lo había llevado hasta donde se encontraba en ese momento. Respiró profundo, frotando su rostro, sentado en el sofá de la sala principal. ¿Era de día, de noche? No era relevante, había perdido por completo la noción del tiempo. Solo supo una cosa, en ese mismo momento él era incapaz de siquiera pelear a Tezca... era <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">débil</span>. ¿Cómo iba a proteger a nadie si ni siquiera podía hacerlo con él? Siendo un usuario de Akuma al que ni siquiera podría dañar... excepto de forma emocional, y eso último era de lo que más se arrepentía. <br />
<br />
Cómo deseaba no haber pisado ese restaurante, no haberse encontrado antes con Raigo. Todo estaba yendo bien hasta ese momento, pero... Todo se tuvo que ir a pique por ese maldito encuentro. Normalmente no se había ni preocupado por amantes, ni siquiera sentía que tuviera ninguno relevancia alguna y ahora... Miró, en silencio, la pequeña cajita de metal que tenía frente a él. Sus ojos, ahora algo cansados, parecían más bien ausentes. Las manos lentamente se deslizaron, descendiendo de su rostro hasta que los codos cayeron sobre sus muslos con el silencio como único acompañante, al menos por el momento. Frotó sus ojos una última vez con su diestra, dejando caer su cabeza por un poco más. No podía verse de este modo delante del rubio. <br />
<br />
Se puso en pie, al fin, tomando la cajita de metal, observándola por unos segundos, hasta que su pulgar pulsó el botón que abría el metal y, con una leve sacudida, éste se abrió, revelando los cuatro que todavía le quedaban. Quizás un cigarrillo no le haría ningún mal... Era necesario. <br />
<br />
Se puso en pie, caminando ahora hacia la sala, omitiendo el resto de los muebles hasta que su rostro alcanzó la ventana. El mechero lo tomó del bolsillo de su pantalón de pijama, ya que no llevaba ropa superior. Se sentía cómodo estando allí, ni siquiera era necesario cargar con armas ocultas como con otros amantes. No, Tezca ni siquiera podía ser catalogado como uno a esas alturas, él era más especial, más único. <br />
<br />
El cigarrillo se encendió, revelando su rostro, incluso tras el cristal de la ventana, donde el pelinegro pudo verse a sí mismo por unos segundos, a medida que el tono anaranjado iba perdiendo color. Respiró una vez más, inhalando el humo del tabaco en silencio. Le había estado dando tantas vueltas a su última conversación en silencio que no sabía cómo elegirlo. No quería separarse de él, preferiría morir a tener que separarse, o no poder volver a hablar con él pero, por otro lado, necesitaba ser mejor, demostrarle a Tezca que podía ser mejor. Expulsó el humo de sus labios, retirando el cigarrillo, en silencio. El pensamiento fluía en su mente, tratando de tomar una decisión, una que poco a poco comenzaba a tomar forma, pese a no tener una respuesta concreta. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/3YzS5ni.png" width="200"> </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Todavía tenía que pensárselo mejor.</span></div>
<br />
¿Era buena idea hacerlo? ¿No lo era? Dio una nueva calada, más larga, cada que veía su rostro y el humo nublarle la vista, entraba en un conflicto interno entre el sí y el no... Pero, por ahora, solo de momento, debía mantenerse calmado, quizás hablarlo, quizás solo dejar que pasara un tiempo más. <br />
<br />
Cerró los ojos, dando media vuelta con una última calada, acercándose a la mesa de donde había tomado la cajita de metal, acercándose al cenicero para apagarlo y comenzó a caminar, ahora por el pasillo, hasta donde se encontraba el dormitorio donde sabía que se encontraba el rubio. Se tuvo que tomar un tiempo a solas, solo un momento, no sabía si se encontraría o no dormido, no le prestó demasiada atención, solo se acercó y paró en el propio umbral de la puerta, frotando sus ojos una vez más, respiró profundo y, ya sintiendo que se había recompuesto, abrió la puerta, ahora buscando a su amado con la mirada.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/Mw9PgK5.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Dejó pasar algunos días desde la última vez. Ya fuera que Tezca se hubiera quedado, o hubiera decidido regresar al hostal de vuelta era otro asunto. Mentalmente se sentía realmente agotado, con las palabras que había pronunciado repitiéndose una y otra vez en su cabeza. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">“Deja de llevar la carga por tu cuenta.”</span></span></div>
<br />
Era el único capaz de verlo más allá de él. Más allá de cualquier otra persona que hubiera conocido en su vida, incluso del propio Raigo, quien lo había llevado hasta donde se encontraba en ese momento. Respiró profundo, frotando su rostro, sentado en el sofá de la sala principal. ¿Era de día, de noche? No era relevante, había perdido por completo la noción del tiempo. Solo supo una cosa, en ese mismo momento él era incapaz de siquiera pelear a Tezca... era <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">débil</span>. ¿Cómo iba a proteger a nadie si ni siquiera podía hacerlo con él? Siendo un usuario de Akuma al que ni siquiera podría dañar... excepto de forma emocional, y eso último era de lo que más se arrepentía. <br />
<br />
Cómo deseaba no haber pisado ese restaurante, no haberse encontrado antes con Raigo. Todo estaba yendo bien hasta ese momento, pero... Todo se tuvo que ir a pique por ese maldito encuentro. Normalmente no se había ni preocupado por amantes, ni siquiera sentía que tuviera ninguno relevancia alguna y ahora... Miró, en silencio, la pequeña cajita de metal que tenía frente a él. Sus ojos, ahora algo cansados, parecían más bien ausentes. Las manos lentamente se deslizaron, descendiendo de su rostro hasta que los codos cayeron sobre sus muslos con el silencio como único acompañante, al menos por el momento. Frotó sus ojos una última vez con su diestra, dejando caer su cabeza por un poco más. No podía verse de este modo delante del rubio. <br />
<br />
Se puso en pie, al fin, tomando la cajita de metal, observándola por unos segundos, hasta que su pulgar pulsó el botón que abría el metal y, con una leve sacudida, éste se abrió, revelando los cuatro que todavía le quedaban. Quizás un cigarrillo no le haría ningún mal... Era necesario. <br />
<br />
Se puso en pie, caminando ahora hacia la sala, omitiendo el resto de los muebles hasta que su rostro alcanzó la ventana. El mechero lo tomó del bolsillo de su pantalón de pijama, ya que no llevaba ropa superior. Se sentía cómodo estando allí, ni siquiera era necesario cargar con armas ocultas como con otros amantes. No, Tezca ni siquiera podía ser catalogado como uno a esas alturas, él era más especial, más único. <br />
<br />
El cigarrillo se encendió, revelando su rostro, incluso tras el cristal de la ventana, donde el pelinegro pudo verse a sí mismo por unos segundos, a medida que el tono anaranjado iba perdiendo color. Respiró una vez más, inhalando el humo del tabaco en silencio. Le había estado dando tantas vueltas a su última conversación en silencio que no sabía cómo elegirlo. No quería separarse de él, preferiría morir a tener que separarse, o no poder volver a hablar con él pero, por otro lado, necesitaba ser mejor, demostrarle a Tezca que podía ser mejor. Expulsó el humo de sus labios, retirando el cigarrillo, en silencio. El pensamiento fluía en su mente, tratando de tomar una decisión, una que poco a poco comenzaba a tomar forma, pese a no tener una respuesta concreta. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/3YzS5ni.png" width="200"> </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Todavía tenía que pensárselo mejor.</span></div>
<br />
¿Era buena idea hacerlo? ¿No lo era? Dio una nueva calada, más larga, cada que veía su rostro y el humo nublarle la vista, entraba en un conflicto interno entre el sí y el no... Pero, por ahora, solo de momento, debía mantenerse calmado, quizás hablarlo, quizás solo dejar que pasara un tiempo más. <br />
<br />
Cerró los ojos, dando media vuelta con una última calada, acercándose a la mesa de donde había tomado la cajita de metal, acercándose al cenicero para apagarlo y comenzó a caminar, ahora por el pasillo, hasta donde se encontraba el dormitorio donde sabía que se encontraba el rubio. Se tuvo que tomar un tiempo a solas, solo un momento, no sabía si se encontraría o no dormido, no le prestó demasiada atención, solo se acercó y paró en el propio umbral de la puerta, frotando sus ojos una vez más, respiró profundo y, ya sintiendo que se había recompuesto, abrió la puerta, ahora buscando a su amado con la mirada.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/Mw9PgK5.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Muy viejos tiempos | Fic]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3397</link>
			<pubDate>Mon, 16 Mar 2026 10:57:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=585">Dharma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3397</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hace varios años, en realidad muchos más de lo que alguien por ahora podria recordar, en un pequeño poblado se encontraba una mujer que había formado parte de la vida del espadachin por unos fugaces meses, como una amiga, o un tipo de confidente, ella es la que le permitía hacer cosas buenas mas seguido o incluso hacer las cosas malas en pos de las buenas personas, encaminando la oscuridad que yacía en el oriundo de Wano. Por lo general su vida se veía reducida a los metros cuadrados que componían el ático de su habitación. Con el tiempo, el ama Sybill acondicionó su prisión con todo tipo de cosas necesarias para que ella no tuviese que salir del lugar bajo ningún concepto. Al menos se encargaba de mantener a su fuente de la sabiduría activa, llevando todo tipo de libros que le ayudaban a que el tiempo se le pasara mucho más rápido de lo deseado.<br />
<br />
Por ello no pudo esconder su estupefacción cuando el ama le ordenó que bajara al puticlub y ayudara a servir las bebidas. Desde que tenía memoria jamás había atravesado el umbral de la puerta de su ático, ni siquiera conocía a ciencia cierta la magnitud del edificio donde se encontraba presa. Sin embargo, la idea de probar un poquito más de libertad inundó su interior, haciéndole olvidar |por completo| que esto no significaba un escape de su condena. El ama fue muy clara en que la vigilaría en todo momento, a fin de que no se le ocurriese hacer alguna tontería, aclarándole que su contacto con los hombres debía ser sólo para tomar ordenes y entregarlas. Cualquier otro tipo de conversación conllevaría una sanción de tres días en el agujero con los grilletes y sin comida o agua.<br />
<br />
Asintió con timidez, prometiendo que se apegaría a sus mandatos sin establecer contacto alguno. Y en ese momento lo decía en serio.La primera persona a quien conoció fue a Fuuka, una alegre y parlanchina muchacha que, al parecer, era la favorita del ama Sybill, ya que se jactaba de llevar algunos años en la frutería y eso era todo un logro, considerando que la madame no mantenía a las chicas mucho tiempo en el menú. Fuuka parecía tener una especie de interés en su persona e insistía en contarle todo sobre los clientes a los que atendía, pese a las veces que Evie le aclaró que sólo estaba ahí provisionalmente como camarera. <br />
<br />
La muchacha tenía todo tipo de anécdotas sobre los distintos hombres que apreciaban el placer de su compañía, pero había un joven en especial que la hacía suspirar cada que hablaba de él. Evie se encontraba sirviendo un par de tarros de cerveza en su bandeja para llevarla hasta una mesa repleta de piratas rechonchos cuando Fuuka entró de nuevo en la cocina, alisándose el cabello y acomodando los tirantes de su escotado vestido, mirando su reflejo en el pequeño espejo que yacía justo al lado de la puerta de la cocina.Tenía una sonrisa enamorada y rápidamente se apresuró hacia su persona, tomándole la muñeca para que ambas echaran un vistazo a los caballeros que hacían su entrada al salón principal del puticlub.<br />
<br />
<span style="color: #FF4136;" class="mycode_color">| ¿No es divino? |</span>preguntó con ilusión, a lo que la rubia siguió el rumbo de su mirada hacia la silueta de un joven que buscaba un asiento en las mesas alejadas de la barra y la pista de baile<span style="color: #FF4136;" class="mycode_color">|. Espero que hoy me pida a mí.|<br />
</span><br />
Lamentablemente los sueños de su nueva ‘‘amiga’’ se vieron destrozados cuando el ama le advirtió que uno de los regordetes de la mesa dieciséis había pagado un privado con ella. Notó la desilusión en el rostro de la chica y no pudo evitar sentir algo de pena por ella, pues se notaba a leguas que esa noche deseaba ser de aquel misterioso joven y no de uno de esos ebrios poco alineados.<br />
<br />
<span style="color: #FF4136;" class="mycode_color">| Supongo que será para la próxima…|</span><br />
<br />
Le puso una mano en el hombro y le obsequió una pequeña sonrisa antes de salir de la cocina para cumplir su cometido como una cortesana profesional. Nunca creyó que le agradecería al ama Sybill el que no pusiera su nombre y su cuerpo en el menú; no estaba segura de poder hacer lo mismo que Fuuka y dejar que cualquiera pusiera las manos en su cuerpo, ni tener que repetir esa rutina varias veces al día, todos los días. Era tonto, pero quería creer que en algún momento pagaría la deuda de sus padres, compraría su libertad y podría tener el derecho de enamorarse como todas las protagonistas de las novelas de romance.<br />
<br />
El ama apareció, deteniendo el hilo de sus pensamientos para encargarle una nueva mesa a la que debería servir el resto de la noche. Ella ya sabía las reglas y estaba dispuesta a cumplir su cometido en silencio, pero al enterarse que la persona a quien atendería era el mismo joven por el que Fuuka suspiraba. Ahora ya no estaba tan segura de poder mantener la boca completamente cerrada. Con indecisión llevó la bandeja con los tragos ordenados hasta la mesa designada y sirvió el vino con cuidado, escudriñando las facciones del joven con detenimiento. Ahora que lo tenía tan cerca podía decir que era apuesto, pero tampoco es que ella fuese una experta en hombres.<br />
