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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Nuevo Mundo]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Tue, 06 Oct 2026 07:53:15 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[Pasado] Relleno]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3553</link>
			<pubDate>Tue, 21 Apr 2026 00:19:08 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=302">Fuguwu</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3553</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 40 de Verano, año 17.<br />
Nuevo Mundo, rumbo a Risky Red.<br />
Eidfrost, camarote asignado, 5:30am.</span></span></div>
<br />
<br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
La infamiliaridad de lo mundano de viajar en jn barco ajeno era terrible. El camarote no era mío, y esa era la sensación que me perseguía cada mañana al despertar en el Eidfrost. Las dimensiones eran perfectas, la cama cómoda, el espacio ordenado. Pero no era el O’Redentor con aquellas paredes de madera conocidas y ese olor familiar por los pasillos. Incluso los crujidos de la madera eran diferentes, sonaban distinto y se sentían irreconocibles, como si caminara con zapatos sumamente cómodos pero que sabía perfectamente que no eran míos. Era una sensación extraña que no externaba pues seguro se me tomaría de ridículo y desagradecido, pues yo mismo lo consideraba así. <br />
<br />
Me levanté con las primeras luces del alba filtrándose por el ojo de buey. Cinco y treinta de la mañana, calculé por la posición del sol. El calor del día de verano empezaba a colarse por las rendijas, diferente al calor volcánico de Mystoria, pero no por eso menos fastidioso. Salí descalzo al pasillo y subí a cubierta. Veinte metros de eslora, ocho de manga. El Eidfrost era más pequeño que el O’Redentor pero bien construido, sólido. Ciento sesenta francotiradores bajo el mando de Karl dormían en los camarotes inferiores. Viktor, Karl y Apolo tenían sus propios camarotes en la misma cubierta que el mío. Me posicioné en la proa, de cara al horizonte carmesí que daba nombre a este mar y comencé mi entrenamiento diario. Expandí mi haki de observación ciento cincuenta metro en todas direcciones. Pan comido. Los francotiradores empezaban a despertar en oleadas. Viktor ya estaba despierto, su presencia inconfundible. Karl también. Apolo seguía durmiendo, su aura tranquila. Reduje el haki a cien metros y comencé con el entrenamiento de armamento sintiendo cómo el haki oscurecía la piel de mis nudillos, reforzaba los huesos, endurecía el tejido. Pasada la primera media hora el sudor empezaba a acumularse en mi frente debido a el calor húmedo del día de verano. Practique el Gyojin Karate, cada técnica ejecutada con la calma que jamás obtendría en combate buscando pulir mi forma, cada golpe conectando con el aire mientras imaginaba la cara de nuestro objetivo pronto a intentar capturar. Mi cuerpo recordaba las lecciones, los años de entrenamiento, las correcciones de mis maestros.<br />
<br />
Dos horas después, terminé con meditación. Sentado en posición de loto en la proa, con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas.<br />
Treinta minutos de silencio mental. Cuando abrí los ojos, el sol ya estaba completamente visible sobre el horizonte siendo las ocho de la mañana, aproximadamente. Bajé a mi camarote, agarré una toalla limpia de mi equipaje y me dirigí a los baños del barco. Agua de mar filtrada, fría, perfecta para lavar el sudor. Luego me vestí con el uniforme de Vicealmirante y subí al comedor que estaba en la cubierta principal, un espacio rectangular de diez metros de largo por seis de ancho con mesas largas de madera donde la tripulación comía por turnos. Llegué justo cuando el primer turno terminaba y el segundo comenzaba.<br />
Desayuné solo en una esquina mientras observaba a los francotiradores mientras comían. Jóvenes en su mayoría, entre veinte y treinta años. Esperaba ser capaz de protegerles a todos durante la misión que teníamos por delante.<br />
<br />
Después del desayuno, decidí conocer mejor a las tropas. Recorrí la cubierta principal deteniéndome cada pocos metros para observar lo que hacían. Un grupo limpiaba rifles en la popa mientras otro grupo practicaba tiro al blanco con barriles flotantes arrastrados por cuerdas a veinte metros del barco. La mezcla de sensaciones que me llegaban gracias al haki de observación era interesante y a la vez inquietante. Podía decir claramente quienes estaban surcando los mares del nuevo mundo por primera vez de aquellos quienes no temían a estas aguas. Continué mi recorrido, deteniéndome brevemente con cada grupo, cruzando palabras con algunos, intentando mantener el animo y la compostura durante su entrenamiento, poco les podía aconsejar pues no era un tirador como ellos pero, desde mi experiencia, al menos les podía recordar lo vital antes de la misión: la preparación. Mantenimiento de armas, entrenamiento, estudio de mapas de Risky Red, alimentarse y dormir bien. A las once de la mañana había terminado mi ronda por lo que me retiré a mi camarote, bebí medio litro de agua de una jarra de agua que alguien había tenido la cortesía de rellenar durante mi ausencia y esperé la hora del almuerzo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 40 de Verano, año 17.<br />
Nuevo Mundo, rumbo a Risky Red.<br />
Eidfrost, camarote asignado, 5:30am.</span></span></div>
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<hr class="mycode_hr" />
<br />
La infamiliaridad de lo mundano de viajar en jn barco ajeno era terrible. El camarote no era mío, y esa era la sensación que me perseguía cada mañana al despertar en el Eidfrost. Las dimensiones eran perfectas, la cama cómoda, el espacio ordenado. Pero no era el O’Redentor con aquellas paredes de madera conocidas y ese olor familiar por los pasillos. Incluso los crujidos de la madera eran diferentes, sonaban distinto y se sentían irreconocibles, como si caminara con zapatos sumamente cómodos pero que sabía perfectamente que no eran míos. Era una sensación extraña que no externaba pues seguro se me tomaría de ridículo y desagradecido, pues yo mismo lo consideraba así. <br />
<br />
Me levanté con las primeras luces del alba filtrándose por el ojo de buey. Cinco y treinta de la mañana, calculé por la posición del sol. El calor del día de verano empezaba a colarse por las rendijas, diferente al calor volcánico de Mystoria, pero no por eso menos fastidioso. Salí descalzo al pasillo y subí a cubierta. Veinte metros de eslora, ocho de manga. El Eidfrost era más pequeño que el O’Redentor pero bien construido, sólido. Ciento sesenta francotiradores bajo el mando de Karl dormían en los camarotes inferiores. Viktor, Karl y Apolo tenían sus propios camarotes en la misma cubierta que el mío. Me posicioné en la proa, de cara al horizonte carmesí que daba nombre a este mar y comencé mi entrenamiento diario. Expandí mi haki de observación ciento cincuenta metro en todas direcciones. Pan comido. Los francotiradores empezaban a despertar en oleadas. Viktor ya estaba despierto, su presencia inconfundible. Karl también. Apolo seguía durmiendo, su aura tranquila. Reduje el haki a cien metros y comencé con el entrenamiento de armamento sintiendo cómo el haki oscurecía la piel de mis nudillos, reforzaba los huesos, endurecía el tejido. Pasada la primera media hora el sudor empezaba a acumularse en mi frente debido a el calor húmedo del día de verano. Practique el Gyojin Karate, cada técnica ejecutada con la calma que jamás obtendría en combate buscando pulir mi forma, cada golpe conectando con el aire mientras imaginaba la cara de nuestro objetivo pronto a intentar capturar. Mi cuerpo recordaba las lecciones, los años de entrenamiento, las correcciones de mis maestros.<br />
