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		<title><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - Santuario Ryuma]]></title>
		<link>https://nakamanomi.com/</link>
		<description><![CDATA[Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece - https://nakamanomi.com]]></description>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 08:03:26 +0000</pubDate>
		<generator>MyBB</generator>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] Dragones y demonios]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=236</link>
			<pubDate>Sun, 03 Sep 2023 15:15:22 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=55">Taka</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=236</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La suerte no se olvida.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Eso leí en algún sitio, aunque ahora no recuerdo bien donde.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo que sí tenía claro es que la suerte se busca, y que a veces está en los sitios más inesperados. Tras mi entrenamiento en el bosque de bambú de la Villa Shimotsuki, decidí pasear sin mucho rumbo por el área hasta que mis provisiones fueran entregadas en el lugar de partida para mi nuevo destino. Había sido capaz de recordar cosas que sabía que, en el fondo, me harían más fuerte si las mantenía presentes, pero… no hay mares en calma para siempre.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Según avanzaba a paso lento por el camino de tierra a medio empedrar que salía de la Villa, mis pensamientos divagaban entre una línea. De un lado, intentaba controlar mis emociones, ser estoico y pragmático, y de otro lado, no podía evitar recordar la muerte de mi madre. El momento en el que crucé la puerta de casa para encontrar su cuerpo aún cálido en el suelo de mi hogar. La rabia me hacía hervir la sangre. Y cuanto más se repetía la palabra “madre” en mi mente, más se acercaba su contraparte: “padre”. ¿Dónde demonios estabas? ¿Por qué no estuviste para protegerla? ¿Acaso no la amabas?… Mi corazón bombeaba con furia sangre a todas direcciones y sentía una presión ineludible en el pecho.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin embargo, la línea que separa estos pensamientos del control es fina, y tan pronto volaba hacia el terreno de la locura, volvía a mis cabales. Entre idas y venidas, mis pies me llevaron, sin darme cuenta, a un santuario. No conocía el lugar, pero debía ser un sitio importante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El camino se tornó en subida de escaleras empedradas muy larga, que discurría a lo largo de una loma, atravesando cinco puertas torii, características de los templos. De ellas colgaban amuletos que ondeaban con el leve viento de la zona, generando una sensación de paz increíble. Paré unos segundos a contemplar la escena, recargando mis energías con la tranquilizadora vista.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- Hace demasiado que no medito… -</span></span> pensé, mientras comenzaba a andar lento las escaleras de camino al pequeño templo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los pilares de las puertas torii estaban decoradas con incrustaciones y grabados de dragones y todos ellos apuntaban al templo. Una vez a los pies del templo, un pequeño espacio para dejar el calzado, un escalón y la pequeña tarima eran lo único alrededor del altar que rezaba a un nombre: Ryuma. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No lo conocía. Quizás fuera un guerrero de antaño, antepasado de los habitantes de la villa. Para mí era imposible entrar por mi tamaño, pero, desde fuera, me arrodillé. Primero mi pierna izquierda al suelo, luego la derecha y, sobreponiendo el dedo gordo del pie izquierdo sobre el derecho, reposé mi cadera sobre los talones y mis manos cerca de la cadera. Seiza. Tal y como mi maestro me enseñó. No pienso tanto en él como debería. De hecho… no llegué a despedirme de él. Aunque si nos conocemos tanto como creo, sabrá a dónde fui.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cerré los ojos y respiré profundo. Pasé largo rato meditando, apartando los pensamientos según aparecían. En mi experiencia, no es tan importante dejar la mente en blanco, sino aprender a apartar poco a poco los pensamientos para que no entren en la burbuja de tu espacio mental. Por alguna razón, durante este tramo de tiempo meditando frente al santuario de aquel guerrero, los sentimientos que antes me acosaban se volvían nimios y livianos. Quizá la influencia marcial de aquel nombre las apaciguaba. Quizás debía buscar eso.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras un rato ahí, exhalé profundo y abriendo los ojos, coloqué mis manos en el suelo. Izquierda y derecha, en posición de triángulo, para saludar acercando mi frente a ellas. Tras eso las recogí en orden inverso y me levanté de la misma forma, invirtiendo el orden de mis piernas. Una vez de pie, junté mis talones y apuntando con mis pies hacia afuera, ubiqué mis manos en las caderas y flexioné desde la misma para saludar de nuevo y girar para marchar del lugar hacia el puerto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- Gracias, Ryuma. Lamento desconocer tu historia, pero prometo conocerla algún día, así como me ayudaste a comprender la mía. - </span></span>Sentencié mientras bajaba los escalones con, por suerte, menos peso del que subí.</div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">La suerte no se olvida.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Eso leí en algún sitio, aunque ahora no recuerdo bien donde.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Lo que sí tenía claro es que la suerte se busca, y que a veces está en los sitios más inesperados. Tras mi entrenamiento en el bosque de bambú de la Villa Shimotsuki, decidí pasear sin mucho rumbo por el área hasta que mis provisiones fueran entregadas en el lugar de partida para mi nuevo destino. Había sido capaz de recordar cosas que sabía que, en el fondo, me harían más fuerte si las mantenía presentes, pero… no hay mares en calma para siempre.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Según avanzaba a paso lento por el camino de tierra a medio empedrar que salía de la Villa, mis pensamientos divagaban entre una línea. De un lado, intentaba controlar mis emociones, ser estoico y pragmático, y de otro lado, no podía evitar recordar la muerte de mi madre. El momento en el que crucé la puerta de casa para encontrar su cuerpo aún cálido en el suelo de mi hogar. La rabia me hacía hervir la sangre. Y cuanto más se repetía la palabra “madre” en mi mente, más se acercaba su contraparte: “padre”. ¿Dónde demonios estabas? ¿Por qué no estuviste para protegerla? ¿Acaso no la amabas?