<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">
	<channel>
		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Reino de Samba]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 02:11:12 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado - FIC]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4382</link>
			<pubDate>Mon, 21 Sep 2026 06:47:58 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=880">Eele Trick</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4382</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 16 de Primavera, Año 14<br />
Callejones de Samba, Reino de Samba<br />
22:00 de la noche<br />
<br />
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una noche más, Eele se preparaba para uno de sus combates. Todo era rutinario. Ajustaba los vendajes de sus manos; nadie quiere a un luchador con un dedo partido o una muñeca dislocada. Practicaba algunos de sus golpes al aire. Saltaba a la comba para entrar en calor. Incluso se había frotado con algo de aceite en los pómulos. Si los golpes del rival resbalaban, hacían menos daño. Todo parecía normal en aquella noche. Aún así, Eele mostraba un gesto mucho más arrugado que de costumbre.<br />
<br />
<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">—Concéntrate, chico. Hoy tiene que ser una gran noche</span> —dijo el maestro Kreese.<br />
<br />
—<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Ese cabrón si que es grande. Pero yo lo seré más.</span> <br />
<br />
—<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Si te confías, acabarás en la lona, muchacho. Te enfrentas a LaRossa. Ese chico lleva 20 combates seguidos ganando. Tendrás que usar todo tu arsenal para vencerle.</span><br />
<br><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><br />
—¿Todo mi arsenal? ¿De qué estás hablando, viejo? Pienso derrotarlo solo con mis puños</span> —Eele apretó su mano en un puño frente a su cara, con el dorso hacia su maestro.<br />
<br />
—<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Jajajaja. Ese es mi chaval. Desde que te encontré en las calles supe de tu sed de sangre.</span><br />
<br />
Se abrió la puerta y el bullicio del exterior entró en la habitación. Eele puso una toalla mojada sobre su cabeza y se levantó.  El maestro Kreese abrió la boca, como si fuese a decir algo, pero el chico lo apartó empujando con el dorso de la mano en su pecho.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—No digas nada. Sé que soy el mejor-ring</span>.<br />
<br />
Eele avanzó con arrogancia. Estaba tan seguro de sí mismo que no se detuvo a escuchar los últimos consejos de su maestro.<br />
<br />
<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">—Usa todo lo que tienes. Estate atento a sus movimientos. Utiliza la cabeza</span> —Kreese se golpeaba la sien con la punta de su dedo.<br />
<br />
El joven gyojin avanzaba con paso firme. La mirada fija en el ring. A decir verdad, aquello poco se parecía a un cuadrilátero de los habituales. Era algo más parecido a una jaula. Unas alambradas metálicas ascendían varios metros por encima de la cabeza del chico. Él siempre se había preguntado si aquello era para dejar a los combatientes sin escapatoria o para mantenerlos a salvo del enfurecido público. La gente que iba a ese tipo de combates buscaban sangre, tal vez algún que otro muerto. Y muchos de ellos, que digo, todos, habían apostado unas generosas cantidades de berries por ver a su luchador favorito alzarse con la victoria. Eso era algo que a Eele no le molestaba en absoluto. Es más, le gustaba. Aquello era el causante de que ahora pudiese permitirse comer algo que no fueran sardinas. Detestaba comer pescado. Era algo que le traía recuerdos de su niñez. Desde que había comenzado a ganar combates, solo comía carne. El maestro le había prometido un buen puñado de berries si ganaba el combate de esa noche. Tanto, que le permitiría poder cenar algún corte de la mejor carne, si es que aún le quedaban dientes para masticarla.<br />
<br />
La luz de los focos, que no le permitía ver a aquellos que lo abucheaban, comenzó a oscurecerse. No es que los organizadores estuvieran intentando crear una atmósfera más acogedora. Es que una inmensa masa de carne había entrado a la jaula. Un joven, un par de años mayor que Eele, estiraba los brazos frente a él. El gyojin levantó la mirada hasta alcazar la cabeza de su rival, allá por los cinco metros de altura. Chasqueó la lengua. Cogió la toalla que aún reposaba sobre su cabeza y la lanzó con fuerza contra el enrejado. Lejos de parecer atemorizado, Eele estaba sonriendo.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Eh tú, imbécil. ¿Vas a estar toda la noche ahí haciendo posturitas?</span><br />
<br />
LaRossa contestó a las provocaciones. Sin mediar palabra, saltó hacia Eele. El puño del joven cayó sobre el gyojin como una maza. El golpe era potente, pero demasiado lento. Eele se apartó de un salto y usó el brazo del rival como trampolín. Saltó directo a su cabeza, el puño cargado atrás. Golpeó con fuerza, en el mentón, donde los golpes consiguen mas knock outs. La cabeza de LaRossa tembló con el golpe. El chico no cayó, sino que sonrió. Eele estaba en el aire y sin capacidad de reacción, por lo que no pudo hacer nada más que cubrirse cuando la mano de su rival no golpeó en una bofetada. El gyojin voló hasta el otro extremo de la jaula y chocó con las rejas. Tan pronto como tocó de nuevo el suelo miró a su maestro. Pudo leer en los labios de Kreese como este le decía <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«todo»</span> mientras lanzaba patadas al aire. Eele negó con la cabeza y se lanzó de nuevo al ataque. Esta vez golpeó varias veces. Un puñetazo tras otro. Izquierda, derecha. Jab, gancho. Buscaba castigar las sienes de su rival. Antes de que LaRossa pudiera reaccionar, Eele se apoyó en su pecho y saltó lejos de él. El enorme chico soltó un bramido y comenzó a golpear su pecho con ambos brazos. La imagen recordó a todos los presentes a un gorila haciendo una demostración de poder, y básicamente eso es lo que era. Pero tuvo su efecto. El público comenzó a gritar aún con más fuerza. Incluso Eele pudo escuchar cómo algunos pedían que su rival le aplastase la cabeza. Era algo que había oído varias veces. Head smasher. Así era como llamaban a aquella montaña de carne. Parece ser que era literal, que era algo que solía hacer con sus rivales, también llamados víctimas. Eele sonrió de nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Vamos, cabrón. Inténtalo si tienes agallas.</span><br />
<br />
El chico se lanzó contra él. Eele sonrió de nuevo y corrió a lanzarse bajo las piernas de su rival. Cuando hubo pasado, se alzó de un salto hasta su espalda. Golpear por la retaguardia era algo poco honorable, pero eso era algo que no le había importado nunca al gyojin. Impactó una serie de puñetazos mientras ascendía hasta la nuca. En ese momento, cargó su golpe definitivo. Sin embargo, el chico lo agarró por una de sus piernas y comenzó a zarandearlo de un lado para otro, como si fuese un martillo y el suelo estuviera lleno de clavos por clavar. Tras unos instantes, lo arrojó de nuevo al suelo esta vez entre sus piernas. LaRossa crujió sus nudillos. La jaula parecía dar vueltas a ojos de Eele. Entre el deslumbrar de los focos y los gritos sedientos de sangre del público, el gyojin pudo distinguir a su maestro. Kreese insistía con sus instrucciones. Volvía a gritarle todo, lanzaba patadas al aire y esta vez incluyó de nuevo el gesto con su dedo índice contra la sien. Eele miró al gigante. Sonrió.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Te tengo justo donde quería, bobo-ring.</span><br />
<br />
El chico alzó los brazos apretando los puños a ambos lados de su cuerpo. Así era como acababa aplastando la cabeza de sus rivales. Una pinza mortal de puños. Lanzó el golpe hacia el gyojin, pero este se alzó y saltó contra la entrepierna del gigante. Lo golpeó con fuerza con su cabeza. Un grito sordo salió de LaRossa, el cuál quedó como petrificado. Los abucheos del público no se hicieron esperar. Eele saltó de nuevo para estar a la altura del mentón de su rival. Golpeó varias veces con sus puños en la barbilla. Cargó el golpe con una de sus piernas. La lanzó hacia delante en un movimiento circular, pero se detuvo antes de alcanzar a su objetivo. Chasqueó la lengua y se dejó caer al suelo. LaRossa permanecía en pie, pero se tambaleaba haciendo retumbar toda la sala. Eele miró a su maestro, sonrió y le mostró su puño.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—THUNDER HAYMAKER!!</span><br />
<br />
El gyojin saltó con el brazo atrás contra la cabeza de su rival. Todo su cuerpo estaba rotado hacia el lado derecho. Lanzó su brazo en un movimiento circular hacia delante. Un gesto salvaje, descuidado, pero muy potente. Con muy poca técnica, pero con toda la intención de noquear al rival. El impacto creó ondas en la carne de la mejilla del chico que se fueron repartiendo a lo largo de toda la cara y el cuello. El joven salió despedido hacia atrás derribando una de las barreras de contención. Un silencio de un par de segundos llenó la sala. Tras esto comenzaron los abucheos hacia Eele. Muchos lo hacían por el poco honor visto en la táctica de gyojin. Otros muchos, por la cantidad de berries que su actuación le había costado. Eele contestó alzando el brazo en noventa grados y besando su bíceps.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Todo el que quiera más de esto, que venga a por ello. Jabjabjabjab.</span><br />
<br />
El chico se dio media vuelta y se largó hacia los vestuarios. Al par de minutos llegó Kreese con una enorme bolsa de berries. La lanzó junto al chico y soltó una carcajada.<br />
<br><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color"><br />
—Kaikaikaikai. Tendías que haber visto las caras que tenían esos inútiles. De verdad se creían que ibas a perder. Kaikaikaikai</span><br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—A mi no me hace ninguna gracia, viejo </span>—Eele golpeó con el puño una taquilla metálica hundiendo la puerta dentro de la cavidad—. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Mis puños parecían que no le hacían nada. Debo ser más fuerte. Quiero que mis puñetazos también puedan aplastar cabezas.</span><br />
<br />
<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">—Kaikaikaikai. Así me gusta, chico. Siempre sediento de sangre. Kaikaikaikai.</span><br />
<br />
Unos días más tarde, Eele se encontraba entrenando como de costumbre, golpeando todo aquello que tuviera a su alcance. Kreese apareció y tiró un par de objetos metálicos a los pies del chico.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—No me molestes, viejo. Tengo que fortalecer mis puños.</span><br />
<br />
El gyojin golpeó repetidas veces la roca que tenía frente a él. Sus nudillos goteaban sangre.<br />
<br><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color"><br />
—Para, chico. La otra noche me hiciste ganar mucha pasta. Eso no es más que un regalito.</span><br />
<br />
Eele miró al maestro Kreese y luego dirigió la mirada a lo que había a sus pies. Se trataba de dos objetos metálicos, con espacios para los dedos. Los cogió y los colocó en sus puños a modo de nudillera. De la parte frontal, brotaban unos pinchos de acero reluciente. Unos pinchos que parecían estar igual de sedientos de sangre que él. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Jabjabjabjab. Gracias viejo. Esto es justo lo que necesitaba</span> —Eele revisó otra vez su nueva arma—. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">El arma de alguien tan genial debe tener un nombre a la altura de su dueño. Creo que ya se como los voy a llamar. Atentos todos. Saludad a Skull Crusher. JABJABJABJAB.</span><br />
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 16 de Primavera, Año 14<br />
Callejones de Samba, Reino de Samba<br />
22:00 de la noche<br />
<br />
</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Una noche más, Eele se preparaba para uno de sus combates. Todo era rutinario. Ajustaba los vendajes de sus manos; nadie quiere a un luchador con un dedo partido o una muñeca dislocada. Practicaba algunos de sus golpes al aire. Saltaba a la comba para entrar en calor. Incluso se había frotado con algo de aceite en los pómulos. Si los golpes del rival resbalaban, hacían menos daño. Todo parecía normal en aquella noche. Aún así, Eele mostraba un gesto mucho más arrugado que de costumbre.<br />
<br />
<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">—Concéntrate, chico. Hoy tiene que ser una gran noche</span> —dijo el maestro Kreese.<br />
<br />
—<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Ese cabrón si que es grande. Pero yo lo seré más.</span> <br />
<br />
—<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Si te confías, acabarás en la lona, muchacho. Te enfrentas a LaRossa. Ese chico lleva 20 combates seguidos ganando. Tendrás que usar todo tu arsenal para vencerle.</span><br />
<br><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><br />
—¿Todo mi arsenal? ¿De qué estás hablando, viejo? Pienso derrotarlo solo con mis puños</span> —Eele apretó su mano en un puño frente a su cara, con el dorso hacia su maestro.<br />
<br />
—<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">Jajajaja. Ese es mi chaval. Desde que te encontré en las calles supe de tu sed de sangre.</span><br />
<br />
Se abrió la puerta y el bullicio del exterior entró en la habitación. Eele puso una toalla mojada sobre su cabeza y se levantó.  El maestro Kreese abrió la boca, como si fuese a decir algo, pero el chico lo apartó empujando con el dorso de la mano en su pecho.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—No digas nada. Sé que soy el mejor-ring</span>.<br />
<br />
Eele avanzó con arrogancia. Estaba tan seguro de sí mismo que no se detuvo a escuchar los últimos consejos de su maestro.<br />
<br />
<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">—Usa todo lo que tienes. Estate atento a sus movimientos. Utiliza la cabeza</span> —Kreese se golpeaba la sien con la punta de su dedo.<br />
<br />
El joven gyojin avanzaba con paso firme. La mirada fija en el ring. A decir verdad, aquello poco se parecía a un cuadrilátero de los habituales. Era algo más parecido a una jaula. Unas alambradas metálicas ascendían varios metros por encima de la cabeza del chico. Él siempre se había preguntado si aquello era para dejar a los combatientes sin escapatoria o para mantenerlos a salvo del enfurecido público. La gente que iba a ese tipo de combates buscaban sangre, tal vez algún que otro muerto. Y muchos de ellos, que digo, todos, habían apostado unas generosas cantidades de berries por ver a su luchador favorito alzarse con la victoria. Eso era algo que a Eele no le molestaba en absoluto. Es más, le gustaba. Aquello era el causante de que ahora pudiese permitirse comer algo que no fueran sardinas. Detestaba comer pescado. Era algo que le traía recuerdos de su niñez. Desde que había comenzado a ganar combates, solo comía carne. El maestro le había prometido un buen puñado de berries si ganaba el combate de esa noche. Tanto, que le permitiría poder cenar algún corte de la mejor carne, si es que aún le quedaban dientes para masticarla.<br />
<br />
La luz de los focos, que no le permitía ver a aquellos que lo abucheaban, comenzó a oscurecerse. No es que los organizadores estuvieran intentando crear una atmósfera más acogedora. Es que una inmensa masa de carne había entrado a la jaula. Un joven, un par de años mayor que Eele, estiraba los brazos frente a él. El gyojin levantó la mirada hasta alcazar la cabeza de su rival, allá por los cinco metros de altura. Chasqueó la lengua. Cogió la toalla que aún reposaba sobre su cabeza y la lanzó con fuerza contra el enrejado. Lejos de parecer atemorizado, Eele estaba sonriendo.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Eh tú, imbécil. ¿Vas a estar toda la noche ahí haciendo posturitas?</span><br />
<br />
LaRossa contestó a las provocaciones. Sin mediar palabra, saltó hacia Eele. El puño del joven cayó sobre el gyojin como una maza. El golpe era potente, pero demasiado lento. Eele se apartó de un salto y usó el brazo del rival como trampolín. Saltó directo a su cabeza, el puño cargado atrás. Golpeó con fuerza, en el mentón, donde los golpes consiguen mas knock outs. La cabeza de LaRossa tembló con el golpe. El chico no cayó, sino que sonrió. Eele estaba en el aire y sin capacidad de reacción, por lo que no pudo hacer nada más que cubrirse cuando la mano de su rival no golpeó en una bofetada. El gyojin voló hasta el otro extremo de la jaula y chocó con las rejas. Tan pronto como tocó de nuevo el suelo miró a su maestro. Pudo leer en los labios de Kreese como este le decía <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">«todo»</span> mientras lanzaba patadas al aire. Eele negó con la cabeza y se lanzó de nuevo al ataque. Esta vez golpeó varias veces. Un puñetazo tras otro. Izquierda, derecha. Jab, gancho. Buscaba castigar las sienes de su rival. Antes de que LaRossa pudiera reaccionar, Eele se apoyó en su pecho y saltó lejos de él. El enorme chico soltó un bramido y comenzó a golpear su pecho con ambos brazos. La imagen recordó a todos los presentes a un gorila haciendo una demostración de poder, y básicamente eso es lo que era. Pero tuvo su efecto. El público comenzó a gritar aún con más fuerza. Incluso Eele pudo escuchar cómo algunos pedían que su rival le aplastase la cabeza. Era algo que había oído varias veces. Head smasher. Así era como llamaban a aquella montaña de carne. Parece ser que era literal, que era algo que solía hacer con sus rivales, también llamados víctimas. Eele sonrió de nuevo.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Vamos, cabrón. Inténtalo si tienes agallas.</span><br />
<br />
El chico se lanzó contra él. Eele sonrió de nuevo y corrió a lanzarse bajo las piernas de su rival. Cuando hubo pasado, se alzó de un salto hasta su espalda. Golpear por la retaguardia era algo poco honorable, pero eso era algo que no le había importado nunca al gyojin. Impactó una serie de puñetazos mientras ascendía hasta la nuca. En ese momento, cargó su golpe definitivo. Sin embargo, el chico lo agarró por una de sus piernas y comenzó a zarandearlo de un lado para otro, como si fuese un martillo y el suelo estuviera lleno de clavos por clavar. Tras unos instantes, lo arrojó de nuevo al suelo esta vez entre sus piernas. LaRossa crujió sus nudillos. La jaula parecía dar vueltas a ojos de Eele. Entre el deslumbrar de los focos y los gritos sedientos de sangre del público, el gyojin pudo distinguir a su maestro. Kreese insistía con sus instrucciones. Volvía a gritarle todo, lanzaba patadas al aire y esta vez incluyó de nuevo el gesto con su dedo índice contra la sien. Eele miró al gigante. Sonrió.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Te tengo justo donde quería, bobo-ring.</span><br />
<br />
El chico alzó los brazos apretando los puños a ambos lados de su cuerpo. Así era como acababa aplastando la cabeza de sus rivales. Una pinza mortal de puños. Lanzó el golpe hacia el gyojin, pero este se alzó y saltó contra la entrepierna del gigante. Lo golpeó con fuerza con su cabeza. Un grito sordo salió de LaRossa, el cuál quedó como petrificado. Los abucheos del público no se hicieron esperar. Eele saltó de nuevo para estar a la altura del mentón de su rival. Golpeó varias veces con sus puños en la barbilla. Cargó el golpe con una de sus piernas. La lanzó hacia delante en un movimiento circular, pero se detuvo antes de alcanzar a su objetivo. Chasqueó la lengua y se dejó caer al suelo. LaRossa permanecía en pie, pero se tambaleaba haciendo retumbar toda la sala. Eele miró a su maestro, sonrió y le mostró su puño.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—THUNDER HAYMAKER!!</span><br />
<br />
El gyojin saltó con el brazo atrás contra la cabeza de su rival. Todo su cuerpo estaba rotado hacia el lado derecho. Lanzó su brazo en un movimiento circular hacia delante. Un gesto salvaje, descuidado, pero muy potente. Con muy poca técnica, pero con toda la intención de noquear al rival. El impacto creó ondas en la carne de la mejilla del chico que se fueron repartiendo a lo largo de toda la cara y el cuello. El joven salió despedido hacia atrás derribando una de las barreras de contención. Un silencio de un par de segundos llenó la sala. Tras esto comenzaron los abucheos hacia Eele. Muchos lo hacían por el poco honor visto en la táctica de gyojin. Otros muchos, por la cantidad de berries que su actuación le había costado. Eele contestó alzando el brazo en noventa grados y besando su bíceps.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Todo el que quiera más de esto, que venga a por ello. Jabjabjabjab.</span><br />
<br />
El chico se dio media vuelta y se largó hacia los vestuarios. Al par de minutos llegó Kreese con una enorme bolsa de berries. La lanzó junto al chico y soltó una carcajada.<br />
<br><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color"><br />
—Kaikaikaikai. Tendías que haber visto las caras que tenían esos inútiles. De verdad se creían que ibas a perder. Kaikaikaikai</span><br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—A mi no me hace ninguna gracia, viejo </span>—Eele golpeó con el puño una taquilla metálica hundiendo la puerta dentro de la cavidad—. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Mis puños parecían que no le hacían nada. Debo ser más fuerte. Quiero que mis puñetazos también puedan aplastar cabezas.</span><br />
<br />
<span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">—Kaikaikaikai. Así me gusta, chico. Siempre sediento de sangre. Kaikaikaikai.</span><br />
<br />
Unos días más tarde, Eele se encontraba entrenando como de costumbre, golpeando todo aquello que tuviera a su alcance. Kreese apareció y tiró un par de objetos metálicos a los pies del chico.<br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—No me molestes, viejo. Tengo que fortalecer mis puños.</span><br />
<br />
El gyojin golpeó repetidas veces la roca que tenía frente a él. Sus nudillos goteaban sangre.<br />
<br><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color"><br />
—Para, chico. La otra noche me hiciste ganar mucha pasta. Eso no es más que un regalito.</span><br />
<br />
Eele miró al maestro Kreese y luego dirigió la mirada a lo que había a sus pies. Se trataba de dos objetos metálicos, con espacios para los dedos. Los cogió y los colocó en sus puños a modo de nudillera. De la parte frontal, brotaban unos pinchos de acero reluciente. Unos pinchos que parecían estar igual de sedientos de sangre que él. <br />
<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">—Jabjabjabjab. Gracias viejo. Esto es justo lo que necesitaba</span> —Eele revisó otra vez su nueva arma—. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">El arma de alguien tan genial debe tener un nombre a la altura de su dueño. Creo que ya se como los voy a llamar. Atentos todos. Saludad a Skull Crusher. JABJABJABJAB.</span><br />
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una bestia al acecho del mundo [Pasado - Fic]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4349</link>
			<pubDate>Thu, 17 Sep 2026 17:33:51 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=879">Mika Reze</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4349</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">66 de verano / Año 16</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Su camino comienza en la zona más alejada del río, donde las viviendas son más firmes, la comida más deliciosa y nutritiva, y las personas gozan de una vida que ya quisieran muchos otros a lo largo y ancho del mar. Ahí es donde, una muchacha que destaca por sobre el resto, corre a toda prisa. Debido a su tamaño, muchos voltean a mirarla. Por más que pasen los años, sigue sorprendiéndoles su presencia. Si bien en el pasado la miraban con odio y temor, en la actualidad, la historia es diferente. No se puede aseverar que la quieren, pero han aprendido a tolerarla. Ayuda mucho que la jovencita cuente con la protección de una pareja respetada de la isla. De no ser así, seguiría viviendo huyendo y escondiéndose. Incluso las personas más desafortunadas, destinadas a criarse en la oscuridad, observan el sol salir alguna vez.<br />
<br />
