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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Manglares 30 al 39]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 16:38:07 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[Pr Rel - FIC Entrenamiento] Murasame]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=4004</link>
			<pubDate>Wed, 22 Jul 2026 03:46:51 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 28 de Primavera, Año 18. <br />
Archipiélago Sabaody, <br />
Manglares 60 – 69<br />
0900 horas</span></span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
Un día nuevo iniciaba en el cuartel de la marina en Sabaody el cual se repartía entre las raíces de los manglares del 60 al 69 como uno de los edificios más importantes que proveía al conjunto de manglares de aquella seguridad que sus habitantes y visitantes tanto visitaban. El olor a resina y salitre que se respiraba dadas las condiciones particulares de esta isla, que en realidad no puede catalogarse como tal, gracias a los árboles Yarukiman que la componen impactan en los sentidos del mismo modo que lo hace la brisa marina al navegar por las inquietantes aguas del Grand Line. A las 0900 horas del día, el cuarte es un bullicio de gente yendo y viniendo de las cocinas y hacia sus labores diarias, algunos abarrotando el patio de entrenamiento, otros siendo diligentes en la enfermería, aquellos con mentes enfocadas para el estudio, y demás marines de una variedad de rangos y razas que le daban a este cuartel de la marina una variedad cultural sin paragón. Gracias a mi haki de observación, el cual llevaba expandido a 150 metros de radio más por costumbre que por necesidad, podía sentir cada una de las 88 presencias que inundaban el cuartel de la marina en Sabaody con sus emociones aquel sexto sentido que había desarrollado gracias a las enseñanzas de mi otrora mentora, ahora amiga y líder, Karlglass. Si bien la cantidad de gente no era comparable con la abrumadora cantidad de presencias que conformaban el grueso de tropas en Marineford, la variedad de sensaciones era completamente diversa, como si fuera una reinterpretación multicultural de orígenes, deseos y aspiraciones. <br />
 <br />
Tal como lo hacia todos los días, yo me había levantado con el alba, hecho mis ejercicios de entrenamiento diario, bañado y vestido conforme a mi rango, orgulloso del mismo. La capa de Vicealmirante firmemente ajustada a mis hombros adornaba un atuendo jovial y relajado que definía mi intención en este viaje: ir sin pretensiones ni en búsqueda de una aventura. Estaba en Sabaody, gracias a Apolo por supuesto, para reencontrarme con mi segundo maestro del gyojiin karate, quien seguro tendría mucho que contarme tras la reconstrucción del manglar 33 tras su destrucción a manos de Akahige un par de años atrás. Avanzaba con pasos relajados pero firmes – con la capa de Vicealmirante ondeando ligeramente con la brisa de la primavera – por el pasillo que conducía hacia el comedor principal estando al tanto de las miradas curiosas y conforme con lo que las sensaciones que detectaba mi haki de observación. Al cruzar el umbral que separaba al pasillo del comedor una ráfaga de sonidos y olores explotaron frente a mi como lo había hecho la bomba de Odki Murray en el manglar 33, los platos y cubiertos repiqueteando a la par de los movimientos de quienes los consumían mientras que los aromas a café fresco, pan recién horneado, huevo y pescado cocinado inundaban el recinto proveniente desde la cocina adyacente al mismo. Las conversaciones disminuyeron en magnitud y algarabía al verme entrar pues la mayoría de los comensales eran reclutas que no habían ascendido aun en la jerarquía de la institución a la que servíamos, tras detectar la entrada de un oficial de mayor rango al que estaban acostumbrados a ver, pero le reste importancia al asunto y me dirigí hacia la barra donde la comida estaba servida a modo buffet eligiendo un poco de todo y sentándome en uno de los asientos libres entre un par de soldados nerviosos con mi presencia. Busqué entablar conversación con ellos explicándoles que tenía años sin visitar Sabaody y que había venido con otro Vicealmirante – Apolo Bahia – pero que veníamos por asuntos personales, de entrenamiento principalmente, con lo cual les vi relajarse ligeramente y logre que empezaran a hablar de cosas triviales: la comida, el día a día, el clima; incluso uno llego a pedirme consejos para ascender a lo cual le respondí que la principal forma en la que yo lo había logrado era rodeándome de compañeros en los que confiar, cosa que tomaron con mayor reverencia a la que esperaba.<br />
 <br />
Luego de treinta minutos de una charla que termino volviéndose amena, los soldados con los que compartía la mesa se disculparon pues tenían que volver a sus labores diarias, se levantaron de la mesa recogiendo sus platos y salieron del comedor despidiéndose alegremente a lo cual un par de superiores recriminaron con la cabeza pues, siendo severos, estaban en servicio y dirigiéndose a un oficial, pero yo le reste importancia al asunto despidiéndome igualmente agitando la mano levemente por encima de mi cabeza; al final de cuentas, nos encontrábamos en un comedor y la sensación de camaradería era tan importante como el seguir las formas. Siguiendo el ejemplo de aquellos marines, me levanté, recogí mi plato y dejé en la zona de lavado donde aproveche para decirle al equipo en la cocina que volvería en una hora para recolectar comida para el camino, y despidiéndome del resto de las personas bajando la cabeza ligeramente salí del comedor para dirigirme a la enfermería donde tomaría provisiones médicas pues nunca se puede estar lo suficientemente preparado. La enfermería del cuartel se encontraba en el ala norte del recinto y se presentaba como un salón alargado de unos veinte metros de fondo por ocho de ancho con seis camillas alineadas contra la pared derecha y armarios de madera cubriendo la izquierda de suelo a techo; en cuanto crucé la puerta el olor a alcohol, a hierbas secas y a jabón me devolvió de golpe a los años que pasé haciendo exactamente este trabajo antes de que me colgaran una capa de los hombros. Mi haki detectaba a cuatro presencias dentro, tres tranquilas y una que oscilaba entre el aburrimiento y la molestia, esta última perteneciente a un recluta sentado en la tercera camilla al que un enfermero le limpiaba un corte en el antebrazo. Me presenté la encargada, una mujer de mediana edad que soltó el mortero donde machacaba algo verde en cuanto vio los galones y se cuadró de golpe, y le expliqué que necesitaba reponer material para un par de días fuera del cuartel: vendas para detener el sangrado, ungüento para quemaduras, y antídotos para situaciones venenosas. Mientras me acercaba a la camilla del recluta y le corregía al enfermero el ángulo con el que estaba limpiando la herida, pues lo estaba haciendo con mucho entusiasmo, pero con muy poca técnica, esperé a que me entregaran las provisiones que había solicitado mismas que me fueron entregadas sin demora. Repartí todo lo recogido por los bolsillos interiores de la gabardina siguiendo el mismo orden de siempre, lo urgente en el lado derecho, lo que puede esperar en el izquierdo, y me despedí de la oficial agradeciéndole el material, pues nunca se puede estar lo suficientemente preparado.<br />
 <br />
Volví a la cocina justo cuando se cumplía la hora que había prometido y me encontré con que el equipo ya tenía listo lo que les había pedido, cuatro raciones envueltas en papel encerado metidas en una bolsa de tela, carne y verduras enrolladas en una masa fina que podía comerse andando sin ensuciarme la gabardina, además de dos cantimploras llenas hasta el tapón y un paquete extra de pescado seco que el cocinero calvo insistió en que llevara conmigo. Resultó que el hombre era gyojin al igual que yo, un pez roca de brazos como troncos que llevaba once años sirviendo en Sabaody y que me reconoció por el tono de mi piel como uno de los suyos, con lo cual la conversación derivó durante unos minutos hacia rememorar aquellos tiempos de la infancia, hablando de la isla Gyojin, de lo que se echa de menos y de lo que no. Aproveché para preguntarle por el estado de los manglares del 30 al 39 y su respuesta fue exactamente la que esperaba, que aquello seguía siendo tierra de nadie por más redadas que montaran, que las tabernas de allí no servían más que de tapadera y que ninguno de los nuestros se acercaba por esa zona si podía evitarlo. Antes de salir revisé el inventario completo apoyado contra la pared del pasillo, el den den mushi en el bolsillo del pecho, los kits médicos repartidos, las cantimploras cruzadas, la comida al hombro izquierdo, los guantes de combate ajustados en cada puño y el tridente firmemente sujeto a la espalda con sus dos correas, y crucé el portón oeste con el haki de observación expandido a ciento cincuenta metros, como siempre.<br />
 <br />
El trayecto hasta los manglares del 30 al 39 se extendía a lo largo de varios kilómetros de pasarelas, raíces y tramos de suelo firme, y calculé que a buen paso me llevaría entre tres y cuatro horas alcanzar las ruinas, por lo que me acomodé en un ritmo tranquilo y cómodo y dejé que el archipiélago fuera desfilando a mi alrededor con sus colores, olores y sonidos tan distintivos. Los primeros kilómetros discurrieron entre manglares muy transitados donde la marina todavía significaba algo, con negocios montados sobre plataformas ancladas a las raíces, niños que corrían por las pasarelas esquivando a los adultos por los lados y entre sus piernas, comerciantes voceando pescado, fruta y recambios de bicicleta burbuja a partes iguales, todo bañado por esa luz verdosa y filtrada que se cuela entre las copas de los Yarukiman en un paisaje que ninguna otra isla del mundo consigue imitar. Mi haki me iba dibujando el flujo entero de gente sin que tuviera que levantar la vista del camino, cerca de trescientas presencias entrando y saliendo del radio conforme avanzaba, la mayoría tan absortas en sus asuntos que ni se enteraban de mi presencia, y solo unas pocas deteniéndose un segundo en mí antes de volver a lo suyo. El olor cambiaba cada doscientos metros según por delante de qué puesto pasara, y por encima de todo el estallido constante de las burbujas que subían del suelo y reventaban a distintas alturas por encima de mi cabeza.<br />
 <br />
Luego de cuatro horas de caminata, al cruzar el manglar 33 cuando el paisaje me obligó a detenerme. La última vez que pisé este “grove” (como le conocían los locales) lo hice entre escombros, con la sensación de que moriría en cualquier momento al servicio de la causa, y ahora, cuatro años y siete meses después, sobre el mismo suelo se alzaban dos avenidas nuevas que se cruzaban en ángulo recto y un mercado techado de unos cuarenta metros de largo lleno de gente que compraba, discutía precios y hacía su vida encima de aquello. La reconstrucción llegaba hasta unos veinticinco metros de altura, más o menos donde recuerdo que se detuvo el radio de la bomba de Odki Murray, y a partir de ahí, hacia arriba, las raíces del árbol seguían mostrando el mismo color negro y la misma textura de corteza reventada que dejó Akahige, cicatrices que no había forma de taparlas. Me quedé aproximadamente un minuto apoyado en la barandilla de la avenida sur observando el contraste entre la madera nueva y la vieja, con el haki captando doscientas y pico presencias felices y ajenas dentro del radio. Conforme dejé atrás el manglar 33 el ambiente se enrareció de forma gradual y sin aviso, como si alguien hubiera trazado una línea invisible entre ellos, las pasarelas se volvieron viejas y peor mantenidas, con tablones que crujían bajo mi peso de forma lo bastante preocupante como para obligarme a repartir el peso, los mercados desaparecieron por completo para dar paso a tabernas de fachada cerrada y locales sin nombre de los que apenas salía movimiento pero de los que mi haki detectaba presencias agrupadas de tres en tres y de cuatro en cuatro. El olor también cambió, más denso, a madera podrida y agua estancada. Aquí el calor no era el mismo que junto al cuartel, sino húmedo y quieto por la falta de brisa entre los edificios apretados, y mi piel de gyojin empezó a reclamarme el líquido vital con esa comezón sorda que solo los de mi raza conocemos, por lo que fui bebiendo de la primera cantimplora que me habían dado en la cocina del cuartel de la marina a intervalos regulares mientras evitaba mirar demasiado el agua turbia que corría entre las raíces cuatro o cinco metros por debajo de las pasarelas, sabiendo que no era ni el momento ni el lugar.<br />
 <br />
La última vez que recorrí este camino, hacía cuatro años y siete meses, era un recluta de la división 21 que apenas sabía lo que buscaba y que tuvo que evadir a un grupo de esclavistas que le rodeó en un claro, saltando por encima de sus trampas y dejándolos atrás gritando de frustración. Esta vez el trayecto discurrió de otra forma, y no porque la zona hubiera mejorado, que seguía igual de podrida, sino porque la capa de Vicealmirante y los dos metros diez de tridente cruzados a mi espalda hablaban por sí solos, de modo que la mayoría de las presencias que mi haki captaba agazapadas tras las paredes se limitaron a quedarse quietas hasta que pasara. Solo en un punto la cosa estuvo cerca de torcerse, cruzando un tramo estrecho de pasarela de unos tres metros de ancho flanqueado por dos edificios de madera de diez metros de altura, cuando detecté a tres individuos apostados en el tejado de mi derecha, a unos doce metros por delante de mi posición y ocho de altura, con esa mezcla exacta de codicia y cálculo en sus emociones que delata a quien está sopesando si el botín compensa el riesgo. No me detuve ni giré la cabeza, simplemente levanté la mano izquierda por encima del hombro y les dediqué un saludo tranquilo con la palma abierta, haciéndoles saber que sabía perfectamente que estaban ahí, y para cuando terminé de cruzar el tramo las tres presencias ya se habían dispersado en direcciones opuestas.<br />
 <br />
Reconocí las ruinas en cuanto asomaron entre la vegetación, las mismas columnas derruidas y devoradas por el musgo que había cruzado años atrás, con los caminos de piedra tragados por las enredaderas extendiéndose en el corazón de aquella zona como el fantasma de un monumento que alguna vez fue esplendoroso. No me molesté con los corredores del interior ni con las trampas que años atrás me habían puesto a prueba, pues antes de despedirnos la última vez el propio Trident me había mostrado el atajo del flanco este, un sendero estrecho de metro y medio de ancho entre dos muros de piedra cubiertos de enredadera que desembocaba directamente en la cámara central, así que lo tomé sin dudarlo. Conforme avanzaba por él, mi haki de observación fue captando una única presencia viva en el centro de la zona de entrenamiento, tan tranquila, densa y desmesurada como la tenía grabada en la memoria, y junto con ella, subiendo de volumen a cada paso que daba, una música cargada de sintetizadores empezó a filtrarse entre las piedras hasta hacerme vibrar las suelas de las botas, un ritmo frenético de luces imaginarias y compases electrónicos que me arrancó una carcajada por lo bajo, pues en todo el archipiélago solo existía una persona capaz de montar semejante escándalo en mitad de unas ruinas olvidadas. Algunas cosas sencillamente no cambiaban. El pasillo desembocó por fin en la gran cámara circular que tan bien conocía, y lo primero que me llamó la atención fue la docena de focos de escenario que colgaban de las vigas derruidas del techo, montados con un esmero y una dedicación que solo un alma en el mundo estaría dispuesta a invertir en semejante despliegue. Bajo el único haz de luz que quedaba encendido, en el centro exacto de la sala, sosteniendo la pose final de vaya uno a saber qué acto de qué obra imaginaria, se encontraba mi segundo maestro del gyojin karate. <br />
 <br />
Trident Glam se alzaba en toda su gloria, dos metros de músculo esculpido sobre una piel verde que se aclaraba en el torso y el rostro, las aletas asomándole de los antebrazos y a ambos lados de la cara, un brazo alzado hacia el techo y el otro cruzado sobre el pecho, con la capa carmesí cayéndole de los hombros sujeta por el broche dorado con forma de cabeza de pez y la corona ornamentada destellando bajo la luz. Vestía únicamente aquel bañador corto rojo que le recordaba, las pezoneras en forma de corazón cubriéndole el pecho exactamente donde las tenía la última vez, los labios pintados de un morado intenso y los ojos y las cejas maquillados de un rojo que combinaba a la perfección con la capa. Estaba tal como le recordaba; él, sin volverse un solo grado proyectó su voz – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¡Un intruso osa profanar el clímax del acto tercero!”</span></span> – gritó hacia un público que solo él veía. Solo entonces giró la cabeza lo justo para posar los ojos sobre mí, momento en el cual la máscara teatral se le resquebrajó en una sonrisa amplísima llena de dientes afilados – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¡Pero por todos los mares, si es mi besto friendo! ¿Cuánto ha pasado, alumno, cuatro años, cinco? Y mírate nada más, con capa y tridente cruzado a la espalda, has venido hasta mi humilde escenario a restregarle a este pobre artista incomprendido lo lejos que has llegado.”</span></span> – bajé el tridente del hombro y lo apoyé con cuidado contra una de las columnas medio derruidas antes de acercarme, y me detuve a poco menos de dos metros de él tal como hice la primera vez que lo tuve enfrente, momento en el cual junté los brazos a los costados y le dediqué la reverencia respetuosa de siempre antes de erguirme y alzar la mano derecha con la palma abierta, buscando aquel saludo más informal que ambos habíamos compartido desde el día en que dejamos atrás la formalidad de maestro y alumno – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Cuatro años y siete meses, maestro, para ser exactos, y lo del tridente es culpa suya en buena parte, aunque usted todavía no lo sepa.”</span></span> – le respondí dejando asomar uno de mis colmillos.<br />
 <br />
Trident y yo estrechamos las manos con una fuerza descomunal en parte por el gusto de vernos desde hacía tiempo y en parte para medir que tanto habíamos crecido tras el paso del mismo, y él me sostuvo la mirada un segundo más de la cuenta, los ojos maquillados de rojo entrecerrándose en esa lectura suya con la que podía ver hasta lo más profundo de mi alma. En los cuatro años y medio que habían pasado desde nuestra despedida yo había enterrado a más de un compañero de división, había tomado vidas por primera vez en Mystoria y las que vinieron después, había firmado cartas a familias que ni conocía ni nunca conocería y había cruzado islas cuyo recuerdo preferiría poder arrancarme de la memoria, por lo que encontrar al viejo pez rape abismal posando bajo sus focos como si el paso del tiempo fuera una construcción social en lugar de una realidad me asentó en el pecho algo que ni siquiera sabía que traía suelto. Él lo notó, por supuesto que lo notó, porque lo notaba todo por debajo de aquella capa de purpurina que se ponía encima para andar por el mundo – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Traes bastante más peso encima que la última vez, alumno, y no me refiero al músculo, que también, no te creas que no lo he notado.”</span></span> – comentó soltándome la mano y girando sobre su propio eje con una pirueta completamente innecesaria para accionar un pequeño den den mushi de escenario que llevaba prendido en el interior de la capa, con lo cual la mitad de los focos se apagaron de golpe y dejaron la cámara en una penumbra mucho más cómoda para conversar – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Pero descuida, que se que no has venido aquí para ser juzgado ni es mi intencion hacerlo. Aunque sabes que en mi tienes un oído amigo, en caso de que lo necesites.”</span></span> – con una mueca de alivio le expliqué el motivo de mi visita en pocas palabras, procurando no adornarlo más de la cuenta porque con Trident cualquier exceso de dramatismo conviene dejárselo a él, y le conté que en las últimas misiones había topado una y otra vez con el mismo límite, que por más que hubiera perfeccionado el gyojin karate cuerpo a cuerpo y hubiera sumado el tridente a mi repertorio para ganar dos metros de alcance, seguía existiendo una franja incómoda a la distancia que no conseguía cubrir con eficacia ni con los puños ni con el arma ni con el Samegawara seiken, y que ese vacío me había costado caro contra adversarios que brillaban por justamente saberse mantener apartados. <br />
 <br />
Antes de que me contestara aproveché para preguntarle por el manglar 33 y por lo de Akahige, pues lo había visto de camino y él lo habría vivido mucho más de cerca que yo, y aquello le sacó un monólogo de media hora sobre la barbarie de destruir un manglar entero, sobre la reconstrucción que según él termino de enterrar la poca alma que quedaba en la zona y sobre cómo la madera nueva no tenía la gracia de la vieja, argumento que solo él en el mundo entero consideraría relevante en semejante contexto. Cuando por fin volvió al asunto que me traía, se detuvo en seco, se pasó lentamente la lengua por los dientes afilados y me clavó aquella mirada críptica que ya le conocía – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“El Samegawara seiken que te enseñé te lanza un único golpe, perforante, letal, precioso a su manera, capaz de atravesar a un enemigo de lado a lado con el vapor de agua comprimido.”</span></span> – dijo por fin, caminando hacia el fondo de la cámara donde tenía dispuesta contra el muro una hilera de seis blancos de madera separados entre sí por poco menos de un metro – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Pero es una técnica pensada para bailar cuerpo a cuerpo ¿me entiendes? Existe una técnica que resuelve justo eso, y no te voy a mentir, dudé seriamente si mostrártela, porque exige un control del reparto del agua que apenas un puñado de discípulos en toda mi carrera ha llegado a alcanzar. </span></span>– alzó la mano derecha con los cinco dedos bien separados, la mantuvo un instante en alto como quien deja crecer la expectación de un teatro repleto, y de pronto la sacudió con un movimiento seco hacia la hilera de blancos que descansaban a treinta metros de nuestra posición – “<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">Se llama Murasame.”</span></span> – dijo, y de aquel único gesto no brotó un proyectil sino una decena de gotas de agua comprimida del tamaño aproximado de un guijarro cada una que cruzaron la cámara en un abanico apretado y silbante, reventando los seis blancos de forma casi simultánea. Mientras el aire se llenaba de virutas flotando bajo el haz de los focos yo me quedé quieto, contando los impactos y calculando el patrón – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Se parece un poco a Uchimizu, pero mejor, más potente.”</span></span> – dije más para mí que para él.<br />
 <br />
Trident dio una sola palmada, encantado de que lo hubiera pillado tan rápido, y se acomodó de nuevo la corona con ambas manos tapando la pequeña antena luminosa que yo sabía que ocultaba debajo, momento en el cual su tono se volvió un punto más grave, más de maestro y menos de actor – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Exactamente eso. Donde el Uchimizu es un solo impacto, el Murasame barre a un grupo entero.”</span></span> – caminó hasta los blancos destrozados y arrancó una astilla del central antes de continuar – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Pero aquí viene el precio que casi ningún aspirante está dispuesto a pagar, y presta atención porque es la esencia misma de la técnica. Cada gota que sumas al aguacero aumenta la fuerza y precisión que debes emplear a todas las demás, por lo que ejecutar el Murasame es un ejercicio constante de balance.”</span></span> – dijo Trident, demostrando nuevamente su gran sabiduría en el dominio del gyojin karate. Empezamos esa misma tarde, sin darme apenas tiempo de recuperar el aliento tras las cuatro horas de caminata, porque si algo caracterizaba a Trident por debajo de toda su parafernalia era que no perdía ni un minuto una vez que decidía enseñar. Me condujo fuera de la cámara por un pasadizo lateral hasta el mismo claro donde corría aquel arroyo artificial que años atrás me había servido para aprender el Samegawara seiken, ahora bastante más crecido y con la corriente reforzada por lo que supuse serían nuevas canalizaciones construidas en su tiempo libre entre obra y obra, y me plantó frente a una hilera de blancos a ocho metros para que reprodujera lo que acababa de mostrarme. Los primeros intentos fueron un desastre absoluto, de esos que le bajan a uno los humos de golpe por más capa que lleve a la espalda, pues al ejecutar el movimiento base forzando la fragmentación del agua en el punto de salida, la mitad de las gotas se me deshicieron en el aire antes de recorrer siquiera tres metros, evaporándose en una nube inútil de vapor, mientras la otra mitad salió disparada con tan poca cohesión y en una dispersión tan salvaje que ni una sola llegó a rozar los blancos. Trident, mientras tanto, se había sentado en una roca a comer fruta y narraba cada uno de mis fallos en voz alta y en tercera persona, como si comentara la escena para un público inexistente.<br />
 <br />
El problema, comprendí tras casi dos horas de fracasos encadenados, era que yo trataba el agua como una única masa que reventaba al azar en el momento del lanzamiento, cuando lo que él hacía en realidad era definir cada gota por separado antes de soltarla, imponerle a cada una un rumbo, una velocidad y un peso concretos en el mismo instante en que abandonaban su mano. Era parecido de cierta forma a lo que hago con el haki, solo que esa energía es mía y esta agua no lo es, y esa diferencia era como el día y la noche. Por eso Trident me obligó a dejar los lanzamientos y a pasar el resto de la tarde con la mano derecha sumergida hasta la muñeca en la corriente, separando el agua en hilos finos con los dedos y sintiendo cómo cada uno respondía de forma distinta según la presión que le aplicara. Nuevamente de vuelta a hacer un ejercicio lento, tedioso y frustrante como las dos veces anteriores que entrené con él, que llegué a odiar tanto como él disfrutó viéndome sufrir – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“El agua es caprichosa, Fuguwu, tienes que conocer a cada gota por su nombre.”</span></span> – me soltó en algún momento del entrenamiento algo que estuve tentado a descartar como filosofía barata pero que no me atreví a hacer por respeto a mi maestro, sabía que mi frustración estaba generándome estragos. Tras dormir apenas cinco horas y desayunar pescado seco ya lograba una descarga bastante más decente, varias gotas dirigidas contra tres blancos situados a diez metros con dos de cada tres impactos cayendo más o menos donde pretendía, progreso que Trident recompensó de inmediato subiendo la exigencia como acostumbraba a hacer en cuanto mostraba un atisbo de mejora. Me puso a ejecutar el Murasame en movimiento, corriendo en zigzag entre las columnas medio derruidas de la cámara mientras él, plantado en el centro con una pila de escombros a sus pies, me arrojaba fragmentos de piedra de distintos tamaños que yo debía interceptar en pleno vuelo con el aguacero antes de que me alcanzaran. Ahí la técnica me mostró su verdadera cara, porque calcular la dispersión y el número de gotas con los pies firmes era una cosa y hacerlo mientras corría a toda velocidad esquivando obstáculos era otra completamente distinta, de modo que me comí más de un pedrusco en toda la extensión de la palabra.<br />
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Tras casi una hora de entrenamiento continuo, con el sudor corriéndome por la calva, la gorra y la capa de la marina descansando felizmente con el resto de mis cosas en otra estancia, cuando probé por fin lo que llevaba considerando desde la primera demostración, que fue sustituir el agua por el veneno que secreto de los nudillos. Esto ya lo había intentado anteriormente con cada una de las técnicas del gyojin karate que me lo permitían pues la idea me fascinaba, imaginar un aguacero de gotas de veneno lanzadas de un solo gesto sería un arma devastadora contra cualquier grupo, pero el resultado me confirmó lo que ya me temía por lo que me había pasado años atrás con el Samegawara seiken y el Uchimizu, y es que la densidad del veneno es distinta a la del agua, más viscosa y pesada, con unas propiedades que le deshacían por completo el patrón de dispersión que tanto me estaba costando dominar, saliendo las gotas agrupadas, lentas y sin la cohesión necesaria. Aparté la idea mentalmente para trabajarla más adelante en solitario, lejos de la mirada demasiado curiosa de Trident, pues no tenía intención de mostrarle a nadie los detalles finos de una técnica envenenada, literalmente. Pasaron un par de días hasta que, tras demostrar el suficiente avance, Trident me pidió que dedicaramos la siguiente parte del entrenamiento a enfocarnos en la precisión bajo condiciones adversas, y él, fiel a su naturaleza, convirtió cada prueba en un pequeño espectáculo. Me llevó primero a una sección de las ruinas que se inundaba con la marea alta, donde el agua salada subía hasta cubrir el suelo con una lámina de unos treinta centímetros, y me hizo practicar el aguacero manteniendo el equilibrio sobre las piedras resbaladizas que asomaban de la superficie, obligándome a no utilizar el Geppo para no caer al agua en caso de perder el balance pues si bien era una técnica que podía usar en el futuro, rompía por completo la razón de este entrenamiento. Después montó la prueba que de verdad me costó, apagando todos los focos salvo uno que orientó hacia el techo para dejar la cámara en penumbra, y me pidió que acertara a blancos colgados de las vigas a distintas alturas y distancias, entre los veinticinco y los treinta metros, sin permitirme usar el haki de observación, con lo cual tuve que concentrarme en evitar usarlo a la vez que buscaba realizar la técnica. Era verdaderamente frustrante lo que me exigía Trident, lo sentía como si me pidiera que me extirpara los ojos, quedando completamente apartado de uno de mis sentidos. Fallé una y otra vez durante horas, con la frustración creciéndome en el pecho hasta que, en un momento dado, respirando hondo y contando mentalmente hasta tres para serenarme como él mismo me había enseñado años atrás, dejé de intentar encontrar el agua y simplemente la sentí, tras lo cual un aguacero cruzó la penumbra y reventó tres de los cuatro blancos colgantes – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“¡Gowowo wowo, lo he conseguido!”</span></span> – celebré cerrando los puños y alzándolos en señal de victoria. <br />
 <br />
Para la tarde de aquel día, con el sol de primavera declinando y tiñendo de anaranjado la luz que se colaba por las grietas del techo, ya era capaz de ejecutar el Murasame con un control que al empezar me habría parecido imposible de alcanzar en tan poco tiempo, regulando a voluntad la distancia hasta alcanzar los 30 metros según lo que el momento requiriera, y todo ello sin detener mi propia carrera ni perder el equilibrio sobre terreno irregular. Trident dio el entrenamiento por concluido con una reverencia exageradísima que abarcó a un público imaginario de miles de espectadores, inclinándose hasta casi rozar el suelo con la corona antes de erguirse de golpe con los brazos extendidos hacia el techo, y aprovechó el gesto para volver a encender la totalidad de los focos y bañar la cámara en aquella luz de escenario que tanto disfrutaba. Recogí el tridente de la columna donde lo había dejado apoyado tres días atrás y me lo crucé de nuevo a la espalda ajustando las correas sobre los hombros, comprobé que la capa y la gorra, aunque cubiertas de polvo de piedra y virutas de madera, seguían en condiciones dignas de un Vicealmirante que pronto tendría que volver a la base, y antes de encaminarme hacia la salida me detuve frente a Trident y le repetí, tal como hice la primera vez que nos despedimos, que su nombre y el del gyojin karate llegarían lejos gracias a este alumno, y que esperaba que nuestra amistad perdurara más allá de los años y las distancias que la marina fuera poniendo entre nosotros. Trident me escuchó con una mano apoyada sobre el pecho, justo encima de una de las pezoneras en forma de corazón, y por un instante muy breve me pareció ver un brillo distinto en aquellos ojos maquillados de rojo antes de que volviera a taparlo todo con su capa de purpurina de siempre – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Cuando quieras volver, mi besto friendo, este viejo teatro tiene un asiento reservado para ti en primera fila. Aunque me temo que no tengo nada más que enseñarte, si quieres seguir dominando este arte tendrás que volver al Nuevo Mundo.”</span></span> – me dijo acompañándome hasta la boca del atajo del flanco este. La noticia me tomo inicialmente por sorpresa, pero lo acepte de buena forma igualmente. Al final de cuentas, el Nuevo Mundo era nuestro destino, y Trident no era mi único maestro en este arte marcial, por lo que era lógico que en aquellos mares aun mas bravos que los del Paraiso se encontraran personas con mayor dominio del Gyojin Karate, y yo estaba empecinado a encontrarles y hacerles enseñarme.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 28 de Primavera, Año 18. <br />
Archipiélago Sabaody, <br />
Manglares 60 – 69<br />
0900 horas</span></span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
Un día nuevo iniciaba en el cuartel de la marina en Sabaody el cual se repartía entre las raíces de los manglares del 60 al 69 como uno de los edificios más importantes que proveía al conjunto de manglares de aquella seguridad que sus habitantes y visitantes tanto visitaban. El olor a resina y salitre que se respiraba dadas las condiciones particulares de esta isla, que en realidad no puede catalogarse como tal, gracias a los árboles Yarukiman que la componen impactan en los sentidos del mismo modo que lo hace la brisa marina al navegar por las inquietantes aguas del Grand Line. A las 0900 horas del día, el cuarte es un bullicio de gente yendo y viniendo de las cocinas y hacia sus labores diarias, algunos abarrotando el patio de entrenamiento, otros siendo diligentes en la enfermería, aquellos con mentes enfocadas para el estudio, y demás marines de una variedad de rangos y razas que le daban a este cuartel de la marina una variedad cultural sin paragón. Gracias a mi haki de observación, el cual llevaba expandido a 150 metros de radio más por costumbre que por necesidad, podía sentir cada una de las 88 presencias que inundaban el cuartel de la marina en Sabaody con sus emociones aquel sexto sentido que había desarrollado gracias a las enseñanzas de mi otrora mentora, ahora amiga y líder, Karlglass. Si bien la cantidad de gente no era comparable con la abrumadora cantidad de presencias que conformaban el grueso de tropas en Marineford, la variedad de sensaciones era completamente diversa, como si fuera una reinterpretación multicultural de orígenes, deseos y aspiraciones. <br />
 <br />
Tal como lo hacia todos los días, yo me había levantado con el alba, hecho mis ejercicios de entrenamiento diario, bañado y vestido conforme a mi rango, orgulloso del mismo. La capa de Vicealmirante firmemente ajustada a mis hombros adornaba un atuendo jovial y relajado que definía mi intención en este viaje: ir sin pretensiones ni en búsqueda de una aventura. Estaba en Sabaody, gracias a Apolo por supuesto, para reencontrarme con mi segundo maestro del gyojiin karate, quien seguro tendría mucho que contarme tras la reconstrucción del manglar 33 tras su destrucción a manos de Akahige un par de años atrás. Avanzaba con pasos relajados pero firmes – con la capa de Vicealmirante ondeando ligeramente con la brisa de la primavera – por el pasillo que conducía hacia el comedor principal estando al tanto de las miradas curiosas y conforme con lo que las sensaciones que detectaba mi haki de observación. Al cruzar el umbral que separaba al pasillo del comedor una ráfaga de sonidos y olores explotaron frente a mi como lo había hecho la bomba de Odki Murray en el manglar 33, los platos y cubiertos repiqueteando a la par de los movimientos de quienes los consumían mientras que los aromas a café fresco, pan recién horneado, huevo y pescado cocinado inundaban el recinto proveniente desde la cocina adyacente al mismo. Las conversaciones disminuyeron en magnitud y algarabía al verme entrar pues la mayoría de los comensales eran reclutas que no habían ascendido aun en la jerarquía de la institución a la que servíamos, tras detectar la entrada de un oficial de mayor rango al que estaban acostumbrados a ver, pero le reste importancia al asunto y me dirigí hacia la barra donde la comida estaba servida a modo buffet eligiendo un poco de todo y sentándome en uno de los asientos libres entre un par de soldados nerviosos con mi presencia. Busqué entablar conversación con ellos explicándoles que tenía años sin visitar Sabaody y que había venido con otro Vicealmirante – Apolo Bahia – pero que veníamos por asuntos personales, de entrenamiento principalmente, con lo cual les vi relajarse ligeramente y logre que empezaran a hablar de cosas triviales: la comida, el día a día, el clima; incluso uno llego a pedirme consejos para ascender a lo cual le respondí que la principal forma en la que yo lo había logrado era rodeándome de compañeros en los que confiar, cosa que tomaron con mayor reverencia a la que esperaba.<br />
