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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Manglares 0 al 9]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 16:20:23 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[Pasado] ¡Hazte con todos!]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4353</link>
			<pubDate>Fri, 18 Sep 2026 12:52:29 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=271">Apolo Bahía</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4353</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 62 de verano, Año 18</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipiélago Sabaody, Paradise (Grand Line)</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Zona sin ley, Manglares 0-9 – 04:30 AM</span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
Días habían pasado desde la llamada que tuvimos mis compañeros y yo leyendo las noticias. Días habían pasado desde que una en particular se repetía en mi cabeza, taladrándola como un pájaro carpintero, siendo yo incapaz de comprender nada: la muerte de mi amigo Viktor. Lo único que sabía era que había gato encerrado, ya que la experiencia con el periódico me enseñó que manejaban la realidad a su antojo. El ejemplo estaba en cómo maquillaron e inventaron la narrativa del incidente que tuvo en este archipiélago años atrás. Quedaban unas horas para volver a echar al mar a O Redentor y que Fuguwu y yo volviésemos a reunirnos con Karl en Marineford pero, como la noticia de Viktor en la zona sin ley de Sabaody seguía dando vueltas en mi cabeza, esa madrugada decidí salir a pasear para echar un vistazo antes de irnos.<br />
<br />
Me encontraba caminando en la primera decena de manglares del archipiélago y, aunque la prudencia no fuese mi apellido, salí sin mi máscara ni mi capa de vicealmirante. Mi fama era notoria y mis rasgos faciales, todavía lo eran más. Daba un paso tras otro con total parsimonia, envuelto en un manto oscuro formado por una capa negra encapuchada que se camuflaba con la oscuridad de la madrugada. El lugar estaba en una calma absoluta, en un silencio que sólo se rompía cada vez que estallaban las constantes pompas de resina que ascendían desde el suelo, además de mis propias pisadas pegajosas y mis silbidos que hacían más amena mi caminata, sonando como la famosa canción popular de mi isla natal: Samba da Bahía.<br />
<br />
La noche traía la calma pero también actividades sospechosas y, tras unos minutos caminando bajo el eco que producía mi silbido, divisé dos figuras tirando de dos cuerdas que arrastraban una jaula inmensa. — <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Contrabandistas</span> </span>— pensé, recordando la vomitiva casa de subastas que existía en el lugar, al mismo tiempo que me deshacía en partículas de arena que viajaban hacia ellos. De forma rápida y silenciosa, las partículas de arena se arremolinaron alrededor de las cabezas de los dos hombres que tenían una altura menor a la mía y, de ese remolino, mi cuerpo se recompuso inmovilizándolos. Situado en el medio de los dos, agarraba a cada uno con cada brazo pasándolos por detrás de sus hombros, como si de un abrazo se tratase, y tapando sus bocas con cada una de mis manos. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Cowabunga caballeros... quizás es una hora un tanto intempestiva para llevar a cabo una mudanza, ¿me seguís?</span> — Mientras los sostenía ladeé mi cabeza para llevar mi mirada hacia el interior de la jaula que tenía detrás. En ella no parecía que hubiese ningún tipo de esclavo para subastar, sin embargo había dos criaturas extrañas que no llegaba a ver bien por completo debido a la oscuridad. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Ibais a sentenciar dos vidas, ¿verdad?. Creo que lo justo sería pagar a cambio con otras dos...</span> — Eché mi cabeza hacia atrás para quitarme la capucha y mostrarles mi cara desenmascarada, con la cicatriz que había cercenado mi ojo y mi oreja derecha. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡qué mala suerte! Parece que os habéis encontrado con un terrible destino ¡kakahaha!</span> — me reía de forma sarcástica, molesto por la situación y ligeramente enfurecido al no ser capaz de quitarme las últimas noticias de la cabeza. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Aunque os doy una última oportunidad. Me gusta pasarlo bien, así que yo silbaré una melodía y vosotros cantaréis a la vez. Uno, dos... un, dos, tres y...</span> — volví a silbar el famoso himno "Samba da Bahía", al mismo tiempo que giraba a ambos individuos agarrándolos por la boca, y así verlos de frente. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Perdón? No os oigo. Aunque quizás es que soy duro de oído, ya sabéis, me volaron la cabeza de un disparo ¡kakahaha!</span> — Mis manos comenzaron a tornarse en arena, aumentando ligeramente su tamaño y cubriendo la mitad de sus caras con mi elemento. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Os he dado una oportunidad para cantar, ¡dadme un poco de ritmo!</span> — Disfrutaba viendo la mirada de desesperación de esos dos hombres, revolviéndose intentando librarse de mi agarre. Su suerte habría sido mejor si se hubiesen encontrado a mis compañeros en vez de a mí, o si hubiesen elegido otro camino en la vida. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Está bien, lo comprendo, no os gusta la música tanto como a mí. Mala suerte, comprended también que Impel Down tampoco está en condiciones de recibir más inquilinos, ¿me seguís?</span> — Comencé a deshidratar a ambos contrabandistas notando como se iban haciendo más pequeños progresivamente al secarse. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Rankyaku </span>— Dije al mismo tiempo que lanzaba un corte diagonal con una patada hacia la parte superior de la jaula, rebanándola y haciendo que la puerta se desplomase al suelo. Agudicé la vista hacia el interior, observando cómo las dos figuras salían poco a poco. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Un jabalí gigante? ¿con escamas?</span> — Le lancé los dos cuerpos secos, viendo cómo el extraño animal gigante los atrapaba en el vuelo devorándolos. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Boca de cocodrilo? Qué coño estoy viendo, menuda abominación</span> — Nunca había visto un animal de ese estilo, era una mezcla de cocodrilo y un jabalí de ocho metros con un apetito voraz. De su lado salió el otro animal, algo más pequeño pero todavía más extraño. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Y un bogavante con ruedas?</span> — me eché el pelo hacia atrás con mi mano derecha y me froté mi ojo izquierdo, incrédulo ante lo que veía. ¿Me habría sentado mal la cena?. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡Kakahahahahaha!</span> — Era real. El bogavante con ruedas existía y eso provocó que me entrase un ataque de risa. Era extraño pero divertido. Tenía ganas de contarle esta historia a mis compañeros y ver sus caras, aunque seguro que pensarían que me lo estaría inventando todo. <br />
<br />
Seguía con mi ataque de risa hasta que, de pronto, se me hizo todavía más de noche. El jabadrilo de patitas cortas me había dado un bocado a mí también, transformando la mitad superior de mi cuerpo en arena. Con la inferior, le propiné una patada debajo de la mandíbula. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡Imbécil!</span> — cuando escupió la arena volví a regenerarme. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Te doy la mano y me arrancas el brazo... ¡o el cuerpo!. ¿No ves que tengo una digestión difícil de llevar? ¡kakahaha!</span> — Volví a ocultar mi rostro con la capucha de la capa negra. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Habéis tenido suerte, sois libres. Cuidaos y procurad que no os vuelvan a atrapar, ¿me seguís?</span> — Me despedí con un gesto con mi mano derecha y me giré para seguir con mi camino. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Que Viktor ha muerto en esta isla? Es imposible que alguien aquí pueda plantarle cara</span></span>. — Negué con la cabeza, hablando conmigo mismo, para volver a silbar la canción con la que había llegado.<br />
<br />
Tras unos de caminata noté como algo me seguía. Seguí silbando y caminando sin darle importancia hasta que, cansado, miré de reojo hacia atrás. No podía creérmelo, el jabadrilo y el langostino habían venido detrás de mí. Uno caminaba con un contoneo extraño, como si bailase, y el otro movía las pinzas rítmicamente hacia el cielo. Me detuve y me giré. —<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> A ver... cuando os pregunté si me seguíais, no quería decir exactamente que me siguieseis, ¿me seguís?, quiero decir... ¿me entendéis?</span> — me llevé mi zurda a la cadera mientras con mi mano diestra sacudía a mi pelo. Estaba confuso. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Qué difícil que es comunicarse a veces. Y encima no parecéis muy listos para quedaros aquí... pero al menos parece que os gusta la música</span> — Miraba a los extraños animales, intentando tomar una decisión. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Está bien, acompañadme al barco</span> — Con un salto me subí a la espalda del bogavante con ruedas, sentándome. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Arranca. Fuguwu va a flipar cuando llegue, a ver cómo le cuento esto.</span> — Crucé mis brazos y mi pierna derecha sobre mi pierna izquierda. Jamás me hubiese imaginado que pasaría de rodar sobre una tabla, a rodar sobre un crustáceo pero ahora la novena división tenía dos fichajes más.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					En esta aventura, nuestro héroe atrapa un Krookodile con sobrepeso (Wany de Zou) y un Crawdaunt motorizado (Zarley Davidson)
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Akuma no Mi</span>
					</div>
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						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Suna Suna no mi</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Logia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>5</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Suna Suna no mi es una fruta del diablo tipo logia que permite al consumidor transformarse de manera total o parcial en arena.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La fruta Suna Suna no mi otorga a su consumidor un gran poder ofensivo y práctico, además de las características comunes a todas las logias, esta fruta cuenta con la peculiaridad de poder absorber la humedad de todo cuanto toca. El usuario no podrá dominar sus poderes básicos hasta alcanzar <strong>80 Puntos en Control de Akuma (CA),</strong> esto implica que cualquier contacto con su cuerpo acabará con este transformado en arena, ni si quiera será capaz de darle la mano a alguien sin transformarse. Una vez el usuario llegue a 80 Puntos en Control de Akuma, el personaje adquirirá control de su cuerpo y será capaz de no transformarse con el contacto físico. Se podrán transformar extremidades o partes del cuerpo por un coste de <strong><font color=orange>25 de energía por turno</font></strong>. Con 240 puntos en Control de Akuma el usuario la dominará por completo y podrá transformar parte de su cuerpo o su cuerpo entero por un coste de <strong><font color=orange>70 de energía</font></strong>. La velocidad de expansión del viento es igual al <strong>80% del CA</strong> del usuario.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>• 80 CA:</strong> El usuario puede transformar partes de su cuerpo por <strong><font color=orange>25 de energía</font></strong>.<br/>
<strong>•240 CA:</strong>  El usuario puede transformarse parcial o totalmente por un coste de <strong><font color=orange>70 de energía</font></strong> y puede acceder al efecto "deshidratación" con sus requisitos y costes correspondientes indicados en el apartado "Ventajas".</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'><br/>
• El usuario es inmune a todo tipo de daños físicos no imbuidos en haki.<br/>
• El usuario tendrá una reducción del 10% en su coste de energía en técnicas de akuma siempre que esté en un área con efecto calor<br/>
• El usuario puede aplicar un estado especial propio llamado <strong>"deshidratación"</strong> si mantiene contacto físico con una de sus manos por dos turnos completos sobre un objetivo. Este estado daña la energía a razón de <strong><font color="orange">4 puntos de energía</font></strong> por cada punto que se use, pudiendo emplear tantos como puntos se tenga en Control de Akuma y gastará por cada punto usado <strong><font color="orange">2 puntos de energía</font></strong>.<br/>
• El usuario podrá transformar la parte inferior de su cuerpo para propulsarse en el aire con un coste de <strong><font color="orange">45 de energía</font></strong> cada turno volando. Podrá moverse 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de akuma.<br/>
• El usuario puede generar y expandir su arena, y controlarla o modificarla una vez creada, a razón de 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de Akuma.<br/></span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi.<br/>
Usuarios empapados por un dial de agua, o una técnica de Karate Gyojin pueden ignorar su intangibilidad.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `suna`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>suna</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
— La utilizo para volar, transformar mis brazos en arena y deshidratar de forma narrativa.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Técnicas</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Rankyaku («Patada de tormenta»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Rokushiki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>7</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                        } else {
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                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>CP7 | Nivel 18 | Fuerza 140 | Conocer Soru</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>200+3,8xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>400 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ataque a distancia con efecto cortante.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Es una técnica de proyectil de gran alcance, en el que los usuarios pueden dar patadas a gran velocidad y fuerza, enviando una hoja afilada de aire comprimido que puede cortar objetos y dañar en gran medida un cuerpo humano. Esta onda avanzará un máximo de 25 metros de distancia y será de un largo de 4 metros.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `roku004`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>roku004</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />
<br />
— Rankyaku: -400 de energía<br />
— Transformación total logia: -70 de energía<br />
— Transformación de los brazos: -50 de energía<br />
— Regeneración: +43 de energía<br />
<br />
Total: <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-477 de energía</span></span>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 62 de verano, Año 18</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipiélago Sabaody, Paradise (Grand Line)</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Zona sin ley, Manglares 0-9 – 04:30 AM</span></div>
<br />
<hr class="mycode_hr" />
Días habían pasado desde la llamada que tuvimos mis compañeros y yo leyendo las noticias. Días habían pasado desde que una en particular se repetía en mi cabeza, taladrándola como un pájaro carpintero, siendo yo incapaz de comprender nada: la muerte de mi amigo Viktor. Lo único que sabía era que había gato encerrado, ya que la experiencia con el periódico me enseñó que manejaban la realidad a su antojo. El ejemplo estaba en cómo maquillaron e inventaron la narrativa del incidente que tuvo en este archipiélago años atrás. Quedaban unas horas para volver a echar al mar a O Redentor y que Fuguwu y yo volviésemos a reunirnos con Karl en Marineford pero, como la noticia de Viktor en la zona sin ley de Sabaody seguía dando vueltas en mi cabeza, esa madrugada decidí salir a pasear para echar un vistazo antes de irnos.<br />
<br />
Me encontraba caminando en la primera decena de manglares del archipiélago y, aunque la prudencia no fuese mi apellido, salí sin mi máscara ni mi capa de vicealmirante. Mi fama era notoria y mis rasgos faciales, todavía lo eran más. Daba un paso tras otro con total parsimonia, envuelto en un manto oscuro formado por una capa negra encapuchada que se camuflaba con la oscuridad de la madrugada. El lugar estaba en una calma absoluta, en un silencio que sólo se rompía cada vez que estallaban las constantes pompas de resina que ascendían desde el suelo, además de mis propias pisadas pegajosas y mis silbidos que hacían más amena mi caminata, sonando como la famosa canción popular de mi isla natal: Samba da Bahía.<br />
<br />
La noche traía la calma pero también actividades sospechosas y, tras unos minutos caminando bajo el eco que producía mi silbido, divisé dos figuras tirando de dos cuerdas que arrastraban una jaula inmensa. — <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Contrabandistas</span> </span>— pensé, recordando la vomitiva casa de subastas que existía en el lugar, al mismo tiempo que me deshacía en partículas de arena que viajaban hacia ellos. De forma rápida y silenciosa, las partículas de arena se arremolinaron alrededor de las cabezas de los dos hombres que tenían una altura menor a la mía y, de ese remolino, mi cuerpo se recompuso inmovilizándolos. Situado en el medio de los dos, agarraba a cada uno con cada brazo pasándolos por detrás de sus hombros, como si de un abrazo se tratase, y tapando sus bocas con cada una de mis manos. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Cowabunga caballeros... quizás es una hora un tanto intempestiva para llevar a cabo una mudanza, ¿me seguís?</span> — Mientras los sostenía ladeé mi cabeza para llevar mi mirada hacia el interior de la jaula que tenía detrás. En ella no parecía que hubiese ningún tipo de esclavo para subastar, sin embargo había dos criaturas extrañas que no llegaba a ver bien por completo debido a la oscuridad. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Ibais a sentenciar dos vidas, ¿verdad?. Creo que lo justo sería pagar a cambio con otras dos...</span> — Eché mi cabeza hacia atrás para quitarme la capucha y mostrarles mi cara desenmascarada, con la cicatriz que había cercenado mi ojo y mi oreja derecha. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡qué mala suerte! Parece que os habéis encontrado con un terrible destino ¡kakahaha!</span> — me reía de forma sarcástica, molesto por la situación y ligeramente enfurecido al no ser capaz de quitarme las últimas noticias de la cabeza. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Aunque os doy una última oportunidad. Me gusta pasarlo bien, así que yo silbaré una melodía y vosotros cantaréis a la vez. Uno, dos... un, dos, tres y...</span> — volví a silbar el famoso himno "Samba da Bahía", al mismo tiempo que giraba a ambos individuos agarrándolos por la boca, y así verlos de frente. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Perdón? No os oigo. Aunque quizás es que soy duro de oído, ya sabéis, me volaron la cabeza de un disparo ¡kakahaha!</span> — Mis manos comenzaron a tornarse en arena, aumentando ligeramente su tamaño y cubriendo la mitad de sus caras con mi elemento. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Os he dado una oportunidad para cantar, ¡dadme un poco de ritmo!</span> — Disfrutaba viendo la mirada de desesperación de esos dos hombres, revolviéndose intentando librarse de mi agarre. Su suerte habría sido mejor si se hubiesen encontrado a mis compañeros en vez de a mí, o si hubiesen elegido otro camino en la vida. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Está bien, lo comprendo, no os gusta la música tanto como a mí. Mala suerte, comprended también que Impel Down tampoco está en condiciones de recibir más inquilinos, ¿me seguís?</span> — Comencé a deshidratar a ambos contrabandistas notando como se iban haciendo más pequeños progresivamente al secarse. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Rankyaku </span>— Dije al mismo tiempo que lanzaba un corte diagonal con una patada hacia la parte superior de la jaula, rebanándola y haciendo que la puerta se desplomase al suelo. Agudicé la vista hacia el interior, observando cómo las dos figuras salían poco a poco. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Un jabalí gigante? ¿con escamas?</span> — Le lancé los dos cuerpos secos, viendo cómo el extraño animal gigante los atrapaba en el vuelo devorándolos. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Boca de cocodrilo? Qué coño estoy viendo, menuda abominación</span> — Nunca había visto un animal de ese estilo, era una mezcla de cocodrilo y un jabalí de ocho metros con un apetito voraz. De su lado salió el otro animal, algo más pequeño pero todavía más extraño. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Y un bogavante con ruedas?</span> — me eché el pelo hacia atrás con mi mano derecha y me froté mi ojo izquierdo, incrédulo ante lo que veía. ¿Me habría sentado mal la cena?. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡Kakahahahahaha!</span> — Era real. El bogavante con ruedas existía y eso provocó que me entrase un ataque de risa. Era extraño pero divertido. Tenía ganas de contarle esta historia a mis compañeros y ver sus caras, aunque seguro que pensarían que me lo estaría inventando todo. <br />
<br />
Seguía con mi ataque de risa hasta que, de pronto, se me hizo todavía más de noche. El jabadrilo de patitas cortas me había dado un bocado a mí también, transformando la mitad superior de mi cuerpo en arena. Con la inferior, le propiné una patada debajo de la mandíbula. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡Imbécil!</span> — cuando escupió la arena volví a regenerarme. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Te doy la mano y me arrancas el brazo... ¡o el cuerpo!. ¿No ves que tengo una digestión difícil de llevar? ¡kakahaha!</span> — Volví a ocultar mi rostro con la capucha de la capa negra. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Habéis tenido suerte, sois libres. Cuidaos y procurad que no os vuelvan a atrapar, ¿me seguís?</span> — Me despedí con un gesto con mi mano derecha y me giré para seguir con mi camino. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">¿Que Viktor ha muerto en esta isla? Es imposible que alguien aquí pueda plantarle cara</span></span>. — Negué con la cabeza, hablando conmigo mismo, para volver a silbar la canción con la que había llegado.<br />
<br />
Tras unos de caminata noté como algo me seguía. Seguí silbando y caminando sin darle importancia hasta que, cansado, miré de reojo hacia atrás. No podía creérmelo, el jabadrilo y el langostino habían venido detrás de mí. Uno caminaba con un contoneo extraño, como si bailase, y el otro movía las pinzas rítmicamente hacia el cielo. Me detuve y me giré. —<span style="color: #419dc1;" class="mycode_color"> A ver... cuando os pregunté si me seguíais, no quería decir exactamente que me siguieseis, ¿me seguís?, quiero decir... ¿me entendéis?</span> — me llevé mi zurda a la cadera mientras con mi mano diestra sacudía a mi pelo. Estaba confuso. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Qué difícil que es comunicarse a veces. Y encima no parecéis muy listos para quedaros aquí... pero al menos parece que os gusta la música</span> — Miraba a los extraños animales, intentando tomar una decisión. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Está bien, acompañadme al barco</span> — Con un salto me subí a la espalda del bogavante con ruedas, sentándome. — <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">Arranca. Fuguwu va a flipar cuando llegue, a ver cómo le cuento esto.</span> — Crucé mis brazos y mi pierna derecha sobre mi pierna izquierda. Jamás me hubiese imaginado que pasaría de rodar sobre una tabla, a rodar sobre un crustáceo pero ahora la novena división tenía dos fichajes más.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					En esta aventura, nuestro héroe atrapa un Krookodile con sobrepeso (Wany de Zou) y un Crawdaunt motorizado (Zarley Davidson)
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Akuma no Mi</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Suna Suna no mi</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Logia</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>5</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Suna Suna no mi es una fruta del diablo tipo logia que permite al consumidor transformarse de manera total o parcial en arena.</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                    } else {
                        parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                    }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>La fruta Suna Suna no mi otorga a su consumidor un gran poder ofensivo y práctico, además de las características comunes a todas las logias, esta fruta cuenta con la peculiaridad de poder absorber la humedad de todo cuanto toca. El usuario no podrá dominar sus poderes básicos hasta alcanzar <strong>80 Puntos en Control de Akuma (CA),</strong> esto implica que cualquier contacto con su cuerpo acabará con este transformado en arena, ni si quiera será capaz de darle la mano a alguien sin transformarse. Una vez el usuario llegue a 80 Puntos en Control de Akuma, el personaje adquirirá control de su cuerpo y será capaz de no transformarse con el contacto físico. Se podrán transformar extremidades o partes del cuerpo por un coste de <strong><font color=orange>25 de energía por turno</font></strong>. Con 240 puntos en Control de Akuma el usuario la dominará por completo y podrá transformar parte de su cuerpo o su cuerpo entero por un coste de <strong><font color=orange>70 de energía</font></strong>. La velocidad de expansión del viento es igual al <strong>80% del CA</strong> del usuario.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'><br/>
<strong>• 80 CA:</strong> El usuario puede transformar partes de su cuerpo por <strong><font color=orange>25 de energía</font></strong>.<br/>
<strong>•240 CA:</strong>  El usuario puede transformarse parcial o totalmente por un coste de <strong><font color=orange>70 de energía</font></strong> y puede acceder al efecto "deshidratación" con sus requisitos y costes correspondientes indicados en el apartado "Ventajas".</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'><br/>
• El usuario es inmune a todo tipo de daños físicos no imbuidos en haki.<br/>
• El usuario tendrá una reducción del 10% en su coste de energía en técnicas de akuma siempre que esté en un área con efecto calor<br/>
• El usuario puede aplicar un estado especial propio llamado <strong>"deshidratación"</strong> si mantiene contacto físico con una de sus manos por dos turnos completos sobre un objetivo. Este estado daña la energía a razón de <strong><font color="orange">4 puntos de energía</font></strong> por cada punto que se use, pudiendo emplear tantos como puntos se tenga en Control de Akuma y gastará por cada punto usado <strong><font color="orange">2 puntos de energía</font></strong>.<br/>
• El usuario podrá transformar la parte inferior de su cuerpo para propulsarse en el aire con un coste de <strong><font color="orange">45 de energía</font></strong> cada turno volando. Podrá moverse 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de akuma.<br/>
• El usuario puede generar y expandir su arena, y controlarla o modificarla una vez creada, a razón de 1 metro por cada 20 puntos de Control de Akuma, a una velocidad del 80% del Control de Akuma.<br/></span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi.<br/>
Usuarios empapados por un dial de agua, o una técnica de Karate Gyojin pueden ignorar su intangibilidad.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
                        class='akuma_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`akuma`, `suna`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>suna</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><br />
<br />
— La utilizo para volar, transformar mis brazos en arena y deshidratar de forma narrativa.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Técnicas</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Rankyaku («Patada de tormenta»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Rokushiki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>7</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                        } else {
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                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>CP7 | Nivel 18 | Fuerza 140 | Conocer Soru</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>200+3,8xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>400 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ataque a distancia con efecto cortante.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Es una técnica de proyectil de gran alcance, en el que los usuarios pueden dar patadas a gran velocidad y fuerza, enviando una hoja afilada de aire comprimido que puede cortar objetos y dañar en gran medida un cuerpo humano. Esta onda avanzará un máximo de 25 metros de distancia y será de un largo de 4 metros.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `roku004`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>roku004</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />
<br />
— Rankyaku: -400 de energía<br />
— Transformación total logia: -70 de energía<br />
— Transformación de los brazos: -50 de energía<br />
— Regeneración: +43 de energía<br />
<br />
Total: <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-477 de energía</span></span>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo] Quebrar la voluntad (Haoshoku Medio)]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1707</link>
			<pubDate>Sun, 11 May 2025 13:21:08 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=28">Sohem</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1707</guid>
			<description><![CDATA[Permanecer en el barco era una estupidez. El único lugar de todo este maldito archipiélago en el que había una bandera ondeando relacionada conmigo. Era como ponerme un cartel gigante de fuego encima de la cabeza con una flecha apuntando hacia mí.<br />
Conocía mejor que nadie a mi familia y sabía la forma que tenían de hacer las cosas, resultando algo más que obvio que, en cualquier situación, en este mundo, si sospechabas que alguien estaba en una isla lo primero que había que hacer era registrar el puerto. Y sabía perfectamente que eso es lo que iban a hacer. Registrarían inicialmente el puerto, barco por barco, y después todas las costas de los demás manglares. Y no necesariamente lo harían llamando la puerta y esperando a ser recibidos, no... Esa gente tenía sus propios métodos para entrar y comprobarlo por sí mismos sin ayuda de nadie del interior.<br />
<br />
El peligro que suponía estar quieto en el mismo punto era algo que no estaba dispuesto a asumir. Y no podía comunicarme ni con Viktor ni con el chaval para decirles donde iba a ir, pues si los encontraban y los relacionaban conmigo, tendrían formas de hacerles hablar.<br />
Tenía que moverme. Tenía que moverme mucho y durante varias semanas. Tenía que tratar de pasar desapercibido, y tenía que aprovechar las precauciones que había tomado durante todos estos años en mi favor: bendito el día en el que decidí ocultar mi rostro y permanecer así de continuo, pues cuando algunos cubren su cabeza para buscar anonimato, yo solo tenía que descubrirla para obtenerlo. <br />
Habían pasado demasiados años y mi rostro era considerablemente diferente, y la fama que me había granjeado en los últimos de estos años se asociaba a ese maravilloso yelmo blanco hueso lleno de agujeros.<br />
Tenía que cambiarme la ropa y prescindir de mi equipo habitual, renunciar a mi casco y mantenerme en movimiento. Esa era la única forma de estar seguro de que no me vigilaban: al estar vigilante yo de los demás. <br />
<br />
Lo primero era decidir qué clase de persona iba a fingir ser, pues la apariencia va ligada a esto estrechamente. Y desgraciadamente no tenía unas grandes dotes de interpretación ni era especialmente habilidoso con el uso del disfraz, así que tendría que ser yo sin ser yo. Lo ideal sería fingir humildad económica, ser un pobre perro muerto de hambre más, uno de los cientos de trabajadores de los astilleros. Como aún no se acercaban las temporadas de frío debía de vestir acorde al clima y al resto de ciudadanos, por lo que un calzado más ligero, pero que no dejase parte del pie al descubierto por el trabajo en el puerto, sería lo ideal. Unas botas de piel hasta los tobillos, del color de la madera, gastadas y arañadas que guardaba por pura y plena nostalgia, de aquellos años en los que me quedé sin nada.<br />
Pero el resto de la ropa empezaba a ser un problema, pues no tenía nada más allá diferente que mi propio uniforme, así que el primer desplazamiento tendría que ser hacia una tienda de costuras y retales, para poder pagar por la confección de nuevas ropas.<br />
<br />
Con esto claramente comencé a hacer el petate que me acompañaría durante las próximas semanas. No debía faltarme dinero ni sustento, así que lo primero que entró en él fueron tres bolsas el tamaño de un jarrón con doscientos mil berries cada una. Todo en billetes para evitar los oídos curiosos de los rateros al escuchar el tintineo del oro. Las dos primeras de las tres bolsas estaban en la parte inferior del petate haciendo peso y quedando ocultas por el resto de efectos personales que portaría conmigo. La otra la colocaría en la parte superior para tener acceso a ella rápidamente para realizar pagos y compras necesarias. <br />
Seguidamente, una brújula, un logpose, y mi denden mushi blanco, pues era un objeto raro y caro como para que un trabajador del puerto pudiera permitirselo, pero si quería llamar a Viktor con la máxima discreción, era la mejor opción sin cuestionarlo.<br />
Como era un hombre que no necesitaba mucho, y tenía que prescindir de mi arma y mi corona, no había mucho más que llevar en aquel saco, y eso lo hacía poco creíble para sustentar la historia de un trabajador errante que acaba de llegar y busca ganarse el jornal en el puerto, así que introduje un cojín de mi camarote para incrementar más el bulto. De hecho para ser exactos, extraje la brújula, el logpose y el denden mushi, introduje el cojín, y pasé a volver a colocar estos tres objetos en el interior. Así estarían más a mi alcance. Finalmente sobre estos y como parte superior del petate introduje la última bolsa de berries, cerrando el saco tensando su cuerda y obteniendo un fardo del tamaño aproximado de un niño de dos a tres años. El equipaje de alguien que lleva toda su vida consigo, y no tiene nada.<br />
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Dejé mis botas altas en el armario y me calcé con las andrajosas. Vestía mi pantalón clásico, y una de mis camisetas interiores sin mangas, habiendo dejado también la chaqueta en el armario, junto al casco y a mi bello Ein Hauch. Oculto todo bajo la llave de aquel guardarropa, que a su vez estaría oculto bajo la llave de mi camarote. Ambas llaves que llevaría conmigo, siempre cerca, en los bolsillos de mi ropa, para evitar pérdidas o hurtos y no tener que tirar la puerta abajo y destruir el guardarropa al llegar de vuelta.<br />
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Finalmente tenía que conseguir dejar un mensaje claro para que no me buscaran pero que al mismo tiempo para quien pudiera irrumpir en el navío no le diera pistas de que vagaba por el archipiélago. Algo que no hiciera sospechar a Viktor de mi huida y que dejara claro a ambos que estaría ilocalizable hasta nuevo aviso. Una nota casta y sencilla, con lo mejor de mi esencia simplista: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No me molestéis"</span></span><br />
La clavé en la puerta del camarote en uno de los clavos que había dispuestos para colgar notificaciones, y volví al interior de la habitación esperando a que anocheciera para poder partir, descansando mis últimas horas con Lustig sentado en la silla de mi escritorio mirando recelosamente por la ventana de mi camarote todo el movimiento que aconteciese en el puerto.<br />
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Cuando cayó la noche me dirigí caminando hacia la cubierta del barco dejando a Lustig vagar por la bodega hasta que volviese, cerrando mi habitación con llave, y desplazándome con considerablemente menos ruido del habitual al haberme calzado con las botas viejas. Al ser más pequeñas y de un material más endeble que las otras eran mas llevaderas y menos ruidosas, aunque siguieron sonando mis pasos por el crujir de aquellas maderas. Bajé de un salto hacia "tierra firme" - si es que a esa maraña amontonada de raíces se la podía llamar tierra - y el viento agitó mis cabellos mientras descendía. Algo que no solía suceder todos los días, más el hecho de ir sin mi casco - aunque era extraño para mi - se sentía de cierta forma como algo liberador. Cuando aterricé y me erguí me dispuse a ir caminando hacia el hostal del distrito de puerto, un edificio cochambroso con luces encendidas lleno de trabajadores y borrachos - y trabajadores borrachos - por igual, para pasar la primera noche ahí y disponerme al día siguiente a emprender el peregrinaje por el archipiélago. Serviría para conocer un poco más el terreno, de hecho. Caminé con el crujir de la tierra bajo mis botas y el cobijo de las estrellas y la noche, directo hacia la puerta de aquella casa enorme. El edificio era rústico, normal, algo habitual y sin mayor pena ni gloria dentro de las construcciones con la que nos habíamos topado a lo largo de toda nuestra aventura. Y no diría en toda mi vida pues mis ojos ambarinos habían podido ver la grandeza de los reyes de reyes, y de los dioses de estos últimos. Una tasca de madera y piedra, construida con esfuerzo hace el suficiente tiempo como para que quedase implícito que había albergado en su interior más vidas y secretos que muchas otras. Al entrar, la luz me hizo achicar los ojos - algo normal si ya de por si esta me afectaba menos por la protección de mi casco - arrugando mi rostro y avinagrando mi expresión. Cuando estos se acostumbraron a la luz, pude ver la disposición del lugar: varias mesas redondas con taburetes en sus bordes, con culos gordos y sucios sentados encima, unidos a cuerpos aun más gordos y sucios... aunque había algunos flacos también. Era la clásica estampa de taberna, con la barra al fondo y el tabernero limpiando la vajilla del momento, mientras unas risas por allí, unas voces enfadadas por allá, otros tratando de susurrar sus secretos, y alguno bebiendo en soledad.<br />
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Por un momento creí recordar algo, hace algunos años, en el East Blue. El bar en el que conocí a Joe Joestar, cuando sólo era "Joe y nada más". Recuerdo que él iba con otra persona, y... y yo también, pero no era capaz de ponerle cara a ninguno de esos dos. Un tío con gafas de sol iba con Joe, eso sí lo recordaba, y a mi me acompañaba una mole con el pelo negro y largo... pero no era capaz de recordar sus nombres <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Tiki Taka... así de sencillo Bill -</span> dijo uno de los presentes a mi lado a otro de sus compañeros, sacándome de mi estupor y de mis recuerdos y trayéndome de vuelta al aquí y ahora.<br />
Me dirigí hacia la barra y llamé al tabernero alzando la mano levemente. Era un hombre alto, cercano a los dos metros, completamente calvo y con un buen y frondoso bigote de color caoba. Sus hombros y espaldas eran regios y anchos y vestía una blusa blanca - amarilleada por el uso - cubierta por un mandil de cuero, como los de los herreros. No pude ver su tren inferior, pero sí que estaba secando una jarra cuando le llamé — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiero una habitación</span></span> — dije cuando estuvo frente a mi — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Individual, doble, con vistas al puerto, al distrito, en la primera planta, en la segunda, en la tercera...</span></span> — empezó a preguntar el tipo sin siquiera mirarme — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Una habitación. Una cama, una puerta, una ventana</span></span> — le dije respondiendo a sus preguntas al aire — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con escritorio, con baño, con armario, con servicio de habitaciones...</span></span> — me volvió a responder, aun sin mirarme — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oe oe</span></span> — dije seriamente — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiero una habitación. Normal. Con su cama para dormir, su mesa para comer, su armario para guardar mis cosas, con una ventana para ventilar y tener aire fresco y mi espacio para que nadie me toque los cojones</span></span> — respondí frunciendo el ceño y llevando la mano a mi macuto — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si no quiere que le toquen los cojones entiendo que es con baño individual, ¿no?</span></span> — volvió a preguntarme el tipo, que ahora si me miraba, colocando la jarra de madera en la mesa — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">De acuerdo...</span></span> — suspiré — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">...y con baño propio</span></span> — terminé de decir, ante lo que mi interlocutor no dudó en responder rápidamente — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiere una habitación con una cama individual, un armario para guardar sus cosas, una mesa para comer por lo que deduzco que querrá servicio de comidas, una ventana para tomar el aire fresco por lo que deduzco que la querrá con vistas al puerto, y baño privado. Hablamos de una habitación individual de lujo con todos los servicios</span></span> — escupió a una gran velocidad guardando la jarra en un altillo y sacando otra de bajo la barra, empezando a secar esta nuevamente — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si, como sea</span></span> — respondí apunto de sacar un fajo de billetes del saco — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Cuánto es la noche?</span></span> — pregunté antes de mostrar mis cartas. El tabernero dudó, me miró de arriba a abajo y después habló — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eso depende. ¿Motivo de la visita?</span></span> — me preguntó descaradamente — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si eres un esclavo fugado o uno de esos agitadores contra el Gobierno que me va a causar problemas, la tarifa es el cuádruple</span></span> — afirmó inclinándose un poco más hacia delante para tratar de verme mejor. No titubeé ni flaqueé en mi postura — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vengo a trabajar, a los astilleros. Me llamo Viktor</span></span> — dije permaneciendo inmóvil ante aquel sujeto, que relajó su postura y volvió a abrir la boca — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cien la noche, Viktor</span></span> — me dijo girándose para guardar aquella jarra y ponerse a trastear en sus cosas. Como yo trasteé en las mías, calculando un precio y sacando mil quinientos berries del fardo, doblados y ocultos en mi mano tendiendo esta hacia mi conversador — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dos semanas... y un día de regalo para que de verdad nadie me toque los cojones</span></span> — dije mientras él extendía su mano para agarrar el dinero y asentía con la cabeza — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Perfecto. Acompañeme</span></span> — dijo guardándose el dinero y saliendo por el extremo de la barra dirigiéndose hacia las escaleras, haciendo que yo le siguiera. Por fortuna nuestra conversación había sido la de un cliente mas y nadie en el bar había reparado en mi atención.<br />
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Subí las escaleras acompañando al tabernero y me di con una habitación que era exactamente lo que habíamos hablado. Una puerta, que al ser abierta revelaba un ligero pasillo que albergaba una puerta a la izquierda, donde estaba el baño, y una mesa con una silla al fondo de este pasillo donde se ensanchaba y crecía hacia la izquierda, revelando el espacio para la cama y el armario. La ventana estaba frente a los pies de la cama. El tabernero me dejó allí y me entregó las llaves de la habitación informándome que eran sólo dos semanas, y que las puertas tenían una trampilla para gatos por la que el servicio empujaba una bandeja con la comida, dos veces al día. Las instrucciones estaban claras y con ello se marchó mientras yo cerraba la puerta, disponiéndome a mirar por la ventana y controlar el lugar, observando desde ese lugar el puerto y entre muchos otros mi navío. Suspiré pesadamente. Teníamos que ir al nuevo mundo cuanto antes pues allí era más fácil perder de vista la influencia de esos hijos de puta que llamaba familia. Y hablando de familia, tendríamos que hacer por incrementar la nuestra, Magna, para ganar más tropas y soldados afines que quieran luchar por la causa gloriosa que yo iba a imponer: El nuevo Imperio mercante.<br />
Me acosté algunas horas después y aunque no paré de darle vueltas a la cabeza y a alarmarme por cada crujido de las maderas del pasillo - tendría que acostumbrarme a ese lugar - junto con las voces de los residentes en aquella posada, conseguí mantener un sueño intermitente que fue en cierta medida reparador.<br />
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Al despertar, dejando el petate en su lugar en el armario y llevando conmigo en el bolsillo el denden mushi y un fajo de billetes con el valor de unos diez mil berries, salí del lugar cerrando mi habitación con llave y me dirigí hacia el distrito comercial, tras solicitar unas indicaciones, para aventurarme en busca de algunas ropas más comunes. Es cierto que mi vestuario no era para nada variopinto o llamativo, pero no quería tener que ver nada visualmente con mi figura habitual, para evitar falsos conocidos o personas entrometidas. Así pues, recorrí el espacio entre un punto y otro y cuando me quise dar cuenta estaba inmerso en el distrito comercial, rodeado de tiendas de todo tipo vendiendo toda clase de productos.<br />
Varias de estas tuvieron que pasar hasta que di con un sastre, un local humilde con un letrero viejo y muestras de retales en su escaparate.<br />
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— <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Buenos días</span></span> — dije al cruzar la puerta del establecimiento. Un lugar lleno de telas, oliendo a flores y con una anciana muy delgada, con el pelo gris y recogido en un moño alto, con unas gafas pequeñas y finas. Estaba sentada en una gran butaca y parecía estar tejiendo algo. A su lado, un joven - muy joven - vivaz y alegre me daba la bienvenida, con la cara llena de pecas y el pelo verduzco y alborotado — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Buen día caballero! ¡Bienvenido a 'Tales retales'! ¿Cómo puedo ayudarle?</span></span> — me preguntó abiertamente, mientras caminaba hacia el mostrador mirando a la anciana — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No se preocupe por la abuela Menchi, aunque está jubilada se niega a abandonar el negocio ni un día</span></span> — me contestó con alegría sin yo tener que preguntarle nada, y entonces dirigí mi atención a él — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oe... estoy buscando ropa de jornal</span></span> — dije rascándome la coronilla dudando un poco de mis propias palabras — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Necesito algo resistente, duradero... pero no quiero sobresalir por encima de los otros compañeros</span></span> — le dije con sinceridad, creyéndome mi propio embuste y papelón. El muchacho me miró de arriba a abajo sonriendo y asintió con la cabeza — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un mono de trabajo y un par de camisas. Si quiere unas botas nuevas le puedo recomendar a alguien fabuloso</span></span> — me dijo igual de alegre que siempre — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No es necesario. Mis viejas botas aguantarán</span></span> — añadí dando un toque con el tacón de la bota contra el suelo, pero el crío pareció insistir — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y una boina para cubrirte del sol? El calor puede provocar estragos si te expones a él</span></span> — me dijo, ante lo que bufé ligeramente algo divertido. Hablarme de calor a mi... — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si, si... una boina también está bien. No vaya a ser que el calor haga de las suyas</span></span> — añadí divertido siguiéndole la recomendación. Hacía tanto tiempo que no me preocupaba por la temperatura... — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Entonces está todo dicho! ¿Qué talla tiene usted? Es ancho de espaldas pero no es muy alto...</span></span> — dijo el niño con inocencia mirándome tratando de escudriñarme — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oe</span></span> — dije frunciendo un poco el ceño al escucharle hablar sobre mi altura, pero pareció ignorarme por completo y siguió con su análisis — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un cuarenta y dos de cintura si me preguntan jibirijibirijibiri</span></span> — sentenció el crío riendo — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Y las camisas son de la talla común... ¡tela tejana para el mono, aguantará casi tanto como el cuero y le dará menos calor! ¡Y las camisas de algodón, para mantener fresco su cuerpo pese al sudor!</span></span> — dijo bajando de un taburete que había tras el mostrador y pareciendo pequeñísimo a mis ojos, desapareciendo entre las estanterías de retales, buscando lo que decía. Era un niño realmente muy pequeño.<br />
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Volvió al poco con ambas prendas mencionadas y me invitó a pasar a uno de los vestidores, cosa que hice, y me cambié de mi ropa habitual para vestirme con esa. Un mono... que más bien era un peto, de tela azulada, que unía el pantalón con un una cubierta en el pecho y la espalda, y dos tirantes sencillos, dejando espacio para maniobrar y la parte superior del pecho y los brazos al aire. La camisa - dos iguales - eran blanca, con un cordón de esparto a la altura del esternón para cerrarla o abrirla ligeramente — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Fabuloso!</span></span> — gritó el muchacho cuando salí del probador, extendiéndome una boina plana del mismo color que el peto vaquero — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sólo le falta el martillo en la mano y los clavos en la boca jibirijibirijibiri ¡le queda a usted como un guante!</span></span> — sentenció mientras yo agarraba la boina y me la colocaba, tras haberme echado los cabellos hacia atrás. Me miré en el espejo sucio y gastado que tenían en la tienda... la verdad es que el chico lo había bordado en talla y funcionalidad, cosa que me sorprendió siendo tan joven.<br />
— <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Cuántos años tienes muchacho?</span></span>— pregunté mientras me miraba aun asombrado por tener la ropa perfecta con la talla perfecta, incrédulo con el resultado en correlación con su edad — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Doce señor. Tres en el negocio y aprendiendo de la mejor</span></span> — me dijo señalando a la que había dicho antes que era su abuela — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya veo... tienes mucho talento. ¿Cuánto es el precio de todo esto?</span></span> — pregunté, alternando mi vista entre el chiquillo y su abuela abriendo el fardo el saco de dinero — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cuarenta el mono, quince por cada camisa, diez por la boina... ¡Ochenta berries joven señor!</span></span> — me dijo el muchacho haciendo la cuenta rápida tocando sus dedos. Saqué doscientos berries de mi bolsa y se los entregué al chico, que abrió los ojos y negó con la cabeza tratando de devolver mi mano a su sitio, sin éxito — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Veinte por el talento, cincuenta para un regalo para la abuela y otros cincuenta para que nadie sepa que he estado aquí</span></span> — le dije, guiñándole el ojo, haciendo que el muchacho sonriera y aceptase todo el dinero.<br />
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Salí del establecimiento con mi ropa anterior guardada en una bolsa de tela y vistiendo la nueva indumentaria, encaminándome hacia la posada para dejar aquel fardo y poder comenzar a pasear un poco por los astilleros para ver qué escuchaba por aquí y por allá. Todo parecía un lugar normal, algo que me extrañaba al saber que en este sitio estaba una de las casas de esclavos más grandes de esta parte del Grand Line... algo que los habitantes del archipiélago parecían llevar con completa normalidad. Pero no era asunto mío.<br />
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Al entrar en la taberna, observé a un anciano con un gran bigote blanco y un peinado extraño, vestido con ropa deportiva y marcados pantalones verdes, siendo el único hombre de pie en la taberna. Parecía que había habido algún tipo de altercado con él involucrado. Algunos tipos en el suelo con articulaciones dislocadas y algunos otros con espuma por la boca. El anciano se quedó mirándome fijamente.<br />
— <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Por qué estás en pie?</span></span> — me preguntó sin miramientos — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Aaaah?</span></span> — pregunté con incredulidad y algo de molestia. Me sentía algo acobardado ante la mera presencia de ese anciano y eso me hacía enfadar y querer partirle la cabeza... sólo era un abuelo, qué más daba que hubiera acabado con todos los presentes, si sólo eran borrachos y mierdecillas del montón — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No deberías estar de pie</span></span> — dijo, sacudiéndose el polvo de encima — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y cómo debería estar? ¿Arrodillado ante su majestad?</span></span> — pregunté dejando caer la bolsa con mis pertenencias a mi lado — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No. Inconsciente, como todos en un área de aproximadamente treinta metros</span></span> — me dijo, girándose hacia la barra para apurar una bebida en una jarra, limpiándose después el bigote, y pasando a mirarme directamente — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Probemos otra vez</span></span> — dijo, y sus ojos parecieron emitir un pulso salido de las más profundas y aberrantes fosas del infierno, sintiendo como una presión increíble en el ambiente, viendo como algunos de los muebles empezaban a crujir y a resquebrajarse, haciéndome dar un paso atrás — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿¡Quién te envía anciano!?</span></span> — grité, presuponiendo el peor escenario: Mi familia me había encontrado y había enviado un asesino con un extraño poder de akuma no mi para sentenciarme en ese mismo lugar. Entonces la presión paró, y el anciano se rascó el mentón mirándome — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Grandes esencias en frascos pequeños...</span></span> — musitó — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un diamante sin pulir</span></span> — añadió, y recogió un fardo similar al mío del día anterior, pero más pequeño — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿¡A quién llamas frasco pequeño!?</span></span> — le pregunté inquisitivamente, pero el anciano pasó de largo junto a mi y me ignoró. Lo hizo a tal velocidad que cuando quise darme cuenta estaba a mi lado con la mano apoyada sobre mi hombro derecho — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hasta la piedra más burda puede pasar a ser una joya si se la pule lo suficiente</span></span> — y me dio una palmada — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero tiene que pasar por las manos de un maestro</span></span> — finalizó saliendo del establecimiento cerrando la puerta tras de si.<br />
<br />
Estaba vivo. No me había matado. Era un anciano que había noqueado a todos los presentes en el bar y me había intentado amedrentar con aquella presión... preguntándome que por qué estaba aun en pie...<br />
Entonces lo vi claro. Como una serie de revelaciones increíble que pasaban a toda velocidad. Haría unos días, mi explosión de haoshoku en el puerto del manglar treinta y tres hizo desmayarse a algunos presentes, echando espuma por la boca como los que estaban aquí. El anciano tenía que estar usando la extraña habilidad que Viktor me había dicho que sólo unos pocos poseían. Abrí la puerta y lo encontré yéndose.<br />
— <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oe viejo</span></span> — dije, haciendo que se parase y se girase para mirarme de perfil — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Cuánto tardaría un maestro en pulir una roca?</span></span> — le pregunté, ante lo que sonrió levemente — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dos semanas</span></span> — me dijo con seguridad — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero todo maestro necesita de sus herramientas y su lugar de trabajo</span></span> — añadió, y comenzó a caminar.<br />
Automáticamente entendí aquello como un reto. Aquella persona parecía conocer los secretos para manejar mi habilidad especial, y tenía que invertir el tiempo en alguna parte, protegido y a salvo para poder pasar desapercibido y ganar el tiempo suficiente antes de partir en lo que nos construían el nuevo barco. Subí corriendo a la habitación, abrí la cerradura con llave y avancé hasta hacerme con el petate guardado en el armario. Escondí en él la ropa que traía guardada y el resto del dinero y lo cargué al hombro para irme de la habitación, volviendo a cerrar con llave. Cuando salí de la taberna, el anciano ya había atravesado caminando media calle, así que corrí como pude para no perderlo, y finalmente cuando me puse a su lado, un poco jadeante, le pregunté sin miramientos.<br />
<br />
— <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Eso ha sido Haoshoku?</span></span> — dije, mirándole sin que él me correspondiera — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si</span></span> — me dijo con sinceridad y de forma directa, haciéndome abrir los ojos ligeramente — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y puede enseñarme a usarlo de la misma forma?</span></span> — le volví a preguntar, ante lo que sin dejar de caminar esta vez sí me miró — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si</span></span> — volvió a decir, manteniendo un semblante serio — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Pues enséñeme! ¡Necesito aprender a dominarlo!</span></span> — le dije tratando de no levantar la voz, caminando a su lado. Dejó de mirarme y enfocó sus ojos en el frente — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ningún cualquiera posee esta habilidad, joven. Si la tienes, es que el mundo te depara un final glorioso o terrible... Y claro que puedo enseñarte a refinarlo, pero yo no estoy dispuesto a enseñar nada a ningún borrego maleducado</span></span> — me reprendió mirándome de nuevo con gesto serio, seguramente refiriéndose a mi forma de referirme a él, haciéndome sentir avergonzado y arrepentido casi al instante — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quiere que le llame maestro o algo asi?</span></span> — le pregunté poniendo una mueca — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si. Y que te disculpes</span></span> — me respondió, metiendo sus manos en sus bolsillos caminando relajadamente sin mirarme. Me paré en seco y avanzó unos pocos pasos sin mi, después aceleré para volver a ponerme a su altura, renegando y hablando con la boca pequeña — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">De acuerdo maestro. Le pido disculpas por mi forma de hablar</span></span> — dije a regañadientes, y el maestro sonrió un poco — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y para qué quiere un jornalero del puerto mal disfrazado conseguir perfeccionar el Haoshoku?</span></span> — me preguntó directamente, aparentemente divertido por su ocurrencia, delatando mi disfraz — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para convertirme en el más fuerte de todos</span></span> — afirmé con crudeza, sonriendo también y arrugando la cicatriz bajo mis ojos.<br />
El anciano se paró y me miró de arriba a abajo — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Como todos</span></span> — dijo, y comenzó a caminar — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vamos al dojo</span></span> — dijo, invitándome a seguirle moviendo la mano — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero te advierto de esto: Quiero respeto absoluto, quiero obediencia absoluta, y quiero resultados. Si me faltas al respeto, si cuestionas mis órdenes, o si no consigues lo que te pida en el tiempo que te pida, no te enseñaré nada más</span></span> — enumeró mientras volvía a meter las manos en sus bolsillos — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mientras consiga hacerme desmayar a los demás con mi presencia, haré lo que haga falta</span></span> — dije decidido — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Como todos</span></span> — me volvió a decir el anciano sin mirarme, y ambos continuamos caminando hacia su Dojo.<br />
<br />
Los días y pasaron y comprobé de primera meno que el anciano no mentía. Me obligaba a meditar mientras me sometía a la presión de su presencia. Él lo hacía de la forma más natural posible, con los quehaceres rutinarios, sin despeinarse un solo pelo del bigote... y yo sudaba todos los días hasta empapar mis ropas, sentado con las piernas cruzadas tratando de imponer mi voluntad a la suya propia. Me obligaba a emitir pulsos de mi Haoshoku a diario, y mantenerlos hasta que perdía la consciencia. Despertaba acostado con la cabeza sobre el cojín de mi macuto, y volvía a hacerme repetir el proceso. Empecé a encontrar la forma de expandirlo o retraerlo a voluntad, confinarlo en un área inmediata entorno a mi o hacer que abarcase tantos metros como me fuera posible.<br />
A partir del cuarto día de entrenamiento, conseguí, en una tarde cerca del ocaso, que una taza de cerámica explotase a mi lado. El maestro abrió los ojos de par en par y se acercó para comprobar el estado de aquello, pidiéndome más intensidad, más potencia y más concentración. Elevando mi aura hasta el máximo que me era posible intensificarla, el anciano comenzó a revelar un brillo en sus ojos. Y eso fue lo último que vi antes de volver a caer inconsciente.<br />
<br />
Los días se sucedieron así. Meditar, concentrarme, emitir mi Haoshoku, incrementarlo, hacerlo explotar para aumentar su potencia, conseguir llamar la atención del maestro y desmayarme. Perdí la cuenta de las veces que me había desmayado y de las veces que el anciano me había dicho "otra vez". Hasta que el decimo segundo día, mientras el maestro pedía que incrementase la potencia de mi aura, vi una gota de sudor surcar su arrugada piel y el brillo en sus ojos volvió con una intensidad superior a la que había visto en los días anteriores... hasta que la mesa en la que reposaba la taza de te del maestro se partió con un súbito crujido desproporcionado — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien hecho joven</span></span> — dijo el maestro dando una palmada — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estás listo</span></span> — añadió recogiendo la taza quebrada del suelo — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Como todos</span></span> — le dije yo, con sorna — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No... como todos no</span></span> — añadió sonriendo — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero esto es solo el comienzo. Sólo en el conflicto florecerá tu auténtica capacidad. Debes seguir puliendo tus habilidades</span></span> — me ordenó, recibiendo por respuesta un movimiento de mi cabeza, asintiendo — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Aun te quedan dos días. A trabajar</span></span> — finalizó saliendo de la estancia con los trozos rotos de cerámica y dejándome a mi incrementando nuevamente mi espíritu, buscando la perfección en el control de mi aura.<br />
<br />
Dos días después abandoné el dojo y me encaminé hacia la posada en la que todo había empezado. Casualmente, las dos semanas que tenía arrendadas de habitación. Extrañamente me sentía más perceptivo, más despierto... más confiado. Sentía que tenía una nueva capacidad en si misma que podía permitirme jugar en ligas superiores a las mías, y planeaba explorarlo al mil por ciento. Cayese quien cayese.<br />
Entré en la posada pagando otros mil quinientos berries y dirigiéndome a mi habitación. Iba a dormir las próximas cuarenta y ocho horas... y sin desmayarme.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Entrenamiento</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Este tema funciona como mi entrenamiento para aprender mi Haoshoku Haki de nivel Medio</span></span><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Permanecer en el barco era una estupidez. El único lugar de todo este maldito archipiélago en el que había una bandera ondeando relacionada conmigo. Era como ponerme un cartel gigante de fuego encima de la cabeza con una flecha apuntando hacia mí.<br />
Conocía mejor que nadie a mi familia y sabía la forma que tenían de hacer las cosas, resultando algo más que obvio que, en cualquier situación, en este mundo, si sospechabas que alguien estaba en una isla lo primero que había que hacer era registrar el puerto. Y sabía perfectamente que eso es lo que iban a hacer. Registrarían inicialmente el puerto, barco por barco, y después todas las costas de los demás manglares. Y no necesariamente lo harían llamando la puerta y esperando a ser recibidos, no... Esa gente tenía sus propios métodos para entrar y comprobarlo por sí mismos sin ayuda de nadie del interior.<br />
<br />
El peligro que suponía estar quieto en el mismo punto era algo que no estaba dispuesto a asumir. Y no podía comunicarme ni con Viktor ni con el chaval para decirles donde iba a ir, pues si los encontraban y los relacionaban conmigo, tendrían formas de hacerles hablar.<br />
Tenía que moverme. Tenía que moverme mucho y durante varias semanas. Tenía que tratar de pasar desapercibido, y tenía que aprovechar las precauciones que había tomado durante todos estos años en mi favor: bendito el día en el que decidí ocultar mi rostro y permanecer así de continuo, pues cuando algunos cubren su cabeza para buscar anonimato, yo solo tenía que descubrirla para obtenerlo. <br />
Habían pasado demasiados años y mi rostro era considerablemente diferente, y la fama que me había granjeado en los últimos de estos años se asociaba a ese maravilloso yelmo blanco hueso lleno de agujeros.<br />
Tenía que cambiarme la ropa y prescindir de mi equipo habitual, renunciar a mi casco y mantenerme en movimiento. Esa era la única forma de estar seguro de que no me vigilaban: al estar vigilante yo de los demás. <br />
<br />
Lo primero era decidir qué clase de persona iba a fingir ser, pues la apariencia va ligada a esto estrechamente. Y desgraciadamente no tenía unas grandes dotes de interpretación ni era especialmente habilidoso con el uso del disfraz, así que tendría que ser yo sin ser yo. Lo ideal sería fingir humildad económica, ser un pobre perro muerto de hambre más, uno de los cientos de trabajadores de los astilleros. Como aún no se acercaban las temporadas de frío debía de vestir acorde al clima y al resto de ciudadanos, por lo que un calzado más ligero, pero que no dejase parte del pie al descubierto por el trabajo en el puerto, sería lo ideal. Unas botas de piel hasta los tobillos, del color de la madera, gastadas y arañadas que guardaba por pura y plena nostalgia, de aquellos años en los que me quedé sin nada.<br />
Pero el resto de la ropa empezaba a ser un problema, pues no tenía nada más allá diferente que mi propio uniforme, así que el primer desplazamiento tendría que ser hacia una tienda de costuras y retales, para poder pagar por la confección de nuevas ropas.<br />
<br />
Con esto claramente comencé a hacer el petate que me acompañaría durante las próximas semanas. No debía faltarme dinero ni sustento, así que lo primero que entró en él fueron tres bolsas el tamaño de un jarrón con doscientos mil berries cada una. Todo en billetes para evitar los oídos curiosos de los rateros al escuchar el tintineo del oro. Las dos primeras de las tres bolsas estaban en la parte inferior del petate haciendo peso y quedando ocultas por el resto de efectos personales que portaría conmigo. La otra la colocaría en la parte superior para tener acceso a ella rápidamente para realizar pagos y compras necesarias. <br />
Seguidamente, una brújula, un logpose, y mi denden mushi blanco, pues era un objeto raro y caro como para que un trabajador del puerto pudiera permitirselo, pero si quería llamar a Viktor con la máxima discreción, era la mejor opción sin cuestionarlo.<br />
Como era un hombre que no necesitaba mucho, y tenía que prescindir de mi arma y mi corona, no había mucho más que llevar en aquel saco, y eso lo hacía poco creíble para sustentar la historia de un trabajador errante que acaba de llegar y busca ganarse el jornal en el puerto, así que introduje un cojín de mi camarote para incrementar más el bulto. De hecho para ser exactos, extraje la brújula, el logpose y el denden mushi, introduje el cojín, y pasé a volver a colocar estos tres objetos en el interior. Así estarían más a mi alcance. Finalmente sobre estos y como parte superior del petate introduje la última bolsa de berries, cerrando el saco tensando su cuerda y obteniendo un fardo del tamaño aproximado de un niño de dos a tres años. El equipaje de alguien que lleva toda su vida consigo, y no tiene nada.<br />
<br />
Dejé mis botas altas en el armario y me calcé con las andrajosas. Vestía mi pantalón clásico, y una de mis camisetas interiores sin mangas, habiendo dejado también la chaqueta en el armario, junto al casco y a mi bello Ein Hauch. Oculto todo bajo la llave de aquel guardarropa, que a su vez estaría oculto bajo la llave de mi camarote. Ambas llaves que llevaría conmigo, siempre cerca, en los bolsillos de mi ropa, para evitar pérdidas o hurtos y no tener que tirar la puerta abajo y destruir el guardarropa al llegar de vuelta.<br />
<br />
Finalmente tenía que conseguir dejar un mensaje claro para que no me buscaran pero que al mismo tiempo para quien pudiera irrumpir en el navío no le diera pistas de que vagaba por el archipiélago. Algo que no hiciera sospechar a Viktor de mi huida y que dejara claro a ambos que estaría ilocalizable hasta nuevo aviso. Una nota casta y sencilla, con lo mejor de mi esencia simplista: <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"No me molestéis"</span></span><br />
La clavé en la puerta del camarote en uno de los clavos que había dispuestos para colgar notificaciones, y volví al interior de la habitación esperando a que anocheciera para poder partir, descansando mis últimas horas con Lustig sentado en la silla de mi escritorio mirando recelosamente por la ventana de mi camarote todo el movimiento que aconteciese en el puerto.<br />
<br />
Cuando cayó la noche me dirigí caminando hacia la cubierta del barco dejando a Lustig vagar por la bodega hasta que volviese, cerrando mi habitación con llave, y desplazándome con considerablemente menos ruido del habitual al haberme calzado con las botas viejas. Al ser más pequeñas y de un material más endeble que las otras eran mas llevaderas y menos ruidosas, aunque siguieron sonando mis pasos por el crujir de aquellas maderas. Bajé de un salto hacia "tierra firme" - si es que a esa maraña amontonada de raíces se la podía llamar tierra - y el viento agitó mis cabellos mientras descendía. Algo que no solía suceder todos los días, más el hecho de ir sin mi casco - aunque era extraño para mi - se sentía de cierta forma como algo liberador. Cuando aterricé y me erguí me dispuse a ir caminando hacia el hostal del distrito de puerto, un edificio cochambroso con luces encendidas lleno de trabajadores y borrachos - y trabajadores borrachos - por igual, para pasar la primera noche ahí y disponerme al día siguiente a emprender el peregrinaje por el archipiélago. Serviría para conocer un poco más el terreno, de hecho. Caminé con el crujir de la tierra bajo mis botas y el cobijo de las estrellas y la noche, directo hacia la puerta de aquella casa enorme. El edificio era rústico, normal, algo habitual y sin mayor pena ni gloria dentro de las construcciones con la que nos habíamos topado a lo largo de toda nuestra aventura. Y no diría en toda mi vida pues mis ojos ambarinos habían podido ver la grandeza de los reyes de reyes, y de los dioses de estos últimos. Una tasca de madera y piedra, construida con esfuerzo hace el suficiente tiempo como para que quedase implícito que había albergado en su interior más vidas y secretos que muchas otras. Al entrar, la luz me hizo achicar los ojos - algo normal si ya de por si esta me afectaba menos por la protección de mi casco - arrugando mi rostro y avinagrando mi expresión. Cuando estos se acostumbraron a la luz, pude ver la disposición del lugar: varias mesas redondas con taburetes en sus bordes, con culos gordos y sucios sentados encima, unidos a cuerpos aun más gordos y sucios... aunque había algunos flacos también. Era la clásica estampa de taberna, con la barra al fondo y el tabernero limpiando la vajilla del momento, mientras unas risas por allí, unas voces enfadadas por allá, otros tratando de susurrar sus secretos, y alguno bebiendo en soledad.<br />
<br />
Por un momento creí recordar algo, hace algunos años, en el East Blue. El bar en el que conocí a Joe Joestar, cuando sólo era "Joe y nada más". Recuerdo que él iba con otra persona, y... y yo también, pero no era capaz de ponerle cara a ninguno de esos dos. Un tío con gafas de sol iba con Joe, eso sí lo recordaba, y a mi me acompañaba una mole con el pelo negro y largo... pero no era capaz de recordar sus nombres <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Tiki Taka... así de sencillo Bill -</span> dijo uno de los presentes a mi lado a otro de sus compañeros, sacándome de mi estupor y de mis recuerdos y trayéndome de vuelta al aquí y ahora.<br />
Me dirigí hacia la barra y llamé al tabernero alzando la mano levemente. Era un hombre alto, cercano a los dos metros, completamente calvo y con un buen y frondoso bigote de color caoba. Sus hombros y espaldas eran regios y anchos y vestía una blusa blanca - amarilleada por el uso - cubierta por un mandil de cuero, como los de los herreros. No pude ver su tren inferior, pero sí que estaba secando una jarra cuando le llamé — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiero una habitación</span></span> — dije cuando estuvo frente a mi — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Individual, doble, con vistas al puerto, al distrito, en la primera planta, en la segunda, en la tercera...</span></span> — empezó a preguntar el tipo sin siquiera mirarme — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Una habitación. Una cama, una puerta, una ventana</span></span> — le dije respondiendo a sus preguntas al aire — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Con escritorio, con baño, con armario, con servicio de habitaciones...</span></span> — me volvió a responder, aun sin mirarme — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oe oe</span></span> — dije seriamente — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiero una habitación. Normal. Con su cama para dormir, su mesa para comer, su armario para guardar mis cosas, con una ventana para ventilar y tener aire fresco y mi espacio para que nadie me toque los cojones</span></span> — respondí frunciendo el ceño y llevando la mano a mi macuto — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si no quiere que le toquen los cojones entiendo que es con baño individual, ¿no?</span></span> — volvió a preguntarme el tipo, que ahora si me miraba, colocando la jarra de madera en la mesa — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">De acuerdo...</span></span> — suspiré — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">...y con baño propio</span></span> — terminé de decir, ante lo que mi interlocutor no dudó en responder rápidamente — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Quiere una habitación con una cama individual, un armario para guardar sus cosas, una mesa para comer por lo que deduzco que querrá servicio de comidas, una ventana para tomar el aire fresco por lo que deduzco que la querrá con vistas al puerto, y baño privado. Hablamos de una habitación individual de lujo con todos los servicios</span></span> — escupió a una gran velocidad guardando la jarra en un altillo y sacando otra de bajo la barra, empezando a secar esta nuevamente — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si, como sea</span></span> — respondí apunto de sacar un fajo de billetes del saco — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Cuánto es la noche?</span></span> — pregunté antes de mostrar mis cartas. El tabernero dudó, me miró de arriba a abajo y después habló — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eso depende. ¿Motivo de la visita?</span></span> — me preguntó descaradamente — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si eres un esclavo fugado o uno de esos agitadores contra el Gobierno que me va a causar problemas, la tarifa es el cuádruple</span></span> — afirmó inclinándose un poco más hacia delante para tratar de verme mejor. No titubeé ni flaqueé en mi postura — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vengo a trabajar, a los astilleros. Me llamo Viktor</span></span> — dije permaneciendo inmóvil ante aquel sujeto, que relajó su postura y volvió a abrir la boca — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cien la noche, Viktor</span></span> — me dijo girándose para guardar aquella jarra y ponerse a trastear en sus cosas. Como yo trasteé en las mías, calculando un precio y sacando mil quinientos berries del fardo, doblados y ocultos en mi mano tendiendo esta hacia mi conversador — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dos semanas... y un día de regalo para que de verdad nadie me toque los cojones</span></span> — dije mientras él extendía su mano para agarrar el dinero y asentía con la cabeza — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Perfecto. Acompañeme</span></span> — dijo guardándose el dinero y saliendo por el extremo de la barra dirigiéndose hacia las escaleras, haciendo que yo le siguiera. Por fortuna nuestra conversación había sido la de un cliente mas y nadie en el bar había reparado en mi atención.<br />
<br />
Subí las escaleras acompañando al tabernero y me di con una habitación que era exactamente lo que habíamos hablado. Una puerta, que al ser abierta revelaba un ligero pasillo que albergaba una puerta a la izquierda, donde estaba el baño, y una mesa con una silla al fondo de este pasillo donde se ensanchaba y crecía hacia la izquierda, revelando el espacio para la cama y el armario. La ventana estaba frente a los pies de la cama. El tabernero me dejó allí y me entregó las llaves de la habitación informándome que eran sólo dos semanas, y que las puertas tenían una trampilla para gatos por la que el servicio empujaba una bandeja con la comida, dos veces al día. Las instrucciones estaban claras y con ello se marchó mientras yo cerraba la puerta, disponiéndome a mirar por la ventana y controlar el lugar, observando desde ese lugar el puerto y entre muchos otros mi navío. Suspiré pesadamente. Teníamos que ir al nuevo mundo cuanto antes pues allí era más fácil perder de vista la influencia de esos hijos de puta que llamaba familia. Y hablando de familia, tendríamos que hacer por incrementar la nuestra, Magna, para ganar más tropas y soldados afines que quieran luchar por la causa gloriosa que yo iba a imponer: El nuevo Imperio mercante.<br />
Me acosté algunas horas después y aunque no paré de darle vueltas a la cabeza y a alarmarme por cada crujido de las maderas del pasillo - tendría que acostumbrarme a ese lugar - junto con las voces de los residentes en aquella posada, conseguí mantener un sueño intermitente que fue en cierta medida reparador.<br />
<br />