Podría quedarse ahí y estar tranquila, pero por mucho que aquellas personas que la adoptaron se esforzaron en educarla para pertenecer a ese sector de la sociedad, lo cierto es que ella siempre supo que ese no era su hábitat. Ser una chica de clase alta que viste vestidos lindos y floreados era todo lo opuesto a lo que sentía que debía presentar. Por supuesto, ha decidido vivir como ella quiere. Ser libre es su estilo de vida. Y lo será hasta el día en que muera.<br />
<br />
Sus pasos hacen retumbar el suelo. Es mucho más grande que los humanos promedios, y en vez de esforzarse por pasar desapercibida, llama la atención. Ríe fuerte mientras corre, incluso canta, permitiendo que todo aquel que se encuentre cerca se maraville con su tono de voz, quiera o no.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hakuna matata, una forma de ser…<br />
Hakuna matata… ¡Nada que temer!<br />
Sin preocuparse es como hay que viviiiir<br />
A vivir así<br />
Yo aquí aprendí<br />
¡Hakuna matata!</span></div>
<br />
Entrar en la selva puede ser un desafío para algunos. Para otros, el desafío de sus vidas. Para Mika, la aventura diaria que no puede dejar de vivir. Palmotea los troncos de los árboles, acaricia las flores, da vueltas mientras avanza como si representase la más bella de las danzas. Sol, viento, naturaleza. Todo unido le fascina. — <span style="color: #F012BE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Amo esto, bobis!</span></span> — Incluso se detiene a acariciar a todo animal que se encuentra en el camino. Hace globos con su goma de mascar favorita, explotándole en la cara y dándole más risa.<br />
<br />
Finalmente llega a la zona más cercana al río kilométrico que divide la isla, en donde también se encuentra gente más humilde, y también más humana. No de raza, sino de sentimientos… Bueno, ustedes me entienden. El tema es que aquí, Mika ha sido mucho más aceptada que en donde vive, por lo que disfruta viajando a diario hasta acá. Ciudadanos la saludan apenas la ven, le dicen lo linda que está. Ella responde los saludos, incluso le da un abrazo a uno que otro que ha sido amable en el pasado. Regalarle una fruta, darle una palabra de consuelo cuando estaba triste de más joven, todos esos detalles que de más pequeña no valoraba, pero que con los años ha aprendido a atesorar.<br />
<br />
— <span style="color: #F012BE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Me pregunto dónde andan esos bobis. Les dije que vendría a esta hora. Bueno, aparecerán tarde o temprano. Les encanta estar con alguien como yo.</span> </span>— Como siempre, tiene mucha confianza en ella misma, y por eso mismo es que hay cosas que no se toma a mal, como que sus amigos no estén recibiéndola. <br />
<br />
Hoy es un día especial. Ayer se percató en el puerto de la llegada de un barco pirata. ¡Era realmente hermoso! Desde hace años es que fantasea junto a su grupo sobre convertirse en piratas y lanzarse al mar a vivir cientos de aventuras, ¡pero no es nada sencillo! El tema es que decidió esperar a ver hacia dónde irían para luego echarles un vistazo. Cuando se percató de que siguieron hasta el centro de la isla, decidió ir al día siguiente.<br />
<br />
Tal como planeó, a unos diez metros de distancia, dentro de un modesto bar, se encuentra la banda. Ya quisiera ir hasta donde ellos y pedirles que la lleven con ella, pero, por muy egocéntrica que sea, su fanatismo por los piratas le supera. Además, ya tiene más que decidido que la travesía será junto a los suyos, no junto a extraños.<br />
<br />
Pepito, un niño de 12 años que conoce a Mika desde hace un tiempo, se le acerca al verla. Y cómo no percatarse de su presencia, si mide cinco metros. Todos están al tanto de que está ahí. <br />
<br />
—<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Mika, Mika! ¿Los estás viendo? Son auténticos piratas. Incluso llegaron ondeando su bandera. ¡Fue impresionante!</span></span><br />
<br />
Sonriente, la buccaneer asiente enérgicamente con la cabeza, agachándose un poco para acariciar la cabeza del menor y revolverle el cabello, despeinándolo. Por la diferencia de porte, parecía que la mano le ahorcaba, pero ella se preocupa mucho por no hacer daño.<br />
<br />
— <span style="color: #F012BE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Recuerda esto, Pepito! ¡Yo, Mika Reze, con mis amigos los bobis, seremos unos piratas realmente increíbles, mucho más que ellos!</span></span><br />
<br />
Algunos aldeanos se preocupan de que estas palabras puedan ser provocadoras para los piratas, pudiendo iniciar un pleito. Sin embargo, los guerreros del mar azul se percataron del tono de voz que usaba Mika, recordándoles a ellos mismos antes de empezar su viaje. No vieron en ella a una amenaza, sino a alguien con el mismo sentimiento que ellos. Por tanto, en vez de tomárselo a mal, alzaron todos sus jarras de sake mientras gritaban.<br />
<br />
— <span style="color: #0074D9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡ASÍ SE HABLA!</span></span><br />
<br />
Pepito ríe. Mika ríe. El mundo aún le espera.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">66 de verano / Año 16</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Su camino comienza en la zona más alejada del río, donde las viviendas son más firmes, la comida más deliciosa y nutritiva, y las personas gozan de una vida que ya quisieran muchos otros a lo largo y ancho del mar. Ahí es donde, una muchacha que destaca por sobre el resto, corre a toda prisa. Debido a su tamaño, muchos voltean a mirarla. Por más que pasen los años, sigue sorprendiéndoles su presencia. Si bien en el pasado la miraban con odio y temor, en la actualidad, la historia es diferente. No se puede aseverar que la quieren, pero han aprendido a tolerarla. Ayuda mucho que la jovencita cuente con la protección de una pareja respetada de la isla. De no ser así, seguiría viviendo huyendo y escondiéndose. Incluso las personas más desafortunadas, destinadas a criarse en la oscuridad, observan el sol salir alguna vez.<br />
<br />
Podría quedarse ahí y estar tranquila, pero por mucho que aquellas personas que la adoptaron se esforzaron en educarla para pertenecer a ese sector de la sociedad, lo cierto es que ella siempre supo que ese no era su hábitat. Ser una chica de clase alta que viste vestidos lindos y floreados era todo lo opuesto a lo que sentía que debía presentar. Por supuesto, ha decidido vivir como ella quiere. Ser libre es su estilo de vida. Y lo será hasta el día en que muera.<br />
<br />
Sus pasos hacen retumbar el suelo. Es mucho más grande que los humanos promedios, y en vez de esforzarse por pasar desapercibida, llama la atención. Ríe fuerte mientras corre, incluso canta, permitiendo que todo aquel que se encuentre cerca se maraville con su tono de voz, quiera o no.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hakuna matata, una forma de ser…<br />
Hakuna matata… ¡Nada que temer!<br />
Sin preocuparse es como hay que viviiiir<br />
A vivir así<br />
Yo aquí aprendí<br />
¡Hakuna matata!</span></div>
<br />
Entrar en la selva puede ser un desafío para algunos. Para otros, el desafío de sus vidas. Para Mika, la aventura diaria que no puede dejar de vivir. Palmotea los troncos de los árboles, acaricia las flores, da vueltas mientras avanza como si representase la más bella de las danzas. Sol, viento, naturaleza. Todo unido le fascina. — <span style="color: #F012BE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Amo esto, bobis!</span></span> — Incluso se detiene a acariciar a todo animal que se encuentra en el camino. Hace globos con su goma de mascar favorita, explotándole en la cara y dándole más risa.<br />
<br />
Finalmente llega a la zona más cercana al río kilométrico que divide la isla, en donde también se encuentra gente más humilde, y también más humana. No de raza, sino de sentimientos… Bueno, ustedes me entienden. El tema es que aquí, Mika ha sido mucho más aceptada que en donde vive, por lo que disfruta viajando a diario hasta acá. Ciudadanos la saludan apenas la ven, le dicen lo linda que está. Ella responde los saludos, incluso le da un abrazo a uno que otro que ha sido amable en el pasado. Regalarle una fruta, darle una palabra de consuelo cuando estaba triste de más joven, todos esos detalles que de más pequeña no valoraba, pero que con los años ha aprendido a atesorar.<br />
<br />
— <span style="color: #F012BE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Me pregunto dónde andan esos bobis. Les dije que vendría a esta hora. Bueno, aparecerán tarde o temprano. Les encanta estar con alguien como yo.</span> </span>— Como siempre, tiene mucha confianza en ella misma, y por eso mismo es que hay cosas que no se toma a mal, como que sus amigos no estén recibiéndola. <br />
<br />
Hoy es un día especial. Ayer se percató en el puerto de la llegada de un barco pirata. ¡Era realmente hermoso! Desde hace años es que fantasea junto a su grupo sobre convertirse en piratas y lanzarse al mar a vivir cientos de aventuras, ¡pero no es nada sencillo! El tema es que decidió esperar a ver hacia dónde irían para luego echarles un vistazo. Cuando se percató de que siguieron hasta el centro de la isla, decidió ir al día siguiente.<br />
<br />
Tal como planeó, a unos diez metros de distancia, dentro de un modesto bar, se encuentra la banda. Ya quisiera ir hasta donde ellos y pedirles que la lleven con ella, pero, por muy egocéntrica que sea, su fanatismo por los piratas le supera. Además, ya tiene más que decidido que la travesía será junto a los suyos, no junto a extraños.<br />
<br />
Pepito, un niño de 12 años que conoce a Mika desde hace un tiempo, se le acerca al verla. Y cómo no percatarse de su presencia, si mide cinco metros. Todos están al tanto de que está ahí. <br />
<br />
—<span style="color: #FFA339;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Mika, Mika! ¿Los estás viendo? Son auténticos piratas. Incluso llegaron ondeando su bandera. ¡Fue impresionante!</span></span><br />
<br />
Sonriente, la buccaneer asiente enérgicamente con la cabeza, agachándose un poco para acariciar la cabeza del menor y revolverle el cabello, despeinándolo. Por la diferencia de porte, parecía que la mano le ahorcaba, pero ella se preocupa mucho por no hacer daño.<br />
<br />
— <span style="color: #F012BE;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Recuerda esto, Pepito! ¡Yo, Mika Reze, con mis amigos los bobis, seremos unos piratas realmente increíbles, mucho más que ellos!</span></span><br />
<br />
Algunos aldeanos se preocupan de que estas palabras puedan ser provocadoras para los piratas, pudiendo iniciar un pleito. Sin embargo, los guerreros del mar azul se percataron del tono de voz que usaba Mika, recordándoles a ellos mismos antes de empezar su viaje. No vieron en ella a una amenaza, sino a alguien con el mismo sentimiento que ellos. Por tanto, en vez de tomárselo a mal, alzaron todos sus jarras de sake mientras gritaban.<br />
<br />
— <span style="color: #0074D9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡ASÍ SE HABLA!</span></span><br />
<br />
Pepito ríe. Mika ríe. El mundo aún le espera.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Now, count up your sins [FIC - Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4348</link>
			<pubDate>Thu, 17 Sep 2026 16:48:37 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=878">Road Twel Dorado</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4348</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">El día 30 de Verano del Año 8</div>
<br />
O mejor dicho la noche. Ya eran aproximadamente las 20 horas cuando todo ésto sucedió. Las calles de Samba estaban completamente desoladas esa noche porque venía una tormenta tropical de esas que Road bien conocía como un mozalbete que vivía de refugio improvisado en refugio improvisado. El sonido de las primeras gotas golpeaba los tejados cercanos y los techos de las casas, los árboles y se podía sentir el aroma que producían al caer en los caminos de tierra. <br />
<br />
Si bien la isla era casi siempre tropical y cálida, esa noche estaba particularmente helada según lo que él recordaba y es que los Lunarian eran personas de sangre caliente que disfrutaban del solcito como quienes más. Él por su parte ya estaba observando entre las cortinas de retazos de tela que fungían como una suerte de entrada improvisada a su casilla de chapa y madera la luz de las casas en la distancia siendo reflejadas por las gotas de lluvia que poco a poco iban cubriendo el suelo de las calles cercanas al baldío donde él tenía su casita temporal. <br />
<br />
Esa noche los comercios cerraron un poco más temprano, y todos los que tenían la suerte de tener una casa ya estaban en sus hogares dispuestos a pasar una buena noche ¡Él no era su excepción! Y no tenía nada que envidiar. Esperaba que sus amigos estuviesen también listos para descansar, y quizás con un poco de menos hambre él. <br />
<br />
Sacó la mirada curiosa por la puerta para contemplar el cielo nocturno. Ni una estrella se veía, el cielo estaba completamente plateado y gris por las nubes y se podía sentir un rugido de viento frío que de tanto en tanto se colaba en el interior de su casa. Y de tanto en tanto se podía escuchar fuertes truenos que vaticinaban la tormenta que llegaría.<br />
<br />
Ahí estaba Road, no tenía más de ocho años pero estaba acostumbrado a valerse por sí mismo. Quizás muy bajo para ser lunarian, no medía más de un metro en ese momento y las alas en su espalda tenían un metro cada una a su vez. Esa noche no tenía porque pasar hambre, pues las heridas en sus manos acentuaban que esa mañana había trabajado de forma honesta cortando el césped para conseguir los berries suficientes. <br />
<br />
Si bien sus manos estaban húmedas, cansadas y sucias, en su rostro angelical había una sonrisa de lado a lado porque entre las manos tenía un cuenco medio ajado con pucherito caliente. Un caldo de distintas verduras cosechadas por los pobladores, aunque sin animales porque nunca le había gustado el concepto de comerse otros seres vivos, quizás porque la idea de tener algo descomponiéndose en el estomago le daba asco. <br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Che, pero que rico pucherito… Seguramente los feos de mierda de mis amigos estarán comiendo cosas más feas en sus casas de mierda Nye he he he he </span><br />
<br />
Se dijo a sí mismo el pequeño, casi como si se intentase convencer mientras buscaba en un cajón de madera donde guardaba casi todas sus posesiones un tenedor o una cuchara para poder comer del platito de puchero que se había podido comprar de camino a su casilla de chapa.<br />
<br />
Cuando se dio vuelta fue grande su sorpresa pues lo vio. En una casilla de madera y chapa cubierta por distintas telas de no más de cinco por cinco en un terreno baldío cercano a la casa de uno de sus mejores amigos donde solía montar campamento, junto al cuenco de puchero que había procurado y dejado en el suelo a falta de mesas… Había una pequeña criatura, un mono de tonalidad anaranjada, más pequeño que la palma de su mano sin duda que parecía observarlo curioso.<br />
<br />
Estaba mojado, no empapado, pero pocas gotas parecían suficiente para que asi pareciese por el tamaño del mismo. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¿Y éste mono de mierda de donde salió che? </span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">El día 30 de Verano del Año 8</div>
<br />
O mejor dicho la noche. Ya eran aproximadamente las 20 horas cuando todo ésto sucedió. Las calles de Samba estaban completamente desoladas esa noche porque venía una tormenta tropical de esas que Road bien conocía como un mozalbete que vivía de refugio improvisado en refugio improvisado. El sonido de las primeras gotas golpeaba los tejados cercanos y los techos de las casas, los árboles y se podía sentir el aroma que producían al caer en los caminos de tierra. <br />
<br />
Si bien la isla era casi siempre tropical y cálida, esa noche estaba particularmente helada según lo que él recordaba y es que los Lunarian eran personas de sangre caliente que disfrutaban del solcito como quienes más. Él por su parte ya estaba observando entre las cortinas de retazos de tela que fungían como una suerte de entrada improvisada a su casilla de chapa y madera la luz de las casas en la distancia siendo reflejadas por las gotas de lluvia que poco a poco iban cubriendo el suelo de las calles cercanas al baldío donde él tenía su casita temporal. <br />
<br />
Esa noche los comercios cerraron un poco más temprano, y todos los que tenían la suerte de tener una casa ya estaban en sus hogares dispuestos a pasar una buena noche ¡Él no era su excepción! Y no tenía nada que envidiar. Esperaba que sus amigos estuviesen también listos para descansar, y quizás con un poco de menos hambre él. <br />
<br />
Sacó la mirada curiosa por la puerta para contemplar el cielo nocturno. Ni una estrella se veía, el cielo estaba completamente plateado y gris por las nubes y se podía sentir un rugido de viento frío que de tanto en tanto se colaba en el interior de su casa. Y de tanto en tanto se podía escuchar fuertes truenos que vaticinaban la tormenta que llegaría.<br />
<br />
Ahí estaba Road, no tenía más de ocho años pero estaba acostumbrado a valerse por sí mismo. Quizás muy bajo para ser lunarian, no medía más de un metro en ese momento y las alas en su espalda tenían un metro cada una a su vez. Esa noche no tenía porque pasar hambre, pues las heridas en sus manos acentuaban que esa mañana había trabajado de forma honesta cortando el césped para conseguir los berries suficientes. <br />
<br />
Si bien sus manos estaban húmedas, cansadas y sucias, en su rostro angelical había una sonrisa de lado a lado porque entre las manos tenía un cuenco medio ajado con pucherito caliente. Un caldo de distintas verduras cosechadas por los pobladores, aunque sin animales porque nunca le había gustado el concepto de comerse otros seres vivos, quizás porque la idea de tener algo descomponiéndose en el estomago le daba asco. <br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Che, pero que rico pucherito… Seguramente los feos de mierda de mis amigos estarán comiendo cosas más feas en sus casas de mierda Nye he he he he </span><br />
<br />
Se dijo a sí mismo el pequeño, casi como si se intentase convencer mientras buscaba en un cajón de madera donde guardaba casi todas sus posesiones un tenedor o una cuchara para poder comer del platito de puchero que se había podido comprar de camino a su casilla de chapa.<br />
<br />
Cuando se dio vuelta fue grande su sorpresa pues lo vio. En una casilla de madera y chapa cubierta por distintas telas de no más de cinco por cinco en un terreno baldío cercano a la casa de uno de sus mejores amigos donde solía montar campamento, junto al cuenco de puchero que había procurado y dejado en el suelo a falta de mesas… Había una pequeña criatura, un mono de tonalidad anaranjada, más pequeño que la palma de su mano sin duda que parecía observarlo curioso.<br />
<br />
Estaba mojado, no empapado, pero pocas gotas parecían suficiente para que asi pareciese por el tamaño del mismo. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¿Y éste mono de mierda de donde salió che? </span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T1][P.A] Defendiendo a los desamparados]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4070</link>
			<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 20:33:58 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=720">Mizuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4070</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 2 de Verano, Año 18 <br />
Zona cercana al rio<br />
</span></span></div>
<br />
Estaba atardeciendo en la isla tropical del South Blue conocida como Isla Samba, el calor estaba residiendo tras haber impactado con la fuerza apropiada para uno de los primeros días del verano del presente año. No había prácticamente nubes en el cielo mientras que en la tierra brisas constantes levantaban la tierra y ayudaban a refrescar con aire renovado a quienes habían estado todo el día trabajando en los campo de caña de azúcar o en la zona agraria. En la ciudad de la zona exterior, aquella menos afortunada económicamente por diseño, la gente se movía a un ritmo constante sin distinguirse del andar habitual.<br />
 <br />
En la entrada a un callejón esperaba un hombre con una mirada llena de desesperación y deseo, ya llevaba casi un día completo sin tener su dosis de estupefaciente, la abstinencia lo tenía rascándose y sintiendo como si hubiera animales dentro de su estómago arañando para salir cuando realmente era solamente su propia mente jugándole tretas para forzarlo a conseguir la siguiente provisión lo antes posible. Esperaba allí a ver caminando por allí a su presa, estaba cazando a su modo pues su proveedor al parecer estaba necesitando “gente exótica” y dada la prisa incluso le había ofrecido a él una suficientes dosis para un mes si le traía a alguien, aunque fuera contra la voluntad de la persona.<br />
 <br />
Eduardo era un trabajador del campo, un pastor que lo tenía fácil gracias a haber heredado casa de sus padres, hace años había empezado a gastar parte de su salario en estupefacientes para hacer más entretenida y llevadera la jornada laboral, pero con el tiempo gastaba más y había llegado a dejar a llegar a fin de mes con su adicción, por eso en ese momento estaba dispuesto a cometer un delito con tal de satisfacer sus deseos. Eduardo era un hombre relativamente alto con su metro setenta de altura y sus sesenta kilos de peso, tenía una barriga bastante grande gracias al alcohol que era prácticamente su única bebida regular.<br />
 <br />
Incluso si no parecía alguien amenazante, era un hombre desesperado, así fue como se abalanzo sobre una chica que tenía orejas de animal en lugar de las habituales cuando pasó junto al callejón y comenzó a arrastrarla mientras le tapaba la boca con un paño para tapar los gritos mientras la intentaba mantener controlada y arrastrarla cada vez más profundo en el callejón, forcejeando constantemente.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 2 de Verano, Año 18 <br />
Zona cercana al rio<br />
</span></span></div>
<br />
Estaba atardeciendo en la isla tropical del South Blue conocida como Isla Samba, el calor estaba residiendo tras haber impactado con la fuerza apropiada para uno de los primeros días del verano del presente año. No había prácticamente nubes en el cielo mientras que en la tierra brisas constantes levantaban la tierra y ayudaban a refrescar con aire renovado a quienes habían estado todo el día trabajando en los campo de caña de azúcar o en la zona agraria. En la ciudad de la zona exterior, aquella menos afortunada económicamente por diseño, la gente se movía a un ritmo constante sin distinguirse del andar habitual.<br />
 <br />
En la entrada a un callejón esperaba un hombre con una mirada llena de desesperación y deseo, ya llevaba casi un día completo sin tener su dosis de estupefaciente, la abstinencia lo tenía rascándose y sintiendo como si hubiera animales dentro de su estómago arañando para salir cuando realmente era solamente su propia mente jugándole tretas para forzarlo a conseguir la siguiente provisión lo antes posible. Esperaba allí a ver caminando por allí a su presa, estaba cazando a su modo pues su proveedor al parecer estaba necesitando “gente exótica” y dada la prisa incluso le había ofrecido a él una suficientes dosis para un mes si le traía a alguien, aunque fuera contra la voluntad de la persona.<br />
 <br />
Eduardo era un trabajador del campo, un pastor que lo tenía fácil gracias a haber heredado casa de sus padres, hace años había empezado a gastar parte de su salario en estupefacientes para hacer más entretenida y llevadera la jornada laboral, pero con el tiempo gastaba más y había llegado a dejar a llegar a fin de mes con su adicción, por eso en ese momento estaba dispuesto a cometer un delito con tal de satisfacer sus deseos. Eduardo era un hombre relativamente alto con su metro setenta de altura y sus sesenta kilos de peso, tenía una barriga bastante grande gracias al alcohol que era prácticamente su única bebida regular.<br />
 <br />
