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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Ciudad Pinion]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 21:27:55 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[— La quinta persona [PASADO]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4363</link>
			<pubDate>Sat, 19 Sep 2026 18:51:24 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=864">Taito</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4363</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">20 de Verano del año 17<br />
14:45. Ciudad Pinion.</span></span></div>
<br />
— <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡El cuervo predice el futuro!</span></span> — grité a todo volumen subido a aquel barril mientras enseñaba a Grigori subido a mi muñeca, quien extendía las alas y graznaba para ayudarme a llamar la atención. A nuestros pies un sombrero destartalado con el que - ¿por qué no? - seguir ganando dinero y amasar una pequeña fortuna extra — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Les apuesto mi cena a que nunca han visto nada igual!</span></span> — dije con alegría y una sonrisa — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Diez berrys! ¡Sólo diez berrys y el Señor Tizón les susurrará su futuro!</span></span> — añadí, refiriéndome a Grigori como "el señor Tizón" que era su nombre artístico esta semana para poder desempeñar su papel de cartomago y adivino.<br />
<br />
El sol del verano de Pinion era algo realmente agradable sobre la piel. Nada de humedad, olor a óxido en el aire, calor moderado y un bronceado tímido para los que pasábamos la mayoría del tiempo en la calle. Una combinación perfecta para ayudarnos del jolgorio y divertimento del populacho y de sus ansias de conocimiento. En nuestro viaje por el Aramenté habíamos aprendido a tratar a las personas, a descubrir que querían y qué necesitaban, y por un lado yo había aprendido a mentir con una soltura y comodidad tal como si respirase, y Grigori había aprendido a ponerse a salvo cuando mis mentiras no salían bien.<br />
<br />
Algunas personas nos miraban aun sin atreverse a acercarse para gozar de las "dotes de adivinación del Señor Tizón" pero no les juzgaba. Sólo necesitaba una joven alma inocente para poder estafarla para que el resto se atreviesen a acercarse y dar aquella limosna a cambio de la sabiduría de mi ave mística — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Palabra de hombre honrado-hmmm!</span></span> — dije alzando la otra mano al aire — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Si el futuro predicho no sucede es porque aun no ha llegado! ¡El Señor Tizón nunca se equivoca!</span></span> — añadía con alegría y miradas cómplices a todos los presentes.<br />
Entre todos ellos tendría que estar esa mente simple e ilusa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size">20 de Verano del año 17<br />
14:45. Ciudad Pinion.</span></span></div>
<br />
— <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡El cuervo predice el futuro!</span></span> — grité a todo volumen subido a aquel barril mientras enseñaba a Grigori subido a mi muñeca, quien extendía las alas y graznaba para ayudarme a llamar la atención. A nuestros pies un sombrero destartalado con el que - ¿por qué no? - seguir ganando dinero y amasar una pequeña fortuna extra — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Les apuesto mi cena a que nunca han visto nada igual!</span></span> — dije con alegría y una sonrisa — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Diez berrys! ¡Sólo diez berrys y el Señor Tizón les susurrará su futuro!</span></span> — añadí, refiriéndome a Grigori como "el señor Tizón" que era su nombre artístico esta semana para poder desempeñar su papel de cartomago y adivino.<br />
<br />
El sol del verano de Pinion era algo realmente agradable sobre la piel. Nada de humedad, olor a óxido en el aire, calor moderado y un bronceado tímido para los que pasábamos la mayoría del tiempo en la calle. Una combinación perfecta para ayudarnos del jolgorio y divertimento del populacho y de sus ansias de conocimiento. En nuestro viaje por el Aramenté habíamos aprendido a tratar a las personas, a descubrir que querían y qué necesitaban, y por un lado yo había aprendido a mentir con una soltura y comodidad tal como si respirase, y Grigori había aprendido a ponerse a salvo cuando mis mentiras no salían bien.<br />
<br />
Algunas personas nos miraban aun sin atreverse a acercarse para gozar de las "dotes de adivinación del Señor Tizón" pero no les juzgaba. Sólo necesitaba una joven alma inocente para poder estafarla para que el resto se atreviesen a acercarse y dar aquella limosna a cambio de la sabiduría de mi ave mística — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Palabra de hombre honrado-hmmm!</span></span> — dije alzando la otra mano al aire — <span style="color: #c2a14f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Si el futuro predicho no sucede es porque aun no ha llegado! ¡El Señor Tizón nunca se equivoca!</span></span> — añadía con alegría y miradas cómplices a todos los presentes.<br />
Entre todos ellos tendría que estar esa mente simple e ilusa.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[PASADO] Justicia Saltarina [Priv. Vixen]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4293</link>
			<pubDate>Thu, 10 Sep 2026 19:50:05 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=860">Fumi Gan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4293</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Día 14 de Invierno, Año 16</span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Como todas las mañanas la densa niebla cubría la ciudad dejando pasar algún que otro resplandor del sol, normalmente las mañanas suelen ser tranquilas por aquí, las bandas no empiezan sus fechorías hasta el atardecer, pudiendo así la gente empezar su día con tranquilidad. Mas hoy fue distinto, el cotidiano sonido de la gente hablando había sido sustituido por un fuerte escándalo y vociferio. Al parecer unos piratas de poca monta llegaron a la isla y empezaron a asaltar el mercado creyéndose los jefes del lugar. <br />
Pero de repente entre todo el alboroto resonó una sola voz: </div>
</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="600" height="150" src="https://www.youtube.com/embed/MmHpycNk3kE?si=PYq11x-G1bvlcDT2" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— ¡AHÁ! ¡ALTO AHÍ PANDA DE MALANDRINES, SOLTAR TODO LO QUE HABÉIS ROBADO Y DAOS EL PIRO! </span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">¡LA EMISARIA DE LA JUSTICIA SE ENCUENTRA ANTE VOSOTROS —</span></span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los malhechores alzaron su mirada entre la espesa niebla, la cual, como si el universo mismo lo hubiese querido dejo pasar un único rayo de luz mostrando la presencia de ni más ni menos que <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡CENTELLA!  </span></div>
<br />
<img src="https://i.imgur.com/Zggk31u.png" loading="lazy"  width="350" height="350" alt="[Imagen: Zggk31u.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— JAJAJAJA Pero quien te has creído mocosa, anda vuelve a casita a seguir jugando —</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al parecer mi pose de advertencia no había surtido el efecto esperado, los tres hombres se rieron y continuaron a lo suyo ignorándome <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Vosotros lo habéis querido, me obligáis a usar la fuerza — </span>Ubique a los tres y me dispuse a saltar frente al más cercano, pero mi preciada capa se interpuso en mi camino, haciéndome caer encima del criminal dándole con el casco en toda la cabeza. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Ouch… Bueno este ya está fuera — </span>Tras levantarme mire sonriente a la multitud que se había formado por el escándalo viendo algún que otro niño acompañado de sus padres <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Veis niños por cosas como esta siempre hay que usar casco — </span>Exclame con una gran sonrisa mientras daba unos toquecitos en mi casco.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">MALDITA</span> —</span> Gritó otro de los delincuentes mientras corría para asestar un golpe por la espalda con su puñal. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Cuidado detrás tuya —</span> Oí una voz entre el público. Ante eso me giré rápidamente haciendo ondear mi capa por el repentino movimiento, al parecer, el hombre ya se encontraba lo suficientemente cerca y yo me había girado en la dirección contraría, resultando en él quedando totalmente cubierto y cegado por mi capa, fallando el golpe por la repentina ceguera. Ya habiendo avistado al susodicho lance un gancho al son de un audible <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡OLÉ!</span> —</span> Mandándolo a volar y sacando otra ficha del tablero.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras eso mire al último de ellos que tenía pinta de ser el jefe, me puse en pose de combate y mientras le indicaba con un leve movimiento de mano que viniera con todo le dije <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— A qué esperas grandullón esta mocosa aún no se ha cansado de jugar —</span>  El truhan no pudo hacer nada más que congelarse del asombro tras ver a sus dos compañeros ser noqueados con tan suma facilidad. Viendo que no se iba a mover decidí acercarme yo a él, no fue hasta que me coloque enfrente suyo que alzó sus manos temblorosas rápidamente mostrándome sus palmas intentando indicar que me detuviera  <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Hey! ¡Hey!</span> Calmémonos vale… Estoy seguro de que esto se puede solucionar hablando… Es todo un malentendido si, un tonto malentendido… Jajajaja…—</span>  Mi brazo que se estaba preparando ya para acabar con el malhechor se congeló en seco, y no pude evitar arquear una ceja en confusión. Él aún con miedo se acercó un poco y con un tono tembloroso tan bajo que parecía un susurro prosiguió <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— Veras… porque no hacemos un trato… finge que te gano y más tarde te doy un treinta por ciento.. que te parece todos salimos ganando, ¿no? — </span>Mi ceja no hizo más que arquearse aún más <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— Vale cuarenta un cuarenta y cinco solo para ti —</span> Tras recuperarme de mi asombro, me recoloqué en una posición mucho más relajada y sonreí <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— ¿Con que cuarenta por ciento? eh… Vale… Creo que ya entiendo… Sip… JAJAJAHIIIJAJAJA —</span> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— Ves sabía que nos entend- —</span> Antes de que terminase su frase me recoloque detrás suya aprovechando el giro para rematar con un golpe con la mano abierta sobre su cuello que mando al hombre contra el suelo. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡COLLEJA ABSOLUTE!</span> —</span> </div>
<br />
