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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Manglares 70 al 79]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 01:21:16 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC - PASADO] El precio de la impotencia]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1682</link>
			<pubDate>Thu, 24 Apr 2025 08:28:47 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1682</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 40 de Otoño, Año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipiélago Sabaody, Manglar 70.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cuartel de la Marina, 2300 horas</span></span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fuguwu dormía cómodamente en el cuarto que le había sido asignado dentro del cuartel de la marina en el manglar 70 del archipiélago Sabaody. Sin embargo, el placido sueño estaba a punto de convertirse en su peor pesadilla, con el recuerdo de los fantasmas del pasado que le han acechado desde aquel fatídico día en el cual lo perdió todo.</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nuevamente, sus apacibles descansos habían sido visitados por aquel cráneo humano visto de frente, con los ojos representados por puntos rojos brillantes. A través del cráneo, cruzando diagonalmente de arriba a abajo, un arpón metálico con púas sangrantes. El cráneo está flanqueado por ganchos de carnicero (en lugar de las tradicionales tibias cruzadas), y el fondo es negro con bordes irregulares teñidos de rojo, como si la bandera hubiera sido sumergida en sangre.</span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
La sangre teñía el agua de carmesí, formando nubes que se expandían y diluían lentamente en la corriente como si la misma quisiera borrar la escena atroz que estaba ocurriendo a las afueras del centro de la isla Gyojin. Fuguwu, con apenas quince años, observaba paralizado la escena ante sus ojos, completamente negado a aceptar lo que estaba sucediendo. Este lugar, antes un refugio seguro en las profundidades de la Isla Gyojin en el cuales había pasado incontables horas junto con su familia, se había convertido en un escenario de pesadilla.<br />
 <br />
El ataque había sido brutal y repentino.<br />
 <br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">24 horas antes de la tragedia<br />
Jardines de Coral Espiral</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Isla Gyojin</span></span></div>
<br />
El sol matutino filtraba sus rayos (o la proyección de los mismos gracias al árbol de luz solar Eva) a través de las aguas cristalinas que rodeaban la Isla Gyojin, creando danzantes patrones de luz sobre los coloridos arrecifes. Era uno de esos días perfectos que quedaban grabados en la memoria; el tipo de día que, años después, Fuguwu recordaría con una mezcla de nostalgia y dolor punzante.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¡Apresúrate, Fugowo! ¡Nos dejarán atrás!"</span> gritó Fuguwu a su hermano mayor, quien se había detenido para observar fascinado a una medusa de colores brillantes que flotaba perezosamente cerca del camino de coral. Vestía un chaleco sin mangas de color azul marino con bordes amarillos, dejando al descubierto sus branquias laterales para facilitar la respiración, pantalones holgados estilo pescador que llegaban justo por debajo de las rodillas, de color beige con pequeños patrones de ondas azules en los laterales, un cinturón de cuerda trenzada de algas resistentes con un pequeño colgante en forma de pez globo, regalo de su madre en su último cumpleaños, en su muñeca izquierda llevaba una pulsera de conchas pulidas que había hecho junto con Fugowo, e iba descalzo, como la mayoría de los gyojin, para sentir mejor las corrientes del agua.<br />
 <br />
Fugowo, con sus dieciséis años y una curiosidad insaciable, siempre se distraía con las maravillas del océano. Su piel amarillenta con manchas características de los gyojin pez globo reflejaba la luz del sol mientras se giraba hacia su hermano menor con una sonrisa despreocupada. Vestía un chaleco sin mangas de color celeste claro con bordes en patrón de zigzag de color naranja, shorts cortos de color amarillo con bolsillos amplios donde siempre guardaba pequeños tesoros encontrados (conchas, piedras brillantes, trozos de coral), un pañuelo azul claro atado al cuello que flotaba graciosamente mientras nadaba, una pequeña bolsa de tela cruzada sobre el pecho donde guardaba herramientas para recolectar hierbas y especímenes marinos, imitando a su madre, y un anillo de coral pulido en el dedo índice derecho, regalo de su padre por su decimocuarto cumpleaños.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"¡Mira estos colores, hermano! Seguro que a mamá le encantaría usar estos tonos en sus tinturas medicinales,"</span> respondió, estirando su mano hacia la criatura marina sin llegar a tocarla. Fuguwu, quince años y ya mostrando el porte responsable que sus padres habían cultivado en él, nadó de regreso hacia su hermano. <br />
<br />
A pesar de su impaciencia, no pudo evitar sonreír ante el entusiasmo de Fugowo. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Si tanto te gusta, podemos volver otro día para recolectar algunas. Pero ahora debemos alcanzar a nuestros padres antes de que se preocupen,"</span> dijo, colocando una mano sobre el hombro de su hermano.<br />
 <br />
Adelante, Ryuwu y Nerina avanzaban a ritmo tranquilo por el sendero subacuático que conducía hacia su destino, unos jardines de coral que se extendían en espiral de forma hermosa y cautivadora, una zona relativamente apartada del bullicio central de la Isla Gyojin. Era un lugar especial para la familia, un refugio de paz donde habían pasado incontables días de descanso a lo largo de los años. Ryuwu, un gyojin pez globo de imponente presencia, cargaba una canasta tejida con algas marinas donde llevaban la comida para el día. Su piel, de un tono amarillo más oscuro que la de sus hijos, mostraba las cicatrices de una vida dedicada a la pesca y la protección de su comunidad. A su lado, Nerina nadaba con gracia, sosteniendo en sus manos una pequeña bolsa de conchas donde guardaba sus herramientas de recolección de hierbas medicinales.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"¿Crees que los niños estarán bien solos por un momento?"</span> preguntó Nerina, mirando hacia atrás por encima de su hombro. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Sabes cómo es Fugowo cuando encuentra algo que llama su atención."</span><br />
 <br />
La madre de la familia traía puesto un hermoso kimono femenino de color turquesa con estampados de flores marinas en tonos púrpura y rosa, el cual llevaba en conjunto con un obi (cinturón ancho) de color lavanda recogido con un broche de concha nácar, el kimono es claramente de mangas amplias 9donde guardaba pequeños frascos con medicinas y hierbas), además, portaba una especie de delantal de tela resistente que usaba encima cuando recolectaba hierbas medicinales. El cabello lo traía recogido en un moño elaborado con horquillas hechas de coral y perlas, y también lucía un brazalete de perlas en su brazo izquierdo, regalo de boda de Ryuwu.<br />
 <br />
Ryuwu rio con calidez, un sonido profundo que parecía hacer vibrar el agua a su alrededor. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Fuguwu está con él. Ese muchacho tiene la cabeza bien puesta sobre los hombros, cuidará de su hermano,"</span> respondió con orgullo paternal. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Además, este es un día para disfrutar en familia. Los ejercicios de responsabilidad pueden esperar hasta mañana."</span><br />
 <br />
Ryuwu, en conjunto con su esposa, llevaba un kimono tradicional gyojin de color azul profundo con patrones de olas blancas en los bordes, abierto parcialmente en el pecho mostrando un torso musculoso con algunas cicatrices antiguas. Un haramaki (faja) verde oscuro alrededor de la cintura donde solía guardar pequeñas herramientas de pesca completaba el conjunto. Además, portaba pantalones amplios recogidos a media pantorrilla con vendas tradicionales. En su antebrazo derecho llevaba un tatuaje tribal que representaba la historia de su linaje de pez globo. En el cuello lucía un collar de dientes de monstruos marinos que había vencido durante su juventud. Y, por último, en ocasiones como esta, añadía a su vestimenta un haori (chaqueta tradicional) ligero de color gris con el símbolo de su familia – un círculo que representa un pez globo visto de frente, con patrones geométricos de espinas estilizadas irradiando hacia afuera (simbolizando protección); en el centro del círculo, dos ondas entrelazadas que representan la unión familiar y la armonía con el océano. – bordado en la espalda.<br />
 <br />
Nerina sonrió, sus ojos brillando con el amor que sentía por su familia. Ella había sido una sanadora respetada en su comunidad antes de dedicarse principalmente a la crianza de sus hijos, aunque seguía preparando remedios para vecinos y amigos. Su brazo derecho, fuerte y hábil, era conocido por su destreza al mezclar ingredientes y aplicar vendajes. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Tienes razón, cariño. Es solo que últimamente he estado preocupada por como aumenta el flujo de desconocidos que pasa por la isla, hace poco he escuchado rumores sobre piratas merodeando cerca de nuestras aguas,"</span> comentó, bajando la voz instintivamente, aunque sus hijos estaban demasiado lejos para escuchar.<br />
 <br />
Ryuwu apretó suavemente su mano libre contra la de su esposa. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"La Guardia Real patrulla estas zonas regularmente. Estamos seguros aquí,"</span> aseguró con convicción. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Y si algún pirata osara amenazar a nuestra familia, conocería de primera mano por qué los gyojin somos temidos y respetados en los mares."</span> <br />
 <br />
Nerina asintió, dejando que la confianza de su esposo calmara sus preocupaciones. Pronto los muchachos los alcanzaron, Fugowo todavía parloteando sobre la medusa y sus posibles usos medicinales, mientras Fuguwu lo escuchaba con paciencia fraternal.<br />
 <br />
Los jardines – de nombre oficial Jardines de Coral Espiral pues era justo lo que representaban – eran una maravilla natural incluso para los estándares de la Isla Gyojin. Enormes formaciones de coral se elevaban en perfectas espirales hacia la superficie, creando un laberinto de pasajes y cámaras naturales. Peces de todos los colores imaginables nadaban entre las formaciones, y la luz que se filtraba desde arriba creaba un espectáculo de sombras y reflejos que parecía salido de un sueño. <br />
 <br />
La familia había encontrado su lugar favorito: una pequeña cámara natural formada por tres espirales de coral que convergían creando un espacio íntimo y protegido. El suelo estaba cubierto de arena blanca y fina, perfecta para descansar.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"¡El último en llegar es una babosa de mar a punto de estirar la cola!"</span> gritó Fugowo, acelerando repentinamente hacia el lugar.<br />
 <br />
Fuguwu no pudo resistir el desafío y nadó tras él, ambos riendo mientras dejaban atrás a sus padres, que intercambiaron miradas divertidas.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Algunos días me pregunto si realmente están creciendo o si seguirán siendo niños por siempre,"</span> comentó Ryuwu con una sonrisa.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Espero que conserven esa alegría por muchos años más por venir," </span>respondió Nerina. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Ya tendrán tiempo de sobra para ser adultos serios."</span><br />
 <br />
Al llegar al lugar, Ryuwu extendió una manta tejida por su esposa sobre la arena mientras Nerina comenzaba a sacar los alimentos de la canasta: algas marinas fermentadas, moluscos ahumados, y los onigiris de arroz rellenos que tanto les gustaban a los niños.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Fugowo, ayúdame a servir la comida,"</span> pidió Nerina. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Fuguwu, ¿podrías acompañar a tu padre a buscar algunas frutas marinas frescas? Vi algunas madurando cerca de la entrada del jardín."</span><br />
 <br />
Dando el ejemplo de formar parte de una familia ejemplar, los hermanos obedecieron sin rechistar, Fugowo uniéndose a su madre con entusiasmo mientras Fuguwu seguía a su padre quien ya empezaba a avanzar en búsqueda de aquellas frutas. Estas pequeñas tradiciones familiares eran sagradas; momentos para compartir conocimientos, fortalecer lazos y crear recuerdos. Mientras recolectaban las frutas marinas, de brillantes colores púrpura y naranja, Ryuwu aprovechó para hablar con su hijo menor.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Pronto cumplirás dieciséis años Fuguwu," </span>comenzó, seleccionando cuidadosamente una fruta especialmente madura. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"He estado pensando en comenzar a enseñarte más sobre el Gyojin Karate. Tienes potencial, hijo."</span><br />
 <br />
Fuguwu sintió que su pecho se hinchaba de orgullo. El Gyojin Karate era un arte marcial respetado y poderoso, y que su padre considerara que estaba listo para un entrenamiento más serio significaba mucho. Su hermano mayor, Fugowo, nunca se había interesado en realidad por dicho arte marcial, en realidad la cabeza de Fugowo era un misterio y entender lo que pensaba el mayor de ellos. Fuguwu, en cambio, siempre se había visto atraído por el mismo arte que entrenaba su padre, al igual que la medicina que desempeñaba su madre, esto a veces le hacía sentirse mal por Fugowo pues pensaba que lo dejaba en evidencia, pero su hermano mayor era ajeno a dichos pensamientos y le confirmaba a Fuguwu que no le importaba en realidad, el encontraría su propio camino, a su debido momento.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Me esforzaré por ser digno de tus enseñanzas, padre, en el futuro me gustaría formar parte de la Guardia Real ya sea como médico o como protector"</span> respondió Fuguwu con seriedad y añoranza en su voz.<br />
 <br />
Ryuwu le sonrió, colocando una mano sobre su hombro. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"No se trata de ser digno, Fuguwu. Se trata de estar preparado para proteger lo que amas. Un día, podrías necesitar defender a tu hermano, a tu madre, o a tu propia familia. O más difícil aun, algún día podrías tener que defender a aquellos que te hicieron daño."</span><br />
 <br />
Fuguwu asintió solemnemente, sin entender en absoluto la última parte de lo que había dicho su padre, y sin imaginar cuán pronto pondría a prueba esas palabras.<br />
 <br />
De vuelta en su rincón privado, la familia disfrutaba de la comida entre risas y conversaciones. Fugowo contaba con entusiasmo sus planes de convertirse en un gran explorador que conociera todos los mares, todas las islas habidas y por haber, y a todas las especies y razas del mundo, mientras Fuguwu escuchaba atentamente las historias de su padre sobre sus días como pescador y defensor de su comunidad.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿Es cierto que una vez enfrentaste a tres tiburones ballena tú solo, papá?"</span> preguntó Fugowo con ojos brillantes.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Tu padre tiende a exagerar sus hazañas,"</span> intervino Nerina con una sonrisa pícara. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Fueron dos tiburones ballena, y yo estaba allí para sacarlos de apuros cuando se metió en problemas."</span><br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"¡Menuda ayuda!"</span> protestó Ryuwu en broma. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Si mal no recuerdo, estabas demasiado ocupada gritándome por mi imprudencia, Uuuuu wuwuwu wuwuwu wuwuwu." </span>rio el padre de los dos chicos.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Gowowo wowowo wowo</span>” – rio Fugowo. <br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Guwuwu wuwu wu”</span> – rio Fuguwu. <br />
 <br />
Nerina no rio, pero sonrió sin que le viera Ryuwu. <br />
 <br />
Mientras los demás estallaban en carcajadas, Fuguwu observó con calidez cómo su padre tomaba la mano de su madre, sus ojos llenos de amor después de tantos años juntos. Su madre, aunque genuinamente ofendida por el comentario, lo dejaba pasar por alto porque sabía que su esposo lo decía de broma y sin ánimos de lastimarle. Así era su familia: unida, amorosa, fuerte. Perfecta a su manera.<br />
 <br />
Después de comer, Fugowo convenció a todos para explorar una nueva sección de los jardines que, según el, había descubierto en su última visita. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"¡Hay un pasaje secreto entre dos espirales que lleva a una cámara donde crecen anémonas luminiscentes!"</span> explicó entusiasmado.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">“¿No serán unas anemonas anónimas?” </span>preguntó su padre con su pésimo sentido del humor al que todos ya estaban acostumbrados. <br />
 <br />
Nadie le contesto el chiste, pero Fuguwu volteo a ver a su madre con cara boba y la misma le devolvió el gesto con una sonrisa que valía más que mil palabras. <br />
 <br />
La tarde transcurrió entre exploraciones, juegos y momentos de tranquila contemplación. Fuguwu y Fugowo compitieron en carreras de natación alrededor de las formaciones de coral, mientras sus padres recolectaban hierbas medicinales y disfrutaban de su mutua compañía. Cuando el sol comenzó a descender, tiñendo las aguas de tonos dorados y rojizos, la familia recogió sus pertenencias para emprender el regreso a casa.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Ha sido un día perfecto,"</span> comentó Nerina mientras guardaba los últimos recipientes en la canasta.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Deberíamos hacer esto más a menudo,"</span> añadió Ryuwu, estirando sus músculos tras un día de relajación.<br />
 <br />
Fuguwu ayudaba a su hermano menor a recoger algunas conchas particularmente bonitas que había encontrado cuando notó un cambio sutil en la corriente. Era casi imperceptible, pero años de nadar en estas aguas le habían enseñado a reconocer cuando algo no estaba del todo bien.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿Padre?" </span>llamó, mirando hacia la superficie lejana con un inexplicable sentimiento de inquietud. Ryuwu también lo había notado. Su expresión se tornó seria mientras escaneaba las aguas a su alrededor.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Debemos volver a casa,"</span> dijo Ryuwu sin miramientos, con voz firme. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Ahora. No importa si dejan algo atrás, vámonos ya."</span><br />
 <br />
Nerina captó la tensión en su esposo y rápidamente hizo un gesto a los niños para que se acercaran. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Manténganse juntos,"</span> instruyó con calma, pero Fuguwu pudo detectar la preocupación en sus ojos. Los pensamientos de Nerina volvían a aquellos rumores sobre piratas que se paseaban a sus anchas por los alrededores de la Isla Gyojin.<br />
 <br />
Mientras la familia iniciaba el regreso, nadando más rápido de lo que habían venido, Fuguwu sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. Algo no estaba bien. La paz del día parecía ahora un recuerdo lejano, reemplazada por una creciente sensación de peligro que hacía que su corazón latiera con fuerza. <br />
 <br />
No sabía entonces que ese sería el último momento de felicidad completa que su familia experimentaría. Que, al día siguiente, todo cambiaría para siempre cuando los piratas que navegaban bajo el nombre de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Supremacía Humana</span> destrozaran su mundo de manera irreparable.<br />
 <br />
Pero por ahora, mientras nadaban hacia casa en el atardecer, Fuguwu solo sabía que debía mantenerse cerca de su hermano menor, cumpliendo la promesa no hablada que había hecho siempre: proteger a Fugowo a toda costa.<br />
 <br />
Una promesa que, en menos de veinticuatro horas, sería puesta a prueba de la manera más cruel imaginable.<br />
 <br />
<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 41 de Otoño, Año 14<br />
Archipiélago Sabaody, Manglar 70.<br />
Cuartel de la Marina, 0600 horas</span></span></div>
 <br />
El sol se levantaba en el horizonte, tiñendo el mar de la vida que trae un nuevo amanecer, despertando a Fuguwu de aquella pesadilla. <br />
 <br />
Mientras se incorporaba y colocaba el uniforme, Fuguwu acarició la cicatriz que cruzaba su nuca, recordatorio permanente de su fracaso y de su promesa. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Te encontraré, Fugowo,"</span> murmuró para sí mismo. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Y cuando lo haga, no seré el niño impotente que una vez fui. Seré la justicia que nunca llegó a nuestra puerta aquella noche."</span><br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
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					<br />
Para el que tenga curiosidad, la historia completa esta en este post, pero oculta, pues será revelada a su debido tiempo como parte de la historia de Fuguwu.<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 40 de Otoño, Año 14</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipiélago Sabaody, Manglar 70.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Cuartel de la Marina, 2300 horas</span></span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fuguwu dormía cómodamente en el cuarto que le había sido asignado dentro del cuartel de la marina en el manglar 70 del archipiélago Sabaody. Sin embargo, el placido sueño estaba a punto de convertirse en su peor pesadilla, con el recuerdo de los fantasmas del pasado que le han acechado desde aquel fatídico día en el cual lo perdió todo.</span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></div>
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Nuevamente, sus apacibles descansos habían sido visitados por aquel cráneo humano visto de frente, con los ojos representados por puntos rojos brillantes. A través del cráneo, cruzando diagonalmente de arriba a abajo, un arpón metálico con púas sangrantes. El cráneo está flanqueado por ganchos de carnicero (en lugar de las tradicionales tibias cruzadas), y el fondo es negro con bordes irregulares teñidos de rojo, como si la bandera hubiera sido sumergida en sangre.</span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
La sangre teñía el agua de carmesí, formando nubes que se expandían y diluían lentamente en la corriente como si la misma quisiera borrar la escena atroz que estaba ocurriendo a las afueras del centro de la isla Gyojin. Fuguwu, con apenas quince años, observaba paralizado la escena ante sus ojos, completamente negado a aceptar lo que estaba sucediendo. Este lugar, antes un refugio seguro en las profundidades de la Isla Gyojin en el cuales había pasado incontables horas junto con su familia, se había convertido en un escenario de pesadilla.<br />
 <br />
El ataque había sido brutal y repentino.<br />
 <br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">24 horas antes de la tragedia<br />
Jardines de Coral Espiral</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Isla Gyojin</span></span></div>
<br />
El sol matutino filtraba sus rayos (o la proyección de los mismos gracias al árbol de luz solar Eva) a través de las aguas cristalinas que rodeaban la Isla Gyojin, creando danzantes patrones de luz sobre los coloridos arrecifes. Era uno de esos días perfectos que quedaban grabados en la memoria; el tipo de día que, años después, Fuguwu recordaría con una mezcla de nostalgia y dolor punzante.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¡Apresúrate, Fugowo! ¡Nos dejarán atrás!"</span> gritó Fuguwu a su hermano mayor, quien se había detenido para observar fascinado a una medusa de colores brillantes que flotaba perezosamente cerca del camino de coral. Vestía un chaleco sin mangas de color azul marino con bordes amarillos, dejando al descubierto sus branquias laterales para facilitar la respiración, pantalones holgados estilo pescador que llegaban justo por debajo de las rodillas, de color beige con pequeños patrones de ondas azules en los laterales, un cinturón de cuerda trenzada de algas resistentes con un pequeño colgante en forma de pez globo, regalo de su madre en su último cumpleaños, en su muñeca izquierda llevaba una pulsera de conchas pulidas que había hecho junto con Fugowo, e iba descalzo, como la mayoría de los gyojin, para sentir mejor las corrientes del agua.<br />
 <br />
Fugowo, con sus dieciséis años y una curiosidad insaciable, siempre se distraía con las maravillas del océano. Su piel amarillenta con manchas características de los gyojin pez globo reflejaba la luz del sol mientras se giraba hacia su hermano menor con una sonrisa despreocupada. Vestía un chaleco sin mangas de color celeste claro con bordes en patrón de zigzag de color naranja, shorts cortos de color amarillo con bolsillos amplios donde siempre guardaba pequeños tesoros encontrados (conchas, piedras brillantes, trozos de coral), un pañuelo azul claro atado al cuello que flotaba graciosamente mientras nadaba, una pequeña bolsa de tela cruzada sobre el pecho donde guardaba herramientas para recolectar hierbas y especímenes marinos, imitando a su madre, y un anillo de coral pulido en el dedo índice derecho, regalo de su padre por su decimocuarto cumpleaños.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"¡Mira estos colores, hermano! Seguro que a mamá le encantaría usar estos tonos en sus tinturas medicinales,"</span> respondió, estirando su mano hacia la criatura marina sin llegar a tocarla. Fuguwu, quince años y ya mostrando el porte responsable que sus padres habían cultivado en él, nadó de regreso hacia su hermano. <br />
<br />
A pesar de su impaciencia, no pudo evitar sonreír ante el entusiasmo de Fugowo. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Si tanto te gusta, podemos volver otro día para recolectar algunas. Pero ahora debemos alcanzar a nuestros padres antes de que se preocupen,"</span> dijo, colocando una mano sobre el hombro de su hermano.<br />
 <br />
Adelante, Ryuwu y Nerina avanzaban a ritmo tranquilo por el sendero subacuático que conducía hacia su destino, unos jardines de coral que se extendían en espiral de forma hermosa y cautivadora, una zona relativamente apartada del bullicio central de la Isla Gyojin. Era un lugar especial para la familia, un refugio de paz donde habían pasado incontables días de descanso a lo largo de los años. Ryuwu, un gyojin pez globo de imponente presencia, cargaba una canasta tejida con algas marinas donde llevaban la comida para el día. Su piel, de un tono amarillo más oscuro que la de sus hijos, mostraba las cicatrices de una vida dedicada a la pesca y la protección de su comunidad. A su lado, Nerina nadaba con gracia, sosteniendo en sus manos una pequeña bolsa de conchas donde guardaba sus herramientas de recolección de hierbas medicinales.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"¿Crees que los niños estarán bien solos por un momento?"</span> preguntó Nerina, mirando hacia atrás por encima de su hombro. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Sabes cómo es Fugowo cuando encuentra algo que llama su atención."</span><br />
 <br />
La madre de la familia traía puesto un hermoso kimono femenino de color turquesa con estampados de flores marinas en tonos púrpura y rosa, el cual llevaba en conjunto con un obi (cinturón ancho) de color lavanda recogido con un broche de concha nácar, el kimono es claramente de mangas amplias 9donde guardaba pequeños frascos con medicinas y hierbas), además, portaba una especie de delantal de tela resistente que usaba encima cuando recolectaba hierbas medicinales. El cabello lo traía recogido en un moño elaborado con horquillas hechas de coral y perlas, y también lucía un brazalete de perlas en su brazo izquierdo, regalo de boda de Ryuwu.<br />
 <br />
Ryuwu rio con calidez, un sonido profundo que parecía hacer vibrar el agua a su alrededor. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Fuguwu está con él. Ese muchacho tiene la cabeza bien puesta sobre los hombros, cuidará de su hermano,"</span> respondió con orgullo paternal. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Además, este es un día para disfrutar en familia. Los ejercicios de responsabilidad pueden esperar hasta mañana."</span><br />
 <br />
Ryuwu, en conjunto con su esposa, llevaba un kimono tradicional gyojin de color azul profundo con patrones de olas blancas en los bordes, abierto parcialmente en el pecho mostrando un torso musculoso con algunas cicatrices antiguas. Un haramaki (faja) verde oscuro alrededor de la cintura donde solía guardar pequeñas herramientas de pesca completaba el conjunto. Además, portaba pantalones amplios recogidos a media pantorrilla con vendas tradicionales. En su antebrazo derecho llevaba un tatuaje tribal que representaba la historia de su linaje de pez globo. En el cuello lucía un collar de dientes de monstruos marinos que había vencido durante su juventud. Y, por último, en ocasiones como esta, añadía a su vestimenta un haori (chaqueta tradicional) ligero de color gris con el símbolo de su familia – un círculo que representa un pez globo visto de frente, con patrones geométricos de espinas estilizadas irradiando hacia afuera (simbolizando protección); en el centro del círculo, dos ondas entrelazadas que representan la unión familiar y la armonía con el océano. – bordado en la espalda.<br />
 <br />
Nerina sonrió, sus ojos brillando con el amor que sentía por su familia. Ella había sido una sanadora respetada en su comunidad antes de dedicarse principalmente a la crianza de sus hijos, aunque seguía preparando remedios para vecinos y amigos. Su brazo derecho, fuerte y hábil, era conocido por su destreza al mezclar ingredientes y aplicar vendajes. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Tienes razón, cariño. Es solo que últimamente he estado preocupada por como aumenta el flujo de desconocidos que pasa por la isla, hace poco he escuchado rumores sobre piratas merodeando cerca de nuestras aguas,"</span> comentó, bajando la voz instintivamente, aunque sus hijos estaban demasiado lejos para escuchar.<br />