Incluso si no parecía alguien amenazante, era un hombre desesperado, así fue como se abalanzo sobre una chica que tenía orejas de animal en lugar de las habituales cuando pasó junto al callejón y comenzó a arrastrarla mientras le tapaba la boca con un paño para tapar los gritos mientras la intentaba mantener controlada y arrastrarla cada vez más profundo en el callejón, forcejeando constantemente.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Jogo bonito, cara o cruz [Devon | Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4019</link>
			<pubDate>Sun, 26 Jul 2026 23:29:04 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=547">Heras</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4019</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Primavera año 17</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">La búsqueda implacable continua, no se detiene, no hay tregua, esperaba tener algo de suerte el día de hoy. Mis exploraciones durante la isla por estos barrios al sur me dejaron en claro que este sitio esta lleno de una cultura muy alegre. Una cultura que le gusta mucho. Explorar por las calles que me tienen en alerta, no es que la gente parezca mala, pero soy un poco prejuicioso. Tienen actitudes pandilleras, van en grupos, los chicos están en los techos de las casas pendientes de quienes pasan de si hay soldados del reino. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">La zona no parece un juego ya que si tienen trabajando a esos niños para ellos es que la cosa se pone caliente sin aviso. Soy un externo y como muchos turistas me doy cuenta de que el ambiente es una mezcla entre las buenas vibras que dan las personas de trabajo honesto y las malas que da ver ciertas pandillas en el día a día. Me costó un poco aprender a moverme, evitar la confrontación siempre fué vital para mi. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">El calor de la gente, siempre me contentaba y como ellos a pesar de estar en situaciones complicadas siempre estaban dispuestos para compartir y hacer el bien. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Mis investigaciones me habían dicho que en la parte más adinerada de la ciudad habían visto a una mujer morena que estaba poniendo a todos patas arriba. De seguro era ella ya que era la mujer más deslumbrante que había encontrado jamás. </span></span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">— La posibilidad de encontrar otra mujer que sea una sensación entre las masas es poca. — </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Claro no podían esperar a tener seguridad, es un indicio sobre ella y haría todo el esfuerzo re-encontrarla. Puede que una parte de él estuviese un poco atrapado ante esa idea de volver a cruzar caminos, lo cierto es que la impresión había dejado una marca profunda que no soltaba. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Para cruzar el distrito donde se practica el baile, me vestí acorde para pasar como uno más de ellos. Aunque mis habilidades para bailar no son las mejores, me había pensado un excelente plan, salir con una ropa como los bailarines, cruzar por donde todos practican e ir directamente a la zona donde se mueve más dinero, más lujos, un ambiente digno para Bel Nadin. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Los atuendos son llamativos, yo entiendo esa parte, incluso mis hermosas alas pasan como un atuendo hermoso y no llamó demasiado la atención. Las calles cambian, las casas que están apiladas unas sobre otras parecen ser sustituidas por recintos privados, privilegiados y largas calles de adoquín. La policía, comienza a rondar un poco más en estas calles, pero yo voy con seguridad y ahora que estaba en un territorio nuevo. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Me quité aquella corona llena de joyería barata. Recorrí hasta que vi un buen punto del que podía comenzar mi búsqueda. Lo que parecía ser acumulación de gente, había alguien leyendo un decreto real e impartiendo una noticia sobre los avances positivos en el reino. Sin lugar a dudas no era atractivo para los locales pero para mi que acabo de llegar es aburrido. Bueno tocará seguir esperando. Entre los locales mi altura destaca ligeramente al tener cierta altura, sin embargo lo que más desentona siempre serán las alas y ahora que estoy entre los adinerados las miradas son distintas. Celosas, evaluando, miden si pertenezco aquí, vaya golpe este cambio.</span></span></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Primavera año 17</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">La búsqueda implacable continua, no se detiene, no hay tregua, esperaba tener algo de suerte el día de hoy. Mis exploraciones durante la isla por estos barrios al sur me dejaron en claro que este sitio esta lleno de una cultura muy alegre. Una cultura que le gusta mucho. Explorar por las calles que me tienen en alerta, no es que la gente parezca mala, pero soy un poco prejuicioso. Tienen actitudes pandilleras, van en grupos, los chicos están en los techos de las casas pendientes de quienes pasan de si hay soldados del reino. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">La zona no parece un juego ya que si tienen trabajando a esos niños para ellos es que la cosa se pone caliente sin aviso. Soy un externo y como muchos turistas me doy cuenta de que el ambiente es una mezcla entre las buenas vibras que dan las personas de trabajo honesto y las malas que da ver ciertas pandillas en el día a día. Me costó un poco aprender a moverme, evitar la confrontación siempre fué vital para mi. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">El calor de la gente, siempre me contentaba y como ellos a pesar de estar en situaciones complicadas siempre estaban dispuestos para compartir y hacer el bien. </span><br />
<br />
<span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Mis investigaciones me habían dicho que en la parte más adinerada de la ciudad habían visto a una mujer morena que estaba poniendo a todos patas arriba. De seguro era ella ya que era la mujer más deslumbrante que había encontrado jamás. </span></span><span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">— La posibilidad de encontrar otra mujer que sea una sensación entre las masas es poca. — </span></span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Claro no podían esperar a tener seguridad, es un indicio sobre ella y haría todo el esfuerzo re-encontrarla. Puede que una parte de él estuviese un poco atrapado ante esa idea de volver a cruzar caminos, lo cierto es que la impresión había dejado una marca profunda que no soltaba. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Para cruzar el distrito donde se practica el baile, me vestí acorde para pasar como uno más de ellos. Aunque mis habilidades para bailar no son las mejores, me había pensado un excelente plan, salir con una ropa como los bailarines, cruzar por donde todos practican e ir directamente a la zona donde se mueve más dinero, más lujos, un ambiente digno para Bel Nadin. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Los atuendos son llamativos, yo entiendo esa parte, incluso mis hermosas alas pasan como un atuendo hermoso y no llamó demasiado la atención. Las calles cambian, las casas que están apiladas unas sobre otras parecen ser sustituidas por recintos privados, privilegiados y largas calles de adoquín. La policía, comienza a rondar un poco más en estas calles, pero yo voy con seguridad y ahora que estaba en un territorio nuevo. </span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;" class="mycode_font">Me quité aquella corona llena de joyería barata. Recorrí hasta que vi un buen punto del que podía comenzar mi búsqueda. Lo que parecía ser acumulación de gente, había alguien leyendo un decreto real e impartiendo una noticia sobre los avances positivos en el reino. Sin lugar a dudas no era atractivo para los locales pero para mi que acabo de llegar es aburrido. Bueno tocará seguir esperando. Entre los locales mi altura destaca ligeramente al tener cierta altura, sin embargo lo que más desentona siempre serán las alas y ahora que estoy entre los adinerados las miradas son distintas. Celosas, evaluando, miden si pertenezco aquí, vaya golpe este cambio.</span></span></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Chapuzón accidental]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3557</link>
			<pubDate>Tue, 21 Apr 2026 06:43:49 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=700">Seraphine Soyer</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3557</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fecha: Día 28 Otoño del año 16</span></span></div>
<br />
Colocó ambas manos sobre el suelo y se inclinó un poco hacia adelante, viendo su reflejo en el río, creyendo que se encontraba algo alejada del resto de la población; no obstante, lo suficientemente cerca para ver algún indicio de la civilización, como una casa abandonada y un poco de basura por ahí, pero más allá de eso, nada, no obstante, ya le bastó con lo que veía; no sabía si las personas responsables de dejar las cosas tiradas por ahí volverían, por lo cual decidió tomar el canasto entre sus brazos, seguir caminando y buscar una zona más segura para lavar su ropa, siendo curioso para la chica de largos cabellos que aquella simple acción resultase tan liberadora.<br />
<br />
¿Era quizás el hecho de poder moverse por ahí, sin tener que preocuparse demasiado por las normas de la esclavitud?<br />
<br />
Probablemente.<br />
<br />
Sonrió, pensando en el progreso que hacía, teniendo toda la intención de reportar sus avances a Kazan, quizás escribirlas en una carta no estaría mal, no obstante, dudó si el hombre podría escribirle y, si lo hacía, de seguro que las cartas serían enormes, sin saber qué hacer una vez con ellas cuando las obtuviese, habiendo vívido tanto tiempo en un circo, no sabía hasta qué punto estaba desarrollada la educación del hombre, aunque si sabía leer, también podía escribir, ¿no? Ya más tarde lo intentaría y, con un pequeño escalofrío, hundió su cuerpo en el abrigo al sentir el viento frío impactar contra su cuerpo, sacudiendo un poco sus largos cabellos hacia atrás, despejando su campo de visión, pero también trajo suciedad consigo.<br />
<br />
Se quedó quieta, sujetando el canasto con una mano y llevó su palma libre al rostro, quitándose aquella hoja que impactó contra sus ojos, produciendo una sensación de ardor en sus ojos y, sin darse cuenta de lo que hacía, sus pies dieron unos cuantos pasos hacia atrás, impactando contra el agua fría, sumergida por completo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #FF69B4;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fecha: Día 28 Otoño del año 16</span></span></div>
<br />
Colocó ambas manos sobre el suelo y se inclinó un poco hacia adelante, viendo su reflejo en el río, creyendo que se encontraba algo alejada del resto de la población; no obstante, lo suficientemente cerca para ver algún indicio de la civilización, como una casa abandonada y un poco de basura por ahí, pero más allá de eso, nada, no obstante, ya le bastó con lo que veía; no sabía si las personas responsables de dejar las cosas tiradas por ahí volverían, por lo cual decidió tomar el canasto entre sus brazos, seguir caminando y buscar una zona más segura para lavar su ropa, siendo curioso para la chica de largos cabellos que aquella simple acción resultase tan liberadora.<br />
<br />
¿Era quizás el hecho de poder moverse por ahí, sin tener que preocuparse demasiado por las normas de la esclavitud?<br />
<br />
Probablemente.<br />
<br />
Sonrió, pensando en el progreso que hacía, teniendo toda la intención de reportar sus avances a Kazan, quizás escribirlas en una carta no estaría mal, no obstante, dudó si el hombre podría escribirle y, si lo hacía, de seguro que las cartas serían enormes, sin saber qué hacer una vez con ellas cuando las obtuviese, habiendo vívido tanto tiempo en un circo, no sabía hasta qué punto estaba desarrollada la educación del hombre, aunque si sabía leer, también podía escribir, ¿no? Ya más tarde lo intentaría y, con un pequeño escalofrío, hundió su cuerpo en el abrigo al sentir el viento frío impactar contra su cuerpo, sacudiendo un poco sus largos cabellos hacia atrás, despejando su campo de visión, pero también trajo suciedad consigo.<br />
<br />
Se quedó quieta, sujetando el canasto con una mano y llevó su palma libre al rostro, quitándose aquella hoja que impactó contra sus ojos, produciendo una sensación de ardor en sus ojos y, sin darse cuenta de lo que hacía, sus pies dieron unos cuantos pasos hacia atrás, impactando contra el agua fría, sumergida por completo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] The Whims Of Fate]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3476</link>
			<pubDate>Thu, 02 Apr 2026 07:17:44 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=728">Massimo Dooti</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3476</guid>
			<description><![CDATA[El bar apestaba a humo y a sueños rotos.<br />
<br />
Massimo llevaba un par de horas en el local, apoyado en la barra con los codos sobre la madera mugrienta y la gabardina colgando a los costados como una cortina vieja. El fedora le sombreaba la cara, pero bajo el ala sus ojos claros seguían el vaivén de las copas, las manos de los borrachos, el humo que subía en espirales perezosas hasta mezclarse con la poca luz amarillenta del techo.<br />
<br />
No había venido a beber. El dinero no le daba para eso, y aunque le diera, el alcohol y él no se llevaban bien. Le gustaba demasiado, y cuando le gustaba algo solía perder el control. Así que se limitaba a un vaso de agua sucia que el tabernero le había servido de mala gana, y que él llevaba media hora dando sorbos pequeños, fingiendo que era otra cosa.<br />
<br />
Había venido a escuchar.<br />
<br />
El blues de la noche era diferente al del mediodía. Más lento, más grave, con un ritmo que se arrastraba como los borrachos que salían de la barra camino a sus casas. La banda de siempre llenaba el local con notas que parecían hechas de derrota y resignación. A Massimo le gustaban. Le gustaba cómo el saxofón lloraba en los momentos justos, cómo el contrabajo hacía vibrar el suelo, cómo el piano añadía pequeños destellos de algo que casi parecía esperanza antes de volver a la tristeza.<br />
<br />
El tabernero, un hombre gordo y calvo con un delantal manchado de grasa, se acercó a limpiar la barra cerca de donde estaba Massimo. Frotó la madera con un trapo sucio y, sin levantar la vista, soltó:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Otra vez por aquí, gigante. No eres de los que gastan, pero al menos no montas jaleo.</span><br />
<br />
Massimo se encogió de hombros.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">El agua es gratis</span></span>.- Dijo, con esa voz grave y plana que usaba para todo.<br />
<br />
El tabernero resopló, una especie de risa ahogada que se perdió en el ruido de la música.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Gratis para los que no dan problemas. Tú no das problemas.</span><br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">Intento no darlos.</span></span><br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pues mira por dónde...</span>- El hombre dejó el trapo sobre la barra y apoyó las manos en la madera, mirando a Massimo con una mezcla de curiosidad y desgana. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La otra noche vino un tipo preguntando por ti. Un tipo raro. Con alas.</span><br />
<br />
Massimo frunció el ceño. El ceño que ya tenía fruncido de por sí, pero un poco más.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">¿Y qué le dijiste?</span></span><br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Que no te conocía. Porque no te conozco. Solo sé que vienes, te sientas, pides agua y te quedas mirando al escenario como si te fueran a dar un premio.</span><br />
<br />
Massimo no respondió. El tabernero se encogió de hombros y cogió el trapo otra vez.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero bueno, no es asunto mío. Los clientes son clientes. Mientras no monten líos...</span><br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">No monto líos.</span></span>- Dijo Massimo.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eso ya lo sé. Por eso te dejo estar.</span><br />
<br />
El hombre se alejó hacia el otro extremo de la barra, donde una botella medio vacía esperaba ser devuelta a su sitio. Massimo se quedó solo otra vez, con el vaso vacío entre las manos y la música llenándole los oídos.<br />
<br />
Pasó un rato. Los músicos cambiaron el ritmo, pasaron a algo más lento, casi melancólico. Massimo cerró los ojos un momento, dejando que las notas le recorrieran la espalda como un escalofrío. El contrabajo vibraba en el suelo, el piano dibujaba pequeñas curvas en el aire, y el saxofón... el saxofón lloraba. Como si supiera lo que era estar solo.<br />
<br />
Abrió los ojos. El bar estaba casi vacío. Un par de borrachos en una mesa del fondo, la banda despidiéndose entre aplausos escasos, el tabernero secando copas detrás de la barra. Nada más.<br />
<br />
Massimo se incorporó un poco, estiró la espalda, sintió cómo le crujían las vértebras. Llevaba demasiado tiempo en la misma postura. Iba a pedir otro vaso de agua, aunque solo fuera para tener algo que hacer con las manos, cuando la puerta del bar se abrió.<br />
<br />
El aire que entró era frío, seco, diferente al aire espeso y caliente que llevaba horas respirando. Massimo no se giró. No era su estilo. Pero notó cómo el ruido del local cambiaba. Las conversaciones bajaron de volumen. Alguien dejó de hablar a mitad de frase. El tabernero, detrás de la barra, levantó la vista y se quedó quieto un segundo antes de volver a secar su copa como si nada.<br />
<br />
Massimo cogió el vaso vacío, lo giró entre los dedos torcidos, y esperó.<br />
<br />
Los pasos resonaron en el suelo de madera. Firmes. Seguros. No eran pasos de borracho ni de cliente habitual. Eran pasos de alguien que sabía exactamente dónde estaba y a lo que había venido.<br />
<br />
Massimo no miró. Pero escuchó.<br />
<br />
El roce de una capa. El tintineo de algo metálico, quizá un cierre, quizá unas monedas. El crujido del cuero al moverse. La mujer se sentó en algún lugar de la barra. No demasiado cerca. Lo bastante para que Massimo notara su presencia sin tener que girar la cabeza.<br />
<br />
El tabernero se acercó a ella. Preguntó algo en voz baja. La mujer respondió con un par de palabras, tan breves que Massimo no alcanzó a distinguirlas. El tabernero asintió y se fue a servirle.<br />
<br />
Massimo siguió mirando su vaso vacío.<br />
La música había terminado. La banda recogía sus instrumentos al fondo, entre conversaciones bajas y el ruido de las sillas al moverse. El bar se quedaba en silencio, ese silencio espeso que precede al cierre o a la tormenta.<br />
<br />
Massimo no se movió. La mujer, a unos metros, tampoco.<br />
<br />
El tabernero dejó una copa frente a ella. El sonido del cristal contra la madera fue un pequeño golpe seco en el vacío. Massimo seguía sin mirar. Pero sus dedos, sobre la barra, estaban quietos. Y sus oídos, atentos.<br />
<br />
Algo le decía que esa noche no iba a terminar con él volviendo solo a su casa. Algo le decía que la mujer de la capa negra no estaba ahí por casualidad. Algo le decía que, de un momento a otro, el silencio se iba a romper.<br />
<br />
Y él, como siempre, esperaría a ver qué pasaba.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El bar apestaba a humo y a sueños rotos.<br />
<br />
Massimo llevaba un par de horas en el local, apoyado en la barra con los codos sobre la madera mugrienta y la gabardina colgando a los costados como una cortina vieja. El fedora le sombreaba la cara, pero bajo el ala sus ojos claros seguían el vaivén de las copas, las manos de los borrachos, el humo que subía en espirales perezosas hasta mezclarse con la poca luz amarillenta del techo.<br />
<br />
No había venido a beber. El dinero no le daba para eso, y aunque le diera, el alcohol y él no se llevaban bien. Le gustaba demasiado, y cuando le gustaba algo solía perder el control. Así que se limitaba a un vaso de agua sucia que el tabernero le había servido de mala gana, y que él llevaba media hora dando sorbos pequeños, fingiendo que era otra cosa.<br />
<br />
Había venido a escuchar.<br />
<br />
El blues de la noche era diferente al del mediodía. Más lento, más grave, con un ritmo que se arrastraba como los borrachos que salían de la barra camino a sus casas. La banda de siempre llenaba el local con notas que parecían hechas de derrota y resignación. A Massimo le gustaban. Le gustaba cómo el saxofón lloraba en los momentos justos, cómo el contrabajo hacía vibrar el suelo, cómo el piano añadía pequeños destellos de algo que casi parecía esperanza antes de volver a la tristeza.<br />
<br />
El tabernero, un hombre gordo y calvo con un delantal manchado de grasa, se acercó a limpiar la barra cerca de donde estaba Massimo. Frotó la madera con un trapo sucio y, sin levantar la vista, soltó:<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Otra vez por aquí, gigante. No eres de los que gastan, pero al menos no montas jaleo.</span><br />
<br />
Massimo se encogió de hombros.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">El agua es gratis</span></span>.- Dijo, con esa voz grave y plana que usaba para todo.<br />
<br />
El tabernero resopló, una especie de risa ahogada que se perdió en el ruido de la música.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Gratis para los que no dan problemas. Tú no das problemas.</span><br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">Intento no darlos.</span></span><br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pues mira por dónde...</span>- El hombre dejó el trapo sobre la barra y apoyó las manos en la madera, mirando a Massimo con una mezcla de curiosidad y desgana. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La otra noche vino un tipo preguntando por ti. Un tipo raro. Con alas.</span><br />
<br />
Massimo frunció el ceño. El ceño que ya tenía fruncido de por sí, pero un poco más.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">¿Y qué le dijiste?</span></span><br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Que no te conocía. Porque no te conozco. Solo sé que vienes, te sientas, pides agua y te quedas mirando al escenario como si te fueran a dar un premio.</span><br />
<br />
Massimo no respondió. El tabernero se encogió de hombros y cogió el trapo otra vez.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero bueno, no es asunto mío. Los clientes son clientes. Mientras no monten líos...</span><br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">No monto líos.</span></span>- Dijo Massimo.<br />
<br />
-<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eso ya lo sé. Por eso te dejo estar.</span><br />
<br />
El hombre se alejó hacia el otro extremo de la barra, donde una botella medio vacía esperaba ser devuelta a su sitio. Massimo se quedó solo otra vez, con el vaso vacío entre las manos y la música llenándole los oídos.<br />
<br />
Pasó un rato. Los músicos cambiaron el ritmo, pasaron a algo más lento, casi melancólico. Massimo cerró los ojos un momento, dejando que las notas le recorrieran la espalda como un escalofrío. El contrabajo vibraba en el suelo, el piano dibujaba pequeñas curvas en el aire, y el saxofón... el saxofón lloraba. Como si supiera lo que era estar solo.<br />
<br />
Abrió los ojos. El bar estaba casi vacío. Un par de borrachos en una mesa del fondo, la banda despidiéndose entre aplausos escasos, el tabernero secando copas detrás de la barra. Nada más.<br />
<br />
Massimo se incorporó un poco, estiró la espalda, sintió cómo le crujían las vértebras. Llevaba demasiado tiempo en la misma postura. Iba a pedir otro vaso de agua, aunque solo fuera para tener algo que hacer con las manos, cuando la puerta del bar se abrió.<br />
<br />
El aire que entró era frío, seco, diferente al aire espeso y caliente que llevaba horas respirando. Massimo no se giró. No era su estilo. Pero notó cómo el ruido del local cambiaba. Las conversaciones bajaron de volumen. Alguien dejó de hablar a mitad de frase. El tabernero, detrás de la barra, levantó la vista y se quedó quieto un segundo antes de volver a secar su copa como si nada.<br />
<br />
Massimo cogió el vaso vacío, lo giró entre los dedos torcidos, y esperó.<br />
<br />