Al despertar, dejando el petate en su lugar en el armario y llevando conmigo en el bolsillo el denden mushi y un fajo de billetes con el valor de unos diez mil berries, salí del lugar cerrando mi habitación con llave y me dirigí hacia el distrito comercial, tras solicitar unas indicaciones, para aventurarme en busca de algunas ropas más comunes. Es cierto que mi vestuario no era para nada variopinto o llamativo, pero no quería tener que ver nada visualmente con mi figura habitual, para evitar falsos conocidos o personas entrometidas. Así pues, recorrí el espacio entre un punto y otro y cuando me quise dar cuenta estaba inmerso en el distrito comercial, rodeado de tiendas de todo tipo vendiendo toda clase de productos.<br />
Varias de estas tuvieron que pasar hasta que di con un sastre, un local humilde con un letrero viejo y muestras de retales en su escaparate.<br />
<br />
— <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Buenos días</span></span> — dije al cruzar la puerta del establecimiento. Un lugar lleno de telas, oliendo a flores y con una anciana muy delgada, con el pelo gris y recogido en un moño alto, con unas gafas pequeñas y finas. Estaba sentada en una gran butaca y parecía estar tejiendo algo. A su lado, un joven - muy joven - vivaz y alegre me daba la bienvenida, con la cara llena de pecas y el pelo verduzco y alborotado — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Buen día caballero! ¡Bienvenido a 'Tales retales'! ¿Cómo puedo ayudarle?</span></span> — me preguntó abiertamente, mientras caminaba hacia el mostrador mirando a la anciana — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No se preocupe por la abuela Menchi, aunque está jubilada se niega a abandonar el negocio ni un día</span></span> — me contestó con alegría sin yo tener que preguntarle nada, y entonces dirigí mi atención a él — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oe... estoy buscando ropa de jornal</span></span> — dije rascándome la coronilla dudando un poco de mis propias palabras — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Necesito algo resistente, duradero... pero no quiero sobresalir por encima de los otros compañeros</span></span> — le dije con sinceridad, creyéndome mi propio embuste y papelón. El muchacho me miró de arriba a abajo sonriendo y asintió con la cabeza — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un mono de trabajo y un par de camisas. Si quiere unas botas nuevas le puedo recomendar a alguien fabuloso</span></span> — me dijo igual de alegre que siempre — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No es necesario. Mis viejas botas aguantarán</span></span> — añadí dando un toque con el tacón de la bota contra el suelo, pero el crío pareció insistir — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y una boina para cubrirte del sol? El calor puede provocar estragos si te expones a él</span></span> — me dijo, ante lo que bufé ligeramente algo divertido. Hablarme de calor a mi... — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si, si... una boina también está bien. No vaya a ser que el calor haga de las suyas</span></span> — añadí divertido siguiéndole la recomendación. Hacía tanto tiempo que no me preocupaba por la temperatura... — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Entonces está todo dicho! ¿Qué talla tiene usted? Es ancho de espaldas pero no es muy alto...</span></span> — dijo el niño con inocencia mirándome tratando de escudriñarme — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oe</span></span> — dije frunciendo un poco el ceño al escucharle hablar sobre mi altura, pero pareció ignorarme por completo y siguió con su análisis — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un cuarenta y dos de cintura si me preguntan jibirijibirijibiri</span></span> — sentenció el crío riendo — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Y las camisas son de la talla común... ¡tela tejana para el mono, aguantará casi tanto como el cuero y le dará menos calor! ¡Y las camisas de algodón, para mantener fresco su cuerpo pese al sudor!</span></span> — dijo bajando de un taburete que había tras el mostrador y pareciendo pequeñísimo a mis ojos, desapareciendo entre las estanterías de retales, buscando lo que decía. Era un niño realmente muy pequeño.<br />
<br />
Volvió al poco con ambas prendas mencionadas y me invitó a pasar a uno de los vestidores, cosa que hice, y me cambié de mi ropa habitual para vestirme con esa. Un mono... que más bien era un peto, de tela azulada, que unía el pantalón con un una cubierta en el pecho y la espalda, y dos tirantes sencillos, dejando espacio para maniobrar y la parte superior del pecho y los brazos al aire. La camisa - dos iguales - eran blanca, con un cordón de esparto a la altura del esternón para cerrarla o abrirla ligeramente — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Fabuloso!</span></span> — gritó el muchacho cuando salí del probador, extendiéndome una boina plana del mismo color que el peto vaquero — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sólo le falta el martillo en la mano y los clavos en la boca jibirijibirijibiri ¡le queda a usted como un guante!</span></span> — sentenció mientras yo agarraba la boina y me la colocaba, tras haberme echado los cabellos hacia atrás. Me miré en el espejo sucio y gastado que tenían en la tienda... la verdad es que el chico lo había bordado en talla y funcionalidad, cosa que me sorprendió siendo tan joven.<br />
— <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Cuántos años tienes muchacho?</span></span>— pregunté mientras me miraba aun asombrado por tener la ropa perfecta con la talla perfecta, incrédulo con el resultado en correlación con su edad — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Doce señor. Tres en el negocio y aprendiendo de la mejor</span></span> — me dijo señalando a la que había dicho antes que era su abuela — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya veo... tienes mucho talento. ¿Cuánto es el precio de todo esto?</span></span> — pregunté, alternando mi vista entre el chiquillo y su abuela abriendo el fardo el saco de dinero — <span style="color: #d5cc16;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cuarenta el mono, quince por cada camisa, diez por la boina... ¡Ochenta berries joven señor!</span></span> — me dijo el muchacho haciendo la cuenta rápida tocando sus dedos. Saqué doscientos berries de mi bolsa y se los entregué al chico, que abrió los ojos y negó con la cabeza tratando de devolver mi mano a su sitio, sin éxito — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Veinte por el talento, cincuenta para un regalo para la abuela y otros cincuenta para que nadie sepa que he estado aquí</span></span> — le dije, guiñándole el ojo, haciendo que el muchacho sonriera y aceptase todo el dinero.<br />
<br />
Salí del establecimiento con mi ropa anterior guardada en una bolsa de tela y vistiendo la nueva indumentaria, encaminándome hacia la posada para dejar aquel fardo y poder comenzar a pasear un poco por los astilleros para ver qué escuchaba por aquí y por allá. Todo parecía un lugar normal, algo que me extrañaba al saber que en este sitio estaba una de las casas de esclavos más grandes de esta parte del Grand Line... algo que los habitantes del archipiélago parecían llevar con completa normalidad. Pero no era asunto mío.<br />
<br />
Al entrar en la taberna, observé a un anciano con un gran bigote blanco y un peinado extraño, vestido con ropa deportiva y marcados pantalones verdes, siendo el único hombre de pie en la taberna. Parecía que había habido algún tipo de altercado con él involucrado. Algunos tipos en el suelo con articulaciones dislocadas y algunos otros con espuma por la boca. El anciano se quedó mirándome fijamente.<br />
— <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Por qué estás en pie?</span></span> — me preguntó sin miramientos — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Aaaah?</span></span> — pregunté con incredulidad y algo de molestia. Me sentía algo acobardado ante la mera presencia de ese anciano y eso me hacía enfadar y querer partirle la cabeza... sólo era un abuelo, qué más daba que hubiera acabado con todos los presentes, si sólo eran borrachos y mierdecillas del montón — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No deberías estar de pie</span></span> — dijo, sacudiéndose el polvo de encima — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y cómo debería estar? ¿Arrodillado ante su majestad?</span></span> — pregunté dejando caer la bolsa con mis pertenencias a mi lado — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No. Inconsciente, como todos en un área de aproximadamente treinta metros</span></span> — me dijo, girándose hacia la barra para apurar una bebida en una jarra, limpiándose después el bigote, y pasando a mirarme directamente — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Probemos otra vez</span></span> — dijo, y sus ojos parecieron emitir un pulso salido de las más profundas y aberrantes fosas del infierno, sintiendo como una presión increíble en el ambiente, viendo como algunos de los muebles empezaban a crujir y a resquebrajarse, haciéndome dar un paso atrás — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿¡Quién te envía anciano!?</span></span> — grité, presuponiendo el peor escenario: Mi familia me había encontrado y había enviado un asesino con un extraño poder de akuma no mi para sentenciarme en ese mismo lugar. Entonces la presión paró, y el anciano se rascó el mentón mirándome — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Grandes esencias en frascos pequeños...</span></span> — musitó — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un diamante sin pulir</span></span> — añadió, y recogió un fardo similar al mío del día anterior, pero más pequeño — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿¡A quién llamas frasco pequeño!?</span></span> — le pregunté inquisitivamente, pero el anciano pasó de largo junto a mi y me ignoró. Lo hizo a tal velocidad que cuando quise darme cuenta estaba a mi lado con la mano apoyada sobre mi hombro derecho — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hasta la piedra más burda puede pasar a ser una joya si se la pule lo suficiente</span></span> — y me dio una palmada — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero tiene que pasar por las manos de un maestro</span></span> — finalizó saliendo del establecimiento cerrando la puerta tras de si.<br />
<br />
Estaba vivo. No me había matado. Era un anciano que había noqueado a todos los presentes en el bar y me había intentado amedrentar con aquella presión... preguntándome que por qué estaba aun en pie...<br />
Entonces lo vi claro. Como una serie de revelaciones increíble que pasaban a toda velocidad. Haría unos días, mi explosión de haoshoku en el puerto del manglar treinta y tres hizo desmayarse a algunos presentes, echando espuma por la boca como los que estaban aquí. El anciano tenía que estar usando la extraña habilidad que Viktor me había dicho que sólo unos pocos poseían. Abrí la puerta y lo encontré yéndose.<br />
— <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oe viejo</span></span> — dije, haciendo que se parase y se girase para mirarme de perfil — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Cuánto tardaría un maestro en pulir una roca?</span></span> — le pregunté, ante lo que sonrió levemente — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dos semanas</span></span> — me dijo con seguridad — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero todo maestro necesita de sus herramientas y su lugar de trabajo</span></span> — añadió, y comenzó a caminar.<br />
Automáticamente entendí aquello como un reto. Aquella persona parecía conocer los secretos para manejar mi habilidad especial, y tenía que invertir el tiempo en alguna parte, protegido y a salvo para poder pasar desapercibido y ganar el tiempo suficiente antes de partir en lo que nos construían el nuevo barco. Subí corriendo a la habitación, abrí la cerradura con llave y avancé hasta hacerme con el petate guardado en el armario. Escondí en él la ropa que traía guardada y el resto del dinero y lo cargué al hombro para irme de la habitación, volviendo a cerrar con llave. Cuando salí de la taberna, el anciano ya había atravesado caminando media calle, así que corrí como pude para no perderlo, y finalmente cuando me puse a su lado, un poco jadeante, le pregunté sin miramientos.<br />
<br />
— <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Eso ha sido Haoshoku?</span></span> — dije, mirándole sin que él me correspondiera — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si</span></span> — me dijo con sinceridad y de forma directa, haciéndome abrir los ojos ligeramente — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y puede enseñarme a usarlo de la misma forma?</span></span> — le volví a preguntar, ante lo que sin dejar de caminar esta vez sí me miró — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si</span></span> — volvió a decir, manteniendo un semblante serio — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Pues enséñeme! ¡Necesito aprender a dominarlo!</span></span> — le dije tratando de no levantar la voz, caminando a su lado. Dejó de mirarme y enfocó sus ojos en el frente — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ningún cualquiera posee esta habilidad, joven. Si la tienes, es que el mundo te depara un final glorioso o terrible... Y claro que puedo enseñarte a refinarlo, pero yo no estoy dispuesto a enseñar nada a ningún borrego maleducado</span></span> — me reprendió mirándome de nuevo con gesto serio, seguramente refiriéndose a mi forma de referirme a él, haciéndome sentir avergonzado y arrepentido casi al instante — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quiere que le llame maestro o algo asi?</span></span> — le pregunté poniendo una mueca — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si. Y que te disculpes</span></span> — me respondió, metiendo sus manos en sus bolsillos caminando relajadamente sin mirarme. Me paré en seco y avanzó unos pocos pasos sin mi, después aceleré para volver a ponerme a su altura, renegando y hablando con la boca pequeña — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">De acuerdo maestro. Le pido disculpas por mi forma de hablar</span></span> — dije a regañadientes, y el maestro sonrió un poco — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Y para qué quiere un jornalero del puerto mal disfrazado conseguir perfeccionar el Haoshoku?</span></span> — me preguntó directamente, aparentemente divertido por su ocurrencia, delatando mi disfraz — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Para convertirme en el más fuerte de todos</span></span> — afirmé con crudeza, sonriendo también y arrugando la cicatriz bajo mis ojos.<br />
El anciano se paró y me miró de arriba a abajo — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Como todos</span></span> — dijo, y comenzó a caminar — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vamos al dojo</span></span> — dijo, invitándome a seguirle moviendo la mano — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero te advierto de esto: Quiero respeto absoluto, quiero obediencia absoluta, y quiero resultados. Si me faltas al respeto, si cuestionas mis órdenes, o si no consigues lo que te pida en el tiempo que te pida, no te enseñaré nada más</span></span> — enumeró mientras volvía a meter las manos en sus bolsillos — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mientras consiga hacerme desmayar a los demás con mi presencia, haré lo que haga falta</span></span> — dije decidido — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Como todos</span></span> — me volvió a decir el anciano sin mirarme, y ambos continuamos caminando hacia su Dojo.<br />
<br />
Los días y pasaron y comprobé de primera meno que el anciano no mentía. Me obligaba a meditar mientras me sometía a la presión de su presencia. Él lo hacía de la forma más natural posible, con los quehaceres rutinarios, sin despeinarse un solo pelo del bigote... y yo sudaba todos los días hasta empapar mis ropas, sentado con las piernas cruzadas tratando de imponer mi voluntad a la suya propia. Me obligaba a emitir pulsos de mi Haoshoku a diario, y mantenerlos hasta que perdía la consciencia. Despertaba acostado con la cabeza sobre el cojín de mi macuto, y volvía a hacerme repetir el proceso. Empecé a encontrar la forma de expandirlo o retraerlo a voluntad, confinarlo en un área inmediata entorno a mi o hacer que abarcase tantos metros como me fuera posible.<br />
A partir del cuarto día de entrenamiento, conseguí, en una tarde cerca del ocaso, que una taza de cerámica explotase a mi lado. El maestro abrió los ojos de par en par y se acercó para comprobar el estado de aquello, pidiéndome más intensidad, más potencia y más concentración. Elevando mi aura hasta el máximo que me era posible intensificarla, el anciano comenzó a revelar un brillo en sus ojos. Y eso fue lo último que vi antes de volver a caer inconsciente.<br />
<br />
Los días se sucedieron así. Meditar, concentrarme, emitir mi Haoshoku, incrementarlo, hacerlo explotar para aumentar su potencia, conseguir llamar la atención del maestro y desmayarme. Perdí la cuenta de las veces que me había desmayado y de las veces que el anciano me había dicho "otra vez". Hasta que el decimo segundo día, mientras el maestro pedía que incrementase la potencia de mi aura, vi una gota de sudor surcar su arrugada piel y el brillo en sus ojos volvió con una intensidad superior a la que había visto en los días anteriores... hasta que la mesa en la que reposaba la taza de te del maestro se partió con un súbito crujido desproporcionado — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien hecho joven</span></span> — dijo el maestro dando una palmada — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Estás listo</span></span> — añadió recogiendo la taza quebrada del suelo — <span style="color: #D86700;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Como todos</span></span> — le dije yo, con sorna — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No... como todos no</span></span> — añadió sonriendo — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero esto es solo el comienzo. Sólo en el conflicto florecerá tu auténtica capacidad. Debes seguir puliendo tus habilidades</span></span> — me ordenó, recibiendo por respuesta un movimiento de mi cabeza, asintiendo — <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Aun te quedan dos días. A trabajar</span></span> — finalizó saliendo de la estancia con los trozos rotos de cerámica y dejándome a mi incrementando nuevamente mi espíritu, buscando la perfección en el control de mi aura.<br />
<br />
Dos días después abandoné el dojo y me encaminé hacia la posada en la que todo había empezado. Casualmente, las dos semanas que tenía arrendadas de habitación. Extrañamente me sentía más perceptivo, más despierto... más confiado. Sentía que tenía una nueva capacidad en si misma que podía permitirme jugar en ligas superiores a las mías, y planeaba explorarlo al mil por ciento. Cayese quien cayese.<br />
Entré en la posada pagando otros mil quinientos berries y dirigiéndome a mi habitación. Iba a dormir las próximas cuarenta y ocho horas... y sin desmayarme.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Entrenamiento</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Este tema funciona como mi entrenamiento para aprender mi Haoshoku Haki de nivel Medio</span></span><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC PASADO] ¿QUÉ HACEMOS?]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1703</link>
			<pubDate>Sat, 10 May 2025 01:40:05 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=253">Ashura</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1703</guid>
			<description><![CDATA[- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Me aburro. ¿Qué hacemos?</span> - <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Acaso soy tu entretenimiento?</span> - <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Sí, eres mi bufón, chofer y sirviente ¿o no te has dado cuenta todavía?</span> - <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Cállate</span> - Removí el vaso de cerveza mientras la espuma se quedaba en sus bordes, a punto de salir del recipiente<br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Tú también estás aburrido</span> - <br />
<br />
Suspiré desde la extenuación que generan las horas muertas. <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Venga, hagamos algo. En este camarote solo hay armas, tu fétido olor y una cama que llevas sin hacer desde que compraste este dichoso barco</span> - <br />
<br />
Otro trago, le seguí ignorando. <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">¿En serio me vas a obligar a hacer esto? Bueno, todavía no es el momento en realidad </span>- <br />
<br />
Ni sabía a que se refería ni me importaba.<br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Vas a flipar churrita</span> -<br />
<br />
Me eché para atrás en mi asiento. Mis cabellos grasientos se deslizaron por el respaldo de la silla. Miré el techo de mi camarote. <br />
<br />
Sí, estaba aburrido. <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Eso del haki es muy útil ¿lo sabías? </span>- <br />
<br />
Algo quería suponer, mi humo se había vuelto algo tangible. Yo también. Era un poder curioso y útil. Aunque mis aptitudes para el no parecían muy refinadas. Sentía más afinidad con mis poderes humeantes, y ahora, me sentía más intrigado a la hora de saber que haría con ellos, todo un mundo de posibilidades se había abierto. Supongo que tendría que ira ver a Korg, para probarlos. <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Ves, solo necesitas un empujón. Vamos a ver a Korg, y probamos el humillo hakeado, a ver que podemos hacer con él. Pero no lo mates </span>- <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Estás imbécil? </span>- Casi contesté por inercia -<span style="color: #b20080;" class="mycode_color"> Es la única persona que conozco, viva, o sin desaparecer que puede mover este embarcación</span> -<br />
<br />
 - <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Nos conocemos churrita</span> - Noté un poco de picardía en el voz - <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Lleva la espada de madera, no vaya a ser que se te vaya la mano y le arranques medio cuello de un tajo</span> - <br />
<br />
Sí, tenía razón, mejor podía llevar esa, así no tendría que controlarme o pegarle por el lado romo. <br />
<br />
Di un último trago a la cerveza, decidido para prepararme e ir a entrenar con Korg, además le enseñaría a usar ese cuchillito de mantequilla que le había hecho Rapax. <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">¿Ves como eres mi entretenimiento?</span> - <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Tu puta madre, Nicolás </span>- Dije tranquilamente - <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Tu puta madre</span> -]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Me aburro. ¿Qué hacemos?</span> - <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Acaso soy tu entretenimiento?</span> - <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Sí, eres mi bufón, chofer y sirviente ¿o no te has dado cuenta todavía?</span> - <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Cállate</span> - Removí el vaso de cerveza mientras la espuma se quedaba en sus bordes, a punto de salir del recipiente<br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Tú también estás aburrido</span> - <br />
<br />
Suspiré desde la extenuación que generan las horas muertas. <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Venga, hagamos algo. En este camarote solo hay armas, tu fétido olor y una cama que llevas sin hacer desde que compraste este dichoso barco</span> - <br />
<br />
Otro trago, le seguí ignorando. <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">¿En serio me vas a obligar a hacer esto? Bueno, todavía no es el momento en realidad </span>- <br />
<br />
Ni sabía a que se refería ni me importaba.<br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Vas a flipar churrita</span> -<br />
<br />
Me eché para atrás en mi asiento. Mis cabellos grasientos se deslizaron por el respaldo de la silla. Miré el techo de mi camarote. <br />
<br />
Sí, estaba aburrido. <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Eso del haki es muy útil ¿lo sabías? </span>- <br />
<br />
Algo quería suponer, mi humo se había vuelto algo tangible. Yo también. Era un poder curioso y útil. Aunque mis aptitudes para el no parecían muy refinadas. Sentía más afinidad con mis poderes humeantes, y ahora, me sentía más intrigado a la hora de saber que haría con ellos, todo un mundo de posibilidades se había abierto. Supongo que tendría que ira ver a Korg, para probarlos. <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Ves, solo necesitas un empujón. Vamos a ver a Korg, y probamos el humillo hakeado, a ver que podemos hacer con él. Pero no lo mates </span>- <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Estás imbécil? </span>- Casi contesté por inercia -<span style="color: #b20080;" class="mycode_color"> Es la única persona que conozco, viva, o sin desaparecer que puede mover este embarcación</span> -<br />
<br />
 - <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Nos conocemos churrita</span> - Noté un poco de picardía en el voz - <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">Lleva la espada de madera, no vaya a ser que se te vaya la mano y le arranques medio cuello de un tajo</span> - <br />
<br />
Sí, tenía razón, mejor podía llevar esa, así no tendría que controlarme o pegarle por el lado romo. <br />
<br />
Di un último trago a la cerveza, decidido para prepararme e ir a entrenar con Korg, además le enseñaría a usar ese cuchillito de mantequilla que le había hecho Rapax. <br />
<br />
- <span style="color: #c14700;" class="mycode_color">¿Ves como eres mi entretenimiento?</span> - <br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Tu puta madre, Nicolás </span>- Dije tranquilamente - <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Tu puta madre</span> -]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[PRESENTE RELATIVO] [HAKI] ¡La visión del guerrero!]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1700</link>
			<pubDate>Tue, 06 May 2025 05:39:52 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=169">Kenzo D. Fujiwara</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1700</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3 de Invierno, año 14.</span><br />
<br />
Mi entrenamiento tenía que continuar. No sabía exactamente que tenía que hacer, así que improvisaría una vez más. Me interné por el manglar número 2 sin una meta clara, solo con el impulso tembloroso que me empujaba hacia algo, que me hiciera sentir más fuerte, más vivo, más… útil. A cada paso, el crujir de las maderas podridas bajo mis botas rompía el silencio de la niebla espesa que flotaba sobre los canales, y los chirridos de los puentes oxidados parecían quejarse por mi peso. A veces los manglares murmuraban cosas, o quizás solo era mi cabeza, pero en aquel laberinto de raíces y tablones podridos, mis pensamientos sonaban más fuerte de lo que deberían. Iba buscando un rincón donde entrenar, golpear algo, correr, gritar… Lo que fuera. Algo para sacudirme el temblor que tenía por sentirme infinitamente inferior a todos mis compañeros.Fue entonces cuando lo vi. En uno de los muelles menos transitados, más alejados de la actividad humana, había un hombre mayor entrenando solo. Su figura, delgada pero firme como una cuerda tensada, se movía en una danza pausada y solemne. Sus brazos trazaban formas en el aire como si esculpiera lo invisible; sus pies se deslizaban con precisión, sin apenas hacer ruido. No peleaba contra nada y, sin embargo, cada uno de sus gestos parecía tener un propósito letal. Me quedé clavado, observándolo desde lejos. Por un momento, dudé si era un fantasma o un loco. Pero no, sus ojos estaban demasiado vivos… aunque no me miraban. Fingía ignorarme, pero vi cómo de vez en cuando desviaba el rabillo del ojo hacia mí, como si estuviera midiendo mi presencia sin querer reconocerla del todo. Lleno de una mezcla de respeto y testarudez, intenté imitar sus movimientos. No tenía ni idea de qué hacía exactamente, pero traté de seguir el ritmo, con el cuerpo tenso, los pies mal colocados, los brazos inseguros. Me sentía como un muñeco desarticulado, pero seguí. Él, finalmente, se detuvo. Se giró un poco, lo justo para verme mejor, y con una voz seca y grave preguntó. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué haces, chico?-</span> Me encogí de hombros y respondí con una sonrisa tonta. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Pues siendo sinceros, imitarte. Tienes pinta de saber lo que haces. Intento aprender.-</span></span> Nos presentamos. Él era Bakuro. Yo… bueno, yo era Kenzo, claro. Para romper el hielo, traté de impresionarlo con una técnica llena de piruetas y fintas. Di giros rápidos, hice un amague hacia la izquierda, y lancé un puñetazo con mi derecha al aire. Nada. Ni un ceño levantado. Solo silencio. Bufó levemente y siguió con su entrenamiento. Así que simplemente me senté. Lo observé y empecé a hacer preguntas. Muchas. Y algo en su mirada cambió: no una sonrisa, ni aprobación… pero un leve destello. Como si, por primera vez, valiera la pena no ignorarme del todo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Por qué luchas?-</span> Su voz cortó el silencio como un cuchillo afilado. No tenía prisa, no tenía intención de intimidarme ni de ofrecerme una enseñanza inmediata. Solo una pregunta. Simple, directa. Como una flecha lanzada al centro del pecho. Parpadeé. Por un momento, no supe qué decir. No porque no tuviera una respuesta, sino porque tenía demasiadas. Lucho por proteger, por aprender, por demostrar que valgo, por no volver a sentirme débil. Lucho por todos mis nakamas, por Kumatetsu, por el niño que fui y por el hombre que quiero ser. Pero no dije nada de eso. Me quedé en silencio, tragando el nudo que se me formaba en la garganta mientras sus ojos me escaneaban con esa calma impenetrable. Solo respondí con lo primero que brotó. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Porque no sé hacer otra cosa.-</span></span> No hubo juicio en su rostro, ni aprobación. Solo asintió una vez, despacio, como si entendiera más de lo que decía. Luego alzó una ceja, separó un poco los pies y levantó su mano con el dorso hacia mí. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Intenta golpearme.-</span> No lo dudé. Lancé un puñetazo recto, rápido. Fallé. Me impulsé con una patada giratoria, lo mejor de mi. Fallé otra vez. Corrí en zigzag, salté, amagué, hasta escupí licor en el aire para despistarlo. Ni siquiera se movía. Era como si su cuerpo estuviera en un lugar y su espíritu en otro, esquivando sin esfuerzo, como una sombra que se deslizaba entre mis errores. Mis ataques no eran lentos, ni débiles, pero cada intento parecía más ridículo que el anterior. Me resbalé, caí de espaldas. Escuché una risa, no suya, sino mía, amarga al principio, luego un poco resignada. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¡¿Cómo lo haces?!-</span></span> Pregunté, sin levantarme todavía, con los brazos extendidos hacia el cielo nublado. El sudor me caía por la frente y sentía las palmas temblar. Me dolía el orgullo. Pero algo dentro de mí también se estaba despertando. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No es tu fuerza lo que falla.-</span> Dijo él, sin acercarse, sin moverse un ápice. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Es que solo golpeas sin saber por qué.-</span> Me quedé quieto, con la respiración entrecortada. Cerré los ojos. No era solo cansancio. Era frustración, sí… pero también una chispa que no quería apagarse. Me puse de pie con torpeza, sacudí la ropa, y sin burlas ni arrogancia, asentí. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entonces… ¿Me enseñas como ser más fuerte?-</span></span> Fue ahí, justo ahí, cuando noté el cambio. No en su expresión, que seguía serena. Sino en su postura, en su silencio. Un maestro no necesita decir que acepta a un alumno. A veces basta con no rechazarlo. Y Bakuro, en ese momento, eligió quedarse.<br />
<br />
El camino que seguimos fue silencioso. Solo se oía el crujido suave de mis botas contra la madera húmeda del muelle, el murmullo constante del agua entre las raíces de los mangles, y el siseo ocasional del viento colándose entre las ramas. Bakuro no dijo una palabra, y yo tampoco me atreví a romper el silencio. Caminaba tras él con la frente aún perlada de sudor y los músculos tensos por el esfuerzo fallido de antes, pero algo en su caminar sereno, casi solemne, me hacía pensar que había superado una puerta invisible. Al llegar a un claro escondido entre los manglares, lo comprendí: ese no era un campo de entrenamiento, era un lugar de prueba. Rodeado de raíces gruesas como troncos y árboles que formaban una bóveda natural, el claro estaba cubierto por una delgada capa de niebla y luz filtrada en haces difusos. Un santuario sin templos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Quédate ahí. No te muevas. No hables.-</span> Dijo Bakuro sin mirarme, señalando un círculo de tierra limpia en medio del claro. Fruncí el ceño, confundido, pero obedecí. Me coloqué en el centro del círculo, de pie, las piernas ligeramente abiertas, los brazos relajados, y esperé. Al principio no entendía nada. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Meditar? ¿Esperar a que me atacara por sorpresa? ¿Ser blanco de algo? No pasó nada. Pasaron los minutos y el silencio se volvió espeso, opresivo. Al poco tiempo, mis pies comenzaron a picar. Un mosquito zumbó cerca de mi oreja y el impulso de espantarlo me ardía en los dedos. Me moví sin pensarlo… y Bakuro chasqueó la lengua desde una piedra cercana. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Desde el principio.-</span> Fue todo lo que dijo. Suspiré. Y volví a empezar. Cada vez que parpadeaba más fuerte, cada vez que mi peso cambiaba ligeramente de pie, él lo notaba. Una palabra suya, y el tiempo se reiniciaba. Pronto, el sudor comenzó a escurrirme por la nuca. Me dolía la espalda. Los muslos me temblaban por la tensión de estar de pie sin moverme. Y sin embargo, me negaba a rendirme. Empecé a escuchar mi respiración. A medirla. A fundirme con la quietud del manglar. Como si el mundo entero se redujera a ese momento. A ese control. A ese silencio absoluto. No sé cuánto tiempo pasó realmente. Tal vez una eternidad. Tal vez una hora. Pero cuando, al fin, sin previo aviso, escuché su voz decir “Suficiente”, sentí que había roto una barrera en mí que ni sabía que existía. Lo miré. No sonrió. Solo asintió con leve respeto. Y ese gesto, en ese instante, valió más que cualquier elogio.<br />
<br />
En la siguiente parte de mi entrenamiento, me puso una venda para que no viera absolutamente nada. La venda sobre mis ojos era áspera y olía a sal y a cuerda vieja. Sentía su presión sobre mis párpados como una frontera firme entre el mundo que conocía y otro completamente distinto, uno en el que mis ojos no me servirían de nada. Me encontraba en un pasillo estrecho, flanqueado por cañas huecas que silbaban suavemente con el viento. El suelo de madera crujía con cada pequeño movimiento, pero Bakuro, astuto como era, había comenzado a caminar con pasos tan sutiles que apenas podía distinguirlos de los suspiros de las ramas. Lo único que me mantenía firme, lo único que me hacía sentir que no me iba a perder en aquella oscuridad, era el sonido. O eso creía. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Señala mi posición.-</span> Ordenó con su voz grave, profunda, como si saliera de todas partes a la vez. Asentí, aunque no sé si él podía verme hacerlo, y afiné los oídos. Me obligué a respirar más despacio, a eliminar el tambor de mi corazón del centro de mi atención. Escuchaba: el roce del viento, el golpeteo de una hoja contra otra, el chasquido lejano de un insecto... y entonces, algo. Un roce breve, casi imperceptible. Moví el dedo hacia mi derecha, seguro de que lo había escuchado ahí. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Fallo.-</span> Dijo él, con la misma calma con la que uno se tomaría un sorbo de té. Fruncí el ceño. Lo había oído. Juraría que sí. Lo volví a intentar. Una, dos, tres veces. Cada vez, escuchaba un sonido tenue y lo seguía. Cada vez fallaba. Mis labios se apretaron en una mueca frustrada y el sudor comenzó a resbalar por mi cuello. No entendía qué estaba haciendo mal. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escuchas con los oídos…-</span> Murmuró Bakuro, ya no desde un punto, sino como si se deslizara entre las cañas. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Pero no estás oyendo nada más.-</span> Giré la cabeza hacia la derecha, como intentando encararlo. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Cómo que nada más? ¡No tengo nada más con qué oír!-</span></span> Repliqué, la voz cargada de exasperación. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ese es el problema…-</span> Respondió, y su voz fue un eco que me atravesó de lado a lado. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No entiendes que no se trata de oír. Se trata de percibir. Escucha con todo tu ser. Oirás con tu piel, con tu espíritu, si dejas de depender de lo que crees conocer.-</span> Me quedé quieto. Dejé de buscar el sonido. Dejé de perseguirlo. Solo… existí. Y por primera vez, no escuché nada, pero algo dentro de mí se agitó, como si por un instante mis sentidos se expandieran más allá del cuerpo. Aún fallé. Pero por primera vez, sentí que me acercaba.<br />
<br />
Después de ese ejercicio, tratamos de hacer un descanso. La fogata chisporroteaba con pereza, como si también ella estuviera exhausta después de aquel largo entrenamiento. El cielo sobre los manglares era una bóveda aún clara presidida por el sol, que colgaba como un farol cansado entre las ramas altas y retorcidas. El humo del fuego se mezclaba con el aroma tenue de arroz tostado y algas secas, y por un instante creí que el mundo podía quedarse quieto. Sentado sobre una raíz nudosa, me llevé un bocado a la boca, masticando con el cuerpo dolido pero el ánimo todavía inquieto. Fue entonces cuando Bakuro rompió el silencio, su voz arrastrando ecos viejos, como si desenterrara palabras con cada sílaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Una vez, hace muchos años, dejé que la ira decidiera por mí.-</span> No me miraba. Su rostro se mantenía enfocado en las llamas, y sus ojos reflejaban más que el fuego. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Me traicionaron. Alguien a quien consideraba hermano... me arrebató todo. Familia, honor... dirección.-</span> Yo me detuve a media mordida. Lo había oído hablar poco hasta ahora, y escuchar algo así me heló la espalda. Quise preguntar más, pero él continuó sin necesidad de que lo hiciera. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-En mi rabia, creí que lo correcto era devolver el golpe. Busqué venganza... y por poco pierdo incluso lo que me quedaba.-</span> Entonces se volvió hacia mí, sus ojos clavándose como agujas de bambú. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El Haki no es una técnica, Kenzo. Es un espejo. Si tu alma está turbia, solo reflejará niebla. El miedo nubla la percepción. La furia la distorsiona. La claridad solo nace del control.-</span> Me encogí de hombros, rascándome la nuca con una sonrisilla. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Sí, bueno... pero yo no tengo esas cosas, ¿no? Yo soy feliz, soy fuerte y…-</span></span> Pero no me dejó acabar. Hizo un gesto de desaprobación chasqueando su lengua. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No entendiste nada.-</span> Interrumpió, tajante. Luego se puso de pie con un suspiro y se alejó sin volver a mirarme. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entonces aún no estás listo.-</span> Quedé solo frente al fuego. El silencio fue más denso que el aire húmedo del manglar. Esperé que volviera, que dijera algo más… pero no lo hizo. Pasaron horas. El arroz se enfrió, las brasas menguaron, y yo me quedé allí, con la cabeza llena de pensamientos que no sabía cómo ordenar. Al principio me molesté. Luego me sentí tonto. Y, al final, empecé a entender. No me había castigado por distraído, sino por no escuchar con el corazón. Como si todo el entrenamiento fuera también para silenciar el ruido dentro de mí.<br />
<br />
La noche se había derramado sobre los manglares como una tinta espesa, cubriendo todo con su manto húmedo y cargado de misterio. El crepitar moribundo de la hoguera apenas lograba abrir grietas de luz entre la oscuridad, y la brisa salobre del mar se colaba entre los árboles, silbando como un susurro antiguo. Sentado con las piernas cruzadas sobre la tierra aún tibia, respiraba lentamente mientras Bakuro, en su acostumbrado silencio imponente, daba vueltas a mi alrededor como un lobo midiendo a su presa. Entonces se detuvo tras de mí, y sin previo aviso, volvió a cubrirme los ojos con aquel trozo áspero de tela que ya comenzaba a asociar con las pruebas más extrañas de su entrenamiento. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No te muevas-</span> Gruñó con voz baja, ronca, como si la orden viniera de una raíz profunda del mundo. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué tengo que hacer esta vez…?-</span></span> Pregunté con algo de resignación, apretando la venda contra mi rostro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Contar cuántos bichos hay cerca de la hoguera. No con los ojos. Con el alma.-</span> Me quedé quieto. Completamente inmóvil. Durante los primeros minutos, me sentí ridículo. ¿Cómo se supone que iba a contar insectos sin verlos, sin oírlos siquiera? El mundo se redujo al negro detrás de mis párpados y al calor tenue del fuego cercano. Empecé a escuchar el latido de mi propio corazón, el zumbido leve de la brisa entre las hojas, un croar lejano que iba y venía con el viento. Me costaba concentrarme. Mi mente saltaba de pensamiento en pensamiento como un mono entre ramas, incapaz de quedarse quieta. La frustración empezó a picarme la nuca como un insecto invisible. Pero entonces… decidí rendirme. No a la prueba, sino al esfuerzo inútil. Dejé de forzar, de empujar. Respiré. Dejé que el aire entrara y saliera como una marea lenta. Poco a poco, algo cambió. Era como si el mundo alrededor empezara a hablar un idioma que siempre había estado allí, pero que yo nunca había sabido escuchar. No eran sonidos. Era una sensación. Una vibración sutil. Y comencé a notar presencias: pequeñas, tenues, moviéndose cerca del suelo, en los arbustos, incluso zumbando en el aire. Mosquitos. Un par de escarabajos. Libélulas flotando con esa elegancia que tienen cuando no les importa el mundo. No sabía cuántos exactamente, pero los sentía ahí, como luciérnagas en una neblina interior. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Hmph...-</span> Gruñó Bakuro tras de mí, seco. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Mal. Pero menos mal que antes. Vas por buen camino, Kenzo… pero te falta todavía.-</span> Y aunque no lo dijo con elogio, una chispa de orgullo se encendió dentro de mí. Por primera vez, había mirado sin ver.<br />
<br />
El descanso fue breve, apenas un respiro entre las mareas de exigencia que Bakuro imponía sin vacilar. La noche seguía envolviendo el mundo en su abrazo húmedo y espeso, y las sombras danzaban tímidamente alrededor de la hoguera, proyectando formas que parecían criaturas ancestrales. Volví a sentarme en el mismo lugar, la tierra aún tibia bajo mis piernas cruzadas, y el crujido suave del fuego acompañando mis latidos como un tambor lejano. Bakuro se acercó en silencio, como una sombra más, y su presencia pesada se detuvo a mis espaldas. No necesitó levantar la voz para que sus palabras se clavaran firmes en mi pecho. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Esta vez, no quiero saber el numero de bichos que ves.-</span> Dijo con gravedad, mientras volvía a cubrirme los ojos con la tela rugosa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Quiero que me digas cómo percibes sus auras.-</span> Mi primera reacción fue la confusión. ¿Auras? ¿Insectos? Por un momento pensé que se burlaba de mí. Pero Bakuro no era de los que jugaban con las palabras. Cerré los ojos debajo de la venda, dejé escapar el aire de mis pulmones y me entregué a ese silencio denso que comenzaba a resultarme familiar. El mundo se apagó de nuevo, y sólo quedaba mi respiración y el murmullo del bosque. Traté de sentir, no de buscar. De abrirme, no de atrapar. Poco a poco, fui notando pequeñas presencias, como gotas cayendo en un estanque. No eran imágenes ni sonidos, pero tampoco eran sólo intuiciones. Una vibración suave, como una tela temblando al viento. Algunas eran cálidas, otras más frías, otras simplemente ligeras. Una de ellas, quizás una libélula, tenía un aura que imaginé como un suspiro azul, apenas rozando el borde de mi consciencia. Había otra que sentí vibrar como un tono verde apagado, intermitente. Y un tercero, probablemente un escarabajo, lo sentía como un pequeño tambor rojo que latía con lentitud cerca del suelo. No sabía si mis sensaciones eran precisas, pero eran reales. No las pensaba: las percibía. Cuando retiré la venda, Bakuro me observaba en silencio, sus ojos como piedras antiguas. No habló de inmediato. Luego asintió, con apenas un movimiento de la cabeza. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Sigues avanzando. Poco a poco… pero avanzas.-</span> Dijo, con ese tono que no era elogio ni reproche. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Estás empezando a ver. Pero sé que puedes hacerlo mucho mejor.-</span> Y sus palabras no fueron un látigo, sino una semilla. Algo dentro de mí floreció con esa frase. Por primera vez, me sentí cerca. No aún del poder… pero sí del umbral.<br />
<br />
Otra vez el silencio. Otra vez la tierra bajo mis piernas, la madera crepitando suavemente, y la sombra imponente de Bakuro envolviéndome como una montaña que observa. Me había dejado descansar unos minutos, lo justo para que no me desplomara. Luego, sin palabras innecesarias, me guio de nuevo hasta el centro del claro, junto a la hoguera moribunda. Me senté obediente, ya sin resistencia ni quejas. El cuerpo dolía, sí, pero más allá del cansancio físico, sentía algo dentro de mí afilándose… algo que no sabía poner en palabras, pero que crecía con cada prueba. Entonces, Bakuro habló. Su voz fue más grave que nunca, pero también más solemne, como si cada sílaba marcara el final de un camino. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Esta será la última parte del entrenamiento por hoy.-</span> Dijo, y se agachó frente a mí, sin tocarme aún. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No verás con los ojos, ni oirás con los oídos, ni sentirás con las manos. Solo tu espíritu hablará por ti. Quiero que me digas cuántos bichos hay aquí, sus auras y dónde están. Exactamente. No habrá fallos, ¿Vale?-</span> Tragué saliva. Un leve temblor me recorrió los brazos. No era miedo. Era una mezcla de responsabilidad y... ¿ansia? Sabía que esta era la prueba más dura, la que realmente definiría si había crecido en algo más que músculos y reflejos. Él colocó la venda por última vez, ajustándola con precisión. Todo se volvió negro. Inhalé profundamente, dejando que el aire acariciara mis pulmones como una brisa curativa. Luego exhalé. Y me sumergí. Al principio, nada. Silencio. Oscuridad. Pero ya no me desesperaba. Solo esperé. Y entonces comenzaron a aparecer. Como si cada criatura respirara una melodía invisible que mi alma, por fin, podía escuchar. Un grupo de cuatro escarabajos. Sus auras eran firmes, pesadas, de un color ocre apagado. Los sentí a mi derecha, cerca de una raíz, inmóviles pero alerta. Diez mosquitos. Sus energías eran vibrantes y afiladas, como un hilo plateado danzando en círculos erráticos a unos pasos frente a mí. Siete gusanos. Sus presencias eran densas y húmedas, unas pulsaciones verde musgo que se arrastraban lentamente detrás de mí, pegado al suelo. Seis libélulas. Sus esencias me llegaron como un eco brillante y azul celeste, con alas invisibles que cortaban el aire justo sobre mi cabeza, suspendida como una idea en medio de un pensamiento. Dos pequeños escorpiones. Sus auras eran rojizas, angulosas, como pequeños fuegos apagados. Uno estaba a mi izquierda, cerca de una piedra caliente. El otro, más lejano, se escondía tras una hoja, al borde del claro. Los dije todos. Uno a uno. Con sus colores. Con sus ritmos. Con sus posiciones exactas. Cuando me quité la venda, el mundo volvió a inundarme, pero era distinto. Más claro. Más nítido. Bakuro estaba frente a mí. No decía nada, pero su boca, por primera vez, se curvó levemente en una sonrisa. Una tan pequeña que casi parecía un espejismo. Pero era real. Y con solo eso, supe que lo había logrado.<br />
<br />
El sol se despedía con lentitud, tiñendo los cielos de un rojo espeso que se deslizaba sobre los manglares como una promesa de silencio. Las ramas se alzaban retorcidas, bañadas por la luz dorada, y el agua estancada reflejaba los últimos destellos del día con la quietud de un espejo roto. Caminábamos en paralelo, Bakuro y yo, nuestros pasos marcando un ritmo tranquilo sobre la madera húmeda del puente colgante que serpenteaba entre las raíces gigantes. No hablábamos. No hacía falta. El aire estaba cargado de algo que no sabría nombrar: un tipo de respeto sin adornos, forjado a través del sudor, la frustración y un atisbo de entendimiento que aún palpitaba dentro de mí como una chispa recién encendida. Mi cuerpo dolía, cada músculo se quejaba en silencio, pero no era lo mismo que antes. No era fatiga, era transformación. Algo había cambiado en mí, aunque no lograba describirlo del todo. Era como si, después de tanto tropezar, por fin hubiese descubierto dónde estaba el suelo. Me sentía… más presente. No más fuerte, ni más sabio, pero sí más anclado. Como si mis pies por fin pisaran el mundo con propósito. Bakuro seguía avanzando con su andar sereno, casi felino. Su túnica ondeaba apenas con la brisa salada, casi meditativo. No me miraba, pero sabía que me había estado observando durante toda la caminata, evaluando sin decirlo. Cuando por fin se detuvo, giró ligeramente el rostro hacia mí. Sus ojos no mostraban afecto, pero tampoco frialdad. Solo determinación. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-A partir de hoy, entrenarás cada amanecer. La flor ha brotado. Ahora hay que regarla.-</span> Dijo con voz grave, sin necesidad de elevarla. No supe si me hablaba como maestro, como juez o como jardinero. Pero sus palabras cayeron sobre mí con el peso de una promesa. Me quedé mirándolo, asintiendo con seriedad, sin sonreír. No quería arruinar el momento con palabras vacías. En su silencio, había algo más profundo que cualquier discurso. Cuando él retomó la marcha, me quedé un instante rezagado. Miré hacia el horizonte. El sol se perdía lentamente entre las raíces y el mar, y una brisa me golpeó el rostro, trayéndome el olor a sal y barro. Respiré hondo, dejando que esa sensación se grabara en mi memoria. No sabía exactamente qué era el Haki aún, pero sí sabía esto: el camino había comenzado. Y yo… ya no era el mismo niño que lo emprendió.<br />
<br />
La madera crujió bajo mis botas al subir las escaleras de la posada. A cada paso, el cansancio se me colaba por los huesos como una sombra persistente, recordándome cada golpe recibido, cada caída, cada gota de sudor que había dejado en ese extraño y brutal santuario que eran los manglares de Sabaody. La puerta de mi habitación cedió con un leve quejido y, sin siquiera molestarme en encender la lámpara de aceite, me dejé caer sobre el colchón con un suspiro largo, de esos que arrastran más alma que aire. El cuerpo me pesaba como si estuviera hecho de piedra mojada, pero mi mente… no encontraba descanso. El techo, borroso en la penumbra, parecía girar lentamente, como si también estuviera procesando todo lo que había vivido. Y vaya si era mucho. Aún podía oír la voz severa de Bakuro resonando en lo más profundo de mi pecho, como si me la hubiera tatuado en las costillas: <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"La flor ha brotado. Ahora hay que regarla."</span></span>. Me lo repetía en silencio, como si al hacerlo pudiera aferrarme a esa nueva versión de mí que había empezado a despertar entre sus palabras. No solo había sentido un atisbo de lo que significaba el Haki de Observación… también recordaba la dureza de los entrenamientos con Garnet, su intensidad incansable, sus correcciones directas, su mirada que parecía escanearme por dentro. Fue con ella que comprendí las bases del Haki de Armadura, esa coraza invisible que surgía no del músculo, sino de una voluntad férrea. Mis brazos aún zumbaban por los intentos fallidos, pero en medio de esos golpes, uno —solo uno— había surtido efecto. Fue leve, apenas una película sobre mi piel, pero ahí estaba. Lo había sentido. Una sonrisa se dibujó en mi rostro, débil, más por orgullo que por alegría. Me sentía más fuerte. Esa era la verdad. No solo físicamente… también en espíritu. Como si el caos de Sabaody me hubiera arrojado a un remolino y yo hubiese salido del otro lado, empapado, magullado, pero vivo. Distinto. Y sin embargo, esa sensación no venía sola. Acompañando la satisfacción había algo más: una certeza fría, sólida, que se asentó en mi pecho justo antes de cerrar los ojos. Todavía me falta tanto. Había tocado las puertas de un mundo más vasto, más exigente, y sabía que si quería cruzarlas por completo, debía seguir caminando. Más rápido. Más lejos. Más profundo. Así, entre pensamientos y un silencio denso, me quedé dormido. Y por primera vez en días… soñé con claridad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">3 de Invierno, año 14.</span><br />
<br />
Mi entrenamiento tenía que continuar. No sabía exactamente que tenía que hacer, así que improvisaría una vez más. Me interné por el manglar número 2 sin una meta clara, solo con el impulso tembloroso que me empujaba hacia algo, que me hiciera sentir más fuerte, más vivo, más… útil. A cada paso, el crujir de las maderas podridas bajo mis botas rompía el silencio de la niebla espesa que flotaba sobre los canales, y los chirridos de los puentes oxidados parecían quejarse por mi peso. A veces los manglares murmuraban cosas, o quizás solo era mi cabeza, pero en aquel laberinto de raíces y tablones podridos, mis pensamientos sonaban más fuerte de lo que deberían. Iba buscando un rincón donde entrenar, golpear algo, correr, gritar… Lo que fuera. Algo para sacudirme el temblor que tenía por sentirme infinitamente inferior a todos mis compañeros.Fue entonces cuando lo vi. En uno de los muelles menos transitados, más alejados de la actividad humana, había un hombre mayor entrenando solo. Su figura, delgada pero firme como una cuerda tensada, se movía en una danza pausada y solemne. Sus brazos trazaban formas en el aire como si esculpiera lo invisible; sus pies se deslizaban con precisión, sin apenas hacer ruido. No peleaba contra nada y, sin embargo, cada uno de sus gestos parecía tener un propósito letal. Me quedé clavado, observándolo desde lejos. Por un momento, dudé si era un fantasma o un loco. Pero no, sus ojos estaban demasiado vivos… aunque no me miraban. Fingía ignorarme, pero vi cómo de vez en cuando desviaba el rabillo del ojo hacia mí, como si estuviera midiendo mi presencia sin querer reconocerla del todo. Lleno de una mezcla de respeto y testarudez, intenté imitar sus movimientos. No tenía ni idea de qué hacía exactamente, pero traté de seguir el ritmo, con el cuerpo tenso, los pies mal colocados, los brazos inseguros. Me sentía como un muñeco desarticulado, pero seguí. Él, finalmente, se detuvo. Se giró un poco, lo justo para verme mejor, y con una voz seca y grave preguntó. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué haces, chico?-</span> Me encogí de hombros y respondí con una sonrisa tonta. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Pues siendo sinceros, imitarte. Tienes pinta de saber lo que haces. Intento aprender.-</span></span> Nos presentamos. Él era Bakuro. Yo… bueno, yo era Kenzo, claro. Para romper el hielo, traté de impresionarlo con una técnica llena de piruetas y fintas. Di giros rápidos, hice un amague hacia la izquierda, y lancé un puñetazo con mi derecha al aire. Nada. Ni un ceño levantado. Solo silencio. Bufó levemente y siguió con su entrenamiento. Así que simplemente me senté. Lo observé y empecé a hacer preguntas. Muchas. Y algo en su mirada cambió: no una sonrisa, ni aprobación… pero un leve destello. Como si, por primera vez, valiera la pena no ignorarme del todo.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Por qué luchas?-</span> Su voz cortó el silencio como un cuchillo afilado. No tenía prisa, no tenía intención de intimidarme ni de ofrecerme una enseñanza inmediata. Solo una pregunta. Simple, directa. Como una flecha lanzada al centro del pecho. Parpadeé. Por un momento, no supe qué decir. No porque no tuviera una respuesta, sino porque tenía demasiadas. Lucho por proteger, por aprender, por demostrar que valgo, por no volver a sentirme débil. Lucho por todos mis nakamas, por Kumatetsu, por el niño que fui y por el hombre que quiero ser. Pero no dije nada de eso. Me quedé en silencio, tragando el nudo que se me formaba en la garganta mientras sus ojos me escaneaban con esa calma impenetrable. Solo respondí con lo primero que brotó. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Porque no sé hacer otra cosa.-</span></span> No hubo juicio en su rostro, ni aprobación. Solo asintió una vez, despacio, como si entendiera más de lo que decía. Luego alzó una ceja, separó un poco los pies y levantó su mano con el dorso hacia mí. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Intenta golpearme.-</span> No lo dudé. Lancé un puñetazo recto, rápido. Fallé. Me impulsé con una patada giratoria, lo mejor de mi. Fallé otra vez. Corrí en zigzag, salté, amagué, hasta escupí licor en el aire para despistarlo. Ni siquiera se movía. Era como si su cuerpo estuviera en un lugar y su espíritu en otro, esquivando sin esfuerzo, como una sombra que se deslizaba entre mis errores. Mis ataques no eran lentos, ni débiles, pero cada intento parecía más ridículo que el anterior. Me resbalé, caí de espaldas. Escuché una risa, no suya, sino mía, amarga al principio, luego un poco resignada. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¡¿Cómo lo haces?!-</span></span> Pregunté, sin levantarme todavía, con los brazos extendidos hacia el cielo nublado. El sudor me caía por la frente y sentía las palmas temblar. Me dolía el orgullo. Pero algo dentro de mí también se estaba despertando. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No es tu fuerza lo que falla.-</span> Dijo él, sin acercarse, sin moverse un ápice. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Es que solo golpeas sin saber por qué.-</span> Me quedé quieto, con la respiración entrecortada. Cerré los ojos. No era solo cansancio. Era frustración, sí… pero también una chispa que no quería apagarse. Me puse de pie con torpeza, sacudí la ropa, y sin burlas ni arrogancia, asentí. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entonces… ¿Me enseñas como ser más fuerte?-</span></span> Fue ahí, justo ahí, cuando noté el cambio. No en su expresión, que seguía serena. Sino en su postura, en su silencio. Un maestro no necesita decir que acepta a un alumno. A veces basta con no rechazarlo. Y Bakuro, en ese momento, eligió quedarse.<br />
<br />
El camino que seguimos fue silencioso. Solo se oía el crujido suave de mis botas contra la madera húmeda del muelle, el murmullo constante del agua entre las raíces de los mangles, y el siseo ocasional del viento colándose entre las ramas. Bakuro no dijo una palabra, y yo tampoco me atreví a romper el silencio. Caminaba tras él con la frente aún perlada de sudor y los músculos tensos por el esfuerzo fallido de antes, pero algo en su caminar sereno, casi solemne, me hacía pensar que había superado una puerta invisible. Al llegar a un claro escondido entre los manglares, lo comprendí: ese no era un campo de entrenamiento, era un lugar de prueba. Rodeado de raíces gruesas como troncos y árboles que formaban una bóveda natural, el claro estaba cubierto por una delgada capa de niebla y luz filtrada en haces difusos. Un santuario sin templos. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Quédate ahí. No te muevas. No hables.-</span> Dijo Bakuro sin mirarme, señalando un círculo de tierra limpia en medio del claro. Fruncí el ceño, confundido, pero obedecí. Me coloqué en el centro del círculo, de pie, las piernas ligeramente abiertas, los brazos relajados, y esperé. Al principio no entendía nada. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Meditar? ¿Esperar a que me atacara por sorpresa? ¿Ser blanco de algo? No pasó nada. Pasaron los minutos y el silencio se volvió espeso, opresivo. Al poco tiempo, mis pies comenzaron a picar. Un mosquito zumbó cerca de mi oreja y el impulso de espantarlo me ardía en los dedos. Me moví sin pensarlo… y Bakuro chasqueó la lengua desde una piedra cercana. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Desde el principio.-</span> Fue todo lo que dijo. Suspiré. Y volví a empezar. Cada vez que parpadeaba más fuerte, cada vez que mi peso cambiaba ligeramente de pie, él lo notaba. Una palabra suya, y el tiempo se reiniciaba. Pronto, el sudor comenzó a escurrirme por la nuca. Me dolía la espalda. Los muslos me temblaban por la tensión de estar de pie sin moverme. Y sin embargo, me negaba a rendirme. Empecé a escuchar mi respiración. A medirla. A fundirme con la quietud del manglar. Como si el mundo entero se redujera a ese momento. A ese control. A ese silencio absoluto. No sé cuánto tiempo pasó realmente. Tal vez una eternidad. Tal vez una hora. Pero cuando, al fin, sin previo aviso, escuché su voz decir “Suficiente”, sentí que había roto una barrera en mí que ni sabía que existía. Lo miré. No sonrió. Solo asintió con leve respeto. Y ese gesto, en ese instante, valió más que cualquier elogio.<br />
<br />
En la siguiente parte de mi entrenamiento, me puso una venda para que no viera absolutamente nada. La venda sobre mis ojos era áspera y olía a sal y a cuerda vieja. Sentía su presión sobre mis párpados como una frontera firme entre el mundo que conocía y otro completamente distinto, uno en el que mis ojos no me servirían de nada. Me encontraba en un pasillo estrecho, flanqueado por cañas huecas que silbaban suavemente con el viento. El suelo de madera crujía con cada pequeño movimiento, pero Bakuro, astuto como era, había comenzado a caminar con pasos tan sutiles que apenas podía distinguirlos de los suspiros de las ramas. Lo único que me mantenía firme, lo único que me hacía sentir que no me iba a perder en aquella oscuridad, era el sonido. O eso creía. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Señala mi posición.-</span> Ordenó con su voz grave, profunda, como si saliera de todas partes a la vez. Asentí, aunque no sé si él podía verme hacerlo, y afiné los oídos. Me obligué a respirar más despacio, a eliminar el tambor de mi corazón del centro de mi atención. Escuchaba: el roce del viento, el golpeteo de una hoja contra otra, el chasquido lejano de un insecto... y entonces, algo. Un roce breve, casi imperceptible. Moví el dedo hacia mi derecha, seguro de que lo había escuchado ahí. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Fallo.-</span> Dijo él, con la misma calma con la que uno se tomaría un sorbo de té. Fruncí el ceño. Lo había oído. Juraría que sí. Lo volví a intentar. Una, dos, tres veces. Cada vez, escuchaba un sonido tenue y lo seguía. Cada vez fallaba. Mis labios se apretaron en una mueca frustrada y el sudor comenzó a resbalar por mi cuello. No entendía qué estaba haciendo mal. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Escuchas con los oídos…-</span> Murmuró Bakuro, ya no desde un punto, sino como si se deslizara entre las cañas. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Pero no estás oyendo nada más.-</span> Giré la cabeza hacia la derecha, como intentando encararlo. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Cómo que nada más? ¡No tengo nada más con qué oír!-</span></span> Repliqué, la voz cargada de exasperación. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ese es el problema…-</span> Respondió, y su voz fue un eco que me atravesó de lado a lado. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No entiendes que no se trata de oír. Se trata de percibir. Escucha con todo tu ser. Oirás con tu piel, con tu espíritu, si dejas de depender de lo que crees conocer.-</span> Me quedé quieto. Dejé de buscar el sonido. Dejé de perseguirlo. Solo… existí. Y por primera vez, no escuché nada, pero algo dentro de mí se agitó, como si por un instante mis sentidos se expandieran más allá del cuerpo. Aún fallé. Pero por primera vez, sentí que me acercaba.<br />
<br />
Después de ese ejercicio, tratamos de hacer un descanso. La fogata chisporroteaba con pereza, como si también ella estuviera exhausta después de aquel largo entrenamiento. El cielo sobre los manglares era una bóveda aún clara presidida por el sol, que colgaba como un farol cansado entre las ramas altas y retorcidas. El humo del fuego se mezclaba con el aroma tenue de arroz tostado y algas secas, y por un instante creí que el mundo podía quedarse quieto. Sentado sobre una raíz nudosa, me llevé un bocado a la boca, masticando con el cuerpo dolido pero el ánimo todavía inquieto. Fue entonces cuando Bakuro rompió el silencio, su voz arrastrando ecos viejos, como si desenterrara palabras con cada sílaba. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Una vez, hace muchos años, dejé que la ira decidiera por mí.-</span> No me miraba. Su rostro se mantenía enfocado en las llamas, y sus ojos reflejaban más que el fuego. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Me traicionaron. Alguien a quien consideraba hermano... me arrebató todo. Familia, honor... dirección.-</span> Yo me detuve a media mordida. Lo había oído hablar poco hasta ahora, y escuchar algo así me heló la espalda. Quise preguntar más, pero él continuó sin necesidad de que lo hiciera. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-En mi rabia, creí que lo correcto era devolver el golpe. Busqué venganza... y por poco pierdo incluso lo que me quedaba.-</span> Entonces se volvió hacia mí, sus ojos clavándose como agujas de bambú. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-El Haki no es una técnica, Kenzo. Es un espejo. Si tu alma está turbia, solo reflejará niebla. El miedo nubla la percepción. La furia la distorsiona. La claridad solo nace del control.-</span> Me encogí de hombros, rascándome la nuca con una sonrisilla. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Sí, bueno... pero yo no tengo esas cosas, ¿no? Yo soy feliz, soy fuerte y…-</span></span> Pero no me dejó acabar. Hizo un gesto de desaprobación chasqueando su lengua. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No entendiste nada.-</span> Interrumpió, tajante. Luego se puso de pie con un suspiro y se alejó sin volver a mirarme. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entonces aún no estás listo.-</span> Quedé solo frente al fuego. El silencio fue más denso que el aire húmedo del manglar. Esperé que volviera, que dijera algo más… pero no lo hizo. Pasaron horas. El arroz se enfrió, las brasas menguaron, y yo me quedé allí, con la cabeza llena de pensamientos que no sabía cómo ordenar. Al principio me molesté. Luego me sentí tonto. Y, al final, empecé a entender. No me había castigado por distraído, sino por no escuchar con el corazón. Como si todo el entrenamiento fuera también para silenciar el ruido dentro de mí.<br />
<br />
La noche se había derramado sobre los manglares como una tinta espesa, cubriendo todo con su manto húmedo y cargado de misterio. El crepitar moribundo de la hoguera apenas lograba abrir grietas de luz entre la oscuridad, y la brisa salobre del mar se colaba entre los árboles, silbando como un susurro antiguo. Sentado con las piernas cruzadas sobre la tierra aún tibia, respiraba lentamente mientras Bakuro, en su acostumbrado silencio imponente, daba vueltas a mi alrededor como un lobo midiendo a su presa. Entonces se detuvo tras de mí, y sin previo aviso, volvió a cubrirme los ojos con aquel trozo áspero de tela que ya comenzaba a asociar con las pruebas más extrañas de su entrenamiento. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No te muevas-</span> Gruñó con voz baja, ronca, como si la orden viniera de una raíz profunda del mundo. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué tengo que hacer esta vez…?-</span></span> Pregunté con algo de resignación, apretando la venda contra mi rostro. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Contar cuántos bichos hay cerca de la hoguera. No con los ojos. Con el alma.-</span> Me quedé quieto. Completamente inmóvil. Durante los primeros minutos, me sentí ridículo. ¿Cómo se supone que iba a contar insectos sin verlos, sin oírlos siquiera? El mundo se redujo al negro detrás de mis párpados y al calor tenue del fuego cercano. Empecé a escuchar el latido de mi propio corazón, el zumbido leve de la brisa entre las hojas, un croar lejano que iba y venía con el viento. Me costaba concentrarme. Mi mente saltaba de pensamiento en pensamiento como un mono entre ramas, incapaz de quedarse quieta. La frustración empezó a picarme la nuca como un insecto invisible. Pero entonces… decidí rendirme. No a la prueba, sino al esfuerzo inútil. Dejé de forzar, de empujar. Respiré. Dejé que el aire entrara y saliera como una marea lenta. Poco a poco, algo cambió. Era como si el mundo alrededor empezara a hablar un idioma que siempre había estado allí, pero que yo nunca había sabido escuchar. No eran sonidos. Era una sensación. Una vibración sutil. Y comencé a notar presencias: pequeñas, tenues, moviéndose cerca del suelo, en los arbustos, incluso zumbando en el aire. Mosquitos. Un par de escarabajos. Libélulas flotando con esa elegancia que tienen cuando no les importa el mundo. No sabía cuántos exactamente, pero los sentía ahí, como luciérnagas en una neblina interior. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Hmph...-</span> Gruñó Bakuro tras de mí, seco. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Mal. Pero menos mal que antes. Vas por buen camino, Kenzo… pero te falta todavía.-</span> Y aunque no lo dijo con elogio, una chispa de orgullo se encendió dentro de mí. Por primera vez, había mirado sin ver.<br />
<br />
El descanso fue breve, apenas un respiro entre las mareas de exigencia que Bakuro imponía sin vacilar. La noche seguía envolviendo el mundo en su abrazo húmedo y espeso, y las sombras danzaban tímidamente alrededor de la hoguera, proyectando formas que parecían criaturas ancestrales. Volví a sentarme en el mismo lugar, la tierra aún tibia bajo mis piernas cruzadas, y el crujido suave del fuego acompañando mis latidos como un tambor lejano. Bakuro se acercó en silencio, como una sombra más, y su presencia pesada se detuvo a mis espaldas. No necesitó levantar la voz para que sus palabras se clavaran firmes en mi pecho. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Esta vez, no quiero saber el numero de bichos que ves.-</span> Dijo con gravedad, mientras volvía a cubrirme los ojos con la tela rugosa. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Quiero que me digas cómo percibes sus auras.-</span> Mi primera reacción fue la confusión. ¿Auras? ¿Insectos? Por un momento pensé que se burlaba de mí. Pero Bakuro no era de los que jugaban con las palabras. Cerré los ojos debajo de la venda, dejé escapar el aire de mis pulmones y me entregué a ese silencio denso que comenzaba a resultarme familiar. El mundo se apagó de nuevo, y sólo quedaba mi respiración y el murmullo del bosque. Traté de sentir, no de buscar. De abrirme, no de atrapar. Poco a poco, fui notando pequeñas presencias, como gotas cayendo en un estanque. No eran imágenes ni sonidos, pero tampoco eran sólo intuiciones. Una vibración suave, como una tela temblando al viento. Algunas eran cálidas, otras más frías, otras simplemente ligeras. Una de ellas, quizás una libélula, tenía un aura que imaginé como un suspiro azul, apenas rozando el borde de mi consciencia. Había otra que sentí vibrar como un tono verde apagado, intermitente. Y un tercero, probablemente un escarabajo, lo sentía como un pequeño tambor rojo que latía con lentitud cerca del suelo. No sabía si mis sensaciones eran precisas, pero eran reales. No las pensaba: las percibía. Cuando retiré la venda, Bakuro me observaba en silencio, sus ojos como piedras antiguas. No habló de inmediato. Luego asintió, con apenas un movimiento de la cabeza. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Sigues avanzando. Poco a poco… pero avanzas.-</span> Dijo, con ese tono que no era elogio ni reproche. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Estás empezando a ver. Pero sé que puedes hacerlo mucho mejor.-</span> Y sus palabras no fueron un látigo, sino una semilla. Algo dentro de mí floreció con esa frase. Por primera vez, me sentí cerca. No aún del poder… pero sí del umbral.<br />
<br />
Otra vez el silencio. Otra vez la tierra bajo mis piernas, la madera crepitando suavemente, y la sombra imponente de Bakuro envolviéndome como una montaña que observa. Me había dejado descansar unos minutos, lo justo para que no me desplomara. Luego, sin palabras innecesarias, me guio de nuevo hasta el centro del claro, junto a la hoguera moribunda. Me senté obediente, ya sin resistencia ni quejas. El cuerpo dolía, sí, pero más allá del cansancio físico, sentía algo dentro de mí afilándose… algo que no sabía poner en palabras, pero que crecía con cada prueba. Entonces, Bakuro habló. Su voz fue más grave que nunca, pero también más solemne, como si cada sílaba marcara el final de un camino. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Esta será la última parte del entrenamiento por hoy.-</span> Dijo, y se agachó frente a mí, sin tocarme aún. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No verás con los ojos, ni oirás con los oídos, ni sentirás con las manos. Solo tu espíritu hablará por ti. Quiero que me digas cuántos bichos hay aquí, sus auras y dónde están. Exactamente. No habrá fallos, ¿Vale?-</span> Tragué saliva. Un leve temblor me recorrió los brazos. No era miedo. Era una mezcla de responsabilidad y... ¿ansia? Sabía que esta era la prueba más dura, la que realmente definiría si había crecido en algo más que músculos y reflejos. Él colocó la venda por última vez, ajustándola con precisión. Todo se volvió negro. Inhalé profundamente, dejando que el aire acariciara mis pulmones como una brisa curativa. Luego exhalé. Y me sumergí. Al principio, nada. Silencio. Oscuridad. Pero ya no me desesperaba. Solo esperé. Y entonces comenzaron a aparecer. Como si cada criatura respirara una melodía invisible que mi alma, por fin, podía escuchar. Un grupo de cuatro escarabajos. Sus auras eran firmes, pesadas, de un color ocre apagado. Los sentí a mi derecha, cerca de una raíz, inmóviles pero alerta. Diez mosquitos. Sus energías eran vibrantes y afiladas, como un hilo plateado danzando en círculos erráticos a unos pasos frente a mí. Siete gusanos. Sus presencias eran densas y húmedas, unas pulsaciones verde musgo que se arrastraban lentamente detrás de mí, pegado al suelo. Seis libélulas. Sus esencias me llegaron como un eco brillante y azul celeste, con alas invisibles que cortaban el aire justo sobre mi cabeza, suspendida como una idea en medio de un pensamiento. Dos pequeños escorpiones. Sus auras eran rojizas, angulosas, como pequeños fuegos apagados. Uno estaba a mi izquierda, cerca de una piedra caliente. El otro, más lejano, se escondía tras una hoja, al borde del claro. Los dije todos. Uno a uno. Con sus colores. Con sus ritmos. Con sus posiciones exactas. Cuando me quité la venda, el mundo volvió a inundarme, pero era distinto. Más claro. Más nítido. Bakuro estaba frente a mí. No decía nada, pero su boca, por primera vez, se curvó levemente en una sonrisa. Una tan pequeña que casi parecía un espejismo. Pero era real. Y con solo eso, supe que lo había logrado.<br />
<br />
El sol se despedía con lentitud, tiñendo los cielos de un rojo espeso que se deslizaba sobre los manglares como una promesa de silencio. Las ramas se alzaban retorcidas, bañadas por la luz dorada, y el agua estancada reflejaba los últimos destellos del día con la quietud de un espejo roto. Caminábamos en paralelo, Bakuro y yo, nuestros pasos marcando un ritmo tranquilo sobre la madera húmeda del puente colgante que serpenteaba entre las raíces gigantes. No hablábamos. No hacía falta. El aire estaba cargado de algo que no sabría nombrar: un tipo de respeto sin adornos, forjado a través del sudor, la frustración y un atisbo de entendimiento que aún palpitaba dentro de mí como una chispa recién encendida. Mi cuerpo dolía, cada músculo se quejaba en silencio, pero no era lo mismo que antes. No era fatiga, era transformación. Algo había cambiado en mí, aunque no lograba describirlo del todo. Era como si, después de tanto tropezar, por fin hubiese descubierto dónde estaba el suelo. Me sentía… más presente. No más fuerte, ni más sabio, pero sí más anclado. Como si mis pies por fin pisaran el mundo con propósito. Bakuro seguía avanzando con su andar sereno, casi felino. Su túnica ondeaba apenas con la brisa salada, casi meditativo. No me miraba, pero sabía que me había estado observando durante toda la caminata, evaluando sin decirlo. Cuando por fin se detuvo, giró ligeramente el rostro hacia mí. Sus ojos no mostraban afecto, pero tampoco frialdad. Solo determinación. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-A partir de hoy, entrenarás cada amanecer. La flor ha brotado. Ahora hay que regarla.-</span> Dijo con voz grave, sin necesidad de elevarla. No supe si me hablaba como maestro, como juez o como jardinero. Pero sus palabras cayeron sobre mí con el peso de una promesa. Me quedé mirándolo, asintiendo con seriedad, sin sonreír. No quería arruinar el momento con palabras vacías. En su silencio, había algo más profundo que cualquier discurso. Cuando él retomó la marcha, me quedé un instante rezagado. Miré hacia el horizonte. El sol se perdía lentamente entre las raíces y el mar, y una brisa me golpeó el rostro, trayéndome el olor a sal y barro. Respiré hondo, dejando que esa sensación se grabara en mi memoria. No sabía exactamente qué era el Haki aún, pero sí sabía esto: el camino había comenzado. Y yo… ya no era el mismo niño que lo emprendió.<br />
<br />
La madera crujió bajo mis botas al subir las escaleras de la posada. A cada paso, el cansancio se me colaba por los huesos como una sombra persistente, recordándome cada golpe recibido, cada caída, cada gota de sudor que había dejado en ese extraño y brutal santuario que eran los manglares de Sabaody. La puerta de mi habitación cedió con un leve quejido y, sin siquiera molestarme en encender la lámpara de aceite, me dejé caer sobre el colchón con un suspiro largo, de esos que arrastran más alma que aire. El cuerpo me pesaba como si estuviera hecho de piedra mojada, pero mi mente… no encontraba descanso. El techo, borroso en la penumbra, parecía girar lentamente, como si también estuviera procesando todo lo que había vivido. Y vaya si era mucho. Aún podía oír la voz severa de Bakuro resonando en lo más profundo de mi pecho, como si me la hubiera tatuado en las costillas: <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">"La flor ha brotado. Ahora hay que regarla."</span></span>. Me lo repetía en silencio, como si al hacerlo pudiera aferrarme a esa nueva versión de mí que había empezado a despertar entre sus palabras. No solo había sentido un atisbo de lo que significaba el Haki de Observación… también recordaba la dureza de los entrenamientos con Garnet, su intensidad incansable, sus correcciones directas, su mirada que parecía escanearme por dentro. Fue con ella que comprendí las bases del Haki de Armadura, esa coraza invisible que surgía no del músculo, sino de una voluntad férrea. Mis brazos aún zumbaban por los intentos fallidos, pero en medio de esos golpes, uno —solo uno— había surtido efecto. Fue leve, apenas una película sobre mi piel, pero ahí estaba. Lo había sentido. Una sonrisa se dibujó en mi rostro, débil, más por orgullo que por alegría. Me sentía más fuerte. Esa era la verdad. No solo físicamente… también en espíritu. Como si el caos de Sabaody me hubiera arrojado a un remolino y yo hubiese salido del otro lado, empapado, magullado, pero vivo. Distinto. Y sin embargo, esa sensación no venía sola. Acompañando la satisfacción había algo más: una certeza fría, sólida, que se asentó en mi pecho justo antes de cerrar los ojos. Todavía me falta tanto. Había tocado las puertas de un mundo más vasto, más exigente, y sabía que si quería cruzarlas por completo, debía seguir caminando. Más rápido. Más lejos. Más profundo. Así, entre pensamientos y un silencio denso, me quedé dormido. Y por primera vez en días… soñé con claridad.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente relativo] [Entrenamiento de haki] Los golpes que más duelen]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1699</link>