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Luego de treinta minutos de una charla que termino volviéndose amena, los soldados con los que compartía la mesa se disculparon pues tenían que volver a sus labores diarias, se levantaron de la mesa recogiendo sus platos y salieron del comedor despidiéndose alegremente a lo cual un par de superiores recriminaron con la cabeza pues, siendo severos, estaban en servicio y dirigiéndose a un oficial, pero yo le reste importancia al asunto despidiéndome igualmente agitando la mano levemente por encima de mi cabeza; al final de cuentas, nos encontrábamos en un comedor y la sensación de camaradería era tan importante como el seguir las formas. Siguiendo el ejemplo de aquellos marines, me levanté, recogí mi plato y dejé en la zona de lavado donde aproveche para decirle al equipo en la cocina que volvería en una hora para recolectar comida para el camino, y despidiéndome del resto de las personas bajando la cabeza ligeramente salí del comedor para dirigirme a la enfermería donde tomaría provisiones médicas pues nunca se puede estar lo suficientemente preparado. La enfermería del cuartel se encontraba en el ala norte del recinto y se presentaba como un salón alargado de unos veinte metros de fondo por ocho de ancho con seis camillas alineadas contra la pared derecha y armarios de madera cubriendo la izquierda de suelo a techo; en cuanto crucé la puerta el olor a alcohol, a hierbas secas y a jabón me devolvió de golpe a los años que pasé haciendo exactamente este trabajo antes de que me colgaran una capa de los hombros. Mi haki detectaba a cuatro presencias dentro, tres tranquilas y una que oscilaba entre el aburrimiento y la molestia, esta última perteneciente a un recluta sentado en la tercera camilla al que un enfermero le limpiaba un corte en el antebrazo. Me presenté la encargada, una mujer de mediana edad que soltó el mortero donde machacaba algo verde en cuanto vio los galones y se cuadró de golpe, y le expliqué que necesitaba reponer material para un par de días fuera del cuartel: vendas para detener el sangrado, ungüento para quemaduras, y antídotos para situaciones venenosas. Mientras me acercaba a la camilla del recluta y le corregía al enfermero el ángulo con el que estaba limpiando la herida, pues lo estaba haciendo con mucho entusiasmo, pero con muy poca técnica, esperé a que me entregaran las provisiones que había solicitado mismas que me fueron entregadas sin demora. Repartí todo lo recogido por los bolsillos interiores de la gabardina siguiendo el mismo orden de siempre, lo urgente en el lado derecho, lo que puede esperar en el izquierdo, y me despedí de la oficial agradeciéndole el material, pues nunca se puede estar lo suficientemente preparado.<br />
 <br />
Volví a la cocina justo cuando se cumplía la hora que había prometido y me encontré con que el equipo ya tenía listo lo que les había pedido, cuatro raciones envueltas en papel encerado metidas en una bolsa de tela, carne y verduras enrolladas en una masa fina que podía comerse andando sin ensuciarme la gabardina, además de dos cantimploras llenas hasta el tapón y un paquete extra de pescado seco que el cocinero calvo insistió en que llevara conmigo. Resultó que el hombre era gyojin al igual que yo, un pez roca de brazos como troncos que llevaba once años sirviendo en Sabaody y que me reconoció por el tono de mi piel como uno de los suyos, con lo cual la conversación derivó durante unos minutos hacia rememorar aquellos tiempos de la infancia, hablando de la isla Gyojin, de lo que se echa de menos y de lo que no. Aproveché para preguntarle por el estado de los manglares del 30 al 39 y su respuesta fue exactamente la que esperaba, que aquello seguía siendo tierra de nadie por más redadas que montaran, que las tabernas de allí no servían más que de tapadera y que ninguno de los nuestros se acercaba por esa zona si podía evitarlo. Antes de salir revisé el inventario completo apoyado contra la pared del pasillo, el den den mushi en el bolsillo del pecho, los kits médicos repartidos, las cantimploras cruzadas, la comida al hombro izquierdo, los guantes de combate ajustados en cada puño y el tridente firmemente sujeto a la espalda con sus dos correas, y crucé el portón oeste con el haki de observación expandido a ciento cincuenta metros, como siempre.<br />
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El trayecto hasta los manglares del 30 al 39 se extendía a lo largo de varios kilómetros de pasarelas, raíces y tramos de suelo firme, y calculé que a buen paso me llevaría entre tres y cuatro horas alcanzar las ruinas, por lo que me acomodé en un ritmo tranquilo y cómodo y dejé que el archipiélago fuera desfilando a mi alrededor con sus colores, olores y sonidos tan distintivos. Los primeros kilómetros discurrieron entre manglares muy transitados donde la marina todavía significaba algo, con negocios montados sobre plataformas ancladas a las raíces, niños que corrían por las pasarelas esquivando a los adultos por los lados y entre sus piernas, comerciantes voceando pescado, fruta y recambios de bicicleta burbuja a partes iguales, todo bañado por esa luz verdosa y filtrada que se cuela entre las copas de los Yarukiman en un paisaje que ninguna otra isla del mundo consigue imitar. Mi haki me iba dibujando el flujo entero de gente sin que tuviera que levantar la vista del camino, cerca de trescientas presencias entrando y saliendo del radio conforme avanzaba, la mayoría tan absortas en sus asuntos que ni se enteraban de mi presencia, y solo unas pocas deteniéndose un segundo en mí antes de volver a lo suyo. El olor cambiaba cada doscientos metros según por delante de qué puesto pasara, y por encima de todo el estallido constante de las burbujas que subían del suelo y reventaban a distintas alturas por encima de mi cabeza.<br />
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Luego de cuatro horas de caminata, al cruzar el manglar 33 cuando el paisaje me obligó a detenerme. La última vez que pisé este “grove” (como le conocían los locales) lo hice entre escombros, con la sensación de que moriría en cualquier momento al servicio de la causa, y ahora, cuatro años y siete meses después, sobre el mismo suelo se alzaban dos avenidas nuevas que se cruzaban en ángulo recto y un mercado techado de unos cuarenta metros de largo lleno de gente que compraba, discutía precios y hacía su vida encima de aquello. La reconstrucción llegaba hasta unos veinticinco metros de altura, más o menos donde recuerdo que se detuvo el radio de la bomba de Odki Murray, y a partir de ahí, hacia arriba, las raíces del árbol seguían mostrando el mismo color negro y la misma textura de corteza reventada que dejó Akahige, cicatrices que no había forma de taparlas. Me quedé aproximadamente un minuto apoyado en la barandilla de la avenida sur observando el contraste entre la madera nueva y la vieja, con el haki captando doscientas y pico presencias felices y ajenas dentro del radio. Conforme dejé atrás el manglar 33 el ambiente se enrareció de forma gradual y sin aviso, como si alguien hubiera trazado una línea invisible entre ellos, las pasarelas se volvieron viejas y peor mantenidas, con tablones que crujían bajo mi peso de forma lo bastante preocupante como para obligarme a repartir el peso, los mercados desaparecieron por completo para dar paso a tabernas de fachada cerrada y locales sin nombre de los que apenas salía movimiento pero de los que mi haki detectaba presencias agrupadas de tres en tres y de cuatro en cuatro. El olor también cambió, más denso, a madera podrida y agua estancada. Aquí el calor no era el mismo que junto al cuartel, sino húmedo y quieto por la falta de brisa entre los edificios apretados, y mi piel de gyojin empezó a reclamarme el líquido vital con esa comezón sorda que solo los de mi raza conocemos, por lo que fui bebiendo de la primera cantimplora que me habían dado en la cocina del cuartel de la marina a intervalos regulares mientras evitaba mirar demasiado el agua turbia que corría entre las raíces cuatro o cinco metros por debajo de las pasarelas, sabiendo que no era ni el momento ni el lugar.<br />
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La última vez que recorrí este camino, hacía cuatro años y siete meses, era un recluta de la división 21 que apenas sabía lo que buscaba y que tuvo que evadir a un grupo de esclavistas que le rodeó en un claro, saltando por encima de sus trampas y dejándolos atrás gritando de frustración. Esta vez el trayecto discurrió de otra forma, y no porque la zona hubiera mejorado, que seguía igual de podrida, sino porque la capa de Vicealmirante y los dos metros diez de tridente cruzados a mi espalda hablaban por sí solos, de modo que la mayoría de las presencias que mi haki captaba agazapadas tras las paredes se limitaron a quedarse quietas hasta que pasara. Solo en un punto la cosa estuvo cerca de torcerse, cruzando un tramo estrecho de pasarela de unos tres metros de ancho flanqueado por dos edificios de madera de diez metros de altura, cuando detecté a tres individuos apostados en el tejado de mi derecha, a unos doce metros por delante de mi posición y ocho de altura, con esa mezcla exacta de codicia y cálculo en sus emociones que delata a quien está sopesando si el botín compensa el riesgo. No me detuve ni giré la cabeza, simplemente levanté la mano izquierda por encima del hombro y les dediqué un saludo tranquilo con la palma abierta, haciéndoles saber que sabía perfectamente que estaban ahí, y para cuando terminé de cruzar el tramo las tres presencias ya se habían dispersado en direcciones opuestas.<br />
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Reconocí las ruinas en cuanto asomaron entre la vegetación, las mismas columnas derruidas y devoradas por el musgo que había cruzado años atrás, con los caminos de piedra tragados por las enredaderas extendiéndose en el corazón de aquella zona como el fantasma de un monumento que alguna vez fue esplendoroso. No me molesté con los corredores del interior ni con las trampas que años atrás me habían puesto a prueba, pues antes de despedirnos la última vez el propio Trident me había mostrado el atajo del flanco este, un sendero estrecho de metro y medio de ancho entre dos muros de piedra cubiertos de enredadera que desembocaba directamente en la cámara central, así que lo tomé sin dudarlo. Conforme avanzaba por él, mi haki de observación fue captando una única presencia viva en el centro de la zona de entrenamiento, tan tranquila, densa y desmesurada como la tenía grabada en la memoria, y junto con ella, subiendo de volumen a cada paso que daba, una música cargada de sintetizadores empezó a filtrarse entre las piedras hasta hacerme vibrar las suelas de las botas, un ritmo frenético de luces imaginarias y compases electrónicos que me arrancó una carcajada por lo bajo, pues en todo el archipiélago solo existía una persona capaz de montar semejante escándalo en mitad de unas ruinas olvidadas. Algunas cosas sencillamente no cambiaban. El pasillo desembocó por fin en la gran cámara circular que tan bien conocía, y lo primero que me llamó la atención fue la docena de focos de escenario que colgaban de las vigas derruidas del techo, montados con un esmero y una dedicación que solo un alma en el mundo estaría dispuesta a invertir en semejante despliegue. Bajo el único haz de luz que quedaba encendido, en el centro exacto de la sala, sosteniendo la pose final de vaya uno a saber qué acto de qué obra imaginaria, se encontraba mi segundo maestro del gyojin karate. <br />
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Trident Glam se alzaba en toda su gloria, dos metros de músculo esculpido sobre una piel verde que se aclaraba en el torso y el rostro, las aletas asomándole de los antebrazos y a ambos lados de la cara, un brazo alzado hacia el techo y el otro cruzado sobre el pecho, con la capa carmesí cayéndole de los hombros sujeta por el broche dorado con forma de cabeza de pez y la corona ornamentada destellando bajo la luz. Vestía únicamente aquel bañador corto rojo que le recordaba, las pezoneras en forma de corazón cubriéndole el pecho exactamente donde las tenía la última vez, los labios pintados de un morado intenso y los ojos y las cejas maquillados de un rojo que combinaba a la perfección con la capa. Estaba tal como le recordaba; él, sin volverse un solo grado proyectó su voz – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¡Un intruso osa profanar el clímax del acto tercero!”</span></span> – gritó hacia un público que solo él veía. Solo entonces giró la cabeza lo justo para posar los ojos sobre mí, momento en el cual la máscara teatral se le resquebrajó en una sonrisa amplísima llena de dientes afilados – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¡Pero por todos los mares, si es mi besto friendo! ¿Cuánto ha pasado, alumno, cuatro años, cinco? Y mírate nada más, con capa y tridente cruzado a la espalda, has venido hasta mi humilde escenario a restregarle a este pobre artista incomprendido lo lejos que has llegado.”</span></span> – bajé el tridente del hombro y lo apoyé con cuidado contra una de las columnas medio derruidas antes de acercarme, y me detuve a poco menos de dos metros de él tal como hice la primera vez que lo tuve enfrente, momento en el cual junté los brazos a los costados y le dediqué la reverencia respetuosa de siempre antes de erguirme y alzar la mano derecha con la palma abierta, buscando aquel saludo más informal que ambos habíamos compartido desde el día en que dejamos atrás la formalidad de maestro y alumno – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Cuatro años y siete meses, maestro, para ser exactos, y lo del tridente es culpa suya en buena parte, aunque usted todavía no lo sepa.”</span></span> – le respondí dejando asomar uno de mis colmillos.<br />
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Trident y yo estrechamos las manos con una fuerza descomunal en parte por el gusto de vernos desde hacía tiempo y en parte para medir que tanto habíamos crecido tras el paso del mismo, y él me sostuvo la mirada un segundo más de la cuenta, los ojos maquillados de rojo entrecerrándose en esa lectura suya con la que podía ver hasta lo más profundo de mi alma. En los cuatro años y medio que habían pasado desde nuestra despedida yo había enterrado a más de un compañero de división, había tomado vidas por primera vez en Mystoria y las que vinieron después, había firmado cartas a familias que ni conocía ni nunca conocería y había cruzado islas cuyo recuerdo preferiría poder arrancarme de la memoria, por lo que encontrar al viejo pez rape abismal posando bajo sus focos como si el paso del tiempo fuera una construcción social en lugar de una realidad me asentó en el pecho algo que ni siquiera sabía que traía suelto. Él lo notó, por supuesto que lo notó, porque lo notaba todo por debajo de aquella capa de purpurina que se ponía encima para andar por el mundo – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Traes bastante más peso encima que la última vez, alumno, y no me refiero al músculo, que también, no te creas que no lo he notado.”</span></span> – comentó soltándome la mano y girando sobre su propio eje con una pirueta completamente innecesaria para accionar un pequeño den den mushi de escenario que llevaba prendido en el interior de la capa, con lo cual la mitad de los focos se apagaron de golpe y dejaron la cámara en una penumbra mucho más cómoda para conversar – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Pero descuida, que se que no has venido aquí para ser juzgado ni es mi intencion hacerlo. Aunque sabes que en mi tienes un oído amigo, en caso de que lo necesites.”</span></span> – con una mueca de alivio le expliqué el motivo de mi visita en pocas palabras, procurando no adornarlo más de la cuenta porque con Trident cualquier exceso de dramatismo conviene dejárselo a él, y le conté que en las últimas misiones había topado una y otra vez con el mismo límite, que por más que hubiera perfeccionado el gyojin karate cuerpo a cuerpo y hubiera sumado el tridente a mi repertorio para ganar dos metros de alcance, seguía existiendo una franja incómoda a la distancia que no conseguía cubrir con eficacia ni con los puños ni con el arma ni con el Samegawara seiken, y que ese vacío me había costado caro contra adversarios que brillaban por justamente saberse mantener apartados. <br />
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Antes de que me contestara aproveché para preguntarle por el manglar 33 y por lo de Akahige, pues lo había visto de camino y él lo habría vivido mucho más de cerca que yo, y aquello le sacó un monólogo de media hora sobre la barbarie de destruir un manglar entero, sobre la reconstrucción que según él termino de enterrar la poca alma que quedaba en la zona y sobre cómo la madera nueva no tenía la gracia de la vieja, argumento que solo él en el mundo entero consideraría relevante en semejante contexto. Cuando por fin volvió al asunto que me traía, se detuvo en seco, se pasó lentamente la lengua por los dientes afilados y me clavó aquella mirada críptica que ya le conocía – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“El Samegawara seiken que te enseñé te lanza un único golpe, perforante, letal, precioso a su manera, capaz de atravesar a un enemigo de lado a lado con el vapor de agua comprimido.”</span></span> – dijo por fin, caminando hacia el fondo de la cámara donde tenía dispuesta contra el muro una hilera de seis blancos de madera separados entre sí por poco menos de un metro – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Pero es una técnica pensada para bailar cuerpo a cuerpo ¿me entiendes? Existe una técnica que resuelve justo eso, y no te voy a mentir, dudé seriamente si mostrártela, porque exige un control del reparto del agua que apenas un puñado de discípulos en toda mi carrera ha llegado a alcanzar. </span></span>– alzó la mano derecha con los cinco dedos bien separados, la mantuvo un instante en alto como quien deja crecer la expectación de un teatro repleto, y de pronto la sacudió con un movimiento seco hacia la hilera de blancos que descansaban a treinta metros de nuestra posición – “<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">Se llama Murasame.”</span></span> – dijo, y de aquel único gesto no brotó un proyectil sino una decena de gotas de agua comprimida del tamaño aproximado de un guijarro cada una que cruzaron la cámara en un abanico apretado y silbante, reventando los seis blancos de forma casi simultánea. Mientras el aire se llenaba de virutas flotando bajo el haz de los focos yo me quedé quieto, contando los impactos y calculando el patrón – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Se parece un poco a Uchimizu, pero mejor, más potente.”</span></span> – dije más para mí que para él.<br />
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Trident dio una sola palmada, encantado de que lo hubiera pillado tan rápido, y se acomodó de nuevo la corona con ambas manos tapando la pequeña antena luminosa que yo sabía que ocultaba debajo, momento en el cual su tono se volvió un punto más grave, más de maestro y menos de actor – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Exactamente eso. Donde el Uchimizu es un solo impacto, el Murasame barre a un grupo entero.”</span></span> – caminó hasta los blancos destrozados y arrancó una astilla del central antes de continuar – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Pero aquí viene el precio que casi ningún aspirante está dispuesto a pagar, y presta atención porque es la esencia misma de la técnica. Cada gota que sumas al aguacero aumenta la fuerza y precisión que debes emplear a todas las demás, por lo que ejecutar el Murasame es un ejercicio constante de balance.”</span></span> – dijo Trident, demostrando nuevamente su gran sabiduría en el dominio del gyojin karate. Empezamos esa misma tarde, sin darme apenas tiempo de recuperar el aliento tras las cuatro horas de caminata, porque si algo caracterizaba a Trident por debajo de toda su parafernalia era que no perdía ni un minuto una vez que decidía enseñar. Me condujo fuera de la cámara por un pasadizo lateral hasta el mismo claro donde corría aquel arroyo artificial que años atrás me había servido para aprender el Samegawara seiken, ahora bastante más crecido y con la corriente reforzada por lo que supuse serían nuevas canalizaciones construidas en su tiempo libre entre obra y obra, y me plantó frente a una hilera de blancos a ocho metros para que reprodujera lo que acababa de mostrarme. Los primeros intentos fueron un desastre absoluto, de esos que le bajan a uno los humos de golpe por más capa que lleve a la espalda, pues al ejecutar el movimiento base forzando la fragmentación del agua en el punto de salida, la mitad de las gotas se me deshicieron en el aire antes de recorrer siquiera tres metros, evaporándose en una nube inútil de vapor, mientras la otra mitad salió disparada con tan poca cohesión y en una dispersión tan salvaje que ni una sola llegó a rozar los blancos. Trident, mientras tanto, se había sentado en una roca a comer fruta y narraba cada uno de mis fallos en voz alta y en tercera persona, como si comentara la escena para un público inexistente.<br />
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El problema, comprendí tras casi dos horas de fracasos encadenados, era que yo trataba el agua como una única masa que reventaba al azar en el momento del lanzamiento, cuando lo que él hacía en realidad era definir cada gota por separado antes de soltarla, imponerle a cada una un rumbo, una velocidad y un peso concretos en el mismo instante en que abandonaban su mano. Era parecido de cierta forma a lo que hago con el haki, solo que esa energía es mía y esta agua no lo es, y esa diferencia era como el día y la noche. Por eso Trident me obligó a dejar los lanzamientos y a pasar el resto de la tarde con la mano derecha sumergida hasta la muñeca en la corriente, separando el agua en hilos finos con los dedos y sintiendo cómo cada uno respondía de forma distinta según la presión que le aplicara. Nuevamente de vuelta a hacer un ejercicio lento, tedioso y frustrante como las dos veces anteriores que entrené con él, que llegué a odiar tanto como él disfrutó viéndome sufrir – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“El agua es caprichosa, Fuguwu, tienes que conocer a cada gota por su nombre.”</span></span> – me soltó en algún momento del entrenamiento algo que estuve tentado a descartar como filosofía barata pero que no me atreví a hacer por respeto a mi maestro, sabía que mi frustración estaba generándome estragos. Tras dormir apenas cinco horas y desayunar pescado seco ya lograba una descarga bastante más decente, varias gotas dirigidas contra tres blancos situados a diez metros con dos de cada tres impactos cayendo más o menos donde pretendía, progreso que Trident recompensó de inmediato subiendo la exigencia como acostumbraba a hacer en cuanto mostraba un atisbo de mejora. Me puso a ejecutar el Murasame en movimiento, corriendo en zigzag entre las columnas medio derruidas de la cámara mientras él, plantado en el centro con una pila de escombros a sus pies, me arrojaba fragmentos de piedra de distintos tamaños que yo debía interceptar en pleno vuelo con el aguacero antes de que me alcanzaran. Ahí la técnica me mostró su verdadera cara, porque calcular la dispersión y el número de gotas con los pies firmes era una cosa y hacerlo mientras corría a toda velocidad esquivando obstáculos era otra completamente distinta, de modo que me comí más de un pedrusco en toda la extensión de la palabra.<br />
 <br />
Tras casi una hora de entrenamiento continuo, con el sudor corriéndome por la calva, la gorra y la capa de la marina descansando felizmente con el resto de mis cosas en otra estancia, cuando probé por fin lo que llevaba considerando desde la primera demostración, que fue sustituir el agua por el veneno que secreto de los nudillos. Esto ya lo había intentado anteriormente con cada una de las técnicas del gyojin karate que me lo permitían pues la idea me fascinaba, imaginar un aguacero de gotas de veneno lanzadas de un solo gesto sería un arma devastadora contra cualquier grupo, pero el resultado me confirmó lo que ya me temía por lo que me había pasado años atrás con el Samegawara seiken y el Uchimizu, y es que la densidad del veneno es distinta a la del agua, más viscosa y pesada, con unas propiedades que le deshacían por completo el patrón de dispersión que tanto me estaba costando dominar, saliendo las gotas agrupadas, lentas y sin la cohesión necesaria. Aparté la idea mentalmente para trabajarla más adelante en solitario, lejos de la mirada demasiado curiosa de Trident, pues no tenía intención de mostrarle a nadie los detalles finos de una técnica envenenada, literalmente. Pasaron un par de días hasta que, tras demostrar el suficiente avance, Trident me pidió que dedicaramos la siguiente parte del entrenamiento a enfocarnos en la precisión bajo condiciones adversas, y él, fiel a su naturaleza, convirtió cada prueba en un pequeño espectáculo. Me llevó primero a una sección de las ruinas que se inundaba con la marea alta, donde el agua salada subía hasta cubrir el suelo con una lámina de unos treinta centímetros, y me hizo practicar el aguacero manteniendo el equilibrio sobre las piedras resbaladizas que asomaban de la superficie, obligándome a no utilizar el Geppo para no caer al agua en caso de perder el balance pues si bien era una técnica que podía usar en el futuro, rompía por completo la razón de este entrenamiento. Después montó la prueba que de verdad me costó, apagando todos los focos salvo uno que orientó hacia el techo para dejar la cámara en penumbra, y me pidió que acertara a blancos colgados de las vigas a distintas alturas y distancias, entre los veinticinco y los treinta metros, sin permitirme usar el haki de observación, con lo cual tuve que concentrarme en evitar usarlo a la vez que buscaba realizar la técnica. Era verdaderamente frustrante lo que me exigía Trident, lo sentía como si me pidiera que me extirpara los ojos, quedando completamente apartado de uno de mis sentidos. Fallé una y otra vez durante horas, con la frustración creciéndome en el pecho hasta que, en un momento dado, respirando hondo y contando mentalmente hasta tres para serenarme como él mismo me había enseñado años atrás, dejé de intentar encontrar el agua y simplemente la sentí, tras lo cual un aguacero cruzó la penumbra y reventó tres de los cuatro blancos colgantes – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“¡Gowowo wowo, lo he conseguido!”</span></span> – celebré cerrando los puños y alzándolos en señal de victoria. <br />
 <br />
Para la tarde de aquel día, con el sol de primavera declinando y tiñendo de anaranjado la luz que se colaba por las grietas del techo, ya era capaz de ejecutar el Murasame con un control que al empezar me habría parecido imposible de alcanzar en tan poco tiempo, regulando a voluntad la distancia hasta alcanzar los 30 metros según lo que el momento requiriera, y todo ello sin detener mi propia carrera ni perder el equilibrio sobre terreno irregular. Trident dio el entrenamiento por concluido con una reverencia exageradísima que abarcó a un público imaginario de miles de espectadores, inclinándose hasta casi rozar el suelo con la corona antes de erguirse de golpe con los brazos extendidos hacia el techo, y aprovechó el gesto para volver a encender la totalidad de los focos y bañar la cámara en aquella luz de escenario que tanto disfrutaba. Recogí el tridente de la columna donde lo había dejado apoyado tres días atrás y me lo crucé de nuevo a la espalda ajustando las correas sobre los hombros, comprobé que la capa y la gorra, aunque cubiertas de polvo de piedra y virutas de madera, seguían en condiciones dignas de un Vicealmirante que pronto tendría que volver a la base, y antes de encaminarme hacia la salida me detuve frente a Trident y le repetí, tal como hice la primera vez que nos despedimos, que su nombre y el del gyojin karate llegarían lejos gracias a este alumno, y que esperaba que nuestra amistad perdurara más allá de los años y las distancias que la marina fuera poniendo entre nosotros. Trident me escuchó con una mano apoyada sobre el pecho, justo encima de una de las pezoneras en forma de corazón, y por un instante muy breve me pareció ver un brillo distinto en aquellos ojos maquillados de rojo antes de que volviera a taparlo todo con su capa de purpurina de siempre – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Cuando quieras volver, mi besto friendo, este viejo teatro tiene un asiento reservado para ti en primera fila. Aunque me temo que no tengo nada más que enseñarte, si quieres seguir dominando este arte tendrás que volver al Nuevo Mundo.”</span></span> – me dijo acompañándome hasta la boca del atajo del flanco este. La noticia me tomo inicialmente por sorpresa, pero lo acepte de buena forma igualmente. Al final de cuentas, el Nuevo Mundo era nuestro destino, y Trident no era mi único maestro en este arte marcial, por lo que era lógico que en aquellos mares aun mas bravos que los del Paraiso se encontraran personas con mayor dominio del Gyojin Karate, y yo estaba empecinado a encontrarles y hacerles enseñarme.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1654</link>
			<pubDate>Thu, 10 Apr 2025 11:03:01 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=81">Voz Seductora</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1654</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/57apQjbVq5w?si=R1J25oG9qGvqbYsN" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<br />
Las órdenes de Yugu Dimípalo fueron claras: Todos al Manglar 33.<br />
Los Marines, que si ya habían jugado un papel afectado por las limitaciones al tener que pelear en solitario contra enemigos poderosos, y grupos en determinadas ocasiones, y haber luchado sin aplicar daño letal contra sus enemigos, habían tenido que soltar sus presas y encaminarse rápidamente hacia donde se suponía que iba a aparecer el mayor peligro que jamás hubieran enfrentado: Un Yonko.<br />
Ninguno de ellos sabía de qué Yonko se trataba, pero eso daba igual. El hecho de haber escuchado a su Almirante desplegar tantas unidades de Patriotas para defender el lugar y haber solicitado refuerzos de otro de sus compañeros homónimos, era indicativo más que suficiente como para determinar que se iban a enfrentar a algo extremadamente peligroso y que no iban a poder derrotar solos.<br />
<br />
Joe Joestar había hecho un trabajo impecable al reducir tan rápido y sin heridas al peligroso Rapax Gin, y había tenido la oportunidad de dejar salir su furia y su ira para vengar la muerte de su amigo en un encuentro sin testigos que no mancharía si figura justa y determinada de Héroe de la Marina. Aunque sin saberlo había estado a punto de fracasar su misión como escolta del Almirante, pues este había estado cerca de perder su enfrentamiento y quién sabe lo que habrían hecho con él. Ahora le tocaba convertirse en la mano derecha de Gukuro y juntos parar a aquel monstruo.<br />
<br />
Karglass Firebirth había tenido un enfrentamiento tedioso y complejo. Tobías era un luchador excepcional y no le había puesto fácil gobernar en el combate. Pero ahora tendría que hacer uso de sus mejores habilidades para hacer que quien podía plantar cara, la plantase. Era su momento de demostrar su verdadero papel y rol en el cuerpo de la marina, más allá de pegar patadas voladoras o gritar dando puñetazos: su destino, tanto por Marine como por Fénix, era salvar vidas. Y ahora tendría que hacerlo.<br />
<br />
Apolo Bahía volvía completamente fresco y renovado de un enfrentamiento que no se había dado, y tenía unas habilidades cruciales para decantar el siguiente conflicto a su favor. ¿Sería este ahora el momento en el que conseguiría brillar y lucirse más que los demás? Sin duda, un Almirante presente con el mismo tipo de fruta que él podría fijarse mucho en las habilidades o actitudes del muchacho.<br />
<br />
Fuguwu era el marine con más opciones en esta situación: Era posiblemente el único que podía nadar, y de hecho también controlaba el agua. Su participación usada de una forma bien estratégica iba a ser crucial a la hora de ralentizar o dañar la embarcación enemiga. Un rol que tendría que asumir en su división si querían sacar ventaja de sus habilidades como nadador y guerrero acuático.<br />
<br />
Sohem, el líder de Magna, era de los guerreros que más frescos - nótese la ironía - venía a este enfrentamiento. Habiendo derrotado al Patriota con su compañero y mano derecha, Viktor Evans, sin apenas esfuerzo, había hecho lo mismo con el músico de los Alas Negras, y ahora estaba dispuesto para un enfrentamiento superior y a mayor escala, pero ¿podría pelear al cien por cien de sus capacidades haciendo uso de su akuma no mi estando rodeado de tanta gente? El cazador brillaba peleando en solitario o contra muchos enemigos, pero no con muchos aliados al lado. ¿Qué pasaría si intentaba usar sus olas de calor y afectaba a los marines en su entorno haciendo que estos sucumbieran a otros ataques? Debería andarse con mucho ojo si no quería perder compañeros por su culpa.<br />
<br />
Viktor Evans llegaba al lugar en las mismas condiciones que su jefe, pero con mejores humos. Había derrotado a la navegante de los Alas Negras sin apenas esfuerzo y sus habilidades heladas serían sin duda alguna un bastión de defensa y accesibilidad inconmensurable dentro de las habilidades defensivas que deberían usar este lado de la justicia. Su inteligencia y la capacidad de usar su fruta serían determinantes, y eso sumado a tener que aplacar el explosivo carácter de su jefe, pues un simple error en cualquiera de los dos frentes podría hacer que pasasen de cazadores a cazados en el futuro.<br />
<br />
Shoto Data, igual que sus compañeros, no había notado el desgaste físico de un enfrentamiento y llegaba al lugar lúcido y tranquilo. Si bien era cierto que era el luchador más débil de todos, sus habilidades serían importantes en otro ámbito u otro contexto. Además, poder ver a los Patriotas activos y en reposo aportaría información valiosa a su estudio de dichas máquinas de cara a emplearlas en el futuro.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Yugu Dimípalo estaba teniendo algunos problemas para llegar, yendo más lento que de costumbre dadas sus heridas, y todos los convocados a esta reunión improvisada se toparían con el despliegue militar de las unidades de Patriotas que Gukuro había hecho activar y reunirse en el lugar. Un despliegue impresionante de soldados de acero que miraban hacia el horizonte en el mar, observando el barco del Yonko acercarse y manteniéndose preparados para comenzar su ofensiva en cuanto el Almirante diera las órdenes oportunas, si es que nadie más los movía, trataba de comandar o afectaba de alguna forma.<br />
<br />
A lo lejos "El Bravo" el inmenso barco del Yonko se acercaba con el ritmo de unos tambores de guerra y toda esperanza estaba siendo aplacada por el imponente haki del Emperador Barbarroja. Lo que iba a acontecer en aquel manglar, en aquel archipiélago, en aquel lugar... era algo que iba a cambiar la historia.<br />
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Llegáis al manglar donde os ha citado Yugu.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis ver en la lejanía el barco del Emperador Akahige: "El Bravo".<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Tenéis dos turnos para prepararos y preparar una defensa antes de que el barco desembarque, pero este puede seguir atacando desde la distancia.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no conseguís frenar el Yonko antes de que lleguen los refuerzos, este y su tripulación van a desembarcar. Con todo lo que eso supone.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Comando de personaje</span>
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				</div>
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					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Joe</span>: 1593<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karlglass</span>: 1609<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Apolo</span>: 1608<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fuguwu</span>: 1606<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sohem</span>: 1602<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Viktor</span>: 1607<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Shoto</span>: 1605<br />
<br />
Ponedlo bien. Esto hay que dominarlo ya.<br />
Quien no lo haga entra K.O. al tema.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Tiempo y orden de posteo</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					No pueden contestar los primeros ni Sasha, ni Garnet, al ser los dos que vienen con el 5% de stats.<br />
Tenéis para postear hasta el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">domingo 13 de Abril</span> a las <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">22:00</span> hora española peninsular. Que nadie diga que no tiene tiempo.
