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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Ciudad Gear]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 02:10:50 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[PA | Recolección y creación] Afilando las... ¿Garras? ¡No quiero ser un The Rian!]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4388</link>
			<pubDate>Mon, 21 Sep 2026 19:41:37 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=834">Kai T. Gomi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4388</guid>
			<description><![CDATA[Erase una vez la historia de un joven de pelo blanco que un día, tras por primera vez en su vida en algo, habría decidido ser un luchador de artes marciales mixtas, todo gracias a que una muchacha, Sira, lo había acogido bajo un entrenamiento físico estricto y le había enseñado el poderoso arte del Hasshoken. También había aguantado parte del maltrato físico y las palabras duras gracias a que, en el fondo y aunque no lo quiera reconocer, le gustaba un poquito. ¿Pero qué pasa con ese joven que trasteaba con chatarra? ¿Ese que jugueteaba con la basura y que soñaba con ser un gran inventor para su propio uso y disfrute? Aquel deseo, la pasión, el ingenio, se había dejado un poco de lado con el único objetivo de maltratar las pocas neuronas sanas que aun quedaban en aquel cerebrito. <br />
<br />
Con el tiempo, en su estadía en la isla, se daría cuenta de una cosa, y es que el muy cabeza de chorlito podría usar las dos cosas. No era tan complicado combinar lo mejor de ambos mundos y, si le dejaban cancha por la que correr, lo mejor de los tres mundos de forma simultánea. ¿Qué mejor que usar una espada? Una espada con una pequeña batería que la electrifique. ¿Y qué mejor que tener una espada electrificada? Poder venderla a base de regateos a cualquier tonto que pasase por ahí y vendérsela inflada de precio. Si el mundo podía especular con trozos de cartón y cabezas de piratas, por qué el callejero no iba a poder hacerlo con sus propias modificaciones. ¡Vaya que si! <br />
<br />
Es por eso que sumido en la oscuridad de su guarida de pirata pobre improvisada, otra cueva, se quedó pensando, comiendo techo una vez más, de vez en cuando transmitía sus pensamientos en voz alta, porque sentía que iba a perder la voz de estar solo tanto tiempo. Estaba tumbado boca arriba, con las manos detrás de la cabeza, dándole algo mullido a su nuca a falta de almohada, sin éxito, pues aquellos guantes estaban reforzados en el interior con puro metal. Retiró las manos y dejó que su cabeza reposase sobre el conglomerado de hojas secas dentro de una bolsa, a lo que llamaba almohada. En realidad si que tenía dinero, pero usarlo para comprar cosas para estar cómodo no era algo que podía entrar dentro de una lógica racional. ''Total, me voy a largar dentro de poco cien por cien'' se repetía en la mente, una y otra vez.<br />
<br />
Alzó sus guantes en el aire. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Esto es demasiado incómodo, es como si me estuviese clavando *burp* estacas en la cabeza...</span></span> - Los miró con más detenimiento y entonces algo cruzó por su cabeza. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> Estacas... </span></span>- ¿Y si podía apuñalar con sus guantes y no solo repartir leña con ellos? - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Estacas... </span></span>- Volvió a repetir en la soledad de su cueva mientras se incorporaba. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> ¿Y si le meto estacas? Espera un momento... ¡Eso es lo que quería hacer!</span></span> - Se levantó de un ágil salto y se acercó al tocón que usaba como mesa de comedor. Una vez llegó allí se apoyó con algo de nerviosismo, como si se le hubiese venido a la mente la idea del siglo, algo totalmente original. Iba a tener que andar con ojo de que nadie le robase la patente. Se retiró los guantes, dejando ver sus manos llenas de cicatrices, ennegrecidas por los golpes y la sangre coagulada en varias zonas, y miró con más detenimiento los guantes, palpando allí donde en su interior se encontraban los refuerzos de metal, revisando cada costura. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Lo puedo hacer, tiene que ser sencillo, pero necesito un poco de acero, o metal, o hierro...</span></span> - Podía conseguirlo, lo podía comprar. Sin más miramiento se volvió a enfundar el guante que se había retirado y se acercó a un pequeño saco que tenía cerca de su cama, le dio un par de palmadas como si fuera una sandía y las monedas tintinearon. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Fondo de reserva para emergencias. Esto es una emergencia </span></span>- Desató el nudo que lo mantenía cerrado y metió la mano para coger un buen puñado de berries y llevárselo al bolsillo. <br />
<br />
Un cuarto de hora después, tras escabullirse de su escondida cueva y llegar a uno de los caminos principales, se plantaría en el centro, donde los comercios se arremolinaban en torno a un punto, la plaza de la ciudad, aquella donde se podría pegar con otro gigantón que conociese, ya iban dos. Buscó una herrería rápidamente y entró sin vergüenza alguna. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡Viejales! ¡Necesito mucho acero! ¡Es cuestión de vida o muerte!</span></span> - El dueño y herrero supremo que regentaba el local se quedó sorprendido deteniendo el martilleo de su acero al rojo vivo, pensativo, en silencio, mirando extrañado y escuchando las palabras del joven que acababa de invadir su local. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Qu- Mira chaval, aquí no vendemos material. Vendemos el servicio única y exclusivamente. Si quieres que te hagamos algo, trae tú mismo el material. Y si tienes poca pasta lo puedes hacer tu mismo, por un precio</span></span> - Tras sus palabras volvió a martillear con un ritmo monótono pero hipnotizante. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¿Dónde?</span></span> - Contestó abruptamente. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Dónde qué? </span></span>- Detuvo su faena una vez más. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡Que donde consigo acero! </span></span>- El herrero rodó sus ojos ante la falta de educación del joven y suspiró, aunando la paciencia que tenía por un instante para no mandarlo a freír espárragos, y es que el dinero era el dinero y en un sitio donde se usaban más las manos que el acero, era necesario ganar más que perder, aunque tuviese que aguantar un niñato insolente. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">A los pies de la ladera oeste de la ciudad hay varios montones de chatarra, nadie las aprovecha apenas porque no lo necesitan, aquí usan más las...</span></span> - Kai buscó con la mirada la sala, buscando la puerta y en su recorrido vio un pico apoyado en la pared, a su lado, por lo que lo tomaría y saldría por la puerta como una exhalación. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¡EH!</span></span> - Se escucharía el grito ahogado por la lejanía que ya los separaba al uno del otro. <br />
<br />
Llegó al pie de la ladera en cuestión de minutos, sudando, habiendo corrido toda la distancia que lo separaba, como si de verdad hubiese prisa alguna en realizar la creación que tenía en mente. En ocasiones era así de impulsivo y obsesionado con las cosas y debía realizarlas cuantos antes o si no perdía el hiper foco. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Aquí es</span></span> - Se echó el pico al hombro y se acercó hasta los montones de chatarra, tocándolos, ensuciando su guante al palpar toda la mierda, hasta que, tras varios minutos de búsqueda, dar con una plancha poco roída por el óxido. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡Esto es!</span></span> - Dio un paso atrás, flexionó las rodillas y, tomando el pico con ambas manos, descargó la punta de la herramientas directamente contra la plancha. Tras castigar hombros, codos, muñecas y al propio metal durante algo más de una hora, había conseguido deshacer en pequeños trozos aquello que tanto necesitaba. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">No sé ni para qué necesito esto. ¿No será mejor apilar y moverlas?</span></span> - Definitivamente, en su mente aquello iba a ser como ir a una mina, pero algo bastante lejos de lo que realmente era en aquella isla. Su ropa estaba completamente sucia, llena de mierda, polvo y óxido. Empezó a rebuscar entre varios montones de chatarra, empezando a desmigajar aquellas montañas de reluciente basura. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Yo creo que con esto me da</span></span> - Aseguró apilando varias planchas irregulares que tendría que aplanar como pudiese con la herramienta que llevaba encima. <br />
<br />
Una vez terminó se enganchó el pico por dentro del cuello de la camisa dejándolo en una postura totalmente recta y después de ello se agachó, como se suponía que uno debía hacerlo cuando levantaba peso, y cargó todas las plancha que pudo sobre su cabeza, con ambas manos, gracias a su increíble fuerza, pudiendo levantar casi una tonelada. Aunque imposible recoger tanto entre dos brazos, por lo que tuvo que dar varios viajes hasta la forja.<br />
<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Ya.. ya está aquí... viejales.... ya lo he traído todo... fu-fúndelo...</span></span> - Masticaba las palabras mientras recuperaba el resuello. El peliblanco sacó unos cuantos berries que dejó sobre el mostrador, podía intuir que no salía gratis. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">No es mucho, te puedes quedar con lo que no voy a usar</span> </span>- Aseguró con confianza.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
