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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Ciudad Sump]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 09:09:58 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[— La segunda y la tercera persona [PASADO]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4361</link>
			<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 18:26:06 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=864">Taito</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4361</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">6 de Invierno del año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">16:20. Ciudad Sump.</span></span></div>
<br />
<br />
El invierno no era tan duro como en otros blues, pero en cualquier ciudad de Kutsukku olía a hierro y a metal mojado. El caso de la ciudad Sump no era diferente, y suponía que estando tan cerca de la orilla del mar menos aun.<br />
Grigori y yo estábamos disfrutando de unos días libres, aprendiendo a vivir con lo puesto y por lo pronto con lo que tuviésemos a nuestro alcance, sin trabajo, ni jefes, ni nada que nos atase... pero también sin dinero. Cierto era que las apuestas - sobre todo las que elegía Grigori - nos estaban saliendo favorables, pero de ahí a poder vivir de eso la cosa cambiaba considerablemente. Aunque nos daba una modesta fuente de ingresos con la que poder costearnos una comida caliente de tanto en cuando, nos habíamos acostumbrado a dormir al raso y aprovechar los recursos a nuestro alcance. Como por ejemplo, los cangrejos.<br />
<br />
Una cueva en la bahía de la playa, lo suficientemente inundada como para que los tobillos estuviesen completamente dentro del cauce de las olas del mar. Un palo del largo de un brazo, las botas con los cordones atados entre si y colgadas al cuello, y mucha paciencia. Era todo lo que se necesitaba para pescar un par o tres de cangrejos y poder tener algo de cena — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te apuesto un berry a que esta vez consigo pescar cincuenta cangrejos-hmm</span></span> — le dije a mi emplumado amigo, retándome a medir mis propias habilidades al máximo par poder conseguirnos un banquete de reyes. Pero realmente no había mucho cangrejo a la vista.<br />
<br />
Fuera como fuere, me reusaba a buscar almejas después del trauma que agarré con la salsa de Vixen en ciudad Gear. ¡Un año había pasado y seguía acordándome de eso! No podía evitar sonreír recordándola y acordándome de esa anécdota. Tenía ganas de volver a verla, y esperaba de corazón que pudiese cumplir nuestra promesa y se presentase el día acordado en el sitio acordado. Ojalá le fuese bien, y ojalá encontrase más personas como ella en nuestra aventura.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">6 de Invierno del año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">16:20. Ciudad Sump.</span></span></div>
<br />
<br />
El invierno no era tan duro como en otros blues, pero en cualquier ciudad de Kutsukku olía a hierro y a metal mojado. El caso de la ciudad Sump no era diferente, y suponía que estando tan cerca de la orilla del mar menos aun.<br />
Grigori y yo estábamos disfrutando de unos días libres, aprendiendo a vivir con lo puesto y por lo pronto con lo que tuviésemos a nuestro alcance, sin trabajo, ni jefes, ni nada que nos atase... pero también sin dinero. Cierto era que las apuestas - sobre todo las que elegía Grigori - nos estaban saliendo favorables, pero de ahí a poder vivir de eso la cosa cambiaba considerablemente. Aunque nos daba una modesta fuente de ingresos con la que poder costearnos una comida caliente de tanto en cuando, nos habíamos acostumbrado a dormir al raso y aprovechar los recursos a nuestro alcance. Como por ejemplo, los cangrejos.<br />
<br />
Una cueva en la bahía de la playa, lo suficientemente inundada como para que los tobillos estuviesen completamente dentro del cauce de las olas del mar. Un palo del largo de un brazo, las botas con los cordones atados entre si y colgadas al cuello, y mucha paciencia. Era todo lo que se necesitaba para pescar un par o tres de cangrejos y poder tener algo de cena — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Te apuesto un berry a que esta vez consigo pescar cincuenta cangrejos-hmm</span></span> — le dije a mi emplumado amigo, retándome a medir mis propias habilidades al máximo par poder conseguirnos un banquete de reyes. Pero realmente no había mucho cangrejo a la vista.<br />
<br />
Fuera como fuere, me reusaba a buscar almejas después del trauma que agarré con la salsa de Vixen en ciudad Gear. ¡Un año había pasado y seguía acordándome de eso! No podía evitar sonreír recordándola y acordándome de esa anécdota. Tenía ganas de volver a verla, y esperaba de corazón que pudiese cumplir nuestra promesa y se presentase el día acordado en el sitio acordado. Ojalá le fuese bien, y ojalá encontrase más personas como ella en nuestra aventura.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[— Pisando Polvo [FIC]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4176</link>
			<pubDate>Fri, 28 Aug 2026 11:20:51 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=864">Taito</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4176</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">26 de Verano del año 18<br />
10:40. Afueras de Ciudad Sump.</span></span></div>
<br />
<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Por eso te digo que fijarte en las botas es importante-hmm! Mi primo Oliver se las compra dos números más grandes, porque dice que entonces tiene hueco para meter las patas de las cabras y que no se le escapen cuando se las folla. Es buena gente, pero tiene mucho vicio</span></span> — alcé la pierna frente a mi torso poniéndole el pie prácticamente en la cara a aquel niño — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero bueno ¿lo ves? ¡número justo!</span></span> — descendí dando un fuerte pisotón en aquellas tablas viejas de madera gastada — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Wajajajaja! ¡Ya te digo que soy gente de fiar mocoso! Además tu padre ya me conoce...</span></span> — reí y me recliné, mirando con una sonrisa y tranquilidad al cielo.<br />
