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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Reino de Goa]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 19:51:57 +0000</pubDate>
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			<title><![CDATA[[Fic - Entrenamiento] La venda púrpura]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=313</link>
			<pubDate>Tue, 19 Sep 2023 09:44:25 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=59">Aspros</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=313</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras un par de semanas de descanso en las que pude centrarme en mi trabajo en la agencia de modelos, fui convocado por Luxury en nuestro lugar de reunión, bajo las infinitas pilas de basura producidas por la ciudad de Goa. Me había venido bien desconectar de los constantes entrenamientos, pero era consciente de que era importante no perder el ritmo y aprovechar el impulso para seguir avanzando en el Okama Kenpo. Caminaba con paso firme, acompañado por el sol de la mañana y unos pocos viandantes obligados a madrugar al igual que yo. Me tomaba muy en serio mis horarios de descanso, puesto que el agotamiento y la falta de sueño eran los mejores amigos de la gente fea.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #FF851B;" class="mycode_color">Has aprendido las bases del ballet, lo que te aproxima cada vez más al entendimiento del Okama Kenpo. No obstante, queda aún un largo camino frente a ti </span>-en esta ocasión, Luxury me había recibido en la casa de muñecas vistiendo un largo y ostentoso kimono de motivos florales. El cinturón obi, ancho y ricamente decorado, añadía un toque de sofisticación al atuendo, anudado en un lazo exquisito en la parte posterior. Lo que realmente destacaba era el recogido impresionante que llevaba en su cabello. El pelo, perfectamente peinado y recogido en un moño alto, estaba adornado con una serie de flores de seda que imitaban las que se encontraban en el kimono. Las flores añadían un toque de color y feminidad, y contrastaban maravillosamente con la sobriedad del kimono y la sombra de barba inminente en el mentón de la okama. - <span style="color: #FF851B;" class="mycode_color">Pero ahora, sirve el té.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La taza de porcelana que sostenía entre mis manos estaba decorada con un diseño elegante y sutil. El aroma reconfortante del té, una mezcla de hojas de té negro y especias, se alzó con delicadeza cuando retiré la tapa de la tetera. El vapor ascendió en espirales fragantes, llenando el aire con su calidez. Vertí el líquido ambarino en la taza, observando cómo se movía con gracia y delicadeza, como si cobrara vida propia. El primer sorbo envolvió mi boca en una ola de sabor: el té era suave y profundo, con notas de canela y un ligero toque de vainilla. Las pastas reposaban en un pequeño plato de porcelana al lado de la taza. Eran pequeñas obras maestras de la repostería: galletas de mantequilla con bordes dorados y espolvoreadas con azúcar glas. Tomé una de ellas entre mis dedos y la llevé a mis labios. El crujido delicado al morderla liberó su sabor dulce y mantecoso, que se mezcló perfectamente con el té caliente. - <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esto irá directamente a las cartucheras</span> </span>-pensé mientras masticaba de más aquella dulce delicia.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La suave melodía de la música de fondo añadía un toque de serenidad a la escena, como si nos encontrásemos en una tierra remota ajena a este mundo. A Luxury le gustaba crear atmósferas temáticas en las que encarnaba un papel, como si de una obra de teatro se tratase. En aquella ocasión, parecía haberse convertido en la madame de un prostíbulo oriental, maquillada hasta la extenuación. No podía dejar de mirar la desbordante cantidad de rímel que la Okama había empleado aquella mañana. Sus pestañas parecían pesadas y afiladas, y amenazaban con salir propulsadas hacia mí en cualquier momento.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bien</span> -dije mientras sostenía la taza entre mis manos, abrazándola- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Y qué es lo que debería hacer ahora?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">CALLARTE Y … digo, disfrutar del té, pequeña amapola.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se sucedieron los segundos, los minutos y las horas. Volví al estudio bajo la promesa de que al día siguiente me vería sometido al inicio de un nuevo entrenamiento orientado a una nueva disciplina. A veces dudaba del porqué de mi motivación para seguir entrenando con aquella Okama, pero sentía que era algo que me aproximaba hace un futuro de ambición y felicidad, un futuro de respuestas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Espero que no me haga aprender bailes de salón.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">¡El Gran azote, las memorias del pasado de las noches de invierno!</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con aquella estruendosa frase me recibía Luxury al día siguiente. Esa mañana me recibía con traje de karate, de un blanco puro y reluciente, que se ceñía perfectamente a su figura esbelta y fornida. Cada pliegue y costura del traje se ajustaba con precisión, revelando la dedicación y la atención al detalle que ella había puesto en su apariencia. El cinturón, de un vibrante color dorado, rodeaba su ancha cintura, destacando en contraste con el blanco inmaculado del uniforme.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> ¿Ballet y…kárate?</span> -era una combinación extraña a la par que extraordinaria. Podía ver el sentido de la fusión de ambos estilos, ya que me permitirían asestar fuertes golpes con una técnica más precisa, pero con la elegancia y flexibilidad del ballet. No obstante, todo aquello me confundía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Así es, mi pequeño saltamontes</span> -replicó con aquella frase de la película “Kung Fu”, en la cual había participado mi madre como vendedora del puesto de fritos frente al dojo donde transcurría la película. Fue un papel pequeño, pero la catapultó al éxito- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Y para ello debes vestirte acorde a la ocasión.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luxury se aproximó a un armario en el fondo de la estancia y lo abrió. En su interior, suspendido en una percha, colgaba un traje de karate que era una maravilla de la moda. Sin embargo, lo que más llamó mi atención fue el inusual color: era de un rosa suave y delicado, un tono que contrastaba con la imagen tradicionalmente asociada con el karate. El traje estaba cuidadosamente doblado y tenía un aspecto impecable. Cada detalle, desde los bordes de las mangas hasta el cinturón, estaba cosido con precisión y amor por el detalle. El rosa del traje parecía brillar bajo la luz tenue de la habitación, como si estuviera imbuido de una energía única y femenina. Me acerqué con cautela al traje, maravillado por su singularidad. Las fibras de la tela parecían suaves al tacto, y la belleza de su diseño me dejó sin aliento. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bonito, ¿eh? Pues es todo tuyo.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al ponerme la prenda, pude notar la suavidad del tejido, pero también su increíble firmeza. Apostado frente a uno de los espejos de la sala rectangular, observaba como aquel traje parecía hecho a medida para mi cuerpo. Me volteé para observar como realzaba de forma singular mis hermosos glúteos, cuando me percaté de la inscripción que lucía en la parte baja de la espalda. Se trataba de una sucesión de letras enmarcadas en tachuelas de color rosa brillante, como si de tratase de pequeñas perlas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Luxury’s hoe?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Nimiedades.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Según Luxury, el entrenamiento en el karate abarcaba mucho más que las técnicas físicas. Inculcaba valores como la perseverancia, la autoconfianza, el respeto y la autoconciencia. Los golpes, bloqueos y patadas se ejecutan con precisión quirúrgica, y cada uno tiene un propósito específico en la defensa o el ataque: su combinación con el ballet era letal.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nuestro calentamiento comenzaba con suaves estiramientos, alargando lentamente los músculos tensos. Cada movimiento era deliberado, cada estiramiento llevaba consigo una sensación de apertura y flexibilidad. Sentía cómo mi cuerpo respondía gradualmente, como si estuviera despertando de un letargo. Luego, pasábamos a ejercicios de flexiones y abdominales, fortaleciendo nuestro núcleo y aumentando nuestra resistencia. El sonido de mi respiración, profunda y rítmica, llenaba el cuarto de espejos. Avanzábamos hacia las técnicas de bloqueo y golpeo en el aire. Cada movimiento estaba lleno de intención, y el sonido de los golpes resonaba en la sala. Era como si estuviéramos practicando una danza marcial, una danza que conectaba con siglos de tradición y sabiduría. Luxury insistía en la importancia de la concentración y la respiración durante el calentamiento, recordándonos que el karate era un arte marcial que requería tanto disciplina mental como habilidades físicas. Cada movimiento debía ser realizado con plena conciencia y presencia en el momento, pero su fuerte perfume hacía que mis respiraciones profundas fuesen un verdadero suplicio- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Es parte de la prueba</span> -debatía ella, en referencia a mis quejas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A medida que avanzamos al núcleo del entrenamiento, nos enfrentamos en combates amistosos. Sus ataques eran rápidos y precisos, y me vi desafiado constantemente a defenderme y responder con destreza. Cada movimiento era una lección en la técnica y la estrategia del karate. Lo que hizo que este entrenamiento fuera verdaderamente especial fue la habilidad de Luxury para fusionar la gracia del ballet con la fuerza del karate. Sus giros y saltos parecían desafiar la gravedad, mientras que sus golpes y bloqueos eran ejecutados con una precisión asombrosa. Era como si estuviera presenciando una danza marcial elegante y poderosa. Tras un par de horas, el entrenamiento llegó a su fin, y nos inclinamos en una señal de respeto y agradecimiento mutuo. Fue una experiencia enriquecedora y memorable que me recordó que la fuerza y la gracia pueden coexistir en el mundo de las artes marciales; la fuerza no excluye a la belleza, la fuerza es belleza.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante varias semanas, nuestro entrenamiento se redujo a dichos calentamientos, a fortalecer mi núcleo y a mejorar mi concentración en combate. Gracias a ello, con el tiempo comencé a notar que mi cuerpo se fortalecía, mi mente se despejaba y que poco a poco estaba más preparado para afrontar las siguientes lecciones. Estos cambios físicos, lejos de reducirse solo a mis avances en el Okama Kenpo, suponían también grandes avances en mi carrera de modelo, despertando la envidia y la admiración de mis compañeros de oficio: mi mente y mi cuerpo respondían. Eso no significaba que de vez en cuando, sintiese que mi cuerpo no me respondiese debido al agotamiento físico y mental.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mi cuerpo y mente estaban completamente rendidos, y cada músculo parecía protestar por el esfuerzo extremo al que lo había sometido. La habitación estaba sumida en una penumbra tranquila, con la luz del atardecer filtrándose suavemente a través de las cortinas entreabiertas. El aire estaba impregnado con el aroma reconfortante de una mezcla de hierbas y aceites esenciales, que se había convertido en un ritual de recuperación después de cada entrenamiento agotador. El colchón bajo mí se sentía como un refugio seguro y acogedor, ofreciéndome el consuelo que necesitaba en ese momento. Mi cuerpo yacía inmóvil, como si cada músculo y articulación se hubiera fundido con la cama en un intento de recuperación. Cada respiración era profunda y pausada, como si mi cuerpo estuviera tratando de encontrar su equilibrio y calma interna después de la tormenta de actividad física. Sentía el pulso de mi corazón aún acelerado, recordándome la intensidad de la práctica y el esfuerzo que había invertido.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No pienso levantarme de aquí hasta mañana</span></span> -pensé. Había pospuesto todas mis citas y pedido el día libre en el trabajo. Comenté a Luxury que no me vendría mal emplear un día entero a estar tirado en la cama, a lo cual, entre risas, accedió, dándome entender que una vieja tenía más fondo físico que yo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mis ropas de entrenamiento estaban tiradas en un rincón de la habitación, testigos de la dedicación y el sacrificio que había implicado el entrenamiento. No me había molestado en lavarlas, a pesar de mi puntillosa dedicación a la higiene personal y la limpieza. Mis ojos se cerraron lentamente, permitiéndome sumergirme en un estado de relajación profunda. Cada músculo y articulación parecía liberar la tensión acumulada, y el agotamiento comenzó a ceder paso a una sensación de satisfacción y logro. Mientras yacía en la cama, repasé mentalmente los momentos del entrenamiento, recordando los desafíos superados y las lecciones aprendidas. A pesar del agotamiento, había una sensación de gratitud por la oportunidad de crecimiento y superación personal que el Okama Kenpo me ofrecía. El sonido suave del viento afuera y el canto distante de los pájaros crearon una banda sonora serena para mi descanso merecido. A medida que me dejaba llevar por el abrazo reconfortante de la cama, me di cuenta de que este estado de agotamiento era un recordatorio de mi dedicación y compromiso con mi camino en las artes marciales, un camino que me había llevado a límites físicos y mentales, pero que también me había enriquecido de manera inigualable.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que dura es la vida adulta, quien fuese niño otra vez.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me dormí y soñé precisamente con aquella idea, con la niñez. Soñé con aquella casa que me había visto crecer, en la que pasé tantos momentos, la mayoría de ellos en una lucrativa soledad. Esta casa, ubicada en un tranquilo rincón del pasado, sigue siendo un lugar lleno de encanto en mis recuerdos. La casa era imponente, con altos techos y amplias habitaciones que parecían extenderse hasta el infinito. Los suelos de madera crujían bajo mis pies mientras exploraba cada rincón. Grandes ventanales dejaban entrar la luz del sol, que bañaba las estancias con un brillo dorado y suave. La biblioteca era el tesoro más preciado de la casa. Las estanterías estaban llenas de libros de todos los tamaños y colores, y el aroma a papel antiguo y tinta era embriagador. Había un sillón de cuero desgastado en el rincón de la habitación, donde solía sentarme durante horas, rodeado de historias y mundos por descubrir. Aquel sillón olía a mi padre, debido a las incontables horas que este había pasado sentado en él, repasando los borradores de sus futuras publicaciones.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recuerdo las tardes que pasaba en la biblioteca, sumergiéndome en las páginas de libros de cuentos, novelas de aventuras y enciclopedias llenas de conocimiento. Cada libro era una puerta hacia la imaginación, y me perdía en sus páginas, viajando a lugares lejanos y viviendo emocionantes aventuras sin moverme de mi asiento. La casa también tenía un jardín mágico, donde las flores y los árboles parecían tener vida propia. Pasaba horas explorando sus rincones, persiguiendo mariposas y construyendo castillos de hojas caídas. El aroma de las flores y el susurro de las hojas en el viento eran un recordatorio constante de la belleza y la serenidad de la naturaleza. Fue una de esas mágicas flores la que llamó poderosamente mi atención. Me aproximé ligero hacia ella, como si flotase en el aire, como si fuese una pequeña abeja atraído por el néctar dorado de aquella maravilla de la naturaleza. De pronto, cuando estuve lo más cerca posible de la flor, pude ver cómo, en lugar de corola, el tallo lucía una gruesa cara adornada con pestañas gigantescas que me dedicaba una mirada maliciosa. Se trataba de Luxury.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> ¡A entrenar, flacucho!</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me desperté sobresaltado en mitad de la noche, jadeando y empapado en sudor. Miré a mi alrededor desconcertado, como si lo que acababa de ver hubiese existido alguna vez en el mundo real. En las noches de luna llena, su luz era tan brillante que iluminaba la habitación como si fuese de día.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Esta mujer me va a volver loco.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La sesión de entrenamiento de aquel día era ligeramente distinta a la de los demás. Me encontraba de pie, en medio de la sala de espejos, sumergido en un completo y penetrante silencio. La sala de espejos era un espacio impresionante, con paredes cubiertas de espejos que se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Cada espejo reflejaba mi imagen, multiplicándome en un laberinto de reflejos que desafiaba mi percepción y orientación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> Hoy me temo que debo ponerte las cosas un poco más difíciles de lo habitual</span> -Luxury se aproximó a mi con andares parsimoniosos y juguetones, oscilando con la mano derecha lo que parecía ser una banda de tela púrpura con brillantes- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Debo privarte de la vista, mi querido cactus del desierto.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con los ojos vendados, me encontré en un estado de total oscuridad. El silencio era absoluto, pero podía sentir la presencia de Luxury, incluso la de mis propios reflejos a mi alrededor, todos igualmente privados de vista. Esta falta de visión agudizó mis otros sentidos, haciéndome más consciente de cada sonido y movimiento en la sala. La voz de Luxury parecía provenir de todas partes.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No pretendo que sepas de dónde te vienen los golpes, pero sí que reacciones rápido a mis indicaciones. Comenzaré a lanzarte una serie de proyectiles que deberás desviar o esquivar, pero solo empleando tus piernas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Entend… AY.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras contestaba, un objeto contundente, lo que parecía ser una bola de goma, impactó en mi frente, dejando tras de sí una leve rojez. Más que el dolor producido, fue la propia sorpresa del impacto la que me hizo reaccionar- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Ese era un golpe de advertencia, para animarte a esquivar el resto de pelotas. En la vida, es importante saber manejar bien un par de pelotas, Aspros.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No empieces con esos dobles sentidos.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El reto comenzó. Al principio, el espacio entre la advertencia de la maestra y el lanzamiento era suficiente como para poder esquivar la pelota con facilidad: <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">¡izquierda! ¡derecha!</span>, se sucedían sus indicaciones, notando como la okama se desplazaba ágilmente a mi alrededor. El entrenamiento con los ojos vendados me hizo sentir vulnerable y desafiado, pero también me proporcionó una profunda sensación de concentración y conexión con mi cuerpo y mi entorno. Cada movimiento se volvió más consciente, más intenso, como si estuviera explorando el karate desde una perspectiva completamente nueva. Pero conforme pasaba el tiempo, me resultaba cada vez más y más difícil reaccionar frente a los instantáneos comandos. Varias pelotas impactaron sobre mi hombro, en mi nuca, en el muslo derecho. Sentía como si Luxury hubiese multiplicado su cuerpo y rodeado completamente para avasallarme a disparos a quemarropa. Su velocidad y su puntería eran afiladas como una katana.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> No eres capaz de esquivarme porque no estás concentrado, no escuchas el silencio.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras me encuentro con los ojos vendados, la oscuridad envuelve mis sentidos, y un silencio aparente se cierne sobre mí. Pero a medida que me sumerjo en esta quietud aparente, mis oídos comienzan a captar sonidos que antes pasaban desapercibidos: el suave roce de la ropa mecida por mis movimientos, el murmullo distante de una tetera al fuego, el canto de un pájaro solitario en una jaula del salón. Los sonidos emergen del silencio como notas de una sinfonía invisible, cada uno con su propia tonalidad y ritmo. Puedo sentir la presencia del mundo a mi alrededor a través de estos sonidos, como si estuviera en sintonía con la naturaleza misma. El silencio se convierte en un lienzo en blanco en el que se pintan estos sonidos, cada uno con su propia historia y significado. Cada suspiro de la brisa, cada chisporroteo distante, se convierte en un tesoro auditivo que revela la belleza oculta del mundo que me rodea. Mis otros sentidos también se agudizan en la oscuridad. Siento la textura del suelo bajo mis pies, la suavidad de la brisa en mi piel, y el aroma de las velas aromáticas cercanas.  Escuchar el silencio con los ojos vendados es como sumergirse en un universo paralelo, donde el mundo se revela de una manera completamente nueva. Es una experiencia que nos recuerda la riqueza de la percepción humana y la belleza que podemos encontrar en la quietud y el misterio de lo que nos rodea. En un acto involuntario, alcé mi mano con precisión para aferrar una de las pelotas lanzadas, como si la hubiese visto claramente con los ojos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Exactamente, ahora estás escuchando. No solo debes escuchar mis indicaciones, también debes escuchar mi cuerpo, el tuyo, el aire, la fricción, todo. Ahora lo que quiero es que no esquives las pelotas, sino que las golpees con tus piernas exclusivamente. Puedes quitarte la venda.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A pesar de la tenue iluminación, mis ojos se quejaron ante la resplandeciente luz de los candelabros. Los froté con fuerza intentado reducir aquella desagradable sensación. El entrenamiento continúa. Las pelotas se movían rápidamente por el aire, zigzagueando y cambiando de dirección de manera impredecible. Debía de estar alerta en todo momento, concentrado en anticipar el próximo movimiento de cada lanzamiento de la veloz Luxury. Cada golpe era una ráfaga de energía concentrada. Mis brazos se movían en un arco perfecto mientras conectaban con la pelota, y podía sentir la vibración de la colisión a través de mis extremidades. La pelota salía disparada en una dirección diferente, y mi objetivo era ajustar mi posición rápidamente para estar listo para el próximo lanzamiento. El ritmo del ejercicio aumentaba gradualmente, con las pelotas lanzadas en una sucesión rápida. Era como si estuviera inmerso en una danza de velocidad y precisión, un baile marcial que exigía todo de mí. A pesar del desafío, el ejercicio era gratificante. Cada vez que golpeaba una pelota con éxito, sentía una oleada de satisfacción y confianza en mi habilidad. Era un recordatorio constante de la importancia de la práctica constante y la mejora continua en el karate. A medida que la sesión de entrenamiento llegaba a su fin, me sentía exhausto pero lleno de gratitud por la oportunidad de enfrentar este desafío. Golpear pelotas lanzadas durante el entrenamiento de karate había fortalecido mis habilidades y mi concentración, preparándome para futuros desafíos en el mundo de las artes marciales. Una sudorosa Luxury comenzaba a jadear.