			<pubDate>Mon, 05 May 2025 05:54:02 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=34">Triana Tempesta</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1699</guid>
			<description><![CDATA[Ya llevábamos varios días en la isla, pero, al menos, no sentía que estuviésemos perdiendo el tiempo. Incluso se podría decir que estábamos más atareados que nunca. Siempre había tiempo para el ocio, me había pasado casi todas las noches por los bares y tabernas, pero sin dejar de lado el entrenamiento. Sabía que los demás también estaban ocupados, cada uno teníamos nuestras responsabilidades. Yo, por el momento, había estado entrenando mi haki de observación hasta llevarlo a un nuevo nivel y también me había encargado de enseñárselo a Jolyne. No sabía cuánto tiempo más estaríamos en aquella isla, si los marines seguían sin tocar las narices, podía ser bastante más. Eso nos daba tiempo a mejorar, a recuperarnos y, sobre todo, a conseguir un nuevo barco para continuar con nuestro camino. Esa sería la tarea de Sasha y Tobías.<br />
<br />
Aquel día transcurrió con normalidad, me dediqué al entrenamiento desde muy temprano para luego pasar la tarde descansando. Cuando comenzaba a anochecer, me di una ducha y me arreglé para ir a tomar algo. A pesar de no confiar en las personas, había charlado con alguna que otra. No estaba mal relacionarse de vez en cuando. Además, había conocido a una mujer morena bastante interesante que solía frecuentar una taberna concreta. Ahí era donde pensaba ir. El único problema era que no iba a ser capaz de tocarla. Casi me arrepentía de seguir buscándola para fingir un encuentro casual, porque como ella estuviese interesada iba a tener que cortar por lo sano. Al menos era un entretenimiento sano. <br />
<br />
Me puse mi colonia y me terminé de poner los tacones para salir. A veces me encontraba con alguno de la banda, pero hoy estaba el hostal bastante tranquilo y despejado. Tan solo me crucé con un par de desconocidos que no me prestaron atención. Eso era buena señal. De momento nada indicaba que nos hubiesen reconocido. Era extraño, aunque tal vez se explicaba porque en aquel lugar hubiese problemas más grandes de los que los marines se tenían que encargar. Ahora que habíamos llegado tan lejos, me había dado cuenta de que no éramos, ni de lejos, el centro del mundo. Tampoco lo pretendía, con llamar la atención de quienes pretendíamos era suficiente.<br />
<br />
Salí de mi habitación y comencé a caminar a paso tranquilo hacia la taberna. No estaba demasiado lejos, tan solo a unos cinco minutos del hostal. El lugar no era muy acogedor. Estaba algo sucio y la iluminación no era la mejor, pero cumplían con su cometido, servían bebidas de todo tipo de forma rápida. La gente que lo frecuentaba tampoco era especialmente molesta. Había un poco de todo, imágenes como era habitual en las tabernas de mala muerte. Había gente que acababa de trabajar en los astilleros y quería descansar tras un duro día de trabajo, había gente que había acabado en sucumbiendo a sus vicios y pasaban todas sus noches y tardes, incluso mañanas, bebiendo como zombies en aquella taberna. También había gente que parecía de lo más peligrosa con la peor pinta que pudieras imaginar, aunque a mí no me amedrentaban. Tal vez algunos de los que frecuentasen la taberna me incluyes en un este grupo. De vez en cuando también había personas que parecía que no sabían dónde se habían metido. Hombres tímidos y callados y mujeres comunes y corrientes de las que iban a comprar al mercado por la mañana. Era bastante curioso apreciar la variedad de clientes. Mientras no me molestasen no me importaba quién fuese a beber allí. Algunos hombres habían intentado invitarme a una copa, pero los había despachado rápido y apenas me habían dado problemas.<br />
<br />
No tardé en encontrarme frente a la puerta del local. La abrí y miré alrededor intentando localizar a la persona por la que había ido aquel día. Para mi desgracia, no vi aquel pelo moreno y rizado. De hecho, hoy apenas había un par de mujeres. Una señora que tendría como 80 años pero que bebía como un camionero, a juzgar por todas las copas vacías de su mesa, y una chica joven acompañada de otro chico con cara de querer salir de allí cuanto antes. No parecía que se estuviese divirtiendo demasiado, pero ese no era mi problema. Ya que estaba allí no iba a desperdiciar la noche. Fui hasta la barra y me senté en una silla libre para pedir una cerveza. El hombre de la barra terminó de atender a otro cliente para, justo después, llenarme una jarra y ponérmela adelante. La agarré por el asa y pues tenía y me la llevé a la boca para darle un largo trago. En ese momento, el cliente sentado a mi lado se dirigió a mí con una voz que me resultaba extrañamente familiar. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Creía que no te ibas a tomar en serio lo de invitarme a una cerveza o a un par de ellas, pero aquí estás</span> —dijo como si me conociese de toda la vida. Giré mi rostro y vi a aquel hombre con el que me había encontrado en el bosque de manglares y que me había ayudado a perfeccionar mi haki de observación. Llevaba la misma ropa desastrada son pero son con las mangas rasgadas. Su gusto por la moda era absolutamente nulo.  Su forma de vestir me recordaba bastante a la de Jolyne. Pero lo que más destacaba era su barba. No sabía si se la cortaba así por algún tipo de moda o es que le crecía con esa forma extravagante. Aun así, no era de lo más extraño que había visto en mi viaje. Tan solo era ligeramente peculiar. <br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No he venido aquí a invitarte a nada, aunque tengo que decir que debería. Eres muy molesto, pero tus consejos me han servido mucho. Así que, ¿qué narices? A esta invito yo</span></span> —dije alzando mi jarra a modo de brindis en el aire para llevármela a la boca y pegar otro largo trago. Sinceramente, no esperaba volver a cruzarme con ese tipo en mi vida, pero tras haber comprobado que sus entrenamientos dieron sus frutos y me ayudaron a aumentar mi comprensión y mi habilidad con el haki, no solo quería agradecérselo, sino proponerle que me ayudase hacer lo mismo con el otro tipo de haki. No sabía si pensaba cobrar por ello, pero yo no pensaba soltar un duro a menos que fuese estrictamente necesario. Sería buena idea dejar de lado mi lado más seco para tratar de acercarme a él de forma más amistosa. A pesar de que me había tratado como una estúpida durante mi entrenamiento, no tenía nada en su contra. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Oye, gracias por lo del otro día. Yo sola hubiese tardado mucho más en dominar el haki </span></span>—dije percibiendo que en su boca se comenzaba a asomar una sonrisa socarrona. Imaginaba que porque él creería que habría sido incapaz. Debía reconocer que era complicado, pero estaba convencida de que con mi cabezonería habría sido capaz de aprender a dominarlo, aunque hubiese tardado años. No sabía cuánto tiempo podríamos quedarnos en aquel lugar, pero no era habitual que pasásemos demasiado tiempo en una misma isla, así que tenía que aprovechar que había encontrado a alguien como él y entrenar todo lo que pudiera. No pensaba rogarle, no era una arrastrada, pero intentaría buscar la manera de agradarle o, por lo menos, de no desagradable demasiado.<br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Ahora que pienso en ello con una cerveza bien fría entre manos he caído en la cuenta de que solo con una jarra no podría agradecértelo, así que tómate las que quieras, que esta noche pago yo. Eso sí, quería hacerte una pregunta. ¿Conoces el otro tipo de haki?</span></span> —aquel trato me pareció algo más justo y llamativo que el anterior. Era posible que ese ofrecimiento decantase la balanza a mi favor. El hombre rio de forma escandalosa, lo cual tomé como que sabía perfectamente por dónde iban los tiros. No había que ser un genio para adivinarlo. No tardó en responderme ni siquiera un segundo. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por supuesto, ¿por quién me tomas? Pero otra cosa es que vaya a ayudarte de gratis. El pago por las bebidas de hoy no está nada mal, pero, ¿qué te parece el pago de las bebidas de aquí hasta que consigas dominar el otro tipo de haki? Cuanto más tardes en aprender, más caro te saldrá. Es una buena forma de motivación, ¿no te parece? </span>—preguntó con una sonrisa en el rostro. El tío era mucho más aprovechado de lo que pensaba, ¿cuántas cervezas podría beber en un día? Estaba bastante segura de tener el dinero suficiente para poder pagarlas, pero otra cosa era que quisiera gastarme mi dinero en que este desgraciado se pusiese morado. Aun así, si lo pensaba bien podría llegar a valer la pena. Tan solo tenía que intentar aprender lo más rápido posible y mantenerle entretenido para evitar que bebiese demasiado. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Trato hecho</span></span> —acepté de forma rápida antes de que se lo pensase y se le ocurriese pedir algo más. <br />
<br />
Tras establecer el trato y pasar un par de horas de aquella noche bebiendo con él, cada uno fue a su casa a descansar, en mi caso al hostal y, en su caso, ni puñetera idea, para encontrarnos al día siguiente en el mismo lugar en el que me había visto entrenar con las burbujas el haki de observación. Estaba bastante animada y dispuesta a darlo todo en el entrenamiento. No me importaba lo que costase, pensaba centrar todas mis energías y mi esfuerzo en dominarlo cuanto antes. Ya no solo por el dinero que me tendría que gastar en bebida, sino porque estaba ansiosa por conocer las posibilidades de aquel poder y ser capaz de manejarlo a mi antojo. Tal vez el resto de los Alas Negras hubiesen aprovechado su estancia en la isla de la misma forma y también conociesen esa especie de mejora del haki, pero, si no era así, iban a alucinar cuando se lo contase, sobre todo Sasha y Kenzo, los más ambiciosos en combate y los más obsesionados por fortalecerse. Seguramente por ello no les sorprendiera lo que les contase y no me extrañaría que también lo hubiesen entrenado. A pesar de haberme acostado un poco tarde, me levanté antes de la hora. Ya le había pagado las bebidas de anoche, así que solo esperaba que no me hubiese engañado y que él también estuviese en el lugar que habíamos acordado a la hora fijada. Me vestí con mi ropa habitual, cogí mis dos katanas y mi bolso con mis objetos personales antes de salir por la puerta cochambrosa de aquel hostal. Tuve que contenerme para no acelerar el paso y llegar excesivamente pronto. Ya no solo eran las ganas de entrenar, sino también la necesidad de comprobar que él se encontraría allí. <br />
<br />
Al llegar, el lugar estaba vacío y en completo silencio. Eran las ocho y media de la mañana, en la parte más habitada de aquel manglar la gente ya había comenzado a moverse para asistir a sus trabajos y comenzar a abrir algunos comercios y negocios, pero en esa zona algo más apartada no había ni un alma. Aunque había intentado no adelantarme demasiado, todavía había llegado unos minutos antes de lo esperado, así que ahora solo me quedaba tener un poco de paciencia. Me senté en el suelo, en ese césped pringoso del que salían burbujas, esperando la llegada de mi nuevo maestro. Era algo asqueroso, pero ya me había acostumbrado y prefería estar cómoda antes y durante el entrenamiento. Cuando llegó la hora tan solo tuve que esperar un par de minutos que se me hicieron eternos antes de ver la figura de aquel hombre apareciendo tras uno de los manglares. Ya estaba incluso pensando en cómo buscarle y obligarle a cumplir el trato que habíamos hecho. Por suerte, no sería necesario. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Llegas tarde</span> —fue lo único que le dije cuando paró de caminar a un par de metros de mí. Él solo me respondió volteando los ojos hacia arriba. Ahora que me fijaba, llevaba con él una de esas burbujas y, dentro de ella, había un pack de seis cervezas y una botella de ron. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Se puede saber qué…? </span></span>—antes de terminar la frase me di cuenta de que no tenía sentido, ya conocía la respuesta. Era evidente que mientras me entrenase no se iba a quedar de brazos cruzados mirando, sino que aprovecharía para beber todo lo que pudiese, ya que era yo la que lo iba a pagar. Por lo menos lo que llevaba en esa burbuja no me parecía excesivo. Era bastante para tomar en un día, sobre todo un día de entrenamiento y sin contar con lo que pudiese beber por la noche, pero era algo costeable. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Mira, haz lo que quieras, pero más te vale no malgastar mi tiempo ni perder facultades por culpa del alcohol o no te pagaré ni una gota de lo que bebas</span></span>—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Que sí rubita, no te preocupes. Si eres una buena alumna y me haces caso aprenderás a dominar este tipo de haki antes de lo que te des cuenta. Es más, si finalizas el entrenamiento y me quedo con alguna bebida sin terminar la pagaré yo mismo. ¿Contenta?</span> —dijo con un tono de prepotencia, pero que pretendía se conciliador. Me bastaba. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Vale. Vamos a empezar</span></span> —me puse en pie y desenvainé mis katanas de inmediato— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Qué hay que hacer?</span></span><br />
<br />
El tío se rio estrepitosamente, como si acabase de encontrar algún chiste. Al ver mi cara se apresuró para explicarse. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sabía que eras entusiasta, pero no hasta qué punto. Vale. Imagino que conoces las utilidades y cómo funciona el haki de armamento. Si lo tienes tan poco desarrollado como el otro, tal y como me has contado, sabrás que de momento tan solo te sirve para poder atacar de forma tangible a algunos usuarios de frutas del diablo. No está nada mal, es bastante útil, pero se puede llevar más allá y que te sirva para atacar a cualquier tipo de persona de forma más eficaz o protegerte. No sé si te lo habían contado antes, pero te lo repetiré para que te quede claro y sepas qué debes buscar y hasta dónde vas a poder llegar con este entrenamiento. Observa mi brazo</span> —en ese momento, alzó su puño derecho hacia el cielo y vi como todo su brazo se volvía de color negro.  No recordaba haber visto nunca antes algo similar. Tras eso, llevó su brazo hacia adelante, hacia mí. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ahora quiero que lo toques y, después, que intentes cortármelo con tu katana.</span><br />
<br />
Parecía totalmente seguro de lo que decía. Yo solo esperaba que no estuviese subestimándome y acabase sin un brazo, porque no pensaba poner ninguna pega. Hice exactamente lo que me dijo, envainé mi katana derecha para tocar con esta mano su brazo. Simplemente al tacto ya se notaba que era más duro de lo habitual. No solo me limité a pasarle la mano por encima, apreté algunas partes para comprobar que, efectivamente, obtenían los músculos más duros que había visto nunca o estaba haciendo algo con el haki de armamento. El color oscuro me indicaba que era esto último. No obstante, no era suficiente para convencerme de que aquella habilidad era espectacular. Tenía que comprobarlo por mí misma, así que agarré la katana que sostenía con la mano izquierda con ambas manos y realicé un corte vertical con ella en su antebrazo. No me atreví a emplear toda mi fuerza, se trató de un corte sencillo, pero qué habría pasado para causarle alguna herida, por pequeña que fuese. En cambio, además de no conseguir hacerle ni un rasguño, sentí como si mi espada hubiese chocado con una barra de acero. Me sorprendió ligeramente, ya me esperaba que su brazo fuese más duro que lo normal, pero aquella robustez era totalmente inusual. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Vale. Ya entiendo</span></span> —dije escuetamente. Lo más complicado sería llegar a comprender cómo dominar aquella habilidad, pero la descripción era bastante sencilla. Es decir, podría endurecer partes de mi cuerpo para atacar o para defenderme, pero, ¿eso me serviría con mis armas? —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿El haki solo se aplica a partes del cuerpo?</span></span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No. Sabía que acabarías preguntando esto. Primero vas a tener que aprender como imbuir partes de tu cuerpo en él, pero después también puedes aprender a extenderlo e imbuir tus armas. Ahora sí que podemos comenzar con el entrenamiento. De momento no vas a necesitar tus armas así que puedes envainar tu katana. Ya sabes cómo expandir tu haki, así que tienes un buen trecho del camino ya recorrido</span> —mientras decía esto, se sentó en el suelo cogiendo una de sus cervezas para abrirla y darle un trago. Fruncí el ceño. Si empezaba tan pronto, me iba a salir caro. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Y se puede saber cómo se hace eso de imbuir partes de mi cuerpo? </span></span>—quería que fuese al grano y que no tratase de engañarme con explicaciones largas, aburridas y que le permitiesen beber más de una lata de cerveza. Después de un largo trago que pareció disfrutar especialmente por mi impaciencia, comenzó con la explicación y no se fue por las ramas, lo cual agradecí. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya sabes cómo concentrarte y canalizar tu haki. Tan solo tienes que concentrarte de la misma forma que lo haces cuando utilizas el haki de armamento, esta vez tienes que lograr distribuirlo a la zona concreta que desees y, no solo eso, también conseguir que sea más potente. Para ello, nos podemos saltar la parte de dirigir el haki, eso lo conseguirás fácilmente con el conocimiento que ya tienes. Lo que debes hacer ahora es endurecerlo más aún y para eso… </span>—dijo volviendo a llevarse la lata de cerveza a la boca para terminarla de un solo trago —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">tienes que resistir mis golpes. Es muy sencillo, yo toco primero la parte donde te voy a golpear y luego te golpeo. Tienes que ser rápida para dirigir tu haki hacia esa zona. Ya sabes cómo golpear con él, pero no como defenderte, así que vamos a centrarnos en eso, ¿Te has enterado?</span><br />
<br />
Asentí con la cabeza sin estar demasiado convencida. Estaba dispuesta a aceptar cualquier tipo de entrenamiento por duro que fuese, pero no me gustaba la idea de recibir golpes de forma gratuita. Estaba pensando en cómo poder afrontar el entrenamiento cuando él se precipitó para comenzarlo. No dijo nada más, no hubo ninguna charla, simplemente extendió su dedo índice y me tocó el hombro izquierdo. Más le valía no pasarse con el sobeteo. Justo después, llevó su puño hacia atrás, lo cual indicaba que ahora era cuando venía el golpe. Casi no me dio tiempo a reaccionar. Estaba convencida de que logré activar mi haki, pero no pude dirigirlo hacia esa zona, así que simplemente recibí un puñetazo en el hombro que me dejaría un morado. No le di el gusto de quejarme, permanecía en silencio, aunque molesta por lo rápido que había comenzado en entrenamiento. No estaba preparada. Antes de que dijera nada, volvió a señalarme, esta vez a mi muslo derecho. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Espera. Dame unos segundos para concentrarme</span></span> —le pedí para que el entrenamiento diese sus frutos y no se convirtiese en un juego de apalearme. Él asintió, se colocó en posición para asestar el golpe, pero se quedó quieto. Aproveché ese momento para activar mi haki y tratar de dirigirlo hacía esa parte de mi cuerpo. No estaba demasiado convencida, no sentía que mi pierna fuese más dura ni veía que se hubiese oscurecido como su brazo cuando me mostró cómo funcionaba aquel haki. Él tenía que verlo también. Seguro que sabía que no estaba dirigiendo el haki de la forma correcta, pero eso no le detuvo y volvió a golpearme en el muslo. No tardé en reponerme cuando él tío se giró para coger otra lata de cerveza y comenzar a beber. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Esto va para largo y golpear da mucha sed</span></span> —dijo antes de señalarme la boca del estómago. <br />
<br />
Tal y como dijo, el entrenamiento se alargó hasta casi el anochecer. Sentía todo mi cuerpo dolorido. La parte buena de que se hubiese pasado todo el día bebiendo era que sus golpes cada vez iban perdiendo más fuerza. Sin embargo, el constante martilleo de sus puños contra mi cuerpo había hecho mella en mí. Ya no sabía si quedaba alguna parte de mi cuerpo en la que no fuese a salir algún morado. Comenzaba a pensar que esto no era un entrenamiento, sino una forma de torturarme y obtener bebida gratis. Una vez más, me señaló, esta vez a la cara. Era una zona que me fastidiaba especialmente, pero me negaba a esquivar el golpe. Fruncí el ceño, harta del entrenamiento y de solo recibir golpes. Cuando echó el puño hacia atrás sentí un cosquilleo. Esta vez algo era diferente. Cuando su puño impactó en mi cara, no sentí nada. Él pareció sorprendido en el buen sentido. Hasta ahora pensaba que disfrutaba golpeándome, pero ahora veía que no. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Qué ven mis ojos. Al final lo has conseguido </span>—dijo pronunciando con dificultad. No sabía si alegrarme por mis progresos o lamentarme por mi bolsillo. Lo único que hice fue llevarme la mano a la cara para ver si notaba algo diferente. Estaba bastante más firme. Sentía que nada podría hacerme daño si me golpeaba en ella, aunque sabía que era tan solo una sensación y que un golpe lo suficientemente potente sí que podría lograrlo. El problema era que había reaccionado de forma instintiva y que no estaba segura de poder volver a repetirlo. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quieres volver a intentarlo?</span> —me preguntó como si me hubiese leído la mente—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No, creo que ya lo tengo</span></span> —le contesté tras reflexionar y darme cuenta de que ya tenía la clave y que con un poco más de práctica podría llegar a dominarlo sola sin necesidad de más golpes. No hacía falta imaginarlo, había una forma de comprobarlo. Me miré la mano e intenté concentrar el haki en ella. Al principio no pareció dar resultado, pero al recordar la sensación que anteriormente había experimentado, algo se encendió en mi interior. Noté cómo se expandía hasta mi brazo e, inmediatamente después, este se volvió negro. Finalmente, tantos golpes habían valido la pena, pero yo solo podía pensar en una cosa. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Genial, ya puedes parar de beber porque a partir de ahora no pienso pagar nada que te lleves a la boca.</span></span><br />
<br />
Él se limitó a asentir, satisfecho con su pago, y más le valía. Durante todo el día se había conseguido beber casi todo lo que había traído. No quería que ese hecho ensombreciera mi gran triunfo. Ya estaba un poco más cerca de conseguir mis objetivos. Aquella isla iba a conocer quiénes éramos y encontraríamos a Yamamura. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Gracias por todo</span></span> —le dije de repente al recordar que podía haberle pagado, pero no le había mostrado gratitud. Nada le obligaba a enseñarme a dominar el haki de armamento y, aún así, lo había hecho. A mí me podía haber costado algunos berries, más de los que me gustaría, pero este conocimiento ya permanecería conmigo para siempre. Incluso podría transmitírselo a los demás miembros de la banda, si es que no lo habían aprendido por su cuenta estos días. Algo que había aprendido de ellos era que, a pesar de sus excentricidades, eran trabajadores y no iban a descansar hasta alcanzar sus propias metas. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un placer</span> —fue lo único que dijo antes de coger la burbuja en la que había traído todas sus bebidas para largarse con ella —. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya que esto está comprado y apenas queda no vamos a malgastarlo, así que me lo llevo como parte de mi pago. No te olvides de seguir entrenando por tu cuenta.</span><br />
<br />
Tras estas palabras, dio media vuelta y comenzó a caminar para adentrarse en el bosque a trompicones. Seguramente estaba acostumbrado a beber y tampoco le conocía tanto como para preocuparme, ya me había enseñado todo lo que tenía que enseñarme y eso era lo importante, así que dejé que se fuera y yo también comencé a caminar hasta el hostal en el que nos hospedábamos. Quería descansar, tumbarme en la cama y no despertarme en muchas horas, pero sabía que primero iba a tener que tratarme las heridas. Cuando me encontrase mejor ya compartiría mi alegría con los demás.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Ya llevábamos varios días en la isla, pero, al menos, no sentía que estuviésemos perdiendo el tiempo. Incluso se podría decir que estábamos más atareados que nunca. Siempre había tiempo para el ocio, me había pasado casi todas las noches por los bares y tabernas, pero sin dejar de lado el entrenamiento. Sabía que los demás también estaban ocupados, cada uno teníamos nuestras responsabilidades. Yo, por el momento, había estado entrenando mi haki de observación hasta llevarlo a un nuevo nivel y también me había encargado de enseñárselo a Jolyne. No sabía cuánto tiempo más estaríamos en aquella isla, si los marines seguían sin tocar las narices, podía ser bastante más. Eso nos daba tiempo a mejorar, a recuperarnos y, sobre todo, a conseguir un nuevo barco para continuar con nuestro camino. Esa sería la tarea de Sasha y Tobías.<br />
<br />
Aquel día transcurrió con normalidad, me dediqué al entrenamiento desde muy temprano para luego pasar la tarde descansando. Cuando comenzaba a anochecer, me di una ducha y me arreglé para ir a tomar algo. A pesar de no confiar en las personas, había charlado con alguna que otra. No estaba mal relacionarse de vez en cuando. Además, había conocido a una mujer morena bastante interesante que solía frecuentar una taberna concreta. Ahí era donde pensaba ir. El único problema era que no iba a ser capaz de tocarla. Casi me arrepentía de seguir buscándola para fingir un encuentro casual, porque como ella estuviese interesada iba a tener que cortar por lo sano. Al menos era un entretenimiento sano. <br />
<br />
Me puse mi colonia y me terminé de poner los tacones para salir. A veces me encontraba con alguno de la banda, pero hoy estaba el hostal bastante tranquilo y despejado. Tan solo me crucé con un par de desconocidos que no me prestaron atención. Eso era buena señal. De momento nada indicaba que nos hubiesen reconocido. Era extraño, aunque tal vez se explicaba porque en aquel lugar hubiese problemas más grandes de los que los marines se tenían que encargar. Ahora que habíamos llegado tan lejos, me había dado cuenta de que no éramos, ni de lejos, el centro del mundo. Tampoco lo pretendía, con llamar la atención de quienes pretendíamos era suficiente.<br />
<br />
Salí de mi habitación y comencé a caminar a paso tranquilo hacia la taberna. No estaba demasiado lejos, tan solo a unos cinco minutos del hostal. El lugar no era muy acogedor. Estaba algo sucio y la iluminación no era la mejor, pero cumplían con su cometido, servían bebidas de todo tipo de forma rápida. La gente que lo frecuentaba tampoco era especialmente molesta. Había un poco de todo, imágenes como era habitual en las tabernas de mala muerte. Había gente que acababa de trabajar en los astilleros y quería descansar tras un duro día de trabajo, había gente que había acabado en sucumbiendo a sus vicios y pasaban todas sus noches y tardes, incluso mañanas, bebiendo como zombies en aquella taberna. También había gente que parecía de lo más peligrosa con la peor pinta que pudieras imaginar, aunque a mí no me amedrentaban. Tal vez algunos de los que frecuentasen la taberna me incluyes en un este grupo. De vez en cuando también había personas que parecía que no sabían dónde se habían metido. Hombres tímidos y callados y mujeres comunes y corrientes de las que iban a comprar al mercado por la mañana. Era bastante curioso apreciar la variedad de clientes. Mientras no me molestasen no me importaba quién fuese a beber allí. Algunos hombres habían intentado invitarme a una copa, pero los había despachado rápido y apenas me habían dado problemas.<br />
<br />
No tardé en encontrarme frente a la puerta del local. La abrí y miré alrededor intentando localizar a la persona por la que había ido aquel día. Para mi desgracia, no vi aquel pelo moreno y rizado. De hecho, hoy apenas había un par de mujeres. Una señora que tendría como 80 años pero que bebía como un camionero, a juzgar por todas las copas vacías de su mesa, y una chica joven acompañada de otro chico con cara de querer salir de allí cuanto antes. No parecía que se estuviese divirtiendo demasiado, pero ese no era mi problema. Ya que estaba allí no iba a desperdiciar la noche. Fui hasta la barra y me senté en una silla libre para pedir una cerveza. El hombre de la barra terminó de atender a otro cliente para, justo después, llenarme una jarra y ponérmela adelante. La agarré por el asa y pues tenía y me la llevé a la boca para darle un largo trago. En ese momento, el cliente sentado a mi lado se dirigió a mí con una voz que me resultaba extrañamente familiar. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Creía que no te ibas a tomar en serio lo de invitarme a una cerveza o a un par de ellas, pero aquí estás</span> —dijo como si me conociese de toda la vida. Giré mi rostro y vi a aquel hombre con el que me había encontrado en el bosque de manglares y que me había ayudado a perfeccionar mi haki de observación. Llevaba la misma ropa desastrada son pero son con las mangas rasgadas. Su gusto por la moda era absolutamente nulo.  Su forma de vestir me recordaba bastante a la de Jolyne. Pero lo que más destacaba era su barba. No sabía si se la cortaba así por algún tipo de moda o es que le crecía con esa forma extravagante. Aun así, no era de lo más extraño que había visto en mi viaje. Tan solo era ligeramente peculiar. <br />
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—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No he venido aquí a invitarte a nada, aunque tengo que decir que debería. Eres muy molesto, pero tus consejos me han servido mucho. Así que, ¿qué narices? A esta invito yo</span></span> —dije alzando mi jarra a modo de brindis en el aire para llevármela a la boca y pegar otro largo trago. Sinceramente, no esperaba volver a cruzarme con ese tipo en mi vida, pero tras haber comprobado que sus entrenamientos dieron sus frutos y me ayudaron a aumentar mi comprensión y mi habilidad con el haki, no solo quería agradecérselo, sino proponerle que me ayudase hacer lo mismo con el otro tipo de haki. No sabía si pensaba cobrar por ello, pero yo no pensaba soltar un duro a menos que fuese estrictamente necesario. Sería buena idea dejar de lado mi lado más seco para tratar de acercarme a él de forma más amistosa. A pesar de que me había tratado como una estúpida durante mi entrenamiento, no tenía nada en su contra. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Oye, gracias por lo del otro día. Yo sola hubiese tardado mucho más en dominar el haki </span></span>—dije percibiendo que en su boca se comenzaba a asomar una sonrisa socarrona. Imaginaba que porque él creería que habría sido incapaz. Debía reconocer que era complicado, pero estaba convencida de que con mi cabezonería habría sido capaz de aprender a dominarlo, aunque hubiese tardado años. No sabía cuánto tiempo podríamos quedarnos en aquel lugar, pero no era habitual que pasásemos demasiado tiempo en una misma isla, así que tenía que aprovechar que había encontrado a alguien como él y entrenar todo lo que pudiera. No pensaba rogarle, no era una arrastrada, pero intentaría buscar la manera de agradarle o, por lo menos, de no desagradable demasiado.<br />
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—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Ahora que pienso en ello con una cerveza bien fría entre manos he caído en la cuenta de que solo con una jarra no podría agradecértelo, así que tómate las que quieras, que esta noche pago yo. Eso sí, quería hacerte una pregunta. ¿Conoces el otro tipo de haki?</span></span> —aquel trato me pareció algo más justo y llamativo que el anterior. Era posible que ese ofrecimiento decantase la balanza a mi favor. El hombre rio de forma escandalosa, lo cual tomé como que sabía perfectamente por dónde iban los tiros. No había que ser un genio para adivinarlo. No tardó en responderme ni siquiera un segundo. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por supuesto, ¿por quién me tomas? Pero otra cosa es que vaya a ayudarte de gratis. El pago por las bebidas de hoy no está nada mal, pero, ¿qué te parece el pago de las bebidas de aquí hasta que consigas dominar el otro tipo de haki? Cuanto más tardes en aprender, más caro te saldrá. Es una buena forma de motivación, ¿no te parece? </span>—preguntó con una sonrisa en el rostro. El tío era mucho más aprovechado de lo que pensaba, ¿cuántas cervezas podría beber en un día? Estaba bastante segura de tener el dinero suficiente para poder pagarlas, pero otra cosa era que quisiera gastarme mi dinero en que este desgraciado se pusiese morado. Aun así, si lo pensaba bien podría llegar a valer la pena. Tan solo tenía que intentar aprender lo más rápido posible y mantenerle entretenido para evitar que bebiese demasiado. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Trato hecho</span></span> —acepté de forma rápida antes de que se lo pensase y se le ocurriese pedir algo más. <br />
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Tras establecer el trato y pasar un par de horas de aquella noche bebiendo con él, cada uno fue a su casa a descansar, en mi caso al hostal y, en su caso, ni puñetera idea, para encontrarnos al día siguiente en el mismo lugar en el que me había visto entrenar con las burbujas el haki de observación. Estaba bastante animada y dispuesta a darlo todo en el entrenamiento. No me importaba lo que costase, pensaba centrar todas mis energías y mi esfuerzo en dominarlo cuanto antes. Ya no solo por el dinero que me tendría que gastar en bebida, sino porque estaba ansiosa por conocer las posibilidades de aquel poder y ser capaz de manejarlo a mi antojo. Tal vez el resto de los Alas Negras hubiesen aprovechado su estancia en la isla de la misma forma y también conociesen esa especie de mejora del haki, pero, si no era así, iban a alucinar cuando se lo contase, sobre todo Sasha y Kenzo, los más ambiciosos en combate y los más obsesionados por fortalecerse. Seguramente por ello no les sorprendiera lo que les contase y no me extrañaría que también lo hubiesen entrenado. A pesar de haberme acostado un poco tarde, me levanté antes de la hora. Ya le había pagado las bebidas de anoche, así que solo esperaba que no me hubiese engañado y que él también estuviese en el lugar que habíamos acordado a la hora fijada. Me vestí con mi ropa habitual, cogí mis dos katanas y mi bolso con mis objetos personales antes de salir por la puerta cochambrosa de aquel hostal. Tuve que contenerme para no acelerar el paso y llegar excesivamente pronto. Ya no solo eran las ganas de entrenar, sino también la necesidad de comprobar que él se encontraría allí. <br />
<br />
Al llegar, el lugar estaba vacío y en completo silencio. Eran las ocho y media de la mañana, en la parte más habitada de aquel manglar la gente ya había comenzado a moverse para asistir a sus trabajos y comenzar a abrir algunos comercios y negocios, pero en esa zona algo más apartada no había ni un alma. Aunque había intentado no adelantarme demasiado, todavía había llegado unos minutos antes de lo esperado, así que ahora solo me quedaba tener un poco de paciencia. Me senté en el suelo, en ese césped pringoso del que salían burbujas, esperando la llegada de mi nuevo maestro. Era algo asqueroso, pero ya me había acostumbrado y prefería estar cómoda antes y durante el entrenamiento. Cuando llegó la hora tan solo tuve que esperar un par de minutos que se me hicieron eternos antes de ver la figura de aquel hombre apareciendo tras uno de los manglares. Ya estaba incluso pensando en cómo buscarle y obligarle a cumplir el trato que habíamos hecho. Por suerte, no sería necesario. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Llegas tarde</span> —fue lo único que le dije cuando paró de caminar a un par de metros de mí. Él solo me respondió volteando los ojos hacia arriba. Ahora que me fijaba, llevaba con él una de esas burbujas y, dentro de ella, había un pack de seis cervezas y una botella de ron. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Se puede saber qué…? </span></span>—antes de terminar la frase me di cuenta de que no tenía sentido, ya conocía la respuesta. Era evidente que mientras me entrenase no se iba a quedar de brazos cruzados mirando, sino que aprovecharía para beber todo lo que pudiese, ya que era yo la que lo iba a pagar. Por lo menos lo que llevaba en esa burbuja no me parecía excesivo. Era bastante para tomar en un día, sobre todo un día de entrenamiento y sin contar con lo que pudiese beber por la noche, pero era algo costeable. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Mira, haz lo que quieras, pero más te vale no malgastar mi tiempo ni perder facultades por culpa del alcohol o no te pagaré ni una gota de lo que bebas</span></span>—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Que sí rubita, no te preocupes. Si eres una buena alumna y me haces caso aprenderás a dominar este tipo de haki antes de lo que te des cuenta. Es más, si finalizas el entrenamiento y me quedo con alguna bebida sin terminar la pagaré yo mismo. ¿Contenta?</span> —dijo con un tono de prepotencia, pero que pretendía se conciliador. Me bastaba. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Vale. Vamos a empezar</span></span> —me puse en pie y desenvainé mis katanas de inmediato— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Qué hay que hacer?</span></span><br />
<br />
El tío se rio estrepitosamente, como si acabase de encontrar algún chiste. Al ver mi cara se apresuró para explicarse. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sabía que eras entusiasta, pero no hasta qué punto. Vale. Imagino que conoces las utilidades y cómo funciona el haki de armamento. Si lo tienes tan poco desarrollado como el otro, tal y como me has contado, sabrás que de momento tan solo te sirve para poder atacar de forma tangible a algunos usuarios de frutas del diablo. No está nada mal, es bastante útil, pero se puede llevar más allá y que te sirva para atacar a cualquier tipo de persona de forma más eficaz o protegerte. No sé si te lo habían contado antes, pero te lo repetiré para que te quede claro y sepas qué debes buscar y hasta dónde vas a poder llegar con este entrenamiento. Observa mi brazo</span> —en ese momento, alzó su puño derecho hacia el cielo y vi como todo su brazo se volvía de color negro.  No recordaba haber visto nunca antes algo similar. Tras eso, llevó su brazo hacia adelante, hacia mí. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ahora quiero que lo toques y, después, que intentes cortármelo con tu katana.</span><br />
<br />
Parecía totalmente seguro de lo que decía. Yo solo esperaba que no estuviese subestimándome y acabase sin un brazo, porque no pensaba poner ninguna pega. Hice exactamente lo que me dijo, envainé mi katana derecha para tocar con esta mano su brazo. Simplemente al tacto ya se notaba que era más duro de lo habitual. No solo me limité a pasarle la mano por encima, apreté algunas partes para comprobar que, efectivamente, obtenían los músculos más duros que había visto nunca o estaba haciendo algo con el haki de armamento. El color oscuro me indicaba que era esto último. No obstante, no era suficiente para convencerme de que aquella habilidad era espectacular. Tenía que comprobarlo por mí misma, así que agarré la katana que sostenía con la mano izquierda con ambas manos y realicé un corte vertical con ella en su antebrazo. No me atreví a emplear toda mi fuerza, se trató de un corte sencillo, pero qué habría pasado para causarle alguna herida, por pequeña que fuese. En cambio, además de no conseguir hacerle ni un rasguño, sentí como si mi espada hubiese chocado con una barra de acero. Me sorprendió ligeramente, ya me esperaba que su brazo fuese más duro que lo normal, pero aquella robustez era totalmente inusual. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Vale. Ya entiendo</span></span> —dije escuetamente. Lo más complicado sería llegar a comprender cómo dominar aquella habilidad, pero la descripción era bastante sencilla. Es decir, podría endurecer partes de mi cuerpo para atacar o para defenderme, pero, ¿eso me serviría con mis armas? —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿El haki solo se aplica a partes del cuerpo?</span></span><br />
<br />
—<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No. Sabía que acabarías preguntando esto. Primero vas a tener que aprender como imbuir partes de tu cuerpo en él, pero después también puedes aprender a extenderlo e imbuir tus armas. Ahora sí que podemos comenzar con el entrenamiento. De momento no vas a necesitar tus armas así que puedes envainar tu katana. Ya sabes cómo expandir tu haki, así que tienes un buen trecho del camino ya recorrido</span> —mientras decía esto, se sentó en el suelo cogiendo una de sus cervezas para abrirla y darle un trago. Fruncí el ceño. Si empezaba tan pronto, me iba a salir caro. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">¿Y se puede saber cómo se hace eso de imbuir partes de mi cuerpo? </span></span>—quería que fuese al grano y que no tratase de engañarme con explicaciones largas, aburridas y que le permitiesen beber más de una lata de cerveza. Después de un largo trago que pareció disfrutar especialmente por mi impaciencia, comenzó con la explicación y no se fue por las ramas, lo cual agradecí. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya sabes cómo concentrarte y canalizar tu haki. Tan solo tienes que concentrarte de la misma forma que lo haces cuando utilizas el haki de armamento, esta vez tienes que lograr distribuirlo a la zona concreta que desees y, no solo eso, también conseguir que sea más potente. Para ello, nos podemos saltar la parte de dirigir el haki, eso lo conseguirás fácilmente con el conocimiento que ya tienes. Lo que debes hacer ahora es endurecerlo más aún y para eso… </span>—dijo volviendo a llevarse la lata de cerveza a la boca para terminarla de un solo trago —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">tienes que resistir mis golpes. Es muy sencillo, yo toco primero la parte donde te voy a golpear y luego te golpeo. Tienes que ser rápida para dirigir tu haki hacia esa zona. Ya sabes cómo golpear con él, pero no como defenderte, así que vamos a centrarnos en eso, ¿Te has enterado?</span><br />
<br />
Asentí con la cabeza sin estar demasiado convencida. Estaba dispuesta a aceptar cualquier tipo de entrenamiento por duro que fuese, pero no me gustaba la idea de recibir golpes de forma gratuita. Estaba pensando en cómo poder afrontar el entrenamiento cuando él se precipitó para comenzarlo. No dijo nada más, no hubo ninguna charla, simplemente extendió su dedo índice y me tocó el hombro izquierdo. Más le valía no pasarse con el sobeteo. Justo después, llevó su puño hacia atrás, lo cual indicaba que ahora era cuando venía el golpe. Casi no me dio tiempo a reaccionar. Estaba convencida de que logré activar mi haki, pero no pude dirigirlo hacia esa zona, así que simplemente recibí un puñetazo en el hombro que me dejaría un morado. No le di el gusto de quejarme, permanecía en silencio, aunque molesta por lo rápido que había comenzado en entrenamiento. No estaba preparada. Antes de que dijera nada, volvió a señalarme, esta vez a mi muslo derecho. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Espera. Dame unos segundos para concentrarme</span></span> —le pedí para que el entrenamiento diese sus frutos y no se convirtiese en un juego de apalearme. Él asintió, se colocó en posición para asestar el golpe, pero se quedó quieto. Aproveché ese momento para activar mi haki y tratar de dirigirlo hacía esa parte de mi cuerpo. No estaba demasiado convencida, no sentía que mi pierna fuese más dura ni veía que se hubiese oscurecido como su brazo cuando me mostró cómo funcionaba aquel haki. Él tenía que verlo también. Seguro que sabía que no estaba dirigiendo el haki de la forma correcta, pero eso no le detuvo y volvió a golpearme en el muslo. No tardé en reponerme cuando él tío se giró para coger otra lata de cerveza y comenzar a beber. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Esto va para largo y golpear da mucha sed</span></span> —dijo antes de señalarme la boca del estómago. <br />
<br />
Tal y como dijo, el entrenamiento se alargó hasta casi el anochecer. Sentía todo mi cuerpo dolorido. La parte buena de que se hubiese pasado todo el día bebiendo era que sus golpes cada vez iban perdiendo más fuerza. Sin embargo, el constante martilleo de sus puños contra mi cuerpo había hecho mella en mí. Ya no sabía si quedaba alguna parte de mi cuerpo en la que no fuese a salir algún morado. Comenzaba a pensar que esto no era un entrenamiento, sino una forma de torturarme y obtener bebida gratis. Una vez más, me señaló, esta vez a la cara. Era una zona que me fastidiaba especialmente, pero me negaba a esquivar el golpe. Fruncí el ceño, harta del entrenamiento y de solo recibir golpes. Cuando echó el puño hacia atrás sentí un cosquilleo. Esta vez algo era diferente. Cuando su puño impactó en mi cara, no sentí nada. Él pareció sorprendido en el buen sentido. Hasta ahora pensaba que disfrutaba golpeándome, pero ahora veía que no. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Qué ven mis ojos. Al final lo has conseguido </span>—dijo pronunciando con dificultad. No sabía si alegrarme por mis progresos o lamentarme por mi bolsillo. Lo único que hice fue llevarme la mano a la cara para ver si notaba algo diferente. Estaba bastante más firme. Sentía que nada podría hacerme daño si me golpeaba en ella, aunque sabía que era tan solo una sensación y que un golpe lo suficientemente potente sí que podría lograrlo. El problema era que había reaccionado de forma instintiva y que no estaba segura de poder volver a repetirlo. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Quieres volver a intentarlo?</span> —me preguntó como si me hubiese leído la mente—. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No, creo que ya lo tengo</span></span> —le contesté tras reflexionar y darme cuenta de que ya tenía la clave y que con un poco más de práctica podría llegar a dominarlo sola sin necesidad de más golpes. No hacía falta imaginarlo, había una forma de comprobarlo. Me miré la mano e intenté concentrar el haki en ella. Al principio no pareció dar resultado, pero al recordar la sensación que anteriormente había experimentado, algo se encendió en mi interior. Noté cómo se expandía hasta mi brazo e, inmediatamente después, este se volvió negro. Finalmente, tantos golpes habían valido la pena, pero yo solo podía pensar en una cosa. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Genial, ya puedes parar de beber porque a partir de ahora no pienso pagar nada que te lleves a la boca.</span></span><br />
<br />
Él se limitó a asentir, satisfecho con su pago, y más le valía. Durante todo el día se había conseguido beber casi todo lo que había traído. No quería que ese hecho ensombreciera mi gran triunfo. Ya estaba un poco más cerca de conseguir mis objetivos. Aquella isla iba a conocer quiénes éramos y encontraríamos a Yamamura. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Gracias por todo</span></span> —le dije de repente al recordar que podía haberle pagado, pero no le había mostrado gratitud. Nada le obligaba a enseñarme a dominar el haki de armamento y, aún así, lo había hecho. A mí me podía haber costado algunos berries, más de los que me gustaría, pero este conocimiento ya permanecería conmigo para siempre. Incluso podría transmitírselo a los demás miembros de la banda, si es que no lo habían aprendido por su cuenta estos días. Algo que había aprendido de ellos era que, a pesar de sus excentricidades, eran trabajadores y no iban a descansar hasta alcanzar sus propias metas. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Un placer</span> —fue lo único que dijo antes de coger la burbuja en la que había traído todas sus bebidas para largarse con ella —. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ya que esto está comprado y apenas queda no vamos a malgastarlo, así que me lo llevo como parte de mi pago. No te olvides de seguir entrenando por tu cuenta.</span><br />
<br />
Tras estas palabras, dio media vuelta y comenzó a caminar para adentrarse en el bosque a trompicones. Seguramente estaba acostumbrado a beber y tampoco le conocía tanto como para preocuparme, ya me había enseñado todo lo que tenía que enseñarme y eso era lo importante, así que dejé que se fuera y yo también comencé a caminar hasta el hostal en el que nos hospedábamos. Quería descansar, tumbarme en la cama y no despertarme en muchas horas, pero sabía que primero iba a tener que tratarme las heridas. Cuando me encontrase mejor ya compartiría mi alegría con los demás.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Maestro y Amigo / Entrenamiento Hasshoken/Presente Relativo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1697</link>
			<pubDate>Sun, 04 May 2025 22:55:25 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=265">Tenoch Titlan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1697</guid>
			<description><![CDATA[Dia 47 de Otoño, Año 14.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Niebla de Guerra/Manglar 0 al 9</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">09:00 Am.</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
Cuando desperté, no Sali de la cama, me quede allí haciendo absolutamente nada por unos minutos, mi santo padre lo llamaba “Hacer pereza” y no le gustaba mucho que lo hiciera, porque según él, siempre había algo que hacer y no precisamente era hacer pereza. Sonreí al recordarle, vivimos tantas cosas. Hace ya un tiempo que me tuve que ir de la casa, dejarle a el a merced de los Marines y básicamente empezar a vivir mi vida.<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me pregunto que será de su vida, si es que aun la tiene, a veces imagino cosas como que charlo con él, le cuento de mis aventuras y le muestro todo lo fuerte que me he hecho. Ya no soy ese muchacho, inseguro y lleno de miedo que tomo una balsa y salió al mar, donde luego se encontró con un gato parlante gigante que era además de periodista un revolucionario o como el jefe le gustaba llamarles, “Comunistas”. Recuerdo que en la escuela nos hablaron un poco sobre esas personas, no los revolucionarios, sino los comunistas. Gente idealista, es como pude resumirlos, pero esto no venia al caso, tenia una invitación de un nuevo maestro y debía aceptarla, porque en este camino que estoy andando, debo hacerme de poder y de herramientas que me ayuden a transitarlo y esta persona se estaba ofreciendo muy gentilmente a otorgarme eso, sin nada pagar nada a cambio. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Así pues, aún acostado decidí que era hora de dejar de hacer pereza, por lo que me estiré y bostece, me rasque los ojos y al levantarme me senté al lado de la cama, di otro largo bostezo y me rasque el cuerpo, sacudí las alas y me sacudí como si fuera un perro. Me levanté por fin y decidí que era hora de asearme, Mire mi rostro en el espejo y me di cuenta que habían unos pelos que estaban desentonando con mi afinado y bien cuidado bigote, por lo que tome una tijerita que había en una de las gavetas y empecé a recortar esos pelos mal intencionados, me cepille mi cabello y me acomode el mullet, pensé que me veía muy bien, pero luego recordé que iba a salir de mi cuarto con máscara y que nadie iba a poder apreciar mi hermoso rostro, así que tal vez arreglarme tanto era una estupidez. Sin embargo, me encogí de hombros y seguí acomodándome el bigote.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> Pasaron unos largos minutos mientras, además de acomodar el pelo que cubre mi rostro, también me lave los dientes, me coloque desodorante y me coloque el infaltable “Eu de Coco” el perfume que más me gustaba (Y el único) en el mundo. Tome mi mascara del sitio donde la había dejado, la mire complacido, sonreí y me la coloque. Quetzalli Jr el Aguila de Oro y Plata estaba una vez más listo para salir de aventuras, pero estaba vez mi objetivo era claro, tenia que volver al sitio donde estuve ayer y aprender aquello que se me quiere enseñar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No dilate más mi salida del cuarto, ya con mi máscara puesta podía abandonarlo sin que los demás supieran realmente como luzco, salvo por Gaeru claro está. Al abrir la puerta senti una vez más el frio del ambiente, lamente un poco dejar mi cuarto calentito, pero el deber llamaba, caminé a la cocina y me hice un café, parecía que los chicos estaban dormidos o andaban en otras cosas. La bebida caliente me ayudo y me lleno de muchas más ganas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sali a la cubierta y salte de la misma al “piso” del manglar, era un piso raro, pero piso al fin. Me dirigí sin demora a la cantina donde se había dado el espectáculo de lucha libre la noche anterior y donde el Maestro Orgullo de Dientes de Sable, me enseño una técnica nueva y me esperaba para enseñarme una más.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante mi camino al sitio donde se realizaría mi entrenamiento, empecé a divagar de que se trataba la técnica nueva o como era. Pues ya sabia dar cabezazos, girar de cabeza, girar más rápido y de cabeza, tal vez esta nueva técnica era algo parecido, decidí no darle más vueltas y simplemente esperaba que el maestro me sorprendiera.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Llegue a la cantina que también era una arena de lucha libre y toque la puerta, escuche un somnoliento “pase” y abri la puerta. Al entrar el sitio estaba totalmente vacio, nada que ver con la imagen que tenia la noche anterior, con gente en el cuadrilatero dando un espectáculo, personas en la barra y en los asientos gritaban, nombres, insultos y tomaban cerveza o ron, sinceramente no sé, a mi no me gusta el alcohol, pero era absurdo que con tanto licor que le había enviado al maestro Butterjeto ya me sentía medio un conocedor de licores.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La persona que me dejo pasar estaba detrás de la barra era un camarero del cual no recordaba su cara, este con cara de dormido me dijo. – <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">El jefe dijo que alguien iba a venir hoy, pero no sabia que era un luchador y tampoco sabia que iba a llegar tan temprano </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Y soltó un largo bostezo, para continuar con su charla. – </span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">Esta en la parte de atrás, te debe estar esperando y chico. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me detuvo cuando pase cerca de él. –</span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"> Espero de todo corazón que el jefe te haga mierda, mira que llegar a estas horas, hijo de la gran puta.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> Sonreí con malicia debajo de mi máscara, ya sabia en quien iba a probar mi nueva técnica, cuando ya la tuviera dominaba claro está.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegue al mismo sitio donde el día anterior había aprendido el Buto Kaiten Ranbu, el maestro Orgullo de Esmilodon, estaba sentado de espaldas a la puerta, cuando escucho que esta se abrió, volteo la cabeza, pero fue cómico que lo hiciera del lado del parche y tal vez se dio cuenta de semejante estupidez que acababa de hacer, que de un giro se dio la vuelta, quedando frente a mi y poniendo los brazos en jarra hecho a reír. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Jajajajaja, no digas lo que viste mi querido aprendiz de Oro y Plata. Me alegra que hayas venido hoy otra vez, por favor ven acá y siéntate frente a mí, tenemos cosas que charlar. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Con la obediencia que me caracterizaba, acorté nuestra distancia y me senté en un tocón de madera que estaba justo al frente del maestro, este hizo lo mismo y me miro fijamente mientras se rascaba una de las tantas cicatrices que tenia en el cuerpo, aplaudió y dijo. </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bien, esto que estoy por enseñarte, es una de las técnicas más violentas y por lo tanto fuertes del Hasshoken, no es fácil dominarla, pero he visto tus capacidades y esto seguro que tu puedes lograrlo. La técnica en cuestión lleva por nombre, Kiryu Kirikugi, que podríamos traducir como “Uña Taladro del Dragon Taladro”. Si tiene un nombre algo cómico, pero créeme es devastadora, déjame enseñártela. Ven. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para mi el nombre no era nada cómico, era simplemente hermoso, me levante de mi sitio y sigue al maestro a un rincón donde había una piedra bastante grande, esta media alrededor de 2 metros de largo y otros 5 de ancho, se veía super resistente, el maestro tomo distancia de esta, unos 10 metros, flexiono las piernas y en un movimiento que casi no logre ver impacto su codo contra la piedra, la cual crujió y se rompió, mis ojos se abrieron como platos y me quede atónito. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El maestro me miro y se hecho a reír, porque a pesar de la máscara que cubría mi rostro mi asombro se podía notar por todo el cuerpo.</span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"> Bien ahora que tengo tu atención te explicare la teoría. El técnica consiste en flexionar las rodillas, este movimiento es crucial ya que debes poner todo tu empeño allí, cargarte como si fuera un resorte, y luego simplemente sueltas, liberas y arremetes contra el objetivo golpeándolo con la extremidad que desees, puedes darle un cabezazo, codazo, patada, tu eres libre de elegir con que hacer daño, porque el movimiento en sí, se desarrolla en la flexión de las rodillas, así que para empezar vamos a hacer unas 3000 sentadillas, a trabajar Discípulo de Oro y Plata. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Di un cabezazo en señal de que había entendido lo que el maestro me había dicho, me quité la sudadera que llevaba para estar más cómodo mis alas lo agradecieron y pude hacerlas batir para estirarlas también un poco.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hice girar mis brazos, ya había decidido que ese habito iba a morir conmigo y no iba a ser nada por evitar dejarlo atrás, como también iba a morir conmigo mi mala memoria y mi perfume “Eu de Coco”. Di unos cuantos saltos, para ir entrando en calor y empecé con las sentadillas que el maestro me había pedido. Uno, dos, tres……quinientos…..quinientos treintaicuatro, mientras contaba pensaba en que de a poco me iba convirtiendo en una máquina de matar ¿Estaría mi santo padre orgulloso de eso? No lo se, pero así iban las cosas y así las tenías que afrontar. Terminé pasado unos minutos mis 3000 sentadillas, a pesar de que hacia frio estaba sudando, esto si era un buen calentamiento pensé. El maestro se me acerco y me dijo.</span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">  Bien muchacho, ahora que los músculos de tus rodillas están calientes y activos, vas a tener que tomar posición, concentrar la fuerza en ellos y liberarla, ganaras velocidad y con ella fuerza destructiva, Lo primero que tienes que hacer es romper este tocón. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y me dejo a unos 10 metros de mí, un tocón de madera mucho más grande y grueso en comparación de aquel donde me había sentado.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fije mi mirada en mi objetivo, el tocón era lo que debía destruir, sabia que no lo iba a poder lograr a la primera, porque si bien soy diestro con los movimientos de mi arte marcial, dominarlos siempre me llevo tiempo, sin embargo, entiendo la teoría y se que debo hacer. Flexione las rodillas, concentre fuerza en los músculos, intente apretarlos lo más posible, pestañee, solté una exhalación y Sali disparado hacia el tocón, sin embargo, no le aseste al trayecto y me estampe contra un árbol mucho mas grade que estaba a unos 15 metros de mí, el maestro Orgullo de Gato, hecho a reír. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Jajajajajajaja, decir que fue un buen intento seria mentirte, presta atención discípulo de Oro y Plata, Tienes que generar más tensión, porque evidentemente te falta velocidad, además te recomiendo que las puntas de tus pies apunten a tu objetivo, es la manera que uso yo para que al soltar la técnica vaya recto y sin desviarme del objetivo, vamos una vez más. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asentí con la obediencia que me caracteriza en estos momentos y volví a tomar 10 metros de distancia con relación al tocón.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Coloque mis pies frente al tocón siguiendo el consejo del Maestro, flexione las rodillas, pero esta vez lo hice de manera más pronunciada, me detuve un segundo intentando generar esa tensión que necesita el Hasshoken para ser devastador, volví a exhalar y libere el movimiento. Esta vez si pude salir cual cohete y acorte los 10 metros que me separaban de mi objetivo en un abrir y cerrar de ojos, pero el problema fue otro, me moví tan rápido que siendo sincero no me dio tiempo de reaccionar a nada y simplemente me estrelle contra el tocón golpeándolo con el pecho desnudo y haciéndome daño. El maestro me ayudo a levantarme y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bien, claramente la velocidad esta allí, eso me alegra porque siempre es lo más difícil de lograr, ahora bien, me parece que tienes que adaptar el movimiento del resto de tu cuerpo, te diría que antes de salir despedido como una bala, ya hayas decidido con que extremidad golpear. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Le mire mientras escuchaba atento, asentí una vez más con la cabeza y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Gracias Maestro Orgullo de Pantera, tomo nota y ajusto, ya lo vera.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Volví a tomar posición delante del maldito tocón, ya estaba empezando a molestarme ese pedazo inerte de madera. Flexione las rodillas, obligue a mi cuerpo entero a que apretara los músculos de estas como un resorte, mire fijamente al tocón, Llego tu hora hijo de la gran puta, pensé, decidí que iba a golpearlo con el puño, recordé mi técnica insignia el Eagle Kaiten Punch, esto era parecido, tome aire un par de veces y libere el movimiento. Una vez acorte la distancia en un parpadeo, mis ojos no fueron capaces de ver, pues de un momento a otro el tocón estaba delante de mí, pero usando la inercia y las palabras de mi maestro ya estaba preparado y golpee el pedazo de madera con mi puño izquierdo, este crujió por la violencia de mi golpe y una grieta se hizo en su superficie y acto seguido exploto en un montón de astillas que llenaron el campo de entrenamiento. Sonriente voltee a mirar a mi maestro, quien me dijo. </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Se que estas sonriendo, lo veo en tus ojos no en tu boca, porque no se si recuerdas que esta esta tapada, jajajajajaja. Dejando de lado mi excelente chiste, esta vez lo has hecho muy bien, sin embargo, puedo notar que aun tus ojos no se acostumbran a tu propia velocidad, eso es normal, pero la única forma de mejorar eso ya lo sabes mi querido aprendiz de Oro y Plata, otra cosa que vamos a hacer es que para superar esta prueba y dar por aprendida la técnica, debes romper 3 tocones de un solo golpe, hecho esto podemos dar por terminada mi enseñanza y luego nos sentaremos a hablar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asentí contento y aunque su chiste no me causo nada de gracia, si le agradecí todo el tiempo y las molestias.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así pues, el maestro coloco ahora los 3 tocones en final, ya sabia cual era mi debes, así que me dedique a intentar romperlos. Pasadas unas horas pude notar que esta no era una tarea fácil, si bien era rápido, aun me faltaba fuerza y debía ganarla siendo aún más rápido, estuve un par de horas largas intentando e intentando, fui cambiando de extremidad, porque mi puño izquierdo luego de 10 intentos empezó a sangrar, probe con el derecho, las rodillas, las piernas, todo y aun no lograba romper los 3 pedazos de madera, pero estaba cerca, puesto que en un par de ocasiones el maestro tuvo que cambiar el primero y el segundo, pues esto presentaban algunas grietas, sin embargo el tercero seguía intacto. Intenté no frustrarme sabias que estaba cerca de lograrlo, siempre tuve confianza en mí mismo y esta era una oportunidad perfecta para demostrarlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegado el medio día, el maestro me pidió que paráramos un momento, ya que tenía hambre, así que se pidió del bar 2 buenos sanguches de milanesa, con jamón, queso, lechuga y tomate, yo prefería las tortas ahogadas, pero había recordado que mi desayuno había sido tan pobre y el entrenamiento tan intenso que sinceramente si tenia hambre. Nos sentamos juntos uno frente al otro, me ofreció algo de beber y yo le pedí un buen juguito de mango con salsa de chamoy y chile picante por los bordes del vaso. Al recibir mi bebida me subí un poco la mascara y deje ver mi bigote, el maestro lo miro y dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Vaya, que buen bigote, mientras comemos cuéntame un poco más de ti, creo que ya tenemos un vinculo lo suficientemente fuerte como para poder charlar entre nosotros, de algo más que no sea el Hasshoken. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo mire un segundo, analizando sus palabras, era verdad que lo conocía hace poco, pero el tipo era buen luchador y además había accedido a dejarme aprender Hasshoken sin nada a cambio, así pues, decidí que si podía tener una charla sincera con él y luego de darle un mordisco a mi sanguche y un sorbo largo a mi juguito de mando, me relamí, deje el vaso a un lado y me limpie el bigote y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Bueno maestro, creo que tiene razón, a ver.. por donde empezar. El tema es así. Naci en el North o eso tengo entendido, la persona que me entreno, también me crio, el me heredo su mascara y su nombre, por eso me hago llamar Quetzalli jr. Hace un tiempo, ya no puedo recordar cuanto exactamente, pero me hice a la mar, mi entrenador tuvo un destino incierto, no se si vive o no, pero bueno, continuando con mi historia. Llegue a una isla en el North, conocí gente muy particular, un Mink de 3 metros que era un gato, luego a una rana con katana, que en realidad es un pez lodo, esos 2 son mi familia, después de un par de cositas, nada termine aliado con unos piratas, así que si, soy un pirata, pero no un imbécil. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Aclare mientras seguía. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Mi búsqueda de poder es por el simple hecho de querer tocarle las bolas a la Marina.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> En ese momento termine de comerme mi sanguche, le di el ultimo sorbo al jugo, me limpie la boca con el dorso de la mano y me volví a ajustar mi mascara, Miraba al maestro en espera de su respuesta, este asintió y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bueno es evidente que no eres ningún imbécil, ni un busca problema o pleitos, te ves un buen tipo y por tu excelente estilo de lucha sobre el Ring fue que decidí enseñarte estas técnicas, además de que ya sabias las 2 primeras, así que no tengo remordimientos por haberte enseñado, Muy bien mi querido aprendiz, ya tuviste un buen descanso, te invito a que continúes.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asentí una vez más y le levante el pulgar derecho en señal de aprobación, Me levante y me sacudí las migajas del sanguche que acababa de comerme, volví a tomar posición a 10 metros del tocón, y seguí intentándolo. Pasadas otras 2 horas, supe que estaba cerca de realizar la técnica, así que le pedí al maestro un vaso de agua, al terminármelo le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Estoy preparado, la próxima será la vencida, por favor le pido que no desvié la mirada. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Este sonrió complacido y me contesto. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Acá estaré muchacho, vamos. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lleno de confianza por las palabras del maestro Orgullo de León, Plante mis pies firmes y en dirección a los 3 malditos tocones, Flexioné las rodillas y comprimí los músculos de estas, pude sentir como sucedió el movimiento dentro de mi ser, sabía que este era el momento, decidí golpearlos con un fuerte rodillazo, con la rodilla izquierda porque la derecha ya me dolía bastante. Inhale y exhale un par de veces, mis ojos centellaron y al grito de – ¡</span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">KIRYU KIRIKUGI!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">. Sali como la más violenta de las flechas y golpee con mi rodilla a los tocones, mi sorpresa fue que no solo rompi los 3 objetivos de entrenamiento, sino que los hice añicos y fui a parar al árbol donde me había estampado hace unas horas y le abri un agujero en el medio, este crujió y se derrumbó, Voltee para mirar al maestro y este estaba de pie con la boca abierta mientras intentaba aplaudir y decia. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Increible, sobresaliente, una ejecución digna de un aprendiz del Hasshoken, felicitaciones mi querido aprendiz de Oro y Plata, lo has logrado la tecnica ahora te pertenece, ven aquí, hablemos un poco más. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Subí los 2 pulgares en señal de aprobación y mientras me acercaba a sentarme en el mismo tocón donde hace unas horas el maestro me explico la tecnica, mi sonrisa no menguaba debajo de mi mascara. Al sentarme tome la iniciativa y le pregunte al maestro. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Maestro, primero que todo, gracias por tomarse el tiempo de enseñarme estas 2 tecnicas, le prometo que les daré un buen uso, tengo una duda, ¿Quedan aun más tecnicas por aprender de este hermoso arte marcial? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– El maestro Orgullo de Gato se sentó, volvio a rascarse despreocupadamente unas cicatrices y me dijo. -</span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">  Si, se que quedan algunas otras u otra, no lo tengo muy claro la verdad, pero seguramente 1 más, debe haber algun maestro en el nuevo mundo y es alli donde debes dirigirte, por cierto, hay algo que me gustaria comentarte, se que me dijiste que eres pirata, como te comenté eso me tiene sin cuidado. Lo único que, si te voy a pedir, es lo siguiente. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Su mirada se tornó, seria y se ensombreció, Fruncí el ceño y le miré atento y el Maestro prosiguió. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Primero, ¿Conoces el arte marcial, conocido como Okama Kempo? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– ¿Okama kempo?, ladee la cabeza confundido, a mi los nombres se me dan fatal, pero las tecnicas suelo acordármelas, le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">¿Puede describirme cómo son?, los nombres no se me dan bien, pero las tecnicas suelo recordarlas. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– El maestro me dio una descripción muy rara y un poco vaga, lo que si pude notar en su voz es que detestaba aquel arte marcial, lo que me llamo la atención fue que dijo que el nombre de las tecnicas era muy “Pomposo” , asi que luego de rascarme la cabeza, en un intento de recordar, le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Creo que si me enfrente con alguien que usaba ese arte marcial, es más fue mi primera aventura, sucedió en un Bar muy lejos de aquí, el tipo me queria quitar la máscara, lo derrote, le robe la mascara y me fui de alli, aun la tengo conmigo. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El maestro Orgullo de león marino, sonrió de oreja a oreja y prosiguió – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Que bueno todo esto que me cuentas, lo único que te voy a pedir como mi pupilo, es que todo aquel indeseable, que haga uso de este supuesto arte marcial </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Y simulo hacer comillas cuando dijo “arte marcial” – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Le rompas toda la cara y me cuentes que le ganaste, puedes enviarme una carta, detallándome toda la batalla yo estare complacido de leer y me harias sumamente feliz, Entonces mi queria pupilo de Oro y Plata, ¿Aceptas? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Pense un segundo, no era un pedido dificil, tomando en cuenta que le envio licor al maestro Butterjeto, enviar una carta relatando mis hazañas seria mucho más sencillo, asi pues me encogí de hombros, nos dimos la mano para cerrar el trato y le dije – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Acepto maestro, sin embargo… tengo que preguntar, ¿De donde viene tanto odio y desprecio por el Okama kempo? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - El maestro torció la boca en una mueca muy fea, pero no porque no quisiera contestarme, sino que note, que le dolía hablar de eso – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Mmmm, pues veras, tengo una hermana que lo enseña, yo siempre he dicho que el Hasshoken es mejor y esto es una oportunidad excelente para demostrarle que estoy en lo correcto. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asentí con la cabeza, si que era una buena idea, la verdad, ademas me lo estaba pidiendo a mí, una persona que siempre quiere ganar en los combates. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Bueno Maestro, delo por hecho, daré todo mi para demostrar que nuestro arte marcial es muy superior al Okama Kempo y a cualquier otro. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Para demostrar mi compromiso, me levante del tocón, gire mi cuerpo en dirección a los troncos, flexione las rodillas y dije fuerte y claro una vez más - ¡</span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">KIRYU KIRIKUGI! </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - y Sali disparado hacia los árboles, rompiendo unos cuantos luego de propinarles un cabezazo, al incorporarme me voltee y el maestro estaba riendo y aplaudiendo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Ese es el entusiasmo que necesito de un aprendiz, Felicitaciones una vez más Quetzalli Jr, venga vamos a descansar que nos lo merecemos, ademas hoy luchan El Enterrador contra John Machina, ese Enterrador esta loco se hace el muerto, jajajaja venga.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Entramos una vez más al Bar, aproveche que aun tenia tiempo y me di una ducha, al ser este un establecimiento de lucha libre, entendían la importancia de la máscara y la identidad, asi que los baños estaban bien equipados para evitar mirones y respetar mi privacidad, pero por las dudas active mi haki de observación en un radio de 50 metros, más que suficientes para estar atentos por si alguien entraba al baño, pasados unos 15 minutos que fue lo que me llevo terminar de bañarte, resulto evidente que activar el haki habia sido un desperdicio de energia. Al salir del baño totalmente vestido y con la mascara una vez más puesta, el maestro me estaba esperando en la barra y me entrego una camisa con un estampado que decia “Hasshoken Rules” , no pude evitar reírme y la tome de buena gana, me quite la sudadera que llevaba y me puse esa camiseta, a la que muy amablemente le habían abierto dos agujeros para mis alas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegada la noche comenzaron los combates previos a la pelea estelar de esa noche, tuve oportunidad de conocer al Enterrador, un tipo que media 4 metros, era mucho más grande que el terremotos gin senpai, usaba gabardina negra y sombrero, el otro chico Jhon Machina, no se quedaba atrás, media 3 metros y medio y tenia aire de ser soldado, asi que le puse mala cara, sin embargo el maestro me confirmo que solo era parte de su personaje y me aseguro ademas que John Machina, tenia de soldado lo que yo de Marine.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Los combates fueron feroces y bastante entretenidos, la pase tan bien que un momento decidi ser yo el referee del 3er combate y como siempre di todo lo mejor de mí, di por ganador a un pequeño chico volador que se destaco sobre manera sobre su contrincante, creo que el chico se llamaba Mystesis y no tenia más de 18 años, un genio total.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Luego llego el evento principal, lo del Enterrador haciéndose el muerto era verdad, en un momento estando la lucha ya bien avanzada, parecía que John Machina le iba a ganar, pero este se levanto como un muerto de su tumba, golpeo los ojos dejándolos en blanco y se lanzo al ataque contra el pobre tipo, se dieron con todo, se lanzaron de todo, pero al final el Enterrador fue el ganador, estuvo reñido si, pero la tecnica luchista de ese hombre no tenía orillas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando el evento finalizo, me quedé para ayudar a recoger el lugar un poco, cuando vi que estuvo lo suficientemente arreglado, ya no quedaba casi nadie en el recito de lucha. Y de la nada un sentimiento de alegria mesclado con tristeza inundo mi ser, una parte de mi pensó que podía quedarme en ese sitio y ser realmente feliz, sin embargo, sabía que este no era mi lugar, mi lugar estaba con mis compañeros, con el Senpai, con Ñorgo, Baldur, el Doctor el capitan Mashuka y más importante que todos ellos con Gaeru, asi que, con mucho pesar, me acerqué al maestro y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Bueno Maestro, ya esta todo más o menos arreglado, es bastante tarde y yo debo volver con mis compañeros. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– El maestro me miro y me contesto. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Pareciera que te estuvieras despidiendo, ¿Te vas ya del archipiélago? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Quise ser sincero con él, asi que luego de un suspiro le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Mi Capitan es un poco volátil, asi que puede que me vaya mañana y no vuelva más o nos quedemos acá para siempre, no lo sé, pero mi corazón me dice que esto es una despedida y que la próxima vez que sepa de mi será o por mis cartas, tal vez salga en un periódico o peor en un cartel de se busca jajajaja, asi que sí, prefiero dejarlo hasta aquí y que esta sea nuestra despedida maestro, prometo escribirle contándole cuando derrote a un usuario del Okama Kempo, le estoy muy agradecido por sus enseñanzas, pero asi es mejor, adios.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Me di la vuelta sin esperar respuesta del maestro, pero para mi sorpresa este me detuvo, poniéndome su mano en el hombro derecho y me dijo, mientras yo seguía de espaldas. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Acá siempre habrá una arena de lucha que estará deseosa de volverte a ver, eres bienvenido siempre que quieras Águila de Oro y Plata. Como maestro tuyo que soy, te dejo una ultima tarea, vuelve cuando te conviertas en todo un maestro de nuestro arte y enséñame lo que hayas aprendido, estare deseoso de verte y de saber de ti, adiós chico, gracias por los buenos momentos, cuídate.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Soltó su mano de mi hombro y yo levante la mano derecha mientras levantaba mi pulgar derecho y comencé a caminar para salir del bar, sinceramente mi estancia o paso por aquí fue muy breve, pero muy enriquecedora, pues tenia ahora 2 nuevas tecnicas en mi repertorio para enfrentarme a quien sea que se pusiera en mi camino, Ojalá fuera un Marine, me dije. Abri la puerta y Sali de alli sin mirar hacia atrás. Empece a caminar en dirección a nuestro barco blanco con sus velas moradas moradas, las calles del archipiélago estaban casi desiertas y tal vez se debía a la hora pues ya era bien entrada la noche.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegue a la escalera que me hacia subir al barco, la subí con una parsimonia digna de un jubilado, ya en la cubierta, agudice los sentidos y vi que no habia nadie, pude encender mi haki de observación, pero sinceramente me dio mucha pereza, asi que simplemente me dirigí a mi habitación, la cerre con llave y me quite la máscara, la deje en el escritorio, tambien me cambie de ropa y me puse la pijama, sin embargo solo la parte de abajo porque me deje la camiseta que me dio el maestro “Hasshoken Rules”, Me meti a la cama y me arrope, cruce mis brazos tras mi cabeza y comencé a repasar un poco el día de hoy, fue un buen día me dije y sonreí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El sueño se estaba apoderando de mi y yo no le puse mucha oposición, comencé a quedarme dormido y entre en ese estado en el que sabia que estaba dormido, de una manera consciente y empezaron a llegar a mi cabeza imágenes de un caballo alado que volaba y surcaba los cielos como una centella blanca, tenia 4 alas 2 chicas y otras 2 enormes, era simplemente hermoso, que envidia te tengo pense para mí y de la nada la imagen abandono mi mente y caí dormido ahora sí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al abrir los ojos a la mañana siguiente, sentí una especie de necesidad de salir corriendo, como si una bestia indomable en mi interior me pidiera estirar las patas, pues estuvo mucho tiempo dormida, me lleve la mano al pecho y me pregunte que sensación era esa, pero debía controlarla, pues no sentía que fuera parte de mí o ¿Acaso si lo era?, ya lo sabré.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tenoch vuelve a entrenar Hasshoken y aprende una nueva tecnica, entabla una amistad con su nuevo maestro y luego se dispone a retirarse, triste porque le gustaria quedarse, sin embargo sabe que su verdadero lugar es con los Mushoku</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Durante mi relato activo mi Haki de observación, asi que dejo esto por acá.<br />