<br />
Dos horas después, terminé con meditación. Sentado en posición de loto en la proa, con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas.<br />
Treinta minutos de silencio mental. Cuando abrí los ojos, el sol ya estaba completamente visible sobre el horizonte siendo las ocho de la mañana, aproximadamente. Bajé a mi camarote, agarré una toalla limpia de mi equipaje y me dirigí a los baños del barco. Agua de mar filtrada, fría, perfecta para lavar el sudor. Luego me vestí con el uniforme de Vicealmirante y subí al comedor que estaba en la cubierta principal, un espacio rectangular de diez metros de largo por seis de ancho con mesas largas de madera donde la tripulación comía por turnos. Llegué justo cuando el primer turno terminaba y el segundo comenzaba.<br />
Desayuné solo en una esquina mientras observaba a los francotiradores mientras comían. Jóvenes en su mayoría, entre veinte y treinta años. Esperaba ser capaz de protegerles a todos durante la misión que teníamos por delante.<br />
<br />
Después del desayuno, decidí conocer mejor a las tropas. Recorrí la cubierta principal deteniéndome cada pocos metros para observar lo que hacían. Un grupo limpiaba rifles en la popa mientras otro grupo practicaba tiro al blanco con barriles flotantes arrastrados por cuerdas a veinte metros del barco. La mezcla de sensaciones que me llegaban gracias al haki de observación era interesante y a la vez inquietante. Podía decir claramente quienes estaban surcando los mares del nuevo mundo por primera vez de aquellos quienes no temían a estas aguas. Continué mi recorrido, deteniéndome brevemente con cada grupo, cruzando palabras con algunos, intentando mantener el animo y la compostura durante su entrenamiento, poco les podía aconsejar pues no era un tirador como ellos pero, desde mi experiencia, al menos les podía recordar lo vital antes de la misión: la preparación. Mantenimiento de armas, entrenamiento, estudio de mapas de Risky Red, alimentarse y dormir bien. A las once de la mañana había terminado mi ronda por lo que me retiré a mi camarote, bebí medio litro de agua de una jarra de agua que alguien había tenido la cortesía de rellenar durante mi ausencia y esperé la hora del almuerzo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] La eternidad en una hora]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3488</link>
			<pubDate>Sun, 05 Apr 2026 03:17:11 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
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			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">60 de Verano, Año 17.<br />
9:14, algún lugar del Nuevo Mundo, entre Marineford y Risky red.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font">Mis ojos cerrados mientras amanecía. Mas no divagaba en sueños.<br />
Siempre había disfrutado de la meditación, desde que era niño y lo necesitaba para evadirme de mi hogar, en mitad de un bosque negro entrenando con un wakizashi oxidado. Sin embargo, desde hace unos años se había vuelto una tarea ardua que requería de una concentración exquisita. Mi cabeza parecía no funcionar adecuadamente cuando tenía que pelear al máximo nivel y, sabía, por premonición o por mera deducción, que uno de esos momentos se acercaban. Si la batalla se aproximaba de manera inexorable, necesitaba preparar mi mente y, había decidido retomar el sano hábito en mi camarote, sentado sobre un zafú en posición de seiza mientras toda la habitación se helaba por mi presencia. Transformado, cubierto por el manto blanco, apartaba los pensamientos intrusivos uno a uno con las manos abiertas y relajadas. La marcha de Joe, la ausencia de mis compañeros, la nostalgia de mi hogar, el afecto de madre, la voz de Selene. Algunos pensamientos lógicos, otros no tanto, pero todos llegaban y se marchaban con calma, sin alterarme. Finalmente suspiré y relajé mi cuerpo, reduciendo mi tamaño y volviendo a mi forma natural. El lobo cada vez parecía responder mejor a mi llamado y, sospechaba que llegaría el día en que no sentiría sus fauces intentando arrancar el pomo de la puerta de mi mente para entrar.<br />
<br />
En situaciones como esta, agradecía una buena conversación. Si bien estaba acompañado por alguien más que mi timonel Kraven, no tenía aun la realación con los ahora miembros de la División 9 como para hablar de ciertos temas como podía hacerlo con Joe. Y sinceramente, no sé si Joe mismo era la persona que me apetecía ver. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Qué cojones…</span></span> — dije golpeando mis mejillas con ambas manos para sacarme del trance y después, eché la diestra hacia mi bolsillo derecho sacando el inmaculado Den Den Mushi y comencé a marcar. Tras esto el caracol comenzó a hacer su ruido característico hasta descolgarse pasado un tiempo. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Benditos los oídos!</span></span> — saludé, irónicamente entre risas — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Como estás? ¿Problemas por el Paraíso?</span></span> — pregunté al caracol esperando la respuesta.</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Finalizo mi meditación y llamo por Den Den Mushi.
				</div>
			</div><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Akuma</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Inu Inu no mi: Modelo Okuchi no Makami</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan Mitológica</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>4</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Inu Inu "Perro": Modelo Okuchi no Makami es una fruta del diablo que permite a su consumidor transformarse a voluntad en una deidad lupina</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El Okuchi no Makami en su forma completa mide un metro y medio hasta la cruz,  y dos metros de largo hasta la cola, con unos cincuenta centímetros más con su cola. Su peso será de ochenta kilos. Es completamente de color blanco.

En forma híbrida el usuario camina a dos patas, que se han convertido en las patas con garras del animal, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz, será sustituida por la forma del animal, incluyendo la nariz por el hocico, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por pelaje blanco a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Sus manos ganarán unas afiladas garras que permiten al usuario sujetar herramientas y objetos con ellas. Le brotará una cola característica del animal desde la rabadilla, que tendrá una longitud de 1/2 de su altura total.

Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 230 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva sólo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 100 CA y para la completa 190 CA. La transformación cuesta <strong><font color=orange>140 de energía</font></strong> y después, <strong><font color=orange>45 de energía por turno</font></strong>.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'>100 CA: Híbrida | 190 CA: Completa | 230 CA: Transformación inmediata.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 4 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +20 a la fuerza, +20 a la resistencia, +30 a la agilidad.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
                <div class='akuma_code_container'>
                    <div
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Makami</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Criatura Legendaria</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Gracias a tu condición como criatura de leyenda y por tus increíbles poderes mitológicos, adquieres de forma permanente un +30 al atributo FUERZA. Además, tus garras estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como "arma de filo" pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.</i></p>
                <hr/>
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            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Deidad Protectora</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Debido a tu divinidad y la férrea fuerza de voluntad que se encuentra latente en ti, obtienes de forma permanente un +25 a la VOLUNTAD y un +20 a la RESISTENCIA.</i></p>
                <hr/>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoanmakami02</span></span>
                    </div>
                </div>
            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Elemento Hielo</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Debido a tus capacidades gélidas, estando transformado, ganas acceso al "estilo elemental hielo" con el que podrás crear técnicas con el efecto frío o congelación.</i></p>
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                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Aura Gélida</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Todo aquel que esté a menos de 10 metros de ti cuando te transformes en tu forma completa o híbrida, sufrirá el efecto frío mientras estés transformado debido a la helada presencia de tu aura. De igual modo, ganas inmunidad a los efectos calor, quemadura, frío y congelación mientras estés transformado. Si recibes alguno de esos efectos sin estar transformado te afectará y no será curado con tu transformación.</i></p>
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                </div>
            </div>
				</div>
			</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">60 de Verano, Año 17.<br />
9:14, algún lugar del Nuevo Mundo, entre Marineford y Risky red.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font">Mis ojos cerrados mientras amanecía. Mas no divagaba en sueños.<br />
Siempre había disfrutado de la meditación, desde que era niño y lo necesitaba para evadirme de mi hogar, en mitad de un bosque negro entrenando con un wakizashi oxidado. Sin embargo, desde hace unos años se había vuelto una tarea ardua que requería de una concentración exquisita. Mi cabeza parecía no funcionar adecuadamente cuando tenía que pelear al máximo nivel y, sabía, por premonición o por mera deducción, que uno de esos momentos se acercaban. Si la batalla se aproximaba de manera inexorable, necesitaba preparar mi mente y, había decidido retomar el sano hábito en mi camarote, sentado sobre un zafú en posición de seiza mientras toda la habitación se helaba por mi presencia. Transformado, cubierto por el manto blanco, apartaba los pensamientos intrusivos uno a uno con las manos abiertas y relajadas. La marcha de Joe, la ausencia de mis compañeros, la nostalgia de mi hogar, el afecto de madre, la voz de Selene. Algunos pensamientos lógicos, otros no tanto, pero todos llegaban y se marchaban con calma, sin alterarme. Finalmente suspiré y relajé mi cuerpo, reduciendo mi tamaño y volviendo a mi forma natural. El lobo cada vez parecía responder mejor a mi llamado y, sospechaba que llegaría el día en que no sentiría sus fauces intentando arrancar el pomo de la puerta de mi mente para entrar.<br />
<br />
En situaciones como esta, agradecía una buena conversación. Si bien estaba acompañado por alguien más que mi timonel Kraven, no tenía aun la realación con los ahora miembros de la División 9 como para hablar de ciertos temas como podía hacerlo con Joe. Y sinceramente, no sé si Joe mismo era la persona que me apetecía ver. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Qué cojones…</span></span> — dije golpeando mis mejillas con ambas manos para sacarme del trance y después, eché la diestra hacia mi bolsillo derecho sacando el inmaculado Den Den Mushi y comencé a marcar. Tras esto el caracol comenzó a hacer su ruido característico hasta descolgarse pasado un tiempo. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡Benditos los oídos!</span></span> — saludé, irónicamente entre risas — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Como estás? ¿Problemas por el Paraíso?</span></span> — pregunté al caracol esperando la respuesta.</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Finalizo mi meditación y llamo por Den Den Mushi.
				</div>
			</div><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Akuma</span>
					</div>
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					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='akuma_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreAkuma'>Inu Inu no mi: Modelo Okuchi no Makami</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='akuma_tipo'><strong id='tipoAkuma'>Zoan Mitológica</strong></div>
                    <div class='akuma_rango'><strong id='rangoAkuma'>4</strong></div>
                </div>
                <p><i id='descripcionAkuma'>La Inu Inu "Perro": Modelo Okuchi no Makami es una fruta del diablo que permite a su consumidor transformarse a voluntad en una deidad lupina</i></p>
                <div class='akuma_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`akuma_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                    }'
                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button type='button' id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='akuma_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div>
                        <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                            <p><span><i id='especificacionesAkuma'>El Okuchi no Makami en su forma completa mide un metro y medio hasta la cruz,  y dos metros de largo hasta la cola, con unos cincuenta centímetros más con su cola. Su peso será de ochenta kilos. Es completamente de color blanco.

En forma híbrida el usuario camina a dos patas, que se han convertido en las patas con garras del animal, ve incrementada su altura en +1/2 de la que posea y doblará su peso. La parte superior de su cabeza, hasta la nariz, será sustituida por la forma del animal, incluyendo la nariz por el hocico, cambiando su morfología y sustituyendo su piel por pelaje blanco a excepción de la mandíbula y la boca, el pecho y el vientre. Sus manos ganarán unas afiladas garras que permiten al usuario sujetar herramientas y objetos con ellas. Le brotará una cola característica del animal desde la rabadilla, que tendrá una longitud de 1/2 de su altura total.

Se tarda un turno completo en cambiar de una forma a otra, a menos que se tenga 230 puntos en CA, cuando se puede realizar una transformación inmediata. Nunca se puede usar la transformación para esquivar un ataque de forma pasiva sólo por haber cambiado de tamaño. Para la transformación híbrida se necesitan 100 CA y para la completa 190 CA. La transformación cuesta <strong><font color=orange>140 de energía</font></strong> y después, <strong><font color=orange>45 de energía por turno</font></strong>.</i></span></p>
                        </div>
                    </div>
                </div>

                <p><strong>Control de Akuma: </strong><span id='controlAkuma'>100 CA: Híbrida | 190 CA: Completa | 230 CA: Transformación inmediata.</span></p>
                <p><strong>Ventajas: </strong><span id='ventajasAkuma'>Te otorga 4 habilidades raciales y un bono mientras estés en forma híbrida de +20 a la fuerza, +20 a la resistencia, +30 a la agilidad.</span></p>
                <p><strong>Debilidades: </strong><span id='debilidadesAkuma'>Las habituales en las akuma no mi.</span></p>

                <hr/>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoAkuma'>Makami</span></span>
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                </div>
            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Criatura Legendaria</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Gracias a tu condición como criatura de leyenda y por tus increíbles poderes mitológicos, adquieres de forma permanente un +30 al atributo FUERZA. Además, tus garras estando transformado en forma completa o híbrida, ganan la peculiaridad de ser calificados como "arma de filo" pudiendo hacer ataques de este estilo con ellos.</i></p>