<br />
<span style="color: #FF4136;" class="mycode_color">| ¿Hay algo más que le pueda ofrecer?|</span><br />
<br />
Sabía que estaba rompiendo el trato con el ama Sybill, sin embargo, las palabras salieron de su boca antes de que pudiese detenerse a pensar. Dudaba que fuera a pedirla en el menú, después de todo, si Fuuka era de sus favoritas, ella sin duda no le atraería ni un poco.<br />
<br />
Quien era en ese entonces otro tipo de ser, aun antes de encaminarse en el camino de lo espiritual y esa retorcida idea de lo que podría ser el equilibrio universal, aun antes de poder comenzar a saber sobre lo que pudiera ser el hinduismo o el budismo, como tal, Dharma era un joven común, con algunos vicios más comunes y mundanos. Encendería un cigarrillo, previo entrar al puticlub el cual solía visitar, y en el cual había hecho amigas a lo largo de su vida; había sido cliente de aquel lugar, incluso desde antes de tener apetitos sexuales, cuando su "abuelo", iba a emborracharse y molestar a las damas. Frecuentemente era llamado el espadachín, cuando era pequeño, a los fines de buscarlo pues a Zephis le estaría siendo imposible sostenerse en pie, habida cuenta altos grados de alcohol en sangre.<br />
<br />
Aquel día no haría aquella visita con fines sexuales, sino mas bien despejar su mente y recapacitar algunas cuestiones respecto de su presente y futuro. Así las cosas, se ubicaría en una mesa solitaria, y pediría  un vaso de whisky con dos hielos para comenzar. El primer vaso se transformó en el segundo, y el segundo en el tercero. Entre cigarros y bebidas, se preguntó a si mismo si era su plan el quedarse para siempre en esta isla, o si buscaría algo más allá de sus horizontes conocidos. Ciertamente creía tener las capacidades bélicas como para embarcarse en una aventura; no obstante ellos, aún le hacían faltas muchas cualidades que no tenían necesariamente que ver con el combate, y que serían difíciles de adquirir personalmente.<br />
<br />
Sin embargo, algo diminuto, pero a la vez llamativo llamó su atención cuando fue proporcionado de su cuarto vaso de whisky. Una pequeña y delicada pelirrubia, se presentaba frente a el sirviéndole su bebida, con ademanes puritanos y un rostro que claramente aún denotaba un cierto infantilismo... no, el termino correcto para definirla sería pureza. Aquella muchacha, con una fina voz le preguntaría si necesitaría algo más además de aquel vaso de whisky, quedando estática en su lugar, esperando una respuesta.<br />
<br />
<span style="color: #C10300;" class="mycode_color">|¿Nueva por aquí? No es necesario que me trates de usted... probablemente tenga menos años de los que crees que tengo|</span> Respondería Dharma, para luego beber un profundo trago de aquel vaso de whisky y continuar <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">|No creo haberte visto antes... ¿Tu nombre rizos de oro? |</span>Soltaría en modo algo irónico, pero sin ánimos de insultar en lo más mínimo.<br />
<br />
Ciertamente había llamado la atención del espadachín, el hecho de que aquella joven se presentara frente a el, cuando ciertamente lo clásico sería que Fuuka se abalanzara sobre su persona casi al mismo tiempo que este entrara al lugar ¿Qué buscaba la madame del lugar? La situación le generaba una suerte de desconfianza pero, al mismo tiempo, curiosidad.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Hace varios años, en realidad muchos más de lo que alguien por ahora podria recordar, en un pequeño poblado se encontraba una mujer que había formado parte de la vida del espadachin por unos fugaces meses, como una amiga, o un tipo de confidente, ella es la que le permitía hacer cosas buenas mas seguido o incluso hacer las cosas malas en pos de las buenas personas, encaminando la oscuridad que yacía en el oriundo de Wano. Por lo general su vida se veía reducida a los metros cuadrados que componían el ático de su habitación. Con el tiempo, el ama Sybill acondicionó su prisión con todo tipo de cosas necesarias para que ella no tuviese que salir del lugar bajo ningún concepto. Al menos se encargaba de mantener a su fuente de la sabiduría activa, llevando todo tipo de libros que le ayudaban a que el tiempo se le pasara mucho más rápido de lo deseado.<br />
<br />
Por ello no pudo esconder su estupefacción cuando el ama le ordenó que bajara al puticlub y ayudara a servir las bebidas. Desde que tenía memoria jamás había atravesado el umbral de la puerta de su ático, ni siquiera conocía a ciencia cierta la magnitud del edificio donde se encontraba presa. Sin embargo, la idea de probar un poquito más de libertad inundó su interior, haciéndole olvidar |por completo| que esto no significaba un escape de su condena. El ama fue muy clara en que la vigilaría en todo momento, a fin de que no se le ocurriese hacer alguna tontería, aclarándole que su contacto con los hombres debía ser sólo para tomar ordenes y entregarlas. Cualquier otro tipo de conversación conllevaría una sanción de tres días en el agujero con los grilletes y sin comida o agua.<br />
<br />
Asintió con timidez, prometiendo que se apegaría a sus mandatos sin establecer contacto alguno. Y en ese momento lo decía en serio.La primera persona a quien conoció fue a Fuuka, una alegre y parlanchina muchacha que, al parecer, era la favorita del ama Sybill, ya que se jactaba de llevar algunos años en la frutería y eso era todo un logro, considerando que la madame no mantenía a las chicas mucho tiempo en el menú. Fuuka parecía tener una especie de interés en su persona e insistía en contarle todo sobre los clientes a los que atendía, pese a las veces que Evie le aclaró que sólo estaba ahí provisionalmente como camarera. <br />
<br />
La muchacha tenía todo tipo de anécdotas sobre los distintos hombres que apreciaban el placer de su compañía, pero había un joven en especial que la hacía suspirar cada que hablaba de él. Evie se encontraba sirviendo un par de tarros de cerveza en su bandeja para llevarla hasta una mesa repleta de piratas rechonchos cuando Fuuka entró de nuevo en la cocina, alisándose el cabello y acomodando los tirantes de su escotado vestido, mirando su reflejo en el pequeño espejo que yacía justo al lado de la puerta de la cocina.Tenía una sonrisa enamorada y rápidamente se apresuró hacia su persona, tomándole la muñeca para que ambas echaran un vistazo a los caballeros que hacían su entrada al salón principal del puticlub.<br />
<br />
<span style="color: #FF4136;" class="mycode_color">| ¿No es divino? |</span>preguntó con ilusión, a lo que la rubia siguió el rumbo de su mirada hacia la silueta de un joven que buscaba un asiento en las mesas alejadas de la barra y la pista de baile<span style="color: #FF4136;" class="mycode_color">|. Espero que hoy me pida a mí.|<br />
</span><br />
Lamentablemente los sueños de su nueva ‘‘amiga’’ se vieron destrozados cuando el ama le advirtió que uno de los regordetes de la mesa dieciséis había pagado un privado con ella. Notó la desilusión en el rostro de la chica y no pudo evitar sentir algo de pena por ella, pues se notaba a leguas que esa noche deseaba ser de aquel misterioso joven y no de uno de esos ebrios poco alineados.<br />
<br />
<span style="color: #FF4136;" class="mycode_color">| Supongo que será para la próxima…|</span><br />
<br />
Le puso una mano en el hombro y le obsequió una pequeña sonrisa antes de salir de la cocina para cumplir su cometido como una cortesana profesional. Nunca creyó que le agradecería al ama Sybill el que no pusiera su nombre y su cuerpo en el menú; no estaba segura de poder hacer lo mismo que Fuuka y dejar que cualquiera pusiera las manos en su cuerpo, ni tener que repetir esa rutina varias veces al día, todos los días. Era tonto, pero quería creer que en algún momento pagaría la deuda de sus padres, compraría su libertad y podría tener el derecho de enamorarse como todas las protagonistas de las novelas de romance.<br />
<br />
El ama apareció, deteniendo el hilo de sus pensamientos para encargarle una nueva mesa a la que debería servir el resto de la noche. Ella ya sabía las reglas y estaba dispuesta a cumplir su cometido en silencio, pero al enterarse que la persona a quien atendería era el mismo joven por el que Fuuka suspiraba. Ahora ya no estaba tan segura de poder mantener la boca completamente cerrada. Con indecisión llevó la bandeja con los tragos ordenados hasta la mesa designada y sirvió el vino con cuidado, escudriñando las facciones del joven con detenimiento. Ahora que lo tenía tan cerca podía decir que era apuesto, pero tampoco es que ella fuese una experta en hombres.<br />
<br />
<span style="color: #FF4136;" class="mycode_color">| ¿Hay algo más que le pueda ofrecer?|</span><br />
<br />
Sabía que estaba rompiendo el trato con el ama Sybill, sin embargo, las palabras salieron de su boca antes de que pudiese detenerse a pensar. Dudaba que fuera a pedirla en el menú, después de todo, si Fuuka era de sus favoritas, ella sin duda no le atraería ni un poco.<br />
<br />
Quien era en ese entonces otro tipo de ser, aun antes de encaminarse en el camino de lo espiritual y esa retorcida idea de lo que podría ser el equilibrio universal, aun antes de poder comenzar a saber sobre lo que pudiera ser el hinduismo o el budismo, como tal, Dharma era un joven común, con algunos vicios más comunes y mundanos. Encendería un cigarrillo, previo entrar al puticlub el cual solía visitar, y en el cual había hecho amigas a lo largo de su vida; había sido cliente de aquel lugar, incluso desde antes de tener apetitos sexuales, cuando su "abuelo", iba a emborracharse y molestar a las damas. Frecuentemente era llamado el espadachín, cuando era pequeño, a los fines de buscarlo pues a Zephis le estaría siendo imposible sostenerse en pie, habida cuenta altos grados de alcohol en sangre.<br />
<br />
Aquel día no haría aquella visita con fines sexuales, sino mas bien despejar su mente y recapacitar algunas cuestiones respecto de su presente y futuro. Así las cosas, se ubicaría en una mesa solitaria, y pediría  un vaso de whisky con dos hielos para comenzar. El primer vaso se transformó en el segundo, y el segundo en el tercero. Entre cigarros y bebidas, se preguntó a si mismo si era su plan el quedarse para siempre en esta isla, o si buscaría algo más allá de sus horizontes conocidos. Ciertamente creía tener las capacidades bélicas como para embarcarse en una aventura; no obstante ellos, aún le hacían faltas muchas cualidades que no tenían necesariamente que ver con el combate, y que serían difíciles de adquirir personalmente.<br />
<br />
Sin embargo, algo diminuto, pero a la vez llamativo llamó su atención cuando fue proporcionado de su cuarto vaso de whisky. Una pequeña y delicada pelirrubia, se presentaba frente a el sirviéndole su bebida, con ademanes puritanos y un rostro que claramente aún denotaba un cierto infantilismo... no, el termino correcto para definirla sería pureza. Aquella muchacha, con una fina voz le preguntaría si necesitaría algo más además de aquel vaso de whisky, quedando estática en su lugar, esperando una respuesta.<br />
<br />
<span style="color: #C10300;" class="mycode_color">|¿Nueva por aquí? No es necesario que me trates de usted... probablemente tenga menos años de los que crees que tengo|</span> Respondería Dharma, para luego beber un profundo trago de aquel vaso de whisky y continuar <span style="color: #C10300;" class="mycode_color">|No creo haberte visto antes... ¿Tu nombre rizos de oro? |</span>Soltaría en modo algo irónico, pero sin ánimos de insultar en lo más mínimo.<br />
<br />
Ciertamente había llamado la atención del espadachín, el hecho de que aquella joven se presentara frente a el, cuando ciertamente lo clásico sería que Fuuka se abalanzara sobre su persona casi al mismo tiempo que este entrara al lugar ¿Qué buscaba la madame del lugar? La situación le generaba una suerte de desconfianza pero, al mismo tiempo, curiosidad.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Opening Hearts | [Social] [Priv. Tezca] | [+18]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3283</link>
			<pubDate>Wed, 25 Feb 2026 09:38:30 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=536">Onizuka Jin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3283</guid>
			<description><![CDATA[Aquella noche había sido más tranquila de lo que creía. Un silencio, donde compartía ahora la cama con el rubio que tenía al lado. No había habido, hasta entonces, el humor suficiente para hacer cualquier cosa. No es que lo buscara tampoco, solo quería estar a su lado un rato, solo un poco. Solo deseó sentir su cercanía, estar acompañado de quien más necesitaba en ese momento. Escucharlo respirar, verlo con los ojos cerrados, velar por su descanso y su sueño. Al final no habían cenado, tampoco es que con el humor que habían regresado hubieran podido comer en condiciones.<br />
<br />
Hubo una sola cosa que esa noche le rondó la cabeza, dificultándole el sueño. Las palabras que había pronunciado, la promesa silenciosa que había dado. No mentía, planeaba hacerlo, pero no significaba que no tuviera temores. ¿Qué pensaría de él? ¿Qué haría? ¿Quizás no lo vería de la misma forma? Quiso darle esa confianza, aquella que le había prometido en silencio. Cerró los ojos, abrazándose más a él, pudiendo sentir su olor, su presencia, cosas que extrañamente lo calmaban. Curioso que estuviera usando sus propios productos de limpieza pero su esencia se mantuviera intacta. Le gustaba aquello. Cubrió sus cuerpos con las sábanas, su brazo se estiraba por debajo de la cabeza del contrario. Su mirada era lejana, pero solo llenándose del pensamiento de su acompañante, su amado. Hasta entonces no había pensado en el "amor" como algo real, sino una simple fantasía que él desconocía. Todo era nuevo para él desde el momento que lo conoció. Cierto era que al inicio no había mucho que mencionar, no había sentimiento, solo las cosas se dieron, él lo aprovechó y ahora... ¿Quién le iba a decir que iba a terminar así? <br />
<br />
