<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">
	<channel>
		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Reino Samba]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 02:11:15 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[[Priv. | Pasado] Bestia]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3927</link>
			<pubDate>Sun, 28 Jun 2026 12:30:22 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=772">Nyxara Archeron</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3927</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">26 de Otoño, Año 16 ❥ Reino de Samba</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">I want to find the secret path...a bird delivered into my heart</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">─ ♚ ─</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ya llevaba un par de semanas en Samba, gracias a que el Sargento Andover no había encontrado mejor manera de lidiar con ella que mandarla a otro lugar, lejos del cuartel de Baterilla. “</span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Hay algo que solucionar en Samba</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">” o eso había dicho. Ni él había fingido demasiado interés en justificar la orden, ni ella había tenido la cortesía de fingir que se la creía. Andover la necesitaba lejos y ella necesitaba un escenario donde la incompetencia ajena no le estorbara la vista.<br />
</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y el puerto la recibió con su ruido inquebrantable como lo hacía todas las mañanas, pero era ese olor, esa mezcla de sal, madera húmeda y pescado, capaz de colarse por narices como la suya, el que le recordaba donde estaba. Los hombres y mujeres acostumbrados a esa vida movían barriles, descargaban botes y recogían redes con la habilidad de quien se ha curtido en un mismo oficio por años, aquellos puestos de mercancías baratas nacían más allá de la playa, antes de dar paso al pueblo en sí mismo, en un intento de atrapar el dinero de los primeros que bajaran de esos barcos para llevar un poco de pan extra a sus mesas. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La Archeron reconocía a esos rostros habituales del muelle, Minato, quien silbaba mientras recogía las redes, Maeda, aquella señora mayor que siempre barría la entrada de su tienda antes de que los primeros barcos comenzaran a llegar al puerto y el pequeño Kitsuke, el niño que intentaba todos los días robar una manzana y todos fingían que nadie lo veía.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El grupo de marines con los que ella debía reunirse cerca de los puestos, un Sargento y dos reclutas que se encargaban en ese momento de la seguridad del puerto de Samba, aun no llegaban al punto de encuentro. Quizás había sido ella, con esa peculiar habilidad para tomar el camino inadecuado en el momento menos oportuno. O quizás, la incompetencia que había detectado en los colegas de Samba para restarle importancia a los problemas que le rodeaban… Era ese murmullo incesante que perseguía a todo aquel que tuviese la capacidad para poner un mínimo de atención a las conversaciones que se repetían con pequeñas variaciones, como si todos intentaran reconstruir una historia colectiva que solo estaba cargada de miedo y fantasía irracional: “Arrancó la puerta de un solo golpe” “Derribó la pila de barriles cargados de pescados” “Algunos marineros dicen que se coló en el Black Heron” “Era mucho más alto que un humano” “Mi primo lo vio cerca de la selva”.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo habían denominado <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">la bestia</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Nyx avanzó entre los primeros puestos con la naturalidad de quien se había acostumbrado a ignorar los rumores de cantina mientras esperaba a sus compañeros, hacia demasiado tiempo atrás que ella había dejado de creer en las historias de fantasmas, sirenas o monstruos. Esas que solo aparecían con una frecuencia casi irrisoria cada vez que las personas buscaban explicar algo que aún no comprendían y la mayoría de esos resultados no eran tan mágicos como parecían en un inicio, la respuesta era sencilla para quien mirase un poco más allá: Piratas, ladrones, borrachos o todo lo anterior. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Dicen que la bestia se lo llevo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – dijo uno de los hombres que entregaba el pescado en el puesto contiguo – </span><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Solo encontraron una bota</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – la mujer que ordenaba el alimento miró por sobre su hombro, como si quisiera ver más allá donde terminaba el pueblo hacia la selva. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y ese no era el tono de quien adornaba una historia de taberna, sino el temor seco de una verdad.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">–<span style="color: #8b008b;" class="mycode_color"> ¿A quién se llevaron?</span> – la pregunta cayó con la misma naturalidad como si hubiese preguntado por el precio del pescado, ni siquiera había necesidad de elevar la voz; solo basto la fijeza de su postura y la forma en que la Archeron escaneo el miedo en la mirada de ambos para que el muelle enmudeciera. Durante un instante, el pescador pareció olvidar la pregunta mientras sus ojos se detenían en ese rostro de líneas suaves y pecas dispersas, sin embargo, basto que Nyx sostuviera la mirada para que el gesto se quebrara bajo esa sensación de estar siendo medido.</span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br />
La mujer titubeo y el hombre que aun sostenía la caja, desvió la mirada hacia la insignia de “marine”, luego hacia la mujer. Nyx sostuvo el gesto con esa calma orgullosa y esa seguridad que podría reclamar el mundo como suyo. El hombre trago pesado, como si el rastro de incomodidad ante su mirada fija no pudiese quitárselo de encima – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Esta vez, al carpintero…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – dijo en un tono más bajo, la mujer que ordenaba el pescado asintió ante las palabras, mientras el mar de los ojos de la Archeron sostuvo la expresión del hombre un segundo más de lo necesario, buscando encontrar el temblor o la duda de quienes exageran una historia de fantasía. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No lo encontró</span> – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿Esta vez?</span> – la pregunta se impuso con la misma fuerza del acero ¿Qué habían estado haciendo los otros marines en ese lugar?</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La mujer miró a su alrededor y nuevamente al pescador antes de asentir hacia ella, inclinándose sobre el mostrador del pescado para que únicamente ambos pudiesen oírla – </span><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Si esta vez, solo quedo una bota y algo de sangre</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – murmuro como si estuviese revelando un secreto – </span><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Dicen que el rastro se perdía hacia la selva y que fue la bestia</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¡Vale! ¡Aquí estas! ¡Por fin te encuentro!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – la voz conocida y la mano sobre su hombro izquierdo hicieron que su atención fuese hacia el marine, quien parecía haber corrido hasta allí…o quizás, era la falta de aire por el exceso de peso en una caminata a medio avance – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">El sargento te estaba buscando, se nos unirán nuevos marines y queremos presentártelos antes de comenzar la patrulla de hoy</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Cuando Nyx giró nuevamente hacia la mujer para continuar la conversación antes de retirarse, esta evitaba hacer cualquier tipo de contacto visual con ella con la atención fija en el pescado, como si aquello hubiese sido lo único que hubiese hecho durante toda la mañana, mientras el hombre se alejaba con la caja vacía sin volver la mirada.  </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para ella, aquel silencio no tenía nada de casualidad, era esa clase de confianza que había aprendido a esconderse cuando se necesitaba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">cautela</span> – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿Qué tipo de patrullaje?</span> – pregunto al momento que seguía al recluta hacia el punto de encuentro – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Ya sabes, de rutina</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – sonrió – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Ver que todo en el pueblo ande en orden y no haya piratas en el puerto</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Nyx no respondió, sostuvo el silencio. Mientras avanzaban, lo observaba con la misma atención que hubiese puesto antes de entrar a un terreno desconocido: midiendo y decidiendo sobre él.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿La parte donde desaparece la gente también entra en la rutina?</span> – El recluta tardo un momento en responder, como si no hubiese esperado esa acción de su parte – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¿Desaparece…?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Él la miro de reojo, intentado mostrarse tan natural como hace momentos atrás. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No lo consiguió</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Había algo desconcertante en la serenidad de la Archeron, esa belleza orgullosa que te invitaba a bajar la guardia hasta que te topabas con esos ojos que escondían una tempestad y te recordaban, que podías acabar <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ahogándote</span> en cualquier momento – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Eso dicen las personas del pueblo</span> – él forzó la sonrisa, moviendo su mano frente a la cara como si quisiera espantar moscas o quitarles el peso a sus palabras – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Bueno…aquí la gente siempre exagera bastante ¿sabes? Inventan cosas para entretenerse, como pasa en todos los pueblos, Nyssa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La mirada de la Archeron cambio a penas, un gesto sutil, un descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa adquiriera un filo distinto, era esa manera silenciosa que tenía de volverse tormenta antes de arrasar con todo – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Que privilegio el tuyo</span> – y esa gélida cortesía quedó impregnada en el aire, lo suficiente para que el recluta evitara mirarla mientras apresuraba el paso hacia el punto de encuentro – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¿Qué cosa?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – se aventuró a consultar, incapaz de mantener el silencio – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">No tener que distinguir entre rumores y cadáveres</span> – el marine tosió incomodo mientras el color parecía subirle por el cuello – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">No hay nadie desaparecido, no sé de dónde sacas esas cosas…aquí la gente siempre se inventa que desaparecen, que están comenzando a perderse los niños, se entretienen con eso Nyssa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Aquel “Nyssa”, sonaba tan blando como el resto de sus excusas. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y aquello solo le produjo asco</span>. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Curioso</span> – lo cortó Nyx, disminuyendo a penas el ritmo de sus pasos para obligarlo a sostener su presencia y su mirada – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Dos semanas aquí y no he visto un civil inventar una desaparición para entretenerse</span> – el hombre trago pesado y volvió la vista al frente casi al instante, el alivio en su rostro fue inmediato al notar al Sargento y al resto de los marines que se reunían allí – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">No sé de qué hablas Nyssa…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– murmuró entre dientes – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">más te vale hacerle caso al Sargento para el patrullaje de hoy</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Fue lo último que dijo antes de apurar el paso para poner distancia entre ambos.</span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Léeme</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Belleza<br />
Alter Ego > Nyssa Vale<br />
Sentidos atenuados > Olfato<br />
Sin orientación<br />
Oloroso >Lavanda + romero + cedro
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Nyx/Nyssa</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Esta es Nyx bajo su apariencia de <a href="https://i.ibb.co/Y4392tT0/Nyssa.webp" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Nyssa Vale</a>. La cual utiliza cuando es marine tiñiendo su cabello de negro. Todos en la marina la conocen y la llaman como Nyssa.<br />

				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">26 de Otoño, Año 16 ❥ Reino de Samba</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">I want to find the secret path...a bird delivered into my heart</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">─ ♚ ─</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ya llevaba un par de semanas en Samba, gracias a que el Sargento Andover no había encontrado mejor manera de lidiar con ella que mandarla a otro lugar, lejos del cuartel de Baterilla. “</span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Hay algo que solucionar en Samba</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">” o eso había dicho. Ni él había fingido demasiado interés en justificar la orden, ni ella había tenido la cortesía de fingir que se la creía. Andover la necesitaba lejos y ella necesitaba un escenario donde la incompetencia ajena no le estorbara la vista.<br />
</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y el puerto la recibió con su ruido inquebrantable como lo hacía todas las mañanas, pero era ese olor, esa mezcla de sal, madera húmeda y pescado, capaz de colarse por narices como la suya, el que le recordaba donde estaba. Los hombres y mujeres acostumbrados a esa vida movían barriles, descargaban botes y recogían redes con la habilidad de quien se ha curtido en un mismo oficio por años, aquellos puestos de mercancías baratas nacían más allá de la playa, antes de dar paso al pueblo en sí mismo, en un intento de atrapar el dinero de los primeros que bajaran de esos barcos para llevar un poco de pan extra a sus mesas. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La Archeron reconocía a esos rostros habituales del muelle, Minato, quien silbaba mientras recogía las redes, Maeda, aquella señora mayor que siempre barría la entrada de su tienda antes de que los primeros barcos comenzaran a llegar al puerto y el pequeño Kitsuke, el niño que intentaba todos los días robar una manzana y todos fingían que nadie lo veía.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El grupo de marines con los que ella debía reunirse cerca de los puestos, un Sargento y dos reclutas que se encargaban en ese momento de la seguridad del puerto de Samba, aun no llegaban al punto de encuentro. Quizás había sido ella, con esa peculiar habilidad para tomar el camino inadecuado en el momento menos oportuno. O quizás, la incompetencia que había detectado en los colegas de Samba para restarle importancia a los problemas que le rodeaban… Era ese murmullo incesante que perseguía a todo aquel que tuviese la capacidad para poner un mínimo de atención a las conversaciones que se repetían con pequeñas variaciones, como si todos intentaran reconstruir una historia colectiva que solo estaba cargada de miedo y fantasía irracional: “Arrancó la puerta de un solo golpe” “Derribó la pila de barriles cargados de pescados” “Algunos marineros dicen que se coló en el Black Heron” “Era mucho más alto que un humano” “Mi primo lo vio cerca de la selva”.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo habían denominado <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">la bestia</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Nyx avanzó entre los primeros puestos con la naturalidad de quien se había acostumbrado a ignorar los rumores de cantina mientras esperaba a sus compañeros, hacia demasiado tiempo atrás que ella había dejado de creer en las historias de fantasmas, sirenas o monstruos. Esas que solo aparecían con una frecuencia casi irrisoria cada vez que las personas buscaban explicar algo que aún no comprendían y la mayoría de esos resultados no eran tan mágicos como parecían en un inicio, la respuesta era sencilla para quien mirase un poco más allá: Piratas, ladrones, borrachos o todo lo anterior. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Dicen que la bestia se lo llevo</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – dijo uno de los hombres que entregaba el pescado en el puesto contiguo – </span><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Solo encontraron una bota</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – la mujer que ordenaba el alimento miró por sobre su hombro, como si quisiera ver más allá donde terminaba el pueblo hacia la selva. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y ese no era el tono de quien adornaba una historia de taberna, sino el temor seco de una verdad.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">–<span style="color: #8b008b;" class="mycode_color"> ¿A quién se llevaron?</span> – la pregunta cayó con la misma naturalidad como si hubiese preguntado por el precio del pescado, ni siquiera había necesidad de elevar la voz; solo basto la fijeza de su postura y la forma en que la Archeron escaneo el miedo en la mirada de ambos para que el muelle enmudeciera. Durante un instante, el pescador pareció olvidar la pregunta mientras sus ojos se detenían en ese rostro de líneas suaves y pecas dispersas, sin embargo, basto que Nyx sostuviera la mirada para que el gesto se quebrara bajo esa sensación de estar siendo medido.</span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br />
La mujer titubeo y el hombre que aun sostenía la caja, desvió la mirada hacia la insignia de “marine”, luego hacia la mujer. Nyx sostuvo el gesto con esa calma orgullosa y esa seguridad que podría reclamar el mundo como suyo. El hombre trago pesado, como si el rastro de incomodidad ante su mirada fija no pudiese quitárselo de encima – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Esta vez, al carpintero…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – dijo en un tono más bajo, la mujer que ordenaba el pescado asintió ante las palabras, mientras el mar de los ojos de la Archeron sostuvo la expresión del hombre un segundo más de lo necesario, buscando encontrar el temblor o la duda de quienes exageran una historia de fantasía. <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No lo encontró</span> – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿Esta vez?</span> – la pregunta se impuso con la misma fuerza del acero ¿Qué habían estado haciendo los otros marines en ese lugar?</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La mujer miró a su alrededor y nuevamente al pescador antes de asentir hacia ella, inclinándose sobre el mostrador del pescado para que únicamente ambos pudiesen oírla – </span><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Si esta vez, solo quedo una bota y algo de sangre</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – murmuro como si estuviese revelando un secreto – </span><span style="color: #d900a7;" class="mycode_color">Dicen que el rastro se perdía hacia la selva y que fue la bestia</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¡Vale! ¡Aquí estas! ¡Por fin te encuentro!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – la voz conocida y la mano sobre su hombro izquierdo hicieron que su atención fuese hacia el marine, quien parecía haber corrido hasta allí…o quizás, era la falta de aire por el exceso de peso en una caminata a medio avance – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">El sargento te estaba buscando, se nos unirán nuevos marines y queremos presentártelos antes de comenzar la patrulla de hoy</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Cuando Nyx giró nuevamente hacia la mujer para continuar la conversación antes de retirarse, esta evitaba hacer cualquier tipo de contacto visual con ella con la atención fija en el pescado, como si aquello hubiese sido lo único que hubiese hecho durante toda la mañana, mientras el hombre se alejaba con la caja vacía sin volver la mirada.  </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para ella, aquel silencio no tenía nada de casualidad, era esa clase de confianza que había aprendido a esconderse cuando se necesitaba <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">cautela</span> – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿Qué tipo de patrullaje?</span> – pregunto al momento que seguía al recluta hacia el punto de encuentro – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Ya sabes, de rutina</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – sonrió – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Ver que todo en el pueblo ande en orden y no haya piratas en el puerto</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Nyx no respondió, sostuvo el silencio. Mientras avanzaban, lo observaba con la misma atención que hubiese puesto antes de entrar a un terreno desconocido: midiendo y decidiendo sobre él.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿La parte donde desaparece la gente también entra en la rutina?</span> – El recluta tardo un momento en responder, como si no hubiese esperado esa acción de su parte – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¿Desaparece…?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Él la miro de reojo, intentado mostrarse tan natural como hace momentos atrás. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No lo consiguió</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Había algo desconcertante en la serenidad de la Archeron, esa belleza orgullosa que te invitaba a bajar la guardia hasta que te topabas con esos ojos que escondían una tempestad y te recordaban, que podías acabar <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ahogándote</span> en cualquier momento – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Eso dicen las personas del pueblo</span> – él forzó la sonrisa, moviendo su mano frente a la cara como si quisiera espantar moscas o quitarles el peso a sus palabras – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Bueno…aquí la gente siempre exagera bastante ¿sabes? Inventan cosas para entretenerse, como pasa en todos los pueblos, Nyssa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La mirada de la Archeron cambio a penas, un gesto sutil, un descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa adquiriera un filo distinto, era esa manera silenciosa que tenía de volverse tormenta antes de arrasar con todo – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Que privilegio el tuyo</span> – y esa gélida cortesía quedó impregnada en el aire, lo suficiente para que el recluta evitara mirarla mientras apresuraba el paso hacia el punto de encuentro – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¿Qué cosa?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – se aventuró a consultar, incapaz de mantener el silencio – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">No tener que distinguir entre rumores y cadáveres</span> – el marine tosió incomodo mientras el color parecía subirle por el cuello – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">No hay nadie desaparecido, no sé de dónde sacas esas cosas…aquí la gente siempre se inventa que desaparecen, que están comenzando a perderse los niños, se entretienen con eso Nyssa</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Aquel “Nyssa”, sonaba tan blando como el resto de sus excusas. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y aquello solo le produjo asco</span>. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Curioso</span> – lo cortó Nyx, disminuyendo a penas el ritmo de sus pasos para obligarlo a sostener su presencia y su mirada – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Dos semanas aquí y no he visto un civil inventar una desaparición para entretenerse</span> – el hombre trago pesado y volvió la vista al frente casi al instante, el alivio en su rostro fue inmediato al notar al Sargento y al resto de los marines que se reunían allí – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">No sé de qué hablas Nyssa…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– murmuró entre dientes – </span><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">más te vale hacerle caso al Sargento para el patrullaje de hoy</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Fue lo último que dijo antes de apurar el paso para poner distancia entre ambos.</span></div>
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Léeme</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Belleza<br />
Alter Ego > Nyssa Vale<br />
Sentidos atenuados > Olfato<br />
Sin orientación<br />
Oloroso >Lavanda + romero + cedro
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Nyx/Nyssa</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Esta es Nyx bajo su apariencia de <a href="https://i.ibb.co/Y4392tT0/Nyssa.webp" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Nyssa Vale</a>. La cual utiliza cuando es marine tiñiendo su cabello de negro. Todos en la marina la conocen y la llaman como Nyssa.<br />

				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Priv. | Pasado] Los niños del mar]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3716</link>