<img src="https://i.imgur.com/YbEx3vf.jpeg" loading="lazy"  width="700" height="350" alt="[Imagen: YbEx3vf.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">(Colleja Absolute: Técnica en la que Fumi emplea toda su furia contra el mal para desplazarse como una peonza a la espalda del enemigo y asestar un fuerte golpe en su cuello para expulsar la maldad, y ya de paso, el aire de su cuerpo)</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡LO QUE ME QUEDA CLARO ES QUE MÁS TONTO Y NO NACES! ¡¿PERO TU HAS VISTO MIS PINTAS?! ¡¿COMO COÑO SE TE OCURRE PENSAR QUE VOY A ACEPTAR UN SOBORNO TUYO IMBÉCIL?! —</span></span> Tras respirar hondo y meterle cuatro patadas recupere mi compostura y me dirigí a la multitud con una gran sonrisa y mostrando mi pose de victoria. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Ya podéis estar tranquilos ciudadanos, los malhechores han sido abatidos <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">JAJAJAHIIIJAJA</span>. Sabed que mientras yo, la emisaria de la justicia Centella esté aquí la luz de la justicia iluminara incluso el interior de esta densa niebla —</span> </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras terminar de atar a los delincuentes con ayuda de un buen ciudadano sostuve mi capa con una manto antes de declarar ante todos <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Mi trabajo aquí ha terminado —</span> Y realizar un giro dramático con mi capa mientras partía rápidamente hacía una de las calles colindantes. Esos malhechores ya no iban a ser ningún problema y seguramente la banda que regenta esta zona se encargaría de ellos más tarde así que no debía preocuparme por ello. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente tras un rato largo de correr sin rumbo me escondí en un callejón vacío, dejando caer mi culo en el suelo mientras me retiraba el casco y apoyaba la cabeza contra la pared. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Bien parece que aquí podré estar tranquila un momento —</span> Exhalé un suspiro de alivio y cansancio <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— ¡Dios ese maldito idiota casí me hace perder del todo la compostura, acaso no tiene idea de lo jodido que es ser una heroína que inspire a la gente a seguir su justicia! —</span> Normalmente no era una tarea difícil pero estos últimos días estaba costando mucho más, mi cuerpo y mente tenían una sensación de pesadez que aumentaba a cada minuto haciendo que mis emociones cambiasen en abruptos estallidos constantemente. Lo peor era la incógnita de no saber el porque me encontraba en tal estado, sentía que la cabeza me iba a estallar en cualquier momento de darle tantas vueltas, hasta que de repente <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">~Grrrrr</span>  un audible sonido fue emitido por mi estómago, claro, los últimos días habían sido tan ajetreados que olvide totalmente comer. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Claro coño, debo de llevar tres días sin comer, normal que ni yo me aguante, ninguna justicia se puede servir con el estómago vacío —</span> Alce mi cabeza mirando al estrecho hueco de cielo que dejaban ver las calles intentando intuir la hora <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Bien solo deben quedar unas dos horitas hasta que el panadero vaya a tirar el pan de ayer, con eso debería bastar para un día hasta conseguir que alguna abuelita me invite a comer por ayudarla a llevar la compra, eso ya compensará otros dos…— </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras intentaba organizar mi rutina alimenticia de la semana, como llevaba haciendo los más de diez año que llevaba viviendo en la calle, mis agudos oídos captaron el sonido de pasos cada vez más próximos al contenedor tras el que me escondía...</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Día 14 de Invierno, Año 16</span></div>
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Como todas las mañanas la densa niebla cubría la ciudad dejando pasar algún que otro resplandor del sol, normalmente las mañanas suelen ser tranquilas por aquí, las bandas no empiezan sus fechorías hasta el atardecer, pudiendo así la gente empezar su día con tranquilidad. Mas hoy fue distinto, el cotidiano sonido de la gente hablando había sido sustituido por un fuerte escándalo y vociferio. Al parecer unos piratas de poca monta llegaron a la isla y empezaron a asaltar el mercado creyéndose los jefes del lugar. <br />
Pero de repente entre todo el alboroto resonó una sola voz: </div>
</div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="600" height="150" src="https://www.youtube.com/embed/MmHpycNk3kE?si=PYq11x-G1bvlcDT2" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align">
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— ¡AHÁ! ¡ALTO AHÍ PANDA DE MALANDRINES, SOLTAR TODO LO QUE HABÉIS ROBADO Y DAOS EL PIRO! </span></span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">¡LA EMISARIA DE LA JUSTICIA SE ENCUENTRA ANTE VOSOTROS —</span></span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los malhechores alzaron su mirada entre la espesa niebla, la cual, como si el universo mismo lo hubiese querido dejo pasar un único rayo de luz mostrando la presencia de ni más ni menos que <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡CENTELLA!  </span></div>
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<img src="https://i.imgur.com/Zggk31u.png" loading="lazy"  width="350" height="350" alt="[Imagen: Zggk31u.png]" class="mycode_img" /><br />
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<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— JAJAJAJA Pero quien te has creído mocosa, anda vuelve a casita a seguir jugando —</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al parecer mi pose de advertencia no había surtido el efecto esperado, los tres hombres se rieron y continuaron a lo suyo ignorándome <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Vosotros lo habéis querido, me obligáis a usar la fuerza — </span>Ubique a los tres y me dispuse a saltar frente al más cercano, pero mi preciada capa se interpuso en mi camino, haciéndome caer encima del criminal dándole con el casco en toda la cabeza. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Ouch… Bueno este ya está fuera — </span>Tras levantarme mire sonriente a la multitud que se había formado por el escándalo viendo algún que otro niño acompañado de sus padres <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Veis niños por cosas como esta siempre hay que usar casco — </span>Exclame con una gran sonrisa mientras daba unos toquecitos en mi casco.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #1e92f7;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">MALDITA</span> —</span> Gritó otro de los delincuentes mientras corría para asestar un golpe por la espalda con su puñal. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">— Cuidado detrás tuya —</span> Oí una voz entre el público. Ante eso me giré rápidamente haciendo ondear mi capa por el repentino movimiento, al parecer, el hombre ya se encontraba lo suficientemente cerca y yo me había girado en la dirección contraría, resultando en él quedando totalmente cubierto y cegado por mi capa, fallando el golpe por la repentina ceguera. Ya habiendo avistado al susodicho lance un gancho al son de un audible <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡OLÉ!</span> —</span> Mandándolo a volar y sacando otra ficha del tablero.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras eso mire al último de ellos que tenía pinta de ser el jefe, me puse en pose de combate y mientras le indicaba con un leve movimiento de mano que viniera con todo le dije <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— A qué esperas grandullón esta mocosa aún no se ha cansado de jugar —</span>  El truhan no pudo hacer nada más que congelarse del asombro tras ver a sus dos compañeros ser noqueados con tan suma facilidad. Viendo que no se iba a mover decidí acercarme yo a él, no fue hasta que me coloque enfrente suyo que alzó sus manos temblorosas rápidamente mostrándome sus palmas intentando indicar que me detuviera  <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Hey! ¡Hey!</span> Calmémonos vale… Estoy seguro de que esto se puede solucionar hablando… Es todo un malentendido si, un tonto malentendido… Jajajaja…—</span>  Mi brazo que se estaba preparando ya para acabar con el malhechor se congeló en seco, y no pude evitar arquear una ceja en confusión. Él aún con miedo se acercó un poco y con un tono tembloroso tan bajo que parecía un susurro prosiguió <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— Veras… porque no hacemos un trato… finge que te gano y más tarde te doy un treinta por ciento.. que te parece todos salimos ganando, ¿no? — </span>Mi ceja no hizo más que arquearse aún más <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— Vale cuarenta un cuarenta y cinco solo para ti —</span> Tras recuperarme de mi asombro, me recoloqué en una posición mucho más relajada y sonreí <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— ¿Con que cuarenta por ciento? eh… Vale… Creo que ya entiendo… Sip… JAJAJAHIIIJAJAJA —</span> <span style="color: #00369b;" class="mycode_color">— Ves sabía que nos entend- —</span> Antes de que terminase su frase me recoloque detrás suya aprovechando el giro para rematar con un golpe con la mano abierta sobre su cuello que mando al hombre contra el suelo. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡COLLEJA ABSOLUTE!</span> —</span> </div>