<br />
Grigori volaba en círculos a varios metros por encima de nosotros y el sonido del carro en el que viajábamos era lo único que interrumpía el canto de las cigarras en aquel día de verano. Un carro sencillo, tirado por dos caballos moteados, llevando varios sacos de alpiste en la caja y portando a tres personas.<br />
La primera era Nazario, que conducía el carromato. Un hombre de edad avanzada, piel castigada por el sol y huesos molidos por el tiempo. Vestía tres prendas de ropa muy marcadas, humildes y sencillas, remendadas y manchadas por la vida rural: Un peto enterizo que dejaba ver parte de su pecho descolgado y sus hombros huesudos. Unas botas - algo grandes - atadas con fuerza con varios cordones. Y un sombrero de paja enorme que le daba sombra a todo el cuerpo. Iba sentado y encorvado mascando una rama de un olivo mientras sostenía las riendas de los caballos.<br />
El segundo era Ronaldo, su hijo más joven, el pequeño de veinte o treinta... ya no recordaba. Un mocoso de seis años que estaba aprendiendo de mi basta sabiduría cómo funcionaba la vida. Vestido de igual forma que su padre pero sin sombrero, pues en palabras de su progenitor aun no se lo había ganado, tenía la cara sucia de tierra y hacía más preguntas que una madre cuando vuelves a medianoche.<br />
Y el tercero, obviamente era yo.<br />
<br />
El crío y yo íbamos sentados sobre parte de la carga, uno enfrente del otro, y a mi costado una bolsa con mis enseres y aquel enorme pedazo de hierro que había encontrado en el basurero central y que parecía ser un amago de espada sin acabar — <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Le gustan mucho las cabras?</span></span> — me preguntó el muchacho al rato, haciendo que dejase de mirar al cielo y le mirase a él arqueando una ceja — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Y yo que se Ronaldo! ¿Pero tu me escuchas? ¡¡Te digo que se tira a los borregos!! ¡A las cabras! Ahí, en medio del campo... ¡que le ve toda la caravana y se la suda!</span></span> — negué con la cabeza y suspiré, tras lo cual volví a mirar hacia arriba, cerrando los ojos y disfrutando del leve calor del sol bañando mi piel — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Aunque sea mi primo, un <span style="font-size: medium;" class="mycode_size">futuro líder</span> como yo tiene que cuidar su estatus, no me puedo juntar de jarana con cualquiera ¿entiendes?</span></span> — dos graznidos de Grigori me hicieron fruncir el ceño levemente. Ese cabrón me estaba escuchando y se estaba riendo de mi.<br />
<br />
Una de las ruedas del carro pilló un agujero en el camino y sacudió todo el vehículo haciendo que me diera un golpe con la nuca contra la madera del carro llevándome rápido las manos al cogote — <span style="color: darkred;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡¡¡AIBALASTIA VA TRASPES ANDASDANDO CLOTI!!!</span></span> — gritó Nazario, reprendiendo a Clotilde y tensando las riendas de uno de los caballos que tiraban del carro, y se giró para mirarnos mascando su rama — <span style="color: darkred;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tobien uqué zagal</span></span> — preguntó con su tan particular forma de hablar casi sin abrir la boca — <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Está bien papa no sa caío na</span></span> — contestó el chico mientras yo me frotaba la nuca tratando de aparentar que no pasaba nada. Tras eso, el anciano volvió a mirar hacia delante y volvió el silencio con el ruido blanco del carromato y las cigarras y el niño se quedó embobado mirando a la nada como los pensadores que observan el mar creyendo escudriñar el sentido de la vida... solo que probablemente un niño de seis años estaría pensando en las cabras que le acababa de mencionar. A lo mejor había creado un futuro amante de los animales sin saberlo.<br />
<br />
Grigori descendió entonces su vuelo y se posó sobre mi hombro justo cuando terminé de aliviar mi dolor cefálico, comenzando a limpiarse una pluma aparentemente ajeno a todo, y probablemente cansado del rato que había estado estirando el cuerpo y volando sobre nosotros. Pero yo sabía que había bajado para ver qué tal estaba después de aquel golpe... y para reírse de mi un poco. Suspiré y me recoloqué algo menos tirado que antes por precaución — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Has comido?</span></span> — le pregunté, entendiendo por su comportamiento que si, y estaba bien — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bueno, te apuesto un berry a que esta noche cenamos caliente amigo ¡Eh Nazario! ¿Cuánto falta para llegar a Piston?</span></span> — el anciano sólo movió una mano por encima de su cabeza haciendo el gesto de que sería un rato, sin girarse o dirigirme la palabra, y con un resoplido denso me dejé resbalar un poco en el asiento, descorazonado al prever un viaje aun más largo. Y es que ojalá tuviera un imperio de islas y barcos para moverme cuando quisiera donde quisiera por mi cuenta... Quizá en otra vida.<br />
En esta estaba viajando en un carro de alpiste de vuelta en busca de mi caravana, con un saco lleno de dinero, una espada rarísima y mi mejor amigo Grigori, gracias a la generosidad de un niño y su padre ya anciano que le debían un favor a mi tío Emmanuel que años atrás les ayudó a cerrar unas porquerizas. No era muy glamuroso, pero tenía compañía y no tenía que preocuparme por perderme o leer indicaciones y podía entretenerme hablando con ese niño. Clavé mis ojos dorados en él.<br />
<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Sabes que mi primo Balgar puede romper una sandía de un cabezazo?</span></span> —]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">26 de Verano del año 18<br />
10:40. Afueras de Ciudad Sump.</span></span></div>
<br />