			<pubDate>Sat, 16 May 2026 21:54:04 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=772">Nyxara Archeron</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3716</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">30 de Invierno, Año 16 ❥ Reino de Samba - Zona Humilde</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Don't send me no angel, this city's too cold. 'Cause I need a man with a black heart of gold</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">─ ♚ ─</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La luz comenzaba a perderse entre las ventanas altas de aquella habitación, tiñendo de naranja los muebles oscuros y las superficies perfectamente alineadas en el cuarto personal del Sargento Andover.  En ese lugar que buscaba parecer una exhibición desesperada de disciplina ¿Cuánto tiempo llevaba ordenando? Nyx había perdido la cuenta, el desafío no estaba en la tarea misma sino en soportar la evidente satisfacción del Sargento cada vez que encontraba una nueva y “inteligente” forma de mantenerla ocupada. Desde que había obtenido el rango, el joven marine parecía disfrutar demasiado asignándole los trabajos más inútiles que encontrase, como si el nuevo uniforme le hubiese dado el valor para cobrar las viejas heridas del ego que ella le causó.</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Gracias a él había pasado semanas limpiando, cargando y ordenando cuanto capricho decidiera. Y ahora, frente a la pila de libros de la habitación personal del sargento, podría sentir su mirada fija en ella: constante, incomoda, esperando una equivocación o <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">algo peor</span>.</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Quedaron ordenados por alfabeto y año de publicación, tal como lo pidió</span> – añadió mientras se volvía hacia el escritorio. El uniforme de marine que portaba parecía estar hecho para resaltar cada movimiento de Nyx, la tela clara se ajustaba a la firmeza elegante de su postura descendiendo sobre las curvas marcadas de su cuerpo, sin conseguir suavizar su presencia. Andover parecía notarlo por la manera apresurada en que desviaba la vista, cuando el mar de sus ojos se clavó en los del Sargento.</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El joven carraspeo, mientras ella avanzaba con la calma contenida de una tormenta a punto de estallar – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Vale, quédate ahí ¿No te había dicho que guardaras distancia?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – le recriminó arrastrando las palabras, recuperando la autoridad que parecía escaparse de él cada vez que ella lo miraba de frente – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿O necesitas más trabajo para disciplinarte?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La mirada de la Archeron cambio a penas, un gesto <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">sutil</span>, un descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa adquiriera un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">filo</span> distinto, era esa manera silenciosa que tenía de volverse tormenta antes de arrasar con todo. Intento contenerse, intento contar hasta cien, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">intento…</span> – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿Esta es tu idea de disciplina, Jona?</span> – Nyx notó con claridad la sorpresa mezclada con el temor ante su nombre. Como si ella acabase de clavarle un puñal directo en el vientre – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">N—no puedes romper las reglas, soy tu sargento y ---</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – la joven Archeron alzo las cejas – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿Y eso debería impresionarme? ¿Tengo que respetarte solo porque tienes un título? </span>– ladeo el rostro y la noche de su cabello danzó sobre uno de sus hombros con una elegancia casi ofensiva.</span></div>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sabía que le costaría caro</span>. Sabía que Jona Andover buscaría los peores trabajos para darle por un mes si era necesario, empeñado en silenciar su insolencia, desesperado por doblegarla. Y, a ese punto, después de haber aguantado esa tortura de inutilidad por semanas…podría con cualquier cosa que se le ocurriera a ese hombrecillo.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El sonido de sus botas resonó en la habitación cuando avanzó hacia él y Jona Andover se levantó casi por reflejo de la silla, devolviendo la mirada cargada de veneno. La Archeron la sostuvo, con esa calma altiva que a ese punto, ella estaba segura, el odiaba – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Esto no es disciplina Jona, esto es una venganza. Una mediocre y muy mal ejecutada, venganza </span>– le dedico esa sonrisa orgullosa que había heredado de su madre, esa que la enmarcaba como la reina hermosa y cruel elevándose sobre sus enemigos.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El joven sargento abrió la boca para rebatir cuando la puerta del cuarto se abrió de golpe, era el otro nuevo recluta que había caído en sus garras – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Sargento Andover traigo sus cartas, hay una interesan…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Las palabras murieron en el aire apenas percibió el ambiente cargado de la habitación. Incomodo retrocedió un par de pasos, como si deseara nunca haber ingresado a ese lugar – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Disculpe Sargento yo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– irritado, Andover hizo una seña brusca para que se acercarse – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Dáselas a Vale, ella me las leerá, así le tome toda la noche</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – el joven recluta dudo – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Señor…el comandante me dijo que era correspondencia confidencial, solo usted podía verla…exceptuando esta</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – desde su bolsillo saco lo que parecía ser un viejo trozo de tela utilizado como papel para carta – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Dijo que esta no era confidencial y que usted hiciera lo que quisiera con esto</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La irritación del joven sargento se volvió evidente en las facciones de su rostro – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Bien, dale ese trapo sucio a Vale y que ella lo lea para nosotros</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – cada palabra cargada de un enojo a penas contenido, mientras el joven cadete se acercaba a su compañera sin haber decidido aún, si le temía más al sargento o a la chica – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Y con tu mejor tonó de voz, Vale</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – agregó Jona disfrutando demasiado de aquella orden.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Nyx no retrocedió ni cedió terreno, tomo la carta entre sus manos con la misma calma orgullosa que había sostenido la mirada del sargento segundos atrás. Lo primero que notó fue el esfuerzo detrás de aquellas líneas torcidas en ese trozo de tela roído; la caligrafía era torpe, insegura, algunas palabras se confundían entre si y los trazos…temblaban demasiado para parecer de un adulto. Por un instante recordó a sus hermanas y esas primeras cartas cargadas de errores, con mas garabatos y dibujos que contenido sobre el escritorio de su padre, sobre los libros de su madre.</span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Algo en su pecho se tensó.</span></span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Leyó en voz alta para los hombres que estaban ahí con ella y a medida que avanzaba con el contenido de la carta, la angustia anidaba en su corazón ¿realmente el comandante de Andover le había dicho que hiciera lo que quisiera con eso? Bajo la mirada hacia la fecha escrita al final, habían pasado más de tres semanas desde que se escribió ¿tanto tardaba el correo en llegar hasta allí? ¿O el comandante simplemente había desechado como basura, la idea de ayudar a la persona que la escribió?</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Qué hará con eso Sargento?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – pregunto el joven mientras dejaba la pila de cartas en el escritorio frente a él – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Nada</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – respondió con tranquilidad – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿No ves que es una trampa? Si enviamos un grupo sería un suicidio, serán atacados por los salvajes que viven en la orilla de la playa o por piratas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – lo dijo con una seguridad que a Nyx le pareció estupidez.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Desvió la mirada a la tela que aún sostenía entre sus delicados dedos, cargados de cortes y algunas heridas por el trabajo sin sentido de las últimas semanas. Pensó en la torpeza de esos trazos, en la desesperación escondida detrás de esas letras mal escritas…pensó en sus hermanas y en el dolor que guardaba con precisión quirúrgica – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Yo iré</span> – respondió. El joven cadete abrió los ojos ante la acción de su compañera mientras que Andover soltaba esa risa incrédula – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿El polvo de los libros te afecto Vale? He dicho que es una trampa y que nadie irá. Ahora usa ese trapo para limpiar mis armas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – sin embargo, Nyx no se movió – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Dijiste que era un suicidio</span> – replico con estudiada calma – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿no crees que esa es la manera correcta de disciplinar?</span> – </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El comentario hizo que el silencio se tensara solo por un instante. El joven sargento la miró, sin el fastidio habitual, sin esa mirada cargada que siempre le dedicaba cuando él creía que ella no lo notaba. Con algo mucho más frio, como si una idea comenzara a gestarse <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">justo ahí</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Si solo voy yo, no será una baja considerable</span> – continuó – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Y si logro averiguar si es verdad, el reconocimiento caerá sobre ti</span> – y eso último lo había dicho con intención, sabía que Jona Andover estaba ansioso por destacar.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El cambio fue mínimo, sutil…y totalmente <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">miserable</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Nyx se dio cuenta como su expresión vaciló, como meditaba la idea y dejó que el silencio se asentara entre todos con la comodidad calculada de haber ganado aquella partida con esa última afirmación – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">De acuerdo, iras tu sola</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – la sonrisa no tardó en llegar – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– el regocijo en su mirada era evidente – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">No irás con tu identidad de Marine. Te harás pasar por un civil que va a ayudar, así, si te topas con esos salvajes podrás huir</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y mientras su compañero recluta alababa la estrategia de Jona Andover, Nyx sabía lo que se refería: irás desarmada y a tu suerte.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No necesitaba más.</span></span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La respuesta esa tela fue enviada esa misma noche por ella, escrita únicamente con su nombre de pila “Nyssa” y lejos de cualquier sello oficial de la marina. Breve y precisa, iría a Samba y se encontrarían donde indicaba la carta originalmente: en el puerto de las zonas humildes bajo aquel estandarte rojo.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Dos días después, Nyx abordó el primer barco a Samba antes del amanecer. El invierno se había vuelto particularmente cruel con las embarcaciones en esa época del año, las corrientes golpeaban salvajes el barco mercante, mientras el viento húmedo se colaba con rapidez bajo las telas de los abrigos y chaquetas, intentando llegar a la piel inclusive bajo la ropa. Aún así, la Archeron prefería el mar y su rugido para despejar el ruido constante de sus pensamientos, para intentar apagar aquellos trazos inseguros del trozo de tela que llevaba consigo, en la desesperación de alguien por encontrar a quien buscaba y, inevitablemente, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">en sus hermanas</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para cuando las costas de Samba comenzaron a aparecer entre la neblina del invierno, el puerto entero parecía cubierto de una capa húmeda y fría que buscaba adherirse a todo lo que allí se encontraba. Nyx descendió del barco con esa calma orgullosa de quien no necesita llamar la atención para imponerse en un lugar, el abrigo oscuro que llevaba sobre los hombros se abrió apenas con el viento húmedo del puerto, dejando ver la tela negra que se ajustaba a su silueta con una <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">elegancia peligrosa</span>, descendiendo sobre las curvas firmes de su cuerpo con demasiada naturalidad para pasar inadvertida. Incluso lejos del uniforme de marine, había algo en ella que seguía conservando aquella presencia difícil de ignorar, como si el "Archeron" heredado de sus padres se negase con tozudez a ser reemplazado por el sencillo y olvidable "Vale".</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La humedad del ambiente comenzaba a ondular ligeramente su cabellera, mientras sus botas resonaban sobre los tablones mojados del puerto. El mar de sus ojos recorrió el lugar con lentitud calculada, absorbiendo rostros y movimientos, buscando algún tipo de señal como decía el trozo de tela, quería creer que el desespero en esas letras era real.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y la vio.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">De pie sobre algunas cajas apiladas cerca de unos de los extremos del puerto, una pequeña figura observaba cada barco como si llevara horas esperando que alguno trajera a las personas correctas. Un trozo de tela roja, probablemente de alguna vela, cubría parcialmente su cabeza como el faro en medio de la tempestad, tal y como había indicado que estaría al final de su carta.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">No tendría más de once años…y Nyx comprendió, demasiado rápido, que había sido <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ella</span> quien escribió la carta.</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Léeme</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Carta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">A cualquier marine, cazador, o persona fuerte que encuentre esta carta:<br />
<br />
Mi hermano salió a jugar hace dos semanas cerca del rio y no volvió a casa. Otros niños del pueblo tambien desaparecieron antes que él, y los adultos que quedan, tienen miedo de acercarse a la selva o a la orilla del rio cuando oscurece.<br />
<br />
Fuimos donde los marines de Samba pero dijeron que escaparon o que era peligroso enviar hombres a buscar niños.<br />
<br />
No sé si quien lea esto sea buena persona o un pirata, pero necesito ayuda igual.<br />
<br />
Puedo pagar una recompensa porque mi mamá guardaba dinero y yo todavia lo tengo escondido. No es mentira.<br />
<br />
Voy a esperar todos los días en la mañana cuando lleguen los barcos de la mañana. Llevare una tela roja en la cabeza para que sepan que soy yo.<br />
<br />
Por favor ayuden a mi hermano.<br />
Se llama Eli. </span>
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Dueña de la carta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Se llama Sara <img src="https://i.ibb.co/1YCb17jB/Rapthalia.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: Rapthalia.jpg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta Nyx</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Nyx de invierno vestida como civil <img src="https://i.ibb.co/kV5dDHBM/Nyx.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: Nyx.jpg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Positivos:<br />
Ambidiestro<br />
Poder Oculto<br />
Adinerado -> Rico -> Buena Familia<br />
Belleza<br />
Cuerpo Ligero <br />
Dedos de oro<br />
Camara Lenta<br />
Infiltrado<br />
Alter Ego<br />
Objetivo<br />
Suertudo.<br />
<br />
Negativos: <br />
Lealtad<br />
Secreto<br />
Código de honor <br />
Mal pasado<br />
Sentidos atenudos -> Olfato<br />
Bebedor novato<br />
Fetichismo<br />
Sin orientación<br />
Daltonismo <br />
Totalidad cosmica<br />
Trauma<br />
Valor sentimental<br />
Protector<br />
Oloroso. ->Lavanda + romero + cedro<br />

				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">30 de Invierno, Año 16 ❥ Reino de Samba - Zona Humilde</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Don't send me no angel, this city's too cold. 'Cause I need a man with a black heart of gold</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">─ ♚ ─</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La luz comenzaba a perderse entre las ventanas altas de aquella habitación, tiñendo de naranja los muebles oscuros y las superficies perfectamente alineadas en el cuarto personal del Sargento Andover.  En ese lugar que buscaba parecer una exhibición desesperada de disciplina ¿Cuánto tiempo llevaba ordenando? Nyx había perdido la cuenta, el desafío no estaba en la tarea misma sino en soportar la evidente satisfacción del Sargento cada vez que encontraba una nueva y “inteligente” forma de mantenerla ocupada. Desde que había obtenido el rango, el joven marine parecía disfrutar demasiado asignándole los trabajos más inútiles que encontrase, como si el nuevo uniforme le hubiese dado el valor para cobrar las viejas heridas del ego que ella le causó.</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Gracias a él había pasado semanas limpiando, cargando y ordenando cuanto capricho decidiera. Y ahora, frente a la pila de libros de la habitación personal del sargento, podría sentir su mirada fija en ella: constante, incomoda, esperando una equivocación o <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">algo peor</span>.</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Quedaron ordenados por alfabeto y año de publicación, tal como lo pidió</span> – añadió mientras se volvía hacia el escritorio. El uniforme de marine que portaba parecía estar hecho para resaltar cada movimiento de Nyx, la tela clara se ajustaba a la firmeza elegante de su postura descendiendo sobre las curvas marcadas de su cuerpo, sin conseguir suavizar su presencia. Andover parecía notarlo por la manera apresurada en que desviaba la vista, cuando el mar de sus ojos se clavó en los del Sargento.</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El joven carraspeo, mientras ella avanzaba con la calma contenida de una tormenta a punto de estallar – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Vale, quédate ahí ¿No te había dicho que guardaras distancia?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – le recriminó arrastrando las palabras, recuperando la autoridad que parecía escaparse de él cada vez que ella lo miraba de frente – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿O necesitas más trabajo para disciplinarte?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La mirada de la Archeron cambio a penas, un gesto <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">sutil</span>, un descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa adquiriera un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">filo</span> distinto, era esa manera silenciosa que tenía de volverse tormenta antes de arrasar con todo. Intento contenerse, intento contar hasta cien, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">intento…</span> – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿Esta es tu idea de disciplina, Jona?</span> – Nyx notó con claridad la sorpresa mezclada con el temor ante su nombre. Como si ella acabase de clavarle un puñal directo en el vientre – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">N—no puedes romper las reglas, soy tu sargento y ---</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – la joven Archeron alzo las cejas – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿Y eso debería impresionarme? ¿Tengo que respetarte solo porque tienes un título? </span>– ladeo el rostro y la noche de su cabello danzó sobre uno de sus hombros con una elegancia casi ofensiva.</span></div>
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sabía que le costaría caro</span>. Sabía que Jona Andover buscaría los peores trabajos para darle por un mes si era necesario, empeñado en silenciar su insolencia, desesperado por doblegarla. Y, a ese punto, después de haber aguantado esa tortura de inutilidad por semanas…podría con cualquier cosa que se le ocurriera a ese hombrecillo.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El sonido de sus botas resonó en la habitación cuando avanzó hacia él y Jona Andover se levantó casi por reflejo de la silla, devolviendo la mirada cargada de veneno. La Archeron la sostuvo, con esa calma altiva que a ese punto, ella estaba segura, el odiaba – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Esto no es disciplina Jona, esto es una venganza. Una mediocre y muy mal ejecutada, venganza </span>– le dedico esa sonrisa orgullosa que había heredado de su madre, esa que la enmarcaba como la reina hermosa y cruel elevándose sobre sus enemigos.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El joven sargento abrió la boca para rebatir cuando la puerta del cuarto se abrió de golpe, era el otro nuevo recluta que había caído en sus garras – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Sargento Andover traigo sus cartas, hay una interesan…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Las palabras murieron en el aire apenas percibió el ambiente cargado de la habitación. Incomodo retrocedió un par de pasos, como si deseara nunca haber ingresado a ese lugar – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Disculpe Sargento yo…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– irritado, Andover hizo una seña brusca para que se acercarse – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Dáselas a Vale, ella me las leerá, así le tome toda la noche</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – el joven recluta dudo – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Señor…el comandante me dijo que era correspondencia confidencial, solo usted podía verla…exceptuando esta</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – desde su bolsillo saco lo que parecía ser un viejo trozo de tela utilizado como papel para carta – </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Dijo que esta no era confidencial y que usted hiciera lo que quisiera con esto</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La irritación del joven sargento se volvió evidente en las facciones de su rostro – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Bien, dale ese trapo sucio a Vale y que ella lo lea para nosotros</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – cada palabra cargada de un enojo a penas contenido, mientras el joven cadete se acercaba a su compañera sin haber decidido aún, si le temía más al sargento o a la chica – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Y con tu mejor tonó de voz, Vale</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – agregó Jona disfrutando demasiado de aquella orden.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Nyx no retrocedió ni cedió terreno, tomo la carta entre sus manos con la misma calma orgullosa que había sostenido la mirada del sargento segundos atrás. Lo primero que notó fue el esfuerzo detrás de aquellas líneas torcidas en ese trozo de tela roído; la caligrafía era torpe, insegura, algunas palabras se confundían entre si y los trazos…temblaban demasiado para parecer de un adulto. Por un instante recordó a sus hermanas y esas primeras cartas cargadas de errores, con mas garabatos y dibujos que contenido sobre el escritorio de su padre, sobre los libros de su madre.</span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Algo en su pecho se tensó.</span></span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Leyó en voz alta para los hombres que estaban ahí con ella y a medida que avanzaba con el contenido de la carta, la angustia anidaba en su corazón ¿realmente el comandante de Andover le había dicho que hiciera lo que quisiera con eso? Bajo la mirada hacia la fecha escrita al final, habían pasado más de tres semanas desde que se escribió ¿tanto tardaba el correo en llegar hasta allí? ¿O el comandante simplemente había desechado como basura, la idea de ayudar a la persona que la escribió?</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– </span><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Qué hará con eso Sargento?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – pregunto el joven mientras dejaba la pila de cartas en el escritorio frente a él – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Nada</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – respondió con tranquilidad – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿No ves que es una trampa? Si enviamos un grupo sería un suicidio, serán atacados por los salvajes que viven en la orilla de la playa o por piratas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – lo dijo con una seguridad que a Nyx le pareció estupidez.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Desvió la mirada a la tela que aún sostenía entre sus delicados dedos, cargados de cortes y algunas heridas por el trabajo sin sentido de las últimas semanas. Pensó en la torpeza de esos trazos, en la desesperación escondida detrás de esas letras mal escritas…pensó en sus hermanas y en el dolor que guardaba con precisión quirúrgica – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Yo iré</span> – respondió. El joven cadete abrió los ojos ante la acción de su compañera mientras que Andover soltaba esa risa incrédula – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¿El polvo de los libros te afecto Vale? He dicho que es una trampa y que nadie irá. Ahora usa ese trapo para limpiar mis armas</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – sin embargo, Nyx no se movió – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Dijiste que era un suicidio</span> – replico con estudiada calma – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">¿no crees que esa es la manera correcta de disciplinar?</span> – </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El comentario hizo que el silencio se tensara solo por un instante. El joven sargento la miró, sin el fastidio habitual, sin esa mirada cargada que siempre le dedicaba cuando él creía que ella no lo notaba. Con algo mucho más frio, como si una idea comenzara a gestarse <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">justo ahí</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Si solo voy yo, no será una baja considerable</span> – continuó – <span style="color: #8b008b;" class="mycode_color">Y si logro averiguar si es verdad, el reconocimiento caerá sobre ti</span> – y eso último lo había dicho con intención, sabía que Jona Andover estaba ansioso por destacar.