Los pasos resonaron en el suelo de madera. Firmes. Seguros. No eran pasos de borracho ni de cliente habitual. Eran pasos de alguien que sabía exactamente dónde estaba y a lo que había venido.<br />
<br />
Massimo no miró. Pero escuchó.<br />
<br />
El roce de una capa. El tintineo de algo metálico, quizá un cierre, quizá unas monedas. El crujido del cuero al moverse. La mujer se sentó en algún lugar de la barra. No demasiado cerca. Lo bastante para que Massimo notara su presencia sin tener que girar la cabeza.<br />
<br />
El tabernero se acercó a ella. Preguntó algo en voz baja. La mujer respondió con un par de palabras, tan breves que Massimo no alcanzó a distinguirlas. El tabernero asintió y se fue a servirle.<br />
<br />
Massimo siguió mirando su vaso vacío.<br />
La música había terminado. La banda recogía sus instrumentos al fondo, entre conversaciones bajas y el ruido de las sillas al moverse. El bar se quedaba en silencio, ese silencio espeso que precede al cierre o a la tormenta.<br />
<br />
Massimo no se movió. La mujer, a unos metros, tampoco.<br />
<br />
El tabernero dejó una copa frente a ella. El sonido del cristal contra la madera fue un pequeño golpe seco en el vacío. Massimo seguía sin mirar. Pero sus dedos, sobre la barra, estaban quietos. Y sus oídos, atentos.<br />
<br />
Algo le decía que esa noche no iba a terminar con él volviendo solo a su casa. Algo le decía que la mujer de la capa negra no estaba ahí por casualidad. Algo le decía que, de un momento a otro, el silencio se iba a romper.<br />
<br />
Y él, como siempre, esperaría a ver qué pasaba.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Marea Roja [Presente relativo - T1] [Priv. Morana]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3474</link>
			<pubDate>Wed, 01 Apr 2026 23:29:37 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=530">Hyákinthos</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3474</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Isla de Samba</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 80 de verano, año 17</span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">6:30 p.m.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En el puerto mercante de la Isla de Samba el día empieza a abrirle paso a la noche. El ir y venir de los lugareños disminuye ahora que las últimas luces del día pintan las maderas del muelle y los barcos anclados; poco a poco solo quedan los marineros, tripulantes de los varios barcos comerciales que están anclados, dispuestos a pasar la noche antes de que, a la mañana siguiente, empiecen una nueva travesía.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La rutina, a simple vista, para cualquiera que no conozca las actividades del puerto, parece normal; sin embargo, para aquellos que saben como funcionan las cosas, algo resalta a la vista: los barcos más grandes están custodiados por soldados rasos de la marina y, los más pequeños, tienen a uno o dos sujetos en las afueras del barco que, más que marinos, parecen guardias; pero no todos corrieron con la misma suerte: El Estrela do Meio-dia está protegido solo por su pequeña tripulación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El barco, una goleta cuya bodega estaba repleta de licores que debían ser llevados a la isla más cercana, era dirigido por un joven capitán, Gabriel Arcanjo, un hombre de 28 años que apenas hace un par de meses había cumplido su sueño de empezar con un negocio licorero, por eso ahora capitaneaba el barco mercante más pequeño de Samba, junto con su tripulación de 4 hombres, todos igual o más jóvenes, sin experiencia bélica alguna, aunque con la suficiente en navegación para viajar a puertos cercanos en el South Blue.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ninguno de ellos creyó que para salir al mar se necesitaría saber pelear en verdad, aunque con el auge de la piratería en el South Blue, las cosas parecían haber cambiado y el puerto de Samba era testigo de ello.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No sería la primera vez que asaltaran un barco comercial en las últimas semanas, por ello los comerciantes con más influencia habían convencido a otros para vigilar sus naves y atacar a cualquiera que se viera sospechoso y, claro, estos mercantes también tenían los mejores espacios en el puerto, los más concurridos e iluminados...pero la tripulación de Gabriel no tenía la misma suerte.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Estaban en la esquina del puerto, alejados del muelle principal y de la mayoría de los barcos que aún estaban anclados. Su goleta, durante la noche, apenas y resaltaría en la oscuridad, pues los faroles principales no llegaban a darle tanta luz, por eso debían, ellos mismos, encender la mayor cantidad de luces del barco y, por supuesto, estar alertas ante cualquiera que pensara asaltarlos, a fin de cuentas, por lo que escucharon, esos piratas solían llevarse toda la mercancía y dejar los navíos ajenos casi destruidos…Ninguno quería eso, no cuando apenas empezaban a surcar los mares.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Gabriel, su capitán, quería ser positivo, pero tenía un mal presentimiento, uno que se acrecentó cuando la marina le cerró las puertas, descartando su caso y, los guardias privados cobraban precios exorbitantes para vigilar una noche, precios que significarían el sueldo de al menos dos de sus tripulantes…Al final no tuvo más remedio que contarle a sus compañeros la situación y ellos, con gusto, se ofrecieron a vigilar la nave junto a su capitán.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cada uno, aprovechando las últimas luces del día, se encargó de prepararse. Uno de ellos logró conseguir un arma, era de su padre, los otros consiguieron un par de espadas, Gabriel se quedó con una, otro de sus tripulantes con otra y, los otros dos solo se hicieron con unos palos largos de madera que pensaban usar para golpear a cualquiera que quisiera meterse con ellos. Era todo lo que tenían para defenderse, pero ninguno de ellos parecía tener miedo de defender lo que era suyo. Con ese pensamiento en mente, cada uno tomó su lugar en el barco: uno en el puesto de vigía, otro en la popa, uno en babor, otro en estribor y, por último, su capitán en la popa del barco, vigilando desde ahí con un catalejo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Todos esperaban que la noche fuera tranquila…pero no podían estar más equivocados.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">10:45 p.m.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La actividad del puerto había disminuido casi por completo, solo alguno que otro borracho se tambaleaba por los maderos del muelle. Los tripulantes de otros barcos, lejanos del Estrela do Medio-dia, dormían tranquilos, siendo conscientes de que sus navíos estaban protegidos; sin embargo, la tripulación de Gabriel aún seguía atenta a cada lado del muelle y del mar, esperando cualquier cosa que perturbara su paz…una que no tardó en romperse.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Uno de los tripulantes fue el primero en caer, específicamente el que estaba en estribor, lo único que sintió el hombre fue un pinchazo en su cuello que lo hizo caer al mar con un sonoro <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">splash </span>que alertó al resto de sus compañeros, incluyendo a su capitán.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—¡Hombre al agua! —</span>El que estaba a babor fue quien más rápido llegó hacia estribor, miró hacia el agua, en donde su compañero luchaba contra la marea alta para mantenerse a flote o, en su defecto, nadar hacia la costa. Su primer pensamiento fue buscar una cuerda para auxiliarlo, pero antes de que pudiera moverse, algo o alguien lo tomó por el cuello y lo siguiente que supo fue que, al igual que su amigo, terminó también en el agua.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡Ayuden a sus compañeros! —</span>El capitán, viendo la situación y temiendo lo peor, sacó la espada que le habían entregado, mientras que los otros dos intentaban, con una cuerda, sacar a sus compañeros del mar, pero, de nuevo, el destino no estuvo de su lado, alguien salió del agua y saltó sobre su capitán, alertando a los dos que quedaban sobre el barco.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El agarre fue directo al cuello del joven capitán, quien se quejó, sin poder evitarlo, cuando su espalda chocó con la madera del muelle, aunque no pudo gritar, pues una mano azulada y mucho más grande que la de él, lo sujetaba con fuerza.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Sssssh…No te haré mucho daño si cooperan conmigo —</span>. Una voz femenina se dejó escuchar en un susurro que le heló la sangre a Gabriel. El hombre solo alcanzó a alzar su mano para colocarla en la muñeca de la ¿Mujer pez? No estaba seguro, nunca había visto a un gyojin antes. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—No, no lo intentes, tus compañeros sufrirán las consecuencias en manos de mis hombres si piensas en liberarte.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mujer sujetó con más firmeza a Gabriel, haciendo que se girara para sujetarlo de la nuca y luego alzarlo del suelo, haciendo que el joven capitán pudiera observar directo a su barco, quedando, ambos, de espalda al caminito oscuro que unía el muelle con el pueblo. En esa posición, el capitán se encontró con la visión de que sus compañeros, los que seguían a bordo, tenían una espada amenazando con cortarles el cuello: un humano y otro gyojin los habían atrapado, pero eso no era suficiente para la gyojin. Ella sentía que algo estaba mal, que todo había sido demasiado fácil, además…sentía el olor de otra persona cerca…muy cerca.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Jmmm…dime algo… ¿Por qué siento que hay alguien más contigo además de esos cuatro? </span></div>
<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bitácora del Capitán</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
¡Bienvenida al foro, Morana!<br />
 <br />
Me da gusto que me hayas dado la oportunidad de narrar tu primera aventura, así que empecemos enseguida con una pequeña explicación:<br />
<br />
1. Esta es una aventura T1, por lo que constará de 4 post de cada uno, así que todo escalará bastante rápido.<br />
 <br />
2. La aventura tendrá su lado bélico, sí, pero será simple. Aún así, recuerda equipar tus armas para tener como defenderte.<br />
 <br />
3. Tus karmas pueden ser usados a favor (o en contra) durante la aventura, tenlo en cuenta.<br />
 <br />
4. En el foro, al momento del bélico, no posteas en base a suposiciones, deja acciones cerradas en tu post, ya si sucede o no lo que narras depende de la respuesta del oponente, aunque si tienes en cuenta las estadísticas hay cosas que desde un inicio se pueden saber si serán o no de alguna forma en específica.<br />
<br />
5. Puedes rolear con libertad, es tu decisión si atacas a la gyojin, si prefieres negociar o solo quedarte a observar que sucede, así mismo puedes rolear como prefieras como llegas a las cercanías del barco de Gabriel.<br />
<br />
6. Si tienes dudas, a la orden, respondo con gusto.<br />
 <br />
Con eso dicho, a rolear con libertad~<br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-El capitán Gabriel Arcanjo se arma para proteger su navío, el Estrela do Medio-dia, de posibles ataques piratas, pero cuando este ataque llega, ni el ni sus tripulantes puede hacer nada para defenderse. Solo les queda rogar que alguien más los ayude.<br />

				</div>
			</div><br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Pues, como es una aventura de solo 4 posts cada uno, te presento a tu oponente desde el inicio: Riptide. <br />
Es una gyojin (mujer pez), capitana de los piratas “Marea Roja”, los que se han encargado de robar mercancía de barcos mercantes en el puerto de Samba e islas aledañas. <br />
A continuación, te dejo sus estadísticas y karmas:<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Nombre: Riptide</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Facción: Pirata</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Profesión: Navegante</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Maestría bélica: Cuerpo a cuerpo</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Edad: 22</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Estatura: 3.50</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Estadísticas: </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Nivel 2</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">25 FUE| 15 RES| 10 DES| 10 PRE| 20 AGI| 10 REF| 20 INT| 25 VOL| 0 CH| 0 CA</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Vitalidad: <span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">296/</span> <span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">296</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Energía: <span style="color: #bf4e14;" class="mycode_color">310/</span> <span style="color: #bf4e14;" class="mycode_color">310</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Espíritu: <span style="color: #215e99;" class="mycode_color">75/</span> <span style="color: #215e99;" class="mycode_color">75</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Umbral de utilidad: 15</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Muerte: -50</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Inventario:</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/TUbjQQ8.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,2 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>5000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `guantes001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas:</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos: </span></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Peso pluma:</span> Tu cuerpo es excepcionalmente liviano y aumenta tu capacidad de salto en un metro extra por cada metro de salto que ya tengas. [Incompatible con Pesos pesados]<br />
Karma: +1<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sentidos aumentados</span>: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. [Una vez por sentido. Incompatible con Sentidos atenuados en el caso del mismo sentido].<br />
Karma: +2 [Olfato: Puedes rastrear con mayor facilidad.]<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sentidos aumentados</span>: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. [Una vez por sentido. Incompatible con Sentidos atenuados en el caso del mismo sentido].<br />
Karma: +2 [Vista: En temas sociales puedes percatarte de ciertas cosas con más facilidad.]<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Negativos:</span></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lealtad</span>: Te es imposible traicionar tu facción o grupo por voluntad propia y, en caso de verte obligado a ello por motivos externos a tus decisiones, recibes automáticamente el karma negativo Arrepentimiento.<br />
Karma: -4 [Piratas Marea Roja]<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Racismo</span>: Tu personaje siente una fuerte aversión hacia los individuos de una raza concreta y los híbridos derivados de esta, impidiéndole ser amable y establecer relaciones amistosas con ellos, anteponiendo tus prioridades a su integridad y demostrándolo cada vez que tiene oportunidad, tratando peyorativamente a la persona en cuestión de forma activa, reseñable y marcada, sin importar el peligro o las consecuencias de dicho acto. [Incompatible con Amistad racial en el caso de elegir la misma raza]<br />
Karma: -1 [Lunarians]<br />
<br />
<br />

				</div>
			</div> <br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Posición</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Riptide está a 4 metros del Estrela do Medio-dia y a 2 metros de la entrada del pasillo que une el muelle con el pueblo.<br />
-El barco está en la esquina, en la parte más alejada del muelle, así que al lado derecho de Riptide está el fin del muelle y empieza el mar.<br />

				</div>
			</div><br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Riptide</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/MIJkk8H.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: MIJkk8H.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Gabriel</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/K4yRtW5.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: K4yRtW5.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Isla de Samba</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 80 de verano, año 17</span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">6:30 p.m.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En el puerto mercante de la Isla de Samba el día empieza a abrirle paso a la noche. El ir y venir de los lugareños disminuye ahora que las últimas luces del día pintan las maderas del muelle y los barcos anclados; poco a poco solo quedan los marineros, tripulantes de los varios barcos comerciales que están anclados, dispuestos a pasar la noche antes de que, a la mañana siguiente, empiecen una nueva travesía.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La rutina, a simple vista, para cualquiera que no conozca las actividades del puerto, parece normal; sin embargo, para aquellos que saben como funcionan las cosas, algo resalta a la vista: los barcos más grandes están custodiados por soldados rasos de la marina y, los más pequeños, tienen a uno o dos sujetos en las afueras del barco que, más que marinos, parecen guardias; pero no todos corrieron con la misma suerte: El Estrela do Meio-dia está protegido solo por su pequeña tripulación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El barco, una goleta cuya bodega estaba repleta de licores que debían ser llevados a la isla más cercana, era dirigido por un joven capitán, Gabriel Arcanjo, un hombre de 28 años que apenas hace un par de meses había cumplido su sueño de empezar con un negocio licorero, por eso ahora capitaneaba el barco mercante más pequeño de Samba, junto con su tripulación de 4 hombres, todos igual o más jóvenes, sin experiencia bélica alguna, aunque con la suficiente en navegación para viajar a puertos cercanos en el South Blue.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ninguno de ellos creyó que para salir al mar se necesitaría saber pelear en verdad, aunque con el auge de la piratería en el South Blue, las cosas parecían haber cambiado y el puerto de Samba era testigo de ello.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No sería la primera vez que asaltaran un barco comercial en las últimas semanas, por ello los comerciantes con más influencia habían convencido a otros para vigilar sus naves y atacar a cualquiera que se viera sospechoso y, claro, estos mercantes también tenían los mejores espacios en el puerto, los más concurridos e iluminados...pero la tripulación de Gabriel no tenía la misma suerte.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Estaban en la esquina del puerto, alejados del muelle principal y de la mayoría de los barcos que aún estaban anclados. Su goleta, durante la noche, apenas y resaltaría en la oscuridad, pues los faroles principales no llegaban a darle tanta luz, por eso debían, ellos mismos, encender la mayor cantidad de luces del barco y, por supuesto, estar alertas ante cualquiera que pensara asaltarlos, a fin de cuentas, por lo que escucharon, esos piratas solían llevarse toda la mercancía y dejar los navíos ajenos casi destruidos…Ninguno quería eso, no cuando apenas empezaban a surcar los mares.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Gabriel, su capitán, quería ser positivo, pero tenía un mal presentimiento, uno que se acrecentó cuando la marina le cerró las puertas, descartando su caso y, los guardias privados cobraban precios exorbitantes para vigilar una noche, precios que significarían el sueldo de al menos dos de sus tripulantes…Al final no tuvo más remedio que contarle a sus compañeros la situación y ellos, con gusto, se ofrecieron a vigilar la nave junto a su capitán.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cada uno, aprovechando las últimas luces del día, se encargó de prepararse. Uno de ellos logró conseguir un arma, era de su padre, los otros consiguieron un par de espadas, Gabriel se quedó con una, otro de sus tripulantes con otra y, los otros dos solo se hicieron con unos palos largos de madera que pensaban usar para golpear a cualquiera que quisiera meterse con ellos. Era todo lo que tenían para defenderse, pero ninguno de ellos parecía tener miedo de defender lo que era suyo. Con ese pensamiento en mente, cada uno tomó su lugar en el barco: uno en el puesto de vigía, otro en la popa, uno en babor, otro en estribor y, por último, su capitán en la popa del barco, vigilando desde ahí con un catalejo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Todos esperaban que la noche fuera tranquila…pero no podían estar más equivocados.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">10:45 p.m.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La actividad del puerto había disminuido casi por completo, solo alguno que otro borracho se tambaleaba por los maderos del muelle. Los tripulantes de otros barcos, lejanos del Estrela do Medio-dia, dormían tranquilos, siendo conscientes de que sus navíos estaban protegidos; sin embargo, la tripulación de Gabriel aún seguía atenta a cada lado del muelle y del mar, esperando cualquier cosa que perturbara su paz…una que no tardó en romperse.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Uno de los tripulantes fue el primero en caer, específicamente el que estaba en estribor, lo único que sintió el hombre fue un pinchazo en su cuello que lo hizo caer al mar con un sonoro <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">splash </span>que alertó al resto de sus compañeros, incluyendo a su capitán.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—¡Hombre al agua! —</span>El que estaba a babor fue quien más rápido llegó hacia estribor, miró hacia el agua, en donde su compañero luchaba contra la marea alta para mantenerse a flote o, en su defecto, nadar hacia la costa. Su primer pensamiento fue buscar una cuerda para auxiliarlo, pero antes de que pudiera moverse, algo o alguien lo tomó por el cuello y lo siguiente que supo fue que, al igual que su amigo, terminó también en el agua.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">—¡Ayuden a sus compañeros! —</span>El capitán, viendo la situación y temiendo lo peor, sacó la espada que le habían entregado, mientras que los otros dos intentaban, con una cuerda, sacar a sus compañeros del mar, pero, de nuevo, el destino no estuvo de su lado, alguien salió del agua y saltó sobre su capitán, alertando a los dos que quedaban sobre el barco.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El agarre fue directo al cuello del joven capitán, quien se quejó, sin poder evitarlo, cuando su espalda chocó con la madera del muelle, aunque no pudo gritar, pues una mano azulada y mucho más grande que la de él, lo sujetaba con fuerza.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Sssssh…No te haré mucho daño si cooperan conmigo —</span>. Una voz femenina se dejó escuchar en un susurro que le heló la sangre a Gabriel. El hombre solo alcanzó a alzar su mano para colocarla en la muñeca de la ¿Mujer pez? No estaba seguro, nunca había visto a un gyojin antes. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—No, no lo intentes, tus compañeros sufrirán las consecuencias en manos de mis hombres si piensas en liberarte.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mujer sujetó con más firmeza a Gabriel, haciendo que se girara para sujetarlo de la nuca y luego alzarlo del suelo, haciendo que el joven capitán pudiera observar directo a su barco, quedando, ambos, de espalda al caminito oscuro que unía el muelle con el pueblo. En esa posición, el capitán se encontró con la visión de que sus compañeros, los que seguían a bordo, tenían una espada amenazando con cortarles el cuello: un humano y otro gyojin los habían atrapado, pero eso no era suficiente para la gyojin. Ella sentía que algo estaba mal, que todo había sido demasiado fácil, además…sentía el olor de otra persona cerca…muy cerca.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Jmmm…dime algo… ¿Por qué siento que hay alguien más contigo además de esos cuatro? </span></div>