Tras devolver el brillo a los ojos del luchador, aquel hombre enseguida comenzaría el proceso de fundición y enmoldado. A medida que se iban volviendo manejables, aunque aun seguían ardientes y al rojo vivo, el más joven se acercaba enfundado en protección de guantes sobre guantes, camiseta de tirantes por el calor y unas gafas de culo de botella que estaban oscurecidas, y comenzaba a tallar, a esculpir, aquellos trozos de metal. Primero utilizaba algo muy parecido a un cuchillo de untar mantequita con lo que marcaba el centro de los cilindros de acero al rojo vivo y luego una rara espiral en su contorno. Después, con la ayuda de unas pinzas metálicas las tomaba y las colocaba sobre el yunque, sobre el que después terminaba de martillear con una calma inusitada, y es que mientras se entretenía en realizar el trabajo manual que se había propuesto, no había abierto la boca ni por un solo instante. Aquellos cilindros habían terminado por tener una forma cónica en cuya base había una extensión de metal tallada y lista para solo tener que enroscar.<br />
<br />
Una vez más había terminado desnudando sus manos, revelando el maltrato en ellas, para comenzar a descoser el cuero por sus uniones, revelando el interior del guante y sus refuerzos metálicos. Sin retirar ni uno solo de su unión con el chasis del guante comenzó a perforar en el centro de los pequeños refuerzos metálicos, haciendo pequeños orificios donde podía enroscar las púas. Después de eso solo tuvo que marcar con un punzón sobre la capa superior e inferior del cuero, realizar agujeros a través de los cuales pudiese introducir la unión de aquellas púas cónicas que había modificado a través del martilleo continuo.<br />
<br />
¿El verdadero forjador donde había estado todo este tiempo? Todo el tiempo se mantuvo cerca, pululando alrededor del peliblanco, observándolo, hablándole, aconsejándolo y ayudando, pero el joven estaba tan concentrado en lo que estaba haciendo que ni siquiera le había prestado un mínimo de atención, tan solo aceptando un ente que estaba ahí. Estaba demasiado concentrado en lo que estaba haciendo que su presencia había desaparecido por completo. <br />
<br />
El callejero se limpió el sudor de la frente cuando terminó de coser de nuevo el cuero y asegurando que el guante volvería a estar entero y con la resistencia que debería. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡Lo logré bro, lo logré!</span></span> - Tomó la creación entre cicatrices y dedos, alzándola para que todo el mundo en aquel establecimiento, el herrero únicamente, la admirasen. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Es un buen trabajo chaval, pero habría salido mejor si me hubieses esc... </span></span>- Las palabras del herrero serían interrumpidas por el manoteo al aire del de pelo blanco. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> Si si, toma tus berries...</span></span> - Sacó del bolsillo de su pantalón un par de berries más que dejó en el mostrador de camino a la puerta. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Son espectaculares, voy a meter cañonazos ahora</span></span> - Dijo saliendo por la puerta y vistiendo los guantes nuevamente, sintiendo el peso aumentado tras ser modificados. <br />
<br />
Sonrió y se largó perdiéndose entre las calles, ahora lo que necesitaba era una maldita ducha, porque olía a forja cerrada.<br />
<br />
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						<span>Objeto Modificado</span>
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					Cumpliendo con las palabras impuestas, 1500 de recolección más creación, modifico el siguiente objeto: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/u4ylHBJ.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Premio y Castigo</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>2</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,3 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>0</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Guanteletes de cuero en su exterior, modificados por Kai, que se adaptan perfectamente a la mano. Reforzados en su interior con placas gruesas de metal y con púas cónicas de acero en su exterior, convirtiendo sus golpes demoledores en golpes capaces atravesar a quien sea. Es capaz de realizar daño perforante.</i>
                </p>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `premycast001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>premycast001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Nuevos detalles del objeto</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Nombre: Shobatsu<br />
Descripción: Guanteletes de cuero en su exterior, modificados por Kai, que se adaptan perfectamente a la mano. Reforzados en su interior con placas gruesas de metal y con púas cónicas de acero en su exterior, convirtiendo sus golpes demoledores en golpes capaces atravesar a quien sea. Es capaz de realizar daño perforante.<br />
Nueva imagen: <a href="https://i.ibb.co/9kkGF4j2/Chat-GPT-Image-13-sept-2026-13-04-47.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://i.ibb.co/9kkGF4j2/Chat-GPT-Image...-04-47.png</a>
				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Erase una vez la historia de un joven de pelo blanco que un día, tras por primera vez en su vida en algo, habría decidido ser un luchador de artes marciales mixtas, todo gracias a que una muchacha, Sira, lo había acogido bajo un entrenamiento físico estricto y le había enseñado el poderoso arte del Hasshoken. También había aguantado parte del maltrato físico y las palabras duras gracias a que, en el fondo y aunque no lo quiera reconocer, le gustaba un poquito. ¿Pero qué pasa con ese joven que trasteaba con chatarra? ¿Ese que jugueteaba con la basura y que soñaba con ser un gran inventor para su propio uso y disfrute? Aquel deseo, la pasión, el ingenio, se había dejado un poco de lado con el único objetivo de maltratar las pocas neuronas sanas que aun quedaban en aquel cerebrito. <br />
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Con el tiempo, en su estadía en la isla, se daría cuenta de una cosa, y es que el muy cabeza de chorlito podría usar las dos cosas. No era tan complicado combinar lo mejor de ambos mundos y, si le dejaban cancha por la que correr, lo mejor de los tres mundos de forma simultánea. ¿Qué mejor que usar una espada? Una espada con una pequeña batería que la electrifique. ¿Y qué mejor que tener una espada electrificada? Poder venderla a base de regateos a cualquier tonto que pasase por ahí y vendérsela inflada de precio. Si el mundo podía especular con trozos de cartón y cabezas de piratas, por qué el callejero no iba a poder hacerlo con sus propias modificaciones. ¡Vaya que si! <br />
<br />
Es por eso que sumido en la oscuridad de su guarida de pirata pobre improvisada, otra cueva, se quedó pensando, comiendo techo una vez más, de vez en cuando transmitía sus pensamientos en voz alta, porque sentía que iba a perder la voz de estar solo tanto tiempo. Estaba tumbado boca arriba, con las manos detrás de la cabeza, dándole algo mullido a su nuca a falta de almohada, sin éxito, pues aquellos guantes estaban reforzados en el interior con puro metal. Retiró las manos y dejó que su cabeza reposase sobre el conglomerado de hojas secas dentro de una bolsa, a lo que llamaba almohada. En realidad si que tenía dinero, pero usarlo para comprar cosas para estar cómodo no era algo que podía entrar dentro de una lógica racional. ''Total, me voy a largar dentro de poco cien por cien'' se repetía en la mente, una y otra vez.<br />
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Alzó sus guantes en el aire. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Esto es demasiado incómodo, es como si me estuviese clavando *burp* estacas en la cabeza...</span></span> - Los miró con más detenimiento y entonces algo cruzó por su cabeza. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> Estacas... </span></span>- ¿Y si podía apuñalar con sus guantes y no solo repartir leña con ellos? - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Estacas... </span></span>- Volvió a repetir en la soledad de su cueva mientras se incorporaba. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> ¿Y si le meto estacas? Espera un momento... ¡Eso es lo que quería hacer!</span></span> - Se levantó de un ágil salto y se acercó al tocón que usaba como mesa de comedor. Una vez llegó allí se apoyó con algo de nerviosismo, como si se le hubiese venido a la mente la idea del siglo, algo totalmente original. Iba a tener que andar con ojo de que nadie le robase la patente. Se retiró los guantes, dejando ver sus manos llenas de cicatrices, ennegrecidas por los golpes y la sangre coagulada en varias zonas, y miró con más detenimiento los guantes, palpando allí donde en su interior se encontraban los refuerzos de metal, revisando cada costura. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Lo puedo hacer, tiene que ser sencillo, pero necesito un poco de acero, o metal, o hierro...</span></span> - Podía conseguirlo, lo podía comprar. Sin más miramiento se volvió a enfundar el guante que se había retirado y se acercó a un pequeño saco que tenía cerca de su cama, le dio un par de palmadas como si fuera una sandía y las monedas tintinearon. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Fondo de reserva para emergencias. Esto es una emergencia </span></span>- Desató el nudo que lo mantenía cerrado y metió la mano para coger un buen puñado de berries y llevárselo al bolsillo. <br />
<br />
