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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Viñedos Organ]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 02:14:49 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Los buenos vinos | Pasado | Jerome]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2269</link>
			<pubDate>Mon, 13 Oct 2025 15:00:28 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=585">Dharma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=2269</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hora: 10:15a.m. | Isla Organ </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante sus viajes en los Blues, Dharma tenia la misión propia de investigar, comprender y observar como funcionaban las distintas sociedades y culturas a las cuales visitaba. Al final la distinción era mínima, aun en los blues casi todos se comportaban de la misma manera, quizá algo en los seres vivos ya los predisponía a esa búsqueda del compañerismo, así como algunas veces de la violencia. Hoy un día tranquilo amaneciendo en una isla muy interesante, de donde provienen los mejores vinos que se pueden disfrutar. El pelinegro oriundo de Wano, era un degustador de cualquier cosa que tuviera buen olor, sabor y no contenga insectos. De ahí en fuera podría probar la variedad de alimentos y bebidas que el mundo pueda ofrecer.<br />
<br />
Andando por las peculiares calles con brisa fresca dada la hora del día,  con un caminar relajado como de costumbre,  estirando su cuerpo de a poco, girando su cabeza lentamente mientras seguían sus pies avanzando, así se veía a este peculiar "monje"  de cabellos oscuros, al menos sus ropajes deseaban ayudarle a fingirlo, el hombre que oscilaba en una altura que alcanzaba los 220cm, un cuerpo que incitaba al temor al verlo, pero todo oculto bajo unos ropajes bastante tradicionales, un "yukata" de un tono rojo muy profundo y oscuro con finos detalles en blanco con rojo y unos pantalones negros; junto a calzado cómodo de color negro también. Andando bajo el sol, con sus manos cruzadas pero ocultas en cada una de las mangas contrarias, una caminata que no incitaba a mostrarse con prisa, pero tampoco a alguien que parecía lento. Su mirada era sumamente relajada y  cálida acompañada de un par de orbes esmeralda, que reflejaban por breves instantes la luz solar de la isla. Portaba su espadón Rudra, el cual era visible entre las sujeciones donde era resguardada a lo largo de su espalda, ya que su visita en esta isla era netamente de placer. Además de que no seria bien visto alguien que pretender parecer pacifico portar un arma de filo, que aunque era natural ver gente así, al menos el trataba de portar su espaldón de esa manera, para no llamar de más la atención, en un día tan tranquilo.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">| ¿Entonces este vino es de puros frutos rojos?|</span> Con un tono animoso y agradable, sostenía con gracia y elegancia una copa de cristal, que uno de las vinaterías le había ofrecido, al parecer tenia la pinta de alguien que tenia algunos recursos, donde un señor de edad mayor, muy amablemente le contaba de que estaba hecho el vino, cuanto tiempo tardo en crearse y demás detalles.  Dharma se mostro interesado, probando con detalle, degustando el sabor del vino,<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> | Gracias... tiene muy buen sabor creo que le podría gustar a mis compañeros... Volveré |</span> Musito con seriedad y una voz apacible, no tan usual en el, pero con su mano tomaba una hoja que estaba en una mesa afuera de la vinatería, era propaganda, mientras caminaba por dicha calle, en  dirección a una de las avenidas donde se podía observar la totalidad de los valles y prados así ver la inmensidad de la isla llena de viñedos. Era un día agradable, incluso para los estándares de él.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hora: 10:15a.m. | Isla Organ </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Durante sus viajes en los Blues, Dharma tenia la misión propia de investigar, comprender y observar como funcionaban las distintas sociedades y culturas a las cuales visitaba. Al final la distinción era mínima, aun en los blues casi todos se comportaban de la misma manera, quizá algo en los seres vivos ya los predisponía a esa búsqueda del compañerismo, así como algunas veces de la violencia. Hoy un día tranquilo amaneciendo en una isla muy interesante, de donde provienen los mejores vinos que se pueden disfrutar. El pelinegro oriundo de Wano, era un degustador de cualquier cosa que tuviera buen olor, sabor y no contenga insectos. De ahí en fuera podría probar la variedad de alimentos y bebidas que el mundo pueda ofrecer.<br />