Acercó con cuidado el rostro ajeno contra su pecho de forma protectora, reposando su mentón sobre la cabeza ajena, plantando un beso que duró más de lo previsto. Necesitaba que ese hombre estuviera a salvo, a costa de lo que fuera, incluso si se veía obligado a alejarse un tiempo para alcanzar sus metas. Cuidó su cabello, deslizándolo detrás de su oreja, solo queriendo ver por un tiempo más su rostro, solo un poco más antes de...<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">[***]</span></span></div>
<br />
Parpadeó, la luz del sol dándole directamente a la cara por los cristales de la ventana. Se revolcó un poco en la cama, solo para que su subconsciente le hiciera recordar que no estaba solo en la cama. Un momento, ¿cuándo se había dormido? Sintió su brazo adormecido por la postura y el peso de la cabeza ajena, a quien vio todavía descansando, sus ojos cerrados. La mirada regresó de la misma forma que la noche anterior, con un cariño silencioso antes de, después de besar el lateral de su cabeza, por encima de su oído para no despertarlo, comenzar a moverse, con el máximo cuidado posible. Seguía con sus pantalones puestos, el pecho al descubierto. Miró de reojo una vez más a Tezca, paseando con cuidado la mano sobre su cabeza para acariciarlo con el mismo cuidado inicial. No pudo evitar una pequeña sonrisa, parecía que siempre que lo veía dormir... lo adoraba. Cada vez más convencido de que se veía adorable dormido. Tomó su cajita de metal, retirando uno de sus cigarrillos y, una vez más, mentalizándose por lo que se venía. El sonido del mechero fue su único acompañante, el humo, el tono anaranjado entre sus labios y sus propios pensamientos. Las marcas de su cuello solo habían empeorado, volviéndose todavía más visibles que en el momento del ataque de su propio jefe.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/TB7kAuG.png" height="200"></div>
<br />
No hubo palabras, solo una mirada de reojo antes de ponerse en pie, cubriendo el cuerpo de Tezca una vez más con las sábanas y caminó, descalzo, hasta la cocina. El cigarrillo lo acompañaba, dejando un camino de humo a medida que sus pasos se adentraban al lugar y, una vez allí, se vio confundido. Hacía demasiado que no cocinaba algo para él, mucho menos lo había hecho para otra persona. Rascó su nuca, ahora tratando de recordar lo básico. ¿Siquiera le quedaba algo más en la nevera? Tuvo que revisarlo mientras el café sí se hacía. La fortuna de que era de lo más básico era algo. Terminó con algo sencillo, como huevos, eso era sencillo, además el bacon también era algo fácil de visualizar y saber si estaba muy hecho o poco. Por primera vez se planteó la idea de reaprender a cocinar una vez más. No le había prestado tanta atención hasta entonces. Se cocinaba cosas básicas, o dejaba que alguna criada lo hiciera, incluso solo recurriendo a veces a restaurantes. Frotó sus ojos con cansancio, viendo la sartén frente a él. No podía estar haciendo tanto el ridículo. La yema estaba destrozada, ya ni sabía romper bien un huevo sin dejarlo destruido, al menos podía dar la excusa de que solo era "huevo revuelto", con eso quizás salvara el día. En primer lugar, ¿por qué diantres cocinaba para alguien que no era él? Apagó en cigarrillo, dejando salir el último halo de humo que quedaba antes de, después de reacomodar todo, regresar al dormitorio. ¿Habría despertado ya? <br />
<br />
Solo pudo emitir una leve risita al verlo todavía en la cama. Comenzaba a comprender que el sueño era algo que parecía apreciar. Mejor así, debía de estar cansado después de aquellos días tan agotadores. Se acercó a sus espaldas, sentándose de nuevo en la cama, poniéndose de lado para acariciar el rostro del rubio. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Tezca. —</span></span> Su voz sonó suave, lenta, su rostro descendiendo hasta que un beso se posicionó sobre su cabeza. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Es algo tarde, tienes el desayuno listo. No me obligues a despertarte a la fuerza. —</span></span> Podría volver a recurrir a la misma "amenaza" que utilizó la primera vez, pero ahora que ambos tenían un poco más de tiempo libre, obviamente no iba a hacerlo, porque terminaría cumpliéndolo y ya ni era una amenaza, era un hecho. Por ahora, deseaba que el rubio renovara sus fuerzas, mismas que había perdido probablemente en esos días. Volvió a besarlo. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/EWUTz7d.png" width="230"> </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Además, me gustaría poder desayunar juntos.</span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Esperó a ver su reacción, esperaba no insistirle demasiado, le daba un poco de dolor tener que despertarlo y romper ese descanso que tanto se había merecido. Quizás lo dejara dormir más tarde, pero sus palabras eran reales.</div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/C5yCkGd.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">-Vestimenta-</a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Aquella noche había sido más tranquila de lo que creía. Un silencio, donde compartía ahora la cama con el rubio que tenía al lado. No había habido, hasta entonces, el humor suficiente para hacer cualquier cosa. No es que lo buscara tampoco, solo quería estar a su lado un rato, solo un poco. Solo deseó sentir su cercanía, estar acompañado de quien más necesitaba en ese momento. Escucharlo respirar, verlo con los ojos cerrados, velar por su descanso y su sueño. Al final no habían cenado, tampoco es que con el humor que habían regresado hubieran podido comer en condiciones.<br />
<br />
Hubo una sola cosa que esa noche le rondó la cabeza, dificultándole el sueño. Las palabras que había pronunciado, la promesa silenciosa que había dado. No mentía, planeaba hacerlo, pero no significaba que no tuviera temores. ¿Qué pensaría de él? ¿Qué haría? ¿Quizás no lo vería de la misma forma? Quiso darle esa confianza, aquella que le había prometido en silencio. Cerró los ojos, abrazándose más a él, pudiendo sentir su olor, su presencia, cosas que extrañamente lo calmaban. Curioso que estuviera usando sus propios productos de limpieza pero su esencia se mantuviera intacta. Le gustaba aquello. Cubrió sus cuerpos con las sábanas, su brazo se estiraba por debajo de la cabeza del contrario. Su mirada era lejana, pero solo llenándose del pensamiento de su acompañante, su amado. Hasta entonces no había pensado en el "amor" como algo real, sino una simple fantasía que él desconocía. Todo era nuevo para él desde el momento que lo conoció. Cierto era que al inicio no había mucho que mencionar, no había sentimiento, solo las cosas se dieron, él lo aprovechó y ahora... ¿Quién le iba a decir que iba a terminar así? <br />
<br />
Acercó con cuidado el rostro ajeno contra su pecho de forma protectora, reposando su mentón sobre la cabeza ajena, plantando un beso que duró más de lo previsto. Necesitaba que ese hombre estuviera a salvo, a costa de lo que fuera, incluso si se veía obligado a alejarse un tiempo para alcanzar sus metas. Cuidó su cabello, deslizándolo detrás de su oreja, solo queriendo ver por un tiempo más su rostro, solo un poco más antes de...<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">[***]</span></span></div>
<br />
Parpadeó, la luz del sol dándole directamente a la cara por los cristales de la ventana. Se revolcó un poco en la cama, solo para que su subconsciente le hiciera recordar que no estaba solo en la cama. Un momento, ¿cuándo se había dormido? Sintió su brazo adormecido por la postura y el peso de la cabeza ajena, a quien vio todavía descansando, sus ojos cerrados. La mirada regresó de la misma forma que la noche anterior, con un cariño silencioso antes de, después de besar el lateral de su cabeza, por encima de su oído para no despertarlo, comenzar a moverse, con el máximo cuidado posible. Seguía con sus pantalones puestos, el pecho al descubierto. Miró de reojo una vez más a Tezca, paseando con cuidado la mano sobre su cabeza para acariciarlo con el mismo cuidado inicial. No pudo evitar una pequeña sonrisa, parecía que siempre que lo veía dormir... lo adoraba. Cada vez más convencido de que se veía adorable dormido. Tomó su cajita de metal, retirando uno de sus cigarrillos y, una vez más, mentalizándose por lo que se venía. El sonido del mechero fue su único acompañante, el humo, el tono anaranjado entre sus labios y sus propios pensamientos. Las marcas de su cuello solo habían empeorado, volviéndose todavía más visibles que en el momento del ataque de su propio jefe.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/TB7kAuG.png" height="200"></div>
<br />
No hubo palabras, solo una mirada de reojo antes de ponerse en pie, cubriendo el cuerpo de Tezca una vez más con las sábanas y caminó, descalzo, hasta la cocina. El cigarrillo lo acompañaba, dejando un camino de humo a medida que sus pasos se adentraban al lugar y, una vez allí, se vio confundido. Hacía demasiado que no cocinaba algo para él, mucho menos lo había hecho para otra persona. Rascó su nuca, ahora tratando de recordar lo básico. ¿Siquiera le quedaba algo más en la nevera? Tuvo que revisarlo mientras el café sí se hacía. La fortuna de que era de lo más básico era algo. Terminó con algo sencillo, como huevos, eso era sencillo, además el bacon también era algo fácil de visualizar y saber si estaba muy hecho o poco. Por primera vez se planteó la idea de reaprender a cocinar una vez más. No le había prestado tanta atención hasta entonces. Se cocinaba cosas básicas, o dejaba que alguna criada lo hiciera, incluso solo recurriendo a veces a restaurantes. Frotó sus ojos con cansancio, viendo la sartén frente a él. No podía estar haciendo tanto el ridículo. La yema estaba destrozada, ya ni sabía romper bien un huevo sin dejarlo destruido, al menos podía dar la excusa de que solo era "huevo revuelto", con eso quizás salvara el día. En primer lugar, ¿por qué diantres cocinaba para alguien que no era él? Apagó en cigarrillo, dejando salir el último halo de humo que quedaba antes de, después de reacomodar todo, regresar al dormitorio. ¿Habría despertado ya? <br />
<br />
Solo pudo emitir una leve risita al verlo todavía en la cama. Comenzaba a comprender que el sueño era algo que parecía apreciar. Mejor así, debía de estar cansado después de aquellos días tan agotadores. Se acercó a sus espaldas, sentándose de nuevo en la cama, poniéndose de lado para acariciar el rostro del rubio. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Tezca. —</span></span> Su voz sonó suave, lenta, su rostro descendiendo hasta que un beso se posicionó sobre su cabeza. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Es algo tarde, tienes el desayuno listo. No me obligues a despertarte a la fuerza. —</span></span> Podría volver a recurrir a la misma "amenaza" que utilizó la primera vez, pero ahora que ambos tenían un poco más de tiempo libre, obviamente no iba a hacerlo, porque terminaría cumpliéndolo y ya ni era una amenaza, era un hecho. Por ahora, deseaba que el rubio renovara sus fuerzas, mismas que había perdido probablemente en esos días. Volvió a besarlo. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/EWUTz7d.png" width="230"> </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Además, me gustaría poder desayunar juntos.</span></span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Esperó a ver su reacción, esperaba no insistirle demasiado, le daba un poco de dolor tener que despertarlo y romper ese descanso que tanto se había merecido. Quizás lo dejara dormir más tarde, pero sus palabras eran reales.</div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/C5yCkGd.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">-Vestimenta-</a></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Litmus Test | [Social] [Priv. Tezca]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3219</link>
			<pubDate>Sun, 15 Feb 2026 14:24:34 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=536">Onizuka Jin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3219</guid>
			<description><![CDATA[No se había percatado de cuándo se había dormido, solo sabía que había quedado total y completamente inconsciente. No escuchó las palabras, no escuchó el momento que pudo o no ser llamado, tampoco el momento en que los sentimientos del varón regresaban a él, ni siquiera cuando se acomodó sobre su pecho. Solo escuchó el despertador. Su brazo se estiró, palpando la mesita de noche que había en el otro lado de la cama, cuando se percató del peso que tenía sobre su pecho. El sonido era molesto ahora mismo, más debido a la falta de descansa y las pocas horas de sueño.  <br />
