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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Villa Shimotsuki]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 19:51:53 +0000</pubDate>
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		<item>
			<title><![CDATA[Llegó la hora [Presente relativo]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=277</link>
			<pubDate>Mon, 11 Sep 2023 21:36:21 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=26">Minato Hanagawa</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=277</guid>
			<description><![CDATA[El joven Minato era la primera vez que salía de la isla que le vió crecer. La isla Yotsuba estaba bien, y el de cabellos violáceos estaba enamorado de la isla, pero a veces se le quedaba demasiado pequeña, y eso para un chico que tiene ansias de aventura puede llegar a convertirse en una tumba. Por eso, en cuanto salió aquel programa para jóvenes menores de veinte años de la marina para hacer misiones de diplomacia por el East Blue, no dudó un sólo segundo y se apuntó para poder visitar el resto de islas. <br />
<br />
Tuvo bastante suerte al ser elegido. Escogieron a los cinco mejores prospectos de todo el Blue para hacer esas misiones; y aunque en las travesías iban a ser los que más trabajaran y los que tuvieran que hacerle los recados a los cargos más importantes y altos del barco, era una excelente oportunidad para hacer relaciones entre otros marines y por supuesto, conocer mundo. Y era por ello que se encontraba en la Isla Isshin, más concretamente en la Villa Shimotsuki, enamorándose de cada una de las esquinas de aquel bonito lugar.<br />
<br />
A Minato le impresionó las bellas formas de aquellos edificios que eran tan diferentes a lo que había visto en Shells Town. Las costumbres allí eran tan diferentes a las de su isla, que estaba maravillado con la más básica cotadianidad. En ese momento, el joven marine andaba por las calles de la villa en busca de un lugar para limpiar el uniforme del Comandante que estaba a cargo de aquella expedición. Aunque sinceramente, le era bastante complicado encontrar aquel lugar, ya que todo era muy diferente para él, y además, se distraía con una mosca, por lo que se entretenía con cualquier cosa que encontrara.<br />
<br />
Entró en una tienda de dulces, y probó unos dulces llamados "mochi" que se estiraban y eran como elásticos; luego entró en la tienda de un herrero para ver como luchaba contra el acero para hacer una espada, aunque allí estuvo poco tiempo porque hacía mucho calor; y finalmente, entró en lo que parecía una taberna o una posada, para probar el famoso té verde de allí. <br />
<br />
La posada era pequeña, de unos diez metros de ancho y unos quince de largo, con cuatro mesas a cada uno de los lados y un mostrador al final, donde una anciana atendía a los clientes. Minato se sentó en la primera mesa a la derecha, donde dejó el uniforme de su superior en la banca, e ipsofacto fue la anciana para tomarle nota. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Buenos días. ¿Podría tomar un té verde con unos mochis?-</span></span> La anciana asintió, y se marchó para traerle el pedido, mientras que el chico esperaba que volviera con su pedido.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[El joven Minato era la primera vez que salía de la isla que le vió crecer. La isla Yotsuba estaba bien, y el de cabellos violáceos estaba enamorado de la isla, pero a veces se le quedaba demasiado pequeña, y eso para un chico que tiene ansias de aventura puede llegar a convertirse en una tumba. Por eso, en cuanto salió aquel programa para jóvenes menores de veinte años de la marina para hacer misiones de diplomacia por el East Blue, no dudó un sólo segundo y se apuntó para poder visitar el resto de islas. <br />
<br />
Tuvo bastante suerte al ser elegido. Escogieron a los cinco mejores prospectos de todo el Blue para hacer esas misiones; y aunque en las travesías iban a ser los que más trabajaran y los que tuvieran que hacerle los recados a los cargos más importantes y altos del barco, era una excelente oportunidad para hacer relaciones entre otros marines y por supuesto, conocer mundo. Y era por ello que se encontraba en la Isla Isshin, más concretamente en la Villa Shimotsuki, enamorándose de cada una de las esquinas de aquel bonito lugar.<br />
<br />
A Minato le impresionó las bellas formas de aquellos edificios que eran tan diferentes a lo que había visto en Shells Town. Las costumbres allí eran tan diferentes a las de su isla, que estaba maravillado con la más básica cotadianidad. En ese momento, el joven marine andaba por las calles de la villa en busca de un lugar para limpiar el uniforme del Comandante que estaba a cargo de aquella expedición. Aunque sinceramente, le era bastante complicado encontrar aquel lugar, ya que todo era muy diferente para él, y además, se distraía con una mosca, por lo que se entretenía con cualquier cosa que encontrara.<br />
<br />
Entró en una tienda de dulces, y probó unos dulces llamados "mochi" que se estiraban y eran como elásticos; luego entró en la tienda de un herrero para ver como luchaba contra el acero para hacer una espada, aunque allí estuvo poco tiempo porque hacía mucho calor; y finalmente, entró en lo que parecía una taberna o una posada, para probar el famoso té verde de allí. <br />
<br />
La posada era pequeña, de unos diez metros de ancho y unos quince de largo, con cuatro mesas a cada uno de los lados y un mostrador al final, donde una anciana atendía a los clientes. Minato se sentó en la primera mesa a la derecha, donde dejó el uniforme de su superior en la banca, e ipsofacto fue la anciana para tomarle nota. <span style="color: darkslateblue;" class="mycode_color"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">-Buenos días. ¿Podría tomar un té verde con unos mochis?-</span></span> La anciana asintió, y se marchó para traerle el pedido, mientras que el chico esperaba que volviera con su pedido.]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Presente absoluto] Aspros, el navegante mocatriz]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=237</link>