<br />
Andando por las peculiares calles con brisa fresca dada la hora del día,  con un caminar relajado como de costumbre,  estirando su cuerpo de a poco, girando su cabeza lentamente mientras seguían sus pies avanzando, así se veía a este peculiar "monje"  de cabellos oscuros, al menos sus ropajes deseaban ayudarle a fingirlo, el hombre que oscilaba en una altura que alcanzaba los 220cm, un cuerpo que incitaba al temor al verlo, pero todo oculto bajo unos ropajes bastante tradicionales, un "yukata" de un tono rojo muy profundo y oscuro con finos detalles en blanco con rojo y unos pantalones negros; junto a calzado cómodo de color negro también. Andando bajo el sol, con sus manos cruzadas pero ocultas en cada una de las mangas contrarias, una caminata que no incitaba a mostrarse con prisa, pero tampoco a alguien que parecía lento. Su mirada era sumamente relajada y  cálida acompañada de un par de orbes esmeralda, que reflejaban por breves instantes la luz solar de la isla. Portaba su espadón Rudra, el cual era visible entre las sujeciones donde era resguardada a lo largo de su espalda, ya que su visita en esta isla era netamente de placer. Además de que no seria bien visto alguien que pretender parecer pacifico portar un arma de filo, que aunque era natural ver gente así, al menos el trataba de portar su espaldón de esa manera, para no llamar de más la atención, en un día tan tranquilo.<br />
<br />
<span style="color: #008e02;" class="mycode_color">| ¿Entonces este vino es de puros frutos rojos?|</span> Con un tono animoso y agradable, sostenía con gracia y elegancia una copa de cristal, que uno de las vinaterías le había ofrecido, al parecer tenia la pinta de alguien que tenia algunos recursos, donde un señor de edad mayor, muy amablemente le contaba de que estaba hecho el vino, cuanto tiempo tardo en crearse y demás detalles.  Dharma se mostro interesado, probando con detalle, degustando el sabor del vino,<span style="color: #008e02;" class="mycode_color"> | Gracias... tiene muy buen sabor creo que le podría gustar a mis compañeros... Volveré |</span> Musito con seriedad y una voz apacible, no tan usual en el, pero con su mano tomaba una hoja que estaba en una mesa afuera de la vinatería, era propaganda, mientras caminaba por dicha calle, en  dirección a una de las avenidas donde se podía observar la totalidad de los valles y prados así ver la inmensidad de la isla llena de viñedos. Era un día agradable, incluso para los estándares de él.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] [Fic] ¡Corre, Peixe, corre!]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=106</link>
			<pubDate>Thu, 10 Aug 2023 13:03:32 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=60">Peixe Camarondi</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=106</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Año 10, día 39 de invierno (309 del año)</span></span></div>
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tras heredar el restaurante de su padre, El Pargo Rojo, no saber llevarlo y ganarse el odio de toda ciudad Orange, Peixe intentó recuperar el respeto del pueblo cocinando platos nefastos llenos de mantequilla, tras no conseguirlo, los habitantes de ciudad Orange le odiaron más y más, al punto de que, cansados del terrorismo gastronómico, 3 de los 10 guardias comenzaron a seguirle con intención de arrestarlo, junto a ellos, varios pueblerinos le siguieron, Peixe corrió y corrió hasta llegar a la zona exterior de los viñedos, estaba acorralado entre el océano y la gente enfurecida.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Se acabó, me habéis obligado a usar mi técnica final.</span><br />