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Alcanzó el despertador, dando un golpe con su palma en la zona superior, silenciándolo, elevando luego su mano entre sus ojos debido al cansancio, descendiéndolo lentamente al lateral de su cicatriz de forma inconsciente, llegando a cubrir su ojo izquierdo. Quería dormir un poco más, un par de minutos más.  </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/v4LFM3H.png" width="250">  </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Agghh... Qué pereza...</span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Tenía que levantarse, retomar sus pensamientos. ¿Dónde estaba? Parpadeó repetidamente, todavía aturdido por el sueño, agotado. En el momento que intentó moverse, sintió un peso sobre su pecho y descendió la mirada, viendo el rostro de Tezca sobre él. Parpadeó repetidamente, tratando de recordar. ¿Cuándo diablos se había dormido? No conseguía recordarlo. Quiso quedarse así un rato más. Los recuerdos de lo ocurrido horas antes le volvieron como una bofetada. La confesión, esos sentimientos que se habían brindado entre ellos, aquellas sensaciones que se le estaban haciendo nuevas, lo mucho que le oprimía el pecho el hecho de lo que pudiera ocurrir en ese momento. Se tenía que mentalizar, esa noche no iba a ser sencilla, para nada. </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Su mano se elevó, acariciando cuidadosamente el largo cabello del hombre. El olor a shampoo, el agradable calor que emanaba bajo las sábanas. Él todavía seguía desnudo, no había llegado a ducharse y, mierda, qué falta le hacía. Por otro lado le daba pena despertarlo. Solo quería estar un poco más con él de ese modo. Solo un poquito más. No iba a hacer daño a nadie... Si no fuera porque si llegaba tarde significaría una sentencia. Dejó escapar el aire de sus pulmones con desgana. La otra mano descendió por la espalda del contrario, con el máximo cuidado posible. Descendió su cabeza, besando el cabello del hombre, cerrando los ojos.  </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Haría lo que fuera necesario para ponerlo a salvo. </span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><br></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">No sabía si se había despertado o no, solo lo movió con el máximo cuidado posible hasta un lado de la cama, procurando evitar movimientos bruscos, dándole un nuevo beso a un lateral de la frente. Sus ojos lo observaron con una mirada intensa, cargada de cariño y calma, elevó su mano, acariciando la mejilla del contrario como si fuera la cosa más preciosa que existiera. Inspiró el aire, incorporándose despacio, plantando un nuevo beso en la cabeza del rubio una vez más antes de terminar de levantarse, cubierndo su cuerpo sin saber si estaba o no despierto.  </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Se puso en pie, pasando su mano por su cabeza, tratando de tener la mente calmada, tranquila, relajada. Solo podía pensar en qué iba a poder ocurrir esa noche y por desgracia ninguno de los escenarios era bueno. Se frotó el rostro, dejando salir el aire y poniéndose en pie, caminando hasta el armario que había empotrado en su lado de la cama, empotrado en la pared. Abrió la puerta corredera, sacando un traje de allí, como ya era costumbre y caminó hasta la cama una vez más, besando a Tezca tras la nuca al acomodarse ahora a sus espaldas, elevando su diestra para darle unas suaves sacudidas y toques cuidadosos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Despierta, tenemos que prepararnos. Yo voy a darme una ducha rápida.  </span></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[No se había percatado de cuándo se había dormido, solo sabía que había quedado total y completamente inconsciente. No escuchó las palabras, no escuchó el momento que pudo o no ser llamado, tampoco el momento en que los sentimientos del varón regresaban a él, ni siquiera cuando se acomodó sobre su pecho. Solo escuchó el despertador. Su brazo se estiró, palpando la mesita de noche que había en el otro lado de la cama, cuando se percató del peso que tenía sobre su pecho. El sonido era molesto ahora mismo, más debido a la falta de descansa y las pocas horas de sueño.  <br />
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Alcanzó el despertador, dando un golpe con su palma en la zona superior, silenciándolo, elevando luego su mano entre sus ojos debido al cansancio, descendiéndolo lentamente al lateral de su cicatriz de forma inconsciente, llegando a cubrir su ojo izquierdo. Quería dormir un poco más, un par de minutos más.  </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/v4LFM3H.png" width="250">  </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Agghh... Qué pereza...</span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Tenía que levantarse, retomar sus pensamientos. ¿Dónde estaba? Parpadeó repetidamente, todavía aturdido por el sueño, agotado. En el momento que intentó moverse, sintió un peso sobre su pecho y descendió la mirada, viendo el rostro de Tezca sobre él. Parpadeó repetidamente, tratando de recordar. ¿Cuándo diablos se había dormido? No conseguía recordarlo. Quiso quedarse así un rato más. Los recuerdos de lo ocurrido horas antes le volvieron como una bofetada. La confesión, esos sentimientos que se habían brindado entre ellos, aquellas sensaciones que se le estaban haciendo nuevas, lo mucho que le oprimía el pecho el hecho de lo que pudiera ocurrir en ese momento. Se tenía que mentalizar, esa noche no iba a ser sencilla, para nada. </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Su mano se elevó, acariciando cuidadosamente el largo cabello del hombre. El olor a shampoo, el agradable calor que emanaba bajo las sábanas. Él todavía seguía desnudo, no había llegado a ducharse y, mierda, qué falta le hacía. Por otro lado le daba pena despertarlo. Solo quería estar un poco más con él de ese modo. Solo un poquito más. No iba a hacer daño a nadie... Si no fuera porque si llegaba tarde significaría una sentencia. Dejó escapar el aire de sus pulmones con desgana. La otra mano descendió por la espalda del contrario, con el máximo cuidado posible. Descendió su cabeza, besando el cabello del hombre, cerrando los ojos.  </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Haría lo que fuera necesario para ponerlo a salvo. </span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><br></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">No sabía si se había despertado o no, solo lo movió con el máximo cuidado posible hasta un lado de la cama, procurando evitar movimientos bruscos, dándole un nuevo beso a un lateral de la frente. Sus ojos lo observaron con una mirada intensa, cargada de cariño y calma, elevó su mano, acariciando la mejilla del contrario como si fuera la cosa más preciosa que existiera. Inspiró el aire, incorporándose despacio, plantando un nuevo beso en la cabeza del rubio una vez más antes de terminar de levantarse, cubierndo su cuerpo sin saber si estaba o no despierto.  </div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Se puso en pie, pasando su mano por su cabeza, tratando de tener la mente calmada, tranquila, relajada. Solo podía pensar en qué iba a poder ocurrir esa noche y por desgracia ninguno de los escenarios era bueno. Se frotó el rostro, dejando salir el aire y poniéndose en pie, caminando hasta el armario que había empotrado en su lado de la cama, empotrado en la pared. Abrió la puerta corredera, sacando un traje de allí, como ya era costumbre y caminó hasta la cama una vez más, besando a Tezca tras la nuca al acomodarse ahora a sus espaldas, elevando su diestra para darle unas suaves sacudidas y toques cuidadosos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Despierta, tenemos que prepararnos. Yo voy a darme una ducha rápida.  </span></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] | The Room Where It Happens | [Social] [Privado-Tezca] [+18]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3132</link>
			<pubDate>Wed, 04 Feb 2026 15:52:04 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=536">Onizuka Jin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3132</guid>
			<description><![CDATA[Un cansancio indescifrable... O no tan indescifrable realmente. Ni siquiera se había quitado la ropa del día anterior, no. De hecho ni siquiera había regresado a donde se suponía que le tocaba dormir. Sus pasos lo habían llevado lejos incluso de la propia civilización, donde sabía que si tenía ojos, los percibiría. La abstinencia por la falta de tabaco lo estaba destruyendo por dentro y, además, eso sumado al rostro que vio en Tezca, el estrés que había ido acumulando, los pensamientos negativos que lo atacaban. Aún con el sueño no podía ni dormir, lo único que le venía en la mente era el momento en que todo terminó. ¿Terminó? Así era... ahora Tezca lo odiaba, con razones, por supuesto, lo sabía bien pero... Sus ojos estaban fijos a la ciudad, en aquel horario nocturno. Había evitado ese encuentro a propósito, realmente lo había hecho y ahora que su jefe conocía también la debilidad de Tezca, sus manos estaban total y completamente atadas. ¿Cómo ayudarlo? ¿Cómo hacer que siquiera se alejara de él? Solo sintió un dolor profundo, una punzada que lo estaba atormentando.  <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/EPCbNaQ.png" width="200"> </div>
<br />
Sus ojos observaban a la nada más absoluta, perdido, absorto. Solo podía mirar la ciudad, iluminada por la nocturnidad, sentir el frío calarle los huesos por la temperatura nocturna y por encontrarse en lo alto de un monte, al borde casi de un precipicio. No podía hacer más que observar a la nada, durante horas, horas... Su expresión era casi la de un abandono, como si un dueño hubiera abandonado a su mascota. ¿Quién iba a decir que alguien como él iba a sentirse tan despreciable? No supo el tiempo que transcurrió hasta que el sol del amanecer aparecía en el cielo, haciendo desaparecer las estrellas. Horas, tan largas horas que también se sintieron cortas. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pere-Pere-Pere. </span></span></div>
<br />
Sus manos temblaban, no quería contestar. No creía que fuera Tezca, lo dudaba muy seriamente pero, por otro lado, si ignoraba esa llamada, quizás el rubio pudiera estar en peligro. Quería desvanecerse, desaparecer de allí, olvidarlo todo y empezar desde cero. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pere-Pere-Pere. </span></span></div>
<br />
Sacó el caracol de su bolsillo, observándolo con cansancio, respondiendo sin muchas ganas. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/12PywTW.png" height="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—Veo que esta vez sí has respondido.  </span></span></span></span></div>
<br />
No le apetecía en absoluto escuchar esa voz, era estresante, agotador, solo sentía más punzadas de dolor destruyéndolo por dentro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Solo estuve algo ocupado últimamente.</span></span>  <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Acostándote con Norova? —</span></span></span></span> No pudo responder a eso. Elevó su diestra, la cual a consecuencia de su abstinencia y el estrés temblaba, frotando sus ojos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Sabes que no, maldito viejo. ¿Qué quieres? </span></span> <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—No olvides la cita de hoy. Y sabes bien que si Norova no aparece, cuáles serán las instrucciones. —</span></span></span></span> Los labios de Jin se apretaron. Sí, claro... allí estaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Sí... Lo sé. —</span></span> Apenas murmuró en un hilo de voz, poniéndose en pie. Estaba cansado, le había dado para esa misma noche, pero tenía que encontrar a Tezca lo antes posible. No quería ver de nuevo esa expresión que lo destruía y, sin embargo, no le quedaba otra alternativa. Todo era... frustrante. Se levantó, limpiando el polvo de su ropa y, con toda su fuerza de voluntad, descendió monte abajo.  <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[***] </span></div>
<br />
Estaba ahora en el hostal, llamando a una puerta que nadie respondía. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Tezca, por favor... —</span></span> Apenas murmuraba, deseando que su voz apareciera, pero no había siquiera un solo sonido en el interior. Se comenzaba a desesperar, al menos hasta que una mujer, que se encargaba de la limpieza de las habitaciones, lo vio.  <br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Busca al señor que se hospeda allí? Anoche no regresó, no hay nadie. </span></span><br />
<br />
Los ojos de Jin se llenaron de preocupación. ¿Acaso Raigo le había hecho algo? Comenzó a entrar en pánico. Empujó a la pobre mujer, quien se estampó contra una de las puertas y cayó al suelo, y comenzó a correr. No. Tezca no. Ahora no. Todavía no. No podía respirar, ni siquiera cuando salía de allí a toda prisa, tratando de encontrar respuestas. ¿Dónde debía buscar? ¿Qué debía hacer? ¿Dónde podía comenzar a partir? La casa... esa casa... quizás hubiera vuelto a esa casa... Su respiración casi parecía cortarse en el aire. Corrió de nuevo, hasta aquel hogar que parecía haber mencionado el propio... <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">—¡TEZCA! —</span></span></span> Entró de forma apresurada, pero de nuevo, todo estaba vacío, silencioso... <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Por dios... No... Por favor. —</span></span> Sus manos temblaban, el estrés acumulándose, sentía que todo se estaba desmoronando. Elevó sus manos a ambos lados de su cabeza. Las manos le temblaban con violencia, la frustración lo llenaba incluso más y una sensación que había perdido hacía años; terror. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/g9ZpSud.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Por favor Tezca, solo... Aparece de donde sea que estés... </span></span></div>
<br />
No podía pensar con claridad, tampoco podía preguntarle a Raigo, no podía hacer nada más que... <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sus hombres </span></div>
<br />
Descendió sus manos, marcar le era casi imposible por cómo le temblaban las manos, hasta que uno de los hombres le respondió. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Jef-...</span></span> <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—¿Dónde está Tezca Norova? </span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Eh? Pues... se fue al puerto anoche. —</span></span> Había olvidado que sus hombres le seguían vigilando y nunca, jamás pensó que se sentiría agradecido por ello. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Anoche no regresó a su-... —</span></span> Colgó de nuevo, no dejó terminar la frase. Solo fue dirección al puerto, el único que había y conocía. Solo quería verificar que estaba bien. Salió corriendo, a toda prisa y, para cuando llegó, estaba casi sin aire en sus pulmones. Pero no lo vio, no al principio al menos... Lo que sí hizo fue sentir el olor a alcohol. Y allí estaba, al fin, lo había encontrado. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Vivo. </span></span></span></div>
<br />