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="500" height="80" src="https://www.youtube.com/embed/57apQjbVq5w?si=R1J25oG9qGvqbYsN" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
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Las órdenes de Yugu Dimípalo fueron claras: Todos al Manglar 33.<br />
Los Marines, que si ya habían jugado un papel afectado por las limitaciones al tener que pelear en solitario contra enemigos poderosos, y grupos en determinadas ocasiones, y haber luchado sin aplicar daño letal contra sus enemigos, habían tenido que soltar sus presas y encaminarse rápidamente hacia donde se suponía que iba a aparecer el mayor peligro que jamás hubieran enfrentado: Un Yonko.<br />
Ninguno de ellos sabía de qué Yonko se trataba, pero eso daba igual. El hecho de haber escuchado a su Almirante desplegar tantas unidades de Patriotas para defender el lugar y haber solicitado refuerzos de otro de sus compañeros homónimos, era indicativo más que suficiente como para determinar que se iban a enfrentar a algo extremadamente peligroso y que no iban a poder derrotar solos.<br />
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Joe Joestar había hecho un trabajo impecable al reducir tan rápido y sin heridas al peligroso Rapax Gin, y había tenido la oportunidad de dejar salir su furia y su ira para vengar la muerte de su amigo en un encuentro sin testigos que no mancharía si figura justa y determinada de Héroe de la Marina. Aunque sin saberlo había estado a punto de fracasar su misión como escolta del Almirante, pues este había estado cerca de perder su enfrentamiento y quién sabe lo que habrían hecho con él. Ahora le tocaba convertirse en la mano derecha de Gukuro y juntos parar a aquel monstruo.<br />
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Karglass Firebirth había tenido un enfrentamiento tedioso y complejo. Tobías era un luchador excepcional y no le había puesto fácil gobernar en el combate. Pero ahora tendría que hacer uso de sus mejores habilidades para hacer que quien podía plantar cara, la plantase. Era su momento de demostrar su verdadero papel y rol en el cuerpo de la marina, más allá de pegar patadas voladoras o gritar dando puñetazos: su destino, tanto por Marine como por Fénix, era salvar vidas. Y ahora tendría que hacerlo.<br />
<br />
Apolo Bahía volvía completamente fresco y renovado de un enfrentamiento que no se había dado, y tenía unas habilidades cruciales para decantar el siguiente conflicto a su favor. ¿Sería este ahora el momento en el que conseguiría brillar y lucirse más que los demás? Sin duda, un Almirante presente con el mismo tipo de fruta que él podría fijarse mucho en las habilidades o actitudes del muchacho.<br />
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Fuguwu era el marine con más opciones en esta situación: Era posiblemente el único que podía nadar, y de hecho también controlaba el agua. Su participación usada de una forma bien estratégica iba a ser crucial a la hora de ralentizar o dañar la embarcación enemiga. Un rol que tendría que asumir en su división si querían sacar ventaja de sus habilidades como nadador y guerrero acuático.<br />
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Sohem, el líder de Magna, era de los guerreros que más frescos - nótese la ironía - venía a este enfrentamiento. Habiendo derrotado al Patriota con su compañero y mano derecha, Viktor Evans, sin apenas esfuerzo, había hecho lo mismo con el músico de los Alas Negras, y ahora estaba dispuesto para un enfrentamiento superior y a mayor escala, pero ¿podría pelear al cien por cien de sus capacidades haciendo uso de su akuma no mi estando rodeado de tanta gente? El cazador brillaba peleando en solitario o contra muchos enemigos, pero no con muchos aliados al lado. ¿Qué pasaría si intentaba usar sus olas de calor y afectaba a los marines en su entorno haciendo que estos sucumbieran a otros ataques? Debería andarse con mucho ojo si no quería perder compañeros por su culpa.<br />
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Viktor Evans llegaba al lugar en las mismas condiciones que su jefe, pero con mejores humos. Había derrotado a la navegante de los Alas Negras sin apenas esfuerzo y sus habilidades heladas serían sin duda alguna un bastión de defensa y accesibilidad inconmensurable dentro de las habilidades defensivas que deberían usar este lado de la justicia. Su inteligencia y la capacidad de usar su fruta serían determinantes, y eso sumado a tener que aplacar el explosivo carácter de su jefe, pues un simple error en cualquiera de los dos frentes podría hacer que pasasen de cazadores a cazados en el futuro.<br />
<br />
Shoto Data, igual que sus compañeros, no había notado el desgaste físico de un enfrentamiento y llegaba al lugar lúcido y tranquilo. Si bien era cierto que era el luchador más débil de todos, sus habilidades serían importantes en otro ámbito u otro contexto. Además, poder ver a los Patriotas activos y en reposo aportaría información valiosa a su estudio de dichas máquinas de cara a emplearlas en el futuro.<br />
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Yugu Dimípalo estaba teniendo algunos problemas para llegar, yendo más lento que de costumbre dadas sus heridas, y todos los convocados a esta reunión improvisada se toparían con el despliegue militar de las unidades de Patriotas que Gukuro había hecho activar y reunirse en el lugar. Un despliegue impresionante de soldados de acero que miraban hacia el horizonte en el mar, observando el barco del Yonko acercarse y manteniéndose preparados para comenzar su ofensiva en cuanto el Almirante diera las órdenes oportunas, si es que nadie más los movía, trataba de comandar o afectaba de alguna forma.<br />
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A lo lejos "El Bravo" el inmenso barco del Yonko se acercaba con el ritmo de unos tambores de guerra y toda esperanza estaba siendo aplacada por el imponente haki del Emperador Barbarroja. Lo que iba a acontecer en aquel manglar, en aquel archipiélago, en aquel lugar... era algo que iba a cambiar la historia.<br />
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					<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Llegáis al manglar donde os ha citado Yugu.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Podéis ver en la lejanía el barco del Emperador Akahige: "El Bravo".<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Tenéis dos turnos para prepararos y preparar una defensa antes de que el barco desembarque, pero este puede seguir atacando desde la distancia.<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">— </span></span>Si no conseguís frenar el Yonko antes de que lleguen los refuerzos, este y su tripulación van a desembarcar. Con todo lo que eso supone.
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					<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Joe</span>: 1593<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Karlglass</span>: 1609<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Apolo</span>: 1608<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Fuguwu</span>: 1606<br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Sohem</span>: 1602<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Viktor</span>: 1607<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Shoto</span>: 1605<br />
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Ponedlo bien. Esto hay que dominarlo ya.<br />
Quien no lo haga entra K.O. al tema.
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					No pueden contestar los primeros ni Sasha, ni Garnet, al ser los dos que vienen con el 5% de stats.<br />
Tenéis para postear hasta el <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">domingo 13 de Abril</span> a las <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">22:00</span> hora española peninsular. Que nadie diga que no tiene tiempo.
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			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[P.Relativo/Recolección]¿Qué compras? ¿Qué vendes?]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1629</link>
			<pubDate>Sat, 22 Mar 2025 11:10:42 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1629</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">42 de otoño, año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Manglar 33, Sabaody, 12:34 p.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet Ms;" class="mycode_font">Con las armas afiladas y listas para cualquier trabajo que pudiera surgir, había poco que hacer en el barco. Sohem seguía empeñado en que nos escondiéramos y fuéramos discretos, pero, no había nada en el barco que pudiera apaciguar mi sed de conocimientos, tampoco nuestra necesidad de suministros. Por esa razón decidí realizar una pequeña batida por los puestos mercantes, intentando socavar algo de información o, en el peor de los casos, simplemente abastecerme de nuevos materiales para la creación de armas o herramientas necesarias para nuestro gremio. Creo que, además, ya iba siendo hora de deshacerse de la cantidad de creaciones mediocres que realicé en nuestra estancia en Báltigo para aprender y dominar el oficio, pero, de nuevo, esa sería tarea para un momento mejor. Hoy, mis pies me habían traído al primer manglar que nos vio aparecer en el archipiélago: el manglar 33. <br />
Allí pudimos conseguir la fruta de Shoto gracias a la intimidación del jefe sobre aquel pobre tendero de subasta. Aquello me hacía pensar que si ese “modesto y justo” negocio estaba de manera legal y custodiado por un Marine, cabía la posibilidad de que más tenderos tuvieran puestos de venta en la zona. Fue necesario un rato desde que salí del barco para arribar a la zona y, en efecto, una serie de tenderetes con diversos personajes aguardaban a la multitud que se apelotonaba para poder rebuscar alguna ganga.<br />
<br />
Había de todo. Frutas exóticas (no akumas no mi, por desgracia para el jefe y por suerte para mi bolsillo), herramientas, armas de cochambrosa y dudosa factura, armaduras… y, en algunas de las tiendas que mostraban armas, también había materiales como cueros, lingotes de acero o derivados que podrían servir como materia prima para mis andanzas en la forja del Panzer. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oye, tendero.</span></span> — dije acercándome a uno, que parecía algo menos abarrotado. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué tienes qué me sirva para forjar? Quiero materiales de buena calidad, ¿qué me ofreces?</span></span> — cuestioné al hombrecillo que parecía no conocer ni su propio género. — <span style="color: purple;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hola, amable comprador. Materiales tengo y lingotes traigo. ¿Quizás acero extraído de las minas de islas lejanas?</span></span> — ofreció apuntando con un palo a un puñado de lingotes mal formados que parecían estar casi comenzando a oxidarse por el paso del tiempo a la intemperie. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No, creo que no.</span></span> — respondí mirando hacia todo el mostrador, rebuscando algo que mereciera la pena con cara de desagrado. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No sé si me convence…</span></span> — dije cortando mis palabras tras percatarme de un pequeño bloque de abstracta forma de mineral oscuro. Bien podía ser una aleación especial de acero. La tomé y comprobé su peso y dureza con unos golpes de mis nudillos. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Esto. ¿Cuánto?</span></span> — pregunté seco al tendero — <span style="color: purple;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Esa baratija no vale mucho. Cien dorados y relucientes berries y es tuya.</span></span> — contestó el pobre hombre haciendo que me reafirmara en mi primer pensamiento: no conoce ni su género. Solté los cien berries sobre su mostrador y me di la vuelta. Había más que buscar y demasiadas tiendas. <br />
Si todos eran tan ilusos como este tendero, volvería rico.</span><br />
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					500 palabras de pura recolección. Quiero 50 de acero. Gracias.
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			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">42 de otoño, año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Courier New;" class="mycode_font">Manglar 33, Sabaody, 12:34 p.m.</span></span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Trebuchet Ms;" class="mycode_font">Con las armas afiladas y listas para cualquier trabajo que pudiera surgir, había poco que hacer en el barco. Sohem seguía empeñado en que nos escondiéramos y fuéramos discretos, pero, no había nada en el barco que pudiera apaciguar mi sed de conocimientos, tampoco nuestra necesidad de suministros. Por esa razón decidí realizar una pequeña batida por los puestos mercantes, intentando socavar algo de información o, en el peor de los casos, simplemente abastecerme de nuevos materiales para la creación de armas o herramientas necesarias para nuestro gremio. Creo que, además, ya iba siendo hora de deshacerse de la cantidad de creaciones mediocres que realicé en nuestra estancia en Báltigo para aprender y dominar el oficio, pero, de nuevo, esa sería tarea para un momento mejor. Hoy, mis pies me habían traído al primer manglar que nos vio aparecer en el archipiélago: el manglar 33. <br />
Allí pudimos conseguir la fruta de Shoto gracias a la intimidación del jefe sobre aquel pobre tendero de subasta. Aquello me hacía pensar que si ese “modesto y justo” negocio estaba de manera legal y custodiado por un Marine, cabía la posibilidad de que más tenderos tuvieran puestos de venta en la zona. Fue necesario un rato desde que salí del barco para arribar a la zona y, en efecto, una serie de tenderetes con diversos personajes aguardaban a la multitud que se apelotonaba para poder rebuscar alguna ganga.<br />
<br />
Había de todo. Frutas exóticas (no akumas no mi, por desgracia para el jefe y por suerte para mi bolsillo), herramientas, armas de cochambrosa y dudosa factura, armaduras… y, en algunas de las tiendas que mostraban armas, también había materiales como cueros, lingotes de acero o derivados que podrían servir como materia prima para mis andanzas en la forja del Panzer. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oye, tendero.</span></span> — dije acercándome a uno, que parecía algo menos abarrotado. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Qué tienes qué me sirva para forjar? Quiero materiales de buena calidad, ¿qué me ofreces?</span></span> — cuestioné al hombrecillo que parecía no conocer ni su propio género. — <span style="color: purple;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hola, amable comprador. Materiales tengo y lingotes traigo. ¿Quizás acero extraído de las minas de islas lejanas?</span></span> — ofreció apuntando con un palo a un puñado de lingotes mal formados que parecían estar casi comenzando a oxidarse por el paso del tiempo a la intemperie. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No, creo que no.</span></span> — respondí mirando hacia todo el mostrador, rebuscando algo que mereciera la pena con cara de desagrado. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No sé si me convence…</span></span> — dije cortando mis palabras tras percatarme de un pequeño bloque de abstracta forma de mineral oscuro. Bien podía ser una aleación especial de acero. La tomé y comprobé su peso y dureza con unos golpes de mis nudillos. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Esto. ¿Cuánto?</span></span> — pregunté seco al tendero — <span style="color: purple;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Esa baratija no vale mucho. Cien dorados y relucientes berries y es tuya.</span></span> — contestó el pobre hombre haciendo que me reafirmara en mi primer pensamiento: no conoce ni su género. Solté los cien berries sobre su mostrador y me di la vuelta. Había más que buscar y demasiadas tiendas. <br />
Si todos eran tan ilusos como este tendero, volvería rico.</span><br />
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			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo - FIC Entrenamiento] Karate Glamuroso]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1556</link>
			<pubDate>Fri, 31 Jan 2025 09:35:14 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1556</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dia 93 de Otoño, Año 14.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipielago Sabaody, Manglares 30 – 39 </span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
No había ni avanzado 500 metros fuera de las ruinas donde había entrenado con Trident Glam cuando una música algo psicodélica llego a mis oídos. Lo raro, es que venia justo de la zona donde había entrenado y no fuera de ella, ¿qué había cambiado en los escasos 10 minutos desde mi despedida con el maestro? <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Esto será problemático”</span> – pensé en voz alta. <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Pero no me puedo quedar con la curiosidad de saber que está pasando.”</span><br />
 <br />
Dando marcha atrás active mi Haki de Observación el cual me permitió confirmar a mitad de camino que solo se encontraba el maestro en el centro de la zona de entrenamiento. A medida que avanzaba la música se hacia mas y mas fuerte, por lo que la respuesta era lógica, esta música la había puesto el maestro, pero ¿con que motivo? Igual y estaba sobre pensando las cosas y no hay otro motivo mas que este es el tipo de música que le gusta escuchar, pero es que no va en nada con su estilo característico. <br />
 <br />
El maestro Trident Glam, durante estos días que pase junto con él, se había mostrado reservado. Siempre envuelto en una manta que le cubría todo el cuerpo y que sombreaba hasta su cara por lo cual solo había podido apreciar su voz y la musculatura de sus brazos y piernas al entrenar, pero poco más. Estaba claro que era un Gyojin al igual que yo pues las aletas en sus pies en lugar de dedos lo dejaban en evidencia. Pero, fuera de eso, no había sabido nada mas de su aspecto, ni había preguntado sus gustos. Había estado tan enfocado en el entrenamiento que había olvidado la mas importante de las lecciones de casa, el ser educado. Por supuesto, había sido cordial y respetuoso con el maestro, faltaba más, pero no había mostrado interés alguno en el incluso cuando el mostro muchísimo interés en mi y me ayudo con el tema de Fugowo. <br />
 <br />
Bueno, esta era mi oportunidad de enmendar aquel error. Igualmente creo que aun tengo tiempo para quedarme, al menos un día o dos más, antes de tener que volver con mis compañeros de la división 21 en el manglar 70 donde se encuentra el cuartel de la marina, por lo que, aprovecharía este par de días para descubrir lo máximo que pudiera de mi maestro, Trident Glam. De momento ya empezaba con un dato que desconocía totalmente, le gusta la música psicodélica ¿o la odiaba y se estaba castigando? Gowowo wowowo, eso no tenia sentido, seguro le gustaba, ya empezaba a sobre pensar las cosas de nuevo. <br />
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=2TgO-tN5wAM" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><iframe width="300" height="100" src="https://www.youtube.com/embed/2TgO-tN5wAM?si=EX4vS2T8CzM8eb5T" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></a></div>
 <br />
La música por cierto es bastante buena, el ritmo que traía se sentía como si observara cientos de vibrantes luces chillonas que prendían y apagaban en un constante ritmo frenético que da pie a un espectáculo grandioso. Iba fuertemente marcada por el compás de un sintetizador que despierta sensaciones de estar en un desfile futurista de modas, con todas esas pasarelas iluminadas y los flashes de las cámaras parpadeando uno tras otro. La melodía estaba cargada de una estructura electrónica que hacia pensar que los desfilantes en aquella pasarela de modas imaginaria se enfrentarían en un combate donde la vanidad y el glamour lo son todo y el sudor es solo un reflejo del esfuerzo por derrochar gracia y no por el esfuerzo físico que también conlleva este tipo de eventos.<br />
 <br />
Llegue al final del pasillo que conducía de regreso al corazón de las ruinas con clara felicidad por aquella música que sonaba a todo volumen alrededor, haciendo eco en toda el área y mandando vibraciones por todas las paredes, techo y suelo. Al centro de la cámara se encontraba quien supuse era mi maestro – pues el haki así me lo confirmaba – de espaldas a mí, quien por fin había perdido aquella aura de misterio. Llevaba una capa roja en un tono carmesí y en su cabeza podía ver claramente como una corona posaba sobre ella, bastante ornamentada, parecía ser de oro en su mayoría. <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Gowowo wowo, maestro, he vuelto. Tengo tantas preguntas que no se ni por donde empezar, a decir verdad.”</span> – salude feliz de haber tomado la decisión correcta de volver.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Fuguwu, ¿has vuelto tan pronto?</span> – contesto Trident con un tono de voz juguetón, algo burlón, que me decía que estaba claro que esperaba que volviera – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">Me da alegría verte, pero también me causa curiosidad saber que ha pasado, ¿no era tu plan regresar con tus nakamas de división y reportarte al cuartel de la marina de Sabaody?”</span><br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Bueno si, ese era el plan, pero en el camino de regreso me di cuenta de que fui un grosero con usted y no tuve ni la decencia de aprender más de usted, no de sus técnicas o como pelear, si no de usted como persona.” </span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Ya veo.” </span>– contesto Trident, aun de espaldas, tomando una pose dramática llevando su antebrazo izquierdo hacia su cara tapando su rostro a la altura de sus ojos mientras extendía el otro brazo mostrando la palma de su mano completamente extendida también – <span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Voy a ser completamente sincero contigo, Fuguwu, al inicio no suelo confiar en nadie, y podía notar que había algo que escondes en tu interior lo cual me hizo más difícil abrirme contigo. ¡Sin embargo! Cuando marchaste me di cuenta de que estaba siendo un necio, que solo escondías el dolor de haber perdido a tu hermano y que podía confiar en ti, y por eso se me ocurrió poner esta música a todo volumen, la cual me representa en todo mi esplendor y gracia.” </span><br />
 <br />
Así que era eso, tenía sentido, no podía esperar o exigir confianza a alguien con quien yo no había sido completamente honesto y abierto. Y esta realización no solo aplicaba para con mi maestro, si no también para con mis compañeros de división a quienes tampoco les había dicho todo sobre mi pasado. Apenas había comentado por encima a Apolo y a Ryze que había perdido a un hermano, pero eso fue en un bar y no estoy seguro de que lo recuerden pues lo que aconteció después fue mucho mas memorable. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Espero estes preparado para verme en todo mi esplendor, Fuguwu, pues esta belleza ha llegado a azotar los corazones de muchos.” </span>– dijo mi maestro y, seguidamente, empezó a girar rápidamente sobre su propio eje formando un torbellino de colores rojos, dorados, blancos y verdes a su alrededor, hasta que súbitamente paro de golpe extendiendo sus brazos hacia el cielo (o el techo en nuestro caso) levantando su cara de forma dramática, como si estuviéramos en una obra de teatro y el fuera el actor principal. Al verlo ahí, de pie, me quede sin palabras. Yo era consciente de que el maestro Trident era alguien fuerte, pero lo que emanaba de su figura gritaba a todos los cielos una sola palabra: poder. <br />
 <br />
Sus piernas eran enormes, y al igual que sus brazos, mostraban una cantidad de músculos impactante, como si fuera una escultura que había sido tallada en mármol. Su abdomen tenía tantos músculos que posiblemente se podrían usar para lavar la ropa y que saliera impecable. De sus enormes pectorales asomaban dos corazones en el punto donde un humano suele tener los pezones y su cara iba completamente maquillada, con los labios pintados de morado y sus ojos y cejas de un rojo que combinaban perfectamente con su capa, corona y bañador. No llevaba otra ropa mas que ese bañador, la capa y la corona. Tenia el porte de alguien que, si se te aparecía de noche por la calle, le darías todas tus cosas y le pedirías perdón incluso sin saber si es buena o mala persona. Era alguien imponente.<br />
 <br />
“Maestro Trident, estoy perplejo, anonadado, estoico, me he quedado sin palabras. Creo que es usted la definición del Gyojin supremo, el Gyojin Apex, el Alfa. Le debió haber costado infinidad de horas y toneladas de entrenamiento alcanzar tal musculatura, ¿verdad?”<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¿Te refieres a esto?”</span> – dijo Trident Glam mientras posaba contrayendo sus enormes bíceps – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¿o quizás a esto?”</span> – continuo, esta vez mostrando sus poderosos triceps mientras sacaba el pecho – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¿probablemente te estes refiriendo a esto, o esto otro?” </span>– dijo seguidamente mientras contraía su abdomen reforzando aun mas aquellos cuadritos marcados y luego las piernas que parecían explotarían en cualquier instante. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, pues la verdad es que no, aunque no lo creas, todo este glamour es natural, he sido bendecido con buenos genes, aunque por supuesto que entreno, pero no es la razón principal de mi hermosa figura.”</span><br />
 <br />
Me acerque hasta mi maestro, quedando a poco menos de 2 metros de distancia de él, y juntando los brazos hacia mis costados realice una reverencia. Después, levante la cabeza y al ver que mi maestro sonreía levante mi brazo derecho con la palma de la mano abierta devolviendo igualmente la sonrisa y esperando me concediera aquel saludo mas informal. Para mi buena suerte si que lo hizo, manteniendo ambos aquellas sonrisas que estaban llenas de dientes afilados. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Ya que estas aquí por al menos un tiempo más, ¿te gustaría aprender otra técnica del Gyojin karate?” </span>– me pregunto el maestro Trident mirándome crípticamente, casi estudiando la reacción de su estudiante, mientras se pasaba la lengua por los dientes – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Ha decir verdad, muchos aprendices del Gyojin karate dejan su entrenamiento hasta el punto que tu has alcanzado, pero es la primera vez que siento que alguien es capaz de llegar a dominar esta otra técnica la cual, aunque tu estilo de pelea esta más enfocado en ataques cuerpo a cuerpo, requiere de mayor grado de Fuerza y Agilidad para poder dominarla.”</span><br />
 <br />
Me quede un momento sin contestar, pensativo, mirando fijamente a la corona que portaba mi maestro como si esta tuviera la respuesta a la pregunta que me había planteado. Por supuesto que quería aprender una nueva técnica del Gyojin karate, pero el hecho de que mi maestro haya matizado la necesidad de Fuerza y Agilidad me daba a entender que Trident Glam esperaba que lo considerara seriamente, no que simplemente saltara de alegría ante la idea de aprender nuevamente bajo la tutela del Gyojin Apex sin ninguna consideración de por medio.<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Antes de contestar a su pregunta maestro, me gustaría saber más sobre el Gyojin karate, ¿me podría sacar de la oscuridad en la que me encuentro respecto a este tema?” </span>– dije con voz calmada, liberando la mano de mi maestro y tomando una pose seria. Tenía ciertas reservas sobre la forma en que planteo la pregunta, no quería sonar pedante, tan solo quería demostrarle que tenía la capacidad mental que se necesita dominar para tan solo aspirar a ser un aprendiz decente del Gyojin karate.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Encantado de sacarte de las profundidades de ese océano en la que tu entendimiento sobre el Gyojin karate se encuentra, alumno.” </span>– contesto Trident, cambiando por completo su actitud y tono de voz, mientras le miraba de forma pícara, casi burlona, como si intentara imitar mis gestos y postura. <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Por supuesto que se iba a dar cuenta”</span> – pensé sin decir nada más, esperando pacientemente a que el maestro continuara, manteniendo la sonrisa que este agradable momento reflejaba en mi cara.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Como ya sabes”</span> – acentuó Trident Glam, dejando de lado el tono de voz pícaro mientras se acomodaba la corona sobre la cabeza con ambas manos – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“El secreto del Gyojin karate radica en el dominio del agua en las inmediaciones de un usuario, usando su poder para enviar poderosas ondas que impactan el agua dentro del cuerpo de un oponente. Debido a que cada ser tiene un alto porcentaje de agua dentro de su cuerpo.”</span> – prosiguió Trident – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Grandes maestros también mostraron que este estilo de pelea se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que se puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar. Este arte marcial nació en la Isla Gyojin, específicamente en el Dojo del karate Gyojin, y existimos pocos maestros dispersos por el mundo dispuestos a pasar los conocimientos en este estilo de pelea a aquellos quienes estén interesados en aprenderla. En realidad, no es necesario ser Gyojin para aprender este estilo, pero sólo nosotros los Gyojin podemos usar su efectividad al 100%.” </span><br />
 <br />
Esta revelación me dejo en estado de shock haciendo que casi me atragante con el montón de baba que estaba a punto de tragar pues se había acumulado en mi garganta, por alguna razón a la cual no le busque explicación. <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“¿Entonces, cualquiera puede aprender el Gyojin karate? ¿Incluso los humanos? ¿Incluso los piratas?” </span>– pregunte alarmado, poniendo énfasis en su última pregunta. Estaba claro que mi rencor por los piratas estaba lejos de ser olvidado.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Es correcto, cualquiera puede aprender estas técnicas. Y, adelantándome a lo que seguramente estás pensando, la respuesta es sí, he enseñado estas técnicas a humanos, algunos de los cuales se convirtieron en piratas eventualmente. Esto es algo que seguiré haciendo para futuros interesados en el Gyojin karate, particularmente con los humanos porque soy de la idea de que esta es una forma en la que ambas razas podemos llegar a convivir.” </span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"> </span><br />
Contesto Trident Glam sin alterarse, mientras imitaba diferentes posturas del gyojin karate como si estuviera en medio de una lección. Pero yo sabía que estaba nadando en corrientes peligrosas, tendría que ser cuidadoso con mis siguientes palabras. Ambos quedamos en silencio por un tiempo. Tras retomar la calma, respirando lentamente y contando hasta tres mentalmente, logre controlar mis emociones que amenazaban en emerger como lava de un volcán en erupción cosa que seguro hubiera sido contraproducente.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Agradezco su honestidad, maestro.” </span>– dije, rompiendo el silencio de forma calmada, a lo cual proseguí no sin antes soltar un suspiro – <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Pensaba que me causaría conflicto saber que mi maestro podría potencialmente darles armas a mis enemigos, pero esta forma de pensar es errónea. Usted no decide quien será mi enemigo y quien no. Sería injusto e ilógico de mi parte que le atribuyera esta responsabilidad. Yo también he sido honesto con usted, y aunque en mi mente mi camino antes estaba plagado de venganza y odio, usted vio más allá de esto y me acogió como su aprendiz a pesar de todo. Creo completa y ciegamente en usted maestro.”</span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"> </span><br />
