<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/">
	<channel>
		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Bosque Jura]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sun, 27 Sep 2026 11:41:11 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[(Aventura T1]) El pasado enquistado.]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=306</link>
			<pubDate>Mon, 18 Sep 2023 12:49:27 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=28">Sohem</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=306</guid>
			<description><![CDATA[Tosí y escupí algunas veces. Eso estaba asqueroso.<br />
Miré con asco la akuma no mi que tenía en mi mano, a la que le faltaba un pedazo fruto del mordisco que acababa de darle. ¿Tenía que acabarla entera? ¿de verdad esto daba poderes extraños? ¿qué poder sería?. Di otro mordisco, lo más grande que pude para intentar acabar con ella cuanto antes. No quería hacerlo mal, y no sabía si tenía que consumirla toda o no, pero cada bocado estaba siendo un putísimo infierno... era como comerse una rata dentro de las tripas de un gato muerto. De hecho, tuve hasta nauseas al pensarlo, pero me controlé a horrores para no... digamos, 'descomer' la fruta.<br />
Ya podía ser increíble el poder que alberga tal tortura, pues si no, ¿quien en su sano juicio querría comer algo que pareciera el vómito del mismo diablo? Habría que estar loco.<br />
Pero la incertidumbre era otro factor aquí. ¿Qué clase de animal sería? ¿Un oso? Tendría sentido que fuera un oso ya que uno la estaba custodiando... ¿sería el parásito ese que se me tiró a la cara? Raro, pero algún tipo de utilidad podría estar sacando del mismo... ¿Sería otra cosa? ¿algún poder extraño y bizarro como el que decían que tenían las leyendas?<br />
Volví a escupir. Esto era una puta mierda.<br />
<br />
Mire al cielo, el crepúsculo detonaba la ya incesante hora del reinado de la noche en aquel lugar. Los sonidos de la jungla cambiaban adquiriendo el matiz de los depredadores de la noche. El polvo generado por el derrumbe de la cueva se disipaba en la lejanía de las nubes, y el olor a tierra y gravilla se perdía con el pasar de los minutos. El cadáver del oso táctico yacía en el suelo semisepultado por las rocas, y el... lo que fuera que salió del cofre, estaba tirado algunos metros más allá, junto a mi casco, agrietado y frágil, próximo a romperse debido a la presión que aquel bicho había ejercido sobre él. Suspiré mirándolo y me rasqué la mejilla derecha, sosteniendo aun la fruta - o el pequeño pedazo que quedaba de ella - en la mano. Tendría que fabricar uno nuevo.<br />
Tras el último mordisco y la consiguiente arcada, volví a escupir por tercera vez y me levanté haciendo un ruido de cansancio, estirando la espalda apoyando las manos en la parte trasera de mis caderas, arqueando mi cuerpo hacia atrás, mirando directamente el cielo estrellado, realizando una profunda inspiración por los conductos nasales para oxigenar el cuerpo. Era raro sentir la brisa en el rostro, ya que siempre que me quitaba el casco era en espacios cerrados y privados.<br />
<br />
Caminé hacia los restos de dicho casco, pisando dos veces al extraño monstruo que me intentó asfixiar y pateándolo después lejos de mi. Tras eso, sostuve el casco en las manos y lo miré, evaluando los daños. La presión habría sido lo suficientemente fuerte como para producirme asfixia y quizá una pequeña fractura osea, ya que la estructura del casco estaba completamente comprometida y agrietada fruto del agarre. Ciertamente me había salvado de una situación bastante densa y desagradable, con unas conclusiones que no podía dilucidar con exactitud, pues nada me garantizaba poderme quitar aquel monstruo de la cara, ni sabía si buscaba privarme de oxígeno o devorarme el rostro. Pero daba igual, fuera lo que fuera estaba muerto.<br />
Por desgracia tendría que acabar por tallar otro casco, y esta vez de un material ligeramente más resistente...<br />
<br />
Giré sobre mi mismo y observé al oso, sonriendo de medio lado y caminando hacia él cargando con el kanabo. El grosor de su fémur era suficiente para cubrir mi cabeza, y con el suficiente tiempo y trabajo sin duda podría acabar por tallar una versión más enteriza y completa de mi anterior salvoconducto de privacidad. Así pues, las siguientes horas fueron un incesante machaque hacia la extremidad del animal, hasta conseguir dislocar el punto de unión y desgarrar la extremidad, para poder extraer el hueso. Las piedras y las herramientas rudimentarias del lugar sirvieron para deshuesar la carne y matar dos pájaros de un tiro: Ya tenía cena y un gran hueso robusto de oso gigante que podría convertirse en mi nuevo casco.<br />
Pero no tenía la intención de quedarme a hacer noche allí, así que emprendí la marcha hacia el barco de la costa, buscando llegar a la civilización más próxima, hospedarme en un hotel y darme unos cuantos días de descanso para terminar mi obra y quizá, aprender a utilizar mis poderes.<br />
<br />
En el camino hacia el barco pude ir mascando con dificultad y dureza la carne del oso. Se notaba que era un depredador pues su carne era insultantemente dura y carente de sabor... pero tantos años a la intemperie me habían generado un estómago fuerte y un sistema preparado para comer basura o inmundicia, y no solía enfermar nunca por ello. La contra de aquello era que mi rostro se estaba manchando de sangre que se iba secando con el pasar de los minutos, a la altura de la boca, y algunas gotas extra estaban manchando mi ropa a la altura del pecho y el vientre, dándome un aspecto bastante poco confiable. Por suerte para mi, no pretendía ser confiable ni el lugar al que me dirigía necesitaba que lo fuera, ya que tras varios minutos de caminata, el barco frente a mi mostraba una clara ruta de escape, con la ligera contra de que había cuatro hombres en tierra, entorno a una hoguera, aparentemente tranquilos charlando entre ellos.<br />
En el barco no había ninguna bandera, lo cual quería decir que no era ninguna embarcación oficial de ningún reino o lugar honorable, y la carencia de la misma podía dejar a la intuición que pudieran ser criminales de algún tipo tratando de pasar desapercibidos, sin tener la valentía de proclamarse públicamente como Piratas, si es que lo eran.<br />
<br />
No intenté esconderme ni trazar un plan, continué caminando hacia donde estaban ellos, con el hueso del oso atado a la espalda - donde usualmente solía estar el kanabo - y el arma sujeta por la mano izquierda apoyada en el hombro del mismo flanco. Entré en su radio de visión lanzando los restos de la carne a un lado, pensando que aunque cruda, dura e insípida, había sido un alivio teniendo en cuenta el pésimo sabor de aquella estúpida fruta.<br />
<br />
— <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Buenas noches</span></span> — dije, alertando a los presentes casi como un exabrupto — <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hay hueco en su barco?</span></span> — pregunté parándome a escasos cuatro metros de su hoguera. La solución era sencilla: o había hueco, o yo me haría hueco.<br />
Uno de los presentes, un hombre de lo más normativo se levantó sacando una pistola preguntándome que qué cojones hacía en una isla como esta un tío lleno de sangre. Dos de sus acompañantes, uno más bajo que él y con un gran bigote rizado, y otro de su misma altura, sin un ojo y con patillas fuertes se levantaron riendo entre dientes. El cuarto, un hombre rubio con coleta y perilla de candado permaneció en silencio mirando.<br />
— <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vine en un pesquero que pasaba por aquí</span></span> — maticé ya frunciendo el ceño, visiblemente para ellos — <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Y estoy cubierto de sangre porque acabo de matar a un oso con una armadura</span></span> — añadí, señalando con el pulgar libre por encima del hombro, en dirección a la cueva derruida. La reacción de los tres tipos de pie fue reir, cuestionando si un flacucho enano como yo podía hacer algo contra un oso que no fuese cagarse encima, y el bajito y el tuerto se empezaron a dirigir hacia mi mientras el de la pistola decía que de alguna forma podrían sacarme provecho aunque fuera en una casa de esclavos. Y ahí supe que no habría opción a diálogo. Sabía perfectamente lo que era ser un esclavo.<br />
— <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No os recomiendo que me toquéis los cojones...</span></span> — les advertí, visiblemente conteniendo un enfado latente.<br />
Pero de nada sirvió, pues igualmente intentó ponerme una mano encima más bajito de los dos - que fácilmente sería de mi altura - le estampé el kanabo en la cabeza dejándolo fuera de combate de un sólo golpe, escuchando el crujir de sus huesos fruto de la fuerza y el peso de mi arma. Esto alertó a los otros dos, que cambiaron su semblante, haciendo que el tuerto se lanzase a golpearme y el tipo de la pistola me encañonase con ella. Por su parte, el que estaba sentado se incorporó y sacó una katana de su vaina, que hasta ese momento estaba en el suelo.<br />
<br />
El puñetazo del tuerto me dio de lleno, sin mucho éxito, sobre la ceja, haciendo que soltase echase mi mano libre hacia su garganta y coloqué su cuerpo entre el mío y la trayectoria de la pistola de su compañero, quien acababa de tirar del gatillo y llenaba de plomo la espalda de su aliado. Tras su grito de sorpresa exclamando el nombre de su amigo, lancé el cuerpo de este a un lado y blandí el kanabo horizontalmente para impactar en las costillas del pistolero mientras recargaba su flintlock, despejando al tercero de los cuatro presentes en pocos segundos. El tipo de la coleta titubeó, vaciló caminando hacia atrás y cayó, alzando su katana para interponerla frente a mi, advirtiéndome que si daba un paso más me arrepentiría.<br />
— <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hay hueco en el barco ahora?</span></span> — le pregunté parado frente a él, el tipo miró hacia el barco temblando ligeramente, y me volvió a mirar a mi, tragando saliva diciendo que me llevaría a donde quisiera. Miré hacia el barco y sonreí, volviendo a mirar al tipo. Sin mediar palabra separé mis piernas un poco y alcé el kanabo por encima de mi cabeza. El tipo empezó a agitar su katana erráticamente comenzando a gimotear, gritando y diciéndome que me alejase, que lo dejase vivir... pero no sirvió para nada.<br />