 <br />
Ryuwu apretó suavemente su mano libre contra la de su esposa. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"La Guardia Real patrulla estas zonas regularmente. Estamos seguros aquí,"</span> aseguró con convicción. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Y si algún pirata osara amenazar a nuestra familia, conocería de primera mano por qué los gyojin somos temidos y respetados en los mares."</span> <br />
 <br />
Nerina asintió, dejando que la confianza de su esposo calmara sus preocupaciones. Pronto los muchachos los alcanzaron, Fugowo todavía parloteando sobre la medusa y sus posibles usos medicinales, mientras Fuguwu lo escuchaba con paciencia fraternal.<br />
 <br />
Los jardines – de nombre oficial Jardines de Coral Espiral pues era justo lo que representaban – eran una maravilla natural incluso para los estándares de la Isla Gyojin. Enormes formaciones de coral se elevaban en perfectas espirales hacia la superficie, creando un laberinto de pasajes y cámaras naturales. Peces de todos los colores imaginables nadaban entre las formaciones, y la luz que se filtraba desde arriba creaba un espectáculo de sombras y reflejos que parecía salido de un sueño. <br />
 <br />
La familia había encontrado su lugar favorito: una pequeña cámara natural formada por tres espirales de coral que convergían creando un espacio íntimo y protegido. El suelo estaba cubierto de arena blanca y fina, perfecta para descansar.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"¡El último en llegar es una babosa de mar a punto de estirar la cola!"</span> gritó Fugowo, acelerando repentinamente hacia el lugar.<br />
 <br />
Fuguwu no pudo resistir el desafío y nadó tras él, ambos riendo mientras dejaban atrás a sus padres, que intercambiaron miradas divertidas.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Algunos días me pregunto si realmente están creciendo o si seguirán siendo niños por siempre,"</span> comentó Ryuwu con una sonrisa.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Espero que conserven esa alegría por muchos años más por venir," </span>respondió Nerina. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Ya tendrán tiempo de sobra para ser adultos serios."</span><br />
 <br />
Al llegar al lugar, Ryuwu extendió una manta tejida por su esposa sobre la arena mientras Nerina comenzaba a sacar los alimentos de la canasta: algas marinas fermentadas, moluscos ahumados, y los onigiris de arroz rellenos que tanto les gustaban a los niños.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Fugowo, ayúdame a servir la comida,"</span> pidió Nerina. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Fuguwu, ¿podrías acompañar a tu padre a buscar algunas frutas marinas frescas? Vi algunas madurando cerca de la entrada del jardín."</span><br />
 <br />
Dando el ejemplo de formar parte de una familia ejemplar, los hermanos obedecieron sin rechistar, Fugowo uniéndose a su madre con entusiasmo mientras Fuguwu seguía a su padre quien ya empezaba a avanzar en búsqueda de aquellas frutas. Estas pequeñas tradiciones familiares eran sagradas; momentos para compartir conocimientos, fortalecer lazos y crear recuerdos. Mientras recolectaban las frutas marinas, de brillantes colores púrpura y naranja, Ryuwu aprovechó para hablar con su hijo menor.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Pronto cumplirás dieciséis años Fuguwu," </span>comenzó, seleccionando cuidadosamente una fruta especialmente madura. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"He estado pensando en comenzar a enseñarte más sobre el Gyojin Karate. Tienes potencial, hijo."</span><br />
 <br />
Fuguwu sintió que su pecho se hinchaba de orgullo. El Gyojin Karate era un arte marcial respetado y poderoso, y que su padre considerara que estaba listo para un entrenamiento más serio significaba mucho. Su hermano mayor, Fugowo, nunca se había interesado en realidad por dicho arte marcial, en realidad la cabeza de Fugowo era un misterio y entender lo que pensaba el mayor de ellos. Fuguwu, en cambio, siempre se había visto atraído por el mismo arte que entrenaba su padre, al igual que la medicina que desempeñaba su madre, esto a veces le hacía sentirse mal por Fugowo pues pensaba que lo dejaba en evidencia, pero su hermano mayor era ajeno a dichos pensamientos y le confirmaba a Fuguwu que no le importaba en realidad, el encontraría su propio camino, a su debido momento.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Me esforzaré por ser digno de tus enseñanzas, padre, en el futuro me gustaría formar parte de la Guardia Real ya sea como médico o como protector"</span> respondió Fuguwu con seriedad y añoranza en su voz.<br />
 <br />
Ryuwu le sonrió, colocando una mano sobre su hombro. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"No se trata de ser digno, Fuguwu. Se trata de estar preparado para proteger lo que amas. Un día, podrías necesitar defender a tu hermano, a tu madre, o a tu propia familia. O más difícil aun, algún día podrías tener que defender a aquellos que te hicieron daño."</span><br />
 <br />
Fuguwu asintió solemnemente, sin entender en absoluto la última parte de lo que había dicho su padre, y sin imaginar cuán pronto pondría a prueba esas palabras.<br />
 <br />
De vuelta en su rincón privado, la familia disfrutaba de la comida entre risas y conversaciones. Fugowo contaba con entusiasmo sus planes de convertirse en un gran explorador que conociera todos los mares, todas las islas habidas y por haber, y a todas las especies y razas del mundo, mientras Fuguwu escuchaba atentamente las historias de su padre sobre sus días como pescador y defensor de su comunidad.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿Es cierto que una vez enfrentaste a tres tiburones ballena tú solo, papá?"</span> preguntó Fugowo con ojos brillantes.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Tu padre tiende a exagerar sus hazañas,"</span> intervino Nerina con una sonrisa pícara. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Fueron dos tiburones ballena, y yo estaba allí para sacarlos de apuros cuando se metió en problemas."</span><br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"¡Menuda ayuda!"</span> protestó Ryuwu en broma. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Si mal no recuerdo, estabas demasiado ocupada gritándome por mi imprudencia, Uuuuu wuwuwu wuwuwu wuwuwu." </span>rio el padre de los dos chicos.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Gowowo wowowo wowo</span>” – rio Fugowo. <br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Guwuwu wuwu wu”</span> – rio Fuguwu. <br />
 <br />
Nerina no rio, pero sonrió sin que le viera Ryuwu. <br />
 <br />
Mientras los demás estallaban en carcajadas, Fuguwu observó con calidez cómo su padre tomaba la mano de su madre, sus ojos llenos de amor después de tantos años juntos. Su madre, aunque genuinamente ofendida por el comentario, lo dejaba pasar por alto porque sabía que su esposo lo decía de broma y sin ánimos de lastimarle. Así era su familia: unida, amorosa, fuerte. Perfecta a su manera.<br />
 <br />
Después de comer, Fugowo convenció a todos para explorar una nueva sección de los jardines que, según el, había descubierto en su última visita. <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">"¡Hay un pasaje secreto entre dos espirales que lleva a una cámara donde crecen anémonas luminiscentes!"</span> explicó entusiasmado.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">“¿No serán unas anemonas anónimas?” </span>preguntó su padre con su pésimo sentido del humor al que todos ya estaban acostumbrados. <br />
 <br />
Nadie le contesto el chiste, pero Fuguwu volteo a ver a su madre con cara boba y la misma le devolvió el gesto con una sonrisa que valía más que mil palabras. <br />
 <br />
La tarde transcurrió entre exploraciones, juegos y momentos de tranquila contemplación. Fuguwu y Fugowo compitieron en carreras de natación alrededor de las formaciones de coral, mientras sus padres recolectaban hierbas medicinales y disfrutaban de su mutua compañía. Cuando el sol comenzó a descender, tiñendo las aguas de tonos dorados y rojizos, la familia recogió sus pertenencias para emprender el regreso a casa.<br />
 <br />
<span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Ha sido un día perfecto,"</span> comentó Nerina mientras guardaba los últimos recipientes en la canasta.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Deberíamos hacer esto más a menudo,"</span> añadió Ryuwu, estirando sus músculos tras un día de relajación.<br />
 <br />
Fuguwu ayudaba a su hermano menor a recoger algunas conchas particularmente bonitas que había encontrado cuando notó un cambio sutil en la corriente. Era casi imperceptible, pero años de nadar en estas aguas le habían enseñado a reconocer cuando algo no estaba del todo bien.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"¿Padre?" </span>llamó, mirando hacia la superficie lejana con un inexplicable sentimiento de inquietud. Ryuwu también lo había notado. Su expresión se tornó seria mientras escaneaba las aguas a su alrededor.<br />
 <br />
<span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Debemos volver a casa,"</span> dijo Ryuwu sin miramientos, con voz firme. <span style="color: #196b24;" class="mycode_color">"Ahora. No importa si dejan algo atrás, vámonos ya."</span><br />
 <br />
Nerina captó la tensión en su esposo y rápidamente hizo un gesto a los niños para que se acercaran. <span style="color: #e97132;" class="mycode_color">"Manténganse juntos,"</span> instruyó con calma, pero Fuguwu pudo detectar la preocupación en sus ojos. Los pensamientos de Nerina volvían a aquellos rumores sobre piratas que se paseaban a sus anchas por los alrededores de la Isla Gyojin.<br />
 <br />
Mientras la familia iniciaba el regreso, nadando más rápido de lo que habían venido, Fuguwu sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. Algo no estaba bien. La paz del día parecía ahora un recuerdo lejano, reemplazada por una creciente sensación de peligro que hacía que su corazón latiera con fuerza. <br />
 <br />
No sabía entonces que ese sería el último momento de felicidad completa que su familia experimentaría. Que, al día siguiente, todo cambiaría para siempre cuando los piratas que navegaban bajo el nombre de <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Supremacía Humana</span> destrozaran su mundo de manera irreparable.<br />
 <br />
Pero por ahora, mientras nadaban hacia casa en el atardecer, Fuguwu solo sabía que debía mantenerse cerca de su hermano menor, cumpliendo la promesa no hablada que había hecho siempre: proteger a Fugowo a toda costa.<br />
 <br />
Una promesa que, en menos de veinticuatro horas, sería puesta a prueba de la manera más cruel imaginable.<br />
 <br />
<br />
<br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 41 de Otoño, Año 14<br />
Archipiélago Sabaody, Manglar 70.<br />
Cuartel de la Marina, 0600 horas</span></span></div>
 <br />
El sol se levantaba en el horizonte, tiñendo el mar de la vida que trae un nuevo amanecer, despertando a Fuguwu de aquella pesadilla. <br />
 <br />
Mientras se incorporaba y colocaba el uniforme, Fuguwu acarició la cicatriz que cruzaba su nuca, recordatorio permanente de su fracaso y de su promesa. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Te encontraré, Fugowo,"</span> murmuró para sí mismo. <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">"Y cuando lo haga, no seré el niño impotente que una vez fui. Seré la justicia que nunca llegó a nuestra puerta aquella noche."</span><br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
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					<br />
Para el que tenga curiosidad, la historia completa esta en este post, pero oculta, pues será revelada a su debido tiempo como parte de la historia de Fuguwu.<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente Relativo - Recoleccion] Ciencia ¡bitch!]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1630</link>
			<pubDate>Sun, 23 Mar 2025 01:33:21 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1630</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 4 de Invierno, Año 14.<br />
Archipielago Sabaody, Manglar 70, Cuartel de la Marina<br />
<br />
</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
El invierno había entrado de lleno. El tema de las temporadas tan identificables en la superficie era algo que hasta el día de hoy me seguía sorprendiendo. En la isla Gyojin esto era diferente, al estar 10 mil metros bajo la superficie las temporadas no llegaban de forma tan abrupta a la isla, si no que se balanceaban entre una y otra y lo único que les diferenciaba era la cantidad de horas que duraba el día; sin embargo, al estar metidos en una burbuja (literalmente, aunque algunos Gyojin viven en una burbuja en sentido figurado también) las estaciones no se hacían presentes en el cambio de follaje en los árboles, en la migración de las aves o en los cambios de temperatura que se sentían al soplar el viento. En mi isla natal, se puede sentir este cambio en las corrientes que pasan cerca, pero no todos los Gyojin se atrevían a aventurarse fuera de la burbuja que protegía y encapsulaba la isla. <br />
 <br />
No fue hasta que salí de casa por primera vez, y contra mi voluntad, siendo devorado por una ballena y terminando en otro océano, que me di cuenta de que las estaciones del año se marcan con notoria diferencia. Al menos en aquellas islas que tienen un clima constante, el Grand Line era cosa aparte, y se dicen cosas peores del Nuevo Mundo, pero eso es otra historia. Lo importante a resaltar aquí es que al dejar mi hogar hace más de 10 años me expuse a diferentes situaciones y calamidades de las que jamás me había expuesto o de las que ni siquiera era consciente de que existían. El invierno en el archipiélago Sabaody era frio, pero no era un frio que calara los huesos, imposible de resistir. Era más bien un frio propio del invierno, del que te obliga a sacar el uniforme de invierno y les recuerda a los humanos a traer siempre un segundo par de calcetines secos en su mochila – excepto Apolo, pues gracias a sus habilidades él se mantenía seco a pesar del clima. <br />
 <br />
El uniforme de invierno de la marina es bastante guapo, a decir verdad. No es como en los mares tropicales, donde basta con una camisa delgada y un chaleco liviano. Aquí, cuando el viento se levanta y el frío se cuela hasta los huesos si vas en ropas para un clima cálido, necesitamos algo más resistente. Para empezar, los oficiales llevan un abrigo largo de un blanco inmaculado, grueso y pesado, con un forro interno de lana o algún otro material cálido. Es el mismo abrigo que usan en verano, pero en invierno lo refuerzan por dentro. Se lleva abierto la mayor parte del tiempo, porque para un oficial el frío no es excusa para perder la postura. Son un orgullo, un ejemplo a seguir, ansío llegar a ser al menos Comodoro como Karl, ojalá incluso, algún día, llegar a ser un Vicealmirante como Joe. <br />
 <br />
Algunos incluso, los que más saben de moda o los que son más friolentos, usan bufandas, generalmente azules o negras, envueltas con una sola vuelta y dejando caer los extremos sobre el pecho. Nosotros, los soldados rasos y oficiales de menor rango, no tenemos un abrigo tan imponente, pero sí algo funcional. Nuestra chaqueta de invierno es más gruesa que la camisa estándar y tiene un interior forrado con un material que ayuda a retener el calor. Es de un azul marino oscuro, con botones metálicos al frente y el símbolo de la Marina bordado en la espalda en un blanco llamativo, como si nos recordara constantemente a quién servimos, pero principalmente para recordarles a nuestros enemigos contra quien se están enfrentando. Algunos le dejan el cuello levantado para protegerse del viento, aunque según el reglamento de cada base o tu oficial al mando esto te lo pueden llegar a negar o no.<br />
 <br />
Los pantalones también cambian. Siguen siendo de un azul marino sobrio, pero el tejido es más resistente y está forrado por dentro con una capa térmica. Son más pesados y menos flexibles que los de verano, pero necesarios cuando el aire gélido sopla desde el mar. Con ellos, las botas son obligatorias, tanto desde un punto de vista funcional como desde la obligatoriedad del código marine. Nada de esos zapatos bajos que se ven en tiempos cálidos o, peor aún, los que van en sandalias de playa. En invierno, los soldados llevamos botas de cuero grueso, reforzadas en la punta y con un forro interno que ayuda a mantener los pies secos y calientes. El color varía entre negro y marrón oscuro, dependiendo de la dotación, la verdad es que marrón oscuro quedan bastante bien, pero la mayoría escoge negro porque son más fáciles de limpiar y de mantener limpias. <br />
 <br />
Para las manos, algunos marines usan guantes. Los que deciden hacerlo traen unos guantes que son de cuero, generalmente blancos o negros, y cubren bien los dedos. No todos los llevan porque pueden dificultar maniobras rápidas, principalmente los que utilizan armas a distancia como su forma de combate, o el equipo médico que necesita las manos libres para curar y auxiliar a los heridos, pero en bases frías donde el invierno es más intenso si que son esenciales. Y luego está la cabeza, aquí sí que soy participe de este equipamiento, a diferencia de con los guantes. En verano, muchos marines, yo incluido, usan una gorra ligera con la visera recta, pero en invierno se permite llevar gorros de lana ajustados a la cabeza o versiones con orejeras que pueden plegarse hacia arriba cuando no se necesitan. No es algo obligatorio, pero en ciertos lugares fríos, como en los puertos donde el viento castiga sin piedad, es mejor tener uno. Yo mantengo la misma gorra de toda la vida pues los gorros esos de lana se pueden llegar pegados a mis púas y es un fastidio, terminan todos rotos y la verdad es que ni me son necesarios pues el frio no es algo que me amedrente en una situación normal. <br />
 <br />
Cuando el clima se vuelve más extremo, algunas bases permiten capas cortas que se abrochan en el cuello, con un ribete de piel sintética en el borde. No son comunes, pero algunos soldados las prefieren porque cortan el viento mejor que la chaqueta. En islas más frías, como algunas en el Grand Line, he oído que usan versiones de los uniformes con capuchas gruesas forradas de piel, pero esas no las usamos aquí. Honestamente, nunca he visto nevar (o la nieve, que no es lo mismo pues hay quienes van a las montañas a esquiar, pero nunca han visto la nieve caer, simplemente está ahí en el suelo siempre) por lo que me gustaría visitar algún día este tipo de islas, incluso si es en calidad de trabajo. Ya te digo yo que si fuera de vacaciones me la viviría dentro de una cabaña siendo arropado por el calor de un buen whisky y comida deliciosa. En fin, todo esto para decir que el día de hoy porto el uniforme de invierno.<br />
 <br />
Mi ropa había cambiado, por lo mismo, de aquel uniforme que había estado usando todo el otoño – más relajado, de mangas cortas, y cuello abierto – a uno más apropiado para el invierno. Los colores no eran para nada diferentes, pues al final de cuentas era una pieza más del uniforme de la Marina. Sin embargo, la tela era un poco más gruesa y por encima de la camisa llevaba puesto una chamarra de cuello alto, blanca en su mayoría, con detalles en azul en el cuello y en las mangas, alrededor de esta colgaba el mismo pañuelo azul que siempre portaba como parte del uniforme. Tras levantarme temprano (05:30 a.m.) para completar mi entrenamiento antes del desayuno (el cual ahora me tomaba dos horas y media completar), y luego de tomar un baño caliente para no enfriar el cuerpo de golpe, me dirigía al patio de entrenamiento del cuartel general de la Marina donde habíamos pasado la mayor parte de las últimas llegadas desde nuestra llegada al manglar 70. Luego de bañarme, me dirigí a una zona diferente que últimamente visitaba casi a diario. El hospital.<br />
 <br />
Y no, no era por mi gran labor altruista de atender enfermos y heridos, aunque con gusto ayudaría si me lo pidieran. En esta ocasión, estaba visitando frecuentemente el hospital porque me habían permitido trabajar en el laboratorio anexo en el cual se recibían las nuevas muestras de medicinas, se analizaban las muestras de sangre de los heridos, y, en mi caso, se desarrollaban nuevas medicinas para uso militar. Si bien el laboratorio no era grande ni se llegaban a desarrollar drogas tan poderosas como las S.E.E.D. que lleva el grueso del equipo científico de la marina, las instalaciones son suficientes para el tipo de investigación que estaba llevando a cabo. La base, el veneno que emana naturalmente de mis púas, la razón, tener la ventaja en combate por supuesto. Las experiencias que había obtenido en batalla me habían demostrado que incluso la más mínima de las ventajas eran la diferencia entre la victoria y la derrota, entre la vida y la muerte. Nunca había aprovechado las capacidades medicas en su totalidad, me había limitado a realizar labores medicas menores, pero últimamente me había interesado por la investigación, ya habría lugar y tiempo para mejorar en el ámbito médico para poder realizar operaciones en el futuro. <br />
 <br />
El laboratorio lo manejaba alguien con una personalidad bastante curiosa. <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="300" height="100" src="https://www.youtube.com/embed/ilfYnhXD-bE?si=yXDCM9F8NhVzfBcd" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
Se presento como Jesse Pinkman, y la verdad es que no encajaba del todo con la imagen que tenía de un laboratorista de la Marina. Vestía la bata reglamentaria, sí, pero de alguna forma lograba que pareciera desaliñada, con las mangas remangadas hasta los codos y el cuello ligeramente desabrochado, como si pasara olímpicamente del protocolo y las normas. Bajo la tela blanca, su uniforme azul estaba arrugado, con signos evidentes de haber sido puesto a toda prisa, y las botas parecían no haber visto un buen lustrado en días. Su cabello rubio, un poco más largo de lo habitual para un oficial, parecía haber sido peinado con los dedos en lugar de un cepillo, dejando algunos mechones desordenados que le daban un aire de informalidad. Bajo los ojos, unas ligeras ojeras hablaban de largas horas en el laboratorio (o de noches en vela por razones menos profesionales, no lo sé, ni me atrevería a preguntar). Pero lo que más me llamaba la atención no era su aspecto, sino su actitud. No se movía con la rigidez disciplinada de los marinos ni con la solemnidad de un científico comprometido con su deber. Más bien, había en él un aire de rebeldía resignada, como si estuviera ahí no por vocación sino por falta de opciones mejores. Se dirigía a los demás marines y los otros compañeros del laboratorio con un tono entre burlesco y sincero, intercalando expresiones poco ortodoxas que seguramente harían fruncir el ceño a los oficiales de alto rango (por ejemplo, “Que pedo ese”, o también, “¡Ciencia, bitch!”).<br />
 <br />
Aun así, cuando trabajaba, era innegable que sabía lo que hacía. Sus manos se movían con seguridad entre los matraces y frascos de reactivos, midiendo cantidades con una precisión instintiva que dejaba claro que, por más caótica que fuera su apariencia, su mente estaba entrenada para el oficio. Como si solo se hubiera dedicado a estos procesos durante largas jornadas de interminable trabajo durante varios años. Durante el primer día que trabaje en el laboratorio lo observe con curiosidad: Jesse Pinkman parecía alguien que había tomado un camino torcido para llegar hasta allí, pero que, de algún modo, aún lograba hacer su trabajo con eficiencia... y a su manera. Él siempre hablaba de que todo su conocimiento se lo debía a su mentor, un tal Heisenberg el cual no estaba en esta base de la marina y de quien Pinkman no quería dar mayores detalles. Parecía como que tuviera una relación de amor / odio con el tal Dr Heisenberg, un poco retorcida. <br />
 <br />
Pero, honor a quien honor merece, había sido Pinkman quien se había interesado en las propiedades de mi veneno y quien me había ayudado a extraerlo, estudiarlo, y procesarlo con la intensión de desarrollar nuevas medicinas (o drogas, como sea que le quieran llamar) que sirvan durante el combate. De momento, habíamos llegado a conclusiones bastante interesantes. La primera es que el veneno que emana de las púas de mi mano derecha es distinto al que sale de mi mano izquierda en sus propiedades químicas. Lo segundo es que, según el cómo se procese y con que medicinas se combine, las posibilidades eran infinitas. Aunque nos faltaba mucho para descifrar las combinaciones correctas para los diferentes posibles efectos a mitigar, nuestra idea era generar medicinas (drogas) que lograran contrarrestar el calor, el frio, aumentar el coraje o el enfoque, e incluso llegar a vencer el miedo o el terror. <br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¡Ciencia, bitch!”</span></span> – expreso Jesse luego de que descubriéramos que las opciones eran infinitas – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Esto le va a volar el cerebro a Mr White”</span></span> – se refería al Dr Heisenberg, como si tuviera un alter ego pues el Dr Heisenberg no se apellidaba ni llamaba White, esto lo había corroborado con el resto de los investigadores luego de que Jesse abandonara el laboratorio un día para ir a fumar – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“con tu veneno Fuguwu las posibilidades son infinitas, ¡a huevo!” </span></span><br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Gowowo wowowo”</span> – me reí ya acostumbrado a la forma de expresarse de Pinkman sin evitar ser algo ruidoso, el chico era una joya de persona – <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“hay que empezar a pensar en cómo hacer las posibilidades infinitas un poco finitas, dudo que consigamos la panacea para todos los males Jesse, ¿qué dicen tus resultados?, ¿hay algo concreto en lo que nos podamos enfocar?”</span> – pregunte aun sonriendo, la verdad es que el chico hacia que el trabajo se sintiera menos pesado y agradecía la compañía, por inusual que fuera. Seguía trabajando en la parte que me correspondía, liberar tanto veneno como me fuera posible de mis púas para almacenarlo en bolsas plásticas desinfectadas para luego etiquetarlas con fecha, hora, y descripción de que mano venia el veneno (izquierdo o derecho). <br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Tranquilo ese, relaja la raja, eres idéntico al Mr White.”</span></span> – contesto Jesse, no le gustaba que le apuraran o le metieran presión para trabajar – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“pero va a ser que sí, si hay resultados ya concluyentes, vamos a ser millonarios Fuguwu.”</span></span> – vacilo el greñudo a lo cual solo respondí con una sonrisa cómplice, ambos sabíamos que nuestra investigación se la quedaría la marina como parte de su propiedad intelectual, pero igualmente era divertido pensar en un mundo alterno donde esta investigación si nos hiciera millonarios y famosos. Jesse lo tenía bastante claro, si fuera millonario se compraría la casa de sus padres a quienes odia por haberle corrido luego de tacharlo como un bueno para nada, se compraría el mejor sistema de video y sonido, y se la viviría montando fiestas, conociendo gente y particularmente chicas (sabrosas, como les llama él) para vivir el resto de sus días como conejo, teniendo sexo desenfrenado hasta que se le rompa el pito (sus palabras textuales). <br />
 <br />
Yo lo tenía menos claro, si bien vivir rodeado de lujos, de fiesta en fiesta, o teniendo sexo sin descansar no sonaba mal plan, lo cierto es que las últimas dos cosas ya las había vivido en menor medida (diez años fuera de casa y apenas un par desde que me enliste en la marina, por supuesto que no todo fue rectitud y honor), pero lo suficiente para que no sean parte de mis sueños. Vivir rodeado de lujos en una primera instancia suena bastante bien, es una vida despreocupada, pero también es una vida banal, trivial, insignificante. El problema de ser millonario y estar en una organización o ser parte de una institución es que lo primero que la gente especulara es que compraste tu lugar en la misma, sea cual sea la verdad, y el ascender de rango solo sería una molestia para el resto de los colegas. Por lo que no pude responder a la pregunta de Pinkman con nada más que un simple – <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“No tengo idea.”</span> – encogiéndome de hombros intentando restarle importancia al asunto. <br />
 <br />
Lo cierto es que trabajar con Jesse Pinkman es toda una experiencia. El tipo era un genio incomprendido, ¿o quizás estaba saltando a conclusiones sin sentido nuevamente?, no sería la primera vez (como cuando pensaba que Apolo era un maestro del disfraz por cómo se presentó ante la excapitana Ikirami en la ya lejana playa rosada de Momoiro). Escribiría luego un informe para los altos mandos del cuartel detallando nuestros descubrimientos y la importancia de Jesse en la investigación, el chico se lo merecía. <br />
 <br />
Luego de varios ensayos, tras múltiples intentos frustrados y después de lo que parecía ser una eternidad trabajando, por fin logramos sintetizar una medicina (droga, de verdad, que no los engañen) capaz de ayudar a quien la consumiera a combatir sus terrores, ejercer fuerza contra sus miedos, e incluso otorgarle valentía en situaciones bélicas de alto estrés y profundo enfoque. Al escribir el informe sobre esta primera medicina (droga) en una parte del mismo rezaría lo siguiente: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“El ideal de la valentía no es solo un control rígido del miedo, ni es una negación de la emoción. El ideal es juzgar una situación, aceptar la emoción como parte de la naturaleza humana y, esperamos, usar bien, hábitos desarrollados para confrontar el miedo y permitir que la razón guíe nuestro comportamiento hacia una meta que valga la pena.”</span> Esa meta, por supuesto, era la justicia, justicia que la marina llevaba a todo lo ancho y largo del mundo. <br />