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                </div>
            </div><div class='pasiva_content'>
                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Deidad Protectora</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Debido a tu divinidad y la férrea fuerza de voluntad que se encuentra latente en ti, obtienes de forma permanente un +25 a la VOLUNTAD y un +20 a la RESISTENCIA.</i></p>
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                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Elemento Hielo</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Debido a tus capacidades gélidas, estando transformado, ganas acceso al "estilo elemental hielo" con el que podrás crear técnicas con el efecto frío o congelación.</i></p>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoanmakami03</span></span>
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                <span style='font-family: monospace'>
                    <strong><h2 id='nombrePasiva'>Aura Gélida</h2></strong>
                </span>
                <div class='type'><span><strong>Pasiva</strong></span></div>

                <p class='description'><i id='descripcionPasiva'>Todo aquel que esté a menos de 10 metros de ti cuando te transformes en tu forma completa o híbrida, sufrirá el efecto frío mientras estés transformado debido a la helada presencia de tu aura. De igual modo, ganas inmunidad a los efectos calor, quemadura, frío y congelación mientras estés transformado. Si recibes alguno de esos efectos sin estar transformado te afectará y no será curado con tu transformación.</i></p>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoPasiva'>zoanmakami04</span></span>
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                </div>
            </div>
				</div>
			</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La enciclopedia de bichos de Kenzo Fujiwara [FIC]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3222</link>
			<pubDate>Sun, 15 Feb 2026 19:46:21 -0700</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=169">Kenzo D. Fujiwara</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=3222</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 50 de Primavera, Año 16.</span></div>
<br />
Me senté en la silla del escritorio de mi camarote después de vestirme con mi camisa roja de flores amarillas, los pantalones anchos y mis viejas botas. La tela ligera se pegaba un poco a la piel por el sudor reciente del entrenamiento, y ese olor a esfuerzo me resultaba más reconfortante que cualquier perfume. Siempre me levanto antes que el resto; el barco aún cruje dormido a esa hora, y el mar suena distinto, como si respirara más despacio. Entrené hasta que los brazos me temblaron y las piernas ardieron, repitiendo cada movimiento con la obsesión metódica de quien sabe que el talento no basta. Si quiero ser el hombre más fuerte de todos, no puedo permitirme huecos. Primero igualar a mis compañeros. Después superarlos. Luego alcanzar a Yojimbo… y volver a superarlo. Ese es el mínimo. No una fantasía, no una bravuconada. Un estándar. Me dejo caer hacia atrás un segundo, sintiendo cómo la madera de la silla protesta bajo mi peso, y miro mis manos. Todavía vibran. Bien. Eso significa que hoy exprimí algo más de mí mismo. Abro el cajón con calma y saco el lápiz; el grafito ya está mordido en la punta, costumbre vieja cuando pienso demasiado. Despliego la libreta y paso los dedos por las páginas llenas de números, notas y pequeñas observaciones sobre postura y respiración. Empiezo a escribir los avances del día: flexiones, abdominales, dominadas. No anoto solo cifras; apunto sensaciones, errores, mejoras en el agarre. Cada línea es un recordatorio de que la fuerza no es un don, es una construcción diaria. <br />
<br />
Cuando fui a cerrar la libreta, el pulgar se me quedó atrapado entre las páginas viejas, como si el papel mismo no quisiera dejarme ir. La abrí un poco más y empecé a ojear las primeras hojas, aquellas que escribí cuando todavía no tenía tantas cicatrices ni esta obsesión tan clara con superarlo todo. La tinta estaba más desvaída, el trazo torcido, impaciente. Y allí, casi en el centro de la página, con una letra desordenada y francamente fea, leí: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Escribir la enciclopedia de bichos y animales más famosa del mundo”</span>. Me quedé mirándolo unos segundos, sintiendo cómo algo en el pecho se aflojaba. Dieciséis años. Apenas un crío con demasiada energía y la cabeza llena de insectos imposibles. Sonreí sin darme cuenta. En aquel entonces pasaba horas enteras observando escarabajos, persiguiendo mantis entre la maleza, anotando cosas inútiles para cualquiera que no fuera yo. Pensaba más en alas, mandíbulas y patrones de colores que en huesos rotos y agarres perfectos. Ahora mi rutina gira en torno a entrenar, meditar, comer y volver a entrenar. La fuerza se ha convertido en una meta constante, casi una religión personal. Pero al leer esa frase entendí que no he cambiado tanto como creía. Sigo sintiendo el mismo cosquilleo cuando descubro una especie nueva. Sigo anotando detalles con la misma devoción. Tal vez ahora mis manos estén más endurecidas y mi mirada sea más seria, pero el chico que quería escribir la mejor enciclopedia del mundo sigue aquí, escondido entre números de flexiones y técnicas de combate. Y quizá no esté mal que convivan ambos sueños: el de ser el más fuerte… y el de entender cada criatura que pisa este mar conmigo.<br />
<br />
Me giré lentamente en la silla, dejando que las patas rasparan la madera del suelo, y clavé la mirada en las estanterías de mi camarote. Allí estaban. Filas de tarros de cristal, cada uno con su pequeño universo dentro: escarabajos de caparazón iridiscente, mantis inmóviles como si aún fingieran ser hojas, arañas que parecían mirar de vuelta cuando la luz incidía en sus ojos diminutos. Algunos estaban perfectamente etiquetados; otros, no tanto. Siempre encontraba una excusa para dejarlo “para después”. Entrenar. Comer. Ir a fastidiar a Garnet hasta que me echara del camarote. Interrumpir a Tobías con alguna pregunta absurda solo para ver su cara de paciencia agotada. Siempre había algo más inmediato. Pero mientras los observaba, sentí una incomodidad distinta, como si todos esos frascos me estuvieran acusando en silencio. ¿Y si era el momento? ¿Y si dejar de aplazarlo era tan importante como sumar otra serie de dominadas? La fuerza construye el cuerpo, sí. Pero un proyecto construye al hombre. Me incorporé de golpe, como si el pensamiento necesitara acción inmediata antes de desvanecerse, y comencé a bajar los tarros uno por uno. Los sostuve con cuidado, como si fueran reliquias frágiles, y los fui colocando sobre la mesa con una precisión casi ceremonial. El cristal chocaba suavemente contra la madera, creando un pequeño coro de decisiones tomadas. Luego abrí el cajón y saqué un libro en blanco que llevaba demasiado tiempo esperando. La pluma se hundió en la tinta negra, espesa, prometedora. Me senté de nuevo, respiré hondo y tracé las primeras líneas con más firmeza de la que esperaba.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Kenzo Fujiwara comenzando su enciclopedia</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<a href="https://ibb.co/v4JyTDxN" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><img src="https://i.ibb.co/Qv6STXFW/Kenzo-Estudiando.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Kenzo-Estudiando.png]" class="mycode_img" /></a>
				</div>
			</div><br />
<br />
Comencé a clasificar los bichos con una concentración que no sentía desde mis entrenamientos más duros. Corté pequeñas pegatinas, escribí nombres con letra firme y las fui adhiriendo a cada tarro: algunos con denominaciones científicas improvisadas, otras con apodos más personales que solo yo entendería. El escarabajo de caparazón azul profundo pasó a ser “Escarabajo Acorazado Costero”; la mantis más grande, “Variante Esmeralda Mayor”. Mientras pegaba cada etiqueta, sentía que estaba poniendo orden no solo en el cristal, sino en mi propia cabeza. Cada frasco encontraba su lugar en la mesa, alineados con un rigor casi militar, aunque el resto del camarote se hubiera convertido en un pequeño campo de batalla de libros abiertos, tapas desplazadas y estanterías medio vacías. Me levanté para observar el resultado y no pude evitar soltar una carcajada baja al ver el caos que había provocado. Camisas dobladas a medias, botas desplazadas, papeles por el suelo. Parecía que un vendaval hubiera decidido estudiar entomología. Y, sin embargo, sonreí ampliamente. Ese desorden no era descuido; era el rastro de una decisión. Tenía por delante un trabajo enorme, incontables especies por descubrir, islas que explorar, criaturas que observar antes de siquiera pensar en describirlas con justicia. Sentía nervios, sí, una especie de cosquilleo eléctrico bajo la piel, pero también una felicidad limpia, honesta, de esas que no necesitan demostrarse a nadie. Había recuperado un sueño sin abandonar mi ambición de fuerza. Tomé el libro con ambas manos y, con cuidado, escribí en la portada: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">“La enciclopedia de bichos definitivo, por Kenzo Fujiwara”</span></span>. Me quedé mirándolo unos segundos, repitiendo el título en silencio como si probara su peso. Orgullo. Esa fue la palabra exacta. Luego me senté de nuevo, acomodé la pluma entre los dedos y empecé a trabajar, decidido a que esas páginas algún día viajaran más lejos que yo mismo.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Día 50 de Primavera, Año 16.</span></div>