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El cambio fue mínimo, sutil…y totalmente <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">miserable</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Nyx se dio cuenta como su expresión vaciló, como meditaba la idea y dejó que el silencio se asentara entre todos con la comodidad calculada de haber ganado aquella partida con esa última afirmación – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">De acuerdo, iras tu sola</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – la sonrisa no tardó en llegar – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Pero…</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– el regocijo en su mirada era evidente – </span><span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">No irás con tu identidad de Marine. Te harás pasar por un civil que va a ayudar, así, si te topas con esos salvajes podrás huir</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> –</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y mientras su compañero recluta alababa la estrategia de Jona Andover, Nyx sabía lo que se refería: irás desarmada y a tu suerte.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No necesitaba más.</span></span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La respuesta esa tela fue enviada esa misma noche por ella, escrita únicamente con su nombre de pila “Nyssa” y lejos de cualquier sello oficial de la marina. Breve y precisa, iría a Samba y se encontrarían donde indicaba la carta originalmente: en el puerto de las zonas humildes bajo aquel estandarte rojo.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Dos días después, Nyx abordó el primer barco a Samba antes del amanecer. El invierno se había vuelto particularmente cruel con las embarcaciones en esa época del año, las corrientes golpeaban salvajes el barco mercante, mientras el viento húmedo se colaba con rapidez bajo las telas de los abrigos y chaquetas, intentando llegar a la piel inclusive bajo la ropa. Aún así, la Archeron prefería el mar y su rugido para despejar el ruido constante de sus pensamientos, para intentar apagar aquellos trazos inseguros del trozo de tela que llevaba consigo, en la desesperación de alguien por encontrar a quien buscaba y, inevitablemente, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">en sus hermanas</span>.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para cuando las costas de Samba comenzaron a aparecer entre la neblina del invierno, el puerto entero parecía cubierto de una capa húmeda y fría que buscaba adherirse a todo lo que allí se encontraba. Nyx descendió del barco con esa calma orgullosa de quien no necesita llamar la atención para imponerse en un lugar, el abrigo oscuro que llevaba sobre los hombros se abrió apenas con el viento húmedo del puerto, dejando ver la tela negra que se ajustaba a su silueta con una <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">elegancia peligrosa</span>, descendiendo sobre las curvas firmes de su cuerpo con demasiada naturalidad para pasar inadvertida. Incluso lejos del uniforme de marine, había algo en ella que seguía conservando aquella presencia difícil de ignorar, como si el "Archeron" heredado de sus padres se negase con tozudez a ser reemplazado por el sencillo y olvidable "Vale".</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">La humedad del ambiente comenzaba a ondular ligeramente su cabellera, mientras sus botas resonaban sobre los tablones mojados del puerto. El mar de sus ojos recorrió el lugar con lentitud calculada, absorbiendo rostros y movimientos, buscando algún tipo de señal como decía el trozo de tela, quería creer que el desespero en esas letras era real.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Y la vio.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">De pie sobre algunas cajas apiladas cerca de unos de los extremos del puerto, una pequeña figura observaba cada barco como si llevara horas esperando que alguno trajera a las personas correctas. Un trozo de tela roja, probablemente de alguna vela, cubría parcialmente su cabeza como el faro en medio de la tempestad, tal y como había indicado que estaría al final de su carta.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">No tendría más de once años…y Nyx comprendió, demasiado rápido, que había sido <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">ella</span> quien escribió la carta.</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Léeme</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Carta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">A cualquier marine, cazador, o persona fuerte que encuentre esta carta:<br />
<br />
Mi hermano salió a jugar hace dos semanas cerca del rio y no volvió a casa. Otros niños del pueblo tambien desaparecieron antes que él, y los adultos que quedan, tienen miedo de acercarse a la selva o a la orilla del rio cuando oscurece.<br />
<br />
Fuimos donde los marines de Samba pero dijeron que escaparon o que era peligroso enviar hombres a buscar niños.<br />
<br />
No sé si quien lea esto sea buena persona o un pirata, pero necesito ayuda igual.<br />
<br />
Puedo pagar una recompensa porque mi mamá guardaba dinero y yo todavia lo tengo escondido. No es mentira.<br />
<br />
Voy a esperar todos los días en la mañana cuando lleguen los barcos de la mañana. Llevare una tela roja en la cabeza para que sepan que soy yo.<br />
<br />
Por favor ayuden a mi hermano.<br />
Se llama Eli. </span>
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Dueña de la carta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Se llama Sara <img src="https://i.ibb.co/1YCb17jB/Rapthalia.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: Rapthalia.jpg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Vestimenta Nyx</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Nyx de invierno vestida como civil <img src="https://i.ibb.co/kV5dDHBM/Nyx.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: Nyx.jpg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Positivos:<br />
Ambidiestro<br />
Poder Oculto<br />
Adinerado -> Rico -> Buena Familia<br />
Belleza<br />
Cuerpo Ligero <br />
Dedos de oro<br />
Camara Lenta<br />
Infiltrado<br />
Alter Ego<br />
Objetivo<br />
Suertudo.<br />
<br />
Negativos: <br />
Lealtad<br />
Secreto<br />
Código de honor <br />
Mal pasado<br />
Sentidos atenudos -> Olfato<br />
Bebedor novato<br />
Fetichismo<br />
Sin orientación<br />
Daltonismo <br />
Totalidad cosmica<br />
Trauma<br />
Valor sentimental<br />
Protector<br />
Oloroso. ->Lavanda + romero + cedro<br />

				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[¿Cuantos tomates puede comer un Tomate? ¿Tomatelismo? :: Privado :: Pasado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3534</link>
			<pubDate>Thu, 16 Apr 2026 19:31:16 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=528">Maria Merlot</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3534</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>INFORMACIÓN</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Jesse y María vienen del tema titulado: <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3444" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">PASAS QUE COSAS.</a>
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>MUSIQUITA</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/FdDXOCGySnk?si=43N4upuxVDyvX98L" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div>
			</div></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Verano (14).<br />
Año 15. <br />
Reino de Samba, South Blue.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La noche había caído en las calles del Reino de Samba, el día estaba finalizando para unos y comenzando para otros, aquellos que trabajaban en las sombras. María camino sin rumbo por las calles, sin olvidar como se veía la casucha o como se llamaba el matasanos, el cual se presento como Giovani Dos Santos. Con su nombre y su apariencia, la fémina confiaba en encontrar su “consultorio” nuevamente, después de todo ella no sabía orientarse con facilidad.<br />
<br />
No tardo mucho tiempo en que dos gyojines la interceptaran. Tipos de confianza de Corina, quien a esa altura seguro estaba pensando lo peor: que escapo y tendría que decirle a Pedro que era su culpa. Sin mostrar resistencia, porque no serviría de nada, se dejo llevar, ignorando las miradas curiosas hacia el vestido manchado de sangre, sino era de ella, no importaba la verdad.<br />
<br />
El sonido de la bofetada silencio la habitación, fue como la recibió Corina. La cabeza de la celeste se volteo hacia la izquierda y del labio roto que empezaba a sanar broto sangre: caliente y roja. María solo le sonrió, su mejor arma junto a un par de comentarios aleatorios que hicieron rabiar a la mujer, que pensaba que la mestiza era muy tonta. Como castigo, por desaparecer de su vista, la hizo trabajar esa noche. Se suponía que nadie debía tocarla hasta que regresara el capitán pero La Madame quería doblegarla y hacerla pagar por el susto que le dio. En los Piratas del Abismo todos sabían que perder a <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kassandra </span></span>era pagado con la vida. </div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Verano (15).<br />
Año 15. </span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando el sol salió la celeste ya estaba de regreso a su habitación, la compartía con otra chica, una que también era un juguete mas en esa tripulación pirata. Se hubiera lanzado al mar para limpiarse pero no quería ver a nadie, no quería ser vista… luego de las “sesiones”, necesitaba estar sola para que su mente volviera a “funcionar”. Se lavo en la tina con mucho jabón y agua, tanto froto que la piel se enrojeció. Al salir se acostó un rato mirando el techo sin pensar en nada, debería dormir hasta… que Corina viniera de nuevo por ella, seguro la seguiría ofreciendo al mejor postor.<br />
<br />
Un suave suspiro dejo sus labios, uno que evoco lo cansado y resignado de su propio corazón, lo vacío de su existencia… ¿Cuándo acabaría todo? ¿Cuándo podría no despertar jamás? ¡No! Se recrimino abriendo los ojos. No podía morir, no aun… alguien la necesitaba. Había prometido regresar, e iría a ver al Tomate. Si él había estado luchando para vivir, ella no podía rendirse, por lo menos no aún. De un saltó olvido la noche, y viviendo el ahora, se vistió bajo la mirada curiosa de Rachel: un vestido casual, sus zapatos converse, el cabello atado alto con un lazo. El vestido revelaba sus hombros, en su cuello se podía observar una mancha morada que antes no estaba ahí, un círculo no tan pequeño. Y no olvidemos el labio con la herida reabierta.<br />
<br />
Cuando finalizo volteo a ver a Rachel con su sonrisa mas encantadora, la mujer supo que estaba a punto de escuchar una locura. María le comento sobre que quería salir, que la cubriera mientras estaba ausente. Contra todo pronóstico y después de muchos sobornos a su compañera prostituta, logro convencerla para que la cubriera. Igual, nadie la buscaría hasta alrededor de las 10:00 p.m. <br />
<br />
Así sin más, la joven salto por la ventana, o más bien se escurrió por la escotilla para caer al mar. El agua la abrazo, la hizo sentir bien, siempre borraba la suciedad de su cuerpo. Cuando llego a la orilla intento secarse como pudo y emprendió su camino al pueblo o hacia alguien que pudiera llevarla a dónde el Matasanos. Luego de muchas vueltas, una agradable joven la llevo con un señor que a su vez conocía a otra persona que la dejo frente a la casucha de ayer, no sin antes, regatear por diez tomates en un puesto que vio en el trayecto. ¿Cuál fue el pago? Un beso en la mejilla al vendedor, quien termino rojo y sangrando por la nariz.<br />
<br />
María sonrió frente a la puerta, lo había logrado. Entro sin tocar encontrándose con el medico revisando a un paciente que parecía que se peleó con muchos vidrios.<br />
<br />
— <span style="color: #FF851B;" class="mycode_color">Pensé que lo habías abandonado</span> — comento al verla, haciendo que sus ojos la recorrieran para detenerse en la bolsa con tomates que abrazaba como si fuera un bebe.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Hola, Matasanos. Jamás lo haría… ¿Cómo sigue?</span> — saludo con su encantadora sonrisa que hizo que el hombre carraspeara, y el de la camilla suspirara. María tenía miedo de aquella respuesta pero su optimismo era mayor.<br />
<br />
—<span style="color: #FF851B;" class="mycode_color"> Vive, aunque aún no despierta </span>— al escuchar el diagnostico soltó el aire que no sabía que estaba aguantando. El Tomate paso la noche, significaba que todo estaría bien.<br />
<br />
Con una gran sonrisa fue al cuarto de atrás, donde reposaba el hombre inconsciente. Al entrar la habitación estaba oscura, con una leve luz filtrándose por la destartalada ventana cerrada. Dejando la bolsa en el piso (no había muebles) fue a la cama y puso su oído sobre el pecho desnudo del masculino. Ahí estaba, el latido de su corazón. ¡Viviría sin duda! Pero no en ese ambiente tan desagradable, necesitaba luz para poder florecer.<br />
<br />
María abrió la ventana, lo que hizo que la habitación se iluminara. Tomo una palangana y un pedazo roto de tela y le limpio la frente, luego las partes alrededor del vendaje en el hombro. Cuando lo juzgo como aseado se sentó en el borde de la cama, apoyando su mentón en la diestra mientras lo veía respirar. ¿Debería irse y volver otro día? ¿O más bien debería levantar el parche y descubrir si había o no otro ojo? Eso la hizo sonreír más  —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… ¿Cuánto más vas a dormir, Tomate? ¡Estoy aburrida! Necesito saber como un tomate termina con una herida de bala… sino despiertas voy a revisar debajo de tu parche y si hay un hueco meteré el dedo… </span>— dijo como broma girándose para empujarlo un poco hacia el lado de opuesta a ella y abrirse espacio en la cama, donde se acostó de lado viendo el perfil dormido del pelirrojo  — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">…  solo un poco más.. solo puedes dormir un poco más... traje tomates para que cometas tomatelismo... </span>— susurro cerrando sus ojos, descansar no estaba mal… por lo menos este hombre <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">no… se parecía en nada a los de anoche.</span> En la oscuridad de su mente, los grillos se silenciaron pensando una cosa divertida: ¿Cuantos tomates puede comer un Tomate?</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen:</span> María es castigada por Corina por "perderse" y regresar tarde al barco. Le rompe otra vez el labio y la hace "trabajar esa noche". Al día siguiente se escapa, compra unos tomates, y va a ver al Tomate herido. Lo limpia, abre la ventana, y al finalizar se acuesta a su lado a esperar a que despierte mientras ella "descansa" los ojos cerrándolos.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas usados en este post.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos:</span> Belleza, Toque Divino, Alegre, Extrovertido.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Negativos:</span> Sin Orientación, Charlatán, Ignorante, Cotilla.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ROPITA DE MM</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					¡Sorpresa! A diferencia de lo que ves en el avatar, María Merlot es de Cabellera Azul Celeste, muy larga. <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>APARIENCIA</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.ibb.co/gZ0dXNcz/mm77.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: mm77.jpg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ROPITA</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Si lleva zapatos, unos converse blancos.<br />
<img src="https://i.ibb.co/gMjrcR4H/Gemini-Generated-Image-y3dg76y3dg76y3dg.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Gemini-Generated-Image-y3dg76y3dg76y3dg.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div>
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>GIOVANI DOS SANTOS</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.postimg.cc/SNvQ7FKh/Gemini-Generated-Image-n1z476n1z476n1z4.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Gemini-Generated-Image-n1z476n1z476n1z4.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />

				</div>
			</div></span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Narrador / <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">María Merlot</span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>INFORMACIÓN</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Jesse y María vienen del tema titulado: <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3444" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">PASAS QUE COSAS.</a>
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>MUSIQUITA</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/FdDXOCGySnk?si=43N4upuxVDyvX98L" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
				</div>
			</div></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Verano (14).<br />
Año 15. <br />
Reino de Samba, South Blue.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La noche había caído en las calles del Reino de Samba, el día estaba finalizando para unos y comenzando para otros, aquellos que trabajaban en las sombras. María camino sin rumbo por las calles, sin olvidar como se veía la casucha o como se llamaba el matasanos, el cual se presento como Giovani Dos Santos. Con su nombre y su apariencia, la fémina confiaba en encontrar su “consultorio” nuevamente, después de todo ella no sabía orientarse con facilidad.<br />
<br />
No tardo mucho tiempo en que dos gyojines la interceptaran. Tipos de confianza de Corina, quien a esa altura seguro estaba pensando lo peor: que escapo y tendría que decirle a Pedro que era su culpa. Sin mostrar resistencia, porque no serviría de nada, se dejo llevar, ignorando las miradas curiosas hacia el vestido manchado de sangre, sino era de ella, no importaba la verdad.<br />
<br />
El sonido de la bofetada silencio la habitación, fue como la recibió Corina. La cabeza de la celeste se volteo hacia la izquierda y del labio roto que empezaba a sanar broto sangre: caliente y roja. María solo le sonrió, su mejor arma junto a un par de comentarios aleatorios que hicieron rabiar a la mujer, que pensaba que la mestiza era muy tonta. Como castigo, por desaparecer de su vista, la hizo trabajar esa noche. Se suponía que nadie debía tocarla hasta que regresara el capitán pero La Madame quería doblegarla y hacerla pagar por el susto que le dio. En los Piratas del Abismo todos sabían que perder a <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kassandra </span></span>era pagado con la vida. </div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Verano (15).<br />
Año 15. </span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando el sol salió la celeste ya estaba de regreso a su habitación, la compartía con otra chica, una que también era un juguete mas en esa tripulación pirata. Se hubiera lanzado al mar para limpiarse pero no quería ver a nadie, no quería ser vista… luego de las “sesiones”, necesitaba estar sola para que su mente volviera a “funcionar”. Se lavo en la tina con mucho jabón y agua, tanto froto que la piel se enrojeció. Al salir se acostó un rato mirando el techo sin pensar en nada, debería dormir hasta… que Corina viniera de nuevo por ella, seguro la seguiría ofreciendo al mejor postor.<br />
<br />
Un suave suspiro dejo sus labios, uno que evoco lo cansado y resignado de su propio corazón, lo vacío de su existencia… ¿Cuándo acabaría todo? ¿Cuándo podría no despertar jamás? ¡No! Se recrimino abriendo los ojos. No podía morir, no aun… alguien la necesitaba. Había prometido regresar, e iría a ver al Tomate. Si él había estado luchando para vivir, ella no podía rendirse, por lo menos no aún. De un saltó olvido la noche, y viviendo el ahora, se vistió bajo la mirada curiosa de Rachel: un vestido casual, sus zapatos converse, el cabello atado alto con un lazo. El vestido revelaba sus hombros, en su cuello se podía observar una mancha morada que antes no estaba ahí, un círculo no tan pequeño. Y no olvidemos el labio con la herida reabierta.<br />
<br />
Cuando finalizo volteo a ver a Rachel con su sonrisa mas encantadora, la mujer supo que estaba a punto de escuchar una locura. María le comento sobre que quería salir, que la cubriera mientras estaba ausente. Contra todo pronóstico y después de muchos sobornos a su compañera prostituta, logro convencerla para que la cubriera. Igual, nadie la buscaría hasta alrededor de las 10:00 p.m. <br />
<br />
Así sin más, la joven salto por la ventana, o más bien se escurrió por la escotilla para caer al mar. El agua la abrazo, la hizo sentir bien, siempre borraba la suciedad de su cuerpo. Cuando llego a la orilla intento secarse como pudo y emprendió su camino al pueblo o hacia alguien que pudiera llevarla a dónde el Matasanos. Luego de muchas vueltas, una agradable joven la llevo con un señor que a su vez conocía a otra persona que la dejo frente a la casucha de ayer, no sin antes, regatear por diez tomates en un puesto que vio en el trayecto. ¿Cuál fue el pago? Un beso en la mejilla al vendedor, quien termino rojo y sangrando por la nariz.<br />
<br />
María sonrió frente a la puerta, lo había logrado. Entro sin tocar encontrándose con el medico revisando a un paciente que parecía que se peleó con muchos vidrios.<br />
<br />
— <span style="color: #FF851B;" class="mycode_color">Pensé que lo habías abandonado</span> — comento al verla, haciendo que sus ojos la recorrieran para detenerse en la bolsa con tomates que abrazaba como si fuera un bebe.<br />
<br />
— <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">Hola, Matasanos. Jamás lo haría… ¿Cómo sigue?</span> — saludo con su encantadora sonrisa que hizo que el hombre carraspeara, y el de la camilla suspirara. María tenía miedo de aquella respuesta pero su optimismo era mayor.<br />
<br />
—<span style="color: #FF851B;" class="mycode_color"> Vive, aunque aún no despierta </span>— al escuchar el diagnostico soltó el aire que no sabía que estaba aguantando. El Tomate paso la noche, significaba que todo estaría bien.<br />
<br />
Con una gran sonrisa fue al cuarto de atrás, donde reposaba el hombre inconsciente. Al entrar la habitación estaba oscura, con una leve luz filtrándose por la destartalada ventana cerrada. Dejando la bolsa en el piso (no había muebles) fue a la cama y puso su oído sobre el pecho desnudo del masculino. Ahí estaba, el latido de su corazón. ¡Viviría sin duda! Pero no en ese ambiente tan desagradable, necesitaba luz para poder florecer.<br />
<br />
María abrió la ventana, lo que hizo que la habitación se iluminara. Tomo una palangana y un pedazo roto de tela y le limpio la frente, luego las partes alrededor del vendaje en el hombro. Cuando lo juzgo como aseado se sentó en el borde de la cama, apoyando su mentón en la diestra mientras lo veía respirar. ¿Debería irse y volver otro día? ¿O más bien debería levantar el parche y descubrir si había o no otro ojo? Eso la hizo sonreír más  —<span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">… ¿Cuánto más vas a dormir, Tomate? ¡Estoy aburrida! Necesito saber como un tomate termina con una herida de bala… sino despiertas voy a revisar debajo de tu parche y si hay un hueco meteré el dedo… </span>— dijo como broma girándose para empujarlo un poco hacia el lado de opuesta a ella y abrirse espacio en la cama, donde se acostó de lado viendo el perfil dormido del pelirrojo  — <span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">…  solo un poco más.. solo puedes dormir un poco más... traje tomates para que cometas tomatelismo... </span>— susurro cerrando sus ojos, descansar no estaba mal… por lo menos este hombre <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">no… se parecía en nada a los de anoche.</span> En la oscuridad de su mente, los grillos se silenciaron pensando una cosa divertida: ¿Cuantos tomates puede comer un Tomate?</div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #00369B;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>README</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Resumen:</span> María es castigada por Corina por "perderse" y regresar tarde al barco. Le rompe otra vez el labio y la hace "trabajar esa noche". Al día siguiente se escapa, compra unos tomates, y va a ver al Tomate herido. Lo limpia, abre la ventana, y al finalizar se acuesta a su lado a esperar a que despierte mientras ella "descansa" los ojos cerrándolos.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karmas usados en este post.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Positivos:</span> Belleza, Toque Divino, Alegre, Extrovertido.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Negativos:</span> Sin Orientación, Charlatán, Ignorante, Cotilla.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ROPITA DE MM</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					¡Sorpresa! A diferencia de lo que ves en el avatar, María Merlot es de Cabellera Azul Celeste, muy larga. <br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>APARIENCIA</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.ibb.co/gZ0dXNcz/mm77.jpg" loading="lazy"  alt="[Imagen: mm77.jpg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>ROPITA</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Si lleva zapatos, unos converse blancos.<br />
<img src="https://i.ibb.co/gMjrcR4H/Gemini-Generated-Image-y3dg76y3dg76y3dg.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Gemini-Generated-Image-y3dg76y3dg76y3dg.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div>
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>GIOVANI DOS SANTOS</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<img src="https://i.postimg.cc/SNvQ7FKh/Gemini-Generated-Image-n1z476n1z476n1z4.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Gemini-Generated-Image-n1z476n1z476n1z4.png]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div><br />
<br />

				</div>
			</div></span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Cafe molido a puño limpio [Pasado][Lana]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3497</link>
			<pubDate>Mon, 06 Apr 2026 17:00:35 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=525">Maki D. Zen'in</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3497</guid>
			<description><![CDATA[El café de esta esquina era delicioso, cargado de aromas y recuerdos lanzados al aire por la correcta forma de preparación, se dice que cada taza de café servida rememora recuerdos de un pasado mejor, más amable y lleno de sentimientos. Era domingo, un día de paseo, familiar y sin preocupaciones… una vibración… hizo que el camarero alzara la vista, una suave línea de polvo cayó desde el cielo de madera… … … miro unos segundos y la vibración se detuvo. Se encogió de hombros y siguió sirviendo a la gente. <br />
<br />
Los niños pululaban felices estorbando a todos los que andaban sin cuidado, chocándose, riéndose y persiguiéndose jugando a los marinos y los piratas. El dueño de la cafetería era un hombre gordo, con un mostacho enorme que lo masajeaba con cada cosa que servía o cada moneda que recibía. Feliz como si le dieran cada vez un regalo hermoso.<br />
<br />