… Mi corazón bombeaba con furia sangre a todas direcciones y sentía una presión ineludible en el pecho.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Sin embargo, la línea que separa estos pensamientos del control es fina, y tan pronto volaba hacia el terreno de la locura, volvía a mis cabales. Entre idas y venidas, mis pies me llevaron, sin darme cuenta, a un santuario. No conocía el lugar, pero debía ser un sitio importante.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El camino se tornó en subida de escaleras empedradas muy larga, que discurría a lo largo de una loma, atravesando cinco puertas torii, características de los templos. De ellas colgaban amuletos que ondeaban con el leve viento de la zona, generando una sensación de paz increíble. Paré unos segundos a contemplar la escena, recargando mis energías con la tranquilizadora vista.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- Hace demasiado que no medito… -</span></span> pensé, mientras comenzaba a andar lento las escaleras de camino al pequeño templo.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los pilares de las puertas torii estaban decoradas con incrustaciones y grabados de dragones y todos ellos apuntaban al templo. Una vez a los pies del templo, un pequeño espacio para dejar el calzado, un escalón y la pequeña tarima eran lo único alrededor del altar que rezaba a un nombre: Ryuma. </div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No lo conocía. Quizás fuera un guerrero de antaño, antepasado de los habitantes de la villa. Para mí era imposible entrar por mi tamaño, pero, desde fuera, me arrodillé. Primero mi pierna izquierda al suelo, luego la derecha y, sobreponiendo el dedo gordo del pie izquierdo sobre el derecho, reposé mi cadera sobre los talones y mis manos cerca de la cadera. Seiza. Tal y como mi maestro me enseñó. No pienso tanto en él como debería. De hecho… no llegué a despedirme de él. Aunque si nos conocemos tanto como creo, sabrá a dónde fui.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cerré los ojos y respiré profundo. Pasé largo rato meditando, apartando los pensamientos según aparecían. En mi experiencia, no es tan importante dejar la mente en blanco, sino aprender a apartar poco a poco los pensamientos para que no entren en la burbuja de tu espacio mental. Por alguna razón, durante este tramo de tiempo meditando frente al santuario de aquel guerrero, los sentimientos que antes me acosaban se volvían nimios y livianos. Quizá la influencia marcial de aquel nombre las apaciguaba. Quizás debía buscar eso.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras un rato ahí, exhalé profundo y abriendo los ojos, coloqué mis manos en el suelo. Izquierda y derecha, en posición de triángulo, para saludar acercando mi frente a ellas. Tras eso las recogí en orden inverso y me levanté de la misma forma, invirtiendo el orden de mis piernas. Una vez de pie, junté mis talones y apuntando con mis pies hacia afuera, ubiqué mis manos en las caderas y flexioné desde la misma para saludar de nuevo y girar para marchar del lugar hacia el puerto.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align"> <span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="color: #0074d9;" class="mycode_color">- Gracias, Ryuma. Lamento desconocer tu historia, pero prometo conocerla algún día, así como me ayudaste a comprender la mía. - </span></span>Sentencié mientras bajaba los escalones con, por suerte, menos peso del que subí.</div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] Del cielo al suelo [Parte 3]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=207</link>
			<pubDate>Fri, 25 Aug 2023 14:34:24 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=59">Aspros</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=207</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Días atrás</span></span></span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">De nuevo, me encontraba sentado en aquel estrecho escritorio de la taberna. Me había habituado a él, al igual que me había acostumbrado a los entrenamientos en el santuario, a ese futon rígido, a esa pluma medio seca. Sentía que había crecido mucho en aquel lugar y que las aguas de mi fama por fin habían logrado calmarse un poco, a pesar de las diversas actuaciones realizadas en la taberna a cambio de mi estancia gratuita, pero empezaba a considerar que era el momento de partir. El tiempo pasaba y, a pesar de ser más fuerte, necesitaba avanzar, sentir que hacía algo más “directo” para embarcarme en pos de mis sueños.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“El entrenamiento de ayer fue el último. Y no es porque ya no pueda aprender más, Kao siempre tiene un as bajo la manga con el que sorprenderme. No, me refiero a que es momento…”</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cerré el cuaderno. Todo el empeño puesto en aquellas hojas durante los largos meses en isla Isshin se había agotado; era el último día y la necesidad de relatar pequeñas andanzas ya no formaba parte de mí. A mi espalda reposaba el macuto con el que había llegado hace ya un año, conteniendo las escasas pertenencias con las que me permitía viajar. Cuanto más ligero fuese el equipaje, más fácil me resultaría moverme. El sol entraba a raudales por la ventana, y es que ese día había decidido no madrugar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Buenos días Aspros</span> -el habitual tono alegre de Jizo fue sustituido por un lamentable espectáculo sentimentaloide- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">No me puedo creer que sea el último día que nos vayamos a ver en el resto de lo que me queda de vida.</span></div>