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bueno, creo que por hoy está bien</span> -dijo, sin poder contener un profundo suspiro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> Creo que puedo un rato más.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Maldito adolescente.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Prepárate bien para mañana, será nuestra última sesión de entrenamiento</span> -sentenció Luxury mientras nos despedíamos a la entrada de la casa de muñecas. La escalinata de caracol culminaba en un tragaluz oculto por montones de basura. No es que Luxury se ocultase de alguien viviendo allí, más bien buscaba la tranquilidad y la comodidad que la ciudad principal no le podía brindar. Además, aseguraba que allí nadie podría oírme gritar, lo cual me dejaba un tanto inquieto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿La última, ya?</span> -repliqué. Sentía que aún me quedaba mucho por aprender. Había dedicado mucho tiempo a los entrenamientos, días y noches, pero aún así, sentía que no era suficiente.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Pero alguna vez iba a sentirme realmente preparado? El miedo a la prueba final podía manifestarse en pensamientos autocríticos y negativos. Dudas sobre mis habilidades y temores sobre el fracaso se apoderaban de mi mente, como voces susurrantes que socavan mi confianza. Cada pregunta sin respuesta o tema sin dominar se convertía en un peso que amenaza con arrastrarme hacia abajo. Sin embargo, a pesar del miedo, hay una fuerza interior que nos impulsa a seguir adelante. Es la determinación de enfrentar la prueba final, de luchar a pesar de los obstáculos, de dar lo mejor de nosotros mismos. Es el reconocimiento de que el miedo es solo una parte de la experiencia, y que la verdadera valentía radica en seguir adelante a pesar de él. Llegué a la conclusión de que a veces, en la vida, uno necesita saltar al vacío para saber si puede volar. Cuanto más lo pensase, más miedo tendría, pero en el fondo sabía que podía con eso y más.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Considero que eres capaz de enfrentarte a la prueba final del “dojo” de Goa.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Y… ¿en qué consiste?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">En algo sencillo, una pelea en serio contra mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, llegó el día de mi entrenamiento final, un momento que había estado esperando con anticipación y cierta aprensión. Mi maestra, la gran Joseph Luxury, una figura extraordinaria que desafiaba las convenciones, era una okama que combinaba a la perfección la gracia del ballet con la fuerza del karate. Era una maestra en ambos mundos, y esta pelea sería la culminación de meses de aprendizaje y dedicación. El escenario de batalla sería la frecuentada sala de espejos, bañada por la luz tenue de varios candelabros dispuestos por la estancia y que creaban una atmósfera mágica y misteriosa. Mi maestra se encontraba en el centro, vestida en un tutú y con un kimono de karate que resplandecía en colores vibrantes. Su presencia era imponente y su confianza era palpable, aunque aquella fusión de estilos al vestir me dejó un tanto perplejo. Comenzamos la pelea con un saludo respetuoso, una reverencia que simbolizaba nuestro compromiso con la disciplina y el respeto en las artes marciales. La música comenzó a llenar la sala, una mezcla de composiciones clásicas y ritmos percusivos, que marcarían el ritmo de nuestro enfrentamiento.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Suena a cliché, pero no pienso contenerme, Aspros. Este es el momento en el que me demostrarás lo mucho o poco que vales para esto.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Yo tampoco pienso contenerme, por muy vieja que seas.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nuestros movimientos eran una fusión de dos mundos aparentemente opuestos. Luxury se movía con la gracia y la elegancia de un bailarín de ballet, realizando giros y saltos que parecían desafiar la gravedad. Sus movimientos eran fluidos y etéreos, como si danzara sobre el campo de batalla. Por otro lado, mis movimientos estaban imbuidos de la fuerza y la precisión del karate. Realicé bloqueos y golpes con intención, cada uno ejecutado con una técnica precisa. Cada vez que nuestros caminos se cruzaban, era como si dos mundos chocaran, creando una danza marcial única que desafiaba todas las expectativas. A medida que avanzaba la pelea, la música y nuestros movimientos se fusionaron en una coreografía impresionante. El dojo resonaba con el sonido de nuestros movimientos, creando una sinfonía de lucha y gracia.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No debes confiar solo en un estilo</span> -dijo mientras retrocedía para evitar uno de mis golpes- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">El Okama Kenpo no es solo kárate, debe brillar la elegancia del ballet en tus movimientos.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, llegó el momento culminante de nuestra pelea. Nos enfrentamos en el centro del salón, y con un gesto de respeto mutuo, nos inclinamos en una reverencia final. Habíamos compartido una experiencia única que trascendía los límites del ballet y el karate, una prueba de que la expresión personal y la autenticidad pueden fusionarse de maneras sorprendentes en el mundo de las artes marciales y la danza.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Déjame verte florecer.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nuestros cuerpos se entrelazaron en una serie de movimientos sofisticados y armoniosos, como si estuviéramos comunicándonos a través de la danza. Cada paso era una expresión de nuestras emociones, una lucha de voluntades manifestada a través de los movimientos delicados y poderosos del ballet. A medida que la pelea avanzaba, la música y nuestros movimientos se volvieron más apasionados y frenéticos. Cada gesto era una declaración de nuestra determinación y nuestro deseo de superarnos mutuamente. La energía en el estudio era palpable, como si estuviéramos en un duelo épico en el escenario. Estaba cansado, pero no podía fallar ahora, tras tanto tiempo de dedicación, de sudor y de noches en vela, simplemente no podía. Realicé un giro audaz y un salto impresionante, mientras mi maestro respondía con una serie de pasos sorprendentemente elegantes. Durante mi pirueta, deshice el nudo que aferraba el keikogi a mi cuerpo, haciendo que se desprendiera de mí como una hoja en otoño. Este movimiento generó una pequeña distracción que me permitió golpear severamente a Luxury en su lateral izquierdo, con un hermoso puntapié digno del más grande bailarín. En un gesto teatral, nos separamos y, con una reverencia mutua, dimos por terminado nuestro enfrentamiento.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Nada… mal </span>-sonriente, la okama dejó caer su cuerpo al frente mientras se aferraba a su costado malherido.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No, nada mal</span> -respondí, mientras dejaba mi agotado cuerpo también caer, presa del cansancio.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Desconozco el tiempo que ambos estuvimos ahí, tirados en el suelo, pero al despertarme pude verme postrado en la lujosa cama con dosel de Luxury, mientras que ella, con un delantal floral, preparaba sendas tazas de té. Silbaba una canción, animada, como si todo lo que había ocurrido momentos antes hubiese sido un sueño. Lo hubiese creído si no fuese por el terrible cansancio que atenazaba mi cuerpo o las vendas que recorrían el torso de Luxury bajo el pequeño delantal. Tal vez hubiese aprobado el examen, pero no debía olvidar que ella, y con mucha diferencia, seguía siendo la maestra. Cuando se percató de que había recuperado la consciencia, se volteó y se aproximó al borde de la cama, donde se sentó, provocando que mi cuerpo girase hacia aquella dirección debido a su considerable peso. Alargó su musculoso brazo para ofrecerme una taza del té que había estado preparando. Olía a canela, mi favorito. Fue en aquel momento cuando me percaté de la cercanía que había desarrollado hacia ella, al igual que me ocurrió con Caroline. Tal vez, juntándome con ellas, con Okamas, es donde más fácilmente podía encontrar un lugar llamado hogar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Enhorabuena, guapetón.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Unas semanas más tarde, Luxury y yo, tras dejar que nuestros cuerpos se recuperasen de la pelea, disfrutábamos de un paseo por la ciudad. A pesar de ser conocida en el reino de Goa, era inevitable que la gente se fijase en ella, en su gran constitución, en su radiante fuerza, en su estilo. Al atravesar una de las calles, nos encontramos inmersos en un bullicioso mercado que se extendía por una plaza empedrada. Los puestos estaban repletos de productos frescos, artesanías y tesoros únicos que atraían a los visitantes y lugareños por igual. Los colores y aromas de las especias y los alimentos frescos llenaban el aire, creando una atmósfera vibrante y llena de vida.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Así que estarás aquí una larga temporada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Sí, me iré moviendo de aquí para allá con la agencia, pero mi base por el momento será esta isla.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al caer la tarde, nos detuvimos en una encantadora cafetería de la plaza principal para disfrutar de una taza de té caliente. El ambiente tranquilo y acogedor del lugar nos brindó el escenario perfecto para concluir nuestro paseo, que quedaría grabado en mi memoria durante mucho tiempo. Luxury me observada expresando una mezcla de orgullo y preocupación, como una madre que veía partir a su polluelo del nido. O eso suponía, ya que mi propia madre nunca había mostrado esa preocupación por mi: ¿exceso de confianza o falta de instinto maternal? Quien sabe.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No descuides tu entrenamiento. Aunque hayas aprendido todo lo que yo sé, ya te dije que ahí fuera, en otros mares, existen maestros más severos y fuertes que yo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Cuando tenga la oportunidad les visitaré. Debo ser más fuerte.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> Espero que no te olvides de esta vieja y vengas a contármelo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No podría olvidarte, aunque quisiese.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras un par de semanas de descanso en las que pude centrarme en mi trabajo en la agencia de modelos, fui convocado por Luxury en nuestro lugar de reunión, bajo las infinitas pilas de basura producidas por la ciudad de Goa. Me había venido bien desconectar de los constantes entrenamientos, pero era consciente de que era importante no perder el ritmo y aprovechar el impulso para seguir avanzando en el Okama Kenpo. Caminaba con paso firme, acompañado por el sol de la mañana y unos pocos viandantes obligados a madrugar al igual que yo. Me tomaba muy en serio mis horarios de descanso, puesto que el agotamiento y la falta de sueño eran los mejores amigos de la gente fea.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #FF851B;" class="mycode_color">Has aprendido las bases del ballet, lo que te aproxima cada vez más al entendimiento del Okama Kenpo. No obstante, queda aún un largo camino frente a ti </span>-en esta ocasión, Luxury me había recibido en la casa de muñecas vistiendo un largo y ostentoso kimono de motivos florales. El cinturón obi, ancho y ricamente decorado, añadía un toque de sofisticación al atuendo, anudado en un lazo exquisito en la parte posterior. Lo que realmente destacaba era el recogido impresionante que llevaba en su cabello. El pelo, perfectamente peinado y recogido en un moño alto, estaba adornado con una serie de flores de seda que imitaban las que se encontraban en el kimono. Las flores añadían un toque de color y feminidad, y contrastaban maravillosamente con la sobriedad del kimono y la sombra de barba inminente en el mentón de la okama. - <span style="color: #FF851B;" class="mycode_color">Pero ahora, sirve el té.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La taza de porcelana que sostenía entre mis manos estaba decorada con un diseño elegante y sutil. El aroma reconfortante del té, una mezcla de hojas de té negro y especias, se alzó con delicadeza cuando retiré la tapa de la tetera. El vapor ascendió en espirales fragantes, llenando el aire con su calidez. Vertí el líquido ambarino en la taza, observando cómo se movía con gracia y delicadeza, como si cobrara vida propia. El primer sorbo envolvió mi boca en una ola de sabor: el té era suave y profundo, con notas de canela y un ligero toque de vainilla. Las pastas reposaban en un pequeño plato de porcelana al lado de la taza. Eran pequeñas obras maestras de la repostería: galletas de mantequilla con bordes dorados y espolvoreadas con azúcar glas. Tomé una de ellas entre mis dedos y la llevé a mis labios. El crujido delicado al morderla liberó su sabor dulce y mantecoso, que se mezcló perfectamente con el té caliente. - <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esto irá directamente a las cartucheras</span> </span>-pensé mientras masticaba de más aquella dulce delicia.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La suave melodía de la música de fondo añadía un toque de serenidad a la escena, como si nos encontrásemos en una tierra remota ajena a este mundo. A Luxury le gustaba crear atmósferas temáticas en las que encarnaba un papel, como si de una obra de teatro se tratase. En aquella ocasión, parecía haberse convertido en la madame de un prostíbulo oriental, maquillada hasta la extenuación. No podía dejar de mirar la desbordante cantidad de rímel que la Okama había empleado aquella mañana. Sus pestañas parecían pesadas y afiladas, y amenazaban con salir propulsadas hacia mí en cualquier momento.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bien</span> -dije mientras sostenía la taza entre mis manos, abrazándola- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Y qué es lo que debería hacer ahora?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">CALLARTE Y … digo, disfrutar del té, pequeña amapola.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Se sucedieron los segundos, los minutos y las horas. Volví al estudio bajo la promesa de que al día siguiente me vería sometido al inicio de un nuevo entrenamiento orientado a una nueva disciplina. A veces dudaba del porqué de mi motivación para seguir entrenando con aquella Okama, pero sentía que era algo que me aproximaba hace un futuro de ambición y felicidad, un futuro de respuestas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Espero que no me haga aprender bailes de salón.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">  </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">¡El Gran azote, las memorias del pasado de las noches de invierno!</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con aquella estruendosa frase me recibía Luxury al día siguiente. Esa mañana me recibía con traje de karate, de un blanco puro y reluciente, que se ceñía perfectamente a su figura esbelta y fornida. Cada pliegue y costura del traje se ajustaba con precisión, revelando la dedicación y la atención al detalle que ella había puesto en su apariencia. El cinturón, de un vibrante color dorado, rodeaba su ancha cintura, destacando en contraste con el blanco inmaculado del uniforme.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> ¿Ballet y…kárate?</span> -era una combinación extraña a la par que extraordinaria. Podía ver el sentido de la fusión de ambos estilos, ya que me permitirían asestar fuertes golpes con una técnica más precisa, pero con la elegancia y flexibilidad del ballet. No obstante, todo aquello me confundía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Así es, mi pequeño saltamontes</span> -replicó con aquella frase de la película “Kung Fu”, en la cual había participado mi madre como vendedora del puesto de fritos frente al dojo donde transcurría la película. Fue un papel pequeño, pero la catapultó al éxito- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Y para ello debes vestirte acorde a la ocasión.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Luxury se aproximó a un armario en el fondo de la estancia y lo abrió. En su interior, suspendido en una percha, colgaba un traje de karate que era una maravilla de la moda. Sin embargo, lo que más llamó mi atención fue el inusual color: era de un rosa suave y delicado, un tono que contrastaba con la imagen tradicionalmente asociada con el karate. El traje estaba cuidadosamente doblado y tenía un aspecto impecable. Cada detalle, desde los bordes de las mangas hasta el cinturón, estaba cosido con precisión y amor por el detalle. El rosa del traje parecía brillar bajo la luz tenue de la habitación, como si estuviera imbuido de una energía única y femenina. Me acerqué con cautela al traje, maravillado por su singularidad. Las fibras de la tela parecían suaves al tacto, y la belleza de su diseño me dejó sin aliento. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bonito, ¿eh? Pues es todo tuyo.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al ponerme la prenda, pude notar la suavidad del tejido, pero también su increíble firmeza. Apostado frente a uno de los espejos de la sala rectangular, observaba como aquel traje parecía hecho a medida para mi cuerpo. Me volteé para observar como realzaba de forma singular mis hermosos glúteos, cuando me percaté de la inscripción que lucía en la parte baja de la espalda. Se trataba de una sucesión de letras enmarcadas en tachuelas de color rosa brillante, como si de tratase de pequeñas perlas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Luxury’s hoe?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Nimiedades.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Según Luxury, el entrenamiento en el karate abarcaba mucho más que las técnicas físicas. Inculcaba valores como la perseverancia, la autoconfianza, el respeto y la autoconciencia. Los golpes, bloqueos y patadas se ejecutan con precisión quirúrgica, y cada uno tiene un propósito específico en la defensa o el ataque: su combinación con el ballet era letal.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nuestro calentamiento comenzaba con suaves estiramientos, alargando lentamente los músculos tensos. Cada movimiento era deliberado, cada estiramiento llevaba consigo una sensación de apertura y flexibilidad. Sentía cómo mi cuerpo respondía gradualmente, como si estuviera despertando de un letargo. Luego, pasábamos a ejercicios de flexiones y abdominales, fortaleciendo nuestro núcleo y aumentando nuestra resistencia. El sonido de mi respiración, profunda y rítmica, llenaba el cuarto de espejos. Avanzábamos hacia las técnicas de bloqueo y golpeo en el aire. Cada movimiento estaba lleno de intención, y el sonido de los golpes resonaba en la sala. Era como si estuviéramos practicando una danza marcial, una danza que conectaba con siglos de tradición y sabiduría. Luxury insistía en la importancia de la concentración y la respiración durante el calentamiento, recordándonos que el karate era un arte marcial que requería tanto disciplina mental como habilidades físicas. Cada movimiento debía ser realizado con plena conciencia y presencia en el momento, pero su fuerte perfume hacía que mis respiraciones profundas fuesen un verdadero suplicio- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Es parte de la prueba</span> -debatía ella, en referencia a mis quejas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A medida que avanzamos al núcleo del entrenamiento, nos enfrentamos en combates amistosos. Sus ataques eran rápidos y precisos, y me vi desafiado constantemente a defenderme y responder con destreza. Cada movimiento era una lección en la técnica y la estrategia del karate. Lo que hizo que este entrenamiento fuera verdaderamente especial fue la habilidad de Luxury para fusionar la gracia del ballet con la fuerza del karate. Sus giros y saltos parecían desafiar la gravedad, mientras que sus golpes y bloqueos eran ejecutados con una precisión asombrosa. Era como si estuviera presenciando una danza marcial elegante y poderosa. Tras un par de horas, el entrenamiento llegó a su fin, y nos inclinamos en una señal de respeto y agradecimiento mutuo. Fue una experiencia enriquecedora y memorable que me recordó que la fuerza y la gracia pueden coexistir en el mundo de las artes marciales; la fuerza no excluye a la belleza, la fuerza es belleza.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante varias semanas, nuestro entrenamiento se redujo a dichos calentamientos, a fortalecer mi núcleo y a mejorar mi concentración en combate. Gracias a ello, con el tiempo comencé a notar que mi cuerpo se fortalecía, mi mente se despejaba y que poco a poco estaba más preparado para afrontar las siguientes lecciones. Estos cambios físicos, lejos de reducirse solo a mis avances en el Okama Kenpo, suponían también grandes avances en mi carrera de modelo, despertando la envidia y la admiración de mis compañeros de oficio: mi mente y mi cuerpo respondían. Eso no significaba que de vez en cuando, sintiese que mi cuerpo no me respondiese debido al agotamiento físico y mental.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mi cuerpo y mente estaban completamente rendidos, y cada músculo parecía protestar por el esfuerzo extremo al que lo había sometido. La habitación estaba sumida en una penumbra tranquila, con la luz del atardecer filtrándose suavemente a través de las cortinas entreabiertas. El aire estaba impregnado con el aroma reconfortante de una mezcla de hierbas y aceites esenciales, que se había convertido en un ritual de recuperación después de cada entrenamiento agotador. El colchón bajo mí se sentía como un refugio seguro y acogedor, ofreciéndome el consuelo que necesitaba en ese momento. Mi cuerpo yacía inmóvil, como si cada músculo y articulación se hubiera fundido con la cama en un intento de recuperación. Cada respiración era profunda y pausada, como si mi cuerpo estuviera tratando de encontrar su equilibrio y calma interna después de la tormenta de actividad física. Sentía el pulso de mi corazón aún acelerado, recordándome la intensidad de la práctica y el esfuerzo que había invertido.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No pienso levantarme de aquí hasta mañana</span></span> -pensé. Había pospuesto todas mis citas y pedido el día libre en el trabajo. Comenté a Luxury que no me vendría mal emplear un día entero a estar tirado en la cama, a lo cual, entre risas, accedió, dándome entender que una vieja tenía más fondo físico que yo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mis ropas de entrenamiento estaban tiradas en un rincón de la habitación, testigos de la dedicación y el sacrificio que había implicado el entrenamiento. No me había molestado en lavarlas, a pesar de mi puntillosa dedicación a la higiene personal y la limpieza. Mis ojos se cerraron lentamente, permitiéndome sumergirme en un estado de relajación profunda. Cada músculo y articulación parecía liberar la tensión acumulada, y el agotamiento comenzó a ceder paso a una sensación de satisfacción y logro. Mientras yacía en la cama, repasé mentalmente los momentos del entrenamiento, recordando los desafíos superados y las lecciones aprendidas. A pesar del agotamiento, había una sensación de gratitud por la oportunidad de crecimiento y superación personal que el Okama Kenpo me ofrecía. El sonido suave del viento afuera y el canto distante de los pájaros crearon una banda sonora serena para mi descanso merecido. A medida que me dejaba llevar por el abrazo reconfortante de la cama, me di cuenta de que este estado de agotamiento era un recordatorio de mi dedicación y compromiso con mi camino en las artes marciales, un camino que me había llevado a límites físicos y mentales, pero que también me había enriquecido de manera inigualable.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que dura es la vida adulta, quien fuese niño otra vez.