			<pubDate>Sun, 03 Sep 2023 16:33:03 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=34">Triana Tempesta</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=237</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Primavera, año 11.</span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de haber recogido a aquella chica nos marchamos de la isla tras comprobar que nuestra búsqueda de navegante resultaría infructuosa. Por lo menos habíamos conseguido una carpintera, o eso nos había dicho ella. Seguía sin confiar demasiado en Jolyne, dudaba bastante que tuviese las habilidades que nos había contado, ni siquiera estaba segura de que fuese carpintera. Me conformaba con creer que era inofensiva, como mucho sería una chica de pueblo en busca de aventuras, parecía muy interesada en las islas y los animales raros. De todas maneras, un bicho raro más en la banda o uno menos qué más daba, no marcaría la diferencia. Éramos un grupo bastante extravagante, sobre todo por culpa del capitán.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nos subimos en un barco comercial y bajamos en la siguiente isla para probar suerte. Seguía pensando que aquella no era la forma más idónea para buscar navegante, pero si seguíamos encontrando gente que se uniese podría ser de utilidad, aunque agradecería que aceptase a venir con nosotros alguien normal. Con nuestras pintas, lo veía poco probable, pero tampoco teníamos nada mejor que hacer. Éramos la banda más lamentable de la historia, más que banda pirata parecíamos un grupo de amigos de excursión, no teníamos navegante, no teníamos barco, no teníamos bandera, no teníamos una tripulación decente.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Estuvimos dos días de viaje en los cuales conocí un poco más a Yamamura, ahora sabía que, por algún motivo, podía atravesar superficies. Decía que había sido por comerse una fruta, lo cual cuadraba con lo que había escuchado sobre las frutas del diablo, pero a saber si se trataba de una habilidad heredada de sus padres o de donde fuese que había nacido. Había aprendido a coger con pinzas todas sus historias, si tuviese que creer todo lo que me decía tendría que creerme que había nacido de dentro de una palmera. Todo lo que envolvía su vida era un misterio. Por el contrario, la chica parecía bastante común, dentro de lo cabía. Era un poco rarita, seguramente no era de las más populares de su pueblo, pero por lo menos no tenía alas, nada extraño en su cabeza ni decía haber nacido de una forma completamente inverosímil. Además, aunque no fuese carpintera vi que llevaba encima una pistola. No sabía si eso sería normal en su pueblo, pero si sabía disparar no sería una inútil.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando el barco atracó bajé con mi maleta de mano y sentí un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">déjà vu</span>. Nuevamente nos encontrábamos en busca de un navegante en un pueblo enano y bastante humilde. No sabía cómo podíamos tener tan mala suerte. Me giré para mirar a Yamamura. Estaba claro que lo teníamos que hacer era bajar un momento para descansar y luego seguir con nuestro viaje, en este lugar no parecía haber nada interesante. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Si nos damos prisa en tomar algo a lo mejor podemos volver a coger este mismo barco para largarnos de aquí.</span></span></div>
</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Primavera, año 11.</span></span></div>
<br />
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Después de haber recogido a aquella chica nos marchamos de la isla tras comprobar que nuestra búsqueda de navegante resultaría infructuosa. Por lo menos habíamos conseguido una carpintera, o eso nos había dicho ella. Seguía sin confiar demasiado en Jolyne, dudaba bastante que tuviese las habilidades que nos había contado, ni siquiera estaba segura de que fuese carpintera. Me conformaba con creer que era inofensiva, como mucho sería una chica de pueblo en busca de aventuras, parecía muy interesada en las islas y los animales raros. De todas maneras, un bicho raro más en la banda o uno menos qué más daba, no marcaría la diferencia. Éramos un grupo bastante extravagante, sobre todo por culpa del capitán.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nos subimos en un barco comercial y bajamos en la siguiente isla para probar suerte. Seguía pensando que aquella no era la forma más idónea para buscar navegante, pero si seguíamos encontrando gente que se uniese podría ser de utilidad, aunque agradecería que aceptase a venir con nosotros alguien normal. Con nuestras pintas, lo veía poco probable, pero tampoco teníamos nada mejor que hacer. Éramos la banda más lamentable de la historia, más que banda pirata parecíamos un grupo de amigos de excursión, no teníamos navegante, no teníamos barco, no teníamos bandera, no teníamos una tripulación decente.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Estuvimos dos días de viaje en los cuales conocí un poco más a Yamamura, ahora sabía que, por algún motivo, podía atravesar superficies. Decía que había sido por comerse una fruta, lo cual cuadraba con lo que había escuchado sobre las frutas del diablo, pero a saber si se trataba de una habilidad heredada de sus padres o de donde fuese que había nacido. Había aprendido a coger con pinzas todas sus historias, si tuviese que creer todo lo que me decía tendría que creerme que había nacido de dentro de una palmera. Todo lo que envolvía su vida era un misterio. Por el contrario, la chica parecía bastante común, dentro de lo cabía. Era un poco rarita, seguramente no era de las más populares de su pueblo, pero por lo menos no tenía alas, nada extraño en su cabeza ni decía haber nacido de una forma completamente inverosímil. Además, aunque no fuese carpintera vi que llevaba encima una pistola. No sabía si eso sería normal en su pueblo, pero si sabía disparar no sería una inútil.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cuando el barco atracó bajé con mi maleta de mano y sentí un <span style="font-style: italic;" class="mycode_i">déjà vu</span>. Nuevamente nos encontrábamos en busca de un navegante en un pueblo enano y bastante humilde. No sabía cómo podíamos tener tan mala suerte. Me giré para mirar a Yamamura. Estaba claro que lo teníamos que hacer era bajar un momento para descansar y luego seguir con nuestro viaje, en este lugar no parecía haber nada interesante. —<span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #b20080;" class="mycode_color">Si nos damos prisa en tomar algo a lo mejor podemos volver a coger este mismo barco para largarnos de aquí.</span></span></div>
</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] La letra con sangre entra]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=218</link>
			<pubDate>Wed, 30 Aug 2023 05:13:50 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=55">Taka</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=218</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">La visión de aquellos muchachos me inspiró.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Hacía tantos años, desde que era un pequeño mocoso, que no entrenaba como es debido. Mi maestro estaría avergonzado si viera el tiempo que llevo sin curtir mis puños o practicar mis posiciones. Ya que las provisiones tardarían en llegar al puerto donde volvería a ponerme en ruta, tenía tiempo de echar un poco de aceite en mis oxidadas articulaciones. Desde que partí de mi hogar, todos los enemigos que había enfrentado eran relativamente débiles y solo la fuerza física era suficiente para doblegarlos, pero cuando avanzara, seguro encontraría gente más fuerte y hábil. Debía actualizarme. Cuando llegué a la villa pude observar un bosque de bambú donde podría practicar sin problema. Una vez llegado allí, mi sorpresa fue notoria. Observé con atención las partes más bajas del denso bosque de bambú y estaban todas llenas de raspones, golpes y abolladuras. Estaba claro que no era el único que había tenido esa idea.