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No exageres, alguna vez me dejaré caer por aquí.</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Eres prácticamente mi hijo, entiende mi dolor.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No lo soy</span> -corté.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Voy a morir de soledad.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">No lo harás.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nos miramos y tras un breve silencio, reímos. Demasiado dramático para mi gusto, pero debía reconocer que era un buen hombre que me había acogido en su taberna sin pedirme nada a cambio; bueno, unos cuantos espectáculos y merch firmado, pero aquello eran nimiedades. Isshin me había tratado bien y sus gentes eran personas tranquilas ajenas al trasiego, a la fama y a la exuberancia del mundo exterior. Dejé el macuto en uno de los ganchos metálicos de la pared de la entrada y me despedí rápidamente de Jizo, alegando que volvería tras acercarme al templo para hablar con Kao. Me resultaba extraño ascender por la empinada colina sin hacer algún tipo de acto que pusiese a prueba (y en peligro) mi integridad física. Como de costumbre, el monje se encontraba plantado delante de la estatua de buda del salón principal.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Espero que estés pidiendo por mí</span> -bromeé.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">No pensaba que te dejarías caer por aquí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No me iba a marchar sin despedirme, tengo modales.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Muy bien, muy bien</span> -el anciano dio media vuelta y me encaró- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Aún te queda mucho por aprender, pero es evidente que no eres la misma persona que llegó aquí hace un año. Han pasado muchas cosas, pero imagino que ahora tienes más claro qué hacer.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Sí </span>-mi mente, como si fuese una película, recreaba algunos de los momentos acaecidos durante mi estancia, como mis incontables peleas en el ring, los arduos entrenamientos en la mina o …</div>
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">¿Le buscarás?</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Claro que sí.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No me gustaban las despedidas, por lo que intentaba que fuesen rápidas y concisas. A mi espalda no solo dejaba el templo o la taberna, dejaba a gente que en poco tiempo se había vuelto importante para mí, pero no podía demostrar demasiado mis sentimientos: eso era de gente fea. Tal vez fuese un simple “adiós”, pero fue suficiente para que ambos, Kao y yo, nos despidiéramos con la seguridad de que todo iba a ir bien. De igual forma, de vuelta a la taberna, ocurrió con Jizo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Espero oír de ti.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Yo espero que no</span> -cuanto más me había alejado de la fama, más me había encontrado a mi mismo. Sí, claro que me encantaba ser reconocido, ser visto y admirado, ser un modelo, pero no quería que aquel monstruo me devorase.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Paso a paso, me alejaba de lo que había sido mi hogar durante un largo tiempo, pero me acercaba a un sueño. No tenía muy claro como proseguir, pero saltar al vacío a veces era la mejor solución. Había mantenido el contacto con mis padres y con mi manager, Frank, pero no quería depender de ellos para todo, ya era adulto. Me aproximé a una de las colinas colindantes a la costa y respiré profundamente. Sentía cómo el salitre inundaba mis pulmones y cómo el sol bañaba cada parte de mi piel. La gente parecía feliz inmersa en su cotidianidad, paseando por las calles, descargando mercancías de los barcos, y en parte les envidiaba por ello. Alcé la mano para retirar de mi hermoso rostro unas llamativas pero elegantes gafas de sol con montura felina y cristal oscuro, que plegué y coloqué en el cuello de mi camisa. Aquella mañana, al igual que la anterior y la anterior, me sentía divino, insuperable, una obra de arte.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Qué leches hago ahora.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-size: large;" class="mycode_size">Días atrás</span></span></span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">De nuevo, me encontraba sentado en aquel estrecho escritorio de la taberna. Me había habituado a él, al igual que me había acostumbrado a los entrenamientos en el santuario, a ese futon rígido, a esa pluma medio seca. Sentía que había crecido mucho en aquel lugar y que las aguas de mi fama por fin habían logrado calmarse un poco, a pesar de las diversas actuaciones realizadas en la taberna a cambio de mi estancia gratuita, pero empezaba a considerar que era el momento de partir. El tiempo pasaba y, a pesar de ser más fuerte, necesitaba avanzar, sentir que hacía algo más “directo” para embarcarme en pos de mis sueños.</div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="color: #e86e04;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">“El entrenamiento de ayer fue el último. Y no es porque ya no pueda aprender más, Kao siempre tiene un as bajo la manga con el que sorprenderme. No, me refiero a que es momento…”</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Cerré el cuaderno. Todo el empeño puesto en aquellas hojas durante los largos meses en isla Isshin se había agotado; era el último día y la necesidad de relatar pequeñas andanzas ya no formaba parte de mí. A mi espalda reposaba el macuto con el que había llegado hace ya un año, conteniendo las escasas pertenencias con las que me permitía viajar. Cuanto más ligero fuese el equipaje, más fácil me resultaría moverme. El sol entraba a raudales por la ventana, y es que ese día había decidido no madrugar.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Buenos días Aspros</span> -el habitual tono alegre de Jizo fue sustituido por un lamentable espectáculo sentimentaloide- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">No me puedo creer que sea el último día que nos vayamos a ver en el resto de lo que me queda de vida.</span></div>
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No exageres, alguna vez me dejaré caer por aquí.</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Eres prácticamente mi hijo, entiende mi dolor.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No lo soy</span> -corté.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Voy a morir de soledad.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">No lo harás.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Nos miramos y tras un breve silencio, reímos. Demasiado dramático para mi gusto, pero debía reconocer que era un buen hombre que me había acogido en su taberna sin pedirme nada a cambio; bueno, unos cuantos espectáculos y merch firmado, pero aquello eran nimiedades. Isshin me había tratado bien y sus gentes eran personas tranquilas ajenas al trasiego, a la fama y a la exuberancia del mundo exterior. Dejé el macuto en uno de los ganchos metálicos de la pared de la entrada y me despedí rápidamente de Jizo, alegando que volvería tras acercarme al templo para hablar con Kao. Me resultaba extraño ascender por la empinada colina sin hacer algún tipo de acto que pusiese a prueba (y en peligro) mi integridad física. Como de costumbre, el monje se encontraba plantado delante de la estatua de buda del salón principal.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Espero que estés pidiendo por mí</span> -bromeé.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">No pensaba que te dejarías caer por aquí.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">No me iba a marchar sin despedirme, tengo modales.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Muy bien, muy bien</span> -el anciano dio media vuelta y me encaró- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Aún te queda mucho por aprender, pero es evidente que no eres la misma persona que llegó aquí hace un año. Han pasado muchas cosas, pero imagino que ahora tienes más claro qué hacer.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Sí </span>-mi mente, como si fuese una película, recreaba algunos de los momentos acaecidos durante mi estancia, como mis incontables peleas en el ring, los arduos entrenamientos en la mina o …</div>