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me dormí y soñé precisamente con aquella idea, con la niñez. Soñé con aquella casa que me había visto crecer, en la que pasé tantos momentos, la mayoría de ellos en una lucrativa soledad. Esta casa, ubicada en un tranquilo rincón del pasado, sigue siendo un lugar lleno de encanto en mis recuerdos. La casa era imponente, con altos techos y amplias habitaciones que parecían extenderse hasta el infinito. Los suelos de madera crujían bajo mis pies mientras exploraba cada rincón. Grandes ventanales dejaban entrar la luz del sol, que bañaba las estancias con un brillo dorado y suave. La biblioteca era el tesoro más preciado de la casa. Las estanterías estaban llenas de libros de todos los tamaños y colores, y el aroma a papel antiguo y tinta era embriagador. Había un sillón de cuero desgastado en el rincón de la habitación, donde solía sentarme durante horas, rodeado de historias y mundos por descubrir. Aquel sillón olía a mi padre, debido a las incontables horas que este había pasado sentado en él, repasando los borradores de sus futuras publicaciones.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Recuerdo las tardes que pasaba en la biblioteca, sumergiéndome en las páginas de libros de cuentos, novelas de aventuras y enciclopedias llenas de conocimiento. Cada libro era una puerta hacia la imaginación, y me perdía en sus páginas, viajando a lugares lejanos y viviendo emocionantes aventuras sin moverme de mi asiento. La casa también tenía un jardín mágico, donde las flores y los árboles parecían tener vida propia. Pasaba horas explorando sus rincones, persiguiendo mariposas y construyendo castillos de hojas caídas. El aroma de las flores y el susurro de las hojas en el viento eran un recordatorio constante de la belleza y la serenidad de la naturaleza. Fue una de esas mágicas flores la que llamó poderosamente mi atención. Me aproximé ligero hacia ella, como si flotase en el aire, como si fuese una pequeña abeja atraído por el néctar dorado de aquella maravilla de la naturaleza. De pronto, cuando estuve lo más cerca posible de la flor, pude ver cómo, en lugar de corola, el tallo lucía una gruesa cara adornada con pestañas gigantescas que me dedicaba una mirada maliciosa. Se trataba de Luxury.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"> ¡A entrenar, flacucho!</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Me desperté sobresaltado en mitad de la noche, jadeando y empapado en sudor. Miré a mi alrededor desconcertado, como si lo que acababa de ver hubiese existido alguna vez en el mundo real. En las noches de luna llena, su luz era tan brillante que iluminaba la habitación como si fuese de día.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Esta mujer me va a volver loco.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">La sesión de entrenamiento de aquel día era ligeramente distinta a la de los demás. Me encontraba de pie, en medio de la sala de espejos, sumergido en un completo y penetrante silencio. La sala de espejos era un espacio impresionante, con paredes cubiertas de espejos que se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Cada espejo reflejaba mi imagen, multiplicándome en un laberinto de reflejos que desafiaba mi percepción y orientación.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> Hoy me temo que debo ponerte las cosas un poco más difíciles de lo habitual</span> -Luxury se aproximó a mi con andares parsimoniosos y juguetones, oscilando con la mano derecha lo que parecía ser una banda de tela púrpura con brillantes- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Debo privarte de la vista, mi querido cactus del desierto.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Con los ojos vendados, me encontré en un estado de total oscuridad. El silencio era absoluto, pero podía sentir la presencia de Luxury, incluso la de mis propios reflejos a mi alrededor, todos igualmente privados de vista. Esta falta de visión agudizó mis otros sentidos, haciéndome más consciente de cada sonido y movimiento en la sala. La voz de Luxury parecía provenir de todas partes.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No pretendo que sepas de dónde te vienen los golpes, pero sí que reacciones rápido a mis indicaciones. Comenzaré a lanzarte una serie de proyectiles que deberás desviar o esquivar, pero solo empleando tus piernas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Entend… AY.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras contestaba, un objeto contundente, lo que parecía ser una bola de goma, impactó en mi frente, dejando tras de sí una leve rojez. Más que el dolor producido, fue la propia sorpresa del impacto la que me hizo reaccionar- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Ese era un golpe de advertencia, para animarte a esquivar el resto de pelotas. En la vida, es importante saber manejar bien un par de pelotas, Aspros.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No empieces con esos dobles sentidos.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El reto comenzó. Al principio, el espacio entre la advertencia de la maestra y el lanzamiento era suficiente como para poder esquivar la pelota con facilidad: <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">¡izquierda! ¡derecha!</span>, se sucedían sus indicaciones, notando como la okama se desplazaba ágilmente a mi alrededor. El entrenamiento con los ojos vendados me hizo sentir vulnerable y desafiado, pero también me proporcionó una profunda sensación de concentración y conexión con mi cuerpo y mi entorno. Cada movimiento se volvió más consciente, más intenso, como si estuviera explorando el karate desde una perspectiva completamente nueva. Pero conforme pasaba el tiempo, me resultaba cada vez más y más difícil reaccionar frente a los instantáneos comandos. Varias pelotas impactaron sobre mi hombro, en mi nuca, en el muslo derecho. Sentía como si Luxury hubiese multiplicado su cuerpo y rodeado completamente para avasallarme a disparos a quemarropa. Su velocidad y su puntería eran afiladas como una katana.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> No eres capaz de esquivarme porque no estás concentrado, no escuchas el silencio.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mientras me encuentro con los ojos vendados, la oscuridad envuelve mis sentidos, y un silencio aparente se cierne sobre mí. Pero a medida que me sumerjo en esta quietud aparente, mis oídos comienzan a captar sonidos que antes pasaban desapercibidos: el suave roce de la ropa mecida por mis movimientos, el murmullo distante de una tetera al fuego, el canto de un pájaro solitario en una jaula del salón. Los sonidos emergen del silencio como notas de una sinfonía invisible, cada uno con su propia tonalidad y ritmo. Puedo sentir la presencia del mundo a mi alrededor a través de estos sonidos, como si estuviera en sintonía con la naturaleza misma. El silencio se convierte en un lienzo en blanco en el que se pintan estos sonidos, cada uno con su propia historia y significado. Cada suspiro de la brisa, cada chisporroteo distante, se convierte en un tesoro auditivo que revela la belleza oculta del mundo que me rodea. Mis otros sentidos también se agudizan en la oscuridad. Siento la textura del suelo bajo mis pies, la suavidad de la brisa en mi piel, y el aroma de las velas aromáticas cercanas.  Escuchar el silencio con los ojos vendados es como sumergirse en un universo paralelo, donde el mundo se revela de una manera completamente nueva. Es una experiencia que nos recuerda la riqueza de la percepción humana y la belleza que podemos encontrar en la quietud y el misterio de lo que nos rodea. En un acto involuntario, alcé mi mano con precisión para aferrar una de las pelotas lanzadas, como si la hubiese visto claramente con los ojos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Exactamente, ahora estás escuchando. No solo debes escuchar mis indicaciones, también debes escuchar mi cuerpo, el tuyo, el aire, la fricción, todo. Ahora lo que quiero es que no esquives las pelotas, sino que las golpees con tus piernas exclusivamente. Puedes quitarte la venda.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">A pesar de la tenue iluminación, mis ojos se quejaron ante la resplandeciente luz de los candelabros. Los froté con fuerza intentado reducir aquella desagradable sensación. El entrenamiento continúa. Las pelotas se movían rápidamente por el aire, zigzagueando y cambiando de dirección de manera impredecible. Debía de estar alerta en todo momento, concentrado en anticipar el próximo movimiento de cada lanzamiento de la veloz Luxury. Cada golpe era una ráfaga de energía concentrada. Mis brazos se movían en un arco perfecto mientras conectaban con la pelota, y podía sentir la vibración de la colisión a través de mis extremidades. La pelota salía disparada en una dirección diferente, y mi objetivo era ajustar mi posición rápidamente para estar listo para el próximo lanzamiento. El ritmo del ejercicio aumentaba gradualmente, con las pelotas lanzadas en una sucesión rápida. Era como si estuviera inmerso en una danza de velocidad y precisión, un baile marcial que exigía todo de mí. A pesar del desafío, el ejercicio era gratificante. Cada vez que golpeaba una pelota con éxito, sentía una oleada de satisfacción y confianza en mi habilidad. Era un recordatorio constante de la importancia de la práctica constante y la mejora continua en el karate. A medida que la sesión de entrenamiento llegaba a su fin, me sentía exhausto pero lleno de gratitud por la oportunidad de enfrentar este desafío. Golpear pelotas lanzadas durante el entrenamiento de karate había fortalecido mis habilidades y mi concentración, preparándome para futuros desafíos en el mundo de las artes marciales. Una sudorosa Luxury comenzaba a jadear.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bueno, creo que por hoy está bien</span> -dijo, sin poder contener un profundo suspiro.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> Creo que puedo un rato más.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Maldito adolescente.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Prepárate bien para mañana, será nuestra última sesión de entrenamiento</span> -sentenció Luxury mientras nos despedíamos a la entrada de la casa de muñecas. La escalinata de caracol culminaba en un tragaluz oculto por montones de basura. No es que Luxury se ocultase de alguien viviendo allí, más bien buscaba la tranquilidad y la comodidad que la ciudad principal no le podía brindar. Además, aseguraba que allí nadie podría oírme gritar, lo cual me dejaba un tanto inquieto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿La última, ya?</span> -repliqué. Sentía que aún me quedaba mucho por aprender. Había dedicado mucho tiempo a los entrenamientos, días y noches, pero aún así, sentía que no era suficiente.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">¿Pero alguna vez iba a sentirme realmente preparado? El miedo a la prueba final podía manifestarse en pensamientos autocríticos y negativos. Dudas sobre mis habilidades y temores sobre el fracaso se apoderaban de mi mente, como voces susurrantes que socavan mi confianza. Cada pregunta sin respuesta o tema sin dominar se convertía en un peso que amenaza con arrastrarme hacia abajo. Sin embargo, a pesar del miedo, hay una fuerza interior que nos impulsa a seguir adelante. Es la determinación de enfrentar la prueba final, de luchar a pesar de los obstáculos, de dar lo mejor de nosotros mismos. Es el reconocimiento de que el miedo es solo una parte de la experiencia, y que la verdadera valentía radica en seguir adelante a pesar de él. Llegué a la conclusión de que a veces, en la vida, uno necesita saltar al vacío para saber si puede volar. Cuanto más lo pensase, más miedo tendría, pero en el fondo sabía que podía con eso y más.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Considero que eres capaz de enfrentarte a la prueba final del “dojo” de Goa.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Y… ¿en qué consiste?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">En algo sencillo, una pelea en serio contra mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, llegó el día de mi entrenamiento final, un momento que había estado esperando con anticipación y cierta aprensión. Mi maestra, la gran Joseph Luxury, una figura extraordinaria que desafiaba las convenciones, era una okama que combinaba a la perfección la gracia del ballet con la fuerza del karate. Era una maestra en ambos mundos, y esta pelea sería la culminación de meses de aprendizaje y dedicación. El escenario de batalla sería la frecuentada sala de espejos, bañada por la luz tenue de varios candelabros dispuestos por la estancia y que creaban una atmósfera mágica y misteriosa. Mi maestra se encontraba en el centro, vestida en un tutú y con un kimono de karate que resplandecía en colores vibrantes. Su presencia era imponente y su confianza era palpable, aunque aquella fusión de estilos al vestir me dejó un tanto perplejo. Comenzamos la pelea con un saludo respetuoso, una reverencia que simbolizaba nuestro compromiso con la disciplina y el respeto en las artes marciales. La música comenzó a llenar la sala, una mezcla de composiciones clásicas y ritmos percusivos, que marcarían el ritmo de nuestro enfrentamiento.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Suena a cliché, pero no pienso contenerme, Aspros. Este es el momento en el que me demostrarás lo mucho o poco que vales para esto.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Yo tampoco pienso contenerme, por muy vieja que seas.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nuestros movimientos eran una fusión de dos mundos aparentemente opuestos. Luxury se movía con la gracia y la elegancia de un bailarín de ballet, realizando giros y saltos que parecían desafiar la gravedad. Sus movimientos eran fluidos y etéreos, como si danzara sobre el campo de batalla. Por otro lado, mis movimientos estaban imbuidos de la fuerza y la precisión del karate. Realicé bloqueos y golpes con intención, cada uno ejecutado con una técnica precisa. Cada vez que nuestros caminos se cruzaban, era como si dos mundos chocaran, creando una danza marcial única que desafiaba todas las expectativas. A medida que avanzaba la pelea, la música y nuestros movimientos se fusionaron en una coreografía impresionante. El dojo resonaba con el sonido de nuestros movimientos, creando una sinfonía de lucha y gracia.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No debes confiar solo en un estilo</span> -dijo mientras retrocedía para evitar uno de mis golpes- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">El Okama Kenpo no es solo kárate, debe brillar la elegancia del ballet en tus movimientos.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Finalmente, llegó el momento culminante de nuestra pelea. Nos enfrentamos en el centro del salón, y con un gesto de respeto mutuo, nos inclinamos en una reverencia final. Habíamos compartido una experiencia única que trascendía los límites del ballet y el karate, una prueba de que la expresión personal y la autenticidad pueden fusionarse de maneras sorprendentes en el mundo de las artes marciales y la danza.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Déjame verte florecer.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nuestros cuerpos se entrelazaron en una serie de movimientos sofisticados y armoniosos, como si estuviéramos comunicándonos a través de la danza. Cada paso era una expresión de nuestras emociones, una lucha de voluntades manifestada a través de los movimientos delicados y poderosos del ballet. A medida que la pelea avanzaba, la música y nuestros movimientos se volvieron más apasionados y frenéticos. Cada gesto era una declaración de nuestra determinación y nuestro deseo de superarnos mutuamente. La energía en el estudio era palpable, como si estuviéramos en un duelo épico en el escenario. Estaba cansado, pero no podía fallar ahora, tras tanto tiempo de dedicación, de sudor y de noches en vela, simplemente no podía. Realicé un giro audaz y un salto impresionante, mientras mi maestro respondía con una serie de pasos sorprendentemente elegantes. Durante mi pirueta, deshice el nudo que aferraba el keikogi a mi cuerpo, haciendo que se desprendiera de mí como una hoja en otoño. Este movimiento generó una pequeña distracción que me permitió golpear severamente a Luxury en su lateral izquierdo, con un hermoso puntapié digno del más grande bailarín. En un gesto teatral, nos separamos y, con una reverencia mutua, dimos por terminado nuestro enfrentamiento.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Nada… mal </span>-sonriente, la okama dejó caer su cuerpo al frente mientras se aferraba a su costado malherido.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No, nada mal</span> -respondí, mientras dejaba mi agotado cuerpo también caer, presa del cansancio.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Desconozco el tiempo que ambos estuvimos ahí, tirados en el suelo, pero al despertarme pude verme postrado en la lujosa cama con dosel de Luxury, mientras que ella, con un delantal floral, preparaba sendas tazas de té. Silbaba una canción, animada, como si todo lo que había ocurrido momentos antes hubiese sido un sueño. Lo hubiese creído si no fuese por el terrible cansancio que atenazaba mi cuerpo o las vendas que recorrían el torso de Luxury bajo el pequeño delantal. Tal vez hubiese aprobado el examen, pero no debía olvidar que ella, y con mucha diferencia, seguía siendo la maestra. Cuando se percató de que había recuperado la consciencia, se volteó y se aproximó al borde de la cama, donde se sentó, provocando que mi cuerpo girase hacia aquella dirección debido a su considerable peso. Alargó su musculoso brazo para ofrecerme una taza del té que había estado preparando. Olía a canela, mi favorito. Fue en aquel momento cuando me percaté de la cercanía que había desarrollado hacia ella, al igual que me ocurrió con Caroline. Tal vez, juntándome con ellas, con Okamas, es donde más fácilmente podía encontrar un lugar llamado hogar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Enhorabuena, guapetón.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Unas semanas más tarde, Luxury y yo, tras dejar que nuestros cuerpos se recuperasen de la pelea, disfrutábamos de un paseo por la ciudad. A pesar de ser conocida en el reino de Goa, era inevitable que la gente se fijase en ella, en su gran constitución, en su radiante fuerza, en su estilo. Al atravesar una de las calles, nos encontramos inmersos en un bullicioso mercado que se extendía por una plaza empedrada. Los puestos estaban repletos de productos frescos, artesanías y tesoros únicos que atraían a los visitantes y lugareños por igual. Los colores y aromas de las especias y los alimentos frescos llenaban el aire, creando una atmósfera vibrante y llena de vida.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Así que estarás aquí una larga temporada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Sí, me iré moviendo de aquí para allá con la agencia, pero mi base por el momento será esta isla.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al caer la tarde, nos detuvimos en una encantadora cafetería de la plaza principal para disfrutar de una taza de té caliente. El ambiente tranquilo y acogedor del lugar nos brindó el escenario perfecto para concluir nuestro paseo, que quedaría grabado en mi memoria durante mucho tiempo. Luxury me observada expresando una mezcla de orgullo y preocupación, como una madre que veía partir a su polluelo del nido. O eso suponía, ya que mi propia madre nunca había mostrado esa preocupación por mi: ¿exceso de confianza o falta de instinto maternal? Quien sabe.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No descuides tu entrenamiento. Aunque hayas aprendido todo lo que yo sé, ya te dije que ahí fuera, en otros mares, existen maestros más severos y fuertes que yo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Cuando tenga la oportunidad les visitaré. Debo ser más fuerte.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"> Espero que no te olvides de esta vieja y vengas a contármelo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No podría olvidarte, aunque quisiese.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic - Entrenamiento] La cruz escarlata]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=308</link>
			<pubDate>Mon, 18 Sep 2023 15:13:50 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=59">Aspros</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=308</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Llegar a un sitio nuevo significaba muchas cosas: significaba tener que adaptarse a nuevos horarios, nuevos trabajos y nuevas necesidades. Significaba cruzarse con nuevas personas, algunas gratas y otras que no lo eran tanto. Significaba dejar atrás muchas cosas, porque uno no podía cargar eternamente con algo, menos si era tan pesado como una fuerte carga emocional. Por ello, pensaba desprenderme de algunas cargas ese mismo día, el primero en el que podía gozar de cierta libertad desde que había llegado a Goa. Ya formaba parte de “One Paradise”, una gran empresa encargada de representar a estrellas en auge (actores y actrices, modelos y un largo etcétera del mundo del espectáculo), y eso me convertía en un trabajador a las órdenes de la enorme industria mediática de la fama. Es por eso que, en aquel momento, sentado frente al que sería mi escritorio durante una larga temporada, disfrutaba del silencio. En mis manos sujetaba una serie de postales, de diversos tamaños y motivos, cuya principal protagonista era Caroline, una colosal dama de bucles dorados, labios prominentes y barba inminente. Fue mi mentora durante un breve lapso de mi infancia, pero ante todo fue mi amiga. Desaparecida en extrañas circunstancias, solo dejó tras de si su gigantesca villa, un reguero de caos y esas postales, que me había tomado el permiso de coger. Quería mantener a salvo su recuerdo, pero hasta ese entonces no había tenido fuerzas para ojearlas. Tampoco tenía claro si ahora poseía esa fuerza, más el nudo de la garganta apretaba cada vez menos.<br />
<br />
Una tras otra, iba ojeando las imágenes que describían escenas de la vida de Caroline, lugares conocidos y otros totalmente nuevos para mí. Una de ellas la mostraba sonriente frente a su villa en Syrup. Presuponía que ese mismo día había llegado a la isla y se había hecho con el casoplón que pasé un año de mi vida frecuentando. Tras la postal, junto a la fecha, la silueta de unos grandes labios decoraba la esquina inferior derecha, a modo de firma. Escrita con una exquisita caligrafía, se podía leer la frase “Una que se retira de la mala vida”. No pude evitar sonreír, siempre había sido un personaje. El montón de postales era considerable, así que tardé bastante tiempo en revisarlas todas, hasta que finalmente llegué a la última. En ella, Caroline salía muy cerca de cámara, posando felizmente con lo que suponía una amiga. Esta, igual de alta que Caroline pero de pelo negro como el azabache recogido en una alta cola de caballo, pasaba su brazo por encima de los hombros de mi amiga, delatando la gran cercanía entre ambas. Lo que más llamaba mi atención de aquella postal, más que la foto, fue el texto de la cara trasera:<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">“Te echaré de menos, Luxury, la más grande de Goa”</span></span></span></div>
<br />
- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Goa?</span></span> -repetí mentalmente mientras volteaba de nuevo la postal. Ambas protagonistas se hallaban muy cerca del plano, por lo que el sitio en el que se encontraban era difícilmente identificable. La pequeña porción de cielo que se podía entrever lucía un penetrante azul atravesado por un filo hilo de humo negro ascendente. En un lateral, parecía mostrarse una montaña de lo que parecía basura.<br />
 <br />