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<img src="https://i.imgur.com/YbEx3vf.jpeg" loading="lazy"  width="700" height="350" alt="[Imagen: YbEx3vf.jpeg]" class="mycode_img" /></div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-family: serif;" class="mycode_font">(Colleja Absolute: Técnica en la que Fumi emplea toda su furia contra el mal para desplazarse como una peonza a la espalda del enemigo y asestar un fuerte golpe en su cuello para expulsar la maldad, y ya de paso, el aire de su cuerpo)</span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡LO QUE ME QUEDA CLARO ES QUE MÁS TONTO Y NO NACES! ¡¿PERO TU HAS VISTO MIS PINTAS?! ¡¿COMO COÑO SE TE OCURRE PENSAR QUE VOY A ACEPTAR UN SOBORNO TUYO IMBÉCIL?! —</span></span> Tras respirar hondo y meterle cuatro patadas recupere mi compostura y me dirigí a la multitud con una gran sonrisa y mostrando mi pose de victoria. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Ya podéis estar tranquilos ciudadanos, los malhechores han sido abatidos <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">JAJAJAHIIIJAJA</span>. Sabed que mientras yo, la emisaria de la justicia Centella esté aquí la luz de la justicia iluminara incluso el interior de esta densa niebla —</span> </div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras terminar de atar a los delincuentes con ayuda de un buen ciudadano sostuve mi capa con una manto antes de declarar ante todos <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Mi trabajo aquí ha terminado —</span> Y realizar un giro dramático con mi capa mientras partía rápidamente hacía una de las calles colindantes. Esos malhechores ya no iban a ser ningún problema y seguramente la banda que regenta esta zona se encargaría de ellos más tarde así que no debía preocuparme por ello. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente tras un rato largo de correr sin rumbo me escondí en un callejón vacío, dejando caer mi culo en el suelo mientras me retiraba el casco y apoyaba la cabeza contra la pared. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Bien parece que aquí podré estar tranquila un momento —</span> Exhalé un suspiro de alivio y cansancio <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— ¡Dios ese maldito idiota casí me hace perder del todo la compostura, acaso no tiene idea de lo jodido que es ser una heroína que inspire a la gente a seguir su justicia! —</span> Normalmente no era una tarea difícil pero estos últimos días estaba costando mucho más, mi cuerpo y mente tenían una sensación de pesadez que aumentaba a cada minuto haciendo que mis emociones cambiasen en abruptos estallidos constantemente. Lo peor era la incógnita de no saber el porque me encontraba en tal estado, sentía que la cabeza me iba a estallar en cualquier momento de darle tantas vueltas, hasta que de repente <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">~Grrrrr</span>  un audible sonido fue emitido por mi estómago, claro, los últimos días habían sido tan ajetreados que olvide totalmente comer. <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Claro coño, debo de llevar tres días sin comer, normal que ni yo me aguante, ninguna justicia se puede servir con el estómago vacío —</span> Alce mi cabeza mirando al estrecho hueco de cielo que dejaban ver las calles intentando intuir la hora <span style="color: #E67B0A;" class="mycode_color">— Bien solo deben quedar unas dos horitas hasta que el panadero vaya a tirar el pan de ayer, con eso debería bastar para un día hasta conseguir que alguna abuelita me invite a comer por ayudarla a llevar la compra, eso ya compensará otros dos…— </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras intentaba organizar mi rutina alimenticia de la semana, como llevaba haciendo los más de diez año que llevaba viviendo en la calle, mis agudos oídos captaron el sonido de pasos cada vez más próximos al contenedor tras el que me escondía...</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[— Aramenté [Aventura T.5]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4203</link>
			<pubDate>Mon, 31 Aug 2026 16:39:26 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=864">Taito</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4203</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">32 de Verano del año 18<br />
21:11. Afueras de Ciudad Pinion.</span></span></div>
<br />
<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vamos a flipar para distinguir hostias de caricias, Grigori-hmm</span></span> — dije parándome a unos cincuenta metros del círculo de las caravanas a las afueras de la Ciudad Pinion. Esas cosas no cambiaban nunca, sabía que si era verano estarían en esta ciudad y así era. Demasiadas tradiciones y costumbres arraigadas. La luz tenue de los farolillos de las caravanas colocadas en círculo lanzaba las sombras en todas direcciones como los números de un reloj y el leve sonido de la algarabía y la felicidad de la noche en el clan reinaba en el ambiente como un murmullo en la distancia y arropaban la noche con una calidez que hacía demasiados años ya no sentía. Las voces animadas de los niños, el ritmo de unas palmas y las risas junto con el crepitar del fuego de la hoguera. Cinco años sin ver a mi familia. A mis padres y a mi hermana. A todos los primos de todas las caravanas...<br />
<br />
Respiré hondo y exhalé una bocanada de aire más que un suspiro. Grigori me picó suavemente en la cabeza tratando de llamar mi atención — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya, ya </span></span>— dije agitando la mano junto a él para que parase — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Es que este es el final del viaje ¿sabes? Si entro en ese círculo de ahí, si cruzo esa línea de caravanas... sabes que ya seré un hombre para el clan. Tendré mi propia caravana y llevaré mi propio negocio para ayudar a todos. Formaré mi propia familia con... yo que sé... una pelirroja con el culo super grande pero buen corazón, que cocine guisos calentitos, y que cante regando las plantas, y que sea algo guarrindonga cuando vayamos a dormir, y no lo sé, yo que se Grigori, porque luego vendrán los niños, y me pondré gordo y me dolerá la espalda, y los prepararé para su Aramenté y ellos formarán sus propias familias y se irán y todo vuelta a empezar el círculo </span></span>— alcé la mirada para observar las estrellas, mezcladas con el ligero humo de la fogata del campamento, respirando agitadamente por haberme acelerado ansiosamente con estos pensamientos. Me tomé unos segundos para respirar hasta calmarme, respirando despacio mientras Grigori clavaba su ojo amarillo en mi<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No quiero que mi viaje sea el mismo viaje de todos los demás </span></span>— confesé, cerrando los ojos con fuerza.<br />
<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiero que sigamos viajando. Quiero viajar por todo el mundo </span></span>— volví a abrir los ojos y relajé el gesto, volviendo a mirar hacia el corro de caravanas sin parar de dudar. Apreté los puños y noté como mis brazos se tensaban un poco el corazón se me aceleraba mientras el viento cambiaba de dirección y el olor de la comida en la fogata venía hasta nosotros. Grigori se sacudió todo el plumaje y abrió el pico, haciendo un amago de graznar sin hacerlo, llamando mi atención.<br />
Me llevé la mano a la nuca y sonreí con dudas — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya lo sé. Tenemos que entrar ahí y decírselo a todos. Después de esta noche no vamos a volver a la caravana </span></span>— de un rápido impulso Grigori comenzó a volar, al tiempo que yo empezaba a caminar hacia el destino, a esos cincuenta metros de distancia, con ese pedazo de hierro como espada en la cintura y mi bolsa de berrys al otro lado, mientras me recolocaba el anillo en el dedo con nerviosismo y comenzaba a sonreír dándome confianza a mi mismo para cumplir con mi papel. Grigori volvió a posarse en mi hombro después de haber inspeccionado todo — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Es hora de que empiece el primer capítulo de la historia </span></span>— entonces mi emplumado amigo graznó a mi oído dos veces y me hizo mirarlo con molestia — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Cómo que qué historia? ¡La mía! </span></span>— Grigori comenzó a graznar más fuerte y continuadamente mientras yo cruzaba entre las dos caravanas del límite del círculo que conformaban, entrando en el terreno del clan —<span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> La historia de un fracasado que se negó a serlo</span></span> — le dije a mi mejor amigo.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
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					Trama para obtención de Akuma no mi<br />
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					Gracias al narrador por tomar la aventura. Espero hacerlo bien, estoy algo oxidado.
				</div>
			</div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">32 de Verano del año 18<br />
21:11. Afueras de Ciudad Pinion.</span></span></div>
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<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vamos a flipar para distinguir hostias de caricias, Grigori-hmm</span></span> — dije parándome a unos cincuenta metros del círculo de las caravanas a las afueras de la Ciudad Pinion. Esas cosas no cambiaban nunca, sabía que si era verano estarían en esta ciudad y así era. Demasiadas tradiciones y costumbres arraigadas. La luz tenue de los farolillos de las caravanas colocadas en círculo lanzaba las sombras en todas direcciones como los números de un reloj y el leve sonido de la algarabía y la felicidad de la noche en el clan reinaba en el ambiente como un murmullo en la distancia y arropaban la noche con una calidez que hacía demasiados años ya no sentía. Las voces animadas de los niños, el ritmo de unas palmas y las risas junto con el crepitar del fuego de la hoguera. Cinco años sin ver a mi familia. A mis padres y a mi hermana. A todos los primos de todas las caravanas...<br />
<br />
Respiré hondo y exhalé una bocanada de aire más que un suspiro. Grigori me picó suavemente en la cabeza tratando de llamar mi atención — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya, ya </span></span>— dije agitando la mano junto a él para que parase — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Es que este es el final del viaje ¿sabes? Si entro en ese círculo de ahí, si cruzo esa línea de caravanas... sabes que ya seré un hombre para el clan. Tendré mi propia caravana y llevaré mi propio negocio para ayudar a todos. Formaré mi propia familia con... yo que sé... una pelirroja con el culo super grande pero buen corazón, que cocine guisos calentitos, y que cante regando las plantas, y que sea algo guarrindonga cuando vayamos a dormir, y no lo sé, yo que se Grigori, porque luego vendrán los niños, y me pondré gordo y me dolerá la espalda, y los prepararé para su Aramenté y ellos formarán sus propias familias y se irán y todo vuelta a empezar el círculo </span></span>— alcé la mirada para observar las estrellas, mezcladas con el ligero humo de la fogata del campamento, respirando agitadamente por haberme acelerado ansiosamente con estos pensamientos. Me tomé unos segundos para respirar hasta calmarme, respirando despacio mientras Grigori clavaba su ojo amarillo en mi<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No quiero que mi viaje sea el mismo viaje de todos los demás </span></span>— confesé, cerrando los ojos con fuerza.<br />
<br />
— <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiero que sigamos viajando. Quiero viajar por todo el mundo </span></span>— volví a abrir los ojos y relajé el gesto, volviendo a mirar hacia el corro de caravanas sin parar de dudar. Apreté los puños y noté como mis brazos se tensaban un poco el corazón se me aceleraba mientras el viento cambiaba de dirección y el olor de la comida en la fogata venía hasta nosotros. Grigori se sacudió todo el plumaje y abrió el pico, haciendo un amago de graznar sin hacerlo, llamando mi atención.<br />