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Solté mis cosas y me quité mi gi, colgándolo en uno de los bambús. Comencé a saltar levemente sobre la punta de mis pies de manera alterna, comenzando a calentar y subir mi temperatura corporal, mientras movía mis hombros de adelante a atrás. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- El último viaje fue demasiado largo... -</span></span> pensaba mientras sentía mis músculos embotados comenzar a funcionar. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">  </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">La sesión comenzó con golpeos y endurecimiento. Me posicioné justo delante de unos de los bambús más gruesos y resistentes que encontré y avancé mi pie izquierdo en diagonal, con la rodilla flexionada y manteniendo la atrasada recta. Mis pies recordaban su sitio. Poco a poco fui midiendo la distancia de golpeo con el puño izquierdo y cuando la tuve, respiré mientras cerraba los ojos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Sentí como mi corazón se calmaba y la concentración afloraba. Cuando tuve el control, comencé. Con una fuerte rotación desde mi cadera, recogiendo la fuerza desde el pie atrasado, lancé mi puño derecho, que hasta ahora se ocultaba cerca de mi cadera, hacia el bambú, golpeando justo en el centro. El primer golpe fue seco y me quedé ahí parado. Los recuerdos iban amontonándose. Intentaba apartarlos y con ello, la velocidad de los golpes comenzó a incrementarse. Cada puñetazo, aumentaba la potencia y velocidad, volviendo a la cadera y deshaciendo el movimiento de mi cuerpo. Sentía que intentaba apartar los pensamientos con cada golpe, pero, por alguna razón, cada golpe parecía menos efectivo que el anterior. Tras más de 100 golpes y lleno de frustración, paré dejando mi puño derecho en el bambú. De mis nudillos había comenzado a brotar sangre, muestra de que mi técnica se había deteriorado con la rabia y el tiempo sin practicar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Entonces, volví a cerrar los ojos y cogí aire lentamente por la nariz. Me concentré en el único pensamiento importante: en mi objetivo. Entonces todo lo demás desapareció mientras volvía a la posición de golpeo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- ¡KIAI! -</span></span> grité de manera diafragmática y grave, realizando un último impacto. Cuando abrí los ojos, mi puño había perforado el bambú.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Ahí comprendí, o quizás, solo recordé, algo importante: Puedo endurecer mis puños, pero no golpearán más fuerte si no endurezco mi corazón. Me sentí un niño en ese momento, un alumno aún aprendiendo lo más básico. Suspiré mientras me colocaba de pie y... con más disciplina que motivación, cambié mi guardia para repetir el proceso.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Si soy un niño, la letra solo entra con sangre. Así que sigamos sangrando.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">La visión de aquellos muchachos me inspiró.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Hacía tantos años, desde que era un pequeño mocoso, que no entrenaba como es debido. Mi maestro estaría avergonzado si viera el tiempo que llevo sin curtir mis puños o practicar mis posiciones. Ya que las provisiones tardarían en llegar al puerto donde volvería a ponerme en ruta, tenía tiempo de echar un poco de aceite en mis oxidadas articulaciones. Desde que partí de mi hogar, todos los enemigos que había enfrentado eran relativamente débiles y solo la fuerza física era suficiente para doblegarlos, pero cuando avanzara, seguro encontraría gente más fuerte y hábil. Debía actualizarme. Cuando llegué a la villa pude observar un bosque de bambú donde podría practicar sin problema. Una vez llegado allí, mi sorpresa fue notoria. Observé con atención las partes más bajas del denso bosque de bambú y estaban todas llenas de raspones, golpes y abolladuras. Estaba claro que no era el único que había tenido esa idea.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Solté mis cosas y me quité mi gi, colgándolo en uno de los bambús. Comencé a saltar levemente sobre la punta de mis pies de manera alterna, comenzando a calentar y subir mi temperatura corporal, mientras movía mis hombros de adelante a atrás. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- El último viaje fue demasiado largo... -</span></span> pensaba mientras sentía mis músculos embotados comenzar a funcionar. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">  </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">La sesión comenzó con golpeos y endurecimiento. Me posicioné justo delante de unos de los bambús más gruesos y resistentes que encontré y avancé mi pie izquierdo en diagonal, con la rodilla flexionada y manteniendo la atrasada recta. Mis pies recordaban su sitio. Poco a poco fui midiendo la distancia de golpeo con el puño izquierdo y cuando la tuve, respiré mientras cerraba los ojos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Sentí como mi corazón se calmaba y la concentración afloraba. Cuando tuve el control, comencé. Con una fuerte rotación desde mi cadera, recogiendo la fuerza desde el pie atrasado, lancé mi puño derecho, que hasta ahora se ocultaba cerca de mi cadera, hacia el bambú, golpeando justo en el centro. El primer golpe fue seco y me quedé ahí parado. Los recuerdos iban amontonándose. Intentaba apartarlos y con ello, la velocidad de los golpes comenzó a incrementarse. Cada puñetazo, aumentaba la potencia y velocidad, volviendo a la cadera y deshaciendo el movimiento de mi cuerpo. Sentía que intentaba apartar los pensamientos con cada golpe, pero, por alguna razón, cada golpe parecía menos efectivo que el anterior. Tras más de 100 golpes y lleno de frustración, paré dejando mi puño derecho en el bambú. De mis nudillos había comenzado a brotar sangre, muestra de que mi técnica se había deteriorado con la rabia y el tiempo sin practicar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Entonces, volví a cerrar los ojos y cogí aire lentamente por la nariz. Me concentré en el único pensamiento importante: en mi objetivo. Entonces todo lo demás desapareció mientras volvía a la posición de golpeo.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- ¡KIAI! -</span></span> grité de manera diafragmática y grave, realizando un último impacto. Cuando abrí los ojos, mi puño había perforado el bambú.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Ahí comprendí, o quizás, solo recordé, algo importante: Puedo endurecer mis puños, pero no golpearán más fuerte si no endurezco mi corazón. Me sentí un niño en ese momento, un alumno aún aprendiendo lo más básico. Suspiré mientras me colocaba de pie y... con más disciplina que motivación, cambié mi guardia para repetir el proceso.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"> </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Si soy un niño, la letra solo entra con sangre. Así que sigamos sangrando.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] Como todos los demás]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=178</link>