<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kenbunshoku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Importante</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Este tema cuenta con un poco más de 5000 palabras y lo uso para aprender la siguiente tecnica:<br />
<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kiryu kirikugi («Uña Taladro del Dragón Taladro»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Hasshoken</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>6</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 24 | 140 Fuerza | Conocer Buto Kaiten: Ranbu</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>3,3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>400 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ignora la resistencia pasiva del objetivo. Aumenta en 25 la agilidad durante el ataque.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Una técnica secreta del Hasshoken. Tras flexionar sus piernas el usuario se lanza con mucha velocidad a por el objetivo, y puede realizar un gran impacto con la cabeza o extremidad que prefiera. Dicen que el impacto es lo suficientemente fuerte como para dividir capas abiertas de hielo de la Capa de Hielo de las Joyas que ni siquiera el fuego o armas podrían romper.</i>
                </p>
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                <div class='tecnica_code_container'>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>hassho004</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />
<br />
Abrazo.<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Dia 47 de Otoño, Año 14.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Niebla de Guerra/Manglar 0 al 9</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">09:00 Am.</span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
Cuando desperté, no Sali de la cama, me quede allí haciendo absolutamente nada por unos minutos, mi santo padre lo llamaba “Hacer pereza” y no le gustaba mucho que lo hiciera, porque según él, siempre había algo que hacer y no precisamente era hacer pereza. Sonreí al recordarle, vivimos tantas cosas. Hace ya un tiempo que me tuve que ir de la casa, dejarle a el a merced de los Marines y básicamente empezar a vivir mi vida.<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me pregunto que será de su vida, si es que aun la tiene, a veces imagino cosas como que charlo con él, le cuento de mis aventuras y le muestro todo lo fuerte que me he hecho. Ya no soy ese muchacho, inseguro y lleno de miedo que tomo una balsa y salió al mar, donde luego se encontró con un gato parlante gigante que era además de periodista un revolucionario o como el jefe le gustaba llamarles, “Comunistas”. Recuerdo que en la escuela nos hablaron un poco sobre esas personas, no los revolucionarios, sino los comunistas. Gente idealista, es como pude resumirlos, pero esto no venia al caso, tenia una invitación de un nuevo maestro y debía aceptarla, porque en este camino que estoy andando, debo hacerme de poder y de herramientas que me ayuden a transitarlo y esta persona se estaba ofreciendo muy gentilmente a otorgarme eso, sin nada pagar nada a cambio. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Así pues, aún acostado decidí que era hora de dejar de hacer pereza, por lo que me estiré y bostece, me rasque los ojos y al levantarme me senté al lado de la cama, di otro largo bostezo y me rasque el cuerpo, sacudí las alas y me sacudí como si fuera un perro. Me levanté por fin y decidí que era hora de asearme, Mire mi rostro en el espejo y me di cuenta que habían unos pelos que estaban desentonando con mi afinado y bien cuidado bigote, por lo que tome una tijerita que había en una de las gavetas y empecé a recortar esos pelos mal intencionados, me cepille mi cabello y me acomode el mullet, pensé que me veía muy bien, pero luego recordé que iba a salir de mi cuarto con máscara y que nadie iba a poder apreciar mi hermoso rostro, así que tal vez arreglarme tanto era una estupidez. Sin embargo, me encogí de hombros y seguí acomodándome el bigote.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> Pasaron unos largos minutos mientras, además de acomodar el pelo que cubre mi rostro, también me lave los dientes, me coloque desodorante y me coloque el infaltable “Eu de Coco” el perfume que más me gustaba (Y el único) en el mundo. Tome mi mascara del sitio donde la había dejado, la mire complacido, sonreí y me la coloque. Quetzalli Jr el Aguila de Oro y Plata estaba una vez más listo para salir de aventuras, pero estaba vez mi objetivo era claro, tenia que volver al sitio donde estuve ayer y aprender aquello que se me quiere enseñar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No dilate más mi salida del cuarto, ya con mi máscara puesta podía abandonarlo sin que los demás supieran realmente como luzco, salvo por Gaeru claro está. Al abrir la puerta senti una vez más el frio del ambiente, lamente un poco dejar mi cuarto calentito, pero el deber llamaba, caminé a la cocina y me hice un café, parecía que los chicos estaban dormidos o andaban en otras cosas. La bebida caliente me ayudo y me lleno de muchas más ganas.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sali a la cubierta y salte de la misma al “piso” del manglar, era un piso raro, pero piso al fin. Me dirigí sin demora a la cantina donde se había dado el espectáculo de lucha libre la noche anterior y donde el Maestro Orgullo de Dientes de Sable, me enseño una técnica nueva y me esperaba para enseñarme una más.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante mi camino al sitio donde se realizaría mi entrenamiento, empecé a divagar de que se trataba la técnica nueva o como era. Pues ya sabia dar cabezazos, girar de cabeza, girar más rápido y de cabeza, tal vez esta nueva técnica era algo parecido, decidí no darle más vueltas y simplemente esperaba que el maestro me sorprendiera.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Llegue a la cantina que también era una arena de lucha libre y toque la puerta, escuche un somnoliento “pase” y abri la puerta. Al entrar el sitio estaba totalmente vacio, nada que ver con la imagen que tenia la noche anterior, con gente en el cuadrilatero dando un espectáculo, personas en la barra y en los asientos gritaban, nombres, insultos y tomaban cerveza o ron, sinceramente no sé, a mi no me gusta el alcohol, pero era absurdo que con tanto licor que le había enviado al maestro Butterjeto ya me sentía medio un conocedor de licores.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La persona que me dejo pasar estaba detrás de la barra era un camarero del cual no recordaba su cara, este con cara de dormido me dijo. – <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">El jefe dijo que alguien iba a venir hoy, pero no sabia que era un luchador y tampoco sabia que iba a llegar tan temprano </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">- Y soltó un largo bostezo, para continuar con su charla. – </span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">Esta en la parte de atrás, te debe estar esperando y chico. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me detuvo cuando pase cerca de él. –</span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"> Espero de todo corazón que el jefe te haga mierda, mira que llegar a estas horas, hijo de la gran puta.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> Sonreí con malicia debajo de mi máscara, ya sabia en quien iba a probar mi nueva técnica, cuando ya la tuviera dominaba claro está.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegue al mismo sitio donde el día anterior había aprendido el Buto Kaiten Ranbu, el maestro Orgullo de Esmilodon, estaba sentado de espaldas a la puerta, cuando escucho que esta se abrió, volteo la cabeza, pero fue cómico que lo hiciera del lado del parche y tal vez se dio cuenta de semejante estupidez que acababa de hacer, que de un giro se dio la vuelta, quedando frente a mi y poniendo los brazos en jarra hecho a reír. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Jajajajaja, no digas lo que viste mi querido aprendiz de Oro y Plata. Me alegra que hayas venido hoy otra vez, por favor ven acá y siéntate frente a mí, tenemos cosas que charlar. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Con la obediencia que me caracterizaba, acorté nuestra distancia y me senté en un tocón de madera que estaba justo al frente del maestro, este hizo lo mismo y me miro fijamente mientras se rascaba una de las tantas cicatrices que tenia en el cuerpo, aplaudió y dijo. </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bien, esto que estoy por enseñarte, es una de las técnicas más violentas y por lo tanto fuertes del Hasshoken, no es fácil dominarla, pero he visto tus capacidades y esto seguro que tu puedes lograrlo. La técnica en cuestión lleva por nombre, Kiryu Kirikugi, que podríamos traducir como “Uña Taladro del Dragon Taladro”. Si tiene un nombre algo cómico, pero créeme es devastadora, déjame enseñártela. Ven. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Para mi el nombre no era nada cómico, era simplemente hermoso, me levante de mi sitio y sigue al maestro a un rincón donde había una piedra bastante grande, esta media alrededor de 2 metros de largo y otros 5 de ancho, se veía super resistente, el maestro tomo distancia de esta, unos 10 metros, flexiono las piernas y en un movimiento que casi no logre ver impacto su codo contra la piedra, la cual crujió y se rompió, mis ojos se abrieron como platos y me quede atónito. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El maestro me miro y se hecho a reír, porque a pesar de la máscara que cubría mi rostro mi asombro se podía notar por todo el cuerpo.</span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"> Bien ahora que tengo tu atención te explicare la teoría. El técnica consiste en flexionar las rodillas, este movimiento es crucial ya que debes poner todo tu empeño allí, cargarte como si fuera un resorte, y luego simplemente sueltas, liberas y arremetes contra el objetivo golpeándolo con la extremidad que desees, puedes darle un cabezazo, codazo, patada, tu eres libre de elegir con que hacer daño, porque el movimiento en sí, se desarrolla en la flexión de las rodillas, así que para empezar vamos a hacer unas 3000 sentadillas, a trabajar Discípulo de Oro y Plata. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Di un cabezazo en señal de que había entendido lo que el maestro me había dicho, me quité la sudadera que llevaba para estar más cómodo mis alas lo agradecieron y pude hacerlas batir para estirarlas también un poco.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Hice girar mis brazos, ya había decidido que ese habito iba a morir conmigo y no iba a ser nada por evitar dejarlo atrás, como también iba a morir conmigo mi mala memoria y mi perfume “Eu de Coco”. Di unos cuantos saltos, para ir entrando en calor y empecé con las sentadillas que el maestro me había pedido. Uno, dos, tres……quinientos…..quinientos treintaicuatro, mientras contaba pensaba en que de a poco me iba convirtiendo en una máquina de matar ¿Estaría mi santo padre orgulloso de eso? No lo se, pero así iban las cosas y así las tenías que afrontar. Terminé pasado unos minutos mis 3000 sentadillas, a pesar de que hacia frio estaba sudando, esto si era un buen calentamiento pensé. El maestro se me acerco y me dijo.</span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">  Bien muchacho, ahora que los músculos de tus rodillas están calientes y activos, vas a tener que tomar posición, concentrar la fuerza en ellos y liberarla, ganaras velocidad y con ella fuerza destructiva, Lo primero que tienes que hacer es romper este tocón. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y me dejo a unos 10 metros de mí, un tocón de madera mucho más grande y grueso en comparación de aquel donde me había sentado.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fije mi mirada en mi objetivo, el tocón era lo que debía destruir, sabia que no lo iba a poder lograr a la primera, porque si bien soy diestro con los movimientos de mi arte marcial, dominarlos siempre me llevo tiempo, sin embargo, entiendo la teoría y se que debo hacer. Flexione las rodillas, concentre fuerza en los músculos, intente apretarlos lo más posible, pestañee, solté una exhalación y Sali disparado hacia el tocón, sin embargo, no le aseste al trayecto y me estampe contra un árbol mucho mas grade que estaba a unos 15 metros de mí, el maestro Orgullo de Gato, hecho a reír. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Jajajajajajaja, decir que fue un buen intento seria mentirte, presta atención discípulo de Oro y Plata, Tienes que generar más tensión, porque evidentemente te falta velocidad, además te recomiendo que las puntas de tus pies apunten a tu objetivo, es la manera que uso yo para que al soltar la técnica vaya recto y sin desviarme del objetivo, vamos una vez más. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asentí con la obediencia que me caracteriza en estos momentos y volví a tomar 10 metros de distancia con relación al tocón.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Coloque mis pies frente al tocón siguiendo el consejo del Maestro, flexione las rodillas, pero esta vez lo hice de manera más pronunciada, me detuve un segundo intentando generar esa tensión que necesita el Hasshoken para ser devastador, volví a exhalar y libere el movimiento. Esta vez si pude salir cual cohete y acorte los 10 metros que me separaban de mi objetivo en un abrir y cerrar de ojos, pero el problema fue otro, me moví tan rápido que siendo sincero no me dio tiempo de reaccionar a nada y simplemente me estrelle contra el tocón golpeándolo con el pecho desnudo y haciéndome daño. El maestro me ayudo a levantarme y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bien, claramente la velocidad esta allí, eso me alegra porque siempre es lo más difícil de lograr, ahora bien, me parece que tienes que adaptar el movimiento del resto de tu cuerpo, te diría que antes de salir despedido como una bala, ya hayas decidido con que extremidad golpear. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Le mire mientras escuchaba atento, asentí una vez más con la cabeza y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Gracias Maestro Orgullo de Pantera, tomo nota y ajusto, ya lo vera.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Volví a tomar posición delante del maldito tocón, ya estaba empezando a molestarme ese pedazo inerte de madera. Flexione las rodillas, obligue a mi cuerpo entero a que apretara los músculos de estas como un resorte, mire fijamente al tocón, Llego tu hora hijo de la gran puta, pensé, decidí que iba a golpearlo con el puño, recordé mi técnica insignia el Eagle Kaiten Punch, esto era parecido, tome aire un par de veces y libere el movimiento. Una vez acorte la distancia en un parpadeo, mis ojos no fueron capaces de ver, pues de un momento a otro el tocón estaba delante de mí, pero usando la inercia y las palabras de mi maestro ya estaba preparado y golpee el pedazo de madera con mi puño izquierdo, este crujió por la violencia de mi golpe y una grieta se hizo en su superficie y acto seguido exploto en un montón de astillas que llenaron el campo de entrenamiento. Sonriente voltee a mirar a mi maestro, quien me dijo. </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Se que estas sonriendo, lo veo en tus ojos no en tu boca, porque no se si recuerdas que esta esta tapada, jajajajajaja. Dejando de lado mi excelente chiste, esta vez lo has hecho muy bien, sin embargo, puedo notar que aun tus ojos no se acostumbran a tu propia velocidad, eso es normal, pero la única forma de mejorar eso ya lo sabes mi querido aprendiz de Oro y Plata, otra cosa que vamos a hacer es que para superar esta prueba y dar por aprendida la técnica, debes romper 3 tocones de un solo golpe, hecho esto podemos dar por terminada mi enseñanza y luego nos sentaremos a hablar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asentí contento y aunque su chiste no me causo nada de gracia, si le agradecí todo el tiempo y las molestias.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Así pues, el maestro coloco ahora los 3 tocones en final, ya sabia cual era mi debes, así que me dedique a intentar romperlos. Pasadas unas horas pude notar que esta no era una tarea fácil, si bien era rápido, aun me faltaba fuerza y debía ganarla siendo aún más rápido, estuve un par de horas largas intentando e intentando, fui cambiando de extremidad, porque mi puño izquierdo luego de 10 intentos empezó a sangrar, probe con el derecho, las rodillas, las piernas, todo y aun no lograba romper los 3 pedazos de madera, pero estaba cerca, puesto que en un par de ocasiones el maestro tuvo que cambiar el primero y el segundo, pues esto presentaban algunas grietas, sin embargo el tercero seguía intacto. Intenté no frustrarme sabias que estaba cerca de lograrlo, siempre tuve confianza en mí mismo y esta era una oportunidad perfecta para demostrarlo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegado el medio día, el maestro me pidió que paráramos un momento, ya que tenía hambre, así que se pidió del bar 2 buenos sanguches de milanesa, con jamón, queso, lechuga y tomate, yo prefería las tortas ahogadas, pero había recordado que mi desayuno había sido tan pobre y el entrenamiento tan intenso que sinceramente si tenia hambre. Nos sentamos juntos uno frente al otro, me ofreció algo de beber y yo le pedí un buen juguito de mango con salsa de chamoy y chile picante por los bordes del vaso. Al recibir mi bebida me subí un poco la mascara y deje ver mi bigote, el maestro lo miro y dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Vaya, que buen bigote, mientras comemos cuéntame un poco más de ti, creo que ya tenemos un vinculo lo suficientemente fuerte como para poder charlar entre nosotros, de algo más que no sea el Hasshoken. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo mire un segundo, analizando sus palabras, era verdad que lo conocía hace poco, pero el tipo era buen luchador y además había accedido a dejarme aprender Hasshoken sin nada a cambio, así pues, decidí que si podía tener una charla sincera con él y luego de darle un mordisco a mi sanguche y un sorbo largo a mi juguito de mando, me relamí, deje el vaso a un lado y me limpie el bigote y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Bueno maestro, creo que tiene razón, a ver.. por donde empezar. El tema es así. Naci en el North o eso tengo entendido, la persona que me entreno, también me crio, el me heredo su mascara y su nombre, por eso me hago llamar Quetzalli jr. Hace un tiempo, ya no puedo recordar cuanto exactamente, pero me hice a la mar, mi entrenador tuvo un destino incierto, no se si vive o no, pero bueno, continuando con mi historia. Llegue a una isla en el North, conocí gente muy particular, un Mink de 3 metros que era un gato, luego a una rana con katana, que en realidad es un pez lodo, esos 2 son mi familia, después de un par de cositas, nada termine aliado con unos piratas, así que si, soy un pirata, pero no un imbécil. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Aclare mientras seguía. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Mi búsqueda de poder es por el simple hecho de querer tocarle las bolas a la Marina.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> En ese momento termine de comerme mi sanguche, le di el ultimo sorbo al jugo, me limpie la boca con el dorso de la mano y me volví a ajustar mi mascara, Miraba al maestro en espera de su respuesta, este asintió y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bueno es evidente que no eres ningún imbécil, ni un busca problema o pleitos, te ves un buen tipo y por tu excelente estilo de lucha sobre el Ring fue que decidí enseñarte estas técnicas, además de que ya sabias las 2 primeras, así que no tengo remordimientos por haberte enseñado, Muy bien mi querido aprendiz, ya tuviste un buen descanso, te invito a que continúes.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asentí una vez más y le levante el pulgar derecho en señal de aprobación, Me levante y me sacudí las migajas del sanguche que acababa de comerme, volví a tomar posición a 10 metros del tocón, y seguí intentándolo. Pasadas otras 2 horas, supe que estaba cerca de realizar la técnica, así que le pedí al maestro un vaso de agua, al terminármelo le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Estoy preparado, la próxima será la vencida, por favor le pido que no desvié la mirada. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Este sonrió complacido y me contesto. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Acá estaré muchacho, vamos. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lleno de confianza por las palabras del maestro Orgullo de León, Plante mis pies firmes y en dirección a los 3 malditos tocones, Flexioné las rodillas y comprimí los músculos de estas, pude sentir como sucedió el movimiento dentro de mi ser, sabía que este era el momento, decidí golpearlos con un fuerte rodillazo, con la rodilla izquierda porque la derecha ya me dolía bastante. Inhale y exhale un par de veces, mis ojos centellaron y al grito de – ¡</span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">KIRYU KIRIKUGI!</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">. Sali como la más violenta de las flechas y golpee con mi rodilla a los tocones, mi sorpresa fue que no solo rompi los 3 objetivos de entrenamiento, sino que los hice añicos y fui a parar al árbol donde me había estampado hace unas horas y le abri un agujero en el medio, este crujió y se derrumbó, Voltee para mirar al maestro y este estaba de pie con la boca abierta mientras intentaba aplaudir y decia. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Increible, sobresaliente, una ejecución digna de un aprendiz del Hasshoken, felicitaciones mi querido aprendiz de Oro y Plata, lo has logrado la tecnica ahora te pertenece, ven aquí, hablemos un poco más. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Subí los 2 pulgares en señal de aprobación y mientras me acercaba a sentarme en el mismo tocón donde hace unas horas el maestro me explico la tecnica, mi sonrisa no menguaba debajo de mi mascara. Al sentarme tome la iniciativa y le pregunte al maestro. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Maestro, primero que todo, gracias por tomarse el tiempo de enseñarme estas 2 tecnicas, le prometo que les daré un buen uso, tengo una duda, ¿Quedan aun más tecnicas por aprender de este hermoso arte marcial? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– El maestro Orgullo de Gato se sentó, volvio a rascarse despreocupadamente unas cicatrices y me dijo. -</span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">  Si, se que quedan algunas otras u otra, no lo tengo muy claro la verdad, pero seguramente 1 más, debe haber algun maestro en el nuevo mundo y es alli donde debes dirigirte, por cierto, hay algo que me gustaria comentarte, se que me dijiste que eres pirata, como te comenté eso me tiene sin cuidado. Lo único que, si te voy a pedir, es lo siguiente. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Su mirada se tornó, seria y se ensombreció, Fruncí el ceño y le miré atento y el Maestro prosiguió. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Primero, ¿Conoces el arte marcial, conocido como Okama Kempo? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– ¿Okama kempo?, ladee la cabeza confundido, a mi los nombres se me dan fatal, pero las tecnicas suelo acordármelas, le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">¿Puede describirme cómo son?, los nombres no se me dan bien, pero las tecnicas suelo recordarlas. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– El maestro me dio una descripción muy rara y un poco vaga, lo que si pude notar en su voz es que detestaba aquel arte marcial, lo que me llamo la atención fue que dijo que el nombre de las tecnicas era muy “Pomposo” , asi que luego de rascarme la cabeza, en un intento de recordar, le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Creo que si me enfrente con alguien que usaba ese arte marcial, es más fue mi primera aventura, sucedió en un Bar muy lejos de aquí, el tipo me queria quitar la máscara, lo derrote, le robe la mascara y me fui de alli, aun la tengo conmigo. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El maestro Orgullo de león marino, sonrió de oreja a oreja y prosiguió – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Que bueno todo esto que me cuentas, lo único que te voy a pedir como mi pupilo, es que todo aquel indeseable, que haga uso de este supuesto arte marcial </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Y simulo hacer comillas cuando dijo “arte marcial” – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Le rompas toda la cara y me cuentes que le ganaste, puedes enviarme una carta, detallándome toda la batalla yo estare complacido de leer y me harias sumamente feliz, Entonces mi queria pupilo de Oro y Plata, ¿Aceptas? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Pense un segundo, no era un pedido dificil, tomando en cuenta que le envio licor al maestro Butterjeto, enviar una carta relatando mis hazañas seria mucho más sencillo, asi pues me encogí de hombros, nos dimos la mano para cerrar el trato y le dije – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Acepto maestro, sin embargo… tengo que preguntar, ¿De donde viene tanto odio y desprecio por el Okama kempo? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - El maestro torció la boca en una mueca muy fea, pero no porque no quisiera contestarme, sino que note, que le dolía hablar de eso – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Mmmm, pues veras, tengo una hermana que lo enseña, yo siempre he dicho que el Hasshoken es mejor y esto es una oportunidad excelente para demostrarle que estoy en lo correcto. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asentí con la cabeza, si que era una buena idea, la verdad, ademas me lo estaba pidiendo a mí, una persona que siempre quiere ganar en los combates. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Bueno Maestro, delo por hecho, daré todo mi para demostrar que nuestro arte marcial es muy superior al Okama Kempo y a cualquier otro. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Para demostrar mi compromiso, me levante del tocón, gire mi cuerpo en dirección a los troncos, flexione las rodillas y dije fuerte y claro una vez más - ¡</span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">KIRYU KIRIKUGI! </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> - y Sali disparado hacia los árboles, rompiendo unos cuantos luego de propinarles un cabezazo, al incorporarme me voltee y el maestro estaba riendo y aplaudiendo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Ese es el entusiasmo que necesito de un aprendiz, Felicitaciones una vez más Quetzalli Jr, venga vamos a descansar que nos lo merecemos, ademas hoy luchan El Enterrador contra John Machina, ese Enterrador esta loco se hace el muerto, jajajaja venga.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Entramos una vez más al Bar, aproveche que aun tenia tiempo y me di una ducha, al ser este un establecimiento de lucha libre, entendían la importancia de la máscara y la identidad, asi que los baños estaban bien equipados para evitar mirones y respetar mi privacidad, pero por las dudas active mi haki de observación en un radio de 50 metros, más que suficientes para estar atentos por si alguien entraba al baño, pasados unos 15 minutos que fue lo que me llevo terminar de bañarte, resulto evidente que activar el haki habia sido un desperdicio de energia. Al salir del baño totalmente vestido y con la mascara una vez más puesta, el maestro me estaba esperando en la barra y me entrego una camisa con un estampado que decia “Hasshoken Rules” , no pude evitar reírme y la tome de buena gana, me quite la sudadera que llevaba y me puse esa camiseta, a la que muy amablemente le habían abierto dos agujeros para mis alas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegada la noche comenzaron los combates previos a la pelea estelar de esa noche, tuve oportunidad de conocer al Enterrador, un tipo que media 4 metros, era mucho más grande que el terremotos gin senpai, usaba gabardina negra y sombrero, el otro chico Jhon Machina, no se quedaba atrás, media 3 metros y medio y tenia aire de ser soldado, asi que le puse mala cara, sin embargo el maestro me confirmo que solo era parte de su personaje y me aseguro ademas que John Machina, tenia de soldado lo que yo de Marine.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Los combates fueron feroces y bastante entretenidos, la pase tan bien que un momento decidi ser yo el referee del 3er combate y como siempre di todo lo mejor de mí, di por ganador a un pequeño chico volador que se destaco sobre manera sobre su contrincante, creo que el chico se llamaba Mystesis y no tenia más de 18 años, un genio total.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Luego llego el evento principal, lo del Enterrador haciéndose el muerto era verdad, en un momento estando la lucha ya bien avanzada, parecía que John Machina le iba a ganar, pero este se levanto como un muerto de su tumba, golpeo los ojos dejándolos en blanco y se lanzo al ataque contra el pobre tipo, se dieron con todo, se lanzaron de todo, pero al final el Enterrador fue el ganador, estuvo reñido si, pero la tecnica luchista de ese hombre no tenía orillas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando el evento finalizo, me quedé para ayudar a recoger el lugar un poco, cuando vi que estuvo lo suficientemente arreglado, ya no quedaba casi nadie en el recito de lucha. Y de la nada un sentimiento de alegria mesclado con tristeza inundo mi ser, una parte de mi pensó que podía quedarme en ese sitio y ser realmente feliz, sin embargo, sabía que este no era mi lugar, mi lugar estaba con mis compañeros, con el Senpai, con Ñorgo, Baldur, el Doctor el capitan Mashuka y más importante que todos ellos con Gaeru, asi que, con mucho pesar, me acerqué al maestro y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Bueno Maestro, ya esta todo más o menos arreglado, es bastante tarde y yo debo volver con mis compañeros. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– El maestro me miro y me contesto. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Pareciera que te estuvieras despidiendo, ¿Te vas ya del archipiélago? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Quise ser sincero con él, asi que luego de un suspiro le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Mi Capitan es un poco volátil, asi que puede que me vaya mañana y no vuelva más o nos quedemos acá para siempre, no lo sé, pero mi corazón me dice que esto es una despedida y que la próxima vez que sepa de mi será o por mis cartas, tal vez salga en un periódico o peor en un cartel de se busca jajajaja, asi que sí, prefiero dejarlo hasta aquí y que esta sea nuestra despedida maestro, prometo escribirle contándole cuando derrote a un usuario del Okama Kempo, le estoy muy agradecido por sus enseñanzas, pero asi es mejor, adios.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Me di la vuelta sin esperar respuesta del maestro, pero para mi sorpresa este me detuvo, poniéndome su mano en el hombro derecho y me dijo, mientras yo seguía de espaldas. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Acá siempre habrá una arena de lucha que estará deseosa de volverte a ver, eres bienvenido siempre que quieras Águila de Oro y Plata. Como maestro tuyo que soy, te dejo una ultima tarea, vuelve cuando te conviertas en todo un maestro de nuestro arte y enséñame lo que hayas aprendido, estare deseoso de verte y de saber de ti, adiós chico, gracias por los buenos momentos, cuídate.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Soltó su mano de mi hombro y yo levante la mano derecha mientras levantaba mi pulgar derecho y comencé a caminar para salir del bar, sinceramente mi estancia o paso por aquí fue muy breve, pero muy enriquecedora, pues tenia ahora 2 nuevas tecnicas en mi repertorio para enfrentarme a quien sea que se pusiera en mi camino, Ojalá fuera un Marine, me dije. Abri la puerta y Sali de alli sin mirar hacia atrás. Empece a caminar en dirección a nuestro barco blanco con sus velas moradas moradas, las calles del archipiélago estaban casi desiertas y tal vez se debía a la hora pues ya era bien entrada la noche.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Llegue a la escalera que me hacia subir al barco, la subí con una parsimonia digna de un jubilado, ya en la cubierta, agudice los sentidos y vi que no habia nadie, pude encender mi haki de observación, pero sinceramente me dio mucha pereza, asi que simplemente me dirigí a mi habitación, la cerre con llave y me quite la máscara, la deje en el escritorio, tambien me cambie de ropa y me puse la pijama, sin embargo solo la parte de abajo porque me deje la camiseta que me dio el maestro “Hasshoken Rules”, Me meti a la cama y me arrope, cruce mis brazos tras mi cabeza y comencé a repasar un poco el día de hoy, fue un buen día me dije y sonreí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El sueño se estaba apoderando de mi y yo no le puse mucha oposición, comencé a quedarme dormido y entre en ese estado en el que sabia que estaba dormido, de una manera consciente y empezaron a llegar a mi cabeza imágenes de un caballo alado que volaba y surcaba los cielos como una centella blanca, tenia 4 alas 2 chicas y otras 2 enormes, era simplemente hermoso, que envidia te tengo pense para mí y de la nada la imagen abandono mi mente y caí dormido ahora sí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al abrir los ojos a la mañana siguiente, sentí una especie de necesidad de salir corriendo, como si una bestia indomable en mi interior me pidiera estirar las patas, pues estuvo mucho tiempo dormida, me lleve la mano al pecho y me pregunte que sensación era esa, pero debía controlarla, pues no sentía que fuera parte de mí o ¿Acaso si lo era?, ya lo sabré.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tenoch vuelve a entrenar Hasshoken y aprende una nueva tecnica, entabla una amistad con su nuevo maestro y luego se dispone a retirarse, triste porque le gustaria quedarse, sin embargo sabe que su verdadero lugar es con los Mushoku</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Durante mi relato activo mi Haki de observación, asi que dejo esto por acá.<br />
<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                        } else {
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                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `kenbunshoku001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kenbunshoku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Importante</span>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Este tema cuenta con un poco más de 5000 palabras y lo uso para aprender la siguiente tecnica:<br />
<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kiryu kirikugi («Uña Taladro del Dragón Taladro»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Hasshoken</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>6</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 24 | 140 Fuerza | Conocer Buto Kaiten: Ranbu</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>3,3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>400 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ignora la resistencia pasiva del objetivo. Aumenta en 25 la agilidad durante el ataque.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Una técnica secreta del Hasshoken. Tras flexionar sus piernas el usuario se lanza con mucha velocidad a por el objetivo, y puede realizar un gran impacto con la cabeza o extremidad que prefiera. Dicen que el impacto es lo suficientemente fuerte como para dividir capas abiertas de hielo de la Capa de Hielo de las Joyas que ni siquiera el fuego o armas podrían romper.</i>
                </p>
                <hr/>
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                    </div>
                </div>
                
            </div><br />
<br />
Abrazo.<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un nuevo maestro, de un arte ya aprendido / Entrenamiento Hasshoken / Presente Rela]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1676</link>
			<pubDate>Tue, 22 Apr 2025 11:20:59 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=265">Tenoch Titlan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1676</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Dia 46 de Otoño, Año 14</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Niebla de Guerra/Manglar 0 al 9</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">10:00 Am.</div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mis dias junto a mis compañeros estaban siendo tranquilos, no solíamos charlar mucho entre nosotros, en realidad casi nada, pero siempre les veía e intentaba estudiarlos con la mirada y me habia hecho una idea general de cómo era la personalidad de cada uno de ellos, Ñorgo el tontatta que tenía una habilidad con las armas desorbitante para su pequeño tamaño, El terremotos gin senpai, un tipo que media casi 3 metros y le gustaba tejer, ademas de poseer el poder para romper una isla si se tira un pedo, Baldur, un lunaria como mi padre, buen muchacho y el más chicos de todos, despues estaba el doctor, que era un doctor oso polar gigante, que no hablaba mucho, por último el capitan, con su olor a sangre, su coco al que le habla y le responde y sus cuernos verdes y no podia olvidarme de Gaeru, eramos el grupo más variopinto que habia podido conocer y eso que yo andaba con un gato de 3 metros, que tenía a otro ser metido de él, pense que tal vez, Oxxy deberia convertir a Renard en un coco, tal cual hizo el capitan y asi el asesino no tomaría posesión de su cuerpo, aunque bueno, si lo vuelvo a ver se lo dire.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esa mañana decidi darme un paseo, últimamente estos estaban dando unos frutos excelentes, me habia dedicado a cantar, aprendi dos tipos diferentes de haki, el busoshoku para enfrentarme a los usuarios de frutas del diablo con poderes (No como la mía) y el kenbushoku, para detectar cositas y sentir el aura de las personas en un rango bastante largo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me coloque mi máscara dentro de mi habitación donde nadie podía verme, me coloque mis típicos joggins esta vez de color negros y una sudadera negra, que tenía dibujada 2 alas en la espalda. Sali de mi habitación y me percate que eran como las 11 de la mañana y no habia comido nada, asi que decidi ir hasta la cocina y comerme unos takoyakis que Gaeru habia dejado, me tome un juguito de mango y 3 vasos de agua, Sali de la cocina con el estómago lleno y el corazon contento y me dedique a saltar del barco y empezar a caminar en dirección al manglar 0, alli estaba el bar donde me tope con esos 2 pelos verdes que ya no recuerdo su nombre, pero que buenas personas que eran la verdad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mi caminata era tranquila, un poco pausada la verdad, no miraba nada en especial y prefería simplemente admirar todo a mi alrededor, pensaba en una que otra canción, sobre nosotros los mushoku, sobre mi padre, sobre fechorías, sobre mi hermano y tambien mi madre, era genial saber que podía cantar o escribir sobre lo que me diera la gana, mis pies y lo que quiero considerar mi buena fortuna me llevaron a un bar, si bien yo no soy de tomar licor, lo que me llamo la atención de ese bar fue que en la puerta habia un cartel que decia “HOY NOCHE DE LUCHA LIBRE. PELEA ESTELEAR : LATIN LOVER VS  PENTAGON”. Mis ojos se abrieron como platos, este sitio era genial, habia un maldito bar donde había combates de lucha libre y que maldita casualidad que yo soy un luchador de lucha libre.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entre muy emocionado y el bar estaba casi vacio, pero mis ojos se centraron automáticamente en el cuadrilátero que habia en él, era hermoso y yo hace mucho no estaba en uno, las pocas personas que estaban dentro del bar voltearon a mirarme y yo automáticamente active mi haki de observación, en toda su extensión y pude sentir que sus intenciones no eran malas, que era simple curiosidad, sin embargo una de las auras, superaba con creces a las demas, voltee a mirarlo y vi que era un tipo que media casi 2 metros, tenía la cabeza como una rodilla, es decir sin pelo, usaba un parche en su ojo derecho, tenia cicatrices en el cuerpo y la cabeza, tal vez esa en la cabeza lo dejo pelon, pense.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Este puso sus ojos en mi y se acerco con una sonrisa en la cara, pude sentir que no era hostil asi que relaje mi postura, al estar lo suficientemente cerca de mi comenzó a hablarme – <span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Que buena mascara tienes contigo muchacho, ¿Cómo te llamas?, no te habia visto nunca por aquí. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Yo lo miré y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Gracias por lo de la máscara, mi nombre es Quetzalli Jr el Águila de Oro y Plata, luchador. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y le extendí la mano, este me la recibió de buena gana y nos dimos un apretón, al soltarme me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Un conocedor del noble arte de la lucha libre. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Dijo mientras yo asentía con la cabeza y mi interlocutor prosigo.  </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Hoy hay lucha a la noche, yo soy uno de los abridores, ya sabes un calienta lona como le llaman, ¿Qué dices muchachos, te subes un rato conmigo? Quiero ver de lo que eres capaz. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Se me dibujo una sonrisa de júbilo en la cara, asi que hice girar mis hombros en círculos como solía hacer y me dije que algun día me quitaría ese mal habito, pero que no iba a hacer hoy, me saque la sudadera y deje mis alas blancas al descubierto, pude sentir gracias al haki, que mi compañero estaba fascinado con ellas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me acerque al cuadrilátero y me subí al mismo, empece a correr mientras rebotaba por las cuerdas para entrar en calor, cuando mi contrincante subio al igual que yo, me percate que no sabía su sombre, a lo que lo cuestione y me indico que se llamaba “Orgullo de Lince”, bueno algunos solo viven de su nombre artístico, a mí no me importo y me puse en una de las esquinas, esperando el campanazo inicial. Este no se hizo esperar y al escucharlo, salimos los 2 al centro del ring, para medirnos, el era mucho más alto que yo, asi que debía andar con cautela, empezamos con un poco de grappling, estaba muy contento porque este tipo si sabia lo que hacía, pero decidi saltar al ataque y me desplace hacia su espalda con intención de hacerle un suplex, Orgullo de lince me tomo con sus manos y empujo su cuerpo hacia adelante, evitando mi movimiento, pense que este era un zorro viejo que sabía lo que hacía. Decidi soltarlo, impulsarme con la cuerda y golpearlo con una patada, este fue recibida en su espalda, mi contrincante se dio vuelta y me devolvió el ataque, yo recibí la patada y caí del ring por encima de la 3era cuerda, me incorpore y mi contrincante solamente sonreía, pude leer en sus ojos lo que queria hacer, un salto, yo no queria recibir ese ataque, asi que deci correr hacia mi derecha para entrar una vez más al Ring, y este fue un grave error de mi parte, pues mi compañero de lucha, empezó a golpearme salvaje mente con una ráfaga de patadas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sin perder tiempo siquiera me alzo y me empujo de manera muy violenta hacia la esquina contraria, no pude evitar el golpe contra las cuerdas y al abrir los ojos este me ataco con un Lariat al cuello y caí sentado en la esquina, para acto seguido volver a darme una buena ráfaga de patadas, este hijo de puta iba a con todo y yo que pense que era un calentamiento de los más tranquilo, asi que tenía que ponerme serio.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando se canso de darme patadas, me volvio a alzar y me lanzo una vez más a la esquina, volvi a recibir el golpe, pero esta vez ya estaba preparado, cuando salio corriendo a aplicarme una vez más el Lariat, yo me corri hacia un lado y Orgullo de Lince se estampo contra la cuerda, aprovechando el momento me sitúe en su espalda salte y le hice una llave con mis piernas y haciendo uso de todo mi poder tire hacia atrás aplicando una especie de suplex, este cayo de cabeza a la lona, sin perder tiempo Sali corriendo y me impulse contra la cuerda para ganar velocidad y cuando la humanidad de mi “enemigo” estaba a mi alcance me deje caer con el codo extendido y se lo clave en la espalda, este se retorció de dolor, giro y se incorporó, luego me levanto las manos y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">JAJAJAJA, No eres ningún aficionado, tienes muy buenos movimientos, vamos a darle más seriedad a esto, que el bar se llenó. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Gire la cabeza y efectivamente en nuestro breve pero intenso round se habia llenado, Ojos de lince, llamo a alguien que estaba en la barra y le dijo que sirviera de Referee y luego le dijo a un chico del público, que estoy seguro ya conocia que nos anunciara, luego se acerco a mi y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Espero que tambien sepas hacer una entrada monumental, tengamos una buena pelea yt que gane el mejor ¿Dale? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y me acerco la mano para estrechármela, yo acepté el trato y me fui a la parte de atrás a esperar que me anunciaran.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">No tardo mucho cuando el chico que ahora fungía como comentarista, comenzó a hablar con una voz seria y ronca, que no tenia nada que ver con su físico. - </span><span style="color: #153d63;" class="mycode_color">¡PREPARENSE PARA VER UN ENFRENTAMIENTO DE ALTURA!, LUCHARAAAAAAAAAAANNN A UNA SOLA CAIDA, NUESTRO QUERIDO Y LUCHADOR INVICTO “ORGULLO DE TIGRE”. </span>El público en el bar rugió en apoyo al local, yo solo me limite a sonreír, mientras pensaba que a mi contrincante se le habia acabado lo de invicto. – <span style="color: #153d63;" class="mycode_color">Y POR OTRA PARTE, TENEMOS A QUETZALLI JR EL AGUILA DE ORO Y PLATA, UN DESCONOCIDO CON UNA HABILIDAD INCREIBLE. </span>Sali corriendo por la pasarela que conectaba el lugar donde estaba esperando con el ring y de un salto sobre la tercera cuerda con las alas desplegadas hice un giro y caí grácilmente sobre el centro del Ring y me erguí cuan alto era con las manos arriba, mientras recibía abucheos de algunos y gritos de emoción de otros.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tomé posición en mi esquina, hice girar mis hombros una vez más, ahora estaba prevenido de la fuerza de mi contrincante, asi que sabia que tenia que jugar a ser más rapido que él y claro hacer un poco de mi lucha acrobática que es algo que las personas siempre aman. Sono la campana y salimos los dos como un rayo hacia el centro del cuadrilátero, pude ver como mi contrincante me queria aplicar un lariat, por lo que raudo y sin perder tiempo, realice un giro, salte sobre la segunda cuerda de la esquina y me deje caer contra su humanidad con un espectacular mortal hacia atrás e impacte a mi contrincante de lleno, el público rugió excitado, no podía perder el momento, me incorpore, tome a Orgullo de lince y lo hice rebotar contra una de las cuerdas y haciendo uso de mis habilidades, salte y tome su cuello con mis piernas, para ejecutarle una perfecta y nada despreciable llave tirándolo contra la lona la cual resonó con el ímpetu de la caída y el publico volvio a rugir, yo aproveche para hacer unos burlas, Orgullo de Lince se levanto y me miro extrañado, pero sonriente, pero como si de un rayo se tratara se levanto y me aplico una spear bastante peculiar, con la cabeza, este movimiento se suele ejecutar con el hombro, cuando recibí el golpe y caí a la lona, pude notar que no era un movimiento normal, habia algo en el parecido a mi otro arte marcial, el Hasshoken, me levante y me sacudí la cabeza, ¿Acaso Orgullo de Pantera era uno de esos maestros que el maestro butterjeto me comento que estaban por el mundo?, por andar pensando estupideces, mi contrincante me tomo por la cintura y me aplico un suplex perfectamente ejecutado y sin perder tiempo otro y otro y otro. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando ya me habia aplicado 5 suplex seguidos, tuve la oportunidad para soltarme y volvi a saltar para aplicarle un buen BullDog estampando su cabeza contra la lona, la lucha siguió bastante encarnizada, movimientos iba y venían, la gente rugía, gritaba mi nombre, el de mi contrincante, el Climax habia llegado, asi que deberia terminar con ella lo antes posible.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Asi que decidi aplicarle una combinación que seguramente haría que la cuenta llegara a 3 y yo saliera ganador, cuando vi la oportunidad le aplique la mística y con el movimiento final pude lanzarlo fuera del Ring, mi contrincante se levanto y recordando que el me aplico un Buto es decir un cabezazo, yo decidi hacer lo mismo, asi que tome velocidad con las cuerdas y salte entre la segunda y la tercera y dije. – <span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">!BUTO! </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– E impacte contra Orgullo de Guepardo, me levante rapido y lo volvi a meter al Ring, salte a la tercera cuerda y me deje caer con otro mortal espectacular lo tome y empezó la cuenta, esta llego a 3 y yo gane, alce los brazos y la gente coreaba mi nombre.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ayude a mi compañero a incorporarse y le levante la mano a él tambien, aquí no hay enemigos, solo rivales, en ese momento Orgullo de Pantera, se me acerco y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Felicitaciones muchacho enmascarado, eres un excelente luchador la verdad, ven a verme a la oficina en 10 minutos, te dejo disfrutar de tu triunfo, te espero. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El público siguió aplaudiendo y vitoreándome, di las gracias a todos y me bajé del cuadrilátero, mientras la gente me felicitaba y me dirigí hacia una puerta que decia “oficina”.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al abrirla estaba Orgullo de Gato sentado detrás de un escritorio aun sin camisa y con una seña de la mano me invito a sentarme en uno de los asientos que estaban frente al mismo, yo lo hice en el de su derecha y este me ofrecio una toalla para secarme el sudor, la cual acepte de buena manera, junto las manos y me miro serio mientras decia. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Hasshoken, ¿Dónde lo aprendiste? – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo miré y asentí con la cabeza y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">En el North Blue, hace mucho tiempo atrás, la persona que me enseño se llama Butterjeto, un viejito simpático, pero muy borracho. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Orgullo de León sonrió y me cuestiono si sabia alguna otra tecnica, yo asentí con la cabeza y este dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Déjame adivinar, ahora mismo tienes 2 tecnicas bajo tu poder, el Buto y el Buto Kaiten. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Volvi a asentir y este sonrió y se levanto de su silla mientras se daba la vuelta y miraba un cuadro de el mismo que estaba en la parte trasera de su asiento, Orgullo Felino retomo nuestra charla. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Me has sorprendido allá en el cuadrilaterito, no lo voy a negar y yo al igual que tú, soy un usuario del Hasshoken, en realidad soy un maestro del arte, tienes cualidades para la lucha y es evidente que dominas a la perfección el Buto, yo puedo enseñarte otra tecnica del Hasshoken, ese es mi premio por vencerme arriba del ring, ¿qué te parece? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Al decir esta ultima frase, este se dio la vuelta y me miro sonriente y me extendió la mano, yo me levante de la silla y le estreche la mano.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Orgullo de Lince aplaudió y dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">No perdamos tiempo, vamos detrás del bar a entrenar. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Me sorprendió que fuera tan directo, pero no le di importancia y lo segui. Salimos del Bar, lo rodeamos y llegamos a la parte de atrás, que era un descampado excelente para entrenar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi nuevo maestro tomo 5 metros de distancia de mi y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bueno, se que dominas el Buto y estoy seguro de que sabes usar el Buto Kaiten, pero necesito que me lo enseñes por favor, vamos sin miedo. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Yo suspire plante mi cabeza en el suelo, torcí el torso, junte mis manos y mis piernas y al grito de - </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">¡BUTO KAITEN! </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Y como siempre ejecute mi ataque con una precisión y efectividad increible, impacte contra el Maestro Leopartdo y lo mande a volar un par de metros. El maestro se levanto riendo, se limpio un poco la mugre y se acerco diciendome. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Muy bien, nada mal la verdad, bien ejecutado, buena tecnica, contundente, felicitaciones. Ahora bien, la tecnica que quiero enseñarte, se llama, Buto Kaiten: Ranbu, esta es muy parecida al Buto Kaiten, con la diferencia de que ganas más velocidad al ejecutarla, esta sigue siendo de daño directo, una característica de nuestro arte y al ganar mayor velocidad, tambien es un poco más fuerte que su predecesora. Te la mostrare para que entiendas los movimientos y puedas ejecutarla, prepárate. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mire al maestro y le preste atención a todos los movimientos que ejecutaba, la tecnica no era muy diferente a la que yo ya conocia, pero si se notaba la diferencia, pues el maestro salto y cayo de cabeza ya realizando el giro, tal vez asi ganaba velocidad, podía ver como la velocidad del giro del Maestro Orgullo de Guepardo, iba incrementando, más y más, parecía un trompo con un aire muy violento, se ve que tenia un control absoluto sobre la tecnica, pues a pesar de la velocidad, era evidente que podía desatarla a placer, mis ojos no dejaban de mirarlo y un instante despues, la humanidad del Maestro Orgullo de Puma se abalanzó sobre mí, el impacto que recibí fue violento y gracias a mi preparación pude evitar salir volando por los aires, el Maestro se incorporo y me miro sonriente mientras me decia . – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Terrible, ¿verdad? Las claves de la tecnica estan en el giro, debes ir generando velocidad, como un resorte en tensión y luego liberarlo, esto ayuda a que la velocidad del ataque sea mucho, mayor a la de un puño, asi que lo primero que debes hacer pupilo enmascarado, es intentar caer de cabeza ya girando, usa tus caderas, piernas y hombros al mismo tiempo para generar más velocidad para el giro. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asiento con la cabeza y me dije que esto no deberia ser muy dificil, se parece bastante a mi Eagle Kaiten Punch pero ahora debo hacerlo de cabeza, me encogí de hombros saliendo de mis pensamientos y comencé a practicar la caída de cabeza.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Decidi que esa era la primera parte que debía superar, asi que suspire y empece a tirarme de cabeza contra el suelo hasta quedar perfectamente equilibrado, esto no era muy dificil ya lo tenia controlado, pero empece a hacerlo cada vez con mayor intensidad, el Maestro Orgullo Jaguar, me miraba y me iba corrigiendo de a poco.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pasadas unas 2 horas ya tenia bien controlado el movimiento de caer de cabeza con cierta velocidad, ahora venia la segunda fase, usar todo mi cuerpo, específicamente las cadenas, piernas y hombros para generar velocidad en el giro. Esto como pude ver era mucho más dificil, pues debía hacerlo más rapido que con el Buto Kaiten, ya que la clave del éxito de la tecnica era justamente eso, la velocidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Los minutos y horas iban pasando y yo de apoco iba ganando velocidad, le daba gracias al maestro butterjeto en silencio pues su entrenamiento del cuello me estaba ayudando a no lastimarme y justamente mis otras batallas tambien habían forjado en mi un espíritu de lucha que me ayudaba a siempre tirar para adelante.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Luego de un par de horas más ya le estaba cogiendo el truco, con el movimiento de los hombros y piernas podía generar velocidad y con la cintura tenia estabilidad, pero el problema estaba en que esto lo hacia de cabeza y me volvía vulnerable a un ataque, asi que mientras me tomaba un juguito de mango, reflexione y pense que tal vez podría encontrar una variante que me sirviera,  si el problema era encontrar velocidad estando de cabeza, que tal si le ponía mayor velocidad al momento de caer de cabeza, es decir, caer ya con un impulso.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me incorpore despues de dejar el vaso vacio donde hace unos minutos reposaba mi juguito de mango, me estire bien y me hice sonar el cuello, hice girar mi hombro derecho y luego el izquierdo, suspire y realice un salto invertido mientras giraba de esta manera intentaba buscar la tan apreciada velocidad que el movimiento demandaba, como era de esperar esto no me salio bien a la primera, pero al incorporarme otra vez, mire a mi Maestro Orgullo de Leon, quien sonreía y asentía con la cabeza, un gesto que me hizo entender que mi deducción era correcta y que estaba bien innovar a la hora de aprender cosas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Segui intentando sin descanso, una y otra y otra vez, tenia que lograrlo a como diera lugar, porque este arte de combate me a sido muy efectivo y me ha ayudado mucho en mis combates, asi que una tecnica nueva no viene mal. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi incesante deseo de poder dominar la tecnica estaba dando sus frutos, ya caía con mucha velocidad y solo tenia que ajustar y aumentar un poco el movimiento con mi cuerpo, cuando me incorpore una vez más el Maestro Orgullo de Pantera, me miro contento, se acerco a mi y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Excelente muchacho enmascarado. Esa idea de caer en giro no esta mal, te ayudara, pero recuerdo que eventualmente debes poder desarrollar eso estando de cabeza. Ahora solo resta que liberes el movimiento y lo impactes contra algo, como ahora mismo no tengo ganas de que ese algo sea mi humanidad. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al decir esto rio con mucha fuerza y prosiguió con su charla-  </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Déjame ir a buscar unos cuantos troncos, los amarrare y hare una barrera con ellos, tu ultima tarea sea simplemente romperlos todos, una vez lo hayas hecho mi trabajo contigo estará listo y si tenemos tiempo podremos ver la pelea estelar, alli vengo. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Y dicho esto se ausento y pasado unos minutos volvio con una docena de troncos amarrados en hileras de 3, estos tenían un diámetro bastante considerable, mi objetivo era romperlos todos de un golpe y seguramente con eso podría dar por terminado mi entrenamiento. El Maestro las acomodo unos 10 metros de mí en linea recta luego se alejó hacia un lado diciendome. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bueno Quetzalli Jr El Águila de Oro y Plata, aunque yo te llamaría Volador Jr, porque lo haces muy bien jajajajja, aca estan los troncos, destrúyelos. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sonreí debajo de mi mascara por culpa de ese comentario, Volador Jr era un lindo nombre, y seria lindo que mis alas me dejaran volar como lo hacia papá, pero eso no viene al caso. Aleje todo pensamiento de mi mente y me concentre únicamente en mi objetivo romper los troncos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Suspire, realice el salto con el giro cayendo de cabeza en el suelo, ajuste la trayectoria con mi cadera y aumente la velocidad valiéndome de mis piernas y mis hombros, contuve un poco el movimiento y al grito de. - </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">¡BUTO KAITEN: RANBU! </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Sali disparado como quien dispara una lanza, acorte la distancia en un parpadeo y todo mi cuerpo se estampo contra los troncos, los cuales pude sentir como crujieron y se rompieron en una espectacular explosión de palitos que salían volando por todas las direcciones.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al incorporarme una vez más mi maestro estaba parado al lado de mi aplaudiendo con fervor. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Felicitaciones chico, lo hiciste excelente la verdad, buena velocidad, buena fuerza, todo perfecto, vayamos a dentro a celebrar, la pelea Estelar es en unas horas, pero los luchadores ya llegaron, asi te los presento.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Lo miré y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Gracias Maestro, por el tiempo y la enseñanza, he aprendido a tomarle mucho cariño a este arte marcial, me ha ayudado en mis aventuras dentro y fuera del ring jajajaja. ¿Sabe si hay más tecnicas? – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Este sopeso mis palabras un momento y se tomo la barbilla y me contesto. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Si claro que hay otras, yo tal vez podría enseñarte alguna otra, lo veremos despues jajajaja, por ahora disfruta esta victoria. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Volvi a sonreír bajo la mascara y asentí, si debía aprovechar este momento.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El Maestro se retiró camino a la taberna y me hizo señas para que lo siguiera al interior de esta, ese sitio donde unas horas atrás nos habíamos enfrentado, tenia muchas ganas de conocer otros luchadores enmascarados, porque ahora que lo pienso, nunca conoci a otro luchador por fuera del Ring, uno me quizo matar y los otros 2 tenían tan poca habilidad que un señor de 78 años manco y sin ojo podría ejecutar las llaves, mejor y con fuerza que esos. Era una lastima que no recordara sus nombres, de alguna manera u otra tendría que ver como mejorar esa memoria mía.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ya dentro de los camerinos otra vez mi atención se dirigió hacia el tipo que se hacia llamar “Paragon” porque tambien usaba mascara, una bastante linda, aunque muy diferente a la mía, esta era negra y blanca, nos dimos un saludo cordial y luego repare en su contrincante, no recuerdo su nombre, pero si recuerdo que era del tamaño que él terremotos gin senpai y mi compañero enmascarado era solo un poco más alto que yo, asi que la iba a tener complicada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Charlamos durante un tiempo, me conto de donde venia y como la mascara se la dio su entrenador, que el era un niño que cargaba cosas de un lado para otro y un día vio pelear a quien luego seria su maestro y se enamoro de la lucha. Yo le comente que al igual que el a mi la mascara me la dio mi maestro y que por asares de la vida tuve que irme al mar, nos llevamos bastante bien y le desee toda la suerte para que le ganara a su contrincante, quien dicho sea de paso tambien era un tipo amable, se acerco y me comento que el habia sido fisicoculturista, pero que por una cosa u otra termino en este deporte, le desee suerte tambien, pero le deje en claro que prefería que ganara el enmascarado, los 3 reímos y yo los deje solos en los vestidores.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tome asiento en la barra de la taberna y me empine 3 jugos de mango sin demora, el Maestro iba de un lado para otro saludando gente, era obvio que disfrutaba todo aquello. Pasadas unas horas, comenzó la lucha estelar, siempre era lindo ver lucha libre, pero no pude evitar soltar una lagrima, pues me acorde de mi santo padre, con quien solía entrenar, era muy triste no tenerlo a el en este momento. La Marina, nos habia privado de tanto, me habia quitado todo, ¿Existirán Marines decentes? Me pregunte a mí mismo, mientras veía como el luchador no enmascarado se mofaba del otro luego de aplicarle una powerbomb terrible.  Retomando mis pensamientos pense que tal vez si existen, pero deben estar muertos, no importa eso, acabare con cuanto mal nacido de esos se me cruce.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando finalizo la pelea, tambien finalizo la noche, me levante de mi asiento contente de que el enmascarado ganara la lucha, me acerque por ultima vez a los vestidores y los felicite a ambos, al salir de alli, el Maestro Orgullo de Gato, se me acerco y me dijo. - </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">¿Te vas ya?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Asentí, siendo sinceros tenia ganas de irme a bañar y acostarme. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bueno, a sido un placer tenerte por acá, puedes venir cuando quieras, ¿Te quedaras a vivir mucho tiempo acá? – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me encogí de hombros y le contesté. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Eso dependerá de mi capitan y nuestro timonel, por ahora seguiremos acá, intentando no dar muchos problemas jajajaja </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– El maestro me miro y me cuestiono. - </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">¿Acaso eres Pirata? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Esto lo dijo con una sonrisa, yo lo mire y active mi haki y pude sentir que no estaba asustado ni molesto, era curiosidad genuina, asi que cuando le conteste solamente le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Tal vez, soy un Luchador de lucha libre y usuario del Hasshoken, creo que con eso es suficiente, Buenas noches, Maestro, espero verle pronto.  </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Al terminar mi frase le estire la mano y este me devolvió sin demora el saludo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sali de la taberna y me percate que ya era de noche, habia sido un dia excelente y tenia ganas de gracias a mi buena fortuna y a la Santa Muerte tambien, pues nunca imagine cuando me levante que iba a poder batirme en un duelo luchistico sobre el ring con un fiero contrincante y que ademas este fuera un maestro del Hasshoken. Mientras caminaba de regreso al Niebla de Guerra, ese barco hermoso con sus velas moradas moradas, no pude evitar pensar en el Charro Negro y más que en el barco en Oxxy, esperaba que el gato estuviera bien y que ademas estuviera peinándose el pelo para evitar que se le enredara, no iba a negar que lo extrañaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Busque por el archipiélago una oficina de correos y justo di con una que trabajaba 24 horas, me acerque y le pregunte al encargado si podia enviar dinero junto con una carta y este me contesto muy amablemente que si, pero que tenia una comisión del 10%, le dije que no habia problema. Asi que tome papel y lápiz y escribi.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">“De: El novato (No tan Novato) del Hasshoken.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> Para: El mejor Borracho del North Blue.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Querido Maestro, hoy me he topado con otro Maestro de nuestro arte, he aprendido una tecnica nueva y sigo en mi búsqueda de poder encontrar las otras que me hacen falta o a aquellos que las enseñan que vendría a ser lo mismo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Esta vez no compre licor para enviarle y le pido disculpas por eso, asi que decidi dejarle dinero, me cobraron una comisión muy alta por hacérselo llegar, es una suma importante, espero que no se lo vaya a tomar todo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Volveré a escribirle allá donde este y siempre que me acuerde de usted o aprenda algo nuevo, ojalá la fortuna permita vernos otra vez.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Att: El Bigotes.”</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Doble la carta y la meti en el sobre junto con el dinero, Escribi la dirección postal de las Islas Swallow y se la entregue al bueno del encargado, este me cobro por el envio y por el dinero y Sali de la oficina aun sonriente.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al llegar al Niebla de Guerra salte de un salto a la cubierta y me dirigí directamente hacia mi habitación, me asee, me acosté en la cama y simplemente me deje llevar por el sueño, Hoy habia sido un buen día fue lo ultimo que cruzo mi cabeza cuando caí dormido.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tenoch se topa con una taberna donde hay lucha libre, decide entrar, se enfrenta al maestro y luego este al ver que usa una tecnica del Hasshoken, decide enseñarle una nueva tecnica.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Durante el relato, uso mi haki de Observación</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `kenbunshoku001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kenbunshoku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ademas de mis 2 tecnicas del Hasshoken.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Buto («Cabeza Militar»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Hasshoken</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | 80 Fuerza</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>110 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ignora la resistencia pasiva del objetivo.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario salta para después precipitarse inversamente y propinarle un gran cabezazo al enemigo.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `hassho001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>hassho001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Buto kaiten («Cabeza Militar Giratoria»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Hasshoken</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>4</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | 100 Fuerza | Conocer Buto</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>95 + 2,6xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>150 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ignora la resistencia pasiva del objetivo. Empuja al objetivo 10 metros.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario planta su cabeza en el suelo y se levanta usándola como punto de apoyo. Ahí junta las manos y las piernas y empieza a girar. Luego se mueve hacia su oponente como un tornado.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `hassho002`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>hassho002</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Importante</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Este post es para aprender a usar la tecnica:</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Buto kaiten: ranbu «Cabeza Militar Giratoria: Danza Salvaje»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Hasshoken</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>6</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16 | 120 Fuerza | Conocer Buto Kaiten</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>2,9xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>340 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ignora la resistencia pasiva del objetivo. Aumenta en 15 la agilidad durante el ataque.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Una variante del Buto Kaiten donde el usuario gira más rápido y tiene más control sobre sus movimientos, lo que le permite moverse más rápidamente y girar hacia su oponente a gran velocidad aumentando así el daño de su impacto.</i>
                </p>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `hassho003`);'
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>hassho003</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El mismo cuenta con un poco más de 5000 palabras, lo cual es requerido para aprenderla.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Abrazo.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span></div>
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"> </span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Dia 46 de Otoño, Año 14</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Niebla de Guerra/Manglar 0 al 9</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">10:00 Am.</div>
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mis dias junto a mis compañeros estaban siendo tranquilos, no solíamos charlar mucho entre nosotros, en realidad casi nada, pero siempre les veía e intentaba estudiarlos con la mirada y me habia hecho una idea general de cómo era la personalidad de cada uno de ellos, Ñorgo el tontatta que tenía una habilidad con las armas desorbitante para su pequeño tamaño, El terremotos gin senpai, un tipo que media casi 3 metros y le gustaba tejer, ademas de poseer el poder para romper una isla si se tira un pedo, Baldur, un lunaria como mi padre, buen muchacho y el más chicos de todos, despues estaba el doctor, que era un doctor oso polar gigante, que no hablaba mucho, por último el capitan, con su olor a sangre, su coco al que le habla y le responde y sus cuernos verdes y no podia olvidarme de Gaeru, eramos el grupo más variopinto que habia podido conocer y eso que yo andaba con un gato de 3 metros, que tenía a otro ser metido de él, pense que tal vez, Oxxy deberia convertir a Renard en un coco, tal cual hizo el capitan y asi el asesino no tomaría posesión de su cuerpo, aunque bueno, si lo vuelvo a ver se lo dire.<br />