Peixe miró hacia todos lados, observando unas barcas aparcadas cerca de la orilla y gritó:<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡TÉCNICA SECRETA DEL MEGA FUEGO INVISIBLE DE 200 SEGUNDOS!</span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tras el grito juntó sus manos y las apuntó hacia la marabunta de gente, parecía que estaba preparando un gran ataque, todo el mundo se apartó, algunos de los pueblerinos se tiraron al suelo y otros gritaron.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Un momento... pero si no ha hecho nada.</span> -</span>Dijo uno de los guardias.-<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Me gustaría quedarme pero tengo prisa. </span>-Dijo Peixe mientras robaba una de las barcas allí aparcadas-<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">(Y ahora... a donde me lleve el viento...) -Pensó-</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No pasaría mucho tiempo, "el viento" haría que su barca se chocase con un vehículo especial, uno llamado Barolé</span></span><br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">(La suerte me sonríe, un restaurante, entraré, me contratarán y seré por fin reconocido por mis cualidades culinarias)</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esas supuestas cualidades culinarias son nulas, por si no os acordáis.</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oye ¿ni siquiera el narrador confía en mi?</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Se supone que no podemos hablar, te estás saliendo del personaje Peixe.</span></span><br />
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">Y así comienza una aventura, no es una épica, no es un drama, no es nada de eso... es una "aventura".</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Año 10, día 39 de invierno (309 del año)</span></span></div>
<br />
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tras heredar el restaurante de su padre, El Pargo Rojo, no saber llevarlo y ganarse el odio de toda ciudad Orange, Peixe intentó recuperar el respeto del pueblo cocinando platos nefastos llenos de mantequilla, tras no conseguirlo, los habitantes de ciudad Orange le odiaron más y más, al punto de que, cansados del terrorismo gastronómico, 3 de los 10 guardias comenzaron a seguirle con intención de arrestarlo, junto a ellos, varios pueblerinos le siguieron, Peixe corrió y corrió hasta llegar a la zona exterior de los viñedos, estaba acorralado entre el océano y la gente enfurecida.</span><br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Se acabó, me habéis obligado a usar mi técnica final.</span><br />
Peixe miró hacia todos lados, observando unas barcas aparcadas cerca de la orilla y gritó:<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¡TÉCNICA SECRETA DEL MEGA FUEGO INVISIBLE DE 200 SEGUNDOS!</span><br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tras el grito juntó sus manos y las apuntó hacia la marabunta de gente, parecía que estaba preparando un gran ataque, todo el mundo se apartó, algunos de los pueblerinos se tiraron al suelo y otros gritaron.</span><br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #c10300;" class="mycode_color">Un momento... pero si no ha hecho nada.</span> -</span>Dijo uno de los guardias.-<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Me gustaría quedarme pero tengo prisa. </span>-Dijo Peixe mientras robaba una de las barcas allí aparcadas-<br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">(Y ahora... a donde me lleve el viento...) -Pensó-</span><br />
<br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">No pasaría mucho tiempo, "el viento" haría que su barca se chocase con un vehículo especial, uno llamado Barolé</span></span><br />
<span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">(La suerte me sonríe, un restaurante, entraré, me contratarán y seré por fin reconocido por mis cualidades culinarias)</span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Esas supuestas cualidades culinarias son nulas, por si no os acordáis.</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Oye ¿ni siquiera el narrador confía en mi?</span></span><br />
<span style="color: #000000;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Se supone que no podemos hablar, te estás saliendo del personaje Peixe.</span></span><br />
<br />
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size">Y así comienza una aventura, no es una épica, no es un drama, no es nada de eso... es una "aventura".</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] La fuerza de la liberación]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=93</link>
			<pubDate>Thu, 10 Aug 2023 02:31:59 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=32">Yojimbo</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=93</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace un año...</span></span></span></span></div>