			<pubDate>Sat, 19 Aug 2023 06:46:18 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=59">Aspros</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=178</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hace aproximadamente un año</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Acostumbrado a los camerinos, a las enormes maletas de vestuario, a la gente, al ruido. En mi mente podía leer los titulares:</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">“Famoso a la fuga: ¡Aspros! La prometedora estrella en paradero desconocido. Confirmada su bajada de los escenarios, huida de los focos”</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pero la fama era efímera y sabía que, en poco tiempo, una nueva estrella aparecería en el cielo, captando de nuevo la atención del caprichoso público. Y junto con él, algún tiburón, también llamado manager, que oliese su sangre fresca y pretendiese exprimírsela hasta la última gota. Mantuve una buena relación con el mío, Frank, pero su enfado y decepción tras mi huida serían sofocados rápidamente por un nuevo talento que extirpar de algún iluso.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Aunque deberá llenar unos zapatos muy grandes.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y hablando de zapatos, aquellas plataformas, por muy bonitas que fuesen, no eran el calzado indicado para iniciar una nueva vida. En el extremo más oriental del East Blue, un pequeño navío mercante me había llevado hasta las costas de la isla Isshin, en un intento de alejarme una buena temporada del ojo público. - <span style="color: #E8C500;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tu cara me suena chaval, ¿dónde te he visto?</span></span> -inquirió uno de los marineros del mercante de metal. Pretendía esquivar ese tipo de preguntas manteniendo silencio o rehuyéndolas con otros comentarios. Me escurrí como pude de la embarcación y me adentré en la isla, camino a la villa Shimotsuki. Había viajado muchísimo durante mis años de gira, pero aquel era uno de los pocos lugares a los que no había ido; eso significaba que las probabilidades de que alguien me conociese allí eran nulas. En la villa abundaban los vastos campos de cultivo, las casas de piedra y madera, los tejados de paja y teja. No se apreciaba una gran actividad en sus calles, a pesar de que era casi mediodía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Buenos días, ¿por casualidad podrí…</span> -me detuve en el umbral de la puerta de la primera taberna que me encontré en el camino. Pretendía comer allí y, si era posible, encontrar información sobre algún sitio donde poder hospedarme. En su lugar, me topé con una tasca en la que un pequeño y solitario mesero limpiaba anodino un vaso de cristal. Hasta ahí, todo era normal. La discrepancia residía en el enorme póster colgado a su espalda, a la vista de todo el local, que mostraba una colosal imagen de mi cara – <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Esto…ya me ib…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¡ERES TÚ, AL FIN!</span> -de la emoción, el pequeño señor lanzó el vaso al suelo y saltó la barra cual gacela para plantarse delante de mí. De cerca, era aún más bajito, puesto que no alcanzaba ni la altura de mi cintura- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Llevaba años esperando a que tu gira llegase hasta nuestra humilde villa, ¡pero ya estás aquí! Por favor, fírmame un autógrafo, ¡fírmame la cara! ¡Y la de mi mujer!</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><a href="https://imgbb.com/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><img src="https://i.ibb.co/9Y8Q1gw/Jizo.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Jizo.png]" class="mycode_img" /></a></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No voy a firmar a ningún ser humano, señor </span>-dije, retrocediendo un pequeño paso para recuperar algo de espacio personal- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Y he decidido retirarme de los escenarios, ¿no lee el periódico?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Lo vi, lo vi, triste noticia</span> -si no fuese porque lo tenía frente a mí, nunca me habría creído que un señor como aquel, dueño de una taberna, llorase la retirada de un artista como yo- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Pero entonces, ¿qué haces aquí?</span> -me agarró del brazo y me llevó hasta una silla, en la que me sentó de un empujón. Se retiró a la parte trasera de la barra y los pocos segundos volvió con dos vasos y una botella de licor de lagarto- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Cuéntame, cuéntame</span> – comenzó a llenar los vasos mientras me observaba, ojiplático. Tal vez por eso no se percató de que la lagartija había caído en su vaso.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Si bueno, ya sabe, demasiada…</span> -comenzó a beber y yo tenía la esperanza de que se percatase del intruso en su bebida. Intenté hacer algún gesto para advertirle, pero era como enseñar matemáticas a un perro-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">… atención</span> -se la tragó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Uh, qué fuerte está esto, a saber cuánto tiempo lleva ahí esa botella</span> -el señor se rascaba la garganta – <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Voy a por agua, sigue hablando </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span>En cuanto se dio la vuelta, lancé el contenido de mi vaso por encima del hombro, empapando una de las sillas tras de mí. Cuando volvió el tabernero, miró mi vaso con orgullo. - <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Vaya, vaya, sí que te ha gustado.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Una verdadera experiencia para el paladar, en fin</span> -carraspeé con la intención de reorientar aquella conversación sin sentido- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Quería vivir una temporada lejos de la humanidad, por así decirlo, y buscaba un sitio donde resguardarme.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> ¡Aquí, aquí!</span> -su exaltación hizo que brincase sobre la silla- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras, ¡y gratis! Como mucho alguna cancioncilla para animar el ambiente, ¿qué te parece?</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Quería olvidarme durante un tiempo de los escenarios y de las actuaciones, pero la oferta era tentadora. En mi retirada, me había llevado unos pocos ahorros para que el nuevo inicio fuese un poco más fácil, pero no podía abusar de mi ahora estrecho presupuesto. Igualmente, seguía siendo un artista, pero con otras pretensiones más que la fama y la atención, por lo que cantar no me suponía un problema si no hacía que el público volviese a saber de mi existencia.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Acepto.</span></div>
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Unos días después</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align">