 <br />
Fue el mismo Jesse quien se ofreció como sujeto de prueba para comprobar que la medicina (droga) funcionaba como lo teníamos previsto. Aceptando su terror por los grilletes, pondríamos a prueba la capacidad y efectividad de la misma con un ejercicio bastante sencillo, aunque un poco sádico. Utilizando yo un uniforme de guardia de Impel Down, el cual habíamos pedido para llevar a cabo el experimento y que regresaríamos tan pronto hubiéramos conseguido resultados concluyentes, simularíamos una situación en la prisión del cuartel general donde arrestara a Jesse, le encarcelara y le pusiera grilletes tanto en manos y piernas, permitiéndole moverse, aunque muy limitadamente con los mismos. <br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“A la verga Fuguwu, me estoy cagando de miedo con solo pensar lo que esta a punto de pasar.”</span></span> – me dijo Pinkman minutos antes de empezar el experimento – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“pero chingue su madre, todo sea por la ciencia, ¡bitch!”</span></span> – dijo, tirando lo que quedaba de su cigarro al suelo y apagándolo con la suela de la bota. <br />
 <br />
Me puse la capucha del uniforme que habíamos conseguido y agarre fuertemente a Pinkman de los brazos, quien los tenía cruzados tras su espalda, llevándole así de camino hasta la prisión del cuartel. Esperábamos que esta simulación le ayudara a sentirse amenazado y así liberar sus miedos de su subconsciente. Todo funciono a la perfección, el miedo ahí seguía latente y al momento de ver los grilletes dentro de la celda en la que le estaba metiendo Jesse empezó a gritar rendido ante el pánico – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“No wey, esto es un error, para puta madre, ¡para!”</span></span> – pero no le hice caso, prometí no hacerle caso pues teníamos que probar si la medicina (droga) lograba hacer efecto o no – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“no pienso volver a ser esclavo de nadie, ¡AYUDA! ¡AUXILIO! ¡MR WHITE!”</span></span> – continuo Jesse con sus gritos, pero era inútil. Habíamos informado a los superiores del experimento y nadie vendría a molestarnos o arruinar el mismo. <br />
 <br />
Lamentablemente tuve que usar la fuerza bruta pues Jesse había perdido el control de si mismo, cayendo presa del miedo ante la situación en la que se encontraba. Mintiéndole un puñetazo en la boca del estómago – medido para no hacerle mucho daño, solo lo suficiente para sacarle el aire y que dejara de gritar – le puse la medicina (droga) que habíamos desarrollado y sintetizado en un caramelo rojo carmesí sabor cereza. El efecto fue inmediato. Jesse dejo de retorcerse, cuando le regreso el aire tampoco volvió a gritar y pedir ayuda. Había vencido su mayor miedo, al menos momentáneamente, en lo que durara el efecto de la droga. <br />
 <br />
Pidiéndole perdón por golpearle le quite los grilletes y me quite aquel uniforme algo ridículo de guardia de Impel Down. Jesse se encargaría de devolverlo y de continuar con la investigación para mejorar los efectos de la medicina (droga) e incluso potenciarlos a futuro. <br />
 <br />
Yo estaba feliz con lo que habíamos logrado, habíamos conseguido sintetizar coraje a base de mi veneno. <br />
 <br />
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					<br />
Utilizo 3k de las 3400 palabras para recolectar los materiales necesarios para la creación de una droga que genere el efecto Coraje. Con mi oficio de Curandero 2, utilizo 300 de las 3400 palabras para crear el objeto, un caramelo rojo carmesí que al consumirlo genera el efecto coraje según la <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=24" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">guía bélica avanzada</a>.<br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 4 de Invierno, Año 14.<br />
Archipielago Sabaody, Manglar 70, Cuartel de la Marina<br />
<br />
</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
</div>
<br />
El invierno había entrado de lleno. El tema de las temporadas tan identificables en la superficie era algo que hasta el día de hoy me seguía sorprendiendo. En la isla Gyojin esto era diferente, al estar 10 mil metros bajo la superficie las temporadas no llegaban de forma tan abrupta a la isla, si no que se balanceaban entre una y otra y lo único que les diferenciaba era la cantidad de horas que duraba el día; sin embargo, al estar metidos en una burbuja (literalmente, aunque algunos Gyojin viven en una burbuja en sentido figurado también) las estaciones no se hacían presentes en el cambio de follaje en los árboles, en la migración de las aves o en los cambios de temperatura que se sentían al soplar el viento. En mi isla natal, se puede sentir este cambio en las corrientes que pasan cerca, pero no todos los Gyojin se atrevían a aventurarse fuera de la burbuja que protegía y encapsulaba la isla. <br />
 <br />
No fue hasta que salí de casa por primera vez, y contra mi voluntad, siendo devorado por una ballena y terminando en otro océano, que me di cuenta de que las estaciones del año se marcan con notoria diferencia. Al menos en aquellas islas que tienen un clima constante, el Grand Line era cosa aparte, y se dicen cosas peores del Nuevo Mundo, pero eso es otra historia. Lo importante a resaltar aquí es que al dejar mi hogar hace más de 10 años me expuse a diferentes situaciones y calamidades de las que jamás me había expuesto o de las que ni siquiera era consciente de que existían. El invierno en el archipiélago Sabaody era frio, pero no era un frio que calara los huesos, imposible de resistir. Era más bien un frio propio del invierno, del que te obliga a sacar el uniforme de invierno y les recuerda a los humanos a traer siempre un segundo par de calcetines secos en su mochila – excepto Apolo, pues gracias a sus habilidades él se mantenía seco a pesar del clima. <br />
 <br />
El uniforme de invierno de la marina es bastante guapo, a decir verdad. No es como en los mares tropicales, donde basta con una camisa delgada y un chaleco liviano. Aquí, cuando el viento se levanta y el frío se cuela hasta los huesos si vas en ropas para un clima cálido, necesitamos algo más resistente. Para empezar, los oficiales llevan un abrigo largo de un blanco inmaculado, grueso y pesado, con un forro interno de lana o algún otro material cálido. Es el mismo abrigo que usan en verano, pero en invierno lo refuerzan por dentro. Se lleva abierto la mayor parte del tiempo, porque para un oficial el frío no es excusa para perder la postura. Son un orgullo, un ejemplo a seguir, ansío llegar a ser al menos Comodoro como Karl, ojalá incluso, algún día, llegar a ser un Vicealmirante como Joe. <br />
 <br />
Algunos incluso, los que más saben de moda o los que son más friolentos, usan bufandas, generalmente azules o negras, envueltas con una sola vuelta y dejando caer los extremos sobre el pecho. Nosotros, los soldados rasos y oficiales de menor rango, no tenemos un abrigo tan imponente, pero sí algo funcional. Nuestra chaqueta de invierno es más gruesa que la camisa estándar y tiene un interior forrado con un material que ayuda a retener el calor. Es de un azul marino oscuro, con botones metálicos al frente y el símbolo de la Marina bordado en la espalda en un blanco llamativo, como si nos recordara constantemente a quién servimos, pero principalmente para recordarles a nuestros enemigos contra quien se están enfrentando. Algunos le dejan el cuello levantado para protegerse del viento, aunque según el reglamento de cada base o tu oficial al mando esto te lo pueden llegar a negar o no.<br />
 <br />
Los pantalones también cambian. Siguen siendo de un azul marino sobrio, pero el tejido es más resistente y está forrado por dentro con una capa térmica. Son más pesados y menos flexibles que los de verano, pero necesarios cuando el aire gélido sopla desde el mar. Con ellos, las botas son obligatorias, tanto desde un punto de vista funcional como desde la obligatoriedad del código marine. Nada de esos zapatos bajos que se ven en tiempos cálidos o, peor aún, los que van en sandalias de playa. En invierno, los soldados llevamos botas de cuero grueso, reforzadas en la punta y con un forro interno que ayuda a mantener los pies secos y calientes. El color varía entre negro y marrón oscuro, dependiendo de la dotación, la verdad es que marrón oscuro quedan bastante bien, pero la mayoría escoge negro porque son más fáciles de limpiar y de mantener limpias. <br />
 <br />
Para las manos, algunos marines usan guantes. Los que deciden hacerlo traen unos guantes que son de cuero, generalmente blancos o negros, y cubren bien los dedos. No todos los llevan porque pueden dificultar maniobras rápidas, principalmente los que utilizan armas a distancia como su forma de combate, o el equipo médico que necesita las manos libres para curar y auxiliar a los heridos, pero en bases frías donde el invierno es más intenso si que son esenciales. Y luego está la cabeza, aquí sí que soy participe de este equipamiento, a diferencia de con los guantes. En verano, muchos marines, yo incluido, usan una gorra ligera con la visera recta, pero en invierno se permite llevar gorros de lana ajustados a la cabeza o versiones con orejeras que pueden plegarse hacia arriba cuando no se necesitan. No es algo obligatorio, pero en ciertos lugares fríos, como en los puertos donde el viento castiga sin piedad, es mejor tener uno. Yo mantengo la misma gorra de toda la vida pues los gorros esos de lana se pueden llegar pegados a mis púas y es un fastidio, terminan todos rotos y la verdad es que ni me son necesarios pues el frio no es algo que me amedrente en una situación normal. <br />
 <br />
Cuando el clima se vuelve más extremo, algunas bases permiten capas cortas que se abrochan en el cuello, con un ribete de piel sintética en el borde. No son comunes, pero algunos soldados las prefieren porque cortan el viento mejor que la chaqueta. En islas más frías, como algunas en el Grand Line, he oído que usan versiones de los uniformes con capuchas gruesas forradas de piel, pero esas no las usamos aquí. Honestamente, nunca he visto nevar (o la nieve, que no es lo mismo pues hay quienes van a las montañas a esquiar, pero nunca han visto la nieve caer, simplemente está ahí en el suelo siempre) por lo que me gustaría visitar algún día este tipo de islas, incluso si es en calidad de trabajo. Ya te digo yo que si fuera de vacaciones me la viviría dentro de una cabaña siendo arropado por el calor de un buen whisky y comida deliciosa. En fin, todo esto para decir que el día de hoy porto el uniforme de invierno.<br />
 <br />
Mi ropa había cambiado, por lo mismo, de aquel uniforme que había estado usando todo el otoño – más relajado, de mangas cortas, y cuello abierto – a uno más apropiado para el invierno. Los colores no eran para nada diferentes, pues al final de cuentas era una pieza más del uniforme de la Marina. Sin embargo, la tela era un poco más gruesa y por encima de la camisa llevaba puesto una chamarra de cuello alto, blanca en su mayoría, con detalles en azul en el cuello y en las mangas, alrededor de esta colgaba el mismo pañuelo azul que siempre portaba como parte del uniforme. Tras levantarme temprano (05:30 a.m.) para completar mi entrenamiento antes del desayuno (el cual ahora me tomaba dos horas y media completar), y luego de tomar un baño caliente para no enfriar el cuerpo de golpe, me dirigía al patio de entrenamiento del cuartel general de la Marina donde habíamos pasado la mayor parte de las últimas llegadas desde nuestra llegada al manglar 70. Luego de bañarme, me dirigí a una zona diferente que últimamente visitaba casi a diario. El hospital.<br />
 <br />
Y no, no era por mi gran labor altruista de atender enfermos y heridos, aunque con gusto ayudaría si me lo pidieran. En esta ocasión, estaba visitando frecuentemente el hospital porque me habían permitido trabajar en el laboratorio anexo en el cual se recibían las nuevas muestras de medicinas, se analizaban las muestras de sangre de los heridos, y, en mi caso, se desarrollaban nuevas medicinas para uso militar. Si bien el laboratorio no era grande ni se llegaban a desarrollar drogas tan poderosas como las S.E.E.D. que lleva el grueso del equipo científico de la marina, las instalaciones son suficientes para el tipo de investigación que estaba llevando a cabo. La base, el veneno que emana naturalmente de mis púas, la razón, tener la ventaja en combate por supuesto. Las experiencias que había obtenido en batalla me habían demostrado que incluso la más mínima de las ventajas eran la diferencia entre la victoria y la derrota, entre la vida y la muerte. Nunca había aprovechado las capacidades medicas en su totalidad, me había limitado a realizar labores medicas menores, pero últimamente me había interesado por la investigación, ya habría lugar y tiempo para mejorar en el ámbito médico para poder realizar operaciones en el futuro. <br />
 <br />
El laboratorio lo manejaba alguien con una personalidad bastante curiosa. <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="300" height="100" src="https://www.youtube.com/embed/ilfYnhXD-bE?si=yXDCM9F8NhVzfBcd" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
Se presento como Jesse Pinkman, y la verdad es que no encajaba del todo con la imagen que tenía de un laboratorista de la Marina. Vestía la bata reglamentaria, sí, pero de alguna forma lograba que pareciera desaliñada, con las mangas remangadas hasta los codos y el cuello ligeramente desabrochado, como si pasara olímpicamente del protocolo y las normas. Bajo la tela blanca, su uniforme azul estaba arrugado, con signos evidentes de haber sido puesto a toda prisa, y las botas parecían no haber visto un buen lustrado en días. Su cabello rubio, un poco más largo de lo habitual para un oficial, parecía haber sido peinado con los dedos en lugar de un cepillo, dejando algunos mechones desordenados que le daban un aire de informalidad. Bajo los ojos, unas ligeras ojeras hablaban de largas horas en el laboratorio (o de noches en vela por razones menos profesionales, no lo sé, ni me atrevería a preguntar). Pero lo que más me llamaba la atención no era su aspecto, sino su actitud. No se movía con la rigidez disciplinada de los marinos ni con la solemnidad de un científico comprometido con su deber. Más bien, había en él un aire de rebeldía resignada, como si estuviera ahí no por vocación sino por falta de opciones mejores. Se dirigía a los demás marines y los otros compañeros del laboratorio con un tono entre burlesco y sincero, intercalando expresiones poco ortodoxas que seguramente harían fruncir el ceño a los oficiales de alto rango (por ejemplo, “Que pedo ese”, o también, “¡Ciencia, bitch!”).<br />
 <br />
Aun así, cuando trabajaba, era innegable que sabía lo que hacía. Sus manos se movían con seguridad entre los matraces y frascos de reactivos, midiendo cantidades con una precisión instintiva que dejaba claro que, por más caótica que fuera su apariencia, su mente estaba entrenada para el oficio. Como si solo se hubiera dedicado a estos procesos durante largas jornadas de interminable trabajo durante varios años. Durante el primer día que trabaje en el laboratorio lo observe con curiosidad: Jesse Pinkman parecía alguien que había tomado un camino torcido para llegar hasta allí, pero que, de algún modo, aún lograba hacer su trabajo con eficiencia... y a su manera. Él siempre hablaba de que todo su conocimiento se lo debía a su mentor, un tal Heisenberg el cual no estaba en esta base de la marina y de quien Pinkman no quería dar mayores detalles. Parecía como que tuviera una relación de amor / odio con el tal Dr Heisenberg, un poco retorcida. <br />
 <br />
Pero, honor a quien honor merece, había sido Pinkman quien se había interesado en las propiedades de mi veneno y quien me había ayudado a extraerlo, estudiarlo, y procesarlo con la intensión de desarrollar nuevas medicinas (o drogas, como sea que le quieran llamar) que sirvan durante el combate. De momento, habíamos llegado a conclusiones bastante interesantes. La primera es que el veneno que emana de las púas de mi mano derecha es distinto al que sale de mi mano izquierda en sus propiedades químicas. Lo segundo es que, según el cómo se procese y con que medicinas se combine, las posibilidades eran infinitas. Aunque nos faltaba mucho para descifrar las combinaciones correctas para los diferentes posibles efectos a mitigar, nuestra idea era generar medicinas (drogas) que lograran contrarrestar el calor, el frio, aumentar el coraje o el enfoque, e incluso llegar a vencer el miedo o el terror. <br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¡Ciencia, bitch!”</span></span> – expreso Jesse luego de que descubriéramos que las opciones eran infinitas – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Esto le va a volar el cerebro a Mr White”</span></span> – se refería al Dr Heisenberg, como si tuviera un alter ego pues el Dr Heisenberg no se apellidaba ni llamaba White, esto lo había corroborado con el resto de los investigadores luego de que Jesse abandonara el laboratorio un día para ir a fumar – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“con tu veneno Fuguwu las posibilidades son infinitas, ¡a huevo!” </span></span><br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Gowowo wowowo”</span> – me reí ya acostumbrado a la forma de expresarse de Pinkman sin evitar ser algo ruidoso, el chico era una joya de persona – <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“hay que empezar a pensar en cómo hacer las posibilidades infinitas un poco finitas, dudo que consigamos la panacea para todos los males Jesse, ¿qué dicen tus resultados?, ¿hay algo concreto en lo que nos podamos enfocar?”</span> – pregunte aun sonriendo, la verdad es que el chico hacia que el trabajo se sintiera menos pesado y agradecía la compañía, por inusual que fuera. Seguía trabajando en la parte que me correspondía, liberar tanto veneno como me fuera posible de mis púas para almacenarlo en bolsas plásticas desinfectadas para luego etiquetarlas con fecha, hora, y descripción de que mano venia el veneno (izquierdo o derecho). <br />
 <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“Tranquilo ese, relaja la raja, eres idéntico al Mr White.”</span></span> – contesto Jesse, no le gustaba que le apuraran o le metieran presión para trabajar – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“pero va a ser que sí, si hay resultados ya concluyentes, vamos a ser millonarios Fuguwu.”</span></span> – vacilo el greñudo a lo cual solo respondí con una sonrisa cómplice, ambos sabíamos que nuestra investigación se la quedaría la marina como parte de su propiedad intelectual, pero igualmente era divertido pensar en un mundo alterno donde esta investigación si nos hiciera millonarios y famosos. Jesse lo tenía bastante claro, si fuera millonario se compraría la casa de sus padres a quienes odia por haberle corrido luego de tacharlo como un bueno para nada, se compraría el mejor sistema de video y sonido, y se la viviría montando fiestas, conociendo gente y particularmente chicas (sabrosas, como les llama él) para vivir el resto de sus días como conejo, teniendo sexo desenfrenado hasta que se le rompa el pito (sus palabras textuales). <br />
 <br />
Yo lo tenía menos claro, si bien vivir rodeado de lujos, de fiesta en fiesta, o teniendo sexo sin descansar no sonaba mal plan, lo cierto es que las últimas dos cosas ya las había vivido en menor medida (diez años fuera de casa y apenas un par desde que me enliste en la marina, por supuesto que no todo fue rectitud y honor), pero lo suficiente para que no sean parte de mis sueños. Vivir rodeado de lujos en una primera instancia suena bastante bien, es una vida despreocupada, pero también es una vida banal, trivial, insignificante. El problema de ser millonario y estar en una organización o ser parte de una institución es que lo primero que la gente especulara es que compraste tu lugar en la misma, sea cual sea la verdad, y el ascender de rango solo sería una molestia para el resto de los colegas. Por lo que no pude responder a la pregunta de Pinkman con nada más que un simple – <span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“No tengo idea.”</span> – encogiéndome de hombros intentando restarle importancia al asunto. <br />
 <br />
Lo cierto es que trabajar con Jesse Pinkman es toda una experiencia. El tipo era un genio incomprendido, ¿o quizás estaba saltando a conclusiones sin sentido nuevamente?, no sería la primera vez (como cuando pensaba que Apolo era un maestro del disfraz por cómo se presentó ante la excapitana Ikirami en la ya lejana playa rosada de Momoiro). Escribiría luego un informe para los altos mandos del cuartel detallando nuestros descubrimientos y la importancia de Jesse en la investigación, el chico se lo merecía. <br />
 <br />
Luego de varios ensayos, tras múltiples intentos frustrados y después de lo que parecía ser una eternidad trabajando, por fin logramos sintetizar una medicina (droga, de verdad, que no los engañen) capaz de ayudar a quien la consumiera a combatir sus terrores, ejercer fuerza contra sus miedos, e incluso otorgarle valentía en situaciones bélicas de alto estrés y profundo enfoque. Al escribir el informe sobre esta primera medicina (droga) en una parte del mismo rezaría lo siguiente: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“El ideal de la valentía no es solo un control rígido del miedo, ni es una negación de la emoción. El ideal es juzgar una situación, aceptar la emoción como parte de la naturaleza humana y, esperamos, usar bien, hábitos desarrollados para confrontar el miedo y permitir que la razón guíe nuestro comportamiento hacia una meta que valga la pena.”</span> Esa meta, por supuesto, era la justicia, justicia que la marina llevaba a todo lo ancho y largo del mundo. <br />
 <br />
Fue el mismo Jesse quien se ofreció como sujeto de prueba para comprobar que la medicina (droga) funcionaba como lo teníamos previsto. Aceptando su terror por los grilletes, pondríamos a prueba la capacidad y efectividad de la misma con un ejercicio bastante sencillo, aunque un poco sádico. Utilizando yo un uniforme de guardia de Impel Down, el cual habíamos pedido para llevar a cabo el experimento y que regresaríamos tan pronto hubiéramos conseguido resultados concluyentes, simularíamos una situación en la prisión del cuartel general donde arrestara a Jesse, le encarcelara y le pusiera grilletes tanto en manos y piernas, permitiéndole moverse, aunque muy limitadamente con los mismos. <br />
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<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“A la verga Fuguwu, me estoy cagando de miedo con solo pensar lo que esta a punto de pasar.”</span></span> – me dijo Pinkman minutos antes de empezar el experimento – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“pero chingue su madre, todo sea por la ciencia, ¡bitch!”</span></span> – dijo, tirando lo que quedaba de su cigarro al suelo y apagándolo con la suela de la bota. <br />
 <br />
Me puse la capucha del uniforme que habíamos conseguido y agarre fuertemente a Pinkman de los brazos, quien los tenía cruzados tras su espalda, llevándole así de camino hasta la prisión del cuartel. Esperábamos que esta simulación le ayudara a sentirse amenazado y así liberar sus miedos de su subconsciente. Todo funciono a la perfección, el miedo ahí seguía latente y al momento de ver los grilletes dentro de la celda en la que le estaba metiendo Jesse empezó a gritar rendido ante el pánico – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“No wey, esto es un error, para puta madre, ¡para!”</span></span> – pero no le hice caso, prometí no hacerle caso pues teníamos que probar si la medicina (droga) lograba hacer efecto o no – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“no pienso volver a ser esclavo de nadie, ¡AYUDA! ¡AUXILIO! ¡MR WHITE!”</span></span> – continuo Jesse con sus gritos, pero era inútil. Habíamos informado a los superiores del experimento y nadie vendría a molestarnos o arruinar el mismo. <br />
 <br />
Lamentablemente tuve que usar la fuerza bruta pues Jesse había perdido el control de si mismo, cayendo presa del miedo ante la situación en la que se encontraba. Mintiéndole un puñetazo en la boca del estómago – medido para no hacerle mucho daño, solo lo suficiente para sacarle el aire y que dejara de gritar – le puse la medicina (droga) que habíamos desarrollado y sintetizado en un caramelo rojo carmesí sabor cereza. El efecto fue inmediato. Jesse dejo de retorcerse, cuando le regreso el aire tampoco volvió a gritar y pedir ayuda. Había vencido su mayor miedo, al menos momentáneamente, en lo que durara el efecto de la droga. <br />
 <br />
Pidiéndole perdón por golpearle le quite los grilletes y me quite aquel uniforme algo ridículo de guardia de Impel Down. Jesse se encargaría de devolverlo y de continuar con la investigación para mejorar los efectos de la medicina (droga) e incluso potenciarlos a futuro. <br />
 <br />
Yo estaba feliz con lo que habíamos logrado, habíamos conseguido sintetizar coraje a base de mi veneno. <br />
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Utilizo 3k de las 3400 palabras para recolectar los materiales necesarios para la creación de una droga que genere el efecto Coraje. Con mi oficio de Curandero 2, utilizo 300 de las 3400 palabras para crear el objeto, un caramelo rojo carmesí que al consumirlo genera el efecto coraje según la <a href="https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=24" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url">guía bélica avanzada</a>.<br />

				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
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			<title><![CDATA[[FIC - PASADO] El Leon, El Pez y La Cerveza]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1580</link>
			<pubDate>Wed, 12 Feb 2025 02:42:07 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1580</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 35 de Otoño, Año 14.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipiélago Sabaody, Manglar 70.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuartel de la Marina, 1900 horas.</span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="300" height="100" src="https://www.youtube.com/embed/ZY53MZTyuN4?si=j_xEOT7d1vdkoLe4" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
El Manglar 70 de Sabaody era un hervidero de actividad. No tenía el bullicio de los manglares inferiores, aquellos donde la delincuencia y el tráfico de esclavos se movían entre las sombras, pero aún así, la vida vibraba con intensidad. El cuartel de la Marina se alzaba firme y ordenado en un claro del bosque de raíces titánicas, con sus muros blanquiazules impecables y el ajetreo de marines que entraban y salían. Más allá de la edificación, las pasarelas de madera y piedra serpenteaban entre los troncos colosales, conectando el área con los manglares vecinos. El olor salino del océano se mezclaba con el dulzón de la savia de los árboles y el lejano aroma a parrilla proveniente de algún local de comida. La base, construida sobre raíces colosales, estaba rodeada de muelles donde los barcos de la Marina descansaban alineados, sus cascos impecables reflejando la luna en las aguas tranquilas.<br />
 <br />
Las calles flotantes, reforzadas con tablones de madera bien mantenidos y barandas gruesas, estaban menos atestadas de delincuentes que en los manglares más bajos, pero aún así bullían de actividad. Oficiales en uniforme caminaban con pasos firmes, supervisando los alrededores, mientras reclutas y soldados se movían en grupos, compartiendo historias de patrullas y enfrentamientos en la Grand Line. Las cocinas del cuartel rugían con los fuegos de los hornos los cuales sacaban platillo tras platillo librando una batalla legendaria, repartiendo todo tipo de platillos rápidos para cumplir con las demandantes bocas y estómagos de los marines: brochetas de pescado ahumado, cuencos de arroz con algas crujientes, y boles de caldo espeso y aromático. La fragancia del aceite caliente y la brisa salina se mezclaban en el aire, creando un ambiente vibrante y acogedor. Aquí, la vida tenía una sensación de estabilidad que contrastaba con la incertidumbre de los manglares inferiores. Pero esa misma tranquilidad también lo hacía aburrido para quienes, como yo, buscaban un sitio más auténtico para tomar una cerveza.<br />
 <br />
La brisa nocturna soplaba fresca cuando me puse en marcha. James Brando, el mink león de nuestra división, me había invitado a tomar una cerveza el primer día a nuestra llegada al cuartel general. Dijo que seguramente había un lugar bueno en los manglares sesenta y algo, pero no especificó el número. Como no quería esperar en vano, decidí buscar un sitio por mi cuenta y quedarme en el mejor que encontrara. Las calles flotantes, iluminadas con farolillos de papel, ofrecían una gama de locales tan variada como la gente que los visitaba. Marines, cazadores de recompensas, civiles y mercaderes de todo tipo de mercancías iban y venían en las pasarelas de madera pulida por años de uso. Caminé entre el gentío, esquivando marineros ebrios y vendedores ambulantes que ofrecían desde brochetas de marisco hasta relojes de dudosa procedencia. Me detuve frente a varios bares. Algunos eran demasiado elegantes y caros, con camareros de uniforme y luces cálidas que prometían una experiencia refinada, alejada de la rudeza de un buen tarro de cerveza. Otros eran antros donde la madera podrida y el olor a tabaco viejo ahuyentaban incluso a las ratas.<br />
 <br />