En una esquina una mujer se sentó con una gabardina larguísima, con cicatrices y encapuchada, el abrigo lo dejo sobre la silla, el calor era horrendo pero las noticias habían dado la información de que llovería… se tocó el cabello corto para llevarlo detrás de su oreja, peinándolo suavemente con delicadeza… el aroma que despidió con esa acción fue dulce y cargante, parecía un perfume con notas de chocolate y menta, casi combinando con el aroma a café recién hecho. <br />
<br />
El camarero se acercó y saco su libreta… … … una nueva vibración… una lampara perdió su brillo y fijo su vista en ella. la luz pulso con timidez antes de moverse apenas unos milímetros. Ambos, ella y él fijaron su vista en la luz… ¿Un terremoto?... que miedo. El señor que atendía la caja toco con su mano un gran café de fantasía con crema y una cereza sobre la cúspide, hermosa y que parecía vibrar… no quería perder su obra y finalmente volvió a parar… sonrió con una amplia sonrisa y le entrego el café a una nueva clienta… el camarero volvió a la cocina, la mujer había pedido un par de media lunas y un café negro amargo, sin azúcar. <br />
<br />
Un nuevo temblor… esta vez más cercano, más duro… el camarero esta vez salió a ver afuera, su cara de contrariedad le daba un aire maduro, responsable y parecía el verdadero dueño preocupado por todo. Detuvo del brazo suavemente a un niño y se arrodillo suavemente frente a él para decirle que vaya con su mama intuyendo que algo pasaba, algo ocurría… ¿Que era? No lo sabía, pero si era quizás avisos de un desastre. O simplemente una anécdota que contar.<br />
<br />
Volvió al interior de la cafetería justo cuando detrás de él sonó la campanilla anunciando un nuevo comensal… <span style="color: green;" class="mycode_color">-Bienaventurados los que llegan a Caffe con Amor, tome asiento donde desee, ya le atendiendo por favor.-</span> Camino raudo, danzante como movido por una nube… dios… no quedan mesas… el camarero se rasco la cabeza… <span style="color: green;" class="mycode_color">-Mon diu… … …. Que haremos… si no le molesta esperar… déjeme buscar algo para usted, si no le molesta compartir mesa… mmm… este… señorita… no le importa que esta persona se siente con usted? De casualidad?-</span> Dijo a la encapuchada con cicatrices que había pedido el café negro. Esta no alzo la vista, leyendo una revista de moda mientras con la cuchara hizo un gesto afirmativo… la mesa esta lista, la sonrisa del camarero amplia y orgullosa de solucionar el problema.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El café de esta esquina era delicioso, cargado de aromas y recuerdos lanzados al aire por la correcta forma de preparación, se dice que cada taza de café servida rememora recuerdos de un pasado mejor, más amable y lleno de sentimientos. Era domingo, un día de paseo, familiar y sin preocupaciones… una vibración… hizo que el camarero alzara la vista, una suave línea de polvo cayó desde el cielo de madera… … … miro unos segundos y la vibración se detuvo. Se encogió de hombros y siguió sirviendo a la gente. <br />
<br />
Los niños pululaban felices estorbando a todos los que andaban sin cuidado, chocándose, riéndose y persiguiéndose jugando a los marinos y los piratas. El dueño de la cafetería era un hombre gordo, con un mostacho enorme que lo masajeaba con cada cosa que servía o cada moneda que recibía. Feliz como si le dieran cada vez un regalo hermoso.<br />
<br />
En una esquina una mujer se sentó con una gabardina larguísima, con cicatrices y encapuchada, el abrigo lo dejo sobre la silla, el calor era horrendo pero las noticias habían dado la información de que llovería… se tocó el cabello corto para llevarlo detrás de su oreja, peinándolo suavemente con delicadeza… el aroma que despidió con esa acción fue dulce y cargante, parecía un perfume con notas de chocolate y menta, casi combinando con el aroma a café recién hecho. <br />
<br />
El camarero se acercó y saco su libreta… … … una nueva vibración… una lampara perdió su brillo y fijo su vista en ella. la luz pulso con timidez antes de moverse apenas unos milímetros. Ambos, ella y él fijaron su vista en la luz… ¿Un terremoto?... que miedo. El señor que atendía la caja toco con su mano un gran café de fantasía con crema y una cereza sobre la cúspide, hermosa y que parecía vibrar… no quería perder su obra y finalmente volvió a parar… sonrió con una amplia sonrisa y le entrego el café a una nueva clienta… el camarero volvió a la cocina, la mujer había pedido un par de media lunas y un café negro amargo, sin azúcar. <br />
<br />
Un nuevo temblor… esta vez más cercano, más duro… el camarero esta vez salió a ver afuera, su cara de contrariedad le daba un aire maduro, responsable y parecía el verdadero dueño preocupado por todo. Detuvo del brazo suavemente a un niño y se arrodillo suavemente frente a él para decirle que vaya con su mama intuyendo que algo pasaba, algo ocurría… ¿Que era? No lo sabía, pero si era quizás avisos de un desastre. O simplemente una anécdota que contar.<br />
<br />
Volvió al interior de la cafetería justo cuando detrás de él sonó la campanilla anunciando un nuevo comensal… <span style="color: green;" class="mycode_color">-Bienaventurados los que llegan a Caffe con Amor, tome asiento donde desee, ya le atendiendo por favor.-</span> Camino raudo, danzante como movido por una nube… dios… no quedan mesas… el camarero se rasco la cabeza… <span style="color: green;" class="mycode_color">-Mon diu… … …. Que haremos… si no le molesta esperar… déjeme buscar algo para usted, si no le molesta compartir mesa… mmm… este… señorita… no le importa que esta persona se siente con usted? De casualidad?-</span> Dijo a la encapuchada con cicatrices que había pedido el café negro. Esta no alzo la vista, leyendo una revista de moda mientras con la cuchara hizo un gesto afirmativo… la mesa esta lista, la sonrisa del camarero amplia y orgullosa de solucionar el problema.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA["Pasas que cosan" | Pasado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3444</link>
			<pubDate>Thu, 26 Mar 2026 04:39:48 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=744">Jesse S.</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3444</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Año 15| Verano</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Medio día</span></span></div>
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br />
El reino de Samba, los pasos de Jesse, el cual actuaba como “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el marine solitario</span>”, pensaba que le vendría bien ponerse un antifaz y parecer mas guay, pero claro, seguramente el antifaz no le haría verse como alguien desconocido, pues era consciente de que muchas personas reconocen su pelo. Y es que a pesar de que en ese momento no actuaba uniformado, si que llevaba consigo una espada por lo que pudiera pasar. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llevaba sin comer nada desde el desayuno, y un olor demasiado bueno escapaba de dentro de un bar… Seguramente, lo que estaba oliendo se estaba preparando con aceite más que usado y que posiblemente llevaba horas desde el primer uso. Pero es que tampoco le iba a preguntar al cocinero como se hacían las cosas en ese local. De hacerlo seguramente perdería el apetito. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pudo notar alguna que otra mirada extraña que le dirigían al entrar, y eso que no iba uniformado, en caso de llevar el uniforme era posible que hubiera recibido un disparo… Algunas personas era conflictivas sin necesidad. A Jesse no le gustaba eso, es decir, si tenía que pelearse lo hacía, pero era mas de charlas amables, abrazos y besos (especialmente con mujeres), pero no tenía problema en tener una buena amistad o charla con alguien de cualquier género. Lo importante era disfrutar de la vida. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">¿Y qué hacía un marine en Samba y además sin uniforme? Esa pregunta se llevaba haciendo Jesse desde que cogió el barco que le llevó hasta la Isla. Simplemente le ofrecieron el viaje gratis… <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿¡Y QUIÉN DICE QUE NO A ALGO GRATIS!?</span> Podía ser que hubiera alguien, pero Jesse no era el caso.  </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Se acercó a la barra y vio cómo el camarero se encontraba secando una jarra… Lo cual le hizo pensar… ¿Acaso todos los taberneros tienen que verse secando una jarra que posiblemente ya esté seca de hace horas? Era algo que siempre le había llamado la atención.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">–<span style="color: red;" class="mycode_color">¡Jefe, cuando puedas! Una jarra de cerveza y algo para picar, la especialidad de la casa si puede ser.</span></span> – Dijo Jesse con su habitual tono dicharachero de siempre.<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue entonces cuando una camarera paso por delante de él, era joven, rubia y de piel morena, toda una belleza.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: red;" class="mycode_color">Guau, ya entiendo por que no hay guías turísticos en Samba, por que son los monumentos los que se pasean para ser vistos.</span></span> – Soltó el piropo, pero la camarera ni se giró para mirarla, probablemente estaba acostumbrada a los piropos y a más de alguna estupidez. <br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por su parte el tabernero dejo caer la jarra de cerveza delante de Jesse, mirándole con mala cara… ¿Acaso dicha camarera era su hija o algo? Tragó saliva y le dedicó al tabernero una sonrisa estúpida como disculpa. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">No había bebido el primer sorbo de cerveza cuando escuchó como una mesa se volcaba y un tipo con bigote amenazaba a otro con un revólver, apuntándole directamente a la cabeza. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: brown;" class="mycode_color">¡Has hecho trampas! ¡Eres un desgraciado!</span> – Gritaba desquiciado. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Jesse soltó un suspiro y se levantó de la barra, llevando la jarra consigo hasta donde estaba teniendo lugar el altercado. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: red;" class="mycode_color">Por favor… Tranquilidad… Todos somos sentimientos y tenemos seres humanos…  Espera…</span> – Se quedo un segundo pensativo – <span style="color: red;" class="mycode_color">¿Era al reves? ¿Sentimanos y humamientos? No, eso no tiene sentido…</span> – Reflexionaba.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">En ese momento se escuchó un disparo, en este caso Jesse lo sintió en el hombro, lo cual hizo que se le cayera la jarra de cerveza al suelo mientras se llevaba la mano al hombro y miraba al del bigote.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: red;" class="mycode_color">¡Eh! ¿Por qué me disparas?</span> – Se quejó Jesse, con un claro semblante de dolor. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: brown;" class="mycode_color">Me estabas rayando, imbécil.</span> – Se defendió el tipo mientras guardaba el revólver. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">En ese momento dos tipos agarraron a Jesse de los hombros y lo echaron del loca, haciéndole caer con fuerza contra el pavimento… Curiosamente echaban a la victima en lugar de al agresor… </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ese día había empezado como el culo… Herido, sin cerveza y en plena calle. Pegó la frente contra el suelo y espero a que a alguien se dignara a pisarle la cabeza. O ayudarle, pero algo que mejorará su inicio de día.<br />
</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Año 15| Verano</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Medio día</span></span></div>
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br />
El reino de Samba, los pasos de Jesse, el cual actuaba como “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">el marine solitario</span>”, pensaba que le vendría bien ponerse un antifaz y parecer mas guay, pero claro, seguramente el antifaz no le haría verse como alguien desconocido, pues era consciente de que muchas personas reconocen su pelo. Y es que a pesar de que en ese momento no actuaba uniformado, si que llevaba consigo una espada por lo que pudiera pasar. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llevaba sin comer nada desde el desayuno, y un olor demasiado bueno escapaba de dentro de un bar… Seguramente, lo que estaba oliendo se estaba preparando con aceite más que usado y que posiblemente llevaba horas desde el primer uso. Pero es que tampoco le iba a preguntar al cocinero como se hacían las cosas en ese local. De hacerlo seguramente perdería el apetito. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pudo notar alguna que otra mirada extraña que le dirigían al entrar, y eso que no iba uniformado, en caso de llevar el uniforme era posible que hubiera recibido un disparo… Algunas personas era conflictivas sin necesidad. A Jesse no le gustaba eso, es decir, si tenía que pelearse lo hacía, pero era mas de charlas amables, abrazos y besos (especialmente con mujeres), pero no tenía problema en tener una buena amistad o charla con alguien de cualquier género. Lo importante era disfrutar de la vida. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">¿Y qué hacía un marine en Samba y además sin uniforme? Esa pregunta se llevaba haciendo Jesse desde que cogió el barco que le llevó hasta la Isla. Simplemente le ofrecieron el viaje gratis… <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿¡Y QUIÉN DICE QUE NO A ALGO GRATIS!?</span> Podía ser que hubiera alguien, pero Jesse no era el caso.  </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Se acercó a la barra y vio cómo el camarero se encontraba secando una jarra… Lo cual le hizo pensar… ¿Acaso todos los taberneros tienen que verse secando una jarra que posiblemente ya esté seca de hace horas? Era algo que siempre le había llamado la atención.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">–<span style="color: red;" class="mycode_color">¡Jefe, cuando puedas! Una jarra de cerveza y algo para picar, la especialidad de la casa si puede ser.</span></span> – Dijo Jesse con su habitual tono dicharachero de siempre.<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fue entonces cuando una camarera paso por delante de él, era joven, rubia y de piel morena, toda una belleza.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: red;" class="mycode_color">Guau, ya entiendo por que no hay guías turísticos en Samba, por que son los monumentos los que se pasean para ser vistos.</span></span> – Soltó el piropo, pero la camarera ni se giró para mirarla, probablemente estaba acostumbrada a los piropos y a más de alguna estupidez. <br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Por su parte el tabernero dejo caer la jarra de cerveza delante de Jesse, mirándole con mala cara… ¿Acaso dicha camarera era su hija o algo? Tragó saliva y le dedicó al tabernero una sonrisa estúpida como disculpa. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">No había bebido el primer sorbo de cerveza cuando escuchó como una mesa se volcaba y un tipo con bigote amenazaba a otro con un revólver, apuntándole directamente a la cabeza. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: brown;" class="mycode_color">¡Has hecho trampas! ¡Eres un desgraciado!</span> – Gritaba desquiciado. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Jesse soltó un suspiro y se levantó de la barra, llevando la jarra consigo hasta donde estaba teniendo lugar el altercado. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: red;" class="mycode_color">Por favor… Tranquilidad… Todos somos sentimientos y tenemos seres humanos…  Espera…</span> – Se quedo un segundo pensativo – <span style="color: red;" class="mycode_color">¿Era al reves? ¿Sentimanos y humamientos? No, eso no tiene sentido…</span> – Reflexionaba.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">En ese momento se escuchó un disparo, en este caso Jesse lo sintió en el hombro, lo cual hizo que se le cayera la jarra de cerveza al suelo mientras se llevaba la mano al hombro y miraba al del bigote.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: red;" class="mycode_color">¡Eh! ¿Por qué me disparas?</span> – Se quejó Jesse, con un claro semblante de dolor. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">– <span style="color: brown;" class="mycode_color">Me estabas rayando, imbécil.</span> – Se defendió el tipo mientras guardaba el revólver. </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">En ese momento dos tipos agarraron a Jesse de los hombros y lo echaron del loca, haciéndole caer con fuerza contra el pavimento… Curiosamente echaban a la victima en lugar de al agresor… </span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ese día había empezado como el culo… Herido, sin cerveza y en plena calle. Pegó la frente contra el suelo y espero a que a alguien se dignara a pisarle la cabeza. O ayudarle, pero algo que mejorará su inicio de día.<br />
</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[P.R.] [Aventura Tier 2] Los Piratas Power Rangers: capítulo de venganza]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3419</link>
			<pubDate>Fri, 20 Mar 2026 13:45:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=557">Kiyoshi Maeda</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3419</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Reino de Samba | 50 de Verano – Año 17<br />
20:00 hrs</span></div>
<br />
<br />
Qué noche tan tranquila se avecina, pero a la vez entretenida. Eso es lo que se comenta entre la sociedad de alto estatus dentro de la isla de Samba. Y es que cierto enano regordete, de buen capital económico, ha invitado a todos a la celebración de su quincuagésimo cumpleaños. Este hombre es conocido por realizar diversas fiestas a lo largo del año, pues forma parte de su estrategia para llamar la atención y permanecer siempre presente frente al ojo público. No le gusta despilfarrar dinero, no nos confundamos, pero considera que estas <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">reuniones sociales</span>, como las llama él, son una inversión que le permiten incrementar su poderío económico. Hasta ahora, nunca las críticas se sobrepusieron ante los elogios tras cada celebración realizada.<br />
<br />
Sin embargo, esta velada será diferente. Jean Napon recibió herencia de sus padres, así comenzó su pequeño imperio, pero expandirlo y mantenerlo es mérito suyo. Desde muy pequeño, la inteligencia en los negocios fue su principal talento. Por lo tanto, tomarlo por sorpresa es casi imposible. A sus oídos llegó la información de que alguien planea interrumpir en su tan querido día especial. Lo que él no espera, es que la víctima a la que acechan no es él, pero esa ya es harina de otro costal. En sus pensamientos está que quiere repetirse lo que tantas veces ha sucedido: que aquellos indecentes que se hacen llamar justicieros se presenten ante él para hacerle la vida imposible. <br />
<br />
Con esta información en mano, su proceder es simple: ir por la persona que ya los derribó en el pasado. <br />
<br />
Falta apenas una hora para que lleguen los invitados, pero la protagonista de esta historia ya debe presentarse con la vestimenta adecuada para quien la ha contratado para esta oportunidad, siendo ya un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">jefe</span> recurrente. El enano porta su típica vestimenta pasada de moda, la cual todos en silencio critican, mas nadie se atreve a colocar en palabras concretas su opinión para que llegue a los oídos del afectado. Quién sabe qué pudiese pasar si consiguen situarlo como su enemigo.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Imagen Referencial: Jean Napon</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/IDrtkV5.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: IDrtkV5.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
				</div>
			</div><br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mira, muchachita. Si mi cumpleaños será un desastre de cara al público, que al menos sea enseñando la cara humillada de todo aquel que ose a interponerse en mi camino. Lo ideal es que todo se desarrolle de manera normal, pero si debes hacer que reine el caos para encargarte de ellos, solo hazlo. Estoy dispuesto a pagar con todas las consecuencias necesarias. Pero si el anterior escarmiento no fue necesario, hoy asegúrate de que sí lo sea. Ya lo sabes, ¿no? Traerme el éxito siempre te trae una ganancia exquisita.</span></span> — Y es que, como siempre, hacer negocios con él es siempre productivo, pues no se controla a la hora de pagar. Defiende la idea de que trabajo bien hecho debe ser bien recompensado. —<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si necesitas contactarme por algo, no lo hagas. En el peor de los casos, háblalo con mi mayordomo, Topón, quien tiene toda mi autorización para tomar decisiones o dar instrucciones. ¿Te queda claro, chiquilla? Bien, me retiro de acá.</span></span> — Jean Napon se da la media vuelta y, lentamente, se retira. No camina muy rápido debido a la escasa longitud de sus piernas. Antes de que Yuqi quede a solas, Topón, un empleado de unos 60 años, cabello largo y canoso, alto, lo que contrasta mucho con su jefe, y unas gafas con marco circular, se para delante de ella y hace una leve reverencia. No menciona palabra alguna, pero el movimiento es suficiente para dar a entender que estará ahí para lo que se necesite.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Reino de Samba | 50 de Verano – Año 17<br />
21:15 hrs<br />
Salón de invitados</span></div>
<br />
<br />
Así, el tiempo pasa y los invitados comienzan a llegar. Todo aquel que recibió una carta de invitación para la fiesta debió haber leído el papel adjunto que explicaba el código de vestimenta que se debe respetar; nada muy específico, pero sí recalcaba en la vital importancia de ir bien vestido, formal, con clase, pues a esta mansión no entran pobres. ¿Cómo se les ocurre?<br />
<br />
El salón que recibe a todos es amplio, con varias y anchas columnas que soportan toda la estructura de la mansión. La luz que ilumina todo es dorada, pero tenue, asegurándose de no lastimar los ojos de nadie y darle un aura de tranquilidad a toda la fiesta. Aquí no nos encontramos con personas bailando al son de las más alegres melodías, tampoco a individuos que beben alcohol como manos a la cabeza, sino que todos los presentes se encuentran de pie, dialogan con conocidos y con sus propios acompañantes. La mayoría porta copas en sus manos, las cuales son entregadas por la veintena de meseros contratados especialmente para esta ocasión. Varios sofás están repartidos estratégicamente por la zona, asegurándose de que haya un camino perfectamente visible y cómodo para que todos puedan caminar, pero también con una cantidad medida para que alrededor de la mitad de visitantes puedan reposar en caso de necesitarlo. Si hablamos en medidas exactas para este salón principal, podemos entendernos con 50 metros largo, desde la entrada principal, hasta una escalera que se usa como punto medio de 30 metros de ancho, la cual está perfectamente vigilada por tres guardias, y lleva al segundo piso. Nadie puede subir, pues ahí debe encontrarse el dueño de casa, el cual espera el momento adecuado para presentarse ante el resto. A ambos costados de la escalera hay puertas, una en cada lado. De estas salen meseros que vienen directamente desde la cocina a servir todo lo que chefs expertos y certificados preparan como si no hubiese un mañana.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Imagen referencial: salón de la fiesta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/1jQ4qr0.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 1jQ4qr0.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
				</div>
			</div><br />
<br />
Entre todos los invitados, hay dos que destacan, pues en torno a ellos es que se desarrolla esta historia. Uno de ellos es Yuqi, quien llama la atención de varios por dos motivos en particular: el primero es por su apariencia, resaltando ante caballeros que pellizcos y codazos se han llevado de sus celosas parejas; el segundo es por no ser conocida en la alta sociedad de la isla, por lo que algunos la sienten fuera de lugar, y otros simplemente sienten curiosidad por ella.<br />
<br />
Pronto, una voz femenina llega hasta sus oídos. — <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por favor, necesito su ayuda.</span></span> — Casi como si la hubiese escogido a dedo, se aferra al brazo de la peliverde. La persona en cuestión tiene un largo cabello rosa, un vestido blanco con cadenas doradas a la altura del pecho, guantes también blancos y una joyería blanco tanto a la altura del cuello como en las orejas. Aparentemente, está sola, y en mal estado de salud. Su brazo derecho rodea el zurdo de la cazadora, y la mano izquierda se posa en su boca, tapando la tos que descontrolada la ataca. — <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">A-Ayúdeme, necesito medicina… L-Le pregunté al guardia, pero dijo que… que no…</span></span> — Le resulta imposible terminar sus diálogos, pues la tos es cada vez más molesta.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Imagen referencial: chica misteriosa sin la espada</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/CV4m21G.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: CV4m21G.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
				</div>
			</div><br />
<br />
Uno de los guardias de la escalera principal se acerca, pues se sintió eludido al escuchar tales palabras de la pelirrosa y de inmediato intenta excusarse. Son varios los invitados cercanos que han escuchado y lo miran con malos ojos, no tolerando que no le presten ayuda a una muchacha que claramente necesita apoyo. — <span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El equipo médico se encuentra en las plantas superiores y tenemos prohibido permitir que el público suba. Realmente, no hay nada más que pueda hacer.</span></span><br />
<br />
¿Qué hará Yuqi para socorrer a esta pobre e inocente alma que se postra frente a ella? En sus manos está la posibilidad de escribir el destino.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>OFF ROL</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bienvenida a la segunda aventura. Le damos una segunda parte a la T1 que hicimos hace un tiempo, así que vamos a ella. En esta oportunidad, los golpes y la acción no comienzan de inmediato, pues tenemos un poco más de tiempo (dos rondas más en comparación). <br />
<br />
La instrucción para esta primera ronda es clara: deberás situar a tu personaje en este contexto, además de tomar una decisión respecto a cómo ayudar a la muchacha. No te entrego caminos claros, pues tienes la libertad para inventar lo que quieras construir en esta historia. Eso sí, he dejado ocultos algunos hides que pueden decidir tu destino según lo que rolees.<br />
<br />
Recuerda agregar resumen al final del post, también ingeniártelas sobre cómo llevar un gran tridente sin que llame la atención.<br />
<br />
¡Suerte!