Me llevé la mano a la nuca y sonreí con dudas — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya lo sé. Tenemos que entrar ahí y decírselo a todos. Después de esta noche no vamos a volver a la caravana </span></span>— de un rápido impulso Grigori comenzó a volar, al tiempo que yo empezaba a caminar hacia el destino, a esos cincuenta metros de distancia, con ese pedazo de hierro como espada en la cintura y mi bolsa de berrys al otro lado, mientras me recolocaba el anillo en el dedo con nerviosismo y comenzaba a sonreír dándome confianza a mi mismo para cumplir con mi papel. Grigori volvió a posarse en mi hombro después de haber inspeccionado todo — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Es hora de que empiece el primer capítulo de la historia </span></span>— entonces mi emplumado amigo graznó a mi oído dos veces y me hizo mirarlo con molestia — <span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Cómo que qué historia? ¡La mía! </span></span>— Grigori comenzó a graznar más fuerte y continuadamente mientras yo cruzaba entre las dos caravanas del límite del círculo que conformaban, entrando en el terreno del clan —<span style="color: #C2A14F;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> La historia de un fracasado que se negó a serlo</span></span> — le dije a mi mejor amigo.<br />
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<hr class="mycode_hr" />
<br />
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			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Autonarrada|T1] "Ecos del Pasado"]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2901</link>
			<pubDate>Mon, 05 Jan 2026 06:02:13 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=663">Kazan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2901</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 10 de Primavera, Año 17 - Isla Kutsukku, Ciudad Pinion</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Era una mañana como otra cualquiera, salvo por aquella niebla que se adhería a todo como un hollín que no dejaba escapar nada que se encontrara. Aquel cementerio de chatarra bajo aquella niebla era aun mas tenebroso, viéndose únicamente sombras metálicas y de vez en cuando algún que otro movimiento que te invitaba a permanecer alerta. Kazan caminaba a paso tendido pero calmo sobre las montañas de chatarra oxidada. Su Kanabo se encontraba descansando en su hombro derecho, mientras que el humo que salía de su pipa de madera tapaba levemente sus facciones. Era curioso como aquella pipa era capaz de eclipsar con su aroma dulzón el olor a oxido y muerte que había en aquel lugar. Sus pasos aunque calmos resonaban por todo el lugar como tambores de guerra, y el pobre metal que se encontraba en sus pies se doblaba victima de las 15 toneladas de peso que se le venía encima. Eso provocaba un ruido sepulcral que junto a aquellos cuernos emergiendo de entre el humo y la niebla dejaban a Kazan en vista como si fuera un demonio, aunque nada mas lejos de la realidad hacia tiempo que había dejado de categorizarse como tal.<br />
<br />
El motivo por el que había ido allí era simple, un mero bateo por la zona para reconocer como estaba todo. Al parecer habian rumores de una operacion de trata en aquella isla, que habia llegado a oidos de la celula recolucionaria del South. Sus superiores le habían dicho que investigara, que no se expusiera y Kazan había afirmado aquella orden, pero tanto el cuando la confirmo como el supervisor que se la dijo sabían que llegado el momento Kazan no podría contenerse. Así que de esta forma había llegado a aquel cementerio de chatarra, un vertedero donde entre pilas de hierro roto emergían elementos de todo tipo, espadas, armaduras y … huesos. <br />
<br />
El gigante azul dio una nueva calada a su pipa y sus ojos se entrecerraron entre el humo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Encontrare entre toda esta basura lo que busco?-</span> dijo para si mismo cuando de repente escuchó aquello que quebró el silencio. Un grito agudo e infantil. <br />
<br />
Tras aquel grito escucharía rosas de adultos, varios de ellos, que ensordecían chollozos de al parecer niños. <br />
<br />
Kazan avanzó hacia el origen del sonido rápido pero igualmente con una tensión creciente en su pecho. Sus años en el circo le habían enseñado algo valioso, incluso en este tipo de situaciones habia que mantener la cabeza frica. Controló su respiración, dejó que la niebla lo envolviera como una capa y se movía todo lo silencioso que podía moverse un gigante azul de 10 metros. Lo que encontró allí hizo que algo se removiera en su interior.<br />
<br />
En un claro entre montículos de metal oxidado habían creado una arena, o al menos un intento de ella. Círculo de chatarra, antorchas clavadas en el suelo, manchas oscuras que llenaban el suelo que sabia que era sangre seca. Y en el centro, dos niños, que no parecían tener mas de 10 años. Uno era un chico delgado con el labio partido y un ojo morado, temblando mientras sostenía un palo. El otro era apenas más grande, blandiendo un trozo de tubería oxidada. Alrededor del círculo, cuatro hombres. Piratas por su aspecto: ropa variada pero poco cuidada, armas diferentes y esa mirada que Kazan conocía tan bien. La mirada de quienes veían la vida como mero entretenimiento para la propia.<br />
<br />
-¡Vamos mocosos!- gritó uno de ellos, un tipo corpulento con una cicatriz cruzándole la cara. -¡El que gane come hoy! ¡El que pierda... bueno, de algún sitio tiene que salir la comida JAJAJAJAJA!-<br />
<br />
Los otros tres reían, uno bebía de una botella, otro afilaba un cuchillo, el último y el más alto del grupo, claramente el líder por cómo los demás lo miraban de reojo, observaba con brazos cruzados. Más allá del círculo, encadenados a un poste de metal, Kazan vio a otros tres niños. Más pequeños aún. Todo lo de aquel lugar parecía despertar recuerdos que el gigante había dejado atrás pero no olvidado. <br />
<br />
El Wotan azul parpadeó no por la necesidad de sequedad ocular, si no para estar de vuelta al presente. Su furia era tal que los cuernos en su frente parecían vibrar con la furia contenida que recorría su cuerpo. -Entrenan bien, ¿eh?- dijo el del cuchillo mientras miraba a los niños. -Siguiendo el método del viejo Circo de Sangre del West Blue. Mi primo trabajó allí de guardia. Decía que era el mejor sistema: combate por supervivencia. Los débiles mueren, los fuertes se venden caro como gladiadores o guardaespaldas.-<br />
<br />
Y entonces todo empezó a tener sentido para Kaza. El Circo de sangre, su circo; aquel lugar maldito que tanto le había quitado. Ese empuje fue el necesario para que el gigante se alzara entre la chatarra. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Alto-</span> su voz parecía un trueno que acababa de conectar con la tierra. Voz que hizo que los allí presentes se giraran y miraran al colosal ser que emergía entre la chatarra. Con un paso adelante sus 10 metros de altura se sentían aun mas cuando se comparaban en la cercanía de todos los allí presentes. -¿Que demonios?- Dijo el del cuchillo que rápidamente se puso en posición defensiva; como si de algo fuera a servir aquel cuchillo si aquel gigante quisiera golpearlo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Quiero que solteis a los niños, ahora mismo-</span><br />
<br />
El lider, que parecía haberse amedrantado menos dio otro paso al frente. -¿Y tu quien coño eres? ¿Un aborto de gigante o algo asi? He visto otros como tu, entre rejas y siendo torturados por ricachones. Pagaran bien por ti- Y en ese preciso instante Kazan ya se encontraba rodeado por aquellos cuatro individuos. - Eres grande, si pero solo uno- <br />
<br />
Kazan bajaría su Kanabo y una nube de polvo se levantaría por el peso de aquel arma contra el suelo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-A veces solo hace falta uno para cambiar las tornas. No dejaré que llevéis a estos crios a ese maldito lugar- </span>y por esa frase el lider abrió los ojos como platos - ¿Aquel lugar? ¿Eras del circo de sangre? Eso mejora las cosas ... suelen pagar bien por mierdas que se escaparan- Kazan se movería lentamente hasta que los crios se pusieron detras de él, que utilizaron sus grandes piernas como columnas en las que protegerse. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Es la ultima oportunidad que os doy, quiero salvar a los niños pero no es menester que muera nadie h..-</span> no pudo terminar la frase antes de sentir un disparo en su hombro, provocado por aquel que antes estaba bebiendo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Que así sea-</span><br />
<br />
De esta forma tres de los cuatros rufianes se tiraron encima de Kazan. Parecían hormigas tirándose encima de un oso y como no podía ser de otra manera Kazan tenia las de ganar en esta pelea. Dejo a Kurogane colcada en la tierra y usando únicamente una de sus brazos y moviéndolo horizontalmente haciendo un barrido. cazan golpeó a los tres individuos que se habían abalanzado sobre él, en que cabeza cabía retar en las cercanías a una persona o a un ser que te sacaba ocho metros de envergadura. el golpe fue tan atroz que varios huesos se escucharon crujir en el aire y salieron despedidos a una montaña de chatarra cercano punto cafán sin embargo no se relajó permaneció en guardia mientras esperaba las acciones de aquel líder que desafilo desafiaba desde el fondo del círculo de sangre fue en ese momento cuando esta persona empezó a correr hacia Kazán corriendo en zigzag para que este no le pudiera acertar con la misma técnica que había golpeado a sus tres lacayos, desplegó desde su espalda dos hoces que agarraron y arañaron la piel del Wotan. Este aprovecharía que las hoces se encontraban enterradas en su ferrea piel para agarrarlo fácilmente y reventar sus huesos aplicando fuerza con sus dos manos, haciendo que aquel individuo escupiera sangre. De esta forma en un pequeño movimiento que había comenzado en un recorrido lateral de su brazo y después apretar ambos puños en pos del cuerpo del líder había acabado con los cuatro piratas que se encontraban en aquel lugar coma la gran experiencia y envergadura de Kazan había hecho posible esto<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Estais bien?-</span> diría el gigante que se giró al momento para consolar a aquellos niños que se encontraban temblando tras de el, victimas del mas absoluto de los miedos. Uno de ellos le abrazaría la pierna de la misma forma que se debía de abrazar un tronco de árbol. -¿Te duele?- diría el pequeño señalando las heridas del brazo. Kazan hizo caso omiso a aquellas heridas, debido a su envergadura algo así no era para nada preocupante, como si lo era que aquellos niños volvieran al menos a un lugar en el que sentirse seguros. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tranquilo, tienen que herirme mucho mas. Ademas, por las profundidades... ¿Vas a preocuparte por mi? Mirate como estas, yo siendo tu me preocuparía mas por curar esas heridas antes que las de este anciano- </span>diría tratando de calmar al niño que se preocupaba por el mientras guiaba a los crios a algun lugar seguro donde pasar el resto del dia, aunque eso fuera tener que pasar con ellos un par de horas mas hasta que todos se tranquilizaran.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/7igeDhk.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 7igeDhk.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