Si el Manglar 70 era el símbolo del orden, los manglares 60-69 eran el corazón del comercio y el entretenimiento de Sabaody. Al caminar por los puentes de madera y pasarelas colgantes que conectaban los manglares, la atmósfera cambiaba con cada paso. La iluminación aquí no dependía solo de faroles marinos, sino de letreros de neón y antorchas colgadas en los balcones de los negocios. Las tiendas de armas, sastrerías y puestos de contrabando coexistían con restaurantes ruidosos, tabernas llenas de marineros y salones de juego donde el tintineo de las monedas nunca cesaba. En el Manglar 69, los bares estaban diseñados para oficiales de la Marina y comerciantes ricos, con decoraciones lujosas, lámparas colgantes de cristal y música en vivo interpretada por músicos refinados. Las mesas eran de madera oscura y las bebidas se servían en copas impecables. No era mi estilo. Más abajo, en los manglares 66-68, las tabernas eran más variadas. Había sitios pequeños y acogedores con paredes adornadas por mapas antiguos y redes de pesca, otros que parecían barcos varados convertidos en bares, con un suelo inclinado y el aroma persistente del salitre. Había sitios de mala muerte donde la gente discutía con cuchillo en mano, y otros más amigables, frecuentados por mercenarios y cazadores de recompensas que solo querían una noche tranquila. Fue en el Manglar 63 donde encontré lo que buscaba: un bar sin pretensiones, con una fachada de madera desgastada y una luz cálida filtrándose por las ventanas. No tenía nombre visible, solo un viejo barril clavado sobre la entrada, como una señal para quienes supieran leerla.<br />
 <br />
Finalmente había dado con el sitio perfecto. La fachada era de madera oscura con una gran puerta de doble hoja abierta de par en par, invitando a entrar. Adentro, la luz era tenue, con lámparas de aceite sobre cada mesa redonda de roble. Un mostrador largo de madera pulida se extendía a un lado, detrás del cual un hombre fornido con un mandil sucio limpiaba vasos con parsimonia. Las vigas del techo estaban adornadas con redes de pesca viejas y banderas de distintas tripulaciones que los clientes habían dejado a lo largo de los años. El aire olía a ron, cerveza y a la inconfundible humedad de Sabaody. El interior del bar estaba impregnado de historias. La luz era tenue, proporcionada por lámparas de aceite colgadas en vigas gruesas. La madera vieja crujía bajo mis pasos mientras avanzaba entre las mesas redondas de roble, donde marineros y mercenarios compartían tragos y risas. En las paredes, colgaban banderas raídas de tripulaciones desconocidas, anzuelos oxidados y cartas de navegación amarillentas por el tiempo. Había un aroma a ron derramado, a tabaco y a la humedad inconfundible del archipiélago. El mostrador era largo y robusto, pulido por años de uso. Detrás de él, el cantinero, un hombre ancho de hombros con el delantal manchado de cerveza y sal, limpiaba vasos con un paño grisáceo. Sobre los estantes de madera se alineaban botellas de todo tipo, desde ron añejo hasta extrañas bebidas traídas de los mares lejanos.<br />
 <br />
Tomé asiento en una mesa cerca de la pared, con vista al local. Cuando me senté y pedí una cerveza, el cantinero me miró con una ceja levantada – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¿Qué tipo de cerveza caballero del mar? Tenemos la espumosa de la isla Minion, amarga y fuerte. La negra de Swallow, densa y con notas de cacao. La rosa de Momoiro, ligera, pero con un golpe de especias. Y la dorada de Chika, suave, con un regusto afrutado.”</span> – dijo señalando a diferentes barriles que se encontraban alineados detrás del mostrador, cada uno conectado a un sifón desde el cual el camarero servía la cerveza elegida. <br />
 <br />
La cerveza de Chika estaba por completo descartada, aunque dudaba que en realidad en ese lugar se pudiera producir algo comestible, la realidad es que ya la había visto beberla a la comodoro Karl aquella vez que visitamos el bar de Chika y no olía particularmente bien. La rosa de Momoiro solo me traía recuerdos de la paliza recibida por aquella revolucionaria piernas largas llamada Marcia, así que igual estaba descartada. La cerveza de la isla Minion era buena, la llegue a beber en varias ocasiones durante mi estancia en la base de la marina de aquella isla, por lo que la conocía bien, pero no era entrañable como tal. Por estas razones termine eligiendo la negra de Swallow. El camarero me sirvió en un tarro grueso de vidrio, la espuma rebosando ligeramente por el borde. Tomé un trago y el amargor del cacao y el café mezclado con la suavidad del alcohol se deslizó por mi garganta con una sensación reconfortante.<br />
<br />
Desde mi mesa, observé la puerta, esperando a James Brando. La gente entraba y salía. Marineros jugaban a las cartas, un violinista rascaba una melodía melancólica en la esquina y el cantinero conversaba con un cliente sobre viejas rutas de navegación. Los minutos pasaron. La cerveza bajó un cuarto, luego la mitad. La gente entraba y salía. En la esquina, un grupo de marineros jugaba a las cartas mientras un par de músicos tocaban una melodía pausada con un violín y una guitarra. Seguían pasando los minutos, James no llegaba. Resoplé, cruzándome de brazos. No era propio de él. Aunque desgarbado y despreocupado en apariencia, James siempre había sido alguien de palabra. Miré la espuma que había quedado al fondo del tarro y, por un momento, recordé la Isla Gyojin. Mi hermano Fugowo y yo solíamos compartir momentos como este, aunque con chocolate caliente en lugar de cerveza. La nostalgia se enredó en mi pecho como una corriente marina inesperada.<br />
 <br />
Me giré, llamando al cantinero para pedir otra ronda. Ya que había venido hasta aquí, al menos aprovecharía la noche. Con el tiempo, la resignación se asentó en mí. James Brando no llegaría. Algo debió haberle surgido o simplemente me había dejado plantado. Terminé la segunda cerveza y me puse en pie. No valía la pena seguir esperando. Pagué mi cuenta y salí al aire fresco, inhalando el aroma salobre del archipiélago. La noche seguía viva, con el murmullo de las olas y el murmullo de la gente mezclándose en el aire. Caminé de regreso al cuartel con pasos tranquilos, sin apuro. Después de todo, siempre habría otra ocasión para compartir una bebida. Y si James tenía una buena excusa, se la haría pagar con la próxima ronda.<br />
<br />
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				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					<br />
Espero a James quien no llega para tomar una cerveza.<br />
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						<span>Off</span>
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					<br />
Ya nunca vendra el leon.<br />
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				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Fuguwu</span>
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					<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dia 93 de Otoño, Año 14.</span></span></span><br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipielago Sabaody, Manglares 30 – 39</span></span></span></div>
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">No había ni avanzado 500 metros fuera de las ruinas donde había entrenado con Trident Glam cuando una música algo psicodélica llego a mis oídos. Lo raro, es que venia justo de la zona donde había entrenado y no fuera de ella, ¿qué había cambiado en los escasos 10 minutos desde mi despedida con el maestro?</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Esto será problemático”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – pensé en voz alta. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Pero no me puedo quedar con la curiosidad de saber que está pasando.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Dando marcha atrás active mi Haki de Observación el cual me permitió confirmar a mitad de camino que solo se encontraba el maestro en el centro de la zona de entrenamiento. A medida que avanzaba la música se hacia mas y mas fuerte, por lo que la respuesta era lógica, esta música la había puesto el maestro, pero ¿con que motivo? Igual y estaba sobre pensando las cosas y no hay otro motivo mas que este es el tipo de música que le gusta escuchar, pero es que no va en nada con su estilo característico.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro Trident Glam, durante estos días que pase junto con él, se había mostrado reservado. Siempre envuelto en una manta que le cubría todo el cuerpo y que sombreaba hasta su cara por lo cual solo había podido apreciar su voz y la musculatura de sus brazos y piernas al entrenar, pero poco más. Estaba claro que era un Gyojin al igual que yo pues las aletas en sus pies en lugar de dedos lo dejaban en evidencia. Pero, fuera de eso, no había sabido nada mas de su aspecto, ni había preguntado sus gustos. Había estado tan enfocado en el entrenamiento que había olvidado la mas importante de las lecciones de casa, el ser educado. Por supuesto, había sido cordial y respetuoso con el maestro, faltaba más, pero no había mostrado interés alguno en el incluso cuando el mostro muchísimo interés en mi y me ayudo con el tema de Fugowo.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Bueno, esta era mi oportunidad de enmendar aquel error. Igualmente creo que aun tengo tiempo para quedarme, al menos un día o dos más, antes de tener que volver con mis compañeros de la división 21 en el manglar 70 donde se encuentra el cuartel de la marina, por lo que, aprovecharía este par de días para descubrir lo máximo que pudiera de mi maestro, Trident Glam. De momento ya empezaba con un dato que desconocía totalmente, le gusta la música psicodélica ¿o la odiaba y se estaba castigando? Gowowo wowowo, eso no tenia sentido, seguro le gustaba, ya empezaba a sobre pensar las cosas de nuevo.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">La música por cierto es bastante buena, el ritmo que traía se sentía como si observara cientos de vibrantes luces chillonas que prendían y apagaban en un constante ritmo frenético que da pie a un espectáculo grandioso. Iba fuertemente marcada por el compás de un sintetizador que despierta sensaciones de estar en un desfile futurista de modas, con todas esas pasarelas iluminadas y los flashes de las cámaras parpadeando uno tras otro. La melodía estaba cargada de una estructura electrónica que hacia pensar que los desfilantes en aquella pasarela de modas imaginaria se enfrentarían en un combate donde la vanidad y el glamour lo son todo y el sudor es solo un reflejo del esfuerzo por derrochar gracia y no por el esfuerzo físico que también conlleva este tipo de eventos.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Llegue al final del pasillo que conducía de regreso al corazón de las ruinas con clara felicidad por aquella música que sonaba a todo volumen alrededor, haciendo eco en toda el área y mandando vibraciones por todas las paredes, techo y suelo. Al centro de la cámara se encontraba quien supuse era mi maestro – pues el haki así me lo confirmaba – de espaldas a mí, quien por fin había perdido aquella aura de misterio. Llevaba una capa roja en un tono carmesí y en su cabeza podía ver claramente como una corona posaba sobre ella, bastante ornamentada, parecía ser de oro en su mayoría.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Gowowo wowo, maestro, he vuelto. Tengo tantas preguntas que no se ni por donde empezar, a decir verdad.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – salude feliz de haber tomado la decisión correcta de volver.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fuguwu, ¿has vuelto tan pronto?</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – contesto Trident con un tono de voz juguetón, algo burlón, que me decía que estaba claro que esperaba que volviera – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Me da alegría verte, pero también me causa curiosidad saber que ha pasado, ¿no era tu plan regresar con tus nakamas de división y reportarte al cuartel de la marina de Sabaody?”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Bueno si, ese era el plan, pero en el camino de regreso me di cuenta de que fui un grosero con usted y no tuve ni la decencia de aprender más de usted, no de sus técnicas o como pelear, si no de usted como persona.”</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ya veo.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Trident, aun de espaldas, tomando una pose dramática llevando su antebrazo izquierdo hacia su cara tapando su rostro a la altura de sus ojos mientras extendía el otro brazo mostrando la palma de su mano completamente extendida también – </span></span><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Voy a ser completamente sincero contigo, Fuguwu, al inicio no suelo confiar en nadie, y podía notar que había algo que escondes en tu interior lo cual me hizo más difícil abrirme contigo. ¡Sin embargo! Cuando marchaste me di cuenta de que estaba siendo un necio, que solo escondías el dolor de haber perdido a tu hermano y que podía confiar en ti, y por eso se me ocurrió poner esta música a todo volumen, la cual me representa en todo mi esplendor y gracia.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Así que era eso, tenía sentido, no podía esperar o exigir confianza a alguien con quien yo no había sido completamente honesto y abierto. Y esta realización no solo aplicaba para con mi maestro, si no también para con mis compañeros de división a quienes tampoco les había dicho todo sobre mi pasado. Apenas había comentado por encima a Apolo y a Ryze que había perdido a un hermano, pero eso fue en un bar y no estoy seguro de que lo recuerden pues lo que aconteció después fue mucho mas memorable.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Espero estes preparado para verme en todo mi esplendor, Fuguwu, pues esta belleza ha llegado a azotar los corazones de muchos.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dijo mi maestro y, seguidamente, empezó a girar rápidamente sobre su propio eje formando un torbellino de colores rojos, dorados, blancos y verdes a su alrededor, hasta que súbitamente paro de golpe extendiendo sus brazos hacia el cielo (o el techo en nuestro caso) levantando su cara de forma dramática, como si estuviéramos en una obra de teatro y el fuera el actor principal. Al verlo ahí, de pie, me quede sin palabras. Yo era consciente de que el maestro Trident era alguien fuerte, pero lo que emanaba de su figura gritaba a todos los cielos una sola palabra: poder.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sus piernas eran enormes, y al igual que sus brazos, mostraban una cantidad de músculos impactante, como si fuera una escultura que había sido tallada en mármol. Su abdomen tenía tantos músculos que posiblemente se podrían usar para lavar la ropa y que saliera impecable. De sus enormes pectorales asomaban dos corazones en el punto donde un humano suele tener los pezones y su cara iba completamente maquillada, con los labios pintados de morado y sus ojos y cejas de un rojo que combinaban perfectamente con su capa, corona y bañador. No llevaba otra ropa mas que ese bañador, la capa y la corona. Tenia el porte de alguien que, si se te aparecía de noche por la calle, le darías todas tus cosas y le pedirías perdón incluso sin saber si es buena o mala persona. Era alguien imponente.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro Trident, estoy perplejo, anonadado, estoico, me he quedado sin palabras. Creo que es usted la definición del Gyojin supremo, el Gyojin Apex, el Alfa. Le debió haber costado infinidad de horas y toneladas de entrenamiento alcanzar tal musculatura, ¿verdad?”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Te refieres a esto?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – dijo Trident Glam mientras posaba contrayendo sus enormes bíceps – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿o quizás a esto?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – continuo, esta vez mostrando sus poderosos triceps mientras sacaba el pecho – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿probablemente te estes refiriendo a esto, o esto otro?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dijo seguidamente mientras contraía su abdomen reforzando aun mas aquellos cuadritos marcados y luego las piernas que parecían explotarían en cualquier instante. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, pues la verdad es que no, aunque no lo creas, todo este glamour es natural, he sido bendecido con buenos genes, aunque por supuesto que entreno, pero no es la razón principal de mi hermosa figura.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Me acerque hasta mi maestro, quedando a poco menos de 2 metros de distancia de él, y juntando los brazos hacia mis costados realice una reverencia. Después, levante la cabeza y al ver que mi maestro sonreía levante mi brazo derecho con la palma de la mano abierta devolviendo igualmente la sonrisa y esperando me concediera aquel saludo mas informal. Para mi buena suerte si que lo hizo, manteniendo ambos aquellas sonrisas que estaban llenas de dientes afilados.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ya que estas aquí por al menos un tiempo más, ¿te gustaría aprender otra técnica del Gyojin karate?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– me pregunto el maestro Trident mirándome crípticamente, casi estudiando la reacción de su estudiante, mientras se pasaba la lengua por los dientes – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ha decir verdad, muchos aprendices del Gyojin karate dejan su entrenamiento hasta el punto que tu has alcanzado, pero es la primera vez que siento que alguien es capaz de llegar a dominar esta otra técnica la cual, aunque tu estilo de pelea esta más enfocado en ataques cuerpo a cuerpo, requiere de mayor grado de Fuerza y Agilidad para poder dominarla.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Me quede un momento sin contestar, pensativo, mirando fijamente a la corona que portaba mi maestro como si esta tuviera la respuesta a la pregunta que me había planteado. Por supuesto que quería aprender una nueva técnica del Gyojin karate, pero el hecho de que mi maestro haya matizado la necesidad de Fuerza y Agilidad me daba a entender que Trident Glam esperaba que lo considerara seriamente, no que simplemente saltara de alegría ante la idea de aprender nuevamente bajo la tutela del Gyojin Apex sin ninguna consideración de por medio.</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Antes de contestar a su pregunta maestro, me gustaría saber más sobre el Gyojin karate, ¿me podría sacar de la oscuridad en la que me encuentro respecto a este tema?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dije con voz calmada, liberando la mano de mi maestro y tomando una pose seria. Tenía ciertas reservas sobre la forma en que planteo la pregunta, no quería sonar pedante, tan solo quería demostrarle que tenía la capacidad mental que se necesita dominar para tan solo aspirar a ser un aprendiz decente del Gyojin karate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Encantado de sacarte de las profundidades de ese océano en la que tu entendimiento sobre el Gyojin karate se encuentra, alumno.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Trident, cambiando por completo su actitud y tono de voz, mientras le miraba de forma pícara, casi burlona, como si intentara imitar mis gestos y postura.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Por supuesto que se iba a dar cuenta”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – pensé sin decir nada más, esperando pacientemente a que el maestro continuara, manteniendo la sonrisa que este agradable momento reflejaba en mi cara.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Como ya sabes”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – acentuó Trident Glam, dejando de lado el tono de voz pícaro mientras se acomodaba la corona sobre la cabeza con ambas manos – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“El secreto del Gyojin karate radica en el dominio del agua en las inmediaciones de un usuario, usando su poder para enviar poderosas ondas que impactan el agua dentro del cuerpo de un oponente. Debido a que cada ser tiene un alto porcentaje de agua dentro de su cuerpo.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – prosiguió Trident – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Grandes maestros también mostraron que este estilo de pelea se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que se puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar. Este arte marcial nació en la Isla Gyojin, específicamente en el Dojo del karate Gyojin, y existimos pocos maestros dispersos por el mundo dispuestos a pasar los conocimientos en este estilo de pelea a aquellos quienes estén interesados en aprenderla. En realidad, no es necesario ser Gyojin para aprender este estilo, pero sólo nosotros los Gyojin podemos usar su efectividad al 100%.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Esta revelación me dejo en estado de shock haciendo que casi me atragante con el montón de baba que estaba a punto de tragar pues se había acumulado en mi garganta, por alguna razón a la cual no le busque explicación.</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Entonces, cualquiera puede aprender el Gyojin karate? ¿Incluso los humanos? ¿Incluso los piratas?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– pregunte alarmado, poniendo énfasis en su última pregunta. Estaba claro que mi rencor por los piratas estaba lejos de ser olvidado.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es correcto, cualquiera puede aprender estas técnicas. Y, adelantándome a lo que seguramente estás pensando, la respuesta es sí, he enseñado estas técnicas a humanos, algunos de los cuales se convirtieron en piratas eventualmente. Esto es algo que seguiré haciendo para futuros interesados en el Gyojin karate, particularmente con los humanos porque soy de la idea de que esta es una forma en la que ambas razas podemos llegar a convivir.”</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Contesto Trident Glam sin alterarse, mientras imitaba diferentes posturas del gyojin karate como si estuviera en medio de una lección. Pero yo sabía que estaba nadando en corrientes peligrosas, tendría que ser cuidadoso con mis siguientes palabras. Ambos quedamos en silencio por un tiempo. Tras retomar la calma, respirando lentamente y contando hasta tres mentalmente, logre controlar mis emociones que amenazaban en emerger como lava de un volcán en erupción cosa que seguro hubiera sido contraproducente.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Agradezco su honestidad, maestro.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dije, rompiendo el silencio de forma calmada, a lo cual proseguí no sin antes soltar un suspiro – </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Pensaba que me causaría conflicto saber que mi maestro podría potencialmente darles armas a mis enemigos, pero esta forma de pensar es errónea. Usted no decide quien será mi enemigo y quien no. Sería injusto e ilógico de mi parte que le atribuyera esta responsabilidad. Yo también he sido honesto con usted, y aunque en mi mente mi camino antes estaba plagado de venganza y odio, usted vio más allá de esto y me acogió como su aprendiz a pesar de todo. Creo completa y ciegamente en usted maestro.”</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Trident soltó un grito de triunfo mientras dramatizaba como había ganado aquella lección imaginaria que estaba impartiendo.</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Veo que nos entendemos Fuguwu. Como te comentaba, el Gyojin karate es un estilo de combate que se especializa en utilizar y dominar el agua para atacar y defenderse.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– prosiguió mi maestro, teniendo un ligero cambio en su tono de voz siendo este un poco más alegre nuevamente. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“</span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Existen al menos 10 técnicas en el Gyojin karate, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">y una extra, </span>que deben ser dominadas para poder considerarse un maestro de este estilo de pelea. Para realmente poder dominar las técnicas cuerpo a cuerpo que más se acoplan a tu estilo de pelea, esta vez debes aprender la técnica Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas») la cual es incluso capaz de derrotar a tus enemigos de un solo golpe. El Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas») es estrictamente un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">puñetazo </span>que manipula el vapor de agua para que el golpe atraviese al oponente.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Mientras escuchaba detenidamente la explicación de mi maestro, me empecé a sentir anonadado. Era increíble que una técnica así existiera, solo necesitaba aprovechar y saber manipular el vapor de agua, cosa que existe siempre en el ambiente. Seguro el sudor serviría igualmente, o mejor aún, el veneno que se secreta de sus nudillos con forma de pico característicos del Gyojin pez globo.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ahora entiendo porque se necesita <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fuerza y Agilidad </span>para dominar dicha técnica maestro, es una técnica increíble.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– afirme con voz emocionada por la idea de poder disparar lo que básicamente serían balas de veneno, cosa que claramente no practicaría frente a Trident para evitar tener que prometer algo que no cumpliría igualmente en el futuro.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Decidido, a partir de mañana iniciamos el entrenamiento, estoy convencido que dominaras la técnica antes que pase el temporal. Ya luego hablamos sobre el tema que te trajo de regreso, ósea yo.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Trident Glam volviéndose a colocar la corona sobre su cabeza pues se había movido tras la lección imaginaria que había impartido.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¡Claro que sí, maestro!”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – dije asombrado, se me había olvidado completamente de la razón inicial por la que había regresado, absorto en la emocionante idea de aprender una nueva técnica del Gyojin karate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No te preocupes, enfócate en tu entrenamiento y ya te iré dando detalles de mi grandiosidad, en realidad ya has presenciado de esta escultural figura y mi cara angelical, así que ya vas de ganancia. Un problema a la vez.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– concluyó mi maestro.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entendido maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – asevere con energía.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Este segundo entrenamiento comenzaba con un aire diferente. No era mi primera vez en estas ruinas ni bajo la tutela de Trident Glam, pero esta ocasión tenía un propósito aún más profundo, debía conocer mejor a mi maestro y dominar una nueva técnica, todo en tiempo récord. Debía perfeccionar mis habilidades, y Trident, con su sabiduría, había decidido que era el momento adecuado para enseñarme una técnica que requería un nivel avanzado de control, el Samegawara seiken. En la primera mañana tras mi regreso, me presente nuevamente ante Trident en el mismo lugar en ruinas donde había aprendido el Yonsenmaigawara seiken. Esta vez, sin embargo, la atmósfera era diferente. Las sombras que se desprendían de los pilares de las ruinas parecían más alargadas, como si alguien hubiera pasado toda la noche montando un escenario colgando luces en el techo para que las lecciones parecieran una puesta en escena. A pesar de lo extraño que podría sonar la situación, me sentía más en sintonía con este entorno de lo que había llegado a imaginar, mi cuerpo y mente afinados por semanas de reflexión tras su primer entrenamiento.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Trident, en esta nueva faceta que me mostraba de maestro, me explico de forma breve que siempre había querido tener la oportunidad de participar en una obra de teatro, y por eso puso la zona de entrenamiento como una puesta en escena.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has regresado buscando perfeccionar tus ataques." </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">dijo Trident Glam, apagando las luces del escenario, manteniendo solo una de ellas prendida la cual le enfocaba directamente. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Y sé que estás listo para aprender una de las técnicas más difíciles de nuestro arte. Esta técnica no solo pondrá a prueba tu fuerza, sino que te enseñará a usar el agua no como un torrente, sino como una herramienta de destrucción interna."</span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Tras decir esto, cambio las luces del escenario esta vez manteniendo una segunda luz enfocada directamente en donde me encontraba parado, como si fuera mi línea de entrada a la escena que había montado. El Yonsenmaigawara seiken me había dado la fuerza y confianza que necesitaba para enfrentarme a enemigos poderosos, pero sabia que el Samegawara seiken sería diferente. Me permitiría convertir el vapor de agua en un arma que dependía de su habilidad para controlar cada pequeño movimiento, desde el lanzamiento del golpe hasta su impacto. Por lo que, sin dudarlo, di un paso al frente y adopté una posición de combate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Las primeras horas del entrenamiento fueron sorprendentemente lentos. Había esperado que Trident me empujara rápidamente hacia los movimientos avanzados, pero en lugar de eso, el maestro me llevó a un pequeño claro fuera de las ruinas, donde un arroyo artificial que imaginaba él había construido corría suavemente entre las rocas.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Antes de poder lanzar usar este ataque con precisión, debes primero aprender a entenderlo." </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">me dijo Trident. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El agua no solo fluye sin control; puede ser guiada, moldeada y utilizada en su forma más pura. Tu tarea, Fuguwu, es aprender a sentir cada gota de agua como una extensión de tu propio cuerpo."