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mi habitación no era gran cosa, pero poseía lo mínimo necesario para vivir: una cama, un pequeño baúl para mis pertenencias y un escritorio con una lámpara cuya bombilla suplicaba clemencia. El baño debía ser compartido con otros huéspedes, pero al contrario de lo que se pudiese pensar, no era una persona escrupulosa; eso que se llevaban, admirar a tal belleza en todo su esplendor, tal y como llegué al mundo. Aquellos primeros días me había recluido en la taberna para organizar ciertos asuntos pendientes y llamar a Frank.</div>
</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Pero dime al menos donde estás, ¿estás bien?</span> -angustiado, el representante se aferraba al den den mushi como si la vida le fuese en ello- <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡La que me has montado!</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Estoy bien, estoy bien.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En cierto sentido, era gracioso como Frank se mostraba más preocupado por mí (o por lo mucho que le llenaba el bolsillo) que mis padres:</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">Cariño, hemos leído el artículo de la revista</span> -contestó mi madre, con su habitual tono de actriz encantadora, cuando la llamé días antes- <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">Si pasas por el West Blue avísanos, besitos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">En la vida hay que explorar nuevas metas, hijo</span> -replicó mi padre con inusitada tranquilidad, como si le hubiese dicho que no quedaba pan en la tienda- <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Pero no te drogues demasiado.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Cómo que demasiado?</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No podía quejarme de los padres que me habían tocado, aunque a veces me resultaba irreal su ilimitada indulgencia; a veces sentía que el padre era yo. Con todos esos asuntos en relativo orden, pude disfrutar de un par de días de exploración. Mi nombre había sido uno de los más sonados de los últimos años, pero la gente de aquí por lo general vivía ajena al bullicio externo a la isla y, por ende, a mí. Me gustaba ser fiel a mi estilo y forma de expresar mi cuerpo, pero si quería pasar desapercibido tenía que hacer ciertos sacrificios, como llevar calzado plano. Ahora, vestía un yukata sencillo y liso de color verde menta, obi morado y sandalias de madera tradicionales. El único elemento que mantenía de mi vida anterior era la diadema de rombos, insignia de mi identidad y un bonito recuerdo de una amiga del pasado.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Un santuario?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Sí, a las afueras de la villa. Muchos dojos de la zona lo emplean para pruebas o rituales</span> -me comentó el tabernero, Jizo, mientras comíamos un generoso plato de ramen vaporoso- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Lo más común aquí son las escuelas centradas en la esgrima, pero también existen algunas para aprender a combatir cuerpo a cuerpo.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aunque no fuese mi principal meta, ser fuerte era un requisito indispensable para poder viajar tranquilamente por el mundo, y más si estaba solo. Era capaz de defenderme gracias a las lecciones que recibí de Caroline en el pasado, pero era consciente de que solo había arañado la superficie de mi potencial. Poseía un buen físico, nociones básicas de combate cuerpo a cuerpo y una gran predisposición, ¿por qué no intentarlo?, ¿por qué no entrenar durante mi estancia para ser más fuerte, más ágil, más todo? ¿Por qué no ser mejor?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Dime cómo llegar hasta allí.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Hace aproximadamente un año</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Acostumbrado a los camerinos, a las enormes maletas de vestuario, a la gente, al ruido. En mi mente podía leer los titulares:</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">“Famoso a la fuga: ¡Aspros! La prometedora estrella en paradero desconocido. Confirmada su bajada de los escenarios, huida de los focos”</span></span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Pero la fama era efímera y sabía que, en poco tiempo, una nueva estrella aparecería en el cielo, captando de nuevo la atención del caprichoso público. Y junto con él, algún tiburón, también llamado manager, que oliese su sangre fresca y pretendiese exprimírsela hasta la última gota. Mantuve una buena relación con el mío, Frank, pero su enfado y decepción tras mi huida serían sofocados rápidamente por un nuevo talento que extirpar de algún iluso.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Aunque deberá llenar unos zapatos muy grandes.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Y hablando de zapatos, aquellas plataformas, por muy bonitas que fuesen, no eran el calzado indicado para iniciar una nueva vida. En el extremo más oriental del East Blue, un pequeño navío mercante me había llevado hasta las costas de la isla Isshin, en un intento de alejarme una buena temporada del ojo público. - <span style="color: #E8C500;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tu cara me suena chaval, ¿dónde te he visto?</span></span> -inquirió uno de los marineros del mercante de metal. Pretendía esquivar ese tipo de preguntas manteniendo silencio o rehuyéndolas con otros comentarios. Me escurrí como pude de la embarcación y me adentré en la isla, camino a la villa Shimotsuki. Había viajado muchísimo durante mis años de gira, pero aquel era uno de los pocos lugares a los que no había ido; eso significaba que las probabilidades de que alguien me conociese allí eran nulas. En la villa abundaban los vastos campos de cultivo, las casas de piedra y madera, los tejados de paja y teja. No se apreciaba una gran actividad en sus calles, a pesar de que era casi mediodía.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Buenos días, ¿por casualidad podrí…</span> -me detuve en el umbral de la puerta de la primera taberna que me encontré en el camino. Pretendía comer allí y, si era posible, encontrar información sobre algún sitio donde poder hospedarme. En su lugar, me topé con una tasca en la que un pequeño y solitario mesero limpiaba anodino un vaso de cristal. Hasta ahí, todo era normal. La discrepancia residía en el enorme póster colgado a su espalda, a la vista de todo el local, que mostraba una colosal imagen de mi cara – <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Esto…ya me ib…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">¡ERES TÚ, AL FIN!</span> -de la emoción, el pequeño señor lanzó el vaso al suelo y saltó la barra cual gacela para plantarse delante de mí. De cerca, era aún más bajito, puesto que no alcanzaba ni la altura de mi cintura- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Llevaba años esperando a que tu gira llegase hasta nuestra humilde villa, ¡pero ya estás aquí! Por favor, fírmame un autógrafo, ¡fírmame la cara! ¡Y la de mi mujer!