<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Por eso te digo que fijarte en las botas es importante-hmm! Mi primo Oliver se las compra dos números más grandes, porque dice que entonces tiene hueco para meter las patas de las cabras y que no se le escapen cuando se las folla. Es buena gente, pero tiene mucho vicio</span></span> — alcé la pierna frente a mi torso poniéndole el pie prácticamente en la cara a aquel niño — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero bueno ¿lo ves? ¡número justo!</span></span> — descendí dando un fuerte pisotón en aquellas tablas viejas de madera gastada — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Wajajajaja! ¡Ya te digo que soy gente de fiar mocoso! Además tu padre ya me conoce...</span></span> — reí y me recliné, mirando con una sonrisa y tranquilidad al cielo.<br />
<br />
Grigori volaba en círculos a varios metros por encima de nosotros y el sonido del carro en el que viajábamos era lo único que interrumpía el canto de las cigarras en aquel día de verano. Un carro sencillo, tirado por dos caballos moteados, llevando varios sacos de alpiste en la caja y portando a tres personas.<br />
La primera era Nazario, que conducía el carromato. Un hombre de edad avanzada, piel castigada por el sol y huesos molidos por el tiempo. Vestía tres prendas de ropa muy marcadas, humildes y sencillas, remendadas y manchadas por la vida rural: Un peto enterizo que dejaba ver parte de su pecho descolgado y sus hombros huesudos. Unas botas - algo grandes - atadas con fuerza con varios cordones. Y un sombrero de paja enorme que le daba sombra a todo el cuerpo. Iba sentado y encorvado mascando una rama de un olivo mientras sostenía las riendas de los caballos.<br />
El segundo era Ronaldo, su hijo más joven, el pequeño de veinte o treinta... ya no recordaba. Un mocoso de seis años que estaba aprendiendo de mi basta sabiduría cómo funcionaba la vida. Vestido de igual forma que su padre pero sin sombrero, pues en palabras de su progenitor aun no se lo había ganado, tenía la cara sucia de tierra y hacía más preguntas que una madre cuando vuelves a medianoche.<br />
Y el tercero, obviamente era yo.<br />
<br />
El crío y yo íbamos sentados sobre parte de la carga, uno enfrente del otro, y a mi costado una bolsa con mis enseres y aquel enorme pedazo de hierro que había encontrado en el basurero central y que parecía ser un amago de espada sin acabar — <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Le gustan mucho las cabras?</span></span> — me preguntó el muchacho al rato, haciendo que dejase de mirar al cielo y le mirase a él arqueando una ceja — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Y yo que se Ronaldo! ¿Pero tu me escuchas? ¡¡Te digo que se tira a los borregos!! ¡A las cabras! Ahí, en medio del campo... ¡que le ve toda la caravana y se la suda!</span></span> — negué con la cabeza y suspiré, tras lo cual volví a mirar hacia arriba, cerrando los ojos y disfrutando del leve calor del sol bañando mi piel — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Aunque sea mi primo, un <span style="font-size: medium;" class="mycode_size">futuro líder</span> como yo tiene que cuidar su estatus, no me puedo juntar de jarana con cualquiera ¿entiendes?</span></span> — dos graznidos de Grigori me hicieron fruncir el ceño levemente. Ese cabrón me estaba escuchando y se estaba riendo de mi.<br />
<br />
Una de las ruedas del carro pilló un agujero en el camino y sacudió todo el vehículo haciendo que me diera un golpe con la nuca contra la madera del carro llevándome rápido las manos al cogote — <span style="color: darkred;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡¡¡AIBALASTIA VA TRASPES ANDASDANDO CLOTI!!!</span></span> — gritó Nazario, reprendiendo a Clotilde y tensando las riendas de uno de los caballos que tiraban del carro, y se giró para mirarnos mascando su rama — <span style="color: darkred;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tobien uqué zagal</span></span> — preguntó con su tan particular forma de hablar casi sin abrir la boca — <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Está bien papa no sa caío na</span></span> — contestó el chico mientras yo me frotaba la nuca tratando de aparentar que no pasaba nada. Tras eso, el anciano volvió a mirar hacia delante y volvió el silencio con el ruido blanco del carromato y las cigarras y el niño se quedó embobado mirando a la nada como los pensadores que observan el mar creyendo escudriñar el sentido de la vida... solo que probablemente un niño de seis años estaría pensando en las cabras que le acababa de mencionar. A lo mejor había creado un futuro amante de los animales sin saberlo.<br />
<br />
Grigori descendió entonces su vuelo y se posó sobre mi hombro justo cuando terminé de aliviar mi dolor cefálico, comenzando a limpiarse una pluma aparentemente ajeno a todo, y probablemente cansado del rato que había estado estirando el cuerpo y volando sobre nosotros. Pero yo sabía que había bajado para ver qué tal estaba después de aquel golpe... y para reírse de mi un poco. Suspiré y me recoloqué algo menos tirado que antes por precaución — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Has comido?</span></span> — le pregunté, entendiendo por su comportamiento que si, y estaba bien — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bueno, te apuesto un berry a que esta noche cenamos caliente amigo ¡Eh Nazario! ¿Cuánto falta para llegar a Piston?</span></span> — el anciano sólo movió una mano por encima de su cabeza haciendo el gesto de que sería un rato, sin girarse o dirigirme la palabra, y con un resoplido denso me dejé resbalar un poco en el asiento, descorazonado al prever un viaje aun más largo. Y es que ojalá tuviera un imperio de islas y barcos para moverme cuando quisiera donde quisiera por mi cuenta... Quizá en otra vida.<br />
En esta estaba viajando en un carro de alpiste de vuelta en busca de mi caravana, con un saco lleno de dinero, una espada rarísima y mi mejor amigo Grigori, gracias a la generosidad de un niño y su padre ya anciano que le debían un favor a mi tío Emmanuel que años atrás les ayudó a cerrar unas porquerizas. No era muy glamuroso, pero tenía compañía y no tenía que preocuparme por perderme o leer indicaciones y podía entretenerme hablando con ese niño. Clavé mis ojos dorados en él.<br />