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Ok, demasiado teatral quizás. Esta afirmación, especialmente la parte de entender el agua, me irrito ligeramente puesto que, siendo un Gyojin al igual que mi maestro, por supuesto que entendía el agua. Por un momento pensé en reclamar y entrar en discusión, pero rápidamente borré esa idea de mi cabeza. Estaba aprendiendo a no saltar conclusiones, particularmente si estaba siendo enseñado por alguien como el maestro Trident Glam. </span></span><span style="color: #a02b93;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entendido maestro”, </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">contesté sin rechistar.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Durante esas primeras horas, pase la mayoría del tiempo en el arroyo, con las manos sumergidas en el agua. El ejercicio parecía simple a primera vista: mover las manos lentamente, sintiendo la corriente, observando cómo reaccionaba el agua a cada pequeño gesto. Pero a medida que avanzaban los minutos, me di cuenta de la dificultad real del ejercicio. Necesitaba no solo mover el agua, sino sentir su flujo, entender cómo la más mínima alteración en la presión de mis dedos cambiaba su dirección y velocidad. Era parecido de cierta forma a lo que se hacia con el haki y la energía, solo que esa era mi energía, y esta no es mi agua.  El objetivo de Trident era que comprendiera cómo controlar el agua sin esfuerzo visible. El maestro me explicaba que Samegawara Seiken no era una cuestión de fuerza, sino de agilidad también. Era como un arquero que, antes de disparar una flecha, debe estar en completa sincronía con su objetivo. Al terminar esta primera fase del entrenamiento, me surgió curiosidad sobre cómo se diferencia el entrenamiento del Gyojin karate entre las diferentes razas de seres que buscan aprenderla.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro, cuando ha tomado a alumnos de otras razas bajo su manto para aprender el Gyojin karate, ¿es diferente el tipo de entrenamiento que ellos realizan?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, pregunte con un tono un poco apenado, manteniendo el enfoque sobre la tarea que traía entre manos.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Lamento tener que ser ambiguo Fuguwu, pero me atrevo a decir que la respuesta es tanto si como no”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó mi maestro con aquella teatralidad que ahora le caracterizaba. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es innegable que a nuestra raza se les facilita más entender varios conceptos del Gyojin karate por su estrecha relación con el agua. He igualmente, y seguramente por la misma razón, lo llegamos a perfeccionar más que otras razas.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – continuo Trident con su monólogo haciendo gestos exagerados y caminando de un lado al otro. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Sin embargo, he de confesar que he visto a muchos usuarios del Gyojin karate de nuestra raza tener menos control de las técnicas sobre lo que he visto dominan humanos, skypeanos, tonttata, por nombrar unos cuantos”.</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entiendo; creo que debo aprender sobre otras razas y sobre todo no subestimar a mis rivales independientemente de su origen, ¿le comenté que hay un tonttata en mi división?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, respondí animado recordando a Ryze y a los demás. El maestro Trident asintió en silencio y ambos continuamos con el entrenamiento que nos traía a este punto. Después de un tiempo, Trident llevó el entrenamiento a un nuevo nivel. Había aprendido a manipular el flujo del agua en el arroyo, pero ahora debía concentrarme en una tarea mucho más precisa. El maestro colocó un cuenco lleno de agua en una mesa y, frente a él, alineó una serie de pequeñas piedras.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"</span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Tu tarea"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident, </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"es lanzar una sola gota de agua y derribar esas piedras. Cada piedra debe ser golpeada sin que ninguna de las otras se mueva. Esta es Uchimizu en su forma más básica y te ayudara a dominar el Samegawara seiken, debes hacerlo claro sin utilizar el Uchimizu que es otra técnica la cual imagino ya conoces."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El desafío parecía simple, pero cuando intente lanzar la primera gota de agua, la realidad de la tarea se hizo evidente. La gota no tenía suficiente fuerza ni precisión, cayendo inofensivamente al suelo antes de llegar siquiera a las piedras. Tras varios intentos fallidos comprendí que necesitaba más que solo fuerza para lograrlo; debía dominar el control sobre cada aspecto del lanzamiento. Durante las horas siguientes, trabaje incansablemente en perfeccionar mi habilidad para lanzar la gota de agua. Trident me guiaba en cada paso, enseñándome a sentir el peso y la densidad del agua en mi mano antes de lanzarla. Debía concentrarme en cada pequeño movimiento, desde la tensión en mis dedos hasta el ángulo exacto en que liberaba la gota. Con el tiempo y ayuda de mi maestro empecé a mejorar. Mi precisión aumentaba lentamente, y aunque al principio solo lograba golpear una piedra de cada tres intentos, al final del medio día ya era capaz de derribar una piedra con cada gota lanzada. Pero aún quedaba un largo camino por recorrer antes de que pudiese ejecutar Samegawara seiken en una situación real de combate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Tras un corto descanso, Trident llevó el entrenamiento a un nivel aún más avanzado. Dado que ya había dominado la técnica básica de Samegawara Seiken en un entorno controlado, tocaba ahora aprenderla a usarla en movimiento. El maestro diseñó una serie de ejercicios que implicaban lanzar golpes al aire aprovechando el vapor del agua mientras corría alrededor de ese escenario, esquivaba y saltaba entre obstáculos. El golpe debía ser lanzado con precisión milimétrica, sin importar cuán caótica fuera la situación. Tenía que aprender a mantener el enfoque y control incluso en las condiciones más difíciles. En estos ejercicios, sentí la verdadera dificultad del Samegawara seiken. Cuando mi cuerpo estaba en movimiento, era mucho más difícil concentrarse en el vapor del agua. Mi precisión se veía afectada por la velocidad y el esfuerzo físico, y muchas veces sus lanzamientos fallaban.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sin embargo, Trident mi alentaba a continuar. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El agua es fluida, como la música, Fuguwu. Debes aprender a ser igual de flexible, a adaptarte a cualquier cambio en el tiempo que marque la banda. No importa lo que esté pasando a tu alrededor, tu control sobre el agua debe ser constante."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Este ejercicio es demasiado desafiante maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, me queje por un momento, no siempre se puede ser relajado. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No solo necesito la Fuerza para utilizar el vapor del agua, sino que también la Agilidad para atinar al objetivo. Todo esto mientras estoy en movimiento.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es correcto Fuguwu”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó el maestro Trident. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es de suma importancia que domines esta parte del entrenamiento para poder emplear la técnica en combate. Te aseguro que tus objetivos, por no llamarles enemigos, no serán blancos estáticos. Particularmente si son piratas.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> El maestro Trident dijo esta última frase con un tono que me sonó como una invitación de desafío, no de forma grosera o pretenciosa, sino alentándome a aceptar el desafío y superarlo. Inspirado por las palabras del maestro, entrene aún más duro. Cada hora que pasaba, los ejercicios se volvían más complejos, y mi cuerpo, aunque cansado, se adaptaba a los nuevos desafíos. Al final la tarde ya era capaz de lanzar Samegawara seiken en cualquier situación: en movimiento, mientras esquivaba ataques imaginarios, y con una precisión que había sido inalcanzable al principio del entrenamiento.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fue durante esta fase del entrenamiento que me di cuenta de que sería muy viable el utilizar Samegawara seiken con mi veneno, sin embargo, presentaría un gran desafío. El principal problema que notó es que la densidad del veneno es diferente al del agua, así como su viscosidad, y otros atributos físicos y químicos de ambos líquidos, por lo que debería trabajar en esto. Durante esa última tarea, me toco enfrentar pruebas aún más exigentes. Trident organizó desafíos donde debía lanzar Samegawara seiken desde diferentes ángulos y posiciones inusuales, a veces en medio de intensas simulaciones de combate. No solo debía mantenerse en control de la técnica, sino también evitar cualquier tipo de distracción que afectara su enfoque. Una de las pruebas más difíciles fue una sesión donde Trident me llevó a un área de las ruinas llena de niebla espesa. Allí, debía detectar las pequeñas gotas de agua en el ambiente y lanzarlas con precisión a objetivos ocultos en la oscuridad. La visibilidad era nula, pero el objetivo de la prueba era que aprendiera a sentir el agua sin depender de mis ojos y tomando en cuenta que no podía usar el haki de observación, era todo un desafío. Debía confiar en mis otros sentidos y en su capacidad de conectar con su entorno de una manera profunda.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Dominar esta técnica es imposible”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, exclame con frustración, pues quedaba poco para que terminara el día. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No entiendo como debo ser capaz de detectar las gotas en el ambiente. No es tan tangible como lo es el agua en un arroyo, riachuelo o lago. Ni que decir del agua de mar.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fuguwu, recuerda que el agua se encuentra en todos lados, en todos los seres, en todo el ambiente”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo pacientemente el maestro Trident, ajeno a su nuevo comportamiento. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Esta parte del entrenamiento es vital para poder dominar el Samegawara seiken a la perfección. Estoy seguro de que te encontraras en múltiples situaciones donde no dispondrás de una fuente de agua directa a la cual acudir para realizar la técnica. Es, por tanto, de vital importancia que aprendas a detectar la presencia del agua en el ambiente.”, </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">sentenció Trident.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Aunque los primeros intentos fueron desastrosos (fallaba constantemente, incapaz de localizar los objetivos en la niebla), con la orientación paciente de Trident, comencé a entender la clave del ejercicio, era cuestión de concentración y adaptabilidad. El agua, como me había enseñado mi maestro, fluía en cualquier situación, y yo debía aprender a hacer lo mismo. Después de horas de esfuerzo, finalmente logre lanzar un golpe usando el Samegawara seiken con éxito, golpeando a mi objetivo oculto en la niebla con precisión.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Gowowo wowo ¡Lo he conseguido!”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, celebre con emoción.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Felicidades Fuguwu, has trabajado muy duro y tus esfuerzos han pescado resultados”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident saltando de un lado al otro, más feliz que yo al parecer de haber completado el entrenamiento. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Seguro que tienes el potencial para aprender a usar el Haki de Observación a un nivel más avanzado”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, comento Trident observándome detenidamente.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Haki aún más avanzado? No lo creo, he conseguido algo nuevo con el de armamento, pero no con el de observación, es muy complicado”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, exclame un poco cansado tras el esfuerzo de todo el día, lo que menos necesitaba era una segunda puesta en escena esta vez enfocada con el haki.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“El Haki, estimado alumno, se encuentra en todos los seres al igual que el agua en el ambiente como bien ya sabrás. Sin embargo, como bien indicas, me temo que es demasiado pronto para mejores tu haki de observación, continua tu entrenamiento pues te aseguro que tienes potencial”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident terminando la conversación de forma abrupta, como quien cerrara el telón de una escena a la que no tenía acceso aún.  </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Intrigado, tome nota mental de sus palabras, quizás de nuevo estaba sobre pensando las cosas. Seguro que en mis siguientes encuentros con sus compañeros de división podría discutir si creían que era posible para mi alcanzar un estado de dominio mayor al haki de observación. Cuando llegó la noche recogí mis pocas cosas y me preparé para marchar de regreso al cuartel de la marina. De igual forma, Trident me observó con satisfacción, al parecer había estado a la altura de sus expectativas. Sabía que yo, su alumno, estaba listo para seguir adelante, y también sabía que mi viaje junto con mis compañeros de división en la marina me llevaría a enfrentar nuevos desafíos.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En la mañana, después de un desayuno particularmente grande, Trident me llevó al borde del archipiélago, donde una vieja barca descansaba sobre las ahora calmadas aguas marinas. Aunque desgastada por el tiempo, la barca estaba bien mantenida, con cuerdas firmes y madera robusta. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"He observado tu crecimiento, Fuguwu"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident, con una sonrisa leve pero sincera. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has dominado el Samegawara seiken, y tu destreza ha alcanzado un nivel digno de los mejores guerreros del Gyojin karate. Entiendo que tu viaje debe continuar, es hora de que continúes tu camino junto con tus nakamas, pero si lo ves a bien, me gustaría despedirte hasta la orilla del cuartel."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Mire la barca y luego a mi maestro. Ahora entendía porque el maestro Gyojin me había acompañado hasta este punto. Juraba que aún me quedaban al menos un par de horas más de camino solitario, si no es que incluso un día completo, para poder proseguir mi camino cosa que no me apetecía demasiado. Sabía lo que este gesto significaba. Trident me estaba entregando algo más que su tiempo y compañía; me estaba dando su amistad cosa que valía muchísimo más que cualquier técnica del mundo.</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro, muchas gracias por todas las lecciones, prometo que su paciencia y dedicación le serán recompensadas con un alumno que lleve su nombre, y el del Gyojin karate, a ser reconocido en todo el mundo. Espero nuestra amistad perdure más allá de nuestros días.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dije con determinación. </span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has aprendido mucho, Fuguwu"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident, observando el horizonte. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Pero recuerda que el viaje del guerrero nunca termina. El dominio de la técnica es solo una parte; el verdadero desafío será siempre mantener la calma interior."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Asentí y subí a la barca, sintiendo que no solo estaba partiendo hacia un nuevo destino físico, sino también hacia un nuevo capítulo en mi vida. Después de que Trident montara en la barca partimos de esta zona del archipiélago, llevando conmigo las lecciones que había aprendido durante el entrenamiento. Había perfeccionado el Yonsenmaigawara seiken y, ahora, Samegawara seiken, dos técnicas que lo definían como un guerrero más completo y más en sintonía consigo mismo. El maestro Trident Glam había desempeñado un papel crucial, no solo como instructor, sino también como guía para que encontrara el equilibrio entre mis emociones y mi fuerza física. Mientras las olas nos llevaban hacia la zona de manglares donde se encontraba el cuartel general de la marina, platicaba con mi maestro sobre lo que había aprendido, no solo en términos de combate, sino recordando todos los errores ahora con risas y burlas como se llevan dos amigos que se conocen de años. Sabía que la venganza por lo ocurrido a Fugowo seguía acechando en mi corazón, pero las enseñanzas y la amistad de Trident me habían mostrado que debía ser paciente, que actuar por impulso solo me llevaría al caos.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El viaje de regreso solo duró un par de horas, bendita barca, hubiera tomado días a pie asumiendo que no me encontrara con problemas de por medio. La imagen de Fugowo, mi hermano mayor, aparecía en mi mente una y otra vez. Siempre había sentido una profunda culpa por el destino de mi hermano, secuestrado y esclavizado por mi imprudencia. Esa culpa había alimentado mi deseo de convertirse en un guerrero fuerte, y ahora, con dos técnicas poderosas a mi disposición, debía decidir cómo utilizar mi fuerza. El maestro Trident me había advertido sobre los peligros de actuar con resentimiento en el corazón. Yo había escuchado sus palabras, y aunque sabía que tenía razón, también sentía que mi responsabilidad hacia Fugowo me empujaba en la dirección contraria. Pero ahora, despidiéndome de mi maestro en medio del vasto océano, mis pensamientos tomaban una claridad que antes no tenía. Debía mantener mi misión enfocada en mi crecimiento personal y encontrar mi propio camino antes de buscar rescatar a Fugowo.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Gracias por todo maestro, no, amigo, espero poder visitarle de nuevo antes de partir del archipiélago.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– me despedí con sentimientos encontrados de tristeza y alegría.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Cuando quieras, my besto friendo, eres bienvenido cuando gustes.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Trident despidiéndose, dejándome ver por última vez aquellos músculos impactantes, la corona brillando con los últimos rayos del sol cayendo sobre el océano.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El viaje de regreso había sido solo el comienzo de un capítulo aún más grande. Estaba preparado para lo que viniera, con la certeza de que cada técnica, cada lección aprendida en el archipiélago Sabaody me estaba fortalecido para enfrentar los desafíos que el destino me tenía reservado.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 35 de Otoño, Año 14.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipiélago Sabaody, Manglar 70.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuartel de la Marina, 1900 horas.</span></div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><iframe width="300" height="100" src="https://www.youtube.com/embed/ZY53MZTyuN4?si=j_xEOT7d1vdkoLe4" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></div>
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El Manglar 70 de Sabaody era un hervidero de actividad. No tenía el bullicio de los manglares inferiores, aquellos donde la delincuencia y el tráfico de esclavos se movían entre las sombras, pero aún así, la vida vibraba con intensidad. El cuartel de la Marina se alzaba firme y ordenado en un claro del bosque de raíces titánicas, con sus muros blanquiazules impecables y el ajetreo de marines que entraban y salían. Más allá de la edificación, las pasarelas de madera y piedra serpenteaban entre los troncos colosales, conectando el área con los manglares vecinos. El olor salino del océano se mezclaba con el dulzón de la savia de los árboles y el lejano aroma a parrilla proveniente de algún local de comida. La base, construida sobre raíces colosales, estaba rodeada de muelles donde los barcos de la Marina descansaban alineados, sus cascos impecables reflejando la luna en las aguas tranquilas.<br />
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Las calles flotantes, reforzadas con tablones de madera bien mantenidos y barandas gruesas, estaban menos atestadas de delincuentes que en los manglares más bajos, pero aún así bullían de actividad. Oficiales en uniforme caminaban con pasos firmes, supervisando los alrededores, mientras reclutas y soldados se movían en grupos, compartiendo historias de patrullas y enfrentamientos en la Grand Line. Las cocinas del cuartel rugían con los fuegos de los hornos los cuales sacaban platillo tras platillo librando una batalla legendaria, repartiendo todo tipo de platillos rápidos para cumplir con las demandantes bocas y estómagos de los marines: brochetas de pescado ahumado, cuencos de arroz con algas crujientes, y boles de caldo espeso y aromático. La fragancia del aceite caliente y la brisa salina se mezclaban en el aire, creando un ambiente vibrante y acogedor. Aquí, la vida tenía una sensación de estabilidad que contrastaba con la incertidumbre de los manglares inferiores. Pero esa misma tranquilidad también lo hacía aburrido para quienes, como yo, buscaban un sitio más auténtico para tomar una cerveza.<br />
 <br />
La brisa nocturna soplaba fresca cuando me puse en marcha. James Brando, el mink león de nuestra división, me había invitado a tomar una cerveza el primer día a nuestra llegada al cuartel general. Dijo que seguramente había un lugar bueno en los manglares sesenta y algo, pero no especificó el número. Como no quería esperar en vano, decidí buscar un sitio por mi cuenta y quedarme en el mejor que encontrara. Las calles flotantes, iluminadas con farolillos de papel, ofrecían una gama de locales tan variada como la gente que los visitaba. Marines, cazadores de recompensas, civiles y mercaderes de todo tipo de mercancías iban y venían en las pasarelas de madera pulida por años de uso. Caminé entre el gentío, esquivando marineros ebrios y vendedores ambulantes que ofrecían desde brochetas de marisco hasta relojes de dudosa procedencia. Me detuve frente a varios bares. Algunos eran demasiado elegantes y caros, con camareros de uniforme y luces cálidas que prometían una experiencia refinada, alejada de la rudeza de un buen tarro de cerveza. Otros eran antros donde la madera podrida y el olor a tabaco viejo ahuyentaban incluso a las ratas.<br />
 <br />
Si el Manglar 70 era el símbolo del orden, los manglares 60-69 eran el corazón del comercio y el entretenimiento de Sabaody. Al caminar por los puentes de madera y pasarelas colgantes que conectaban los manglares, la atmósfera cambiaba con cada paso. La iluminación aquí no dependía solo de faroles marinos, sino de letreros de neón y antorchas colgadas en los balcones de los negocios. Las tiendas de armas, sastrerías y puestos de contrabando coexistían con restaurantes ruidosos, tabernas llenas de marineros y salones de juego donde el tintineo de las monedas nunca cesaba. En el Manglar 69, los bares estaban diseñados para oficiales de la Marina y comerciantes ricos, con decoraciones lujosas, lámparas colgantes de cristal y música en vivo interpretada por músicos refinados. Las mesas eran de madera oscura y las bebidas se servían en copas impecables. No era mi estilo. Más abajo, en los manglares 66-68, las tabernas eran más variadas. Había sitios pequeños y acogedores con paredes adornadas por mapas antiguos y redes de pesca, otros que parecían barcos varados convertidos en bares, con un suelo inclinado y el aroma persistente del salitre. Había sitios de mala muerte donde la gente discutía con cuchillo en mano, y otros más amigables, frecuentados por mercenarios y cazadores de recompensas que solo querían una noche tranquila. Fue en el Manglar 63 donde encontré lo que buscaba: un bar sin pretensiones, con una fachada de madera desgastada y una luz cálida filtrándose por las ventanas. No tenía nombre visible, solo un viejo barril clavado sobre la entrada, como una señal para quienes supieran leerla.<br />
 <br />
Finalmente había dado con el sitio perfecto. La fachada era de madera oscura con una gran puerta de doble hoja abierta de par en par, invitando a entrar. Adentro, la luz era tenue, con lámparas de aceite sobre cada mesa redonda de roble. Un mostrador largo de madera pulida se extendía a un lado, detrás del cual un hombre fornido con un mandil sucio limpiaba vasos con parsimonia. Las vigas del techo estaban adornadas con redes de pesca viejas y banderas de distintas tripulaciones que los clientes habían dejado a lo largo de los años. El aire olía a ron, cerveza y a la inconfundible humedad de Sabaody. El interior del bar estaba impregnado de historias. La luz era tenue, proporcionada por lámparas de aceite colgadas en vigas gruesas. La madera vieja crujía bajo mis pasos mientras avanzaba entre las mesas redondas de roble, donde marineros y mercenarios compartían tragos y risas. En las paredes, colgaban banderas raídas de tripulaciones desconocidas, anzuelos oxidados y cartas de navegación amarillentas por el tiempo. Había un aroma a ron derramado, a tabaco y a la humedad inconfundible del archipiélago. El mostrador era largo y robusto, pulido por años de uso. Detrás de él, el cantinero, un hombre ancho de hombros con el delantal manchado de cerveza y sal, limpiaba vasos con un paño grisáceo. Sobre los estantes de madera se alineaban botellas de todo tipo, desde ron añejo hasta extrañas bebidas traídas de los mares lejanos.<br />
 <br />
Tomé asiento en una mesa cerca de la pared, con vista al local. Cuando me senté y pedí una cerveza, el cantinero me miró con una ceja levantada – <span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“¿Qué tipo de cerveza caballero del mar? Tenemos la espumosa de la isla Minion, amarga y fuerte. La negra de Swallow, densa y con notas de cacao. La rosa de Momoiro, ligera, pero con un golpe de especias. Y la dorada de Chika, suave, con un regusto afrutado.”</span> – dijo señalando a diferentes barriles que se encontraban alineados detrás del mostrador, cada uno conectado a un sifón desde el cual el camarero servía la cerveza elegida. <br />
 <br />
La cerveza de Chika estaba por completo descartada, aunque dudaba que en realidad en ese lugar se pudiera producir algo comestible, la realidad es que ya la había visto beberla a la comodoro Karl aquella vez que visitamos el bar de Chika y no olía particularmente bien. La rosa de Momoiro solo me traía recuerdos de la paliza recibida por aquella revolucionaria piernas largas llamada Marcia, así que igual estaba descartada. La cerveza de la isla Minion era buena, la llegue a beber en varias ocasiones durante mi estancia en la base de la marina de aquella isla, por lo que la conocía bien, pero no era entrañable como tal. Por estas razones termine eligiendo la negra de Swallow. El camarero me sirvió en un tarro grueso de vidrio, la espuma rebosando ligeramente por el borde. Tomé un trago y el amargor del cacao y el café mezclado con la suavidad del alcohol se deslizó por mi garganta con una sensación reconfortante.<br />
<br />
Desde mi mesa, observé la puerta, esperando a James Brando. La gente entraba y salía. Marineros jugaban a las cartas, un violinista rascaba una melodía melancólica en la esquina y el cantinero conversaba con un cliente sobre viejas rutas de navegación. Los minutos pasaron. La cerveza bajó un cuarto, luego la mitad. La gente entraba y salía. En la esquina, un grupo de marineros jugaba a las cartas mientras un par de músicos tocaban una melodía pausada con un violín y una guitarra. Seguían pasando los minutos, James no llegaba. Resoplé, cruzándome de brazos. No era propio de él. Aunque desgarbado y despreocupado en apariencia, James siempre había sido alguien de palabra. Miré la espuma que había quedado al fondo del tarro y, por un momento, recordé la Isla Gyojin. Mi hermano Fugowo y yo solíamos compartir momentos como este, aunque con chocolate caliente en lugar de cerveza. La nostalgia se enredó en mi pecho como una corriente marina inesperada.<br />
 <br />
Me giré, llamando al cantinero para pedir otra ronda. Ya que había venido hasta aquí, al menos aprovecharía la noche. Con el tiempo, la resignación se asentó en mí. James Brando no llegaría. Algo debió haberle surgido o simplemente me había dejado plantado. Terminé la segunda cerveza y me puse en pie. No valía la pena seguir esperando. Pagué mi cuenta y salí al aire fresco, inhalando el aroma salobre del archipiélago. La noche seguía viva, con el murmullo de las olas y el murmullo de la gente mezclándose en el aire. Caminé de regreso al cuartel con pasos tranquilos, sin apuro. Después de todo, siempre habría otra ocasión para compartir una bebida. Y si James tenía una buena excusa, se la haría pagar con la próxima ronda.<br />
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					<br />
Espero a James quien no llega para tomar una cerveza.<br />
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					<br />
Ya nunca vendra el leon.<br />
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						<span>Fuguwu</span>
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<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dia 93 de Otoño, Año 14.</span></span></span><br />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipielago Sabaody, Manglares 30 – 39</span></span></span></div>
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<hr class="mycode_hr" />