 </div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 10 de Primavera, Año 17 - Isla Kutsukku, Ciudad Pinion</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Era una mañana como otra cualquiera, salvo por aquella niebla que se adhería a todo como un hollín que no dejaba escapar nada que se encontrara. Aquel cementerio de chatarra bajo aquella niebla era aun mas tenebroso, viéndose únicamente sombras metálicas y de vez en cuando algún que otro movimiento que te invitaba a permanecer alerta. Kazan caminaba a paso tendido pero calmo sobre las montañas de chatarra oxidada. Su Kanabo se encontraba descansando en su hombro derecho, mientras que el humo que salía de su pipa de madera tapaba levemente sus facciones. Era curioso como aquella pipa era capaz de eclipsar con su aroma dulzón el olor a oxido y muerte que había en aquel lugar. Sus pasos aunque calmos resonaban por todo el lugar como tambores de guerra, y el pobre metal que se encontraba en sus pies se doblaba victima de las 15 toneladas de peso que se le venía encima. Eso provocaba un ruido sepulcral que junto a aquellos cuernos emergiendo de entre el humo y la niebla dejaban a Kazan en vista como si fuera un demonio, aunque nada mas lejos de la realidad hacia tiempo que había dejado de categorizarse como tal.<br />
<br />
El motivo por el que había ido allí era simple, un mero bateo por la zona para reconocer como estaba todo. Al parecer habian rumores de una operacion de trata en aquella isla, que habia llegado a oidos de la celula recolucionaria del South. Sus superiores le habían dicho que investigara, que no se expusiera y Kazan había afirmado aquella orden, pero tanto el cuando la confirmo como el supervisor que se la dijo sabían que llegado el momento Kazan no podría contenerse. Así que de esta forma había llegado a aquel cementerio de chatarra, un vertedero donde entre pilas de hierro roto emergían elementos de todo tipo, espadas, armaduras y … huesos. <br />
<br />
El gigante azul dio una nueva calada a su pipa y sus ojos se entrecerraron entre el humo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Encontrare entre toda esta basura lo que busco?-</span> dijo para si mismo cuando de repente escuchó aquello que quebró el silencio. Un grito agudo e infantil. <br />
<br />
Tras aquel grito escucharía rosas de adultos, varios de ellos, que ensordecían chollozos de al parecer niños. <br />
<br />
Kazan avanzó hacia el origen del sonido rápido pero igualmente con una tensión creciente en su pecho. Sus años en el circo le habían enseñado algo valioso, incluso en este tipo de situaciones habia que mantener la cabeza frica. Controló su respiración, dejó que la niebla lo envolviera como una capa y se movía todo lo silencioso que podía moverse un gigante azul de 10 metros. Lo que encontró allí hizo que algo se removiera en su interior.<br />
<br />
En un claro entre montículos de metal oxidado habían creado una arena, o al menos un intento de ella. Círculo de chatarra, antorchas clavadas en el suelo, manchas oscuras que llenaban el suelo que sabia que era sangre seca. Y en el centro, dos niños, que no parecían tener mas de 10 años. Uno era un chico delgado con el labio partido y un ojo morado, temblando mientras sostenía un palo. El otro era apenas más grande, blandiendo un trozo de tubería oxidada. Alrededor del círculo, cuatro hombres. Piratas por su aspecto: ropa variada pero poco cuidada, armas diferentes y esa mirada que Kazan conocía tan bien. La mirada de quienes veían la vida como mero entretenimiento para la propia.<br />
<br />
-¡Vamos mocosos!- gritó uno de ellos, un tipo corpulento con una cicatriz cruzándole la cara. -¡El que gane come hoy! ¡El que pierda... bueno, de algún sitio tiene que salir la comida JAJAJAJAJA!-<br />
<br />
Los otros tres reían, uno bebía de una botella, otro afilaba un cuchillo, el último y el más alto del grupo, claramente el líder por cómo los demás lo miraban de reojo, observaba con brazos cruzados. Más allá del círculo, encadenados a un poste de metal, Kazan vio a otros tres niños. Más pequeños aún. Todo lo de aquel lugar parecía despertar recuerdos que el gigante había dejado atrás pero no olvidado. <br />
<br />
El Wotan azul parpadeó no por la necesidad de sequedad ocular, si no para estar de vuelta al presente. Su furia era tal que los cuernos en su frente parecían vibrar con la furia contenida que recorría su cuerpo. -Entrenan bien, ¿eh?- dijo el del cuchillo mientras miraba a los niños. -Siguiendo el método del viejo Circo de Sangre del West Blue. Mi primo trabajó allí de guardia. Decía que era el mejor sistema: combate por supervivencia. Los débiles mueren, los fuertes se venden caro como gladiadores o guardaespaldas.-<br />
<br />
Y entonces todo empezó a tener sentido para Kaza. El Circo de sangre, su circo; aquel lugar maldito que tanto le había quitado. Ese empuje fue el necesario para que el gigante se alzara entre la chatarra. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Alto-</span> su voz parecía un trueno que acababa de conectar con la tierra. Voz que hizo que los allí presentes se giraran y miraran al colosal ser que emergía entre la chatarra. Con un paso adelante sus 10 metros de altura se sentían aun mas cuando se comparaban en la cercanía de todos los allí presentes. -¿Que demonios?- Dijo el del cuchillo que rápidamente se puso en posición defensiva; como si de algo fuera a servir aquel cuchillo si aquel gigante quisiera golpearlo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Quiero que solteis a los niños, ahora mismo-</span><br />
<br />
El lider, que parecía haberse amedrantado menos dio otro paso al frente. -¿Y tu quien coño eres? ¿Un aborto de gigante o algo asi? He visto otros como tu, entre rejas y siendo torturados por ricachones. Pagaran bien por ti- Y en ese preciso instante Kazan ya se encontraba rodeado por aquellos cuatro individuos. - Eres grande, si pero solo uno- <br />
<br />
Kazan bajaría su Kanabo y una nube de polvo se levantaría por el peso de aquel arma contra el suelo. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-A veces solo hace falta uno para cambiar las tornas. No dejaré que llevéis a estos crios a ese maldito lugar- </span>y por esa frase el lider abrió los ojos como platos - ¿Aquel lugar? ¿Eras del circo de sangre? Eso mejora las cosas ... suelen pagar bien por mierdas que se escaparan- Kazan se movería lentamente hasta que los crios se pusieron detras de él, que utilizaron sus grandes piernas como columnas en las que protegerse. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Es la ultima oportunidad que os doy, quiero salvar a los niños pero no es menester que muera nadie h..-</span> no pudo terminar la frase antes de sentir un disparo en su hombro, provocado por aquel que antes estaba bebiendo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Que así sea-</span><br />
<br />
De esta forma tres de los cuatros rufianes se tiraron encima de Kazan. Parecían hormigas tirándose encima de un oso y como no podía ser de otra manera Kazan tenia las de ganar en esta pelea. Dejo a Kurogane colcada en la tierra y usando únicamente una de sus brazos y moviéndolo horizontalmente haciendo un barrido. cazan golpeó a los tres individuos que se habían abalanzado sobre él, en que cabeza cabía retar en las cercanías a una persona o a un ser que te sacaba ocho metros de envergadura. el golpe fue tan atroz que varios huesos se escucharon crujir en el aire y salieron despedidos a una montaña de chatarra cercano punto cafán sin embargo no se relajó permaneció en guardia mientras esperaba las acciones de aquel líder que desafilo desafiaba desde el fondo del círculo de sangre fue en ese momento cuando esta persona empezó a correr hacia Kazán corriendo en zigzag para que este no le pudiera acertar con la misma técnica que había golpeado a sus tres lacayos, desplegó desde su espalda dos hoces que agarraron y arañaron la piel del Wotan. Este aprovecharía que las hoces se encontraban enterradas en su ferrea piel para agarrarlo fácilmente y reventar sus huesos aplicando fuerza con sus dos manos, haciendo que aquel individuo escupiera sangre. De esta forma en un pequeño movimiento que había comenzado en un recorrido lateral de su brazo y después apretar ambos puños en pos del cuerpo del líder había acabado con los cuatro piratas que se encontraban en aquel lugar coma la gran experiencia y envergadura de Kazan había hecho posible esto<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Estais bien?-</span> diría el gigante que se giró al momento para consolar a aquellos niños que se encontraban temblando tras de el, victimas del mas absoluto de los miedos. Uno de ellos le abrazaría la pierna de la misma forma que se debía de abrazar un tronco de árbol. -¿Te duele?- diría el pequeño señalando las heridas del brazo. Kazan hizo caso omiso a aquellas heridas, debido a su envergadura algo así no era para nada preocupante, como si lo era que aquellos niños volvieran al menos a un lugar en el que sentirse seguros. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tranquilo, tienen que herirme mucho mas. Ademas, por las profundidades... ¿Vas a preocuparte por mi? Mirate como estas, yo siendo tu me preocuparía mas por curar esas heridas antes que las de este anciano- </span>diría tratando de calmar al niño que se preocupaba por el mientras guiaba a los crios a algun lugar seguro donde pasar el resto del dia, aunque eso fuera tener que pasar con ellos un par de horas mas hasta que todos se tranquilizaran.<br />
<br />
<img src="https://i.imgur.com/7igeDhk.jpeg" loading="lazy"  alt="[Imagen: 7igeDhk.jpeg]" class="mycode_img" /><br />
 </div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[A-T1] Una Hidromiel]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2473</link>
			<pubDate>Tue, 04 Nov 2025 11:54:40 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=592">Margrethe Northrend</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2473</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">South Blue | Isla Kutsukku</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ciudad Pinion | Dia 70 año 16 Otoño</span></div>
<br />
<br />
<br />
El viento de Pinion olía a óxido, a grasa vieja y a desesperación. En Kutsukku, nada crecía salvo la mugre y el rencor. Las calles estaban hundidas entre montículos de chatarra y huesos, y el suelo era una mezcla pegajosa de barro y aceite. Caminaba sin rumbo, con el filo del hacha descansando sobre el hombro y el abrigo abierto, dejando que el aire me mordiera la piel. Había aprendido a disfrutar de esos lugares muertos; en ellos siempre había alguien dispuesto a morir por poco. Y yo tenía ganas de mover los brazos. La ciudad de Pinion no era diferente a las otras tres, llena de niebla, de hombres con ojos hundidos y de mujeres con las manos manchadas de hollín. Todo era gris, menos la sangre, que aquí destacaba como una joya rara.<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.</span><br />
Vi el letrero antes de oírlo. “El Diente de Cobre”, decía, grabado a medias en una plancha de metal oxidado, colgando de una cadena. El ruido venía de adentro, vasos golpeando mesas, carcajadas, alguna pelea menor y para mi perfecto. Empujé la puerta y el sonido se cortó de golpe. Las bisagras chirriaron y el calor me golpeó la cara como una bofetada húmeda. Dentro olía a cerveza agria, a sudor y a carne chamuscada, cincuenta ojos se giraron hacia mí y me pesaron. El suelo estaba pegajoso, y el humo del tabaco colgaba en el aire como una nube espesa. Crucé el umbral sin decir palabra, con la cabeza alta, dejando que el hacha brillara un instante bajo la luz mortecina de las lámparas. Los murmullos volvieron poco a poco, como un enjambre recuperando la confianza.<br />