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">¿Le buscarás?</span><br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Claro que sí.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">No me gustaban las despedidas, por lo que intentaba que fuesen rápidas y concisas. A mi espalda no solo dejaba el templo o la taberna, dejaba a gente que en poco tiempo se había vuelto importante para mí, pero no podía demostrar demasiado mis sentimientos: eso era de gente fea. Tal vez fuese un simple “adiós”, pero fue suficiente para que ambos, Kao y yo, nos despidiéramos con la seguridad de que todo iba a ir bien. De igual forma, de vuelta a la taberna, ocurrió con Jizo.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Espero oír de ti.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Yo espero que no</span> -cuanto más me había alejado de la fama, más me había encontrado a mi mismo. Sí, claro que me encantaba ser reconocido, ser visto y admirado, ser un modelo, pero no quería que aquel monstruo me devorase.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Paso a paso, me alejaba de lo que había sido mi hogar durante un largo tiempo, pero me acercaba a un sueño. No tenía muy claro como proseguir, pero saltar al vacío a veces era la mejor solución. Había mantenido el contacto con mis padres y con mi manager, Frank, pero no quería depender de ellos para todo, ya era adulto. Me aproximé a una de las colinas colindantes a la costa y respiré profundamente. Sentía cómo el salitre inundaba mis pulmones y cómo el sol bañaba cada parte de mi piel. La gente parecía feliz inmersa en su cotidianidad, paseando por las calles, descargando mercancías de los barcos, y en parte les envidiaba por ello. Alcé la mano para retirar de mi hermoso rostro unas llamativas pero elegantes gafas de sol con montura felina y cristal oscuro, que plegué y coloqué en el cuello de mi camisa. Aquella mañana, al igual que la anterior y la anterior, me sentía divino, insuperable, una obra de arte.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Qué leches hago ahora.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] Del cielo al suelo [Parte 2]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=201</link>
			<pubDate>Wed, 23 Aug 2023 12:22:27 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=59">Aspros</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=201</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace aproximadamente 9 meses</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">"Habían pasado ya tres meses desde que comencé a entrenar en el templo. Las primeras semanas no fueron especialmente duras, teniendo en cuenta que la mayor parte del tiempo me lo tiraba limpiando los extensos suelos de madera del santuario o pasando el plumero a las numerosas estatuas de los diferentes salones. Entre dichas labores también se incluía el adecentar el ring de combate tras alguna exhibición o pelea. Y es que los participantes se tomaban muy en serio sus entrenamientos, llegando incluso a estar al borde de la muerte por no ver dañado su orgullo de guerrero. Por mi parte, era una persona pacifista que no gustaba de iniciar peleas sin sentido, pero no por ello cesaba mi intención de ser fuerte o de defenderme ante un ataque. A pesar de tenerme a mí mismo en alta estima y a mis capacidades, el monje Kao prefería reservar mis combates hasta que estuviese “correctamente preparado”, calificativo que no llegaba del todo a entender."</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los rayos del sol comenzaron a iluminar mi habitación. Apagué la vela que alumbraba el pequeño escritorio y me alcé de la quejosa silla. Acostumbraba a escribir un diario cada día al levantarme, antes de partir a otra sesión de entrenamiento, y los rayos de luz me indicaban que ya era hora de salir hacia allí. En el piso inferior, Jizo preparaba el desayuno para el resto de inquilinos de la taberna, que no eran demasiados, a decir verdad.<br />
<br />
- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">¡Que vaya bien, Aspros!</span> -el tabernero se volteó y miró asombrado en dirección a mis pies- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">¡Vaya, menudos …!</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡Gracias Jizo!</span> -interrumpí.<br />
<br />
No acostumbraba a desayunar, al menos que buscase echar la pota en los primeros minutos de entrenamiento matutino. Comencé a caminar por las solitarias calles del poblado hasta llegar al inicio de la pendiente cuya cumbre coronaba el santuario. El maestro Kao pretendía que cada día que ascendiese por aquella colina, lo hiciese de alguna forma que pusiese a prueba mi estado físico. Se me agotaban las ideas, puesto que ya lo había hecho yendo a espaldas, a la pata coja, de rodillas e incluso rodando, pero aquel día me desperté inspirado. Comencé el ascenso.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tal vez parezca que no estoy haciendo nada inusual para ir al templo</span></span> – hablé a la cámara invisible mientras caminaba erguido y con semblante de superioridad- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">pero llevar esto requiere de mucha práctica y estilo.</span></span> -hice señas a la cámara para que enfocase mis pies. Había abandonado la típica sandalia de madera que solía vestir y la había sustituido por unos preciosos tacones de aguja de 25 cm. Aquello era una locura digna de admirar. – <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Solo un necio no sabría apreciar el arte de llevar estos taconazos, jujujuju</span></span> -reí, tapando parcialmente mi boca con la mano y extendiendo el meñique de la misma.<br />
<br />