<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bitácora del Capitán</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
¡Bienvenida al foro, Morana!<br />
 <br />
Me da gusto que me hayas dado la oportunidad de narrar tu primera aventura, así que empecemos enseguida con una pequeña explicación:<br />
<br />
1. Esta es una aventura T1, por lo que constará de 4 post de cada uno, así que todo escalará bastante rápido.<br />
 <br />
2. La aventura tendrá su lado bélico, sí, pero será simple. Aún así, recuerda equipar tus armas para tener como defenderte.<br />
 <br />
3. Tus karmas pueden ser usados a favor (o en contra) durante la aventura, tenlo en cuenta.<br />
 <br />
4. En el foro, al momento del bélico, no posteas en base a suposiciones, deja acciones cerradas en tu post, ya si sucede o no lo que narras depende de la respuesta del oponente, aunque si tienes en cuenta las estadísticas hay cosas que desde un inicio se pueden saber si serán o no de alguna forma en específica.<br />
<br />
5. Puedes rolear con libertad, es tu decisión si atacas a la gyojin, si prefieres negociar o solo quedarte a observar que sucede, así mismo puedes rolear como prefieras como llegas a las cercanías del barco de Gabriel.<br />
<br />
6. Si tienes dudas, a la orden, respondo con gusto.<br />
 <br />
Con eso dicho, a rolear con libertad~<br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-El capitán Gabriel Arcanjo se arma para proteger su navío, el Estrela do Medio-dia, de posibles ataques piratas, pero cuando este ataque llega, ni el ni sus tripulantes puede hacer nada para defenderse. Solo les queda rogar que alguien más los ayude.<br />

				</div>
			</div><br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Pues, como es una aventura de solo 4 posts cada uno, te presento a tu oponente desde el inicio: Riptide. <br />
Es una gyojin (mujer pez), capitana de los piratas “Marea Roja”, los que se han encargado de robar mercancía de barcos mercantes en el puerto de Samba e islas aledañas. <br />
A continuación, te dejo sus estadísticas y karmas:<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Nombre: Riptide</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Facción: Pirata</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Profesión: Navegante</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Maestría bélica: Cuerpo a cuerpo</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Edad: 22</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Estatura: 3.50</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Estadísticas: </div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Nivel 2</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">25 FUE| 15 RES| 10 DES| 10 PRE| 20 AGI| 10 REF| 20 INT| 25 VOL| 0 CH| 0 CA</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Vitalidad: <span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">296/</span> <span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">296</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Energía: <span style="color: #bf4e14;" class="mycode_color">310/</span> <span style="color: #bf4e14;" class="mycode_color">310</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Espíritu: <span style="color: #215e99;" class="mycode_color">75/</span> <span style="color: #215e99;" class="mycode_color">75</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Umbral de utilidad: 15</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Muerte: -50</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Inventario:</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/TUbjQQ8.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Guantes</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Objetos bélicos</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>1</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>20</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,2 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>5000</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Un tipo de arma que se coloca en los nudillos de las manos para aumentar la potencia de los golpes. Hechos de metal, cuero u otros materiales resistentes.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `guantes001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>guantes001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas:</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos: </span></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Peso pluma:</span> Tu cuerpo es excepcionalmente liviano y aumenta tu capacidad de salto en un metro extra por cada metro de salto que ya tengas. [Incompatible con Pesos pesados]<br />
Karma: +1<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sentidos aumentados</span>: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. [Una vez por sentido. Incompatible con Sentidos atenuados en el caso del mismo sentido].<br />
Karma: +2 [Olfato: Puedes rastrear con mayor facilidad.]<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sentidos aumentados</span>: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. [Una vez por sentido. Incompatible con Sentidos atenuados en el caso del mismo sentido].<br />
Karma: +2 [Vista: En temas sociales puedes percatarte de ciertas cosas con más facilidad.]<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Negativos:</span></div>
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lealtad</span>: Te es imposible traicionar tu facción o grupo por voluntad propia y, en caso de verte obligado a ello por motivos externos a tus decisiones, recibes automáticamente el karma negativo Arrepentimiento.<br />
Karma: -4 [Piratas Marea Roja]<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Racismo</span>: Tu personaje siente una fuerte aversión hacia los individuos de una raza concreta y los híbridos derivados de esta, impidiéndole ser amable y establecer relaciones amistosas con ellos, anteponiendo tus prioridades a su integridad y demostrándolo cada vez que tiene oportunidad, tratando peyorativamente a la persona en cuestión de forma activa, reseñable y marcada, sin importar el peligro o las consecuencias de dicho acto. [Incompatible con Amistad racial en el caso de elegir la misma raza]<br />
Karma: -1 [Lunarians]<br />
<br />
<br />

				</div>
			</div> <br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Posición</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Riptide está a 4 metros del Estrela do Medio-dia y a 2 metros de la entrada del pasillo que une el muelle con el pueblo.<br />
-El barco está en la esquina, en la parte más alejada del muelle, así que al lado derecho de Riptide está el fin del muelle y empieza el mar.<br />

				</div>
			</div><br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Riptide</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/MIJkk8H.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: MIJkk8H.jpeg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Gabriel</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/K4yRtW5.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: K4yRtW5.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Leyendo las estrellas. ¿Un nuevo amigo?[Pasado]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3458</link>
			<pubDate>Sun, 29 Mar 2026 11:52:40 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=458">Kelvin Einstein Nagumo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3458</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Día 27 de otoño, año 16<br />
11:45 p.m<br />
Isla de Samba</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><text>Kelvin se encontraba tumbado en el césped, su mirada fija en el cielo, su bisento colocado a su lado derecho, como normalmente cuando se tumbaba, su petaca a su izquierda. La inmensa figura de un joven y despreocupado revolucionario se puede apreciar por cualquiera que se acerque a la zona cercana al rio que se extiende por Samba. A aquel muchacho le gusta la presencia del agua, y en las noches le gusta tumbarse cerca de una fuente de agua corriente, observando las estrellas y eventualmente, el reflejo de las mismas en el agua que se desplaza por el cauce del río.<br />
<br />
Entre sus ropajes se podría encontrar diversas cosas ocultas, como un colgante que pertenecía a su madre, y una pequeña criatura que corretea por todos lados, mayormente cuando el gigante se encuentra sentado o tumbado, alejado de cualquier tipo de peligro o sin hacer mucho movimiento, pues es cuando suele sentirse cómodo y seguro de moverse, sin temor a que se vaya a caer por un mal movimiento del chico.<br />
<br />
Un pequeño reflejo del chico le hizo llevar su mano al pecho, donde caía el colgante de su madre, un recuerdo doloroso, pero igualmente potenciador. Ese recuerdo es el que más le movía y motivaba a cumplir con su meta, tenía que hacer que nadie más sufriera lo mismo que sufrió él en el pasado, no iba a permitir que nadie más pasara por ese dolor si estaba en sus manos hacerlo.<br />
<br />
Una o dos lágrimas se caen desde sus lacrimales, dibujando una sinuosa línea en el rostro del chico, que mantiene la calma, mantiene la serenidad en su rostro, como si no le hubiera dolido como una puñalada en el corazón ese recuerdo. Ya sabía que eso pasaría, sabía que ese recuerdo llegaría tarde o temprano, siempre llegaba.<br />
<br />
El joven se levantó un momento, lo suficiente para que su torso quedara en vertical, dejando su estatura entreverse en vertical, manteniendo las piernas estiradas, como si no tuviera prisa, como si pudiera pasar toda la eternidad en esa postura, en ese lugar.<br />
<br />
Llevó su mano siniestra a la petaca, tomándola con cuidado, abrió su tapa y le dio un trago a la misma. Un poco de su líquido deslizándose por la quijada del gigante, algo que solía pasarle. Un pequeño trago también para el campo.</text></div>
<style>@import url('https://fonts.googleapis.com/css2?family=Modern+Antiqua&display=swap'); text{ font-family: "Modern Antiqua", serif; font-weight: 400; font-style: normal; } dken { color: #594F4F; font-style: italic; } tken { color: #8C7F3F; font-style: italic; }</style>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Día 27 de otoño, año 16<br />
11:45 p.m<br />
Isla de Samba</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><text>Kelvin se encontraba tumbado en el césped, su mirada fija en el cielo, su bisento colocado a su lado derecho, como normalmente cuando se tumbaba, su petaca a su izquierda. La inmensa figura de un joven y despreocupado revolucionario se puede apreciar por cualquiera que se acerque a la zona cercana al rio que se extiende por Samba. A aquel muchacho le gusta la presencia del agua, y en las noches le gusta tumbarse cerca de una fuente de agua corriente, observando las estrellas y eventualmente, el reflejo de las mismas en el agua que se desplaza por el cauce del río.<br />
<br />
Entre sus ropajes se podría encontrar diversas cosas ocultas, como un colgante que pertenecía a su madre, y una pequeña criatura que corretea por todos lados, mayormente cuando el gigante se encuentra sentado o tumbado, alejado de cualquier tipo de peligro o sin hacer mucho movimiento, pues es cuando suele sentirse cómodo y seguro de moverse, sin temor a que se vaya a caer por un mal movimiento del chico.<br />
<br />
Un pequeño reflejo del chico le hizo llevar su mano al pecho, donde caía el colgante de su madre, un recuerdo doloroso, pero igualmente potenciador. Ese recuerdo es el que más le movía y motivaba a cumplir con su meta, tenía que hacer que nadie más sufriera lo mismo que sufrió él en el pasado, no iba a permitir que nadie más pasara por ese dolor si estaba en sus manos hacerlo.<br />
<br />
Una o dos lágrimas se caen desde sus lacrimales, dibujando una sinuosa línea en el rostro del chico, que mantiene la calma, mantiene la serenidad en su rostro, como si no le hubiera dolido como una puñalada en el corazón ese recuerdo. Ya sabía que eso pasaría, sabía que ese recuerdo llegaría tarde o temprano, siempre llegaba.<br />
<br />
El joven se levantó un momento, lo suficiente para que su torso quedara en vertical, dejando su estatura entreverse en vertical, manteniendo las piernas estiradas, como si no tuviera prisa, como si pudiera pasar toda la eternidad en esa postura, en ese lugar.<br />
<br />
Llevó su mano siniestra a la petaca, tomándola con cuidado, abrió su tapa y le dio un trago a la misma. Un poco de su líquido deslizándose por la quijada del gigante, algo que solía pasarle. Un pequeño trago también para el campo.</text></div>
<style>@import url('https://fonts.googleapis.com/css2?family=Modern+Antiqua&display=swap'); text{ font-family: "Modern Antiqua", serif; font-weight: 400; font-style: normal; } dken { color: #594F4F; font-style: italic; } tken { color: #8C7F3F; font-style: italic; }</style>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[done for me; fic]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3455</link>
			<pubDate>Sun, 29 Mar 2026 03:33:56 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=634">Yuqi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3455</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">??? ??? ???</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Samba | 4:29 AM</div>
<br />
Hacía tiempo que no te pasaba; tampoco es que lo desearas. Esa presión en tu pecho, tan incómoda, ¿cómo podías borrarla, aunque fuera por esa noche?<br />
<br />
Despertar y no tener a nadie a tu lado. Despertar y no sentir un calor al que te acostumbraste. Despertar con la soledad recordándote que solo estás tú y que así será por un buen tiempo, que es mejor que te acostumbres. No es fácil de aceptar, ¿verdad? Así que te aferras a cualquier cosa, al alivio que está a tu alcance. Enroscarte en sábanas que poseen un aroma lejano y querido, aunque no son más que un resquicio imaginario. Tu cerebro está jugando contigo, ¿o lo está haciendo tu corazón?<br />
<br />
Cerrar los ojos después de eso es complicado.<br />
<br />
No hay recuerdo que no llegue a tu mente, y dentro de tu cabeza se desbordan, uno tras otro. Imparables, llenan todo de ti y pronto la habitación oscura en la que te encuentras.<br />
<br />
Crees escuchar risas, ves sonrisas; nada de eso existe ahora, pero alguna vez existió. Simplemente desapareció de un día a otro, se esfumó y tú... tú quedaste allí, mientras el resto avanzaba.<br />
<br />
No es que pudieras dejarlo así por mucho tiempo, de todos modos, pero esa noche... quieres regresar a lo que eras, a lo que fue. A la sensación de su cabello enredándose en tus dedos, a su voz tranquila, a su sonrisa ligera que nadie conocía, y a ese aroma tan particular que solo él podía poseer.<br />
<br />
Tan especial y, a la vez, tan desperdiciado por el mundo. Fue fácil de notar para ti, ese deseo en sus reacciones. Tanta necesidad, como si nadie lo hubiera tocado antes. Buscando constantemente contacto, ¿y quién eras tú para negárselo?<br />
<br />
Nadie. No eras nadie, pero a él no le importó. A él no le importaban muchas cosas, como ser dañado. O quizá no lo había aprendido hasta ese momento: el contacto físico podía doler. Por eso lo anhelaba tanto ese maldito tonto, desconociendo la otra cara de la moneda. Consciente únicamente de la mano abierta, nunca del puño. Y te gustó eso. Era fácil darle lo primero, porque sabías que haría que lo otro doliera más cuando llegara.<br />
<br />
Siempre fue así.<br />
<br />
¿No te está sucediendo ahora? La soledad golpeando, siempre con fuerza, porque ahora conoces la diferencia. Ya no hay caricias en tu cabello y ya no hay silueta que tus dedos recorran. No hay risas ni sonrisas. Las palabras han dejado de existir.<br />
<br />
La oscuridad y tú. Los recuerdos y tú. El frío y tú.<br />
<br />
No es suficiente, no es él.<br />
<br />
Pero, Yuqi, has vivido de sobras antes. Podías hacerlo de nuevo.<br />
<br />
Hasta que él regresara.<br />
<br />
Si alguna vez lo hacía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">??? ??? ???</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Samba | 4:29 AM</div>
<br />
Hacía tiempo que no te pasaba; tampoco es que lo desearas. Esa presión en tu pecho, tan incómoda, ¿cómo podías borrarla, aunque fuera por esa noche?<br />
<br />
Despertar y no tener a nadie a tu lado. Despertar y no sentir un calor al que te acostumbraste. Despertar con la soledad recordándote que solo estás tú y que así será por un buen tiempo, que es mejor que te acostumbres. No es fácil de aceptar, ¿verdad? Así que te aferras a cualquier cosa, al alivio que está a tu alcance. Enroscarte en sábanas que poseen un aroma lejano y querido, aunque no son más que un resquicio imaginario. Tu cerebro está jugando contigo, ¿o lo está haciendo tu corazón?<br />
<br />
Cerrar los ojos después de eso es complicado.<br />
<br />
No hay recuerdo que no llegue a tu mente, y dentro de tu cabeza se desbordan, uno tras otro. Imparables, llenan todo de ti y pronto la habitación oscura en la que te encuentras.<br />
<br />
Crees escuchar risas, ves sonrisas; nada de eso existe ahora, pero alguna vez existió. Simplemente desapareció de un día a otro, se esfumó y tú... tú quedaste allí, mientras el resto avanzaba.<br />
<br />
No es que pudieras dejarlo así por mucho tiempo, de todos modos, pero esa noche... quieres regresar a lo que eras, a lo que fue. A la sensación de su cabello enredándose en tus dedos, a su voz tranquila, a su sonrisa ligera que nadie conocía, y a ese aroma tan particular que solo él podía poseer.<br />
<br />
Tan especial y, a la vez, tan desperdiciado por el mundo. Fue fácil de notar para ti, ese deseo en sus reacciones. Tanta necesidad, como si nadie lo hubiera tocado antes. Buscando constantemente contacto, ¿y quién eras tú para negárselo?<br />
<br />
Nadie. No eras nadie, pero a él no le importó. A él no le importaban muchas cosas, como ser dañado. O quizá no lo había aprendido hasta ese momento: el contacto físico podía doler. Por eso lo anhelaba tanto ese maldito tonto, desconociendo la otra cara de la moneda. Consciente únicamente de la mano abierta, nunca del puño. Y te gustó eso. Era fácil darle lo primero, porque sabías que haría que lo otro doliera más cuando llegara.<br />
<br />
Siempre fue así.<br />
<br />
¿No te está sucediendo ahora? La soledad golpeando, siempre con fuerza, porque ahora conoces la diferencia. Ya no hay caricias en tu cabello y ya no hay silueta que tus dedos recorran. No hay risas ni sonrisas. Las palabras han dejado de existir.<br />
<br />
La oscuridad y tú. Los recuerdos y tú. El frío y tú.<br />
<br />
No es suficiente, no es él.<br />
<br />
Pero, Yuqi, has vivido de sobras antes. Podías hacerlo de nuevo.<br />
<br />
Hasta que él regresara.<br />
<br />
Si alguna vez lo hacía.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Los muertos no hablan [Presente Relativo - T2] [Dr. Bones]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3438</link>
			<pubDate>Tue, 24 Mar 2026 00:56:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=530">Hyákinthos</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3438</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Samba</span> </div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 20 de verano, año 17</span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El Bar Saravá, una joya escondida en Samba. Un lugar que no está en medio del pueblo y que, inusualmente, se aleja del bullicio del puerto en el que tantos marineros le darían buenas ventas ¿Por qué? Décadas atrás, el abuelo del actual dueño, se ganó un terreno en las afueras, atravesando un trecho corto de la selva Anozama. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Otros pudieron haberlo visto como un posible lugar de retiro, pero él no…el viejo vio una oportunidad de negocios, un lugar en donde, quienes se refugiaban en el alcohol, podrían beber toda la noche sin que nadie los interrumpiera…después de todo ¿Quién iría a quejarse del ruido si no había vecinos?, ¿Quién le iría a reclamar a los borrachos que regresaran a sus casas si el bar estaba atravesando un trecho de selva? Era una empresa arriesgada y por eso funcionó.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El Saravá se popularizó, ahora era normal ver a los pobladores pasando sus noches en dicho lugar, de hecho, el trecho en medio de la selva se había hecho más ancho, aunque seguía sin iluminación, pero eso no detenía a nadie que tuviera una buena linterna y ganas de beber. Tan popular era el Saravá que, los pobladores, incluso les recomendaban el bar a los marineros visitantes, pero…en los últimos días, las cosas estaban cambiando. </div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3 días antes</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 17 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">10:00 p.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Ya se van? —</span>Bento De Oliveira, actual dueño del Saravá, limpiaba la barra de donde acababa de quitar un par de jarras de cerveza, mientras que, preocupado, miraba al segundo grupo de amigos que se iba, excepcionalmente, temprano del bar…Algo que venía sucediendo desde hace semanas y ya se empezaban a escuchar rumores del porqué.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Lo sentimos, Don Bento, pero preferimos salir antes, en grupo y sobrios —</span>. Uno de los chicos, con el aliento algo oloroso a alcohol, pero aun en sus cinco sentido, fue el primero en hablar, a la vez que dejaba sobre la barra los berries que había gastado esa noche. <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">—Creo que usted ya debe saber por qué.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Tsk…El ladrón —</span>. Las grandes manos de Bento se cerraron y uno de sus puños golpeó la barra con fuerza, haciendo resonar la madera. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Juro que esta misma noche saldré a cazarlo con una escopeta. No me hace gracia que se metan con mis clientes —</span>. Y, antes esa declaración, los chicos se miraron entre sí, preocupados, pálidos, temerosos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—No es un ladrón, Don Bento ¿No lo sabe? —</span>El segundo muchacho del grupo de amigos también dejó los berries gastados sobre la barra y, en el proceso, se acercó a Bento como si quisiera contarle un secreto. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Los que la han visto dicen que es un alma vengativa. Una mujer asesinada, hace mucho tiempo, en el camino…Ahora busca venganza.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">—Es cierto. Los que se han encontrado con ella cuentan que no tiene rostro, pero que su aura emite rabia y rencor —</span>. Habló un tercero que le dio un codazo al que había hablado primero. El chico rodó los ojos y sacó unos cuantos berries, sabía que su amigo le pedía que le pagara la cuenta. <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">—Aunque también dicen que no pueden recordar después que la ven por primera vez. Solo despiertan en el pueblo, desorientados y sin sus pertenencias.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Y aún con esa última frase creen que es un fantasma y no un ladrón? —</span>Inmediatamente, los supersticiosos muchachos negaron con la cabeza. Crédulos del fantasma de la trocha de la Selva Anozama.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—No, no…Ya le hemos dicho, no tiene nada de humano, es un ente espectral. Muchos la han visto ya, quizá que aparezcan sin sus pertenencias es porque, al llegar desorientados al pueblo, algún ladrón sí que aprovecha para robarles, pero no tiene que ver con Ella…además, después del encuentro, todos se han sentido desganados en los días siguientes, como si les robaran su energía —</span>. Bento se cruzó de brazos y alzó una ceja al escuchar lo que decía uno de los chicos…Lo conocía desde hace tiempo, no era un muchacho supersticioso, pero ahora parecía muy convencido de la historia...Como todos en el bar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">—Créanos, debería contactar a un exorcista o a un brujo…No sé, alguien que se encargue de esa mujer fantasma, antes de que decida cobrar una víctima fatal </span>—. Con eso último, los muchachos salieron y, al bar, entró una fría brisa de verano cuando abrieron la puerta…Eso, sumado al comentario del chico, fue suficiente para que a Bento se le helara la sangre. En ese instante tuvo un mal presentimiento.