Un cuarto de hora después, tras escabullirse de su escondida cueva y llegar a uno de los caminos principales, se plantaría en el centro, donde los comercios se arremolinaban en torno a un punto, la plaza de la ciudad, aquella donde se podría pegar con otro gigantón que conociese, ya iban dos. Buscó una herrería rápidamente y entró sin vergüenza alguna. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡Viejales! ¡Necesito mucho acero! ¡Es cuestión de vida o muerte!</span></span> - El dueño y herrero supremo que regentaba el local se quedó sorprendido deteniendo el martilleo de su acero al rojo vivo, pensativo, en silencio, mirando extrañado y escuchando las palabras del joven que acababa de invadir su local. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Qu- Mira chaval, aquí no vendemos material. Vendemos el servicio única y exclusivamente. Si quieres que te hagamos algo, trae tú mismo el material. Y si tienes poca pasta lo puedes hacer tu mismo, por un precio</span></span> - Tras sus palabras volvió a martillear con un ritmo monótono pero hipnotizante. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¿Dónde?</span></span> - Contestó abruptamente. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Dónde qué? </span></span>- Detuvo su faena una vez más. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡Que donde consigo acero! </span></span>- El herrero rodó sus ojos ante la falta de educación del joven y suspiró, aunando la paciencia que tenía por un instante para no mandarlo a freír espárragos, y es que el dinero era el dinero y en un sitio donde se usaban más las manos que el acero, era necesario ganar más que perder, aunque tuviese que aguantar un niñato insolente. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">A los pies de la ladera oeste de la ciudad hay varios montones de chatarra, nadie las aprovecha apenas porque no lo necesitan, aquí usan más las...</span></span> - Kai buscó con la mirada la sala, buscando la puerta y en su recorrido vio un pico apoyado en la pared, a su lado, por lo que lo tomaría y saldría por la puerta como una exhalación. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¡EH!</span></span> - Se escucharía el grito ahogado por la lejanía que ya los separaba al uno del otro. <br />
<br />
Llegó al pie de la ladera en cuestión de minutos, sudando, habiendo corrido toda la distancia que lo separaba, como si de verdad hubiese prisa alguna en realizar la creación que tenía en mente. En ocasiones era así de impulsivo y obsesionado con las cosas y debía realizarlas cuantos antes o si no perdía el hiper foco. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Aquí es</span></span> - Se echó el pico al hombro y se acercó hasta los montones de chatarra, tocándolos, ensuciando su guante al palpar toda la mierda, hasta que, tras varios minutos de búsqueda, dar con una plancha poco roída por el óxido. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡Esto es!</span></span> - Dio un paso atrás, flexionó las rodillas y, tomando el pico con ambas manos, descargó la punta de la herramientas directamente contra la plancha. Tras castigar hombros, codos, muñecas y al propio metal durante algo más de una hora, había conseguido deshacer en pequeños trozos aquello que tanto necesitaba. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">No sé ni para qué necesito esto. ¿No será mejor apilar y moverlas?</span></span> - Definitivamente, en su mente aquello iba a ser como ir a una mina, pero algo bastante lejos de lo que realmente era en aquella isla. Su ropa estaba completamente sucia, llena de mierda, polvo y óxido. Empezó a rebuscar entre varios montones de chatarra, empezando a desmigajar aquellas montañas de reluciente basura. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Yo creo que con esto me da</span></span> - Aseguró apilando varias planchas irregulares que tendría que aplanar como pudiese con la herramienta que llevaba encima. <br />
<br />
Una vez terminó se enganchó el pico por dentro del cuello de la camisa dejándolo en una postura totalmente recta y después de ello se agachó, como se suponía que uno debía hacerlo cuando levantaba peso, y cargó todas las plancha que pudo sobre su cabeza, con ambas manos, gracias a su increíble fuerza, pudiendo levantar casi una tonelada. Aunque imposible recoger tanto entre dos brazos, por lo que tuvo que dar varios viajes hasta la forja.<br />
<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Ya.. ya está aquí... viejales.... ya lo he traído todo... fu-fúndelo...</span></span> - Masticaba las palabras mientras recuperaba el resuello. El peliblanco sacó unos cuantos berries que dejó sobre el mostrador, podía intuir que no salía gratis. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">No es mucho, te puedes quedar con lo que no voy a usar</span> </span>- Aseguró con confianza.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
Tras devolver el brillo a los ojos del luchador, aquel hombre enseguida comenzaría el proceso de fundición y enmoldado. A medida que se iban volviendo manejables, aunque aun seguían ardientes y al rojo vivo, el más joven se acercaba enfundado en protección de guantes sobre guantes, camiseta de tirantes por el calor y unas gafas de culo de botella que estaban oscurecidas, y comenzaba a tallar, a esculpir, aquellos trozos de metal. Primero utilizaba algo muy parecido a un cuchillo de untar mantequita con lo que marcaba el centro de los cilindros de acero al rojo vivo y luego una rara espiral en su contorno. Después, con la ayuda de unas pinzas metálicas las tomaba y las colocaba sobre el yunque, sobre el que después terminaba de martillear con una calma inusitada, y es que mientras se entretenía en realizar el trabajo manual que se había propuesto, no había abierto la boca ni por un solo instante. Aquellos cilindros habían terminado por tener una forma cónica en cuya base había una extensión de metal tallada y lista para solo tener que enroscar.<br />
<br />
Una vez más había terminado desnudando sus manos, revelando el maltrato en ellas, para comenzar a descoser el cuero por sus uniones, revelando el interior del guante y sus refuerzos metálicos. Sin retirar ni uno solo de su unión con el chasis del guante comenzó a perforar en el centro de los pequeños refuerzos metálicos, haciendo pequeños orificios donde podía enroscar las púas. Después de eso solo tuvo que marcar con un punzón sobre la capa superior e inferior del cuero, realizar agujeros a través de los cuales pudiese introducir la unión de aquellas púas cónicas que había modificado a través del martilleo continuo.<br />
<br />
¿El verdadero forjador donde había estado todo este tiempo? Todo el tiempo se mantuvo cerca, pululando alrededor del peliblanco, observándolo, hablándole, aconsejándolo y ayudando, pero el joven estaba tan concentrado en lo que estaba haciendo que ni siquiera le había prestado un mínimo de atención, tan solo aceptando un ente que estaba ahí. Estaba demasiado concentrado en lo que estaba haciendo que su presencia había desaparecido por completo. <br />
<br />
El callejero se limpió el sudor de la frente cuando terminó de coser de nuevo el cuero y asegurando que el guante volvería a estar entero y con la resistencia que debería. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡Lo logré bro, lo logré!</span></span> - Tomó la creación entre cicatrices y dedos, alzándola para que todo el mundo en aquel establecimiento, el herrero únicamente, la admirasen. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Es un buen trabajo chaval, pero habría salido mejor si me hubieses esc... </span></span>- Las palabras del herrero serían interrumpidas por el manoteo al aire del de pelo blanco. -<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"> Si si, toma tus berries...</span></span> - Sacó del bolsillo de su pantalón un par de berries más que dejó en el mostrador de camino a la puerta. - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Son espectaculares, voy a meter cañonazos ahora</span></span> - Dijo saliendo por la puerta y vistiendo los guantes nuevamente, sintiendo el peso aumentado tras ser modificados. <br />
<br />
Sonrió y se largó perdiéndose entre las calles, ahora lo que necesitaba era una maldita ducha, porque olía a forja cerrada.<br />
<br />
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					<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Objeto Modificado</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Cumpliendo con las palabras impuestas, 1500 de recolección más creación, modifico el siguiente objeto: <div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/u4ylHBJ.png' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Premio y Castigo</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad'><strong>2</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>7 FUE / 10 RES</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>1000</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>40</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,3 FUE</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>1</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>0</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>Guanteletes de cuero en su exterior, modificados por Kai, que se adaptan perfectamente a la mano. Reforzados en su interior con placas gruesas de metal y con púas cónicas de acero en su exterior, convirtiendo sus golpes demoledores en golpes capaces atravesar a quien sea. Es capaz de realizar daño perforante.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
                    <div
                        class='objeto_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `premycast001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>premycast001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Nuevos detalles del objeto</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Nombre: Shobatsu<br />