El peso del kanabo cayó de golpe sobre su brazo, partiéndolo con un sonoro crepitar acompañado de su grito agónico, soltando el arma, la cual aparté de una patada y volví a alzar el kanabo mientras el que se había llevado el golpe en las costillas intentaba decir algunas palabras, sin mucho éxito, al tenerlas hundidas apretando sus pulmones. Entonces aconteció el siguiente golpe del kanabo, directo a la pierna del tipo del suelo, partiéndola también. Lloraba y se arrastraba pidiendo que lo dejase en paz, que me fuera con el barco donde quisiera, y estaba dispuesto a darle un último golpe cuando escuché los mismos aullidos que oí en mi camino hacia la cueva del oso táctico... haciéndome pensar.<br />
<br />
Cargué de nuevo el kanabo al hombro y caminé hacia el barco sin mirar a aquellos tipos. Dos muertos, dos heridos de gravedad, una jauría de criaturas extrañas acercándose entre la jungla de la isla.<br />
Tras levantar el ancla y soltar las velas, el barco comenzó a moverse, y los gritos agónicos de la cena de aquellas criaturas me acompañaban como una melodía siniestra en la más profunda noche.<br />
Al menos se lo había pedido amablemente la primera vez.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[Tosí y escupí algunas veces. Eso estaba asqueroso.<br />
Miré con asco la akuma no mi que tenía en mi mano, a la que le faltaba un pedazo fruto del mordisco que acababa de darle. ¿Tenía que acabarla entera? ¿de verdad esto daba poderes extraños? ¿qué poder sería?. Di otro mordisco, lo más grande que pude para intentar acabar con ella cuanto antes. No quería hacerlo mal, y no sabía si tenía que consumirla toda o no, pero cada bocado estaba siendo un putísimo infierno... era como comerse una rata dentro de las tripas de un gato muerto. De hecho, tuve hasta nauseas al pensarlo, pero me controlé a horrores para no... digamos, 'descomer' la fruta.<br />
Ya podía ser increíble el poder que alberga tal tortura, pues si no, ¿quien en su sano juicio querría comer algo que pareciera el vómito del mismo diablo? Habría que estar loco.<br />
Pero la incertidumbre era otro factor aquí. ¿Qué clase de animal sería? ¿Un oso? Tendría sentido que fuera un oso ya que uno la estaba custodiando... ¿sería el parásito ese que se me tiró a la cara? Raro, pero algún tipo de utilidad podría estar sacando del mismo... ¿Sería otra cosa? ¿algún poder extraño y bizarro como el que decían que tenían las leyendas?<br />
Volví a escupir. Esto era una puta mierda.<br />
<br />
Mire al cielo, el crepúsculo detonaba la ya incesante hora del reinado de la noche en aquel lugar. Los sonidos de la jungla cambiaban adquiriendo el matiz de los depredadores de la noche. El polvo generado por el derrumbe de la cueva se disipaba en la lejanía de las nubes, y el olor a tierra y gravilla se perdía con el pasar de los minutos. El cadáver del oso táctico yacía en el suelo semisepultado por las rocas, y el... lo que fuera que salió del cofre, estaba tirado algunos metros más allá, junto a mi casco, agrietado y frágil, próximo a romperse debido a la presión que aquel bicho había ejercido sobre él. Suspiré mirándolo y me rasqué la mejilla derecha, sosteniendo aun la fruta - o el pequeño pedazo que quedaba de ella - en la mano. Tendría que fabricar uno nuevo.<br />
Tras el último mordisco y la consiguiente arcada, volví a escupir por tercera vez y me levanté haciendo un ruido de cansancio, estirando la espalda apoyando las manos en la parte trasera de mis caderas, arqueando mi cuerpo hacia atrás, mirando directamente el cielo estrellado, realizando una profunda inspiración por los conductos nasales para oxigenar el cuerpo. Era raro sentir la brisa en el rostro, ya que siempre que me quitaba el casco era en espacios cerrados y privados.<br />
<br />
Caminé hacia los restos de dicho casco, pisando dos veces al extraño monstruo que me intentó asfixiar y pateándolo después lejos de mi. Tras eso, sostuve el casco en las manos y lo miré, evaluando los daños. La presión habría sido lo suficientemente fuerte como para producirme asfixia y quizá una pequeña fractura osea, ya que la estructura del casco estaba completamente comprometida y agrietada fruto del agarre. Ciertamente me había salvado de una situación bastante densa y desagradable, con unas conclusiones que no podía dilucidar con exactitud, pues nada me garantizaba poderme quitar aquel monstruo de la cara, ni sabía si buscaba privarme de oxígeno o devorarme el rostro. Pero daba igual, fuera lo que fuera estaba muerto.<br />
Por desgracia tendría que acabar por tallar otro casco, y esta vez de un material ligeramente más resistente...<br />
<br />
Giré sobre mi mismo y observé al oso, sonriendo de medio lado y caminando hacia él cargando con el kanabo. El grosor de su fémur era suficiente para cubrir mi cabeza, y con el suficiente tiempo y trabajo sin duda podría acabar por tallar una versión más enteriza y completa de mi anterior salvoconducto de privacidad. Así pues, las siguientes horas fueron un incesante machaque hacia la extremidad del animal, hasta conseguir dislocar el punto de unión y desgarrar la extremidad, para poder extraer el hueso. Las piedras y las herramientas rudimentarias del lugar sirvieron para deshuesar la carne y matar dos pájaros de un tiro: Ya tenía cena y un gran hueso robusto de oso gigante que podría convertirse en mi nuevo casco.<br />
Pero no tenía la intención de quedarme a hacer noche allí, así que emprendí la marcha hacia el barco de la costa, buscando llegar a la civilización más próxima, hospedarme en un hotel y darme unos cuantos días de descanso para terminar mi obra y quizá, aprender a utilizar mis poderes.<br />
<br />
En el camino hacia el barco pude ir mascando con dificultad y dureza la carne del oso. Se notaba que era un depredador pues su carne era insultantemente dura y carente de sabor... pero tantos años a la intemperie me habían generado un estómago fuerte y un sistema preparado para comer basura o inmundicia, y no solía enfermar nunca por ello. La contra de aquello era que mi rostro se estaba manchando de sangre que se iba secando con el pasar de los minutos, a la altura de la boca, y algunas gotas extra estaban manchando mi ropa a la altura del pecho y el vientre, dándome un aspecto bastante poco confiable. Por suerte para mi, no pretendía ser confiable ni el lugar al que me dirigía necesitaba que lo fuera, ya que tras varios minutos de caminata, el barco frente a mi mostraba una clara ruta de escape, con la ligera contra de que había cuatro hombres en tierra, entorno a una hoguera, aparentemente tranquilos charlando entre ellos.<br />
En el barco no había ninguna bandera, lo cual quería decir que no era ninguna embarcación oficial de ningún reino o lugar honorable, y la carencia de la misma podía dejar a la intuición que pudieran ser criminales de algún tipo tratando de pasar desapercibidos, sin tener la valentía de proclamarse públicamente como Piratas, si es que lo eran.<br />
<br />
No intenté esconderme ni trazar un plan, continué caminando hacia donde estaban ellos, con el hueso del oso atado a la espalda - donde usualmente solía estar el kanabo - y el arma sujeta por la mano izquierda apoyada en el hombro del mismo flanco. Entré en su radio de visión lanzando los restos de la carne a un lado, pensando que aunque cruda, dura e insípida, había sido un alivio teniendo en cuenta el pésimo sabor de aquella estúpida fruta.<br />
<br />
— <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Buenas noches</span></span> — dije, alertando a los presentes casi como un exabrupto — <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hay hueco en su barco?</span></span> — pregunté parándome a escasos cuatro metros de su hoguera. La solución era sencilla: o había hueco, o yo me haría hueco.<br />
Uno de los presentes, un hombre de lo más normativo se levantó sacando una pistola preguntándome que qué cojones hacía en una isla como esta un tío lleno de sangre. Dos de sus acompañantes, uno más bajo que él y con un gran bigote rizado, y otro de su misma altura, sin un ojo y con patillas fuertes se levantaron riendo entre dientes. El cuarto, un hombre rubio con coleta y perilla de candado permaneció en silencio mirando.<br />
— <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Vine en un pesquero que pasaba por aquí</span></span> — maticé ya frunciendo el ceño, visiblemente para ellos — <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Y estoy cubierto de sangre porque acabo de matar a un oso con una armadura</span></span> — añadí, señalando con el pulgar libre por encima del hombro, en dirección a la cueva derruida. La reacción de los tres tipos de pie fue reir, cuestionando si un flacucho enano como yo podía hacer algo contra un oso que no fuese cagarse encima, y el bajito y el tuerto se empezaron a dirigir hacia mi mientras el de la pistola decía que de alguna forma podrían sacarme provecho aunque fuera en una casa de esclavos. Y ahí supe que no habría opción a diálogo. Sabía perfectamente lo que era ser un esclavo.<br />
— <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">No os recomiendo que me toquéis los cojones...</span></span> — les advertí, visiblemente conteniendo un enfado latente.<br />
Pero de nada sirvió, pues igualmente intentó ponerme una mano encima más bajito de los dos - que fácilmente sería de mi altura - le estampé el kanabo en la cabeza dejándolo fuera de combate de un sólo golpe, escuchando el crujir de sus huesos fruto de la fuerza y el peso de mi arma. Esto alertó a los otros dos, que cambiaron su semblante, haciendo que el tuerto se lanzase a golpearme y el tipo de la pistola me encañonase con ella. Por su parte, el que estaba sentado se incorporó y sacó una katana de su vaina, que hasta ese momento estaba en el suelo.<br />
<br />
El puñetazo del tuerto me dio de lleno, sin mucho éxito, sobre la ceja, haciendo que soltase echase mi mano libre hacia su garganta y coloqué su cuerpo entre el mío y la trayectoria de la pistola de su compañero, quien acababa de tirar del gatillo y llenaba de plomo la espalda de su aliado. Tras su grito de sorpresa exclamando el nombre de su amigo, lancé el cuerpo de este a un lado y blandí el kanabo horizontalmente para impactar en las costillas del pistolero mientras recargaba su flintlock, despejando al tercero de los cuatro presentes en pocos segundos. El tipo de la coleta titubeó, vaciló caminando hacia atrás y cayó, alzando su katana para interponerla frente a mi, advirtiéndome que si daba un paso más me arrepentiría.<br />