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Reino de Samba | 50 de Verano – Año 17<br />
20:00 hrs</span></div>
<br />
<br />
Qué noche tan tranquila se avecina, pero a la vez entretenida. Eso es lo que se comenta entre la sociedad de alto estatus dentro de la isla de Samba. Y es que cierto enano regordete, de buen capital económico, ha invitado a todos a la celebración de su quincuagésimo cumpleaños. Este hombre es conocido por realizar diversas fiestas a lo largo del año, pues forma parte de su estrategia para llamar la atención y permanecer siempre presente frente al ojo público. No le gusta despilfarrar dinero, no nos confundamos, pero considera que estas <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">reuniones sociales</span>, como las llama él, son una inversión que le permiten incrementar su poderío económico. Hasta ahora, nunca las críticas se sobrepusieron ante los elogios tras cada celebración realizada.<br />
<br />
Sin embargo, esta velada será diferente. Jean Napon recibió herencia de sus padres, así comenzó su pequeño imperio, pero expandirlo y mantenerlo es mérito suyo. Desde muy pequeño, la inteligencia en los negocios fue su principal talento. Por lo tanto, tomarlo por sorpresa es casi imposible. A sus oídos llegó la información de que alguien planea interrumpir en su tan querido día especial. Lo que él no espera, es que la víctima a la que acechan no es él, pero esa ya es harina de otro costal. En sus pensamientos está que quiere repetirse lo que tantas veces ha sucedido: que aquellos indecentes que se hacen llamar justicieros se presenten ante él para hacerle la vida imposible. <br />
<br />
Con esta información en mano, su proceder es simple: ir por la persona que ya los derribó en el pasado. <br />
<br />
Falta apenas una hora para que lleguen los invitados, pero la protagonista de esta historia ya debe presentarse con la vestimenta adecuada para quien la ha contratado para esta oportunidad, siendo ya un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">jefe</span> recurrente. El enano porta su típica vestimenta pasada de moda, la cual todos en silencio critican, mas nadie se atreve a colocar en palabras concretas su opinión para que llegue a los oídos del afectado. Quién sabe qué pudiese pasar si consiguen situarlo como su enemigo.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Imagen Referencial: Jean Napon</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/IDrtkV5.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: IDrtkV5.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
				</div>
			</div><br />
<br />
— <span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mira, muchachita. Si mi cumpleaños será un desastre de cara al público, que al menos sea enseñando la cara humillada de todo aquel que ose a interponerse en mi camino. Lo ideal es que todo se desarrolle de manera normal, pero si debes hacer que reine el caos para encargarte de ellos, solo hazlo. Estoy dispuesto a pagar con todas las consecuencias necesarias. Pero si el anterior escarmiento no fue necesario, hoy asegúrate de que sí lo sea. Ya lo sabes, ¿no? Traerme el éxito siempre te trae una ganancia exquisita.</span></span> — Y es que, como siempre, hacer negocios con él es siempre productivo, pues no se controla a la hora de pagar. Defiende la idea de que trabajo bien hecho debe ser bien recompensado. —<span style="color: #9A00B2;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si necesitas contactarme por algo, no lo hagas. En el peor de los casos, háblalo con mi mayordomo, Topón, quien tiene toda mi autorización para tomar decisiones o dar instrucciones. ¿Te queda claro, chiquilla? Bien, me retiro de acá.</span></span> — Jean Napon se da la media vuelta y, lentamente, se retira. No camina muy rápido debido a la escasa longitud de sus piernas. Antes de que Yuqi quede a solas, Topón, un empleado de unos 60 años, cabello largo y canoso, alto, lo que contrasta mucho con su jefe, y unas gafas con marco circular, se para delante de ella y hace una leve reverencia. No menciona palabra alguna, pero el movimiento es suficiente para dar a entender que estará ahí para lo que se necesite.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Reino de Samba | 50 de Verano – Año 17<br />
21:15 hrs<br />
Salón de invitados</span></div>
<br />
<br />
Así, el tiempo pasa y los invitados comienzan a llegar. Todo aquel que recibió una carta de invitación para la fiesta debió haber leído el papel adjunto que explicaba el código de vestimenta que se debe respetar; nada muy específico, pero sí recalcaba en la vital importancia de ir bien vestido, formal, con clase, pues a esta mansión no entran pobres. ¿Cómo se les ocurre?<br />
<br />
El salón que recibe a todos es amplio, con varias y anchas columnas que soportan toda la estructura de la mansión. La luz que ilumina todo es dorada, pero tenue, asegurándose de no lastimar los ojos de nadie y darle un aura de tranquilidad a toda la fiesta. Aquí no nos encontramos con personas bailando al son de las más alegres melodías, tampoco a individuos que beben alcohol como manos a la cabeza, sino que todos los presentes se encuentran de pie, dialogan con conocidos y con sus propios acompañantes. La mayoría porta copas en sus manos, las cuales son entregadas por la veintena de meseros contratados especialmente para esta ocasión. Varios sofás están repartidos estratégicamente por la zona, asegurándose de que haya un camino perfectamente visible y cómodo para que todos puedan caminar, pero también con una cantidad medida para que alrededor de la mitad de visitantes puedan reposar en caso de necesitarlo. Si hablamos en medidas exactas para este salón principal, podemos entendernos con 50 metros largo, desde la entrada principal, hasta una escalera que se usa como punto medio de 30 metros de ancho, la cual está perfectamente vigilada por tres guardias, y lleva al segundo piso. Nadie puede subir, pues ahí debe encontrarse el dueño de casa, el cual espera el momento adecuado para presentarse ante el resto. A ambos costados de la escalera hay puertas, una en cada lado. De estas salen meseros que vienen directamente desde la cocina a servir todo lo que chefs expertos y certificados preparan como si no hubiese un mañana.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Imagen referencial: salón de la fiesta</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/1jQ4qr0.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 1jQ4qr0.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
				</div>
			</div><br />
<br />
Entre todos los invitados, hay dos que destacan, pues en torno a ellos es que se desarrolla esta historia. Uno de ellos es Yuqi, quien llama la atención de varios por dos motivos en particular: el primero es por su apariencia, resaltando ante caballeros que pellizcos y codazos se han llevado de sus celosas parejas; el segundo es por no ser conocida en la alta sociedad de la isla, por lo que algunos la sienten fuera de lugar, y otros simplemente sienten curiosidad por ella.<br />
<br />
Pronto, una voz femenina llega hasta sus oídos. — <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por favor, necesito su ayuda.</span></span> — Casi como si la hubiese escogido a dedo, se aferra al brazo de la peliverde. La persona en cuestión tiene un largo cabello rosa, un vestido blanco con cadenas doradas a la altura del pecho, guantes también blancos y una joyería blanco tanto a la altura del cuello como en las orejas. Aparentemente, está sola, y en mal estado de salud. Su brazo derecho rodea el zurdo de la cazadora, y la mano izquierda se posa en su boca, tapando la tos que descontrolada la ataca. — <span style="color: #FF30DC;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">A-Ayúdeme, necesito medicina… L-Le pregunté al guardia, pero dijo que… que no…</span></span> — Le resulta imposible terminar sus diálogos, pues la tos es cada vez más molesta.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Imagen referencial: chica misteriosa sin la espada</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><img src="https://i.imgur.com/CV4m21G.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: CV4m21G.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
				</div>
			</div><br />
<br />
Uno de los guardias de la escalera principal se acerca, pues se sintió eludido al escuchar tales palabras de la pelirrosa y de inmediato intenta excusarse. Son varios los invitados cercanos que han escuchado y lo miran con malos ojos, no tolerando que no le presten ayuda a una muchacha que claramente necesita apoyo. — <span style="color: #2ECC40;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El equipo médico se encuentra en las plantas superiores y tenemos prohibido permitir que el público suba. Realmente, no hay nada más que pueda hacer.</span></span><br />
<br />
¿Qué hará Yuqi para socorrer a esta pobre e inocente alma que se postra frente a ella? En sus manos está la posibilidad de escribir el destino.<br />
<br />
<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>OFF ROL</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bienvenida a la segunda aventura. Le damos una segunda parte a la T1 que hicimos hace un tiempo, así que vamos a ella. En esta oportunidad, los golpes y la acción no comienzan de inmediato, pues tenemos un poco más de tiempo (dos rondas más en comparación). <br />
<br />
La instrucción para esta primera ronda es clara: deberás situar a tu personaje en este contexto, además de tomar una decisión respecto a cómo ayudar a la muchacha. No te entrego caminos claros, pues tienes la libertad para inventar lo que quieras construir en esta historia. Eso sí, he dejado ocultos algunos hides que pueden decidir tu destino según lo que rolees.<br />
<br />
Recuerda agregar resumen al final del post, también ingeniártelas sobre cómo llevar un gran tridente sin que llame la atención.<br />
<br />
¡Suerte!
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Rock that body | Kael]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3368</link>
			<pubDate>Fri, 06 Mar 2026 20:06:39 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=509">Lan Caihe</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3368</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Año 16. Verano 40 </div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Deja de ser un fantasma. <br />
Dijeron. </div>
<br />
Antes siquiera de pensarlo dos veces, simplemente acepté. Seguirles el ritmo de vida era algo que tenía que aceptar si quería compaginar bien con la tripulación, aunque durante meses seguí con mi vida hasta el día en el que viajamos a Samba. <br />
¿Que era lo que me habían pedido?, cosas sencillas a las que una vez estuve acostumbrada y que hasta entonces no me daba el lujo de tener constantemente, solo en situaciones de emergencia que lo requirieran. <br />
<br />
Dormir bajo un techo con ellos, en un hostal, compartir habitación y salir juntos. Unidad, compañerismo. Eso me habían pedido. <br />
Al principio imaginé que de esa manera Cao podía saber si era leal. Pero de pronto no importó, porque me descubrí queriendo ser parte de ellos. <br />
No me sentía sola tratando de integrarme, algunos compañeros y yo no éramos muy dados a socializar con demasiada gente, pues las ciudades y los poblados los usábamos para trabajar o dormir en las calles, apenas me mezclaba con lo que era llamado “sociedad”.<br />
<br />
Y conforme partimos desde Sorbet, todo comenzó a ser diferente. Cao y Han un día aparecieron en los carteles de “Se busca”. <br />
¿Qué me pareció? <br />
Espléndido, si mi camino iba a conducir a enfrentarme a la marina así lo sería. Y así quería que fuese, aunque en mis planes no estaba que fuera pronto pues había cosas que hacer primero, como llegar a Amazon Lily. Así que decidí pasar desapercibida por el momento. <br />
En aquel tiempo éramos siete miembros en La Mano Vacía. <br />
En aquel tiempo, mi sueño comenzaba a forjarse. <br />
<br />
—<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Paciencia en la forja, linda</span> —solté hacia Kay mientras que soltaba el humo frente a la tienda. <br />
Samba era un lugar pintoresco, aunque no coincidía con la separación de clases que había. Aunque el sistema ya era otra cosa pues, desde que comencé a viajar, había visto un mismo sistema adecuado a las islas en las que había estado y aqui, los pobres estaban en el río, abajo y los ricos pegados a la selva, arriba. <br />
Mis ojos se endurecieron, pero no dije nada, Kay seguía revisando las perchas con vestidos. <br />
<br />
No tenía idea de lo que me decía cuando señalaba las vitrinas, preguntándome si me gustaba este o aquel. Jamás había comprado ropa de aquel tipo, y tampoco compraba zapatos. Sin embargo, elegí lo que creí que se parecía más a la ropa que siempre usaba, y me gustó. <br />
<br />
Al llegar al hostal, preparamos todo cómo colegialas, Kayseira se encargó de mi peinado y entonces, frente aquel espejo me sentí como si tuviera 15 años de nuevo, el día en el que mamá organizó para mi la fiesta más grande vi. <br />
Una sonrisa atravesó la comisura de mis labios y se convirtió en una carcajada tan sonora y contagiosa, que las dos terminamos riéndonos hasta qué no pudimos más. Le invité una calada y ella se negó como siempre hacía, prendiendo su cigarro después.<br />
Estaba sentada frente al tocador en la habitación del hostal que compartía con Kay y me giré para verla, dejando de admirar el hermoso peinado que me había hecho para verla. Estaba hermosa, llevaba puesto un traje blanco de seda y satín que casi la hacía parecer un hada de hielo. Por un momento casi olvidé que éramos parte de una banda criminal. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Estás lista?</span> —me preguntó y no hizo falta más. <br />
Nos reunimos con los demás y los siete comenzamos a caminar por la calle empedrada hasta llegar al lugar. <br />
En el camino, hubo silbidos ajenos a los cuerpos de mis compañeras, miradas y bromas entre nosotras. <br />
Pero mi mente no estaba en hombres, estaba en el follaje que se cernía sobre las casitas montaña arriba y en los sonidos que venían de él. <br />
<br />
Un aullido grave retumbó entre los árboles, parecía un monstruo que amenazaba con salir a aterrorizar a la ciudad. Aunque esa afirmación, era mentira.<br />
Se trataba de un llamado de apareamiento. Solté una risita. Definitivamente era una linda noche. <br />
El cielo estaba estrellado, las luces amarillas por el fuego en las antorchas y algunos carteles en los comercios que iluminaba suavemente los adoquines y piedras, los puestos de comida desprendían olores sabrosos y yo caminaba detrás de mis compañeros relajada, expulsando una calada profunda que me hizo disociar, sin prestar atención a los murmullos que señalaban mi cara: <br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si tan solo fuera más bonita. </span><br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No puedo ni verla</span> —en mi cara había una sonrisa de oreja a oreja ajena a esos comentarios sin importancia, me sentía cómoda enbaquel vestido negro que provocaba miradas indiscretas hacia mis pechos y trasero. <br />
<br />
El lugar era un edificio de dos pisos, desde afuera se podía escuchar la música, incluso entonces mi cuerpo ya estaba reaccionando, moviendo mis pies en el lugar y mis caderas que hacían rebotar la tela y el resto de mi cuerpo, Kay me miró cómplice y le devolví la mirada; había un guardia en la entrada sosteniendo una cadena que colgaba y descolgaba en un poste de metal color oro cuando entraba o salía gente. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://youtu.be/nWnrp1McEBA?si=BMwAC4ldlsDGFAvO" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">~Ost~</a></div>
<br />
Alguien en el primer piso abrió una ventana y la música se escapó como si invitara a todos a bailar, el olor a cigarro y marihuana se filtró también, la entrada estaba adornada con antorchas y luces artificiales que salían de varios den de mushi muy diferentes a los que antes había visto. <br />
Durante un momento, me sentí fuera de lugar. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tranquila, estarás bien</span> —me dijo la albina notando mi silencio, tomándome del brazo y metiéndome en el lugar una vez que el capitán logró entablar con el cadenero. <br />
Al entrar, la música resonó en mi pecho, deslizándose por mi estómago, reverberando entre mis piernas y mis pies, una sensación de cosquilleo y euforia me invadió y sin saberlo, pronto ya estaba meneando mis caderas sin saber bien cómo se bailaba aquello, pero moviéndome de la manera en la que me provocaba la música. <br />
Kay me dejó por un momento, yendo a sentarse con Cao al segundo piso, yo fui directo a la barra, moviendo las caderas al caminar, con una sonrisa en el rostro y llegando a la barra con toda la amabilidad que podía ofrecer en ese momento. <br />
—<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Buenas noches, ¿Podría tener una piña colada por favor?</span> —dije, pidiendo el único trago del que sabía.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Año 16. Verano 40 </div>
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">Deja de ser un fantasma. <br />
Dijeron. </div>
<br />
Antes siquiera de pensarlo dos veces, simplemente acepté. Seguirles el ritmo de vida era algo que tenía que aceptar si quería compaginar bien con la tripulación, aunque durante meses seguí con mi vida hasta el día en el que viajamos a Samba. <br />
¿Que era lo que me habían pedido?, cosas sencillas a las que una vez estuve acostumbrada y que hasta entonces no me daba el lujo de tener constantemente, solo en situaciones de emergencia que lo requirieran. <br />
<br />
Dormir bajo un techo con ellos, en un hostal, compartir habitación y salir juntos. Unidad, compañerismo. Eso me habían pedido. <br />
Al principio imaginé que de esa manera Cao podía saber si era leal. Pero de pronto no importó, porque me descubrí queriendo ser parte de ellos. <br />
No me sentía sola tratando de integrarme, algunos compañeros y yo no éramos muy dados a socializar con demasiada gente, pues las ciudades y los poblados los usábamos para trabajar o dormir en las calles, apenas me mezclaba con lo que era llamado “sociedad”.<br />
<br />
Y conforme partimos desde Sorbet, todo comenzó a ser diferente. Cao y Han un día aparecieron en los carteles de “Se busca”. <br />
¿Qué me pareció? <br />
Espléndido, si mi camino iba a conducir a enfrentarme a la marina así lo sería. Y así quería que fuese, aunque en mis planes no estaba que fuera pronto pues había cosas que hacer primero, como llegar a Amazon Lily. Así que decidí pasar desapercibida por el momento. <br />
En aquel tiempo éramos siete miembros en La Mano Vacía. <br />
En aquel tiempo, mi sueño comenzaba a forjarse. <br />
<br />
—<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Paciencia en la forja, linda</span> —solté hacia Kay mientras que soltaba el humo frente a la tienda. <br />
Samba era un lugar pintoresco, aunque no coincidía con la separación de clases que había. Aunque el sistema ya era otra cosa pues, desde que comencé a viajar, había visto un mismo sistema adecuado a las islas en las que había estado y aqui, los pobres estaban en el río, abajo y los ricos pegados a la selva, arriba. <br />
Mis ojos se endurecieron, pero no dije nada, Kay seguía revisando las perchas con vestidos. <br />
<br />
No tenía idea de lo que me decía cuando señalaba las vitrinas, preguntándome si me gustaba este o aquel. Jamás había comprado ropa de aquel tipo, y tampoco compraba zapatos. Sin embargo, elegí lo que creí que se parecía más a la ropa que siempre usaba, y me gustó. <br />
<br />
Al llegar al hostal, preparamos todo cómo colegialas, Kayseira se encargó de mi peinado y entonces, frente aquel espejo me sentí como si tuviera 15 años de nuevo, el día en el que mamá organizó para mi la fiesta más grande vi. <br />
Una sonrisa atravesó la comisura de mis labios y se convirtió en una carcajada tan sonora y contagiosa, que las dos terminamos riéndonos hasta qué no pudimos más. Le invité una calada y ella se negó como siempre hacía, prendiendo su cigarro después.<br />
Estaba sentada frente al tocador en la habitación del hostal que compartía con Kay y me giré para verla, dejando de admirar el hermoso peinado que me había hecho para verla. Estaba hermosa, llevaba puesto un traje blanco de seda y satín que casi la hacía parecer un hada de hielo. Por un momento casi olvidé que éramos parte de una banda criminal. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Estás lista?</span> —me preguntó y no hizo falta más. <br />
Nos reunimos con los demás y los siete comenzamos a caminar por la calle empedrada hasta llegar al lugar. <br />
En el camino, hubo silbidos ajenos a los cuerpos de mis compañeras, miradas y bromas entre nosotras. <br />
Pero mi mente no estaba en hombres, estaba en el follaje que se cernía sobre las casitas montaña arriba y en los sonidos que venían de él. <br />
<br />
Un aullido grave retumbó entre los árboles, parecía un monstruo que amenazaba con salir a aterrorizar a la ciudad. Aunque esa afirmación, era mentira.<br />
Se trataba de un llamado de apareamiento. Solté una risita. Definitivamente era una linda noche. <br />
El cielo estaba estrellado, las luces amarillas por el fuego en las antorchas y algunos carteles en los comercios que iluminaba suavemente los adoquines y piedras, los puestos de comida desprendían olores sabrosos y yo caminaba detrás de mis compañeros relajada, expulsando una calada profunda que me hizo disociar, sin prestar atención a los murmullos que señalaban mi cara: <br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si tan solo fuera más bonita. </span><br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No puedo ni verla</span> —en mi cara había una sonrisa de oreja a oreja ajena a esos comentarios sin importancia, me sentía cómoda enbaquel vestido negro que provocaba miradas indiscretas hacia mis pechos y trasero. <br />
<br />
El lugar era un edificio de dos pisos, desde afuera se podía escuchar la música, incluso entonces mi cuerpo ya estaba reaccionando, moviendo mis pies en el lugar y mis caderas que hacían rebotar la tela y el resto de mi cuerpo, Kay me miró cómplice y le devolví la mirada; había un guardia en la entrada sosteniendo una cadena que colgaba y descolgaba en un poste de metal color oro cuando entraba o salía gente. <br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://youtu.be/nWnrp1McEBA?si=BMwAC4ldlsDGFAvO" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">~Ost~</a></div>
<br />
Alguien en el primer piso abrió una ventana y la música se escapó como si invitara a todos a bailar, el olor a cigarro y marihuana se filtró también, la entrada estaba adornada con antorchas y luces artificiales que salían de varios den de mushi muy diferentes a los que antes había visto. <br />
Durante un momento, me sentí fuera de lugar. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tranquila, estarás bien</span> —me dijo la albina notando mi silencio, tomándome del brazo y metiéndome en el lugar una vez que el capitán logró entablar con el cadenero. <br />
Al entrar, la música resonó en mi pecho, deslizándose por mi estómago, reverberando entre mis piernas y mis pies, una sensación de cosquilleo y euforia me invadió y sin saberlo, pronto ya estaba meneando mis caderas sin saber bien cómo se bailaba aquello, pero moviéndome de la manera en la que me provocaba la música. <br />
Kay me dejó por un momento, yendo a sentarse con Cao al segundo piso, yo fui directo a la barra, moviendo las caderas al caminar, con una sonrisa en el rostro y llegando a la barra con toda la amabilidad que podía ofrecer en ese momento. <br />
—<span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Buenas noches, ¿Podría tener una piña colada por favor?</span> —dije, pidiendo el único trago del que sabía.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La danza del acero [AV. T1- Presente Absoluto]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3206</link>
			<pubDate>Fri, 13 Feb 2026 13:49:13 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=572">Kibai</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3206</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Reino de Samba: Tierras Bajas (Orillas del Río)</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fecha: Día 88 de Primavera - Año 17</span></span></div>
<br />
Las noches en la isla de Samba eran de todo menos silenciosas. Desde casi cualquier punto de la isla se podía escuchar una vibración profunda que recorria la tierra y subía por las plantas de los pies. A orillas del inmenso río que corta el reino como una cicatriz de agua, un gran poblado, compuesto en su gran mayoría de las humildes viviendas de los más humildes, parecía a punto de estallar con el bullicio de sus habitantes. El eco de los tambores de cuero de animal resuena contra la Selva Anozama, creando un ritmo constante, casi hipnótico, que marca el latido de la festividad.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Imagen del panorama</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 <span style="color: #ffffff;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Proxima Nova Regular', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://i.imgur.com/YE2M82I.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: YE2M82I.jpeg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div></span></span></span><br />
<br />
El panorama se divide en tres focos de actividad frenética, conectados por senderos de barro pisoteado y la luz vacilante de miles de antorchas:<br />
<br />
Ubicados en el linde donde la selva intenta reclamar el camino, se extienden hileras de puestos improvisados con tablones de madera vieja. El aroma a carne asada con especias picantes y el dulzor denso de la caña de azúcar caramelizada impregnan el ambiente. Los mercaderes gritan por encima del estruendo, ofreciendo brochetas de pescado de río y bebidas de alcohol fermentado a trabajadores que devoran con ansia, recuperando las energías después de las duras jornadas de trabajo, ansiosos por unirse a la fiesta y el baile. Es un laberinto de humo, gritos y el siseo constante de las brasas.<br />
<br />
Más allá de los puestos, se encuentra el corazón palpitante de Samba. Grandes piras de troncos secos se elevan como faros de fuego a lo largo de la orilla, proyectando sombras gigantescas que se retuercen al compás de los tambores. Aquí, el espacio está saturado de cuerpos sudorosos que se mueven en un trance colectivo. No es solo una oda a la diversión; es el espíritu de la isla de Samba en su expresión más pura, donde el movimiento es un grito de guerra contra la desdicha. El ritmo de la percusión es tan intenso que hace vibrar el pecho de cualquiera que se acerque a menos de diez metros de las llamas.<br />
<br />
Por último, suspendido sobre las aguas turbias mediante muelles precarios y barcazas encadenadas, se encuentra la zona de libación. Es una estructura destartalada que parece flotar por milagro, donde el alcohol destilado de la caña de azucar fluye sin control. Las sombras aquí son más largas y el ambiente, aunque festivo, tiene un filo peligroso. Los estibadores y marineros se acodan en barandillas de madera vieja, observando el reflejo del fuego en el agua mientras ahogan sus penas en jarras de barro. Es el lugar ideal para quien busca pasar desapercibido o, por el contrario, para quien desea que una mala mirada inicie un incendio.<br />
<br />
Desde la distancia, en las colinas altas de piedra y azulejos, los ricos observan las luces de la orilla como si fueran luciérnagas en un frasco, ajenos al desmadre que se vive en el barro. Pero aquí abajo, entre la música ensordecedora y el calor de las hogueras, la tensión es una cuerda tensada al máximo. Basta un tropiezo, un comentario fuera de lugar o una presencia inusual para que la danza se convierta en una riña tumultuosa.<br />
Los tambores siguen sonando, marcando un tempo que no admite pausas. La fiesta está en su apogeo y el río arrastra consigo los ecos de una noche que promete ser larga.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> La caja de Pandora</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Indicaciones</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Buenas noches, Alek. Este es tu post de inicio, en el que simplemente te doy unas breves presentaciones acerca de todo lo que ve tu personaje. No obstante, debes leerlo bien, pues tengo por costumbre incluir pistas para la gente más astuta. A partir de este punto, tú decides qué hacer.<br />
<br />
Tienes libertad narrativa para narrar tu llegada a la fiesta y dirigirte a dónde creas oportuno, o hacer cualquier preparativo previo.<br />
<br />
Si veo que me es posible postear antes del límite, trataré de hacerlo. Cualquier duda que tengas, puedes preguntar lo que sea sin ningún tipo de problema.<br />
<br />
Sin más que decir, que te diviertas mucho con esta aventura.