Hacía poco tiempo que había llegado a Goa, por lo que mi conocimiento sobre la ciudad, y en general sobre la isla, era prácticamente nulo. Esa escasez de recursos fue la que me empujó a la calle aquel tórrido mediodía de verano, una mano invisible que me empujaba hacia el descubrimiento. Tras callejear por la zona en la que me estaba hospedando, llegué a una de las calles principales de Goa, donde imperaba un aglomerado mercadillo ambulante atestado de personas que zumbaban de puesto en puesto en busca de la presa más rentable. El zumbido de las conversaciones y el regateo llenaban el aire, creando una sinfonía de sonidos que reflejaba la diversidad de culturas presentes en la ciudad. Los aromas eran una delicia para los sentidos: las hierbas frescas, las especias intensas y los alimentos cocinados en puestos callejeros desprendían fragancias embriagadoras. Los vendedores de frutas y verduras exhibían sus productos en montones de colores brillantes, como un mosaico de la tierra misma. En el corazón del mercado, una plaza abierta albergaba un teatro improvisado donde malabaristas, acróbatas y titiriteros entretenían a la multitud, mientras los niños corrían y reían, cautivados por las maravillas que se desplegaban ante sus ojos.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Perdone </span>-me atreví a preguntar a un cercano viandante- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Conoce a alguna de estas personas?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Disculpe, ¿sabe dónde puede haberse hecho esta foto?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Sabe quiénes son?</span><br />
<br />
La respuesta siempre variaba entre la indiferencia y el desconocimiento, que avivaban mi desaliento. Era muy probable que muchas de esas personas no fuesen de la ciudad, más bien comerciantes que asistían a Goa para vender sus productos de importación, por lo que era normal que no tuviesen ni idea de lo que les estaba preguntando. Decidí entonces preguntar a al dueño regente de algún negocio establecido allí en la ciudad.<br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No sabría decirte muy bien</span> -se trataba de una mujer panzuda, cuyas mejillas rechonchas se coloreaban con un saludable rubor, y sus ojos chispeaban con una luz vivaz y traviesa. Una sonrisa amable y cálida se curvaba en sus labios carnosos, irradiando una calidez que abrazaba a todos los que se cruzaban en su camino- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Pero por lo que veo en este lado, parece ser el vertedero. Menudo sitio para hacerse una foto, ¿no crees?</span><br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
Desconocía la existencia de un vertedero en la ciudad, por lo que requerí de diversas indicaciones para poder llegar hasta él, al este de la inmensa muralla que rodeaba la ciudad. El vertedero se extendía ante mí como un vasto y sombrío paisaje lunar, donde la luz del sol apenas se atrevía a penetrar entre las montañas de desechos. El aire estaba cargado con un penetrante y desagradable hedor, una sinfonía nauseabunda que asaltaba los sentidos con cada inhalación. Montones de basura se alzaban como colosos caídos, despojos olvidados de la sociedad humana. Entre las pilas de desperdicios, emergían objetos incomprensibles y fragmentos de vidas rotas. Juguetes rotos, muebles desgarrados, yacían en un abrazo de desesperanza, mientras papel desgarrado y plástico quebrado ondeaban como banderas en un campo de batalla olvidado. El viento, traicionero aliado de esta desolación, mecía bolsas de plástico vacías en una danza grotesca y desordenada.<br />
<br />
Los pájaros carroñeros revoloteaban en el cielo, marcando su territorio en este reino de decadencia. Sus graznidos ásperos y crueles eran el único sonido que rompía el silencio, un eco de la voracidad implacable con la que la naturaleza se adueñaba de los restos de la civilización. El vertedero, una cicatriz en la tierra, se extendía hasta donde alcanzaba la vista, una afirmación sombría de la sociedad consumista y sus excesos. Era un recordatorio mudo de la necesidad de una reflexión más profunda sobre cómo tratamos nuestros recursos y cómo enfrentamos el legado de nuestra propia creación. En medio de esa desolación, podías sentir la urgencia de un cambio, el eco de un llamado a la responsabilidad y a la redención.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Esto parece el escenario de una novela distópica</span> -y lo sabía bien, ya que era uno de los temas favoritos a tratar por su padre, el famoso escritor Kudo.<br />
<br />
Era la hora de comer y, junto al hecho de que se trataba de un lugar tan poco acogedor, presupuse que era la principal razón de que allí no hubiese nadie. Vagué como alma en pena en busca de algo que pudiese arrojar luz sobre Caroline o el paradero de su amiga, Luxury, más lo único que estaba consiguiendo era oler cada vez peor. Del pequeño bolso que colgaba de mi hombro extraje un pequeño frasco de perfume, una de las primeras cosas que me agencié al recibir mi primer sueldo de modelo, y me rocié con él como si de una ducha se tratase; prefería morir asfixiado por el buen olor.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Qué lástima de perfume, malgastarlo de esa forma.</span><br />
<br />
El sobresalto hizo que el bote se resbalase de mis manos y fuese a parar a un charco de dudoso origen, pero evidente repulsividad. Al girarme, vi como una enorme dama, cigarrillo en mano, me hablaba desde una pila de escombros, a contraluz. Protegí mis ojos de la luz del sol alzando mi mano derecha, escrutando a mi desconocida emisora, que ahora caminaba hacia mí. Su presencia era tan impresionante como evocadora, y su apariencia transmitía un aura de autenticidad y confianza. A pesar de su edad, la okama irradiaba confianza y juventud. Su postura era firme y orgullosa, y su andar desprendía gracia y seguridad en sí misma. Era un testimonio vivo de la individualidad y la autenticidad, desafiando las convenciones y celebrando su identidad única. Sus ojos, con sus sombras oscuras y el delineado meticuloso, destacaban su mirada, que era una mezcla de sabiduría y agresividad por partes iguales. Llevaba un vestido elegante y sofisticado, con detalles de encaje que le conferían una sensualidad sutil, incluso inocente. Complementaba su look con accesorios cuidadosamente seleccionados, como un collar de perlas que aportaba un toque de elegancia clásica. Habían pasado unos cuantos años, pero estaba completamente convencido de que ella era la persona que acompañaba a Caroline en la fotografía de la postal.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Soy Luxury, me estabas buscando, ¿no?</span><br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bienvenido a la casa de muñecas.</span><br />
<br />
La habitación de muñecas era un remanso de ensueño, un rincón mágico oculto en lo más profundo de Gray Terminal, tras una puerta sepultada por basura y una escalinata que parecía llevar al centro de la mismísima tierra. Sus paredes estaban pintadas en un tono suave de rosa, como si el amanecer mismo se hubiera filtrado en la estancia, carente de ventanas. En el centro de la habitación, un tocador de madera blanca con adornos tallados se alzaba como un altar a la belleza. Sobre él, se encontraban frascos de perfume en forma de delicadas botellas de cristal, cada una con su propia fragancia misteriosa. Espejos ovalados enmarcados en oro antiguo reflejaban la luz y las sombras de los candelabros, creando un juego de luces que confería un aire de encanto atemporal. <br />
<br />
La cama, con su dosel de encaje y cortinas rosadas que se derramaban como cascadas, parecía sacada de un cuento de hadas. Sobre ella, se encontraban almohadones bordados a mano con hilos de seda y muñecas de porcelana con vestidos exquisitos, como guardianes de sueños infantiles. En las estanterías de la habitación, se alineaban filas de muñecas, cada una con su propia personalidad y vestimenta. Desde muñecas de porcelana con miradas serenas hasta ositos de peluche desgastados por el tiempo, todos parecían cobrar vida en el resplandor suave de la habitación. El aroma dulce de las flores frescas en un jarrón de porcelana se entrelazaba con el perfume de los cajones de ropa de muñecas y creaba un ambiente de fragancia y calidez. Era una habitación de muñecas rosa, donde la infancia se fusionaba con la elegancia en un mundo de fantasía y belleza.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Guau, ¿seguimos en Goa?</span> -lancé aquella pregunta al aire, de forma retórica, ya que aquel sitio parecía una realidad totalmente diferente a la que había conocido en la superficie.<br />
Haciendo caso omiso a mi comentario, Luxury se aproximó a mi y señaló la postal que seguía cargando en la mano- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Esa foto me trae recuerdos. ¿Vienes de parte de Caroline para entrenar?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Entrenar? Yo…</span> -volví a mirar de reojo la fotografía, a Caroline- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Solo la estoy buscando, desapareció sin más.</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Entiendo</span> -Luxury se volteó y se sentó de una de las ornamentadas sillas de la estancia- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Hace mucho que no se de ella. Conque ha desaparecido… Siento decirte que no sé nada al respecto, pero lo que sí sé</span> -me analizaba con la mirada como si fuese un microscopio y yo una estimulante muestra que dotorear- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">es que tú tienes nociones básicas del Okama Kenpo. Me lo dice tu postura, tu forma de expresarte.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bueno, durante un periodo, Caroline me entrenó.</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Pues permite que yo lo continúe. Si quieres salir a buscarla, vas a necesitar más que esa cara bonita y unas uñas afiladas. </span><br />
 </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Un calentamiento de ballet es …una delicada danza en sí misma, que prepara a los bailarines para la gracia y la precisión que exige esta forma de arte. Caroline te enseñó bien los fundamentos de este arte, pero solo arañasteis la superficie. Estás aquí para penetrar…</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Qué?</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">… a través del profundo conocimiento de la danza.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ah, vale.</span><br />
<br />
Iniciamos con movimientos suaves de cabeza, como si estuviera despertando a un mundo de posibilidades. Luego, los brazos se levantan y deslizan con elegancia a través del aire, como alas extendidas. Los pliés siguen, estirando y fortaleciendo mis músculos mientras buscan la perfección en cada gesto. Los estiramientos se suceden, el cuerpo doblándose y estirándose en posiciones delicadas. Las piernas se elevan en arabesques y développés, y los pies se apoyan en las puntas, como si estuvieran flotando sobre el suelo. A medida que el calentamiento avanza, siento cómo mi cuerpo se vuelve más cálido, más ágil. Los músculos se estiran y se despiertan, listos para los desafíos que vendrán. Mi mente se enfoca en la alineación y la postura, la elegancia en cada movimiento se convierte en mi objetivo. La música me guía, una musa que me inspira a moverme con gracia y precisión. Mi concentración es total, mi determinación inquebrantable. Cada paso, cada gesto, es una expresión de mi compromiso con la belleza.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">El ballet es un viaje personal, una danza en la que el cuerpo y el espíritu se encuentran. En ese momento, eres un instrumento afinado y listo para crear belleza.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Y exactamente, ¿en qué me va a ayudar saber ballet?</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">¡Silencio! Todo forma parte del Okama Kenpo. Debes aprender el arte de moverte grácilmente para después asestar golpes letales; para cocinar, primero hay que encender los fogones. Si entrenas conmigo acabarás muerto…</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Qué?</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">… de ganas de saber qué viene después.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Lo haces aposta?</span><br />
<br />
Según Luxury, la gracia y la elegancia del ballet clásico se transformaban en una forma de combate extraordinaria, un baile de guerra que mezclaba la destreza física con la belleza artística. Aunque la belleza y la gracia eran fundamentales, la fuerza y la agresión también tenían su lugar en este estilo de pelea único. Los movimientos de ballet se fusionaban con técnicas de artes marciales, lo que resultaba en una combinación sorprendente de arte y violencia. Cada combate era una expresión artística del conflicto, donde la belleza y la fuerza se entrelazaban de manera sorprendente. Era un recordatorio de que el arte puede manifestarse de formas inesperadas y que incluso en la lucha más feroz, la gracia y la elegancia pueden tener su lugar.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Comienza dando vueltas sobre tu pierna dominante, en punta, sin perder el eje, tal y como te voy a mostrar.</span><br />
<br />
Y sin mediar más palabra, fui testigo de una lección magistral por parte de Luxury. Sus movimientos eran una exhibición de técnica y pasión en su máxima expresión. Con cada giro, su cuerpo parecía flotar en el aire, como si desafiara la gravedad misma. Sus fuertes brazos se extendían con gracia, como alas de un ave en pleno vuelo, mientras sus piernas se elevaban en arabesques perfectos. Cada vuelta era un acto de equilibrio y precisión, un giro que desafiaba la percepción de lo posible. A medida que continuaba girando, su rostro reflejaba una concentración intensa y una pasión palpable. Era una interpretación que trascendía las palabras y se comunicaba a través del lenguaje del cuerpo y la música: era una verdadera maestra.<br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
Llevaba ya varios días acudiendo al encuentro de Luxury, hecho que había decidido mantener en secreto, al menos por el momento. Una vez finalizada mi jornada de trabajo en “One Paradise”, me escabullía hacia la zona este para encontrarme con la okama en la casa de muñecas. Entrenábamos en la sala de los espejos, un espacio rectangular cuyas paredes estaban totalmente cubiertas por enormes lonchas reflectantes y que permitían observar mi grácil y atractivo cuerpo desde cualquier ángulo imaginable. El suelo de madera estaba cubierto por una suave alfombra rosa pálido, que proporcionaba una base cálida y cómoda para la habitación. Caminar sobre ella era como deslizarse sobre una nube, suave y silencioso. La iluminación era suave y difusa, proveniente de elegantes lámparas de araña que colgaban del techo. Las luces arrojaban destellos dorados sobre los espejos, creando una sensación de brillo mágico en la sala. Era como si el tiempo se detuviera en ese rincón de encanto y feminidad. Frente a mí, un par de maniquíes se disponían en fila, uno tras otro. Lejos de ser maniquíes normales, ambos estaban vestidos con vestidos de patrones florales. Sus caras no poseían rostro, pero si exuberantes peinados que desafiaban a la gravedad.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Tu cuerrrpo conoce a la perrrfección las bases del ballet </span>-hoy, Luxury vestía un mallot negro apretado que no dejaba espacio para la imaginación. Su pelo, recogido en un moño alto, estiraba sus facciones hasta el punto de desplazar el rabillo del ojo hasta la sien. Sus manos jugueteaban con un palo similar a una fusta- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Aún te queda mucho por pulirrr, pero crrreo que podemos pasarrr a algo más prrráctico</span>- desconocía porqué aquel día pronunciaba las “r” de aquella manera.<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Estoy prrreparrrado… ¡digo preparado, preparado!</span><br />
<br />
El entrenamiento consistía en patear los maniquís apostados frente a mí. En el silencio de la habitación, se alzaban como testigos mudos, receptores pasivos de la energía que se avecinaba. Mi postura era firme, con los músculos tensos en anticipación. El maniquí se erige frente a mí, imperturbable, como un actor en el escenario, esperando su papel en esta representación. Mis ojos se fijan en su figura, delineando el objetivo de mi patada. Siento el latir del corazón acelerado, el eco de una fuerza contenida. Llevo mi pierna hacia atrás en un gesto de preparación, como el arco tenso de un arquero antes de soltar la flecha. La respiración se hace más profunda, cada inhalación y exhalación marcando el ritmo del acto por venir. Mis sentidos estaban agudizados, alerta ante la tarea que se avecina. Comencé a dar vueltas, con un arranque lento que acelera en una frenética danza alrededor del primero de los muñecos. Con fuerza, libero la energía acumulada por la inercia y propino una patada a la altura del hombro. Lejos de moverse, imperturbable, el maniquí, a pesar de no tener rostro, me dedicaba una expresión burlona, como si buscase más.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡AHG! </span>-caí por el retroceso del golpe. En el suelo, abracé con mis manos el empeine malerido- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡Está durísimo!</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Eso dijo ella</span>, digo <span style="font-size: medium;" class="mycode_size">ejem</span></span> -tosió para disimular una risa socarrona- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No pensarrrías que iba a serrr tan fácil como darrrle una patadita y ya. Estos maniquíes son especiales, poseen una durrrreza extraorrrrdinarrrria. Para poderrr hacerrrles algún rrrasguño, vas a tenerrr que hacerrrlo mejor, Asprrros.</span><br />
<br />
De nuevo, me alcé y recuperé la concentración perdida sobre mi objetivo. Era el momento de la verdad. Mi pierna, tras unos perfectos giros ejecutados con precisión, se desplaza hacia adelante con elegancia, un ballet de músculos y huesos en movimiento. Concentré toda la fuerza en la punta de mi pie para liberarla sobre el cuello de mi inerte víctima, como el choque de dos mundos colisionando. El sonido de la patada resonó en el aire, una sinfonía efímera de poder y fragilidad. El maniquí, antes imperturbable, se sacude ante la fuerza del golpe. Es como si por un breve instante cobrara vida, como un actor que interpreta su papel con entrega, pero rápidamente volvió a su inmovilidad. El eco de la patada se disipó en el aire, y yo quedo en un estado de quietud, con una sensación de logro mezclada con un fuerte dolor en el área del empeine. Unos aplausos me sacaron del trance.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Muy bien, muy bien. Dejémoslo porrr hoy, no querremos que te parrrtas el pie.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Vale, pero deja de hablar así.</span><br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
Entrenar todos los días se había convertido en mi estilo de vida, una rutina que abrazo con pasión y determinación. Cada mañana, cuando el sol apenas se asoma en el horizonte, me levanto con una sensación de anticipación. La casa de muñecas era mi segundo hogar, un lugar donde encuentro refugio en medio del bullicio de la vida cotidiana y del ajetreo laboral en la agencia de modelos. Mientras camino hacia allí, la adrenalina fluye, y mi mente se llena de expectativas. Los espejos, los maniquíes y el sudor son mis compañeros de jornada, todos vigilados bajo la atenta mirada de Luxury. Cada repetición me acerca un paso más a mis objetivos. Siento el calor en mis músculos, la satisfacción de cada repetición bien hecha, y la determinación de seguir adelante. El tiempo parecía detenerse allí. Cada ejercicio es una oportunidad para superarme a mí mismo, una ocasión para crecer física y mentalmente. Las gotas de sudor que caen al suelo son una prueba de mi compromiso, una ofrenda al altar de mi propio bienestar.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Lo que estás aprendiendo es un básico en el Okama Kenpo, la primera vertiente del “Gran azote”, alimentada por las memorias del pasado de los días de verano.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que nombre tan poco práctico.</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Tú escucha</span> -me interrumpió mientras hacía aspavientos con la mano- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Llevas semanas preparando tu cuerpo para este momento, para una de las pruebas definitivas que determinarán si estás preparado para encarnar el espíritu del Okama Kenpo. Eres joven, pero prometes.</span><br />
<br />
Dicha prueba consistía, de nuevo, en golpear los maniquíes, más había un pequeño detalle diferenciador: se trataba de 4 maniquíes apostados en fila, separados un metro el uno del otro y por entre los que debía pasar grácilmente mientras los golpeaba. Sus cuerpos ahora lucían cruces de cinta adhesiva roja, que delataban los puntos que debía golpear con precisión. Fuera de esa zona, el golpe sería penalizado y la prueba terminaría.<br />
 <br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Cuentas con un máximo de 15 segundos para golpear los 16 puntos de golpeo.</span><br />
<br />
La prueba había comenzado. Con cada giro, mi cuerpo se convertía en una exquisita sinfonía de movimientos elegantes y poderosos. La música clásica llenaba el estudio, envolviéndome en una atmósfera de gracia y desafío. Luxury tendía a amenizar los entrenamientos con ese tipo de sinfonías tan acordes con el ballet; la yuxtaposición de la violencia con la gracilidad de los movimientos era mi perdición. Mis zapatillas de ballet rozan el suelo de manera etérea mientras avanzo hacia los cuatro maniquíes dispuestos en el centro del estudio, como figuras estáticas en un escenario efervescente. Mi corazón late con fuerza, alimentado por la emoción y la determinación. En cada giro, mi mirada se enfoca en un maniquí, y mi pierna se eleva en un arabesque perfectamente ejecutado. La suavidad de mis movimientos contrasta con la fuerza que impongo en cada golpe. El primero de los maniquíes es el destinatario de mis primeros golpes, elegantes y precisos movimientos de mi pie que se asemejan a una caricia en el aire. La fuerza fluye desde mi núcleo, a través de mis piernas y culmina en un toque controlado en el maniquí. La música me guía, y mi cuerpo responde con gracia y fuerza.<br />
<br />
En un latido, estoy girando hacia el siguiente maniquí. Mi mente se enfoca, mi cuerpo se ajusta y la danza continúa. Otra patada, otro golpe, y otro maniquí recibe la expresión de mi arte. Cada golpe es una declaración de poder y precisión, una muestra de mi destreza y técnica. Tenía la sensación de estar solo en el mundo, que solo existíamos aquellos maniquíes y yo: ni Luxury, ni Frank, ni mis padres, nadie. La escena parecía detener el tiempo, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración mientras mis puntapiés atravesaban las cruces escarlatas. El estudio se convierte en un escenario donde la danza y la lucha se fusionan en una coreografía única. Los maniquíes se convierten en mis compañeros de baile, testigos mudos de mi habilidad y dedicación. Con cada giro y golpe, mi conexión con la música y la danza se profundiza, y siento la satisfacción de la ejecución perfecta. Al final del pasaje, mi último giro me lleva de vuelta al centro del estudio, donde los maniquíes permanecen inmutables. La música se desvanece, y mi cuerpo se aquieta. Mi corazón late con una sensación de logro, y el estudio se llena de un silencio reverente; la música ya había terminado. Ha sido un momento en el que la danza y el arte se entrelazaron con la fuerza y la destreza, y cada maniquí lleva la marca de mi pasión y mi perfección. A mi espalda, Luxury se mantenía en silencio, observando mi silueta inmóvil.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bravo.</span><br />
<br />