— <span style="color: olive;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hay hueco en el barco ahora?</span></span> — le pregunté parado frente a él, el tipo miró hacia el barco temblando ligeramente, y me volvió a mirar a mi, tragando saliva diciendo que me llevaría a donde quisiera. Miré hacia el barco y sonreí, volviendo a mirar al tipo. Sin mediar palabra separé mis piernas un poco y alcé el kanabo por encima de mi cabeza. El tipo empezó a agitar su katana erráticamente comenzando a gimotear, gritando y diciéndome que me alejase, que lo dejase vivir... pero no sirvió para nada.<br />
El peso del kanabo cayó de golpe sobre su brazo, partiéndolo con un sonoro crepitar acompañado de su grito agónico, soltando el arma, la cual aparté de una patada y volví a alzar el kanabo mientras el que se había llevado el golpe en las costillas intentaba decir algunas palabras, sin mucho éxito, al tenerlas hundidas apretando sus pulmones. Entonces aconteció el siguiente golpe del kanabo, directo a la pierna del tipo del suelo, partiéndola también. Lloraba y se arrastraba pidiendo que lo dejase en paz, que me fuera con el barco donde quisiera, y estaba dispuesto a darle un último golpe cuando escuché los mismos aullidos que oí en mi camino hacia la cueva del oso táctico... haciéndome pensar.<br />
<br />
Cargué de nuevo el kanabo al hombro y caminé hacia el barco sin mirar a aquellos tipos. Dos muertos, dos heridos de gravedad, una jauría de criaturas extrañas acercándose entre la jungla de la isla.<br />
Tras levantar el ancla y soltar las velas, el barco comenzó a moverse, y los gritos agónicos de la cena de aquellas criaturas me acompañaban como una melodía siniestra en la más profunda noche.<br />
Al menos se lo había pedido amablemente la primera vez.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado, T1] De fantasma... ¿a cuervo?]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=296</link>
			<pubDate>Fri, 15 Sep 2023 08:35:36 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=79">Enma</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=296</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Enma:</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
                            93 FUE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            121 RES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            33 DES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            38 PRE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            106 AGI
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            104 REF
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            69 INT
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            53 VOL
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            30 CH
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            185 CA
                        </span>
                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>1883 / 1883</span>
                        </div>
                        <div>
                            Energía: <span class='personaje_energia'>2203 / 2203</span>
                        </div>
                        <div>
                            Espirítu: <span class='personaje_espiritu'>249 / 249</span>
                        </div>
                        <div>
                            Nivel: <span><strong>11</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 1, primavera del año 11.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Era un día como otro cualquier en la vida de Enma desde que decidió convertirse en una persona “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">libre</span>”, un revolucionario. O, como él se define, el “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">fantasma de la revolución</span>”, por rememorar el recuerdo de Lillian que todavía permanece en él. Sin embargo, no sabía por dónde empezar. ¿A dónde había que ir a firmar para convertirse en un gran, fuerte y valiente revolucionario? Enma estaba completamente desorientado y en su camino sólo se cruzaban piratas o marines. Blanco o negro. Pero él creía que la vida todavía tenía muchos grises escondidos. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En uno de sus múltiples trayectos, se había colado por equivocación en un pequeño barco de marines rasos, que tenían la misión de cazar animales para darle de comer al pueblo en el que residían temporalmente. Inicialmente, Enma pensó en diferentes maneras de cómo podría asesinarlos, pero ninguna de ellas lo acababa de convencer. Como su historia ha demostrado, su odio hacia todo lo que represente el gobierno mundial no tiene límites. Y, si los tuviera, estaría dispuesto a romperlos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Habían llegado. Frente a ellos, un bosque inmenso, descomunal. Jura, le habían llamado. O algo así le quería sonar. Cuando escuchó que los marines descendían del barco, él también se puso en marcha; se lanzó al agua y nadó hasta una orilla cercana, repleta de algas y diferentes animales que jamás había visto. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Una jirafa con cola de pez? ¿Un pez... con alas? </span>– Enma, simplemente, no daba crédito. ¿Qué estaba sucediendo ahí?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al salir de la orilla y adentrarse en el bosque, no parecía percibirse nada. Ni un pueblo, ni personas. Tan sólo animales exóticos estaban poblando ese lugar y cada cual era más extraño y diferente que el anterior. El que más le llamó la atención fue un pequeño pájaro, de color oscuro como la propia noche, y con unos ojos grandes de color carmesí que, que no tenía nada diferente a un cuervo común más que su tamaño y color. Uno de esos “cuervos”, si eso eran, se posó en su hombro y permaneció gran parte de la tarde en él. Enma estaba encantado de haber hecho un amigo. De hecho... era su primera compañía desde la muerte de Lillian. Pero no podía perder el tiempo en eso. Tenía que inspeccionar la zona y ver si le podía sacar algo de provecho ya que, de lo contrario, los marines se irían sin él y, ¿qué haría entonces? ¡Apenas sabe nadar!</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El rugido de su estómago interrumpió sus pensamientos. ¡Hora de comer! O eso pensaba pero... ¿qué comería? No parecía que hubiese muchos frutos en aquella zona. Por supuesto, no había un pueblo cercano y tampoco gente que viviera en pleno bosque. Enma dejó que su cuerpo cayera al suelo para sentarse y gritar un fuerte – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">AAAAAAH...</span> – aunque le dio pereza gritar mucho más. Al tumbarse en el suelo y levantar la mirada, vio que en lo alto de los árboles colgaban unos frutos igual de exóticos que los animales que habitaban la isla. Así que su única manera para alimentarse era... alcanzar esos frutos. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo intentó de varias maneras. Primero, golpeando los árboles. Segundo, lanzando piedras. Tercero, intentó mandar a su nuevo amigo, el cuervo Lillian, a por ellos. Pero nada le funcionó, así que tuvo que usar el último recurso: usar sus puños americanos para ir escalando, poco a poco, por los árboles. Esto, por supuesto, originó varias caídas, cada una más dolorosa que la anterior. Pero si algo caracterizaba a Enma, además de su personalidad sombría y asocial, era la perseverancia. Así que se cargó de una cantidad moderada de piedras en los bolsillos y, después de varios intentos, consiguió llegar a una de las ramas más elevadas. Desde ahí podían avistarse muchas cosas. Frutos extraños que crecían de la propia corteza de los árboles, otros que colgaban de sus ramas y... otro que estaba incrustado en una de esas ramas. También había monos-pez y ardillas-serpiente. Toda una variedad de fauna que Enma no era capaz de asimilar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pero volvamos a lo importante. Comenzando por la que estaba incrustada, Enma empezó a lanzar piedras a las ramas más cercanas para que las frutas cayeran en el suelo y poder cogerlas. Y así fue. Un total de trece frutos tocaron suelo de manera intacta, por lo que, decidido, comenzó a descender de la cima de los árboles para recoger toda aquella comida. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Vamos a ello...</span> – Murmuraba mientras guardaba los puños americanos en su bolsillo trasero. Recogió todos los frutos, uno a uno, y los arrimó al árbol más cercano, bajo la sombra, para sentarse y descansar mientras disfrutaba de un buen manjar. Con todo, quizá hacía cinco días que no probaba bocado. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cogió primero los más pequeños y les pasó la mano varias veces, con la intención de limpiarlos y quitarles la suciedad que pudieran tener. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Me faltaría agua, pero bueno...</span> – Y le dio un bocado. Uno y otro más hasta comerse casi la mitad de las frutas, seis en total. Levantó la mirada al cielo, suspiró, y cogió la fruta más grande y exótica de todas.  – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Qué será esto? Un color oscuro... parece que está... quemada. Sí, eso diría...</span> – Susurraba mientras inspeccionaba la fruta de arriba-abajo, acercando la vista y oliéndola por completo. No transmitía olor y no era muy apetecible, pero el hambre era demasiado grande como para contenerse. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Ñam...</span> – Dijo mientras comía la fruta. Cada bocado sabía peor que el anterior, pero no desperdició ni la piel. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Esto sabe horrible... Realmente... Estaba quemada...</span> – Decía mientras se limpiaba la boca con la mano. No había sido la mejor comida de su vida, pero a estas alturas valoraba más el hecho de comer que el sabor propio de la comida. Afortunadamente, todavía le quedaban algunas frutas más así que aprovechó para comer el resto de ellas y así quitar el mal sabor de boca que ese extraño fruto le había dejado. Al acabar, dejó caer su cuerpo en la hierba que rodeaba el árbol y... se quedó dormido. No de manera muy profunda, pero lo suficiente como para sólo escuchar el sonido del viento y, a lo lejos, cómo rompían las olas del mar en la orilla. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">De repente, unos ruidos extraños lo despertaron. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Ay... ¡Se va el barco...!</span> – Intentó gritar, pero con voz dormida todavía. Levantó la mirada hacia la orilla y vio que el barco todavía estaba allí así que, como pudo, comenzó a correr hasta llegar a él. En la mano, llevaba una de las sobras de los frutos, para ir comiendo por el camino. Cuando llegó allí, vio que todavía no había nadie así que subió al barco por la entrada normal. Movió las escaleras y comenzó a subir una a una. – <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡Alto ahí! </span>– Se escucha detrás de él. Los marines estaban justo detrás, descansando, tirados en el suelo. Eran tres en total y dos de ellos lo estaban apuntando con una pistola. El tercero era el que había gritado, que comenzó a acercarse a Enma mientras desenvainaba dos espadas que le colgaban de la cintura. – <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Por qué estás intentando subir a un barco de la marina? ¿Eres un pirata?</span> – Empiezan a escucharse carcajadas. – <span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">¿Cómo va a ser esta rata inmunda un pirata? ¡Por favor! </span>– Continúan riéndose. Cada carcajada era más fuerte que la anterior.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Enma se dio la vuelta y sus ojos se marcaron de forma agresiva en cada uno de los marines. Allí delante, para él, estaba lo peor de lo peor. Esas tres personas representaban todo lo que el odiaba y todo aquello que le habían robado en su infancia. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Las únicas ratas... aquí... sois vosotros.</span> – Murmuraba mientras metía las manos en los bolsillos para coger los puños americanos y, acto seguido, se abalanzó hacia ellos. Desafortunadamente... los dos marines de atrás, aquellos que lo apuntaban con una pistola, comenzaron a dispararle. Pum, pum, pum... así hasta trece veces, como la cantidad de frutas que había comido. Y quizá eso es lo que le dio suerte porque... Enma seguía vivo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Frente a los marines se encontraba una persona con agujeros sobre su cuerpo, de los cuales emanaban una cierta sustancia negra, no conocida para él, pero que le recordaba a algo quemado. Este pensamiento le hizo “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">click</span>” y recordó que... – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Podría ser esa fruta?</span> – Pronunció en voz alta, pero de forma débil. Como persona a la que le gustaba la lectura, Enma estaba al tanto de la existencia de las akuma no mi y de sus tipos, pero no conocía la totalidad de ellas, por lo que estaba un poco despistado. No tanto por el hecho de haber ganado el poder, sino de entender cuál era éste. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los marines, perplejos, se quedaron completamente paralizados hasta que uno de ellos comenzó a gritar. – <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡Una logia! ¡¡¡Huid ahora mismo!!!</span> – Dejaron sus armas y escaparon de la escena que se podría haber convertido en un crimen. Y es que, efectivamente... Enma era ahora un usuario de las frutas del diablo y poseía nada más y nada menos que una logia. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Qué haré ahora con esto...? </span>– Se preguntaba mientras miraba sus manos, que todavía desprendían restos de... esa sustancia. ¿Qué sería?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pero eso ahora no era importante. Lo importante es que Enma no sabía navegar y los marines ya lo habían descubierto. Poco era lo que podía hacer así que optó por la vía menos complicada aunque más arriesgada: manejar él el barco. Iba a ser difícil, sino imposible, pero en aquel momento le había parecido buena idea. Además, si quería ser un revolucionario, tendría que saber defenderse en los mares, ¿no? Aunque, no había caído en que... – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Nunca más podré nadar...? Vaya... Tendré que pensar en cómo podré volar entonces...</span> – Honestamente, estaba preocupado por el tema. Pero como no nadaba muy bien... siguió pensando en otras cosas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aunque, antes de irse, bajó del barco para recoger los barriles que los marines tenían, que estaban repletos de comida y bebida, y los cargó en la cubierta. Así tendría suministros de sobra para unos días o, incluso, semanas, porque tampoco comía mucho. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Vamos allá...</span> – Murmuró mientras soltaba las cuerdas. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Tendré varios días para practicar este nuevo poder...</span> – Desvía la mirada hacia su hombro. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Verdad?</span> – El cuervo había vuelto.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">O eso creía, porque, en realidad, ese cuervo era parte de él. Él... lo había creado. Enma ya no era el fantasma de la revolución. Ahora tendría que ser aquel que sobrevuela los cielos, el cuervo que lleva la liberación a todos los pueblos. </div>
<br />
Que empiece la aventura.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Atributos Personaje</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					<div style='display:flex; justify-content: center;'>
                        <span class='personaje_stats_title'>Estadísticas de Enma:</span>
                    </div>
                    <div style='display:flex; justify-content: center; gap: 0.5rem;'>
                        <span class='personaje_stats'>
                            93 FUE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            121 RES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            33 DES
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            38 PRE
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            106 AGI
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            104 REF
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            69 INT
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            53 VOL
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            30 CH
                        </span>
                        <span class='personaje_stats'>
                            185 CA
                        </span>
                    </div>
                    <br/>
                    <div style='display:flex; flex-direction:column; gap: 1rem;'>
                        <div>
                            Vitalidad: <span class='personaje_vitalidad'>1883 / 1883</span>
                        </div>
                        <div>
                            Energía: <span class='personaje_energia'>2203 / 2203</span>
                        </div>
                        <div>
                            Espirítu: <span class='personaje_espiritu'>249 / 249</span>
                        </div>
                        <div>
                            Nivel: <span><strong>11</strong></span>
                        </div>
                    </div>
				</div>
			</div></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">Día 1, primavera del año 11.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Era un día como otro cualquier en la vida de Enma desde que decidió convertirse en una persona “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">libre</span>”, un revolucionario. O, como él se define, el “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">fantasma de la revolución</span>”, por rememorar el recuerdo de Lillian que todavía permanece en él. Sin embargo, no sabía por dónde empezar. ¿A dónde había que ir a firmar para convertirse en un gran, fuerte y valiente revolucionario? Enma estaba completamente desorientado y en su camino sólo se cruzaban piratas o marines. Blanco o negro. Pero él creía que la vida todavía tenía muchos grises escondidos. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En uno de sus múltiples trayectos, se había colado por equivocación en un pequeño barco de marines rasos, que tenían la misión de cazar animales para darle de comer al pueblo en el que residían temporalmente. Inicialmente, Enma pensó en diferentes maneras de cómo podría asesinarlos, pero ninguna de ellas lo acababa de convencer. Como su historia ha demostrado, su odio hacia todo lo que represente el gobierno mundial no tiene límites. Y, si los tuviera, estaría dispuesto a romperlos.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Habían llegado. Frente a ellos, un bosque inmenso, descomunal. Jura, le habían llamado. O algo así le quería sonar. Cuando escuchó que los marines descendían del barco, él también se puso en marcha; se lanzó al agua y nadó hasta una orilla cercana, repleta de algas y diferentes animales que jamás había visto. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Una jirafa con cola de pez? ¿Un pez... con alas? </span>– Enma, simplemente, no daba crédito. ¿Qué estaba sucediendo ahí?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Al salir de la orilla y adentrarse en el bosque, no parecía percibirse nada. Ni un pueblo, ni personas. Tan sólo animales exóticos estaban poblando ese lugar y cada cual era más extraño y diferente que el anterior. El que más le llamó la atención fue un pequeño pájaro, de color oscuro como la propia noche, y con unos ojos grandes de color carmesí que, que no tenía nada diferente a un cuervo común más que su tamaño y color. Uno de esos “cuervos”, si eso eran, se posó en su hombro y permaneció gran parte de la tarde en él. Enma estaba encantado de haber hecho un amigo. De hecho... era su primera compañía desde la muerte de Lillian. Pero no podía perder el tiempo en eso. Tenía que inspeccionar la zona y ver si le podía sacar algo de provecho ya que, de lo contrario, los marines se irían sin él y, ¿qué haría entonces? ¡Apenas sabe nadar!</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El rugido de su estómago interrumpió sus pensamientos. ¡Hora de comer! O eso pensaba pero... ¿qué comería? No parecía que hubiese muchos frutos en aquella zona. Por supuesto, no había un pueblo cercano y tampoco gente que viviera en pleno bosque. Enma dejó que su cuerpo cayera al suelo para sentarse y gritar un fuerte – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">AAAAAAH...</span> – aunque le dio pereza gritar mucho más. Al tumbarse en el suelo y levantar la mirada, vio que en lo alto de los árboles colgaban unos frutos igual de exóticos que los animales que habitaban la isla. Así que su única manera para alimentarse era... alcanzar esos frutos. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo intentó de varias maneras. Primero, golpeando los árboles. Segundo, lanzando piedras. Tercero, intentó mandar a su nuevo amigo, el cuervo Lillian, a por ellos. Pero nada le funcionó, así que tuvo que usar el último recurso: usar sus puños americanos para ir escalando, poco a poco, por los árboles. Esto, por supuesto, originó varias caídas, cada una más dolorosa que la anterior. Pero si algo caracterizaba a Enma, además de su personalidad sombría y asocial, era la perseverancia. Así que se cargó de una cantidad moderada de piedras en los bolsillos y, después de varios intentos, consiguió llegar a una de las ramas más elevadas. Desde ahí podían avistarse muchas cosas. Frutos extraños que crecían de la propia corteza de los árboles, otros que colgaban de sus ramas y... otro que estaba incrustado en una de esas ramas. También había monos-pez y ardillas-serpiente. Toda una variedad de fauna que Enma no era capaz de asimilar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pero volvamos a lo importante. Comenzando por la que estaba incrustada, Enma empezó a lanzar piedras a las ramas más cercanas para que las frutas cayeran en el suelo y poder cogerlas. Y así fue. Un total de trece frutos tocaron suelo de manera intacta, por lo que, decidido, comenzó a descender de la cima de los árboles para recoger toda aquella comida. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Vamos a ello...</span> – Murmuraba mientras guardaba los puños americanos en su bolsillo trasero. Recogió todos los frutos, uno a uno, y los arrimó al árbol más cercano, bajo la sombra, para sentarse y descansar mientras disfrutaba de un buen manjar. Con todo, quizá hacía cinco días que no probaba bocado. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cogió primero los más pequeños y les pasó la mano varias veces, con la intención de limpiarlos y quitarles la suciedad que pudieran tener. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Me faltaría agua, pero bueno...</span> – Y le dio un bocado. Uno y otro más hasta comerse casi la mitad de las frutas, seis en total. Levantó la mirada al cielo, suspiró, y cogió la fruta más grande y exótica de todas.  – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Qué será esto? Un color oscuro... parece que está... quemada. Sí, eso diría...</span> – Susurraba mientras inspeccionaba la fruta de arriba-abajo, acercando la vista y oliéndola por completo. No transmitía olor y no era muy apetecible, pero el hambre era demasiado grande como para contenerse. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Ñam...</span> – Dijo mientras comía la fruta. Cada bocado sabía peor que el anterior, pero no desperdició ni la piel. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Esto sabe horrible... Realmente... Estaba quemada...</span> – Decía mientras se limpiaba la boca con la mano. No había sido la mejor comida de su vida, pero a estas alturas valoraba más el hecho de comer que el sabor propio de la comida. Afortunadamente, todavía le quedaban algunas frutas más así que aprovechó para comer el resto de ellas y así quitar el mal sabor de boca que ese extraño fruto le había dejado. Al acabar, dejó caer su cuerpo en la hierba que rodeaba el árbol y... se quedó dormido. No de manera muy profunda, pero lo suficiente como para sólo escuchar el sonido del viento y, a lo lejos, cómo rompían las olas del mar en la orilla. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">De repente, unos ruidos extraños lo despertaron. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Ay... ¡Se va el barco...!</span> – Intentó gritar, pero con voz dormida todavía. Levantó la mirada hacia la orilla y vio que el barco todavía estaba allí así que, como pudo, comenzó a correr hasta llegar a él. En la mano, llevaba una de las sobras de los frutos, para ir comiendo por el camino. Cuando llegó allí, vio que todavía no había nadie así que subió al barco por la entrada normal. Movió las escaleras y comenzó a subir una a una. – <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡Alto ahí! </span>– Se escucha detrás de él. Los marines estaban justo detrás, descansando, tirados en el suelo. Eran tres en total y dos de ellos lo estaban apuntando con una pistola. El tercero era el que había gritado, que comenzó a acercarse a Enma mientras desenvainaba dos espadas que le colgaban de la cintura. – <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¿Por qué estás intentando subir a un barco de la marina? ¿Eres un pirata?</span> – Empiezan a escucharse carcajadas. – <span style="color: #005dc2;" class="mycode_color">¿Cómo va a ser esta rata inmunda un pirata? ¡Por favor! </span>– Continúan riéndose. Cada carcajada era más fuerte que la anterior.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Enma se dio la vuelta y sus ojos se marcaron de forma agresiva en cada uno de los marines. Allí delante, para él, estaba lo peor de lo peor. Esas tres personas representaban todo lo que el odiaba y todo aquello que le habían robado en su infancia. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Las únicas ratas... aquí... sois vosotros.</span> – Murmuraba mientras metía las manos en los bolsillos para coger los puños americanos y, acto seguido, se abalanzó hacia ellos. Desafortunadamente... los dos marines de atrás, aquellos que lo apuntaban con una pistola, comenzaron a dispararle. Pum, pum, pum... así hasta trece veces, como la cantidad de frutas que había comido. Y quizá eso es lo que le dio suerte porque... Enma seguía vivo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Frente a los marines se encontraba una persona con agujeros sobre su cuerpo, de los cuales emanaban una cierta sustancia negra, no conocida para él, pero que le recordaba a algo quemado. Este pensamiento le hizo “<span style="font-style: italic;" class="mycode_i">click</span>” y recordó que... – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Podría ser esa fruta?</span> – Pronunció en voz alta, pero de forma débil. Como persona a la que le gustaba la lectura, Enma estaba al tanto de la existencia de las akuma no mi y de sus tipos, pero no conocía la totalidad de ellas, por lo que estaba un poco despistado. No tanto por el hecho de haber ganado el poder, sino de entender cuál era éste. </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los marines, perplejos, se quedaron completamente paralizados hasta que uno de ellos comenzó a gritar. – <span style="color: #419dc1;" class="mycode_color">¡Una logia! ¡¡¡Huid ahora mismo!!!</span> – Dejaron sus armas y escaparon de la escena que se podría haber convertido en un crimen. Y es que, efectivamente... Enma era ahora un usuario de las frutas del diablo y poseía nada más y nada menos que una logia. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Qué haré ahora con esto...? </span>– Se preguntaba mientras miraba sus manos, que todavía desprendían restos de... esa sustancia. ¿Qué sería?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pero eso ahora no era importante. Lo importante es que Enma no sabía navegar y los marines ya lo habían descubierto. Poco era lo que podía hacer así que optó por la vía menos complicada aunque más arriesgada: manejar él el barco. Iba a ser difícil, sino imposible, pero en aquel momento le había parecido buena idea. Además, si quería ser un revolucionario, tendría que saber defenderse en los mares, ¿no? Aunque, no había caído en que... – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Nunca más podré nadar...? Vaya... Tendré que pensar en cómo podré volar entonces...</span> – Honestamente, estaba preocupado por el tema. Pero como no nadaba muy bien... siguió pensando en otras cosas.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aunque, antes de irse, bajó del barco para recoger los barriles que los marines tenían, que estaban repletos de comida y bebida, y los cargó en la cubierta. Así tendría suministros de sobra para unos días o, incluso, semanas, porque tampoco comía mucho. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Vamos allá...</span> – Murmuró mientras soltaba las cuerdas. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">Tendré varios días para practicar este nuevo poder...</span> – Desvía la mirada hacia su hombro. – <span style="color: #e82a1f;" class="mycode_color">¿Verdad?</span> – El cuervo había vuelto.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">O eso creía, porque, en realidad, ese cuervo era parte de él. Él... lo había creado. Enma ya no era el fantasma de la revolución. Ahora tendría que ser aquel que sobrevuela los cielos, el cuervo que lleva la liberación a todos los pueblos. </div>
<br />
Que empiece la aventura.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] El corazón volátil]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=240</link>