 <br />
Me abrí paso hasta la barra. Los hombres se apartaban con ese movimiento reflejo de quien no quiere problemas, pero tampoco quiere parecer cobarde. El tabernero era un tipo delgado, con la nariz rota y una cicatriz que le cruzaba la mejilla. Me miró de arriba abajo, tragó saliva, y fingió no ver el arma. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Hidromiel —</span></span>le dije, golpeando el mostrador con dos monedas. <br />
<br />
El hombre sirvió sin hablar, le temblaban un poco las manos, bebí de un trago. El líquido era malo, pero ardía, y eso bastaba, a mi izquierda, tres tipos se rieron bajo. No hacía falta ser genio para entender de qué, mi tamaño, mi voz, mi aspecto, siempre lo mismo. Uno de ellos tenía el rostro lleno de tatuajes mal hechos, otro, una prótesis en el brazo derecho, el tercero, apenas dientes. Hablaban entre sí creyendo que yo no escuchaba.<br />
<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Capaz ni es mujer. —</span> El último comentario fue el que me hizo reír<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.</span> No de esas risas breves, no, una carcajada larga, que resonó en toda la taberna y ahogó por un momento la música desafinada de fondo. Bebí otro trago, limpié mi boca con el dorso de la mano y me giré. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—¿Decías algo, gara?—</span></span>  No respondió y me miró con la sonrisa tensa de quien no entiende si acaba de cavarse su tumba. Le di tiempo y ni siquiera asi dijo nada. Entonces el del brazo de hierro se levantó, probablemente con la idea estúpida de demostrar algo ante sus amigos. Dio un paso, luego otro, hasta quedar frente a mí, pude oler su aliento antes de que hablara, barato, agrio.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No aceptamos gigantes aquí —</span>dijo el, enseñoreándose como quien tiene todo bajo control. <br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Entonces tendré que bajarte un poco, gara. —</span></span> Mi hacha estaba en mi mano antes de que el pensamiento se completara. No la moví aún, solo la dejé descansar en el aire, entre nosotros. La luz se reflejó en el filo y el hombre dudó, retrocedió medio paso, y sus amigos se levantaron también, por mi perfecto. Tres contra una, siempre había tenido debilidad por los números desfavorables, y más cuando tengo que aplastarle los cráneos.<br />
 <br />
El primero atacó sin aviso, torpe, pero rápido. Intentó golpearme en el rostro con el brazo de hierro. Lo esquivé con un giro de hombros, sentí el aire cortarme la mejilla, y usé la inercia para hundirle la rodilla en el estómago. El sonido que hizo fue hermoso, cayó sobre la mesa, derramando vasos y gritando. Los otros dos vinieron enseguida. El de los tatuajes sacó una navaja, el mellado, una botella rota, la botella voló primero, me rozó el antebrazo, dejando una línea roja, una herida leve, pero suficiente para encenderme.<br />
 <br />
Giré el hacha con una mano, la hoja describió un arco limpio y se estrelló contra la madera de la mesa, partiéndola en dos. Las astillas salieron disparadas. Uno de ellos se cubrió la cara, y el otro aprovechó para intentar acuchillarme. Mala idea. Le agarré la muñeca con la izquierda y le quebré los dedos contra su propia hoja. Gritó como un cerdo. El mellado trató de golpearme por la espalda, pero lo sentí venir. Clavé el codo hacia atrás, justo bajo su mandíbula. Un chasquido seco, una bocanada de sangre. Cayó de rodillas.<br />
 <br />
La taberna estalló, sillas volcadas, gritos, apuestas improvisadas. El tabernero se agachó detrás del mostrador, yo respiraba hondo, sintiendo el calor del cuerpo en plena pelea. Mis músculos zumbaban, el primero se levantó de nuevo, el brazo de hierro alzado, furioso, tambaleante. Me lanzó un puñetazo directo al pecho, lo recibí de lleno. El impacto me hizo retroceder medio paso, dolió, sí, pero no tanto como él esperaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Buen golpe, gara —</span></span>le dije entre dientes <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Ahora el mío.—</span></span> Le pegué con la parte plana del hacha, directo al costado. El golpe lo levantó del suelo, chocó contra una columna y cayó inconsciente, escupiendo sangre. El del tatuaje intentó huir, pero le tiré una silla. Le dio en la espalda, y cayó como un saco, me acerqué y lo pisé con una bota, solo para asegurarme de que no se moviera más.<br />
 <br />
El silencio se extendió, denso, pesado. Solo se oía el crujido de la madera rota y el goteo de cerveza derramada. El tabernero se asomó, con cuidado. Yo respiraba con calma, el pecho subiendo y bajando, la adrenalina quemándome las venas. Tenía un corte leve en el antebrazo y un moretón formándose en las costillas, nada más. Moví los hombros, probando el cuerpo, seguía firme.<br />
 <br />
Me volví hacia los demás. Nadie se atrevía a moverse, algunos apartaron la vista, otros fingieron mirar su bebida. El perro que dormía cerca del fuego levantó la cabeza y me observó un momento antes de volver a recostarse, le di una palmada al mostrador. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Otro hidromiel y esta vez, que no sepa a orina. —</span> </span>El tabernero asintió sin hablar. Sirvió la bebida con manos temblorosas. Bebí despacio, saboreando el ardor. Sentí la sangre secarse en el antebrazo, la piel caliente, la satisfacción en el pecho. Había algo en la violencia que siempre me devolvía la calma, cada golpe, cada fractura, me recordaba que estaba viva, que aún era más fuerte que el mundo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
Un grupo nuevo entró en la taberna. Cuatro hombres con abrigos largos, rostros cubiertos, armas a la vista. Uno de ellos tenía una insignia vieja de la ciudad clavada en el hombro: cazarrecompensas locales, sin duda. Vieron el desastre, los cuerpos tirados, las mesas rotas, y luego me vieron a mí. El que parecía el líder dio un paso adelante<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">. —Tú —</span> dijo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buccaneer.— </span>Asentí con una sonrisa.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Y tú un tonto, si crees que cuatro bastan, gara.—</span></span><br />
 <br />
No respondieron. El primero levantó el arma, una especie de pistola de manufactura vieja y la disparó. La bala me rozó la mejilla y se incrustó en la pared. La sangre caliente me corrió por la cara y no hice otra cosa que sonreír<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.</span> El segundo cargó con una espada corta en mano. Me moví antes que él y el hacha se alzó, brilló un instante y bajó con un rugido. El filo partió su hoja en dos, siguió el recorrido y le abrió el pecho de hombro a cadera, la sangre corría a chorros por su pecho bañando todo el piso. El sonido del metal cortando carne siempre tuvo algo de música.<br />
 <br />
Los otros tres reaccionaron tarde. Uno trató de rodearme, otro disparó de nuevo y la bala impactó en mi brazo, justo sobre el bíceps. Dolió, sí, pero no detuvo el movimiento. Giré sobre mí misma, empuñando el hacha con ambas manos, y embestí al que estaba más cerca. Lo golpeé con el mango, directo en la mandíbula y cayó. Le seguí con un rodillazo en el estómago y sentí cómo el aire salía de su cuerpo, lo dejé tosiendo sangre.<br />
 <br />
El tercero, el del arma, trató de recargar. Lo alcancé antes de que pudiera. Le di una patada en la rodilla, se oyó el chasquido y luego él gritó. Le quité el arma y la lancé al fuego, luego le sujeté la cabeza y la estrellé contra la barra tres veces, a la tercera, se quedó quieto, porque claro, ¿Quién se sigue moviendo con el cráneo destrozado?<br />
 <br />
El último dudó y bajó el arma, para entonces retroceder, vi el miedo en sus ojos, eso me divirtió más que el combate. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Corre —</span></span>le dije, ladeando la cabeza <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Antes de que cambie de opinión. —</span></span> No esperó segunda invitación, salió corriendo, pero lancé mi hacha hasta clavarse en su espalda, esperaba que muriera en el acto. <br />
 <br />
El silencio volvió, me limpié la sangre de la cara con la manga y respiré hondo. El humo del brasero mezclado con el olor metálico de la sangre me llenó los pulmones. Cerré los ojos un instante, la adrenalina seguía ahí, latiendo, pero empezaba a enfriarse. La gente de la taberna seguía inmóvil, observando. Nadie aplaudió, pero todos entendieron el mensaje de la noche, en Pinion, esa noche, yo era la más fuerte. Me serví otro trago sin pedirlo, lo levanté y bebí hasta vaciarlo. El sabor era amargo, pero ardía lo que lo hacía perfecto.<br />
 <br />
El tabernero trató de decir algo, quizás una advertencia o una súplica, pero lo interrumpí con una sonrisa.<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No te preocupes, gara. Ya terminé por hoy. —</span></span> Recogí el abrigo del suelo, colgué el hacha a la espalda y caminé hacia la puerta, nadie se movió, nadie respiró de más, solo el crujido del suelo bajo mis botas y el eco de mi risa llenaron el lugar.<br />
 <br />
Afuera, la niebla me recibió como una vieja amiga. Tenía el brazo ardiendo, el antebrazo cortado, y la mejilla todavía sangrando, pero el cuerpo estaba vivo, encendido. Miré hacia el horizonte invisible de Kutsukku, donde la niebla se confundía con el humo de las forjas, todo era gris, todo era feo y sin embargo, sonreí.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Nada calienta más que una buena pelea… gara. —</span></span>dije en voz baja y seguí caminando entre la niebla, dejando que la ciudad volviera a respirar después de mi paso, mientras la noche, la sangre y el acero se fundían detrás de mí como una sola cosa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">South Blue | Isla Kutsukku</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Ciudad Pinion | Dia 70 año 16 Otoño</span></div>
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El viento de Pinion olía a óxido, a grasa vieja y a desesperación. En Kutsukku, nada crecía salvo la mugre y el rencor. Las calles estaban hundidas entre montículos de chatarra y huesos, y el suelo era una mezcla pegajosa de barro y aceite. Caminaba sin rumbo, con el filo del hacha descansando sobre el hombro y el abrigo abierto, dejando que el aire me mordiera la piel. Había aprendido a disfrutar de esos lugares muertos; en ellos siempre había alguien dispuesto a morir por poco. Y yo tenía ganas de mover los brazos. La ciudad de Pinion no era diferente a las otras tres, llena de niebla, de hombres con ojos hundidos y de mujeres con las manos manchadas de hollín. Todo era gris, menos la sangre, que aquí destacaba como una joya rara.<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.</span><br />