Trident soltó un grito de triunfo mientras dramatizaba como había ganado aquella lección imaginaria que estaba impartiendo. <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Veo que nos entendemos Fuguwu. Como te comentaba, el Gyojin karate es un estilo de combate que se especializa en utilizar y dominar el agua para atacar y defenderse.” </span>– prosiguió mi maestro, teniendo un ligero cambio en su tono de voz siendo este un poco más alegre nuevamente. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">“</span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">Existen al menos 10 técnicas en el Gyojin karate, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">y una extra, </span>que deben ser dominadas para poder considerarse un maestro de este estilo de pelea. Para realmente poder dominar las técnicas cuerpo a cuerpo que más se acoplan a tu estilo de pelea, esta vez debes aprender la técnica Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas») la cual es incluso capaz de derrotar a tus enemigos de un solo golpe. El Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas») es estrictamente un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">puñetazo </span>que manipula el vapor de agua para que el golpe atraviese al oponente.”</span><br />
 <br />
Mientras escuchaba detenidamente la explicación de mi maestro, me empecé a sentir anonadado. Era increíble que una técnica así existiera, solo necesitaba aprovechar y saber manipular el vapor de agua, cosa que existe siempre en el ambiente. Seguro el sudor serviría igualmente, o mejor aún, el veneno que se secreta de sus nudillos con forma de pico característicos del Gyojin pez globo.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Ahora entiendo porque se necesita <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fuerza y Agilidad </span>para dominar dicha técnica maestro, es una técnica increíble.” </span>– afirme con voz emocionada por la idea de poder disparar lo que básicamente serían balas de veneno, cosa que claramente no practicaría frente a Trident para evitar tener que prometer algo que no cumpliría igualmente en el futuro. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Decidido, a partir de mañana iniciamos el entrenamiento, estoy convencido que dominaras la técnica antes que pase el temporal. Ya luego hablamos sobre el tema que te trajo de regreso, ósea yo.” </span>– contesto Trident Glam volviéndose a colocar la corona sobre su cabeza pues se había movido tras la lección imaginaria que había impartido.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“¡Claro que sí, maestro!”</span> – dije asombrado, se me había olvidado completamente de la razón inicial por la que había regresado, absorto en la emocionante idea de aprender una nueva técnica del Gyojin karate.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“No te preocupes, enfócate en tu entrenamiento y ya te iré dando detalles de mi grandiosidad, en realidad ya has presenciado de esta escultural figura y mi cara angelical, así que ya vas de ganancia. Un problema a la vez.” </span>– concluyó mi maestro.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Entendido maestro”</span> – asevere con energía.<br />
 <br />
Este segundo entrenamiento comenzaba con un aire diferente. No era mi primera vez en estas ruinas ni bajo la tutela de Trident Glam, pero esta ocasión tenía un propósito aún más profundo, debía conocer mejor a mi maestro y dominar una nueva técnica, todo en tiempo récord. Debía perfeccionar mis habilidades, y Trident, con su sabiduría, había decidido que era el momento adecuado para enseñarme una técnica que requería un nivel avanzado de control, el Samegawara seiken. En la primera mañana tras mi regreso, me presente nuevamente ante Trident en el mismo lugar en ruinas donde había aprendido el Yonsenmaigawara seiken. Esta vez, sin embargo, la atmósfera era diferente. Las sombras que se desprendían de los pilares de las ruinas parecían más alargadas, como si alguien hubiera pasado toda la noche montando un escenario colgando luces en el techo para que las lecciones parecieran una puesta en escena. A pesar de lo extraño que podría sonar la situación, me sentía más en sintonía con este entorno de lo que había llegado a imaginar, mi cuerpo y mente afinados por semanas de reflexión tras su primer entrenamiento.<br />
 <br />
Trident, en esta nueva faceta que me mostraba de maestro, me explico de forma breve que siempre había querido tener la oportunidad de participar en una obra de teatro, y por eso puso la zona de entrenamiento como una puesta en escena.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Has regresado buscando perfeccionar tus ataques." </span>dijo Trident Glam, apagando las luces del escenario, manteniendo solo una de ellas prendida la cual le enfocaba directamente. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Y sé que estás listo para aprender una de las técnicas más difíciles de nuestro arte. Esta técnica no solo pondrá a prueba tu fuerza, sino que te enseñará a usar el agua no como un torrente, sino como una herramienta de destrucción interna."</span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"> </span><br />
Tras decir esto, cambio las luces del escenario esta vez manteniendo una segunda luz enfocada directamente en donde me encontraba parado, como si fuera mi línea de entrada a la escena que había montado. El Yonsenmaigawara seiken me había dado la fuerza y confianza que necesitaba para enfrentarme a enemigos poderosos, pero sabia que el Samegawara seiken sería diferente. Me permitiría convertir el vapor de agua en un arma que dependía de su habilidad para controlar cada pequeño movimiento, desde el lanzamiento del golpe hasta su impacto. Por lo que, sin dudarlo, di un paso al frente y adopté una posición de combate.<br />
 <br />
Las primeras horas del entrenamiento fueron sorprendentemente lentos. Había esperado que Trident me empujara rápidamente hacia los movimientos avanzados, pero en lugar de eso, el maestro me llevó a un pequeño claro fuera de las ruinas, donde un arroyo artificial que imaginaba él había construido corría suavemente entre las rocas.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Antes de poder lanzar usar este ataque con precisión, debes primero aprender a entenderlo." </span>me dijo Trident. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"El agua no solo fluye sin control; puede ser guiada, moldeada y utilizada en su forma más pura. Tu tarea, Fuguwu, es aprender a sentir cada gota de agua como una extensión de tu propio cuerpo."</span><br />
 <br />
Ok, demasiado teatral quizás. Esta afirmación, especialmente la parte de entender el agua, me irrito ligeramente puesto que, siendo un Gyojin al igual que mi maestro, por supuesto que entendía el agua. Por un momento pensé en reclamar y entrar en discusión, pero rápidamente borré esa idea de mi cabeza. Estaba aprendiendo a no saltar conclusiones, particularmente si estaba siendo enseñado por alguien como el maestro Trident Glam. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Entendido maestro”, </span>contesté sin rechistar. <br />
 <br />
Durante esas primeras horas, pase la mayoría del tiempo en el arroyo, con las manos sumergidas en el agua. El ejercicio parecía simple a primera vista: mover las manos lentamente, sintiendo la corriente, observando cómo reaccionaba el agua a cada pequeño gesto. Pero a medida que avanzaban los minutos, me di cuenta de la dificultad real del ejercicio. Necesitaba no solo mover el agua, sino sentir su flujo, entender cómo la más mínima alteración en la presión de mis dedos cambiaba su dirección y velocidad. Era parecido de cierta forma a lo que se hacia con el haki y la energía, solo que esa era mi energía, y esta no es mi agua.  El objetivo de Trident era que comprendiera cómo controlar el agua sin esfuerzo visible. El maestro me explicaba que Samegawara Seiken no era una cuestión de fuerza, sino de agilidad también. Era como un arquero que, antes de disparar una flecha, debe estar en completa sincronía con su objetivo. Al terminar esta primera fase del entrenamiento, me surgió curiosidad sobre cómo se diferencia el entrenamiento del Gyojin karate entre las diferentes razas de seres que buscan aprenderla. <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Maestro, cuando ha tomado a alumnos de otras razas bajo su manto para aprender el Gyojin karate, ¿es diferente el tipo de entrenamiento que ellos realizan?”</span>, pregunte con un tono un poco apenado, manteniendo el enfoque sobre la tarea que traía entre manos. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Lamento tener que ser ambiguo Fuguwu, pero me atrevo a decir que la respuesta es tanto si como no”</span>, contestó mi maestro con aquella teatralidad que ahora le caracterizaba. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Es innegable que a nuestra raza se les facilita más entender varios conceptos del Gyojin karate por su estrecha relación con el agua. He igualmente, y seguramente por la misma razón, lo llegamos a perfeccionar más que otras razas.”</span> – continuo Trident con su monólogo haciendo gestos exagerados y caminando de un lado al otro. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Sin embargo, he de confesar que he visto a muchos usuarios del Gyojin karate de nuestra raza tener menos control de las técnicas sobre lo que he visto dominan humanos, skypeanos, tonttata, por nombrar unos cuantos”. </span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Entiendo; creo que debo aprender sobre otras razas y sobre todo no subestimar a mis rivales independientemente de su origen, ¿le comenté que hay un tonttata en mi división?”</span>, respondí animado recordando a Ryze y a los demás. El maestro Trident asintió en silencio y ambos continuamos con el entrenamiento que nos traía a este punto. Después de un tiempo, Trident llevó el entrenamiento a un nuevo nivel. Había aprendido a manipular el flujo del agua en el arroyo, pero ahora debía concentrarme en una tarea mucho más precisa. El maestro colocó un cuenco lleno de agua en una mesa y, frente a él, alineó una serie de pequeñas piedras.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"</span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">Tu tarea"</span>, dijo Trident, <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"es lanzar una sola gota de agua y derribar esas piedras. Cada piedra debe ser golpeada sin que ninguna de las otras se mueva. Esta es Uchimizu en su forma más básica y te ayudara a dominar el Samegawara seiken, debes hacerlo claro sin utilizar el Uchimizu que es otra técnica la cual imagino ya conoces."</span><br />
 <br />
El desafío parecía simple, pero cuando intente lanzar la primera gota de agua, la realidad de la tarea se hizo evidente. La gota no tenía suficiente fuerza ni precisión, cayendo inofensivamente al suelo antes de llegar siquiera a las piedras. Tras varios intentos fallidos comprendí que necesitaba más que solo fuerza para lograrlo; debía dominar el control sobre cada aspecto del lanzamiento. Durante las horas siguientes, trabaje incansablemente en perfeccionar mi habilidad para lanzar la gota de agua. Trident me guiaba en cada paso, enseñándome a sentir el peso y la densidad del agua en mi mano antes de lanzarla. Debía concentrarme en cada pequeño movimiento, desde la tensión en mis dedos hasta el ángulo exacto en que liberaba la gota. Con el tiempo y ayuda de mi maestro empecé a mejorar. Mi precisión aumentaba lentamente, y aunque al principio solo lograba golpear una piedra de cada tres intentos, al final del medio día ya era capaz de derribar una piedra con cada gota lanzada. Pero aún quedaba un largo camino por recorrer antes de que pudiese ejecutar Samegawara seiken en una situación real de combate.<br />
 <br />
Tras un corto descanso, Trident llevó el entrenamiento a un nivel aún más avanzado. Dado que ya había dominado la técnica básica de Samegawara Seiken en un entorno controlado, tocaba ahora aprenderla a usarla en movimiento. El maestro diseñó una serie de ejercicios que implicaban lanzar golpes al aire aprovechando el vapor del agua mientras corría alrededor de ese escenario, esquivaba y saltaba entre obstáculos. El golpe debía ser lanzado con precisión milimétrica, sin importar cuán caótica fuera la situación. Tenía que aprender a mantener el enfoque y control incluso en las condiciones más difíciles. En estos ejercicios, sentí la verdadera dificultad del Samegawara seiken. Cuando mi cuerpo estaba en movimiento, era mucho más difícil concentrarse en el vapor del agua. Mi precisión se veía afectada por la velocidad y el esfuerzo físico, y muchas veces sus lanzamientos fallaban.<br />
 <br />
Sin embargo, Trident mi alentaba a continuar. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"El agua es fluida, como la música, Fuguwu. Debes aprender a ser igual de flexible, a adaptarte a cualquier cambio en el tiempo que marque la banda. No importa lo que esté pasando a tu alrededor, tu control sobre el agua debe ser constante."</span><br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Este ejercicio es demasiado desafiante maestro”</span>, me queje por un momento, no siempre se puede ser relajado. <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“No solo necesito la Fuerza para utilizar el vapor del agua, sino que también la Agilidad para atinar al objetivo. Todo esto mientras estoy en movimiento.”</span><br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Es correcto Fuguwu”</span>, contestó el maestro Trident. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Es de suma importancia que domines esta parte del entrenamiento para poder emplear la técnica en combate. Te aseguro que tus objetivos, por no llamarles enemigos, no serán blancos estáticos. Particularmente si son piratas.”</span> El maestro Trident dijo esta última frase con un tono que me sonó como una invitación de desafío, no de forma grosera o pretenciosa, sino alentándome a aceptar el desafío y superarlo. Inspirado por las palabras del maestro, entrene aún más duro. Cada hora que pasaba, los ejercicios se volvían más complejos, y mi cuerpo, aunque cansado, se adaptaba a los nuevos desafíos. Al final la tarde ya era capaz de lanzar Samegawara seiken en cualquier situación: en movimiento, mientras esquivaba ataques imaginarios, y con una precisión que había sido inalcanzable al principio del entrenamiento.<br />
 <br />
Fue durante esta fase del entrenamiento que me di cuenta de que sería muy viable el utilizar Samegawara seiken con mi veneno, sin embargo, presentaría un gran desafío. El principal problema que notó es que la densidad del veneno es diferente al del agua, así como su viscosidad, y otros atributos físicos y químicos de ambos líquidos, por lo que debería trabajar en esto. Durante esa última tarea, me toco enfrentar pruebas aún más exigentes. Trident organizó desafíos donde debía lanzar Samegawara seiken desde diferentes ángulos y posiciones inusuales, a veces en medio de intensas simulaciones de combate. No solo debía mantenerse en control de la técnica, sino también evitar cualquier tipo de distracción que afectara su enfoque. Una de las pruebas más difíciles fue una sesión donde Trident me llevó a un área de las ruinas llena de niebla espesa. Allí, debía detectar las pequeñas gotas de agua en el ambiente y lanzarlas con precisión a objetivos ocultos en la oscuridad. La visibilidad era nula, pero el objetivo de la prueba era que aprendiera a sentir el agua sin depender de mis ojos y tomando en cuenta que no podía usar el haki de observación, era todo un desafío. Debía confiar en mis otros sentidos y en su capacidad de conectar con su entorno de una manera profunda.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Dominar esta técnica es imposible”</span>, exclame con frustración, pues quedaba poco para que terminara el día. <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“No entiendo como debo ser capaz de detectar las gotas en el ambiente. No es tan tangible como lo es el agua en un arroyo, riachuelo o lago. Ni que decir del agua de mar.”</span><br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">“Fuguwu, recuerda que el agua se encuentra en todos lados, en todos los seres, en todo el ambiente”</span>, dijo pacientemente el maestro Trident, ajeno a su nuevo comportamiento. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">“Esta parte del entrenamiento es vital para poder dominar el Samegawara seiken a la perfección. Estoy seguro de que te encontraras en múltiples situaciones donde no dispondrás de una fuente de agua directa a la cual acudir para realizar la técnica. Es, por tanto, de vital importancia que aprendas a detectar la presencia del agua en el ambiente.”, </span>sentenció Trident. <br />
 <br />
Aunque los primeros intentos fueron desastrosos (fallaba constantemente, incapaz de localizar los objetivos en la niebla), con la orientación paciente de Trident, comencé a entender la clave del ejercicio, era cuestión de concentración y adaptabilidad. El agua, como me había enseñado mi maestro, fluía en cualquier situación, y yo debía aprender a hacer lo mismo. Después de horas de esfuerzo, finalmente logre lanzar un golpe usando el Samegawara seiken con éxito, golpeando a mi objetivo oculto en la niebla con precisión.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Gowowo wowo ¡Lo he conseguido!”</span>, celebre con emoción.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">“Felicidades Fuguwu, has trabajado muy duro y tus esfuerzos han pescado resultados”</span>, dijo Trident saltando de un lado al otro, más feliz que yo al parecer de haber completado el entrenamiento. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">“Seguro que tienes el potencial para aprender a usar el Haki de Observación a un nivel más avanzado”</span>, comento Trident observándome detenidamente.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“¿Haki aún más avanzado? No lo creo, he conseguido algo nuevo con el de armamento, pero no con el de observación, es muy complicado”</span>, exclame un poco cansado tras el esfuerzo de todo el día, lo que menos necesitaba era una segunda puesta en escena esta vez enfocada con el haki.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“El Haki, estimado alumno, se encuentra en todos los seres al igual que el agua en el ambiente como bien ya sabrás. Sin embargo, como bien indicas, me temo que es demasiado pronto para mejores tu haki de observación, continua tu entrenamiento pues te aseguro que tienes potencial”</span>, dijo Trident terminando la conversación de forma abrupta, como quien cerrara el telón de una escena a la que no tenía acceso aún.  <br />
 <br />
Intrigado, tome nota mental de sus palabras, quizás de nuevo estaba sobre pensando las cosas. Seguro que en mis siguientes encuentros con sus compañeros de división podría discutir si creían que era posible para mi alcanzar un estado de dominio mayor al haki de observación. Cuando llegó la noche recogí mis pocas cosas y me preparé para marchar de regreso al cuartel de la marina. De igual forma, Trident me observó con satisfacción, al parecer había estado a la altura de sus expectativas. Sabía que yo, su alumno, estaba listo para seguir adelante, y también sabía que mi viaje junto con mis compañeros de división en la marina me llevaría a enfrentar nuevos desafíos.<br />
 <br />
En la mañana, después de un desayuno particularmente grande, Trident me llevó al borde del archipiélago, donde una vieja barca descansaba sobre las ahora calmadas aguas marinas. Aunque desgastada por el tiempo, la barca estaba bien mantenida, con cuerdas firmes y madera robusta. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"He observado tu crecimiento, Fuguwu"</span>, dijo Trident, con una sonrisa leve pero sincera. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Has dominado el Samegawara seiken, y tu destreza ha alcanzado un nivel digno de los mejores guerreros del Gyojin karate. Entiendo que tu viaje debe continuar, es hora de que continúes tu camino junto con tus nakamas, pero si lo ves a bien, me gustaría despedirte hasta la orilla del cuartel."</span><br />
 <br />
Mire la barca y luego a mi maestro. Ahora entendía porque el maestro Gyojin me había acompañado hasta este punto. Juraba que aún me quedaban al menos un par de horas más de camino solitario, si no es que incluso un día completo, para poder proseguir mi camino cosa que no me apetecía demasiado. Sabía lo que este gesto significaba. Trident me estaba entregando algo más que su tiempo y compañía; me estaba dando su amistad cosa que valía muchísimo más que cualquier técnica del mundo.<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Maestro, muchas gracias por todas las lecciones, prometo que su paciencia y dedicación le serán recompensadas con un alumno que lleve su nombre, y el del Gyojin karate, a ser reconocido en todo el mundo. Espero nuestra amistad perdure más allá de nuestros días.”</span>, dije con determinación.  <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Has aprendido mucho, Fuguwu"</span>, dijo Trident, observando el horizonte. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Pero recuerda que el viaje del guerrero nunca termina. El dominio de la técnica es solo una parte; el verdadero desafío será siempre mantener la calma interior."</span><br />
 <br />
Asentí y subí a la barca, sintiendo que no solo estaba partiendo hacia un nuevo destino físico, sino también hacia un nuevo capítulo en mi vida. Después de que Trident montara en la barca partimos de esta zona del archipiélago, llevando conmigo las lecciones que había aprendido durante el entrenamiento. Había perfeccionado el Yonsenmaigawara seiken y, ahora, Samegawara seiken, dos técnicas que lo definían como un guerrero más completo y más en sintonía consigo mismo. El maestro Trident Glam había desempeñado un papel crucial, no solo como instructor, sino también como guía para que encontrara el equilibrio entre mis emociones y mi fuerza física. Mientras las olas nos llevaban hacia la zona de manglares donde se encontraba el cuartel general de la marina, platicaba con mi maestro sobre lo que había aprendido, no solo en términos de combate, sino recordando todos los errores ahora con risas y burlas como se llevan dos amigos que se conocen de años. Sabía que la venganza por lo ocurrido a Fugowo seguía acechando en mi corazón, pero las enseñanzas y la amistad de Trident me habían mostrado que debía ser paciente, que actuar por impulso solo me llevaría al caos.<br />
 <br />
El viaje de regreso solo duró un par de horas, bendita barca, hubiera tomado días a pie asumiendo que no me encontrara con problemas de por medio. La imagen de Fugowo, mi hermano mayor, aparecía en mi mente una y otra vez. Siempre había sentido una profunda culpa por el destino de mi hermano, secuestrado y esclavizado por mi imprudencia. Esa culpa había alimentado mi deseo de convertirse en un guerrero fuerte, y ahora, con dos técnicas poderosas a mi disposición, debía decidir cómo utilizar mi fuerza. El maestro Trident me había advertido sobre los peligros de actuar con resentimiento en el corazón. Yo había escuchado sus palabras, y aunque sabía que tenía razón, también sentía que mi responsabilidad hacia Fugowo me empujaba en la dirección contraria. Pero ahora, despidiéndome de mi maestro en medio del vasto océano, mis pensamientos tomaban una claridad que antes no tenía. Debía mantener mi misión enfocada en mi crecimiento personal y encontrar mi propio camino antes de buscar rescatar a Fugowo. <br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Gracias por todo maestro, no, amigo, espero poder visitarle de nuevo antes de partir del archipiélago.” </span>– me despedí con sentimientos encontrados de tristeza y alegría. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Cuando quieras, my besto friendo, eres bienvenido cuando gustes.” </span>– contesto Trident despidiéndose, dejándome ver por última vez aquellos músculos impactantes, la corona brillando con los últimos rayos del sol cayendo sobre el océano.<br />
 <br />
El viaje de regreso había sido solo el comienzo de un capítulo aún más grande. Estaba preparado para lo que viniera, con la certeza de que cada técnica, cada lección aprendida en el archipiélago Sabaody me estaba fortalecido para enfrentar los desafíos que el destino me tenía reservado.<br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
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					<br />
Me ha gustado mucho en realidad, la personalidad que tiene Trident Glam me ha dado juego a un FIC bastante interesante. Espero que si alguien lo lee lo disfrute como yo he disfrutado el narrar este curioso entreno.<br />

				</div>
			</div><br />
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						<span>Tecnica Entrenada</span>
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					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas»):</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>6</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
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                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 23 | 140 Fuerza | Conocer Yonsenmaigawara seiken.</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>160 + 3,3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>450 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Empuja diez metros y baja 5% el requisito de derribo.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Tres turnos
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario lanza un puñetazo al pecho de su oponente, pero no haciéndolo con fuerza sino manipulando el vapor de agua para que el golpe atraviese al oponente, lo suficientemente fuerte para derrotar a un enemigo de un golpe.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `karate007`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>karate007</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dia 93 de Otoño, Año 14.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipielago Sabaody, Manglares 30 – 39 </span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
No había ni avanzado 500 metros fuera de las ruinas donde había entrenado con Trident Glam cuando una música algo psicodélica llego a mis oídos. Lo raro, es que venia justo de la zona donde había entrenado y no fuera de ella, ¿qué había cambiado en los escasos 10 minutos desde mi despedida con el maestro? <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Esto será problemático”</span> – pensé en voz alta. <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Pero no me puedo quedar con la curiosidad de saber que está pasando.”</span><br />
 <br />
Dando marcha atrás active mi Haki de Observación el cual me permitió confirmar a mitad de camino que solo se encontraba el maestro en el centro de la zona de entrenamiento. A medida que avanzaba la música se hacia mas y mas fuerte, por lo que la respuesta era lógica, esta música la había puesto el maestro, pero ¿con que motivo? Igual y estaba sobre pensando las cosas y no hay otro motivo mas que este es el tipo de música que le gusta escuchar, pero es que no va en nada con su estilo característico. <br />
 <br />
El maestro Trident Glam, durante estos días que pase junto con él, se había mostrado reservado. Siempre envuelto en una manta que le cubría todo el cuerpo y que sombreaba hasta su cara por lo cual solo había podido apreciar su voz y la musculatura de sus brazos y piernas al entrenar, pero poco más. Estaba claro que era un Gyojin al igual que yo pues las aletas en sus pies en lugar de dedos lo dejaban en evidencia. Pero, fuera de eso, no había sabido nada mas de su aspecto, ni había preguntado sus gustos. Había estado tan enfocado en el entrenamiento que había olvidado la mas importante de las lecciones de casa, el ser educado. Por supuesto, había sido cordial y respetuoso con el maestro, faltaba más, pero no había mostrado interés alguno en el incluso cuando el mostro muchísimo interés en mi y me ayudo con el tema de Fugowo. <br />
 <br />
Bueno, esta era mi oportunidad de enmendar aquel error. Igualmente creo que aun tengo tiempo para quedarme, al menos un día o dos más, antes de tener que volver con mis compañeros de la división 21 en el manglar 70 donde se encuentra el cuartel de la marina, por lo que, aprovecharía este par de días para descubrir lo máximo que pudiera de mi maestro, Trident Glam. De momento ya empezaba con un dato que desconocía totalmente, le gusta la música psicodélica ¿o la odiaba y se estaba castigando? Gowowo wowowo, eso no tenia sentido, seguro le gustaba, ya empezaba a sobre pensar las cosas de nuevo. <br />
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=2TgO-tN5wAM" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><iframe width="300" height="100" src="https://www.youtube.com/embed/2TgO-tN5wAM?si=EX4vS2T8CzM8eb5T" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></a></div>
 <br />
La música por cierto es bastante buena, el ritmo que traía se sentía como si observara cientos de vibrantes luces chillonas que prendían y apagaban en un constante ritmo frenético que da pie a un espectáculo grandioso. Iba fuertemente marcada por el compás de un sintetizador que despierta sensaciones de estar en un desfile futurista de modas, con todas esas pasarelas iluminadas y los flashes de las cámaras parpadeando uno tras otro. La melodía estaba cargada de una estructura electrónica que hacia pensar que los desfilantes en aquella pasarela de modas imaginaria se enfrentarían en un combate donde la vanidad y el glamour lo son todo y el sudor es solo un reflejo del esfuerzo por derrochar gracia y no por el esfuerzo físico que también conlleva este tipo de eventos.<br />
 <br />
Llegue al final del pasillo que conducía de regreso al corazón de las ruinas con clara felicidad por aquella música que sonaba a todo volumen alrededor, haciendo eco en toda el área y mandando vibraciones por todas las paredes, techo y suelo. Al centro de la cámara se encontraba quien supuse era mi maestro – pues el haki así me lo confirmaba – de espaldas a mí, quien por fin había perdido aquella aura de misterio. Llevaba una capa roja en un tono carmesí y en su cabeza podía ver claramente como una corona posaba sobre ella, bastante ornamentada, parecía ser de oro en su mayoría. <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Gowowo wowo, maestro, he vuelto. Tengo tantas preguntas que no se ni por donde empezar, a decir verdad.”</span> – salude feliz de haber tomado la decisión correcta de volver.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Fuguwu, ¿has vuelto tan pronto?</span> – contesto Trident con un tono de voz juguetón, algo burlón, que me decía que estaba claro que esperaba que volviera – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">Me da alegría verte, pero también me causa curiosidad saber que ha pasado, ¿no era tu plan regresar con tus nakamas de división y reportarte al cuartel de la marina de Sabaody?”</span><br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Bueno si, ese era el plan, pero en el camino de regreso me di cuenta de que fui un grosero con usted y no tuve ni la decencia de aprender más de usted, no de sus técnicas o como pelear, si no de usted como persona.” </span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Ya veo.” </span>– contesto Trident, aun de espaldas, tomando una pose dramática llevando su antebrazo izquierdo hacia su cara tapando su rostro a la altura de sus ojos mientras extendía el otro brazo mostrando la palma de su mano completamente extendida también – <span style="color: #0070c0;" class="mycode_color">“Voy a ser completamente sincero contigo, Fuguwu, al inicio no suelo confiar en nadie, y podía notar que había algo que escondes en tu interior lo cual me hizo más difícil abrirme contigo. ¡Sin embargo! Cuando marchaste me di cuenta de que estaba siendo un necio, que solo escondías el dolor de haber perdido a tu hermano y que podía confiar en ti, y por eso se me ocurrió poner esta música a todo volumen, la cual me representa en todo mi esplendor y gracia.” </span><br />
 <br />
Así que era eso, tenía sentido, no podía esperar o exigir confianza a alguien con quien yo no había sido completamente honesto y abierto. Y esta realización no solo aplicaba para con mi maestro, si no también para con mis compañeros de división a quienes tampoco les había dicho todo sobre mi pasado. Apenas había comentado por encima a Apolo y a Ryze que había perdido a un hermano, pero eso fue en un bar y no estoy seguro de que lo recuerden pues lo que aconteció después fue mucho mas memorable. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Espero estes preparado para verme en todo mi esplendor, Fuguwu, pues esta belleza ha llegado a azotar los corazones de muchos.” </span>– dijo mi maestro y, seguidamente, empezó a girar rápidamente sobre su propio eje formando un torbellino de colores rojos, dorados, blancos y verdes a su alrededor, hasta que súbitamente paro de golpe extendiendo sus brazos hacia el cielo (o el techo en nuestro caso) levantando su cara de forma dramática, como si estuviéramos en una obra de teatro y el fuera el actor principal. Al verlo ahí, de pie, me quede sin palabras. Yo era consciente de que el maestro Trident era alguien fuerte, pero lo que emanaba de su figura gritaba a todos los cielos una sola palabra: poder. <br />