Tras sus palabras, empecé a ser consciente de mi estado físico en aquel momento. El dolor en mi pie magullado se volvía más intenso con cada latido de mi corazón. Cada latido era una punzada de dolor, como un recordatorio constante de mi vulnerabilidad. Mis sentidos se nublaban, y la habitación giraba a mi alrededor. Finalmente, me vi vencido por la fatiga y el dolor. Mis ojos se cerraron por sí solos, y mi cuerpo cayó hacia adelante. Sentí la oscuridad cerrarse a mi alrededor mientras me desmayaba del cansancio, mi mente y mi cuerpo rindiéndose a la necesidad de descanso. Fue un instante de rendición total, donde el agotamiento y el dolor se fusionaron en un sueño profundo y reparador, llevándome lejos de la realidad y hacia el refugio de los sueños. Lo último que fui capaz de recordar fue un fuerte brazo agarrando mi cuerpo, evitando mi caída.<br />
 <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
Después de una intensa sesión de entrenamiento, finalmente regresé a mi habitación, exhausto pero satisfecho. El sudor empapaba mi ropa y sentía el cansancio en cada músculo de mi cuerpo, pero en aquellos momentos no tenía energías ni para ponerme debajo de la ducha. Mi habitación se convirtió en un refugio tranquilo, un oasis de descanso y recuperación ajeno a Luxury y a Frank. Con pasos cansados, me dirigí hacia mi cama, donde una sensación de alivio envolvió mi cuerpo al recostarme. Cerré los ojos un momento, dejando que la sensación de agotamiento se disipara lentamente. El colchón era un lecho de comodidad, como si estuviera abrazando cada parte de mi cuerpo fatigado.<br />
<br />
Mi respiración se volvió lenta y profunda mientras me sumergía en un estado de relajación. La habitación estaba iluminada por la luz tenue de una lámpara de mesa, creando un ambiente acogedor y cálido. Las sombras se extendían suavemente por las paredes, como un suave abrazo que me envolvía. A medida que el tiempo pasaba, mi mente comenzó a alejarse de las tensiones del entrenamiento. Mis pensamientos se volvieron más tranquilos y serenos. Recordé los desafíos y logros del día, sabiendo que cada esfuerzo había valido la pena, que cada victoria me hacía más fuerte y me aproximaba a un futuro en el que podía volver a encontrarme con Caroline, a un futuro en el que era grande y famoso, envidiado. Con el tiempo, me encontré a la deriva entre la vigilia y el sueño, en un rincón tranquilo de mi mente. Mi cuerpo se relajó por completo, y mi respiración se volvió regular y serena. Descansé en esa habitación como si fuera un santuario de tranquilidad, sabiendo que el descanso era una parte fundamental de mi entrenamiento, un tiempo para recuperar fuerzas y prepararme para los desafíos del mañana. Me dormí profundamente y soñé, soé con el pasado distante, con una gran casa.<br />
<br />
La casa se alzaba majestuosamente, un reflejo de la opulencia de tiempos pasados. Sus paredes de piedra estaban cubiertas de enredaderas, como si la naturaleza misma estuviera tratando de reclamarla. La puerta principal estaba entreabierta, como si me estuviera invitando a adentrarme en ese mundo olvidado. Al cruzar el umbral, me sumergí en un remolino de emociones. El aire tenía un aroma peculiar, una mezcla de humedad y nostalgia. Cada rincón de la casa parecía susurrar recuerdos y risas compartidas con Caroline. Había fotografías antiguas en las paredes, capturando momentos de nuestra amistad, y muebles que aún conservaban el espíritu de las conversaciones que habíamos tenido en torno a ellos. Mientras exploraba la casa, subí una escalera de madera gastada que crujía bajo mis pasos. Las sombras se proyectaban en las paredes, creando una atmósfera melancólica. Al llegar al segundo piso, encontré una puerta que daba a una habitación bañada por la luz de la luna. En esa habitación, el tiempo parecía haberse detenido por completo. El mobiliario era antiguo, pero impecablemente conservado. Una cama con dosel estaba cubierta de sábanas blancas y en el escritorio había cartas y diarios que contaban historias de nuestros días de juventud. Me senté en una silla, con una mezcla de nostalgia y asombro, mientras recordaba momentos y secretos compartidos. Al final del sueño, me encontré frente a un espejo. Al mirarme en él, vi a Caroline, mi amiga del pasado, sonriendo desde el reflejo. Fue como si su presencia aún estuviera viva en cada rincón de esa casa abandonada. Con una sensación de plenitud, me desperté, llevando conmigo la memoria de ese sueño como un tesoro que me conectaba con mi amistad pasada y la belleza de los recuerdos compartidos. Gracias a Luxury me sentía más cerca de ella, aún sin saber si seguía con nosotros en este mundo.<br />
 <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Este ha sido el primero de muchos logros, Aspros. Se podría decir que dominas gran parte de los aspectos básicos del Okama Kenpo. Aún hay cosas que puedo enseñarte, pero tiempo al tiempo. </span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Luxury, gracias por… gracias por todo esto.</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Ay, entre nosotras tenemos que ayudarnos, ¿no crees? En este mundo gris, hace falta un poco de rosa. No son muchas las cosas que voy a poder seguir enseñándote. Soy maestra, sí, pero desconozco muchas de las técnicas del Okama Kenpo, puesto que han ido evolucionando con el tiempo y siendo perfeccionadas por diversos maestros del mundo. </span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Hay más maestros?</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Sí, auténticas leyendas.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Llegar a un sitio nuevo significaba muchas cosas: significaba tener que adaptarse a nuevos horarios, nuevos trabajos y nuevas necesidades. Significaba cruzarse con nuevas personas, algunas gratas y otras que no lo eran tanto. Significaba dejar atrás muchas cosas, porque uno no podía cargar eternamente con algo, menos si era tan pesado como una fuerte carga emocional. Por ello, pensaba desprenderme de algunas cargas ese mismo día, el primero en el que podía gozar de cierta libertad desde que había llegado a Goa. Ya formaba parte de “One Paradise”, una gran empresa encargada de representar a estrellas en auge (actores y actrices, modelos y un largo etcétera del mundo del espectáculo), y eso me convertía en un trabajador a las órdenes de la enorme industria mediática de la fama. Es por eso que, en aquel momento, sentado frente al que sería mi escritorio durante una larga temporada, disfrutaba del silencio. En mis manos sujetaba una serie de postales, de diversos tamaños y motivos, cuya principal protagonista era Caroline, una colosal dama de bucles dorados, labios prominentes y barba inminente. Fue mi mentora durante un breve lapso de mi infancia, pero ante todo fue mi amiga. Desaparecida en extrañas circunstancias, solo dejó tras de si su gigantesca villa, un reguero de caos y esas postales, que me había tomado el permiso de coger. Quería mantener a salvo su recuerdo, pero hasta ese entonces no había tenido fuerzas para ojearlas. Tampoco tenía claro si ahora poseía esa fuerza, más el nudo de la garganta apretaba cada vez menos.<br />
<br />
Una tras otra, iba ojeando las imágenes que describían escenas de la vida de Caroline, lugares conocidos y otros totalmente nuevos para mí. Una de ellas la mostraba sonriente frente a su villa en Syrup. Presuponía que ese mismo día había llegado a la isla y se había hecho con el casoplón que pasé un año de mi vida frecuentando. Tras la postal, junto a la fecha, la silueta de unos grandes labios decoraba la esquina inferior derecha, a modo de firma. Escrita con una exquisita caligrafía, se podía leer la frase “Una que se retira de la mala vida”. No pude evitar sonreír, siempre había sido un personaje. El montón de postales era considerable, así que tardé bastante tiempo en revisarlas todas, hasta que finalmente llegué a la última. En ella, Caroline salía muy cerca de cámara, posando felizmente con lo que suponía una amiga. Esta, igual de alta que Caroline pero de pelo negro como el azabache recogido en una alta cola de caballo, pasaba su brazo por encima de los hombros de mi amiga, delatando la gran cercanía entre ambas. Lo que más llamaba mi atención de aquella postal, más que la foto, fue el texto de la cara trasera:<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">“Te echaré de menos, Luxury, la más grande de Goa”</span></span></span></div>
<br />
- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Goa?</span></span> -repetí mentalmente mientras volteaba de nuevo la postal. Ambas protagonistas se hallaban muy cerca del plano, por lo que el sitio en el que se encontraban era difícilmente identificable. La pequeña porción de cielo que se podía entrever lucía un penetrante azul atravesado por un filo hilo de humo negro ascendente. En un lateral, parecía mostrarse una montaña de lo que parecía basura.<br />
 <br />
Hacía poco tiempo que había llegado a Goa, por lo que mi conocimiento sobre la ciudad, y en general sobre la isla, era prácticamente nulo. Esa escasez de recursos fue la que me empujó a la calle aquel tórrido mediodía de verano, una mano invisible que me empujaba hacia el descubrimiento. Tras callejear por la zona en la que me estaba hospedando, llegué a una de las calles principales de Goa, donde imperaba un aglomerado mercadillo ambulante atestado de personas que zumbaban de puesto en puesto en busca de la presa más rentable. El zumbido de las conversaciones y el regateo llenaban el aire, creando una sinfonía de sonidos que reflejaba la diversidad de culturas presentes en la ciudad. Los aromas eran una delicia para los sentidos: las hierbas frescas, las especias intensas y los alimentos cocinados en puestos callejeros desprendían fragancias embriagadoras. Los vendedores de frutas y verduras exhibían sus productos en montones de colores brillantes, como un mosaico de la tierra misma. En el corazón del mercado, una plaza abierta albergaba un teatro improvisado donde malabaristas, acróbatas y titiriteros entretenían a la multitud, mientras los niños corrían y reían, cautivados por las maravillas que se desplegaban ante sus ojos.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Perdone </span>-me atreví a preguntar a un cercano viandante- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Conoce a alguna de estas personas?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Disculpe, ¿sabe dónde puede haberse hecho esta foto?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Sabe quiénes son?</span><br />
<br />
La respuesta siempre variaba entre la indiferencia y el desconocimiento, que avivaban mi desaliento. Era muy probable que muchas de esas personas no fuesen de la ciudad, más bien comerciantes que asistían a Goa para vender sus productos de importación, por lo que era normal que no tuviesen ni idea de lo que les estaba preguntando. Decidí entonces preguntar a al dueño regente de algún negocio establecido allí en la ciudad.<br />
<br />
- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">No sabría decirte muy bien</span> -se trataba de una mujer panzuda, cuyas mejillas rechonchas se coloreaban con un saludable rubor, y sus ojos chispeaban con una luz vivaz y traviesa. Una sonrisa amable y cálida se curvaba en sus labios carnosos, irradiando una calidez que abrazaba a todos los que se cruzaban en su camino- <span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Pero por lo que veo en este lado, parece ser el vertedero. Menudo sitio para hacerse una foto, ¿no crees?</span><br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
Desconocía la existencia de un vertedero en la ciudad, por lo que requerí de diversas indicaciones para poder llegar hasta él, al este de la inmensa muralla que rodeaba la ciudad. El vertedero se extendía ante mí como un vasto y sombrío paisaje lunar, donde la luz del sol apenas se atrevía a penetrar entre las montañas de desechos. El aire estaba cargado con un penetrante y desagradable hedor, una sinfonía nauseabunda que asaltaba los sentidos con cada inhalación. Montones de basura se alzaban como colosos caídos, despojos olvidados de la sociedad humana. Entre las pilas de desperdicios, emergían objetos incomprensibles y fragmentos de vidas rotas. Juguetes rotos, muebles desgarrados, yacían en un abrazo de desesperanza, mientras papel desgarrado y plástico quebrado ondeaban como banderas en un campo de batalla olvidado. El viento, traicionero aliado de esta desolación, mecía bolsas de plástico vacías en una danza grotesca y desordenada.<br />
<br />
Los pájaros carroñeros revoloteaban en el cielo, marcando su territorio en este reino de decadencia. Sus graznidos ásperos y crueles eran el único sonido que rompía el silencio, un eco de la voracidad implacable con la que la naturaleza se adueñaba de los restos de la civilización. El vertedero, una cicatriz en la tierra, se extendía hasta donde alcanzaba la vista, una afirmación sombría de la sociedad consumista y sus excesos. Era un recordatorio mudo de la necesidad de una reflexión más profunda sobre cómo tratamos nuestros recursos y cómo enfrentamos el legado de nuestra propia creación. En medio de esa desolación, podías sentir la urgencia de un cambio, el eco de un llamado a la responsabilidad y a la redención.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Esto parece el escenario de una novela distópica</span> -y lo sabía bien, ya que era uno de los temas favoritos a tratar por su padre, el famoso escritor Kudo.<br />
<br />
Era la hora de comer y, junto al hecho de que se trataba de un lugar tan poco acogedor, presupuse que era la principal razón de que allí no hubiese nadie. Vagué como alma en pena en busca de algo que pudiese arrojar luz sobre Caroline o el paradero de su amiga, Luxury, más lo único que estaba consiguiendo era oler cada vez peor. Del pequeño bolso que colgaba de mi hombro extraje un pequeño frasco de perfume, una de las primeras cosas que me agencié al recibir mi primer sueldo de modelo, y me rocié con él como si de una ducha se tratase; prefería morir asfixiado por el buen olor.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Qué lástima de perfume, malgastarlo de esa forma.</span><br />
<br />
El sobresalto hizo que el bote se resbalase de mis manos y fuese a parar a un charco de dudoso origen, pero evidente repulsividad. Al girarme, vi como una enorme dama, cigarrillo en mano, me hablaba desde una pila de escombros, a contraluz. Protegí mis ojos de la luz del sol alzando mi mano derecha, escrutando a mi desconocida emisora, que ahora caminaba hacia mí. Su presencia era tan impresionante como evocadora, y su apariencia transmitía un aura de autenticidad y confianza. A pesar de su edad, la okama irradiaba confianza y juventud. Su postura era firme y orgullosa, y su andar desprendía gracia y seguridad en sí misma. Era un testimonio vivo de la individualidad y la autenticidad, desafiando las convenciones y celebrando su identidad única. Sus ojos, con sus sombras oscuras y el delineado meticuloso, destacaban su mirada, que era una mezcla de sabiduría y agresividad por partes iguales. Llevaba un vestido elegante y sofisticado, con detalles de encaje que le conferían una sensualidad sutil, incluso inocente. Complementaba su look con accesorios cuidadosamente seleccionados, como un collar de perlas que aportaba un toque de elegancia clásica. Habían pasado unos cuantos años, pero estaba completamente convencido de que ella era la persona que acompañaba a Caroline en la fotografía de la postal.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Soy Luxury, me estabas buscando, ¿no?</span><br />
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<hr class="mycode_hr" />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bienvenido a la casa de muñecas.</span><br />
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La habitación de muñecas era un remanso de ensueño, un rincón mágico oculto en lo más profundo de Gray Terminal, tras una puerta sepultada por basura y una escalinata que parecía llevar al centro de la mismísima tierra. Sus paredes estaban pintadas en un tono suave de rosa, como si el amanecer mismo se hubiera filtrado en la estancia, carente de ventanas. En el centro de la habitación, un tocador de madera blanca con adornos tallados se alzaba como un altar a la belleza. Sobre él, se encontraban frascos de perfume en forma de delicadas botellas de cristal, cada una con su propia fragancia misteriosa. Espejos ovalados enmarcados en oro antiguo reflejaban la luz y las sombras de los candelabros, creando un juego de luces que confería un aire de encanto atemporal. <br />
<br />
La cama, con su dosel de encaje y cortinas rosadas que se derramaban como cascadas, parecía sacada de un cuento de hadas. Sobre ella, se encontraban almohadones bordados a mano con hilos de seda y muñecas de porcelana con vestidos exquisitos, como guardianes de sueños infantiles. En las estanterías de la habitación, se alineaban filas de muñecas, cada una con su propia personalidad y vestimenta. Desde muñecas de porcelana con miradas serenas hasta ositos de peluche desgastados por el tiempo, todos parecían cobrar vida en el resplandor suave de la habitación. El aroma dulce de las flores frescas en un jarrón de porcelana se entrelazaba con el perfume de los cajones de ropa de muñecas y creaba un ambiente de fragancia y calidez. Era una habitación de muñecas rosa, donde la infancia se fusionaba con la elegancia en un mundo de fantasía y belleza.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Guau, ¿seguimos en Goa?</span> -lancé aquella pregunta al aire, de forma retórica, ya que aquel sitio parecía una realidad totalmente diferente a la que había conocido en la superficie.<br />
Haciendo caso omiso a mi comentario, Luxury se aproximó a mi y señaló la postal que seguía cargando en la mano- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Esa foto me trae recuerdos. ¿Vienes de parte de Caroline para entrenar?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Entrenar? Yo…</span> -volví a mirar de reojo la fotografía, a Caroline- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Solo la estoy buscando, desapareció sin más.</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Entiendo</span> -Luxury se volteó y se sentó de una de las ornamentadas sillas de la estancia- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Hace mucho que no se de ella. Conque ha desaparecido… Siento decirte que no sé nada al respecto, pero lo que sí sé</span> -me analizaba con la mirada como si fuese un microscopio y yo una estimulante muestra que dotorear- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">es que tú tienes nociones básicas del Okama Kenpo. Me lo dice tu postura, tu forma de expresarte.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bueno, durante un periodo, Caroline me entrenó.</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Pues permite que yo lo continúe. Si quieres salir a buscarla, vas a necesitar más que esa cara bonita y unas uñas afiladas. </span><br />
 </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><hr class="mycode_hr" />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Un calentamiento de ballet es …una delicada danza en sí misma, que prepara a los bailarines para la gracia y la precisión que exige esta forma de arte. Caroline te enseñó bien los fundamentos de este arte, pero solo arañasteis la superficie. Estás aquí para penetrar…</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Qué?</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">… a través del profundo conocimiento de la danza.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ah, vale.</span><br />
<br />
Iniciamos con movimientos suaves de cabeza, como si estuviera despertando a un mundo de posibilidades. Luego, los brazos se levantan y deslizan con elegancia a través del aire, como alas extendidas. Los pliés siguen, estirando y fortaleciendo mis músculos mientras buscan la perfección en cada gesto. Los estiramientos se suceden, el cuerpo doblándose y estirándose en posiciones delicadas. Las piernas se elevan en arabesques y développés, y los pies se apoyan en las puntas, como si estuvieran flotando sobre el suelo. A medida que el calentamiento avanza, siento cómo mi cuerpo se vuelve más cálido, más ágil. Los músculos se estiran y se despiertan, listos para los desafíos que vendrán. Mi mente se enfoca en la alineación y la postura, la elegancia en cada movimiento se convierte en mi objetivo. La música me guía, una musa que me inspira a moverme con gracia y precisión. Mi concentración es total, mi determinación inquebrantable. Cada paso, cada gesto, es una expresión de mi compromiso con la belleza.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">El ballet es un viaje personal, una danza en la que el cuerpo y el espíritu se encuentran. En ese momento, eres un instrumento afinado y listo para crear belleza.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Y exactamente, ¿en qué me va a ayudar saber ballet?</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">¡Silencio! Todo forma parte del Okama Kenpo. Debes aprender el arte de moverte grácilmente para después asestar golpes letales; para cocinar, primero hay que encender los fogones. Si entrenas conmigo acabarás muerto…</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Qué?</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">… de ganas de saber qué viene después.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Lo haces aposta?</span><br />
<br />
Según Luxury, la gracia y la elegancia del ballet clásico se transformaban en una forma de combate extraordinaria, un baile de guerra que mezclaba la destreza física con la belleza artística. Aunque la belleza y la gracia eran fundamentales, la fuerza y la agresión también tenían su lugar en este estilo de pelea único. Los movimientos de ballet se fusionaban con técnicas de artes marciales, lo que resultaba en una combinación sorprendente de arte y violencia. Cada combate era una expresión artística del conflicto, donde la belleza y la fuerza se entrelazaban de manera sorprendente. Era un recordatorio de que el arte puede manifestarse de formas inesperadas y que incluso en la lucha más feroz, la gracia y la elegancia pueden tener su lugar.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Comienza dando vueltas sobre tu pierna dominante, en punta, sin perder el eje, tal y como te voy a mostrar.</span><br />
<br />
Y sin mediar más palabra, fui testigo de una lección magistral por parte de Luxury. Sus movimientos eran una exhibición de técnica y pasión en su máxima expresión. Con cada giro, su cuerpo parecía flotar en el aire, como si desafiara la gravedad misma. Sus fuertes brazos se extendían con gracia, como alas de un ave en pleno vuelo, mientras sus piernas se elevaban en arabesques perfectos. Cada vuelta era un acto de equilibrio y precisión, un giro que desafiaba la percepción de lo posible. A medida que continuaba girando, su rostro reflejaba una concentración intensa y una pasión palpable. Era una interpretación que trascendía las palabras y se comunicaba a través del lenguaje del cuerpo y la música: era una verdadera maestra.<br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