<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Sabes que mi primo Balgar puede romper una sandía de un cabezazo?</span></span> —]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[FiC PASADO]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4175</link>
			<pubDate>Fri, 28 Aug 2026 06:00:53 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=865">Krave</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4175</guid>
			<description><![CDATA[Un cangrejo y un Limón.<br />
<br />
Un día Krave se encontraba tomando un tentempié junto a la costa, hecho a base de cangrejos y un poco de jugo de limón, cuando escucho a unos pescadores que se aproximaban hacia donde el se encontraba.<br />
<br />
Sin mucho esfuerzo Krave que ya se conocía aquel lugar como la palmeada palma de su mano, se movió un poco hacia fuera del camino donde quedaba una pared de por medio entre el l serpenteante camino que bordeaba la costa de la isla y la caída de 25 metros que restaban hasta el agua. Krave nunca se había dedicado a hablar con mucha gente, aunque si los conocía bastante bien puesto que se había pasado muchas horas debajo de los barcos escuchando a marineros y piratas surcar el mar. Ya sabía de los humanos como especie y lo que se podía esperar uno, así que con cierto recelo intentaba pasar desapercibido siempre que no fuera estrictamente necesario. <br />
<br />
Cuando el par de humanos estuvo cerca Krave se acababa de chupar los dedos para reclamar el último retazo de sabor de aquel estupendo manjar que el mar y la tierra le había regalado. Cuando se acordó de cuando fue la primera vez que supo de un limón. Entre algunas páginas que pudo leer de algún libro en su vieja y destartalada casa. Había una libreta escrita a mano que mencionaba ciertos pasos para descubrir mensajes ocultos en los pergaminos y una de las formas de hacerlo precisamente hablaba de frotar sobre el mismo papel jugo de limón recién exprimido. Aquello despertó la curiosidad de Krave que sabía que aquel invento tendría que probarlo.<br />
<br />
A saber cuántos mensajes ocultos podría estar ignorando y  el no lo sabía.<br />
<br />
Paso un tiempo hasta que descubrió toparse con un limón. Fue gracias a un joven campesino llamado Barren  quien vivía cerca de la costa y merodeaba la zona donde vivía Krave pues solía pescar por los alrededores y un día después de conocerse sin ningún miramiento le pregunto que que era un limón y dónde podría encontrar uno. <br />
<br />
Barren se levantó un poco contrariado y sin mediar palabra alguna se fue. Al rato volvió por allí con una pequeña cosa amarilla del tamaño de un erizo de mar a la que llamó limón. <br />
Krave estaba deseoso de probar su receta y sin saber cuanto debía apretar el limón lo chafó con extrema fuerza para la que realmente requería la hazaña.<br />
Cómo resultado el jugo de limón salió en todas direcciones y fue a parar en Krave, con tan mala suerte que un gran chorro entro directo en sus ojos, haciendo que este de retorciera de escozor mientras clamaba al suelo en nombre de los ancestros y/o inventores de esa fruta endemoniada.<br />
<br />
Barren lo tranquilizó y fue a buscar algunos más a su casa para darle una pequeña cajita a Krave con 4 o 5 limones más.<br />
<br />
Le contó sus mejores recetas con limón, incluyendo el te, el pescado con limón, el crustáceo hervido con limón o para hacer postres.<br />
<br />
Desde entonces Krave no desaprovecha la oportunidad y come limón siempre que puede. A veces hasta crudo, porque siente que este le recarga las pilas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Un cangrejo y un Limón.<br />
<br />
Un día Krave se encontraba tomando un tentempié junto a la costa, hecho a base de cangrejos y un poco de jugo de limón, cuando escucho a unos pescadores que se aproximaban hacia donde el se encontraba.<br />
<br />
Sin mucho esfuerzo Krave que ya se conocía aquel lugar como la palmeada palma de su mano, se movió un poco hacia fuera del camino donde quedaba una pared de por medio entre el l serpenteante camino que bordeaba la costa de la isla y la caída de 25 metros que restaban hasta el agua. Krave nunca se había dedicado a hablar con mucha gente, aunque si los conocía bastante bien puesto que se había pasado muchas horas debajo de los barcos escuchando a marineros y piratas surcar el mar. Ya sabía de los humanos como especie y lo que se podía esperar uno, así que con cierto recelo intentaba pasar desapercibido siempre que no fuera estrictamente necesario. <br />
<br />
Cuando el par de humanos estuvo cerca Krave se acababa de chupar los dedos para reclamar el último retazo de sabor de aquel estupendo manjar que el mar y la tierra le había regalado. Cuando se acordó de cuando fue la primera vez que supo de un limón. Entre algunas páginas que pudo leer de algún libro en su vieja y destartalada casa. Había una libreta escrita a mano que mencionaba ciertos pasos para descubrir mensajes ocultos en los pergaminos y una de las formas de hacerlo precisamente hablaba de frotar sobre el mismo papel jugo de limón recién exprimido. Aquello despertó la curiosidad de Krave que sabía que aquel invento tendría que probarlo.<br />
<br />
A saber cuántos mensajes ocultos podría estar ignorando y  el no lo sabía.<br />
<br />
Paso un tiempo hasta que descubrió toparse con un limón. Fue gracias a un joven campesino llamado Barren  quien vivía cerca de la costa y merodeaba la zona donde vivía Krave pues solía pescar por los alrededores y un día después de conocerse sin ningún miramiento le pregunto que que era un limón y dónde podría encontrar uno. <br />
<br />
Barren se levantó un poco contrariado y sin mediar palabra alguna se fue. Al rato volvió por allí con una pequeña cosa amarilla del tamaño de un erizo de mar a la que llamó limón. <br />
Krave estaba deseoso de probar su receta y sin saber cuanto debía apretar el limón lo chafó con extrema fuerza para la que realmente requería la hazaña.<br />
Cómo resultado el jugo de limón salió en todas direcciones y fue a parar en Krave, con tan mala suerte que un gran chorro entro directo en sus ojos, haciendo que este de retorciera de escozor mientras clamaba al suelo en nombre de los ancestros y/o inventores de esa fruta endemoniada.<br />