 <br />
Sus piernas eran enormes, y al igual que sus brazos, mostraban una cantidad de músculos impactante, como si fuera una escultura que había sido tallada en mármol. Su abdomen tenía tantos músculos que posiblemente se podrían usar para lavar la ropa y que saliera impecable. De sus enormes pectorales asomaban dos corazones en el punto donde un humano suele tener los pezones y su cara iba completamente maquillada, con los labios pintados de morado y sus ojos y cejas de un rojo que combinaban perfectamente con su capa, corona y bañador. No llevaba otra ropa mas que ese bañador, la capa y la corona. Tenia el porte de alguien que, si se te aparecía de noche por la calle, le darías todas tus cosas y le pedirías perdón incluso sin saber si es buena o mala persona. Era alguien imponente.<br />
 <br />
“Maestro Trident, estoy perplejo, anonadado, estoico, me he quedado sin palabras. Creo que es usted la definición del Gyojin supremo, el Gyojin Apex, el Alfa. Le debió haber costado infinidad de horas y toneladas de entrenamiento alcanzar tal musculatura, ¿verdad?”<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¿Te refieres a esto?”</span> – dijo Trident Glam mientras posaba contrayendo sus enormes bíceps – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¿o quizás a esto?”</span> – continuo, esta vez mostrando sus poderosos triceps mientras sacaba el pecho – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¿probablemente te estes refiriendo a esto, o esto otro?” </span>– dijo seguidamente mientras contraía su abdomen reforzando aun mas aquellos cuadritos marcados y luego las piernas que parecían explotarían en cualquier instante. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, pues la verdad es que no, aunque no lo creas, todo este glamour es natural, he sido bendecido con buenos genes, aunque por supuesto que entreno, pero no es la razón principal de mi hermosa figura.”</span><br />
 <br />
Me acerque hasta mi maestro, quedando a poco menos de 2 metros de distancia de él, y juntando los brazos hacia mis costados realice una reverencia. Después, levante la cabeza y al ver que mi maestro sonreía levante mi brazo derecho con la palma de la mano abierta devolviendo igualmente la sonrisa y esperando me concediera aquel saludo mas informal. Para mi buena suerte si que lo hizo, manteniendo ambos aquellas sonrisas que estaban llenas de dientes afilados. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Ya que estas aquí por al menos un tiempo más, ¿te gustaría aprender otra técnica del Gyojin karate?” </span>– me pregunto el maestro Trident mirándome crípticamente, casi estudiando la reacción de su estudiante, mientras se pasaba la lengua por los dientes – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Ha decir verdad, muchos aprendices del Gyojin karate dejan su entrenamiento hasta el punto que tu has alcanzado, pero es la primera vez que siento que alguien es capaz de llegar a dominar esta otra técnica la cual, aunque tu estilo de pelea esta más enfocado en ataques cuerpo a cuerpo, requiere de mayor grado de Fuerza y Agilidad para poder dominarla.”</span><br />
 <br />
Me quede un momento sin contestar, pensativo, mirando fijamente a la corona que portaba mi maestro como si esta tuviera la respuesta a la pregunta que me había planteado. Por supuesto que quería aprender una nueva técnica del Gyojin karate, pero el hecho de que mi maestro haya matizado la necesidad de Fuerza y Agilidad me daba a entender que Trident Glam esperaba que lo considerara seriamente, no que simplemente saltara de alegría ante la idea de aprender nuevamente bajo la tutela del Gyojin Apex sin ninguna consideración de por medio.<br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Antes de contestar a su pregunta maestro, me gustaría saber más sobre el Gyojin karate, ¿me podría sacar de la oscuridad en la que me encuentro respecto a este tema?” </span>– dije con voz calmada, liberando la mano de mi maestro y tomando una pose seria. Tenía ciertas reservas sobre la forma en que planteo la pregunta, no quería sonar pedante, tan solo quería demostrarle que tenía la capacidad mental que se necesita dominar para tan solo aspirar a ser un aprendiz decente del Gyojin karate.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Encantado de sacarte de las profundidades de ese océano en la que tu entendimiento sobre el Gyojin karate se encuentra, alumno.” </span>– contesto Trident, cambiando por completo su actitud y tono de voz, mientras le miraba de forma pícara, casi burlona, como si intentara imitar mis gestos y postura. <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Por supuesto que se iba a dar cuenta”</span> – pensé sin decir nada más, esperando pacientemente a que el maestro continuara, manteniendo la sonrisa que este agradable momento reflejaba en mi cara.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Como ya sabes”</span> – acentuó Trident Glam, dejando de lado el tono de voz pícaro mientras se acomodaba la corona sobre la cabeza con ambas manos – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“El secreto del Gyojin karate radica en el dominio del agua en las inmediaciones de un usuario, usando su poder para enviar poderosas ondas que impactan el agua dentro del cuerpo de un oponente. Debido a que cada ser tiene un alto porcentaje de agua dentro de su cuerpo.”</span> – prosiguió Trident – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Grandes maestros también mostraron que este estilo de pelea se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que se puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar. Este arte marcial nació en la Isla Gyojin, específicamente en el Dojo del karate Gyojin, y existimos pocos maestros dispersos por el mundo dispuestos a pasar los conocimientos en este estilo de pelea a aquellos quienes estén interesados en aprenderla. En realidad, no es necesario ser Gyojin para aprender este estilo, pero sólo nosotros los Gyojin podemos usar su efectividad al 100%.” </span><br />
 <br />
Esta revelación me dejo en estado de shock haciendo que casi me atragante con el montón de baba que estaba a punto de tragar pues se había acumulado en mi garganta, por alguna razón a la cual no le busque explicación. <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“¿Entonces, cualquiera puede aprender el Gyojin karate? ¿Incluso los humanos? ¿Incluso los piratas?” </span>– pregunte alarmado, poniendo énfasis en su última pregunta. Estaba claro que mi rencor por los piratas estaba lejos de ser olvidado.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Es correcto, cualquiera puede aprender estas técnicas. Y, adelantándome a lo que seguramente estás pensando, la respuesta es sí, he enseñado estas técnicas a humanos, algunos de los cuales se convirtieron en piratas eventualmente. Esto es algo que seguiré haciendo para futuros interesados en el Gyojin karate, particularmente con los humanos porque soy de la idea de que esta es una forma en la que ambas razas podemos llegar a convivir.” </span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"> </span><br />
Contesto Trident Glam sin alterarse, mientras imitaba diferentes posturas del gyojin karate como si estuviera en medio de una lección. Pero yo sabía que estaba nadando en corrientes peligrosas, tendría que ser cuidadoso con mis siguientes palabras. Ambos quedamos en silencio por un tiempo. Tras retomar la calma, respirando lentamente y contando hasta tres mentalmente, logre controlar mis emociones que amenazaban en emerger como lava de un volcán en erupción cosa que seguro hubiera sido contraproducente.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Agradezco su honestidad, maestro.” </span>– dije, rompiendo el silencio de forma calmada, a lo cual proseguí no sin antes soltar un suspiro – <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Pensaba que me causaría conflicto saber que mi maestro podría potencialmente darles armas a mis enemigos, pero esta forma de pensar es errónea. Usted no decide quien será mi enemigo y quien no. Sería injusto e ilógico de mi parte que le atribuyera esta responsabilidad. Yo también he sido honesto con usted, y aunque en mi mente mi camino antes estaba plagado de venganza y odio, usted vio más allá de esto y me acogió como su aprendiz a pesar de todo. Creo completa y ciegamente en usted maestro.”</span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"> </span><br />
Trident soltó un grito de triunfo mientras dramatizaba como había ganado aquella lección imaginaria que estaba impartiendo. <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Veo que nos entendemos Fuguwu. Como te comentaba, el Gyojin karate es un estilo de combate que se especializa en utilizar y dominar el agua para atacar y defenderse.” </span>– prosiguió mi maestro, teniendo un ligero cambio en su tono de voz siendo este un poco más alegre nuevamente. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">“</span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">Existen al menos 10 técnicas en el Gyojin karate, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">y una extra, </span>que deben ser dominadas para poder considerarse un maestro de este estilo de pelea. Para realmente poder dominar las técnicas cuerpo a cuerpo que más se acoplan a tu estilo de pelea, esta vez debes aprender la técnica Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas») la cual es incluso capaz de derrotar a tus enemigos de un solo golpe. El Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas») es estrictamente un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">puñetazo </span>que manipula el vapor de agua para que el golpe atraviese al oponente.”</span><br />
 <br />
Mientras escuchaba detenidamente la explicación de mi maestro, me empecé a sentir anonadado. Era increíble que una técnica así existiera, solo necesitaba aprovechar y saber manipular el vapor de agua, cosa que existe siempre en el ambiente. Seguro el sudor serviría igualmente, o mejor aún, el veneno que se secreta de sus nudillos con forma de pico característicos del Gyojin pez globo.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Ahora entiendo porque se necesita <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fuerza y Agilidad </span>para dominar dicha técnica maestro, es una técnica increíble.” </span>– afirme con voz emocionada por la idea de poder disparar lo que básicamente serían balas de veneno, cosa que claramente no practicaría frente a Trident para evitar tener que prometer algo que no cumpliría igualmente en el futuro. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Decidido, a partir de mañana iniciamos el entrenamiento, estoy convencido que dominaras la técnica antes que pase el temporal. Ya luego hablamos sobre el tema que te trajo de regreso, ósea yo.” </span>– contesto Trident Glam volviéndose a colocar la corona sobre su cabeza pues se había movido tras la lección imaginaria que había impartido.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“¡Claro que sí, maestro!”</span> – dije asombrado, se me había olvidado completamente de la razón inicial por la que había regresado, absorto en la emocionante idea de aprender una nueva técnica del Gyojin karate.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“No te preocupes, enfócate en tu entrenamiento y ya te iré dando detalles de mi grandiosidad, en realidad ya has presenciado de esta escultural figura y mi cara angelical, así que ya vas de ganancia. Un problema a la vez.” </span>– concluyó mi maestro.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Entendido maestro”</span> – asevere con energía.<br />
 <br />
Este segundo entrenamiento comenzaba con un aire diferente. No era mi primera vez en estas ruinas ni bajo la tutela de Trident Glam, pero esta ocasión tenía un propósito aún más profundo, debía conocer mejor a mi maestro y dominar una nueva técnica, todo en tiempo récord. Debía perfeccionar mis habilidades, y Trident, con su sabiduría, había decidido que era el momento adecuado para enseñarme una técnica que requería un nivel avanzado de control, el Samegawara seiken. En la primera mañana tras mi regreso, me presente nuevamente ante Trident en el mismo lugar en ruinas donde había aprendido el Yonsenmaigawara seiken. Esta vez, sin embargo, la atmósfera era diferente. Las sombras que se desprendían de los pilares de las ruinas parecían más alargadas, como si alguien hubiera pasado toda la noche montando un escenario colgando luces en el techo para que las lecciones parecieran una puesta en escena. A pesar de lo extraño que podría sonar la situación, me sentía más en sintonía con este entorno de lo que había llegado a imaginar, mi cuerpo y mente afinados por semanas de reflexión tras su primer entrenamiento.<br />
 <br />
Trident, en esta nueva faceta que me mostraba de maestro, me explico de forma breve que siempre había querido tener la oportunidad de participar en una obra de teatro, y por eso puso la zona de entrenamiento como una puesta en escena.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Has regresado buscando perfeccionar tus ataques." </span>dijo Trident Glam, apagando las luces del escenario, manteniendo solo una de ellas prendida la cual le enfocaba directamente. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Y sé que estás listo para aprender una de las técnicas más difíciles de nuestro arte. Esta técnica no solo pondrá a prueba tu fuerza, sino que te enseñará a usar el agua no como un torrente, sino como una herramienta de destrucción interna."</span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"> </span><br />
Tras decir esto, cambio las luces del escenario esta vez manteniendo una segunda luz enfocada directamente en donde me encontraba parado, como si fuera mi línea de entrada a la escena que había montado. El Yonsenmaigawara seiken me había dado la fuerza y confianza que necesitaba para enfrentarme a enemigos poderosos, pero sabia que el Samegawara seiken sería diferente. Me permitiría convertir el vapor de agua en un arma que dependía de su habilidad para controlar cada pequeño movimiento, desde el lanzamiento del golpe hasta su impacto. Por lo que, sin dudarlo, di un paso al frente y adopté una posición de combate.<br />
 <br />
Las primeras horas del entrenamiento fueron sorprendentemente lentos. Había esperado que Trident me empujara rápidamente hacia los movimientos avanzados, pero en lugar de eso, el maestro me llevó a un pequeño claro fuera de las ruinas, donde un arroyo artificial que imaginaba él había construido corría suavemente entre las rocas.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Antes de poder lanzar usar este ataque con precisión, debes primero aprender a entenderlo." </span>me dijo Trident. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"El agua no solo fluye sin control; puede ser guiada, moldeada y utilizada en su forma más pura. Tu tarea, Fuguwu, es aprender a sentir cada gota de agua como una extensión de tu propio cuerpo."</span><br />
 <br />
Ok, demasiado teatral quizás. Esta afirmación, especialmente la parte de entender el agua, me irrito ligeramente puesto que, siendo un Gyojin al igual que mi maestro, por supuesto que entendía el agua. Por un momento pensé en reclamar y entrar en discusión, pero rápidamente borré esa idea de mi cabeza. Estaba aprendiendo a no saltar conclusiones, particularmente si estaba siendo enseñado por alguien como el maestro Trident Glam. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Entendido maestro”, </span>contesté sin rechistar. <br />
 <br />
Durante esas primeras horas, pase la mayoría del tiempo en el arroyo, con las manos sumergidas en el agua. El ejercicio parecía simple a primera vista: mover las manos lentamente, sintiendo la corriente, observando cómo reaccionaba el agua a cada pequeño gesto. Pero a medida que avanzaban los minutos, me di cuenta de la dificultad real del ejercicio. Necesitaba no solo mover el agua, sino sentir su flujo, entender cómo la más mínima alteración en la presión de mis dedos cambiaba su dirección y velocidad. Era parecido de cierta forma a lo que se hacia con el haki y la energía, solo que esa era mi energía, y esta no es mi agua.  El objetivo de Trident era que comprendiera cómo controlar el agua sin esfuerzo visible. El maestro me explicaba que Samegawara Seiken no era una cuestión de fuerza, sino de agilidad también. Era como un arquero que, antes de disparar una flecha, debe estar en completa sincronía con su objetivo. Al terminar esta primera fase del entrenamiento, me surgió curiosidad sobre cómo se diferencia el entrenamiento del Gyojin karate entre las diferentes razas de seres que buscan aprenderla. <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Maestro, cuando ha tomado a alumnos de otras razas bajo su manto para aprender el Gyojin karate, ¿es diferente el tipo de entrenamiento que ellos realizan?”</span>, pregunte con un tono un poco apenado, manteniendo el enfoque sobre la tarea que traía entre manos. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Lamento tener que ser ambiguo Fuguwu, pero me atrevo a decir que la respuesta es tanto si como no”</span>, contestó mi maestro con aquella teatralidad que ahora le caracterizaba. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Es innegable que a nuestra raza se les facilita más entender varios conceptos del Gyojin karate por su estrecha relación con el agua. He igualmente, y seguramente por la misma razón, lo llegamos a perfeccionar más que otras razas.”</span> – continuo Trident con su monólogo haciendo gestos exagerados y caminando de un lado al otro. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Sin embargo, he de confesar que he visto a muchos usuarios del Gyojin karate de nuestra raza tener menos control de las técnicas sobre lo que he visto dominan humanos, skypeanos, tonttata, por nombrar unos cuantos”. </span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Entiendo; creo que debo aprender sobre otras razas y sobre todo no subestimar a mis rivales independientemente de su origen, ¿le comenté que hay un tonttata en mi división?”</span>, respondí animado recordando a Ryze y a los demás. El maestro Trident asintió en silencio y ambos continuamos con el entrenamiento que nos traía a este punto. Después de un tiempo, Trident llevó el entrenamiento a un nuevo nivel. Había aprendido a manipular el flujo del agua en el arroyo, pero ahora debía concentrarme en una tarea mucho más precisa. El maestro colocó un cuenco lleno de agua en una mesa y, frente a él, alineó una serie de pequeñas piedras.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"</span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">Tu tarea"</span>, dijo Trident, <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"es lanzar una sola gota de agua y derribar esas piedras. Cada piedra debe ser golpeada sin que ninguna de las otras se mueva. Esta es Uchimizu en su forma más básica y te ayudara a dominar el Samegawara seiken, debes hacerlo claro sin utilizar el Uchimizu que es otra técnica la cual imagino ya conoces."</span><br />
 <br />
El desafío parecía simple, pero cuando intente lanzar la primera gota de agua, la realidad de la tarea se hizo evidente. La gota no tenía suficiente fuerza ni precisión, cayendo inofensivamente al suelo antes de llegar siquiera a las piedras. Tras varios intentos fallidos comprendí que necesitaba más que solo fuerza para lograrlo; debía dominar el control sobre cada aspecto del lanzamiento. Durante las horas siguientes, trabaje incansablemente en perfeccionar mi habilidad para lanzar la gota de agua. Trident me guiaba en cada paso, enseñándome a sentir el peso y la densidad del agua en mi mano antes de lanzarla. Debía concentrarme en cada pequeño movimiento, desde la tensión en mis dedos hasta el ángulo exacto en que liberaba la gota. Con el tiempo y ayuda de mi maestro empecé a mejorar. Mi precisión aumentaba lentamente, y aunque al principio solo lograba golpear una piedra de cada tres intentos, al final del medio día ya era capaz de derribar una piedra con cada gota lanzada. Pero aún quedaba un largo camino por recorrer antes de que pudiese ejecutar Samegawara seiken en una situación real de combate.<br />
 <br />
Tras un corto descanso, Trident llevó el entrenamiento a un nivel aún más avanzado. Dado que ya había dominado la técnica básica de Samegawara Seiken en un entorno controlado, tocaba ahora aprenderla a usarla en movimiento. El maestro diseñó una serie de ejercicios que implicaban lanzar golpes al aire aprovechando el vapor del agua mientras corría alrededor de ese escenario, esquivaba y saltaba entre obstáculos. El golpe debía ser lanzado con precisión milimétrica, sin importar cuán caótica fuera la situación. Tenía que aprender a mantener el enfoque y control incluso en las condiciones más difíciles. En estos ejercicios, sentí la verdadera dificultad del Samegawara seiken. Cuando mi cuerpo estaba en movimiento, era mucho más difícil concentrarse en el vapor del agua. Mi precisión se veía afectada por la velocidad y el esfuerzo físico, y muchas veces sus lanzamientos fallaban.<br />
 <br />
Sin embargo, Trident mi alentaba a continuar. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"El agua es fluida, como la música, Fuguwu. Debes aprender a ser igual de flexible, a adaptarte a cualquier cambio en el tiempo que marque la banda. No importa lo que esté pasando a tu alrededor, tu control sobre el agua debe ser constante."</span><br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Este ejercicio es demasiado desafiante maestro”</span>, me queje por un momento, no siempre se puede ser relajado. <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“No solo necesito la Fuerza para utilizar el vapor del agua, sino que también la Agilidad para atinar al objetivo. Todo esto mientras estoy en movimiento.”</span><br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Es correcto Fuguwu”</span>, contestó el maestro Trident. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Es de suma importancia que domines esta parte del entrenamiento para poder emplear la técnica en combate. Te aseguro que tus objetivos, por no llamarles enemigos, no serán blancos estáticos. Particularmente si son piratas.”</span> El maestro Trident dijo esta última frase con un tono que me sonó como una invitación de desafío, no de forma grosera o pretenciosa, sino alentándome a aceptar el desafío y superarlo. Inspirado por las palabras del maestro, entrene aún más duro. Cada hora que pasaba, los ejercicios se volvían más complejos, y mi cuerpo, aunque cansado, se adaptaba a los nuevos desafíos. Al final la tarde ya era capaz de lanzar Samegawara seiken en cualquier situación: en movimiento, mientras esquivaba ataques imaginarios, y con una precisión que había sido inalcanzable al principio del entrenamiento.<br />
 <br />
Fue durante esta fase del entrenamiento que me di cuenta de que sería muy viable el utilizar Samegawara seiken con mi veneno, sin embargo, presentaría un gran desafío. El principal problema que notó es que la densidad del veneno es diferente al del agua, así como su viscosidad, y otros atributos físicos y químicos de ambos líquidos, por lo que debería trabajar en esto. Durante esa última tarea, me toco enfrentar pruebas aún más exigentes. Trident organizó desafíos donde debía lanzar Samegawara seiken desde diferentes ángulos y posiciones inusuales, a veces en medio de intensas simulaciones de combate. No solo debía mantenerse en control de la técnica, sino también evitar cualquier tipo de distracción que afectara su enfoque. Una de las pruebas más difíciles fue una sesión donde Trident me llevó a un área de las ruinas llena de niebla espesa. Allí, debía detectar las pequeñas gotas de agua en el ambiente y lanzarlas con precisión a objetivos ocultos en la oscuridad. La visibilidad era nula, pero el objetivo de la prueba era que aprendiera a sentir el agua sin depender de mis ojos y tomando en cuenta que no podía usar el haki de observación, era todo un desafío. Debía confiar en mis otros sentidos y en su capacidad de conectar con su entorno de una manera profunda.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Dominar esta técnica es imposible”</span>, exclame con frustración, pues quedaba poco para que terminara el día. <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“No entiendo como debo ser capaz de detectar las gotas en el ambiente. No es tan tangible como lo es el agua en un arroyo, riachuelo o lago. Ni que decir del agua de mar.”</span><br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">“Fuguwu, recuerda que el agua se encuentra en todos lados, en todos los seres, en todo el ambiente”</span>, dijo pacientemente el maestro Trident, ajeno a su nuevo comportamiento. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">“Esta parte del entrenamiento es vital para poder dominar el Samegawara seiken a la perfección. Estoy seguro de que te encontraras en múltiples situaciones donde no dispondrás de una fuente de agua directa a la cual acudir para realizar la técnica. Es, por tanto, de vital importancia que aprendas a detectar la presencia del agua en el ambiente.”, </span>sentenció Trident. <br />
 <br />
Aunque los primeros intentos fueron desastrosos (fallaba constantemente, incapaz de localizar los objetivos en la niebla), con la orientación paciente de Trident, comencé a entender la clave del ejercicio, era cuestión de concentración y adaptabilidad. El agua, como me había enseñado mi maestro, fluía en cualquier situación, y yo debía aprender a hacer lo mismo. Después de horas de esfuerzo, finalmente logre lanzar un golpe usando el Samegawara seiken con éxito, golpeando a mi objetivo oculto en la niebla con precisión.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Gowowo wowo ¡Lo he conseguido!”</span>, celebre con emoción.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">“Felicidades Fuguwu, has trabajado muy duro y tus esfuerzos han pescado resultados”</span>, dijo Trident saltando de un lado al otro, más feliz que yo al parecer de haber completado el entrenamiento. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">“Seguro que tienes el potencial para aprender a usar el Haki de Observación a un nivel más avanzado”</span>, comento Trident observándome detenidamente.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“¿Haki aún más avanzado? No lo creo, he conseguido algo nuevo con el de armamento, pero no con el de observación, es muy complicado”</span>, exclame un poco cansado tras el esfuerzo de todo el día, lo que menos necesitaba era una segunda puesta en escena esta vez enfocada con el haki.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“El Haki, estimado alumno, se encuentra en todos los seres al igual que el agua en el ambiente como bien ya sabrás. Sin embargo, como bien indicas, me temo que es demasiado pronto para mejores tu haki de observación, continua tu entrenamiento pues te aseguro que tienes potencial”</span>, dijo Trident terminando la conversación de forma abrupta, como quien cerrara el telón de una escena a la que no tenía acceso aún.  <br />
 <br />
Intrigado, tome nota mental de sus palabras, quizás de nuevo estaba sobre pensando las cosas. Seguro que en mis siguientes encuentros con sus compañeros de división podría discutir si creían que era posible para mi alcanzar un estado de dominio mayor al haki de observación. Cuando llegó la noche recogí mis pocas cosas y me preparé para marchar de regreso al cuartel de la marina. De igual forma, Trident me observó con satisfacción, al parecer había estado a la altura de sus expectativas. Sabía que yo, su alumno, estaba listo para seguir adelante, y también sabía que mi viaje junto con mis compañeros de división en la marina me llevaría a enfrentar nuevos desafíos.<br />
 <br />
En la mañana, después de un desayuno particularmente grande, Trident me llevó al borde del archipiélago, donde una vieja barca descansaba sobre las ahora calmadas aguas marinas. Aunque desgastada por el tiempo, la barca estaba bien mantenida, con cuerdas firmes y madera robusta. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"He observado tu crecimiento, Fuguwu"</span>, dijo Trident, con una sonrisa leve pero sincera. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Has dominado el Samegawara seiken, y tu destreza ha alcanzado un nivel digno de los mejores guerreros del Gyojin karate. Entiendo que tu viaje debe continuar, es hora de que continúes tu camino junto con tus nakamas, pero si lo ves a bien, me gustaría despedirte hasta la orilla del cuartel."</span><br />
 <br />
Mire la barca y luego a mi maestro. Ahora entendía porque el maestro Gyojin me había acompañado hasta este punto. Juraba que aún me quedaban al menos un par de horas más de camino solitario, si no es que incluso un día completo, para poder proseguir mi camino cosa que no me apetecía demasiado. Sabía lo que este gesto significaba. Trident me estaba entregando algo más que su tiempo y compañía; me estaba dando su amistad cosa que valía muchísimo más que cualquier técnica del mundo.<br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Maestro, muchas gracias por todas las lecciones, prometo que su paciencia y dedicación le serán recompensadas con un alumno que lleve su nombre, y el del Gyojin karate, a ser reconocido en todo el mundo. Espero nuestra amistad perdure más allá de nuestros días.”</span>, dije con determinación.  <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"> </span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Has aprendido mucho, Fuguwu"</span>, dijo Trident, observando el horizonte. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"Pero recuerda que el viaje del guerrero nunca termina. El dominio de la técnica es solo una parte; el verdadero desafío será siempre mantener la calma interior."</span><br />
 <br />
Asentí y subí a la barca, sintiendo que no solo estaba partiendo hacia un nuevo destino físico, sino también hacia un nuevo capítulo en mi vida. Después de que Trident montara en la barca partimos de esta zona del archipiélago, llevando conmigo las lecciones que había aprendido durante el entrenamiento. Había perfeccionado el Yonsenmaigawara seiken y, ahora, Samegawara seiken, dos técnicas que lo definían como un guerrero más completo y más en sintonía consigo mismo. El maestro Trident Glam había desempeñado un papel crucial, no solo como instructor, sino también como guía para que encontrara el equilibrio entre mis emociones y mi fuerza física. Mientras las olas nos llevaban hacia la zona de manglares donde se encontraba el cuartel general de la marina, platicaba con mi maestro sobre lo que había aprendido, no solo en términos de combate, sino recordando todos los errores ahora con risas y burlas como se llevan dos amigos que se conocen de años. Sabía que la venganza por lo ocurrido a Fugowo seguía acechando en mi corazón, pero las enseñanzas y la amistad de Trident me habían mostrado que debía ser paciente, que actuar por impulso solo me llevaría al caos.<br />
 <br />
El viaje de regreso solo duró un par de horas, bendita barca, hubiera tomado días a pie asumiendo que no me encontrara con problemas de por medio. La imagen de Fugowo, mi hermano mayor, aparecía en mi mente una y otra vez. Siempre había sentido una profunda culpa por el destino de mi hermano, secuestrado y esclavizado por mi imprudencia. Esa culpa había alimentado mi deseo de convertirse en un guerrero fuerte, y ahora, con dos técnicas poderosas a mi disposición, debía decidir cómo utilizar mi fuerza. El maestro Trident me había advertido sobre los peligros de actuar con resentimiento en el corazón. Yo había escuchado sus palabras, y aunque sabía que tenía razón, también sentía que mi responsabilidad hacia Fugowo me empujaba en la dirección contraria. Pero ahora, despidiéndome de mi maestro en medio del vasto océano, mis pensamientos tomaban una claridad que antes no tenía. Debía mantener mi misión enfocada en mi crecimiento personal y encontrar mi propio camino antes de buscar rescatar a Fugowo. <br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Gracias por todo maestro, no, amigo, espero poder visitarle de nuevo antes de partir del archipiélago.” </span>– me despedí con sentimientos encontrados de tristeza y alegría. <br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Cuando quieras, my besto friendo, eres bienvenido cuando gustes.” </span>– contesto Trident despidiéndose, dejándome ver por última vez aquellos músculos impactantes, la corona brillando con los últimos rayos del sol cayendo sobre el océano.<br />