<br />
Me senté en la silla del escritorio de mi camarote después de vestirme con mi camisa roja de flores amarillas, los pantalones anchos y mis viejas botas. La tela ligera se pegaba un poco a la piel por el sudor reciente del entrenamiento, y ese olor a esfuerzo me resultaba más reconfortante que cualquier perfume. Siempre me levanto antes que el resto; el barco aún cruje dormido a esa hora, y el mar suena distinto, como si respirara más despacio. Entrené hasta que los brazos me temblaron y las piernas ardieron, repitiendo cada movimiento con la obsesión metódica de quien sabe que el talento no basta. Si quiero ser el hombre más fuerte de todos, no puedo permitirme huecos. Primero igualar a mis compañeros. Después superarlos. Luego alcanzar a Yojimbo… y volver a superarlo. Ese es el mínimo. No una fantasía, no una bravuconada. Un estándar. Me dejo caer hacia atrás un segundo, sintiendo cómo la madera de la silla protesta bajo mi peso, y miro mis manos. Todavía vibran. Bien. Eso significa que hoy exprimí algo más de mí mismo. Abro el cajón con calma y saco el lápiz; el grafito ya está mordido en la punta, costumbre vieja cuando pienso demasiado. Despliego la libreta y paso los dedos por las páginas llenas de números, notas y pequeñas observaciones sobre postura y respiración. Empiezo a escribir los avances del día: flexiones, abdominales, dominadas. No anoto solo cifras; apunto sensaciones, errores, mejoras en el agarre. Cada línea es un recordatorio de que la fuerza no es un don, es una construcción diaria. <br />
<br />
Cuando fui a cerrar la libreta, el pulgar se me quedó atrapado entre las páginas viejas, como si el papel mismo no quisiera dejarme ir. La abrí un poco más y empecé a ojear las primeras hojas, aquellas que escribí cuando todavía no tenía tantas cicatrices ni esta obsesión tan clara con superarlo todo. La tinta estaba más desvaída, el trazo torcido, impaciente. Y allí, casi en el centro de la página, con una letra desordenada y francamente fea, leí: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Escribir la enciclopedia de bichos y animales más famosa del mundo”</span>. Me quedé mirándolo unos segundos, sintiendo cómo algo en el pecho se aflojaba. Dieciséis años. Apenas un crío con demasiada energía y la cabeza llena de insectos imposibles. Sonreí sin darme cuenta. En aquel entonces pasaba horas enteras observando escarabajos, persiguiendo mantis entre la maleza, anotando cosas inútiles para cualquiera que no fuera yo. Pensaba más en alas, mandíbulas y patrones de colores que en huesos rotos y agarres perfectos. Ahora mi rutina gira en torno a entrenar, meditar, comer y volver a entrenar. La fuerza se ha convertido en una meta constante, casi una religión personal. Pero al leer esa frase entendí que no he cambiado tanto como creía. Sigo sintiendo el mismo cosquilleo cuando descubro una especie nueva. Sigo anotando detalles con la misma devoción. Tal vez ahora mis manos estén más endurecidas y mi mirada sea más seria, pero el chico que quería escribir la mejor enciclopedia del mundo sigue aquí, escondido entre números de flexiones y técnicas de combate. Y quizá no esté mal que convivan ambos sueños: el de ser el más fuerte… y el de entender cada criatura que pisa este mar conmigo.<br />
<br />
Me giré lentamente en la silla, dejando que las patas rasparan la madera del suelo, y clavé la mirada en las estanterías de mi camarote. Allí estaban. Filas de tarros de cristal, cada uno con su pequeño universo dentro: escarabajos de caparazón iridiscente, mantis inmóviles como si aún fingieran ser hojas, arañas que parecían mirar de vuelta cuando la luz incidía en sus ojos diminutos. Algunos estaban perfectamente etiquetados; otros, no tanto. Siempre encontraba una excusa para dejarlo “para después”. Entrenar. Comer. Ir a fastidiar a Garnet hasta que me echara del camarote. Interrumpir a Tobías con alguna pregunta absurda solo para ver su cara de paciencia agotada. Siempre había algo más inmediato. Pero mientras los observaba, sentí una incomodidad distinta, como si todos esos frascos me estuvieran acusando en silencio. ¿Y si era el momento? ¿Y si dejar de aplazarlo era tan importante como sumar otra serie de dominadas? La fuerza construye el cuerpo, sí. Pero un proyecto construye al hombre. Me incorporé de golpe, como si el pensamiento necesitara acción inmediata antes de desvanecerse, y comencé a bajar los tarros uno por uno. Los sostuve con cuidado, como si fueran reliquias frágiles, y los fui colocando sobre la mesa con una precisión casi ceremonial. El cristal chocaba suavemente contra la madera, creando un pequeño coro de decisiones tomadas. Luego abrí el cajón y saqué un libro en blanco que llevaba demasiado tiempo esperando. La pluma se hundió en la tinta negra, espesa, prometedora. Me senté de nuevo, respiré hondo y tracé las primeras líneas con más firmeza de la que esperaba.<br />
<br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Kenzo Fujiwara comenzando su enciclopedia</span>
					</div>
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				</div>
			</div><br />
<br />
Comencé a clasificar los bichos con una concentración que no sentía desde mis entrenamientos más duros. Corté pequeñas pegatinas, escribí nombres con letra firme y las fui adhiriendo a cada tarro: algunos con denominaciones científicas improvisadas, otras con apodos más personales que solo yo entendería. El escarabajo de caparazón azul profundo pasó a ser “Escarabajo Acorazado Costero”; la mantis más grande, “Variante Esmeralda Mayor”. Mientras pegaba cada etiqueta, sentía que estaba poniendo orden no solo en el cristal, sino en mi propia cabeza. Cada frasco encontraba su lugar en la mesa, alineados con un rigor casi militar, aunque el resto del camarote se hubiera convertido en un pequeño campo de batalla de libros abiertos, tapas desplazadas y estanterías medio vacías. Me levanté para observar el resultado y no pude evitar soltar una carcajada baja al ver el caos que había provocado. Camisas dobladas a medias, botas desplazadas, papeles por el suelo. Parecía que un vendaval hubiera decidido estudiar entomología. Y, sin embargo, sonreí ampliamente. Ese desorden no era descuido; era el rastro de una decisión. Tenía por delante un trabajo enorme, incontables especies por descubrir, islas que explorar, criaturas que observar antes de siquiera pensar en describirlas con justicia. Sentía nervios, sí, una especie de cosquilleo eléctrico bajo la piel, pero también una felicidad limpia, honesta, de esas que no necesitan demostrarse a nadie. Había recuperado un sueño sin abandonar mi ambición de fuerza. Tomé el libro con ambas manos y, con cuidado, escribí en la portada: <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">“La enciclopedia de bichos definitivo, por Kenzo Fujiwara”</span></span>. Me quedé mirándolo unos segundos, repitiendo el título en silencio como si probara su peso. Orgullo. Esa fue la palabra exacta. Luego me senté de nuevo, acomodé la pluma entre los dedos y empecé a trabajar, decidido a que esas páginas algún día viajaran más lejos que yo mismo.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] - Tomacao Turbo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1924</link>
			<pubDate>Thu, 07 Aug 2025 16:09:39 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=31">Garnet D. Matlock</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1924</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 54 del año 16, Primavera<br />
Horas antes de llegar a Punk Hazard</span></div>
<br />
Dos días habían trascurridos desde que Garnet había tenido aquel encontronazo con el barco en el que iba Ting Lao, aquella anciana mujer - pero de armas tomar - que le prometió ofrecerle un hueco dentro del Distrito del Placer. Era algo a lo que nunca tuvo en mente dedicarse, pero un polvo era un polvo, y si encima podía elegir que clientes escoger y cuáles no - además de dar más a conocer su música mediante conciertos privados - pues bienvenido fuera vender tu cuerpo al mercado. No obstante, en esos dos días, no había tenido ninguna noticia al respecto, dedicándose el pelirrojo la mayor parte del tiempo a estar pendiente de su Den Den Mushi, pues no quería estar ausente si Ting Lao le llamaba para darle la buena noticia.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡AGGHHHH! ¡Así que no hay quién viva cojones! ¿Es o no es?</span> - Exclamó desesperado, atumbarrado en su cama y sin parar de mirar el curioso aparato de intercomunicaciones con forma de caracol esclavizado por un sistema capitalista.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Voy a la cocina a picar algo, a ver si así se relaja el menda...</span> - Añadió, levantándose de su cama y dirigiéndose ipso facto a la cocina, con tan solo un tanga morado con dos estrellas en sus nalgas - y que buenas nalgas -.<br />