Llevaba ya varios días acudiendo al encuentro de Luxury, hecho que había decidido mantener en secreto, al menos por el momento. Una vez finalizada mi jornada de trabajo en “One Paradise”, me escabullía hacia la zona este para encontrarme con la okama en la casa de muñecas. Entrenábamos en la sala de los espejos, un espacio rectangular cuyas paredes estaban totalmente cubiertas por enormes lonchas reflectantes y que permitían observar mi grácil y atractivo cuerpo desde cualquier ángulo imaginable. El suelo de madera estaba cubierto por una suave alfombra rosa pálido, que proporcionaba una base cálida y cómoda para la habitación. Caminar sobre ella era como deslizarse sobre una nube, suave y silencioso. La iluminación era suave y difusa, proveniente de elegantes lámparas de araña que colgaban del techo. Las luces arrojaban destellos dorados sobre los espejos, creando una sensación de brillo mágico en la sala. Era como si el tiempo se detuviera en ese rincón de encanto y feminidad. Frente a mí, un par de maniquíes se disponían en fila, uno tras otro. Lejos de ser maniquíes normales, ambos estaban vestidos con vestidos de patrones florales. Sus caras no poseían rostro, pero si exuberantes peinados que desafiaban a la gravedad.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Tu cuerrrpo conoce a la perrrfección las bases del ballet </span>-hoy, Luxury vestía un mallot negro apretado que no dejaba espacio para la imaginación. Su pelo, recogido en un moño alto, estiraba sus facciones hasta el punto de desplazar el rabillo del ojo hasta la sien. Sus manos jugueteaban con un palo similar a una fusta- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Aún te queda mucho por pulirrr, pero crrreo que podemos pasarrr a algo más prrráctico</span>- desconocía porqué aquel día pronunciaba las “r” de aquella manera.<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Estoy prrreparrrado… ¡digo preparado, preparado!</span><br />
<br />
El entrenamiento consistía en patear los maniquís apostados frente a mí. En el silencio de la habitación, se alzaban como testigos mudos, receptores pasivos de la energía que se avecinaba. Mi postura era firme, con los músculos tensos en anticipación. El maniquí se erige frente a mí, imperturbable, como un actor en el escenario, esperando su papel en esta representación. Mis ojos se fijan en su figura, delineando el objetivo de mi patada. Siento el latir del corazón acelerado, el eco de una fuerza contenida. Llevo mi pierna hacia atrás en un gesto de preparación, como el arco tenso de un arquero antes de soltar la flecha. La respiración se hace más profunda, cada inhalación y exhalación marcando el ritmo del acto por venir. Mis sentidos estaban agudizados, alerta ante la tarea que se avecina. Comencé a dar vueltas, con un arranque lento que acelera en una frenética danza alrededor del primero de los muñecos. Con fuerza, libero la energía acumulada por la inercia y propino una patada a la altura del hombro. Lejos de moverse, imperturbable, el maniquí, a pesar de no tener rostro, me dedicaba una expresión burlona, como si buscase más.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡AHG! </span>-caí por el retroceso del golpe. En el suelo, abracé con mis manos el empeine malerido- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡Está durísimo!</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Eso dijo ella</span>, digo <span style="font-size: medium;" class="mycode_size">ejem</span></span> -tosió para disimular una risa socarrona- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">No pensarrrías que iba a serrr tan fácil como darrrle una patadita y ya. Estos maniquíes son especiales, poseen una durrrreza extraorrrrdinarrrria. Para poderrr hacerrrles algún rrrasguño, vas a tenerrr que hacerrrlo mejor, Asprrros.</span><br />
<br />
De nuevo, me alcé y recuperé la concentración perdida sobre mi objetivo. Era el momento de la verdad. Mi pierna, tras unos perfectos giros ejecutados con precisión, se desplaza hacia adelante con elegancia, un ballet de músculos y huesos en movimiento. Concentré toda la fuerza en la punta de mi pie para liberarla sobre el cuello de mi inerte víctima, como el choque de dos mundos colisionando. El sonido de la patada resonó en el aire, una sinfonía efímera de poder y fragilidad. El maniquí, antes imperturbable, se sacude ante la fuerza del golpe. Es como si por un breve instante cobrara vida, como un actor que interpreta su papel con entrega, pero rápidamente volvió a su inmovilidad. El eco de la patada se disipó en el aire, y yo quedo en un estado de quietud, con una sensación de logro mezclada con un fuerte dolor en el área del empeine. Unos aplausos me sacaron del trance.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Muy bien, muy bien. Dejémoslo porrr hoy, no querremos que te parrrtas el pie.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Vale, pero deja de hablar así.</span><br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
Entrenar todos los días se había convertido en mi estilo de vida, una rutina que abrazo con pasión y determinación. Cada mañana, cuando el sol apenas se asoma en el horizonte, me levanto con una sensación de anticipación. La casa de muñecas era mi segundo hogar, un lugar donde encuentro refugio en medio del bullicio de la vida cotidiana y del ajetreo laboral en la agencia de modelos. Mientras camino hacia allí, la adrenalina fluye, y mi mente se llena de expectativas. Los espejos, los maniquíes y el sudor son mis compañeros de jornada, todos vigilados bajo la atenta mirada de Luxury. Cada repetición me acerca un paso más a mis objetivos. Siento el calor en mis músculos, la satisfacción de cada repetición bien hecha, y la determinación de seguir adelante. El tiempo parecía detenerse allí. Cada ejercicio es una oportunidad para superarme a mí mismo, una ocasión para crecer física y mentalmente. Las gotas de sudor que caen al suelo son una prueba de mi compromiso, una ofrenda al altar de mi propio bienestar.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Lo que estás aprendiendo es un básico en el Okama Kenpo, la primera vertiente del “Gran azote”, alimentada por las memorias del pasado de los días de verano.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que nombre tan poco práctico.</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Tú escucha</span> -me interrumpió mientras hacía aspavientos con la mano- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Llevas semanas preparando tu cuerpo para este momento, para una de las pruebas definitivas que determinarán si estás preparado para encarnar el espíritu del Okama Kenpo. Eres joven, pero prometes.</span><br />
<br />
Dicha prueba consistía, de nuevo, en golpear los maniquíes, más había un pequeño detalle diferenciador: se trataba de 4 maniquíes apostados en fila, separados un metro el uno del otro y por entre los que debía pasar grácilmente mientras los golpeaba. Sus cuerpos ahora lucían cruces de cinta adhesiva roja, que delataban los puntos que debía golpear con precisión. Fuera de esa zona, el golpe sería penalizado y la prueba terminaría.<br />
 <br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Cuentas con un máximo de 15 segundos para golpear los 16 puntos de golpeo.</span><br />
<br />
La prueba había comenzado. Con cada giro, mi cuerpo se convertía en una exquisita sinfonía de movimientos elegantes y poderosos. La música clásica llenaba el estudio, envolviéndome en una atmósfera de gracia y desafío. Luxury tendía a amenizar los entrenamientos con ese tipo de sinfonías tan acordes con el ballet; la yuxtaposición de la violencia con la gracilidad de los movimientos era mi perdición. Mis zapatillas de ballet rozan el suelo de manera etérea mientras avanzo hacia los cuatro maniquíes dispuestos en el centro del estudio, como figuras estáticas en un escenario efervescente. Mi corazón late con fuerza, alimentado por la emoción y la determinación. En cada giro, mi mirada se enfoca en un maniquí, y mi pierna se eleva en un arabesque perfectamente ejecutado. La suavidad de mis movimientos contrasta con la fuerza que impongo en cada golpe. El primero de los maniquíes es el destinatario de mis primeros golpes, elegantes y precisos movimientos de mi pie que se asemejan a una caricia en el aire. La fuerza fluye desde mi núcleo, a través de mis piernas y culmina en un toque controlado en el maniquí. La música me guía, y mi cuerpo responde con gracia y fuerza.<br />
<br />
En un latido, estoy girando hacia el siguiente maniquí. Mi mente se enfoca, mi cuerpo se ajusta y la danza continúa. Otra patada, otro golpe, y otro maniquí recibe la expresión de mi arte. Cada golpe es una declaración de poder y precisión, una muestra de mi destreza y técnica. Tenía la sensación de estar solo en el mundo, que solo existíamos aquellos maniquíes y yo: ni Luxury, ni Frank, ni mis padres, nadie. La escena parecía detener el tiempo, como si el mundo entero estuviera conteniendo la respiración mientras mis puntapiés atravesaban las cruces escarlatas. El estudio se convierte en un escenario donde la danza y la lucha se fusionan en una coreografía única. Los maniquíes se convierten en mis compañeros de baile, testigos mudos de mi habilidad y dedicación. Con cada giro y golpe, mi conexión con la música y la danza se profundiza, y siento la satisfacción de la ejecución perfecta. Al final del pasaje, mi último giro me lleva de vuelta al centro del estudio, donde los maniquíes permanecen inmutables. La música se desvanece, y mi cuerpo se aquieta. Mi corazón late con una sensación de logro, y el estudio se llena de un silencio reverente; la música ya había terminado. Ha sido un momento en el que la danza y el arte se entrelazaron con la fuerza y la destreza, y cada maniquí lleva la marca de mi pasión y mi perfección. A mi espalda, Luxury se mantenía en silencio, observando mi silueta inmóvil.<br />
<br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Bravo.</span><br />
<br />
Tras sus palabras, empecé a ser consciente de mi estado físico en aquel momento. El dolor en mi pie magullado se volvía más intenso con cada latido de mi corazón. Cada latido era una punzada de dolor, como un recordatorio constante de mi vulnerabilidad. Mis sentidos se nublaban, y la habitación giraba a mi alrededor. Finalmente, me vi vencido por la fatiga y el dolor. Mis ojos se cerraron por sí solos, y mi cuerpo cayó hacia adelante. Sentí la oscuridad cerrarse a mi alrededor mientras me desmayaba del cansancio, mi mente y mi cuerpo rindiéndose a la necesidad de descanso. Fue un instante de rendición total, donde el agotamiento y el dolor se fusionaron en un sueño profundo y reparador, llevándome lejos de la realidad y hacia el refugio de los sueños. Lo último que fui capaz de recordar fue un fuerte brazo agarrando mi cuerpo, evitando mi caída.<br />
 <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
Después de una intensa sesión de entrenamiento, finalmente regresé a mi habitación, exhausto pero satisfecho. El sudor empapaba mi ropa y sentía el cansancio en cada músculo de mi cuerpo, pero en aquellos momentos no tenía energías ni para ponerme debajo de la ducha. Mi habitación se convirtió en un refugio tranquilo, un oasis de descanso y recuperación ajeno a Luxury y a Frank. Con pasos cansados, me dirigí hacia mi cama, donde una sensación de alivio envolvió mi cuerpo al recostarme. Cerré los ojos un momento, dejando que la sensación de agotamiento se disipara lentamente. El colchón era un lecho de comodidad, como si estuviera abrazando cada parte de mi cuerpo fatigado.<br />
<br />
Mi respiración se volvió lenta y profunda mientras me sumergía en un estado de relajación. La habitación estaba iluminada por la luz tenue de una lámpara de mesa, creando un ambiente acogedor y cálido. Las sombras se extendían suavemente por las paredes, como un suave abrazo que me envolvía. A medida que el tiempo pasaba, mi mente comenzó a alejarse de las tensiones del entrenamiento. Mis pensamientos se volvieron más tranquilos y serenos. Recordé los desafíos y logros del día, sabiendo que cada esfuerzo había valido la pena, que cada victoria me hacía más fuerte y me aproximaba a un futuro en el que podía volver a encontrarme con Caroline, a un futuro en el que era grande y famoso, envidiado. Con el tiempo, me encontré a la deriva entre la vigilia y el sueño, en un rincón tranquilo de mi mente. Mi cuerpo se relajó por completo, y mi respiración se volvió regular y serena. Descansé en esa habitación como si fuera un santuario de tranquilidad, sabiendo que el descanso era una parte fundamental de mi entrenamiento, un tiempo para recuperar fuerzas y prepararme para los desafíos del mañana. Me dormí profundamente y soñé, soé con el pasado distante, con una gran casa.<br />
<br />
La casa se alzaba majestuosamente, un reflejo de la opulencia de tiempos pasados. Sus paredes de piedra estaban cubiertas de enredaderas, como si la naturaleza misma estuviera tratando de reclamarla. La puerta principal estaba entreabierta, como si me estuviera invitando a adentrarme en ese mundo olvidado. Al cruzar el umbral, me sumergí en un remolino de emociones. El aire tenía un aroma peculiar, una mezcla de humedad y nostalgia. Cada rincón de la casa parecía susurrar recuerdos y risas compartidas con Caroline. Había fotografías antiguas en las paredes, capturando momentos de nuestra amistad, y muebles que aún conservaban el espíritu de las conversaciones que habíamos tenido en torno a ellos. Mientras exploraba la casa, subí una escalera de madera gastada que crujía bajo mis pasos. Las sombras se proyectaban en las paredes, creando una atmósfera melancólica. Al llegar al segundo piso, encontré una puerta que daba a una habitación bañada por la luz de la luna. En esa habitación, el tiempo parecía haberse detenido por completo. El mobiliario era antiguo, pero impecablemente conservado. Una cama con dosel estaba cubierta de sábanas blancas y en el escritorio había cartas y diarios que contaban historias de nuestros días de juventud. Me senté en una silla, con una mezcla de nostalgia y asombro, mientras recordaba momentos y secretos compartidos. Al final del sueño, me encontré frente a un espejo. Al mirarme en él, vi a Caroline, mi amiga del pasado, sonriendo desde el reflejo. Fue como si su presencia aún estuviera viva en cada rincón de esa casa abandonada. Con una sensación de plenitud, me desperté, llevando conmigo la memoria de ese sueño como un tesoro que me conectaba con mi amistad pasada y la belleza de los recuerdos compartidos. Gracias a Luxury me sentía más cerca de ella, aún sin saber si seguía con nosotros en este mundo.<br />
 <br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Este ha sido el primero de muchos logros, Aspros. Se podría decir que dominas gran parte de los aspectos básicos del Okama Kenpo. Aún hay cosas que puedo enseñarte, pero tiempo al tiempo. </span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Luxury, gracias por… gracias por todo esto.</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Ay, entre nosotras tenemos que ayudarnos, ¿no crees? En este mundo gris, hace falta un poco de rosa. No son muchas las cosas que voy a poder seguir enseñándote. Soy maestra, sí, pero desconozco muchas de las técnicas del Okama Kenpo, puesto que han ido evolucionando con el tiempo y siendo perfeccionadas por diversos maestros del mundo. </span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Hay más maestros?</span><br />
- <span style="color: #ff851b;" class="mycode_color">Sí, auténticas leyendas.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Misión de diplomacia (I) [Aventura Autonarrada][Presente absoluto]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=301</link>
			<pubDate>Sat, 16 Sep 2023 12:36:22 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=26">Minato Hanagawa</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=301</guid>
			<description><![CDATA[<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El barco se movía de un lado hacia otro, de arriba a abajo, y en su rato de descanso, el pobre de Minato apenas podía descansar. Tumbado en aquel duro colchón de su camarote, miraba aquel techo de madera, que crujía con el vaivén de las olas del mar. Y precisamente no era por eso por lo que no podía descansar. Ciertamente le preocupaba poder encontrarse alguna amenaza que no pudiera neutralizar, que no pudiera parar, pero era por eso también por lo que estaba allí en aquella misión de diplomacia. Si que es verdad que no entrenaba tanto como le gustaría, pues tenía muchas más tareas y más complicadas de hacer, pero estaba aprendiendo muchísimo más que en Shells Towns. Para comenzar, había conocido a otros tres marines de su misma edad, ya que supuestamente aquel programa era para relacionar jóvenes marines con potencial de distintos Blues, para que comenzaran a forjar lazos y se pudieran ayudar unos a otros en otros momentos.</span><br />
</span></span><br />
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Remi era una chica que provenía del South Blue. Parecía ser buena persona y dulce, pero realmente era muy agresiva. Golpeaba bastante fuerte y aunque te golpeara de manera amistosa, te podía hacer bastante daño. En su primer encuentro, cuando se estrecharon la mano, Minato sufrió bastante, pues se la estrechó con mucha más fuerza de la necesaria, y aunque su orgullo no quería mostrar debilidad ante nadie, no pudo evitar dibujar una mueca de dolor en su rostro, haciendo que desde ese momento, Remi estuviera atormentandole y amenazándole con hacer lo que ella quisiera en los ratos libres. Sinceramente, al de cabellos violetas le daba bastante miedo, ya que no se dejaba engañar por su cara de no haber roto nunca un plato.</span></span></span></div>
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La contraparte de la del South Blue era la chica del West Blue, Fiona. Ella verdaderamente era todo dulzura y corazón. En los primeros días, parecía que se iba a desmontar de un golpe, pero la chica aguantaba estoicamente todas las dificultades que le iban surgiendo. No la había visto ni entrenando, ni combatiendo, pero decían que detrás de esa inocente cara había un demonio escondido en ella y que de vez en cuando liberaba. Realmente, el de cabellos violetas quería ver de lo que era capaz, y si era cierto aquel rumor, lucharía por que se quedara en su tripulación.</span></span></span><br />
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<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ya por último, el chico de North Blue, Devin, el más fiero espadachín de aquella empresa. Si bien era un chico serio que apenas hablaba, no se había separado del joven Minato desde que se conocieron. Seguramente el del North Blue se reía con las ocurrencias del de cabellos violetas, pero en todo aquel tiempo, no había visto ni un sólo esbozo de sonrisa en su cara. Cuando no estaba tras de él custodiándolo, estaba con su katana, limpiándola o haciendo movimientos bastante raros. En ese aspecto, le recordaba a su compañero de la base Sephiroth.</span></span></span><br />
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<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Comandando a toda la tripulación de aquel buque, no había otro que se atreviera a salir a la mar rodeado de tantos novatos que no fuera el Teniente Oliver Gallagher, un hombre entre hombres. Tenaz y experimentado, un lobo de mar de los antiguos, de los que de verdad amaban estar en un barco. Se sentía más cómodo en el vaivén de las olas que en tierra firme, aunque eso no significaba que no estuviera cómodo en tierra firme, pues su misión era la de hacer negocios con los mayores mercaderes del East Blue para crear nuevas rutas comerciales que hicieran prosperar las zonas más pobres de la zona.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">En esta ocasión, después de estar en la Isla Isshin para coger un importante cargamento, donde Minato tuvo su primer encontronazo con piratas de verdad, se dirigieron a la Isla de Down, más concretamente al Reino de Goa. El joven de cabellos violáceos conocía este lugar de oídas. Sabía que el reino estaba dividido en dos, la zona rica y la zona pobre. Para él eso era algo bastante raro de ver, ya que en Shells Town eso no ocurría. ¿Cómo era posible que el gobierno y las autoridades permitían que eso ocurriera? ¿Acaso no estaban para ayudar al necesitado? Tenía que ver con sus propios ojos porque ocurría aquello.</span></span></span><br />
<br />
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<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando quiso darse cuenta, habían llegado y no tuvo mucho tiempo para pararse a ver la isla. En aquella ocasión, tuvo que escoltar, junto a sus otros tres compañeros novatos y otros seis soldados más, al Teniente Gallagher hasta una casa enorme de color blanca, con una fachada bastante bonita llena de columnas y decoraciones en color dorado, algo que Minato nunca había visto, y que veía como unas excentricidades que no venían a cuento. Aquella mansión, además de ser grande, contaba con un enorme jardín delantero, lleno de coloridas plantas y algún que otro árbol; todo ello rodeado de una vaya de más de dos metros de alto, con un acabado en punta que te impedía, o al menos dificultaba para asaltar la propiedad.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Aquella mansión, situada a las afueras de la ciudad, pertenecía a un excéntrico arquitecto de la ciudad, que se dedicaba a hacer edificios con formas raras y en lugares donde nadie se esperaba que hubiera un edificio; en pocas palabras, con un maestro de la arquitectura. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Muy bien, chicos. Os diré como nos organizaremos.-</span></span> Comenzó diciendo el Teniente Gallagher. <span style="color: Brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entrarán conmigo la soldado Remi y el soldado Devin. En la siguiente misión los que entren conmigo serán el soldado Minato y la soldado Fiona.-</span></span> Todos los novatos asintieron con ganas y sin rechistar. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ustedes dos, se quedarán en la puerta de afuera, custodiando la entrada, mientras que el resto, estaréis por los jardines patrullando. No quiero que haya ningún tipo de problema. En caso de emergencia, contacten conmigo vía Den-Den Mushi.-</span></span> Y dicho aquello, cada uno comenzó a andar hacia su posición. </span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fiona y él se pusieron delante de la puerta, fijando la mirada en cada una de las personas que pasaban por delante, pero sin hablar durante un rato, hasta que la del West Blue rompió el silencio. <span style="color: PaleVioletRed;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué te está pareciendo esta misión, Minato? ¿Es un poco aburrida, verdad? En el West Blue teníamos más acción.-</span></span> Dijo como si nada la chica. Minato esbozó una leve sonrisa, para acto seguido responderle. <span style="color: DarkSlateBlue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Bueno, es mucho movimiento para simplemente hablar con unos señores ricachones, pero la verdad es que se siente genial poder salir al mundo.-</span></span> Comenzó diciendo el chico. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No llevo mucho tiempo en la marina, pero si es cierto que en mi base es complicado hacer algo divertido o interesante. Nos pasamos la mayoría del tiempo entrenando, limpiando o patrullando la ciudad, y nunca suelen pasar cosas interesantes, y cuando pasan... A lo más nuevos nos dejan atrás.-</span></span> Y cuando se dispuso a continuar, divisó algo al fondo que le hizo parar.</span></span></span><br />