</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #17b529;" class="mycode_color"><a href="https://imgbb.com/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><img src="https://i.ibb.co/9Y8Q1gw/Jizo.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Jizo.png]" class="mycode_img" /></a></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No voy a firmar a ningún ser humano, señor </span>-dije, retrocediendo un pequeño paso para recuperar algo de espacio personal- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Y he decidido retirarme de los escenarios, ¿no lee el periódico?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Lo vi, lo vi, triste noticia</span> -si no fuese porque lo tenía frente a mí, nunca me habría creído que un señor como aquel, dueño de una taberna, llorase la retirada de un artista como yo- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Pero entonces, ¿qué haces aquí?</span> -me agarró del brazo y me llevó hasta una silla, en la que me sentó de un empujón. Se retiró a la parte trasera de la barra y los pocos segundos volvió con dos vasos y una botella de licor de lagarto- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Cuéntame, cuéntame</span> – comenzó a llenar los vasos mientras me observaba, ojiplático. Tal vez por eso no se percató de que la lagartija había caído en su vaso.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Si bueno, ya sabe, demasiada…</span> -comenzó a beber y yo tenía la esperanza de que se percatase del intruso en su bebida. Intenté hacer algún gesto para advertirle, pero era como enseñar matemáticas a un perro-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">… atención</span> -se la tragó.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Uh, qué fuerte está esto, a saber cuánto tiempo lleva ahí esa botella</span> -el señor se rascaba la garganta – <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Voy a por agua, sigue hablando </span><span style="color: #000000;" class="mycode_color">-</span>En cuanto se dio la vuelta, lancé el contenido de mi vaso por encima del hombro, empapando una de las sillas tras de mí. Cuando volvió el tabernero, miró mi vaso con orgullo. - <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Vaya, vaya, sí que te ha gustado.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Una verdadera experiencia para el paladar, en fin</span> -carraspeé con la intención de reorientar aquella conversación sin sentido- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Quería vivir una temporada lejos de la humanidad, por así decirlo, y buscaba un sitio donde resguardarme.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="color: #17b529;" class="mycode_color"> ¡Aquí, aquí!</span> -su exaltación hizo que brincase sobre la silla- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras, ¡y gratis! Como mucho alguna cancioncilla para animar el ambiente, ¿qué te parece?</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Quería olvidarme durante un tiempo de los escenarios y de las actuaciones, pero la oferta era tentadora. En mi retirada, me había llevado unos pocos ahorros para que el nuevo inicio fuese un poco más fácil, pero no podía abusar de mi ahora estrecho presupuesto. Igualmente, seguía siendo un artista, pero con otras pretensiones más que la fama y la atención, por lo que cantar no me suponía un problema si no hacía que el público volviese a saber de mi existencia.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Acepto.</span></div>
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<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Unos días después</span></span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Mi habitación no era gran cosa, pero poseía lo mínimo necesario para vivir: una cama, un pequeño baúl para mis pertenencias y un escritorio con una lámpara cuya bombilla suplicaba clemencia. El baño debía ser compartido con otros huéspedes, pero al contrario de lo que se pudiese pensar, no era una persona escrupulosa; eso que se llevaban, admirar a tal belleza en todo su esplendor, tal y como llegué al mundo. Aquellos primeros días me había recluido en la taberna para organizar ciertos asuntos pendientes y llamar a Frank.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">Pero dime al menos donde estás, ¿estás bien?</span> -angustiado, el representante se aferraba al den den mushi como si la vida le fuese en ello- <span style="color: #e86e04;" class="mycode_color">¡La que me has montado!</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Estoy bien, estoy bien.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">En cierto sentido, era gracioso como Frank se mostraba más preocupado por mí (o por lo mucho que le llenaba el bolsillo) que mis padres:</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">Cariño, hemos leído el artículo de la revista</span> -contestó mi madre, con su habitual tono de actriz encantadora, cuando la llamé días antes- <span style="color: #ff56ff;" class="mycode_color">Si pasas por el West Blue avísanos, besitos.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">En la vida hay que explorar nuevas metas, hijo</span> -replicó mi padre con inusitada tranquilidad, como si le hubiese dicho que no quedaba pan en la tienda- <span style="color: #44b8ff;" class="mycode_color">Pero no te drogues demasiado.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Cómo que demasiado?</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No podía quejarme de los padres que me habían tocado, aunque a veces me resultaba irreal su ilimitada indulgencia; a veces sentía que el padre era yo. Con todos esos asuntos en relativo orden, pude disfrutar de un par de días de exploración. Mi nombre había sido uno de los más sonados de los últimos años, pero la gente de aquí por lo general vivía ajena al bullicio externo a la isla y, por ende, a mí. Me gustaba ser fiel a mi estilo y forma de expresar mi cuerpo, pero si quería pasar desapercibido tenía que hacer ciertos sacrificios, como llevar calzado plano. Ahora, vestía un yukata sencillo y liso de color verde menta, obi morado y sandalias de madera tradicionales. El único elemento que mantenía de mi vida anterior era la diadema de rombos, insignia de mi identidad y un bonito recuerdo de una amiga del pasado.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Un santuario?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Sí, a las afueras de la villa. Muchos dojos de la zona lo emplean para pruebas o rituales</span> -me comentó el tabernero, Jizo, mientras comíamos un generoso plato de ramen vaporoso- <span style="color: #17b529;" class="mycode_color">Lo más común aquí son las escuelas centradas en la esgrima, pero también existen algunas para aprender a combatir cuerpo a cuerpo.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Aunque no fuese mi principal meta, ser fuerte era un requisito indispensable para poder viajar tranquilamente por el mundo, y más si estaba solo. Era capaz de defenderme gracias a las lecciones que recibí de Caroline en el pasado, pero era consciente de que solo había arañado la superficie de mi potencial. Poseía un buen físico, nociones básicas de combate cuerpo a cuerpo y una gran predisposición, ¿por qué no intentarlo?, ¿por qué no entrenar durante mi estancia para ser más fuerte, más ágil, más todo? ¿Por qué no ser mejor?</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Dime cómo llegar hasta allí.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] El peso que cargas]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=166</link>