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El dueño del Saravá cerró la puerta y se fijó en el interior del lugar, apenas eran las diez de la noche y había menos de diez personas. Suspiró…No podía seguir permitiendo que un espíritu le quitara a sus clientes.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">2 días antes</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 18 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">8: 00 a.m.</span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Bento tuvo que cerrar el bar temprano el día anterior, pues para media noche, ya no quedaba nadie. Sus ganancias iban a pique con el pasar de los días. Por eso, después de hacer el arqueo de caja, había decidido salir a “cazar”. Seguía sin creer que las habladurías del fantasma fueran ciertas, así que se dispondría a encontrar al ladrón.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Cual fue su sorpresa con encontrarse de frente con “Ella”. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No supo como reaccionar, porque, en medio de la oscuridad, pudo ver con claridad una silueta blanquecina y fantasmal que se aproximo a él a gran velocidad. No tenía rostro. Después no recuerda nada…Su memoria vuelve cuando despierta frente al bar, desorientado, mareado y, para su sorpresa, con todas sus pertenencias. Los chicos tenían razón. No era un ladrón.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por eso decidió venir a la ciudad. Pasó por una imprenta y encargó varios anuncios que, cuando se los entregaron, se encargó, personalmente, de colocarlos en varias paredes y postes del pueblo y del puerto.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nadie lo miró raro. Todos sabían a qué se debían los carteles, en los cuales se podía leer, con claridad, lo siguiente:</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/FmXpTEP.jpeg" loading="lazy"  width="300" height="300" alt="[Imagen: FmXpTEP.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Actualidad</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 20 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">9: 00 p.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después del encuentro con la fantasmal dama, el hombre se sentía con pocas fuerzas, mareado y sin muchas ganas de trabajar. En otras palabras, parecía que el cansancio de años se le había acumulado y, tras eso, hacía dos días que había pegado los anuncios y nadie se había aparecido para ofrecer sus servicios… ¿Acaso nadie quería un poco de dinero extra? Bento empezaba a impacientarse, hasta que…la puerta se abrió y el dueño del bar vislumbró a alguien que no se parecía a ninguno de sus clientes frecuentes.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¡Bienvenido, buen hombre! —</span>Saludó al recién llegado, un extraño que, a primera vista, cumplía con todas sus expectativas de lo que podía esperar de un brujo. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Puedo ofrecerle algo o ha venido por…El anuncio? —</span>Señaló a la puerta de entrada en donde, como en el resto del pueblo, también colgaba uno de los carteles que había impreso hace dos días, después de todo, quería asegurarse que su mensaje llegara a cada rincón de Samba, incluyendo a sus propios clientes.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No sabe cuanto me alegraría que fuera por lo segundo —</span>. Se le escapó, ya cansado y temeroso por los días tan agotadores que había tenido desde su encuentro con “La Dama de Blanco”. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¡Ah! Disculpe, por favor, tome asiento donde guste.</span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Caja de Espíritus</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
¡Bienvenido al Bar Saravá, Dr. Bones!<br />
<br />
Antes de empezar con la aventura, tengo que decir unas cuantas cosas:<br />
<br />
Primero, este es un exorcismo, digo, una aventura T2, por lo que constará de 6 post de cada uno.<br />
<br />
Segundo, será una aventura simple, pero tendrá su lado bélico, así que no olvides equipar tus armas para poder defenderte del npc de turno.<br />
<br />
Tercero, tus karmas pueden ser usados a favor durante la aventura, tenlo en cuenta.<br />
<br />
Cuarto, en el foro, al momento del bélico, no posteas en base a suposiciones, deja acciones cerradas en tu post, ya si sucede o no lo que narras depende de la respuesta del oponente, aunque si tienes en cuenta las estadísticas hay cosas que desde un inicio se pueden saber si serán o no de alguna forma en específica.<br />
<br />
Quinto, tenme paciencia ¿Sí? Estoy aprendiendo a narrar y esta es la primera T2 que hago~<br />
<br />
Sexto, esta es la introducción. Tienes libertad de escribir como desees como es que Bones encuentra el cartel del anuncio, como llega al bar y alguna otra cosa que quieras agregar. Rolea con libertad~<br />
<br />
Post: 1/6<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Bento De Oliveira, dueño del Bar Saravá, después de escuchar los cuentos paranormales sobre una mujer fantasma, decide salir a cazarla, convencido de que es un ladrón, pero, al encontrarse con ella, se da cuenta que hay algo del “más allá” involucrado, por eso decido dejar un anuncio en el Reino de Samba, para cualquiera que se atreva a exorcizar a la mujer que está espantando a los clientes del bar.<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Bento de Oliveira</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.pinimg.com/736x/98/f9/84/98f984dbf9970135095362c1e1ec2f8b.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 98f984dbf9970135095362c1e1ec2f8b.jpg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Nada por ahora.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Samba</span> </div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 20 de verano, año 17</span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El Bar Saravá, una joya escondida en Samba. Un lugar que no está en medio del pueblo y que, inusualmente, se aleja del bullicio del puerto en el que tantos marineros le darían buenas ventas ¿Por qué? Décadas atrás, el abuelo del actual dueño, se ganó un terreno en las afueras, atravesando un trecho corto de la selva Anozama. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Otros pudieron haberlo visto como un posible lugar de retiro, pero él no…el viejo vio una oportunidad de negocios, un lugar en donde, quienes se refugiaban en el alcohol, podrían beber toda la noche sin que nadie los interrumpiera…después de todo ¿Quién iría a quejarse del ruido si no había vecinos?, ¿Quién le iría a reclamar a los borrachos que regresaran a sus casas si el bar estaba atravesando un trecho de selva? Era una empresa arriesgada y por eso funcionó.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El Saravá se popularizó, ahora era normal ver a los pobladores pasando sus noches en dicho lugar, de hecho, el trecho en medio de la selva se había hecho más ancho, aunque seguía sin iluminación, pero eso no detenía a nadie que tuviera una buena linterna y ganas de beber. Tan popular era el Saravá que, los pobladores, incluso les recomendaban el bar a los marineros visitantes, pero…en los últimos días, las cosas estaban cambiando. </div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3 días antes</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 17 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">10:00 p.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Ya se van? —</span>Bento De Oliveira, actual dueño del Saravá, limpiaba la barra de donde acababa de quitar un par de jarras de cerveza, mientras que, preocupado, miraba al segundo grupo de amigos que se iba, excepcionalmente, temprano del bar…Algo que venía sucediendo desde hace semanas y ya se empezaban a escuchar rumores del porqué.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—Lo sentimos, Don Bento, pero preferimos salir antes, en grupo y sobrios —</span>. Uno de los chicos, con el aliento algo oloroso a alcohol, pero aun en sus cinco sentido, fue el primero en hablar, a la vez que dejaba sobre la barra los berries que había gastado esa noche. <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color">—Creo que usted ya debe saber por qué.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—Tsk…El ladrón —</span>. Las grandes manos de Bento se cerraron y uno de sus puños golpeó la barra con fuerza, haciendo resonar la madera. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Juro que esta misma noche saldré a cazarlo con una escopeta. No me hace gracia que se metan con mis clientes —</span>. Y, antes esa declaración, los chicos se miraron entre sí, preocupados, pálidos, temerosos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—No es un ladrón, Don Bento ¿No lo sabe? —</span>El segundo muchacho del grupo de amigos también dejó los berries gastados sobre la barra y, en el proceso, se acercó a Bento como si quisiera contarle un secreto. <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">—Los que la han visto dicen que es un alma vengativa. Una mujer asesinada, hace mucho tiempo, en el camino…Ahora busca venganza.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">—Es cierto. Los que se han encontrado con ella cuentan que no tiene rostro, pero que su aura emite rabia y rencor —</span>. Habló un tercero que le dio un codazo al que había hablado primero. El chico rodó los ojos y sacó unos cuantos berries, sabía que su amigo le pedía que le pagara la cuenta. <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">—Aunque también dicen que no pueden recordar después que la ven por primera vez. Solo despiertan en el pueblo, desorientados y sin sus pertenencias.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Y aún con esa última frase creen que es un fantasma y no un ladrón? —</span>Inmediatamente, los supersticiosos muchachos negaron con la cabeza. Crédulos del fantasma de la trocha de la Selva Anozama.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">—No, no…Ya le hemos dicho, no tiene nada de humano, es un ente espectral. Muchos la han visto ya, quizá que aparezcan sin sus pertenencias es porque, al llegar desorientados al pueblo, algún ladrón sí que aprovecha para robarles, pero no tiene que ver con Ella…además, después del encuentro, todos se han sentido desganados en los días siguientes, como si les robaran su energía —</span>. Bento se cruzó de brazos y alzó una ceja al escuchar lo que decía uno de los chicos…Lo conocía desde hace tiempo, no era un muchacho supersticioso, pero ahora parecía muy convencido de la historia...Como todos en el bar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">—Créanos, debería contactar a un exorcista o a un brujo…No sé, alguien que se encargue de esa mujer fantasma, antes de que decida cobrar una víctima fatal </span>—. Con eso último, los muchachos salieron y, al bar, entró una fría brisa de verano cuando abrieron la puerta…Eso, sumado al comentario del chico, fue suficiente para que a Bento se le helara la sangre. En ese instante tuvo un mal presentimiento.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El dueño del Saravá cerró la puerta y se fijó en el interior del lugar, apenas eran las diez de la noche y había menos de diez personas. Suspiró…No podía seguir permitiendo que un espíritu le quitara a sus clientes.</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">2 días antes</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 18 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">8: 00 a.m.</span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Bento tuvo que cerrar el bar temprano el día anterior, pues para media noche, ya no quedaba nadie. Sus ganancias iban a pique con el pasar de los días. Por eso, después de hacer el arqueo de caja, había decidido salir a “cazar”. Seguía sin creer que las habladurías del fantasma fueran ciertas, así que se dispondría a encontrar al ladrón.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Cual fue su sorpresa con encontrarse de frente con “Ella”. </div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No supo como reaccionar, porque, en medio de la oscuridad, pudo ver con claridad una silueta blanquecina y fantasmal que se aproximo a él a gran velocidad. No tenía rostro. Después no recuerda nada…Su memoria vuelve cuando despierta frente al bar, desorientado, mareado y, para su sorpresa, con todas sus pertenencias. Los chicos tenían razón. No era un ladrón.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por eso decidió venir a la ciudad. Pasó por una imprenta y encargó varios anuncios que, cuando se los entregaron, se encargó, personalmente, de colocarlos en varias paredes y postes del pueblo y del puerto.</div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nadie lo miró raro. Todos sabían a qué se debían los carteles, en los cuales se podía leer, con claridad, lo siguiente:</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/FmXpTEP.jpeg" loading="lazy"  width="300" height="300" alt="[Imagen: FmXpTEP.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Actualidad</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 20 de verano, año 17</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">9: 00 p.m.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después del encuentro con la fantasmal dama, el hombre se sentía con pocas fuerzas, mareado y sin muchas ganas de trabajar. En otras palabras, parecía que el cansancio de años se le había acumulado y, tras eso, hacía dos días que había pegado los anuncios y nadie se había aparecido para ofrecer sus servicios… ¿Acaso nadie quería un poco de dinero extra? Bento empezaba a impacientarse, hasta que…la puerta se abrió y el dueño del bar vislumbró a alguien que no se parecía a ninguno de sus clientes frecuentes.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¡Bienvenido, buen hombre! —</span>Saludó al recién llegado, un extraño que, a primera vista, cumplía con todas sus expectativas de lo que podía esperar de un brujo. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¿Puedo ofrecerle algo o ha venido por…El anuncio? —</span>Señaló a la puerta de entrada en donde, como en el resto del pueblo, también colgaba uno de los carteles que había impreso hace dos días, después de todo, quería asegurarse que su mensaje llegara a cada rincón de Samba, incluyendo a sus propios clientes.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—No sabe cuanto me alegraría que fuera por lo segundo —</span>. Se le escapó, ya cansado y temeroso por los días tan agotadores que había tenido desde su encuentro con “La Dama de Blanco”. <span style="color: #008e02;" class="mycode_color">—¡Ah! Disculpe, por favor, tome asiento donde guste.</span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Caja de Espíritus</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
¡Bienvenido al Bar Saravá, Dr. Bones!<br />
<br />
Antes de empezar con la aventura, tengo que decir unas cuantas cosas:<br />
<br />
Primero, este es un exorcismo, digo, una aventura T2, por lo que constará de 6 post de cada uno.<br />
<br />
Segundo, será una aventura simple, pero tendrá su lado bélico, así que no olvides equipar tus armas para poder defenderte del npc de turno.<br />
<br />
Tercero, tus karmas pueden ser usados a favor durante la aventura, tenlo en cuenta.<br />
<br />
Cuarto, en el foro, al momento del bélico, no posteas en base a suposiciones, deja acciones cerradas en tu post, ya si sucede o no lo que narras depende de la respuesta del oponente, aunque si tienes en cuenta las estadísticas hay cosas que desde un inicio se pueden saber si serán o no de alguna forma en específica.<br />
<br />
Quinto, tenme paciencia ¿Sí? Estoy aprendiendo a narrar y esta es la primera T2 que hago~<br />
<br />
Sexto, esta es la introducción. Tienes libertad de escribir como desees como es que Bones encuentra el cartel del anuncio, como llega al bar y alguna otra cosa que quieras agregar. Rolea con libertad~<br />
<br />
Post: 1/6<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Bento De Oliveira, dueño del Bar Saravá, después de escuchar los cuentos paranormales sobre una mujer fantasma, decide salir a cazarla, convencido de que es un ladrón, pero, al encontrarse con ella, se da cuenta que hay algo del “más allá” involucrado, por eso decido dejar un anuncio en el Reino de Samba, para cualquiera que se atreva a exorcizar a la mujer que está espantando a los clientes del bar.<br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Apariencia de Bento de Oliveira</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.pinimg.com/736x/98/f9/84/98f984dbf9970135095362c1e1ec2f8b.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 98f984dbf9970135095362c1e1ec2f8b.jpg]" class="mycode_img" /></div>

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
-Nada por ahora.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Ain’t No Sunshine | Aventura T2 [PA]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3413</link>
			<pubDate>Thu, 19 Mar 2026 00:18:33 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=659">Hasegawa Shin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3413</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 65 de Verano, Año 17.</span></div>
<br />
Los peldaños de la música; A veces prometen fortunas incuestionables, un premio reservado para quienes nacen con el don sobrenatural de llegar al oído del resto, y otras, deja a los menos agraciados por el destino en la mismísima deriva, como una balsa naufragando entre olas monstruo, engullida en la hambrienta boca de la indiferencia.<br />
<br />
Sin embargo, quienes se arrastran desde las entrañas del pozo donde prima el olvido, a veces se encuentran ante posibilidades especiales, quizás por suerte, quizás por mera voluntad. El caso es que se vuelven visibles, reuniendo mediante un talento al que sólo le falta la atención masiva de los plebeyos, lo poco que unos bolsillos casi vacíos pueden otorgarles, y por eso los platos de comida que esos berries pagan tienen un sabor especial, el doble de sabrosos que si hubiesen sido robados.<br />
<br />
Desafortunadamente, para nuestros dos aventureros, los caprichosos peldaños de la música se convertirían en viles cacofonías, pronto encarnadas por el instrumento del culpable. Pero no nos adelantemos a los hechos.<br />
<br />
Un mediodía como cualquier otro, entre duelos musicales o sonatas compartidas, se encontraron a la competencia perfecta entre las calles que solían frecuentar, un espacio antaño seguro donde la lección aprendida (show de música= berries) pasó a perder su respectivo significado. Ante la presentación, un saxofón aún más refinado que el de Massimo, e incluso de un sonido más fuerte que el banjo de Dolly, comenzó a llevarse la atención del tumulto de gente hambriento por un poco de música en vivo, con el desafortunado resultado de que en medio de la creciente confusión y el repentino movimiento del gentío, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">alguien</span> consiguió robarse todos los berries que hasta ese momento habían conseguido.<br />
<br />
La historia habría acabado ahí, de no ser porque aquel sujeto fue atrapado, bajo el detalle de que ya no tenía encima el dinero. Pero sí información, y fiel al estilo que los ha caracterizado, consiguieron hacerlo cantar todo lo que el pobre hombre sabía.<br />
<br />
Pertenecía a los piratas Coloso, liderados por el saxofonista que comenzó los problemas en la zona, un buccaneer de seis metros apodado King Bulk. Ciertamente, cuando regresaron al lugar, ya no estaba, pero la última pista sugería su ubicación más próxima, y es que esa noche aquel hombre daría un show en un bar cercano de mala muerte llamado "Ripped Throat", y se esperaba que esté junto al botín propio que habían acumulado, y por supuesto, el que recaudaron recientemente. Pero eso significaba que los Coloso estarían como espectadores al completo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Permitirían que su orgullo sea mancillado de esa forma?</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<a href="https://i.pinimg.com/736x/89/98/5a/89985ac56861d8aef22a737326f05fc9.jpg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">King Bulk</a> vestía diferente a la última vez que lo vieron, de pie en el medio del escenario con una banda compuesta de su propia tripulación a la espalda. La formalidad lo era todo en un concierto donde el género mayoritariamente se movía entre blues y jazz, y por supuesto que iban a sentirlo todos los presentes.<br />
<br />
—<span style="color: #6666ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Escuchen bien, porque lo que van a oír esta noche no se repetirá pronto.</span></span> —el Ripped Throat estaba repleto, nadie en aquel lugar era ajeno a la tripulación de los Pirata Coloso, y un poco de investigación daría luz al detalle de que ellos manejaban aquel pequeño bar en medio de la nada. Otro nido de ratas en la parte pobre de Samba. —<span style="color: #6666ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Beban, coman y festejen. Por la mañana viajaremos hacia nuestro siguiente destino.</span></span> —la voz excesivamente grave de King Bulk resuena, y con una señal hacia su banda, la melodía daría inicio.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/WVYMHfsLFfw" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
La música los inunda, incluso quienes no quieren dejarse llevar por el ritmo mueven la cabeza, nadie podía definir si era por la acumulación de alcohol en sangre o genuinamente les gustaba. El eco de las notas bien arpegiadas escapa del bar y llega a oídos de quienes quizás, no deberían estar ahí, pero se aseguraron un motivo para asistir al show de lujo que los atrajo. Por fuera la madera vieja y sucia es adornada por un cartel torcido indicando el nombre del local y poco más, un minimalismo que no intenta camuflar la precariedad.<br />
<br />
Aunque no es el artista a quien buscan, sino, su dinero, y el que les arrebató junto a él. Sin embargo, y a pesar del buen tono expresado en cada compás bien afinado que les llega, entrar por la puerta delantera no es la única opción si han investigado lo suficiente. Ventanas rotas en los laterales o la existencia de una compuerta trasera por donde sacan la basura son opciones tentadoras, métodos algo alejados de estilos más directos y frontales.<br />
<br />
La noche acompaña al sigilo, o alumbra con una luna llena radiante en un cielo despejado a conductas más arbitrarias, pero algo es muy claro en ese momento.<br />
<br />
A la canción que escuchan le hacen falta algunos músicos, y que coincidencia que son ustedes quienes desean ingresar.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Info de la Aventura 1/6</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					¡Bienvenidos a la Aventura! Espero estar a la altura de las ganas y expectativas. <br />
<br />
Mi objetivo será curtirlos desde mis humildes conocimientos en el sistema del foro, por ende, y pese al carácter narrativo que tiene esta introducción (porque es lo que es) sepan entender que se encuentran ante una Aventura <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">bélica,</span> así que desde este mismo momento jugamos con las normativas que dispone el susodicho sistema.<br />
<br />
Lean atentamente, detecten errores dejados a posta y sobre todo, disfruten.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos de la aventura.</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					— Conocen el nombre de la tripulación, Piratas Coloso, y del Capitán, King Bulk, un buccaneer identificable de 6 metros.<br />
<br />
— Es de noche, y el punto de encuentro es el bar de mala muerte llamado Ripped Throat.<br />
<br />
— Pueden ingresar desde donde más gusten, e incluso inventar una forma no planteada mientras se respete el escenario global.<br />
<br />
— Una vez estén frente a la tripulación pirata, iniciarán las hostilidades.<br />
<br />
— Si así lo desean, pueden rolear desde la secuencia del robo, e incluso la investigación para adaptarlo mejor a sus personajes.<br />
<br />
— No olviden colocar sus inventarios.<br />
<br />
En el siguiente turno de la narración se ofrecerán los datos de King Bulk y las amenazas que enfrentarán en el bar. Intenten que no se convierta en una tumba para ustedes.<br />
<br />
Cualquier duda me tienen a su disposición, ¡a rolear!