				</div>
			</div> 
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 Posibles rivales que se encuentre Alek en su periplo: <br />
<br />
- Si elige los puestos de comida, se enfrentará a un cocinero enfurecido.<br />
- Si elige las hogueras, lo hará contra uno de los asistentes celoso de que su pareja se le quede mirando las alas<br />
- Si elige el bar del río, se enfrentará a un espadachín "pesado"<br />
- Si elige dirigirse hacia las viviendas de los ricos, se enfrentará a un espadachín "ligero" 
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Reino de Samba: Tierras Bajas (Orillas del Río)</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fecha: Día 88 de Primavera - Año 17</span></span></div>
<br />
Las noches en la isla de Samba eran de todo menos silenciosas. Desde casi cualquier punto de la isla se podía escuchar una vibración profunda que recorria la tierra y subía por las plantas de los pies. A orillas del inmenso río que corta el reino como una cicatriz de agua, un gran poblado, compuesto en su gran mayoría de las humildes viviendas de los más humildes, parecía a punto de estallar con el bullicio de sus habitantes. El eco de los tambores de cuero de animal resuena contra la Selva Anozama, creando un ritmo constante, casi hipnótico, que marca el latido de la festividad.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Imagen del panorama</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 <span style="color: #ffffff;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Proxima Nova Regular', 'Helvetica Neue', Helvetica, Arial, sans-serif;" class="mycode_font"><img src="https://i.imgur.com/YE2M82I.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: YE2M82I.jpeg]" class="mycode_img" />
				</div>
			</div></span></span></span><br />
<br />
El panorama se divide en tres focos de actividad frenética, conectados por senderos de barro pisoteado y la luz vacilante de miles de antorchas:<br />
<br />
Ubicados en el linde donde la selva intenta reclamar el camino, se extienden hileras de puestos improvisados con tablones de madera vieja. El aroma a carne asada con especias picantes y el dulzor denso de la caña de azúcar caramelizada impregnan el ambiente. Los mercaderes gritan por encima del estruendo, ofreciendo brochetas de pescado de río y bebidas de alcohol fermentado a trabajadores que devoran con ansia, recuperando las energías después de las duras jornadas de trabajo, ansiosos por unirse a la fiesta y el baile. Es un laberinto de humo, gritos y el siseo constante de las brasas.<br />
<br />
Más allá de los puestos, se encuentra el corazón palpitante de Samba. Grandes piras de troncos secos se elevan como faros de fuego a lo largo de la orilla, proyectando sombras gigantescas que se retuercen al compás de los tambores. Aquí, el espacio está saturado de cuerpos sudorosos que se mueven en un trance colectivo. No es solo una oda a la diversión; es el espíritu de la isla de Samba en su expresión más pura, donde el movimiento es un grito de guerra contra la desdicha. El ritmo de la percusión es tan intenso que hace vibrar el pecho de cualquiera que se acerque a menos de diez metros de las llamas.<br />
<br />
Por último, suspendido sobre las aguas turbias mediante muelles precarios y barcazas encadenadas, se encuentra la zona de libación. Es una estructura destartalada que parece flotar por milagro, donde el alcohol destilado de la caña de azucar fluye sin control. Las sombras aquí son más largas y el ambiente, aunque festivo, tiene un filo peligroso. Los estibadores y marineros se acodan en barandillas de madera vieja, observando el reflejo del fuego en el agua mientras ahogan sus penas en jarras de barro. Es el lugar ideal para quien busca pasar desapercibido o, por el contrario, para quien desea que una mala mirada inicie un incendio.<br />
<br />
Desde la distancia, en las colinas altas de piedra y azulejos, los ricos observan las luces de la orilla como si fueran luciérnagas en un frasco, ajenos al desmadre que se vive en el barro. Pero aquí abajo, entre la música ensordecedora y el calor de las hogueras, la tensión es una cuerda tensada al máximo. Basta un tropiezo, un comentario fuera de lugar o una presencia inusual para que la danza se convierta en una riña tumultuosa.<br />
Los tambores siguen sonando, marcando un tempo que no admite pausas. La fiesta está en su apogeo y el río arrastra consigo los ecos de una noche que promete ser larga.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> La caja de Pandora</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Indicaciones</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Buenas noches, Alek. Este es tu post de inicio, en el que simplemente te doy unas breves presentaciones acerca de todo lo que ve tu personaje. No obstante, debes leerlo bien, pues tengo por costumbre incluir pistas para la gente más astuta. A partir de este punto, tú decides qué hacer.<br />
<br />
Tienes libertad narrativa para narrar tu llegada a la fiesta y dirigirte a dónde creas oportuno, o hacer cualquier preparativo previo.<br />
<br />
Si veo que me es posible postear antes del límite, trataré de hacerlo. Cualquier duda que tengas, puedes preguntar lo que sea sin ningún tipo de problema.<br />
<br />
Sin más que decir, que te diviertas mucho con esta aventura.
				</div>
			</div> 
				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					 Posibles rivales que se encuentre Alek en su periplo: <br />
<br />
- Si elige los puestos de comida, se enfrentará a un cocinero enfurecido.<br />
- Si elige las hogueras, lo hará contra uno de los asistentes celoso de que su pareja se le quede mirando las alas<br />
- Si elige el bar del río, se enfrentará a un espadachín "pesado"<br />
- Si elige dirigirse hacia las viviendas de los ricos, se enfrentará a un espadachín "ligero" 
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T3][Presente Absoluto] Gyojin Impossible II: Ahora es personal]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3176</link>
			<pubDate>Tue, 10 Feb 2026 21:06:57 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=477">Sigurd Haakon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3176</guid>
			<description><![CDATA[Ha pasado mucho tiempo, demasiado quizás. Pero las deudas de sangre se acaban saldando tarde o temprano, eso es ley de vida. Y como bien dice el refranero, la venganza es un plato que se sirve frío. Por muchas noches que hayan pasado, Tensui no ha perdido el tiempo. Ha estado entrenando su cuerpo y mente para poder afrontar cualquier dificultad que se le interponga en el camino. Más aún en una misión tan acuciante como esta. <br />
<br />
La mansión del Conde Voldimor. Un lugar inexpugnable en la zona más lujosa del reino. ¿El objetivo? Infiltrarse en la fortaleza enemiga y alcanzar al susodicho. Lo que suceda entonces... Por el momento es un misterio que ronda la cabeza del Gyojin. Para hacerlo, por suerte, tienes a buen resguardo los planos que obtuviste como recompensa por ayudar a suplir una faena para el Marine DaSilva. Gracias a ellos tienes una idea total de como están distribuidas las salas. No solo eso, sino que gracias a tus poderes, acceder a este sitio de forma sigilosa será coser y cantar... O eso debería de ser, no?<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/D7rLiTSwZyA?autoplay=0" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
En estos momentos nos encontramos en una taberna del Reino, poco frecuentada, más que por otros maleantes y criminales que ya tienen suficiente con encargarse de sus propios asuntos. En este sitio uno puede descansar en una cama por cuatro berrys mal ganados o comprar cualquier utilería para causar un atentado terrorista en mitad de la nada si así lo quisieras. Por eso estás aquí. No solo para pasar desapercibido, sino para prepararte para el momento. <br />
Lo mejor sería preparar el plan, antes de hacer cualquier movimiento en falso y que todo se vaya al garete. Revisar inventario, pensar en una estrategia de entrada, decidir si vas a ir por la noche o esperar a que salga el Sol... Todo está en tu analítica mente, pero que mejor momento que este, acompañado de una música afana y de un menú singular, para atar cualquier cabo suelto... <br />
Con el plano en la mesa, toda decisión es tuya. Sabes que a las 6 de la mañana se dará el cambio de turno. Por la noche hay una gran cantidad de guardias, el doble o más que por el día. Aún así, en una te expones a la luz de Sol mientras que de la otra forma, las sombras son tus aliadas. Voldimore no se levanta hasta las 10,  a no ser que esa haya tenido compañia, donde puede haber acabado en cualquier parte de la casa. Lo que sí sabes bien, es que bajo la estructura de la cama hay una sala del pánico en caso de alarma, que da a un garaje subterráneo creado de un material que debilita a usuarios de frutas. Es un material muy extraño, pero lo indican bien los planos del perro del Gobierno.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Planos</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/TIRuXFF.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: TIRuXFF.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Con todo esto en mente... Es el momento de cobrar tu deuda<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Bienvenido a la T3. Es un gustazo poder narrate de nuevo<br />
</li>
<li>Como ves, es momento de preparate para el ataque a la mansión del Conde. Es un turno de inicio para que puedas hacer refresh narrativo y preparar la estrategia como gustes. Cuando la tengas definida, en el siguiente post por mi parte se hará realidad con los detalles que hayas especificado <br />
</li>
<li>Mucha suerte, no será una aventura fácil!<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ha pasado mucho tiempo, demasiado quizás. Pero las deudas de sangre se acaban saldando tarde o temprano, eso es ley de vida. Y como bien dice el refranero, la venganza es un plato que se sirve frío. Por muchas noches que hayan pasado, Tensui no ha perdido el tiempo. Ha estado entrenando su cuerpo y mente para poder afrontar cualquier dificultad que se le interponga en el camino. Más aún en una misión tan acuciante como esta. <br />
<br />
La mansión del Conde Voldimor. Un lugar inexpugnable en la zona más lujosa del reino. ¿El objetivo? Infiltrarse en la fortaleza enemiga y alcanzar al susodicho. Lo que suceda entonces... Por el momento es un misterio que ronda la cabeza del Gyojin. Para hacerlo, por suerte, tienes a buen resguardo los planos que obtuviste como recompensa por ayudar a suplir una faena para el Marine DaSilva. Gracias a ellos tienes una idea total de como están distribuidas las salas. No solo eso, sino que gracias a tus poderes, acceder a este sitio de forma sigilosa será coser y cantar... O eso debería de ser, no?<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/D7rLiTSwZyA?autoplay=0" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
En estos momentos nos encontramos en una taberna del Reino, poco frecuentada, más que por otros maleantes y criminales que ya tienen suficiente con encargarse de sus propios asuntos. En este sitio uno puede descansar en una cama por cuatro berrys mal ganados o comprar cualquier utilería para causar un atentado terrorista en mitad de la nada si así lo quisieras. Por eso estás aquí. No solo para pasar desapercibido, sino para prepararte para el momento. <br />
Lo mejor sería preparar el plan, antes de hacer cualquier movimiento en falso y que todo se vaya al garete. Revisar inventario, pensar en una estrategia de entrada, decidir si vas a ir por la noche o esperar a que salga el Sol... Todo está en tu analítica mente, pero que mejor momento que este, acompañado de una música afana y de un menú singular, para atar cualquier cabo suelto... <br />
Con el plano en la mesa, toda decisión es tuya. Sabes que a las 6 de la mañana se dará el cambio de turno. Por la noche hay una gran cantidad de guardias, el doble o más que por el día. Aún así, en una te expones a la luz de Sol mientras que de la otra forma, las sombras son tus aliadas. Voldimore no se levanta hasta las 10,  a no ser que esa haya tenido compañia, donde puede haber acabado en cualquier parte de la casa. Lo que sí sabes bien, es que bajo la estructura de la cama hay una sala del pánico en caso de alarma, que da a un garaje subterráneo creado de un material que debilita a usuarios de frutas. Es un material muy extraño, pero lo indican bien los planos del perro del Gobierno.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Planos</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/TIRuXFF.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: TIRuXFF.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Con todo esto en mente... Es el momento de cobrar tu deuda<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Bienvenido a la T3. Es un gustazo poder narrate de nuevo<br />
</li>
<li>Como ves, es momento de preparate para el ataque a la mansión del Conde. Es un turno de inicio para que puedas hacer refresh narrativo y preparar la estrategia como gustes. Cuando la tengas definida, en el siguiente post por mi parte se hará realidad con los detalles que hayas especificado <br />
</li>
<li>Mucha suerte, no será una aventura fácil!<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Deuda [Pasado - Choi]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3134</link>
			<pubDate>Wed, 04 Feb 2026 19:50:50 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=617">Lana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3134</guid>
			<description><![CDATA[La ciudad era un sitio tan absurdo que a veces, pocas veces tenía sentido, donde los rezos y el sudor podían convivir y entre los locales, estaba ahí por una razón, habia venido porque necesitaba hablar con alguien que estaba dentro, no era alguien tan importante, más que nada era alguien a quien le debía un favor y me necesitaba ver cara a cara, con el cuerpo presente y el orgullo a su voluntad para cuando quisiera pedirme lo que quería que quisiese. Me había citado en la mañana, que porquería es molestar a alguien tan temprano, ¿quien se levanta a las 10? <br />
<br />
Para esa persona me dejé el pelo suelto y me vestí… porque al fin puedo vestirme sola sin ayuda de las monjas, con un vestido rosado que llegaba arriba de mis rodillas y la tela caia pesada sobre las caderas, marcándome la cintura y también estaba usando zapatos con altura, eran limpios, demasiado limpios para estar aquí , con toda la cochinada que hay en el suelo, las botellas desparramadas, las personas desparramadas y el barro … si es que era barro. <br />
<br />
Estaba parada frente a un local, viejo, con mal olor, luces cálidas y se escuchaba apenas la musica de adentro, como tambíén se escuchaban las risas y no era un local cualquiera, se podía tomar, bailar, era un lugar que imitaba la exclusividad de los lugares más lujosos, pero aquí, donde está la humildad, y yo estaba intentando al menos, convencer a la puerta de la entrada al local, sin embargo, un hombre fortachón y alto apareció, su cuerpo era más ancho que la puerta y era desagradable. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buenas noches, señorita, ¿De nuevo usted?—</span> dijo cruzándose de brazos.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—Buenas pelotas, voy a entrar—</span></span> lo saludé y… como dije, intentaba convencerlo. No comprendía a que se refería con “de nuevo usted” y el guardia ni siquiera se molestaba o se enojaba conmigo.  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">—Miau. ¿Te parezco un problema, cariño?—</span></span>. No me miró con desprecio, solo sonrió, casi como que se quería echar a reir, ¿algo no sabía que él si? <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Justamente por eso, dejas siempre la cagada en este lugar, ya no te quieren aquí—</span> No me gustó su respuesta y solté un suspiro. La confusión de que yo siempre dejara la cagada en ese local me parecía una locura. Imposible que haya sido yo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">—Míreme, soy solo una señorita que viene a juntarse con alguien importante—</span></span> dije con un tono de voz más suave, mostrándole mi vestimenta, para que viera que no soy una amenaza. ¿Cómo lo sería, si soy tan delgada, tan débil?<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Una señorita? Sí, puede ser, pero no siempre. Nos caes bien, pero no puedes entrar porque ya entraste antes y rompiste mesas, dañaste personas, ¿recuerdas a la chica con quien estaba? Seguro que no, porque la dejaste abandonada—</span> Dijo ahora sin con más seriedad. ¿Acaso era verdad? ¿Había abandonado a alguien aqui? Eso me hizo sentir culpa, más porque no lo recuerdo, no recuerdo quien es la mujer y si le pregunto a este hombre ¿que le paso? ¿Si volvió bien a su casa? quedaré como una tonta. Si esto seguía así iba a buscar la manera de entrar, aunque sea usando la fuerza.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[La ciudad era un sitio tan absurdo que a veces, pocas veces tenía sentido, donde los rezos y el sudor podían convivir y entre los locales, estaba ahí por una razón, habia venido porque necesitaba hablar con alguien que estaba dentro, no era alguien tan importante, más que nada era alguien a quien le debía un favor y me necesitaba ver cara a cara, con el cuerpo presente y el orgullo a su voluntad para cuando quisiera pedirme lo que quería que quisiese. Me había citado en la mañana, que porquería es molestar a alguien tan temprano, ¿quien se levanta a las 10? <br />
<br />
Para esa persona me dejé el pelo suelto y me vestí… porque al fin puedo vestirme sola sin ayuda de las monjas, con un vestido rosado que llegaba arriba de mis rodillas y la tela caia pesada sobre las caderas, marcándome la cintura y también estaba usando zapatos con altura, eran limpios, demasiado limpios para estar aquí , con toda la cochinada que hay en el suelo, las botellas desparramadas, las personas desparramadas y el barro … si es que era barro. <br />
<br />
Estaba parada frente a un local, viejo, con mal olor, luces cálidas y se escuchaba apenas la musica de adentro, como tambíén se escuchaban las risas y no era un local cualquiera, se podía tomar, bailar, era un lugar que imitaba la exclusividad de los lugares más lujosos, pero aquí, donde está la humildad, y yo estaba intentando al menos, convencer a la puerta de la entrada al local, sin embargo, un hombre fortachón y alto apareció, su cuerpo era más ancho que la puerta y era desagradable. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buenas noches, señorita, ¿De nuevo usted?—</span> dijo cruzándose de brazos.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">—Buenas pelotas, voy a entrar—</span></span> lo saludé y… como dije, intentaba convencerlo. No comprendía a que se refería con “de nuevo usted” y el guardia ni siquiera se molestaba o se enojaba conmigo.  <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">—Miau. ¿Te parezco un problema, cariño?—</span></span>. No me miró con desprecio, solo sonrió, casi como que se quería echar a reir, ¿algo no sabía que él si? <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Justamente por eso, dejas siempre la cagada en este lugar, ya no te quieren aquí—</span> No me gustó su respuesta y solté un suspiro. La confusión de que yo siempre dejara la cagada en ese local me parecía una locura. Imposible que haya sido yo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #419DC1;" class="mycode_color">—Míreme, soy solo una señorita que viene a juntarse con alguien importante—</span></span> dije con un tono de voz más suave, mostrándole mi vestimenta, para que viera que no soy una amenaza. ¿Cómo lo sería, si soy tan delgada, tan débil?<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—¿Una señorita? Sí, puede ser, pero no siempre. Nos caes bien, pero no puedes entrar porque ya entraste antes y rompiste mesas, dañaste personas, ¿recuerdas a la chica con quien estaba? Seguro que no, porque la dejaste abandonada—</span> Dijo ahora sin con más seriedad. ¿Acaso era verdad? ¿Había abandonado a alguien aqui? Eso me hizo sentir culpa, más porque no lo recuerdo, no recuerdo quien es la mujer y si le pregunto a este hombre ¿que le paso? ¿Si volvió bien a su casa? quedaré como una tonta. Si esto seguía así iba a buscar la manera de entrar, aunque sea usando la fuerza.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T3][Presente Absoluto] Ecos de un pasado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3122</link>
			<pubDate>Tue, 03 Feb 2026 11:23:18 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=477">Sigurd Haakon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3122</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 68 de Primavera, Año17</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Es mediodía en el Reino Samba, un lugar que nunca descansa y da rienda suelta a la diversión. Sin embargo, hoy se plantea una jornada triste. Lo que suelen ser calles llenas de vida y movimiento, ahora se encuentran prácticamente desiertas, menos por un puñado de desafortunados que o no tienen donde refugiarse o todavía no han alcanzado su destino, y no les queda de otra que aventurarse. ¿La razón de porqué está todo así? Una lluvia torrencial azota por completo la isla. Una de esas tormentas tropicales de época, que deja caer un aguacero terrible y viene acompañado de vientos fríos que arrastran desde pequeños paraguas hasta mobiliario urbano. Un clima espantoso y que impide la actividad habitual de la zona.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/Ryqvdr0UxcI" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