			<pubDate>Mon, 04 Sep 2023 08:46:08 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=55">Taka</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=240</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Después de un mes de viaje, de recolectar pistas, información, de hacerme fuerte y entender este maldito mundo de piratas, llegó el momento. El momento de acudir a Ramirals y ejecutar mi venganza, hubiera quien hubiera allí. Desde el santuario de Ryuma, sentía mi mente mucho más despejada y preparada para no perder el control, incluso en un momento tan crítico como ese.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El pequeño bote que me acercó, con un solo cazador que se dedicaba a ir y venir de la isla a otras más cercanas para comerciar con pieles y carne de animales que allí vivían, apenas tenía fuerzas para surcar las olas de lo maltrecho que estaba. Pero, llegamos. Cuando desembarqué en la playa del bosque, el cazador se separó de mí. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">- Cuando el sol comience a caer, partiremos, o tendremos que hacer noche aquí. Si no estás, me iré sin ti. -</span></span> Sentenció el hombre que hasta ahora había permanecido impasible en el viaje. Asentí sin decir nada y puse camino al bosque.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Había evidentes muestras de camino humano. No solo por el terreno pisado que, quizá por lluvias, no permitía ver bien las huellas, sino por los árboles y maleza cortada, con lo que era más que obvio un arma afilada. A lo lejos, a unos kilómetros, una pequeña columna de humo se alzaba hacia el cielo. Posiblemente, un campamento que podía ser mi objetivo: Viktor Saber. Poco he podido averiguar de él. Solo que se encarga bien de cubrir sus huellas y que se está labrando una reputación en el East Blue. Lástima que su historia vaya a terminar bajo mis botas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Durante el camino hacia el campamento, pude avistar varios animales rarísimos. Y rarísimo es un adjetivo poco común viniendo de mí. El bosque estaba plagado de depredadores y quizá por mi tamaño no se acercaban demasiado a mí. Por suerte, el follaje de los árboles era más que suficiente para ocultar mi presencia, al menos de manera superficial. Cuando alcancé el campamento, observé desde la maleza. Un poco decepcionado, conté tres hombres en lo que era un pequeño campamento provisional. Sin embargo, el Jelly Roger que portaban en sus mangas era claro. Una calavera con sables formando un pentáculo detrás. Era su tripulación. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Se trataban de tres hombres armados con sables largos. Uno de ellos, con parche y muy delgado, parecía enfermo. Otro grande, de unos dos metros, parecía dar ciertas órdenes al resto, y el último no paraba de revisar mapas junto a la hoguera, apoyado sobre un pequeño cofre. Miré al sol. No tenía mucho tiempo, tenía que actuar. Para mi desgracia, mi elevado peso hizo ceder parte del material arbóreo sobre el que me encontraba, revelando mi posición.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">- ¡Tenemos algo aquí! - </span></span>Dijo el grande, provocando que todos desenfundaran sus sables y se dirigieran hacia mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Empieza la fiesta, pensé. Cuando el gran pirata estuvo lo suficiente cerca de mi posición, salté desde la maleza rodando hacia sus pies. El pirata elevó su sable con el brazo derecho y lanzó su corte en vertical, intentando partirme desde el cuello. Aprovechando el movimiento, agarre su muñeca con mi mano izquierda y colocando la otra bajo su axila, realicé un potente pivotaje que me permitió proyectarlo contra el escuálido pirata del parche. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- ¡Ippon… Oni Nage! - </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El grandón parecía aturdido y el tuerto, totalmente fuera de combate. Cuando el que restaba se acercó a mí, lo agarre por la garganta y lo empujé contra un árbol, para rematar seguidamente a su compañero de un terrible patadón en el pecho. Ahora si, estaba con quién quería.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- Tú y yo vamos a tener unas palabras… -</span></span> dije serio, mirando al pirata que estaba más muerto de miedo que por heridas.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Después de un mes de viaje, de recolectar pistas, información, de hacerme fuerte y entender este maldito mundo de piratas, llegó el momento. El momento de acudir a Ramirals y ejecutar mi venganza, hubiera quien hubiera allí. Desde el santuario de Ryuma, sentía mi mente mucho más despejada y preparada para no perder el control, incluso en un momento tan crítico como ese.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El pequeño bote que me acercó, con un solo cazador que se dedicaba a ir y venir de la isla a otras más cercanas para comerciar con pieles y carne de animales que allí vivían, apenas tenía fuerzas para surcar las olas de lo maltrecho que estaba. Pero, llegamos. Cuando desembarqué en la playa del bosque, el cazador se separó de mí. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color">- Cuando el sol comience a caer, partiremos, o tendremos que hacer noche aquí. Si no estás, me iré sin ti. -</span></span> Sentenció el hombre que hasta ahora había permanecido impasible en el viaje. Asentí sin decir nada y puse camino al bosque.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Había evidentes muestras de camino humano. No solo por el terreno pisado que, quizá por lluvias, no permitía ver bien las huellas, sino por los árboles y maleza cortada, con lo que era más que obvio un arma afilada. A lo lejos, a unos kilómetros, una pequeña columna de humo se alzaba hacia el cielo. Posiblemente, un campamento que podía ser mi objetivo: Viktor Saber. Poco he podido averiguar de él. Solo que se encarga bien de cubrir sus huellas y que se está labrando una reputación en el East Blue. Lástima que su historia vaya a terminar bajo mis botas.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Durante el camino hacia el campamento, pude avistar varios animales rarísimos. Y rarísimo es un adjetivo poco común viniendo de mí. El bosque estaba plagado de depredadores y quizá por mi tamaño no se acercaban demasiado a mí. Por suerte, el follaje de los árboles era más que suficiente para ocultar mi presencia, al menos de manera superficial. Cuando alcancé el campamento, observé desde la maleza. Un poco decepcionado, conté tres hombres en lo que era un pequeño campamento provisional. Sin embargo, el Jelly Roger que portaban en sus mangas era claro. Una calavera con sables formando un pentáculo detrás. Era su tripulación. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Se trataban de tres hombres armados con sables largos. Uno de ellos, con parche y muy delgado, parecía enfermo. Otro grande, de unos dos metros, parecía dar ciertas órdenes al resto, y el último no paraba de revisar mapas junto a la hoguera, apoyado sobre un pequeño cofre. Miré al sol. No tenía mucho tiempo, tenía que actuar. Para mi desgracia, mi elevado peso hizo ceder parte del material arbóreo sobre el que me encontraba, revelando mi posición.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">- ¡Tenemos algo aquí! - </span></span>Dijo el grande, provocando que todos desenfundaran sus sables y se dirigieran hacia mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Empieza la fiesta, pensé. Cuando el gran pirata estuvo lo suficiente cerca de mi posición, salté desde la maleza rodando hacia sus pies. El pirata elevó su sable con el brazo derecho y lanzó su corte en vertical, intentando partirme desde el cuello. Aprovechando el movimiento, agarre su muñeca con mi mano izquierda y colocando la otra bajo su axila, realicé un potente pivotaje que me permitió proyectarlo contra el escuálido pirata del parche. <span style="color: #0074d9;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- ¡Ippon… Oni Nage! - </span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El grandón parecía aturdido y el tuerto, totalmente fuera de combate. Cuando el que restaba se acercó a mí, lo agarre por la garganta y lo empujé contra un árbol, para rematar seguidamente a su compañero de un terrible patadón en el pecho. Ahora si, estaba con quién quería.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- Tú y yo vamos a tener unas palabras… -</span></span> dije serio, mirando al pirata que estaba más muerto de miedo que por heridas.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Aventura T3] En tu corazón arderán]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=223</link>
			<pubDate>Thu, 31 Aug 2023 03:27:46 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=55">Taka</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=223</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Te despierta el leve impacto de la madera junto a tu máscara fruto del vaivén del barco. <br />
Estás a punto de llegar a Isla Ramirals, lo sabes porque el capitán del barco que se prestó, Dios sabrá por qué, a llevarte a tan salvaje lugar, dijo que tardaríais días en llegar. No podía quedar demasiado. Durante estos días, has tenido tiempo de descansar y leer varias veces aquella carta que te había llevado a plantearte acudir solo y a tu suerte allí. La carta, que reposa sobre un barril que actúa a modo de mesa de noche junto a tu catre, reza con una letra semi garabateada y poco elaborada así:</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<blockquote class="mycode_quote"><cite>Cita:</cite><div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Sohem, espero que te hayas recuperado de la última caza. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuando te dispararon en la rodilla pensé que sería el final de nuestras aventuras, pero corrí para atrapar al pirata, no era buena idea dejarlo escapar después de tanto. No volví a verte ya, pero por suerte solo debió ser un rasguño porque al volver al bar vi el destrozo que hiciste. Imagínate, el dueño del bar me echó con muy malas palabras. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La cosa es que te perdiste lo más interesante: cuando entregué al pirata en la base marine, no pude evitar enterarme por otros piratas que estaban encarcelados allí que los cogieron camino a Ramirals. Según hablaban, estaban intentando hacerse con un tesoro maravilloso que te otorgaba gran poder. Gran poder, tu y yo sabemos lo que puede significar. Quizá no sea nada. Quizás sea lo que estás buscando. O quizá sea un buen pellizco. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dale una vuelta en tu enmascarada sesera. Nos vemos pronto.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Taka, Flaca, Paca, Maca, Mappa, Kappa.</span></span></div>