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 65 de Verano, Año 17.</span></div>
<br />
Los peldaños de la música; A veces prometen fortunas incuestionables, un premio reservado para quienes nacen con el don sobrenatural de llegar al oído del resto, y otras, deja a los menos agraciados por el destino en la mismísima deriva, como una balsa naufragando entre olas monstruo, engullida en la hambrienta boca de la indiferencia.<br />
<br />
Sin embargo, quienes se arrastran desde las entrañas del pozo donde prima el olvido, a veces se encuentran ante posibilidades especiales, quizás por suerte, quizás por mera voluntad. El caso es que se vuelven visibles, reuniendo mediante un talento al que sólo le falta la atención masiva de los plebeyos, lo poco que unos bolsillos casi vacíos pueden otorgarles, y por eso los platos de comida que esos berries pagan tienen un sabor especial, el doble de sabrosos que si hubiesen sido robados.<br />
<br />
Desafortunadamente, para nuestros dos aventureros, los caprichosos peldaños de la música se convertirían en viles cacofonías, pronto encarnadas por el instrumento del culpable. Pero no nos adelantemos a los hechos.<br />
<br />
Un mediodía como cualquier otro, entre duelos musicales o sonatas compartidas, se encontraron a la competencia perfecta entre las calles que solían frecuentar, un espacio antaño seguro donde la lección aprendida (show de música= berries) pasó a perder su respectivo significado. Ante la presentación, un saxofón aún más refinado que el de Massimo, e incluso de un sonido más fuerte que el banjo de Dolly, comenzó a llevarse la atención del tumulto de gente hambriento por un poco de música en vivo, con el desafortunado resultado de que en medio de la creciente confusión y el repentino movimiento del gentío, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">alguien</span> consiguió robarse todos los berries que hasta ese momento habían conseguido.<br />
<br />
La historia habría acabado ahí, de no ser porque aquel sujeto fue atrapado, bajo el detalle de que ya no tenía encima el dinero. Pero sí información, y fiel al estilo que los ha caracterizado, consiguieron hacerlo cantar todo lo que el pobre hombre sabía.<br />
<br />
Pertenecía a los piratas Coloso, liderados por el saxofonista que comenzó los problemas en la zona, un buccaneer de seis metros apodado King Bulk. Ciertamente, cuando regresaron al lugar, ya no estaba, pero la última pista sugería su ubicación más próxima, y es que esa noche aquel hombre daría un show en un bar cercano de mala muerte llamado "Ripped Throat", y se esperaba que esté junto al botín propio que habían acumulado, y por supuesto, el que recaudaron recientemente. Pero eso significaba que los Coloso estarían como espectadores al completo.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">¿Permitirían que su orgullo sea mancillado de esa forma?</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<a href="https://i.pinimg.com/736x/89/98/5a/89985ac56861d8aef22a737326f05fc9.jpg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">King Bulk</a> vestía diferente a la última vez que lo vieron, de pie en el medio del escenario con una banda compuesta de su propia tripulación a la espalda. La formalidad lo era todo en un concierto donde el género mayoritariamente se movía entre blues y jazz, y por supuesto que iban a sentirlo todos los presentes.<br />
<br />
—<span style="color: #6666ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Escuchen bien, porque lo que van a oír esta noche no se repetirá pronto.</span></span> —el Ripped Throat estaba repleto, nadie en aquel lugar era ajeno a la tripulación de los Pirata Coloso, y un poco de investigación daría luz al detalle de que ellos manejaban aquel pequeño bar en medio de la nada. Otro nido de ratas en la parte pobre de Samba. —<span style="color: #6666ff;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Beban, coman y festejen. Por la mañana viajaremos hacia nuestro siguiente destino.</span></span> —la voz excesivamente grave de King Bulk resuena, y con una señal hacia su banda, la melodía daría inicio.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/WVYMHfsLFfw" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
La música los inunda, incluso quienes no quieren dejarse llevar por el ritmo mueven la cabeza, nadie podía definir si era por la acumulación de alcohol en sangre o genuinamente les gustaba. El eco de las notas bien arpegiadas escapa del bar y llega a oídos de quienes quizás, no deberían estar ahí, pero se aseguraron un motivo para asistir al show de lujo que los atrajo. Por fuera la madera vieja y sucia es adornada por un cartel torcido indicando el nombre del local y poco más, un minimalismo que no intenta camuflar la precariedad.<br />
<br />
Aunque no es el artista a quien buscan, sino, su dinero, y el que les arrebató junto a él. Sin embargo, y a pesar del buen tono expresado en cada compás bien afinado que les llega, entrar por la puerta delantera no es la única opción si han investigado lo suficiente. Ventanas rotas en los laterales o la existencia de una compuerta trasera por donde sacan la basura son opciones tentadoras, métodos algo alejados de estilos más directos y frontales.<br />
<br />
La noche acompaña al sigilo, o alumbra con una luna llena radiante en un cielo despejado a conductas más arbitrarias, pero algo es muy claro en ese momento.<br />
<br />
A la canción que escuchan le hacen falta algunos músicos, y que coincidencia que son ustedes quienes desean ingresar.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Info de la Aventura 1/6</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					¡Bienvenidos a la Aventura! Espero estar a la altura de las ganas y expectativas. <br />
<br />
Mi objetivo será curtirlos desde mis humildes conocimientos en el sistema del foro, por ende, y pese al carácter narrativo que tiene esta introducción (porque es lo que es) sepan entender que se encuentran ante una Aventura <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">bélica,</span> así que desde este mismo momento jugamos con las normativas que dispone el susodicho sistema.<br />
<br />
Lean atentamente, detecten errores dejados a posta y sobre todo, disfruten.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos de la aventura.</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					— Conocen el nombre de la tripulación, Piratas Coloso, y del Capitán, King Bulk, un buccaneer identificable de 6 metros.<br />
<br />
— Es de noche, y el punto de encuentro es el bar de mala muerte llamado Ripped Throat.<br />
<br />
— Pueden ingresar desde donde más gusten, e incluso inventar una forma no planteada mientras se respete el escenario global.<br />
<br />
— Una vez estén frente a la tripulación pirata, iniciarán las hostilidades.<br />
<br />
— Si así lo desean, pueden rolear desde la secuencia del robo, e incluso la investigación para adaptarlo mejor a sus personajes.<br />
<br />
— No olviden colocar sus inventarios.<br />
<br />
En el siguiente turno de la narración se ofrecerán los datos de King Bulk y las amenazas que enfrentarán en el bar. Intenten que no se convierta en una tumba para ustedes.<br />
<br />
Cualquier duda me tienen a su disposición, ¡a rolear!
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un Mink de palabra [ Pasado Social | Asherah]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3399</link>
			<pubDate>Mon, 16 Mar 2026 16:02:31 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=572">Kibai</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3399</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color">29 de Otoño. Año 16.</span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color">Reino de Samba, South Blue ~ 16:30 p.m.</span><br />
30 horas para la salida del Convoy hacia la Reverse Mountain</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La llegada a la Isla de Samba marcó un punto de inflexión en la travesía del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span>. Tras dejar atrás la gélida isla de Roshwan, y la breve parada en la Isla Kárate para recoger al último integrante de la Divisón 84, el paisaje que se abría ante la proa del imponente buque de la Marina era una explosión de contrastes cromáticos que aturdían los sentidos. El Reino de Samba recibía a los viajeros con el murmullo constante de un río kilométrico que hendía la tierra como una cicatriz de agua dulce, dividiendo la civilización de la selva Anozama, un denso pulmón verde que parecía latin con vida propia desde la distancia.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai contemplaba la isla apoyado en el bauprés de la nave, sujetando con la mano uno de los cabos del foque e inclinado hacia la izquierda a tal ángulo que su mano libre podía rozar las olas que rompían contra el casco del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span>. La isla de Samba era la última parada para la Divisón antes de acometer el salto definitivo hacia el Grand Line, y el ambiente en el puerto estaba cargado de una mezcla de expectación comercial y el trasiego habitual de decenas de marineros cargando y descargando mercancías.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Las primeras horas del desembarco habían sido agotadoras. A las órdenes del Contramaestre Stroud, Kibai había colaborado en las maniobras de atraque de la nave, antes de, tras solicitr el oportuno permiso, había optado por desembarcar para echar un ojo por los alrededores. Sus ojos verdes, acostumbrados a detectar anomalías en el terreno, se clavaron rápidamente en los cinco buques mercantes que iban a componer el convoy civil, así como en el gran trasiego de las grúas de puerto. Había algo que no encajaba en la bodega de los mercantes que la División 84 debía escoltar. Kibai había divisado la carga de una cantidad inusual de cajas pesadas, reforzadas con bandas de acero y selladas con el símbolo del Gobierno Mundial. El sigilo con el que los estibadores las manipulaban bajo la supervisión de agentes de paisano despertó su desconfianza.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Decidió que, antes de que el sol cayera y el convoy zarpara al día siguiente, necesitaba despejar la mente y, quizás, confirmar si sus sospechas sobre la carga tenían algún fundamento en los rumores de la ciudad. Pero había otra razón, una que latía con la misma intensidad que su desconfianza hacia el Gobierno: la posibilidad de que Samba, al ser un nexo comercial clave con Sorbet y Baterilla, hubiera atraído a la joyera que habitaba sus pensamientos desde la noche de la montaña.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se sujetó mejor la capa sobre los hombros y, tras comprbar que su Den Den Mushi iba convenientemente alojado en el bolsillo interior de la prenda, se internó en las calles de la ciudad. La arquitectura de Samba era un mapa social explícito y directo. A medida que se alejaba del muelle, la ciudad revelaba su dualidad. Hacia el río, las casas de madera parecían sostenerse por puro milagro y ritmo, con el eco de los tambores del Centro de Danza retumbando como el corazón de los desfavorecidos. Pero Kibai se dirigió en sentido contrario, hacia la zona de los adosados de piedra y los azulejos brillantes que reflejaban el sol tropical con una opulencia casi insultante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink caminaba con paso firme, ignorando las miradas de curiosidad que su aspecto despertaba, aunque también notaba que allí, al igual que la anterior vez que había estado en aquella isla, la gente parecía más acostumbrada a su raza, lo cual la verdad era muy de agradecer. No obstante, se mantenía atento, con las orejas orientadas hacia las conversaciones que fluctuaban entre las terrazas de los cafés. Buscaba información sobre el convoy, pero lo que encontró fue un rastro mucho más brillante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cerca de una plaza donde las buganvillas trepaban por muros de mármol, un grupo de mujeres de la alta sociedad charlaba animadamente. Kibai se detuvo, fingiendo interés en un puesto de frutas, mientras afinaba el oído.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">...y os juro que no hay nada igual en todo el reino</span> —decía una de ellas, una mujer de facciones altivas ataviada con un aparatoso vestido de lino blanco complementado con una sombrilla—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mi marido tuvo que regatear durante horas. Dice que la artista es una mujer extrañísima, pero ved este acabado. Ved cómo la luz se refracta en el engaste.</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai giró el rostro apenas unos grados. La mujer sostenía un colgante que colgaba de su cuello. El Mink se fijó con atención en los detalles técnicos. Sabía que Asherah compraba piezas manufacturadas para revender, pero las que ella misma creaba, las que nacían de su forja personal, tenían una marca distintiva: una sutil espiral de hierro integrada en el diseño, casi oculta a simple vista, pero que servía como firma de su hacedora. El corazón de Kibai dio un vuelco. ¿Sería posible...?</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin dudarlo, Kibai abandonó su posición y se acercó al grupo con una formalidad algo rígida, cuadrándose ante ellas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Disculpen la interrupción, señoras. Soldado Kibai, de la División 84 de la Marina</span> — </span>se presentó, tratando de sonar profesional—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">No he podido evitar fijarme en la pieza que luce usted. Es un trabajo de una factura excepcional. ¿Sería tan amable de permitirme verla de cerca un instante?<br />
</span></span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mujer lo miró de arriba abajo, deteniéndose en su uniforme y desviando ligeramente la mirada hacia su cola. La desconfianza luchaba con la vanidad en su expresión.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y por qué querría un soldado raso inspeccionar mis joyas personales?</span> —preguntó ella, frunciendo el ceño—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Acaso sospecháis que es robada? Mi marido es el dueño de una importante plantación en la isla, estará muy disgustado cuando se entere de esto.<br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai notó como su cuerpo se tensaba, reprendiéndose por no haber hecho una aproximación más sutil.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En absoluto, señora. Simplemente creo que conozco a la artista que ha creado esa joya. Es una persona con la que tengo asuntos pendientes y me gustaría saludarla antes de partir mañana hacia el Grand Line. Como sabe, no resulta sencillo volver al South Blue una vez se ha cruzado la Reverse Mountain, y quiero poder despedirme. Solo necesito verla un momento, se lo aseguro.<br />
</span></span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aún con algo de recelo, la mujer se levantó de su asiento y se acercó a el, levantando la cadena. Kibai recorrió la joya con la mirada, hasta que finalmente encontró lo que buscaba, una espiral tallada, apenas visible salvo que la luz se refractase en el ángulo apropiado. Pero allí estaba, y eso significaba que ella estaba en la isla, también.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Su cara debió de decirlo todo, pues el resto de mujeres que continuaban sentadas estallaron en un coro de risitas mal disimuladas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vaya, vaya... así que nuestro soldado tiene gustos refinados</span> —comentó una de ellas—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si buscas a la "gigante", estás de suerte. Es una Lunarian, ¿sabes? Alta como un mástil, con esas alas negras y un cabello blanco que parece sacado de un cuento de invierno. Es hermosa, claro está, al menos eso dicen la mayoría de los empleados de mi marido que circulan por el mercado, pero no parece ser de las que se dejan "saludar" fácilmente por un simple marine.<br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">"Si tu supieras..."</span></span></span> pensó Kibai disimulando una sonrisa mientras inclinaba la cabeza hacia la mujer y dirigía la mirada hacia la que había hablado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y dónde suele montar su puesto?</span> —</span> preguntó él —<span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">. </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">¿Se queda en algún lugar concreto del mercado?</span><br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Está en el de la orilla norte, cerca del distrito de los azulejos</span> — respondió la dueña del colgante —. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Es la zona donde compramos nosotras, por supuesto. No se te ocurra buscarla al otro lado del río; allí solo encontrarás barro y gente que cree que el baile del Centro de Danza les llena el estómago. Una artista de su calibre sabe que el dinero solo fluye en este lado.<br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">He escuchado que se las da de inalcanzable.</span>— intervino otra en un mal disimulado too de envidia mientras se aireaba ostentosamente con un abanico de nácar y marfil —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Se sienta allí, rodeada de sus herramientas, y apenas levanta la vista a menos que vea que alguien tiene el oro suficiente para sus piezas originales. Es arrogante, pero con ese talento, se lo puede permitir.<br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">"Inalcanzable? No, solo hace falta saber escalar una pared de veinte metros..."</span></span></span> pensó Kibai d enuevo, esta vez ya sin poder contener la sonrisa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras darles las gracias a las mujeres por su información, el mink se giró sobre sus talones y apretó el paso hacia la zona que le habían indicado. Casi sin darse cuenta, su paso se fue acelerando hasta convertirse en una carrera, esquivando a los transeúntes casi de manera inconsciente mientras recorría las calles en dirección al distrito comercial.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mercado de la zona rica de Samba era un laberinto de toldos de seda y puestos de mármol. Demasiado extenso como para verlo bien desde el nivel del suelo. Necesitaba altura, un punto desde dónde poder contemplar toda la zona sin interrupciones. Kibai recorrió el perímetro hasta que sus ojos se posaron en una estructura que destacaba: un edificio de tres plantas de piedra blanca, cuya arquitectura culminaba en una pequeña torre con un minarete decorado con azulejos azul cobalto. Era el punto más alto de la zona.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras asegurarse de que nadie mirara en su dirección, el mink comenzó la escalada. Se movía con la fluidez de una sombra, ascendiendo por la fachada hasta alcanzar el tejado de la torre. Allí, Kibai se agazapó sobre las tejas calientes, mimetizándose con la estructura, con el cuerpo tenso y las garras aferradas a la cerámica. Cerrando los ojos, comenzó a aspirar profundas bocanadas de aire, filtrando los aromas que le llegaban a través de sus fosas nasales. Separó el aroma acre del ganado. Descartó el dulzor pegajoso de las plantaciones de caña cruda. Filtró el olor a piedra caliente y el perfume de las flores. Buscaba un hilo conductor, una firma olfativa que se había quedado grabada en su memoria.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante largos minutos, no hubo nada. El viento soplaba desde la selva Anozama, saturando sus sentidoscon vegetación húmeda. Kibai apretó los dientes, sintiendo una punzada de frustración. ¿Y si se había marchado? Casi todos los días salían barcos desde la Isla de Samba, y aquella mujer no había mencionado en ningún momento cuando había adquirido aquel collar. Quizás había sido hacía varios días y solamente aquella tarde había decidido estrenarlo. El mink golpeó una de las tejas con el puño, dibujando una pequeña grieta en su superficie.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por suerte, el clima de Samba le otorgó un regalo. Una ráfaga de viento fortuita, una corriente térmica que subía desde el río y barría el mercado, golpeó directamente su rostro. Kibai abrió los ojos de golpe. Las pupilas se contrajeron hasta convertirse en rendijas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Allí estaba. Era una nota sutil, pero inconfundible. El aroma a azúcar quemado flotaba en el aire. Era ella. El rastro era débil, pero definitivamente fresco. Una gran sonrisa apareció en su rostro. Se ajustó la capa, sintiendo el roce del trozo de encaje en su bolsillo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te tengo</span> </span>—musitó para sí mismo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin perder un segundo, Kibai se deslizó por las tejas, iniciando el descenso hacia el encuentro que llevaba días esperando.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> La Caja de Pandora</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Karmas Empleados</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Honesto</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sentidos Aumentados: Olfato</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color">29 de Otoño. Año 16.</span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color">Reino de Samba, South Blue ~ 16:30 p.m.</span><br />
30 horas para la salida del Convoy hacia la Reverse Mountain</span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La llegada a la Isla de Samba marcó un punto de inflexión en la travesía del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span>. Tras dejar atrás la gélida isla de Roshwan, y la breve parada en la Isla Kárate para recoger al último integrante de la Divisón 84, el paisaje que se abría ante la proa del imponente buque de la Marina era una explosión de contrastes cromáticos que aturdían los sentidos. El Reino de Samba recibía a los viajeros con el murmullo constante de un río kilométrico que hendía la tierra como una cicatriz de agua dulce, dividiendo la civilización de la selva Anozama, un denso pulmón verde que parecía latin con vida propia desde la distancia.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai contemplaba la isla apoyado en el bauprés de la nave, sujetando con la mano uno de los cabos del foque e inclinado hacia la izquierda a tal ángulo que su mano libre podía rozar las olas que rompían contra el casco del <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Royal Quiver</span>. La isla de Samba era la última parada para la Divisón antes de acometer el salto definitivo hacia el Grand Line, y el ambiente en el puerto estaba cargado de una mezcla de expectación comercial y el trasiego habitual de decenas de marineros cargando y descargando mercancías.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Las primeras horas del desembarco habían sido agotadoras. A las órdenes del Contramaestre Stroud, Kibai había colaborado en las maniobras de atraque de la nave, antes de, tras solicitr el oportuno permiso, había optado por desembarcar para echar un ojo por los alrededores. Sus ojos verdes, acostumbrados a detectar anomalías en el terreno, se clavaron rápidamente en los cinco buques mercantes que iban a componer el convoy civil, así como en el gran trasiego de las grúas de puerto. Había algo que no encajaba en la bodega de los mercantes que la División 84 debía escoltar. Kibai había divisado la carga de una cantidad inusual de cajas pesadas, reforzadas con bandas de acero y selladas con el símbolo del Gobierno Mundial. El sigilo con el que los estibadores las manipulaban bajo la supervisión de agentes de paisano despertó su desconfianza.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Decidió que, antes de que el sol cayera y el convoy zarpara al día siguiente, necesitaba despejar la mente y, quizás, confirmar si sus sospechas sobre la carga tenían algún fundamento en los rumores de la ciudad. Pero había otra razón, una que latía con la misma intensidad que su desconfianza hacia el Gobierno: la posibilidad de que Samba, al ser un nexo comercial clave con Sorbet y Baterilla, hubiera atraído a la joyera que habitaba sus pensamientos desde la noche de la montaña.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai se sujetó mejor la capa sobre los hombros y, tras comprbar que su Den Den Mushi iba convenientemente alojado en el bolsillo interior de la prenda, se internó en las calles de la ciudad. La arquitectura de Samba era un mapa social explícito y directo. A medida que se alejaba del muelle, la ciudad revelaba su dualidad. Hacia el río, las casas de madera parecían sostenerse por puro milagro y ritmo, con el eco de los tambores del Centro de Danza retumbando como el corazón de los desfavorecidos. Pero Kibai se dirigió en sentido contrario, hacia la zona de los adosados de piedra y los azulejos brillantes que reflejaban el sol tropical con una opulencia casi insultante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mink caminaba con paso firme, ignorando las miradas de curiosidad que su aspecto despertaba, aunque también notaba que allí, al igual que la anterior vez que había estado en aquella isla, la gente parecía más acostumbrada a su raza, lo cual la verdad era muy de agradecer. No obstante, se mantenía atento, con las orejas orientadas hacia las conversaciones que fluctuaban entre las terrazas de los cafés. Buscaba información sobre el convoy, pero lo que encontró fue un rastro mucho más brillante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cerca de una plaza donde las buganvillas trepaban por muros de mármol, un grupo de mujeres de la alta sociedad charlaba animadamente. Kibai se detuvo, fingiendo interés en un puesto de frutas, mientras afinaba el oído.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">...y os juro que no hay nada igual en todo el reino</span> —decía una de ellas, una mujer de facciones altivas ataviada con un aparatoso vestido de lino blanco complementado con una sombrilla—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mi marido tuvo que regatear durante horas. Dice que la artista es una mujer extrañísima, pero ved este acabado. Ved cómo la luz se refracta en el engaste.</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai giró el rostro apenas unos grados. La mujer sostenía un colgante que colgaba de su cuello. El Mink se fijó con atención en los detalles técnicos. Sabía que Asherah compraba piezas manufacturadas para revender, pero las que ella misma creaba, las que nacían de su forja personal, tenían una marca distintiva: una sutil espiral de hierro integrada en el diseño, casi oculta a simple vista, pero que servía como firma de su hacedora. El corazón de Kibai dio un vuelco. ¿Sería posible...?</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin dudarlo, Kibai abandonó su posición y se acercó al grupo con una formalidad algo rígida, cuadrándose ante ellas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Disculpen la interrupción, señoras. Soldado Kibai, de la División 84 de la Marina</span> — </span>se presentó, tratando de sonar profesional—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">No he podido evitar fijarme en la pieza que luce usted. Es un trabajo de una factura excepcional. ¿Sería tan amable de permitirme verla de cerca un instante?<br />