 <br />
El viaje de regreso había sido solo el comienzo de un capítulo aún más grande. Estaba preparado para lo que viniera, con la certeza de que cada técnica, cada lección aprendida en el archipiélago Sabaody me estaba fortalecido para enfrentar los desafíos que el destino me tenía reservado.<br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
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					<br />
Me ha gustado mucho en realidad, la personalidad que tiene Trident Glam me ha dado juego a un FIC bastante interesante. Espero que si alguien lo lee lo disfrute como yo he disfrutado el narrar este curioso entreno.<br />

				</div>
			</div><br />
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						<span>Tecnica Entrenada</span>
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					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas»):</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>6</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
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                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 23 | 140 Fuerza | Conocer Yonsenmaigawara seiken.</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>160 + 3,3xFuerza</strong>
                            </span>
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                        <p>
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                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>450 de energía</strong>
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                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Empuja diez metros y baja 5% el requisito de derribo.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Tres turnos
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>El usuario lanza un puñetazo al pecho de su oponente, pero no haciéndolo con fuerza sino manipulando el vapor de agua para que el golpe atraviese al oponente, lo suficientemente fuerte para derrotar a un enemigo de un golpe.</i>
                </p>
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            </div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo - FIC Entrenamiento] Regresa el Gyojin Karate]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1550</link>
			<pubDate>Thu, 30 Jan 2025 17:15:57 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1550</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Dia 91 de Otoño, Año 14.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Archipielago Sabaody, Manglares 30 – 39 </div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
El cielo estaba nublado cuando alcance las raíces de los manglares que asomaban de la aquella zona en el archipiélago Sabaody, isla la cual no podía ser en realidad considerada una isla hecha y derecha pero que igualmente lo era – e incluso por muchos considerada de mayor importancia que varias islas menores – dada su ubicación, distribución, actividades y atractivo turístico que tenía para todos aquellos que visitaban este conjunto de manglares. Al llegar aquí sentía emociones encontradas por poner pie en una zona que estaba explotada de grupos piratas y bandas de malhechores y asesinos que buscaban cruzar al nuevo mundo, mismos que había sido los culpables de que perdiera a su hermano Fugowo. Sin embargo, aún queda un tesoro mucho más importante que todo lo que hayan logrado saquear los piratas o vender los esclavistas en esta zona sin ley. O al menos eso quería creer.<br />
 <br />
Una tenue bruma cubría la costa (si así se le puede llamar al lugar donde varias raíces convergen, la verdad es que no) y el sonido de las olas rompía en el silencio que se formaba alrededor de los manglares. Esta zona del archipiélago, conocida mayormente por estar deshabitada fuera de los escasos locales que poco invitaban a entrar sirviendo claramente como tapaderas de negocios ilegales, seguro había sido el destino de incontables aventureros que nunca regresaron. Pero yo no era alguien que pudiera ser catalogado como ordinario, incluso para los estándares de mi raza, era un Gyojin, miembro de la división 21, y había entrenado durante años para este momento. Mi objetivo no era otro que el de encontrar al legendario maestro del Gyojin Karate, Trident Glam.<br />
 <br />
Al poner un pie en la tierra (¿en raíces? yo que se), tome una bocanada de aire, el aroma del mismo cargado de sal marina y humedad siempre me ayuda a relajarme. Aunque esta zona del archipiélago Sabaody no parecía albergar a muchos residentes, me había llegado a mis oídos de pez que los criminales que habitaban esta zona de los manglares eran tan letales como las trampas que utilizaban para capturar a sus presas guiado por la avaricia. Aun así, no sentía miedo. Con mis ojos color amarillo intenso, escudriñe el horizonte, observando los gigantes árboles que rodeaban y conformaban el archipiélago (conocidos como Yarukiman Mangrove) en busca de confirmación de que me encontraba en el sitio correcto.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿De verdad será aquí?"</span>, murmure para mí mismo. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Me parece muy contrastante que la oportunidad de continuar mi camino para convertirme en un maestro del Gyojin Karate se encuentre en este lugar olvidado por la justicia"</span>.<br />
 <br />
Sin más, empiezo a caminar hacia el interior de la zona, dejando atrás las olas que habían sido mi hogar durante mi juventud. El camino pronto se tornó accidentado, con varias vertientes por tomar, pero sin indicación de cuál era la correcta. No obstante, sabía que mi mayor ventaja en esta expedición no sería mi fuerza bruta, la cual gracias a ser un Gyojin y al entrenamiento diario tengo de sobra, sino a mi capacidad para analizar y responder a lo que el entorno me arrojara.<br />
 <br />
Conforme me adentraba en el manglar, el ambiente cambió. La calma de la costa dio paso a una vibrante selva de burbujas típicas del archipiélago, donde el sonido de sus explosiones llenaba el aire. Gracias a mi Waki de observación sabía que me observaban, podía sentirlo. Pero también sabía que no debía apresurarme. Mis oídos, adaptados a los profundos ecos del océano, captaron el ligero crujir de raíces secas a mi derecha. Me detuve y preste atención a la zona de la que provenía el sonido. Un par de segundos más tarde, lo vi, una criatura de aspecto reptiliano, oculta entre las ramas, con ojos afilados que me miraban como si fuera una presa.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Gowowo wowo”</span> – reí con mi risa característica, no esperaba que estos desgraciados contaran con entes sacados de tierras exóticas, pero estaba claro que eran tan cobardes que no pelearían por su cuenta.<br />
 <br />
No había venido para pelear con quien llevara el mando de estas activades ilegales, pero tampoco les temía. Con un movimiento ágil, di un salto hacia atrás, evitando que el reptil me emboscara. La criatura se lanzó desde su escondite con una velocidad que quizás sería sorprendente para alguien poco preparado, pero para mí fue fácil moverme como el agua, fluyendo entre movimientos sin perder el ritmo. A pesar del ataque inesperado, no necesite más que un par de movimientos para evadir y dejar atrás a la bestia.<br />
 <br />
A medida que avanzaba más adentro en esta zona del archipiélago, el ambiente se tornaba más desafiante. Los pasillos se iban cerrando de manera antinatural, seguramente posicionados de esta forma por los mafiosos del lugar, y daban lugar a todo tipo de emboscadas de piratas de poca monta o esclavistas en busca de nuevas capturas. Un grupo de lo que parecían ser esclavistas me llegaron a rodear en un claro. Evaluando la situación rápidamente concluí en que tenía dos opciones: podía enfrentarme a ellos o buscar una solución menos agresiva, como escapar. A pesar de que eran muchos y venían en grupo, los esclavistas no eran tan ágiles como yo, por lo que, llevando mi mano izquierda a la cien, salude a estos esclavistas que aún se encontraban en la lejanía asiéndoles saber que estaba consciente de su presencia. <br />
 <br />
Con una sonrisa tranquila, opte por la estrategia más sencilla de todas, escapar. Antes de que los esclavistas pudieran reaccionar, use mi velocidad y agilidad natural para saltar los obstáculos que habían puesto pasando sobre ellos como una ráfaga de viento. Los esclavistas, confundidos por mi rapidez se quedaron atrás, gritando frustrados al perderme de vista. Después de esto, mi viaje continuó sin grandes contratiempos. Sabía que esta “prueba” era solo el preludio de lo que realmente importaba: una zona en ruinas que se alzaban en lo profundo de esta área de manglares, donde probablemente encontraría respuestas y, tal vez, al mismísimo Trident Glam.<br />
 <br />
Finalmente, después de horas de caminata, el paisaje comenzó a despejarse haciéndome saber que había salido con éxito de la zona de influencia de aquellos esclavistas. Frente a mí, sin embargo, había un paisaje nuevo que no esperaba encontrar en el archipiélago. Unas ruinas, imponentes y llenas de musgo, como si la naturaleza hubiera intentado reclamar lo que alguna vez fue un esplendoroso monumento, se alzaban al fondo de donde alcanzaba mi vista a vislumbrar. Con un contraste casi tan grande como lo es el día y la noche, columnas derruidas y caminos de piedra cubiertos de vegetación se extendieron ante mis ojos. La brisa que soplaba entre las ruinas parecía susurrar historias olvidadas, y pude sintir una extraña conexión con el lugar. Era como si hubiera sido llamado aquí, como si mi destino estuviera entrelazado con el de este sitio antiguo.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Esto es extrañamente similar a las ruinas de Kuen"</span>, murmure para mí mismo, con curiosidad. Tenía claro que mi búsqueda estaba lejos de haber terminado, pero al estar aquí, sentía que estaba un paso más cerca de encontrar al tal Trident Glam. <br />
 <br />
Con cada paso que daba hacia el corazón de las ruinas, podía sentir como la tensión del entorno aumentaba. Con el Waki de observación activado, pude confirmar que no era el peso de una presencia viva lo que se encontraba aquí, así que no podía ser otra cosa más que la expectativa de desafíos diseñados para poner a prueba tanto el cuerpo como la mente. Había vivido en carne propia la experiencia de explorar ruinas similares (en la isla Kuen), las cuales estaban repletas de trampas que alguien había dejado para aquellos lo suficientemente valientes como para adentrarse en ellas. Eran trampas que no dependían de la fuerza bruta ni de la agilidad, sino de la capacidad de pensar con claridad bajo presión.<br />
 <br />
El camino se volvía más estrecho a medida que avanzaba, y pronto las paredes de piedra se cerraron sobre mí, creando un corredor oscuro y sofocante. Los tallados en los muros eran antiguos, apenas visibles bajo las capas de musgo que habían cubierto la estructura durante siglos. Sin embargo, gracias a experiencias anteriores, sabía que en esos símbolos residía la clave para sobrevivir a lo que vendría.<br />
 <br />
Mis ojos, acostumbrados a las penumbras de las profundidades marinas, captaron un cambio en el suelo. El musgo desaparecía repentinamente, revelando lápidas de piedra de un color diferente al resto. Deteniéndome en seco para apreciar el detalle, mi mente trabajo a toda velocidad. Un solo movimiento en falso, cualquier paso equivocado, activaría un mecanismo de muerte, tal vez flechas venenosas disparadas desde las paredes o una tormenta de fuego que terminaría calcinándome.<br />
 <br />
Observando hacia los tallados en los muros, y tras un análisis rápido, note que algunos de ellos representaban patrones de olas y movimientos fluidos. Era una representación sutil del Gyojin Karate, pero también una guía (espero), por lo que decidí moverme con cuidado, evitando las losas que parecían fuera de lugar. Con pasos calculados empecé un delicado baile entre seguridad y peligro. El pasaje se extendió durante varios metros, pero logre atravesarlo sin activar ni una sola trampa. Una leve sonrisa cruzó ,mi rostro al llegar al otro lado del corredor. <br />
 <br />
El corredor desembocaba en una sala amplia, parcialmente colapsada, con grandes bloques de piedra esparcidos por el suelo. Las paredes estaban cubiertas por enredaderas y escombros, pero en el centro de la sala había una estructura de piedra circular que parecía haber resistido el paso del tiempo. En el suelo de la sala había placas metálicas intercaladas entre bloques de un material pedroso, claramente diferentes al resto, por lo que me agache para inspeccionarlas más de cerca.<br />
 <br />
Las trampas en esta habitación eran más evidentes. No necesitaba tocar las placas para saber que cada una de ellas activaría algún mecanismo peligroso. Mi mente analizó rápidamente la disposición del espacio. Sabía que debía cruzar sin tocar esas placas, pero el espacio entre ellas era demasiado estrecho para simplemente saltarlas sin cuidado. No había más opción que avanzar con cautela para pasar por el espacio de manera controlada. Tomando impulso, realizando una serie de giros y saltos precisos, con la habilidad de un pez que se desliza entre las corrientes, avance con gracia sin rozar las trampas bajo mis pies. Era un movimiento continuo, como si estuviera nadando en el aire, evitando cada placa de metal que amenazaba con acabar con mi vida.<br />
 <br />
Al aterrizar al otro lado de la sala, un sonido sordo resonó en el lugar. Sintiendo como el pánico empezaba a hacerme presa de sus fauces, mire hacia arriba justo a tiempo para ver que una enorme piedra comenzaba a descender desde el techo. Al parecer no había sido lo suficientemente hábil para evitar todos los mecanismos habiendo activado este último con mis pasos finales tras sentir que el peligro había pasado. Sin perder un segundo, me lance hacia la salida, apenas logrando pasar antes de que aquella piedra gigante sellara la habitación detrás de mí.<br />
 <br />
Una vez más, tuve que respirar profundo durante varios segundos, calmando mi mente tras el esfuerzo. Los desafíos estaban aumentando en intensidad, y sabía que era una prueba no solo física, sino también mental. Cada trampa estaba diseñada para medir la capacidad de mantener la calma bajo presión, una habilidad esencial para desarrollar nuevas técnicas como lo había demostrado el aprender el Waki o el Gyojin Karate.<br />
 <br />
El siguiente pasaje era más angosto y oscuro, y conforme avanzaba, la sensación de estar rodeado por múltiples atisbos de historia y peligro se intensificaba. Pero esta vez no me deje amedrentar. Sabía que estaba cerca. Podía sentirlo, había una presencia que por fin podía sentir con mi Waki de observación al final del camino.<br />
 <br />
Finalmente, el pasaje se abrió a una sala mucho más grande. A diferencia de las anteriores, esta era perfectamente simétrica, y en el centro, una gran puerta de piedra se alzaba imponente. A mis pies, una serie de círculos concéntricos estaban grabados en el suelo, cada uno lleno de símbolos y patrones que pude reconocer por ser iguales a los de las ruinas en la isla Kuen, aunque desconocía su verdadero significado. A mi alrededor, los muros de piedra estaban cubiertos con inscripciones que parecían contar una historia antigua.<br />
 <br />
Acercándome con cautela al centro de la sala, observando los círculos grabados en los muros de piedra, algo me decía que la puerta no se abriría por medios convencionales y que fallaría por completo si la intentaba abrir a la fuerza. Esta era la prueba final, la que requeriría tanto el 100% de mi cuerpo como de mi mente. Arrodillándome en el centro del primer círculo, cerrando los ojos para concentrarme, podía sentir la energía de la presencia que se encontraba al otro lado de la puerta gracias al uso del Waki. <br />
 <br />
Calmando mi respiración, recordé las enseñanzas más fundamentales del Gyojin Karate que mi maestro original me había enseñado, fluir como el agua y dejar que la energía fluya igual, libre. Poco a poco, comencé a sentir como una fluctuación de energía emanaba de los círculos en el suelo. Cada uno parecía representar un aspecto del flujo, del movimiento del agua, por lo que probe a moverme en armonía con esos círculos y el fluir de la energía. Con movimientos lentos y precisos, empecé a seguir el flujo de la energía, moviéndome de un círculo a otro, sincronizando mi cuerpo con la forma de esta energía, muy similar a la del agua. Los patrones en el suelo parecían responder a mi presencia cada que lo hacía bien, brillando débilmente con cada paso que daba acertado. Era como una danza, una coreografía diseñada para probar la paciencia y la precisión de los que se atrevían a llegar hasta aquí.<br />
 <br />
Finalmente, al completar el movimiento dentro del último círculo, un leve clic resonó en la sala. La puerta de piedra, que hasta ese momento había permanecido sellada, comenzó a abrirse lentamente, revelando un largo pasillo que se extendía hacia adelante. Feliz por haber resuelto este acertijo, sabiendo que había pasado la última prueba, avance hacia adelante esperando enfrentar mi destino. Las trampas me habían puesto a prueba, no solo en mi capacidad de evadir el peligro, sino en como pensar y actuar como el agua, fluyendo a través de cada obstáculo con calma y precisión. El pasillo al otro lado de la puerta era diferente. La piedra era más pulida, como si hubiera sido preservada con cuidado. Al fondo, se podía ver una luz tenue que iluminaba una figura solitaria, de pie, esperando. Sabía quién era. Ni más ni menos que la persona a quien buscaba, Trident Glam.<br />
 <br />
Intentando mantener la calma mientras avanzaba por el pasillo no podía evitar sentir una mezcla de orgullo, felicidad y anticipación florecer en mi interior. La luz al final del túnel se volvía más brillante, revelando un espacio amplio, pero aún dominado por las sombras de las ruinas que lo rodeaban. Podía sentir la energía en el aire la cual era tan palpable como el agua en el océano. El pasillo desembocaba en una cámara circular, mucho más grande que cualquiera de las otras salas que había cruzado. Las paredes de piedra, a pesar de estar cubiertas por enredaderas y musgo, mostraban grabados similares a los que había visto antes: símbolos de olas, corrientes marinas y técnicas que solo los maestros del Gyojin Karate entendían a fondo. Todo en la sala transmitía una sensación de poder que iba más allá de mi comprensión.<br />
 <br />
En el centro de la cámara, Trident Glam me esperaba. Aunque en realidad no sabía nada de su apariencia, lo que importaba era la calma que emanaba del maestro (la cual podía sentir con mi Waki de observación), un Gyojin que parecía estar perfectamente en armonía con su entorno. El silencio entre nosotros no necesitaba ser roto por palabras inmediatas. Sin necesidad de explicaciones, ambos sabíamos de que iba este encuentro. Trident Glam asintió ligeramente, una señal de reconocimiento. Yo, en respuesta, hice una reverencia respetuosa, como señal de gratitud y humildad ante el Gyojin que, sin duda, se había ganado su reputación como uno de los grandes maestros del Gyojin Karate. Este no era un momento de celebración, sino de entendimiento mutuo. Sabía que, aunque había llegado hasta aquí, el verdadero entrenamiento apenas comenzaba.<br />
 <br />
Trident dio un paso adelante, sus movimientos fluidos como las olas del océano. Sus ojos se encontraron con los míos, y aunque ninguno de los dos dijimos nada, la intención era clara pues sus emociones escondidas a la vista, pero no a mi Waki, lo demostraban. Debía demostrar una vez más mi capacidad, no a través de las trampas que había superado, sino frente a Trident Glam mismo. Este seguramente sería el primer verdadero intercambio de muchos entre nosotros. Vaciando mi mente de todo pensamiento me preparé y puse en posición de combate. Sabía que este combate no sería como otros que había enfrentado. Trident no era un enemigo, sino un maestro que estaba a punto de medir mi potencial y, tal vez, aceptarme como su alumno para aprender una nueva técnica del Gyojin Karate. Sin embargo, tras llegar aquí me sentía preparado. Había entrenado para este momento durante años, perfeccionando el control sobre mi cuerpo y mente.<br />
 <br />
El aire en la sala pareció cambiar cuando Trident adoptó una postura de combate, calmada pero firme. Yo hice lo mismo, ajustando mi respiración y concentrándome en el flujo de mi energía interna a como lo haría si usara el Waki de armamento, pero sin activarlo. Los segundos se estiraron, y el primer movimiento vino del maestro. Trident lanzó un ataque suave, casi como una corriente de agua que fluye sin esfuerzo, pero para mi sorpresa lo pude bloquear con facilidad, desviando el golpe con un movimiento fluido de su brazo. Lo que siguió fue una danza entre dos guerreros que comprendían el poder del agua. Trident atacaba con la precisión de un maestro, pero yo respondía con igual destreza, adaptándome a cada movimiento, fluyendo como el agua que había aprendido a emular. Ninguno de los dos peleaba para ganar; era un intercambio de técnicas, una prueba de mi capacidad y de hasta qué punto había completado mi entrenamiento en el Gyojin Karate.<br />
 <br />
Con cada golpe, cada bloqueo y cada movimiento, sentía que Trident no solo me estaba desafiando a ir más allá de lo que había aprendido anteriormente, sino enseñándome. El combate no era solo una prueba física, sino una lección continua. Trident no buscaba abrumarme con poder, sino guiarme hacia una mejor comprensión de mi propio potencial. Después de varios minutos de intercambios, Trident se detuvo abruptamente, bajando los brazos y mostrando una pequeña sonrisa. Yo, casi sin aliento, entendí agradecido que la lección había terminado ¿había pasado la primera prueba frente al maestro?, eso esperaba.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Has llegado lejos"</span>, dijo Trident finalmente, rompiendo el silencio con una voz profunda y tranquila. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Pero tu verdadero reto apenas comienza"</span>.<br />
Asentí, internamente feliz por sentirme aceptado. Sabía que había mucho que aprender, mucho que mejorar. Las pruebas que había superado en las ruinas habían sido solo el preludio de lo que estaba por venir. Trident Glam no era simplemente un maestro en las artes físicas del Gyojin Karate; también lo era en la disciplina mental y emocional que el arte requería.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El agua no tiene forma propia, pero se adapta a cualquier contenedor"</span>, continuó Trident. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Esa es la esencia del Gyojin Karate. No es solo golpear o defenderse. Es entender, anticipar, adaptarse. Es ser flexible cuando el mundo es rígido, y firme cuando el mundo se desmorona"</span>.<br />
 <br />
Las palabras del maestro resonaron profundamente en mi interior. Sentía que todo lo que había vivido hasta este momento, cada prueba, cada obstáculo, cada derrota incluso, no era más que una preparación para este momento. Enfrentarme a Trident Glam no era simplemente una cuestión de convertirme en un mejor luchador, sino una oportunidad de convertirme en una mejor versión de mí mismo. El maestro me hizo un gesto para que lo siguiera. Atravesamos la sala circular hacia otra puerta más pequeña que se encontraba al fondo, oculta entre las sombras. Al cruzarla, me encontré en una especie de dojo que solo podía servir como lugar de entrenamiento. Había pocos adornos, pero la energía en la habitación era palpable. Este era el corazón del entrenamiento del Gyojin Karate, donde los discípulos que habían pasado las pruebas comenzaban su verdadero aprendizaje.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Este será tu hogar por el tiempo que necesites"</span>, dijo Trident, indicando el dojo con un amplio gesto. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Aquí entrenarás no solo tu cuerpo, sino también tu mente y espíritu. Aprenderás a controlar tus emociones tanto como tus movimientos. El verdadero maestro del Gyojin Karate es uno con el agua en todos los aspectos de su ser"</span>.<br />
 <br />
Agradecido, observe el lugar con respeto. Sabía que lo que venía no sería fácil, pero estaba preparado para el desafío. Había llegado a esta zona del archipiélago Sabaody tras separarme por unos días de mis nakamas de la división 21 buscando al maestro del Gyojin Karate, y ahora que lo había encontrado, sabía que había hecho lo correcto.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El entrenamiento comienza mañana"</span>, dijo Trident antes de girar y dejarlo solo en la sala de entrenamiento. <br />
 <br />
Me mantuve observando con orgullo mis alrededores, sintiendo una mezcla de emoción y calma. El verdadero viaje acababa de comenzar, y con cada paso que daría en este lugar, me acercaría más a la maestría del Gyojin Karate, y a una comprensión más profunda de mí mismo y mis habilidades. Respirando hondo, cerrando los ojos y dejándome llevar por el momento, me deje caer sobre el suelo sintiendo como el peso del cansancio llegaba de golpe. Había superado las pruebas de las ruinas y había encontrado al maestro. Ahora, era el momento de descubrir hasta dónde podía llegar.<br />
 <br />
Con el paso de los días, me dedicaba al entrenamiento bajo la supervisión de Trident Glam. Aunque aprendía rápidamente las técnicas físicas, el maestro observaba algo que yo no mostraba a simple vista. Un peso emocional que me acompañaba, una tensión interna que surgía en momentos específicos, y que había intentado mantener oculta de todos. Aunque realizaba todos los entrenamientos con una precisión envidiable, había algo en mi mirada que no se le escapó a mi nuevo maestro, una sombra que aparecía de vez en cuando, un reflejo de la ira y el resentimiento que intentaba ocultar. Trident Glam no era ajeno a las emociones humanas, y sabía que, aunque lograra llegar a dominar el arte físico del Gyojin Karate, jamás alcanzaría la verdadera maestría si no enfrentaba el conflicto interno que me atormentaba. La esencia del arte no residía solo en la destreza física, sino también en la claridad mental, en el control de las emociones.<br />
 <br />
Una tarde, después de una sesión de entrenamiento más intensa de lo habitual, Trident me detuvo antes de que pudiera retirarme a bañarme y descansar. La brisa marina acariciaba las ruinas y el dojo, pero el ambiente en torno a ellos estaba cargado de una seriedad que no había sentido antes.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Fuguwu"</span>, comenzó Trident con su tono calmado pero firme, <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"tu cuerpo responde bien al entrenamiento, pero noto que tu espíritu está atrapado en algo más profundo. Algo que no puedes dejar ir"</span>.<br />
 <br />
Sorprendido por las palabras de mi maestro lo voltee a ver sin saber que contestar, puesto que había enterrado tan profundamente estos sentimientos que incluso había logrado ocultarlos de mí mismo. Durante todo este tiempo, había tratado de mantener la compostura, de enfocarme solo en el entrenamiento, pero Trident había visto más allá de mi fachada. Sabía que no podía mentirle.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Maestro..."</span> vacile después de abrir la boca, pero Trident lo miraba con comprensión, no con juicio.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Tu técnica es impresionante, pero hay algo que te detiene, algo que te pesa"</span>, continuó mi maestro. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El Gyojin Karate no es solo una disciplina física. No puedes controlar el flujo del agua si tu interior está lleno de tormentas. Dime, ¿qué es lo que llevas dentro?"</span><br />
 <br />
Bajando la mirada, luchando con las emociones que siempre había intentado mantener ocultas, me quede en silencio. Aun así, el peso de mi pasado y el dolor que llevaba en mi corazón estaban siempre presentes. El recuerdo de mi hermano Fugowo, de cómo fue secuestrado y esclavizado, me atormentaba. Y lo que más lo consumía era saber que, en el fondo, me culpaba a mí mismo por ello.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Es mi hermano, maestro"</span>, dijoefinalmente, mi voz cargada de dolor. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Fugowo... fue secuestrado y vendido como esclavo. Y fue por mi culpa."</span><br />
 <br />
El silencio llenó el aire entre ellos. <br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Yo debí protegerlo. Debí estar ahí para él, pero fallé. Y desde ese día... he vivido con el peso de la culpa y el odio hacia quienes lo tomaron. No hay un solo momento en que no piense en cómo puedo encontrarlos, en cómo puedo vengarlo. Todo lo que hago, todo este entrenamiento... en el fondo, está impulsado por esa ira. Quiero ser fuerte para destruir a aquellos que nos hicieron daño"</span>.<br />
 <br />
Trident me observaba en silencio, escuchando cada palabra con atención. No era la primera vez que veía a un alumno luchar contra el veneno de la venganza. Sabía que era una fuerza poderosa, capaz de alimentar la determinación, pero también de consumir a quien la portaba desde adentro.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Lo que sientes es natural, Fuguwu"</span>, dijo finalmente, con un tono sereno y comprensivo. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El dolor, la culpa, y el deseo de vengar a un ser querido son emociones que todos podemos llegar a sentir. Pero debes entender algo importante: si permites que ese odio te controle, nunca serás verdaderamente libre. Estarás esclavizado por tu deseo de venganza, igual que aquellos que tomaron a tu hermano."</span><br />
 <br />
Levante la mirada, sorprendido por las palabras de mi maestro.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"La venganza es una motivación peligrosa"</span>, continuó Trident. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Es como una corriente subterránea: te arrastra, te consume, y al final, no importa cuánto luches, te ahoga. Si todo lo que haces está impulsado por el odio, te convertirás en alguien diferente, alguien que ha perdido el control de sí mismo. El Gyojin Karate te enseña a fluir, a ser flexible y adaptable, pero el odio te convierte en piedra, inflexible y rígido.</span>"<br />
 <br />
Las palabras de Trident venían cargadas de sabiduría y realidad. Sabía que mi maestro tenía razón, pero el peso de su dolor era inmenso, y el resentimiento hacia mí mismo y hacia aquellos que habían causado el sufrimiento de mi hermano aún me consumía.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿Cómo puedo dejarlo ir, maestro?"</span>, pregunte con voz quebrada. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿Cómo puedo entrenar, vivir, sabiendo que mi hermano está allá afuera, sufriendo, mientras yo estoy aquí?"</span><br />
 <br />
Trident me miró con una intensidad que Fuguwu no había visto antes, una mezcla de compasión y firmeza.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"No te estoy diciendo que ignores el dolor ni que olvides a tu hermano"</span>, respondió Trident. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Pero debes entender que la ira y el odio no son el camino para liberarlo, ni para liberarte a ti mismo. Si de verdad quieres ayudar a Fugowo, no lo hagas desde el resentimiento, sino desde el amor. La fuerza que buscas debe venir de un lugar de paz interior, no de tormento."</span><br />
 <br />
Escuchaba atentamente, aunque aún sentía que mis emociones me consumían. Trident, viendo la lucha interna de había desatado en mi interior, dio un paso adelante y colocó una mano en su hombro.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"La venganza es un objetivo vacío"</span>, dijo Trident en voz baja pero firme. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Si eliges seguir ese camino, incluso si encuentras a los responsables, ¿qué ganarás realmente? Puede que destruyas a tus enemigos, pero te destruirás a ti mismo en el proceso. Fugowo necesita a su hermano, no a alguien consumido por el odio. Solo cuando liberes tu corazón del resentimiento podrás tener la claridad y la fuerza necesarias para enfrentar lo que venga."</span><br />