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<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Se trataba de una chica, que cayó al suelo, y sin pensarlo un segundo, Minato salió corriendo a socorrerla, dejando con la palabra en la boca a Fiona. Cuando llegó al lugar donde se había caído, el de cabellos violetas se agachó para atenderla. Parecía una chica vagabunda, ropas sucias y rotas, pelo despeinado y encrespado, llena de manchas por la cara, las uñas negras y desprendía un olor algo nauseabundo. Igualmente, su deber como miembro de la Marina era ayudar a cualquiera que lo necesitara, y ella, era una necesitada en ese momento. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Estás bien? ¿Que ha pasado?-</span></span> Preguntó preocupado. Tras de él escuchó un par de pisadas. Se giró y vió a un chiquillo con una barra de metal, cargada, dispuesto para atacarle. Cuando le lanzó el ataque, el marine dio alzó su brazo y frenó el golpe. Era un chiquillo, pero si le llega a dar con eso, le hubiera hecho mucho daño. Giró la cabeza para ver a la chica, pero se había levantado y se había distanciado un metro de él, mientras desenvainaba un cuchillo.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Con eso puedes hacer mucho daño, bájalo y no pasará nada.-</span></span> Avisó el joven Marine. Dubitativa, miró al chico. <span style="color: DarkGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Que hacemos, Remus?¿Atacamos y le robamos? ¿O mejor huimos?-</span></span> Dijo la chiquilla. <span style="color: SeaGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No seas cobarde, Mariah. Tenemos que comer. Este azul tiene pinta de tener mucho dinero. Atácale y róbaselo. ¡Yo lo tengo aquí distraido conmigo!-</span></span> Dijo el joven. La tal Mariah parecía un poco asustada con la situación, así que Minato decidió intervenir. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Porque mejor no os doy el dinero que llevo encima y nos olvidamos de todo y así nadie se mete en problemas?-</span></span> El joven marine, entonces, empujo con fuerza al niño con la barra, desplazandolo varios metros hacia atrás, quedandose con margen para reaccionar en caso de que cualquiera de los dos decidiera atacarle.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Del bolsillo interior de su chaqueta sacó un pequeño fajo de billetes, donde había 8000 berries, y los tiró a los pies de la joven. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Eso es vuestro, pero bajad las armas. Yo sólo quiero ayudar, no quiero problemas.-</span></span> Los chiquillos se miraron entre sí, y tras bajar las armas ambos, la joven cogió el dinero, y salió corriendo al lado del joven, ayudándolo a levantarse. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Soy Minato. ¿Quiénes sois vosotros? ¿Que hacíais cerca de esta casa?-</span></span> Preguntó. <span style="color: SeaGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Yo soy Remus, y ella es Mariah. Aquí solemos hacer nuestro negocio. Mi hermana Mariah se hace la herida y cuando van a socorrerla, aparezco yo y les ataco por la espalda para robarles a los ricos. No siempre nos lo quedamos nosotros. Tambien le damos dinero a los niños de Grey Terminal.-</span></span> Dijo el joven. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Que es Grey Terminal?-</span></span> Preguntó el joven marine. Ambos jovenes esbozaron una sonrisa de incredulidad. <span style="color: DarkGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿No sabes lo que es Grey Terminal? Es el mayor basurero de la ciudad, y donde viven muchos como nosotros.-</span></span> Minato alzó las cejas sorprendido. <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Allí no hay esperanzas. O comes, o te comen.-</span></span> Dijo con cierta tristeza la chiquilla.</span></span></span><br />
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<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font">Pero justo cuando quiso seguir hablando, Fiona apareció corriendo, y los chiquillos se asustaron y huyeron del lugar. <span style="color: PaleVioletRed;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Estás bien, Minato? He visto lo que ha pasado. He tardado tanto porque no sabía si dejar el lugar sólo. Al final ha llegado el Teniente Oliver y me ha dicho que viniera a por tí.-</span></span> Minato se irguió y sonrió levemente. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Está todo bien. He ayudado a unos muchachos...-</span></span> Dijo, aunque no muy convencido. Cuando llegó a donde estaban el resto de marines, el teniente Oliver lo miró con el ceño fruncido. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Alguna justificación por la que abandonó el lugar de la misión, soldado Minato?-</span></span> Su tono de voz era alto y autoritario. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Señor, salí para auxiliar a un civil que parecía herido. Todo fue una falsa alarma, todo está bien.-</span></span> Oliver relajó el rostro y le contestó. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No vuelva a dejar su puesto de trabajo sólo, nunca se sabe que puede llegar a pasar.-</span></span> Dijo, dando por zanjada aquella discusión, pues comenzó la marcha hacia el barco. Minato sin moverse del lugar, hizo una pregunta al Teniente Oliver. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Teniente Oliver, si tenemos una base de la marina aquí, ¿Porqué se permite que haya tantas diferencias sociales entre el Reino de Goa y Grey Terminal? ¿No deberíamos ayudar a los que más lo necesitan.-</span></span> El señor Oliver frenó y giró la cabeza para mirarlo a los ojos. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tan jóven... Ya te irás dando cuenta de la realidad que hay en el mundo. Es mucho más diferente de lo que hay en Shells Town, ¿Verdad? En fin... Reanude la marcha, no quiero volver a escucharle hasta mañana en el desayuno. Nos marchamos a la siguiente isla.-</span></span> Y tras decir aquello, siguió andando. Minato se incorporó a la fila y siguió los pasos de sus compañeros, aunque en silencio y con una cara llena de preocupaciones.</span></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Personajes NPCs</span>
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					</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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						<span>Marines</span>
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					</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Soldado Remi, South Blue</span>
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					</span></span><a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/2W1FcQB/Marine-5.png%5B/img%5D%5B/url%5D%5B/center%5D%5B/spoiler" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/2W1FcQB/Marine-5.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Marine-5.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
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<span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Usa este <span style="color: Plum;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.
				</div>
			</div></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Soldado Fiona, West Blue</span>
					</div>
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					</span></span><a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/NCPj5Sz/Marine-1.png%5B/img%5D%5B/url" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/NCPj5Sz/Marine-1.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Marine-1.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
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<span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Usa este <span style="color: PaleVioletRed;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.</span>
				</div>
			</div></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Soldado Devin, North Blue</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span></span><a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/cgJBQcS/Marine-2.png%5B/img%5D%5B/url" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/cgJBQcS/Marine-2.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Marine-2.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
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<span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Usa este <span style="color: LightSlateBlue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.</span>
				</div>
			</div></span></span><br />
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<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Teniente Oliver Gallagher</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/x5P6rGZ/Marine-4-Rango-a-n-m-s-alto.png%5B/img%5D%5B/url%5D%5B/center%5D%5B/spoiler" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;" class="mycode_font">/]<img src="https://i.ibb.co/x5P6rGZ/Marine-4-Rango-a-n-m-s-alto.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Marine-4-Rango-a-n-m-s-alto.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;" class="mycode_font">[/[</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font">Usa este <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></span></span><br />
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<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Reino de Goa</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Mariah</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span></span><a href="https://ibb.co/hXQzSY6%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/z89vz6M/Maleante-2-femenino.png%5B/img%5D%5B/url%5D%5B/center%5D%5B/spoiler" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/z89vz6M/Maleante-2-femenino.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Maleante-2-femenino.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font">Usa este <span style="color: DarkGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.
				</div>
			</div></span></span><br />
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<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Remus</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span></span><a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/C91Py3L/Maleante-1.png%5B/img%5D%5B/url%5D%5B/center%5D%5B/spoiler" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/C91Py3L/Maleante-1.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Maleante-1.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font">Usa este <span style="color: SeaGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.
				</div>
			</div></span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">El barco se movía de un lado hacia otro, de arriba a abajo, y en su rato de descanso, el pobre de Minato apenas podía descansar. Tumbado en aquel duro colchón de su camarote, miraba aquel techo de madera, que crujía con el vaivén de las olas del mar. Y precisamente no era por eso por lo que no podía descansar. Ciertamente le preocupaba poder encontrarse alguna amenaza que no pudiera neutralizar, que no pudiera parar, pero era por eso también por lo que estaba allí en aquella misión de diplomacia. Si que es verdad que no entrenaba tanto como le gustaría, pues tenía muchas más tareas y más complicadas de hacer, pero estaba aprendiendo muchísimo más que en Shells Towns. Para comenzar, había conocido a otros tres marines de su misma edad, ya que supuestamente aquel programa era para relacionar jóvenes marines con potencial de distintos Blues, para que comenzaran a forjar lazos y se pudieran ayudar unos a otros en otros momentos.</span><br />
</span></span><br />
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Remi era una chica que provenía del South Blue. Parecía ser buena persona y dulce, pero realmente era muy agresiva. Golpeaba bastante fuerte y aunque te golpeara de manera amistosa, te podía hacer bastante daño. En su primer encuentro, cuando se estrecharon la mano, Minato sufrió bastante, pues se la estrechó con mucha más fuerza de la necesaria, y aunque su orgullo no quería mostrar debilidad ante nadie, no pudo evitar dibujar una mueca de dolor en su rostro, haciendo que desde ese momento, Remi estuviera atormentandole y amenazándole con hacer lo que ella quisiera en los ratos libres. Sinceramente, al de cabellos violetas le daba bastante miedo, ya que no se dejaba engañar por su cara de no haber roto nunca un plato.</span></span></span></div>
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">La contraparte de la del South Blue era la chica del West Blue, Fiona. Ella verdaderamente era todo dulzura y corazón. En los primeros días, parecía que se iba a desmontar de un golpe, pero la chica aguantaba estoicamente todas las dificultades que le iban surgiendo. No la había visto ni entrenando, ni combatiendo, pero decían que detrás de esa inocente cara había un demonio escondido en ella y que de vez en cuando liberaba. Realmente, el de cabellos violetas quería ver de lo que era capaz, y si era cierto aquel rumor, lucharía por que se quedara en su tripulación.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Ya por último, el chico de North Blue, Devin, el más fiero espadachín de aquella empresa. Si bien era un chico serio que apenas hablaba, no se había separado del joven Minato desde que se conocieron. Seguramente el del North Blue se reía con las ocurrencias del de cabellos violetas, pero en todo aquel tiempo, no había visto ni un sólo esbozo de sonrisa en su cara. Cuando no estaba tras de él custodiándolo, estaba con su katana, limpiándola o haciendo movimientos bastante raros. En ese aspecto, le recordaba a su compañero de la base Sephiroth.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Comandando a toda la tripulación de aquel buque, no había otro que se atreviera a salir a la mar rodeado de tantos novatos que no fuera el Teniente Oliver Gallagher, un hombre entre hombres. Tenaz y experimentado, un lobo de mar de los antiguos, de los que de verdad amaban estar en un barco. Se sentía más cómodo en el vaivén de las olas que en tierra firme, aunque eso no significaba que no estuviera cómodo en tierra firme, pues su misión era la de hacer negocios con los mayores mercaderes del East Blue para crear nuevas rutas comerciales que hicieran prosperar las zonas más pobres de la zona.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">En esta ocasión, después de estar en la Isla Isshin para coger un importante cargamento, donde Minato tuvo su primer encontronazo con piratas de verdad, se dirigieron a la Isla de Down, más concretamente al Reino de Goa. El joven de cabellos violáceos conocía este lugar de oídas. Sabía que el reino estaba dividido en dos, la zona rica y la zona pobre. Para él eso era algo bastante raro de ver, ya que en Shells Town eso no ocurría. ¿Cómo era posible que el gobierno y las autoridades permitían que eso ocurriera? ¿Acaso no estaban para ayudar al necesitado? Tenía que ver con sus propios ojos porque ocurría aquello.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Cuando quiso darse cuenta, habían llegado y no tuvo mucho tiempo para pararse a ver la isla. En aquella ocasión, tuvo que escoltar, junto a sus otros tres compañeros novatos y otros seis soldados más, al Teniente Gallagher hasta una casa enorme de color blanca, con una fachada bastante bonita llena de columnas y decoraciones en color dorado, algo que Minato nunca había visto, y que veía como unas excentricidades que no venían a cuento. Aquella mansión, además de ser grande, contaba con un enorme jardín delantero, lleno de coloridas plantas y algún que otro árbol; todo ello rodeado de una vaya de más de dos metros de alto, con un acabado en punta que te impedía, o al menos dificultaba para asaltar la propiedad.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Aquella mansión, situada a las afueras de la ciudad, pertenecía a un excéntrico arquitecto de la ciudad, que se dedicaba a hacer edificios con formas raras y en lugares donde nadie se esperaba que hubiera un edificio; en pocas palabras, con un maestro de la arquitectura. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Muy bien, chicos. Os diré como nos organizaremos.-</span></span> Comenzó diciendo el Teniente Gallagher. <span style="color: Brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Entrarán conmigo la soldado Remi y el soldado Devin. En la siguiente misión los que entren conmigo serán el soldado Minato y la soldado Fiona.-</span></span> Todos los novatos asintieron con ganas y sin rechistar. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Ustedes dos, se quedarán en la puerta de afuera, custodiando la entrada, mientras que el resto, estaréis por los jardines patrullando. No quiero que haya ningún tipo de problema. En caso de emergencia, contacten conmigo vía Den-Den Mushi.-</span></span> Y dicho aquello, cada uno comenzó a andar hacia su posición. </span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Fiona y él se pusieron delante de la puerta, fijando la mirada en cada una de las personas que pasaban por delante, pero sin hablar durante un rato, hasta que la del West Blue rompió el silencio. <span style="color: PaleVioletRed;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Qué te está pareciendo esta misión, Minato? ¿Es un poco aburrida, verdad? En el West Blue teníamos más acción.-</span></span> Dijo como si nada la chica. Minato esbozó una leve sonrisa, para acto seguido responderle. <span style="color: DarkSlateBlue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Bueno, es mucho movimiento para simplemente hablar con unos señores ricachones, pero la verdad es que se siente genial poder salir al mundo.-</span></span> Comenzó diciendo el chico. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No llevo mucho tiempo en la marina, pero si es cierto que en mi base es complicado hacer algo divertido o interesante. Nos pasamos la mayoría del tiempo entrenando, limpiando o patrullando la ciudad, y nunca suelen pasar cosas interesantes, y cuando pasan... A lo más nuevos nos dejan atrás.-</span></span> Y cuando se dispuso a continuar, divisó algo al fondo que le hizo parar.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Se trataba de una chica, que cayó al suelo, y sin pensarlo un segundo, Minato salió corriendo a socorrerla, dejando con la palabra en la boca a Fiona. Cuando llegó al lugar donde se había caído, el de cabellos violetas se agachó para atenderla. Parecía una chica vagabunda, ropas sucias y rotas, pelo despeinado y encrespado, llena de manchas por la cara, las uñas negras y desprendía un olor algo nauseabundo. Igualmente, su deber como miembro de la Marina era ayudar a cualquiera que lo necesitara, y ella, era una necesitada en ese momento. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Estás bien? ¿Que ha pasado?-</span></span> Preguntó preocupado. Tras de él escuchó un par de pisadas. Se giró y vió a un chiquillo con una barra de metal, cargada, dispuesto para atacarle. Cuando le lanzó el ataque, el marine dio alzó su brazo y frenó el golpe. Era un chiquillo, pero si le llega a dar con eso, le hubiera hecho mucho daño. Giró la cabeza para ver a la chica, pero se había levantado y se había distanciado un metro de él, mientras desenvainaba un cuchillo.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Con eso puedes hacer mucho daño, bájalo y no pasará nada.-</span></span> Avisó el joven Marine. Dubitativa, miró al chico. <span style="color: DarkGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Que hacemos, Remus?¿Atacamos y le robamos? ¿O mejor huimos?-</span></span> Dijo la chiquilla. <span style="color: SeaGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No seas cobarde, Mariah. Tenemos que comer. Este azul tiene pinta de tener mucho dinero. Atácale y róbaselo. ¡Yo lo tengo aquí distraido conmigo!-</span></span> Dijo el joven. La tal Mariah parecía un poco asustada con la situación, así que Minato decidió intervenir. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Porque mejor no os doy el dinero que llevo encima y nos olvidamos de todo y así nadie se mete en problemas?-</span></span> El joven marine, entonces, empujo con fuerza al niño con la barra, desplazandolo varios metros hacia atrás, quedandose con margen para reaccionar en caso de que cualquiera de los dos decidiera atacarle.</span></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Del bolsillo interior de su chaqueta sacó un pequeño fajo de billetes, donde había 8000 berries, y los tiró a los pies de la joven. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Eso es vuestro, pero bajad las armas. Yo sólo quiero ayudar, no quiero problemas.-</span></span> Los chiquillos se miraron entre sí, y tras bajar las armas ambos, la joven cogió el dinero, y salió corriendo al lado del joven, ayudándolo a levantarse. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Soy Minato. ¿Quiénes sois vosotros? ¿Que hacíais cerca de esta casa?-</span></span> Preguntó. <span style="color: SeaGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Yo soy Remus, y ella es Mariah. Aquí solemos hacer nuestro negocio. Mi hermana Mariah se hace la herida y cuando van a socorrerla, aparezco yo y les ataco por la espalda para robarles a los ricos. No siempre nos lo quedamos nosotros. Tambien le damos dinero a los niños de Grey Terminal.-</span></span> Dijo el joven. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Que es Grey Terminal?-</span></span> Preguntó el joven marine. Ambos jovenes esbozaron una sonrisa de incredulidad. <span style="color: DarkGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿No sabes lo que es Grey Terminal? Es el mayor basurero de la ciudad, y donde viven muchos como nosotros.-</span></span> Minato alzó las cejas sorprendido. <span style="color: darkgreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Allí no hay esperanzas. O comes, o te comen.-</span></span> Dijo con cierta tristeza la chiquilla.</span></span></span><br />
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<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial;" class="mycode_font">Pero justo cuando quiso seguir hablando, Fiona apareció corriendo, y los chiquillos se asustaron y huyeron del lugar. <span style="color: PaleVioletRed;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Estás bien, Minato? He visto lo que ha pasado. He tardado tanto porque no sabía si dejar el lugar sólo. Al final ha llegado el Teniente Oliver y me ha dicho que viniera a por tí.-</span></span> Minato se irguió y sonrió levemente. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Está todo bien. He ayudado a unos muchachos...-</span></span> Dijo, aunque no muy convencido. Cuando llegó a donde estaban el resto de marines, el teniente Oliver lo miró con el ceño fruncido. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Alguna justificación por la que abandonó el lugar de la misión, soldado Minato?-</span></span> Su tono de voz era alto y autoritario. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Señor, salí para auxiliar a un civil que parecía herido. Todo fue una falsa alarma, todo está bien.-</span></span> Oliver relajó el rostro y le contestó. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-No vuelva a dejar su puesto de trabajo sólo, nunca se sabe que puede llegar a pasar.-</span></span> Dijo, dando por zanjada aquella discusión, pues comenzó la marcha hacia el barco. Minato sin moverse del lugar, hizo una pregunta al Teniente Oliver. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Teniente Oliver, si tenemos una base de la marina aquí, ¿Porqué se permite que haya tantas diferencias sociales entre el Reino de Goa y Grey Terminal? ¿No deberíamos ayudar a los que más lo necesitan.-</span></span> El señor Oliver frenó y giró la cabeza para mirarlo a los ojos. <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Tan jóven... Ya te irás dando cuenta de la realidad que hay en el mundo. Es mucho más diferente de lo que hay en Shells Town, ¿Verdad? En fin... Reanude la marcha, no quiero volver a escucharle hasta mañana en el desayuno. Nos marchamos a la siguiente isla.-</span></span> Y tras decir aquello, siguió andando. Minato se incorporó a la fila y siguió los pasos de sus compañeros, aunque en silencio y con una cara llena de preocupaciones.</span></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Personajes NPCs</span>
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					</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
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						<span>Marines</span>
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					</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
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					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Soldado Remi, South Blue</span>
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					</span></span><a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/2W1FcQB/Marine-5.png%5B/img%5D%5B/url%5D%5B/center%5D%5B/spoiler" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/2W1FcQB/Marine-5.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Marine-5.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
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<span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color">Usa este <span style="color: Plum;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.