El peso del alivio le hizo notar qué tan desesperado estaba, cómo la falta de aire en sus pulmones le estaba dañando más de lo que creía. Caminó, con las fuerzas que le quedaban, hasta encontrarse con el hombre. No supo que decir, de nuevo, se quedó en blanco. El silencio solo era interrumpido por el sonido de su respiración agitada.  <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/KIPsb1X.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Tezca...</span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">No supo cómo seguir la frase, más que llamarlo por su nombre. Apestaba a alcohol, estaba... No sabía ni cómo describirlo. Tampoco sabía cómo iniciar la conversación sin que la situación se viera más incómoda. Sus ojos estaban llenos de cansancio, su ropa ni siquiera se había cambiado, el cansancio lo atacaba, pero no podía dejar de verlo. </div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un cansancio indescifrable... O no tan indescifrable realmente. Ni siquiera se había quitado la ropa del día anterior, no. De hecho ni siquiera había regresado a donde se suponía que le tocaba dormir. Sus pasos lo habían llevado lejos incluso de la propia civilización, donde sabía que si tenía ojos, los percibiría. La abstinencia por la falta de tabaco lo estaba destruyendo por dentro y, además, eso sumado al rostro que vio en Tezca, el estrés que había ido acumulando, los pensamientos negativos que lo atacaban. Aún con el sueño no podía ni dormir, lo único que le venía en la mente era el momento en que todo terminó. ¿Terminó? Así era... ahora Tezca lo odiaba, con razones, por supuesto, lo sabía bien pero... Sus ojos estaban fijos a la ciudad, en aquel horario nocturno. Había evitado ese encuentro a propósito, realmente lo había hecho y ahora que su jefe conocía también la debilidad de Tezca, sus manos estaban total y completamente atadas. ¿Cómo ayudarlo? ¿Cómo hacer que siquiera se alejara de él? Solo sintió un dolor profundo, una punzada que lo estaba atormentando.  <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/EPCbNaQ.png" width="200"> </div>
<br />
Sus ojos observaban a la nada más absoluta, perdido, absorto. Solo podía mirar la ciudad, iluminada por la nocturnidad, sentir el frío calarle los huesos por la temperatura nocturna y por encontrarse en lo alto de un monte, al borde casi de un precipicio. No podía hacer más que observar a la nada, durante horas, horas... Su expresión era casi la de un abandono, como si un dueño hubiera abandonado a su mascota. ¿Quién iba a decir que alguien como él iba a sentirse tan despreciable? No supo el tiempo que transcurrió hasta que el sol del amanecer aparecía en el cielo, haciendo desaparecer las estrellas. Horas, tan largas horas que también se sintieron cortas. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pere-Pere-Pere. </span></span></div>
<br />
Sus manos temblaban, no quería contestar. No creía que fuera Tezca, lo dudaba muy seriamente pero, por otro lado, si ignoraba esa llamada, quizás el rubio pudiera estar en peligro. Quería desvanecerse, desaparecer de allí, olvidarlo todo y empezar desde cero. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Pere-Pere-Pere. </span></span></div>
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Sacó el caracol de su bolsillo, observándolo con cansancio, respondiendo sin muchas ganas. <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/12PywTW.png" height="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—Veo que esta vez sí has respondido.  </span></span></span></span></div>
<br />
No le apetecía en absoluto escuchar esa voz, era estresante, agotador, solo sentía más punzadas de dolor destruyéndolo por dentro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Solo estuve algo ocupado últimamente.</span></span>  <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—¿Acostándote con Norova? —</span></span></span></span> No pudo responder a eso. Elevó su diestra, la cual a consecuencia de su abstinencia y el estrés temblaba, frotando sus ojos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Sabes que no, maldito viejo. ¿Qué quieres? </span></span> <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">—No olvides la cita de hoy. Y sabes bien que si Norova no aparece, cuáles serán las instrucciones. —</span></span></span></span> Los labios de Jin se apretaron. Sí, claro... allí estaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Sí... Lo sé. —</span></span> Apenas murmuró en un hilo de voz, poniéndose en pie. Estaba cansado, le había dado para esa misma noche, pero tenía que encontrar a Tezca lo antes posible. No quería ver de nuevo esa expresión que lo destruía y, sin embargo, no le quedaba otra alternativa. Todo era... frustrante. Se levantó, limpiando el polvo de su ropa y, con toda su fuerza de voluntad, descendió monte abajo.  <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[***] </span></div>
<br />
Estaba ahora en el hostal, llamando a una puerta que nadie respondía. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Tezca, por favor... —</span></span> Apenas murmuraba, deseando que su voz apareciera, pero no había siquiera un solo sonido en el interior. Se comenzaba a desesperar, al menos hasta que una mujer, que se encargaba de la limpieza de las habitaciones, lo vio.  <br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Busca al señor que se hospeda allí? Anoche no regresó, no hay nadie. </span></span><br />
<br />
Los ojos de Jin se llenaron de preocupación. ¿Acaso Raigo le había hecho algo? Comenzó a entrar en pánico. Empujó a la pobre mujer, quien se estampó contra una de las puertas y cayó al suelo, y comenzó a correr. No. Tezca no. Ahora no. Todavía no. No podía respirar, ni siquiera cuando salía de allí a toda prisa, tratando de encontrar respuestas. ¿Dónde debía buscar? ¿Qué debía hacer? ¿Dónde podía comenzar a partir? La casa... esa casa... quizás hubiera vuelto a esa casa... Su respiración casi parecía cortarse en el aire. Corrió de nuevo, hasta aquel hogar que parecía haber mencionado el propio... <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">—¡TEZCA! —</span></span></span> Entró de forma apresurada, pero de nuevo, todo estaba vacío, silencioso... <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Por dios... No... Por favor. —</span></span> Sus manos temblaban, el estrés acumulándose, sentía que todo se estaba desmoronando. Elevó sus manos a ambos lados de su cabeza. Las manos le temblaban con violencia, la frustración lo llenaba incluso más y una sensación que había perdido hacía años; terror. <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/g9ZpSud.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Por favor Tezca, solo... Aparece de donde sea que estés... </span></span></div>
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No podía pensar con claridad, tampoco podía preguntarle a Raigo, no podía hacer nada más que... <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sus hombres </span></div>
<br />
Descendió sus manos, marcar le era casi imposible por cómo le temblaban las manos, hasta que uno de los hombres le respondió. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">—Jef-...</span></span> <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—¿Dónde está Tezca Norova? </span></span><br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—¿Eh? Pues... se fue al puerto anoche. —</span></span> Había olvidado que sus hombres le seguían vigilando y nunca, jamás pensó que se sentiría agradecido por ello. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Anoche no regresó a su-... —</span></span> Colgó de nuevo, no dejó terminar la frase. Solo fue dirección al puerto, el único que había y conocía. Solo quería verificar que estaba bien. Salió corriendo, a toda prisa y, para cuando llegó, estaba casi sin aire en sus pulmones. Pero no lo vio, no al principio al menos... Lo que sí hizo fue sentir el olor a alcohol. Y allí estaba, al fin, lo había encontrado. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Vivo. </span></span></span></div>
<br />
El peso del alivio le hizo notar qué tan desesperado estaba, cómo la falta de aire en sus pulmones le estaba dañando más de lo que creía. Caminó, con las fuerzas que le quedaban, hasta encontrarse con el hombre. No supo que decir, de nuevo, se quedó en blanco. El silencio solo era interrumpido por el sonido de su respiración agitada.  <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/KIPsb1X.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Tezca...</span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">No supo cómo seguir la frase, más que llamarlo por su nombre. Apestaba a alcohol, estaba... No sabía ni cómo describirlo. Tampoco sabía cómo iniciar la conversación sin que la situación se viera más incómoda. Sus ojos estaban llenos de cansancio, su ropa ni siquiera se había cambiado, el cansancio lo atacaba, pero no podía dejar de verlo. </div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] What's Coming Next? | [Social] [Privado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3105</link>
			<pubDate>Fri, 30 Jan 2026 19:17:15 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=536">Onizuka Jin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3105</guid>
			<description><![CDATA[Pasos calmados, el atardecer ya estaba volviendo amarillo el cielo. No recordaba el tiempo transcurrido, solo que por mucho que hubiera deseado estar con el contrario, parecía negarse a compartir la casa en la que había pasado un tiempo. No era quién para atarlo, por mucho que quisiera. Hakes le había hecho mención, una vez más, de que tarde o temprando su jefe tenía que conocer a Tezca. No era una idea que le gustara especialmente y, por supuesto, por muchos factores. No podía dar explicacines, no concretas al menos. Sus ojos se cerraron, las manos frotando los mismos. Caminaba solo, sin sus hombres. ¿Cómo podía abarcar el tema? ¿Cómo acercarlos sin que su jefe le pusiera un solo dedo encima? Dadas las circunstancias, no podía permitir que las cosas empeorasen y lo único que deseaba era la seguridad de Tezca... Y estar con su jefe no era precisamente dejarlo en un lugar seguro. Pero ya era tarde, Hakes ya había hablado, y la insistencia de su jefe en conocer a un “nuevo miembro” ya estaba comenzando a ser insoportable.  <br />
<br />
Eso no era lo peor. Ah, no. Lo peor era aquella comunicación, escasa. No porque no hablaran, no, sino más bien porque Tezca no había querido confiarle dónde se estaba hospedando. Tuvo que recurrir a, una vez más, su propio clan para que lo siguieran de la forma más discreta posible. La cosa fue que, inicialmente, trató de investigar por su cuenta, darle una sorpresa... Pero la sorpresa se la llevó él mismo, comenzando a encajar algunas piezas que no pensaba que lograría encajar.  <br />
<br />
Estaba allí... Una casa, hecha añicos, destrozada, sin cuidados. Posiblemente incluso abandonada. Eso era dos días antes de que se dirigiera al hostal en el que estaba yendo ahora mismo. Un hogar lúgubre, solitario... Los escasos registros de Tezca Norova lo habían llevado a un lugar que le hizo comprender muchas cosas. Una de ellas era, por supuesto, la conexión entre ellos, aquella comprensión invisible. Sus ojos miraban a la nada, sus zapatos, ahora caros, se escuchaban en su andar en una calle que poco a poco se iba vaciando. Recordaba el polvo, el abandono y de nuevo, los flashbacks llenaron su mente. Esta vez, en aquella isla que ya ni él recordaba, aquella en la que todo estaba lleno de inmundicia, silencio, abandono, hambruna, moho... Donde sus propios padres lo habían llevado a ser quien era hoy. Tezca... Pese a conocer, investigar lo posible, sentía que todavía no sabía nada de él. Era como... un silencio que gritaba por ambos.  <br />
<br />
Sus pasos, al fin, frenaron en seco. Los ojos se elevaron, viendo el hostal desde fuera. El cigarro se retiraba de entre sus labios, el humo salía de sus pulmones por su nariz. Respiró profundo, dejando caer el cigarro en el suelo, apagándolo de una pisada. Se miró a sí mismo, desabrochando uno de los botones de su camisa roja. Sí, se había esmerado en su ropa. ¿Por qué? Ni él lo sabía. Se suponía que habían tenido que separarse temporalmente, lo que los llevó a un viaje por separado. No le dio demasiadas razones más allá que su propio trabajo, y de hecho así era. Había intentado averiguar por su cuenta qué había empujado a la investigación de Tezca cuando se dieron los acontecimientos, no quería que volviera a suceder. Aún así, se había pasado entre un traje y otro durante por lo menos dos horas hasta finalmente decidirse en uno, y en vez de colores habituales, la camisa sí era roja.  <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/jwGrC3T.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">- Vestimenta -</a></div>
<br />
Al fin dio el paso, caminando en el interior. No le hizo falta investigar, ni preguntar en la recepción a qué habitación se dirigía, ya lo sabía, había hecho su labor antes de llegar allí. Solo deseaba que no hubiera aparecido en un mal momento. Sus pasos cesaron, creando un silencio absoluto lejos del ruido ambiental en el instante que su cuerpo se posicionó frente a la habitación. Estaba quieto, mirando en silencio, sin saber si tocar todavía a la puerta, de nuevo recordando aquella casa donde primero había ido a buscarlo... ¿Acaso Tezca había sido como él? ¿Quizás había llegado a invadir demasiado su espacio? ¿Era buena idea tocar el tema? Demasiadas dudas sin respuesta. Sus ojos se cerraron de nuevo, sus dedos se frotaron entre sus ojos, con cansancio, tratando de mentalizarse. No, lo mejor era sin duda no tocar el tema, al menos no hasta que él se atreviera a mencionarlo, igual que él mismo lo hizo con su cicatriz. Si algo hacía de verdad era respetarlo. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/xc917o5.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—... </span></span></div>
<br />
Unos segundos más de silencio, sus ojos observando la puerta. El mono de querer fumar lo volvió a atacar. Suspiró con cansancio, elevando su cabeza. Elevó su diestra, ahora sí, tomando el valor, para dar un par de toques a la puerta frente a él.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Pasos calmados, el atardecer ya estaba volviendo amarillo el cielo. No recordaba el tiempo transcurrido, solo que por mucho que hubiera deseado estar con el contrario, parecía negarse a compartir la casa en la que había pasado un tiempo. No era quién para atarlo, por mucho que quisiera. Hakes le había hecho mención, una vez más, de que tarde o temprando su jefe tenía que conocer a Tezca. No era una idea que le gustara especialmente y, por supuesto, por muchos factores. No podía dar explicacines, no concretas al menos. Sus ojos se cerraron, las manos frotando los mismos. Caminaba solo, sin sus hombres. ¿Cómo podía abarcar el tema? ¿Cómo acercarlos sin que su jefe le pusiera un solo dedo encima? Dadas las circunstancias, no podía permitir que las cosas empeorasen y lo único que deseaba era la seguridad de Tezca... Y estar con su jefe no era precisamente dejarlo en un lugar seguro. Pero ya era tarde, Hakes ya había hablado, y la insistencia de su jefe en conocer a un “nuevo miembro” ya estaba comenzando a ser insoportable.  <br />