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<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">No había ni avanzado 500 metros fuera de las ruinas donde había entrenado con Trident Glam cuando una música algo psicodélica llego a mis oídos. Lo raro, es que venia justo de la zona donde había entrenado y no fuera de ella, ¿qué había cambiado en los escasos 10 minutos desde mi despedida con el maestro?</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Esto será problemático”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – pensé en voz alta. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Pero no me puedo quedar con la curiosidad de saber que está pasando.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Dando marcha atrás active mi Haki de Observación el cual me permitió confirmar a mitad de camino que solo se encontraba el maestro en el centro de la zona de entrenamiento. A medida que avanzaba la música se hacia mas y mas fuerte, por lo que la respuesta era lógica, esta música la había puesto el maestro, pero ¿con que motivo? Igual y estaba sobre pensando las cosas y no hay otro motivo mas que este es el tipo de música que le gusta escuchar, pero es que no va en nada con su estilo característico.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El maestro Trident Glam, durante estos días que pase junto con él, se había mostrado reservado. Siempre envuelto en una manta que le cubría todo el cuerpo y que sombreaba hasta su cara por lo cual solo había podido apreciar su voz y la musculatura de sus brazos y piernas al entrenar, pero poco más. Estaba claro que era un Gyojin al igual que yo pues las aletas en sus pies en lugar de dedos lo dejaban en evidencia. Pero, fuera de eso, no había sabido nada mas de su aspecto, ni había preguntado sus gustos. Había estado tan enfocado en el entrenamiento que había olvidado la mas importante de las lecciones de casa, el ser educado. Por supuesto, había sido cordial y respetuoso con el maestro, faltaba más, pero no había mostrado interés alguno en el incluso cuando el mostro muchísimo interés en mi y me ayudo con el tema de Fugowo.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Bueno, esta era mi oportunidad de enmendar aquel error. Igualmente creo que aun tengo tiempo para quedarme, al menos un día o dos más, antes de tener que volver con mis compañeros de la división 21 en el manglar 70 donde se encuentra el cuartel de la marina, por lo que, aprovecharía este par de días para descubrir lo máximo que pudiera de mi maestro, Trident Glam. De momento ya empezaba con un dato que desconocía totalmente, le gusta la música psicodélica ¿o la odiaba y se estaba castigando? Gowowo wowowo, eso no tenia sentido, seguro le gustaba, ya empezaba a sobre pensar las cosas de nuevo.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">La música por cierto es bastante buena, el ritmo que traía se sentía como si observara cientos de vibrantes luces chillonas que prendían y apagaban en un constante ritmo frenético que da pie a un espectáculo grandioso. Iba fuertemente marcada por el compás de un sintetizador que despierta sensaciones de estar en un desfile futurista de modas, con todas esas pasarelas iluminadas y los flashes de las cámaras parpadeando uno tras otro. La melodía estaba cargada de una estructura electrónica que hacia pensar que los desfilantes en aquella pasarela de modas imaginaria se enfrentarían en un combate donde la vanidad y el glamour lo son todo y el sudor es solo un reflejo del esfuerzo por derrochar gracia y no por el esfuerzo físico que también conlleva este tipo de eventos.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Llegue al final del pasillo que conducía de regreso al corazón de las ruinas con clara felicidad por aquella música que sonaba a todo volumen alrededor, haciendo eco en toda el área y mandando vibraciones por todas las paredes, techo y suelo. Al centro de la cámara se encontraba quien supuse era mi maestro – pues el haki así me lo confirmaba – de espaldas a mí, quien por fin había perdido aquella aura de misterio. Llevaba una capa roja en un tono carmesí y en su cabeza podía ver claramente como una corona posaba sobre ella, bastante ornamentada, parecía ser de oro en su mayoría.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Gowowo wowo, maestro, he vuelto. Tengo tantas preguntas que no se ni por donde empezar, a decir verdad.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – salude feliz de haber tomado la decisión correcta de volver.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fuguwu, ¿has vuelto tan pronto?</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – contesto Trident con un tono de voz juguetón, algo burlón, que me decía que estaba claro que esperaba que volviera – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Me da alegría verte, pero también me causa curiosidad saber que ha pasado, ¿no era tu plan regresar con tus nakamas de división y reportarte al cuartel de la marina de Sabaody?”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Bueno si, ese era el plan, pero en el camino de regreso me di cuenta de que fui un grosero con usted y no tuve ni la decencia de aprender más de usted, no de sus técnicas o como pelear, si no de usted como persona.”</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ya veo.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Trident, aun de espaldas, tomando una pose dramática llevando su antebrazo izquierdo hacia su cara tapando su rostro a la altura de sus ojos mientras extendía el otro brazo mostrando la palma de su mano completamente extendida también – </span></span><span style="color: #0070c0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Voy a ser completamente sincero contigo, Fuguwu, al inicio no suelo confiar en nadie, y podía notar que había algo que escondes en tu interior lo cual me hizo más difícil abrirme contigo. ¡Sin embargo! Cuando marchaste me di cuenta de que estaba siendo un necio, que solo escondías el dolor de haber perdido a tu hermano y que podía confiar en ti, y por eso se me ocurrió poner esta música a todo volumen, la cual me representa en todo mi esplendor y gracia.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Así que era eso, tenía sentido, no podía esperar o exigir confianza a alguien con quien yo no había sido completamente honesto y abierto. Y esta realización no solo aplicaba para con mi maestro, si no también para con mis compañeros de división a quienes tampoco les había dicho todo sobre mi pasado. Apenas había comentado por encima a Apolo y a Ryze que había perdido a un hermano, pero eso fue en un bar y no estoy seguro de que lo recuerden pues lo que aconteció después fue mucho mas memorable.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Espero estes preparado para verme en todo mi esplendor, Fuguwu, pues esta belleza ha llegado a azotar los corazones de muchos.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dijo mi maestro y, seguidamente, empezó a girar rápidamente sobre su propio eje formando un torbellino de colores rojos, dorados, blancos y verdes a su alrededor, hasta que súbitamente paro de golpe extendiendo sus brazos hacia el cielo (o el techo en nuestro caso) levantando su cara de forma dramática, como si estuviéramos en una obra de teatro y el fuera el actor principal. Al verlo ahí, de pie, me quede sin palabras. Yo era consciente de que el maestro Trident era alguien fuerte, pero lo que emanaba de su figura gritaba a todos los cielos una sola palabra: poder.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sus piernas eran enormes, y al igual que sus brazos, mostraban una cantidad de músculos impactante, como si fuera una escultura que había sido tallada en mármol. Su abdomen tenía tantos músculos que posiblemente se podrían usar para lavar la ropa y que saliera impecable. De sus enormes pectorales asomaban dos corazones en el punto donde un humano suele tener los pezones y su cara iba completamente maquillada, con los labios pintados de morado y sus ojos y cejas de un rojo que combinaban perfectamente con su capa, corona y bañador. No llevaba otra ropa mas que ese bañador, la capa y la corona. Tenia el porte de alguien que, si se te aparecía de noche por la calle, le darías todas tus cosas y le pedirías perdón incluso sin saber si es buena o mala persona. Era alguien imponente.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro Trident, estoy perplejo, anonadado, estoico, me he quedado sin palabras. Creo que es usted la definición del Gyojin supremo, el Gyojin Apex, el Alfa. Le debió haber costado infinidad de horas y toneladas de entrenamiento alcanzar tal musculatura, ¿verdad?”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Te refieres a esto?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – dijo Trident Glam mientras posaba contrayendo sus enormes bíceps – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿o quizás a esto?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – continuo, esta vez mostrando sus poderosos triceps mientras sacaba el pecho – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿probablemente te estes refiriendo a esto, o esto otro?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dijo seguidamente mientras contraía su abdomen reforzando aun mas aquellos cuadritos marcados y luego las piernas que parecían explotarían en cualquier instante. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, pues la verdad es que no, aunque no lo creas, todo este glamour es natural, he sido bendecido con buenos genes, aunque por supuesto que entreno, pero no es la razón principal de mi hermosa figura.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Me acerque hasta mi maestro, quedando a poco menos de 2 metros de distancia de él, y juntando los brazos hacia mis costados realice una reverencia. Después, levante la cabeza y al ver que mi maestro sonreía levante mi brazo derecho con la palma de la mano abierta devolviendo igualmente la sonrisa y esperando me concediera aquel saludo mas informal. Para mi buena suerte si que lo hizo, manteniendo ambos aquellas sonrisas que estaban llenas de dientes afilados.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ya que estas aquí por al menos un tiempo más, ¿te gustaría aprender otra técnica del Gyojin karate?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– me pregunto el maestro Trident mirándome crípticamente, casi estudiando la reacción de su estudiante, mientras se pasaba la lengua por los dientes – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ha decir verdad, muchos aprendices del Gyojin karate dejan su entrenamiento hasta el punto que tu has alcanzado, pero es la primera vez que siento que alguien es capaz de llegar a dominar esta otra técnica la cual, aunque tu estilo de pelea esta más enfocado en ataques cuerpo a cuerpo, requiere de mayor grado de Fuerza y Agilidad para poder dominarla.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Me quede un momento sin contestar, pensativo, mirando fijamente a la corona que portaba mi maestro como si esta tuviera la respuesta a la pregunta que me había planteado. Por supuesto que quería aprender una nueva técnica del Gyojin karate, pero el hecho de que mi maestro haya matizado la necesidad de Fuerza y Agilidad me daba a entender que Trident Glam esperaba que lo considerara seriamente, no que simplemente saltara de alegría ante la idea de aprender nuevamente bajo la tutela del Gyojin Apex sin ninguna consideración de por medio.</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Antes de contestar a su pregunta maestro, me gustaría saber más sobre el Gyojin karate, ¿me podría sacar de la oscuridad en la que me encuentro respecto a este tema?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dije con voz calmada, liberando la mano de mi maestro y tomando una pose seria. Tenía ciertas reservas sobre la forma en que planteo la pregunta, no quería sonar pedante, tan solo quería demostrarle que tenía la capacidad mental que se necesita dominar para tan solo aspirar a ser un aprendiz decente del Gyojin karate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Encantado de sacarte de las profundidades de ese océano en la que tu entendimiento sobre el Gyojin karate se encuentra, alumno.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Trident, cambiando por completo su actitud y tono de voz, mientras le miraba de forma pícara, casi burlona, como si intentara imitar mis gestos y postura.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Por supuesto que se iba a dar cuenta”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – pensé sin decir nada más, esperando pacientemente a que el maestro continuara, manteniendo la sonrisa que este agradable momento reflejaba en mi cara.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Como ya sabes”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – acentuó Trident Glam, dejando de lado el tono de voz pícaro mientras se acomodaba la corona sobre la cabeza con ambas manos – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“El secreto del Gyojin karate radica en el dominio del agua en las inmediaciones de un usuario, usando su poder para enviar poderosas ondas que impactan el agua dentro del cuerpo de un oponente. Debido a que cada ser tiene un alto porcentaje de agua dentro de su cuerpo.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – prosiguió Trident – </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Grandes maestros también mostraron que este estilo de pelea se puede usar de manera efectiva fuera del agua, ya que se puede manipular el agua de la atmósfera y usarla para atacar. Este arte marcial nació en la Isla Gyojin, específicamente en el Dojo del karate Gyojin, y existimos pocos maestros dispersos por el mundo dispuestos a pasar los conocimientos en este estilo de pelea a aquellos quienes estén interesados en aprenderla. En realidad, no es necesario ser Gyojin para aprender este estilo, pero sólo nosotros los Gyojin podemos usar su efectividad al 100%.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Esta revelación me dejo en estado de shock haciendo que casi me atragante con el montón de baba que estaba a punto de tragar pues se había acumulado en mi garganta, por alguna razón a la cual no le busque explicación.</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Entonces, cualquiera puede aprender el Gyojin karate? ¿Incluso los humanos? ¿Incluso los piratas?” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– pregunte alarmado, poniendo énfasis en su última pregunta. Estaba claro que mi rencor por los piratas estaba lejos de ser olvidado.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es correcto, cualquiera puede aprender estas técnicas. Y, adelantándome a lo que seguramente estás pensando, la respuesta es sí, he enseñado estas técnicas a humanos, algunos de los cuales se convirtieron en piratas eventualmente. Esto es algo que seguiré haciendo para futuros interesados en el Gyojin karate, particularmente con los humanos porque soy de la idea de que esta es una forma en la que ambas razas podemos llegar a convivir.”</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Contesto Trident Glam sin alterarse, mientras imitaba diferentes posturas del gyojin karate como si estuviera en medio de una lección. Pero yo sabía que estaba nadando en corrientes peligrosas, tendría que ser cuidadoso con mis siguientes palabras. Ambos quedamos en silencio por un tiempo. Tras retomar la calma, respirando lentamente y contando hasta tres mentalmente, logre controlar mis emociones que amenazaban en emerger como lava de un volcán en erupción cosa que seguro hubiera sido contraproducente.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Agradezco su honestidad, maestro.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– dije, rompiendo el silencio de forma calmada, a lo cual proseguí no sin antes soltar un suspiro – </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Pensaba que me causaría conflicto saber que mi maestro podría potencialmente darles armas a mis enemigos, pero esta forma de pensar es errónea. Usted no decide quien será mi enemigo y quien no. Sería injusto e ilógico de mi parte que le atribuyera esta responsabilidad. Yo también he sido honesto con usted, y aunque en mi mente mi camino antes estaba plagado de venganza y odio, usted vio más allá de esto y me acogió como su aprendiz a pesar de todo. Creo completa y ciegamente en usted maestro.”</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Trident soltó un grito de triunfo mientras dramatizaba como había ganado aquella lección imaginaria que estaba impartiendo.</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Veo que nos entendemos Fuguwu. Como te comentaba, el Gyojin karate es un estilo de combate que se especializa en utilizar y dominar el agua para atacar y defenderse.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– prosiguió mi maestro, teniendo un ligero cambio en su tono de voz siendo este un poco más alegre nuevamente. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“</span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Existen al menos 10 técnicas en el Gyojin karate, <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">y una extra, </span>que deben ser dominadas para poder considerarse un maestro de este estilo de pelea. Para realmente poder dominar las técnicas cuerpo a cuerpo que más se acoplan a tu estilo de pelea, esta vez debes aprender la técnica Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas») la cual es incluso capaz de derrotar a tus enemigos de un solo golpe. El Samegawara seiken («Verdadero golpe de tiburón de tejas») es estrictamente un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">puñetazo </span>que manipula el vapor de agua para que el golpe atraviese al oponente.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Mientras escuchaba detenidamente la explicación de mi maestro, me empecé a sentir anonadado. Era increíble que una técnica así existiera, solo necesitaba aprovechar y saber manipular el vapor de agua, cosa que existe siempre en el ambiente. Seguro el sudor serviría igualmente, o mejor aún, el veneno que se secreta de sus nudillos con forma de pico característicos del Gyojin pez globo.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Ahora entiendo porque se necesita <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Fuerza y Agilidad </span>para dominar dicha técnica maestro, es una técnica increíble.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– afirme con voz emocionada por la idea de poder disparar lo que básicamente serían balas de veneno, cosa que claramente no practicaría frente a Trident para evitar tener que prometer algo que no cumpliría igualmente en el futuro.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Decidido, a partir de mañana iniciamos el entrenamiento, estoy convencido que dominaras la técnica antes que pase el temporal. Ya luego hablamos sobre el tema que te trajo de regreso, ósea yo.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Trident Glam volviéndose a colocar la corona sobre su cabeza pues se había movido tras la lección imaginaria que había impartido.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¡Claro que sí, maestro!”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – dije asombrado, se me había olvidado completamente de la razón inicial por la que había regresado, absorto en la emocionante idea de aprender una nueva técnica del Gyojin karate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No te preocupes, enfócate en tu entrenamiento y ya te iré dando detalles de mi grandiosidad, en realidad ya has presenciado de esta escultural figura y mi cara angelical, así que ya vas de ganancia. Un problema a la vez.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– concluyó mi maestro.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entendido maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – asevere con energía.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Este segundo entrenamiento comenzaba con un aire diferente. No era mi primera vez en estas ruinas ni bajo la tutela de Trident Glam, pero esta ocasión tenía un propósito aún más profundo, debía conocer mejor a mi maestro y dominar una nueva técnica, todo en tiempo récord. Debía perfeccionar mis habilidades, y Trident, con su sabiduría, había decidido que era el momento adecuado para enseñarme una técnica que requería un nivel avanzado de control, el Samegawara seiken. En la primera mañana tras mi regreso, me presente nuevamente ante Trident en el mismo lugar en ruinas donde había aprendido el Yonsenmaigawara seiken. Esta vez, sin embargo, la atmósfera era diferente. Las sombras que se desprendían de los pilares de las ruinas parecían más alargadas, como si alguien hubiera pasado toda la noche montando un escenario colgando luces en el techo para que las lecciones parecieran una puesta en escena. A pesar de lo extraño que podría sonar la situación, me sentía más en sintonía con este entorno de lo que había llegado a imaginar, mi cuerpo y mente afinados por semanas de reflexión tras su primer entrenamiento.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Trident, en esta nueva faceta que me mostraba de maestro, me explico de forma breve que siempre había querido tener la oportunidad de participar en una obra de teatro, y por eso puso la zona de entrenamiento como una puesta en escena.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has regresado buscando perfeccionar tus ataques." </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">dijo Trident Glam, apagando las luces del escenario, manteniendo solo una de ellas prendida la cual le enfocaba directamente. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Y sé que estás listo para aprender una de las técnicas más difíciles de nuestro arte. Esta técnica no solo pondrá a prueba tu fuerza, sino que te enseñará a usar el agua no como un torrente, sino como una herramienta de destrucción interna."</span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Tras decir esto, cambio las luces del escenario esta vez manteniendo una segunda luz enfocada directamente en donde me encontraba parado, como si fuera mi línea de entrada a la escena que había montado. El Yonsenmaigawara seiken me había dado la fuerza y confianza que necesitaba para enfrentarme a enemigos poderosos, pero sabia que el Samegawara seiken sería diferente. Me permitiría convertir el vapor de agua en un arma que dependía de su habilidad para controlar cada pequeño movimiento, desde el lanzamiento del golpe hasta su impacto. Por lo que, sin dudarlo, di un paso al frente y adopté una posición de combate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Las primeras horas del entrenamiento fueron sorprendentemente lentos. Había esperado que Trident me empujara rápidamente hacia los movimientos avanzados, pero en lugar de eso, el maestro me llevó a un pequeño claro fuera de las ruinas, donde un arroyo artificial que imaginaba él había construido corría suavemente entre las rocas.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Antes de poder lanzar usar este ataque con precisión, debes primero aprender a entenderlo." </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">me dijo Trident. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El agua no solo fluye sin control; puede ser guiada, moldeada y utilizada en su forma más pura. Tu tarea, Fuguwu, es aprender a sentir cada gota de agua como una extensión de tu propio cuerpo."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Ok, demasiado teatral quizás. Esta afirmación, especialmente la parte de entender el agua, me irrito ligeramente puesto que, siendo un Gyojin al igual que mi maestro, por supuesto que entendía el agua. Por un momento pensé en reclamar y entrar en discusión, pero rápidamente borré esa idea de mi cabeza. Estaba aprendiendo a no saltar conclusiones, particularmente si estaba siendo enseñado por alguien como el maestro Trident Glam. </span></span><span style="color: #a02b93;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entendido maestro”, </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">contesté sin rechistar.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Durante esas primeras horas, pase la mayoría del tiempo en el arroyo, con las manos sumergidas en el agua. El ejercicio parecía simple a primera vista: mover las manos lentamente, sintiendo la corriente, observando cómo reaccionaba el agua a cada pequeño gesto. Pero a medida que avanzaban los minutos, me di cuenta de la dificultad real del ejercicio. Necesitaba no solo mover el agua, sino sentir su flujo, entender cómo la más mínima alteración en la presión de mis dedos cambiaba su dirección y velocidad. Era parecido de cierta forma a lo que se hacia con el haki y la energía, solo que esa era mi energía, y esta no es mi agua.  El objetivo de Trident era que comprendiera cómo controlar el agua sin esfuerzo visible. El maestro me explicaba que Samegawara Seiken no era una cuestión de fuerza, sino de agilidad también. Era como un arquero que, antes de disparar una flecha, debe estar en completa sincronía con su objetivo. Al terminar esta primera fase del entrenamiento, me surgió curiosidad sobre cómo se diferencia el entrenamiento del Gyojin karate entre las diferentes razas de seres que buscan aprenderla.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro, cuando ha tomado a alumnos de otras razas bajo su manto para aprender el Gyojin karate, ¿es diferente el tipo de entrenamiento que ellos realizan?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, pregunte con un tono un poco apenado, manteniendo el enfoque sobre la tarea que traía entre manos.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Lamento tener que ser ambiguo Fuguwu, pero me atrevo a decir que la respuesta es tanto si como no”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó mi maestro con aquella teatralidad que ahora le caracterizaba. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es innegable que a nuestra raza se les facilita más entender varios conceptos del Gyojin karate por su estrecha relación con el agua. He igualmente, y seguramente por la misma razón, lo llegamos a perfeccionar más que otras razas.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> – continuo Trident con su monólogo haciendo gestos exagerados y caminando de un lado al otro. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Sin embargo, he de confesar que he visto a muchos usuarios del Gyojin karate de nuestra raza tener menos control de las técnicas sobre lo que he visto dominan humanos, skypeanos, tonttata, por nombrar unos cuantos”.</span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Entiendo; creo que debo aprender sobre otras razas y sobre todo no subestimar a mis rivales independientemente de su origen, ¿le comenté que hay un tonttata en mi división?”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, respondí animado recordando a Ryze y a los demás. El maestro Trident asintió en silencio y ambos continuamos con el entrenamiento que nos traía a este punto. Después de un tiempo, Trident llevó el entrenamiento a un nuevo nivel. Había aprendido a manipular el flujo del agua en el arroyo, pero ahora debía concentrarme en una tarea mucho más precisa. El maestro colocó un cuenco lleno de agua en una mesa y, frente a él, alineó una serie de pequeñas piedras.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"</span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Tu tarea"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident, </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"es lanzar una sola gota de agua y derribar esas piedras. Cada piedra debe ser golpeada sin que ninguna de las otras se mueva. Esta es Uchimizu en su forma más básica y te ayudara a dominar el Samegawara seiken, debes hacerlo claro sin utilizar el Uchimizu que es otra técnica la cual imagino ya conoces."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El desafío parecía simple, pero cuando intente lanzar la primera gota de agua, la realidad de la tarea se hizo evidente. La gota no tenía suficiente fuerza ni precisión, cayendo inofensivamente al suelo antes de llegar siquiera a las piedras. Tras varios intentos fallidos comprendí que necesitaba más que solo fuerza para lograrlo; debía dominar el control sobre cada aspecto del lanzamiento. Durante las horas siguientes, trabaje incansablemente en perfeccionar mi habilidad para lanzar la gota de agua. Trident me guiaba en cada paso, enseñándome a sentir el peso y la densidad del agua en mi mano antes de lanzarla. Debía concentrarme en cada pequeño movimiento, desde la tensión en mis dedos hasta el ángulo exacto en que liberaba la gota. Con el tiempo y ayuda de mi maestro empecé a mejorar. Mi precisión aumentaba lentamente, y aunque al principio solo lograba golpear una piedra de cada tres intentos, al final del medio día ya era capaz de derribar una piedra con cada gota lanzada. Pero aún quedaba un largo camino por recorrer antes de que pudiese ejecutar Samegawara seiken en una situación real de combate.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Tras un corto descanso, Trident llevó el entrenamiento a un nivel aún más avanzado. Dado que ya había dominado la técnica básica de Samegawara Seiken en un entorno controlado, tocaba ahora aprenderla a usarla en movimiento. El maestro diseñó una serie de ejercicios que implicaban lanzar golpes al aire aprovechando el vapor del agua mientras corría alrededor de ese escenario, esquivaba y saltaba entre obstáculos. El golpe debía ser lanzado con precisión milimétrica, sin importar cuán caótica fuera la situación. Tenía que aprender a mantener el enfoque y control incluso en las condiciones más difíciles. En estos ejercicios, sentí la verdadera dificultad del Samegawara seiken. Cuando mi cuerpo estaba en movimiento, era mucho más difícil concentrarse en el vapor del agua. Mi precisión se veía afectada por la velocidad y el esfuerzo físico, y muchas veces sus lanzamientos fallaban.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Sin embargo, Trident mi alentaba a continuar. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"El agua es fluida, como la música, Fuguwu. Debes aprender a ser igual de flexible, a adaptarte a cualquier cambio en el tiempo que marque la banda. No importa lo que esté pasando a tu alrededor, tu control sobre el agua debe ser constante."