Vi el letrero antes de oírlo. “El Diente de Cobre”, decía, grabado a medias en una plancha de metal oxidado, colgando de una cadena. El ruido venía de adentro, vasos golpeando mesas, carcajadas, alguna pelea menor y para mi perfecto. Empujé la puerta y el sonido se cortó de golpe. Las bisagras chirriaron y el calor me golpeó la cara como una bofetada húmeda. Dentro olía a cerveza agria, a sudor y a carne chamuscada, cincuenta ojos se giraron hacia mí y me pesaron. El suelo estaba pegajoso, y el humo del tabaco colgaba en el aire como una nube espesa. Crucé el umbral sin decir palabra, con la cabeza alta, dejando que el hacha brillara un instante bajo la luz mortecina de las lámparas. Los murmullos volvieron poco a poco, como un enjambre recuperando la confianza.<br />
 <br />
Me abrí paso hasta la barra. Los hombres se apartaban con ese movimiento reflejo de quien no quiere problemas, pero tampoco quiere parecer cobarde. El tabernero era un tipo delgado, con la nariz rota y una cicatriz que le cruzaba la mejilla. Me miró de arriba abajo, tragó saliva, y fingió no ver el arma. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Hidromiel —</span></span>le dije, golpeando el mostrador con dos monedas. <br />
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El hombre sirvió sin hablar, le temblaban un poco las manos, bebí de un trago. El líquido era malo, pero ardía, y eso bastaba, a mi izquierda, tres tipos se rieron bajo. No hacía falta ser genio para entender de qué, mi tamaño, mi voz, mi aspecto, siempre lo mismo. Uno de ellos tenía el rostro lleno de tatuajes mal hechos, otro, una prótesis en el brazo derecho, el tercero, apenas dientes. Hablaban entre sí creyendo que yo no escuchaba.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Capaz ni es mujer. —</span> El último comentario fue el que me hizo reír<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.</span> No de esas risas breves, no, una carcajada larga, que resonó en toda la taberna y ahogó por un momento la música desafinada de fondo. Bebí otro trago, limpié mi boca con el dorso de la mano y me giré. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—¿Decías algo, gara?—</span></span>  No respondió y me miró con la sonrisa tensa de quien no entiende si acaba de cavarse su tumba. Le di tiempo y ni siquiera asi dijo nada. Entonces el del brazo de hierro se levantó, probablemente con la idea estúpida de demostrar algo ante sus amigos. Dio un paso, luego otro, hasta quedar frente a mí, pude oler su aliento antes de que hablara, barato, agrio.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No aceptamos gigantes aquí —</span>dijo el, enseñoreándose como quien tiene todo bajo control. <br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Entonces tendré que bajarte un poco, gara. —</span></span> Mi hacha estaba en mi mano antes de que el pensamiento se completara. No la moví aún, solo la dejé descansar en el aire, entre nosotros. La luz se reflejó en el filo y el hombre dudó, retrocedió medio paso, y sus amigos se levantaron también, por mi perfecto. Tres contra una, siempre había tenido debilidad por los números desfavorables, y más cuando tengo que aplastarle los cráneos.<br />
 <br />
El primero atacó sin aviso, torpe, pero rápido. Intentó golpearme en el rostro con el brazo de hierro. Lo esquivé con un giro de hombros, sentí el aire cortarme la mejilla, y usé la inercia para hundirle la rodilla en el estómago. El sonido que hizo fue hermoso, cayó sobre la mesa, derramando vasos y gritando. Los otros dos vinieron enseguida. El de los tatuajes sacó una navaja, el mellado, una botella rota, la botella voló primero, me rozó el antebrazo, dejando una línea roja, una herida leve, pero suficiente para encenderme.<br />
 <br />
Giré el hacha con una mano, la hoja describió un arco limpio y se estrelló contra la madera de la mesa, partiéndola en dos. Las astillas salieron disparadas. Uno de ellos se cubrió la cara, y el otro aprovechó para intentar acuchillarme. Mala idea. Le agarré la muñeca con la izquierda y le quebré los dedos contra su propia hoja. Gritó como un cerdo. El mellado trató de golpearme por la espalda, pero lo sentí venir. Clavé el codo hacia atrás, justo bajo su mandíbula. Un chasquido seco, una bocanada de sangre. Cayó de rodillas.<br />
 <br />
La taberna estalló, sillas volcadas, gritos, apuestas improvisadas. El tabernero se agachó detrás del mostrador, yo respiraba hondo, sintiendo el calor del cuerpo en plena pelea. Mis músculos zumbaban, el primero se levantó de nuevo, el brazo de hierro alzado, furioso, tambaleante. Me lanzó un puñetazo directo al pecho, lo recibí de lleno. El impacto me hizo retroceder medio paso, dolió, sí, pero no tanto como él esperaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Buen golpe, gara —</span></span>le dije entre dientes <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Ahora el mío.—</span></span> Le pegué con la parte plana del hacha, directo al costado. El golpe lo levantó del suelo, chocó contra una columna y cayó inconsciente, escupiendo sangre. El del tatuaje intentó huir, pero le tiré una silla. Le dio en la espalda, y cayó como un saco, me acerqué y lo pisé con una bota, solo para asegurarme de que no se moviera más.<br />
 <br />
El silencio se extendió, denso, pesado. Solo se oía el crujido de la madera rota y el goteo de cerveza derramada. El tabernero se asomó, con cuidado. Yo respiraba con calma, el pecho subiendo y bajando, la adrenalina quemándome las venas. Tenía un corte leve en el antebrazo y un moretón formándose en las costillas, nada más. Moví los hombros, probando el cuerpo, seguía firme.<br />
 <br />
Me volví hacia los demás. Nadie se atrevía a moverse, algunos apartaron la vista, otros fingieron mirar su bebida. El perro que dormía cerca del fuego levantó la cabeza y me observó un momento antes de volver a recostarse, le di una palmada al mostrador. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Otro hidromiel y esta vez, que no sepa a orina. —</span> </span>El tabernero asintió sin hablar. Sirvió la bebida con manos temblorosas. Bebí despacio, saboreando el ardor. Sentí la sangre secarse en el antebrazo, la piel caliente, la satisfacción en el pecho. Había algo en la violencia que siempre me devolvía la calma, cada golpe, cada fractura, me recordaba que estaba viva, que aún era más fuerte que el mundo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> </span><br />
Un grupo nuevo entró en la taberna. Cuatro hombres con abrigos largos, rostros cubiertos, armas a la vista. Uno de ellos tenía una insignia vieja de la ciudad clavada en el hombro: cazarrecompensas locales, sin duda. Vieron el desastre, los cuerpos tirados, las mesas rotas, y luego me vieron a mí. El que parecía el líder dio un paso adelante<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">. —Tú —</span> dijo <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—Buccaneer.— </span>Asentí con una sonrisa.<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Y tú un tonto, si crees que cuatro bastan, gara.—</span></span><br />
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No respondieron. El primero levantó el arma, una especie de pistola de manufactura vieja y la disparó. La bala me rozó la mejilla y se incrustó en la pared. La sangre caliente me corrió por la cara y no hice otra cosa que sonreír<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">.</span> El segundo cargó con una espada corta en mano. Me moví antes que él y el hacha se alzó, brilló un instante y bajó con un rugido. El filo partió su hoja en dos, siguió el recorrido y le abrió el pecho de hombro a cadera, la sangre corría a chorros por su pecho bañando todo el piso. El sonido del metal cortando carne siempre tuvo algo de música.<br />
 <br />
Los otros tres reaccionaron tarde. Uno trató de rodearme, otro disparó de nuevo y la bala impactó en mi brazo, justo sobre el bíceps. Dolió, sí, pero no detuvo el movimiento. Giré sobre mí misma, empuñando el hacha con ambas manos, y embestí al que estaba más cerca. Lo golpeé con el mango, directo en la mandíbula y cayó. Le seguí con un rodillazo en el estómago y sentí cómo el aire salía de su cuerpo, lo dejé tosiendo sangre.<br />
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El tercero, el del arma, trató de recargar. Lo alcancé antes de que pudiera. Le di una patada en la rodilla, se oyó el chasquido y luego él gritó. Le quité el arma y la lancé al fuego, luego le sujeté la cabeza y la estrellé contra la barra tres veces, a la tercera, se quedó quieto, porque claro, ¿Quién se sigue moviendo con el cráneo destrozado?<br />
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El último dudó y bajó el arma, para entonces retroceder, vi el miedo en sus ojos, eso me divirtió más que el combate. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Corre —</span></span>le dije, ladeando la cabeza <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Antes de que cambie de opinión. —</span></span> No esperó segunda invitación, salió corriendo, pero lancé mi hacha hasta clavarse en su espalda, esperaba que muriera en el acto. <br />
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El silencio volvió, me limpié la sangre de la cara con la manga y respiré hondo. El humo del brasero mezclado con el olor metálico de la sangre me llenó los pulmones. Cerré los ojos un instante, la adrenalina seguía ahí, latiendo, pero empezaba a enfriarse. La gente de la taberna seguía inmóvil, observando. Nadie aplaudió, pero todos entendieron el mensaje de la noche, en Pinion, esa noche, yo era la más fuerte. Me serví otro trago sin pedirlo, lo levanté y bebí hasta vaciarlo. El sabor era amargo, pero ardía lo que lo hacía perfecto.<br />
 <br />
El tabernero trató de decir algo, quizás una advertencia o una súplica, pero lo interrumpí con una sonrisa.<span style="color: #c10300;" class="mycode_color"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">—No te preocupes, gara. Ya terminé por hoy. —</span></span> Recogí el abrigo del suelo, colgué el hacha a la espalda y caminé hacia la puerta, nadie se movió, nadie respiró de más, solo el crujido del suelo bajo mis botas y el eco de mi risa llenaron el lugar.<br />
 <br />
Afuera, la niebla me recibió como una vieja amiga. Tenía el brazo ardiendo, el antebrazo cortado, y la mejilla todavía sangrando, pero el cuerpo estaba vivo, encendido. Miré hacia el horizonte invisible de Kutsukku, donde la niebla se confundía con el humo de las forjas, todo era gris, todo era feo y sin embargo, sonreí.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">—Nada calienta más que una buena pelea… gara. —</span></span>dije en voz baja y seguí caminando entre la niebla, dejando que la ciudad volviera a respirar después de mi paso, mientras la noche, la sangre y el acero se fundían detrás de mí como una sola cosa.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T2][Presente Absoluto] La encarnación de la violencia]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2470</link>