<br />
Al llegar allí, no pudo evitar suspirar de alegría al poder presenciar lo increíble que había quedado la reforma de la cocina. Ahí ya si que se podía cocinar en condiciones, y no en el tugurio que había anteriormente. Sasha y Tobías habían hecho un trabajo más que espléndido en lo suyo. Fue directo al enorme frigorífico, en primer lugar - por que sí, finalmente ya tenían un frigorífico - y, para su desgracia, las provisiones comenzaban a escasear. Se notaba que ya había pasado cerca de una semana desde que salieron de la Isla Gyojin, y es que entre lo que comen Sasha, Kenzo, Jolyne y Jimba, mantener la nevera y la despensa llena era una ruina.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Tch! ¡Me cago en la vieja que me parió por el coñete!</span> - Se quejó rotundamente, pasando a mirar las distintas baldas del mueble refrigerante, hasta que posó sus ojos en un par de tomates bien frescos y hermosos que aún quedaban.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Si tuviéramos una manera de que la comida no se fuera a la puta...</span> - Reflexionaba el guarrindongo skypiean, hasta que una luz se encendió en su mente. Los tomates habían sido la clave.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Eso es! Si el menda hiciera eso... Igual podría asegurar el bienestar del frigo, ¿es o no es?</span> - Chasqueó los dedos al exponer su misteriosa idea, momento en el que se cruzó de brazos y ladeó su cabeza hacia la derecha.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Pero, ¿cómo coño se hace...?</span> - Se preguntaba el perdido Garnet, exhalando un suspiro pues, en su interior, sabía que era lo que debía hacer.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Solo hay alguien que me dar la clave...</span> - Sentenció, con decisión, y saliéndose de la cocina consecutivamente, comenzando a recorrer los distintos pasillos del Solar Karma hasta que, finalmente, dio con la puerta del camarote de la inigualable Jolyne "Gatillo Loco" Jones.<br />
<br />
A pesar del rural atractivo que poseía la pelirrosa, de tanto convivir con ella, había aprendido que era fútil pillarla en paños menores. No había manera, siempre iba con la misma ropa puesta. Era como si hasta se duchara con ella puesta - si es que se duchaba, claro -. Garnet acercó su puño cerrado hacia la puerta.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Jolyne! ¡Colegui! ¡Es el menda! ¿Puedo pasar?</span> - Preguntó el pelirrojo, mientras tocaba la puerta.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Sí es que no entraré igualmente así que vete preparando!</span> -]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Día 54 del año 16, Primavera<br />
Horas antes de llegar a Punk Hazard</span></div>
<br />
Dos días habían trascurridos desde que Garnet había tenido aquel encontronazo con el barco en el que iba Ting Lao, aquella anciana mujer - pero de armas tomar - que le prometió ofrecerle un hueco dentro del Distrito del Placer. Era algo a lo que nunca tuvo en mente dedicarse, pero un polvo era un polvo, y si encima podía elegir que clientes escoger y cuáles no - además de dar más a conocer su música mediante conciertos privados - pues bienvenido fuera vender tu cuerpo al mercado. No obstante, en esos dos días, no había tenido ninguna noticia al respecto, dedicándose el pelirrojo la mayor parte del tiempo a estar pendiente de su Den Den Mushi, pues no quería estar ausente si Ting Lao le llamaba para darle la buena noticia.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡AGGHHHH! ¡Así que no hay quién viva cojones! ¿Es o no es?</span> - Exclamó desesperado, atumbarrado en su cama y sin parar de mirar el curioso aparato de intercomunicaciones con forma de caracol esclavizado por un sistema capitalista.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Voy a la cocina a picar algo, a ver si así se relaja el menda...</span> - Añadió, levantándose de su cama y dirigiéndose ipso facto a la cocina, con tan solo un tanga morado con dos estrellas en sus nalgas - y que buenas nalgas -.<br />
<br />
Al llegar allí, no pudo evitar suspirar de alegría al poder presenciar lo increíble que había quedado la reforma de la cocina. Ahí ya si que se podía cocinar en condiciones, y no en el tugurio que había anteriormente. Sasha y Tobías habían hecho un trabajo más que espléndido en lo suyo. Fue directo al enorme frigorífico, en primer lugar - por que sí, finalmente ya tenían un frigorífico - y, para su desgracia, las provisiones comenzaban a escasear. Se notaba que ya había pasado cerca de una semana desde que salieron de la Isla Gyojin, y es que entre lo que comen Sasha, Kenzo, Jolyne y Jimba, mantener la nevera y la despensa llena era una ruina.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Tch! ¡Me cago en la vieja que me parió por el coñete!</span> - Se quejó rotundamente, pasando a mirar las distintas baldas del mueble refrigerante, hasta que posó sus ojos en un par de tomates bien frescos y hermosos que aún quedaban.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Si tuviéramos una manera de que la comida no se fuera a la puta...</span> - Reflexionaba el guarrindongo skypiean, hasta que una luz se encendió en su mente. Los tomates habían sido la clave.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Eso es! Si el menda hiciera eso... Igual podría asegurar el bienestar del frigo, ¿es o no es?</span> - Chasqueó los dedos al exponer su misteriosa idea, momento en el que se cruzó de brazos y ladeó su cabeza hacia la derecha.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Pero, ¿cómo coño se hace...?</span> - Se preguntaba el perdido Garnet, exhalando un suspiro pues, en su interior, sabía que era lo que debía hacer.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">Solo hay alguien que me dar la clave...</span> - Sentenció, con decisión, y saliéndose de la cocina consecutivamente, comenzando a recorrer los distintos pasillos del Solar Karma hasta que, finalmente, dio con la puerta del camarote de la inigualable Jolyne "Gatillo Loco" Jones.<br />
<br />
A pesar del rural atractivo que poseía la pelirrosa, de tanto convivir con ella, había aprendido que era fútil pillarla en paños menores. No había manera, siempre iba con la misma ropa puesta. Era como si hasta se duchara con ella puesta - si es que se duchaba, claro -. Garnet acercó su puño cerrado hacia la puerta.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Jolyne! ¡Colegui! ¡Es el menda! ¿Puedo pasar?</span> - Preguntó el pelirrojo, mientras tocaba la puerta.- <span style="color: #E82A1F;" class="mycode_color">¡Sí es que no entraré igualmente así que vete preparando!</span> -]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasadoo] Archienemigo]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1902</link>
			<pubDate>Sun, 03 Aug 2025 15:26:05 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=94">Viktor</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=1902</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><br />
Y yo supongo que a veces es preparación, otras,  suerte.<br />
Desde cubierta todo se veía más claro, incluso de noche. Incluso en noches negras como esta. La luna, totalmente ausente, hacía imposible poder visualizar a grandes distancias incluso en mar abierto. Los años no habían pasado mal para nosotros y habían dado sus frutos. El gremio se había fortalecido, primero porque cada uno de los integrantes de la cadena, cada eslabón de esta, se habían reforzado. Y segundo porque como organización éramos cada vez más peligrosos y nuestras cazas más conocidas en el Nuevo Mundo. Las noches eran tranquilas. Las noches eran mi palacio, mi castillo, para cuando quería abandonar el frío abrazo de la realidad. Cada una mostraba su cara de manera distinta, ya sea con mareas, temporales o como hoy, con la más absoluta calma.<br />
Shoto y Sohem debían dormir profundamente, y yo, para variar hacía las guardias. Como decía, me gustaba, me ayudaba a relajarme y pensar. La única lástima era que durante la noche tenía que leer con luces como antorchas o lámparas de aceite cuya iluminación no era consistente y terminaba doliéndome la cabeza. Pero no me impedía leer un rato, al menos. ¿Qué otra cosa podía hacer para no molestar?<br />
<br />
Sin embargo, la noche de hoy tenía un doble propósito. Estaba con los seis sentidos (mis cinco humanos y el haki de observación) en el mar, pues había conseguido información jugosa que podía aprovechar. No estábamos lejos de la Isla Gyojin, territorio que había sido reclamado por la Revolución hace unos años, cuando el incidente de Sabaody. Habíamos dejado una presa cerca y ahora perseguíamos la pista de otra pero, había convencido a Sohem de pasar noche en una zona aparentemente tranquila con la esperanza de encontrar a alguien. Los rumores y habladurías habían hecho de las suyas y los mares del Nuevo Mundo no habían podido impedir que se corriera la voz del nombramiento de Kisuke Kageyama como nuevo cargo dentro de la Revolución. – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Kageyama…</span></span> — susurré mientras elevaba la mirada del libro en dirección a mar abierto, mientras estaba sentado en una silla, totalmente apoyado en el respaldo y con los pies subidos a un tonel. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">¿Quién me lo iba a decir? </span>– me preguntaba a mi mismo.<br />