<br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">La isla de Organ era un lugar en el que nunca pasaba nada, nadie hacía nada interesante, las casas eran demasiado pequeñas como para poder entrar en ellas y todos sus habitantes me parecían iguales. Seres de poco tamaño sin nada que los hiciera destacar del resto. En cierto punto me recordaba a mi padre y eso me gustaba, pero en realidad no se parecían en absolutamente nada. Mi padre era un soñador, un aventurero, alguien con una llama interior viva. En cambio, esta gente parecía cansada, apática y en ocasiones desagradable. La ciudad era algo que no me gustaba demasiado, así que en ese momento me encontraba sobrevolando los viñedos. Desde el aire, un viñedo se revela como un mosaico de colores y formas que se extiende sobre el paisaje. Las vides, cuidadosamente dispuestas en filas ordenadas desde arriba ofrecen una perspectiva única de la belleza y organización de aquel espacio agrícola. Las filas de vides están delineadas por el verde vibrante de las hojas de las plantas, que, en conjunto, crean una alfombra esmeralda que se extiende hasta donde alcanza la vista. Decidí aterrizar y verlo de cerca, pues nunca había visto algo como eso en mi isla natal y me llamó muchísimo la atención. Me fui acercando al viñedo y, aunque mi rostro mostrara una expresión de total indiferencia, la emoción y el asombro reinaban dentro de mí. Me acerqué aún más y toqué aquellas hojas con las yemas de los dedos, la brisa que venía del mar arrastraba con ella aromas de la propia tierra. Pero entonces, como si fuera una bonita sorpresa, dirigí mi mirada hacia los racimos, sintiendo un estallido de asombro aún mayor.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Pero qué…</span> -murmuré involuntariamente, asombrado al vislumbrar aquel fruto que desconocía.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Aquellos racimos colgaban con peso de las vides, y cada uno de sus frutos tenía un color distinto. Había algunos que eran de un tono verde fresco, otros en cambio tenían un brillante tono dorado, y otros eran de un intenso y oscuro púrpura. </span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Extendí mi mano, temblorosa por la emoción, y con cuidado de no aplastar ninguno de esos frutos, seleccioné uno que parecía maduro. En mi mano la luz del sol atravesaba la piel translúcida del alimento, creando reflejos en su superficie. Aquel misterioso fruto era demasiado pequeño, quizá había que dejarlo crecer, o quizá era el alimento de aquellos seres diminutos que habitaban este lugar. Finalmente decidí probarlo y nada más morderlo pude experimentar un sabor dulce y jugoso. Mi expresión de pura apatía se transformó en una pequeña sonrisa mientras seguía investigado el viñedo y sus frutos de distintos colores. Cuando me quise dar cuenta me encontraba con las mejillas completamente llenas de aquel fruto y la comisura de los labios manchada por el jugo que soltaba la fruta. El viñedo que había estado explorando se encontraba completamente vacío. Entonces escuché a lo lejos unos gritos, cada vez más fuertes, cada vez más cerca. Era un hombrecillo corriendo hacia mí, con una azada en la mano y vestido con un peto de tela vaquera, completamente desgastado y sin color por el sol.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">-¡NOO! ¡MIS UVAS! ¡MI VIÑEDO! ¡ANIMAL FUERA DE AQUÍ! -gritaba el hombre con angustia en su voz mientras corría hacia mí, alzando sobre su cabeza la azada.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Eh?</span> -dije expresando sorpresa y algo de confusión, con las mejillas repletas de racimos de uvas y la boca manchada, mientras me sacaba un moco con el dedo índice de la mano derecha.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">-¡FUERAAA! -gritó el hombre de nuevo, que no paraba de correr.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Así que desplegué mis alas y me alcé hacia el cielo de nuevo, dejando tras de mi una notable nube de tierra, pequeñas piedras y hojas. Tragué todo lo que tenía en la boca y me limpié los labios con mi mano derecha. Era momento de aprovechar toda esa energía que había recibido de la naturaleza para entrenar, así que desde el cielo me puse a buscar un lugar para poder realizar mi entrenamiento. Quería que mis puños fueran duros como una montaña y para conseguir aquello tenía que endurecerlos. Ya me había enfrentado a distintos animales en mi isla natal, era lo que mejor se me daba, y espantar a las alimañas era la forma en la que más ayudaba a mi padre. Desde las alturas vi un pequeño bosque así que decidí atravesar la copa de los árboles que los componían y aterricé justo en medio del mismo.  