<br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Esa mañana decidi darme un paseo, últimamente estos estaban dando unos frutos excelentes, me habia dedicado a cantar, aprendi dos tipos diferentes de haki, el busoshoku para enfrentarme a los usuarios de frutas del diablo con poderes (No como la mía) y el kenbushoku, para detectar cositas y sentir el aura de las personas en un rango bastante largo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me coloque mi máscara dentro de mi habitación donde nadie podía verme, me coloque mis típicos joggins esta vez de color negros y una sudadera negra, que tenía dibujada 2 alas en la espalda. Sali de mi habitación y me percate que eran como las 11 de la mañana y no habia comido nada, asi que decidi ir hasta la cocina y comerme unos takoyakis que Gaeru habia dejado, me tome un juguito de mango y 3 vasos de agua, Sali de la cocina con el estómago lleno y el corazon contento y me dedique a saltar del barco y empezar a caminar en dirección al manglar 0, alli estaba el bar donde me tope con esos 2 pelos verdes que ya no recuerdo su nombre, pero que buenas personas que eran la verdad.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mi caminata era tranquila, un poco pausada la verdad, no miraba nada en especial y prefería simplemente admirar todo a mi alrededor, pensaba en una que otra canción, sobre nosotros los mushoku, sobre mi padre, sobre fechorías, sobre mi hermano y tambien mi madre, era genial saber que podía cantar o escribir sobre lo que me diera la gana, mis pies y lo que quiero considerar mi buena fortuna me llevaron a un bar, si bien yo no soy de tomar licor, lo que me llamo la atención de ese bar fue que en la puerta habia un cartel que decia “HOY NOCHE DE LUCHA LIBRE. PELEA ESTELEAR : LATIN LOVER VS  PENTAGON”. Mis ojos se abrieron como platos, este sitio era genial, habia un maldito bar donde había combates de lucha libre y que maldita casualidad que yo soy un luchador de lucha libre.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Entre muy emocionado y el bar estaba casi vacio, pero mis ojos se centraron automáticamente en el cuadrilátero que habia en él, era hermoso y yo hace mucho no estaba en uno, las pocas personas que estaban dentro del bar voltearon a mirarme y yo automáticamente active mi haki de observación, en toda su extensión y pude sentir que sus intenciones no eran malas, que era simple curiosidad, sin embargo una de las auras, superaba con creces a las demas, voltee a mirarlo y vi que era un tipo que media casi 2 metros, tenía la cabeza como una rodilla, es decir sin pelo, usaba un parche en su ojo derecho, tenia cicatrices en el cuerpo y la cabeza, tal vez esa en la cabeza lo dejo pelon, pense.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Este puso sus ojos en mi y se acerco con una sonrisa en la cara, pude sentir que no era hostil asi que relaje mi postura, al estar lo suficientemente cerca de mi comenzó a hablarme – <span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Que buena mascara tienes contigo muchacho, ¿Cómo te llamas?, no te habia visto nunca por aquí. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Yo lo miré y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Gracias por lo de la máscara, mi nombre es Quetzalli Jr el Águila de Oro y Plata, luchador. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y le extendí la mano, este me la recibió de buena gana y nos dimos un apretón, al soltarme me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Un conocedor del noble arte de la lucha libre. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Dijo mientras yo asentía con la cabeza y mi interlocutor prosigo.  </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Hoy hay lucha a la noche, yo soy uno de los abridores, ya sabes un calienta lona como le llaman, ¿Qué dices muchachos, te subes un rato conmigo? Quiero ver de lo que eres capaz. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Se me dibujo una sonrisa de júbilo en la cara, asi que hice girar mis hombros en círculos como solía hacer y me dije que algun día me quitaría ese mal habito, pero que no iba a hacer hoy, me saque la sudadera y deje mis alas blancas al descubierto, pude sentir gracias al haki, que mi compañero estaba fascinado con ellas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me acerque al cuadrilátero y me subí al mismo, empece a correr mientras rebotaba por las cuerdas para entrar en calor, cuando mi contrincante subio al igual que yo, me percate que no sabía su sombre, a lo que lo cuestione y me indico que se llamaba “Orgullo de Lince”, bueno algunos solo viven de su nombre artístico, a mí no me importo y me puse en una de las esquinas, esperando el campanazo inicial. Este no se hizo esperar y al escucharlo, salimos los 2 al centro del ring, para medirnos, el era mucho más alto que yo, asi que debía andar con cautela, empezamos con un poco de grappling, estaba muy contento porque este tipo si sabia lo que hacía, pero decidi saltar al ataque y me desplace hacia su espalda con intención de hacerle un suplex, Orgullo de lince me tomo con sus manos y empujo su cuerpo hacia adelante, evitando mi movimiento, pense que este era un zorro viejo que sabía lo que hacía. Decidi soltarlo, impulsarme con la cuerda y golpearlo con una patada, este fue recibida en su espalda, mi contrincante se dio vuelta y me devolvió el ataque, yo recibí la patada y caí del ring por encima de la 3era cuerda, me incorpore y mi contrincante solamente sonreía, pude leer en sus ojos lo que queria hacer, un salto, yo no queria recibir ese ataque, asi que deci correr hacia mi derecha para entrar una vez más al Ring, y este fue un grave error de mi parte, pues mi compañero de lucha, empezó a golpearme salvaje mente con una ráfaga de patadas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sin perder tiempo siquiera me alzo y me empujo de manera muy violenta hacia la esquina contraria, no pude evitar el golpe contra las cuerdas y al abrir los ojos este me ataco con un Lariat al cuello y caí sentado en la esquina, para acto seguido volver a darme una buena ráfaga de patadas, este hijo de puta iba a con todo y yo que pense que era un calentamiento de los más tranquilo, asi que tenía que ponerme serio.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando se canso de darme patadas, me volvio a alzar y me lanzo una vez más a la esquina, volvi a recibir el golpe, pero esta vez ya estaba preparado, cuando salio corriendo a aplicarme una vez más el Lariat, yo me corri hacia un lado y Orgullo de Lince se estampo contra la cuerda, aprovechando el momento me sitúe en su espalda salte y le hice una llave con mis piernas y haciendo uso de todo mi poder tire hacia atrás aplicando una especie de suplex, este cayo de cabeza a la lona, sin perder tiempo Sali corriendo y me impulse contra la cuerda para ganar velocidad y cuando la humanidad de mi “enemigo” estaba a mi alcance me deje caer con el codo extendido y se lo clave en la espalda, este se retorció de dolor, giro y se incorporó, luego me levanto las manos y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">JAJAJAJA, No eres ningún aficionado, tienes muy buenos movimientos, vamos a darle más seriedad a esto, que el bar se llenó. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Gire la cabeza y efectivamente en nuestro breve pero intenso round se habia llenado, Ojos de lince, llamo a alguien que estaba en la barra y le dijo que sirviera de Referee y luego le dijo a un chico del público, que estoy seguro ya conocia que nos anunciara, luego se acerco a mi y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Espero que tambien sepas hacer una entrada monumental, tengamos una buena pelea yt que gane el mejor ¿Dale? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Y me acerco la mano para estrechármela, yo acepté el trato y me fui a la parte de atrás a esperar que me anunciaran.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">No tardo mucho cuando el chico que ahora fungía como comentarista, comenzó a hablar con una voz seria y ronca, que no tenia nada que ver con su físico. - </span><span style="color: #153d63;" class="mycode_color">¡PREPARENSE PARA VER UN ENFRENTAMIENTO DE ALTURA!, LUCHARAAAAAAAAAAANNN A UNA SOLA CAIDA, NUESTRO QUERIDO Y LUCHADOR INVICTO “ORGULLO DE TIGRE”. </span>El público en el bar rugió en apoyo al local, yo solo me limite a sonreír, mientras pensaba que a mi contrincante se le habia acabado lo de invicto. – <span style="color: #153d63;" class="mycode_color">Y POR OTRA PARTE, TENEMOS A QUETZALLI JR EL AGUILA DE ORO Y PLATA, UN DESCONOCIDO CON UNA HABILIDAD INCREIBLE. </span>Sali corriendo por la pasarela que conectaba el lugar donde estaba esperando con el ring y de un salto sobre la tercera cuerda con las alas desplegadas hice un giro y caí grácilmente sobre el centro del Ring y me erguí cuan alto era con las manos arriba, mientras recibía abucheos de algunos y gritos de emoción de otros.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tomé posición en mi esquina, hice girar mis hombros una vez más, ahora estaba prevenido de la fuerza de mi contrincante, asi que sabia que tenia que jugar a ser más rapido que él y claro hacer un poco de mi lucha acrobática que es algo que las personas siempre aman. Sono la campana y salimos los dos como un rayo hacia el centro del cuadrilátero, pude ver como mi contrincante me queria aplicar un lariat, por lo que raudo y sin perder tiempo, realice un giro, salte sobre la segunda cuerda de la esquina y me deje caer contra su humanidad con un espectacular mortal hacia atrás e impacte a mi contrincante de lleno, el público rugió excitado, no podía perder el momento, me incorpore, tome a Orgullo de lince y lo hice rebotar contra una de las cuerdas y haciendo uso de mis habilidades, salte y tome su cuello con mis piernas, para ejecutarle una perfecta y nada despreciable llave tirándolo contra la lona la cual resonó con el ímpetu de la caída y el publico volvio a rugir, yo aproveche para hacer unos burlas, Orgullo de Lince se levanto y me miro extrañado, pero sonriente, pero como si de un rayo se tratara se levanto y me aplico una spear bastante peculiar, con la cabeza, este movimiento se suele ejecutar con el hombro, cuando recibí el golpe y caí a la lona, pude notar que no era un movimiento normal, habia algo en el parecido a mi otro arte marcial, el Hasshoken, me levante y me sacudí la cabeza, ¿Acaso Orgullo de Pantera era uno de esos maestros que el maestro butterjeto me comento que estaban por el mundo?, por andar pensando estupideces, mi contrincante me tomo por la cintura y me aplico un suplex perfectamente ejecutado y sin perder tiempo otro y otro y otro. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><br></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando ya me habia aplicado 5 suplex seguidos, tuve la oportunidad para soltarme y volvi a saltar para aplicarle un buen BullDog estampando su cabeza contra la lona, la lucha siguió bastante encarnizada, movimientos iba y venían, la gente rugía, gritaba mi nombre, el de mi contrincante, el Climax habia llegado, asi que deberia terminar con ella lo antes posible.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Asi que decidi aplicarle una combinación que seguramente haría que la cuenta llegara a 3 y yo saliera ganador, cuando vi la oportunidad le aplique la mística y con el movimiento final pude lanzarlo fuera del Ring, mi contrincante se levanto y recordando que el me aplico un Buto es decir un cabezazo, yo decidi hacer lo mismo, asi que tome velocidad con las cuerdas y salte entre la segunda y la tercera y dije. – <span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">!BUTO! </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– E impacte contra Orgullo de Guepardo, me levante rapido y lo volvi a meter al Ring, salte a la tercera cuerda y me deje caer con otro mortal espectacular lo tome y empezó la cuenta, esta llego a 3 y yo gane, alce los brazos y la gente coreaba mi nombre.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ayude a mi compañero a incorporarse y le levante la mano a él tambien, aquí no hay enemigos, solo rivales, en ese momento Orgullo de Pantera, se me acerco y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Felicitaciones muchacho enmascarado, eres un excelente luchador la verdad, ven a verme a la oficina en 10 minutos, te dejo disfrutar de tu triunfo, te espero. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El público siguió aplaudiendo y vitoreándome, di las gracias a todos y me bajé del cuadrilátero, mientras la gente me felicitaba y me dirigí hacia una puerta que decia “oficina”.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al abrirla estaba Orgullo de Gato sentado detrás de un escritorio aun sin camisa y con una seña de la mano me invito a sentarme en uno de los asientos que estaban frente al mismo, yo lo hice en el de su derecha y este me ofrecio una toalla para secarme el sudor, la cual acepte de buena manera, junto las manos y me miro serio mientras decia. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Hasshoken, ¿Dónde lo aprendiste? – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Lo miré y asentí con la cabeza y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">En el North Blue, hace mucho tiempo atrás, la persona que me enseño se llama Butterjeto, un viejito simpático, pero muy borracho. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Orgullo de León sonrió y me cuestiono si sabia alguna otra tecnica, yo asentí con la cabeza y este dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Déjame adivinar, ahora mismo tienes 2 tecnicas bajo tu poder, el Buto y el Buto Kaiten. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Volvi a asentir y este sonrió y se levanto de su silla mientras se daba la vuelta y miraba un cuadro de el mismo que estaba en la parte trasera de su asiento, Orgullo Felino retomo nuestra charla. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Me has sorprendido allá en el cuadrilaterito, no lo voy a negar y yo al igual que tú, soy un usuario del Hasshoken, en realidad soy un maestro del arte, tienes cualidades para la lucha y es evidente que dominas a la perfección el Buto, yo puedo enseñarte otra tecnica del Hasshoken, ese es mi premio por vencerme arriba del ring, ¿qué te parece? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Al decir esta ultima frase, este se dio la vuelta y me miro sonriente y me extendió la mano, yo me levante de la silla y le estreche la mano.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Orgullo de Lince aplaudió y dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">No perdamos tiempo, vamos detrás del bar a entrenar. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Me sorprendió que fuera tan directo, pero no le di importancia y lo segui. Salimos del Bar, lo rodeamos y llegamos a la parte de atrás, que era un descampado excelente para entrenar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi nuevo maestro tomo 5 metros de distancia de mi y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bueno, se que dominas el Buto y estoy seguro de que sabes usar el Buto Kaiten, pero necesito que me lo enseñes por favor, vamos sin miedo. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Yo suspire plante mi cabeza en el suelo, torcí el torso, junte mis manos y mis piernas y al grito de - </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">¡BUTO KAITEN! </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Y como siempre ejecute mi ataque con una precisión y efectividad increible, impacte contra el Maestro Leopartdo y lo mande a volar un par de metros. El maestro se levanto riendo, se limpio un poco la mugre y se acerco diciendome. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Muy bien, nada mal la verdad, bien ejecutado, buena tecnica, contundente, felicitaciones. Ahora bien, la tecnica que quiero enseñarte, se llama, Buto Kaiten: Ranbu, esta es muy parecida al Buto Kaiten, con la diferencia de que ganas más velocidad al ejecutarla, esta sigue siendo de daño directo, una característica de nuestro arte y al ganar mayor velocidad, tambien es un poco más fuerte que su predecesora. Te la mostrare para que entiendas los movimientos y puedas ejecutarla, prepárate. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mire al maestro y le preste atención a todos los movimientos que ejecutaba, la tecnica no era muy diferente a la que yo ya conocia, pero si se notaba la diferencia, pues el maestro salto y cayo de cabeza ya realizando el giro, tal vez asi ganaba velocidad, podía ver como la velocidad del giro del Maestro Orgullo de Guepardo, iba incrementando, más y más, parecía un trompo con un aire muy violento, se ve que tenia un control absoluto sobre la tecnica, pues a pesar de la velocidad, era evidente que podía desatarla a placer, mis ojos no dejaban de mirarlo y un instante despues, la humanidad del Maestro Orgullo de Puma se abalanzó sobre mí, el impacto que recibí fue violento y gracias a mi preparación pude evitar salir volando por los aires, el Maestro se incorporo y me miro sonriente mientras me decia . – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Terrible, ¿verdad? Las claves de la tecnica estan en el giro, debes ir generando velocidad, como un resorte en tensión y luego liberarlo, esto ayuda a que la velocidad del ataque sea mucho, mayor a la de un puño, asi que lo primero que debes hacer pupilo enmascarado, es intentar caer de cabeza ya girando, usa tus caderas, piernas y hombros al mismo tiempo para generar más velocidad para el giro. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Asiento con la cabeza y me dije que esto no deberia ser muy dificil, se parece bastante a mi Eagle Kaiten Punch pero ahora debo hacerlo de cabeza, me encogí de hombros saliendo de mis pensamientos y comencé a practicar la caída de cabeza.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Decidi que esa era la primera parte que debía superar, asi que suspire y empece a tirarme de cabeza contra el suelo hasta quedar perfectamente equilibrado, esto no era muy dificil ya lo tenia controlado, pero empece a hacerlo cada vez con mayor intensidad, el Maestro Orgullo Jaguar, me miraba y me iba corrigiendo de a poco.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Pasadas unas 2 horas ya tenia bien controlado el movimiento de caer de cabeza con cierta velocidad, ahora venia la segunda fase, usar todo mi cuerpo, específicamente las cadenas, piernas y hombros para generar velocidad en el giro. Esto como pude ver era mucho más dificil, pues debía hacerlo más rapido que con el Buto Kaiten, ya que la clave del éxito de la tecnica era justamente eso, la velocidad.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Los minutos y horas iban pasando y yo de apoco iba ganando velocidad, le daba gracias al maestro butterjeto en silencio pues su entrenamiento del cuello me estaba ayudando a no lastimarme y justamente mis otras batallas tambien habían forjado en mi un espíritu de lucha que me ayudaba a siempre tirar para adelante.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Luego de un par de horas más ya le estaba cogiendo el truco, con el movimiento de los hombros y piernas podía generar velocidad y con la cintura tenia estabilidad, pero el problema estaba en que esto lo hacia de cabeza y me volvía vulnerable a un ataque, asi que mientras me tomaba un juguito de mango, reflexione y pense que tal vez podría encontrar una variante que me sirviera,  si el problema era encontrar velocidad estando de cabeza, que tal si le ponía mayor velocidad al momento de caer de cabeza, es decir, caer ya con un impulso.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me incorpore despues de dejar el vaso vacio donde hace unos minutos reposaba mi juguito de mango, me estire bien y me hice sonar el cuello, hice girar mi hombro derecho y luego el izquierdo, suspire y realice un salto invertido mientras giraba de esta manera intentaba buscar la tan apreciada velocidad que el movimiento demandaba, como era de esperar esto no me salio bien a la primera, pero al incorporarme otra vez, mire a mi Maestro Orgullo de Leon, quien sonreía y asentía con la cabeza, un gesto que me hizo entender que mi deducción era correcta y que estaba bien innovar a la hora de aprender cosas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Segui intentando sin descanso, una y otra y otra vez, tenia que lograrlo a como diera lugar, porque este arte de combate me a sido muy efectivo y me ha ayudado mucho en mis combates, asi que una tecnica nueva no viene mal. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Mi incesante deseo de poder dominar la tecnica estaba dando sus frutos, ya caía con mucha velocidad y solo tenia que ajustar y aumentar un poco el movimiento con mi cuerpo, cuando me incorpore una vez más el Maestro Orgullo de Pantera, me miro contento, se acerco a mi y me dijo. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Excelente muchacho enmascarado. Esa idea de caer en giro no esta mal, te ayudara, pero recuerdo que eventualmente debes poder desarrollar eso estando de cabeza. Ahora solo resta que liberes el movimiento y lo impactes contra algo, como ahora mismo no tengo ganas de que ese algo sea mi humanidad. – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al decir esto rio con mucha fuerza y prosiguió con su charla-  </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Déjame ir a buscar unos cuantos troncos, los amarrare y hare una barrera con ellos, tu ultima tarea sea simplemente romperlos todos, una vez lo hayas hecho mi trabajo contigo estará listo y si tenemos tiempo podremos ver la pelea estelar, alli vengo. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Y dicho esto se ausento y pasado unos minutos volvio con una docena de troncos amarrados en hileras de 3, estos tenían un diámetro bastante considerable, mi objetivo era romperlos todos de un golpe y seguramente con eso podría dar por terminado mi entrenamiento. El Maestro las acomodo unos 10 metros de mí en linea recta luego se alejó hacia un lado diciendome. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bueno Quetzalli Jr El Águila de Oro y Plata, aunque yo te llamaría Volador Jr, porque lo haces muy bien jajajajja, aca estan los troncos, destrúyelos. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sonreí debajo de mi mascara por culpa de ese comentario, Volador Jr era un lindo nombre, y seria lindo que mis alas me dejaran volar como lo hacia papá, pero eso no viene al caso. Aleje todo pensamiento de mi mente y me concentre únicamente en mi objetivo romper los troncos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Suspire, realice el salto con el giro cayendo de cabeza en el suelo, ajuste la trayectoria con mi cadera y aumente la velocidad valiéndome de mis piernas y mis hombros, contuve un poco el movimiento y al grito de. - </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">¡BUTO KAITEN: RANBU! </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Sali disparado como quien dispara una lanza, acorte la distancia en un parpadeo y todo mi cuerpo se estampo contra los troncos, los cuales pude sentir como crujieron y se rompieron en una espectacular explosión de palitos que salían volando por todas las direcciones.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al incorporarme una vez más mi maestro estaba parado al lado de mi aplaudiendo con fervor. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Felicitaciones chico, lo hiciste excelente la verdad, buena velocidad, buena fuerza, todo perfecto, vayamos a dentro a celebrar, la pelea Estelar es en unas horas, pero los luchadores ya llegaron, asi te los presento.</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Lo miré y le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Gracias Maestro, por el tiempo y la enseñanza, he aprendido a tomarle mucho cariño a este arte marcial, me ha ayudado en mis aventuras dentro y fuera del ring jajajaja. ¿Sabe si hay más tecnicas? – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Este sopeso mis palabras un momento y se tomo la barbilla y me contesto. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Si claro que hay otras, yo tal vez podría enseñarte alguna otra, lo veremos despues jajajaja, por ahora disfruta esta victoria. </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Volvi a sonreír bajo la mascara y asentí, si debía aprovechar este momento.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El Maestro se retiró camino a la taberna y me hizo señas para que lo siguiera al interior de esta, ese sitio donde unas horas atrás nos habíamos enfrentado, tenia muchas ganas de conocer otros luchadores enmascarados, porque ahora que lo pienso, nunca conoci a otro luchador por fuera del Ring, uno me quizo matar y los otros 2 tenían tan poca habilidad que un señor de 78 años manco y sin ojo podría ejecutar las llaves, mejor y con fuerza que esos. Era una lastima que no recordara sus nombres, de alguna manera u otra tendría que ver como mejorar esa memoria mía.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ya dentro de los camerinos otra vez mi atención se dirigió hacia el tipo que se hacia llamar “Paragon” porque tambien usaba mascara, una bastante linda, aunque muy diferente a la mía, esta era negra y blanca, nos dimos un saludo cordial y luego repare en su contrincante, no recuerdo su nombre, pero si recuerdo que era del tamaño que él terremotos gin senpai y mi compañero enmascarado era solo un poco más alto que yo, asi que la iba a tener complicada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Charlamos durante un tiempo, me conto de donde venia y como la mascara se la dio su entrenador, que el era un niño que cargaba cosas de un lado para otro y un día vio pelear a quien luego seria su maestro y se enamoro de la lucha. Yo le comente que al igual que el a mi la mascara me la dio mi maestro y que por asares de la vida tuve que irme al mar, nos llevamos bastante bien y le desee toda la suerte para que le ganara a su contrincante, quien dicho sea de paso tambien era un tipo amable, se acerco y me comento que el habia sido fisicoculturista, pero que por una cosa u otra termino en este deporte, le desee suerte tambien, pero le deje en claro que prefería que ganara el enmascarado, los 3 reímos y yo los deje solos en los vestidores.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tome asiento en la barra de la taberna y me empine 3 jugos de mango sin demora, el Maestro iba de un lado para otro saludando gente, era obvio que disfrutaba todo aquello. Pasadas unas horas, comenzó la lucha estelar, siempre era lindo ver lucha libre, pero no pude evitar soltar una lagrima, pues me acorde de mi santo padre, con quien solía entrenar, era muy triste no tenerlo a el en este momento. La Marina, nos habia privado de tanto, me habia quitado todo, ¿Existirán Marines decentes? Me pregunte a mí mismo, mientras veía como el luchador no enmascarado se mofaba del otro luego de aplicarle una powerbomb terrible.  Retomando mis pensamientos pense que tal vez si existen, pero deben estar muertos, no importa eso, acabare con cuanto mal nacido de esos se me cruce.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando finalizo la pelea, tambien finalizo la noche, me levante de mi asiento contente de que el enmascarado ganara la lucha, me acerque por ultima vez a los vestidores y los felicite a ambos, al salir de alli, el Maestro Orgullo de Gato, se me acerco y me dijo. - </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">¿Te vas ya?</span><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> – Asentí, siendo sinceros tenia ganas de irme a bañar y acostarme. – </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">Bueno, a sido un placer tenerte por acá, puedes venir cuando quieras, ¿Te quedaras a vivir mucho tiempo acá? – </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Me encogí de hombros y le contesté. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Eso dependerá de mi capitan y nuestro timonel, por ahora seguiremos acá, intentando no dar muchos problemas jajajaja </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– El maestro me miro y me cuestiono. - </span><span style="color: #3a7c22;" class="mycode_color">¿Acaso eres Pirata? </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Esto lo dijo con una sonrisa, yo lo mire y active mi haki y pude sentir que no estaba asustado ni molesto, era curiosidad genuina, asi que cuando le conteste solamente le dije. – </span><span style="color: #ff0000;" class="mycode_color">Tal vez, soy un Luchador de lucha libre y usuario del Hasshoken, creo que con eso es suficiente, Buenas noches, Maestro, espero verle pronto.  </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">– Al terminar mi frase le estire la mano y este me devolvió sin demora el saludo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Sali de la taberna y me percate que ya era de noche, habia sido un dia excelente y tenia ganas de gracias a mi buena fortuna y a la Santa Muerte tambien, pues nunca imagine cuando me levante que iba a poder batirme en un duelo luchistico sobre el ring con un fiero contrincante y que ademas este fuera un maestro del Hasshoken. Mientras caminaba de regreso al Niebla de Guerra, ese barco hermoso con sus velas moradas moradas, no pude evitar pensar en el Charro Negro y más que en el barco en Oxxy, esperaba que el gato estuviera bien y que ademas estuviera peinándose el pelo para evitar que se le enredara, no iba a negar que lo extrañaba.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Busque por el archipiélago una oficina de correos y justo di con una que trabajaba 24 horas, me acerque y le pregunte al encargado si podia enviar dinero junto con una carta y este me contesto muy amablemente que si, pero que tenia una comisión del 10%, le dije que no habia problema. Asi que tome papel y lápiz y escribi.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">“De: El novato (No tan Novato) del Hasshoken.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"> Para: El mejor Borracho del North Blue.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Querido Maestro, hoy me he topado con otro Maestro de nuestro arte, he aprendido una tecnica nueva y sigo en mi búsqueda de poder encontrar las otras que me hacen falta o a aquellos que las enseñan que vendría a ser lo mismo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Esta vez no compre licor para enviarle y le pido disculpas por eso, asi que decidi dejarle dinero, me cobraron una comisión muy alta por hacérselo llegar, es una suma importante, espero que no se lo vaya a tomar todo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Volveré a escribirle allá donde este y siempre que me acuerde de usted o aprenda algo nuevo, ojalá la fortuna permita vernos otra vez.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Att: El Bigotes.”</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Doble la carta y la meti en el sobre junto con el dinero, Escribi la dirección postal de las Islas Swallow y se la entregue al bueno del encargado, este me cobro por el envio y por el dinero y Sali de la oficina aun sonriente.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><br></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Al llegar al Niebla de Guerra salte de un salto a la cubierta y me dirigí directamente hacia mi habitación, me asee, me acosté en la cama y simplemente me deje llevar por el sueño, Hoy habia sido un buen día fue lo ultimo que cruzo mi cabeza cuando caí dormido.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Tenoch se topa con una taberna donde hay lucha libre, decide entrar, se enfrenta al maestro y luego este al ver que usa una tecnica del Hasshoken, decide enseñarle una nueva tecnica.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Bélico</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Durante el relato, uso mi haki de Observación</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `kenbunshoku001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kenbunshoku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ademas de mis 2 tecnicas del Hasshoken.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Buto («Cabeza Militar»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Hasshoken</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>3</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | 80 Fuerza</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>65 + 2,3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>110 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ignora la resistencia pasiva del objetivo.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario salta para después precipitarse inversamente y propinarle un gran cabezazo al enemigo.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `hassho001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>hassho001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Buto kaiten («Cabeza Militar Giratoria»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Hasshoken</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>4</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 8 | 100 Fuerza | Conocer Buto</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>95 + 2,6xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>150 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ignora la resistencia pasiva del objetivo. Empuja al objetivo 10 metros.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Un turno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario planta su cabeza en el suelo y se levanta usándola como punto de apoyo. Ahí junta las manos y las piernas y empieza a girar. Luego se mueve hacia su oponente como un tornado.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `hassho002`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>hassho002</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Importante</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Este post es para aprender a usar la tecnica:</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Buto kaiten: ranbu «Cabeza Militar Giratoria: Danza Salvaje»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Hasshoken</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>6</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `none`;
                        } else {
                            parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display = `block`;
                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16 | 120 Fuerza | Conocer Buto Kaiten</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>2,9xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>340 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Ignora la resistencia pasiva del objetivo. Aumenta en 15 la agilidad durante el ataque.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Dos turnos.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Una variante del Buto Kaiten donde el usuario gira más rápido y tiene más control sobre sus movimientos, lo que le permite moverse más rápidamente y girar hacia su oponente a gran velocidad aumentando así el daño de su impacto.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `hassho003`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>hassho003</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">El mismo cuenta con un poco más de 5000 palabras, lo cual es requerido para aprenderla.</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">Abrazo.</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color">
				</div>
			</div></span></div>
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"> </span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo-Entrenamiento]Sin piedad]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1670</link>
			<pubDate>Sun, 20 Apr 2025 15:06:37 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1670</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">62 de otoño, año 14, 5:45 a.m.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Manglar 0, Archipiélago Sabaody</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><br />
Al tercer día, al alba, ven a verme.<br />
No fue exactamente así, pero, así lo entendí yo. El viejo maestro de artes marciales, Tetsujin Bakuro, quien me había enseñado en su momento el Haki de observación en sus etapas más poderosas hasta la fecha, había tenido a bien volver a entrenarme. Me honraba la posibilidad de que un maestro de su talla y poder invirtiera su tiempo y sabiduría en mí. Estaba claro que, de alguna manera, el anciano sensei había visto algo en mí. Quizá semilla podrida, pero que por alguna razón que yo desconocía había considerado que merecía ser regada, tal vez para comprobar si aún había posibilidades de salvar la planta o si simplemente tenía curiosidad por saber qué salía de ella una vez germinaran sus flores. Fuera cual fuere el caso, yo estaba feliz. Feliz y dolorido, pues, tras el primer entrenamiento había sufrido dolores musculares terribles en todo el cuerpo. El intenso entrenamiento físico que el viejo sensei utilizó durante nuestra sesión pudo despertar mi haki de armamento, pero, por otro lado, también destruyó hasta la última de mis fibras musculares. Las horas que pasamos entrenando, tanto, por un lado, con el circuito de fuerza ininterrumpido como, por otro lado, el entrenamiento con la espada de madera pesada llamada suburito, habían sido suficientes sesiones de entrenamiento físico para un año o más. Aunque estaba bastante seguro de que cuando hoy acudiera al dojo de nuevo, el maestro tendría preparadas para mí nuevas y sorpresivas maneras de destruir mi cuerpo nuevamente para dominar el haki del armamento al siguiente nivel. Resoplé con cierta resignación, aún tirado en la cama boca arriba, con la mano derecha sobre la frente, la izquierda sobre mi estómago y la pierna derecha flexionada. Tocaba levantarse y nada me daba más miedo llegado a este punto. Como pude, comencé a incorporarme, sintiendo como cada partícula de mi ser se quejaba y se encontraba aún entumecida y lenta. Apoyando los pies en el suelo y, con dificultades para agacharme, metí los pies lentamente en mis botas desabrochadas y las até. Tardé largos diez minutos en esta tarea dada que la motricidad fina de mis manos estaba casi anulada por los temblores y agujetas que poseía en todo mi cuerpo. Después de calzarme, ayudándome del cabecero de la cama, apoyé mi mano derecha en él y me levanté renqueante. Llevé mi mano al abrigo y lo arrastré por el suelo de camino a la cocina. Era pronto y aún nadie había amanecido. Quedaba café de ayer y eso tendría que valer, pues no tenía energías ni tiempo para nada. Eché una taza de café solo, casi colmada, y agarré un pedazo de carne curada que tendría que valer como aporte proteico para soportar el entrenamiento. Últimamente comía bastante carne y no sabía si era una mera cuestión de gustos o si el espíritu carnívoro del lobo se estaba adueñando más de mí. Fuera el caso que fuera, devoré el enorme pedazo de carne con cuatro mordidas y engullí el café como si mi vida dependiera de la gasolina del trabajador, para acto seguido volver a arrastrar mi abrigo, sostenido por mi diestra, hacia la cubierta desde donde bajé por la escala al astillero. Pude haberme matado bajando la escala, dadas mis agujetas, todo sea dicho.  El lugar aún estaba en calma, había madrugado más de lo normal y quería estar a primerísima hora en el dojo del maestro Tetsujin. Las calles estaban vacías y casi agradecía que no hubiera ojos para observar el deplorable estado en el que me encontraba mientras avanzaba silencioso y a paso lento hacia el dojo del maestro de artes marciales. No sabía qué podría ser el entrenamiento de hoy, pero empezaba a plantearme si mi cuerpo podría soportar una paliza como la de hace tres días. Si la sesión de entrenamiento requería de un esfuerzo similar, es posible que mi cuerpo se destruyera y no pudiera soportarlo, quedando totalmente inconsciente por el esfuerzo físico. Pero de alguna manera quería confiar en el viejo maestro que, hasta ahora, había demostrado ser perfectamente capaz de enseñar cualquier habilidad en tiempo récord. Si él ordenaba que había que entrenar hasta sangrar y desfallecer para conseguir el poder que yo anhelaba… sangraría y sudaría hasta que se me cayeran los ojos y mi corazón no pudiera latir con tanta fuerza, haciéndome caer de agotamiento. Tenía las expectativas totalmente enfocadas en salir del dojo hoy mismo con mi mejor versión de haki del armamento. Fue de esa manera que finalmente abandoné el Kaiser para dirigirme al dojo del viejo maestro cuando todos dormían. No quería que mis compañeros me vieran en ese estado, aunque, supongo que supondrían que algo me pasaba, pues era totalmente extraño que yo pasara tantos días encerrado en mi habitación sin dar señales de vida para nada.<br />
<br />
Cuando llegué al dojo, estaba amaneciendo. Los primeros rayos de luz aparecieron a mi espalda, proyectando una alargada sombra sobre el camino de piedras que conducía al Dojo del maestro Tetsujin. Su portón estaba abierto de par en par, así como su puerta de papel de arroz, permitiendo ver todo el tatami desde el jardín. Desde que atravesé el umbral pude observar al maestro, regando con mimo unas plantas del jardín. Con una regadera negra pequeña, iba proporcionando líquido elemental a las plantas de una en una, con sumo cuidado y precisión para que ninguna rebosara de agua o se quedara sin el suficiente líquido para sobrevivir. Casi parecía que tenía calculado al milímetro todo. Cuando me acerqué, me mantuve a unos pasos prudenciales del maestro y saludé flexionando mi cadera. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Buenos días, sensei. Estoy aquí como me pidió para finalizar mi entrenamiento de haki del armamento… ¿Recuerda que me citó?</span></span> — pregunté con duda dado que parecía no haber entrenamiento preparado ni herramientas listas para entrenar. Solo un hombre pasando un apacible rato con sus plantas. No pude evitar pasar los ojos por los bonsáis. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Claro que lo recuerdo, lobo blanco, apenas han pasado tres días. Mi duda era únicamente si tu cuerpo se recuperaría o si morirías en tu lecho fruto del entrenamiento inicial. Dado que has vuelto, podemos terminar lo que empezaste.</span></span> — dijo sin descuidar su tarea que parecía tenerlo absorto en las plantas. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien… ¿Y cuál es el primer ejercicio maestro?</span></span> — pregunté con miedo por la respuesta del anciano hombre, pensando que me ordenaría partir una montaña a puñetazos. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descálzate y entra al tatami. He dejado un cubo con agua, un paño y un cepillo en la entrada. Dejaste el tatami lleno de sangre y sudor cuando entrenaste el último día y te marchaste sin la poca vergüenza ni rectitud de adecentar el lugar donde entrenaste. Entiendo que para bárbaros es lo normal, pero esperaba algo mejor de ti. Arregla tu estropicio y hablaremos del entrenamiento.</span></span> — espetó el maestro sin siquiera mirarme, como acostumbraba cuando parecía estar tramando algo. Ni siquiera respondí. Saludé de nuevo y me acerqué al enorme escalón de madera donde dejé mis zapatillas entrando de espaldas al tatami para que al salir, pudiera hacerlo rápidamente. Una vez llegué al tatami eché un vistazo y el viejo maestro tenía toda la razón, el tatami estaba hecho un desastre. Charcos de sudor se habían resecado y marcado la madera del lugar de entrenamiento, así como sangre de mis nudillos y rodillas que se quedó seca y adherida al suelo y al suburito. Suspiré profundamente. Hacía tanto tiempo que no tenía un dojo propiamente dicho para entrenar, que había perdido la buena y gran costumbre de limpiar el “lugar donde se desarrolla el camino”. Crují mi cuello de lado a lado y me giré para poner en mi cinturón el paño, agarrar el cubo de agua y el cepillo con izquierda y derecha respectivamente y comenzar por la esquina más alejada de la entrada del tatami. El dojo era de forma rectangular y la puerta de entrada se encontraba ubicada en una esquina, haciendo así fácil la distribución de la limpieza. Desde la esquina contraria, me arrodillé y dejé el cubo a un lado, mojando en él el cepillo y comenzando a lustrar el suelo en patrones circulares con mi izquierda. Los movimientos eran rápidos y suaves, casi hipnóticos, y se sucedían de manera continuada durante diez repeticiones para, acto seguido, pasar el paño con la mano contraria en patrón inverso otras diez veces, recogiendo así el líquido ennegrecido del suelo. Cuando la zona que alcanzaban mis manos estaba lo suficientemente limpia por la repetición de movimientos, retrocedía un poco, aun de rodillas, para seguir con los dos o tres metros siguientes. Cada cinco espacios limpiados, me levantaba y acudía al jardín a desechar el agua que era intercambiada por otra limpia, facilitando así la tarea de limpieza del tatami hasta que, pasadas una hora, o quizá algo más de una hora, el tatami estaba completamente limpio y bien reluciente. Cuando el trabajo fue terminado, observé la obra desde la puerta del tatami. Dejando el cubo de agua, el trapo y el cepillo justo donde lo encontré, pero esta vez vacío y limpio, observé el tatami aún ligeramente humedecido desde la puerta. Colocando mis manos en jarra, con pose relajada, sonreí ligeramente contento por el trabajo. Había sido placentero, aunque hubiera sido temporal, volver a sentirse parte de un dojo y de unas tradiciones y costumbres que casi ni recordaba. Aún no tenía claro si el maestro ya había preparado el entrenamiento, pues había estado totalmente enfocado durante el momento de la limpieza en mi tarea y había ignorado al viejo sensei. Salí del tatami colocándome mis botas y volviendo al jardín donde él se encontraba aún, cuidando de sus flores.<br />
<br />
Caminé de nuevo hacia el viejo maestro de artes marciales y observé que manipulaba algo en una pequeña mesa frente a las flores de su jardín zen. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sensei.</span></span> — dije firme tras detenerme a unos metros de él, a sus espaldas. El hombre no se inmutó y continuó maniobrando con algo que no podía ver. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">He terminado mi tarea… ya he limpiado todo el tatami y he dejado las cosas como estaban… ¿Podemos comenzar ahora el entrenamiento para el siguiente nivel del haki de armamento o estamos esperando algo más?</span></span> — dije con cierta duda en mi tono, pues parecía que durante todo el tiempo que yo me había pasado limpiando el tatami del dojo de artes marciales, el viejo hombre no se había preocupado ni lo más mínimo en preparar la zona de entrenamiento ni mi instrucción. Casi me molestaba, pero, quería confiar en las enseñanzas del hombre que hasta ahora habían sido duras pero pedagógicas y eficaces. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué prisa tienes, lobo blanco? ¿Acaso tienes otra cita hoy o algo más importante que dominar tu haki del armamento? Pensaba que eras un hombre disciplinado y enfocado en tu aprendizaje, pero comienzo a pensar que tu mente divaga en otras tareas y menesteres ajenas a tu enseñanza…</span></span> — dijo con sorna el viejo maestro mientras se giraba y descubría lo que estaba haciendo hasta ahora. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ven, sentémonos y preparemos el té. A esta hora, tras terminar con las plantas, me agrada degustarlo escuchando a los pájaros. Normalmente lo hago en soledad, pero hoy lo haré en tu compañía si decides sentarte conmigo.</span></span> — dijo el hombre mientras me ofrecía asiento con la mano derecha indicando un taburete al lado de la pequeña mesa donde se descubría una bandeja grande con un juego de té ceremonial. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero… Claro, me sentaré con usted, sensei. Será un honor acompañarlo.</span></span> — dije tras unos instantes de duda al fijarme en el semblante del maestro, que parecía estar haciendo todo esto con un único propósito que yo no lograba comprender, pero estaba intrínsecamente relacionado con el entrenamiento, de no ser así, dudo que el viejo maestro de artes marciales osara malgastar el tiempo efectivo de entrenamiento en tareas mundanas como limpiar o beber té. Saludé flexionando la cadera con un gesto cortés y me senté al lado del maestro que comenzó a preparar el té. Había leído sobre la ceremonia, pero jamás la había presenciado. El maestro colocó todos los utensilios delante y primero presentó el té, enseñándome el natsume donde lo almacenaba, un pequeño recipiente con una tapa. Cogió un paño fukusa y lo pasó por uno de los tazones chawan y echó en él una cantidad de té que parecía estar hecho a ojo, pero estoy seguro de que el maestro sabía perfectamente cuanta cantidad había introducido al tazón. Tras esto, el maestro agarró una tetera que estaba ubicada sobre un pequeño quemador de gas portátil que parecía tener el agua en la temperatura adecuada para realizar la mezcla de té y lo vertió gentilmente sobre el tazón con té. Tras limpiar el chasen, el batidor de bambú, comenzó a batir usando un característico patrón de movimiento en M -o W dependiendo desde donde lo estés viendo- de manera firme, pero suave, haciendo que se generara una pequeña capa de espuma sobre el té. Cuando el hombre finalizó, dejó el tazón frente a mí, enseñando el símbolo del tazón hacia mi dirección y comenzó a preparar el suyo propio con la misma delicadeza y gentileza. Tras esto, lo colocó delante de él y me invitó a beber. Ambos giramos el tazón media vuelta para orientar el símbolo hacia el otro y los agarramos con ambas manos, llevándolo a la boca y degustando el té por fin. El sabor fue difícil de describir. Se trataba de algo sabroso y amargo pero, equilibrado, poseía una dulzura natural pero, sin ser especialmente empalagoso, y su textura propia del agitado hacía resaltar las notas florales del mismo. Su sabor se mantenía en el paladar durante largo rato una vez bebido y su concentración se iba reduciendo poco a poco. El momento ameritaba cerrar los ojos y con la paz que emanaba el ambiente, con los pájaros de fondo, el viento meciendo las hojas y flores del jardín, sumada a la tranquilidad y disciplina que demostraba el maestro durante la ceremonia, pude sentir un tipo de relajación que hacía tiempo no conocía. Por primera vez en muchísimo tiempo, me sentía totalmente calmado y relajado y mi mente se despejaba sin pensamientos ni voces en ella. Durante un tiempo prolongado nos mantuvimos en silencio, observando el jardín, sus árboles y flores, mientras el viento y los pájaros eran la única banda sonora del lugar. Dos hombres de guerra, alumno y maestro, disfrutando de un momento de paz.<br />
<br />
Lamentablemente para mi espíritu y tranquilidad, aquel momento no podía durar de manera eterna y tarde o temprano debía abandonar aquella paz momentánea. Fue el viejo maestro quien, dejando el tazón en la mesa sobre la bandeja y, carraspeando, rompió definitivamente el momento para traernos de vuelta al presente y al tema que nos ocupaba. Aunque no de la manera que yo esperaba. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Te sientes mejor ahora?</span></span> — preguntó el maestro, con cierta amabilidad en su tono de voz mientras me miraba y yo le devolvía la mirada — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Sabes por qué has limpiado el tatami y te he obligado a sentarte a beber el té?</span></span> — preguntó de nuevo, a lo que respondí negando con la cabeza de lado a lado con energía. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Desde el primer día aquí, cuando aprendiste los siguientes pasos del haki de la observación, observé que eras terriblemente inquieto. Quizá no en tus maneras, en tus formas, pero sí mentalmente. Estabas disperso y eras incapaz de concentrarte en el aquí y el ahora. Me pareció curioso, pues, tenía la sensación de que eras un guerrero mucho más disciplinado y tranquilo de lo que aparentabas. Cuando volviste para aprender el haki del armamento pensé que había sido una equivocación, pero ese último golpe que te propiné con el bokken y se partió, me confirmó que tu energía espiritual no estaba en orden. Había Haki, sí, estabas preparado, pero había algo que te impedía concentrar esa energía que tenías latente. Algún tipo de bloqueo mental.</span></span> — explicó volviendo su vista al jardín y dejando sus manos en los muslos — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por eso te he obligado a limpiar. Primero para limpiarte por dentro. La limpieza es orden y ordenando el tatami has ordenado tu mente y espíritu. Además, es una tarea terriblemente repetitiva y que pone a tu cabeza en un bucle que evita pensar en otras cosas innecesarias. Has podido conectar con el movimiento más primitivo. Por otro lado, te he obligado a tomar el té conmigo. Un acto que podría considerarse simple, pero que carga con una gran espiritualidad. Durante la ceremonia del té y con su consumo, el espíritu se armoniza y se conecta con la parte más pura de la esencia del té. Algo simple, con tantos matices y sensaciones que te obliga a parar y abandonar los pensamientos. Estoy seguro de que ahora te encuentras mucho mejor y más calmado. Se puede percibir en tu propio Haki.</span></span> — explicó el maestro para, acto seguido, levantarse. Simplemente, no sabía qué decir. El viejo maestro de artes marciales parecía haber conocido de mí más que yo mismo en mucho tiempo de viaje y, por alguna razón, sentía que tenía razón. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lo que sea que cargues. Déjalo en la silla. Levántate sin pesar en tu corazón ni demonios en tu mente. Coge la espada y practica conmigo.</span></span> — ordenó el viejo sensei mientras cogía una de dos espadas que había apoyadas en un soporte en el jardín y caminaba hacia el lado opuesto del camino de piedra. Por un momento pensé en qué debía dejar. ¿Qué pesaba en mi corazón? No sabía qué me estaba pasando cuando escuchaba a esa mujer, no sabía quién era ni por qué la oía. ¿Qué demonios había en mi cabeza? El lobo blanco, que a veces parecía apoyarme y otras parecía empujarme a ser una bestia sin control. Pero iba a dejar todo eso en la silla, como dijo mi maestro y tras levantarme y coger la espada, me posicioné delante del sensei y desenfundé tras saludarnos mutuamente. La práctica comenzó sin practicar una kata concreta, fue algo simple y fluido que poco a poco aumentó a aumentar de poder y velocidad. A cierto punto, el maestro frenó, quedándose en guardia. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sigue así. Estamos en el punto dulce. He imbuido mi espada de haki de armamento. Si quieres derrotarme, deberás partir mi espada superando mi propio haki. Solo con el espíritu en calma y enfocado al cien por cien en tu espada podrás materializar tu espíritu en tu hoja.</span></span> — dijo el maestro para después lanzarse de nuevo al ataque. Los golpes continuaron volviendo a retomar el ritmo y sentía que me quedaba atrás. Sin embargo, estaba tranquilo, en paz, peleando por primera vez con la mente vacía y con el espíritu lleno. Cuando el maestro lanzó un poderoso golpe vertical hacia mi cabeza, sentí el momento y lancé mi contra hacia su filo en horizontal. El coche entre ambas espadas produjo un sonido metálico diferente. Casi como si algo se hubiera cortado en dos. El maestro frenó la ofensiva y dejó de atacar inmediatamente. Tras unos segundos frente a mí cayó el fragmento de hoja de mi maestro, que se clavó en el suelo de tierra y césped del jardín del dojo del maestro Tetsujin. <br />
<br />
No entendía bien cómo o por qué, pero la espada se clavó delante de mí y mi maestro, lejos de sorprenderse, parecía aliviado y conforme con el resultado. Me alcé y miré al maestro, que me observaba con una cara de satisfacción y que no comprendía. Suspiró profundamente y se llevó la hoja cerca de la cara, observándola con detenimiento y pasando el índice de la zurda por el corte de mi espada en la suya. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hum… corte casi… limpio. Es un buen comienzo, teniendo en cuenta que has aprendido a hacer esto en solo dos días. No obstante, espero que el día de mañana seas capaz de cortar armas como si fueran papel.</span></span> — dijo el maestro, firme en sus palabras. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ni siquiera sé como lo he hecho, si le soy sincero. Solo he mantenido la mente en blanco, como me dijo, pero no siento que aumentara mi poder ni nada por el estilo. Fue un golpe, sin más.</span></span> — dije, sin saber muy bien cómo lo había hecho. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿No sabes cómo lo has hecho?... Alza tu mano y observa tu hoja, lobo blanco.</span></span> — dijo el maestro señalando a mi brazo. Alcé mi mano y llevé la hoja hacia mi cara. La espada, que hace unos instantes era una espada normal y corriente, ahora poseía un filo negro como la noche, similar al de Shimei Kaeru. Esta coloración negra se fue desvaneciendo lentamente y tras esto,  no volvió a verse así. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eso es el Haki del armamento. Ahora no solo podrás herir a los usuarios de fruta del diablo del tipo Logia, sino que además podrás añadir tu poder de Haki a tus golpes y defenderte con él de la misma manera si endureces tu cuerpo. Es una habilidad terriblemente útil, pero, para ello, necesitas estar totalmente enfocado en tu objetivo.</span></span> — explicó el maestro quitándome la espada de la mano y guardándola, dejando ambas donde estaban, incluida la que estaba rota. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Y recuerda algo, Lobo Blanco: tu haki es tan fuerte como lo es tu convicción. Mantén tu espíritu afilado y tu espada acompañará.</span></span> — dijo, retirándose de la escena. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No tengo nada más que enseñarte, pero aún hay mucho que aprender. Sigue practicando y recuerda dejar tus demonios atrás cuando pelees, o ellos pelearán por ti. Y cuando lo hagas, golpea sin piedad.</span></span> — remató, alejándose lentamente hacia el tatami, donde se comenzaban a congregarse algunos de los alumnos del viejo maestro de artes marciales. Simplemente me incliné, saludando con gran respeto al maestro y me mantuve ahí durante varios instantes hasta que los alumnos entraron al tatami y quedé totalmente solo en el jardín. Inhalé y exhalé lenta y profundamente. Era hora de volver al Kaiser Panzer y prepararnos para el viaje al Nuevo Mundo. Tardé un rato en volver lentamente y, una vez allí, parecía que todo el dolor de mi cuerpo desaparecía con la calma adquirida en el entrenamiento. Había vuelto al Kaiser Panzer como un hombre nuevo, no solo por fuera sino también por dentro. El poder que había adquirido era una habilidad en bruto, que necesitaba ser refinada y perfeccionada como la otra que había adquirido previamente, el haki de la observación. Pero tenía plena confianza en que mi dominio del haki sería el componente clave de algunas de mis batallas futuras y que, de seguir perfeccionando mi poder en él, sería un rival terrible. Era posible que, a menos que mi jefe aprendiera también el haki de la observación y lo llevara a mi nivel, pudiera pelear a su nivel. No sabía si me satisfacía o me molestaba. Necesitar tantas herramientas, habilidades y poderes para estar a la par de un hombre de su calibre… casi me asombraba y me aterraba. Sin embargo, llegado al barco, decidí dejar todo esto fuera. Solo quería comer algo, un café, quizá y, respirar un poco de paz de nuevo. Fui a la cocina, donde estaban los chicos comiendo y, sin casi sin necesidad de decir nada, nos saludamos con la cabeza, asintiendo mientras nos mirábamos los tres. Cogí una taza y la llené de café hasta la mitad y de leche lo restante, esta vez, de la temperatura del tiempo, ya que la leche estaba fría ya de por sí. Salí a cubierta y me acerqué a la mesa y sillas de desayuno, donde me senté con cierta dificultad por la rigidez de mi cuerpo y, tras esto, di un largo trago al café y descolgué mi cabeza hacia atrás en la silla, observando el cielo y los pájaros volando. El sonido de los astilleros comenzó a silenciarse y solo los pájaros, el vaivén del mar y mi respiración eran audibles para mí. Alcé mi brazo por encima de mi cabeza y apreté el puño poco a poco mientras este se volvía negro como mi espada anteriormente. Ahora, ambos hakis estaban disponibles para mí, armamento y observación.<br />
Sonreí.<br />
<br />
</span><br />
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						<span>Entrenamiento</span>
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					Con esto, completaría mi formación con el maestro. Entrenamiento de haki de armamento medio que puedo permitirme por mis estadísticas, nivel de haki y tener el anterior.
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">62 de otoño, año 14, 5:45 a.m.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Manglar 0, Archipiélago Sabaody</span></span></span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><br />
Al tercer día, al alba, ven a verme.<br />
No fue exactamente así, pero, así lo entendí yo. El viejo maestro de artes marciales, Tetsujin Bakuro, quien me había enseñado en su momento el Haki de observación en sus etapas más poderosas hasta la fecha, había tenido a bien volver a entrenarme. Me honraba la posibilidad de que un maestro de su talla y poder invirtiera su tiempo y sabiduría en mí. Estaba claro que, de alguna manera, el anciano sensei había visto algo en mí. Quizá semilla podrida, pero que por alguna razón que yo desconocía había considerado que merecía ser regada, tal vez para comprobar si aún había posibilidades de salvar la planta o si simplemente tenía curiosidad por saber qué salía de ella una vez germinaran sus flores. Fuera cual fuere el caso, yo estaba feliz. Feliz y dolorido, pues, tras el primer entrenamiento había sufrido dolores musculares terribles en todo el cuerpo. El intenso entrenamiento físico que el viejo sensei utilizó durante nuestra sesión pudo despertar mi haki de armamento, pero, por otro lado, también destruyó hasta la última de mis fibras musculares. Las horas que pasamos entrenando, tanto, por un lado, con el circuito de fuerza ininterrumpido como, por otro lado, el entrenamiento con la espada de madera pesada llamada suburito, habían sido suficientes sesiones de entrenamiento físico para un año o más. Aunque estaba bastante seguro de que cuando hoy acudiera al dojo de nuevo, el maestro tendría preparadas para mí nuevas y sorpresivas maneras de destruir mi cuerpo nuevamente para dominar el haki del armamento al siguiente nivel. Resoplé con cierta resignación, aún tirado en la cama boca arriba, con la mano derecha sobre la frente, la izquierda sobre mi estómago y la pierna derecha flexionada. Tocaba levantarse y nada me daba más miedo llegado a este punto. Como pude, comencé a incorporarme, sintiendo como cada partícula de mi ser se quejaba y se encontraba aún entumecida y lenta. Apoyando los pies en el suelo y, con dificultades para agacharme, metí los pies lentamente en mis botas desabrochadas y las até. Tardé largos diez minutos en esta tarea dada que la motricidad fina de mis manos estaba casi anulada por los temblores y agujetas que poseía en todo mi cuerpo. Después de calzarme, ayudándome del cabecero de la cama, apoyé mi mano derecha en él y me levanté renqueante. Llevé mi mano al abrigo y lo arrastré por el suelo de camino a la cocina. Era pronto y aún nadie había amanecido. Quedaba café de ayer y eso tendría que valer, pues no tenía energías ni tiempo para nada. Eché una taza de café solo, casi colmada, y agarré un pedazo de carne curada que tendría que valer como aporte proteico para soportar el entrenamiento. Últimamente comía bastante carne y no sabía si era una mera cuestión de gustos o si el espíritu carnívoro del lobo se estaba adueñando más de mí. Fuera el caso que fuera, devoré el enorme pedazo de carne con cuatro mordidas y engullí el café como si mi vida dependiera de la gasolina del trabajador, para acto seguido volver a arrastrar mi abrigo, sostenido por mi diestra, hacia la cubierta desde donde bajé por la escala al astillero. Pude haberme matado bajando la escala, dadas mis agujetas, todo sea dicho.  El lugar aún estaba en calma, había madrugado más de lo normal y quería estar a primerísima hora en el dojo del maestro Tetsujin. Las calles estaban vacías y casi agradecía que no hubiera ojos para observar el deplorable estado en el que me encontraba mientras avanzaba silencioso y a paso lento hacia el dojo del maestro de artes marciales. No sabía qué podría ser el entrenamiento de hoy, pero empezaba a plantearme si mi cuerpo podría soportar una paliza como la de hace tres días. Si la sesión de entrenamiento requería de un esfuerzo similar, es posible que mi cuerpo se destruyera y no pudiera soportarlo, quedando totalmente inconsciente por el esfuerzo físico. Pero de alguna manera quería confiar en el viejo maestro que, hasta ahora, había demostrado ser perfectamente capaz de enseñar cualquier habilidad en tiempo récord. Si él ordenaba que había que entrenar hasta sangrar y desfallecer para conseguir el poder que yo anhelaba… sangraría y sudaría hasta que se me cayeran los ojos y mi corazón no pudiera latir con tanta fuerza, haciéndome caer de agotamiento. Tenía las expectativas totalmente enfocadas en salir del dojo hoy mismo con mi mejor versión de haki del armamento. Fue de esa manera que finalmente abandoné el Kaiser para dirigirme al dojo del viejo maestro cuando todos dormían. No quería que mis compañeros me vieran en ese estado, aunque, supongo que supondrían que algo me pasaba, pues era totalmente extraño que yo pasara tantos días encerrado en mi habitación sin dar señales de vida para nada.<br />
<br />
Cuando llegué al dojo, estaba amaneciendo. Los primeros rayos de luz aparecieron a mi espalda, proyectando una alargada sombra sobre el camino de piedras que conducía al Dojo del maestro Tetsujin. Su portón estaba abierto de par en par, así como su puerta de papel de arroz, permitiendo ver todo el tatami desde el jardín. Desde que atravesé el umbral pude observar al maestro, regando con mimo unas plantas del jardín. Con una regadera negra pequeña, iba proporcionando líquido elemental a las plantas de una en una, con sumo cuidado y precisión para que ninguna rebosara de agua o se quedara sin el suficiente líquido para sobrevivir. Casi parecía que tenía calculado al milímetro todo. Cuando me acerqué, me mantuve a unos pasos prudenciales del maestro y saludé flexionando mi cadera. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Buenos días, sensei. Estoy aquí como me pidió para finalizar mi entrenamiento de haki del armamento… ¿Recuerda que me citó?</span></span> — pregunté con duda dado que parecía no haber entrenamiento preparado ni herramientas listas para entrenar. Solo un hombre pasando un apacible rato con sus plantas. No pude evitar pasar los ojos por los bonsáis. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Claro que lo recuerdo, lobo blanco, apenas han pasado tres días. Mi duda era únicamente si tu cuerpo se recuperaría o si morirías en tu lecho fruto del entrenamiento inicial. Dado que has vuelto, podemos terminar lo que empezaste.</span></span> — dijo sin descuidar su tarea que parecía tenerlo absorto en las plantas. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien… ¿Y cuál es el primer ejercicio maestro?</span></span> — pregunté con miedo por la respuesta del anciano hombre, pensando que me ordenaría partir una montaña a puñetazos. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Descálzate y entra al tatami. He dejado un cubo con agua, un paño y un cepillo en la entrada. Dejaste el tatami lleno de sangre y sudor cuando entrenaste el último día y te marchaste sin la poca vergüenza ni rectitud de adecentar el lugar donde entrenaste. Entiendo que para bárbaros es lo normal, pero esperaba algo mejor de ti. Arregla tu estropicio y hablaremos del entrenamiento.</span></span> — espetó el maestro sin siquiera mirarme, como acostumbraba cuando parecía estar tramando algo. Ni siquiera respondí. Saludé de nuevo y me acerqué al enorme escalón de madera donde dejé mis zapatillas entrando de espaldas al tatami para que al salir, pudiera hacerlo rápidamente. Una vez llegué al tatami eché un vistazo y el viejo maestro tenía toda la razón, el tatami estaba hecho un desastre. Charcos de sudor se habían resecado y marcado la madera del lugar de entrenamiento, así como sangre de mis nudillos y rodillas que se quedó seca y adherida al suelo y al suburito. Suspiré profundamente. Hacía tanto tiempo que no tenía un dojo propiamente dicho para entrenar, que había perdido la buena y gran costumbre de limpiar el “lugar donde se desarrolla el camino”. Crují mi cuello de lado a lado y me giré para poner en mi cinturón el paño, agarrar el cubo de agua y el cepillo con izquierda y derecha respectivamente y comenzar por la esquina más alejada de la entrada del tatami. El dojo era de forma rectangular y la puerta de entrada se encontraba ubicada en una esquina, haciendo así fácil la distribución de la limpieza. Desde la esquina contraria, me arrodillé y dejé el cubo a un lado, mojando en él el cepillo y comenzando a lustrar el suelo en patrones circulares con mi izquierda. Los movimientos eran rápidos y suaves, casi hipnóticos, y se sucedían de manera continuada durante diez repeticiones para, acto seguido, pasar el paño con la mano contraria en patrón inverso otras diez veces, recogiendo así el líquido ennegrecido del suelo. Cuando la zona que alcanzaban mis manos estaba lo suficientemente limpia por la repetición de movimientos, retrocedía un poco, aun de rodillas, para seguir con los dos o tres metros siguientes. Cada cinco espacios limpiados, me levantaba y acudía al jardín a desechar el agua que era intercambiada por otra limpia, facilitando así la tarea de limpieza del tatami hasta que, pasadas una hora, o quizá algo más de una hora, el tatami estaba completamente limpio y bien reluciente. Cuando el trabajo fue terminado, observé la obra desde la puerta del tatami. Dejando el cubo de agua, el trapo y el cepillo justo donde lo encontré, pero esta vez vacío y limpio, observé el tatami aún ligeramente humedecido desde la puerta. Colocando mis manos en jarra, con pose relajada, sonreí ligeramente contento por el trabajo. Había sido placentero, aunque hubiera sido temporal, volver a sentirse parte de un dojo y de unas tradiciones y costumbres que casi ni recordaba. Aún no tenía claro si el maestro ya había preparado el entrenamiento, pues había estado totalmente enfocado durante el momento de la limpieza en mi tarea y había ignorado al viejo sensei. Salí del tatami colocándome mis botas y volviendo al jardín donde él se encontraba aún, cuidando de sus flores.<br />
<br />
Caminé de nuevo hacia el viejo maestro de artes marciales y observé que manipulaba algo en una pequeña mesa frente a las flores de su jardín zen. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sensei.</span></span> — dije firme tras detenerme a unos metros de él, a sus espaldas. El hombre no se inmutó y continuó maniobrando con algo que no podía ver. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">He terminado mi tarea… ya he limpiado todo el tatami y he dejado las cosas como estaban… ¿Podemos comenzar ahora el entrenamiento para el siguiente nivel del haki de armamento o estamos esperando algo más?</span></span> — dije con cierta duda en mi tono, pues parecía que durante todo el tiempo que yo me había pasado limpiando el tatami del dojo de artes marciales, el viejo hombre no se había preocupado ni lo más mínimo en preparar la zona de entrenamiento ni mi instrucción. Casi me molestaba, pero, quería confiar en las enseñanzas del hombre que hasta ahora habían sido duras pero pedagógicas y eficaces. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué prisa tienes, lobo blanco? ¿Acaso tienes otra cita hoy o algo más importante que dominar tu haki del armamento? Pensaba que eras un hombre disciplinado y enfocado en tu aprendizaje, pero comienzo a pensar que tu mente divaga en otras tareas y menesteres ajenas a tu enseñanza…</span></span> — dijo con sorna el viejo maestro mientras se giraba y descubría lo que estaba haciendo hasta ahora. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ven, sentémonos y preparemos el té. A esta hora, tras terminar con las plantas, me agrada degustarlo escuchando a los pájaros. Normalmente lo hago en soledad, pero hoy lo haré en tu compañía si decides sentarte conmigo.</span></span> — dijo el hombre mientras me ofrecía asiento con la mano derecha indicando un taburete al lado de la pequeña mesa donde se descubría una bandeja grande con un juego de té ceremonial. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero… Claro, me sentaré con usted, sensei. Será un honor acompañarlo.</span></span> — dije tras unos instantes de duda al fijarme en el semblante del maestro, que parecía estar haciendo todo esto con un único propósito que yo no lograba comprender, pero estaba intrínsecamente relacionado con el entrenamiento, de no ser así, dudo que el viejo maestro de artes marciales osara malgastar el tiempo efectivo de entrenamiento en tareas mundanas como limpiar o beber té. Saludé flexionando la cadera con un gesto cortés y me senté al lado del maestro que comenzó a preparar el té. Había leído sobre la ceremonia, pero jamás la había presenciado. El maestro colocó todos los utensilios delante y primero presentó el té, enseñándome el natsume donde lo almacenaba, un pequeño recipiente con una tapa. Cogió un paño fukusa y lo pasó por uno de los tazones chawan y echó en él una cantidad de té que parecía estar hecho a ojo, pero estoy seguro de que el maestro sabía perfectamente cuanta cantidad había introducido al tazón. Tras esto, el maestro agarró una tetera que estaba ubicada sobre un pequeño quemador de gas portátil que parecía tener el agua en la temperatura adecuada para realizar la mezcla de té y lo vertió gentilmente sobre el tazón con té. Tras limpiar el chasen, el batidor de bambú, comenzó a batir usando un característico patrón de movimiento en M -o W dependiendo desde donde lo estés viendo- de manera firme, pero suave, haciendo que se generara una pequeña capa de espuma sobre el té. Cuando el hombre finalizó, dejó el tazón frente a mí, enseñando el símbolo del tazón hacia mi dirección y comenzó a preparar el suyo propio con la misma delicadeza y gentileza. Tras esto, lo colocó delante de él y me invitó a beber. Ambos giramos el tazón media vuelta para orientar el símbolo hacia el otro y los agarramos con ambas manos, llevándolo a la boca y degustando el té por fin. El sabor fue difícil de describir. Se trataba de algo sabroso y amargo pero, equilibrado, poseía una dulzura natural pero, sin ser especialmente empalagoso, y su textura propia del agitado hacía resaltar las notas florales del mismo. Su sabor se mantenía en el paladar durante largo rato una vez bebido y su concentración se iba reduciendo poco a poco. El momento ameritaba cerrar los ojos y con la paz que emanaba el ambiente, con los pájaros de fondo, el viento meciendo las hojas y flores del jardín, sumada a la tranquilidad y disciplina que demostraba el maestro durante la ceremonia, pude sentir un tipo de relajación que hacía tiempo no conocía. Por primera vez en muchísimo tiempo, me sentía totalmente calmado y relajado y mi mente se despejaba sin pensamientos ni voces en ella. Durante un tiempo prolongado nos mantuvimos en silencio, observando el jardín, sus árboles y flores, mientras el viento y los pájaros eran la única banda sonora del lugar. Dos hombres de guerra, alumno y maestro, disfrutando de un momento de paz.<br />
<br />
Lamentablemente para mi espíritu y tranquilidad, aquel momento no podía durar de manera eterna y tarde o temprano debía abandonar aquella paz momentánea. Fue el viejo maestro quien, dejando el tazón en la mesa sobre la bandeja y, carraspeando, rompió definitivamente el momento para traernos de vuelta al presente y al tema que nos ocupaba. Aunque no de la manera que yo esperaba. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Te sientes mejor ahora?</span></span> — preguntó el maestro, con cierta amabilidad en su tono de voz mientras me miraba y yo le devolvía la mirada — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Sabes por qué has limpiado el tatami y te he obligado a sentarte a beber el té?</span></span> — preguntó de nuevo, a lo que respondí negando con la cabeza de lado a lado con energía. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Desde el primer día aquí, cuando aprendiste los siguientes pasos del haki de la observación, observé que eras terriblemente inquieto. Quizá no en tus maneras, en tus formas, pero sí mentalmente. Estabas disperso y eras incapaz de concentrarte en el aquí y el ahora. Me pareció curioso, pues, tenía la sensación de que eras un guerrero mucho más disciplinado y tranquilo de lo que aparentabas. Cuando volviste para aprender el haki del armamento pensé que había sido una equivocación, pero ese último golpe que te propiné con el bokken y se partió, me confirmó que tu energía espiritual no estaba en orden. Había Haki, sí, estabas preparado, pero había algo que te impedía concentrar esa energía que tenías latente. Algún tipo de bloqueo mental.</span></span> — explicó volviendo su vista al jardín y dejando sus manos en los muslos — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por eso te he obligado a limpiar. Primero para limpiarte por dentro. La limpieza es orden y ordenando el tatami has ordenado tu mente y espíritu. Además, es una tarea terriblemente repetitiva y que pone a tu cabeza en un bucle que evita pensar en otras cosas innecesarias. Has podido conectar con el movimiento más primitivo. Por otro lado, te he obligado a tomar el té conmigo. Un acto que podría considerarse simple, pero que carga con una gran espiritualidad. Durante la ceremonia del té y con su consumo, el espíritu se armoniza y se conecta con la parte más pura de la esencia del té. Algo simple, con tantos matices y sensaciones que te obliga a parar y abandonar los pensamientos. Estoy seguro de que ahora te encuentras mucho mejor y más calmado. Se puede percibir en tu propio Haki.</span></span> — explicó el maestro para, acto seguido, levantarse. Simplemente, no sabía qué decir. El viejo maestro de artes marciales parecía haber conocido de mí más que yo mismo en mucho tiempo de viaje y, por alguna razón, sentía que tenía razón. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lo que sea que cargues. Déjalo en la silla. Levántate sin pesar en tu corazón ni demonios en tu mente. Coge la espada y practica conmigo.</span></span> — ordenó el viejo sensei mientras cogía una de dos espadas que había apoyadas en un soporte en el jardín y caminaba hacia el lado opuesto del camino de piedra. Por un momento pensé en qué debía dejar. ¿Qué pesaba en mi corazón? No sabía qué me estaba pasando cuando escuchaba a esa mujer, no sabía quién era ni por qué la oía. ¿Qué demonios había en mi cabeza? El lobo blanco, que a veces parecía apoyarme y otras parecía empujarme a ser una bestia sin control. Pero iba a dejar todo eso en la silla, como dijo mi maestro y tras levantarme y coger la espada, me posicioné delante del sensei y desenfundé tras saludarnos mutuamente. La práctica comenzó sin practicar una kata concreta, fue algo simple y fluido que poco a poco aumentó a aumentar de poder y velocidad. A cierto punto, el maestro frenó, quedándose en guardia. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sigue así. Estamos en el punto dulce. He imbuido mi espada de haki de armamento. Si quieres derrotarme, deberás partir mi espada superando mi propio haki. Solo con el espíritu en calma y enfocado al cien por cien en tu espada podrás materializar tu espíritu en tu hoja.</span></span> — dijo el maestro para después lanzarse de nuevo al ataque. Los golpes continuaron volviendo a retomar el ritmo y sentía que me quedaba atrás. Sin embargo, estaba tranquilo, en paz, peleando por primera vez con la mente vacía y con el espíritu lleno. Cuando el maestro lanzó un poderoso golpe vertical hacia mi cabeza, sentí el momento y lancé mi contra hacia su filo en horizontal. El coche entre ambas espadas produjo un sonido metálico diferente. Casi como si algo se hubiera cortado en dos. El maestro frenó la ofensiva y dejó de atacar inmediatamente. Tras unos segundos frente a mí cayó el fragmento de hoja de mi maestro, que se clavó en el suelo de tierra y césped del jardín del dojo del maestro Tetsujin. <br />
<br />
No entendía bien cómo o por qué, pero la espada se clavó delante de mí y mi maestro, lejos de sorprenderse, parecía aliviado y conforme con el resultado. Me alcé y miré al maestro, que me observaba con una cara de satisfacción y que no comprendía. Suspiró profundamente y se llevó la hoja cerca de la cara, observándola con detenimiento y pasando el índice de la zurda por el corte de mi espada en la suya. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hum… corte casi… limpio. Es un buen comienzo, teniendo en cuenta que has aprendido a hacer esto en solo dos días. No obstante, espero que el día de mañana seas capaz de cortar armas como si fueran papel.</span></span> — dijo el maestro, firme en sus palabras. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ni siquiera sé como lo he hecho, si le soy sincero. Solo he mantenido la mente en blanco, como me dijo, pero no siento que aumentara mi poder ni nada por el estilo. Fue un golpe, sin más.</span></span> — dije, sin saber muy bien cómo lo había hecho. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿No sabes cómo lo has hecho?... Alza tu mano y observa tu hoja, lobo blanco.</span></span> — dijo el maestro señalando a mi brazo. Alcé mi mano y llevé la hoja hacia mi cara. La espada, que hace unos instantes era una espada normal y corriente, ahora poseía un filo negro como la noche, similar al de Shimei Kaeru. Esta coloración negra se fue desvaneciendo lentamente y tras esto,  no volvió a verse así. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Eso es el Haki del armamento. Ahora no solo podrás herir a los usuarios de fruta del diablo del tipo Logia, sino que además podrás añadir tu poder de Haki a tus golpes y defenderte con él de la misma manera si endureces tu cuerpo. Es una habilidad terriblemente útil, pero, para ello, necesitas estar totalmente enfocado en tu objetivo.</span></span> — explicó el maestro quitándome la espada de la mano y guardándola, dejando ambas donde estaban, incluida la que estaba rota. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Y recuerda algo, Lobo Blanco: tu haki es tan fuerte como lo es tu convicción. Mantén tu espíritu afilado y tu espada acompañará.</span></span> — dijo, retirándose de la escena. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No tengo nada más que enseñarte, pero aún hay mucho que aprender. Sigue practicando y recuerda dejar tus demonios atrás cuando pelees, o ellos pelearán por ti. Y cuando lo hagas, golpea sin piedad.</span></span> — remató, alejándose lentamente hacia el tatami, donde se comenzaban a congregarse algunos de los alumnos del viejo maestro de artes marciales. Simplemente me incliné, saludando con gran respeto al maestro y me mantuve ahí durante varios instantes hasta que los alumnos entraron al tatami y quedé totalmente solo en el jardín. Inhalé y exhalé lenta y profundamente. Era hora de volver al Kaiser Panzer y prepararnos para el viaje al Nuevo Mundo. Tardé un rato en volver lentamente y, una vez allí, parecía que todo el dolor de mi cuerpo desaparecía con la calma adquirida en el entrenamiento. Había vuelto al Kaiser Panzer como un hombre nuevo, no solo por fuera sino también por dentro. El poder que había adquirido era una habilidad en bruto, que necesitaba ser refinada y perfeccionada como la otra que había adquirido previamente, el haki de la observación. Pero tenía plena confianza en que mi dominio del haki sería el componente clave de algunas de mis batallas futuras y que, de seguir perfeccionando mi poder en él, sería un rival terrible. Era posible que, a menos que mi jefe aprendiera también el haki de la observación y lo llevara a mi nivel, pudiera pelear a su nivel. No sabía si me satisfacía o me molestaba. Necesitar tantas herramientas, habilidades y poderes para estar a la par de un hombre de su calibre… casi me asombraba y me aterraba. Sin embargo, llegado al barco, decidí dejar todo esto fuera. Solo quería comer algo, un café, quizá y, respirar un poco de paz de nuevo. Fui a la cocina, donde estaban los chicos comiendo y, sin casi sin necesidad de decir nada, nos saludamos con la cabeza, asintiendo mientras nos mirábamos los tres. Cogí una taza y la llené de café hasta la mitad y de leche lo restante, esta vez, de la temperatura del tiempo, ya que la leche estaba fría ya de por sí. Salí a cubierta y me acerqué a la mesa y sillas de desayuno, donde me senté con cierta dificultad por la rigidez de mi cuerpo y, tras esto, di un largo trago al café y descolgué mi cabeza hacia atrás en la silla, observando el cielo y los pájaros volando. El sonido de los astilleros comenzó a silenciarse y solo los pájaros, el vaivén del mar y mi respiración eran audibles para mí. Alcé mi brazo por encima de mi cabeza y apreté el puño poco a poco mientras este se volvía negro como mi espada anteriormente. Ahora, ambos hakis estaban disponibles para mí, armamento y observación.<br />
Sonreí.<br />
<br />
</span><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Entrenamiento</span>
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					Con esto, completaría mi formación con el maestro. Entrenamiento de haki de armamento medio que puedo permitirme por mis estadísticas, nivel de haki y tener el anterior.