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">P.S: Si es oro, me debes una ronda de zumo.”</span></span></blockquote>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Tras leer por septuagésima quinta vez la carta, comienzas a escuchar los pasos erráticos del capitán que baja a los camarotes, cosa que en parte ya esperabas. Cada paso, parecía dejar caer todo el peso del hombre sobre las maltrechas maderas que dirigían a la zona de los catres. </span><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #ffc95f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Viajero, hemos llegado. Coge tus cosas y salta, no vamos a parar nada más que para que te bajes. -</span></span> bramó el marinero, sin mirar demasiado hacia tu posición. Se notaba que no tenía ganas de verte mucho más.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El hombre, que era de avanzada edad, con barba desaliñada y desteñida por las canas, vestía ropas desgastadas. Después de prácticamente echarte, comenzó a subir ágil por las escaleras, pese a su edad y su notorio peso, para abrir la puerta a cubierta y esperar con la mano sobre ella a que subieras. Una vez arriba puedes ver el cielo por primera vez en días. Está despejado, prácticamente ni una nube. El barco está rozando la orilla y te permite bajar de un salto. Una vez en tierra, el capitán se dirige a ti por última vez. <span style="color: #ffc95f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Sea lo que sea que busques ahí, espero que valga su peso en oro –</span></span> tras esta sentencia, que casi parecía más una amenaza, partieron dejándote solo en la isla. Durante unos segundos, escuchaste como los hombres cuchicheaban mientras el barco se alejaba de la costa.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Te encuentras en la <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">playa al borde del Bosque Jura</span>, en la costa este de la isla, que cubre prácticamente toda extensión de tierra. El tiempo es cálido y apenas se puede escuchar las hojas de los árboles moverse. Solo algún ruido de animales lejano y el cantar de pájaros que anidan cerca de los árboles de la costa. No sabes con exactitud a donde tienes que ir. Ante ti tienes la playa y una zona arbórea de denso follaje, pero que permite cierto paso, como si más personas hubieran ido por ese camino ya, pareciendo que dirige hacia el centro de la isla. Más al norte, unas elevaciones de rocas se imponen por encima de la vegetación. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Llega el momento de comenzar tu búsqueda.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Playa</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<!-- start: postbit_attachments_attachment -->
<br /><!-- start: attachment_icon -->
<img src="https://nakamanomi.com/images/attachtypes/image.png" title="PNG Image" border="0" alt=".png" />
<!-- end: attachment_icon -->&nbsp;&nbsp;<a href="attachment.php?aid=8" target="_blank" title="">start.png</a> (Tamaño: 485.47 KB / Descargas: 9)
<!-- end: postbit_attachments_attachment --><br />
<span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Te despierta el leve impacto de la madera junto a tu máscara fruto del vaivén del barco. <br />
Estás a punto de llegar a Isla Ramirals, lo sabes porque el capitán del barco que se prestó, Dios sabrá por qué, a llevarte a tan salvaje lugar, dijo que tardaríais días en llegar. No podía quedar demasiado. Durante estos días, has tenido tiempo de descansar y leer varias veces aquella carta que te había llevado a plantearte acudir solo y a tu suerte allí. La carta, que reposa sobre un barril que actúa a modo de mesa de noche junto a tu catre, reza con una letra semi garabateada y poco elaborada así:</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<blockquote class="mycode_quote"><cite>Cita:</cite><div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“Sohem, espero que te hayas recuperado de la última caza. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"> </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Cuando te dispararon en la rodilla pensé que sería el final de nuestras aventuras, pero corrí para atrapar al pirata, no era buena idea dejarlo escapar después de tanto. No volví a verte ya, pero por suerte solo debió ser un rasguño porque al volver al bar vi el destrozo que hiciste. Imagínate, el dueño del bar me echó con muy malas palabras. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">La cosa es que te perdiste lo más interesante: cuando entregué al pirata en la base marine, no pude evitar enterarme por otros piratas que estaban encarcelados allí que los cogieron camino a Ramirals. Según hablaban, estaban intentando hacerse con un tesoro maravilloso que te otorgaba gran poder. Gran poder, tu y yo sabemos lo que puede significar. Quizá no sea nada. Quizás sea lo que estás buscando. O quizá sea un buen pellizco. </span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Dale una vuelta en tu enmascarada sesera. Nos vemos pronto.</span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Taka, Flaca, Paca, Maca, Mappa, Kappa.</span></span></div>
<br />
<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Comic Sans MS;" class="mycode_font">P.S: Si es oro, me debes una ronda de zumo.”</span></span></blockquote>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Tras leer por septuagésima quinta vez la carta, comienzas a escuchar los pasos erráticos del capitán que baja a los camarotes, cosa que en parte ya esperabas. Cada paso, parecía dejar caer todo el peso del hombre sobre las maltrechas maderas que dirigían a la zona de los catres. </span><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="color: #ffc95f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Viajero, hemos llegado. Coge tus cosas y salta, no vamos a parar nada más que para que te bajes. -</span></span> bramó el marinero, sin mirar demasiado hacia tu posición. Se notaba que no tenía ganas de verte mucho más.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El hombre, que era de avanzada edad, con barba desaliñada y desteñida por las canas, vestía ropas desgastadas. Después de prácticamente echarte, comenzó a subir ágil por las escaleras, pese a su edad y su notorio peso, para abrir la puerta a cubierta y esperar con la mano sobre ella a que subieras. Una vez arriba puedes ver el cielo por primera vez en días. Está despejado, prácticamente ni una nube. El barco está rozando la orilla y te permite bajar de un salto. Una vez en tierra, el capitán se dirige a ti por última vez. <span style="color: #ffc95f;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">- Sea lo que sea que busques ahí, espero que valga su peso en oro –</span></span> tras esta sentencia, que casi parecía más una amenaza, partieron dejándote solo en la isla. Durante unos segundos, escuchaste como los hombres cuchicheaban mientras el barco se alejaba de la costa.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Te encuentras en la <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">playa al borde del Bosque Jura</span>, en la costa este de la isla, que cubre prácticamente toda extensión de tierra. El tiempo es cálido y apenas se puede escuchar las hojas de los árboles moverse. Solo algún ruido de animales lejano y el cantar de pájaros que anidan cerca de los árboles de la costa. No sabes con exactitud a donde tienes que ir. Ante ti tienes la playa y una zona arbórea de denso follaje, pero que permite cierto paso, como si más personas hubieran ido por ese camino ya, pareciendo que dirige hacia el centro de la isla. Más al norte, unas elevaciones de rocas se imponen por encima de la vegetación. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Llega el momento de comenzar tu búsqueda.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><div class='custom-spoiler'>
				<div class='custom-spoiler-title' onclick='CustomSpoiler.toggle(this);'>
					<div class='custom-spoiler-title-text'>
						<span>Playa</span>
					</div>
					<button class='custom-spoiler-button spoiler-button-open'>
						Mostrar
					</button>
				</div>
				<div class='custom-spoiler-content' style='display: none;'>
					</span><br />
<!-- start: postbit_attachments_attachment -->
<br /><!-- start: attachment_icon -->
<img src="https://nakamanomi.com/images/attachtypes/image.png" title="PNG Image" border="0" alt=".png" />
<!-- end: attachment_icon -->&nbsp;&nbsp;<a href="attachment.php?aid=8" target="_blank" title="">start.png</a> (Tamaño: 485.47 KB / Descargas: 9)
<!-- end: postbit_attachments_attachment --><br />
<span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">
				</div>
			</div></span>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado] Un día bestial]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=85</link>
			<pubDate>Wed, 09 Aug 2023 17:05:37 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=47">Legan</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=85</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">11:38 Día 174 del año 9, Verano.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Bosque Jura, Isla Ramirals</span></span></span><span style="font-size: small;" class="mycode_size"> </span><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">(East Blue)</span></span></span></span></div>
<br />
La isla Ramirals era una isla que tenía ganas de visitar. Según me había contado Cromp, esta isla estaba habitada por bestias que no existían en ningún otro lugar del mundo. Le insistí en varias ocasiones para que me explicase más acerca de ella, pero nunca quiso hacerlo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>Lo verás con tus propios ojos, ¡Pequeño! </span></span>– Me decía siempre entre risas. <br />
<br />
Curiosamente él era la única persona, junto a mi fallecida madre, que me había llamado pequeño. Al fin y al cabo muy pocos pueden decir que sean más grandes que yo, y sin lugar a dudas ese era el caso de Cromp, quien además también era mucho más mayor que yo en edad. Era un viejo huraño en ocasiones, pero en el fondo era muy risueño y bonachón. Estoy deseando poder volver a verle dentro de un tiempo, convertido en un gran hombre del que se sienta orgulloso nada más verme.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¿Pero porqué narices el viejo nunca quiso explicarme nada sobre estos animales?</span> – Dije en voz alta a medida que me adentraba en el bosque. <br />
<br />
Escuché un revoloteo encima de mí y miré curioso por encontrar el primer animal. Lo que pude ver desde luego me llamó la atención. Se trataba de un pequeño pájaro, o eso creía al principio, ya que podía decir también que se trataba de un caballo. Resultó ser una mezcla muy extraña entre el cuerpo de un pájaro y la cabeza de un caballo que era proporcional al cuerpo, afortunadamente. <br />
<br />
Tardé unos segundos largos en reaccionar, asimilar la criatura que acababa de ver. Había vivido en contacto con la naturaleza muchos años, incluso estudiado los rastros que dejaban diferentes criaturas, cazado, pero nunca deslumbré ni soñé poder ver algo así. <br />
 <br />
Sin poder salir de mi asombro todavía pude percatarme de otro ser igual o más extraño. Un cerdo rosado y diminuto que en su rostro se dibujaban las líneas morfológicas del rostro de una rana. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¿Pero se puede saber qué diablos pasa en esta isla?</span> – Exclamé en un tono alto de sorpresa. A lo cual el cerdorana respondió croando. Todo un detalle de su parte.<br />
<br />
Comencé a mirar todo a mí alrededor sin ninguna expectativa y a la vez con todas las expectativas, preguntándome qué clase de criatura vería a continuación. <br />