Los árboles de aquel bosque medían el doble que yo y sus troncos parecían fuertes y duros, por lo que sería perfecto para entrenar. Si bien es cierto que en esta isla no habían animales tan peligrosos como en la Isla Ramirals, debía estar preparado por si de repente me encontraba de bruces con… la muerte.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Un escalofrío recorrió mi cuerpo y el pelo de mi cabeza se electrificó, como si hubiera recibido un montón de electricidad estática. Pensar en el fin de mis días era sin duda lo que más me asustaba, quizá lo único que me daba miedo en esta vida. Si moría antes de cumplir mi sueño no le podría contar a mi padre todas las aventuras que he vivido, no le podría contar como llegué a ser el Rey de los Piratas y encontré la libertad para todos.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Fruncí el ceño con determinación, apreté los puños y me puse a dos metros del árbol que tenía delante. Adelanté la pierna izquierda y retrasé la derecha, tal y como me había estado enseñando mi padre todos estos años. Cerré los ojos y me relajé, solté todo el aire que había en mis pulmones y golpeé con mi puño derecho el tronco de aquel árbol. Inmediatamente después golpeé con el puño izquierdo y fui alternando los golpes entre un puño y el otro. Aunque los golpes no eran muy fuertes, eran los suficientemente contundentes como mecer la copa del árbol y hacer que fueran cayendo las hojas al suelo. Con suficiente fuerza y valor conseguiría que mis objetivos se hicieran realidad y viviría aventuras divertidas e interesantes. Conocería todo tipo de personas y comprobaría de primera mano que las historias que me han contado son reales, y no sólo historias.</span></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-size: x-large;" class="mycode_size"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace un año...</span></span></span></span></div>
<br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">La isla de Organ era un lugar en el que nunca pasaba nada, nadie hacía nada interesante, las casas eran demasiado pequeñas como para poder entrar en ellas y todos sus habitantes me parecían iguales. Seres de poco tamaño sin nada que los hiciera destacar del resto. En cierto punto me recordaba a mi padre y eso me gustaba, pero en realidad no se parecían en absolutamente nada. Mi padre era un soñador, un aventurero, alguien con una llama interior viva. En cambio, esta gente parecía cansada, apática y en ocasiones desagradable. La ciudad era algo que no me gustaba demasiado, así que en ese momento me encontraba sobrevolando los viñedos. Desde el aire, un viñedo se revela como un mosaico de colores y formas que se extiende sobre el paisaje. Las vides, cuidadosamente dispuestas en filas ordenadas desde arriba ofrecen una perspectiva única de la belleza y organización de aquel espacio agrícola. Las filas de vides están delineadas por el verde vibrante de las hojas de las plantas, que, en conjunto, crean una alfombra esmeralda que se extiende hasta donde alcanza la vista. Decidí aterrizar y verlo de cerca, pues nunca había visto algo como eso en mi isla natal y me llamó muchísimo la atención. Me fui acercando al viñedo y, aunque mi rostro mostrara una expresión de total indiferencia, la emoción y el asombro reinaban dentro de mí. Me acerqué aún más y toqué aquellas hojas con las yemas de los dedos, la brisa que venía del mar arrastraba con ella aromas de la propia tierra. Pero entonces, como si fuera una bonita sorpresa, dirigí mi mirada hacia los racimos, sintiendo un estallido de asombro aún mayor.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Pero qué…</span> -murmuré involuntariamente, asombrado al vislumbrar aquel fruto que desconocía.