Descripción: Guanteletes de cuero en su exterior, modificados por Kai, que se adaptan perfectamente a la mano. Reforzados en su interior con placas gruesas de metal y con púas cónicas de acero en su exterior, convirtiendo sus golpes demoledores en golpes capaces atravesar a quien sea. Es capaz de realizar daño perforante.<br />
Nueva imagen: <a href="https://i.ibb.co/9kkGF4j2/Chat-GPT-Image-13-sept-2026-13-04-47.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">https://i.ibb.co/9kkGF4j2/Chat-GPT-Image...-04-47.png</a>
				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Funny bone | Vixen Ventress]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4386</link>
			<pubDate>Mon, 21 Sep 2026 18:32:52 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=614">Tezca Norova</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4386</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">4 de invierno año 16</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Gear, Kutsukku.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[b]<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Cerca del anochecer.</span></span></span>[/b]</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Había escuchado que este sitio era el mejor lugar para conseguir armamento. <br />
 <br />
Usualmente no me dejo llevar por simples consejos cuando se trata de viajar: Uno nunca sabe si sus intenciones son honradas o simplemente pretenden atraerte a la boca del lobo para reducir la competencia, sin embargo, la insistencia de esta mujer en “darle la oportunidad” había sido tanta que simplemente desperdiciar la oportunidad de curiosear pero parecía indigno como alguien que siempre ha confiado en los designios del destino. <br />
 <br />
Esa noche, entre la chatarra y el olor metálico que no podía terminar de identificar si se trataba de sangre o del metal que usaban para las armas, el frio pretendía colarse entre los huesos haciéndome tiritar, intenté omitirlo ¿Cómo es que alguien tan grandioso como yo se vería amedrentado y encogido por le frio? ¡Imposible! Por lo que me había rehusado a usar ropa más abrigadora, sintiendo el frio metal del medallón contra el pecho desnudo que, por supuesto, no ayudaba en nada. <br />
 <br />
Las luces neón que parecían señalizar lugares de mala muerte o peor, lograban iluminar mi rostro de forma perfecta ¿A quien miento? Aunque no estuviera iluminado seguiría siendo hermosamente perfecto… Ese no es el punto. Finalmente, detrás de los lentes naranjas había logrado divisar el letrero con una estrella al final del nombre, abriendo la puerta de un jalón mientras intentaba observar a los alrededores para evitar que me siguieran y entonces adentrarme al sitio. <br />
 <br />
Una tienda bastante común a primera vista donde algunos filos y armamento contundentes parecían exponerse con toda la naturalidad de quien vende carne, no pude evitar darle un par de vistazo, notando que algunos aunque claramente tenían una calidad bastante decente, no había nada mejor que mi propio filo, usándolo como un punto de apoyo poco amenazante y casi decorativo hasta llegar a la caja, sacando de mi bolsillo una pequeña estrella de origami que dejaría sobre el mostrador y con un botón se abría la puerta detrás de la caja, dejando escuchar el bullicio y música del otro lado.<br />
 <br />
Un bar clandestino, o mejor dicho, una idea para atraer a más clientes a este triste tienda de armas. Bajé las escaleras hasta llegar al extraño aroma a incienso y perfume, con diversas mesas por todo el lugar junto a una barra apenas llena y delante de este panorama, un escenario donde un grupo local tocaba para amenizar el ambiente. <br />
 <br />
Una vez en la barra opté por solo apoyarme en esta sin llegar a sentarme. <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">—Recomendación de la casa, no importa que tan fuerte sea ¿Me entiendes? —</span> No era de esos días donde sabía que tomar, además que el espectáculo me llamaba aún más la atención.</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.pinimg.com/736x/a9/d9/93/a9d9935d36d249e6fb384b31586908e1.jpg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">4 de invierno año 16</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Gear, Kutsukku.</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">[b]<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Cerca del anochecer.</span></span></span>[/b]</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Había escuchado que este sitio era el mejor lugar para conseguir armamento. <br />
 <br />
Usualmente no me dejo llevar por simples consejos cuando se trata de viajar: Uno nunca sabe si sus intenciones son honradas o simplemente pretenden atraerte a la boca del lobo para reducir la competencia, sin embargo, la insistencia de esta mujer en “darle la oportunidad” había sido tanta que simplemente desperdiciar la oportunidad de curiosear pero parecía indigno como alguien que siempre ha confiado en los designios del destino. <br />
 <br />
Esa noche, entre la chatarra y el olor metálico que no podía terminar de identificar si se trataba de sangre o del metal que usaban para las armas, el frio pretendía colarse entre los huesos haciéndome tiritar, intenté omitirlo ¿Cómo es que alguien tan grandioso como yo se vería amedrentado y encogido por le frio? ¡Imposible! Por lo que me había rehusado a usar ropa más abrigadora, sintiendo el frio metal del medallón contra el pecho desnudo que, por supuesto, no ayudaba en nada. <br />
 <br />
Las luces neón que parecían señalizar lugares de mala muerte o peor, lograban iluminar mi rostro de forma perfecta ¿A quien miento? Aunque no estuviera iluminado seguiría siendo hermosamente perfecto… Ese no es el punto. Finalmente, detrás de los lentes naranjas había logrado divisar el letrero con una estrella al final del nombre, abriendo la puerta de un jalón mientras intentaba observar a los alrededores para evitar que me siguieran y entonces adentrarme al sitio. <br />
 <br />
Una tienda bastante común a primera vista donde algunos filos y armamento contundentes parecían exponerse con toda la naturalidad de quien vende carne, no pude evitar darle un par de vistazo, notando que algunos aunque claramente tenían una calidad bastante decente, no había nada mejor que mi propio filo, usándolo como un punto de apoyo poco amenazante y casi decorativo hasta llegar a la caja, sacando de mi bolsillo una pequeña estrella de origami que dejaría sobre el mostrador y con un botón se abría la puerta detrás de la caja, dejando escuchar el bullicio y música del otro lado.<br />
 <br />
Un bar clandestino, o mejor dicho, una idea para atraer a más clientes a este triste tienda de armas. Bajé las escaleras hasta llegar al extraño aroma a incienso y perfume, con diversas mesas por todo el lugar junto a una barra apenas llena y delante de este panorama, un escenario donde un grupo local tocaba para amenizar el ambiente. <br />
 <br />
Una vez en la barra opté por solo apoyarme en esta sin llegar a sentarme. <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">—Recomendación de la casa, no importa que tan fuerte sea ¿Me entiendes? —</span> No era de esos días donde sabía que tomar, además que el espectáculo me llamaba aún más la atención.</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.pinimg.com/736x/a9/d9/93/a9d9935d36d249e6fb384b31586908e1.jpg" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Vestimenta</a></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[— La primera persona [PASADO]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4264</link>
			<pubDate>Mon, 07 Sep 2026 13:52:53 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=864">Taito</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4264</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">63 de Otoño del año 13</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">21:44. Ciudad Gear.</span></span></div>
<br />
<br />
Toda la primavera y todo el verano. Noventa días cada uno... ciento ochenta días en total, más los sesenta y tres que habían pasado del otoño. Eso hacían un total de doscientos cuarenta y tres días separado de la caravana y mi gente. Doscientos cuarenta y tres días por otro lado trabajando de friegaplatos en una taberna de mala muerte en Ciudad Gear ¡y se suponía que así me convertiría en un hombre! Si tenía que pasar tres cuartas partes de mi día aquí metido trabajando para ganar cuatro míseros berrys y poder pagarme alojamiento... ¡la vida en una ciudad era una ruina!. Si en esto iba a consistir mi Aramenté, mi viaje sagrado para convertirme en un hombre, no lo necesitaba. La vida en las caravanas era mucho más sencilla: lavaban los que tenían que lavar, y dormíamos todos en nuestras tiendas. Gratis.<br />
<br />
Otra pila de platos sucios se colocó al lado de los que estaba fregando, haciéndome suspirar con desánimo mientras frotaba la salsa de almeja incrustada en la porcelana que tenía en las manos. Grigori picó dos veces la ventana desde fuera, esperándome como siempre a que saliera de ahí — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hola colega-hmm</span></span> — dije sonriendo, fingiendo que todo estaba bien — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Esta noche volaremos un rato por las afueras ¿vale? No me queda mucho de turno</span></span> — añadí, sacando el plato limpio y metiendo la nueva montaña de platos en el interior, viendo como Grigori me miraba con atención desde fuera, sin saber realmente si me estaba escuchando o no.<br />
<br />