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo-Entrenamiento]Golpea primero. Golpea duro.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1662</link>
			<pubDate>Thu, 17 Apr 2025 09:54:00 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1662</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">59 de otoño, año 14, 0:45 a.m.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Manglar 0, Archipiélago Sabaody</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><br />
Nuevo día en el barco más poderoso que ha surcado el Grand Line desde tiempo ha. O al menos eso pensaba cada vez que paseaba por él. No hacía demasiado tiempo que habíamos asumido el control del barco que Sohem ideó y, para sorpresa de, absolutamente todos los miembros de la tripulación -que extrañamente volvía a ser tres- había sido una idea genial. El navío nos proveía de absolutamente todo lo que necesitábamos. Gracias a mi astucia yo era el más beneficiado de esas estancias. No fue muy difícil convencer al líder del gremio para salirme con la mía. Solo tuve que ofrecer mi propio dinero que, sinceramente, me sobraba para lo que necesito en mi día a día en el barco, y de esa manera logré poder seleccionar parte de las habitaciones especializadas del Kaiser Panzer. Un archivo donde dejar todos mis libros y poder estudiar. Un majestuoso despacho donde pasaba las horas muertas leyendo, estudiando e ideando nuevas estrategias. Toda la información recopilada, todos los datos, vivencias, inteligencia y transcripciones que encontrábamos en nuestros viajes terminaba en nuestro archivo con una codificación especial que ideé, de manera que si alguien entraba allí, nuestros secretos serían nuestros y solo nuestros. Era el disco duro de respaldo perfecto en un barco. Espléndido. Por otro lado, y muy cerca del archivo, tenía la forja. Un espacio provisto de todo lo necesario para la creación y mejora de armas y armaduras. Todo lo que la imaginación de mis compañeros pudiera visualizar y ellos verbalizar, sería fabricado en el fuego de la forja del Kaiser Panzer. Una fogata a carbón puro, varios yunques con formas diversas para ajustar los materiales, bancos de trabajo y herramientas de calidad para crear todo lo que el gremio Magna necesitara en sus trabajos. No se trataba de ser eficientes, además, había que parecerlo, y llevar herramientas de buena factura ayudaban. Estaba seguro de que Sohem podía aplastar la cabeza de cualquier presa, pero si el mazo está bien fabricado, serían menos los golpes necesarios… y mayor el radio de explosión de los sesos del susodicho, todo sea mencionado y resaltado. Caminaba despacio y orgulloso de habitar entre esas paredes. Había salido del camarote hacía unos instantes y me dirigía a la cocina donde Shoto presumiblemente habría dejado hecho café, pues, olía todo el barco al mejunje negruzco que acostumbrábamos a beber de buena mañana o a cualquier hora, para qué engañarnos. Hoy, para salir de la monotonía, preparé un buen desayuno cuando llegué a la cocina. Unas tostadas con tomate y aceite, acompañadas por rodajas de carne de cerdo curada encima, fueron la fuente de energía suficiente junto al café para ponerme en marcha en lo que esperaba fuera un día terriblemente duro y desafiante. Pero de esos menesteres nos ocuparíamos más tarde. El tiempo en Sabaody, el archipiélago preludio del Nuevo Mundo, pasaba con facilidad pasmosa y, en un abrir y cerrar de ojos, se nos había escapado el calendario de las manos en el archipiélago. El tiempo que nos recibió había ido dando paso cada vez más a un frío y seco con hojas doradas que amenazaban con dejar paso al invierno en no demasiado tiempo. El día, despejado y soleado, no era especialmente cálido pese a la presencia del astro rey, sino que apenas apaciguaba los vientos que azotaban con cierto frescor por todos los manglares donde las buenas gentes del lugar realizaban sus tareas cotidianas. Me acerqué lentamente con la taza de café en la mano hacia la baranda de cubierta, desde donde acostumbraba a reflexionar observando el horizonte. Aunque era una costumbre heredada del Parabellum, nuestro anterior barco, estaba seguro de que también se convertiría en una de mis aficiones en este nuevo y majestuoso navío. En el lado babor, apoyado ahora sí, sobre la baranda con los antebrazos y habiendo dejado previamente la taza sobre ella a unos centímetros a mi diestra, pude observar con más detenimiento a las personas que comenzaban sus rutinas. Los pescadores cargaban sus aparejos y nasas de pesca mientras otros fijaban las cañas al barco pesquero. Los astilleros movían grandes troncos para comenzar sus arduas labores de construcción o reparación de otros barcos tan impresionantes como el nuestro. Los tenderos comenzaban a levantar las persianas de sus negocios esperando a los primeros clientes que llegaban casi con la luz del alba. Y miles de personas comenzaban a deambular por las calles del manglar 0, ajenos al mundo, ajenos al pasar de los días y las horas. Casi tenía una envidia extraña por aquellos que parecían no necesitar nada más que una vida tranquila y apacible. Vida que, por una u otra razón, no se nos había otorgado desde el cielo a ninguno de los que habitábamos el barco. Por un lado, un misterioso hombre cuyo rostro no se muestra al mundo, cuyo pasado desconocemos. Un birkaniano arrastrado a un gremio casi sin necesidad y obligado a vivir batallas que no puede librar. Y por último, un hombre con dos lobos dentro que vive aterrado por alimentar al incorrecto. Desde luego nuestro gremio era un cuadro abstracto. Una mezcla heterogénea de factores inconexos que, por alguna razón, el destino había hecho funcionar a las mil maravillas. Nadie sabía exactamente qué era lo que nos mantenía juntos. No era el dinero, eso estaba claro. Pues salvando una recompensa de un revolucionario, habíamos pasado épocas de ser pobres como ratas. No era el amor, pues, entre nosotros no había ese afecto fraternal. Quizá era simple y llanamente el respeto cordial hacia los iguales. La fuerza del compañero que se admiraba e intentaba superar para dar paso a nuevos retos que vencer. Quizá solo era eso y, con el tiempo suficiente, el respeto había dado paso a una camaradería especial en el Kaiser Panzer. Por alguna razón, este distópico grupo se sentía como una familia y, a la familia, se la protege por encima de todas las cosas. Sin importar lo que pase y lo que tengas que enfrentar. Siempre se la protege.<br />
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Supongo que era ese sentimiento de protección lo que nos había llevado al punto en el que estábamos todos. Éramos conscientes de que el peligro pasado el archipiélago era real y que era posible que con nuestro poder actual no pudiéramos hacer frente a todos los enemigos que se sucederían si continuamos el viaje. Al menos por mi parte, pese a que era conocedor de mi propia fortaleza, mis habilidades y muchas debilidades, sabía que tenías que seguir fortaleciéndome si quería estar a la par de las situaciones que se darían en las siguientes batallas. Ya había dado los primeros pasos en la isla del cielo, Skypiea, donde aprendí las bases y desbloqueé los cimientos de lo que sería mi mayor defensa el día de mañana. El Haki de observación o color de la visión. Hasta ahora, había podido usarlo de manera desmesurada, dada mi capacidad, quizá innata o quizá adquirida, de proyectar mi espíritu hacia el exterior y visualizar a los demás. Fue ya en el archipiélago, algo después de que el joven birkaniano consiguiera su fruta del diablo en aquella extraña subasta que pude aprender -que no dominar- fundamentos más avanzados de este color o haki. Estas nuevas habilidades me permitirían no solo ver a mí alrededor e identificar a mis rivales, si no llegar a identificar ataques y anticiparme a ellos con una magnitud superior a la que mis sentidos físicos y terrenales podían anticiparse. Era casi la defensa perfecta en manos de aquellos lo suficientemente dichos como para dominar y proyectar su consciencia interna. Sin embargo, había otra habilidad relacionada con el espíritu que no había podido desbloquear en mi visita a la isla del cielo. La contraparte del haki de observación, el haki de armamento o Busoshoku. Estaba bastante claro que con mi poder actual era capaz de volatilizar a cualquier segundón de otra tripulación. Y seguramente medirme a la par de muchos capitanes que piensan que están a la altura de mi jefe. Lamentablemente, era consciente de que un grupo en particular, por muy escaso que fuera, se escapaba de mis capacidades ofensivas y eran los dichosos usuarios de logias. Aunque mi hielo era capaz de dañarlos, no me aseguraba la victoria contra todos ellos y era un aspecto para el que había que prepararse. Ya conocía los fundamentos básicos de estas habilidades y, por lo tanto, para mí era bastante más sencillo en comparación a otras personas que no tuvieran ningún tipo de noción ni control sobre su espíritu como yo tenía. En mi caso, por decirlo de alguna manera ya sabía conducir, solo necesitaba ponerlo en práctica. Era plenamente consciente, por otra parte, de que mi jefe era capaz de utilizar dicha habilidad, pues la había perdido en la isla del cielo. Sin embargo, y pese a que el tiempo había pasado desde que abandonamos los cielos en el Parabellum. No habíamos encontrado el momento para realizar debido entrenamiento y que yo pudiera desarrollar el color del armamento. Aunque si lo pienso bien. Por otra parte, tampoco habíamos tenido el tiempo como para que yo instruyera al jefe en el color de la observación. Casi me preocupaba más enseñar al jefe que al contrario. De cualquier manera, casi prefería probar suerte con el viejo maestro del dojo. Me había demostrado que era serio, disciplinado e implacable, pero, por otra parte, didácticamente era impecable y había sido capaz de conectar con él bastante bien. No debería ser extremadamente difícil aprender de él esta nueva habilidad. Lo único difícil podría ser convencerle de que me enseñe. Cuando estuve en su dojo, casi más por suerte que por otra cosa, si lo piensas con un poco de detenimiento, el entrenamiento fue extenuante. Durante un día no me dejó parar de entrenar con la espada, haciendo que poco a poco, tras practicar las katas una y otra vez, mi cuerpo comenzara a reaccionar de manera automática. Aún no había tenido el tiempo ni la capacidad para dominar esas habilidades al cien por cien, pero, estaba seguro de que más pronto que tarde, con el tesón y el esfuerzo que le ponía a mi entrenamiento, mi dominio sobre el control de la observación sería supremo. Estaba decidido, así que una vez terminé mi café, volví a la cocina y dando una ligera enjuagada al vaso con agua tibia, lo dejé boca abajo secándose para el próximo café. Retorné a mi camarote, donde equipé en mi cinturón a Saba, Shimei Kaeru y Yamigiri. Cogí mi característico abrigo, que pedía a gritos un reemplazo y lo eché sobre mi hombro para acto seguido avanzar de nuevo por los pasillos del Kaiser Panzer mientras vociferaba esperando que alguno de mis compañeros pudiera oírme y no se preocuparan por mi ausencia en el barco el día de hoy. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Salgo a entrenar. No sé cuando vuelvo, si me enrollo demasiado, traeré chocolate caliente.</span></span> — dije con cierta sorna en el remate, esperando que Sohem o Shoto captaran la ironía en mis palabras. Una vez en cubierta volví a acercarme a los asientos y solté mi abrigo para acto seguido elevar mis brazos entrelazando los dedos y estirando mi espalda, primero a un lado y luego a otro, sintiendo el crujido de mis vértebras lumbares de manera seca y profunda, signo de todo el tiempo que llevaba sin acción verdadera en el barco. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Al lío, V, ese haki no se va a aprender solo.</span></span> — murmuré mientras bajaba los brazos y golpeaba mis mofletes suavemente con ambas palmas abiertas. Recogí el abrigo con la diestra y, con rápido movimiento, lo devolví a mi hombro derecho para partir del Kaiser Panzer camino al dojo del maestro Bakuro Tetsujin, el hombre que me enseñó los secretos más profundos del haki de observación. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡ME VOY!</span></span> — grité por última vez antes de acercarme a la barandilla de proa y saltar hacia la costa de los astilleros, dirigiéndome por fin al dojo del viejo maestro sin estar realmente seguro de si podría encontrarle allí, o si simplemente estaba dispuesto a entrenarme una vez más.<br />
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El clima era agradable para lo que un otoño como este podía ofrecer. Los pájaros que no habían comenzado a emigrar, estaban terminando de prepararse para abandonar sus nidos en busca de un lugar más confortable para vivir durante la temporada invernal. Es bien sabido que este tipo de migraciones es más común en esta época, y aunque el archipiélago de Sabaody era un lugar extraño y exótico, parecía no estar exento de este tipo de leyes universales y naturales, como si la naturaleza se impusiera con una férrea normativa intransigente e inexorable sobre todos los lugares de la tierra, fuera de una forma o de otra totalmente distinta. Nada estaba fuera de su poder. En cierta manera reconforta ver el que mundo gira, incluso cuando parece que se ha quedado quieto. Es fascinante sentirse en sintonía de alguna manera con todo lo que adorna el mundo, pero, por alguna razón, es difícil hacerlo de manera continuada sin verse alterado por la civilización. Cosa totalmente comprensible si teníamos en cuenta el lugar que nos rodeaba. Los astilleros, hervidero de trabajadores, pescadores y piratas, eran el lugar idóneo para convertirse en una afrenta contra la naturaleza y la paz interna que se intentaba conseguir si querías sintonizarte con ella. Los gritos incesantes de los trabajadores inundaban el ambiente. Unos simplemente daban indicaciones con alta voz a sus compañeros, otros intentaban llamar la atención de compradores o subordinados y, los más molestos de todos, probablemente eran aquellos que vagaban por aquellas zonas intentando engatusarte para comprar algún tipo de remedio supuestamente natural para cualquier dolencia por el módico precio de un riñón y medio con la promesa vana de curar todos los males del universo. Hasta el pecado original prometían limpiar de tu ser si comprabas su tónico restaurativo hecho a base de extracto de glándula sudorípara de Ñordiki celeste de las cavernas de Skypiea. Y todavía había incautos que se acercaban intentando enterarse, interesados porque tenían una verruga con forma de corazón que parecía sospechosa y creían que ese ungüento podía curarles. Casi merecían lo que les pasara por dejarse llevar por tales estupideces. Además, los Ñordikis no tienen glándulas sudoríparas. ¿Quién demonios no sabía eso? Era de cajón. Pero más allá de mis pensamientos intrusos en los astilleros, comenzaba a alejarme de ellos, mas no abandonando el ruido ambiente que parecía acompañar al archipiélago en cada uno de los manglares que poseía. Recordé que la primera vez que vi al viejo maestro de artes marciales Tetsujin fue en un combate clandestino en una calle, por lo que, si ese tipo de eventos se estilaban y eran habituales, era posible que lo encontrara de nuevo en algún sitio parecido. Comencé a recorrer las calles de los manglares mientras observaba las tiendas habituales de pobres y más humildes tenderos que con su esfuerzo trataban de salir adelante. Esta gente, al contrario que los vende humos del astillero, sí me producían una ternura y empatía superior y me impulsaba a acercarme y hablar con ellos, aunque no llegara a comprar nada. La primera tienda a la que me acerqué era una de antigüedades. La vieja tendera que lo regentaba era una anciana con facciones adorables que en cuanto me acerqué tuvo a bien saludarme con la cabeza, sin emitir una palabra, y me permitió mirar y examinar su mercancía sin pretensiones. No hubo intentos de venta forzada, no gestos extraños, solo la atenta mirada de una mujer que cuidaba de su negocio y mercancía, permitiendo que la experiencia del cliente fuera tranquila y agradable tal y como ella aparentaba ser. Observé juegos de café, vajillas, antiguas máquinas de escribir y herramientas cuyo uso desconocía, quizá por mi corta edad. Tras unos instantes dejé una taza sobre el tapete del tendero y me despedí devolviendo la misma sonrisa agradable y silenciosa a la vieja tendera que achicó los ojos con una gran sonrisa al despedirme. Pasando de camino hacia el lugar donde se realizaban las peleas clandestinas, realicé otra parada técnica al lado de otra tienda pequeña, pero esta vez mucho más concurrida que la anterior. Un hombre, a voces, realizaba rápidas ventas de fruta que tenía sobre cajas en un tapete similar al de la vieja anciana de las antigüedades. Un solo vistazo me permitió cerciorarme de que toda la comida era de excelente calidad y no pude evitar coger una manzana y lanzar al frutero una moneda que bastaría como pago dado el precio del cartel. Tras lustrar la manzana contra mi abrigo azul por varios lados, la observé mientras caminaba y pasaba por las calles del manglar. Mordí profundamente la manzana y pude apreciar un dulce sabor que hacía tiempo no sentía. Estaba acostumbrado a la comida de Chloe, mas desde que se marchó hemos sobrevivido con comida mucho más simplista y de supervivencia. Por una parte, no me importaba mucho comer lo mismo casi cada día y tenía claro que mientras mi cuerpo consiguiera energía, seguiría moviéndome y trabajando. Pero estaba claro que el hombre, pese a ser una máquina, es imperfecta, y a veces el cuerpo no solo pide nutrirse, sino comer. Quizá es por eso que degusté con tanto placer aquella simple pieza de fruta que mordisqueé poco a poco mientras continuaba caminando lenta y apaciblemente entre las gentes del manglar. Es curioso que se pueda ser feliz con tan poco. Un paseo, una fruta y un objetivo. El mundo tiene caprichos curiosos y yo desde luego era ahora mismo un hombre feliz. Solo quedaban unas esquinas para llegar a la zona donde conocí por primera vez al viejo maestro de artes marciales, pero incluso sin contar con un oído extremadamente desarrollado como el de mi jefe Sohem, era capaz de percibir que el ruido ambiente era muy similar al de calles atrás, lo que me hacía pensar que al contrario que las otras veces, no había ningún tipo de reyerta, torneo o pelea clandestina, pues si fuera de otra manera, podría haberme dado cuenta ya hace tiempo.<br />
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Dado que no había ningún torneo o pelea en la que pudiera encontrar al viejo maestro de artes marciales, decidí que era mejor idea viajar directamente al Dojo donde me entrenó con anterioridad, de manera que podría buscarlo en su propia casa. Con suerte se encontraría entrenando a otros alumnos o, mejor aún, totalmente libre. De esa manera podría intentar convencerlo de entrenarme. Tardé un rato más, caminando entre la gente del archipiélago a través de las calles de los abarrotados manglares hasta que me acerqué a la zona, más residencial, donde el viejo maestro ubicaba su Dojo principal. Se notaba que el ambiente por esa zona era mucho más tranquilo, pues el ruido de las voces de la gente se apaciguaba conforme me acercaba al Dojo del maestro. Cuando ya lo vislumbraba a escasos cien o doscientos metros, podía comenzar a escuchar voces poderosas de mucha gente gritando a la vez. Estaba claro que el viejo maestro estaba impartiendo una clase grupal a sus alumnos y eso me alegraba. Podría ver al maestro en acción mientras realizaba sus labores docentes y con suerte engañarlo para que me entrenara a mí  después, si no es que podía unirme al entrenamiento colectivo. Atravesé el portón del muro que delimitaba su Dojo, que estaba abierto de par en par, mostrando sus actividades a cualquiera que pasara por la zona. Caminé por el sendero de piedras estratégicamente colocadas, de manera que cada paso hacía coincidir mis pies sobre una piedra firme y plana, dando una sensación de armonía indescriptible. Cuando llegué al borde del edificio de madera, observé que había una línea de zapatos orientados hacia afuera, probablemente de todos los alumnos que estaban dentro practicando. Esperé junto al calzado a que la clase terminara observando a los alumnos y el maestro durante la práctica. Debía haber al menos veinte o veinticinco alumnos, dados los pares de zapatillas y lo que la vista me permitía alcanzar por la puerta corrediza de papel que estaba abierta de lado a lado. Los alumnos estaban practicando un kata. Uno conocido para mí, y probablemente más que practicado y perfeccionado. Pero era interesante ver la presencia del maestro y como su simple presencia y correcciones sutiles hacían que sus alumnos recuperaran la postura, el espíritu y la técnica. Shin, Gi y Tai. Corazón, técnica y cuerpo. Todo en una armonía marcial que se podía respirar desde que entrabas al jardín del Dojo. Tras una media hora los alumnos pararon de practicar y se sentaron en seiza o posición tradicional en estricto orden de antigüedad y saludaron al maestro para finalizar su práctica. Tras esto, dejaron los bokken sobre los estantes y, con un gesto del maestro, abandonaron ordenadamente el Dojo sin hacer ruido. El maestro me miró desde la distancia y manteniéndose en seiza, cerró los ojos. No entendía bien, pero estaba claro que el viejo maestro me había visto. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Sensei? ¿Tengo su permiso para entrar al dojo?</span></span> — pregunté mientras frenaba en seco antes del gran escalón que llevaba al tatami del viejo maestro Tetsujin y realizaba un saludo tradicional flexionando mi cadera pronunciadamente con las piernas juntas y las manos cerca del cuerpo. El viejo maestro ni se inmutó. Permaneció inmóvil en la posición en la que se había despedido de sus alumnos. Sus ojos cerrados simbolizaban un estado de meditación profunda que no osé perturbar una vez más. Mientras el viejo maestro del dojo meditaba, permanecí inmóvil delante de la puerta del dojo. El tiempo pasó lentamente y no me moví un milímetro de mi posición mientras él, sin apenas respirar, continuaba como si fuera una estatua en posición de seiza. Fueron dos horas y medias. Dos interminables horas y media las que el maestro aguantó en aquella posición sin moverse ni un pelo. Y yo, como él, de pie, estático como un poste mientras el maestro meditaba. Ya conocía un poco el carácter marcial y autoritario del maestro de artes marciales y supuse que o bien no tenía ninguna intención de entablar conversación conmigo o simplemente me estaba probando. Probando mi aplomo de nuevo y yo, quizá por orgullo, quizá por disciplina, no iba a ceder en la prueba hasta conseguir mi objetivo de aprender de él el haki de armamento. Tras esas dos horas y media, el maestro pasó sus manos abiertas a los muslos y abrió los ojos, mirándome fijamente. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hai. Pasa, lobo blanco.</span></span> — dijo con su voz férrea y profunda, sin moverse aún del sitio. Me giré y di un paso atrás para elevarme en el escalón dejando mis botas fuera del tatami y accedí realizando otra vez el saludo tradicional rei para solicitar permiso. Tras esto, me posicioné en el lugar donde los alumnos más nuevos se ubican para, lentamente, sentarme en la misma posición que él se encontraba frente a mí. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pensé que no volvería a verte, muchacho. ¿Qué es lo que se supone que haces aquí?</span></span> — preguntó el anciano maestro de artes marciales, mucho más relajado que la otra vez. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mi estancia se alargó, sensei. Y, aunque he estado practicando mi Kenbunshoku, aún no logro dominar todo lo que me enseñó.</span></span> — contesté serio al maestro. Este gruñó con desaprobación. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sin embargo, aunque no haya terminado mi perfeccionamiento del haki de la observación que me enseñó, quería pedirle si es posible aprender de usted el haki de armamento.</span></span> — cuestioné con voz estoica y firme. El maestro no pareció estar sorprendido. Casi como si supiera que eso iba a pasar, el maestro cerró los ojos y asintió. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sí, si es posible y esperaba habértelo enseñado en su momento. Pero parecías tener prisa. Demasiada prisa.</span></span> — contestó el maestro, volviendo a abrir los ojos y cambiando su cara a un semblante mucho más tranquilo. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La pregunta es: ¿Por qué quieres aprender esa habilidad y con qué fin? Está claro que eres poderoso, pero, parece que sigues queriendo más y más poder… ¿Me equivoco, lobo blanco?</span></span> — preguntó seriamente mientras me escudriñaba, no solo con la mirada, sino probablemente con su agudo y poderoso haki de la observación. No se podía mentir al maestro de artes marciales en su propio Dojo. No si quería salirme con mi intención de aprender su haki de armamento.<br />
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— <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No puedo mentirle, sensei.</span></span> — contesté con seriedad y esperé unos segundos a que el maestro de artes marciales contestara o interviniera, sin embargo, esperó callado a que continuara toda la explicación. Estaba claro que tenía que ser totalmente sincero con el maestro Tetsujin pues, de no ser así, corría el riesgo de que viera a través de mis mentiras y no decidiera entrenarme en el haki de armamento. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace mucho tiempo hice algo malo. Un acto que me atormenta y considero atroz e impuro. Juré ante mis muertos que jamás volvería a ser débil y que mi meta sería ser tan poderoso como para proteger a todos aquellos a mi lado. Sin embargo, esta búsqueda de poder me ha llevado por un sendero oscuro y aciago que cada vez más me empuja a cometer horribles y viles actos que marcan mi espíritu. Quiero hacerme más fuerte. Necesito hacerme más fuerte y para eso necesito ser capaz de tocar lo intangible. Necesito más poder.</span></span> — expliqué al maestro con total sinceridad, esperando que el anciano hombre aceptara mi explicación y accediera a entrenarme como era debido. Suspiró profundamente y con desaprobación para acto seguido mirarme de nuevo con seriedad en su fría mirada. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Entonces, déjame saber si lo he entendido. ¿Me estás pidiendo que entrene al que a todas luces, es un asesino en potencia, con el único objetivo de que sea lo suficientemente fuerte como para poder enfrentarse a cualquier cosa sin el miedo de perder sea cual sea su rival?... ¿Entiendes lo que estás pidiendo, lobo blanco?</span></span> — cuestionó el maestro, volviendo a ahondar en mis emociones con su haki de observación. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Le pido que me otorgue el conocimiento para cultivar la fuerza. La fuerza necesaria como para no volver a caer en un camino desolado y vil. La fuerza para que cuando mis seres queridos lo necesiten, pueda cortar de raíz con mi espada cualquier mal. Quiero ser un escudo, no una espada.</span></span> — contesté con tono estoico — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero estás dispuesto a serlo si no te queda otra… no estoy seguro de tu futuro. Ni siquiera de tus intenciones. Pero creo que no hay mentira en tus palabras.</span></span> — dijo cruzándose de brazos — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lo que hagas con el poder que te entregue es cosa tuya. He entrenado héroes y villanos. Marines y piratas. Así que para mí no es un problema entrenar a alguien con tan dudosa moralidad como tú, si te soy sincero. Simplemente tengo curiosidad por saber qué harás con todo ese poder que planeas amasar. Solamente quiero saber si sucumbirás ante el lobo que quiere comerse al mundo o si te aferrarás al que protege a su manada. Solo. Es. Eso.</span></span> — dijo finalizando su explicación y dejando un largo silencio que duró casi un minuto para finalmente dar los primeros signos de que iba a acceder a entrenarme. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien. Ya sé que conoces el haki, y sé que estás versado en bastantes conocimientos, pues en tu primera visita ya me lo demostraste. Mas no sería un maestro de mi categoría si no te enseñara las cosas desde la base. Por lo que escucharás atentamente toda la explicación sin rechistar ni pestañear y solo después de eso accederé a entrenarte para que despiertes tu haki del armamento.</span></span> — dijo mientras yo me ponía más recto y lo miraba fijamente sin asentir siquiera por miedo. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dentro de todos nosotros existe una energía. Un poder espiritual que está dormido en la mayoría de las personas y que solo aquellos con excepcional poder y disciplina son capaces de despertar. Esa energía, llena de determinación y poder, se puede usar de distintas formas y su nombre ya lo conoces. Es el Haki. Ya conoces y dominas los principios y usos intermedios del Haki de la observación, mas la variante que nos atañe es el Haki de armamento. Esta versión es más sencilla de entender que su contraparte de la observación. Se trata de coger esa energía y darle forma a tu alrededor. Convertir tu espíritu en un escudo que rodee tu cuerpo como una armadura y te proteja de los daños. Esta armadura no es de metal, no es de acero, está hecha de tu voluntad y será tan fuerte como tu mente lo sea. En su forma más primitiva no te protegerá del daño, mas te permitirá tocar de manera tangible y física a usuarios de frutas del diablo molestos como son los Logias. Una vez tu dominio sobre el espíritu es mayor y tu escudo se vuelve más denso y poderoso, esta capa espiritual se endurece y te permite aumentar tu resistencia física, haciéndote mucho menos propenso a recibir heridas por golpes de tus enemigos. Incluso, con el debido enfoque, este escudo se puede utilizar como un arma, imbuyendo tus golpes con tu espíritu y voluntad, aumentando tu poder destructivo en gran medida. No es magia, sino entrenamiento y paciencia.</span></span> — dijo el viejo maestro mientras por fin se levantaba y yo lo observaba, sin moverme hasta que me lo ordenase — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por suerte para ti, tienes una doble ventaja. La primera es que ya sabes lo que es el Haki y tienes una capacidad increíble para aprender, lo demostraste en tu última visita al Dojo. Por otra parte, el Haki del armamento es terriblemente más fácil de despertar que el de observación si los comparamos. No tiene nada que ver ser capaz de ver sin ver, que de endurecer tu espíritu. Sospecho que no será difícil hacerte descubrirlo, pero para ello voy a romper tu cuerpo y tu voluntad. Voy a destruir tu resistencia física y vamos a darle forma a tu anatomía. Solo una vez tu cuerpo esté preparado para despertar el haki del armamento, cogerás una espada y comenzarás a practicar hasta que tu espíritu se transfiera de tus manos a tu hoja, haciéndola partícipe y extensión de tu haki y de esa manera convirtiéndola en un arma contra aquellos intangibles como los Logias…Kiritsu, muchacho. Vas a comenzar a entrenar.</span></span> — finalizó el viejo maestro, invitándome a levantarme con un gesto de su mano.<br />
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Cuando el viejo maestro de artes marciales me invitó, me levanté raudo como un relámpago, adelantando primero mi pierna derecha y luego la pierna izquierda en estricto orden inverso al que me había sentado en seiza. Tras esto, saludé rápidamente y con energía, animado por el ofrecimiento de mi sensei. Tenía parte de miedo por lo que dijo. Romper mi cuerpo y mi espíritu. Sonaba como lo que tenía pinta de ser. Un entrenamiento extenuante hasta el límite más insospechado de mi cuerpo y mente. Pero estaba tan decidido a lograrlo que me daba igual el dolor, físico o mental, para lograr mi objetivo de aprender el haki de armamento. Mi convicción era tal que estaba dispuesto a pasar por todas las penurias e infiernos que el anciano maestro marcial pudiera idear. No me iría de aquí sin lograrlo. El hombre se movilizó hacia una zona del tatami que parecía especialmente dedicada al entrenamiento físico, pues contaba con material tradicional de entrenamiento como tinajas y jarrones, pesas de diversos tamaños y sacos que parecían extremadamente pesados. También había material más actual como bolas de acero recubiertas de goma. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Escúchame bien, lobo blanco, entrenarás hasta que yo considere. Realizarás diez ejercicios de manera continuada y cíclica a toda la potencia que puedas realizar. Cada ejercicio durará dos minutos y pasarás automáticamente al siguiente. Quiero que mantengas una intensidad máxima durante toda la ejecución para lograr quebrar tu resistencia. Si detecto que aflojas el ritmo o comienzas a flaquear, tendré que encontrar maneras de mantenerte totalmente enfocado y motivado en tu meta...</span></span> — dijo mientras soltaba mis armas con cuidado al lado de la pared, de pie y apoyadas en ella, para después quedarme en mi camiseta interior y dejar mi abrigo y chaleco en el perchero al lado de mis armas. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Primer ejercicio, coge el saco y cárgalo sobre tus hombros. Quiero que te sientes y saltes al levantarte con potencia. ¡YA!</span></span> — gritó el hombre mientras yo cogía el saco y lo cargaba con un movimiento tras mi nuca. Debía pesar cien o doscientos kilos, era terriblemente pesado. Las primeras repeticiones de la sentadilla fueron duras pero asumibles, incluso añadiendo el salto final que apenas lograba despegarme unos centímetros del suelo. Sin embargo, mi pulso se disparó tras las primeras repeticiones y comencé a entender que este camino iba a estar lleno de sudor y de sangre. Tras los dos minutos el maestro dio una palmada al aire y cambié de ejercicio. Bajando al suelo comencé a realizar flexiones a ritmo rápido y enérgico. Mi pecho impactaba sin control contra el suelo y extendía mis codos mientras empujaba el tatami como si quisiera rajarlo entre mis manos. Cada movimiento conllevaba una exhalación poderosa que me apoyaba ligeramente en el movimiento, mas no salvaba que estaba viendo las estrellas. De ahí, el maestro me pidió combinar ambos: la flexión y, llevando los pies hacia las manos, realizar la sentadilla con el salto. Llamó a ese ejercicio con un nombre que no recuerdo y no quiero recordar, pues solo su simple mención era capaz de hacerme sentir dolor muscular y me daba escalofríos. El cuarto ejercicio consistió en coger una de las pesadas mancuernas del suelo y, con un fuerte tirón, hacer que se elevara muy cerca de mi cuerpo hasta por encima de mi cabeza, pasando casi rozando con mi cara. Iba alternando este movimiento con ambas manos, cambiando mi agarre cada vez que la mancuerna tocaba el suelo y golpeaba ligeramente contra el tatami. El quinto ejercicio me llevó a coger por primera vez las enormes tinajas o jarrones que estaban llenos de agua para, llevando una en cada mano, caminar por el tatami lentamente y con el centro de gravedad muy bajo. Las manos, totalmente abiertas, ejercían la máxima presión sobre la boca del jarrón, evitando que se cayera, aun con la incertidumbre de si podría soportarlo. La segunda parte de la rutina de diez ejercicios consistió en una serie de zancadas con el saco a espaldas, recorriendo con esos pasos que me hacían tocar el tatami con la rodilla en el suelo todo el tatami de lado a lado. Igualmente, el maestro me hizo trabajar la espalda, colgándome sobre una barra y realizando dominadas, tirando con toda mi musculatura trasera para elevar mi peso y acercar el pecho a la barra que, tenía la sensación de que estaba trucada y se giraba para evitar que el pobre ejecutante del ejercicio tuviera estabilidad fácil. Volví a coger las mancuernas para dos ejercicios más, pero en esta ocasión mucho más pesado que la cargada, el primero fue un ejercicio para mis brazos, llevando la mancuerna de la cadera al hombro de manera alternativa con mi mano derecha e izquierda. El segundo me hizo elevar mis brazos por encima de mi cabeza y realizar flexiones en mi codo para trabajar mi tríceps, acercando la mancuerna a mis escápulas y extendiendo el codo para elevarla por encima de mi cabeza. El último ejercicio, aun sin peso adicional, era la guinda de un pastel de horror y dolor. Bajé al suelo para apoyar mis manos y pies, elevando mi cadera del suelo y colocándome como si de una plancha de madera se tratase. Dos minutos de dolor aguantando la posición con el cansancio acumulado. Cuando terminé la primera ronda, supe el horror que me esperaba. Fueron sucediéndose ronda tras ronda, ejercicio tras ejercicio, serie tras serie y repetición tras repetición. Con cada vuelta al circuito mi cuerpo se destruía y mi mente se fragmentaba. Cada vez era más difícil mantener el ritmo y, tras cinco vueltas, me costaba respirar. Fue pasada la décima vuelta que el ritmo comenzó a bajar y el maestro gritaba para que mantuviera la velocidad. Cada una de las fibras musculares de mi cuerpo estaba gritando auxilio, cada articulación estaba llegando al límite y mi sistema nervioso estaba al borde del colapso, pero mi mente estaba fuerte y enfocada. Fue terminando la decimocuarta vuelta que, durante la plancha, mis codos flaquearon y caí al suelo de cabeza, siendo incapaz de moverme. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Suficiente.</span></span> — dijo de manera seca el maestro.<br />
<br />
Estaba exhausto. Totalmente extenuado y agotado por la rutina de ejercicio físico. Habían pasado más de cuatro horas desde que empecé a entrenar y no había parado ni un segundo. No había bajado el ritmo para absolutamente nada. Apenas sabía como podría mantener el entrenamiento con el cuerpo tan roto y maltrecho como lo tenía. Supuse que tendría algo de tiempo para descansar, aunque solo fueran unos meros instantes para coger aliento y continuar, pero el maestro me gritó inmediatamente. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En ningún momento he dicho que terminaras y descansaras. Ponte de pie, lobo blanco, y coge un suburito inmediatamente.</span></span> — ordeno el viejo maestro de artes marciales con tono imperativo. Me levanté como pude, apoyando mi mano derecha sobre la rodilla del mismo lado y elevándome lentamente. Mis piernas temblaban y me costaba caminar. Cuando llegué al lugar donde se almacenaban en la pared las armas de madera, agarré el primer suburito que tuve a la mano. El suburito es un bokken, a simple vista al menos, pero, sin embargo, es mucho más grueso y pesado. Este, para ser concretos, debía pesar cuatro o cinco veces más que una espada normal. Algo que en circunstancias normales podría suponer un entrenamiento exigente, se convertía casi en un reto imposible acumulado al trabajo ya realizado. Cuando me acerqué al maestro con el suburito en la mano, este indicó el próximo entrenamiento. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Practica el kata nidan. Quiero que sigas mis indicaciones para los movimientos. ¡Yoi!</span></span> — dijo mientras me colocaba en guardia, posicionando ambas manos en el arma de madera y ubicándolas delante de mí a la altura del estómago. Mis pies, ligeramente separados y a la anchura de las caderas, temblaban, al igual que mis manos, que apenas podían soportar el peso del arma de prácticas que me ordenó coger el viejo maestro Tetsujin. El anciano sensei comenzó a ordenar cada movimiento enumerando en japonés: ichi, ni, san, shi, go, roku, sichi, hachi, kyu, y vuelta a empezar. El kata se componía de nueve movimientos que había practicado hasta la saciedad. Creo que el maestro lo sabía y por eso eligió este kata en particular, pues, no tenía que pensar, solo ejecutar. Mis brazos y pies debían moverse solos y dejar que mi mente no se concentrara en otra cosa más allá que el dolor y en mi espíritu para, poco a poco, domar el haki del armamento dentro de mí. Durante las primeras repeticiones del kata, que debieron durar una o dos horas mínimo, repetí los mismos movimientos con un margen de tiempo lento y controlado. Cada número sucedía a otro de manera lenta y ordenada, haciendo que tuviera que parar uno o dos segundos en cada posición, asumiendo así un desgaste muscular en mis hombros y piernas importante dado el entrenamiento previo. Sin embargo, pasado este tiempo, el viejo maestro marcial comenzó a incrementar de manera sutil y paulatina el ritmo. Lo que al principio parecía ser una sucesión lenta de números y movimientos pautados, comenzó a asemejarse a una práctica de técnica. Cuando la velocidad se volvió mucho más importante, casi tenía que esforzarme para mantenerme dentro del tempo que el sensei marcaba, aunque todavía podía dada mi experiencia con las armas y mi capacidad para adaptarme. No fue hasta que, pasada otra hora a gran velocidad, el maestro optó por buscar mi capacidad final combinando ambas velocidades, tan pronto aceleraba como frenaba en seco y me obligaba a tensar mis músculos y respiración buscando el equilibrio. Este ambiente se repitió durante unos instantes más hasta que el maestro vio que mi mente comenzaba a flaquear y simplemente volvió a acelerar. Esta vez mucho, mucho, mucho más que antes. A estas alturas, con el enorme desgaste físico y mental, era incapaz de seguir el ritmo. Iba varios movimientos por detrás, pero, intentaba alcanzarlo, no quería fallar. Cada movimiento que realizaba era un intento desesperado de sacar fuerzas de donde era más que consciente que no las había y, aun así, me sorprendía a mí mismo aguantando el temporal de esfuerzo físico. Fue sobre un kyu que ya no pude soportar más y, con el gesto potente de finalización del kata, mis manos no tuvieron la fuerza necesaria para soportar el peso del suburito que salió despedido de ellas hacia la pared. Este voló de manera fugaz y se incrustó sobre la pared de madera con un estruendoso golpe que demostró que su peso era increíblemente mayor a lo que pensaba. Tras esto, caí de rodillas y miré mis manos. Sangraban del esfuerzo y heridas creadas por el entrenamiento con el arma de madera y temblaban por el esfuerzo y la incapacidad de mi sistema nervioso de controlar mi cuerpo. Miré al maestro con decisión y comenzando a llorar de impotencia, pero con la vista decidida. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Levántate.</span></span> — dijo seco mientras se acercaba con un bokken en la mano derecha, y yo simplemente lo hice. No sabía si el entrenamiento había finalizado o si simplemente no había pasado la prueba de corte que tenía pensada para mí. En cuanto alcancé la posición erguida, el maestro me golpeó en el vientre con el bokken de madera como si quisiera cortarme a la mitad. Durante un instante pensé en el dolor que me causaría, pero, por alguna razón, no lo sentí. Es decir, sí, sentí el golpe y el dolor, pero, era tan inferior al que había sentido antes que apenas pude percatarme. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El entrenamiento ha finalizado, lobo blanco.</span></span> — dijo seco acercándose a por el suburito que lancé a la pared. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tu cuerpo está preparado ahora, y tu mente ya lo estaba desde que cruzaste el umbral. Cuando lo necesites, podrás acceder al haki de armamento e imbuir tu cuerpo y armas en él. Tu fortaleza interna ha sido despertada con éxito.</span></span> — dijo extrayendo el arma de madera de la pared y llevándolo a su sitio para acto seguido recoger del suelo el medio bokken que se había partido en el impacto contra mi cuerpo.<br />
<br />
— <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hemos… hemos terminado?</span></span> — pregunté incrédulo al maestro. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sí… y no. Solo hemos dado los primeros pasos. Hemos empezado a plantar la semilla de un nuevo poder y hemos dejado fertilizante en la maceta. Ahora necesitará tiempo para crecer y para dar frutos. Pero al menos has sobrevivido y, con el haki del armamento despertado, podrás recuperarte y terminar lo que empezaste.</span></span> — dijo mirándome a lo que respondí con una mirada incrédula. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sí, chico. Esto no es todo el entrenamiento. Solo es el comienzo. Si tu haki ha despertado, ahora debemos cultivarlo, debemos extraer la esencia más pura de tu voluntad y lograr que lucha por ti. Convertirla en tu espada y escudo. Pero para eso necesitamos tiempo… vuelve a casa. Cura tus heridas, come y descansa… En tres días estaré esperándote al alba, si todavía te queda convicción en el corazón, y terminaremos tu entrenamiento para que estés completo. Lo más importante es que has aprendido la lección inicial: hay que golpear el primero y hacerlo con poder. El poder en tus golpes no viene solo de tu cuerpo, aunque lo trabajes, no siempre será suficiente. Pero tu espíritu puede ser infinitamente más fuerte que el cuerpo del guerrero más experimentado y curtido en entrenamientos. Solo es cuestión de estar dispuesto a arriesgar todo por el todo, de llegar al final con todas las consecuencias. Si deseas el verdadero poder, ese es el precio que deberás pagar para tenerlo, lobo blanco.</span></span> — espetó para marcharse de la estancia sin despedirse de mí, algo que me extrañó enormemente dada su marcialidad. Tardé unos instantes en poder levantarme. Todo mi cuerpo estaba dolorido y pesado. Me costaba respirar por el agobio físico y mis extremidades no respondían a mis deseos como yo quisiera. Que ni hablar de la motricidad fina como abrochar un botón de mi camisa. Ni lo intenté. Me levanté a duras penas como pude y me acerqué a las espadas, las metí lentamente en mi cinturón y dejé el abrigo y chaleco bajo mi brazo izquierdo para comenzar a renquear hasta la puerta del dojo, donde me despedí con un último saludo tradicional y me giré para encarar mis botas, que me puse sin siquiera atármelas, pues sabía que era una misión totalmente imposible dado mi estado actual. Se había hecho casi de noche, llevaba todo el santo día entrenando con el viejo maestro y, apenas había percibido el tiempo que había transcurrido dentro del Dojo. Durante mi camino de vuelta, tropecé varias veces y casi caigo al suelo. Las buenas gentes de los manglares debieron alucinar con un tipo albino medio muerto que prácticamente iba arrastrando los pies por las calles en dirección al catre. Tardé el doble de tiempo que necesité para llegar al Dojo en volver al Kaiser Panzer, subiendo como pude y yendo directo hacia mi camarote. Pensé durante unos instantes en ducharme y en cenar algo, pero, mi cuerpo estaba exhausto. Si mis compañeros me vieron entrar, debieron pensar que venía de la guerra o del mismo infierno, pues mi cara reflejaba el agotamiento físico y mental hasta el extremo. Cuando llegué a mi camarote, desabroché mi cinturón y mis espadas cayeron al suelo. Dejé caer mi abrigo y chaleco y con un gesto de pies lancé mis botas hacia los lados opuestos del camarote para finalmente acercarme a la cama y caer de frente contra ella. No tengo recuerdos de ese día más allá del golpe contra el duro colchón de la cama de mi camarote en el barco. Ningún otro recuerdo ni sueño. Mi mente estaba tan destrozada como mi cuerpo y, por alguna razón, ni siquiera la voz incansable que me acosaba en mis pesadillas osó aparecer hoy para gritarme y pedirme auxilio. Esta noche todo fue silencio. Desperté al día siguiente y el día estaba bien entrado. El sol casi estaba en lo más alto del cielo y, el ruido de la gente amenazaba mediodía. Me desperecé estirándome en la cama y quitándome la almohada de la cara, ya que la tenía pegada de la presión de esta contra ella. El dolor era palpable. Cuando me senté en la cama, todo mi cuerpo estaba pesado. El dolor en cada músculo era mucho mayor de lo que cabría esperar y, aunque sabía que era temporal, no podía evitar pensar que no había merecido la pena. ¿Había despertado de verdad el haki de armamento? Cerré los ojos lentamente y visualicé mi aura. Pese al dolor, al cansancio, al estrés físico y mental, mi aura era firme. Mi presión espiritual era tensa y poderosa y, si me concentraba, sí que sentía que algo había cambiado. Algo dentro de mí era diferente. Quizá era verdad lo que el maestro Tetsujin dijo y ya había logrado que mi espíritu se manifestase en forma de haki del armamento, pero creo que hasta que no lo viera en acción de verdad, contra un usuario de fruta del diablo intangible como un Logia, no estaría del todo seguro. Aun así tenía la sensación interna de que sí lo había conseguido, porque aunque solo fuera un placebo por el entrenamiento físico, sí tenía la sensación de que era más fuerte. Quise sonreír, pero… hasta la cara me dolía después del entrenamiento del día anterior. Las dichosas agujetas me iban a durar un mes y el anciano maestro de artes marciales me había citado en tres días. Solo tres días para recuperarme. No sabía si sería posible, pero… habría que intentarlo. Me erguí de manera tosca y bruta para ir a por un café. Las cosas se empiezan y se acaban bien, además, necesitaba nutrir mi cuerpo si quería recuperarme con el tiempo suficiente como para acudir a la segunda cita de entrenamiento. Si los primeros pasos estaban dados, los siguientes no podían ser tan difíciles… ¿Verdad?</span><br />
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<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Entrenamiento</span>
					</div>
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						Mostrar
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					Con esto realizo el entrenamiento base del Busoshoku. Al no haberme saltado Skypiea, realizo las 8000 palabras necesarias con el mismo NPC que entrené el Kenbunshoku Medio.
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">59 de otoño, año 14, 0:45 a.m.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Manglar 0, Archipiélago Sabaody</span></span></div>
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<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><br />
Nuevo día en el barco más poderoso que ha surcado el Grand Line desde tiempo ha. O al menos eso pensaba cada vez que paseaba por él. No hacía demasiado tiempo que habíamos asumido el control del barco que Sohem ideó y, para sorpresa de, absolutamente todos los miembros de la tripulación -que extrañamente volvía a ser tres- había sido una idea genial. El navío nos proveía de absolutamente todo lo que necesitábamos. Gracias a mi astucia yo era el más beneficiado de esas estancias. No fue muy difícil convencer al líder del gremio para salirme con la mía. Solo tuve que ofrecer mi propio dinero que, sinceramente, me sobraba para lo que necesito en mi día a día en el barco, y de esa manera logré poder seleccionar parte de las habitaciones especializadas del Kaiser Panzer. Un archivo donde dejar todos mis libros y poder estudiar. Un majestuoso despacho donde pasaba las horas muertas leyendo, estudiando e ideando nuevas estrategias. Toda la información recopilada, todos los datos, vivencias, inteligencia y transcripciones que encontrábamos en nuestros viajes terminaba en nuestro archivo con una codificación especial que ideé, de manera que si alguien entraba allí, nuestros secretos serían nuestros y solo nuestros. Era el disco duro de respaldo perfecto en un barco. Espléndido. Por otro lado, y muy cerca del archivo, tenía la forja. Un espacio provisto de todo lo necesario para la creación y mejora de armas y armaduras. Todo lo que la imaginación de mis compañeros pudiera visualizar y ellos verbalizar, sería fabricado en el fuego de la forja del Kaiser Panzer. Una fogata a carbón puro, varios yunques con formas diversas para ajustar los materiales, bancos de trabajo y herramientas de calidad para crear todo lo que el gremio Magna necesitara en sus trabajos. No se trataba de ser eficientes, además, había que parecerlo, y llevar herramientas de buena factura ayudaban. Estaba seguro de que Sohem podía aplastar la cabeza de cualquier presa, pero si el mazo está bien fabricado, serían menos los golpes necesarios… y mayor el radio de explosión de los sesos del susodicho, todo sea mencionado y resaltado. Caminaba despacio y orgulloso de habitar entre esas paredes. Había salido del camarote hacía unos instantes y me dirigía a la cocina donde Shoto presumiblemente habría dejado hecho café, pues, olía todo el barco al mejunje negruzco que acostumbrábamos a beber de buena mañana o a cualquier hora, para qué engañarnos. Hoy, para salir de la monotonía, preparé un buen desayuno cuando llegué a la cocina. Unas tostadas con tomate y aceite, acompañadas por rodajas de carne de cerdo curada encima, fueron la fuente de energía suficiente junto al café para ponerme en marcha en lo que esperaba fuera un día terriblemente duro y desafiante. Pero de esos menesteres nos ocuparíamos más tarde. El tiempo en Sabaody, el archipiélago preludio del Nuevo Mundo, pasaba con facilidad pasmosa y, en un abrir y cerrar de ojos, se nos había escapado el calendario de las manos en el archipiélago. El tiempo que nos recibió había ido dando paso cada vez más a un frío y seco con hojas doradas que amenazaban con dejar paso al invierno en no demasiado tiempo. El día, despejado y soleado, no era especialmente cálido pese a la presencia del astro rey, sino que apenas apaciguaba los vientos que azotaban con cierto frescor por todos los manglares donde las buenas gentes del lugar realizaban sus tareas cotidianas. Me acerqué lentamente con la taza de café en la mano hacia la baranda de cubierta, desde donde acostumbraba a reflexionar observando el horizonte. Aunque era una costumbre heredada del Parabellum, nuestro anterior barco, estaba seguro de que también se convertiría en una de mis aficiones en este nuevo y majestuoso navío. En el lado babor, apoyado ahora sí, sobre la baranda con los antebrazos y habiendo dejado previamente la taza sobre ella a unos centímetros a mi diestra, pude observar con más detenimiento a las personas que comenzaban sus rutinas. Los pescadores cargaban sus aparejos y nasas de pesca mientras otros fijaban las cañas al barco pesquero. Los astilleros movían grandes troncos para comenzar sus arduas labores de construcción o reparación de otros barcos tan impresionantes como el nuestro. Los tenderos comenzaban a levantar las persianas de sus negocios esperando a los primeros clientes que llegaban casi con la luz del alba. Y miles de personas comenzaban a deambular por las calles del manglar 0, ajenos al mundo, ajenos al pasar de los días y las horas. Casi tenía una envidia extraña por aquellos que parecían no necesitar nada más que una vida tranquila y apacible. Vida que, por una u otra razón, no se nos había otorgado desde el cielo a ninguno de los que habitábamos el barco. Por un lado, un misterioso hombre cuyo rostro no se muestra al mundo, cuyo pasado desconocemos. Un birkaniano arrastrado a un gremio casi sin necesidad y obligado a vivir batallas que no puede librar. Y por último, un hombre con dos lobos dentro que vive aterrado por alimentar al incorrecto. Desde luego nuestro gremio era un cuadro abstracto. Una mezcla heterogénea de factores inconexos que, por alguna razón, el destino había hecho funcionar a las mil maravillas. Nadie sabía exactamente qué era lo que nos mantenía juntos. No era el dinero, eso estaba claro. Pues salvando una recompensa de un revolucionario, habíamos pasado épocas de ser pobres como ratas. No era el amor, pues, entre nosotros no había ese afecto fraternal. Quizá era simple y llanamente el respeto cordial hacia los iguales. La fuerza del compañero que se admiraba e intentaba superar para dar paso a nuevos retos que vencer. Quizá solo era eso y, con el tiempo suficiente, el respeto había dado paso a una camaradería especial en el Kaiser Panzer. Por alguna razón, este distópico grupo se sentía como una familia y, a la familia, se la protege por encima de todas las cosas. Sin importar lo que pase y lo que tengas que enfrentar. Siempre se la protege.<br />
<br />
Supongo que era ese sentimiento de protección lo que nos había llevado al punto en el que estábamos todos. Éramos conscientes de que el peligro pasado el archipiélago era real y que era posible que con nuestro poder actual no pudiéramos hacer frente a todos los enemigos que se sucederían si continuamos el viaje. Al menos por mi parte, pese a que era conocedor de mi propia fortaleza, mis habilidades y muchas debilidades, sabía que tenías que seguir fortaleciéndome si quería estar a la par de las situaciones que se darían en las siguientes batallas. Ya había dado los primeros pasos en la isla del cielo, Skypiea, donde aprendí las bases y desbloqueé los cimientos de lo que sería mi mayor defensa el día de mañana. El Haki de observación o color de la visión. Hasta ahora, había podido usarlo de manera desmesurada, dada mi capacidad, quizá innata o quizá adquirida, de proyectar mi espíritu hacia el exterior y visualizar a los demás. Fue ya en el archipiélago, algo después de que el joven birkaniano consiguiera su fruta del diablo en aquella extraña subasta que pude aprender -que no dominar- fundamentos más avanzados de este color o haki. Estas nuevas habilidades me permitirían no solo ver a mí alrededor e identificar a mis rivales, si no llegar a identificar ataques y anticiparme a ellos con una magnitud superior a la que mis sentidos físicos y terrenales podían anticiparse. Era casi la defensa perfecta en manos de aquellos lo suficientemente dichos como para dominar y proyectar su consciencia interna. Sin embargo, había otra habilidad relacionada con el espíritu que no había podido desbloquear en mi visita a la isla del cielo. La contraparte del haki de observación, el haki de armamento o Busoshoku. Estaba bastante claro que con mi poder actual era capaz de volatilizar a cualquier segundón de otra tripulación. Y seguramente medirme a la par de muchos capitanes que piensan que están a la altura de mi jefe. Lamentablemente, era consciente de que un grupo en particular, por muy escaso que fuera, se escapaba de mis capacidades ofensivas y eran los dichosos usuarios de logias. Aunque mi hielo era capaz de dañarlos, no me aseguraba la victoria contra todos ellos y era un aspecto para el que había que prepararse. Ya conocía los fundamentos básicos de estas habilidades y, por lo tanto, para mí era bastante más sencillo en comparación a otras personas que no tuvieran ningún tipo de noción ni control sobre su espíritu como yo tenía. En mi caso, por decirlo de alguna manera ya sabía conducir, solo necesitaba ponerlo en práctica. Era plenamente consciente, por otra parte, de que mi jefe era capaz de utilizar dicha habilidad, pues la había perdido en la isla del cielo. Sin embargo, y pese a que el tiempo había pasado desde que abandonamos los cielos en el Parabellum. No habíamos encontrado el momento para realizar debido entrenamiento y que yo pudiera desarrollar el color del armamento. Aunque si lo pienso bien. Por otra parte, tampoco habíamos tenido el tiempo como para que yo instruyera al jefe en el color de la observación. Casi me preocupaba más enseñar al jefe que al contrario. De cualquier manera, casi prefería probar suerte con el viejo maestro del dojo. Me había demostrado que era serio, disciplinado e implacable, pero, por otra parte, didácticamente era impecable y había sido capaz de conectar con él bastante bien. No debería ser extremadamente difícil aprender de él esta nueva habilidad. Lo único difícil podría ser convencerle de que me enseñe. Cuando estuve en su dojo, casi más por suerte que por otra cosa, si lo piensas con un poco de detenimiento, el entrenamiento fue extenuante. Durante un día no me dejó parar de entrenar con la espada, haciendo que poco a poco, tras practicar las katas una y otra vez, mi cuerpo comenzara a reaccionar de manera automática. Aún no había tenido el tiempo ni la capacidad para dominar esas habilidades al cien por cien, pero, estaba seguro de que más pronto que tarde, con el tesón y el esfuerzo que le ponía a mi entrenamiento, mi dominio sobre el control de la observación sería supremo. Estaba decidido, así que una vez terminé mi café, volví a la cocina y dando una ligera enjuagada al vaso con agua tibia, lo dejé boca abajo secándose para el próximo café. Retorné a mi camarote, donde equipé en mi cinturón a Saba, Shimei Kaeru y Yamigiri. Cogí mi característico abrigo, que pedía a gritos un reemplazo y lo eché sobre mi hombro para acto seguido avanzar de nuevo por los pasillos del Kaiser Panzer mientras vociferaba esperando que alguno de mis compañeros pudiera oírme y no se preocuparan por mi ausencia en el barco el día de hoy. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Salgo a entrenar. No sé cuando vuelvo, si me enrollo demasiado, traeré chocolate caliente.</span></span> — dije con cierta sorna en el remate, esperando que Sohem o Shoto captaran la ironía en mis palabras. Una vez en cubierta volví a acercarme a los asientos y solté mi abrigo para acto seguido elevar mis brazos entrelazando los dedos y estirando mi espalda, primero a un lado y luego a otro, sintiendo el crujido de mis vértebras lumbares de manera seca y profunda, signo de todo el tiempo que llevaba sin acción verdadera en el barco. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Al lío, V, ese haki no se va a aprender solo.</span></span> — murmuré mientras bajaba los brazos y golpeaba mis mofletes suavemente con ambas palmas abiertas. Recogí el abrigo con la diestra y, con rápido movimiento, lo devolví a mi hombro derecho para partir del Kaiser Panzer camino al dojo del maestro Bakuro Tetsujin, el hombre que me enseñó los secretos más profundos del haki de observación. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡ME VOY!</span></span> — grité por última vez antes de acercarme a la barandilla de proa y saltar hacia la costa de los astilleros, dirigiéndome por fin al dojo del viejo maestro sin estar realmente seguro de si podría encontrarle allí, o si simplemente estaba dispuesto a entrenarme una vez más.<br />
<br />
El clima era agradable para lo que un otoño como este podía ofrecer. Los pájaros que no habían comenzado a emigrar, estaban terminando de prepararse para abandonar sus nidos en busca de un lugar más confortable para vivir durante la temporada invernal. Es bien sabido que este tipo de migraciones es más común en esta época, y aunque el archipiélago de Sabaody era un lugar extraño y exótico, parecía no estar exento de este tipo de leyes universales y naturales, como si la naturaleza se impusiera con una férrea normativa intransigente e inexorable sobre todos los lugares de la tierra, fuera de una forma o de otra totalmente distinta. Nada estaba fuera de su poder. En cierta manera reconforta ver el que mundo gira, incluso cuando parece que se ha quedado quieto. Es fascinante sentirse en sintonía de alguna manera con todo lo que adorna el mundo, pero, por alguna razón, es difícil hacerlo de manera continuada sin verse alterado por la civilización. Cosa totalmente comprensible si teníamos en cuenta el lugar que nos rodeaba. Los astilleros, hervidero de trabajadores, pescadores y piratas, eran el lugar idóneo para convertirse en una afrenta contra la naturaleza y la paz interna que se intentaba conseguir si querías sintonizarte con ella. Los gritos incesantes de los trabajadores inundaban el ambiente. Unos simplemente daban indicaciones con alta voz a sus compañeros, otros intentaban llamar la atención de compradores o subordinados y, los más molestos de todos, probablemente eran aquellos que vagaban por aquellas zonas intentando engatusarte para comprar algún tipo de remedio supuestamente natural para cualquier dolencia por el módico precio de un riñón y medio con la promesa vana de curar todos los males del universo. Hasta el pecado original prometían limpiar de tu ser si comprabas su tónico restaurativo hecho a base de extracto de glándula sudorípara de Ñordiki celeste de las cavernas de Skypiea. Y todavía había incautos que se acercaban intentando enterarse, interesados porque tenían una verruga con forma de corazón que parecía sospechosa y creían que ese ungüento podía curarles. Casi merecían lo que les pasara por dejarse llevar por tales estupideces. Además, los Ñordikis no tienen glándulas sudoríparas. ¿Quién demonios no sabía eso? Era de cajón. Pero más allá de mis pensamientos intrusos en los astilleros, comenzaba a alejarme de ellos, mas no abandonando el ruido ambiente que parecía acompañar al archipiélago en cada uno de los manglares que poseía. Recordé que la primera vez que vi al viejo maestro de artes marciales Tetsujin fue en un combate clandestino en una calle, por lo que, si ese tipo de eventos se estilaban y eran habituales, era posible que lo encontrara de nuevo en algún sitio parecido. Comencé a recorrer las calles de los manglares mientras observaba las tiendas habituales de pobres y más humildes tenderos que con su esfuerzo trataban de salir adelante. Esta gente, al contrario que los vende humos del astillero, sí me producían una ternura y empatía superior y me impulsaba a acercarme y hablar con ellos, aunque no llegara a comprar nada. La primera tienda a la que me acerqué era una de antigüedades. La vieja tendera que lo regentaba era una anciana con facciones adorables que en cuanto me acerqué tuvo a bien saludarme con la cabeza, sin emitir una palabra, y me permitió mirar y examinar su mercancía sin pretensiones. No hubo intentos de venta forzada, no gestos extraños, solo la atenta mirada de una mujer que cuidaba de su negocio y mercancía, permitiendo que la experiencia del cliente fuera tranquila y agradable tal y como ella aparentaba ser. Observé juegos de café, vajillas, antiguas máquinas de escribir y herramientas cuyo uso desconocía, quizá por mi corta edad. Tras unos instantes dejé una taza sobre el tapete del tendero y me despedí devolviendo la misma sonrisa agradable y silenciosa a la vieja tendera que achicó los ojos con una gran sonrisa al despedirme. Pasando de camino hacia el lugar donde se realizaban las peleas clandestinas, realicé otra parada técnica al lado de otra tienda pequeña, pero esta vez mucho más concurrida que la anterior. Un hombre, a voces, realizaba rápidas ventas de fruta que tenía sobre cajas en un tapete similar al de la vieja anciana de las antigüedades. Un solo vistazo me permitió cerciorarme de que toda la comida era de excelente calidad y no pude evitar coger una manzana y lanzar al frutero una moneda que bastaría como pago dado el precio del cartel. Tras lustrar la manzana contra mi abrigo azul por varios lados, la observé mientras caminaba y pasaba por las calles del manglar. Mordí profundamente la manzana y pude apreciar un dulce sabor que hacía tiempo no sentía. Estaba acostumbrado a la comida de Chloe, mas desde que se marchó hemos sobrevivido con comida mucho más simplista y de supervivencia. Por una parte, no me importaba mucho comer lo mismo casi cada día y tenía claro que mientras mi cuerpo consiguiera energía, seguiría moviéndome y trabajando. Pero estaba claro que el hombre, pese a ser una máquina, es imperfecta, y a veces el cuerpo no solo pide nutrirse, sino comer. Quizá es por eso que degusté con tanto placer aquella simple pieza de fruta que mordisqueé poco a poco mientras continuaba caminando lenta y apaciblemente entre las gentes del manglar. Es curioso que se pueda ser feliz con tan poco. Un paseo, una fruta y un objetivo. El mundo tiene caprichos curiosos y yo desde luego era ahora mismo un hombre feliz. Solo quedaban unas esquinas para llegar a la zona donde conocí por primera vez al viejo maestro de artes marciales, pero incluso sin contar con un oído extremadamente desarrollado como el de mi jefe Sohem, era capaz de percibir que el ruido ambiente era muy similar al de calles atrás, lo que me hacía pensar que al contrario que las otras veces, no había ningún tipo de reyerta, torneo o pelea clandestina, pues si fuera de otra manera, podría haberme dado cuenta ya hace tiempo.<br />
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Dado que no había ningún torneo o pelea en la que pudiera encontrar al viejo maestro de artes marciales, decidí que era mejor idea viajar directamente al Dojo donde me entrenó con anterioridad, de manera que podría buscarlo en su propia casa. Con suerte se encontraría entrenando a otros alumnos o, mejor aún, totalmente libre. De esa manera podría intentar convencerlo de entrenarme. Tardé un rato más, caminando entre la gente del archipiélago a través de las calles de los abarrotados manglares hasta que me acerqué a la zona, más residencial, donde el viejo maestro ubicaba su Dojo principal. Se notaba que el ambiente por esa zona era mucho más tranquilo, pues el ruido de las voces de la gente se apaciguaba conforme me acercaba al Dojo del maestro. Cuando ya lo vislumbraba a escasos cien o doscientos metros, podía comenzar a escuchar voces poderosas de mucha gente gritando a la vez. Estaba claro que el viejo maestro estaba impartiendo una clase grupal a sus alumnos y eso me alegraba. Podría ver al maestro en acción mientras realizaba sus labores docentes y con suerte engañarlo para que me entrenara a mí  después, si no es que podía unirme al entrenamiento colectivo. Atravesé el portón del muro que delimitaba su Dojo, que estaba abierto de par en par, mostrando sus actividades a cualquiera que pasara por la zona. Caminé por el sendero de piedras estratégicamente colocadas, de manera que cada paso hacía coincidir mis pies sobre una piedra firme y plana, dando una sensación de armonía indescriptible. Cuando llegué al borde del edificio de madera, observé que había una línea de zapatos orientados hacia afuera, probablemente de todos los alumnos que estaban dentro practicando. Esperé junto al calzado a que la clase terminara observando a los alumnos y el maestro durante la práctica. Debía haber al menos veinte o veinticinco alumnos, dados los pares de zapatillas y lo que la vista me permitía alcanzar por la puerta corrediza de papel que estaba abierta de lado a lado. Los alumnos estaban practicando un kata. Uno conocido para mí, y probablemente más que practicado y perfeccionado. Pero era interesante ver la presencia del maestro y como su simple presencia y correcciones sutiles hacían que sus alumnos recuperaran la postura, el espíritu y la técnica. Shin, Gi y Tai. Corazón, técnica y cuerpo. Todo en una armonía marcial que se podía respirar desde que entrabas al jardín del Dojo. Tras una media hora los alumnos pararon de practicar y se sentaron en seiza o posición tradicional en estricto orden de antigüedad y saludaron al maestro para finalizar su práctica. Tras esto, dejaron los bokken sobre los estantes y, con un gesto del maestro, abandonaron ordenadamente el Dojo sin hacer ruido. El maestro me miró desde la distancia y manteniéndose en seiza, cerró los ojos. No entendía bien, pero estaba claro que el viejo maestro me había visto. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Sensei? ¿Tengo su permiso para entrar al dojo?</span></span> — pregunté mientras frenaba en seco antes del gran escalón que llevaba al tatami del viejo maestro Tetsujin y realizaba un saludo tradicional flexionando mi cadera pronunciadamente con las piernas juntas y las manos cerca del cuerpo. El viejo maestro ni se inmutó. Permaneció inmóvil en la posición en la que se había despedido de sus alumnos. Sus ojos cerrados simbolizaban un estado de meditación profunda que no osé perturbar una vez más. Mientras el viejo maestro del dojo meditaba, permanecí inmóvil delante de la puerta del dojo. El tiempo pasó lentamente y no me moví un milímetro de mi posición mientras él, sin apenas respirar, continuaba como si fuera una estatua en posición de seiza. Fueron dos horas y medias. Dos interminables horas y media las que el maestro aguantó en aquella posición sin moverse ni un pelo. Y yo, como él, de pie, estático como un poste mientras el maestro meditaba. Ya conocía un poco el carácter marcial y autoritario del maestro de artes marciales y supuse que o bien no tenía ninguna intención de entablar conversación conmigo o simplemente me estaba probando. Probando mi aplomo de nuevo y yo, quizá por orgullo, quizá por disciplina, no iba a ceder en la prueba hasta conseguir mi objetivo de aprender de él el haki de armamento. Tras esas dos horas y media, el maestro pasó sus manos abiertas a los muslos y abrió los ojos, mirándome fijamente. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hai. Pasa, lobo blanco.</span></span> — dijo con su voz férrea y profunda, sin moverse aún del sitio. Me giré y di un paso atrás para elevarme en el escalón dejando mis botas fuera del tatami y accedí realizando otra vez el saludo tradicional rei para solicitar permiso. Tras esto, me posicioné en el lugar donde los alumnos más nuevos se ubican para, lentamente, sentarme en la misma posición que él se encontraba frente a mí. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pensé que no volvería a verte, muchacho. ¿Qué es lo que se supone que haces aquí?</span></span> — preguntó el anciano maestro de artes marciales, mucho más relajado que la otra vez. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Mi estancia se alargó, sensei. Y, aunque he estado practicando mi Kenbunshoku, aún no logro dominar todo lo que me enseñó.</span></span> — contesté serio al maestro. Este gruñó con desaprobación. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sin embargo, aunque no haya terminado mi perfeccionamiento del haki de la observación que me enseñó, quería pedirle si es posible aprender de usted el haki de armamento.</span></span> — cuestioné con voz estoica y firme. El maestro no pareció estar sorprendido. Casi como si supiera que eso iba a pasar, el maestro cerró los ojos y asintió. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sí, si es posible y esperaba habértelo enseñado en su momento. Pero parecías tener prisa. Demasiada prisa.</span></span> — contestó el maestro, volviendo a abrir los ojos y cambiando su cara a un semblante mucho más tranquilo. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La pregunta es: ¿Por qué quieres aprender esa habilidad y con qué fin? Está claro que eres poderoso, pero, parece que sigues queriendo más y más poder… ¿Me equivoco, lobo blanco?</span></span> — preguntó seriamente mientras me escudriñaba, no solo con la mirada, sino probablemente con su agudo y poderoso haki de la observación. No se podía mentir al maestro de artes marciales en su propio Dojo. No si quería salirme con mi intención de aprender su haki de armamento.<br />
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— <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No puedo mentirle, sensei.</span></span> — contesté con seriedad y esperé unos segundos a que el maestro de artes marciales contestara o interviniera, sin embargo, esperó callado a que continuara toda la explicación. Estaba claro que tenía que ser totalmente sincero con el maestro Tetsujin pues, de no ser así, corría el riesgo de que viera a través de mis mentiras y no decidiera entrenarme en el haki de armamento. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace mucho tiempo hice algo malo. Un acto que me atormenta y considero atroz e impuro. Juré ante mis muertos que jamás volvería a ser débil y que mi meta sería ser tan poderoso como para proteger a todos aquellos a mi lado. Sin embargo, esta búsqueda de poder me ha llevado por un sendero oscuro y aciago que cada vez más me empuja a cometer horribles y viles actos que marcan mi espíritu. Quiero hacerme más fuerte. Necesito hacerme más fuerte y para eso necesito ser capaz de tocar lo intangible. Necesito más poder.</span></span> — expliqué al maestro con total sinceridad, esperando que el anciano hombre aceptara mi explicación y accediera a entrenarme como era debido. Suspiró profundamente y con desaprobación para acto seguido mirarme de nuevo con seriedad en su fría mirada. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Entonces, déjame saber si lo he entendido. ¿Me estás pidiendo que entrene al que a todas luces, es un asesino en potencia, con el único objetivo de que sea lo suficientemente fuerte como para poder enfrentarse a cualquier cosa sin el miedo de perder sea cual sea su rival?... ¿Entiendes lo que estás pidiendo, lobo blanco?</span></span> — cuestionó el maestro, volviendo a ahondar en mis emociones con su haki de observación. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Le pido que me otorgue el conocimiento para cultivar la fuerza. La fuerza necesaria como para no volver a caer en un camino desolado y vil. La fuerza para que cuando mis seres queridos lo necesiten, pueda cortar de raíz con mi espada cualquier mal. Quiero ser un escudo, no una espada.</span></span> — contesté con tono estoico — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero estás dispuesto a serlo si no te queda otra… no estoy seguro de tu futuro. Ni siquiera de tus intenciones. Pero creo que no hay mentira en tus palabras.</span></span> — dijo cruzándose de brazos — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Lo que hagas con el poder que te entregue es cosa tuya. He entrenado héroes y villanos. Marines y piratas. Así que para mí no es un problema entrenar a alguien con tan dudosa moralidad como tú, si te soy sincero. Simplemente tengo curiosidad por saber qué harás con todo ese poder que planeas amasar. Solamente quiero saber si sucumbirás ante el lobo que quiere comerse al mundo o si te aferrarás al que protege a su manada. Solo. Es. Eso.</span></span> — dijo finalizando su explicación y dejando un largo silencio que duró casi un minuto para finalmente dar los primeros signos de que iba a acceder a entrenarme. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bien. Ya sé que conoces el haki, y sé que estás versado en bastantes conocimientos, pues en tu primera visita ya me lo demostraste. Mas no sería un maestro de mi categoría si no te enseñara las cosas desde la base. Por lo que escucharás atentamente toda la explicación sin rechistar ni pestañear y solo después de eso accederé a entrenarte para que despiertes tu haki del armamento.</span></span> — dijo mientras yo me ponía más recto y lo miraba fijamente sin asentir siquiera por miedo. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Dentro de todos nosotros existe una energía. Un poder espiritual que está dormido en la mayoría de las personas y que solo aquellos con excepcional poder y disciplina son capaces de despertar. Esa energía, llena de determinación y poder, se puede usar de distintas formas y su nombre ya lo conoces. Es el Haki. Ya conoces y dominas los principios y usos intermedios del Haki de la observación, mas la variante que nos atañe es el Haki de armamento. Esta versión es más sencilla de entender que su contraparte de la observación. Se trata de coger esa energía y darle forma a tu alrededor. Convertir tu espíritu en un escudo que rodee tu cuerpo como una armadura y te proteja de los daños. Esta armadura no es de metal, no es de acero, está hecha de tu voluntad y será tan fuerte como tu mente lo sea. En su forma más primitiva no te protegerá del daño, mas te permitirá tocar de manera tangible y física a usuarios de frutas del diablo molestos como son los Logias. Una vez tu dominio sobre el espíritu es mayor y tu escudo se vuelve más denso y poderoso, esta capa espiritual se endurece y te permite aumentar tu resistencia física, haciéndote mucho menos propenso a recibir heridas por golpes de tus enemigos. Incluso, con el debido enfoque, este escudo se puede utilizar como un arma, imbuyendo tus golpes con tu espíritu y voluntad, aumentando tu poder destructivo en gran medida. No es magia, sino entrenamiento y paciencia.</span></span> — dijo el viejo maestro mientras por fin se levantaba y yo lo observaba, sin moverme hasta que me lo ordenase — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Por suerte para ti, tienes una doble ventaja. La primera es que ya sabes lo que es el Haki y tienes una capacidad increíble para aprender, lo demostraste en tu última visita al Dojo. Por otra parte, el Haki del armamento es terriblemente más fácil de despertar que el de observación si los comparamos. No tiene nada que ver ser capaz de ver sin ver, que de endurecer tu espíritu. Sospecho que no será difícil hacerte descubrirlo, pero para ello voy a romper tu cuerpo y tu voluntad. Voy a destruir tu resistencia física y vamos a darle forma a tu anatomía. Solo una vez tu cuerpo esté preparado para despertar el haki del armamento, cogerás una espada y comenzarás a practicar hasta que tu espíritu se transfiera de tus manos a tu hoja, haciéndola partícipe y extensión de tu haki y de esa manera convirtiéndola en un arma contra aquellos intangibles como los Logias…Kiritsu, muchacho. Vas a comenzar a entrenar.</span></span> — finalizó el viejo maestro, invitándome a levantarme con un gesto de su mano.<br />
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Cuando el viejo maestro de artes marciales me invitó, me levanté raudo como un relámpago, adelantando primero mi pierna derecha y luego la pierna izquierda en estricto orden inverso al que me había sentado en seiza. Tras esto, saludé rápidamente y con energía, animado por el ofrecimiento de mi sensei. Tenía parte de miedo por lo que dijo. Romper mi cuerpo y mi espíritu. Sonaba como lo que tenía pinta de ser. Un entrenamiento extenuante hasta el límite más insospechado de mi cuerpo y mente. Pero estaba tan decidido a lograrlo que me daba igual el dolor, físico o mental, para lograr mi objetivo de aprender el haki de armamento. Mi convicción era tal que estaba dispuesto a pasar por todas las penurias e infiernos que el anciano maestro marcial pudiera idear. No me iría de aquí sin lograrlo. El hombre se movilizó hacia una zona del tatami que parecía especialmente dedicada al entrenamiento físico, pues contaba con material tradicional de entrenamiento como tinajas y jarrones, pesas de diversos tamaños y sacos que parecían extremadamente pesados. También había material más actual como bolas de acero recubiertas de goma. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Escúchame bien, lobo blanco, entrenarás hasta que yo considere. Realizarás diez ejercicios de manera continuada y cíclica a toda la potencia que puedas realizar. Cada ejercicio durará dos minutos y pasarás automáticamente al siguiente. Quiero que mantengas una intensidad máxima durante toda la ejecución para lograr quebrar tu resistencia. Si detecto que aflojas el ritmo o comienzas a flaquear, tendré que encontrar maneras de mantenerte totalmente enfocado y motivado en tu meta...</span></span> — dijo mientras soltaba mis armas con cuidado al lado de la pared, de pie y apoyadas en ella, para después quedarme en mi camiseta interior y dejar mi abrigo y chaleco en el perchero al lado de mis armas. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Primer ejercicio, coge el saco y cárgalo sobre tus hombros. Quiero que te sientes y saltes al levantarte con potencia. ¡YA!</span></span> — gritó el hombre mientras yo cogía el saco y lo cargaba con un movimiento tras mi nuca. Debía pesar cien o doscientos kilos, era terriblemente pesado. Las primeras repeticiones de la sentadilla fueron duras pero asumibles, incluso añadiendo el salto final que apenas lograba despegarme unos centímetros del suelo. Sin embargo, mi pulso se disparó tras las primeras repeticiones y comencé a entender que este camino iba a estar lleno de sudor y de sangre. Tras los dos minutos el maestro dio una palmada al aire y cambié de ejercicio. Bajando al suelo comencé a realizar flexiones a ritmo rápido y enérgico. Mi pecho impactaba sin control contra el suelo y extendía mis codos mientras empujaba el tatami como si quisiera rajarlo entre mis manos. Cada movimiento conllevaba una exhalación poderosa que me apoyaba ligeramente en el movimiento, mas no salvaba que estaba viendo las estrellas. De ahí, el maestro me pidió combinar ambos: la flexión y, llevando los pies hacia las manos, realizar la sentadilla con el salto. Llamó a ese ejercicio con un nombre que no recuerdo y no quiero recordar, pues solo su simple mención era capaz de hacerme sentir dolor muscular y me daba escalofríos. El cuarto ejercicio consistió en coger una de las pesadas mancuernas del suelo y, con un fuerte tirón, hacer que se elevara muy cerca de mi cuerpo hasta por encima de mi cabeza, pasando casi rozando con mi cara. Iba alternando este movimiento con ambas manos, cambiando mi agarre cada vez que la mancuerna tocaba el suelo y golpeaba ligeramente contra el tatami. El quinto ejercicio me llevó a coger por primera vez las enormes tinajas o jarrones que estaban llenos de agua para, llevando una en cada mano, caminar por el tatami lentamente y con el centro de gravedad muy bajo. Las manos, totalmente abiertas, ejercían la máxima presión sobre la boca del jarrón, evitando que se cayera, aun con la incertidumbre de si podría soportarlo. La segunda parte de la rutina de diez ejercicios consistió en una serie de zancadas con el saco a espaldas, recorriendo con esos pasos que me hacían tocar el tatami con la rodilla en el suelo todo el tatami de lado a lado. Igualmente, el maestro me hizo trabajar la espalda, colgándome sobre una barra y realizando dominadas, tirando con toda mi musculatura trasera para elevar mi peso y acercar el pecho a la barra que, tenía la sensación de que estaba trucada y se giraba para evitar que el pobre ejecutante del ejercicio tuviera estabilidad fácil. Volví a coger las mancuernas para dos ejercicios más, pero en esta ocasión mucho más pesado que la cargada, el primero fue un ejercicio para mis brazos, llevando la mancuerna de la cadera al hombro de manera alternativa con mi mano derecha e izquierda. El segundo me hizo elevar mis brazos por encima de mi cabeza y realizar flexiones en mi codo para trabajar mi tríceps, acercando la mancuerna a mis escápulas y extendiendo el codo para elevarla por encima de mi cabeza. El último ejercicio, aun sin peso adicional, era la guinda de un pastel de horror y dolor. Bajé al suelo para apoyar mis manos y pies, elevando mi cadera del suelo y colocándome como si de una plancha de madera se tratase. Dos minutos de dolor aguantando la posición con el cansancio acumulado. Cuando terminé la primera ronda, supe el horror que me esperaba. Fueron sucediéndose ronda tras ronda, ejercicio tras ejercicio, serie tras serie y repetición tras repetición. Con cada vuelta al circuito mi cuerpo se destruía y mi mente se fragmentaba. Cada vez era más difícil mantener el ritmo y, tras cinco vueltas, me costaba respirar. Fue pasada la décima vuelta que el ritmo comenzó a bajar y el maestro gritaba para que mantuviera la velocidad. Cada una de las fibras musculares de mi cuerpo estaba gritando auxilio, cada articulación estaba llegando al límite y mi sistema nervioso estaba al borde del colapso, pero mi mente estaba fuerte y enfocada. Fue terminando la decimocuarta vuelta que, durante la plancha, mis codos flaquearon y caí al suelo de cabeza, siendo incapaz de moverme. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Suficiente.</span></span> — dijo de manera seca el maestro.<br />
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Estaba exhausto. Totalmente extenuado y agotado por la rutina de ejercicio físico. Habían pasado más de cuatro horas desde que empecé a entrenar y no había parado ni un segundo. No había bajado el ritmo para absolutamente nada. Apenas sabía como podría mantener el entrenamiento con el cuerpo tan roto y maltrecho como lo tenía. Supuse que tendría algo de tiempo para descansar, aunque solo fueran unos meros instantes para coger aliento y continuar, pero el maestro me gritó inmediatamente. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">En ningún momento he dicho que terminaras y descansaras. Ponte de pie, lobo blanco, y coge un suburito inmediatamente.</span></span> — ordeno el viejo maestro de artes marciales con tono imperativo. Me levanté como pude, apoyando mi mano derecha sobre la rodilla del mismo lado y elevándome lentamente. Mis piernas temblaban y me costaba caminar. Cuando llegué al lugar donde se almacenaban en la pared las armas de madera, agarré el primer suburito que tuve a la mano. El suburito es un bokken, a simple vista al menos, pero, sin embargo, es mucho más grueso y pesado. Este, para ser concretos, debía pesar cuatro o cinco veces más que una espada normal. Algo que en circunstancias normales podría suponer un entrenamiento exigente, se convertía casi en un reto imposible acumulado al trabajo ya realizado. Cuando me acerqué al maestro con el suburito en la mano, este indicó el próximo entrenamiento. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Practica el kata nidan. Quiero que sigas mis indicaciones para los movimientos. ¡Yoi!</span></span> — dijo mientras me colocaba en guardia, posicionando ambas manos en el arma de madera y ubicándolas delante de mí a la altura del estómago. Mis pies, ligeramente separados y a la anchura de las caderas, temblaban, al igual que mis manos, que apenas podían soportar el peso del arma de prácticas que me ordenó coger el viejo maestro Tetsujin. El anciano sensei comenzó a ordenar cada movimiento enumerando en japonés: ichi, ni, san, shi, go, roku, sichi, hachi, kyu, y vuelta a empezar. El kata se componía de nueve movimientos que había practicado hasta la saciedad. Creo que el maestro lo sabía y por eso eligió este kata en particular, pues, no tenía que pensar, solo ejecutar. Mis brazos y pies debían moverse solos y dejar que mi mente no se concentrara en otra cosa más allá que el dolor y en mi espíritu para, poco a poco, domar el haki del armamento dentro de mí. Durante las primeras repeticiones del kata, que debieron durar una o dos horas mínimo, repetí los mismos movimientos con un margen de tiempo lento y controlado. Cada número sucedía a otro de manera lenta y ordenada, haciendo que tuviera que parar uno o dos segundos en cada posición, asumiendo así un desgaste muscular en mis hombros y piernas importante dado el entrenamiento previo. Sin embargo, pasado este tiempo, el viejo maestro marcial comenzó a incrementar de manera sutil y paulatina el ritmo. Lo que al principio parecía ser una sucesión lenta de números y movimientos pautados, comenzó a asemejarse a una práctica de técnica. Cuando la velocidad se volvió mucho más importante, casi tenía que esforzarme para mantenerme dentro del tempo que el sensei marcaba, aunque todavía podía dada mi experiencia con las armas y mi capacidad para adaptarme. No fue hasta que, pasada otra hora a gran velocidad, el maestro optó por buscar mi capacidad final combinando ambas velocidades, tan pronto aceleraba como frenaba en seco y me obligaba a tensar mis músculos y respiración buscando el equilibrio. Este ambiente se repitió durante unos instantes más hasta que el maestro vio que mi mente comenzaba a flaquear y simplemente volvió a acelerar. Esta vez mucho, mucho, mucho más que antes. A estas alturas, con el enorme desgaste físico y mental, era incapaz de seguir el ritmo. Iba varios movimientos por detrás, pero, intentaba alcanzarlo, no quería fallar. Cada movimiento que realizaba era un intento desesperado de sacar fuerzas de donde era más que consciente que no las había y, aun así, me sorprendía a mí mismo aguantando el temporal de esfuerzo físico. Fue sobre un kyu que ya no pude soportar más y, con el gesto potente de finalización del kata, mis manos no tuvieron la fuerza necesaria para soportar el peso del suburito que salió despedido de ellas hacia la pared. Este voló de manera fugaz y se incrustó sobre la pared de madera con un estruendoso golpe que demostró que su peso era increíblemente mayor a lo que pensaba. Tras esto, caí de rodillas y miré mis manos. Sangraban del esfuerzo y heridas creadas por el entrenamiento con el arma de madera y temblaban por el esfuerzo y la incapacidad de mi sistema nervioso de controlar mi cuerpo. Miré al maestro con decisión y comenzando a llorar de impotencia, pero con la vista decidida. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Levántate.</span></span> — dijo seco mientras se acercaba con un bokken en la mano derecha, y yo simplemente lo hice. No sabía si el entrenamiento había finalizado o si simplemente no había pasado la prueba de corte que tenía pensada para mí. En cuanto alcancé la posición erguida, el maestro me golpeó en el vientre con el bokken de madera como si quisiera cortarme a la mitad. Durante un instante pensé en el dolor que me causaría, pero, por alguna razón, no lo sentí. Es decir, sí, sentí el golpe y el dolor, pero, era tan inferior al que había sentido antes que apenas pude percatarme. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">El entrenamiento ha finalizado, lobo blanco.</span></span> — dijo seco acercándose a por el suburito que lancé a la pared. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tu cuerpo está preparado ahora, y tu mente ya lo estaba desde que cruzaste el umbral. Cuando lo necesites, podrás acceder al haki de armamento e imbuir tu cuerpo y armas en él. Tu fortaleza interna ha sido despertada con éxito.</span></span> — dijo extrayendo el arma de madera de la pared y llevándolo a su sitio para acto seguido recoger del suelo el medio bokken que se había partido en el impacto contra mi cuerpo.<br />
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— <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hemos… hemos terminado?</span></span> — pregunté incrédulo al maestro. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sí… y no. Solo hemos dado los primeros pasos. Hemos empezado a plantar la semilla de un nuevo poder y hemos dejado fertilizante en la maceta. Ahora necesitará tiempo para crecer y para dar frutos. Pero al menos has sobrevivido y, con el haki del armamento despertado, podrás recuperarte y terminar lo que empezaste.</span></span> — dijo mirándome a lo que respondí con una mirada incrédula. — <span style="color: green;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sí, chico. Esto no es todo el entrenamiento. Solo es el comienzo. Si tu haki ha despertado, ahora debemos cultivarlo, debemos extraer la esencia más pura de tu voluntad y lograr que lucha por ti. Convertirla en tu espada y escudo. Pero para eso necesitamos tiempo… vuelve a casa. Cura tus heridas, come y descansa… En tres días estaré esperándote al alba, si todavía te queda convicción en el corazón, y terminaremos tu entrenamiento para que estés completo. Lo más importante es que has aprendido la lección inicial: hay que golpear el primero y hacerlo con poder. El poder en tus golpes no viene solo de tu cuerpo, aunque lo trabajes, no siempre será suficiente. Pero tu espíritu puede ser infinitamente más fuerte que el cuerpo del guerrero más experimentado y curtido en entrenamientos. Solo es cuestión de estar dispuesto a arriesgar todo por el todo, de llegar al final con todas las consecuencias. Si deseas el verdadero poder, ese es el precio que deberás pagar para tenerlo, lobo blanco.</span></span> — espetó para marcharse de la estancia sin despedirse de mí, algo que me extrañó enormemente dada su marcialidad. Tardé unos instantes en poder levantarme. Todo mi cuerpo estaba dolorido y pesado. Me costaba respirar por el agobio físico y mis extremidades no respondían a mis deseos como yo quisiera. Que ni hablar de la motricidad fina como abrochar un botón de mi camisa. Ni lo intenté. Me levanté a duras penas como pude y me acerqué a las espadas, las metí lentamente en mi cinturón y dejé el abrigo y chaleco bajo mi brazo izquierdo para comenzar a renquear hasta la puerta del dojo, donde me despedí con un último saludo tradicional y me giré para encarar mis botas, que me puse sin siquiera atármelas, pues sabía que era una misión totalmente imposible dado mi estado actual. Se había hecho casi de noche, llevaba todo el santo día entrenando con el viejo maestro y, apenas había percibido el tiempo que había transcurrido dentro del Dojo. Durante mi camino de vuelta, tropecé varias veces y casi caigo al suelo. Las buenas gentes de los manglares debieron alucinar con un tipo albino medio muerto que prácticamente iba arrastrando los pies por las calles en dirección al catre. Tardé el doble de tiempo que necesité para llegar al Dojo en volver al Kaiser Panzer, subiendo como pude y yendo directo hacia mi camarote. Pensé durante unos instantes en ducharme y en cenar algo, pero, mi cuerpo estaba exhausto. Si mis compañeros me vieron entrar, debieron pensar que venía de la guerra o del mismo infierno, pues mi cara reflejaba el agotamiento físico y mental hasta el extremo. Cuando llegué a mi camarote, desabroché mi cinturón y mis espadas cayeron al suelo. Dejé caer mi abrigo y chaleco y con un gesto de pies lancé mis botas hacia los lados opuestos del camarote para finalmente acercarme a la cama y caer de frente contra ella. No tengo recuerdos de ese día más allá del golpe contra el duro colchón de la cama de mi camarote en el barco. Ningún otro recuerdo ni sueño. Mi mente estaba tan destrozada como mi cuerpo y, por alguna razón, ni siquiera la voz incansable que me acosaba en mis pesadillas osó aparecer hoy para gritarme y pedirme auxilio. Esta noche todo fue silencio. Desperté al día siguiente y el día estaba bien entrado. El sol casi estaba en lo más alto del cielo y, el ruido de la gente amenazaba mediodía. Me desperecé estirándome en la cama y quitándome la almohada de la cara, ya que la tenía pegada de la presión de esta contra ella. El dolor era palpable. Cuando me senté en la cama, todo mi cuerpo estaba pesado. El dolor en cada músculo era mucho mayor de lo que cabría esperar y, aunque sabía que era temporal, no podía evitar pensar que no había merecido la pena. ¿Había despertado de verdad el haki de armamento? Cerré los ojos lentamente y visualicé mi aura. Pese al dolor, al cansancio, al estrés físico y mental, mi aura era firme. Mi presión espiritual era tensa y poderosa y, si me concentraba, sí que sentía que algo había cambiado. Algo dentro de mí era diferente. Quizá era verdad lo que el maestro Tetsujin dijo y ya había logrado que mi espíritu se manifestase en forma de haki del armamento, pero creo que hasta que no lo viera en acción de verdad, contra un usuario de fruta del diablo intangible como un Logia, no estaría del todo seguro. Aun así tenía la sensación interna de que sí lo había conseguido, porque aunque solo fuera un placebo por el entrenamiento físico, sí tenía la sensación de que era más fuerte. Quise sonreír, pero… hasta la cara me dolía después del entrenamiento del día anterior. Las dichosas agujetas me iban a durar un mes y el anciano maestro de artes marciales me había citado en tres días. Solo tres días para recuperarme. No sabía si sería posible, pero… habría que intentarlo. Me erguí de manera tosca y bruta para ir a por un café. Las cosas se empiezan y se acaban bien, además, necesitaba nutrir mi cuerpo si quería recuperarme con el tiempo suficiente como para acudir a la segunda cita de entrenamiento. Si los primeros pasos estaban dados, los siguientes no podían ser tan difíciles… ¿Verdad?</span><br />
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<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Entrenamiento</span>
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				</div>
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					Con esto realizo el entrenamiento base del Busoshoku. Al no haberme saltado Skypiea, realizo las 8000 palabras necesarias con el mismo NPC que entrené el Kenbunshoku Medio.