<br />
Eso no era lo peor. Ah, no. Lo peor era aquella comunicación, escasa. No porque no hablaran, no, sino más bien porque Tezca no había querido confiarle dónde se estaba hospedando. Tuvo que recurrir a, una vez más, su propio clan para que lo siguieran de la forma más discreta posible. La cosa fue que, inicialmente, trató de investigar por su cuenta, darle una sorpresa... Pero la sorpresa se la llevó él mismo, comenzando a encajar algunas piezas que no pensaba que lograría encajar.  <br />
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Estaba allí... Una casa, hecha añicos, destrozada, sin cuidados. Posiblemente incluso abandonada. Eso era dos días antes de que se dirigiera al hostal en el que estaba yendo ahora mismo. Un hogar lúgubre, solitario... Los escasos registros de Tezca Norova lo habían llevado a un lugar que le hizo comprender muchas cosas. Una de ellas era, por supuesto, la conexión entre ellos, aquella comprensión invisible. Sus ojos miraban a la nada, sus zapatos, ahora caros, se escuchaban en su andar en una calle que poco a poco se iba vaciando. Recordaba el polvo, el abandono y de nuevo, los flashbacks llenaron su mente. Esta vez, en aquella isla que ya ni él recordaba, aquella en la que todo estaba lleno de inmundicia, silencio, abandono, hambruna, moho... Donde sus propios padres lo habían llevado a ser quien era hoy. Tezca... Pese a conocer, investigar lo posible, sentía que todavía no sabía nada de él. Era como... un silencio que gritaba por ambos.  <br />
<br />
Sus pasos, al fin, frenaron en seco. Los ojos se elevaron, viendo el hostal desde fuera. El cigarro se retiraba de entre sus labios, el humo salía de sus pulmones por su nariz. Respiró profundo, dejando caer el cigarro en el suelo, apagándolo de una pisada. Se miró a sí mismo, desabrochando uno de los botones de su camisa roja. Sí, se había esmerado en su ropa. ¿Por qué? Ni él lo sabía. Se suponía que habían tenido que separarse temporalmente, lo que los llevó a un viaje por separado. No le dio demasiadas razones más allá que su propio trabajo, y de hecho así era. Había intentado averiguar por su cuenta qué había empujado a la investigación de Tezca cuando se dieron los acontecimientos, no quería que volviera a suceder. Aún así, se había pasado entre un traje y otro durante por lo menos dos horas hasta finalmente decidirse en uno, y en vez de colores habituales, la camisa sí era roja.  <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/jwGrC3T.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">- Vestimenta -</a></div>
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Al fin dio el paso, caminando en el interior. No le hizo falta investigar, ni preguntar en la recepción a qué habitación se dirigía, ya lo sabía, había hecho su labor antes de llegar allí. Solo deseaba que no hubiera aparecido en un mal momento. Sus pasos cesaron, creando un silencio absoluto lejos del ruido ambiental en el instante que su cuerpo se posicionó frente a la habitación. Estaba quieto, mirando en silencio, sin saber si tocar todavía a la puerta, de nuevo recordando aquella casa donde primero había ido a buscarlo... ¿Acaso Tezca había sido como él? ¿Quizás había llegado a invadir demasiado su espacio? ¿Era buena idea tocar el tema? Demasiadas dudas sin respuesta. Sus ojos se cerraron de nuevo, sus dedos se frotaron entre sus ojos, con cansancio, tratando de mentalizarse. No, lo mejor era sin duda no tocar el tema, al menos no hasta que él se atreviera a mencionarlo, igual que él mismo lo hizo con su cicatriz. Si algo hacía de verdad era respetarlo. <br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/xc917o5.png" width="200"></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—... </span></span></div>
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Unos segundos más de silencio, sus ojos observando la puerta. El mono de querer fumar lo volvió a atacar. Suspiró con cansancio, elevando su cabeza. Elevó su diestra, ahora sí, tomando el valor, para dar un par de toques a la puerta frente a él.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Flores y muerte (Pasado - Mr Bones)]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2932</link>
			<pubDate>Thu, 08 Jan 2026 19:08:46 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=693">Charlotte</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2932</guid>
			<description><![CDATA[Definitivamente no estaba acostumbrada a la naturaleza, ni a salir demasiado de mi isla, o a lo que fuese.  Sentía cómo el sol del medio día quemaba mi piel pálida, la cual no hacía ningún esfuerzo por crear melanina y defenderme de la radiación solar para variar. Es como si la propia naturaleza me estuviese diciendo que no pertenecía allí e intentaba matarme con todos los medios que tenía: De un lado del ring estaban los mosquitos, distintos insectos voladores, escarabajos, arañas, mantis, etcétera; Del otro lado las diversas plantas venenosas, ramas que entorpecían mi recorrido, espinas y vegetación que dios había puesto solamente para hacer la vida de los conciudadanos más difícil. ¿Es mucho pedir una pradera con mega-fauna más amigable? ¿Por qué todo lo que sobrevive aquí debe verse tan hostil y peligroso? <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">- Monsieur, debo admitir que me es extraño lidiar con semejante variedad de vida. De donde yo vengo apenas hay árboles secos, cadáveres y plantas que se nutren de los deshechos del cementerio. -</span></span> Le comenté a mi guía en mi tono neutro, fúnebre, característico de mí. Mi acento francés se distinguía demasiado de los locales, no solamente me delataba mi forma de hablar que soy extranjera sino que mi piel… Estos sujetos son nativos y yo estúpidamente pálida, tan pálida que es perjudicial para mí misma.<br />
<br />
Estaba allí en una misión “humanitaria”. Estudiaba un poco de la fauna, ayudaba a los guardabosques y fungía como médico local en lo que perfeccionaba mi profesión. Había personas que simplemente venían a consulta por mi extraño aspecto, extraño para ellos claro: En lo que a mí respecta me veía perfectamente normal.<br />
<br />
Salí de la clínica al horario habitual, descansaba mi espalda sobre la pared de un consultorio improvisado. Me relajé comiendo un poco de Ramen instantáneo, ya que no fumaba era lo único que liberaba algo de serotonina en mí y por supuesto, me había traído de afuera muchísima comida instantánea… No estoy lista para comer nada de la isla todavía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Definitivamente no estaba acostumbrada a la naturaleza, ni a salir demasiado de mi isla, o a lo que fuese.  Sentía cómo el sol del medio día quemaba mi piel pálida, la cual no hacía ningún esfuerzo por crear melanina y defenderme de la radiación solar para variar. Es como si la propia naturaleza me estuviese diciendo que no pertenecía allí e intentaba matarme con todos los medios que tenía: De un lado del ring estaban los mosquitos, distintos insectos voladores, escarabajos, arañas, mantis, etcétera; Del otro lado las diversas plantas venenosas, ramas que entorpecían mi recorrido, espinas y vegetación que dios había puesto solamente para hacer la vida de los conciudadanos más difícil. ¿Es mucho pedir una pradera con mega-fauna más amigable? ¿Por qué todo lo que sobrevive aquí debe verse tan hostil y peligroso? <br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008E02;" class="mycode_color">- Monsieur, debo admitir que me es extraño lidiar con semejante variedad de vida. De donde yo vengo apenas hay árboles secos, cadáveres y plantas que se nutren de los deshechos del cementerio. -</span></span> Le comenté a mi guía en mi tono neutro, fúnebre, característico de mí. Mi acento francés se distinguía demasiado de los locales, no solamente me delataba mi forma de hablar que soy extranjera sino que mi piel… Estos sujetos son nativos y yo estúpidamente pálida, tan pálida que es perjudicial para mí misma.<br />
<br />
Estaba allí en una misión “humanitaria”. Estudiaba un poco de la fauna, ayudaba a los guardabosques y fungía como médico local en lo que perfeccionaba mi profesión. Había personas que simplemente venían a consulta por mi extraño aspecto, extraño para ellos claro: En lo que a mí respecta me veía perfectamente normal.<br />
<br />
Salí de la clínica al horario habitual, descansaba mi espalda sobre la pared de un consultorio improvisado. Me relajé comiendo un poco de Ramen instantáneo, ya que no fumaba era lo único que liberaba algo de serotonina en mí y por supuesto, me había traído de afuera muchísima comida instantánea… No estoy lista para comer nada de la isla todavía.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Bebiendo, saludando y quizas amigos encontrando [Pasado][Dashrath]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2831</link>
			<pubDate>Fri, 26 Dec 2025 14:21:03 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=666">Hiiragi Kaminari</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2831</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">5to día la primavera del año 15</span></span></div>
<br />
El reino Torino, una encantadora isla tropical donde se podía disfrutar de un ambiente poco industrializado sin dejar de lado los centros urbanos que a una le dan las oportunidades de negociar, conocer gente, hacer contactos o simplemente hacer turismo, así era como le habían vendido la idea de aquel lugar a Hiiragi <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffdbbb;" class="mycode_color">-No recuerdo quien fue el que me recomendó venir a esta isla para conocer de la cultura local y expandir mi conocimiento de negocios, pero casi me come un pájaro gigante mientras venia en camino… Recordaré eso para la próxima, investigar mejor sobre la fauna local del lugar a donde me dirijo.-</span></span> Se quejó para sí misma mientras empezaba a recorrer el pequeño pueblo en búsqueda de una posada o bar donde empezar a relajarse tras su largo viaje.<br />
<br />
Para recorrer aquella isla aún no había seleccionado un atuendo similar al de los locales, eso lo dejaría para más tarde, así que por el momento los ciudadanos y todos aquellos con los que se cruzaba Hiiragi podían ver en ella a una mujer con orejas de conejo, pelo blanco como la nieve y ojos rojos, una piel que por suerte era saludable en lugar del pálido que había visto a otras personas de rasgos similares tener, de hombros para abajo llevaba lo que parecía ser alguna clase de capa sencilla que cubría casi la mitad de su cuerpo, aquella era una sencilla tela con solo un par de vetas rojizas en un patrón muy simple que se extendía cubriendo el cuerpo de la joven hasta llegar a la mitad de sus muslos, de allí para abajo estaba a vista de todo el mundo que tenía unas largas piernas que desde el muslo bajo parecía descender pelaje blanco que se escondía finalmente en unas botas aptas para atravesar prácticamente cualquier terreno con facilidad, en su espalda cargaba una mochila y un largo objeto envuelto en telas de harpillera que volvían indistinguible a simple vista que clase de objeto sería aquello que portaba, quizás fuera solo un montón de palos bien agarrados o quizás otra cosa, pero la gente del lugar parecía priorizar otras de las curiosidades de Hiiragi para enfocar sus miradas. A pesar de tener uno de sus brazos guardado dentro de su atuendo, el brazo derecho parecía bastante humano, tironeando de la correa de la mochila de forma despreocupada.<br />
<br />
Finalmente la humink encontró un lugar que parecía ser adecuado para comprar comida, bebida y quizás escuchar sobre la cultura local o al menos algunas historias interesantes. Con una sonrisa encantadora en su rostro Hiiragi entró en la taberna de poca monta acercándose con un andar que la demostraba segura de si misma se sentó en una mesa que parecía estar ocupada por otra persona <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffdbbb;" class="mycode_color">-Hola, buenas tardes-</span></span> dijo sonriendo al desconocido <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffdbbb;" class="mycode_color">-Si no le molesta mi compañía un y poco de platica, me gustaría invitarle a comer y beber compartiendo esta mesa.-</span></span> agregó felizmente mientras levantaba su mano haciendo un gesto al encargado del establecimiento para llamarlo y ver de pedir la tan ansiada bebida además de algo para comer... y por supuesto una recarga o primera bebida si la persona que estaba en la mesa estaba dispuesta a compartir.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">5to día la primavera del año 15</span></span></div>
<br />
El reino Torino, una encantadora isla tropical donde se podía disfrutar de un ambiente poco industrializado sin dejar de lado los centros urbanos que a una le dan las oportunidades de negociar, conocer gente, hacer contactos o simplemente hacer turismo, así era como le habían vendido la idea de aquel lugar a Hiiragi <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffdbbb;" class="mycode_color">-No recuerdo quien fue el que me recomendó venir a esta isla para conocer de la cultura local y expandir mi conocimiento de negocios, pero casi me come un pájaro gigante mientras venia en camino… Recordaré eso para la próxima, investigar mejor sobre la fauna local del lugar a donde me dirijo.-</span></span> Se quejó para sí misma mientras empezaba a recorrer el pequeño pueblo en búsqueda de una posada o bar donde empezar a relajarse tras su largo viaje.<br />
<br />