Estaba convencido de que esta no podía ser la vida que se suponía que debía aprender a vivir. Tenía que haber algo más, seguramente tendría que hacer algo distinto, pero no sabía por donde empezar ni qué hacer. Sólo frotaba salsa de almejas en platos un día si, y otro también, y otro más — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quién coño hace estas salsas? ¡Están muy pegajosas!</span></span> — grité en la cocina esperando que el cocinero me escuchase para que quitase un poco de maicena o lo que usase para espesar, porque en cuanto la salsa se quedaba fría era imposible sacarla fácil de cada plato. Y aunque no reconocería esto jamás en público, empezaba a estar harto de tocar la salsa de una almeja. La del plato, claro.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">63 de Otoño del año 13</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">21:44. Ciudad Gear.</span></span></div>
<br />
<br />
Toda la primavera y todo el verano. Noventa días cada uno... ciento ochenta días en total, más los sesenta y tres que habían pasado del otoño. Eso hacían un total de doscientos cuarenta y tres días separado de la caravana y mi gente. Doscientos cuarenta y tres días por otro lado trabajando de friegaplatos en una taberna de mala muerte en Ciudad Gear ¡y se suponía que así me convertiría en un hombre! Si tenía que pasar tres cuartas partes de mi día aquí metido trabajando para ganar cuatro míseros berrys y poder pagarme alojamiento... ¡la vida en una ciudad era una ruina!. Si en esto iba a consistir mi Aramenté, mi viaje sagrado para convertirme en un hombre, no lo necesitaba. La vida en las caravanas era mucho más sencilla: lavaban los que tenían que lavar, y dormíamos todos en nuestras tiendas. Gratis.<br />
<br />
Otra pila de platos sucios se colocó al lado de los que estaba fregando, haciéndome suspirar con desánimo mientras frotaba la salsa de almeja incrustada en la porcelana que tenía en las manos. Grigori picó dos veces la ventana desde fuera, esperándome como siempre a que saliera de ahí — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hola colega-hmm</span></span> — dije sonriendo, fingiendo que todo estaba bien — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Esta noche volaremos un rato por las afueras ¿vale? No me queda mucho de turno</span></span> — añadí, sacando el plato limpio y metiendo la nueva montaña de platos en el interior, viendo como Grigori me miraba con atención desde fuera, sin saber realmente si me estaba escuchando o no.<br />
<br />
Estaba convencido de que esta no podía ser la vida que se suponía que debía aprender a vivir. Tenía que haber algo más, seguramente tendría que hacer algo distinto, pero no sabía por donde empezar ni qué hacer. Sólo frotaba salsa de almejas en platos un día si, y otro también, y otro más — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quién coño hace estas salsas? ¡Están muy pegajosas!</span></span> — grité en la cocina esperando que el cocinero me escuchase para que quitase un poco de maicena o lo que usase para espesar, porque en cuanto la salsa se quedaba fría era imposible sacarla fácil de cada plato. Y aunque no reconocería esto jamás en público, empezaba a estar harto de tocar la salsa de una almeja. La del plato, claro.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] El pueblo de los ladrones | Priv.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3392</link>
			<pubDate>Sat, 14 Mar 2026 14:11:40 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=721">Yuuki</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3392</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 55 de Verano | Año 16</span></div>
<br />
<br />
Ciudad Gear. Decían que en Kutsukku se podían conseguir a los mejores fabricantes de armas de todo el South Blues. Y Yuuki dudaba un poco de esto, sin embargo, allí había llegado. Los rumores eran mejor si se confirmaban de manera personal, y además, nunca estaba mal hacer un poco de turismo. Así que lo primero que haría al desembarcar sería ir a una de las tabernas locales. No había tomado su té de la mañana y no quería ponerse a buscar otro espacio para ello tampoco. Así, mientras podía beber su tan apreciado té mañanero, iba a poder también enterarse se algún chisme que pudiera serle de utilidad. Si algo había aprendido en el corto viaje como fugitiva, es que la información llegaba a ser tan valiosa como los berries que cargaba encima.<br />
<br />
Así pues, una vez en la taberna, se sentó en la barra y solicitó que le sirvieran un té negro y sin azúcar. Y aunque podía llegar a llamar la atención por su apariencia que llegaba a evocar a la belleza de un ángel, Yuuki sabía bien cómo no hacer más que lucir como una chica linda e inofensiva. Simplemente ocultó sus armas manteniéndolas ocultas bajo las alas, que estuvieron plegadas todo el tiempo. Cuando le sirvieron el té, tan solo cerró los ojos y dejó que la hermosa sustancia negra bajara por su garganta mientras dejaba que sus oídos hicieran todo el trabajo.<br />
<br />
Allí fue cuando oyó que había unos sujetos que iban a poder ganar un buen dinero si vendían unos objetos que habían robado a uno de los patanes que servía para la banda que gobernaba la ciudad. Esperaban poder obtener una buena recompensa por ello, y, aunque se arriesgaban a ser reconocidos, el valor de aquella "mercancía" lo valía.<br />
<br />
Yuuki sonrió de medio lado. Ya había encontrado pichones. Ahora solo debía de emboscarlos. Así que terminó su té en paz y luego siguió a los hombres al salir de la taberna, por sobre los tejados. Dando saltos y planeando de vez en cuando con las alas para así mantenerse siempre por encima de sus presas.<br />
<br />
Sin embargo, cuando finalmente quiso lanzarse sobre los hombres, que eran dos, éstos se detuvieron y empezaron a hablar entre ellos. Estaban algo asustados, pues habían notado que los estaban siguiendo. Yuuki apretó los dientes y sacó las pistolas. Pero parecía que no era a ella a quien habían notado, sino que a otra figura. Una que se asomaba desde el fondo del callejón por el que iban los dos maleantes. La birkaniana echó la vista hacia el lugar al que veían los hombres aquellos, pero incluso con su vista mejorada, no veía mucho. Y eso que estaban a plena luz del día; sin embargo, es posible que aún no estuviera del todo compuesta por haber bebido su té tan tarde y todavía sentía los estragos de la abstinencia.<br />
<br />
Miró nuevamente a los tipos, y estos seguían paralizados en su lugar. Así que la pistolera se agazapó y esperó a ver qué era lo que ocurriría ahora. ¿Porqué estaban aquellos dos tan asustados? ¿La habrían visto a ella también? Era complicado de tomar una decisión justo en ese momento.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/wD6xgpM.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Ropa y apariencia de Yuuki durante el tema</a></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 55 de Verano | Año 16</span></div>
<br />
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Ciudad Gear. Decían que en Kutsukku se podían conseguir a los mejores fabricantes de armas de todo el South Blues. Y Yuuki dudaba un poco de esto, sin embargo, allí había llegado. Los rumores eran mejor si se confirmaban de manera personal, y además, nunca estaba mal hacer un poco de turismo. Así que lo primero que haría al desembarcar sería ir a una de las tabernas locales. No había tomado su té de la mañana y no quería ponerse a buscar otro espacio para ello tampoco. Así, mientras podía beber su tan apreciado té mañanero, iba a poder también enterarse se algún chisme que pudiera serle de utilidad. Si algo había aprendido en el corto viaje como fugitiva, es que la información llegaba a ser tan valiosa como los berries que cargaba encima.<br />
<br />
Así pues, una vez en la taberna, se sentó en la barra y solicitó que le sirvieran un té negro y sin azúcar. Y aunque podía llegar a llamar la atención por su apariencia que llegaba a evocar a la belleza de un ángel, Yuuki sabía bien cómo no hacer más que lucir como una chica linda e inofensiva. Simplemente ocultó sus armas manteniéndolas ocultas bajo las alas, que estuvieron plegadas todo el tiempo. Cuando le sirvieron el té, tan solo cerró los ojos y dejó que la hermosa sustancia negra bajara por su garganta mientras dejaba que sus oídos hicieran todo el trabajo.<br />
<br />
Allí fue cuando oyó que había unos sujetos que iban a poder ganar un buen dinero si vendían unos objetos que habían robado a uno de los patanes que servía para la banda que gobernaba la ciudad. Esperaban poder obtener una buena recompensa por ello, y, aunque se arriesgaban a ser reconocidos, el valor de aquella "mercancía" lo valía.<br />
<br />
Yuuki sonrió de medio lado. Ya había encontrado pichones. Ahora solo debía de emboscarlos. Así que terminó su té en paz y luego siguió a los hombres al salir de la taberna, por sobre los tejados. Dando saltos y planeando de vez en cuando con las alas para así mantenerse siempre por encima de sus presas.<br />
<br />
Sin embargo, cuando finalmente quiso lanzarse sobre los hombres, que eran dos, éstos se detuvieron y empezaron a hablar entre ellos. Estaban algo asustados, pues habían notado que los estaban siguiendo. Yuuki apretó los dientes y sacó las pistolas. Pero parecía que no era a ella a quien habían notado, sino que a otra figura. Una que se asomaba desde el fondo del callejón por el que iban los dos maleantes. La birkaniana echó la vista hacia el lugar al que veían los hombres aquellos, pero incluso con su vista mejorada, no veía mucho. Y eso que estaban a plena luz del día; sin embargo, es posible que aún no estuviera del todo compuesta por haber bebido su té tan tarde y todavía sentía los estragos de la abstinencia.<br />
<br />