<br />
Barren lo tranquilizó y fue a buscar algunos más a su casa para darle una pequeña cajita a Krave con 4 o 5 limones más.<br />
<br />
Le contó sus mejores recetas con limón, incluyendo el te, el pescado con limón, el crustáceo hervido con limón o para hacer postres.<br />
<br />
Desde entonces Krave no desaprovecha la oportunidad y come limón siempre que puede. A veces hasta crudo, porque siente que este le recarga las pilas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Fic - pasado]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4166</link>
			<pubDate>Wed, 26 Aug 2026 19:09:00 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=865">Krave</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4166</guid>
			<description><![CDATA[Los comicios siempre son duros.<br />
<br />
Una mañana de verano, dónde el sol más aprieta en la costa, junto a unas rocas que lindan entre el agua y el mar de la Isla Kutsukku. Un joven Wotan llamado  Krave está tumbado jadeando mientras el sol se ceba con su cuerpo en un día especialmente caluroso como hacía años que nadie recordaba. <br />
<br />
El Wotan de color azul, le encantaba entrenar allí por tenía lo mejor de cada sitio. Un montón de rocas en la cosa de muchos tamaños, irregularidades en la roca que servían para hacer equilibrio o simplemente para ubicar el cuerpo y adaptarlo al ejercicio que fuese. Así como la privacidad que te da el echo de poder saltar al agua y no tener que dar explicaciones a nadie. Hacerse mayor era algo que no había tenido en cuenta pero para su sorpresa le gustaba cada vez más adentrarse en el pueblo aunque la gente sigue tratando Krave como un bicho raro...<br />
Krave estaba haciendo una serie de ejercicios de manera seguida y su forma de seguir la dinámica era aprovechando la marea baja. Durante el entrenamiento en principio Krave andaba a cuatro patas por el suelo cargando una caja en su espalda que llenaba de arena de la playa.Despues de arrastrarse 40 metros. Hacia 30 flexiones consecutivas. Después de esto Krave realizaba 50 sentadillas, corría durante 10 minutos y volvía a repetir toda la secuencia. Cuánto más repetía más cansado se encontraba pero como era lógico después de hacer este mismo entrenamiento día si y día también había notado y muy mucho su mejoría física.<br />
<br />
Con el tiempo Krave había intercalado estos mismos ejercicios haciéndolos de manera normal y también bajo el agua. Sin haber notado demasiado sus problemas para relacionarse con gente en el ámbito social ni tampoco estar preocupado por nada más. El wotan de 5 metros de alto poco a poco fue ganando músculo y sobre todo una voluntad férrea que le iba a ser de gran ayuda en el futuro.<br />
<br />
<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">"Los comicios  siempre son duros..."</span> Repetía en su mente una y otra vez. Aunque ya llevaba meses entrenando, sus palabras mentales normalmente eran esas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Los comicios siempre son duros.<br />
<br />
Una mañana de verano, dónde el sol más aprieta en la costa, junto a unas rocas que lindan entre el agua y el mar de la Isla Kutsukku. Un joven Wotan llamado  Krave está tumbado jadeando mientras el sol se ceba con su cuerpo en un día especialmente caluroso como hacía años que nadie recordaba. <br />
<br />
El Wotan de color azul, le encantaba entrenar allí por tenía lo mejor de cada sitio. Un montón de rocas en la cosa de muchos tamaños, irregularidades en la roca que servían para hacer equilibrio o simplemente para ubicar el cuerpo y adaptarlo al ejercicio que fuese. Así como la privacidad que te da el echo de poder saltar al agua y no tener que dar explicaciones a nadie. Hacerse mayor era algo que no había tenido en cuenta pero para su sorpresa le gustaba cada vez más adentrarse en el pueblo aunque la gente sigue tratando Krave como un bicho raro...<br />
Krave estaba haciendo una serie de ejercicios de manera seguida y su forma de seguir la dinámica era aprovechando la marea baja. Durante el entrenamiento en principio Krave andaba a cuatro patas por el suelo cargando una caja en su espalda que llenaba de arena de la playa.Despues de arrastrarse 40 metros. Hacia 30 flexiones consecutivas. Después de esto Krave realizaba 50 sentadillas, corría durante 10 minutos y volvía a repetir toda la secuencia. Cuánto más repetía más cansado se encontraba pero como era lógico después de hacer este mismo entrenamiento día si y día también había notado y muy mucho su mejoría física.<br />
<br />
Con el tiempo Krave había intercalado estos mismos ejercicios haciéndolos de manera normal y también bajo el agua. Sin haber notado demasiado sus problemas para relacionarse con gente en el ámbito social ni tampoco estar preocupado por nada más. El wotan de 5 metros de alto poco a poco fue ganando músculo y sobre todo una voluntad férrea que le iba a ser de gran ayuda en el futuro.<br />
<br />
<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">"Los comicios  siempre son duros..."</span> Repetía en su mente una y otra vez. Aunque ya llevaba meses entrenando, sus palabras mentales normalmente eran esas.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T2][Presente absoluto](+18) La guerrera indomable]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2469</link>
			<pubDate>Mon, 03 Nov 2025 18:26:36 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=477">Sigurd Haakon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2469</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Noche del Día 69 de Otoño del año 16 </span></span></span></span></div>
<br />
Las noches en la ciudad Sump ya no son lo mismo. Antiguamente uno debía acostumbrarse al sonido de las bombas enemigas y a despertarse en mitad de la noche, pero siempre que salíamos a la calle, te encontrabas a decenas de familias que padecían lo mismo que tú. Mirabas a tu alrededor y entendías que esa gente formaba parte de tu bando e ideología, que juntos conseguiríamos sobrevivir. Pero la guerra nos ha arrebatado incluso la confianza en nuestros seres queridos.<br />