			<pubDate>Thu, 17 Aug 2023 06:07:24 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=55">Taka</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=166</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">La primera vez que estaba en alta mar. El olor a sal, el vaivén de la cubierta, los gritos de los marineros gestionando cada detalle del barco para ajustarse a la mar... Desde luego, una primera experiencia de navegación increíble.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Increíblemente desastrosa. Por alguna razón, no paraba de sentirme asqueado, fuera de mis sentidos y torpe. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Los hombres dicen que es normal que en barco los neófitos se mareen, pero esto es por demás.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Por suerte, pisé tierra firme en una isla donde íbamos a abastecernos, isla Isshin. Los marineros me aconsejaron acercarme a Villa Shimotsuki, que pese a ser una villa de herreros, debía haber algún sitio para conseguir comida y bebida para el viaje.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">La aldea era absurdamente pobre. Sus casas se veían humildes pero bien construidas, y las pocas personas que vi, vestían prendas tradicionales japonesas como hakamas y gi, como yo acostumbraba, y zõri en sus pies.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">En unos momentos llegué a una edificación algo mayor que las demás. Resaltaba en la aldea por encima de las otras. Pensé que podía ser un mercado o un ayuntamiento donde preguntar, sin embargo, me quedé en la puerta, que en realidad era un portón enorme abierto, donde una decena de niños practicaban con un palo de madera como si fuera una espada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Los muchachos se movían al son de la voz de un hombre, que marcaba los movimientos con tal magnitud de voz que podía escucharlo desde fuera.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">- ¡Ichi !Ni¡ !San¡ !Shi! - </span></span>Su voz retumbaba incluso en la calle principal mientras los niños se movían al unísono hacia adelante y hacia atrás, golpeando de manera vertical con el palo.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">En ese momento, mientras me abstraía maravillado de la sincronía de los chicos, sentí como una espada de madera se ubicaba lentamente sobre mi nuez, amenazando si me movía. Giré ligeramente la cabeza para observar a su portador, un hombre calvo a excepción de una pequeña coleta tras su cabeza que me miraba con gesto serio.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Sería adecuado que no te movieras, ladrón. -</span></span> sentenció serio.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- ¿Ladrón? Acabo de llegar a la isla, ni siquiera sabría ni dónde robar. -</span></span> respondí asombrado.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- No intentes engañarme. La descripción es clara. Fuerte y grande, más que un hombre promedio. -</span></span> dijo escudriñándome de arriba a abajo - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">Eres el ladrón que lleva quitando comida a la aldea 2 meses. Como guardia de la ciudad, no te permitiré coger nada más.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">No cabía en mí de asombro. Intenté levantar las manos lentamente para que viera que mis intenciones no son agresivas y de repente, escuchamos un grito ahogado y otro de un niño alejado. El guardia miró bruscamente y abandonó su idea, saliendo a correr sin soltar su espada de madera. No sabía por qué, pero, creí que debía acompañarle.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El hombre era extremadamente rápido, se deshizo de mí y solo pude seguir los gritos. Cuando llegué a la última esquina, me quedé observando. Un hombre enorme de unos 3 metros, fuerte, de complexión ruda, estaba golpeando a mi "captor" contra el suelo, sin poder defenderse mientras agarraba a un niño por todo el torso que intentaba golpearlo con uno de los palos de entrenamiento, ya que tenía ambos brazos libres.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">No tuve que debatir. Salí de mi escondite y encaré al agresor. Que me miró y amenazó con violencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">- ¡Si te acercas, lo aplasto contra el suelo! -</span></span> exclamó el bandido.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Miré en guardia al hombre. Su mirada denotaba seguridad y maldad. Estaba seguro de que el chico iba a morir si daba un paso en falso. No sabía qué hacer, yo no estaba preparado para esto. Pero, sabía que tenía que hacer algo, no podía dejarlo a su suerte. El muchacho, sin embargo, se veía lleno de valor y todavía intentaba buscar un hueco. Cuando el hombre lo acercó a su cara ligeramente, el chico lanzó una estocada al ojo de su captor.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Esto causó que el bandido, por mera cuestión instintiva, soltara al niño y llevara ambas manos a su cara para tapar su ojo. Una reacción humana que, le iba a costar caro. Automáticamente, eché a correr hacia él, que seguía tambaleándose y posicionando mi pie izquierdo frente a él, cargué un golpe de puño con mi derecha que aterrizó directo al estómago del hombre. </span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El impacto fue tal que el bandido cayó de rodillas, vomitando y sin apenas poder respirar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Acto seguido, media villa acudió a la pelea, encontrando al bandido derrotado en el suelo. Tras llevárselo y atender al guardia, éste volvió a dirigirse a mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Me equivoqué contigo. -</span></span> dijo mientras otros hombres se congregaban a su lado - Dime, ¿qué buscabas en la aldea? ¿Cómo podemos pagarte?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- Solo necesito comida. Viajo buscando a unos piratas y solo hemos parado aquí a buscar provisiones. -</span></span> Expliqué.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Podemos arreglarlo. -</span></span> dijo mirando y asintiendo a sus acompañantes, que se marcharon rápidamente. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Te llevaremos suministros para tu viaje al puerto donde hayas desembarcado. - </span></span>continuó.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Asentí con una ligera reverencia de hombros y me dispuse a marchar. Pasando al lado del muchacho que con tanto valor hizo frente al ladrón, solo pude pensar en qué tipo de vivencias debió tener, que entrenamiento y que disciplina le llevó a hacer frente a tal monstruo. Que fuerza de voluntad, más allá de la física.