Para recorrer aquella isla aún no había seleccionado un atuendo similar al de los locales, eso lo dejaría para más tarde, así que por el momento los ciudadanos y todos aquellos con los que se cruzaba Hiiragi podían ver en ella a una mujer con orejas de conejo, pelo blanco como la nieve y ojos rojos, una piel que por suerte era saludable en lugar del pálido que había visto a otras personas de rasgos similares tener, de hombros para abajo llevaba lo que parecía ser alguna clase de capa sencilla que cubría casi la mitad de su cuerpo, aquella era una sencilla tela con solo un par de vetas rojizas en un patrón muy simple que se extendía cubriendo el cuerpo de la joven hasta llegar a la mitad de sus muslos, de allí para abajo estaba a vista de todo el mundo que tenía unas largas piernas que desde el muslo bajo parecía descender pelaje blanco que se escondía finalmente en unas botas aptas para atravesar prácticamente cualquier terreno con facilidad, en su espalda cargaba una mochila y un largo objeto envuelto en telas de harpillera que volvían indistinguible a simple vista que clase de objeto sería aquello que portaba, quizás fuera solo un montón de palos bien agarrados o quizás otra cosa, pero la gente del lugar parecía priorizar otras de las curiosidades de Hiiragi para enfocar sus miradas. A pesar de tener uno de sus brazos guardado dentro de su atuendo, el brazo derecho parecía bastante humano, tironeando de la correa de la mochila de forma despreocupada.<br />
<br />
Finalmente la humink encontró un lugar que parecía ser adecuado para comprar comida, bebida y quizás escuchar sobre la cultura local o al menos algunas historias interesantes. Con una sonrisa encantadora en su rostro Hiiragi entró en la taberna de poca monta acercándose con un andar que la demostraba segura de si misma se sentó en una mesa que parecía estar ocupada por otra persona <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffdbbb;" class="mycode_color">-Hola, buenas tardes-</span></span> dijo sonriendo al desconocido <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ffdbbb;" class="mycode_color">-Si no le molesta mi compañía un y poco de platica, me gustaría invitarle a comer y beber compartiendo esta mesa.-</span></span> agregó felizmente mientras levantaba su mano haciendo un gesto al encargado del establecimiento para llamarlo y ver de pedir la tan ansiada bebida además de algo para comer... y por supuesto una recarga o primera bebida si la persona que estaba en la mesa estaba dispuesta a compartir.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Where we stand [pasado] [Ling Guang]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2524</link>
			<pubDate>Tue, 11 Nov 2025 19:37:29 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=614">Tezca Norova</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2524</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Hace más tiempo del que me gustaría recordar.<br />
</span></div>
<a href="https://www.youtube.com/watch?v=tqaar4T5KRU" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">OST</a><br />
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El clima donde estoy parado era fresco en esta época del año: Él había dicho que disfrutaría de este clima así que di una gran respiración y con ojos grandes, llenos de emoción, coraje opté por hacer lo que el señor Okiomi me había mandado a hacer.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sabía que solo me quería lejos por un buen rato, cosas que no me permitía ver porque “No estaba preparado” Sin embargo si lo estaba, estaba más que listo y aún en esta mundana situación me alegraba ayudarle, después de todo le debía la vida. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La tarea sería sencilla, comprar un par de hierba medicinales que tenía apuntadas en un papel en mi bolsillo, regatear, ya que me quedaría con el cambio, y buscar un lindo lugar donde tener el almuerzo de un rey; De todas formas, el viejo me había dicho que podía tardar en regresar y planeaba aprovechar el tiempo, al final del día tendría un glorioso cierre. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El señor Okiomi cree que no puedo, pero si puedo, así que entre sus papeles noté un encargo; Alguien quería una katana, al parecer algo especial, no sé las katanas son feas, las lanzas cool pero ese no era mi problema. Mi problema es que había tomado muchos papeles al azar y ni siquiera sabía cuales eran sobre la katana. Así que hice lo que cualquier persona con mi inteligencia haría;</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sentarme debajo de un árbol y comenzar a leer los papeles: </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Un señor bigotón de traje blanco que debía eliminar? No, no era y tampoco parecía una katana. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Adiós</span>, y lo arrugué, tirando a un arbusto cercano.  </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Una foto de una cajita musical? No parecía un arma y estaba muy fea.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Adiós y para afuera, al arbusto. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">De todas formas, no creo que el señor Okiomi se enoje ¿verdad? Después de todo estos encargos son muy estúpidos y mal pagados, hasta le estaba haciendo un favor. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entonces lo noté, una carta con una foto añadida. La carta era casi irrelevante.</div>
 <br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Estimado cazador de la luna</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Escribo esta carta con discreción esperando su cooperación en la extracción de una hermosa katana. Puede verlo como una simple compra y venta, solo que esta se encuentra resguardada con un habilidoso espadachín en el reino de Torino, por lo que puede ser que necesite un poco de tiempo para meditar y planear su magnífica acción. </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Le describiré la katana y añadiré una fotografía para su mejor referencia. </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La katana en cuestión destaca por su excelente calidad. Su hoja, larga y con un peso ligeramente superior al promedio, exhibe un elegante diseño de llamas azules que recorren todo el dorso metálico. El mango, envuelto en el clásico patrón de rombos blancos y negros, se complementa con una guarda dorada que resalta su aspecto refinado. Su funda, de un sobrio color negro, aporta un toque de simplicidad que equilibra la majestuosidad del arma.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Por supuesto, el precio por sus servicios será igual de majestuoso que el arma.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esperando que se encuentre en excelente salud, Otoko Miramatsu. “</span></div>
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al voltear el sobre pude notar la fotografía de la katana, parecía haber sido tomada por alguien a escondidas y con prisa, al igual que un par de planos sobre como llegar. Parecía muy fácil. Tristemente no pude ver el precio que iban a pagarle al viejo, que mala suerte. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al parecer el lugar se encontraba cerca y la calle parecía… ciertamente vacía, podría ser mi oportunidad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo siento viejo, pero dejaré para más tarde lo que me mandaste a hacer.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me levanté, metiendo el resto de papeles no leídos a toda prisa en mis bolsillo: Solo con la fotografía y el mapa en las manos y apenas di un par de pasos. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Paf!</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mi cuerpo chocó contra el del otro chico, haciendo que soltara un quejido de dolor mientras la fotografía y el mapa caían a nuestros pies. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Eres ciego o algo? —</span> Me quejaba mientras acomodaba mis lentes y posterior tocaba el dije colgando de mi cuello, por suerte no se habían roto.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Hace más tiempo del que me gustaría recordar.<br />
</span></div>
<a href="https://www.youtube.com/watch?v=tqaar4T5KRU" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">OST</a><br />
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El clima donde estoy parado era fresco en esta época del año: Él había dicho que disfrutaría de este clima así que di una gran respiración y con ojos grandes, llenos de emoción, coraje opté por hacer lo que el señor Okiomi me había mandado a hacer.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sabía que solo me quería lejos por un buen rato, cosas que no me permitía ver porque “No estaba preparado” Sin embargo si lo estaba, estaba más que listo y aún en esta mundana situación me alegraba ayudarle, después de todo le debía la vida. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La tarea sería sencilla, comprar un par de hierba medicinales que tenía apuntadas en un papel en mi bolsillo, regatear, ya que me quedaría con el cambio, y buscar un lindo lugar donde tener el almuerzo de un rey; De todas formas, el viejo me había dicho que podía tardar en regresar y planeaba aprovechar el tiempo, al final del día tendría un glorioso cierre. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El señor Okiomi cree que no puedo, pero si puedo, así que entre sus papeles noté un encargo; Alguien quería una katana, al parecer algo especial, no sé las katanas son feas, las lanzas cool pero ese no era mi problema. Mi problema es que había tomado muchos papeles al azar y ni siquiera sabía cuales eran sobre la katana. Así que hice lo que cualquier persona con mi inteligencia haría;</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sentarme debajo de un árbol y comenzar a leer los papeles: </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Un señor bigotón de traje blanco que debía eliminar? No, no era y tampoco parecía una katana. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Adiós</span>, y lo arrugué, tirando a un arbusto cercano.  </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Una foto de una cajita musical? No parecía un arma y estaba muy fea.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Adiós y para afuera, al arbusto. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">De todas formas, no creo que el señor Okiomi se enoje ¿verdad? Después de todo estos encargos son muy estúpidos y mal pagados, hasta le estaba haciendo un favor. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entonces lo noté, una carta con una foto añadida. La carta era casi irrelevante.</div>
 <br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Estimado cazador de la luna</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Escribo esta carta con discreción esperando su cooperación en la extracción de una hermosa katana. Puede verlo como una simple compra y venta, solo que esta se encuentra resguardada con un habilidoso espadachín en el reino de Torino, por lo que puede ser que necesite un poco de tiempo para meditar y planear su magnífica acción. </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Le describiré la katana y añadiré una fotografía para su mejor referencia. </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La katana en cuestión destaca por su excelente calidad. Su hoja, larga y con un peso ligeramente superior al promedio, exhibe un elegante diseño de llamas azules que recorren todo el dorso metálico. El mango, envuelto en el clásico patrón de rombos blancos y negros, se complementa con una guarda dorada que resalta su aspecto refinado. Su funda, de un sobrio color negro, aporta un toque de simplicidad que equilibra la majestuosidad del arma.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Por supuesto, el precio por sus servicios será igual de majestuoso que el arma.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esperando que se encuentre en excelente salud, Otoko Miramatsu. “</span></div>
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al voltear el sobre pude notar la fotografía de la katana, parecía haber sido tomada por alguien a escondidas y con prisa, al igual que un par de planos sobre como llegar. Parecía muy fácil. Tristemente no pude ver el precio que iban a pagarle al viejo, que mala suerte. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al parecer el lugar se encontraba cerca y la calle parecía… ciertamente vacía, podría ser mi oportunidad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo siento viejo, pero dejaré para más tarde lo que me mandaste a hacer.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me levanté, metiendo el resto de papeles no leídos a toda prisa en mis bolsillo: Solo con la fotografía y el mapa en las manos y apenas di un par de pasos. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">¡Paf!</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mi cuerpo chocó contra el del otro chico, haciendo que soltara un quejido de dolor mientras la fotografía y el mapa caían a nuestros pies. <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¿Eres ciego o algo? —</span> Me quejaba mientras acomodaba mis lentes y posterior tocaba el dije colgando de mi cuello, por suerte no se habían roto.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Siempre hay otra alternativa [Past. Gwen]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2437</link>
			<pubDate>Wed, 29 Oct 2025 12:17:23 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=557">Kiyoshi Maeda</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2437</guid>
			<description><![CDATA[No existe nada mejor que una buena sorpresa, una que te deja anonadado y te obliga a cambiar tus planes. Porque por mucho que parezca Kiyoshi un hombre muy estructura, casi cuadrado, la verdad es que tiende a ser un tipo que se deja llevar por lo que piensa. Vino a esta isla por una obligación y, cuando ya estaba pronto a irse, un cambio en su pensamiento lo hizo alargar su estadía en la zona. <br />
<br />
Siempre fue un lector, por lo que conoce perfectamente el dicho de no juzgar un libro por su portada, pero debe admitir que subestimó mucho a la tribu que habita la isla. Una vez se dio el tiempo de hablar con ellas e intentar aprender un poco de su cultura, se encontró con personas muy capaces y sabiondas en el ámbito de la medicina. Dialogar, compartir experiencias, tratamientos, aprender de lo diferente, todo le ha ayudado bastante. Pagó el alojamiento más tiempo, dejó irse el barco que lo transportaría y utiliza el viaje no solo para recoger flores, sino también para aumentar su conocimiento.<br />