Una serie de atentados terroristas organizados han acabado con toda la cadena de mando de los grupos políticos y militares de la ciudad. El caos se ha apoderado de las calles por falta de líderes eficaces que intentan reunificar a la población, y se están montando diversas bandas criminales que buscan ostentar el poder a la desesperada. Maleantes, civiles y revolucionarios se matan a diario por subir escalones en esta cadena alimentaria. Una montaña de cadáveres que parece no tener final. A día de hoy ya no puedes fiarte ni de aquel que vive en la casa de enfrente.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/znN66HhZCDI" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div>
Margrethe, nuestra protagonista, pasea por las calles y suburbios de esta ciudad en ruinas. Las razones que tenga, solo ella las conoce. Pero su figura no pasa desapercibida para nadie. Todos hablan de una mujer gigante e imponente, una furia de la naturaleza que nadie se atreve a amedrentar. Todavía no ha tomado partido por ningún bando ni apoya a ningún líder. Capaz está de paso. Capaz viene para arreglar las cosas. O tal vez es la pesadilla final que trae muerte y caos a todos quienes se interpone en su camino. <br />
Es de noche. El humo de la guerra en el frente tapa el cielo estrellado y lo sustituye por contaminación pura. Las calles son estrechas y mal iluminadas por faroles a medio caer. Las ratas acompañar cada esquina y la basura se acumula hasta escalar hasta los pisos bajos de los edificios que se mantienen en pie casi que por milagro. Entre los callejones, niños se drogan, mujeres cambian su dignidad por dinero y los hombres, sino muertos, se reúnen para matarse por alcohol, territorio o liderazgo. <br />
 A medida que avanzas y profundizas más en los callejones más tétricos de la ciudad y los barrios más marginales, vas encontrado pintadas y carteles arrancados con un símbolo de un cerdo y el mensaje "Antes Cerdo que Fascista". Te llaman la atención, pero tampoco te sorprende lo suficiente como para frenar tus andares. <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Carteles de Cerdo revolucionario</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/WWvHrxb.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: WWvHrxb.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Y es entonces que llegas a un cruce. Un cruce entre dos calles que cambiarían el destino de Margrethe para siempre. De frente, un enorme bar, luminoso y concurrido. Uno de los pocos lugares que parecen mantenerse a pesar de la guerra. Ahí podrás comer, beber y descansar. Una noche de fiesta con un final incierto. ¿Pero que sucede en aquella calle a oscuras? A tu derecha, un callejón que no parece tener final. Está mal iluminado, pero puedes ver como una mujer de pelo rosado lidera a un grupo de hombres fuertes. Parecen estar entrando en una fábrica abandonada. Y lo más curioso es que aquella pandilla de hombres, arrastran el cuerpo de un par más. Como si fueran sacos de patatas. Golpeados. Puede que muertos. Sea como fuere, se adentran en esta fábrica y los pierdes de vista.<br />
<br />
¿Qué hará nuestra protagonista? ¿Pasará de todo y se centrará en disfrutar de la noche y gozarse una buena fiesta o cederá ante la curiosidad de ver quién es aquella mujer y porque sus subordinados cargaban cuerpos a aquella fábrica? Solo los más fuertes pueden decidir su destino. Y Margrethe, poderosa Buccaneer, es parte de este grupo.<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos de interés</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Se cuenta la situación general de la ciudad<br />
</li>
<li>Margrethe camina por la noche de Sump<br />
</li>
<li>Margrethe se encuentra con dos situaciones y tiene que escoger <br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Como proceder?</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Empieza tu primera aventura. Te doy unos tips para comenzar:<br />
</li>
<li>Lo primero es disfrutar de describir el paseo, lo que hace Margrethe por la ciudad y ver cómo reacciona a lo que se encuentra. Las calles en mal estado, la decadencia de la ciudad, los carteles...<br />
</li>
<li>Luego tienes que tomar la decisión que tomaría tu personaje. Pasar de todo y gozarse la fiesta en el bar o ceder a la curiosidad y colarse en la fábrica abandonada junto a este grupo<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Off</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Primero es darte las gracias por la oportunidad. Y lo segundo es gozarse al máximo la aventura y lo que se viene. <br />
</li>
<li>Ya sabes que tienes un personaje muy similar al mío y espero que podamos vernos a futuro y disfrutar del magnífico rol <br />
</li>
<li>Lo que sea, no dudes en escribirme<br />
<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #aaaaaa;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Noche del Día 69 de Otoño del año 16 </span></span></span></span></div>
<br />
Las noches en la ciudad Sump ya no son lo mismo. Antiguamente uno debía acostumbrarse al sonido de las bombas enemigas y a despertarse en mitad de la noche, pero siempre que salíamos a la calle, te encontrabas a decenas de familias que padecían lo mismo que tú. Mirabas a tu alrededor y entendías que esa gente formaba parte de tu bando e ideología, que juntos conseguiríamos sobrevivir. Pero la guerra nos ha arrebatado incluso la confianza en nuestros seres queridos.<br />
Una serie de atentados terroristas organizados han acabado con toda la cadena de mando de los grupos políticos y militares de la ciudad. El caos se ha apoderado de las calles por falta de líderes eficaces que intentan reunificar a la población, y se están montando diversas bandas criminales que buscan ostentar el poder a la desesperada. Maleantes, civiles y revolucionarios se matan a diario por subir escalones en esta cadena alimentaria. Una montaña de cadáveres que parece no tener final. A día de hoy ya no puedes fiarte ni de aquel que vive en la casa de enfrente.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/znN66HhZCDI" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div>