Entre esos desdichados bajo el temporal, te encuentras tú, nuestro protagonista, Cill Blinton. Algunos te conocen como un hombre de honor. Otros como un criminal más del montón. Sin embargo no te consideras nada de eso. Te limitas a vivir la vida bajo tus propias reglas, laborando un nombre en un mundo cargado de violencia y cerrando cicatrices que van más allá de la piel. Las razones de porque te encuentras aquí en estos infames momentos, solo las sabes tú. Lo que sí sabemos todos es que quedarse a la intemperie por mucho más tiempo es mala idea. Además, deben de ser pasadas las doce y el cuerpo lo sabe. Hay hambre, y nunca está de más comer algo caliente mientras pasa esta crisis.<br />
<br />
Paseas por uno de los callejones estrechos del reino, alejado de las ramblas principales que ahora mismo se encuentran inundadas. Al menos aquí se puede caminar, aunque con cada paso, hay que vigilar de no pisar un charco demasiado profundo y calar el zapato hasta los topes. Las casas y los establecimientos no son muy altos, pero si que cubren lo suficiente del viento si uno se pega mucho a la pared de los mismos, aunque hay que probabilidades de que te caiga encima una maceta o ropa de algún despistado que se la haya dejado tendida. El cielo está completamente gris, eclipsado por un mar de nubes infinitas. Y hace frío, un frío de ese desagradable y húmedo, que se te pega a los huesos y da igual con lo que te cubras, que con el agua filtrándose no hay escapatoria.<br />
En un cruce pronunciado, te refugias bajo el balcón de un primer piso elevado. Cubierto de la lluvia, alzas la vista y encuentras varios sitios de interés a tu alcance. Frente a tí, nada más cruzar la calle, hay una vieja taberna abarrotada. Lo sabes porque se ven siluetas danzantes a través de sus vidrios empañados y hay una tonadilla lejana que se filtra entre las rendijas de la puerta mal ajustada. En la esquina opuesta, diagonal a tu posición, hay un local hermético, con vidrios tintados y que busca llamar la atención lo justo. En la puerta, sin embargo, puedes ver un letrero en letras llamativas que indica: "juegos de azar y apuestas deportivas". Un lugar donde perder dinero y culpar a la suerte después. Y en la misma dirección, a una cuadra alejada del sitio de gambling, no distingues puertas o ventanas, pero si una luz roja sugerente y un cartel luminoso de neón con la silueta de una mujer. Nada índica que vas a encontrar ahí, aunque tampoco hay que ser muy avispado para intuirlo.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ayuda visual</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/73kUeyh.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: 73kUeyh.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Ahora la decisión es tuya, Cill. Puedes escoger donde gastar tu tiempo o seguir bailando bajo la lluvia. Solo tú marcas el destino de tus acciones y te llevarán por diferentes caminos. Buena suerte, aventurero...<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos de interés</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Cill se encuentra en Samba, pero ha pillado un día de tormenta tropical<br />
</li>
<li>Está empapado, refugiado entre callejones, con hambre y frío <br />
</li>
<li>Encuentra en un cruce diferentes sitios que poder visitar <br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Como proceder</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Este es tu primer post de la aventura. Ya sabes cómo va. Define un poco porque estás aquí, como está Coll y sobretodo escoge tu destino. Puedes entrar en alguno de los lugares, quedarte bajo la lluvia o sorprenderme de alguna manera que no espero.<br />
</li>
<li>Siempre acorde a lo que haría Cill y a ver dónde te lleva el destino<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Primero de todo, darte las gracias por la oportunidad de narrate una aventura. Vamos a gozarlo a full!<br />
</li>
<li>Segundo, cualquier duda, me comentas por Discord sin problema.<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 68 de Primavera, Año17</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
Es mediodía en el Reino Samba, un lugar que nunca descansa y da rienda suelta a la diversión. Sin embargo, hoy se plantea una jornada triste. Lo que suelen ser calles llenas de vida y movimiento, ahora se encuentran prácticamente desiertas, menos por un puñado de desafortunados que o no tienen donde refugiarse o todavía no han alcanzado su destino, y no les queda de otra que aventurarse. ¿La razón de porqué está todo así? Una lluvia torrencial azota por completo la isla. Una de esas tormentas tropicales de época, que deja caer un aguacero terrible y viene acompañado de vientos fríos que arrastran desde pequeños paraguas hasta mobiliario urbano. Un clima espantoso y que impide la actividad habitual de la zona.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="85" src="https://www.youtube.com/embed/Ryqvdr0UxcI" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
Entre esos desdichados bajo el temporal, te encuentras tú, nuestro protagonista, Cill Blinton. Algunos te conocen como un hombre de honor. Otros como un criminal más del montón. Sin embargo no te consideras nada de eso. Te limitas a vivir la vida bajo tus propias reglas, laborando un nombre en un mundo cargado de violencia y cerrando cicatrices que van más allá de la piel. Las razones de porque te encuentras aquí en estos infames momentos, solo las sabes tú. Lo que sí sabemos todos es que quedarse a la intemperie por mucho más tiempo es mala idea. Además, deben de ser pasadas las doce y el cuerpo lo sabe. Hay hambre, y nunca está de más comer algo caliente mientras pasa esta crisis.<br />
<br />
Paseas por uno de los callejones estrechos del reino, alejado de las ramblas principales que ahora mismo se encuentran inundadas. Al menos aquí se puede caminar, aunque con cada paso, hay que vigilar de no pisar un charco demasiado profundo y calar el zapato hasta los topes. Las casas y los establecimientos no son muy altos, pero si que cubren lo suficiente del viento si uno se pega mucho a la pared de los mismos, aunque hay que probabilidades de que te caiga encima una maceta o ropa de algún despistado que se la haya dejado tendida. El cielo está completamente gris, eclipsado por un mar de nubes infinitas. Y hace frío, un frío de ese desagradable y húmedo, que se te pega a los huesos y da igual con lo que te cubras, que con el agua filtrándose no hay escapatoria.<br />
En un cruce pronunciado, te refugias bajo el balcón de un primer piso elevado. Cubierto de la lluvia, alzas la vista y encuentras varios sitios de interés a tu alcance. Frente a tí, nada más cruzar la calle, hay una vieja taberna abarrotada. Lo sabes porque se ven siluetas danzantes a través de sus vidrios empañados y hay una tonadilla lejana que se filtra entre las rendijas de la puerta mal ajustada. En la esquina opuesta, diagonal a tu posición, hay un local hermético, con vidrios tintados y que busca llamar la atención lo justo. En la puerta, sin embargo, puedes ver un letrero en letras llamativas que indica: "juegos de azar y apuestas deportivas". Un lugar donde perder dinero y culpar a la suerte después. Y en la misma dirección, a una cuadra alejada del sitio de gambling, no distingues puertas o ventanas, pero si una luz roja sugerente y un cartel luminoso de neón con la silueta de una mujer. Nada índica que vas a encontrar ahí, aunque tampoco hay que ser muy avispado para intuirlo.<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ayuda visual</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/73kUeyh.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: 73kUeyh.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Ahora la decisión es tuya, Cill. Puedes escoger donde gastar tu tiempo o seguir bailando bajo la lluvia. Solo tú marcas el destino de tus acciones y te llevarán por diferentes caminos. Buena suerte, aventurero...<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos de interés</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Cill se encuentra en Samba, pero ha pillado un día de tormenta tropical<br />
</li>
<li>Está empapado, refugiado entre callejones, con hambre y frío <br />
</li>
<li>Encuentra en un cruce diferentes sitios que poder visitar <br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Como proceder</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Este es tu primer post de la aventura. Ya sabes cómo va. Define un poco porque estás aquí, como está Coll y sobretodo escoge tu destino. Puedes entrar en alguno de los lugares, quedarte bajo la lluvia o sorprenderme de alguna manera que no espero.<br />
</li>
<li>Siempre acorde a lo que haría Cill y a ver dónde te lleva el destino<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Primero de todo, darte las gracias por la oportunidad de narrate una aventura. Vamos a gozarlo a full!<br />
</li>
<li>Segundo, cualquier duda, me comentas por Discord sin problema.<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Vals [Pasado - Miyori]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3110</link>
			<pubDate>Sun, 01 Feb 2026 18:43:32 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=617">Lana</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3110</guid>
			<description><![CDATA[En Salsita hay un rio que separa lo feo de la ciudad de lo “lindo”, y yo estaba en ese lado, del lindo, donde sus calles no eran húmedas, ni sucias, sino al contrario, las luces funcionaban un poco mejor porque la gente era algo de “campo”, y la gente se divertía de otra forma, pero de una manera más exclusiva. Crucé a este lado porque tenia ganas de ver que tan distinta se sentía la noche cuando no se trataban de fiestas en las calles.<br />
<br />
En la orilla del mar flotaba un barco, no era grande, tampoco pequeño, pero por dentro… por dentro era otra cosa. Por fuera parecia discreto, imitaba el lujo, pero era un lujo antiguo, de madera. Tal vez el barco era de algún tipo que no pertenecía a Salsita, pues no es algo que se suele encontrar, como un barco le puede pertenecer a cualquiera, desde adentro tenía un parecido a un palacio flotante, una imitacion. Luces cálidas derramándose sobre los cuerpos de los invitados que visten elegantes trajes, resaltando cuellos, manos, espaldas rectas; madera pulida que no crujía al pisarlas, las alfombras suaves y con patrones elegantes, amortiguaban mis pasos y hacian que mi andar fuera silencioso.<br />
<br />
La fiesta no era ruidosa, no era de esas que se desbordaban hacia la calle y terminan mezclando sudor, meado de perro o de humano con alcohol barato. No, esta tenía reglas, muy visibles. Tenía su manera de separar a los lugareños del lado humilde de las personas “importantes” (como si lo fueran), y se podía sentir esas miradas rápidas que escaneaban cuerpos, posturas, maneras de moverse. Juzgaban a gusto.<br />
<br />
Era una gala. Había músicos en un extremo del gran salón, sostenían violines, principalmente, un par de instrumentos más acompañando, pero el violín llevaba la voz. Tocaban una especie de melodía, que no era de esas deformadas que a veces intentaban imitar en el otro lado feo de Salsita cuando quieren sentirse finos por una noche. Esto era música que no exigía atención, pero aún así estaba presente, envolviendo todo, y controlaba mi respiración sin que yo lo pidiera.<br />
<br />
No me encontraba bailando junto con los demás invitados. Estaba en el pasillo lateral, del costado del barco, el que da hacia fuera del salón, apoyada en la baranda con el peso cargado en una sola cadera, dejando que la brisa me rozara los brazos descubiertos y enfriaba mi pecho apenas contenido por la tela. Desde ahí respiraba el aire salino, sentía el vaivén suave bajo mis pies y observaba las estrellas reflejándose en la oscura superficies del profundo mar. El cielo estaba lleno de estrellas salpicadas por todos lados, realmente era un cielo despejado en el que se veía el más allá.<br />
<br />
Mientras disfrutaba de aquello, tenía una copa en la mano, dentro llevaba alcohol, el vaso estaba frio y me gustaba sentirlo contra los dedos, contrastando con el calor que se acumulaba en mi cuerpo. El vestido negro estaba ajustado a mi cuerpo, siguiendo cada curva, pero no era mío, lo robé de una de las habitaciones de los invitados, entre como si fuese mi casa. Ahí tenia muchos vestidos colgados, perfumes, y elegí el negro. Tampoco tenía invitación. No había sido invitada. Si me quedaba en el pasillo mi cuerpo se perdería entre las luces y las sombras. No estaba donde se suponía que debía estar, pero me gustaba disfrutar de lo que no era mío. Podía disfrutar lo que otros tienen, observar, beber, escuchar, existir sin explicaciones.<br />
<br />
A veces me daba vuelta para observar el interior del salón. Las personas que estaban dentro bailaban la melodía que tocaban los músicos, algunas parejas se movían despacio, hasta estar muy pegados entre ellas, manos apoyadas en cinturas ajenas, rostros cerca. Di otro sobro del alcohol que me calentaba la garganta y el pecho que se helaban con la brisa y pensé que necesitaba algo más, algo para fumar, pero ahora justo no tenía nada.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[En Salsita hay un rio que separa lo feo de la ciudad de lo “lindo”, y yo estaba en ese lado, del lindo, donde sus calles no eran húmedas, ni sucias, sino al contrario, las luces funcionaban un poco mejor porque la gente era algo de “campo”, y la gente se divertía de otra forma, pero de una manera más exclusiva. Crucé a este lado porque tenia ganas de ver que tan distinta se sentía la noche cuando no se trataban de fiestas en las calles.<br />
<br />
En la orilla del mar flotaba un barco, no era grande, tampoco pequeño, pero por dentro… por dentro era otra cosa. Por fuera parecia discreto, imitaba el lujo, pero era un lujo antiguo, de madera. Tal vez el barco era de algún tipo que no pertenecía a Salsita, pues no es algo que se suele encontrar, como un barco le puede pertenecer a cualquiera, desde adentro tenía un parecido a un palacio flotante, una imitacion. Luces cálidas derramándose sobre los cuerpos de los invitados que visten elegantes trajes, resaltando cuellos, manos, espaldas rectas; madera pulida que no crujía al pisarlas, las alfombras suaves y con patrones elegantes, amortiguaban mis pasos y hacian que mi andar fuera silencioso.<br />
<br />
La fiesta no era ruidosa, no era de esas que se desbordaban hacia la calle y terminan mezclando sudor, meado de perro o de humano con alcohol barato. No, esta tenía reglas, muy visibles. Tenía su manera de separar a los lugareños del lado humilde de las personas “importantes” (como si lo fueran), y se podía sentir esas miradas rápidas que escaneaban cuerpos, posturas, maneras de moverse. Juzgaban a gusto.<br />
<br />
Era una gala. Había músicos en un extremo del gran salón, sostenían violines, principalmente, un par de instrumentos más acompañando, pero el violín llevaba la voz. Tocaban una especie de melodía, que no era de esas deformadas que a veces intentaban imitar en el otro lado feo de Salsita cuando quieren sentirse finos por una noche. Esto era música que no exigía atención, pero aún así estaba presente, envolviendo todo, y controlaba mi respiración sin que yo lo pidiera.<br />
<br />
No me encontraba bailando junto con los demás invitados. Estaba en el pasillo lateral, del costado del barco, el que da hacia fuera del salón, apoyada en la baranda con el peso cargado en una sola cadera, dejando que la brisa me rozara los brazos descubiertos y enfriaba mi pecho apenas contenido por la tela. Desde ahí respiraba el aire salino, sentía el vaivén suave bajo mis pies y observaba las estrellas reflejándose en la oscura superficies del profundo mar. El cielo estaba lleno de estrellas salpicadas por todos lados, realmente era un cielo despejado en el que se veía el más allá.<br />
<br />
Mientras disfrutaba de aquello, tenía una copa en la mano, dentro llevaba alcohol, el vaso estaba frio y me gustaba sentirlo contra los dedos, contrastando con el calor que se acumulaba en mi cuerpo. El vestido negro estaba ajustado a mi cuerpo, siguiendo cada curva, pero no era mío, lo robé de una de las habitaciones de los invitados, entre como si fuese mi casa. Ahí tenia muchos vestidos colgados, perfumes, y elegí el negro. Tampoco tenía invitación. No había sido invitada. Si me quedaba en el pasillo mi cuerpo se perdería entre las luces y las sombras. No estaba donde se suponía que debía estar, pero me gustaba disfrutar de lo que no era mío. Podía disfrutar lo que otros tienen, observar, beber, escuchar, existir sin explicaciones.<br />
<br />
A veces me daba vuelta para observar el interior del salón. Las personas que estaban dentro bailaban la melodía que tocaban los músicos, algunas parejas se movían despacio, hasta estar muy pegados entre ellas, manos apoyadas en cinturas ajenas, rostros cerca. Di otro sobro del alcohol que me calentaba la garganta y el pecho que se helaban con la brisa y pensé que necesitaba algo más, algo para fumar, pero ahora justo no tenía nada.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Música y tarta, para alimentar cuerpo y alma.- [Pasado][Miyori Hoshino]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3098</link>
			<pubDate>Thu, 29 Jan 2026 17:46:20 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=666">Hiiragi Kaminari</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3098</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 28 de Invierno, Año 16. </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Localización: Reino Samba,  Zona central, Plaza de las bebidas calientes.</span></span></div>
 <br />
Hacía ya una semana desde que Hiiragi había llegado a la encantadora isla de Samba, incluso en invierno el clima era cálido, estaba a unos cómodos veinte grados centígrados lo cual le ahorraba el problema de necesitar comprar ropa adecuada a la estación o conseguir asilo para esconderse del frio, aquello era una prioridad baja lo cual le permitía enfocar sus energías en comprar, vender y divertirse en la isla, aquella primera semana de libertad había comenzado siendo maravillosa. <br />
 <br />
Tal vez haya tenido que sustentarse chupando caña de azúcar o masticando fibra exprimida de caña de azúcar durante un día o dos, pero tras una semana de hacer diversos trabajos y correr por toda la isla comprando y vendiendo cuanto articulo lograba caer en sus manos, para este momento ya tenía dinero suficiente no solo para trabajar sino para divertirse o invitar a otras personas a comer y beber si es que se le antojaba, particularmente aquel día de libertad ella estaba antojada de compañía, té y charla así que eso había buscado.<br />
 <br />
Se encontraba en una de las plazas de la zona intermedia del reino Samba, donde la diferencia de estratos sociales era visible pero menos evidente, era a lo mejor que podía aspirar para entretenerse tras un día de trabajo productivo, aquella plaza en particular era conocida por sus tés y cafés calientes acompañados de dulces y tartas, había establecimientos accesibles para gente que apenas tenía más dinero que los trabajadores de las plantaciones hasta algunos establecimientos donde servían y atendían por precios que ella agradecería lograr conseguir en tan solo una semana de trabajo.<br />
 <br />
La plaza rodeada por aquellos establecimientos era grande y agradable, no de las que tenían una fuente en el centro pero si gozaba de un pequeño parque agradable a la vista desde los locales y cualquiera podía disfrutar de la sombra de los árboles, allí de vez en cuando algún artista ambulante se escuchaba o daba algún show para ganarse el pan del día y con suerte algo más.<br />
 <br />
El suave sonido de un violin llamó la atención de Hiiragi, sus largas orejas de conejo se reclinaron un poco en la dirección del sonido mientras ella comenzaba a caminar en dirección a quien fuera él o la artista callejera que estuviese dando aquel espectáculo. Luego de recorrer un poco llego al lugar destinado, varias un buen puñado de personas estaban disfrutando de las melodías que aquella artista en particular era capaz de generar, la Humink se quedó mirando y escuchando plácidamente mientras el show continuaba. <br />
 <br />
Una vez que el espectáculo hubiera terminado Hiiragi se acercaría a la interprete <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #BF5741;" class="mycode_color">-Hola, buenas tardes señorita, tengo que halagar su magnífica presentación y encantadora presencia han atrapado no solo mi atención sino que también mi interés.-</span></span> expresó alegremente la que era una mujer de cabello blanco, ojos rojos como un par de rubíes, piel caucásica pero no pálida, con orejas de conejo que llevaba un poncho hecho con telas harpilleras y a modo de bolso cargaba con una mochila creada a base de un bolso de patatas, en su espalda cargaba lo que parecía ser un puñado de cañas de azúcar envueltas en más harpillera, la fibra más barata y menos delicada para usar como vestimenta o para cualquier tarea.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #BF5741;" class="mycode_color">-Mis disculpas, con la emoción olvide presentarme.-</span></span> dijo la joven magramente vestida mientras realizaba una profusa reverencia teatral pero adecuadamente ejecutada <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #BF5741;" class="mycode_color">-Mi nombre es Hiiragi, soy una mercante ambulante y si usted me concede el placer, estaría encantada de invitarla a tomar una bebida en uno de los establecimientos cercanos, acompañado, por supuesto de alguna tarta, pues a esta hora creo que ambas no merecemos un premio.-</span></span> expresó agregando un tono entre pícaro y cómplice en el último tramo de su formal presentación e invitación.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 28 de Invierno, Año 16. </span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Localización: Reino Samba,  Zona central, Plaza de las bebidas calientes.</span></span></div>