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Ent. Haki de observación medio] - La regata de la retaca]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1655</link>
			<pubDate>Thu, 10 Apr 2025 17:34:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=78">Sasha</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1655</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 5 de invierno. Año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Manglar 0, Archipiélago de Sabaody ~ 16:00 a.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
  <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sasha se encontraba tirada boca arriba en su cama, estaba aburrida. No sabía qué hacer pues esa mañana ya había ido a los astilleros e incluso había entrenado con un viejo raro. Le gustaba pasearse por aquel lugar lleno de barcos y seguir aprendiendo para ser la mejor navegante. Algo que siempre se decía era que al ser tan joven podía seguir aprendiendo mucho más de cualquier cosa: las peleas, los barcos, la navegación,… ¡Del mundo en general! Había todo un abanico de posibilidades que tenía al alcance de su mano y el único límite lo ponía ella misma. Así que con mucha energía se levantó de la cama y fue a darse una buena ducha de agua caliente. Una parte de ella seguía agradeciendo poder estar en un hotel – sus compañeros en alguna ocasión lo habían llamado hostal pero ella no veía la diferencia – y poder gastar todo lo que quisiera. No había desaprovechado ni un solo segundo la gran bañera que tenía en su habitación, le había faltado tiempo desde que la vio en llenarla de agua bien caliente y disfrutar de un agradable baño de espuma, la cual en más de una ocasión se le fue de las manos. Se notaba que el archipiélago de Sabaody era un lugar de paso porque donde se hospedaban contaba con habitación de todo tipo de tamaños, por lo que nunca importó que fuera una semioni pues la habitación tenía las comodidades para su altura. La rubia empezó a vestirse una vez salió del baño con su ropa de siempre, debía ir cómoda a los astilleros. Además que contaba con su chaqueta negra ya completamente limpia y con un agradable olor a limón, esa parte le recordó a Bepso por lo que aprovechó para llenar la regadera de agua y empezar a regar el limonero antes de irse — <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los astilleros mola mucho y vas a flipar cuando vayamos. El nuevo barco va a ser una pasada ¡Es enorme! Y lo voy a poder navegar súper bien porque el timón será especial para mí ¿Crees que también lo podré llevar en mi forma de rinoceronte de tres cuernos? Molaría mucho llegar así a una isla</span></span> — habló emocionada mientras la últimas gotas de agua resbalaban por las hojas de la planta. La joven dejó la regadera a un lado y acabó de coger todas sus cosas antes de irse, no podía salir sin su Stardust, el dial del mono y el den den mushi. Acabó de ponerse el log pose mientras salía de su habitación — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Adiós Bepso! Luego te cuento</span></span> — se despidió para empezar a correr hacia los astilleros de nuevo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La semioni no podía evitar asombrarse cada vez que iba a aquel lugar, los barcos eran imponentes y se hacían con una calidad excepcional. Sasha paseaba entre los barcos a la vez que giraba sobre si misma para admirar todas aquellas construcciones hechas con el mayor cuidado y cariño posible. Estuvo unos minutos caminando hasta que paró en seco chasqueando mal la lengua al no toparse con nadie. Aquello era muy raro, las otras veces que había estado allí era una zona muy concurrida y los trabajadores no paraban de ir de un sitio a otro, no era normal. Siguió caminando con los mofletes inflados, quería ver a los carpinteros de una vez. Pero no fue a ellos a quien encontró, sino a la mujer cartógrafa con la que había estado hablando esa mañana — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hola joven timonel ¿Qué te trae por aquí de nuevo?</span></span> — preguntó con una gran sonrisa mientras apuntaba algo en su libreta consiguiendo la atención de la semioni —<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Estaba aburrida en el hotel y para estar estirada en la cama mirando el techo pues he venido aquí, pero no hay nadie</span></span> — respondió encogiéndose de hombros. La mujer le había parecido muy maja desde esta mañana así que seguro que podría saber algo de aquel suceso tan inusual — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Están todos en la regata. Cuando hay muchos barcos terminados suelen probar si están perfectos dando una vuelta de prueba, pero llegó un punto que se volvió una regata por la necesidad masculina de competir</span></span> — suspiró mientras empezaba a caminar por los astilleros, consiguiendo que la rubia la siguiera bien de cerca con los ojos brillantes como estrellas — <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡¿Una regata?! ¡Eso mola mucho! Yo también quiero participar y hacer fiiiiuuu y ñaaaaaa y wooooo</span></span> — iba haciendo onomatopeyas que según ella hacía un barco, pero la cartógrafa – en vez de reírse en la cara de la adolescente – dejó ir una sonrisa suave ante tal muestra infantil de entusiasmo. Seguía pensando que era bueno que los más jóvenes se interesaran por la navegación así que decidió que sería buena idea llevarla — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si quieres te acompaño y los puedes ver tú misma </span></span>— añadió la mujer antes de cambiar de dirección hacia la regata. Había llegado un punto que a ella le había aburrido aquella competición porque solo habían apuestas de por medio y navegar había quedado en un segundo plano. Tenían cuidado con los barcos – que era lo más importante – pero también se había vuelto cada vez más grande aquel evento, hasta el punto que se acercaban algunas personas que solo querían sacar un poco de dinero con las apuestas ignorando por completo el arte que podía llegar a ser llevar un velero a su máxima velocidad o la imponente presencia de un galeón navegando entre barcos más pequeños. Antes de convertirlo en una atracción era un espectáculo para la vista que unía a carpinteros, cartógrafos y timoneles. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  <br />
Tardaron escasos minutos en llegar hasta la parte de los astilleros donde se organizaba la regata, Sasha no pudo evitar abrir la boca ilusionada. El ambiente era de fiesta y podía ver como los carpinteros estaban en grupos junto a más personas – que suponía que eran los timoneles encargados de llevar los barcos – ultimando los detalles. A la semioni le parecía una competición oficial ¿Sabrían los marines lo que estaba pasando? Por una parte no tenía nada de malo lo que estaban haciendo, solo querían ver si los barcos que habían construido durante tanto tiempo se encontraban óptimos para poder ser entregados con la mejor calidad — <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero qué ven mis ojos, la mejor cartógrafa de todo el archipiélago de Sabaody ha vuelto después de todo este tiempo</span></span> — una voz masculina llamó la atención de la semioni encontrándose a un hombre humano adulto que miraba a su dirección pero que centraba su vista en la mujer que la acompañaba. La rubia levantó la ceja derecha sin entender nada, pero se fijó con el grupo de carpinteros con los que se encontraba y los reconoció como los que les habían hecho su galeón, no pudo evitar fruncir el ceño ¿Estaría su nuevo barco entre los que iban a competir? Empezó a buscarlo con la mirada entre tantas embarcaciones sin éxito y eso la tranquilizó. Ella quería ser la primera en navegarlo, nadie más — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">No te equivoques, solo he venido a acompañar a Sasha porque estaba buscando a los carpinteros. Yo sigo pensando que habéis convertido la regata en una feria para sacar dinero</span></span> — contestó a la vez que se cruzaba de brazos y miraba hacia otro lado con una mueca de desagrado. La semioni miró de uno a otro como si fuera una competición de tenis o de ping pong, era una batalla verbal por turnos, pero ella estaba la mar de feliz por ver a todos de nuevo en los astilleros, con el buen ambiente y una regata entre manos — <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Sasha! Que alegría verte de nuevo por aquí, ven que te vamos a presentar al mejor timonel de Sabaody</span></span> — habló con alegría el jefe de carpinteros que había estado supervisando y haciendo el nuevo galeón de los Alas Negras. La rubia miró a la cartógrafa ladeando la cabeza, había dejado claro su descontento con la regata y le sabía mal porque si de verdad sabía tanto de cartografía y el otro hombre era tan buen timonel podían hacer un equipo increíble, además de enseñarle a ser una gran navegante podría aprender a llevar el barco de la mejor manera posible. La mujer intentó ignorar la mirada de la joven, pero fue en vano, así que con un suspiró asintió para dar su visto bueno para ir con ella.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ambas chicas se acercaron al circulo de reunión que estaban teniendo, a Sasha le costaba mucho quedarse quieta porque era la primera regata de su vida y escuchando a gente profesional. Así que para no dejarse la espalda mientras oía todo lo que decían decidió sentarse con las piernas cruzadas, poniendo la oreja y sin decir ninguna palabra. Los carpinteros hablaban sobre las características del velero que iba a participar por su parte, era uno de tamaño humano, perfecto para que pudiera ser llevado por el timonel – quien estaba escribiendo en su libreta sin perder detalle – teniendo todo la atención de la semioni que intentaba mirar sobre su hombro para saber lo que hacía —<span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Está calculando la velocidad que debería tener el velero. Va a multiplicar la raíz cuadrada de la eslora de flotación por dos coma cinco, si consigue ir a la velocidad que le sale de resultado de la operación el velero está bien construido y optimo para ser usado</span></span> — explicó la cartógrafa para que la rubia entendiera, si se codeaba con timoneles era normal que ella supiera esas cosas, así que miró muy atenta al hombre como hacía un circulo en el resultado que había conseguido en esa operación. La joven pirata de la tripulación de los Alas Negras no era nada fan de las matemáticas, por suerte solo tenían un barco y tendría que hacer la operación una vez – si no tenía suerte y se lo daban hecho – así que eso la tranquilizó bastante — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Muy bien, vamos a ver si este amigo llega a siete nudos y medio</span></span> — habló el hombre confiado antes de separarse y dirigirse al barco, donde ya había un grupo de hombre y mujeres en él preparándolo para zarpar. Sasha solo hacía que mirar con los ojos brillantes todo lo que pasaba, iba a ser la primera vez que veía a profesionales que se dedicaban exclusivamente a la navegación hacer su trabajo. Un trabajo de años o décadas de experiencia traducida en una carrera por ver qué barco es el más rápido y si cuentas en las mejores condiciones. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La cartógrafa suspiró aburrida, ver la emoción de la pirata solo confirmaba la teoría de que aquellos supuestos hombres eran en realidad niños. Los carpinteros hablaban entre ellos para acabar de pulir los detalles estéticos mientras que uno de ellos preparaba un Den Den Mushi visual para no perder ningún detalle y ver la regata las veces que sean necesarias. El timonel volvió al grupo una vez comprobó todo y le guiñó un ojo a la semioni, quien frunció el ceño al no entender el gesto. Pero el objetivo del hombre no era la mujer más joven, sino su compañera navegante — <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace un día muy bonito, va a ser complicado encontrar la corriente correcta para ganar. Mmm… Esa boya se mueve diferente ¿Será una corriente marina segura?</span></span> — comentó con una falsa pena — <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Con una corriente puedes ganar?</span></span> — preguntó curiosa y con los ojos llenos de emoción infantil, sabía que las corrientes marinas eran una gran ayuda para navegar pero no hasta el punto de ganar una regata — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡Por supuesto! Los grandes timoneles y cartógrafos usan las corrientes y el fondo marino para poder moverse bien entre islas o, en este caso, ganar las carreras. Navegando en zigzag dentro de una corriente marina puedes ser la más rápida de todos</span></span> — explicó el timonel con mucha alegría para transmitirle lo que podían hacer los navegantes especializados. La rubia asentía a todo lo que le contaba y cuando acabó abrió los ojos para mirar a la cartógrafa ¡Ella podría ser de ayuda para que ganaran! — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No te pienso decir nada</span></span> — sentenció sin un ápice de culpa por no contribuir a aquello — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡Vamos! Hacemos muy buen equipo y podemos sacar provecho de esto ¡Necesitamos dinero y esto nos va a venir muy bien!</span></span> — suplicó juntando ambas palmas de las manos consiguiendo una pizca de duda en la mirada de la cartógrafa, quien suspiró sabiendo que tenía razón, se le avecinaba un gasto muy grande y aprovecharse de unos borrachos para conseguir dinero fácil no era tan malo — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vira pegado a la boya. Hay una roca muy cerca, a estribor, y como la toques encallarás</span></span> — advirtió mientras señalaba el objeto mencionado. La joven pirata se puso la mano derecha en la frente a modo de visera para ver la diferencia entre esa boya y las demás, entrecerró más los ojos y se concentró todo lo que pudo, hasta podía sentir que le salía humo de la cabeza de lo que se estaba esforzando. Dos risas la hicieron mirar a ambos navegantes mientras ponía una mueca de desagrado al ver que se estaban riendo de lo que estaba haciendo — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Nosotros lo vemos a ojo porque llevamos muchos años dedicándonos a la navegación. Tienes que tener muchas cosas en cuenta como el clima, la estación del año y algunas cosas más. Si pones la mano así podrás apreciarlo mejor</span></span> — explicó el timonel con la palma de la mano hacia abajo, poniendo el reverso de esta a la altura de donde salía la boya, entonces la fue moviendo para ver las demás. Sasha no tardó ni un segundo en imitarlo, puso su mano derecha en la misma posición y empezó a compararlas ¡Era verdad! Con una gran sonrisa iba comparando las diferentes boyas de forma infantil — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Otra forma de saberlo es con los barcos, es como mejor te irá si estás navegando en una zona que no conoces </span></span>— añadió la cartógrafa con una sonrisa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La semioni estaba muy feliz de poder aprender tantas cosas, había hecho bien en volver a los astilleros ¡Y todavía le faltaba ver la regata! — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">La corriente la tendrás a babor una vez vires en la boya</span></span> — una conocida voz llamó la atención de la rubia encontrándose de nuevo al viejo con el brazo robótico ¿Cómo lo sabía? ¿También sería navegante? La joven lo miró de forma curiosa — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Hombre, Seiji, no esperaba menos de mi compinche favorito ¡Gracias por la información!</span></span> — sonrió el timonel antes de empezar a caminar hacia el velero ahora que tenía toda la información que consideraba necesaria para ganar la carrera — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Nada de gracias! Ya sabes lo que quiero a cambio</span></span> — contestó en alto para que le escuchar y ante la mirada penetrante de la pirata de los Alas Negras se giró para mirarla con una sonrisa — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Un placer volver a verte jovencita ¿Quieres otra clase de haki?</span></span> — se ofreció el maestro con una sonrisa — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡¿Lo sabías gracias al haki?! ¿Cómo lo has hecho? ¡Quiero saberlo yo también! </span></span>— preguntó sorprendida y emocionada por un nuevo tipo de haki — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">He usado el haki de observación avanzado para saber donde hay más peces juntos y por lo rápidos que van, porque están siendo arrastrados, sé dónde está la corriente</span></span> — explicó con una sonrisa de superioridad. Sasha no pudo evitar mirar a la cartógrafa para saber si lo que le había dicho era real o se estaba quedando con ella. Recordaba lo tedioso y horrible que había sido aprender el haki de observación, Garnet había sido un buen maestro y le había tenido paciencia, pero eso no quitaba que había sido horrible de aprender — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sí, las corrientes arrastran a mucha vida marina mientras que algunos animales o nosotros mismos las aprovechamos para ir más rápido en el mar </span></span>— explicó la mujer antes de despedirse porque requerían – todavía más – de sus conocimientos en cartografía, pero no sin antes decir que se verían al final de la regata. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La rubia miró atenta al maestro del haki que tenía delante, cuando aprendió el haki de armadura medio no le salió gratis y solo podía esperar ver lo que le iba a pedir en esa ocasión — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡No me mires así! Tengo que ganarme la vida de alguna manera. Vamos a dejarlo en una cena, como esta mañana que me has pagado el desayuno ¿Trato?</span></span> — preguntó con la mano estirada para sellar el acuerdo. Sasha estiró el dedo índice de la mano derecha – por la diferencia de tamaño – y así se dio por oficial aquel aprendizaje. La semioni ya empezaba a arrepentirse de la decisión, pero era algo que sabía que le iba a ir bien para pelear y ser más fuerte, además de ver que lo podía usar en un ámbito como el de la navegación. Así iba a ser mucho más útil para sus compañeros en muchísimos más aspectos que solo hacer un pum te pego o de hacer de taxi entre islas — <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Muy bien, a diferencia del haki de armadura, con este haki tienes que concentrarte. Es más espiritual por así decirlo. Esta mañana me has dicho que sabías el haki de observación básico y ese es muy simple. Con el que te voy a enseñar ahora puedes saber si alguien tiene malas intenciones contra ti, si te quiere hacer daño vaya</span></span> — intentó explicar Seiji para que la joven lo entendiera — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Así que empieza a buscar peces mientras meditas hasta que te explote la cabeza</span></span> — añadió con una sonrisa animando a la chica a que empezara. Sasha lo miró con la ceja derecha más elevada que la otra, se iba a gastar un dinero que no tenía – porque había comprado el barco – en invitar a cenar a un hombre que solo le decía que se tenía que concentrar mucho. La semioni suspiró sonoramente antes de cerrar los ojos, por suerte ya estaba sentada así que simplemente empezó a meditar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">   </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Comenzó a respirar de forma lenta por la nariz, llenando completamente sus pulmones y expulsarlo por la boca despacio. Cuando la rubia se tranquilizó activó su haki de observación básico, notando en efecto algunos de los peces que había mencionado. Había muchos repartidos por el mar que se encontraba delante de los astilleros, pero podía notar una mayor cantidad junta que seguían una especie de camino. Aquello estaba siendo increíble para la joven, ver cómo de verdad había una corriente que ayudaba a conseguir más velocidad ¿Podría saber también dónde se encontraba el fondo marino? Sasha mantuvo la respiración tranquila, necesitaba seguir concentrada. Empezó a intuir un poco la profundidad gracias a las plantas y algunos animales, pero parecía que se había venido arriba intentando eso pues era una masa amorfa de cosas sin sentido. Le tocaría practicar más. De nuevo comenzó a coger aire por la nariz – volviendo a llenar sus pulmones todo lo posible – mantuvo el aire unos segundos antes de expulsarlo por la boca. Empezó a notar a la gente que había en los astilleros, eran muchos los que se encontraban allí presenciando la regata. No sabía si ya había empezado y con las ganas que tenía de verla le daba rabia perdérsela, pero aprender el haki de observación medio era toda una oportunidad de futuro ¡Como ir a la universidad! Bueno, no era como la universidad del todo, no había un edificio al que ir ni trabajos que entregar o notas ¡Era como la universidad de la vida! Sí, aquello tenía más sentido para la joven. Un fuerte golpe en la nuca acabó por desconcentrar por completo a Sasha – si se le podía considerar que estaba concentrada mínimamente – abrió los ojos muy enfadada y miró al maestro del haki con un claro ceño fruncido en su cara, a la vez que se llevaba la mano derecha a la cabeza — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué cojones haces viejo? No ves que estoy pensando como me has dicho</span></span> — se quejó buscando alguna explicación por su parte — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿De verdad estabas concentrada? Si fuera así podrías haber sentido que te iba a pegar y me habrías esquivado</span></span> —  contestó con una sonrisa de superioridad. La semioni solo infló las mejillas en desaprobación, la había pillado, le costaba mucho concentrarse y era normal que con cualquier tontería se fuera por las ramas — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Vaaaleeee…</span></span> — aceptó su culpa antes de volver a cerrar los ojos y empezar a respirar de forma lenta, intentó concentrarse más pero había demasiados estímulos a su alrededor. Siguió respirando, tenía que concentrarse, si había mucha gente y ruido a su alrededor solo debía centrarse en algo, en una única presencia. Como no se fiaba del viejo decidió centrarse en su presencia, se iba moviendo a su alrededor, debería estar mirando si de verdad estaba concentrada. La rubia volvió a respirar despacio, concentrada en cada movimiento que hacía: cada paso, cada cabezada, cada desplazamiento en su brazo no robótico. Hasta el punto de intentar concentrarse en la respiración del otro, pero ahí se había venido muy arriba – de nuevo – así que mantuvo su atención en el hombre a la vez que usaba su haki. Entonces notó algo, el maestro del haki buscaba algo, tenía un sentimiento que predominaba en él. La joven volvió a respirar un poco más, se tenía que calmar e intentar averiguarlo sin abrir los ojos. El sentimiento poco a poco iba saliendo a flote ¿Era malo? De repente se acercó a ella y por un momento notó hostilidad en él así que movió ligeramente la cabeza para evitarlo, con la mala suerte de que sonó la bocina que daba inicio a la regata, despistando por completo a Sasha y recibiendo de refilón el nuevo golpe — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Mierda! Esta vez lo había notado. ¡Sabía que me ibas a hacer algo!</span></span> — se quejó una vez con los ojos abiertos y verse tan cerca de poder dominar el haki de observación medio — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">En una batalla tendrás miles de estímulos que te pueden distraer. Tienes que aprender a concentrarte completamente</span></span> — sentenció animándola a seguir. La semioni dejó ir una sonora queja por quedarse sin ver la regata, antes de volver a cerrar los ojos miró como el timonel del velero había soltado el ancla para virar más rápido, dejándola con la boca abierta, había conseguido esquivar sin problema la roca bajo el mar y entrar en la corriente. La rubia miraba emocionada todo, hasta que escuchó una sonora carraspera para recordarle a la pirata de los Alas Negras que debía seguir con su entrenamiento — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Yaaaa... vooooy…</span></span> — se quejó antes de volver a cerrar los ojos y concentrarse, empezaba a estar harta, su cuerpo ya le pedía acción después de tanta respiración lenta. Así que por su salud mental decidió concentrarse como nunca lo había hecho en su vida. Procuró eliminar todo el ruido de la gente, ignoró como se estaban emocionando por la regata y quién iba a ser el ganador. Ahí fue cuando volvió a respirar hondo y se olvidó de todo, sabía lo que tenía que hacer y cómo lo tenía que hacer, solo debía mantener la concentración. El aire entró por la nariz de Sasha hasta sus pulmones, notaba como poco a poco aumentaban hasta que soltó el aire por la boca y ahí fue cuando buscó la presencia de su maestro de haki, nunca se esperó encontrar a alguien que le enseñara tanto el haki de observación medio como el haki de armadura medio en el archipiélago de Sabaody, era muy útil que estuviera ahí. La semioni movió la cabeza a los lados, tenía que concentrarse. Volvió a respirar y cuando encontró el aura del maestro la siguió de cerca, concentrándose de nuevo, cada cosa que quisiera hacer iba a estar muy pendiente. Los gritos de la gente se hacían más fuertes por momentos, pero ella solo tenía que mantener la concentración. Únicamente estaban ella y Seiji. Respiró de nuevo y se concentró más, esta vez lo iba a conseguir. Al cabo de unos minutos notó de nuevo esa sensación en el maestro, un claro sentimiento ¡Quería volver a atacarla el muy cabrón! Esperó en el momento oportuno – y tras intentar hacerle una finta – la rubia pudo esquivar el ataque del hombre — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Lo he hecho!</span></span> — gritó emocionada mientras se ponía de pie y celebraba su victoria personal — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Nada mal jovencita. Ahora solo lo tienes que entrenar para poder usarlo sin pensar</span></span> — felicitó el maestro con una sonrisa. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La emoción de Sasha quedó en segundo plano cuando todas las personas de los astilleros chillaban hacia los barcos. La semioni se giró para comprobar que estaban por llegar a la línea de meta, siendo el timonel que le había explicado todo el primero — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Vamos que ya lo tienes!</span></span> — animó con todas sus fuerzas justo cuando se proclamó ganador por mucha diferencia. Los gritos de alegría y de frustración se hicieron presentes en los astilleros, los carpinteros se acercaron a la rubia con alegría buscando celebrar la victoria y ella se unió como una más para celebrar el momento. Que los carpinteros que habían construido su barco ganador solo significaba que tenían uno de los mejores barcos y que iban a llegar muy lejos. Buscó con la mirada al timonel y se lo encontró dándole un beso en la boca a la cartógrafa que había estado con ella todo el día. Sasha no pudo evitar una mueca de asco, no le gustaba nada todo el tema amoroso — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Deja algo para la luna de miel!</span></span> — gritó el jefe de los carpinteros consiguiendo que ambos se pusieran rojos. La regata no tardó en convertirse en una fiesta donde no faltaba ni la comida ni la bebida. El día siguiente volvería a ser uno normal para todos ellos, excepto para la semioni, que cada día parecía tener un reto diferente para ella.</div>
 <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
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						<span>haki</span>
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					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
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                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
                <hr/>
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                </div>
                
            </div><br />

				</div>
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Este fic es para aprender el haki de observación medio.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 5 de invierno. Año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Manglar 0, Archipiélago de Sabaody ~ 16:00 a.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
  <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sasha se encontraba tirada boca arriba en su cama, estaba aburrida. No sabía qué hacer pues esa mañana ya había ido a los astilleros e incluso había entrenado con un viejo raro. Le gustaba pasearse por aquel lugar lleno de barcos y seguir aprendiendo para ser la mejor navegante. Algo que siempre se decía era que al ser tan joven podía seguir aprendiendo mucho más de cualquier cosa: las peleas, los barcos, la navegación,… ¡Del mundo en general! Había todo un abanico de posibilidades que tenía al alcance de su mano y el único límite lo ponía ella misma. Así que con mucha energía se levantó de la cama y fue a darse una buena ducha de agua caliente. Una parte de ella seguía agradeciendo poder estar en un hotel – sus compañeros en alguna ocasión lo habían llamado hostal pero ella no veía la diferencia – y poder gastar todo lo que quisiera. No había desaprovechado ni un solo segundo la gran bañera que tenía en su habitación, le había faltado tiempo desde que la vio en llenarla de agua bien caliente y disfrutar de un agradable baño de espuma, la cual en más de una ocasión se le fue de las manos. Se notaba que el archipiélago de Sabaody era un lugar de paso porque donde se hospedaban contaba con habitación de todo tipo de tamaños, por lo que nunca importó que fuera una semioni pues la habitación tenía las comodidades para su altura. La rubia empezó a vestirse una vez salió del baño con su ropa de siempre, debía ir cómoda a los astilleros. Además que contaba con su chaqueta negra ya completamente limpia y con un agradable olor a limón, esa parte le recordó a Bepso por lo que aprovechó para llenar la regadera de agua y empezar a regar el limonero antes de irse — <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Los astilleros mola mucho y vas a flipar cuando vayamos. El nuevo barco va a ser una pasada ¡Es enorme! Y lo voy a poder navegar súper bien porque el timón será especial para mí ¿Crees que también lo podré llevar en mi forma de rinoceronte de tres cuernos? Molaría mucho llegar así a una isla</span></span> — habló emocionada mientras la últimas gotas de agua resbalaban por las hojas de la planta. La joven dejó la regadera a un lado y acabó de coger todas sus cosas antes de irse, no podía salir sin su Stardust, el dial del mono y el den den mushi. Acabó de ponerse el log pose mientras salía de su habitación — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Adiós Bepso! Luego te cuento</span></span> — se despidió para empezar a correr hacia los astilleros de nuevo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La semioni no podía evitar asombrarse cada vez que iba a aquel lugar, los barcos eran imponentes y se hacían con una calidad excepcional. Sasha paseaba entre los barcos a la vez que giraba sobre si misma para admirar todas aquellas construcciones hechas con el mayor cuidado y cariño posible. Estuvo unos minutos caminando hasta que paró en seco chasqueando mal la lengua al no toparse con nadie. Aquello era muy raro, las otras veces que había estado allí era una zona muy concurrida y los trabajadores no paraban de ir de un sitio a otro, no era normal. Siguió caminando con los mofletes inflados, quería ver a los carpinteros de una vez. Pero no fue a ellos a quien encontró, sino a la mujer cartógrafa con la que había estado hablando esa mañana — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hola joven timonel ¿Qué te trae por aquí de nuevo?</span></span> — preguntó con una gran sonrisa mientras apuntaba algo en su libreta consiguiendo la atención de la semioni —<span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Estaba aburrida en el hotel y para estar estirada en la cama mirando el techo pues he venido aquí, pero no hay nadie</span></span> — respondió encogiéndose de hombros. La mujer le había parecido muy maja desde esta mañana así que seguro que podría saber algo de aquel suceso tan inusual — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Están todos en la regata. Cuando hay muchos barcos terminados suelen probar si están perfectos dando una vuelta de prueba, pero llegó un punto que se volvió una regata por la necesidad masculina de competir</span></span> — suspiró mientras empezaba a caminar por los astilleros, consiguiendo que la rubia la siguiera bien de cerca con los ojos brillantes como estrellas — <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡¿Una regata?! ¡Eso mola mucho! Yo también quiero participar y hacer fiiiiuuu y ñaaaaaa y wooooo</span></span> — iba haciendo onomatopeyas que según ella hacía un barco, pero la cartógrafa – en vez de reírse en la cara de la adolescente – dejó ir una sonrisa suave ante tal muestra infantil de entusiasmo. Seguía pensando que era bueno que los más jóvenes se interesaran por la navegación así que decidió que sería buena idea llevarla — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Si quieres te acompaño y los puedes ver tú misma </span></span>— añadió la mujer antes de cambiar de dirección hacia la regata. Había llegado un punto que a ella le había aburrido aquella competición porque solo habían apuestas de por medio y navegar había quedado en un segundo plano. Tenían cuidado con los barcos – que era lo más importante – pero también se había vuelto cada vez más grande aquel evento, hasta el punto que se acercaban algunas personas que solo querían sacar un poco de dinero con las apuestas ignorando por completo el arte que podía llegar a ser llevar un velero a su máxima velocidad o la imponente presencia de un galeón navegando entre barcos más pequeños. Antes de convertirlo en una atracción era un espectáculo para la vista que unía a carpinteros, cartógrafos y timoneles. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  <br />
Tardaron escasos minutos en llegar hasta la parte de los astilleros donde se organizaba la regata, Sasha no pudo evitar abrir la boca ilusionada. El ambiente era de fiesta y podía ver como los carpinteros estaban en grupos junto a más personas – que suponía que eran los timoneles encargados de llevar los barcos – ultimando los detalles. A la semioni le parecía una competición oficial ¿Sabrían los marines lo que estaba pasando? Por una parte no tenía nada de malo lo que estaban haciendo, solo querían ver si los barcos que habían construido durante tanto tiempo se encontraban óptimos para poder ser entregados con la mejor calidad — <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Pero qué ven mis ojos, la mejor cartógrafa de todo el archipiélago de Sabaody ha vuelto después de todo este tiempo</span></span> — una voz masculina llamó la atención de la semioni encontrándose a un hombre humano adulto que miraba a su dirección pero que centraba su vista en la mujer que la acompañaba. La rubia levantó la ceja derecha sin entender nada, pero se fijó con el grupo de carpinteros con los que se encontraba y los reconoció como los que les habían hecho su galeón, no pudo evitar fruncir el ceño ¿Estaría su nuevo barco entre los que iban a competir? Empezó a buscarlo con la mirada entre tantas embarcaciones sin éxito y eso la tranquilizó. Ella quería ser la primera en navegarlo, nadie más — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color">No te equivoques, solo he venido a acompañar a Sasha porque estaba buscando a los carpinteros. Yo sigo pensando que habéis convertido la regata en una feria para sacar dinero</span></span> — contestó a la vez que se cruzaba de brazos y miraba hacia otro lado con una mueca de desagrado. La semioni miró de uno a otro como si fuera una competición de tenis o de ping pong, era una batalla verbal por turnos, pero ella estaba la mar de feliz por ver a todos de nuevo en los astilleros, con el buen ambiente y una regata entre manos — <span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Sasha! Que alegría verte de nuevo por aquí, ven que te vamos a presentar al mejor timonel de Sabaody</span></span> — habló con alegría el jefe de carpinteros que había estado supervisando y haciendo el nuevo galeón de los Alas Negras. La rubia miró a la cartógrafa ladeando la cabeza, había dejado claro su descontento con la regata y le sabía mal porque si de verdad sabía tanto de cartografía y el otro hombre era tan buen timonel podían hacer un equipo increíble, además de enseñarle a ser una gran navegante podría aprender a llevar el barco de la mejor manera posible. La mujer intentó ignorar la mirada de la joven, pero fue en vano, así que con un suspiró asintió para dar su visto bueno para ir con ella.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Ambas chicas se acercaron al circulo de reunión que estaban teniendo, a Sasha le costaba mucho quedarse quieta porque era la primera regata de su vida y escuchando a gente profesional. Así que para no dejarse la espalda mientras oía todo lo que decían decidió sentarse con las piernas cruzadas, poniendo la oreja y sin decir ninguna palabra. Los carpinteros hablaban sobre las características del velero que iba a participar por su parte, era uno de tamaño humano, perfecto para que pudiera ser llevado por el timonel – quien estaba escribiendo en su libreta sin perder detalle – teniendo todo la atención de la semioni que intentaba mirar sobre su hombro para saber lo que hacía —<span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"> Está calculando la velocidad que debería tener el velero. Va a multiplicar la raíz cuadrada de la eslora de flotación por dos coma cinco, si consigue ir a la velocidad que le sale de resultado de la operación el velero está bien construido y optimo para ser usado</span></span> — explicó la cartógrafa para que la rubia entendiera, si se codeaba con timoneles era normal que ella supiera esas cosas, así que miró muy atenta al hombre como hacía un circulo en el resultado que había conseguido en esa operación. La joven pirata de la tripulación de los Alas Negras no era nada fan de las matemáticas, por suerte solo tenían un barco y tendría que hacer la operación una vez – si no tenía suerte y se lo daban hecho – así que eso la tranquilizó bastante — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Muy bien, vamos a ver si este amigo llega a siete nudos y medio</span></span> — habló el hombre confiado antes de separarse y dirigirse al barco, donde ya había un grupo de hombre y mujeres en él preparándolo para zarpar. Sasha solo hacía que mirar con los ojos brillantes todo lo que pasaba, iba a ser la primera vez que veía a profesionales que se dedicaban exclusivamente a la navegación hacer su trabajo. Un trabajo de años o décadas de experiencia traducida en una carrera por ver qué barco es el más rápido y si cuentas en las mejores condiciones. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La cartógrafa suspiró aburrida, ver la emoción de la pirata solo confirmaba la teoría de que aquellos supuestos hombres eran en realidad niños. Los carpinteros hablaban entre ellos para acabar de pulir los detalles estéticos mientras que uno de ellos preparaba un Den Den Mushi visual para no perder ningún detalle y ver la regata las veces que sean necesarias. El timonel volvió al grupo una vez comprobó todo y le guiñó un ojo a la semioni, quien frunció el ceño al no entender el gesto. Pero el objetivo del hombre no era la mujer más joven, sino su compañera navegante — <span style="color: #008e02;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace un día muy bonito, va a ser complicado encontrar la corriente correcta para ganar. Mmm… Esa boya se mueve diferente ¿Será una corriente marina segura?</span></span> — comentó con una falsa pena — <span style="color: #00369b;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Con una corriente puedes ganar?</span></span> — preguntó curiosa y con los ojos llenos de emoción infantil, sabía que las corrientes marinas eran una gran ayuda para navegar pero no hasta el punto de ganar una regata — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡Por supuesto! Los grandes timoneles y cartógrafos usan las corrientes y el fondo marino para poder moverse bien entre islas o, en este caso, ganar las carreras. Navegando en zigzag dentro de una corriente marina puedes ser la más rápida de todos</span></span> — explicó el timonel con mucha alegría para transmitirle lo que podían hacer los navegantes especializados. La rubia asentía a todo lo que le contaba y cuando acabó abrió los ojos para mirar a la cartógrafa ¡Ella podría ser de ayuda para que ganaran! — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No te pienso decir nada</span></span> — sentenció sin un ápice de culpa por no contribuir a aquello — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">¡Vamos! Hacemos muy buen equipo y podemos sacar provecho de esto ¡Necesitamos dinero y esto nos va a venir muy bien!</span></span> — suplicó juntando ambas palmas de las manos consiguiendo una pizca de duda en la mirada de la cartógrafa, quien suspiró sabiendo que tenía razón, se le avecinaba un gasto muy grande y aprovecharse de unos borrachos para conseguir dinero fácil no era tan malo — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vira pegado a la boya. Hay una roca muy cerca, a estribor, y como la toques encallarás</span></span> — advirtió mientras señalaba el objeto mencionado. La joven pirata se puso la mano derecha en la frente a modo de visera para ver la diferencia entre esa boya y las demás, entrecerró más los ojos y se concentró todo lo que pudo, hasta podía sentir que le salía humo de la cabeza de lo que se estaba esforzando. Dos risas la hicieron mirar a ambos navegantes mientras ponía una mueca de desagrado al ver que se estaban riendo de lo que estaba haciendo — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Nosotros lo vemos a ojo porque llevamos muchos años dedicándonos a la navegación. Tienes que tener muchas cosas en cuenta como el clima, la estación del año y algunas cosas más. Si pones la mano así podrás apreciarlo mejor</span></span> — explicó el timonel con la palma de la mano hacia abajo, poniendo el reverso de esta a la altura de donde salía la boya, entonces la fue moviendo para ver las demás. Sasha no tardó ni un segundo en imitarlo, puso su mano derecha en la misma posición y empezó a compararlas ¡Era verdad! Con una gran sonrisa iba comparando las diferentes boyas de forma infantil — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Otra forma de saberlo es con los barcos, es como mejor te irá si estás navegando en una zona que no conoces </span></span>— añadió la cartógrafa con una sonrisa.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La semioni estaba muy feliz de poder aprender tantas cosas, había hecho bien en volver a los astilleros ¡Y todavía le faltaba ver la regata! — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">La corriente la tendrás a babor una vez vires en la boya</span></span> — una conocida voz llamó la atención de la rubia encontrándose de nuevo al viejo con el brazo robótico ¿Cómo lo sabía? ¿También sería navegante? La joven lo miró de forma curiosa — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #008e02;" class="mycode_color">Hombre, Seiji, no esperaba menos de mi compinche favorito ¡Gracias por la información!</span></span> — sonrió el timonel antes de empezar a caminar hacia el velero ahora que tenía toda la información que consideraba necesaria para ganar la carrera — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡Nada de gracias! Ya sabes lo que quiero a cambio</span></span> — contestó en alto para que le escuchar y ante la mirada penetrante de la pirata de los Alas Negras se giró para mirarla con una sonrisa — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Un placer volver a verte jovencita ¿Quieres otra clase de haki?</span></span> — se ofreció el maestro con una sonrisa — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡¿Lo sabías gracias al haki?! ¿Cómo lo has hecho? ¡Quiero saberlo yo también! </span></span>— preguntó sorprendida y emocionada por un nuevo tipo de haki — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">He usado el haki de observación avanzado para saber donde hay más peces juntos y por lo rápidos que van, porque están siendo arrastrados, sé dónde está la corriente</span></span> — explicó con una sonrisa de superioridad. Sasha no pudo evitar mirar a la cartógrafa para saber si lo que le había dicho era real o se estaba quedando con ella. Recordaba lo tedioso y horrible que había sido aprender el haki de observación, Garnet había sido un buen maestro y le había tenido paciencia, pero eso no quitaba que había sido horrible de aprender — <span style="color: #cf2be7;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sí, las corrientes arrastran a mucha vida marina mientras que algunos animales o nosotros mismos las aprovechamos para ir más rápido en el mar </span></span>— explicó la mujer antes de despedirse porque requerían – todavía más – de sus conocimientos en cartografía, pero no sin antes decir que se verían al final de la regata. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La rubia miró atenta al maestro del haki que tenía delante, cuando aprendió el haki de armadura medio no le salió gratis y solo podía esperar ver lo que le iba a pedir en esa ocasión — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¡No me mires así! Tengo que ganarme la vida de alguna manera. Vamos a dejarlo en una cena, como esta mañana que me has pagado el desayuno ¿Trato?</span></span> — preguntó con la mano estirada para sellar el acuerdo. Sasha estiró el dedo índice de la mano derecha – por la diferencia de tamaño – y así se dio por oficial aquel aprendizaje. La semioni ya empezaba a arrepentirse de la decisión, pero era algo que sabía que le iba a ir bien para pelear y ser más fuerte, además de ver que lo podía usar en un ámbito como el de la navegación. Así iba a ser mucho más útil para sus compañeros en muchísimos más aspectos que solo hacer un pum te pego o de hacer de taxi entre islas — <span style="color: #c10300;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Muy bien, a diferencia del haki de armadura, con este haki tienes que concentrarte. Es más espiritual por así decirlo. Esta mañana me has dicho que sabías el haki de observación básico y ese es muy simple. Con el que te voy a enseñar ahora puedes saber si alguien tiene malas intenciones contra ti, si te quiere hacer daño vaya</span></span> — intentó explicar Seiji para que la joven lo entendiera — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Así que empieza a buscar peces mientras meditas hasta que te explote la cabeza</span></span> — añadió con una sonrisa animando a la chica a que empezara. Sasha lo miró con la ceja derecha más elevada que la otra, se iba a gastar un dinero que no tenía – porque había comprado el barco – en invitar a cenar a un hombre que solo le decía que se tenía que concentrar mucho. La semioni suspiró sonoramente antes de cerrar los ojos, por suerte ya estaba sentada así que simplemente empezó a meditar.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">   </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Comenzó a respirar de forma lenta por la nariz, llenando completamente sus pulmones y expulsarlo por la boca despacio. Cuando la rubia se tranquilizó activó su haki de observación básico, notando en efecto algunos de los peces que había mencionado. Había muchos repartidos por el mar que se encontraba delante de los astilleros, pero podía notar una mayor cantidad junta que seguían una especie de camino. Aquello estaba siendo increíble para la joven, ver cómo de verdad había una corriente que ayudaba a conseguir más velocidad ¿Podría saber también dónde se encontraba el fondo marino? Sasha mantuvo la respiración tranquila, necesitaba seguir concentrada. Empezó a intuir un poco la profundidad gracias a las plantas y algunos animales, pero parecía que se había venido arriba intentando eso pues era una masa amorfa de cosas sin sentido. Le tocaría practicar más. De nuevo comenzó a coger aire por la nariz – volviendo a llenar sus pulmones todo lo posible – mantuvo el aire unos segundos antes de expulsarlo por la boca. Empezó a notar a la gente que había en los astilleros, eran muchos los que se encontraban allí presenciando la regata. No sabía si ya había empezado y con las ganas que tenía de verla le daba rabia perdérsela, pero aprender el haki de observación medio era toda una oportunidad de futuro ¡Como ir a la universidad! Bueno, no era como la universidad del todo, no había un edificio al que ir ni trabajos que entregar o notas ¡Era como la universidad de la vida! Sí, aquello tenía más sentido para la joven. Un fuerte golpe en la nuca acabó por desconcentrar por completo a Sasha – si se le podía considerar que estaba concentrada mínimamente – abrió los ojos muy enfadada y miró al maestro del haki con un claro ceño fruncido en su cara, a la vez que se llevaba la mano derecha a la cabeza — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¿Qué cojones haces viejo? No ves que estoy pensando como me has dicho</span></span> — se quejó buscando alguna explicación por su parte — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">¿De verdad estabas concentrada? Si fuera así podrías haber sentido que te iba a pegar y me habrías esquivado</span></span> —  contestó con una sonrisa de superioridad. La semioni solo infló las mejillas en desaprobación, la había pillado, le costaba mucho concentrarse y era normal que con cualquier tontería se fuera por las ramas — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Vaaaleeee…</span></span> — aceptó su culpa antes de volver a cerrar los ojos y empezar a respirar de forma lenta, intentó concentrarse más pero había demasiados estímulos a su alrededor. Siguió respirando, tenía que concentrarse, si había mucha gente y ruido a su alrededor solo debía centrarse en algo, en una única presencia. Como no se fiaba del viejo decidió centrarse en su presencia, se iba moviendo a su alrededor, debería estar mirando si de verdad estaba concentrada. La rubia volvió a respirar despacio, concentrada en cada movimiento que hacía: cada paso, cada cabezada, cada desplazamiento en su brazo no robótico. Hasta el punto de intentar concentrarse en la respiración del otro, pero ahí se había venido muy arriba – de nuevo – así que mantuvo su atención en el hombre a la vez que usaba su haki. Entonces notó algo, el maestro del haki buscaba algo, tenía un sentimiento que predominaba en él. La joven volvió a respirar un poco más, se tenía que calmar e intentar averiguarlo sin abrir los ojos. El sentimiento poco a poco iba saliendo a flote ¿Era malo? De repente se acercó a ella y por un momento notó hostilidad en él así que movió ligeramente la cabeza para evitarlo, con la mala suerte de que sonó la bocina que daba inicio a la regata, despistando por completo a Sasha y recibiendo de refilón el nuevo golpe — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Mierda! Esta vez lo había notado. ¡Sabía que me ibas a hacer algo!</span></span> — se quejó una vez con los ojos abiertos y verse tan cerca de poder dominar el haki de observación medio — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">En una batalla tendrás miles de estímulos que te pueden distraer. Tienes que aprender a concentrarte completamente</span></span> — sentenció animándola a seguir. La semioni dejó ir una sonora queja por quedarse sin ver la regata, antes de volver a cerrar los ojos miró como el timonel del velero había soltado el ancla para virar más rápido, dejándola con la boca abierta, había conseguido esquivar sin problema la roca bajo el mar y entrar en la corriente. La rubia miraba emocionada todo, hasta que escuchó una sonora carraspera para recordarle a la pirata de los Alas Negras que debía seguir con su entrenamiento — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">Yaaaa... vooooy…</span></span> — se quejó antes de volver a cerrar los ojos y concentrarse, empezaba a estar harta, su cuerpo ya le pedía acción después de tanta respiración lenta. Así que por su salud mental decidió concentrarse como nunca lo había hecho en su vida. Procuró eliminar todo el ruido de la gente, ignoró como se estaban emocionando por la regata y quién iba a ser el ganador. Ahí fue cuando volvió a respirar hondo y se olvidó de todo, sabía lo que tenía que hacer y cómo lo tenía que hacer, solo debía mantener la concentración. El aire entró por la nariz de Sasha hasta sus pulmones, notaba como poco a poco aumentaban hasta que soltó el aire por la boca y ahí fue cuando buscó la presencia de su maestro de haki, nunca se esperó encontrar a alguien que le enseñara tanto el haki de observación medio como el haki de armadura medio en el archipiélago de Sabaody, era muy útil que estuviera ahí. La semioni movió la cabeza a los lados, tenía que concentrarse. Volvió a respirar y cuando encontró el aura del maestro la siguió de cerca, concentrándose de nuevo, cada cosa que quisiera hacer iba a estar muy pendiente. Los gritos de la gente se hacían más fuertes por momentos, pero ella solo tenía que mantener la concentración. Únicamente estaban ella y Seiji. Respiró de nuevo y se concentró más, esta vez lo iba a conseguir. Al cabo de unos minutos notó de nuevo esa sensación en el maestro, un claro sentimiento ¡Quería volver a atacarla el muy cabrón! Esperó en el momento oportuno – y tras intentar hacerle una finta – la rubia pudo esquivar el ataque del hombre — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Lo he hecho!</span></span> — gritó emocionada mientras se ponía de pie y celebraba su victoria personal — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Nada mal jovencita. Ahora solo lo tienes que entrenar para poder usarlo sin pensar</span></span> — felicitó el maestro con una sonrisa. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">     </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La emoción de Sasha quedó en segundo plano cuando todas las personas de los astilleros chillaban hacia los barcos. La semioni se giró para comprobar que estaban por llegar a la línea de meta, siendo el timonel que le había explicado todo el primero — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #00369b;" class="mycode_color">¡Vamos que ya lo tienes!</span></span> — animó con todas sus fuerzas justo cuando se proclamó ganador por mucha diferencia. Los gritos de alegría y de frustración se hicieron presentes en los astilleros, los carpinteros se acercaron a la rubia con alegría buscando celebrar la victoria y ella se unió como una más para celebrar el momento. Que los carpinteros que habían construido su barco ganador solo significaba que tenían uno de los mejores barcos y que iban a llegar muy lejos. Buscó con la mirada al timonel y se lo encontró dándole un beso en la boca a la cartógrafa que había estado con ella todo el día. Sasha no pudo evitar una mueca de asco, no le gustaba nada todo el tema amoroso — <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #9a00b2;" class="mycode_color">¡Deja algo para la luna de miel!</span></span> — gritó el jefe de los carpinteros consiguiendo que ambos se pusieran rojos. La regata no tardó en convertirse en una fiesta donde no faltaba ni la comida ni la bebida. El día siguiente volvería a ser uno normal para todos ellos, excepto para la semioni, que cada día parecía tener un reto diferente para ella.</div>
 <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>información</span>
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					<br />
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				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>haki</span>
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					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
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                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
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                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
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                            <strong>Coste: </strong>
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                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
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                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
                <hr/>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kenbunshoku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>nota</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Este fic es para aprender el haki de observación medio.<br />

				</div>
			</div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Saint Fermin]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1653</link>
			<pubDate>Thu, 10 Apr 2025 11:02:41 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=81">Voz Seductora</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1653</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/ukwYRkr1vrY?si=Z3w5GUQG_bQ2jwBX" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
El fuego de la revolución aun vivía. Había sido una situación muy desfavorable para los abanderados del cambio. Zorak estaba malherido en el barco y eran un refuerzo menos, y Comilón no era de los que pasaba desapercibido. Pero Bambú y Kisuke habían hecho un excelente trabajo manteniéndose con vida. Algunos de una forma mucho más creativa que otros, pero ciertamente, porque tenían muchas más posibilidades.<br />
Si bien era Zorak quien solía pretender llevar la voz cantante siempre, sus dos compañeros más antiguos habían demostrado estar en la mejor de las disposiciones para ser quienes llevasen la batuta de ahora en adelante: Ninguno de los dos era impulsivo o hacía las cosas sin pensar, y tanto Bambú había demostrado unas habilidades sociales superdesarrolladas al conseguir evadir un combate letal contra un Marine, como Kisuke había demostrado que, aun teniendo que lidiar con el hecho de ser usuario y de una de los tipos de frutas más complicadas de llevar de todas, podía dar la talla contra enemigos de la más alta categoría.<br />
<br />
El antiguo pescador se había batido junto con dos improvisados compañeros contra el hombre más peligroso de la isla, y habiendo sido el único que había recibido todos y cada uno de los ataques del Almirante, aun seguía en pie. Su determinación hablaba por si sola. Había sabido cuando pelear, cómo, y en qué momento lanzar sus ataques dado que nunca se había amedrentado pese a la abrumadora diferencia de poder reflejada por el joven marine con su meteórico ascenso.<br />
<br />
Bambú, por su parte, había regado una semilla ya plantada tiempo atrás con la intención de engrosar sus filas en el ejército revolucionario, tratando de arrancar de las garras del gobierno mundial y la Marina a uno de sus más prometedores soldados, el excéntrico Apolo Bahía. De haber tenido éxito, habrían contado con dos logias en la agrupación y la combinación de ambos habría sido difícil de enfrentar para cazadores o marines.<br />
<br />
De igual forma aunque con algo menos de mérito dada la nula peligrosidad de su contricante, Comilón Mcbacon había conseguido convertir su encuentro con un cazador en una agradable conversación. Ciertamente, ni Comilón tenía una recompensa por su cabeza, ni su oponente, Shoto Data, era un cazador que se valiera de su fuerza física y su peligrosidad para acabar con sus enemigos. Ambos habían optado por el diálogo y una conversación que quién sabe si traería algo más allá en el futuro, un posible encuentro desafortunado, una información valiosa o una amistad naciente. Cualquiera que fuera el desenlace, ambos habían sobrevivido del mismo infierno sin saberlo.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Ahora, todos los integrantes se habían encaminado hacia el Manglar 0, donde estaba su barco anclado, el Saint Fermín, llegando todos prácticamente al mismo tiempo.<br />
En los muelles de los astilleros estaban varios barcos preparados, y frente a todos ellos un equipo de diez hombres ataviados con pinceles, sierras, martillos, botes y todos con una gorra con el símbolo de uno de los astilleros. Eran trabajadores.<br />
En cuanto vieron aparecer al primero de los Toros Negros, uno de ellos alzó la mano y bramó en voz alta<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Rápido amigos! ¡Todos los barcos deben huir hacia delante! ¡Hacia la isla Gyojin!</span> - exclamó señalando al mar, donde se podía ver algún barco hundirse en el agua voluntariamente y desaparecer - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Aprovechen que estamos de descuento! ¡Aplicamos el recubrimiento en tiempo record por sólo cinco millones de berries</span>! - y a su lado otro de sus compañeros abría una caja con un cartel con una flecha dibujado, indicando que dejasen el dinero ahí - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Garantizamos un resultado perfecto en sólo treinta minutos! ¡Podrán zarpar hacia la Isla Gyojin, un lugar fuera de las zarpas del Gobierno, y escapar!</span> - resaltó, dejando más que claro y evidente que la oferta no podía ser mejor y que era su única alternativa. ¿Qué harían los Toros Negros?<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Llegáis al manglar donde está anclado vuestro barco.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis ver a los Alas Negras y a los Mushoku en las proximidades, incluso gritando, alguien con karma buen oído os puede escuchar.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Tenéis que pagar, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">si o si</span>, 5 millones de berries a los trabajadores para que os preparen el barco con el recubrimiento para escapar a la isla Gyojin.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis rebajar esta cantidad si tenéis el oficio necesario.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no los tenéis conseguidlos como queráis. Haced amigos. Tenéis dos turnos completos para hacerlo.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no lo conseguís, los trabajadores se van, temiendo por su vida, y os quedáis sin medio de transporte para escapar de la isla. Y por consiguiente, tanto si el Yonko destruye el archipiélago como si gana la Marina y vuelve a por vosotros, vuestra aventura acaba aquí.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Comando de personaje</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kisuke</span>: 1593<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bambú</span>: 1608<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comilón</span>: 1605<br />
<br />
Ponedlo bien. Esto hay que dominarlo ya.<br />
Quien no lo haga entra K.O. al tema.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Tiempo y orden de posteo</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					No pueden contestar los primeros ni Sasha, ni Garnet, al ser los dos que vienen con el 5% de stats.<br />
Tenéis para postear hasta el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">domingo 13 de Abril</span> a las <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">22:00</span> hora española peninsular. Que nadie diga que no tiene tiempo.
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/ukwYRkr1vrY?si=Z3w5GUQG_bQ2jwBX" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
El fuego de la revolución aun vivía. Había sido una situación muy desfavorable para los abanderados del cambio. Zorak estaba malherido en el barco y eran un refuerzo menos, y Comilón no era de los que pasaba desapercibido. Pero Bambú y Kisuke habían hecho un excelente trabajo manteniéndose con vida. Algunos de una forma mucho más creativa que otros, pero ciertamente, porque tenían muchas más posibilidades.<br />
Si bien era Zorak quien solía pretender llevar la voz cantante siempre, sus dos compañeros más antiguos habían demostrado estar en la mejor de las disposiciones para ser quienes llevasen la batuta de ahora en adelante: Ninguno de los dos era impulsivo o hacía las cosas sin pensar, y tanto Bambú había demostrado unas habilidades sociales superdesarrolladas al conseguir evadir un combate letal contra un Marine, como Kisuke había demostrado que, aun teniendo que lidiar con el hecho de ser usuario y de una de los tipos de frutas más complicadas de llevar de todas, podía dar la talla contra enemigos de la más alta categoría.<br />
<br />
El antiguo pescador se había batido junto con dos improvisados compañeros contra el hombre más peligroso de la isla, y habiendo sido el único que había recibido todos y cada uno de los ataques del Almirante, aun seguía en pie. Su determinación hablaba por si sola. Había sabido cuando pelear, cómo, y en qué momento lanzar sus ataques dado que nunca se había amedrentado pese a la abrumadora diferencia de poder reflejada por el joven marine con su meteórico ascenso.<br />
<br />
Bambú, por su parte, había regado una semilla ya plantada tiempo atrás con la intención de engrosar sus filas en el ejército revolucionario, tratando de arrancar de las garras del gobierno mundial y la Marina a uno de sus más prometedores soldados, el excéntrico Apolo Bahía. De haber tenido éxito, habrían contado con dos logias en la agrupación y la combinación de ambos habría sido difícil de enfrentar para cazadores o marines.<br />
<br />
De igual forma aunque con algo menos de mérito dada la nula peligrosidad de su contricante, Comilón Mcbacon había conseguido convertir su encuentro con un cazador en una agradable conversación. Ciertamente, ni Comilón tenía una recompensa por su cabeza, ni su oponente, Shoto Data, era un cazador que se valiera de su fuerza física y su peligrosidad para acabar con sus enemigos. Ambos habían optado por el diálogo y una conversación que quién sabe si traería algo más allá en el futuro, un posible encuentro desafortunado, una información valiosa o una amistad naciente. Cualquiera que fuera el desenlace, ambos habían sobrevivido del mismo infierno sin saberlo.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Ahora, todos los integrantes se habían encaminado hacia el Manglar 0, donde estaba su barco anclado, el Saint Fermín, llegando todos prácticamente al mismo tiempo.<br />
En los muelles de los astilleros estaban varios barcos preparados, y frente a todos ellos un equipo de diez hombres ataviados con pinceles, sierras, martillos, botes y todos con una gorra con el símbolo de uno de los astilleros. Eran trabajadores.<br />
En cuanto vieron aparecer al primero de los Toros Negros, uno de ellos alzó la mano y bramó en voz alta<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Rápido amigos! ¡Todos los barcos deben huir hacia delante! ¡Hacia la isla Gyojin!</span> - exclamó señalando al mar, donde se podía ver algún barco hundirse en el agua voluntariamente y desaparecer - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Aprovechen que estamos de descuento! ¡Aplicamos el recubrimiento en tiempo record por sólo cinco millones de berries</span>! - y a su lado otro de sus compañeros abría una caja con un cartel con una flecha dibujado, indicando que dejasen el dinero ahí - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Garantizamos un resultado perfecto en sólo treinta minutos! ¡Podrán zarpar hacia la Isla Gyojin, un lugar fuera de las zarpas del Gobierno, y escapar!</span> - resaltó, dejando más que claro y evidente que la oferta no podía ser mejor y que era su única alternativa. ¿Qué harían los Toros Negros?<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Llegáis al manglar donde está anclado vuestro barco.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis ver a los Alas Negras y a los Mushoku en las proximidades, incluso gritando, alguien con karma buen oído os puede escuchar.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Tenéis que pagar, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">si o si</span>, 5 millones de berries a los trabajadores para que os preparen el barco con el recubrimiento para escapar a la isla Gyojin.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis rebajar esta cantidad si tenéis el oficio necesario.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no los tenéis conseguidlos como queráis. Haced amigos. Tenéis dos turnos completos para hacerlo.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no lo conseguís, los trabajadores se van, temiendo por su vida, y os quedáis sin medio de transporte para escapar de la isla. Y por consiguiente, tanto si el Yonko destruye el archipiélago como si gana la Marina y vuelve a por vosotros, vuestra aventura acaba aquí.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Comando de personaje</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Kisuke</span>: 1593<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Bambú</span>: 1608<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Comilón</span>: 1605<br />
<br />
Ponedlo bien. Esto hay que dominarlo ya.<br />
Quien no lo haga entra K.O. al tema.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Tiempo y orden de posteo</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					No pueden contestar los primeros ni Sasha, ni Garnet, al ser los dos que vienen con el 5% de stats.<br />
Tenéis para postear hasta el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">domingo 13 de Abril</span> a las <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">22:00</span> hora española peninsular. Que nadie diga que no tiene tiempo.
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Niebla de Guerra]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1652</link>
			<pubDate>Thu, 10 Apr 2025 11:02:12 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=81">Voz Seductora</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1652</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/T0x3H1nauEA?si=0oxR95EODvHXSaXv" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
Parecieran que la suerte había sonreído a los buscados criminales - una vez más - en esta contienda en la que podrían haber perdido todo. Los trepidantes tripulantes sin escrúpulos que el Mata Héroes había reunido - o forzado - bajo su sombra habían tenido más suerte que ninguno en este lugar.<br />
<br />
El Patriota que había decidido acabar con ellos había sido retirado justo en el momento exacto y ninguno de ellos habían tenido que lamentar bajas. Ni tan siquiera en sus enfrentamientos posteriores.<br />
<br />
El demoníaco Ashura se iba a llevar una jugosa recompensa. Un hombre que con su primer wanted ya alcanzaba esas cifras era sinónimo de un peligro sin dudas. Y ahora habiendo sido el principal artífice del daño procesado hacia un Almirante de la Marina... sin duda su nombre sonaría en los próximos días. Pero en contraposición con su resaltable participación en el conflicto, su tripulación había sido vapuleada en todos los sentidos. O bueno, se salvaba una excepción muy pequeñita.<br />
<br />
El objetivo de la Marina. El hombre con el poder de destruir el mundo. El usuario de la paramecia más brutal de todas. Rapax Gin, quien ostentaba el poder de la Gura Gura no mi y poseía la capacidad de afectar a las placas tectónicas, cambiar el ambiente, partir islas y afectar a inmensas masas de enemigos con estos poderes... había sido derrotado por un humano normal, luchando cuerpo a cuerpo y sin hacer uso de su fruta. Sin recibir daños.<br />
Si bien era cierto que Joe, el Héroe de los Cabos, era un rival a tener en cuenta y no era un cualquiera, el nivel de desigualdad bélico que se dio en ese enfrentamiento no hacía justicia a un Joe que, semanas atrás, había estado a punto de desfallecer en un combate cuerpo a cuerpo con el anterior capitán de los Alas Negras, Yojimbo. Ahí, aunque salió victorioso y se le vio triunfal, fue una contienda reñida. Y el combate con Rapax - si se le podía llamar así - había sido un paseo para el Marine, quien, de no ser por la orden inmediata del Almirante, habría arrastrado consigo a otro más hasta las frías celdas de Impel Down.<br />
<br />
El grupo compuesto por Tenoch, Gaeru y Artur habían sido quizá los más bendecidos por la fortuna, ya que habían acabado peleando en un tres contra uno, contra uno de los Marines más novatos: Sin fruta, sin poderes sobrenaturales y con un rango justo. Fuguwu, quien de ahora en adelante se haría un nombre como el maestro karateka que había demostrado ser.<br />
Con sólo la derrota del Lunarian, sus dos compañeros optaron por rendirse ante el Marine y la promesa de escapar, y de nuevo, como con Rapax, habían conseguido la mejor de las oportunidades con la llegada de un Yonko a la isla. Con Artur libre del agarre de Fuguwu, Tenoch lo cargaba sobre si mismo y se disponían a abandonar el manglar que les había regalado esa derrota rumbo a su barco.<br />
<br />
El caso de Ben Power fue lo que sucede cuando expones a alguien frente a sus ídolos: Se puso nervioso.<br />
Al estar frente a Tobías, miembro de la antigua banda de los Shogun Gari, el doctor mink no supo sacar partido a sus sin duda excepcionales habilidades y quedó como un espectador levemente participativo en el enfrentamiento. Si se hubiera coordinado mejor con Tobías, podrían haber hecho uso de sus poderes al unísono y haber paralizado a la Comodoro Karlglass para poder asestar golpes más contundentes y letales, llegado el caso. Pero la vida viene como viene, y Ben no estuvo todo lo despierto que podría estar... con la suerte de, al menos, estar vivo. Que ya era bastante.<br />
<br />
Y el único punto brillante en esa historia de derrotas, era Korg. Un puntito pequeñito y destelleante en la lejanía, pero con una intensidad encomiable. El hombre que había conseguido imponer su voluntad ante la apabullante y destructiva justicia absoluta del Marine mink, James Brando: un león abatido a tiros.<br />
El tontatta había conseguido decantar un enfrentamiento abierto contra un poderoso rival a su favor, haciéndose con la victoria y sobreviviendo a este encuentro, siendo visto escapar del lugar por otra patrulla de Marines cuando esta se acercaba al cuerpo de James tratando, sin éxito, de socorrerlo.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Ahora, todos los integrantes se habían encaminado hacia el Manglar 0, donde estaba su barco anclado, el Niebla de Guerra, llegando casi al unísono Ashura, Korg, Gaeru y Tenoch - quien cargaba a Artur consigo - seguidos de Rapax y Ben en última instancia, que tardaron un poco más dadas sus heridas.<br />
En los muelles de los astilleros estaban varios barcos preparados, y frente a todos ellos un equipo de diez hombres ataviados con pinceles, sierras, martillos, botes y todos con una gorra con el símbolo de uno de los astilleros. Eran trabajadores.<br />
En cuanto vieron aparecer al primero de los Mushoku, uno de ellos alzó la mano y bramó en voz alta<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Rápido amigos! ¡Todos los barcos deben huir hacia delante! ¡Hacia la isla Gyojin!</span> - exclamó señalando al mar, donde se podía ver algún barco hundirse en el agua voluntariamente y desaparecer - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Aprovechen que estamos de descuento! ¡Aplicamos el recubrimiento en tiempo record por sólo cinco millones de berries</span>! - y a su lado otro de sus compañeros abría una caja con un cartel con una flecha dibujado, indicando que dejasen el dinero ahí - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Garantizamos un resultado perfecto en sólo treinta minutos! ¡Podrán zarpar hacia la Isla Gyojin, un lugar fuera de las zarpas del Gobierno, y escapar!</span> - resaltó, dejando más que claro y evidente que la oferta no podía ser mejor y que era su única alternativa. ¿Qué harían los Mushoku?<br />
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<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Información</span>
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					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Llegáis al manglar donde está anclado vuestro barco.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis ver a los Alas Negras y a los Toros Negros en las proximidades, incluso gritando, alguien con karma buen oído os puede escuchar.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Tenéis que pagar, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">si o si</span>, 5 millones de berries a los trabajadores para que os preparen el barco con el recubrimiento para escapar a la isla Gyojin.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis rebajar esta cantidad si tenéis el oficio necesario.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no los tenéis conseguidlos como queráis. Haced amigos. Tenéis dos turnos completos para hacerlo.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no lo conseguís, los trabajadores se van, temiendo por su vida, y os quedáis sin medio de transporte para escapar de la isla. Y por consiguiente, tanto si el Yonko destruye el archipiélago como si gana la Marina y vuelve a por vosotros, vuestra aventura acaba aquí.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Comando de personaje</span>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ashura</span>: 1593<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Korg</span>: 1604<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rapax</span>: 1603<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tenoch, Gaeru</span> (<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Artur está descalificado así que no postea</span>): 1606<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ben</span>: 1609<br />
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Ponedlo bien. Esto hay que dominarlo ya.<br />
Quien no lo haga entra K.O. al tema.
				</div>
			</div><br />
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					No pueden contestar los primeros ni Rapax, ni Ben, al ser los dos que vienen con el 5% de stats.<br />
Artur está descalificado así que no hace falta que postee. Pero tened en cuenta su cuerpo para llevarlo con vosotros.<br />
Tenéis para postear hasta el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">domingo 13 de Abril</span> a las <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">22:00</span> hora española peninsular. Que nadie diga que no tiene tiempo.