			<pubDate>Mon, 03 Nov 2025 19:31:10 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=477">Sigurd Haakon</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2470</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Mediodía del día 69 de Otoño del año 16 </span></span></span></span></div>
<br />
La guerra es más intensa que nunca en la ciudad de Pinion. Los líderes militares empiezan a ver resultados positivos en el avance fronterizo desde que se puso en marcha el programa de entrenamiento de tropas "Primaris". Esto no solo ha fortalecido la moral en la población masculina, sino que hay más reclutamientos que nunca. Los jóvenes se están alistando como locos con la esperanza de formar parte de la inminente victoria de la región. Todos buscan dar el golpe en la mesa y convertirse en los héroes de una nación consumida por el odio al extranjero. <br />
Sin embargo, poco se habla de las consecuencias de este maravilloso progreso. La mortalidad juvenil en el campo de batalla como en los cuarteles ha aumentado de forma tan drástica que se ha consolidado una brecha generacional alarmante. Por la calle y en trabajos mundanos hay una ausencia de gente joven de entre 18-30 años. La natalidad se ha frenado en seco y la gente de avanzada edad se acumula mientras puestos de trabajo quedan vacíos por falta de interés. Toda Pinion ha sido consumido por su propia codicia militar.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/9Zub8agQjrw" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></div>
Jerome Caonabo, nuestro protagonista, avanza ansioso por las calles principales de la ciudad. Tiene un objetivo claro y no piensa ceder hasta lograrlo. Es mediodía. La vuelve a sus trabajos después de comer y las calles están poco transitadas. Aún así, Jerome, es mal visto por todo el mundo. Pinion se ha convertido en un epicentro de intolerancia hacia el extranjero y un mink semidesnudo con cara de pocos amigos no pasa desapercibido. Sin embargo, nadie tiene la más mínima intención de frenarlo o plantarle cara, nadie es tan valiente. Nadie quiere vérselas con un hombre-lobo de cuatro metros de alto.<br />
La calle principal conduce a Jerome a su destino sin que este se pierda. El Gran Cuartel General de Nuevos Reclutas de Pinion. Todo el asunto del proyecto "Primaris" se lleva aquí dentro. El entrenamiento de reclutas, la mejora genética de soldados, las estrategias de combate... Todo lo que tenga que ver con producir a los mejores guerreros en masa, se encuentra en este lugar. Y nuestro protagonista, en su búsqueda incesante de convertirse en el artista marcial más poderoso de los mares, no puede desaprovechar la oportunidad de enfrentarse a los mejores militares del país. <br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Cuartel General de Nuevos Reclutas de Pinion</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<img src="https://i.imgur.com/PJCBMiJ.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: PJCBMiJ.png]" class="mycode_img" /><br />

				</div>
			</div><br />
Los rumores son ciertos. Firmar parte del ejército o del programa de entrenamiento, siendo extranjero, es imposible. Eso deja una opción clara. Llamar la atención lo suficiente para que vengan a por tí o colarse directamente y partirle la cara a cualquiera que se cruce en tu camino. Ahora mismo nos encontramos frente a la única entrada del Cuartel. Es una puerta de hierro sólida, custodiada por un guardia que cumpliendo una magnífica labor, se ha quedado dormido con la llave colgando del pecho. A los lados de la puerta, se alzan dos muros de 8 metros con alambre de espino en la superficie. Imposible trepar para cualquier humano vulgar Pero Jerome no es ni humano ni mucho menos vulgar. Así que es otra opción. Al otro lado de la muralla se escuchan ruidos y gritos de jóvenes que entrenan al aire libre, así como órdenes de sus superiores. Tras de tí, observas un furgón blindado que en escasos minutos te alcanzará y se introducirá en el cuartel. Podrías colarte en el furgón. Pero sea la decisión que tomes, ha de ser rápida, porque con la entrada del furgón, tal vez la situación cambie.<br />
<br />
¿Qué hará nuestro protagonista? ¿Se infiltrará de forma sigilosa o entrará de forma épica llamando la atención de todos?¿Encontrará un método único con el que acceder o tal vez decide pasar del tema y gastar su día en otra parte? La decisión es tuya <br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Datos de interés</span>
					</div>
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					<br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
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				</div>
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					<ul class="mycode_list"><li>Situación general de Pinion<br />
</li>
<li>Jerome avanza hasta encontrar el cuartel <br />
</li>
<li>Jerome ve la situación del cuartel y ha de tomar una decisión <br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Como proceder?</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Empieza la aventura. Aquí te suelto algún consejo para avanzar y aprender <br />
</li>
<li>Lo primero sería explicar un poco como ves la situación que te rodea y como reaccionas. Ver qué haces aquí y como es tu personaje <br />
</li>
<li>Luego ya, frente todas las opciones que tienes, rolear acorde lo haría Jerome para lograr su objetivo de mejorar como artista marcial<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<ul class="mycode_list"><li>Un gustazo ser tu primera aventura en este foro y por muchas más. Espero que disfrutes.<br />
</li>
<li>Jerome es un personaje muy original y bélico. En este tema dale rienda suelta a la violencia y a la imaginación sin miedo. A fuego con todo.<br />
</li>
</ul>

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #888888;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Mediodía del día 69 de Otoño del año 16 </span></span></span></span></div>
<br />
La guerra es más intensa que nunca en la ciudad de Pinion. Los líderes militares empiezan a ver resultados positivos en el avance fronterizo desde que se puso en marcha el programa de entrenamiento de tropas "Primaris". Esto no solo ha fortalecido la moral en la población masculina, sino que hay más reclutamientos que nunca. Los jóvenes se están alistando como locos con la esperanza de formar parte de la inminente victoria de la región. Todos buscan dar el golpe en la mesa y convertirse en los héroes de una nación consumida por el odio al extranjero. <br />
Sin embargo, poco se habla de las consecuencias de este maravilloso progreso. La mortalidad juvenil en el campo de batalla como en los cuarteles ha aumentado de forma tan drástica que se ha consolidado una brecha generacional alarmante. Por la calle y en trabajos mundanos hay una ausencia de gente joven de entre 18-30 años. La natalidad se ha frenado en seco y la gente de avanzada edad se acumula mientras puestos de trabajo quedan vacíos por falta de interés. Toda Pinion ha sido consumido por su propia codicia militar.<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/9Zub8agQjrw" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></div>
Jerome Caonabo, nuestro protagonista, avanza ansioso por las calles principales de la ciudad. Tiene un objetivo claro y no piensa ceder hasta lograrlo. Es mediodía. La vuelve a sus trabajos después de comer y las calles están poco transitadas. Aún así, Jerome, es mal visto por todo el mundo. Pinion se ha convertido en un epicentro de intolerancia hacia el extranjero y un mink semidesnudo con cara de pocos amigos no pasa desapercibido. Sin embargo, nadie tiene la más mínima intención de frenarlo o plantarle cara, nadie es tan valiente. Nadie quiere vérselas con un hombre-lobo de cuatro metros de alto.<br />
La calle principal conduce a Jerome a su destino sin que este se pierda. El Gran Cuartel General de Nuevos Reclutas de Pinion. Todo el asunto del proyecto "Primaris" se lleva aquí dentro. El entrenamiento de reclutas, la mejora genética de soldados, las estrategias de combate... Todo lo que tenga que ver con producir a los mejores guerreros en masa, se encuentra en este lugar. Y nuestro protagonista, en su búsqueda incesante de convertirse en el artista marcial más poderoso de los mares, no puede desaprovechar la oportunidad de enfrentarse a los mejores militares del país. <br />
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						<span>Cuartel General de Nuevos Reclutas de Pinion</span>
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<img src="https://i.imgur.com/PJCBMiJ.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: PJCBMiJ.png]" class="mycode_img" /><br />

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Los rumores son ciertos. Firmar parte del ejército o del programa de entrenamiento, siendo extranjero, es imposible. Eso deja una opción clara. Llamar la atención lo suficiente para que vengan a por tí o colarse directamente y partirle la cara a cualquiera que se cruce en tu camino. Ahora mismo nos encontramos frente a la única entrada del Cuartel. Es una puerta de hierro sólida, custodiada por un guardia que cumpliendo una magnífica labor, se ha quedado dormido con la llave colgando del pecho. A los lados de la puerta, se alzan dos muros de 8 metros con alambre de espino en la superficie. Imposible trepar para cualquier humano vulgar Pero Jerome no es ni humano ni mucho menos vulgar. Así que es otra opción. Al otro lado de la muralla se escuchan ruidos y gritos de jóvenes que entrenan al aire libre, así como órdenes de sus superiores. Tras de tí, observas un furgón blindado que en escasos minutos te alcanzará y se introducirá en el cuartel. Podrías colarte en el furgón. Pero sea la decisión que tomes, ha de ser rápida, porque con la entrada del furgón, tal vez la situación cambie.<br />
<br />
¿Qué hará nuestro protagonista? ¿Se infiltrará de forma sigilosa o entrará de forma épica llamando la atención de todos?¿Encontrará un método único con el que acceder o tal vez decide pasar del tema y gastar su día en otra parte? La decisión es tuya <br />
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					<br />
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					<ul class="mycode_list"><li>Situación general de Pinion<br />
</li>
<li>Jerome avanza hasta encontrar el cuartel <br />
</li>
<li>Jerome ve la situación del cuartel y ha de tomar una decisión <br />
</li>
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					<ul class="mycode_list"><li>Empieza la aventura. Aquí te suelto algún consejo para avanzar y aprender <br />
</li>
<li>Lo primero sería explicar un poco como ves la situación que te rodea y como reaccionas. Ver qué haces aquí y como es tu personaje <br />
</li>
<li>Luego ya, frente todas las opciones que tienes, rolear acorde lo haría Jerome para lograr su objetivo de mejorar como artista marcial<br />
</li>
</ul>

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					<ul class="mycode_list"><li>Un gustazo ser tu primera aventura en este foro y por muchas más. Espero que disfrutes.<br />
</li>
<li>Jerome es un personaje muy original y bélico. En este tema dale rienda suelta a la violencia y a la imaginación sin miedo. A fuego con todo.<br />
</li>
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