 <br />
Hacía ya una semana desde que Hiiragi había llegado a la encantadora isla de Samba, incluso en invierno el clima era cálido, estaba a unos cómodos veinte grados centígrados lo cual le ahorraba el problema de necesitar comprar ropa adecuada a la estación o conseguir asilo para esconderse del frio, aquello era una prioridad baja lo cual le permitía enfocar sus energías en comprar, vender y divertirse en la isla, aquella primera semana de libertad había comenzado siendo maravillosa. <br />
 <br />
Tal vez haya tenido que sustentarse chupando caña de azúcar o masticando fibra exprimida de caña de azúcar durante un día o dos, pero tras una semana de hacer diversos trabajos y correr por toda la isla comprando y vendiendo cuanto articulo lograba caer en sus manos, para este momento ya tenía dinero suficiente no solo para trabajar sino para divertirse o invitar a otras personas a comer y beber si es que se le antojaba, particularmente aquel día de libertad ella estaba antojada de compañía, té y charla así que eso había buscado.<br />
 <br />
Se encontraba en una de las plazas de la zona intermedia del reino Samba, donde la diferencia de estratos sociales era visible pero menos evidente, era a lo mejor que podía aspirar para entretenerse tras un día de trabajo productivo, aquella plaza en particular era conocida por sus tés y cafés calientes acompañados de dulces y tartas, había establecimientos accesibles para gente que apenas tenía más dinero que los trabajadores de las plantaciones hasta algunos establecimientos donde servían y atendían por precios que ella agradecería lograr conseguir en tan solo una semana de trabajo.<br />
 <br />
La plaza rodeada por aquellos establecimientos era grande y agradable, no de las que tenían una fuente en el centro pero si gozaba de un pequeño parque agradable a la vista desde los locales y cualquiera podía disfrutar de la sombra de los árboles, allí de vez en cuando algún artista ambulante se escuchaba o daba algún show para ganarse el pan del día y con suerte algo más.<br />
 <br />
El suave sonido de un violin llamó la atención de Hiiragi, sus largas orejas de conejo se reclinaron un poco en la dirección del sonido mientras ella comenzaba a caminar en dirección a quien fuera él o la artista callejera que estuviese dando aquel espectáculo. Luego de recorrer un poco llego al lugar destinado, varias un buen puñado de personas estaban disfrutando de las melodías que aquella artista en particular era capaz de generar, la Humink se quedó mirando y escuchando plácidamente mientras el show continuaba. <br />
 <br />
Una vez que el espectáculo hubiera terminado Hiiragi se acercaría a la interprete <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #BF5741;" class="mycode_color">-Hola, buenas tardes señorita, tengo que halagar su magnífica presentación y encantadora presencia han atrapado no solo mi atención sino que también mi interés.-</span></span> expresó alegremente la que era una mujer de cabello blanco, ojos rojos como un par de rubíes, piel caucásica pero no pálida, con orejas de conejo que llevaba un poncho hecho con telas harpilleras y a modo de bolso cargaba con una mochila creada a base de un bolso de patatas, en su espalda cargaba lo que parecía ser un puñado de cañas de azúcar envueltas en más harpillera, la fibra más barata y menos delicada para usar como vestimenta o para cualquier tarea.<br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #BF5741;" class="mycode_color">-Mis disculpas, con la emoción olvide presentarme.-</span></span> dijo la joven magramente vestida mientras realizaba una profusa reverencia teatral pero adecuadamente ejecutada <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #BF5741;" class="mycode_color">-Mi nombre es Hiiragi, soy una mercante ambulante y si usted me concede el placer, estaría encantada de invitarla a tomar una bebida en uno de los establecimientos cercanos, acompañado, por supuesto de alguna tarta, pues a esta hora creo que ambas no merecemos un premio.-</span></span> expresó agregando un tono entre pícaro y cómplice en el último tramo de su formal presentación e invitación.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[División 75, reuníos. [Presente relativo]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3078</link>
			<pubDate>Mon, 26 Jan 2026 16:13:47 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=704">Kael Omuyaga</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3078</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Había llegado el día...</span><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 49 de Primavera, Año 17</span></span></div>
<br />
Una tarde de trabajo habitual había sido cancelada para hacerle llegar un aviso, una carta oficial de la Marina se había hecho llegar hasta sus manos para dar al joven un comunicado importante. Habían pasado años desde que recibía una con un sobre en estas características. La elegancia en el sello del escudo no daba pie a ninguna duda, y el recuerdo de aquellos días se hizo eco entre sus pensamientos: Le estaban llamando para entrar en una nueva división. <br />
<br />
Nuevos compañeros, aliados, camaradas y compañeros de armas con los que compartir destino hasta el fin de su servicio...o hasta el último de sus días.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">La Marina le ha entregado una nueva oportunidad. </span><br />
</div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Abrió el sobre con cuidado, preguntándose quiénes serían aquellos integrantes que, de una forma u otra, habían terminado formando parte de aquel nuevo escuadrón. Sorprendentemente, la división a la que había sido asignado no era una con un número tan alto como las montañas. No formaba parte de un equipo de pacotilla, y el escudo marcaba claramente un número importante. La división 75, presentada con una ilustración como orgullo de la Marina, estaba presentado en un papel con las letras escritas en relieve, y la decoración en los extremos de las hojas de color aguamarina, a pesar de hacerse conocidas, terminaron incomodando una vez más a Kael, pero esta vez no se sentía orgulloso de ello. Sabía que tarde o temprano alguien terminaría valorándolo de esa manera, sabiendo que su lealtad y su silencio lo harían un firme candidato. <br />
<br />
 </div>
En la misma hoja, aparecía un apartado de los integrantes de la tripulación, pero ninguno de ellos estipulaba como el capitán. La confusión no tardó en verse resuelta al ver la firma de nada menos que el Almirante Markus, quién había expresado la igualdad de condiciones entre los miembros...menos de aquellos que no eran humanos. <br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"¿Nos espera en el nuevo mundo para unirnos a él?"</span> Los pensamientos que aquella noticia le generaba, los guardaría profundamente en su interior, devolviendo su mirada una vez más hasta aquellos integrantes. El único nombre que pudo reconocer al instante fue el de su amigo, Hasegawa Shin, el inseparable, quién una vez más había terminado unido a él por orden de los superiores. Estaba claro que el caso de ambos había sido sopesado el tiempo suficiente como para volver a ponerlos en conjunto, y la única pregunta que podía dejar en el aire, es si finalmente volvería a tomar el puesto de capitán de la flota.<br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"Oh...me acuerdo de esta chica. Nyra Kuroshiro. ¿Cuánto tiempo ha pasado?"</span> No recuerda cuando fue la última vez que coincidieron, y tampoco llegaron a hablar en exceso durante los últimos años. Apenas recuerda su rostro, y mucho menos su nombre, pero el recuerdo volvió como un torrente a su mente en cuanto lo leyó. Quizás era solo una coincidencia, pero para él, no podía sino surgirle la duda de que había algo, -o alguien-, más involucrado en todo esto.<br />
<br />
Las dudas volvieron a surgir en su mente al leer el nombre de Choi, y durante un instante comenzó a intercambiar el color de pelo de ambas mujeres. Sabe que una posee un rubio cenizo, mientras que la otra es un color más albino, pero es incapaz de recordar cuál tenía cuál.<br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"Supongo que se me hacen más parecidos de lo que debería"</span>. <br />
<br />
Y por último, entre ellos había dos nombres que no le sonaban en absoluto: Dravenia Arclight, y Dashrath Rifenhardt. Leerlo mentalmente era mucho más sencillo que tratar de pronunciarlo, y muy seguramente trataría de evitar intentarlo en su presencia hasta que otra persona distinta lo pronunciase correctamente. Eso, si es que no se le olvida antes...<br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"Debo reunirme con ellos en el Reino de Samba...será mejor que haga las maletas"</span>. <br />
<br />
No tuve tiempo que perder, y cómo si nada, el tiempo comenzó a avanzar mucho más deprisa sabiendo que mi única misión era, finalmente, reunirme con los demás.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 53 de Primavera, año 17</span></span></div>
<br />
A primera hora en el cuartel de la isla, ni siquiera había tenido tiempo de intentar buscar a su compañero albino. Sabía perfectamente que ponerse al día antes de tiempo le traería dolores de cabeza innecesarios, y decidió esperar por ello hasta que finalmente estuviesen realizadas las presentaciones y tuviesen tiempo, verdaderamente, de sentarse a tomar una copa y hablar de lo que habían experimentado durante las últimas semanas.<br />
<br />
No se presentó a la hora, sino que en su lugar, decidió llegar cuarenta y cinco minutos antes, sabiendo que conocía al menos a la mitad de los integrantes, y quería tener el espacio para poder hablar con cada uno de ellos por separado para saludarlos personalmente y eliminar posibles incomodidades antes de tiempo. <br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"Podría apostar que este idiota es incluso capaz de llegar tarde"</span>. <br />
<br />
No se había preparado nada en especial, no se tenía tampoco previsto ninguna presencia formal, por lo que aunque sonase bastante incómodo, la única tarea de aquellos Marines era presentarse entre ellos y asimilar que, de una forma u otra, todos y cada uno de los que en aquella estancia se terminarían presentando serían los compañeros con los que de ahora en adelante, tendrían que considerarse tarde o temprano como una familia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Había llegado el día...</span><br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 49 de Primavera, Año 17</span></span></div>
<br />
Una tarde de trabajo habitual había sido cancelada para hacerle llegar un aviso, una carta oficial de la Marina se había hecho llegar hasta sus manos para dar al joven un comunicado importante. Habían pasado años desde que recibía una con un sobre en estas características. La elegancia en el sello del escudo no daba pie a ninguna duda, y el recuerdo de aquellos días se hizo eco entre sus pensamientos: Le estaban llamando para entrar en una nueva división. <br />
<br />
Nuevos compañeros, aliados, camaradas y compañeros de armas con los que compartir destino hasta el fin de su servicio...o hasta el último de sus días.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">La Marina le ha entregado una nueva oportunidad. </span><br />
</div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align">Abrió el sobre con cuidado, preguntándose quiénes serían aquellos integrantes que, de una forma u otra, habían terminado formando parte de aquel nuevo escuadrón. Sorprendentemente, la división a la que había sido asignado no era una con un número tan alto como las montañas. No formaba parte de un equipo de pacotilla, y el escudo marcaba claramente un número importante. La división 75, presentada con una ilustración como orgullo de la Marina, estaba presentado en un papel con las letras escritas en relieve, y la decoración en los extremos de las hojas de color aguamarina, a pesar de hacerse conocidas, terminaron incomodando una vez más a Kael, pero esta vez no se sentía orgulloso de ello. Sabía que tarde o temprano alguien terminaría valorándolo de esa manera, sabiendo que su lealtad y su silencio lo harían un firme candidato. <br />
<br />
 </div>
En la misma hoja, aparecía un apartado de los integrantes de la tripulación, pero ninguno de ellos estipulaba como el capitán. La confusión no tardó en verse resuelta al ver la firma de nada menos que el Almirante Markus, quién había expresado la igualdad de condiciones entre los miembros...menos de aquellos que no eran humanos. <br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"¿Nos espera en el nuevo mundo para unirnos a él?"</span> Los pensamientos que aquella noticia le generaba, los guardaría profundamente en su interior, devolviendo su mirada una vez más hasta aquellos integrantes. El único nombre que pudo reconocer al instante fue el de su amigo, Hasegawa Shin, el inseparable, quién una vez más había terminado unido a él por orden de los superiores. Estaba claro que el caso de ambos había sido sopesado el tiempo suficiente como para volver a ponerlos en conjunto, y la única pregunta que podía dejar en el aire, es si finalmente volvería a tomar el puesto de capitán de la flota.<br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"Oh...me acuerdo de esta chica. Nyra Kuroshiro. ¿Cuánto tiempo ha pasado?"</span> No recuerda cuando fue la última vez que coincidieron, y tampoco llegaron a hablar en exceso durante los últimos años. Apenas recuerda su rostro, y mucho menos su nombre, pero el recuerdo volvió como un torrente a su mente en cuanto lo leyó. Quizás era solo una coincidencia, pero para él, no podía sino surgirle la duda de que había algo, -o alguien-, más involucrado en todo esto.<br />
<br />
Las dudas volvieron a surgir en su mente al leer el nombre de Choi, y durante un instante comenzó a intercambiar el color de pelo de ambas mujeres. Sabe que una posee un rubio cenizo, mientras que la otra es un color más albino, pero es incapaz de recordar cuál tenía cuál.<br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"Supongo que se me hacen más parecidos de lo que debería"</span>. <br />
<br />
Y por último, entre ellos había dos nombres que no le sonaban en absoluto: Dravenia Arclight, y Dashrath Rifenhardt. Leerlo mentalmente era mucho más sencillo que tratar de pronunciarlo, y muy seguramente trataría de evitar intentarlo en su presencia hasta que otra persona distinta lo pronunciase correctamente. Eso, si es que no se le olvida antes...<br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"Debo reunirme con ellos en el Reino de Samba...será mejor que haga las maletas"</span>. <br />
<br />
No tuve tiempo que perder, y cómo si nada, el tiempo comenzó a avanzar mucho más deprisa sabiendo que mi única misión era, finalmente, reunirme con los demás.<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">Día 53 de Primavera, año 17</span></span></div>
<br />
A primera hora en el cuartel de la isla, ni siquiera había tenido tiempo de intentar buscar a su compañero albino. Sabía perfectamente que ponerse al día antes de tiempo le traería dolores de cabeza innecesarios, y decidió esperar por ello hasta que finalmente estuviesen realizadas las presentaciones y tuviesen tiempo, verdaderamente, de sentarse a tomar una copa y hablar de lo que habían experimentado durante las últimas semanas.<br />
<br />
No se presentó a la hora, sino que en su lugar, decidió llegar cuarenta y cinco minutos antes, sabiendo que conocía al menos a la mitad de los integrantes, y quería tener el espacio para poder hablar con cada uno de ellos por separado para saludarlos personalmente y eliminar posibles incomodidades antes de tiempo. <br />
<br />
<span style="color: #000080;" class="mycode_color">"Podría apostar que este idiota es incluso capaz de llegar tarde"</span>. <br />
<br />
No se había preparado nada en especial, no se tenía tampoco previsto ninguna presencia formal, por lo que aunque sonase bastante incómodo, la única tarea de aquellos Marines era presentarse entre ellos y asimilar que, de una forma u otra, todos y cada uno de los que en aquella estancia se terminarían presentando serían los compañeros con los que de ahora en adelante, tendrían que considerarse tarde o temprano como una familia.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Inner light | Privado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3070</link>
			<pubDate>Sun, 25 Jan 2026 15:18:40 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=659">Hasegawa Shin</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3070</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 9, Invierno. Año 17.</span></div>
<br />
La vida estaba excedida en casualidades, no lo podía negar. Porque, ¿cómo explicar sino el coincidir con Choi Hae-won después de trabajar el día anterior con Dravenia? Considerando que el día previo a ese las había conocido a ambas, era como si fuese una broma inocente de las personas al mando de ese pequeño grupo marine habitando Samba, por vete tú a saber qué motivo.<br />
<br />
Lo cierto es que ante la personalidad más receptiva de la albina, Hasegawa se sentía más incómodo que de costumbre, porque la muchacha rara vez reaccionaba a sus idioteces, parecía mantener un temple irremediablemente alto, bajo la idea de que todos se lleven bien, y el hombre no conseguía entender por qué aquello era tan importante. Era como hacer un show de humor, y que el público no se ría en ningún chiste, ¿qué sentido tenía?<br />
<br />
El patrullaje aquella vez era sencillo, ir por la zona comercial cercana a donde se conocieron intentando vigilar que todo ande bien, sin contratiempos excepcionales y finalizar el día con un reporte completo, poco imaginaría el albino que las cosas podrían torcerse tan pronto, aunque decirlo era adelantarse demasiado a los hechos.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por suerte eres menos violenta que Nia, ya me jodería tener que protegerme de criminales y mis compañeras de profesión ¡al mismo tiempo! ¡Y dos días seguidos!</span></span> —exclamó, escandalizado mientras caminaban a la par, aunque Hasegawa no tardó en adelantarse ligeramente. Quizás víctima de su ego y también, una sensación casi constante de inquietud.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero bueno, supongo que tendré tiempo de interrogarte, entonces. Hay cosas que no pude preguntarte con tu querida 'hermanita' presente.</span></span> —e infló las mejillas, un gesto levemente infantil, mirándola. Un reproche expresivo que sumaba a la ya típica forma de vincularse que tiene el albino, donde siempre exagera las emociones y la expresividad.<br />
<br />
O se lo ama, o se lo odia, pero desde luego, es complicado aburrirse con él estando cerca.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 9, Invierno. Año 17.</span></div>
<br />
La vida estaba excedida en casualidades, no lo podía negar. Porque, ¿cómo explicar sino el coincidir con Choi Hae-won después de trabajar el día anterior con Dravenia? Considerando que el día previo a ese las había conocido a ambas, era como si fuese una broma inocente de las personas al mando de ese pequeño grupo marine habitando Samba, por vete tú a saber qué motivo.<br />
<br />
Lo cierto es que ante la personalidad más receptiva de la albina, Hasegawa se sentía más incómodo que de costumbre, porque la muchacha rara vez reaccionaba a sus idioteces, parecía mantener un temple irremediablemente alto, bajo la idea de que todos se lleven bien, y el hombre no conseguía entender por qué aquello era tan importante. Era como hacer un show de humor, y que el público no se ría en ningún chiste, ¿qué sentido tenía?<br />
<br />
El patrullaje aquella vez era sencillo, ir por la zona comercial cercana a donde se conocieron intentando vigilar que todo ande bien, sin contratiempos excepcionales y finalizar el día con un reporte completo, poco imaginaría el albino que las cosas podrían torcerse tan pronto, aunque decirlo era adelantarse demasiado a los hechos.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por suerte eres menos violenta que Nia, ya me jodería tener que protegerme de criminales y mis compañeras de profesión ¡al mismo tiempo! ¡Y dos días seguidos!</span></span> —exclamó, escandalizado mientras caminaban a la par, aunque Hasegawa no tardó en adelantarse ligeramente. Quizás víctima de su ego y también, una sensación casi constante de inquietud.<br />
<br />
—<span style="color: slateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero bueno, supongo que tendré tiempo de interrogarte, entonces. Hay cosas que no pude preguntarte con tu querida 'hermanita' presente.</span></span> —e infló las mejillas, un gesto levemente infantil, mirándola. Un reproche expresivo que sumaba a la ya típica forma de vincularse que tiene el albino, donde siempre exagera las emociones y la expresividad.<br />
<br />
O se lo ama, o se lo odia, pero desde luego, es complicado aburrirse con él estando cerca.]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
</rss>