Tardé más de lo que quisiera reconocer en llegar al templo, pero lo logré. Tras atravesar el ring de batalla, ascendí por las escaleras de la entrada y me apoyé en el marco de la entrada principal. El maestro se encontraba plantado frente a la estatua de buda, a la que yo mismo había sacado brillo más veces de las que me había puesto rímel en mi vida. Rezaba.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Buenos días maestro</span> -dije, intentando controlar mi agitada respiración- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Qué le parece mi pequeña prueba personal de hoy?</span><br />
<br />
Kao se giró lentamente y me miró de arriba abajo, hasta llegar a mis preciosos tacones rojo fantasía. Su expresión no varió ni un ápice, por lo que deduje que le había dejado sin habla tal hazaña. - <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">No está mal… </span>-en un gesto elegante, se agarró la túnica que siempre portaba arrastrando y dejó al descubierto sus pies. Para mi colosal asombro, el viejo monje llevaba unos enormes y lustrosos tacones que, según podía calcular a simple vista, alcanzaban de sobra los 30 cm. -<span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"> … para un novato.</span><br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡¿QU…QUÉ?!</span> - ante tal sorpresa, retrocedí un par de pasos.<br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Vas por buen camino, Aspros, pero aún tienes mucho que aprender.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Pe, pero… ¿desde cuándo…?</span> -no podía controlar mi asombro. Para más inri, el anciano llevaba las uñas de los pies pintadas de rojo intenso, o eso intuía.<br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Los llevo puestos todos los días.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡¿TODOS LOS DÍAS?! Nunca he oído el ruido de sus tacones contra la madera del suelo, maestro.</span><br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Y ese será tu próximo reto</span> -extendió paulatinamente su mano, como si barriese el suelo con ella, y sonrió burlón- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Limpiarás el suelo, mas no quiero oír ni el aleteo de una mariposa mientras lo haces.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡S, SÍ!</span><br />
 <br />
<hr class="mycode_hr" />
<br />
 Tras 5 eternas horas, había logrado completar la tarea del maestro. Ahora me encontraba tirado bocarriba en el jardín trasero del santuario, absorto en el movimiento de las nubes, compañeras de un sol que poco a poco se alejaba del cenit. Limpiar el gran salón sin hacer ruido con los tacones había sido mucho más difícil de lo imaginado, puesto que suponía gran paciencia y un prolongado esfuerzo muscular de las piernas; notaba que me ardían, más que con ningún otro entrenamiento. A mi espalda, Kao se arrodilló sobre el tatami y permaneció en silencio por un largo rato.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Qué más debo hacer?</span><br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">¿Aún deseas hacer más cosas?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bueno…</span> -replanteé mi pregunta, puesto que no me encontraba en condiciones ni para volver a la taberna- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Mejor otro día.</span><br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Eso pensaba, jajaja</span> -era la primera vez en esos meses que escuchaba reír a Kao. Era muy serio y estirado, pero para nada mala persona. - <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Te preguntarás porqué un monje lleva tal calzado…</span><br />
-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> Y porqué se pinta las uñas</span> -añadí. Permanecía tumbado en la misma posición, como si le hablase al cielo.<br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">También, también. Digamos que es una antigua manía.</span><br />
<br />
Como un rayo, un pensamiento atravesó la oscuridad de mi mente. Me incorporé rápidamente y giré mi torso para encarar al monje, ahora con su vista puesta en mí. Le observé con duda y extrañeza, valorando si preguntarle aquello que saltaba por mi mente o dejarlo correr; no, debía…<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Kao… </span>-notaba mi boca seca- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Usted conoce a una tal Caroline?</span><br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Sí.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace aproximadamente 9 meses</span></span></span></div>
<div style="text-align: right;" class="mycode_align"> </div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #c14700;" class="mycode_color">"Habían pasado ya tres meses desde que comencé a entrenar en el templo. Las primeras semanas no fueron especialmente duras, teniendo en cuenta que la mayor parte del tiempo me lo tiraba limpiando los extensos suelos de madera del santuario o pasando el plumero a las numerosas estatuas de los diferentes salones. Entre dichas labores también se incluía el adecentar el ring de combate tras alguna exhibición o pelea. Y es que los participantes se tomaban muy en serio sus entrenamientos, llegando incluso a estar al borde de la muerte por no ver dañado su orgullo de guerrero. Por mi parte, era una persona pacifista que no gustaba de iniciar peleas sin sentido, pero no por ello cesaba mi intención de ser fuerte o de defenderme ante un ataque. A pesar de tenerme a mí mismo en alta estima y a mis capacidades, el monje Kao prefería reservar mis combates hasta que estuviese “correctamente preparado”, calificativo que no llegaba del todo a entender."</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Los rayos del sol comenzaron a iluminar mi habitación. Apagué la vela que alumbraba el pequeño escritorio y me alcé de la quejosa silla. Acostumbraba a escribir un diario cada día al levantarme, antes de partir a otra sesión de entrenamiento, y los rayos de luz me indicaban que ya era hora de salir hacia allí. En el piso inferior, Jizo preparaba el desayuno para el resto de inquilinos de la taberna, que no eran demasiados, a decir verdad.<br />
<br />
- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">¡Que vaya bien, Aspros!</span> -el tabernero se volteó y miró asombrado en dirección a mis pies- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">¡Vaya, menudos …!</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡Gracias Jizo!</span> -interrumpí.<br />
<br />