 <br />
Permanecí en silencio, procesando las palabras de mi maestro. Sabía que Trident tenía razón, pero dejar ir el odio no era algo fácil. Durante años, había alimentado ese fuego dentro de mí, creyendo que era lo que me impulsaría a ser más fuerte, a proteger a quienes amaba. Pero ahora, frente a mi maestro, comprendía que ese fuego solo lo estaba quemando por dentro.<br />
 <br />
Trident retiró su mano de mi hombro y me miró con una pequeña sonrisa. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El agua puede destruir una roca con el tiempo, pero no lo hace con furia, sino con paciencia. Aprende a fluir, Fuguwu, y encontrarás tu verdadero poder."</span><br />
 <br />
No pude hacer más que asentir lentamente, agradecido por aquellas palabras. Aunque no podía dejar ir todo mi resentimiento de inmediato, entendía que debía comenzar a cambiar mi enfoque. Si quería salvar a Fugowo y, más importante, a mí mismo, debía dejar de ser un esclavo de mi propia venganza. Estaba claro que este cambio no llegaría de forma inmediata, sin embargo, mis esperanzas por encontrar a Fugowo, y ese reencuentro tan ansiado con el cual he soñado en infinitas ocasiones, me motivaron a cambiar de enfoque. Estaba más agradecido con mi maestro por regalarle ese consejo más allá del entrenamiento. <br />
 <br />
A medida que el tiempo transcurría, empecé a sumergirme completamente en el entrenamiento bajo la guía de Trident Glam. Aunque las palabras del maestro sobre el control de mis emociones y el dejar atrás el resentimiento resonaban en mi mente, aquel era el momento de enfocarme en perfeccionar mi habilidad en el Gyojin Karate. Sabía que no sería fácil, pero algo dentro de mi entendía que, antes de poder enfrentar mi pasado y el destino de mi hermano Fugowo, debía ser capaz de controlarme a mí mismo.<br />
 <br />
Durante los días que siguieron, canalice aquellas energías renovadas en cada lección, en cada técnica que Trident me enseñaba. El dojo y la naturaleza salvaje que rodeaban las ruinas se convirtieron en mi refugio, un lugar donde podía meditar sobre lo aprendido y fortalecer no solo mi cuerpo, sino también mi mente. Cada movimiento, cada golpe, cada respiración me acercaba más a un estado de equilibrio que antes me había resultado imposible de alcanzar. Aunque el camino emocional aún quedaba por recorrer, comprendí que debía primero cumplir con mi misión inmediata. Había llegado a esta zona del archipiélago Sabaody en busca del maestro Trident para aprender, y ahora que el entrenamiento estaba casi completo, mi mirada se volvía hacia mi siguiente objetivo. <br />
 <br />
Al final del entrenamiento, llegue a dominar una de las técnicas más avanzadas del Gyojin Karate, el Yonsenmaigawara seiken («Verdadero golpe de cuatro mil tejas»). Esta técnica simbolizaba no solo su fuerza física, sino también el control mental y la precisión que había desarrollado a lo largo de mi formación. Con un solo golpe, era capaz de destruir una pila de cuatro mil tejas, un hito que marcaba la culminación de mi aprendizaje bajo la tutela de Trident Glam. Trident, siempre perceptivo, notó que ya estaba listo. Una tarde, mientras descansábamos del entrenamiento final, mi maestro se acercó a mí con una expresión de aprobación.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Has recorrido un largo camino, Fuguwu"</span>, dijo Trident con su habitual tono calmado. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Has aprendido a controlar tu cuerpo y a escuchar el flujo del agua dentro de ti. Pero recuerda, el verdadero desafío aún está por venir. Lo que enfrentes en el mundo exterior pondrá a prueba no solo tu fuerza física, sino tu fuerza interior."</span><br />
 <br />
Asentí con determinación, sabía que Trident tenía razón. El entrenamiento por el que había pasado había sido una prueba de resistencia y enfoque, pero el mundo más allá de estas costas traería nuevos desafíos. Especialmente en el nuevo mundo, donde se encontraban los más poderosos piratas, pero a la vez, los más poderosos integrantes de la marina, una institución de poder y orden que representaba mucho más que simple disciplina.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Estoy listo"</span>, respondí con convicción. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Gracias por todo, maestro. Lo que me has enseñado será mi guía en el futuro."</span><br />
 <br />
Trident asintió, sabiendo que había cumplido su papel. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Recuerda siempre fluir como el agua, incluso cuando el mundo a tu alrededor sea tormentoso."</span><br />
 <br />
Con esas palabras de despedida comencé a prepararme para marchar. Aquel entrenamiento en el Gyojin Karate había llegado a su fin, pero mi camino hacia la maestría y, sobre todo, hacia encontrar a mi hermano, apenas comenzaba. Sabía que mi siguiente destino, fuera el que fuese, me traería nuevas oportunidades, desafíos y quizás respuestas a las preguntas que lo habían perseguido durante tanto tiempo. Al amanecer del día siguiente, me despedí de Trident, sabiendo que llevaría conmigo todo lo que había aprendido. Con una última mirada hacia las ruinas, puso pies en polvorosa de regreso a donde le esperaban sus compañeros de la división 21.<br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
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					<br />
Dado que ya tenia el escrito listo para la técnica, al desconocer los detalles del maestro lo he hecho bastante plano y mucho menos dramático de lo que detalla la ficha.<br />

				</div>
			</div><br />
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						<span> Tecnica por Aprender</span>
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					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Yonsenmaigawara seiken («Verdadero golpe de cuatro mil tejas»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>5</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
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                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 22 | 120 Fuerza | Conocer Karakusugawara seiken.</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>125 + 3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>350 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Empuja al objetivo 20 metros.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Tres turnos
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Una versión muy fuerte del Senmaigawara seiken. Es un poderoso puñetazo directo que envía al oponente volando hacia el cielo. Teniendo en cuenta el nombre, es posible que este ataque sea cuarenta veces más fuerte que el Hyakumaigawara seiken y cuatro veces más fuerte que el Senmaigawara seiken, y como tal, rompe a través de cuatro mil tejas.</i>
                </p>
                <hr/>
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            </div><br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Dia 91 de Otoño, Año 14.</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Archipielago Sabaody, Manglares 30 – 39 </div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
El cielo estaba nublado cuando alcance las raíces de los manglares que asomaban de la aquella zona en el archipiélago Sabaody, isla la cual no podía ser en realidad considerada una isla hecha y derecha pero que igualmente lo era – e incluso por muchos considerada de mayor importancia que varias islas menores – dada su ubicación, distribución, actividades y atractivo turístico que tenía para todos aquellos que visitaban este conjunto de manglares. Al llegar aquí sentía emociones encontradas por poner pie en una zona que estaba explotada de grupos piratas y bandas de malhechores y asesinos que buscaban cruzar al nuevo mundo, mismos que había sido los culpables de que perdiera a su hermano Fugowo. Sin embargo, aún queda un tesoro mucho más importante que todo lo que hayan logrado saquear los piratas o vender los esclavistas en esta zona sin ley. O al menos eso quería creer.<br />
 <br />
Una tenue bruma cubría la costa (si así se le puede llamar al lugar donde varias raíces convergen, la verdad es que no) y el sonido de las olas rompía en el silencio que se formaba alrededor de los manglares. Esta zona del archipiélago, conocida mayormente por estar deshabitada fuera de los escasos locales que poco invitaban a entrar sirviendo claramente como tapaderas de negocios ilegales, seguro había sido el destino de incontables aventureros que nunca regresaron. Pero yo no era alguien que pudiera ser catalogado como ordinario, incluso para los estándares de mi raza, era un Gyojin, miembro de la división 21, y había entrenado durante años para este momento. Mi objetivo no era otro que el de encontrar al legendario maestro del Gyojin Karate, Trident Glam.<br />
 <br />
Al poner un pie en la tierra (¿en raíces? yo que se), tome una bocanada de aire, el aroma del mismo cargado de sal marina y humedad siempre me ayuda a relajarme. Aunque esta zona del archipiélago Sabaody no parecía albergar a muchos residentes, me había llegado a mis oídos de pez que los criminales que habitaban esta zona de los manglares eran tan letales como las trampas que utilizaban para capturar a sus presas guiado por la avaricia. Aun así, no sentía miedo. Con mis ojos color amarillo intenso, escudriñe el horizonte, observando los gigantes árboles que rodeaban y conformaban el archipiélago (conocidos como Yarukiman Mangrove) en busca de confirmación de que me encontraba en el sitio correcto.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿De verdad será aquí?"</span>, murmure para mí mismo. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Me parece muy contrastante que la oportunidad de continuar mi camino para convertirme en un maestro del Gyojin Karate se encuentre en este lugar olvidado por la justicia"</span>.<br />
 <br />
Sin más, empiezo a caminar hacia el interior de la zona, dejando atrás las olas que habían sido mi hogar durante mi juventud. El camino pronto se tornó accidentado, con varias vertientes por tomar, pero sin indicación de cuál era la correcta. No obstante, sabía que mi mayor ventaja en esta expedición no sería mi fuerza bruta, la cual gracias a ser un Gyojin y al entrenamiento diario tengo de sobra, sino a mi capacidad para analizar y responder a lo que el entorno me arrojara.<br />
 <br />
Conforme me adentraba en el manglar, el ambiente cambió. La calma de la costa dio paso a una vibrante selva de burbujas típicas del archipiélago, donde el sonido de sus explosiones llenaba el aire. Gracias a mi Waki de observación sabía que me observaban, podía sentirlo. Pero también sabía que no debía apresurarme. Mis oídos, adaptados a los profundos ecos del océano, captaron el ligero crujir de raíces secas a mi derecha. Me detuve y preste atención a la zona de la que provenía el sonido. Un par de segundos más tarde, lo vi, una criatura de aspecto reptiliano, oculta entre las ramas, con ojos afilados que me miraban como si fuera una presa.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Gowowo wowo”</span> – reí con mi risa característica, no esperaba que estos desgraciados contaran con entes sacados de tierras exóticas, pero estaba claro que eran tan cobardes que no pelearían por su cuenta.<br />
 <br />
No había venido para pelear con quien llevara el mando de estas activades ilegales, pero tampoco les temía. Con un movimiento ágil, di un salto hacia atrás, evitando que el reptil me emboscara. La criatura se lanzó desde su escondite con una velocidad que quizás sería sorprendente para alguien poco preparado, pero para mí fue fácil moverme como el agua, fluyendo entre movimientos sin perder el ritmo. A pesar del ataque inesperado, no necesite más que un par de movimientos para evadir y dejar atrás a la bestia.<br />
 <br />
A medida que avanzaba más adentro en esta zona del archipiélago, el ambiente se tornaba más desafiante. Los pasillos se iban cerrando de manera antinatural, seguramente posicionados de esta forma por los mafiosos del lugar, y daban lugar a todo tipo de emboscadas de piratas de poca monta o esclavistas en busca de nuevas capturas. Un grupo de lo que parecían ser esclavistas me llegaron a rodear en un claro. Evaluando la situación rápidamente concluí en que tenía dos opciones: podía enfrentarme a ellos o buscar una solución menos agresiva, como escapar. A pesar de que eran muchos y venían en grupo, los esclavistas no eran tan ágiles como yo, por lo que, llevando mi mano izquierda a la cien, salude a estos esclavistas que aún se encontraban en la lejanía asiéndoles saber que estaba consciente de su presencia. <br />
 <br />
Con una sonrisa tranquila, opte por la estrategia más sencilla de todas, escapar. Antes de que los esclavistas pudieran reaccionar, use mi velocidad y agilidad natural para saltar los obstáculos que habían puesto pasando sobre ellos como una ráfaga de viento. Los esclavistas, confundidos por mi rapidez se quedaron atrás, gritando frustrados al perderme de vista. Después de esto, mi viaje continuó sin grandes contratiempos. Sabía que esta “prueba” era solo el preludio de lo que realmente importaba: una zona en ruinas que se alzaban en lo profundo de esta área de manglares, donde probablemente encontraría respuestas y, tal vez, al mismísimo Trident Glam.<br />
 <br />
Finalmente, después de horas de caminata, el paisaje comenzó a despejarse haciéndome saber que había salido con éxito de la zona de influencia de aquellos esclavistas. Frente a mí, sin embargo, había un paisaje nuevo que no esperaba encontrar en el archipiélago. Unas ruinas, imponentes y llenas de musgo, como si la naturaleza hubiera intentado reclamar lo que alguna vez fue un esplendoroso monumento, se alzaban al fondo de donde alcanzaba mi vista a vislumbrar. Con un contraste casi tan grande como lo es el día y la noche, columnas derruidas y caminos de piedra cubiertos de vegetación se extendieron ante mis ojos. La brisa que soplaba entre las ruinas parecía susurrar historias olvidadas, y pude sintir una extraña conexión con el lugar. Era como si hubiera sido llamado aquí, como si mi destino estuviera entrelazado con el de este sitio antiguo.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Esto es extrañamente similar a las ruinas de Kuen"</span>, murmure para mí mismo, con curiosidad. Tenía claro que mi búsqueda estaba lejos de haber terminado, pero al estar aquí, sentía que estaba un paso más cerca de encontrar al tal Trident Glam. <br />
 <br />
Con cada paso que daba hacia el corazón de las ruinas, podía sentir como la tensión del entorno aumentaba. Con el Waki de observación activado, pude confirmar que no era el peso de una presencia viva lo que se encontraba aquí, así que no podía ser otra cosa más que la expectativa de desafíos diseñados para poner a prueba tanto el cuerpo como la mente. Había vivido en carne propia la experiencia de explorar ruinas similares (en la isla Kuen), las cuales estaban repletas de trampas que alguien había dejado para aquellos lo suficientemente valientes como para adentrarse en ellas. Eran trampas que no dependían de la fuerza bruta ni de la agilidad, sino de la capacidad de pensar con claridad bajo presión.<br />
 <br />
El camino se volvía más estrecho a medida que avanzaba, y pronto las paredes de piedra se cerraron sobre mí, creando un corredor oscuro y sofocante. Los tallados en los muros eran antiguos, apenas visibles bajo las capas de musgo que habían cubierto la estructura durante siglos. Sin embargo, gracias a experiencias anteriores, sabía que en esos símbolos residía la clave para sobrevivir a lo que vendría.<br />
 <br />
Mis ojos, acostumbrados a las penumbras de las profundidades marinas, captaron un cambio en el suelo. El musgo desaparecía repentinamente, revelando lápidas de piedra de un color diferente al resto. Deteniéndome en seco para apreciar el detalle, mi mente trabajo a toda velocidad. Un solo movimiento en falso, cualquier paso equivocado, activaría un mecanismo de muerte, tal vez flechas venenosas disparadas desde las paredes o una tormenta de fuego que terminaría calcinándome.<br />
 <br />
Observando hacia los tallados en los muros, y tras un análisis rápido, note que algunos de ellos representaban patrones de olas y movimientos fluidos. Era una representación sutil del Gyojin Karate, pero también una guía (espero), por lo que decidí moverme con cuidado, evitando las losas que parecían fuera de lugar. Con pasos calculados empecé un delicado baile entre seguridad y peligro. El pasaje se extendió durante varios metros, pero logre atravesarlo sin activar ni una sola trampa. Una leve sonrisa cruzó ,mi rostro al llegar al otro lado del corredor. <br />
 <br />
El corredor desembocaba en una sala amplia, parcialmente colapsada, con grandes bloques de piedra esparcidos por el suelo. Las paredes estaban cubiertas por enredaderas y escombros, pero en el centro de la sala había una estructura de piedra circular que parecía haber resistido el paso del tiempo. En el suelo de la sala había placas metálicas intercaladas entre bloques de un material pedroso, claramente diferentes al resto, por lo que me agache para inspeccionarlas más de cerca.<br />
 <br />
Las trampas en esta habitación eran más evidentes. No necesitaba tocar las placas para saber que cada una de ellas activaría algún mecanismo peligroso. Mi mente analizó rápidamente la disposición del espacio. Sabía que debía cruzar sin tocar esas placas, pero el espacio entre ellas era demasiado estrecho para simplemente saltarlas sin cuidado. No había más opción que avanzar con cautela para pasar por el espacio de manera controlada. Tomando impulso, realizando una serie de giros y saltos precisos, con la habilidad de un pez que se desliza entre las corrientes, avance con gracia sin rozar las trampas bajo mis pies. Era un movimiento continuo, como si estuviera nadando en el aire, evitando cada placa de metal que amenazaba con acabar con mi vida.<br />
 <br />
Al aterrizar al otro lado de la sala, un sonido sordo resonó en el lugar. Sintiendo como el pánico empezaba a hacerme presa de sus fauces, mire hacia arriba justo a tiempo para ver que una enorme piedra comenzaba a descender desde el techo. Al parecer no había sido lo suficientemente hábil para evitar todos los mecanismos habiendo activado este último con mis pasos finales tras sentir que el peligro había pasado. Sin perder un segundo, me lance hacia la salida, apenas logrando pasar antes de que aquella piedra gigante sellara la habitación detrás de mí.<br />
 <br />
Una vez más, tuve que respirar profundo durante varios segundos, calmando mi mente tras el esfuerzo. Los desafíos estaban aumentando en intensidad, y sabía que era una prueba no solo física, sino también mental. Cada trampa estaba diseñada para medir la capacidad de mantener la calma bajo presión, una habilidad esencial para desarrollar nuevas técnicas como lo había demostrado el aprender el Waki o el Gyojin Karate.<br />
 <br />
El siguiente pasaje era más angosto y oscuro, y conforme avanzaba, la sensación de estar rodeado por múltiples atisbos de historia y peligro se intensificaba. Pero esta vez no me deje amedrentar. Sabía que estaba cerca. Podía sentirlo, había una presencia que por fin podía sentir con mi Waki de observación al final del camino.<br />
 <br />
Finalmente, el pasaje se abrió a una sala mucho más grande. A diferencia de las anteriores, esta era perfectamente simétrica, y en el centro, una gran puerta de piedra se alzaba imponente. A mis pies, una serie de círculos concéntricos estaban grabados en el suelo, cada uno lleno de símbolos y patrones que pude reconocer por ser iguales a los de las ruinas en la isla Kuen, aunque desconocía su verdadero significado. A mi alrededor, los muros de piedra estaban cubiertos con inscripciones que parecían contar una historia antigua.<br />
 <br />
Acercándome con cautela al centro de la sala, observando los círculos grabados en los muros de piedra, algo me decía que la puerta no se abriría por medios convencionales y que fallaría por completo si la intentaba abrir a la fuerza. Esta era la prueba final, la que requeriría tanto el 100% de mi cuerpo como de mi mente. Arrodillándome en el centro del primer círculo, cerrando los ojos para concentrarme, podía sentir la energía de la presencia que se encontraba al otro lado de la puerta gracias al uso del Waki. <br />
 <br />
Calmando mi respiración, recordé las enseñanzas más fundamentales del Gyojin Karate que mi maestro original me había enseñado, fluir como el agua y dejar que la energía fluya igual, libre. Poco a poco, comencé a sentir como una fluctuación de energía emanaba de los círculos en el suelo. Cada uno parecía representar un aspecto del flujo, del movimiento del agua, por lo que probe a moverme en armonía con esos círculos y el fluir de la energía. Con movimientos lentos y precisos, empecé a seguir el flujo de la energía, moviéndome de un círculo a otro, sincronizando mi cuerpo con la forma de esta energía, muy similar a la del agua. Los patrones en el suelo parecían responder a mi presencia cada que lo hacía bien, brillando débilmente con cada paso que daba acertado. Era como una danza, una coreografía diseñada para probar la paciencia y la precisión de los que se atrevían a llegar hasta aquí.<br />
 <br />
Finalmente, al completar el movimiento dentro del último círculo, un leve clic resonó en la sala. La puerta de piedra, que hasta ese momento había permanecido sellada, comenzó a abrirse lentamente, revelando un largo pasillo que se extendía hacia adelante. Feliz por haber resuelto este acertijo, sabiendo que había pasado la última prueba, avance hacia adelante esperando enfrentar mi destino. Las trampas me habían puesto a prueba, no solo en mi capacidad de evadir el peligro, sino en como pensar y actuar como el agua, fluyendo a través de cada obstáculo con calma y precisión. El pasillo al otro lado de la puerta era diferente. La piedra era más pulida, como si hubiera sido preservada con cuidado. Al fondo, se podía ver una luz tenue que iluminaba una figura solitaria, de pie, esperando. Sabía quién era. Ni más ni menos que la persona a quien buscaba, Trident Glam.<br />
 <br />
Intentando mantener la calma mientras avanzaba por el pasillo no podía evitar sentir una mezcla de orgullo, felicidad y anticipación florecer en mi interior. La luz al final del túnel se volvía más brillante, revelando un espacio amplio, pero aún dominado por las sombras de las ruinas que lo rodeaban. Podía sentir la energía en el aire la cual era tan palpable como el agua en el océano. El pasillo desembocaba en una cámara circular, mucho más grande que cualquiera de las otras salas que había cruzado. Las paredes de piedra, a pesar de estar cubiertas por enredaderas y musgo, mostraban grabados similares a los que había visto antes: símbolos de olas, corrientes marinas y técnicas que solo los maestros del Gyojin Karate entendían a fondo. Todo en la sala transmitía una sensación de poder que iba más allá de mi comprensión.<br />
 <br />
En el centro de la cámara, Trident Glam me esperaba. Aunque en realidad no sabía nada de su apariencia, lo que importaba era la calma que emanaba del maestro (la cual podía sentir con mi Waki de observación), un Gyojin que parecía estar perfectamente en armonía con su entorno. El silencio entre nosotros no necesitaba ser roto por palabras inmediatas. Sin necesidad de explicaciones, ambos sabíamos de que iba este encuentro. Trident Glam asintió ligeramente, una señal de reconocimiento. Yo, en respuesta, hice una reverencia respetuosa, como señal de gratitud y humildad ante el Gyojin que, sin duda, se había ganado su reputación como uno de los grandes maestros del Gyojin Karate. Este no era un momento de celebración, sino de entendimiento mutuo. Sabía que, aunque había llegado hasta aquí, el verdadero entrenamiento apenas comenzaba.<br />
 <br />
Trident dio un paso adelante, sus movimientos fluidos como las olas del océano. Sus ojos se encontraron con los míos, y aunque ninguno de los dos dijimos nada, la intención era clara pues sus emociones escondidas a la vista, pero no a mi Waki, lo demostraban. Debía demostrar una vez más mi capacidad, no a través de las trampas que había superado, sino frente a Trident Glam mismo. Este seguramente sería el primer verdadero intercambio de muchos entre nosotros. Vaciando mi mente de todo pensamiento me preparé y puse en posición de combate. Sabía que este combate no sería como otros que había enfrentado. Trident no era un enemigo, sino un maestro que estaba a punto de medir mi potencial y, tal vez, aceptarme como su alumno para aprender una nueva técnica del Gyojin Karate. Sin embargo, tras llegar aquí me sentía preparado. Había entrenado para este momento durante años, perfeccionando el control sobre mi cuerpo y mente.<br />
 <br />
El aire en la sala pareció cambiar cuando Trident adoptó una postura de combate, calmada pero firme. Yo hice lo mismo, ajustando mi respiración y concentrándome en el flujo de mi energía interna a como lo haría si usara el Waki de armamento, pero sin activarlo. Los segundos se estiraron, y el primer movimiento vino del maestro. Trident lanzó un ataque suave, casi como una corriente de agua que fluye sin esfuerzo, pero para mi sorpresa lo pude bloquear con facilidad, desviando el golpe con un movimiento fluido de su brazo. Lo que siguió fue una danza entre dos guerreros que comprendían el poder del agua. Trident atacaba con la precisión de un maestro, pero yo respondía con igual destreza, adaptándome a cada movimiento, fluyendo como el agua que había aprendido a emular. Ninguno de los dos peleaba para ganar; era un intercambio de técnicas, una prueba de mi capacidad y de hasta qué punto había completado mi entrenamiento en el Gyojin Karate.<br />
 <br />
Con cada golpe, cada bloqueo y cada movimiento, sentía que Trident no solo me estaba desafiando a ir más allá de lo que había aprendido anteriormente, sino enseñándome. El combate no era solo una prueba física, sino una lección continua. Trident no buscaba abrumarme con poder, sino guiarme hacia una mejor comprensión de mi propio potencial. Después de varios minutos de intercambios, Trident se detuvo abruptamente, bajando los brazos y mostrando una pequeña sonrisa. Yo, casi sin aliento, entendí agradecido que la lección había terminado ¿había pasado la primera prueba frente al maestro?, eso esperaba.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Has llegado lejos"</span>, dijo Trident finalmente, rompiendo el silencio con una voz profunda y tranquila. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Pero tu verdadero reto apenas comienza"</span>.<br />
Asentí, internamente feliz por sentirme aceptado. Sabía que había mucho que aprender, mucho que mejorar. Las pruebas que había superado en las ruinas habían sido solo el preludio de lo que estaba por venir. Trident Glam no era simplemente un maestro en las artes físicas del Gyojin Karate; también lo era en la disciplina mental y emocional que el arte requería.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El agua no tiene forma propia, pero se adapta a cualquier contenedor"</span>, continuó Trident. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Esa es la esencia del Gyojin Karate. No es solo golpear o defenderse. Es entender, anticipar, adaptarse. Es ser flexible cuando el mundo es rígido, y firme cuando el mundo se desmorona"</span>.<br />
 <br />
Las palabras del maestro resonaron profundamente en mi interior. Sentía que todo lo que había vivido hasta este momento, cada prueba, cada obstáculo, cada derrota incluso, no era más que una preparación para este momento. Enfrentarme a Trident Glam no era simplemente una cuestión de convertirme en un mejor luchador, sino una oportunidad de convertirme en una mejor versión de mí mismo. El maestro me hizo un gesto para que lo siguiera. Atravesamos la sala circular hacia otra puerta más pequeña que se encontraba al fondo, oculta entre las sombras. Al cruzarla, me encontré en una especie de dojo que solo podía servir como lugar de entrenamiento. Había pocos adornos, pero la energía en la habitación era palpable. Este era el corazón del entrenamiento del Gyojin Karate, donde los discípulos que habían pasado las pruebas comenzaban su verdadero aprendizaje.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Este será tu hogar por el tiempo que necesites"</span>, dijo Trident, indicando el dojo con un amplio gesto. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Aquí entrenarás no solo tu cuerpo, sino también tu mente y espíritu. Aprenderás a controlar tus emociones tanto como tus movimientos. El verdadero maestro del Gyojin Karate es uno con el agua en todos los aspectos de su ser"</span>.<br />
 <br />
Agradecido, observe el lugar con respeto. Sabía que lo que venía no sería fácil, pero estaba preparado para el desafío. Había llegado a esta zona del archipiélago Sabaody tras separarme por unos días de mis nakamas de la división 21 buscando al maestro del Gyojin Karate, y ahora que lo había encontrado, sabía que había hecho lo correcto.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El entrenamiento comienza mañana"</span>, dijo Trident antes de girar y dejarlo solo en la sala de entrenamiento. <br />
 <br />
Me mantuve observando con orgullo mis alrededores, sintiendo una mezcla de emoción y calma. El verdadero viaje acababa de comenzar, y con cada paso que daría en este lugar, me acercaría más a la maestría del Gyojin Karate, y a una comprensión más profunda de mí mismo y mis habilidades. Respirando hondo, cerrando los ojos y dejándome llevar por el momento, me deje caer sobre el suelo sintiendo como el peso del cansancio llegaba de golpe. Había superado las pruebas de las ruinas y había encontrado al maestro. Ahora, era el momento de descubrir hasta dónde podía llegar.<br />
 <br />
Con el paso de los días, me dedicaba al entrenamiento bajo la supervisión de Trident Glam. Aunque aprendía rápidamente las técnicas físicas, el maestro observaba algo que yo no mostraba a simple vista. Un peso emocional que me acompañaba, una tensión interna que surgía en momentos específicos, y que había intentado mantener oculta de todos. Aunque realizaba todos los entrenamientos con una precisión envidiable, había algo en mi mirada que no se le escapó a mi nuevo maestro, una sombra que aparecía de vez en cuando, un reflejo de la ira y el resentimiento que intentaba ocultar. Trident Glam no era ajeno a las emociones humanas, y sabía que, aunque lograra llegar a dominar el arte físico del Gyojin Karate, jamás alcanzaría la verdadera maestría si no enfrentaba el conflicto interno que me atormentaba. La esencia del arte no residía solo en la destreza física, sino también en la claridad mental, en el control de las emociones.<br />
 <br />
Una tarde, después de una sesión de entrenamiento más intensa de lo habitual, Trident me detuvo antes de que pudiera retirarme a bañarme y descansar. La brisa marina acariciaba las ruinas y el dojo, pero el ambiente en torno a ellos estaba cargado de una seriedad que no había sentido antes.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Fuguwu"</span>, comenzó Trident con su tono calmado pero firme, <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"tu cuerpo responde bien al entrenamiento, pero noto que tu espíritu está atrapado en algo más profundo. Algo que no puedes dejar ir"</span>.<br />
 <br />
Sorprendido por las palabras de mi maestro lo voltee a ver sin saber que contestar, puesto que había enterrado tan profundamente estos sentimientos que incluso había logrado ocultarlos de mí mismo. Durante todo este tiempo, había tratado de mantener la compostura, de enfocarme solo en el entrenamiento, pero Trident había visto más allá de mi fachada. Sabía que no podía mentirle.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Maestro..."</span> vacile después de abrir la boca, pero Trident lo miraba con comprensión, no con juicio.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Tu técnica es impresionante, pero hay algo que te detiene, algo que te pesa"</span>, continuó mi maestro. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El Gyojin Karate no es solo una disciplina física. No puedes controlar el flujo del agua si tu interior está lleno de tormentas. Dime, ¿qué es lo que llevas dentro?"</span><br />
 <br />