Miró nuevamente a los tipos, y estos seguían paralizados en su lugar. Así que la pistolera se agazapó y esperó a ver qué era lo que ocurriría ahora. ¿Porqué estaban aquellos dos tan asustados? ¿La habrían visto a ella también? Era complicado de tomar una decisión justo en ese momento.<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://i.imgur.com/wD6xgpM.png" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Ropa y apariencia de Yuuki durante el tema</a></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T2][Presente Absoluto](+18) El formidable estratega]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2471</link>
			<pubDate>Mon, 03 Nov 2025 20:33:07 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=477">Sigurd Haakon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2471</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Noche del día 69 de Otoño del año 16</span></span></span></span> </div>
<br />
Que hermosa era la ciudad Gear antes de que se fuera a la ruina. Los ancianos cuentan con orgullo como sus banderas simbolizaban el progreso y el avance tecnológico. Como la población se enriqueció tanto con la venta internacional y fueron pioneros en la producción de armas por todo el South Blue. Nadie les hacía frente. Pero la codicia rompe el saco, o eso dicen. Los empresarios y propietarios de las fábricas, aquellos que atesoraban la mayoría de la fortuna de la región, empezaron a hacerse con puestos de poder e influencia. La política se corrompió y la burguesía devoró la ética y la moral para seguir amasando fortuna a costa de un pueblo cada vez más esclavo.<br />
A día de hoy, con nuevas generaciones nacidas en una guerra que no parece tener un final cerca, la ciudad Gear tiene una de las divisiones de clases más grandes registradas en todo el mundo, con zonas de grandes riquezas que resisten intactas y barrios marginales abandonados a su suerte que sobreviven a duras penas. Cementerios de fábricas que alguna vez fueron el orgullo de todo un país.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/01qStKYB7ts" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></div>
Nuestro protagonista, Itzel Yajiri, ronda por estos suburbios. Nadie sabe como un Lunaria tan imponente como él se pasea por estas zonas de mala muerte, pero las malas lenguas hablan de que está cazando fortunas. Y es que esto es lo que se destila aquí. En los guetos de Gear, hay una costumbre que solo las bandas organizadas y los tipos más fuertes pueden disfrutar. Se lanzan a la caza del tesoro en estas fábricas abandonadas en busca de todo aquello que tiene valor: Armas, materiales de primera calidad, grandes fortunas olvidadas. La guerra trae desgracia para todos, pero los más fuertes y astutos saben sacar provecho hasta de las situaciones más precarias.<br />
Hay un nuevo rumor en la ciudad. Uno que se extiende como la pólvora. Se habla de una fábrica de venenos y armas químicas, de la empresa Ichiban Yakuza. Un lugar que estuvo en apogeo a inicios del conflicto que se sufre hoy en la isla, pero que quedó en ruinas tras la muerte de su propietario y que nadie quiso heredar. Al estar cerca de la zona marginal, quedó en desuso hará varios años y nadie ha querido inspeccionar sus interiores por el peligro que supone acercarse a una zona que todavía tiene materiales y gases nocivos. Se comenta que, como nadie ha peinado la zona, la caja fuerte del propietario se debe de mantener intacta en el piso inferior con todo su patrimonio. Puede ser un suicido, pero la promesa de un puñado de oro que te cambie la vida para siempre, llama la atención de cualquier oportunista. <br />
La noche cae en la ciudad de Gear muy pronto. En el polígono industrial donde se encuentra la fábrica, apenas llega la luz de las estrellas y el aire está totalmente viciado de contaminación. Una leve niebla dificulta la visibilidad y el fresco de la noche tampoco ayuda. Itzel se encuentra en los alrededores de la fábrica. Puede que el oro lo esté empujando. Tal vez su sed de aventuras. O tan solo su curiosidad. Solo él sabe porque está aquí. Frente a él, una verja metálica fina, de unos 5 metros. No parece un desafío. La puerta principal está cerrada con una cadena y un candado. Nada que Itzel no pueda reventar con destreza o pura fuerza bruta. Aunque podría llamar la atención de los merodeadores. Aunque la información que circula habla de que la caja fuerte está en el sótano, hay una ventana en el segundo piso que está abierta. Acceder puede ser complicado, y le dejaría en el piso de arriba, pero seguro es más silencioso que reventar la puerta principal. No parece haber ningún otro acceso más. Y por el momento, no hay nadie a tu alrededor, la calle está desierta. Se te hace raro, pero si quieres actuar, ahora es el momento.<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Ichiban Yakuza, la fábrica de químicos</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/mr6gp2P.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: mr6gp2P.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
¿Que hará nuestro protagonista?¿Se adentrará en la fábrica como una fuerza imparable por mucho que llame la atención? ¿O será más sutil y alcanzará los accesos superiores? ¿Encontrará otro método para entrar o tal vez decide esperar y no ser el primero en poner un pie dentro? Itzel es dueño de su destino en este momento.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos de interés</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Se comenta la situación actual de Gear<br />
</li>
<li>Un rumor se extiende <br />
</li>
<li>Itzel se encuentra frente a la fabrica y se le plantean diferentes opciones para entrar<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Como proceder?</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Bienvenido a tu primera aventura. Espero que la disfrutes y aprendas mucho.<br />
</li>
<li>Lo primero y lo ideal es que Itzel reacciones y explique un poco que le motiva estar aquí y que anda buscando y porque <br />
</li>
<li>Luego, frente a la fábrica y en busca de la fortuna oculta, tú decides como accedes a la fábrica o si no hacerlo. Todo acorde a lo que haría él personaje y como gustes<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Al igual que le digo a tus compañeros, es un gustazo enorme poder ser vuestro narrador. Espero que te mole y le des rienda suelta a tu personaje <br />
</li>
<li>Como hablamos, va a ser una aventura enfocada en obtener un botín interesante, así que a buscar el tesoro jeje <br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Noche del día 69 de Otoño del año 16</span></span></span></span> </div>
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Que hermosa era la ciudad Gear antes de que se fuera a la ruina. Los ancianos cuentan con orgullo como sus banderas simbolizaban el progreso y el avance tecnológico. Como la población se enriqueció tanto con la venta internacional y fueron pioneros en la producción de armas por todo el South Blue. Nadie les hacía frente. Pero la codicia rompe el saco, o eso dicen. Los empresarios y propietarios de las fábricas, aquellos que atesoraban la mayoría de la fortuna de la región, empezaron a hacerse con puestos de poder e influencia. La política se corrompió y la burguesía devoró la ética y la moral para seguir amasando fortuna a costa de un pueblo cada vez más esclavo.<br />
A día de hoy, con nuevas generaciones nacidas en una guerra que no parece tener un final cerca, la ciudad Gear tiene una de las divisiones de clases más grandes registradas en todo el mundo, con zonas de grandes riquezas que resisten intactas y barrios marginales abandonados a su suerte que sobreviven a duras penas. Cementerios de fábricas que alguna vez fueron el orgullo de todo un país.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/01qStKYB7ts" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></div>
Nuestro protagonista, Itzel Yajiri, ronda por estos suburbios. Nadie sabe como un Lunaria tan imponente como él se pasea por estas zonas de mala muerte, pero las malas lenguas hablan de que está cazando fortunas. Y es que esto es lo que se destila aquí. En los guetos de Gear, hay una costumbre que solo las bandas organizadas y los tipos más fuertes pueden disfrutar. Se lanzan a la caza del tesoro en estas fábricas abandonadas en busca de todo aquello que tiene valor: Armas, materiales de primera calidad, grandes fortunas olvidadas. La guerra trae desgracia para todos, pero los más fuertes y astutos saben sacar provecho hasta de las situaciones más precarias.<br />
Hay un nuevo rumor en la ciudad. Uno que se extiende como la pólvora. Se habla de una fábrica de venenos y armas químicas, de la empresa Ichiban Yakuza. Un lugar que estuvo en apogeo a inicios del conflicto que se sufre hoy en la isla, pero que quedó en ruinas tras la muerte de su propietario y que nadie quiso heredar. Al estar cerca de la zona marginal, quedó en desuso hará varios años y nadie ha querido inspeccionar sus interiores por el peligro que supone acercarse a una zona que todavía tiene materiales y gases nocivos. Se comenta que, como nadie ha peinado la zona, la caja fuerte del propietario se debe de mantener intacta en el piso inferior con todo su patrimonio. Puede ser un suicido, pero la promesa de un puñado de oro que te cambie la vida para siempre, llama la atención de cualquier oportunista. <br />