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Este ejercicio es demasiado desafiante maestro”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, me queje por un momento, no siempre se puede ser relajado. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No solo necesito la Fuerza para utilizar el vapor del agua, sino que también la Agilidad para atinar al objetivo. Todo esto mientras estoy en movimiento.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es correcto Fuguwu”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, contestó el maestro Trident. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Es de suma importancia que domines esta parte del entrenamiento para poder emplear la técnica en combate. Te aseguro que tus objetivos, por no llamarles enemigos, no serán blancos estáticos. Particularmente si son piratas.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> El maestro Trident dijo esta última frase con un tono que me sonó como una invitación de desafío, no de forma grosera o pretenciosa, sino alentándome a aceptar el desafío y superarlo. Inspirado por las palabras del maestro, entrene aún más duro. Cada hora que pasaba, los ejercicios se volvían más complejos, y mi cuerpo, aunque cansado, se adaptaba a los nuevos desafíos. Al final la tarde ya era capaz de lanzar Samegawara seiken en cualquier situación: en movimiento, mientras esquivaba ataques imaginarios, y con una precisión que había sido inalcanzable al principio del entrenamiento.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Fue durante esta fase del entrenamiento que me di cuenta de que sería muy viable el utilizar Samegawara seiken con mi veneno, sin embargo, presentaría un gran desafío. El principal problema que notó es que la densidad del veneno es diferente al del agua, así como su viscosidad, y otros atributos físicos y químicos de ambos líquidos, por lo que debería trabajar en esto. Durante esa última tarea, me toco enfrentar pruebas aún más exigentes. Trident organizó desafíos donde debía lanzar Samegawara seiken desde diferentes ángulos y posiciones inusuales, a veces en medio de intensas simulaciones de combate. No solo debía mantenerse en control de la técnica, sino también evitar cualquier tipo de distracción que afectara su enfoque. Una de las pruebas más difíciles fue una sesión donde Trident me llevó a un área de las ruinas llena de niebla espesa. Allí, debía detectar las pequeñas gotas de agua en el ambiente y lanzarlas con precisión a objetivos ocultos en la oscuridad. La visibilidad era nula, pero el objetivo de la prueba era que aprendiera a sentir el agua sin depender de mis ojos y tomando en cuenta que no podía usar el haki de observación, era todo un desafío. Debía confiar en mis otros sentidos y en su capacidad de conectar con su entorno de una manera profunda.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Dominar esta técnica es imposible”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, exclame con frustración, pues quedaba poco para que terminara el día. </span></span><span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“No entiendo como debo ser capaz de detectar las gotas en el ambiente. No es tan tangible como lo es el agua en un arroyo, riachuelo o lago. Ni que decir del agua de mar.”</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Fuguwu, recuerda que el agua se encuentra en todos lados, en todos los seres, en todo el ambiente”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo pacientemente el maestro Trident, ajeno a su nuevo comportamiento. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Esta parte del entrenamiento es vital para poder dominar el Samegawara seiken a la perfección. Estoy seguro de que te encontraras en múltiples situaciones donde no dispondrás de una fuente de agua directa a la cual acudir para realizar la técnica. Es, por tanto, de vital importancia que aprendas a detectar la presencia del agua en el ambiente.”, </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">sentenció Trident.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Aunque los primeros intentos fueron desastrosos (fallaba constantemente, incapaz de localizar los objetivos en la niebla), con la orientación paciente de Trident, comencé a entender la clave del ejercicio, era cuestión de concentración y adaptabilidad. El agua, como me había enseñado mi maestro, fluía en cualquier situación, y yo debía aprender a hacer lo mismo. Después de horas de esfuerzo, finalmente logre lanzar un golpe usando el Samegawara seiken con éxito, golpeando a mi objetivo oculto en la niebla con precisión.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Gowowo wowo ¡Lo he conseguido!”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, celebre con emoción.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Felicidades Fuguwu, has trabajado muy duro y tus esfuerzos han pescado resultados”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident saltando de un lado al otro, más feliz que yo al parecer de haber completado el entrenamiento. </span></span><span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Seguro que tienes el potencial para aprender a usar el Haki de Observación a un nivel más avanzado”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, comento Trident observándome detenidamente.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“¿Haki aún más avanzado? No lo creo, he conseguido algo nuevo con el de armamento, pero no con el de observación, es muy complicado”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, exclame un poco cansado tras el esfuerzo de todo el día, lo que menos necesitaba era una segunda puesta en escena esta vez enfocada con el haki.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“El Haki, estimado alumno, se encuentra en todos los seres al igual que el agua en el ambiente como bien ya sabrás. Sin embargo, como bien indicas, me temo que es demasiado pronto para mejores tu haki de observación, continua tu entrenamiento pues te aseguro que tienes potencial”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident terminando la conversación de forma abrupta, como quien cerrara el telón de una escena a la que no tenía acceso aún.  </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Intrigado, tome nota mental de sus palabras, quizás de nuevo estaba sobre pensando las cosas. Seguro que en mis siguientes encuentros con sus compañeros de división podría discutir si creían que era posible para mi alcanzar un estado de dominio mayor al haki de observación. Cuando llegó la noche recogí mis pocas cosas y me preparé para marchar de regreso al cuartel de la marina. De igual forma, Trident me observó con satisfacción, al parecer había estado a la altura de sus expectativas. Sabía que yo, su alumno, estaba listo para seguir adelante, y también sabía que mi viaje junto con mis compañeros de división en la marina me llevaría a enfrentar nuevos desafíos.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">En la mañana, después de un desayuno particularmente grande, Trident me llevó al borde del archipiélago, donde una vieja barca descansaba sobre las ahora calmadas aguas marinas. Aunque desgastada por el tiempo, la barca estaba bien mantenida, con cuerdas firmes y madera robusta. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"He observado tu crecimiento, Fuguwu"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident, con una sonrisa leve pero sincera. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has dominado el Samegawara seiken, y tu destreza ha alcanzado un nivel digno de los mejores guerreros del Gyojin karate. Entiendo que tu viaje debe continuar, es hora de que continúes tu camino junto con tus nakamas, pero si lo ves a bien, me gustaría despedirte hasta la orilla del cuartel."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Mire la barca y luego a mi maestro. Ahora entendía porque el maestro Gyojin me había acompañado hasta este punto. Juraba que aún me quedaban al menos un par de horas más de camino solitario, si no es que incluso un día completo, para poder proseguir mi camino cosa que no me apetecía demasiado. Sabía lo que este gesto significaba. Trident me estaba entregando algo más que su tiempo y compañía; me estaba dando su amistad cosa que valía muchísimo más que cualquier técnica del mundo.</span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Maestro, muchas gracias por todas las lecciones, prometo que su paciencia y dedicación le serán recompensadas con un alumno que lleve su nombre, y el del Gyojin karate, a ser reconocido en todo el mundo. Espero nuestra amistad perdure más allá de nuestros días.”</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dije con determinación. </span></span><br />
<span style="color: #156082;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Has aprendido mucho, Fuguwu"</span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">, dijo Trident, observando el horizonte. </span></span><span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">"Pero recuerda que el viaje del guerrero nunca termina. El dominio de la técnica es solo una parte; el verdadero desafío será siempre mantener la calma interior."</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">Asentí y subí a la barca, sintiendo que no solo estaba partiendo hacia un nuevo destino físico, sino también hacia un nuevo capítulo en mi vida. Después de que Trident montara en la barca partimos de esta zona del archipiélago, llevando conmigo las lecciones que había aprendido durante el entrenamiento. Había perfeccionado el Yonsenmaigawara seiken y, ahora, Samegawara seiken, dos técnicas que lo definían como un guerrero más completo y más en sintonía consigo mismo. El maestro Trident Glam había desempeñado un papel crucial, no solo como instructor, sino también como guía para que encontrara el equilibrio entre mis emociones y mi fuerza física. Mientras las olas nos llevaban hacia la zona de manglares donde se encontraba el cuartel general de la marina, platicaba con mi maestro sobre lo que había aprendido, no solo en términos de combate, sino recordando todos los errores ahora con risas y burlas como se llevan dos amigos que se conocen de años. Sabía que la venganza por lo ocurrido a Fugowo seguía acechando en mi corazón, pero las enseñanzas y la amistad de Trident me habían mostrado que debía ser paciente, que actuar por impulso solo me llevaría al caos.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El viaje de regreso solo duró un par de horas, bendita barca, hubiera tomado días a pie asumiendo que no me encontrara con problemas de por medio. La imagen de Fugowo, mi hermano mayor, aparecía en mi mente una y otra vez. Siempre había sentido una profunda culpa por el destino de mi hermano, secuestrado y esclavizado por mi imprudencia. Esa culpa había alimentado mi deseo de convertirse en un guerrero fuerte, y ahora, con dos técnicas poderosas a mi disposición, debía decidir cómo utilizar mi fuerza. El maestro Trident me había advertido sobre los peligros de actuar con resentimiento en el corazón. Yo había escuchado sus palabras, y aunque sabía que tenía razón, también sentía que mi responsabilidad hacia Fugowo me empujaba en la dirección contraria. Pero ahora, despidiéndome de mi maestro en medio del vasto océano, mis pensamientos tomaban una claridad que antes no tenía. Debía mantener mi misión enfocada en mi crecimiento personal y encontrar mi propio camino antes de buscar rescatar a Fugowo.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Gracias por todo maestro, no, amigo, espero poder visitarle de nuevo antes de partir del archipiélago.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– me despedí con sentimientos encontrados de tristeza y alegría.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">“Cuando quieras, my besto friendo, eres bienvenido cuando gustes.” </span></span><span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">– contesto Trident despidiéndose, dejándome ver por última vez aquellos músculos impactantes, la corona brillando con los últimos rayos del sol cayendo sobre el océano.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">El viaje de regreso había sido solo el comienzo de un capítulo aún más grande. Estaba preparado para lo que viniera, con la certeza de que cada técnica, cada lección aprendida en el archipiélago Sabaody me estaba fortalecido para enfrentar los desafíos que el destino me tenía reservado.</span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span><br />
<span style="color: #0f0f0f;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[FIC] [Pasado]- La anciana]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1577</link>
			<pubDate>Fri, 07 Feb 2025 09:01:57 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=389">James Brando</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1577</guid>
			<description><![CDATA[Llevo unas semanas durmiendo mal, intentando descansar el espíritu. No quiero ser el típico que actúa en base a sus experiencias oníricas o que confía en la magia de viejas videntes. Pero soy firme creyente del destino y la gravedad. Y sé leer las señales cuando las tengo en frente. El problema es cuando no soy capaz de interpretar lo que me dice el universo o cuando todo apunta a una desgracia. Deja que te cuente:<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Memorias de James</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Salí a pasear con toda la tranquilidad del mundo. Necesitaba escapar del cuartel a cualquier precio y tomar un poco el aire. El entrenamiento físico me tenía exhausto y necesitaba dejar de forzar amabilidad con el resto de la división. Soy el mejor con las habilidades sociales, pero como con todo, acabo teniendo un límite. <br />
Fuera del desahogo que requería en ese momento, también soy amante de la exploración y los paseos largos. Por todos es sabido. Me gusta analizar el entorno y la fauna de los distintos lugares que recorro.  Así pues, tenía la excusa perfecta para fugarme unas horas. No era consciente de que aquella escapada cambiaría mi destino para siempre.<br />
Apenas hacía sol. Las nubes lo tapaban por completo. El tono gris inundaba el manglar al completo, y parecía afectar al ímpetu de todos. Me propuse entonces acercarme a la población aquella, la que nos dió tan "calurosa" bienvenida semanas atrás. Quería poder ver de primera mano aquellas gentes, comportándose sin el fanatismo irracional de la primera vez. Sin el pelotón y vestido de paisano. Estaban acostumbrados a ver marines por la cercanía al cuartel y yo no era nadie relevante. Era una buena oportunidad.<br />
Mi primera parada fue en la entrada de la urbe por el mismo camino que tomé en un inicio. Antes de entrar en la ciudad, sentí como una especie de impulso. Un sentimiento negro que me invitaba a alejarme, pero a la vez me atraía, como si de gravedad se tratara. Si tan solo hubiera estado atento a las clases de la Comodoro y hubiera aprendido a dominar mi Stand de observación, tal vez podría haber entendido a qué me iba a enfrentar. Pero por lerdo y por confiado, me adentré sin valorar correctamente la situación.<br />
Una vez dentro, pude llegar a la calle principal con facilidad. Era ampliamente más ancha que las demás, con una decena de ramificaciones en distintos callejones y pasillos oscuros. También se notaba la afluencia de gente considerablemente. No había una marea de personas como aquella vez, pero si que se notaba movimiento. Más de lo que estoy acostumbrado. Tenías mercaderes en las plantas bajas de los edificios, llamando la atención de todo aquel que se le aproximara y ofertando sus productos. Podías encontrar de todo. Desde alimentos autóctonos como importados, artilugios del día a día, rarezas de los rincones más recónditos del globo... Sabía de buena mano que en aquel archipiélago podías encontrar hasta esclavos si sabías buscar, pero quizás por la proximidad al cuartel, evitaban ese tipo de trata. La gente de a pie, por su parte, avanzaba y se paraba a cada segundo. Pareciera que fueran a trompicones. Tenías que tener la atención y los reflejos al máximo para no chocarte a cada rato. Los nativos parecían tener la técnica dominada, pero yo tropecé con más de uno. <br />
Nada llamaba mi atención. Era un paseo agradable, pero nada conseguía atraparme. Estuve a punto de darme media vuelta, hasta que volví a sentir una enorme presión en el pecho. Me sentía observado. Empecé a girarme, negitoso, buscando nervioso a alguien que pudiera estar acechándome, sin éxito. Tenía el bello completamente erizado y mi melena despuntaba. Olfateaba de un lado al otro y mis orejas felinas parecían un radar, moviéndose independientemente la una de la otra intentado encontrar señal. Entonces la vi. Como si un espectro tomara forma frente a mi, una mano se dibujó en un callejón tan oscuro como una noche sin estrellas. La mano, reseca y arrugada, parecía flotar en la oscuridad. Con su dedo índice me señaló directamente. Yo estaba paralizado, con sudores fríos. Todo a mi alrededor seguía su curso, nadie pareciera estar dándose cuenta de tal escena de horror. Sentía que estaba en una realidad distinta, como en otra dimensión alejado del bullicio de la gran avenida. Entonces la mano dejo de señalarme y, con el mismo dedo índice, empezó a hacer un movimiento repetitivo, acercando la yema de su dedo contra su palma para indicar que entrara en ese pasillo tenebroso.<br />
Tome aire y, cargado de valor, empecé a caminar hacia mi destino. Estaba decidido a enfrentarme a lo que hiciera falta, pero la sensación de lo inhóspito me abordaba con fuera. Una vez dentro del callejón, la iluminación era totalmente distinta. Las sombras alargadas de los edificios impedían cualquier paso de luz ante una callejuela tan estrecha que apenas entraba sin inclinarme. Pero allí estaba. Al final del todo, a pocos metros y sentada en una esquina de paredes de ladrillo mohoso, una mujer de muy avanzada edad clavava una mirada que me veía mi alma. Era muy pequeña incluso para ser una humana, y andaba totalmente encorbada. Su tez era café y su cabello totalmente blanco. Las arrugas y la sequedad de su piel no hacían más que denotar su ya evidente vejez. A su vera portaba un arco y una flecha ornamentada con motivos dorados. <br />
Más relajado, viendo que, vergonzosamente, había sentido miedo por una anciana, retomé una postura altiva y orgullosa. La señora, ni corta ni perezosa, decidió entonces tomar la iniciativa de la convención con una propuesta.<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">-Joven, ¿quiere que lea su futuro?- </span>la voz de la anciana, lejos de ser dulce, pareciera tener cierta condescendencia. Como si la edad la pusiera en una especie de superioridad moral.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-No me hagas perder el tiempo, vieja. Piérdete.- </span>falté al respeto. En el fondo, en ese momento me sentía con el honor dañado y por eso actué así. Solemne. Me ajusté la gorra y me di media vuelta, buscando marcharme.<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">-Respondes con la misma soberbia estúpida que en tus vidas pasadas.- </span>resonó tras de mi, como si un eco se hubiera esparcido entre las paredes y cada ladrillo repitiera a coro su voz. El tono era burlesco, dando a entender que ya me conocía.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-¿¡Qué coño dice!?-</span> me giré, iracundo y perplejo ante tremenda vacilada. Si de primeras ya quería cargar contra ella por la sensación de ridículo, ahora quería hacerlo por duplicado por su comentario, que también suscitaba dudas en mi.<br />
Sin embargo...<br />

				</div>
			</div><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Oye, Sargento, disculpa. Tenemos faena por aquí y...</span>- dice una voz a través del interfono. La voz es de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ñokuyasu</span>, que escucha en el presente mi historia por radio Den Den Mushi cifrado.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Lo siento compañero. No te robo más tiempo hoy...- </span>digo apenado. Tengo ganas de hablar de mis pajas mentales con alguien y con él es con el único con quien tengo confianza. -Nos vemos tío.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-No te pongas así, James. Sabes qu...zzzz. gacha.-</span><br />
No le dejo terminar y voy apagando tanto el den den de comunicación como el de cifrado, el blanco. Me estiro en la cama del camarote, pensativo, y cierro los ojos, a ver si puedo reconciliarme con el sueño aunque sea un poco.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Yare yare daze...-</span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Llevo unas semanas durmiendo mal, intentando descansar el espíritu. No quiero ser el típico que actúa en base a sus experiencias oníricas o que confía en la magia de viejas videntes. Pero soy firme creyente del destino y la gravedad. Y sé leer las señales cuando las tengo en frente. El problema es cuando no soy capaz de interpretar lo que me dice el universo o cuando todo apunta a una desgracia. Deja que te cuente:<br />
<div class='custom-spoiler'>
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						<span>Memorias de James</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<br />
Salí a pasear con toda la tranquilidad del mundo. Necesitaba escapar del cuartel a cualquier precio y tomar un poco el aire. El entrenamiento físico me tenía exhausto y necesitaba dejar de forzar amabilidad con el resto de la división. Soy el mejor con las habilidades sociales, pero como con todo, acabo teniendo un límite. <br />
Fuera del desahogo que requería en ese momento, también soy amante de la exploración y los paseos largos. Por todos es sabido. Me gusta analizar el entorno y la fauna de los distintos lugares que recorro.  Así pues, tenía la excusa perfecta para fugarme unas horas. No era consciente de que aquella escapada cambiaría mi destino para siempre.<br />
Apenas hacía sol. Las nubes lo tapaban por completo. El tono gris inundaba el manglar al completo, y parecía afectar al ímpetu de todos. Me propuse entonces acercarme a la población aquella, la que nos dió tan "calurosa" bienvenida semanas atrás. Quería poder ver de primera mano aquellas gentes, comportándose sin el fanatismo irracional de la primera vez. Sin el pelotón y vestido de paisano. Estaban acostumbrados a ver marines por la cercanía al cuartel y yo no era nadie relevante. Era una buena oportunidad.<br />
Mi primera parada fue en la entrada de la urbe por el mismo camino que tomé en un inicio. Antes de entrar en la ciudad, sentí como una especie de impulso. Un sentimiento negro que me invitaba a alejarme, pero a la vez me atraía, como si de gravedad se tratara. Si tan solo hubiera estado atento a las clases de la Comodoro y hubiera aprendido a dominar mi Stand de observación, tal vez podría haber entendido a qué me iba a enfrentar. Pero por lerdo y por confiado, me adentré sin valorar correctamente la situación.<br />
Una vez dentro, pude llegar a la calle principal con facilidad. Era ampliamente más ancha que las demás, con una decena de ramificaciones en distintos callejones y pasillos oscuros. También se notaba la afluencia de gente considerablemente. No había una marea de personas como aquella vez, pero si que se notaba movimiento. Más de lo que estoy acostumbrado. Tenías mercaderes en las plantas bajas de los edificios, llamando la atención de todo aquel que se le aproximara y ofertando sus productos. Podías encontrar de todo. Desde alimentos autóctonos como importados, artilugios del día a día, rarezas de los rincones más recónditos del globo... Sabía de buena mano que en aquel archipiélago podías encontrar hasta esclavos si sabías buscar, pero quizás por la proximidad al cuartel, evitaban ese tipo de trata. La gente de a pie, por su parte, avanzaba y se paraba a cada segundo. Pareciera que fueran a trompicones. Tenías que tener la atención y los reflejos al máximo para no chocarte a cada rato. Los nativos parecían tener la técnica dominada, pero yo tropecé con más de uno. <br />
Nada llamaba mi atención. Era un paseo agradable, pero nada conseguía atraparme. Estuve a punto de darme media vuelta, hasta que volví a sentir una enorme presión en el pecho. Me sentía observado. Empecé a girarme, negitoso, buscando nervioso a alguien que pudiera estar acechándome, sin éxito. Tenía el bello completamente erizado y mi melena despuntaba. Olfateaba de un lado al otro y mis orejas felinas parecían un radar, moviéndose independientemente la una de la otra intentado encontrar señal. Entonces la vi. Como si un espectro tomara forma frente a mi, una mano se dibujó en un callejón tan oscuro como una noche sin estrellas. La mano, reseca y arrugada, parecía flotar en la oscuridad. Con su dedo índice me señaló directamente. Yo estaba paralizado, con sudores fríos. Todo a mi alrededor seguía su curso, nadie pareciera estar dándose cuenta de tal escena de horror. Sentía que estaba en una realidad distinta, como en otra dimensión alejado del bullicio de la gran avenida. Entonces la mano dejo de señalarme y, con el mismo dedo índice, empezó a hacer un movimiento repetitivo, acercando la yema de su dedo contra su palma para indicar que entrara en ese pasillo tenebroso.<br />
Tome aire y, cargado de valor, empecé a caminar hacia mi destino. Estaba decidido a enfrentarme a lo que hiciera falta, pero la sensación de lo inhóspito me abordaba con fuera. Una vez dentro del callejón, la iluminación era totalmente distinta. Las sombras alargadas de los edificios impedían cualquier paso de luz ante una callejuela tan estrecha que apenas entraba sin inclinarme. Pero allí estaba. Al final del todo, a pocos metros y sentada en una esquina de paredes de ladrillo mohoso, una mujer de muy avanzada edad clavava una mirada que me veía mi alma. Era muy pequeña incluso para ser una humana, y andaba totalmente encorbada. Su tez era café y su cabello totalmente blanco. Las arrugas y la sequedad de su piel no hacían más que denotar su ya evidente vejez. A su vera portaba un arco y una flecha ornamentada con motivos dorados. <br />
Más relajado, viendo que, vergonzosamente, había sentido miedo por una anciana, retomé una postura altiva y orgullosa. La señora, ni corta ni perezosa, decidió entonces tomar la iniciativa de la convención con una propuesta.<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">-Joven, ¿quiere que lea su futuro?- </span>la voz de la anciana, lejos de ser dulce, pareciera tener cierta condescendencia. Como si la edad la pusiera en una especie de superioridad moral.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-No me hagas perder el tiempo, vieja. Piérdete.- </span>falté al respeto. En el fondo, en ese momento me sentía con el honor dañado y por eso actué así. Solemne. Me ajusté la gorra y me di media vuelta, buscando marcharme.<br />
<span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">-Respondes con la misma soberbia estúpida que en tus vidas pasadas.- </span>resonó tras de mi, como si un eco se hubiera esparcido entre las paredes y cada ladrillo repitiera a coro su voz. El tono era burlesco, dando a entender que ya me conocía.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-¿¡Qué coño dice!?-</span> me giré, iracundo y perplejo ante tremenda vacilada. Si de primeras ya quería cargar contra ella por la sensación de ridículo, ahora quería hacerlo por duplicado por su comentario, que también suscitaba dudas en mi.<br />
Sin embargo...<br />

				</div>
			</div><br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-Oye, Sargento, disculpa. Tenemos faena por aquí y...</span>- dice una voz a través del interfono. La voz es de <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Ñokuyasu</span>, que escucha en el presente mi historia por radio Den Den Mushi cifrado.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Lo siento compañero. No te robo más tiempo hoy...- </span>digo apenado. Tengo ganas de hablar de mis pajas mentales con alguien y con él es con el único con quien tengo confianza. -Nos vemos tío.<br />
<span style="color: #00369b;" class="mycode_color">-No te pongas así, James. Sabes qu...zzzz. gacha.-</span><br />
No le dejo terminar y voy apagando tanto el den den de comunicación como el de cifrado, el blanco. Me estiro en la cama del camarote, pensativo, y cierro los ojos, a ver si puedo reconciliarme con el sueño aunque sea un poco.<br />
<span style="color: #c10300;" class="mycode_color">-Yare yare daze...-</span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pr Relativo - Recoleccio] La Tormenta Anticipada]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1571</link>
			<pubDate>Wed, 05 Feb 2025 08:34:44 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1571</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dia 90 de Otoño, Año 14.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipielago Sabaody, Manglar 70.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuartel de la Marina, 1100 horas.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
El viento rugía en el archipiélago Sabaody como si estuviera por llegar una tormenta. <br />
 <br />
Yo me encontraba en el barco de la Marina (un buque acorazado), luego de terminar la serie de ejercicios de entrenamiento las cuales, entre el gyojin karate y el haki de armamento y observación, se había vuelto extenso e intenso. De pie en la cubierta, observaba las aguas agitadas del mar que golpeaban con furia el casco de aquel gigante acorazado, creando una sinfonía caótica y ensordecedora. Para muchos en los Blues, el archipiélago Sabaody era solo un mito o una historia de terror que los mantenía alejados del Grand Line. Pero para mí, esto era más que una leyenda. Era la puerta que me llevaría más cerca de mi objetivo de rescatar a Fugowo, por lo que llevaba semanas motivado.<br />
 <br />