<br />
Decidí respirar hondo para calmar mis emociones y pensar bien todo lo que estaba sucediendo, especialmente para analizar mi situación en la isla. Estaba en una isla que era un territorio completamente desconocido para mí, y aunque tuviese conocimientos de rastreo, no era capaz de identificar ningún animal ni su morfología casi, esto escapaba de mis habilidades.<br />
<br />
A esto se le debe sumar que no existía población humana o de algún ser con habilidades comunicativas, o al menos eso creía, que era una isla deshabitada. Si esto era cierto, quería decir que los animales, o bestias, eran los dueños y reyes del bosque. Lo que deriva a su vez en una nueva conclusión, y es que aquí tendría que existir al menos un depredador en la cima de la pirámide alimenticia. La pregunta ahora es ¿Estoy yo por encima o por debajo del depredador principal? Dependiendo de la respuesta a esta pregunta podría estar en un aprieto o en un buen lugar para entrenar. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>Bueno…</span> - comencé a decir en voz baja mientras giraba a mi alrededor con la guardia alta - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hemos venido a acobardarnos o a ser el rey del bosque?</span> – Concluí esta vez con un tono más alto y desafiante.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¡Hola! ¿Hay alguien ahí? Si es así más vale que des la cara, ¡Cobarde!</span> – Grité para provocar a cualquier posible persona que me escuchase.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¡Cobarde! ¡Cobarde!</span></span> – Escuché tras de mí en un extraño tono burlón.<br />
<br />
Giré sobre mí mismo en posición defensiva, para mi sorpresa contemplé un nuevo y extraño ser. Un bello corcel blanco con cabeza de loro, también blanco, y proporcional al cuerpo de caballo. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¡Cobarde!</span></span> – Gritaba de nuevo el cabaloro.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>Esto es de locos</span> – Dije entre risas al ver que se trataba de un nuevo ser híbrido que jamás había imaginado siquiera. <br />
<br />
Este nuevo ser era muy dócil, de haber sido más grande podría haberlo cabalgado, sin embargo la diferencia de tamaños habría dejado al pobre animal lastimado de por vida. Continué mi camino viendo la vegetación. Esta no era especialmente llamativa para mí, y las frutas que alcancé a observar no las había visto antes, pero desconocía si se trataban también de piezas únicas o simplemente desconocidas para mí. Estuve comiendo algunas de estas por el camino. Eran pequeñas y rojas, bastante más ácidas de lo que imaginaba, aunque sabrosas igualmente. <br />
<br />
Llegaba a un claro en medio del bosque cuando pude ver un pequeño manantial. Este parecía ser de agua dulce, por lo que, tras comprobarlo, me abalancé a beber de él. No es que llevase mucho tiempo sin beber, pero no sabía cuándo podría volver a tomar líquidos en aquella isla.<br />
<br />
Cogí en ese momento una fruta amarilla que había recogido antes y me tumbé al lado del manantial. Era lógico que si había animales, estos vendrían aquí tarde o temprano. Pero mientras venía el que hasta ahora era el rey del bosque, podía descansar y comer. La fruta era más resistente de lo que imaginaba, con una corteza dura que debía arrancar para acceder al interior y lo que supuse que era la parte comestible. No obstante, en ese mismo momento escuché un ruido que provenía del bosque. <br />
<br />
Cambié de postura a una defensiva, manteniéndome en guardia con una sonrisa de lado a lado. Al fin podría ver qué desafíos me tenía preparado mi destino en esta isla.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">11:38 Día 174 del año 9, Verano.</span></span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Bosque Jura, Isla Ramirals</span></span></span><span style="font-size: small;" class="mycode_size"> </span><span style="color: #666666;" class="mycode_color"><span style="font-family: 'Open Sans', Arial, Tahoma, sans-serif;" class="mycode_font"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-family: Georgia;" class="mycode_font">(East Blue)</span></span></span></span></div>
<br />
La isla Ramirals era una isla que tenía ganas de visitar. Según me había contado Cromp, esta isla estaba habitada por bestias que no existían en ningún otro lugar del mundo. Le insistí en varias ocasiones para que me explicase más acerca de ella, pero nunca quiso hacerlo.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>Lo verás con tus propios ojos, ¡Pequeño! </span></span>– Me decía siempre entre risas. <br />
<br />
Curiosamente él era la única persona, junto a mi fallecida madre, que me había llamado pequeño. Al fin y al cabo muy pocos pueden decir que sean más grandes que yo, y sin lugar a dudas ese era el caso de Cromp, quien además también era mucho más mayor que yo en edad. Era un viejo huraño en ocasiones, pero en el fondo era muy risueño y bonachón. Estoy deseando poder volver a verle dentro de un tiempo, convertido en un gran hombre del que se sienta orgulloso nada más verme.<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¿Pero porqué narices el viejo nunca quiso explicarme nada sobre estos animales?</span> – Dije en voz alta a medida que me adentraba en el bosque. <br />
<br />
Escuché un revoloteo encima de mí y miré curioso por encontrar el primer animal. Lo que pude ver desde luego me llamó la atención. Se trataba de un pequeño pájaro, o eso creía al principio, ya que podía decir también que se trataba de un caballo. Resultó ser una mezcla muy extraña entre el cuerpo de un pájaro y la cabeza de un caballo que era proporcional al cuerpo, afortunadamente. <br />
<br />
Tardé unos segundos largos en reaccionar, asimilar la criatura que acababa de ver. Había vivido en contacto con la naturaleza muchos años, incluso estudiado los rastros que dejaban diferentes criaturas, cazado, pero nunca deslumbré ni soñé poder ver algo así. <br />
 <br />
Sin poder salir de mi asombro todavía pude percatarme de otro ser igual o más extraño. Un cerdo rosado y diminuto que en su rostro se dibujaban las líneas morfológicas del rostro de una rana. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¿Pero se puede saber qué diablos pasa en esta isla?</span> – Exclamé en un tono alto de sorpresa. A lo cual el cerdorana respondió croando. Todo un detalle de su parte.<br />
<br />
Comencé a mirar todo a mí alrededor sin ninguna expectativa y a la vez con todas las expectativas, preguntándome qué clase de criatura vería a continuación. <br />
<br />
Decidí respirar hondo para calmar mis emociones y pensar bien todo lo que estaba sucediendo, especialmente para analizar mi situación en la isla. Estaba en una isla que era un territorio completamente desconocido para mí, y aunque tuviese conocimientos de rastreo, no era capaz de identificar ningún animal ni su morfología casi, esto escapaba de mis habilidades.<br />
<br />
A esto se le debe sumar que no existía población humana o de algún ser con habilidades comunicativas, o al menos eso creía, que era una isla deshabitada. Si esto era cierto, quería decir que los animales, o bestias, eran los dueños y reyes del bosque. Lo que deriva a su vez en una nueva conclusión, y es que aquí tendría que existir al menos un depredador en la cima de la pirámide alimenticia. La pregunta ahora es ¿Estoy yo por encima o por debajo del depredador principal? Dependiendo de la respuesta a esta pregunta podría estar en un aprieto o en un buen lugar para entrenar. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>Bueno…</span> - comencé a decir en voz baja mientras giraba a mi alrededor con la guardia alta - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">¿Hemos venido a acobardarnos o a ser el rey del bosque?</span> – Concluí esta vez con un tono más alto y desafiante.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¡Hola! ¿Hay alguien ahí? Si es así más vale que des la cara, ¡Cobarde!</span> – Grité para provocar a cualquier posible persona que me escuchase.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¡Cobarde! ¡Cobarde!</span></span> – Escuché tras de mí en un extraño tono burlón.<br />
<br />
Giré sobre mí mismo en posición defensiva, para mi sorpresa contemplé un nuevo y extraño ser. Un bello corcel blanco con cabeza de loro, también blanco, y proporcional al cuerpo de caballo. <br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>¡Cobarde!</span></span> – Gritaba de nuevo el cabaloro.<br />
<br />
<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-<span style="font-size: 1pt;" class="mycode_size"><span style="font-family: Times New Roman;" class="mycode_font">        </span></span>Esto es de locos</span> – Dije entre risas al ver que se trataba de un nuevo ser híbrido que jamás había imaginado siquiera. <br />
<br />
Este nuevo ser era muy dócil, de haber sido más grande podría haberlo cabalgado, sin embargo la diferencia de tamaños habría dejado al pobre animal lastimado de por vida. Continué mi camino viendo la vegetación. Esta no era especialmente llamativa para mí, y las frutas que alcancé a observar no las había visto antes, pero desconocía si se trataban también de piezas únicas o simplemente desconocidas para mí. Estuve comiendo algunas de estas por el camino. Eran pequeñas y rojas, bastante más ácidas de lo que imaginaba, aunque sabrosas igualmente. <br />
<br />
Llegaba a un claro en medio del bosque cuando pude ver un pequeño manantial. Este parecía ser de agua dulce, por lo que, tras comprobarlo, me abalancé a beber de él. No es que llevase mucho tiempo sin beber, pero no sabía cuándo podría volver a tomar líquidos en aquella isla.<br />
<br />
Cogí en ese momento una fruta amarilla que había recogido antes y me tumbé al lado del manantial. Era lógico que si había animales, estos vendrían aquí tarde o temprano. Pero mientras venía el que hasta ahora era el rey del bosque, podía descansar y comer. La fruta era más resistente de lo que imaginaba, con una corteza dura que debía arrancar para acceder al interior y lo que supuse que era la parte comestible. No obstante, en ese mismo momento escuché un ruido que provenía del bosque. <br />
<br />
Cambié de postura a una defensiva, manteniéndome en guardia con una sonrisa de lado a lado. Al fin podría ver qué desafíos me tenía preparado mi destino en esta isla.]]></content:encoded>
		</item>
	</channel>
</rss>