La noche cae en la ciudad de Gear muy pronto. En el polígono industrial donde se encuentra la fábrica, apenas llega la luz de las estrellas y el aire está totalmente viciado de contaminación. Una leve niebla dificulta la visibilidad y el fresco de la noche tampoco ayuda. Itzel se encuentra en los alrededores de la fábrica. Puede que el oro lo esté empujando. Tal vez su sed de aventuras. O tan solo su curiosidad. Solo él sabe porque está aquí. Frente a él, una verja metálica fina, de unos 5 metros. No parece un desafío. La puerta principal está cerrada con una cadena y un candado. Nada que Itzel no pueda reventar con destreza o pura fuerza bruta. Aunque podría llamar la atención de los merodeadores. Aunque la información que circula habla de que la caja fuerte está en el sótano, hay una ventana en el segundo piso que está abierta. Acceder puede ser complicado, y le dejaría en el piso de arriba, pero seguro es más silencioso que reventar la puerta principal. No parece haber ningún otro acceso más. Y por el momento, no hay nadie a tu alrededor, la calle está desierta. Se te hace raro, pero si quieres actuar, ahora es el momento.<br />
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						<span>Ichiban Yakuza, la fábrica de químicos</span>
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					<br />
<img src="https://i.imgur.com/mr6gp2P.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: mr6gp2P.png]" class="mycode_img" /><br />

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¿Que hará nuestro protagonista?¿Se adentrará en la fábrica como una fuerza imparable por mucho que llame la atención? ¿O será más sutil y alcanzará los accesos superiores? ¿Encontrará otro método para entrar o tal vez decide esperar y no ser el primero en poner un pie dentro? Itzel es dueño de su destino en este momento.<br />
<hr class="mycode_hr" />
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					<br />
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					<ul class="mycode_list"><li>Se comenta la situación actual de Gear<br />
</li>
<li>Un rumor se extiende <br />
</li>
<li>Itzel se encuentra frente a la fabrica y se le plantean diferentes opciones para entrar<br />
</li>
</ul>

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			</div><br />
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					<ul class="mycode_list"><li>Bienvenido a tu primera aventura. Espero que la disfrutes y aprendas mucho.<br />
</li>
<li>Lo primero y lo ideal es que Itzel reacciones y explique un poco que le motiva estar aquí y que anda buscando y porque <br />
</li>
<li>Luego, frente a la fábrica y en busca de la fortuna oculta, tú decides como accedes a la fábrica o si no hacerlo. Todo acorde a lo que haría él personaje y como gustes<br />
</li>
</ul>

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			</div><br />
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					<ul class="mycode_list"><li>Al igual que le digo a tus compañeros, es un gustazo enorme poder ser vuestro narrador. Espero que te mole y le des rienda suelta a tu personaje <br />
</li>
<li>Como hablamos, va a ser una aventura enfocada en obtener un botín interesante, así que a buscar el tesoro jeje <br />
</li>
</ul>

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			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Una pistola humeante [T1, P.A.]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2292</link>
			<pubDate>Fri, 17 Oct 2025 16:02:19 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=519">Stroud Nanashi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2292</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">[Ciudad Gear, noche.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Día 35 de otoño,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">año 16.]</span></span></div>
<br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">La enorme calle que separaba Boilerpit del resto de distritos de Ciudad Gear, una incomprensible arteria de metal con vías de raíles oxidados, parecía fundirse con la bruma nocturna. Por todas partes abundaban lámparas de gas que irradiaban luces azules y verdosas, proyectando halos circulares que a duras penas eran capaces de cortar la niebla. Las fachadas de los edificios a un lado y otro de la calle estaban repletas de letreros mecánicos y neones en mal estado, algunos de los cuales parpadeaban y emitían chispazos súbditos en intervalos irregulares. Bajo los mismos, el ladrillo ennegrecido aún dejaba ver viejos carteles de fábricas armamentísticas: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">CALIBRE GEAR - Precisión garantizada</span> y otros negocios que hacía tiempo que habían sucumbido a los imprevisibles caprichos de la industria. Aquí y allá, por los canalones metálicos escurría agua herrumbrosa, y, a modo de banda sonora, el sonido de forjas nocturnas, clandestinas, que teñían el cielo de naranja intermitentemente, y el constante zumbido de generadores y chirridos de máquinas, abandonadas o no. Boilerpit era uno de los distritos más antiguos de Ciudad Gear, aunque, desde luego, hacía tiempo que había visto sus mejores días. El aire, eso sí, se encontraba uniformemente impregnado del olor rancio del aceite industrial, del alcohol y de la carne asada. Eso no había cambiado.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">En uno de los callejones que, como capilares, emanaban desordenada y caóticamente de la avenida principal, entre talles y almacenes amontonados, se encontraba inscrustada Steamjack's, la taberna de referencia de Boilerpit, bajo los centenares de cables que colgaban entre los edificios adyacentes. Aquel negocio, supuestamente fundado por una leyenda local, llevaba décadas en pie, y había visto el auge y caída del distrito al menos una vez. Bajo el letrero luminoso, la puerta de Steamjack's estaba, como todo a su alrededor, compuesta de metal corroído, a duras penas sujeta por bisagras chirriantes que habían necesitado un toque de aceite hacía diez o quince años, como mínimo. El interior, bañado en la iluminación tenue de las lámpas de aceite e inundado del humo de los cigarrillos, estaba poblado de mesas de hierro y taburetes cojos, todos, eso sí, cubiertos con cojines de color rojo, y todo recubierto por una película de polvo y grasa. Las pocas ventanas, por las que nadie miraba, estaban empañadas por el calor y el humo; los cristales vibraban con el paso de los trenes de carga cercanos. La numerosa clientela era mayormente gente tosca, con rostros frecuentemente grises por el hollín, de manos agrietadas. El dueño, un exsoldado con un brazo protésico, se sentaba tras la barra, cruzado de brazos y fumándose un enorme puro. De fondo, una gramola emitía más zumbidos y chasquidos que música, pero aquella llevaba años siendo la banda sonora de Steamjack's. Un perro con una pata metálica dormía junto al brasero, cuyo calor, por esas fechas, ya se apreciaba. Un borracho intentaba encender un cigarro con las chispas procedentes de un generador cercano.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">El ambiente en Steamjack's era distendido, si bien con un toque de tensión que jamás desaparecía, y rutinario. Quienes no parecían ocupados con su propio silencio charlaban entre sí en tonos bajos, se invitaban mutuamente a una copa más o detallaban con cuánta intensidad se cagaban en sus jefes ante una audiencia de lo más agradecida. Tres figuras, sin embargo, destacaban en la taberna: tres piratas que ninguno de ellos había visto nunca, un mink, un lunarian y lo que parecía ser una enorme buccaneer. En Ciudad Gear se veía de todo, y no era el tipo de lugar en que alguien te fuese a mirar por encima del hombro si tenías un aspecto extraño, pero un local como aquel era un tesoro para los locales, que tendían a desconfiar de cualquiera que pudiese venir a arruinarles su método de evasión preferido. La gramola se atascó, nada raro, y empezó a petardear en plena canción: ...<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">chery, weakening, sees the sheep are gathering, set the tr</span>-<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum!</span> </span>Un parroquiano, sentado junto a la misma, suspirando con exasperación, aparcó su bebida por un momento y, dando una calada a su cigarrillo para aliviar tensiones, comenzó le dio un fuerte golpe a la castigada gramola. Sin embargo, esta continuó: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! </span>Otro de los clientes, divertido, soltó una carcajada, haciendo un ademán hacia la máquina con la cabeza: "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">¡Venga, prueba otra vez, hombre, que igual ahora sí la arreglas!</span>", afirmó. No se lo tuvo que decir dos veces, y el primer parroquiano volvió a golpearla: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! ¡<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Zsssk BUM</span>!</span></span><br />
<br />
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Una risa se cortó de golpe. El perro levantó la cabeza, y todos los presentes giraron la cabeza hacia el exterior repentinamente. Aquello no había sido la gramola, aquello había venido del exterior. El dueño del bar, sin apenas inmutarse, suspiró, acomodándose en su asiento. En el callejón tras Steamjack's, un hombre vestido con un traje gris viejo y desgastado se desangraba sobre el pavimento. El cuchillo que llevaba oculto bajo la chaqueta de poco le había servido. Para cuando alguien saliese a ver qué había ocurrido, la vida ya lo habría abandonado, y el agresor ya estaría lejos de la escena del crimen.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Karmas sensoriales</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Si alguien dispone del karma <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ojo felino</span></span> o de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sentidos aumentados: Vista</span></span>, podrá percibir que la herida era de bala, pero no había sido producida con un arma corta convencional, sino seguramente a <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">bastante distancia</span>.