No acostumbraba a desayunar, al menos que buscase echar la pota en los primeros minutos de entrenamiento matutino. Comencé a caminar por las solitarias calles del poblado hasta llegar al inicio de la pendiente cuya cumbre coronaba el santuario. El maestro Kao pretendía que cada día que ascendiese por aquella colina, lo hiciese de alguna forma que pusiese a prueba mi estado físico. Se me agotaban las ideas, puesto que ya lo había hecho yendo a espaldas, a la pata coja, de rodillas e incluso rodando, pero aquel día me desperté inspirado. Comencé el ascenso.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Tal vez parezca que no estoy haciendo nada inusual para ir al templo</span></span> – hablé a la cámara invisible mientras caminaba erguido y con semblante de superioridad- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">pero llevar esto requiere de mucha práctica y estilo.</span></span> -hice señas a la cámara para que enfocase mis pies. Había abandonado la típica sandalia de madera que solía vestir y la había sustituido por unos preciosos tacones de aguja de 25 cm. Aquello era una locura digna de admirar. – <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Solo un necio no sabría apreciar el arte de llevar estos taconazos, jujujuju</span></span> -reí, tapando parcialmente mi boca con la mano y extendiendo el meñique de la misma.<br />
<br />
Tardé más de lo que quisiera reconocer en llegar al templo, pero lo logré. Tras atravesar el ring de batalla, ascendí por las escaleras de la entrada y me apoyé en el marco de la entrada principal. El maestro se encontraba plantado frente a la estatua de buda, a la que yo mismo había sacado brillo más veces de las que me había puesto rímel en mi vida. Rezaba.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Buenos días maestro</span> -dije, intentando controlar mi agitada respiración- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Qué le parece mi pequeña prueba personal de hoy?</span><br />
<br />
Kao se giró lentamente y me miró de arriba abajo, hasta llegar a mis preciosos tacones rojo fantasía. Su expresión no varió ni un ápice, por lo que deduje que le había dejado sin habla tal hazaña. - <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">No está mal… </span>-en un gesto elegante, se agarró la túnica que siempre portaba arrastrando y dejó al descubierto sus pies. Para mi colosal asombro, el viejo monje llevaba unos enormes y lustrosos tacones que, según podía calcular a simple vista, alcanzaban de sobra los 30 cm. -<span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"> … para un novato.</span><br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡¿QU…QUÉ?!</span> - ante tal sorpresa, retrocedí un par de pasos.<br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Vas por buen camino, Aspros, pero aún tienes mucho que aprender.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Pe, pero… ¿desde cuándo…?</span> -no podía controlar mi asombro. Para más inri, el anciano llevaba las uñas de los pies pintadas de rojo intenso, o eso intuía.<br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Los llevo puestos todos los días.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡¿TODOS LOS DÍAS?! Nunca he oído el ruido de sus tacones contra la madera del suelo, maestro.</span><br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Y ese será tu próximo reto</span> -extendió paulatinamente su mano, como si barriese el suelo con ella, y sonrió burlón- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Limpiarás el suelo, mas no quiero oír ni el aleteo de una mariposa mientras lo haces.</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¡S, SÍ!</span><br />
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<hr class="mycode_hr" />
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 Tras 5 eternas horas, había logrado completar la tarea del maestro. Ahora me encontraba tirado bocarriba en el jardín trasero del santuario, absorto en el movimiento de las nubes, compañeras de un sol que poco a poco se alejaba del cenit. Limpiar el gran salón sin hacer ruido con los tacones había sido mucho más difícil de lo imaginado, puesto que suponía gran paciencia y un prolongado esfuerzo muscular de las piernas; notaba que me ardían, más que con ningún otro entrenamiento. A mi espalda, Kao se arrodilló sobre el tatami y permaneció en silencio por un largo rato.<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Qué más debo hacer?</span><br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">¿Aún deseas hacer más cosas?</span><br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bueno…</span> -replanteé mi pregunta, puesto que no me encontraba en condiciones ni para volver a la taberna- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Mejor otro día.</span><br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Eso pensaba, jajaja</span> -era la primera vez en esos meses que escuchaba reír a Kao. Era muy serio y estirado, pero para nada mala persona. - <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Te preguntarás porqué un monje lleva tal calzado…</span><br />
-<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> Y porqué se pinta las uñas</span> -añadí. Permanecía tumbado en la misma posición, como si le hablase al cielo.<br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">También, también. Digamos que es una antigua manía.</span><br />
<br />
Como un rayo, un pensamiento atravesó la oscuridad de mi mente. Me incorporé rápidamente y giré mi torso para encarar al monje, ahora con su vista puesta en mí. Le observé con duda y extrañeza, valorando si preguntarle aquello que saltaba por mi mente o dejarlo correr; no, debía…<br />
<br />
- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Kao… </span>-notaba mi boca seca- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Usted conoce a una tal Caroline?</span><br />
- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Sí.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[[Pasado][Fic] Del cielo al suelo [Parte 1]]]></title>
			<link>https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=180</link>
			<pubDate>Sun, 20 Aug 2023 06:40:09 -0600</pubDate>
			<dc:creator><![CDATA[<a href="https://nakamanomi.com/member.php?action=profile&uid=59">Aspros</a>]]></dc:creator>
			<guid isPermaLink="false">https://nakamanomi.com/showthread.php?tid=180</guid>