Bajando la mirada, luchando con las emociones que siempre había intentado mantener ocultas, me quede en silencio. Aun así, el peso de mi pasado y el dolor que llevaba en mi corazón estaban siempre presentes. El recuerdo de mi hermano Fugowo, de cómo fue secuestrado y esclavizado, me atormentaba. Y lo que más lo consumía era saber que, en el fondo, me culpaba a mí mismo por ello.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Es mi hermano, maestro"</span>, dijoefinalmente, mi voz cargada de dolor. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Fugowo... fue secuestrado y vendido como esclavo. Y fue por mi culpa."</span><br />
 <br />
El silencio llenó el aire entre ellos. <br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Yo debí protegerlo. Debí estar ahí para él, pero fallé. Y desde ese día... he vivido con el peso de la culpa y el odio hacia quienes lo tomaron. No hay un solo momento en que no piense en cómo puedo encontrarlos, en cómo puedo vengarlo. Todo lo que hago, todo este entrenamiento... en el fondo, está impulsado por esa ira. Quiero ser fuerte para destruir a aquellos que nos hicieron daño"</span>.<br />
 <br />
Trident me observaba en silencio, escuchando cada palabra con atención. No era la primera vez que veía a un alumno luchar contra el veneno de la venganza. Sabía que era una fuerza poderosa, capaz de alimentar la determinación, pero también de consumir a quien la portaba desde adentro.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Lo que sientes es natural, Fuguwu"</span>, dijo finalmente, con un tono sereno y comprensivo. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El dolor, la culpa, y el deseo de vengar a un ser querido son emociones que todos podemos llegar a sentir. Pero debes entender algo importante: si permites que ese odio te controle, nunca serás verdaderamente libre. Estarás esclavizado por tu deseo de venganza, igual que aquellos que tomaron a tu hermano."</span><br />
 <br />
Levante la mirada, sorprendido por las palabras de mi maestro.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"La venganza es una motivación peligrosa"</span>, continuó Trident. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Es como una corriente subterránea: te arrastra, te consume, y al final, no importa cuánto luches, te ahoga. Si todo lo que haces está impulsado por el odio, te convertirás en alguien diferente, alguien que ha perdido el control de sí mismo. El Gyojin Karate te enseña a fluir, a ser flexible y adaptable, pero el odio te convierte en piedra, inflexible y rígido.</span>"<br />
 <br />
Las palabras de Trident venían cargadas de sabiduría y realidad. Sabía que mi maestro tenía razón, pero el peso de su dolor era inmenso, y el resentimiento hacia mí mismo y hacia aquellos que habían causado el sufrimiento de mi hermano aún me consumía.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿Cómo puedo dejarlo ir, maestro?"</span>, pregunte con voz quebrada. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿Cómo puedo entrenar, vivir, sabiendo que mi hermano está allá afuera, sufriendo, mientras yo estoy aquí?"</span><br />
 <br />
Trident me miró con una intensidad que Fuguwu no había visto antes, una mezcla de compasión y firmeza.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"No te estoy diciendo que ignores el dolor ni que olvides a tu hermano"</span>, respondió Trident. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Pero debes entender que la ira y el odio no son el camino para liberarlo, ni para liberarte a ti mismo. Si de verdad quieres ayudar a Fugowo, no lo hagas desde el resentimiento, sino desde el amor. La fuerza que buscas debe venir de un lugar de paz interior, no de tormento."</span><br />
 <br />
Escuchaba atentamente, aunque aún sentía que mis emociones me consumían. Trident, viendo la lucha interna de había desatado en mi interior, dio un paso adelante y colocó una mano en su hombro.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"La venganza es un objetivo vacío"</span>, dijo Trident en voz baja pero firme. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Si eliges seguir ese camino, incluso si encuentras a los responsables, ¿qué ganarás realmente? Puede que destruyas a tus enemigos, pero te destruirás a ti mismo en el proceso. Fugowo necesita a su hermano, no a alguien consumido por el odio. Solo cuando liberes tu corazón del resentimiento podrás tener la claridad y la fuerza necesarias para enfrentar lo que venga."</span><br />
 <br />
Permanecí en silencio, procesando las palabras de mi maestro. Sabía que Trident tenía razón, pero dejar ir el odio no era algo fácil. Durante años, había alimentado ese fuego dentro de mí, creyendo que era lo que me impulsaría a ser más fuerte, a proteger a quienes amaba. Pero ahora, frente a mi maestro, comprendía que ese fuego solo lo estaba quemando por dentro.<br />
 <br />
Trident retiró su mano de mi hombro y me miró con una pequeña sonrisa. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"El agua puede destruir una roca con el tiempo, pero no lo hace con furia, sino con paciencia. Aprende a fluir, Fuguwu, y encontrarás tu verdadero poder."</span><br />
 <br />
No pude hacer más que asentir lentamente, agradecido por aquellas palabras. Aunque no podía dejar ir todo mi resentimiento de inmediato, entendía que debía comenzar a cambiar mi enfoque. Si quería salvar a Fugowo y, más importante, a mí mismo, debía dejar de ser un esclavo de mi propia venganza. Estaba claro que este cambio no llegaría de forma inmediata, sin embargo, mis esperanzas por encontrar a Fugowo, y ese reencuentro tan ansiado con el cual he soñado en infinitas ocasiones, me motivaron a cambiar de enfoque. Estaba más agradecido con mi maestro por regalarle ese consejo más allá del entrenamiento. <br />
 <br />
A medida que el tiempo transcurría, empecé a sumergirme completamente en el entrenamiento bajo la guía de Trident Glam. Aunque las palabras del maestro sobre el control de mis emociones y el dejar atrás el resentimiento resonaban en mi mente, aquel era el momento de enfocarme en perfeccionar mi habilidad en el Gyojin Karate. Sabía que no sería fácil, pero algo dentro de mi entendía que, antes de poder enfrentar mi pasado y el destino de mi hermano Fugowo, debía ser capaz de controlarme a mí mismo.<br />
 <br />
Durante los días que siguieron, canalice aquellas energías renovadas en cada lección, en cada técnica que Trident me enseñaba. El dojo y la naturaleza salvaje que rodeaban las ruinas se convirtieron en mi refugio, un lugar donde podía meditar sobre lo aprendido y fortalecer no solo mi cuerpo, sino también mi mente. Cada movimiento, cada golpe, cada respiración me acercaba más a un estado de equilibrio que antes me había resultado imposible de alcanzar. Aunque el camino emocional aún quedaba por recorrer, comprendí que debía primero cumplir con mi misión inmediata. Había llegado a esta zona del archipiélago Sabaody en busca del maestro Trident para aprender, y ahora que el entrenamiento estaba casi completo, mi mirada se volvía hacia mi siguiente objetivo. <br />
 <br />
Al final del entrenamiento, llegue a dominar una de las técnicas más avanzadas del Gyojin Karate, el Yonsenmaigawara seiken («Verdadero golpe de cuatro mil tejas»). Esta técnica simbolizaba no solo su fuerza física, sino también el control mental y la precisión que había desarrollado a lo largo de mi formación. Con un solo golpe, era capaz de destruir una pila de cuatro mil tejas, un hito que marcaba la culminación de mi aprendizaje bajo la tutela de Trident Glam. Trident, siempre perceptivo, notó que ya estaba listo. Una tarde, mientras descansábamos del entrenamiento final, mi maestro se acercó a mí con una expresión de aprobación.<br />
 <br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Has recorrido un largo camino, Fuguwu"</span>, dijo Trident con su habitual tono calmado. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Has aprendido a controlar tu cuerpo y a escuchar el flujo del agua dentro de ti. Pero recuerda, el verdadero desafío aún está por venir. Lo que enfrentes en el mundo exterior pondrá a prueba no solo tu fuerza física, sino tu fuerza interior."</span><br />
 <br />
Asentí con determinación, sabía que Trident tenía razón. El entrenamiento por el que había pasado había sido una prueba de resistencia y enfoque, pero el mundo más allá de estas costas traería nuevos desafíos. Especialmente en el nuevo mundo, donde se encontraban los más poderosos piratas, pero a la vez, los más poderosos integrantes de la marina, una institución de poder y orden que representaba mucho más que simple disciplina.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Estoy listo"</span>, respondí con convicción. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Gracias por todo, maestro. Lo que me has enseñado será mi guía en el futuro."</span><br />
 <br />
Trident asintió, sabiendo que había cumplido su papel. <span style="color: #156082;" class="mycode_color">"Recuerda siempre fluir como el agua, incluso cuando el mundo a tu alrededor sea tormentoso."</span><br />
 <br />
Con esas palabras de despedida comencé a prepararme para marchar. Aquel entrenamiento en el Gyojin Karate había llegado a su fin, pero mi camino hacia la maestría y, sobre todo, hacia encontrar a mi hermano, apenas comenzaba. Sabía que mi siguiente destino, fuera el que fuese, me traería nuevas oportunidades, desafíos y quizás respuestas a las preguntas que lo habían perseguido durante tanto tiempo. Al amanecer del día siguiente, me despedí de Trident, sabiendo que llevaría conmigo todo lo que había aprendido. Con una última mirada hacia las ruinas, puso pies en polvorosa de regreso a donde le esperaban sus compañeros de la división 21.<br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Off</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Dado que ya tenia el escrito listo para la técnica, al desconocer los detalles del maestro lo he hecho bastante plano y mucho menos dramático de lo que detalla la ficha.<br />

				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span> Tecnica por Aprender</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Yonsenmaigawara seiken («Verdadero golpe de cuatro mil tejas»)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Gyojin Karate</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango '><strong id='rangoTecnica'>5</strong></div>
                        
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                        } else {
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                        }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 22 | 120 Fuerza | Conocer Karakusugawara seiken.</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>125 + 3xFuerza</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'>350 de energía</strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Empuja al objetivo 20 metros.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Tres turnos
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Una versión muy fuerte del Senmaigawara seiken. Es un poderoso puñetazo directo que envía al oponente volando hacia el cielo. Teniendo en cuenta el nombre, es posible que este ataque sea cuarenta veces más fuerte que el Hyakumaigawara seiken y cuatro veces más fuerte que el Senmaigawara seiken, y como tal, rompe a través de cuatro mil tejas.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `karate006`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>karate006</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div><br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[EVENTO FASE 2] El mismo infierno - Manglar 33 - Parabellum]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1500</link>
			<pubDate>Sat, 11 Jan 2025 20:20:36 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=81">Voz Seductora</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1500</guid>
			<description><![CDATA[<img src="https://i.imgur.com/7LyhSvn.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: 7LyhSvn.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1496" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Post inicial</a></span></div>
<br />
En el manglar número <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">treinta y tres</span></span>, el número asociado a su propia bandera, el <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Parabellum</span></span>, el Velero del Gremio de Cazadores de Recompensas Magna se mantenía en calma sobre el agua. Organizados y dirigidos por Sohem 'Mar Cruel' un despiadado cazador de recompensas con el precedente de una reputación ya influyente, considerándole alguien importante y peligroso, dado que sus enemigos podían empezar a temerle y en mares lejanos hablar sobre sus gestas. Bajo sus órdenes estaba Viktor 'El Omega' Evans, un cazador de recompensas tan poderoso como su jefe, y con una reputación casi tan influyente como la suya, considerándose de igual manera alguien a tener en cuenta y peligroso, de quien se hablaba en diversas partes del mundo y se le reconocía como un talento sin parangón. Ambos contaban con una reputación cada vez más sonada. Y junto a ellos y en contraparte, el desconocido Shoto Data, sin sobrenombre conocido, se abría paso en la historia en el anonimato y la discreción más absoluta, aportando esa cara no identificable a sus dos terribles compañeros.<br />
Este reducido pero cada vez más famoso gremio había mantenido contacto con la Marina y diversas sucursales gubernamentales y estaba catalogado como un activo militar que al uso y teniendo que referenciarlos con un nivel de peligro entre los códigos de la marina, alcanzarían el nivel tres.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Todos y cada uno de los presentes, los protagonistas de sus propias historias y extras en la historia de los demás, se amontonaban en aquel simbólico lugar para representar el acto final de una función que daría paso a un número teatral sin parangón y que sacudiría los cimientos de la misma historia. Ellos y ellas, dispuestos a grabar su nombre a fuego en la historia, y volverse leyendas.<br />
<br />
Ninguno sabía que acababan de llegar al mismo infierno.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Magna</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bienvenidos. Recordad leer el post inicial (Linkeado arriba) y proceded conforme a las normas abajo re-citadas.<br />
Mucha suerte.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Recordatorio del Post de Inscripción</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Nota informativa:<br />
1- El evento comenzará con un único tema en la zona de Sabaody que facilitará el staff. El primer post del narrador será el día 10 de Enero (viernes). Todos los participantes deberán responder en dicho tema, que se ubicará el 30 de Otoño del año 14. Por lo que se recomienda que tengáis MARGEN DE ACCIÓN con vuestros personajes, y no abráis temas más allá del 25 de Otoño (los que estáis en el Grand Line) y 20 de Otoño (los que estáis en los Blues).<br />
2- El narrador posteará tras 48h exactas desde su último post, en casi todas las ocasiones, aunque puede que notifique lo contrario en según qué casos. Todos los post de los participantes deberán estar comprendidos en esa franja, o se le saltará el turno. Si se te salta el turno 2 veces, quedarás fuera del evento. Si estás en medio de una situación bélica, asumirías todo el daño como dicta la normativa y deberás atenerte a las consecuencias. En caso de requerir de tiempo extra por alguna causa justificada de fuerza mayor deberá notificarlo al staff vía MP (mensaje privado, a Voz Seductora).<br />
3- Todos los participantes realizarán la travesía hacia el lugar en sus propios barcos, y los que no lo tengan, encontrarán una manera de subirse a un barco con ese destino (bien sea su organización, o como polizones en un mercante).<br />
4- Todos los participantes del evento recibirán un bono extra de la recompensa habitual, al tratarse de un tema especial, un premio genérico, y un "ticket" (mínimo de rango "Plata") por persona dependiendo de su desempeño y protagonismo en el evento. Así mismo, se estrenarán los "Estilos Elementales" y se sortearán los cinco tipos que hay (Ígneo, Gélido, Eléctrico, Pétreo y Éolo) entre los cinco mejores personajes del evento.<br />
Recordad que, quienes tengáis multicuenta, sólo puedes participar con una de ellas y deberéis elegir.<br />
5- Recordad matizar en el registro que veréis a continuación si formáis parte de un grupo (o vais a formar parte de él aunque onrol aun no se haya dado la oportunidad, pero sea vuestra intención futura) para poder tenerlo en cuenta.<br />
6- El evento se dividirá en varios grandes grupos (dependiendo de la cantidad de participantes) y el nivel de dificultad será el más extremo hasta el momento. Las probabilidades de sobrevivir para personajes de menos de nivel 20, son prácticamente nulas, si es que va en solitario. Se contempla una franja de niveles de entre nivel 23 a nivel 30, y la dificultad del evento será para que sea un reto incluso en el rango máximo de ese baremo. Aunque los usuarios podrán mezclarse con naturalidad y aleatoriedad, no nos hacemos responsables de los actos y consecuencias de sus actos, o de los de otros usuarios.<br />
Insistimos, el riesgo de perder el personaje en este evento es ALTO para todas las facciones.<br />
7- Todos los personajes que hayan superado la franja de Skypiea están obligados a asistir al evento, y aquellos que hayan superado el nivel de los blues, también, como método de organización y nivelación de zona.<br />
8- Para todos aquellos preocupados por el aprendizaje y obtención de su Haki (bien sea saltándose Skypiea, o el nivel medio de Sabaody) tenemos una solución: Podrás desarrollar mientras dura el evento, un tema ubicado el mismo día de desembarco (30 de Otoño del 14) en el que aprender en un "Presente Relativo" tu Haki de nivel Medio (4 mil palabras), o tu Haki Básico y Medio con un descuento del 50% en el básico (es decir, 4 mil palabras para el básico y 4 mil para el medio).<br />
Esto SÓLO lo podréis realizar como "Presente Relativo" mientras vuestro personaje esté en Sabaody (el tiempo del evento) y avisamos de que al terminar este, si no se ha hecho y entregado el tema de entrenamiento del Haki no habrá concesiones y quien no lo haya aprendido o entrenado, no podrá hacerlo por el método aportado por el sistema de "maestros".<br />
9- Tenéis desde hoy (06/01/2025) hasta finalizar el jueves de la misma semana (09/01/2025) para apuntaros (hora española)<br />
10- Es importante reseñar que el evento tendrá una duración estimada de 1 mes y una semana y ocupará vuestro "Presente Absoluto".<br />
11- Todo el que no participe en el evento, no podrá formar parte del paso de la segunda parte del Grand Line Paraíso al Nuevo Mundo, y su personaje se quedará en su respectivo zona durante 6 meses offrol, que empezará a contar al terminar el evento.<br />
12- Los personajes de obligada presencia por exceder el nivel de su zona, son Tenoch Titlan (19, Blues), Gaeru (14, Blues), Comilón McBacon (10, Blues).<br />
En el caso de Oxxy Coon (14, Blues) con Kevin Fojobs (19, GL), están exentos al ser multicuentas, pero sufrirán una pronta próxima invasión.<br />
13- Mucha suerte a todos. Se os recuerda de nuevo que existe riesgo de morir y que la administración no se hace responsable de las acciones de los usuarios. Si perdéis a vuestro personaje os invitamos a tomarlo con deportividad y se os recuerda que las recompensas del evento ayudarán en vuestra resurrección.<br />
Esperamos que disfrutéis muchísimo el evento.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Información para proceder</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					¡Hola! Bienvenidos al tercer evento de Nakama no mi.<br />
Como siempre, he dispuesto todas las piezas sobre el tablero. Están pasando cosas y seguirán pasando cosas, aunque no creáis que están pasando cosas... Vosotros ya estáis con el barco anclado en vuestro respectivo manglar, así que podéis proceder a desembarcar y reaccionar a las vistas de Sabaody, cada cual en su tema correspondiente.<br />
Es importante que, quien quiera desembarcar notifique que desembarca, y quien no quiera hacerlo, también. Respetad vuestros timing entre compañeros y poneos de acuerdo para hacer las cosas. La coordinación será fundamental.<br />
Los Marines tienen a su disposición, en su barco 5 HORDAS de NIVEL 5. Joe Joestar no está con vosotros.<br />
Los Alas Negras no tienen a Yojimbo en su embarcación. Entendemos que Triana como segunda al mando toma el control.<br />
Magna no tiene a Carmilla en su embarcación por abandono de personaje. Decidid qué final queréis darle para con vuestro grupo.<br />
Tenoch y Gaeru han llegado en un barco mercante algunas horas antes de que su 'grupo' llegue a su tema, por lo cual ya están desembarcados.<br />
Lo mismo sucede con Comilón en su respectiva zona. No se te menciona porque no tienes ni recompensa ni reputación.<br />
Nos hemos tomado la libertad de daros apodos a los que aun no los tenéis, en base a vuestra historia. Aquellos sin wanted o rango habéis sido definidos por vuestra reputación según la guía de reputación.<br />
Tenéis hasta las 23:59 del LUNES 13 de Enero para postear. El orden de posteo no importa, hasta que yo o el NPC de turno digamos lo contrario siempre y cuando se tenga en cuenta que no puedes abrir un turno si fuiste tú el que lo cerraste (es decir, no puedes postear después del Narrador, si fuiste el último en postear antes de él.)<br />
Importante recordar de nuevo que si se os salta el turno dos veces estáis descalificados del evento y estaréis exentos de recompensa. Y la recompensa va a superar con creces la del evento anterior. Es en serio, será muchísimo más.<br />
Mucha suerte a todos, ¡y que disfrutéis mucho!<br />
P.D: Quienes tengáis un barco en posesión, debéis calcular el tipo de daño que sufre el mismo (si es que sufre) para llegar hasta aquí, dependiendo del tipo de barco que sea y de las habilidades de vuestro navegante. Si por algún motivo los daños dejasen vuestro barco completamente destruido, llegáis justo cuando el barco naufraga. Si sobrevivís al evento se solucionará de alguna forma... supongo.
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<img src="https://i.imgur.com/7LyhSvn.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: 7LyhSvn.png]" class="mycode_img" /><br />
<br />
<div style="text-align: left;" class="mycode_align"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1496" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">Post inicial</a></span></div>
<br />
En el manglar número <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u">treinta y tres</span></span>, el número asociado a su propia bandera, el <span style="text-decoration: underline;" class="mycode_u"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Parabellum</span></span>, el Velero del Gremio de Cazadores de Recompensas Magna se mantenía en calma sobre el agua. Organizados y dirigidos por Sohem 'Mar Cruel' un despiadado cazador de recompensas con el precedente de una reputación ya influyente, considerándole alguien importante y peligroso, dado que sus enemigos podían empezar a temerle y en mares lejanos hablar sobre sus gestas. Bajo sus órdenes estaba Viktor 'El Omega' Evans, un cazador de recompensas tan poderoso como su jefe, y con una reputación casi tan influyente como la suya, considerándose de igual manera alguien a tener en cuenta y peligroso, de quien se hablaba en diversas partes del mundo y se le reconocía como un talento sin parangón. Ambos contaban con una reputación cada vez más sonada. Y junto a ellos y en contraparte, el desconocido Shoto Data, sin sobrenombre conocido, se abría paso en la historia en el anonimato y la discreción más absoluta, aportando esa cara no identificable a sus dos terribles compañeros.<br />
Este reducido pero cada vez más famoso gremio había mantenido contacto con la Marina y diversas sucursales gubernamentales y estaba catalogado como un activo militar que al uso y teniendo que referenciarlos con un nivel de peligro entre los códigos de la marina, alcanzarían el nivel tres.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
Todos y cada uno de los presentes, los protagonistas de sus propias historias y extras en la historia de los demás, se amontonaban en aquel simbólico lugar para representar el acto final de una función que daría paso a un número teatral sin parangón y que sacudiría los cimientos de la misma historia. Ellos y ellas, dispuestos a grabar su nombre a fuego en la historia, y volverse leyendas.<br />
<br />
Ninguno sabía que acababan de llegar al mismo infierno.<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Magna</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Bienvenidos. Recordad leer el post inicial (Linkeado arriba) y proceded conforme a las normas abajo re-citadas.<br />
Mucha suerte.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Recordatorio del Post de Inscripción</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
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					Nota informativa:<br />
1- El evento comenzará con un único tema en la zona de Sabaody que facilitará el staff. El primer post del narrador será el día 10 de Enero (viernes). Todos los participantes deberán responder en dicho tema, que se ubicará el 30 de Otoño del año 14. Por lo que se recomienda que tengáis MARGEN DE ACCIÓN con vuestros personajes, y no abráis temas más allá del 25 de Otoño (los que estáis en el Grand Line) y 20 de Otoño (los que estáis en los Blues).<br />
2- El narrador posteará tras 48h exactas desde su último post, en casi todas las ocasiones, aunque puede que notifique lo contrario en según qué casos. Todos los post de los participantes deberán estar comprendidos en esa franja, o se le saltará el turno. Si se te salta el turno 2 veces, quedarás fuera del evento. Si estás en medio de una situación bélica, asumirías todo el daño como dicta la normativa y deberás atenerte a las consecuencias. En caso de requerir de tiempo extra por alguna causa justificada de fuerza mayor deberá notificarlo al staff vía MP (mensaje privado, a Voz Seductora).<br />
3- Todos los participantes realizarán la travesía hacia el lugar en sus propios barcos, y los que no lo tengan, encontrarán una manera de subirse a un barco con ese destino (bien sea su organización, o como polizones en un mercante).<br />
4- Todos los participantes del evento recibirán un bono extra de la recompensa habitual, al tratarse de un tema especial, un premio genérico, y un "ticket" (mínimo de rango "Plata") por persona dependiendo de su desempeño y protagonismo en el evento. Así mismo, se estrenarán los "Estilos Elementales" y se sortearán los cinco tipos que hay (Ígneo, Gélido, Eléctrico, Pétreo y Éolo) entre los cinco mejores personajes del evento.<br />
Recordad que, quienes tengáis multicuenta, sólo puedes participar con una de ellas y deberéis elegir.<br />
5- Recordad matizar en el registro que veréis a continuación si formáis parte de un grupo (o vais a formar parte de él aunque onrol aun no se haya dado la oportunidad, pero sea vuestra intención futura) para poder tenerlo en cuenta.<br />
6- El evento se dividirá en varios grandes grupos (dependiendo de la cantidad de participantes) y el nivel de dificultad será el más extremo hasta el momento. Las probabilidades de sobrevivir para personajes de menos de nivel 20, son prácticamente nulas, si es que va en solitario. Se contempla una franja de niveles de entre nivel 23 a nivel 30, y la dificultad del evento será para que sea un reto incluso en el rango máximo de ese baremo. Aunque los usuarios podrán mezclarse con naturalidad y aleatoriedad, no nos hacemos responsables de los actos y consecuencias de sus actos, o de los de otros usuarios.<br />
Insistimos, el riesgo de perder el personaje en este evento es ALTO para todas las facciones.<br />
7- Todos los personajes que hayan superado la franja de Skypiea están obligados a asistir al evento, y aquellos que hayan superado el nivel de los blues, también, como método de organización y nivelación de zona.<br />
8- Para todos aquellos preocupados por el aprendizaje y obtención de su Haki (bien sea saltándose Skypiea, o el nivel medio de Sabaody) tenemos una solución: Podrás desarrollar mientras dura el evento, un tema ubicado el mismo día de desembarco (30 de Otoño del 14) en el que aprender en un "Presente Relativo" tu Haki de nivel Medio (4 mil palabras), o tu Haki Básico y Medio con un descuento del 50% en el básico (es decir, 4 mil palabras para el básico y 4 mil para el medio).<br />
Esto SÓLO lo podréis realizar como "Presente Relativo" mientras vuestro personaje esté en Sabaody (el tiempo del evento) y avisamos de que al terminar este, si no se ha hecho y entregado el tema de entrenamiento del Haki no habrá concesiones y quien no lo haya aprendido o entrenado, no podrá hacerlo por el método aportado por el sistema de "maestros".<br />
9- Tenéis desde hoy (06/01/2025) hasta finalizar el jueves de la misma semana (09/01/2025) para apuntaros (hora española)<br />
10- Es importante reseñar que el evento tendrá una duración estimada de 1 mes y una semana y ocupará vuestro "Presente Absoluto".<br />
11- Todo el que no participe en el evento, no podrá formar parte del paso de la segunda parte del Grand Line Paraíso al Nuevo Mundo, y su personaje se quedará en su respectivo zona durante 6 meses offrol, que empezará a contar al terminar el evento.<br />
12- Los personajes de obligada presencia por exceder el nivel de su zona, son Tenoch Titlan (19, Blues), Gaeru (14, Blues), Comilón McBacon (10, Blues).<br />
En el caso de Oxxy Coon (14, Blues) con Kevin Fojobs (19, GL), están exentos al ser multicuentas, pero sufrirán una pronta próxima invasión.<br />
13- Mucha suerte a todos. Se os recuerda de nuevo que existe riesgo de morir y que la administración no se hace responsable de las acciones de los usuarios. Si perdéis a vuestro personaje os invitamos a tomarlo con deportividad y se os recuerda que las recompensas del evento ayudarán en vuestra resurrección.<br />
Esperamos que disfrutéis muchísimo el evento.
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						<span>Información para proceder</span>
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					¡Hola! Bienvenidos al tercer evento de Nakama no mi.<br />
Como siempre, he dispuesto todas las piezas sobre el tablero. Están pasando cosas y seguirán pasando cosas, aunque no creáis que están pasando cosas... Vosotros ya estáis con el barco anclado en vuestro respectivo manglar, así que podéis proceder a desembarcar y reaccionar a las vistas de Sabaody, cada cual en su tema correspondiente.<br />
Es importante que, quien quiera desembarcar notifique que desembarca, y quien no quiera hacerlo, también. Respetad vuestros timing entre compañeros y poneos de acuerdo para hacer las cosas. La coordinación será fundamental.<br />
Los Marines tienen a su disposición, en su barco 5 HORDAS de NIVEL 5. Joe Joestar no está con vosotros.<br />
Los Alas Negras no tienen a Yojimbo en su embarcación. Entendemos que Triana como segunda al mando toma el control.<br />
Magna no tiene a Carmilla en su embarcación por abandono de personaje. Decidid qué final queréis darle para con vuestro grupo.<br />
Tenoch y Gaeru han llegado en un barco mercante algunas horas antes de que su 'grupo' llegue a su tema, por lo cual ya están desembarcados.<br />
Lo mismo sucede con Comilón en su respectiva zona. No se te menciona porque no tienes ni recompensa ni reputación.<br />
Nos hemos tomado la libertad de daros apodos a los que aun no los tenéis, en base a vuestra historia. Aquellos sin wanted o rango habéis sido definidos por vuestra reputación según la guía de reputación.<br />
Tenéis hasta las 23:59 del LUNES 13 de Enero para postear. El orden de posteo no importa, hasta que yo o el NPC de turno digamos lo contrario siempre y cuando se tenga en cuenta que no puedes abrir un turno si fuiste tú el que lo cerraste (es decir, no puedes postear después del Narrador, si fuiste el último en postear antes de él.)<br />
Importante recordar de nuevo que si se os salta el turno dos veces estáis descalificados del evento y estaréis exentos de recompensa. Y la recompensa va a superar con creces la del evento anterior. Es en serio, será muchísimo más.<br />
Mucha suerte a todos, ¡y que disfrutéis mucho!<br />
P.D: Quienes tengáis un barco en posesión, debéis calcular el tipo de daño que sufre el mismo (si es que sufre) para llegar hasta aquí, dependiendo del tipo de barco que sea y de las habilidades de vuestro navegante. Si por algún motivo los daños dejasen vuestro barco completamente destruido, llegáis justo cuando el barco naufraga. Si sobrevivís al evento se solucionará de alguna forma... supongo.
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