				</div>
			</div></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Soldado Fiona, West Blue</span>
					</div>
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				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span></span><a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/NCPj5Sz/Marine-1.png%5B/img%5D%5B/url" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/NCPj5Sz/Marine-1.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Marine-1.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
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<span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Usa este <span style="color: PaleVioletRed;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.</span>
				</div>
			</div></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Soldado Devin, North Blue</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span></span><a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/cgJBQcS/Marine-2.png%5B/img%5D%5B/url" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/cgJBQcS/Marine-2.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Marine-2.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
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<span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-size: small;" class="mycode_size">Usa este <span style="color: LightSlateBlue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.</span>
				</div>
			</div></span></span><br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Teniente Oliver Gallagher</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/x5P6rGZ/Marine-4-Rango-a-n-m-s-alto.png%5B/img%5D%5B/url%5D%5B/center%5D%5B/spoiler" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;" class="mycode_font">/]<img src="https://i.ibb.co/x5P6rGZ/Marine-4-Rango-a-n-m-s-alto.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Marine-4-Rango-a-n-m-s-alto.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;" class="mycode_font">[/[</span></span></span></span></span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font">Usa este <span style="color: brown;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></span></span><br />
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<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Reino de Goa</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Mariah</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span></span><a href="https://ibb.co/hXQzSY6%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/z89vz6M/Maleante-2-femenino.png%5B/img%5D%5B/url%5D%5B/center%5D%5B/spoiler" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/z89vz6M/Maleante-2-femenino.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Maleante-2-femenino.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
<br />
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<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font">Usa este <span style="color: DarkGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.
				</div>
			</div></span></span><br />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Remus</span>
					</div>
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				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span></span><a href="https://imgbb.com/%5D%5Bimg%5Dhttps://i.ibb.co/C91Py3L/Maleante-1.png%5B/img%5D%5B/url%5D%5B/center%5D%5B/spoiler" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><span style="color: #1155cc;" class="mycode_color"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-size: small;" class="mycode_size"><img src="https://i.ibb.co/C91Py3L/Maleante-1.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Maleante-1.png]" class="mycode_img" /></span></span></span></a><br />
<br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font">Usa este <span style="color: SeaGreen;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">color</span></span> cuando habla.
				</div>
			</div></span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-family: Times New Roman, serif;" class="mycode_font">
				</div>
			</div>
				</div>
			</div></span></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] El diablo viste de tenryuubito]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=259</link>
			<pubDate>Sat, 09 Sep 2023 10:50:03 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=59">Aspros</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=259</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El reino de Goa, en la Isla de Dawn, era una de las poblaciones más importantes y cuantiosas de todo el East Blue. Además de salvaguardarse a si misma con una inmensa muralla de piedra, contaba con el abrazo del monte Colubo, hogar de forajidos y maleantes. La ciudad estaba regentada por una de las monarquías más importantes del mar del este, lo que le otorgaba cierto prestigio a la realmente humilde isla. Era ese el motivo por el cual Frank y yo, acompañados por un sequito de marineros y comerciantes, nos encontrábamos parados frente a los enormes protones de la ciudad. Y es que la gran sede central de la que iba a ser ahora mi “casa laboral”, One Paradise, se encontraba allí, como si pretendiese hacerse con una tajada del pastel de la fama de la que gozaba la isla.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Bienvenido a Goa, ¿has estado alguna vez por aquí?</span> -Frank cargaba, junto con otros dos tipos, todo mi equipaje. No es que yo no quisiese mancharme las manos, pero insistían en que yo no debía hacer grandes esfuerzos, ¿es que acaso estaba embarazado o qué? – <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Creo que no</span> -sabía por las copiosas fotografías en la mansión de los Kudo que mis padres, en un alarde del lema “vivir para trabajar”, habían llevado a un diminuto Aspros, por aquel entonces Kishibe, por medio mundo: firmas de libros, rodajes, entrevistas. Querían ser padres, pero un bebé no les iba a estropear su apretada agenda, estaba claro. Por ello, era altamente probable que mis padres me hubiesen arrastrado hasta aquí en algún momento, pero cuando aun era incapaz de aguantarme mis necesidades.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras varias gestiones y revisiones del cargamento, los guardias de la entrada nos dejaron pasar. Acostumbrados al enorme trasiego de la ciudad, los ciudadanos hacían caso omiso a la enorme cantidad de gente que acababa de atravesar sus puertas. Una gran parte de mi se encontraba en éxtasis, ya que mi pequeño periplo estaba por comenzar, pero el miedo siempre era un molesto compañero de viaje. Abandonando la calle principal, nos dirigimos al sector oriental de la ciudad, más comercial y donde se encontraba el relativamente imponente edificio de One Paradise, nombre que podía leerse, orgulloso, a lo largo y ancho de su fachada. En la puerta, un robusto señor hacía de las de guardia de seguridad.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Franky! Parece que hace mil que no te veo, ¿cómo ha ido la pesca?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Jejeje, bien bien Marcus, no nos podemos quejar</span> -comentó con una sonrisa nerviosa, indicándole con gestos de cabeza que el susodicho pescado les estaba escuchando- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Está Divina?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Acaba de salir, pero no tardará mucho en volver</span> -ante mi aparente desconcierto, el guardia blandió una sonrisa socarrona y señaló con un grueso dedo índice la chapa que lo identificada como trabajador de la firma- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Divina es mi jefa, bueno, la de todos los aquí presentes.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Exacto, ahora también la tuya, Aspros</span> -añadió Frank- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Es rotunda, pero justa. Maneja a la clientela como una domadora de fieras, nada se le resiste.</span> - Tenía la duda de si el nombre se lo había adjudicado ella misma o sus padres querían asegurarse de que llegaría lejos con ese nombre tan pretencioso. Fuera como fuese, me iba a quedar con esa duda por el momento. - <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Entramos? En cuanto vuelva podremos empezar la reunión.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El exterior del edificio podría considerarse sutil, pero el interior del mismo era un universo completamente distinto: las pieles, el terciopelo, las enormes fotografías colgadas por las enormes paredes del vestíbulo principal, la sobrecargada decoración invadía mi visión como el cegador sol de agosto. No me malinterpretéis, aquel era uno de los sitios más bonitos en los que había estado, pero lo cortés no quitaba lo valiente.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que sitio tan… ¿curioso?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Todo ha sido diseñado y supervisado por Divina </span>-comentó Frank mientras dejaba el equipaje al lado de uno de los enormes sofás de cuero y tachuelas. Tras pelearse con la hoja de una de las palmeras decorativas, la cual amenazaba con sacarle un ojo, continuó hablando sobre las grandes proezas de Divina, la “sin abuela”. - <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">La gente que ves en las fotografías, todas y cada una de esas personas, llegaron al estrellato gracias a One Paradise. Tal vez un día tu fotografía llegue a estar en esta sala.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que no te quepa duda</span></span> -pensé, aunque me hubiese gustado expresar tal confianza verbalmente. No despegaba la vista del cuadro más grande de todos, que encabezaba la marmórea escalera de caracol que permitía alcanzar los pisos superiores. La imagen mostraba a una exuberante mujer rubia que amenazaba con convertir en piedra a cualquiera que osase posar la vista sobre ella. Sus enormes labios, enmarcados por una sombra gris de barba recién afeitada, estaban más apretados que el sueldo de un granjero de familia numerosa. Me apostaba un brazo de Frank a que era Divina- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Mi cuadro será más grande que el de ella.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nos aproximamos al mostrador de recepción, unos pasos por delante del inicio de la escalinata, donde una chica de buena planta y dulce voz contestada a las numerosas llamadas a la empresa. - <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">One Paradise un momento, One Paradise le paso, la señorita Divine no se encuentra ahora mismo en la oficina, ¿quiere que le deje un mensaje?</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¡Celia!</span> -dijo animado Frank, con un grado de cercanía tal que me hizo sospechar de un tórrido romance entre esos dos- <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">¡Frankito!</span> -aquel petulante mote cariñoso lo confirmada; nota mental, investigar más sobre este asunto- <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">¡Cuánto tiempo sin verte! Veo que has venido con el nuevo chico, un placer cariño. Podéis ir subiendo a la sala de reuniones tres, ahora mismo ando un poco liada…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">No te preocupes caramelito, luego hablamos</span> -contestó, causando una arcada generalizada.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Comenzamos a ascender por las escaleras hasta la mentada sala de reuniones tres, un espacio bastante diáfano en comparación con el vestíbulo, con una enorme mesa de madera rectangular flanqueada por sillas de terciopelo rosado. Una gran pizarra coronaba el butacón que presidía dicha mesa, sin duda el lugar de Divina.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Ahora nos toca esperar. Mientras tanto, los del equipo llevarán tus cosas al hostal de al lado. Ahí es donde vivirás mientras estemos aquí, en Goa. Es un sitio bastante sencillo, pero muy bonito y cómodo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bien, bien.</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Todos adoptamos posiciones en las butacas, de forma aleatoria, y nos sumergimos en un profundo silencio que solo fue destruido, a los pocos minutos, por el sonido de fuertes pisadas que se acercaban por el pasillo. Por las caras que adoptaron todos, no tanto de miedo sino de respeto, pude intuir de quien se trataba; el sonido de esos tacones era el prólogo de mi nueva vida.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El reino de Goa, en la Isla de Dawn, era una de las poblaciones más importantes y cuantiosas de todo el East Blue. Además de salvaguardarse a si misma con una inmensa muralla de piedra, contaba con el abrazo del monte Colubo, hogar de forajidos y maleantes. La ciudad estaba regentada por una de las monarquías más importantes del mar del este, lo que le otorgaba cierto prestigio a la realmente humilde isla. Era ese el motivo por el cual Frank y yo, acompañados por un sequito de marineros y comerciantes, nos encontrábamos parados frente a los enormes protones de la ciudad. Y es que la gran sede central de la que iba a ser ahora mi “casa laboral”, One Paradise, se encontraba allí, como si pretendiese hacerse con una tajada del pastel de la fama de la que gozaba la isla.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Bienvenido a Goa, ¿has estado alguna vez por aquí?</span> -Frank cargaba, junto con otros dos tipos, todo mi equipaje. No es que yo no quisiese mancharme las manos, pero insistían en que yo no debía hacer grandes esfuerzos, ¿es que acaso estaba embarazado o qué? – <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Creo que no</span> -sabía por las copiosas fotografías en la mansión de los Kudo que mis padres, en un alarde del lema “vivir para trabajar”, habían llevado a un diminuto Aspros, por aquel entonces Kishibe, por medio mundo: firmas de libros, rodajes, entrevistas. Querían ser padres, pero un bebé no les iba a estropear su apretada agenda, estaba claro. Por ello, era altamente probable que mis padres me hubiesen arrastrado hasta aquí en algún momento, pero cuando aun era incapaz de aguantarme mis necesidades.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras varias gestiones y revisiones del cargamento, los guardias de la entrada nos dejaron pasar. Acostumbrados al enorme trasiego de la ciudad, los ciudadanos hacían caso omiso a la enorme cantidad de gente que acababa de atravesar sus puertas. Una gran parte de mi se encontraba en éxtasis, ya que mi pequeño periplo estaba por comenzar, pero el miedo siempre era un molesto compañero de viaje. Abandonando la calle principal, nos dirigimos al sector oriental de la ciudad, más comercial y donde se encontraba el relativamente imponente edificio de One Paradise, nombre que podía leerse, orgulloso, a lo largo y ancho de su fachada. En la puerta, un robusto señor hacía de las de guardia de seguridad.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">¡Franky! Parece que hace mil que no te veo, ¿cómo ha ido la pesca?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Jejeje, bien bien Marcus, no nos podemos quejar</span> -comentó con una sonrisa nerviosa, indicándole con gestos de cabeza que el susodicho pescado les estaba escuchando- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Está Divina?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Acaba de salir, pero no tardará mucho en volver</span> -ante mi aparente desconcierto, el guardia blandió una sonrisa socarrona y señaló con un grueso dedo índice la chapa que lo identificada como trabajador de la firma- <span style="color: #c19e00;" class="mycode_color">Divina es mi jefa, bueno, la de todos los aquí presentes.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Exacto, ahora también la tuya, Aspros</span> -añadió Frank- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Es rotunda, pero justa. Maneja a la clientela como una domadora de fieras, nada se le resiste.</span> - Tenía la duda de si el nombre se lo había adjudicado ella misma o sus padres querían asegurarse de que llegaría lejos con ese nombre tan pretencioso. Fuera como fuese, me iba a quedar con esa duda por el momento. - <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Entramos? En cuanto vuelva podremos empezar la reunión.</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El exterior del edificio podría considerarse sutil, pero el interior del mismo era un universo completamente distinto: las pieles, el terciopelo, las enormes fotografías colgadas por las enormes paredes del vestíbulo principal, la sobrecargada decoración invadía mi visión como el cegador sol de agosto. No me malinterpretéis, aquel era uno de los sitios más bonitos en los que había estado, pero lo cortés no quitaba lo valiente.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que sitio tan… ¿curioso?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Todo ha sido diseñado y supervisado por Divina </span>-comentó Frank mientras dejaba el equipaje al lado de uno de los enormes sofás de cuero y tachuelas. Tras pelearse con la hoja de una de las palmeras decorativas, la cual amenazaba con sacarle un ojo, continuó hablando sobre las grandes proezas de Divina, la “sin abuela”. - <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">La gente que ves en las fotografías, todas y cada una de esas personas, llegaron al estrellato gracias a One Paradise. Tal vez un día tu fotografía llegue a estar en esta sala.</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Que no te quepa duda</span></span> -pensé, aunque me hubiese gustado expresar tal confianza verbalmente. No despegaba la vista del cuadro más grande de todos, que encabezaba la marmórea escalera de caracol que permitía alcanzar los pisos superiores. La imagen mostraba a una exuberante mujer rubia que amenazaba con convertir en piedra a cualquiera que osase posar la vista sobre ella. Sus enormes labios, enmarcados por una sombra gris de barba recién afeitada, estaban más apretados que el sueldo de un granjero de familia numerosa. Me apostaba un brazo de Frank a que era Divina- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Mi cuadro será más grande que el de ella.</span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nos aproximamos al mostrador de recepción, unos pasos por delante del inicio de la escalinata, donde una chica de buena planta y dulce voz contestada a las numerosas llamadas a la empresa. - <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">One Paradise un momento, One Paradise le paso, la señorita Divine no se encuentra ahora mismo en la oficina, ¿quiere que le deje un mensaje?</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¡Celia!</span> -dijo animado Frank, con un grado de cercanía tal que me hizo sospechar de un tórrido romance entre esos dos- <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">¡Frankito!</span> -aquel petulante mote cariñoso lo confirmada; nota mental, investigar más sobre este asunto- <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">¡Cuánto tiempo sin verte! Veo que has venido con el nuevo chico, un placer cariño. Podéis ir subiendo a la sala de reuniones tres, ahora mismo ando un poco liada…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">No te preocupes caramelito, luego hablamos</span> -contestó, causando una arcada generalizada.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Comenzamos a ascender por las escaleras hasta la mentada sala de reuniones tres, un espacio bastante diáfano en comparación con el vestíbulo, con una enorme mesa de madera rectangular flanqueada por sillas de terciopelo rosado. Una gran pizarra coronaba el butacón que presidía dicha mesa, sin duda el lugar de Divina.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Ahora nos toca esperar. Mientras tanto, los del equipo llevarán tus cosas al hostal de al lado. Ahí es donde vivirás mientras estemos aquí, en Goa. Es un sitio bastante sencillo, pero muy bonito y cómodo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bien, bien.</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Todos adoptamos posiciones en las butacas, de forma aleatoria, y nos sumergimos en un profundo silencio que solo fue destruido, a los pocos minutos, por el sonido de fuertes pisadas que se acercaban por el pasillo. Por las caras que adoptaron todos, no tanto de miedo sino de respeto, pude intuir de quien se trataba; el sonido de esos tacones era el prólogo de mi nueva vida.</div>]]></content:encoded>
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