</span></span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La mujer lo miró de arriba abajo, deteniéndose en su uniforme y desviando ligeramente la mirada hacia su cola. La desconfianza luchaba con la vanidad en su expresión.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y por qué querría un soldado raso inspeccionar mis joyas personales?</span> —preguntó ella, frunciendo el ceño—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Acaso sospecháis que es robada? Mi marido es el dueño de una importante plantación en la isla, estará muy disgustado cuando se entere de esto.<br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Kibai notó como su cuerpo se tensaba, reprendiéndose por no haber hecho una aproximación más sutil.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En absoluto, señora. Simplemente creo que conozco a la artista que ha creado esa joya. Es una persona con la que tengo asuntos pendientes y me gustaría saludarla antes de partir mañana hacia el Grand Line. Como sabe, no resulta sencillo volver al South Blue una vez se ha cruzado la Reverse Mountain, y quiero poder despedirme. Solo necesito verla un momento, se lo aseguro.<br />
</span></span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aún con algo de recelo, la mujer se levantó de su asiento y se acercó a el, levantando la cadena. Kibai recorrió la joya con la mirada, hasta que finalmente encontró lo que buscaba, una espiral tallada, apenas visible salvo que la luz se refractase en el ángulo apropiado. Pero allí estaba, y eso significaba que ella estaba en la isla, también.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Su cara debió de decirlo todo, pues el resto de mujeres que continuaban sentadas estallaron en un coro de risitas mal disimuladas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vaya, vaya... así que nuestro soldado tiene gustos refinados</span> —comentó una de ellas—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si buscas a la "gigante", estás de suerte. Es una Lunarian, ¿sabes? Alta como un mástil, con esas alas negras y un cabello blanco que parece sacado de un cuento de invierno. Es hermosa, claro está, al menos eso dicen la mayoría de los empleados de mi marido que circulan por el mercado, pero no parece ser de las que se dejan "saludar" fácilmente por un simple marine.<br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">"Si tu supieras..."</span></span></span> pensó Kibai disimulando una sonrisa mientras inclinaba la cabeza hacia la mujer y dirigía la mirada hacia la que había hablado.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y dónde suele montar su puesto?</span> —</span> preguntó él —<span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">. </span><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">¿Se queda en algún lugar concreto del mercado?</span><br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Está en el de la orilla norte, cerca del distrito de los azulejos</span> — respondió la dueña del colgante —. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Es la zona donde compramos nosotras, por supuesto. No se te ocurra buscarla al otro lado del río; allí solo encontrarás barro y gente que cree que el baile del Centro de Danza les llena el estómago. Una artista de su calibre sabe que el dinero solo fluye en este lado.<br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">He escuchado que se las da de inalcanzable.</span>— intervino otra en un mal disimulado too de envidia mientras se aireaba ostentosamente con un abanico de nácar y marfil —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Se sienta allí, rodeada de sus herramientas, y apenas levanta la vista a menos que vea que alguien tiene el oro suficiente para sus piezas originales. Es arrogante, pero con ese talento, se lo puede permitir.<br />
</span><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">"Inalcanzable? No, solo hace falta saber escalar una pared de veinte metros..."</span></span></span> pensó Kibai d enuevo, esta vez ya sin poder contener la sonrisa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras darles las gracias a las mujeres por su información, el mink se giró sobre sus talones y apretó el paso hacia la zona que le habían indicado. Casi sin darse cuenta, su paso se fue acelerando hasta convertirse en una carrera, esquivando a los transeúntes casi de manera inconsciente mientras recorría las calles en dirección al distrito comercial.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El mercado de la zona rica de Samba era un laberinto de toldos de seda y puestos de mármol. Demasiado extenso como para verlo bien desde el nivel del suelo. Necesitaba altura, un punto desde dónde poder contemplar toda la zona sin interrupciones. Kibai recorrió el perímetro hasta que sus ojos se posaron en una estructura que destacaba: un edificio de tres plantas de piedra blanca, cuya arquitectura culminaba en una pequeña torre con un minarete decorado con azulejos azul cobalto. Era el punto más alto de la zona.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras asegurarse de que nadie mirara en su dirección, el mink comenzó la escalada. Se movía con la fluidez de una sombra, ascendiendo por la fachada hasta alcanzar el tejado de la torre. Allí, Kibai se agazapó sobre las tejas calientes, mimetizándose con la estructura, con el cuerpo tenso y las garras aferradas a la cerámica. Cerrando los ojos, comenzó a aspirar profundas bocanadas de aire, filtrando los aromas que le llegaban a través de sus fosas nasales. Separó el aroma acre del ganado. Descartó el dulzor pegajoso de las plantaciones de caña cruda. Filtró el olor a piedra caliente y el perfume de las flores. Buscaba un hilo conductor, una firma olfativa que se había quedado grabada en su memoria.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante largos minutos, no hubo nada. El viento soplaba desde la selva Anozama, saturando sus sentidoscon vegetación húmeda. Kibai apretó los dientes, sintiendo una punzada de frustración. ¿Y si se había marchado? Casi todos los días salían barcos desde la Isla de Samba, y aquella mujer no había mencionado en ningún momento cuando había adquirido aquel collar. Quizás había sido hacía varios días y solamente aquella tarde había decidido estrenarlo. El mink golpeó una de las tejas con el puño, dibujando una pequeña grieta en su superficie.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Por suerte, el clima de Samba le otorgó un regalo. Una ráfaga de viento fortuita, una corriente térmica que subía desde el río y barría el mercado, golpeó directamente su rostro. Kibai abrió los ojos de golpe. Las pupilas se contrajeron hasta convertirse en rendijas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Allí estaba. Era una nota sutil, pero inconfundible. El aroma a azúcar quemado flotaba en el aire. Era ella. El rastro era débil, pero definitivamente fresco. Una gran sonrisa apareció en su rostro. Se ajustó la capa, sintiendo el roce del trozo de encaje en su bolsillo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">— <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te tengo</span> </span>—musitó para sí mismo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin perder un segundo, Kibai se deslizó por las tejas, iniciando el descenso hacia el encuentro que llevaba días esperando.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> La Caja de Pandora</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Karmas Empleados</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Honesto</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sentidos Aumentados: Olfato</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo] [Priv] A Tavern's Swing]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3381</link>
			<pubDate>Wed, 11 Mar 2026 14:49:19 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=729">Dolly Wobblebottom</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3381</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En aquella isla donde había encallado había mucho lugar para explorar. El Reino de Samba tenía muchos sitios y muy distintos entre ellos debido a su polaridad económica. Lamentablemente — para quienes la veían de afuera, más no para ella misma porque la verdad vive sin enterarse — Dolly decidió que irse a las zonas más cercanas al río era la mejor idea. Caminaba por allí con mucho afán, con movimientos ligeramente exagerados que recordaban a una caricatura donde las articulaciones son casi opcionales. La gente que trabajaba por allí la esquivaba, sus rostros de cansancio, las gotas de sudor cayendo por sus frentes debido a la alta humedad del ambiente. Ella era absolutamente externa a todo lo que se veía pasando allí. En su cabeza lo único que pasaba era todo aquello que expresaba en voz alta, porque con una persona tan parlanchina como ella era complicado que todo se quede en su cabeza.<br />
<br />
Hace un sonido de duda en buen volumen —<span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Veamos… ¿¡Qué hA<span style="font-size: large;" class="mycode_size">RÍA</span> un pirata en mi situac<span style="font-size: large;" class="mycode_size">iÓN</span>!? ¡<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">aYE Aye</span>! </span></span>— se detiene en sus pasos y se rasca su redondeada barbilla con la mano enguantada. Sus ojos se ponen a analizar todo a su alrededor. Una tienda de zapatos, tentadora. Un pequeño orfanato destartalado que daba de todo menos pinta a tener algún tesoro dentro… Todavía más tentador. Sin embargo, cualquier pensamiento de destrucción se borra de su cabeza en cuanto ve un pequeño cartel de madera colgado de una cadena, mientras a la otra le falta un eslabón. Sus ojos se iluminan, su cerebro hace una costosa pero lógica conexión neuronal. “Taberna”, un bar de mala muerte.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/VcG6qY0W/Sin-t-tulo.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Sin-t-tulo.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
— <span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size">¡RON!</span> ¡LoS <span style="font-size: large;" class="mycode_size">PIRATAS</span> beben r<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">ON</span>!</span></span> — </div>
<br />
No dudó ni un segundo, sus pasos brutos se apresuraron hacia aquella puerta. Abrió la descuidada puerta, que había visto más de un golpe y algún manchón con alguna botella de licor. En cuestión de segundos, sus ojos se tuvieron que acostumbrar a una abrupta oscuridad, solo iluminada por algunas velas tenues casi que ubicadas solo en las esquinas. Los rostros que allí se veían no parecía ninguno agradable. Varias mesas redondas con enormes y peludas espaldas, algunos de ellos se giran y juzgan a la niña sonriente que acababa de entrar. No por ser una niña, sino por sus kilométricos brazos y su extraño aspecto general. Su sonrisa de oreja a oreja de puntiagudos dientes se dirigen directo hacia la barra, dirigiendo algunas miradas y alguna que otra cómplice guiñada de ojo a los mismos criminales que había allí. Como si con esa guiñada confirmaran una amistad de altamar que dictaba que en algún punto ella podría ser la capitana de cualquiera de ellos. Pero no, no era ni remotamente similar a ese sentimiento. Solo confundía a todos los que estaban allí.<br />
<br />
Cuando llega finalmente a la parte más cercana al bartender, da un salto ayudándose del borde de la barra. Girando sin querer en aquella butaca — <span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">¡</span>WoW<span style="font-size: large;" class="mycode_size">!</span></span></span> — amaga a caerse y su brazo largo empuja una jarra ajena al suelo. Una mirada de molestia se dirige directamente hacia ella, a la que le dirige otra guiñada de ojo — <span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Lo si<span style="font-size: large;" class="mycode_size">ENTO</span>, <span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">mAloliente</span> CamARADA! ¡Ya podrás Tom<span style="font-size: large;" class="mycode_size">AR</span> otra en cuanto me <span style="font-size: large;" class="mycode_size">distRAIGA</span>! ¡Nye-<span style="font-size: large;" class="mycode_size">HEH</span>e<span style="font-size: large;" class="mycode_size">HE</span>! </span></span>— No se daba cuenta que quizás eso fuese a generarle un problema dentro de nada. Encara directo hacia el bartender —<span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¡Y hablando soBRE ESO! ¡Te <span style="font-size: large;" class="mycode_size">PIDO</span> un BUEn <span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">RON</span>! ¡El mejor que <span style="font-size: large;" class="mycode_size">TENGAS</span>! </span></span>— Nunca había probado el ron, no tenía idea de a qué sabía. Pero, además, el bartender se mostró reacio con un ceño fruncido. No se sabía todavía si por el hecho de que se lo esté pidiendo una niña o por la situación con el otro cliente.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En aquella isla donde había encallado había mucho lugar para explorar. El Reino de Samba tenía muchos sitios y muy distintos entre ellos debido a su polaridad económica. Lamentablemente — para quienes la veían de afuera, más no para ella misma porque la verdad vive sin enterarse — Dolly decidió que irse a las zonas más cercanas al río era la mejor idea. Caminaba por allí con mucho afán, con movimientos ligeramente exagerados que recordaban a una caricatura donde las articulaciones son casi opcionales. La gente que trabajaba por allí la esquivaba, sus rostros de cansancio, las gotas de sudor cayendo por sus frentes debido a la alta humedad del ambiente. Ella era absolutamente externa a todo lo que se veía pasando allí. En su cabeza lo único que pasaba era todo aquello que expresaba en voz alta, porque con una persona tan parlanchina como ella era complicado que todo se quede en su cabeza.<br />
<br />
Hace un sonido de duda en buen volumen —<span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Veamos… ¿¡Qué hA<span style="font-size: large;" class="mycode_size">RÍA</span> un pirata en mi situac<span style="font-size: large;" class="mycode_size">iÓN</span>!? ¡<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">aYE Aye</span>! </span></span>— se detiene en sus pasos y se rasca su redondeada barbilla con la mano enguantada. Sus ojos se ponen a analizar todo a su alrededor. Una tienda de zapatos, tentadora. Un pequeño orfanato destartalado que daba de todo menos pinta a tener algún tesoro dentro… Todavía más tentador. Sin embargo, cualquier pensamiento de destrucción se borra de su cabeza en cuanto ve un pequeño cartel de madera colgado de una cadena, mientras a la otra le falta un eslabón. Sus ojos se iluminan, su cerebro hace una costosa pero lógica conexión neuronal. “Taberna”, un bar de mala muerte.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.ibb.co/VcG6qY0W/Sin-t-tulo.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Sin-t-tulo.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
— <span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: xx-large;" class="mycode_size">¡RON!</span> ¡LoS <span style="font-size: large;" class="mycode_size">PIRATAS</span> beben r<span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">ON</span>!</span></span> — </div>
<br />
No dudó ni un segundo, sus pasos brutos se apresuraron hacia aquella puerta. Abrió la descuidada puerta, que había visto más de un golpe y algún manchón con alguna botella de licor. En cuestión de segundos, sus ojos se tuvieron que acostumbrar a una abrupta oscuridad, solo iluminada por algunas velas tenues casi que ubicadas solo en las esquinas. Los rostros que allí se veían no parecía ninguno agradable. Varias mesas redondas con enormes y peludas espaldas, algunos de ellos se giran y juzgan a la niña sonriente que acababa de entrar. No por ser una niña, sino por sus kilométricos brazos y su extraño aspecto general. Su sonrisa de oreja a oreja de puntiagudos dientes se dirigen directo hacia la barra, dirigiendo algunas miradas y alguna que otra cómplice guiñada de ojo a los mismos criminales que había allí. Como si con esa guiñada confirmaran una amistad de altamar que dictaba que en algún punto ella podría ser la capitana de cualquiera de ellos. Pero no, no era ni remotamente similar a ese sentimiento. Solo confundía a todos los que estaban allí.<br />
<br />
Cuando llega finalmente a la parte más cercana al bartender, da un salto ayudándose del borde de la barra. Girando sin querer en aquella butaca — <span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">¡</span>WoW<span style="font-size: large;" class="mycode_size">!</span></span></span> — amaga a caerse y su brazo largo empuja una jarra ajena al suelo. Una mirada de molestia se dirige directamente hacia ella, a la que le dirige otra guiñada de ojo — <span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Lo si<span style="font-size: large;" class="mycode_size">ENTO</span>, <span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">mAloliente</span> CamARADA! ¡Ya podrás Tom<span style="font-size: large;" class="mycode_size">AR</span> otra en cuanto me <span style="font-size: large;" class="mycode_size">distRAIGA</span>! ¡Nye-<span style="font-size: large;" class="mycode_size">HEH</span>e<span style="font-size: large;" class="mycode_size">HE</span>! </span></span>— No se daba cuenta que quizás eso fuese a generarle un problema dentro de nada. Encara directo hacia el bartender —<span style="color: #cc1058;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> ¡Y hablando soBRE ESO! ¡Te <span style="font-size: large;" class="mycode_size">PIDO</span> un BUEn <span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">RON</span>! ¡El mejor que <span style="font-size: large;" class="mycode_size">TENGAS</span>! </span></span>— Nunca había probado el ron, no tenía idea de a qué sabía. Pero, además, el bartender se mostró reacio con un ceño fruncido. No se sabía todavía si por el hecho de que se lo esté pidiendo una niña o por la situación con el otro cliente.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[P.A] Se veimo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3338</link>
			<pubDate>Tue, 03 Mar 2026 14:46:47 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=675">Cill Blinton</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3338</guid>
			<description><![CDATA[<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">34 verano<br />
Reino de Samba<br />
primer a hora de la mañana, las costas</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Los días de verano pegaban sus últimos alientos de vida, aquella tan ansiada estación por algunos y tan odiada por otros, donde se mezclan calores extenuantes y algunas noches cálidas con refrescantes brisas, ya llegaba a su fin finalmente. Samba había regalado momentos mágicos, llenos de aventura, de emoción, diversión, cargados de adrenalina, y de pura risa, como también tardes solitarias llenas de melancolía. Pero Cill ya lo sabía dentro suyo cuando vió el periódico, había llegado el momento de continuar avanzando, el mundo y el futuro aguardaban delante, no podía seguir postergando su sueño cuando el momento había llegado al fin.<br />
<br />
El día era propicio bien entrada la mañana, los vientos eran favorables y el clima ayudaba, el sol, dando sus primeros halos de luz bañaba su rostro en dorado regalandole una calidez tímida y sumisa que reconfortaba su cuerpo en una mezcla de calma, emoción, también melancolía, sabía que quizás pasaría mucho tiempo hasta volver a encontrarse viendo el cielo, aquellas costas, el mar incluso desde esas tierras. Pero era tarde para lamentaciones, o andar emocionales, Baterilla estaba al frente y era hora de zarpar.<br />
<br />
Estaba en su bote, parado, su capa roja apoyada sobre el banco y su camisa arremangada, abierta hasta el pecho casi, dejando entrever su cruz entre la corbata mal ajustada, cigarro en boca, esperando a Miyori. Aquella violinista que bajo ningún motivo podría dejar atrás. Solo estaba esperándola, para poder iniciar viaje, y finalmente empezar a descubrir que había más allá de lo que conocía, hecho que encendía un fuego en su pecho mientras sonreía a la aventura.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Oe! ¡Miyori!</span></span>— le llamó a viva voz al verla y levantando un brazo a la distancia para saludarla sonriente. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Es hora de partir, y estoy seguro, un amigo nos espera allí, vamos</span></span>— concluyó para echar a reír a carcajadas mientras terminaba de acomodar las cosas y se preparaba para ponerse a remar rumbo a baterilla con la pelinaranja.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Navegacion</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
se usa <br />
bote de remo<br />
navegante nivel 2<br />
brújula <br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">34 verano<br />
Reino de Samba<br />
primer a hora de la mañana, las costas</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Los días de verano pegaban sus últimos alientos de vida, aquella tan ansiada estación por algunos y tan odiada por otros, donde se mezclan calores extenuantes y algunas noches cálidas con refrescantes brisas, ya llegaba a su fin finalmente. Samba había regalado momentos mágicos, llenos de aventura, de emoción, diversión, cargados de adrenalina, y de pura risa, como también tardes solitarias llenas de melancolía. Pero Cill ya lo sabía dentro suyo cuando vió el periódico, había llegado el momento de continuar avanzando, el mundo y el futuro aguardaban delante, no podía seguir postergando su sueño cuando el momento había llegado al fin.<br />
<br />
El día era propicio bien entrada la mañana, los vientos eran favorables y el clima ayudaba, el sol, dando sus primeros halos de luz bañaba su rostro en dorado regalandole una calidez tímida y sumisa que reconfortaba su cuerpo en una mezcla de calma, emoción, también melancolía, sabía que quizás pasaría mucho tiempo hasta volver a encontrarse viendo el cielo, aquellas costas, el mar incluso desde esas tierras. Pero era tarde para lamentaciones, o andar emocionales, Baterilla estaba al frente y era hora de zarpar.<br />
<br />
Estaba en su bote, parado, su capa roja apoyada sobre el banco y su camisa arremangada, abierta hasta el pecho casi, dejando entrever su cruz entre la corbata mal ajustada, cigarro en boca, esperando a Miyori. Aquella violinista que bajo ningún motivo podría dejar atrás. Solo estaba esperándola, para poder iniciar viaje, y finalmente empezar a descubrir que había más allá de lo que conocía, hecho que encendía un fuego en su pecho mientras sonreía a la aventura.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Oe! ¡Miyori!</span></span>— le llamó a viva voz al verla y levantando un brazo a la distancia para saludarla sonriente. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #C10300;" class="mycode_color">¡Es hora de partir, y estoy seguro, un amigo nos espera allí, vamos</span></span>— concluyó para echar a reír a carcajadas mientras terminaba de acomodar las cosas y se preparaba para ponerse a remar rumbo a baterilla con la pelinaranja.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Navegacion</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
se usa <br />
bote de remo<br />
navegante nivel 2<br />
brújula <br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
</rss>