<br />
Siendo hoy las siete de la mañana, Kiyoshi ya está a punto de salir fuera de su pequeño apartamento. Nada comparado al sitio en que vive normalmente, pero no le molesta. Lo limpió a la perfección y se siente muy cómodo. Justo cuando ya alista su maletín con instrumentos médicos, escucha mucho ruido proveniente desde el exterior. Si bien este no es el pueblo más callado del mundo, no es normal tanto ajetreo, por lo que el médico se apura en salir y se encuentra con mucho originario de la zona corriendo hacia el centro de la misma.<br />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué ocurre, tontos?</span> </span>— Pregunta por si alguien se detiene a escucharlo y le responde. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Es una emergencia, debemos reunirnos y planear qué hacer. </span></span>— Se le oye desesperado, preocupado, aterrorizado. Algo muy grave debe estar pasando.<br />
<br />
Todo el lío no es suficiente para lograr que Kiyoshi apure sus pasos, sino que como es común, avanza tranquilo. No fuera a cansarse y que le dé un ataque de asma. Llegando a la zona central, donde todos se encuentran formando un círculo alrededor de los mandamases, se puede ver que ya llevan un tiempo hablando. Y claro, si Kiyoshi tardó sus buenos minutos en aparecer.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Esas aves están más agresivas que de costumbre. Esta mañana atacaron a una familia muy cerca del pueblo, no es normal. Creo que no nos queda de otra que contraatacar y enseñarles que nadie se mete con los nuestros.</span></span><br />
<br />
No olvidemos que el primer día aquí, Kiyoshi tuvo uno que otro problemita con esos animales, pero que debido a la intervención de alguien más, la violencia no fue necesaria para garantizar su seguridad. En aquel momento pudo ver que quizás las aves gigantes no eran tan malas como parecían. ¿Habrá sido una simple casualidad?<br />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tal vez alguien tonto está haciendo algo para fastidiarlas. Si harán una guerra, creo que lo mejor será irme.</span></span> — Porque odia a la gente que va directo hacia los peligros que los convertirán en pacientes de los médicos. Tratar a personas que no valoran su salud es algo que Kiyoshi no disfruta.<br />
<br />
Las palabras antes dichas fueron dichas al aire y en tono bajo, quizás alguien cerca pudo oírlas. No alza demasiado la voz porque considera incorrecto intentar incidir en la opinión del poblado. Sin embargo, entre la multitud se escuchan murmullos de duda. Todos temen acerca de la posibilidad de un conflicto directo que deje muchos heridos, pero los líderes parecen seguros de su decisión.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[No existe nada mejor que una buena sorpresa, una que te deja anonadado y te obliga a cambiar tus planes. Porque por mucho que parezca Kiyoshi un hombre muy estructura, casi cuadrado, la verdad es que tiende a ser un tipo que se deja llevar por lo que piensa. Vino a esta isla por una obligación y, cuando ya estaba pronto a irse, un cambio en su pensamiento lo hizo alargar su estadía en la zona. <br />
<br />
Siempre fue un lector, por lo que conoce perfectamente el dicho de no juzgar un libro por su portada, pero debe admitir que subestimó mucho a la tribu que habita la isla. Una vez se dio el tiempo de hablar con ellas e intentar aprender un poco de su cultura, se encontró con personas muy capaces y sabiondas en el ámbito de la medicina. Dialogar, compartir experiencias, tratamientos, aprender de lo diferente, todo le ha ayudado bastante. Pagó el alojamiento más tiempo, dejó irse el barco que lo transportaría y utiliza el viaje no solo para recoger flores, sino también para aumentar su conocimiento.<br />
<br />
Siendo hoy las siete de la mañana, Kiyoshi ya está a punto de salir fuera de su pequeño apartamento. Nada comparado al sitio en que vive normalmente, pero no le molesta. Lo limpió a la perfección y se siente muy cómodo. Justo cuando ya alista su maletín con instrumentos médicos, escucha mucho ruido proveniente desde el exterior. Si bien este no es el pueblo más callado del mundo, no es normal tanto ajetreo, por lo que el médico se apura en salir y se encuentra con mucho originario de la zona corriendo hacia el centro de la misma.<br />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué ocurre, tontos?</span> </span>— Pregunta por si alguien se detiene a escucharlo y le responde. — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Es una emergencia, debemos reunirnos y planear qué hacer. </span></span>— Se le oye desesperado, preocupado, aterrorizado. Algo muy grave debe estar pasando.<br />
<br />
Todo el lío no es suficiente para lograr que Kiyoshi apure sus pasos, sino que como es común, avanza tranquilo. No fuera a cansarse y que le dé un ataque de asma. Llegando a la zona central, donde todos se encuentran formando un círculo alrededor de los mandamases, se puede ver que ya llevan un tiempo hablando. Y claro, si Kiyoshi tardó sus buenos minutos en aparecer.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Esas aves están más agresivas que de costumbre. Esta mañana atacaron a una familia muy cerca del pueblo, no es normal. Creo que no nos queda de otra que contraatacar y enseñarles que nadie se mete con los nuestros.</span></span><br />
<br />
No olvidemos que el primer día aquí, Kiyoshi tuvo uno que otro problemita con esos animales, pero que debido a la intervención de alguien más, la violencia no fue necesaria para garantizar su seguridad. En aquel momento pudo ver que quizás las aves gigantes no eran tan malas como parecían. ¿Habrá sido una simple casualidad?<br />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tal vez alguien tonto está haciendo algo para fastidiarlas. Si harán una guerra, creo que lo mejor será irme.</span></span> — Porque odia a la gente que va directo hacia los peligros que los convertirán en pacientes de los médicos. Tratar a personas que no valoran su salud es algo que Kiyoshi no disfruta.<br />
<br />
Las palabras antes dichas fueron dichas al aire y en tono bajo, quizás alguien cerca pudo oírlas. No alza demasiado la voz porque considera incorrecto intentar incidir en la opinión del poblado. Sin embargo, entre la multitud se escuchan murmullos de duda. Todos temen acerca de la posibilidad de un conflicto directo que deje muchos heridos, pero los líderes parecen seguros de su decisión.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Recoger flores es sencillo, ¿no? [Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2176</link>
			<pubDate>Thu, 25 Sep 2025 14:17:27 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=557">Kiyoshi Maeda</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2176</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Seis meses atrás…</span></span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Son tontos? ¿Cómo que el encargo de este mes no podrá llegar? ¿Que están de vacaciones? ¿Qué clase de tonto toma vacaciones justo ahora?</span></span> <br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> No se moleste, joven Kiyoshi, ya habrá otras opciones.</span></span><br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Eres tonto? No me queda de otra más que ir yo personalmente.</span></span><br />
<br />
Y por eso es que, en este momento se encuentra bajando de un barco al que debió pagarle para que lo traiga a esta isla. Recolectar hierbas no es tan simple como venir, ir al bosque, agacharse y tomar lo que se quiera. La mejor vegetación se encuentra justo alrededor de aquel árbol céntrico de la isla, donde aves gigantes se encargan de proteger lo que es suyo, protagonizando continuos enfrentamientos con la gente del poblado.<br />
<br />
No hay forma en que Kiyoshi vaya a enfrentarse directamente con esas bestias, puesto que conocemos el paupérrimo talento físico que tiene. Tampoco es de los que se anima a arriesgar su vida cuando no tiene sentido. Soldado que huye sirve para otra guerra, dicen, y es la forma en que ha podido sobrevivir cuando tiene pocas posibilidades de defenderse por su cuenta.<br />
<br />
Hoy no trae consigo su maletín médico, desgraciadamente, pero si ese largo que carga en la espalda, donde guarda su arma de fuego. Desde la distancia, dándole importancia a su seguridad, es que intentará mantener libre la zona de recolección. Al disparar podrá llamar la atención de oriundos de la isla, así que también debe estar atento con ello. ¿No sería más sencillo hablar con alguien y pedir ayuda? Sí. ¿Kiyoshi es de los que va y pide por favor que hagan algo por él? Para nada. De hecho, es de los que prefiere que nadie se le acerque, sobre todo los desconocidos.<br />
<br />
Lo malo es que hoy hace mucho calor. Sí, por mucho que sea débil al frío, el calor en exceso también incomoda cualquiera, sobre todo a un tipo que anda con mascarilla para todos lados. Decide buscar un sitio con sombra, específicamente al lado de un gran árbol y, tras colocar una manta que tenía en el maletín de la espalda, se sienta cruzado de piernas. Se baja la mascarilla y le da un trago al agua que trae consigo. Porque sí, algunas cositas trae aparte del arma en el maletín largo que porta. No es que solo lleve un arma de fuego y ya, no es un bárbaro.<br />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Este trabajo es muy desgastante… Tonto trabajo.</span> </span>— En frente suyo hay una bolsa de género cuyo interior posee diferentes hierbas que ya ha recogido. Aún faltan muchas, pero su cuerpo ya está cansado. El hecho de toser mientras se cubre la boca con el antebrazo es la prueba de que el esfuerzo físico está activando su asma. <br />
<br />
¡Por eso es mejor pagar para que otros hagan este tipo de cosas! Ya les reclamará por tomarse vacaciones justo cuando él esperaba un pedido importante.<br />
Para peor, debe hacer silencio cuando se oye el graznido de un ave que sobrevuela la zona, seguramente buscando invasores para proteger su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">jardín</span>. La idea del médico es no herir a nadie, pero, de todos modos, saca su fusil y lo prepara en caso de que deba disparar por su vida.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> Solo déjenme recoger hierbas tranquilo… </span></span>— O mostrará qué tan bueno es apuntando.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Seis meses atrás…</span></span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Son tontos? ¿Cómo que el encargo de este mes no podrá llegar? ¿Que están de vacaciones? ¿Qué clase de tonto toma vacaciones justo ahora?</span></span> <br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> No se moleste, joven Kiyoshi, ya habrá otras opciones.</span></span><br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Eres tonto? No me queda de otra más que ir yo personalmente.</span></span><br />
<br />
Y por eso es que, en este momento se encuentra bajando de un barco al que debió pagarle para que lo traiga a esta isla. Recolectar hierbas no es tan simple como venir, ir al bosque, agacharse y tomar lo que se quiera. La mejor vegetación se encuentra justo alrededor de aquel árbol céntrico de la isla, donde aves gigantes se encargan de proteger lo que es suyo, protagonizando continuos enfrentamientos con la gente del poblado.<br />
<br />
No hay forma en que Kiyoshi vaya a enfrentarse directamente con esas bestias, puesto que conocemos el paupérrimo talento físico que tiene. Tampoco es de los que se anima a arriesgar su vida cuando no tiene sentido. Soldado que huye sirve para otra guerra, dicen, y es la forma en que ha podido sobrevivir cuando tiene pocas posibilidades de defenderse por su cuenta.<br />
<br />
Hoy no trae consigo su maletín médico, desgraciadamente, pero si ese largo que carga en la espalda, donde guarda su arma de fuego. Desde la distancia, dándole importancia a su seguridad, es que intentará mantener libre la zona de recolección. Al disparar podrá llamar la atención de oriundos de la isla, así que también debe estar atento con ello. ¿No sería más sencillo hablar con alguien y pedir ayuda? Sí. ¿Kiyoshi es de los que va y pide por favor que hagan algo por él? Para nada. De hecho, es de los que prefiere que nadie se le acerque, sobre todo los desconocidos.<br />
<br />
Lo malo es que hoy hace mucho calor. Sí, por mucho que sea débil al frío, el calor en exceso también incomoda cualquiera, sobre todo a un tipo que anda con mascarilla para todos lados. Decide buscar un sitio con sombra, específicamente al lado de un gran árbol y, tras colocar una manta que tenía en el maletín de la espalda, se sienta cruzado de piernas. Se baja la mascarilla y le da un trago al agua que trae consigo. Porque sí, algunas cositas trae aparte del arma en el maletín largo que porta. No es que solo lleve un arma de fuego y ya, no es un bárbaro.<br />
<br />
—<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Este trabajo es muy desgastante… Tonto trabajo.</span> </span>— En frente suyo hay una bolsa de género cuyo interior posee diferentes hierbas que ya ha recogido. Aún faltan muchas, pero su cuerpo ya está cansado. El hecho de toser mientras se cubre la boca con el antebrazo es la prueba de que el esfuerzo físico está activando su asma. <br />
<br />
¡Por eso es mejor pagar para que otros hagan este tipo de cosas! Ya les reclamará por tomarse vacaciones justo cuando él esperaba un pedido importante.<br />
Para peor, debe hacer silencio cuando se oye el graznido de un ave que sobrevuela la zona, seguramente buscando invasores para proteger su <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">jardín</span>. La idea del médico es no herir a nadie, pero, de todos modos, saca su fusil y lo prepara en caso de que deba disparar por su vida.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> Solo déjenme recoger hierbas tranquilo… </span></span>— O mostrará qué tan bueno es apuntando.]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
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