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Al final, todo se trata del peso que cargas. Eso es lo que te curte. Eso es lo que te empuja.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">La primera vez que estaba en alta mar. El olor a sal, el vaivén de la cubierta, los gritos de los marineros gestionando cada detalle del barco para ajustarse a la mar... Desde luego, una primera experiencia de navegación increíble.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Increíblemente desastrosa. Por alguna razón, no paraba de sentirme asqueado, fuera de mis sentidos y torpe. </span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Los hombres dicen que es normal que en barco los neófitos se mareen, pero esto es por demás.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Por suerte, pisé tierra firme en una isla donde íbamos a abastecernos, isla Isshin. Los marineros me aconsejaron acercarme a Villa Shimotsuki, que pese a ser una villa de herreros, debía haber algún sitio para conseguir comida y bebida para el viaje.</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">La aldea era absurdamente pobre. Sus casas se veían humildes pero bien construidas, y las pocas personas que vi, vestían prendas tradicionales japonesas como hakamas y gi, como yo acostumbraba, y zõri en sus pies.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">En unos momentos llegué a una edificación algo mayor que las demás. Resaltaba en la aldea por encima de las otras. Pensé que podía ser un mercado o un ayuntamiento donde preguntar, sin embargo, me quedé en la puerta, que en realidad era un portón enorme abierto, donde una decena de niños practicaban con un palo de madera como si fuera una espada.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Los muchachos se movían al son de la voz de un hombre, que marcaba los movimientos con tal magnitud de voz que podía escucharlo desde fuera.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff30dc;" class="mycode_color">- ¡Ichi !Ni¡ !San¡ !Shi! - </span></span>Su voz retumbaba incluso en la calle principal mientras los niños se movían al unísono hacia adelante y hacia atrás, golpeando de manera vertical con el palo.</span></div>
<hr class="mycode_hr" />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">En ese momento, mientras me abstraía maravillado de la sincronía de los chicos, sentí como una espada de madera se ubicaba lentamente sobre mi nuez, amenazando si me movía. Giré ligeramente la cabeza para observar a su portador, un hombre calvo a excepción de una pequeña coleta tras su cabeza que me miraba con gesto serio.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Sería adecuado que no te movieras, ladrón. -</span></span> sentenció serio.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- ¿Ladrón? Acabo de llegar a la isla, ni siquiera sabría ni dónde robar. -</span></span> respondí asombrado.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- No intentes engañarme. La descripción es clara. Fuerte y grande, más que un hombre promedio. -</span></span> dijo escudriñándome de arriba a abajo - <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">Eres el ladrón que lleva quitando comida a la aldea 2 meses. Como guardia de la ciudad, no te permitiré coger nada más.</span></span></span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">No cabía en mí de asombro. Intenté levantar las manos lentamente para que viera que mis intenciones no son agresivas y de repente, escuchamos un grito ahogado y otro de un niño alejado. El guardia miró bruscamente y abandonó su idea, saliendo a correr sin soltar su espada de madera. No sabía por qué, pero, creí que debía acompañarle.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El hombre era extremadamente rápido, se deshizo de mí y solo pude seguir los gritos. Cuando llegué a la última esquina, me quedé observando. Un hombre enorme de unos 3 metros, fuerte, de complexión ruda, estaba golpeando a mi "captor" contra el suelo, sin poder defenderse mientras agarraba a un niño por todo el torso que intentaba golpearlo con uno de los palos de entrenamiento, ya que tenía ambos brazos libres.</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">No tuve que debatir. Salí de mi escondite y encaré al agresor. Que me miró y amenazó con violencia.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #ff4136;" class="mycode_color">- ¡Si te acercas, lo aplasto contra el suelo! -</span></span> exclamó el bandido.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Miré en guardia al hombre. Su mirada denotaba seguridad y maldad. Estaba seguro de que el chico iba a morir si daba un paso en falso. No sabía qué hacer, yo no estaba preparado para esto. Pero, sabía que tenía que hacer algo, no podía dejarlo a su suerte. El muchacho, sin embargo, se veía lleno de valor y todavía intentaba buscar un hueco. Cuando el hombre lo acercó a su cara ligeramente, el chico lanzó una estocada al ojo de su captor.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Esto causó que el bandido, por mera cuestión instintiva, soltara al niño y llevara ambas manos a su cara para tapar su ojo. Una reacción humana que, le iba a costar caro. Automáticamente, eché a correr hacia él, que seguía tambaleándose y posicionando mi pie izquierdo frente a él, cargué un golpe de puño con mi derecha que aterrizó directo al estómago del hombre. </span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">El impacto fue tal que el bandido cayó de rodillas, vomitando y sin apenas poder respirar.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Acto seguido, media villa acudió a la pelea, encontrando al bandido derrotado en el suelo. Tras llevárselo y atender al guardia, éste volvió a dirigirse a mí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Me equivoqué contigo. -</span></span> dijo mientras otros hombres se congregaban a su lado - Dime, ¿qué buscabas en la aldea? ¿Cómo podemos pagarte?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- Solo necesito comida. Viajo buscando a unos piratas y solo hemos parado aquí a buscar provisiones. -</span></span> Expliqué.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Podemos arreglarlo. -</span></span> dijo mirando y asintiendo a sus acompañantes, que se marcharon rápidamente. <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #fffa1e;" class="mycode_color">- Te llevaremos suministros para tu viaje al puerto donde hayas desembarcado. - </span></span>continuó.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Asentí con una ligera reverencia de hombros y me dispuse a marchar. Pasando al lado del muchacho que con tanto valor hizo frente al ladrón, solo pude pensar en qué tipo de vivencias debió tener, que entrenamiento y que disciplina le llevó a hacer frente a tal monstruo. Que fuerza de voluntad, más allá de la física.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-family: Verdana;" class="mycode_font">Al final, todo se trata del peso que cargas. Eso es lo que te curte. Eso es lo que te empuja.</span></div>]]></content:encoded>
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