Margrethe, nuestra protagonista, pasea por las calles y suburbios de esta ciudad en ruinas. Las razones que tenga, solo ella las conoce. Pero su figura no pasa desapercibida para nadie. Todos hablan de una mujer gigante e imponente, una furia de la naturaleza que nadie se atreve a amedrentar. Todavía no ha tomado partido por ningún bando ni apoya a ningún líder. Capaz está de paso. Capaz viene para arreglar las cosas. O tal vez es la pesadilla final que trae muerte y caos a todos quienes se interpone en su camino. <br />
Es de noche. El humo de la guerra en el frente tapa el cielo estrellado y lo sustituye por contaminación pura. Las calles son estrechas y mal iluminadas por faroles a medio caer. Las ratas acompañar cada esquina y la basura se acumula hasta escalar hasta los pisos bajos de los edificios que se mantienen en pie casi que por milagro. Entre los callejones, niños se drogan, mujeres cambian su dignidad por dinero y los hombres, sino muertos, se reúnen para matarse por alcohol, territorio o liderazgo. <br />
 A medida que avanzas y profundizas más en los callejones más tétricos de la ciudad y los barrios más marginales, vas encontrado pintadas y carteles arrancados con un símbolo de un cerdo y el mensaje "Antes Cerdo que Fascista". Te llaman la atención, pero tampoco te sorprende lo suficiente como para frenar tus andares. <br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Carteles de Cerdo revolucionario</span>
					</div>
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				</div>
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					<br />
<img src="https://i.imgur.com/WWvHrxb.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: WWvHrxb.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
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Y es entonces que llegas a un cruce. Un cruce entre dos calles que cambiarían el destino de Margrethe para siempre. De frente, un enorme bar, luminoso y concurrido. Uno de los pocos lugares que parecen mantenerse a pesar de la guerra. Ahí podrás comer, beber y descansar. Una noche de fiesta con un final incierto. ¿Pero que sucede en aquella calle a oscuras? A tu derecha, un callejón que no parece tener final. Está mal iluminado, pero puedes ver como una mujer de pelo rosado lidera a un grupo de hombres fuertes. Parecen estar entrando en una fábrica abandonada. Y lo más curioso es que aquella pandilla de hombres, arrastran el cuerpo de un par más. Como si fueran sacos de patatas. Golpeados. Puede que muertos. Sea como fuere, se adentran en esta fábrica y los pierdes de vista.<br />
<br />
¿Qué hará nuestra protagonista? ¿Pasará de todo y se centrará en disfrutar de la noche y gozarse una buena fiesta o cederá ante la curiosidad de ver quién es aquella mujer y porque sus subordinados cargaban cuerpos a aquella fábrica? Solo los más fuertes pueden decidir su destino. Y Margrethe, poderosa Buccaneer, es parte de este grupo.<br />
<hr class="mycode_hr" />
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						<span>Datos de interés</span>
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					<br />
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					<ul class="mycode_list"><li>Se cuenta la situación general de la ciudad<br />
</li>
<li>Margrethe camina por la noche de Sump<br />
</li>
<li>Margrethe se encuentra con dos situaciones y tiene que escoger <br />
</li>
</ul>

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			</div><br />
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					<ul class="mycode_list"><li>Empieza tu primera aventura. Te doy unos tips para comenzar:<br />
</li>
<li>Lo primero es disfrutar de describir el paseo, lo que hace Margrethe por la ciudad y ver cómo reacciona a lo que se encuentra. Las calles en mal estado, la decadencia de la ciudad, los carteles...<br />
</li>
<li>Luego tienes que tomar la decisión que tomaría tu personaje. Pasar de todo y gozarse la fiesta en el bar o ceder a la curiosidad y colarse en la fábrica abandonada junto a este grupo<br />
</li>
</ul>

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			</div><br />
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					<ul class="mycode_list"><li>Primero es darte las gracias por la oportunidad. Y lo segundo es gozarse al máximo la aventura y lo que se viene. <br />
</li>
<li>Ya sabes que tienes un personaje muy similar al mío y espero que podamos vernos a futuro y disfrutar del magnífico rol <br />
</li>
<li>Lo que sea, no dudes en escribirme<br />
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			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[(Pasado) Brillo entre la suciedad (Apholo)]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1892</link>
			<pubDate>Sun, 03 Aug 2025 00:50:57 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=498">Zack Gremory</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1892</guid>
			<description><![CDATA[Hace 4 años en  el horario de la mañana;<br />
<br />
Aquella isla no era una de las mejores para ir de visita pero si la mejor si la idea era pasar desapercibido casi todos hasta los vagabundos en ese lugar tienen un cartel de se busca pocos de ellos con valores que hicieran que la marina quisiera ir por todos ellos y los cazadores no ganarían mucho llevándose a esa gente por lo tanto la presencia de estos era bastante escasa, por lo tanto las cuatro ciudades terminaron siendo un refugio de seguridad para los criminales y Zack era uno de ellos un criminal que arrastraba un se busca desde su isla natal, algo que nadie sabia pero que esperaba que no pudieran encontrarlo.<br />
<br />
El joven había bajado desde el primer piso estirando el cuerpo ya que se la había pasado muy bien descansando en uno de los cuartos alquilados del segundo nivel para notar que la dueña estaba siendo intimidada por un grupo de piratas o malhechores con sueño el albino no lograba entender realmente quienes eran ero no le gustaba que estuvieran molestando a la dueña de ese lugar que dentro de todo la anciana había sido simpática ella pedía mas tiempo para lo que tenia que realizar y que le faltaba para completar el pedido.<br />