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			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/T0x3H1nauEA?si=0oxR95EODvHXSaXv" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
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Parecieran que la suerte había sonreído a los buscados criminales - una vez más - en esta contienda en la que podrían haber perdido todo. Los trepidantes tripulantes sin escrúpulos que el Mata Héroes había reunido - o forzado - bajo su sombra habían tenido más suerte que ninguno en este lugar.<br />
<br />
El Patriota que había decidido acabar con ellos había sido retirado justo en el momento exacto y ninguno de ellos habían tenido que lamentar bajas. Ni tan siquiera en sus enfrentamientos posteriores.<br />
<br />
El demoníaco Ashura se iba a llevar una jugosa recompensa. Un hombre que con su primer wanted ya alcanzaba esas cifras era sinónimo de un peligro sin dudas. Y ahora habiendo sido el principal artífice del daño procesado hacia un Almirante de la Marina... sin duda su nombre sonaría en los próximos días. Pero en contraposición con su resaltable participación en el conflicto, su tripulación había sido vapuleada en todos los sentidos. O bueno, se salvaba una excepción muy pequeñita.<br />
<br />
El objetivo de la Marina. El hombre con el poder de destruir el mundo. El usuario de la paramecia más brutal de todas. Rapax Gin, quien ostentaba el poder de la Gura Gura no mi y poseía la capacidad de afectar a las placas tectónicas, cambiar el ambiente, partir islas y afectar a inmensas masas de enemigos con estos poderes... había sido derrotado por un humano normal, luchando cuerpo a cuerpo y sin hacer uso de su fruta. Sin recibir daños.<br />
Si bien era cierto que Joe, el Héroe de los Cabos, era un rival a tener en cuenta y no era un cualquiera, el nivel de desigualdad bélico que se dio en ese enfrentamiento no hacía justicia a un Joe que, semanas atrás, había estado a punto de desfallecer en un combate cuerpo a cuerpo con el anterior capitán de los Alas Negras, Yojimbo. Ahí, aunque salió victorioso y se le vio triunfal, fue una contienda reñida. Y el combate con Rapax - si se le podía llamar así - había sido un paseo para el Marine, quien, de no ser por la orden inmediata del Almirante, habría arrastrado consigo a otro más hasta las frías celdas de Impel Down.<br />
<br />
El grupo compuesto por Tenoch, Gaeru y Artur habían sido quizá los más bendecidos por la fortuna, ya que habían acabado peleando en un tres contra uno, contra uno de los Marines más novatos: Sin fruta, sin poderes sobrenaturales y con un rango justo. Fuguwu, quien de ahora en adelante se haría un nombre como el maestro karateka que había demostrado ser.<br />
Con sólo la derrota del Lunarian, sus dos compañeros optaron por rendirse ante el Marine y la promesa de escapar, y de nuevo, como con Rapax, habían conseguido la mejor de las oportunidades con la llegada de un Yonko a la isla. Con Artur libre del agarre de Fuguwu, Tenoch lo cargaba sobre si mismo y se disponían a abandonar el manglar que les había regalado esa derrota rumbo a su barco.<br />
<br />
El caso de Ben Power fue lo que sucede cuando expones a alguien frente a sus ídolos: Se puso nervioso.<br />
Al estar frente a Tobías, miembro de la antigua banda de los Shogun Gari, el doctor mink no supo sacar partido a sus sin duda excepcionales habilidades y quedó como un espectador levemente participativo en el enfrentamiento. Si se hubiera coordinado mejor con Tobías, podrían haber hecho uso de sus poderes al unísono y haber paralizado a la Comodoro Karlglass para poder asestar golpes más contundentes y letales, llegado el caso. Pero la vida viene como viene, y Ben no estuvo todo lo despierto que podría estar... con la suerte de, al menos, estar vivo. Que ya era bastante.<br />
<br />
Y el único punto brillante en esa historia de derrotas, era Korg. Un puntito pequeñito y destelleante en la lejanía, pero con una intensidad encomiable. El hombre que había conseguido imponer su voluntad ante la apabullante y destructiva justicia absoluta del Marine mink, James Brando: un león abatido a tiros.<br />
El tontatta había conseguido decantar un enfrentamiento abierto contra un poderoso rival a su favor, haciéndose con la victoria y sobreviviendo a este encuentro, siendo visto escapar del lugar por otra patrulla de Marines cuando esta se acercaba al cuerpo de James tratando, sin éxito, de socorrerlo.<br />
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Ahora, todos los integrantes se habían encaminado hacia el Manglar 0, donde estaba su barco anclado, el Niebla de Guerra, llegando casi al unísono Ashura, Korg, Gaeru y Tenoch - quien cargaba a Artur consigo - seguidos de Rapax y Ben en última instancia, que tardaron un poco más dadas sus heridas.<br />
En los muelles de los astilleros estaban varios barcos preparados, y frente a todos ellos un equipo de diez hombres ataviados con pinceles, sierras, martillos, botes y todos con una gorra con el símbolo de uno de los astilleros. Eran trabajadores.<br />
En cuanto vieron aparecer al primero de los Mushoku, uno de ellos alzó la mano y bramó en voz alta<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Rápido amigos! ¡Todos los barcos deben huir hacia delante! ¡Hacia la isla Gyojin!</span> - exclamó señalando al mar, donde se podía ver algún barco hundirse en el agua voluntariamente y desaparecer - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Aprovechen que estamos de descuento! ¡Aplicamos el recubrimiento en tiempo record por sólo cinco millones de berries</span>! - y a su lado otro de sus compañeros abría una caja con un cartel con una flecha dibujado, indicando que dejasen el dinero ahí - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Garantizamos un resultado perfecto en sólo treinta minutos! ¡Podrán zarpar hacia la Isla Gyojin, un lugar fuera de las zarpas del Gobierno, y escapar!</span> - resaltó, dejando más que claro y evidente que la oferta no podía ser mejor y que era su única alternativa. ¿Qué harían los Mushoku?<br />
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<hr class="mycode_hr" />
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<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Información</span>
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					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Llegáis al manglar donde está anclado vuestro barco.<br />
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<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis rebajar esta cantidad si tenéis el oficio necesario.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no los tenéis conseguidlos como queráis. Haced amigos. Tenéis dos turnos completos para hacerlo.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no lo conseguís, los trabajadores se van, temiendo por su vida, y os quedáis sin medio de transporte para escapar de la isla. Y por consiguiente, tanto si el Yonko destruye el archipiélago como si gana la Marina y vuelve a por vosotros, vuestra aventura acaba aquí.
				</div>
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					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ashura</span>: 1593<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Korg</span>: 1604<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Rapax</span>: 1603<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tenoch, Gaeru</span> (<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Artur está descalificado así que no postea</span>): 1606<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ben</span>: 1609<br />
<br />
Ponedlo bien. Esto hay que dominarlo ya.<br />
Quien no lo haga entra K.O. al tema.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Tiempo y orden de posteo</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					No pueden contestar los primeros ni Rapax, ni Ben, al ser los dos que vienen con el 5% de stats.<br />
Artur está descalificado así que no hace falta que postee. Pero tened en cuenta su cuerpo para llevarlo con vosotros.<br />
Tenéis para postear hasta el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">domingo 13 de Abril</span> a las <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">22:00</span> hora española peninsular. Que nadie diga que no tiene tiempo.
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Solar Karma]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1651</link>
			<pubDate>Thu, 10 Apr 2025 11:01:51 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=81">Voz Seductora</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1651</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/Yk5PRDlD_34?si=XAHps99PlKoHvnx4" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
Las alas del hombre que soñaba con ser el rey - del dominó al menos - se habían mantenido a flote en un vuelo difícil.<br />
Había quedado claro que el cargo no le venía grande a la nueva capitana, Triana Tempesta, quien había enfrentado al rival más difícil de todos los de su agrupación criminal. Ni más ni menos había herido y sido herida por un Almirante en persona. El más joven e inexperto de los tres, con una política de lo más honorable y flexible, pero a fin de cuentas un Almirante, y ese rango no se regala a alguien que no ostente ese poder.<br />
<br />
Su compañera más antigua, Jolyne, junto con uno de los más recientes, Kenzo, habían logrado una proeza que si bien no estaba a la altura de aguantar a un Almirante en batalla, estaba cerca de rozar un éxito mundial sin precedentes: Habían dado muerte a una de las jóvenes promesas de la marina, Ryze Tengen, una Comodoro con una poderosa fruta del diablo. El equipo había enfrentado a la pequeña Tontatta, pero sólo el gatillo más rápido de los siete mares había conseguido derribar y dar muerte a su oponente. Y para desgracia - o suerte - de la señorita Jones, el grupo de Marines que llegó a la zona no pudo verla dado su estado de invisibilidad gracias a las ventajas de su akuma no mi tan común, haciendo que estos sólo viesen a Kenzo escapando del lugar tras recuperar su movilidad, e identificando al muchacho como el asesino de la Comodoro.<br />
<br />
La aguerrida y poderosa Sasha había sufrido una aplastante derrota a manos de uno de los hombres más peligrosos y poderosos del Archipiélago, y había sido así por su ingenuidad y carácter evitativo en este enfrentamiento. Hace muchos muchos años, cuando las bestias que poblaban la tierra eran lo que hoy llamamos las criaturas prehistóricas, la especie de la que la joven semioni tenía el poder gracias a su akuma no mi, se caracterizaban por sus peligrosas estampidas y sus imparables envites, haciendo peligroso ponerse delante de una de ellas. Pero no son animales peligrosos si se quedan quietos y reciben golpes: Tienen que arrollar. Tienen que embestir. Tienen que tener la iniciativa.<br />
Y ella lo sabía, pero su confianza había jugado en su contra y ahora le había dado un pequeño recordatorio en forma de cicatriz facial de quien era, concretamente, de la parte que desconocía que era.<br />
<br />
El carismático Garnet no había tenido mucha más suerte. Si que había tenido la iniciativa y la necesidad de imponerse a su adversario, quien no estaba de humor para juegos y optó por una reacción abrupta y conjunta para avasallar a su oponente. Por suerte, dejándolo vivo, pero con la demostración clara de cuántos escalones le quedaban aun por ascender. El camino hacia su éxito como guerrero empezaba ahora a encontrarse con los peligros y los muros más altos, y había dado con uno cuya meta era convertirse en el más grande de todos, y dado su modus operandi no habría una segunda oportunidad cuando volvieran a encontrarse. Para Garnet sería una victoria o morir. Así que tenía que pensar en estrategias o habilidades diferentes para el futuro si no quería hacer llorar a sus compañeros.<br />
<br />
El caso de Tobías Murray había sido excepcional. Luchando en un combate a tres bandas. Enfrentando a uno de los Marines más poderosos y prometedores del momento, Karlglass Firebirth, y teniendo el impedimento de pelear con un compañero que no hacía por trabajar en equipo, Ben Power, el médico de los infames Mushoku.<br />
Seguramente Ben, al ser fan de la tripulación original de Tobías, se había puesto nervioso y por eso había interactuado de forma tan errática... pero lo cierto es que su comportamiento había convertido un claro dos contra uno, en un "uno contra uno con agravantes". Y para ambos competidores.<br />
Aun así, Tobías había conseguido aguantar lo suficiente como para escapar del lugar por su propio pie y a paso ligero, gracias a una intervención que él reconocería mucho más tarde por los periódicos y que, lejos de haber aparecido para querer salvarle, era una casualidad del destino.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Ahora, todos los integrantes se habían encaminado hacia el Manglar 0, donde estaba su barco anclado, el Solar Karma, llegando todos prácticamente al mismo tiempo a excepción de Sasha y Garnet, que tardaron un poco más dadas sus heridas.<br />
En los muelles de los astilleros estaban varios barcos preparados, y frente a todos ellos un equipo de diez hombres ataviados con pinceles, sierras, martillos, botes y todos con una gorra con el símbolo de uno de los astilleros. Eran trabajadores.<br />
En cuanto vieron aparecer al primero de los Alas Negras, uno de ellos alzó la mano y bramó en voz alta<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Rápido amigos! ¡Todos los barcos deben huir hacia delante! ¡Hacia la isla Gyojin!</span> - exclamó señalando al mar, donde se podía ver algún barco hundirse en el agua voluntariamente y desaparecer - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Aprovechen que estamos de descuento! ¡Aplicamos el recubrimiento en tiempo record por sólo cinco millones de berries</span>! - y a su lado otro de sus compañeros abría una caja con un cartel con una flecha dibujado, indicando que dejasen el dinero ahí - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Garantizamos un resultado perfecto en sólo treinta minutos! ¡Podrán zarpar hacia la Isla Gyojin, un lugar fuera de las zarpas del Gobierno, y escapar!</span> - resaltó, dejando más que claro y evidente que la oferta no podía ser mejor y que era su única alternativa. ¿Qué harían los Alas Negras?<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Información</span>
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					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Llegáis al manglar donde está anclado vuestro barco.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis ver a los Mushoku y a los Toros Negros en las proximidades, incluso gritando, alguien con karma buen oído os puede escuchar.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Tenéis que pagar, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">si o si</span>, 5 millones de berries a los trabajadores para que os preparen el barco con el recubrimiento para escapar a la isla Gyojin.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis rebajar esta cantidad si tenéis el oficio necesario.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no los tenéis conseguidlos como queráis. Haced amigos. Tenéis dos turnos completos para hacerlo.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no lo conseguís, los trabajadores se van, temiendo por su vida, y os quedáis sin medio de transporte para escapar de la isla. Y por consiguiente, tanto si el Yonko destruye el archipiélago como si gana la Marina y vuelve a por vosotros, vuestra aventura acaba aquí.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Comando de personaje</span>
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					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Triana</span>: 1593<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Jolyne y Kenzo</span>: 1610<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sasha</span>: 1607<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Garnet</span>: 1602<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tobías</span>: 1609<br />
<br />
Ponedlo bien. Esto hay que dominarlo ya.<br />
Quien no lo haga entra K.O. al tema.
				</div>
			</div><br />
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						<span>Tiempo y orden de posteo</span>
					</div>
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					No pueden contestar los primeros ni Sasha, ni Garnet, al ser los dos que vienen con el 5% de stats.<br />
Tenéis para postear hasta el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">domingo 13 de Abril</span> a las <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">22:00</span> hora española peninsular. Que nadie diga que no tiene tiempo.
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/Yk5PRDlD_34?si=XAHps99PlKoHvnx4" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
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Las alas del hombre que soñaba con ser el rey - del dominó al menos - se habían mantenido a flote en un vuelo difícil.<br />
Había quedado claro que el cargo no le venía grande a la nueva capitana, Triana Tempesta, quien había enfrentado al rival más difícil de todos los de su agrupación criminal. Ni más ni menos había herido y sido herida por un Almirante en persona. El más joven e inexperto de los tres, con una política de lo más honorable y flexible, pero a fin de cuentas un Almirante, y ese rango no se regala a alguien que no ostente ese poder.<br />
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Su compañera más antigua, Jolyne, junto con uno de los más recientes, Kenzo, habían logrado una proeza que si bien no estaba a la altura de aguantar a un Almirante en batalla, estaba cerca de rozar un éxito mundial sin precedentes: Habían dado muerte a una de las jóvenes promesas de la marina, Ryze Tengen, una Comodoro con una poderosa fruta del diablo. El equipo había enfrentado a la pequeña Tontatta, pero sólo el gatillo más rápido de los siete mares había conseguido derribar y dar muerte a su oponente. Y para desgracia - o suerte - de la señorita Jones, el grupo de Marines que llegó a la zona no pudo verla dado su estado de invisibilidad gracias a las ventajas de su akuma no mi tan común, haciendo que estos sólo viesen a Kenzo escapando del lugar tras recuperar su movilidad, e identificando al muchacho como el asesino de la Comodoro.<br />
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La aguerrida y poderosa Sasha había sufrido una aplastante derrota a manos de uno de los hombres más peligrosos y poderosos del Archipiélago, y había sido así por su ingenuidad y carácter evitativo en este enfrentamiento. Hace muchos muchos años, cuando las bestias que poblaban la tierra eran lo que hoy llamamos las criaturas prehistóricas, la especie de la que la joven semioni tenía el poder gracias a su akuma no mi, se caracterizaban por sus peligrosas estampidas y sus imparables envites, haciendo peligroso ponerse delante de una de ellas. Pero no son animales peligrosos si se quedan quietos y reciben golpes: Tienen que arrollar. Tienen que embestir. Tienen que tener la iniciativa.<br />
Y ella lo sabía, pero su confianza había jugado en su contra y ahora le había dado un pequeño recordatorio en forma de cicatriz facial de quien era, concretamente, de la parte que desconocía que era.<br />
<br />
El carismático Garnet no había tenido mucha más suerte. Si que había tenido la iniciativa y la necesidad de imponerse a su adversario, quien no estaba de humor para juegos y optó por una reacción abrupta y conjunta para avasallar a su oponente. Por suerte, dejándolo vivo, pero con la demostración clara de cuántos escalones le quedaban aun por ascender. El camino hacia su éxito como guerrero empezaba ahora a encontrarse con los peligros y los muros más altos, y había dado con uno cuya meta era convertirse en el más grande de todos, y dado su modus operandi no habría una segunda oportunidad cuando volvieran a encontrarse. Para Garnet sería una victoria o morir. Así que tenía que pensar en estrategias o habilidades diferentes para el futuro si no quería hacer llorar a sus compañeros.<br />
<br />
El caso de Tobías Murray había sido excepcional. Luchando en un combate a tres bandas. Enfrentando a uno de los Marines más poderosos y prometedores del momento, Karlglass Firebirth, y teniendo el impedimento de pelear con un compañero que no hacía por trabajar en equipo, Ben Power, el médico de los infames Mushoku.<br />
Seguramente Ben, al ser fan de la tripulación original de Tobías, se había puesto nervioso y por eso había interactuado de forma tan errática... pero lo cierto es que su comportamiento había convertido un claro dos contra uno, en un "uno contra uno con agravantes". Y para ambos competidores.<br />
Aun así, Tobías había conseguido aguantar lo suficiente como para escapar del lugar por su propio pie y a paso ligero, gracias a una intervención que él reconocería mucho más tarde por los periódicos y que, lejos de haber aparecido para querer salvarle, era una casualidad del destino.<br />
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Ahora, todos los integrantes se habían encaminado hacia el Manglar 0, donde estaba su barco anclado, el Solar Karma, llegando todos prácticamente al mismo tiempo a excepción de Sasha y Garnet, que tardaron un poco más dadas sus heridas.<br />
En los muelles de los astilleros estaban varios barcos preparados, y frente a todos ellos un equipo de diez hombres ataviados con pinceles, sierras, martillos, botes y todos con una gorra con el símbolo de uno de los astilleros. Eran trabajadores.<br />
En cuanto vieron aparecer al primero de los Alas Negras, uno de ellos alzó la mano y bramó en voz alta<br />
- <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Rápido amigos! ¡Todos los barcos deben huir hacia delante! ¡Hacia la isla Gyojin!</span> - exclamó señalando al mar, donde se podía ver algún barco hundirse en el agua voluntariamente y desaparecer - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Aprovechen que estamos de descuento! ¡Aplicamos el recubrimiento en tiempo record por sólo cinco millones de berries</span>! - y a su lado otro de sus compañeros abría una caja con un cartel con una flecha dibujado, indicando que dejasen el dinero ahí - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Garantizamos un resultado perfecto en sólo treinta minutos! ¡Podrán zarpar hacia la Isla Gyojin, un lugar fuera de las zarpas del Gobierno, y escapar!</span> - resaltó, dejando más que claro y evidente que la oferta no podía ser mejor y que era su única alternativa. ¿Qué harían los Alas Negras?<br />
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					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Llegáis al manglar donde está anclado vuestro barco.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis ver a los Mushoku y a los Toros Negros en las proximidades, incluso gritando, alguien con karma buen oído os puede escuchar.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Tenéis que pagar, <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">si o si</span>, 5 millones de berries a los trabajadores para que os preparen el barco con el recubrimiento para escapar a la isla Gyojin.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis rebajar esta cantidad si tenéis el oficio necesario.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no los tenéis conseguidlos como queráis. Haced amigos. Tenéis dos turnos completos para hacerlo.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no lo conseguís, los trabajadores se van, temiendo por su vida, y os quedáis sin medio de transporte para escapar de la isla. Y por consiguiente, tanto si el Yonko destruye el archipiélago como si gana la Marina y vuelve a por vosotros, vuestra aventura acaba aquí.
				</div>
			</div><br />
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					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Triana</span>: 1593<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Jolyne y Kenzo</span>: 1610<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sasha</span>: 1607<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Garnet</span>: 1602<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Tobías</span>: 1609<br />
<br />
Ponedlo bien. Esto hay que dominarlo ya.<br />
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					No pueden contestar los primeros ni Sasha, ni Garnet, al ser los dos que vienen con el 5% de stats.<br />
Tenéis para postear hasta el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">domingo 13 de Abril</span> a las <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">22:00</span> hora española peninsular. Que nadie diga que no tiene tiempo.
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			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[P. Relativo][Haki] El bambú armadura]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1639</link>
			<pubDate>Tue, 01 Apr 2025 09:17:53 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=48">Max D. Bambú</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1639</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pocos días después de que Don Bambú hubiera dominado el Haoshoku en todo su esplendor, se preguntaba el ya no tan joven panda si sería capaz de llegar más allá también con el Busoshoku. Por sí mismo era incapaz de generar algo más que una película invisible sobre su piel que le permitía tocar a los usuarios de frutas de tipo logia, como Kisuke. Sin embargo, había visto hasta dónde podía llegar un haki armadura bien entrenado en las manos de Nokia, la capitana de la marina a la que habían derrotado hacía ya un tiempo. En su forma simiesca era capaz de recubrir su cuerpo con una especie de cobertura negruzca similar al más negro de los metales. Sin embargo aquella cosa no tenía nada que ver con el metal, sino con la fuerza de su espíritu endurecido. En su forma básica el haki no hacía que la fuerza de los ataques aumentase ni proporcionaba una protección espectacular, pero lo que Nokia hacía con su versión mejorada del mismo era impresionante. El trío revolucionario podía contarse entre los afortunados, ya que habían sobrevivido a un monstruo como aquel sin tener acceso a los mismos recursos. Los tiempos en los que podían permitirse cierta inexperiencia quedaron atrás, por desgracia. Cada isla a la que llegaban presentaba peligros cada vez mayores y que a menudo les resultaban insuperables. Little Garden cogió por sorpresa a Don Bambú. No dio el talle en Skypiea ni estuvo a la altura de sus compañeros en Báltigo. En Isla Chisi les partieron la boca a los tres juntos sin esfuerzo alguno y ahora en Sabaody Don Bambú había sido incapaz de derrotar a su viejo amigo a pesar de sus evidentes desventajas. Estaba harto de quedarse atrás y sentía que si no llegaba al siguiente nivel en aquel momento bien podría abandonar el Ejército Revolucionario y dedicarse a cultivar mandarinas como los viejos de su pueblo.<br />
<br />
Por estos motivos Don Bambú se encontró caminando de nuevo hacia el manglar 0, donde el maestro Tetsujin tenía su dojo cerca del área portuaria del mismo. Allí el maestro había accedido en el pasado a instruirle en el arte del haoshoku y le había nombrado su discípulo. Gracias a él logró reconocer la fuerza que albergaba en su interior, la cual le era desconocida a la mayor parte del mundo, y también consiguió llevarla a su siguiente nivel. El poder todavía estaba asentándose del todo, ya que Don Bambú no era capaz de emularlo a voluntad siempre que quería, pero sabía que podría lograrlo si se diera la absoluta necesidad. Lo único que necesitaba era la certeza de que lo había logrado una vez y con ella sabría que podría hacerlo en el futuro. Con esta idea en mente, se plantó delante de la vieja puerta de madera del dojo. Como siempre, la puerta estaba cerrada y de ella colgaba un cartelito que recordaba a los viandantes que no se aceptaban alumnos nuevos. Don Bambú, por suerte, ya había superado ese obstáculo. Iba a llamar con un par de golpes a la puerta, pero antes de que pudiera darle, esta se abrió de golpe y porrazo. El maestro Tetsujin le esperaba al otro lado con una expresión severa. <br />
<br />
—<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">¿De nuevo aquí, joven? Creí haberte enseñado todo lo que necesitabas.</span><br />
—<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Así es, maestro, pero creo que puedo alcanzar el siguiente nivel con el haki de armamento. Me siento más capaz que nunca.</span><br />
—<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">¿Más seguro que nunca, dices? Bueno, si es así pasa. No seré yo el que desestime tu seguridad.</span><br />
<br />
El maestro se hizo a un lado para dejarle paso al enorme panda y dejó la puerta abierta a su paso. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Ya conoces el dojo. ¿Por qué no observas a algunos de mis alumnos y lo intentas por tu cuenta primero? Tengo unos asuntos que resolver fuera, pero volveré en una hora y me comentarás qué has conseguido.</span> —Don Bambú se vio en la obligación de asentir, ya que no podía obligar al maestro a quedarse, y cuando éste se marchó se adentró en el dojo y buscó a algún alumno que le pudiera servir de ejemplo. La mayoría estaban completamente concentrados en sus tareas. Distinguió a varios que debían de estar entrenando el haki de observación, ya que su constante meditación lo evidenciaba. Otros parecían más concentrados en sus extremidades que en el espacio a su alrededor. El alumno que más le llamó la atención tenía varios dedos de su mano derecha recubiertos de una suerte de armadura negra que Don Bambú reconoció al instante como igual a la de Nokia, si bien mucho menos avanzada. Sin pretender entrometerse, el panda se sentó a un par de metros del alumno y lo observó con ojo crítico. Estaba intentando entender cómo estaba canalizando su energía espirtual. El alumno le miró de reojo, pero procedió a ignorarle y a seguir con su tarea. Al cabo de un rato, toda la mano del estudiante se volvió completamente negra y con esta satisfacción se detuvo para descansar un momento. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Está muy bien.</span> —Elogió el panda. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Yo me enfrenté a una señora que se recubría entera. Menuda fue de tumbar.</span> —Omitió el hecho de que aquella señora era de la marina, por si acaso hería sensibilidades. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Oh... qué bien.</span> —El chico parecía incómodo. Debía de tener unos 20 años, cabello corto castaño y ojos marrones. Su complexión era atlética, pero no musculosa. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¿Cómo llevas el Kenbunshoku?</span> —Preguntó el panda con curiosidad. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Todavía no he empezado con él. Me temo que con ese no puedo ayudarte. No percibiría ni a un gigante a 3 metros de mí.</span> —Confesó. No parecía inmediatamente hostil contra los mink como tantos otros en el mundo. De hecho, parecía bastante amigable. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Ah bueno, todo llega. ¿Puedes darme algún consejo para lograr lo que acabas de hacer?</span> —El muchacho negó con la cabeza. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Sólo que concentres toda tu atención en la extremidad que quieras endurecer y a ver si te sale. Pero cansa, ¿eh? No sé cómo hacía esa señora que dices para extenderlo por todo su cuerpo. De aquí sólo el maestro hace algo así, pero dice que es un malgasto de energía innecesario.</span> —Don Bambú meditó acerca de ello mientras se rascaba la barbilla. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Vale, voy a ver si me sale.</span> —Y entonces el panda cruzó sus piernas y extendió su brazo derecho. Cerró el puño con fuerza y activó el haki armadura, pero intentó concentrarlo especialmente en su puño. Podía sentir su fuerza espiritual circulando por todo su cuerpo. Para ser sinceros, le parecía mucho menos agotador que el Haoshoku. Menos intuitivo también, como si fuera un arte a estudiar más que a manifestar sin más. Sin embargo, al cabo de cinco minutos de pura concentración, empezaba a sentirse capaz de redirigir su energía espiritual con mayor precisión y en mayores cantidades. Repentinamente, toda su mano adquirió una tonalidad completamente negra. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">¡Guau!</span> —Exclamó el otro alumno. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Yo tardé semanas... Ya entiendo por qué el maestro te dejó entrar la otra vez.</span> —Pero el chico se quedó sin palabras cuando el panda extendió el haki por todo su brazo derecho. El panda dobló el brazo y lanzó un puñetazo al aire. Se sentía capaz de derribar montañas. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¿Tenéis planchas de hierro o algo?</span> —Preguntó recordando el dojo de Skypiea. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Tenemos muñecos de madera, si te sirven de algo. Hay uno en el lateral izquierdo del jardín de fuera.</span> —Acompañado por aquel chico, Don Bambú salió a prisa del dojo mientras trataba de mantener la concentración en lo que estaba haciendo. Localizó inmediatamente el muñeco de madera, que estaba algo apartado de la casa, y saltó sobre el mismo propinándole un poderoso puñetazo descendente. La madera de aquella cosa se desintegró al paso de su puño derecho y en el suelo se formó un crater de medio metro de radio cuando la mano de Don Bambú impactó contra el suelo. Del mismo empezó a salir una humareda de polvo que al dispersarse reveló una tierra batida con un montón de astillas y trozos de madera de diferentes tamaños. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Si no supiera que esto lo has logrado por tu cuenta, diría que soy un profesor excelente.</span> —Dijo aquel muchacho sorprendido por lo que acababa de ver. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Voy a seguir a lo mío. Honestamente no puedo enseñarte nada que no puedas replicar al momento, me parece a mí.</span> —Don Bambú le dedicó una sonrisa y experimentó con aquella habilidad mientras el maestro todavía no regresaba. Después del muñeco de entrenamiento partió una piedra por la mitad, abolló una plancha de metal que estaba medio enterrada en el suelo en otra parte del dojo y le dio un buen susto a un muchacho que estaba meditando junto a un estanque cuando provocó un pequeño cráter a su lado. El panda se disculpó con una risa nerviosa cuando el estudiante le empezó a insultar mientras recogía sus cosas y se iba a otra parte del jardín más tranquila.<br />
<br />
El maestro Tetsujin llegó poco después, y admirando el estropicio que el panda había causado, concluyó que lo consideraba apto para empezar el entrenamiento. Todavía con las bolsas de la compra colgando de ambas manos, adoptó una postura pensativa mientras miraba con ojo crítico a su pupilo. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Entiendo que sólo has sido capaz de manifestarlo en una extremidad al mismo tiempo, ¿cierto?</span> —Don Bambú formó la cobertura negruzca en su brazo derecho e intentó aplicarla al mismo tiempo en su izquierdo, pero al hacerlo la derecha desapareció. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Eso me temo, maestro.</span> —Respondió el panda en consecuencia. El maestro no se sorprendió en absoluto, pero parecía animado. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Es lo normal, es lo normal joven. Veamos... Sí, creo que sí. Te entrenaré yo mismo en la sala que usamos para el Haoshoku, ¿te parece? Y si no te parece también, que mando yo.</span> —Con una risotada, Tetsujin se adentró en el dojo y se dirigió hacia su sala especial. Por algún motivo debía de tener un cierto aprecio por el panda, ya que no le mandaba entrenar fuera con los demás. Nada más entrar en la habitación solitaria donde anteriormente habían entrenado la versión avanzada del Haoshoku para no afectar a los otros estudiantes, el maestro se desprendió de su compra en un altillo cercano y se colocó en medio de la habitación. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Entrenaremos aquí para gozar de más espacio, ya que quizás te sientas inclinado a evitarme desplazándote por la habitación. Sin embargo, te animo a que no me esquives como yo tampoco te esquivaré a ti.</span> —Explicó el hombre de pelo cano. Al parecer, dedujo Don Bambú, el entrenamiento iba a consistir en alguna suerte de combate o de intercambio de golpes. Sin perder el tiempo se colocó delante de su maestro, a un metro y medio de distancia y adoptó una postura pasiva. Tenía las piernas ligeramente separadas, ambos brazos flexionados y los puños cerrados apuntando al techo. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Antes de comenzar.</span> —Empezó el maestro Tetsujin. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Me gustaría enseñarte a qué aspiramos exactamente con este entrenamiento.</span> —Dicho aquello, el maestro adoptó una expresión de concentración absoluta, como si estuviera reuniendo todas sus fuerzas para ejecutar alguna clase complicado movimiento. Repentinamente, la piel del maestro se ennegreció por completo y su musculatura se pronunció considerablemente producto de la tensión que estaba ejerciendo el haki sobre su cuerpo. El anciano pareció crecer en tamaño frente al panda, aunque esto pudo deberse a que éste también poseía y utilizaba a menudo el Haoshoku. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Honestamente, esto es un malgasto de energía.</span> —Comentó el maestro con serenidad mientras iba adoptando una posición más inclinada hacia el combate. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Sin embargo, es al mismo tiempo una excelente forma de comprobar que has dominado el uso avanzado del Busoshoku. Cubrir tu cuerpo enteramente de haki puede salvarte de alguna que otra situación y nos dará a entender que no tienes nada más que aprender en este dojo.</span> —Habiendo recibido aquella crucial información, Don Bambú se mentalizó ante la idea de tratar de extender el haki por todo su cuerpo y asintió. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Estoy listo, maest...</span> —Pero antes siquiera de que pudiera terminar, el maestro Tetsujin le propinó un potentísimo puñetazo en el abdómen. El panda ni siquiera había podido percibir su puñetazo. Se dobló en un ángulo de 90º, perdiendo todo atisbo de su anterior postura de combate, e hizo sus mejores esfuerzos por no vomitarle en los pies al viejo cabrón. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Pensaba que estabas listo, hombre.</span> —Se quejó el señor mientras el panda se recuperaba del impacto boqueando. Al levantar la vista pudo observar cómo el brazo del maestro humeaba ligeramente por la fricción del impacto. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Venga, que te he pegado flojo. Haz el favor de recubrir tu abdómen esta vez.</span> —Don Bambú se irguió aprentado con su mano derecha el punto donde le había golpeado. Todavía le dolía a horrores, pero hizo de tripas corazón y retiró la mano al tiempo que acumulaba en su zona abdominal el haki armadura más potente que podía. El maestro asintió satisfecho y procedió, en consecuencia, a propinarle un puñetazo en la cara que lo catapultó tres metros hacia atrás y lo dejó tumbado en el suelo cubriéndose el rostro con ambas manos. Le había dado en su vieja herida, lo cual sólo reavivaba los dolores del pasado. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Mala idea, que esto es un entrenamiento para que domines el haki de armadura como nunca lo has hecho hasta ahora. Tienes que ser capaz de recubrir varias partes de tu cuerpo al mismo tiempo.</span> —Explicó el maestro con tranquilidad por encima de los quejidos del panda. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Vamos, Max. Levántate y enséñame por qué vales tanto dinero.</span> —La mañana transcurrió con una dolorosa lentitud. A lo largo de las horas, el panda experimentó dolores atroces por todo su cuerpo debido a los inmisericordes impactos que su maestro le propinaba. Del último puñetazo (directo a la frente) tardó un buen rato en recuperarse. Su cabeza pulsaba como si su corazón estuviera latiendo con fuerza dentro de ella, pero cada pulsación agudizaba el malestar que estaba sintiendo por causa del dolor. La luz solar ya no entraba por las ventanas del dojo privado que estaban orientadas al este, pero tampoco por las contrarias, de modo que el sol debía de estar cerca de su cúspide indicando que se acercaban o que ya habían traspasado el mediodía. A lo largo de toda la mañana Don Bambú había logrado extender el haki de armamento hacia una segunda extremidad justo antes de que el maestro, a cuyos movimientos se había acostumbrado, le propinase un fuerte puñetazo en la zona recien recubierta. La diferencia fue notable, pues casi parecía como si su cuerpo presentase una resistencia similar al de una plancha de acero ante aquella bestia parda. Dolió mucho menos, eso desde luego, pero su cuerpo ya estaba bastante magullado y eso no supuso un gran alivio. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Bueno, vamos a parar un rato. Creo que es buena idea que comamos algo.</span> —Sugirió el maestro Tetsujin deshaciendo por completo su haki de armamento y perdiendo aquel característico color negro brillante, parecía complacido. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">No ha estado mal, D. Panda. Esa última parada le habría costado a cualquier otro de mis alumnos semanas.</span> —Concedió el anciano acercándose a donde el panda se había dejado caer para recuperar el aliento. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Creo que para cuando termine la tarde ya serás capaz de hacer lo mismo que yo.</span> —Pasó de largo sin tenderle una mano para levantarse y salió sin más ceremonias de la habitación. No le indicó al panda que se levantase ni que se preparase para ayudar con la comida, pero no hacía falta que se lo dijera. Don Bambú se irguió en cuanto tuvo las fuerzas suficientes y se levantó del suelo mientras sus brazos y piernas protestaban. Antes de poder alcanzar la puerta, esta se abrió de nuevo y el maestro entró acompañado de un par de alumnos con varias bandejas de comida, un mantel y cubiertos. Los alumnos le echaron un ojo con curiosidad al panda, ya que parecía ser una ocurrencia rara que el maestro entrenase en privacidad a alguien, pero sus rostros no dejaban ver qué era lo que realmente pensaban de ello.<br />
<br />
Una vez la comida estuvo dispuesta, el maestro ordenó a sus alumnos que se marchasen con un ademán, probablemente a organizar la comida del resto de los miembros del dojo, y se sentó en el sitio que había ocupado la última vez que el panda había estado allí. Don Bambú hizo lo mismo, sintiéndose quizás algo incómodo ante la idea de que no se esperase de él que ayudase en lo más mínimo, como si fuera alguna clase de invitado especial. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Maestro, ¿por qué no...?</span> —Empezó a decir, pero fue interrumpido rápidamente por el anciano. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">No te preocupes por esto, joven. Me sentiré satisfecho si logras dominar el haki antes de que termine el día. Si no lo consigues, mañana puedes encargarte de la comida para todo el dojo.</span> —Concedió. Satisfecho con aquella idea, el panda atacó la comida. Los manjares que se presentaban ante él parecían cocina propia de alguna tierra lejana. Alguna especie de pollo con una salsa anaranjada e innumerables especias que al entrar en contacto con la boca desplegaban un abanico de sabores sin fin discernible. Cada sabor dejaba paso al siguiente sin un claro punto intermedio, pero ninguno resultaba decepcionante. El pan que lo acompaba era delgado y parecía estar aderezado con curiosos aceites. Al hundirlo en la salsa, esta se adhería al pan con extrema facilidad y combinaba los sabores impregnados en ella para una experiencia completamente diferente. El postre resultó ser una suerte de flan especialmente denso con frutos dulces en su interior. Don Bambú nunca había comido nada similar, aunque el recuerdo de los platos que cocinaba Kovashi tampoco se quedaba muy atrás. Era un chef excelente, después de todo.<br />
<br />
La comida finalizó con agradable té oriental el cual resultaba ya más familiar. Las finas hierbas empleadas en su elaboración calmaban el estómago del panda y le protegían de cualquier posible indigestión al mismo tiempo que relajaban su tensa musculatura. Tras el té, los ánimos del mink estaban por las nubes y sentía capaz de extraer todo su potencial interior sin dificultad alguna. El maestro debió de percibir su buen ánimo, porque se levantó inmediatamente, recogió con energía los platos en el centro del mantel y los envolvió con el mismo para apartarlos hacia una esquina de la habitación en la que se encontraban. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Ya lo recogeremos después.</span> —Puntualizó Tetsujin antes de envolver todo su cuerpo con el haki armamento. De nuevo el anciano pareció crecer ante los ojos del panda y éste intentó hacer lo mismo. En primer lugar recubrió su brazo derecho y rápidamente le siguió un gran porcentaje del torso. Con un gruñido de esfuerzo, Don Bambú intentó expandir todavía más su haki. Con sus renovadas fuerzas y su espíritu inquebrantable se sintió capaz de lograr superar sus límites. Poco a poco, su brazo izquierdo comenzó a recubrirse también de aquella armadura espiritual. No fue hasta que sus últimos dedos se colorearon de un negro brillante que el maestro emitió un sonido de aceptación. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">No está mal, joven. Nada m...</span> —Pero sus halagos se vieron interrumpidos por el grito de esfuerzo de Don Bambú. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¡Aún puedo lograr más, maestro!</span> —Afirmó mientras ponía todo su empeño y todas sus fuerzas en llegar todavía más lejos. Tenía que lograrlo, pensaba, para tener las fuerzas necesarias para afrontar a Kovashi en el futuro. Tenía que lograrlo para derrotar a su viejo amigo y quizás hacerle entrar en razón antes de que cometiese alguna estupidez por sus ansias de venganza. Poco a poco, la armadura fue extendiéndose por su pierna izquierda y según esta terminaba de volverse completamente negra, la derecha empezó a recubrirse también. Cuando terminó, únicamente la cabeza quedó libre de aquella armadura, pero no por mucho tiempo. Con un último estertor, Don Bambú tensó con fuerza todos sus músculos, flexionó sus brazos y piernas e inclinó su cuerpo hacia delante, como si se agachara. Poco a poco, la cobertura negra que había ya envuelto todo su cuerpo empezó a extenderse por su cuello, recubriendo su rostro poco a poco hasta llegar a la coronilla de la cabeza. Con una respiración entrecortada por el esfuerzo, Don Bambú se irguió de nuevo completamente negro ante su maestro, que sonreía con satisfacción. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Mejor de lo que hubiera imaginado, aunque un poco lento... ¿Podrás mantenerlo?</span> —Preguntó Tetsujin. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Sí, creo que sí.</span> —Se sentía raro, como si tuviera una suerte de sábana bajera cubriendo toda su piel al mismo tiempo. Sin embargo estaba completamente seguro de que se acababa de volver más fuerte y de que no le costaría mantenerse como estaba, al menos por un rato. Entendía lo que quería decir el maestro cuando afirmaba que aquello era un malgasto de energía y sintió una repentina oleada de respeto por aquella marine, Nokia, que había recubierto su cuerpo entero de haki armadura y había aguantado con entereza un combate a muerte con los revolucionarios. Lo que más le impresionaba, sin embargo, era la capacidad de su maestro para mantener aquella cobertura durante tanto tiempo. Cada segundo que transcurría con el haki armadura extendido de aquella forma drenaba sus fuerzas con rapidez. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Entrenemos maestro.</span> —Sugirió el panda, pero no creyó que hubiera hecho falta decirlo, porque Tetsujin se lanzó a por él a una velocidad endiablada y le propinó un potente puñetazo en el torso. Esta vez el panda ni siquiera se dobló ante el impacto y respondió con una fuerza similar a la del anciano con un derechazo hacia su cabeza. Tetsujin giró el rostro ante el impacto, que se había sentido como si estuviera golpeando una pared de hormigón armado. A aquel logro no le sucedió elogio alguno, sino que el anciano respondió agachándose y lanzando una docena de rápidos puñetazos a las piernas del mink, tratando de desestabilizarlo. Sin embargo, Don Bambú resistía con relativa facilidad las tentativas bélicas de Tetsujin. Sin dejarse derribar por aquella ráfaga de golpes, el panda envolvió con sus manazas los delgados hombros de su maestro y lo elevó en el aire, doblándose con sorprendente flexibilidad hacia atrás e incrustando la cabeza del anciano en el suelo, provocando un boquete considerable en la sala de entrenamiento. El maestro se quedó clavado en el suelo con el torso completamente vertical y las piernas flexionadas hacia atrás de una forma terrorífica, como si hubiera fallecido en el acto, pero rápidamente enderezó y extendió sus piernas hacia los lados. Con las manos se apoyó en la superficie lisa de suelo alrededor del boquete y empujándose con ellas sacó su cabeza hacia el exterior. Rápidamente comenzó a girar sobre sí mismo ayudándose de las manos, convirtiéndose en una suerte de peonza negra y propinándole patadas en el torso al oso sin detenerse ni un segundo. Don Bambú resistía con todas sus fuerzas, sintiéndose quizás invencible en aquel momento, pero en un momento dado, en plena sucesión de patadas, la cobertura negra del haki armadura se desvaneció por completo y Don Bambú fue proyectado hacia atrás tras una serie de rápidos y potentísimos golpes que, esta vez sí, le hicieron doblarse y caer al suelo terriblemente dolorido. Fue entonces, tras la desaparición de su tan potente armadura, que se dio cuenta de lo agotado que estaba. Sudaba, pero no como se sudaba tras el ejercicio anaeróbico, sino que recorría su frente y su torso un sudor frío más propio del miedo. Su espíritu estaba completamente aplacado y no se sentía capaz de levantarse aunque tuviera fuerzas de sobra para lograrlo. El maestro, al ver en qué estado se encontraba su alumno, también se deshizo de la cobertura negra que le envolvía y chasqueó la lengua como si estuviera molesto. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Un completo malgasto de energía, como te decía.</span> —Sentenció el anciano. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Pero una evidencia irrefutable de que has llegado más lejos que nadie de este dojo en a penas 12 horas. Sospecho que te costará un tiempo acostumbrarte pero... yo diría que ya le has cogido el tranquillo a lo esencial.</span> —Se sacudió las manos como si acabase de terminar un proyecto especialmente complicado pero satisfactorio. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Te recomiendo que vuelvas al lugar que sea que llames hogar y duermas unas horas. Es una sensación horrible la de quedarse sin fuerzas por emplear el haki en exceso.</span> —El panda se levantó con dificultad del suelo, como si estuviera luchando contra unas ganas terribles de permanecer tumbado a pesar de poder moverse sin problemas, y se inclinó ante su maestro intentando expresar todo el agradecimiento posible. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Nunca lo hubiera logrado sin usted, maestro.</span> —Tetsujin le quitó importancia con un ademán distraído y se acercó a la puerta para abrirla y dejarle paso a su discípulo. Don Bambú salió de la habitación y, pasando de largo del resto de alumnos que le miraban con curiosidad, también del dojo. Una vez traspasado el umbral de la entrada y cerrada la puerta de madera tras él, se apoyó en una de las paredes del mismo y vomitó sin poder contenerse más. Verdaderamente era terrible la sensación de tener agotadas las reservas de energía espiritual. Esperaba que el vómito no molestase a nadie (había tenido la decendia de soltarlo en una zona donde la hierba estaba un poco alta y no había flores plantadas), pero por si acaso no se quedó a comprobarlo. Partió de inmediato al barco con la sensación de que había logrado volverse más fuerte. Si hubiera tenido disponible aquel poder a la hora de enfrentarse a Kovashi... <br />
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					Fic para la obtención del haki armadura medio, tiene más de 4100 palabras.
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			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pocos días después de que Don Bambú hubiera dominado el Haoshoku en todo su esplendor, se preguntaba el ya no tan joven panda si sería capaz de llegar más allá también con el Busoshoku. Por sí mismo era incapaz de generar algo más que una película invisible sobre su piel que le permitía tocar a los usuarios de frutas de tipo logia, como Kisuke. Sin embargo, había visto hasta dónde podía llegar un haki armadura bien entrenado en las manos de Nokia, la capitana de la marina a la que habían derrotado hacía ya un tiempo. En su forma simiesca era capaz de recubrir su cuerpo con una especie de cobertura negruzca similar al más negro de los metales. Sin embargo aquella cosa no tenía nada que ver con el metal, sino con la fuerza de su espíritu endurecido. En su forma básica el haki no hacía que la fuerza de los ataques aumentase ni proporcionaba una protección espectacular, pero lo que Nokia hacía con su versión mejorada del mismo era impresionante. El trío revolucionario podía contarse entre los afortunados, ya que habían sobrevivido a un monstruo como aquel sin tener acceso a los mismos recursos. Los tiempos en los que podían permitirse cierta inexperiencia quedaron atrás, por desgracia. Cada isla a la que llegaban presentaba peligros cada vez mayores y que a menudo les resultaban insuperables. Little Garden cogió por sorpresa a Don Bambú. No dio el talle en Skypiea ni estuvo a la altura de sus compañeros en Báltigo. En Isla Chisi les partieron la boca a los tres juntos sin esfuerzo alguno y ahora en Sabaody Don Bambú había sido incapaz de derrotar a su viejo amigo a pesar de sus evidentes desventajas. Estaba harto de quedarse atrás y sentía que si no llegaba al siguiente nivel en aquel momento bien podría abandonar el Ejército Revolucionario y dedicarse a cultivar mandarinas como los viejos de su pueblo.<br />
<br />
Por estos motivos Don Bambú se encontró caminando de nuevo hacia el manglar 0, donde el maestro Tetsujin tenía su dojo cerca del área portuaria del mismo. Allí el maestro había accedido en el pasado a instruirle en el arte del haoshoku y le había nombrado su discípulo. Gracias a él logró reconocer la fuerza que albergaba en su interior, la cual le era desconocida a la mayor parte del mundo, y también consiguió llevarla a su siguiente nivel. El poder todavía estaba asentándose del todo, ya que Don Bambú no era capaz de emularlo a voluntad siempre que quería, pero sabía que podría lograrlo si se diera la absoluta necesidad. Lo único que necesitaba era la certeza de que lo había logrado una vez y con ella sabría que podría hacerlo en el futuro. Con esta idea en mente, se plantó delante de la vieja puerta de madera del dojo. Como siempre, la puerta estaba cerrada y de ella colgaba un cartelito que recordaba a los viandantes que no se aceptaban alumnos nuevos. Don Bambú, por suerte, ya había superado ese obstáculo. Iba a llamar con un par de golpes a la puerta, pero antes de que pudiera darle, esta se abrió de golpe y porrazo. El maestro Tetsujin le esperaba al otro lado con una expresión severa. <br />
<br />
—<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">¿De nuevo aquí, joven? Creí haberte enseñado todo lo que necesitabas.</span><br />
—<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Así es, maestro, pero creo que puedo alcanzar el siguiente nivel con el haki de armamento. Me siento más capaz que nunca.</span><br />
—<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">¿Más seguro que nunca, dices? Bueno, si es así pasa. No seré yo el que desestime tu seguridad.</span><br />
<br />
El maestro se hizo a un lado para dejarle paso al enorme panda y dejó la puerta abierta a su paso. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Ya conoces el dojo. ¿Por qué no observas a algunos de mis alumnos y lo intentas por tu cuenta primero? Tengo unos asuntos que resolver fuera, pero volveré en una hora y me comentarás qué has conseguido.</span> —Don Bambú se vio en la obligación de asentir, ya que no podía obligar al maestro a quedarse, y cuando éste se marchó se adentró en el dojo y buscó a algún alumno que le pudiera servir de ejemplo. La mayoría estaban completamente concentrados en sus tareas. Distinguió a varios que debían de estar entrenando el haki de observación, ya que su constante meditación lo evidenciaba. Otros parecían más concentrados en sus extremidades que en el espacio a su alrededor. El alumno que más le llamó la atención tenía varios dedos de su mano derecha recubiertos de una suerte de armadura negra que Don Bambú reconoció al instante como igual a la de Nokia, si bien mucho menos avanzada. Sin pretender entrometerse, el panda se sentó a un par de metros del alumno y lo observó con ojo crítico. Estaba intentando entender cómo estaba canalizando su energía espirtual. El alumno le miró de reojo, pero procedió a ignorarle y a seguir con su tarea. Al cabo de un rato, toda la mano del estudiante se volvió completamente negra y con esta satisfacción se detuvo para descansar un momento. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Está muy bien.</span> —Elogió el panda. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Yo me enfrenté a una señora que se recubría entera. Menuda fue de tumbar.</span> —Omitió el hecho de que aquella señora era de la marina, por si acaso hería sensibilidades. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Oh... qué bien.</span> —El chico parecía incómodo. Debía de tener unos 20 años, cabello corto castaño y ojos marrones. Su complexión era atlética, pero no musculosa. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¿Cómo llevas el Kenbunshoku?</span> —Preguntó el panda con curiosidad. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Todavía no he empezado con él. Me temo que con ese no puedo ayudarte. No percibiría ni a un gigante a 3 metros de mí.</span> —Confesó. No parecía inmediatamente hostil contra los mink como tantos otros en el mundo. De hecho, parecía bastante amigable. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Ah bueno, todo llega. ¿Puedes darme algún consejo para lograr lo que acabas de hacer?</span> —El muchacho negó con la cabeza. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Sólo que concentres toda tu atención en la extremidad que quieras endurecer y a ver si te sale. Pero cansa, ¿eh? No sé cómo hacía esa señora que dices para extenderlo por todo su cuerpo. De aquí sólo el maestro hace algo así, pero dice que es un malgasto de energía innecesario.</span> —Don Bambú meditó acerca de ello mientras se rascaba la barbilla. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Vale, voy a ver si me sale.</span> —Y entonces el panda cruzó sus piernas y extendió su brazo derecho. Cerró el puño con fuerza y activó el haki armadura, pero intentó concentrarlo especialmente en su puño. Podía sentir su fuerza espiritual circulando por todo su cuerpo. Para ser sinceros, le parecía mucho menos agotador que el Haoshoku. Menos intuitivo también, como si fuera un arte a estudiar más que a manifestar sin más. Sin embargo, al cabo de cinco minutos de pura concentración, empezaba a sentirse capaz de redirigir su energía espiritual con mayor precisión y en mayores cantidades. Repentinamente, toda su mano adquirió una tonalidad completamente negra. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">¡Guau!</span> —Exclamó el otro alumno. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Yo tardé semanas... Ya entiendo por qué el maestro te dejó entrar la otra vez.</span> —Pero el chico se quedó sin palabras cuando el panda extendió el haki por todo su brazo derecho. El panda dobló el brazo y lanzó un puñetazo al aire. Se sentía capaz de derribar montañas. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¿Tenéis planchas de hierro o algo?</span> —Preguntó recordando el dojo de Skypiea. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Tenemos muñecos de madera, si te sirven de algo. Hay uno en el lateral izquierdo del jardín de fuera.</span> —Acompañado por aquel chico, Don Bambú salió a prisa del dojo mientras trataba de mantener la concentración en lo que estaba haciendo. Localizó inmediatamente el muñeco de madera, que estaba algo apartado de la casa, y saltó sobre el mismo propinándole un poderoso puñetazo descendente. La madera de aquella cosa se desintegró al paso de su puño derecho y en el suelo se formó un crater de medio metro de radio cuando la mano de Don Bambú impactó contra el suelo. Del mismo empezó a salir una humareda de polvo que al dispersarse reveló una tierra batida con un montón de astillas y trozos de madera de diferentes tamaños. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Si no supiera que esto lo has logrado por tu cuenta, diría que soy un profesor excelente.</span> —Dijo aquel muchacho sorprendido por lo que acababa de ver. —<span style="color: #E8C500;" class="mycode_color">Voy a seguir a lo mío. Honestamente no puedo enseñarte nada que no puedas replicar al momento, me parece a mí.</span> —Don Bambú le dedicó una sonrisa y experimentó con aquella habilidad mientras el maestro todavía no regresaba. Después del muñeco de entrenamiento partió una piedra por la mitad, abolló una plancha de metal que estaba medio enterrada en el suelo en otra parte del dojo y le dio un buen susto a un muchacho que estaba meditando junto a un estanque cuando provocó un pequeño cráter a su lado. El panda se disculpó con una risa nerviosa cuando el estudiante le empezó a insultar mientras recogía sus cosas y se iba a otra parte del jardín más tranquila.<br />
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El maestro Tetsujin llegó poco después, y admirando el estropicio que el panda había causado, concluyó que lo consideraba apto para empezar el entrenamiento. Todavía con las bolsas de la compra colgando de ambas manos, adoptó una postura pensativa mientras miraba con ojo crítico a su pupilo. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Entiendo que sólo has sido capaz de manifestarlo en una extremidad al mismo tiempo, ¿cierto?</span> —Don Bambú formó la cobertura negruzca en su brazo derecho e intentó aplicarla al mismo tiempo en su izquierdo, pero al hacerlo la derecha desapareció. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Eso me temo, maestro.</span> —Respondió el panda en consecuencia. El maestro no se sorprendió en absoluto, pero parecía animado. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Es lo normal, es lo normal joven. Veamos... Sí, creo que sí. Te entrenaré yo mismo en la sala que usamos para el Haoshoku, ¿te parece? Y si no te parece también, que mando yo.</span> —Con una risotada, Tetsujin se adentró en el dojo y se dirigió hacia su sala especial. Por algún motivo debía de tener un cierto aprecio por el panda, ya que no le mandaba entrenar fuera con los demás. Nada más entrar en la habitación solitaria donde anteriormente habían entrenado la versión avanzada del Haoshoku para no afectar a los otros estudiantes, el maestro se desprendió de su compra en un altillo cercano y se colocó en medio de la habitación. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Entrenaremos aquí para gozar de más espacio, ya que quizás te sientas inclinado a evitarme desplazándote por la habitación. Sin embargo, te animo a que no me esquives como yo tampoco te esquivaré a ti.</span> —Explicó el hombre de pelo cano. Al parecer, dedujo Don Bambú, el entrenamiento iba a consistir en alguna suerte de combate o de intercambio de golpes. Sin perder el tiempo se colocó delante de su maestro, a un metro y medio de distancia y adoptó una postura pasiva. Tenía las piernas ligeramente separadas, ambos brazos flexionados y los puños cerrados apuntando al techo. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Antes de comenzar.</span> —Empezó el maestro Tetsujin. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Me gustaría enseñarte a qué aspiramos exactamente con este entrenamiento.</span> —Dicho aquello, el maestro adoptó una expresión de concentración absoluta, como si estuviera reuniendo todas sus fuerzas para ejecutar alguna clase complicado movimiento. Repentinamente, la piel del maestro se ennegreció por completo y su musculatura se pronunció considerablemente producto de la tensión que estaba ejerciendo el haki sobre su cuerpo. El anciano pareció crecer en tamaño frente al panda, aunque esto pudo deberse a que éste también poseía y utilizaba a menudo el Haoshoku. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Honestamente, esto es un malgasto de energía.</span> —Comentó el maestro con serenidad mientras iba adoptando una posición más inclinada hacia el combate. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Sin embargo, es al mismo tiempo una excelente forma de comprobar que has dominado el uso avanzado del Busoshoku. Cubrir tu cuerpo enteramente de haki puede salvarte de alguna que otra situación y nos dará a entender que no tienes nada más que aprender en este dojo.</span> —Habiendo recibido aquella crucial información, Don Bambú se mentalizó ante la idea de tratar de extender el haki por todo su cuerpo y asintió. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Estoy listo, maest...</span> —Pero antes siquiera de que pudiera terminar, el maestro Tetsujin le propinó un potentísimo puñetazo en el abdómen. El panda ni siquiera había podido percibir su puñetazo. Se dobló en un ángulo de 90º, perdiendo todo atisbo de su anterior postura de combate, e hizo sus mejores esfuerzos por no vomitarle en los pies al viejo cabrón. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Pensaba que estabas listo, hombre.</span> —Se quejó el señor mientras el panda se recuperaba del impacto boqueando. Al levantar la vista pudo observar cómo el brazo del maestro humeaba ligeramente por la fricción del impacto. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Venga, que te he pegado flojo. Haz el favor de recubrir tu abdómen esta vez.</span> —Don Bambú se irguió aprentado con su mano derecha el punto donde le había golpeado. Todavía le dolía a horrores, pero hizo de tripas corazón y retiró la mano al tiempo que acumulaba en su zona abdominal el haki armadura más potente que podía. El maestro asintió satisfecho y procedió, en consecuencia, a propinarle un puñetazo en la cara que lo catapultó tres metros hacia atrás y lo dejó tumbado en el suelo cubriéndose el rostro con ambas manos. Le había dado en su vieja herida, lo cual sólo reavivaba los dolores del pasado. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Mala idea, que esto es un entrenamiento para que domines el haki de armadura como nunca lo has hecho hasta ahora. Tienes que ser capaz de recubrir varias partes de tu cuerpo al mismo tiempo.</span> —Explicó el maestro con tranquilidad por encima de los quejidos del panda. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Vamos, Max. Levántate y enséñame por qué vales tanto dinero.</span> —La mañana transcurrió con una dolorosa lentitud. A lo largo de las horas, el panda experimentó dolores atroces por todo su cuerpo debido a los inmisericordes impactos que su maestro le propinaba. Del último puñetazo (directo a la frente) tardó un buen rato en recuperarse. Su cabeza pulsaba como si su corazón estuviera latiendo con fuerza dentro de ella, pero cada pulsación agudizaba el malestar que estaba sintiendo por causa del dolor. La luz solar ya no entraba por las ventanas del dojo privado que estaban orientadas al este, pero tampoco por las contrarias, de modo que el sol debía de estar cerca de su cúspide indicando que se acercaban o que ya habían traspasado el mediodía. A lo largo de toda la mañana Don Bambú había logrado extender el haki de armamento hacia una segunda extremidad justo antes de que el maestro, a cuyos movimientos se había acostumbrado, le propinase un fuerte puñetazo en la zona recien recubierta. La diferencia fue notable, pues casi parecía como si su cuerpo presentase una resistencia similar al de una plancha de acero ante aquella bestia parda. Dolió mucho menos, eso desde luego, pero su cuerpo ya estaba bastante magullado y eso no supuso un gran alivio. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Bueno, vamos a parar un rato. Creo que es buena idea que comamos algo.</span> —Sugirió el maestro Tetsujin deshaciendo por completo su haki de armamento y perdiendo aquel característico color negro brillante, parecía complacido. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">No ha estado mal, D. Panda. Esa última parada le habría costado a cualquier otro de mis alumnos semanas.</span> —Concedió el anciano acercándose a donde el panda se había dejado caer para recuperar el aliento. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Creo que para cuando termine la tarde ya serás capaz de hacer lo mismo que yo.</span> —Pasó de largo sin tenderle una mano para levantarse y salió sin más ceremonias de la habitación. No le indicó al panda que se levantase ni que se preparase para ayudar con la comida, pero no hacía falta que se lo dijera. Don Bambú se irguió en cuanto tuvo las fuerzas suficientes y se levantó del suelo mientras sus brazos y piernas protestaban. Antes de poder alcanzar la puerta, esta se abrió de nuevo y el maestro entró acompañado de un par de alumnos con varias bandejas de comida, un mantel y cubiertos. Los alumnos le echaron un ojo con curiosidad al panda, ya que parecía ser una ocurrencia rara que el maestro entrenase en privacidad a alguien, pero sus rostros no dejaban ver qué era lo que realmente pensaban de ello.<br />
<br />
Una vez la comida estuvo dispuesta, el maestro ordenó a sus alumnos que se marchasen con un ademán, probablemente a organizar la comida del resto de los miembros del dojo, y se sentó en el sitio que había ocupado la última vez que el panda había estado allí. Don Bambú hizo lo mismo, sintiéndose quizás algo incómodo ante la idea de que no se esperase de él que ayudase en lo más mínimo, como si fuera alguna clase de invitado especial. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Maestro, ¿por qué no...?</span> —Empezó a decir, pero fue interrumpido rápidamente por el anciano. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">No te preocupes por esto, joven. Me sentiré satisfecho si logras dominar el haki antes de que termine el día. Si no lo consigues, mañana puedes encargarte de la comida para todo el dojo.</span> —Concedió. Satisfecho con aquella idea, el panda atacó la comida. Los manjares que se presentaban ante él parecían cocina propia de alguna tierra lejana. Alguna especie de pollo con una salsa anaranjada e innumerables especias que al entrar en contacto con la boca desplegaban un abanico de sabores sin fin discernible. Cada sabor dejaba paso al siguiente sin un claro punto intermedio, pero ninguno resultaba decepcionante. El pan que lo acompaba era delgado y parecía estar aderezado con curiosos aceites. Al hundirlo en la salsa, esta se adhería al pan con extrema facilidad y combinaba los sabores impregnados en ella para una experiencia completamente diferente. El postre resultó ser una suerte de flan especialmente denso con frutos dulces en su interior. Don Bambú nunca había comido nada similar, aunque el recuerdo de los platos que cocinaba Kovashi tampoco se quedaba muy atrás. Era un chef excelente, después de todo.<br />
<br />
La comida finalizó con agradable té oriental el cual resultaba ya más familiar. Las finas hierbas empleadas en su elaboración calmaban el estómago del panda y le protegían de cualquier posible indigestión al mismo tiempo que relajaban su tensa musculatura. Tras el té, los ánimos del mink estaban por las nubes y sentía capaz de extraer todo su potencial interior sin dificultad alguna. El maestro debió de percibir su buen ánimo, porque se levantó inmediatamente, recogió con energía los platos en el centro del mantel y los envolvió con el mismo para apartarlos hacia una esquina de la habitación en la que se encontraban. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Ya lo recogeremos después.</span> —Puntualizó Tetsujin antes de envolver todo su cuerpo con el haki armamento. De nuevo el anciano pareció crecer ante los ojos del panda y éste intentó hacer lo mismo. En primer lugar recubrió su brazo derecho y rápidamente le siguió un gran porcentaje del torso. Con un gruñido de esfuerzo, Don Bambú intentó expandir todavía más su haki. Con sus renovadas fuerzas y su espíritu inquebrantable se sintió capaz de lograr superar sus límites. Poco a poco, su brazo izquierdo comenzó a recubrirse también de aquella armadura espiritual. No fue hasta que sus últimos dedos se colorearon de un negro brillante que el maestro emitió un sonido de aceptación. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">No está mal, joven. Nada m...</span> —Pero sus halagos se vieron interrumpidos por el grito de esfuerzo de Don Bambú. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">¡Aún puedo lograr más, maestro!</span> —Afirmó mientras ponía todo su empeño y todas sus fuerzas en llegar todavía más lejos. Tenía que lograrlo, pensaba, para tener las fuerzas necesarias para afrontar a Kovashi en el futuro. Tenía que lograrlo para derrotar a su viejo amigo y quizás hacerle entrar en razón antes de que cometiese alguna estupidez por sus ansias de venganza. Poco a poco, la armadura fue extendiéndose por su pierna izquierda y según esta terminaba de volverse completamente negra, la derecha empezó a recubrirse también. Cuando terminó, únicamente la cabeza quedó libre de aquella armadura, pero no por mucho tiempo. Con un último estertor, Don Bambú tensó con fuerza todos sus músculos, flexionó sus brazos y piernas e inclinó su cuerpo hacia delante, como si se agachara. Poco a poco, la cobertura negra que había ya envuelto todo su cuerpo empezó a extenderse por su cuello, recubriendo su rostro poco a poco hasta llegar a la coronilla de la cabeza. Con una respiración entrecortada por el esfuerzo, Don Bambú se irguió de nuevo completamente negro ante su maestro, que sonreía con satisfacción. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Mejor de lo que hubiera imaginado, aunque un poco lento... ¿Podrás mantenerlo?</span> —Preguntó Tetsujin. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Sí, creo que sí.</span> —Se sentía raro, como si tuviera una suerte de sábana bajera cubriendo toda su piel al mismo tiempo. Sin embargo estaba completamente seguro de que se acababa de volver más fuerte y de que no le costaría mantenerse como estaba, al menos por un rato. Entendía lo que quería decir el maestro cuando afirmaba que aquello era un malgasto de energía y sintió una repentina oleada de respeto por aquella marine, Nokia, que había recubierto su cuerpo entero de haki armadura y había aguantado con entereza un combate a muerte con los revolucionarios. Lo que más le impresionaba, sin embargo, era la capacidad de su maestro para mantener aquella cobertura durante tanto tiempo. Cada segundo que transcurría con el haki armadura extendido de aquella forma drenaba sus fuerzas con rapidez. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Entrenemos maestro.</span> —Sugirió el panda, pero no creyó que hubiera hecho falta decirlo, porque Tetsujin se lanzó a por él a una velocidad endiablada y le propinó un potente puñetazo en el torso. Esta vez el panda ni siquiera se dobló ante el impacto y respondió con una fuerza similar a la del anciano con un derechazo hacia su cabeza. Tetsujin giró el rostro ante el impacto, que se había sentido como si estuviera golpeando una pared de hormigón armado. A aquel logro no le sucedió elogio alguno, sino que el anciano respondió agachándose y lanzando una docena de rápidos puñetazos a las piernas del mink, tratando de desestabilizarlo. Sin embargo, Don Bambú resistía con relativa facilidad las tentativas bélicas de Tetsujin. Sin dejarse derribar por aquella ráfaga de golpes, el panda envolvió con sus manazas los delgados hombros de su maestro y lo elevó en el aire, doblándose con sorprendente flexibilidad hacia atrás e incrustando la cabeza del anciano en el suelo, provocando un boquete considerable en la sala de entrenamiento. El maestro se quedó clavado en el suelo con el torso completamente vertical y las piernas flexionadas hacia atrás de una forma terrorífica, como si hubiera fallecido en el acto, pero rápidamente enderezó y extendió sus piernas hacia los lados. Con las manos se apoyó en la superficie lisa de suelo alrededor del boquete y empujándose con ellas sacó su cabeza hacia el exterior. Rápidamente comenzó a girar sobre sí mismo ayudándose de las manos, convirtiéndose en una suerte de peonza negra y propinándole patadas en el torso al oso sin detenerse ni un segundo. Don Bambú resistía con todas sus fuerzas, sintiéndose quizás invencible en aquel momento, pero en un momento dado, en plena sucesión de patadas, la cobertura negra del haki armadura se desvaneció por completo y Don Bambú fue proyectado hacia atrás tras una serie de rápidos y potentísimos golpes que, esta vez sí, le hicieron doblarse y caer al suelo terriblemente dolorido. Fue entonces, tras la desaparición de su tan potente armadura, que se dio cuenta de lo agotado que estaba. Sudaba, pero no como se sudaba tras el ejercicio anaeróbico, sino que recorría su frente y su torso un sudor frío más propio del miedo. Su espíritu estaba completamente aplacado y no se sentía capaz de levantarse aunque tuviera fuerzas de sobra para lograrlo. El maestro, al ver en qué estado se encontraba su alumno, también se deshizo de la cobertura negra que le envolvía y chasqueó la lengua como si estuviera molesto. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Un completo malgasto de energía, como te decía.</span> —Sentenció el anciano. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Pero una evidencia irrefutable de que has llegado más lejos que nadie de este dojo en a penas 12 horas. Sospecho que te costará un tiempo acostumbrarte pero... yo diría que ya le has cogido el tranquillo a lo esencial.</span> —Se sacudió las manos como si acabase de terminar un proyecto especialmente complicado pero satisfactorio. —<span style="color: #005DC2;" class="mycode_color">Te recomiendo que vuelvas al lugar que sea que llames hogar y duermas unas horas. Es una sensación horrible la de quedarse sin fuerzas por emplear el haki en exceso.</span> —El panda se levantó con dificultad del suelo, como si estuviera luchando contra unas ganas terribles de permanecer tumbado a pesar de poder moverse sin problemas, y se inclinó ante su maestro intentando expresar todo el agradecimiento posible. —<span style="color: #17B529;" class="mycode_color">Nunca lo hubiera logrado sin usted, maestro.</span> —Tetsujin le quitó importancia con un ademán distraído y se acercó a la puerta para abrirla y dejarle paso a su discípulo. Don Bambú salió de la habitación y, pasando de largo del resto de alumnos que le miraban con curiosidad, también del dojo. Una vez traspasado el umbral de la entrada y cerrada la puerta de madera tras él, se apoyó en una de las paredes del mismo y vomitó sin poder contenerse más. Verdaderamente era terrible la sensación de tener agotadas las reservas de energía espiritual. Esperaba que el vómito no molestase a nadie (había tenido la decendia de soltarlo en una zona donde la hierba estaba un poco alta y no había flores plantadas), pero por si acaso no se quedó a comprobarlo. Partió de inmediato al barco con la sensación de que había logrado volverse más fuerte. Si hubiera tenido disponible aquel poder a la hora de enfrentarse a Kovashi... <br />
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					Fic para la obtención del haki armadura medio, tiene más de 4100 palabras.
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			<title><![CDATA[[Pasado] Los modales hacen al hombre]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1637</link>
			<pubDate>Sun, 30 Mar 2025 10:41:19 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1637</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">57 de otoño, año 14, 06:45 a.m.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Camarote del Panzer Kaiser, Manglar 0, Sabaody</span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">“Aprendí que la rutina para mí no es monotonía”. Supongo.</span></div>
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Bostezaba tirado en la cama, a medio vestir y con los brazos entre cruzados tras la nuca, recién despierto. Supuse que ya no sería capaz de dormir nada más, pues, mis ojos abiertos de par en par, no paraban de moverse de punto a punto de la habitación sin ser capaces de cerrarse de nuevo. Me estiré en la cama, tocando con las manos el cabecero de esta y, con un gesto lento, me incorporé para sentarme en el borde. Enfundé mis botas y las até suavemente para ponerme de pie y caminar hacia la puerta, de cuyo pomo se sostenía mi camisa, un poco descosida ya por el tiempo, y me la puse para salir. E</span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">l barco estaba tranquilo y, a estas horas, la mar permitía que se meciera lo menos posible, haciendo de este un terreno tranquilo y apacible para dormir. Sin embargo, había sido expulsado del mundo onírico, por lo que mi rutina diaria debería comenzar. Caminé por el pasillo del barco cazador hasta llegar a la cocina donde, tras cerrar la puerta, busqué mi primer objetivo: — </span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Caféééé...</span></span></span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"> — murmuré con la voz baja y con más sueño que vergüenza.</span></div>
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Me acerqué a la cocina y encendí la estufa para preparar un café. Shoto debía haber dejado molido café ayer, pues, el bote, que usualmente está vacío, aún tenía suficiente para una carga. Agarré la cafetera y la desmonté, llenando la base con agua ya caliente y puse el filtro, lleno hasta arriba con café molido y la enrosqué. La puse sobre el fuego y esperé pacientemente con la tapa abierta hasta que el líquido marrón y dorado comenzó a emanar de la chimenea central de la cafetera. Cuando esto ocurrió, apagué el fuego y dejé que el calor residual hiciera su trabajo. Cuando toda el agua de la base pasó al recipiente principal y el café fue extraído con éxito, vertí la mitad del contenido sobre una taza con algo de leche caliente y salí a cubierta con ella, dejando el resto del café en la cocina para cuando el inventor despertara. Él tuvo a bien molerlo por mí, yo lo preparaba para él.</span><br />
<br />
<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">— <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cada vez hace más frío...</span></span> — dije justo antes de dar el primer sorbo del café, ya en cubierta.</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">57 de otoño, año 14, 06:45 a.m.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Camarote del Panzer Kaiser, Manglar 0, Sabaody</span></span></div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">“Aprendí que la rutina para mí no es monotonía”. Supongo.</span></div>
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<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Bostezaba tirado en la cama, a medio vestir y con los brazos entre cruzados tras la nuca, recién despierto. Supuse que ya no sería capaz de dormir nada más, pues, mis ojos abiertos de par en par, no paraban de moverse de punto a punto de la habitación sin ser capaces de cerrarse de nuevo. Me estiré en la cama, tocando con las manos el cabecero de esta y, con un gesto lento, me incorporé para sentarme en el borde. Enfundé mis botas y las até suavemente para ponerme de pie y caminar hacia la puerta, de cuyo pomo se sostenía mi camisa, un poco descosida ya por el tiempo, y me la puse para salir. E</span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">l barco estaba tranquilo y, a estas horas, la mar permitía que se meciera lo menos posible, haciendo de este un terreno tranquilo y apacible para dormir. Sin embargo, había sido expulsado del mundo onírico, por lo que mi rutina diaria debería comenzar. Caminé por el pasillo del barco cazador hasta llegar a la cocina donde, tras cerrar la puerta, busqué mi primer objetivo: — </span><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Caféééé...</span></span></span><span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font"> — murmuré con la voz baja y con más sueño que vergüenza.</span></div>
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">Me acerqué a la cocina y encendí la estufa para preparar un café. Shoto debía haber dejado molido café ayer, pues, el bote, que usualmente está vacío, aún tenía suficiente para una carga. Agarré la cafetera y la desmonté, llenando la base con agua ya caliente y puse el filtro, lleno hasta arriba con café molido y la enrosqué. La puse sobre el fuego y esperé pacientemente con la tapa abierta hasta que el líquido marrón y dorado comenzó a emanar de la chimenea central de la cafetera. Cuando esto ocurrió, apagué el fuego y dejé que el calor residual hiciera su trabajo. Cuando toda el agua de la base pasó al recipiente principal y el café fue extraído con éxito, vertí la mitad del contenido sobre una taza con algo de leche caliente y salí a cubierta con ella, dejando el resto del café en la cocina para cuando el inventor despertara. Él tuvo a bien molerlo por mí, yo lo preparaba para él.</span><br />
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<span style="font-family: Trebuchet MS;" class="mycode_font">— <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cada vez hace más frío...</span></span> — dije justo antes de dar el primer sorbo del café, ya en cubierta.</span>]]></content:encoded>
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