<br />
Tras el nombramiento de Kageyama y del incidente de Sabaody no se supo mucho de muchos grupos en general. Parece que todos a excepción de nosotros se atrincheraron en sus cuarteles generales y se dedicaron a entrenar y fortalecerse durante dos años. Al contrario, nosotros optamos por salir al mar y perseguir a presas. Algunos fueron rivales y nos fortalecieron, otros… simplemente eran entrenamiento de mantenimiento. Mucho ruido pero pocas nueces. Este silencio mediático y la ausencia total de movimientos de nuevas bandas piratas o escuadrones revolucionarios hicieron más sonado el inminente desplazamiento del escuadrón de los Toros Negros que dirigía Kageyama. Si mis cálculos no eran erróneos y la información era veraz, esta misma noche tendría la ocasión de reencontrarme con el hombre al que le arrebaté el arma hace años. Había cosas por resolver, detalles por descubrir y un círculo que cerrar antes de empezar una nueva etapa.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">“El tic tac dicta…”</span> </span>— recitaba mientras miraba al horizonte y cerraba el libro, cruzándome de brazos con él entre ellos. Algo llamó mi atención en el horizonte, unas luces tenues y en movimiento directas hacia nosotros. Sonreí al descubrir que conocía el aura de aquellos que viajaban abordo del navío. – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Justo a tiempo.</span></span> – murmuré levantándome, apoyándome sobre las rodillas y dejando el libro sobre el tonel, para justo después coger una katana que apoyaba sobre otra silla, de pie, justo a mi diestra. – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Ven hacia nosotros.</span> </span>—</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Viktor hace guardia en cubierta hasta que detecta que los Toros Negros se acercan a lo lejos.
				</div>
			</div></span><br />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Haki</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
                    <div
                        class='tecnica_code'
                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`tecnica`, `kenbunshoku001`);'
                    >
                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kenbunshoku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font">Utilizo la versión base del haki de observación para detectaros y reconoceros desde la máxima distancia que puedo percibir, que son 665 metros.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Aclaracion</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Hola. Sé que es esto es un Pasado y como tal ambos hemos hablado de hacerlo, pero me veo obligado a aclarar por si otros users leen esto y quieren replicarlo.<br />
Mi oficio es Erudito, con todas sus ramas completadas. Conozco perfectamente las instituciones y facciones, así como el conocimiento del mundo en general. Esto me permite saber de donde sacar información sobre ellas.<br />
Kisuke es ampliamente reconocido y ha tenido un ascenso prominente hace poco, tras lo cual en su time skip no han salido de Isla Gyojin.<br />
Al hacerlo, es fácil pensar que su movimiento generará revuelo y por lo tanto, hago uso de todo lo anterior para enterarme, siempre con consentimiento de la Administración, para poder justificar nuestro encuentro antes de que vayamos a las proezas ambos, justo unos días antes de terminar el Time skip, por esa razón no está fechado.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/encWPLm.jpeg' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Yamigiri</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad w-25'><strong>Meito</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 Fuerza / 30 Destreza</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>3500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>100</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,8 Fuerza / 0,9 Destreza</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>La Katana Yamigiri es una espada de origen desconocido con la vaina y la empuñadura negras y la guarda con motivos dorados que también están presentes en la vaina en forma de dragón. La hoja presenta una ondulación regular en medio de la misma, con dos kanjis grabados a mano cerca de la guardia, 敵 en uno de ellos y 闇 en el otro. Le fue entregada a Kisuke tras la muerte de su madre y era un regalo que tenía su padre, también fallecido, preparado para su 18º cumpleaños, por lo que hay un estrecho vínculo entre la katana y Kisuke.</i>
                </p>
                <hr/>
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                        onclick='CodeHelper.copyCodeToClipboard(`objeto`, `kisuke001`);'
                    >
                        <span style='font-family:monospace;'><strong>kisuke001</strong></span>
                    </div>
                </div>
            </div>
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><br />
Y yo supongo que a veces es preparación, otras,  suerte.<br />
Desde cubierta todo se veía más claro, incluso de noche. Incluso en noches negras como esta. La luna, totalmente ausente, hacía imposible poder visualizar a grandes distancias incluso en mar abierto. Los años no habían pasado mal para nosotros y habían dado sus frutos. El gremio se había fortalecido, primero porque cada uno de los integrantes de la cadena, cada eslabón de esta, se habían reforzado. Y segundo porque como organización éramos cada vez más peligrosos y nuestras cazas más conocidas en el Nuevo Mundo. Las noches eran tranquilas. Las noches eran mi palacio, mi castillo, para cuando quería abandonar el frío abrazo de la realidad. Cada una mostraba su cara de manera distinta, ya sea con mareas, temporales o como hoy, con la más absoluta calma.<br />
Shoto y Sohem debían dormir profundamente, y yo, para variar hacía las guardias. Como decía, me gustaba, me ayudaba a relajarme y pensar. La única lástima era que durante la noche tenía que leer con luces como antorchas o lámparas de aceite cuya iluminación no era consistente y terminaba doliéndome la cabeza. Pero no me impedía leer un rato, al menos. ¿Qué otra cosa podía hacer para no molestar?<br />
<br />
Sin embargo, la noche de hoy tenía un doble propósito. Estaba con los seis sentidos (mis cinco humanos y el haki de observación) en el mar, pues había conseguido información jugosa que podía aprovechar. No estábamos lejos de la Isla Gyojin, territorio que había sido reclamado por la Revolución hace unos años, cuando el incidente de Sabaody. Habíamos dejado una presa cerca y ahora perseguíamos la pista de otra pero, había convencido a Sohem de pasar noche en una zona aparentemente tranquila con la esperanza de encontrar a alguien. Los rumores y habladurías habían hecho de las suyas y los mares del Nuevo Mundo no habían podido impedir que se corriera la voz del nombramiento de Kisuke Kageyama como nuevo cargo dentro de la Revolución. – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Kageyama…</span></span> — susurré mientras elevaba la mirada del libro en dirección a mar abierto, mientras estaba sentado en una silla, totalmente apoyado en el respaldo y con los pies subidos a un tonel. — <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">¿Quién me lo iba a decir? </span>– me preguntaba a mi mismo.<br />
<br />
Tras el nombramiento de Kageyama y del incidente de Sabaody no se supo mucho de muchos grupos en general. Parece que todos a excepción de nosotros se atrincheraron en sus cuarteles generales y se dedicaron a entrenar y fortalecerse durante dos años. Al contrario, nosotros optamos por salir al mar y perseguir a presas. Algunos fueron rivales y nos fortalecieron, otros… simplemente eran entrenamiento de mantenimiento. Mucho ruido pero pocas nueces. Este silencio mediático y la ausencia total de movimientos de nuevas bandas piratas o escuadrones revolucionarios hicieron más sonado el inminente desplazamiento del escuadrón de los Toros Negros que dirigía Kageyama. Si mis cálculos no eran erróneos y la información era veraz, esta misma noche tendría la ocasión de reencontrarme con el hombre al que le arrebaté el arma hace años. Había cosas por resolver, detalles por descubrir y un círculo que cerrar antes de empezar una nueva etapa.<br />
<br />
— <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">“El tic tac dicta…”</span> </span>— recitaba mientras miraba al horizonte y cerraba el libro, cruzándome de brazos con él entre ellos. Algo llamó mi atención en el horizonte, unas luces tenues y en movimiento directas hacia nosotros. Sonreí al descubrir que conocía el aura de aquellos que viajaban abordo del navío. – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Justo a tiempo.</span></span> – murmuré levantándome, apoyándome sobre las rodillas y dejando el libro sobre el tonel, para justo después coger una katana que apoyaba sobre otra silla, de pie, justo a mi diestra. – <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">Ven hacia nosotros.</span> </span>—</span><br />
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Resumen</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Viktor hace guardia en cubierta hasta que detecta que los Toros Negros se acercan a lo lejos.