<br />
El albino se sentó en la barra de espera y estiro las manos tomando una gominas dulces que estaban sobre la barra viendo lo que estaban haciendo ya que ninguno pareció importarle que le entrara en escena, tomo una de los dulces lo comió y el segundo lo arrojo con algo de fuerza hacia ellos para llamarle la atención uno se volteo molesto.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Metete en tus asuntos cuatro ojos....</span><br />
<br />
Fueron las palabras del sujeto que le estaba provocando en ese momento y el sonrió haciéndose el ofendido y esta vez arrojando una pequeña planta pero errando a propósito provocando ahora si que los tres se voltearan para mirarlo el con una mano alzada saludándolos hizo un gesto para que no buscaran problema, estaba claro que el si estaba buscando ese problema pero no sabia si ellos darían el paso para pelear o mas bien se quedarían quietos pero algo estaba seguro que de su rostro jamás se olvidarían de el. <br />
<br />
-<span style="color: #ff5f54;" class="mycode_color">No debiste hacer eso joven, ahora te van a hacer algo estoy segura de ellos pero gracias....</span><br />
<br />
Diría en ese momento la mujer algo preocupada por el joven ya que conocía a ese grupo de pandilleros que seguramente lo esperarían en la esquina para darle una lección pero eso jamás había asustado al albino ni empezaría hacerlo en ese momento, el desestimo la preocupación de ella con un movimiento de mano.<br />
<br />
-<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No se preocupe yo me se cuidar solo, pero que estaban queriendo de usted madre??</span><br />
<br />
- <span style="color: #ff5f54;" class="mycode_color">Están queriendo que les pague la protección, siempre la tengo que pagar pero por alguna extraña razón ahora me están pidiendo antes nunca lo hicieron así su líder siempre ha sido tranquilo algo le debe estar asustando.</span><br />
<br />
La mujer parecía hasta genuinamente preocupada por el líder de ese grupo algo le decía al albino que seguramente esa mujer mayor conocía de algo al líder pero no le interesaba realmente ya que si se metían con el todos terminarían con algún hueso roto cruzo sus piernas y siguió escuchando las preocupaciones de la mujer, quien tenia una nieta joven que temía que se metiera en esos mismos asuntos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Hace 4 años en  el horario de la mañana;<br />
<br />
Aquella isla no era una de las mejores para ir de visita pero si la mejor si la idea era pasar desapercibido casi todos hasta los vagabundos en ese lugar tienen un cartel de se busca pocos de ellos con valores que hicieran que la marina quisiera ir por todos ellos y los cazadores no ganarían mucho llevándose a esa gente por lo tanto la presencia de estos era bastante escasa, por lo tanto las cuatro ciudades terminaron siendo un refugio de seguridad para los criminales y Zack era uno de ellos un criminal que arrastraba un se busca desde su isla natal, algo que nadie sabia pero que esperaba que no pudieran encontrarlo.<br />
<br />
El joven había bajado desde el primer piso estirando el cuerpo ya que se la había pasado muy bien descansando en uno de los cuartos alquilados del segundo nivel para notar que la dueña estaba siendo intimidada por un grupo de piratas o malhechores con sueño el albino no lograba entender realmente quienes eran ero no le gustaba que estuvieran molestando a la dueña de ese lugar que dentro de todo la anciana había sido simpática ella pedía mas tiempo para lo que tenia que realizar y que le faltaba para completar el pedido.<br />
<br />
El albino se sentó en la barra de espera y estiro las manos tomando una gominas dulces que estaban sobre la barra viendo lo que estaban haciendo ya que ninguno pareció importarle que le entrara en escena, tomo una de los dulces lo comió y el segundo lo arrojo con algo de fuerza hacia ellos para llamarle la atención uno se volteo molesto.<br />
<br />
-<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Metete en tus asuntos cuatro ojos....</span><br />
<br />
Fueron las palabras del sujeto que le estaba provocando en ese momento y el sonrió haciéndose el ofendido y esta vez arrojando una pequeña planta pero errando a propósito provocando ahora si que los tres se voltearan para mirarlo el con una mano alzada saludándolos hizo un gesto para que no buscaran problema, estaba claro que el si estaba buscando ese problema pero no sabia si ellos darían el paso para pelear o mas bien se quedarían quietos pero algo estaba seguro que de su rostro jamás se olvidarían de el. <br />
<br />
-<span style="color: #ff5f54;" class="mycode_color">No debiste hacer eso joven, ahora te van a hacer algo estoy segura de ellos pero gracias....</span><br />
<br />
Diría en ese momento la mujer algo preocupada por el joven ya que conocía a ese grupo de pandilleros que seguramente lo esperarían en la esquina para darle una lección pero eso jamás había asustado al albino ni empezaría hacerlo en ese momento, el desestimo la preocupación de ella con un movimiento de mano.<br />
<br />
-<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">No se preocupe yo me se cuidar solo, pero que estaban queriendo de usted madre??</span><br />
<br />
- <span style="color: #ff5f54;" class="mycode_color">Están queriendo que les pague la protección, siempre la tengo que pagar pero por alguna extraña razón ahora me están pidiendo antes nunca lo hicieron así su líder siempre ha sido tranquilo algo le debe estar asustando.</span><br />
<br />
La mujer parecía hasta genuinamente preocupada por el líder de ese grupo algo le decía al albino que seguramente esa mujer mayor conocía de algo al líder pero no le interesaba realmente ya que si se metían con el todos terminarían con algún hueso roto cruzo sus piernas y siguió escuchando las preocupaciones de la mujer, quien tenia una nieta joven que temía que se metiera en esos mismos asuntos.]]></content:encoded>
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