			<description><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace aproximadamente un año</span></span></span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El camino hacia el santuario no tenía pérdida, pero era relativamente largo y escarpado– <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Al menos no llevo plataformas</span></span> -pensé mientras seguía al viejo Jizo por una de las tantas elevaciones. El anciano, a pesar de su corta estatura y su avanzada edad, no parecía estar cansado; todo lo contrario, marchaba animado bajo la cegadora luz del sol. - <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Estoy en peor forma que un abuelo? Lo que me faltaba</span></span> -El camino poco a poco iba reduciendo su pendiente, lo que permitía un mayor crecimiento de la vegetación. Cuando quise darme cuenta, estábamos en el interior de un frondoso bosque.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Dime Jizo, ¿va mucha gente al santuario?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Más de la que te imaginas. Son muchos los forasteros que vienen a la isla a entrenar y demostrar sus habilidades en el ring.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Hay un ring en un santuario?</span> -la idea me parecía, cuanto menos, contradictoria.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Sí, la gente pelea bajo la atenta mirada de buda. Pero pelear no significa masacrar a tus contrincantes o actuar con odio, es mostrarle al maestro el conocimiento que poseemos sobre nuestro propio cuerpo y cómo lo utilizamos.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras un par de minutos llegamos al santuario Ryuma. No era colosal como otros santuarios que había visto durante mis viajes, pero poseía un carácter imponente y el aura propia de aquellos sitios sagrados. Predominaba la madera y los motivos religiosos referentes a buda: estatuas, rosarios, pergaminos con sus enseñanzas, mantras, etc. Y, frente a él, el nombrado ring.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Bueno, hasta aquí llega mi compañía.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿No vas a entrar?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">El que quiere aprender algo eres tú, yo ya estoy viejo y sé todo lo que tengo que saber</span> -el anciano hizo una sutil reverencia y se marchó por el camino de tierra, de vuelta a la posada.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Pensareis que Jizo es una persona bastante solemne</span></span> -pensé mirando hacia el frente, como si le hablase a una cámara invisible, a un público testigo de todos los acontecimientos de mi vida- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Pero ha cambiado el uniforme de la taberna por camisetas con mi cara. Camiseta que, por cierto, ahora mismo lleva puesta. Así no me lo puedo tomar en serio.</span></span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Di media vuelta para encarar la puerta al templo. No parecía haber nadie por el sepulcral silencio que inundaba el ambiente, pero igualmente me descalcé y decidí entrar en busca de algún responsable. El interior estaba a penas iluminado por la luz que entraba del exterior y olía fuertemente a incienso. Una pequeña estatua de buda sonreía juguetona desde un altar, el cual dominaba la estancia principal.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Bienvenido.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">AHHHHHH</span></span> -me sobresalté ante la voz de ultratumba, proveniente de mi espalda. Di media vuelta para descubrir a un anciano plantado frente a mí, vela en mano y rosario en otra- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ho, hola…señor.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Kao, soy el monje a cargo del santuario.</span></div>
<br />
<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://imgbb.com/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><img src="https://i.ibb.co/3r8TxJs/Kao.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Kao.png]" class="mycode_img" /></a></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> A cargo de provocar infartos, más bien</span></span> -pensé. Suspiré profundamente para desprenderme del sobresalto- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Me llamo…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Aspros, lo sé.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ah, bien</span> -contesté tras una pausa. Imaginaba que la obsesión de Jizo podría haber hecho que el monje supiese de mi existencia -<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">He venido para…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Entrenar tu cuerpo y mente, lo sé.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Sí, ya sé…que lo sabe</span> -de nuevo, otra pausa- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Y me preguntaba si…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Yo podría entrenarte, ya lo sé.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">¡Ya sé que lo sabe!</span> Lo sé, lo cogí, cogí el concepto</span> -mi paciencia se esfumó por el tragaluz- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ahora le pregunto, ¿usted puede ayudarme?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Claro, ¿a cambio de qué?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Perdona? ¿Los monjes acaso no hacen las cosas por amor a Buda?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Pero en el plano terrenal uno tiene que sobrevivir.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Mira que listo nos ha salido el monje</span></span> -de nuevo, le hablé a la cámara invisible- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bien, ¿y qué puedo hacer?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Te entrenaré</span> -dijo mientras se sentaba con las piernas cruzadas en el suelo y dejaba la vela a su costado-<span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"> Y tú te encargarás del mantenimiento del templo, junto a mí.</span></div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Suponía que la opción más fácil era pagarle una módica cantidad de berries por sus enseñanzas, pero Kao quería tenerme allí limpiando el polvo a cambio. Bueno, supuse que era un trato justo si aquello me iba a ayudar a ser más fuerte y poseer una mente más clara, por lo que no lo dudé ni un instanté y acepté. Iba a ser fuerte, lo suficiente como para recorrer el mundo y cumplir mi sueño.</div>
<br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Trato hecho.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">De acuerdo, allí tienes la escoba.</span></div>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: right;" class="mycode_align"><span style="font-size: large;" class="mycode_size"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="font-weight: bold;" class="mycode_b">Hace aproximadamente un año</span></span></span></div>
 <br />