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Aquellos racimos colgaban con peso de las vides, y cada uno de sus frutos tenía un color distinto. Había algunos que eran de un tono verde fresco, otros en cambio tenían un brillante tono dorado, y otros eran de un intenso y oscuro púrpura. </span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Extendí mi mano, temblorosa por la emoción, y con cuidado de no aplastar ninguno de esos frutos, seleccioné uno que parecía maduro. En mi mano la luz del sol atravesaba la piel translúcida del alimento, creando reflejos en su superficie. Aquel misterioso fruto era demasiado pequeño, quizá había que dejarlo crecer, o quizá era el alimento de aquellos seres diminutos que habitaban este lugar. Finalmente decidí probarlo y nada más morderlo pude experimentar un sabor dulce y jugoso. Mi expresión de pura apatía se transformó en una pequeña sonrisa mientras seguía investigado el viñedo y sus frutos de distintos colores. Cuando me quise dar cuenta me encontraba con las mejillas completamente llenas de aquel fruto y la comisura de los labios manchada por el jugo que soltaba la fruta. El viñedo que había estado explorando se encontraba completamente vacío. Entonces escuché a lo lejos unos gritos, cada vez más fuertes, cada vez más cerca. Era un hombrecillo corriendo hacia mí, con una azada en la mano y vestido con un peto de tela vaquera, completamente desgastado y sin color por el sol.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">-¡NOO! ¡MIS UVAS! ¡MI VIÑEDO! ¡ANIMAL FUERA DE AQUÍ! -gritaba el hombre con angustia en su voz mientras corría hacia mí, alzando sobre su cabeza la azada.</span></span><br />
<br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-¿Eh?</span> -dije expresando sorpresa y algo de confusión, con las mejillas repletas de racimos de uvas y la boca manchada, mientras me sacaba un moco con el dedo índice de la mano derecha.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">-¡FUERAAA! -gritó el hombre de nuevo, que no paraba de correr.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font"> </span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Así que desplegué mis alas y me alcé hacia el cielo de nuevo, dejando tras de mi una notable nube de tierra, pequeñas piedras y hojas. Tragué todo lo que tenía en la boca y me limpié los labios con mi mano derecha. Era momento de aprovechar toda esa energía que había recibido de la naturaleza para entrenar, así que desde el cielo me puse a buscar un lugar para poder realizar mi entrenamiento. Quería que mis puños fueran duros como una montaña y para conseguir aquello tenía que endurecerlos. Ya me había enfrentado a distintos animales en mi isla natal, era lo que mejor se me daba, y espantar a las alimañas era la forma en la que más ayudaba a mi padre. Desde las alturas vi un pequeño bosque así que decidí atravesar la copa de los árboles que los componían y aterricé justo en medio del mismo.  Los árboles de aquel bosque medían el doble que yo y sus troncos parecían fuertes y duros, por lo que sería perfecto para entrenar. Si bien es cierto que en esta isla no habían animales tan peligrosos como en la Isla Ramirals, debía estar preparado por si de repente me encontraba de bruces con… la muerte.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Un escalofrío recorrió mi cuerpo y el pelo de mi cabeza se electrificó, como si hubiera recibido un montón de electricidad estática. Pensar en el fin de mis días era sin duda lo que más me asustaba, quizá lo único que me daba miedo en esta vida. Si moría antes de cumplir mi sueño no le podría contar a mi padre todas las aventuras que he vivido, no le podría contar como llegué a ser el Rey de los Piratas y encontré la libertad para todos.</span></span><br />
<span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', sans-serif;" class="mycode_font">Fruncí el ceño con determinación, apreté los puños y me puse a dos metros del árbol que tenía delante. Adelanté la pierna izquierda y retrasé la derecha, tal y como me había estado enseñando mi padre todos estos años. Cerré los ojos y me relajé, solté todo el aire que había en mis pulmones y golpeé con mi puño derecho el tronco de aquel árbol. Inmediatamente después golpeé con el puño izquierdo y fui alternando los golpes entre un puño y el otro. Aunque los golpes no eran muy fuertes, eran los suficientemente contundentes como mecer la copa del árbol y hacer que fueran cayendo las hojas al suelo. Con suficiente fuerza y valor conseguiría que mis objetivos se hicieran realidad y viviría aventuras divertidas e interesantes. Conocería todo tipo de personas y comprobaría de primera mano que las historias que me han contado son reales, y no sólo historias.</span></span>]]></content:encoded>
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