				</div>
			</div></span><br />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Haki</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='tecnica_content'>
                <span style='font-family: monospace'><strong><h2 id='nombreTecnica'>Kenbunshoku Haki (Base)</h2></strong></span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                        <div class='tecnica_estilo'><strong id='estiloTecnica'>Kenbunshoku Haki</strong></div>
                        <div class='tecnica_rango rango-especial'><strong id='rangoTecnica'>Especial</strong></div>
                        <div class='tecnica_huecos'><strong>2 huecos</strong></div>
                </div>

                <div class='tecnica_body' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`tecnica_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                >
                    <span style='font-family: monospace;'><strong>Información</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='tecnica_spoiler_content' style='display: none;'>
                    <div style='display: flex;flex-direction: column;'>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Requisitos: </strong>
                            </span>
                            <span id='requisitosTecnica'>Nivel 16</br> • Kenbunshoku experiencia 500</span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Daño: </strong>
                            </span>
                            <span class='vitalidad'>
                                <strong id='dañoTecnica'>Ninguno.</strong>
                            </span>
                        </p>
                        <p>
                        <span class='tecnica_label'>
                            <strong>Coste: </strong>
                        </span>
                        <span class='energia'>
                            <strong id='costeTecnica'><span class= 'espiritu'>1 de Espíritu por cada metro de expansión.</span></strong>
                        </span>
                        </p>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Efecto: </strong>
                            </span>
                            <span id='efectosTecnica'>
                                Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
                            </span>
                        </p>
                            </span>
                        <p>
                            <span class='tecnica_label'>
                                <strong>Enfriamiento: </strong>
                            </span>
                            <span id='enfriamientoTecnica'>
                                Ninguno.
                            </span>
                        </p>
                    </div>
                </div>
                <p>
                    <i id='descripcionTecnica'>Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='tecnica_code_container'>
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                        <span><strong>Código: </strong><span id='codigoTecnica'>kenbunshoku001</span></span>
                    </div>
                </div>
                
            </div></span><br />
<span style="font-family: trebuchet ms;" class="mycode_font">Utilizo la versión base del haki de observación para detectaros y reconoceros desde la máxima distancia que puedo percibir, que son 665 metros.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Aclaracion</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					Hola. Sé que es esto es un Pasado y como tal ambos hemos hablado de hacerlo, pero me veo obligado a aclarar por si otros users leen esto y quieren replicarlo.<br />
Mi oficio es Erudito, con todas sus ramas completadas. Conozco perfectamente las instituciones y facciones, así como el conocimiento del mundo en general. Esto me permite saber de donde sacar información sobre ellas.<br />
Kisuke es ampliamente reconocido y ha tenido un ascenso prominente hace poco, tras lo cual en su time skip no han salido de Isla Gyojin.<br />
Al hacerlo, es fácil pensar que su movimiento generará revuelo y por lo tanto, hago uso de todo lo anterior para enterarme, siempre con consentimiento de la Administración, para poder justificar nuestro encuentro antes de que vayamos a las proezas ambos, justo unos días antes de terminar el Time skip, por esa razón no está fechado.
				</div>
			</div><br />
<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Contenido Oculto</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Inventario</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div class='objeto_content'>
                <span style='font-family: monospace' id='flex-armas'>
                    <img src='https://i.imgur.com/encWPLm.jpeg' alt='Imagen arma'/>
                    <strong><h2>Yamigiri</h2></strong>
                </span>
                <div style='display: flex;flex-direction: row;'>
                    <div class='objeto_tipo'><strong>Creaciones propias</strong></div>
                    <div class='objeto_calidad w-25'><strong>Meito</strong></div>
                    
                </div>

                <div class='objeto_spoiler' style='background-color: #FDF8F4;'
                    onclick='javascript: if(parentNode.getElementsByClassName(`objeto_spoiler_content`)[0].style.display == `block`){
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                        <span style='font-family: monospace;'><strong>Especificaciones</strong></span> <button id='miBoton'>+/-</button>
                </div>

                <div class='objeto_spoiler_content' style='display: none;'>
                        <p><strong>Requisitos: </strong>20 Fuerza / 30 Destreza</p>
                        <p><strong>Resistencia: </strong>3500</p>
                        <p><strong>Daño: </strong>100</p>
                        <p><strong>Escalado: </strong>0,8 Fuerza / 0,9 Destreza</p>
                        <p><strong>Alcance: </strong>-</p>
                        <p><strong>Unidades de peso: </strong>2</p>
                        <p><strong>Berries: </strong>9999999</p>
                </div>

                <p>
                    Descripción: <i>La Katana Yamigiri es una espada de origen desconocido con la vaina y la empuñadura negras y la guarda con motivos dorados que también están presentes en la vaina en forma de dragón. La hoja presenta una ondulación regular en medio de la misma, con dos kanjis grabados a mano cerca de la guardia, 敵 en uno de ellos y 闇 en el otro. Le fue entregada a Kisuke tras la muerte de su madre y era un regalo que tenía su padre, también fallecido, preparado para su 18º cumpleaños, por lo que hay un estrecho vínculo entre la katana y Kisuke.</i>
                </p>
                <hr/>
                <div class='objeto_code_container'>
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                        <span style='font-family:monospace;'><strong>kisuke001</strong></span>
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                </div>
            </div>
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
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