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">El camino hacia el santuario no tenía pérdida, pero era relativamente largo y escarpado– <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-style: italic;" class="mycode_i">Al menos no llevo plataformas</span></span> -pensé mientras seguía al viejo Jizo por una de las tantas elevaciones. El anciano, a pesar de su corta estatura y su avanzada edad, no parecía estar cansado; todo lo contrario, marchaba animado bajo la cegadora luz del sol. - <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Estoy en peor forma que un abuelo? Lo que me faltaba</span></span> -El camino poco a poco iba reduciendo su pendiente, lo que permitía un mayor crecimiento de la vegetación. Cuando quise darme cuenta, estábamos en el interior de un frondoso bosque.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Dime Jizo, ¿va mucha gente al santuario?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Más de la que te imaginas. Son muchos los forasteros que vienen a la isla a entrenar y demostrar sus habilidades en el ring.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Hay un ring en un santuario?</span> -la idea me parecía, cuanto menos, contradictoria.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Sí, la gente pelea bajo la atenta mirada de buda. Pero pelear no significa masacrar a tus contrincantes o actuar con odio, es mostrarle al maestro el conocimiento que poseemos sobre nuestro propio cuerpo y cómo lo utilizamos.</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Tras un par de minutos llegamos al santuario Ryuma. No era colosal como otros santuarios que había visto durante mis viajes, pero poseía un carácter imponente y el aura propia de aquellos sitios sagrados. Predominaba la madera y los motivos religiosos referentes a buda: estatuas, rosarios, pergaminos con sus enseñanzas, mantras, etc. Y, frente a él, el nombrado ring.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #2ecc40;" class="mycode_color">Bueno, hasta aquí llega mi compañía.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿No vas a entrar?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">El que quiere aprender algo eres tú, yo ya estoy viejo y sé todo lo que tengo que saber</span> -el anciano hizo una sutil reverencia y se marchó por el camino de tierra, de vuelta a la posada.</div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Pensareis que Jizo es una persona bastante solemne</span></span> -pensé mirando hacia el frente, como si le hablase a una cámara invisible, a un público testigo de todos los acontecimientos de mi vida- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Pero ha cambiado el uniforme de la taberna por camisetas con mi cara. Camiseta que, por cierto, ahora mismo lleva puesta. Así no me lo puedo tomar en serio.</span></span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Di media vuelta para encarar la puerta al templo. No parecía haber nadie por el sepulcral silencio que inundaba el ambiente, pero igualmente me descalcé y decidí entrar en busca de algún responsable. El interior estaba a penas iluminado por la luz que entraba del exterior y olía fuertemente a incienso. Una pequeña estatua de buda sonreía juguetona desde un altar, el cual dominaba la estancia principal.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Bienvenido.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">AHHHHHH</span></span> -me sobresalté ante la voz de ultratumba, proveniente de mi espalda. Di media vuelta para descubrir a un anciano plantado frente a mí, vela en mano y rosario en otra- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ho, hola…señor.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Kao, soy el monje a cargo del santuario.</span></div>
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<div style="text-align: center;" class="mycode_align"><a href="https://imgbb.com/" target="_blank" rel="noopener" class="mycode_url"><img src="https://i.ibb.co/3r8TxJs/Kao.png" loading="lazy"  alt="[Imagen: Kao.png]" class="mycode_img" /></a></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">-<span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"> A cargo de provocar infartos, más bien</span></span> -pensé. Suspiré profundamente para desprenderme del sobresalto- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Me llamo…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Aspros, lo sé.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ah, bien</span> -contesté tras una pausa. Imaginaba que la obsesión de Jizo podría haber hecho que el monje supiese de mi existencia -<span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">He venido para…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Entrenar tu cuerpo y mente, lo sé.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Sí, ya sé…que lo sabe</span> -de nuevo, otra pausa- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Y me preguntaba si…</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Yo podría entrenarte, ya lo sé.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color"><span style="font-size: medium;" class="mycode_size">¡Ya sé que lo sabe!</span> Lo sé, lo cogí, cogí el concepto</span> -mi paciencia se esfumó por el tragaluz- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Ahora le pregunto, ¿usted puede ayudarme?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Claro, ¿a cambio de qué?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">¿Perdona? ¿Los monjes acaso no hacen las cosas por amor a Buda?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Pero en el plano terrenal uno tiene que sobrevivir.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="font-style: italic;" class="mycode_i"><span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Mira que listo nos ha salido el monje</span></span> -de nuevo, le hablé a la cámara invisible- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Bien, ¿y qué puedo hacer?</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">Te entrenaré</span> -dijo mientras se sentaba con las piernas cruzadas en el suelo y dejaba la vela a su costado-<span style="color: #e8c500;" class="mycode_color"> Y tú te encargarás del mantenimiento del templo, junto a mí.</span></div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">Suponía que la opción más fácil era pagarle una módica cantidad de berries por sus enseñanzas, pero Kao quería tenerme allí limpiando el polvo a cambio. Bueno, supuse que era un trato justo si aquello me iba a ayudar a ser más fuerte y poseer una mente más clara, por lo que no lo dudé ni un instanté y acepté. Iba a ser fuerte, lo suficiente como para recorrer el mundo y cumplir mi sueño.</div>
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<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #b10dc9;" class="mycode_color">Trato hecho.</span></div>
<div style="text-align: justify;" class="mycode_align">- <span style="color: #e8c500;" class="mycode_color">De acuerdo, allí tienes la escoba.</span></div>]]></content:encoded>
		</item>
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