				</div>
			</div></span><br />
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					¡Bienvenidos a la aventura! Es la primera T1 que narro, más o menos, así que espero hacerlo bien y que os mole lo que os he preparado. Como habéis leído, los tres os encontráis en la taberna Steamjack's: en vuestros posts, sentíos libres de desarrollar por qué estáis allí, cómo habéis acabado allí o si interactuáis entre vosotros. Para cualquier cosa, podéis contactarme por Discord sin ningún problema. ¡Y poco más, disfrutad!</span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><img src="https://i.imgur.com/DH7vUhE.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: DH7vUhE.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Un vistazo al distrito de Boilerpit.</span></span></div>
<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">[Ciudad Gear, noche.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Día 35 de otoño,</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">año 16.]</span></span></div>
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">La enorme calle que separaba Boilerpit del resto de distritos de Ciudad Gear, una incomprensible arteria de metal con vías de raíles oxidados, parecía fundirse con la bruma nocturna. Por todas partes abundaban lámparas de gas que irradiaban luces azules y verdosas, proyectando halos circulares que a duras penas eran capaces de cortar la niebla. Las fachadas de los edificios a un lado y otro de la calle estaban repletas de letreros mecánicos y neones en mal estado, algunos de los cuales parpadeaban y emitían chispazos súbditos en intervalos irregulares. Bajo los mismos, el ladrillo ennegrecido aún dejaba ver viejos carteles de fábricas armamentísticas: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">CALIBRE GEAR - Precisión garantizada</span> y otros negocios que hacía tiempo que habían sucumbido a los imprevisibles caprichos de la industria. Aquí y allá, por los canalones metálicos escurría agua herrumbrosa, y, a modo de banda sonora, el sonido de forjas nocturnas, clandestinas, que teñían el cielo de naranja intermitentemente, y el constante zumbido de generadores y chirridos de máquinas, abandonadas o no. Boilerpit era uno de los distritos más antiguos de Ciudad Gear, aunque, desde luego, hacía tiempo que había visto sus mejores días. El aire, eso sí, se encontraba uniformemente impregnado del olor rancio del aceite industrial, del alcohol y de la carne asada. Eso no había cambiado.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">En uno de los callejones que, como capilares, emanaban desordenada y caóticamente de la avenida principal, entre talles y almacenes amontonados, se encontraba inscrustada Steamjack's, la taberna de referencia de Boilerpit, bajo los centenares de cables que colgaban entre los edificios adyacentes. Aquel negocio, supuestamente fundado por una leyenda local, llevaba décadas en pie, y había visto el auge y caída del distrito al menos una vez. Bajo el letrero luminoso, la puerta de Steamjack's estaba, como todo a su alrededor, compuesta de metal corroído, a duras penas sujeta por bisagras chirriantes que habían necesitado un toque de aceite hacía diez o quince años, como mínimo. El interior, bañado en la iluminación tenue de las lámpas de aceite e inundado del humo de los cigarrillos, estaba poblado de mesas de hierro y taburetes cojos, todos, eso sí, cubiertos con cojines de color rojo, y todo recubierto por una película de polvo y grasa. Las pocas ventanas, por las que nadie miraba, estaban empañadas por el calor y el humo; los cristales vibraban con el paso de los trenes de carga cercanos. La numerosa clientela era mayormente gente tosca, con rostros frecuentemente grises por el hollín, de manos agrietadas. El dueño, un exsoldado con un brazo protésico, se sentaba tras la barra, cruzado de brazos y fumándose un enorme puro. De fondo, una gramola emitía más zumbidos y chasquidos que música, pero aquella llevaba años siendo la banda sonora de Steamjack's. Un perro con una pata metálica dormía junto al brasero, cuyo calor, por esas fechas, ya se apreciaba. Un borracho intentaba encender un cigarro con las chispas procedentes de un generador cercano.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">El ambiente en Steamjack's era distendido, si bien con un toque de tensión que jamás desaparecía, y rutinario. Quienes no parecían ocupados con su propio silencio charlaban entre sí en tonos bajos, se invitaban mutuamente a una copa más o detallaban con cuánta intensidad se cagaban en sus jefes ante una audiencia de lo más agradecida. Tres figuras, sin embargo, destacaban en la taberna: tres piratas que ninguno de ellos había visto nunca, un mink, un lunarian y lo que parecía ser una enorme buccaneer. En Ciudad Gear se veía de todo, y no era el tipo de lugar en que alguien te fuese a mirar por encima del hombro si tenías un aspecto extraño, pero un local como aquel era un tesoro para los locales, que tendían a desconfiar de cualquiera que pudiese venir a arruinarles su método de evasión preferido. La gramola se atascó, nada raro, y empezó a petardear en plena canción: ...<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">chery, weakening, sees the sheep are gathering, set the tr</span>-<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum!</span> </span>Un parroquiano, sentado junto a la misma, suspirando con exasperación, aparcó su bebida por un momento y, dando una calada a su cigarrillo para aliviar tensiones, comenzó le dio un fuerte golpe a la castigada gramola. Sin embargo, esta continuó: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! </span>Otro de los clientes, divertido, soltó una carcajada, haciendo un ademán hacia la máquina con la cabeza: "<span style="color: #666666;" class="mycode_color">¡Venga, prueba otra vez, hombre, que igual ahora sí la arreglas!</span>", afirmó. No se lo tuvo que decir dos veces, y el primer parroquiano volvió a golpearla: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! ¡<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Zsssk BUM</span>!</span></span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">Una risa se cortó de golpe. El perro levantó la cabeza, y todos los presentes giraron la cabeza hacia el exterior repentinamente. Aquello no había sido la gramola, aquello había venido del exterior. El dueño del bar, sin apenas inmutarse, suspiró, acomodándose en su asiento. En el callejón tras Steamjack's, un hombre vestido con un traje gris viejo y desgastado se desangraba sobre el pavimento. El cuchillo que llevaba oculto bajo la chaqueta de poco le había servido. Para cuando alguien saliese a ver qué había ocurrido, la vida ya lo habría abandonado, y el agresor ya estaría lejos de la escena del crimen.</span><br />
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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					Si alguien dispone del karma <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ojo felino</span></span> o de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Sentidos aumentados: Vista</span></span>, podrá percibir que la herida era de bala, pero no había sido producida con un arma corta convencional, sino seguramente a <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">bastante distancia</span>.
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<span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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					¡Bienvenidos a la aventura! Es la primera T1 que narro, más o menos, así que espero hacerlo bien y que os mole lo que os he preparado. Como habéis leído, los tres os encontráis en la taberna Steamjack's: en vuestros posts, sentíos libres de desarrollar por qué estáis allí, cómo habéis acabado allí o si interactuáis entre vosotros. Para cualquier cosa, podéis contactarme por Discord sin ningún problema. ¡Y poco más, disfrutad!</span><br />
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font"><img src="https://i.imgur.com/DH7vUhE.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: DH7vUhE.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Un vistazo al distrito de Boilerpit.</span></span></div>
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