El barco se movía con fuerza bajo mis pies, recordándome el poder indomable del océano. Incluso para un Gyojin como yo, que se sentía en casa en el agua, respetaba el poder del mar. Aunque mi naturaleza acuática me hacía uno con el mar y cada que nadaba podía recordar mi infancia en la isla Gyojin, sabía que no podría enfrentarme solo a estas corrientes furiosas. En alta mar, un buen navegante era la diferencia entre la vida y la muerte.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“El navegante es la brújula viviente de un barco. Sin uno, no importa cuán hábil seas en combate, el océano te tragará sin pensarlo dos veces,” </span>me habían dicho alguna vez, algún compañero el cual ya no recuerdo ni su nombre, mientras viajábamos hacia el Archipiélago Notice. Ahora, estas palabras resonaban en mi mente. Frente a la inmensidad del océano que componía a la zona conocida como el Grand Line, comprendía más que nunca lo vital que era tener a alguien experimentado a cargo.<br />
 <br />
Miré al navegante del barco, no era Apolo, esta vez era un hombre de rostro curtido por el sol y las salpicaduras saladas del mar, que se movía con precisión y confianza. Su voz se escuchaba por encima del tumulto del mar, dando órdenes a la tripulación sin un rastro de duda. Las órdenes del navegante eran prioridad para todos, incluso los de más alto rango, mientras se estaba en el mar. Con cada ajuste de las velas, cada maniobra que dirigía, el barco se mantenía en curso, desafiando las violentas corrientes que intentaban arrastrarlos.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Increíble…” </span>murmuré en voz baja, básicamente para mí mismo, mientras sentía cómo el barco ascendía por la montaña, impulsado por la fuerza de las aguas. A pesar de la tensión en el ambiente y los gritos de la tripulación trabajando para mantener el barco a flote, había una calma en el navegante que nos transmitía a todos los tripulantes una extraña sensación de seguridad. Sin este hombre al timón, cualquiera se daría cuenta de lo fácil que sería perder el control y ser arrastrado a un destino incierto.<br />
 <br />
El navegar en el Grand Line no era solo un desafío físico; era un recordatorio de la fragilidad de la vida en el mar. Aunque la gran mayoría de los Marines estábamos entrenados en el combate y en la resistencia, no podíamos evitar sentir una pequeña dosis de ansiedad. Este no era un campo de batalla donde podíamos depender de los puños y nuestra destreza en combate, ni siquiera habiendo aprendido múltiples técnicas del Gyojin Karate. En estas aguas traicioneras, en las fauces de la naturaleza, nuestra fuerza física quedaba relegada a un segundo plano.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“El verdadero combate en el mar es contra las corrientes, las olas, el viento y la intemperie,” </span>pensé. <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Cada barco tiene en su navegante un guerrero único capaz de sortear los peligros impuestos por la naturaleza viva del océano.”</span><br />
 <br />
Conforme el barco ascendía por la montaña, el viento se hacía más fuerte, y las corrientes amenazaban con empujarnos hacia las rocas que flanqueaban el estrecho camino. Alguien como yo, que había visto la tranquilidad de las profundidades marinas, igualmente se sorprendería ante la violencia de las aguas superficiales. Era una experiencia humillante. Aquí, donde el agua no era aliada de los Gyojin, donde las olas lo empujaban en direcciones impredecibles, comprendía lo vulnerable que era un ser, incluso uno como él. <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“En el mar, el infinito azul como algunos le llaman, no importa qué tan fuerte seas; necesitas a otros para sobrevivir, particularmente ahora que entraremos en el Grand Line,”</span> pensé mientras veía cómo la tripulación y el navegante trabajaban al unísono.<br />
 <br />
Finalmente, tras lo que parecieron horas, la tormenta llego a la “costa” (si así se le puede llamar) del archipiélago levantando las aguas del mar tan alto que parecían montañas con vida, montañas muy enojadas. El mar se calmó momentáneamente mientras pasábamos por “el ojo del huracán”, como si tomara un respiro antes de volver a arremeternos con toda su furia. Una extraña mezcla de alivio y expectación se sintió por unos breves segundos en el ambiente. Sabíamos que la verdadera prueba aún estaba por venir. <br />
 <br />
Con un último crujido de la madera ante el empujón que el viento generaba en la embarcación incluso con las velas replegadas, el barco comenzó a moverse furiosamente de un lado al otro con el nuevo golpe de la tormenta. Las aguas, cada segundo más y más salvajes, nos guiaban hacia adelante y hacia atrás, hacia babor y hacia estribor, aumentando la aceleración de nuestros corazones con cada ascenso y descenso del buque acorazado. Manteniendo la mirada fija en el horizonte, consciente de que este era solo el primer paso de muchos en mi camino a cumplir con mi objetivo y recuperar a Fugowo, contemplaba expectante el ancho mar que se mostraba delante de mí.<br />
 <br />
En ese momento, mientras las aguas comenzaban a calmarse y el navegante soltaba un suspiro de alivio, no pude evitar sentir respeto por aquellos que, aunque no luchaban con sus puños, eran guerreros en su propio derecho. Sin su habilidad para leer el mar, ningún barco sobreviviría a las corrientes traicioneras del Grand Line.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Un buen navegante es tan valioso como cualquier guerrero, incluso más, pues la vida de decenas depende de la habilidad aquellos capaces de timonear el océano,”</span> pensé aun contemplando el horizonte, mientras el viento comenzaba a amainar y el sol se asomaba tímidamente entre las nubes. <br />
 <br />
A medida que el barco de la Marina regresaba a la orilla del Manglar 70 para volverse a anclar, no podía evitar sentir una mezcla de anticipación y calma. Habían pasado varios meses desde que atravesáramos el Reverse Mountain e ingresado al Grand Line y, por fortuna, no habíamos encontrado ningún peligro en el mar. La capa de Kairoseki que revestía el casco del barco hacía imposible que los monstruos marinos se acercaran, una precaución que permitía a toda la Marina viajar sin grandes sobresaltos en lo que a las amenazas del océano respecta, parte de los aportes del científico más reconocido del mundo.<br />
 <br />
Aun así, todos sabíamos que el mar era impredecible, y en cualquier momento las cosas podían cambiar. Era más que se sabido que, al encontrarnos en un barco de la Marina, podríamos ser un blanco constante para piratas o enemigos del Gobierno Mundial (como los Revolucionarios), lo que significaba que siempre había que estar preparado. Además, nuestro destino actual (o al menos el mío), el archipiélago Sabaody, era el punto de cruce de muchos grupos criminales, algunos más sádicos y peligrosos que otros, por lo que cada detalle podía hacer la diferencia entre la vida y la muerte.<br />
 <br />
En lugar de esperar pasivamente el próximo conflicto, decidí centrarme en lo que mejor sabía hacer además de pelear: preparar el equipo médico. Si algo había aprendido desde que me uní a la Marina, era que la preparación era clave para salvar vidas en el campo de batalla. En la pequeña enfermería del barco, me puso manos a la obra. El espacio era reducido pero eficiente, con varias camillas de metal y estantes llenos de suministros básicos: vendas, alcohol, agujas quirúrgicas, y hierbas medicinales que yo mismo había ayudado a recolectar durante mi estancia en la base del G-22 en el Archipiélago Notice que aun llevaba conmigo. Observando todo aquello, sentí una especie de familiaridad. Si bien no había combatido con la tripulación en un enfrentamiento directo, sabía que mi papel como médico sería igual de vital en el caso de ser necesario.<br />
 <br />
La preparación lo es todo. Por lo cual, aunque al final nos fuéramos a separar, durante el trayecto me dedicaba a preparar kits médicos para la tripulación. Los pequeños botiquines médicos que organizaba contenían vendas, agujas, hilo para suturar, pinzas y un pequeño vial de ungüento hecho a base de algas curativas que recogí tiempo atrás. Sabía que, en el calor del combate, la rapidez era esencial. Las heridas debían tratarse de inmediato para evitar que empeoraran y, aunque no esperaba enfrentarme a una batalla en el mar abierto, prefería estar preparado.<br />
 <br />
Mientras trabajaba, me percaté de cómo mi entorno había cambiado desde que comencé este viaje. A pesar de mi naturaleza pacífica, siempre me sentía mejor cuando estaba ocupado. Me permitía controlar la ansiedad que el viaje dentro del Grand Line y la idea que ser parte de la División 21 provocaba. Aunque la Isla Gyojin se encontraba más cerca que nunca, para mí era como si nunca hubiera estado en esta parte del mundo. Igualmente, había oído las historias de sus peligros: mares impredecibles, islas extrañas, meteorología impredecible, criaturas inmensas y piratas que buscaban hacerse de un nombre.<br />
 <br />
Con cada kit médico que preparaba, sentía que estaba haciendo una pequeña contribución a la seguridad de la tripulación. Aunque no eran camaradas cercanos, había una especie de entendimiento entre todos los que viajábamos juntos. En el mar, las rivalidades internas o los egos quedaban en segundo plano. Todos dependíamos unos de otros para regresar a salvo. Mientras envolvía cuidadosamente uno de los viales de ungüento en una fina tela para evitar que se rompiera, un joven marinero entró en la enfermería. Parecía nervioso, y al levantar la vista, me percaté de cómo el muchacho evitaba hacer contacto visual.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“E-esto... el Teniente me pidió que viniera a buscar suministros médicos”</span>, dijo el marinero, con una voz temblorosa.<br />
 <br />
Sin entender la razón de su nerviosismo asentí, y con movimientos fluidos, le entregué un par de los kits que había estado preparando.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Aquí tienes. Asegúrate de que los guarden bien. Nunca sabes cuándo los necesitarás”</span>, aseveré, mirándolo directamente a los ojos.<br />
 <br />
El joven asintió torpemente y se giró para marcharse. No pude evitar preguntarme si ese muchacho estaba listo para lo que podría enfrentar en la Grand Line. Si la figura de un Gyojin, incluso aliado, le ponía nervioso, ¿qué pasaría cuando se enfrentara a peligros reales? <br />
 <br />
Para ser sincero, ni yo mismo sabía si estaba preparado para lo que se avecinaba, pero sabía que prepararme era la única forma de enfrentar lo inesperado.<br />
 <br />
Mientras el barco seguía su curso, me permití un breve descanso. Observé el mar desde la pequeña ventana de la enfermería, las aguas ahora calmas bajo el cielo despejado. Era extraño pensar en lo que podríamos encontrar en cuanto nuevas instrucciones llegaran para explorar otra zona de los manglares o movernos adelante al Nuevo Mundo. Se decía que las condiciones en muchas de las islas del Nuevo Mundo eran extremas, y que la fauna y la flora de cualquier isla podían ser tan mortales como los enemigos humanos. Sabía que la División 21, de la cual ahora formaba parte, era conocida por sus difíciles misiones y la capacidad de operar en condiciones casi imposibles, inimaginables para el Marine promedio.<br />
 <br />
Mientras me volvía a centrar en mis tareas pensé que lo único que podía hacer era intentar estar listo para las múltiples situaciones a las que me enfrentaría en este lado del mundo. Al final del día, esto era lo único que podía controlar: mi preparación. Con ese pensamiento en mente, decidí hacer algo adicional: revisar el equipo quirúrgico del barco. A medida que organizaba el instrumental, me di cuenta de que algunas herramientas estaban desgastadas. Las pinzas y los bisturíes habían visto mejores días. Tomé nota mental de solicitar nuevos suministros cuando llegáramos a puerto. Una vez nos separáramos, no podía permitirse trabajar con equipo que no estuviera en condiciones óptimas.<br />
 <br />
Cerca de terminar el día de trabajo, uno de los encargados de la enfermería se me acerco para registrar todos los botiquines médicos que había fabricado. Estaba tan impresionado con mi labor, que me ofreció quedarme con uno de los botiquines médicos que había fabricado como recompensa. Con cierta falsa modestia, me negué inicialmente a la oferta, comentando que esta era una tarea más dentro de las muchas que se me asignaban en mi día a día, sin embargo, esperaba dentro de mí que me insistiera a tomar dicho botiquín. <br />
 <br />
Para mi fortuna, la insistencia llego tras mi falsa negativa. Asegurándome el encargado que lo reportaría como parte de los recursos asignados a la División 21, me extendió uno de los botiquines que había preparado el cual acepté con agradecimiento. A medida que el sol se acercaba al horizonte, tiñendo el cielo de tonos naranjas y rojos, terminé mi trabajo en la enfermería. Me quité los guantes de trabajo y salí al exterior del barco para disfrutar de un momento de paz. El viento era suave, una caricia sobre la piel, y el sonido del agua contra el casco me resultaba tranquilizador.<br />
 <br />
Mirando al horizonte, supe que el día había sido bien aprovechado. Me sentía satisfecho por haber contribuido, incluso de una manera que no involucraba combate directo o apoyo para hacer la navegación fluida. Sabía que mi verdadero valor no residía solo en mi habilidad para luchar, o en mi nula capacidad de navegar, sino en mi capacidad para mantener a otros vivos, para asegurar que tuvieran una oportunidad de regresar a casa.<br />
 <br />
Cené esa noche junto a los demás soldados, el ambiente relajado por la falta de peligro inmediato. Comí en silencio, mis pensamientos ya centrados en lo que podría esperarnos en el Nuevo Mundo. Pero en ese momento, mientras el barco seguía su curso bajo las estrellas, me sentí agradecido de no ser un ‘lobo de mar solitario’ nunca más.<br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
 <br />
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						<span>Materiales Recolectados</span>
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					<br />
Empleo 2000 de las 2300 palabras del tema para recolectar los siguientes materiales:<br />
200 Hiervas Curativas<br />

				</div>
			</div><br />
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						<span>Objetos Creados</span>
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					<br />
Empleo 200 de las 2200 palabras del tema, y los materiales recolectados, para fabricar los siguientes utensilios:<br />
Botiquín T2 (Mediano) <br />

				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dia 90 de Otoño, Año 14.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Archipielago Sabaody, Manglar 70.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuartel de la Marina, 1100 horas.</span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
</div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
El viento rugía en el archipiélago Sabaody como si estuviera por llegar una tormenta. <br />
 <br />
Yo me encontraba en el barco de la Marina (un buque acorazado), luego de terminar la serie de ejercicios de entrenamiento las cuales, entre el gyojin karate y el haki de armamento y observación, se había vuelto extenso e intenso. De pie en la cubierta, observaba las aguas agitadas del mar que golpeaban con furia el casco de aquel gigante acorazado, creando una sinfonía caótica y ensordecedora. Para muchos en los Blues, el archipiélago Sabaody era solo un mito o una historia de terror que los mantenía alejados del Grand Line. Pero para mí, esto era más que una leyenda. Era la puerta que me llevaría más cerca de mi objetivo de rescatar a Fugowo, por lo que llevaba semanas motivado.<br />
 <br />
El barco se movía con fuerza bajo mis pies, recordándome el poder indomable del océano. Incluso para un Gyojin como yo, que se sentía en casa en el agua, respetaba el poder del mar. Aunque mi naturaleza acuática me hacía uno con el mar y cada que nadaba podía recordar mi infancia en la isla Gyojin, sabía que no podría enfrentarme solo a estas corrientes furiosas. En alta mar, un buen navegante era la diferencia entre la vida y la muerte.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“El navegante es la brújula viviente de un barco. Sin uno, no importa cuán hábil seas en combate, el océano te tragará sin pensarlo dos veces,” </span>me habían dicho alguna vez, algún compañero el cual ya no recuerdo ni su nombre, mientras viajábamos hacia el Archipiélago Notice. Ahora, estas palabras resonaban en mi mente. Frente a la inmensidad del océano que componía a la zona conocida como el Grand Line, comprendía más que nunca lo vital que era tener a alguien experimentado a cargo.<br />
 <br />
Miré al navegante del barco, no era Apolo, esta vez era un hombre de rostro curtido por el sol y las salpicaduras saladas del mar, que se movía con precisión y confianza. Su voz se escuchaba por encima del tumulto del mar, dando órdenes a la tripulación sin un rastro de duda. Las órdenes del navegante eran prioridad para todos, incluso los de más alto rango, mientras se estaba en el mar. Con cada ajuste de las velas, cada maniobra que dirigía, el barco se mantenía en curso, desafiando las violentas corrientes que intentaban arrastrarlos.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Increíble…” </span>murmuré en voz baja, básicamente para mí mismo, mientras sentía cómo el barco ascendía por la montaña, impulsado por la fuerza de las aguas. A pesar de la tensión en el ambiente y los gritos de la tripulación trabajando para mantener el barco a flote, había una calma en el navegante que nos transmitía a todos los tripulantes una extraña sensación de seguridad. Sin este hombre al timón, cualquiera se daría cuenta de lo fácil que sería perder el control y ser arrastrado a un destino incierto.<br />
 <br />
El navegar en el Grand Line no era solo un desafío físico; era un recordatorio de la fragilidad de la vida en el mar. Aunque la gran mayoría de los Marines estábamos entrenados en el combate y en la resistencia, no podíamos evitar sentir una pequeña dosis de ansiedad. Este no era un campo de batalla donde podíamos depender de los puños y nuestra destreza en combate, ni siquiera habiendo aprendido múltiples técnicas del Gyojin Karate. En estas aguas traicioneras, en las fauces de la naturaleza, nuestra fuerza física quedaba relegada a un segundo plano.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“El verdadero combate en el mar es contra las corrientes, las olas, el viento y la intemperie,” </span>pensé. <span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Cada barco tiene en su navegante un guerrero único capaz de sortear los peligros impuestos por la naturaleza viva del océano.”</span><br />
 <br />
Conforme el barco ascendía por la montaña, el viento se hacía más fuerte, y las corrientes amenazaban con empujarnos hacia las rocas que flanqueaban el estrecho camino. Alguien como yo, que había visto la tranquilidad de las profundidades marinas, igualmente se sorprendería ante la violencia de las aguas superficiales. Era una experiencia humillante. Aquí, donde el agua no era aliada de los Gyojin, donde las olas lo empujaban en direcciones impredecibles, comprendía lo vulnerable que era un ser, incluso uno como él. <br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“En el mar, el infinito azul como algunos le llaman, no importa qué tan fuerte seas; necesitas a otros para sobrevivir, particularmente ahora que entraremos en el Grand Line,”</span> pensé mientras veía cómo la tripulación y el navegante trabajaban al unísono.<br />
 <br />
Finalmente, tras lo que parecieron horas, la tormenta llego a la “costa” (si así se le puede llamar) del archipiélago levantando las aguas del mar tan alto que parecían montañas con vida, montañas muy enojadas. El mar se calmó momentáneamente mientras pasábamos por “el ojo del huracán”, como si tomara un respiro antes de volver a arremeternos con toda su furia. Una extraña mezcla de alivio y expectación se sintió por unos breves segundos en el ambiente. Sabíamos que la verdadera prueba aún estaba por venir. <br />
 <br />
Con un último crujido de la madera ante el empujón que el viento generaba en la embarcación incluso con las velas replegadas, el barco comenzó a moverse furiosamente de un lado al otro con el nuevo golpe de la tormenta. Las aguas, cada segundo más y más salvajes, nos guiaban hacia adelante y hacia atrás, hacia babor y hacia estribor, aumentando la aceleración de nuestros corazones con cada ascenso y descenso del buque acorazado. Manteniendo la mirada fija en el horizonte, consciente de que este era solo el primer paso de muchos en mi camino a cumplir con mi objetivo y recuperar a Fugowo, contemplaba expectante el ancho mar que se mostraba delante de mí.<br />
 <br />
En ese momento, mientras las aguas comenzaban a calmarse y el navegante soltaba un suspiro de alivio, no pude evitar sentir respeto por aquellos que, aunque no luchaban con sus puños, eran guerreros en su propio derecho. Sin su habilidad para leer el mar, ningún barco sobreviviría a las corrientes traicioneras del Grand Line.<br />
 <br />
<span style="color: #7030a0;" class="mycode_color">“Un buen navegante es tan valioso como cualquier guerrero, incluso más, pues la vida de decenas depende de la habilidad aquellos capaces de timonear el océano,”</span> pensé aun contemplando el horizonte, mientras el viento comenzaba a amainar y el sol se asomaba tímidamente entre las nubes. <br />
 <br />
A medida que el barco de la Marina regresaba a la orilla del Manglar 70 para volverse a anclar, no podía evitar sentir una mezcla de anticipación y calma. Habían pasado varios meses desde que atravesáramos el Reverse Mountain e ingresado al Grand Line y, por fortuna, no habíamos encontrado ningún peligro en el mar. La capa de Kairoseki que revestía el casco del barco hacía imposible que los monstruos marinos se acercaran, una precaución que permitía a toda la Marina viajar sin grandes sobresaltos en lo que a las amenazas del océano respecta, parte de los aportes del científico más reconocido del mundo.<br />
 <br />
Aun así, todos sabíamos que el mar era impredecible, y en cualquier momento las cosas podían cambiar. Era más que se sabido que, al encontrarnos en un barco de la Marina, podríamos ser un blanco constante para piratas o enemigos del Gobierno Mundial (como los Revolucionarios), lo que significaba que siempre había que estar preparado. Además, nuestro destino actual (o al menos el mío), el archipiélago Sabaody, era el punto de cruce de muchos grupos criminales, algunos más sádicos y peligrosos que otros, por lo que cada detalle podía hacer la diferencia entre la vida y la muerte.<br />
 <br />
En lugar de esperar pasivamente el próximo conflicto, decidí centrarme en lo que mejor sabía hacer además de pelear: preparar el equipo médico. Si algo había aprendido desde que me uní a la Marina, era que la preparación era clave para salvar vidas en el campo de batalla. En la pequeña enfermería del barco, me puso manos a la obra. El espacio era reducido pero eficiente, con varias camillas de metal y estantes llenos de suministros básicos: vendas, alcohol, agujas quirúrgicas, y hierbas medicinales que yo mismo había ayudado a recolectar durante mi estancia en la base del G-22 en el Archipiélago Notice que aun llevaba conmigo. Observando todo aquello, sentí una especie de familiaridad. Si bien no había combatido con la tripulación en un enfrentamiento directo, sabía que mi papel como médico sería igual de vital en el caso de ser necesario.<br />
 <br />
La preparación lo es todo. Por lo cual, aunque al final nos fuéramos a separar, durante el trayecto me dedicaba a preparar kits médicos para la tripulación. Los pequeños botiquines médicos que organizaba contenían vendas, agujas, hilo para suturar, pinzas y un pequeño vial de ungüento hecho a base de algas curativas que recogí tiempo atrás. Sabía que, en el calor del combate, la rapidez era esencial. Las heridas debían tratarse de inmediato para evitar que empeoraran y, aunque no esperaba enfrentarme a una batalla en el mar abierto, prefería estar preparado.<br />
 <br />
Mientras trabajaba, me percaté de cómo mi entorno había cambiado desde que comencé este viaje. A pesar de mi naturaleza pacífica, siempre me sentía mejor cuando estaba ocupado. Me permitía controlar la ansiedad que el viaje dentro del Grand Line y la idea que ser parte de la División 21 provocaba. Aunque la Isla Gyojin se encontraba más cerca que nunca, para mí era como si nunca hubiera estado en esta parte del mundo. Igualmente, había oído las historias de sus peligros: mares impredecibles, islas extrañas, meteorología impredecible, criaturas inmensas y piratas que buscaban hacerse de un nombre.<br />
 <br />
Con cada kit médico que preparaba, sentía que estaba haciendo una pequeña contribución a la seguridad de la tripulación. Aunque no eran camaradas cercanos, había una especie de entendimiento entre todos los que viajábamos juntos. En el mar, las rivalidades internas o los egos quedaban en segundo plano. Todos dependíamos unos de otros para regresar a salvo. Mientras envolvía cuidadosamente uno de los viales de ungüento en una fina tela para evitar que se rompiera, un joven marinero entró en la enfermería. Parecía nervioso, y al levantar la vista, me percaté de cómo el muchacho evitaba hacer contacto visual.<br />
 <br />
<span style="color: #0f9ed5;" class="mycode_color">“E-esto... el Teniente me pidió que viniera a buscar suministros médicos”</span>, dijo el marinero, con una voz temblorosa.<br />
 <br />
Sin entender la razón de su nerviosismo asentí, y con movimientos fluidos, le entregué un par de los kits que había estado preparando.<br />
 <br />
<span style="color: #a02b93;" class="mycode_color">“Aquí tienes. Asegúrate de que los guarden bien. Nunca sabes cuándo los necesitarás”</span>, aseveré, mirándolo directamente a los ojos.<br />
 <br />
El joven asintió torpemente y se giró para marcharse. No pude evitar preguntarme si ese muchacho estaba listo para lo que podría enfrentar en la Grand Line. Si la figura de un Gyojin, incluso aliado, le ponía nervioso, ¿qué pasaría cuando se enfrentara a peligros reales? <br />
 <br />
Para ser sincero, ni yo mismo sabía si estaba preparado para lo que se avecinaba, pero sabía que prepararme era la única forma de enfrentar lo inesperado.<br />
 <br />
Mientras el barco seguía su curso, me permití un breve descanso. Observé el mar desde la pequeña ventana de la enfermería, las aguas ahora calmas bajo el cielo despejado. Era extraño pensar en lo que podríamos encontrar en cuanto nuevas instrucciones llegaran para explorar otra zona de los manglares o movernos adelante al Nuevo Mundo. Se decía que las condiciones en muchas de las islas del Nuevo Mundo eran extremas, y que la fauna y la flora de cualquier isla podían ser tan mortales como los enemigos humanos. Sabía que la División 21, de la cual ahora formaba parte, era conocida por sus difíciles misiones y la capacidad de operar en condiciones casi imposibles, inimaginables para el Marine promedio.<br />
 <br />
Mientras me volvía a centrar en mis tareas pensé que lo único que podía hacer era intentar estar listo para las múltiples situaciones a las que me enfrentaría en este lado del mundo. Al final del día, esto era lo único que podía controlar: mi preparación. Con ese pensamiento en mente, decidí hacer algo adicional: revisar el equipo quirúrgico del barco. A medida que organizaba el instrumental, me di cuenta de que algunas herramientas estaban desgastadas. Las pinzas y los bisturíes habían visto mejores días. Tomé nota mental de solicitar nuevos suministros cuando llegáramos a puerto. Una vez nos separáramos, no podía permitirse trabajar con equipo que no estuviera en condiciones óptimas.<br />
 <br />
Cerca de terminar el día de trabajo, uno de los encargados de la enfermería se me acerco para registrar todos los botiquines médicos que había fabricado. Estaba tan impresionado con mi labor, que me ofreció quedarme con uno de los botiquines médicos que había fabricado como recompensa. Con cierta falsa modestia, me negué inicialmente a la oferta, comentando que esta era una tarea más dentro de las muchas que se me asignaban en mi día a día, sin embargo, esperaba dentro de mí que me insistiera a tomar dicho botiquín. <br />
 <br />
Para mi fortuna, la insistencia llego tras mi falsa negativa. Asegurándome el encargado que lo reportaría como parte de los recursos asignados a la División 21, me extendió uno de los botiquines que había preparado el cual acepté con agradecimiento. A medida que el sol se acercaba al horizonte, tiñendo el cielo de tonos naranjas y rojos, terminé mi trabajo en la enfermería. Me quité los guantes de trabajo y salí al exterior del barco para disfrutar de un momento de paz. El viento era suave, una caricia sobre la piel, y el sonido del agua contra el casco me resultaba tranquilizador.<br />
 <br />
Mirando al horizonte, supe que el día había sido bien aprovechado. Me sentía satisfecho por haber contribuido, incluso de una manera que no involucraba combate directo o apoyo para hacer la navegación fluida. Sabía que mi verdadero valor no residía solo en mi habilidad para luchar, o en mi nula capacidad de navegar, sino en mi capacidad para mantener a otros vivos, para asegurar que tuvieran una oportunidad de regresar a casa.<br />
 <br />
Cené esa noche junto a los demás soldados, el ambiente relajado por la falta de peligro inmediato. Comí en silencio, mis pensamientos ya centrados en lo que podría esperarnos en el Nuevo Mundo. Pero en ese momento, mientras el barco seguía su curso bajo las estrellas, me sentí agradecido de no ser un ‘lobo de mar solitario’ nunca más.<br />
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						<span>Materiales Recolectados</span>
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Empleo 2000 de las 2300 palabras del tema para recolectar los siguientes materiales:<br />
200 Hiervas Curativas<br />

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						<span>Objetos Creados</span>
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Empleo 200 de las 2200 palabras del tema, y los materiales recolectados, para fabricar los siguientes utensilios:<br />
Botiquín T2 (Mediano) <br />

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